NUTRICIÓN
La nutrición es un aspecto crítico de la salud y el desarrollo. La buena nutrición guarda
relación con la buena salud del lactante, el niño y la madre; sistemas inmunitarios más
fuertes; embarazos y partos más seguros; menos riesgos de enfermedades no
transmisibles (tales como diabetes y enfermedades cardiovasculares) y longevidad.
Los niños sanos aprenden mejor. Las personas con nutrición apropiada son más
productivas y pueden generar oportunidades para romper gradualmente los ciclos de
pobreza y hambre.
La malnutrición, en todas sus formas, plantea importantes amenazas para la salud
humana. En la actualidad, el mundo afronta una doble carga de morbilidad por
malnutrición que incluye la subnutrición y el sobrepeso, especialmente en países de
ingresos bajos y medianos.
La OMS proporciona asesoramiento científico e instrumentos para la adopción de
decisiones, que pueden ayudar a los países a tomar medidas dirigidas a luchar contra
todas las formas de malnutrición, con miras a promover la salud y el bienestar para todos,
a todas las edades.
Las cifras y los datos presentados consideran los riesgos planteados por todas las formas
de malnutrición, a partir de las etapas más tempranas del desarrollo, y las respuestas que
el sistema de salud puede dar, bien sea directamente o por medio de su influencia en
otros sectores, en particular el alimentario.
[Link]
Según la OMS, un mayor énfasis en la nutrición en los servicios de salud podría
salvar 3,7 millones de vidas para 2025
4 de septiembre de 2019 Comunicado de prensa Ginebra.
Los servicios de salud deben centrarse más en garantizar una nutrición óptima en cada
etapa de la vida de una persona, según un nuevo informe publicado por la Organización
Mundial de la Salud (OMS). Se estima que una inversión adecuada en nutrición podría
salvar 3,7 millones de vidas para 2025.[1]
«Para proporcionar servicios de salud de calidad y lograr la cobertura sanitaria universal,
la nutrición debe ser una de las piedras angulares de los servicios de salud esenciales»,
dijo la Dra. Naoko Yamamoto, Subdirectora General de la OMS. «También necesitamos
mejores ambientes de alimentación que permitan a todas las personas consumir dietas
saludables.»
Los servicios de salud esenciales en todos los entornos deben contener componentes
sólidos de nutrición, pero los países tendrán que decidir qué intervenciones apoyan mejor
sus políticas, estrategias y planes nacionales de salud.
Las intervenciones clave son: proporcionar suplementos de hierro y ácido fólico como
parte de la atención prenatal; retrasar el pinzamiento del cordón umbilical para
asegurarse de que los recién nacidos reciban los nutrientes importantes que necesitan
tras el nacimiento; promover, proteger y apoyar la lactancia materna; proporcionar
asesoramiento sobre la dieta, como limitar la ingesta de azúcares libres[2] en adultos y
niños y limitar la ingesta de sal para reducir el riesgo de cardiopatía y accidente
cerebrovascular.
La inversión en acciones a favor de la nutrición ayudará a los países a acercarse a su
objetivo de lograr la cobertura sanitaria universal y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
También puede ayudar a la economía, ya que cada US$ 1 gastado por los donantes en
programas de nutrición básica tiene un rendimiento de US$ 16 para la economía local.[3]
El mundo ha progresado en materia de nutrición, pero todavía existen grandes desafíos.
Se ha producido un descenso mundial del retraso del crecimiento (baja proporción de talla
por edad): entre 1990 y 2018, la prevalencia del retraso del crecimiento en niños menores
de 5 años disminuyó del 39,2% al 21,9%, es decir, de 252,5 millones a 149,0 millones de
niños, aunque los progresos han sido mucho más lentos en África y Asia Sudoriental. Sin
embargo, la obesidad está en aumento. La prevalencia de niños con sobrepeso aumentó
del 4,8% al 5,9% entre 1990 y 2018, lo que representa un aumento de más de nueve
millones de niños. El sobrepeso y la obesidad en los adultos también están aumentando
en casi todas las regiones y países: en 2016 había 1300 millones de personas con
sobrepeso, de las cuales 650 millones (13% de la población mundial) eran obesas.
La obesidad es un factor de riesgo importante para la diabetes, las enfermedades
cardiovasculares (principalmente las cardiopatías y los accidentes cerebrovasculares), los
trastornos musculoesqueléticos (especialmente la osteoartritis, una enfermedad
degenerativa de las articulaciones altamente incapacitante), y algunos tipos de cáncer
(cáncer de endometrio, mama, ovario, próstata, hígado, vesícula biliar, riñón y colon).
Un mayor énfasis en la nutrición por parte de los servicios de salud es clave para abordar
ambos aspectos de la «doble carga» de la malnutrición. La publicación The Essential
Nutrition Actions es una compilación de acciones a favor de la nutrición para abordar esta
«doble carga» de la insuficiencia ponderal y el sobrepeso, y proporciona una herramienta
para que los países integren intervenciones de nutrición en sus políticas nacionales de
salud y desarrollo.
HÁBITOS DE ALIMENTACIÓN SALUDABLE
Para adoptar hábitos de alimentación saludable, es fundamental seguir ciertas pautas que
promuevan una dieta equilibrada y variada. A continuación, se presentan
recomendaciones clave:
Recomendaciones para una Alimentación Saludable
1. Planificación de Menú: Diseña un menú semanal equilibrado que incluya todos los
grupos de alimentos, asegurando variedad y nutrientes necesarios 34.
2. Horarios Regulares: Establece horarios de comida regulares, comiendo cada 3 a 4
horas, lo que ayuda a mantener un metabolismo activo y evita el picoteo 45.
3. Consumo de Frutas y Verduras: Consume al menos 5 porciones de frutas y verduras
al día. Esto no solo aporta nutrientes esenciales, sino que también reduce el riesgo
de enfermedades no transmisibles 17.
4. Hidratación Adecuada: Bebe entre 1 y 2 litros de agua al día. Mantenerse hidratado
es crucial para la digestión y el funcionamiento general del organismo 3.
5. Evitar Alimentos Procesados: Limita el consumo de grasas saturadas, azúcares y
alimentos ultraprocesados. Opta por grasas saludables como el aceite de oliva y
alimentos integrales 34.
6. Cocción Saludable: Prefiere métodos de cocción como al vapor, al horno o a la
plancha, y evita las frituras y salsas pesadas 34.
7. Comer Conscientemente: Presta atención a las señales de hambre y saciedad de tu
cuerpo. Esto puede ayudar a evitar el exceso de comida y fomentar una relación
más saludable con la alimentación 6.
8. Involucrar a los Niños: Para fomentar hábitos saludables en los niños, involúcralos
en la selección de alimentos y la preparación de comidas. La exposición repetida a
nuevos alimentos puede aumentar su aceptación 18.
Implementar estas estrategias puede facilitar la transición hacia una alimentación más
saludable y sostenible.
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