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Lectura graduada: Un viaje al pasado

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Un viaje al pasado

Español 4 (B1.2)

Claudia Picazo Aguilar

Serie de lecturas graduadas de español para extranjeros

Esta obra fue financiada con recursos de la UNAM-DGAPA-PAPIME PE402222


Nombres: Nieto Rodríguez, Marcela, editor, autor. | Martínez Cruz, Diana
H., autor. | Cruz Iturribarri, Sandra Luz, autor. | López Olea, Moisés, autor.
| Picazo Aguilar, Claudia, autor. | Sosa Quintero, Brenda Elizabeth, autor.
| Buzo Hachec, Klaudia Yvonne, autor. | Pacheco Martínez, Edgar René,
autor.

Título: Serie de lecturas graduadas de español para extranjeros / coor-


dinado por Marcela Nieto Rodríguez.

Descripción: Primera edición. | México : Universidad Nacional Autónoma


de México, Centro de Enseñanza para Extranjeros, 2023. | Contenido:
Español 1 (A1). La ciudad / Diana Helena Martínez Cruz -- Español 2
(A2). Un poco de amor y amistad / Sandra Luz Cruz Iturribarri -- Español
3 (B1.1) Planetas y humanos / Moisés López Olea -- Español 4 (B1.2).
Un viaje al pasado / Claudia Picazo Aguilar -- Español 5 (B2.1). Dejando
huella / Brenda Elizabeth Sosa Quintero -- Español 6 (B2.2). Transforma-
ciones / Marcela Nieto Rodríguez -- Español 7 (B2.3). Se dice que un día
uno despierta / Klaudia Yvonne Buzo Hachec -- Español 8 (C1). El ángel
en la caldera / Edgar René Pacheco Martínez. | “Esta serie está confor-
mada por ocho lecturas, una para cada nivel del Programa de español
y cultura para extranjeros del CEPE. Hay correspondencias entre los
niveles del CEPE y los del Marco común europeo de referencia (MCER),
por eso en los textos se acota si pertenece a cada uno de los niveles: A,
B o C”. | “Esta obra fue financiada con recursos de la UNAM-DGAPA-PA-
PIME PE402222”.

Identificadores: LIBRUNAM 2224749 (libro electrónico) | ISBN


9786073082433 (obra completa) (libro electrónico) | ISBN
9786073082495 (libro electrónico) | ISBN 9786073082624 (libro elec-
trónico) | 9786073082556 (libro electrónico) | ISBN 9786073082457
(libro electrónico) | ISBN 9786073082617 (libro electrónico) | ISBN
9786073082594 (libro electrónico) | ISBN 9786073082525 (libro elec-
trónico) | ISBN 9786073083584 (libro electrónico).

Temas: Español -- Libros de lectura.

Clasificación: LCC PC4113 (libro electrónico) | DDC 468.62—dc23


UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO
Dr. Enrique Luis Graue Wiechers
Rector
Dr. Leonardo Lomelí Vanegas
Secretario General
Dra. Patricia Dolores Dávila Aranda
Secretaria de Desarrollo Institucional
Dr. Francisco José Trigo Tavera
Coordinador de Relaciones y Asuntos Internacionales

CENTRO DE ENSEÑANZA PARA EXTRANJEROS


Dr. Domingo Alberto Vital Díaz
Director
Mtra. Ileana B. Lugo Martínez
Secretaria General
Mtro. Luis Miguel Samperio Sánchez
Secretario Académico

Esta obra fue financia- Coordinación proyecto PAPIME:


da con recursos de la Marcela Nieto Rodríguez
UNAM-DGAPA- Responsable editorial: Guadalupe Rangel Esparza
PAPIME PE402222 Cuidado editorial, diseño editorial y formación:
Susana Zavala Torres en Aguamiel Creativo

DR. © 2023 Universidad Nacional Autónoma de México


Centro de Enseñanza para Extranjeros
Avenida Universidad 3002
Ciudad Universitaria, C.P. 04510,
Alcaldía Coyoacán
Ciudad de México.

Serie de lecturas graduadas de español para extranjeros


ISBN de la serie: 978-607-30-8243-3

ISBN de este volumen: 978-607-30-8245-7


Primera edición: Noviembre de 2023.
Impreso y hecho en México.

La presentación y disposición en conjunto y de cada


página de Serie son propiedad de la Universidad Nacional
Autónoma de México. Queda estrictamente prohibida la
reproducción parcial o total de esta obra por cualquier
sistema o método electrónico, incluso el fotocopiado, sin
autorización escrita de la institución.
PRESENTACIÓN

SERIE DE LECTURAS GRADUADAS DE ESPAÑOL


PARA EXTRANJEROS

Esta serie de libros es fruto del proyecto PAPIME, con


clave PE40222, titulado “Lecturas niveladas para alumnos
de Español como lengua extranjera (ELE) del Centro de
Enseñanza para Extranjeros (CEPE)”, coordinado por la
Mtra. Marcela Nieto Rodríguez. Este proyecto surgió
con el propósito de llenar el vacío que hay en las lec-
turas niveladas o graduadas para alumnos de Español
como lengua extranjera. Al otro lado del Atlántico existe
un gran repertorio de lecturas graduadas de español
para estudiantes extranjeros; de la misma manera, son
innumerables las lecturas graduadas que existen para la
enseñanza del inglés, del francés, del alemán, entre otras
lenguas.
Es claro que los textos graduados elaborados en España
están escritos con la variante peninsular por lo que, al
exponer a los alumnos del CEPE a esos textos, resultan
poco familiares para ellos algunos rasgos lingüísticos como
el léxico, las formas gramaticales e incluso los referentes y
contextos pragmáticos que les son ajenos si están inmersos
en México o tienen información del país. Por lo tanto, se
pensó en crear esta serie de lecturas graduadas elabora-
das por profesores mexicanos del CEPE con la finalidad de,
por un lado, presentar textos que permitan que el alumno
disfrute de su lectura con la variante diatópica de México; y
por otro lado, con la idea de presentar referentes culturales
propios de México que pueden ayudar a una mejor com-
prensión de nuestra cultura y sociedad.
7
Esta serie está conformada por ocho lecturas, una para
cada nivel del Programa de español y cultura para extran-
jeros del CEPE. Hay correspondencias entre los niveles
del CEPE y los del Marco común europeo de referen-
cia (MCER), por eso en los textos se acota si pertenece
a cada uno de los niveles: A, B o C. Las lecturas fueron
creadas por profesores expertos en la enseñanza de ELE;
en sus textos tuvieron el cuidado y rigor de seleccionar el
léxico y las estructuras gramaticales del nivel correspon-
diente mediante el desarrollo de narraciones en las que
se cuenta una historia o historias reales, de ficción, des-
criptivas y con una narrativa casi novelesca.
Los profesores que participaron en esta aventura
para desarrollar las ocho lecturas son los siguientes: en
Español 1 (A1), Diana Helena Martínez Cruz; en Español
2 (A2), Sandra Luz Cruz Iturribarri; en Español 3 (B1.1),
Moisés López Olea; en Español 4 (B1.2), Claudia Picazo
Aguilar; en Español 5 (B2.1), Brenda Elizabeth Sosa Quin-
tero; en Español 6 (B2.2), Marcela Nieto Rodríguez; en
Español 7 (B2.3), Klaudia Yvonne Buzo Hachec; y, final-
mente, en Español 8 (C1), Edgar René Pacheco Martínez.
Es necesario subrayar que el objetivo principal de esta
propuesta es que el alumno comprenda y disfrute de la
lectura porque está diseñada a su nivel. Además, para
asegurar que el alumno comprende lo que está leyendo,
en cada una de las lecturas se suma un glosario de defi-
niciones con aquellas palabras que son indispensables
que estén definidas dada la naturalidad de la lengua
escrita, pero que no pertenecen al nivel ya que están por
arriba del nivel del texto. Las definiciones fueron elabo-
radas por los profesores, autores de cada lectura, orien-
tándolas a estudiantes de español de acuerdo al nivel

8
del texto y con base en recursos lexicográficos como
el Diccionario del Español de México del COLMEX o el
Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia
Española, entre otros.
Cabe resaltar que en 2021 fue publicado el Volumen
complementario del Marco común europeo de refe-
rencia1 en el que, además de otras actualizaciones, se
incluyeron descriptores para “Leer por placer” en las
actividades de comprensión de lectura. En el caso de
este cuadernillo “Un viaje al pasado”, de nivel Español 4
o B1.2, el descriptor indica que el estudiante:

“Comprende descripciones de lugares, acontecimientos,


sentimientos y puntos de vista expresados de manera
explícita en narraciones, guías y artículos de revistas que
emplean un lenguaje cotidiano de uso muy frecuente.

Comprende un diario de viaje en el que se describen,


principalmente, los hechos que acontecieron, las expe-
riencias vividas y los descubrimientos que hizo el/la
autor/a.

Sigue el argumento de historias, novelas sencillas y cómics


con clara línea argumental y escritos en un lenguaje coti-
diano de uso muy frecuente, siempre que pueda hacer un
uso frecuente del diccionario.”

En este cuadernillo, los estudiantes encontrarán un


cuento dividido en dos partes, cada parte con una línea
argumental clara, escrita en lenguaje cotidiano, en las
cuales hay descripción de personas y de lugares en
pasado, principalmente; en toda la historia se habla de
1. Consejo de Europa (2020), Marco común europeo de referencia para
las lenguas: aprendizaje, enseñanza, evaluación. Volumen complementa-
rio. Servicio de publicaciones del Consejo de Europa: Estrasburgo.
[Link]/lang-cefr.
9
un viaje al pasado con experiencias vividas del perso-
naje. Se buscó que esta narración mostrara input con
un uso frecuente de pretérito, copretérito, antecopreté-
rito, presente de subjuntivo, es decir, temas gramaticales
propios de Español 4 en el CEPE. Es por ello que esta
lectura puede ser de fácil acceso para estudiantes que
estén terminando o hayan cursado este nivel.
Todas las lecturas graduadas fueron piloteadas
durante el programa de Otoño 1 en 2022. De acuerdo
con las opiniones de los profesores y de los estudiantes
que leyeron los borradores de estas lecturas, los autores
hicieron ajustes necesarios a sus textos, de tal manera
que llegamos a las versiones finales que los alumnos
pueden disfrutar. Agradezco sobremanera a los profeso-
res que prestaron su tiempo y el de su clase para pilotear
estas lecturas: María Elisa Matabuena Cascajares, Ursula
Leticia Morales Bautista, Magdalena Ramírez Vázquez,
Jennifer González Ortega, Diana Julieta Maciel Gaytán,
Rino Karlo Torres Ruata, Fernanda Fernández Meneses,
Adrián Gabriel Franco Cisneros y Klaudia Yvonne Buzo
Hachec. De igual manera, un especial agradecimiento a
los académicos que dictaminaron las lecturas: Dr. José
Carlos Escobar Hernández, de CEPE-Taxco, y Mtro. Edgar
Ariel Corona Olvera, de la Facultad de Filosofía y Letras
de la UNAM.
Dado que las ocho lecturas están alineadas al programa
de español del CEPE, se considera que pueden ser uti-
lizadas dentro del salón de clase como apoyo didáctico
para favorecer la comprensión lectora, la expresión oral
y la escrita, ya que se incluyen preguntas de prelectura,
poslectura, ejercicios de respuesta cerrada y abierta, así
como la práctica de la escritura. Estos ejercicios pueden

10
ser usados por los profesores, adaptados o cambiados
según las necesidades de los estudiantes. A todo esto,
espero que a los profesores de ELE les sean de utilidad
estas lecturas, al ser un recurso más dentro de su clase
de español.
Es importante decir que esta primera serie de lectu-
ras es un primer paso al cual, seguramente, le seguirán
muchos más en forma de otras series para poder llenar
el gran hueco que tenemos y satisfacer las necesidades
de los alumnos.
Finalmente, les agradezco profundamente a todos los
profesores que participaron y se aventuraron en esta
experiencia creativa. Agradezco a la Coordinadora de
Español, Dra. María Reyes López, por el apoyo que recibí
al presentar esta propuesta y por permitirme la experi-
mentación con grupos del CEPE. Asimismo, agradezco
al Dr. Vital por apoyar y alentar que en nuestro centro se
produzcan materiales en beneficio de nuestros alumnos.
Gracias a Susana Paulina Mendoza González, de servicio
social en el Departamento de evaluación, por auxiliarme
en la selección de imágenes y la verificación del léxico
de las lecturas. Por último, al equipo del Centro de Ense-
ñanza para Extranjeros de las áreas administrativas y de
publicaciones, ya que fue una parte importante en este
proceso, en especial a Brenda J. Vázquez Cantú, Guada-
lupe Rangel Esparza y Adriana Fabila Reyes.

Marcela Nieto Rodríguez

11
ÍNDICE

Un viaje al pasado

Un viaje al pasado. Parte 1


Antes de leer 12
Lee el cuento 13
Después de leer 23
Clave de respuestas 25
Glosario 27

El regreso al pasado. Parte 2


Antes de leer 29
Lee el cuento 30
Después de leer 43
Clave de respuestas 45
Glosario 47

13
Un viaje al pasado. Parte 1
Antes de leer

I. Comenta con tus compañeros de clase o escribe sobre


lo siguiente:
1. ¿Sabes qué es una máquina del tiempo? Descríbela.
2. ¿Crees que es posible viajar en el tiempo? ¿Por qué?
3. ¿Qué historias famosas de viajes en el tiempo recuer-
das en el cine o la literatura?
4. ¿Hay algún momento de la historia de México en el
que tengas interés? Comenta cuál.
5. Si encuentras una máquina del tiempo, ¿a dónde via-
jarías?
6. ¿Irías al pasado o al futuro? Comenta tus razones.

14
Lee el cuento
Un viaje al pasado. Parte 1

Todo comenzó hace una semana, aún no puedo creer


todo lo que ha pasado en tan sólo siete días. Como
todo extranjero en México, siempre que visitaba un
nuevo lugar, todo me parecía nuevo y diferente. Llevaba
viviendo 3 meses en México y cada día seguía descu-
briendo nuevas y maravillosas cosas sobre el país y su
gente, pero hubo una en especial que superó todas mis
expectativas.
Lo recuerdo todo perfectamente. Era viernes en la
noche y después de beber un poco en Zona Rosa con
mis amigos mexicanos, decidí irme a casa “temprano”
para descansar y levantarme el día siguiente para andar
en bicicleta por Reforma.
Mientras caminaba entre las antiguas calles de la
Condesa para despejarme un poco antes de tomar un
taxi, sentía aún la energía de fiesta que sale del suelo
mexicano los viernes, no podía dejar de pensar en que
me encanta la alegría que tienen los mexicanos cuando
llegan a una fiesta. Iba muy feliz, pensando en todo eso,
cuando de pronto, sin darme cuenta, tropecé con algo
en la calle y caí dentro del suelo, al principio me asusté
mucho, “¿qué está pasando?”, pensé desesperado mien-
tras intentaba mover mi mano en la bolsa de mi pantalón
buscando mi teléfono celular para llamar a emergencias
para mi rescate.
Desafortunadamente, como el espacio era muy
pequeño y yo demasiado grande, al pisar algo en el
suelo se escuchó un fuerte crujido y sólo sentí cómo mi
15
cuerpo caía hacia abajo sin poder sentir el final de ese
extraño túnel.
De pronto, hubo un golpe con un ruido seco y caí
sentado en un montón de tierra que era suave; revisé
mi cuerpo, buscando alguna herida, pero, afortunada-
mente, sólo tenía un par de rasguños, nada grave. Fue
ahí cuando lo noté, vi que frente a mí había una especie
de puerta de madera, algo antigua y empolvada, de la
que salía un ligero rayo de luz. Decidí abrirla y me encon-
tré con la cosa más increíble que mis ojos habían visto
hasta ese momento.

Cuando abrí la puerta un nuevo paisaje apareció


frente a mí. Era un día soleado, lleno de aire puro, no
había carreteras, autos, contaminación, ni el sonido
vibrante de la música que escuchaba hasta hace unos
minutos. En lugar de eso, había plantas, muchos árboles
y grandes campos con algo que parecía maíz, el olor
del aire era tan puro, que llenaba mi interior completa-
mente y sólo podía sentir una brisa fresca en mi cara y un
sentimiento de paz interior que no había tenido antes.
Comencé a caminar para descubrir un poco más sobre
dónde me encontraba ya que eso definitivamente no era
la Condesa.

16
Estaba yo tan confundido, intentando procesar cómo
era que, después de caer en un agujero en el piso, me
encontraba en un lugar lleno de naturaleza y cosas mara-
villosas, cuando alguien me tocó el hombro, me giré
rápidamente y me encontré con un hombre fuerte, de
piel morena que me observaba de arriba abajo.
Su apariencia y la mía eran increíblemente distintas,
no soy bajo, pero este hombre tenía entre unos 15 y 20
centímetros de altura más que yo, su gesto era serio y
me miraba de arriba a abajo confundido. De repente,
detrás de unos árboles escuchamos un ruido y él sólo
me dijo en voz baja: “¡A correr!” Era muy extraño, él no
hablaba en español, pero podía entender todo lo que
decía, sabía perfectamente que la lengua que usaba no
era español, pero la entendía sin problemas y, lo más
impresionante, podía hablarla. Sin pensarlo dos veces,
corrí detrás de él hasta que llegamos a una sección de
casas donde nos recibieron personas que parecían ser
amigos del hombre que me ayudó.
Cuando llegamos a su casa,
se presentó conmigo, se
llamaba Huitzitzilin y era uno de
los guerreros más fuertes de su
grupo. Su nombre me parecía
muy especial porque nunca
había escuchado nada igual.
Le pregunté qué significaba y
me dijo que tenía relación con un ave muy tradicional,
que representaba la valentía de los guerreros que pelea-
ban fuertemente en las guerras. Sus papás le dieron ese
nombre para tener buena suerte en su vida y mucha for-
taleza para pelear en las batallas.

17
Cuando le pregunté dónde estábamos, me contó
que ese lugar se llamaba Tenochtitlán y era la región
de su grupo: los mexicas. Recuerdo que en clase había
leído un poco sobre esto, Tenochtitlán era la capital del
imperio mexica y era la actual Ciudad de México. Al prin-
cipio pensé que tenía todo este sueño porque, durante
varios días, leí mucho sobre los indígenas en mi clase
de historia en el CEPE, pero cuando mi amigo me invitó
a caminar hacia unas pirámides increíbles, empecé a
pensar que eso no era parte de mi imaginación.
Él empezó a caminar rápidamente y yo lo seguía con
cuidado. Atravesamos campos grandes donde el aire era
puro, el sol era fuerte y todo era tan sorprendente que yo
sentía que estaba en una película. Finalmente, llegamos a
un lugar donde había muchas pirámides y construcciones
de piedra. Pensé que ese lugar me parecía conocido, pero
no recordaba dónde lo vi. Mi nuevo amigo me enseñó este
lugar increíble, su nombre era Huey Teuccalli que era algo
como “Templo principal” en náhuatl, fue en ese momento
que supe cuál era el nombre de la lengua de mi nuevo
amigo. Mientras paseábamos por ahí, me contó que ahí le
rezaban mucho a dioses como el dios de la guerra y el sol
y también me dijo que los indígenas tenían muchos dioses
que los cuidaban y apoyaban en
diferentes aspectos de su vida.
¡La historia de sus dioses era
maravillosa! Recuerdo que uno
de los más sorprendentes era
Tláloc, el dios de la lluvia. Este
dios estaba representado con
increíbles tonos de azul y verde
y tenía muchas joyas encima.

18
Es increíble que en las culturas indígenas tengan tantos
dioses que se encargan de tantas cosas.
¡En ese momento recordé todo! El lugar lo visité antes
con mis amigos mexicanos. Era el Templo Mayor que está
abierto para todo el mundo en el centro de la Ciudad de
México. Recuerdo que cuando fui, me sorprendí mucho
por el Tzompantli, un muro donde se ponían los cráneos
de los hombres que morían en sacrificio para los dioses.
Ahora estaba viendo ese mismo lugar directamente, era
sorprendente. La piedra fuerte y con un color intenso y el
ambiente ceremonial eran fantásticos.
Mientras paseábamos, Huitzitzilin también me contó
que cuando me encontró en el campo había, cerca
de nosotros, un grupo enemigo que siempre estaba
paseando cerca de sus casas para pelear. Si él o sus com-
pañeros veían a alguien de ese grupo tenían que correr
a casa y avisar a todos. Me contó que cuando me vio,
pensó que yo era uno de ellos, pero cuando vio mi cara,
cuerpo y ropa, entendió que no era de ahí y se sorpren-
dió mucho porque entendí su lengua. Él tenía mucha
curiosidad sobre mí porque éramos muy diferentes,
entonces me cuidó todo ese día y me aceptó con mucha
amabilidad en su casa para hablar y compartir informa-
ción sobre nuestros lugares de origen.
Mi nuevo amigo me enseñó
mucho sobre su cultura y entre
las cosas más sorprendentes
que recuerdo, estaba el uso de
la “grana cochinilla”, un insecto
que vive en los nopales y se
usa para pintar las cosas de un
tono rojo intenso.
19
¡Nunca en mi vida vi algo así! El color rojo que sale
cuando pones el insecto en otra superficie es maravilloso
y se usaba en el pasado para teñir la ropa de personas
importantes de cada grupo indígena. Mi amigo me contó
también que este pequeño animalito fue criado por los
mixtecos y se comerciaba mucho entre los pueblos; para
mostrarme su maravilloso color, tomó una cochinilla y
la frotó en mi mano. Cuando lo hizo, apareció un mara-
villoso color rojo intenso que era diferente a todos los
tonos que vi antes.
Mientras veía esto con mis ojos, no podía creer lo que
estaba pasando, todavía pensaba que todo esto era un
sueño, pero cuando mi amigo frotó la grana cochinilla
en mi mano, la sensación fue muy real y me sorprendí
mucho. Si todo era un sueño, sólo tenía que disfrutar,
pero si era real… ¿cómo era posible?
En ese momento decidí que tenía que aprovechar esta
oportunidad y conocer más sobre los indígenas. Como
mi amigo era muy amable, le dije que quería conocer
más de su cultura y por eso vine a la CDMX hace tres
meses. Cuando le dije eso, él me miró con una cara un
poco confundida y me preguntó qué era CDMX. En ese
momento pensé que no era una buena idea hablarle a
mi amigo del tiempo actual, entonces le dije que era el
nombre de mi ciudad de origen, así empecé a contarle
muchas historias sobre el México actual y le dije que
tenía que visitarlo algún día. Intercambiamos muchas
historias, él me hablaba sobre su pueblo y yo le contaba
algunas de las cosas que vi en mis tres meses viviendo
como extranjero en México.
Para conocer un nuevo país, siempre es mejor aprender
sobre él a través de los nativos. Si hablas con personas
20
de ese lugar, puedes conocer más sobre sus costumbres
y tradiciones. Por eso, cuando hablaba con Huitzitzilin le
pedí ayuda para conocer más sobre sus costumbres y
tradiciones. Él aceptó y comenzamos a pasear por sus
tierras: hermosas, coloridas y muy limpias.
Ese día, aprendí muchas cosas sobre el estilo de vida de
los indígenas mexicanos. Huitzitzilin me llevó a un lugar
que se llama “Texcoco”, ahí me mostró un lago hermoso
donde construyeron las “chinampas”, un sistema que los
indígenas usaban para cultivar flores y algunas hortalizas.

Sobre el lago, ponían un poco de tierra, donde después


hacían crecer plantas y flores. ¡Todo era precioso! Había
muchas plantas y flores de colores que vi por primera
vez. Originalmente no me gusta mucho la naturaleza,
pero fue maravilloso ver una manera diferente para hacer
crecer plantas nuevas, le pregunté a mi nuevo amigo si
es difícil hacer una chinampa en otro lugar y me explicó
que lo más importante es tener agua, madera y cuidar
mucho las plantas.
El día seguía avanzando y mi amigo me contaba todo
tipo de historias increíbles sobre su pueblo y costumbres,
21
hablamos también sobre la medicina tradicional y me
contó que en su pueblo usaban las hierbas para curar las
enfermedades. La herbolaria era algo muy importante
para los indígenas. Si alguien tenía una enfermedad o
daño en su cuerpo, debían tratarlo con plantas, pero es
obvio que no todas las plantas son buenas, por eso los
indígenas estudiaban mucho los usos medicinales de
cada una de ellas. Es increíble que los indígenas usen
las plantas para curarse, en la clase de español habla-
mos un poco sobre esto y la maestra nos contó que,
actualmente, la herbolaria es parte de la vida de algunas
comunidades mexicanas.
Como era noche, Huitzitzilin me dijo que teníamos
que dormir, pero antes debíamos cenar para recuperar
energía porque después de un día duro hay que llevar
algo de comida al estómago. Fuimos a su casa y su madre
preparó tortillas en un comal, el olor era delicioso y muy
diferente a las tortillitas que comía cuando iba a comer
tacos en algún puesto en la calle. Esa noche cené deli-
cioso, la comida era increíble, había muchas verduras con
colores muy diversos y un poco de carne que, cuando le
pregunté a la mamá de mi amigo qué era, me contó que
era guajolote, un ave que se consumía mucho en la zona.
El guajolote se llama actualmente “pavo” y muchos mexi-
canos lo consumen en Navidad. Finalmente, acompaña-
mos la comida con una bebida llamada ixtac octli que
hacían a través del maguey, el sabor era muy fuerte, creo
que actualmente esta bebida se llama “pulque”.
Esa noche, antes de dormir, ellos me contaron que
también existía una diosa del maguey, su nombre es
Mayáhuel y era una bella joven que vivía con su abuela y

22
sus hermanas, ellas eran espíritus malos que no querían
que salga el sol.
Un día, el dios del viento (Ehécatl), la contactó e invitó
al mundo de los humanos para conocerlo. Ellos estaban
enamorados y juntos se unieron como ramas de un
árbol. Mientras todo eso pasaba, su abuela despertó y
no encontró a Mayáhuel, por eso llamó a sus otras her-
manas para buscarla rápidamente; juntas buscaron a la
chica por todos lados y cuando la encontraron en el árbol
junto a ese dios se enojaron mucho, su abuela tomó
la rama donde estaba ella y la rompió, pero a la rama
del otro lado, donde estaba el dios Ehécatl, no le pasó
nada. El dios esperó tranquilamente a que la abuela y
hermanas de Mayáhuel se
fueran y tomó los pedazos
de rama que estaban en el
suelo. Después de esto, los
puso dentro de la tierra y así
nació la planta del maguey,
que es de donde sale el
pulque, una bebida muy
importante para los indíge-

23
nas y los mexicanos. Después de esto, Mayáhuel se con-
virtió en una diosa.
¡Qué historia tan bonita y qué increíble la cultura mexi-
cana! Cuando escuchaba a mis amigos hablar de todas
esas historias maravillosas sobre su cultura, pensé que
hay que esforzarnos para conocer la historia del lugar
donde vivimos o viajamos. ¡Hay muchas cosas para des-
cubrir! Estaba muy emocionado pensando qué cosas
nuevas íbamos a descubrir al día siguiente, pero empezó
a darme mucho sueño. Huitzitzilin me vio y dijo que era
hora de dormir, entonces me llevó a un cuarto de su casa
donde podía descansar tran-
quilamente hasta la siguiente
noche.
Luego de la aventura vivida
ese día, me recosté en el
petate que mi amigo y su
familia me ofrecieron y dormí
descansando como nunca.
Al día siguiente un pequeño
rayo de luz y el viento me des-
pertaron, abrí los ojos rápi-
damente para darme cuenta
de que me encontraba en el
departamento que rentaba
cerca de la UNAM. Al prin-
cipio me sentí un poco con-
fundido. ¿Todo lo que creí experimentar fue un sueño?
La sensación era un poco extraña porque en mi “sueño”
habían aparecido detalles de México de los que nunca
escuché antes, además, las sensaciones habían sido tan
reales que me impactaron.

24
Después de leer

I. Marca tu respuesta con una X si la respuesta es


verdadera (V) o falsa (F)
Si la respuesta es falsa, di por qué.

V F
1. El día que el protagonista descubrió
la coladera que lo llevó al pasado era
viernes en la noche.
2. La primera persona que vio luego
de caer en la coladera fue una mujer
llamada Isabel.
3. Huitzitzilin era un guerrero muy fuerte
de los mixtecos.
4. Los indígenas de México tenían muchos
dioses que los cuidaban en diferentes
aspectos de su vida.
5. El protagonista aprendió sobre el Tzom-
pantli, un muro para poner los cráneos
de los guerreros sacrificados.
6. La grana cochinilla es un elemento que
usaban los antiguos indígenas como
moneda para pagar por algunas cosas.
7. Las chinampas son el sistema creado
por los indígenas para cultivar flores y
hortalizas en los lagos.
8. El dios del maguey se llamaba Mayá-
huel y vivía con su padre y hermanos
en el cielo.
25
9. La planta de maguey da origen al cacao
una bebida muy importante para los
indígenas.
10. Cuando el protagonista se despertó
luego de dormir en casa de Huitzitzilin
estaba en su departamento cerca de la
UNAM.

II. Redacta un texto de 150 a 200 palabras en el que desa-


rrolles el siguiente tema con las siguientes cuatro pautas:
Un mito de mi país
• ¿Qué tipo de mitos existen en tu cultura?
• ¿Estos mitos están relacionados con elementos que
aún están presentes en tu cultura?
• Habla sobre un mito que conozcas sobre tu país.
• ¿Cómo y cuándo escuchaste sobre este mito por
primera vez?

26
Clave de respuestas

Después de leer

I. Marca tu respuesta con una X si la respuesta es


verdadera (V) o falsa (F)
Si la respuesta es falsa, di por qué.

V F
1. El día que el protagonista descubrió X
la coladera que lo llevó al pasado era
viernes en la noche.
2. La primera persona que vio luego X
de caer en la coladera fue una mujer
llamada Isabel.
La primera persona que vio fue a
Huitzitzilin.
3. Huitzitzilin era un guerrero muy fuerte X
de los mixtecos.
Huitzitzilin era un guerrero mexica.
4. Los indígenas de México tenían X
muchos dioses que los cuidaban en
diferentes aspectos de su vida.
5. El protagonista aprendió sobre el X
Tzompantli, un muro para poner los
cráneos de los guerreros sacrificados.

27
6. La grana cochinilla es un elemento X
que usaban los antiguos indíge-
nas como moneda para pagar por
algunas cosas.
La grana cochinilla es un insecto que
se usaba para pintar la ropa de color
rojo.
7. Las chinampas son el sistema creado X
por los indígenas para cultivar flores
y hortalizas en los lagos.
8. El dios del maguey se llamaba Mayá- X
huel y vivía con su padre y hermanos
en el cielo.
Era una diosa que vivía con su abuela
y sus hermanas.
9. La planta de maguey da origen al X
cacao una bebida muy importante
para los indígenas.
Del maguey sale el pulque.
10. Cuando el protagonista se despertó X
luego de dormir en casa de Huitzitzi-
lin estaba en su departamento cerca
de la UNAM.

28
Glosario

Agujero: s.m. Forma redonda que atraviesa un objeto.


Brisa: s.f. Viento suave y agradable.
Cráneo: s.m. Parte de la cabeza en un esqueleto.
Criar: tr. Alimentar o cuidar a una persona o animal hasta
que pueda ser independiente.
Crujido: s.m. Sonido que sale de algunos objetos como
la madera cuando se parten.
Despejarse: intr. Quitar las preocupaciones o males para
tener nuevamente un estado tranquilo.
Empolvada: adj. Se usa para describir cuando algo está
cubierto de polvo.
En lugar de eso: fr. Expresión usada para hablar sobre
una cosa que sustituye a otra.
Fortaleza (fuerza): s.f. Fuerza que tiene algo o alguien.
Frotar: tr. Pasar una cosa sobre otra con mucha fuerza.
Herbolaria: s.f. Creencia en el uso de plantas para curar
las enfermedades.
Hortalizas: s.f. Planta que se puede comer y se cultiva en
un huerto.
Impactar: tr. Sorprender una idea a alguien.
Rasguños: s.m. Heridas superficiales en la piel causadas
por objetos con filo.
Rescate: s.m. Dar libertad a alguien de una situación
peligrosa o negativa.

29
Ruido seco: fr. Sonido fuerte a causa de un golpe entre
dos cosas.
Superar expectativas: fr. Obtener una sorpresa de algo o
alguien mayor a la que se esperaba originalmente.
Tratar una enfermedad: fr. Dar una cura o tratamiento a
alguien que está enfermo.
Tener curiosidad: fr. Acción de querer saber más sobre
algo o alguien.
Teñir: tr. Pintar algo de un color distinto a su color origi-
nal.
Tropezar: intr. Caer a causa de chocar con alguna cosa.
Valentía: s.f. Fuerza para enfrentarse a situaciones difíci-
les.
Vibrante: adj. Algo que hace temblar a alguien.

30
El regreso al pasado. Parte 2
Antes de leer

I. Comenta con tus compañeros de clase o escribe sobre


lo siguiente.
1. ¿Crees que el protagonista pueda viajar de nuevo en
el tiempo?
2. ¿Qué sabes sobre el periodo de la Conquista de
México?
3. ¿Conoces alguna tradición antigua de México que
continúa hasta la actualidad? Coméntala.
4. ¿Qué platillos tradicionales de México conoces?
5. ¿Conoces alguna comida de México o de tu país que
sea la fusión de dos culturas? Comenta cuál y si conoces
la historia, cuéntala.

31
Lee el cuento
El regreso al pasado. Parte 2

Me levanté muy extrañado, aun tratando de procesar


qué era lo que había pasado la noche anterior y cómo
es que me había transportado hasta mi cuarto, ya que no
tenía ningún recuerdo de haber pedido un taxi o algo
parecido. Estaba pensando en todas esas cosas mientras
me lavaba los dientes, cuando de pronto noté algo en
mi mano, aún tenía la marca roja intensa que mi nuevo
amigo mexica puso en mi mano mientras me explicaba
sobre la grana cochinilla. ¡Todo era verdad! No era un
sueño loco o un efecto del alcohol, yo realmente había
estado con una familia mexica la noche anterior.
Estaba muy alterado por este nuevo descubrimiento.
¿Por qué, luego de dormir, había regresado a mi cuarto?
¿Cómo es que lo hice? ¿Era magia? ¿La magia tenía un
efecto limitado? Intenté calmarme mientras me preparaba
para salir, pero no dejé de pensar todo el día en lo que
había sucedido. ¿Debería contarle a alguien? No… la pre-
gunta correcta era: si lo contaba, ¿alguien me creería? En
mi cerebro sólo estaba la idea de regresar a ese agujero
en el suelo que parecía un
portal y tirarme de nuevo
para comprobar si todo
era real o una mentira que
mi cerebro fabricó. ¿Sería
peligroso? Y si todo era
un sueño y me lanzaba a
un lugar desconocido…
Cuando me calmé

32
un poco, comencé a investigar más sobre los mexicas.
Fui a la Biblioteca Central y pedí prestado un libro que
hablaba sobre el México prehispánico. Ahí descubrí que
los mexicas fueron un imperio que se estableció desde
1325 hasta 1521, en la última etapa de ese periodo
también se desarrollaba la Conquista española. Eran
guerreros fuertes que se establecieron en México Teno-
chtitlán, lugares que ahora eran los estados de México,
Morelos, Veracruz, Guerrero, Puebla, Oaxaca y parte de
las costas de Chiapas e Hidalgo. Me gustó mucho apren-
der sobre ellos, ya que mi nuevo amigo formaba parte
de ellos. Quería volver a ese lugar para seguir hablando
con él y su familia y aprender más sobre su cultura de
manera directa.
Pero no todo fue bueno, la verdad es que, después
de eso, pasé un par de días terribles, frecuentemente
pensaba en ese lugar y evaluaba las diferentes posibili-
dades para poder regresar. Seguía pensando qué sería
mejor hacer. Cuando hay peligro, siempre es mejor no
ir solo, pero si le contaba a alguien mi historia y no me
creía, no tendría sentido. También me preguntaba: si
puedo llegar nuevamente, ¿cómo me encontraré con mi
amigo? No recordaba muy bien la manera de llegar a
su hogar y, si no tenía suerte, podría encontrarme con la
tribu con la que peleaban desde hacía un tiempo.
Luego de meditar todas las opciones posibles, decidí
asistir al lugar desde donde pude ir al México prehispá-
nico. Avisé a un amigo de mi entera confianza que iría a
una fiesta y si no lo contactaba al día siguiente, que me
llamara para buscarme. Mi amigo me miró con una cara
extraña, pero recibió contento el papel que le di donde
escribí la dirección a la que iba. Empecé a recordar qué

33
había pasado ese día, fui más o menos a la misma hora,
recuerdo que la fiesta del fin de semana estaba comen-
zando, pero yo salí a las 10 porque al día siguiente iba a
ver a uno de mis amigos porque iríamos a la fiesta de xv
años de su prima. En México muchas chicas de esa edad
hacen fiestas muy grandes que son casi como bodas,
pero esa es otra historia que tendremos que contar en
otra ocasión. Luego de calcular el tiempo, recordé que
fue más o menos a las 11 cuando me caí en ese lugar,
entonces decidí que ese viernes a las 11 descubriría si
todo era verdad o era una mentira.
Por la noche llegué de nuevo al lugar donde estaba
la “coladera mágica”, apodo que le puse a ese increíble
lugar. Justo ese día en clase de español una compañera
preguntó sobre el sistema de drenaje en México y la pro-
fesora aprovechó para enseñarnos la palabra “coladera”.
Estaba pensando todo eso cuando llegué. La coladera,
sin tapa, aún estaba ahí, abierta y profunda, se veía muy
oscura y parecía no tener fondo. No es nada fácil caer
voluntariamente a un agujero en el piso, pero el deseo
de comprobar si lo que viví era real, era más fuerte. Cerré
los ojos y me lancé a la coladera pensando: “Espero que
todo salga bien”. Otra vez, después de un par de minutos
“pum” se escuchó un golpe fuerte y no seguí bajando.
Hace unos días, cuando caí dentro de esta coladera,
había una puerta frente a mí, que abrí para entrar en la
zona donde vivía Huitzitzilin, pero, en esta ocasión, no
había puerta. Luego de escuchar el golpe y abrir los ojos,
vi que estaba en un lugar muy diferente al que había visto
hace unos días con mi amigo. En esta ocasión todo era
diferente y no había pirámides cerca.

34
En ese momento pasaba un hombre a quien le pre-
gunté en qué año estábamos, él me miró muy extraño
y me dijo en voz baja “1605”. ¡1605! Estaba más de 400
años atrás en el pasado…Recordé que en mi curso de
literatura leímos un poco sobre el Virreinato de la Nueva
España, un periodo donde los españoles construyeron un
reino en lo que antes era territorio indígena, busqué en
mi bolsillo mi teléfono celular para ver si podía encontrar
algo de información sobre este periodo y orientarme. Mi
teléfono estaba ahí, pero, obviamente, no había señal. En
ese momento pensé seriamente: “Cuando vuelva a viajar
al pasado, debo traer conmigo un pequeño manual de
historia para orientarme un poco”.
Comencé a caminar para explorar un poco el nuevo
lugar en el que me encontraba y me sorprendí mucho al
ver que todo era diferente. Ya no quedaba nada del lugar
en el que estuve hace unos días, todo era diferente, más
europeo y se escuchaba en las calles un idioma muy similar
al español que aprendía en la escuela. Estaba un poco ner-
vioso y no sabía qué hacer, en mi primer viaje al pasado,
tuve la suerte de que mi amigo mexica me adoptó, pero
ahora no conocía a nadie y no era fácil acercarse a la gente,
todos vivían muy rápido y no prestaban mucha atención
a su entorno. Comencé a caminar un poco sintiéndome
extraño porque toda la gente usaba ropa muy diferente a la
mía; en ese momento había muchas personas caminando
en la calle y era difícil pretender ser parte de ellos porque
mi estilo de pantalones de mezclilla y la playera bordada
que compré en Oaxaca no eran nada similares.
Entonces lo escuché. Alguien me gritó a lo lejos: “Hey,
hey, tú… sí, tú, ven”. Al principio no sabía si esta persona
me llamaba a mí, giré mi cabeza y nos miramos a los ojos,

35
entonces movió su mano y me dijo “Ven rápido, quiero
decirte algo”. Yo estaba muy confundido y no entendía
nada, entonces la mujer que me llamaba habló más
fuerte “Que vengas, te digo, tengo algo para ti”. Como
las personas comenzaban a mirarme, empecé a caminar
rápidamente hacia ella. Era una mujer de unos 50 años,
con una cara muy amable que me dijo: “Te vi desde hace
un rato, no eres de aquí, ¿verdad?” Yo moví la cabeza
de un lado a otro y ella me dijo nuevamente: “Veo que
desde hace un rato estás un poco confundido, ¿necesi-
tas ayuda?” Le expliqué que estaba perdido y necesitaba
ayuda para orientarme y conocer un poco sobre el lugar
donde estaba, ella, amablemente, me dijo que podría
ayudarme porque ese día estaba muy aburrida en su
tienda de ropa.
No podía creer la suerte que tenía de nuevo, alguien
de ese lugar me estaba ayudando y no tenía que pasear
solo en medio de gente desconocida que me miraba
extraño por mi ropa. Yo estaba listo para salir, pero
Isabel, la amable señora que me estaba ayudando, me
dijo que no podía salir a la calle vestido de esa forma.
Entonces sacó de su tienda un traje y me lo dio. El estilo
era muy europeo y mi nueva amiga me contó que ella
había viajado desde España con su familia para vivir en
este lugar donde había muchas oportunidades para su
gente. Ella abrió una tienda de ropa donde vendía ves-
tidos y trajes a personas de clase alta. Me explicó que el
estilo más popular de la época entre las mujeres eran
los vestidos amplios hechos con telas que se importaban
desde Europa. En el caso de los hombres, muchos de
ellos usaban trajes con partes hechas de seda y colores
vivos. Parece que era muy popular vestir ropa lujosa,

36
porque esto ayudaba a mostrar la clase social de cada
persona.
Cuando hablaba con doña Isabel, me sentía muy inte-
resado, recuerdo que cuando estaba en la universidad,
asistí a una clase de moda del pasado, en ella hablába-
mos sobre cómo cambió la ropa a lo largo de la historia
en Europa, principalmente. Pero nunca antes pensé en
cómo la moda europea comenzó a entrar a México. ¡Qué
interesante y cuántas maneras de estudiar y conocer más
sobre un país existen!
Luego de ponerme el traje que doña Isabel me prestó,
me dijo que, como ese día no había mucho trabajo,
podíamos salir a pasear mientras ella me presentaba un
poco de ese lugar en el que llevaba viviendo 5 años ya.
Cuando empezamos a caminar ella me dijo que una de
sus actividades favoritas era ayudar a las personas que
llegan y presentarles un poco de la vida y su organización
en la Nueva España. En primer lugar pasamos por una
zapatería pequeña, afuera había un cartel que decía “Se
busca ayudante que sepa coser zapatos”. Doña Isabel me
tomó fuerte del brazo para dirigirme a ese lugar; cuando
llegamos, vi que dentro había un señor de unos 50 o 60
años que trabajaba muy fuertemente. Después de entrar,
el señor nos saludó amablemente y le dijo a doña Isabel
que pronto estaría listo el par de zapatos que le había
encargado, ella le agradeció y nos presentó. Le dijo que
yo era su sobrino y había llegado hace un par de días
para establecerme en la Nueva España. El zapatero, que
se presentó como don Juan, me dio la mano y me reco-
mendó comenzar a buscar trabajo rápidamente porque
era un poco difícil encontrar buenos lugares de trabajo
debido a la migración constante.

37
Cuando salimos de ahí comenzó a contarme que
muchos españoles llegaban esos años para establecerse
en la Nueva España y trabajar desde ahí no era tan fácil,
por eso, si quería trabajar, tenía que buscar rápidamente
un buen trabajo. También me dijo que trabajar con don
Juan no era una mala idea, porque él pagaba un buen
salario y daba hospedaje en su casa.
Comenzamos a caminar, sin un lugar específico
para llegar, pero mientras caminábamos, doña Isabel
comenzó a contarme lo interesante que era vivir en la
Nueva España, ella me dijo que uno de los cambios más
increíbles que tuvo cuando llegó fue su dieta, que poco
a poco se adaptó a los sabores del nuevo continente.
Ella me contó lo maravilloso de combinar sabores y
cómo todo dio origen a platos nuevos y deliciosos, pero
una de las cosas más increíbles para ella fue el chocolate,
que comenzó a consumir con pan por las mañanas, ella
me dijo que nunca en su vida probó algo tan delicioso
como el chocolate. Ella adoraba el chocolate y dijo:
“Me encanta que podamos consumir chocolate por las
mañanas, es una bebida tan dulce y suave que puede
alegrar tu día, espero que todas las personas puedan
disfrutarlo pronto”.
En ese momento recordé que cuando fuimos a la casa

38
de mi amigo Huitzitzilin, al finalizar el día, había un aroma
delicioso en su casa. Su mamá se encontraba tostando
semillas de cacao, mi amigo tomó una y me la dio a
probar mientras me decía que el cacao era un producto
muy especial para su pueblo, porque una vieja leyenda
contaba que Quetzalcóatl, también conocido como
“serpiente emplumada”, que era uno de los dioses más
importantes de su cultura, regaló a los hombres el cacao,
que hasta ese momento era un tesoro que sólo disfruta-
ban los dioses.

El dios enseñó al pueblo a prepararlo y era una bebida


muy preciosa para los indígenas, por eso, al principio,
sólo los nobles podían tomarlo. El cacao era tan especial,
que se usaba como medicina, como moneda —podían
cambiar muchos productos por cacao, que era su moneda
y la usaban en un sistema muy organizado sobre el que
quizá pueda contar en otra ocasión ya que hablar sobre
él me tomaría algo de tiempo— y para comer, pero este
último uso era exclusivo de las clases altas.
Cuando recordé eso me di cuenta de que el cacao,
como México, había cambiado. Con la llegada de los
españoles era ahora una bebida que se mezclaba con

39
leche y azúcar y seguía siendo consumida por los nobles
y ricos. En ese momento pensé: “no creo que Huitzitzilin
y doña Isabel me crean si les digo que el chocolate es
un producto que se puede comprar en todas las tiendas
actualmente”. Estaba pensando eso, cuando doña
Isabel me trajo de nuevo al presente… que a su vez era
mi pasado. Ella estaba hablando sobre la fusión de ali-
mentos y las nuevas combinaciones que había en esos
momentos, me contó que a veces por la tarde se consu-
mía carne de res, pollo o cerdo con frijoles y un vaso de
pulque. ¡Otra vez algo conocido! En la Nueva España,
continuaban consumiendo bebidas importantes para los
pueblos prehispánicos.
Qué maravilla poder ver la evolución de un alimento
a través de la historia. Personalmente, me encanta el
chocolate y es un alimento que consumo frecuente-
mente. Recuerdo que cuando viajé a Oaxaca compré
muchos tipos de chocolate para regalar a mis amigos y
a mi maestra. Y también escuché que en Colombia se
consume un tipo de chocolate muy especial: chocolate
con queso. Me fascina ver cómo detrás de cosas que
parecen muy simples, hay mucha historia, si vemos aten-
tamente e investigamos un poco, podemos aprender
mucho sobre nuestras culturas, su evolución y la relación
con otros países.
Mientras pensaba en todas esas cosas, recordé que aún
no tenía hospedaje. Ese día había sido agotador, doña
Isabel tenía mucha energía y no paramos de caminar
en todo el día mientras visitamos mercados, probamos
comidas deliciosas y vimos cómo cambiaba la ciudad
poco a poco. Mientras paseábamos por calles llenas de
color y aromas diversos, no pude evitar recordar el tian-

40
guis que sale cada domingo cerca de mi casa, lleno de
color y opciones diversas de comida, esta parecía ser otra
de las costumbres que se mantenían luego de muchos
años. Mientras pensaba todo eso, recordé nuevamente
que ahora que era de noche, tenía que buscar un lugar
para quedarme. Iba a agradecerle a doña Isabel por
toda la ayuda de ese día cuando ella me dijo de repente:
“No tienes un lugar para quedarte, ¿verdad? Creo que
buscar una posada a estas horas podría ser peligroso, te
recomiendo que te quedes aquí, tengo un cuarto vacío
y puedes usarlo hasta que llegue alguien a rentarlo”. Esa
frase fue como un regalo para mí, honestamente, estaba
pensando en buscar un lugar como un parque para que-
darme, después de todo, sólo necesitaba un espacio
hasta la mañana siguiente. Tomé las manos de doña
Isabel y le agradecí con una sonrisa en mi cara, no sabía
si iba a volver a verla al día siguiente y quería agrade-
cerle toda la atención y apoyo que me dio ese día.
Tenía mucha curiosidad sobre qué pasaría esa noche,
si dormía, ¿al día siguiente despertaría en mi casa? No
quería dormirme, pero luego de entrar en el cuarto estilo
europeo con muebles antiguos y meterme en la cama,
mis ojos comenzaron a sentirse pesados, seguían cerrán-
dose hasta que, sin darme cuenta, me dormí.
Eran las 7:00 de la mañana cuando escuché un fuerte
ruido, desperté asustado, intentando ubicarme. No
creo que haya muchas emociones como ésa: despertar
desorientado sin saber si estás en el presente o en el
pasado. Abrí completamente mis ojos y empecé a ver
las formas de mi cuarto, mi cuarto al sur de la ciudad que
estaba tan soleado e igual que siempre. Me desperté
nuevamente intentando entender y analizar lo que pasó

41
la noche anterior, pero aún era difícil para mí. Aunque
yo caí por ese lugar en la noche, el día completo que
pasé ahí no existía en el presente. Era una sensación muy
extraña saber que estuve jugando un día completo en
el pasado y, después de dormir, volvía al presente sin
ningún problema.
¿Qué pasaría con doña Isabel? Al día siguiente si iba
a mi cuarto y no me encontraba, ¿qué pensaría? Igual-
mente, ¿cómo se sentiría Huitzitzilin cuando entró al
cuarto que me prestó y vio el petate vacío? Viajar al
pasado era muy interesante y divertido, pero también
cansado y abrumador. Todo era muy rápido y dormir
no era para descansar, sólo era para volver al presente y
regresar a mi vida común.
Ahora era sábado por la mañana y mi cabeza estaba más
confundida que nunca, quería ir otra vez a visitar el portal,
pero tenía tarea de mis clases de español, historia y gramá-
tica, no era posible hacer todo en un solo día, además viajar
en el tiempo era más cansado de lo que pensé.
Decidí ir de nuevo el viernes en la noche, ese día sólo
tenía clase de español y podía dormir hasta tarde. Los
días desde el sábado hasta el viernes en la tarde fueron
eternos, pero me sirvieron para seguir investigando y
aprendiendo sobre la historia de México, por medio de
muchos libros, hice una revisión rápida de los periodos
más importantes de México, si iba el viernes y saltaba por
la coladera, ¿qué época podría visitar? ¿La independen-
cia? ¿La Revolución? ¿El Porfiriato? Tenía mucho interés
en este último porque leí que fue un tiempo de mucho
progreso para México y en ese tiempo se desarrollaron
muchos avances tecnológicos como el tranvía eléctrico,
el automóvil y algunos avances en la comunicación.
42
Finalmente llegó el día y me preparé lo mejor que pude,
tomé una chamarra con bolsas interiores muy grandes y
metí ahí un pequeño manual de historia que conseguí
mientras paseaba en las librerías de la calle Donceles
en el centro de la ciudad. También decidí llevar algunas
monedas y dejar mi celular, que no era nada útil en el
pasado e intenté usar un estilo de ropa algo común.
Cuando me acercaba a la calle que había visitado
muchas veces esa última semana, sentía mi corazón latir
muy fuertemente. Hoy, mientras cuento esta historia a
otros, yo tampoco creo que sea verdad, pero yo lo viví
y puedo decir que todo era cierto. Aunque parece una
locura, en México una coladera abierta me ayudó a viajar
en el pasado, cada día a las 11:00 pm se abría un portal
entre el pasado y el presente que permitía viajar a épocas
del pasado. Cada día comenzaba a entender un poco
más cómo funcionaba todo. El misterioso portal se abría
por la noche y cada día llevaba hacia una época distinta
de México. Esta era, sin duda, una de las mejores cosas
que me habían pasado en la vida. Comencé a pensar en
cómo continuar probando el portal. ¿Funcionaría de la
misma forma con dos personas? Estaba considerando
contarle a mi amiga Fernanda, una historiadora que se
graduó de la UNAM y que conocía muy bien sobre la
historia de México, pensaba que si ella veía todas esas
cosas, se pondría muy feliz y me ayudaría a entender
mucho del pasado de México.
En todo eso pensaba mientras caminaba felizmente por
el callejón que desde hacía casi una semana me resultaba
tan familiar y mágico. Tenía mucha curiosidad por descu-
brir a dónde me llevaría ese momento y no podía aguantar

43
la curiosidad. Justo cuando llegué al lugar de siempre, noté
que el pequeño agujero en el suelo había desaparecido.
Inmediatamente me puse a investigar porqué había
desaparecido el agujero del piso, le pregunté al señor
que tenía un puesto de tortas justo enfrente de él y me
contó que ese lugar llevaba más de 3 meses sin aten-
ción, pero de pronto había sido llenado con cemento. No
podía creerlo, el mágico portal se había cerrado con un
poco de cemento. Intenté rascar el suelo, pero no pude
hacer nada, la coladera estaba completamente cerrada
y con ella se cerraron mis ilusiones de poder seguir via-
jando al pasado.
¿Qué podía hacer yo en ese momento? Parece que
nada, continué rascando el suelo, pero el cemento
estaba duro y no había manera de moverlo. El portal se
cerró y parecía que no era posible recuperarlo. Un poco
triste, comencé a caminar de regreso a casa muy preo-
cupado porque el día de mañana no iba a tener buenas
respuestas para mi examen de historia de México.

44
Después de leer

I. Completa las siguientes frases conjugando el verbo


entre paréntesis de manera correcta en indicativo o sub-
juntivo:
1. El protagonista (sorprenderse) _________________
mucho cuando notó que tenía una mancha roja en la
mano.
2. Los mexicas (establecer) _____________ la capital de
su imperio en 1325 en el lago de Texcoco.
3. Es triste que el protagonista no (poder)
_______________ volver al pasado para ver a sus amigos
de nuevo.
4. Huitzitzilin quiere que su amigo (conocer)
_______________ más sobre su cultura y le muestre su
comida y tradiciones.
5. Es interesante que en México las quinceañeras
(hacer) ____________ una fiesta muy grande para cele-
brar sus 15 años.
6. El protagonista se sorprendió cuando (ver)
_______________ que había llegado a 1605 y todo (ser)
_______________ diferente.
7. Doña Isabel quería (ayudar) _____________ al joven
nuevo cuando llegó porque (estar) ________________
aburrida en su tienda.
8. Después de conocer a Doña Isabel, el viajero
en el tiempo (recordar) ___________ cuando (estar)
_____________ en la universidad y tomó una clase de
moda.

45
9. Es sorprendente (aprender) ______________ sobre
todas las formas en que la cultura española (fusionarse)
_______________ con la cultura mexicana.
10. El viajero del tiempo (ponerse) _____________ triste
cuando (darse) ______________ cuenta que no era posible
viajar más en el tiempo.

II. Redacta un texto de 150 a 200 palabras en el que desa-


rrolles el siguiente tema con cuatro pautas:
Encuentras una máquina del tiempo para viajar al pasado.
• ¿A dónde viajarías y por qué?
• ¿Qué te gustaría hacer en ese lapso de tiempo?
• ¿Cambiarías algo del momento del pasado que
elegiste?
• ¿Te gustaría conocer y poder viajar a tu futuro también?

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Clave de respuestas

Después de leer

Completa las siguientes frases conjugando el verbo


entre paréntesis de manera correcta en indicativo o sub-
juntivo (respuestas sugeridas):

1. El protagonista (sorprenderse) se sorprendió mucho


cuando notó que tenía una mancha roja en la mano.
2. Los mexicas (establecer) establecieron la capital de
su imperio en 1325 en el lago de Texcoco.
3. Es triste que el protagonista no (poder) pudo volver
al pasado para ver a sus amigos de nuevo.
4. Huitzitzilin quiere que su amigo (conocer) conozca
más sobre su cultura y le muestre su comida y tradicio-
nes.
5. Es interesante que en México las quinceañeras
(hacer) hagan una fiesta muy grande para celebrar sus
15 años.
6. El protagonista se sorprendió cuando (ver) vio que
había llegado a 1605 y todo (ser) era diferente.
7. Doña Isabel quería (ayudar) ayudar al joven nuevo
cuando llegó porque (estar) estaba aburrida en su tienda.
8. Después de conocer a Doña Isabel, el viajero en el
tiempo (recordar) recordó cuando (estar) estaba en la
universidad y tomó una clase de moda.

47
9. Es sorprendente (aprender) aprender sobre todas
las formas en que la cultura española (fusionarse) se
fusionó con la cultura mexicana.
10. El viajero del tiempo (ponerse) se puso triste cuando
(darse) se dio cuenta que no era posible viajar más en el
tiempo.

48
Glosario

Abrumador: adj. Que causa dificultades o preocupacio-


nes a alguien.
Agotador: adj. Que es muy cansado o extremadamente
difícil.
Apodo: s.m. Nombre que se da alguien y no es su nombre
original. Generalmente tiene la intención de bromear.
Callejón: s.m. Calle o paso largo entre dos paredes o
espacios, generalmente es muy estrecho.
Cemento: s.m. Material de construcción que cuando se
mezcla con polvo puede endurecerse.
Coladera: s.f. Agujero en el suelo por donde pasa el
agua que se junta por la lluvia.
Desorientado: adj. Que no sabe bien dónde está en este
momento o está en un estado de confusión.
Drenaje: s.m. Parte debajo de la tierra que transporta los
desechos sanitarios de casas y algunas fábricas.
Encargar (un trabajo o servicio): fr. Pedir a alguien que
haga un trabajo o servicio.
Entera confianza: fr. Expresión que describe cuando
alguien cree totalmente en otra persona y no tiene dudas
sobre ella.
Estar alterado: fr. Expresión para describir cuando
alguien no está tranquilo y está molesto por alguna razón.
Etapa: s.f. Fase o parte de un proceso o periodo.
Hospedaje: s.m. Alojamiento y/o ayuda temporal que
puede recibir una persona en un lugar específico.

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Latir: intr. Acción que hace el corazón cuando vibra y
pasa sangre al cuerpo.
Meditar (ideas): tr. Analizar una idea con detenimiento
para entenderla mejor o reflexionar sobre ella.
No haber señal: fr. No tener servicio telefónico en un
lugar.
Orientarse: intr. Conocer información sobre algo para
saber dónde estamos.
Posada: s.f. Tipo de casa donde la gente puede dormir.
Pretender: tr. Fingir, intentar mostrar una cosa diferente
a la realidad para que otra persona la crea.
Procesar (algo, una noticia o información): tr. Entender y
asimilar una noticia sorprendente.
Rascar: tr. Tocar la piel una y otra vez fuertemente, espe-
cialmente con las uñas, para calmar una sensación de
comezón.
Salario: s.m. Dinero recibido por el trabajo realizado.
Seda: s.f. Tipo de tela de Asia creada a través de las fibras
de unos gusanos.
Tostar: tr. Poner algo al fuego para que se queme y tenga
una sensación crujiente.
Tranvía: s.m. Tipo de tren corto que circula en vías fijas al
suelo.

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