0% encontró este documento útil (0 votos)
110 vistas4 páginas

Fragmento de "Cinco horas con Mario"

2

Cargado por

zoe.schzz08
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
110 vistas4 páginas

Fragmento de "Cinco horas con Mario"

2

Cargado por

zoe.schzz08
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

FRAGMENTO DEL TEXTO LITERARIO.

CINCO HORAS CON MARIO, DE

MIGUEL DELIBES

1 "Hay que llevarle al médico", qué ocurrencia, imagínate si a cada niño que le dé la

2 idea de hacer una hoguera hubiese que llevarle al médico, lo mismo que lo de Menchu

3 con los estudios, a la niña no la tiran los libros y yo la alabo el gusto, porque, en

4 definitiva, ¿para qué va a estudiar una mujer, Mario, si puede saberse? ¿Qué saca

5 en limpio con ello, dime? Hacerse un marimacho, ni más ni menos, que una chica

6 universitaria es una chica sin femineidad, no le des más vueltas, que para mí una

7 chica que estudia es una chica sin sexy, no es lo suyo, vaya, convéncete. ¿Estudié

8 yo, además? Pues mira, tú no me hiciste ascos, que a la hora de la verdad, con todo

9 vuestro golpe de intelectuales, lo que buscáis es una mujer de su casa, eso, y no me

10 digas que no, que menudos ojos de carnero degollado me ponías, hijo, que dabas

11 lástima, y, en el fondo, si me conoces en la Universidad hubieras hecho fu, como el

12 gato, a ver, que a los hombres se os ve venir de lejos y si hay algo que lastime vuestro

13 amor propio es tropezar con una chica que os dé ciento y raya en eso de los libros.

14 Mira Paquito Álvarez sin ir más lejos, cada vez que empleaba mal una palabra y yo le

15 corregía se ponía loco, aunque aparentase echarlo a broma, ya, ya, bromas, claro

16 que Paco procedía de un medio artesano y encajaba mal los golpes, eso también es

17 verdad. ¿Sabes lo que decía mamá a este respecto? Decía, verás, decía, "a una

18 muchacha bien, le sobra con saber pisar, saber mirar y saber sonreír y estas cosas

19 no las enseña el mejor catedrático". ¿Qué te parece? A Julia y a mí nos hacía andar

20 todas las mañanas diez minutos por el pasillo con un librote en la cabeza y decía con

21 mucha guasa, "¿veis como los libros también pueden servir para algo?" Pues, lo que

22 oyes, saber pisar, saber mirar y saber sonreír, no cabe, me parece a mí, resumir el

23 ideal de femineidad en menos palabras, por más que tú a mamá nunca la tomaste en

1
24 serio, que es una de las cosas que más me duelen, porque mamá, aparte inteligente,

25 que era excepcional, papá mismo lo dice, que no es cosa mía, tenía unos modales y

26 un señorío que no se improvisan. A mí me maravillaba, te lo confieso, su facilidad

27 para hacerse cargo de una situación y su tino para catalogar a un individuo, y todo

28 pura intuición, que de estudios, nada, ya lo sabes, es decir se educó en las Damas

29 Negras, y estuvo un año en Francia, en Dublín creo, no me hagas caso, pero sabía el

30 francés a la perfección, lo leía de corrido, pásmate, igualito que el castellano. Y es lo

31 que yo me pregunto, Mario, ¿por qué Menchu no puede salir a mamá? Pero contigo

32 no hay razones, Mario, cada suspenso una catástrofe.

FRAGMENTO DEL TEXTO NO LITERARIO. LA MUJER DEL PORVENIR, DE

CONCEPCIÓN ARENAL

1 El individuo, a medida que se educa, que se instruye, se hace menos irascible, menos

2 violento, más benévolo. Esto para los pueblos, para los hombres. ¿Y las mujeres?

3 ¿Oh! Con las mujeres se cree que sucederá lo contrario, porque todo lo que a ellas

4 se refiere se rige por reglas especiales: el absurdo tiene también su lógica, que aplica

5 hasta donde puede. Más clara o más confusa, es muy común la idea de que la mujer,

6 cuyas facultades intelectuales se eduquen, ha de hacerse más varonil; que ha de

7 perder la suavidad y la dulzura, que son el encanto de su sexo; que ha de ser menos

8 manejable; que ha de querer revestirse de autoridad con perjuicio de la de su marido;

9 es decir, que la educación en ella ha de producir un efecto diametralmente opuesto al

10 que produce en todos los vivientes racionales e irracionales. Esta opinión podrá

11 carecer de sentido común, pero, en cambio, tiene numerosos partidarios.

12 Preguntemos a la experiencia, que, aunque tratándose de la educación de la mujer,

13 está muda en muchos casos, debemos recoger respetuosamente sus respuestas

14 cuando puede darlas. ¿Qué nos dice? Que la educación, aún incompleta, produce en

2
15 la mujer los mismos efectos que en el hombre. Esas mujeres duras, brutales, crueles,

16 desalmadas, intratables, pertenecen, por regla que apenas tiene excepción, a las

17 clases no educadas. A medida que la mujer se educa, menos por lo que aprende en

18 el colegio que por lo que se modifica con el trato, el ejemplo y el amor del hombre

19 ilustrado, ¿no se hace más dulce, más afectuosa, más dócil á la voz del deber, de la

20 razón y del cariño? Nuestro ser es un compuesto de instintos, de facultades, de

21 sentimientos; buenos cuando se dirigen al bien, malos cuando al mal se encaminan.

22 ¿Qué es la educación en la mujer? Lo mismo que en el hombre. El medio de fortificar

23 los buenos impulsos y de debilitar los malos. Tal vez se nos dirá: ¿esos impulsos

24 naturales no son naturalmente armónicos? Responderemos: que los instintos,

25 estando encargados de la conservación del individuo y de la especie, nacen

26 educados; son necesariamente de una energía más espontánea que las facultades,

27 y por un misterio impenetrable de la Providencia, esta energía necesaria pasa

28 fácilmente al límite debido y se convierte en crimen o pasión perturbadora apenas le

29 ha pasado. Los instintos son indispensables a nuestra vida material, y la vida del alma

30 es una guerra contra los instintos, que exceptuando uno sólo, el maternal, tienen

31 tendencia a desbordarse y son fatales cuando se desbordan. ¿Por qué son los

32 salvajes lascivos, sanguinarios, egoístas y ladrones? Porque se dejan arrastrar por

33 sus instintos. Cometiéndolos el hombre civilizado, se hace un ser moral y llega a la

34 benevolencia, a la piedad, a la abnegación, a virtud. ¿Cómo se combaten los

35 instintos? Con los sentimientos y la inteligencia; pero las manifestaciones de esta,

36 necesaria a la perfección, no a la vida, son menos enérgicas y han menester

37 educarse. A medida que se educan, los instintos se tienen a raya, los sentimientos se

38 elevan, las ideas se extienden y el hombre se hace mejor. A la mujer le sucede lo

3
39 propio, y no es posible sostener que su compañero estará peor con ella cuando sea

40 más dulce, más razonable, más buena.

También podría gustarte