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Introducción a la Fe Cristiana

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Carlos Garcia
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1

BIENVENIDOS

Nos produce mucha alegría y gozo el poder recibirles y saludarles.


La Iglesia Asambleas de Dios Buenos Aires existe para adorar a
Dios, predicar las buenas nuevas del evangelio y equipar a las
personas para que amen y sirvan al Señor y su comunidad, dentro y
fuera de su cultura
Usted ha iniciado este maravilloso camino, sendero que le llevará
por muchas experiencias con Dios y los hermanos de la fe, lo cual
aportará muchas riquezas a su vida
Permítanos llevarle a descubrir todos los recursos bíblicos
disponibles para que su fe en Dios esté bien fundamentada, y así
pueda compartirla con otros.

Con aprecio

Carlos Hernández y Liliana González


Pastores Generales
2

CONTENIDO

UNIDAD I: NUESTRA SALVACIÓN…………………………… 3


¿Por qué estoy aquí?
¿Cuál es el problema?
¿Cuál es la solución?
¿Qué quiere Dios que yo haga?
UNIDAD II: NUESTRA PENTECOSTALIDAD……...………. 9
Definición Etimológica
Definición Bíblica
Definición Histórica
Definición Conceptual
En Relación con Nuestra Pentecostalidad
Teología Pentecostal
Experiencia Pentecostal
Ejercicio del Ministerio
UNIDAD III: NUESTRAS DOCTRINAS……………………….. 13
La Santa Biblia
El Único Dios Verdadero
La Deidad del Señor Jesucristo
Los Ángeles
El Hombre
La Salvación
La Santificación
El Bautismo en el Espíritu Santo
La Sanidad Divina
Las Ordenanzas de la Iglesia
La Iglesia
La Bendita Esperanza1
UNIDAD IV: NUESTRA MEMBRESÍA…………………….… 37
¿Qué significa ser un miembro?
Como miembro: ¿Qué se espera de mí?
Pacto de Membresía

1
Los Temas de la Pentecostalidad y Nuestras Doctrinas, fueron tomados del Manual de Doctrinas del Concilio de las
Asambleas de Dios de Colombia.
3

UNIDAD I

NUESTRA SALVACIÓN

"pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que
habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni
griego; no hay esclavo ni libre, no hay varón ni mujer; porque todos vosotros
sois uno en Cristo Jesús."
Gálatas 3:26-28
4

¿QUÉ SIGNIFICA SER CRISTIANO?

La mayoría de las personas viven sin saber “¿por qué?”. Existen año tras año sin la menor
idea de por qué viven o cuál es el propósito de Dios para sus vidas. La pregunta básica más
importante que una persona puede hacerse es:

¿CUÁL ES EL SIGNIFICADO DE MI VIDA?

Todos quieren ser felices y la gente trata de diferentes maneras:

... Algunos buscan la felicidad adquiriendo posesiones.


... Algunos buscan la felicidad experimentando placer.
... Algunos buscan la felicidad ganando prestigio y satisfacción personal.

Pero la verdadera felicidad, viene al entender: El propósito para mi vida.

1. ¿POR QUÉ ESTOY AQUÍ?

DIOS ME HIZO PARA AMARME.

Dios dice: "...Yo te he amado con amor eterno." Jeremías 31:3

"Dios nos escogió en Cristo desde antes de la creación del mundo…Por su amor nos había
destinado a ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo."
Efesios 1:4-5

FUIMOS CREADOS PARA TENER UNA RELACIÓN PERSONAL CON DIOS Y


CON EL RESTO DE LA CREACIÓN DE DIOS. ESTO NOS HACE ESPECIALES.

"Y Creó Dios al hombre conforme a su imagen y semejanza…y los bendijo Dios, y les dijo:
llenad la tierra y sojuzgadla y señoread en ella." Génesis 1:27-29

"... el Dios vivo, quien nos da todas las cosas en abundancia, para que las disfrutemos.
1 Timoteo 6:17

Cristo dijo: "Yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia."
Juan 10:10
5

CUANDO CONOCEMOS Y AMAMOS A DIOS, Y VIVIMOS EN ARMONÍA CON


SU PROPÓSITO PARA NUESTRAS VIDAS, ESTO NOS PRODUCE
TREMENDOS BENEFICIOS.

Conciencia clara. Vida y Paz. Ayuda en la


Rom8:1 Rom.8:6 debilidad Rom.8:26
Propósito Confianza Seguridad
Rom.8:28 Rom.8:31 Rom. 8:39
Poder y fortaleza Plenitud Libertad
Filipenses 4:13 Filipenses 4:19 Juan 8:32,36

Este es el estilo de vida que Dios quiere que vivamos.

¿Por qué entonces la mayoría de las personas no son felices?

2. ¿CUÁL ES EL PROBLEMA?
EL HOMBRE TIENE UN DESEO NATURAL DE CONTROLAR SU VIDA E
IGNORAR LOS PRINCIPIOS DE DIOS PARA VIVIR
Estas son algunas expresiones que lanzamos:

**--- "Atiende a tu propio negocio."


**--- "Si te sientes bien, hazlo no importa lo que Dios dice al respecto."
**--- "Es mi vida y hago lo que me da la gana."

LA BIBLIA CATALOGA A ESTA ACTITUD COMO: PECADO

"todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino." Isaías
53:6

"Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está
en nosotros." 1 Juan 1:8

EL PECADO, ROMPE NUESTRA RELACIÓN CON DIOS. ESTO NOS LLEVA A


TENERLE MIEDO A DIOS Y TRATAR DE VIVIR NUESTRAS VIDAS FUERA DE
SU VOLUNTAD

"El problema está en que sus pecados los han separado de Dios." Isaías 59:2

"Sí, todos hemos pecado; ninguno de nosotros alcanza el glorioso ideal divino. Romanos
3:23
6

Cuando nuestra relación con Dios no es correcta, ocasiona problemas en cada área de
nuestra vida: Matrimonio, carrera, relaciones, finanzas, etc.

CUANDO LA GENTE TIENE PROBLEMAS, MUY A MENUDO TRATAN DE


RESOLVERLOS POR ELLOS MISMOS EN LUGAR DE CEDERLOS A DIOS

"Hay caminos que parecen derechos, pero al final de ellos está la muerte." Proverbios
16:25

AUN CUANDO SABEMOS QUE NUESTRA NECESIDAD MÁS PROFUNDA ES


DIOS, TRATAMOS CON FORMAS ERRÓNEAS PARA LLEGAR A
CONOCERLE

* "Mamá era muy buena cristiana, así que...”


* "No importa lo que creas solo sé sincero..."
* "Dejaré mis malos hábitos..."
* "Trabajaré para lograrlo..."
* "Seré religioso e iré a la Iglesia..."
* "Haré buenas obras"

3. ¿CUÁL ES LA SOLUCIÓN?

Jesús dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino por mí."
Juan 14:6

Dios mismo vino a la tierra como un humano para atraernos hacia sí mismo. Si hubiera
existido alguna otra forma de hacerlo, Jesucristo no hubiese venido. (El camino a Dios, es
una persona).

JESUCRISTO HA RESUELTO EL PROBLEMA DE TU PECADO

"La paga del pecado es muerte, PERO la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús."
Romanos 6:23

DIOS HIZO ESTO PORQUE NOS AMA Y QUIERE QUE LE CONOZCAMOS.

"Más Dios demuestra su amor por nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por
nosotros.” Romanos 5:8
7

"Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre."
1 Timoteo 2:5

DIOS, YA HA HECHO SU PARTE PARA RESTAURAR NUESTRA RELACIÓN


CON EL. AHORA EL ESPERA QUE CADA UNO INDIVIDUALMENTE ACEPTE
LO QUE EL HA HECHO POR NOSOTROS.

4. ¿QUÉ QUIERE DIOS QUE YO HAGA?

RECONOCER QUE DIOS NO HA TENIDO EL PRIMER LUGAR EN MI VIDA Y


PEDIRLE PERDÓN POR TODOS LOS PECADOS COMETIDOS.

"...si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y
limpiarnos de toda maldad." 1 Juan 1:9

CREER QUE JESUCRISTO MURIÓ PARA PAGAR POR MIS PECADOS Y QUE
RESUCITÓ Y ESTÁ A LA DIESTRA DEL PADRE.

"que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios
le levantó de los muertos, serás salvo" Romanos 10:9

"¡Y en ningún otro hay salvación! Porque no hay otro nombre (Jesús) bajo el cielo dado a
los hombres, en que podamos ser salvos” Hechos 4:12

ACEPTAR EL REGALO GRATUITO DE LA SALVACIÓN DE DIOS. NO TRATE


DE GANARLO.
“Porque es por gracia que ustedes han sido salvados, mediante la fe y esto no de parte de
ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie pueda jactarse” Efesios
2:8-9

¡Nuestra relación con Dios no es restaurada por lo que


hacemos, sino con base en lo que Jesús hizo por nosotros!
8

PERMITIR QUE JESUCRISTO VENGA A MI VIDA Y SEA EL DIRECTOR


(SEÑOR) DE MI VIDA.

"Pero a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les concedió el poder de
convertirse en hijos de Dios. Los que creyeron ¡nacieron de nuevo! Desde luego, no fue
éste un nacimiento corporal, fruto de pasiones y planes humanos, sino un producto de la
voluntad de Dios." Juan 1:12

“... He aquí Yo estoy a la puerta y llamo si alguno oye mi voz y abre la puerta entraré a él
y cenaré con él y el conmigo.” Apocalipsis 3:20

Usted puede dar el siguiente paso haciendo una oración de


dedicación a Dios

Amoroso Jesús, Gracias por crearme y amarme, aun cuando yo te he ignorado


y he tratado de ir por mi propio camino, hoy entiendo que te necesito en mi vida
y te pido perdón por mis pecados. Creo que eres el Hijo de Dios, que moriste
en la cruz por mis pecados, que resucitaste de la muerte. Te recibo en mi vida
como mi Salvador y Señor. Gracias por tu gran amor.

"todo aquel que invocaré el nombre del Señor será salvo." Romanos 10:13
9

UNIDAD II
NUESTRA PENTECOSTALIDAD

La Biblia es nuestra mayor fuente de fe y conducta. En ella encontramos la doctrina que creemos,
practicamos y predicamos como Asambleas de Dios. Por eso, con el ánimo de unificar nuestra
norma de fe, presentamos este manual.
La doctrina del Concilio de las Asambleas de Dios de Colombia consta de los siguientes principios
bíblicos fundamentales. Estos postulados son esenciales para un evangelio completo.
Antes de esbozar las que consideramos nuestras doctrinas básicas, verifiquemos un aspecto crucial
concerniente a la pentecostalidad que nos rodea y define.

A. DEFINICIÓN ETIMOLÓGICA

El término Pentecostés viene del griego “pentekosté” (literalmente significa “el quincuagésimo
día”). Con esa palabra se describe la fiesta de la cosecha celebrada el quincuagésimo día después
de la Pascua (Domingo de Resurrección) y que pone término al tiempo pascual. Durante el
Pentecostés narrado en Hechos capítulo 2, sucedió el descenso del Espíritu Santo y el inicio de la
actividad de la Iglesia, por ello también se le conoce como la celebración del Espíritu Santo.

B. DEFINICIÓN BÍBLICA

En Hechos capítulo 2, encontramos elementos indispensables que nos definen como pentecostales,
dichos aspectos se convierten en las declaraciones siguientes:
1. Somos pentecostales porque creemos en el Cristo resucitado, en sus palabras, en su obra
redentora como salvador, sanador, bautizador y Rey que pronto viene.
2. Somos pentecostales porque creemos en el poder de la oración, sencillamente porque sin oración
no hay Pentecostés. La oración individual es muy importante, pero la oración congregacional es
dinamita. La Iglesia es analogía de la comunión trinitaria, y solo hace explotar el poder divino
cuando se reúne en unidad para orar.
3. Somos pentecostales porque buscamos al dador de las señales y no a las señales como un fin.
Las señales llegarán indefectiblemente “de repente” como consecuencia de la presencia de Dios
sobre creyentes totalmente rendidos a la soberanía de Cristo.
4. Somos pentecostales porque buscamos vehementemente ser llenos del Espíritu Santo. Es una
verdad liberadora saber que el Espíritu Santo esta presente en la vida del creyente desde el momento
mismo de su conversión. Sin embargo, se debe anhelar, buscar, luchar, desear el bautismo con el
Espíritu Santo y después de ello una llenura constante con evidencias de una vida transformada por
su poder.
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5. Somos pentecostales porque damos libertad absoluta al Espíritu Santo, no lo encasillamos en


una liturgia prediseñada, lo respetamos como persona y acatamos sus decisiones.
6. Somos pentecostales porque proclamamos el evangelio de nuestro Señor y Salvador Jesucristo,
el amor de Dios Padre y la comunión con el Espíritu Santo.

C. DEFINICIÓN HISTÓRICA

Ser pentecostal es creer que la acción del Espíritu Santo que operó en Pentecostés está vigente para
los cristianos de todos los tiempos. El Movimiento Pentecostal tiene su origen cercano en los
movimientos de santidad de finales del siglo XVIII. En 1906 rompió las barreras socioculturales,
existentes en este tiempo, siendo sumamente incluyente, y dando cabida a la diversidad. El
avivamiento en la calle Azusa se usa como referente al origen de varias denominaciones cuyo eje
transversal es el movimiento pentecostal. Entre ellas las Asambleas de Dios. Los tres grandes
movimientos espirituales del siglo XVIII – el wesleyano, el avivamiento calvinista y el pietismo
alemán- trataron explícitamente de restablecer al máximo el cristianismo característico de la iglesia
primitiva. Su enseñanza central era que el poder del Espíritu Santo, dado en Pentecostés a todos
los que se arrepintieron, creyeron y fueron bautizados, está disponible en todo tiempo y lugar.

D. DEFINICIÓN CONCEPTUAL

La Pentecostalidad es un movimiento dentro del cristianismo resultado de la espiritualidad, donde


se da una apertura a la persona, presencia y poder del Espíritu Santo. Dicha apertura incluye el
desarrollo del carácter de Cristo en la vida del creyente por la obra del Espíritu, (Gálatas 5:16-23),
además de la capacitación del Cuerpo de Cristo para el ejercicio de su ministerio por medio de los
diferentes ministerios, dones y carismas. (1 Corintios 12).
La pentecostalidad es un movimiento del Espíritu, es una respuesta al cesasionismo y a la
institucionalización de la fe que apagó la manifestación de los dones del Espíritu.
E. EN RELACIÓN CON NUESTRA IDENTIDAD PENTECOSTAL

Es vital practicar las siguientes directrices para mantener la vigencia de la pentecostalidad:


1. Debemos mantener firme el mover del Espíritu Santo en nuestras congregaciones.
2. Debemos entender que Pentecostés es un movimiento de manifestaciones, profecías,
señales, visiones y milagros.
3. Debemos vivir como pentecostales de hecho y no nominales.
4. Debemos evitar que el contexto de corrientes teológicas de hoy afecten nuestra pentecostalidad.
5. Debemos conocer que Asambleas de Dios está llamada a ser un gran movimiento del Espíritu
Santo.
6. Debemos recordar que el objetivo principal del bautismo del Espíritu Santo es cumplir la misión
de evangelizar.
11

7. Debemos establecer en nuestras iglesias el contenido de la pentecostalidad.


8. Debemos saber que la praxis de la pentecostalidad siempre va acompañada de sanidad y
liberación de endemoniados.
9. Debemos promover al santo ministerio a ministros llenos del Espíritu Santo.
10. Debemos regresar a nuestra pentecostalidad bíblica.

F. TEOLOGÍA PENTECOSTAL

Los siguientes son principios teológicos - bíblicos que trazan los parámetros de la pentecostalidad
que practicamos:
1. Partimos del texto bíblico para nuestra práctica. (hacemos énfasis en la teología de Lucas)
2. Tenemos raíces teológicas Cristo céntricas. (Hechos 2:22-39)
3. Creemos en la persona y obra del Espíritu Santo activa en el creyente y en la iglesia. (Hechos
6:3)
4. Propendemos por la vida santa (ética). (Lucas 1:75)
5. Estimulamos la experiencia personal. (Hechos 1:1)
6. Creemos en el llamado de ministros vocacionales. (Lucas 5:27-28)
7. Aceptamos la diversidad de ministerios (sacerdocio universal de los creyentes).
(Efesios 4:11; 1 Corintios12:28; Romanos 12:6-8; 1 Pedro 4:10-11)
8. Propendemos por la preparación ministerial. (Lucas1:1- 4)
9. Respetamos la función por encima del status. (Hechos 6:3)
10. Creemos que el movimiento pentecostal tiene un marcado énfasis misionero. (Hechos 1:8 cf.
8:1,4)
11. Proclamamos la esperanza escatológica, conocida también como la teología de la esperanza.
(Lucas18:8,19:11)

G. EXPERIENCIA PENTECOSTAL

No es sólo la teología la que mantiene vigente la pentecostalidad, es la experiencia personal lo que


caracteriza a los pentecostales verdaderos. Por eso, a continuación, se enumeran los matices
preponderantes a dicha experiencia:
1. El bautismo en el Espíritu Santo como empoderamiento. (Hechos1:8)
2. Hablar en lenguas como señal del bautismo con el Espíritu Santo. (Hechos 2:4)
3. El fruto del Espíritu como señal de carácter cristiano. (Gálatas 5:22-23)

H. EJERCICIO DEL MINISTERIO


Las Escrituras enumeran las manifestaciones del Espíritu Santo bajo tres categorías específicas:
1. Dones: Romanos 12:3-8, 1 Pedro 4:10, 1 Corintios 12:28-31.
2. Ministerios: Efesios 4:11-12, 1 Corintios 12:27-31.
3. Operaciones: 1 Corintios 12: 7-11, 1 Corintios 12:28-31
12

Todos los creyentes tienen derecho a recibir la promesa del Padre: el bautismo en el Espíritu Santo,
según el mandato del Señor Jesucristo, por eso deben buscarlo fervientemente. Esa era la
experiencia normal y común de toda la primera iglesia cristiana. Con el bautismo viene una
investidura de poder para la vida, el servicio, la concesión de los dones espirituales
y su uso en el ministerio (Lucas 24:49; Hechos 1:4, 8; 1 Corintios 12:1–31). Esta experiencia es
distinta a la del nuevo nacimiento y subsecuente a ella (Hechos 8:12–17; 10:44–46; 11:14–16;
15:7–9).

Con el bautismo en el Espíritu Santo, el creyente recibe experiencias como:


1. Ser lleno del Espíritu. (Juan 7:37–39; Hechos 4:8)
2. Una reverencia más profunda para Dios. (Hechos 2:43; Hebreos12:28)
3. Una consagración más intensa a Dios y dedicación a su obra. (Hechos 2:42)
4. Un amor más activo para Cristo, para su Palabra y para los perdidos. (Marcos 16:20)

El bautismo de los creyentes en el Espíritu Santo se evidencia con la señal física inicial de hablar
en otras lenguas como el Espíritu los dirija (Hechos 2:4). El hablar en lenguas en este caso es
esencialmente lo mismo que el don de lenguas (1 Corintios 12:4–10, 28), pero es diferente en
propósito y uso.

El Bautismo en el Espíritu Santo es un don divino real, vigente y necesario para todo creyente, en
todo lugar, en toda la historia. Esta experiencia confirma la presencia de Dios en la vida de la
persona y lo empodera para el servicio a Dios. La evidencia física que la Biblia describe para el
Bautismo en el Espíritu Santo es hablar en nuevas lenguas (Hch. 2:2-4; 10:46; 11:15-17; 19:6)
Incluso hay referencias que infieren esta manifestación (Hch. 8:15-17; 9:17).

Esta obra del Espíritu en el creyente generalmente prescinde del entendimiento del individuo,
pero trae provecho y tiene por lo menos tres propósitos:
1. La edificación personal: En la experiencia espiritual el creyente es tocado por el Espíritu Santo
fortaleciendo su vida y alentando su fe y su espíritu al hablar un lenguaje celestial (glosolalia).
2. La edificación de la iglesia: El apóstol Pablo hace referencia a las lenguas como don y la solicitud
de interpretación para la iglesia. Dios puede comunicar mensajes de aliento y fortaleza o
exhortación para los oyentes.
3. Testificar a los no creyentes: En Hechos capítulo 2, el Espíritu Santo utilizó a los creyentes en
el aposento alto para que hablasen lenguas humanas (xenolalia). Los visitantes en Jerusalén les
oían hablar en diversos idiomas “Las maravillas de Dios” por lo que estaban atónitos.
El mismo texto describe cómo algunos espectadores se incomodaron con esta experiencia,
asociándola al efecto de la embriaguez causada por el vino. Pese a ello, Pedro, investido con el
poder del Espíritu dio un sermón con el cual más de tres mil personas se convirtieron.
Por otro lado, el apóstol Pablo nos orienta a hacer todo “decentemente y con orden”. Esto nos lleva
a la conclusión que el hablar en lenguas es la evidencia física inicial para el bautismo del Espíritu
Santo, que no se debe impedir el hablar en lenguas, más hay que hacerlo con sabiduría
13

UNIDAD III
NUESTRAS DOCTRINAS

La doctrina del Concilio de las Asambleas de Dios de Colombia consta de los siguientes principios
bíblicos fundamentales:

A. LA SANTA BIBLIA
Creemos en las Sagradas Escrituras como la Palabra inspirada e infalible de Dios, superior a la
conciencia y la razón

Las Escrituras, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, son verbalmente inspiradas por Dios
y son la revelación de Dios para el hombre, la regla infalible y principal autoridad de fe y conducta
(2 Timoteo 3:15, 16; 1 Pedro 2:2.)

LA INSPIRACIÓN DE LA BIBLIA

La palabra griega “theopneustos” es la que más se acerca en su equivalencia a nuestro vocablo


“inspiración” y se halla en 2 Timoteo 3:16. Significa literalmente “soplada por Dios”. Por el soplo
y poder divino, El Espíritu Santo dirigió a los autores humanos de la Biblia con tal precisión que
la obra refleja exactamente la intención de Dios mismo. Como fue Dios mismo el que habló por
medio de los profetas y apóstoles, los documentos originales que ellos escribieron llevaron las
marcas especiales de la inspiración divina. Esto significa que los sesenta y seis libros canónicos,
los cuales constituyen la Biblia, son, en sus expresiones originales, completamente dignos de
confianza como la voz del Espíritu Santo (2 Pedro 1:19-21).

LA INFALIBILIDAD DE LA BIBLIA

La Biblia es infalible, es decir; no es susceptible de error y, por lo tanto, no puede extraviarnos,


engañarnos ni decepcionarnos. Se destacan las cualidades de inerrancia e infalibilidad. La palabra
inerrancia enfatiza la veracidad de las Escrituras, mientras que la infalibilidad recalca la
confiabilidad de ellas. Ambas cualidades se aplican a toda la Escritura e incluyen la exactitud de la
revelación divina. Por lo tanto, es la verdad (2 Samuel 7:28; Salmo 119:43; Juan 17:17; Colosenses
1:5).
14

EL TEMA DE LA BIBLIA

La Biblia es un libro rico en contenidos y principios espirituales. Su alcance trata aspectos tocantes
a la ética y moral, historia, administración, convivencia entre otros. Sin embargo, todos estos
elementos son matices que acompañan el tema fundamental de la Biblia que es la redención del
hombre. Desglosándolo se entendería así:
El Antiguo Testamento: Es la preparación para la venida del Redentor
Los Evangelios: Son la manifestación del Redentor
Hechos de los Apóstoles: Es la proclamación del mensaje del Redentor
Las Epístolas: Son la explicación del mensaje del Redentor
Apocalipsis: Es la consumación de la obra del Redentor
15

B. EL ÚNICO DIOS VERDADERO


Creemos en el Único Dios verdadero, manifestado en tres personas: El Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo como la Deidad adorable

El único Dios Verdadero se ha revelado como el Eterno existente en sí mismo “YO SOY”, el
Creador del cielo y de la tierra y Redentor de la humanidad. Se ha revelado también encarnando
los principios de relación y asociación como el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. (Deuteronomio
6:4; Isaías 43:10; Mateo 28:19; Marcos 12:29; Lucas 3:22).

LA DEIDAD ADORABLE

1. Definición de vocablos: Los vocablos “trinidad” y “personas”, según se relacionan con la


Deidad, aunque no se encuentran en la Biblia, están en armonía con ella. Por lo tanto podemos
comunicar a los demás nuestro entendimiento inmediato de la doctrina de Cristo respecto al Ser de
Dios, según se distingue de “muchos dioses y muchos señores”. Podemos hablar debidamente del
Señor nuestro Dios, que es un solo Señor como una Trinidad o como un Ser de tres personas, sin
apartarnos por ello de las enseñanzas bíblicas (como ejemplo, Mateo 28:19; 2 Corintios 13:14; Juan
14:16,17).
2. Distinción y relación en la Deidad: Cristo enseñó una distinción de personas en la Deidad que
expresó en términos específicos de relación: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Que esta distinción y
relación, en lo que a su forma se refiere es inescrutable e incomprensible, pues la Biblia no lo
explica (Lucas 1:35; Mateo 11:25-27; 28:19; 2 Corintios 13:14; 1 Juan 1:3, 4).
3. Unidad en la Trinidad: La Trinidad es un misterio en si misma. Es una doctrina bíblica
ampliamente sustentada (Mateo 3:16-17; Mateo 28:19-20; Juan 1:18; 15:26; 17:11, 21) Las tres
personas de la Deidad están en un estado de unidad, por lo que sabemos que no son tres dioses
diferentes. Ninguna de las personas de la Deidad existe ni opera separada o independientemente de
las otras (Juan 5:17-30, 32,37; 8:17,18). Existe un solo Dios que es Señor Todopoderoso.
(Deuteronomio 6:4; Zacarías 14:9).
4. Dios es trascendente: Es decir, está por encima y más allá del universo que creó y es mayor que
él. Es inmanente, está presente en el universo y participa en él. Aunque Dios está presente en toda
su creación, la creación no es Dios.

ATRIBUTOS DE DIOS

La clasificación de atributos divinos es como sigue:


1. Atributos naturales: Aquellos que definen lo que Dios es en sí mismo, aparte de la creación.
Responden a la siguiente pregunta: ¿qué cualidades caracterizaron a Dios antes de existir lo creado?
Dios es espíritu, Dios es uno y Dios es infinito.
16

2. Atributos activos: Muestran lo que Dios es en relación con el universo. Dios es omnipotente,
Dios es omnipresente, Dios es omnisciente, Dios es sabio y Dios es soberano.
3. Atributos morales: Caracterizan lo que Dios es en relación con los seres humanos. Dios es santo,
Dios es justo, Dios es fiel, Dios es misericordioso, Dios es amor y Dios es bueno.
17

C. LA DEIDAD DEL SEÑOR JESUCRISTO


Creemos en la Deidad del Señor Jesucristo y su encarnación sobrenatural

El Señor Jesucristo es el eterno Hijo de Dios. En Juan 1:1-18 se expresa su Deidad de una manera
muy explícita. El versículo 18 declara “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el
seno del Padre, él le ha dado a conocer”. Su posición “en el seno del padre” expresa, no una
distinción en cuanto a esencia ni alguna clase de inferioridad, sino una estrecha relación con el
Padre y una participación en la autoridad de Él.
Jesús mismo reconoció su deidad cuando dijo: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan
14:9). También recibió adoración (Mateo 2:2; 11; 14:33; 28:9) y ejerció autoridad divina
perdonando pecados (Marcos 2:1-12). Y sus discípulos lo reconocieron como el Hijo de Dios
(Mateo 16:16).
La Biblia declara muchos aspectos en relación a su vida, entre ellos:
1. Su nacimiento virginal (Mateo 1:23; Lucas 1:31-35).
2. Su vida sin pecado (hebreos 7:26; 1 Pedro 2:21,22).
3. Sus milagros (Hechos 2:22; 10:38).
4. Su obra vicaria en la cruz (1 Corintios 15:3; 2 Corintios 5:21).
5. Su resurrección corporal de entre los muertos (Mateo 28:5-6; Lucas 24:39; 1 Corintios 15:3-4).
6. Su exaltación a la diestra de Dios (Hechos 1:9, 11; 2:33; Filipenses 2:9-11; hebreos 1:3).

LOS OFICIOS DE CRISTO

El concepto de los oficios de Cristo tiende un puente entre la enseñanza de quien es Él y lo que
vino a hacer. Hay tres términos que designan estos oficios. Él es “profeta”, “sacerdote” y “rey” y
cada uno de estos términos enfatiza la obra mediadora de Cristo entre el Padre y los seres humanos.
Él es profeta en la medida que habló toda palabra que el Padre le indicó (Juan 14:24), predijo
hechos del porvenir (Mateo 24) y cumplió la labor como ungido (Isaías 42:1-7). Él es sacerdote
porque fue consagrado y representa a los hombres delante de Dios y a Dios delante de los hombres.
Jesús es el sacerdote por excelencia, el Gran Sumo Sacerdote por encima de cualquier sacerdote
humano porque no simplemente ofreció un sacrificio, sino que, se ofreció a si mismo como
sacrifico puro y su muerte trajo perdón de pecados (hebreos 4:14-16) Es ahora nuestro amigo y
abogado a la diestra del Padre e intercede por nosotros (Rom 8:34; Je 7:25; 1 Jn. 2:1). Él es rey, es
quien ha quebrantado el poder del pecado, la muerte, la tumba y el infierno. Él reina a la diestra
del Padre en los lugares celestiales, reina como cabeza de la iglesia (Efesios 1:22-23) y está
declarado que todo será sometido bajo su dominio (Apocalipsis 5:6-13; 11:15).
18

LA NATURALEZA DE CRISTO
El Señor Jesucristo, en lo que respecta a su naturaleza divina y eterna, es el verdadero y unigénito
Hijo del Padre, pero en lo que respecta a su naturaleza humana, es el verdadero Hijo del Hombre.
Por lo tanto, se le reconoce como Dios y hombre; quien, por ser Dios y hombre, es “Emanuel”,
Dios con nosotros (Mateo 1:23; 1 Juan 4:2, 10,14; Apocalipsis 1:13,17).
Dado que el nombre “Emanuel” abarca lo divino y lo humano, en una sola persona, nuestro Señor
Jesucristo, el título Hijo de Dios describe su debida deidad, y el título Hijo del Hombre su debida
humanidad. De manera que el título Hijo de Dios pertenece al orden de la eternidad, y el título Hijo
del Hombre al orden del tiempo (Mateo 1:21-23; 13:41; Marcos 1:1; Lucas 9:26; 2 Juan 3).
19

D. LOS ÁNGELES
Creemos en los ángeles como mensajeros y ministradores de Dios

El vocablo ángel, se deriva del hebreo “mal’ak” del A.T., y “aggelos” del griego del N.T., quiere
decir mensajero (Éxodo 23:20; Jueces 2:1; Lucas 2:11; Hechos 7:38; Hebreos 1:14).

NATURALEZA DE LOS ÁNGELES

En cuanto a la naturaleza de los ángeles:


Son espíritu. Esto es, seres inmateriales e incorpóreos (Hebreos 1:14). A diferencia de los hombres,
no están limitados por las condiciones naturales o físicas. Tienen la capacidad de asumir una forma
humana a fin de ser vistos por los hombres (Génesis 19:1-3).
1. Son seres creados por Dios: No se dice el momento exacto de su creación, pero son anteriores
a los hombres. Por ser criaturas no aceptan adoración (Apocalipsis 19:10; 22:8-9).
2. Son inmortales: Es decir, no están sujetos a la muerte. En Lucas 20:34-35 Jesús explica que
los santos resucitados serán como los ángeles en el sentido que no pueden morir más.
3. Son numerosos: Las Sagradas Escrituras nos enseñan que el número es muy elevado, millares
de millares, millones de millones (Daniel 7:10; Mateo 26:53; Lucas 2:13; Hebreos 12:22).
4. Sin sexo: Describe a los ángeles como si fueran varones, pero son seres asexuales (Lucas 20:34-
36).

CLASIFICACIÓN DE LOS ÁNGELES

Puesto que el orden es la primera ley del cielo, la Biblia implica una organización de estos seres en
cuanto a su función.
1. El Ángel del Señor: Es distinguido de cualquier otro ángel pues tiene funciones particulares. Por
sus funciones descritas en el Antiguo Testamento entendemos que es una manifestación de nuestro
Señor Jesucristo ya que recibió adoración, perdonó pecados y el nombre de Dios está en él (Exodo
23:20-23).
2. Arcángel: Miguel es mencionado como arcángel o ángel principal (Judas 9; Apocalipsis 12:7).
Aparece en estrecha relación con la nación israelita (Daniel 12:1). La manera como se menciona a
Gabriel implica que tiene una posición muy elevada. Está en la presencia de Dios (Lucas 1:19) y
entrega mensajes que tienen gran importancia respecto al Reino de Dios (Daniel 8:16; 9:21).
3. Querubines: Son ángeles de elevada posición relacionados con los fines redentores de Dios
respecto al hombre (Génesis 3:24; Éxodo 25:22).
4. Serafines: Son mencionados en Isaías 6. Sabemos muy poco de ellos. Su nombre significa “Seres
ardientes” y están relacionados con el trono de Dios.
20

OFICIOS DE LOS ÁNGELES

Las Escrituras enseñan que los santos ángeles ministran:


1. En el culto y servicio de Dios. (Ap. 5:11-12; Sal. 148:1-2 Mt. 4:11) 2. En la ejecución de la
voluntad de Dios. (Sal. 103: 20-21; 2 Cr. 32:21) 3. En la ministración de los herederos de Salvación
(He. 1:14):
a. Ayudaron a Daniel en el foso de los leones (Dn. 6:22). b. Sacaron a Pedro de la cárcel (Hch.
12:7-11). c. Conducen al Seno de Abraham, a los que mueren en Dios. (Lc. 16:22). d. Uno de ellos
fortaleció a Jesús en Getsemaní (Lc. 22:43). e. Uno de ellos fue enviado a Pablo con un mensaje
(Hch. 27: 23-24). f. Acompañarán a Cristo en su segunda venida (Mt. 13:39-42; 16:27).

CARÁCTER DE LOS ÁNGELES

1. Son obedientes: Cumplen su misión sin discutir ni vacilar. Por tal razón se dice “Sea hecha tu
voluntad como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:10; Salmo 103:20; Judas 6; 1 Pedro
3:22)
2. Son reverentes: Su actividad más elevada es la adoración a Dios (Nehemías 9:6; Filipenses 2:9-
11; Hebreos 1:6).
3. Son sabios: La inteligencia de los ángeles excede a la de los hombres, pero es finita. Son
llamados sabios, pero no pueden discernir la mente del hombre y no conocen todos los misterios
de Dios (1 Pedro 1:12)
4. Son humildes: No guardan resentimientos personales (2 Pedro 2:11; Judas 9).
5. Son poderosos: Son poderosos en fortaleza (Salmo 103:20)
6. Son santos: Separados por Dios y para Él, son “Santos ángeles” (Apocalipsis 14:10)
21

E. EL HOMBRE
Creemos en la creación divina del universo y del hombre, la santidad original, su caída y su
redención

El libro de Génesis parte de la premisa que “En el principio Dios creó los cielos y la tierra” (Génesis
1:1). Concebimos que la creación no fue producto de un accidente cósmico o producto de una
evolución involuntaria. Sabemos que todas las cosas fueron creadas en Él, por Él y para Él
(Colosenses 1:15-17). Vemos en la naturaleza misma un orden establecido por Dios y una armonía
que él mismo sustenta. Al saber que Dios, en su sabiduría misericordiosa, ha creado todas las cosas,
podemos entender fácilmente que todo, incluyendo y sobre todo el hombre, fue creado con un
propósito divino. (Génesis 1:1,26; 2:17; 3:1-7; Romanos 5:12-21)

CREACIÓN DEL HOMBRE

El hombre no fue producto de la casualidad. Dios mismo ideó, diseñó y creó al ser humano. El
Señor lo formó del polvo de la tierra sopló en su nariz aliento de vida y el hombre fue hecho un
alma viviente (Génesis 2:7). Dios hizo al hombre a su propia imagen (Génesis 1:26, 27). Esto
evidentemente hace referencia a la naturaleza espiritual del hombre, y no a su cuerpo. El ser
humano, aunque posee forma física, no es sólo un ser material. El género humano fue formado
como un ser espiritual, estaría incompleto sin alguna de estas partes. Con ello, Dios le ha dotado
de “inmortalidad”. (Eclesiastés 3:11). Esto indica que tuvo un origen, pero vivirá eternamente.
Cada ser humano elige en su vida terrenal dónde ha de pasar la eternidad. Dios hizo al hombre a
su propia imagen (Génesis 1:26, 27). Esto evidentemente hace referencia a la naturaleza espiritual
del hombre, y no a su cuerpo.
En su sabiduría perfecta, Dios formó una pareja, hombre y mujer, como el diseño para la familia.
Ambos géneros son igual de valiosos ante Dios, poseyendo igualmente cada uno la imagen de su
Creador. La expresión de “imagen” también es aplicada a ciertas cualidades del hombre como son
el intelecto, la voluntad, las emociones y los sentimientos.

CAÍDA DEL HOMBRE

El hombre fue creado bueno y justo; porque Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen,
conforme a nuestra semejanza”. Sin embargo, el ser humano por su propia voluntad cayó en
trasgresión, incurriendo así no sólo la muerte física sino también la espiritual, que es la separación
de Dios (Génesis 1:26, 27; 2:17; 3:6; Romanos 5:12-19).
Literalmente pecado significa “errar en el blanco”. Esto da la idea de alguien que lanza la flecha a
un objetivo, mas no acierta. Pecado en ese orden es fallar en el propósito divino para el hombre.
Por tanto, pecado es todo aquello que va en contra de la voluntad divina. La Voluntad de Dios no
es caprichosa ni egoísta. Dios aborrece el pecado porque destruye al que lo practica y a sus
semejantes y aparta a la creación de su creador. El pecado tuvo su origen en el mal uso de la libertad
22

que Dios les concedió a las criaturas dotadas de voluntad. El pecado tuvo su origen en la libre
elección de las criaturas de apartarse de Dios, primero Satanás y otros ángeles, luego el hombre y
la mujer.
Dios advirtió claramente las consecuencias de la desobediencia. Sin embargo, el ser humano cedió
a la tentación y recibió la justa retribución. Estas consecuencias afectaron su vida espiritual al
perder la comunión con Dios y provocando muerte espiritual. Afectó las relaciones interpersonales
al generarse conflictos entre la pareja. Produjo consecuencias de juicio en la tierra misma y
consecuentemente ocasionó la muerte física.

REDENCIÓN DEL HOMBRE

Dios, que es rico en misericordia, no abandonó a su creación ni la destruyó por el pecado. Antes
proveyó túnicas que cubrieran la vergüenza y malicia que produjo el pecado. Consideramos
también que la referencia de Génesis 3:15 es una declaración profética respecto a la obra de Cristo.
Dios siguió cerca de los hombres pese a que los hombres se alejaban de Él. Frecuentemente hacía
llamado a los hombres de volverse a él. Enoc, Noé y Abraham son ejemplo de ello. Dios da promesa
a este último de formar a partir de él una generación que conociera la Palabra de Dios para que la
declarara al mundo. Por esta promesa se origina el pueblo hebreo, los israelitas, los judíos.
Dios guio a Moisés para establecer rituales y sacrificios descritos en el Antiguo Testamento con
el fin de prefigurar la obra que, en el cumplimiento del tiempo, haría nuestro Señor Jesucristo. Él
es el sacrificio perfecto que restaura la comunión entre Dios y los hombres, entre los hombres y
sus semejantes y ha dado promesa de restauración para la creación y victoria sobre la muerte al
prometer Vida Eterna para todos aquellos que creen en Su Nombre. El camino hacia nuestro Señor
fue de nuevo abierto. Jesús murió siendo inocente para que nosotros, aun siendo pecadores,
tuviésemos posibilidad de acceder al trono de la Gracia (Romanos 5:8; Hebreos 4:16).
23

F. LA SALVACIÓN
Creemos en la salvación por medio de la fe en la obra redentora de Jesucristo

La única esperanza de redención para el hombre es a través de la sangre derramada de Jesucristo,


el Hijo de Dios. (Lucas 24:46-47; Juan 3:3,16; Romanos 10:13-17; Efesios 2:8; 1 Tesalonicenses
5:9). En ningún otro tenemos salvación (Hechos 4:12). La expresión “salvación” significa ser
librado de la muerte. Para el caso de la raza humana, esta salvación no se refiere únicamente al
aspecto físico, sino a la muerte espiritual que entró en el hombre por causa del pecado (Romanos
5:17).

ASPECTOS GENERALES DE LA SALVACIÓN

1. Condiciones para la salvación: La salvación se recibe a través del arrepentimiento para con
Dios y la fe en el Señor Jesucristo. Arrepentimiento (del griego metanoia) significa un cambio de
dirección, un cambio de idea respecto a la manera de vivir y de conducirse. Un verdadero
arrepentimiento requiere un reconocimiento de nuestro pecado y nuestra condición de pecadores y
pedir una transformación para vivir en santidad a fin de agradar a Dios. El arrepentimiento implica
volverse del pecado y volverse a Dios. Con ello, el hombre se convierte en hijo y heredero de Dios
según la esperanza de vida eterna por el lavamiento de la regeneración, la renovación del Espíritu
Santo y la justificación por la gracia a través de la fe (Lucas 24:47; Juan 3:3; Tito 2:11; 3:5–7).

2. Evidencias de la salvación: La evidencia interna de la salvación es el testimonio directo del


Espíritu (Romanos 8:16). La evidencia externa ante todos los hombres es una vida de justicia y
verdadera santidad (Efesios 4:24; Tito 2:12). La persona experimenta una transformación
sobrenatural en la cual día a día se va manifestando el carácter de Cristo y el fruto del Espíritu
Santo, convirtiéndose en testimonio para otros. Para ello es indispensable la fidelidad y la
permanencia en Dios.
Nuestra salvación fue conquistada por Cristo. Jesús mismo declaró que el Hijo del hombre había
venido a dar su vida en rescate por muchos (Marcos 10:45). Ello demuestra que Jesús hizo lo que
fue necesario para nuestra liberación del pecado. Jesús nos redimió “de la maldición de la ley,
hecho por nosotros maldición” (Gálatas 3:13). Como nuestro Sumo Sacerdote “entró una sola vez
en el santuario, habiendo obtenido eterna redención” (Hebreos 9:12, 26).

OBRA EXPIATORIA EN LA CRUZ

La muerte de Jesucristo en la cruz del Calvario es el principal acontecimiento de la historia. Esto


es lo que diferencia al cristianismo de todos los demás sistemas religiosos. El cristianismo adquiere
su mayor significado, no de la vida y las enseñanzas de su fundador, bien que ellas son importantes,
sino de su muerte como sustituto en nuestro lugar. Su victoria sobre el pecado, el diablo y la muerte
24

se selló por su resurrección. Este evento real es el principal milagro de la Biblia, milagro en el cual
se basa nuestra fe y nuestra salvación (1 Corintios15:21-24, 54-57).
El relato bíblico describe que la pareja humana fue expulsada del huerto. Más que ser depuesta de
un lugar, hubo una ruptura de una relación: la perfecta comunión con Dios. Desde ese momento la
entrada ante la presencia de Dios estaba cerrada. Esta realidad era tipificada con la solemnidad del
lugar Santísimo en el Tabernáculo ordenado por Dios. Aquel lugar donde moraba la presencia de
Dios representada en el Arca del Pacto, era un lugar inaccesible para los hombres. Únicamente el
Sumo Sacerdote, y bajo las leyes estipuladas, podía entrar por un breve periodo de tiempo en el día
de la expiación.
Con su muerte, Jesucristo rasgó el velo del Templo que alejaba a los hombres de Su Dios y Creador
(Hebreos 10:20). El acceso estaba al alcance de todos, mas no todos accederían. Dios extiende la
invitación de restablecer la Comunión perdida. La expiación vicaria de Cristo es única y suficiente.
Sólo él, quien vivió sin pecado pese a las tentaciones, podía presentarse como una ofrenda por
nosotros, cumpliendo así el significado del día de la expiación hebreo. El contraste entre la liturgia
del Antiguo Testamento y la obra hecha por nuestro Salvador radica en que, con un solo sacrificio,
Cristo nos ha hecho perfectos por la fe a aquellos que creemos y le recibimos (Hebreos 10.14). No
todos serán salvos. Esta elección está en la voluntad del hombre, como lo estuvo el desobedecer.
No es que Dios decida quien se va para el infierno, simplemente, Dios no obliga a nadie a ir al
cielo. Pero quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad (1
Timoteo 2:4).

RESULTADOS DE LA OBRA DE CRISTO

El Señor Jesucristo realizó una obra perfecta. Por él recibimos:


1. Perdón de pecados, o pago por ellos: En un sentido práctico, él pagó el precio para que a nosotros
nos fuera perdonada la deuda y no recibiéramos la muerte como pago (Hechos 10:43; Efesios 1:7;
Colosenses 2:13).
2. Reconciliación entre Dios y los hombres: Al quedar saldada la deuda, podemos ser restablecidos
en plena comunión con Dios (2 Corintios 5:18; Colosenses 1:21) Incluso reconcilió a los hombres
con sus semejantes (Efesios 2:16).
3. Justificación ante él: Es decir, por la obra de Cristo somos declarados justos ante el Padre
Celestial (Hechos 13:39; Romanos 3:24; 1 Corintios 6:11; Tito 3:7).
4. Regeneración: Por medio de Cristo y del Espíritu Santo cada día somos renovados para ser
conforme al Señor (Mateo 19:28; Tito 3:5).
5. Adopción: Por la misericordia de Dios y la obra de Cristo, ahora podemos ser llamados hijos de
Dios, herederos de las promesas divinas (Juan 1:12; Romanos 8.15; Gálatas 4:5; Romanos 8:17).
6. Victoria sobre el pecado y la muerte: Apartados de Dios es imposible vencer los hábitos, deseos
y las tendencias que nos llevan a pecar. Con nuestro Señor tenemos la posibilidad de vencer si
somos fieles a él y obedientes a Su Palabra (Romanos 6:14; 1 Corintios 10:13; 1 Juan 5:4). Es
bueno recordar siempre que la salvación que nos otorga el Señor es mucho más que una puerta de
25

escape de la condenación eterna es la puerta por la cual tenemos acceso a una vida plena y útil en
el reino de Dios.
26

G. LA SANTIFICACIÓN
Creemos en la Santificación por la obra de Jesucristo, del Espíritu Santo y de la Biblia

La santificación es un acto de separación de todo lo malo, y de dedicación a Dios (Romanos 12:1,


2; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:12). La Biblia prescribe una vida de “santidad sin la cual
nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14). Por el poder del Espíritu Santo podemos obedecer el mandato
que dice: “Sed santos porque yo soy santo” (Juan 17:17; Romanos 12:1,2, 1 Tesalonicenses 5:23;
Hebreos 12:14; 13:12; 1 Pedro 1:15, 16).

PROCESO EN LA SANTIFICACIÓN

La santificación se efectúa en el creyente cuando este reconoce su identidad con Cristo en su muerte
y su resurrección, y por fe se propone vivir cada día en esta unión con Cristo, y somete todas sus
facultades al dominio del Espíritu Santo (Romanos 6:1–11, 13; 8:1, 2, 13; Gálatas 2:20; Filipenses
2:12, 13; 1 Pedro 1:5).
Cuando nos convertimos nacemos de nuevo y somos librados de la tiranía del pecado. Sin embargo,
debemos reconocer que aún quedarán muchas cosas por cambiar en nuestra vida. Por la Gracia de
Dios somos llamados santos, pero aún necesitamos ser perfeccionados. La palabra “santo” significa
literalmente apartado, escogido, separado. Esta expresión nos conduce a dos aspectos: Separados
de y separados para. Los creyentes han sido separados del pecado y separados para Dios y su
servicio. A fin de cumplir estas expectativas Dios nos enseña en la Biblia que la santificación es
de posición e instantánea y es práctica y progresiva.
Cuando hablamos de que es de posición e instantánea reconocemos que, en el momento en que la
persona se arrepiente, experimenta una transformación sobrenatural en la que, ante los ojos de Dios
es perdonado, justificado y llamado santo. Esta es la posición que adquirimos. Muchos en el
momento de su arrepentimiento sienten una limpieza interior, una paz y una libertad que evidencian
la obra de Dios.
No todos han de experimentar esta sensación, pero todo aquel que se arrepiente y recibe al Señor
recibe estos beneficios.
El segundo aspecto de la santificación es el ser práctica y progresiva. Esto implica que, desde el
momento de nuestra conversión, el Señor nos guiará en un proceso de continua purificación. Este,
por dar una ilustración, es ir ascendiendo en la santidad Este ascenso no es por medio de escalones
(por etapas o ciclos) más bien es como ascender por una colina.

MEDIOS DE SANTIFICACIÓN

El proceso de santificación, tanto la inmediata como la progresiva, es logrado gracias a tres fuentes
divinas. Por medio de nuestro Señor Jesucristo, del Espíritu Santo y de la Palabra de Dios. Nuestro
Señor Jesucristo ha pagado el precio al morir en la cruz y por su sacrificio, por la sangre derramada
en la cruz nosotros somos santificados. Su obra purifica nuestra vida de nuestros pecados pasados
27

y trasciende para ser suficiente ante cualquier pecado que cometamos en este mundo. La Biblia nos
advierte de no pecar deliberadamente justificando nuestras acciones con la muerte de Cristo. La
Biblia considera tal pecado voluntario como menosprecio a la sangre del pacto y afrenta para el
Espíritu de Gracia (Hebreos 10:29). Los méritos de Cristo no operarían entonces por no haber un
genuino arrepentimiento.
El Espíritu Santo como santificador nos guiará en este proceso (2 Corintios 3:18). Tendrá que haber
una labor mancomunada del Espíritu y nuestra disposición a la santificación. La Biblia tiene
frecuentes expresiones sobre la necesidad de vivir una vida de santidad, de abstenernos, de
apartarnos, de hacer morir. Nuestra disposición al cambio y a la obra divina juega un papel
fundamental, aunque por nosotros mismos es imposible la santificación. En últimas, todo lo que
hagamos para nuestra santificación es una respuesta al llamado de Dios, a su amorosa invitación a
vivir una vida de Santidad junto a Él. No debemos negarnos a la Guía Divina al ser redargüidos
por el Espíritu para no contristarle. Será el Espíritu Santo quien nos guíe a entender la Palabra
divina, el tercer agente en la santificación, para que nuestro cambio sea real y efectivo (Juan. 15:3;
17:17).
28

H. EL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO


Creemos en el Bautismo en el Espíritu Santo, como la Promesa del Padre, con la señal física
inicial de hablar en otras lenguas

Todos los creyentes tienen el derecho de recibir y deben buscar fervientemente la promesa del
Padre, el bautismo en el Espíritu Santo y fuego, según el mandato del Señor Jesucristo. Esta era la
experiencia normal y común de toda la primera iglesia cristiana. Con el bautismo viene una
investidura de poder para la vida y el servicio y la concesión de los dones espirituales y su uso en
el ministerio (Lucas 24:49; Hechos 1:4, 8; 1 Corintios 12:1–31). Esta experiencia es distinta a la
del nuevo nacimiento y subsecuente a ella (Hechos 8:12–17; 10:44–46; 11:14– 16; 15:7–9). Con
el bautismo en el Espíritu Santo el creyente recibe experiencias como la de ser lleno del Espíritu
(Juan 7:37–39; Hechos 4:8), una reverencia más profunda para Dios (Hechos 2:43; Hebreos 12:28),
una consagración más intensa a Dios y dedicación a su obra (Hechos 2:42) y un amor más activo
para Cristo, para su Palabra y para los perdidos (Marcos 16:20).

LA EVIDENCIA FÍSICA INICIAL DEL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU SANTO

El bautismo de los creyentes en el Espíritu Santo se evidencia con la señal física inicial de hablar
en otras lenguas como el Espíritu los dirija (Hechos 2:4). El hablar en lenguas en este caso es
esencialmente lo mismo que el don de lenguas (1 Corintios 12:4–10, 28), pero es diferente en
propósito y uso.
29

I. LA SANIDAD DIVINA
Creemos en la Sanidad Divina por la obra redentora de Cristo

La sanidad divina es una parte integral del evangelio. La liberación de la enfermedad ha sido
provista en la expiación y es el privilegio de todos los creyentes (Isaías 53:4, 5; Mateo 8:16, 17;
Santiago 5:14–16; 1 Pedro 2:24).

CAUSAS DE LA ENFERMEDAD

Primariamente, la enfermedad y la muerte han venido sobre el hombre debido al pecado “por tanto,
como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a
todos los hombres, por cuanto todos pecaron”. (Romanos 5:12). El cuerpo fue sometido a los
estragos de la enfermedad y esta se convirtió en uno de los medios de ejecutar la sentencia de la
muerte por causa del pecado. Es un error suponer que toda enfermedad proviene de un pecado
cometido recientemente. Las enfermedades están en el mundo y afectan a la humanidad en general
sin importar justicia o pecado personal (Lucas13:1-4).

Es importante aclarar que la enfermedad tiene varias razones:


1. Por las consecuencias de la caída: Hasta que se acabe el orden presente, la humanidad está
destinada a sufrir enfermedades y dolencias. Damos gracias a Dios que por nuestro Señor Jesucristo
podemos recibir sanidad, mas esta no implica inmunidad.
2. Por causa del pecado: Una de las consecuencias del pecado es la muerte. Esta se da generalmente
por las enfermedades. Muchos de los pecados que el hombre comete atacan directamente su cuerpo,
lo que le ocasiona enfermedades.
3. Por causa del descuido: La Biblia nos recuerda que somos Templo del Espíritu Santo. Si bien
ahora entendemos este principio, muchas veces no cuidamos adecuadamente nuestro cuerpo, lo
que le hace propenso a enfermedades, accidentes y dolencias. De alguna manera el descuido es una
forma de pecado, mas no es algo intencional.
4. Por la influencia de demonios: La Biblia registra algunos casos en los que la enfermedad de
alguna persona tenía un trasfondo espiritual demoniaco.
5. Para fortalecer nuestro espíritu: La Biblia describe el caso de Job, al cual Dios permitió una
serie de calamidades y enfermedad que produjo realmente una mayor bendición y enseñanza
espiritual. El ciego de nacimiento recibió respuesta a su enfermedad “Para que la Gloria de Dios
se manifieste en él”. Incluso el apóstol Pablo habla de un “aguijón en la carne” (posiblemente una
enfermedad) que Dios permitió para que Pablo no se vanagloriara por todas las revelaciones
recibidas.
30

ESPERANZA FRENTE A LA ENFERMEDAD

Nuestro buen Dios ha provisto la sanidad por medio de nuestro Señor Jesucristo. Incluso desde el
Antiguo Testamento la posibilidad de sanidad estaba al alcance de los hombres en cuanto a la
protección. Dios dijo: “Si escuchas atentamente la voz de Jehová, tu Dios, y haces lo recto delante
de sus ojos, das oído a sus mandamientos y guardas todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las
que envié sobre los egipcios traeré sobre ti, porque yo soy Jehová, tu sanador” (Éxodo 15:26;
Deuteronomio 28:15-68).
En la descripción profética de Isaías respecto a la obra de nuestro Señor Jesucristo se declaró “por
sus llagas fuimos nosotros curados”, esto fue confirmado en el Nuevo Testamento (Isaías 53:4-5;
Mateo 8:17; 1 Pedro 2:24). Esta promesa alentadora confirmada por la multitud de testimonios
bíblicos, históricos y actuales nos hacen ver la realidad de la sanidad divina por la obra de Cristo.
En su ministerio en la tierra Jesús realizó muchos milagros “cómo Dios ungió con el Espíritu Santo
y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los
oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.” (Hechos: 10:38, Lucas: 13:11-38)

MEDIOS PARA LA SANIDAD

La sanidad es un acto de gracia y de propósito divino. Jesús mismo recalcó que en los días de
Naamán el sirio había muchos leprosos, pero sólo él fue sanado. Muchos fueron sanados por el
Señor Jesucristo, mas no todos. Incluso, es obvio entender que la sanidad fue temporal en el hecho
que luego murieron. Los resucitados por el poder de Dios volvieron a morir. Esto no niega el
bienestar que trae la mano sanadora de Dios y la declaración con estos actos sobrenaturales de que
Dios desea erradicar las consecuencias del pecado. “Cristo nos redimió de la maldición de la ley,
haciéndose maldición por nosotros (pues está escrito: «maldito todo el que es colgado en un
madero»), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzara a los gentiles, a fin de que
por la fe recibiéramos la promesa del espíritu. (Gálatas 3: 10-14)
La sanidad divina es parte integral del evangelio. Lucas 4:18-19 declara: “el Espíritu del Señor está
sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a
los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, a poner en
libertad a los oprimidos y a predicar el año agradable del Señor” Hay muchos textos más que lo
confirman (Salmo 103:3; Mateo 8:16-17; 10:7- 8; Marcos 16: 15, 18; Lucas 10:9) Dios permite
que por medio de sus hijos se operen sanidades y milagros en el Nombre de Jesús (Marcos 16:17-
18; Juan 14:12-14; Hechos 5:12-16; Santiago 5:14-15).
Al creer en la obra sanadora de nuestro Señor Jesucristo no desconocemos la labor médica que
ayuda en tiempos de dolencia. Dios es y seguirá siendo nuestro sanador, mas no condenamos a
aquel que emplee un servicio médico. Consideramos que ello es una señal de prudencia más que
de incredulidad. Dios ha dotado de sabiduría al hombre y le ha permitido avanzar en la ciencia.
Dios puede obrar a través de la medicina para traer alivio temporal.
31

J. LAS ORDENANZAS DE LA IGLESIA


Creemos en el bautismo en agua por inmersión y la Cena del Señor como ordenanzas de Cristo

El cristianismo bíblico no es ritualista ni sacramental. No es ritualista porque la simple realización


de la ceremonia no tiene sentido si esta no viene acompañada de fe y de conciencia del por qué se
realiza. No es sacramental porque el sacramentalismo sostiene que el participante obtiene un tipo
de “gracia especial” que obra para su salvación. Además, se recibiría esta gracia únicamente por la
realización del ritual, así este no vaya acompañado de fe. El Nuevo Testamento describe dos
ordenanzas dadas por nuestro Señor Jesucristo a la Iglesia. Deben entenderse como un recordatorio,
no como poseedoras de un poder salvador. Se recibe gran bendición al cumplirlas por la obediencia
que en si implican y por la gracia de Dios. Cuando el creyente participa de estas ordenanzas está
confesando verdades espirituales que ya cree y práctica, y por ellas recibe las bendiciones
prometidas. (Mateo 28:19; Lucas 22:14-16; Romanos 6:4; 1 Corintios 11:23-26; 2 Pedro 1:4)

EL BAUTISMO EN AGUA POR INMERSIÓN

Las Escrituras establecen la ordenanza del bautismo en agua por inmersión. Todos los que se
arrepienten y creen en Cristo como Salvador y Señor deben ser bautizados (Mateo 28:19; Marcos
16:16; Hechos 10:47, 48). Existe un profundo simbolismo en el bautismo (Romanos 6:4). El
bautismo es la identificación del creyente con Cristo y una confesión pública de Su obra. El
creyente declara ante el mundo que ha muerto con Cristo. Una muerte no física, sino muerte a sus
pecados y a una vida en desobediencia y alejada de Dios. Somos, en sentido simbólico y espiritual,
sepultados con Cristo para resucitar por la fe. Estamos confesando el nuevo nacimiento y la nueva
vida que tenemos en Cristo. En el bautismo hacemos una renuncia pública a nuestra vida lejos de
Dios y nos comprometemos en fidelidad al Señor. Esta declaración es muy seria por lo que tiene
que hacerse con madurez y conciencia. Por tal razón no avalamos el bautizo de recién nacidos,
entendiendo que ellos no tienen la madurez suficiente para tomar esta decisión. Entendemos la
necesidad de la salvación para los niños y no la negamos, más sabemos que el bautismo no es para
salvación, sino para compromiso. De esta manera declaran ante el mundo que han muerto con
Cristo y que han sido resucitados con Él para andar en nueva vida
El bautismo en agua no tiene ninguna implicación en cuanto a la salvación o el perdón de pecados.
El bautismo es una confesión pública de que nuestros pecados han sido perdonados y que nuestras
conciencias pueden estar limpias ante Dios (1 Pedro 3:21). Aunque en casos particulares el
bautismo se realice por aspersión, vemos como bíblico por su connotación el sumergir la persona
en el agua (atendiendo a otro matiz del significado etimológico, como es: teñir) sin que esto
represente que el bautismo por inmersión tenga preponderancia en su significado respecto al de
aspersión. Practicamos como principio bíblico el bautizar la persona en el Nombre del Padre, del
Hijo y del Espíritu Santo.
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LA CENA DEL SEÑOR

La Cena del Señor consiste en la participación de elementos simbólicos –el pan y el fruto de la vid–
como expresiones de nuestra participación de la naturaleza divina de nuestro Señor Jesucristo (2
Pedro 1:4); un recordatorio de sus sufrimientos y su muerte (1 Corintios 11:26); una profecía de su
segunda venida (1 Corintios 11:26); y un mandato para todos los creyentes “¡hasta que él venga!”.
La Cena del Señor ocupa en los cristianos el lugar que ocupa en los judíos la pascua (1 Corintios.
5:7). No tenemos una periodicidad específica en cuanto a su práctica, aunque regularmente se hace
una vez al mes. Esta es una ceremonia conmemorativa de la muerte y resurrección de nuestro Señor
Jesucristo quien dijo “Hace esto en memoria de mi” (Lucas 22:19). Nos recuerda su vida en la
tierra y su obra en la cruz muriendo en nuestro lugar y para nuestra salvación.

De igual manera es una ceremonia instructiva que nos recuerda la encarnación de Cristo y la
expiación por nuestros pecados. Es también inspirativa, porque nos recuerda que es por fe que
podemos recibir los beneficios de la muerte y resurrección de Nuestro Señor. Nos recuerda que Él
murió y resucitó para darnos nueva vida y que nos abstengamos de toda especie de mal. La cena
del Señor proclama el Nuevo Pacto que Dios ha hecho por medio de la sangre de Cristo y nos invita
a permanecer fieles al Señor “hasta que él vuelva” y estemos con él en el Reino Celestial.
La cena del Señor es una ceremonia de koinonía. Se declara la reconciliación que ahora tenemos
por Dios, teniendo entrada ante el trono por la sangre de Cristo y la comunión que experimentamos
entre hermanos. Es una celebración de acción de gracias a la que se invita a participar dignamente
(1 Corintios 11:27-29). Hay sentencia divina contra aquel que participe de ella indignamente.

La cena del Señor es un recordatorio de la obra expiatoria de nuestro Señor y la esperanza


bienaventurada de su regreso por nosotros. En ningún momento consideramos bíblico que el pan
y el vino se transformen literalmente en el cuerpo de Cristo (transubstanciación). Tampoco
avalamos el que la substancia del pan y el vino se mezclen con la del Señor (consubstanciación).
Creemos que el pan y el vino son elementos simbólicos de la obra de Cristo que se manifiesta no
sólo en el momento de la cena, sino en el diario vivir del verdadero creyente
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K. LA IGLESIA
Creemos en la Iglesia como el Cuerpo Místico de Cristo; Los Ministerios divinamente
ordenados y su misión evangelizadora

La palabra Iglesia proviene del término griego “ekklessia” que traduce “congregación llamada”.
Está constituida por todos aquellos que creen en el Señor en todo lugar, en todo tiempo de la
historia. Este término tiene tres connotaciones. Se llama habitualmente “Iglesia” al lugar donde la
iglesia habitualmente se reúne. Este es un espacio dedicado para la exaltación al Señor y la
proclamación de Su Palabra. Aunque no es la definición bíblica, no es delito el así llamarla. Se
define “Iglesia Local” como el grupo de creyentes que se reúnen frecuentemente en un mismo sitio.
También son llamadas congregaciones y están lideradas por un pastor o grupo de pastores. Sin
embargo, el término más acertado es el de “Iglesia Universal” que es el conjunto de creyentes en
todo tiempo y todo lugar que han aceptado al Señor como soberano en sus vidas, se han arrepentido
y viven una vida de santidad aguardando la promesa de la Vida Eterna. (Mateo 28:19-20; Marcos
3:13,14; 16:15-20; Romanos 1:1; Efesios 1:22,23; 4:11,12; Hebreos 5:4; 12:23)
La Iglesia es el cuerpo de Cristo, la morada de Dios por el Espíritu Santo, con el encargo divino de
llevar a cabo su gran comisión. Todo creyente, nacido del Espíritu Santo, es parte integral de la
asamblea general e iglesia de los primogénitos, que están inscritos en los cielos (Efesios 1:22, 23;
2:22; Hebreos 12:23).

Siendo que el propósito de Dios en relación con el hombre es buscar y salvar lo que se había
perdido, ser adorado por el ser humano y edificar un cuerpo de creyentes a la imagen de su Hijo,
la principal razón de ser de las Asambleas de Dios como parte de la Iglesia es:
1. Ser una agencia de Dios para la evangelización del mundo (Hechos 1:8; Mateo 28:19, 20;
Marcos 16:15, 16).
2. Ser un cuerpo corporativo en el que el hombre pueda adorar a Dios (1 Corintios 12:13).
3. Ser un canal para el propósito de Dios de edificar a un cuerpo de santos siendo perfeccionados
a la imagen de su Hijo (Efesios 4:11–16; 1 Corintios 12:28; 14:12).

Las Asambleas de Dios existe expresamente para dar continuo énfasis a esta razón de ser según el
modelo apostólico del Nuevo Testamento enseñando a los creyentes y alentándolos a que sean
bautizados en el Espíritu Santo. Esta experiencia:
1. Los capacita para evangelizar en el poder del Espíritu con señales y milagros (Marcos 16:15–
20; Hechos 4:29–31; Hebreos 2:3, 4).
2. Agrega una dimensión necesaria a la adoración y a la relación con Dios (1 Corintios 2:10–16;
1 Corintios 12–14)
3. Los capacita para responder a la plena manifestación del Espíritu Santo en la expresión de frutos,
dones y ministerios como en los tiempos del Nuevo Testamento para la edificación del cuerpo de
Cristo (Gálatas 5:22–26; 1 Corintios 14:12; Efesios 4:11, 12; 1 Corintios 12:28; Colosenses 1:29).
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Nuestro Señor ha provisto un ministerio divinamente llamado y ordenado con el triple propósito
de dirigir a la iglesia en: (a) la evangelización del mundo (Marcos 16:15–20), (b) la adoración a
Dios (Juan 4:23, 24) y (c) la edificación de un cuerpo de santos, para perfeccionarlos a la imagen
de su Hijo (Efesios 4:11, 16). Dios ha permitido que sus hijos participemos en la labor
evangelizadora. Él llama a todos sus hijos a cumplir el ministerio de la reconciliación. Esta es una
labor para todos y cada uno de los miembros de la iglesia. Sin embargo, hay quienes tienen un
llamado especial para servir al Señor. Efesios 4:11 reconoce que Dios ha constituido a apóstoles,
evangelistas, profetas, pastores y maestros para perfeccionar a los santos y para la edificación del
cuerpo de Cristo. Estos ministerios están vigentes. Aunque no hay que tomarlos como un título
para oficiar, sino como un llamado a cumplir. Más que recibir reconocimiento y prestigio, un siervo
de Dios ha de procurar cumplir el llamado divino. La Biblia presenta algunas analogías para
explicar lo que significa la iglesia. La más importante es la figura de la iglesia como Cuerpo. De
hecho, es llamada el cuerpo de Cristo. El significado de ello apunta que Jesús es el líder y cabeza
y cada creyente es parte del cuerpo místico en el cual y a través del cual Dios obra. Jesús no
instituyó una organización, sino que creó un organismo. Da sentido de vida y movimiento y de
importancia. Otras ilustraciones bíblicas son las de la iglesia como una vid, un edificio, un ejército,
una novia, todas ellas con aplicaciones particulares.

La iglesia tiene tres funciones:


1. Evangelizar a los perdidos
2. Constituir a los santos para el Señor
3. Ministración a Dios.
En el servicio al Señor todos los creyentes tienen su parte. Tanto los laicos como los llamados para
un servicio frecuente, bíblicamente se enseña el sacerdocio de todos los creyentes. La
diferenciación no está en aspectos cualitativos sino de función.
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L. LA BENDITA ESPERANZA

En este capítulo se encuentran enlazadas las declaraciones doctrinales de las Asambleas de Dios
de Colombia que tienen referencia a los eventos escatológicos. Creemos y esperamos la venida de
nuestro Señor Jesucristo, quien vendrá y tomará para sí a aquellos que hemos creído. A partir de
ese momento, Dios hará juicio sobre los moradores de la tierra. Este no ha de ser el final para los
hombres: una eternidad nos espera. Eternidad que será de comunión plena con Dios para los justos
y castigo para los impíos. (Romanos 8:19-23; 1 Tesalonicenses 1:10; 4:16, 17; Tito 2:13)

CREEMOS EN LA RESURRECCIÓN DE LOS REDIMIDOS Y EL ARREBATAMIENTO


DE LA IGLESIA ANTES DE LA TRIBULACIÓN.

La resurrección de los que han muerto en Cristo y su arrebatamiento junto con los que estén vivos
cuando sea la venida del Señor es la esperanza inminente y bienaventurada de la Iglesia (1
Tesalonicenses 4:16, 17; Romanos 8:23; Tito 2:13; 1 Corintios 15:51, 52). Por causa del pecado
entró la muerte a los hombres. Esta realidad no atemoriza al verdadero creyente pues Jesús es la
resurrección y la vida (Juan 11:25). Dios nos alienta al entender que Él ha vencido la muerte y nos
hará victoriosos frente a este enemigo.

Muchos de los creyentes en la iglesia primitiva sintieron cierta desesperanza al ver que algunos de
ellos morían y aún no se manifestaba la promesa del Señor Jesús de tomarnos para estar para
siempre con él (Juan 14:3). El Señor guio a los escritores sagrados para plasmar la esperanza
bienaventurada del creyente. El Señor Jesús prometió que volvería por nosotros, los que hayan
muerto creyendo en el Nombre del Señor serán resucitados y tomados y luego los creyentes vivos
seremos tomados para sufrir una transformación sobrenatural: el cuerpo corruptible que nos ha
acompañado será modificado a un cuerpo incorruptible. Este suceso será la etapa final de la
santificación y de la preparación para estar ante el Trono del Señor. A este suceso se le conoce
como el rapto o arrebatamiento de la iglesia. Al ser tomados por Dios, somos librados del castigo
temporal que viene para la tierra y final para aquellos que no creyeron en la Palabra de Dios.
La Biblia relata, que los sucesos que siguen al rapto serán de regocijo en el Reino Celestial al estar
ante el tribunal de Cristo (Romanos 14:10; 1 Corintios 5:10), y celebrando la Cena de las Bodas
del Cordero (Apocalipsis 17:7-9). Los juicios de Dios se consumarán sobre la tierra sobre el sistema
político, religioso, moral y social apartado de Dios en lo que se conoce como la época de Gran
Tribulación (Apocalipsis 15:4; 16:7; 19:2; Mateo 24:21; Apocalipsis 7:14). Si bien este tiempo es
de juicio, el deseo de Dios es el arrepentimiento de los hombres para ser librados del castigo eterno.
La obstinación del corazón humano entregado al pecado es tal, pese a la manifestación del poder y
la ira divina, la constante ha de ser dureza, soberbia y falta de arrepentimiento (Apocalipsis 9:21;
16:9; 16:11).
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CREEMOS EN LA SEGUNDA VENIDA VISIBLE DE JESUCRISTO PARA


ESTABLECER SU REINO MILENIAL EN LA TIERRA

Jesucristo declaró que retornaría a la tierra. La Biblia afirma que será establecido como Rey y
Soberano sobre la tierra (Zacarías 14:4; Mateo 24:27,30; Romanos 11:26,27; Apocalipsis 20). No
vendrá solo, sino que, vendrá con sus santos para gobernar la tierra en un reino que la Biblia lo
estipula por mil años. La autoridad divina se manifiesta en que, el primer decreto emitido será el
encarcelamiento del diablo en el abismo por este periodo de tiempo. Este reino milenario traerá la
salvación de Israel como nación (Ezequiel 37:21, 22; Sofonías 3:19,20; Romanos 11:26,27) y el
establecimiento de una paz universal (Isaías 11:6–9; Salmo 72:3–8; Miqueas 4:3, 4). La Iglesia no
será engañada, pero tristemente habrá quienes rechazarán el reino justo y perfecto de Dios para
volverse a la esclavitud del enemigo, por lo que recibirán juicio.

CREEMOS EN EL LAGO DE FUEGO COMO CASTIGO ETERNO PARA LOS IMPÍOS,


SATANÁS Y LOS ÁNGELES CAÍDOS

Habrá un juicio final. En aquel día los pecadores muertos serán resucitados y todos serán juzgados
según sus obras. Todo aquel cuyo nombre no se halle en el Libro de la Vida, será confinado a sufrir
castigo eterno en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda, junto con el diablo
y sus ángeles (o demonios). La bestia y el falso profeta también serán arrojados (Mateo 25:46;
Marcos 9:43–48; Apocalipsis 19:20; 20:11–15; 21:8). Esto es lo que la Biblia describe como la
condenación eterna. Debemos vivir una vida en santidad para no ser condenados y debemos
testificar a los que no creen para que se arrepientan y se vuelvan a Dios.

CREEMOS EN EL CIELO COMO MORADA ETERNA DE LOS SALVOS

En la naturaleza misma de Dios está el amor y la misericordia. El deseo de nuestro Señor es tener
a su lado Sus Hijos. Esto indica una relación estrecha con nuestro Creador y Salvador por lo que
nos ha prometido que estaremos para siempre con Él. (Juan 14:2; Apocalipsis 21:22).

CREEMOS EN LOS CIELOS NUEVOS Y LA TIERRA NUEVA

La Biblia declara una restauración de los estragos del pecado. La expresión hebrea de “cielos
nuevos y tierra nueva” trae una connotación de totalidad. Es decir, todo lo que fue destruido por el
hombre y el pecado será restaurado por Dios. La Biblia declara. “Pero nosotros esperamos, según
sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia” (2 Pedro 3:13;
Apocalipsis 21:22).
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UNIDAD IV
NUESTRA MEMBRESÍA

A. ¿QUÉ SIGNIFICA SER UN MIEMBRO?

La diferencia entre “asistentes” y “miembros” puede ser resumida en una sola


palabra: COMPROMISO. (Dedicación)

Razones para ser un miembro


En Buenos Aires reconocemos la necesidad de una membresía formal. Le invitamos a
constituirse en miembro por 4 razones:

Razón Bíblica: Cristo está dedicado a la Iglesia.

"Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella" Efesios 5:25

Razón cultural: Un antídoto a nuestra sociedad.

Vivimos en una época en la que las personas desean libertad total. Son pocos los que se
comprometen con una causa laboral, matrimonial, con la Nación, etc. Todos quieren ir de
un lugar a otro sin nada que les “amarre”. Esta actitud, ha producido una nueva generación
de “Igle-negociantes” o creyentes que van de una Congregación a otra sin ser parte de
alguna visión local.
Ser Miembro es navegar contra la corriente del “consumidor de religión” en América. Es
una decisión altruista: Dedicada siempre a la edificación del carácter.

Razón práctica: Define que podemos contar con ella.

Cada grupo, tiene una nómina. Toda escuela tiene un registro, Cada negocio tiene una
lista de salarios. Cada ejército tiene una lista de reclutas. Cada país tiene un censo de
población. Nuestra membresía, identifica nuestra familia.

Razón personal: Produce desarrollo espiritual.

El Nuevo Testamento hace hincapié en el crecimiento espiritual de cada cristiano. No


podemos contar con usted si no hace una dedicación específica a la familia de Dios/Iglesia.
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B. COMO MIEMBRO: ¿QUÉ SE ESPERA DE MÍ?


En Buenos Aires nunca pedimos a nuestros miembros que hagan más de lo que la Biblia
claramente enseña. Esperamos que nuestros miembros hagan lo que la Biblia demanda de
cada cristiano. Estas responsabilidades se describen en el pacto de la membresía.

MANTENER UNA VIDA CONSAGRADA.


Es decir, agradar al Señor en cada área de nuestra vida. Ser santo significa estar
apartado y dedicado al Señor. Cuando las personas que nos rodean ven una vida así,
desean conocer a nuestro Salvador. 2 Ped. 1: 4 – 8. 1 Cor. 6: 9 – 11.

GUARDAR EL TESTIMONIO CRISTIANO.


Delante de los creyentes y no creyentes, mostrando así el poder transformador del
Evangelio. 1 Ped. 2: 9, 12, 15. 1 Tes. 5: 22. Mat. 5: 13 – 16.

SER FIEL EN LOS DIEZMOS Y OFRENDAS.


Los diezmos y ofrendas deben darse a la Iglesia donde sé es miembro.
Mal. 3: 9 – 10. Mat. 23: 23. 2Cor. 9: 6 – 11.
a. Al no ser fieles al Señor en esta parte, se le abren puertas al enemigo
para
robarnos las bendiciones.
b. Al que no es fiel en sus diezmos, la Biblia lo llama ladrón, y un cristiano
en ese estado está imposibilitado para servir al Señor.

GANAR ALMAS PARA CRISTO.


Es deber de todo cristiano testificar lo que Cristo ha hecho en su vida y sentir
compasión por almas perdidas. Debemos recordar que ahora somos la sal y la luz de
mundo.

ASISTIR CON REGULARIDAD A LOS CULTOS.


De esta manera podemos ser edificados, participara de la adoración al Señor y
disfrutar de la comunión con Dios y los hermanos. Heb. 10: 24 – 25. Sal. 133.

MANTENER Y FOMENTAR LA REVERENCIA EN EL TEMPLO.


Debemos recordar que el Templo es la Casa de Dios y no un teatro. Debemos evitar
introducir comidas, bebidas y todo tipo de cosas que distraigan la atención o deterioren
el estado del mismo. Hab. 2: 20. Mar. 11: 15 – 17.

ASISTIR A LAS REUNIONES DE MIEMBROS.


Su asistencia es muy importante para todas las deliberaciones y avances en la
Obra del Señor. Los miembros son citados a estas reuniones por el Pastor.

EXHORTAR Y CORREGIR AL QUE HAYA COMETIDO UNA FALTA.


El miembro fiel debe apartarse de todos aquellos que fomenten divisiones y contiendas,
sin embargo; hay que seguir tratándolos como hermanos en la fe. 1 Jn. 5: 16. 1 Tes. 5: 15.
Rom. 16: 17.
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RESPALDAR LA VISIÓN, MISIÓN Y PROYECTOS DE LA IGLESIA.


¿Cómo podemos hacer esto? Orando, invirtiendo en el Reino de Dios, ayudando,
visitando a los nuevos en la fe, cooperando con las misiones, en fin; colocando nuestras
vidas al servicio de Dios.

RECONOCER NUESTRAS FALTAS.


Cuando alguien falla, debe reconocer su pecado y apartarse de él. Entrará a un proce-
so de disciplina y restauración, el cual procurará la restauración integral de su vida.
Pro. 28: 13. Sal. 32.

C. PACTO DE MEMBRESÍA
Habiendo recibido a Cristo como Señor y Salvador y habiendo sido bautizado, estando de
acuerdo con la estrategia, estructura, y declaración de la Iglesia Asambleas de Dios Buenos
Aires y siendo que el Espíritu Santo me guía a unirme a ella; me comprometo ante Dios y
ante la familia de la Iglesia a lo siguiente:

Proteger la Unidad de la Iglesia.


* Actuando con amor hacia los miembros.
* Rehúso chismosear.
* Siguiendo a los líderes.

"...Pero el Dios de la paciencia y de la consolación, os dé entre vosotros un mismo


sentir según Cristo Jesús...” Romanos 15:5

"Amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro." 1 Pedro 1:22

"Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca." Efesios 4:29

"Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos, porque ellos velan por nuestras
almas, como quienes han de dar cuenta. Permitidle que lo hagan con alegría y no
quejándose, porque eso no sería provechoso. "Hebreos 13:17

Compartiré la responsabilidad de mi Iglesia.

* Orando por su crecimiento.


* Invitando a otros sin Iglesia para que asistan.
* Dando una Bienvenida cordial a los visitantes.

“Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros haciendo memoria de vosotros
en nuestras oraciones”. 1 tesalonicenses 1:2
40

“Ve por los caminos y por los vallados y fuérzalos a entrar, para que se llene mi
casa”. Lucas 14:23

“Por tanto, recibíos los unos a los otros como también Cristo nos recibió.”
Romanos 15:7

Serviré en el ministerio de mi Iglesia.


*Descubriendo mis dones y talentos.
*Equipándome para servir por mi pastor.
*Desarrollando un corazón de siervo.

“Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros como buenos
administradores de la multiforme gracia de Dios.” 1 Pedro 4:10

“El mismo constituyó a algunos apóstoles; profetas; a otros evangelistas; a otros


pastores y maestros. A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio,
para la edificación del cuerpo de Cristo.” Efesios 4:11, 12

“No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.
Hay en vosotros este sentir que hubo en Cristo Jesús, quién se despojó a sí mismo
tomando forma de siervo.” Filipenses 2:4-5, 7

Apoyaré el Testimonio de mi Iglesia.


*Asistiendo fielmente.
*Viviendo una vida santa.
*Diezmando regularmente.

“No dejando de congregarnos como algunos lo tienen por costumbre.”


Hebreos 10:25
“Solamente que os comportéis como es digno del Evangelio.”
Filipenses 1: 27
“Cada primer día de la semana, cada uno de vosotros ponga aparte algo según haya
prosperado.” 1 corintios 16:2

“Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra, de Jehová es; es cosa


dedicada a Jehová”. Levítico 27:30

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