Dpto.
Pª Social y de las Organizaciones Documento explicativo 2
PSICOLOGÍA SOCIAL (Grado en Psicología)
DOCUMENTO 2 (EXPLICATIVO)
Profesores: Saulo Fernández /
PRUEBA DE EVALUACIÓN
Irene Castro–V1
CONTINUA (PEC)
Documento 1 (inicio)
El presente documento va dirigido a los estudiantes que ya han participado en el
estudio sobre los aspectos psicológicos involucrados en una situación de
rechazo social, ACTIVIDAD 1 de la línea de PEC Saulo Fernández/Irene Castro
(V1). Este documento contiene:
1. Una explicación detallada del estudio en el que ha participado para la
Actividad 1, que debe leer con cuidado y asimilar una vez ha participado
en la Actividad 1 (p. 2).
2. Las instrucciones para realizar la Actividad 2 (p. 11).
3. Las instrucciones para realizar la Actividad 3, que deberá llevar a cabo
una vez completadas las Actividades 1 y 2 (p. 14).
Nota: las instrucciones y la plantilla para realizar el informe final de PEC
(Actividad 4) se las descargará cuando finalice la Actividad 3 (la
autoevaluación).
Si tiene cualquier duda, contacte por favor con icastro@[Link]
Irene Castro Rivas
Facultad de Psicología, UNED
Dpto. de Psicología Social y de las Organizaciones
Por favor, se ruega no distribuir este documento entre otros compañeros, ya
que algunos aún no habrán participado en la Actividad 1 y, si leyesen este
escrito, su participación quedaría anulada.
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Objetivo del estudio
El objetivo real del estudio en el que ha participado es analizar las emociones
autoconscientes en el contexto del rechazo social, para tratar de identificar qué
factores influyen en el hecho de que la persona rechazada experimente una
emoción y no otra, y de qué manera estas pueden ser predictoras de la respuesta
conductual posterior. Este trabajo se desarrolla dentro del grupo de investigación
IPSADEYO ([Link] perteneciente al
Departamento de Psicología Social y de las Organizaciones de la Facultad de
Psicología de la UNED.
Antecedentes teóricos
Los seres humanos tenemos la necesidad fundamental de formar y mantener
relaciones sociales que sean duraderas y significativas (Baumeister y Leary,
1995), por lo que la amenaza a esta necesidad de pertenencia que ocurre
cuando somos socialmente rechazados puede llegar a tener consecuencias
graves para nosotros (Williams, 1997). Alrededor de este tema, Mark R. Leary
formuló la teoría del sociómetro (Leary et al, 1995), el cual define como un
mecanismo psicológico que opera de forma inconsciente analizando el ambiente
social para detectar indicios de que estamos siendo rechazados. Según esta
teoría, cuando los indicios de rechazo son detectados aparece un afecto negativo
que, de forma similar al impulso que nos mueve para evitar el dolor físico,
moviliza a la persona para llevar a cabo acciones que reduzcan la posibilidad de
exclusión social. Leary sitúa como componente esencial de este circuito la
autoestima, a la que dota de un papel adaptativo. De la misma forma que el dolor
físico ha sido esencial para nuestra supervivencia a lo largo de la historia de
nuestra especie, pues su aparición nos incita a evitar situaciones que amenacen
nuestra integridad física, la autoestima desempeña un rol parecido para nosotros
en el ámbito social: cuando nuestras relaciones sociales están dañadas, la
autoestima disminuye; la necesidad de mantener alta la autoestima nos
impulsará entonces a realizar comportamientos con los que lograr la aceptación
social, lo cual conducirá a recuperar nuestra autoestima.
Cuando percibimos que estamos siendo rechazados, experimentamos además
una reacción emocional negativa a la que Leary denomina hurt feelings (Leary
et al., 1998). Este término es comúnmente entendido en el idioma inglés como
la emoción que aparece cuando una persona es dañada emocionalmente por
otra (Vangelisti et al., 2005), pero esta descripción es demasiado abierta e
imprecisa —no existe siquiera consenso sobre si referirse a ello en singular o en
plural, ni hay una equivalencia exacta en español—, y más allá de ella no existe
una definición científica que acote mejor la reacción emocional al rechazo desde
una perspectiva psicológica. A pesar de lo común de esta experiencia emocional
en la vida cotidiana, no se le había prestado la suficiente atención científica hasta
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hace unas décadas, y tan solo cuenta con descripciones limitadas: Leary define
los hurt feelings como aquello que se siente al percibir una devaluación
relacional, esto es, “advertir que otra persona no ve nuestra relación con ella
como tan cercana, importante o valiosa como deseamos” (Leary y Springer,
2001, p. 156). Sin embargo, la mayor claridad obtenida sobre los hurt feelings en
sus investigaciones gira alrededor de lo que no son: no son un conjunto de
emociones negativas, pues medidas de afecto negativo como las recogidas en
la PANAS —la escala de Afecto Positivo y Negativo de Watson, Clark y Tellegen
(1988), que mide diez estados emocionales positivos y diez negativos— no
lograban explicar toda la varianza que aparecía en los estudios (Leary y Springer,
1998).
Existe otro tipo de emociones que son fuertemente dependientes del yo, del
autoconocimiento y las autorrepresentaciones de cada persona —aspectos que
precisamente se ponen en peligro en contextos de rechazo social (Baumeister,
2005)—: las emociones autoconscientes. Estas son, además, emociones
altamente sociales, pues llevan a las personas a evaluar su propia conducta en
relación con la de los demás para tratar a comportarse de maneras socialmente
apropiadas. Tracy y Robins (2004) consideraban que estas tienen características
que las diferencian de las emociones básicas, y propusieron un modelo que
permitiera abordarlas en su especificidad, centrándose en la vergüenza, la culpa
y el bochorno —i.e., embarrassment—. Posteriormente se ha identificado
también la humillación como emoción autoconsciente, aunque es aún hoy la
menos explorada de todas (Hartling y Luchetta, 1999).
A pesar de que se ha observado que este grupo de emociones se manifiesta
frecuentemente en situaciones de devaluación (Elison, 2005), el estudio del
rechazo social y la exclusión no las ha considerado como relevantes. Nuestra
investigación viene a cubrir esta carencia: proponemos que las emociones
autoconscientes negativas —y, en particular, la humillación— son esenciales
para entender la experiencia emocional ante el rechazo social. Además de las
emociones mencionadas, en nuestro estudio también incluimos la ira, una
emoción básica que habitualmente correlaciona con la humillación y que se ha
comprobado habitual al experimentar rechazo (Leary, 2015).
Antecedentes de investigación
El estudio en el que ha participado se enmarca en un proyecto de investigación
más amplio que llevamos desarrollando durante los últimos años centrado en
explorar las características que distinguen la humillación de otras emociones
cercanas como la vergüenza y la ira. En el marco de este proyecto se ha
conceptualizado la humillación como la emoción autoconsciente que “surge al
interiorizar una devaluación del yo que a la vez es percibida como injusta”
(Fernández et al., 2015, p. 977). Para este modelo sobre la humillación son clave,
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por tanto, los appraisals (valoraciones cognitivas) que las personas hagan de su
experiencia —en este caso, relacionados con la percepción de injusticia y con la
interiorización de la devaluación del yo—. Los appraisals son las evaluaciones
cognitivas o interpretaciones que hacemos de una situación y de cómo esta nos
afecta (en el caso de la humillación, serían la interpretación de la situación como
injusta y el asumir o interiorizar la devaluación impuesta por el otro). Según las
distintas Appraisal Theories of Emotion (o Teorías de los appraisals, como las de
Ellsworth y Scherer, 2003; Lazarus, 1995), estas evaluaciones son
determinantes para que la persona sienta una u otra emoción. Nuestra
investigación se encuadra en este marco teórico e incorpora el modelo sobre
humillación al estudio de la experiencia emocional ante el rechazo social.
Así, la hipótesis principal del presente estudio es que las emociones que las
personas experimentan cuando son rechazadas dependen de los appraisals que
hagan de esa situación. Concretamente, nos centraremos en los appraisals
propuestos por Fernández et al. (2015, 2018) en sus estudios sobre humillación:
injusticia percibida e interiorización de la devaluación. Siguiendo estas
investigaciones podemos esperar que, si una persona percibe una situación de
rechazo social como injusta y, a la vez, el rechazo hace que dude de sí misma,
afectando a su yo (es decir, interioriza esa devaluación), la respuesta emocional
será caracterizada por la emoción de humillación. Consideramos, además, que
este será el caso más habitual y, por lo tanto, la humillación será la emoción
dominante en situaciones de rechazo social. En cambio, si la devaluación se
considera injusta, pero no se interioriza (no daña al yo), predominará la emoción
de ira (Frijda et al., 1989). Si la devaluación se interioriza, pero el rechazo no se
considera injusto, dominarán la vergüenza y la culpa, que son dos emociones
muy relacionadas. La diferencia entre ambas es que en la vergüenza el foco del
procesamiento cognitivo se concentra en uno mismo, en su identidad y en cómo
la conducta refleja quién es como persona, mientras que en la culpa el foco se
concentra en el daño que nuestra conducta puntual ha ocasionado al otro (Lewis,
1971; Tangney y Fischer, 1995).
Además de estos dos appraisals principales, es importante tener en cuenta las
atribuciones de causalidad que emite la persona rechazada (i.e. a qué considera
la persona que se debe el rechazo; qué aspectos del suceso cree la persona que
son su causa). La literatura previa se ha centrado principalmente en tres
dimensiones causales (Weiner, 1985): el locus (si la causa se localiza dentro de
la persona rechazada -locus interno, como sería la habilidad o el esfuerzo de la
persona-, o si se debe a elementos externos a ella -locus externo, como podrían
ser las acciones de otra persona o el contexto físico-); la estabilidad (esto es, si
la causa del evento permanece invariable a lo largo del tiempo -como el carácter-
o si puede cambiar en un futuro -como el esfuerzo-); y la controlabilidad (si la
causa está bajo el control o dominio de la persona -como el esfuerzo- o si se
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escapa de su influencia -como el tiempo atmosférico-). La psicóloga Janoff-
Bulman (1979; 1982) propuso dos tipos de atribuciones sobre eventos negativos
que se relacionan de forma distinta con el yo -aspecto central en nuestra
investigación sobre el rechazo- y que tienen distintas consecuencias
emocionales y conductuales. Estos dos tipos son la autoinculpación
caracterológica (la persona relaciona el rechazo con algún aspecto de su
identidad o forma de ser, como podría ser su género, sexualidad, etnia,
características físicas…) y la autoinculpación puntual (atribuye el rechazo a un
acto concreto o estado puntual de la persona). La atribución del rechazo a la
identidad propia sería incontrolable y estable en el tiempo, mientras que la
puntual sería controlable e inestable (Dweck, 1975; Janoff-Bulman, 1979).
Teniendo todo esto en cuenta, proponemos que el rechazo considerado como
caracterológico se relaciona con emociones negativas autoconscientes (que
serán diferentes dependiendo del appraisal de injusticia: vergüenza si es
percibido como justo y humillación o ira si es interpretado como injusto) y llevará
a respuestas conductuales más dañinas y menos adaptativas para la persona
rechazada (Brown y Siegel, 1988). En contraste, las respuestas al rechazo
atribuido a una causa interna puntual se relacionarán con la emoción de culpa
cuando el rechazo es percibido como justo, y con ira cuando es injusto. Por
último, el rechazo atribuido a una causa externa se asociará, cuando es percibido
como injusto, con la emoción de ira, y no tendrá relación con las emociones
autoconscientes.
Una vez explorado el nexo entre los appraisals que la persona rechazada hace
del rechazo y las emociones que experimenta, queremos observar la posible
relación entre las emociones y la respuesta conductual posterior del individuo
rechazado. Consideramos que las emociones autoconscientes pueden ser
buenas predictoras del comportamiento de la persona rechazada, y esto podría
ayudarnos a proponer intervenciones en el futuro para regular las conductas
menos adaptativas a través de las emociones.
Richman y Leary (2009) plantearon tres posibles reacciones conductuales tras
el rechazo social: 1) las respuestas prosociales o reparadoras —que tienen como
objetivo tratar de recuperar la relación con la otra persona—, 2) de huida o
evitación —tratar de escapar de la situación o esquivar el encuentro con la
persona que nos ha rechazado—, y 3) antisociales o agresivas —desde
confrontar a la otra persona hasta agredirla física o verbalmente—. Según estos
autores, cada una de estas respuestas se relacionaba con distintos aspectos
evaluativos de la situación que llevara a cabo la persona rechazada. Nosotros
trataremos de perfilar esto aún más: proponemos que las distintas emociones
autoconscientes —que, como hemos visto, están enlazadas con unos appraisals
determinados— se relacionarán de forma diferente con las tres respuestas
conductuales propuestas por Richman y Leary, y que su conocimiento puede
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ayudarnos a predecir la conducta futura del individuo rechazado. Así, en nuestro
estudio trataremos de comprobar la conexión que se da por sentada
habitualmente entre la emoción de ira y la conducta agresiva, por un lado, y entre
la vergüenza y la de evitación, por otro. La humillación, como hemos comentado
en relación con sus appraisals asociados, comparte características con las dos
emociones anteriores (Leidner et al., 2012), por lo que exploraremos si se
relaciona efectivamente con tendencias de acción tanto evitativas como
aproximativas (Fernández et al., 2015). Adicionalmente a esto, en la literatura
previa se ha encontrado un nexo entre la humillación y las respuestas agresivas
(Silfver-Kuhalampia et al., 2015) de la persona que la experimenta, por lo que
proponemos que el tipo de confrontación no agresiva será la respuesta
predominante cuando la persona rechazada sienta ira, y la confrontación
agresiva destacará si siente humillación. Esta última hipótesis se relaciona con
otra idea que planteamos: la ira puede conllevar una respuesta más sana y
adaptativa ante situaciones injustas que la humillación. Así, cuando sentimos ira
en situaciones en las que somos víctimas, podríamos tender a reaccionar
confrontando, pero sin resultar destructivos. En cambio, cuando domina la
humillación, nuestra respuesta de confrontación puede ser más agresiva, menos
constructiva y, por tanto, más dañina y desadaptativa.
Por último, la emoción de culpa parece estar relacionada con formas de actuar
orientadas a tratar de reparar la relación con el otro (Tangney et al., 1996). Al ser
una emoción que se liga a aspectos concretos o puntuales de la propia actuación
que pueden ser remediados, en nuestro estudio esperamos encontrar una
correlación positiva entre la culpa y las respuestas reparativas.
El presente estudio
El objetivo de esta investigación es estudiar la respuesta al rechazo social desde
el punto de vista de la persona rechazada, focalizándonos en las emociones
autoconscientes, y analizar si estas pueden funcionar como predictor de la
conducta posterior.
El primer objetivo es estudiar las diferentes consecuencias emocionales del
rechazo cuando se atribuye a aspectos identitarios y estructurales del yo vs
cuando se achaca a elementos circunstanciales o contextuales. Proponemos
que el aspecto que hace que la respuesta al rechazo tenga consecuencias
emocionales especialmente negativas para la persona no es, como se ha solido
considerar en la literatura, la atribución de causalidad interna, sino que tiene que
ver con la atribución caracterológica vs puntual. En la diferencia entre estos tipos
de rechazo juegan un papel esencial los appraisals y las atribuciones causales
que caracterizan a cada uno de estos tipos de rechazo, examinaremos la relación
entre las emociones autoconscientes (vergüenza, humillación, culpa) y la ira con
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los appraisals de injusticia, interiorización de la devaluación, controlabilidad
externa, controlabilidad personal y estabilidad de la causa del rechazo.
- Hipótesis 1: cuando la persona valore la situación de rechazo como injusta
e interiorice la devaluación, predominará la emoción de humillación.
- Hipótesis 2: cuando valore la situación como injusta pero no haya
interiorización de la devaluación, destacará la emoción de ira.
- Hipótesis 3: cuando la persona rechazada interiorice la devaluación, pero
no la valore como injusta, predominará la emoción de vergüenza.
- Hipótesis 4: cuando valore el rechazo como justo e interiorice la
devaluación, destacará la emoción de culpa.
- Hipótesis 5: la condición de rechazo interno caracterológico se relaciona
con puntuaciones más bajas en controlabilidad interna que la condición
de rechazo interno puntual.
- Hipótesis 6: la condición de rechazo interno caracterológico se relaciona
con puntuaciones más altas en estabilidad que la condición de rechazo
interno puntual.
- Hipótesis 7: la condición de rechazo interno caracterológico justo se
relaciona con la emoción de vergüenza.
- Hipótesis 8: la condición de rechazo interno caracterológico injusto se
relaciona con las emociones de ira y humillación, dependiendo del
appraisal de interiorización.
- Hipótesis 9: la condición de rechazo externo injusto se relaciona con la
emoción de ira.
- Hipótesis 10: la condición de rechazo interno puntual justo se relaciona
con la emoción de culpa.
Teniendo esto en cuenta, también hipotetizamos variaciones en las respuestas
conductuales según la emoción que domine en la situación de rechazo y el tipo
de rechazo que se da, por lo que nuestro segundo objetivo específico sería
estudiar cómo se relacionan la respuesta emocional y la atribución causal del
rechazo con el tipo de conducta posterior, para comprobar si las emociones
autoconscientes pueden tener valor predictivo de la conducta:
- Hipótesis 11: la ira se relaciona más fuertemente con respuestas de
confrontación.
- Hipótesis 12: la vergüenza se relaciona con respuestas de evitación o
huida.
- Hipótesis 13: la humillación correlaciona tanto con respuestas de
confrontación como con respuestas de huida.
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- Hipótesis 14: las respuestas asociadas con la humillación serán más
agresivas que las asociadas con la ira.
- Hipótesis 15: la culpa se relaciona con respuestas reparativas.
- Hipótesis 16: en la condición de rechazo interno caracterológico justo
predominará la respuesta de evitación.
- Hipótesis 17: en la condición de rechazo interno puntual justo
predominarán las respuestas reparativas.
- Hipótesis 18: en la condición de rechazo injusto predominarán las
respuestas de confrontación.
Método
Para poner a prueba nuestras hipótesis, llevamos a cabo un estudio experimental
con un diseño 3x2, en el que se manipularon dos variables independientes:
Causa atribuida del rechazo (con tres condiciones: INTERNO
CARACTEROLÓGICO, INTERNO PUNTUAL y EXTERNO) y Percepción de
Injusticia (con dos condiciones: JUSTO vs INJUSTO). Es un diseño intersujeto,
por lo que cada uno de los participantes sólo pasa por una de las seis
condiciones experimentales.
Participantes
Los participantes son estudiantes del Grado de Psicología de la UNED.
Procedimiento
El estudio se realiza online a través de la plataforma Qualtrics. Para poner a
prueba nuestras hipótesis adaptamos el método conocido como respuestas
imaginadas a simulaciones de escenarios basadas en criterios (Scherer, 1987;
Fernández et al., 2015). Para manipular las VIs (Causa atribuida del rechazo y
Percepción de injusticia) se asigna de manera aleatoria a los participantes a una
de seis condiciones: deben ponerse en la piel del protagonista de un escenario
al que se rechaza por motivos: A) internos caracterológicos injustos; B) internos
caracterológicos justos; C) internos puntuales injustos; D) internos puntuales
justos; E) externos injustos; F) externos justos. Posteriormente, se pregunta por
su grado de acuerdo, según una escala tipo Likert, con distintos enunciados
referentes a la experiencia que creen que habrían tenido si fueran los
protagonistas de la situación descrita, que giran alrededor de los appraisals, las
emociones y las respuestas conductuales en la situación de rechazo propuesta.
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Medidas
• Appraisals: los participantes informan de su grado de acuerdo/desacuerdo
en una escala tipo Likert de 7 puntos (siendo 1 = totalmente en
desacuerdo y 7 = totalmente de acuerdo) con respecto a distintos
enunciados que exploran la existencia de los siguientes appraisals en la
situación de rechazo descrita:
o interiorización de la devaluación: 3 ítems, como “lo ocurrido me
habría hecho dudar de mi valía como persona”.
o intencionalidad: 4 ítems, como “la otra persona tenía la intención
de hacerme daño”.
o indefensión: 3 ítems, adaptados de Lester (2001), como “tras el
episodio me vería desesperanzado respecto a mis relaciones
sociales”.
• Emociones autoconscientes: los participantes informan del grado de
intensidad del 1 al 7 (siendo 1 = nada en absoluto y 7 = extremadamente)
con el que consideran que habrían experimentado en la situación de
rechazo descrita las emociones de ira, vergüenza, humillación, culpa.
• Tendencias de respuesta conductual posterior: los participantes informan
en una escala tipo Likert del 1 al 7 de su grado de acuerdo con una serie
de afirmaciones referidas a cómo creen que se habrían comportado tras
el evento de rechazo (ítems adaptados de Castro y Fernández, 2023):
o Confrontación agresiva: 3 ítems, como “Habría insultado a las
personas que me rechazaron”;
o Confrontación no agresiva: 3 ítems, como “Habría pedido
explicaciones a las personas que me rechazaron”
o Evitación/huida: 3 ítems, como “Habría evitado a las personas que
me rechazaron”
o Reparación: 3 ítems, como “Habría intentado arreglar la situación
con las personas que me rechazaron”;
• Variables sociodemográficas: los participantes informan de su género,
edad, nivel de estudios y, en su caso, pertenencia a grupo socialmente
discriminado.
• Manipulation check: medidas utilizadas para verificar que la manipulación
de las VIs ha funcionado.
o injusticia: para comprobar si la manipulación de la VI de Percepción
de injusticia ha funcionado, se incluyen 4 ítems como “siento que
no merecía el trato que la otra persona me dio”.
o causa atribuida del rechazo: para comprobar si la manipulación de
la VI de la causa atribuida del rechazo ha funcionado, el
participante debe responder a la escala de dimensión causal CDSII
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de McAuley et al., (1992) en la traducción al español de García et
al., (1999).
o rechazo: el participante informa en una escala del 1 al 7 cómo de
rechazado se habría sentido en el escenario descrito.
Análisis de Resultados
Una vez obtenido un número suficientemente elevado de participantes se
procederá a analizar los datos. Un número alto de participantes (N) es
fundamental para diluir el efecto de las posibles diferencias individuales y de
otras variables exógenas. Esto se consigue a través de la asignación aleatoria
de los participantes a las distintas condiciones, pero para que sea efectivo, la N
debe ser suficientemente alta.
Para estudiar cómo se siente y comporta la persona socialmente rechazada,
manipulamos en el laboratorio la Causa atribuida del rechazo y la Percepción de
injusticia, para poder establecer una relación causal entre estas y las
consecuencias emocionales y conductuales que experimente la persona
rechazada.
La estrategia de análisis consiste en comparar las medias en las distintas
medidas de emociones y appraisals entre las cuatro condiciones que surgen de
la combinación de las dos VI, que quedan resumidas en el siguiente cuadrante:
Interno
Interno puntual Externo
caracterológico
Justo I II III
Injusto IV V VI
Además, para explorar cómo varían, por un lado, las respuestas conductuales
de la persona rechazada según las emociones que experimente y, por otro lado,
estas emociones según los appraisals que haga la persona de la situación, se
llevará a cabo un análisis de mediación.
Cuestiones éticas
Por la naturaleza de la investigación, que no requiere enmascarar su objetivo
real, el aspecto ético más importante a considerar tiene que ver con la evocación
de un escenario relacionado con un tema sensible como es el rechazo social.
Aunque este puede generar un estado de malestar transitorio en los
participantes, su perdurabilidad suele ser muy reducida en el tiempo.
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ACTIVIDAD 2
INSTRUCCIONES PARA REALIZAR LA ACTIVIDAD 2
La Actividad 2 de la PEC consiste en participar en una investigación similar a la
de la Actividad 1, pero, esta vez, desde la perspectiva de los investigadores. El
estudio de la Actividad 2 será similar al de la Actividad 1, pero con dos diferencias
importantes: la única VI será la Causa atribuida del rechazo (no se manipulará la
Percepción de injusticia) y el método del estudio será el de evocación de
recuerdos, en lugar de utilizar el de escenarios imaginados. Es decir, en el
estudio de la Actividad 2 no se hará a los participantes imaginar que son los
protagonistas de un escenario inventado, sino que se les preguntará por sus
experiencias reales en una situación de rechazo que hayan vivido en el pasado.
Sus labores fundamentales en esta segunda actividad serán:
1. Conseguir 4 participantes invitados de su círculo personal de familiares
o amigos (no sirven estudiantes del Grado de Psicología de la UNED),
todos ellos mayores de edad, para que participen en el estudio.
2. Dar a sus participantes invitados las instrucciones pertinentes para
participar SIN desvelar los objetivos del estudio. Es muy
importante que cuando invite a esas personas les diga simplemente que
se trata de un estudio relacionado con el rechazo social, sin darles más
detalles sobre la investigación.
3. Explicar a sus participantes, una vez estos han concluido su participación,
los objetivos del estudio, la razón por la que lo hacemos y algunas
cuestiones metodológicas básicas sobre el mismo. Para poder dar estas
explicaciones finales es necesario que usted haya leído la explicación del
estudio que se incluye más arriba en este documento.
Le explicamos a continuación cómo vamos a proceder para verificar que las
personas a las que ha invitado han participado en la Actividad 2, y poder llevar
así el cómputo de sus participantes:
Para ello, al entrar en la web del estudio para invitados (diferente a la que usted
ha empleado) solicitaremos a sus invitados su "código de participación”, un
número que nos permitirá identificar a los participantes que usted consiga como
invitados "suyos"; así podremos saber en qué medida usted ha completado la
Actividad 2 de cara a la evaluación de la PEC. Este código lo debe calcular usted
multiplicando su DNI (el DNI suyo, no el del invitado) por ocho y facilitárselo
a sus participantes invitados cuando les dé las instrucciones. Por ejemplo, si su
DNI fuera 50729164, el código que debe facilitar a sus participantes sería
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405833312, que es el resultado de multiplicar 50729164 x 8. De este modo, el
sistema puede deducir automáticamente la participación de sus invitados con
fines académicos/administrativos, manteniéndose garantizado el anonimato de
cada participante en todo momento. Por favor, no comente nada a sus
participantes sobre el modo en que ha calculado “su código de participación”;
simplemente dígales que es un código que se les pedirá para poder acceder al
cuestionario.
Le recordamos realizar las siguientes tareas para conseguir los participantes:
1. Consiga cuatro personas de su entorno personal (no sirven estudiantes
del Grado de Psicología de la UNED) que quieran participar como
voluntarias en este estudio. Dígales que se trata de una investigación del
Departamento de Psicología Social y de las Organizaciones de la UNED
relacionada con “el rechazo social”, que su participación consistirá en
responder a un cuestionario completamente anónimo, y que para
realizarlo deberán estar preferiblemente frente a un ordenador con
conexión a Internet y en un sitio tranquilo sin ser molestadas durante unos
15 minutos. No dé más detalles hasta que hayan finalizado, pero sí
infórmeles de que, concluida su participación, deben ponerse en contacto
con usted para recibir una explicación detallada de los objetivos y para
que usted tenga constancia de que han respondido (ver debajo el correo
electrónico tipo que debe enviar a sus participantes).
2. Muy importante: como ya se ha comentado, se pide a cada participante
un "código de participación”. Ya le hemos explicado cómo debe calcularlo
multiplicando su propio DNI por ocho y luego debe facilitárselo a sus
participantes cuando les dé las instrucciones en el email que habrá de
enviarles, según se explica en el siguiente punto.
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3. Envíe a cada persona que invite a participar en el estudio el siguiente
correo electrónico, que incluye el enlace para acceder al cuestionario y
su “código de participación”. Sustituya las partes en rojo de este
mensaje tipo con sus datos particulares:
Estimado (nombre del invitado/a):
Estoy haciendo una práctica para la asignatura de Psicología Social del Grado en Psicología.
Necesito que amigos y familiares respondan de forma anónima un cuestionario para que yo pueda
continuar con mi práctica. Si dispones de unos 15 minutos, te agradecería mucho que participaras
en un breve cuestionario que te aparecerá cuando pinches en el enlace que aparece debajo. Es
preferible utilizar un ordenador con conexión a Internet. Es preciso hacerlo en un sitio tranquilo donde
nadie te moleste ni te interrumpa durante unos 15 minutos.
IMPORTANTE: Para que tu participación se registre en mi cuenta, es muy importante que
introduzcas el siguiente número (sin errores) cuando te pregunten por tu “código de participación”:
(insertar su código de participación). Lo mejor será que copies y pegues en el cuestionario este
número para evitar errores. Una vez hayas terminado, debes avisarme para que yo pueda darte
información detallada sobre la investigación. Además, así sabré cuántas personas han respondido
en mi nombre, puesto que necesito un mínimo de 4. Muchas gracias por tu colaboración. Para
participar, pincha aquí, por favor:
[Link]
4. Cuando sus participantes le comuniquen que ya han completado el
cuestionario, debe explicarles los objetivos del estudio.
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ACTIVIDAD 3
INSTRUCCIONES PARA REALIZAR LA ACTIVIDAD 3
Una vez completadas las Actividades 1 y 2, debe realizar la Actividad 3, que
consiste en responder a un cuestionario de autoevaluación sobre la investigación
de la Actividad 1.
Muy importante: Para realizar la Actividad 3 será necesario haber leído y
asimilado las explicaciones que se dan en el presente documento sobre las
Actividades 1 y 2. Además será necesario haber completado correctamente
dichas Actividades.
Antes de comenzar la autoevaluación, asegúrese de que sus 4
participantes invitados han completado el cuestionario de la Actividad 2. Si
ellos no se ponen en contacto con usted en un tiempo prudencial
avisándole de que han terminado, deberá contactarles usted de nuevo para
comprobar si lo han realizado y, en caso afirmativo, darles la explicación
correspondiente del estudio.
Cuando haya completado la autoevaluación, tendrá acceso a la plantilla y las
instrucciones para elaborar el Informe final, cuya realización y entrega
constituyen el último paso de la PEC. Deberá descargar las instrucciones y la
plantilla para realizar el Informe final al finalizar el cuestionario de
autoevaluación. Asegúrese de que descarga y guarda dichas instrucciones
al completar la Autoevaluación.
Cuando esté listo para realizar la Autoevaluación, pinche en este link y siga
las instrucciones:
[Link]
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