ATANASIO
La Encarnación del Verbo
La idea fundamental en “La Encarnación del Verbo” es que el Logos se hizo hombre para
que nosotros pudiéramos hacernos Dios. Aunque no excluye la sotereología de la pasión,
muerte y resurrección (misterio pascual), pone su acento en el valor salvífico del hecho
mismo de la encarnación del verbo (siguiendo a Ireneo y Orígenes). Esta acentuación
“encarnacional” tiene su explicación lógica dentro del contexto de la controversia arriana,
ya que si el Verbo no era Dios, y, por tanto, su encarnación no significó realmente que el
Hijo único de Dios se hiciese hombre, entonces la pasión y la resurrección perderían todo
su valor salvífico.
La Encarnación para Atanasio es soteriológica y posibilita la redención en dos grandes
sentidos. Por un lado, la redención que nos devuelve la incorruptibilidad; y por otro la
redención como restitución de la imagen perdida
Renovar la imagen es volver a reproducir en el hombre aquella imagen primera del Hijo
por la que fue creado y que se borró a causa de la transgresión. Atanasio dice poco sobre
cómo acontece esta renovación de la imagen en el hombre. Se remite a aclarar que ésta es
posible sólo después de la destrucción de la muerte y que sólo el Logos es quien podía
restablecerla, razón por la cual habría tomado un cuerpo.
La Encarnación es por tanto un medio que posibilita la redención y se encuentra en un
lugar intermedio entre la creación y la redención.
Aquí el tema es fundamentalmente trinitario y en razón de la afirmación de la divinidad
del Hijo (contra los arrianos). Casi no aparece María. El Espíritu es el gran ausente,
tampoco menciona el alma de Cristo, ya que explica la Redención sólo mediante el cuerpo.
Zañartu explica que la concepción de Atanasio sobre nuestra redención se centra en el
cuerpo de Cristo. Por su cuerpo individual, que es semejante, el Salvador está conectado
con todos y se extiende a todos, gracias a que es el cuerpo del logos Dios. En él está la vida
de todos. ¿Cómo ocurre esta redención en el cuerpo de Cristo? Gracias a su muerte y
resurrección. El logos es la vida y la vida desplaza a la muerte, hace cesar la corrupción. La
corrupción no es exterior sino que está incrustada en el cuerpo y la vida la expulsa. Para el
desplazamiento se necesita que la vida se encuentre con la muerte y esto es lo que
acontece en la muerte de Jesús.
El cuerpo del logos es lo fundamental para nuestra salvación, porque es lo semejante a
nosotros y por ese cuerpo individual la salvación nos alcanza a todos. En su muerte, que
para la deuda (deroga la ley) todos morimos. En su resurrección la vida desplaza a la
muerte y el cuerpo obtiene la inmortalidad e incorruptibilidad. Además, en Cristo ha
quedado rehecho el hombre, porque el logos, que es la imagen del Padre, está en un
cuerpo.
La salvación es pues, por el cuerpo (instrumento) del logos. Por tanto el conocimiento de
Dios, que forma una unidad con el tema de la imagen, es por la obras visibles del logos.
Conceptos:
- Encarnación / carne
- Divinidad del Verbo
- Sotereología/salvación
- Restauración de la imagen/ nueva creación
Citas
p.38 reconocer la causa de la aparición en un cuerpo del Verbo del Padre, tan grande y tan
poderoso, y no consideres que el salvador se revistió de un cuerpo como consecuencia de
su naturaleza, sino que siendo incorpóreo y Verbo por naturaleza, por el amor a los
hombres y por la benignidad y la bondad de su propio padre, se nos ha presentado en
cuerpo humano para nuestra salvación à la “benignidad y bondad” del padre indican el
motivo de la encarnación, mientras que “nuestra salvación” es la finalidad.
p.39 nota 6: la obra redentora de Cristo concebida como una renovación (anakainisis) en el
sentido fuerte de nueva creación, es un tema querido para Atanasio. El autor se sirve de él
para demostrar la divinidad de Cristo y la continuidad entre la creación y la redención. Si
Cristo realizó una nueva creación, como la creación es obra exclusiva de Dios, Cristo tiene
que ser Dios. Por otra parte, esta obra de Cristo es una renovación de lo que ya existe y no
se efectúa sobre una realidad ajena a él, sino sobre el hombre y el mundo que Dios creó al
principio mediante el mismo Verbo que, después al encarnarse, la renovó.
p.45 tal vez te admires de por qué, pretendiendo de algún modo hablar de la encarnación
del Verbo, relatamos ahora el principio de la humanidad. Pero este no es ajeno al fin de
nuestra exposición. Pues es necesario que, al hablar de la manifestación del Salvador a
nosotros, hablemos también acerca del inicio de la humanidad para que sepas que nuestra
(p.46) culpa fue la razón de su venida y que nuestra transgresión convocó la benevolencia
del Verbo à conecta encarnación con creación
p.46 pues nosotros fuimos la causa de su encarnación y por nuestra salvación tuvo
compasión de nacer y aparecer en un cuerpo humano.
p. 53 n8: sentido de la encarnación à salvar lo que Él mismo había creado.
p.54 nº8: tomó nuestro cuerpo, y no simplmente esto, sino que lo tomó de una virgen
pura e inmaculada que no conocía varón: un cuerpo puro y verdaderamente no
contaminado por la relación con los hombres. En efecto, aunque es poderoso y el creador
del universo, prepara en la Virgen para sí el cuerpo como un templo y lo hace apropiado
como un instrumento en el que sea conocido y habite.
p.55 n9: convenciéndose, pues, el verbo de que la corrupción de los hombres no se
suprimiría de otra manera que con una muerte universal, y dado que no era posible que el
Verbo muriera, siendo inmortal e Hijo del Padre, tomó por esta razón para sí un cuerpo
que pudiera morir, para que éste, participando del verbo que está sobre todos, llegara a
ser apropiado para morir por todos y permaneciera incorruptible gracias a que el verbo lo
habitaba, y así se apartase de la corrupción de todos los hombres por la gracia de la
resurrección. (...) condujo a la muerte el cuerpo que había tomado para sí, e
inmediatamente desapareció de todos los semejantes la muerte por la ofrenda de uno
semejante.
p.56 nº10 sino que con la ofrenda de su propio cuerpo borró la muerte que les había
afectado y corrigió su negligencia con su enseñanza y reformó toda la condición humana
con su poder.
p.57 no era obra de otro librar a los hombres de la corrupción presente, sino de Dios, el
Verbo, que los había creado en un principio.
p. 58 nº10: gracias a la encarnación del Dios verbo, se produjo la destrucción de la muerte
y la resurrección de la vida. (...) Esta es la causa primera de la encarnación del salvador.
p.63 nº13 por lo cual el verbo de Dios se presentó en su propia persona, para que la
imagen del Padre pudiera recrear al hombre que existe a su imagen. Por otro lado además,
esto no podría haber sucedido, si no se hubiera hecho desaparecer la muerte y la
corrupción. Por lo que, consecuentemente, tomó un cuerpo mortal, para que pudiera
destruir en él la muerte y los hombres fueran renovados otra vez en la imagen.
DISCURSO CONTRA LOS ARRIANOS
María, Virgen y madre de Dios
II, 7, p. 140 cuando el Padre quiso que fuera entregado como rescate por
todo y agraciase a todos, entonces es cuando el Logos, como hiciera
Aarón con la vestidura talar, tomó también de modo similar la carne de
la tierra (teniendo a María como madre de su cuerpo en lugar de la tierra
que todavía no había sido trabajada), para que, teniendo qué ofrecer, se
ofreciese a sí mismo al Padre, nos purificase en su propia sangre a todos
nosotros de nuestros pecados y nos resucitase de entre los muertos.
II, 43, p.193 pues afirman falsamente algo que va más allá de la verdad
y tienen una concepción equivocada del cuerpo [de Jesús], o bien
diciendo que no ha recibido la carne de María, o bien sencillamente que
no murió no llegó a ser hombre, sino que únicamente se apareció como
tal, pero sin serlo realmente, y así parecía tener un cuerpo sin tenerlo en
realidad y parecía tener apariencia de hombre, cuando en (p.194)
realidad se trataba de un sueño de la fantasía.
II, 70, p.235 y así como no habríamos sido liberados del pecado y de la
maldición, si la carne de la cual el logos se revistió no fuese una carne
humana por naturaleza (pues no habría en nosotros nada en común con
quien es distinto), de la misma manera el hombre no habría sido
divinizado, si quien llegó a ser carne no fuese el Logos que procede del
Padre por naturaleza, verdadero y propio de Padre. Por esta razón ha
tenido lugar semejante unión, para que uniera al hombre por naturaleza
con lo que es propio de la divinidad por naturaleza, y así su salvación y
divinización llegasen a estar firmemente asentadas.
Así pues, que los que niegan que el Hijo procede del Padre por
naturaleza y que es propio de su sustancia nieguen también que ha
tomado carne verdaderamente humana de María, la siempre Virgen. En
efecto, ningún provecho mayor podría haber tenido lugar para nosotros,
los hombres, si el logos no fuese Hijo verdadero y por naturaleza de
Dios, y la carne que asumió no fuese carne verdadera.
II, 74, p.242 en el momento en que se revistió de nuestro cuerpo, el que
recibió precisamente de María una vez que fue diseñado, y es cuando
dice: Me cimentó, lo cual equivale a decir “A mí, que soy Logos, me
cubrió de un cuerpo terreno". En efecto, es cimentado de esa manera
por causa nuestra, asumiendo lo que es propio nuestro, para que
nosotros, ajustados armoniosamente a Él, al ser concorpóreos y estar
ligados estrechamente a él por la semejanza de la carne y habiendo
alcanzado el estado del hombre perfecto, permanezcamos inmortales e
incorruptibles.
III, 29, p.300 que el Hijo es Dios, y lo ha sido siempre, al ser Logos,
resplandor y Sabiduría del Padre; y de otra parte, que al haber tomado
después carne por nosotros de la Virgen María, madre de Dios, ha
llegado a ser hombre.
Diferencia entre creó y engendró
II, 61, 1, p. 221: siendo tal la diferencia que existe entre creó y me
engendra, entre principio de los caminos y antes que todas las cosas,
Dios, que es el creador de los hombres en la forma en que se ha
explicado, llega a ser también después de su Padre porque su Logos
habita en ellos. En cambio, en el caso del Logos, sucede lo contrario:
Dios, que por su naturaleza es su Padre, llega a ser también después de
esto su creador y hacedor en el momento en que el Logos se reviste de
la carne, que es creada y hecha, y llega a ser hombre. [2] En efecto, así
como los hombres, al recibir el Espíritu del Hijo, llegan a ser hijos por
medio de Él, de igual manera también se dice que el Logos de Dios ha
sido creado y que ha sido hecho en el preciso momento en que se
revistió de la carne de los hombres. Por lo tanto, si nosotros somos hijos
por naturaleza, entonces es evidente también que el Logos es una
criatura y algo hecho por naturaleza. Pero si nosotros llegamos a ser
hijos por determinación y por gracia, entonces también es evidente que
el Logos (p. 222) ha dicho el Señor me creó al haber llegado a ser
hombre para que nos llegue la gracia el padre también crea la carne
del logos, no aparece María
Progenitor
I, 14, 4, p.46: el Padre es el principio del Hijo y su progenitor y el Padre
es padre y no llegó a ser hijo de ninguno, y el Hijo es hijo y no un
hermano.
EPÍSTOLAS A SERAPIÓN SOBRE EL ESPÍRITU SANTO
En qué sentido Dios es Padre e Hijo
I, 16, 2, p.84: como no se puede decir que hay un padre además del
Padre, tampoco se puede decir que hay un hermano además del Hijo.
Porque, como está escrito, antes del Padre no hubo otro Dios, ni hay otro
Hijo, pues es unigénito, por lo cual el solo y único Padre es Padre del sólo
y único Hijo, y solamente en la divinidad han existido y siempre existirán
en términos de padre e hijo.
I, 3, p.85: entre los hombres si a uno se le llama padre, antes fue hijo de
otro, y si se le llama hijo, se convierte luego en padre de otro, de modo
que entre los hombres no se conserva en sentido propio el nombre de
padre y de hijo. (…) La naturaleza humana tiene esta condición: la de ser
parte los unos de los otros y cada engendrado tiene parte de su padre,
de modo que puede convertirse en padre de otro.
4: pero las cosas no son así en la divinidad. Porque Dios no es como el
hombre ni tiene una naturaleza fraccionada en partes, por lo que no
engendra un hijo por fragmentación de sí mismo, para convertirse en
padre de otro, puesto que Él tampoco proviene de un padre. El Hijo no es
parte del Padre, y por eso no engendra como Él ha sido engendrado,
sino que todo Él es imagen y esplendor del todo afirma que el Hijo
engendra, pero de un modo distinto del padre.
5: y únicamente en la divinidad el Padre es propiamente Padre y el Hijo
es propiamente Hijo y de ellos tiene validez lo siguiente: el Padre es
siempre Padre y el Hijo es siempre Hijo. Y como el padre no podría ser
jamás (p.86) hijo, así el Hijo no podrá jamás convertirse en padre. Y
como el Padre no dejará jamás de ser el único Padre, así el Hijo no dejará
jamás de ser el único Hijo.
6: es pues una completa locura pensar y mencionar acerca del Hijo a un
hermano, y al Padre llamarlo abuelo. En efecto, en las Escrituras no se
llamó hijo al Espíritu, de modo que no se pensara en un hermano ni en
un hijo del Hijo, para no considerar abuelo al Padre. Sino que el Hijo se
denomina Hijo del Padre, y el Espíritu se denomina Espíritu del Padre. Y
de este modo hay una sola divinidad y una sola fe en la santa Trinidad.
Filiación
I, 19, 6, p.92: Y, de nuevo, siendo Cristo verdadero Hijo, nosotros que
hemos recibido el Espíritu nos hemos convertido en hijos. Dice [la
Escritura]: No habeís recibido un espíritu de esclavitud para caer de
nuevo en el temor, sino que habeís recibido el Espíritu de filiación
adoptiva. Una vez hechos hijos en virtud del Espíritu, es claro que en
Cristo somos llamados hijos de Dios, pues a cuantos lo recibieron, les dio
potestad de llegar a ser hijos de Dios.
I, 31, 9, P.126-127: así también cuando el Verbo vino sobre la santa
Virgen María al mismo tiempo vino a ella el Espíritu, y el Verbo en el
Espíritu se formó para sí el cuerpo y se lo unió, queriendo por sí mismo
unir y ofrecer al Padre la creación y reconciliar en sí mismo todas las
cosas, pacificando las del cielo y las de la tierra. rol de María?
Consustancial al Padre
II, 5, 1, p. 139: puesto que el Hijo no tiene nada semejante con las
criaturas, sino que todo lo del Padre es del Hijo, ¿quién no ve que el Hijo
es consustancial al Padre? Porque si tuviera alguna semejanza con las
criaturas y tuviera con ellas alguna afinidad, les sería cosustancial, pero
siendo por esencia extraño a las cosas hechas, y siendo Verbo propio del
(p.140) Padre y no otra cosa diversa respecto a Él, porque todo lo que es
del Padre es suyo, justamente es consustancial al Padre. realidad de la
Encarnación? Verdadera humanidad? Ojo, se refiere a que no es criatura.
Ver n2 y 3: la sustancia del Hijo no es creada sino consustancial al Padre.
Ver lo que sigue
Diferencia entre crear y engendrar
II, 6, 2, p.141 por ejemplo, como a los padres no los llamamos creadores,
sino progenitores, y como nadie nos llamaría criaturas de nuestros
padres, sino hijos por naturaleza y consustanciales a los padres, así si
Dios es Padre, ciertamente es Padre del Hijo, que lo es por naturaleza y
consustancial a Él. Y así es como Abrahán no creó a Isaac, sino que lo
engendró. Besleel y Oholiab no engendraron, sino que hicieron todas las
cosas que hay en el Tabernáculo. (…) 4, p.142 por tanto, sería un loco
quien dijera que la casa es consustancial al arquitecto y el barco a su
constructor. Lo justo es que uno diga que cada hijo es consustancial a su
padre. Si pues hay un padre y un hijo, necesariamente el hijo será hijo
por naturaleza y en verdad. Esto es lo que significa la expresión ser
consustancial al Padre, como queda repetidamente demostrado
argumento también vale para consustancial a nosotros.
El Espíritu es creador
III, 5, 1, p. 156: es claro que el Espíritu no es una criatura sino que está
entre los que crean. El Padre lo crea todo por medio del Verbo en el
Espíritu, puesto que donde está el Verbo, allí también está el Espíritu.
anunciación.