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Diversidades Socioculturales en Argentina

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UNIDAD 2

CLASE TRES: 10/04/24

Temática: Diversidades Socioculturales. Sexo, Sexualidad y Género. Políticas Públicas en la


Argentina.

Bibliografía Obligatoria: Grimson, Alejandro y G. A. Karasik (Coords.): “Introducción a la


heterogeneidad sociocultural en la Argentina contemporánea”. En Grimson, Alejandro y
Gabriela A. Karasik (Coords.): Estudios sobre diversidad sociocultural en la Argentina
contemporánea. CLACSO/PISAC, Buenos Aires, 2017. pp. 15 a 24. Hiller, Renata:
“Diversidad Sexual y Género”. En Grimson, Alejandro y Gabriela A. Karasik (Coords.):
Estudios sobre diversidad sociocultural en la Argentina contemporánea. CLACSO/PISAC,
Buenos Aires, 2017. pp. 180 a 198.

GRIMSON:

El texto busca dar cuenta de la situación de la diversidad sociocultural en la Argentina del


siglo XXI.

La sociedad argentina es profundamente heterogénea en sus creencias, prácticas, rituales e


identificaciones. En el plano de las relaciones de género, étnicas, de clase, religiosas y
territoriales, se ha ido conformando una hegemonía que instituye no sólo la idea de una
sociedad homogénea, sino también una prescripción de homogeneidad.

No solo la sociedad argentina es más heterogénea en términos socioculturales de lo que


solemos reconocer, sino que esa heterogeneidad conforma un espacio social con “una lógica
social e históricamente instituida de interrelación entre partes”

El éxito de esa hegemonía se constata en que las manifestaciones socioculturales que en


determinados momentos se diferencian de los patrones reconocidos como válidos pueden ser
socialmente consideradas como inferiores, anacrónicas, atrasadas o patológicas.
Muchas manifestaciones actuales de la heterogeneidad de nuestra sociedad han sido
desvalorizadas, perseguidas o ignoradas en momentos anteriores.

La desigualdad se refiere a una diferencia de ingresos, de reconocimiento simbólico o poder


entre al menos dos personas o grupos. Ese poder se relaciona con la capacidad económica,
con la capacidad de hacer oír su voz, de hacer valer su voluntad. La heterogeneidad, en
cambio, se refiere al hecho de que existen diferencias de puntos de vista, de creencias, de
modos de significación entre al menos dos personas o grupos.

Pero resulta claro que “diversidad” tiene una carga moral positiva, es un concepto normativo,
que convoca a la acción. La heterogeneidad es un concepto teórico que permite estudiar las
distintas sociedades.
Desigualdades persistentes.

La argentina se encuentra atravesada y constituida por ciertas desigualdades socioculturales


persistentes. En cada espacio, se concretan y despliegan de un modo peculiar.
Se considera que hay cuatro desigualdades socioculturales que tienen una larga historia y una
presencia relevante en la sociedad argentina contemporánea:
- El racismo.
- El clasismo.
- El centralismo.
- Las desigualdades de género.

(El “racismo” argentino se caracteriza, en primer lugar, por su negación.)

No puede afirmarse que todos los argentinos sean racistas ni que todas las actitudes racistas
sean idénticas. Hay racismo contra los inmigrantes de países limítrofes, contra inmigrantes de
tez oscura que van desde el llamado “interior” a las grandes ciudades, contra los
afrodescendientes, contra los inmigrantes asiáticos y contra otros grupos.

Se usa el término “negro” contra los pobres, los habitantes de villas, los miembros de
sindicatos, los asistentes a una marcha, los hinchas de Boca Juniors u otros clubes y a veces
contra los peronistas.
Al mismo tiempo, en la heterogeneidad territorial argentina también hay regiones o
provincias donde presentarse como “negro” no solo no es desvalorizante sino que podría ser
señal orgullosa de ser de la tierra y no inmigrante.

Entonces, el racismo desprecia a aquellos que tengan rasgos físicos diferentes.

¿Qué es el clasismo? El clasismo considera la propia vida social como “natural”, como
disponible para todos los seres humanos “normales” y considera que aquellos que viven en
peores condiciones o tienen menores ingresos o menos educación tienen una naturaleza
inferior. Si bien formas de clasismo pueden estar presentes en muchas sociedades, en cada
caso adquieren modos e intensidades peculiares.

¿Qué es el centralismo? La relación entre Buenos Aires y el resto de las provincias ha


estado presente en la política, la cultura y la economía argentina desde los orígenes
independientes. Hoy un tercio de la población argentina reside en el Área Metropolitana de
Buenos Aires, y esto en sí mismo es expresión de desigualdades regionales y sociales
persistentes e indudables.
Esta es la realidad argentina partida en dos entidades con atributos diferentes: la capital y el
interior.
La idea de Buenos Aires europea, avanzada, civilizada, cosmopolita se ha contrapuesto de un
modo persistente a su imagen invertida, el “interior”, atrasado y feudal, que solo
recientemente se está comenzando a resquebrajar.
La exclusión de la mayor parte del país está implícita en esa idea de europeidad nacional que
nos convertiría en un país excepcional en la región, idea a la que golpeó cada gran crisis
económico-social. En la imagen de la “Argentina como país europeo” lo porteño ya definió al
interior como “no argentino”.

La desigualdad de género es también una de las inequidades más generales de la historia de la


humanidad. Es una de las desigualdades que más transformaciones atravesó en el siglo XX, e
incluso continúa habiendo una persistente desigualdad de género que se manifiesta en datos
elocuentes: el promedio salarial de las mujeres es menor al de los varones por el mismo
trabajo, la mayor parte de las tareas domésticas continúa a cargo de las mujeres, la
discriminación hacia gays, lesbianas, trans y otras formas de las orientaciones sexuales
continúa vigente.

Formación, configuración.

En todas las sociedades contemporáneas hay heterogeneidades y desigualdades. La existencia


de desigualdad de clases no implica necesaria y automáticamente que haya clasismo
entendido como desprecio sistemático de las élites dirigentes y los sectores medios altos
hacia los mundos populares.

Distintos autores han propuesto diferentes conceptos para analizar a las sociedades como
conjuntos racionales:
- Rita Segato, propuso el concepto de “formaciones nacionales de diversidad”
- Claudia Briones, el concepto de “formaciones nacionales de alteridad”
- Alejandro Grimson, el concepto de “configuraciones culturales”
En todos ellos, hay una idea en común que se refiere a pensar las sociedades nacionales como
conjuntos heterogéneos y desiguales donde las formas de la diferencia, de la discriminación y
del conflicto son contextuales y específicas.

Un ejemplo: El término “negro” se aplicó en Brasil para referirse a los afrodescendientes que,
a su vez, se distinguían de los “mulatos”.
Los “mulatos” son en este lenguaje brasilero las personas “mezcladas” entre descendientes de
europeos y de africanos. En cambio, en Estados Unidos el término “negro” se aplica
indistintamente a afrodescendientes y a “mulatos”. La prueba de ellos es que el presidente
Obama sería considerado mulato en Brasil y es considerado afro en Estados Unidos.

Estos conceptos de desigualdades y heterogeneidades, no solo se pueden aplicar en naciones,


también se conforman en provincias o ciudades. De este modo, podemos observar
heterogeneidades y desigualdades entre territorios siempre y cuando eso no implique
concebir a cada territorio como una homogeneidad cultural.
Y la Argentina es un país con una heterogeneidad sociocultural muy vasta que, al mismo
tiempo, está escasamente visibilizada o fuertemente invisibilizada.

HILLER:

SOBRE LA HETERONORMA Y EL PANORAMA DE LA DIVERSIDAD SEXUAL Y


GENÉRICA EN ARGENTINA.

La noción de la heteronormatividad permite abordar lo que se comprende como un


dispositivo social conformado por prácticas y discursos que establecen a la heterosexualidad
como categoría universal, natural y estable.

La norma heterosexual asigna roles y funciones a varones y mujeres, naturalizando qué se


entiende por unos y otras. La heteronormatividad hace tanto a la jerarquización de las
prácticas e identidades sexuales, como a la construcción genérica en tanto varones y mujeres.
Esta, opera como patrón de prácticas y relaciones sexuales, estructuras familiares e
identidades. Se trata de un conjunto de normas muchas veces tácito, y otras tantas explícito:
plasmado en marcos legales sancionados positivamente, con correlato en disposiciones
estatales.

Abordar las relaciones de género desde la perspectiva de la diversidad sociocultural invita a


repasar algunas de las condiciones diferenciales de las que gozan hombres y mujeres en su
reconocimiento social, político y cultural. Así se priorizan los trabajos que problematizan
específicamente los procesos y formas en torno a los cuales se constituye o puede observarse
una disparidad, un contraste o una brecha socialmente significativa.

Gayle Rubin (1089) en sus notas ya clásicas “Para una teoría radical de la sexualidad”
decía que las sociedades occidentales modernas evalúan los actos sexuales según su sistema
jerárquico de valor sexual.

Con ello, la diversidad sexual comprende un conjunto más heterogéneo que lo gay o lésbico,
ya que en su interior anidan otras identidades socio-sexuales: travestis, transexuales,
bisexuales…etc. La diversidad sexual, entonces, no conforma un listado de identidades, sino
un terreno mucho más heterogéneo de prácticas y usos de la sexualidad que no siempre
ingresan en el terreno de lo discursivo, ni acaso de la identidad. A su vez, las identidades
socio-sexuales pueden constituir en mayor o menor medida, y según en contextos,
identidades politizadas.

Sin embargo, también hay personas y grupos cuyas prácticas o deseos no se ajustan a la
norma heterosexual, pero no se identifican socialmente a partir de ello, o no le otorgan a esa
identidad un carácter político-reivindicativo. La correlación entre deseos, prácticas,
identidades y acción política dista de ser unívoca y automática, por ello el territorio de la
diversidad sexual no puede ser subsumido o acotado a la expresión de identidades
autoafirmativas.
En particular las identidades tras la sigla “LGBT” (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans) han
sido ilustrativas en mostrar cómo rótulos heterónomos son reapropiados positivamente (como
sucede con los términos gay, queer o travesti) También cómo algunas identificaciones
colisionan con otras y como los cruces entre las distintas posiciones que asumen los sujetos
muchas veces no pueden redundar en identidades unívocas. En ese sentido, las condiciones
de vida de quienes conforman la diversidad sexual no son homogéneas.

Los estudios de diversidad sexual y de género, no son solo aquellos que abordan “objetos
diversos”, sino los que cuestionan los discursos universalistas y homogeneizantes
(androcéntricos/heterosexistas) de cada disciplina social. En ese sentido, los aportes del
pensamiento poscolonial y de los feminismos desafían aquellos cánones, como veremos más
adelante.

En los últimos diez años, el campo de la producción sobre género y diversidad sexual ha
acompañado un proceso de cambios rápido y vertiginoso:

- La educación sexual.
- Reconocimiento legal de parejas no heterosexuales.
- Reconocimiento de identidades trans.
- Matrimonio igualitario. (Ley 26.618)
- Identidad de género. (Ley 26.743)

Desde comienzos de la década de 1980, con la recuperación de la democracia, hasta la


actualidad se fueron incrementando los espacios académicos en ciencias sociales de reflexión
sobre las cuestiones de género y sexualidad. La apertura democrática favoreció la reflexión
epistémica, revisión de las currículas y creación de nuevas carreras, la vuelta al país de
destacadas cientistas sociales y militantes feministas exiliadas. Todo ello abrió un espacio
privilegiado para la revisión de la ausencia de la perspectiva de género en las ciencias
sociales.

Así, el espacio académico de los estudios sobre género y sexualidades se desarrolla en una
línea de creciente institucionalización de espacios de formación de posgrado, congresos
especializados, desarrollo de carreras científicas gracias al financiamiento público, revistas e
incorporación a las currículas de grado y en espacios de divulgación como museos.

Los estudios sociales sobre diversidad sexual y genérica han permitido visibilizar situaciones
de discriminación, violencia y exclusión que, lejos de pensarse como fenómenos aislados y/o
atribuibles a la psicología de los actores, pueden ser entendidos como parte de aquella matriz
heteronormativa, y por ende, como parte de dinámicas sociales y políticas que requieren de
estudio y análisis. Por ejemplo, investigaciones en torno a la violencia de género han
permitido no solo cuantificar el fenómeno, sino incluso mensurar más adecuadamente y
conceptualizarlo como tal. Ello contribuyó, asimismo al diseño de leyes y políticas públicas
orientadas a prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres.
CONSENSOS Y DISENSOS EN EL CAMPO DE ESTUDIOS SOBRE DIVERSIDAD
GENÉRICA Y SEXUAL.

Los estudios sociales sobre género y sexualidad parten de la idea de pensar al sexo, la
sexualidad y el género como productos sociales. En general, los estudios sociales sobre
género y sexualidad involucran distintas disciplinas: derecho, sociología, antropología, artes,
psicología, entre otras, siendo la interdisciplinariedad uno de sus rasgos distintivos. Es
frecuente encontrar la combinación de diversos abordajes provistos por distintas disciplinas.

- En esta línea, hay trabajos que son autoría de activistas que se definen y escriben
desde ese posicionamiento político discursivo. El uso de esta primera persona,
implicada personal y políticamente en su producción académica, sería quizás
impensable en otros núcleos temáticos. En lo que refiere al campo de estudios sobre
diversidad genérica y sexual, sin embargo, resulta de consenso que dicha voz no
invalida la producción (e incluso a veces contribuye a legitimarla). No es infrecuente
encontrar posicionamientos político-ideológicos y demandas hacia la política pública
en los textos del campo.
- Otro de los rasgos comunes del campo es la predominancia de los abordajes
cualitativos: la mayor parte de los estudios tienen un abordaje cualitativo y el mismo
parece ser un rasgo de los estudios sobre diversidad sexual y genérica, en general. Los
estudios de corte cuantitativo resultan minoritarios.

→ En anteriores investigaciones fomentadas desde el Estado, prevalecían los estudios


vinculados a la salud sexual (VIH/sida, fecundidad adolescente), surgidos por inquietudes
relativas no a la sexualidad en sí misma, sino a sus consecuencias. ←

- Actualmente predomina una mirada más integral, que incluso al abordar temáticas
“clásicas” de salud, incorpora la discriminación y las múltiples formas de
vulnerabilidad como elementos escenciales para comprender e intervenir desde las
políticas públicas.
- Otro de los rasgos comunes o puntos de consenso es el referido a la comprensión de
las identidades: el campo de estudios sobre la diversidad sexual y genérica participa
de intensos debates en torno a la conformación de las identidades, nutriéndose en
general de las perspectivas antiesencialistas, anti fundacionalistas. En ese sentido, más
que pensar en términos de identidades homogéneas e inmutables, los estudios sobre
diversidad genérica y sexual interrogan los espacios de interseccionalidad en la que se
conforman las identidades.

(La interseccionalidad se plantea como un desafío a la compresión de las identidades más allá
del cálculo “sumatorio”, interrogando sus imbricaciones y los modos específicos y situados
de ser mujer, varón, negra, discapacitada, etc. )

Incorporar la perspectiva interseccional también cuestiona marcos conceptuales que sirven


como matriz de inteligibilidad de las ciencias sociales al cuestionar cómo se imbrican
determinados conceptos en contextos específicos.
Cabe señalar, de todos modos, que si bien la perspectiva de la interseccionalidad nutre el
campo de estudios, se plantea más bien como un horizonte de comprensión. Generalmente los
trabajos se centran en alguno de los rasgos (la orientación sexual de género) y otros resultan
minimizados.

- También, en parte de la literatura revisada, hay cierta ausencia de los contextos más
generales en que los temas bajo estudio se desarrollan. En algunos casos la
recurrencia de bibliografía extranjera homóloga procesos locales a fenómenos de otras
latitudes, subestimando elementos del contexto.

En contraposición existe también un conjunto de textos que permiten hablar de “una manera
latinoamericana” de pensar en el vínculo entre sexualidad y derechos y entre sexualidad y
política. Encontramos también, que en el campo de estudios sobre diversidad sexual y
genérica existe un anclaje sociocultural específico dado por los abordajes y alimentado por
clásicos de la teoría latinoamericanos como Freire, Strasser o Guillermo O’Donnell.

Los disensos en el campo de estudios sobre diversidad sexual y genérica refieren a un


conjunto de asuntos muchas veces vinculados con posicionamientos epistemológicos y
teóricos, pero también políticos.

PERIFERIAS VACANCIAS Y AGENDAS PENDIENTES EN EL CAMPO DE


ESTUDIOS SOBRE DIVERSIDAD GENÉRICA Y SEXUAL.

La consolidación de los estudios sobre diversidad sexual y genérica en distintas universidades


nacionales ha permitido multiplicar los espacios de investigación sobre la temática a lo largo
y ancho del país. Sin embargo, aun con ello es posible identificar una serie de vacancias
vinculadas al territorio:

- En general los trabajos analizados abordan fenómenos urbanos, haciendo del género y
de la diversidad sexual, clivajes citadinos. Se advierte un sesgo heteronormativo, por
cuanto la heterosexualidad es generalmente un presupuesto incuestionado.

(La producción académica todavía se concentra en algunos núcleos urbanos, ligada a la


existencia de grupos o individuos que trabajan temáticas de género y/o diversidad sexual. Y
no siempre tienen un anclaje regional, por lo que se extrañan trabajos que analicen estas
temáticas en contextos variados, o en ciudades medianas y pequeñas, por ejemplo.)

- Una de las paradojas que conlleva el abordaje de la diversidad, es la carencia en la


investigación sobre las heterosexualidades y los varones. Así, pareciera que solo los
recorridos minoritarios son construidos, mientras la masculinidad, la
heterosexualidad, la blanquitud o la capacidad no requiriesen estudio, comprensión o
análisis. Son pocos los estudios en torno a “las heterosexualidades” y los estudios de
género han concentrado sus esfuerzos sobre las mujeres, siendo escaso el tratamiento
de los varones.
- Atender a la cuestión generacional también indica un campo de vacancia por cuanto
estos estudios suelen concentrarse en los momentos no reproductivos de las personas.
Siendo escasa la investigación sobre las infancias y, especialmente, la vejez.

En conclusión, los estudios sobre diversidad sexual y genérica son un terreno dinámico que
ha crecido en los últimos diez años, institucionalizándose en los ámbitos académicos y
acompañado por cambios legislativos y de políticas públicas. Por eso, debatir sobre los
mismos, es construir el conocimiento científico sobre nuestra sociedad.

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