Causas y Características de la Edad Media
Causas y Características de la Edad Media
La Edad Media abarcó diez siglos de la historia de la humanidad, desde el siglo V hasta el XV. Para acotarla, los
historiadores han usado tradicionalmente dos sucesos de gran trascendencia: la caída del Imperio Romano de
Occidente, en el 476 d. C. y la conquista de Constantinopla, en 1453 d. C. Otros prefieren marcar su final en el
descubrimiento de América, en 1492.
La invención de la imprenta o el final de la Guerra de los Cien años también han sido utilizados como fechas
indicativas de la finalización de ese periodo.
Estas fechas, no obstante, no son referencias fijas, ya que la historia es un proceso continuo en el que no existen
rupturas bruscas.
La Edad Media, también conocida como la época medieval, abarcó desde el siglo V hasta el siglo XV. Durante este
período, hubo diversas causas que contribuyeron a su desarrollo y características distintivas. Aquí tienes algunas de
las principales causas de la Edad Media:
Caída del Imperio Romano: La caída del Imperio Romano de Occidente en el año 476 d.C. marcó el inicio de la Edad
Media. Esta caída provocó una fragmentación política y social en Europa, dando paso a la formación de reinos y
señoríos más pequeños.
Invasiones bárbaras: Durante el siglo V, hubo una serie de invasiones de pueblos bárbaros, como los visigodos,
ostrogodos, vándalos y francos, que desestabilizaron el Imperio Romano y contribuyeron a su colapso. Estas
invasiones llevaron a la formación de nuevos reinos y a la mezcla de culturas en Europa.
Desarrollo del feudalismo: El feudalismo fue un sistema político, económico y social característico de la Edad Media.
Surgió como una forma de organización en la que los señores feudales gobernaban sobre las tierras y las personas a
cambio de protección militar y servicios. Este sistema se basaba en la jerarquía y la lealtad personal.
Influencia de la Iglesia Católica: Durante la Edad Media, la Iglesia Católica tuvo un papel central en la vida de las
personas. La Iglesia ejerció un gran poder político y religioso, controlando vastas tierras y desempeñando un papel
importante en la educación y la cultura.
Economía agraria y feudal: La economía de la Edad Media se basaba principalmente en la agricultura y estaba
organizada en torno al sistema feudal. La mayoría de la población vivía en el campo y trabajaba la tierra, mientras
que los señores feudales controlaban la producción y la distribución de los recursos.
Aislamiento cultural: Durante la Edad Media, hubo un cierto grado de aislamiento cultural en Europa. El acceso a la
educación y a la información era limitado, lo que contribuyó a la preservación y desarrollo de tradiciones culturales
locales.
Guerras y conflictos: La Edad Media fue un período marcado por numerosas guerras y conflictos, tanto entre los
reinos europeos como en las Cruzadas, que fueron expediciones militares llevadas a cabo por los cristianos para
recuperar Jerusalén y otros lugares sagrados del control musulmán
Antecedentes
La civilización europea de los primeros siglos después de Cristo giró primero alrededor de la Antigua Grecia, que legó
muchos de los modernos conceptos y valores, tanto científicos como sociales; y luego en torno al Imperio Romano,
el más poderoso y extendido para la época. Un imperio grande que debía mantener diversas provincias a gran
distancia de su capital.
Pero alrededor de Roma crecían otras culturas: los árabes, los judíos y cristianos, los pueblos del norte de Europa,
llamados bárbaros. Sobre estos pueblos recaería el inicio y desarrollo del Medioevo.
● Tomás de Aquino, teólogo italiano adaptador del modelo científico de Aristóteles a la doctrina católica.
A finales del siglo IV, el emperador Teodosio dividió el Imperio entre sus hijos Arcadio y Honorio, lo que marca el
final del Imperio Romano como se conocía hasta entonces.
La mitad oriental del antiguo imperio tuvo capital en Constantinopla, y fue gobernada por Arcadio. Mucho más tarde
se le daría el nombre de Imperio Bizantino. La mitad occidental, con capital en Milán, fue gobernada por Honorio. Se
le conoció como Imperio Romano Occidental, pero rápidamente sucumbió a las invasiones de los pueblos del norte,
que establecieron otras culturas en dichos territorios, como el Imperio Carolingio y el Sacro Imperio Romano
Germánico.
El cristianismo pasó a ser la religión dominante en Europa, poniendo enorme énfasis en combatir otras religiones. En
particular combatió el paganismo, y consideraba que la antigua cultura grecorromana era la manifestación más
acabada del mismo. Esto llevó a la eliminación de gran parte del patrimonio cultural de Grecia y Roma, simbolizada
en la quema de la Biblioteca de Alejandría en 415, y el asesinato de su directora Hipatia.
Este sería, en general, el sello distintivo de la primera mitad del Medioevo, la llamada Alta Edad Media: el rechazo al
libre pensamiento y a la innovación intelectual, por considerarse costumbres paganas, contrarias a la enseñanza
cristiana. La Iglesia Católica y la figura del Papa se convertirían en los más altos representantes del poder político y
religioso de la época.
En el Medio Oriente se levantaba también otro imperio: el Islámico. Este Imperio no podía penetrar del todo hacia
Europa (llegó a conquistar sólo el sur de la Península Ibérica, hacia el siglo VIII), porque lo impedía el Imperio
Bizantino, pero tampoco dejaba que Europa se asomase al resto del mundo. La consecuencia fue que la Europa
Medieval se cerró en lo intelectual, sin producir conocimiento ni recibirlo de otras fuentes.
Pero a partir del siglo XI se empezó a registrar en Europa un lento ascenso económico y cultural, en la llamada Baja
Edad Media. Las tierras mejoraron su producción, y hubo excedentes alimentarios. Se inició una serie de campañas
conocidas como Cruzadas, establecidas con la idea de recuperar Jerusalén, lugar donde estaba el Sepulcro de Cristo;
aunque probablemente tuvieran más que ver con planes de expansión y conquista contra el Imperio Islámico. Una
nueva clase social, la Burguesía, comenzaría a ganar poder y prestigio merced a la actividad comercial.
Se considera que con estos acontecimientos conocidos como Renacimiento, la Edad Media llegaba a su fin.
Caractersitica
El poder antes centralizado y concentrado por Roma, pasaría a disgregarse en reinos y ciudades-Estado.
Generalmente, el mando recaía sobre un rey, avalado por la iglesia y respaldado por la nobleza. No obstante, la
autoridad de los reyes podía variar, en gran medida, de acuerdo con los tiempos y lugares donde gobernaron. Su
poder dependía de las alianzas que lograba, y de la obediencia de otros nobles que también contaban con ejércitos
en sus feudos.
Las ideas medievales se regían por el pensamiento religioso y teocéntrico cristiano. Los líderes de la iglesia católica
no solo dirigieron cuestiones religiosas, sino que también influyeron en las decisiones políticas y morales en el
occidente europeo. Del mismo modo, la iglesia ortodoxa, a partir del 1054, mantuvo su poder y prestigio en
Bizancio. Los religiosos estudiaban en monasterios y universidades. La iglesia tenía privilegios y autoridad sobre la
educación en el Medioevo.
Época de oscurantismo
Los filósofos de la Ilustración del siglo XVIII consideraron que la Edad Media había sido un periodo oscuro, en el que
se perdieron los saberes de la antigüedad grecorromana. No obstante, esta es una visión muy parcial sobre el
desarrollo histórico, cultural y social acontecido en diez siglos.
Muchos libros fueron resguardados y copiados en monasterios y abadías. Otros tantos textos fueron reintroducidos
en Occidente por los árabes, y luego fueron traducidos en las escuelas de traductores como las de Toledo, Salerno o
Chartres.
Salubridad deficiente
La sociedad europea feudal se halló durante varios siglos de la Edad Media en un estadio de atraso técnico en
relación con el de las culturas asiáticas. Esto afectó especialmente al campo de la salud, pues la comprensión de la
fisiología humana era muy limitada.
Además, la pobreza, tan habitual en el Medioevo, hacía que las condiciones sanitarias de villas y ciudades fueran
precarias. La salubridad deficiente provocó la extensión de las pandemias, tales como "La plaga en época de
Justiniano" (siglo VI) y "La peste negra" (1347-1353).
Las batallas entre reinos fueron persistentes durante la Edad Media. Por ello es común observar la importancia de
los castillos en la arquitectura del periodo.
Los conflictos eran, por lo general, reflejo de disputas territoriales o de enfrentamientos religiosos. Las guerras, por
supuesto, dejaban secuelas, causando a veces inestabilidad política, hambrunas, o grandes desplazamientos de
personas, como los acontecidos en las Cruzadas.
Periodización eurocéntrica
La Edad Media ocupa un dilatado periodo histórico de diez siglos (V al XV). Sin embargo, es preciso aclarar que esta
periodización obedece a criterios de historiadores que segmentaron las edades de la historia en función del
desarrollo de Europa. De ese modo, acuñaron el término Edad Media para explicar todos los eventos producidos o
relacionados con ese continente entre la Caída de Roma y la llegada a la Modernidad.
Temprana Edad Media (476-843 d. C.). Luego de la caída de Imperio Romano de Occidente, se conformaron tres
grandes centros de poder: los reinos romano-germánicos, el Imperio bizantino y los califatos musulmanes. De esta
etapa data el Imperio franco de Carlomagno, el reinado de Justiniano en Bizancio y la gran expansión de la fe
musulmana.
Alta Edad Media (843-1100 d. C.). Durante este periodo tomó forma el sistema feudal, basado en las relaciones de
fidelidad personal, la producción agrícola y la autosuficiencia económica. Las incesantes guerras y la pérdida de
grandes unidades políticas llevaron al despoblamiento de las ciudades y la preponderancia de la vida rural. Se
consolidó el poder del Papa cristiano sobre Occidente, en confrontación directa con el Imperio Bizantino, que fundó
la Iglesia Ortodoxa.
Baja Edad Media (1100-1492 d. C.). En este periodo resurgieron las ciudades y apareció un nuevo grupo social: la
burguesía. De este periodo datan las Guerras Cruzadas cristianas para recuperar territorios en Oriente, la crisis del
siglo XIV, la peste negra de 1348, el fortalecimiento de las monarquías (Inglaterra, Francia y España) y el gran Cisma
de la Iglesia cristiana. Finaliza con la llegada de Colón a América en 1492 d. C.
En la Edad Media, el poder político se encontraba fragmentado y distribuido entre diferentes entidades políticas y
culturales. Los principales poderes políticos en esta época fueron:
Reinos romano-germánicos: Tras la caída del Imperio Romano de Occidente, diversos pueblos germánicos
establecieron reinos independientes en Europa. Estos reinos incluían a los visigodos, suevos, francos, burgundios,
ostrogodos, vándalos y anglosajones.
Imperio Bizantino: El Imperio Romano de Oriente, conocido como el Imperio Bizantino, sobrevivió y se mantuvo
como una unidad política durante gran parte de la Edad Media. El Imperio Bizantino se caracterizó por su legado de
la cultura griega, la importancia sagrada del emperador y la Iglesia Cristiana Ortodoxa.
Califatos árabes islámicos: La expansión del Islam en la península arábiga condujo a la formación de califatos árabes
islámicos. Estos califatos, como el califato omeya y el califato abasí, se expandieron hacia el norte de África, el
Próximo y el Medio Oriente, y la península ibérica en Europa.
Imperio Carolingio: Durante los siglos VIII y IX, el reino franco, bajo la dinastía de los carolingios, logró consolidar su
autoridad política y territorial. El Imperio Carolingio, establecido por Pipino el Breve y Carlomagno, estableció
alianzas con el papado y se basó en la fidelidad personal de la aristocracia guerrera.
Feudalismo: El feudalismo fue un sistema político, económico y social predominante en la Edad Media. Los señores
feudales administraban justicia, protegían y controlaban sus territorios, y los siervos trabajaban la tierra a cambio de
protección y servicios.
Fortalecimiento de las monarquías: Durante la crisis del siglo XIV, el poder de los señores feudales disminuyó, lo que
permitió el fortalecimiento de las monarquías. Los reyes se aliaron con las burguesías locales y buscaron controlar a
los nobles.
Estados Pontificios: La Iglesia Cristiana se convirtió en un poder político territorial importante, con los Estados
Pontificios en la península itálica. El Papa afirmaba tener autoridad divina y se consideraba por encima de cualquier
autoridad terrenal.
Guerras cruzadas: Desde el siglo XI, los Papas convocaron a los reyes y señores cristianos a emprender las Cruzadas
para reconquistar Jerusalén de los califatos musulmanes. Estas guerras, que se llevaron a cabo entre 1096 y 1291,
tuvieron un impacto significativo en la política y la sociedad de la época.
Durante la Edad Media, el sistema feudal fue el modelo dominante en Europa. Los feudos, que eran tierras
otorgadas por los reyes a los nobles guerreros, constituían las unidades político-territoriales. Los señores feudales
tenían el usufructo de la tierra y el derecho a explotar el trabajo de los campesinos que vivían en el feudo.
La entrega de feudos se realizaba mediante una ceremonia de vasallaje, en la cual el señor feudal rendía homenaje
al rey, juraba fidelidad y prometía asistirlo en caso de guerra. A medida que el poder de los reyes disminuía, los
señores feudales adquirían más autonomía y derechos sobre sus tierras.
Los señores feudales tenían poderes como el ban, que les permitía ser jueces en sus tierras, establecer impuestos,
imponer obligaciones a los campesinos y castigar a los desobedientes.
Con el tiempo, los señores más importantes otorgaban partes de sus feudos a otros señores menores mediante el
vasallaje. Esto creaba una jerarquía feudal en la que los caballeros consolidaban su poder como señores feudales
la sociedad estaba organizada de manera jerárquica y estratificada. La desigualdad jurídica era una característica
fundamental, con diferencias legales entre los privilegiados (reyes y señores feudales) y los no privilegiados
(campesinos y artesanos). La pertenencia a un grupo social estaba determinada desde el nacimiento y no podía
modificarse legalmente.
Campesinos y artesanos: La mayoría de los campesinos eran siervos, sujetos a la tierra en la que vivían y obligados a
trabajar para el señor feudal. Los siervos trabajaban sus propias tierras y las del señor. También existían campesinos
libres que eran dueños de las tierras que trabajaban, pero su número disminuía con el tiempo. Los artesanos
dedicaban tiempo a su oficio, pero también cultivaban sus propias tierras para subsistir.
Señores feudales: Los señores feudales eran los nobles privilegiados de la sociedad feudal. No pagaban tributos ni
trabajaban la tierra. Podían ser laicos o religiosos, siendo los religiosos miembros de la jerarquía de la Iglesia y los
laicos nobles dedicados a la guerra.
Burguesía: Con el resurgimiento de las ciudades, surgió un nuevo grupo social llamado la burguesía. Los burgueses
eran habitantes de los burgos, núcleos urbanos que se formaban cerca de castillos o ciudades romanas. Se
dedicaban a la producción artesanal y al comercio de productos agrícolas con el campesinado. Algunos burgueses se
convirtieron en mercaderes que viajaban para el intercambio de productos y acumulaban fortunas. Aunque
adinerados, la burguesía no tenía los privilegios políticos de la nobleza y el clero.
Durante la Edad Media, la economía estuvo marcada por el sistema feudal, que era una economía cerrada y
autosuficiente. Sin embargo, el desarrollo agrario estimuló el comercio y el resurgimiento de las ciudades. Los
habitantes urbanos, llamados burgueses, se dedicaban al comercio y la producción artesanal. Surgieron gremios
para regular estas actividades. La Crisis del siglo XIV, con hambrunas y la peste negra, generó levantamientos
campesinos y debilitó el poder de los señores feudales, fortaleciendo a la burguesía y las monarquías.
Arte y arquitectura en la Edad Media; el arte y la arquitectura estuvieron relacionados con la expresión del poder
político y religioso. El arte románico (desarrolló en Europa occidental durante los siglos XI, XII y XIII)fue uno de los
principales movimientos artísticos de la época, caracterizado por su enfoque religioso y la construcción de
catedrales, iglesias y obras arquitectónicas sagradas. También se utilizaron estilos como el bizantino, islámico y
gótico
Si bien tradicionalmente se consideró a la Edad Media como una época oscura y opresiva para el desarrollo del
conocimiento, las ideas y la cultura, actualmente esta visión es fuertemente discutida.
Durante el resurgimiento urbano de los siglos XI y XII, la expansión comercial y la mayor riqueza de las monarquías y
la iglesia marcaron la necesidad de contar con personas preparadas y eficientes para realizar diferentes tipos de
trabajo profesional. Ante esto, surgieron las universidades: instituciones educativas, a las que comenzaron a
concurrir, sobre todo, los hijos de los burgueses.
Las universidades se comenzaron a fundar en el siglo XI, ante la falta de trabajadores profesionales como médicos,
abogados, juristas, maestros y otras áreas del conocimiento. Originalmente, las universidades eran centros de
estudio que surgieron en el ámbito de los monasterios y catedrales. Tenían su propia organización, establecían una
asociación entre profesores y estudiantes, con un rector, ayudantes y tribunales de estudio
Algunas de las universidades más antiguas y famosas fueron: la universidad de Salerno (especializada en Medicina,
incorporaba profesores judíos y musulmanes), la de Bolonia (se destacaba en derecho y estudios jurídicos), la de
París (ilustre en los estudios teológicos), las universidades inglesas de Oxford y Cambridge, las francesas de Toulouse
y Montpellier, y la española de Salamanca
Como se ha señalado, muchos historiadores señalan que la Edad Media comenzó en el 476 d. C., con el fin del
Imperio Romano de Occidente. Sin embargo, solo se trata de una fecha aproximada, ya que el proceso que dio lugar
al paso desde la Antigüedad clásica a este nuevo periodo fue progresivo y largo.
Algunos autores señalan que ese proceso de transición se prolongó durante cinco siglos y que comenzó con la crisis
del siglo III que puso en problemas el modelo esclavista de producción económica
Igualmente, también influyeron factores climáticos, las malas cosechas y las epidemias. A esto hay que unir las
primeras invasiones germánicas y algunas revueltas protagonizadas por los campesinos. El Imperio romano entró en
crisis y fue adquiriendo una forma cada vez más medieval, especialmente tras las reformas de Diocleciano.
Estas reformas provocaron que la sociedad se hiciera más rural y aumentó la importancia de la aristocracia, dos
elementos clave en el feudalismo.
Otro factor importante fue la declaración del cristianismo como religión oficial, así como la división del Imperio al
crearse el Imperio Romano de Oriente.
La religión como base fundamental de la sociedad
La religión católica se convirtió en el eje de toda la sociedad. La Iglesia y el resto de instituciones religiosas
adquirieron un gran poder, muchas veces superior al de los propios reyes y nobles. El control de las creencias
religiosas era utilizado como una forma de evitar que la población se rebelara.
Los eclesiásticos fueron una de las pocas clases sociales con acceso a la educación y eran los encargados de
impartirla a unos pocos elegidos.
Europa en esta época era teocéntrica y todo se explicaba mediante conceptos religiosos. Se consideraba que la
realidad era un producto de la voluntad divina.
En relación con el punto anterior, la Iglesia y el resto de los poderes propiciaba la existencia de un alto nivel de
miedo entre la población. Esta era, en su gran mayoría, analfabeta y solo recibían información sobre los fenómenos
naturales desde un punto de vista religioso. Esto llegaba a extremos que provocaba actitudes de fanatismo y
persecución.
Según los dogmas de la época, las enfermedades u otros aspectos negativos eran provocados por la brujería o la
intervención del demonio. Las epidemias eran consideradas castigos divinos y el temor de la llegada del fin del
mundo produjo fenómenos como el milenarismo del año 1000 d. C.
Entre los conceptos que la Iglesia trató de promover entre la población estaban en de la culpa, el de los pecados y el
de la obligación de mantener la virtud.
División católica
El poder acumulado por la Iglesia católica se vio mermado por una gran crisis interna que finalizó con su división
temporal en 1378. Ese año, tras la muerte de Gregorio XI, los cardenales romanos eligieron como nuevo pontífice a
Urbano VI. Sin embargo, un grupo de cardenales disidentes proclamó a Clemente VII como papa, con sede en
Aviñón, Francia.
Organización política
El sistema de gobierno durante la Edad Media era la monarquía, aunque esta institución perdió parte de su poder
con la implantación del feudalismo.
En el comienzo de este periodo, los monarcas gozaban de casi todas las atribuciones y algunos extendieron sus
territorios hasta formar grandes imperios.
Sin embargo, a partir del siglo XI la situación fue cambiando con la llegada del sistema feudal. Aunque el rey
mantenía su posición, el poder fue repartiéndose con los señores feudales. Estos eran nobles que gobernaban sus
tierras de manera independiente y que rendían vasallaje al monarca.
La defensa de los territorios estaba en manos de estos nobles, con lo que las casas reales tenían una posición de
debilidad frente a ellos.
Los castillos fueron uno de los símbolos de este tipo de organización. En cinco siglos, entre el año 1000 y el 1500, se
construyeron un gran cantidad de este tipo de estructuras, destinadas a servir como residencia de los señores
feudales y como defensa ante posibles ataques.
La sociedad medieval estaba totalmente dividida en clases sociales jerarquizadas: la nobleza, incluido el rey, el clero
y los campesinos. Entre ellas existían grandes diferencias de derechos y obligaciones.
La clase más baja y más numerosa, el campesinado, apenas tenían derechos. Su rol era trabajar en las tierras de sus
señores para proporcionar alimentos para todos. Con mucha frecuencia, estos trabajadores agrícolas sufrían abusos
por parte de los más privilegiados, además de tener que pagar tributos y diezmos.
La nobleza conformaba la clase social más alta y eran favorecidos con derechos especiales. La gran mayoría no
trabajaban más allá de dirigir sus negocios y sus tierras. Aunque tenían acceso a la educación, muchos de ellos no lo
aprovechaban.
Entre las ocupaciones más frecuentes de estos nobles se encontraba la vida militar, como altos mandos del ejército.
Igualmente, eran los propietarios de las tierras trabajadas por los campesinos. Con el sistema feudal, su poder
aumentó hasta el punto de llegar a ser superior al del propio monarca, que era consideraron el “primero entre
iguales”.
El clero, por su parte, formaba también parte de las clases privilegiadas. Estaban exentos de tributos y podían
acceder a posiciones de gran poder. Además, se trataba del grupo con mayor nivel de educación de la época.
Toda esta estructura social comenzó a cambiar en la última parte de la Edad Media, cuando surgió una nueva clase:
la burguesía.
Economía Las principales actividades económicas durante la Edad Media fueron la agricultura y la ganadería. Eran la
principal fuente de riqueza y la base de la economía.
El sistema feudal estaba organizado de tal manera que los aldeanos trabajaban las tierras de sus señores a cambio
de un tributo, económico o en especies. La posesión de esos terrenos era la principal diferenciación económica
entre ricos y pobres.
Antes de implantarse ese sistema existía un grupo de campesinos denominados libres. Con el tiempo, empezaron a
depender cada vez más de los señores feudales, con lo que apareció la figura del siervo. Estos, como se ha señalado,
estaban obligados a pagar una renta para poder trabajar la tierra.
Durante el Imperio romano, el comercio había llegado a cobrar bastante importancia. Sin embargo, las invasiones de
los pueblos germánicos y la aparición del Imperio musulmán provocaron que esta actividad decayera.
Con el tiempo, el comercio recobró parte de su importancia. Con la producción de excedentes, los mercados fueron
ampliándose. Los campesinos pudieron empezar a intercambiar y vender sus productos.
Además, empezó a potenciarse el comercio de larga distancia, centrado en los productos considerados de lujo.
La aparición de comerciantes fue uno de los factores que provocó que el feudalismo se debilitara y que la economía
evolucioara hacia un sistema capitalista.
Las cruzadas
Entre los acontecimientos que más marcaron la época medieval se encuentran las cruzadas. Estas fueron un
conjunto de guerras religiosas, hasta nueve en total, en la que los soldados cristianos apoyados por el papado
trataron de conquistar las tierras consideradas sagradas de Oriente Medio.
Las cruzadas tuvieron en general una concepción religiosa, pero también existieron otros factores importantes. Por
una parte, la Iglesia las utilizó para afianzar su poder y, por otro, los intereses comerciales de las ciudades-estado
italianas trataron de aprovecharlas para abrir nuevas rutas en la zona.
Aunque las primeras cruzadas consiguieron recuperar Jerusalén y otros lugares, el resultado final fue un fracaso. Los
reinos cristianos establecidos en oriente fueron reconquistados por los musulmanes y, además, el Imperio bizantino
quedó dividido por la acción de los propios cruzados. Su debilitamiento abrió las puertas a la conquista de
Constantinopla.
Educación La educación en la Edad Media solo estaba reservada para las clases privilegiadas: la nobleza y,
especialmente, el clero. Estos últimos no solo tenían derecho a recibirla, sino que también eran los encargados de
impartirla.
Las materias presentes en la educación eran bastante pocas: lenguas, derecho, medicina y teología. Además, los
religiosos controlaban que el estudio de los clásicos no abarcara aspectos que pudieran ser contrarios a los dogmas
de la Iglesia. El método de estudio era eminentemente memorístico.
En el aspecto positivo, en este periodo aparecieron las primeras universidades. Estas, aunque reservadas a los más
privilegiados, acabarían convirtiéndose en focos de nuevos inventos e ideas.
Paisaje con clérigos que estudian astronomía y geometría. La Vraye Histoire du Bon Roy Alixandre (El romance de
Alejandro en la prosa francesa antigua). Fuente: Pseudo-Callisthenes / Public domain
Aunque el peso de la religión en la Edad Media limitó mucho las investigaciones científicas, estas se produjeron y
permitieron algunos avances técnicos. En muchas ocasiones, los investigadores tuvieron que enfrentarse con la
Iglesia, que estaba centrada en confirmar la vigencia de los dogmas y se negaba a las novedades.
El avance científico se intensificó a finales de este periodo. Fue entonces cuando aparecieron nuevos movimientos
ideológicos que fueron fundamentales para la llegada del Renacimiento. Además, algunos investigadores recogieron
aportes de otros pueblos, como el árabe o el chino.
Los avances técnicos, centrados en lo práctico, sufrieron menos problemas con la Iglesia. Entre los más importantes
se encuentran los anteojos, las brújulas, los arados metálicos, las primeras armas de fuego o los primeros relojes.
Uno de los acontecimientos que, para muchos historiadores, marcaron el final de la Edad Media fue, precisamente,
un invento: la imprenta. Gracias a ella, los escritos pudieron llegar a más personas y dejaron de ser un bien exclusivo
solo del clero.
La Edad Media, con sus diez siglos de duración, es una de las etapas más extensas de toda la historia. Aunque
tradicionalmente se ha dividido entre Alta Edad Media y Baja Edad Media, en los últimos años se ha añadido una
tercera fase en su inicio y que sirve de transición desde el periodo anterior: la Temprana Edad Media.
Carlomagno y el Papa
Los historiadores afirman que la transición entre la Antigüedad clásica y la Edad Media fue desarrollándose durante
un largo periodo de tiempo. Así, la llamada Antigüedad Tardía y la Temprana Edad Media habrían sido las etapas que
se produjeron durante esa evolución histórica.
Esta primera parte de la Edad Media comenzó a finales del siglo V y se prolongó hasta el siglo VII. Fue en este
periodo cuando las culturas germánicas llegadas a Europa y la latina heredera del Imperio romano empezaron a
mezclarse.
El Imperio romano de occidente se desintegró y su lugar fue ocupado por los Reinos Romano Germánicos. En
algunas zonas de Europa aparecieron reinos más débiles, como el de los visigodos en España o el de los sajones en
Inglaterra.
Fue también en esta etapa cuando nació la nueva gran potencia continental: el Imperio Carolingio. Su aparición se
produjo cuando Pipino III controló con ayuda del papa a los dos grandes reino existentes, en manos de los
merovingios.
Su heredero, Carlomagno, logró unificar gran parte del continente bajo su reino, tanto en lo político como en lo
cultural.
Por otra parte, en este periodo se produjo la gran expansión musulmana. Los pueblos árabes conquistaron todo el
norte de África, extensas zonas del Mediterráneo y la mayor parte de la actual España.
En el ámbito cultural, la Temprana Edad Media fue el momento en el que surgió la vida monástica y, con ella, la
reclusión del conocimiento en los monasterios. El estilo arquitectónico propio de esta etapa fue el románico.
Por último, la economía dejó de estar basada en el sistema de producción esclavista que había sido propio de la
última etapa del Imperio romano. En su lugar, comenzó a aparecer el feudalismo, que marcaría toda la Edad Media
en lo económico y en lo social.
La Alta Edad Media comprendió desde el siglo IX hasta el siglo XI. Durante estos siglos, el feudalismo se implantó por
completo en la sociedad. Este sistema se caracterizaba por el trabajo de los siervos en las tierras de los señores
feudales. A cambio, debían pagar un tributo.
En el aspecto político, el poder empezó a descentralizarse. Aunque los reyes mantuvieron su posición tuvieron que
empezar a compartir sus atribuciones con los grandes señores pertenecientes a la nobleza.
Con la disgregación del Imperio carolingio, Europa pasó por una etapa urbanizadora, además de vivir un fuerte
incremento de las fuerzas militares.
Por otra parte, este periodo del medievo estuvo marcado por un gran aumento de la población. La nueva
organización política y social y la mejora en las cosechas permitieron que la demografía aumentara.
Investidura de un caballero
La Baja Edad Media comenzó a principios del siglo XII y se prolongó hasta mediados del siglo XV, según los que
sitúan su final en la caída de Constantinopla, o en 1492, de acuerdo a los que señalan el descubrimiento de América
como el hecho que provocó el cambio de época.
En sus inicios, fue un periodo de apertura en el que las ciudades ganaron importancia frente al mundo rural. Buena
parte de este cambio se debió a las actividades comerciales y gremiales, que acabaron provocando la aparición de
una nueva clase social: la burguesía. El resultado fue el lento declive del feudalismo en favor del capitalismo.
Otro de los acontecimientos que marcaron este periodo fue la epidemia de la peste negra. Según los expertos, esta
enfermedad causó la muerte de entre 25 y 50 millones de personas en Europa. El desastre humano fue
impresionante: el continente pasó de contar con 80 millones de habitantes a tener solo 30 millones en 1353.
Esta epidemia, junto con los cambios climáticos que provocaron pobres cosechas, provocaron la gran crisis que se
desató en el siglo XIV. A principios del siglo XV, con la crisis aún presente, estalló la guerra de los Cien Años, que
enfrentó a Francia y a Inglaterra. La victoria de los franceses fue fundamental para fortalecer el país.
La Iglesia también pasó por su propia crisis en esta etapa. La corrupción que se desarrollaba en su seno, la venta de
indulgencias y otros factores provocaron la aparición del protestantismo y la pérdida de influencia de Roma en
buena parte del continente.
En un primer momento, el sistema feudal estaba centrado en el aspecto militar, pero evolucionó hasta conceder a
los señores la capacidad de impartir justicia, liderar militar y administrativamente su feudo y de cobrar tributo a los
vasallos. La palabra feudalismo procede del término feudo, que denominaba al territorio que los reyes del medievo
entregaban a los nobles a cambio de determinados servicios.
El sistema feudal comenzó a debilitarse a partir del siglo XV. Empezó entonces un periodo de transición en el que se
mantuvieron algunos rasgos de ese sistema mientras comenzaban a aparecer otros pertenecientes al modelo
capitalista.
Como se ha señalado, el sistema feudal estaba basado en el vasallaje y el feudo. El primer concepto aludía a una
relación política y jurídica, mientras que el segundo a una económica y social.
En este sistema, los reyes entregaban feudos a sus vasallos, en este caso pertenecientes a la nobleza. Estos nobles,
por su parte, otorgaban sus propios feudos a otros vasallos, con lo que se convertían en señores.
En la mayoría de las ocasiones, el monarca concedía esos feudos o territorios a los nobles que habían destacado por
sus servicios o en alguna guerra. Con esta entrega, el rey no solo pretendía premiar a los más valiosos de sus
vasallos, sino que intentaba asegurar la defensa y la unión de su reino.
La entrega se realizaba mediante un acto revestido de gran solemnidad y que constaba de tres fases: homenaje,
juramento de mantenerse fiel y la investidura.
Los vasallos
El señor feudal se comprometía a proporcionar los medios para que el vasallo pudiera mantenerse y a ofrecerle
protección. A cambio, el vasallo debía ayudar a su señor si aparecía cualquier tipo de amenaza, casi siempre militar.
Con el tiempo, los grandes señores crearon poderosos ejércitos con sus vasallos.
Además, si algún señor era capturado por sus enemigos, sus vasallos estaban obligados a pagar el rescate para que
fueran liberados. Igualmente, tenían que aportar dinero para la armadura que vestía el primogénito del señor
cuando era armado caballero. Las cruzadas también fueron sufragadas en parte con las aportaciones de esos
vasallos.
Ese vasallaje era, finalmente, una relación entre dos hombre libres, aunque de distinta categoría. El más poderoso se
convertía en el señor del otro, que pasaba a ser su vasallo.
Plebeyos
El tercer estamento dentro de la sociedad feudal estaba conformado por los plebeyos, las clases más bajas. Esta
clase, la más numerosa, incluía desde los siervos, hombre libres pero sin derechos políticos, a los esclavos. Además,
existían también otros hombres libres que gozaban de limitados derechos políticos y era dueños de pequeñas
extensiones de tierra.
Los siervos estaban obligados a pagar un tributo al señor feudal a cambio del derecho a trabajar sus tierras para
poder obtener alimento. Esto llevó a que los campesinos solo pagaran impuestos a sus señores y no al Estado
central.
Dentro de los hombres libres se encontraban los artesanos y comerciantes. Con el tiempo, los que practicaban estos
oficios comenzaron a abrir sus propias tiendas y a acumular riqueza. A finales de la Edad Media, serían quienes
darían paso a la formación de la burguesía.
Asedio de Constantinopla, Chronique de Charles VII por Jean Chartier. Fuente: Attributed to Philippe de Mazerolles /
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Como ocurre con su inicio, no existe un momento exacto en el que la Edad Media se diera por terminada. Los
historiadores suelen fijarse en dos fechas relevantes: e 1453, con la caída de Constantinopla en manos de los turcos,
o 1492, con el descubrimiento de América.
Aparte de estos dos acontecimientos, el final de la Edad Media estuvo marcado por otros sucesos importantes. Entre
ellos se encuentran el cisma religioso de occidente o las distintas oleadas de epidemias de peste.
Por otra parte, las malas cosechas provocadas por el clima y por la muerte de millones de campesinos por la
enfermedad hicieron que el sistema feudal entrara en crisis y los precios se incrementaran.
La dificultad para sobrevivir provocó varios levantamientos de campesinos en contra de los señores feudales. Estos
fueron perdiendo parte de su poder en favor de los reyes.
Muchos campesinos emigraron a las ciudades y engrosaron los nacientes gremios, la base de la burguesía.
Después del periodo de esplendor económico y crecimiento demográfico que supusieron los siglos XII y XIII, Europa
frenó su desarrollo durante el siguiente siglo.
Las causas fueron las malas cosechas provocadas por el clima, lo que supuso que buena parte de la población pasara
por episodios de hambruna.
La mencionada peste negra aceleró el efecto de la crisis. Se estima que la epidemia comenzó en Europa en 1348,
transmitida por las ratas que llegaban en los barcos mercantes desde Asia.
Por último, el continente sufrió el ataque de los turcos y los mongoles en el este, mientras que Inglaterra y Francia
batallaban en la larga guerra de los Cien Años (1337-1453).
En el ámbito político los cambios también fueron considerables. Los reyes fueron restando poder a la nobleza y se
consolidaron algunos de los grandes estados europeos.
Los emperadores alemanes vieron como su autoridad quedaba limitada al territorio germano, que permaneció
dividido en varios estados. Finalmente, el poder imperial pasó a la Casa de Luxemburgo, primero, y más tarde a la
Habsburgo.
La mencionada guerra de los Cien Años comenzó cuando Carlos IV de Francia falleció sin dejar heredero en 1328.
Los nobles franceses decidieron que su sucesor debía ser Felipe de Valois, pero Eduardo III de Inglaterra, vasallo del
monarca francés en los territorios que tenía en Francia, no aceptó esa decisión.
El comienzo de la guerra fue muy negativo para los franceses, que además sufrieron varias rebeliones populares. Fue
en este conflicto en el que surgió la figura de Juana de Arco como representante de la resistencia popular francesa
frente a los ingleses.
Sin embargo, Francia se recuperó durante el reinado de Carlos VII, a partir de 1422. Así, consiguieron expulsar a los
ingleses de sus dominios continentales, exceptuando Calais.
Inglaterra sufrió entonces una guerra civil, la de las Dos Rosas, que se prolongó durante 30 años (1455-1485). Este
conflicto enfrentó a la casa de Lancaster contra la de York. Finalmente, el heredero de ambas casas, Enrique VII,
subió al trono y fundó la dinastía Tudor.
En la otra parte de Europa, el Imperio bizantino desapareció completamente tras la conquista de Constantinopla por
parte de los turcos.
Expansión ultramarina
La caída de Constantinopla afectó seriamente a las rutas comerciales que unían Europa con Asia. Los comerciantes
tuvieron que buscar nuevas vías más seguras.
El país que tomó la iniciativa en la apertura de nuevas rutas fue Portugal. Más adelante, España se unió a esta
carrera. En uno de los viajes que trataban de encontrar una manera más segura de llegar a Asia, Cristóbal Colón
descubrió América para los europeos.
A pesar de la creencia popular de que la Edad Media fue una época de oscurantismo y estancamiento intelectual,
este período vio avances significativos en el campo de la ciencia y el surgimiento de las universidades como centros
de enseñanza e investigación.
Avances Científicos:
Traducciones y recuperación del conocimiento clásico: La traducción de textos científicos griegos y árabes al latín
permitió el acceso a un vasto corpus de conocimiento, incluyendo obras de autores como Aristóteles, Ptolomeo y
Avicena.
Escolástica: La escolástica, una corriente filosófica que buscaba conciliar la fe con la razón, impulsó el desarrollo de
la lógica, la metafísica y la epistemología. Figuras como Tomás de Aquino y Guillermo de Ockham realizaron
importantes contribuciones a estas áreas.
Astronomía: Se realizaron avances en astronomía, con la adopción del sistema geocéntrico de Ptolomeo y la
observación de fenómenos celestes como cometas y eclipses. Nicolás Copérnico sentó las bases para la teoría
heliocéntrica en el siglo XVI.
Medicina: La medicina medieval se basaba en la tradición grecorromana y árabe, con la utilización de hierbas
medicinales, sangrías y otras técnicas. Se realizaron estudios sobre anatomía y fisiología, y se fundaron hospitales y
escuelas de medicina.
Matemáticas: Los avances en matemáticas incluyeron la adopción del sistema de numeración indoarábigo, el
desarrollo del álgebra y la trigonometría, y la aplicación de las matemáticas a la física y la astronomía.
La Universidad:
Orígenes: Las universidades surgieron en Europa entre los siglos XII y XIII, inicialmente como gremios de estudiantes
y maestros dedicados a la enseñanza del derecho, la medicina y la teología.
Organización: Las universidades eran autónomas y se regían por sus propios estatutos. Estaban estructuradas en
facultades, cada una dedicada a una disciplina específica.
Método de enseñanza: La enseñanza se basaba en la lectura y el comentario de textos clásicos, utilizando métodos
como la disputa y la glosa.