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Efectos de la Maquinaria en el Suelo

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INSTITUTO TECNOLÓGICO DE LA ZONA MAYA

INGENIERIA EN AGRONOMÍA

MATERIA: MECANIZACION

UNIDAD 2: EFECTOS DE LA MAQUINARIA EN EL SUELO.

3AB

INVESTIGACION UNIDAD 2

DOCENTE: ARMANDO ESCOBEDO

ALUMNA: RALES CHAN EVA YURIDIA


2.1. El perfil del suelo (tipos de suelos).
El suelo se desarrolla con el tiempo y forma horizontes del suelo. Los
horizontes de suelos son diferentes capas de suelo con profundidad. La
mayor parte de la intemperie ocurre en la capa superior. ¡Esta capa está más
expuesta al clima! Es donde el agua dulce entra en contacto con el suelo.
Cada capa inferior está desgastada un poco menos que la capa anterior. A
medida que el agua se mueve hacia abajo a través de las capas, es capaz de
hacer menos trabajo para cambiar el suelo. Esto se debe a que las reacciones
químicas ya han ocurrido.
La capa superior del suelo generalmente no tiene partículas muy pequeñas
como la arcilla. Las partículas del tamaño de arcilla se transportan a las capas
inferiores a medida que el agua se filtra hacia el suelo. Muchos minerales se
disuelven en el agua dulce que se mueve por la capa superior del suelo. Estos
minerales son transportados hasta las capas inferiores del suelo.
Subsuelo
Debajo de la capa superior del suelo se encuentra el horizonte “B”. Esto
también se llama el subsuelo. Minerales solubles y arcillas se acumulan en el
subsuelo. Debido a que tiene menos material orgánico, esta capa es de color
marrón más claro que la capa superior del suelo. También retiene más agua
debido a la presencia de hierro y arcilla. Hay menos material orgánico en esta
capa.
C Horizonte
La siguiente capa hacia abajo es el horizonte “C”. El horizonte C está hecho de
roca parcialmente alterada. Hay evidencia de meteorización en esta capa.
Aun así, es posible identificar el tipo de roca original a partir del cual se formó
este suelo
Tipos de suelos que podemos encontrar
Existen diferentes sistemas para la clasificación de los tipos de suelos según
diversas variables. Sin embargo, hoy nos vamos a centrar en los tipos de
suelos más comunes para los agricultores y ganaderos, y cómo identificarlos.
Suelos Arcillosos
Los suelos arcillosos coloquialmente son denominados como se le puede
fuertes, pesados o ardientes. Esto es así, por su gran capacidad para retener
el agua. Podríamos considerar esta capacidad como una ventaja cuando los
años son de lluvia media o alta.
Sin embargo, en años secos esto se vuelve en contra, ya que retienen el agua
con fuerza y no permiten que las plantas la utilicen.
Suelen ser suelos fértiles donde la capacidad de retención de nutrientes es
alta, por lo que responden bien a la nutrición externa y evitan que se laven
fácilmente los nutrientes aportados.
Suelos Calizos o Albarizas
El origen de este tipo de suelos es la meteorización de la roca caliza que
genera alta presencia de esta y que le otorga el color blanquecino a la tierra.
Sus características son prácticamente las mismas que en los suelos arcillosos.
Sin embargo, presentan un pH bastante elevado, lo que supone un problema
al bloquear en el suelo algunos macronutrientes y micronutrientes esenciales
para la nutrición de las plantas.
Suelos Limosos
Este tipo de suelos suelen ser amarillos anaranjados y tienen el problema de
presentar una alta capacidad para la compactación, lo que se traduce en baja
capacidad de infiltración de agua y mala aireación para el sistema radicular de
las plantas.
Los suelos limosos también presentan el problema de una media – baja
fertilidad, lo que se traduce todo ello en suelos de difícil manejo.
Suelos Arenosos
Los suelos arenosos cuando tienen una cierta humedad se labran con
facilidad y tienen una alta capacidad de drenaje, lo que hace que el suelo se
seque muy rápido.
Al tener esa alta capacidad de infiltración son suelos porosos con buena
aireación, lo que permite una rápida mineralización de la materia orgánica. A
diferencia de otros suelos como los arcillosos, estos sufren menor erosión,
principalmente porque el agua entra con mayor facilidad en el suelo.
No obstante, tienen una menor fertilidad si son comparados con los suelos
arcillosos, ya que contienen menor número de partículas que son
químicamente activas.
Suelos Francos
También son conocidos como suelos frescos, estando a medio camino entre
el arcilloso y arenoso. Disponen de una textura media y una buena capacidad
de retención de agua, pero también de liberación de esa agua para la planta.
Están a medio camino entre arcilloso y arenoso, por su fertilidad media,
capacidad media de erosión y una capacidad de mineralización de la materia
orgánica también media.
Es un tipo de suelo muy interesante para el cultivo de especies perennes
como el olivo, almendro o la vid. Además, es más fácil su manejo por parte
del agricultor.
Suelos Salinos
Por último, los suelos salinos como su nombre indica tienen una alta
presencia de sales, independientemente del tipo de textura que tenga el
suelo. Cuando se suma un suelo arcilloso con un suelo salino la capacidad
productiva del suelo disminuye mucho.
El principal problema que presenta es la dificultad severa para la absorción
del agua por parte de la planta. Esto se traduce en que solo se pueden dar en
estos suelos plantas adaptadas.

2.2. El potencial productivo de los suelos.


Se estima que el 95% de nuestros alimentos se producen directa o
indirectamente en nuestros suelos. Nuestros suelos son la base de la
agricultura y el medio en el que crecen casi todas las plantas destinadas a la
producción de alimentos. Los suelos sanos producen cultivos sanos que
alimentan a las personas y a los animales. De hecho, la calidad de los suelos
está directamente relacionada con la calidad y la cantidad de alimentos. Los
suelos proporcionan los nutrientes esenciales, el agua, el oxígeno y el sostén
para las raíces que nuestras plantas destinadas a la producción de alimentos
necesitan para crecer y florecer. Además, cumplen una función de
amortiguación al proteger las delicadas raíces de las plantas de las
fluctuaciones de temperatura. El suelo hay que considerarlo como un recurso
no renovable a corto plazo, y muy importante parala humanidad tanto desde
el punto de vista agrícola como para el medio natural. Es una formación
superficial que necesita mucho tiempo, milenios, para formarse. Tanto el
pequeño espesor, como el elevado tiempo que necesita para su formación,
hacen que su degradación sea muy rápida y su recuperación a un ritmo tan
lento que es inapreciable a escala humana.

2.3. Lecho o cama de siembra. Lecho


de siembra
Un lecho de siembra bien preparado es la base para que las plantas nazcan de
manera uniforme y se obtenga un alto rendimiento.
Cama de siembra
Una cama de siembra es un espacio delimitado, generalmente de forma
cuadrada o rectangular, que se rellena con un sustrato adecuado para cultivar
plantas. Las camas de siembra pueden ser de madera, PVC, concreto, entre
otros materiales.

Algunas ventajas de las camas de siembra son:


Permiten ahorrar espacio, Previenen la compactación del suelo, Producen
vegetales de mejor calidad, Mejoran el manejo del agua, Permiten el uso de
métodos mecánicos para controlar malezas.
Para preparar una cama de siembra, se recomienda:
• Colocarla en un lugar con buen drenaje y que reciba al menos seis
horas de luz solar al día.
• Trabajar el suelo lo más profundo posible.
• Incorporar una capa de material orgánico, como composta, hojas,
corteza triturada, o abonos.
• Sembrar los vegetales en bloques, en lugar de en filas.
• Intercalar los cultivos que maduran en diferentes tiempos.

2.4. El drenaje de los suelos.


“La función del drenaje es eliminar el exceso de agua deprimiendo los niveles
freáticos, mejorando la aireación, la exploración radicular y el acceso a
nutrientes” Asimismo facilitar la remoción de sales y evitar la resalinización
de los suelos. Tales condiciones devuelven la productividad a tierras
potencialmente fértiles que se encuentran marginadas del proceso
productivo.
Tipos de drenes
Existen dos tipos de drenes, los descubiertos o a “cielo abierto” y los
subterráneos. En ambos casos pueden ser excavados manualmente o con
máquina retroexcavadora. En cualquiera de los dos sistemas el agua
comienza a fluir hacia y por la zanja (o los tubos), creando una depresión que
se manifiesta por una curva. Un sistema de drenaje estará bien diseñado
cuando el punto central entre dos drenes se encuentre lo suficientemente
profunda para no afectar al cultivo.
Por lo general poseen una forma en V, con un talud que varía de acuerdo al
tipo de textura y estructura del perfil del suelo. El más común es 1:0,5, es
decir 0,50 m de ancho por cada metro de profundidad (ángulo de 60 º).
Cuando el talud es muy vertical se torna inestable y se producen
desmoronamientos.
En cuanto a la pendiente lo más recomendable es entre el 0,15 % (15 cm/100
m) hasta 0,30 % (30 cm/100 m).
Los drenes abiertos pierden eficiencia de trabajo al poco tiempo debido a que
pierden profundidad y a proliferación de malezas acuáticas. Para un óptimo
funcionamiento es necesario limpiarlos y reprofundizarlos al menos una vez
al año.

2.5. Compactación.
El término compactación del suelo se utiliza para describir la porosidad de la
tierra y su resistencia a la penetración de las raíces de las plantas. Es decir, se
refiere a la densidad de la tierra y otras características que pueden afectar el
cultivo de cierto tipo de plantas.
En la agricultura, la compactación del suelo suele representar algunos
problemas, principalmente, porque afecta la estructura de la tierra, limita la
circulación del aire y del agua, y tiene efectos negativos sobre la capacidad
productiva de un cultivo.
Para quienes se dedican a trabajar la tierra es necesario aprender a medir el
nivel de compactación del suelo, ya que dependiendo de las condiciones
atmosféricas y del tipo de cultivo que se trabaje, hace falta un suelo más o
menos compacto. Por ejemplo, en los tiempos de sequía, un suelo muy
compacto puede afectar el crecimiento de las raíces y generar plantas más
vulnerables.
Los agricultores deben entender muy bien qué es la compactación del suelo y
valerse de algunas estrategias para prevenirla, ya que de ello dependen los
resultados de su trabajo. La mayoría de las veces, un suelo compacto puede
retrasar la producción o generar pérdidas económicas en la cosecha.
2.6. Erosión.
La erosión del suelo es el proceso de desgaste de la superficie terrestre como
consecuencia del impacto de acciones geológicas (como las corrientes de
agua o de deshielos), climáticas (como las lluvias o los vientos intensos) o por
la actividad del ser humano (como la agricultura, la deforestación, expansión
de las ciudades, entre otros).
La erosión del suelo es un fenómeno discontinuo y lento que consiste en la
movilización de desprendimientos de la superficie y que, a largo plazo, genera
cambios en el aspecto del terreno. Existen casos en que la erosión ocurre de
manera acelerada por causa de las catástrofes naturales o el accionar
humano desmedido, lo que provoca la degradación del suelo con pérdida de
la materia orgánica y de los minerales.
Existen tres tipos principales de erosión natural del suelo:

• La erosión hídrica. Se produce por el paso del flujo de agua que puede
ser pluvial o fluvial.
• La erosión eólica. Se produce por el viento que sopla con fuerza.
• La erosión gravitatoria. Se produce por acción de la gravedad ante la
caída de rocas o el deshielo de glaciares, desde lo alto de una ladera.
Consecuencias de la erosión del suelo
Las principales consecuencias de la erosión del suelo a causa del accionar
humano, implican:

• La pérdida de rendimiento de la tierra fértil para la sostenibilidad de los


ecosistemas agrícolas y para la productividad de la tierra.
• El aumento de la contaminación y la sedimentación de arroyos y de
ríos, provoca la disminución de las especies que viven allí.
• La desertificación del suelo convierte al terreno en una zona árida o no
apta para la vida (por la falta de agua, de vegetación y de alimento).
• La reducción de la capacidad de filtrado en los suelos desertificados
puede generar inundaciones en la zona.
• El desequilibro del ecosistema genera pérdida de la biodiversidad, es
decir, de las poblaciones animales y vegetales.
• El clima global es alterado, en gran medida, por la reducción de los
bosques que tienen la capacidad de absorber el dióxido de carbono.

2.7. Desertización.

La desertificación es el proceso por el cual disminuye y finalmente


desaparece la vegetación en las zonas secas —es decir, en tierras áridas y
semiáridas, como las zonas de pastizales o de matorrales—. El concepto no se
refiere a la expansión física de los desiertos existentes, sino a los diversos
procesos que amenazan con convertir en desiertos ecosistemas que
actualmente no lo son.
Las actividades humanas, como la deforestación y la sobreexplotación de los
acuíferos, entre otras, aceleran la desertificación. A esto hay que sumar los
efectos del cambio climático, también impulsado por el ser humano, y la
destrucción que provoca en forma de fenómenos meteorológicos extremos,
como sequías, huracanes, incendios, etc.
Causas de la desertificación
Las principales actividades humanas que impulsan la desertificación son:

• La deforestación, cuyas causas van más allá de la mera tala de árboles,


que incrementa el riesgo de incendios, entre otros.
• Las malas prácticas agrícolas, desde cosechas sin rotación a suelos
desprotegidos o al uso de fertilizantes y plaguicidas químicos, etc.
• La sobreexplotación de recursos naturales como consecuencia, por
ejemplo, de una gestión irresponsable de la vegetación o del agua.
• Las malas prácticas ganaderas, como el sobrepastoreo, que erosionan
gravemente la tierra e impiden la regeneración de la vegetación.
Consecuencias de la desertificación
Las tierras áridas cubren, aproximadamente, la mitad de la superficie
terrestre libre de hielo y muchas de ellas pertenecen a los países más pobres
del mundo, lo que agrava las consecuencias:

• La pérdida de biodiversidad al empeorar las condiciones de vida de


muchas especies.
• La inseguridad alimentaria por la pérdida de cosechas o la disminución
de sus rendimientos.
• La pérdida de la cubierta vegetal y, por tanto, de alimento para el
ganado y el ser humano.
• El aumento del riesgo de aparición de enfermedades zoonóticas, como
la COVID19.
• La pérdida de masa forestal, con la correspondiente escasez de
recursos madereros.

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