Análisis del Sector Agropecuario Argentino
Análisis del Sector Agropecuario Argentino
Trabajo Práctico Nº 3
Alumnas:
Agustina Luna
Emilia Nuñez
Carolina Sferco
Consignas:
Cuota Hilton
CARNE VACUNA
La cadena de carne vacuna se inicia con la actividad de cría, continua con la recría e
invernada del ganado (a campo en feedlots) y finaliza con la faena y comercialización
de la carne y subproductos. Se caracteriza por una diversidad de agentes intervinientes,
dado que coexisten distintos circuitos de comercialización. La particularidad de la
cadena es que la unidad de transacción, la hacienda en pie, cumple la doble función de
bien de cambio y de bien capital (cuando esta destinado a la reproducción). La
producción de carne bovina es una actividad importante para la economía argentina
representando el 35% - 40% del Producto Bruto Agropecuario Nacional.
Aunque el ganado vacuno se encuentra distribuido en todo el país, existen zonas
agroecológicas diferenciadas que permiten dividir el país en 5 grandes regiones
ganaderas: Región Pampeana, Región del Noroeste, Región del Noreste, Región
Semiárida y Región Patagónica. La Región Pampeana es el área ganadera por
excelencia conteniendo el 57% de la población vacuna nacional y donde se produce el
80% de la carne del país.
Un informe de la Cámara Argentina de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados
de la República Argentina dice que los primeros registros oficiales de consumo de carne
vacuna en la Argentina datan de la década de 1910 cuando la ingesta era de 56 kg per
cápita anuales. En la década siguiente, con un aumento muy importante en la
producción, el consumo promedio los 78 kg, con un pico de 96 kg en 1923, año en que
además se exportaron 723 mil toneladas. En las 2 décadas siguientes (1930/1949) el
consumo se estabilizo en los 75 a 77 kg para ascender en los años 1950 a los 92 kg, con
un pico de 101 kg por habitante en 1956. A partir de ese momento comenzó a declinar:
en la década de 1960 promedio 81 kg y en la década de 1970 los 78 kg, con un pico de
90 kg per cápita en 1978. En 1980, el consumo bajo a 77 kg y en 1990 a los 68 kg,
reduciéndose el consumo a 64 kg en la década de 2000. La década de 2010 mostro una
preferencia de solo 57 kg por persona. El 2020 cerró el año con un consumo interno de
carne vacuna de 49.7 kg por habitante, la cifra más baja de los últimos 100 años.
Concluimos así que esto representa una caída de 2.3% con respecto a 2019, año en el
que hubo un consumo per cápita de 50.9 kg.
China es el principal destino de las exportaciones de carne. En 2017 incrementó la
demanda de carne argentina un 78% por encima del crecimiento anual del resto de los
destinos. Otros mercados relevantes son Alemania y Chile, el primero está vinculado a
la exportación de cortes de alto valor en el marco de la cuota Hilton. El país importador
por excelencia es China, según USDA, Brasil, Argentina y Uruguay, quienes acapararon
el 70% de este mercado durante 2019.
En los últimos años, el proceso de agriculturización ha desplazado la actividad ganadera
de la zona pampeana hacia provincias tradicionalmente no ganaderas, dando lugar a una
reestructuración geográfica de la actividad en el país. La disminución se produjo
principalmente en Buenos Aires, adquiriendo una participación más importante las
provincias del norte, con mayor preponderancia en el NEA. Las zonas semiáridas y
áridas, que incluyen La Pampa, San Luis y la Patagonia, también incrementaron su
stock. La faena se distribuye en casi todo el país, la provincia de Buenos Aires
concentra más de la mitad seguida por Santa Fe y Córdoba.
CARNE AVIAR
El objetivo principal de la faena de pollo es obtener carne para consumo humano sin
embargo, el proceso genera subproductos comestibles y no comestibles, que son
utilizados para la fabricación de embutidos, alimentos balanceados para mascotas,
abonos orgánicos, entre otros. El engorde es realizado mayoritariamente en
establecimientos tercerizados (granjas integradas) que reciben los pollitos bebes, el
alimento balanceado, la sanidad y el asesoramiento profesional de las empresas
faenadoras (integradoras). Las instalaciones, la mano de obra y los servicios de luz y
gas, son aportados por los productores primarios. Las granjas de engorde son, en
general, de tipo familiar con una marcada heterogeneidad en sus estructuras
productivas.
La producción se localiza en la región centro. Buenos Aires y Entre Ríos concentran el
86% de los establecimientos primarios (donde se realizan actividades de reproducción,
incubación y engorde) y el 76% de los frigoríficos. El consumo interno de carne aviar
también tiene perspectivas favorables. En los últimos años ha experimentado un
crecimiento sostenido demostrando un importante incremento desde 203 (20 kg per
cápita) llegando a un consumo per cápita den el año 2019 de 43 kg/persona/año.
Diversas razones motivaron al aumento del consumo. Por un lado, la reducción del
precio al consumidor y su relación con el precio de la carne vacuna, que se combinaron
favorablemente otorgándole mayor competitividad. La significativa disminución del
precio fue el resultado de la reducción del costo industrial –vía incorporación de
tecnología- la fuerte integración de la cadena y la incidencia que tuvo la apertura del
comercio exterior.
Los 5 mayores exportadores del mundo lograrían aumentos en sus envíos y son los
siguientes: Brasil, [Link], La Unión Europea, Tailandia y Turquía. En el frente
exportador, si se observa un mayor nivel de concentración que por el lado de las
importaciones. De los países mencionados provendría el 86% del comercio
internacional de carne de pollo de todo el planeta. Los 3 mayores importadores d carne
aviar del mundo son Japón, México y la Unión Europea, quienes aumentan su demanda
en un 2%, alcanzando las 1.100, 840 y 720 miles de toneladas. La distribución de las
importaciones entre países presenta poca concentración en relación con otros mercados
cárnicos: los 3 principales importadores absorben un 27% del total.
Los establecimientos avícolas de nuestro país están ubicados principalmente en la
región Centro-Este, mayoritariamente en zonas templadas concentrándose en las
provincias de Entre Ríos (46%), seguidos en tercer lugar por Santa Fe con el 7% de la
producción. En esta última provincia la actividad se desarrolla fundamentalmente en las
zonas centro y sur, donde el clima es más amigable para la producción, ya que las aves
son altamente sensibles a temperaturas cálidas extremas con elevada humedad y baja
presión atmosférica. De las regiones cálidas del país, el único sitio de lata producción
avícola era el departamento general Obligado en Santa Fe, con epicentro en Avellaneda.
CADENA DE VALOR (detallamos a continuación ítems a) b) y c))
“Es la sucesión de las diferentes etapas productivas que, sucesivamente, generan y
añaden valor desde una producción primaria hasta la exportación o la comercialización
al por menor y el consumo. Incluida en la cadena se encuentra la industrialización de los
productos primarios, a menudo dividida en una primera y una segunda transformación,
y los servicios asociados a cada etapa o de conexión entre ellas, tales como fletes y
acopios temporales, concentración de la oferta o concentración de la demanda de los
productos primarios, industrializados en proceso o intermedios y de productos finales.
El complejo agroindustrial de la carne vacuna en desarrollo resultó ser un agente activo
en la consolidación de un tipo de país, como una consecuencia de décadas de
subordinación comercial – que determinaron sucesivas y superpuestas especializaciones
productivas: cueros, tasajo, sebo, ciclo lanar- transcurridas bajo la hegemonía de la
oligarquía terrateniente mercantil de Buenos Aires. Constituidas en un determinante
privilegiado de nuestra inserción agro exportadora en la nueva división internacional del
trabajo que acompañó al surgimiento del Imperialismo Moderno, la elaboración y
exportación de las carnes congeladas y enfriadas expresó mejor que ningún otro
componente de la economía de la época, salvo las crecientes sujeciones financieras. La
condición dependiente que caracterizaría a la Argentina desde el siglo XIX constituiría
históricamente en virtud de decisiones eminentemente exógenas que el Reino Unido
contribuiría a transformar al país, no sólo en un granero, sino también en un corral.
En la evolución del Comercio Internacional entre 1955 y 1985 se situó el epicentro de
los cambios externos e internos que se materializaron en la declinación del complejo
exportador argentino. En la estructura del Comercio Internacional de Carnes a fines de
los 50, el Reino Unido daba cuenta del 80% de la compra de carnes crudas, asimilando
una demanda internacional y entre ellas, toda vez que nos hallemos ante un Mercado
altamente monopólico. La tendencia ascendente se consolidó en el quinquenio 1955-59
en torno al 10.7% de las importaciones totales, pidiéndose establecer un momento de
quiebre y crecimiento explosivo al final del periodo, con porcentajes de participación
del 19.3% y 25.6% en 1958 y 1959 respectivamente. Comenzaba así la época que dura
hasta la actualidad donde EEUU se transformaría en uno de los principales destinos
mundiales de los embarques de carne, fenómeno que tomó forma plena durante la
década del 60, resultando de gran trascendencia en el rediseño del viejo mercado
mundial cárnico.
Argentina es el principal exportador de carnes crudas refrigeradas. Dicho rol contribuía
por entonces al destacadísimo posicionamiento de América del Sur, que sumaba el 40%
de los embarques a los que Uruguay aportaba el 2.2% y Brasil el 1.9% restante. El rasgo
definitorio de estos países es haber logrado mantener en lo fundamental su participación
en el mercado desde los tiempos en que Argentina abastecieron el consumo inglés hasta
el día de hoy, cuando la disputa se centra en los mercados compradores asiáticos y el
volumen total de carne comercializada se ha multiplicado varias veces.
Las empresas incurrieron en aparentes quebrantos, estos pasaron a ser enjugados
mediante subsidios del estado, como ocurrió en distintas formas hasta comienzos de la
década del 60 para declarar menores precios a los obtenidos. Esto se dio gracias a una
investigación realizada en los 50 al indagar y cuantificar la diferencia entre el precio
final pagado por el consumidor británico por el chilled argentino y lo efectivamente
percibido por Argentina-estimado en un escaso 47%-, exponiendo con claridad el papel
cumplido por el mecanismo distribuidor del producto.
Argentina derogó en 1968 el tradicional régimen de ventas en consignación que se
aplicaba a los envíos de carne enfriadas a la Reino Unido, suprimiendo también los
porcentajes de producción distribuidos entre las fábricas elaboradas, 30 definitorios del
sistema de cuotas, que había beneficiado históricamente al pool anglo-yanqui, por
entonces en retirada del país.
En los 60 se percibe con claridad la firme presencia de Oceanía como gran exportador
responsable de la cuarta parte de las ventas, repartidas entre Australia (17.2%) y Nueva
Zelanda (8.2%). Estos países luego de ser tradicionales proveedores del Reino Unido
comenzaban por entonces a desviar sus envíos hacia los Estados Unidos, “mercado con
gran capacidad de absorción en el que obtuvieron mejores niveles de precios”.
A fines de los años 70’, por lo menos un tercio de la demanda internacional, estuvo
fuera del alcance de las exportaciones argentinas. Dado su rol histórico en el mercado,
cárnico, el caso más estruendoso fue el de Argentina, quien vio reducida su presencia en
el comercio internacional a un 10.3% - 12.2% en el primer quinquenio y 8.3% en el
segundo, con una merma de alrededor del 60%respecto a los 60’. Y, si bien es verdad
que todavía conservaba a nivel de otros países la segunda posición exportadora detrás
de Australia, eso no significaba demasiado para quien durante décadas había liderado
cómodamente los embarques proveyendo buena parte de la carne comercializada
internacionalmente, donde juega un gran papel el mercado interno –al mantenimiento de
una actitud firme y activa promoción de exportaciones y defensa de sus mercados
compradores”.
En los 80’ hasta la actualidad ya la Argentina en lo esencial el proceso de la decadencia
de sus exportaciones de carne refrigerada iniciando a comienzos de los 60’. Asimismo,
se puede decir que también se ha completado la reestructuración de la industria
frigorífica, redimensionada de acuerdo con las nuevas y muy modestas oportunidades
comerciales de exportación que se le presentan al país en consonancia con su
marginación de los flujos del mercado mundial.
d) ETAPAS PRODUCTIVAS Y ESLABONES DE LA CADENA DE VALOR
“Es un sistema constituido por actores interrelacionados y por una sucesión de
operaciones de producción, transformación y comercialización de un producto o grupo
de productos en un entorno determinado”.
La cadena productiva se define como el conjunto de agentes y actividades económicas
que intervienen en un proceso productivo desde la provisión de insumos y materias
primas, su transformación y producción de bienes intermedios y finales; la
comercialización en los mercados internos y externos, incluyendo proveedores de
servicios, sector público, instituciones de asistencia técnica y organismos de
financiamiento”.
La productividad cuenta con 4 fases: el modelo general de cadenas de valor de
productos agropecuarios a nivel local, los mapas genéricos de cadenas de valor de los
productos agropecuarios derivados de ese modelo, los mapas específicos de cada
cadena, y productor con sus correspondientes manuales de proceso, así como los
resultados de diagnostico y los puntos críticos presentes en las cadenas.
Eslabones tradicionales: producción primaria, agroquímicos, procesamiento industrial,
empaque, transporte de cargas, servicios veterinarios, servicios agropecuarios y
semillas.
e) PRINCIPALES ACTORES DE LA CADENA EN SUS DIFERENTES
ESLABONES
Los eslabones se definen como el conjunto de agrupaciones de actores de la cadena
productiva que realizan actividades económicas afines. Dichos eslabones cumplen
diversas funciones dentro de la cadena productiva como producción, transformación,
industrialización, comercialización, distribución. En cada eslabón se pueden reconocer
actores que demandan u ofrecen productos con diferentes características de calidad y
cantidad u oportunidad.
ACTORES DIRECTOS
Son los actores directamente involucrados en los diferentes eslabones y que actúan e
interactúan dentro de la cadena (en algún momento son propietarios del producto al cual
nos referimos) y estos pueden ser: pequeños agricultores, transformadores, empresas
compradas y consumidores.
ACTORES INDIRECTOS
Son actores que brindan apoyo a los actores directos, proveedores de insumos o
servicios (asistencia técnica, investigación, crédito, transporte, comunicaciones, etc.).
Su función es fundamental para el desarrollo de la cadena. Son instituciones o empresas
que prestan servicios de asistencia técnica, productiva y empresarial, investigación,
crédito, transporte, información, entre otros. Los actores indirectos son: La Junta de
Usuarios, Empresas de Servicios de Asistencia Técnica e Información, Proveedores de
Insumos, Entidad Financiera y el Operador de Servicios o de Cadenas de Valor.
f) SITUACION ACTUAL, FORTALEZA, OPORTUNIDADES, DEBILIDADES Y
AMENAZAS DE LA CADENA.
FORTALEZA, OPORTINIDADES, DEBILIDADES Y AMENAZAS (FODA):
“Es una herramienta que permite conformar un cuadro de la situación actual de la
empresa, organización o sector, permitiendo de esta manera obtener un diagnóstico
preciso que permita, en función de ello, tomar decisiones acordes con los objetivos y
políticas formuladas”
FORTALEZAS:
Gran margen de progreso; posibilidades de aumentar rápidamente el porcentaje de de
destete y el peso de faena.
Extenso territorio, en gran parte sólo apto para la ganadería.
Tradición de la producción ganadera desde la época colonial.
Existencia de técnicas para aumentar la producción de forma rentable.
Excelentes entidades técnicas agropecuarias oficiales y privadas.
Muy buen nivel de los profesionales de la producción bovina de carne.
Bajos costos de la producción ganadera.
Posibilidad de integración vertical (criadores, invernaderos, frigoríficos, comerciales,
exportadores).
Posibilidad de complementar la producción agrícola y ganadera (Producción mixta,
suplementación).
Producción de alimentos de elevada calidad de forma extensiva, orgánica y certificada.
DEBILIDADES:
Baja productividad del sector primario, baja tasa de extracción.
Bajos índices nacionales de destete (64%; hoy 60%); bajo peso promedio de faena; alta
faena de hembras.
Insuficiente incorporación de tecnología en la cría.
Insuficientes sistemas de información; bajo nivel en extensión; poca llegada al
productor chico.
Reducido stock bovino en el país (47-50 millones).
Insuficiente infraestructura y logística (rutas, instalaciones, controles sanitarios, cadenas
de frio, etc.).
Problemas graves de abigeato en todo el país.
Insuficiente capacitación en los niveles inferiores del sector.
Falta de iniciativas integradas y eficaces de promoción de las carnes argentinas en el
mercado exterior.
Bajo nivel de inversión en la industria frigorífica en relación con otros sectores de la
industria alimentaria.
Atraso en el sistema interno de comercialización de carnes.
Evasión fiscal en algunos niveles del sector (corrupción)
Existencia de fuertes asimetrías sanitarias, impositivas y ambientales entre frigoríficos
orientados al consumo interno y a la exportación.
Industria frigorífica atomizada y heterogénea en cuanto a calidad de productos, escala,
productividad, nivel tecnológico y competitividad.
Diferencias marcadas en equipamiento y cumplimiento de las normas sanitarias entre
los frigoríficos habilitados por SENASA y dentro de éstos, los de consumo y los
habilitados por países importadores de carne. De unos 400 establecimientos faenadores,
menos de la mitad están supervisados por SENASA.
Dificultad para satisfacer los requerimientos de los compradores externos.
Débil articulación entre los diferentes actores de la cadena de valor.
Falta de información y estadísticas fiables a nivel nacional, grave problema para
establecer políticas de producción a largo plazo.
Descapitalización del sector.
Precio por carne en pie (novillo de raza británica de 401-420 kg en Mercado de Liniers)
inferior a precio normal en países exportadores.
Castigo impositivo (nacional, provinciales y municipales); necesidad de eliminar
impuestos distorsivos.
Regulaciones jurisdiccionales (Nación, provincias, municipios) diversas que erosionan
la competitividad al agregar costos.
Mayores exigencias externas con respecto a sanidad.
Necesidad de crear un Sistema Sanitario Nacional bajo la dirección de un ENASA
fuerte para implementar la prevención y/o control, entre otros, de la BSE, aftosa y
garrapata, y modernizar y consolidar las normativas sanitarias de base, fortaleciendo el
sistema de control y fiscalización.
Necesidad de avanzar con el sistema de trazabilidad.
Falta de un mercado que compense el mayor costo de producción de un novillo pesado.
Falta de profesionalidad de la cancillería al designar agregados comerciales sin
conocimientos de la producción y comercialización ganadera.
Un instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) que aun no ha
despegado en sus funciones.
Falta de un plan nacional a mediano y largo plazo de producción y comercialización
interna y externa de la carne vacuna.
El sistema sanitario argentino carece de información en tiempo de movimiento, la
información de las oficinas locales no está debidamente actualizada y el sistema de
identificación implementado es incipiente, según informe de la U.E.
OPORTUNIDADES
Reanudación del crecimiento de la economía mundial. País que mejora su nivel de vida,
aumenta el consumo de carne vacuna.
Crecimiento de la demanda global de carnes para el destino industrial o no
diferenciadas, pero también de la demanda de cortes de calidad en mercados emergentes
de productos diferenciados.
Desarrollo de mercados abiertos recientemente (de unos 50 se paso a 90 mercados
distintos en la actualidad).
Tendencia al desmantelamiento de los proteccionismos y subsidios a la producción, en
el marco de los compromisos contraídos por los países de la Ronda Uruguay del
GATT/OMC.
Profundización de los esquemas de integración económica regional.
Mayor canalización de ventas a través de supermercados.
Cambios en los gustos y mayor tendencia al consumo de carnes magras (producir grasa
necesita tres veces más energía que producir carne)
Agresiva política exportadora.
Implicancias sociales.
Generación de información, transferencia y capacitación del productor y del personal
Disminución de la producción en algunos países que implementan subsidios directos o
indirectos.
Aparición de la BSE en [Link] y Canadá, con lo que se restringieron sus exportaciones.
Posibilidad de promover un plan ganadero a nivel nacional para aumentar la producción
con buenos precios sin incrementarlos al consumidor, con mayor eficiencia de la
cadena, el saneamiento industrial y la disminución de los costos de transacción.
Establecer mecanismos legales tendientes a la seguridad de cobro.
Apertura del mercado chileno, históricamente importante.
Posible equiparación internacional del status del país libre de aftosa con y sin
vacunación
Aparición de China como demandante de carne bovina.
AMENAZAS
Elevados costos de los servicios (transporte, comunicaciones, energía, etc.)
Insuficientes controles higiénicos e impositivos
Bajo financiamiento oficial al SENASA.
Acumulación de créditos fiscales (IVA diferenciado, etc.).
Ante la disminución de la recaudación impositiva nacional, posibilidad que aumenten
retenciones a las exportaciones de carnes (impuesto distorsivo).
Complejo panorama en el ámbito de las negociaciones internacionales relativas al
comercio
Postergación de los compromisos asumidos por los países de la Ronda Uruguay del
GATT/OMC para el establecimiento de los mecanismos que restringen los flujos de
comercio.
Existencia de operadores marginales.
Fuertes políticas ganaderas en países competidores frente a una inercia en el nuestro
Neoproteccionismo: restricciones y barreras arancelarias en temas de calidad de
productos y progresos, sanitarios y de medio ambiente.
Mayor agresividad comercial de países competidores en diferentes productos y sectores:
[Link], Australia, Nueva Zelanda, Brasil, Uruguay.
Pérdida de imagen de las carnes bovinas frente a otros sustitutos, como por ejemplo las
de aves, por falta de conocimiento de los consumidores y falta de promoción de las
carnes vacunas.
Falta de una política ganadera del actual gobierno (los gobiernos pasan y cambian la
ganadería que sigue).
h) MERCADO INTERNO
En la economía, se conoce como mercado interno a un mercado que opera dentro de
límites acotados y que, a su vez, está rodeado por un mercado más grande, en un
mercado que fabrica cosas para satisfacer a las personas. Se caracteriza por regirse por
las normas del país o localidad en cuestión.
Argentina es el primer exportador mundial de aceite, harina de soja, yerba y porotos, el
segundo de maní, y el tercero de maíz, soja en granos, girasol y peras.
El mercado interno consume casi el 90% de la producción, el excedente se destina a la
exportación, siendo la carne argentina reconocida en el mundo por su calidad. La
cadena ha perdido participación en el mercado internacional pasando de ocupar el 6to
lugar en las exportaciones mundiales en el 2006, al puesto 14 en 2016. No obstante, en
los últimos dos años se produjo una significativa mejora en las exportaciones por las
medidas adoptadas en materia de comercio exterior y crecimiento del mercado chino.
En los últimos 10 años se registra un progresivo deterioro del peso medio de faena, en
parte explicado por la disminución de las exportaciones, dado que el mercado interno
prefiere carne proveniente de animales de menor peso.
A partir de 2010, el incremento de precios de la carn4e vacuna, producto de la
recomposición de stocks post sequia, genero un encarecimiento respecto al resto de las
carnes, contrayendo su consumo tanto en términos absolutos como relativos, ganando
participación la carne aviar y, en menor medida, la porcina.
El promedio de consumo de carne vacuna entre 2006 y 2009 era de 67kg/pc/año, en
2017 este valor se redujo a 58.5 kg/pc/año. Así en 2017 la canasta de consumo de carnes
se compuso en un 50% por carne carne, 38% carne aviar y 12% carne porcina.
El consumo de carne vacuna en Argentina, expresado por habitante, es el más alto del
mundo.
i) MERCADO EXTERNO
El mercado externo es aquel que corresponde a las actividades económicas que
desarrolla un país con el resto del mundo. Respecto a los tipos de mercado externo
podemos referirnos a un mercado regional, el cual corresponde a los países que se
encuentran en la misma región. Podemos también distinguir entre aquellos mercados
con los que existen acuerdos y aquellos donde hay barreras comerciales (variando esto
en función al bien o servicio comercializado).
La mayor exportación de carnes es enviada a [Link], pero también Argentina es un
gran exportador de otros alimentos como ser cereales, soja, oleaginosas, y productos
secundarios como ser vino, cerveza, tabaco, yerba mate, tequila, etc. También, una
amplia gama de frutos y especias para la alimentación tales como las peras, manzanas,
duraznos, ciruelas, ajo, cebollas, chía, amaranto, quínoa, miel, azúcar, maní, tes
aromáticos, tomates, etc. Las mayores importaciones de Argentina se basan en
maquinaria, productos y aparatos electrónicos, artefactos mecánicos, automóviles y
autopartes. El segundo país desde donde Argentina importa es China, de donde
provienen casi el 19% de las importaciones totales de la Argentina.
Los datos muestran que en los años 2000 se ha registrado una fuerte expansión del valor
exportador por Argentina. En concreto, entre 1999 y 2011 (año en que las ventas
exteriores alcanzaron un máximo), las exportaciones medidas en dólares avanzaron un
256,1%. Al descomponerse esta variación –según los datos del Instituto Nacional de
Estadística y Censos (INDEC)-. En la década del 2000, en donde la mejora de los
precios de exportación fue mucho mas genuina, en el sentido de que se dio en un
contexto de inflación mundial baja y precios de importación contenidos, lo que derivo
en una apreciable mejora de los términos del intercambio. Tomando los datos
publicados por el Fondo Monetario Internacional (FMI), entre 2002 y 2015 –período
postconvertibilidad-, las exportaciones de Argentina a precios constantes avanzaron a
un magro 0.5% promedio anual. De los datos se desprende que durante la primera
década de este siglo, el comercio exterior argentino mostro un comportamiento
dinámico, aunque con un crecimiento más bajo que en la década del 90’. Si se considera
la suma del comercio de bienes (exportaciones + importaciones), entre 1998/00 y
2008/10 el aumento fue de 8.3% por año, 4 puntos porcentuales por debajo del
crecimiento observado entre 1988/90 y 1998/00. Este menor dinamismo en la última
década estuvo explicado, exclusivamente, por las importaciones que mostraron entre los
trienios 1998-200 y 2008-2010 una tasa de expansión promedio anual de 6.5%, un
tercio de la observada en la década previa. En cambio, durante el mismo periodo, las
exportaciones sostuvieron e incluso aumentaron levemente el ritmo de expansión al
pasar de 9,4% en los 90’ al 9.8% en la primera década del siglo. En materia de servicios
comercializables, en un contexto muy dinámico del comercio total, entre 1998-2000 y
2008-10 las exportaciones crecieron 9.6% (promedio anual), a un mayor ritmo que las
importaciones (3.7%), al revés de lo ocurrido en la década del 90, cuando las
exportaciones crecieron 8.1% anual y las importaciones lo hicieron al 12.2%. En 2013
la Argentina exportó el 21% de maíz y el 9% de porotos de soja del total mundial de
esos productos. El mismo año la CEPAL informó que Argentina era el país que más
exportaba de Latinoamérica: sus exportaciones crecieron 6.7%, frente al 1.5% del resto
de América Latina. Hacia 2016 e trigo y la soja fueron los bienes con mayor expansión,
en tanto que plásticos, maquinaria, autos y productos de economías regionales y lácteas
marcaron el mayor retroceso. Para 2017, estudios privados pronosticaron un rojo en el
intercambio de bienes entre otros los 3000 y los 4600 millones (el más alto desde los
USD 4900 millones de 1998), debido a un descenso de los precios internacionales de las
materias primas, un atraso cambiario que restó competitividad para la producción local
y una apertura desmedida a las importaciones. En 2019 se acentuó la tendencia hacia la
mayor primarización de los bienes exportados, básicamente productos agropecuarios sin
ningún grado de elaboración, y una consecuente disminución de bienes manufacturados,
finalizado este año, debido a la baja de los precios internacionales de productos
primarios, se verificó una variación del ingreso por exportaciones del -6% respecto del
2018, pese a que los volúmenes exportados se habían incrementado en el 12.7%. La
exportación de carne fue la excepción, ya que su precio se incrementó un 13.3%.
Para finalizar, la situación del comercio internacional argentino es necesario conocer el
contexto mundial marcado por el COVID 19. Según estimaciones del Banco Mundial, el
Producto Bruto Interno del planeta cayó un 5.2 % a fin del 2020, lo que constituye la
recesión más profunda desde la Segunda Guerra Mundial. El PBI per cápita de la región
habrá perdido más de 10 años de crecimiento y los niveles de pobreza verán un
retroceso de 14 años.
5-
CUOTA HILTON
1) La Cuota Hilton es un cupo de exportación de carne vacuna sin hueso de alta calidad
y valor que la Unión Europea otorga a países productores y exportadores de carnes.
Argentina es el país que mayor porcentaje de cuota posee, con 28.000 toneladas anuales,
lo que representa casi la mitad de la Cuota Hilton que otorga Europa.
La cuota se cubre con cortes de carne de vacuno procedentes de novillos, novillitos o
vaquillonas que han sido alimentados exclusivamente a pasturas desde su destete, de
acuerdo a los siguientes requisitos:
- Los animales no se criarán bajo ningún tipo de confinamiento o encierro con fines de
alimentación, salvo por razones climáticas excepcionales (inundaciones, sequías).
- Se prohibirá el suplemento de alimento balanceado y/o concentrado de origen
comercial o industrial.
- Los animales se alimentarán a pasturas desde su destete.
- Se prohibirá los alimentos que contengan proteínas de origen animal.
Los cortes de carne vacuna que integran el contingente deben provenir de animales con
las siguientes características:
- Vaquillonas (hembras no paridas) o novillos (machos castrados).
- Menores de 30 meses – hasta 2 dientes incisivos permanentes (verificación en planta
frigorífica).
- Durante los 100 días previos al sacrificio, como mínimo, alimentados únicamente con
raciones que cumplan con los siguientes parámetros:
. No menos de 62% sobre materia seca de concentrados y/o coproductos de cereales.
. Con un contenido de energía metabolizable igual o superior a 12,26 MJulios por kilo
de materia seca (2,93 Mcal/Kg MS).
. Consumo diario no inferior al 1,4% de su peso vivo en materia seca.
7) CONCLUSIÓN:
La cuota Hilton representa un instrumento comercial de gran importancia para el
desarrollo económico de nuestro país ya que permite, a través de la exportación de
cortes de carne vacuna de alta calidad, el ingreso de una cuantiosa suma de divisas que
redunda en un beneficio económico para la Argentina. A la vez que actúa como un
motor estimulante para los productores.
Por otro lado, muchas veces la explotación o la alta rentabilidad que puede tener el
mercado ganadero aún no ha llegado a su punto máximo siendo de suma importancia la
evaluación y reorganización de los distintos factores para llegar a dicho objetivo.
Así también, resulta imprescindible el pleno cumplimiento de las distintas normativas
reguladoras de este cupo comercial para que los actores comerciales implicados en la
cuota Hilton puedan tener un recambio y haya redistribución de beneficios.
Bibliografía:
RESOLUCION 394/2005 SAGPyA
RESOLUCIÓN Nº 1067/2010
RESOLUCIÓN N° 7532/2009
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establecimiento-industrializador/calidad-diferenciada
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agricultura-ganaderia-pesca-y-alimentos
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el-principal-comprador-de-carne-argentina-premium/
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