Guía sobre Justicia Transicional y Ética
Guía sobre Justicia Transicional y Ética
Conceptualización de la herramienta
Educapaz:
Juana Yunis Marulanda
Esther Polo Zabala
Redacción de textos
Educapaz:
Juana Yunis Marulanda
Esther Polo Zabala
Corrección de estilo
Cómo citar
JEP & Educapaz (2023) Justa-mente: Guía pedagógica para tejer aprendizajes sobre
la justicia transicional y las prácticas de justicia en la vida cotidiana. Módulo 2: La frontera
ética que hemos transgredido y debemos restituir.
Socios
Educapaz
CONTENIDO
Parte 2 18
Parte 2 32
Parte 1 38
Parte 2 43
Referencias 51
Anexo 1 52
MÓDULO 2:
La frontera ética que hemos transgredido
y debemos restituir
2.1. De las certezas y los supuestos que nos
permiten movernos en el mundo, a su ruptura
en escenarios de violencia sistemática.
Objetivos
• Reflexionar desde la propia experiencia sobre las fronteras éticas que regulan
nuestras interacciones.
• Imaginar las implicaciones que tendría en nuestras decisiones y acciones coti-
dianas la ausencia de fronteras éticas.
Competencia
Eje Competencia intrapersonal
interpersonal
Duración: Materiales:
45 minutos Pliego de papel periódico o cartulina, marcadores
gruesos y tablero.
6
•Justa-Mente: Guía pedagógica para tejer aprendizajes sobre
la justicia transicional y las prácticas de justicia en la vida cotidiana•
Paso a paso
7
• MÓDULO 2:
• La frontera ética que hemos transgredido y debemos restituir •
8
•Justa-Mente: Guía pedagógica para tejer aprendizajes sobre
la justicia transicional y las prácticas de justicia en la vida cotidiana•
Con estos insumos, cada grupo debe construir una historia. La historia debe
tener dos momentos claros. Un “antes” que describa un escenario en el que
es posible salir, confiar en los vecinos y conocidos, así como un “después”
en el que ya no es posible confiar en el otro. Las historias deben enfatizar en
los elementos que nos permiten sentir confianza y seguridad, así como en
aquellos elementos que rompen esta relación.
Ahora, pide que imaginen y definan el punto de quiebre que les hace pasar
de un mundo en el que sienten confianza a otro en el que ya no pueden
confiar en que estarán seguros en una situación o en compañía de alguien.
Ahora, formula las preguntas: ¿Qué puede ocasionar eso que tememos?
¿Qué consecuencias tendría el miedo en nuestra vida y en la forma de ver a
quienes hacen parte de nuestras comunidades?
Vuelve a la plenaria y pide a cada grupo que lea la historia que construyó. A
partir de ahí generen una conversación.
9
• MÓDULO 2:
• La frontera ética que hemos transgredido y debemos restituir •
• Retoma las actividades o planes que a tus estudiantes les gustaría ha-
cer con mayor frecuencia y que, por miedo o inseguridad, no hacen.
En contextos en los que los y las estudiantes sienten que no han sido
afectados por el conflicto armado, esta pregunta permite resaltar la im-
portancia de apostar a la construcción de paz en Colombia. Un país en
paz, más equitativo, justo y seguro es también, uno en el que esas res-
tricciones basadas en la desconfianza sobre el otro no existirían. En una
Colombia en paz podríamos aprovechar todo su potencial y todo lo que
tiene para ofrecernos.
10
•Justa-Mente: Guía pedagógica para tejer aprendizajes sobre
la justicia transicional y las prácticas de justicia en la vida cotidiana•
Objetivos
• Reconocer la deshumanización en contextos de violencia sistemática.
• Identificar las transgresiones de las fronteras éticas en contextos de violencia
masiva y sistemática.
Competencia
Eje Competencia intrapersonal
interpersonal
Reconocimiento
de la dignidad Cuestionamiento crítico de nuestros Reconocer a las demás
pensamientos, emociones y acciones personas como portadoras
y la promoción
que pueden vulnerar los derechos de de dignidad y derechos para
de los derechos las otras personas. respetarlas como tales.
humanos.
11
• MÓDULO 2:
• La frontera ética que hemos transgredido y debemos restituir •
Parte 1
Duración
45 minutos
Materiales
Papel periódico, lápices, marcadores, caricaturas, videos y proyector
Paso a paso
Momento 1 (2 minutos)
Explica el objetivo de la actividad. Además, menciona a los y las estudiantes
que en las siguientes dos sesiones hablarán sobre cómo en contextos de
conflictos armados internos y dictaduras algunas personas han transgredido
la frontera ética que nos permite vivir juntos, y cómo sus discursos y prácticas
violentas son más cotidianas, cercanas y próximas de lo que pensamos.
12
•Justa-Mente: Guía pedagógica para tejer aprendizajes sobre
la justicia transicional y las prácticas de justicia en la vida cotidiana•
Indícale a los y las estudiantes que estas caricaturas eran publicadas en los
periódicos y que todas y todos los alemanes podían verlas.
13
• MÓDULO 2:
• La frontera ética que hemos transgredido y debemos restituir •
· “Rats. Destroy Them” [Ratas. Destrúyan- · Primer recuadro: ¡Alemania para los ale-
las] un cartel de los años 40 de la Dina- manes!
marca ocupada. En: Libreta de Bocetos. · Segundo recuadro: países democráticos
Red de maestros de arte.
Fuente: [Link]
¿Por qué ratones? el-regreso-del-otro-inmigrante-amenazador/
HTTPS://[Link]/2018/09/01/
POR-QUE-RATONES/
1. Entre el 07 de abril y el 15 de julio de 1994 los integrantes de la etnia Tutsi fueron asesinados sistemáti-
camente por el gobierno Hutu en lo que se conoce como “El genocidio de Ruanda”. El pueblo Tutsi perdió
aproximadamente al 70% de sus integrantes.
14
•Justa-Mente: Guía pedagógica para tejer aprendizajes sobre
la justicia transicional y las prácticas de justicia en la vida cotidiana•
1. En estos tres ejemplos: ¿con qué animal fueron identificados los judíos y
los tutsis en Ruanda?, ¿se asemejan esos animales a aquellos que identi-
15
• MÓDULO 2:
• La frontera ética que hemos transgredido y debemos restituir •
2. ¿Por qué creen que los seres humanos llevaron la violencia hasta límites
inimaginables?
3. ¿Qué reflexión podemos hacer frente al hecho de que hayan usado las
caricaturas y la radio como un medio para permitir que todas las atroci-
dades fuesen posibles?
4. ¿Cómo imaginan sus vidas si supieran que no hay límites para la violen-
cia, que todo nos puede pasar y que podemos ser tan violentos como
queramos? (En este momento retoma algunas de las reflexiones que sur-
gieron de la sesión 2.1))
16
•Justa-Mente: Guía pedagógica para tejer aprendizajes sobre
la justicia transicional y las prácticas de justicia en la vida cotidiana•
Herramientas conceptuales
Deshumanización: Se refiere a la crueldad y a la atrocidad de la que son
capaces los seres humanos para infligir daño a otros, suprimiendo toda em-
patía, transgrediendo tabúes y quebrantando las certezas y las creencias que
nos permiten habitar el mundo, haciendo posible lo inimaginable.
Fronteras éticas: Se entiende por frontera ética el conjunto de creencias,
valores y principios morales que imponen límites al uso de las violencias y
a los comportamientos que generan daños a otras personas, y que a su vez
representan las certezas necesarias para la convivencia.
Transgresión de las fronteras éticas: Se refiere a las acciones que violan
los límites éticos, morales y simbólicos que tanto las personas como las so-
ciedades imponen a la violencia, a hacer lo inimaginable y lo inaceptable sin
culpa, sin vergüenza y sin remordimiento.
Momento 4 (5 minutos)
Para cerrar el espacio, invita a los y las estudiantes a realizar un círculo. Soli-
cita que traigan a su mente una palabra que recoja cómo se sintieron o qué
les generó ver las caricaturas y escuchar los mensajes que las acompañaban.
Toma un objeto que tenga forma circular o que sea fácil de lanzar e invita a
que "se pasen la pelota" mencionando esta palabra, quien no quiera compar-
tir su sensación, puede decir "paso".
Cuando finalice la ronda en la que haya participado la mayoría de estudiantes
con su palabra, invítalos a pensar en una palabra o una frase corta que les
gustaría decirles a todas las personas en cualquier lugar del mundo que, en
alguna oportunidad hayan sido ofendidas y burladas por su pertenencia a un
grupo poblacional, sector social, ideología, identidad étnica, entre otros. Pue-
des empezar tú con un ejemplo y pasar la pelota a un estudiante del círculo.
Con este ejercicio de cierre, se pretende sumar, desde la voz de cada partici-
17
• MÓDULO 2:
• La frontera ética que hemos transgredido y debemos restituir •
Parte 2
Duración Materiales
45 minutos Computador y proyector.
Paso a paso
Menciona a los y las estudiantes que van a leer dos noticias sobre el papel de
los animales en el conflicto armado colombiano. Por un lado, conocerán un
relato que evidencia la crueldad de los actores armados en el uso bélico de
animales para sus propios intereses. Por otro lado, se acercarán a historias de
víctimas de secuestro que encontraron refugio en animales cuando la violen-
cia les puso en situaciones límites de abandono y degradación de su dignidad.
18
•Justa-Mente: Guía pedagógica para tejer aprendizajes sobre
la justicia transicional y las prácticas de justicia en la vida cotidiana•
Tener animales salvajes no era solo una excentricidad de los jefes parami-
litares. Era parte de su estrategia para desaparecer cientos de víctimas y no
dejar huella. Como en el circo romano, las entregaban a las fieras para que
las devoraran. Así lo aseguró en marzo de este año el desmovilizado de las
AUC Giovanni Franco, “Picúa”, ante la fiscal 51 de Justicia y Paz en Bucara-
manga. Según Franco, algunas de las 34 personas que fueron secuestradas
en Barranca por orden de “Camilo Morantes”, el 16 de mayo de 1998, fueron
arrojadas a los cocodrilos (…)
“Morantes” no fue el único que acudió a animales para borrar todo rastro de
sus víctimas. En San Onofre, Sucre, en una finca conocida como 'El Palmar',
el jefe paramilitar “Rodrigo Cadena” les lanzaba los cadáveres de algunas
víctimas a un caimán que tenía en una pequeña represa. Y en Tierralta, Cór-
doba, un testigo dice que "los tigres que los “paras” tenían enjaulados en el
Nudo de Paramillo se comieron a un joven de la vereda Frasquillo y a otro se
lo echaron a un caimán, cerca de la represa de Urrá" (…)
“Macaco” tenía un león para atemorizar a sus enemigos en Antioquia, los San-
tanderes y sur de Bolívar, y hay campesinos que sostienen que personas que
no pagaban sus deudas a tiempo terminaron en sus fauces. En Norte de San-
tander, algunos aseguran que los hombres de Mancuso no solo ordenaron
incinerar cadáveres sino arrojarlos a caimanes para borrar cualquier huella (…)
19
• MÓDULO 2:
• La frontera ética que hemos transgredido y debemos restituir •
braron cuerpos y los arrojaron a los ríos, sino que a algunos los lanzaron a
las fieras -asegura Daisy Jaramillo, fiscal de Justicia y Paz-. Acudieron a todo
tipo de formas de terror que apenas estamos conociendo".
Para los familiares de los desaparecidos que llevan años esperando encon-
trar alguna pista de ellos, pensar que pudieron haber terminado devorados
por fieras y destrozados por caimanes y cocodrilos, los tiene en estado de
shock. Creen que no podrán cerrar nunca el duelo si no entierran los restos.
"De las 400 madres de La Candelaria, 80 ya conocieron que los suyos fueron
lanzados a las fieras, incinerados o tirados al río -dice Teresita Gaviria, direc-
tora de la Corporación Madres de La Candelaria-.
Vida de selva
La imagen quedó grabada en la memoria de las personas que veían la noticia
de la liberación de 10 militares y policías secuestrados por las FARC. Un saíno
(puerco jabalí) caminaba detrás de uno de los secuestrados, por la pista de
aterrizaje del aeropuerto de Villavicencio, como si se tratara de un perro do-
mesticado. Era el 12 de abril de 2012 y José Libardo Forero, después de casi
13 años en cautiverio, recobraba su libertad al lado de “Josefo”, su mascota.
20
•Justa-Mente: Guía pedagógica para tejer aprendizajes sobre
la justicia transicional y las prácticas de justicia en la vida cotidiana•
“Ese animalito fue todo para mí los últimos días del secuestro –dijo Forero–.
Hoy, la paradoja es que él está encerrado en un zoológico de Villavicencio y
yo estoy libre”. Al poco tiempo de la liberación, por su naturaleza salvaje –y
por el mismo bienestar psicológico de José Libardo–, las autoridades reco-
mendaron trasladar el animal al Bioparque Los Ocarros, a tres kilómetros de la
capital del Meta. Seis años después, José Libardo y “Josefo” se siguen viendo.
21
• MÓDULO 2:
• La frontera ética que hemos transgredido y debemos restituir •
Perro
Relata: Juan Carlos González
“Una vez llegó un perrito, que era de los viejitos de ahí de abajo. Lo llama-
mos Calimán. ¿Y por qué quedó Calimán? Porque el perrito lo tenían allá los
guerrilleros y no hacía sino chillar, era un perrito chiquito y chille y chille por
las noches y allá lo tenían amarrado, un día cualquiera se les soltó y el perri-
to, ¡pum!, entró precisamente al lado de la canchita y se quedó ahí parado
mirando pa´dentro, y como en ese tiempo jodían con las novelas por radio,
entonces dije: Llegó Calimán a rescatarnos, y así se quedó el perro. Entonces
los guerrillos se los llevaban y el perrito no se amañaba con ellos. Apenas
se descuidaban, el perrito llegaba allá. A lo último optaron por dejarlo y una
vez dizque lo iban a matar, porque el perrito se quedó con nosotros y del
encierro no salía. A veces salía a hacer sus necesidades y volvía pa´dentro
porque ya habían hecho el intento de matarlo, porque creían que nosotros
estábamos entrenando al perro…ya no éramos 43 secuestrados, sino 44 (…)
Siempre que se repartía la comida, le dábamos la comida a Calimán, cada
quién le daba la cucharada que quería. Hasta el perro salió con nosotros, y
¿quién se lo iba a llevar? Y yo dije: Pues, Quintero, que tenía criadero de
perros, que él se lo lleve”.
Refiere a los y las estudiantes que entre los años 1958 y 2016, en el marco
del conflicto armado colombiano, las guerrillas han secuestrado a 35.000
personas, y los grupos paramilitares han desaparecido a 30.000 personas.
Señala que 260.000 personas han muerto en el conflicto armado, 210.000 de
las cuales eran civiles (CNMH, Observatorio de Memoria y Conflicto).
22
•Justa-Mente: Guía pedagógica para tejer aprendizajes sobre
la justicia transicional y las prácticas de justicia en la vida cotidiana•
3. ¿Por qué los animales pueden ser un refugio para quienes han padecido
en medio del conflicto armado?
4. ¿Cuáles fronteras éticas se transgreden en las historias?
Momento 4 (5 minutos)
Para cerrar la sesión, reconociendo que las historias a las que se acercaron
pueden movilizar diferentes emociones en los y las estudiantes, invita al grupo
a realizar este último ejercicio antes de salir. Sugiere que cada quien se ubique
en una posición cómoda, y, si lo desean pueden cerrar los ojos o mantener la
mirada en un punto fijo. Invítales a colocar una mano en su pecho y otra sobre
la barriga, para que puedan hacer consciencia sobre cómo están respirando;
pide que inhalen suficiente aire para "inflar la barriga" y no el pecho.
Mientras tanto, háblales sobre cómo la sesión les mostró la manera en que
el conflicto armado, ha afectado no solo a las personas, sino a los animales y
la naturaleza. Esto puede generar tristeza, miedo, indignación y rabia, entre
otras emociones. Sin embargo, cuéntales también que, para muchas perso-
nas, la naturaleza ha sido una posibilidad para sanar o transitar los dolores
que dejó la guerra. Con esto, motívales a recordar un momento en el que
hayan estado compartiendo con la naturaleza y hayan sentido tranquilidad,
confianza, o alegría.
Cada uno responderá para sí mismo: ¿dónde es ese lugar?, ¿cómo es ese
lugar?, ¿cómo se siente estar allí?, ¿en qué parte del cuerpo identifican la
sensación de tranquilidad de estar allí? Guiando unas últimas inhalaciones,
invítales a abrir los ojos lentamente; recuérdales que guardan en su cuerpo el
recuerdo de la naturaleza como cuidadora que siempre los acompaña. Pue-
den traer ese recuerdo al presente cuando necesiten recuperar la sensación
de tranquilidad.
23
• MÓDULO 2:
• La frontera ética que hemos transgredido y debemos restituir •
Objetivos
Reconocer las implicaciones y consecuencias de la transgresión de las fronteras
éticas tanto en las acciones de los victimarios como en los discursos y creencias
que circulan en la sociedad.
Competencia
Eje Competencia intrapersonal
interpersonal
24
•Justa-Mente: Guía pedagógica para tejer aprendizajes sobre
la justicia transicional y las prácticas de justicia en la vida cotidiana•
Parte 1
Duración
45 minutos
Materiales
Computador y proyector
Paso a paso
Momento 1 (5 minutos)
Explica el objetivo de la sesión. Menciona a los y las estudiantes que van a
hablar sobre ejemplos de discursos que circulan en la sociedad que son am-
pliamente validados por las personas y que sirven para justificar las atrocida-
des, la violencia y el horror. Además, subraya que, así como algunos discur-
sos públicos pueden llevar a la justificación de acciones violentas, guardar
silencio frente a las violaciones de los derechos humanos y no tomar me-
didas para enfrentar estos hechos, promueve la escalada de esas violencias.
A mí me duelen cosas como las que se presentan, desde luego que sí, yo
quiero incluso decirle al país que mi ética no admite el asesinato, es más,
no concibe acabar con la vida de otra persona sino en casos extremos, de
defensa propia. Pero dadas las condiciones, en un conflicto irregular, es casi
inevitable que mueran personas, que se pueden registrar como civiles, pero
que eran subversivos, y es casi inevitable que estas muertes produzcan un
rechazo total de la población; pero es que la opinión pública la hacemos
con el corazón, con los sentimientos, no con la razón. Permítame contarle
qué sucede: allí, está el comandante del frente… un hombre que ha hecho
25
• MÓDULO 2:
• La frontera ética que hemos transgredido y debemos restituir •
26
•Justa-Mente: Guía pedagógica para tejer aprendizajes sobre
la justicia transicional y las prácticas de justicia en la vida cotidiana•
La masacre de El Salado fue una de las más atroces del conflicto armado co-
lombiano. Fue perpetrada por 450 paramilitares entre el 16 y el 21 de febrero
del 2000. En el marco de esta masacre asesinaron a 60 personas en estado
de total indefensión. Tras la masacre se produjo el desplazamiento forzado
de toda la población, convirtiendo a El Salado en un pueblo fantasma. El
proceso de retorno y reconstrucción ha sido lento y difícil.
El informe “La masacre de El Salado. Esa Guerra no era nuestra” (CNRR, 2009)
hace una rigurosa reconstrucción de los hechos y pone en evidencia las
consecuencias funestas de la estigmatización de la población civil atrapada
en la lucha de los actores armados por el control de territorios.
27
• MÓDULO 2:
• La frontera ética que hemos transgredido y debemos restituir •
Para consultar
28
•Justa-Mente: Guía pedagógica para tejer aprendizajes sobre
la justicia transicional y las prácticas de justicia en la vida cotidiana•
He vivido aquí desde hace doce años. En Ciudad Bolívar hay un pequeño
problema, los ladrones y el vicio. El vicio tiene vuelta mierda a la gente por-
que solo viven pa’l jíbaro, ese se llena los bolsillos a costillas de uno. Tene-
mos mucha inseguridad, aquí no puede salir ni un niño con un billete en la
mano porque se lo rapan. Entonces yo soy partícipe de bajarlos porque la
biblia lo dice: “árbol que no da fruto hay que cortarlo”. Es que no quieren irse,
no quieren trabajar, sino que tienen la oportunidad, roban y ¡ganaron! Me
consta como calibrador que estoy parqueado todo el día en esta esquina.
Veo como cogen a personas y les dan chuzo por robarles un celular. A uno
que otro ladrón lo matan porque dan con la horma de su zapato, lástima que
las cosas tengan que ser así. Me gusta trabajar, pero si me dan la justicia por
mis manos yo la tomo, porque hay gente que no quiere trabajar, porque no
quiere… A los chinos los matan porque todo tiene precio, no hay que decir
más. Los comerciantes lo hacen porque les acaban el dolor de muelas. Si les
roban cada tres o cuatro días, o cada semana un millón de pesos, entonces,
ponen trescientos mil y se quitan el dolor de cabeza. Cuando yo era joven,
un familiar hizo lo mismo conmigo pa’que me borraran, con tan mala suerte
que al que le pagó era un ñerísimo amigo mío que me puso en alerta…
Aquí todo el mundo anda armado, pero siempre cogen a las güevas; hay
una requisa y cogen al trabajador, pero al ladrón que anda con patecabra y
ácido no lo raquetean. Se llama a la Policía y viene a la hora. Aunque se les
quitó la maña de atracar, no volvieron a robar acá, porque tocó ponernos los
pantalones… De todos modos, necesitamos un apoyo del Estado, que nos
manden inteligencia, que conozcan las cosas, que se sepa quién trabaja y
quién no. En Ciudad Bolívar hay mucha hambre y la gente tiene que salir a
robar porque no tiene trabajo, no tiene estudios. Hay muchos analfabetos
sin trabajo y la gente se la rebusca…
Fui enviciado, fumé de todo hasta cuando tuve mi primera hija. Comencé a
dejar esas cosas, ahora tengo mi hogar, soy responsable, no le quito nada a
nadie. Antes me da rabo que le quiten a la gente, pero si la justicia estuviera
en mis manos, esto amanecía lleno de muertos porque esto está grave, por
el hambre, por el desempleo hay guerra…
29
• MÓDULO 2:
• La frontera ética que hemos transgredido y debemos restituir •
Falta mucha seguridad, la gente trabaja para los ladrones. Falta que el Estado
le dé a la gente oportunidades, que los concienticen que lo que están ha-
ciendo está mal; si no se puede por ese lado pues que los metan en cintura
o los guarden. Si no pues “árbol que no da fruto hay que cortarlo”, es mi idea
y de ahí no me quitan, porque a mí dos veces me iban a cortar porque no
daba fruto, según el punto de vista de otros.
Solicita a los y las estudiantes que lean los testimonios que aparecen en los
recuadros, señalando que se trata de testimonios de víctimas y testigos de
hechos del conflicto armado en el municipio de Trujillo, Valle del Cauca.
Las víctimas se sienten rechazadas por parte de aquellos que no fueron víc-
timas, que no los tienen en cuenta y no los reconocen como víctimas y eso
es lo más triste, porque cuando no hay un reconocimiento, es como si no
hubiera pasado nada. Los que no son víctimas utilizan un argumento muy
triste y muy doloroso, es que “esas personas se metieron en problemas y por
eso, hoy en día, son víctimas”. Están recurriendo a un hecho que yo siempre
he reclamado y es que no debe haber ningún argumento válido para generar
violencia… Entonces es muy triste que en Trujillo todavía no reconozcamos
que hay unas víctimas, que hubo unos victimarios, y que debemos ser soli-
darios ante esas víctimas (Grupo de Memoria Histórica [GMH], 2008, p. 86).
[Respecto a las víctimas] Yo sé que hay muchos que no fueron muy santos,
y no tenían por la lucha social, los metieron en ese proceso, se les coló, (…)
Pienso que el estudio que se hizo de las víctimas de Trujillo, yo tendría que
revisarlo bien, pero viendo las personas, sé que no murieron por esa cau-
sa, eran pertenecientes a la bandola de [él], alguien los delató y se siguió la
secuencia de asesinatos. Entonces, el Estado reconoció 32 víctimas, pero
entonces, de los 300, yo diría que legalmente son 152 personas, para mí los
otros son delincuentes, es mi visión personal, mi apreciación con todo el
respeto que se merecen. Hay varias. Unos dicen que es una comunidad por
allá abandonada, unas personas aisladas, de por allá a las que le mataron a
su familiar y que están esperando una indemnización. Punto. La otra es, di-
gamos, esos son los locos que estaban con los guerrilleros que mataron por
allá (GMH, 2008, pp. 96-97).
30
•Justa-Mente: Guía pedagógica para tejer aprendizajes sobre
la justicia transicional y las prácticas de justicia en la vida cotidiana•
[Él] fue simplemente una reseña histórica, fue alguien que existió y ya murió.
Tal vez por lo que hizo, en lo que estuvo, tal vez era víctima, listo, cayó en la
violencia, es una víctima que, por sus mismos actos, por su avaricia y por su
corrupción, cayó ahí. Se ve como víctima, pero no como una víctima ino-
cente. No es tan difícil escuchar la muerte de gente como él, que escuchar la
muerte del vecino que usted conoce y que no se metió con nadie. No es lo
mismo. La muerte de un tipo así ya se veía venir [...] pero ¿el vecino?, quién
iba a pensar que lo iban a matar y que luego dijeran que era guerrillero. No
es lo mismo (GMH, 2008, p. 95).
31
• MÓDULO 2:
• La frontera ética que hemos transgredido y debemos restituir •
Momento 4 (5 minutos)
Cierra la sesión comentando a los y las estudiantes que esta reflexión y con-
versación continuará en el siguiente encuentro. Y, además, invítalos a manera
de ejercicio, a que estén atentos en las calles que transitan del colegio a la casa,
o cerca de su barrio, a los mensajes que se encuentran en paredes, puertas
o diferentes espacios en que se utilizan palabras o imágenes discriminatorias
o que perpetúan la violencia hacia personas o grupos particulares. Pueden
escribir en su diario personal las frases, palabras o imágenes que encuentran
y anotar las emociones o reflexiones que les genera leer cada mensaje.
Parte 2
Duración Materiales
45 minutos Computador y proyector.
Paso a paso
2. Este ejercicio es retomado y adaptado de la secuencia didáctica de educación para la paz de grado 11 del Minis-
terio de Educación Nacional (2016, p. 297).
32
•Justa-Mente: Guía pedagógica para tejer aprendizajes sobre
la justicia transicional y las prácticas de justicia en la vida cotidiana•
Demasiada actividad
La Universidad Middle High de Alemania era mi vida. Allí estaba todo lo que
me interesaba. Yo era un académico. En la medida en la que la universidad
se iba adaptando a la nueva realidad, yo me vi sumergido en un mar de
actividades, reuniones, conferencias, entrevistas, ceremonias y, sobre todo,
muchos papeles para diligenciar: reportes, bibliografías, listas, cuestionarios.
Además de todo, la comunidad estaba enfrentando nuevas exigencias que
incluían montones de reuniones a las que se esperaba que uno asistiera;
algunas eran nuevas y otras eran las mismas que antes nos tenían sin cuida-
do. Evidentemente nada de lo que estaba pasando era trascendental, pero
consumía toda nuestra energía, era una montaña de trabajo adicional al que
uno quería hacer. Con esto pude ver lo fácil que era no pensar en las cosas
importantes. Uno no tenía tiempo.
33
• MÓDULO 2:
• La frontera ética que hemos transgredido y debemos restituir •
Incertidumbre
La incertidumbre es un factor muy importante y en vez de disminuir con
el tiempo, crece. Afuera, en las calles, en la comunidad en general, “todo el
mundo” se veía feliz. Uno no oía ni veía a nadie protestar. Verá, en Francia o
en Italia había lemas contra el gobierno pintados en las paredes. En Alemania,
por fuera de las grandes ciudades, no había ni siquiera eso. En la comunidad
universitaria, dentro de nuestra propia comunidad, era posible que hablá-
ramos muy en privado con algunos colegas que sabíamos que compartían
nuestras ideas, pero ¿qué decían? Decían: “No es tan malo”, “Está inventando
cosas” o “Es un alarmista”. Y uno era un alarmista. Uno afirmaba que esto
podía conducir a lo otro, pero no tenía pruebas. Sabía cómo comenzaban
las cosas, pero ¿cómo podía estar seguro de lo que iba a pasar si no conocía
el final?, y cómo podía uno haber conocido, o siquiera imaginado, ¿el final?
Por un lado, uno estaba intimidado por los enemigos, por la ley, por el régi-
men. Y por el otro estaban los colegas que lo señalaban a uno de pesimista
o inclusive de neurótico. Entonces uno se quedaba solo con los amigos más
cercanos, que naturalmente siempre habían pensado como uno.
Pero los amigos cercanos también eran cada vez más escasos. Algunos se
habían alejado por el camino y otros habían decidido concentrarse en sus
trabajos. Ahora, cuando uno se reunía con los viejos amigos sentía que es-
taba hablando solo, que estaba completamente aislado de la realidad. Esto
mina aún más la confianza de cualquiera: cada vez era más claro que si fi-
nalmente uno decidía hacer algo, le tocaba elegir una ocasión especial para
hacerlo, y aun en ese momento uno no era más que un buscapleitos. Era por
eso que uno tomaba la decisión de esperar y esperar.
Pequeños pasos
Pero esa ocasión especial en la que cientos o miles se iban a unir a la lucha,
nunca sucedió. Si el último y más atroz de los actos del régimen hubiera
venido justo después del primero, miles, millones de ciudadanos habrían
reaccionado. Por ejemplo, si el asesinato de miles de judíos en las cámaras
de gas en el 43, hubiese sucedido justo después de que se colgaran las cal-
comanías que decían “compañía alemana” en todos los negocios no judíos,
en el 33. Pero así no suceden las cosas. Entre los dos momentos hay miles
de pequeños pasos, algunos imperceptibles, que lo van preparando a uno
para que el siguiente no lo impacte. El paso C no es mucho más grave que
el paso B, y si uno no se rebeló contra el paso B, ¿por qué habría de hacerlo
frente al C?
34
•Justa-Mente: Guía pedagógica para tejer aprendizajes sobre
la justicia transicional y las prácticas de justicia en la vida cotidiana•
Demasiado tarde
Y un día, demasiado tarde, los principios —si alguna vez usted fue sensible
a los principios— lo atropellan. La carga de auto decepción se volvió dema-
siado pesada y cualquier incidente menor —en mi caso, mi hijo menor, casi
un bebé, diciendo “cerdo judío”— hizo que todo se colapsara en un instante;
finalmente me di cuenta de que todo había cambiado, y que todo había
cambiado bajo mis narices. El mundo en el que estaba viviendo —la nación,
la gente— no era ni de cerca el mundo en el que había nacido. Las formas
habían permanecido intactas, tranquilizadoras: las casas, las tiendas, los tra-
bajos, las comidas, las visitas, los conciertos, el cine, las vacaciones. Pero el
espíritu, que uno no percibía porque siempre ha cometido el error de con-
fundirlo con las formas, había cambiado. Estábamos viviendo en un mundo
de odio y miedo, y los que odiaban y tenían miedo ni siquiera lo notaban.
Estábamos viviendo bajo un régimen que no le rendía cuentas ni siquiera a
Dios. Probablemente el mismo sistema no pretendía ser así en un principio,
pero decidió hacer cualquier cosa con tal de mantenerse.
Texto basado en: Mayer, M. (1955). They Thought They Were Free – The
Germans. V Holt, Rinehart and Winston. Stern Storm M (1994). Facing His-
tory and Ourselves – Holocaust and Human Behavior. 189-192.
35
• MÓDULO 2:
• La frontera ética que hemos transgredido y debemos restituir •
36
•Justa-Mente: Guía pedagógica para tejer aprendizajes sobre
la justicia transicional y las prácticas de justicia en la vida cotidiana•
Trabajo en casa
Finalmente, puedes proponer una actividad individual en la que las y los es-
tudiantes tengan la oportunidad de reflexionar sobre la manera en que la no
reacción a “los pequeños pasos”, permite que, con el paso del tiempo, vivamos
y aceptemos situaciones que no deberíamos aceptar. Puedes pedir que ob-
serven su entorno y elijan una situación cotidiana que creen que no debería
aceptarse y piensen cómo esta situación afecta el bienestar de la comunidad.
Objetivo
• Promover una reflexión sobre cómo todos los seres humanos, en determinadas
circunstancias, podemos llegar a naturalizar el horror y cometer actos atroces.
Competencia
Eje Competencia intrapersonal
interpersonal
Cuestionamiento crítico
Reconocer a las demás
de nuestros pensamientos,
Cuidado personas como portadoras
emociones y acciones que
de la vida de dignidad y derechos y
pueden vulnerar los derechos de
respetarlas como tales
las otras personas
37
• MÓDULO 2:
• La frontera ética que hemos transgredido y debemos restituir •
Parte 1
Duración Materiales
45 min Hojas de papel periódico para armar bates,
vendas, cinta de enmascarar o lana.
Paso a paso
38
•Justa-Mente: Guía pedagógica para tejer aprendizajes sobre
la justicia transicional y las prácticas de justicia en la vida cotidiana•
este caso es importante estar alerta y protegerlos hasta donde sea posi-
ble; esta parte de la actividad no debe durar más de 30 segundos; b). Los
y las participantes no se atacan. En ese caso se repite la orden al menos
dos veces más y si después de esto no hay una reacción distinta, se invita
al grupo a parar la actividad y pasar al momento de reflexión, que debe
girar en torno a la decisión del grupo de no atacarse.
• Si algún integrante del círculo pequeño intenta quitarse la venda durante
el ejercicio, acércate y pídele que entregue el bate.
Desarrollo
Sin ofrecer explicaciones mayores y sin plantear, previamente el objetivo de
la sesión, inicia con la actividad “Los bates locos” que es la adaptación de una
propuesta de la Secretaría de Educación Distrital “Los caminos de la memoria
en la escuela. Recorridos pedagógicos para la construcción de memoria his-
tórica hacia la paz” (SED, 2016, p. 39).
• Inicia solicitando a las y los participantes que guarden silencio y escu-
chen con atención las indicaciones:
• Pídeles que formen un círculo.
• Solicita la colaboración de al menos diez voluntarios, quienes formarán
un círculo más pequeño al interior del círculo grande. Selecciona uno o
dos participantes más que usen su celular para tomar fotografías cuando
lo consideren necesario.
• Reparte vendas a quienes están en el círculo pequeño, indícales que de-
ben poner las manos hacia atrás para recibir un objeto y pídeles que, una
vez lo reciban, mantengan las manos atrás. Entrega a este grupo los bates
de papel.
• Escoge al menos 4 personas del círculo grande y ubícalos en distintos
puntos cercanos al círculo más pequeño, estos puntos pueden estar de-
marcados con cinta de enmascarar o con lana. A cada persona ubicada
en esos lugares dales la siguiente indicación: “este es tu lugar, trata de no
moverte bajo ninguna circunstancia”.
• Recuerda a todas y todos, la importancia de estar en silencio, de actuar
con calma y no moverse.
• Luego de una breve pausa y cuando haya completo silencio, grita ¡ATA-
QUEN!, repite la indicación un par de veces hasta que las y los participan-
39
• MÓDULO 2:
• La frontera ética que hemos transgredido y debemos restituir •
Preguntas motivadoras
• ¿Qué sensaciones experimentaron durante el ejercicio?
• ¿Por qué decidieron o no ejecutar la orden de atacar?, ¿era claro a quién
atacaban?
• Cuando se dio la orden de ataque, ¿por qué nadie preguntó a quién o
porqué debían atacar?
• ¿Qué relación tiene este ejercicio con el conflicto armado o con otros
escenarios donde se ha ejercido violencia sistemática?
• ¿Qué ocurrió con las personas que tenían la indicación de no moverse de
su lugar?
• ¿Quiénes serían ellos y ellas en el marco del conflicto armado?
• Si las personas del círculo exterior vieron que lo que estaba ocurriendo
carecía de sentido, ¿Por qué no hicieron algo para detenerlo?
• ¿En qué situaciones de la vida cotidiana (en la casa y en el colegio) creen
que ocurren situaciones similares?, ¿cómo reaccionan?
• ¿Qué registros visuales (fotografías o videos) realizaron quienes tenían
los celulares?, ¿cómo ven el conflicto armado a través de la pantalla?
40
•Justa-Mente: Guía pedagógica para tejer aprendizajes sobre
la justicia transicional y las prácticas de justicia en la vida cotidiana•
41
• MÓDULO 2:
• La frontera ética que hemos transgredido y debemos restituir •
Momento 3 (5 minutos)
Sugiere al grupo que consigne en sus cuadernos las principales reflexiones
y preguntas que emerjan a partir de los ejercicios realizados. Recuérdales
que pueden desarrollar con mayor profundidad sus reflexiones y plasmar las
emociones que sintieron en sus diarios personales. Cuéntales que en la si-
guiente sesión abrirás un espacio para que quienes quieran compartir algu-
nas de sus reflexiones voluntariamente, lo realicen.
42
•Justa-Mente: Guía pedagógica para tejer aprendizajes sobre
la justicia transicional y las prácticas de justicia en la vida cotidiana•
Parte 2
Duración Materiales
45 minutos 2 sets de fotocopias de cada uno de los testimonios
Paso a paso
43
• MÓDULO 2:
• La frontera ética que hemos transgredido y debemos restituir •
Preguntas generadoras:
• ¿Qué similitudes y qué diferencias encuentran entre este testimonio y el
video sobre el experimento de Milgram?
• ¿Cómo influye la amenaza sobre la vida en la decisión de cumplir órdenes?
• ¿Qué podrían decir sobre esta frase?: “Usted quita el miedo de matar,
matando así y picando y hay gente que se acostumbra tanto a eso
que se regalaba para picar”.
Preguntas generadoras
• ¿En qué consiste el entrenamiento según lo describe Luis?
• ¿Qué implica la frase “el entrenamiento tiene que ser más duro para que
la pelea sea un descanso”?
• ¿Cómo crees que este tipo de entrenamientos promueve el cumplimien-
to de órdenes y anula la reflexión?
44
•Justa-Mente: Guía pedagógica para tejer aprendizajes sobre
la justicia transicional y las prácticas de justicia en la vida cotidiana•
45
• MÓDULO 2:
• La frontera ética que hemos transgredido y debemos restituir •
Preguntas motivadoras
• ¿Qué genera en el compareciente la presión por cumplir órdenes?
• Analiza este fragmento: “yo tuve conciencia de que se estaba haciendo
algo malo, y como les digo, no tuve el carácter suficiente para decir NO,
me dejé llevar de la presión, de todas las situaciones y cosas que ni yo
mismo entiendo por qué accedí a esa clase de ofrecimientos y como le
digo, pues son cosas que de verdad me arrepiento de corazón, porque a
veces no entiendo”. A partir de lo trabajado en el Módulo ¿Cómo podrías
explicar que el perpetrador de los hechos tuviera conciencia de que “es-
taba haciendo algo mal”, no obstante, haya decidido cumplir la orden?
46
•Justa-Mente: Guía pedagógica para tejer aprendizajes sobre
la justicia transicional y las prácticas de justicia en la vida cotidiana•
47
• MÓDULO 2:
• La frontera ética que hemos transgredido y debemos restituir •
Competencia Capacidad
Eje Competencia intrapersonal
interpersonal Comunitaria/social
Duración Materiales
45 minutos Memofichas o fichas bibliográficas, envase
con tapa y marcadores de colores.
Paso a paso
48
•Justa-Mente: Guía pedagógica para tejer aprendizajes sobre
la justicia transicional y las prácticas de justicia en la vida cotidiana•
49
• MÓDULO 2:
• La frontera ética que hemos transgredido y debemos restituir •
Momento 3 (5 minutos)
Agradécele al grupo por su compromiso. Cuéntales que una vez hayas leí-
do todas las respuestas, les devolverás sus respectivos envases. Asimismo,
anímalos a implementar sus ideas sobre cómo compartir aprendizajes y
reflexiones del Módulo 2 con sus familias y otros seres queridos.
50
•Justa-Mente: Guía pedagógica para tejer aprendizajes sobre
la justicia transicional y las prácticas de justicia en la vida cotidiana•
Referencias
51
• MÓDULO 2:
• La frontera ética que hemos transgredido y debemos restituir •
Anexo 1
Película Escritores de la libertad (2017, Estado Unidos)
Escena de la película:
Contexto situación:
52
•Justa-Mente: Guía pedagógica para tejer aprendizajes sobre
la justicia transicional y las prácticas de justicia en la vida cotidiana•
– Maestra: ¿creen que saben todo sobre pandillas?, son novatos, y esta
pandilla los dejaría en ridículo. Iniciaron pobres, llenos de ira y todo el
mundo los humillaba, hasta que un hombre decidió darles un poco de
orgullo, una identidad, y alguien a quién culpar. ¿Apoderarse de barrios?,
no es nada comparado a ellos. Se apoderaron de naciones, ¿quieren sa-
ber cómo?, solo desaparecieron a los demás.
– Estudiantes: ¡claro!, ¡sí!, ¡son mejores!
– Maestra: sí, acabaron con todos los que no querían y con los que culpa-
ban porque su vida era difícil. Y una de las maneras de hacerlo fue esta
[señala la caricatura]. Sí, ellos imprimieron dibujos así en periódicos, gen-
te judía con enormes narices largas, hombres negros con labios enor-
mes, también publicaron evidencia científica que probó que los judíos y
negros eran la menor escala de la especie humana. Los judíos y negros
eran como animales, y como eran solo unos animales, no importaban si
vivían o no. De hecho, la vida sería mucho mejor si se murieran todos. Así
es como el Holocausto comenzó. Y así es como se ven entre ustedes.
– Estudiante: ¡no entiendes nada, amiga!
– Maestra: no, no entiendo, Marcus, por qué no me lo explicas.
– Estudiante Marcus: ¡no le explicaré nada a usted!
– Estudiantes: ni siquiera sabe cómo vivimos, está loca. No es así, nosotros
llegamos primero.
– Maestra: oigan, oigan, oigan. Están diciendo que, si los latinos no estuvie-
ran aquí, o los camboyanos, o los blancos o los negros, o quien sea, no
estuvieran aquí; todo sería mejor, ¿no es así?
– Estudiantes: sí, tienes razón. Este país sería mejor sin ellos. ¡Que se vayan!
– Maestra: claro, claro. Todo inicia con una caricatura así [señala la que tie-
ne en sus manos]. Luego, se muere un chico en una autopista, sin saber
qué le sucedió.
– Estudiante Eva: ¡no tiene idea maestra! No sabe el dolor que sentimos,
no sabe lo que tenemos que hacer, no tiene respeto por cómo vivimos,
nos tiene aquí enseñándonos su "gramática" y luego, tenemos que salir
de nuevo, ¿qué me dice de eso?, ¿eh?, ¿qué nos enseña usted que pueda
macar la diferencia en mi vida?
53
• MÓDULO 2:
• La frontera ética que hemos transgredido y debemos restituir •
– Maestra: no te sientes respetada, ¿eso es lo que dices, Eva? pues tal vez
sea cierto, pero si quieres respeto, tienes que ofrecerlo.
– Estudiante: que estupidez, ¿por qué le tengo que ofrecer mi respeto?,
¿porque da clases?, no la conozco, ¿cómo sé que no es solo una farsan-
te?, ¿cómo sé que no es una mala persona más?, no voy a ofrecerle mi
respeto porque se crea educadora.
– Estudiante Eva: los blancos siempre quieren respeto como si lo merecie-
ran porque sí.
– Maestra: soy maestra, sin importar mi color.
– Estudiante Eva: ¡lo que importa es el color!, solo importan las personas
que deciden lo que te mereces, las personas que exigen lo que no se
merecen. Los blancos se creen dueños de este mundo sin importar nada.
¡Odio a los blancos!
– Maestra: ¿me odias?
– Estudiante Eva: ¡sí!
– Maestra: no me conoces
– Estudiante Eva: sé lo que puede hacer. He visto a policías dispararle a
un amigo por buscar en sus bolsillos, ¡en sus bolsillos!, he visto policías
blancos entrar a mi casa y llevarse a mi padre solo porque les dio la gana.
¡Solo porque podían, solamente porque podían! Y lo hacen porque son
blancos, así que odio a los blancos que conozco.
– Maestra: Ben [estudiante blanco] ¿tienes algo que decir?
– Estudiante Ben: ¿quiere dejarme salir?
– Estudiante Marcus: mejor deje de actuar como si quisiera entender nues-
tra situación, y solo haga su papel de niñera.
– Maestra: ¿es lo que crees de esta clase?
– Estudiante Marcus: no es otra cosa, cuando miro el mundo no veo a na-
die que tenga mi apariencia con los bolsillos llenos, a menos que sea un
rapero o que juegue basquetbol. ¿Qué otra cosa tiene aquí para mí?
– Maestra: ¿Y qué pasa si cantaras rap o manejaras el balón?
– Estudiante: aquí no será, eso lo sé bien.
– Estudiante: es verdad.
– Maestra: ¿y todos creen que se van a graduar así?
54
•Justa-Mente: Guía pedagógica para tejer aprendizajes sobre
la justicia transicional y las prácticas de justicia en la vida cotidiana•
55