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El Río de Agua de Vida en Apocalipsis

Una exponencial de Apocalipsis 22:1-2 del río cuando ya habrá tierra nuevo y cielo nuevo el manantial de agua viva lo emitirá Dios mismo el es la fuente de agua viva.
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El Río de Agua de Vida en Apocalipsis

Una exponencial de Apocalipsis 22:1-2 del río cuando ya habrá tierra nuevo y cielo nuevo el manantial de agua viva lo emitirá Dios mismo el es la fuente de agua viva.
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*Devocional 129*

El Río

Apocalipsis 22:1-2a: “Luego el ángel me mostró un río de agua de vida, claro


como el cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero y corría por el centro de
la calle principal de la ciudad.”

En Apocalipsis 21:6 aprendimos acerca de los manantiales de agua de vida que


estarían disponibles sin costo alguno, porque esa agua fue provista a través de
la vida, muerte y resurrección de Jesús. Aquí, en el versículo 1 del capítulo 22,
vemos que todo un río de agua de vida fluirá desde el trono por el centro de la
vía principal de la ciudad celestial.

Se nos recuerda el papel que desempeñó un río en la creación original de la


tierra. Dios había plantado un jardín al este del Edén, y «del Edén nacía un río
que regaba el jardín y desde allí se dividía en cuatro ríos menores.» (Génesis
2:10, NVI).

Un río también desempeña un papel importante en una visión que Dios da a


Zacarías sobre un futuro día del Señor. «En aquel día fluirá agua viva desde
Jerusalén, tanto en verano como en invierno. Una mitad correrá hacia el mar
Muerto y la otra, hacia el mar Mediterráneo.» (Zacarías 14:8).

Ezequiel también recibe una visión del Señor que incluye un río. En este caso, el
agua comienza a fluir hacia el este desde el umbral del templo. Al principio el
caudal era pequeño y lento, pero con el tiempo se convirtió en un río tan ancho
que nadie podía cruzarlo (Ezequiel 47:1-10).

Algo importante que hay que saber sobre los lectores originales de Juan es que
todos vivían en ciudades que tenían acueductos. En aquellos tiempos, una de las
varas de medir la eficacia de los líderes políticos era su capacidad para
suministrar agua a las zonas que gobernaban. Los acueductos, por tanto,
además de proporcionar ayuda logística para el suministro de agua, también
eran indicadores importantes de lo bien que los líderes políticos proveían (o no) a
sus gobernados.

En este contexto, es importante señalar que los acueductos transportaban agua


desde una fuente exterior hasta la zona donde vivía la gente. En la ciudad
celestial, sin embargo, esto es al revés. El río fluye directamente del trono de
Dios y del Cordero. Esto es un fuerte recordatorio para los creyentes del
Apocalipsis de que Dios era la fuente de su vida, tanto espiritual como física, y
que Él era el máximo proveedor.

Sus líderes locales, incluso aquellos que eran eficaces y benéficos, no eran sus
proveedores realmente. Sus pastores y otros mentores espirituales, sin importar
cuán útiles, conocedores o llenos del Espíritu fueran, no eran sus proveedores
reales. Dios era su proveedor verdadero, tanto en la ciudad celestial como en
las ciudades de Pérgamo, Sardis, Laodicea, etc. Él era su fuente. Él era el único
del que podían depender, y por lo tanto el único del que debían depender.

El Apóstol Juan ciertamente entendió la verdad de que Dios es la fuente de


TODAS las cosas. Declaró en el Prólogo de su evangelio: «En el principio ya
existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba con
Dios en el principio. Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada
de lo creado llegó a existir.» (Juan 1:1-3).

Si los cristianos de Asia Menor pudieran tener esto presente mientras pasaban
por sus pruebas, recibirían un gran aliento de esta visión de un río que fluye
directamente del trono de Dios. Les recordaría cuán bendecidas serán sus vidas
en el futuro, si logran mantenerse fieles.

Reflexión: ¿Quién es tu fuente? ¿A quién acudes en busca de ayuda, de


consuelo, de esperanza, de fuerza, de entendimiento, de sabiduría, de paz, de
amor? ¿Es Dios tu fuente? ¿Es Dios capaz y está dispuesto a proporcionar todo
lo que necesitas?

Recuerda: “El río de agua de vida, claro como el cristal, que mana del trono de
Dios y del Cordero.”

Oración: Querido Señor, Tú ERES mi Fuente, mi Fuerza. Tú eres mi Proveedor.


Tú eres mi salvación y mi esperanza. Tú provees todo lo que necesito. Te doy
gloria, honor y alabanza. Sálvame de mirar a las cosas de este mundo para que
me provean. Ayúdame a depender más plenamente de ti. En el nombre de
Jesús, te lo ruego. Amén.

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