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Erradicación del Racismo en la Sociedad

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El Racismo

Racismo es sostener la superioridad o inferioridad de un grupo étnico, real o supuesto,


frente a los demás, promoviendo mecanismos, sistemas y culturas
de discriminación, persecución o exclusión. En la «Era de los Descubrimientos» los
estudiosos se afanaron en poner orden a tanta diversidad étnica y cultural como se
estaban encontrando los colonizadores y exploradores europeos y así se construyó el
concepto moderno de «raza» basado en características fenotípicas.45 Los religiosos
fueron los que «comenzaron a describir y clasificar a los pueblos y culturas de la tierra
en relación con sus características físicas y morales; así se destacaría la variedad de
la creación de Dios y su orden armónico». Les siguieron eruditos, naturalistas, filósofos
y médicos que al principio se esforzaron en seguir la doctrina de la Iglesia pero que
pronto entraron en conflicto con la «doctrina creacionista». El pionero en acuñar el
término de «raza» en el sentido moderno fue el francés François Bernier en 1685. La
ruptura definitiva con la «doctrina creacionista» se produjo en el siglo XVIII cuando el
hombre perdió su posición privilegiada, que según la Biblia le había concedido Dios, y
fue situado dentro del reino animal.47 En 1758 el naturalista sueco Linneo en la segunda
edición de su Systema naturae situó al hombre en la clase de los mamíferos y en
el orden de los primates y dividió el género Homo en dos especies: el Homo sapiens y
el Homo troglodytes (en el que incluye a los orangutanes). El Homo sapiens presentaba
cuatro variedades (razas) determinadas por el color de la piel: negro (niger), blanco
(albus), rojo (rufus) y amarillo (luridus) y cada una de ellas habitaba en un continente
diferente (Africa, Europa, América y Asia, respectivamente) y se caracterizaba por uno
de los «cuatro temperamentos» (el asiático, melancólico; el americano, colérico; el
europeo, sanguíneo; y el africano, flemático). Así, «la clasificación de Linneo une las
características físicas, morales y culturales».El filósofo alemán Kant afirmó la
existencia de «cuatro razas» (siguiendo a Linneo, las denominó «blanca», «amarilla»,
«negra» y «roja») y estableció una jerarquía entre ellas: «La humanidad existe en su
mayor perfección en la raza blanca. Los hindúes amarillos poseen una menor cantidad
de talento. Los negros son inferiores y en el fondo se encuentran una parte de
los pueblos americanos». De los «negros» decía que únicamente podían desarrollar una
«cultura de esclavos», mientras que los «blancos» eran los únicos con los talentos
necesarios para la «cultura de la civilización»La «forma más clara de práctica racista»
en el siglo XIX fue la esclavitud que siguió existiendo en el espacio africano y árabe y en
América, tanto del Norte como del Sur. Y ello a pesar del creciente rechazo que suscitó
―ya el Congreso de Viena de 1815 la declaró ilegal― no sólo porque era contraria a
los derechos del hombre sino también por la mezcla de razas que suponía. De hecho la
esclavitud apenas fue legitimada por el racismo científico y sus defensores, como los
dueños de las plantaciones en el Sur de Estados Unidos, recurrieron a otro tipo de
argumentos, como el paternalismo sobre sus esclavos negros. La situación cambió
radicalmente con la Proclamación de Emancipación de 1863 —a la que siguió
la Decimotercera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos— por la que los
esclavos pasaron a ser hombres libres ya que fue a partir de entonces cuando se
utilizaron los «argumentos» biológicos y raciales para «demostrar» la inferioridad de los
negros ―además de recurrir a la intimidación y a la violencia por medio del Ku-Klux-
Klan―. Al mismo tiempo se aprobaron las primeras prohibiciones explícitas de la
mezcla racial y de las relaciones sexuales entre negros y blancos, que fueron castigadas
para los negros con fuertes penas. En este contexto fue cuando se estableció la «regla de
una gota» (One-Drop Rule), una norma «tristemente célebre para la comprobación de la
pertenencia racial que estuvo vigente en los tribunales de los Estados del Sur hasta la
década de 1970».75 Según el One-Drop Rule era considerada negra aquella persona que
llevara una sola gota de «sangre negra», es decir, quien tuviera un solo antepasado
negro en las últimas cinco generaciones. Como ha señalado Christian Geulen, «de esta
forma se declaró no existente, al menos jurídicamente, cualquier forma de mezcla racial;
sólo había genuinos blancos o negros. Naturalmente se descartó una aplicación inversa
del One-Drop-Rule para saber quién debería ser considerado jurídicamente como
blanco. Conforme fue avanzando el siglo XIX los judíos fueron «quienes se convirtieron
en objeto preferido de las ideologías racistas». El término «antisemitismo» nació en
el Imperio Alemán en los años 1870-1880 «para dar nombre a una visión del mundo que
veía los fundamentos de todo desarrollo cultural en la diferenciación y la lucha entre lo
“ario” y lo “semita”». Así pues, como ha destacado Christian Geulen, el «antisemitismo
racista» ―como él lo denomina― «no era en absoluto una simple aversión hacia los
judíos. A finales del siglo XIX, y no sólo en Alemania, el antisemitismo era un programa
de partido y una filosofía de la historia, un punto de vista político y una doctrina natural
y social; era un medio esencial de entenderse a sí mismos. Adolf Hitler, que obtuvo la
adhesión de una gran parte de la población alemana en las décadas de 1930 y 1940,
hasta que colapsó con la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial, en 1945.
El nacionalsocialismo surgió como una ideología de superioridad de la llamada «raza
blanca» y dentro de ella la supremacía de una hipotética «raza aria», de la cual los
alemanes, eran considerados su expresión más pura. El racismo nacionalsocialista
estuvo dirigido contra las personas de origen judío —«el Judío» constituía la gran
amenaza para la supervivencia de la nación alemana—y en segundo lugar contra otras
minorías, como el pueblo gitano.
El judío internacional (1920), libro del famoso empresario estadounidense Henry Ford,
fue de gran influencia en la expansión mundial del antisemitismo y en la ideología nazi,
determinando la persecución y asesinato de los alemanes de origen judío, y luego de
otras minorías étnicas como los gitanos. Esta clase de ideas se manifiesta en el
desplazamiento, internamiento, y, más tarde, el exterminio sistemático de un número
estimado de 11 millones a 12 millones de personas. En medio de la Segunda Guerra
Mundial, aproximadamente la mitad de esas víctimas son judíos en lo que es
históricamente recordado como el Holocausto (Shoah). Entre 100 000 y 1 000 000 de
gitanos también fueron asesinados.

En conclusión, el racismo es una enfermedad social que debemos erradicar. No


podemos permitirnos vivir en un mundo donde se discrimine a las personas por el color
de su piel, su origen étnico o su cultura. Todos somos seres humanos dignos de respeto
y igualdad, y es responsabilidad de cada individuo luchar contra el racismo en todas sus
formas.

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