Una vez que se dieron a conocer las variables que intervienen en el empleo de la energía solar,
se debe ahora mencionar las formas de trabajar con ellas en el aprovechamiento de la energía
solar
Lo cual se encuentran algunos de los desarrollos tecnológicos que se han implementado para
la utilización de la energía solar dando una breve descripción y algunos ejemplos de algunas de
las formas de aprovechamiento más utilizadas
Las cuales tenemos:
ESQUEMAS TERMOSOLARES EDIFICACIONES BIOCLIMATICAS ESQUEMAS FOTOVOLCAICOS
ESQUEMAS TERMOSOLARES.
La energía termosolar, también llamada termoeléctrica, aprovecha el calor del sol para
producir electricidad limpia a gran escala. Hay diferentes maneras de absorber, almacenar y
distribuir esa energía, dentro de esto están
COLECTORES DE CONCENTRACIÓN.
Los colectores solares de concentración consisten en reflectores que recogen la energía solar
enfocando la radiación solar en un punto o una línea específicos que, a su vez, provoca el
calentamiento de un medio térmico Un colector termo solar transforma la energía solar
incidente en otra forma de energía útil. Consta de un intercambiador de calor convencional en
que en éstos se realizan intercambios térmicos entre fluidos con elevados coeficientes de
transferencia térmica, y en los que la radiación es un factor sin apenas importancia; en un
colector solar, la transferencia térmica se realiza desde una fuente energética, (el Sol), a un
fluido, sin concentración de energía Solar
La gama de longitudes de onda que se aprovecha está comprendida entre 0,3 um y 3,0 um,
que es una franja de radiación considerablemente más pequeña que la de la radiación emitida
por la mayoría de las superficies que absorben energía.
En los colectores de placa plana, la superficie que absorbe la radiación solar es igual a la
superficie que la capta. Se pueden diseñar colectores de placa plana para trabajar con
temperaturas de placa absorbente comprendidas entre 40 °C y 130 °C. Estos colectores utilizan
tanto la radiación solar directa como la difusa, no requieren de sistemas de seguimiento solar y
prácticamente no precisan de mantenimiento. Sus aplicaciones van enfocadas a sistemas de
calentamiento de agua, calefacción Delaware edificios y aire
acondicionado.
Los colectores de concentración utilizan sistemas ópticos reflectores y en algunos casos muy
particulares, refractores, para aumentar la intensidad de la radiación solar que se dirige sobre
una superficie receptora que la absorbe, (lentes Fresnel y lentes de líquido).
Contra mayor sea el flujo solar sobre esta superficie, menor será la zona necesaria para
conseguir el mismo efecto térmico sobre un fluido, lo que supone una reducción de las
pérdidas térmicas.
Un colector reflector de media temperatura se compone de dos partes fundamentales, el
concentrador y el receptor. El concentrador es la parte del colector que refleja (o refracta) la
radiación solar incidente sobre el mismo, dirigiéndola hacia el receptor, que la absorbe y
transmite a un fluido térmico que circula por el mismo.
Al ser el Sol la fuente de energía, es muy importante conocer la imagen del mismo reflejada
sobre el receptor. El ángulo con el que el Sol se ve desde la Tierra es de aproximadamente 32°
y este dato hay que tenerle presente, (aparte de otros propios motivados por errores de
seguimiento y reflexión, así como de la dispersión de la radiación por la superficie reflectora
originados por defectos de fabricación, etc.), a la hora de diseñar el dimensionamiento, tanto
del concentrador, como del receptor.
Las tecnologías solares de concentración parecen ser la solución ideal a este dramático
problema. Los colectores solares de concentración consisten en reflectores que recogen la
energía solar enfocando la radiación solar en un punto o una línea específicos que, a su vez,
provoca el calentamiento de un medio térmico (es decir, vapor o aceite). Cuando el medio
térmico alcanza temperaturas altas (150 - 1200 °C), se transfiere a un convertidor que
convierte la energía térmica en energía cinética. A continuación, la energía cinética se
convierte en electricidad a través de una serie de generadores.
1.1.2. CALENTAMIENTO DE AGUA, CALEFACCIÓN REFRIGERACIÓN POR ENERGÍA
SOLAR
Las consideraciones planteadas en el diseño de sistemas de calentamiento de agua, se pueden
ampliar a sistemas de calefacción y refrigeración solar. Los elementos constructivos básicos de
los calentadores de agua solares más corrientes son, el colector de placa plana y el depósito de
almacenamiento. Los colectores se conectan para cubrir una carga, (generalmente se dispone
de energía auxiliar), y se tienen que incluir los medios para la circulación de agua y el control
del sistema; un esquema práctico de un ejemplo de un sistema de circulación natural se
muestra en la Fig VI.1; en este dispositivo el depósito está situado por encima del colector, y el
agua circula por convección natural siempre que la energía solar en el colector aporte la
suficiente energía al agua que asciende por el mismo, estableciéndose así un gradiente de
densidades que provoca el movimiento del fluido por convección natural.
La energía auxiliar se aplica en la parte superior del depósito, y tiene como misión mantener el
agua caliente en esta zona del depósito, a un nivel de temperatura mínimo, necesario y
suficiente para cubrir las cargas y mantener la circulación. En las Fig VI.2 se muestran otros
esquemas, con agua en circulación forzada, en los que no es necesario colocar el depósito por
encima del colector, aunque sí es necesaria una bomba que, generalmente, va controlada por
control diferencial que la acciona y pone en marcha cuando la temperatura detectada por un
sensor colocado a la salida del colector está varios grados por encima de la temperatura del
agua en la parte inferior del depósito.
También es necesaria una válvula de retención para evitar se produzca una circulación inversa
durante los períodos de inactividad del colector, incluida la noche, y las correspondientes
pérdidas térmicas nocturnas. En estos esquemas se muestra que la energía auxiliar se aporta al
agua entre la salida del depósito de almacenamiento y la carga.
1.1.3. TORRES SOLARES
Las torres o chimeneas solares son una tecnología que combina la tecnología solar térmica,
eólica y geotérmica para generar electricidad limpia basándose en un fenómeno tan simple
como es la convección (el aire caliente pesa menos y tiende a ascender). La planta consta de
una superficie circular de terreno que se recubre con un material transparente con una torre
hueca central, el aire al calentarse asciende por la chimenea moviendo unas turbinas que se
encuentran en su interior. Unas tuberías enterradas en el terreno sirven de almacenamiento
térmico garantizando el funcionamiento las 24 horas del día (aún sin sol) y además la superficie
acristalada puede utilizarse como invernadero agrícola ya que la temperatura que se alcanza
en su interior no supera los 40ºC.
1.2. EDIFICACIONES BIOCLMATICAS
A principios de los años 80 el ingeniero alemán Jorg Schiach se planteó la posibilidad de utilizar
la energía térmica del sol para reproducir los fenómenos que rigen la generación del viento y
provocar vientos artificiales de velocidad suficiente para mover una turbina eólica
convencional. Para ello se basó en un principio básico de la física de los gases que es que el
aire al calentarse disminuye su densidad, tendiendo a ascender hacia zonas superiores de la
atmósfera dejando un vacío que será ocupado por aire frío procedente de la parte superior.
Así surgió el primer diseño de la “torre solar”, esta construcción consiste simplemente en una
superficie de forma circular que es cubierta por un material transparente (plástico o cristal)
situado a una cierta altura, constituyendo una especie de invernadero. En la parte central del
círculo se construye una torre hueca en cuyo interior se colocan una serie de turbinas eólicas.
1.3. ESQUEMAS FOTOVOLCAICOS
La conversión fotovoltaica se basa en el efecto fotoeléctrico, es decir, en la conversión de la
energía lumínica proveniente del Sol en energía eléctrica. Para llevar a cabo esta conversión se
utilizan unos dispositivos denominados células solares, constituidos por materiales
semiconductores en los que artificialmente se ha creado un campo eléctrico constante. El
material más utilizado es el silicio. Estas células conectadas en serie o paralelo forman un panel
solar encargado de suministrar la tensión y la corriente que se ajuste a la demanda.
En una primera gran división las instalaciones fotovoltaicas se pueden clasificar en dos grandes
grupos: instalaciones aisladas de la red eléctrica e instalaciones conectadas a la red eléctrica.
En el primer tipo, la energía generada a partir de la conversión fotovoltaica se utiliza para
cubrir pequeños consumos eléctricos en el mismo lugar donde se produce la demanda. Es el
caso de aplicaciones como la electrificación de viviendas alejadas de la red eléctrica
convencional, básicamente electrificación rural; servicios y alumbrado público: iluminación
pública mediante farolas autónomas de parques, calles, monumentos, paradas de autobuses,
refugios de montaña, alumbrado de vallas publicitarias, etc. Con la alimentación fotovoltaica
de luminarias se evita la realización de zanjas, canalizaciones, necesidad de adquirir derechos
de paso, conexión a red eléctrica, etc.; aplicaciones agrícolas y de ganado: bombeo de agua,
sistemas de riego, iluminación de invernaderos y granjas, suministro a sistemas de ordeño,
refrigeración, depuración de aguas, etc.; señalización y comunicaciones: navegación aérea
(señales de altura, señalización de pistas) y marítima (faros, boyas), señalización de carreteras,
vías de ferrocarril, repetidores y reemisores de radio y televisión y telefonía, cabinas
telefónicas aisladas con recepción a través de satélite o de repetidores, sistemas remotos de
control y medida, estaciones de tomas de datos, equipos sismológicos, estaciones
meteorológicas, dispositivos de señalización y alarma, etc. El balizamiento es una de las
aplicaciones más extendida, lo que demuestra la alta fiabilidad de estos equipos. Por su parte,
en las instalaciones repetidoras, sus ubicaciones generalmente en zonas de difícil acceso
obligaban a frecuentes visitas para hacer el cambio de acumuladores y la vida media de éstos
se veía limitada al trabajar con ciclos de descarga muy acentuados.