FILOSOFÍA CRISTIANA
AUNQUE LA MAYOR PARTE DE LOS FILÓSOFOS OCCIDENTALES DESDE LOS PRIMEROS
SIGLOS DE NUESTRA ERA HAN SIDO CRISTIANOS, CON ESTA EXPRESIÓN NOS REFERIMOS
PROPIAMENTE A LOS PENSADORES CRISTIANOS DESDE EL SIGLO I HASTA FINALES DE LA
EDAD MEDIA. ESTA TÍTULO DESIGNA UN MODO DE HACER FILOSOFÍA CARACTERÍSTICO DE
TODA LA EDAD MEDIA, DISTINTO AL PENSAMIENTO GRIEGO Y QUE ENTRARÁ EN CRISIS EN
EL RENACIMIENTO.
Los períodos en los que se suele dividir la filosofía cristiana son los siguientes:
I. PERÍODO ANTIGUO O DE INICIACIÓN (siglos I al IV)
1. PADRES APOSTÓLICOS: (siglo I); pensadores cuya vida transcurrió en los
tiempos apostólicos. Destaca San Clemente Romano.
2. PADRES DE LA IGLESIA O PATRÍSTICA: (siglos II y IV, ambos inclusive). Con
la excepción de San Agustín (354-430), no crearon un sistema filosófico
completo. El pensamiento agustiniano dominará toda la filosofía medieval
hasta el siglo XIII, en que surgirá Tomás de Aquino:
a) Padres Apologistas: (siglo II); destacan San
Justino y Tertuliano. Defendieron al Cristianismo de los ataques paganos.
Filosóficamente no tienen gran interés; en general, su postura frente a la
filosofía pagana es adversa;
b) La escuela cristiana de Alejandría: (siglos II y III); primeros intentos de
exposición sistemática del pensamiento cristiano en términos filosóficos.
Reivindicaron el cristianismo como la expresión más perfecta del
pensamiento filosófico. Tuvo como fin ilustrar y formar a los cristianos y
atraer a los gentiles a la fe cristiana. Destacan San Clemente de
Alejandría y Orígenes. Postura conciliadora respecto de la filosofía;
c) Los capadocios: (siglo IV); en su enseñanza cristiana manejan todo el
instrumental de la filosofía griega. Destacan San Basilio, San Gregorio
Nacianceno y San Gregorio de Nisa, originarios de Cesarea de Capadocia.
II. PERÍODO DE TRANSICIÓN (siglos V al VIII)
Pseudo-Dionisio: personaje anónimo, probablemente del siglo V; gozará de
gran prestigio entre los escritores cristianos de los siglos VI y VII.
Boecio: (hacia el 476-525); traduce y comenta algunos libros del “Organon”
aristotélico; el conocimiento que se tiene de Aristóteles en la Edad Media
hasta el siglo XI se debe, fundamentalmente, a su aportación personal.
San Beda el Venerable (siglos VI-VII).
San Isidoro de Sevilla (siglos VI-VII), quien funda una escuela para la
formación del clero que actúa como foco de cultura para toda España;
escribe las “Etimológicas”, obra de carácter enciclopédico muy consultada
en la Edad Media.
III. ESCOLÁSTICA (siglos IX al XIV)
1. PERÍODO DE FORMACIÓN (siglos IX al XI)
El renacimiento carolíngio: hacia el 800 Carlomagno funda una academia para
la formación de los gobernantes que da lugar a un importante período de
desarrollo cultural en el siglo IX;
Juan Escoto Erígena (primera mitad del siglo IX);
San Anselmo (1033-1109); importante filósofo, en particular por su
“argumento ontológico” para la demostración de la existencia de Dios.
2. PERÍODO DE DESARROLLO (siglo XII). El problema fundamental más tratado
fue el de los universales:
a) la escuela de Chartres. Destaca Juan de Salisbury;
b) la escuela de San Víctor. Destaca Hugo de San Víctor.
3. PERÍODO DE APOGEO (siglo XIII)
a) Aristotelismo cristiano: recuperación del pensamiento aristotélico.
Destacan San Alberto Magno (1206-1280) y Santo Tomás de Aquino (1224-
1274);
b) Filosofía del franciscanismo: vuelta al agustinismo y platonismo.
Destaca San Buenaventura (1221-1274).
4. DECADENCIA (siglos XIV y XV)
Guillermo de Occam (1290-1349).
Ver “escolástica”, y la escolástica en la Historia de la Filosofía de Balmes, y San
Agustín en el Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano. Consulta también el
concepto y divisiones generales de la filosofía cristiana y la exposición de la filosofía
escolástica en la Historia de la Filosofía de Zeferino Gonzá[Link] of Middle
Ages. In A short history of philosophy. By Arch. B. D. Alexander. Third Edition,
revised and enlarged. 1922.
FILOSOFÍA MODERNA
PERÍODO DE LA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA QUE COMIENZA CON DESCARTES Y CULMINA
CON LA FILOSOFÍA KANTIANA (SIGLOS XVII Y XVIII).
En el siguiente esquema se citan las corrientes y autores más importantes de
esta época. En el apartado relativo a la Ilustración se incluyen sólo los ilustrados
franceses, pero no se debe olvidar que Locke, Hume y Kant son también
destacados defensores de este movimiento.
1. Racionalismo
a) Descartes (1596-1650)
b) Spinoza (1632-1677)
c) Malebranche (1638-1715)
d) Leibniz (1646-1716)
2. Empirismo
a) Locke (1632-1704)
b) Hume (1711-1776)
c) Berkeley (1685-1753)
3. Ilustración
a) Voltaire (1694-1778)
b) Diderot (1713-1784)
c) Rousseau (1712-1786)
4. El Idealismo Trascendental: Kant (1724-1804)
Los rasgos más importantes de la filosofía moderna son:
independencia del ejercicio de la razón y de la filosofía respecto de la
fe y la teología;
estudio del sujeto (tanto del sujeto moral como del sujeto que
conoce), de sus estructuras y mecanismos;
mayor preocupación por las cuestiones relativas al
conocimiento (elementos, procesos y fundamentación del saber) que de
cuestiones ontológicas (aunque de ningún modo éstas fueron olvidadas);
fascinación por los resultados de las ciencias y de la calidad de su
conocimiento, tanto de la matemática como de la nueva ciencia o física
matemática.
RACIONALISMO
MOVIMIENTO FILOSÓFICO DESARROLLADO PARTICULARMENTE EN LA EUROPA
CONTINENTAL DURANTE LOS SIGLOS XVII Y XVIII Y CARACTERIZADO POR LA PRIMACÍA
QUE DIERON A LA RAZÓN EN LA FUNDAMENTACIÓN DEL CONOCIMIENTO, LA FASCINACIÓN
POR LA MATEMÁTICA Y LA DEFENSA DE LA EXISTENCIA DE IDEAS INNATAS Y DE LA
INTUICIÓN INTELECTUAL.
El término “racionalismo” tiene un significado muy amplio: en general,
llamamos racionalista a toda posición filosófica que prima el uso de la razón frente
a otras instancias como la fe, la autoridad, la vida, lo irracional, la experiencia
empírica, ... Es racionalista todo aquél que cree que el fundamento, el principio
supremo, es la razón. Junto con ello, cabe ser racionalista en relación con un género
de cuestiones y no serlo en relación con otro: por ejemplo se puede reivindicar la
necesidad del ejercicio de la razón en política y rechazarlo en religión.
Pero el término “racionalismo” se usa comúnmente en la historia de la filosofía
para designar una cierta forma de fundamentar el conocimiento: cabe pensar que el
conocimiento descansa en la razón, o que descansa en la experiencia sensible; así,
puesto que valoraron más la razón que los sentidos, podemos llamar a Parménides,
Platón y Descartes racionalistas; y podemos decir que Aristóteles, Santo Tomás y,
por supuesto, Hume, tienden al empirismo, dado el valor que dieron a la
experiencia sensible o percepción.
Sin embargo, a pesar de que pueda recibir distintas acepciones y aplicarse en
esferas distintas, el término “Racionalismo” se utiliza primordialmente para
referirse a la corriente filosófica de la Edad Moderna que se inicia con Descartes,
desarrolla en la Europa continental con Spinoza, Malebranche y Leibniz, y se opone
al empirismo que en esta misma época tiene éxito en las Islas Británicas.
Los rasgos que mejor caracterizan al racionalismo moderno son los siguientes:
1. La tesis de que todos nuestros conocimientos acerca de la realidad proceden no
de los sentidos, sino de la razón, del entendimiento mismo.
2. El conocimiento puede ser construido deductivamente a partir de unos primeros
principios.
3. Los primeros principios del conocimiento no se pueden extraer de la experiencia
empírica sino que se encuentran ya en el entendimiento: el innatismo de las
ideas.
4. Consideración de la deducción y más aún de la intuición intelectual como los
métodos más adecuados para el ejercicio del pensamiento.
5. La consideración de la matemática como ciencia ideal.
6. Reivindicación del argumento ontológico para la demostración de la existencia de
Dios.
7. La apreciación optimista del poder de la razón, ésta no tiene límites y puede
alcanzar a todo lo real.
EMPIRISMO
TEORÍA FILOSÓFICA SEGÚN LA CUAL EL ORIGEN Y LÍMITES DEL CONOCIMIENTO ES LA
EXPERIENCIA Y, EN ÚLTIMO TÉRMINO, LA PERCEPCIÓN.
El término empirismo viene de la voz griega "empeiría" que se puede traducir
como "experiencia". Cuando hablamos de "experiencia" en este contexto nos
referimos más exactamente a la experiencia sensible o conjunto de percepciones.
En un sentido amplio llamamos empirista a toda teoría filosófica que considera los
sentidos como las facultades cognoscitivas adecuadas para la adquisición del
conocimiento. A lo largo de la historia de la filosofía se han dado muchas formas de
empirismo, unas radicales y otras moderadas; por ejemplo en la filosofía griega se
puede citar la filosofía aristotélica y la filosofía atomista como filosofías más
empiristas que la de Platón o la de Parménides. En el pensamiento medieval
también encontramos autores muy inclinados al empirismo, como Guillermo de
Occam, en la filosofía moderna el empirismo clásico, y en el siglo XX el
neopositivismo.
En sentido estricto, utilizamos el término “empirismo” para referirnos al
empirismo clásico o empirismo inglés, movimiento filosófico que habitualmente se
contrapone al racionalismo clásico y que se caracteriza por las siguientes notas:
1. Los autores más importantes nacieron en las Islas Británicas, entre los siglos XVII
y XVIII (Edad Moderna) y sus representantes más destacados son
JohnLocke (1632-1704), George Berkeley (1685-1753) y David Hume (1711-
1776), a quien se considera su máximo y más radical representante.
2. El objeto del conocimiento son las ideas, no el mundo exterior.
3. El origen del conocimiento está en los sentidos.
4. Rechaza las ideas innatas.
5. La experiencia (tanto la interna como la externa) es el criterio de validez y el
límite del conocimiento; la experiencia interna es la percepción interna, la
percepción de la propia vida anímica; la experiencia externa es la percepción
externa o percepción de los objetos físicos.
6. Niega la intuición intelectual, aceptando sólo la intuición empírica, la intuición
sensible.
7. Acepta la deducción sólo para la lógica y las matemáticas, y cree que para el
conocimiento del mundo sólo es adecuada la inducción.
8. Toma como modelo de ciencia la Ciencia Natural.
9. Da –particularmente Hume– explicaciones psicologistas: reduce los distintos
ámbitos de objetividad (el científico, el moral y el estético) a mecanismos,
procesos y actividades psicológicos.
10. Apoya los ideales éticos y políticos de la Ilustración.
ILUSTRACIÓN
MOVIMIENTO CULTURAL DEL SIGLO XVIII (O “SIGLO DE LAS LUCES”) QUE CONSIDERA
IMPRESCINDIBLE EL EJERCICIO DE LA RAZÓN PARA ILUMINAR O ACLARAR TODAS LAS
DIMENSIONES DE LA EXISTENCIA HUMANA (CONOCIMIENTO, RELIGIÓN, ÉTICA,
POLÍTICA,...).
Este movimiento intelectual tiene destacados representantes en Inglaterra
(Locke), Alemania (Wolff y Kant) y en Francia (Voltaire y Rousseau) en donde
culmina con la publicación de la “Enciclopedia” por Diderot y d’Alembert.
Los ilustrados se consideraron a sí mismos defensores de un nuevo orden
intelectual, orden ajeno al pensamiento tradicional y capaz de superar las
limitaciones de la Edad Media (a la que consideraron un período de “oscuridad”). El
proyecto ilustrado que defendieron consistió en proponer el ejercicio de la razón
para iluminar todos los aspectos de la vida humana. En su obra “ Respuesta a la
pregunta ¿qué es la Ilustración?” Kant nos dice que este movimiento intenta
liberar al hombre de su “culpable incapacidad”: incapacidad por no ser el hombre
(tanto el hombre concreto como la propia sociedad) capaz de darse a sí mismo sus
propias leyes y normas de conducta, y culpable porque este defecto no se basa en
una dificultad que dependa de la naturaleza, como ocurre en el caso de los niños,
sino del temor, la cobardía y la falta de decisión. La naturaleza ha dado a todo
hombre el instrumento adecuado para que sea dueño de sí mismo y no necesite el
control o la tutoría de nadie: la razón. Ésta no es una instancia que esté fuera de
nosotros mismos pues nos pertenece como uno de nuestros rasgos más propios. De
este modo, el proyecto Ilustrado es esencialmente un proyecto de búsqueda de
autonomía, de libertad; de libertad de pensamientofrente a la autoridad, la religión o
la tradición, de libertad moral y –como se verá en la Revolución Francesa, una de
las consecuencias de este movimiento– delibertad política. Como dice Kant, la
Ilustración es el paso a la mayoría de edad y se resume en el lema “atrévete a
pensar”.
Los dos ámbitos principales a los que se ha de dirigir la razón para iluminarlos
son la Naturaleza y la vida social y política. Creyeron encontrar en la física de
Newton la realización del primer ideal. Y en las sucesivas reformas sociales y
políticas que culminan en la Revolución Francesa, las consecuencias del segundo
ideal.
FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA
RECIBE ESTE NOMBRE LA FILOSOFÍA DE LOS SIGLOS XIX Y XX.
Más exactamente, la filosofía contemporánea comienza con la crisis
del Idealismo alemán (Fichte, 1762-1814, Hegel, 1770-1831 y Schelling, 1775-
1854), en la segunda mitad del siglo XIX, como un intento de superación del
pensamiento hegeliano. Resulta muy difícil establecer las características de esta
época, como no sea la de la existencia de múltiples y opuestos sistemas filosóficos,
ninguno de los cuales parece dominar sobre el resto. Dada la puntualización
anterior, se puede arriesgar una caracterización común si nos limitamos a dos
cuestiones:
escasa valoración de la realidad trascendente (Dios y el mundo
espiritual): tal vez éste es uno de los rasgos más comunes a los sistemas
filosóficos posthegelianos, pues de una u otra manera la filosofía
contemporánea se despreocupa de lo trascendente (con la excepción de
la fenomenología y de corrientes menores como el personalismo y la
neoescolástica), y en algunos casos parece definirse incluso por su
oposición a lo trascendente (marxismo, vitalismo, filosofía analítica, ...);
crisis de la razón: es también común la duda respecto de que la filosofía
pueda alcanzar una descripción racional de la realidad, al menos en el
sentido fuerte de racionalidad que ha dominado durante la mayor parte
de la historia de la filosofía: la razón como el instrumento para el
conocimiento absoluto (objetivo, universal, informativo y explicativo); en
algunos casos porque expresamente se reivindica el irracionalismo
(Nietzsche), en otros porque se defiende, también expresamente, el
ámbito de la finitud (marxismo, existencialismo), y, finalmente, en otros
porque se declara que sólo las ciencias son capaces de obtener un
verdadero conocimiento de la realidad (positivismo, neopositivismo y
filosofía analítica).
El cuadro siguiente no recoge la totalidad del abigarrado conjunto de teorías
que nos ofrecen estos dos últimos siglos, limitándose a los movimientos más
importantes y a sus representantes más destacados.
1) Positivismo
Comte (1798-1857)
Stuart Mill (1806-1873)
Spencer (1820-1903)
2) Marxismo
Marx (1818-1883)
Engels (1820-1895)
Lenin (1870-1924)
3) Vitalismo
Nietzsche (1844-1900)
Dilthey (1833-1911)
Bergson (1859-1941)
Ortega y Gasset (1883-1955)
4) Fenomenología
Husserl (1859-1938)
Max Scheler (1874-1928)
5) Existencialismo
Kierkegaard (1813-1855)
Heidegger (1889-1976)
Sartre (1905-1980)
6) Neopositivismo y filosofía analítica
Russell (1872-1870)
Schlick (1882-1936)
Wittgenstein (1889-1951)
Carnap (1891-1970)
POSITIVISMO
MOVIMIENTO EMPIRISTA DEL SIGLO XIX. LA CONSIDERACIÓN DE QUE LA HUMANIDAD
ALCANZA SU MADUREZ CON EL TRIUNFO DE LAS CIENCIAS EMPÍRICAS Y DE QUE TODO
CONOCIMIENTO HUMANO SE HA DE REFERIR A LO POSITIVO, A LOS HECHOS QUE SE
MUESTRAN A LA PERCEPCIÓN, SON DOS DE SUS TESIS PRINCIPALES.
El positivismo aparece en Francia en la primera mitad del siglo XIX y se extiende
y desarrolla por el resto de Europa en la segunda mitad; su representante más
importante es Augusto Comte (1798-1857). Una de sus propuestas más destacadas
es la de la investigación empírica para la comprensión de los fenómenos sociales,
de la estructura y el cambio social (razón por la cual se le considera el padre de la
sociología como disciplina científica). Pero las tesis positivistas que más influyeron
en la filosofía neopositivista son su crítica a la filosofía tradicional y a la religión, y la
valoración de la ciencia como el logro definitivo del espíritu humano. Estas tesis las
presenta Comte al hilo de su concepción de la historia humana: la humanidad ha
pasado por tres estadios, el teológico, el metafísico y el actual, el positivo:
1. El estadio teológico corresponde a la infancia de la humanidad; en esta
época el hombre da explicaciones fantásticas de los fenómenos naturales,
utiliza categorías antropológicas para comprender el mundo, y técnicas
mágicas para dominarlo.
2. En el segundo estadio, el metafísico, las explicaciones son racionales,
se busca el porqué de las cosas y se sustituyen los dioses por entidades
abstractas y términos metafísicos.
3. La tercera fase es la fase científica o positiva del espíritu humano y la
definitiva; en ella ya no se pregunta el “porqué” de los hechos sino el
“cómo”, el conocimiento se basa en la observación y la experiencia y se
expresa con el recurso de la matemática. Se busca el conocimiento de las
leyes de la Naturaleza para su dominio técnico.
En la línea del empirismo clásico, el positivismo afirma que no es posible
alcanzar un conocimiento de realidades que estén más allá de lo dado, de lo
positivo y niega que la filosofía pueda dar información acerca del mundo, pues esta
tarea corresponde exclusivamente a las ciencias.
MARXISMO
DOCTRINA DE MARX, ENGELS Y DE SUS SEGUIDORES.
Los factores que determinaron la aparición del marxismo fueron:
la economía política inglesa, particularmente Ricardo y Adam Smith,
estudiada y criticada por Marx en “El Capital”; el marxismo aspira a
explicar la explotación del hombre a partir de la comprensión de los
mecanismos y leyes de la vida económica;
la práctica revolucionaria: desde sus mismos orígenes el marxismo se
presenta como un movimiento revolucionario, por lo que la historia del
propio marxismo está trabada con la historia del movimiento obrero;
la filosofía alemana: Marx se inicia en filosofía con el estudio y crítica de la
filosofía hegeliana, participando en el movimiento filosófico denominado
“izquierda hegeliana”.
Podemos resumir las tesis básicas del marxismo en los siguientes puntos:
1. La filosofía tiene un papel emancipador: es el instrumento
intelectual con el que podemos entender las causas de la explotación y
la injusticia social y que nos permite actuar racionalmente para la
superación de la alienación.
2. Crítica a la alienación: consideración de que el sufrimiento humano
es, básicamente, consecuencia de la explotación económica.
3. Materialismo histórico: la defensa del papel de la base económica en
la gestación y transformación de las sociedades, de la existencia de
clases sociales y de su inevitable antagonismo.
4. Materialismo dialéctico: interpretación de la realidad en términos de
materia en movimiento y del mundo natural en términos no
mecanicistas sino dialécticos (sin embargo, cabe anotar que todos los
marxistas aceptan el materialismo pero no todos la interpretación del
mundo natural en términos dialécticos).
5. Consideración del mundo en términos materialistas: crítica a la
religión, ateísmo y concepción no trascendente de la realidad humana.
6. Propuestas políticas radicales: en general, el marxismo defiende
actitudes políticas muy contrarias al orden político tradicional, defienden
la transformación de la sociedad a partir de la lucha obrera y
revolucionaria (aunque también encontramos marxistas más moderados
que proponen cambios democráticos hacia el socialismo).
7. Abolición de la propiedad privada: la “receta” para la superación de
la alienación y explotación del hombre por el hombre es la abolición de
la propiedad privada de los medios de producción, la instauración del
comunismo.
8. Valoración del Estado: frente a las posiciones de derechas, la
izquierda, particularmente la marxista, entiende al hombre como un ser
social y reivindica el papel del Estado como el instrumento adecuado
para la redistribución de la riqueza y como el órgano racional necesario
para la producción de bienes.
Variantes más importantes del marxismo:
1) Filosofía de Marx y Engels *
2) Marxismo soviético
Plejanov (1857-1918)
Lenin (1870-1924)
Trotsky (1870-1940)
Stalin (1879-1953)
3) Escuela de Frankfurt
Marcuse (1898-1979)
Adorno (1903-1969)
Habermas (1929)
4) Marxismo estructuralista
Althusser (1918-1990)
5) Marxismo existencialista
Sartre (1905-1980)
* Algunos historiadores de la filosofía utilizan la expresión “filosofía marxiana” para
referirse a la filosofía del propio Carlos Marx y distinguirla de las aportaciones de
sus seguidores o filosofía marxista.
Ver "materialismo histórico".
Ver "comunismo", "sistemas económicos", "socialismo" y "socialismo de
cátedra" en el Vocabulario de la economía de Piernas Hurtado.
VITALISMO
SE LLAMA VITALISTA A TODA TEORÍA FILOSÓFICA PARA LA QUE LA VIDA ES IRREDUCTIBLE
A CUALQUIER CATEGORÍA EXTRAÑA A ELLA MISMA.
Este término es poco preciso pues con él nos referimos a teorías filosóficas muy
distintas, con el único elemento común de reivindicar la vida como una realidad
singular que no puede ser entendida en términos ajenos a ella. Aunque algunos
autores señalan la presencia de teorías vitalistas anteriores al siglo XIX, es más
común situar estas doctrinas en la segunda mitad de ese siglo y primeras décadas
del XX. Centrándonos en este período, podemos establecer dos grandes líneas del
vitalismo:
1) El vitalismo en la ciencia: con el triunfo de las ciencias naturales, a partir de
la Edad Moderna, muchos autores consideraron que los fenómenos vitales
podían ser explicados en términos materiales; el punto de vista mecanicista
dominante sugería que podemos entender a los seres vivos a partir de la
comprensión de los fenómenos fisico-químicos y que la vida no representa un
nivel de realidad cualitativamente distinto de la realidad inorgánica. Frente a
este punto de vista, algunos biólogos creyeron que existe una diferencia
esencial entre los seres orgánicos y los no orgánicos y que los primeros no
pueden ser reducidos a los segundos. Estos científicos postularon la existencia
de un principio propio en los seres vivos, principio responsable de su
comportamiento finalista y de las distintas actividades vitales, por lo que
consideraron que los fenómenos vitales no pueden explicarse mediante las
leyes de la física y la química. Este principio irreductible a términos mecánicos y
fisico-químicos recibió distintos nombres: “fuerza vital” (Claude Bernard, 1813-
1878), “fuerza dominante” (Johannes Reinke, 1849-1931), “entelequia” (Hans
Driesch, 1867- 1941).
2) El vitalismo en la filosofía: en la segunda mitad del siglo XIX y primera del XX
encontramos importantes filósofos que desarrollan toda su filosofía a partir de la
reflexión relativa a la vida. Dentro de esta línea del vitalismo se suelen distinguir
también diversas corrientes en función de su concepto de vida. Es habitual
señalar al menos dos formas de entender la vida: la vida en el sentido biológico
y la vida en el sentido biográfico e histórico:
la vida en el sentido biológico: este concepto subraya el papel del
cuerpo, los instintos, lo irracional, la naturaleza, la fuerza y la lucha
por la subsistencia. El vitalismo de Nietzsche se incluye en este
grupo;
la vida en el sentido biográfico e histórico: pero también
podemos referirnos a la vida como conjunto de experiencias humanas
dadas en el tiempo, tanto en su dimensión personal o biográfico
como en su dimensión social o histórica. La filosofía de Ortega y
Gasset se incluye en este grupo. Ortega utilizará las categorías de la
vida entendida de este modo (vivencia, teoría de las generaciones,
perspectiva) para el desarrollo de su filosofía.
El vitalismo en filosofía se presenta como una doctrina contraria al racionalismo.
Los conceptos más importantes alrededor de los que gira la filosofía vitalista son:
temporalidad, historia, vivencia, instintos, irracionalidad, corporeidad, subjetividad,
perspectiva, valor de lo individual, cambio, enfermedad, muerte, finitud...
Se puede entender la totalidad de la filosofía de Nietzsche como el intento más
radical de hacer de la vida lo Absoluto. La vida no tiene un fundamento exterior a
ella, tiene valor en sí misma. Y la vida entendida fundamentalmente en su
dimensión biológica, instintiva, irracional. La vida como creación y destrucción,
como ámbito de la alegría y el dolor. Por esta razón, Nietzsche creyó posible medir
el valor de la metafísica, la teoría del conocimiento y la ética a partir de su
oposición o afirmación respecto de la vida.
VITALISMO: NIETZSCHE
INTRODUCCIÓN: EL VITALISMO
Es vitalista toda teoría filosófica para la que la vida es irreductible a cualquier
categoría extraña a ella misma. Esta doctrina tuvo éxito en la segunda mitad del
siglo XIX y principios del XX y se desenvuelve en dos principales corrientes, en
función de su idea de vida: la vida en el sentido biológico (Nietzsche) y la vida en el
sentido biográfico e histórico (Ortega y Gasset). Para Nietzsche. la vida no tiene un
fundamento exterior a ella, tiene valor en sí misma; y la vida entendida en su
dimensión biológica, instintiva, irracional, como creación y destrucción, como
ámbito de la alegría y el dolor. Por esta razón, Nietzsche creyó posible medir el
valor de la metafísica, la epistemología y la ética a partir de su negación o
afirmación de la vida.
A. LA CRITICA DE NIETZSCHE A LA CULTURA OCCIDENTAL
A. I. LA CONCEPCIÓN DIONISÍACA Y APOLÍNEA DE LA VIDA EN EL MUNDO
GRIEGO ANTIGUO
La interpretación tradicional consideraba que la Grecia clásica era el momento
de esplendor de la cultura griega, y Sócrates y Platón los iniciadores de lo mejor de
la tradición occidental, la racionalidad. Frente a esta valoración, Nietzsche da más
importancia a la Grecia arcaica, y pone en el siglo V a. C. el inicio de la crisis del
espíritu griego. El pueblo griego antiguo aceptó las dos dimensiones básicas de la
realidad, y las expresó con el culto a Apolo y a Dionisos, representando Apolo la
individuación, la forma, el mundo como una totalidad ordenada y racional,
y Dionisos la vida en sus aspectos oscuros, instintivos, irracionales, biológicos.
Para la interpretación tradicional, toda la cultura griega era apolínea, y el pueblo
griego el primero en ofrecer una visión luminosa, bella y racional de la realidad.
Nietzsche consideró válida esta interpretación para el mundo griego a partir de
Sócrates, pero no para el mundo griego anterior. La grandeza del mundo griego
arcaico estribaba en armonizar ambos principios, considerando incluso que
lo dionisíaco era la auténtica verdad. Sólo con el inicio de la decadencia
occidental, con Sócrates y Platón, los griegos ocultan esta faceta inventándose un
mundo de legalidad y racionalidad, el desprecio al mundo de lo corporal y la fe en la
razón, identificando lo dionisíaco con el no ser y la irrealidad. La degeneración de la
cultura por la filosofía griega triunfó en la cultura occidental con el ascenso de la
moral judeocristiana y el monoteísmo, pervirtiendo de raíz el mundo occidental. Así,
la crítica de Nietzsche a lacultura occidental se refiere a todos los ámbitos: la
filosofía por inventar un mundo racional, la religión un mundo religioso y la moral un
mundo moral; la decadencia del espíritu griego antiguo supuso el triunfo de lo
apolíneo sobre lo único real, según Nietzsche, lo dionisíaco.
A. II. LAS CRÍTICAS DE NIETZSCHE A LA CULTURA OCCIDENTAL
A la idea del conocimiento. Al afirmar la existencia de dos formas de ser, la
esencia o propiedades básicas, y los rasgos accidentales que dan lugar a las
diferencias entre individuos, la filosofía pudo creer que con los conceptos cabe
reflejar correctamente la realidad. Pero, para Nietzsche, en el mundo no existen
esencias, ni los objetos como realidades substanciales y permanentes. Por este
motivo, para él, la metáfora y el arte son más adecuados para captar y expresar
la realidad que el concepto preciso y la filosofía. Nietzsche rechaza la
objetividad de la lógica y de la razón: la filosofía tradicional consideraba que las
leyes de la razón (la lógica) son también leyes del mundo y sus principios los
principios básicos de la realidad. Frente a ello, Nietzsche afirma el
carácter irracional del mundo: la lógica, la razón son invenciones humanas, las
cosas no se someten a regularidad alguna, el mundo es la totalidad de realidades
cambiantes, esencialmente distintas unas a otras, y acogen en su interior la
contradicción. La filosofía tradicional creyó posible utilizar la razón desprendida
de cualquier elemento subjetivo que pudiera afectar a su imparcialidad, creyó en
el conocimiento objetivo del mundo, válido para todos. Nietzsche considera que
esta creencia descansa en otra más básica, la creencia en algún tipo de realidad
absoluta (el Mundo de las Ideas de Platón o el Dios cristiano); sin embargo si esta
realidad absoluta es una fantasía humana, dicha confianza carece de sentido. Aún
podemos hablar de conocimiento, concluye Nietzsche, pero aceptando su carácter
relativo, subjetivo; dependiente de la perspectiva vital en la que se encuentra el
individuo que lo crea; Nietzschedefiende el perspectivismo.
Nietzsche criticó también las concepciones básicas de la ciencia: las leyes
científicas son invenciones humanas pues no existen regularidades ni necesidad
en el mundo y los hechos que lo pueblan, no hay leyes de la Naturaleza. La razón
no se puede justificar a sí misma: la razón es una dimensión de la vida humana,
pero junto con ella encontramos otras más básicas (imaginación, sentimientos,
instinto...) y todas ellas pueden motivar nuestras creencias. Para la ciencia actual la
matemática puede expresar con precisión el comportamiento de las cosas, para
Nietzsche esta forma de entender el mundo es errónea pues las matemáticas no
describen nada real, son invenciones humanas; en el mundo no existe ninguna
de las perfectas figuras de la geometría, ni números, ni unidades. Las
matemáticas prescinden de la dimensión cualitativa del mundo, de su riqueza
y pluralidad.
A la metafísica. La filosofía presenta una idea del mundo totalmente
inadecuada pues considera al mundo como un cosmos y cree en la racionalidad
intrínseca de la realidad. La invención del Mundo Racional trae consigo
la invención de los conceptos básicos de toda la metafísica tradicional (esencia,
substancia, unidad, alma, Dios, permanencia...). Dado que el mundo que percibimos
presenta características contrarias (corporeidad, cambio, multiplicidad, nacimiento
y muerte), los filósofos acaban postulando el “platonismo”, teoría que escinde la
realidad en dos mundos: un mundo verdadero, dado a la razón, inmutable y
objetivo, y un mundo aparente, dado a los sentidos, cambiante y subjetivo. Platón
defendió esta tesis básica del pensamiento occidental, y, gracias al cristianismo, se
ha instalado en la cultura, siendo la actitud básica de nuestra civilización. Una
consecuencia de la invención del Mundo Verdadero es la valoración positiva del
mundo del espíritu y negativa de la corporeidad. Encuentra Nietzsche un origen
psicológico de la metafísica y del platonismo: la metafísica es un signo de
tendencias antivitales, guiadas por un instinto de vida decadente, que permitió la
exageración del papel de la razón, de la vida consciente; las categorías metafísicas
como substancia, ser, esencia, unidad son puras invenciones para en ellas
encontrar el reposo, la regularidad y calma ausentes del único mundo existente, el
que se ofrece a los sentidos. Pero Nietzsche pone también en la influencia de la
gramática otro origen de la metafísica; el lenguaje da lugar a una visión errónea
de la realidad: la estructura sujeto-predicado, el empleo de las mismas palabras (los
conceptos) para designar distintos individuos y la primacía que tienen las frases con
el verbo ser, favorecen una interpretación substancialista de la realidad, la creencia
en entidades dotadas de rasgos permanentes y propios, de esencias y naturalezas
universales. Si nuestra gramática fuese distinta, nuestra forma de entender el
mundo sería también distinta.
A la moral tradicional. El dogmatismo moral consiste en creer en
la objetividad y universalidad de los valores morales: el cristianismo los sitúa en
el ámbito eterno e inmutable de la mente de Dios; pero la moral tradicional, dice
Nietzsche, se equivoca pues los valores morales no tienen una existencia
objetiva, ni como una dimensión de las cosas, ni como realidades que estén más
allá de éstas, en un mundo objetivo; los valores los crean las personas, son
proyecciones de nuestra subjetividad, de nuestras pasiones, sentimientos e
intereses. La moral tradicional creyó también que las leyes morales valen para
todos los hombres y que si algo es bueno es bueno para todos. Nietzsche niega este
creencia: si realmente los valores existiesen en un Mundo Verdadero y Objetivo
cabría aceptar su universidad, pero no existe dicho Mundo, por lo que en
realidad los valores se crean, y por ello cambian y son distintos a lo largo del
tiempo y en cada cultura. Por otra parte, la moral tradicional es antivital: sus
valores son contrarios a la vida, a las categorías básicas involucradas en la vida. La
moral tradicional (la cristiana) es antinatural pues presenta leyes que van en contra
de las tendencias primordiales de la vida, es una moral de resentimiento contra los
instintos y el mundo biológico y natural.
A la religión. Para Nietzsche la religión no es una experiencia verdadera pues
Dios no existe; el estado de ánimo que promueve el éxito de las creencias
religiosas, de la invención de un mundo religioso, es el de resentimiento, el de no
sentirse cómodo en la vida, el afán de ocultar la dimensión trágica de la
exis¬tencia. Nietzsche se enfrenta a los siguientes elementos del cristianismo: la
“metafísica cristiana”: el cristianismo es “platonismo para el pueblo”, comparte
con Platón la incapacidad vital para aceptar todas las dimensiones de la existencia
y el afán de encontrar un consuelo fuera de este mundo. El cristianismo, como
Platón, escinde la realidad: por un lado el mundo verdadero, eterno, inmutable, en
donde se realiza el Bien, la Verdad y la Belleza, y por otro el mundo aparente,
cambiante, abocado a la muerte e imperfecto; el mundo del espíritu frente al
mundo de la corporeidad. La moral cristiana: el cristianismo fomenta los valores
de la “moral de esclavos” (humildad, sometimiento, debilidad, mediocridad), los
valores mezquinos (obediencia, sacrificio, compasión) y la idea de culpabilidad,
de pecado; es la moral vulgar, de resentimiento contra lo elevado, noble y singular;
es la destrucción de los valores del mundo antiguo. El politeísmo es falso pero
expresa mejor la riqueza de la realidad que el monoteísmo pues no se ha separado
radicalmente de la vida; el monoteísmo representa el invento de un transmundo,
la desvalorización del verdadero mundo y la máxima hostilidad a la naturaleza y a
la voluntad de vida. El Dios cristiano representa los valores negativos y contrarios a
la vida, mientras que el mundo divino politeísta representa los valores afirmativos,
la fidelidad a la Naturaleza. La superación del cristianismo ( la “muerte de Dios”) es
fundamental para la transmutación de todos los valores y la recuperación de los
valores de la antigüedad perdidos tras la aparición de esta religión y de la filosofía.
B. PROPUESTA FILOSÓFICA DE NIETZSCHE: REIVINDICACIÓN DE LA VIDA
B. I. POSIBILIDAD DE UNA NUEVA FILOSOFÍA
La muerte de Dios: Esta tesis señala que la creencia en Dios ha muerto,
expresa el fin de toda creencia en entidades absolutas. Dios no crea al hombre sino
el hombre a Dios. La creencia en Dios sirve para conso- larnos de la miseria y
sufrimiento existente en este mundo; es una consecuencia de la vida decadente e
incapaz de aceptar el mundo en su dimensión trágica. Nietzsche se refiere al dios
del cristianismo, pero también a todo aquello que puede sustituirle, pues Dios no es
una entidad sino un lugar, una figura posible del pensamiento, representa lo
Absoluto. Dios es la metáfora para expresar la realidad que se presenta como la
Verdad y el Bien, como el supuesto ámbito objetivo que puede servir de referente a
la existencia por encontrarse más allá de ésta y darle un sentido: la Naturaleza, el
Progreso, la Ciencia, tomadas como realidades absolutas son el análogo a Dios.
Cuando Nietzsche declara que Dios ha muerto quiere indicar que los hombres viven
desorientados, que ya no sirve el horizonte último en el que siempre se ha vivido.
Con dicha “muerte” podemos vivir sin lo Absoluto, en la “inocencia del devenir”. Es
la condición para la aparición del superhombre.
El nihilismo: puede ser expresión de decadencia vital: la cultura que cree
en la existencia de una realidad absoluta, en la que se sitúan los valores objetivos
de la Verdad y el Bien, es nihilista; la cultura cristiana y toda la cultura occidental,
es nihilista pues dirige toda su pasión y esperanzas a algo inexistente, (el Dios
cristiano, el Mundo Racional de los filósofos), despreciando así la única realidad
existente, la del mundo que se ofrece a los sentidos, la realidad de la vida. La otra
cara de este nihilismo es el nihilismo pasivo y es una de las consecuencias de la
“muerte de Dios”, aparece por la consciencia del carácter infundado de la creencia
en lo sobrenatural, en el mundo del espíritu: durante siglos se ha creído que la vida
tiene un sentido porque algo exterior a ella se lo da; con la muerte de Dios
sobreviene la crisis del sentido y el convencimiento de que la existencia es
insostenible, vacía; el “nihilista pasivo” no cree en ningún valor, pues considera que
todo valor es posible sólo si Dios existe, y Dios no existe, y puede terminan en la
desesperación, la inacción o el [Link] activo: es también nihilista la
filosofía que intenta mostrar cómo los valores dominantes son una pura nada, una
invención; Nietzsche es nihilista en este sentido al proponer la destrucción completa
de todos los valores vigentes y su sustitución por otros radicalmente nuevos; este
nihilismo es una fase necesaria para la aparición de un nuevo momento en la
historia, de una nueva moral y del superhombre.
B. II. EL PERSPECTIVISMO, UNA NUEVA FORMA DE ENTENDER EL
CONOCIMIENTO
Nietzsche defiende el perspectivismo: toda representación del mundo es
representación que se hace un sujeto; la idea de que podemos prescindir de la
situación vital del sujeto, de sus rasgos físicos, psicológicos o biográficos, para
alcanzar un conocimiento del mundo tal y como éste pueda ser (el conocimiento
objetivo) es un absurdo. Nietzsche considera imposible el conocimiento de la
realidad en sí misma, pues toda creencia, toda teoría del mundo, depende del punto
de vista de la persona que la ha creado. Todo ser dotado de algún grado de
conocimiento, de alguna capacidad para representarse el mundo, es tan buen
testigo del mundo como nosotros, los seres humanos. No existe ningún dato o
experiencia, ni del mundo exterior o físico ni del mundo interior, no contaminado
por un punto de vista, por una interpretación; no es posible un “criterio de verdad”
libre de elementos subjetivos, no existen los datos puros a partir de los cuales
podamos construir un saber objetivo.
B. III. LA ÉTICA DEL SUPERHOMBRE
Nietzsche no propone el imposible vivir sin valores, propone invertir la tabla de
valores: superar la moral occidental de renuncia y resentimiento hacia la vida
mediante una nueva tabla en la que estén situados los valores que supongan un sí
radical a la vida. Con el cristianismo prospera la moral de los débiles, de los que
quieren huir del rigor de la vida inventándose un mundo objetivo y justo.
La transmutación de los valores es la superación de esta “moral de esclavos”
para recuperar de nuevo la “moral aristócrata”, y permite el triunfo del código
moral del superhombre.
El superhombre. El hombre al que hay que superar es el que se somete a los
valores tradicionales, a la “moral del rebaño”, a la moral basada en la creencia de
una realidad trascendente que fomenta el desprecio por la vida, la corporeidad y la
diferencia entre las personas. El superhombre sólo es posible cuando se realice
hasta el final la “muerte de Dios”. El superhombre no se puede identificar con una
clase social con privilegios que le puedan venir por la tradición o que descansen en
su poder social, ni con una raza. Algunos rasgos de su conducta moral: rechaza la
moral de esclavos, la mansedumbre, la prudencia que esconde cobardía, la
obediencia a una regla exterior, el servilismo, la mezquindad; rechaza la
conducta gregaria: la moral de los que siguen a la mayoría; crea valores: la
mayoría de los hombres se encuentran con los valores ya creados por otros, con los
estilos vitales vigentes; el superhombre inventa las normas morales a las que él
mismo se somete; y los valores que crea son fieles al mundo de la vida y le
permiten expresar su peculiaridad y riqueza; vive en la finitud: no cree en
ninguna realidad trascendente, ni en Dios ni en un destino privilegiado (una raza,
una nación, o un grupo); acepta la vida en su limitación, no oculta las dimensiones
terribles de la existencia (el sufrimiento, la enfermedad, la muerte) es dionisíaco; le
gusta el riesgo, las nuevas y difíciles experiencias, el enfrentamiento; no está
preocupado ni por el placer ni por el dolor, ni propio ni ajeno, pues pone por encima
de ellos el desarrollo de su voluntad y de su espíritu; es contrario al
igualitarismo: ama la exuberancia de la vida, le gusta desarrollar en él mismo y en
los demás lo que les es más propio; no tiene miedo a la diferencia; ama la
intensidad de la vida: la alegría, el entusiasmo, la salud, el amor sexual, la
belleza corporal y espiritual; puede ser magnánimo, como una muestra de la
riqueza de su voluntad. El superhombre es la afirmación enérgica de la vida y el
creador y dueño de sí mismo y de su vida, es un espíritu libre.
B. IV. LA VIDA, CATEGORÍA METAFÍSICA FUNDAMENTAL
Tesis del eterno retorno como signo de vitalidad. Esta concepción del
tiempo consiste en aceptar que todos los acontecimientos del mundo, todas las
situaciones y cosas pasadas, presentes y futuras se repetirán eternamente, un
número infinito de veces. Cabe entender esta tesis como la expresión de la máxima
reivindicación de la vida: la vida es fugacidad, nacimiento, duración y muerte, no
hay en ella nada permanente; pero podemos recuperar la noción de permanencia si
hacemos que el propio instante dure eternamente, no porque no se acabe nunca
sino porque se repite sin fin.
La voluntad de poder, “esencia” de la vida. Es el principio básico de la
realidad a partir del cual se desarrollan todos los seres, la fuerza primordial que
busca mantenerse en el ser, y ser aún más. Nietzsche cree que en todas las cosas
encontramos un afán por la existencia, desde el mundo inorgánico hasta el
humano. Las características que para él tiene la realidad, el ser (la voluntad de
poder) son: irracionalidad: la razón es sólo una dimensión superficial de la
realidad pues el mundo no es racional sino caos, multiplicidad, diferencia, variación
y muerte; la razón no tiene la última palabra, puesto que siempre está al servicio de
otras instancias más básicas como los instintos o las emociones. La fuerza
primordial que determina el curso de todas las cosas es inconsciente, aunque
fugazmente se manifiesta de este modo en los seres humanos. Las distintas formas
que toman las fuerzas de la vida no tienen ningún objetivo o finalidad, no
buscan nada, son así pero nada hay en su interior que les marque un destino;
Nietzsche declara con ello el carácter gratuito, contingente, de la existencia. Esta
fuerza es impersonal, se trata de un cúmulo de fuerzas, no de una básica que esté
a la base de todas las visibles; un cúmulo de fuerzas que buscan la existencia y el
ser más, compitiendo en dicho afán entre sí, enfrentándose y aniquilándose.
Nietzsche no entiende por “voluntad” lo que habitualmente llamamos con este
término (la facultad del alma o de la mente) para Nietzsche esta voluntad es una
manifestación superficial de una fuerza que está más en lo profundo de nuestro ser
y una simplificación de un complejo juego de causas y efectos (deseos instintos,
pulsiones, inclinaciones, que se enfrentan unas a otras). La voluntad de poder se
identifica con cualquier fuerza, inorgánica, orgánica, psicológica, y tiende a su
autoafirmación: no se trata de voluntad de existir, sino de ser más. Es el fondo
primordial de la existencia y de la vida.
FENOMENOLOGÍA
MOVIMIENTO FILOSÓFICO DEL SIGLO XX CARACTERIZADO POR SU PRETENSIÓN DE
RADICAL FIDELIDAD A LO DADO, A LO QUE REALMENTE SE OFRECE A LA EXPERIENCIA,
PARA DESCRIBIR LOS RASGOS ESENCIALES, LAS ESENCIAS DE LAS DISTINTAS REGIONES DE
LA REALIDAD QUE EN ESTA ACTITUD SE MUESTRAN.
La fenomenología aspira al conocimiento estricto de los fenómenos. Esta última
palabra puede inducir a error pues con frecuencia la utilizamos para referirnos a las
apariencias sensibles de las cosas, apariencias que no coinciden con la supuesta
realidad que debajo de ellas se encuentra. La fenomenología no entiende así los
fenómenos, pues para esta corriente filosófica los fenómenos son, simplemente, las
cosas tal y como se muestran, tal y como se ofrecen a la conciencia.
El lema de este movimiento es el plegarse a las cosas mismas, el ser fiel a lo
que realmente se experimenta, de ahí que propugne la intuición como instrumento
fundamental de conocimiento. La intuición es la experiencia cognoscitiva en la cual
el objeto conocido se nos hace presente, se nos muestra “en persona”, experiencia
opuesta al mentar o referirse a un objeto con el pensamiento meramente
conceptual. A diferencia de las corrientes empiristas, la fenomenología no limita la
intuición al mundo perceptual sino que acepta varias formas de darse las cosas,
varias formas de intuición: cada objetividad se muestra de distinto modo a la
conciencia, en función de su propio ser o esencia: las cosas físicas se hacen
presentes a nuestra conciencia de otro modo que los objetos matemáticos, las leyes
lógicas, los valores estéticos, los valores éticos, o las propias vivencias. La virtud del
buen fenomenólogo es su perfección en el mirar, el saber disponer adecuadamente
su espíritu para captar cada tipo de realidad en lo que tiene de propia.
Junto con esta tesis, es común al movimiento fenomenológico la idea de que en
el mundo hay hechos, pero también esencias. Los hechos son las realidades
contingentes, las esencias las realidades necesarias; la tarea de la fenomenología
es descubrir y describir las esencias y relaciones esenciales existentes en la
realidad, y ello en cada uno de los ámbitos de interés del filósofo (mundo ético,
estético, religioso, lógico, antropológico, psicológico,...). Cuando el fenomenólogo
describe lo que ve no se preocupa por el aspecto concreto de lo que ve, intenta
captar lo esencial; así, si se preocupa por estudiar la voluntad, no intenta describir
los aspectos concretos presentes en un acto voluntario real sino la esencia de la
voluntad y sus relaciones esenciales con otros aspectos de la subjetividad como el
conocimiento o la libertad. La fenomenología considera que además de la intuición
empírica o percepción existe la intuición de las esencias o formas universales de las
cosas. La intuición en la que se hace presente lo universal recibe el nombre
de intuición eidética.
El tema de investigación más característico de la fenomenología es la
conciencia; se entiende por conciencia el ámbito en el que se hace presente o se
muestra la realidad; la realidad en la medida en que se muestra o aparece a una
conciencia recibe el nombre de fenómeno. La característica fundamental que la
fenomenología encuentra en la conciencia es la intencionalidad en el lenguaje
ordinario llamamos intencional a la conducta hecha mediante un acto de voluntad,
a la conducta deliberada; en fenomenología la intencionalidad es una propiedad
más básica: se refiere al hecho de que toda conciencia es conciencia de algo, todo
acto de conciencia es siempre una relación con otra cosa, un referirse a algo. La
conciencia no se limita al conocimiento: puedo conocer un árbol, puedo percibirlo o
pensar en él, pero también puedo vincularme con él mediante otros modos de
conciencia: puedo desear estar a su sombra, o imaginarlo con más hojas que las
que tiene, o temer que se pueda secar, y tal vez hasta lo puedo amar u odiar. La
percepción, el recuerdo, la imaginación, el pensamiento, el amor, el odio, el deseo,
el querer, son distintas formas de darse el vivir de la conciencia. Una importante
tarea de la fenomenología es la descripción de los tipos distintos de vivencias, de
sus géneros y especies, y de las relaciones esenciales que entre ellas se establecen.
La fenomenología no es un movimiento homogéneo pues se han dado distintas
interpretaciones, tanto en la caracterización del auténtico método fenomenológico
como en las tesis doctrinales en las que hay que concluir; las dos variantes
principales son la fenomenología realista para la que los fenómenos conocidos son
reales e independientes de nuestra mente, y la fenomenología trascendental, un
nuevo idealismo para el cual la realidad es una consecuencia de los distintos modos
de actuación de la conciencia pura o trascendental. El fundador de este movimiento
es Edmund Husserl (1859-1938), y los representantes más importantes Alexander
Pfänder (1870-1941), Max Scheler (1874-1928), Dietrich von Hildebrand (1890-
1978), Martin Heidegger (1889-1976), Jean-Paul Sartre (1905-1980)
y Maurice Merleau-Ponty (1908-1961).
EXISTENCIALISMO
MOVIMIENTO FILOSÓFICO DEL SIGLO XX QUE PONE EN LA EXISTENCIA EL CENTRO DE TODA
LA REFLEXIÓN FILOSÓFICA.
Cuando los filósofos que se incluyen en este movimiento reivindican la reflexión
sobre la existencia como el tema filosófico fundamental no se refieren a la
existencia como categoría abstracta, ni a la existencia de las cosas o realidades no
humanas, se refieren a la existencia humana concreta. Y en su tratamiento de esta
existencia emplean dos estrategias:
como método filosófico, rehuyen el pensamiento especulativo, la
construcción de teorías filosóficas a partir de puros conceptos,
y prefieren el método fenomenológico, entendido básicamente
como fidelidad absoluta a lo dado, a lo realmente experimentado,
como descripción de lo que se ofrece inmediatamente en la esfera
de la vida; su actitud contraria a los enfoques abstractos de lo
humano les lleva también a criticar el uso de la razón
matematizante para la comprensión de la realidad humana, y por
lo tanto a recelar de la ciencia y de la técnica;
en cuanto a las facetas fundamentales de la existencia objeto de
su interés, atienden básicamente a la dimensión de la finitud en el
mundo humano: la temporalidad, la muerte, la culpa, la fragilidad
de la existencia, la responsabilidad, el compromiso, la
autenticidad, la subjetividad, la libertad,...
El existencialismo comienza en el período de entre guerras y tiene su máximo
momento de esplendor tras la segunda guerra mundial, particularmente en Francia.
Es habitual señalar a Søren Kierkegaard (1813-1855) como un precursor de esta
corriente; el propio Jean-Paul Sartre (1905-1980), en su obra “El existencialismo es
un humanismo”, destaca dos versiones en este movimiento:
el existencialismo católico: Karl Jaspers (1883-1969) y Gabriel
Marcel (1889-1973);
el existencialismo ateo: en donde sitúa a Martin Heidegger (1889-1976) y
a su propia filosofía.
En la citada obra, Sartre atribuye a su versión del existencialismo los siguientes
rasgos:
[Link] fundamental: es un ateísmo consecuente; puesto que
Dios no existe, no existe la naturaleza humana; el hombre no
tiene esencia o naturaleza, es lo que él mismo se ha hecho; en el
la existencia precede a la esencia.
2. El hombre es un proyecto que se vive subjetivamente: lo que
mueve a las personas son sus proyectos, su preocupación por la
realización de su ser; pero estos proyectos y los ideales involucrados en
ellos, no existen previamente a su decisión de realizarlos, no están
trazados previamente por un destino, una naturaleza o una tabla de
valores objetivos.
3. El hombre es responsable de sí mismo y de todos los
hombres: somos responsables de nosotros mismos porque lo que somos
depende de lo que hemos querido ser, no de un destino divino, ni de una
circunstancia social, ni de una predisposición biológica o natural; pero
somos también responsables de los demás porque al elegir unos valores,
elegimos una imagen del hombre tal y como debe ser; “nuestra acción
compromete a la humanidad entera”.
4. La libertad humana trae consigo los sentimientos de angustia,
desamparo y desesperación. Angustia ante el hecho de que es uno
mismo el responsable de sí mismo y de los demás; desamparo porque la
elección se hace en soledad, no existe una tabla de valores en la que
apoyarse, ni ningún signo que nos indique la conducta a seguir, es
preciso inventarse la moral; y desesperación porque no es posible un
control completo de la realidad en la realización del proyecto, porque
siempre hay que contar con factores imprevistos, con la posibilidad de
que se truequen nuestras buenas intenciones en malos efectos.
5. Es una doctrina de la acción, contraria al quietismo: para el
existencialismo sólo hay realidad en la acción, el hombre existe en la
medida en que se realiza, es el conjunto de sus actos y nada más. Este
pensamiento tiene dos caras: por un lado es duro para aquellas personas
descontentas con lo que son, para los que no han triunfado en la vida;
estas personas pueden engañarse diciendo que en realidad el conjunto de
sus actos no muestra su auténtica valía, diciendo que hay en ellos
capacidades, talentos o disposiciones desaprovechadas, que el mundo les
ha impedido dar de sí todo lo que realmente son. Pero, por otro lado, esta
doctrina es optimista pues declara que el destino de cada uno de
nosotros está en nuestra mano y nos predispone a la acción, a no vivir de
sueños, de esperanzas, a dejar de lado nuestra miseria y realizar nuestro
proyecto: el héroe no nace héroe, se hace héroe; si se es cobarde es
como consecuencia de una decisión, no porque fisiológicamente o
socialmente se esté predispuesto para ello; el cobarde se hace cobarde,
pero hay siempre para el cobarde una posibilidad de no ser por más
tiempo cobarde, como para el héroe la de dejar de ser héroe.
6. Es una doctrina que reivindica la intersubjetividad: aunque parte
del cogito como la verdad indudable, no defiende el aislamiento de la
subjetividad, pues considera que sólo en el trato con el otro, en el
reconocimiento que el otro hace de nuestro ser, en la presencia de su
mirada, sólo así nos hacemos conscientes de nuestro propio ser, de
nuestra propia realidad.
7. Frente a la noción de “naturaleza humana” defiende la
existencia de la “condición humana”: aunque no existe una esencia
común a todos los hombres, Sartre cree que sí se puede hablar de ciertos
rasgos formales y universales que permiten la identificación de la
humanidad como un todo y el reconocimiento y comprensión del proyecto
de cada individuo y de cada cultura; la libertad, la indigencia de la
existencia, la sociabilidad, son estructuras antropológicas que desvelan la
condición humana.
8. Es una doctrina que permite el compromiso moral y la crítica
de la conducta inauténtica: aunque los valores se inventan, no todos
tienen el mismo valor, pues algunas elecciones están fundadas en el error
y otras en la verdad; la conducta de mala fe, por ejemplo, se basa en el
error, en el error de excusarse en las pasiones, en el determinismo, en el
destino, o el error de declarar ciertos valores como existentes de modo
objetivo e independiente de mi voluntad. La actitud auténtica es la de
buena fe, la de aquél que asume la responsabilidad completa de su
acción y situación, la de aquél que tiene como lema moral la realización
de la libertad propia y ajena.
9. Para el existencialismo el mundo, la vida, no tiene un sentido a
priori: declara que Dios no existe, por lo que la vida misma carece de
sentido; sólo se puede hablar del sentido que cada uno le da, de los
valores que cada uno inventa.
10. El existencialismo es un humanismo: pero no un humanismo que
valore a la humanidad por la excelencia de alguno de sus miembros, ni
por la supuesta bondad de la humanidad en su conjunto; es un
humanismo por declarar que no hay otro legislador que el hombre mismo,
por afirmar la libertad y la necesidad de trascender la situación, de
superarse a sí mismo, por reivindicar el ámbito de lo humano como el
único ámbito al que el hombre pertenece.
NEOPOSITIVISMO
O “EMPIRISMO LÓGICO”, O “NEOEMPIRISMO” O “POSITIVISMO LÓGICO”. ES UNO DE LOS
MOVIMIENTOS FILOSÓFICOS MÁS IMPORTANTES DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX. SE
SUELE SITUAR SU NACIMIENTO Y DESARROLLO EN EL PERÍODO DE ENTREGUERRAS.
Sus representantes se reunieron en varios grupos, destacando el Círculo de
Viena, el de Berlín, y, tras el triunfo del nazismo y la emigración de muchos de sus
representantes a Estados Unidos, el Círculo de Chicago. Los filósofos más
importantes del neopositivismo son Moritz Schlick (1882-1936), Alfred Ayer (1910-
1989), Rudolf Carnap (1891-1979), Otto Neurath (1882-1945), Hans
Reichenbach (1891-1953), y el primer Wittgenstein.
Consideraron que la única interpretación legítima del mundo es la científica, por
lo que rechazaron las interpretaciones religiosas y metafísicas. Quisieron
fundamentar el conocimiento humano sobre bases puramente empíricas para lo
cual utilizaron diversas estrategias, en particular, el fisicalismo, la construcción de
un lenguaje unificado, común a todas las ciencias y ajeno a las imperfecciones del
lenguaje ordinario, y el criterio de verificabilidad. Su valoración de la metafísica es
extraordinariamente negativa pues para ellos esta disciplina no es falsa sino
absurda: consta de pseudoproposiciones (proposiciones carentes de sentido)
referidas a pseudoproblemas. Creyeron que las técnicas de análisis lógico de la
nueva lógica (la lógica matemática) elaborada por Friedrich Frege (1848-1925),
Alfred Whitehead (1861-1947) y Bertrand Russell (1872-1970) permitiría “disolver”
los pseudoproblemas a los que los filósofos se ven abocados como consecuencia de
los “embrujos” del lenguaje cotidiano.
Ver “criterio de verificación (o de verificabilidad)”, “criterio empirista
de significado”, “filosofía”, “filosofía analítica”, “fisicalismo”
“movimiento analítico” y "positivismo".