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Guía completa sobre el TDAH

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TDAH:

¿Qué es el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH)?


El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo. Por lo general, se diagnostica por
primera vez en la infancia y, a menudo, dura hasta la edad adulta. Sin embargo, a
algunas personas no se les diagnostica el trastorno hasta que son adultas. El
TDAH implica:
 Tener problemas para prestar atención (falta de atención)
 Tener problemas para controlar conductas impulsivas (impulsividad)
 Ser demasiado activo (hiperactividad)
¿Cuáles son los tipos de trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH)?
Hay tres tipos de TDAH:
 TDAH predominantemente inatento: Las personas con este tipo de TDAH
tienen problemas para prestar atención y se distraen con facilidad. Les
cuesta organizarse o terminar las tareas. Pueden tener problemas para
seguir instrucciones o conversaciones
 TDAH predominantemente hiperactivo e impulsivo: Las personas con este
tipo de TDAH tienen síntomas tanto de hiperactividad como de
impulsividad:
1. Con hiperactividad: Las personas sienten la necesidad de estar siempre en
movimiento. Tienen problemas para quedarse quietas y pueden ser
inquietas y/o hablar demasiado
2. Con impulsividad: Las personas tienen problemas para controlar sus
acciones y palabras. Tienden a actuar sobre ideas o sentimientos
repentinos sin pensar en las posibles consecuencias. Pueden interrumpir
mucho a los demás o tener problemas para esperar su turno
 TDAH combinado: Las personas con este tipo de TDAH tienen una
combinación de síntomas de falta de atención e hiperactividad-impulsividad.
El TDAH combinado es el más común.
¿Qué causa el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH)?
Se desconoce la causa exacta del TDAH. Probablemente es el resultado de una
combinación de factores, como la genética y el entorno. Los investigadores están
analizando posibles factores ambientales que podrían aumentar el riesgo de tener
TDAH. Estos factores incluyen lesiones cerebrales, nutrición y entornos sociales.
Factores de riesgo
Entre los factores de riesgo del trastorno por déficit de atención/hiperactividad se
pueden incluir:
 Familiares consanguíneos, como padres o hermanos, con trastorno por
déficit de atención/hiperactividad u otro trastorno de salud mental
 Exposición a toxinas ambientales, como el plomo, que se encuentra
principalmente en la pintura y las tuberías de edificios antiguos
 Consumo de drogas, consumo de alcohol o tabaquismo por parte de la
madre durante el embarazo
 Nacimiento prematuro
Aunque popularmente se sospecha que el consumo de azúcar causa
hiperactividad, no hay pruebas confiables que lo confirmen. Muchos problemas en
la niñez pueden llevar a que se presente dificultad para mantener la atención, pero
eso no es lo mismo que padecer de trastorno por déficit de
atención/hiperactividad.
El comportamiento típico de desarrollo comparado con el TDAH
La mayoría de los niños sanos no prestan atención o son hiperactivos o impulsivos
en un momento u otro. Es típico que los niños en edad preescolar tengan períodos
de atención cortos y no puedan seguir con una actividad por mucho tiempo.
Incluso en niños mayores y adolescentes, el período de atención a menudo
depende del nivel de interés.
Lo mismo ocurre con la hiperactividad. Los niños pequeños son naturalmente
activos; a menudo todavía están llenos de energía mucho después de haber
agotado a sus padres. Además, algunos niños tienen naturalmente un nivel de
actividad más alto que otros. Nunca se debe decir que un niño tiene TDAH solo
porque es diferente a sus amigos o hermanos.
Los niños que tienen problemas en la escuela, pero se llevan bien en casa o con
los amigos, probablemente tengan problemas con algo que no sea el TDAH. Lo
mismo ocurre con los niños que son hiperactivos o que no prestan atención en
casa, pero cuyas tareas escolares y amistades no se ven afectadas.
¿Cuáles son los síntomas del trastorno de déficit de atención e hiperactividad
(TDAH)?
Los síntomas dependen del tipo de TDAH que tenga una persona.
Las personas con síntomas de problemas de atención con frecuencia:
 No se fijan en detalles o cometen errores por descuido en la escuela, el
trabajo o en otras actividades
 Tienen problemas para concentrarse en actividades de juego o tareas
laborales
 No parecen escuchar cuando se le habla directamente
 Les resulta difícil seguir instrucciones o terminar tareas, o pueden
comenzar, pero se desconcentran fácilmente
 Tienen problemas para organizarse, mantener sus pertenencias en orden y
administrar el tiempo
 Evitan realizar tareas que requieren largos períodos de esfuerzo mental
 Pierden artículos importantes como libros, billeteras, llaves, anteojos y
celulares
 Olvidan hacer las actividades diarias
A menudo, quienes tienen TDHA con síntomas de hiperactividad-impulsividad
pueden:
 Estar inquietos y moverse al estar sentados
 Pararse cuando deben permanecer sentados, como en la escuela o el
trabajo
 Correr o trepar cuando no es apropiado (niños) o estar inquietos
(adolescentes y adultos)
 Tener problemas para realizar actividades tranquilas
 Estar en constante movimiento
 Hablar mucho más de lo normal
 Dar respuestas bruscas antes de que se completen las preguntas
 Tener problemas para esperar su turno
 Interrumpir a los demás, como durante conversaciones o juegos.
Las personas con TDAH combinado muestran una mezcla de síntomas de falta de
atención e hiperactividad-impulsividad.
¿Cómo se diagnostica el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH)?
No existe una prueba única para diagnosticar el TDAH. Un paso del proceso para
diagnosticar el TDAH implica realizar un examen físico, que incluye pruebas de
visión, pruebas de audición (para niños y adultos) y otros exámenes para
descartar otros problemas con síntomas parecidos al TDAH. Otros problemas con
síntomas similares incluyen ansiedad, depresión, dificultades para dormir y ciertos
tipos de problemas de aprendizaje.
El proceso también implica un historial médico completo y antecedentes familiares.
Y generalmente incluye el uso de listas de verificación de síntomas de TDAH,
cuestionarios y/o preguntas de entrevista estandarizados. Estas herramientas
tienen escalas de calificación (sistemas de puntuación) que ayudan al profesional
de la salud a ver si los síntomas y los antecedentes de una persona se ajustan a
un diagnóstico de TDAH.
Complicaciones
El TDAH puede dificultar la vida de los niños. Los niños con TDAH tienen estas
características:
 A menudo luchan en el aula, lo cual puede llevar al fracaso académico y al
juicio de otros niños y adultos
 Tienden a tener más accidentes y lesiones de todo tipo que los niños que
no tienen TDAH
 Tienden a tener baja autoestima
 Son más propensos a tener problemas para interactuar con sus
compañeros y los adultos, y para ser aceptados por ellos
 Están en mayor riesgo de abuso de alcohol y drogas, y de otras conductas
delictivas.
Afecciones coexistentes
El TDAH no causa otros problemas psicológicos o de desarrollo. Sin embargo, los
niños con TDAH son más propensos que otros a tener afecciones como:
 Trastorno de oposición desafiante, generalmente definido como un patrón
de comportamiento negativo, desafiante y hostil hacia las figuras de
autoridad
 Trastorno de conducta, marcado por un comportamiento antisocial, como
robar, pelear, destruir propiedad y hacer daño a personas o animales
 Trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo, caracterizado
por irritabilidad y problemas para tolerar la frustración
 Discapacidades de aprendizaje, incluidos problemas con la lectura,
escritura, comprensión y comunicación
 Trastornos por abuso de sustancias, incluidos drogas, alcohol y tabaquismo
 Trastornos de ansiedad, que pueden causar preocupación y nerviosismo
abrumadores, e incluyen el trastorno obsesivo compulsivo (TOC)
 Trastornos del estado de ánimo, incluidos depresión y trastorno bipolar, que
incluye depresión y comportamiento maníaco
 Trastorno del espectro autista, una afección relacionada con el desarrollo
cerebral que afecta la forma en que una persona percibe y socializa con los
demás
 Tic nervioso o síndrome de Tourette, trastornos que involucran movimientos
repetitivos o sonidos no deseados (tics) que no se pueden controlar
fácilmente
Para hacer un diagnóstico de TDAH:
 Varios síntomas de TDAH que comenzaron antes de los 12 años
 Varios síntomas de falta de atención y/o hiperactividad-impulsividad que
han durado al menos 6 meses y causan problemas graves:
 Para niños de hasta 16 años, debe haber al menos 6 síntomas continuos
 Para los mayores de 17 años, debe haber al menos 5 síntomas continuos
 Síntomas que ocurren en 2 o más entornos, por ejemplo, en el hogar y en el
trabajo o la escuela
 Síntomas que claramente obstaculizan el buen funcionamiento en la
escuela, el trabajo y/o en situaciones sociales
 Los síntomas no son causados por otro trastorno de salud mental.
Prevención
Para ayudar a reducir el riesgo de que tu hijo padezca TDAH:
 Durante el embarazo, evita cualquier cosa que pueda dañar el desarrollo
fetal. Por ejemplo, no bebas alcohol, no uses drogas recreativas ni fumes
cigarrillos.
 Protege a tu hijo de la exposición a contaminantes y toxinas, incluido el
humo del cigarrillo y la pintura con plomo.
 Limita el tiempo frente a las pantallas. Aunque todavía no se ha
comprobado, puede ser prudente que los niños eviten la exposición
excesiva a la televisión y a los videojuegos en los primeros cinco años de
vida.
El papel de la escuela:
El Transtorno por Déficit de Atnción e Hiperactividad (TDAH) está ligado en más
del 50% a dificultades en el aprendizaje, siendo las características y síntomas del
TDAH variables que inciden de manera directa en el resultado académico.
Se da una alta concurrencia de déficit de atención, repetición de curso, bajo
rendimiento, abandono escolar, problemas de conducta en la escuela, expulsión
de los niños y adolescentes que presentan TDAH. Los alumnos/as afectados por
TDAH provocan grandes niveles de estrés a los profesores y esto se correlaciona
también con muchas barreras y dificultades a la hora de intervenir e involucrarse
en los casos de TDAH que tienen en el aula, en muchos casos en profesores que
tiene niños con TDAH se desarrollan síndromes de “Burn out” (estar quemados).
Una forma de solucionar este conflicto es atender a que los niños con TDAH a
menudo presentan necesidades educativas específicas, y por ello es fundamental
coordinar el trabajo de los niños en el aula con servicios de apoyo y orientación
que sirvan de guía para la labor escolar con ellos.
El papel de la escuela:
El centro debe realizar una exploración o estudio completo y periódico de todos los
estudiantes con problemas emocionales, cognitivos y de comportamiento, para
realizar un diagnóstico precoz y establecer precoces e intensivas intervenciones
que eviten la evolución desfavorable del niño no tratado.
Todos los niños que han sido expulsados de clase o del colegio en alguna ocasión
por problemas de conducta deben ser evaluados mediante métodos estructurados
para investigar las causas y el origen de tales comportamientos.
También es responsabilidad del centro escolar crear las mejores circunstancias
para el desarrollo educativo de estos niños. El TDAH no debe usarse como excusa
para “no hacer”, sino todo lo contrario, es la razón para “hacer algo” positivo,
debiendo considerarse estos niños con necesidades educativas especiales y llevar
acabo adaptaciones específicas para cada caso.
Los estudios demuestran que el manejo más efectivo del comportamiento
inadecuado en el centro escolar es una alta calidad pedagógica a través de
métodos que aseguren conocimientos y habilidades del profesor y un programa
educativo de calidad, dinámico y ajustado a las características del niño con TDAH
y una adecuada ratio estudiante-profesor.
Formación para profesores
Los programas destinados a la formación y el entrenamiento de los profesores
suelen ser programas multimodales. Donde se recogen un conjunto de técnicas de
actuación tomadas de otros programas (modificación de conducta, técnicas de
disciplinas, establecimiento de pautas, etc.). No se tratan tanto de técnicas
específicas para profesores sino adaptaciones de técnicas cognitivo-conductuales
adaptadas a contextos escolares.
Es fundamental trabajar sobre las ATRIBUCIONES de los profesores de cara a
estos niños, para ello es de vital importancia la información y formación para
cambiar la forma de dirigirse a estos niños. La clave es fomentar el conocimiento
del TDAH en el personal escolar.
Los programas cognitivo-conductuales son los que mejores resultados han
demostrado y que a día de hoy están más validados, y su eficacia queda
demostrada tanto en casa como en la escuela.
Entre las variables que más influyen en el resultado del tratamiento son por una
parte:
Los trastornos comórbidos asociados: TDAH + trastorno oposicionista/desafiante;
donde los resultados son más limitados y la eficacia es más baja, TDAH +
trastornos de ansiedad; donde funcionan muy bien mediante el uso de técnicas
cognitivo-conductual y la respuesta suele ser muy positiva incluso sin necesidad
de medicación para la ansiedad.
El CI como variable moduladora, niños con mayores capacidades y competencias
intelectuales obtienen mejores resultados a los tratamientos.
El nivel sociocultural familiar influye en un mejor rendimiento en todas las áreas.
Con respecto a los tratamientos para TDAH aún queda mucho camino para
recorrer por parte de los investigadores y los clínicos.
En estados Unidos se invierte mucho dinero en este campo, debido a que los
costes que provoca el trastorno tanto en el ámbito educativo y sanitario son muy
altos. Por tanto la solución parte de un esfuerzo de todos: prevención, información,
prevención, intervenciones tempranas y eficaces y sistemas de coordinación entre
las áreas clínicas, familiares y escolares.
El papel del profesor en el aula.
Identificarlos en el niño y comunicar su sospecha a los padres. Identificar las
necesidades educativas especiales del niño y formular un plan individualizado que
contemple los programas, actividades, estrategias de intervención, materiales y
métodos, organización, técnicas de motivación, y habilidades específicas.
Mantener una colaboración positiva con el niño y su familia, acordando con ellos
soluciones apropiadas para los problemas académicos y de conducta,
estableciendo el compromiso y la responsabilidad de cada uno.
Monitorizar y revisar los progresos periódicamente. Ayudar al niño a integrarse
socialmente y no tener una conducta disruptiva en clase, fruto en algunos casos
de sentimientos de culpa, fracaso y humillación previos. No abrumarlo
públicamente, favorecer la colaboración con sus compañeros.
Maximizar la atención a las conductas positivas, protegiendo y fomentando su
autoestima, ofreciendo pequeñas recompensas y a corto plazo.
Asegurar canales efectivos de comunicación con el niño, empatía, asertividad,
repetir las instrucciones de forma clara y concisa, sin mostrar enfado,
exasperación o sarcasmo.
Evitar la confrontación, anticipando los problemas para evitarlos, dándole
oportunidad de expresar su punto de vista sobre el problema antes de demostrarle
que está equivocado.
Basar la enseñanza lo máximo posible en experiencias concretas,
experimentación activa, aplicaciones prácticas, frente a complejas teorías o
generalizaciones.

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