Moisés: Orígenes y Significado del Nombre
Moisés: Orígenes y Significado del Nombre
MOISÉS, EGIPCIO
PRIVAR a un pueblo del hombre que celebra como el más grande de sus hijos no es
empresa que se acometerá de buen grado o con ligereza, tanto más cuanto uno mismo
MOISÉS Y LA RELIGIÓN forma parte de ese pueblo. Ningún escrúpulo, sin embargo, podrá inducirnos a eludir la
verdad en favor de pretendidos intereses nacionales, y, por otra parte, cabe esperar que el
MONOTEÍSTA: TRES ENSAYOS examen de los hechos desnudos de un problema redundará en beneficio de su comprensión.
El hombre Moisés, que para el pueblo judío fue libertador, legislador y fundador de
Sigmund Freud su religión, pertenece a épocas tan remotas que no es posible rehusar la cuestión previa de
si fue un personaje histórico o una creación de la leyenda. Si realmente vivió, debe haber
sido en el siglo XIII, o quizá aun en el XIV antes de nuestra era; no tenemos de él otra
noticia sino la consignada en los libros sacros y en las tradiciones escritas de los judíos.
Aunque esta circunstancia resta certeza definitiva a cualquier decisión al respecto, la gran
mayoría de los historiadores se pronunciaron en el sentido de que Moisés vivió realmente y
de que el Éxodo de Egipto, vinculado a su persona, tuvo lugar en efecto. Con toda razón se
sostiene que la historia ulterior del pueblo de Israel sería incomprensible si no se aceptara
esta premisa. Por otra parte, la ciencia de nuestros días se ha tornado más cautelosa y
procede mucho más respetuosamente con las tradiciones que en los primeros tiempos de la
crítica histórica.
Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 3 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 4
Amon, y en el curso de la vida diaria el patronímico divino cayó gradualmente en olvido, el método de Rank, y aplicando una técnica al modo de Galton, se reconstruye una
hasta que el niño fue llamado simplemente Mose. (La «s» final de Moisés procede de la «leyenda tipo» que destaque los rasgos esenciales de todas estas versiones, se obtendrá el
traducción griega del Antiguo Testamento. Tampoco ella pertenece a la lengua hebrea, siguiente esquema:
donde el nombre se escribe Mosheh.)». He citado textualmente este pasaje, pero no estoy
dispuesto a asumir la responsabilidad por todas sus partes. Además, me asombra un tanto
que Breasted haya omitido en su enumeración precisamente los nombres teofóricos «El héroe es hijo de ilustrísimos padres, casi siempre hijo de reyes.»
similares que se encuentran en la lista de los reyes egipcios, como, por ejemplo, Ah-mose, «Su concepción es precedida por dificultades, como la abstinencia, la esterilidad
Thut-mose (Totmés) y Ra-mose (Ramsés). prolongada o las relaciones secretas de los padres, debidas a prohibiciones u otros
obstáculos exteriores. Durante el embarazo, o aun antes, ocurre un anuncio (sueño, oráculo)
Ahora bien: cabría esperar que alguno de los muchos autores que reconocieron el que advierte contra su nacimiento, amenazando por lo general la seguridad del padre.»
origen egipcio del nombre de Moisés también llegase a la conclusión -o por lo menos «En consecuencia, el niño recién nacido es condenado, casi siempre por el padre o
planteara la posibilidad- de que el propio portador de un nombre egipcio fuese a su vez por el personaje que lo representa, a ser muerto o abandonado; de ordinario se lo abandona
egipcio. Cuando nos referimos a épocas modernas no vacilamos en adoptar semejante a las aguas en una caja.»
conclusión, pese a que actualmente una persona ya no lleva un solo nombre, sino dos -el de
pila y el apellido- y aunque no son nada raras las modificaciones y asimilaciones de los «Luego es salvado por animales o por gente humilde (pastores) y amamantado por
nombres bajo la influencia de circunstancias exteriores. Así, no nos extrañamos al un animal hembra o por una mujer de baja alcurnia.»
comprobar que el poeta alemán Chamisso es de origen francés, que Napoleón Buonaparte, «Ya hombre, vuelve a encontrar a sus nobles padres por caminos muy azarosos; se
en cambio, es italiano, y que Benjamín Disraeli es efectivamente un judío italiano, como su venga de su padre y, además, es reconocido, alcanzando grandeza y gloria.»
nombre permite sospechar. Cabe suponer que en épocas pretéritas y arcaicas semejante
deducción de la nacionalidad a partir del nombre debería ser mucho más fidedigna y aún El más antiguo de los personajes históricos a quienes se vinculó este mito natal es
imperativa. Sin embargo, en la medida de mis conocimientos, ningún historiador ha Sargón de Agade, el fundador de Babilonia (circa 2800 a. J. C.). Para nuestros fines interesa
derivado esta conclusión en el caso de Moisés, ni tampoco lo hizo ninguno de aquellos que, particularmente reproducir aquí la narración atribuida al propio monarca.
como Breasted, están dispuestos a aceptar que Moisés «estaba familiarizado con toda la
sabiduría de los egipcios». «Sargón, el poderoso rey, el rey de Agade, soy yo. Mi madre fue una vestal; a mi
padre no lo conocí, pero el hermano de mi padre habitaba en las montañas. En mi ciudad,
No podemos establecer con seguridad qué obstáculos se opusieron a tan justificada Azupirani, situada a orillas del Eufrates, me concibió en su vientre mi madre, la vestal. Me
deducción. Quizá fuese insuperable el respeto ante la tradición bíblica; quizá pareciera dio a luz en secreto; me colocó en una caja de juncos, cerrando mi puerta con pez negra y
demasiado monstruosa la idea de que el hombre Moisés hubiese sido otra cosa, sino un descendiéndome al río, que no me ahogó. La corriente me llevó hacia Akki, el aguatero,
hebreo. En todo caso, comprobamos que la aceptación del carácter egipcio de su nombre no Akki, el aguatero, con la bondad de su corazón, me levantó de las aguas. Akki el aguatero,
es considerada como decisiva para juzgar sobre el origen de Moisés, es decir, que nada se como hijo propio me crió. Akki, el aguatero, me confió el cuidado de su jardín. Trabajando
deduce de ella. Si concedemos alguna importancia al problema de la nacionalidad de este como jardinero, Ishtar se enamoró de mí; llegué a ser rey y durante cuarenta y cinco años
gran hombre, sin duda convendrá aducir nuevo material que facilite su solución. ejercí mi reinado.»
He aquí el objeto de mi breve ensayo. Su pretensión a tener cabida en la revista En la serie iniciada por Sargón de Agade, los nombres que mejor conocemos son los
Imago se basa en que su tema es una aplicación del psicoanálisis. El argumento al cual he de Moisés, Ciro y Rómulo, pero Rank enumeró, además, muchos otros personajes heroicos
de negar no impresionará, sin duda, más que a la minoría de lectores familiarizados con las pertenecientes a la poesía o a la leyenda, supuestos protagonistas de idéntica historia
ideas analíticas y capaces de apreciar sus resultados: sin embargo, espero que por lo menos juvenil, ya sea en su totalidad o en partes fácilmente reconocibles. Entre ellos se cuentan
estos lo considerarán significativo. Edipo, Karna, Paris, Télefos, Perseo, Heracles, Gilgamesh, Anfion y Zethos.
En el año 1909, Otto Rank, que entonces aún se encontraba bajo mi influencia Las investigaciones de Rank, que sólo mencionaré con breves alusiones, nos han
publicó por sugestión mía un trabajo titulado El mito del nacimiento del héroe. Trátase allí permitido conocer el origen y la tendencia de este mito. Un héroe es quien se ha levantado
el hecho de que «casi todos los pueblos civilizados importantes... ensalzaron precozmente, valientemente contra su padre, terminando por vencerlo. Nuestro mito traza esta lucha hasta
en creaciones poéticas y leyendas, a sus héroes, reyes y príncipes legendarios, a los la protohistoria del individuo, al hacer que el niño nazca contra la voluntad del padre y que
fundadores de sus religiones, de sus dinastías, imperios y ciudades; en suma, a sus héroes sea salvado contra los malos designios de éste. El abandono en la caja es una inconfundible
nacionales. Especialmente las historias de nacimiento y juventud de estos personajes fueron representación simbólica del nacimiento: la caja es el vientre materno; el agua, el líquido
adornadas con rasgos fantásticos, cuya similitud -y aun a veces su concordancia textual- en amniótico. En incontables sueños, la relación padres-hijo es representada por el extraer o
pueblos distintos, algunos distanciados y completamente independientes entre sí, se conoce salvar de las aguas. La fantasía popular, al atribuir este mito natal a un personaje famoso,
desde hace tiempo y ha llamado la atención de muchos investigadores». Si de acuerdo con pretende reconocerlo como héroe, proclamando que ha cumplido el esquema de una vida
3 4
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 5 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 6
heroica. Pero la fuente última de toda esta fábula se halla en la denominada «novela haber sido de origen egipcio, o bien judío. El primer caso queda excluido de antemano,
familiar» del niño, por medio de la cual el hijo reacciona ante las modificaciones de su pues los egipcios no tenían motivo alguno para ensalzar a Moisés, que no era un héroe para
vinculación afectiva con los primogenitores, especialmente con el padre. Los primeros años ellos. Por consiguiente, la leyenda debe haber surgido en el pueblo judío, es decir, se la
de la infancia están dominados por una grandiosa supervaloración del padre, de acuerdo habría vinculado en su versión conocida a la persona del caudillo. Mas para tal fin era
con la cual los reyes y las reinas de los cuentos y los sueños representan siempre a los completamente inapropiada, pues ¿de qué podía servirle a un pueblo una leyenda que
padres; más tarde, en cambio bajo la influencia de la rivalidad y de las frustraciones reales, convirtiera a su gran hombre en un extranjero?
comienza el desprendimiento de los progenitores y aparece una actitud crítica frente al
padre. En consecuencia, las dos familias del mito, la ilustre tanto como la humilde, son En la versión que conocemos actualmente, el mito de Moisés está muy lejos de
imágenes de la propia familia, tal como se le presenta al niño en períodos sucesivos de su cumplir sus propósitos secretos. Si Moisés no es convertido en hijo de reyes, la leyenda no
vida. puede proclamarlo héroe; si lo deja como hijo de judíos, nada habrá hecho para
encumbrarlo. Sólo una partícula del mito entero conserva su eficacia: la aseveración de que
No es excesivo afirmar que estas explicaciones permiten comprender la amplia el niño sobrevivió, pese a los violentos poderes antagónicos exteriores; este rasgo,
difusión y la uniformidad del mito natal del héroe. Tanto mayor será nuestro interés por la precisamente, se repetirá en la historia infantil de Jesucristo, en la que Herodes asume el
leyenda del nacimiento y el abandono de Moisés al comprobar su singularidad y aun su papel del faraón. Siendo así, tendremos en efecto derecho de aceptar que algún torpe
contradicción con respecto a los demás mitos en un elemento fundamental. exegeta ulterior, al elaborar el material legendario, creyó necesario atribuir a su héroe,
Tomemos como punto de partida a las dos familias entre las cuales se desenvuelve Moisés, ciertos rasgos similares a la clásica leyenda del abandono, privativa de los héroes;
el destino del niño. Sabemos que ambas forman una sola en la interpretación analítica, sin embargo, ese nuevo elemento no podía concordar con su portador, debido a las
estando separadas únicamente en el tiempo. En la versión típica de la leyenda, la primera circunstancias peculiares de este caso.
familia, aquélla en la que nace el niño, es noble y casi siempre real; la segunda, donde el
niño crece, es la humilde o degradada, como por otra parte corresponde a las condiciones Nuestra investigación se limitaría, pues, a este resultado poco satisfactorio y,
en que se basa nuestra interpretación. Esta diferencia sólo está borrada en la leyenda de además, muy incierto, de modo que nada habría contribuido a resolver el problema de si
Edipo, pues el niño abandonado por una familia real es acogido por otra pareja de reyes. No Moisés era egipcio. Pero aún disponemos de otro acceso, quizá más prometedor, para
podremos considerar casual la circunstancia de que justamente en este ejemplo la identidad analizar la leyenda del abandono.
primitiva de ambas familias se transparente también en la leyenda. El contraste social entre Volvamos a las dos familias del mito. Sabemos que en el plano de la interpretación
las dos familias permite al mito -destinado, como sabemos, a destacar la naturaleza heroica analítica ambas son idénticas, mientras que en el plano mitológico se diferencian en una
del gran hombre- cumplir una segunda función que adquiere particular importancia cuando noble y otra humilde. Pero tratándose de un personaje histórico al cual se ha proyectado el
se trata de personajes históricos. En efecto, también sirve para proveer al héroe con una mito, existe aún otro, un tercer plano: el de la realidad. En tal caso, una de las familias
patente de hidalguía, para encumbrarlo socialmente. Así, Ciro es un conquistador extranjero habría existido en la realidad: aquella en la cual el personaje, el gran hombre, efectivamente
para los medos, pero gracias a la leyenda del abandono se convierte en nieto del rey medo. nació y se crió; la otra, en cambio, sería ficticia, creada por el mito para cumplir sus fines
Con Rómulo sucede algo parecido: si realmente existió un personaje histórico que le propios. Por lo general, la familia que realmente existió es la humilde, mientras que la
correspondiera, fue con seguridad un aventurero venido de comarcas remotas, un ficticia es la noble. En el caso de Moisés, algo parecía discrepar de esta norma; pero ahora
advenedizo; en cambio, la leyenda lo torna descendiente y heredero de la casa regia de Alba podemos aclarar la situación mediante un nuevo punto de vista: En todos los casos a
Longa. nuestro alcance, la primera familia, aquella que abandona al niño, es la ficticia; la segunda,
en cambio, la que lo recoge y lo cría, es la verdadera. Si nos atrevemos a conceder vigencia
Muy distinto es el caso de Moisés. La primera familia, generalmente la noble, es general a esta regla, sometiéndole también la leyenda de Moisés, advertiremos de pronto
aquí bastante modesta: Moisés es hijo de judíos levitas. La segunda, en cambio, la familia con toda claridad: Moisés es un egipcio, probablemente noble, que merced a la leyenda ha
humilde en la cual suele criarse el héroe, está sustituida, aquí por la casa real de Egipto: la de ser convertido en judío. ¡He aquí, pues, nuestro resultado! El abandono a las aguas
princesa lo cría como hijo propio. Muchos estudiosos se extrañaron ante esta discrepancia ocupa un lugar lógico en la leyenda, pero para adaptarlo a la nueva tendencia fue preciso
de la leyenda típica. Eduard Meyer y otros después de él aceptaron que la leyenda tuvo torcer, no sin violencia, su propósito: de motivo de perdición que era, hubo de convertirse
originalmente otra versión: El faraón habría sido advertido por un sueño profético de que en recurso de salvación.
un hijo de su hija le depararía peligros, a él y a su reino. Por eso hace abandonar en el Nilo
al niño que acaba de nacer, pero éste es salvado por judíos, que lo crían como hijo propio. Pero la discrepancia de la leyenda mosaica frente a todas las demás de su especie
A causa de «motivos nacionales», como dice Rank, la leyenda habría sido elaborada hasta puede ser reducida a una particularidad que presenta la historia de Moisés. Mientras en
adoptar la forma que conocemos. general el héroe se eleva en el curso de su vida por sobre sus orígenes modestos, la vida
heroica del hombre Moisés comienza con su descenso de las alturas, con su
Pero la menor reflexión demuestra que jamás pudo existir semejante leyenda condescendencia hacia los hijos de Israel.
mosaica original, concordante con las demás de su especie. En efecto, la leyenda sólo pudo
5 6
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 7 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 8
Hemos emprendido esta breve disquisición con la esperanza de que nos ofreciera un carecían de pruebas objetivas. Cuanto más importantes son los conocimientos así
segundo y nuevo argumento favorable a la hipótesis de que Moisés era egipcio. Ya adquiridos, tanto más poderosa es la resistencia a exponerlos sin seguro fundamento a la
sabemos que el primer argumento, el derivado de su nombre, no presionó decisivamente a crítica ajena, cual broncíneas figuras sobre pedestales de barro. Ni la más seductora
muchos estudiosos; deberemos atenernos a que el nuevo argumento, logrado al analizar la verosimilitud puede protegernos contra el error; aunque todos los elementos de un
leyenda del abandono, no corra mejor suerte. Las objeciones en su contra quizá nos digan problema parezcan ordenarse como las piezas de un rompecabezas, habremos de recordar
que las condiciones de formación y transformación de las leyendas todavía son demasiado que lo probable no es necesariamente cierto, ni la verdad siempre es probable. Por fin, no
enigmáticas como para justificar una conclusión como la nuestra; que las tradiciones nos tienta el ser incluidos entre los escolásticos y talmudistas que se deleitan en hacer jugar
referidas a la figura heroica de Moisés son tan confusas, tan contradictorias y llevan tantas su perspicacia sin importarles cuán remotas de la realidad pueden ser sus afirmaciones.
huellas inconfundibles de multiseculares refundiciones y agregados tendenciosos que deben
condenar al fracaso todo esfuerzo encaminado a revelar el núcleo de verdad histórica oculto No obstante estos escrúpulos, que hoy aún pesan tanto como entonces, superé el
tras ellas. Por mi parte, no comparto esta actitud negativa, pero tampoco logro refutarla. conflicto decidiéndome a continuar esa primera comunicación con este estudio, que, sin
embargo, tampoco contiene todo lo anunciado, ni siquiera su parte principal.
¿Por qué he publicado, en principio, este estudio, si no nos proporciona mayor
certidumbre? Lamento que tampoco mi justificación pase de algunas meras alusiones. Pero (1)
el caso es que creo que si nos dejamos llevar por los dos argumentos aquí mencionados y si
tratamos de aceptar seriamente la hipótesis de que Moisés era un noble egipcio, entonces se Pues si Moisés era egipcio..., pues entonces esta hipótesis nos ofrece, como primer
nos abrirán perspectivas muy vastas e interesantes. Con ayuda de ciertas y no muy lejanas resultado, un nuevo enigma de difícil solución. Cuando un pueblo o una tribu se dispone a
suposiciones, creemos comprender los motivos que animaron a Moisés en su extraordinaria una gran empresa, cabe esperar que uno de sus miembros se erija en jefe o sea elegido para
decisión; además, en estrecha relación con ellos, podremos concebir el posible fundamento esta función. Pero no es fácil conjeturar qué puede haber inducido a un encumbrado egipcio
de numerosas características y particularidades de la legislación y la religión que él dio al -príncipe quizá, sacerdote o alto funcionario- a encabezar una horda de inmigrantes
pueblo judío; por fin, aún lograremos conceptos fundamentales sobre el origen de las extranjeros, culturalmente inferiores, para abandonar con ellos su país. El conocido
religiones monoteístas en general. Sin embargo, conclusiones de tal importancia no pueden desprecio de los egipcios por los pueblos extranjeros presta particular inverosimilitud a
fundarse únicamente sobre hipótesis psicológicas. Si aceptamos la nacionalidad egipcia de semejante decisión, al punto que, según me atrevo a creer, éste es justamente el motivo por
Moisés como uno de los asideros, aún necesitaremos por lo menos un segundo fundamento el cual aun los historiadores, que reconocieron el origen egipcio del hombre y que
para defender el cúmulo de nuevas hipótesis contra la crítica de que se trataría de meros atribuyeron a su portador toda la sabiduría de Egipto, no quisieron considerar la
productos de la fantasía, demasiado ajenos a la realidad. Aquella condición quedaría posibilidad, tan evidente, de que Moisés fuese egipcio.
cumplida, por ejemplo, con la demostración objetiva de la época a que corresponde la vida
de Moisés y, en consecuencia, el Éxodo de Egipto. Mas no hemos podido encontrar A esta primera dificultad no tarda en agregarse una segunda. Recordemos que
semejante prueba, de modo que será mejor reservarnos todas las restantes deducciones Moisés no sólo fue el conductor político de los judíos radicados en Egipto, sino también su
inherentes al reconocimiento de que Moisés era egipcio. legislador y educador, y que les impuso el culto de una nueva religión, llamada aún hoy
mosaica en mérito a su creador. Pero ¿acaso un solo hombre puede llegar tan fácilmente a
II crear una nueva religión ? Además, si alguien pretende influir sobre la religión de otro, ¿por
ventura no es lo más natural que comience por convertirlo a su propia religión ? El pueblo
SI MOISÉS ERA EGIPCIO… judío de Egipto seguramente poseía alguna forma de religión, y si Moisés, que le dio una
nueva, era egipcio, no podemos dejar de presumir que esa otra nueva religión debía ser la
egipcia.
EN UNA precedente colaboración a esta revista intenté afianzar con un nuevo Mas algo se opone a esta posibilidad: la circunstancia del tajante antagonismo entre
argumento la sospecha de que el hombre Moisés, libertador y legislador del pueblo judío, la religión atribuida a Moisés y la egipcia. Aquélla es un monoteísmo de grandiosa rigidez:
no fue judío, sino egipcio. Hace tiempo se sabía que su nombre procede del léxico egipcio, sólo existe un Dios, único, todopoderoso e inaccesible; nadie soporta su contemplación;
aunque no se prestase debida consideración a esta circunstancia; por mí parte, agregué que nadie puede formarse una imagen del mismo, ni siquiera pronunciar su nombre. En la
la interpretación del mito del expósito que se vincula a Moisés obliga a la conclusión de religión egipcia, en cambio, nos encontramos con un enjambre casi inabarcable de
que éste habría sido un egipcio a quien un pueblo entero necesitaba transformar en judío. Al divinidades que reconocen distinto origen y jerarquía; algunas de ellas son
concluir mi estudio afirmé que la hipótesis de que Moisés fuese egipcio daría lugar a materializaciones de grandes potencias naturales, como el cielo y la tierra, el sol y la luna;
importantes y trascendentes conclusiones, aunque por mi parte no estaría dispuesto a también hallamos en ocasiones una abstracción como Maat (la Verdad, la Justicia), o un
sustentarlas públicamente, ya que sólo se apoyaban en probabilidades psicológicas y monstruo como el enano Bes; pero, en general, son deidades locales, originarias de la época
en que el país estaba dividido en numerosos cantones; tienen forma de animales, como si
7 8
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 9 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 10
aún no hubiesen superado su descendencia de los antiguos animales totémicos; se Durante la gloriosa dinastía XVIII, bajo cuya égida Egipto llegó a ser por vez
diferencian escasamente entre sí, y apenas hay algunos destinados a cumplir funciones primera una potencia mundial, ascendió al trono, por el año 1375 a. J. C., un joven faraón
determinadas. Los himnos en loor de estos dioses dicen más o menos lo mismo de todos que primero se llamó Amenhotep (IV), como su padre, pero que más tarde cambió de
ellos, los identifican unos con otros sin la menor reserva, en forma tal que nos dejaría nombre, y por cierto algo más que su nombre. Este rey se propuso imponer a sus egipcios
perdidamente confundidos. Los nombres de los dioses son combinados entre sí, de manera una nueva religión, una religión contraria a sus tradiciones milenarias y a todas sus maneras
que uno de ellos queda reducido casi al epíteto del otro; así, en el apogeo del Nuevo familiares de vivir. Tratábase de un rígido monoteísmo la primera tentativa de esta clase
Imperio, el dios principal de Tebas se llama Amon-Re, compuesto cuya primera parte emprendida en la historia de la humanidad, en cuanto alcanzan nuestros conocimientos.
designa al dios ciudadano con cabeza de carnero, mientras que Re es el nombre del dios Con la creencia en un dios único nació casi inevitablemente la intolerancia religiosa,
solar de On, con cabeza de gavilán. El culto de estos dioses, como toda la vida cotidiana de extraña a los tiempos anteriores y también a largas épocas ulteriores. Pero el reinado de
los egipcios, estaba dominado por ceremonias mágicas y rituales, por conjuros y amuletos. Amenhotep sólo duró diecisiete años, y muy poco después de su muerte, ocurrida en 1358,
la nueva religión ya había sido eliminada y proscrita la memoria del rey hereje. En las
Algunas de estas discrepancias pueden obedecer a la contradicción fundamental ruinas de la nueva residencia que construyó y dedicó a su dios y en las inscripciones
entre un monoteísmo estricto y un politeísmo ilimitado. Otras son consecuencias evidentes esculpidas en sus pétreas tumbas se encuentra lo poco que sabemos sobre este faraón. Pero
del desnivel espiritual entre una religión muy próxima a fases primitivas y otra que se ha cuanto hemos logrado averiguar sobre su personalidad, harto extraña y aun singular, merece
elevado a las alturas de la más humilde abstracción. Quizá se deba a estos dos factores si se nuestro mayor interés.
tiene a veces la impresión de que la antítesis entre la religión mosaica y la egipcia habría
sido voluntaria y deliberadamente agudizada; así, cuando una de ellas condena con la Sin embargo, todo lo nuevo debe hallar antecedentes y condiciones previas en
mayor severidad toda forma de magia y hechicería, mientras que éstas florecen hechos anteriores. También los orígenes del monoteísmo egipcio pueden ser perseguidos en
exuberantemente en la otra. O bien si el insaciable afán de los egipcios por materializar a determinado trecho con cierta certidumbre. En la escuela sacerdotal del templo solar de On
sus dioses en arcilla, piedra y metal, afán al que tanto deben hoy nuestros museos, se (Heliópolis) se agitaban desde tiempo atrás ciertas tendencias dirigidas a desarrollar la
enfrenta con la rigurosa prohibición judía de representar plásticamente a cualquier ente vivo representación de un dios universal y a destacar la faz ética de su esencia. Maat, la diosa de
o imaginado. Pero aún hay otra contradicción entre ambas religiones que no capta nuestra la Verdad, del Orden y la Justicia, era hija del dios solar Re. Ya durante el reinado de
intentada explicación. Ningún otro pueblo de la antigüedad ha hecho tanto como el egipcio Amenhotep III, padre y antecesor del reformador, la adoración del dios solar alcanzó un
para negar la existencia de la muerte; ninguno adoptó tan minuciosas precauciones para nuevo apogeo, probablemente en oposición a Amon, el dios de Tebas, que se había tornado
asegurar la existencia en el más allá. De acuerdo con ello, el dios de los muertos, Osiris, el excesivamente poderoso. Se remozó un antiquísimo nombre del dios solar, Aton o Atum, y
señor de ese otro mundo, era el más popular e indisputado de todos los dioses egipcios. La el joven rey halló en esta religión de Aton un movimiento que no era necesario crear de la
primitiva religión judía, en cambio, renunció completamente a la inmortalidad; jamás ni en nada, al que bastaba plegarse.
parte se menciona la posibilidad de una continuación de la existencia después de la muerte.
Y esto es tanto más notable cuanto que experiencias ulteriores han demostrado que la Por esa época, las condiciones políticas de Egipto habían comenzado a ejercer
creencia en un existir ultraterreno puede ser perfectamente compatible con una religión poderosa influencia sobre su religión. Gracias a las campañas del gran conquistador
monoteísta. Thothmés III, Egipto se había transformado en una potencia mundial, extendiéndose a
Nubia, por el Sur; a Palestina, Siria y parte de Mesopotamia, por el Norte. Este
Según esperábamos, la hipótesis de que Moisés fuese egipcio debía ser fructífera e imperialismo vino a reflejarse en la religión bajo la forma del universalismo y el
ilustrativa en más de un sentido; pero ya nuestra primera deducción de esta hipótesis -la de monoteísmo, pues ya que la tutela del faraón comprendía ahora, además de Egipto, a Nubia
que la nueva religión dada a los judíos no habría sido sino la propia, la egipcia- ha y Siria, también la divinidad debía trascender su limitación nacional, y tal como el faraón
fracasado ante el reconocimiento de la discrepancia, y aún de la diametral contradicción era el único e indisputado señor del mundo conocido por los egipcios, también la nueva
entre ambas religiones. deidad egipcia hubo de asumir ese carácter. Además, era natural que Egipto se tornara más
accesible a las influencias extranjeras, al dilatarse los límites del imperio; algunas de las
(2) consortes reales eran princesas asiáticas, y posiblemente aún llegaran desde Siria
influencias directas del monoteísmo.
Amenhotep jamás renegó su adhesión al culto solar de On. En los dos himnos a
Un hecho extraño en la historia de la religión egipcia, un hecho que sólo llegó a ser Aton que nos han transmitido las inscripciones funerarias y que quizá fueran compuestos
reconocido y apreciado en una época relativamente reciente, nos abre una nueva e por el mismo rey, ensalza al sol como creador y conservador de toda vida, dentro y fuera de
inesperada perspectiva. Gracias a ella subsiste la posibilidad de que la religión que Moisés Egipto, con fervor tal que sólo tiene parangón, muchos siglos más tarde, en los salmos en
dio a su pueblo judío fuese, pese a todo, una religión egipcia, aunque no la religión egipcia. honor del dios judío Jahve. Pero Amenhotep no se conformó con anticipar tan
sorprendentemente los conocimientos científicos sobre el efecto de las radiaciones solares,
9 10
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 11 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 12
pues sin duda dio un paso más, no adorando al sol tan sólo como objeto material, sino como encontrado ninguna otra representación del dios solar ni una imagen personal de Aton, y
símbolo de un ente divino cuya energía se manifiesta en sus radiaciones. puede afirmarse confiadamente que jamás será hallada.
Pero no haríamos justicia al rey si lo considerásemos como mero prosélito y Por fin, el completo silencio que se cierne sobre Osiris, el dios de la muerte, y sobre
fomentador de una religión de Aton ya existente. Su acción fue mucho más profunda; le el reino de los muertos. Ni los himnos ni las inscripciones funerarias mencionan nada de lo
agregó algo nuevo, que convirtió la doctrina del dios universal en un monoteísmo: el que quizá fuese más querido al corazón del egipcio. La antítesis frente a la religión popular
elemento de la exclusividad. En uno de sus himnos lo dice explícitamente: «¡Oh, Tú, Dios no podría hallar expresión más cabal.
único! ¡No hay otro Dios sino Tú!». Además, recordemos que para apreciar la nueva
doctrina no basta conocer su contenido positivo, pues casi igual importancia tiene su faz (3)
negativa, el conocimiento de lo que condena. También sería erróneo aceptar que la nueva
religión surgió de pronto a la vida, completa y con todas sus armas, como Pallas Athene de
la cabeza de Zeus. Todo indica, más bien, que se fortaleció gradualmente durante el reinado
de Amenhotep, adquiriendo cada vez mayor claridad, consecuencia, rigidez e intolerancia. Ahora nos aventuramos a formular la siguiente conclusión: si Moisés era egipcio y
Probablemente esta evolución se llevara a cabo bajo la influencia de la violenta hostilidad si transmitió a los judíos su propia religión, entonces ésta fue la de Ikhnaton, la religión de
que los sacerdotes de Amon opusieron a la reforma del rey. En el sexto año de su reinado la Aton.
enemistad había llegado a punto tal que el rey modificó su nombre, pues una parte del Acabamos de comparar la religión judía con la popular egipcia, comprobando el
mismo era el proscrito nombre divino Amon. En lugar de Amenhotep se llamó Ikhnaton. antagonismo entre ambas. Ahora trataremos de cotejarla con la de Aton, esperando poder
Pero no sólo extinguió el nombre del odiado dios en su propio gentilicio, sino también en demostrar su identidad original. Sabemos que no nos encontramos ante una tarea fácil, pues
todas las inscripciones, incluso donde aparecía formando parte del nombre de su padre, debido a la furia vengativa de los sacerdotes de Amon, quizá sean insuficientes nuestros
Amenhotep III. Poco después de repudiar su nombre, Ikhnaton abandonó Tebas, dominada conocimientos sobre la religión de Aton. En cuanto a la religión mosaica, sólo la
por Amon, y se construyó río abajo una nueva residencia, que denominó Akhetaton conocemos en su estructura final, fijada por los sacerdotes judíos unos ochocientos años
(«Horizonte de Aton»). Sus ruinas se llaman hoy Tell-el-Amarna. más tarde, en la época posterior al Exilio. Si a pesar de estos inconvenientes del material
llegásemos a hallar unos pocos indicios favorables a nuestra hipótesis, sin duda podríamos
La persecución del rey cayó con mayor dureza sobre Amon, pero no sólo sobre este concederles gran valor.
dios. En todas las comarcas del reino fueron cerrados los templos, prohibidos los servicios
divinos, confiscados los bienes de los templos. Más aún: el celo del rey llegó a tal punto Nos sería posible demostrar rápidamente nuestra tesis de que la religión mosaica no
que hizo revisar todos los viejos monumentos para borrar en ellos la palabra «dios», es sino la de Aton recurriendo a una profesión de fe, a una proclamación; mas temo se nos
siempre que aparecieran en plural. Nada de extraño tiene que estas medidas de Ikhnaton objete que este camino no es viable. Me refiero a la profesión de fe judía, que, como se
despertaran una reacción de venganza fanática entre los sacerdotes sojuzgados y el pueblo sabe, reza así: Shema Jisroel Adonai Elohenu Adonai Ejod. Si el parentesco fonético entre
descontento; estado de ánimo que pudo descargarse libremente una vez muerto el rey. La el nombre egipcio Aton (o Atum), la palabra hebrea Adonai y el nombre del dios sirio
religión de Aton no había llegado a ser popular, y probablemente no trascendiera de un Adonis, no es tan sólo casual, sino producto de un arcaico vínculo lingüístico y semántico,
pequeño círculo próximo al faraón. El fin de Ikhnaton ha quedado oculto en las tinieblas. entonces se podría traducir así aquella fórmula judía: «Oye, Israel, nuestro dios Aton
Tenemos noticias de algunos descendientes efímeros y nebulosos de su familia. Ya su (Adonai) es un dios único.» Desgraciadamente, no tengo competencia alguna para decidir
yerno Tutankhaton tuvo que regresar a Tebas y sustituir, en su nombre, al dios Aton por esta cuestión, y tampoco hallé gran cosa sobre ella en la bibliografía; pero quizá no sea
Amon. Luego siguió una época de anarquía, hasta que en 1350 el caudillo militar lícito recurrir a una solución tan fácil. Por lo demás, aún tendremos ocasión de volver sobre
Haremhab logró restablecer el orden. La gloriosa dinastía quedó extinguida, y con ella se el problema del nombre divino.
perdieron sus conquistas en Nubia y Asia. En este turbio interregno fueron restablecidas las
antiguas religiones de Egipto; el culto de Aton quedó eliminado, la residencia de lkhnaton Tanto las analogías como las discrepancias entre ambas religiones son manifiestas,
fue destruida y saqueada, y su memoria, condenada como la de un criminal. pero no nos ofrecen muchos asideros. Ambas son formas de un monoteísmo estricto, y de
antemano tenderemos a reducir todas sus analogías a este carácter básico. En algunos
Perseguimos determinado propósito al destacar aquí algunos elementos negativos de sentidos, el monoteísmo judío adopta una posición aún más rígida que el egipcio; por
la religión de Aton. Ante todo, el hecho de que excluye todo lo mítico, lo mágico y lo ejemplo, cuando prohíbe toda forma de representación plástica. Además del nombre del
taumatúrgico. dios, la diferencia esencial consiste en que la religión judía abandona completamente la
Luego, la forma en que se representa al dios solar; ya no, como en tiempos adoración del sol, en la que aún se había basado el culto egipcio. Al compararla con la
anteriores, por una pequeña pirámide y un halcón, sino mediante un disco del cual parten religión popular egipcia tuvimos la impresión de que, junto a una oposición de principios,
rayos que terminan en manos humanas, forma que casi podríamos calificar de sobria y la discrepancia entre ambas religiones traduce cierta contradicción intencional. Tal
racional. Pese a la exuberante producción artística del período de Amarna, no se ha impresión se justifica si en este cotejo sustituimos la religión judía por la de Aton, que,
11 12
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 13 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 14
como sabemos, fue creada por Ikhnaton en deliberado antagonismo con la religión popular. Hemos comprobado que nuestra hipótesis de que Moisés no era judío, sino egipcio,
Con razón nos asombramos por qué la religión judía nada quiera saber del más allá y de la crea un nuevo problema, pues sus actos, que parecían fácilmente comprensibles en un
vida ultraterrena, pues semejante doctrina sería perfectamente compatible con el más judío, se tornan inconcebibles en un egipcio. Pero si situamos a Moisés en la época de
estricto monoteísmo. Pero este asombro desaparece si retrocedemos de la religión judía a la Ikhnaton y lo relacionamos con este faraón, desaparece dicho enigma y surge la posibilidad
de Aton, aceptando que aquel rechazo ha sido tomado de ésta, pues para Ikhnaton de una motivación que resolverá todos nuestros problemas. Partamos de la premisa de que
representaba un arma necesaria al combatir la religión popular, cuyo dios de los muertos, Moisés era un hombre encumbrado y de noble alcurnia, quizá hasta un miembro de la casa
Osiris, desempeñaba un papel quizá más importante que cualquier otro dios del mundo de real, como afirma el mito. Seguramente tenía plena conciencia de sus grandes dotes, era
los vivos. La concordancia de la religión judía con la de Aton en este punto fundamental es ambicioso y emprendedor; quizá soñara con dirigir algún día a su pueblo, con gobernar el
el primer argumento sólido en favor de nuestra tesis; ya veremos que no es el único. reino. Muy estrechamente vinculado al faraón, era un decidido prosélito del nuevo culto,
cuyas ideas fundamentales habría hecho suyas. Al morir el rey y al comenzar la reacción
Moisés no sólo dio a los judíos una nueva religión; también puede afirmarse con vio destruidas todas sus esperanzas y sus perspectivas; si no quería abjurar de sus
idéntica certidumbre que introdujo entre ellos la costumbre de la circuncisión. Este hecho convicciones más caras, Egipto ya nada tenía que ofrecerle: había perdido su patria. En tal
tiene decisiva importancia para nuestro problema, aunque hasta ahora apenas haya sido trance halló un recurso extraordinario. lkhnaton, el soñador, se había extrañado a su pueblo
considerado. Es cierto que la narración bíblica le contradice en varias ocasiones, pues por y había dejado desmembrarse su imperio. Con su naturaleza enérgica, Moisés forjó el plan
un lado hace remontar la circuncisión a la época de los patriarcas, como signo del pacto de fundar un nuevo imperio, de hallar un nuevo pueblo al cual pudiera dar, para rendirle
entre Dios y Abraham; por otra, en un pasaje particularmente confuso nos cuenta que Dios culto, la religión desdeñada por Egipto. Como vemos, era un heroico intento de oponerse al
descargó su ira contra Moisés por haber descuidado la práctica sagrada, queriendo matarlo destino, de resarcirse doblemente por las pérdidas que le trajo la catástrofe de Ikhnaton.
por ello; pero la mujer de Moisés, una madianita, lo salvó de la cólera divina efectuando Moisés quizá fuera por esa época gobernador de aquella provincia limítrofe (Gosen) en la
rápidamente la operación. Sin embargo, éstas son desfiguraciones que no deben inducirnos que (¿ya en tiempos de los hicsos?) se habían radicado ciertas tribus semitas. A éstas las
a error; más adelante ya conoceremos sus motivos. Al preguntarnos de dónde les llegó a los eligió como su nuevo pueblo. ¡Decisión crucial en la historia humana!
judíos la costumbre de la circuncisión, tendremos que seguir contestándonos: de Egipto.
Heródoto, el «padre de la Historia», nos informa que la costumbre de la circuncisión existía Una vez concertado el plan con estos pueblos, Moisés se puso a su cabeza y
en Egipto desde mucho tiempo atrás, y sus palabras han sido confirmadas por los exámenes organizó «con mano fuerte» su salida. En plena contradicción con las tradiciones bíblicas,
de momias y aún por las figuras murales de las sepulturas. En la medida de nuestra cabe aceptar que este éxodo transcurrió pacíficamente y sin persecución alguna, pues la
información, ningún otro pueblo del Mediterráneo oriental tenía esa costumbre; se acepta autoridad de Moisés lo facilitaba y en aquellos tiempos no existía un poder central que
con certeza que los semitas, babilonios y sumerios no eran circuncisos. De los pobladores hubiese podido impedirlo. De acuerdo con esta construcción nuestra, el Éxodo de Egipto
de Canaán lo dice el mismo texto bíblico; por otra parte, tal circunstancia es la condición correspondería a la época entre 1358 y 1350; es decir, después de la muerte de Ikhnaton y
previa para el final que tuvo la aventura de la hija de Jacob con el príncipe de Sîchem. antes de que la autoridad estatal fuera restablecida por Haremhab. El objetivo de la
Podemos rechazar, por inconsistente, la posibilidad de que los judíos de Egipto hubiesen emigración sólo podía ser la tierra de Canaán. Después del derrumbe del dominio egipcio
adoptado la costumbre de la circuncisión por conducto distinto de la religión instituida por habían irrumpido allí huestes de belicosos arameos que la conquistaron y saquearon,
Moisés. Atengámonos a que la circuncisión fue una práctica general del pueblo egipcio, y demostrando así dónde un pueblo emprendedor podía hallar nuevas tierras. Tenemos
aceptemos por un instante la opinión establecida de que Moisés era un judío que quiso noticias de estos guerreros a través de las cartas halladas en 1887 en el archivo de las ruinas
libertar a sus compatriotas de la esclavitud egipcia, para conducirlos, fuera del país, a una de Amarna. Allí se los llama habiru, nombre que, no se sabe cómo, pasó a los invasores
existencia nacional independiente y autónoma -como, por otra parte, realmente sucedió-. En judíos -hebreos- que llegaron posteriormente y a los cuales no pueden aludir la cartas de
tal caso, empero, ¿qué sentido podía tener el hecho de que al mismo tiempo les impusiera Amarna. Al sur de Palestina, en Canaán, también vivían aquellas tribus que eran parientes
una penosa costumbre que, en cierta manera, los convertía a su vez en egipcios, que había más próximas de los judíos emigrantes de Egipto.
de mantener despierto en ellos el recuerdo de Egipto, mientras que, por el contrario, sus
esfuerzos debían tender exclusivamente al fin opuesto, a que su pueblo olvidara el país de Los motivos que hemos colegido en el Éxodo de los judíos también explican la
la esclavitud y superara la añoranza de «las ollas de las carnes» de Egipto?. No; el hecho práctica de la circuncisión. Sabemos cómo reaccionan los hombres, tanto los pueblos como
que dimos por sentado y la suposición que le agregamos son tan inconciliables entre sí que los individuos, frente a esta antiquísima costumbre, apenas comprendida en la actualidad.
nos atrevemos a sustentar otra conclusión: si Moisés, además de dar a los judíos una nueva Quienes no la practican, la consideran sumamente extraña y le tienen cierto horror; los
religión, les impuso el precepto de la circuncisión, entonces no era judío, sino egipcio; en otros, en cambio, los que adoptaron la circuncisión, están orgullosos de ella; se sienten
tal caso, la religión mosaica probablemente fuera también egipcia, aunque no una religión elevados, como ennoblecidos, y consideran despectivamente a los demás, que les parecen
cualquiera, sino la de Aton, predestinada para tal fin por su antítesis con la religión popular impuros. Aún hoy, el turco insulta al cristiano llamándolo «perro incircunciso». Es
y por sus notables concordancias con la religión judía ulterior. concebible que Moisés, a su vez circunciso por ser egipcio, también compartiera esta
posición. Los judíos, con quienes se disponían a dejar la patria, debían ser para él sustitutos
perfeccionados de los egipcios que dejaba atrás. En ningún caso podían ser inferiores a
13 14
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 15 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 16
éstos. Quiso hacer de ellos un «pueblo sagrado» -como dice expresamente el texto bíblico-, Fuera de la Biblia, los judíos poseen una rica literatura, en la cual se encuentran las
y para indicar tal consagración también estableció entre ellos esa costumbre, que, cuanto leyendas y los mitos que en el curso de los siglos se formaron alrededor de la grandiosa
menos, los equiparaba con los egipcios. Además, hubo de resultarle conveniente el que esta figura de su primer conductor e institutor de la religión, transfigurándolo y oscureciéndolo a
característica aislara a los judíos, impidiéndoles mezclarse con los pueblos extraños que la vez. En este material pueden encontrarse diseminados algunos fragmentos de tradiciones
encontrarían en su emigración, tal como los mismos egipcios se habían discernido de todos fidedignas que no hallaron cabida en los cinco libros bíblicos. Una de dichas leyendas
los extranjeros. describe cautivantemente cómo la ambición del hombre Moisés se expresó ya en su
infancia. Cierta vez que el faraón lo tomó en brazos y lo levantó jugando, el rapaz de tres
Pero la tradición judía adoptó más tarde una actitud tal como si la oprimiera el años le arrancó la corona de la cabeza y se la caló a su vez. El faraón se asustó ante este
razonamiento que acabamos de desarrollar. Conceder que la circuncisión era una costumbre presagio, apresurándose a interrogar sobre ellos a sus sabios agoreros. En otra ocasión se
egipcia introducida por Moisés casi equivalía a aceptar que la religión instituida por éste cuentan victoriosas acciones militares que habría cumplido en Etiopía como general
también había sido egipcia. Existían, sin embargo, poderosas razones para negar ese hecho; egipcio, agregándose que huyó de Egipto por amenazarlo la envidia de un partido cortesano
en consecuencia, también era preciso contradecir todas las circunstancias relacionadas con o del propio faraón. El mismo texto bíblico atribuye a Moisés algunos rasgos que cabe
la circuncisión. considerar auténticos. Lo describe como un hombre iracundo y colérico, cuando en su furia
mata al brutal egipcio que maltrataba a un trabajador judío; cuando, encolerizado por la
(4) apostasía del pueblo, hace añicos las Tablas de la Ley que descendiera de la divina
montaña; por fin, Dios lo castiga al término de su vida por un acto de impaciencia, sin
consignarse la naturaleza de éste. Dado que semejantes cualidades no tienen finalidad
laudatoria, bien podrían corresponder a la verdad histórica. Además, cabe aceptar la
Llegados aquí me dispongo a oír el reproche de haber levantado con excesiva o posibilidad de que muchos rasgos del carácter atribuidos por los judíos a la representación
injustificada certidumbre toda esta construcción hipotética que sitúa a Moisés el egipcio, en primitiva de su dios, calificándolo de celoso, severo e implacable, procedan en el fondo del
la época de Ikhnaton; que deriva de las condiciones políticas de esa época su decisión de recuerdo de Moisés, pues en realidad no había sido un dios invisible quien los sacó de
conducir al pueblo judío; que identifica la religión cedida o impuesta a sus protegidos con Egipto, sino el hombre Moisés.
la de Aton, recién abandonada en el propio Egipto. Creo que esa objeción es injustificada.
Ya he destacado el elemento dubitativo en mis palabras iniciales, estableciéndolo como un Otro rasgo que se le atribuye merece nuestro particular interés. Moisés habría sido
denominador común que no es preciso repetir en cada cuociente. «torpe de lengua», es decir, habría padecido una inhibición o un defecto del lenguaje, de
modo que en las pretendidas discusiones con el rey necesitó la ayuda de Aarón, al cual se
Algunas de mis propias observaciones críticas permiten proseguir la consideración considera hermano suyo. También esto puede ser verdad histórica y contribuiría a dar
del problema. El elemento nuclear de nuestro planteamiento, es decir, la conclusión de que mayor vida al retrato del gran hombre. Pero es posible asimismo que tenga una
el monoteísmo judío depende del episodio monoteísta en la historia de Egipto, ha sido significación distinta y más importante. Podría ser que el texto bíblico aludiera, en ligera
presumido y señalado vagamente por distintos autores. Evitaré repetir aquí estas opiniones, perífrasis, al hecho de que Moisés era de lengua extranjera, que no podía comunicarse sin
pues ninguna de ellas nos muestra el camino por el cual puede haberse ejercido tal intérprete con sus neoegipcios semitas, por lo menos al comienzo de sus relaciones. Es
influencia. Aunque nosotros la consideramos ligada indisolublemente a la persona de decir, una nueva confirmación de la tesis de que Moisés era egipcio.
Moisés, también cabe considerar sobre esta base posibilidades distintas de la que
preferimos. No es de creer que el derrumbamiento de la religión oficial de Aton hubiese Mas nuestra labor parece haber tocado aquí a un término prematuro, pues,
puesto definitivo punto final a la corriente monoteísta en Egipto. La escala sacerdotal de demostrada o no, por ahora nada podemos seguir deduciendo de nuestra hipótesis de que
On, de la que había surgido, sobrevivió a la catástrofe y su ideología seguramente siguió Moisés era egipcio. Ningún historiador podrá ver en el relato bíblico sobre Moisés y el
influyendo sobre generaciones enteras posteriores a Ikhnaton. Con ello, la empresa de Éxodo algo más que un mito piadoso, el cual transformó una antigua tradición al servicio
Moisés también sería concebible, aunque éste no hubiese vivido en la época de Ikhnaton y de sus propias tendencias. Ignoramos qué decía originalmente la tradición; mucho nos
aunque no hubiese experimentado su influencia personal; sólo es necesario que fuera un agradaría averiguar cuáles fueron las tendencias deformadoras, pero éstas se ocultan tras
prosélito o tan sólo un miembro de la escuela de On. Esta posibilidad desplazaría la fecha nuestra ignorancia de los hechos históricos. No nos dejaremos confundir por el hecho de
del Éxodo, aproximándola a la que se suele aceptar (siglo XIII); por lo demás, ningún otro que nuestra reconstrucción no incluya tantas otras piezas brillantes del relato bíblico, como
dato aboga en su favor. Aceptando esta eventualidad, tendríamos que abandonar todos los las diez plagas, el pasaje del mar Rojo y la solemne entrega de la Ley en el monte Sinaí. En
motivos que animaron a Moisés y faltaría la facilitación del Éxodo por la anarquía reinante cambio, no quedaremos impasibles al comprobar que nos hemos colocado en antagonismo
en el país. Los reyes siguientes de la dinastía XIX implantaron un régimen fuerte. Todas las con la más sobria investigación histórica de nuestros días.
circunstancias externas e internas favorables al Éxodo sólo coinciden en la época que sigue
inmediatamente a la muerte del rey hereje. Estos nuevos historiadores, como cuyo representante quisiéramos considerar a
Eduard Meyer, se ajustan al relato bíblico en un punto decisivo. También ellos opinan que
15 16
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 17 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 18
las tribus judías, de las cuales surgiría más tarde el pueblo de Israel, adoptaron en la aniquilación de los egipcios, Moisés no desempeña papel alguno y ni siquiera se le
determinado momento una nueva religión. Pero este acontecimiento no se habría producido menciona. El carácter heroico que presupone la leyenda de su niñez falta completamente en
en Egipto, ni tampoco al pie de una montaña en la península de Sinaí, sino en una localidad el Moisés ulterior; ya no es más que el taumaturgo, un milagrero a quien Jahve ha dotado
que se designa Meribat-Qadesh, un oasis notable por su riqueza en fuentes y manantiales, de poderes sobrenaturales...»
situado al sur de Palestina, entre las estribaciones orientales de la península de Sinaí y el
límite occidental de Arabia. Allí los judíos adoptaron la veneración de un dios llamado No podemos eludir la impresión de que este Moisés de Qadesh y Madián, al que la
Jahve, probablemente de la tribu árabe de los madianitas, que habitaba comarcas vecinas. propia tradición pudo atribuir la erección de una serpiente de bronce que oficiara como
Es muy posible que también otras tribus cercanas adorasen a este dios. divinidad curativa, es un personaje muy distinto del magnífico egipcio inferido por
nosotros, que dio al pueblo una religión en la cual condenaba con la mayor severidad toda
Jahve era, con seguridad, un dios volcánico. Pero, como sabemos, en Egipto no magia y hechicería. Nuestro Moisés egipcio quizá no discrepara del Moisés madianita en
existen volcanes, y tampoco las montañas de la península de Sinaí han tenido jamás tal menor medida que el dios universal Aton del demonio Jahve, habitante del monte sagrado.
carácter; en cambio, junto al límite occidental de Arabia existen volcanes que quizá aún se Y si hemos de conceder la más mínima fe a las revelaciones de los historiadores
encontraran en actividad en épocas relativamente recientes. De modo que una de esas contemporáneos, no podemos sino confesarnos que la hebra que pretendíamos hilar
montañas debe haber sido el Sinaí-Horeb, donde se suponía que moraba Jahve. Pese a todas partiendo de la hipótesis de que Moisés era egipcio ha vuelto a romperse por segunda vez, y
las modificaciones que sufrió el relato bíblico, según E. Meyer podría reconstruirse el al parecer sin dejar ahora esperanzas de poder reanudarla.
carácter original del dios: es un demonio siniestro y sangriento que ronda por la noche y
teme la luz del día, El mediador entre el dios y el pueblo, el que instituyó la nueva religión, (5)
es identificado con Moisés. Era el yerno del sacerdote madianita Jethro y pacía sus rebaños
cuando tuvo la revelación divina. También recibió en Qadesh la visita de Jethro, quien le
impartió instrucciones. E. Meyer afirma no haber dudado jamás que la narración de la
estancia en Egipto y de la catástrofe que afectó a los egipcios contuviera algún núcleo Pero también aquí nos hallamos con un expediente inesperado. Los esfuerzos por
histórico, pero evidentemente no acierta a situar y a utilizar este hecho, cuya legitimidad concebir a Moisés como una figura que trasciende los rasgos de un mero sacerdote de
acepta. Sólo está dispuesto a derivar de Egipto la costumbre de la circuncisión. Este Qadesh y por confirmar la grandeza que la tradición ensalza en él, tampoco cejaron después
historiador aporta dos importantes indicios a nuestra precedente argumentación: primero, el de los trabajos de Eduard Meyer (Gressmann, entre otros). En el año 1922. Ernest Sellin
de que Josué conmina al pueblo a circuncidarse «para quitar de vosotros el oprobio de hizo un descubrimiento que ejerce decisiva influencia sobre nuestro problema. Estudiando
Egipto»; luego, la cita de Heródoto, según la cual los fenicios (seguramente se refiere a los al profeta Oseas (segunda mitad del siglo VIII), halló rastros inconfundibles de una
judíos) y los asirios de Palestina confiesan haber aprendido de los egipcios la práctica de la tradición según la cual Moisés, el institutor de la religión, habría tenido fin violento en el
circuncisión. No obstante, concede escaso valor a la notación de un Moisés egipcio. «El curso de una rebelión de su pueblo, tozudo y levantisco, que al mismo tiempo renegó de la
Moisés que conocemos es el antecesor de los sacerdotes de Qadesh, es decir, un personaje religión instituida por aquél. Pero esta tradición no se limita a Oseas, sino que también la
de la leyenda genealógica relacionada con el culto, pero en modo alguno una personalidad encontramos en la mayoría de los profetas ulteriores, al punto que Sellin la considera como
histórica. Por eso, excluyendo a quienes aceptan ingenuamente la tradición como verdad fundamento de todas las esperanzas mesiánicas más recientes. Al concluir el Exilio de
histórica, ninguno de los que lo trataron como un personaje histórico logró atribuirle algún Babilonia se desarrolló en el pueblo judío la creencia de que Moisés, tan miserablemente
contenido determinado, no pudo representarlo como una individualidad concreta ni señalar asesinado, retornaría de entre los muertos para conducir a su pueblo arrepentido -y quizá no
algo que hubiese creado y que correspondiera a su obra histórica». sólo a éste- al reino de la eterna bienaventuranza. No han de ocuparnos aquí las evidentes
vinculaciones de esta tradición con el destino del fundador de una religión ulterior.
En cambio, Meyer no deja de acentuar las relaciones entre Moisés, por un lado, y
Qadesh y Madián, por otro. «La figura de Moisés, tan íntimamente vinculada a Madián y a Naturalmente, tampoco esta vez puedo decidir si Sellin interpretó correctamente los
los lugares del culto en el desierto». «Esta figura de Moisés está, pues, indisolublemente pasajes proféticos; pero en caso de que tenga razón, cabe conceder autenticidad histórica a
ligada con Qadesh (Massah y Maribah), vinculación que es completada por el parentesco la tradición que ha descubierto, pues tales hechos no se fraguan fácilmente. Carecen de todo
con el sacerdote madianita. En cambio, su relación con el Éxodo y toda la historia de su motivo tangible, si realmente ocurrieron, resultaría fácil comprender que se quisiera
juventud son completamente secundarias y meras consecuencias de haber querido adaptar a olvidarlos. No es preciso que aceptemos todos los detalles de la tradición. Sellin opina que
Moisés una historia legendaria de texto cerrado en sí mismo». Meyer también indica que el lugar del asesinato de Moisés corresponde a Shittim, en Transjordania; pero pronto
todas las características contenidas en la historia juvenil de Moisés son abandonadas más veremos que esta localidad es incompatible con nuestros razonamientos.
tarde. «Moisés, en Madián, ya no es un egipcio y nieto del faraón, sino un pastor a quien se
le ha revelado Jahve. En la narración de las plagas ya no se mencionan sus antiguos Adoptemos de Sellin la hipótesis de que el Moisés egipcio fue asesinado por los
parentescos, aunque bien podían haberse prestado para producir un efecto dramático; judíos, que la religión instituida por él fue repudiada. Esta presunción nos permite
además, la orden de matar a los niños israelitas queda relegada al olvido. En la partida y en conservar el hilo que veníamos persiguiendo, sin caer en contradicción con los resultados
17 18
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 19 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 20
fidedignos de la investigación histórica. Pero en lo restante nos atrevemos a escribas, su servidumbre. Esos fueron originalmente los levitas. La afirmación tradicional
independizarnos de los autores, «avanzando sin guía por sendero virgen». El Éxodo de de que Moisés era un levita parece una desfiguración muy trasparente de la verdad: los
Egipto seguirá siendo nuestro punto de partida. Deben haber sido muchos los que levitas eran las gentes de Moisés. Esta solución es abonada por el hecho, ya mencionado en
abandonaron el país junto con Moisés, pues un grupo pequeño no habría merecido el mi ensayo precedente, de que sólo entre los levitas siguen apareciendo, más tarde, nombres
esfuerzo a los ojos de este hombre ambicioso y animado de grandes proyectos. egipcios. Cabe suponer que buena parte de esta gente de Moisés escapase a la catástrofe
Probablemente los emigrantes habían residido en el país el tiempo suficiente como para que cayó sobre él y sobre su institución religiosa. En las generaciones siguientes se
formar una población numerosa, pero no erraremos al aceptar, con la mayoría de los multiplicaron y se fundieron con el pueblo en el cual vivían, pero permanecieron fieles a su
autores, que sólo una pequeña parte de quienes formaron más tarde el pueblo de los judíos amo, mantuvieron vivo su recuerdo y cultivaron la tradición de sus doctrinas. En la época
sufrieron realmente los azares de Egipto. En otros términos: la tribu retornada de Egipto se de la fusión con los creyentes de Jahve formaban una minoría de gran influencia y de
unió ulteriormente, en la región situada entre aquel país y Canaán, con otras tribus cultura superior.
emparentadas que residían allí desde hacía mucho tiempo. La expresión de esta alianza, que
dio origen al pueblo de Israel, fue el establecimiento de una nueva religión -la de Jahve-, Doy por establecido, por ahora con carácter hipotético, que entre la caída de Moisés
común a todas las tribus; suceso que, según E. Meyer, ocurrió en Qadesh, bajo la influencia y la institución religiosa en Qadesh transcurrieron dos generaciones, quizá un siglo entero.
madianita. Después de esto, el pueblo se sintió con fuerzas suficientes para emprender la No veo modo alguno que nos permita decidir si los neoegipcios -como aquí quisiera
invasión de Canaán. Este proceso es incompatible con el hecho de que la catástrofe de llamarlos a manera de distinción-, es decir, si los emigrantes se encontraron con las tribus
Moisés y de su religión ocurriera en Transjordania; por el contrario, debe haber sucedido emparentadas después que hubieron adoptado la religión de Jahve, o si ya se juntaron
mucho antes de la alianza. anteriormente. Podría considerarse como más probable esta última eventualidad; pero, en
todo caso, nada importa para el resultado final, pues lo que sucedió en Qadesh fue una
En la formación del pueblo judío seguramente se aunaron muy distintos elementos, transacción que exhibe de manera inconfundible la participación de las tribus mosaicas.
pero la mayor discrepancia entre estas tribus debe haber residido en su pasado: si habían
estado o no en Egipto y si soportaron los azares consiguientes. Basándonos en este Una vez más podemos remitirnos al testimonio de la circuncisión, que ya nos ha
elemento, podemos decir que la nación judía surgió de la fusión de dos componentes; y, en prestado servicios tan importantes en repetidas ocasiones, cual si fuera un «fósil cardinal».
efecto, de acuerdo con ello, la nación se desmembró, luego de un breve período de unidad Esta costumbre se convirtió también en un precepto de la religión de Jahve, y estando
política, en dos partes: el reino de Israel y el reino de Judea. La historia se complace en indisolublemente vinculada a Egipto, sólo puede haber sido aceptada por concesión a los
semejantes retornos a estos previos que anulan fusiones ulteriores y manifiestan de nuevo secuaces de Moisés, quienes -o, en todo caso, los levitas entre ellos- no querían renunciar a
las divisiones precedentes. El caso más notable de esta clase lo constituye, como se sabe, la este signo de su consagración. Por lo menos eso querían salvar de su antigua religión, y a
Reforma, que volvió a manifestar, al cabo de más de un siglo, la línea divisoria entre la tal precio estaban dispuestos a aceptar la nueva deidad y cuanto le atribuían los sacerdotes
parte de Germania que otrora había sido romana y la que siempre permaneció madianitas. Es posible que también obtuvieran otras concesiones. Ya hemos mencionado
independiente. Para el caso del pueblo judío no podemos demostrar una reproducción tan que el ritual judío impone ciertas restricciones en el uso del nombre de Dios. En lugar de
fiel del viejo estado de cosas, nuestros conocimientos de esas épocas son demasiado Jahve debía decirse Adonai. Sería fácil vincular este precepto con el razonamiento que
inseguros como para justificar la afirmación de que en el reino septentrional se habrían venimos siguiendo, pero se trata de una mera conjetura sin mayor fundamento. La
reunido las tribus autócratas, y en el reino meridional, las retornadas de Egipto. Como prohibición de pronunciar el nombre divino es, como sabemos, un antiquísimo tabú. No se
quiera que sea, el cisma ulterior también debe haber guardado relación, en este caso, con la llega a comprender por qué reapareció precisamente en los mandamientos judíos, pero no
fusión precedente. Con toda probabilidad, los que volvieron de Egipto formaban minoría, es imposible que ello sucediera bajo la influencia de una nueva motivación. No es preciso
pero demostraron ser culturalmente más fuertes; ejercieron una influencia más poderosa suponer que la prohibición fuera cumplida consecuentemente, pues el nombre del dios
sobre la evolución ulterior del pueblo, porque traían consigo una tradición que faltaba a los Jahve quedó librado a la formación de nombres propios teofóricos, es decir, de los
otros. compuestos como Johanan, Jehú, Josué. Sin embargo, este nombre estaba rodeado de
circunstancias peculiares. Es sabido que la exégesis de la Biblia acepta dos fuentes para el
Quizá trajeran también algo más tangible que una tradición. Entre los más grandes Hexateuco, designadas con las letras J y E, porque una de ellas emplea el nombre divino
enigmas de la prehistoria judía se encuentra el del origen de los levitas. Se los remonta a Jahve, mientras que la otra recurre a Elohim. Es cierto que dice Elohim y no Adonai, pero
una de las doce tribus de Israel, a la de Leví, pero ninguna tradición se aventuró a indicar de puede aducirse aquí la observación de un autor ya citado: «Los nombres distintos son el
dónde procedía esta tribu o qué comarca del país conquistado de Canaán le fue adjudicada. índice de dioses primitivamente distintos».
Sus miembros ocupaban los más importantes cargos sacerdotales, pero se los distinguía de
los sacerdotes: un levita no es por fuerza un sacerdote; no se trata, pues, del nombre de una Aceptamos que la subsistencia de la circuncisión era una prueba de la transacción
casta. Nuestra premisa sobre la persona de Moisés nos aproxima a una explicación. No es realizada al instante la religión en Qadesh. Sus términos podemos colegirlos de los relatos
de creer que un gran señor, como el egipcio Moisés, se uniese sin compañía a un pueblo concordantes de J y E, es decir, de las partes que proceden de una fuente común (crónica
que le era extraño; sin duda llevó consigo un séquito: sus prosélitos más próximos, sus escrita o tradición oral). La tendencia directriz era la de demostrar la grandeza y el poderío
19 20
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 21 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 22
del nuevo dios Jahve. Dado que la gente de Moisés concedía tan alto valor a su Éxodo de
Egipto, este acto de liberación hubo de ser atribuido a Jahve, ornándolo con aderezos que Ante todo, dejemos que la investigación crítica de la Biblia nos diga cuanto sabe
proclamaran la terrible grandeza del dios volcánico, como la columna de humo que de sobre los orígenes del Hexateuco, es decir, los cinco libros de Moisés y el de Josué, únicos
noche se convertía en columna de fuego, como la tempestad que dejó momentáneamente que aquí nos interesan. Como fuente más antigua se considera a J, el Jahvista, que
seco el mar, de modo que los perseguidores fueron ahogados por las aguas al cerrarse éstas recientemente se ha querido identificar con el sacerdote Ebjatar, un contemporáneo del rey
sobre ellos. Al mismo tiempo, el Éxodo fue aproximado a la fundación de la religión, David. Algo más tarde, aunque no se sabe bien cuándo, aparece el llamado Elohista, que
negándose el prolongado intervalo que media entre ambos hechos; tampoco se deja que la pertenece al reino septentrional. Después de la caída de este reino, en 722, un sacerdote
entrega de la Ley suceda en Qadesh, sino que se la sitúa al pie de la montaña sagrada, entre judío, reunió partes de J y de E, añadiéndoles algunas contribuciones propias, compilación
manifestaciones de una erupción volcánica. Pero esta representación cometió gran injusticia que se designa JE. En el siglo VII se agrega el Deuteronomio, quinto libro que se pretendía
contra la memoria del hombre Moisés, pues él, y no el dios volcánico, había sido quien haber hallado, ya completo, en el Templo. En la época que sigue a la destrucción del
libertó al pueblo de los egipcios. Debíasele, pues, una indemnización, que le fue rendida Templo (586), en el Exilio y después del retorno, se sitúa la refundición denominada
transportándolo a Qadesh o al Sinaí-Horeb y colocándolo en lugar de los sacerdotes Códice sacerdotal. En el siglo V la obra es objeto de su redacción definitiva, y desde
madianitas. Más adelante indicaremos cómo esta solución vino a satisfacer una segunda entonces ya no fue esencialmente modificada.
tendencia, urgente e ineludible. De tal manera, se estableció una especie de compensación:
a Jahve, originario de una montaña madianitas se lo dejó extender su injerencia a Egipto; la Con toda probabilidad, la historia del rey David y de su época es obra de uno de sus
existencia y la actividad de Moisés, en cambio, fueron extendidas hasta Qadesh y contemporáneos. Se trata de un genuino trabajo historiográfico, cinco siglos antes de
Transjordania, fundiéndolo así con la persona del que ulteriormente instituyó la religión, Heródoto, el «padre de la Historia», una empresa que podríamos explicarnos más
con el yerno del madianita Jethro, a quien prestó su nombre de Moisés. Pero nada personal fácilmente si la atribuyésemos a influencia egipcia, de acuerdo con nuestra hipótesis. Hasta
podemos decir de este otro Moisés, que es completamente ocultado por el anterior, el se ha llegado a plantear la suposición de que los primitivos israelitas de esa época, los
egipcio. El único recurso consiste en partir de las contradicciones que presenta el texto escribas de Moisés, habrían tenido cierta injerencia en la invención del primer alfabeto.
bíblico al trazar el retrato de Moisés. Muchas veces lo presenta como dominante, irascible, Naturalmente, es imposible establecer la medida en que las noticias sobre épocas anteriores
aun violento; y, sin embargo, también se dice de él que habría sido el más benigno y reposan en crónicas muy antiguas o en tradiciones orales, ni podemos determinar en cada
paciente de los hombres. Es evidente que estas últimas propiedades poco habrían servido al caso el lapso que medió entre un suceso determinado y su documentación escrita. Pero el
Moisés egipcio, que proyectaba tan grandes y arduas empresas con su pueblo; quizá fueron texto que tenemos ante nosotros también nos habla con elocuencia sobre su propia historia.
rasgos pertenecientes al otro, al madianita. Creo que es lícito separar de nuevo a ambas Advertimos en él las huellas de dos influencias antagónicas entre sí. Por un lado, fue
personas, aceptando que el Moisés egipcio jamás estuvo con Qadesh ni oyó el nombre de sometido a elaboraciones que lo falsearon de acuerdo con tendencias secretas, mutilándolo
Jahve, y que el Moisés madianita nunca pisó el suelo de Egipto y nada sabía de Aton. Para o ampliándolo, hasta invertir a veces su sentido; por otro lado, veló sobre él un piadoso
fundir entre sí a ambas personas, la tradición o la leyenda tuvieron que llevar hasta Madián respeto que trató de conservar intactas todas sus partes, siéndole indiferente si los diversos
al Moisés egipcio, y ya hemos visto que para explicar este hecho circulaba más de una elementos concordaban entre sí o se contradecían mutuamente. De tal suerte, en casi todos
versión. los pasajes de la Biblia se encuentran flagrantes omisiones, molestas repeticiones,
contradicciones manifiestas; signos todos que traducen cosas que nunca se había querido
(6) exponer. En la deformación de un texto sucede algo semejante a lo que ocurre en un
crimen. La dificultad no está en cometerlo, sino en borrar sus huellas. Quisiéramos dar a la
palabra «deformación» [`Entstellung'] el doble sentido que denota, por más que hoy ya no
se lo aplique. En efecto, no significa tan sólo alterar una forma, sino también desplazar algo
Estamos dispuestos a oír de nuevo el reproche de que hemos procedido con excesiva a otro lugar, trasladarlo. Por consiguiente, en muchos casos de deformación de un texto
e injustificada certitud al reconstruir la prehistoria del pueblo de Israel. Pero esta crítica no podremos contar con que hallaremos oculto en alguna otra parte lo suprimido y lo negado,
puede vulnerarnos, pues halla eco en nuestro propio juicio. Bien sabemos que nuestro aunque allí se encontrará modificado y separado de su conexo, de modo que no siempre
edificio tiene puntos débiles, pero también pilares sólidos. En su totalidad, nos da la será fácil reconocerlo.
impresión de que valdrá la pena proseguir el estudio en la dirección emprendida. La
narración bíblica de que disponemos contiene valiosos y hasta inapreciables datos Las tendencias deformadoras que procuramos captar ya deben haber actuado sobre
históricos, que, sin embargo, han sido deformados por influencias tendenciosas y ornados las tradiciones antes de que fuesen registradas por escrito. Una de ellas, quizá la más
con los productos de la inventiva poética. En el curso de nuestro precedente análisis ya poderosa de todas, ya la hemos descubierto. Decíamos que al ser instituido en Qadesh el
pudimos revelar una de estas tendencias adulteradoras, hallazgo que nos señalará el camino nuevo dios Jahve surgió la necesidad de hacer algo para glorificarlo. Sería más correcto
a seguir: la revelación de otras tendencias semejantes. Si disponemos de asideros que nos decir: fue necesario imponerlo, abrirle campo, borrar las huellas de religiones anteriores.
permitan reconocer las deformaciones producidas por dichas tendencias, lograremos revelar Esto parece haber sido logrado por completo en lo que se refiere a la religión de las tribus
tras ellas nuevos fragmentos de la verdad. autóctonas, pues ya nada oímos de ella. Con los emigrantes, en cambio. no fue tan fácil
21 22
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 23 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 24
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 25 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 26
Quizá nos quede el recurso de aceptar que el nombre inscrito en la estela de Israel no se
Tampoco se puede negar que el texto bíblico, tal como se ha conservado, induce a refiera a las tribus cuyo destino intentamos perseguir, que más tarde se fundieron para
aceptar este fin de Moisés. La narración de la «peregrinación por el desierto» -que bien formar el pueblo israelita. Ello no sería imposible, pues también pasó a este pueblo el
puede corresponder a la época del dominio de Moisés- describe una serie de graves nombre de los Habiru (= hebreos), de la época de Amarna.
sublevaciones contra su autoridad, que -de acuerdo con la ley de Jahve- son reprimidas con
sangrientos castigos. Es fácil imaginarse que alguna de estas revueltas tuviese un desenlace Cualquiera que sea la fecha en que las tribus se reunieron para formar una nación al
distinto del que refiere el texto. Este también nos narra la apostasía del pueblo, aunque lo aceptar una religión común, este suceso fácilmente podría haber quedado reducido a un
hace en forma meramente episódica. Trátase de la historia del becerro de oro, en la cual, acto bastante intrascendente para la historia de la humanidad. En tal caso, la nueva religión
gracias a un hábil giro, se atribuye al propio Moisés el haber quebrado en su cólera las habría sido arrastrada por la corriente de los hechos; Jahve habría podido ocupar su plaza
Tablas de la Ley, acto que debería comprenderse en sentido simbólico («él ha quebrado la en la procesión de los dioses pretéritos que concibió Flaubert; de su pueblo se habrían
ley»). «perdido» las doce tribus, y no sólo las diez que los anglosajones buscaron durante tanto
tiempo. El dios Jahve, a quien Moisés el madianita condujo un nuevo pueblo,
Llegó una época en la cual se lamentó el asesinato de Moisés y se trató de olvidarlo; probablemente no fuera en modo alguno un ente extraordinario. Era un dios local, violento
sin duda, esto ocurrió en el tiempo del encuentro en Qadesh. Pero abreviando el intervalo y mezquino, brutal y sanguinario; había prometido a sus prosélitos la «tierra que mana
entre el Éxodo y la institución religiosa en el oasis, haciendo que en ésta interviniera leche y miel», y los incitó a exterminar «con el filo de la espada» a quienes la habitaban a la
Moisés en lugar de aquel otro personaje, no sólo quedaban satisfechas las exigencias de la sazón. Es en verdad sorprendente que a pesar de todas las refundiciones aún queden en el
gente de Moisés, sino que también se lograba negar el hecho penoso de su violenta texto bíblico tantos datos que permiten reconocer el carácter original del dios. Ni siquiera
eliminación. En realidad es muy poco probable que Moisés hubiese podido tomar parte en es seguro que su religión fuese un verdadero monoteísmo, que negase categoría divina a las
los sucesos de Qadesh, aunque su vida no hubiera tenido un fin prematuro. deidades de otros pueblos. Probablemente se limitara a afirmar que el propio dios era más
poderoso que todos los dioses extranjeros. Si, pese a esto, todo siguió más tarde un curso
Ha llegado el momento de intentar una aclaración de las relaciones cronológicas distinto del que permitían suponer tales comienzos, ello sólo pudo obedecer a un hecho:
entre estos hechos. Hemos dejado establecido el Éxodo de Egipto en la época que sigue al Moisés, el egipcio, había dado a una parte del pueblo una representación divina más
fin de la dinastía XVIII (1350 a. J. C.). Puede haber ocurrido entonces o poco más tarde, espiritualizada y elevada, la noción de una deidad única y universal, tan dotada de infinita
pues los cronistas egipcios incluyeron los siguientes años de anarquía en la regencia de bondad como de omnipotencia, adversa a todo ceremonial y a toda magia; una deidad que
Haremhab, que le puso fin y que gobernó hasta 1315 a. J. C. El más próximo, pero también impusiera al hombre el fin supremo de una vida dedicada a la verdad y a la justicia. En
el único dato cronológico, lo ofrece la estela de Merneptah (1225-1215 a. J. C.), que celebra efecto, a pesar de lo fragmentarias que son nuestras informaciones sobre los elementos
el triunfo sobre Isiraal (Israel) y la devastación de sus simientes (?). Por desgracia, la éticos de la religión de Aton, no puede carecer de importancia el que Ikhnaton siempre se
interpretación de este jeroglífico es dudosa, pero se lo acepta como prueba de que ya calificara a sí mismo, en sus inscripciones, como «el que vive en Maat» (Verdad, Justicia).
entonces había tribus israelitas radicadas en Canaán. E. Meyer deduce con acierto de esta A la larga, nada importó que el pueblo, quizá ya al poco tiempo, rechazara la doctrina de
estela que Merneptah no pudo haber sido el faraón en cuya época se produjo el Éxodo, Moisés y lo eliminara a él mismo, pues subsistió su tradición, cuya influencia logró, aunque
como anteriormente se venía aceptando. El Éxodo debe corresponder a una época anterior; sólo paulatinamente, en el curso de los siglos, lo que no alcanzara el propio Moisés. El dios
por lo demás, es vano preguntarse quién reinaba a la sazón, pues no hay tal faraón del Jahve adquirió honores inmerecidos cuando, a partir de Qadesh, se le atribuyó la hazaña
Éxodo, ya que éste se produjo durante un interregno. Mas el descubrimiento de la estela de libertadora de Moisés, pero tuvo que pagar muy cara esta usurpación. La sombra del dios
Merneptah tampoco arroja luz sobre la posible fecha de la unión y de la conversión cuyo lugar había ocupado se tornó más fuerte que él; al término de la evolución histórica
religiosa en Qadesh. Lo único cierto es que tuvieron lugar en algún momento entre 1350 y volvió a aparecer, tras su naturaleza, el olvidado dios mosaico. Nadie duda de que sólo la
1215 a. J. C. Sospechamos que, dentro de ese siglo, el Éxodo está muy próximo a la idea de este otro dios permitió al pueblo de Israel soportar todos los golpes del destino y
primera de esas fechas, y los sucesos de Qadesh no se alejan demasiado de la segunda. sobrevivir hasta nuestros días.
Quisiéramos reservar la mayor parte de este período para situar el intervalo que medió entre
ambos hechos, pues nos es preciso contar con cierto lapso para que se apaciguaran entre los En el triunfo final del dios mosaico sobre Jahve ya no puede comprobarse la
emigrantes las pasiones agitadas por el asesinato de Moisés y para que la influencia de su participación de los levitas. Cuando se selló el compromiso de Qadesh, estos habían
gente, de los levitas, aumentara en la medida que presupone el compromiso de Qadesh. defendido a Moisés, animados aún por el recuerdo vivo de su amo, cuyos secuaces y
Quizá bastaran para ello dos generaciones, unos sesenta años; pero este intervalo casi es compatriotas eran. Pero en los siglos ulteriores terminaron por confundirse con el pueblo o
demasiado exiguo. La fecha que arroja la estela de Merneptah viene a trastornar nuestros con la clase sacerdotal, y precisamente los sacerdotes asumieron la misión cardinal de
cálculos, pues es demasiado temprana; por otro lado, ya que en nuestra construcción cada desarrollar y vigilar el ritual, de guardar y refundir según sus propios designios los libros
hipótesis sólo se funda sobre otra anterior, confesamos que estas consideraciones sagrados. Pero ¿acaso todo sacrificio y todo ceremonial no eran, en el fondo, sino la magia
cronológicas descubren un lado débil de nuestros argumentos. Por desgracia, todo lo y hechicería que la antigua doctrina de Moisés había condenado incondicionalmente ? Mas
concerniente al establecimiento del pueblo judío en Canaán no es menos incierto y confuso. entonces surgieron del pueblo, en interminable sucesión, hombres que no descendían
25 26
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 27 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 28
necesariamente de la gente de Moisés, pero que también se sentían poseídos por la grande y al no aceptar sino los motivos derivados de necesidades materiales; de qué fuentes derivan
poderosa tradición que paulatinamente había ido creciendo en la sombra; y fueron estos ciertas ideas, especialmente las religiosas, la fuerza necesaria para subyugar a los
hombres, los profetas, quienes proclamaron incansablemente la antigua doctrina mosaica, individuos y a los pueblos. Semejante continuación de mi trabajo vendría a relacionarse con
según la cual el dios condenaba los sacrificios y el ceremonial, exigiendo tan sólo la fe y la opiniones formuladas hace veinticinco años en Totem y tabú; pero ya no me siento con
consagración a la verdad y a la justicia (Maat). Los esfuerzos de los profetas tuvieron éxito fuerzas suficientes para realizar esta labor.
duradero; las doctrinas con las que restablecieron la vieja creencia se convirtieron en
contenido definitivo de la religión judía. Suficiente honor es para el pueblo judío que haya
logrado mantener viva semejante tradición y producir hombres que la proclamaran, aunque
su germen hubiese sido foráneo, aunque la hubiese sembrado un gran hombre extranjero.
Con esto he llegado al término de mi trabajo, que en realidad sólo estaba destinado
al único fin de adaptar la figura de un Moisés egipcio a la historia judía. Expondré en
breves fórmulas el resultado alcanzado. A las conocidas dualidades de la historia judía -dos
pueblos que se funden para formar una nación, dos reinos en que se desmiembra esta
nación, dos nombres divinos en las fuentes de la Biblia- agregamos dos nuevas dualidades:
dos fundaciones de nuevas religiones, la primera desplazada por la segunda y más tarde
resurgida triunfalmente tras aquélla; dos fundadores de religiones, denominados ambos con
el mismo nombre de Moisés, pero cuyas personalidades hemos de separar entre sí. Mas
todas estas dualidades no son sino consecuencias forzosas de la primera: de que una parte
del pueblo sufrió una experiencia que cabe considerar traumática y que la otra parte eludió.
Al respecto aún queda mucho por considerar, por explicar y confirmar; sólo entonces
podría justificarse, en realidad, el interés dedicado a nuestro estudio, puramente histórico.
Sería, por cierto, una tarea tentadora la de estudiar, en el caso especial del pueblo judío, en
qué consiste la índole intrínseca de una tradición y a qué se debe su particular poderío; cuán III
imposible es negar el influjo personal de determinados grandes hombres sobre la historia de
la humanidad; qué profanación de la grandiosa multiformidad de la vida humana se comete
27 28
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 29 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 30
MOISÉS, SU PUEBLO Y LA RELIGIÓN MONOTEÍSTA hoy lo repitamos y lo ilustremos en un ejemplo válido para todas las funciones de religiones
en general. Esto podría llevar, probablemente, a que se nos prohibiera el ejercicio del
psicoanálisis, pues aquellos métodos de opresión violenta en modo alguno son extraños a la
PREFACIO I Iglesia católica: más bien ésta considera usurpadas sus prerrogativas cuando también otros
los aplican. El psicoanálisis empero, que en el curso de mi larga vida se ha extendido por
todo el mundo, aún no encontró ningún hogar que pudiera ser más preciado que la ciudad
donde nació y se desarrolló.
(Antes de marzo de 1938,en Viena)
No es que lo crea tan sólo: sé muy bien que este otro obstáculo, este peligro
exterior, me disuadirá de publicar la última parte de mi estudio sobre Moisés. No obstante,
apelé a un recurso extremo para allanar de obstáculos mi camino, diciéndome que todos
Con la audacia de quien poco o nada tiene que perder, me dispongo a quebrantar por mis temores se fundarían en una excesiva valoración de la importancia que tiene mi
segunda vez un propósito bien fundado, agregando a los dos trabajos sobre Moisés, ya persona. A las instancias decisivas probablemente les parezca harto indiferente cuanto
publicados en la revista Imago (tomo XXIII, números 1 y 3), la parte final que hasta ahora pueda escribir yo sobre Moisés y el origen de las religiones monoteístas; mas no me siento
me había reservado. Concluí la anterior asegurando saber que mis fuerzas no bastarían para muy seguro al juzgar de tal manera, y me parece mucho más verosímil que la malicia y el
esta tarea, y desde luego me refería al debilitamiento de la capacidad creadora que sensacionalismo compensarán con creces lo que a mí persona pueda faltarle en el juicio de
acompaña la edad avanzada; pero también pensaba en otro obstáculo. los contemporáneos. No daré a conocer, pues, este trabajo mío; pero ello no debe
impedirme que lo escriba, tanto más cuanto que ya lo redacté una vez, hace de esto dos
Vivimos en una época harto extraña. Comprobamos, asombrados, que el progreso años, de modo que bastará con que le dé nueva forma y lo acople como pieza terminal a los
ha concluido un pacto con la barbarie. En la Rusia soviética se acometió la empresa de dos ensayos precedentes. Podrá quedar entonces guardado en el secreto, hasta que llegue
mejorar la forma de vida de unos cien millones de seres mantenidos en la opresión. Se tuvo alguna vez el día en que pueda asomarse impunemente a la luz o hasta que pueda decirse a
la osadía de sustraerles el «opio» de la religión y la sensatez de concederles una medida quien sustente idénticas conclusiones y pareceres: «En tiempos más tenebrosos ya hubo una
razonable de libertad sexual, pero al mismo tiempo se los sometió a la más cruel vez alguien que pensó como tú.»
dominación, quitándoles toda posibilidad de pensar libremente. Con análoga violencia se
pretende imponer al pueblo italiano el sentido del orden y del deber. El ejemplo que ofrece PREFACIO II
el pueblo alemán aún llega a aliviarnos de una preocupación que nos venía inquietando,
pues en él comprobamos que también se puede caer en barbarie casi prehistórica, sin
invocar para ello ninguna idea progresista. Como quiera que sea, los sucesos han venido a
dar en una situación tal que las democracias conservadoras son hoy las que protegen el (En junio de 1938, en Londres)
progreso de la cultura, y por extraño que parezca, la institución de la Iglesia católica es
precisamente la que opone una poderosa defensa contra la propagación de ese peligro
cultural. ¡Nada menos que ella, hasta enemiga acérrima del libre pensamiento y de todo
progreso hacia el reconocimiento de la verdad! Las extraordinarias dificultades -tanto reservas íntimas como impedimentos
exteriores- que pesaron sobre mí al redactar el presente estudio sobre la persona de Moisés,
Vivimos en un país católico, protegido por esa Iglesia, sin saber a ciencia cierta dieron lugar a que este tercer ensayo final lleve dos prefacios contradictorios y aun
cuánto durará esta protección. Pero mientras subsista es natural que vacilemos en excluyentes entre sí. Sucede que en el breve lapso intermedio han cambiado profundamente
emprender algo que pudiera despertar su hostilidad. No se trata de cobardía, sino de mera las circunstancias ambientales de quien esto escribe. Vivía yo entonces, al amparo de la
precaución, pues el nuevo enemigo, a cuyos intereses nos guardaremos de servir, es más Iglesia católica y me tenía preso el temor de que mi publicación me hiciera perder esa
peligroso que el viejo, con el cual ya habíamos aprendido a convivir. La investigación tutela, acarreando a los prosélitos y discípulos del psicoanálisis la prohibición de ejercerlo
psicoanalítica, a la cual nos dedicamos ya, es, de todos modos, objeto de recelosa atención en Austria. Más entonces sobrevino de pronto la invasión alemana: el catolicismo demostró
por parte del catolicismo. No afirmaremos, por cierto, que esta desconfianza sea infundada. ser una «tenue brizna», para expresarlo en términos bíblicos. Convencido de que ahora ya
En efecto, si nuestra labor nos lleva al resultado de reducir la religión a una neurosis de la no se me perseguiría tan sólo por mis ideas, sino también por mi «raza», abandoné con
humanidad y a explicar su inmenso poderío en forma idéntica a la obsesión neurótica muchos amigos la ciudad que fuera mi hogar durante setenta y ocho años, desde mi
revelada en nuestros pacientes, podemos estar bien seguros de que nos granjearemos la más temprana infancia.
enconada enemistad de los poderes que nos rigen. No es que tengamos algo nuevo que
decir, algo que no hubiésemos expresado con toda claridad hace ya un cuarto de siglo; mas Hallé la más cordial acogida en la hermosa, libre y generosa Inglaterra. Aquí vivo
desde entonces todo eso ha sido olvidado, y sin duda tendrá cierto efecto el hecho de que como huésped gratamente recibido, sintiéndome aliviado de aquella opresión y libre otra
29 30
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 31 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 32
vez para poder decir y escribir -casi hubiese dicho pensar- lo que quiero o debo. Así pues, de Ikhnaton), llega al trono un faraón cuyo supremo interés es el de propagar esta idea
me atrevo a publicar la última parte de mi trabajo. teológica. Instituye la religión de Aton como doctrina de Estado, y por su intermedio el dios
Ya no tropiezo con impedimentos exteriores, o al menos estos no son tales que universal se convierte en el Dios Único; todo lo que se cuenta de otros dioses es falacia y
podrían alarmarme. Durante las pocas semanas que he pasado en este país recibí mentira. Con grandiosa implacabilidad resiste a todas las tentaciones del pensamiento
innumerables saludos de amigos que se regocijan por mi llegada, de desconocidos e incluso mágico y rechaza la ilusión de una vida ultraterrena, tan cara precisamente a los egipcios.
de personas indiferentes que sólo quieren expresar su satisfacción porque haya hallado aquí Con singular premonición de conocimientos científicos ulteriores, ve la fuente de toda la
libertad y existencia segura. Además, recibí, en número sorprendente para un extranjero, vida terrenal en la energía de las radiaciones solares, y adora al sol como símbolo del
mensajes de otra especie de personas que se preocupan por la salvación de mi alma, poderío de su dios. Se precia de su alegría por la creación y por su vida en Maat (Verdad y
indicándome los caminos de Cristo o tratando de ilustrarme sobre el porvenir de Israel. Las Justicia).
buenas gentes que así escriben poco deben haber sabido de mí; pero espero que cuando una
traducción haga conocer a mis nuevos compatriotas este trabajo sobre Moisés, también He aquí el primero y quizá el más genuino ejemplo de una religión monoteísta en la
perderé ante muchos de ellos buena parte de la simpatía que ahora me ofrecen. historia de la Humanidad. El conocimiento más profundo de las condiciones históricas y
psicológicas que determinaron su origen tendrían inapreciable valor; pero el desarrollo
Las dificultades íntimas no pudieron ser modificadas por conmociones políticas ni histórico se encargó de que no llegaran hasta nosotros mayores noticias sobre la religión de
por cambios de ambiente. Como antes, vacilo frente a mi propio trabajo y echo de menos Aton. Ya bajo los débiles sucesores de Ikhnaton se derrumbó cuanto éste había creado. La
ese sentimiento de unidad y pertenencia que debe existir entre el autor y su obra. No es que venganza de las castas sacerdotales que había oprimido se descargó sobre su memoria; la
me falte la convicción de la exactitud de sus resultados, pues ya la adquirí hace un cuarto de religión de Aton fue abolida; la ciudad residencial del faraón condenado por hereje fue
siglo, en 1912, cuando escribí el libro sobre Totem y tabú; desde entonces mi certidumbre arrasada y saqueada. Alrededor de 1350 a. de J. C. se extinguió la dinastía XVIII; después
no ha cesado de aumentar. Jamás he vuelto a dudar que los fenómenos religiosos sólo de un intervalo de anarquía, el orden fue restablecido por el jefe militar Haremhab, que
pueden ser concebidos de acuerdo con la pauta que nos ofrecen los ya conocidos síntomas gobernó hasta 1315. La reforma de Ikhnaton parecía ser un episodio destinado al olvido.
neuróticos individuales; que son reproducciones de trascendentes, pero hace tiempo
olvidados sucesos prehistóricos de la familia humana; que su carácter obsesivo obedece He aquí cuanto se ha establecido históricamente, comienza ahora nuestra
precisamente a ese origen; que, por consiguiente, actúan sobre los seres humanos gracias a prosecución hipotética. Entre las personas próximas a Ikhnaton encontrábase un hombre
la verdad histórica que contienen. Mis vacilaciones sólo comienzan al preguntarme si he llamado quizá Thothmés, como entonces se llamaban muchos otros; mas poco importa el
logrado demostrar esta tesis en el ejemplo aquí elegido del monoteísmo judío. Este trabajo, nombre, salvo que su segunda parte debió de ser-mose. Era un encumbrado personaje,
originado en un estudio del hombre Moisés, se presenta a mi sentido crítico cual una decidido partidario de la religión de Aton; pero, al contrario del caviloso rey, era enérgico y
bailarina que se balancea sobre la punta de un pie. Si no hubiera podido apoyarme en la apasionado. Para este hombre la caída de Ikhnaton y la abolición de su creencia implicaban
interpretación analítica del mito del abandono en las aguas y, partiendo de ésta, en la el fin de todas sus esperanzas. En Egipto sólo podía seguir viviendo como proscrito o como
hipótesis de Sellin sobre la muerte de Moisés, todo el estudio debería haber quedado renegado. Siendo quizá gobernador de una provincia limítrofe, habríase relacionado con
inédito. Como quiera que sea, correré una vez más el albur de proseguirlo. una tribu semita inmigrada allí algunos generaciones antes. En la zozobra de su desengaño
y su aislamiento se vinculó con estos extranjeros buscando en ellos compensación para lo
PRIMERA PARTE que había perdido. Los adoptó como pueblo suyo y trató de realizar en ellos sus ideales.
Después de haber abandonado Egipto acompañado de su séquito, los ungió con el signo de
la circuncisión, les dio leyes, los inició en las doctrinas de la religión atónica, que los
egipcios acababan de proscribir. Los preceptos que este hombre, Moisés, dio a sus judíos,
A quizá fueran aún más severos que los de su amo y maestro Ikhnaton; quizá abandonara
también el culto del dios solar de On, que aquél aún había conservado.
La premisa histórica
Hemos de situar el Éxodo de Egipto en el período de interregno que siguió al año
1350. Las épocas siguientes a esa fecha, hasta que concluye la conquista de Canaán, son
El fondo histórico de los sucesos que han cautivado nuestro interés es, por tanto, el particularmente impenetrables. La investigación histórica de nuestros días pudo rescatar
siguiente: Las conquistas de la dinastía XVIII han hecho de Egipto un imperio mundial. El dos hechos de las tinieblas en que el texto bíblico ha dejado -o, mejor, ha sumido- ese
nuevo imperialismo se refleja en el desarrollo de las nociones religiosas, si no en las de período. El primer hecho, revelado por E. Sellin, es el de que los judíos, tercos e indómitos
todo el pueblo, al menos en las de su capa dominante e intelectualmente activa. Bajo la frente a su legislador y dirigente, como nos los dice la misma Biblia, se rebelaron cierto día
influencia que ejercen los sacerdotes del dios solar en On (Heliópolis), reforzada quizá por contra aquél, lo mataron y rechazaron la religión de Aton que les había impuesto, tal como
incitaciones asiáticas, surge la idea de un dios universal, Aton, que ya no está restringido a antes lo habían hecho los egipcios. El segundo hecho, demostrado por E. Meyer, es el de
determinado pueblo o país. Con el joven Amenhotep IV (que más tarde adoptará el nombre que estos judíos retornados de Egipto se unieron más tarde a otras tribus estrechamente
31 32
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 33 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 34
emparentadas con ellos que vivían en la comarca situada entre Palestina, la península de Pero lo notable es precisamente que no sucede tal cosa, que las repercusiones más
Sinaí y Arabia; allí, en el oasis de Qadesh, adoptaron, por influencia de los árabes poderosas de aquellas vivencias sufridas por el pueblo sólo habían de manifestarse más
madianitas, una nueva religión, la del dios volcánico Jahve. Poco después se aprestaron a tarde, irrumpiendo paulatinamente a la realidad en el curso de muchos siglos. No es
irrumpir en Canaán y a conquistarla. probable que el carácter de Jahve discrepara mucho de los dioses que adoraban los pueblos
y las tribus circundantes. Es verdad que luchaba contra aquéllos, tal como los pueblos
Son muy inciertas las relaciones cronológicas de estos dos sucesos entre sí y con el mismos luchaban entre sí; pero podemos aceptar que a un adorador de Jahve no podía
Éxodo de Egipto. El asidero histórico más próximo lo ofrece una estela del faraón ocurrírsele negar en aquellas épocas la existencia de los dioses de Canaán, Moab, Amalek,
Merneptah (hasta 1215), que al narrar las campañas de Siria y Palestina menciona entre los etc., como tampoco podía pensar en negar la existencia de los pueblos que los veneraban.
vencidos a «Israel». Aceptando la fecha de esta estela como un terminus ad quem, nos
queda alrededor de un siglo (desde después de 1350 hasta antes de 1215) para ubicar todo La idea monoteísta, cuyo primer destello aparece con Ikhnaton, se había vuelto a
lo ocurrido a continuación del Éxodo; pero también es posible que el nombre Israel no se eclipsar y estaba destinada a quedar por mucho tiempo envuelta en las tinieblas. Hallazgos
refiera todavía a las tribus cuyo destino estamos persiguiendo, y que en realidad efectuados en la isla de Elefantina, situada cerca de la primera catarata del Nilo, nos han
dispongamos de un espacio de tiempo más prolongado. El asentamiento del futuro pueblo ofrecido la sorprendente noticia de que allí existía desde siglos atrás una guarnición militar
judío en Canaán no fue, sin duda, una conquista rápida, sino un proceso llevado a cabo en judía, en cuyo templo se veneraba, junto al dios principal, Jahu, otras dos deidades
varias irrupciones y extendido durante largo tiempo. Si prescindimos de los límites que nos femeninas, una de las cuales se llamaba Anat-Jahu. Pero es verdad que estos judíos estaban
impone la estela de Merneptah, nos será más fácil adjudicar el plazo de una generación separados de la madre patria y no habían participado en la evolución religiosa que allí se
(treinta años) a la época de Moisés, concediendo, además, por lo menos dos generaciones - llevaba a cabo; sólo llegaron a conocer los nuevos preceptos rituales de Jerusalén por
quizá más- hasta que ocurre la unificación de Qadesh; el intervalo entre ésta y la marcha intermedio del Gobierno persa del siglo IV. Volviendo a épocas anteriores, podemos
hacia Canaán no precisa ser prolongado. Como demostramos en el trabajo precedente, la establecer que el dios Jahve no tenía seguramente semejanza alguna con el dios mosaico.
tradición judía tenía buenos motivos para abreviar el lapso entre el Éxodo y la institución Aton había sido pacifista, igual que el faraón Ikhnaton, su representante terreno y, en
religiosa de Qadesh, mientras que para los fines de nuestra argumentación nos interesa realidad, su prototipo, que contempló impasible el desmembramiento del imperio
demostrar lo contrario. conquistado por sus antecesores. Jahve seguramente era un dios más apropiado para un
pueblo que se disponía a conquistar por la fuerza nuevos territorios donde vivir. Por otra
Pero todo esto aún es mera crónica narrativa, un intento de colmar las lagunas de parte, cuanto era digno de veneración en el dios mosaico debía escapar al entendimiento de
nuestros conocimientos históricos y, en parte, repetición de lo dicho ya en el segundo aquellas masas primitivas.
ensayo publicado en la revista Imago. Nos interesa perseguir del destino de Moisés y de sus
doctrinas que sólo aparentemente tuvieron fin con la sublevación de los judíos. La crónica Ya dejamos establecido -señalando con agrado la concordancia con otros autores-
del Jahvista, redactada alrededor del año 1000, pero seguramente basada en documentos que el hecho nuclear de la historia de la religión judía habría consistido en que el dios Jahve
anteriores, nos ha permitido reconocer que la fusión de las tribus y la conversión religiosa perdió, con el correr del tiempo, sus características propias, adquiriendo cada vez mayor
de Qadesh implicaron una transacción cuyas dos tendencias aún pueden ser discernidas semejanza con el antiguo dios de Moisés, con Aton. Es cierto que subsistieron ciertas
perfectamente. A una de las partes sólo le interesaba negar el carácter reciente y foráneo del discrepancias que a primera vista podrían parecer importantes; pero no resulta difícil
dios Jahve y acrecentar su derecho a la sumisión del pueblo, la otra no quería abandonar el explicarlas. La hegemonía de Aton en Egipto había comenzado durante una época feliz de
caro recuerdo de la liberación egipcia y de la grandiosa figura de su caudillo Moisés, estabilidad perfecta, y aún al comenzar la decadencia del imperio, sus prosélitos pudieron
logrando, efectivamente, situar aquel hecho y a este hombre en la nueva versión de la apartarse de todas las conmociones terrenas y continuaron ensalzando y disfrutando sus
prehistoria judía, conservar por lo menos la circuncisión, signo externo de la religión divinas creaciones.
mosaica, e imponer quizá ciertas restricciones en el empleo del nuevo nombre divino.
Dijimos que los representantes de estas pretensiones fueron los levitas, descendientes de la Al pueblo judío, en cambio, el destino le deparó una serie de duras pruebas y
gente de Moisés, separados por escasas generaciones de los coetáneos y compatriotas de dolorosas experiencias, de modo que su Dios se tornó duro y severo, en cierto modo,
éste y ligados a su memoria por una tradición viva aún. Las narraciones poéticamente lúgubre. Conservó el carácter de dios universal, tutelar de todos los países y pueblos; pero
ornadas que atribuimos al Jahvista y a su émulo más reciente, el Elohísta, vinieron a ser el hecho de que su adoración hubiese pasado de los egipcios a los judíos se expresó en el
como mausoleos que hundieron en reposo eterno, sustrayéndolas al conocimiento de aditamento de que los judíos serían su pueblo elegido, cuyas obligaciones especiales
generaciones futuras, la verdadera crónica de aquellos sucesos lejanos, la índole genuina de también encontrarían, al fin, recompensa especial. Al pueblo judío seguramente le resultó
la religión mosaica y la eliminación violenta del gran hombre. Si, en efecto, hemos difícil conciliar su convicción de ser el elegido de su dios omnipotente, con las tristes
adivinado correctamente este proceso, nada queda en él que pudiera parecer extraño, pues experiencias que le acarreaba su infausto destino. Pero no se dejó perturbar por ello:
bien puede haber representado el fin definitivo del episodio mosaico en la historia del exacerbó su sentimiento de culpabilidad para ahogar las dudas frente a Dios, y quizá aún
pueblo judío. terminara por invocar los «inescrutables designios de Dios», como todavía suelen hacerlo
los piadosos. Aunque le causara extrañeza que Dios le deparase sin cesar nuevos agresores
33 34
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 35 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 36
que lo subyugaban y maltrataban -asirios, babilonios, persas- el pueblo judío siempre salía justificar la completa recusación de todo el texto, pues el motivo profundo de semejante
del paso y concluía por reconocer el poderío de su dios al comprobar que estos malvados exageración aparece con toda claridad. Los sacerdotes en sus versiones pretenden
enemigos eran vencidos a su vez y que sus imperios quedaban aniquilados. establecer un nexo de continuidad entre su propia época y la prehistoria mosaica, es decir,
tratan de negar precisamente aquello que hemos calificado como hecho más notable en la
El ulterior dios de los judíos terminó por identificarse con el antiguo dios mosaico historia de la religión judía: que entre la legislación de Moisés y la religión judía ulterior se
en tres puntos importantes. El primero y decisivo es el de que realmente fue reconocido abre una brecha que al principio fue ocupada por el culto de Jahve y que sólo más tarde fue
como dios único, junto al cual no era posible concebir a ningún otro. El monoteísmo de colmada gradualmente. Aquellas versiones procuran negar por todos los medios este
Ikhnaton fue aceptado seriamente por un pueblo entero; mas: este pueblo se aferró tan proceso, a pesar de que su autenticidad histórica escapa a toda duda, pues la peculiar
enérgicamente a esa idea, que hizo de ella el contenido básico de su vida espiritual, sin elaboración que sufrió el texto bíblico dejó intactos numerosísimos datos que lo
dedicar el menor interés a ninguna otra. Al respecto estaban de acuerdo el pueblo y la casta demuestran. Al respecto, los sacerdotes persiguieron una tendencia semejante a aquella otra
sacerdotal que llegó a dominarlo; pero mientras los sacerdotes limitaban su actividad a que convirtió al nuevo dios Jahve en el Dios de los patriarcas. Teniendo en cuenta este
elaborar el ceremonial destinado a su veneración, el pueblo les oponía una poderosa propósito del Códice sacerdotal, nos será difícil negar crédito a la afirmación de que
corriente ideológica en la que pujaban por renacer otros dos artículos de la doctrina realmente habría sido Moisés quien diera a sus judíos la idea monoteísta. Nuestra anuencia
mosaica. Las voces de los profetas no se cansaban de proclamar que Dios despreciaba el será tanto más fácil cuanto que sabemos de dónde le llegó a Moisés esa idea, cosa que
ceremonial y los sacrificios, exigiendo tan sólo que se creyese en él y que se siguiera una seguramente habían dejado de saber los sacerdotes judíos.
vida consagrada a la verdad y la justicia. Además, los profetas seguramente se encontraban
bajo el influjo de los ideales mosaicos cuando ensalzaban la austeridad y la santidad de su Mas, llegados aquí, alguien podría preguntarnos: ¿De qué nos sirve derivar el
vida en el desierto. monoteísmo judío del egipcio? Con ello sólo desplazamos un tanto el problema, sin que
esto nos permita saber algo más sobre la génesis de la idea monoteísta. No vacilaremos en
Ha llegado el momento de preguntarnos si es necesario invocar siquiera la responder que aquí no se trata de obtener un beneficio, sino de profundizar una
influencia que tuvo Moisés en la conformación definitiva de la noción teomórfica judía, o si investigación, y aún podría ser que aprendiésemos algo nuevo al tratar de restablecer el
para explicarla basta considerar la evolución espontánea hacia un nivel superior de verdadero curso de los hechos.
espiritualidad, evolución desplegada durante una vida cultural extendida por siglos enteros.
Cabe aducir dos razones ante esta explicación plausible, que, si la aceptáramos, pondría fin B
a todas nuestras disquisiciones. Ante todo, no explica nada, pues circunstancias idénticas no
llevaron por cierto, al monoteísmo en el pueblo griego -sin duda, dotado de plena capacidad Período de latencia y tradición
para desarrollarlo-, sino que condujeron al relajamiento de la religión politeísta y al
comienzo del pensamiento filosófico. Tal como nosotros lo concebimos, el monoteísmo
surgió en Egipto a la par del imperialismo, Dios era el reflejo de un faraón que dominaba
autocráticamente un gran imperio mundial. Las condiciones políticas en que vivían los Hacemos nuestra, pues, la opinión de que la idea de un dios único, así como el
judíos eran sumamente desfavorables para que la idea de un dios nacional exclusivo rechazo del ceremonial mágico y la acentuación de los preceptos éticos en nombre de ese
evolucionara hacia la del regente universal del mundo entero, y, por lo demás, ¿cómo podía dios, fueron realmente doctrinas mosaicas que al principio no hallaron oídos propicios, pero
esta minúscula e impotente nación tener la osadía de proclamarse hija favorable del que llegaron a imponerse luego de un largo período intermedio, terminando por prevalecer
poderoso Señor? Si nos conformásemos con esto, dejaríamos sin respuesta la pregunta definitivamente. ¿Cómo podremos explicarnos semejante acción retardada y dónde
sobre el origen del monoteísmo entre los judíos, o bien tendríamos que contentarnos con el hallaremos fenómenos similares?
recurso corriente de atribuirlo al particular genio religioso de este pueblo. Como se sabe, el Al punto se nos ocurre que los encontramos con frecuencia en los más diversos
genio es incomprensible e irresponsable, de modo que no habremos de invocarlo para terrenos y que probablemente aparezcan de múltiples maneras, más o menos fáciles de
explicar algo, sino cuando haya fracasado toda otra solución. comprender. Consideremos, por ejemplo, el destino de una nueva teoría científica, como la
doctrina evolucionista de Darwin. Ante todo, se la rechaza con encono, se la discute
Por otra parte nos encontramos con que la propia crónica y la historiografía de los violentamente durante algunos decenios pero basta el lapso de una generación para que sea
judíos nos señalan la ruta al afirmar con toda decisión -y sin contradecirse esta vez- que la reconocida como un gran progreso hacia la verdad. Darwin mismo aún alcanzó el honor de
idea de un dios único habría sido inculcada al pueblo por Moisés. Si algún reparo puede ser sepultado en un cenotafio de la abadía de Westminster. Semejante caso nos deja poco
hacerse a la fe que merece esta aseveración, es el de que los sacerdotes, al elaborar el texto que dilucidar: la nueva verdad ha despertado resistencias afectivas, disfrazadas con
que tenemos ante nosotros, evidentemente le atribuyeron demasiado a Moisés. Tanto argumentos que permiten refutar las pruebas favorables a la doctrina ofensiva; el pleito de
instituciones como preceptos ritualistas que pertenecen sin duda a épocas posteriores son las opiniones encontradas exige cierto tiempo; desde el primer momento hay partidarios y
proclamados como leyes mosaicas con el manifiesto propósito de incrementar su autoridad. adversarios; el número y la importancia de los primeros aumenta sin cesar, hasta que por fin
Esto es, por cierto, un buen motivo para despertar nuestra desconfianza; pero no basta para adquieren la supremacía; durante toda la contienda jamás se ha olvidado su verdadero
35 36
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 37 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 38
motivo. Apenas nos asombramos de que todo este proceso requiera cierto tiempo, y quizá tuvieron el menor reparo en deformar la crónica de acuerdo con sus necesidades y
no consideremos suficientemente la circunstancia de que nos encontremos ante un proceso tendencias circunstanciales, como si aún no comprendiesen el significado de la
de psicología colectiva. falsificación. En consecuencia, comenzó a desarrollarse un antagonismo entre la versión
escrita y la transmisión oral, es decir, la tradición de un mismo asunto. Todo lo que omitía o
No es difícil hallar en la vida psíquica individual una analogía que corresponda adulteraba la redacción, bien pudo conservarse incólume en la tradición, que venía a ser el
enteramente a este proceso. Me refiero al caso de quien se entera de algo nuevo, cuya complemento y al mismo tiempo la refutación de la historiografía. Estaba menos sometida a
veracidad debe aceptar en base a ciertas pruebas, por más que ello contraríe algunos de sus la influencia de las tendencias desfigurantes, y algunas de sus partes quizá aún les
deseos y ofenda preciadas convicciones. En este trance titubeará, buscará motivos que le escaparan del todo; por eso podía ser más veraz que la narración fijada por la letra. Pero su
permitan poner en duda la novedad y luchará consigo mismo durante un tiempo, hasta crédito sufrió, porque era más vaga y fluctuante que la crónica y estaba expuesta a
concluir por confesarse: «No puedo menos que aceptarlo, por más difícil que me resulte, múltiples modificaciones y distorsiones al ser transmitida oralmente de generación en
por más que me cueste creerlo.» Este proceso sólo nos enseña que la elaboración racional generación. Semejante tradición puede sufrir diversos destinos. El más probable sería que
por el yo exige cierto tiempo para superar objeciones apoyadas en poderosas catexis se viera aniquilada por la crónica, que no lograse subsistir junto a ésta, que se tornara cada
afectivas. Evidentemente, no es muy estrecha la analogía entre este caso y el que nos vez más nebulosa y cayera por fin en el olvido. Pero también puede correr otras suertes:
esforzamos por comprender. una de ellas es que la propia tradición termine por fijarse gráficamente, y más adelante aún
habremos de aludir a otros azares posibles.
El segundo ejemplo al que recurrimos parece tener aún menos injerencia en nuestro
problema. Sucede que un hombre abandona, al parecer indemne, el lugar donde le ha Ahora podemos explicar el fenómeno de la latencia en la historia de la religión
ocurrido un accidente pavoroso, como, por ejemplo, un choque de trenes; mas en el curso judía, que aquí nos ocupa, aceptando que los hechos y los temas deliberadamente negados
de las semanas siguientes produce una serie de graves síntomas psíquicos y motores que por la historiografía, que podría calificarse de oficial, jamás se perdieron en realidad, sino
sólo pueden atribuirse a la conmoción sufrida o a cualquier otro factor que a la sazón que las noticias de los mismos subsistieron en tradiciones conservadas por el pueblo. Según
hubiese actuado. Decimos que este hombre padece ahora una «neurosis traumática». Esta nos asegura Sellin, hasta sobre el fin de Moisés existía una tradición que contradecía
parecería ser totalmente incomprensible, es decir, representa un hecho nuevo. El intervalo rotundamente la versión oficial, acercándose mucho más a la verdad. Podemos aceptar que
transcurrido entre el accidente y la primera aparición de los síntomas se denomina «período lo mismo sucedió con otros contenidos aparentemente suprimidos junto con Moisés; con
de incubación», aludiendo claramente a la patología de las enfermedades infecciosas. muchos elementos de la religión mosaica que habían sido inadmisibles para la mayoría de
Profundizando el examen, debe llamarnos la atención que, pese a sus discrepancias los contemporáneos de Moisés.
fundamentales, el problema de la neurosis traumática y el del monoteísmo judío tiene un
punto de coincidencia: su rasgo común, que quisiéramos calificar de latencia. En efecto, Pero lo notable del caso es que estas tradiciones, en lugar de debilitarse al correr el
según nuestra fundada presunción, la historia de la religión judía presenta, una vez tiempo, se tornaron cada vez más poderosas en el curso de los siglos, invadieron las
apostatada la religión mosaica, un prolongado período en el que no queda el menor rastro elaboraciones ulteriores de la crónica oficial y por fin tuvieron la fuerza necesaria para
de la idea monoteísta, del repudio por el ceremonial y del predominio ético. Todo esto nos influir decisivamente sobre el pensamiento y la actividad del pueblo. Sin embargo, las
prepara para aceptar la posibilidad de que nuestro problema haya de solucionarse condiciones que facilitaron este proceso están, por ahora, lejos de ser evidentes.
recurriendo a determinada situación psicológica. El hecho es tan notable, que consideramos justificado exponerlo una vez más, pues
representa el núcleo de nuestro problema. El pueblo judío abandonó la religión de Aton que
En varias ocasiones ya hemos establecido las consecuencias que tuvo la fusión de le había dado Moisés, dedicándose a la adoración de otro dios, poco diferente de los Baalim
Qadesh entre las dos partes del ulterior pueblo judío al adoptar una nueva religión. Entre los que veneraban los pueblos vecinos. Todos los esfuerzos de las tendencias distorsionantes
que habían estado en Egipto, todavía se conservaban, poderosos y vivos, los recuerdos del ulteriores no lograron ocultar esta circunstancia humillante. Mas la religión mosaica no
Éxodo y de la figura de Moisés, al punto que exigían ser incorporados a cualquier crónica había desaparecido sin dejar rastros, pues se mantuvo algo así como un recuerdo de ella,
del pasado. Quizá aún fueran los nietos de personas que habían conocido al propio Moisés, una tradición, quizá oscura y deformada. Y esta tradición de un pasado grandioso fue la que
y algunos de ellos todavía se considerarían como egipcios, llevarían nombres egipcios. Sin siguió actuando desde la penumbra, la que poco a poco fue dominando el espíritu del
embargo, tenían sus buenos motivos para reprimir el recuerdo del destino que había sufrido pueblo, y por fin llegó a transformar al dios Jahve en el dios mosaico, despertando a nueva
su caudillo y legislador. Los otros, en cambio, perseguían tenazmente el propósito de vida la religión de Moisés, instituida muchos siglos atrás y luego abandonada. Es difícil
ensalzar al nuevo dios y de negar su foraneidad. Ambas partes de la nueva tribu tenían el imaginarse cómo una tradición perdida pudo ejercer tan poderoso efecto sobre la vida
mismo interés en refutar que habían tenido otra religión anterior y en ignorar su contenido. anímica de un pueblo. Henos aquí ante un tema de psicología colectiva que no nos resulta
De esta manera se estableció aquella primera transacción, que probablemente fuera familiar; buscaremos apoyo en hechos análogos o, por lo menos, de índole similar, aunque
codificada al poco tiempo en la crónica escrita, pues la gente de Egipto había traído consigo procedan de otros terrenos, y, en efecto, creemos poder hallarlos.
el arte de la escritura y la afición a la historiografía; pero aún debía pasar mucho tiempo
hasta que los historiadores acataran la ley de la estricta veracidad. Por lo pronto, no
37 38
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 39 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 40
En las épocas en que se preparaba entre los judíos el restablecimiento de la religión tradición de Moisés la que transformó el culto de Jahve, adoptándolo a la antigua religión
mosaica, el pueblo griego poseía un riquísimo tesoro de leyendas genealógicas y de mitos mosaica. Pero en lo restante ambos casos aún discrepan mucho entre sí: en uno, el resultado
heroicos. En los siglos IX u VIII fueron creadas, según se cree, las dos epopeyas homéricas, es una creación poética; en otro, una religión; y en cuanto a ésta última, hemos aceptado
cuyo asunto procede de aquel material legendario. Con nuestros actuales conocimientos que, bajo el impulso de la tradición, es reproducida con una fidelidad que, naturalmente, no
psicológicos podría haberse planteado, mucho antes de Schliemann y Evans, la pregunta: tiene parangón en el caso de la epopeya. Con ello nuestro problema aún presenta suficientes
¿De dónde tomaron los griegos todo el material legendario que Homero y los grandes incógnitas como para justificar la búsqueda de analogías más certeras.
dramaturgos áticos elaboraron en sus inmortales obras maestras? En tal caso habríamos
debido responder así: Probablemente haya pasado ese pueblo en su prehistoria por un C
período de brillantez exterior y apogeo cultural que tuvo fin con una catástrofe histórica y
del que estas leyendas conservan una oscura tradición. Las investigaciones arqueológicas La analogía
de nuestros días han venido a confirmar esta hipótesis, que a la sazón, sin duda, habría
parecido demasiado osada. Tales investigaciones revelaron testimonios de la grandiosa
cultura minoico-miceniana, que probablemente ya hubiese llegado a su fin en Grecia
continental antes de 1250 a. de J. C. Entre los historiadores griegos de épocas posteriores La única analogía satisfactoria para el extraño proceso que hemos descubierto en la
apenas encontramos mención alguna de la misma; tan sólo la alusión a una época en que los historia de la religión judía se encuentra en un terreno aparentemente muy remoto; en
cretenses regían los mares; luego, el nombre del rey Minos y el de su palacio, el Laberinto; cambio, es tan completa que casi equivale a una identidad. También allí nos encontramos
eso es todo, y fuera de ello nada quedó de dicha época, salvo las tradiciones recogidas por con el fenómeno de la latencia, con la aparición de manifestaciones incomprensibles y
los poetas. necesitadas de explicación, con la condición básica de una vivencia temprana, olvidada más
tarde. También nos presenta la característica de la compulsividad, que se impone al
También se conocen epopeyas populares entre otros pueblos: alemanes, hindúes, psiquismo, superando el pensamiento lógico, rasgo que no pudimos comprobar, por
finlandeses; corresponde a los historiadores de la literatura el investigar si su origen puede ejemplo, en la génesis de la epopeya.
atribuirse a las mismas condiciones que intervinieron en el caso de los griegos. Por mi
parte, creo que tal investigación arrojaría resultado positivo. En suma, la condición básica Todos estos rasgos análogos los presenta, en el terreno de la psicopatología, la
de su aparición, que creo haber establecido, es la siguiente: Debe existir un sector de la génesis de las neurosis humanas, fenómeno correspondiente por entero a la psicología del
prehistoria que, inmediatamente después de transcurrido, hubo de parecer pleno de sentido, individuo, mientras que las manifestaciones religiosas atañen, desde luego, a la de las
importante, grandioso y quizá siempre heroico, pero que, siendo tan remoto, perteneciendo masas. Ya veremos que esta analogía no es tan sorprendente como a primera vista podría
a épocas tan lejanas, sólo pudo llegar a las generaciones ulteriores a través de una tradición pensarse; que, por el contrario, tiene más bien carácter axiomático.
confusa e incompleta. Ha causado sorpresa el hecho de que la epopeya se haya extinguido Llamamos traumas a las impresiones precozmente vivenciadas y olvidadas más
como género poético en épocas ulteriores; pero la explicación quizá resida en que ya no se tarde, que, según dijimos, tienen tanta importancia en la etiología de las neurosis; ello no
dieron sus condiciones básicas, el material arcaico ya había sido elaborado, y para todos los significa empero que nos pronunciemos acerca de si la etiología de las neurosis puede
sucesos posteriores la historiografía vino a ocupar el lugar de la tradición. Los más heroicos considerarse en general como traumática, pues semejante concepto tropezaría al punto con
actos de nuestros días ya no pueden inspirar una epopeya, y el propio Alejandro Magno la objeción de que la prehistoria del neurótico no siempre permite establecer un trauma
tuvo razones para lamentarse de que no encontraría ningún Homero. evidente. A menudo debemos conformarnos con decir que sólo existe una reacción anormal
y extraordinaria frente a sucesos y emergencias que, afectando a todos los individuos
Las épocas muy remotas cautivan la fantasía humana con atracción poderosa, a restantes, suelen ser elaborados y resueltos por estos de una manera distinta, que es dable
veces enigmática. Cada vez que el hombre se siente insatisfecho con su presente -y esto considerar normal. Como podrá comprenderse, nos inclinaremos a decir que la neurosis no
sucede muy a menudo-, se vuelve hacia el pasado, esperando ser realizado allí el eterno sería adquirida, sino gradualmente desarrollada por el individuo, cuando para explicar su
sueño de la edad de oro. Probablemente siga hallándose todavía bajo el hechizo de su génesis sólo dispongamos de las disposiciones hereditarias y constitucionales.
infancia, que una memoria harto parcial le evoca como una época de imperturbable
bienaventuranza. Cuando sólo quedan del pasado los fragmentarios y esfumados recuerdos Mas de todo este razonamiento se destacan dos puntos en particular. Primero, que la
que llamamos tradición, los artistas sienten un incentivo especial, pues entonces pueden génesis de la neurosis se remonta siempre y en todos los casos a impresiones infantiles muy
colmar libremente y al arbitrio de su fantasía las lagunas del recuerdo, plasmando conforme precoces. Segundo, que, efectivamente, existen casos que se distinguen como
a sus propósitos la imagen de la época que pretenden evocar. Casi podría decirse que la «traumáticos», pues en ellos los efectos proceden a todas luces de una o varias impresiones
tradición es tanto más útil para el poeta cuanto más incierto sea su contenido. De modo que poderosas ocurridas en esa época precoz y sustraídas a su resolución normal, pudiéndose
no es necesario asombrarse de la importancia que la tradición tiene para la poesía; por lo aceptar, pues, que si éstas no se hubiesen producido, tampoco se habría originado la
demás, la analogía con las condiciones precisas de las cuales depende la epopeya nos neurosis. El abismo que media entre ambos grupos de neurosis no parece insuperable,
inclinará un tanto en favor de la extraña hipótesis de que entre los judíos habría sido la aunque para nuestros fines bastaría con que sólo pudiésemos aplicar a estos casos
39 40
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 41 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 42
traumáticos la analogía que perseguimos. En efecto, es muy posible fundir en un solo siguiéndole el denominado período de latencia -hasta la pubertad-, en el cual no sólo se
concepto ambas condiciones etiológicas; todo depende de la definición que concedamos a detiene todo progreso de la sexualidad, sino que aún se anula lo ya desarrollado. Esta teoría
lo traumático. Si podemos aceptar que el carácter traumático de una vivencia sólo reside en es confirmada por el estudio anatómico del desarrollo de los genitales internos; nos lleva a
un factor cuantitativo; si, por consiguiente, el hecho de que una vivencia despierte presumir que el hombre desciende de una especie animal que alcanzó su madurez sexual a
reacciones insólitas, patológicas, siempre obedece al exceso de demandas que plantee al los cinco años, y despierta la sospecha de que el aplazamiento y el doble comienzo de la
psiquismo, entonces será fácil establecer el concepto de que frente a determinada vida sexual estarían íntimamente vinculados con la historia de la humanización del hombre.
constitución puede actuar como trauma algo que frente a otra distinta no tendría semejante Este parece ser el único animal con semejante latencia y retardo sexual. Para apreciar la
efecto. Logramos de tal modo la noción de una denominada serie complementaria gradual, validez de esta teoría sería indispensable realizar en los primates investigaciones que, a mi
a la que concurren dos factores integrantes de la condición etiológica, compensándose la juicio, aún no han sido emprendidas. Psicológicamente no puede ser indiferente que el
mengua de uno con el exceso del otro, produciéndose generalmente una acción conjunta de período de la amnesia infantil coincida con este brote precoz de la sexualidad. Quizá
ambos, mientras que sólo en ambos extremos de la serie podemos hablar de una motivación residan en estas circunstancias las condiciones básicas para que pueda darse la neurosis,
simple. Teniendo en cuenta estas consideraciones se puede desechar la diferenciación entre que en cierto sentido es un privilegio humano y que, desde este punto de mira, vendría a ser
la etiología traumática y la no traumática, por carecer de importancia para la analogía que un resto atávico (survival) de la prehistoria, como lo son ciertos elementos integrantes de
procuramos estatuir. nuestra anatomía.
A riesgo de incurrir en repeticiones, quizá convenga dejar sentado los hechos que
ostentan la analogía tan importante para nosotros. Helos aquí: Nuestra investigación ha Ad II: En cuanto a las características comunes o a las particularidades de los
establecido que los denominados fenómenos (síntomas) de una neurosis son consecuencia fenómenos neuróticos, cabe destacar dos puntos:
de determinadas vivencias e impresiones, que por eso mismo consideramos como traumas a) Los efectos del trauma son de dos clases: positivos y negativos. Los primeros
etiológicos. Nos hallamos ahora frente a dos tareas: primera, la de establecer los caracteres representan esfuerzos para reanimar el trauma, o sea, para recordar la vivencia olvidada o,
comunes de estas vivencias; segunda, la de averiguar lo que tienen de común los síntomas mejor aún, para tornarla real, para poder vivenciar nuevamente una réplica del mismo, y si
neuróticos; al cumplirlas es inevitable que incurramos en cierta esquematización. sólo se trata de una vinculación afectiva pretérita, para reanimarla mediante una relación
análoga con otra persona. Todas estas tendencias se hallan comprendidas en los conceptos
Ad I: a) Todos estos traumas corresponden a la temprana infancia, hasta alrededor de la fijación al trauma y del impulso de repetición. Sus efectos pueden ser incorporados al
de los cinco años. Las impresiones ocurridas en la época en que el niño comienza a yo denominado normal, confiriéndole entonces indelebles rasgos de carácter, al convertirse
desarrollar el lenguaje se destacan por su particular interés; el período de los dos a los en tendencias constantes de aquél, pese a que -o, más bien: precisamente porque- su
cuatro años aparece como el más importante; no se puede establecer con certeza a qué fundamento cabal, su origen histórico, ha sido olvidado. Así, por ejemplo, un hombre cuya
distancia del nacimiento comienza esta fase de peculiar sensibilidad. b) Por regla general, infancia haya transcurrido bajo el signo de una fijación materna excesiva, hoy olvidada,
las vivencias respectivas son completamente olvidadas, permanecen inaccesibles al puede pasarse la vida en busca de una mujer con la que logre establecer una relación de
recuerdo, caen en el período de la amnesia infantil, que casi siempre es penetrado por dependencia, de una mujer que lo alimente y lo mantenga. Una niña que en la temprana
algunos restos mnemónicos aislados, por los denominados «recuerdos encubridores». c) Se infancia haya sido objeto de una seducción sexual podrá adaptar su entera vida sexual
refieren a impresiones de índole sexual y agresiva; también, sin duda alguna, a daños ulterior a la provocación incesante de tales ataques. Es fácil colegir que estas nociones nos
sufridos precozmente por el yo (ofensas narcisistas). Al respecto cabe señalar que los niños llevan más allá del problema de las neurosis, hacia la comprensión de la formación del
tan pequeños todavía no diferencian netamente los actos sexuales de los puramente carácter en general.
agresivos (interpretación sádica del acto sexual). El predominio del factor sexual es,
naturalmente, muy notable, circunstancia que todavía aguarda su debida consideración Las reacciones negativas frente al trauma persiguen la finalidad opuesta: que nada
teórica. se recuerde ni se repita de los traumas olvidados. Podemos englobarlas en las reacciones
defensivas; su expresión principal la constituyen las denominadas evitaciones, que pueden
Estos tres atributos -ocurrencia precoz en el curso de los primeros cinco años, exacerbarse hasta culminar en las inhibiciones y las fobias. También estas reacciones
olvido, contenido sexual-agresivo- están íntimamente vinculados entre sí. Los traumas negativas contribuyen en grado sumo a la plasmación del carácter, en el fondo, también
consisten en experiencias somáticas o en percepciones sensoriales, por lo general visuales o ellas son fijaciones al trauma igual que sus símiles positivos, con la única diferencia de que
auditivas; son, pues, vivencias o impresiones. La relación entre aquellos tres atributos la son fijaciones de tendencia diametralmente opuesta. Los síntomas neuróticos propiamente
establece una teoría emanada de la labor analítica, única que puede suministrar un dichos son productos de una transacción a la cual concurren ambos tipos de tendencias
conocimiento de las vivencias olvidadas, o que, en términos más concretos, aunque menos emanadas de los traumas, de tal suerte que ya la participación de un componente, ya la del
correctos, puede volverlas a la memoria. En contradicción con la creencia popular, esta otro, encuentra en aquéllos expresión predominante. Este antagonismo de las reacciones da
teoría nos dice que la vida sexual del hombre -o lo que le corresponde en épocas lugar a conflictos que por regla general no pueden llegar a ningún término.
posteriores- experimenta un florecimiento precoz que concluye alrededor de los cinco años,
41 42
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 43 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 44
b) Todos estos fenómenos -tanto los síntomas como las restricciones del yo y las y la dificultad del tema destruirían por completo la unidad de este trabajo, que se
modificaciones estables del carácter- son de índole compulsiva, es decir junto a su gran convertiría en un tratado sobre la teoría de las neurosis, y aún así su influencia quizá sólo
intensidad psíquica, guardan amplia independencia frente a la organización de los restantes quedase reducida a aquella minoría que ha dedicado su existencia al estudio y a la práctica
procesos anímicos, adaptados a las exigencias del mundo exterior real y sujetos a las leyes del psicoanálisis. Dado que me dirijo aquí a un público más amplio, no me queda otro
del pensamiento lógico. Aquéllos se sustraen al influjo de la realidad exterior o lo soportan recurso sino solicitar al lector que conceda por el momento cierto crédito a las
sólo en medida insuficiente; tanto esta realidad como sus equivalentes mentales no les consideraciones que acabo de exponer sucintamente, quedando entendido, por mi parte, que
merecen la menor consideración, de manera que fácilmente llegan a colocarse en activo sólo habrá de aceptar las conclusiones a las cuales pueda conducirle, una vez que
antagonismo con ambos. Constituyen, por decirlo así, un Estado en el Estado, una facción demuestren ser exactas las doctrinas que constituyen su fundamento. No obstante, bien
inaccesible, reacia a toda colaboración, pero capaz de vencer al resto, considerado como puedo intentar la descripción de un único caso que permite reconocer con particular
normal, sometiéndolo a su servicio. Cuando tal cosa sucede, se ha llegado a la dominación claridad algunas de las mencionadas características de la neurosis. Desde luego, no debe
de una realidad psíquica interior sobre la realidad del mundo exterior, quedando abierto el esperarse que un solo caso lo demuestre todo, ni habrá que llamarse a decepción si su
camino a la psicosis. Pero aún cuando no alcance tales extremos, sería difícil sobreestimar contenido se aparta lejos de aquello cuya analogía tratamos de establecer.
la importancia práctica de este conflicto. La inhibición y aún la incapacidad vital que sufren
las personas dominadas por la neurosis constituyen factores de suma importancia en la Un niño pequeño, que en los primeros años de su vida había compartido el
sociedad humana, pudiéndose reconocer en ellos la expresión directa de su fijación a una dormitorio de los padres -como sucede tan a menudo en las familias de la pequeña
fase precoz de su pasado. burguesía-, tuvo frecuentes y aún constantes oportunidades de observar las relaciones
sexuales de los padres, de ver muchas cosas y de oír muchas más, ocurriendo todo esto a
¿Y qué intervención tiene la latencia, que tanto nos interesa en relación con nuestra una edad en que apenas había alcanzado la capacidad del lenguaje. En su neurosis ulterior,
analogía? Un trauma de la infancia puede ser seguido inmediatamente por un brote desencadenada inmediatamente después de la primera polución espontánea, el insomnio se
neurótico, por una neurosis infantil, colmada de esfuerzos defensivos expresados en la destacaba como síntoma más precoz y molesto: el niño se tornó sumamente sensible a los
formación de síntomas. Esta neurosis puede perdurar cierto tiempo y provocar trastornos ruidos nocturnos, y una vez despierto, no podía volver a conciliar el sueño. Este trastorno
notables, pero también puede transcurrir en forma latente, pasando inadvertida. Por regla del reposo era un genuino síntoma de transacción: por un lado, expresaba su defensa contra
general, la defensa tiene en ella la supremacía, en todo caso deja, cual formaciones aquellas observaciones nocturnas; por el otro, era una tentativa de restablecer el estado de
cicatriciales, alteraciones permanentes del yo. Sólo raramente la neurosis infantil se vigilia que otrora le permitió atisbar aquellas impresiones.
continúa sin intervalo con la neurosis del adulto, es mucho más frecuente que le suceda una
época de desarrollo al parecer normal, proceso éste que es favorecido o posibilitado por la Despertada precozmente su virilidad agresiva por tales observaciones, el niño
intervención del período fisiológico de latencia. Sólo posteriormente sobreviene el cambio comenzó a excitar manualmente su pequeño falo y a emprender diversos ataques sexuales
que da lugar a la manifestación de la neurosis definitiva, como efecto tardío del trauma: contra la madre, identificándose con el padre, cuyo lugar ocupaba al hacerlo. Estas
sucede esto, bien con la irrupción de la pubertad, bien algún tiempo después; en el primer actividades continuaron hasta que por fin la madre le prohibió tocarse el pene,
caso, porque los instintos exacerbados por la maduración física pueden reasumir ahora la amenazándole además con contárselo todo al padre, quien lo castigaría quitándole el
lucha en la cual originalmente fueron derrotados por la defensa; en el segundo caso, porque pecaminoso miembro. Tal amenaza de castración tuvo un efecto traumático
las reacciones y las modificaciones del yo, establecidas por los mecanismos de defensa, extraordinariamente poderoso sobre el niño, que abandonó su actividad sexual y
dificultan ahora la solución de los nuevos problemas planteados por la vida, de modo que se experimentó una modificación del carácter. En lugar de identificarse con el padre, comenzó
originan graves conflictos entre las exigencias del mundo exterior real y las del yo, que a temerlo, adoptó una posición pasiva frente a él, y mediante ocasionales travesuras
trata de conservar su organización penosamente desarrollada en el curso de la lucha provocaba sus castigos físicos, que adquirieron para él significación sexual, de modo que al
defensiva. Cabe aceptar como típico el fenómeno de la latencia en las neurosis, fenómeno sufrirlos pudo identificarse con su maltratada madre. Se aferró cada vez más
intermedio entre las primeras reacciones frente al trauma y el ulterior desencadenamiento temerosamente a la madre, como si en ningún momento pudiera pasarse sin su amor, en el
de la enfermedad. Además, puede considerarse esta enfermedad como una tentativa de que veía la protección contra el peligro de castración que lo amenazaba por parte del padre.
curación, como un intento de volver a conciliar con los elementos restantes las porciones Dominado por esta modificación del complejo de Edipo, transcurrió el período de latencia
del yo escindidas por el trauma, fundiéndolas en una poderosa unidad dirigida contra el libre de trastornos notables; se convirtió en un niño ejemplar y tuvo éxito en sus labores
mundo exterior. Mas este esfuerzo sólo en raros casos tiene éxito, a menos que venga en su escolares.
ayuda la labor analítica, y aún entonces no lo alcanza siempre; con harta frecuencia termina
en el completo aniquilamiento y la desintegración del yo, o en su sojuzgamiento por aquel Hasta aquí hemos perseguido la repercusión inmediata del trauma, confirmando el
sector precozmente escindido y dominado por el trauma. fenómeno de la latencia.
El comienzo de la pubertad trajo consigo la neurosis manifiesta y dio expresión a su
Para convencer al lector de la realidad de estas condiciones sería necesario segundo síntoma básico, la impotencia sexual. El adolescente había perdido toda
comunicar detalladamente numerosas biografías de neuróticos, mas en tal caso la amplitud sensibilidad genital, nunca intentaba tocarse el pene ni osaba aproximarse a una mujer con
43 44
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 45 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 46
intenciones eróticas. Toda su actividad sexual quedó limitada a la masturbación psíquica, prehistóricas el hombre primitivo habría vivido en pequeñas hordas dominadas por un
con fantasías sadomasoquistas en las cuales era difícil dejar de reconocer los derivados de macho poderoso. No es posible precisar su cronología; todavía no se ha podido establecer
aquellas tempranas observaciones del coito parental. El brote de masculinidad exaltada por su relación con las épocas geológicas conocidas; probablemente aquel ser humano aún no
la pubertad que trae aparejado se consumió en feroz odio y en rebeldía contra el padre. Esta hubiese progresado mucho en el desarrollo del lenguaje. Una pieza importante de esta
relación, llevada al extremo de no vacilar siquiera ante la autodestrucción, provocó también argumentación es la premisa de que el curso evolutivo en ella implícito haya afectado sin
su fracaso en la vida y sus conflictos con el mundo exterior. Así, le era imposible tener excepción a todos los hombres primitivos, o sea, a todos nuestros antepasados.
éxito en su profesión, pues el padre se la había impuesto; tampoco tenía amigos y jamás
entabló buenas relaciones con sus superiores.
Narraremos esta historia en una enorme condensación, como si sólo hubiese
Cuando, aquejado por estos síntomas e inhibiciones y muerto ya el padre, logró sucedido una vez lo que en realidad se extendió a muchos siglos, repitiéndose infinitas
hallar por fin una mujer, se manifestaron en él, como núcleo de su modalidad, rasgos de veces durante este largo período. Así, el macho poderoso habría sido amo y padre de la
carácter que convirtieron su trato en empresa muy difícil para cuantos lo rodeaban. horda entera, ilimitado en su poderío, que ejercía brutalmente. Todas las hembras le
Desarrolló una personalidad absolutamente egoísta, despótica y brutal, que parecía sentir la pertenecían: tanto las mujeres e hijas de su propia horda como quizá también las robadas a
necesidad imperiosa de oprimir y ofender a los demás. Llegó a ser la copia fiel del padre, otras. El destino de los hijos varones era muy duro: si despertaban los celos del padre, eran
de acuerdo con la imagen de éste que había plasmado en su memoria, es decir, reanimó la muertos, castrados o proscritos. Estaban condenados a vivir reunidos en pequeñas
identificación paterna en la cual el niño pequeño se había precipitado años atrás por comunidades y a procurarse mujeres raptándolas, situación en la cual uno u otro quizá
motivos sexuales. En estas manifestaciones reconocemos el retorno de lo reprimido que lograra conquistar una posición análoga a la del padre en la horda primitiva. Por motivos
hemos descrito como parte integrante de los rasgos esenciales de toda neurosis, junto con naturales, el hijo menor, amparado por el amor de su madre, gozaba de una posición
las repercusiones inmediatas del trauma y con el fenómeno de la latencia. privilegiada, pudiendo aprovechar la vejez del padre para suplantarlo después de su muerte.
En las leyendas y en los cuentos creemos reconocer ecos de la proscripción que sufrieron
D los hijos mayores, como de la situación privilegiada que gozaban los menores.
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 47 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 48
sustituto de este a un animal fuerte, que al principio quizá también fuese siempre uno reconstrucción de la historia primitiva, incurriría en grave menosprecio de la riqueza y el
temido. Puede parecernos extraña semejante elección, pero hemos de tener en cuenta que el valor demostrativo del material con que la hemos edificado. Grandes sectores del pasado
abismo creado más tarde por el hombre entre sí mismo y el animal no existía para los que aquí hemos anudado en un todo orgánico han sido históricamente demostrados, como
primitivos, como tampoco existe en nuestros niños, cuyas zoofobias hemos logrado el totemismo y las alianzas varoniles. Otros elementos se han conservado en forma de
interpretar como expresiones del miedo al padre. La relación con el animal totémico retenía réplicas notables. Así, a más de un autor le ha llamado la atención cuán fielmente el rito de
íntegramente la primitiva antítesis (ambivalencia) de los vínculos afectivos con el padre. la comunión cristiana, en el que el creyente ingiere simbólicamente la sangre y la carne de
Por un lado, el totem representaba al antepasado carnal y espíritu tutelar del clan, su dios, repite el sentido y el contenido del antiguo banquete totémico. Numerosos restos de
debiéndosele veneración y respeto, por el otro, se estableció un día festivo en el que se le aquellas olvidadas épocas primitivas subsisten en las leyendas y en los cuentos del acervo
condenaba a sufrir el mismo destino que había sufrido el padre primitivo: era muerto y popular, y, por otra parte, el estudio analítico de la vida psíquica infantil ha suministrado un
devorado en común por todos los hermanos (banquete totémico, según Robertson Smith). material inesperadamente rico que viene a colmar las lagunas de nuestros conocimientos
En realidad, esta magna fiesta era una celebración triunfal de la victoria de los hijos aliados del tan importante vínculo con el padre, basta consignar las zoofobias, el temor, al parecer
contra el padre. tan extraño, de ser devorado por el padre y la enorme intensidad de la angustia de
castración. Nuestro edificio teórico no contiene nada que haya sido arbitrariamente
Mas, ¿dónde interviene en este asunto la religión? En que, según creo, el totemismo, inventado o que carezca de bases sólidas.
con su adoración de un sustituto paterno, con la ambivalencia frente al padre expresada en
el banquete totémico, con la institución de fiestas conmemorativas, de prohibiciones cuya Si se admite nuestra exposición de la prehistoria, considerándola en términos
violación se castiga con la muerte: creo, pues, que tenemos sobrados motivos para generales digna de crédito, será posible discernir elementos de dos clases en las doctrinas y
considerar al totemismo como la primera forma en que se manifiesta la religión en la en los ritos religiosos: por un lado, fijaciones a la prehistoria familiar y restos de ésta; por el
historia humana y para confirmar el hecho de que desde su origen mismo la religión otro, reproducciones de lo pasado, evocaciones de lo olvidado, luego de largos intervalos.
aparece íntimamente vinculada con las formaciones sociales y con las obligaciones Este último elemento, que hasta ahora pasó inadvertido y por ello no fue comprendido, será
morales. Aquí sólo podemos ofrecer una brevísima visión panorámica de las evoluciones ilustrado en esta ocasión a través de, por lo menos, un ejemplo convincente.
ulteriores que siguió la religión; sin duda alguna, estas corren paralelas con los progresos
culturales del género humano y con las transformaciones que sufrió la estructura de las En efecto: es digno de particular atención el hecho de que cualquier elemento
instituciones sociales. retornado del olvido se impone con especial energía, ejerciendo sobre las masas humanas
una influencia incomparablemente poderosa y revelando una irresistible pretensión de
El primer progreso a partir del totemismo es la humanización del ente venerado. En veracidad contra la cual queda inerme toda argumentación lógica, a manera del credo quia
lugar de los animales aparecen dioses humanos cuya descendencia del totem es manifiesta, absurdum. Sólo podrá comprenderse este enigmático carácter comparándolo con el delirio
pues el dios aún es representado con figura animal, o por lo menos con facciones de animal, del psicótico. Hace tiempo hemos advertido que la idea delirante contiene un trozo de
o bien el totem se convierte en compañero inseparable del dios, o bien, por fin, la leyenda verdad olvidada, que ha debido someterse a deformaciones y confusiones en el curso de su
hace que el dios mate precisamente a ese animal, que en realidad no era sino su predecesor. evocación y que la convicción compulsiva inherente al delirio emana de este núcleo de
En un punto difícilmente determinable de esta evolución, quizá aún antes de los dioses verdad y se extiende a los errores que lo envuelven. Semejante contenido de verdad -que
masculinos, aparecen grandes divinidades maternas cuya veneración persiste durante largo bien podemos llamar verdad histórica- también hemos de concedérselo a los artículos de los
tiempo junto a la de aquéllos. Mientras tanto, ha tenido lugar una profunda transformación credos religiosos, que, si bien tienen el carácter de síntomas psicóticos, se han sustraído al
social. El matriarcado ha cedido la plaza al orden patriarcal restaurado. Desde luego, los anatema del aislamiento presentándose como fenómenos colectivos.
nuevos padres jamás alcanzaron la omnipotencia del padre primitivo, pues eran demasiados
y vivían agrupados en sociedades mayores que la horda primitiva; tuvieron que conciliarse Ningún otro sector de la historia de las religiones ha adquirido para nosotros tanta
entre sí y se vieron coartados por preceptos sociales. Probablemente, las divinidades transparencia como la implantación del monoteísmo entre los judíos y su continuación en el
maternas surgieron en la época de limitación del matriarcado, con el fin de indemnizar a las cristianismo, abstracción hecha de la evolución, no menos íntegramente comprensible, que
madres destronadas. Las deidades masculinas aparecen por primera vez como hijos, junto a conduce del animal totémico al dios antropomorfo, provisto de su invariable compañero
las grandes madres, y sólo posteriormente adquieren nítidos rasgos de figuras paternas. animal. (Hasta cada uno de los cuatro evangelistas cristianos tiene aún su animal
Estos dioses masculinos del politeísmo reflejan las condiciones de la época patriarcal: son predilecto.) Admitiendo por el momento que la hegemonía mundial de los faraones fue el
numerosos, se limitan mutuamente y en ocasiones se subordinan a un dios superior. Pero la motivo exterior que permitió la aparición de la idea monoteísta, se advierte al punto que
etapa siguiente nos lleva al tema que aquí nos ocupa: al retorno del dios paterno único, ésta es separada de su terreno original, es injertada a un nuevo pueblo, del cual se apodera
exclusivo y todopoderoso. luego de un prolongado período de latencia, siendo custodiada por él como su tesoro más
preciado y confiriéndole, a su vez, la fuerza necesaria para sobrevivir, al imponerle el
Debemos conceder que este esquema histórico es incompleto y que en muchos orgullo de sentirse el pueblo elegido. Es precisamente la religión del protopadre la que
puntos precisa ser confirmado; pero quien pretendiera declarar fantasía nuestra anima las esperanzas de recompensa, distinción y, por fin, la de dominación del mundo.
47 48
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 49 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 50
Esta última fantasía desiderativa, hace tiempo abandonada por el pueblo judío, aún origen de la concepción del héroe: el que siempre se subleva contra el padre, el que lo mata
sobrevive entre sus enemigos como creencia en la conspiración de los «Sabios de Sión». bajo uno u otro disfraz. He aquí también la verdadera fuente de la «culpa trágica» que el
Más adelante señalaremos de que modo debieron actuar sobre el pueblo judío las héroe asume en el drama y que es tan difícil demostrar de otro modo. Apenas puede
particularidades específicas de la religión monoteísta que tomó de Egipto, plasmando dudarse de que el protagonista y el coro de la tragedia griega representan precisamente a
definitivamente su carácter al hacerle repudiar la magia y la mística, al impulsarle por el este héroe rebelde y a la horda fraterna; tampoco carece de significación la circunstancia de
camino de la espiritualidad y de las sublimaciones. Así, este pueblo, feliz en su convicción que en la Edad Media el teatro renaciera con las representaciones de la Pasión.
de poseer la verdad e imbuido de la conciencia de ser el elegido, llegó a encumbrar todo lo
intelectual y lo ético, tendencias que por fuerza hubieron de ser acentuadas por el destino Ya hemos señalado que la ceremonia cristiana de la santa comunión, en la que el
aciago y por las defraudaciones reales que sufrió. Por el momento, sin embargo, creyente ingiere la carne y la sangre del Redentor, no hace sino reproducir el tema del
perseguiremos su evolución histórica en otra dirección. antiguo banquete totémico, aunque tan sólo en su sentido tierno, de veneración, y no en el
sentido agresivo. Pero la ambivalencia que rige toda la relación con el padre se evidenció
La restauración del protopadre en todos sus derechos históricos significó, sin duda claramente en el producto final de la innovación religiosa, pues aunque estaba destinada a
alguna, un considerable progreso, pero no pudo ser un término final, pues también los propiciar la reconciliación con el padre-dios, concluyó con su destronamiento y su
restantes elementos de la tragedia prehistórica exigían imperiosamente que se les prestara eliminación. El judaísmo había sido una religión del Padre; el cristianismo se convirtió en
reconocimiento. No es fácil colegir qué puede haber puesto en marcha tal proceso. una religión del Hijo. El antiguo Dios-Padre pasó a segundo plano, detrás de Cristo; Cristo,
Parecería que, como precursor del retorno del contenido reprimido, un creciente el Hijo, vino a ocupar su lugar, tal como cada uno de los hijos lo había anhelado en aquellos
sentimiento de culpabilidad se apoderó del pueblo judío, y quizá aun de todo el mundo a la tiempos primitivos. Pablo, el continuador del judaísmo, se convirtió también en su
sazón civilizado, hasta que por fin un hombre de aquel pueblo halló en la reivindicación de destructor. Sin duda, su éxito obedeció, en primer lugar, al hecho de que con la idea de la
cierto agitador político-religioso el pretexto para separar del judaísmo una nueva religión: redención había invocado el humano sentimiento de culpabilidad, pero además se debió a
la cristiana. Pablo, un judío romano oriundo de Tarso, captó aquel sentimiento de que renunció al privilegio del pueblo elegido, como lo demuestra el abandono de su signo
culpabilidad y lo redujo acertadamente a su fuente protohistórica, que llamó «pecado ostentativo, la circuncisión, de manera que la nueva religión pudo alcanzar carácter
original», crimen contra Dios que sólo la muerte podía expiar. Con el pecado original la universal y extenderse a todos los hombres. Aunque en este paso dado por Pablo puede
muerte había entrado en el mundo. En realidad, ese crimen punible de muerte había sido el haber influido su sed de venganza por la repulsa con que los judíos recibieron sus
asesinato del protopadre, divinizado más tarde; pero la doctrina no recordó el parricidio, innovaciones, con él quedaba restablecido, sin embargo, un carácter de la antigua religión
sino que en su lugar fantaseó su expiación, y por ello esta fantasía pudo ser saludada como de Aton, su universalidad, aboliéndose así la limitación que había sufrido al pasar a su
un mensaje de salvación (Evangelio). Un Hijo de Dios se había dejado matar, siendo nuevo portador, el pueblo judío.
inocente, y con ello había asumido la culpa de todos. Era preciso que fuese un Hijo, pues
debía expiarse el asesinato de un Padre. La elaboración de la fantasía redentora En ciertos sentidos, la nueva religión representó una regresión cultural frente a la
probablemente sufriera el influjo de tradiciones originadas en misterios orientales y griegos, anterior, la judía, como suele suceder cuando nuevas masas humanas de nivel cultural
pero lo esencial en ella parecer ser obra del propio Pablo, un hombre de la más pura y cabal inferior irrumpen o son admitidas en culturas más antiguas. La religión cristiana no
disposición religiosa, en cuya alma acechaban las oscuras huellas del pasado, dispuestas a mantuvo el alto grado de espiritualización que había alcanzado el judaísmo. Ya no era
irrumpir hacia las regiones de la conciencia. estrictamente monoteísta, sino que incorporó numerosos ritos simbólicos de los pueblos
circundantes, restableció la gran Diosa Madre y halló plazas, aunque subordinadas, para
La circunstancia de que el Redentor se hubiese sacrificado siendo inocente era una instalar a muchas deidades del politeísmo, con disfraces harto transparentes. Pero, ante
deformación evidentemente tendenciosa, difícil de conciliar con el pensamiento lógico, todo, no cerró la puerta -como lo había hecho la religión de Aton y la mosaica que le
pues, ¿cómo podría alguien, inocente en el homicidio, asumir sobre sí la culpa de los sucedió- a los elementos supersticiosos, mágicos y místicos, que habrían de convertirse en
asesinos mediante el simple expediente de dejarse matar? La realidad histórica, en cambio, graves obstáculos para el desarrollo espiritual de los dos milenios siguientes.
no presentaba semejante contradicción. El «redentor» no podía ser sino el principal
culpable, el caudillo de la horda fraterna que había derrocado al Padre. A mi juicio, no El triunfo del cristianismo fue una nueva victoria de los sacerdotes de Amon sobre
podemos decidir si alguna vez existió semejante incitador y caudillo de los rebeldes; es el dios de Ikhnaton, lograda al cabo de quince siglos y en un ámbito mucho más vasto. Sin
muy posible que así fuera, pero también debemos tener en cuenta que cada uno de los embargo, el cristianismo marca un progreso en la historia de las religiones, es decir, con
miembros de la horda fraterna tuvo ciertamente el deseo de realizar por sí solo el crimen, respecto al retorno de lo reprimido, mientras que desde entonces la religión judía quedó
conquistando así una posición privilegiada y un sucedáneo de la identificación paterna que reducida en cierta manera a la categoría de un fósil.
debía ser abandonada en aras de la comunidad. Caso que no haya existido tal cabecilla, Valdría la pena tratar de comprender por qué la idea monoteísta ejerció semejante
Cristo es el heredero de una fantasía desiderativa jamás realizada; si realmente existió imperio precisamente sobre el pueblo judío y por qué éste se le aferró con tal tenacidad.
aquél, éste es su sucesor y su reencarnación. Pero ya nos encontramos aquí ante una Creo que dicha pregunta tiene respuesta. El destino enfrentó al pueblo judío con la gran
fantasía, ya ante el retorno de una realidad olvidada, lo cierto es que en este hecho reside el hazaña, la criminal hazaña de los tiempos primitivos -el parricidio-, pues le impuso su
49 50
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 51 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 52
repetición en la persona de Moisés, una eminente figura paterna. En otros términos, el los primeros, el más falaz posiblemente sea el reproche de su extranjería, pues en muchos
pueblo judío ofrece un caso de "actuación" -en lugar de recordar-, como sucede tan de los lugares dominados hoy por el antisemitismo, los judíos constituyen la parte más
frecuentemente durante el análisis de los neuróticos. Pero ante la doctrina de Moisés, que antigua de la población o aún se establecieron allí antes que sus actuales habitantes. Tal es
los estimulaba a recordar el crimen, los judíos reaccionaron negando el acto cometido, el caso, por ejemplo, en la ciudad de Colonia, a la que los judíos llegaron con los romanos
deteniéndose en el reconocimiento del gran Padre y cerrándose así el acceso a la fase de la aún antes de ser ocupada por los germanos. Otros fundamentos del odio contra los judíos
cual Pablo había de arrancar más tarde para desarrollar su continuación de la protohistoria. son más sólidos; así, por ejemplo, la circunstancia de que suelen vivir formando minorías
Por otra parte, difícilmente podríase atribuir a mera casualidad el hecho de que la en el seno de otros pueblos, pues el sentimiento de comunidad de las masas precisa para
institución religiosa de Pablo partiese también de la muerte violenta de otro gran hombre. completarse el odio contra una minoría extraña, cuya debilidad numérica incide a oprimirla.
Un hombre, es cierto, al que unos pocos prosélitos de Judea tenían por el Hijo de Dios y el Pero otras dos peculiaridades de los judíos son absolutamente imperdonables. Ante todo, la
anunciado Mesías; un hombre que más tarde asumió una parte de la historia de infancia de que en ciertos sentidos se diferencien de sus «huéspedes», aunque no sean
atribuida a Moisés, pero del cual en realidad apenas tenemos informaciones más certeras fundamentalmente distintos, pues no constituyen una remota raza asiática, como afirman
que las correspondientes al propio Moisés; un hombre del cual ni siquiera sabemos si sus enemigos, sino que en su mayor parte están formados por restos de los pueblos
realmente fue el gran Maestro que describen los Evangelios, o si no fueron más bien las mediterráneos y son herederos de su cultura. Pero, en todo caso, son distintos, a menudo
circunstancias y el hecho mismo de su muerte los que decidieron la importancia que su indefiniblemente distintos, ante todo de los pueblos nórdicos; y aunque parezca extraño, la
persona llegaría a adquirir. Pablo, llamado a ser su apóstol, ni siquiera alcanzó a conocerle intolerancia de las masas se manifiesta más intensamente frente a las pequeñas diferencias
personalmente. que ante las fundamentales. Más grave aún es su segunda cualidad: la de desafiar todas las
opresiones, la de que las más crueles persecuciones no hayan logrado exterminarlos, pues,
De tal modo, pues, la muerte de Moisés a manos de sus judíos -hecho descubierto por el contrario, manifiestan la capacidad de imponerse en toda actividad dirigida a su
por Sellin a través de las huellas que dejó en la tradición, y que, por curioso que parezca, subsistencia, aportando también valiosas contribuciones a la cultura cuando se les permite
también admitió el joven Goethe, sin basarse en prueba alguna- , se convierte así en un el acceso a esta.
elemento imprescindible de nuestra argumentación teórica, en un importante eslabón entre
los sucesos prehistóricos olvidados y su ulterior reaparición bajo la forma de las religiones Los motivos más profundos del odio a los judíos tienen sus raíces en tiempos muy
monoteístas. Es, por cierto, seductora la presunción de que el remordimiento por el remotos, actúan desde el inconsciente de los pueblos y, a no dudarlo, podrán parecer
asesinato de Moisés haya dado impulso a la fantasía desiderativa del Mesías, que había de inverosímiles de primera intención. En efecto, me atrevo a afirmar que aún hoy no se ha
retornar trayendo a su pueblo la redención y el prometido dominio del mundo entero. Si logrado superar la envidia contra el pueblo que osó proclamarse hijo primogénito y
Moisés fue ese primer Mesías, Cristo hubo de ser suplente y sucesor, y en tal caso Pablo predilecto de Dios-Padre, cual si efectivamente se concediera crédito a esta pretensión.
también pudo decir a los pueblos, con cierta justificación histórica: «Ved, el Mesías en Además, entre las costumbres con que se distinguieron los judíos, la circuncisión ha
verdad ha vuelto, pues ante vuestros ojos ha sido asesinado.» En tal caso, también la impresionado desagradable y siniestramente, debido sin duda a que evoca la temida
resurrección de Cristo tiene una parte de verdad histórica, pues él era, en efecto, Moisés castración, tocando con ello una parte del pasado prehistórico que todos olvidarían de buen
resucitado, y tras esto el protopadre de la horda primitiva, que había vuelto en grado. Y, por fin, como motivo más reciente de esta serie cabe tener presente que todos
transfiguración para ocupar, como hijo, el lugar del padre. esos pueblos, hoy destacados enemigos de los judíos, no se convirtieron al cristianismo sino
en épocas relativamente tardías, y muchas veces fueron compelidos a hacerlo por
El pobre pueblo judío, que con su acostumbrada tozudez siguió negando el sangrienta imposición. Podría decirse que todos ellos fueron, en cierto momento, «mal
parricidio, tuvo que expiar amargamente esta actitud en el curso de los tiempos. bautizados»; que bajo un tenue barniz cristiano siguen siendo lo que eran sus antepasados,
Continuamente se le echó en cara: «Vosotros habéis matado a nuestro Dios.» adoradores de un politeísmo bárbaro. No lograron superar todavía su rencor contra la nueva
Correctamente interpretado, este reproche hasta es justo, pues referido a la historia de las religión que les fue impuesta, pero lo han desplazado a la fuente desde la cual les llegó el
religiones reza así: «Vosotros no queréis admitir que habéis asesinado a Dios» (al arquetipo cristianismo. La circunstancia de que los Evangelios narran una historia que sucede entre
de Dios, al protopadre y a todas sus reencarnaciones ulteriores). Pero debería agregarse: judíos y que, en realidad, sólo trata de judíos, ha facilitado, por cierto, semejante
«Claro está que nosotros hicimos otro tanto, pero al menos lo hemos admitido y desde desplazamiento. En el fondo, el odio de estos pueblos contra los judíos es un odio a los
entonces estamos redimidos.» cristianos, y no debe sorprendernos que esta íntima vinculación entre las dos religiones
monoteístas se haya expresado tan claramente en la persecución de ambas por la revolución
Mas no todas las inculpaciones con que el antisemitismo persigue a los nacional-socialista alemana.
descendientes del pueblo judío son acreedoras a análoga justificación. Naturalmente, un
fenómeno tan intenso y persistente como el odio de los pueblos a los judíos debe tener más E
de un fundamento. Podemos adivinar toda una serie de motivos: algunos, manifiestamente
derivados de la realidad, que no exigen interpretación alguna; otros, más profundos, Dificultades
originados en fuentes ocultas, que quisiéramos considerar como motivos específicos. Entre
51 52
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 53 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 54
entre los sacerdotes, hasta que por fin halló expresión escrita, único medio que permitió a
dicho autor establecer su existencia. Pero, en todo caso, sólo pudo ser conocida de pocos,
Quizá hayamos logrado demostrar en lo que antecede la analogía entre los procesos pues no había pasado al dominio popular. ¿Por ventura bastan tales condiciones para
neuróticos y los fenómenos religiosos, señalando así el insospechado origen de los últimos. explicar la repercusión que tuvo esta corriente tradicional? ¿Es posible aceptar que algo
Al llegar a cabo esta transferencia de la psicología individual a la de las masas surgen dos conocido por sólo pocas personas tenga el poder de apoderarse tan tenazmente de las
dificultades de distinta índole e importancia, que ahora merecerán nuestra atención. La masas, apenas llega a conocimiento de éstas? Sería mucho más verosímil que también entre
primera reside en que aquí sólo hemos tratado un caso aislado de la rica fenomenología que la masa ignorante haya existido algo afín, en cierto modo, al conocimiento de aquellos
presentan las religiones, sin arrojar luz alguna sobre los restantes. El autor se ve obligado a pocos, algo que viniese al encuentro de la tradición cuando ésta llegó a manifestarse.
admitir con pesadumbre su incapacidad para ofrecer más que esta sola demostración, pues
su saber científico no alcanza para completar la investigación. Sin embargo, sus limitados Es todavía más difícil llegar a una conclusión en el caso análogo de la prehistoria.
conocimientos aún le permiten agregar, por ejemplo, que la fundación de la religión Al correr los milenios se olvidó, por cierto, que alguna vez existió un protopadre dotado de
mahometana representa, en su concepto, una repetición abreviada de la judía, habiendo las conocidas cualidades, y cuál fue el destino que sufrió; tampoco cabe suponer que de ello
surgido como imitación de ésta. Parecería, en efecto, que el profeta tuvo originalmente el existiera, como en el caso de Moisés, una tradición oral. ¿En qué sentido puede hablarse
propósito de adoptar el judaísmo en pleno. La recuperación del protopadre único y excelso entonces de una tradición? ¿En qué forma puede haberse conservado ésta?
produjo en los árabes una extraordinaria exaltación de su autoestima que los condujo a Para facilitar la comprensión a los lectores que no estén dispuestos o preparados
grandes triunfos materiales, pero que también se agotó en estos. Alá se mostró mucho más para sumirse en intrincadas situaciones psicológicas comenzaré por renunciar el resultado
agradecido para con su pueblo elegido que otrora Jahve frente al suyo. Pero el desarrollo de la investigación siguiente. Helo aquí: Sostengo que en este punto es casi completa la
interno de la nueva religión se detuvo al poco tiempo, quizá porque le faltara la profundidad concordancia entre el individuo y la masa: también en las masas se conserva la impresión
que en el caso de la judía resultó del asesinato de su fundador. Las religiones orientales, del pasado bajo la forma de huellas mnemónicas inconscientes.
aparentemente racionalistas, son esencialmente cultos de antepasados, y por tanto también
ellas se detienen en las primeras etapas de la reconstrucción del pasado. De ser cierto que En lo que al individuo se refiere, creemos concebir los hechos con toda claridad. La
en los actuales pueblos primitivos se encuentra el reconocimiento de un Ser Supremo como huella mnemónica de las vivencias tempranas siempre se conserva en él, pero en un estado
único contenido de su religión, esto sólo podría ser interpretado como una atrofia de la psicológico peculiar. Podría decirse que el individuo jamás deja de conocer los hechos
evolución religiosa, a semejanza de los innumerables casos de neurosis rudimentarias que olvidados, a manera del conocimiento que se tiene de lo reprimido. Al respecto nos hemos
es dable observar en la psicología clínica. Ni en el campo individual ni en el colectivo formado ciertas concepciones fácilmente verificables por el análisis, acerca de cómo algo
logramos comprender por qué se ha detenido la mencionada evolución. Convendrá tener en puede ser olvidado y no obstante, puede aparecer de nuevo al cabo de cierto tiempo. Lo
cuenta la parte que incumbe a los dones individuales de estos pueblos, a la orientación de olvidado no está extinguido, sino sólo «reprimido»; sus huellas mnemónicas subsisten en
sus actividades y a sus circunstancias sociales en general. Por lo demás, una buena regla de plena lozanía, pero están aisladas por «contracatexis». No pueden establecer contacto con
la labor analítica aconseja conformarse con la explicación de lo existente, sin tratar de los demás procesos intelectuales; son inconscientes, inaccesibles a la conciencia. También
explicar lo que aún no ha llegado a producirse. puede suceder que ciertos sectores de lo reprimido escapen al proceso de la represión,
permaneciendo accesibles al recuerdo y penetrando ocasionalmente en la conciencia, pero
aún entonces aparecen en completo aislamiento, como cuerpos extraños inconexos con el
La segunda dificultad de esta aplicación a la psicología de las masas es mucho más resto. Tal cosa es posible, pero no necesaria; la represión también puede ser completa, y es
importante, pues ofrece un nuevo problema de carácter esencial. Plantéase la cuestión de la éste el caso al cual nos ajustaremos en lo que sigue.
forma bajo la cual la tradición activa en la vida de los pueblos, problema que no se da en el
caso del individuo, pues en éste queda resuelto por la existencia en el inconsciente de los Esto, lo reprimido, conserva todo su empuje, su tendencia a irrumpir hacia la
restos mnemónicos del pasado. Volvamos pues, a nuestro ejemplo histórico. Habíamos conciencia, logrando su objetivo bajo tres condiciones: 1) cuando la fuerza de la
explicado el compromiso de Qadesh por la persistencia de una poderosa tradición en el contracatexis es disminuida por procesos patológicos que afectan el resto del aparato
pueblo retornado de Egipto. Este caso no esconde problema alguno. De acuerdo con nuestra psíquico, el denominado yo, o bien por una redistribución de las energías catécticas en este
hipótesis, tal tradición se habría apoyado en el recuerdo consciente de comunicaciones yo, como sucede regularmente al dormir; 2) cuando la dotación instintiva anexa a lo
orales que el pueblo judío de esa época había recibido, a través de sólo dos o tres reprimido experimenta un reforzamiento particular como lo ejemplifican cabalmente los
generaciones, de sus antepasados, que a su vez fueron participantes y testigos presenciales procesos de la pubertad; 3) cuando entre las vivencias actuales aparecen en algún momento
de los sucesos en cuestión. Pero ¿acaso podemos aceptar que haya ocurrido lo mismo en impresiones o sucesos tan semejantes a lo reprimido, que son capaces de reanimarlo; en tal
siglos más recientes: que la tradición siempre se fundó en un conocimiento transmitido en caso, el material reciente es reforzado por la energía latente de lo reprimido, de manera que
forma normal, de generación en generación ? Hoy ya no es posible indicar, como en el caso el material reprimido alcanza su efectuación bajo la capa de lo reciente y con ayuda de éste.
precedente, cuáles fueron las personas que conservaron y transmitieron de boca en boca tal En ninguno de estos tres casos el material que hasta el momento había estado reprimido
noción tradicional. Según Sellin, la tradición del asesinato de Moisés siempre subsistió llega directamente a la conciencia sin sufrir alteraciones; por el contrario siempre es preciso
53 54
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 55 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 56
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 57 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 58
lingüístico. La sustitución simbólica de un objeto por otro -lo mismo ocurre con las pero en el fondo seguramente sucede que no podemos imaginarnos una de esas herencias
acciones- es perfectamente familiar y natural en todos los niños. No es posible determinar sin la otra. Si aceptamos la conservación de tales huellas mnemónicas en nuestra herencia
cómo podrían haberla aprendido, y en muchos casos aun debemos admitir la imposibilidad arcaica, habremos superado el abismo que separa la psicología individual de la colectiva, y
de aprenderla. He aquí un conocimiento primordial que el adulto olvidará más tarde, pues podremos abordar a los pueblos igual que al individuo neurótico. Estamos de acuerdo en
aunque emplee los mismos símbolos en sus sueños, ya no los comprende, a menos que el que para las huellas mnemónicas en la herencia arcaica no disponemos hasta ahora de una
analista se los interprete y aun entonces no se muestra muy dispuesto a aceptar la prueba más rotunda que aquellos remanentes de la labor analítica que exigen ser derivados
traducción. Cuando emplea alguna de las locuciones tan comunes en las cuales se encuentra de la filogenia, pero esta prueba parece lo bastante convincente como para postular tal
cristalizado este simbolismo, debe admitir que su sentido cabal se le ha escapado por estado de cosas. Si no fuese así, no lograríamos avanzar un solo paso más en el camino que
completo. El simbolismo también trasciende las diferencias entre las lenguas; su estudio hemos emprendido, tanto en el psicoanálisis como en la psicología de las masas.
probablemente demostraría que es ubicuo, uno y el mismo en todos los pueblos. Parecería, Incurrimos, pues, en una audacia inevitable.
pues, que aquí nos encontrásemos ante un caso indudable de herencia arcaica, procedente
de la época en que se desarrolló el lenguaje, pero aún podría intentarse una explicación Pero con todo esto aún hacemos algo más: estrechamos el abismo que la soberbia
distinta, afirmando que se trata de relaciones cogitativas entre ideas, establecidas durante el humana abrió en épocas remotas entre el hombre y el animal. Si los denominados instintos
desarrollo histórico del lenguaje y que por fuerza deben ser repetidas cada vez que un de los animales, que en nuevas condiciones de vida les permiten conducirse desde el
individuo desarrolla su propio lenguaje. Nos veríamos entonces ante un caso de herencia de principio como si ésta fuese conocida y familiar desde mucho tiempo atrás, si esta vida
una disposición intelectual similar a la herencia de una disposición instintiva, y nuevamente instintiva de los animales acepta, en principio, una explicación, entonces sólo puede ser la
habríamos perdido un aporte a la aclaración de nuestro problema. de que traen a su nueva existencia individual las experiencias de la especie; es decir, que
conservan en sí los recuerdos de las vivencias de sus antepasados. En el animal humano
Sin embargo, la investigación analítica también ha traído a la luz otras cosas que por sucedería fundamentalmente lo mismo. Su herencia arcaica, aunque de extensión y
su envergadura superan con mucho lo que antecede. Cuando estudiamos las reacciones contenido diferentes, corresponde por completo a los instintos de los animales.
frente a los traumas precoces, muchas veces quedamos sorprendidos al comprobar que
aquéllas no se ajustan a la propia vivencia del sujeto, sino que se apartan de ésta en una Después de estas consideraciones no tengo reparo alguno en expresar que los
forma que concuerda mucho más con el modelo de un suceso filogenético, y que, en hombres siempre han sabido -de aquella manera especial- que tuvieron alguna vez un padre
general, sólo es posible explicar por la influencia de éste. La conducta del niño neurótico primitivo y que le dieron muerte.
frente a sus padres, en los complejos de Edipo y de castración, está colmada de tales Quedan aún dos preguntas por responder. Ante todo, ¿en qué condiciones se
reacciones, que parecen individualmente injustificadas y que sólo filogenéticamente se incorpora semejante recuerdo a la herencia arcaica?; además, ¿en qué circunstancias puede
tornan comprensibles, es decir, por medio de su vinculación con vivencias de generaciones activarse, es decir, irrumpir de su estado inconsciente en el ello, a la conciencia, aunque en
anteriores. Sin duda valdría la pena reunir y publicar el material en que aquí puedo forma alterada y distorsionada? Es fácil formular la respuesta a la primera pregunta: Sucede
fundarme; su valor probatorio me parece lo bastante sólido como para atreverme a dar un eso cuando el hecho fue lo bastante importante, cuando se repitió un número suficiente de
paso más, afirmando que la herencia arcaica del hombre no sólo comprende disposiciones veces, o en ambas circunstancias. Para el caso del parricidio se cumplen las dos
sino también contenidos, huellas mnemónicas de las vivencias de generaciones anteriores. condiciones. En cuanto a la segunda pregunta, cabe observar lo siguiente: Puede intervenir
Con esto hemos ampliado significativamente la extensión y la importancia de la herencia toda una serie de influencias sin ser preciso que todas sean conocidas; además, podemos
arcaica. imaginarnos que la irrupción ocurra espontáneamente, en analogía a lo que sucede en
muchas neurosis; pero seguramente tiene decisiva importancia la evocación de la huella
Pensándolo bien, debemos admitir que hace tiempo desarrollamos nuestra mnemónica olvidada, por una repetición real y reciente del suceso. El asesinato de Moisés
argumentación como si no pudiera ponerse en duda la herencia de huellas mnemónicas de fue una de esas repeticiones; también lo fue, más tarde, el pretendido asesinato jurídico de
las vivencias ancestrales, independientemente de su comunicación directa y de la influencia Cristo, de manera que estos sucesos ocupan el primer plano como agentes causales. Ocurre
que ejerce la educación por el ejemplo. Al referirnos a la subsistencia de una antigua como si la génesis del monoteísmo no hubiera sido posible sin tales acaecimientos. Se nos
tradición en un pueblo o a la formación de un carácter étnico, casi siempre aludimos a ocurre aquí el aforismo del poeta: «Lo que inmortal en el canto ha de vivir, en la vida
semejante tradición heredada, y no a una transmitida por comunicación. O, por lo menos, primero debe sucumbir».
no establecimos diferencias entre ambas ni nos percatamos claramente de la osadía en que
incurrimos con esta omisión. Pero nuestro planteamiento es dificultado por la posición Para concluir, vaya aún cierta observación que involucra un argumento psicológico.
actual de la ciencia biológica, que nada quiere saber de una herencia de cualidades Una tradición que únicamente se basara en la comunicación oral, nunca podría dar lugar al
adquiridas. No obstante, confesamos con toda modestia que, a pesar de tal objeción, nos carácter obsesivo propio de los fenómenos religiosos. Sería escuchada, juzgada y
resulta imposible prescindir de este factor de la evolución biológica. Es verdad que en eventualmente rechazada, como cualquiera otra noticia del exterior, pero jamás alcanzaría
ambos casos no se trata de una misma cosa: allí son cualidades adquiridas, difícilmente el privilegio de liberarse de las restricciones que comporta el pensamiento lógico. Es
captables; aquí, huellas mnemónicas de impresiones exteriores, en cierta manera tangibles; preciso que haya sufrido antes el destino de la represión, el estado de conservación en lo
57 58
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 59 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 60
inconsciente, para que al retornar pueda producir tan potentes efectos, para que logre cuya censura no me es posible escapar. Mas, desgraciadamente, la capacidad creadora de
doblegar a las masas bajo su dominio, como lo comprobamos en la tradición religiosa, un autor no siempre corre pareja con su voluntad: la obra se concluye de la mejor manera
asombrados y sin lograr explicárnoslo por el momento. Por fin, esta reflexión pesa mucho posible, y a menudo se enfrenta con el autor como un lago independiente y aún extraño.
en favor del crédito que nos merece nuestra exposición de los hechos, o por lo menos una
muy similar. (a) El pueblo de Israel
SEGUNDA PARTE
SI reconocemos que un procedimiento como el nuestro -admitir lo que nos parece
SÍNTESIS Y RECAPITULACIÓN útil del material transmitido por la tradición, rechazando lo que no nos sirve, y luego
combinar las distintas partes según su probabilidad psicológica-, que semejante técnica,
pues, no ofrece seguridad alguna de conducirnos a la verdad, entonces nos preguntaremos
NO sería lícito publicar la siguiente parte de este estudio sin prolijas explicaciones y con todo derecho por qué emprendimos, en principio, semejante tarea. Para responder,
excusas, pues no se trata más que de una fiel y muchas veces textual repetición de la aduciremos el resultado alcanzado. Si se atenúa considerablemente la severidad de las
primera parte, podada de algunas investigaciones críticas y aumentada con comentarios exigencias impuestas a una investigación histórico-psicológica, quizá sea posible dilucidar
sobre el problema de cómo se originó el peculiar carácter del pueblo judío. Sé que tal forma problemas que siempre parecieron merecer nuestra atención y que, debido a recientes
de exposición es tan inadecuada como poco artística, y por mí parte no vacilo en condenarla acontecimientos, han vuelto a cautivar la consideración del observador. Como sabemos,
sin reticencias. ¿Por qué entonces incurro en ella? No me es difícil hallar la respuesta entre todos los pueblos que en la antigüedad habitaban la cuenca del Mediterráneo, el judío
correspondiente, pero tampoco me resulta fácil confesarla. Sucede, simplemente, que no fui es casi el único que aún sobrevive, tanto nominalmente como también quizá
capaz de borrar las huellas del origen un tanto insólito que tuvo este trabajo. sustancialmente. Con incomparable capacidad de resistencia ha desafiado las catástrofes y
las persecuciones, desarrolló características peculiares y al mismo tiempo despertó la
En realidad fue escrito dos veces. La primera, hace algunos años, en Viena, cuando cordial antipatía de todos los restantes pueblos. Por cierto que quisiéramos comprender algo
ni siquiera pensaba en la posibilidad de publicarlo. Decidí no seguir adelante, pero la tarea más del origen que tiene esta tenacidad de los judíos y de la relación que su carácter guarda
inconclusa me tortura como un alma en pena, de modo que recurrí al expediente de dar con el destino que sufrieron.
autonomía a dos de sus partes, para publicarlas en nuestra revista Imago: la obertura
psicoanalítica del conjunto (Moisés, egipcio) y la construcción histórica sobre ella edificada Podemos tomar como punto de partida un rasgo característico de los judíos, que
(Si Moisés era egipcio...). El resto, que contenía los elementos realmente ofensivos y domina sus relaciones con los otros pueblos. No cabe duda que los judíos tienen una
peligrosos -la aplicación de mí teoría a la génesis del monoteísmo y mí interpretación de la opinión particularmente exaltada de si mismos, que se consideran más nobles, encumbrados
religión en general-, me propuse dejarlo inédito; según creía, para siempre. Prodújose y superiores a los demás, de quienes también se diferencian por muchas de sus costumbres.
entonces, en marzo de 1938, la inesperada invasión alemana, obligándome a abandonar la Con todo esto, los anima una particular confianza en la vida, como la confiere la posesión
patria, pero liberándome al mismo tiempo de la preocupación de que al publicar mi trabajo secreta de un bien precioso, una especie de optimismo que los piadosos llamarían confianza
podría acarrear la prohibición del psicoanálisis en un país que aún lo toleraba. Apenas en Dios.
llegado a Inglaterra, me sedujo irresistiblemente la tentación de entregar al mundo mis
callados conocimientos, y comencé a revisar la tercera parte del estudio para adaptarla a las Bien conocemos las razones de esta actitud y sabemos cuál es su más arcano tesoro.
dos primeras, ya publicadas. Naturalmente, ello trajo consigo cierta reordenación parcial Los judíos realmente se consideran el pueblo elegido de Dios, creen estar particularmente
del material, pero al efectuarla no conseguí colocar todos los temas en esta segunda próximos a éste, y tal creencia les confiere su orgullo y su confiada seguridad. Según
elaboración. Por otra parte, tampoco pude decidirme a renunciar completamente a las nociones fidedignas, ya se conducían así en las épocas helenísticas, de modo que ya
versiones anteriores, de modo que recurrí al arbitrio de agregar toda una parte de la primera entonces el carácter judío estaba perfectamente plasmado, y los griegos, entre los cuales y
versión, sin modificaciones, a la segunda, con lo que incurrí en el defecto de una extensa junto a quienes vivían, reaccionaron ante la peculiaridad judía de idéntica manera que sus
repetición. «huéspedes» actuales. Podría pensarse que reaccionan tal como si realmente creyeran en el
privilegio que el pueblo de Israel reclama para sí. Si uno es el predilecto declarado del
Podría consolarme, sin embargo, con la reflexión de que los asuntos aquí tratados temido padre, no ha de extrañarse porque atraiga sobre sí los celos fraternos, y las
son tan nuevos y significativos -excluido, desde luego, el grado de exactitud con que los consecuencias que estos pueden tener las muestra exquisitamente la leyenda judía de José y
presento-, que no sería una desgracia si el público hubiera de leer dos veces su idéntica sus hermanos. El curso que siguió la historia humana pareció justificar más tarde la
exposición. Hay cosas que es preciso decir más de una vez y que no pueden ser dichas con pretensión judía, pues cuando Dios resolvió enviar a la humanidad un Mesías y Redentor,
excesiva frecuencia. Mas al detenerse en un tema o al volver sobre el mismo debe lo eligió una vez más de entre el pueblo de los judíos. Los demás pueblos bien podrían
intervenir la libre decisión del lector, y no es lícito obligarse subrepticiamente a ese repaso, haberse dicho entonces que los judíos realmente tenían razón, que eran en efecto el pueblo
presentándolo dos veces lo mismo en un mismo libro. Esto no deja de ser una torpeza a
59 60
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 61 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 62
elegido de Dios; pero, en cambio, sucedió que la redención por Jesucristo sólo les acarreó una sola personalidad, no es preciso que nuestra conciencia nos reproche el haber
una exacerbación del odio contra los judíos, mientras que estos, a su vez, no obtuvieron rechazado con esa conclusión la doctrina de la importancia que poseen aquellos factores
beneficio alguno de esa segunda predilección, pues no reconocieron al Redentor. generales e impersonales. En principio, tienen cabida ambas concepciones; pero no es
menos cierto que en el caso particular de la génesis del monoteísmo no atinamos a señalar
Basándonos en nuestras anteriores consideraciones podemos afirmar ahora que fue ningún otro factor externo fuera del ya mencionado: que dicha evolución está ligada al
el hombre Moisés quien impuso para todos los tiempos a los judíos este rasgo fundamental. establecimiento de relaciones íntimas entre distintas naciones y a la construcción de un gran
Exaltó su autoestima, asegurándoles que eran los elegidos de Dios; les impuso la imperio.
santificación y los comprometió a mantenerse apartados de los demás. No es que los demás
pueblos hubieran carecido de autoestima, pues, igual que ahora, cada nación se consideraba Reservamos, pues, al «gran hombre» un lugar en la cadena, o más bien en la trama
también entonces mejor que todas las demás. Pero gracias a Moisés la autoestima de los de las causaciones. Pero quizá no sea inútil preguntarnos bajo que condiciones conferimos
judíos logró fundarse en la religión, convirtiéndose en una parte de su credo religioso. aquel título honorífico. Quedamos sorprendidos al comprobar que no es tan fácil responder
Merced a las relaciones particularmente íntimas con su Dios, los judíos se hicieron a esta pregunta. Una primera formulación de la respuesta -el gran hombre es quien está
partícipes de su magnificencia. Como sabemos que tras el Dios que eligió a los judíos y los especialmente dotado de las cualidades que más valoramos- es a todas luces y en todo
libertó de Egipto se levanta la persona de Moisés -que realizó precisamente estas obras, sentido desacertada. La belleza física, por ejemplo, o la fuerza muscular, aunque son
aunque, según pretendía, en nombre de Dios-, nos atrevemos a decir: Fue este único cualidades envidiables, no abonan pretensión alguna de «grandeza». Debe tratarse, pues, de
hombre, Moisés, quien creó a los judíos. A él le debe ese pueblo su tenaz poder de cierta calidad espiritual, de dones psíquicos e intelectuales. Mas esta última mención nos
supervivencia, pero también buena parte de la hostilidad que experimentó y que aún sufre. recuerda que nunca calificaríamos de gran hombre a alguien que manifestase extraordinaria
capacidad en determinado terreno, y seguramente no llamaríamos así a un maestro del
(b) El gran hombre ajedrez o a un virtuoso de la música, ni estaríamos tentados de hacerlo con un
extraordinario artista o investigador. Más bien nos inclinamos a decir en tales casos que se
trata de un gran poeta; pintor, matemático o físico, de un precursor en el terreno de tal o
¿Cómo es posible que un hombre ejerza, él solo, tan extraordinaria efectividad, que cual actividad pero vacilamos en conferirle el título de gran hombre. Sí, por ejemplo, no
logre crear un pueblo con individuos y familias indiferentes, que pueda plasmar su carácter titubeamos en proclamar como grandes hombres a Goethe, Leonardo da Vinci y Beethoven,
definitivo y determinar su destino por milenios futuros? ¿Acaso no constituye semejante es porque nos anima algo más que la admiración por sus grandiosas creaciones. Si no
hipótesis una retrogresión a aquella manera de pensar que engendró los mitos demiúrgicos diésemos precisamente con estos ejemplos, quizá llegaríamos a pensar que el calificativo
y la adoración de los héroes, un retroceso a épocas cuya historiografía se agotaba en la «Un gran hombre» está reservado preferentemente para los hombres de acción, es decir,
crónica de las hazañas y los destinos individuales de ciertos personajes, monarcas o para los conquistadores, jefes militares y gobernantes, destinándoselo a reconocer la
conquistadores? Por el contrario, la corriente moderna tiende a reducir los procesos de la grandeza de sus hazañas, el poderío de la influencia que de ellos emana. Pero tampoco esta
historia humana a factores más recónditos, generales e impersonales, a la influencia forzosa conclusión es satisfactoria y puede ser plenamente rebatida por nuestra condenación de
de las circunstancias económicas, a las variantes de las condiciones de alimentación, a los tantos personajes indignos, a quienes, sin embargo, no es posible negar la repercusión que
progresos en el empleo de materiales y herramientas, a migraciones provocadas por el tuvieron sobre sus contemporáneos y descendientes. Tampoco recurriremos al éxito como
crecimiento demográfico y las modificaciones climáticas. En esta causación no se concede atributo distintivo de la grandeza, pensando en la inmensa mayoría de grandes hombres
a los individuos aislados más papel que el de exponentes o representantes de tendencias que, en lugar de alcanzarlo, sucumbieron en la desgracia.
colectivas, cuya manifestación es inevitable y que la alcanzan, como por casualidad, a
través de aquellos personajes. Así, por el momento nos inclinaremos a decidir que no merece la pena buscar una
definición inequívoca del concepto «gran hombre». Este sólo sería un término aplicado sin
He aquí puntos de vista plenamente justificados, pero que nos inducen a señalar una precisión y concedido con cierto arbitrio, para denotar el desarrollo desmesurado de ciertas
significativa discrepancia entre la orientación de nuestro órgano pensante y la organización cualidades humanas es decir, su acepción se acercaría bastante al sentido primitivo y literal
del mundo que ha de ser aprehendido por medio de nuestro pensamiento. Nuestra imperiosa de la palabra «grandeza». Además reflexionaremos que no nos interesa tanto la naturaleza
necesidad de hallar nexos causales se conforma con que cada proceso tenga una causa del gran hombre como la cuestión de los medios que le permiten influir sobre sus
demostrable; pero en la realidad exterior difícilmente sucede tal cosa, pues cada fenómeno semejantes. Pero, en todo caso, procuraremos abreviar en lo posible esta investigación, pues
parece estar más bien sobredeterminado, presentándose como efecto de múltiples causas amenaza apartarnos muy lejos de nuestro objetivo.
convergentes. Intimidado ante la insuperable complejidad del suceder, nuestro
conocimiento opta por un nexo determinado, en contra de otro; establece contradicciones Aceptamos, pues, que el gran hombre influye de doble manera sobre sus
inexistentes, sólo debidas a la arbitraria destrucción de relaciones más amplias. De modo semejantes: merced a su personalidad y por medio de la idea que sustenta. Esta idea bien
que si la investigación de un caso particular nos demuestra la preponderante influencia de puede acentuar un antiguo deseo de las masas, o señalarles una nueva orientación de sus
deseos, o bien cautivarlas aún en otra forma. A veces -y éste seguramente es el caso más
61 62
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 63 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 64
primitivo- actúa sólo la personalidad, y la idea desempeña un papel muy insignificante. En sido impuesta. Pero en el seno del pueblo judío surgieron sin cesar nuevos hombres que
todo caso, la causa de que el gran hombre adquiera, en principio, su importancia, no nos remozaron la tradición moribunda, que renovaron los preceptos y las leyes de Moisés, sin
ofrece la menor dificultad, pues sabemos que la inmensa mayoría de los seres necesitan reposar hasta que quedó restablecida la hegemonía de los perdidos bienes tradicionales.
imperiosamente tener una autoridad a la cual puedan admirar, bajo la que puedan Mediante esfuerzos que no cejaron durante siglos enteros, y por fin mediante dos grandes
someterse, por la que puedan ser dominados y, eventualmente, aun maltratados. La reformas -una anterior y otra posterior al Exilio babilónico-, prodújose la transformación
psicología del individuo nos ha enseñado de dónde procede esta necesidad de las masas. Se del dios popular Jahve en el Dios cuya adoración Moisés había impuesto a los judíos. Y es
trata de la añoranza del padre, que cada uno de nosotros alimenta desde su niñez, del anhelo prueba de una particular aptitud psíquica de la masa que se convirtió en el pueblo judío el
del mismo padre que el héroe de la leyenda se jacta de haber superado. Y ahora advertimos que lograra producir de su seno tantos seres dispuestos a asumir la carga de la religión
quizá que todos los rasgos con que dotamos al gran hombre no son sino rasgos paternos, mosaica, por la recompensa de poder considerarse el pueblo elegido y quizá aún por otros
que la esencia del gran hombre, infructuosamente buscada por nosotros, reside premios de análoga jerarquía.
precisamente en esta similitud. La decisión de sus ideas, la fuerza de su voluntad, el poderío
de sus acciones, forman parte de la imagen del padre, pero sobre todo le corresponden la (c) El progreso en la espiritualidad
autonomía e independencia del gran hombre, su olímpica impavidez, que puede
exacerbarse hasta la falta de todo escrúpulo. Se debe admirarlo, se puede confiar en él, pero
es imposible dejar de temerlo. Habríamos hecho bien dejándonos llevar por el significado
cabal de las palabras, pues ¡quién sino el padre pudo haber sido en la infancia el «hombre Para despertar poderosas repercusiones psíquicas en un pueblo, evidentemente no
grande»! basta asegurarle que es el elegido de Dios, sino que es menester demostrárselo además en
alguna forma, a fin de que crea en ello y extraiga las consecuencias de esta fe. En la
Sin duda fue un tremendo modelo de padre el que en la persona de Moisés religión mosaica, el Éxodo de Egipto vino a servir de prueba semejante; Dios, o Moisés en
condescendió a los pobres siervos judíos para asegurarles que serían sus queridos hijos. No su nombre, no se cansaron de invocar esta prueba de predilección. Se instituyó la fiesta de
menos tremenda impresión debe de haberles causado la idea de un Dios único, eterno y Passah (Pascuas) para mantener vivo el recuerdo de aquel suceso, o más bien se dotó de tal
todopoderoso, que los consideraba dignos, en su miseria, de sellar con ellos un pacto, y que contenido a una festividad ya existente desde hacía tiempo. Con todo, no era sino un
prometía ampararlos siempre que permanecieran fieles a su veneración. Probablemente a recuerdo; el Éxodo pertenecía a un pasado nebuloso, mas en el presente los signos del favor
los judíos no les resultase fácil discernir la imagen del hombre Moisés frente a la de su dios, divino eran exiguos, y el destino del pueblo atestiguaba más bien su caída en desgracia. Los
y con ello no estaban errados, pues Moisés bien puede haber incluido en el carácter de su pueblos primitivos solían derrocar o aún castigar a sus dioses cuando no cumplían sus
dios rasgos de su propia persona, como la iracundia y la inexorabilidad. Y cuando más deberes, concediéndoles triunfos, fortuna y bienestar. En todos los tiempos, los reyes no
tarde llegaron a matar a éste su gran hombre, no hicieron sino repetir un crimen que en han escapado a la suerte de los dioses, manifestándose así su arcaica identidad y su
épocas arcaicas había sido cometido por ley contra el rey divino; un crimen que, como descendencia de una raíz común. Así también los pueblos modernos suelen desterrar a sus
sabemos, se deriva de un modelo más antiguo aún. reyes cuando el esplendor de su poderío es enturbiado por derrotas, con la correspondiente
pérdida de territorios y fortunas. Sin embargo, la razón por la cual el pueblo de Israel
Si, por un lado, la persona del gran hombre adquirió de esta manera dimensiones permaneció siempre tanto más devotamente sumiso a su dios cuanto peor le trataba éste,
divinas, ha llegado, por el otro, el momento de recordar que también el padre fue una vez constituye un problema que por ahora debemos dejar irresuelto.
un hijo. Según lo que hemos expuesto, la gran idea religiosa sustentada por el hombre
Moisés no era, en el fondo, la suya propia, sino que la había tomado de su rey Ikhnaton. Con todo, puede incitarnos a investigar si la religión de Moisés no habría ofrecido al
Éste, cuya grandeza como fundador de una religión está inequívocamente confirmada, pueblo algo más que un aumento de su autoestima por la conciencia de ser el elegido. Es
quizá siguiera a su vez estímulos que le llegaron de regiones asiáticas cercanas o remotas, fácil, por cierto, hallar ese otro factor. La religión también confirió a los judíos una
por intermedio de su madre o por otros conductos. representación divina mucho más grandiosa, o, escuetamente dicho, la representación de un
dios más grandioso. Quien creyera en ese dios, participaría en cierto modo de su grandeza,
No nos es posible perseguir más lejos tal concatenación; pero si estos primeros podría sentirse magnificado. Quizá esto no sea muy evidente para un incrédulo, pero se
eslabones que hemos expuesto son correctos, entonces la idea monoteísta habría vuelto, podrá comprenderlo más fácilmente recordando la sensación de seguridad de que está
cual si fuera un `boomerang', al país de su origen. Es infructuoso querer apreciar los imbuido un ciudadano británico en un país extraño agitado por revueltas, confianza que le
méritos de un individuo en la elaboración de una nueva idea, pues sin duda fueron muchos falta por completo al natural de cualquier pequeña nación del continente. Ello se debe a que
los que contribuyeron a su desarrollo y le aportaron su contribución. Por lo demás, sería a el inglés cuenta con que su Government despachará un buque de guerra si tan sólo le tocan
todas luces injusto pretender interrumpir en Moisés la cadena de su causación, desdeñando un pelo -cosa que los revoltosos tendrán bien presente-, mientras que aquella nación
los méritos de sus sucesores y continuadores, los profetas judíos. La simiente del pequeña ni siquiera posee buques de guerra. De modo que el orgullo por la grandeza del
monoteísmo no había echado raíces en Egipto y lo mismo pudo haber ocurrido en Israel, British Empire también arraiga en la conciencia de la mayor seguridad, de la protección que
después que el pueblo se desembarazó de la religión incómoda y presuntuosa que le había
63 64
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 65 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 66
ofrece a cada uno de sus súbditos. Algo semejante puede suceder con la representación del En algún momento situado entre los dos sucesos que acabamos de mencionar
dios grandioso, y ya que es difícil pretender ayudar a Dios en la administración de este ocurrió un tercero, el más afín al que hemos investigado en la historia de la religión. El
mundo, el orgullo por su magnificencia se confunde con el de ser su predilecto. hombre se sintió urgido a reconocer, en principio, la existencia de poderes «espirituales», es
decir, de fuerzas que no pueden ser captadas con los sentidos, especialmente con el de la
Entre los preceptos de la religión mosaica se cuenta uno cuya importancia es mayor vista, pero que, sin embargo, manifiestan efectos indudables y aún poderosísimos. Si
de lo que a primera vista se sospecharía. Me refiero a la prohibición de representar a Dios podemos confiar en el testimonio del lenguaje, fue el aire en movimiento el que dio la pauta
por una imagen; es decir, a la obligación de venerar a un Dios que no es posible ver. para la espiritualidad, pues el espíritu deriva su nombre del hálito aéreo (animus, spiritus;
Sospechamos que en este punto Moisés superó la severidad de la religión de Aton; con ello hebreo, ruaj=hálito). Con esto también se había descubierto el alma [o mente] como
quizá sólo quisiera ser consecuente, haciendo que su Dios no tuviera nombre ni imagen, principio espiritual del individuo humano. La observación redescubrió el movimiento del
pero también podía tratarse de una nueva precaución contra las intromisiones de la magia. aire en el aliento de la respiración, interrumpida con la muerte (aun hoy se dice que el
En todo caso, esta prohibición tuvo que ejercer, al ser aceptada, un profundo efecto, pues individuo «exhala» su alma). De esta manera se le abrió al hombre el reino de los espíritus,
significaba subordinar la percepción sensorial a una idea decididamente abstracta, un no vacilando en adjudicar a toda la restante naturaleza la misma alma que había descubierto
triunfo de la intelectualidad sobre la sensualidad y, estrictamente considerada, una renuncia en sí. Todo el universo fue animado, y a la ciencia, que llegó mucho más tarde, le costó
a los instintos, con todas sus consecuencias psicológicamente ineludibles. arduo trabajo volver a desanimar una parte del universo, al punto que aun hoy no ha dado
término a esta tarea.
Para poder considerar fidedigno algo que a primera vista no parece convincente, es
preciso traer a colación otros procesos de análogo carácter ocurridos en el desarrollo de la Gracias a la prohibición mosaica, Dios fue elevado a un nivel superior de
cultura humana. El más antiguo de ellos, quizá el más importante, se pierde en las tinieblas espiritualidad, abriéndose el camino para nuevas modificaciones de la idea de Dios, que
de la prehistoria, pero su realidad se nos impone por sus extraordinarias repercusiones. En todavía ocuparán nuestra atención. Pero, por el momento, ha de embargarnos otra
efecto, tanto nuestros niños como los adultos neuróticos y los pueblos primitivos presentan consecuencia de esa prohibición. Todos los progresos semejantes en la intelectualidad
el fenómeno psíquico que denominamos creencia en la «omnipotencia del pensamiento». A tienen por efecto exaltar la autoestima del hombre, lo tornan orgulloso, de manera que se
juicio nuestro, se trata de una supervaloración del influjo que nuestros actos psíquicos -en siente superior a los demás, que aún se encuentran sujetos en los lazos de la sensualidad. Ya
este caso los actos intelectuales- pueden ejercer sobre el mundo exterior, modificándolo. En sabemos que Moisés había transmitido a los judíos la soberbia de ser un pueblo elegido; la
el fondo, toda magia -precursora de nuestra técnica- reposa en esta precondición. También desmaterialización de Dios agregó un nuevo y precioso elemento a este secreto tesoro. Los
cabe incluir aquí toda magia de las palabras, así como la convicción del poderío implícito judíos conservan su inclinación a los intereses intelectuales, y los infortunios políticos que
en el conocimiento o en la pronunciación de un nombre. Aceptamos que la «omnipotencia sufrió su nación les enseñaron a valorar debidamente el único bien que les quedó: su
del pensamiento» expresó el orgullo de la humanidad por el desarrollo del lenguaje, literatura, sus crónicas escritas. Inmediatamente después que Tito destruyó el templo de
facultad que tuvo por consecuencia tan extraordinario estímulo de las actividades Jerusalén, el rabino Johanan ben Saccai solicitó el permiso de abrir en Jabneh la primera
intelectuales. Abriósele al hombre el nuevo reino de la intelectualidad, en el cual lograron escuela para el estudio de la Torah. Desde entonces, el pueblo disgregado se mantuvo unido
preeminencia las ideas, los recuerdos y los procesos del raciocinio, en oposición a las gracias a la Sagrada Escritura y a los esfuerzos espirituales que ésta suscitó.
actividades psíquicas inferiores cuyo contenido son las percepciones inmediatas de los
órganos sensoriales. Esta fue, sin duda, una de las etapas más importantes en el camino Todo esto es generalmente conocido y aceptado; sólo quise agregar que esta
hacia la humanización hombre. evolución característica de la esencia judía fue iniciada por la prohibición mosaica de
adorar a Dios en una imagen visible.
Otro proceso de épocas posteriores se nos presenta en forma mucho más tangible. Naturalmente, el privilegio que durante unos dos mil años gozaron los anhelos
Bajo la influencia de condiciones exteriores que no necesitamos perseguir aquí -y que en espirituales en la vida del pueblo judío no dejó de tener consecuencias: contribuyó a
parte tampoco son suficientemente conocidas- sucedió que el orden matriarcal de la restringir la brutalidad y la propensión a la violencia que suelen aparecer cuando el
sociedad fue sustituido por el patriarcal, con lo que naturalmente sobrevino la subversión de despliegue de la fuerza muscular se convierte en ideal del pueblo. A los judíos les quedó
las condiciones jurídicas imperantes hasta entonces. Aún creemos percibir el eco de esta negada la armonía entre el desarrollo de las actividades espirituales y el de las corporales
revolución en la Orestiada, de Esquilo. Pero esta reversión de la madre hacia el padre que alcanzó el pueblo griego; pero, colocados ante la disyuntiva, optaron al menos por lo
también implica un triunfo de la intelectualidad sobre la sensualidad, es decir, un progreso más valioso.
cultural, pues la maternidad es demostrada por el testimonio de los sentidos, mientras que la
paternidad sólo es un supuesto construido sobre una premisa y una deducción. Al (d) La renuncia instintual
sobreponer así el proceso del pensamiento a la percepción sensorial, la humanidad dio un
paso que había de estar preñado de consecuencias.
65 66
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 67 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 68
No es muy evidente ni fácil de comprender por qué un progreso en la espiritualidad, progresar en la espiritualidad? Según parece, nos sirve muy poco pues las condiciones son
una subordinación de la sensualidad, habría de elevar la autoestima de una persona o de un harto distintas: en el segundo caso no se trata de una renuncia a los instintos ni existe una
pueblo. Tal consecuencia parece fundarse en la preexistencia de determinado criterio persona o instancia en aras de cuyo amor se hace un sacrificio. Mas esta última reserva no
estimativo y en la de otra persona o instancia que lo aplique. Para aclarar el problema es muy sólida, pues podemos decir que el gran hombre sería, precisamente, la autoridad por
recurriremos a un caso análogo de la psicología del individuo, que hemos llegado a amor a la cual se realiza esa hazaña, y ya que el propio efecto que ejerce este gran hombre
comprender. reposa en su semejanza con el padre, no hemos de extrañarnos si en la psicología de las
Si en un ser humano el ello sustenta una exigencia instintiva de naturaleza erótica o masas le corresponde desempeñar el papel del superyo. Esto también regiría, pues para el
agresiva, lo más simple y natural es que el yo, que dispone de los aparatos del pensamiento hombre Moisés en su relación con el pueblo judío. Pero en el otro punto -la renuncia a los
y neuromuscular, la satisfaga mediante una acción. Esta satisfacción del instinto es instintos- no logramos establecer una analogía aceptable. El progreso en la espiritualidad
percibida placenteramente por el ego tal como la insatisfacción instintual se habría consiste en preferir los procesos intelectuales llamados superiores, o sea, los recuerdos,
convertido, sin duda, en fuente de displacer. Pero puede suceder el caso de que el yo se reflexiones, juicios, a los datos de la percepción sensorial directa; consiste, por ejemplo, en
abstenga de la satisfacción instintiva en consideración a obstáculos exteriores cuando decidir que la paternidad es más importante que la maternidad, pese a no ser demostrable,
reconoce que la acción correspondiente desencadenaría un grave peligro para su integridad. como ésta última, por el testimonio de los sentidos. De acuerdo con ello, el niño deberá
De ningún modo es placentero este desistimiento de la satisfacción, esta renuncia instintual llevar el nombre del padre y heredar sus bienes. También corresponde a ese progreso el que
por obstáculos exteriores, o, como decimos nosotros, por obediencia al principio de la se llegue a decir: «Nuestro Dios es el más grande y poderoso, a pesar de ser invisible como
realidad. La renuncia instintiva tendría por consecuencia una permanente tensión el viento y el alma.» El rechazo de una exigencia instintiva sexual o agresiva parece ser
displacentera si no se lograra reducir la propia fuerza de los instintos mediante algo muy distinto de todo esto. Además, en muchos progresos de la espiritualidad, como,
desplazamientos de energía. Pero la renuncia al instinto también puede ser impuesta por por ejemplo, en el triunfo del patriarcado, no es posible hallar una autoridad que constituya
otros motivos, que calificamos justificadamente de internos. Sucede que en el curso de la el patrón de lo que ha de considerarse más elevado. En este caso, el padre no puede haber
evolución individual, una parte de las potencias inhibidoras del mundo exterior es desempeñado tal función, pues era quien debía ser elevado por ese progreso a la categoría
internalizada, formándose en el yo una instancia que se enfrenta con el resto y que adopta de autoridad. Nos encontramos, pues, ante el fenómeno de que en la evolución humana la
una actitud observadora, crítica y prohibitiva. A esta nueva instancia la llamamos superyo. sensualidad es dominada gradualmente por la espiritualidad y que el hombre se siente
Desde ese momento, antes de poner en práctica la satisfacción instintiva exigida por el ello, orgulloso y superior en cada uno de estos progresos. Pero no atinamos a decir por qué ello
el yo no sólo debe tomar en consideración los peligros del mundo exterior, sino también el habría de ser así y no de otro modo. Más tarde aun ocurre que la espiritualidad misma es
veto del superyo de manera que hallará aún más motivos para abstenerse de aquella dominada por el curiosísimo fenómeno emocional de la fe, llegándose de tal modo al
satisfacción. Pero mientras la renuncia instintual por causas exteriores sólo es displacentera famoso credo quia absurdum. ¡Y también quienes esto alcanzan lo consideran como
la renuncia por causas interiores, por obediencia al superyo, tiene un nuevo efecto supremo objetivo! Lo común a todas estas situaciones psicológicas quizá sea algo muy
económico. Además del inevitable displacer, proporciona al yo un beneficio placentero, una distinto. Quizá el hombre simplemente proclame como supremo lo que es más difícil de
satisfacción sustitutivo por así decirlo. El yo se siente exaltado, está orgulloso de la lograr, y su orgullo no sería entonces sino el narcisismo exaltado por la conciencia de haber
renuncia instintual como de una hazaña valiosa. Creemos comprender el mecanismo de este superado una dificultad.
beneficio placentero. El superyo es el sucesor y representante de los padres (y de los
educadores), que dirigieron las actividades del individuo durante el primer período de su He aquí disquisiciones por cierto poco fructíferas y aptas para hacernos pensar que
vida; continúa, casi sin modificarlas, las funciones de esos personajes. Mantiene al yo en no guardan relación alguna con nuestra investigación de los factores que determinaron el
continua supeditación y ejerce sobre él una presión constante. Igual que en la infancia, el yo carácter del pueblo judío. Esto no dejaría de ser una ventaja para nosotros; pero una
se cuida de conservar el amor de su amo, estima su aprobación como un alivio y halago, y circunstancia que nos ha de ocupar más adelante traduce cierto vínculo con nuestro
sus reproches como remordimientos. Cuando el yo ofrece al superyo el sacrificio de una problema. La religión que comenzó con la prohibición de formarse una imagen de Dios
renuncia instintual, espera que éste lo ame más en recompensa; la conciencia de merecer evoluciona cada vez más en el curso de los siglos, hasta convertirse en una religión de la
ese amor la percibe como orgullo. También en la época en que aún no había sido renuncia instintual. No es que exija la abstinencia sexual; se conforma con una limitación
internalizada la autoridad bajo la forma del superyo, la amenaza de perder el amor y la sensible de la libertad sexual. Sin embargo, Dios es apartado completamente de la
exigencia de los instintos pueden haber planteado idéntico conflicto, experimentando el sexualidad y exaltado a un ideal de perfección ética; pero la ética equivale a la limitación
niño un sentimiento de seguridad y satisfacción cuando lograba renunciar al instinto por instintual. Los profetas no se cansan de proclamar que Dios sólo exige de su pueblo una
amor a los padres. Pero sólo una vez que la autoridad misma se hubo convertido en parte vida justa y virtuosa, es decir, la renuncia a todas las satisfacciones instintivas, que aun hoy
integrante del yo, esta agradable sensación pudo adquirir el peculiar carácter narcisista del son condenadas como pecaminosas por nuestra moral. Hasta el precepto de creer en Dios
orgullo. parece retroceder tras la severidad de estas exigencias éticas. Por consiguiente, la renuncia
instintual desempeña sin duda un papel predominante en la religión, aunque la renuncia
¿De qué nos sirve el haber explicado así la satisfacción producida por la renuncia instintual no se manifieste en ella desde un principio.
instintual, si lo que queremos comprender es el proceso de la autoestima exaltada al
67 68
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 69 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 70
Ha llegado el momento de formular una reserva destinada a salvar un error de práctica sagrada, entre las familias dominantes de los antiguos egipcios y de otros pueblos.
interpretación. Aunque parezca que la renuncia instintual y la ética sobre ella basada no Se sobreentendía que el faraón debía tomar a su hermana como primera y preferida mujer, y
forman parte del contenido esencial de la religión, genéticamente, sin embargo. se hallan los sucesores de los faraones, los Ptolomeos griegos, no vacilaron en ajustarse a ese
vinculados a ésta de la más íntima manera. El totemismo, primera forma de religión que ejemplo. Hasta aquí se nos impone mas bien la idea de que el incesto -realizado en ese caso
conocemos, contiene como piezas indispensables de su sistema una serie de preceptos y entre hermano y hermana- era un privilegio vedado al común de los mortales y reservado a
prohibiciones que, naturalmente, no son sino otras tantas renuncias instintuales: la los monarcas, representantes de los dioses, como, por otra parte, tampoco al mundo de la
adoración del totem, que incluye la prohibición de dañarlo o de matarlo; la exogamia, es mitología griega o germana le repugnaba en modo alguno aceptar tales relaciones
decir, la renuncia a la madre y a las hermanas de la horda, apasionadamente deseadas; la incestuosas. Puede suponerse que el meticuloso aferramiento a la igualdad de alcurnia en
igualdad de derechos establecida para todos los miembros de la horda fraterna, o sea, la las alianzas concertadas entre nuestra alta aristocracia es un residuo de ese antiguo
restricción del impulso a resolver violentamente la mutua rivalidad. En estos preceptos privilegio, y podemos comprobar que debido a los matrimonios consanguíneos repetidos en
hemos de ver los primeros orígenes de un orden ético y social. No dejamos de advertir que tantas generaciones entre las más altas capas sociales, Europa es regida hoy por miembros
aquí se manifiestan dos distintas motivaciones. Las dos primeras prohibiciones se ajustan al de sólo dos familias.
espíritu del padre eliminado, perpetúan en cierto modo su voluntad; el tercer precepto, en
cambio, el de iguales derechos para los hermanos aliados, prescinde de la voluntad paterna Al señalar el incesto entre dioses, monarcas y héroes también contribuimos a rebatir
y sólo se justifica por la necesidad de mantener el nuevo orden establecido una vez otra argumentación tendiente a explicar biológicamente el horror ante el incesto,
eliminado el padre, pues sin aquél se habría hecho irremediable la recaída en el estado reduciéndolo a una nebulosa noción instintiva acerca del perjuicio de la consanguinidad.
anterior. Aquí se apartan los preceptos sociales de los otros, directamente derivados de un Pero ni siquiera se ha establecido que la consanguinidad involucre un peligro de daño
sentido religioso, como bien puede afirmarse. genésico, y mucho menos aún que los primitivos lo hubiesen reconocido, defendiéndose
contra él. La incertidumbre, al establecer los grados de parentesco permitidos y prohibidos,
Los elementos esenciales de este proceso se repiten en la evolución abreviada del tampoco habla en favor de un pretendido «sentimiento natural» como base del horror al
individuo humano. También aquí es la autoridad parental, especialmente la del incesto.
todopoderoso padre con su amenazante poder punitivo, la que induce al niño a las renuncias
instintuales, la que establece qué le está permitido y qué vedado. Lo que en el niño se llama Nuestra reconstrucción de la prehistoria nos impone, en cambio, otra explicación. El
«bueno» o «malo» se llamará más tarde, una vez que la sociedad y el superyo hayan precepto de la exogamia, cuya expresión negativa es el horror al incesto, respondía a la
ocupado el lugar de los padres, el bien o el mal, virtud o pecado; pero no por ello habrá voluntad del padre y la perpetuaba una vez eliminado éste. De ahí la potencia de su acento
dejado de ser lo que antes era: renuncia a los instintos bajo la presión de la autoridad que afectivo y la imposibilidad de fundamentarlo racionalmente, es decir, su carácter sagrado.
sustituye al padre y que lo continúa. Confiamos en que la investigación de todos los casos restantes de prohibición sagrada nos
habrán de llevar al mismo resultado que alcanzamos en el caso del horror al incesto: que lo
Nuestra comprensión se verá profundizada aún más si emprendemos el estudio del sagrado no es, originalmente, sino la perpetuada voluntad del protopadre. Con ello quedaría
extraño concepto de la santidad. ¿Qué es, en suma, lo que nos parece «sagrado», en aclarada también la hasta ahora inexplicable ambivalencia de los términos que expresan la
contraste con otras cosas que también valoramos muy alto, reconociendo su importancia y noción de lo sacro. Trátase de la misma ambivalencia que domina, en general, la relación
significación ? Por un lado, es innegable la vinculación de lo sacro con lo religioso, que es con el padre. Sacer no sólo significa «sagrado», «santificado», sino también algo que sólo
acentuada al punto de tornarla obvia: todo lo religioso es sagrado; aquello es, por así atinamos a traducir por «abyecto», «execrable» (auri sacra fames). Mas la voluntad paterna
decirlo, el núcleo de la santidad. Por otro lado, nuestro juicio se confunde ante los no sólo era algo que no se debía tocar, algo acreedor a todos los honores, sino también algo
numerosos intentos de adjudicar el carácter de santidad a tantas otras cosas, personas, que sobrecogía de horror, pues exigía una dolorosa renuncia instintual. Si recordamos una
instituciones y actos que poco tienen que ver con la religión. Pero estos esfuerzos sirven a vez más que Moisés «santificó» a su pueblo imponiéndole la costumbre de la circuncisión,
tendencias bien visibles. Partamos del carácter prohibitivo, tan firmemente ligado a lo comprenderemos ahora el sentido profundo de aquella palabra, pues la circuncisión es el
sagrado. Lo sacro es, a todas luces, algo que no debe ser tocado. Las prohibiciones sagradas sustituto simbólico de la castración que el protopadre, en el apogeo de su poder, había
tienen un acento afectivo muy fuerte; pero en realidad carecen de fundamento racional, impuesto otrora a los hijos, y quien aceptara este símbolo mostraba con ello estar dispuesto
pues ¿por qué habría de ser, por ejemplo, un crimen tan particularmente grave el cometer a doblegarse ante la voluntad del padre, aunque éste le exigiera el más doloroso de los
incesto con la hija o la hermana, un acto tanto más condenable que cualquier otra relación sacrificios.
sexual? Si preguntamos por la razón, seguramente se nos dirá que todos nuestros
sentimientos se resisten contra eso; pero con ello sólo se expresa que se considera natural y Volviendo al terreno de la ética, podemos decir, en conclusión, lo siguiente: parte de
evidente la prohibición, que no se atina a fundamentarla. sus preceptos se justifican racionalmente por la necesidad de limitar los derechos de la
comunidad frente a los del individuo, los del individuo frente a los de la comunidad y los
Es harto fácil demostrar la falacia de semejante explicación. Lo que ofende de los individuos entre sí. Pero cuanto nos parece grandioso, enigmático y místicamente
pretendidamente nuestros más puros sentimientos era una costumbre real, casi diríamos una
69 70
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 71 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 72
obvio en la ética debe tal carácter a su vínculo con la religión, a su origen de la voluntad del En determinado punto de las disquisiciones anteriores se nos abre el acceso a estos
padre. motivos recónditos. La religión de Moisés no ejerció su efecto en forma inmediata, sino de
una manera extrañamente indirecta. Con ello no queremos decir que no haya actuado
(e) La verdad de la religión inmediatamente, que necesitase largas épocas, siglos aún, para desplegar toda su
repercusión, pues esto se sobreentiende, ya que se trata de plasmar un carácter étnico.
Nuestra salvedad se refiere, por el contrario, a un hecho que hemos tomado de la historia de
la religión judía o, si se quiere, que hemos incluido en ella. Dijimos que el pueblo judío
¡Cuán envidiable nos parece a nosotros, pobres de fe, el investigador convencido de rechazó luego de cierto tiempo la religión mosaica, sin que logremos establecer si la repulsa
que existe un Ser Supremo! Para este magno espíritu el mundo no ofrece problemas, pues él fue completa o si se conservaron algunos de sus preceptos. Al aceptar que durante el largo
mismo es quien ha creado todo lo que contiene. ¡Cuán amplias, agotadoras y definitivas son período de la conquista de Canaán y de la lucha con los pueblos que allí habitaban, la
las doctrinas de los creyentes, comparadas con las penosas, mezquinas y fragmentarias religión de Jahve no discrepaba esencialmente de la adoración de los otros Baalim, nos
tentativas de explicación que constituyen nuestro máximo rendimiento! El espíritu divino, encontramos en pleno terreno histórico, pese a todos los esfuerzos tendenciosos ulteriores
que por sí mismo es el ideal de perfección ética, inculcó a los hombres el conocimiento de para ocultar esta vergonzosa circunstancia. Pero la religión de Moisés no pereció sin dejar
este ideal y al mismo tiempo el anhelo de identificarse con él. Los hombres perciben en rastros, sino que se conservó de ella una especie de recuerdo, oscuro y deformado, quizá
forma inmediata qué es más noble y elevado, qué es más bajo y deleznable. Sus apoyado, entre algunos miembros de la casta sacerdotal, por antiguas crónicas escritas. Y
sentimientos se ajustan a la respectiva distancia que los separa de su ideal. Experimentan fue esta tradición de un pasado grandioso la que siguió actuando desde el fondo, la que
gran satisfacción cuando se le aproximan, cual si se encontrasen en perihelio, y sufren adquirió cada vez mayor dominio sobre los espíritus y la que por fin logró convertir al dios
doloroso displacer cuando, en afelio, se han alejado de él. Todo esto sería así de simple e Jahve en el Dios de Moisés, despertando a nueva vida la religión mosaica, instituida largos
inconmovible; pero no podemos menos de lamentar si ciertas experiencias de la vida y siglos atrás y luego abandonada.
observaciones del mundo nos impiden aceptar la existencia de semejante Ser Supremo.
Cual si el mundo no ofreciera ya bastantes enigmas, se nos impone así la nueva tarea de En un capítulo anterior de este trabajo hemos considerado la hipótesis que sería
comprender cómo pudieron adquirir esos hombres la creencia en el Ser Divino y de dónde preciso aceptar para que se nos tornase comprensible semejante efecto de la tradición.
ha tomado esa fe su enorme poderío, que triunfa sobre «la Razón y la Ciencia»
(f) El retorno de lo reprimido
Volvamos al problema más modesto que nos viene ocupando. Tratábamos de
explicar de dónde procede el enigmático carácter del pueblo judío, que quizá también haya
permitido su subsistencia hasta nuestros días. Comprobamos que el hombre Moisés plasmó Ahora bien: entre los fenómenos de la vida psíquica que nos ha revelado la
ese carácter al dar a los judíos una religión que exaltó su autoestima en grado tal que los investigación analítica hay muchos semejantes al que acabamos de exponer. Parte de ellos
hizo creerse superiores a todos los restantes pueblos. Luego subsistieron manteniéndose son calificados de patológicos, y otros corresponden a los múltiples matices de la
apartados de los demás, y poco importaron en ello los mestizajes, pues lo que perpetuaba su normalidad. Pero esta diferenciación no tiene primordial importancia, pues los límites entre
cohesión era un factor ideal: el poseer en común ciertos valores intelectuales y ambos territorios no han sido trazados con nitidez, los mecanismos son ampliamente
emocionales. La religión mosaica tuvo tales efectos porque: 1) permitió al pueblo participar idénticos en ambos y, por otra parte, es mucho más importante establecer si los trastornos
de la grandeza que ostentaba su nueva representación de Dios; 2) afirmó que este pueblo correspondientes se llevan a cabo en el propio yo o si se enfrentan a éste cual si fueran
sería el elegido de ese Dios excelso, quien lo habría destinado a recibir las pruebas de su extraños, caso en el que se los denomina síntomas. Del cuantioso material destaco, ante
particular favor; 3) impuso al pueblo un progreso en la espiritualidad que, harto importante todo, los ejemplos que se refieren al desarrollo del carácter.
de por sí, le abrió además el camino hacia la valoración del trabajo intelectual y a nuevas
renuncias instintuales. Una joven adolescente se ha colocado en la más decidida contradicción con su
madre, expresando todas las cualidades que a ésta le faltan y evitando cuanto podría
He aquí el resultado alcanzado, que -no podemos dejar de admitirlo- nos decepciona recordarle a la madre. Podemos agregar que en años muy tempranos estableció, como toda
en cierto modo, aunque no quisiéramos retirar ninguno de sus puntos. Pero las niña, una identificación con la madre, y que ahora se rebela enérgicamente contra ésta. Pero
motivaciones no corresponden, por así decirlo, a las consecuencias; el hecho que cuando esta niña llega a casarse y se convierte, a su vez, en esposa y madre, no nos
intentamos explicar parece ser de magnitud distinta a cuanto adujimos para explicarlo. asombraremos al comprobar que comienza a parecerse cada vez más a su mal querida
¿Acaso sería posible que nuestras investigaciones precedentes no hubiesen revelado toda la progenitora, hasta que por fin se restablece inconfundiblemente la superada identificación
motivación, sino tan sólo una capa en cierta manera superficial, y que tras ésta aún se oculte materna. Lo mismo sucede también en los varones, y aun el gran Goethe, que en su época
otro factor muy importante? Teniendo en cuenta la extraordinaria complicación de todas las genial seguramente menospreció al rígido y pedantesco padre, desarrolló en su vejez rasgos
motivaciones que presentan la vida y la Historia, bien podemos aceptarlo así. correspondientes al carácter de éste. Tal evolución puede ser aún más notable cuando la
71 72
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 73 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 74
contradicción entre ambas personas ha sido muy aguda. Un joven que haya sufrido el represión. El impulso instintivo es inhibido de alguna manera y su motivación es olvidada,
destino de criarse junto a un padre indigno podrá convertirse al principio, por oposición, en junto con las percepciones y representaciones que le corresponden. Pero con ello no ha
un hombre activo, formal y honorable. Mas en la cumbre de la vida su carácter cambiará de concluido el proceso, pues el instinto ha conservado su potencia, o bien la vuelve a
pronto, y desde entonces se conducirá como si hubiera tomado por modelo a ese mismo concentrar, o bien vuelve a animarse bajo una nueva motivación. En tal caso renueva su
padre. Para no perder el conexo con nuestro tema debemos tener presente que al comienzo pretensión y, quedándosele bloqueado el camino hacia la satisfacción normal por lo que
de semejante desarrollo siempre se encuentra una precoz identificación infantil con el podríamos llamar la «cicatriz de la represión», se abre una nueva vía en otro punto más
padre, que más tarde será rechazada, aun sobrecompensada, para imponerse de nuevo en débil, alcanzando una denominada satisfacción Sustitutiva, que a su vez se manifiesta,
definitiva. como síntoma, sin contar con el beneplácito, pero tampoco con la comprensión del yo.
Todos los fenómenos de la formación de síntomas pueden ser descritos muy
Desde hace tiempo ha pasado al conocimiento general el hecho de que las vivencias justificadamente como «retornos de lo reprimido». Pero su carácter distintivo reside en la
de los primeros cinco años de la infancia ejercen una influencia determinante sobre la vida, profunda deformación que sufre lo retornado en comparación con su contenido original.
a la que nada de lo que sucede ulteriormente puede oponerse. Muchas cosas interesantes se Quizá se opine que con este último grupo de hechos nos hemos alejado demasiado de la
podrían decir sobre la forma en que estas impresiones tempranas se imponen frente a todas analogía con la tradición; pero no nos arrepentiremos de que tal digresión nos haya
las influencias de los períodos más maduros de la vida; pero tales consideraciones no acercado a los problemas de la renuncia instintual.
tendrían injerencia en nuestro tema. En cambio, quizá sea algo menos conocida la
circunstancia de que la influencia más poderosa, de tipo compulsivo, procede de aquellas (g) La verdad histórica
impresiones que afectan al niño en una época en que aún no podemos aceptar que su
aparato psíquico tenga plena capacidad receptiva. Este hecho no admite la menor duda,
pero es tan extraño que habremos de facilitarnos su comprensión comparándolo con una
placa fotográfica, que puede ser revelada y convertida en imagen al cabo de un intervalo Hemos emprendido todas estas excursiones psicológicas, a fin de comprender mejor
arbitrario. Con todo, advertimos complacidos que un poeta dotado de una gran fantasía ya el hecho de que la religión de Moisés sólo llegara a ejercer su influencia sobre el pueblo
anticipó, con la osadía permitida a los literatos, este descubrimiento nuestro, que nos judío una vez que se hubo convertido en una tradición. Con todo quizá no hayamos
ocasiona tal incomodidad. E. T. A. Hoffmann solía atribuir la riqueza de imágenes que se le alcanzado así más que una mera probabilidad. Aceptemos, no obstante, que hubiésemos
ofrecían en sus creaciones a la rápida sucesión de figuras e impresiones percibidas durante establecido una demostración rotunda, aun así, subsistiría la impresión de que sólo
un viaje de varias semanas en diligencia que realizára cuando aún era lactante. No es cumplimos el aspecto cualitativo, pero no el cuantitativo del problema. Todo lo que está
preciso, salvo en sueños, que los niños recuerden jamás cuanto vivenciaron, sin relacionado con el origen de una religión -y seguramente también con el de la judía- posee
comprenderlo, a la edad de dos años. Sólo pueden llegar a conocerlo mediante un algo grandioso que no ha sido captado por nuestras precedentes explicaciones. Tendría que
tratamiento psicoanalítico; pero, en todo caso, esos recuerdos invaden alguna vez su vida en intervenir aún otro factor que tuviese pocas analogías y ningún símil; algo único y de la
una época posterior bajo la forma de impulsos obsesivos que dirigen sus actos, que les misma magnitud que su producto, que la propia religión.
imponen simpatías y antipatías, que deciden muchas veces su elección amorosa, tan
frecuentemente inexplicable por el raciocinio. No podemos dejar de reconocer los dos Tratemos de abordar el asunto desde el lado opuesto. Comprendemos que el hombre
puntos en que estos hechos tocan nuestro problema. Primero, en lo remoto del tiempo, que primitivo necesite un dios como creador del universo, como cabeza de la tribu y como
aquí reconocemos como factor realmente decisivo; segundo, en el particular carácter del tutelar personal. Este dios es situado allende los padres muertos, de quienes la tradición
recuerdo de esas vivencias infantiles, que cabe calificar de «inconsciente». Suponemos que todavía tiene algo que decir. El hombre de épocas más recientes, el de nuestros días, se
éste último es análogo al estado que desearíamos atribuir a la tradición conservada en la conduce de idéntica manera. También él aún como adulto, sigue siendo infantil y
vida psíquica de un pueblo, aunque, desde luego, no fue fácil introducir la noción de lo necesitado de protección; considera imposible prescindir del apoyo prestado por su dios.
inconsciente en la psicología de las masas. Todo esto es incontestable pero no es tan fácil comprender por qué sólo ha de existir un
dios único, por qué el progreso del henoteísmo al monoteísmo tiene precisamente tan
Los mecanismos que llevan a la formación de las neurosis ofrecen constantes inmensa importancia. Como ya hemos explicado, el creyente participa sin duda en la
analogías para los fenómenos que investigamos. También aquí las vivencias decisivas grandeza de su dios, y cuanto más grandioso sea éste, tanto más segura será la protección
corresponden a épocas tempranas de la infancia; pero en este caso el acento no cae en el que pueda dispensarle. Pero el poderío de un dios no presupone necesariamente su
tiempo, sino en el proceso que se opone a la vivencia, es decir, en la reacción contra la singularidad. Muchos pueblos sólo lograron magnificar a su dios supremo, haciéndole
misma. En términos esquemáticos es dable afirmar lo siguiente: por efecto de cierta dominar a otras divinidades subordinadas, y no consideraban que su grandeza fuese
vivencia surge una exigencia instintiva que busca satisfacción; el yo niega esta satisfacción, menoscabada por el hecho de que existieran otros dioses junto a él. Además, al
ya sea porque es paralizado por la magnitud de la exigencia o porque reconoce en ella un universalizarse el Dios único y al preocuparse éste de todos los pueblos, de todos los países,
peligro. La primera de estas condiciones es la más primitiva; pero ambas tienden por igual a se debía sacrificar necesariamente una parte de la íntima relación mantenida con él. En
evitar una situación peligrosa. El yo se defiende contra el peligro mediante el proceso de la
73 74
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 75 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 76
cierto modo tornábase necesario compartir su Dios con los extranjeros, compensándose por También el delirio psiquiátrico aloja una partícula de verdad, y la convicción del enfermo
ello con la reserva de creerse el hijo predilecto. Aun podríase aducir que la concepción del se expande desde esta verdad hacia toda la envoltura delirante.
Dios único implica, en sí misma, un progreso hacia la espiritualidad; pero no es posible
estimar tan alto la importancia de este factor. Cuanto expongo en las páginas siguientes, hasta finalizar este estudio, es una
repetición escasamente alterada de la primera parte.
Los creyentes piadosos conocen, sin embargo, una manera de colmar esta evidente En 1912, en mi obra Totem y tabú traté de reconstruir la situación arcaica de la cual
laguna de nuestra motivación. En efecto, nos dicen que la idea de un Dios único habría emanaron tales efectos. Recurrí con ese fin a ciertas reflexiones teóricas de Charles Darwin,
ejercido tan abrumador efecto sobre la Humanidad simplemente porque sería una parte de de Atkinson y especialmente de W. Robertson Smith combinándolas con hallazgos y
la verdad eterna, de una verdad que, oculta durante largo tiempo, manifestose por fin y sugerencias de la práctica psicoanalítica. De Darwin tomé la hipótesis de que el hombre
necesariamente hubo de asumir entonces una influencia arrolladora. Debemos admitir que vivió originalmente en pequeñas hordas, cada una dominada brutalmente por un macho de
por fin se nos presenta un elemento de magnitud adecuada a la del tema tratado, tanto como cierta edad, que se apropiaba todas las hembras y castigaba o mataba a todos los machos
a la del efecto ejercido. jóvenes incluso a sus propios hijos. De Atkinson procede la segunda parte de esta
descripción: dicho sistema patriarcal tocó a su fin en una rebelión de los hijos, que se
También nosotros quisiéramos adoptar esta solución, mas tropezamos con una aliaron contra el padre, lo dominaron y devoraron su cuerpo en común. Siguiendo la teoría
reserva. El argumento religioso se funda en una premisa optimista e idealista. En general, el totémica de Robertson Smith, admití que la horda paterna cedió luego el lugar al clan
intelecto humano no ha demostrado tener una intuición muy fina para la verdad, ni la mente fraterno totemístico. Para poder vivir unidos en paz, los hermanos victoriosos renunciaron a
humana ha mostrado una particular tendencia a aceptarla. Más bien, por el contrario, hemos las mujeres, a las mismas por las cuales habían muerto al padre, y aceptaron someterse a la
comprobado siempre que nuestro intelecto yerra muy fácilmente, sin que lo sospechemos exogamia. El poder del padre estaba destruido; la familia se organizó de acuerdo con el
siquiera, y que nada es creído con tal facilidad como lo que, sin consideración alguna por la sistema matriarcal. La actitud afectiva ambivalente de los hijos hacia al padre se mantuvo
verdad, viene al encuentro de nuestras ilusiones y de nuestros deseos. He aquí por qué en vigencia durante toda la evolución ulterior. En lugar del padre se erigió a determinado
debemos restringir nuestra admisión del argumento religioso. También nosotros creemos animal como totem, aceptándolo como antecesor colectivo y como genio tutelar; nadie
que éste contiene la verdad, pero no la verdad material, sino la histórica. Además, nos podía dañarlo o matarlo; pero una vez en el año toda la comunidad masculina se reunía en
reservamos el derecho a corregir cierta distorsión que esta verdad sufrió en el curso de su un banquete, en el que el totem, hasta entonces reverenciado, era despedazado y comido en
retorno. En efecto, no creemos que «exista» hoy un Dios único y grande, sino que en común. A nadie se le permitía abstenerse de este banquete, que representaba la repetición
tiempos protohistóricos existió un único personaje que a la sazón debió parecer supremo y solemne del parricidio, origen del orden social, de la leyes morales y de la religión. Muchos
que, exaltado a la categoría divina, retornó luego en la memoria de los seres humanos. autores antes que yo advirtieron la notable correspondencia entre el banquete totémico de
Robertson Smith y la comunión cristiana.
Hemos aceptado que la religión de Moisés fue primero rechazada y parcialmente
olvidada, pero que más tarde irrumpió nuevamente en el pueblo bajo la forma de una Aún hoy sigo manteniendo esta construcción teórica. Repetidamente se me han
tradición. Ahora suponemos que este proceso habría sido ya entonces la repetición de uno hecho violentos reproches por no haber modificado mis opiniones en ediciones ulteriores de
anterior. Cuando Moisés impartió a su pueblo la idea de un Dios único, no le traía nada la citada obra, ya que los etnólogos más recientes han descartado sin excepción las
nuevo, sino algo que siginificaba la reanimación de una vivencia perteneciente a los concepciones de Robertson Smith, reemplazándolas por otras teorías totalmente distintas.
tiempos primordiales de la familia humana, una vivencia que largo tiempo atrás habíase Puedo replicar que conozco a la perfección estos presuntos adelantos; pero no estoy
extinguido en el recuerdo consciente de los hombres. Pero esa vivencia había sido tan convencido de su exactitud ni de los errores de Robertson Smith. Una contradicción no
importante, había producido -o, al menos, preparado- transformaciones tan decisivas en la siempre significa una refutación; una nueva teoría no denota necesariamente un progreso.
vida humana, que es forzoso creer que haya dejado en el alma del hombre alguna traza Pero, ante todo, yo no soy etnólogo, sino psicoanalista. Tengo el derecho de tomar de la
permanente, algo comparable a una tradición. literatura etnológica cuanto pueda aplicar a la labor analítica. Los trabajos del genial
Robertson Smith me han provisto de valiosos puntos de contacto con el material
Los psicoanálisis individuales nos han enseñado que las primeras impresiones psicológico del análisis y sugerencias para su aplicación. No podría decir lo mismo de los
recibidas por el niño a una edad en que apenas tiene la capacidad del habla se manifiestan estudios de sus opositores.
alguna vez a través de efectos de carácter obsesivo, sin que ellas mismas lleguen a ser
conscientemente recordadas. Creemos que idénticas condiciones deben regir para las (h) El desarrollo histórico
primeras experiencias de la Humanidad. Uno de aquellos efectos sería la emergencia de la
noción de un gran Dios único, que cabe aceptar como un recuerdo; un recuerdo deformado,
pero un recuerdo al fin. Dicha noción tiene carácter compulsivo, simplemente debe ser
creída. En la medida en que alcanza su deformación, cabe designarla como delirio en la
medida en que alberga el retorno de lo reprimido, débese considerarla como verdad.
75 76
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 77 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 78
No me es posible reproducir aquí detalladamente el contenido de Totem y tabú, pero El primer efecto del reencuentro con aquel ser perdido y anhelado durante tan largo
debo tratar de cerrar el largo hiato entre aquellos sucesos protohistóricos que hemos tiempo fue tremendo, correspondiendo exactamente a la descripción que de él nos ha
supuesto y el triunfo del monoteísmo en épocas históricas. Una vez establecida la dejado la tradición de la entrega de la Ley en el monte Sinaí. Admiración, sobrecogimiento
combinación de horda fraterna, matriarcado, exogamia y totemismo, comenzó un desarrollo y gratitud por haber caído en gracia ante sus ojos: la religión de Moisés conoce únicamente
que podemos describir como un lento «retorno de lo reprimido». El término «lo reprimido» tales sentimientos positivos frente al Dios Padre. La convicción de que su poder es
es aplicado aquí en una significación impropia, no en su sentido técnico. Trátase de algo irresistible, la sumisión bajo su voluntad, no pueden haber sido más incondicionales en el
pasado, desaparecido, superado en la vida de un pueblo, algo que me aventuro a equiparar a inerme e intimidado hijo del protopadre de la horda, al punto de que sólo trasladándonos al
lo reprimido en la vida psíquica individual. Por ahora no podríamos decir en qué forma medio primitivo e infantil atinamos a comprenderlas plenamente. Los sentimientos
psicológica subsiste eso, lo pasado, durante el lapso de su latencia. No es fácil trasladar los infantiles poseen una intensidad y una profundidad inmensamente mayores que los del
conceptos de la psicología individual a la psicología de las masas, y por mi parte no creo adulto, y sólo el éxtasis religioso puede ser tan exhaustivo. Así, un rapto de devoción a
que se adelantaría mucho adoptando el concepto de un inconsciente «colectivo». De por sí, Dios es la primera reacción ante el regreso del gran Padre.
el contenido del inconsciente es ya colectivo, es patrimonio universal de la Humanidad.
Así, por el momento, habremos de conformarnos con aplicar analogías. Los procesos que Con ello queda fijada para lo sucesivo la dirección que seguirá esta religión
aquí estudiamos en la vida de un pueblo son muy similares a los que hemos llegado a patrística, pero su desarrollo no quedó con ello agotado. La esencia misma de la relación
conocer en la psicopatología, pero no son exactamente los mismos. Nos vemos obligados a paterno-filial incluye la ambivalencia; por tanto, en el curso de los tiempos tuvo que
concluir que los sedimentos psíquicos de aquellos tiempos primordiales se convirtieron en reanimarse por fuerza aquella hostilidad que otrora había impulsado a los hijos al asesinato
una herencia que en cada nueva generación sólo precisa ser reanimada, pero no adquirida. del admirado y temido padre. En el marco de la propia religión de Moisés no podía tener
Adoptamos tal conclusión teniendo presente el ejemplo del simbolismo, sin duda alguna cabida la expresión directa del odio parricida: sólo podía manifestarse una poderosa
innato, que data de la época en que se desarrolló el lenguaje, que es familiar a todos los reacción contra el mismo, una conciencia de culpabilidad por esta hostilidad, los
niños sin necesidad de haber sido instruidos al efecto, y que es uno y el mismo en todos los remordimientos de conciencia por haber pecado contra Dios y por seguir pecando. Este
pueblos, a pesar de todas las diferencias idiomáticas. Lo que aún pueda faltarnos para estar sentimiento de culpabilidad, que los profetas avivaron incansablemente y que no tardó en
seguros de nuestra conclusión nos lo ofrecen otros resultados de la investigación convertirse en parte integrante del sistema religioso, reconocía otra motivación más
psicoanalítica, al demostrarnos que en una serie de significativas relaciones los niños no superficial que velaba hábilmente su verdadero origen. El pueblo halló su camino sembrado
reaccionan de acuerdo con sus propias vivencias, sino de manera instintiva, a semejanza de de duros azares; las esperanzas puestas en el favor de Dios tardaban en realizarse; no era
los animales, de un modo sólo explicable por la herencia filogenética. fácil en estas condiciones seguir aferrándose a la ilusión de ser el pueblo elegido de Dios.
Si no querían renunciar a tal felicidad, entonces la conciencia de culpa por la propia
El retorno de lo reprimido se lleva a cabo lentamente; por cierto que no ocurre pecaminosidad ofrecía una oportuna excusa para explicar la dureza de Dios. No merecían
espontáneamente, sino bajo la influencia de todos los cambios de las condiciones de vida nada mejor que ser castigados por El, porque no observaban sus mandamientos; la
que tanto abundan en la historia de la cultura. En este trabajo no podemos examinar las necesidad de satisfacer este sentimiento de culpabilidad -un sentimiento insaciable,
circunstancias de que depende ni ofrecer algo más que una enumeración fragmentaria de las alimentado por fuentes mucho más profundas- obligaba a hacer esos mandamientos cada
etapas de este retorno. El padre vuelve a ser la cabeza de la familia, pero ya no tiene la vez más estrictos, más rigurosos y también más mezquinos. En un nuevo rapto de
omnipotencia del protopadre en la horda primitiva. El animal totémico cede su plaza al ascetismo moral, los judíos se impusieron renuncias instintuales constantemente renovadas,
dios, a través de transiciones que aún son claramente reconocibles. Primero, el dios alcanzando así, por lo menos en sus doctrinas y en sus preceptos, alturas éticas que habían
antropomorfo sigue portando cabeza de animal; luego tiene una preferencia por quedado vedadas a todos los demás pueblos de la antigüedad. Muchos Judíos vieron en
metamorfosearse en este determinado animal, más tarde aún, dicho animal se torna sagrado estas altas aspiraciones la segunda característica fundamental y la segunda gran obra de su
y se convierte en su compañero favorito, o bien se acepta que el dios ha matado a ese religión. Nuestra investigación está destinada a demostrar cómo ellas se hallan vinculadas
animal y lleva un sobrenombre correspondiente. Entre el animal totémico y el dios aparece con la primera, con la concepción de un Dios único. Pero dicha ética no logra ocultar su
el héroe, a menudo como etapa previa de la deificación. La noción de una divinidad origen de un sentimiento de culpabilidad por la hostilidad contenida contra Dios. Lleva
suprema parece haber surgido muy tempranamente, al principio en forma sólo nebulosa y estampado el sello de lo inconcluso y de lo que no puede ser concluido, que caracteriza las
sin conexión alguna con los intereses cotidianos del hombre. Al fundirse las tribus y los formaciones reactivas de la neurosis obsesiva; adviértese también que sirve a los fines
pueblos para formar unidades más vastas, también los dioses se organizan en familias, en ocultos de la necesidad de castigo.
jerarquías. A menudo uno de ellos es erigido en dueño y señor de dioses y de hombres. No
es sino a tientas y paulatinamente como se da entonces el paso siguiente hacia la adoración La evolución ulterior trasciende del judaísmo. Todo lo demás que resurgió de la
de un solo Dios, y por fin prodúcese la decisión de conceder todo el poder al Dios único y tragedia del protopadre ya no se conciliaba en modo alguno con la religión de Moisés.
de no tolerar otros dioses junto a él. Sólo entonces quedó restablecida toda la grandeza del Mucho hacía que la conciencia de culpabilidad de aquellos tiempos había dejado de
protopadre de la horda primitiva: los afectos a él dirigidos podían entonces repetirse. limitarse al pueblo judío: habíase apoderado de todos los pueblos del Mediterráneo como
un sordo malestar, como una premonición cataclísmica cuyo motivo nadie acertaba a
77 78
Librodot Librodot
Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 79 Librodot Moisés y la religión monoteísta: tres ensayos Sigmund Freud 80
indicar. La historiografía moderna habla de un envejecimiento de la cultura antigua: yo creo todas sus distorsiones, es un problema que bien podría constituir el tema de un estudio
que sólo ha llegado a captar las causas ocasionales y accesorias de aquella distimia especial. Con ello, en cierto modo, los judíos han tomado sobre sus hombros una culpa
colectiva. Fue también el judaísmo el que despejó esa opresiva situación. En efecto, a pesar trágica que se les ha hecho expiar con la mayor severidad.
de los múltiples brotes y asomos de esa idea en los diversos pueblos, fue en la mente de un
judío, de Saulo de Tarso -llamado Pablo como ciudadano romano-, en la que por vez Nuestra investigación quizá haya arrojado alguna luz sobre el problema de cómo los
primera surgió el reconocimiento: «Nosotros somos tan desgraciados porque hemos matado judíos adquirieron las cualidades que los caracterizan. Mucho menos hemos logrado
a Dios Padre.» Es plenamente comprensible que no atinara a captar esta parte de la verdad, iluminar la cuestión de cómo pudieron conservar hasta la fecha su individualidad. No sería
sino bajo el disfraz delirante del alborozado mensaje: «Estamos redimidos de toda culpa razonable, empero, exigir o esperar respuestas exhaustivas de tales enigmas. Cuanto yo
desde que uno de los nuestros rindió su vida para expiar nuestros pecados.» En esta puedo aportar a su esclarecimiento es una mera contribución, cuyo valor habrá de ser
formulación, naturalmente, no se mencionaba el asesinato de Dios; pero un crimen que juzgado teniendo en cuenta las limitaciones críticas con que inicié este trabajo.
debía ser expiado por una muerte sacrificial, sólo podía haber sido un asesinato. Además, la
conexión entre el delirio y la verdad histórica quedaba establecida por la aseveración de que
la víctima propiciatoria no había sido otra sino el propio Hijo de Dios. La fuerza que esta
nueva fe derivó de su arraigo en la verdad histórica le permitió barrer todos los obstáculos;
en lugar de la gozosa sensación de ser el pueblo elegido, aparecía ahora la liberadora
redención. El hecho mismo del parricidio empero, al retornar al recuerdo de la Humanidad,
tuvo que superar obstáculos mucho mayores que aquel otro hecho, contenido esencial del
monoteísmo; también tuvo que sufrir una deformación más profunda. El innominable
crimen fue así sustituido por la nebulosa concepción de un pecado original.
Sólo una parte del pueblo judío aceptó la nueva doctrina. Quienes la rechazaron
siguen llamándose, todavía hoy, judíos, y por esa decisión se han separado del resto de la
Humanidad aún más agudamente que antes. Tuvieron que sufrir de la nueva comunidad
religiosa -que además de los judíos incorporó a los egipcios, griegos, sirios, romanos y,
finalmente, también a los germanos- el reproche de haber asesinado a Dios. En su versión
completa, este reproche se expresaría así: «No quieren admitir que han matado a Dios,
mientras que nosotros lo admitimos y hemos sido redimidos de esa culpa.» Adviértese
entonces cuánta verdad se oculta tras este reproche. Por qué a los judíos les fue imposible
participar en el progreso implícito en dicha confesión del asesinato de Dios, a pesar de
79 80
Librodot Librodot