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Amor y Embarazo en Primavera

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1

Esta traducción fue realizada sin fines de lucro; es el producto de un


trabajo hecho por un grupo de aficionadas que buscan ayudar por este
medio a personas que por una u otra razón no pueden disfrutar de
maravillosas obras como esta.

Ninguno de los miembros que participaron de esta traducción recibió,


ni recibirá ganancias monetarias por su trabajo.

El material antes expuesto es propiedad intelectual del autor y su


respectiva editorial.

Si está en tus posibilidades compra el libro y apoya al autor dándole


publicidad o haciendo una reseña.
Lista de reproducción
2

I And Love And You – The Avett Brothers


Lucky – Jason Mraz
You & I – One Direction
How Long Will I Love You – Ellie Goulding
All of Me – John Legend
Collide – Howie Day
Mine Would Be You – Blake Shelton
Faithfully – Journey
I’ll Make Love To You - Boyz II Men
Wherever You Will Go – Charlene Soraia
Gravity – Sara Bareilles
Look at Me – Carrie Underwood
Small Bump – Ed Sheeran
God Gave Me You – Blake Shelton
Make You Feel My Love – Adele
Dedicatoria
3

Para las chicas que conforman el Indie Romance Author Chicks. Por mantenerme
motivada, ayudarme a salir del temido bloqueo de escritor, y hacerme reír cuando
realmente solo quería estrellar mi computadora contra la pared.
Y… por las inspiraciones de Tumblr.
1
A P R IN C IP IO S D E LA P R IMA V E R A
4

Greg
He estado sentado en mi camioneta, mirando fijamente a través del
parabrisas sin ver nada. Mi piel se siente tensa, mi sangre demasiado
caliente, y mi corazón late demasiado rápido. ¿Pero, la sonrisa en mi
cara? Se siente como que nunca desaparecerá. Nunca —ni una sola vez—
, pensé que esto fuera alcanzable. Cuando imaginaba mi futuro, siempre
lo hacía con la aceptación de que sólo sería el genial tío Greg, y quizás
con suerte, encontraría a alguien suficientemente compatible con quien
pasar la vida. No esperaba amor. Había dejado esa esperanza hace años.
Entonces conocí a Melissa, y todo con lo cual pude haberme
conformado salió volando por la venta. Puf, en un instante, conocí mi
futuro. La ansío. Lo que me hizo sentir y el amor que sabía me daría, era
todo lo que importaba.
No lo hemos tenido fácil. Esa vez que casi perdemos a Cohen, pensé
que una vez más terminaría sin nada. Cuando conocí por primera vez a
Cohen, el sobrino de Melissa, ese chico me tuvo inmediatamente
comiendo de su maravillosa mano. Melissa y su madre lo han criado
desde que su madre —hermana de Melissa— falleció. Él era su hijo. ¿Y
ahora? Ahora es nuestro hijo.
Ambos pasamos por tiempos difíciles tras el secuestro de Cohen. No
solo hubo un momento en el que no sabía si alguna vez lo recuperaría,
sino que, en medio de todo el desastre, también perdimos a la mamá de
Melissa.
Pero, mi chica es fuerte. Lo superamos juntos. Mi chica… Mi esposa,
y nuestro pequeño niño hermoso. ¿Y ahora? Ahora tenemos un futuro
brillante por delante. Nada podía superar a esos dos en mi vida. Ni una
maldita cosa.
Hasta el fin de semana pasado.
Nunca olvidaré el día que volvió a casa después de visitar la tumba
de su hermana y madre. Normalmente, eso sería algo que los tres
haríamos juntos. A Cohen le gusta pasar tiempo platicando con sus
ángeles, y sé que a Melissa le da paz tener un lugar donde ella siente que
sí lo son. Algún lugar tangible en el que todavía pueda estar con ellas.

Miro por el rabillo de mi ojo cuando oigo un coche entrar en el camino


de entrada. Cohen y yo estuvimos dando serias patadas ninjas, rodando
en el jardín frontal y simplemente disfrutando tiempo de hombres. Melissa
ha estado fuera un rato, así que sé desde antes de siquiera mirar su
hermosa cara que ha llegado a casa.
Finalmente separo el pequeño cuerpo de Cohen de donde acabamos
de conquistar a nuestro último “tipo malo”. De alguna manera, esa pelea
se había convertido en una batalla de cosquillas y lucha libre. Demonios,
no me importa cuál sea la razón. Si mi pequeño chico se ríe, eso es todo lo
5
que importa.
Soltándome por fin, me volteo y espío a Melissa a través del
parabrisas. Ha estado sentada en su auto, sólo mirándonos con su
deslumbrante sonrisa. Se me acelera el corazón cuando miro sus ojos tan
llenos de amor por sus hombres.
—La vida no se vuelve mejor que esto, “C-Man”.
Cohen voltea, con sus grandes ojos marrones centelleando con
felicidad.
—Sí que lo hace. ¡Si tenemos pizza!
Me río, pero devuelvo mi atención a Melissa cuando oigo la puerta del
carro cerrarse. Cohen no dice nada. Pero demonios, incluso él se queda
anonadado cuando ella camina hacia nosotros.
Ella se toma su tiempo en llegar hasta nosotros. Cuando está lo
suficientemente cerca, Cohen brinca, corre y le da un fuerte abrazo antes
de empezar a danzar por todo el jardín en una batalla que sólo él entiende.
Sacude sus pequeños brazos y patea sus piernas, con la sonrisa más
grande cruzando su rostro. Ella ni siquiera hace una pausa. En cambio,
camina directo hacia a mí y deja caer su lindo trasero en mi regazo.
Envuelvo mis brazos en su cuerpo, y la aprieto, luchando contra el impulso
de bajarla y tomarla duro.
Ella se ríe, meneándose contra mi creciente erección. Sí, ella sabe
exactamente en lo que está. Se voltea, con una sonrisa iluminando su
rostro, se inclina y me besa.
Descansa su frente contra la mía, sus ojos todavía mantienen una
sonrisa, susurra suavemente unas palabras que tocan mi misma alma.
—Si es niña, tal vez podríamos idear algo para honrar a nuestras dos
hermanas.
Una declaración. No una declaración hipotética tipo “si tenemos una
en el futuro”.

Salgo de mi aturdimiento. Mi sonrisa es tan amplia que me duele la


cara, y me preparo para salir de la camioneta. Sé que en el segundo que
ponga un pie en la oficina, los muchachos me mirarán y lo sabrán. Puede
que no sepan qué me tiene sonriendo como una idita, pero sabrán que
algo importante ha pasado. No es fácil mantener en secreto algo que
cambia tanto tu vida. Pero con noticias como estas, no puedo esperar
para compartirlas. Demonios, si pudiera, estaría gritando desde el techo,
haciendo anuncios en el periódico local, tal vez incluso unas cuantas
vallas publicitarias.
Cierro la camioneta, y antes de que pueda dar un paso, lo oigo.
—¡Gregory!
Sonrío a Sway y camino hasta donde está parado fuera de su tienda.
—¿Qué pasa, Sway? 6
—¿Que qué pasa? Oh, no mucho, hermoso hombre. Solo estaba
aquí, ocupándome de mis propios asuntos, cuando te veo llegar,
estacionarte, y simplemente quedarte ahí sentado con esa deliciosa
sonrisa. ¡Eso es lo que pasa, Gregory! Me cegaste con todas esas
deliciosuras hasta mi salón.
Él está de pie, con las manos en sus caderas, golpeteando una bota
roja de cuero. Su largo cabello rubio cae sobre sus hombros y su siempre
presente brillo pícaro en sus ojos. No me siento para nada avergonzado
con el hecho de que estoy bastante seguro que me desnudó con la mirada
mientras cruzaba por el estacionamiento.
—Deja de pensar en mí desnudo, Sway. —Me carcajeo—. Recibí
buenas noticias este fin de semana. No podrías borrar esta sonrisa,
aunque lo intentaras.
—Oh, Gregory… Eso suena como una invitación a intentarlo. Ambos
reímos, pero, a decir verdad, dudo que haya algo que pueda matar mi
felicidad.
—¿Y bien? ¿Vas a contarle a Sway lo que te tiene tan felicioso?
¿Felicioso? ¿Qué diablos?
—Eres otra cosa Sway. —Me río, moviendo la cabeza—. Melissa me
dijo este fin de semana que estamos embarazados. Bueno… ella está
embarazada, tú sabes lo que quiero decir. —Incluso decirlo en voz alta
trae una ronda fresca de pura jodida alegría que se descarga a través de
mi sistema.
Mi chica. Embarazada.
—¡Ohhhhh! ¡Un bebé! —Sway empieza a hablar sobre el tío Sway
esto y lo otro, el baby shower tal, y ahí es cuando aprovecho para irme.
Justo cuando abro mi boca para decirle adiós, lo escucho. Aplausos
que vienen desde detrás de mí. Volteo y los encuentro. Axel, Beck, Coop,
y Maddox están todos aplaudiendo como focas dementes con sonrisas
plasmadas en sus caras. Incluso Maddox tiene una sonrisa, en su rostro
normalmente estoico.
—Felicidades, hermano. No sabía que era posible con todos los
agujeros y aros que tienes por tu polla —suelta Beck.
—Quien habría pensado que con tanta joyería esos pequeños
nadadores tendrían una oportunidad. —Axel se ríe.
Empiezo a reír hasta que escucho un jadeo de placer que viene
detrás de mí.
—¡Qué! Gregory, ¿qué es esto? —Doy vuelta para ver a Sway
abanicando dramáticamente su cara, con los ojos centrados en mi
entrepierna.
¿No es esto simplemente encantador? Aparentemente estaba
equivocado: hay algo que podría claramente borrar la sonrisa de mi cara. 7

—Nada, Sway —digo, haciendo mi mejor esfuerzo de voz severa


mientras miro con seriedad a los cuatro tarados con mi mirada más dura
de “cierren la puta boca”.
—Gregory Cage, ¿tienes piercings? —Prácticamente jadea.
Mierda.
—Muchas gracias, imbéciles —rechino. Todos se ríen. Incluso
Maddox está riéndose tan fuerte que tiene lágrimas en los ojos.
—¿Hasta dónde cederías para olvidar lo que escuchaste? —le
pregunto a Sway.
—Oh, querido. Olvidaré ese jugoso pedazo de ricura el día que los
cerdos aprendan a volar. Y pensar, que creía que eras el puritano del
grupo. ¿Quién diría que escondías todo eso? —Sus ojos recorren mi
cuerpo antes de aterrizar justo en mi entrepierna otra vez.
Jesucristo.
—Sway, ahora soy un hombre casado. Deja de pensar en mi polla.
Por muy molesto que esté con los idiotas que todavía se ríen junto a
la puerta de nuestra oficina, la cara de Sway es realmente cómica. Una
mezcla entre conmoción y asombro.
—Además, Maddox tiene uno también. Lujúrialo a él. Es soltero. —
Me río antes de empujar a través del grupo. Ahora todos rien aún más
fuerte; excepto Maddox.
—¡Oh por Dios! ¡Felicidades, Greg! —grita Emmy cuando camino a
través de la recepción. Amablemente ignora el hecho de que todo el estado
de Georgia ahora podría saber acerca de mis piercings—. ¡Apuesto A que
Melissa y Cohen están emocionados!
—Gracias, Em. No podríamos estar más felices. —Le doy una cálida
sonrisa y un abrazo. Charlamos durante unos minutos antes de que
continúe por el pasillo. No toma mucho tiempo antes de que los cuatro
amigos 1 entren en fila. Debí haberlo visto venir. De ninguna manera
acabarían con ello en la puerta.
Literalmente.
—¿Y bien? —pregunta Coop.

1
En español, originalmente.
—¿Y bien qué? Imbécil. —Me tiro hacia atrás antes de caer en mi
silla.
—Enhorabuena, hombre. Izzy me dijo anoche —interrumpe Axel, al
menos tuvo la decencia de no mencionar mi trozo otra vez.
—Y bien, mi culo. ¿Toda esa mierda atravesada en tu polla y aun así
la dejaste embarazada? —Mi gruñido en respuesta es suficiente para que
cierre la boca y levante los brazos—. Solo preguntaba, amigo. Pensé que 8
Dee hablaba estupideces cuando mencionó toda la fiesta de piedras en
tus pantalones. Se ríe y mueve sus cejas hacia mí.
—Realmente necesitas aprender cuando callarte. O tal vez
comprarte un filtro —dice Beck en un fuerte susurro.
—¿Qué? ¿Puedes decirme, honestamente, que tú no estás un poco
interesado en por qué se puso todo eso?
Beck sólo le niega con la cabeza a Coop, eligiendo ignorar su ridícula
pregunta.
Hombre inteligente.
—Para que conste, no acostumbro pensar en su polla para nada. —
Axel se ríe, sentándose en una de las sillas al lado de mi escritorio y
recogiendo una pelota anti-estrés—. Pero, ya que estamos en el tema,
¿qué demonios te convenció de hacer esa mierda?
—¿Realmente vamos a hacer esto? ¿Deberíamos sacárnoslas y
comparar tamaños mientras estamos en ello? Me paso la mano por el
cabello con frustración. Desde que salió a relucir lo de mis piercings, he
tenido la sensación de que esto llegaría.
Maddox finalmente interviene, con una sonrisa malvada tomando
forma.
—¡No hay necesidad! Sé que el mío triunfa sobre todos sus pequeños
chicos.
—¿Quieres apostar? —Coop se burla y se para, fingiendo bajar la
cremallera de sus pantalones.
—Si sacas esa mierda en mi oficina, te lo corto.
Sabiamente se vuele a sentar cuando alcanzo mis tijeras.
—Bien. Si realmente necesitan saber, perdí una apuesta. Un viejo
amigo mío me apostó a que no lo haría, entonces aumentó la apuesta a
que no me pondría más que él. Así que me emborraché, y el resto es
historia. Melissa los ama, así que, después de todo, es la mejor apuesta
que he perdido. Fin.
Todos se me quedan mirando. Maddox es el primero en romper el
silencio. —Chicos deberían tomar nota. Por muy divertido que les
parezca, a las mujeres les encanta. Enhorabuena por el bebé, hermano.
Y con eso, sale de la sala.
Consigo unas felicitaciones masculladas antes de que Beck y Coop
se levanten y se vayan. Axel no se mueve de su asiento, continúa tirando
esa maldita pelota al aire.
—¿Qué? Sé que tienes algo que decir. —Me inclino hacia atrás y me
preparo para escucharlo.
—¿Realmente tienes que poner ideas en la cabeza de Izzy? Ahora se
le metió la brillante idea de que necesito algún… ¿Cómo lo llamó? Ah sí, 9
“Trío de gozo vaginal”. ¿Qué demonios significa esa mierda?
Lanzo mi cabeza hacia atrás y río tan fuerte que se me acalambran
los costados.
—¿Esas mujeres se cuentan todo?
—Al parecer sí. Y, Greg, ya no quiero oír hablar de tu polla.
Hablamos por un tiempo antes de que se ponga serio otra vez.
—Me alegro por ti. Por los tres. Te conozco, y sé que esto ni siquiera
estaba en tu radar. Pero, hermano, te sienta bien.
Y simplemente así, mi corazón se siente lleno a toda su capacidad,
mi piel se siente apretada, y esa maldita sonrisa que es tan grande que
duele regresa rápidamente a la superficie.
—Gracias, hombre. Gracias.
Puede que nunca hubiese soñado con esta vida para mí, pero
finalmente siento que tengo todo. No hay nada que pueda quitarnos este
sentimiento.
2
S E IS ME S E S MÁ S T A R DE
10

Greg
—¡Papááááááá!
Ah. Y ahora comienza la diversión.
Dejé a Cohen sentado en mi cama, mirando inofensivamente
algunos dibujos animados ridículos, para poder meterme a la ducha.
Estamos atrasados, pero, eso es bastante típico cuando Melissa nos deja
a nuestra propia suerte. ¿Qué es lo que espera? Los “chicos malos” no se
matarán a sí mismos, los fuertes de sábanas no pueden construirse en
una fracción de segundo, y las fortalezas de Lego no se construirán solas.
Mi hijo necesita tiempo de calidad con su padre, y con los gemelos
aproximándose rápidamente estamos exprimiendo cada segundo del
“tiempo de hombre” que podemos.
Sonrío, secándome tan pronto como puedo antes de agarrar mis
calzoncillos bóxeres. La última vez que cometí que el error de olvidarme
de llevar alguno antes de meterme a la ducha, lo juro, Cohen pasó una
hora hablando de aros para pitos2 después de eso. Melissa piensa que es
hilarante, pero sigo imaginando a mi pequeño yendo a la escuela y
anunciando a su clase que quiere tener anillos en su pito porque su papá
los tiene. Eso no haría pasar a recogerlo incómodo.
—¡Papi, papi, PAPI!
Cuando salgo del baño, lo primero que veo es a Cohen saltando en
la cama, sus pequeños brazos aletean salvajemente y su siempre
presente capa volando detrás de él. Con una sonrisa, engancho su
pequeño cuerpo por la cintura con mis brazos y lo lanzo por los aires.
Muy pronto será suficientemente pequeño como para que pueda lanzarlo
alrededor, y sólo la idea de que crezca demasiado rápido hace que mi
pecho se apriete.
—¿Qué hay de nuevo, pequeño amigo?
Sus pequeñas manos agarran mi cara, tirando de mí más cerca
hasta que nuestras narices se tocan.
—Papi —susurra.
Alzo mis manos y enmarco su cabeza, frotando nuestras narices
ligeramente.

2
En el original wiener, que también significa “salchicha”.
—Cohen —susurro de vuelta.
Suelta una risita, su sonrisa se hace cada vez más grande.
—Mami tiene una barriga graciosa ahora.
—Sí, pequeño hombre, seguro que sí. Pero, mamá tiene a tus
hermanas en su barriga graciosa. Muy pronto van a estar aquí y ya no
tendrá ese vientre.
11
Sus cejas se arrugan por un segundo mientras procesa. No pasa
mucho antes de que haga la pregunta que sabía que venía.
—¿Papi?
—¿Cohen?
—¿Cómo mamá va a sacar a mis bebés de su barriga graciosa?
Mierda. Melissa no cubrió esta parte.
—Uh...
Su cara pierde todo rastro de confusión y su sonrisa torcida toma
su lugar.
—¡No sabes! ¡Le preguntaré a Dilbert! ¡Dilbert sabe todo, papi!
¡Maldición, Sway! No hay manera en el infierno que dege que Sway
—también conocido por su nombre de pila, Dilbert, sólo por Cohen— le
de a mi hijo educación sexual. Puedo imaginarlo ahora. Sway le quitaría
la capa a Cohen y le pondría una peluca y tacones en segundos.
—Ven aquí, hijo. —Me siento en la cama y mantengo mis brazos
extendidos, esperando a que Cohen se arrastre en mi regazo. Sus
pequeñas rodillas casi me extirpan la polla un par de veces, y estoy
bastante seguro de que he perdido mis testículos. Finalmente se
acomoda, sentándose en sus espinillas con las rodillas presionando
dolorosamente en mis muslos y sus diminutas manos aferrándose a mis
hombros—. Todo bien, pequeño hombre. Cuando mamá tenga a tus
hermanas, el médico va a ponerle una inyección para que no sienta nada.
Luego ella se va a acostar, y el médico sacará cuidadosamente a tus
hermanas. Son grandes secretos de los doctores, y nadie le dirá a papá.
Incluso llegan a poner una pared azul especial que lo hace invisible.
Con cada palabra de mi boca, sus ojos color café claro se hacen más
y más grandes. Su boca cuelga abierta, y la expresión de su cara es nada
menos que sorprendida. Sí, conozco a Cohen, y no hay nada que le
encante más que un gran misterio.
—¿Estás conmigo, C-Man? —Rio, haciéndole cosquillas en sus
lados.
Él se ríe, salta hacia abajo con un gran canto de emoción, y va a
buscar la pared mágica invisible.
—¡Cohen, ponte los zapatos! Le prometí a tu madre que no
llegaríamos tarde. —Puedo oírle golpear alrededor de la casa, espero que
buscando sus zapatos.
¤¤¤¤
Cohen y yo nos tardamos una eternidad, como de costumbre, para
salir de la casa. No pudo encontrar sus zapatillas de deporte, por lo que
mi niño se balancea con su capa roja, pantalones vaqueros, una camiseta
y botas de lluvia de color naranja brillante. No ha llovido en Georgia en
lo que parecen años, pero Cohen llevaba esas malditas botas con orgullo.
Cuando entramos en el restaurante donde nos reuniremos con todos, mis
12
ojos captan de inmediato a mi bella esposa, por lo que no me pierdo ni
un segundo de su reacción a la vestimenta de nuestro chico.
Amitad de la frase con Asher, sus ojos se amplían tanto como su
hermoso vientre, y su mano sale disparada para cubrir su boca. Puedo
ver claramente la risa brillando en sus ojos desde el otro lado de la
habitación poco iluminada. No es anormal que Cohen termine
pareciéndose a un inadaptado cuando yo estoy a cargo de prepararlo. Por
lo menos es mejor que el traje de baño de la semana pasada, camiseta
que decía “mi tío es más genial que el tuyo”—gracias, Maddox— su capa,
y un maldito sombrero.
Cohen sale disparado en el segundo que ve a Nate, Axel y el hijo de
Izzy, sentado en el extremo de la mesa al lado de su madre. Incluso con
casi dos años entre ellos, son uña y carne. Me río cuando Cohen comienza
inmediatamente a sacudir sus brazos y moverse en los movimientos
salvajes que tanto le gustan. Nate deja escapar una risa tan fuerte que
unos pocos comensales alrededor de la mesa se vuelven a mirar con una
sonrisa.
Saludo a la mesa, y soy acogido con agrado por las mujeres en el
grupo, y el normal levantamiento de barbilla y gruñidos de los chicos.
Me acerco a Melissa, tiro de ella suavemente en mis brazos y la
abrazo.
Puedo sentir mis niñas rodando en su vientre cuando se presiona
más cerca.
—Oye —dice ella, sus labios a un suspiro de los míos, casi
rogándome que cierre la distancia.
—Hola de nuevo. —La acerco y saboreo el sabor de ella en mi lengua.
Siento la punta de sus labios, y su gemido hormiguea contra mis
labios.
Sí, mi chica me extrañó hoy.
—Tal vez solo sea una alocada suposición, pero, ¿tal vez esos dos
recuerden que no estamos en su habitación, la música pornográfica no
está reproduciéndose sin fin, y probablemente no es la decisión más
acertada comenzar a comerse el uno al otro en el restaurante familiar?
Me aparto de los labios de Melissa, lamiendo los míos cuando veo el
fuego brillando en sus ojos.
—Cállate, Ash —gruño y le a doy mi esposa un beso más casto antes
de ayudarla a tomar su asiento de nuevo.
—“'Cállate, Ash” —dice—. ¿No, “gracias, Ash, por recordarme que no
puedo conducir el barco por el canal en medio de la cena familiar”?
Me toma un segundo. Por un lado, no puedo dejar de mirarlo como
si hubiese perdido su maldita mente, pero principalmente suena tan
parecido a Coop en este momento, que tengo que recordarme a mí mismo
quien me está hablando.
—¡JA! ¡Acabas de llamar a su... hotdog un barco! —Dee empieza a 13
reír tan fuerte que se inclina, golpeando la mesa con el puño.
Beck simplemente mueve la cabeza con una sonrisa, mirando las
acciones de su prometida.
—¡Apuesto a que es más como un remolcador! —interviene Izzy,
ganando la risa de Axel y de Chelcie.
—¿En serio? ¿Un remolcador? —Debí ser suficientemente inteligente
como para permitirles sacar lo peor de mí, pero en realidad, mi orgullo
no me dejaría sentarme allí con ellos llamando a mi verga un remolcador.
La mano de Melissa frota mi pierna, tratando de evitar lo que estos tontos
quieren.
—No, no... tienes razón. Fui demasiado generoso con la analogía del
barco. Estoy seguro de que todavía estás remando en torno a algo más
parecido a una canoa, ¿verdad? —Ash sonríe antes de tomar un buen
trago de su cerveza.
—Jodida canoa —me quejo en voz baja.
—Canoa podría ser demasiado. ¿No hacen kayaks de arranque?
Agradable y corto. ¡Sin mucha circunferencia en esos retoños!
Me quedo boquiabierto mirando a Dee, solamente haciéndola reír
más fuerte.
Melissa se ríe por lo bajo. —No lo hagas.
—¿Realmente estamos sentados, discutiendo el tamaño de mi
pito?
Los ojos de Melissa se amplían como platos antes de que cubra su
boca con la mano y se eche a reír. Me toma un segundo averiguar por
qué diablos está uniéndose a una mesa llena de risas por llamar a mi
pene un pito porque estoy demasiado ocupado mirando a su vientre
rebotar con cada una risita que se escapa.
—¡Papi! ¡Dijiste pito! —Mi cabeza se dispara hacia Cohen, que
actualmente está de pie en la silla, señalándome con una gran sonrisa en
su rostro.
Estoy bastante seguro de que cada persona en el restaurante está
dando uno vistazo ahora. Toda la situación se vuelve aún más ridícula
cuando Nate, de dos años de edad, comienza a golpear su vaso con popote
sobre la mesa, cantando: “¡pito, pito, pito!” una y otra vez.
—Jesucristo, mátame ahora. —Cruzo los brazos sobre el pecho y
espero a que todo el mundo deje de reír, para poder acabar de una vez
esta cena y llevar a mi esposa a casa.
Melissa se inclina, besa mi mejilla y susurra al oído—: Te amo, y a
tu remolcador.
Girando la cabeza antes de que puede inclinarse hacia atrás en su
asiento, enmarco su cara entre mis manos y llevo sus labios a los míos 14
en un beso lo suficientemente caliente como para quemar el edificio.
Apartándome, miro a sus ojos aturdidos y dejo que una sonrisa llena
de promesas malvadas se extienda. Gruño cuando su cara se suaviza y
sus ojos brillan.
—Te recordaré esta noche qué tipo de máquina tengo entre mis
piernas, Bella.
Sus mejillas se ruborizan, cierra los ojos con un gemido, y justo
antes de que se gire hacia la mesa, la oigo murmurar en voz baja—:
Bestia.
Hemos tenido suerte con su embarazo hasta el momento. De
acuerdo con su médico, podemos continuar con nuestra vida sexual, sólo
que con un poco más de cuidado. Gracias a Dios. No estoy seguro de
poder verla así y no ser capaz de hundirme en el interior de su cuerpo.
El resto de la cena pasa con más risas, no a mis expensas,
conversación en voz alta, y un montón de amor. Estos son los momentos,
con mi familia y amigos, que me recuerdan cuán bendecido soy.
Miro alrededor de la mesa, sintiendo una punzada en el corazón de
saber que faltan algunas personas importantes. Después de que
perdimos a Coop, decidimos que no habría una semana sin tener una
cena familiar al menos una vez. No fue fácil al principio. Los primeros
meses, Asher era más o menos un fantasma, sentado allí, bebiendo su
cena en todo lo que podía agarrar. Ha recorrido un largo camino, pero
todavía se puede ver el fuego por vengar a su hermano que quema
profundamente dentro de él.
Maddox ha estado en unas cuantos aquí y allá, pero ha dejado claro
que hasta que pueda lograr traer a Emmy a casa no estará por aquí. Han
pasado un par de semanas desde que fue tras ella, y lo último que oí, era
que las cosas no iban bien. Que ambos se hayan ido ha dejado un gran
vacío en nuestro grupo.
Y, por supuesto que no puedo olvidar Sway, que por lo general está
siempre en nuestras cenas familiares. Esta noche salió con Davey en su
primera cita, y se explicó, con demasiado detalle, por qué no se uniría a
nosotros esta noche.
Mirando alrededor de la mesa de nuevo, atrapo las miradas de Axel
y Beck cuando hacen su propia inspección de la mesa, sé que están
pensando en lo mismo. Tanto ha cambiado dentro de nuestro muy unido
grupo en los últimos años. Incluso con los miembros añadidos a nuestra
“familia,” la pérdida de los que no están aquí se siente mucho todavía.
Alzo el mentón hacia los chicos, agarrando mi bebida y
sosteniéndola en el aire brevemente antes de tomar un largo trago.
Incluso con las partes de este último año que nos han puesto prueba a
todos, no puedo dejar de rogar que lo peor ya haya pasado. No estoy
seguro de si este grupo puede soportar otra pérdida.
La suave risa de Melissa me saca de mis pensamientos y la miro
sonriéndole a Asher. Por supuesto, los encantos del playboy brillan esta
15
noche. Necesita un collar eléctrico que le recuerde no ligar con mi mujer.
Lanzo mi brazo alrededor de la parte posterior de la silla de ella y la
acerco más a mi lado, observando a Asher con mi mirada más oscura
antes de hablar—: Mía.
Él echa la cabeza hacia atrás y se ríe, atrayendo más la atención de
las mesas circundantes. —Entendido, Fido. ¿Quieres mear encima de ella
ahora también?
—Cálmate, bestia. —Melissa se ríe.
—¿Calmarse? Melissa, odio tener que decírtelo, pero no creo que
nunca vaya a calmarse cuando se trata de ti. —Miro a Izzy, sonriéndole
en agradecimiento por su pensamiento racional.
—Lo sé. ¿No es adorable?
Mi cabeza se dispara de nuevo a Melissa. ¿Adorable? Los cachorros
son adorables. Los bebés son adorables... No soy adorable.
Llevando a mis labios a su oreja, lamo y chupo su lóbulo antes de
susurrar en voz baja y recordarle lo mucho que mi adorable remolcador
no puede esperar para tenerla en casa, desnuda y gritando de placer.
Jodidamente adorable.
3
Greg
16
—Más profundo… más fuerte, por favor.
Me retiro despacio, sintiendo cómo sus paredes se aprietan
alrededor de mi polla antes de meterme de nuevo. No tan fuerte como ella
quiere, pero lo suficientemente profundo como para sentir cómo golpeo
al fondo con la punta de mi polla.
Bajo la mirada a mi polla mientras entra y sale del chorreante coño
de Melissa y mis bolas se tensan, rogando la liberación.
—Por favor, Greg, lo necesito más profundo. —Ignoro sus suplicas y
continúo con mi lento y tortuoso ritmo. Dios, me encanta sentir sus
paredes abrazándome la polla. Sentir su cuerpo recibir el mío es la
sensación más increíble del mundo. Tener sus suaves paredes apretadas
cuando está tan cerca de como lo está ahora, la humedad de su excitación
cubriéndonos a los dos… Sí, no hay nada mejor.
Con un empuje más, me meto hasta el fondo, rodando las caderas y
gruñendo cuando siento una oleada de humedad. Está cerca. Podría
terminar esto ahora mismo. Estoy así de cerca de encontrar mi propia
liberación, pero quiero hacerle gritar otra vez antes de terminar yo.
Muevo las manos de donde estaban agarrándole fuerte de la cadera
y le acaricio la columna. El tacto de su suave y clara piel bajo la punta
de mis dedos me hace balancear mis caderas, haciendo círculos contra
su cuerpo. Nunca tendré suficiente de esta mujer. Mis manos terminan
su viaje cuando llego a los hombros, curvo los dedos y le hago saber que
quiero que se ponga sobre los codos.
No necesitamos palabras ya. Nuestros cuerpos se conocen tan bien
que todo lo que se necesitan son un par de toques y el resto sigue. Se
pone sobre las rodillas, pone el brazo sobre la cabeza y me agarra la nuca
para llevar mi boca a la suya. Nuestro beso no es nada más que una
brutal locura. Las lenguas y dientes muerden y chupan en una batalla
fiera por el control. Las lenguas se baten en duelo en un baile que me
manda escalofríos por la columna y se aferra como una garra a mis
pelotas.
Le rodeo el pecho con un brazo, con la mano en un pecho
perfectamente relleno y acaricio el puntiagudo pezón con el pulgar. El
otro brazo lo llevo por su estómago, acaricio su ombligo antes de bajar
por su muslo hasta que llego al calor de terciopelo y la humedad me llena
los dedos. Le doy un par de empujes más, siento cómo me deslizo en su
cuerpo que me recibe con alegría y sin esfuerzo, lo que hace que me salga
un gruñido desde lo más profundo de la garganta.
—Nada se siente mejor que tu coño empapándome la polla.
Gime contra mis labios y retorciéndose cuando salgo de nuevo. —
Por favor, nene, tómame más fuerte.
—No. —Sé lo que quiere y también sé que le está matando no
intentar tomar el control. Puse los límites de nuestra dura manera de
hacer el amor hace casi dos meses. No me importa lo que digan los
doctores. No hay una jodida forma de que vaya a arriesgarme al tomarla 17
demasiado duro y herir a mis chicas. No. No va a pasar. Ha sido el único
tema difícil entre nosotros durante las últimas semanas. Melissa lo quiere
duro y yo no… no le puedo dar eso.
—Greg… —Intenta apartarse, pero le agarro firmemente con los
brazos.
—Shh, Bella. Déjame amarte.
Sigo amándole, empujando con un doloroso ritmo lento antes de
salirme hasta casi el punto en el que la dejo libre y después repito el
proceso. Sé que lo está disfrutando. Puedo sentir la prueba de ello
corriéndome por la erección. Sus gemidos no mienten. Puede que desee
una dura follada en las sábanas, pero mientras pueda hacerle gritar,
todavía lo hago bien.
—Greg… me matas… te necesito… duro. —Jadea entre estocadas,
apretándome con el coño a cada palabra rogada que le sale de los labios,
poniendo a prueba mi paciencia como nadie.
—No.
El rugido de su protesta vibra contra mi pecho y es la única
advertencia que tengo antes de que me siente de culo. Literalmente.
Se mueve contra mí fuerte, su culo golpeando con mi cadera y la
polla saliéndose de su caliente cuerpo. En un movimiento que no debería
de parecer tan fácil para una mujer embarazada de siete meses, con
gemelas, nada menos; tiene el cuerpo volteado y sus pequeñas manos
empujan mi pecho hasta que caigo sobre la espalda. Justo ahí, en el
medio de nuestra cama tamaño King, miro como mi mujer cobra vida
sobre mí.
Hemos sido tan conservadores como pudimos durante el último mes
de su embarazo, más o menos. Cuanto más grandes se ponían las niñas,
más difíciles se ponían las posiciones. Casi todo se reducía a yo
tomándola desde atrás, de pie al lado de la cama para no aplastar a las
chicas, o tumbado mientras me monta tan bien como puede con el peso
en su estómago sin salirse de equilibrio. No es que me queje. Lo tomaré
como sea que ella quiera dármelo. Excepto de la única forma que me ha
estado rogando durante las últimas tres semanas.
Mi chica quiere que le folle hasta la inconsciencia. No más de esta
lenta tortura de hacer el amor. No para Melissa. No, quiere que le folle
duro y me asusta como la mierda.
—Estoy harta de que me trates como un vaso de cristal. Últimas
noticias, Greg Cage, no voy a romperme. Tu enorme polla no va a pegarle
en la cabeza al bebé, dejarle marca de por vida, o un agujero en la cabeza.
¡Pero lo que tu polla sí que va a hacer es meterse en mí y follarme duro!
Me quedo mirándole mientras trepa por mi cuerpo. Su cara está
sonrojada, su precioso cuerpo hinchado por el embarazo, y sus tetas
llenas se balancean con sus movimientos, cuando se mueve sobre mi
18
palpitante polla para empalarse en mí con fuerza. Echa la cabeza hacia
atrás, pone sus manos en mis muslos y su coño se aprieta y mueve por
mi tensada erección.
—Mierda… —siseo y lanzo las manos a sus caderas para ayudarla a
estabilizar sus movimientos. Ella ni siquiera se da cuenta, su cuerpo usa
el mío para todo lo que ha ansiado.
La miro, combato a mi cuerpo para no correrme al instante en que
ella se libera y toma lo que quiera. Su cuerpo me monta con facilidad.
Con cada bajada fuerte, hace círculos con la cadera y siento que aprieta
las paredes. No toma mucho para sentir sus jugos saliéndole y bajando
hasta mis pelotas, sus movimientos volviéndose más descontrolados.
Empieza a respirar más rápido y pierde el ritmo. Rápidamente tomo el
control para que no se canse.
Le agarro fuerte por la cadera, empiezo a levantar las mías con las
poderosas estocadas que me había estado pidiendo. Sube los brazos,
apoyando el peso sobre mi pecho cuando no puede sostenerse ella
misma.
Se le curvan los dedos y me araña con las uñas; instantáneamente
se me aprietan las pelotas por el placer cegador que me causa.
—Dámelo. Déjame sentir cómo absorbes mi polla profundamente en
tu apretado coño. Venga… dámelo, Bella.
Toma una jadeante respiración, fija los ojos en los míos un segundo
antes de echar la cabeza hacia atrás y grita por el placer. Le bajo contra
mi polla, su humedad empapándome al meterme de lleno en su apretado
cuerpo.
Nos muevo para estar los dos de lado, con la polla todavía dura
abrazada por su cuerpo y disfruto de la forma en la que vuelve de su
orgasmo. Sus brillantes ojos tienen problemas para enfocarse, su boca
está un poco abierta, y las tetas se acarician contra mí con cada profunda
respiración que toma.
—Te quiero, mi Bella.
Sonríe, levanta la mano hasta mi mandíbula antes de darme un beso
en los labios. —Yo también te quiero, mi bestia.
Sabiendo que no está lejos de quedarse dormida, le atraigo hacia mí
y disfruto del sentimiento de ella en mis brazos y su abultado estómago
contra mi vientre. Siento cada movimiento y patada que me ofrecen mis
chicas y sonrío para mí mismo. Con todas mis chicas en brazos, me
duermo con el corazón lleno.
4
Melissa
19
Mierda.
Me voy a mear encima si no puedo averiguar cómo salir de los brazos
de Greg pronto. Duerme así todas las noches, con mi cuerpo presionado
apretadamente contra el suyo y mi espalda contra su pecho. Su brazo
está alrededor de mi panza, y su palmasujeta firmemente a las chicas.
Incluso en su sueño, nos está protegiendo. Sonreiría y pensaría acerca
de cómo este es el gesto más dulce y amoroso de todos los tiempos, si su
pesado brazo no estuviera presionando contra mi cuerpo en un modo que
tiene a mi vejiga, la cual ya está luchando por su lugar propio,
amenazando con estallar.
Seh, todo esto sería lo mejor en el mundo; si no estuviera a punto
de mojar la cama.
¿Tal vez necesito algunos Depend 3 ? Dios, pronto voy a estar
caminando en pañales para adultos con el modo en que las chicas están
creciendo. ¡No estoy segura que haya mucho más espacio de sobra para
que ellas crezcan! Greg ama mi vientre embarazado, y apuesto a que, si
fuera a su manera, me mantendría embarazada durante todo el año. Por
mucho que ame estar embarazada, estoy lista para que esto termine.
Desafortunadamente para mí, no hay un final a la vista por al menos
otros dos meses. Incluso con lo incómoda que estoy, y por mucho que
desearía saber cómo luce mi maldita vagina, estoy feliz de hornear a mis
pequeñas princesas por tanto tiempo como pueda.
—Greg, despierta, bebé. Necesito orinar.
No se mueve. Su brazo no se afloja.
—Greg, por favor. Necesito ir.
Apretando mis piernas juntas, rezando poder retener el pis, me
esfuerzo y forcejeo para liberarme sin suerte. Sus brazos me presionan
más cerca y mi vejiga ya a gritos comienza a hacer sonar la alarma de
emergencia.
—Oh, Dios. —Intento mover su brazo de nuevo, pero refunfuña algo
acerca de remolcadores y yates antes de presionarme aún más cerca—.
Mierda.
Esto no va a ser lindo si no puedo levantarme en el siguiente minuto.
Trato de despertarlo suavemente un par de veces sin suerte. Finalmente,

3
“Depends”, marca de ropa interior absorbente, desechable y prendas interiores para personas mayores con
incontinencia urinaria o fecal.
sin ninguna otra opción, levanto mi brazo antes de hacer caer mi codo,
dirigiéndolo hacia su panza. Se levanta de un salto con un grito, sus pies
enredándose con las sábanas antes de caer de culo a un costado de la
cama. Ni siquiera tengo tiempo para disfrutar de lo divertido de la
situación antes de estar sobre el borde y tambaleándome hasta el baño a
toda velocidad, lo cual estoy segura que me hace ver como un pingüino
corriendo una maratón.
20
Cierro mis ojos y gimo con el placer de una vejiga vacía. Me apoyo
contra el inodoro y froto mi vientre mientras termino el asunto. Cuando
finalmente acabo y abro mis ojos, veo que me he ganado una audiencia.
—¿No pudiste tratar con un simple "despiértate, bebé"?
Ladeo mi ceja, ignorándolo mientras termino en el baño.
Simplemente se queda parado ahí, sin vergüenza de su desnudez que me
hace agua la boca, frotando su estómago mientras sus ojos asimilan cada
centímetro de mi cuerpo.
—Dios, te ves lo suficientemente buena para comerte.
Me rio, levando mis manos antes de darme la vuelta y acortar la
distancia entre nosotros.
—Eres imposible. La próxima vez que pase diez minutos tratando de
despertar tu culo mientras tratas de mantener mi cuerpo cautivo,
simplemente voy a mearme encima de ti. —Le sonrío dulcemente,
riéndome cuando sus ojos se amplían.
—Amo cuando hablas sucio, esposa. —Me sonríe, acercándome
antes de bajar su boca a la mía. Nuestro beso es lento y seductor. Puedo
sentir su longitud endureciéndose contra mi vientre, mis manos
envolviéndose alrededor de su cuerpo antes de agarrar su culo firme en
mis manos y presionarlo más cerca. No pierde ni un segundo antes de
regresarme a la cama y mostrarme cuán bueno puede ser hacer el amor
lenta y relajadamente.
Dos veces.
En el momento en que finalmente nos quedamos dormidos, el sol
está comenzando a atisbar a través de las persianas, y le agradezco a mis
estrellas que Dee y Beck se llevaron a Cohen a casa con ellos la noche
anterior.
Me quedo dormida con una sonrisa en mi cara y los brazos de mi
esposo envueltos ajustadamente alrededor de sus chicas de nuevo.
Solo para despertar diez minutos después, luchando por liberarme
de su agarre antes de mojar la cama... de nuevo.
¤¤¤¤
—¿Cuál es tu plan para hoy? —le pregunto a Greg cuando entra en
la cocina más tarde esa mañana. Sus jeans desgastados abrazan su culo
perfectamente, y sus brazos se amoldan a los límites de la camiseta de
fútbol de la Universidad de Georgia que lleva puesta. Estoy casi tentada
a arrastrarlo de regreso a la cama.
—Pensé que iría corriendo a buscar a Cohen, pero acaba de llamar
Beck y dijo que lo quieren llevar al acuario hoy, y que lo traerían a casa
después del almuerzo. Estás atrapada conmigo, mujer. —Se inclina y me
da un beso rápido antes de caminar hacia la máquina de café.
—Bien. Entonces, tienes un día completo para armar las cunas de
las chicas. —Le sonrío cuando suelta un quejido. Hemos estado
posponiendo el montaje de las cunas de las chicas por algunas semanas.
21
Greg echó un vistazo a las "pequeñas malditas piezas" y las dejó a un
lado para otro día.
—¿Supongo que no planeas ayudarme en esta aventura?
—Nop. Tengo un día completo en el spa. Recuerdas, ¿Sway me lo dio
como un regalo por el baby shower? Todas las chicas; bueno, y Sway,
van a venir. Estaré fuera todo el día, por lo menos.
—¿Spa? —Cruza sus fuertes brazos sobre su pecho, y mi boca se
hace agua al ver su camisa amoldarse ajustadamente contra sus brazos.
—Uh... seh. —Aclaro mi garganta, levantando la vista a sus
deliberados ojos—. Manicuras, pedicuras, un masaje de embarazo... el
tipo de cosas normales de spa.
—¿Masajes? —La agudeza de su voz me pone al tanto de
exactamente dónde ha divagado su mente.
—No necesitas comportarte como un hombre de las cavernas
conmigo, Greg. No hay ningún problema en que una mujer embarazada
reciba unos masajes. Nadie va a tocarme como estás pensando.
—Si quieres un masaje, entonces podemos regresar arriba y te daré
uno.
—Te amo, pero estoy yéndome a disfrutar malditamente de Lars
frotando mis rígidos músculos. —No debería bromear, pero él realmente
me lo hace demasiado fácil.
—Maldito Lars. —Da dos potentes pasos hacia mí antes de
levantarme suavemente de mi silla—. Mejor que el maldito Lars no toque
ninguna parte de tu cuerpo. Mejor que Lars siga adelante y se vaya a otro
estado mientras estás dentro de ese spa. De ninguna manera quiero a
Lars en cualquier lugar cerca de tu cuerpo. Este es mi cuerpo, Melissa.
Si alguien va a frotar tus músculos rígidos, seré yo. —Su profunda voz
hace rechinar las palabras, haciendo que mis bragas se inunden con mi
humedad y mi vagina se tense. No debería provocarlo, pero por Dios, esto
es tan excitante.
—Pero, Greg, dicen que sus manos son mágicas. —Muerdo el interior
de mi mejilla para contenerme de reírme cuando su gruñido retumba a
mí alrededor. Sus ojos azules se oscurecen al color azul marino que amo,
el color que significa que mi bestia no esta tan lejos de la superficie. Lo
tengo justo donde quiero. Mis hormonas de embarazo me están haciendo
casi voraz con mi deseo sexual.
—Te mostraré lo que es mágico. —Chillo cuando aparta todo de la
mesa con su brazo. Desciende hasta sus rodillas y se encarga
rápidamente de mis jeans. Afortunadamente, otro punto a favor de la
ropa de maternidad; esas pretinas elásticas. Antes de tener incluso
tiempo de tomar aire, mi desnudo culo está apoyado sobre el borde de la
mesa y la boca de mi esposo se está dando un festín entre mis muslos.
No pierde ni un segundo. Sus labios chupan y lamen cada
22
centímetro de mi vagina, pero ignoran el único lugar donde quiero que
esté su boca. Ni siquiera reconozco los sonidos que vienen de mi boca,
mientras estoy sosteniendo mi cuerpo con un brazo detrás de mí y el otro
está sujetando su cabeza contra mí mientras me dejo llevar por su boca.
El segundo en el que agrega sus dedos en la mezcla, los dedos me follan
en un alucinante orgasmo tras otro, estoy gritando tanto que podría
tumbar las paredes.
Ni siquiera lo siento detenerse, mi cuerpo aún desmoronándose por
el poder de mi liberación, pero cuando siento el acero frío de su Príncipe
Albert contra mi abertura, mis ojos se abren y perezosamente lo
absorben. Sus jeans están tirados en sus rodillas, y su larga polla gruesa
está lista para sumergirse en mi cuerpo. Sus ojos están caídos, ardientes
de deseo.
Pongo mis manos entre nosotros, envolviendo mi puño tanto como
puedo alrededor de su piel de terciopelo, y lo ayudo a orientarlo a mi
húmedo calor. No hay nada dulce y lento sobre nosotros viniéndonos
juntos. Finalmente me toma como le he estado pidiendo que me tome.
Sus bolas golpean contra mi trasero, y sus dedos se entierran en mi
cadera cuando me arrastra más cerca del borde de la mesa. Puedo
escuchar cuán húmeda estoy cuando penetra en mi cuerpo, el sonido
intensifica las sensaciones que están corriendo por mis venas.
Cuando interpone su pulgar y lo presiona contra mi clítoris, me
disparo en otro orgasmo tan poderoso que mi mano se resbala de detrás
de mí y casi me caigo contra la mesa. Él refunfuña y hace una pausa en
su penetración para ayudarme a mantener el equilibrio antes de
impulsarse en mi cuerpo, el nuevo ángulo provocando que cada uno de
los tres piercings, los cuales amo tanto, golpeen todos los lugares exactos.
Echo mi cabeza hacia atrás y me vengo por todo su cuerpo.
Lo escucho gemir y gruñir antes de sentir su liberación bañar mis
paredes.
Después de unos minutos, nuestras respiraciones vuelven a la
normalidad y levanto la vista a su sonrisa engreída.
—¿Qué tal esta magia?
Y ese es el por qué amo provocar a la bestia.
5
Greg
23
Melissa ha estado fuera un par de horas, y todavía estoy luchando
para armar las cunas de los gemelos. Pensarías que algo tan fácil como
la cama de un bebé no sería tan complicado, pero maldita sea.
Lanzando las instrucciones que, por supuesto, están solo en
alemán, voy trotando hasta la cocina para agarrar una cerveza. Apoyando
mi trasero contra la encimera, me pierdo en mis pensamientos,
recordando cuando Melisa y yo nos enteramos que estábamos por tener
dos pequeños, en lugar de uno.

Hay momentos en la vida en que sabes que existe un poder superior.


Que alguien está trabajando duro para asegurarse de que todo lo malo que
has sentido en tu vida sea pagado por algo tan increíblemente perfecto que
casi no parece real.
Para mí, solo descubrir que Melissa llevaba mi hijo es un momento
que nunca olvidaré. Nos convertimos en una familia el día que adoptamos
oficialmente a Cohen, e incluso aunque amo a ese chico como si fuera mío
propio, hay algo en crear una vida con la mujer que amas. Saber que Cohen
está tan emocionado como nosotros es solo la cereza del pastel.
Completo. Así debe sentirse poseer el mundo.
—¿Greg? ¿Siquiera estás escuchando algo de lo que estoy diciendo?
—Melissa se ríe desde el asiento del pasajero.
La miro y sonrió cuando veo su estómago. Nunca diré esto, pero juro
que ella se hizo más grande durante la noche. Empezó a notársele
temprano, y nunca aminoró la velocidad. A casi cuatro meses, juro que
parece de más.
Su doctor nos explicó que esto se debe a que ella es muy pequeña.
Cada día, su cuerpo cambia más, y es endemoniadamente sexy de ver.
—¿Greg? —levanta la voz.
—Lo siento. Solo pensaba.
—Bueno, si esa tonta sonrisa se debe a algo, no tiene nada que ver
con nuestro bebé sino más bien con tus insaciables hormonas. —Se ríe y
frota su vientre un poco más.
Extendiendo el brazo, coloco mi mano derecha sobre las suyas y
tamborileo suavemente mis dedos.
—¿Estás emocionada? —pregunto, frotando su estómago un par de
veces antes de tomar su mano con la mía y entrelazar nuestros dedos.
Cuando me dijo que podríamos saber el sexo del bebé antes de su cita
de las veinte semanas, salté de emoción.
—¡Dios, sí! No puedo esperar para descubrir si tendremos a una niña
o un niño. Cohen me dijo esta mañana, de camino a la guardería, que cree
que tendrá una hermana.
Esta ha sido una discusión constante. Tanto Cohen como yo
pensamos que es una niña, pero Melissa cree que es niño. No podría 24
importarme menos, siempre y cuando nuestro bebé sea saludable.
—¿Aún sigues con ese argumento de: “no hay forma de que esté así
de grande si no fuera un niño”? —Su línea de razonamiento incluso parece
ridícula para mí, pero oye, no voy a discutir con ella.
Me mira con una gran sonrisa. —En serio, ¡mírate, Greg! Eres enorme.
No hay forma de que sea una niña. Te apuesto a que nuestro hijo saldrá
con pequeños músculos de bebé.
—¿Músculos de bebé? Tal vez solo tengamos un bebé realmente sano
—me reí—. Deberías simplemente admitir ahora que tus hombres saben
todo y ahorrarte la decepción cuando el doctor lo confirme.
Me da un golpe en el brazo y se ríe. Hacemos el resto del camino al
consultorio del doctor en un silencio reconfortante, agarrados de la mano y
disfrutando del momento.
Felicidad pura.
Una vez revisan todo y estamos de vuelta en la sala poco iluminada
para el ultrasonido, empiezo a ponerme nervioso. Aunque sé que mi chica
está embarazada, aún se siente mucho más real cuando miro el monitor y
veo la vida que creamos juntos. Cada una de sus citas con el médico me
ha hecho sentir de esta manera.
La primera vez que escuché los latidos de nuestro bebé, pensé que iba
a convertirme en un idiota balbuceante. Cuando recibimos la primera
imagen del ultrasonido, que confirmaba el embarazo, sentí que iba a darme
un ataque al corazón. Realmente no hay manera de explicar el amor
sobrecogedor que siento por este bebé y por Melissa.
—¡Ah, buenos días familia Cage! —El doctor de Melissa entra y le
empieza a preguntar todas las preguntas de rutina antes de medirle el
estómago y empujar por todos lados. Odio esta parte. Melissa me agarra
la mano y simplemente me sonríe, recordándome que el doctor no le está
haciendo daño.
—¿Podremos determinar el género hoy, doctor Nicholson? —pregunta
Melissa, suavemente.
Le aprieto la mano en un acto reflejo. Ambos hemos estado esperando
esto desde el día que me dijo que estaba embarazada, pero más
importante, tenemos un pequeñín en casa esperando ansioso las noticias
de su nuevo pariente.
—Sí, Melissa querida. Dieciséis semanas exactas, la edad gestacional
perfecta para dar un vistazo y descubrirlo. —Le sonríe, con su desgastado
rostro feliz por ser parte de esto. Juro que este hombre nunca está de mal
humor—. ¿Estás listo, hijo? Este es un gran día para ti, también.
—Sí, señor. No podemos esperar.
Sonríe y me da unas palmaditas en la espalda antes de alistar a
Melissa para el ultrasonido. Cuando coloca la sonda en su barriga y
empieza a extender el gel, levanto la mirada hacia su rostro. No sé por qué
estaba prestándole atención a él y no al monitor, pero noto, 25
inmediatamente, cuando sus tupidas cejas blancas se unen y aprieta los
labios, pensativo.
Me preocupo al instante. Sé que Melissa presiente que algo anda mal
porque también lo está mirando a la cara.
—¿Doc? —pregunto, sin avergonzarme del ligero temblor que delata
mi miedo.
—¿Qué? Ah… sí, todo está bien. Solo que no me esperaba… esto —
dice, suavemente. Casi como si estuviera cuestionando a sí mismo.
—Doc, no pretendo faltarle al respeto, pero medio que nos está asustando.
—Melissa se queja en voz baja, y sé que apenas se está conteniendo. Me
inclino y la beso ligeramente antes de volver mi atención al Doctor
Nicholson.
—Lo lamento, Melissa, Greg… solo me estaba asegurando… —Su voz
se apaga y gira el monitor hacia nosotros antes de colocar la sonda de
vuelta en su estómago—. Vale, ¿ven aquí? Esta es la primera cabeza, ¿y
ven eso? Esa es la segunda. Qué astuto. ¡Tienen a un pequeño
escondidillo! —Se rie.
Melissa no ha dicho nada. Simplemente mira al doctor completamente
asombrada.
—¿Qué demonios? ¿¡Mi bebé tiene dos cabezas?! —Prácticamente
grito. ¿Por qué están todos tan calmados? ¡Mi bebé nacerá con dos
cabezas!
Mi arrebato parece sacar a Melissa de su neblina. Antes de que pueda
decir nada más, ella extiende el brazo y me golpea a un lado de la cabeza.
—¿En serio, Greg? —Se ríe, uniéndose a la risa del doctor.
¿Qué demonios es tan divertido? ¿Es que acaso no les preocupa que mi
bebé tenga dos cabezas?
—Oh, querido, lo lamento mucho. Debí haber sido más claro, Greg.
Esta —dice, señalando el monitor de nuevo—, es la cabeza del bebé A, y
esta es la cabeza del bebé B. Felicidades. Parece que tendrán mellizos, y
unos escurridizos. Se ocultaron todo este tiempo. Y…Oh, sí, muy claro.
¿Quieren saber el género? —Mira a Melissa primero, quien asumo asintió.
Aún tengo la mirada pegada a mi bebé de dos cabezas. No, dos bebés.
Mellizos.
—Santa mierda. ¿Tendremos mellizos? —susurro, bajando la mirada
hacia Melissa. Ella tiene esa hermosa y cegadora sonrisa. Lágrimas bajan
lentamente por sus mejillas—. Bella, ¡tendremos mellizos!
Se ríe y cubro su boca en un apasionado beso. Después de unos
cuantos segundos, ella me empuja, recordándome en dónde estamos.
Cuando levanto la mirada hacia el doctor Nicholson, él está
sonriéndole al monitor.
—Por favor, nos encantaría saber.
—Ya me imagino cuánto. Toda una impresión, pero una buena. Y
ahora que han decidido dejarnos saber su pequeño secreto, no están 26

siendo para nada tímidos. —Aparta la sonda y se vuelve hacia nosotros


con una sonrisa—. Felicidades de nuevo. Sus mellizas se ven
perfectamente sanas.
—Sigue hablando con Melissa mientras miro la foto de mis bebés en
mi mano.
¡Mellizas!
No suelto su mano ni una vez mientras nos dirigimos a recoger a
Cohen. Cuando nos detenemos frente a su guardería, corro dentro con una
enorme sonrisa en mi rostro.
—¡Papi! —Antes de que haya abierto por completo la puerta de su
salón de clases, su pequeño cuerpo viene disparado hacia mí—. ¿Lo viste,
papi? ¿Tenía razón? ¿Es una niña? ¿Tiene un pito? ¿Qué va a hacer mami
si la tiene? No puede mirársela. ¿Se la viste?
Me rio y lo levanto en mis brazos. —Bueno, hola a ti también, C-Man.
—Hola, papi. ¿Tengo una hermana? ¿Es bonita como mami? ¿Crees
que puede luchar contra los ninjas? —Cuando no respondo, su pequeña
mano me agarra la mejilla y lleva mi rostro hacia el suyo. Nariz con nariz,
sonriéndonos mutuamente. Dios, amo a este niño—. ¿Tenía razón? —
pregunta, con toda la seriedad que un niño de cuatro años puede mostrar.
—Aún no puedo decírtelo. Sabes que no sería justo para con mami.
Ella quiere ver tu guapo rostro cuando te diga las noticias. —Beso su nariz
y salgo por la puerta, despidiéndome de las maestras en el camino.
—Sé que tengo la razón, papi, pero estaré feliz de que mami crea que
tiene un secreto. —Se ríe bajito unas cuantas veces antes de saludar a
Melissa desde el otro lado del estacionamiento. Cohen continúa sus
cuestionamientos durante los quince minutos que dura el viaje a casa. Creo
que he escuchado la palabra pito más veces de las que pensé era posible
meter en una conversación. Melissa simplemente sigue sonriéndole y
pospone sus preguntas.
Para el momento en que llegamos a casa, está saltando en su asiento.
En el segundo en que el auto se apaga, sale corriendo por el camino de
entrada. Ayudo a Melissa a bajar del auto, y nos dirigimos dentro, Cohen
sigue haciendo un millón de preguntas detrás de nosotros.
—Cohen, bebé, cálmate. —Melissa se ríe, acercándolo más.
—¡No puedo! —grita con una gran sonrisa—. ¡Tengo que saberlo!
¿Tenía razón? ¿Voy a tener una hermana? Tengo que saberlo para poder
practicar. ¡Tengo que proteger a mi hermana!
Me siento junto a Melissa y lo siento en mi regazo.
—Muy bien, amigo. ¿Sabes que tuvimos la oportunidad de usar esa
cámara especial hoy para ver el interior del vientre de mami? Bueno, nos
dimos cuenta de algo más. El médico dijo que no hay sólo una bebé dentro,
sino dos, y tenías razón. Tendrás una hermana, sólo que serán dos.
—¿Qué? ¿Cómo entró ahí la otra hermana? ¿Es mágica? ¿Tengo una 27
hermana mágica?
Puedo sentir el cuerpo de Melissa temblar en una risa silenciosa, y sé
que no me recibiré ayuda de ella en esto. —Eh, bueno... el médico dijo que
estaba jugando a las escondidas.
Cohen empieza a sonreír y asentir. —Esto es bueno, papi. Sabía que
mis ángeles me darían hermanas. Se lo pedí.
Melissa deja de reírse y me agarra la mano. —¿A qué te refieres,
bebé? —pregunta, en un susurro.
—Le pedí a Nana, a mamá Fia y a la tía Grace que me dieran una
hermana. Dije que quería a una hermana más que cualquier cosa en el
mundo para poder cuidarla como papi cuida de ti.
—Oh, Cohen. Eres un pequeño tan especial —dice, besándole la
mejilla.
—Sé cómo quiero que se llamen mis hermanas —dice, claramente
orgulloso de sí mismo por su predicción y de hacer feliz a Melissa.
—Está bien, oigámoslos. —Me recuesto, entrelazo mis dedos con los
de Melissa, y espero. No me doy cuenta de que estoy conteniendo el aliento
hasta que su suave voz dice los nombres.
—Quiero que mis hermanas lleven los nombres de mis ángeles. Lillian
Sofia por Nana y mamá Fia, y Lyndsie Grace por la mamá de Papi y la tía
Grace.
Mi respiración sale en una ráfaga, y siento a Melissa jadear a mi lado.
Cohen simplemente nos mira con su pequeña sonrisa y ojos brillantes,
esperando el momento en que confirmemos que tiene permitido ponerles
nombre a sus hermanas.
—¿Lillian Sofia and Lyndsie Grace? Cohen, creo que esos nombres
son perfectos para tus hermanas. Ya eres un hermano mayor genial —
susurra.
Nos brinda un enorme abrazo antes de saltar de mi regazo y correr por
toda la casa. Podemos oírlo hablarles a sus “ángeles”, diciéndoles sobre
sus nuevas hermanas. Acerco a Melissa a mí, posando mis labios contra
su sien y mi mano sobre su estómago. Con todas mis chicas en mis brazos,
y un corazón lleno, disfruto el momento en que la vida vuelve al punto de
partida.
Son momentos como estos que recuerdo cuán lejos he llegado en los
últimos años. Después de perder a mi hermana, me cuestioné mi camino
en la vida. Cuestioné cada relación que tuve. Me pregunté si tener a otra
gente en mi vida valía todo el dolor, si iba a perderlos. No fue hasta que
Melissa y Cohen llegaron a mi vida, que me di cuenta que vivir con miedo
es casi lo mismo que morir lentamente.
Desde el día que la conocí, supe que lucharía cada día para ser el
hombre digno de su amor.
Al escuchar sonar mi teléfono desde la otra habitación, sacudo mis
sueños despiertos y sigo el sonido. Dejo escapar un suspiro de alivio 28
cuando veo el nombre de Axel en la pantalla.
—¿Qué estás haciendo? —No tiene sentido perder el tiempo. Si no
tengo estas cunas armadas para cuando Melissa llegue a casa, estaré en
problemas.
—Bueno, disfrutaba un desayuno en cama, pero como tú, imbécil,
no dejabas de llamar, Izzy me hizo detenerme. Así que, gracias por eso,
idiota.
—Ja, sí… disculpa por eso, pero bienvenido a mi mundo. Solo espera
hasta que Nate sea un maestro bloqueapollas como Cohen. Juro que
cuando ese chiquillo está en casa, tiene alguna especie de sensor que se
enciende cuando estoy a punto de disfrutar a Melissa.
—Ya ha empezado. Anoche, acababa de hundirme dentro de Iz, y
estaba gritando sobre tortugas. ¿Tienes alguna idea de lo que un pequeño
de dos años, gritando sobre tortugas, le hará a tu vida sexual? Iz empezó
a reírse tan fuerte que mi polla entendió el mensaje algo y claro. —Deja
escapar un suspiro lleno de frustración, y la sonrisa en mi rostro crece.
Sí, suena parecido a un día normal en la casa Cage.
—Por muy divertida que está siendo esta plática, necesito que
vengas a casa y me ayudes a armar estas malditas cunas. Sostengo un
lado levantado, pero en el segundo en que voy a adjuntar algo, la maldita
cosa me cae en la cabeza. Si quiero disfrutarme a mi esposa esta noche,
tengo que realizar esta mierda.
—¿Sí? Pobre tipo. —Empieza a reírse; estoy seguro que me imagina
en un desorden de partes de cuna.
Suelto una risa recordando cómo debió haberse visto el último golpe
en la cabeza.
—Ríete todo lo que quieras. Las instrucciones están en alemán, Ax.
Con suerte puedo leer las malditas cosas, pero ha pasado un par de años,
y mi alemán está en el mejor de los casos oxidado. Es una pena que
Maddox no esté aquí. El maldito tonto ya habría armado esta mierda. —
Provoco a Axel, sabiendo que no será capaz de resistir el desafío de ser
mejor que Maddox.
—Al diablo con eso. Voy en camino. Estaré ahí en diez.
Me rio, lanzando el teléfono cuando lo oigo cerrar.
Tal vez, si soy afortunado, él haga todo el trabajo difícil y yo pueda
sentarme a disfrutar una cerveza.
6
Melissa
29
Exhausta.
Esa es la única forma en la que puedo describir cómo me siento al
estar a mitad de mi séptimo mes de embarazo. No me malentiendan, me
encanta casi todo de estar embarazada. Incluso las cosas que no me
gustan sobre llevar unos 18 —ejem, 22— kilos de bebés; todavía me trae
una sonrisa a la cara cada vez que siento cómo una de mis chicas me
patea el riñón, me aprieta la vejiga o le pega cabezazos a mis costillas.
Síp, me encanta llevar a mis niñas.
La mejor parte, la parte que mantiene esa sonrisa en mi cara incluso
cuando siento como si mi cuerpo me vaya a partir en dos, es saber que
estas dos pequeñas princesas son un producto del amor que comparto
con su papi.
No hay ni un solo día que pase que no agradezca a Dios que Greg
apareciera en mi camino. Estuve viviendo una vida medio vacía y, ahora,
mi vaso rebosa.
Finalmente, saco el coche de la carretera y sonrío cuando veo que
las luces están encendidas, llenando el campo con su calor.
—Papi no va a estar contento de que nos hayamos ido todo el día,
pequeñas —le susurro a mi vientre, acaricio mi duro abdomen y sonrío
cuando siento las fuertes patadas de las niñas.
Me toma más de lo normal salir del coche. Estuve conduciendo la
camioneta de Greg hasta que se me hizo demasiado complicado entrar y
salir de la cabina. Echo de menos conducir ese monstruo por ahí, pero
ya me es imposible levantar todo mi peso hasta el asiento del conductor.
Odio este maldito coche. Me siento como si me sentara en el suelo y
tuviera que huir de cada coche que pasa cerca de mí. Por suerte para mí
—o mala suerte, considerando que nunca me había imaginado a mí
misma con una minivan—, Greg me prometió que iría a comprar un coche
pronto.
—Bueno, bueno… parece que mi mujer decidió que todavía quiere a
su hombre después de todo. —Sonrío al oír la profunda voz de mi marido
detrás de mí. No me giro, en cambio, me tomo un segundo aliviando los
escalofríos que me recorren el cansado cuerpo, despertándome cada
centímetro. Incluso con su tono de burla, mi cuerpo reconoce a su
compañero, lo que causa que se me convierta la piel de gallina.
—Voltea, Bella.
Me sobresalto visiblemente cuando su demanda me llega a los oídos.
Despacio, me giro y miro su metro noventa de sólida perfección
masculina. Su cabello marrón oscuro está desordenado, una señal
segura de que ha estado jugando con Cohen y pasándose los dedos por
esos mechones de terciopelo. Evito sus ojos y dejo que los míos viajen
hacia abajo por su cuerpo. Una camiseta negra ajustada le abraza cada
centímetro del pecho, brazos y abdominales. Literalmente podía ver cada
línea de músculo a través del fino algodón. Dejo que me viajen los ojos
más abajo. Tengo que morderme el labio al ver su gruesa erección 30
presionando contra sus pantalones de chándal, rogando por mi toque.
No es hasta que oigo su gemido que le miro a sus ardientes ojos.
Esos preciosos ojos azules que tanto me encantan y se han oscurecido
hasta el punto en el que sé que está colgando de una cuerda.
Me lamo los labios, más lento en el labio inferior antes de
mordérmelo. Se le iluminan los ojos en advertencia y la energía en el
garaje sube a nuevos niveles de deseo.
—Si nuestro pequeño no estuviera sentado en la habitación de al
lado, preparado para cocinarle la cena a su mami, te estiraría encima del
maldito coche. Mierda. Melissa, nena, no tienes ni idea de lo mucho que
quiero enterrarme en tu cuerpo ahora mismo. —Cruza el espacio entre
nosotros, me coge el bolso de las manos y lo deja caer al suelo antes de
acercarme a él—. La polla me está rogando, nena, llorando por estar
dentro de tu apretado y húmedo coño. —Deja salir un gemido torturado
antes de poner la cara en la curva de mi cuello.
—Dios, Greg. ¡No puedes ponerte en modo bestia conmigo cuando
sabes que no hay nada que podamos hacer hasta dentro de unas horas!
Horas, Greg. Mis hormonas se están volviendo locas ahora mismo.
—Alguien no está siendo muy paciente. —Siento sus labios moverse
por mi cuello antes de darme pequeños y calientes besos contra la piel—
. ¿Es que mi mujer quiere polla? ¿Eh? ¿Quieres que vaya lento, dejando
que cada uno de mis piercings se froten contra ti, acariciándote dentro
de ese húmedo coño hasta que golpeen en ese punto que te sentir que
vuelas? ¿Mmm? —Sigue besándome. Pequeños y húmedos besos con la
boca cerrada contra el hombro y el cuello. Con cada palabra que dice,
siento como si mi cuerpo se prendiera en llamas. Me palpita el clítoris
contra las bragas ya empapadas—. ¿O quieres que te tome duro, dejando
que mis pelotas golpeen en ese perfecto culo tuyo?
Cuando me pasa las manos por el cuerpo y me aprieta las nalgas,
juro que me corro. Justo aquí y ahora, con solo sus palabras, siento las
oleadas del orgasmo recorriéndome. Levanta la mirada y me mira con
preguntas en los ojos, pero la sonrisa tonta de su cara me dice que sabe
exactamente lo que me han causado sus palabras.
—O puede que solo nos tomemos un té y hablemos.
Idiota arrogante.
Le pego un manotazo en el pecho antes de apoyar la cabeza en su
pecho. Sí, esas hormonas de embarazo que he mencionado me ponen en
un estado demente. No me avergüenzo, pero con las mejillas sonrosadas
y el deseo todavía recorriéndome las venas, empiezo a sollozar. No
lágrimas bonitas y sollozos pequeños. No, estas son emociones en las que
me tiembla el cuerpo, se me para la respiración, se me hincha la cara y
me moquea la nariz.
—Oye, ¿qué demonios, nena? —Me coge la cara con las manos y me
la levanta para que lo mire a los ojos—. ¿Melissa? ¿De qué es esto?
31
—Lo-lo sient-to mucho. —Hipo.
—¿Por qué demonios te estás disculpando?
Puedo decir que está preocupado. Tiene casi pánico en los ojos por
intentar descubrir qué le pasa a su loca y hormonal esposa esta vez. Me
aparta lo suficiente para bajar la mirada por mi cuerpo y me recorre para
ver alguna razón visual por la que esté perdiendo la cabeza.
—Es-es-estaba esperaba que m-me tomaras.
Me limpia las lágrimas con los pulgares, la mirada preocupada
todavía presente.
—¿Qué te tome qué, Bella?
—To-to-tómame… ¡en el coche! —Lloriqueo. Oh, Dios. Va a pensar
que soy una loca sexual.
Con los ojos abiertos de par en par, miro cómo se le desvanece el
miedo de la cara y vuelve a poner una tonta sonrisa.
—¿Me necesitas, Bella? —Esa voz. Ese modo bestia en la voz. Esto
es exactamente lo que me hace ir de cero a preparada para que me tomen
duro.
—Cada segundo… de cada día.
Le crece la sonrisa por mis palabras y, entonces, me presiona los
labios con dureza en los míos y me rodea con los brazos, acercándome
tanto como puede sin presionarme mucho el estómago.
Justo como siempre, sabe cómo hacer para prometerme todo con un
solo beso. Un beso que es tan poderoso y consumidor que estoy escalando
de vuelta a ese punto y a punto de caer en otro orgasmo.
—¡Ew! ¡Papi! ¡Mami te está tocando el trasero!
Gimo contra los labios de Greg cuando la voz de Cohen viene desde
la puerta de la casa. Separo los labios, le doy una mirada calenturienta
a Greg y, entonces, doy un paso al lado de mi marido para abrazar a
Cohen.
—Shh, hombrecito. Tenía hormigas en los pantalones y tenía que
asegurarme de que las quitaba todas.
Se ríe, me besa en la mejilla y me da dos besos en el estómago antes
de correr dentro de la casa.
—¡Vamos, mami! ¡Vamos a tener frío!
¤¤¤¤
Horas más tarde, me estoy recuperando del tercer orgasmo en línea.
Tengo el cuerpo pegajoso del sudor y el corazón todavía me corre como
loco. Los dedos de los pies puede que se me queden curvados
permanentemente.
—Estoy bastante segura de que no puedo mover las piernas.
Greg se ríe desde donde está tumbado, más bien colapsado, a mi 32

lado.
—Estoy bastante seguro de que no puedo mover nada.
Me pongo de costado para aliviar la presión que mi estómago
creciente me pone en la espalda. Le miro al perfil. Tiene los ojos cerrados,
el pelo mojado por la transpiración y el pecho todavía sube y baja rápido.
—Gracias —susurro tan suave que ni siquiera estoy segura de que
pudiera escucharme.
Abre los ojos y se vuelve hacia mí, dándome toda su atención. —¿Por
qué?
Se me calientan las mejillas antes de contestar.
—Por amarme.
—Oye, eso es algo por lo que nunca me tienes que dar las gracias.
Bella, ¿tienes siquiera una mínima idea de lo mucho que te quiero? —Se
gira, moviéndose de tal forma que pueda acercarme a su costado. Le
apoyo la cabeza en el pecho mientras que su mano me rodea los hombros,
sujetándome cerca y la mano contra el estómago—. Melissa, te lo digo
todos los días, muchas veces, lo mucho que te quiero. Saber que eres mi
mujer, que el perfecto hombrecito dormido al final del pasillo es mi hijo
por ti y que estas ángeles son un regalo que nuestro amor ha hecho…
Esas son algunas de las cosas que me has dado que hacen que mi vida
valga la pena. —Se detiene, me quita la mano del estómago lo suficiente
como para levantarme la cabeza y poder mirarme a los ojos—. Nunca
necesitas agradecerme por amarte, Melissa. Haces que todo sea fácil.
Cierro los ojos, dejo que las lágrimas que han estado ahí me corran
por las mejillas.
—Dios, nena… no llores. No hay nada en nuestras vidas que
justifique esas lágrimas. Por lo que yo sé, estamos a un paso de la
perfección. Una vez Lillian y Lyndsie lleguen, no hay mucho más que
pueda hacer el mundo mejor. Eso, a no ser que quieras darme más bebés.
Sonrío a su intento de bajarme las hormonas.
—¿Te preocupas alguna vez? Las cosas han estado yendo tan bien
que estoy casi asustada de creerme que, finalmente, es nuestro felices
para siempre. —Bufa y sé que está pensando en todos los libros en los
que siempre tengo la nariz metida—. No te burles de mí, Greg Cage.
Deja de reír y me mira a los ojos.
—No hay ni una maldita cosa en este mundo que pueda
mantenernos lejos de nuestro felices para siempre —susurra, antes de
darme un beso dulce—. Duerme, Bella. Mañana va a ser lo
suficientemente loco, así que tienes que descansar mientras puedas.
Me acurruco lo más cerca que puedo y dejo que los sonidos de los
latidos de su corazón me arrullen hasta dormirme.
33
7
Greg 34

Por supuesto, el día que le prometo a Melissa que no voy a hacer


nada del trabajo, recibo una llamada de Axel acerca de un problema en
la oficina. Un maldito "problema" es la última cosa que quiero tratar hoy,
sobre todo sabiendo que muy probablemente tiene que ver con la señora
Hutchins, nuestra cliente más nueva y más molestosa.
La señora Hutchins vino a nosotros por primera vez hace
aproximadamente un mes, convencida de que su viejo marido estaba
durmiendo con todas las mujeres con que se cruzaba. Llamaba
constantemente. Se pasaba por la oficina a diario. No hay una maldita
cosa que pudiéramos decir para convencer a la mujer que su marido es
muy fiel.
Ella no lo cree. Estoy empezando a tener la impresión que viene solo
porque tiene los ojos sobre Asher. Durante la primera reunión que
hicimos con ella, se ofreció a pagarle a Axel y a mí por dormir con ella.
Incluso si yo no fuera el maldito hombre más felizmente casado del
mundo, no hay un cheque lo suficientemente grande que me convenciera
para dormir con ella. Tiene algo malo rayando en la superficie, y quiero
que esté tan lejos como sea posible.
Si solo Asher pudiera ver las cosas de la misma forma. Sé que no lo
ha hecho aún, pero está pensándoselo, y sé que, si se hunde dentro de
esa mujer, le dejará algo que no podrá lavarse nunca.
Sacudiéndome el pavoroso maldito sentimiento que siempre me deja
la señora Hutchins, avanzo por las escaleras en busca de mi esposa.
Puede escucharla y las risas de Cohen saliendo de nuestra habitación y
me dirijo hacia allá.
—¿Por qué mis ángeles tienen una fiesta cuando todavía están en el
vientre? No pueden abrir regalos cuando aún están en tu vientre. ¿Crees
que tengamos pastel? Me encanta el pastel. ¿Dilbert estará allí?
Sonrío, acercándome a Melissa, y envuelvo mis brazos alrededor de
su vientre hinchado mientras Cohen continúa su interrogatorio al azar.
Finalmente deja de hablar y salta de la cama. Sin ni siquiera una
palabra y sale corriendo por la puerta de la habitación.
Melissa y yo reímos al tornado que es Cohen Cage. Demonios, amo
a ese chico.
—A veces me pregunto si él sólo habla porque le gusta el sonido de
su voz. Ya sabes, cada vez que comienza con sus veinte preguntas,
terminan en él corriendo sin ni siquiera tener una sola respuesta.
Me rio porque ella no se equivoca. Pero Cohen es un niño lleno de
energía, y si hacer un millón de preguntas y luchar contra villanos
imaginarios es lo que necesita, entonces bueno, puedo trabajar con eso.
Melissa gira con su radiante sonrisa. Pensé que estaba siendo 35
cuidadoso para enmascarar mi expresión, pero debe haber notado mi
estado de ánimo apagado porque su sonrisa se desvanece y me mira con
ojos muy abiertos, esperanzados.
—Bella… —empiezo.
—Nada de Bella, Greg. Prometiste dejarle claro a Axel que no harías
nada relacionado al trabajo hoy. Es mi baby shower, y aunque que esto
no es algo en el que tengas interés alguno por asistir, significa algo para
mí. Todos están emocionados. Cohen está loco de emoción. Y yo estaba
emocionada hasta que me di cuenta de que no vas a estar allí.
Respira profundamente, pero antes de que pueda continuar, la
interrumpo.
—Melissa, si se tratara de cualquier otro cliente, ni siquiera pensaría
en ello. Necesito encargarme de esta mujer antes de que nuestras niñas
lleguen. Axel no puede ocuparse de ella sólo, Beck no puede ocuparse de
ella en absoluto, y Asher tiene permitido lidiar con ella. Con Maddox
fuera, solo el único que queda. —Apoyo mi frente contra la de ella y tomo
una respiración profunda—. Ella es de nuestros clientes que más paga,
Melissa, y aunque vivimos una vida cómoda, no puedo calmar mis
preocupaciones con nuestras niñas en camino. Vamos de una familia de
tres a una de cinco de la noche a la mañana.
Su rostro se ablanda y sus ojos pierden su mirada herida. Sé que
quiere que esté ahí; demonios, quiero estar allí, pero no miento.
—Es esa esposa trofeo terriblemente desagradable, ¿verdad?
Ella pensara que me ha engañado con ese tono aburrido, pero sé
que ella y las otras chicas en secreto traman formas de hacer que la
señora Hutchins desaparezca.
—Sí, bella. Es ella. —Me preparo, porque sé lo que sigue.
—Odio a esa trol plástica, arruina-hogares, sucia perra. —Se pone
furiosa.
Ella no es injusta con su odio. Entre ella, Izzy, y Dee, cada una ha
sido testigo de su intento por lograr que sus hombres se desvíen. Nosotros
bromeamos al respecto, porque saben que ni siquiera lo pensaríamos,
pero cuando pasa esto, todos la queremos fuera de nuestras vidas.
—Lo sé, y no estás sola. Nos pusimos de acuerdo hace unas semanas
de que no íbamos a reunirnos con ella a solas nunca más. Se le lanzó a
Beck, es por ello que se niega de plano a siquiera estar cerca de ella.
Asher está fuera de la ciudad así que no puede ayudar. Estoy sólo yo, y
nena, por mucho que lo odie, no puedo dejar que Axel lidie con ella a
solas.
Ella asiente con la cabeza, entendiéndolo.
—Lo sé. Lo entiendo, de verdad, pero eso no quiere decir que me
guste.
Me abraza, y apoyo la barbilla en la parte superior de su cabeza.
36
—Voy a estar allí incluso antes de abrir tu primer regalo o empezar
tu primer juego. Lo prometo.
Ella sonríe, aunque no llega hasta sus ojos.
—Sé que lo harás. Ahora, ve a buscar la ropa de Cohen, por favor.
Pero, ¡nada de botas para lluvia con pantaloneta!
Después de conseguir vestir a Cohen y esperar hasta que Melissa
esté lista para irse, ayudo a abrochar a Cohen en el auto antes de atraerla
en mis brazos y darle un profundo beso.
—Antes del primer regalo, estaré allí —le recuerdo, odiando
decepcionarla, aunque sólo sea un poco.
—Lo sé. —Sonríe—. No estoy molesta, sólo desearía que no tuvieras
que irte. Te amo y todo lo que haces por nosotros. Faltar a un baby
shower realmente no es un gran problema. Lo siento si te hice sentir mal
antes, pero mis hormonas están alocadas. —Se ríe, y el rubor que pareció
adoptar cuando quedó embarazada se extiende a través de sus mejillas.
—Te amo a ti y a tus locas hormonas.
Sonríe y me da otro profundo beso.
—También te amo. —Riendo, se dobla con torpeza detrás del volante.
Hago una nota mental de ir directamente a la concesionaria antes
de que termine la semana y conseguirle la minivan de la que hemos
estado hablando desde hace un tiempo.
¤¤¤¤
—Pero, Greg, ¿no hay otra cosa puedas hacer? Sólo sé que Harry
está durmiendo con esa mujer. Vi la forma en que lo miraba. No hay
manera de que una mujer que no lo ha visto desnudo lo mire de esa
manera.
—Es Sr. Cage, Sra. Hutchins, y como el Sr. Reid ha ido
puntualizando con usted ya, no hay evidencia que apunte a cualquier
infidelidad por parte de su marido. Lo hemos estado observando muy de
cerca desde el día en que entró en nuestra oficina por primera vez. No ha
habido una pizca de prueba que podamos ofrecerle. Estoy seguro de que
este es un buen informe, ¿correcto?
Hemos estado jugando este juego durante los últimos treinta
minutos. Sigo revisando mi reloj, sabiendo que Melissa debe estar en el
club de campo que las chicas están utilizando para organizar su baby
shower en este momento. Si planeo mantenerme fiel a mi promesa, tengo
que llevar a esta mujer fuera de nuestro edificio tan pronto como sea
posible.
—Oh, no seas tonto, Greg. Te dije que me llames Alison —ronronea.
Literalmente ronronea. Axel rueda los ojos desde su posición al otro
lado del cuarto. Está a punto de estallar, y no estoy muy por detrás de él.
—Sra. Hutchins, ¿qué tal esto? Vamos a poner las cámaras de
respaldo dentro de su casa, así como en su oficina durante otras dos 37

semanas y luego reevaluaremos al final de ese tiempo.


Instantáneamente se ilumina cuando confirmo que no cortaremos
su rollo. Mierda. Axel va a reventar.
—Cariño, eso es simplemente perfecto. —Hace un movimiento para
tocar mi brazo y me tiro hacia atrás bruscamente.
Después de otros cinco minutos de mierda, finalmente accede a un
tiempo para que vayamos y reinstalemos el equipo en su casa. Otro dolor
en el culo, pero esta vez no cometeré el error de aparecer solo.
—Juro a Cristo, estoy listo para simplemente decir al diablo con la
ridícula cantidad de dinero que nos está pagando y cortar su rollo. Ella
es como un maldito parásito.
Me río de Axel y echo el cerrojo a la puerta principal.
—Dale otras dos semanas de vigilar a su religioso marido y eso es
todo.
Si no estuviera en una carrera para llegar al baby shower de las
niñas que le están dando a Melissa, no le habría concedido ni siquiera
eso.
Axel sigue detrás mientras hago mi camino por el pasillo y entro a
mi oficina para agarrar las llaves y los archivos que necesito repasar en
casa mañana para la próxima semana.
—No me estás diciendo nada que no sepa. Izzy casi me arranca la
cabeza cuando le dije que iba a llegar tarde al baby shower. —Se ríe,
pasando las llaves por sus manos y siguiéndome por la puerta—. Esa
mujer realmente me ofreció sus “servicios” antes de que aparecieras. Es
una pena que no fue el marido quien nos contrató. Ni siquiera tomaría
cinco minutos antes de tener una pila completa de pruebas.
—Dolor en el culo. Eso es todo lo que ella es. Pero en este momento,
no podía importarme menos. —Me río, haciendo una pausa en la acera
cuando mi teléfono empieza a sonar. Mi frente se arruga cuando el celular
de Axel comienza a sonar también.
—Popular, supongo.
Él resopla y ambos tomamos nuestros teléfonos.
—Izzy. —Sonríe.
Bajo la mirada y veo el nombre de Dee en mi pantalla, lo que hace
que se me contraiga el estómago. No puedo evitar la sensación de que
algo no está bien mientras miro la cara sonriente de Dee en mi teléfono.
Deslizo mi pulgar por la pantalla para responder, pero antes de que
pueda hablar, noto la mirada de puro terror de Axel ya que está a unos
pasos delante de mí con su teléfono pegado a la oreja.
Esa mirada por sí sola es suficiente para poner mi cuerpo rígido 38
como una piedra, frío de miedo. Definitivamente, algo está muy mal.
—Cage —respondo casi robóticamente.
—¡Greg! Oh, Dios. Greg... —comienza a llorar, y se necesita toda la
fuerza de mi cuerpo para mantenerme en pie y no hacerme un desastre
en la acera dorada de Sway.
—Dee —suspiro. Hay una razón sencilla para que ella este alterada.
Estoy seguro de que no es nada.
—Espe... espera. Déjame... déjame pasarte a Beck. —Sus palabras
se tropiezan y su respiración se dificulta un par de veces antes de
escuchar que Beck toma el teléfono.
—Escúchame, hermano.
Asiento con la cabeza, aunque sé que no puede verme. Todo mi
cuerpo está a punto de apagarse. Solo miro hacia Axel y le ruego para
que me digan que mis temores son injustificados. Su piel normalmente
bronceada está pálida, y sus ojos están preocupados y... llenos de agonía.
¡NO! No, oh Dios... ¡NO!
—Greg, voy a decir una cosa y quiero que mantengas la maldita
calma, sin importar lo difícil que va a ser. Axel está listo para ayudarte.
Permíteselo.
—Sólo dilo —le imploro.
—Hubo un accidente, Greg. Melissa y Cohen... Jesús, Cohen fue
trasladado en ambulancia al hospital. Por lo poco que pude conseguir de
uno de los primeros en responder a la escena, no está gravemente herido.
Cierro mis ojos. Sé que mi hijo está bien, pero que el alivio dura poco
cuando me doy cuenta de que ha dejado de hablar y no ha mencionado
cómo está mi muy embarazada mujer.
—¡John Beckett, dime ahora que mi esposa, mi maldito corazón,
está bien! ¡Dime ahora mismo que Melissa, Cohen, y mis niñas están
bien! —Ni siquiera intentó limpiar las lágrimas que caen por mi rostro.
Axel pone su brazo en mi hombro, ofreciendo su apoyo.
—Ella tuvo que ser trasladada en helicóptero, Greg. Necesitas dejar
que Axel te lleve al hospital tan pronto como sea posible. Es... que no se
ve bien.
Se me cae el teléfono, lo oigo romperse contra la acera, y no es hasta
que estoy sentado en la camioneta de Axel mientras acelera por la
autopista que me doy cuenta de que esos terribles lamentos que se
escuchan salen de mí.

39
8
D O S HO R A S A N TE S
40

Melissa
Odio que Greg no vaya a estar conmigo para el baby shower. Sé que
él que haría su mejor esfuerzo, pero saber por qué lo llamaron me está
volviendo más loca. O debería decir quién está detrás de la razón por la
que le llamaron. Todo el mundo conoce lo terrible que es la señora
Hutchins. Tiene sus ojos puestos en todos los hombres de Corps Security.
Ni siquiera me sorprendería que hubiese intentado conseguir un poco de
acción del abiertamente homosexual Davey. Greg me ha dicho una y otra
vez lo frustrante que es, y sé que va a estar allí más tiempo del que él
desea.
No pretendo entender por qué la mantienen como cliente, pero confío
en mi marido, así que, voy a darle el apoyo que necesita, incluso aunque
me gustaría que estuviera a mi lado en este momento.
Me detengo en la intersección, ajustando el cinturón para que no
siga enterrándose en mi vientre, y tomo una respiración profunda. No me
hace ningún bien estresarme por una situación que no puedo controlar.
Sé que son mis hormonas las que me están volviendo loca. En serio, sé
que Greg no tiene ningún interés en un baby shower. Demonios, si yo no
tuviera la suficiente locura emocional corriendo por mis venas en este
momento, probablemente me reiría de un marido arrastrado a un baby
shower por su esposa embarazada. Sé que no le importa; que solo lo hace
porque yo lo quiero allí.
—Mami, ¿recibiré regalos también?
Aparto la mirada de la luz a unos cuantos coches por delante de mí,
todavía roja, antes de mirar hacia arriba y centrarme en el reflejo de
Cohen en mi espejo retrovisor.
Sonrío de sólo mirar su cabello castaño enmarañado que necesita
un corte desde hace semanas, despeinado de la misma forma en que lo
lleva Greg estos días. Sus ojos marrones brillantes, siempre con energía
no derramada, y esa sonrisa torcida que nunca fallan en derretir mi
corazón.
Al instante quiero empezar a llorar por la fuerza de mi amor por este
pequeño individuo.
»Mami, tu cara se ve rara como cuando lloras. ¿Vas a llorar? No
tengo que recibir regalos. Puedo esperar hasta mi cumpleaños si los
olvidaste. ¿Tendrá la tía Izzy pastel? Me gustan los leopardos. Podemos
conseguirle a mis niñas algunos leopardos para que coincidan con las
sábanas en sus camas? —Su sonrisa se hace más grande y niega con la
cabeza rápidamente.
—Te amo, ¿lo sabes? —pregunto, sonriéndole una vez más antes de
volver los ojos a la carretera cuando veo la luz cambiar a verde.
—Lo sé. Soy increíble.
—Sí, seguro que lo eres. —Me río, esperando que el coche delante de 41

mí avance. Juro, el tráfico es un desastre hoy. Al parecer todo el mundo


y sus madres tienen algún lugar en donde estar.
—¿Me puedes comprar un barco? Espero que la tía Izzy haya
conseguido un gran pastel. Voy a comérmelo todo y hacerme grande como
Maddox Locke.
—Cohen, eres tan tonto. ¿Por qué no lo llamas Maddox? —Cohen ha
estado llamando a Maddox por su nombre completo durante tanto tiempo
que ahora ha estado a punto de salírseme de mis propios labios un par
de veces. Todo el mundo piensa que es lo más lindo del mundo, pero la
verdad, es sólo otro pedacito raro de la lógica de Cohen que lo ayuda a
hacerlo el niño más genial del lugar.
—Porque.
—¿Porque qué?
—Porque Maddox Locke es más genial, y me hace sonreír. Maddox
Locke es divertido. Me dijo que un día voy a ser un niño grande y necesito
ver cómo papá actúa de modo que pueda ser el mejor de los hombres en
todo el mundo, igual que papi. Dice que es la clave para ser un
superhéroe. Maddox Locke guarda sus secretos todos encerrados. Me lo
dijo. Pero a veces desbloquea sus secretos y me dice alguno. Así que es
mi Maddox Locke.
Tengo que quitar los ojos de la carretera y mirarlo. Nunca me he
dado cuenta de que él y Maddox tengan conversaciones el tiempo
suficiente para todo eso. Maddox es, en su mayor parte, silencioso y
pensativo. Siempre he sabido que guarda algún dolor profundo, y aunque
no es un secreto con que con las chicas tiene un lado secreto seriamente
suave, esta es la primera vez que escucho de que él y Cohen estén unidos
de esta manera.
—Sabes, podría tener razón.
—Lo sé.
Sonrío, centrado mi atención en la carretera cuando finalmente
empezamos a hacer algunos progresos a través de la intersección que ha
estado atrasada desde hace un tiempo.
—Uh, tienen que hacer algo acerca de todo este tráfico —murmuro
en voz baja.
Han estado trabajando en esta intersección por lo que parece años.
La luz que era un último esfuerzo para aliviar un poco la congestión,
parece hacerla peor. Nadie presta atención a nada.
Justo cuando estoy a punto de cruzar la intersección, escucho una
bocina alta seguido por el grito de Cohen en el asiento trasero.
Comprobando que el coche de delante de mí está a una buena distancia,
ni siquiera logro llevar mis ojos al retrovisor para comprobar el que me
42
sigue antes de que lo vea.
Apenas por el rabillo del ojo, veo el destello rojo antes de escuchar
la torsión, flexión, gemido, grito y los sonidos de metal y vidrio
colisionando. Puedo sentir los diminutos trozos de vidrio que vuelan
desde mi ventana perforando mi piel. Mi cinturón de seguridad se tensa
y se clava en mi piel. Cada pulgada de mi lado izquierdo está en llamas,
quemando de una manera que vuelve mi visión borrosa.
Tarda sólo unos segundos, pero en ese segundo, pienso en el niño
en el asiento trasero, rezando para que esté bien y sin daño alguno. Rezo
para que las niñas todavía creciendo en la seguridad de mi vientre no se
vean afectadas. Y pienso en el hombre guapo que no va a estar bien si
algo le pasa a su familia.
—Co-hen... —suspiro cuando el coche se detiene. Mi cerebro lucha
para entender dónde estoy y por qué no puedo abrir los ojos. Lucho
contra cada fibra de mi ser que me dice que solo me deje ir y me desmaye.
Me esfuerzo para mantenerme despierta; trato de luchar contra el
dolor y el miedo. Le suplico a mi cuerpo moverse, que no se quede
simplemente yaciendo aquí y alcance a Cohen. Me necesita, y necesito
saber que está bien.
Sé que no va a tardar mucho. Puedo sentir mi cuerpo poco a poco
irse entumeciendo, y el dolor abrumador comienza a irse cuando cada
parte de mi cuerpo se convierte en un extraño para mí. Mis ojos siguen
dando vueltas en mi cabeza como si no estuvieran unidos más. Mi visión
se desvanece de colores a negro y gris, las redes de nada se cierran a mi
alrededor, alejándome.
—No... Co... hen... amor.
Justo antes de que sienta el atontamiento en mi cabeza, escucho el
sonido más dulce en el mundo.
Escucho a Cohen regresar mi amor. Y a pesar de que está llorando,
sé que está vivo y que sabe que lo amo.
9
Greg
43
El viaje al hospital es un completo y total desastre. No veo ni un solo
kilómetro. No siento nada excepto un dolor que destroza el alma. Mi
familia, mi razón de vivir, está más allá de mi alcance, y no estuve ahí
cuando ellos me necesitaron.

Mi mente pasó el pensamiento racional alrededor de diez kilómetros


atrás. Las palabras de Beck todavía hacen eco a través de mi mente como
un mal Cd rayado.

Accidente.

No se ve bien.

Transporte por vía aérea.

Puedo sentir el miedo tomando lugar. No importa cuántas veces


ruegue e implore, rece y ruegue un poco más, siento como que perdí una
parte de mí cuando él dijo esas palabras.

Sin saber y temiendo lo peor, pero aferrándome a esa pequeña


esperanza que sigue estallando a través de la oscuridad es lo único que
me impide derrumbarme.

Eso y saber que Cohen va a necesitarme. . . y yo voy a necesitarlo a


él.

—Casi llegamos, hermano.

Axel no necesita que responda. Demonios, ni siquiera estoy seguro


si podría a este punto.

Al segundo que veo el desvío hacia el hospital, me siento un poco


más derecho en el asiento. Cuando veo los ladrillos del edificio salir a
través de los árboles, levanto mi mano hacia la manija de la puerta. Al
segundo que siento a su camioneta frenando, me desabrocho el cinturón.
Y justo cuando veo las puertas de la sala de urgencias, mi puerta se abre
y salto de la cabina.
Afortunadamente, Axel había estado disminuyendo la velocidad
cuando salté de su camioneta en movimiento, así que no hubo ninguna
resistencia cuando aterricé y fui corriendo hacia las puertas de cristal.

Puedo escuchar a Axel gritando y maldiciendo detrás de mí, pero ni


siquiera me detengo. Mi cuerpo me está conduciendo desde que mi mente
se rehúsa a pensar. El único pensamiento que tengo a este punto es 44
encontrar a mi niño y luego a mi esposa.

La pequeña anciana sentada en el escritorio visible me sonríe


cuando todo lo que quiero es romper la pared para poder entrar en el
hospital. Sus ojos se agrandan por un segundo antes de que se reponga
y aclare su expresión.

—Puedo ayudar…

—Melissa y Cohen Cage. Mi familia… por favor —jadeo, sin siquiera


darle tiempo para terminar. Puedo sentir el aire frío en mis mejillas
húmedas, mis lágrimas una vez más volando libres.

Ella mira hacia abajo, mirándome de regreso rápidamente antes de


regresar su mirada hacia la computadora.

—Señor, no veo…

Suspiro de alivio cuando Axel habla a mi lado:

—Melissa Cage, señora. La trajeron en helicóptero aproximadamente


hace unos quince minutos. Su hijo, también hijo de él, Cohen Cage,
deberían estar llegando en ambulancia poco después de ella. Por favor,
haga la llamada y averigüe donde pude encontrar a su familia.

Aún con su mano agarrando mi hombro otra vez, no puedo sentirla.


Esa fuerza sólida que está tratando de pasarme está completamente
pérdida por mi pánico. Miro alrededor, rezando porque veré a Melissa y
Cohen en una de las muchas sillas alrededor de la habitación. Rezando
porque esto sea algún tipo de broma enferma y que mi familia esté bien.

»Greg, vámonos.

—¿Qué? —Miro la expresión preocupada de Axel, dándome cuenta


que me perdí el resto de su conversación.

—Vámonos. Cohen ya está aquí siendo atendido y aquí esta


agradable enfermera, Lucy, nos está llevando a donde está. —Señala a la
enfermera quién está parada al lado del escritorio, mirándome con la
misma expresión de preocupación que Axel tiene en su rostro.

No tiene que decírmelo dos veces. Al segundo que escucho que estoy
por sostener a mi niño, siento que mi corazón comienza a latir un poco
más rápido. Saber qué no me estarían llevando con él si estuviera
gravemente herido está ayudando a que mi miedo se aleje un poco. 45

Observo la cola de caballo de la joven enfermera balancearse con


cada paso rápido que da. Sigo queriendo correr y pasarla y gritar el
nombre de Cohen hasta que lo encuentre, pero cada vez que mi paso se
hace más pesado, Axel se aclara la garganta y agarra mi brazo. Siento
que quiero golpearlo en su maldito brazo por hacerme caminar a este
ridículo paso. Deberíamos estar corriendo (demonios corriendo a toda
velocidad) a través de los pasillos.

—Justo aquí, Sr. Cage —anuncia la enfermera Lucy, abriendo la


puerta de una de las habitaciones de urgencias.

Doy un paso delante de la cortina que la mantiene cerrada. Puedo


oír movimiento, pero no he escuchado a mi hijo. Todavía siento la
adrenalina bombeando rápidamente a través de mi cuerpo, demandando
que me apresure, pero ahora de me enfrento con el no saber qué hay del
otro lado de esta barrera azul, estoy paralizado de miedo.

—Ve. Ahora. Voy a encontrar a alguien que pueda darte algo de


información sobre Melissa y vuelvo a la sala de espera para ver si alguien
más está aquí. —Axel me da un empujón antes de regresar por el pasillo
por donde vinimos.

Con una respiración profunda, me estiro y abro la cortina. Aunque


lo intenté no pude evitar el fuerte sollozo que salió.

—¡Papi! —Su voz está rasposa y su barbilla tiembla.

Con una palabra, mi cuerpo se despierta, y todo lo que hago es caer


a su lado. La enfermera parada a su lado sale de mi camino y me permite
caer de rodillas al lado de la cama de hospital que es todo lo que necesito
para abrazar su pequeño ser.

—Oh, Dios. . . Cohen.

—Puede tomar su mano derecha, señor. Estábamos a punto de


terminar con su lado izquierdo.
Aparto mis ojos de los de Cohen por primera vez desde que abrí la
cortina y noto a otra persona en la habitación trabajando en suturar
parte de su antebrazo. No puedo ver mucho debido a la posición, pero
puedo ver la cantidad de sangre rodeándolo, y se siente como si un
cuchillo hubiera sido clavado justo a través de mi corazón.

Ni siquiera miro a la otra enfermera que casi atropellé. Levanto la 46


mano de Cohen y la llevo a mis labios, respirando su aroma.

—No pude ayudar a mami. —Su mano aprieta la mía con fuerza, su
cuerpo temblando tan fuerte que la cama está vibrando.

—Está bien, bebé. Está bien. Mami es fuerte. Ella va a estar bien.

Al mirar sus ojos, los cuales normalmente están llenos de vida, y ver
el dolor y rigidez y el frío terror, sé que no cree ni una palabra que sale
de mi boca. Si soy honesto conmigo mismo, sé que sueno como si
estuviera rogando, en lugar de asegurando.

»¿Señorita? ¿Hay alguna posibilidad de que pueda conseguir


información sobre su madre? ¿Mi esposa? Ella también estuvo en el
accidente. —Miro los asustados ojos de Cohen, agradecido de que él esté
aquí y conteniéndome de destrozar este hospital hasta que encuentre a
Melissa.

—Lo siento, pero no tengo ninguna información sobre la otra


persona en el vehículo. Déjeme ir a ver que puedo averiguar.

Se siente como una eternidad mientras me siento aquí con Cohen,


observándolos suturar diferentes partes de su brazo izquierdo. Por lo que
puedo ver, la peor de sus lesiones parecen ser los millones de pequeños
cortes en casi cada parte abierta de la superficie de su piel en su lado
izquierdo. Él parece cansado, pero por lo demás realmente solo está
golpeado.

Tomo el primer aliento real que he respirado desde que recibí la


llamada de Beck más temprano.

Ahora solo necesito saber que Melissa y las niñas están bien. Está
matándome literalmente con cada segundo que suena con fuerza en el
reloj del rincón. Sin saberlo, cada uno de esos segundos comienza a
sentirse como si la esperanza volara más y más lejos de mi alcance.

No pasa mucho tiempo después de que ellos terminaron de limpiar


todos sus cortes y suturas más profundas para que Cohen se duerma.
Sé que es el choque de adrenalina y la medicación para el dolor que le
dieron, pero lo odio. Quiero ser capaz de ver sus ojos y saber que él está
bien.

Mantengo una mano alrededor de la suya y la otra ubicada


suavemente en su estómago así puedo sentir sus respiraciones causando
que este suba y baje. 47

Y espero.

Casi salto del susto cuando la puerta finalmente se abre otra vez un
doctor de cuarenta y tantos entra. Su expresión no dice nada mientras
entra más en la habitación, deteniéndose a los pies de la cama de Cohen.
Miro sus ojos azul oscuro, ambos rezando por lo mejor y temiendo lo peor.

No es hasta que miro abajo y noto “GINECÓLOGO” en su bata blanca


que siento que algo semejante al terror avanza lentamente debajo de mi
columna vertebral.

—¿Señor Cage?

Asiento, temiendo hablar.

»Soy el Doctor Lowery. Sé que está preguntando por su esposa, y me


disculpo por no saber más. Hace alrededor de dos horas, le realicé una
cesárea de emergencia a su esposa. Mi trabajo era tener un parto rápido
por la seguridad de sus dos hijas, y por lo último que escuché, su esposa
todavía está en cirugía. Sus dos hijas están estables en la UCIN4. Señor
Cage, sé que a usted y a su esposa les dijeron sobre la posibilidad de que
ella no llegaría a término, pero va a ser un largo camino por delante para
sus hijas.

Cierro mis ojos, sintiendo en mi desesperación caer una lágrima a


la vez por mi rostro. Escucho cada palabra que el Doctor Lowery dice.
Esteroides, tubos de alimentación, antibióticos, CPAP 5 nasal, y
monitores. Escucho las palabras, pero no las entiendo. Mis niñas no
deberían estar aquí todavía, y sin importar lo que él dijo más temprano
sobre Melissa estando en cirugía, la única cosa en la que puedo
concentrarme es si mis niñas tendrán que ser alejadas de su madre tan
temprano, ¿qué tan gravemente está herida?

4
UCIN: Unidad de Cuidados Intensivos Neonatal.
5
CPAP: Son las siglas en inglés de presión positiva continua en la vía aérea. La CPAP bombea aire bajo
presión dentro de la vía respiratoria de los pulmones, manteniendo la tráquea abierta durante el sueño.
». . . ver a sus hijas en breve.

—¿Disculpe? —Tuve que forzarme a mirar sus ojos llenos de


entendimiento.

Él sonríe amablemente y da otro paso dentro de la habitación.

—Hablé con el doctor de su hijo antes de venir aquí. Él es 48


afortunado, y le estarán dando de alta en alrededor de una hora. Lo
llevaremos a ver a sus hijas dentro de poco, señor Cage

Solo asiento con mi cabeza y lo observo voltearse e irse. Mi mente se


rehúsa a ponerle sentido a todo lo que está pasando a mí alrededor. Lo
único que me impide salir corriendo a través de todo este maldito edificio
hasta que encuentre a Melissa y mis hijas es el pequeño niño golpeado
durmiendo frente a mí.

Con una respiración profunda y otra plegaria silenciosa, espero otra


vez.

Con cada minuto que pasa y todavía sin noticias de Melissa, siento
que más y más de mi alma está siendo arrancada de mi cuerpo. Esa
esperanza que tuve antes se ha hecho tan pequeña que casi no puedo
sentirla más.

En la última hora, he tenido a enfermeras entrando para revisar a


Cohen y Axel regresa para mantenerme al tanto de quién está aquí y
decirme lo misma cada vez: nadie le dirá nada. He llenado un millón y un
papeles, y ahora solo sigo mirando los dos brazaletes que la última
enfermera colocó en mi muñeca.

Toco los brazaletes, mirándolos dar vueltas alrededor de mi muñeca,


y una vez más lucho con la urgencia de salir y buscar a mi familia.

Mis hijas… Mis niñas están aquí y están luchando en alguna fría
habitación esterilizada. Están luchando por vivir y no hay una maldita
cosa que pueda hacer para protegerlas. Cada instinto en mi cuerpo me
está diciendo que esté en modo protector.

Mi esposa, mi hermosa y amada esposa, está en algún lugar dentro


de estas paredes, y el desconocimiento me está destrozando.

—¿Papi? —El suave susurro de Cohen hace que deje caer mis manos
y lo mire—. ¿Mami va a estar bien? —Su barbilla comienza a temblar un
poco.
—Amigo, ¿puedo decirte un secreto? —Asiente, unas cuantas
lágrimas deslizándose por sus párpados—. Voy a enseñarte un truco.
¿Recuerdas cuando te dije que nosotros siempre protegemos a las
mujeres que amamos? Bueno, mami y tus hermanas necesitan una clase
especial de protección. Necesitan que nosotros nos mantengamos fuertes
y compartamos nuestra fuerza con ellas. Cada vez que piensas en tu
49
mami, le das un poco más de tu fuerza. Y cuando le dices que la amas,
es incluso más fuerte. Así que justo ahora, vamos a sentarnos aquí y
vamos a hablar sobre cada cosa que amamos de tu mami. Y cuando
terminemos con eso, vamos a hablar de cada cosa que no podemos
esperar para mostrarles a tus hermanas. Entonces no pasará mucho
antes de que ellas tengan tanta fuerza que no podrán evitar mejorar.

Y eso es justo lo que hacemos. Sostengo su mano y hablamos sobre


cada cosa que amamos sobre Melissa hasta que finalmente dejan salir a
Cohen.

Lo aguanto, pero por dentro, siento un miedo hasta los huesos de


que no tengo control sobre el resultado.

Con mi hijo en mis brazos, caminamos fuera de la sala de


observación y seguimos a la enfermera hasta la UCIN, donde me dijeron
que un doctor me encontrará en breve con noticias sobre las bebés y
Melissa.

Mi corazón está en algún lugar de este hospital, y solo puedo esperar


y rezar porque todo estará bien.
10
Greg
50
—¿Señor Cage? —Salto cuando escucho mi nombre siendo
susurrado. Cuando miro alrededor, me toma un segundo recordar donde
estoy, pero cuando lo hago, todo se viene abajo a la vez.

Melissa.

El accidente.

Mis hijas, naciendo y luchando por sus vidas.

Cohen, a salvo y asustado.

Todo lo que daba por sentado para nuestro felices por siempre juntos
está pendiendo de un hilo.

»Lo siento, señor. No quise asustarlo. —Ella sonríe débilmente,


dándome una oportunidad para recomponerme.

—Está bien. No me di cuenta que me había quedado dormido.

Mire alrededor, notando que Axel e Izzy todavía están en el mismo


lugar a través de la habitación. Dee se movió y ahora está acostada con
su cabeza en el regazo de Beck. Asher está caminando de un lado a otro,
sin duda teniendo un tiempo difícil estando en el hospital tan pronto
después de perder a su hermano. Sway y Davey están sentados en sillas,
silenciosamente sosteniendo las manos y esperando para que la
enfermera comience a hablar.

Afortunadamente, Chelcie llevó a Cohen a casa con ella. Había sido


casi imposible para mí dejarlo ir, pero sé que necesita ser capaz de dormir
y yo necesito ser capaz de estar aquí para Melissa.

—¿Le gustaría venir a ver a sus hijas? Me disculpo por no estar aquí
afuera antes. Hemos tenido algunas otras emergencias llegando dentro
de la última hora que me han mantenido ocupada.

Por primera vez desde que recibí la llamada de Beck más temprano,
siento un poquito de esperanza arrastrarse por encima de mi cuerpo.
—Sí… —Aclaro las emociones amenazando con burbujear sobre la
parte superior con una tos—. Sí, por favor. Necesito ver a mis niñas.

Sonríe y me pide que la siga. Doy una mirada más alrededor de la


habitación, encontrando los ojos de mis amigos quienes han demostrado
una y otra vez que somos justo una gran familia. Amamos juntos,
luchamos juntos, y más importante, estamos ahí cuando uno de nosotros 51
toca fondo sin esperanza de ponerse de pie de nuevo sin apoyo.

Cuando finalmente dejamos de caminar ella me pide que me ponga


una bata, una máscara, y algún estúpido gorro para cubrir mi cabello. Ni
siquiera la cuestiono. Saber que mis chicas están justo más allá de la
puerta me tiene corriendo a través de todas sus instrucciones.

Al segundo que termino de restregar lo que sentía como cada


centímetro de mi piel, giro hacia ella y espero. Trato y calmo mi
respiración, pero saber que estoy a segundos de distancia de conocer a
mis hijas lo está haciendo imposible.

—No se alarme por los cables. Ellos realmente son más intimidantes
que nada. Ahora mismo, ellas lo están haciendo sorprendentemente bien
para haber nacido con anticipación. Estaba justo mirando sus historiales
médicos antes de venir a buscarlo. El doctor las examinará en más
detalle, pero esas dos niñas son unas pequeñas fuertes luchadoras.

Le doy una sonrisa débil, incapaz de expresar lo mucho que eso


significa para mí ahora mismo. Escuchar que mis niñas tienen el espíritu
de su madre ayuda a que la pequeña semilla de esperanza se vuelva un
poco más grande.

Justo antes de que entremos en la habitación la detengo, haciendo


la única pregunta para la que desesperadamente necesito una respuesta.

—Mi esposa, por favor… necesito saber cómo está.

—Le dejaré aquí para ver a sus hijas y yo voy a ir a perseguir a su


doctor por usted, ¿está bien?

Asiento, tomo una respiración profunda, y me preparo para ver a


mis hijas.

No hay nada en este mundo que pueda prepararte para la


impotencia que sientes al ver a tus pequeñas bebés con tubos y cables
conectados sobre todos sus pequeños cuerpos. Todo acerca de ello me
aterroriza. Pero verlas en sus incubadoras de plástico, las maquinas
diciéndome que ellas están muy vivas, me da un pequeño pedacito de
paz. Daría cualquier cosa por ser capaz de sostener a mis hijas, pero por
ahora me las arreglaré con el pequeño agujero que me permite insertar
mi mano hasta sentir su piel contra la mía.

Escucho atentamente cuando la enfermera explica todo lo que ellas


tienen conectado y su plan de cuidado. Saber que ellas tienen un largo 52
camino por delante hace más fácil saber que hay un claro camino para
llegar a la línea de meta.

Paso los siguientes treinta minutos ahí mirando a mis princesas y


acariciando sus diminutos brazos y manos, ambas solo un poco por
encima de un kilo trescientos gramos de perfección, y dándole mi corazón
a dos personas más.

No puedo apartar mis ojos de ellas, pero cuando escucho una


garganta aclarándose detrás de mí, finalmente me permito dar un paso
lejos de mis hijas.

—Señor Cage.

Miro abajo a su bata de laboratorio. “Doctor Walsh”. Giro para dar a


mis hijas otra mirada, inclinándome hacia adelante y susurrando
suavemente a cada una de ellas a través de su incubadora:

—Sean fuertes, mis pequeñas guerreras. Papi las ama.

Una vez que damos un paso en el pasillo, el doctor Walsh se gira


hacia mí y no pierde el tiempo.

—Si pudiera seguirme, lo llevaré a la habitación de su esposa, señor


Cage.

—Ella… ¿ella está bien?

No dice nada por un largo momento. Solo me mira con sus ojos
inexpresivos.

—Voy a ser honesto con usted, señor Cage. Su esposa tiene suerte
de estar viva. Ella sufrió un extenso traumatismo en la cabeza y tiene tres
costillas rotas, un brazo y una pierna rotos. Hubo alguna hemorragia
interna que fuimos capaces de conseguir controlar con bastante rapidez.
La lesión en su cabeza es lo más importante que estamos monitoreando
ahora mismo. Necesitamos asegurarnos que prevenimos la posibilidad de
una lesión secundaria que podría surgir desde aquí. Su esposa estaba
inconsciente cuando llegó, y en este momento, la tenemos en un coma
inducido medicamente. Descubrimos una importante hinchazón en su
cerebro así como un ligero sangrado. Entonces, como dije, esa es nuestra
principal preocupación ahora mismo. Nuestro equipo de neurocirugía
estará monitoreando la presión en su cerebro con un perno que ya fue
colocado y que ayudará a guiar la terapia como sea necesaria.
53
Empezamos con un medicamento llamado Keppra para prevenir
cualquier crisis. Solo puedo decirle que ella está en buenas manos, señor
Cage. Seremos capaces de decirle más en los próximos días, mientras
tanto las siguientes veinticuatro horas son las más críticas.

Mi boca se abre, pero ninguna palabra sale. Tratar de procesar todo


el vómito médico que acaba de arrojar sobre mí está tomado demasiada
energía. Me aferro la única cosa que puedo: saber que ella está viva y que
el resto caerá en su lugar. Sigo imaginando su hermoso rostro diciéndome
que me ama hoy más temprano. ¿O fue ayer?

Silenciosamente, asiento y espero a que el doctor me lleve con mi


esposa. Con cada paso, suplico a Dios que me deje tomar su lugar.
11
Greg
54
Pensé que sabía lo que era vivir una pesadilla.

Cuando perdí a Grace, sentí un dolor que esperaba nunca regresara.

Cuando Cohen fue secuestrado, sentí una desesperación que


aplastó mi alma.

Cuando vi a mis niñas, tan dolorosamente pequeñas, luchando por


cada respiración, sentí un miedo que nunca sabría que podía poseer.

Cuando entro en la habitación de hospital de Melissa y la veo


conectada a las maquinas, magullada y maltratada… siento un pequeño
pedazo de mí mismo morir.

Estoy viviendo una pesadilla de la que solo puedo rezar para


despertarme.

Es difícil poner en palabras como te sientes cuando ves al amor de


tu vida así. Observo su pecho subir con cada aliento, dándome el
consuelo de que ella todavía está conmigo, pero verla así tan obviamente
rota tiene mis rodillas doblándose antes que hubiera dado más de cinco
pasos desde la puerta.

Siento la pausa del doctor, esperando a ver si necesita asistirme,


pero lo alejo. Bajando mis manos al suelo y dejando mi cabeza colgar,
rezo. Grito y suplico, una vez más, por la misericordia de Dios. No puedo
perder a Melissa. No hay otra alternativa para mí. Ella es mía, y no dejaré
que nadie me la quite.

Tomo una respiración profunda, manteniéndola mientras consigo de


regreso mi valentía antes de levantarme del suelo y caminar sobre el lado
de su cama.

Y aquí es donde me quedo, sosteniendo su mano y acariciando su


suave piel mientras escucho al doctor continuar sobre sus heridas. Trato
de entender lo que está diciéndome, pero con cada palabra que pasa por
sus labios, solo me doy cuenta de cuán real es esto.
Coloca su pesada mano sobre mi hombro, pero no puedo apartar la
mirada del hermoso rostro de ella, estoy tratando de ver más allá de la
hinchazón y las contusiones para alcanzar a ver a la mujer que besé como
despedida horas antes.

—… el tiempo lo dirá, señor Cage. Por ahora, monitorearemos a su


esposa de cerca por cambios. 55

Levanto la mirada cuando lo escucho yéndose, la puerta cerrándose


suavemente detrás de él, y me siento ahí en la tenue luz de la habitación
de hospital de Melissa y comienzo a cantar. Al principio, es cualquier cosa
que puedo pensar que a ella puede gustarle, pero después de unas pocas
canciones, justo comienzo el tarareo de la familiar melodía Make You Feel
My Love de Adele una y otra vez. Las palabras comienzan a fluir sin
pensar mientras mi pulgar frota pequeños círculos contra su muñeca,
mis lágrimas bajando desenfrenadamente por mi rostro. Dios, ¿qué
demonios hago ahora?
12
Cohen
56
No me gusta este lugar. Huele raro, y todo el mundo se ve triste. Solo
quiero a mi mami y papi. Tía Izzy me dijo esta mañana que está bien tener
miedo y que ella estaba allí si necesitaba un abrazo. No necesito un
abrazo. Soy un niño grande.

He estado sentado aquí por un tiempo realmente largo, lo


suficientemente largo para ver tres espectáculos en el teléfono del tío
Axel. Espero que papi venga a buscarme pronto.

Los doctores y las enfermeras siempre corren por aquí como si se


olvidaran de apagar el horno. Mami siempre hace mucho eso. El tío Axel
y la tía Izzy están aquí vigilándome, pero Nate se quedó en casa con
Dilbert y Davey. Tía Izzy dice que Nate es demasiado pequeño para estar
aquí. El tío Beck y la tía Dee me fueron a buscar un poco de desayuno,
pero yo no quise ir con ellos porque estoy esperando a que mi papi venga
a buscarme. Voy a ver a mi mami pronto.

Escuché a tía Izzy por teléfono esta mañana cuando papi llamó. No
creyó que podía oír, pero ella estaba hablando muy fuerte, como la tía
Dee hace cuando habla de sus tontos zapatos. Ella le dijo a papi que estoy
siendo un buen niño y que me llevaría con él si él realmente quería eso.
Han sido casi dos semanas desde que mi mami se fue a dormir y papi
empezó a dormir en el hospital con ella. No sé cuánto tiempo es, pero eso
es lo que ha dicho la tía Izzy. Se siente como un tiempo muy largo.

Los extraño, pero no le digo a nadie porque estoy siendo fuerte como
papi.

No sé por qué no querría ir con mi papi. Él hace que todo esté bien.
Quiero gritarle a tía Izzy cuando ella me llama un niño pequeño. No soy
un niño pequeño. Soy un niño grande, y voy a usar todos mis poderes
para hacer que todo esté mejor.

Anoche vine a ver a papi y realmente no quería irme. Mi costado


todavía me duele, y tengo picazón donde tuvieron que atar mi piel con
pequeños hilos después de que el auto de mami se rompió. Mami habría
hecho que ya no doliera. Tía Izzy no besa mis heridas como mami hace.

Ahora estoy sentado aquí en el apestoso hospital, esperando a mi


papi para que venga y me lleve a ver a mis niñas. Nadie me dirá dónde
están mis hermanas. Tía Izzy dice que tienen que dormir en una caja
transparente especial como Blanca Nieves hizo para que los gérmenes no 57
les hagan daño, mientras recuperan la salud. No me gusta que mis niñas
duerman en una caja. Ellas necesitan recuperarse para que les pueda
enseñar todo lo que sé.

Voy a enseñarles a luchar contra los chicos malos, encontrar las


mejores rocas, donde guarda mami su chocolate, cómo pintar y usar los
colores, todas las cosas que hacen que mamá y papá sonrían, y todas las
cosas que hacen que mami y papi realmente rían. ¡Sí, necesitan
recuperarse para que les pueda enseñar todo lo que sé!

Pateo mis piernas un poco más, haciéndolas girar realmente rápido,


y pienso en cómo puedo mejorar la caja de mis niñas.

—Oye C-Man. —Salto cuando escucho la voz profunda, pero sonrío


cuando veo quién es.

—Me has asustado, Maddox Locke. —Papi dijo que él ha estado


persiguiendo a tía Emmy y que va a traerla de regreso con nosotros, así
que no sé por qué está aquí. No me gusta la forma en que me sigue
mirando tampoco. Todo el mundo sigue mirándome como que no saben
qué hacer conmigo.

—Te traje algo, Cohen.

Miro hacia arriba y veo algo rojo en la mano de Maddox Locke. No


puedo esperar a conseguir un regalo. Este lugar no tiene nada divertido
que hacer. Cuando lo desenvuelve, veo una capa igual a la que el hombre
de la ambulancia cortó de mí el otro día. Quiero sonreír.

No he sonreído desde que mami se quedó dormida cuando el camión


golpeó su auto. No quiero sonreír. Pero ahora puedo. Tengo mis poderes
de regreso, y puedo ayudar a mi mami y mis niñas.

—Gracias, Maddox Locke.

—De nada, Cohen Cage.


Se sienta a mi lado y me ayuda a atar mi capa alrededor de mi cuello.
Se siente bien tener mi magia de regreso. Cuando no tenía mi capa y mi
mami no estaba allí, realmente me asusté. No le dije a papi, pero no me
gusta tener miedo.

—¿Sabes qué está pasando?


58
Niego con la cabeza hacia él.

—Sé que papi está en el hospital porque mami está durmiendo y mis
hermanas están fuera de su vientre.

—Es correcto C, y en este momento tu papi tiene que estar allí para
ellas, ya que en verdad lo necesitan mucho. Sé que eres realmente fuerte,
por lo que te van a necesitar también, pero los chicos pequeños no
pueden dormir en los hospitales, así que voy a quedarme contigo por un
rato. ¿Si eso está bien?

—¿Todavía conseguiré ver a papi y nuestras chicas?

Maddox Locke sonríe y le devuelvo la sonrisa, pero no sé por qué


estamos sonriendo.

—Sí, amiguito. Tu papi estará aquí después de que termine de


hablar con el doctor por la mañana y luego podemos ver acerca de ver a
sus chicas.

—¡De acuerdo! Gracias, Maddox Locke. Estoy feliz de que estés en


casa.

Me siento mejor ahora. Me pongo los lados de mi capa sobre los


hombros y cierro los ojos cuando siento que aprieta en mi espalda.
Tomando una respiración profunda, abro mis ojos y espero por papá para
que podamos hacernos cargo de nuestras chicas.

No conseguimos ver a mis chicas de inmediato. Papi sale y me abraza


por un tiempo muy largo. Lo veo todos los días, y cada día me abraza de
esta manera. A veces me aprieta tan fuerte que duele un poco, pero me
gusta. Los abrazos de mi papi siempre hacen que mi tristeza se detenga.

—Papi, ¿conseguiré ver mis chicas hoy?

Me da una sonrisa enorme, pero todavía se ve adormilado. Si mami


no estuviera durmiendo le haría tomar una siesta para que no se
convierta en un gruñón.
—Sí, C-Man. Apuesto a que podemos hacer que suceda hoy. Voy a
ir hacia arriba y verlas dentro de un rato, así que voy a preguntar al
doctor si podemos resolver algo. ¿Crees que estaría bien que Maddox se
siente contigo mientras tú visitas a mami hoy? ¿Solo mientras corro hacia
arriba para ver a tus hermanas?

—Está bien, papi. Voy a cuidar bien de mami mientras vas a ver a 59
Lila y Lyn. —Realmente tengo muchas ganas de ver a mis hermanas, pero
quiero pasar algún tiempo con mami.

—Lila y Lyn, ¿eh? —Sonríe y, por primera vez en muchos días, su


sonrisa no se ve triste.

—¡Sip!

Él me abraza de nuevo y luego me carga para llevarme a ver a mi


mami.

Maddox Locke realmente se aburrió mientras yo hablaba con mami,


así que lo dejé jugar Flappy Birds en mi iPod. Me reí muy fuerte cuando
se puso tan loco que tiró mi iPod. Especialmente cuando llamó a la tía
Dee y le pidió que parara en la tienda para comprarme una nueva.

—Lamento romper tu juguete, Cohen, pero Dee va a traer una nueva


en solo un rato... Oye, ¿por qué no mantenemos esto entre nosotros?

—Maddox Locke, tienes suerte de que mi mami no te vio lanzarlo o


estarías en tiempo fuera durante un tiempo reaaaalmente largo. —Me río
cuando su cara se pone roja como la de mami cuando papi le dice cosas
al oído.

—Correcto. No querría estar en tiempo fuera, amiguito. Voy a entrar


al baño, recuerda que no debes tocar ninguno de los cables, ¿de acuerdo?

Espero hasta que entra al baño antes de mirar de regreso a mami.


Ella se ve tan bonita cuando duerme, incluso si todavía tiene algunos
golpes y cortes. Ella sigue siendo la más hermosa mami en todo el mundo.

—Te quiero, mami. Vas a despertar y estar tan orgullosa de papi y


de mí. He estado comiendo todas mis verduras y limpiando mis desastres.
Me quedo con la tía Chelcie a veces. Solo cuando la tía Izzy tiene que
trabajar y esas cosas. No sé por qué, porque la tía Izzy solo juega en su
computadora. Tía Chelcie realmente no sabe qué hacer conmigo todo el
tiempo. Ella llora mucho también, pero dice que la trompa gime. No he
oído hablar de eso antes, pero espero nunca tenerlos. Desearía que
despertaras, mami.

Ella no se despierta.

Sin embargo sigo deseando que lo hiciera.

»Iré a ver a mis hermanas pronto. Papi dijo que son muy pequeñas, 60
pero aun así voy a amarlas.

Tomo una respiración profunda, me muevo muy cerca de mami sin


tocar sus cables, y empiezo a murmurar las palabras que sé la harán
feliz.

—¿Qué estás cantando, Cohen?

Escuché a Maddox Locke volver desde el baño cuando estaba en el


medio de mi canción, pero no podía parar. Mami necesita escuchar todas
las palabras para mejorar.

—Estoy cantando la canción de papi. Él se la canta todos los días.


Me dijo que mami puede oírle cantar y ella sabrá lo mucho que la ama,
así que estoy cantando su canción para que sepa lo mucho que la amo.
¿Sabías que nuestro amor va a hacerla mejorar? —Le doy una gran
sonrisa a Maddox Locke, porque sé que tengo razón. Pronto se va a
despertar y va a ser a causa de nuestro amor.

—Sabes, creo que estás en lo cierto, amiguito. ¿Por qué no me


enseñas las palabras para que pueda echarte una mano?

No sé cuánto tiempo nos quedamos aquí sentados, pero Maddox


Locke me ayuda a cantarle a mami la canción de papi tantas veces que
me siento tan cansada que me duermo.
13
Greg
61
Tengo que parar en la puerta de la habitación de Melissa antes de
entrar cuando escucho las palabras de Cohen a Maddox. Nunca deja de
sorprenderme cuán perfecto es mi hijo. No me puedo imaginar cómo se
siente por todo esto. No solo con la situación de Melissa, sino con tener
que quedarse con Izzy y Axel, a veces con Chelcie, desde hace dos
semanas. Él no se ha quejado, ni una maldita palabra, pero en el fondo
sé que está asustado. Demonios, yo estoy asustado de muerte. Si pudiera
mantenerlo aquí conmigo cada segundo lo haría, pero entre Melissa y las
niñas, estoy al límite. Hay dos pisos entre nosotros, pero se siente como
un océano.

Esta mañana me dieron la mejor noticia que he recibido desde que


comenzó esta pesadilla. La inflamación en el cerebro de Melissa ha
desaparecido por completo. Los doctores siguen diciéndome que estamos
en la recta final. Todos sus escáneres lucen genial, sus signos vitales se
están volviendo más y más fuertes cada día, y sus otras heridas están
sanando bien. Ahora solo estamos esperando que se despierte.

La extraño más de lo que pensaba que era posible. Solo he dejado


su lado para ir a ver a las niñas. Es como tener mi pecho abierto cada
vez que tengo que dejar a Melissa para ir a ver a las niñas, y es igual de
malo cuando dejo a las niñas para volver con Melissa. Ella no querría que
estén allí arriba solas, y tanto como yo quiero estar junto a su cama y
proteger su cuerpo dormido, sé dónde me necesitan más en este
momento.

Mis hijas me necesitan, pero sé que necesitan más a su madre.

Lillian es una campeona; definitivamente se parece a Melissa con su


espíritu luchador. Ella ha sido la única por la que sé (en mis entrañas)
que no tengo que estar preocupado. Incluso en este corto tiempo, puedo
ver las pequeñas diferencias en ella. Ella no se ve tan pequeña y frágil
como lo hacía al principio. No me malinterpreten, sin embargo. Ella sigue
siendo tan pequeña que temo respirar a su alrededor, pero es una
luchadora nata.
Lyndsie, por otro lado, me preocupa. Puedo sentir su dolor, sus
luchas, y anhelo la capacidad de quitárselos, para curarla. Al igual que
su hermana, sus pulmones no se han desarrollado. Un par de días
después de su nacimiento, tuvo que ser colocado en una máquina de
CPAP debido a que uno de sus pequeños pulmones colapsó. No dormí ni
un parpadeo esa noche. Ella ha sido capaz de salir de ello ahora, pero
62
eso aún no detiene mis temores de que otra cosa vaya mal. Por suerte,
ello parece estar mejorando. Nuestra lucha más reciente es su reflujo y
su incapacidad para aumentar de peso. Esta mañana he tenido más
buenas noticias de los doctores cuando han dicho que Lyndsie no había
tenido ningún episodio, y mantiene todas sus alimentaciones en su
estómago.

Gracias a Dios.

Hago lo que puedo. Me quedo fuerte cuando todo lo que quiero hacer
es romperme. Visito a mis tres chicas. Sostengo la mano de Melissa
mientras canto y hablo con ella. Alcanzo a través de las incubadoras de
las niñas y corro mi dedo a través de su piel sedosa, evitando todos los
cables, cantándoles suavemente y diciéndoles lo mucho que las
queremos.

—Oye.

Miro hacia arriba de donde yo estaba mirando a mis pies, y me


encuentro con los ojos duros, pero tristes de Maddox. Nunca ha sido de
mostrar sus emociones, pero tendría que estar completamente sin
corazón para no estar afectado por toda esta situación.

—Oye —respiro.

—¿Cómo te sientes? Y no me des ninguna mierda, Greg. No hay


ninguna manera en el infierno de que estés tan calmado en el interior. —
Se apoya contra la pared junto a la puerta de Melissa y solo espera.

Podría ignorarlo como he ignorado a todos los demás excepto a


Cohen.

—Me estoy derrumbando, hermano. He tenido que mantener mi


mierda bloqueada tan apretada que me siento como si alguien me encerró
en una jaula y aventó lejos la llave. Una parte de mí quiere perderse,
desencerrar a la bestia que puedo sentir caminando de un lado a otro
dentro de mí. Quiero correr por los pasillos, exigir respuestas y soluciones
rápidas. Maldita sea, solo quiero que mis chicas mejoren y que todo esto
sea solo una gran pesadilla.

No dice mucho por un tiempo más largo. Simplemente presiona sus


labios en una fina línea. Si no fuera por el rápido tamborileo de las venas
de su cuello, creería que es la imagen de la calma y tranquilidad. Pero lo
conozco bien. Sé lo mucho que le cuesta solo estar dentro de un hospital. 63

—¿Recuerdas cómo fue después de que me hirieron? No puedes


acelerar estas cosas, Greg. Y por mucho que desearía que tú... Bueno, se
despertará cuando su cuerpo esté listo. Los doctores te dicen que su
cerebro está listo, los escáneres están mostrando que está lista, pero
mentalmente se ha encerrado en sí misma hasta que esté lista. No hablo
de lo que fueron para mí todos esos meses en el hospital después del
ataque. Lo sabes porque estaba en mi equipo, pero la única razón por la
que pasé a través de ello fue porque pensé que tenía una razón para
despertar. Sigue hablando con ella y recuérdale por qué tiene que volver.

No he oído hablar a Maddox sobre el bombardeo que esencialmente


terminó con su carrera militar por años. Demonios, probablemente ha
sido cerca de diez ahora, pero maldición si no me da una chispa de
esperanza.

—Sabes, no sé cómo siempre sabes qué mierda correcta decir, pero


gracias. Me he estado esforzando, Mad. Esforzándome tanto que ni
siquiera sé cómo superar este bache en el camino. Siento que les estoy
fallando a todos. Incluso a Cohen. Dios, Maddox… él ha sido tan valiente,
y ni siquiera puedo ofrecerle algún tipo de promesa de que su madre y
hermanas estarán bien. ¿Cómo demonios voy a superar esta mierda?

—Esa es la parte fácil. Súbete los malditos calzones de chico grande


y se el héroe que el pequeño sabe que eres.

—¿Papi?

Salto un poco cuando escucho la voz de Cohen, mis cejas


arrugándose por la preocupación cuando escucho su tono de voz, pero
en el segundo en que veo sus ojos brillantes con esperanza, me empujo
lejos de la pared y caigo de rodillas frente a él.

—Hola, C-Man. ¿Estás bien?

—Papi —susurró en voz tan baja que casi no lo escuché.

—¿Cohen? —pregunto, empezando a asustarme un poco.


—¡Papi! —Lágrimas empiezan a amontonarse en sus parpados,
haciendo que mi corazón palpite a un ritmo tan rápido que temo que
podría salirse de mi pecho.

Siento a Maddox pasar a mi lado hacia la habitación de Melissa pero


mantengo los ojos centrados en Cohen.

»Sucedió —Su cuerpo empieza a temblar con su respiración 64

entrecortada, y envuelvo mis brazos alrededor de él, jalándolo a mis


brazos.

—Cohen, por favor habla conmigo. Yo no… —No llego a terminar mi


idea porque soy interrumpido cuando Maddox regresa corriendo al
pasillo. Una mirada a su rostro y sé que algo ha sucedido.

Alzo en brazos a Cohen y paso corriendo a un Maddox aturdido, mis


pies casi demasiado pesados para levantarlos, pero cuando entro a la
habitación, me quedo de piedra.

Mi pecho arde; arde demasiado. Ni siquiera intento detener las


lágrimas que están cayendo rápidamente por mi rostro. Ni siquiera me
doy cuenta de que Cohen se está retorciendo para bajarse hasta que
Maddox lo zafa de mi agarre. No es hasta que siento su peso dejar mi
cuerpo que caigo al suelo con un grito de alivio tan fuerte que juro que
las ventanas tiemblan.

Rápidamente me levanto del suelo y mantengo mis ojos fijos sobre


la cama de hospital en la que mi esposa todavía está acostada. Cuando
veo los hermosos ojos de Melissa mirándome adormilados, corro a su
lado, presionando besos por toda su frente y sollozando como un bebé.

Los siguientes treinta minutos son un ajetreo de actividad. Doctores


y enfermeras corren dentro y fuera de la habitación. Sus signos vitales
son comprobados una y otra vez. Mueven cables, desenganchan
maquinas, y le dan más medicación. Durante todo el tiempo, sus ojos
nunca dejan los míos. Puedo ver la preocupación, el miedo y la confusión,
todo dando vueltas en sus ojos. Quiero estar ya a su lado, pero mantengo
mis pies pegados al suelo donde el doctor exigió que estuviera.

Asiento cuando ellos me explican lo que está sucediendo, gruño


cuando respuestas son exigidas, y todo el tiempo mantengo su mirada.
Nunca dejo su línea de visión; solo somos nosotros dos en una habitación
llena de caos.

—Greg —susurra, su voz baja, grave, y sin usar.


Puedo decir que le causaba dolor incluso hablar, así que me moví
rápidamente a su lado, tomando su mano y dejando caer mi cabeza
contra la cama al lado de su cadera.

—Estoy aquí, Bella. Dios, estoy aquí. Te amo. Te amo muchísimo.


Gracias por regresar con nosotros. —Mi cuerpo está temblando con la
fuerza de mi emoción. Puedo sentir las puntas de sus dedos moviéndose
65
suavemente contra mi mejilla. Aunque su cuerpo está drenado de
energía, todavía está tratando de luchar a través de la oscuridad para
consolarme.

De ninguna manera merezco a esta mujer.

—Las bebés —dice con voz rasposa de nuevo—. Mis…beb…

—Shhh, ya. Las niñas… Dios, las niñas son perfectas. Justo como
sabía que serían. Son como tú, Bella. Igual que tú. Absolutamente
perfectas.

Lágrimas se derraman por las esquinas de sus ojos, deslizándose


silenciosamente por su rostro. Sonríe débilmente antes de que cierre sus
ojos y su respiración de profundice.

Miro frenéticamente alrededor antes de que mis ojos se posen sobre


una joven enfermera parada a los pies de su cama. Sus ojos están
húmedos, y está sosteniendo su mano contra su pecho como si estuviera
sufriendo.

»¡Por favor! ¡Ayúdenla! Ella no puede... ¡¿Por qué no se despierta?!


¡Ayuda, por favor! —El pánico está empezando a consumirme, y la
pequeña explosión de alegría que inundó mi sistema está muriendo.

—Papi, mami simplemente está tomando una siesta ahora. El doctor


dijo eso. Dijo que mami estaría cansada y su cuerpo necesitaba dormir
más. ¡Aunque eso es tonto porque mami ha estado dormida por un millón
de días!

—Ella está bien, hermano. Es hora de liberar ese aliento que has
estado conteniendo por un millón de días.

Me río cuando Maddox deja de hablar. Me río por primera vez en


semanas. Suena oxidado, y estoy seguro de que parezco un completo
idiota. Pero me río. Me sigo riendo mientras Cohen se sube a mi regazo y
se ríe conmigo.

Y entonces tomo ese aliento que he estado conteniendo desde que


todo esto comenzó.
Tomo ese aliento, acerco a mi hijo, y dejo que las compuertas se
abran. Cada gramo de miedo que he tenido consumiendo a mi cuerpo
sale rápidamente a la superficie para que la alegría que estoy sintiendo
tenga espacio para tomar su lugar.

66
14
Cohen
67
Mami está despierta ahora.

He estado realmente asustado, pero he sido un niño grande y no le


conté a nadie. No quería que nadie lo supiera.

Pero usé mi magia, le canté a mami su canción y eso funcionó.

¡Funcionó!

Ahora es momento de usar mi magia en mis niñas.

Solo sé que también va a funcionar, porque mis niñas lo saben. Ellas


saben que soy su hermano mayor y que nunca pero nunca dejaré que
nada las lastime.

—Papi. Necesito ver a mis niñas ahora. Es la hora.

Papi me mira con una cara realmente graciosa. Nunca lo he visto


hacer esa cara antes, pero es realmente graciosa. Es la cara que el tío
Axel siempre hace cuando Dilbert está dando vueltas en esos zapatos
realmente altos que la tía Dee usa. Se ven como si dolieran muchísimo,
pero Dilbert siempre está corriendo por ahí como un comediante. El tío
Axel hace esa cara, algo así como si se hubiera tragado una mosca y no
supiera cómo sacarla.

»Papi. Tenemos que ir ahora.

Él mira a mami otra vez y luego a Maddox Locke antes de que me


mire de nuevo.

—¿Justo ahora, C-Man?

—Sí papi. Ahora mismo.

—Muy bien entonces. Vamos a ver si podemos lograr que ellos abran
la cortina para ti.

No me gusta cómo suena eso. Ya no quiero mirar más en la cortina.


Quiero tocar a mis hermanas para que puedan sentir mi magia, pero
supongo que puedo encontrar otra manera.
Salto del regazo de papi y mantengo la mano estirada para él. Sacude
la cabeza, y sonríe cuando sostiene mi mano, se levanta y se prepara para
salir.

—¿Me encontrarás si ella se despierta antes de que regresemos? —


le pregunta a Maddox Locke.

—Sip. 68

Me doy la vuelta y miro a Maddox Locke; me da una gran sonrisa y


me guiña el ojo. Le devuelvo la sonrisa, una realmente grande, porque
Maddox Locke no sonríe mucho, pero cuando lo hace, es realmente
genial.

—Cohen, ¿qué estamos haciendo?

Termino de desatar la capa alrededor de mi cuello. No es igual a mi


capa anterior, pero sé que tiene mi magia en ella porque no me la he
quitado ni una vez desde que Maddox Locke la ató alrededor de mis
hombros.

—Voy a arreglar a mis hermanas.

Sé que papi no entiende, pero solo sonrío y le paso mi capa.


—Uh, ¿está bien? —Él me mira. Su cara es graciosa otra vez. Y luego mira
mi capa en su realmente enorme mano—. ¿Qué quieres que haga con
esto, amigo?

—Mis niñas la necesitan. Pero tienes que decirles que es de parte de


su hermano mayor. Ellas tienen que saber que es de mi parte o la magia
no funcionará.

—Cohen, hijo... necesito me lo aclares porque estoy un poco


confundido.

—Papi, tienes que quedarte aquí conmigo. —Se ríe, pero continúo.
Esto es importante—. Necesitas llevar mi magia allí. ¡Mis niñas están en
su caja y necesitan mi magia!

¿Por qué no lo entiende? Si pudiera ir allí y hacerlo yo mismo, lo


haría, pero ellos no me dejarán entrar allí. Dicen que tengo que
permanecer aquí afuera porque podría tener gérmenes.
—De acuerdo, Cohen... Déjame ver qué puedo hacer. —Le hace
señas a la amable enfermera que siempre me sonríe. No puedo escuchar
lo que dicen cuando ella sale de la habitación en la que están mis niñas,
pero realmente no me gusta su cara graciosa.

Quiero gritar cuando mi papi le entrega mi capa, pero me quedo


callado y la veo entrar de nuevo en la habitación. Puedo ver a mis niñas
69
durmiendo en la misma caja. Odio que estén en esa caja de cristal.

Él me levanta y me sostiene en alto por lo que puedo ver dentro de


la habitación un poco mejor. Sigo observando como la enfermera
atraviesa las cosas en su camino hasta que llega a mis niñas.

La enfermera echa un vistazo y nos sonríe de nuevo. Contengo la


respiración cuando ella toma mi capa y la extiende sobre la caja de cristal
de mis niñas. Ella sonríe de nuevo, me saluda y me da unos pulgares
arriba.

Le echo un vistazo a papi. Su cara se ve graciosa otra vez, pero esta


vez sus ojos están húmedos. Eso está bien: no le diré a nadie que él lloró.
Sonrío de nuevo porque esta vez sé que todo va a ser simplemente
perfecto.
15
Melissa
70
Un canto suave me sacó de mis sueños, ese hermoso y profundo
barítono que he escuchado en mis sueños por lo que parecen años. El
sentimiento de amor gotea de cada palabra, calentando
instantáneamente mi alma y aliviando mi mente.

Me toma unos minutos entender dónde estoy y por qué escucho a


mi esposo cantándome sobre el final de la tierra, y eso me hace sentir su
amor. Por qué mis párpados se sienten como si pesaran cuarenta y cinco
kilos cada uno, mi cuerpo es muy lento ante mis órdenes, y casi cada
centímetro de mi cuerpo zumba con dolor.

Recuerdo brevemente abrir mis ojos anteriormente y ver a Greg en


una habitación de hospital. Es borroso, pero lo recuerdo, Cohen, y
Maddox de pie justo en la entrada… y luego, nada más.

En esos minutos, me di cuenta de una cosa con completa claridad.


No sentía a mis bebés. La presión y leve dolor que se había convertido en
costumbre durante el transcurso de mi embarazo, el movimiento de sus
cuerpos, los golpes y patadas… todo eso había desaparecido. Puedo
sentir mi pánico empezando a llegar a la cima, sabiendo que hay algo
seriamente mal si mis bebés no están aquí.

¡Oh, Dios!

En pequeños destellos, como un proyector reproduciendo


diapositivas de mis últimos momentos de conciencia, recuerdo.

Cohen siendo Cohen, haciéndome reír con su inocencia y torcido


tren de pensamientos. Levanto la vista al espejo para encontrar sus ojos
sonrientes. Conduzco a través de la luz verde y ese terrible sonido de
bocinas y metal colisionando. Gritos de mi niño y su voz sollozando
diciéndome que me ama.

Luego, todo se desvanece a negro.

¡Cohen! ¡Mi dulce niño! ¿Dónde está mi dulce niño?

Oh, Dios… mis niñas. Es demasiado pronto para que estén fuera.
¡Todavía necesitan tiempo!
Mis costillas queman cuando mi pánico empieza a escalar. Escucho
el pitido acelerarse, y aquellas palabras que eran cantadas
anteriormente, se detienen abruptamente.

Entonces, lo siento.

Sus manos sostienen mi cabeza entre ellas, su cálido aliento


abanicando mi rostro cuando habla, calmándome instantáneamente. 71

—Bella, mi dulce Bella, cálmate. Todo estará bien. Todo y todos…


Estarás a salvo, mi amor. —Sus labios se presionan contra los míos por
un segundo antes de que se haya ido.

Trato de abrir mis ojos, pero queman. Trato de hablar, pero mi


garganta se siente como si hubiera estado comiendo tierra y vidrio. Trato
de mover mi brazo, pero cae inútilmente.

»Shh. Deja que la enfermera te vea, y estaré justo aquí. —Escucho a


Greg decir desde lejos, su voz tranquilizadora pero llena de emoción.

Reduzco la velocidad de mi respiración y trato de calmar mi cuerpo.


Él dijo que todos están bien. No habría dicho eso si algo les hubiera
sucedido a nuestros hijos.

Pero, ¿dónde están?

El movimiento continúa alrededor de mí. Mi cuerpo es empujado y


movido alrededor. Dolorosamente respondo a todas sus preguntas y trato
de mantener la calma hasta que siento las manos de mi esposo en mi
piel, de nuevo.

Lo necesito.

Necesito su toque.

Y necesito su amor.

Se siento como una eternidad, pero probablemente solo son diez


minutos antes de que me estén dando unos pequeños sorbos de agua y
me muevan a una posición más cómoda. Mi visión todavía está borrosa,
pero puedo verlo. En el segundo en que veo su rostro, ese perfectamente
guapo rostro que tanto amo, siento borbotear un sollozo. Duele… oh,
duele más de lo que podría profundizar. No solo mis costillas gritan, sino
abajo en mi abdomen, los músculos se sienten sin usar y apretados.

Veo su sonrisa, e incluso con lágrimas corriendo silenciosamente


por su rostro, esa sonrisa nunca se atenúa. Puedo decir que no ha
dormido, sus ojos se ven cansados, con bordes rojos, e hinchados. Su
ropa está arrugada y manchada. Se ve… terrible, y es la vista más
increíble que he visto alguna vez.

—Te vez como la mierda —raspo, sonriéndole mientras camina hacia


el lado de mi cama.

Se ríe, aunque sale más como un sollozo.


72
—¿No me digas?

—¿Tu esposa no plancha tu ropa? —bromeo débilmente.

Sus lágrimas se detienen, y el miedo deja sus ojos.

—No, le gusto más desnudo.

No era consciente de que la enfermera todavía estaba en la


habitación, riéndose desde dónde estaba parada mientras ingresa datos
en la computadora conectada a la pared.

—Mujer afortunada, esa esposa tuya —susurro, con mi voz todavía


áspera en una forma dolorosa, pero siento mi sonrisa crecer cuando él
baja y mueve su rostro más cerca del mío.

—Creo que yo soy el afortunado, mi hermosa esposa. —Sus labios


cierran la distancia de nuevo, presionado contra los míos y salpicando
besos amorosos contra mis labios y rostro.

No hace ningún movimiento para profundizar el beso. Solo sigue


haciendo caer su amor sobre mi rostro.

Cuando se aparta, limpia mis lágrimas con sus pulgares. Trato de


mover mi mano de nuevo, pero rompo el contacto visual cuando siento el
sólido peso rodeándola. Veo la escayola justo unos segundos antes de
notar mi muy evidente vacío vientre.

Y estoy de vuelta a dónde estaba minutos antes.

—¡Oh, Dios! Greg… ¡Cohen y las bebés! —Mi pánico sube de nuevo.

—Oye… Melissa, cálmate. Por favor. No tienes que esforzarte tan


pronto. Están bien. Te lo prometo. Cohen está con Axel e Izzy. Regresará
tan pronto como empiecen las horas de visita en la mañana. Era
demasiado tarde para que se quedara, así que se lo llevaron a casa para
que durmiera un poco. Las niñas, ambas… Están bien y cerca, en la
UCIN.
Toma unos segundos para que sus palabras me saquen de mi pánico
y confusión, pero cuando lo hacen, me desplomó contra el colchón y
almohada, y sollozo.

Las lágrimas caen rápidamente. Jadeo por aire, causando que


dolores agudos se disparen desde mis costillas y abdomen. Y a pesar de
todo, Greg continúa susurrando su amor y consuelo.
73

Mis hijos están vivos.

Todo estará bien.

Tengo a mi esposo con sus brazos a mí alrededor, vertiendo cada


gramo de fuerza que posee dentro de mi cuerpo mientras besa mi frente
y susurra suavemente en mi oído. Mi hijo no está herido y está al cuidado
de personas en quienes confiamos. Y mis hijas están aquí, ¡a salvo y
vivas!

—Necesito verlas, Greg. ¡Necesito ver a nuestras bebés! —No tengo


idea de si puede entenderme, pero asiente y me promete que tan pronto
como el doctor lo permita, me llevará con nuestras niñas.

—No lo creerías, Bella, pero se parecen a ti. Tan pequeñas, pero


absolutamente las bebés más preciosas y hermosas en el mundo. —Saca
su teléfono y lo sostiene para que pueda ver una foto tras otra de nuestras
hijas. Cuando llega a una de él sosteniendo uno de sus pequeños cuerpos
contra su pecho desnudo, con casi toda su mano tragando su pequeño
cuerpo, enloquezco de nuevo.

»Oye, están bien. Esta es Lyndsie. Ella tuvo el tiempo más difícil
entre las dos, pero cada vez que soy capaz de sostenerla piel a piel, se
alimenta mejor. No ha sido capaz de succionar bien, y tiene algunos
problemas de reflujo, pero lo está haciendo genial, Bella. La sostuve más
temprano por un rato, justo así. Lillian, oh nena… ella es una guerrera.
El doctor piensa que se irá a casa antes que Lyndsie porque está
respirando por su cuenta ahora, y comiendo bien. Está ganando peso
rápidamente. Apuesto a que será una cosita regordeta antes de que lo
sepamos.

Aspiro cada palabra que dice mientras da la vuelta a través de


cientos de fotos de nuestras niñas. Puedo escuchar el orgullo en su voz
cuando habla sobre ellas. Empujo hacia atrás los celos que siento cuando
habla sobre sostenerlas. Necesito ver a mis bebés, sentir a mis bebés,
entonces sabré que están bien.
»… muy bien, Bella. Lo hiciste muy bien. —Deja caer la mano
sosteniendo su teléfono, y levanto la mirada hacia él, sonriendo cuando
veo la felicidad en sus ojos—. Estaba tan asustado, Melissa. Tan asustado
de que nunca conseguiría esto. Cada día que dormías, me preocupaba
más y más. Los doctores seguían diciéndonos que despertarías cuando
estuvieras lista, pero Dios… estaba tan asustado.
74
—¿Cuánto tiempo estuve fuera? —Se siente como si fui a dormir
hace horas, pero por la forma en que habla, ha sido mucho más tiempo.

—Dos semanas. Dos largas semanas.

—Oh Dios mío.

—Estás aquí ahora, y solo necesitamos enfocarnos en conseguir


sacar a todas mis chicas de este maldito lugar e ir a casa. Necesito mi
casa familiar.

Pasamos el resto de la noche y el amanecer susurrando suavemente


entre nosotros entre pequeños episodios de mi sueño. Cada vez que
despierto, todavía está sentado en la misma silla, con sus cristalinos ojos
azules observándome dormir.

Finalmente, en algún momento cuando el sol se está arrastrando en


el cielo, abro mis ojos de otra siesta para ver su cabeza contra mi muslo
y escuchar suaves ronquidos haciendo eco a través de la habitación.
16
Melissa
75
—Estoy tan nerviosa. —Miro a Greg, que está de pie contra la pared
del ascensor mientras sube los dos pisos, que me llevarán a mis niñas—
. Tan malditamente nerviosa —susurro de nuevo.

—Detente, Melissa. Una vez que veas a esas dos princesitas, todos
esos nervios se desvanecerán. Cuando sientas su suave piel contra la
tuya, veas sus pequeños rostros que son mini versiones del tuyo… todo
eso simplemente desaparecerá, y el amor que sentirás tomar su lugar, no
se parece a nada que hayas sentido.

Tengo que parpadear para alejar las lágrimas que sus palabras
causan. Mi nariz quema con la fuerza de mis emociones.

Las puertas se abren y Greg toma su lugar detrás de mi silla,


empujándome en el piso dónde están mis niñas. Con cada paso que da,
mi silla de ruedas se mueve más y más cerca; siento como que puedo
sentir a mis niñas. Como si mi cuerpo sabe que estoy acercándome a mis
hijas.

Nos detenemos para que él pueda ayudarme a lavar lo que parece


mi cuerpo entero, y empuja mis brazos a través de una bata que tengo
que usar. Es difícil conseguir acomodar todo con mi escayola, y para el
momento en que terminamos, mi frustración es fuerte. Quiero ver a mis
bebés. Estoy tan cerca de mis niñas.

»Puedo ver tu mente trabajando. Estaremos ahí en solo un minuto,


pero tenemos que seguir los pasos para asegurar que estén seguras,
Bella.

Sé que tiene razón, pero eso no detiene a la irracional mamá osa que
solo quiere a sus pequeñas cachorras en sus brazos.

Finalmente nos acomodamos y él me ayuda a empujarme en mi


habitación. Sé cuál es la incubadora que contiene a mis niñas, incluso
antes de que estemos al final de la habitación. Veo el rojo brillante de la
capa de Cohen, con su adorno azul real como una bandera dándome la
bienvenida a casa, colocada sobre una de las incubadoras.
»Él quería su magia aquí. Deberías haberlo visto, Melissa. Tenía
tanta determinación en traer eso aquí, para que pudiera salvar a sus
hermanas con sus poderes. Ese niño es extraordinario. Ha sido increíble
en las últimas dos semanas. Tan fuerte.

—Eso suena como él. —Sonrió pero nunca aparto mis ojos del
destello rojo en la otra parte muy aburrida de la habitación.
76

Él me empuja más cerca hasta que estoy a nivel con la vista de dos
pequeñas bebés ubicadas cerca la una de la otra, dentro de la pequeña
incubadora. Ni siquiera me doy cuenta que estoy llorando hasta que
siento a Greg limpiando las lágrimas de mi rostro.

»Son hermosas —susurro con asombro.

—Seguro que lo son.

Sigo mirándolas, absorbiendo cada característica en sus cuerpos,


cuando siento el amor instantáneo apoderarse de mis nervios… justo
como Greg dijo que lo haría.

—Necesito sentirlas, Greg. Necesito sostener a mis bebés.

Asiente antes de acercarse a la enfermera que está de pie no tan


lejos de nosotros, y habla suavemente. No puedo escuchar lo que está
diciéndole y honestamente no me importa siempre y cuando tenga a mis
bebés en mis brazos.

Pasamos un rato tratando de resolver cómo maniobrar las cosas


para que yo sea capaz de sostener a mis hijas. Con mi escayola, es
imposible sostenerlas a las dos al mismo tiempo, así que Greg ayuda a la
enfermera a colocar a Lillian en mis brazos. La primera vez que la siento
contra mi piel, lloro. Trato de mantener la calma, pero cuando ese peso
pluma es presionado contra mi pecho… me quiebro. Greg se queda cerca,
manteniendo una mano contra la espalda de Lillian y el otro brazo
colocado sobre mis hombros.

La sostengo por unos diez minutos antes de que Greg se haga cargo
y la enfermera me ayude a mover a Lyndsie a mis brazos. Al igual que
con Lillian, lloro. Me quiebro completamente. Greg jala una de las
mecedoras junto a mi silla de ruedas y se sienta a mi lado mientras acuna
a Lillian contra su fuerte pecho.

»Son tan pequeñas, Greg. ¿Juras que estarán bien?

—Lo prometo, Bella.


Sonrío.

Él me devuelve la sonrisa, se inclina y me besa ligeramente.

Coloco un beso en la suave cabeza de Lyndsie, mirando a los ojos a


Greg mientras hace lo mismo con Lillian.

Nos sentamos ahí un poco más de tiempo hasta que la enfermera 77


llega y pregunta si nos gustaría que nos tome una foto.

Y con mis niñas a salvo en nuestros brazos, mi esposo a mi lado y


un amor lo suficientemente grande para ahogarte, nos tomamos la
primera foto con nuestras hijas.

—No puedo esperar a tener una de esas con Cohen.

—Tanto tú como yo.

—¿Pronto?

Greg repasa mi pregunta, y esa gran sonrisa de anoche, vuelve a su


rostro.

—Pronto —promete.
Epílogo
T R E S ME S E S DE S P U É S - N A V ID A D
78

Greg
—¡Papi! ¡Papi! ¡PAPI! —El cálido aliento de Cohen golpea mi oreja y
su susurro es lo suficientemente fuerte como para despertar a los
muertos.

Gimo, sabiendo que no hay manera de que Cohen vaya a dormirse


pronto. Siento como si acabara de dormirme hace dos segundos, lo que
no está lejos de la verdad.

—C-Man, ¿qué haces despierto?

—¡Tengo cosas que hacer, papi! —Jesús, está empezando a sonar


más y más como Maddox cada día. Desde que ellos formaron un vínculo
cuando las niñas estuvieron en el hospital, siento como que mi hijo está
convirtiéndose en un clon de Locke.

—Hijo.

—Papi.

Melissa se ríe junto a mí, y sé que ella consigue una patada de


nuestro hijo de cuatro años convirtiéndose en una especie de pequeño
macho alfa.

—Cohen, ¿por qué no vamos a dormir solo por unos minutos más?
—U horas, añado silenciosamente.

—No puedo.

—Yyyyyyy, ¿por qué no podemos hacer eso? —Finalmente abro un


ojo y salto cuando me doy cuenta de cuán cerca está de mi rostro—.
Jesús, hijo, ¿tienes que ser así de sigiloso?

Él ríe suavemente.

—No fui sigiloso Solo estaba hablando contigo, papi. Tenemos que
irnos… ¡Ahora!
—Está bien, está bien. —Retiro las colchas, recordando un
segundo demasiado tarde que todavía estaba desnudo por haber follado
a Melissa hace solo unas horas antes.

—¡JA! P¡api tiene anillos en su pito! ¡Papi, tu pito se ve gracioso


con los aretes de mami ahí! —comienza a bailar alrededor de la
habitación, cantando sobre mis malditos anillos en mi pito. 79

Melissa se sienta y comienza a reír incontrolablemente. La miro y


noto que las sabanas bajaron hasta su cintura al mismo tiempo que
Cohen lo hace. Aguanto mi respiración… esperándolo.

»¡Mami! ¡Bubis! Mami tiene bubis. Bubis. ¡Bubis! ¡Ja ja ja! ¡Quiero
Lucky Charms6 para desayunar! ¡Vamos! ¡Voy a ir por mis chicas!

Es mi turno para reír ahora. Melissa está sonrojándose con diez


tonos de rojo, y yo estoy parado en el medio de la habitación, desnudo
como el día que nací, riéndome de mi esposa.

Tan frenética como es mi vida entre Cohen y toda su loca


diversión, dos pequeñas niñas quienes parecen hacer nada excepto
despertarse y comer con una pequeña siesta por aquí y por ahí, y un
trabajo de tiempo completo, momentos como estos son los que me
hacen darme cuenta de lo afortunados que somos y cuan bendecidos
somos de estar aquí.

No ha sido fácil. Melissa tuvo que quedarse en el hospital por dos


semanas después de que despertó. Los doctores querían asegurarse de
que estaba completamente recuperada antes de que le dieran el alta, y
yo estaba bien con eso.

Lillian fue capaz de venir a casa con Melissa, exactamente un mes


después de que nació. Ella es una niña tan fuerte. Llevar a Melissa y a
Lillian a casa fue agridulce. Por un lado, se sintió tan bien tenerlas en
casa, pero creo que todos sentimos el hueco por no tener a Lyndsie en
casa con nosotros.

Fue después de casi tres semanas completas de visitas diarias al


hospital que fuimos capaces de llevar a Lyndsie a casa. Ella tuvo
problemas con su reflujo que nos mantuvieron regresando, pero
finalmente, casi dos meses después de que nació, fuimos capaces de
traerla a casa y completar la Familia Cage.

6
Lucky Charms: Marca de cereal
Cohen aceptó a sus hermanas instantáneamente. Él ayuda con
todo lo que puede. Sostiene los biberones mientras las alimentamos, les
canta y les habla. Y cada noche les dice todo lo que va a enseñarles
cuando sean más grandes.

Amo verlos interactuar. Saber que él siente la necesidad de


proteger a sus hermanas me hace sonreír. Esas pobres niñas van a 80
amar cuando sean más grandes y tengan dos sombras sobre ellas. No
hay ninguna posibilidad en el infierno de que Cohen o yo dejemos que
algo les suceda a nuestras dos princesas.

A Melissa finalmente le removieron la escayola del brazo y la pierna


hace alrededor de un mes. Ha tenido algunos problemas en recuperar
toda su fuerza, pero continua con su fisioterapia, determinada a sanar.

No fueron los momentos más fáciles, pero estamos juntos, y


tomaré un camino lleno de baches por encima de la alternativa
cualquier día.

Melissa y yo nos alistamos en un cómodo silencio, escuchando a


Cohen hablando en la habitación de las niñas a través del monitor para
bebés.

—Vamos, mi Bestia. Vamos a sacar a ese loco niño del cuarto de


las niñas antes de que las despierte. Lo bueno es que ellas pueden
dormir a pesar de todo.

Ella comienza a caminar fuera de la habitación, solo cojeando un


poco, y mi boca se hace agua cuando veo los pantalones de yoga que se
puso, colgando de ese perfecto trasero.

Desde que conseguimos luz verde de los doctores, hemos sido casi
insaciables. No necesito a un doctor que me diga que estoy canalizando
mi miedo de casi perderla en el sexo. Melissa no está quejándose. Si
sumergirme en su dulce cuerpo diariamente le da paz a mi mente, ella
está más que feliz de ayudar ahí.

Tengo que darme unos pocos minutos para calmarme antes de que
pueda seguirla fuera de la habitación. Solo una mirada a su apretado
cuerpo y estoy listo para ponerle seguro a la puerta y tirarla de regreso
a la cama.

—Vamos, Cohen. Vamos a dejar que las niñas duerman un poco


más. —Sonrío cuando su voz sale a través del monitor, antes de que
finalmente salga de la habitación y baje a la cocina para comenzar con
el desayuno.

Ellos me siguen no mucho después de que comienzo a cocinar, y


aunque Cohen comienza a hacer un escándalo sobre sus Lucky
Charms, come sus huevos, tocino, y panqueques rápidamente antes de
pedir más. 81

—¡Papi! ¿Viste? ¡Miré por mi ventana esta mañana y hay un


trampolín gigantesco afuera! Santa lo trajo. ¡Sabía que lo haría! ¿Puedo
tener una motocicleta cuándo sea mayor? ¡Maddox Locke tiene una!

Jesús es difícil seguir su tren de pensamientos algunas veces.

—¿Por qué no hablamos de eso cuándo seas mayor?

—Está bien. ¿Puedo tener anillos en mi pito?

Melissa resopla algo similar a una risa. Por supuesto que dejaría
que yo respondiera.

—Cohen, hablamos sobre esto la última vez que preguntaste por. .


. anillos en la pito. Vamos a esperar a que seas grande (muy grande)
antes de que hablemos de eso, ¿está bien?

—Está bien. ¿Puedo tener un mono?

—¿Qué tal si nos quedamos con el trampolín antes de que


comencemos a traer animales de zoológico?

—Está bien. ¿Podemos despertar a mis niñas así podemos empezar


a abrir los regalos? —Literalmente está rebotando en su silla.

—¿Qué tal esto? Las niñas son tan pequeñas que no se perderán
nada si tú comienzas, y ellas pueden unirse a nosotros cuando se
despierten. ¿Qué tal si vamos a abrir algunos de tus regalos o al menos
a ver lo que Santa trajo antes de que vayamos a despertarlas?

Sus cejas se arrugan e inclina su cabeza a un lado antes de hablar.

—¿Por qué haría eso? Mis niñas necesitan estar conmigo. Puedo
esperar.

¿Cómo conseguí ser tan afortunado?

—Eres un increíble hermano mayor, ¿sabes?

—¡Sip!
Terminamos nuestro desayuno. Cohen ayuda a Melissa a lavar los
platos, y yo voy a ver a las niñas. Estoy a punto de dar un paso al límite
de su habitación cuando escucho mi teléfono sonar en mi oficina al
final del pasillo.

Sabiendo que está relacionado con el trabajo o uno de los chicos,


gimo y me dirijo a mi oficina. 82

—Cage —ladro en mi teléfono.

—Dios, no estamos felices esta mañana. —Axel ríe en mi oído.

—Intenta tener a dos bebés recién nacidos y un niño que piensa


que despertarse antes que el gallo es una brillante idea.

—Si. Tengo uno de esos niños. Nate se despertó a las cinco esta
mañana. Él ni siquiera es lo suficientemente mayor para saber qué
demonios está pasando, pero juro que ese niño corrió justo dentro de la
sala de estar y comenzó a abrir la mierda.

Reímos y continuamos hablando por unos minutos antes de que se


quede en silencio.

»Así que, Izzy me dio mi regalo.

—¿Sí?

—Si… —Se calla, y no estoy realmente seguro de qué se supone


que debo decir aquí. Obviamente está llamando porque quiere decirme
qué recibió, pero no estoy seguro de qué podría ser que garantice una
llamada a las siete de la mañana.

»Creo que el próximo año voy a tener una probada de lo que es


tener un niño mañanero mientras intento que un bebé duerma.

Es temprano, pero no lo suficientemente temprano para no


entender el significado.

—¿No jodas? ¡Felicitaciones, hermano! Otro pequeño Reid, ¿huh?

—La mejor sensación del mundo Greg. Una vez que Izzy sostuvo
esos pequeños ángeles tuyos en sus brazos, arrastró mi trasero a casa y
me dijo que quería otro bebé inmediatamente. Así que supongo que de
alguna extraña manera debería decir gracias por convertir a mi esposa
en una maniaca sexual con antojos de bebé.

—¡JA! Bueno, estoy feliz de que pudiera ayudarte.


—Sip, sip. Se siente genial, ¿sabes? Tener a nuestros hijos juntos y
tan cerca. Va a ser un infernal futuro interesante, viendo a estos niños
creciendo juntos.

—Mientras sigas recordándole a Nate que se mantenga alejado de


mis niñas, deberíamos estar bien.
83
Bromeamos el uno con el otro antes de cortar. Regreso por el
pasillo hacia la habitación de las niñas. Mirando por encima de la cuna
que todavía están compartiendo. Veo hermosos rostros idénticos
mirándome. Eso hace que mi corazón de un vuelco y una sonrisa curve
mis labios.

»¡Buenos días, mis pequeñas y hermosas señoritas! Acabo de


hablar con su tío Axel, pero no se preocupen. Le recordé que ustedes no
van a tener citas así que estoy seguro de que está hablando con Nate
ahora mismo sobre eso.

Ellas continúan mirándome, y sonrío, acariciando sus cabezas


antes de comenzar nuestra rutina. Me toma más tiempo que a Melissa,
mayormente porque no tengo ese toque mágico que parece que solo las
madres poseen. Continúo recordándoles que no tendrán citas y que van
a ser las pequeñas niñas de papi por el resto de sus vidas.

No es hasta más tarde esa noche que pienso sobre el nuevo bebé
en camino de Axel e Izzy, y sonrío cuando me pregunto sobre las
posibilidades de que ellos tengan una niña. Conociendo a Axel y su
extremo carácter protector con Izzy, va a ser divertido como el infierno
verlo con una hija.

—¿Estás listo para ir a la cama? —Melissa se deja caer a mi lado y


se estira para apagar las noticias.

—Bella, si vienes conmigo, entonces demonios sip. De la forma en


que lo veo, tengo al menos dos horas antes de que alguien se despierte
por más comida. Eso es mucho tiempo para pasar entre esas piernas.

Ella golpea mi brazo, pero no pierde tiempo, saltando y


apresurándose a nuestra habitación.

No consigo dos horas esa noche. Nop, mis chicas deciden dormir
un poco más. Paso las próximas cuatro horas adorando a mi esposa y
recordando cada una de ellas cuán afortunado soy por tener esta vida.
15 años después
Cohen
—No puedo creer que te vas mañana. Al menos Lyn y Lila están 84

conduciendo ahora, por lo que no será tan malo el no tenerte cerca para
llevarnos a algún lugar. —Danielle me mira desde el otro lado del sofá,
riéndose suavemente y sabiendo malditamente bien que va a extrañar
más que a mí llevándolas en auto por ahí.

Arrojo el control del juego a mi lado y la miro. Dios, realmente es


hermosa. Debería sentirme culpable sintiendo estos pensamientos sobre
ella. Es la mejor amiga de mis hermanitas, prácticamente familia.
Demonios, su hermano ES mi mejor amigo. Es una línea que no debería
cruzar. Dios, eso me hace sentir tan psicópata. Siento como que todo lo
que hago últimamente es recordarme a mí mismo que no debería estar
babeando por ella. Está a punto de llegar a los quince años y yo me estoy
yendo para empezar mi primer año en la Universidad de Georgia.

Pero puedo negarlo todo lo que quiera. Hay una conexión que
siempre he sentido entre nosotros… quiera o no.

No hay nada normal acerca de lo que siento por Danielle Reid.

—Así que ¿eso es todo lo que soy para ti? ¿Eh, Dani? ¿Solo un medio
de transporte desde el punto A hasta el punto B?

Se ruboriza, y juro que lo siento todo el camino hasta mi polla.


Debería estar avergonzado por sentirme de esta manera respecto a ella.
Por desear a esta chica tanto como lo hago. Debería estar afuera
corriendo por la ciudad y hundiéndome en el interior de todas las chicas
que me quieran dar una despedida del instituto con estilo.

Mierda, no soy un maldito santo, lo que realmente me hace sentir


que nunca voy a ser lo suficientemente bueno para Dani.

Además, su padre me mataría.

No solo matarme. Me mataría y mi familia nunca encontraría el


cuerpo.

Sip, Axel Reid es un hombre que siempre he sabido que despedazaría


a cualquiera que intentara tocar a su hija.
—No, Co... Eres más que eso. Mucho más que eso. —Se ruboriza de
nuevo y aparta la mirada rápidamente.

Uh, ¿qué digo?

—¿Dani? No soy bueno leyendo entre líneas. Podría tener dos


hermanitas, pero desafortunadamente ellas nunca me enseñaron mucho
acerca de cómo trabaja la mente de ustedes. 85

Ella me mira, sus ojos verdes brillantes de emoción, y se aclara la


garganta un par de veces, poniendo su largo cabello oscuro detrás de sus
orejas antes de hablar. Puedo ver el nerviosismo saliendo de su pequeño
cuerpo.

—¿Puedo ser honesta contigo, Cohen?

—Por supuesto, Dani. Lo sabes.

Sus ojos se ensanchan cuando escucha a mis hermanas comenzar


a gritar desde arriba. No pasará mucho tiempo antes de que bajen
volando por las escaleras del sótano donde estamos sentados como dos
impertinentes tornados gemelos.

»Si no quieres que esas dos te escuchen, ahora sería un buen


momento, Dani.

Ella se ruboriza más.

—Voy a extrañarte, Cohen. Sé que no me ves como yo te veo a ti,


pero un día, vas a regresar y todavía estaré esperándote. Esperando que
me veas como yo a ti. Acuérdate de mis palabras, Cohen Cage. Uno de
estos días, vas a ser mío. Y hasta que estés listo... estaré aquí. Estaré
esperando.

Antes de que incluso pueda meter aire en mis pulmones para


responder, el Dúo Dinámico entra corriendo a la habitación, hablando de
quién sabe qué. Solo me siento allí congelado, con la mandíbula floja y
mis ojos sobre Dani. Antes de que lo sepa, están sacando a Dani del sofá
y salen corriendo por la parte trasera de la casa

¿Qué demonios acaba de pasar?


Créditos
DIRECCIÓN DE TRADUCCIÓN:
86
Scherezade, Tessa_

TRADUCCIÓN E INTERPRETACIÓN:

Ana_rmz, CosmicMoon, CrisBea, CynthiaL, Lisa EQS, Scherezade


Patty M, Jul, Ione, Apolineah17, Tessa_, Katheflor15, Jul

CORRECCIÓN DE ESTILO:

Scherezade
Tessa_, cjuli2516zc

LECTURA FINAL:

Scherezade, Tessa_
Traducido, corregido y diseñado en:

87

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