Parte 1: el encuentro
Todo comenzó en un invierno mucho antes de entregarle mi vida a Dios, observaba cada una de
las personas que estaban en los devocionales virtuales de repente ¡pum! la vi a ella radiante y
espectacular claro no faltaron la ganas de investigar sobre ella así que Facebook y Instagram
fueron mis mejores aliados para conocerla de una forma superficial.
Pasaron los meses y me bautice tuve la oportunidad de poder conocerla por lo menos vía
WhatsApp ya que ella no vivía en Santo Domingo, fue un sentimiento de nervios (y eso que fue
por mensajes), mantuvimos una conversación de pocos minutos y una sensación de que algo
podía pasar en el futuro.
Parte 2: A primera vista
Aunque ella no vivía en Santo Domingo y mucho menos yo, quería verla en persona cuando
tuviera la oportunidad, pero yo era muy vago para salir. Pero fui paciente (si como no) pude
venir a Santo Domingo y ella también fue algo imprevisto (gracias Javi) La vi y no dude en
pedirle una foto que con todo y mis nervios lo hice y todavía recuerdo ese día como si fuera hoy
como te abrazaba y sonreímos para las fotos y de repente te fuiste como cenicienta pero no
dejaste ninguna zapatilla ni tenis solo ganas de seguir conociéndote.
Parte 3: La cita
Nunca me gusto las citas virtuales y no trabajaba para tener una y aunque quería invitarte en el
retiro mi miedo fue mas grande para poder decírtelo. Pero el 1 de octubre del 2022 fue nuestra
primera cita donde comimos y descubrimos cosas de ambos.