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Clasificación y Orden Público en Contratos

APUNTES CONTRATOS

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CONTRATOS 2

ORDEN PÚBLICO: CONCEPTO: El principio de orden público tiene un contenido elástico y


variable en el tiempo, su concepto no es univoco y, en sentido amplio, comprende las
bases esenciales del ordenamiento jurídico, social y económico de un país es un
momento de su evolución histórica.
El orden público constituye un límite a la autonomía de la voluntad, a la aplicación de la
ley extranjera, y sirve, además, para establecer excepciones al principio de
irretroactividad de la ley.
Tiende a salvaguardar las esencias fundamentales de las instituciones jurídicas.

Existe un orden público de protección y otro de dirección. El orden público de protección


está constituido por normas que tutelan ciertos intereses particulares cuando la
sociedad les concede a éstos especial y fundamental trascendencia. El orden público de
dirección está constituido por normas que resguardan el buen funcionamiento de las
instituciones jurídicas esenciales.
El orden público de coordinación según Lorenzetti es un conjunto de normas
imperativas que controla la licitud de lo pactado por las partes, principalmente su
adecuación a los valores esenciales del ordenamiento jurídico. La autonomía privada
conduce al individualismo y a la fractura del orden social si no hay un mínimo de
perspectiva pública sobre las acciones privadas; el orden público de coordinación
obedece a este propósito.
El orden público de protección se relaciona con el consumidor y el usuario, con la parte
más débil en el contrato de consumo. La desigualdad económico-social entre los
contratantes impide que la negociación se haga entre personas libres y libres y lleva a la
mera adhesión, que, lleva al aprovechamiento y a cláusulas abusivas.

En la materia contractual adquieren relevancia las nociones de orden público


económico y orden público social, también llamado orden público de dirección
(Lorenzetti).
El orden público económico importa que el Estado puede regular, por vía de
jurisdicciones excluyentes de la voluntad privada, ciertos aspectos de la economía, aun
en lo tocante a los aspectos que normalmente quedan remitidos a la voluntad de las
partes.
El orden social u orden público social, también tiene una trascendencia muy importante
en algunas ramas del Derecho; como el derecho laboral, donde el Estado impone con
carácter obligatorio la regulación de muchos aspectos del denominado contrato de
trabajo.
En función de este orden público el Estado también regula cuestiones tales como el
comercio exterior, el derecho de la competencia, el régimen cambiario y el impositivo,
que implican imposiciones a los contratantes y que limitan o recortan sus posibilidades
de actuación (Lorenzetti).
En función de este orden público se ha declarado por la Corte Suprema que son
legítimas ciertas restricciones a los derechos emanados de los contratos, siempre que
sean razonables y limitadas en el tiempo: es la doctrina de la emergencia que ha sido
elaborada por la Corte Suprema a la cual aludimos con mayor extensión más adelante.
La doctrina argentina también señala la existencia de un orden público de coordinación,
concebido como un conjunto de normas imperativas que controla la licitud de lo
pactado por las partes, principalmente su adecuación a los valores esenciales del
ordenamiento jurídico (Lorenzetti).
De él se desprenden principios tales como la buena fe o la exigencia de revisar el
contenido del contrato cuando ha sido alterado por circunstancias sobrevinientes.
Justamente el art. 961 dispone que "Los contratos deben celebrarse, interpretarse y
ejecutarse de buena fe".

Apunte:
*Orden público de dirección: Se trata de situaciones extrínsecas que hacen que
modifique la situación patrimonial del contrato. Ejemplo: Normas arancelarias.
*Orden público de protección: Hace a la justicia conmutativa. Busca el equilibrio entre
las partes. Protección al más débil. Ej. Derecho de consumo. Todas las normas de la ley
24.240 son de orden público.
Cuando más normas existen de orden público de dirección y de protección tendremos
una economía social de mercado y cuando menos tengamos normas de orden público
de dirección y protección tendríamos una economía liberal.
*Orden público de coordinación: Busca que los valores del ordenamiento jurídico se
encuentren dentro del contrato. Ej: Objeto, causa, forma, equidad, valores
medioambientales.
* Orden público garantía de consentimiento: Busca que el consentimiento no esté
limitado, que éste no tenga ningún vicio, debe ser salvaguardado por el ordenamiento
jurídico. Ej: Error – violencia física o moral – Dolo.

CLASIFICACIÓN DE LOS CONTRATOS: Clasificar es, según el diccionario de la Real


Academia de la Lengua Española, "ordenar o disponer por clases algo", agregándose
que ello ha de hacerse con base en la similitud de naturaleza, caracteres o elementos
constitutivos (Aparicio, Nicolau).
Función: Clasificar los contratos es agruparlos en categorías o clases que presentan
ciertos caracteres comunes; de modo que a todos aquellos que pertenecen a esa
categoría se aplican ciertos institutos o normas y se excluyen otras.
A todos los contratos onerosos es aplicable la teoría de la imprevisión (o revisión por
excesiva onerosidad sobreviniente); los contratos gratuitos están —al menos como
principio— excluidos de tal posibilidad. Los contratos gratuitos son susceptibles de ser
alcanzados por las acciones de colación y reducción que protegen la legítima; los
onerosos están excluidos de tales acciones.
El CCyC conserva algunas de las clasificaciones clásicas de los contratos que provienen
de los códigos del siglo XIX: unilaterales y bilaterales, a título oneroso y gratuito,
nominados e innominados. Y agrega a los que estaban previstos en el Código civil, a las
categorías de conmutativos y aleatorios y formales y no formales.
Merece destacarse que desaparece la clasificación de contratos consensuales y reales,
pues todos los contratos pasan a ser consensuales.

CONTRATOS UNILATERALES Y BILATERALES: En los contratos unilaterales una sola de las


partes se obliga hacia la otra; en los bilaterales ambas partes quedan recíprocamente
obligadas. Son unilaterales la donación, la fianza, el mandato gratuito, el mutuo
gratuito, la renta vitalicia.
El hecho de que el contrato sea bilateral produce importantes efectos. Entre ellos:
— La cláusula resolutoria por incumplimiento (pacto comisorio) es implícita en los
contratos bilaterales (art.
1087);
— El pacto comisorio expreso se rige por las reglas del art. 1081;
— La suspensión del propio cumplimiento solo funciona en los contratos bilaterales (arts.
1031/1032);
— El vicio de lesión sólo puede existir en los contratos bilaterales (art. 332). En cuanto a
la revisión o rescisión por excesiva onerosidad sobreviniente, el Código derogado la
limitaba a los contratos onerosos y por ello bilaterales; pero el art. 1091 del CCyC no
impone que el contrato sea oneroso con lo cual —sostienen algunos autores— podría
operar en contratos unilaterales como la donación o el mandato gratuito;
— La caducidad del plazo (art. 353) rige en los contratos bilaterales;
— Ciertos contratos unilaterales como el mandato y la donación son susceptibles de
revocación (arts. 1329 y 1569).
CONTRATOS ONEROSOS Y GRATUITOS: El art. 967, bajo el epígrafe "Contratos a título
oneroso y a título gratuito", dice: "Los contratos son a título oneroso cuando las ventajas
que procuran a una de las partes les son concedidas por una prestación que ella ha
hecho o se obliga a hacer a la otra. Son a título gratuito cuando aseguran a uno o a otro
de los contratantes alguna ventaja, independiente de toda prestación a su cargo".
Contratos onerosos son aquellos en que las partes procuran ventajas recíprocas. Por
ventajas se entienden atribuciones (López de Zavalía, Alterini) y la distinción reposa en
que en los contratos onerosos esas ventajas son concedidas a la otra parte porque
quien las hace a su vez recibe otra. En cambio en el contrato gratuito, una de las partes
atribuye una ventaja a la otra sin recibir ninguna.
Todo contrato bilateral es oneroso. Los unilaterales pueden ser gratuitos u onerosos; así
un mutuo puede ser oneroso o gratuito según se paguen o no intereses por el capital
prestado.
El vicio de lesión funciona solo en los contratos onerosos. Lo mismo sucede con la
obligación de saneamiento (art. 1033) y los vicios redhibitorios (art. 1051). En cuanto a la
revisión o rescisión del contrato por excesiva onerosidad sobreviniente, el art. 1198 del
Código derogado limitaba su aplicación a los contratos onerosos; pero el art.
1091 del CCyC no incluye este requisito por lo que según cierta doctrina puede aplicarse
también a contratos gratuitos (Leiva Fernández).

CONTRATOS CONMUTATIVOS Y ALEATORIOS: El art. 968 reza así: "Contratos


conmutativos y aleatorios. Los contratos a título oneroso son conmutativos cuando las
ventajas para todos los contratantes son ciertas. Son aleatorios, cuando las ventajas o
las pérdidas, para uno de ellos o para todos, dependen de un acontecimiento incierto".

Estos son una subespecie de los contratos onerosos. En los conmutativos las ventajas
dadas y recibidas son ciertas. En los aleatorios tales ventajas para una o para todas las
partes dependen de un acontecimiento incierto. De lo expuesto se desprende que el
contrato puede ser aleatorio para una de las partes y conmutativo para la otra, como
sucede en el seguro. O puede ser aleatorio para ambas partes, como acontece en el
juego y la renta vitalicia.

El vicio de lesión solo puede presentarse en los contratos conmutativos. La imprevisión


funciona en los contratos conmutativos; y en los aleatorios sólo cuando la prestación se
ha tornado excesivamente onerosa por causas ajenas al álea propia del contrato.
CONTRATOS FORMALES Y NO FORMALES: El art. 969 se expresa así: "Contratos
formales. Los contratos para los cuales la ley exige una forma para su validez, son nulos
si la solemnidad no ha sido satisfecha. Cuando la forma requerida para los contratos, lo
es sólo para que éstos produzcan sus efectos propios, sin sanción de nulidad, no quedan
concluidos como tales mientras no se ha otorgado el instrumento previsto, pero valen
como contratos en los que las partes se obligaron a cumplir con la expresada
formalidad. Cuando la ley o las partes no imponen una forma determinada, ésta debe
constituir sólo un medio de prueba de la celebración del contrato".

CONTRATOS NOMINADOS E INOMINADOS/ CONTRATOS TIPICOS Y ATIPICOS: La


distinción entre contratos nominados e innominados está presente en el art. 970,
conforme al cual "Los contratos son nominados e innominados según que la ley los
regule especialmente o no. Los contratos innominados están regidos, en el siguiente
orden, por: a) la voluntad de las partes; b) las normas generales sobre contratos y
obligaciones; c) los usos y prácticas del lugar de celebración"; d) las disposiciones
correspondientes a los contratos nominados afines que son compatibles y se adecuan a
su finalidad. Los contratos atípicos son aquellos que no tienen una regulación formal.

LA CONSTITUCIONALIZACIÓN DEL DERECHO PRIVADO: Existe una vinculación profunda


entre la CN y los Códigos de Derecho privado. La conexidad, esa concatenación que
debe existir entre la CN y el CCyC descansa, sobre todo, en los valores, que son fuente
de los ordenamientos y se expresan en los principios generales del derecho. La
consagración de esos principios en las normas superiores constitucionales da un mayor
despliegue a los derechos individuales que de ellos emanan.
Esta conexidad y complementación han quedado patentizadas en el Título Preliminar
del CCyCN, pues desde allí se emite una consigna global. Los casos, comienza el art. 1º,
es decir, la vida que está regulada en este Código, debe ser resuelta teniendo en cuenta
la Constitución Nacional y los Tratados de derechos humanos.

AMBIENTE: La CN en su art. 41 garantiza a todos los habitantes el derecho a un


ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades
productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las
generaciones futuras; y les impone el deber de preservarlo.
> Es de orden público de coordinación. Es la matriz del Medio ambiente.
DERECHO DEL TRABAJO: Art. 14 bis. > Es una norma de orden público social.

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