Contratos de Consumo
El derecho contractual ha evolucionado de los dogmas absolutos de los códigos decimónicos al
concepto de contrato con finalidad social y de un concepto estático normativo a un concepto
social, económico y valorativo. Se paso de presuponer la igualdad de los co-contratantes a
distinguir sus desigualdades y a intentar corregirlas mediante una serie de instituciones, de
vislumbrar el contrato desde que se celebra, a abarcarlo en las etapas de la negociación y
acompañarlo después de la finalización y de sus consecuencias propias.
En los tiempos que corren el derecho tiene ciertas características destacables, según recordaba
Alterini, sobre todo en la protección de la categoría denominada “Los Consumidores”, que se
evidencia dentro de 2 ámbitos dentro del derecho privado: 1) El área contractual; 2) El área de
responsabilidad; y que los derechos constitucional, administrativo, internacional y procesal
también se ocupan de la protección de estos intereses. Se tiende a proteger a los
consumidores de los empresarios que elaboran y ponen en circulación bienes y servicios para
el consumo, o realizan contratos con éstos, en los que se utilizan técnicas de prerredacción.
Entre el catálogo de derechos de los consumidores encontramos, sin que ello implique una
nomina taxativa, los siguientes: 1) De ser informado; 2) De ser escuchado; 3) De peticionar
colectivamente ante las autoridades; 4) De ser resarcido de los daños; 5) De educación y; 6) De
protección. (Rusconi)
La ley 24.240 de Defensa del Consumidor fue sancionada el 22 de septiembre de 1993, con un
veto en materia de garantías legales y en responsabilidad por productos. Un año después, en
1994, se consiguió un logro en materia de protección fundamental, la consagración a nivel
constitucional de los derechos del consumidor a través del artículo 42 de la Constitución
Nacional, lo cual impulsó una profunda y vigorosa relectura de la ley. Por su parte, la reforma
en 2008 de la ley, por la ley 26.361, introduce sustanciales modificaciones, aunque ciertos
institutos despertaron fuertes críticas, como el daño directo o el modo en que se recepto los
daños punitivos. Finalmente el Código Civil y Comercial regula en el Título III los Contratos de
Consumo a partir del artículo 1092.
Régimen del Código Civil y Comercial: Metodología
La sección correspondiente comienza definiendo un ámbito más amplio como lo es la relación
de consumo; para luego introducirse en la conceptualización específica del “Contrato de
Consumo”. Resulta claro que el criterio de contrato de consumo se encuentra inmerso en el
concepto más amplio de la relación de consumo, respetando así la jerarquía constitucional del
derecho del consumidor, que emana del artículo 42 de la Constitución Nacional y deja también
a salvo la legislación especial pautada en la ley 24.240
De esta manera se comienza el Capítulo I del Titulo III definiendo la Relación de consumo. El
artículo 1092 al respecto establece: Relación de consumo es el vínculo jurídico entre un
proveedor y un consumidor. Se considera consumidor a la persona humana o jurídica que
adquiere o utiliza, en forma gratuita u onerosa, bienes o servicios como destinatario final, en
beneficio propio o de su grupo familiar o social. Queda equiparado al consumidor quien, sin ser
parte de una relación de consumo como consecuencia o en ocasión de ella, adquiere o utiliza
bienes o servicios, en forma gratuita u onerosa, como destinatario final, en beneficio propio o
de su grupo familiar o social. De esta manera, se sigue el temperamento de la Ley de Defensa
del Consumidor, poniendo al consumidor como la parte más débil de la relación jurídica.
Definición: Artículo1093: Contrato de consumo es el celebrado entre un consumidor o usuario
final con una persona física o jurídica que actúe profesional u ocasionalmente o con una
empresa productora de bienes o prestadora de servicios, pública o privada, que tenga por
objeto la adquisición, uso o goce de los bienes o servicios por parte de los consumidores o
usuarios, para su uso privado, familiar o social, siempre que no tenga vínculo con su actividad
comercial, industrial, artesanal o profesional.
Interpretacion: Artículo1094: Las normas que regulan las relaciones de consumo deben ser
aplicadas e interpretadas conforme con el principio de protección del consumidor y el de
acceso al consumo sustentable. En caso de duda sobre la interpretación de este Código o las
leyes especiales, prevalece la más favorable al consumidor.
Interpretación del contrato de consumo: Artículo 1095: El contrato se interpreta en el sentido
más favorable para el consumidor. Cuando existen dudas sobre los alcances de su obligación,
se adopta la que sea menos gravosa.
Prácticas abusivas: Artículo 1096 (Ámbito de aplicación): Las normas de esta Sección son
aplicables a todas las personas expuestas a las prácticas comerciales, determinables o no, sean
consumidores o sujetos equiparados conforme a lo dispuesto en el artículo 1092.
Trato digno: Artículo 1097: Los proveedores deben garantizar condiciones de atención y trato
digno a los consumidores y usuarios. La dignidad de la persona debe ser respetada conforme a
los criterios generales que surgen de los tratados de derechos humanos. Los proveedores
deben abstenerse de desplegar conductas que coloquen a los consumidores en situaciones
vergonzantes, vejatorias o intimidatorias.
Trato equitativo y no discriminatorio: Artículo 1098: Los proveedores deben dar a los
consumidores un trato equitativo y no discriminatorio. No pueden establecer diferencias
basadas en pautas contrarias a la garantía constitucional de igualdad, en especial, la de la
nacionalidad de los consumidores.
Libertad de contratar: Artículo 1099: Están prohibidas las practicas que limitan la libertad de
contratar del consumidor, en especial, las que subordinan la provisión de productos o servicios
a la adquisición simultanea de otros, y otras similares que persigan el mismo objetivo.
Información: Artículo 1100: El proveedor esta obligado a suministrar información al
consumidor en forma cierta y detallada, respecto de todo lo relacionado con las características
esenciales de los bienes y servicios que provee, las condiciones de su comercialización y toda
otra circunstancia relevante para el contrato. La información debe ser siempre gratuita para el
consumidor y proporcionada con la claridad necesaria que permita su comprensión.
Publicidad: Artículo 1101: Está prohibida toda publicidad que:
a. Contenga indicaciones falsas o de tal naturaleza que induzcan o puedan inducir a error
al consumidor, cuando recaigan sobre elementos esenciales del producto o servicio;
b. Efectúe comparaciones de bienes o servicios cuando sean de naturaleza tal que
conduzcan a error al consumidor;
c. Sea abusiva, discriminatoria o induzca al consumidor a comportarse de forma
perjudicial o peligrosa para su salud o seguridad.
Acciones: Artículo 1102: Los consumidores afectados o quienes resulten legalmente
legitimados pueden solicitar al juez: la cesación de la publicidad ilícita, la publicación, a cargo
del demandado, de anuncios rectificatorios y, en su caso, de la sentencia condenatoria.
Régimen de la Ley de Defensa al Consumidor
La ley 24.240 de Defensa del Consumidor fue sancionada el 22 de septiembre de 1993, con un
veto en materia de garantías legales y en responsabilidad por productos. Un año después, en
1994, se consiguió un logro en materia de protección fundamental, la consagración a nivel
constitucional de los derechos del consumidor a través del artículo 42 de la Constitución
Nacional, lo cual impulsó una profunda y vigorosa relectura de la ley.
En 1998, la ley 24.999 le devolvió al texto normativo todo su vigor en materia de
responsabilidad de la cadena de comercialización de bienes y servicios al reinstaurar el artículo
40 vetado, y finalmente la reforma de 2008, por la ley 26.361, introduce sustanciales
modificaciones, aunque ciertos institutos despertaron fuertes críticas, como el daño directo o
el modo en que se recepto los daños punitivos. Finalmente, por el anexo de la ley que sanciona
el Código Civil y Comercial, la ley 26.994, se modifican ciertos artículos, 1, 2, 3, 4, 7, 8, 8 bis, 10,
32, 34, 36, 37, 38, 40 bis y 50.
Protección Constitucional: La reforma de 1994 reglo en el artículo 42, de un modo expreso, la
protección de los consumidores en el territorio nacional, estableciendo: Los consumidores y
usuarios de bienes y servicios tienen derecho, en la relación de consumo, a la protección de su
salud, seguridad e intereses económicos; a una información adecuada y veraz; a la libertad de
elección, y a condiciones de trato equitativo y digno.
Las autoridades proveerán a la protección de esos derechos, a la educación para el consumo, a
la defensa de la competencia contra toda forma de distorsión de los mercados, al control de los
monopolios naturales y legales, al de la calidad y eficiencia de los servicios públicos, y a la
constitución de asociaciones de consumidores y de usuarios.
La legislación establecerá procedimientos eficaces para la prevención y solución de conflictos, y
los marcos regulatorios de los servicios públicos de competencia nacional, previendo la
necesaria participación de las asociaciones de consumidores y usuarios y de las provincias
interesadas, en los organismos de control.
Ámbito de aplicación: Consumidores, usuarios, productores y Relación de Consumo
Artículo 1: La presente ley tiene por objeto la defensa del consumidor o usuario. Se considera
consumidor a la persona física o jurídica que adquiere o utiliza, en forma gratuita u onerosa,
bienes o servicios como destinatario final, en beneficio propio o de su grupo familiar o social.
Queda equiparado al consumidor quien, sin ser parte de una relación de consumo como
consecuencia o en ocasión de ella, adquiere o utiliza bienes o servicios, en forma gratuita u
onerosa, como destinatario final, en beneficio propio o de su grupo familiar o social.
Al incorporarse el régimen tuitivo del consumidor al Código Civil y Comercial, el legislador
toma el concepto base de la ley 24.240. El artículo 1 da un concepto de relación de consumo
que es un interesante aporte al artículo 42 de la Carta Magna que alude a la misma como el
ámbito de aplicación del régimen protectorio, que supera el enfoque de reducir la cuestión a lo
estrictamente contractual, abarcando el fenómeno del consumo con la debida amplitud.
La protección se extiende a situaciones extracontractuales, ya que lo protegido no es el hecho
de contratar sino de consumir. Relación de consumo es un concepto más amplio que el
contrato de consumo, y por ende, la distinción entre responsabilidad contractual o
extracontractual no debe ser aplicada para resolver cuestiones derivadas de dicha relación.
Este artículo es sustituido (derogado) por el punto 3.1 del Anexo II de la ley 26.994, es decir,
por el artículo 1092 que posee una redacción prácticamente idéntica a la del artículo 1 de la ley
24.240, se diferencia sustancialmente en que en lugar de decir persona física emplea el
termino persona humana, a tono y en consonancia con la terminología empleada por el Código
Civil y Comercial.
Inclusiones expresas: Están incluidos en la protección:
1) Quien adquiere o utiliza bienes o servicios en forma gratuita u onerosa como
destinatario final, en beneficio propio o de su grupo familiar o social;
2) Quien adquiere derechos en tiempos compartidos, clubes de campo, cementerios
privados y figuras afines;
3) Quien sin ser parte de una relación de consumo, como consecuencia o en ocasión de
ella adquiere o utiliza bienes o servicios como destinatario final, en beneficio propio o
de su grupo familiar o social;
4) Quien de cualquier manera está expuesto a una relación de consumo;
5) La publicidad de servicios de profesiones liberales.
Exclusiones: Están excluidos de la protección de la ley:
1) Quienes desarrollan de manera profesional, aun ocasionalmente, actividades de
producción, montaje, creación, construcción, transformación, importación, concesión
de marca, distribución y comercialización de bienes y servicios destinados a
consumidores o usuarios.
2) Los servicios de profesionales liberales que requieren para su ejercicio título
universitario y matricula otorgada por colegios profesionales reconocidos oficialmente
o autoridad facultada para ello.
Consumidor: Se considera consumidor a la persona física o jurídica que adquiere o utiliza, en
forma gratuita u onerosa, bienes o servicios como destinatario final, en beneficio propio o de
su grupo familiar o social. Queda equiparado al consumidor quien, sin ser parte de una
relación de consumo como consecuencia o en ocasión de ella, adquiere o utiliza bienes o
servicios, en forma gratuita u onerosa, como destinatario final, en beneficio propio o de su
grupo familiar o social. El concepto de consumidor abarca entonces:
1) Los Consumidores efectivos: Que son aquellos establecidos en el primer párrafo del
artículo 1 de la Ley 24.240. Estos son aquellos sujetos que se encuentran en la etapa
de tratativas previas a la celebración de un contrato o vinculo de derecho público.
2) Los Consumidores equiparados: Son sujetos que no tienen un vinculo contractual o de
derecho público con el proveedor, pero como consecuencia o en ocasión de ello
adquieren o utilizan bienes o servicios que fueron adquiridos por un consumidor
efectivo con el que los une un vinculo familiar o social. Por ejemplo: Pedro es invitado
al cumpleaños de Juan donde sirven sándwiches de las Jebbs contaminados o en mal
estado.
3) Los Consumidores expuestos: Estos son aquellas personas físicas o jurídicas que, sin
haber adquirido o utilizado directamente un bien o servicio introducido en el mercado
por los proveedores, sufren o están en peligro de sufrir un daño o lesión en sus
derechos, como consecuencia de una acción u omisión originada en una actividad
encaminada a satisfacer la demanda de bienes y servicios para destino final de
consumidores o usuarios.
Proveedor: Es la persona física o jurídica de naturaleza pública o privada, que desarrolla de
manera profesional, aun ocasionalmente, actividades de producción, montaje, creación,
construcción, transformación, importación, concesión de marca, distribución y
comercialización de bienes y servicios, destinados a consumidores o usuarios. Todo proveedor
esta obligado a cumplir la presente ley.
No están comprendidos en esta ley los servicios de profesionales liberales que requieren para
su ejercicio título universitario y matricula otorgada por colegios profesionales reconocidos
oficialmente o autoridad facultada para ello, pero si la publicidad que se haga de su
ofrecimiento. Ante la presentación de denuncias, que no se vincularen con la publicidad de los
servicios, presentadas por los usuarios y consumidores, la autoridad de aplicación de esta ley
informara al denunciante sobre el ente que controle la respectiva matricula a los efectos de su
tramitación. (Artículo 2)
Exclusiones: NO son considerados proveedores:
Quienes adquieran, almacenen, utilicen o consuman bienes o servicios para integrarlos
en procesos de producción, transformación, comercialización o prestación a terceros.
Los servicios de profesionales liberales que requieran para su ejercicio título
universitario y matricula otorgada por colegios profesionales reconocidos oficialmente
o autoridad facultada para ello.
Los contratos celebrados entre consumidores cuyo objeto sean cosas usadas.
Relación de consumo: Relación de consumo es el vínculo jurídico entre proveedor y el
consumidor o usuario. Las relaciones de consumo se rigen por el régimen establecido en esta
ley y sus reglamentaciones sin perjuicio de que el proveedor, por la actividad que desarrolle,
esté alcanzado asimismo por otra normativa específica. (Artículo 3)
La relación de consumo es uno de los ejes centrales de la actual ley, surge del artículo 3 y se la
considera como el vínculo jurídico entre proveedor y consumidor, adecuándose a la
mencionada garantía constitucional. Cuando tiene por fuente un contrato, éste podrá ser
oneroso o gratuito y se dará entre el consumidor final con otra que actúa profesional u
ocasionalmente o empresa productora de bienes o prestadora de servicios y que tendrá por
objeto la utilización en beneficio propio, familiar o social. Pero, también abarca a la situación
del consumidor expuesto y del equiparado y reconoce la fuente extracontractual, por la cual la
relación de consumo es más que el contrato de consumo.