3.
4 CAMBIO SOCIAL Y MOVIMIENTOS SOCIALES EN LA ERA DE LA GLOBALIZACIÓN En
el estudio realizado de los movimientos urbanos hemos señalado que la era de la globalización
ha tocado y transformado los espacios sociales y no sólo los urbanos, sino también a las etnias
y la forma de vida de distintos grupos en la vida social. Sabemos que la globalización no es
sólo un fenómeno que emerge en la actualidad, pode- mos decir que tiene su historia, muchos
lo ligan con el surgimiento de los imperios, pero su carácter no queda ex- clusivamente en el
plano de la economía, aunque podemos decir que gran parte de su base se constituye por
estos elementos pero al trascender esos límites, se filtra a distintos espacios como el familiar,
el educativo, la salud, entre otros. Analicemos lo que señala Manuel Castells (2001): En trabajo
grupal realicen la lectura del texto y de manera individual contesta lo que se te pide.
Globalización y antiglobalización A estas alturas, cualquiera tiene su opinión sobre la
globalización. Éste es el principal mérito del movimiento contra la globalización: el haber puesto
sobre el debate social y político lo que se presentaba como vía única e indiscutible del progreso
de la humanidad. Como es propio de todo gran debate ideológico, ello se plantea en medio de
la confusión y la emoción, muertos incluidos. Empecemos por definir la globalización misma. Se
trata de un proceso objeti- vo, no de una ideología, aunque haya sido utilizado por la ideología
neoliberal como argumento de la única racionalidad posible. Y es un proceso multidi-
mensional, no sólo económico. Su expresión más determinante es la interde- pendencia global
de los mercados financieros, permitida por las nuevas tecno- logías de información y
comunicación y favorecida por la desregulación y liberalización de dichos mercados. Si el
dinero (el de nuestros bancos y fondos de inversión, o sea, el suyo y el mío) es global, nuestra
economía es global, porque nuestra economía (naturalmente capitalista, aunque sea de un
capitalismo distinto) se mueve al ritmo de la inversión de capital. Y si las monedas se cotizan
de manera global (porque se cambian dos billones de dólares diarios en el mercado de divisas),
las políticas monetarias no pueden decidirse autónomamente en los marcos nacionales.
También está globalizada la producción de bienes y servi- cios, en torno a redes productivas de
53 000 empresas multinacionales y sus 415 000 empresas auxiliares. Estas redes emplean tan
sólo a unos 200 millones de trabajadores (de los casi 3 000 millones de gentes que trabajan
para vivir en todo el planeta), pero en dichas redes se genera 30% del producto bruto global y
dos tercios del comercio mundial. Por tanto, el comercio internacional es el sector del que
depende la creación de riqueza en todas las economías, pero ese comercio expresa la
internacionalización del sistema productivo. También la ciencia y la tecnología están
globalizadas en redes de comunicación y coopera-ción, estructuradas en torno a los principales
centros de investigación universitarios y empresariales. Como lo está el mercado global de
trabajadores altamente especializados, tecnólogos, financieros, futbolistas y asesinos
profesionales, por poner ejemplos. Y las migraciones contribuyen a una globalización creciente
de otros sectores de trabajadores. Pero la globalización incluye el mundo de la comunicación,
con la interpenetración y concentración de los medios de comunicación en torno a siete
grandes grupos multimedia, conectados por distintas alianzas a unos pocos grupos dominantes
en cada país (cuatro o cinco en España, según como se cuente). Y la comunicación entre la
gente también se globaliza a partir de Internet (nos aproximamos a 500 millones de usuarios en
el mundo y a una tasa media de penetración de un tercio de la población en la Unión Europea).
El deporte, una dimensión esencial de nuestro imaginario colectivo, vive de su relación local-
global, con la identidad catalana vibrando con argentinos y brasileños tras haber superado su
localismo holandés. En fin, también las instituciones políticas se han globalizado a su manera,
construyendo un Estado red en el que los Estados nacionales se en- cuentran con instituciones
supranacionales como la Unión Europea o clubes de decisión como el G-8, o instituciones de
gestión como el fmi para tomar decisiones de manera conjunta. Lejos queda el espacio
nacional de representación democrática, mientras que los espacios locales se construyen como
resistencia más que como escalón participativo. De hecho, los Estados nacionales no sufren la
globalización, sino que han sido sus principales impulsores, mediante políticas liberalizadoras,
convencidos como estaban y como están de que la globa- lización crea riqueza, ofrece
oportunidades y, al final del recorrido, también les llegarán sus frutos a la mayoría de los hoy
excluidos. El problema para ese horizonte luminoso es que las sociedades no son entes
sumisos susceptibles de programación. La gente vive y reac- ciona con lo que va percibiendo y,
en general, desconfía de los políticos. Y, cuando no encuentra cauces de información y de
participa- ción, sale a la calle. Y así, frente a la pérdida de control social y político sobre un
sistema de decisión globalizado que actúa sobre un mundo globalizado, surge el movimiento
antiglobalización, comunicado y organizado por Internet, centrado en protestas simbólicas que
reflejan los tiempos y espacios de quienes toman decisiones en la globalización y utilizan sus
mismos cauces de comunicación con la sociedad: los medios informativos, en donde una
imagen vale más que mil ponencias. ¿Qué es ese movimiento antiglobalización? Frente a los
mil intérpretes que se ofrecen cada día para revelar su esencia, los investigadores de los
movimientos sociales sabemos que un movimiento es lo que dice que es, porque es en torno a
esas banderas explícitas donde se agregan voluntades. Sabemos que es muy diverso, e
incluso contradictorio, como todos los grandes movimientos. Pero, ¿qué voces salen de esa
diversidad? Unos son negros, otros blancos, otros verdes, otros rojos, otros violeta y otros
etéreos de meditación y plegaria. Pero, ¿qué dicen? Unos piden un mejor reparto de la riqueza
en el mundo, rechazan la exclusión social y denuncian la paradoja de un extraor- dinario
desarrollo tecnológico acompañado de enfermedades y epidemias en gran parte del planeta.
Otros defienden al planeta mismo, a nuestra madre Tierra, amenazada de desarrollo
insostenible, algo que sabemos ahora precisamente gracias al progreso de la ciencia y la
tecnología. Otros recuerdan que el sexismo también se ha globalizado. Otros defienden la
universalización efectiva de los derechos hu- manos. Otros afirman la identidad cultural y los
derechos de los pueblos a existir más allá del hipertexto mediático. Algunos añaden la
gastronomía local como dimensión de esa identidad. Otros defienden los derechos de los
trabajadores en el norte y en el sur. O la defen- sa de la agricultura tradicional contra la
revolución genética Aunque es complejo, es claro para nosotros observar lo que señala
Castells (2001) acerca de la actuación social de los “entes sociales” respecto a las nuevas
políticas económicas que con su consistencia líquida se filtran por las distintas dimensiones
que componen el sistema mundo; nos referimos a esa claridad que estamos observando al
percatarnos de una diversidad de movimientos sociales que pretenden realizar cambios en la
vida que hoy esta- mos atendiendo, es decir, la situación que se vive, como señala el autor,
conduce a los grupos a reaccionar, se ven dificultades y ante ellas se buscan salidas, por lo
que aparecen los movimientos sociales. En la actualidad, y como hemos visto —y
abundaremos más adelante con el tema de los movimientos altermun- distas—, son muchos
los movimientos sociales contemporáneos y de diferentes tipos, encontramos: Movimientos
sociales contemporáneos
Movimientos de trabajadores
Feministas
Ecologistas
Indigenistas
Movimientos sociales
Estudiantiles
contemporáneos
Antiglobalización
Por el derecho a la religión
Por los territorios
Frentes revolucionarios
Éstos tienen diferentes formas de lucha, entre las que destacan:
Toma de las calles para marchas de protesta
Uso de páginas de Internet y otros medios de comunicación
Foros
Establecimiento de redes de apoyo
Repartición de volantes
Formas de lucha Toman de plazas y lugares estratégicos (carreteras, instituciones públicas)
Huelgas (y también huelgas de hambre)
Reapropiación de tierras
Secuestro
Destrucción de bienes públicos (edificios, trenes, plazas comerciales)
Educación liberadora
Entre otros muchos movimientos y formas que existen, podemos destacar la creación de los
Organismos No Gu- bernamentales (ong’s). En el documento Normas sobre relaciones de
cooperación entre la organización de los Estados Americanos y la Organización de las
Naciones Unidas, los organismos especializados vinculados a ésta y otros organismos na-
cionales e internacionales (Resolución aprobada en la décima sesión plenaria celebrada el 23
de abril do 1971),4 encontramos en su capítulo II: Definiciones: Artículo 2. En lo concerniente a
estas normas, las entidades con las cuales la Organización o sus órganos, pueden establecer
relaciones de cooperación se clasifican en tres categorías: a) Organismos
intergubernamentales y semioficiales. Organismo intergubernamental es toda entidad
establecida en virtud de un acuerdo entre dos o más Estados e integrada exclusivamente por
éstos; y organismo semioficial, toda entidad entre cuyos miembros no sólo figuran Estados sino
también personas o entidades particulares. b) Organismos gubernamentales. Organismo
gubernamental es toda entidad que depende directa o indirecta- mente de un gobierno. c)
Organismos no gubernamentales. Organismo no gubernamental es toda entidad nacional o
internacional integrada por personas naturales o jurídicas de carácter privado.
En este mismo documento encontramos en el capítulo V las:
Relaciones con organismos no gubernamentales
Artículo 13. Las relaciones de cooperación con organismos no gubernamentales cuyos
objetivos y actividades sean compatibles con los principios y propósitos de la Organización y
que coadyuven en los términos señalados en el presente capítulo, en la formulación,
ejecución, evaluación o divulgación de los programas de la misma, serán de dos clases:
generales y especiales.
Artículo 14. Se establecerán relaciones generales de cooperación con aquellos organismos
no gubernamentales que estén dispuestos a facilitar asesoría a los órganos de la
Organización y a difundir información sobre sus programas.
Artículo 15. Tales relaciones con organismos no gubernamentales se establecerán mediante
el procedimiento siguiente:
a) A iniciativa de cualquiera de los órganos de la Organización del organismo no
gubernamental interesado, o del secretario general, confor- me al Artículo 118 (h) de
la Carta, podrán establecerse relaciones generales de cooperación. El organismo no
gubernamental interesado deberá manifestar su conformidad con el contenido del
artículo 16 de estas normas, e indicar el campo o campos en que se propone
colaborar con el correspondiente órgano de la Organización. En el caso de
organismos nacionales o regionales afi liados a organismos internacionales, las
relaciones se establecerán normalmente con el organismo internacional de que se
trate, quedando así atendidos los intereses de los afi liados a este último;
b) Para asegurar la debida coordinación en su tramitación, todas las comunicaciones de
los organismos no gubernamentales serán dirigidas al secretario general, quien las
transmitirá a los órganos de la Organización que pudieran tener interés en las
mismas, y
c) El secretario general, en consulta con el órgano correspondiente de la Organización
podrá dar por terminadas las relaciones de coopera- ción con cualquier organismo no
gubernamental cuando la actuación de aquél no se ajuste al contenido del artículo 16
de estas normas o cuando el organismo no haya hecho ninguna contribución efectiva
al trabajo de la Organización durante dos años consecutivos.
Artículo 16. Corresponderá a los organismos no gubernamentales con los cuales se
establezcan relaciones generales de cooperación:
a) Atender las consultas que les hagan los órganos de la Organización y prestar a éstos
asesoría en asuntos de su competencia;
b) Difundir entre sus miembros información sobre los objetivos y actividades de la
Organización, basada en la que ésta les proporcione;
c) Enviar a la Secretaría General sus instrumentos constitutivos y cualesquiera otros
documentos y publicaciones pertinentes, y
d) Presentar a la Secretaría General, antes del 31 de enero de cada año un breve
informe sobre su colaboración con la Organización durante el año anterior y sobre las
actividades que en ese campo se propone realizar durante el año que corre, así como
una lista actualizada de sus funcionarios ejecutivos y, en su caso, de sus organismos
afi liados en los Estados miembros de la Organización.
Artículo 17. Corresponderá a la Secretaría General de la Organización, con respecto a los
organismos no gubernamentales de que se trate:
a) Remitirles los documentos y publicaciones de la Organización que les pudieran
interesar;
b) Considerar los puntos de vista que le sometan por escrito sobre asuntos de interés
común, y
c) Invitarles, de acuerdo con lo dispuesto en los reglamentos de los órganos respectivos
de la Organización, a enviar observadores a las reu- niones públicas de tales órganos
en las cuales hayan de tratarse asuntos relacionados con los campos de acción de
aquellos organismos.
Artículo 18. Se establecerán relaciones especiales de cooperación con los organismos no
gubernamentales que estén dispuestos a ejecutar programas a nombre de la Organización, a
participar en la realización de proyectos conjuntos o a aportar recursos técnicos,
administrativos o fi nancieros para los programas de la Organización.
Artículo 19. No será necesario que el organismo no gubernamental con el cual vayan a
establecerse relaciones especiales de cooperación haya establecido previamente relaciones
generales con la Organización o alguno de sus órganos.
Artículo 20. El secretario general podrá establecer relaciones especiales de cooperación con
un organismo no gubernamental a solicitud de éste de cualquiera de los órganos de la
Organización o conforme al artículo 118 (h) de la Carta.
Artículo 21. Se especifi carán detalladamente en cada caso la naturaleza de la contribución
especial del organismo de que se trate y la colabo- ración de la Organización, colaboración
que deberá efectuarse de acuerdo con el programa-presupuesto y los reglamentos en
vigencia. En todo caso, el organismo de que se trate enviará a la Secretaría General los
documentos a que se refi ere el artículo 16 (c) de estas normas.
Artículo 22. Se podrán dar por terminadas las relaciones especiales a iniciativa de cualquiera
de las partes.
Con la cita de estos capítulos queremos hacer patente que existe una regulación para este tipo
de organismos, por lo que los existentes deben estar legalmente constituidos y está en su
derecho responder a esta normatividad y defender sus preceptos, además de ello responder a
los re- querimientos que el Estado les impone.
En nuestro país y en el mundo existen distintos ONGS, se destacan principalmente aquellos
que luchan por los derechos humanos, pero existen de diferentes tipos. Una de las causas
principales que generan su emergencia es que las instituciones oficiales no logran resolver sus
demandas, por ello se ven en la necesidad de constituirse como un organismo independiente
del Estado, lo que en ocasiones resulta incómodo para la autoridad, sobre todo por el tipo de
lucha que emprenden, al establecer redes de carácter internacional, lo que expone las formas
de gobierno, injusticias y problemas hacia el exterior y conlleva amonestaciones al Estado por
parte de las institucio- nes internacionales. Las formas de lucha de estos organismos se
establecen principalmente: = Ena denuncia: sea penal, civil, u otras, mismas que se hacen del
conocimiento público a través de medios y tecnologías de comunicación. = Solidarizándose con
distintos movimientos, participando en marchas, plantones, apoyo a huelgas, etcétera. m El
manejo de redes sociales y con otros movimientos es constante. = En la educación no formal
en diferentes ramos: salud reproductiva, política, etc., es otra herramienta que utilizan estos
organismos. En nuestro país, a partir de la década de 1970, se puede apreciar la consolidación
de los ONGS, entre los que pode- mos citar:
Movimientos étnicos Por lo regular, los movimientos étnicos son resultado de la lucha por los
siguientes motivos: m Reivindicación de sus derechos humanos básicos. m Poromisión. =
Racismo e intolerancia religiosa. m Defensa de sus tierras. La dimensión política-económica
existente en los problemas étnicos también tiene una historia: la colonización que persiste
hasta nuestros días, una colonización que no atiende la diferencia cultural que impone su
ideología, sus formas de trabajo, de organización social, de visión del mundo. Esta colonización
que en principio se llevó a cabo por los españoles y que ahora es planteada por muchos
estudiosos como una colonización euro centrada o podríamos decir mejor norteamericanizada,
persiste con un objetivo común histórico: la asimilación de los pue- blos indígenas, y en caso de
resistencia, su desaparición. Esto que parece tan crudo es una realidad que se vive en muchos
países del mundo y nuestro país no es la excepción. En este bloque se ha mencionado un
conocimiento que se impone como monocultural, como saber universal, de esta manera el uso
del inglés, francés, alemán e italiano ha conducido a las sociedades hacia una forma de vida,
hacia un sistema que se reproduce a pesar de las contradicciones que hoy todos sufrimos. Esto
se anuda a la economía y ala política, y se vive como un grave problema en las etnias de
México, porque en la búsqueda de la homogeneidad el Estado olvida que existen grupos
distintos, culturas diferentes que no deben ser utilizadas como promoción turística, sino que
deben ser reconocidas, respetadas y atendidas en sus demandas por preservar sus
manifestaciones culturales, esto no es una rebeldía, es un derecho manifiesto en las leyes de
nuestro país, y es una necesidad de supervivencia étnica.
En este sentido, en México y en Sudamérica existen movimientos sociales, nuevas formas de
organización que proponen reestructurar el estado de cosas existentes, la onu reconoce a los
grupos indígenas como los más des- favorecidos del mundo. La marginación y su ubicación en
la periferia social han sido motivo de atención para distintos grupos y organizaciones
internacionales, sin embargo poco o nada se hace para respetar y atender las demandas de
estos grupos étnicos. Esto los ha conducido a movilizarse, a organizarse, algunos de ellos lo
han hecho: a) Como grupos armados que luchan por su autonomía. b) Por el respeto a la tierra
y contra la explotación minera. c) Por la preservación del territorio. d) Contra la discriminación.
Hoy día se pueden citar muchos movimientos étnicos en el mundo; la mirada de los estudiosos
de la vida social se ha volcado a las formas de convivencia de estos grupos, los cuales se
presentan como alternativa ante un mundo de consumo que ha acrecentado la pobreza y la
injusticia social, además del deterioro del medio ambiente. En nuestro país encontramos
diferentes formas de lucha y organización, podemos destacar el movimiento zapa- tista en
Chiapas, los comuneros en Guerrero, en Michoacán, y en otros estados como Oaxaca, donde
también se han levantado las voces y se emprenden acciones que intentan hacer que las
culturas sobrevivan. Sus formas de luchas son distintas, en el caso del zapatismo, es un
movimiento que ha cruzado las fronteras del país porque es reconocido y apoyado por
diferentes organizaciones en el mundo, podemos decir que el uso de las tecnologías de la
información ha contribuido a que la agrupación se sea reconocida, sus lucha se da desde
distintos frentes, una estrategia ha sido la difusión de sus propuestas y demandas por medio de
uno de sus principales voceros, el subco- mandante Marcos que hace uso del Internet, de
periódicos y libros, esto favorece la adhesión de nuevos miembros y la cohesión del grupo
rebelde. La organización interna dentro de las escuelas zapatistas autónomas, en sus luga- res
de vivienda y en su vida cotidiana está presente.
Como otro ejemplo de movimientos étnicos, analicemos el siguiente texto. La “policía
comunitaria” en Guerrero Más allá del formalismo jurídico que impera en torno a una gestión no
institucional de la seguridad y del delito, se han desarrollado diver- sas experiencias en muchas
partes del mundo, bajo la forma de proyectos multidimensionales y multidisciplinarios, mismos
que privile- gian la prevención frente a la represión, y la participación comunitaria frente al
abuso de las fuerzas estatales del orden. Entre esos proyectos, que tienden a un
reacercamiento entre la función policíaca y la comunidad, pueden mencionarse el de ciudad
segura en Italia; las iniciativas impulsadas en países latinoamericanos, como la policía de
orientación comunitaria en Brasil, el modelo de seguridad comunitaria en Costa Rica, o la
experiencia análoga en Chile. Estos esquemas “comunitarios” se han presentado como
alternativas frente a los modelos tradicionales de combate al crimen, por lo gene- ral
autoritarios, que además de ineficientes, se han mostrado en conflicto constante con las
perspectivas de desarrollo democrático de las sociedades. Pese a que las opciones aún se
presentan en estado embrionario, se considera que existen evidencias de que estas
actividades de vigilancia comunitaria parecen tener relativo éxito en Latinoamérica.
Especialmente, allí donde las agencias policiales son altamente corruptas, ca- recen de la
confianza pública y operan bajo una organización jerarquizada, casi militarizada. Existe en
México un caso paradigmático de gestión comunitaria de la seguridad pública, que si bien es
constante tema de estudio de diver- sos científicos sociales, como sociólogos y antropólogos,
no ha sido analizado de manera adecuada por los juristas, es la “policía comuni- taria” de la
región Costa Chica y la Montaña de Guerrero. Esta iniciativa, según reseñan sus propios
fundadores, surgió ante una crisis de seguridad en dicha región, caracterizada no sólo por una
alta incidencia delictiva, sino también por la total ausencia de mecanismos institucionales de
seguridad y de procuración de justicia. Ante este vacío, las comunidades indígenas decidieron
organizarse y construir un proyecto de guardia comunitaria, desde una base popular.
Aunque el proyecto de “policía comunitaria” de Guerrero se encuentra en una etapa inicial, los
resultados presentados hasta el momento parecen ser exitosos. Según diversos estudios
preliminares, la satisfacción de la comunidad con la “policía comunitaria” (como indican los
reportes de los funcionarios locales, la ausencia de protestas locales organizadas, y las
demandas para recibir ayuda para extender esta práctica a las comunidades vecinas) sugiere
que están brindando un servicio público útil de un modo razonablemente exitoso. La evaluación
de los resultados y el debate al respecto apenas comienzan. Como se ha señalado, los juristas
han permanecido al margen, especialmente por considerar que la iniciativa de la “policía
comunitaria” actúa al margen de la ley, tomando funciones que corresponden al Estado. Si bien
ello es cierto, no debe olvidarse que el proyecto comunitario surgió como consecuencia de un
abandono de las obligaciones esta- tales de garantizar seguridad pública. Es tangible que la
iniciativa ciudadana nunca pretendió reemplazar al Estado, sino simplemente atender una
necesidad urgente de seguridad. En este contexto, en el marco del xv aniversario de dicha
“policía comunitaria”, se realizará en próximos días el “Encuentro nacional por la justicia y la
seguridad de los pueblos”, en San Luis Acatlán. Es recomendable seguir este fenómeno social
de la “policía comunitaria” de cerca; especialmente, cuando el grave estado de inseguridad que
aqueja al país, obliga a una reflexión madura y responsable en torno a todas las alternativas
posibles.
Ideología marxista
El marxismo de la II Internacional, obrerista y eurocéntrico, compartía con la ideología
dominante de la época la visión liberal de la historia, según la cual todas las sociedades deben
pasar primero por una etapa de desarrollo capitalista (respecto al cual la colonización era un
hecho —históricamente positi- vo— que arrojaba las semillas) antes de aspirar al socialismo.
La idea de que el “desarrollo” de unos (los centros dominantes) y el “subdesarrollo” de otros
(las periferias dominadas) eran indisociables, como las dos caras de una misma moneda,
productos inmanentes uno y otro de la expansión mundial del capitalismo, le era perfectamente
ajena. Así, la expansión capitalista se fundaba sobre la desposesión de los pueblos de Asia, de
África, de América Latina y del Caribe, es decir, de la aplastante mayoría de los pueblos del
planeta y que las mayores víctimas de esa expansión (los “parias de la Tierra”) eran pues,
pueblos convocados por la fuerza de las cosas a la revuelta permanente y legítima contra el
orden mundial imperialista.
Para tu Reflexión En las luchas de las etnias no se trata sólo de obtener el reconocimiento a la
diversidad, ni de que se expidan leyes especiales, es necesaria la acción que se traduzca en
verdaderas mejoras, es decir, pasar del discurso a la acción. No basta con ponerse el chuc,
como hacen todos los gobernantes en San Juan Chamula, se trata de acuerdo con los
estudiosos del tema, de dejarlos vivir a su manera, respe- tando sus costumbres y territorio, sin
embargo esto parece imposible, porque continúan los visos de racismo y los intereses de
despojo que sostienen al capitalismo. A la fecha, y a pesar de que tanto se ha hablado de los
derechos humanos en la propaganda oficial, continúa el desprecio por las etnias, por sus
costumbres, por su color, este hecho histórico prevalece, esta disputa entre los que demandan
respeto aún permea las discusiones cotidianas en distintos es- pacios de México y el mundo.
Movimientos altermundistas En la actualidad, el mundo está presenciando un movimiento que
ha sido denominado de distintas maneras, una de ellas es Movimiento Global, otra Movimiento
Altermundista, en el sentido de que alter significa “el otro, con los otros, los otros diferentes”,
los otros movimientos que intentan desde sus posturas ir al centro del problema: el sistema
político-económico-financiero. Muchas son las causas que impulsan a que surjan movimientos
altermundistas, y hoy en día, en la era de la infor- mación, muchos son los espacios mediante
los cuales se puede hacer un movimiento de unificación global. Como todo fenómeno social, la
globalización trae beneficios para algunos y problemas a otros, aunque a decir del movi- miento
más grande que hemos presenciado en las últimas décadas, el de Wall Street (WS), este
problema se pue- de resolver si se cambia de sistema político-económico existente.
Este movimiento que integra diferentes grupos intenta que se incluyan todos los seres
humanos, y que no sólo los oprimidos y explotados sean los actores del cambio social, porque
sus argumentos van en el sentido de preservar los equilibrios ecológicos y proteger la
naturaleza contra la depredación del productivismo capitalista como una condición necesaria
para asegurar la continuidad de la vida humana en el planeta. El movimiento altermundista
declara su lucha por la democracia, pero con la idea de una democracia participativa como
expresión superior de los pueblos, esto va más allá de la idea de democracia partidista y eleva
las voces de los que han sido silenciados, de esta manera se propone que la población decida
y controle las relaciones sociales. El movimiento altermundista propone la igualdad, pero ésta
se comprende de manera que no sólo contempla el cambio social, o la igualdad entre clases
que rompa con la diada poseídos/desposeídos, sino con la igualdad entre naciones, etnias y
género. Este movimiento tiene como base la filosofía de solidaridad en la que se plantean
relacio- nes de cooperación, distribución y ayuda mutua, en esto podemos visualizar rasgos de
filosofía amerindia (Dussel, 2009) que observa al mundo todo en correspondencia, de manera
integrada, el cuidado de la naturaleza, los hom- bres en relaciones de apoyo y tolerancia en pro
del buen vivir. Otro valor importante para el altermundismo es la diversidad. El nuevo mundo
con el que sueña el movimien- to no tiene nada que ver con un universo homogéneo en el que
todos se deben a un único modelo. Nosotros queremos, decían los neozapatistas, «un mundo
en el que quepan muchos mundos. La pluralidad de lenguas, de culturas, de músicas, de
alimentos y de formas de vida es una riqueza inmensa que hay que saber cultivar. Estos
valores no definen un paradigma de sociedad para el futuro. Simplemente dan pistas,
aperturas, ventanas hacia lo posible. El camino hacia la utopía aún no ha sido completamente
trazado; sus caminantes lo trazarán. Löwy (2007).
Dentro de los movimientos altermundistas, destaca el de los autores del manifiesto del
Movimiento 15M – ¡Demo- cracia Real YA!, quienes mostraron su preocupación e indignación
por el panorama político, económico y social existente en España, marcado por la corrupción
de políticos, banqueros y grandes empresarios. Declararon que mediante la unión de la
sociedad civil es posible construir un sistema mejor. Por ello sostuvieron lo siguiente: Las
prioridades de toda sociedad avanzada han de ser la igualdad, el progreso, la solidaridad, el
libre acceso a la cultura, la sostenibilidad ecológica y el desarrollo, el bienestar y la felicidad de
las personas. Comunicado de prensa de ¡Democracia real YA! (17/05/2011) Nosotros los
desempleados, los mal remunerados, los subcontratados, los precarios, los jóve- nes…
queremos un cambio y un futuro digno. Estamos hartos de reformas antisociales, de que nos
dejen en el paro, de que los bancos que han provocado la crisis nos suban las hipote- cas o se
queden con nuestras viviendas, de que nos impongan leyes que limitan nuestra liber- tad en
beneficio de los poderosos. Acusamos a los poderes políticos y económicos de nues- tra
precaria situación y exigimos un cambio de rumbo. Juan Torres y Carlos Martínez García,
miembros de la Asociación por la Tasación de las Transacciones Financieras y por la Ayuda a
los Ciudadanos, plantean una nueva ley electo- ral que garantice la igualdad de todas las
personas ante los procesos electorales, una juris- dicción que expulse de la vida política a los
corruptos y unos medios que garanticen plura- lidad de opinión. La inmensa mayoría de los
políticos, periodistas y tertulianos no han querido oír en los úl- timos tiempos a los jóvenes con
tasas de paro de 45%; ni a los miles de personas que recla- maban al Banco de España y los
tribunales que los defiendan de las estafas de los bancos en forma de contratos de swaps, clips
y demás engaños; ni a los cientos de miles de familias que han perdido la vivienda; ni a las
docenas de miles de pequeños y medianos empresarios que cierran sus empresas porque no
reciben ni un euro de bancos que usan las ayudas públicas para seguir especulando; ni a los
padres y madres de familia que tienen cada vez más dificultades para llegar a fin de mes
mientras los beneficios de las grandes empresas y bancos se disparan; ni a quienes decíamos
que las medidas que se estaban tomando no eran para resolver la crisis, sino para que quienes
la ha- bían provocado salieran de ella con más poder y más beneficios; ni a quienes
empezaban a sentirse indignados porque el gobierno lla- mara a La Moncloa para crear empleo
a los grandes directivos de las empresas y bancos que más puestos de trabajo han destruido
en los últimos años.
Los manifestantes de Madrid elaboraron una serie de propuestas durante los primeros días que
se consensuaron en la Asamblea de Sol el 20 de mayo:
● Cambio de la Ley Electoral para que las listas sean abiertas y con circunscripción única.
La obtención de es- caños debe ser proporcional al número de votos.
● Atención a los derechos básicos y fundamentales recogidos en la Constitución como
son: derecho a una vivienda digna, articulando una reforma de la Ley Hipotecaria para
que la entrega de la vivienda en caso de impago cancele la deuda; sanidad pública,
gratuita y universal; libre circulación de personas y refuerzo de una
● educación pública y laica.
● Abolición de las leyes y medidas discriminatorias e injustas como han calificado la Ley
del Plan Bolonia y el
● Espacio Europeo de Educación Superior, la Ley de Extranjería y la conocida como Ley
Sinde.
● Reforma fiscal favorable para las rentas más bajas, una reforma de los impuestos de
patrimonio y sucesiones.
● Implantación de la Tasa Tobin, que grava las transferencias financieras internacionales
y supresión de los paraísos fiscales.
● Reforma de las condiciones laborales de la clase política para la abolición de sus
sueldos vitalicios, así como que los programas y las propuestas políticas tengan
carácter vinculante.
● Rechazo y condena de la corrupción. Que sea obligatorio por la Ley Electoral presentar
unas listas libres de imputados o condenados por corrupción.
● Medidas plurales con respecto a la Banca y los mercados financieros en cumplimiento
del artículo 128 de la Constitución, que determina que "toda la riqueza del país en sus
diferentes formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general".
Reducción del poder del FMI y del BcE. Nacionalización inmediata de todas aquellas
entidades bancarias que hayan tenido que ser rescatadas por el Estado.
Endurecimiento de los controles sobre entidades y operaciones financieras para evitar
posibles abusos en cualquiera de sus formas.
● Democracia participativa y directa en la que la ciudadanía tome parte activa. Acceso
popular a los medios de comunicación, que deberán ser éticos y veraces.
● Verdadera regularización de las condiciones laborales y que se vigile su cumplimiento
por parte de los poderes del Estado.
● Recuperación de las empresas públicas privatizadas.
● Efectiva separación de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
● Reducción del gasto militar, cierre inmediato de las fábricas de armas y un mayor
control de las fuerzas y
● cuerpos de seguridad del Estado.
● Recuperación de la memoria histórica y de los principios fundadores de la lucha por la
democracia en el Estado.
● Total transparencia de las cuentas y de la financiación de los partidos políticos como
medida de contención de la corrupción política.
Se hicieron propuestas más controvertidas, como la abolición de la monarquía española, punto
en el que no hubo consenso y que, por consiguiente, no se apuntó como los demás.
Por otra parte, quizás el movimiento altermundista ha encontrado eco por diferentes grupos e
individuos por la crisis en que se encuentra el mundo, se habla por ejemplo de la situación de
desempleo que se resiente en distintos espacios y naciones, lo que acarrea problemas como la
pérdida de la vivienda, de prestaciones, pensiones, el despliegue del trabajo informal y el
crecimiento de la pobreza, esto ha impulsado a muchos grupos a preguntarse el porqué de
tanta de-bacle, la mirada está puesta en la política económica que orienta las finanzas del
mundo. Así, podemos comprobar que muchos países, incluidos Estados Unidos y la Unión
Europea, hoy no pueden pagar sus deudas y continúan en un círculo cerrado, en el que se
renuevan préstamos, se suben impuestos, se anulan servicios sociales y se privatizan servicios
básicos como la salud y la educación.
Ante este panorama, se unen distintos movimientos para demandar que se detenga la política
neoliberal. Por una parte, los ecologistas denuncian que el deterioro del planeta, su
calentamiento y devastación se deben al sistema rapaz económico que sin importar el medio
contamina el aire, los mares, la tierra, el agua, mediante el desarrollo de la industria, el
insaciable consumo y acumulación. Por otra parte, se encuentran los trabajadores jubilados
que por las políticas de “ahorro” del Estado, o ven reduci- das sus pensiones o les son
negadas. Las condiciones de trabajo y la ausencia de éste generan la necesidad de que los
trabajadores busquen lugares donde puedan acceder a mejores servicios, esto induce a la
migración, lo que genera otro tipo de problemas, ya que los migrantes son criminalizados en los
países a donde llegan con esperanza de una vida mejor. Al no ser ciudadanos legalmente
constituidos como tales, sufren además del racismo, la explo- tación —en ocasiones hasta
sexual— el secuestro o la imposibilidad de acceder a servicios de salud, de educa- ción entre
otros muchos a los que debieran tener acceso de acuerdo con normas internacionales de
respeto a los migrantes y al ser humano. Pero si algunos gobiernos no atienden ni a migrantes
ni a ciudadanos nacionalizados, ¿qué se puede esperar? Los jóvenes no tienen acceso a la
educación por los costos elevados o porque las políticas de “ahorro” impiden que se dedique
mayor presupuesto y se atienda a quienes aspiran a continuar sus estudios, esto ha generado
en la actuali- dad movimientos de estudiantes que también se unen al movimiento global.
Al movimiento altermundista se unen también quienes han perdido a sus hijos o han participado
en las guerras que han emprendido Estados Unidos y muchos paí- ses de Europa contra
diferentes naciones. Se ha comprendido que las guerras son un flujo financiero, sobre todo por
la producción de armas, pero también por la reconstrucción de las ciudades por la “ayuda para
la alimentación” de los pueblos afectados, por la “orientación democrática” que Estados Unidos
da a los países afec- tados y en los que “sugiere” quién debe gobernar, todo ello contradice los
discur- sos de paz, democracia, cuidado de derechos humanos, entre otros, que ya no son
recibidos con la eficacia que espera el sistema capitalista. De esta manera las institu- ciones
pierden legitimidad. Otra realidad es la que observan aquellos a quienes el sistema les
favorece, ellos ven en este movimiento una queja más que será absorbida por el sistema, y se
olvidará como muchos otros que han existido, asimismo agregan que el movimiento está
compues- to por desadaptados del sistema, por gente externa, terroristas que intentan
desequili- brar el mundo de Occidente. Entre dos posturas surge el conflicto, y por lo tanto, los
movimientos sociales. Por otra parte, se señala que no se tienen propuestas claras, que existe
confusión, y esto denota la falta de organización y fundamentos de un movimiento que poco
éxi- to tendrá por su escasa consistencia. Observemos la siguiente reflexión: