Pliego de Condiciones Café Costa Rica
Pliego de Condiciones Café Costa Rica
PLIEGO DE CONDICIONES
INDICACIÓN GEOGRÁFICA
“CAFÉ DE COSTA RICA”
2008
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El presente Pliego de Condiciones es propiedad de ICAFE. Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier
medio o método, sin autorización escrita del Editor. Se reservan todos los derechos, la violación a esta prohibición podría acarrear
las sanciones que establece la Ley de Derechos de Autor y Leyes conexas.
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INDICE GENERAL
ÍNDICE GENERAL
A) DEFINICIONES
D) ZONA GEOGRÁFICA
I) ESTRUCTURA DE CONTROL
J) DISPOSITIVOS DE IDENTIFICACIÓN
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1. OBJETIVO
La Indicación Geográfica (IG) es una figura jurídica establecida legalmente en Costa Rica
por la Ley de Marcas y Otros Signos Distintivos No. 7978, así como por el Reglamento de
las Disposiciones Relativas a Indicaciones Geográficas y Denominaciones de Origen No.
33743, que designa un bien como originario del territorio de un país, región o localidad que
se utilice en la presentación de un bien para indicar su lugar de origen, procedencia,
elaboración, recolección o extracción. (Según el art. 2 la Ley de Marcas No. 7978).
Con base en lo anterior, el objetivo del presente Pliego de Condiciones es establecer las
especificaciones técnicas que debe cumplir de forma voluntaria una persona física o
jurídica que desee certificar café bajo la Indicación Geográfica Café de Costa Rica.
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A) DEFINICIONES:
En el Apéndice # 1, se muestra las definiciones del presente Pliego de Condiciones.
1
Aprobado por la Junta Directiva del ICAFE, en Sesión 1755, Acuerdo # 10 del miércoles 15 de octubre de 2008.
2 Costa Rica es el único país en donde, por decreto presidencial (N°19302-MAG, 4 de diciembre de 1989), solamente las variedades del
Arábica pueden ser sembradas.
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Los atributos del Café de Costa Rica, se deben a la particularidad del territorio en cuanto a
la calidad de los suelos, los cuales tienen una ligera acidez tropical producto de una tierra
enriquecida por las cenizas volcánicas, ello promueve una buena distribución de las raíces
de la planta que retienen la humedad y facilitan la oxigenación, además, el clima y la altura
es otra particularidad propias y exclusivos de Costa Rica que han generado que el café haya
adquirido la reputación, fama y excelencia que se ha sido reconocida en el mundo.
Desde décadas atrás, el café de Costa Rica ha sido promocionado con tal designación ante
el consumidor, ya sea europeo, americano, o del resto del mundo, generando que el
mercado internacional identifique y distinga la calidad del café originario de Costa Rica.
TAXONOMÍA
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VARIEDADES.
En la Zona Cafetalera Costarricense sólo se cultiva la especie Arábica. Las principales
variedades o plantas de café de la especie arábica cultivadas en Costa Rica son conocidas
como Caturra y Catuaí.
-Caturra3:
También llamado “Nanico”, los estudios realizados, con el interés de explotar y
utilizar comercialmente las particularidades de altura de esta planta, generó como
consecuencia entrenudos sumamente cortos (factor genético CTCT), ramificación
secundaria abundante que faculta potencialmente a una alta producción,
estableciéndose las evaluaciones comparativas con otros genotipos como lo son
Typica, Villalobos (subtipo del Typica), Híbrido Tico, Villa Sarchí y Mundo Nova,
sobresaliendo entre los mismos.
3
Citado en: Manual de Recomendaciones para el Cultivo del Café. Instituto del Café de Costa Rica, Primera edición ICAFE-CICAFE,
Unida de Producción Agrícola.
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-Catuaí4:
Es el resultado de la recombinación genética entre el Mundo Novo y el Caturra, con el
fin de reducir en una sola variedad las características agroproductivas del primero con
el pequeño porte del segundo. El Híbrido artificial se denominó H2077, población que
fue la que se insertó en Costa Rica, generando el H2077-2-12, que presenta sólo un
cambio con la primera el cual se refleja en la coloración amarilla del grano.
4
Citado en: Manual de Recomendaciones para el Cultivo del Café. Instituto del Café de Costa Rica, Primera edición ICAFE-CICAFE,
Unida de Producción Agrícola.
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LA PLANTA: en las variedades Caturra y Catuaí, tiene un solo eje, en cuyo extremo hay
una zona de crecimiento activo permanente, que va alargando el tallo, formando nudos y
entre nudos. Las ramas laterales se alargan y la parte superior del eje vertical continúa
creciendo, así se producen nuevas ramas en diversos ángulos, por lo que la planta adquiere
una forma cónica.
El eje central o ramas ortotrópicas que crecen verticalmente, solo producen yemas
vegetativas. Las ramas laterales o plagiotrópicas, llamadas bandolas, son las ramas
primarias y dan origen a ramas secundarias o de segundo orden, de las que a su vez pueden
salir ramillas terciarias.
Si el punto de crecimiento del eje central (tallo) es cortado, ciertas yemas latentes
localizadas en el mismo, producen nuevos ejes verticales. La cosecha se concentra en el
4
Fuente: Manual de Recomendaciones para el Cultivo del Café. Instituto del Café de Costa Rica, Zonificación Cafetalera de Costa Rica,
Ing. Rodrigo Cleves, Primera edición ICAFE-CICAFE, Unida de Producción Agrícola.
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nuevo crecimiento de ramas inferiores y ramas nuevas del ápice. Las axilas florales sólo
producen una vez, por esta razón la producción anual se incrementa durante los primeros 3
ó 5 años, tendiendo luego a disminuir, lo que hace necesario la práctica de la poda5. La
morfología de planta está compuesta por: Raíces o Sistema Radical, Tallo, Ramas o
Bandolas, Hojas, Flores, Fruto y Semilla; las cuales se describen en profundidad en el
Apéndice #2. La culminación de todo el proceso de desarrollo del café cereza, se resume
después de la fecundación, cuando el ovario se transforma en fruto y sus dos óvulos en
semillas.
EL FRUTO: el fruto es llamado cereza, que en su estado de madurez puede ser de color
rojo o amarillo dependiente de la variedad. La cereza es una drupa elipsoidal en las
variedades autorizadas por el ICAFE, ligeramente aplanada, cuyos tres ejes principales
miden entre 12 a 18 mm de longitud, 8 a 14 mm de ancho, y 7 a 10 mm de espesor. En el
ápice queda el disco con una depresión central, el mismo tiene una superficie lisa y
brillante.
5
Citado en: Manual de Recomendaciones para el Cultivo del Café. Instituto del Café de Costa Rica, Zonificación Cafetalera de Costa
Rica, Ing. Rodrigo Cleves, Primera edición ICAFE-CICAFE, Unida de Producción Agrícola.
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CAFÉ VERDE: El café verde (oro) es el resultado de todo el proceso de Beneficiado del
café cereza, iniciando con recepción de la cereza madura, continuando con el almacenado
del café pergamino y terminando con la preparación del café verde (oro).
El grano está compuesto inicialmente por 7 capas, las que se van reduciendo hasta obtener
el café verde, producto final de comercialización.
6
Citado en: Manual de Recomendaciones para el Cultivo del Café. Instituto del Café de Costa Rica, Zonificación Cafetalera de Costa
Rica, Ing. Rodrigo Cleves, Primera edición ICAFE-CICAFE, Unida de Producción Agrícola.
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Descripción de la figura:
En las Tablas 2 y 3; se muestran las características especiales establecidas, así como los
parámetros de verificación.
CARACTERÍSTICAS FÍSICAS
Las características físicas son especificadas a continuación en la Tabla 2, para las calidades
de Primera Pergamino, Segunda Pergamino y Tercera de Pergamino, en las siguientes
preparaciones.
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Especificaciones Físicas.
PREPARACIÓN PREPARACIÓN
PREPARACIÓN PREPARACIÓN
REQUISITO PREPARACIÓN AMERICANO AMERICANO Stock lot NATURALES
EUROPEA AMERICANO I
SPECIALTY II III
BENEFICIADO VÍA HÚMEDA VÍA HÚMEDA VÍA SECA
NIVEL DE MAYOR AL 8 % Y
10 A 12 % MAYOR AL 10% Y MENOR AL 12.5%
HUMEDAD MENOR AL 12.5%
Sin presencia de: Fermento, agrio,
No se No se
CONDICIONES DE rancio, mohoso, terroso, frutoso, Sin presencia de: No se garantiza la No se garantiza la
garantiza garantiza la
TAZA vinoso, fruta agria, agrio, madera, Sabor a viejo taza. taza.
la taza. taza.
gusto a hierba, sabor a viejo.
DEFECTOS EN 300
GRAMOS MÁXIMO 8 MÁXIMO 9 MÁXIMO 19 MÁXIMO 23 MÁXIMO 54 Contra
Contra muestra
Según Tabla Green TGC. N.Y. TGC. N.Y. TGC. N.Y. TGC. N.Y. TGC. N.Y. muestra
Coffee New York
No se
No se
>= 89% SZ16 >= 81% SZ16 No se especifica No se especifica No se especifica especifica
GRANULOMETRÍA especifica
<= 4% BZ15 <= 8% BZ15 (ningún límite) (ningún límite) (ningún límite) (ningún
(ningún límite)
límite)
No se
No se
especifica
DENSIDAD >= 682 g / L >= 674 g / L >= 645 g / L >= 643 g / L >= 619 g / L especifica
(ningún
(ningún límite)
límite)
Tabla 2. Fuente: Normas Técnicas, CICAFE, Instituto del Café de Costa Rica.
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CARACTERÍSTICAS ORGANOLÉPTICAS
El café con Indicación Geográfica Café de Costa Rica, se identifica por presentar las
siguientes características Organolépticas, mostradas en la Tabla 3, para las calidades de
Primera Pergamino, Segunda Pergamino y Tercera Pergamino, en las siguientes
preparaciones.
Preparaciones
SPECIALTY EUROPEA AMERICANO AMERICANO AMERICANO Stock Naturales
(*) (*) I II III lot (**)
(*) (**) (**) (**)
Fragancia Mayor a Mayor a Mayor a Mayor a Mayor a Mayor Mayor a
/ Aroma 6,00 6,00 6,00 2,00 2,00 a 1,00 2,00
Acidez Mayor a Mayor a Mayor a Mayor a Mayor a Mayor Mayor a
6,00 6,00 6,00 2,00 2,00 a 1,00 2,00
Cuerpo Mayor a Mayor a Mayor a Mayor a Mayor a Mayor Mayor a
6,00 6,00 6,00 2,00 2,00 a 1,00 2,00
Tabla 3. Fuente: CICAFE, Instituto del Café de Costa Rica.
Nota:
(*): Según el procedimiento de la Asociación de Cafés Finos de América (SCAA). El
ICAFE utiliza el protocolo y el formulario que ésta establece para la catación de muestras
de café, para estas preparaciones (ver Anexo 2).
(**): Es la escala utilizada por el Cicafe para la catación de este tipo de preparaciones, con
una escala de 1=Poco, 2=Regular, 3=Bueno, 4=Muy bueno y 5=Excelente (Ver Anexo 2).
No podrá ser amparados los cafés, que contengan materias que puedan suponer
adulteración del producto, tales como:
- cafés proveniente de variedades no autorizadas por el ICAFE a través del Consejo
Regulador
- subproductos del café, como lo son cascarilla o pergamino, broza o pulpa
- otras calidades de café, distintas a las autorizas por el ICAFE.
- sustancias o materiales extraños que son totalmente ajenas al proceso de beneficiado
de café, como: ramas, piedras, hojas, entre otros.
D) ZONA GEOGRÁFICA
ZONA DE PRODUCCIÓN Y BENEFICIADO
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Los cuales albergan según lo indicado en este Pliego de Condiciones las provincias de
Limón, Guanacaste, Puntarenas, Alajuela, San José, Heredia y Cartago, con sus respectivos
cantones y distritos.
7
Fuente: Instituto Geográfico Nacional. División Territorial Administrativa de la República de Costa Rica. Comisión Nacional de
División Territorial Administrativa, 2005.
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La superficie total de plantaciones de café, que están igual o por encima de los 300 msnm8,
es la potencialmente área con plantaciones a ser acreditada como IG Café de “Café de
Costa Rica”
EVOLUCIÓN HISTÓRICA:
Aunque no existe fecha exacta en la que el “grano de oro” arribó a Costa Rica, se sabe con
seguridad que después de 1808, bajo la égida del gobernador Tomás de Acosta, la actividad
ganó terreno en la provincia gracias a los impulsos que la autoridad colonial dio a la misma
(exención del diezmo a partir de 1804, provisión de simientes después de 1808). A
principios del siglo XIX el café era novedad botánica en los jardines citadinos, pero ya para
8
Citado en el Transitorio 13 de la Ley 2762 del ICAFE.
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1816 el testamento del Presbítero Félix Velarde mencionaba que este tenía un cafetal a sólo
cuatro cuadras de la plaza central de San José.
La primera exportación del grano en 1832, a cargo del alemán Jorge Stiepel, devino en la
colocación del café costarricense en el mercado europeo. No obstante, fue a partir de 1843,
con el envío de fruta a Inglaterra en el velero “The Monarch” de William Le Lacheur, que
Santiago Fernández y un grupo de pioneros en la industria del beneficiado se involucraron
de lleno en el comercio internacional, a través del establecimiento de compañías
comerciales de exportación- importación.
En el último decenio del siglo XIX se concluyó la construcción del ferrocarril al Caribe,
destinado a transportar el café hacia Puerto Limón. La medida no sólo redujo
considerablemente el tiempo de traslado sino que también sirvió de acicate para el
establecimiento de haciendas en los valles de Reventazón y Turrialba, en el oriente del
Valle Central.
En las primeras décadas del siglo XX, el café se extendió al noroeste y sureste
costarricenses. Durante todo ese lapso el aumento de la producción se relacionó
directamente con la extensión del área cultivada y no con el incremento por unidad
sembrada. A partir de 1950, la tecnología de la producción pasó de una forma extensiva a
una intensiva, innovación que fue favorecida por el aumento en los precios del grano. El
mejoramiento genético se complementó con un mayor uso de fertilizantes, abonos y
suplementos para combatir plagas y enfermedades. Todo lo anterior ha contribuido a que el
café de Costa Rica adquiera la fama de excelente calidad que actualmente ostenta, tanto a
nivel nacional como internacional.
ATRIBUTOS DE TAZA:
El café con Indicación Geográfica “Café de Costa Rica”, debido a la combinación de los
factores altitud, clima y variedades cultivadas, ha impreso a este café, características muy
particulares; desde medio a muy buen cuerpo, desde poco a excelente acidez y un excelente
aroma.
Estos factores9 son los garantes de que la taza haya alcanzado los atributos descritos, pues
una precipitación en un rango 1600 a 2800 mm anuales, así como un nivel de luminosidad
de 40 a 55%, temperatura promedio de 20 grados Celsius, y humedad relativa de 70 a 85%,
aunados a suelos en su mayoría de origen Volcánico; crean el ambiente ideal para generar
las características especiales del café con Indicación Geográfica “Café de Costa Rica”.
9
Citado en: Manual de Recomendaciones para el Cultivo del Café. Instituto del Café de Costa Rica, Primera edición ICAFE-CICAFE,
Unida de Producción Agrícola.
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PRODUCCIÓN
Las personas físicas o jurídicas que deseen producir café con Indicación Geográfica Café
de Costa Rica, para el desarrollo de sus plantaciones, podrán seguir las siguientes
recomendaciones, que dicte el ICAFE. Se han establecido en el “Manual de
Recomendaciones para el Cultivo del Café, Instituto del Café de Costa Rica” las siguientes:
RECOMENDACIONES TÉCNICAS
Semilleros: establecer como primer paso en el desarrollo de una plantación la instauración
del semillero, para lo cual podrá seguir las prácticas recomendadas por el ICAFE. Para
efectos del presente Pliego de Condiciones se autoriza las variedades Caturra y Catuaí.
Poda y Manejo del Tejido: ya sea mediante técnicas propias del productor, o utilizando
las técnicas recomendadas por el ICAFE, con el objetivo de renovar tejidos, en plantas
cuyas ramas estén agotadas, enfermas, o que simplemente ya cumplieron su ciclo de
producción.
Deshija: eliminar los hijos que a criterio del productor no deben desarrollarse, dejando
solamente los hijos que crecerán y serán los encargados de producir.
Nutrición para las plantas: aplicar diferentes nutrientes, mediante la fertilización química
u orgánica, que permita un mejor o adecuado desarrollo de la planta y por ende una mejor
producción. Para esta actividad se recomienda la supervisión técnica, ya sea de personal de
ICAFE, o personal externo.
Control de las Malezas: eliminar las malezas que crecen en el suelo de las plantaciones,
mediante técnicas manuales, mecánicas o químicas.
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Manejo de la Sombra: en caso de las fincas que cuenten con sombra, se recomienda
controlar su crecimiento de forma tal que evite constituirse en un problema para las
plantaciones de café.
Las personas físicas o jurídicas que deseen producir café con Indicación Geográfica “Café
de Costa Rica”, deberán cumplir con lo siguiente:
Variedades: se debe utilizar únicamente las variedades que autorice ICAFE en este Pliego
de Condiciones.
BENEFICIADO
Las personas físicas o jurídicas que deseen beneficiar café con Indicación Geográfica Café
de Costa Rica, deberán encontrarse en el registro de Beneficios y en general cumplir con lo
establecido en la ley 2762 y su reglamento, y demás normativas que el ICAFE disponga.
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Preparaciones de café: para obtener el café verde (oro) se separa la cascarilla o pergamino
del grano. Posterior a este proceso, el beneficiador de acuerdo a los requerimientos
comerciales determina el tipo de preparación que la va a dar al café que desea
comercializar, proceso que sea realiza mecánicamente y en el cual se clasifican los granos
respectivamente según su tamaño, forma, densidad y color (ver Tabla 3, página 14).
Las personas físicas o jurídicas que deseen beneficiar café con Indicación Geográfica “Café
de Costa Rica”, deberán cumplir con lo que se establece el Reglamento a la Ley 2762 y
además contar con una Bitácora de control, en donde se llevará documentado todo lo
relacionado con la entrega de los Dispositivos de Identificación que se mencionan en el
apartado J) de este Pliego de Condiciones. La misma podrá ser solicitada en cualquier
momento por personeros del ICAFE.
CLIMA
El cafeto por poseer ciertos requerimientos y limitaciones a los factores climáticos, éstos
afectan directamente el comportamiento de la planta. El clima se compone de la
interrelación de numerosos factores, entre los mismos:
Altitud: factor referido a la altura sobre el nivel del mar, incide en forma directa en la
temperatura e indirectamente en la precipitación, principalmente en la distribución de las
lluvias. Se presentan terrenos en altitudes iguales o superiores a los 300 msnm. Resultado
de la aparente correlación entre altitud y calidad el café se caracteriza por generar unas
excelentes características en tasa.
Temperatura: La temperatura promedio anual favorable para el cafeto se ubica entre los
17 a 23 ºC, con una oscilación diaria máxima de 10 ºC, la mínima media entre los 15 a 17
10
Tomado de: Manual de Recomendaciones para el Cultivo del Café. Instituto del Café de Costa Rica, Primera edición ICAFE-
CICAFE, Unida de Producción Agrícola.
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ºC, y máxima media entre los 25 a 28 ºC. La temperatura es el componente que está más
íntimamente relacionado con el crecimiento. Las temperaturas bajas propician un lento
desarrollo y el fruto madura más lentamente, por el contrario la temperatura alta acelera la
siniscencia de los frutos, causan anomalías de la flor y fructificación limitada, además
propician la ocurrencia de plagas y enfermedades, entre otros factores.
El cafeto requiere para su óptimo desarrollo un período seco para el crecimiento de la raíz,
desarrollo de las bandolas y hojas, maduración de los frutos y principalmente la
estimulación floral. Se mencionan como períodos críticos, en los cuales el café es altamente
sensible a la ausencia de lluvia frecuente, principalmente en el estadio comprendido entre la
6 a 10 semanas “rápido crecimiento del fruto” y en menor cuantía entre 29 a 33 semanas
“maduración” después de la fecundación. Zonas de alta precipitación ocasionan múltiples
floraciones e igual número de recolecciones.
Viento: los vientos fuertes y frecuentes no son favorables para el desarrollo del cafeto ya
que su acción resecadora hace que se intensifique la transpiración. Esto causa una
deshidratación en las hojas de la planta y puede ocasionar su caída. El movimiento causado
por vientos prolongados sobre los cafetos forma un hueco en la sección del suelo próxima
al tronco del arbusto, lesionandolo y causando ruptura de raíces. Esto hace que las plantas
pierdan anclaje y área de absorción por agua y nutrimentos, además de aumentar las
posibilidades del ataque de enfermedades.
Otro efecto causado por el viento en época de cosecha es que el roce continuo entre las
ramas laterales donde se produce el café causa el desprendimiento tanto de granos verdes
como maduros ocasionando pérdida de frutos. De igual forma, los vientos fuertes parten las
ramas del cafeto especialmente cuando la producción es abundante.
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SUELOS
Resultado de la diversidad de carácter químico y físico de los suelos, cabe esperar un
comportamiento diferencial del cafeto. En general, los suelos condicionan el desarrollo
radical y la disponibilidad de elementos minerales e influyen en consecuencia en la
capacidad de asimilación y uso de nutrientes y agua. Las producciones altas tienen lugar en
suelos fértiles y de excelentes condiciones físicas, de no ser así se debe de hacer uso del
recurso tecnológico para mantener un estado adecuado de productividad.
A continuación se describe y muestra las características de los suelos de Costa Rica:
Origen: el material parental que da origen al suelo determina en gran medida la fertilidad
del mismo. En Costa Rica, el café prospera en suelos derivados de diferentes materiales,
pero destacan los desarrollados a partir de cenizas volcánicas y aluviales, en los cuales se
ha obtenido la mejor respuesta.
Propiedades físicas: Los suelos cafetaleros requieren ser profundos, permeables, friables y
de buena textura. Las tierras compactas arcillosas y de escaso drenaje no son aptas para le
cultivo así como los suelos sueltos, arenosos y livianos, que retienen escasa humedad en
verano. Entre las principales propiedades físicas se encuentran:
Drenaje: Es la capacidad del suelo de liberarse del exceso de agua, un drenaje medio es el
más adecuado.
Relieve: Aspecto relacionado con el grado erosivo del suelo, drenaje y manejo de la
plantación, en general, es recomendable suelos planos o ligeramente ondulados, o valores
de pendiente que no superen el 30%.
FACTORES FÍSICOS
Es indispensable la infraestructura cafetalera para la eficiente producción y beneficio del
café, algunos aspectos de consideración se refieren a:
Vías de comunicación: En buen estado y mantenimiento a través del año, para el acarreo
de insumos y café fruta, una red vial apropiada.
Beneficios y sus prácticas: finalmente, las prácticas de beneficiado es otro elemento que
permite conservar las características especiales del café. La experiencia de más de 200
años ha permitido el perfeccionamiento de técnicas de beneficiado, que contribuyen a
preservar y garantizar la calidad del grano; pues no se ha intensificado la producción
industrial en masa o en exceso tecnificado, sino de un procedimiento casi artesanal, que por
su gran tradición, consolidada por una cultura de calidad impulsada desde 1933 por el
Instituto del Café de Costa Rica, ha influido notablemente en la calidad del producto, y por
ende en el reconocimiento y reputación ostentados en todo el mundo.
FACTORES ECONOMICOS
Contemplan los rubros de capital de trabajo, financiamiento, tenencia de tierra, cargas
tributarias, comercialización o mercadeo del café, grado de aceptación o de interés que
tengan los beneficiadores y otros.
FACTORES HUMANOS
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La recolección: otro elemento que sin lugar a dudas influye en las características especiales
del café es la recolección, misma que se realiza principalmente de forma manual,
permitiendo una adecuada recolección y selección de los frutos.
FACTORES DE APOYO
La investigación, transferencia de tecnología y la capacitación en las técnicas agronómicas
son requisito fundamental para el desarrollo del cultivo.
FACTORES PRODUCTIVOS
En Costa Rica la rentabilidad del cultivo depende entre otros de los aspectos de
productividad que se logren alcanzar, existen dos ambientes en los cuales los recursos
tecnológicos incorporados son más favorables y repercuten más frecuentemente en
incrementos considerables en la producción, en su defecto, algunas zonas requieren de un
mayor número de factores productivos e inciden en menor cuantía en el rendimiento.
FACTORES DE PROCESAMIENTO
Los aspectos de beneficiado, relación peso/volumen, (que afecta directamente el precio de
la liquidación final al productor) son variables de acuerdo al ambiente, en general, existe
una correlación directa entre altitud del café y el rendimiento. Elemento asociado a la época
de maduración del fruto que a su vez afecta directamente el proceso productivo y la calidad.
El tamaño del grano, elemento de relevancia en la comercialización del café determina un
mayor precio en relación con el porcentaje de grano primera por volumen procesado.
LAS VARIEDADES: las variedades de café influyen en gran medida en la calidad del
grano. Variedades como el caturra y el catuaí, han demostrado producción muy estable y
homogénea, y principalmente excelente características en taza.
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las sanciones que establece la Ley de Derechos de Autor y Leyes conexas.
Instituto del Café de Costa Rica
-Garantizar que la información de las prácticas de cultivo en las plantaciones sea acorde
con los Recomendaciones Técnicas señalado en el Pliego de Condiciones.
-Garantizar que el café sea de las variedades autorizadas.
-Brindar apoyo y soporte al sector cafetalero mediante la prestación de servicios,
generación y transferencia de tecnología, que mejore la eficiencia de los procesos
productivos y la calidad del producto para hacer de la caficultura una actividad sostenible.
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Otros: como parte de las funciones que lleva a cabo el ICAFE, este cuenta con
herramientas, como el SIG “Sistema de Información Georeferenciado” que contiene
información relacionada con las fincas de café y variedades de café, entre otros.
Posee un Centro para la Investigación Cafetalera, dependencia de esta institución que
desarrolla proyectos de investigación en pro de efectuar recomendaciones al sector
cafetalero.
Conforme lo establecido en la ley 2762 y su reglamento cuenta con un cuerpo de
inspectores, quienes realizan las funciones encomendadas en esta normativa. Además
cuenta con un registro de las marcas de café que sus propietarios registran en esta
Institución, previa inscripción ante el Registro de la Propiedad, según lo que indica la Ley
2762, y su reglamento.
HISTÓRICOS:
Se encuentra en el Anexo 1.
NATURALES:
Orografía: Costa Rica es la más meridional de las repúblicas centroamericanas. Se
encuentra ubicada en la Zona Intertropical, entre los 8 y 11 grados Latitud Norte y los 83 y
86 grados Longitud Oeste. El país se localiza entre Nicaragua (Noroeste), Panamá
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El país pertenece al Orógeno Sur Centroamericano, formado por parte del territorio
nicaragüense, Costa Rica, Panamá y una sección de la zona septentrional de Colombia. La
región tiene una historia geológica común que se relaciona directamente con la subducción
de la placa tectónica de Cocos bajo el margen sudoeste de la placa Caribe. Durante el
Jurásico Superior (150 millones a 61 millones de años) el espacio que hoy ocupa Costa
Rica formaba parte de un gigantesco canal interoceánico. Con el choque de las placas se
originó una fosa en la zona de colisión de las mismas (Fosa Mesoamericana). La actividad
submarina tuvo como resultado el levantamiento del fondo oceánico y el subsiguiente de
promontorios aislados, que desde el Sur de Nicaragua hasta el Norte de Colombia formaban
un arco.
Durante el Jurásico y parte del Cretácico continuó el roce de las placas. Sobre los
promontorios se edificaron islas volcánicas cuya lava constituyó la formación llamada
Complejo de Nicoya. La edad de esas secciones se estima entre 150 y 70 millones de años
y corresponde a las penínsulas de Nicoya, Santa Elena y Osa, y algunas secciones de las
puntas Herradura y Boruca. Para finales del Cretácico (hace 61 millones de años) el
archipiélago había desaparecido debido a la erosión y al roce de las placas, pasando a
formar de nuevo un canal interoceánico (Canal Centroamericano). A principios del
Paleoceno- Eoceno (65 a 40 millones de años), se inició un nuevo levantamiento del fondo
oceánico que devino en la emersión de un nuevo archipiélago. Fue así como surgió la isla
Guanarivas, que ocupaba los actuales territorios de Guanacaste y el istmo de Rivas. Al este
de la isla se localizaba una cuenca submarina que por diez millones de años recibió los
sedimentos provocados por la erosión del archipiélago y de las masas continentales. Con el
aumento de la actividad volcánica superficial y el levantamiento de diversas áreas
oceánicas que fueron objeto de procesos erosivos el fondo del océano recibió una enorme
cantidad de materiales que disminuyeron considerablemente su profundidad.
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Es importante tener presente que una buena parte del territorio nacional está formado por
materiales del Cuaternario. Los depósitos aluviales, un número importante de coladas de
lava, piroclastos, cenizas y otros materiales volcánicos o de otro origen que recubren las
montañas o se hallan en las llanuras o fondos de los ríos corresponden a esa era geológica.
Es precisamente al Cuaternario que corresponden los fértiles suelos que alfombran el
territorio nacional, conocido internacionalmente por su feracidad.
Costa Rica, por tanto, presenta tres cadenas montañosas principales. La Sierra de
Guanacaste en el noreste, con varios volcanes y cimas que apenas alcanzan los 2000msnm.
La Sierra Volcánica Central presenta mayores alturas y el macizo de mayor altura es el del
Irazú (3500msnm). La Cordillera de Talamanca ocupa la mayor parte del área
septentrional, su topografía es quebrada y las cimas alcanzan alturas de casi 4000msnm.
Hay además pequeñas cadenas montañosas en la Península de Nicoya (Cerros de San Blas,
Cerros de Habana y Cerros de Hoz) y la Península de Osa (Cerros de Salsipuedes y Fila
Costeña o Brunqueña). Entre las llanuras, las del Oeste son generalmente valles
individuales que reciben su nombre de los ríos que las recorren (Tempisque, Parrita,
Térraba, Coto- Colorado). En el noreste predomina el paisaje llano y las llanuras (San
Carlos, Sarapiquí, Santa Clara) forman una sola unidad morfológica. En el sur se localiza
el Valle de El General, rodeado por la Cordillera de Talamanca y por la Fila Brunqueña en
la parte sur. Finalmente, la Depresión Tectónica Central se al Sur de la Sierra Volcánica
Central y al norte de la Cordillera de Talamanca. Esta Depresión está divida en dos
secciones, separadas por los Cerros de Ochomogo y cada una regada por un río: el Grande
de Tárcoles en el Oeste y el Reventazón en el Este.
Suelos: En Costa Rica existen diferentes clases de suelos. Los predominantes son los
lateríticos, es decir, aquellos que corresponden a climas tropicales con precipitaciones
abundantes y con un manto vegetal bastante boscoso. Generalmente son de color café,
amarillo o negro. Se localizan en buena parte de la Península de Nicoya, toda la planicie
septentrional, la parte más oriental del Caribe, el Valle del General, el contorno del Golfo
Dulce, secciones de Guanacaste e inmediaciones de Esparza, Orotina y Atenas. Los
litosoles, conocidos también como suelos de montaña, tienen un alto grado de
pedregosidad. En general, forman las capas superficiales de cordilleras y valles menores,
se hallan en Talamanca, fila Brunqueña, Sierra Volcánica Central, vertiente sur de la Sierra
Guanacasteca, borde septentrional de la Península de Osa y partes más altas de la de
Nicoya. Luego se hallan los altosoles, ultisoles e inceptisoles, suelos de origen volcánico
(cenizas, ignimbritas, piroclastos) que se utilizan para la agricultura intensiva (café, caña,
piña y pastos).
Finalmente existen una serie de suelos secundarios que cubren áreas pequeñas, entre los
que se encuentran: regosoles (parte del trayecto Puerto Viejo-Guápiles), aluviales (Puerto
Viejo, Guápiles, este de la Fortuna, alrededores de Filadelfia, valle del río Coto- Colorado),
planosoles (sur de Esparza, entre el noroeste de Liberia y el Sur de Cañas), vertisoles
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Clima: El clima costarricense está determinado por tres elementos básicos: las diferencias
en la temperatura media de acuerdo con la altitud, las divergencias en el régimen de
precipitaciones según la orientación de las dos vertientes principales y los cambios
estacionales en los vientos y las masas de aire. Los factores que influyen directamente en
las diferencias climáticas son varios y entre ellos se destacan la latitud, la altura de las
montañas y su emplazamiento respecto a la estructura general del país, la altura y forma de
la Depresión Tectónica Central, la istmicidad y la posición de Costa Rica respecto a las
células de alta y baja presión.
El clima dominante es sin lugar a dudas el tropical debido a la cercanía del Ecuador. Su
presencia se manifiesta en las lluvias, la acción de los alisios, la poca amplitud térmica en
términos anuales e incluso en los cultivos principales (café, caña, banano). El país no
presenta un período real de invierno sino que el sol está presente todo el año por más de
doce horas (de 5a.m. a 6p.m). Tampoco existen el verano y el invierno in stricto sensu,
sino que hay una temporada lluviosa de mayo a noviembre y otra con muy poco o nada de
lluvia de diciembre a abril (la cual puede variar en microclimas). El promedio de lluvias
nacional es de 2500mm y la temperatura promedio anual se ubica entre los 21 y 27 grados
Celsius. La temporada más fría es de noviembre a enero.
La temperatura y el régimen de lluvias varían muchísimo de una región a otra. En la
Depresión Tectónica Central la temperatura promedio es de 22 grados centígrados, mientras
que en las zonas montañosas apenas alcanza los 13 grados y en las tierras bajas asciende
hasta los 26 grados.
Hidrografía: El sistema fluvial de Costa Rica cuenta con dos vertientes, pacífica y
atlántica. Esta última se divide en subvertiente norte (cuyas aguas fluyen hacia el Lago de
Nicaragua o hacia el río San Juan y de este al Caribe) y subvertiente caribeña.
En la vertiente pacífica se encuentran en primer lugar los ríos que desembocan en el Golfo
de Nicoya. Entre ellos sobresale en Guanacaste el río Tempisque, navegable en buena parte
de su curso. Otros tienen su nacimiento en la Sierra Volcánica de Guanacaste: Abangares,
Guacimal, Naranjo y Barranca. El Grande de Tárcoles recibe las aguas de buena parte de
los ríos de la depresión tectónica central a través de su principal afluente, el Virilla.
Entre los ríos que fluyen hacia el Océano Pacífico se hallan el Pirrís o Parrita, Palo Seco,
Paquita, Savegre y Naranjo. El Diquís o Grande de Térraba recoge las aguas del valle
homónimo, incluyendo las del río General.
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En la subvertiente Norte hay varios ríos importantes por el volumen de agua que
transportan. Las tres corrientes principales son Frío, San Carlos y el Sarapiquí. El primero
desemboca en el Lago de Nicaragua, mientras que los dos restantes son afluentes del río
San Juan.
En el bosque tropical seco del Pacífico se encuentran especies arbóreas como el zapote, el
caimito, la guanábana, la papaya, el marañón y el jocote. Entre las frutas exóticas están el
tamarindo, el mango y la sandía. Árboles no frutales son el guanacaste (árbol nacional),
cenízaro, caoba, pochote, higuerón y roble de sabana. En buena medida, los bosques han
cedido lugar a los cultivos de arroz, sorgo, maíz, pastos o algodón.
SOCIOCULTURALES Y HUMANOS:
Recolección: En Costa Rica, la recolección de los frutos es selectiva y se desarrolla
primordialmente de manera manual. Este procedimiento, consistente con una acendrada
tradición de la cultura cafetalera costarricense orientada a obtener un producto de alta
calidad, permitiendo que la mayor parte del fruto recibido en los beneficios sea maduro.
Esta homogeneidad de los frutos y de la recolección de la cereza influye en las
características finales de la bebida del Café de Costa Rica.
En ocasiones una misma planta de café es visitada por el recolector hasta 8 veces durante el
período de recolección, contribuyendo así, a seleccionar solo el café maduro, listo para ser
beneficiado.
I) ESTRUCTURA DE CONTROL
Conforme lo establecido en el Pliego de Condiciones y la Normativa de Uso y
Administración de la Indicación Geográfica “Café de Costa Rica”, los controles van a ser
ejercidos por el Instituto del Café de Costa Rica a través del Consejo Regulador.
J) DISPOSITIVOS DE IDENTIFICACIÓN
Los dispositivos que identifican la Indicación Geográfica “Café de Costa Rica”, serán
tutelados por el Consejo Regulador, quien llevará un registro de todo el proceso de
expedición, y serán entregadas a quien cumpla con lo establecido en la Normativa de Uso y
el presente Pliego de Condiciones.
Los elementos que se imprimirán sobre el dispositivo, así como la metodología de entrega,
se definirán y describirán en el Manual de Calidad y Procedimientos.
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ANEXOS
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Resumen
Las primeras semillas de café llegaron a Costa Rica a fines del siglo XVIII, pero es hasta
después de 1808 que se tiene certeza, apoyada por evidencia histórica, de que se empezó a
desarrollar una actividad cafetalera importante. A principios del siglo XIX el café era una
novedad botánica en los jardines citadinos. Fue en los primeros años de vida republicana
que se dictaron decretos tendentes a impulsar el cultivo del “grano de oro”. Los cuerpos
municipales se mostraron anuentes a colaborar con la extensión del mismo alrededor de los
centros de población. Después de 1832, cuando el alemán George Stiepel logró transportar
un cargamento cafetalero a Chile, la actividad comenzó a adquirir un carácter comercial
que se consolidó definitivamente en la década siguiente.
Hasta la década de 1830 los sectores de la Meseta Central que estaban habitados se
caracterizaban por una población nucleada que dependía para su subsistencia de las “tierras
comunales”. Cuando los beneficios del cafeto se hicieron ostensibles, los patrones
productivos se modificaron: había una razón para salir a los espacios vacíos; con la
especialización productiva se comenzaron a desplazar los cultivos de subsistencia y la
ganadería.
Para que el café tuviera éxito como cosecha comercial era necesario exportarlo y en ese
sentido la comercialización del producto allende las fronteras exigía un procesamiento de la
fruta que asegurara su buena calidad y un transporte idóneo para que el grano llegara sin
contratiempos a los mercados consumidores. En la década de 1840 esos dos requerimientos
fueron satisfechos y con ello se inició un período de bonanza económica sin precedentes en
la historia de Costa Rica.
Los agricultores del oeste vallecentralino se insertaron en la esfera cafetalera una vez que
estuvo finalizado el camino carretero, desarrollando una agricultura mixta (café y otros
productos). Con la incorporación de las tierras del poniente se inició un proceso que devino
en uno de los principales factores socioproductivos de la caficultura costarricense. Este se
refiere a la localización inicial de la actividad en áreas ya incorporadas al ecúmene, donde
existían de antemano poblaciones y vías de comunicación. En una segunda fase, el cafeto
se extendió a “fronteras agrícolas”, colonizadas e incorporadas al ecúmene preexistente
mediante canales de comunicación.
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Durante la segunda mitad del siglo XIX el café se convirtió en el motor de un proceso sin
precedentes en la sociedad costarricense. Al tiempo que produjo un notable aumento de la
riqueza material contribuyó a unificar a las elites económicas antiguas y nuevas alrededor
de un modelo de capitalismo agrario asociado a un producto específico. Fue así como una
economía enfocada en el autoconsumo dio paso a otra que tenía como pivote la venta en el
exterior del cafeto producido en fundos y procesado en beneficios atendidos
mayoritariamente por personal asalariado (peones). El nuevo modelo económico no
representó el réquiem inmediato de formas productivas anteriores, sino que más bien fue
común que durante el período se constituyera un policultivo organizado alrededor del café.
En las décadas de 1850 y 1860 se produjo la colonización efectiva del área localizada entre
Alajuela y San Ramón. El cultivo cafetalero tomó auge en los valles de la zona (Grecia,
Naranjo, Palmares, San Ramón y Atenas) y en sus inmediaciones. Los empresarios
cafetaleros del occidente vallecentralino se preocuparon por la adopción de innovaciones
técnicas en el procesamiento del café. Mucha de la tecnología empleada durante la
explotación de la Sierra Minera de Abangares desde la segunda mitad del siglo XIX se
transfirió al beneficiado.
Hacia el sur del Valle Central la colonización se produjo siguiendo la antigua vía del
“Camino Real”. El arribo del café al área que con el paso del tiempo se conoció como
“Zona de los Santos” estuvo directamente relacionado con el proceso colonizador. El café
de la región ubicada al sur de la ciudad capital adquirió paulatinamente el carácter de
producto comercializable mediante la venta en los beneficios localizados en Desamparados.
La experiencia cafetalera resultó tan positiva que pronto el entusiasmo por el cultivo se
generalizó y el café comenzó a extenderse por los espacios que se le iban quitando a la
montaña.
En los últimos decenios del siglo XIX el cafeto se ganó un espacio en la esfera pública
costarricense. Mientras se extendía su fama en el mercado externo ganaba al mismo
tiempo un puesto entre los nativos, a través de la comercialización en pulperías, hoteles,
cafeterías y restaurantes. El consumo diario le otorgó al grano un espacio junto a las
bebidas ya tradicionales, el aguadulce y el chocolate. La aparición de tostadoras
especializadas en el mercado interno y la mejora de los caminos hacia zonas de reciente
colonización viabilizaron la consolidación definitiva del café como elemento
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En 1890 el área cafetalera era de 26 000 manzanas. Entre esa fecha y 1935 la fruta llegó a
ocupar más del doble de extensión y alcanzó las 65 578 manzanas. En la primera mitad del
siglo XX el granó anidó en casi todo el Valle Central, zona que por sus condiciones
ecológicas y climáticas favorecía el desarrollo del café y que contaba con vías de
comunicación idóneas hacia las costas. Los éxitos obtenidos en el centro del país hicieron
pensar a los caficultores que esas mismas experiencias se repetirían en áreas de frontera
agrícola y fue así como con la llegada de los colonos el café se fue integrando también a la
vida económica y social de regiones de colonización reciente.
En el norte y noreste del país se dio una modesta producción cafetalera entre la segunda
mitad del siglo XIX y 1930. En San Carlos después de 1860 la hacienda se erigió en
bastión del proceso colonizador y aunque predominaba la ganadería extensiva el café
ocupaba un lugar significativo en la agricultura de subsistencia; la fruta formaba parte
esencial de la cultura y la dieta de los colonos. El anidamiento del cafeto en la provincia
guanacasteca se produjo también en las postrimerías decimonónicas y al igual que en San
Carlos estuvo directamente relacionado con la llegada de inmigrantes vallecentralinos
formados en ambientes cafetaleros. La caficultura era para los colonos el ligamen con una
tradición cultural heredada de sus antepasados y reforzada mediante el trabajo agrícola y el
consumo cotidianos.
En 1930 la crisis internacional iniciada en New York el año anterior hizo que los precios
del café bajaran abruptamente ante la contracción de los mercados externos. Esta situación
generó tensiones entre beneficiadores y exportadores y condujo al Estado a erigir el
Instituto de Defensa del Café (hoy Instituto del Café de Costa Rica). El IDECAFE propició
el mejoramiento cuantitativo y cualitativo de la actividad, bajo la premisa de una relación
justa y equilibrada entre los distintos sectores involucrados en la cadena de producción y
comercialización del cafeto.
actividad en aquellas zonas antiguas en las que la caficultura tenía alrededor de un siglo de
existencia y su crecimiento extensivo a nuevos espacios. Esa expansión se tradujo en un
incremento de los rendimientos que alcanzaron un punto máximo a mediados del siglo XX.
Luego de esa fecha, el agotamiento de la frontera agrícola marcó el réquiem del siglo de
expansión cafetalero: en adelante, los aumentos de la producción tendrían que sustentarse
principalmente en cambios tecnológicos, más que en la ampliación del área.
Vista de manera global, la caficultura costarricense tuvo como estrella polar desde
mediados del siglo XX y hasta el decenio de 1980 el aumento de la productividad a través
de dos vías: el uso de insumos químicos y la renovación de antiguas plantaciones con
variedades genéticamente mejoradas. La base de la producción siguió siendo la pequeña
propiedad ya que si bien los minifundios cafetaleros experimentaron una disminución esta
fue menor que la que se produjo en otras actividades agrícolas. Los fundos de tamaño
medio experimentaron un aumento de la productividad mayor que el que se dio en las
propiedades de otras dimensiones.
En 1989, cuando la superficie cultivada de café en Costa Rica rondaba las 130 000
manzanas, se suspendieron las cláusulas del Convenio Internacional del Café firmado en
1983. El efecto de la eliminación del sistema de cuotas no se hizo esperar y la caída de los
precios fue como “un balde de agua fría” para muchos productores. No pocos caficultores
optaron por vadear la crisis reduciendo los costos de producción y para ello mermaron en el
uso de insumos y particularmente de fertilizantes. Esto provocó una caída de la
producción. Como se exportaba menos café y a precios más bajos, este rubro pasó de
representar el 3.14 por cien del PIB en 1988- 1991 a sólo el 1.10 por cien en 1992. En
algunos casos se optó por la venta de los fundos menos productivos y ciertos grupos
beneficiadores concentraron su actividad en las áreas que les reportaban más rendimientos
y abandonaron otras. En el ámbito del beneficiado se produjo otra modificación con el
incremento de la participación de empresas transnacionales; estas se convirtieron en
accionistas importantes de no pocas empresas que otrora fueran de carácter nacional, local e
incluso familiar.
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A pesar de los efectos adversos, la suspensión del Convenio Internacional del Café no
implicó para Costa Rica una reducción significativa del área cultivada. La localización
geográfica de la zona cafetalera era obstáculo para una reconversión productiva profunda y
los campesinos tenían un bagaje cafetalero al cual no querían renunciar; muchos asumieron
una actitud valiente y siguieron cultivando la planta en espera de tiempos mejores. El
sector gubernamental ejerció además un papel encomiable en el impulso a la actividad,
particularmente a través del Instituto del Café de Costa Rica (ICAFE). A finales del
decenio de 1990 el café se extendía sobre 153 000 manzanas y la producción por unidad
cultivada se había triplicado a partir de 1950.
Los principales mercados seguían siendo los tradicionales- Estados Unidos, Alemania,
Reino Unido- pero a ellos se unían otros nuevos: Países Bajos, Italia, Finlandia. En el
mercado interno la venta se liberalizó desde 1992 y ello supuso una mejora sustancial del
producto destinado a un público con un paladar cada vez más exigente. La excelente
acogida que tuvo el cafeto costarricense tanto a nivel externo como interno permitió que
este siguiera siendo el principal cultivo del país en términos socioeconómicos al ser el
nicho laboral de miles de pequeños productores, cosa que no sucedió con el banano cuya
producción siguió concentrada en pocas manos.
Desde 1993, cuando las negociaciones para firmar un nuevo acuerdo internacional sobre la
comercialización del café acabaron sin éxito, los caficultores costarricenses han enfatizado
la necesidad de que se valorice adecuadamente la calidad del grano proveniente de la
pródiga tierra tica. Aprovechando la fama forjada a lo largo de décadas, los productores
han intentado hacer frente a los intríngulis de su actividad con una agresiva política en pro
del justo reconocimiento de la excelencia del producto proveniente de la “Suiza
Centroamericana”.
Introducción
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En la primera parte del texto se hace una breve descripción del espacio geográfico
abordado, resaltando las principales características físicas del mismo, los rasgos del
poblamiento autóctono y la situación histórica al momento del inicio del proceso
colonizador europeo desde el siglo XVI. Luego de una exposición sucinta acerca de las
notas definitorias del período colonial, se resalta cómo el café se insertó en la historia
nacional en un momento temprano respecto al resto de Centroamérica, cuando apenas
empezaba a hacerse efectiva la apropiación de la tierra en el Valle Central. La actividad se
localizó en un primer momento en áreas ya incorporadas al ecúmene, donde existían de
antemano poblaciones y vías de comunicación. En una segunda fase, el cafeto se extendió
a “fronteras agrícolas”, colonizadas e incorporadas al ecúmene preexistente mediante
canales de comunicación. En estas últimas, la introducción de la planta estuvo ligada en
repetidas ocasiones a los nombres de individuos que constituyeron la punta de lanza de la
colonización regional.
En segundo lugar, se realizó una pesquisa detallada de fuentes primarias con el propósito de
encontrar aquella información que fuera valiosa al momento de desarrollar la investigación.
Para ello, se revisó una ingente cantidad de documentos entre los que se cuentan textos
coloniales, peticiones de ascenso a la categoría de cantón por parte de distintas
comunidades, denuncios de tierra, proyectos de ley e incluso actas municipales. Todos
ellos sirvieron para dar mayor validez a los asertos que se hacen en el estudio, pues se lleva
a cabo un esfuerzo por abordar el desarrollo cafetalero en Costa Rica desde una perspectiva
diacrónica.
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La fuente oral también ocupa un lugar privilegiado, en cuanto que posee un doble
propósito: respaldar las fuentes secundarias y aclarar diversos aspectos relacionados con las
prácticas culturales. El trabajo de campo, por ende, ha tenido como fin contribuir-
mediante entrevistas con productores avezados en la caficultura- a dar validez tanto a la
información obtenida en fuentes periodísticas y secundarias como a la que se refiere a
prácticas culturales documentadas por los estudiantes de la Escuela de Agronomía durante
la década de 1930 y a las que se enfocan en el cambio tecnológico que se produjo a partir
de 1950.
La última fase metodológica ha sido la redacción de un texto que, siguiendo una ilación
lógica, respete las normas básicas de la disciplina histórica y cumpla su propósito de
investigación. Este es demostrar el vínculo existente entre el cultivo cafetalero y la
república de Costa Rica, evidenciando que el devenir de la actividad en nuestra patria ha
influido de manera determinante en la calidad que el grano ostenta actualmente.
El medio natural
Costa Rica es un país centroamericano que se encuentra delimitado por el Mar Caribe y el
Océano Pacífico al este y oeste respectivamente; al norte limita con Nicaragua y al sureste
con la república panameña. La superficie continental es de 51 100 kilómetros cuadrados,
ubicados entre las coordenadas 8º 03` y 11º 13`de latitud norte y 82º 32`y 85º 57`de
longitud oeste. A ese guarismo han de sumarse una serie de islas ubicadas en el Golfo de
Nicoya- Chira, Berrugate, Bejuco, Venado, Caballo, San Lucas, Tortuga-, en el Pacífico
Central- Guayabo, Negritos, Pájaros, Damas-, en el Pacífico Sur- Isla del Caño- o en la
costa atlántica- Uvita-. La Isla del Coco se halla en el Pacífico, separada de la costa por
532 kilómetros y no sólo es la ínsula más grande (23, 85 kilómetros cuadrados) sino
también la más famosa, asediada por piratas en el pasado y desde antiguo objeto de
leyendas acerca de tesoros escondidos. La extensión territorial de Costa Rica la convierte
en una de las repúblicas centroamericanas más pequeñas.
unidades, tres de origen volcánico y una producida por plegamiento de rocas. La Sierra
Volcánica de Guanacaste es la más baja, con altitudes que en general no alcanzan los 2 000
msnm; sus principales macizos son Orosi, Cacao, Rincón de la Vieja, Miravalles, Santa
María, Tenorio y Arenal. La Sierra Minera de Tilarán está constituida por rocas volcánicas
y una morfología anterior de pendientes suaves y en ella se pueden distinguir distintas
serranías: Aguacate, Abangares, San Antonio, Tilarán. La Sierra Central es la más profusa
en conos volcánicos; tiene cerca de doce que sobrepasan los 2 000 msnm y dos de ellos se
elevan por encima de los 3 000 msnm (Irazú y Turrialba).
Las formas de relieve que completan el paisaje costarricense ofrecen una escena variopinta.
Para empezar, al sur de la Sierra Volcánica Central y norte de la Cordillera de Talamanca
se halla una depresión tectónica conocida tradicionalmente como Valle Central, drenada
por dos sistemas fluviales, el del río Grande de Tárcoles al oeste y el del Reventazón al
este.10 La superficie del Valle Central es de aproximadamente 32 200 kilómetros cuadrados
y dentro de él se identifican valles, mesetas y cañadas entre los que se encuentran los de
San Ramón, Palmares, Atenas, Grecia, Naranjo, Alajuela, Heredia, San José, Cartago o el
Guarco, Paraíso, Ujarrás, Orosi, Cachí, Juan Viñas, Turrialba, etc. La estructura en general
está formada “por corrientes de lava asociadas con depósitos de toba que salieron de los
volcanes de la Cordillera Central.”11 El origen volcánico de esas tierras las coloca entre
las más fértiles del país, ideales para el desarrollo de cultivos permanentes como el cafeto.
9
E. Flores Silva. Geografía de Costa Rica. 3ª ed. (San José, EUNED, 2001), p. 50.
10
Este texto utiliza los términos “Valle Central” y “Meseta Central” en el sentido que lo hace Carolyn Hall.
El primero de ellos se refiere al espacio comprendido entre San Ramón en el Oeste y Turrialba en el Este.
Respecto al segundo, designa dos secciones del Valle Central: de Turrúcares a Tres Ríos en el Oeste y lugares
cercanos a Cartago y Paraíso en el Este. Cf.: C. Hall. El café y el desarrollo histórico- geográfico de Costa
Rica. 2ª reimp. (San José, Ed. Costa Rica, 1991), p. 19. Para efectos de este estudio se utilizan
indistintamente los términos Valle Central y Depresión Tectónica Central.
11
A. Sáenz Maroto. Suelos volcánicos cafeteros de Costa Rica. Serie Agronomía, No. 6. (San José, UCR,
1966), p. 61.
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amplia llanura al noroeste de Limón es regada por varios ríos (Toro Amarillo, Chirripó,
Tortuguero, Pacuare).
Una última unidad morfológica que merece nuestra atención está situada en la vertiente
pacífica de la Cordillera de Talamanca. Los valles conocidos como del General y de Coto
Brus no se refieren a dos sectores diferenciables por sus características geológicas sino que
más bien “indican la división hidrográfica de un territorio que en su aspecto estructural y
geológico se presenta como una unidad regional.” 12 En esta área se distinguen tres
componentes básicos: viejas llanuras y terrazas que han escapado a los procesos de
sedimentación fluvial, valles planos y pedregosos cuya profundidad aumenta desde el
piedemonte de la Cordillera de Talamanca hacia el suroeste y valles en forma de “V”
localizados al sur y centro de la región, regados por ríos como el Pacuar, General, Coto
Brus y Negro. Las fértiles tierras de estos últimos se han visto enriquecidas con materiales
provenientes de la denudación del relieve montañoso y su feracidad ha contribuido a un
proceso lento pero estable de colonización agrícola.
El marco geográfico descrito hasta aquí justifica la gran variedad de regímenes climáticos
existentes en Costa Rica. Si bien las variaciones en temperatura y precipitación anuales en
una región determinada son en general moderadas, entre los distintos sectores sí hay
cambios significativos. Lo anterior no impide que se dé un predominio del clima tropical,
manifestado tanto en aspectos naturales (régimen de precipitaciones, actividad de los
vientos alisios, régimen fluvial) como culturales (cultivo de café, caña de azúcar, banano,
cacao). Mientras en el sur, centro, oeste y noroeste se presenta una estación seca bastante
marcada durante el invierno astronómico (meses de diciembre, enero y febrero), en el norte,
este y sureste las lluvias se distribuyen de manera bastante uniforme durante el año. 13
“en la mayor parte del Valle Central, excepto en el extremo este alrededor de Turrialba, la
estación lluviosa se extiende por lo general de mayo a noviembre. El café por lo tanto,
florece al caer las primeras lluvias en abril, y la cosecha se recoge a fin de año. De esta
manera, el café puede ser procesado y transportado a los puertos de embarque antes de
que las lluvias empiecen nuevamente. Esto era de especial importancia en los primeros
años de la industria cafetalera, antes de que hubiera secadoras eléctricas para
complementar el asoleo del grano en los patios, y cuando no existían carreteras de
macadam por las cuales el café pudiera ser transportado.”14
12
G. Sandner. Aspectos geográficos de la colonización agrícola en el Valle del General. (San José, IGCR,
1961), p. 3.
13
Flores Silva, op. cit., p. 73.
14
Hall, op. cit., p. 21.
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especies botánicas y zoológicas del Neoártico, que en forma endémica logran cruzar la
fosa de Managua, con las del Neotrópico.”15 Ese papel de mediación se extendió incluso
al aspecto cultural, ya que en nuestro suelo confluyeron pueblos procedentes de la parte
baja de los Andes con otros de tradición mesoamericana.
El pasado prehispánico
En tiempos prehispánicos los indígenas de los que se conoce como Costa Rica se
organizaron en cacicazgos. Estos tenían un liderazgo centralizado, ejercido por el cacique
y transmitido de forma hereditaria. El jefe no sólo se encargaba de la distribución de los
bienes sino que también se arrogaba el control de las facetas religiosa y militar. El poder
cacical descansaba sobre una estructura caracterizada por un centro principal que tenía
pueblos políticamente sufragáneos.16
Los españoles al arribar a suelo costarricense se toparon con una serie de grupos nativos
que tenían entre sí diferencias socio- culturales significativas. El noroeste de Guanacaste,
vinculado con el occidente de la actual Nicaragua, constituía el límite meridional de la zona
de influencia chorotega. Este grupo de origen otomi- tlapaneco se estableció en Guanacaste
varias centurias antes de la conquista, ocupando finalmente la totalidad de la península
nicoyana.17 La economía chorotega se basaba en la agricultura de productos como maíz,
frijoles, calabazas, tabaco, algodón, ayote y frutas, en la cría de animales domésticos como
el pavo o el “perro mudo” y la caza. El trueque comercial se realizaba con maíz y algodón
y es muy probable que el comercio marítimo mediante canoas tuviera un alcance que se
extendía mucho más allá del entorno inmediato.18 Wagner ilustra la vida de esas
comunidades de forma prístina:
“Los chorotegas fueron un pueblo agrícola a nivel de subsistencia que usaban una vara
plantadora y empleaban los métodos de “chapeo” y “quemas”. Cultivaban el maíz,
muchas clases de frijoles, algodón, cacao y varias frutas, criaban pavos, perros y
probablemente patos Muscovy; dependían en parte de la cacería para suplir su alimento.
Los hombres sembraban y cuidaban los campos, cazaban, y se ocupaban de las guerras,
mientras que las mujeres cuidaban la casa y el solar y negociaban en el mercado, usando
como moneda semillas de cacao…
Los Chorotegas practicaban la elaboración de cestas, la cerámica, el trabajo en la piedra,
el tejido con un telar sencillo, y varios métodos de trabajar la madera. Tejían telas de hilo,
las cuales teñían con las secreciones de un crustáceo, múrice, y otras sustancias. Sabían
cómo fermentar granos o frutas para hacer chicha. Sus técnicas de cocción se limitaban a
hervir, ahumar y asar en parrilla.”19
15
L. Ferrero Acosta. Costa Rica precolombina. 6ª. reimp. (San José, Ed. Costa Rica, 2000), p. 37.
16
E. Ibarra Rojas. “Desestructuración del cacicazgo del Guarco en el siglo XVI y su relación con el proceso
de conquista: una perspectiva desde su organización social”. Revista de Historia. Nos. 12- 13. (Heredia,
EUNA- EUCR, julio 1985- junio 1986), p. 100.
17
J. León. Nicoya (El ambiente y la vida de un pueblo antiguo). (San José, Imprenta Nacional, 1942).
18
V. B. Vargas León. Nandayure. Su historia, su folclor, su gente. (Heredia, Programa de Publicaciones e
Impresiones de la UNA, 2003), p. 3, p. 5.
19
P. L. Wagner. Nicoya: a cultural geography. (Berkeley, University of California Press, 1958), p. 173.
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Los chorotegas tenían un cacique principal y cada comunidad contaba con viejos
principales elegidos encargados de su administración. La casta sacerdotal era la
responsable de la organización de actividades religiosas, de llevar cuenta del calendario y
de enseñar los principios de su fe. Los guerreros recibían una formación escrupulosa que
les enseñaba a estar siempre listos para entrar en acción. El buen desempeño en la guerra
casi siempre tenía como resultados una mayor cantidad de tierra para la comunidad, el
alejamiento de los grupos vecinos y la dotación de prisioneros de guerra para ofrecer en
sacrificio a los dioses (sol, luna, espíritus locales).20
El resto del territorio costarricense formó parte junto con el oriente de Nicaragua y
Panamá, Colombia y Ecuador del sector conocido como Área Intermedia. La principal
actividad era la agricultura, para la cual empleaban herramientas como estacas de madera,
hachas de piedra y palos de concha. Entre los productos que cultivaban se hallaban
tubérculos, pejibayes, maíz, cacao, tabaco, algodón y frutas. Los cultivos mencionados se
complementaban con lo que obtenían de diversas actividades: caza, pesca, fabricación de
telas y relaciones comerciales (trueque).21
“hubo una mayor concentración de tipo aldea con la residencia del cacique, las casas de
sus sirvientes, artesanos, asistentes políticos, sacerdotes, etc. Tal poblado constituía una
especie de “capital” de donde irradiaban influencias hacia los cacicazgos principales y, a
la vez, esta “capital” dependía para su subsistencia en grandísima parte de la interacción
con otros cacicazgos.”22
20
Ferrero Acosta, op. cit., pp. 118-128.
21
F. Ávila P. et al. “Monografía de la ciudad de Alajuela”. (Escuela de Estudios Generales de la UCR,
1981), p. 8.
22
Ferrero Acosta, op cit., p. 190.
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Aunque la conquista de Costa Rica se inició en 1522 con la expedición de Andrés Niño y
Gil González Dávila, la intrusión efectiva se produjo hasta después de 1540, año en que el
Rey de España dio a Diego Gutiérrez el título de Gobernador de la jurisdicción de Nueva
Cartago y Costa Rica. Gutiérrez permaneció en Nicaragua hasta 1543, con el propósito de
utilizar Granada como bastión de su empresa; en esa fecha partió de la ciudad con 60
soldados, navegó por el río San Juan e ingresó a tierras de Costa Rica a través del río
Parismina, conocido como Suerre. Fue precisamente en sus orillas donde Gutiérrez erigió
la villa de Santiago.24 Luego de una serie de enfrentamientos con los aborígenes, Gutiérrez
murió en 1544 y con él desaparecieron los intentos de dominar el territorio por la costa
caribe.
Hacia 1560 se inició un nuevo ciclo de expediciones militares, esta vez desde la costa
pacífica. En 1561 Juan de Cavallón, Alcalde Mayor de Nicaragua, penetró en el centro del
país con autorización real para descubrir y poblar la provincia de Nueva Cartago y Costa
Rica. Cavallón ingreso con 90 españoles, unos cuantos esclavos, semovientes y semillas de
trigo y fundó en el valle de Santa Ana la Ciudad del Castillo de Garcimuñoz, primer
poblado español del Valle Central.25 Al año siguiente se nombró a Juan Vásquez de
Coronado Alcalde Mayor de Cartago y Costa Rica y fue este quien, ante la petitoria de los
vecinos de Garcimuñoz, decretó el traslado de la ciudad al valle del Guarco: “en 1564,
después de haber construido los edificios propios de una ciudad en el Valle del Guarco,
(Vásquez de Coronado) decidió trasladar la población de Garcimuñoz a dicho valle en
cuyo nuevo asentamiento, se le dio el nombre de Cartago, de ahí que no hubo fundación de
Cartago sino traslado de Garcimuñoz al valle del Guarco.”26 Para viabilizar la
permanencia de los pobladores europeos, Vásquez de Coronado introdujo instrumentos de
labranza, una cantidad considerable de ganado y más colonos.
23
E. Castillo Araya. Turrialba. 100 años de desarrollo. (San José, EUCR- Comisión Nacional de
Conmemoraciones Históricas, 2003), p. 21.
24
A. G. Tristán Trelles. “Estudio sobre la situación socio- económica de los trabajadores de la Hacienda
Aquiares S. A. y la ubicación del trabajador social dentro de la misma”. (Tesis de Bachillerato en Trabajo
Social, UCR, 1977), p. 43.
25
Instituto de Fomento y Asesoría Municipal. Información básica de la municipalidad de Santa Ana. (San
José, Sección de Publicaciones e Impresos del IFAM, 1990), p. 23.
26
E. León Villalobos. “Apuntes para una monografía de San Pablo de Heredia”. (Tesis de Licenciatura en
Filosofía y Letras, UCR, 1966), p. 63.
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decidió repartir a estos en encomiendas a los conquistadores y sus gentes. Fue así como se
inició el asiento definitivo de los europeos en el Valle Central entre 1570 y 1580, teniendo
como base la explotación de la mano de obra autóctona mediante una modalidad jurídica
específica, en la que un grupo de indígenas era puesto bajo la tutela de un encomendero que
a cambio del trabajo de los nativos debía velar por su evangelización, tarea que se confiaba
a un fraile doctrinero.27 Ya para 1575 Barva y Aserrí, asentamientos indígenas establecidos
mucho antes de la llegada de los españoles, fueron convertidos en pueblos de doctrina bajo
la égida de los franciscanos.
El inicio del período conocido con el nombre de Colonia coincide en Costa Rica con el
comienzo de la década de 1570. Esta etapa tuvo dos elementos básicos: el desarrollo de
una estructura administrativa encargada de ejercer control en diversos ámbitos (político,
jurídico, militar, eclesiástico) y la encomienda. La convergencia de intereses entre la
iglesia y el Estado coloniales facilitó la catequización, control y explotación de los nativos
reunidos en los “pueblos de indios”. En contraposición a los indígenas convertidos en
vasallos que pagaban tributo a la Corona, los descubridores- conquistadores devinieron en
pobladores con puestos de importancia en la administración (burocracia colonial) o
beneficiados con las mercedes que se les otorgaban (tierras, encomiendas). En ese sentido,
la sociedad colonial se articuló alrededor de dos grupos antagónicos:
Así las cosas, a principios del siglo XVII el arraigo y aclimatación de los europeos en el
territorio de la provincia de Costa Rica eran ostensibles. Como apunta Sandner, “la
población española ya no quería seguir descubriendo, conquistando o catequizando, sino
adquirir tierras y cultivarlas con la ayuda de trabajadores indígenas.”29 Todos los
“pueblos de indios”- excepto el de San Juan de Herrera de Los Naboríos establecido en
1590 en las inmediaciones de Cartago- eran rurales. Cada uno estaba dotado con una
cantidad de terreno de unas 2 600 manzanas30, divididas en una parte dedicada a la siembra
de cultivos anuales por las distintas familias tributarias, otra consagrada a labores agrícolas
comunales y una tercera usada como reservorio de pastos para el ganado y de recursos
como leña.
27
J. Campos Ramírez. “San Juan del Murciélago, cantón de Tibás: una interpretación histórica con
perspectiva geográfica (1914- 1994)”. (Tesis de Licenciatura en Historia, UCR, 2001), p. 100.
28
E. Fonseca y C. Quirós. Economía colonial y formación de las estructuras agrarias. (San José, Cátedra de
Historia de las Instituciones de Costa Rica de la UCR, 1993), p. 9.
29
G. Sandner. La colonización agrícola de Costa Rica. Tomo I. (San José, IGCR, 1962), p. 27.
30
Una manzana equivale a 0, 69 hectáreas.
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Esparza y entraba hasta el Valle Central- la senda era intransitable durante buena parte del
año debido a las fuertes precipitaciones. Tampoco existían grandes contingentes de
indígenas susceptibles de explotación, como sí sucedía en otras latitudes americanas.
Finalmente, la política mercantil de la Corona española fue de corte proteccionista y
favoreció a aquellas regiones donde el Estado podía ejercer un mayor control sobre las
actividades comerciales. La conjunción de los factores mencionados explica el retraso
característico de la provincia durante todo el período colonial.
Poco a poco, se estableció un paisaje caracterizado por caseríos y pueblos dispersos cuyas
viviendas estaban nucleadas. En el Valle Central los europeos se dedicaron a la formación
de haciendas ganaderas y fincas con trapiches y siembras de maíz, trigo, tabaco, algodón,
legumbres, cacao, caña y zarzaparrilla. Con el fin de poder acceder a la mano de obra
autóctona, se ubicaron en áreas cercanas a los asentamientos indígenas. Complementaron
las actividades agrícolas con la cría de gallinas, ganado vacuno y cerdoso y semovientes
destinados al transporte y la labranza.31 Los excedentes agrícolas obtenidos de la
agricultura y del tributo indígena fueron la base para el desarrollo de una modesta actividad
comercial focalizada en la zona de Esparza y en Nicoya, donde se habían emplazado los
astilleros de “La Barranca” y “Juan Solano” y “Nandayure” respectivamente. La otra
actividad de importancia tuvo como sede la jurisdicción de Esparza y fue la cría de ganado
(sobre todo mulas) destinado a los mercados de Panamá, Portobelo, Cartagena y Nicaragua.
Entre la segunda mitad del siglo XVI y fines del siglo XVII se produjo un progresivo
descenso de la población indígena, derivada de dos factores principales. En los “pueblos de
indios” la producción se dirigió al consumo de subsistencia, a la atención de las
necesidades de los asentamientos españoles y al pago del diezmo y otros tributos. Para
lograr satisfacer los requerimientos de encomenderos, funcionarios reales y de la Corona la
mano de obra nativa tenía que ser sobreexplotada y aún así lo que le quedaba era
insuficiente para recibir una buena alimentación. De esta manera los grupos indígenas,
sobreexplotados y mal alimentados, se convirtieron en presa fácil de las epidemias.
Fue así como la encomienda, institución que había permitido un comercio de importancia
con los asentamientos portuarios de Nicoya y Esparza, decayó como resultado del
pronunciado decrecimiento de la población indígena. Mientras un pequeño grupo de
encomenderos había logrado enriquecerse con el comercio, la mayoría de ellos se
encontraba en una situación de pobreza. Estos, sin posibilidad de seguir empleando la
fuerza de trabajo encomendada, se vieron en la necesidad de campesinizarse, es decir,
“devinieron en pequeños y medianos productores, pues su única opción fue el retorno a la
tierra.”32 Ese proceso de campesinización tuvo como escenario aquellas tierras con
vocación cañera o triguera, ubicadas principalmente en el poniente del Valle Central.
Durante todo el siglo XVII se produjo una emigración de pobladores españoles sin acceso a
la tierra, mestizos, criollos y mulatos residentes de Cartago al occidente de la Depresión
Tectónica Central. Las condiciones que posibilitaron ese traslado fueron básicamente dos.
31
L. F. González Flores. Origen y desarrollo de las poblaciones de Heredia, San José y Alajuela durante el
régimen colonial. (San José, Imprenta “La Tribuna”, 1943), p. 7.
32
Campos Ramírez, op. cit., p. 111.
50
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En primer término, un clima benévolo que viabilizó el asentamiento de los colonos. Por
otra parte, la existencia de tierras susceptibles de ser cultivadas “puesto que en Cartago la
ocupación del agro era prácticamente total.”33 Los nuevos habitantes se dedicaron a la
agricultura de subsistencia, particularmente la caña de azúcar que era procesada en
trapiches cercanos a corrientes como el río Segundo y se destinaba al consumo local y a los
mercados nicoyano y nicaragüense.
En los albores del siglo XVIII hizo su entrada en escena otra actividad económica que
tendría importancia durante el régimen colonial. En 1709 el Gobernador Lorenzo de la
Granda y Balbín dispuso “que el cacao se considerara como moneda, para intercambio de
los artículos de primera necesidad; 100 gramos de cacao equivalían a 1 real de plata.”34
Las haciendas cacaoteras se habían asentado desde el siglo XVII en las tierras bajas y
húmedas de Matina- al este del Valle Central- y esa experiencia positiva influyó en el
comienzo del cultivo en el Valle de Turrialba, en las vegas del río homónimo y del
Reventazón.
“Sin embargo, las condiciones ecológicas de la región de Turrialba no eran las óptimas
para cultivar cacao, pues la zona llana del valle está a 630 metros sobre el nivel del mar.
A esta altura se cultivó el cacao, pero lo recomendable es no sembrarlo a más de 300
metros sobre el nivel del mar, pues es un cultivo delicado que requiere una zona poco
ventosa, suficiente sombra y poca humedad, condiciones que no reunía el valle de
Turrialba.”35
La colonia que dio la bienvenida al siglo XVIII en Costa Rica se caracterizaba por una
economía dirigida sobre todo al autoconsumo. La producción mercantil dependía para su
crecimiento de mercados externos, lo que la hacía absolutamente dependiente del exterior.
El hecho de que se utilizara el cacao como moneda evidencia que en realidad el circulante
no era demasiado importante. De hecho en repetidas ocasiones los víveres, los vestidos,
las herramientas e incluso las propiedades fundiarias se tranzaban mediante el mecanismo
de trueque, sin que mediara dinero metálico en esas transacciones.36
33
M. del R. Vargas Chávez y S. M. Soto Bonilla. “Estudio demográfico de la Parroquia de la Inmaculada de
Heredia, 1752- 1869”. (Tesis de Licenciatura en Historia, UCR, 1984), pp. 12- 13.
34
O. Salazar Obando. Monografía de Turrialba. (Turrialba, Municipalidad de Turrialba, s. a.), p. 68.
35
Castillo Araya, op. cit., p. 41.
36
E. Fonseca Corrales. Costa Rica colonial: La tierra y el hombre. 4ª. ed. (San José, EDUCA, 1997), p. 46.
51
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Con el advenimiento del nuevo siglo los moradores del Valle Central intensificaron la
ocupación de los territorios localizados hacia el poniente, ante la escasez de espacios
susceptibles de reclamo en los asentamientos ya establecidos. El aislamiento de la capital
cartaginesa dificultaba el cumplimiento de los deberes espirituales y civiles y para paliar
esta falencia las autoridades ejercieron una política coercitiva tendiente a lograr la
concentración de los vecinos alrededor de ayudas de parroquia dependientes de Cartago.
En 1706 se fundó una ermita pajiza cerca del río Virilla, en el sitio conocido como La
Lagunilla, localizado al este de San José de Ulloa (actual Barreal).37 Una década después,
antes las exhortaciones del Obispo Garret y Arloví para impetrar de los vecinos la
formalización de la iglesia, se trasladó el templo al paraje conocido como Cubujuquí,
actual asentamiento de la ciudad herediana.
Los otros dos poblados destinados a convertirse con el tiempo en núcleos de gran
importancia se establecieron uno al sureste y otro al noroeste de Cubujuquí. El primero de
ellos fue la Abra de la Boca del Monte (San José), fundada en 1737 en el Valle de Aserrí y
que en un principio sirvió como sitio de paso entre Cartago y los pueblos indígenas de San
Bartolomé de Barva, Aserrí, Pacaca y Curridabat. La Lajuela (actual Alajuela) surgió a
raíz de los intentos de integrar a los vecinos que se encontraban en los campos y montes
alrededor de la ermita de Cubujuquí. En 1777 los habitantes de los barrios de Lajuela, Los
Targuaces, Poás, Río Grande y Las Ciruelas se negaron a trasladarse a Cubujuquí y cinco
años más tarde solicitaron la erección de un oratorio público, petición que fue escuchada y
se concretó en la bendición del mismo por parte del Obispo Esteban Lorenzo de Tristán en
octubre de 1782.38
Durante toda la segunda mitad del siglo XVIII se acrecentó la cantidad de familias que se
instalaron en el occidente de la Depresión Tectónica Central, ante el incremento vegetativo
de la población y el acaparamiento de los terrenos orientales por parte de la elite colonial
cartaginesa. Como consecuencia de lo anterior empezó a surgir un nuevo modo de
propiedad: las “tierras del común”. Estas eran compras que se hacían a la corona de forma
colectiva, por grupos de campesinos organizados para legalizar su apropiación del suelo.
Vargas Chávez y Soto Bonilla afirman que las tierras del común “fueron importantes
dentro del lado occidental del Valle, no solamente por su número, sino por la extensión de
las propiedades adquiridas, lo cual nos confirma que en el Valle Oriental el agro estaba
acaparado, mientras que en el Valle Occidental aún quedaba tierra libre.”39 En el
poniente vallecentralino el proceso de apropiación de la tierra se produjo en un momento
caracterizado por la debacle demográfica de la población nativa y en ese sentido en sitios
como el Valle de Barva- a diferencia de las inmediaciones de Cartago- se desarrollaron la
pequeña y mediana propiedad que dependían esencialmente de la mano de obra familiar.
37
S. A. Algunos apuntes sobre el asentamiento de la comunidad herediana y nuestra máxima joya: el Templo
de la Pura y Limpia Concepción de María. (Heredia, Parroquia de la Inmaculada Concepción, 1980), p. 7.
38
ANCR, S. H. Archivo Nacional, No. 827, año 1981; F. Fernández Esquivel. Fundación de Alajuela. Datos
de una acción triplice. (Heredia, Escuela de Historia de la UNA, 1984), p. 7.
39
Vargas Chávez y Soto Bonilla, op. cit., p. 75.
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población se concentraba en un área muy reducida, entre Alajuela y Ujarrás. Las 40 000
almas que poblaban esa sección se dedicaban a la agricultura dirigida a la satisfacción de
las propias necesidades, al abastecimiento del incipiente mercado vallecentralino y al
comercio con sitios como Bagaces y Nicaragua. Los cultivos más importantes fueron el
tabaco y la caña de azúcar y ambos encontraron óbices en las disposiciones coloniales. El
estanco fue introducido para el tabaco en 1766 y la época de exportación fue efímera
(1788- 1792), debido a la mala calidad del producto que hubo de focalizarse en la demanda
interna. Con el fin de tener un mayor control sobre la actividad, las autoridades decidieron
que las siembras se concentraran en San José y Heredia, áreas dedicadas anteriormente a la
producción agrícola. Esa medida devino en la escasez de alimentos básicos.40
Las otras cuatro zonas que estaban incipientemente colonizadas al final de la Colonia se
ubicaban al este y oeste de la “Meseta Central”. La primera-localizada en el levante-
correspondía al valle de Turrialba y Matina, de cuya actividad cacaotera ya se ha hablado y
cuya población se constituía en su mayoría de asentamientos aislados. Con la merma de la
población indígena y la prohibición del empleo de los indios urinamas (procedentes de
Talamanca) en el cultivo del cacao se extendió la práctica de que los propietarios
arrendaran sus tierras a blancos y mestizos. Un contingente importante constituido en su
40
ANCR, S. H. Colonial, No. 6776, año 1807; ANCR, S. H. Colonial, No. 2862, año 1817.
41
Hall, op. cit., p. 30.
42
Ibid., p. 28.
43
Vargas Chávez y Soto Bonilla, op. cit., p. 21.
53
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mayoría por varones emigró desde el Valle Central y se ocupó en la producción de cacao o
en la defensa de los territorios.
Entre las áreas de colonización que se ubicaban al poniente, la primera correspondía a los
valles regados por afluentes del Río Grande. Desde 1788 se empezó a hablar de Sabana
Larga, propiedad de Joaquín Oreamuno localizada entre las quebradas Cajón y las Lajas y
cuyo término eran las lomas del Aguacate. El norte también fue objeto de colonización
agrícola en las postrimerías dieciochescas; a los “Potreros del Poás” empezaron a llegar
individuos con la intención de apropiarse efectivamente del espacio. Entre los sitios a los
que arribaron se encontraban La Churruca (San Rafael de Poás), Punta de Caña (Santa
Gertrudis Sur), Taccari (Tacares) y Puas. Poco después, alrededor de 1805, aparecieron los
primeros pobladores en Sarchí (Valverde Vega) y en las márgenes del río Vigía. En las
décadas siguientes se establecieron colonos en las orillas de los ríos Rosales y Agualote,
Puente de Piedra y San Roque.44
Un tercer sector se localizaba en Guanacaste donde, desde mediados del siglo XVII, varios
individuos de Rivas comenzaron a constituir haciendas dedicadas a la ganadería. La
economía guanacasteca ingresó al siglo XVIII teniendo como pivote la comercialización
del sebo. El ganado se combinaba con el cultivo de maíz, frijol, algodón y pita; también se
practicaba la avicultura (gallinas). La exportación de sebo seguiría ocupando un papel
relevante hasta fines de la década de 1730. Luego de esa fecha, la actividad entró en
franco descenso. En las postrimerías dieciochescas el predominio de la hacienda ganadera
en la región guanacasteca era ostensible. El centro lo constituía Guanacaste (Liberia) y la
mayor parte de los propietarios mantenían fuertes vinculaciones con Nicaragua. En Nicoya
y Santa Cruz, en cambio, siempre hubo una presencia indígena significativa, lo que hizo
que en estas localidades la pequeña propiedad desempeñara un papel importante.45
Finalmente, existía una zona al oeste del Valle Central caracterizada por un paisaje en el
que se alternaban cerros y llanuras y cuyo principal asentamiento era la ciudad de Esparza.
Esta se había fundado en el siglo XVI y en los albores decimonónicos el área que la
circundaba estaba dividida por haciendas, algunas de las cuales eran de gran tamaño. El
pasto dominaba una parte importante del paisaje agrario, si bien la actividad ganadera era
extensiva y la mayoría de las haciendas reportaban menos de cien cabezas de ganado. El
resto del cuadro lo completaban los bosques- tan extensos como los pastos- y secciones
dedicadas a la agricultura de subsistencia.46
Antes de finalizar esta sección, es conveniente anotar que la sociedad costarricense anterior
al arraigo del café y a su “boom” exportador a partir de 1840 no era igualitaria. Las
autoridades optaron por mantener a la población nucleada para facilitar su control y la
recolección de tributos y ello propició que en los centros urbanos aparecieran una gran
44
C. A. Maroto Barquero. “Significado histórico, social y económico del café y la caña de azúcar en el
Cantón de Grecia (1892- 1978)”. (Tesis de Licenciatura en Historia, UCR, 1979), p. 15; E. Fournier García.
“Un análisis histórico demográfico de la Parroquia de San Ramón (1850- 1900)”. (Tesis de Licenciatura en
Historia, UCR, 1976), p. 12.
45
L. F. Sibaja y Ch. Zelaya. La anexión de Nicoya. 2ª ed. (San José EUNED, 1980), pp. 23- 24.
46
Hall, op. cit., p. 30.
54
El presente Pliego de Condiciones es propiedad de ICAFE. Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier
medio o método, sin autorización escrita del Editor. Se reservan todos los derechos, la violación a esta prohibición podría acarrear
las sanciones que establece la Ley de Derechos de Autor y Leyes conexas.
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La llegada del cultivo cafetalero a tierras americanas se debió a los franceses, quienes lo
introdujeron durante el siglo XVIII. La actividad fue continuada principalmente por los
ingleses y los primeros sitios en los que se produjo café fueron Jamaica, Martinica y Haití.
Cuba fue una de las colonias españolas en las que más rápidamente se estableció el cultivo.
El café procedente de las Antillas se ganó un puesto en el mercado europeo y empezó a
competir con sus rivales asiáticos.49
47
L. Gudmundson. Costa Rica antes del café. Sociedad y economía en vísperas del boom exportador. (San
José, Ed. Costa Rica, 1990), p. 92.
48
Ibid., p. 104.
49
Hall, op. cit., p. 33.
55
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Gobernador de Costa Rica, que le había enviado sus encargos, entre ellos dos libras de café.
El texto dice lo siguiente: “Por el citado barquito Los Ángeles destiné a Vuestra Señoría
dos libras de café, que el citado mi apoderado me insinuó le había encargado Vuestra
Señoría.”50
Aunque las primeras semillas llegaron a fines del siglo XVIII, es hasta después de 1808
que se tiene certeza, apoyada por evidencia histórica, de que en Costa Rica se empezó a
desarrollar una actividad cafetalera importante. El 7 de noviembre de ese año el
Gobernador Tomás de Acosta comunicó al comandante de Matina: “con el de usted, de 30
último, he recibido las seis libras de café y daga del Capitán Mosco Bingiman, a quien
dará usted gracias por el café, y dirá que se compondrá la daga como solicita.”51
Los documentos permiten establecer de manera general la línea de acción seguida por
Acosta en lo que se refiere a la caficultura. En primer lugar, el Gobernador obtuvo
ventajas para los agricultores (exención del diezmo en 1804). Seguidamente, proveyó las
simientes (a partir de 1808). Este último paso no se le habría dificultado a Acosta puesto
que procedía de La Habana, conocía la bebida, tenía contactos y estaba dispuesto a
colaborar con el progreso de la agricultura colonial. Ahora bien, si las semillas fueron
traídas por un mosco es casi seguro que las mismas provenían de |Jamaica, donde ellos
comerciaban libremente, y no de Cuba- como se creía anteriormente- donde eran vistos
como enemigos por sus periódicas incursiones en el caribe centroamericano.
Es verdad manida que a principios del siglo XIX el café era una novedad botánica en los
jardines citadinos. Entre los primeros cafetales, sobresalían los ubicados alrededor de los
pueblos de indios como Barva y Curridabat y de los asentamientos urbanos como Cartago,
San José, Heredia y Alajuela.52 Una de las primeras referencias sobre plantaciones de café
corresponde al testamento del Presbítero Félix Velarde, fechado el 12 de febrero de 1816.
En dicho documento el sacerdote declaraba entre sus bienes “un solar que tengo en frente
de don Manuel Fernández, sembrado de café, con dos lienzos y medio de tapia.”53
Hasta 1820 existían en San José pequeños solares cultivados con café, semejantes al del
Padre Velarde que se localizaba a sólo cuatro cuadras de la plaza central. Fue en los
primeros años de vida republicana que se dictaron decretos tendentes a impulsar el cultivo
del “grano de oro”. Los cuerpos municipales se mostraron anuentes a colaborar con la
extensión del mismo alrededor de los centros de población. La corporación josefina
distribuyó gratuitamente matas de café entre los indigentes en el mismo año de la
Independencia (1821). Para complementar la medida anterior concedió terrenos a quienes
se dedicaran a la caficultura sub conditione que cercaran las propiedades.54 Siguiendo el
ejemplo josefino, el municipio de Cartago decidió impulsar la siembra del cafeto. La
disposición, fechada el 9 de julio, estipulaba que el número de matas que habían de
50
ANCR, S. H. Complementario Colonial, No. 3439, año 1791, F. 82v; G. Echeverría Morales. Breve
Historia del café. Cómo llegó a Costa Rica. (San José, Trejos, 1972), p.30.
51
Ibid., p. 8
52
Hall, op. cit., p. 33, p. 73.
53
ANCR, Protocolos de San José, No. 471, año 1816, F. 6.
54
ANCR, S. H. Municipal, No. 485, año 1821, F. 64f.
56
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En 1825 la Asamblea Ordinaria del Estado Libre de Costa Rica, “deseando promober la
agricultura por los medios adoptados en las naciones más cultas”, dispuso que quedaran
libres de pagar el diezmo “la cría de ganado lanar, el café, el algodón, la grana, el cacao y
el añil.” El decreto estipulaba también que “la producciones de esta naturalesa no podrán
ser pensionadas por las tierras que ocupan, aunque sean valdías o de exidos.” Con esa
medida, las autoridades restablecían la exención colonial del diezmo que privilegiaba a la
actividad cafetalera y a otros productos y la prolongaban por un plazo de diez años.57
La medida impulsó a los cuerpos municipales a incentivar el cultivo del café, tal como lo
hizo el concejo de Tres Ríos a fines de enero de 1825. El Alcalde Constitucional, el
Procurador Síndico y el Regidor Secretario tomaron un acuerdo que por su talante conviene
citar de manera íntegra:
“En atención a que en este Pueblo se haya muy en decadencia el ramo de agricultura en
todos conseptos para obiar tamaños males en la parte que sea posible sin embargo que la
anterior Municipalidad fijó sus principales miradas en este objeto se acordó se publique
Bando previniendo a todos los vecinos que cada uno siembre el número de matas de café
que sea más cómodo a las proporciones de cada qual cometiéndose la execución del
negosio en el barrio de los Conejos al Ciudadano Diego Conejo, en este Pueblo al
Ciudadano José Soto y en toda la extención de la Carpintera al Ciudadano Santiago Coto,
los que tendrán especial cuidado en que para todo el mes de Mayo se haye en planta la
siembra de este apreciable vegetal, dando cuenta a esta Municipalidad en su vez con listas
de los sembradores y número de matas que cada uno halla sembrado como no baje de
veinte.”58
Es evidente que el número de matas designado a cada agricultor era pequeño. Eso indica
que el café se cultivaba al lado de otros productos destinados a la subsistencia o a la
alimentación del ganado. Algo semejante sucedía en los sitios cercanos a la capital. En el
Valle del Murciélago (actuales cantones de Tibás, Vázquez de Coronado, Moravia,
Goicoechea) el cafeto se combinó con maíz, granos y cultivos de carácter comercial
(tabaco, trigo, caña de azúcar). En las vegas del río Torres había varios molinos y trapiches
ya en el decenio de 1820 y cinco años antes se había declarado la dedicación exclusiva de
los suelos de Mata de Plátano, El Mozotal, El Charco (Monte Redondo), Ipís y El Anono a
la actividad tabacalera.59 No obstante, los incentivos municipales a la caficultura fueron
política constante y derivaron en la transgresión del bando mencionado y la subsiguiente
ocupación cafetalera de los territorios cercanos a la capital.
Los cartagineses no se quedaron atrás. En la villa de Ujarrás, por ejemplo, los esfuerzos
por producir los cultivos considerados de mayor necesidad favoreció la actividad
55
ANCR, S. H. Municipal, No. 1841, año 1821, FF. 56v- 57v.
56
J. Carranza Solís. Monografía del café. (San José, Imprenta Nacional, 1933), p. 21.
57
ANCR, S. H. Congreso, No. 335, año 1825, FF. 1f- 2f.
58
ANCR, S. H. Municipal, No. 840, año 1825, FF. 5v- 6f.
59
S. A. “Guadalupe de Goicoechea: Monografía”. La Tribuna. (San José, 30 de setiembre de 1934), p. 9;
ANCR, S. H. Complementario Colonial, No. 2683, año 1815, F 1 f.
57
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las sanciones que establece la Ley de Derechos de Autor y Leyes conexas.
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En setiembre del año 1828 el cuerpo municipal herediano acordó hacer “todo cuanto esté
en alcance con el apreciable y útil objeto de dar impulso a la agricultura, procurando
especialmente el plantío de Haciendas de café y finalmente de todo aquél fruto y grano que
toma vuelo su exportación en este estado.”61 De la cita anterior debe rescatarse la
esperanza que los heredianos tenían en los beneficios pecuniarios que el café podía
reportarles. Si bien la caficultura era una práctica incipiente, las autoridades municipales
tenían certeza que el grano se constituiría en un futuro cercano en pivote de la economía
regional. Esa seguridad se concretó en medidas que incentivaban la producción cafetalera.
Gracias a esas previsiones fue que durante la década de 1830 el café se asentó de manera
definitiva en diversos sitios que hoy forman parte de la provincia de Heredia.
60
ANCR, S. H. Municipal, No. 569, año 1837, F. 30.
61
ANCR, S. H. Municipal, No. 116, año 1828, F. 19f.
62
M. Torres Hernández. “La privatización de la propiedad comunal en el Valle Central de Costa Rica. El
caso de Heredia. 1830- 1890”. Revista de Historia. No. 32. (Heredia, EUNA- EUCR, julio- diciembre de
1995), p. 111.
63
ANCR, S. H. Congreso, No. 1755, año 1834; ANCR, S. H. Congreso, No. 3370, año 1834.
58
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las sanciones que establece la Ley de Derechos de Autor y Leyes conexas.
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ocupación de espacios fuera del área colonizada hasta ese momento. 64 En ese orden de
ideas, la privatización de la tierra devino en la modificación de la estructura agraria y la
especialización productiva.
“Poseía tres cafetales en aquellas vecindades. El que visitamos tenía veinticinco mil
árboles y su dueño se preparaba para hacer grandes ensanches el siguiente año. Había
gastado una suma grande de dinero en edificios y maquinaria, y no obstante que sus
compatriotas decían que se iba a arruinar, cada año sembraba más árboles. Su esposa, la
señora, estaba muy ocupada en vigilar las operaciones de descortezar y secar los
granos.”67
64
“El hombre es infatigable en trabajar en todo aquello que le presente esperanza de mejorar su suerte, mas
no lo es cuando observa que en sus tareas no hay aumento. Un labrador en terreno propio se desvela en
cultivarlo, cuando otro en terreno ajeno lo mira con indiferencia.” ANCR, S. H. Congreso, No. 1020, año
1828, FF. 1v- 2f; Torres Hernández, art. cit., p. 112.
65
Hall, op. cit., p. 38.
66
Gudmundson, op. cit., p. 96.
67
R. Fernández Guardia (comp.). Costa Rica en el siglo XIX. Antología de viajeros. 4ª. ed. (San José,
EDUCA, 1982), p. 82.
59
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Las impresiones de Stephens acerca de la belleza y feracidad de las siembras de café que
rodeaban la ciudad capital quedaron consignadas en sus crónicas:
“…llegamos a una gran meseta cubierta de… ricos cafetales. Estaba dividida en cuadros
de doscientos pies, con setos de árboles florecidos y caminos de sesenta pies de ancho
enteramente cubiertos de verde césped, salvo el trillo angosto para el paso de las
caballerías. El verde obscuro de las plantaciones de café, el césped de los caminos y las
vistas por entre los árboles en todas las encrucijadas eran preciosos…este espectáculo
impresionaba otros sentidos además del de la vista; porque no era, como el del resto de
Centroamérica, retrógrado y ruidoso, sino risueño como la recompensa del trabajo.” 68
Durante el decenio de 1840 la superficie cubierta por cafetales creció, al tiempo que se
incrementaba la especialización cafetalera de un buen número de unidades productivas. A
ese respecto resulta paradigmático el Decreto emitido por el gobierno de Braulio Carrillo el
17 de julio de 1840, en el cual se destinaban los terrenos de Pavas a la siembra del cafeto.
Con esa política el gobierno asumía el impulso de la actividad, misión que desde mediados
de la década de 1820 había estado en manos de las municipalidades.
Inicio del “boom” exportador. El camino carretero y la incorporación del Oeste del
Valle Central a la esfera cafetalera
Hasta la década de 1840 el café fue un cultivo al que los productores dedicaban parte de sus
tierras y esfuerzos, si bien estaba bastante lejos de constituirse en un monocultivo. Esto se
evidencia en el hecho de que la exención de impuestos y la entrega de tierras no eran
prebendas exclusivas para los caficultores sino que también se otorgaban a quienes se
dedicaban a cultivar otras especies. La prioridad gubernamental era el poblamiento de las
zonas periféricas con proyectos de colonización y la agricultura no era un rubro que se
considerara perentorio. Así las cosas, como apunta Hall, “para que el café tuviera éxito
como cosecha comercial, era necesario exportarlo.”71 La comercialización del producto
allende nuestras fronteras exigía un procesamiento de la fruta que asegurara su buena
calidad y un transporte idóneo para que el grano llegara sin contratiempos a los mercados
consumidores. En la década de 1840 esos dos requerimientos fueron satisfechos y con ello
se inició un período de bonanza económica sin precedentes en la historia de Costa Rica.
68
Ibid., pp. 64- 65.
69
ANCR, S. H. Congreso, No. 1042, año 1841.
70
Torres Hernández, op. cit., p. 120; ANCR, S. H. Congreso, No. 5552, año 1848.
71
Hall, op cit., p. 37.
60
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medio o método, sin autorización escrita del Editor. Se reservan todos los derechos, la violación a esta prohibición podría acarrear
las sanciones que establece la Ley de Derechos de Autor y Leyes conexas.
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72
J. R. Quesada Camacho y A. V. García de Benedictis. Centenario de la Parroquia San Joaquín de Flores,
1888- 1988. (San José, Imprenta Nacional, 1990), p. 8; G. Víquez Ramírez y B. Víquez Ramírez. Cantón de
Flores. Solares. (San José, Ed. Don Quijote, 1972), p. 15.
73
ANCR, S. H. MAG, No. 17, año 1903; ANCR, S. H. MAG, No. 23, año 1905; ANCR, S. H. MAG, No. 37,
año 1907; ANCR, S. H. MAG, No. 103, año 1913.
74
Hall, op. cit., p. 51.
61
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Las visitas de Le Lacheur infundieron esperanza en los cafetaleros acerca del éxito del
comercio internacional gracias al “grano de oro”. No obstante, el traslado del cafeto hasta
los lugares de embarque en el Pacífico implicaba una verdadera mejora de las vías de
comunicación. Con el surgimiento de la Sociedad Económica Itineraria en 1843 se
concretó la construcción del camino carretero San José- Puntarenas entre 1844 y 1846. Las
mulas fueron sustituidas por carretas tiradas por bueyes, cada una de las cuales era capaz de
cargar media tonelada de café. Para sufragar parte de los gastos, se impuso un tributo de un
real por cada quintal de café exportado. La ruta pasaba por Alajuela, Atenas, San Mateo y
Esparza y a partir de aquí prácticamente coincidía con el antiguo “Camino Real”. Esta
situación vino en beneficio de algunos de los territorios situados al oeste de Heredia. Muy
pronto el café comenzó a suplantar las plantaciones de algodón, maíz, frijoles, verduras,
trigo, arroz y caña de azúcar. No obstante, aunque el cultivo llegó a dominar el paisaje no
se impuso de manera absoluta sino que ganó paulatinamente un puesto de preeminencia
dentro de una estructura agrícola diversificada.
Ahora bien, la principal virtud del camino carretero fue que con la nueva vía se abrió la
posibilidad de acceso a los puertos para una zona del Valle Central Occidental ubicada al
norte de ella (San Ramón, Palmares, Naranjo, Grecia) que se conectó con Atenas mediante
rutas secundarias. En palabras de Hall,
“al norte de aquel camino…hay una zona de unos diez a quince kilómetros de ancho, al pie de
donde se elevan los cerros de la Cordillera Central… En esta región hay algunos terrenos
volcánicos en el norte, y fértiles depósitos lacustres en el valle de Palmares, pero los terrenos
lateríticos son más extensos que en la Meseta Central. El oeste del Valle Central, sin embargo,
con su pronunciada estación seca, goza de un clima apto para el cultivo del café. Esta región,
ecológicamente satisfactoria para el grano, podía unirse por medio de caminos secundarios
con el camino de carretas entre la Meseta Central y Puntarenas.”75
Con la incorporación de las tierras del oeste vallecentralino se inició un proceso que desde
la óptica de Samper Kutschbach devino en uno de los principales factores socioproductivos
de la caficultura costarricense. Este se refiere a la localización inicial de la actividad en
75
Ibid., p. 89.
76
M. T. Castañeda Espinoza et. al. “Algunas características económico- sociales del campesinado (pequeño y
mediano productor), que se dedica al cultivo de café y caña de azúcar en el cantón de San Ramón. Período
1950- 1987”. (Memoria del Seminario de Graduación de Licenciatura en Trabajo Social, UCR, 1982), p. 69,
p. 91.
62
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Conforme se fueron develando las virtudes del café como producto de exportación, los
mercaderes fueron transformando las propiedades cercanas a las principales poblaciones en
cafetales. En Pavas, por ejemplo, durante el decenio de 1840 tenían sus haciendas José
Joaquín Mora, su hermano Juan Rafael y José Espíritu Santo Echandi. El predominio
numérico correspondía, sin embargo, a las pequeñas propiedades. Estas, a pesar de que no
concentraban la mayoría de la superficie cultivada, se especializaron paulatinamente en la
caficultura y con ello lograron sobrevivir a la fragmentación fundiaria derivada de los
mecanismos de herencia y del crecimiento demográfico.
77
M. Samper Kutschbach. “Policultivo, modernización y crisis: paradojas del cambio técnico/social en la
caficultura centroamericana”. Revista de Historia. No. 27. (Heredia, EUNA- EUCR, enero- junio de 1993),
pp. 114- 115.
78
I. Molina Jiménez. Costa Rica (1800- 1850). El legado colonial y la génesis del capitalismo. (San José,
EUCR, 1991), p. 259.
63
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“en tres clases: la selecta que será muy poca en cafetales nuevos y mayor en los de edad la
formará el caracolillo, muy conocido por su fisura semejante a la concha así llamada: la
corriente la compondrá todo el café entero y sano: de esta algunos hacen primera y
segunda calidad, haciendo consistir aquella en todo el grano fino, y esta en el grueso. En
el apartamiento de este modo queda separada otra parte pequeña compuesta de todos los
granos dañados ó quebrados, y á este se dá el nombre de triache o café de tercera, la cual
á la vista parece muy mala, pero no siéndolo en su esencia, regularmente se conserva para
el consumo de la hacienda.”79
El café introdujo dos cambios fundamentales en el mercado laboral costarricense. Por una
parte, provocó la elevación de los salarios derivada de una demanda de trabajadores que por
mucho tiempo fue más elevada que la oferta existente. Por otro lado influyó en la
incorporación de mujeres, adolescentes y niños a los trabajos de recolección del cafeto y a
su posterior procesamiento. El trabajo de las féminas y los infantes adquirió una
valorización efectiva en el cafetal. La manutención de la familia dejó de ser una carga
exclusiva del jefe de familia y el tener una progenie abundante empezó a ser visto con
buenos ojos porque representaba una mayor cantidad de brazos capaces de colaborar en la
cosecha. Los dos sucesos mencionados fueron descritos por el viajero Robert Glasgow
Dunlop en 1844:
“tan pronto como el color rojo que toma la fruta al madurar indica que ha llegado el
momento…, se mandan hombres, mujeres y niños a recolectar las bayas…pero los peones
apenas alcanzan ahora para el trabajo de todas las fincas existentes; de suerte que el
precio subirá un poco probablemente, no obstante que los jornales que ahora se pagan
permiten a los naturales del país vivir mucho mejor que lo hacían antes.” 80
El beneficiado seco se mantuvo por largo tiempo ya que los elementos indispensables del
proceso (una yunta de bueyes y un patio de tierra o calicanto) eran mucho más accesibles
que los requeridos en el beneficiado húmedo. No obstante, desde la década de 1840 se
extendió la idea de que el sistema seco era sucio y de que la fruta se dañaba con el estiércol
y los orines de las bestias que se utilizaban para descascararla. Los exportadores eran
quienes estaban más interesados en mejorar la calidad del producto y por eso se ligaron
79
Citado en: J. A. Fernández Molina. “La formación de una hacienda cafetalera en 1845. Un intento de
transmisión de tecnología agrícola”. Revista de Historia. No. 14. (Heredia, EUNA- EUCR, julio- diciembre
de 1986), pp. 207- 208.
80
Fernández Guardia, op. cit., pp. 115- 116.
64
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las sanciones que establece la Ley de Derechos de Autor y Leyes conexas.
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rápidamente a la técnica húmeda que les permitía además ejercer un mayor control sobre
los pequeños productores. Rápidamente la casta beneficiadora se concentró en las
inmediaciones de San José desde donde administraba sus plantaciones y beneficios, el
crédito otorgado a los pequeños productores y la importación de mercancías británicas. No
fueron pocos quienes incursionaron también en actividades como la minería, el cultivo y
procesamiento de la caña de azúcar y la ganadería en las haciendas que poseían en Esparza
y Guanacaste.81
Durante la segunda mitad del siglo XIX el café se convirtió en el motor de un proceso sin
precedentes en la sociedad costarricense. Al tiempo que produjo un notable aumento de la
riqueza material contribuyó a unificar a las elites económicas antiguas y nuevas alrededor
de un modelo de capitalismo agrario asociado a un producto específico. Fue así como una
economía enfocada en el autoconsumo dio paso a otra que tenía como pivote la venta en el
exterior del cafeto producido en fundos y procesado en beneficios atendidos
mayoritariamente por personal asalariado (peones).82 El nuevo modelo económico no
representó el réquiem inmediato de formas productivas anteriores, sino que más bien fue
común que durante el período se constituyera un policultivo organizado alrededor del café.
Conforme la actividad cafetalera fue ganando terreno, se hizo más evidente la existencia de
un grupo propietario mayorista que controlaba el crédito y la comercialización del grano.
Ahora bien, eso no significó que durante la transición decimonónica al capitalismo los
pequeños productores costarricenses se convirtieran en proletarios plenos, es decir, en
individuos que dependían para sobrevivir de la venta de su fuerza de trabajo. Las unidades
familiares intensificaron el uso de la fuerza de trabajo de sus miembros en las tierras que
aún les quedaban y cuando estas se volvieron económicamente inviables complementaron
el trabajo en lo propio con el realizado en fincas ajenas. Finalmente, cuando esos
mecanismos perdieron efectividad fueron muchos los que optaron por buscar nuevas tierras
alejadas de las zonas de población más antiguas; el poniente alajuelense tuvo preeminencia
entre los terrenos ocupados durante el período 1830- 1880.83
En las décadas de 1850 y 1860 se produjo la colonización efectiva del área localizada entre
Alajuela y San Ramón. El cultivo cafetalero tomó auge en los valles de la zona (Grecia,
Naranjo, Palmares, San Ramón y Atenas) y en sus inmediaciones. “La producción en las
fincas pasó de pastos a café y no de granos básicos a café... Sin embargo, el café nunca
domina el paisaje, ya que no era el cultivo más importante.”84 La estima del cafeto de la
zona adquirió muy pronto un renombre que viabilizó la generación de dividendos para un
número importante de individuos. La acumulación de capital derivada de la actividad
81
Molina Jiménez, op. cit., p. 258.
82
B. Hilje Quirós. La colonización agrícola de Costa Rica (1840- 1940). Colección Nuestra Historia, No. 10.
(San José, EUNED, 1991), p. 9.
83
Gudmundson, op. cit., p. 71.
84
Hilje Quirós, op. cit., p. 19.
65
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En este período se produjo un fenómeno en la región Alajuela- San Ramón que incidió de
manera determinante en el ser y quehacer la caficultura. Luego de que en la zona central
varias familias de raigambre germana alcanzaran el éxito en actividades agroindustriales,
un número importante de alemanes se estableció en el levante con el propósito de dedicarse
a la producción y beneficiado del café. Entre esos personajes sobresalieron Georg Seevers,
Arturo Kooper, Wilhelm Peters, Wilhelm Beer y Johan Kumpel. En general, tendieron a
combinar el cultivo del café con otras actividades productivas: Seevers se dedicó al café y
la caña, Kooper combinó el “grano de oro” con arroz, caña y ganadería y Peters logró
articular exitosamente el café y el comercio.85
“De esta manera surge casi silencioso un verdadero know how propio de la zona en lo que
a procesamiento de café se refiere, y una larga tradición de aptitudes y actitudes creativas
y de avanzada en lo que tiene que ver con la tecnología de cultivo y procesamiento del
grano. Pero no sólo esto. En la estructuración misma del negocio cafetalero, resulta
difícil no identificar la transferencia misma de elementos y componentes innovadores, muy
semejantes a los surgidos en torno a la actividad minera de Abangares, y poco probables
de haber aparecido en un plazo tan corto en el contexto del ambiente campesino de la
región occidental del Valle Central…
Muy pronto se generalizó el paso del beneficiado en seco del café, al beneficiado húmedo,
lo que mejoró sensiblemente la calidad del producto.”87
85
J. Mora A. La vía cooperativa de desarrollo del agro: el caso de COOPROAGRO R. L. (Heredia, EUNA,
2007), p. 36.
86
O. Calvo Coin y L. Wachong Ho. Sistema de café y cooperativismo. (San José, EUCR, 1998), p. 52.
87
Mora A., op. cit., pp. 36- 37.
66
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Hacia el sur del Valle Central la colonización se produjo siguiendo la antigua vía del
“Camino Real”. Desde mediados del siglo XIX las autoridades habían entregado terrenos
en San Rafael, San Juan de Dios y Dos Ríos de Desamparados y en las montañas de
Candelaria. Esa ocupación meridional coincidía con la especialización cafetalera de la
Meseta Central. Uno de los primeros bastiones colonizadores fue Puriscal; al sur del río
Candelaria los asentamientos (San Marcos, San Cristóbal, Corralillo) fueron poblados más
lentamente y se hallaban más dispersos. Los documentos consultados indican que hacia
1850 existían plantaciones cafetaleras en lugares como Desamparados y Curridabat, pero la
planta aún no se había extendido al pueblo de Aserrí.89
El arribo del café al área que con el paso del tiempo se conoció como “Zona de los Santos”
estuvo directamente relacionado con la familia de José María Ureña. Este recibió las
semillas de Alejo Morales, quien viajaba a Desamparados y en una ocasión adquirió en esa
localidad las simientes que luego compartiría con el fundador de Santa María de Dota. De
acuerdo con Elizondo Fallas, pioneros como Cornelio Monge y Leandro Elizondo
poseyeron pequeños fundos cafetaleros en sus lugares de origen; lo más probable es que al
trasladarse al valle del Parrita llevaran consigo las semillas que sembraron allí una vez
establecidos. Para ese autor, quien sembró el primer cafetal en la zona fue José María
Ureña en una propiedad ubicada 500 metros al sur del actual Parque de Santa María.92
El anidamiento del café en la “Zona de los Santos” no fue empresa sencilla. En primer
lugar, algunos cultivos ya estaban dando excelentes resultados, principalmente el maíz.
Este tenía una función básica en la economía familiar pues se le molía en piedras o metates
y tenía diversos usos; la mayor parte se empleaba para alimentar cerdos que luego eran
sacrificados para el consumo doméstico o transportados a la plaza ganadera de Cartago.
Un segundo elemento que resultó adverso para el establecimiento del “grano de oro” fue el
88
R. L. Paniagua Alvarado. Apuntes Históricos y Crónicas de la Ciudad de San Ramón en su centenario.
(San José, Imprenta “La Tribuna”, 1943), p. 47.
89
ANCR, S. H. Protocolos de San José, No. 508, año 1835; ANCR, S. H. Municipal, No. 607, año 1846, F.
7f.
90
A. Ureña Elizondo. Reseña Histórica del Cantón de Dota. (San José, s. e., 1992), p. 4.
91
J. Agüero García. “En busca de nuevas tierras: la colonización de una zona de frontera agrícola en el Valle
de los Santos, 1870- 1927”. (Tesis de Maestría en Historia, UCR, 2002), p. 48.
92
G. Elizondo Fallas. “Monocultivo y desarrollo socioeconómico de la Zona de Los Santos. Periodo de 1962
a 2002”. (ICAP, 2005), p. 22- 23.
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clima, ya que cuando el sol se ponía la temperatura bajaba, la niebla dominaba el paisaje y
una tenue capa de escarcha cubría la vegetación. Estas condiciones afectaban el desarrollo
de la planta, habituada a circunstancias distintas.93 Con el paso del tiempo, la tala
contribuyó a una modificación climática y mientras la temperatura aumentaba la planta iba
desarrollando su capacidad para adecuarse al entorno; el clima pasó a ser un aliado de
primer orden en la calidad del café cultivado en la zona. 94 En los denuncios de tierras
comenzó a hacerse patente la presencia de ese cultivo.
93
Ureña Elizondo, op. cit., p. 112.
94
El hecho de que la voltea ocasionó un aumento de la temperatura que viabilizó la agricultura cafetalera se
evidencia al revisar documentos en los que se hace patente que, mientras en las zonas bajas de las montañas
ya se practicaba la caficultura, en las más altas aún persistían condiciones adversas para la misma. Cuando en
1891 Manuel Muñoz Sánchez y Juan Monge Guillén denunciaron un terreno localizado en “Las Vueltas”,
jurisdicción de Santa María, manifestaron que el territorio era una de las altiplanicies más elevadas de la
montaña de Dota y que “de allí resulta que el frío intenso que hace en aquella región, particularmente en los
meses de Diciembre, Enero y Febrero, en que dominan los vientos del Noreste y hay fuertes navidades, sea la
principal causa de esterilidad, a pesar de la buena calidad del suelo. Prueba segura de esto es hallarse las
dos terceras partes de él, lo menos, cubiertas de pastos naturales… Tal terreno no se adapta á otros cultivos
que el de pastos y papas, en razón de la baja temperatura que allí se tiene…” ANCR, S. H. Juzgado de lo
Contencioso Administrativo, No. 3172, año 1891, FF. 8 y 9.
95
G. Ureña Morales. Presencia del Padre Matías Zavaleta en Desamparados (1847- 1898). Estudio
biográfico a través de la historia del Cantón de Desamparados en el siglo XIX. Cincuenta y un años de vida
parroquial de un sacerdote ejemplar. (San José, Librería Las Américas, 1962), p. 38; Entrevista con Librado
Valverde Mora, Aserrí, 14 de noviembre de 2007.
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las transacciones inmobiliarias y hacia 1850 el café era una de las principales actividades en
las que se ocupaba la población del cantón paraiseño.96
Una vez concluido, el ferrocarril desempeñó dos funciones básicas. En primer lugar, fue el
transporte utilizado para sacar hacia el Caribe tanto el café como el banano, cultivo que
Keith empezó a exportar hacia los Estados Unidos a principios de la década de 1870 y que
se consolidaría con la fundación de la United Fruit Company (1899). El ferrocarril devino,
además, en el pivote de la actividad económica y social del valle de Turrialba y sus
alrededores durante la primera mitad del siglo XX. Un ejemplo diáfano de lo anterior fue
que la presencia de la estación del tren, conocida como Guayabal, determinó el asiento
definitivo de la ciudad. La línea atrajo a hacendados cartagineses y a individuos que vivían
en las zonas altas, quienes empezaron a ubicar sus viviendas en las cercanías del trazado
ferroviario, sentando las bases de la futura aldea liniera.98
96
ANCR, S. H. Municipal, No. 667, año 1849, F. 6f.
97
A. Robles Soto. “Ferrocarril y enclave bananero a fines del siglo XIX”. En: C. L. Gómez et. al. Las
instituciones costarricenses del siglo XX. (San José, Ed. Costa Rica, 1986), p. 85.
98
Castillo Araya, op. cit., p. 65.
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Antes de la construcción del ferrocarril, los valles del Reventazón y de Turrialba estaban
cubiertos por bosques. La apropiación de los terrenos iniciaba con la deforestación de los
mismos. Una vez terminada la voltea se procedía al cultivo de productos de subsistencia,
ya que los caminos siguieron siendo tortuosos hasta la década de 1930 y eso dificultaba el
intercambio de productos y la venta de los mismos en los poblados. Finalmente, se
introducían de manera intensiva productos comerciales. Dos años después de la conclusión
del ferrocarril, varias familias de ascendencia suiza se establecieron en la región, ocupando
áreas de densa cobertura boscosa. En esa región, que con el tiempo sería bautizada con el
nombre de La Suiza, crearon fincas: Canadá, La Leona y La Selva. Estos colonos europeos
practicaron como actividad principal la caficultura, que complementaban con la ganadería y
los cultivos de subsistencia.101
La colonización agrícola del valle de Turrialba y sus alrededores a fines del siglo XIX y
principios del XX se caracterizó por la simultaneidad en diversos sectores. Los pioneros
accedieron a distintas áreas de la región y transformaron el paisaje a una velocidad mayor
que la de los colonos del oeste vallecentralino. Lo anterior respondía al carácter
especulativo de las actividades agrícolas, tendentes a producir ganancias en un plazo muy
breve. El café anidó en una región que iba desde los 1000 msnm en Juan Viñas y Aquiares
hasta los 600 msnm en el septentrión turrialbeño. En ese sentido, el ansia de obtener
beneficios pecuniarios hizo que “por primera vez en Costa Rica, el cultivo del café se
realizara en los límites de altitud.”102 Otro tanto cabe decir de la humedad y del régimen
de precipitaciones. En la última década del siglo XIX, se afianzó el sistema de haciendas
ligadas al mercado internacional mediante el ferrocarril por el que remitían sus excedentes
al exterior. “El “despegue” de estas haciendas fue paulatino, debido en parte a la escasez
de mano de obra, que no permitía explotar las tierras de forma intensiva.”103
Durante los primeros lustros del siglo XX el café adquirió el puesto de producto principal
en los valles de Turrialba- Reventazón, independientemente de la extensión de los fundos.
La caña fue introducida en las postrimerías decimonónicas y su mejor época fue después
de 1910 y se prolongó hasta mediados del decenio siguiente. Luego de esa fecha muchos
cañales fuero reemplazados por cafetales. El banano inició su época de gloria en la década
99
“Los agricultores del Valle de Tuis, por ejemplo, recogieron en 1896, más de 14 000 pesos para construir
un camino que llegara a la estación del ferrocarril en Turrialba.” Hall, op. cit., p. 97.
100
Loc. cit.
101
L. A. Pérez Gómez. “Manejo institucionalizado hacia la sostenibilidad del uso de la tierra en cuencas
hidrográficas pequeñas: La cuenca del río Tuis, Turrialba, Costa Rica”. (Tesis de Maestría en Agronomía,
CATIE, 1990), p. 58.
102
Hall, op. cit., p. 98.
103
J. W. Solano Pérez. “El día de trabajo en la Hacienda Aragón. Turrialba, 1943”. Revista de Historia. No
32. (Heredia, EUNA- EUCR, julio- diciembre de 1995), p. 135.
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de 1920, cuando la United Fruit Company adquirió terrenos en Pejibaye, sembró cafetales,
utilizó musáceas como sombra y estableció recibidores para bananos en las estaciones del
ferrocarril. Sin embargo, ya al terminar el decenio el cultivo presentaba problemas a causa
de las enfermedades y hacia 1935 la United decidió abandonar la empresa bananera en la
zona.104
“había una serie de empresas agrícolas que poseían beneficios de café: Atirro de Charles
Woodman; la Dominica Farm Co. de Cutris Bates Goode; La Margoth de Florentino
Castro, La Roncha de la familia Escalante; Florencia de Alejandro Pirie, Ricardo Pacheco
y Alberto Pinto; Aquiares Coffee Co. de Lindo Brothers; La Isabel Coffee Co. de una
compañía cartaginesa, y en Tuis y Platanillo José Monge Dumani tenía sus beneficios.” 106
No cabe duda de que la Costa Rica de finales del siglo XIX se presentaba como un país
transformado por el influjo de la actividad cafetalera. En primer lugar, la diferenciación
social se acentuó. La sociedad precafetalera tuvo como rubro económico principal la
producción para el mercado interno y en ella unos cuantos comerciantes y productores
acomodados eran intermediarios entre la esfera rural y los mercados externos. La división
entre ambiente rural y mundo urbano era difusa y no era extraño que se combinaran
104
R. A. Velásquez Cubero. En la alborada del siglo viejo. Colección Turrialba: un vistazo al pasado, Tomo
III. (Turrialba, LITOCAT, 2003), p. 17.
105
ANCR, S. H. Fomento, No. 9631, año 1923; Hall, op. cit., p. 102.
106
J. W. Solano Pérez. “Campesinos y hacendados en el Valle de Turrialba, 1890- 1944. La hacienda
Aragón y sus clientes”. (Tesis de Maestría en Historia, UCR, 1995), p. 109.
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actividades vinculadas con las ciudades como la labor artesanal con el trabajo agropecuario.
En la sociedad posterior al “boom” cafetalero se produjo una mayor generación de riqueza
y la casta beneficiadora que controlaba el método húmedo se constituyó también en el
grupo que monopolizaba el financiamiento de la fruta y su comercialización allende las
fronteras. No fueron pocas las actividades artesanales que desaparecieron por su
incapacidad de competir con la importación de productos de mayor calidad y menor precio,
negocio que la mayoría de las veces también estaba en manos de los “barones del café”.107
“Aún así, el café no llegó a ser un monocultivo absoluto, sino que estuvo asociado a otros
usos de la tierra: cultivos intercalados para sombra (plátano y frutales) o de pan coger
(tubérculos, maíz, etc.) en el propio cafetal, así como cañales, milpas y potreros en las
fincas cafetaleras. Resulta más apropiado, para caracterizar esta organización
productiva, un término acuñado para otro caso latinoamericano, donde en lugar de
monocultivo se habla de un ´policultivo organizado alrededor del café.`”109
El cafeto comenzó a mediados del siglo XIX un periplo que, comenzando en San José, lo
llevaría a los alrededores de las otras ciudades de la Meseta, luego al oeste del Valle
Central para convertirse a finales del siglo en uno de los bastiones del desarrollo económico
del levante vallecentralino. Mientras a mediados de siglo se reportaba una exportación de
aproximadamente 3 000 000 de kilos en las postrimerías decimonónicas la cantidad
ascendió a 15 000 000 de kilos. Evidentemente, no todo fue color de rosa y el peso de un
107
M. Samper Kutschbach. El trabajo en la sociedad rural costarricense (1840- 1940). Colección Nuestra
Historia, No. 11. (San José, EUNED, 1991), pp. 32- 33.
108
Ibid., p. 10.
109
Ibid., p. 24.
72
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producto que representaba por sí solo entre el 80 y el 90 por cien de las exportaciones
costarricenses hizo que la economía estuviera estrechamente ligada al desarrollo cafetalero.
“La situación económica del país variaba según el volumen de la cosecha y sus precios en
el mercado internacional. Esto es lo que se entiende por ´economía de monocultivo.`”110
El monocultivo se refería, por tanto, a la excesiva dependencia de las exportaciones de café
(monoexportación) pero no al hecho de que esa planta dominara de manera absoluta el
paisaje agrario costarricense.
Los cambios descritos hasta aquí tuvieron un reflejo en la vida política y cultural
costarricenses. La consolidación económica de la burguesía coincidió con su ascenso
político. “(El gasto del Gobierno) se orientaba mayoritariamente hacia la educación, las
obras de infraestructura y los servicios requeridos por el sector exportador.”111 La
bonanza derivada de la consolidación definitiva del capitalismo agrario permitió a ese
grupo el acceso a las ideas del Iluminismo y posteriormente del Liberalismo.
Paralelamente, se conformó un grupo de intelectuales que junto con una población letrada
en crecimiento propició el surgimiento de una cultura impresa esencialmente urbana,
opuesta a la tradición oral que se vinculaba con el entorno rural. El avance cultural se vio
110
Ibid., p. 25.
H. Pérez Brignoli. “Economía política del café en Costa Rica (1850- 1950)”. En: H. Pérez Brignoli y M.
111
Samper Kutschbach. Tierra, café y sociedad. Ensayos sobre la historia agraria centroamericana. (San José,
FLACSO, 1994), p.97.
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San José fue la ciudad que vivió los cambios más radicales con el “boom” cafetalero. El
casco urbano se expandió y se produjo además una espacialización social a partir de 1890,
consistente en la localización de los barrios de la elite en el noreste y oeste (Barrio Amón,
Paseo Colón) y de obreros y artesanos en el sureste. Junto a instalaciones de tinte moderno
como cañerías, alumbrado eléctrico y tranvía aparecieron instituciones destinadas a la
extensión de la cultura: Archivo, Biblioteca y Museo Nacional. Las diversiones públicas
también se multiplicaron: clubes, salones, carruseles, asociaciones deportivas, sociedades
musicales.
El cafetal, por tanto, no era sólo el espacio económico preponderante sino que también
fungía como “elemento aglutinante de todas las historias de vida, tanto en el ámbito social,
como económico y cultural.”114 En él se diluían las diferencias sexuales y generacionales,
permitiendo a los individuos conocerse y entablar amistad en un ambiente en el que las
relaciones eran más laxas que en otros espacios sociales. Pero la cosecha era también una
actividad eminentemente cultural, heredada de generación en generación y cuyo ascendente
se extendía incluso a los patrones de vestido y gastronómicos.
Un último aspecto sobre el que conviene reflexionar antes de terminar este apartado se
relaciona con el consumo del café en la sociedad costarricense de la segunda mitad del
siglo XIX. Antes del “boom” cafetalero el producto era consumido básicamente por las
clases altas para quienes la bebida era un bien exótico con propiedades estimulantes y cuyo
consumo les identificaba con un grupo social determinado. Hasta 1830 las familias que
cultivaban café lo procesaban de forma rudimentaria para consumirlo ellas mismas o
venderlo a sus vecinos. Luego de 1840 beneficiadores y productores directos se
interesaron por la comercialización del grano en el mercado interno y los costarricenses
empezaron a comprar la fruta en las plazas, pulperías o beneficios.
112
P. Fumero Vargas. “Vida cotidiana en el Valle Central: 1850- 1914. Los cambios asociados con la
expansión del café”. En: A. M. Botey Sobrado (coord.). Costa Rica, estado, economía, sociedad y cultura
desde las sociedades autóctonas hasta 1914. (San José, EUCR, 1999), pp. 328- 329.
113
S. R. Grossman y H. Leandro. “La mujer en el proceso del café: Los casos de Costa Rica y Brasil”.
Revista de Ciencias Sociales. Nos. 45- 46. (San José, Universidad de Costa Rica, setiembre de 1989), p. 147.
114
M. Zapparoli. “Amores en el cafetal: apuntes para la historia oral”. Revista herencia. Año I, No. 1. (San
José, Programa de Rescate y Revitalización del Patrimonio Cultural, 1988), p. 61.
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En los últimos decenios del siglo XIX el cafeto se ganó un espacio en la esfera pública.
Mientras se extendía su fama en el mercado externo ganaba al mismo tiempo un puesto
entre los nativos, a través del comercio y consumo en pulperías, hoteles, cafeterías y
restaurantes. El consumo diario le otorgó al grano un espacio junto a las bebidas ya
tradicionales, el aguadulce y el chocolate. La aparición de tostadoras especializadas en el
mercado interno y la mejora de los caminos hacia zonas de reciente colonización
viabilizaron la consolidación definitiva del café como elemento imprescindible de la
gastronomía costarricense. A partir de la década de 1920 el Estado impuso condiciones
para el producto destinado al consumo nacional, al considerar que la preferencia por esa
bebida podía crear un mercado interno complementario al externo.115
Durante toda la segunda mitad del siglo XIX el principal mercado del café costarricense
fue el europeo, seguido por el estadounidense. La calidad de la fruta hizo que esta se
posicionara en un puesto de privilegio entre los consumidores del viejo continente,
particularmente entre los británicos y los alemanes. Los precios experimentaron un
paulatino ascenso que devino en una serie de beneficios para la economía costarricense:
crecimiento del mercado interno y del entorno urbano, desarrollo de la infraestructura vial,
mejora de los salarios, expansión del crédito, etc. No obstante, no todo fue “miel sobre
hojuelas”. Muy pronto se hizo palmario el hecho de que la salud de nuestra economía
dependía de las fluctuaciones de los precios del café en mercado mundial. Los períodos de
1848- 1849 y 1874 fueron testigos de las consecuencias que se podían derivar de una
coyuntura de cotizaciones bajas: restricción del crédito, depreciación de las tierras, quiebra
de algunos productores. No obstante, la industria logró salir avante y “durante más de
cincuenta años, la facilidad con la cual los exportadores pudieron vender su cosecha a
115
P. Vega Jiménez. Con sabor a tertulia. Historia del consumo del café en Costa Rica (1840- 1940). (San
José, EUCR- ICAFE, 2004), p. 42.
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Europa, y los buenos precios que recibían, estimularon un aumento continuo de café en
Costa Rica.”116
El primer lustro del siglo XX no fue halagador para la actividad cafetalera. Desde
mediados de la década de 1890 las autoridades gubernamentales se habían embarcado en la
promoción de nuevas plantaciones. Desde su perspectiva, si bien las exportaciones
mostraban cierto estancamiento la inexistencia de otros productos de exportación hacía
necesario correr el riesgo de una baja repentina de los precios. Esta se hizo realidad en
1897, cuando se inició una crisis cafetalera mundial producto de la sobreproducción
brasileña.117
La superioridad del café costarricense respecto a pares como el brasileño era una verdad
manida y el Estado procuró utilizar ese hecho como áncora de salvación. Los productores
fueron constantemente exhortados a velar por la calidad del grano y se les instó a entregar
a los beneficios el fruto sin procesar para evitar cualquier falla en el procesamiento que
viniera en detrimento de su exquisito sabor. Cabe señalar que si bien es cierto que el
precio del café era menor la producción seguía en aumento todavía en 1898 pero la mayor
cantidad de producto no llegaba a compensar el descenso de los precios. Luego de esa
fecha la producción reportó una baja que en 1904 era de 64 por cien respecto a 1898.118
Los efectos de tan aciaga situación no se hicieron esperar. Los créditos se restringieron y
quienes habían solicitado empréstitos debieron recurrir nuevamente a ellos para redimir sus
deudas. La disminución de la renta cafetalera devino en una disminución del valor de las
propiedades. La combinación de los dos elementos mencionados resultó letal para muchos
caficultores que, asediados por los compromisos financieros y los plazos vencidos,
entregaron sus tierras a los acreedores. Los trabajadores vieron cómo los salarios que les
pagaban por su jornal se reducían. Hasta el mismo Estado enfrentó condiciones adversas:
la carencia de plata para respaldar el peso le hizo abandonar dicho sistema monetario y
adoptar el “patrón oro” con una nueva unidad: el colón. Al acabar el primer decenio del
siglo XX la crisis había llegado a su fin y la caficultura volvía a ser una actividad próspera.
Paradójicamente, esto sucedía en el mismo momento en el que la empresa bananera
empezaba a mostrar signos poco halagüeños producto del agotamiento de las tierras en el
Caribe costarricense.
“La existencia de una amplia frontera agrícola y un activo proceso colonizador fuera del
Valle Central, ofreció tanto a empresarios arruinados como a campesinos empobrecidos la
oportunidad de rehacer sus fincas y fortunas en las tierras nuevas, frecuentemente muy
fértiles y algunas veces aptas para la caficultura. Esta ´válvula de escape´ seguramente
impidió que la crisis cafetalera generase mayor traumatismo social.”119
116
Hall, op. cit., p. 42.
117
D. Vargas Azofeifa. “Consolidación de la economía agroexportadora. Café, banano y caña de azúcar,
1880- 1914”. (Inédito, Escuela de Historia y Geografía de la UCR, 1996), p. 15.
118
Ibid., p. 13.
119
M. Samper Kutschbach. “Las caficulturas latinoamericanas en coyunturas críticas”. En: M. Samper
Kutschbach (comp.). Crisis y perspectivas del café latinoamericano. (San José, ICAFE- UNA, 1994), p. 105.
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En 1890 el área cafetalera era de 26 000 manzanas. Entre esa fecha y 1935 la fruta llegó a
ocupar más del doble de extensión y alcanzó las 65 578 manzanas. En la primera mitad del
siglo XX el granó anidó en casi todo el Valle Central, zona que por sus condiciones
ecológicas y climáticas favorecía el desarrollo del café y que contaba con vías de
comunicación idóneas hacia las costas. Los éxitos obtenidos en el centro del país hicieron
pensar a los caficultores que esas mismas experiencias se repetirían en áreas de frontera
agrícola y fue así como con la llegada de los colonos el café se fue integrando también a la
vida económica y social de regiones de colonización reciente. Ese empeño era alimentado
por los halagüeños resultados obtenidos en zonas como Dota y Tarrazú donde a la sazón el
grano ganaba arraigo en un entorno “donde se alternaban claroscuros de cultivos anuales
y cafetales, de potreros y bosques o bosquetes, en un mosaico de fincas
predominantemente campesinas, aunque también las había de mayor extensión.”120 Por lo
general las nuevas áreas habían sido desmontadas unos años antes para dedicarlas a
productos destinados a la subsistencia de los colonos y en la mayoría de ellas había grandes
árboles, restos del ecosistema boscoso original.
En el norte y noreste del país se había dado una modesta producción cafetalera en la
segunda mitad del siglo XIX. En San Carlos después de 1860 se cultivaba café en la finca
“Los Bajos” (Florencia), en combinación con la ganadería y la explotación del caucho
silvestre. La dinámica sancarleña de finales del siglo XIX se caracterizó por una afluencia
constante de nuevos inmigrantes que, emparentados con quienes ya estaban establecidos en
la zona, fueron constituyendo un incipiente asentamiento bautizado con el nombre de La
Unión (actual Ciudad Quesada). La hacienda se erigió en bastión del proceso colonizador
y aunque predominaba la ganadería extensiva el café ocupaba un lugar significativo en la
agricultura de subsistencia; la fruta formaba parte esencial de la cultura y la dieta de los
colonos.121
120
G. Peters Solórzano y M. Samper Kutschbach. Café de Costa Rica… Un viaje a lo largo de su historia.
(San José, ICAFE, 2001), p. 69.
121
Entrevista con Juan Rafael Mora Montoya, Aguas Zarcas de San Carlos, 02 de mayo de 2008.
122
J. A. Castro Estevanovich. “La producción orgánica en Costa Rica una ventaja competitiva: el caso del
café orgánico”. (Proyecto Final de Graduación de Maestría en Administración de Negocios, UCR, 2002), p.
20.
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El anidamiento del cafeto fue alentado por el establecimiento de una población fija en
Tilarán, área de gran potencial cafetalero. El poblamiento inicial estuvo a cargo de
nicaragüenses y vecinos de Cañas; fue a partir de 1906 que corrientes migratorias
vallecentralinas, procedentes en su mayor parte de Alajuela, llegaron a la zona y se
establecieron allí. Entre los colonos había tanto quienes llegaban con algún dinero
producto de una herencia o de la venta de una propiedad como quienes proyectaban trabajar
como jornaleros en la tala del bosque. Otros esperaban sacar beneficios de la actividad
minera de Abangares y posteriormente de los nuevos yacimientos descubiertos en Líbano y
Arenal después de 1907. Estos pioneros establecieron un poblado en La Cabra, un
kilómetro al sur del actual emplazamiento tilaranense, y transplantaron los patrones
productivos de sus lugares de origen, caracterizados por la presencia perenne del café y la
caña.
“Hoy contamos con un hermoso cuadrante trazado según las exijencias reconocidas
últimamente por las poblaciones nuevas, 2 pulperías, 1 taquilla, 3 expendios de carne en lo
comercial, 18 trapiches de hierro montados al estilo moderno, y uno de madera, una máquina
de aserrar madera, 2000 hectáreas de terreno cultivado con cultivos estables, de las cuales
hay como 35 de café, y el resto de caña de azúcar, plátanos, potrero…” 124
123
S. A. “Tilarán, apacible y poético rincón guanacasteco”. La Tribuna. (San José, 17 de marzo de 1935), p.
9.
124
ANCR, S. H. Gobernación, No. 2813, año 1910, F. 1f.
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Entre 1902 y 1913 se constituyó en Tilarán una colonia agrícola estable. En ese último año
el Estado adquirió tierras destinadas a constituir el cuadrante del asentamiento y su
periferia, entregadas mediante títulos de propiedad a los pobladores. Estos practicaron una
economía mixta en la que el café se combinaba con granos básicos, caña y ganadería.
Paulatinamente la corriente colonizadora se extendió a otros sitios: Líbano, Quebrada
Grande, Santa Rosa, Tierras Morenas. Tilarán se erigió en el centro de suministros de la
zona.
Hilje Quirós, Torres Hérnández y Zúñiga Arias señalan varios elementos que impulsaron el
establecimiento del cultivo cafetalero en Tilarán a principios del siglo pasado. Quienes
“hicieron finca” mantuvieron las costumbres agrícolas heredadas de sus familias
vallecentralinas, de allí que sembraran café, granos básicos y caña destinados a satisfacer
sus propias necesidades. El “grano de oro” era además un producto cuyos excedentes
podían comercializarse en Cañas, las minas de Abangares y Puntarenas. Hasta la
naturaleza colaboraba para que la planta anidara en la zona, ya que los murciélagos cogían
las semillas de los cafetales cercanos y las esparcían por los bosques.125 En 1914 la planta
ya había llegado a puntos como Naranjos Agrios, sitio donde se situaba el fundo “Los
Aguijares”. Incluso en el Líbano, localidad nacida gracias al fragor minero, pequeñas
parcelas se consagraron al café.
En las tres primeras décadas del siglo XX muchos de los migrantes que llegaron a
localidades del norte y el noreste costarricenses dedicaron parte de sus esfuerzos a la
actividad cafetalera. Ahora bien, entre los principales problemas que esos productores
debieron enfrentar el más acuciante era la falta de buenas vías de comunicación. La ruta
hacia San Carlos, por ejemplo, era una trocha que no merecía el nombre de carretera y la
comunicación con los habitantes de Naranjo era tan dificultosa que “a menudo los que
querían venir de dicha población o ir a ella, se veían obligados a usar toros de carga para
que los transportaran porque las bestias caballares muy a menudo morían pegadas en los
largos y profundos barrizales que formaban la mayor parte del camino.”126 En esas
condiciones era casi imposible tener un tráfico fluido de mercancías que permitiera el
traslado adecuado del grano.
Las dificultades no hicieron que los agricultores del norte y noroeste cejaran en su empeño.
Por el contrario, la idea de que Guanacaste era “una región donde el café debía
lógicamente introducirse, una vez que su cultivo había sido bien establecido en los valles
de Reventazón y Turrialba”, permeó a las autoridades. Hacia 1920 José María Valenciano
sembró “híbridos” en Tilarán y algún tiempo después estableció un beneficio en el lugar
denominado Los Patios. En 1922 se presentó al Congreso un proyecto del Poder Ejecutivo
mediante el cual se pretendía poblar las zonas altas de Guanacaste con caficultores; para
lograr ese objetivo, el café producido en la región se eximiría de los tributos de
125
B. Hilje Quirós et al. “Cambios en el uso del suelo en Tilarán: 1950- 1990”. Ponencia del Tercer
Congreso Centroamericano de Historia. (San José, inédito, 15- 18 de julio de 1996), pp. 7- 8. Información
suministrada amablemente por Margarita Torres Hernández.
126
J. M. Rojas Córdoba. “Origen y desarrollo del café en San Carlos”. (Inédito, Facultad de Educación de la
UNA, 1974), p. 21.
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En el período que nos ocupa el Valle Central siguió siendo la principal zona cafetalera. En
1890 esa zona concentraba 20 000 de las 26 000 manzanas de café y todavía en 1935
reportaba 40 000 de las 68 000 manzanas cultivadas. Con el agotamiento de los terrenos
baldíos en la Meseta Central se había acelerado la sustitución de las actividades de
subsistencia (granos, caña) y de la ganadería por café. Además de ese desplazamiento
productivo en el Valle Central se dio otro proceso digno de mención, consistente en la
diferenciación entre una caficultura “natural” y otra “moderna”.
La reducción de la distancia entre las plantas en los dos esquemas de siembra- en cuadrados
o en triángulo (“pata de gallo)- facilitaba las actividades culturales y permitía el desarrollo
de leguminosas que ofrecían una provisión constante de nitrógeno y de abono orgánico.
Otra ventaja de esa innovación fue el aumento en la densidad de siembra, que pasó de 1 089
a 1 152 plantas por manzana. Ese logro fue posible en parte gracias a la extensión de la
variedad conocida como “nacional salvadoreño” o “borbón” que, aunque era de porte alto,
presentaba mayor resistencia a las enfermedades y podía sembrarse en cuadrado con una
planta adicional en el centro del polígono (“quinto salvadoreño”). Un mayor número de
plantas por unidad productiva implicaba más control de la poda y en las primeras décadas
127
ANCR, S. H. Congreso, No. 12913, año 1922; ANCR, S. H. Congreso, No. 18893, año 1939; S. A. “La
Siembra del Café mediante el Auxilio del Banco Internacional”. Diario de Costa Rica. (San José, 28 de
enero de 1926), p. 11; Entrevista con Carlos Román Vega, Quebrada Grande de Tilarán, 07 de mayo de 2008.
128
C. Naranjo Gutiérrez. “La primera modernización de la caficultura costarricense (1890- 1950)”. Revista
de Historia No. 36. (Heredia, UNA- UCR, julio- diciembre de 1997), p. 88.
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Las características del café fueron tales que, como explicaba el mismo empresario
129
S. A. “Bonilla Hermanos”. En: A. Fonseca C. (ed.). “Homenaje al café de Costa Rica”. La Tribuna.
Suplemento. I Parte. (San José, octubre de 1933), p. 10.
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degustaban por primera vez y tenían un paladar exigente acrisolado por años de práctica,
era prueba fehaciente de que el producto tenía una calidad realmente excepcional.
Con el término de la guerra se abrieron nuevamente los mercados del viejo continente. El
área cultivada continuó su expansión en sitios como Pejibaye, donde la United Fruit
Company adquirió varios terrenos para la siembra de café y bananos. No obstante, el
modelo agroexportador cafetalero empezaba a dar muestras de agotamiento. La frontera
agrícola que presentaba condiciones aptas para el cultivo cafetalero tocaba a su fin. Las
plantaciones habían llegado desde la primera década del siglo XX al Valle del General pero
las mismas eran esencialmente para consumo doméstico, ante la carencia de vías adecuadas
que aseguraran el traslado del grano hacia la Meseta o hacia los puertos de manera
expedita. La falta de vías de comunicación era el principal óbice para la expansión del
grano hacia las áreas con vocación cafetalera que aún no habían sido incorporadas a la
esfera mercantil. La imposibilidad de incluir nuevos espacios se conjugaba además con un
problema de rendimientos decrecientes, derivado de la prolongada explotación de los
terrenos sin tomar las medidas pertinentes para evitar su degradación.
130
E. A. Barrantes Zamora et al. “Costa Rica. La disyuntiva agrícola en el período 1905- 1925: cultivos de
exportación y cultivos de subsistencia”. Anuario de Estudios Centroamericanos. Vol. 27, No. 2. (San José,
UCR, 2001), p. 128.
131
M. Samper Kutschbach. “Tierra, trabajo y tecnología en el desarrollo del capitalismo agrario en Costa
Rica”. Historia Agraria. No. 29. (Murcia, Sociedad Española de Historia Agraria- Universidad de Murcia,
abril de 2003), p. 99.
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En el contexto de la crisis los beneficiadores optaron por suspender los adelantos, exigir la
redención de las deudas por parte de los productores y crear una Asociación Nacional de
Cafetaleros para hacer causa común en favor de sus intereses. Para vadear los efectos de la
crisis, intentaron trasladar los efectos de esta a los productores y rebajaron el precio que
pagaban por la fruta. La reacción de los campesinos no se hizo esperar: propusieron la
conformación de un tribunal de arbitraje y solicitaron a las autoridades la construcción de
beneficios. El poder ejecutivo buscó una salida al conflicto mediante la “mediatización
institucional de las confrontaciones agrarias”133 y con ese propósito se emitieron dos
leyes: la XXXVII del 09 de diciembre de 1932 que permitía al Banco Internacional de
Costa Rica el arriendo de beneficios134 y la CXXI del 24 de julio de 1933 que creaba el
Instituto de Defensa del Café (IDECAFE), encargado de “intervenir en todos los aspectos
del negocio de café, desde su cultivo hasta la realización del producto, favoreciendo en
toda forma y sin excepción a las personas que se dediquen a esas labores.”135
132
Samper Kutschbach, art. cit.. En: Samper Kutschbach (comp.), op. cit., p. 107.
133
Ibid., p. 112.
134
Colección de Leyes y Decretos (en adelante L y D), Año 1932, Semestre II, Tomo II, p. 345.
135
L y D, Año 1933, Semestre II, Tomo II, p. 55; V. H. Acuña Ortega. “Clases sociales y conflicto social en
la economía cafetalera costarricense: productores contra beneficiadores”. Avances de Investigación. No. 10.
(San José, UCR, 1984), pp. 7- 8.
136
L y D, Año 1933, Semestre II, Tomo II, p. 182.
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En la zona oriental del Valle Central, entre Cartago y Turrialba, las grandes propiedades
dedicadas al café y otros rubros (caña, ganadería) se estructuraron como unidades
capitalistas donde la obtención de trabajadores asalariados era aún más apremiante que en
el poniente. La carencia de una fuerza de trabajo abundante condujo a los propietarios de
las haciendas a implementar medidas con el fin de atraer y fijar la población: “sistemas de
vivienda, venta de pequeñas parcelas para el establecimiento de servicios urbanos, e
incluso se implementó en algunos casos la concesión de parcelas bajo sistemas de
mediería, colonato o de préstamo semigratuito para fijar la fuerza de trabajo necesaria
para su producción.” El tamaño promedio de los fundos sobrepasaba las 25 manzanas y
las propiedades que tenían más de 50 manzanas y beneficio propio abarcaban más de dos
tercios del área total de cafetales en Turrialba y Jiménez. Los pueblos de esas haciendas
contaban con buenos servicios y comercio estable y algunos beneficios emulaban a los más
grandes de la Meseta Central en lo que se refería a la cantidad de café procesada, cosa que
no sucedía en ninguna otra región.137
Desde mediados de la década de 1920 se había iniciado en Costa Rica un incipiente proceso
de tecnificación cafetalera con la fundación de la Escuela Nacional de Agricultura (1926) y
el Centro Nacional de Agricultura (1928). A partir de 1934 y sobre todo luego de la crisis
económica este último y la Sección Técnica del IDECAFE asumieron un activo papel en el
impulso de la actividad. Desde 1941 las distintas instituciones experimentaron cambios en
su organización: la Escuela Nacional de Agricultura pasó a formar parte de la Facultad de
Agronomía de la Universidad de Costa Rica (UCR), el Centro Nacional de Agricultura fue
absorbido por la Secretaría de Agricultura y el IDECAFE se convirtió en la Oficina del
Café mediante la Ley LXXIV del 21 de junio de 1948.138 La asistencia al sector cafetalero
se emprendió, por tanto, desde diversos campos: formación académica, financiamiento,
coordinación.
137
Hall, op. cit., pp. 109- 119.
138
“Las funciones que (el IDECAFE) ejerce relacionadas con la agricultura del café, las regulará el
Ministerio de Agricultura; y el control de la parte económica de la industria pasará a la Oficina del Café,
adscrita al Ministerio de Economía.” L y D, Año 1948, Semestre I, Tomo I, p. 231.
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Los bajos rendimientos eran una preocupación básica en un país donde el promedio de
producción era de 10 quintales de café oro por hectárea. En 1948 el Estado firmó un
contrato de cooperación con el gobierno estadounidense para que el Servicio Técnico de
Cooperación Agrícola (STICA) coordinara un plan que integrara a las distintas
instituciones. El Servicio de Extensión Agrícola estableció agencias en diversos puntos de
la geografía nacional y se preocupó por la difusión de las innovaciones recientes en la
actividad cafetalera, a través del asesoramiento profesional a los productores. La mejora en
los precios del café a partir de 1947 incentivó la búsqueda de estrategias para aumentar la
productividad y con ese fin se establecieron sedes para el estudio de los problemas del café
en las principales áreas de producción. Los resultados de las acciones emprendidas en esa
etapa fueron positivos y al mismo tiempo evidenciaron serias limitaciones:
“En cuanto al cultivo del café, el Servicio de Extensión hacía divulgación sobre prácticas
de conservación de suelos, aprovechamiento de desperdicios animales y vegetales en la
fabricación de compost, irrigación y otras prácticas, pero las consultas sobre fertilización
química, variedades recomendables a diferentes condiciones, combate de enfermedades y
plagas y otras, no tenían hasta ese entonces, una respuesta satisfactoria.” 139
Las fuentes consultadas evidencian que hacia 1930 existía en Costa Rica una serie de
prácticas relacionadas con la producción del café que estaban extendidas en distintas
regiones y que se mantuvieron con pocas modificaciones hasta mediados del siglo XX. El
primer aspecto tiene que ver con las variedades cultivadas. En un principio se sembraba
café arábigo de la variedad “typica” y a finales del siglo XIX se introdujeron otras como
“maragogipe” y “borbón”. Aunque tanto el “borbón” como el “typica” eran variedades de
porte alto, el segundo era más resistente a las enfermedades y permitía una mayor densidad
de siembra. Otros cafés arábigos que también anidaron en las plantaciones fueron el
“híbrido tico” (cruce entre el “typica” y el “borbón”), “Villalobos”, “San Ramón”. El
almácigo se obtenía de las matas más desarrolladas. Se escogían los mejores granos, se
despulpaban a mano, se secaban bajo sombra y se plantaban en almacigales cuyos terrenos
se enriquecían con abonos orgánicos. Cuando se iniciaba la estación lluviosa las plantas
eran trasladadas a su lugar definitivo en el cafetal.140
Hacia 1920 se sembraban 1 089 matas de café por manzana. Luego de esa fecha, la
reducción de la distancia a 2.5 metros entre calles y entre plantas devino en un aumento en
el número de cafetos que alcanzó los 1 152 por manzana. Los dos sistemas de siembra eran
“en cuadrados” y “pata de gallo”. En el primero las plantas ocupaban los ángulos de un
cuadrilátero y en el segundo los de un triángulo isósceles. En las zonas de ladera se
práctico la siembra en contorno o en curvas de nivel, en el sentido contrario a la pendiente.
139
V. M. Pérez Solano. Treinta y dos años de investigación sistemática y transferencia tecnológica del cultivo
de café en Costa Rica. 1950- 1982. (San José, OFICAFE, 1983), p. 7.
140
Entrevista con Daniel Alvarado Alpízar, Atenas, 06 de agosto de 2008; M. Samper Kutschbach.
Producción cafetalera y poder político en Centroamérica. (San José, EDUCA, 1998), p. 104.
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La poda que se practicaba era de distintos tipos: una de multiplicación sobre el eje principal
de la planta para producir tallos secundarios y terciarios, otra de renovación (sistema ideado
por Bernado R. Yglesias) tendiente a eliminar las ramas que habían producido durante dos
años consecutivos y otra de sustitución en la que se eliminaban todas las ramas enfermas,
quebradas o agotadas por la sobreproducción. Las podas se realizaban utilizando el
cuchillo y la maceta. Las características de la poda hacían que en muchas ocasiones las
plantas presentaran una apariencia en la que tallos o astas de gran longitud sostenían
copetes que eran las partes fructíferas de las plantas. El peso mismo de esos copetes
causaba un agobio natural que daba como resultados retoños adventicios, denominados
“mamones” o “chupones” porque absorbían gran cantidad de savia y causaban el
agotamiento de otras secciones de la planta. Para evitar esto se procedía a su eliminación
(deshija).141
Respecto a la sombra, esta se introdujo en la segunda mitad del siglo XIX luego de un
período inicial caracterizado por la siembra a pleno sol. Las primeras especies empleadas
fueron las leguminosas entre las que sobresalía el madero negro (gliricidia maculata) cuya
leña servía además como combustible en los hogares campesinos o como soporte en la
construcción de las casas rústicas. Naranjo anota que la introducción de musáceas (banano,
plátano, guineo morado) respondió probablemente a la necesidad de establecer abrigos
provisionales para las plantaciones. A fines del siglo XIX su uso en los cafetales era de
carácter general no sólo por su aporte de abono orgánico a raíz de la descomposición de los
vástagos sino también porque suplían con sus frutos las necesidades alimenticias de las
unidades familiares.143 Por tal motivo se daba a las musáceas el apelativo de “pan de los
pobres”.
Entre finales del siglo XIX y principios del XX se emplearon varias especies como árboles
de sombra en los cafetales. Entre ellas se encontraban el poró (Erythrina SP.v), madero
141
L. A. Salas F. “Informe ´Finca El Brasil`”. (San José, Escuela de Agronomía, 1935), p. 11; Entrevista con
Bolívar Sibaja López, Tambor de Alajuela, 27 de agosto de 2008.
142
G. E. Rojas Chaves. Café, ambiente y sociedad en la cuenca del río Virilla, Costa Rica (1840- 1955). (San
José, EUCR, 2000), p. 29.
143
Naranjo Gutiérrez, art. cit., p. 83.
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negro, guaba y guajiniquil (Inga SP.p). También se empleaban el plátano o guineo (musa
sapientum), el güitite (acnistus arborescens) y el naranjo (citrus Sp.v).144 No cabe duda de
que las leguminosas estaban entre las predilectas pero existía una diferenciación regional:
en San José y Cartago predominaban las ingas mientras en Alajuela y Heredia se
experimentaba con las eritrinas. Hacia 1920 el esquema café- ingas era una características
del paisaje agrario del Valle Central. En las fronteras de colonización se conservaron
árboles pertenecientes al ecosistema boscoso original y por eso la caficultura estuvo desde
un principio asociada a la sombra; posteriormente se introdujeron musáceas y leguminosas.
. La descumbra de la sombra se practicaba una vez al año y en el período seco, con el
propósito de dar a los árboles suficiente tiempo para que retoñaran abundantemente y en los
meses más calurosos dieran una sombra adecuada a los cafetos.145
En cuanto al abono, desde principios del siglo XX se desarrolló una preocupación creciente
por el desgaste de las tierras cafetaleras. Esa situación fue mucho más común en las áreas
donde los cafetales eran más antiguos; en las recién incorporadas a la esfera cafetalera se
aprovechaba la fertilidad natural de los suelos. En el Valle Central algunos productores
consideraron que el abono era esencial para conservar la feracidad de los terrenos y lo
primero que utilizaron fue lo que tenían a mano: pulpa de café. Unos cuantos construyeron
zanjas grandes y hondas entre los cafetales y a ellas iba a parar la pulpa, sobre la que
colocaban luego una capa de tierra, dejaban que se fermentara y la removían para
proporcionar aire a los descomponedores. Una vez que el proceso estaba finiquitado, el
material orgánico resultante se aplicaba en las plantaciones.146
Hubo otros abonos orgánicos que tuvieron una difusión menor: guano importado, restos
vegetales de la misma finca, huesos, polvos de pescado, cenizas, cal, estiércol animal.147
Un tipo de abono que tuvo buena aceptación entre los productores fue el llamado
“compost”, mezcla de materia orgánica y sustancias artificiales. Con el paso del tiempo se
fueron introduciendo el potasio y el nitrógeno que mejoraban la apariencia de las
plantaciones y su resistencia a las enfermedades y contribuían al aumento de la producción.
El uso de fertilizantes inorgánicos durante toda la primera mitad del siglo XX estuvo
restringido a los productores más pudientes y en ese sentido la caficultura costarricense no
se diferenció de sus pares centroamericanas. Samper Kutschbach señala atinadamente que
en el istmo en general “la fertilización, con sus requerimientos de capital e impacto en los
rendimientos por área, era un importante factor de diferenciación tecnológica y
socioeconómica entre tipos de productores, sobre todo entre empresas capitalizadas y
fincas tecnológicamente tradicionales.”148
Otra práctica común en los cafetales durante este período fueron los hoyos entre calles,
llamados “tanques”, “gavetas” o “cajones”. Estos tenían un doble propósito. Por un lado
144
Rojas Chaves, op. cit., p. 32; Entrevista con Carlos Abarca Herrera, San Carlos de Tarrazú, 13 de agosto de
2008.
145
H. Carvajal Castro. “Informe sobre diferentes aspectos de la agricultura en Santa Ana”. (San José,
Escuela de Agronomía, 1938), p. 22.
146
Salas F., op. cit., p. 14.
147
Rojas Chaves, op. cit., p. 30.
148
Samper Kutschbach, op. cit., 1998, p. 108.
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retenían la tierra y los residuos orgánicos que luego se aplicaban a los cafetos como
fertilizante. Todo el material captado en las gavetas era posteriormente depositado en el
tallo de las matas a razón de media carretilla por planta. En segundo lugar, los tanques
contribuían a evitar la erosión. Bolívar Sibaja López apuntó: “Antes uno hacía huecos,
tanqueaba para mantener el…, para que no hubiera fuga de la parte orgánica, no hubiera
lavaderos que llamaba uno, no hubiera mucha erosión del suelo, uno usaba los huecos y
allí la tierra se podría y se convertía y el monte y la basura y toda esa cosa…”149
El análisis de la caficultura costarricense entre mediados del siglo XIX y 1950 evidencia
que el principal objetivo de los cambios realizados durante el período era combatir los
rendimientos decrecientes en las zonas más antiguas y adaptar las prácticas culturales a las
condiciones agroecológicas de las áreas recién colonizadas. Cuando fue necesario
introducir novedades como nuevas variedades, tipos de poda y abonos de distinta
naturaleza casi siempre hubo productores con la capacidad económica y el ánimo para
hacerlo. Ello permitió mantenimiento de la actividad en aquellas zonas antiguas en las que
la caficultura tenía alrededor de un siglo de existencia y su crecimiento extensivo a nuevos
espacios. Esa expansión se tradujo en un incremento de los rendimientos que alcanzaron
un punto máximo a mediados del siglo XX. Luego de esa fecha, el agotamiento de la
frontera agrícola marcó el réquiem del siglo de expansión cafetalero: “en adelante, los
aumentos de la producción tendrían que sustentarse principalmente en cambios
tecnológicos, más que en la ampliación del área.”150
151
Pérez Solano, op. cit,, pp. 9- 10.
152
Entrevista con Carlos Abarca Herrera, San Carlos de Tarrazú, 13 de agosto de 2008; Cf.: Entrevista con
Enrique Rojas, Tacares de Grecia, 06 de agosto de 2008.
153
Entrevista con Bolívar Sibaja López, Tambor de Alajuela, 27 de agosto de 2008.
154
Pérez Solano, op. cit., p. 19.
155
Entrevista con Carlos Antonio Alfaro Blanco, Puente de Piedra de Grecia, 27 de agosto de 2008;
Entrevista con Enrique Navarro Padilla, San Carlos de Tarrazú, 13 de agosto de 2008.
89
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El acceso a las nuevas tecnologías no fue igualitario. El proceso tuvo distintas velocidades
y revistió formas diferentes de acuerdo con las especificidades locales y la creatividad de
los productores. La zona central sobresalió como modelo de tecnificación cafetalera donde
la eficiencia del nuevo “paquete tecnológico” se hacía evidente en los excelentes
rendimientos. En otras áreas la adopción de las innovaciones fue más o menos acelerada.
156
Entrevista con Francisco Arias Berrocal, Tambor de Alajuela, 27 de agosto de 2008; Entrevista con
Gregorio Rivera Martínez, Rincón de Salas de Grecia, 27 de agosto de 2008.
157
Peters Solórzano y Samper Kutschbach, op. cit., p. 111.
158
Entrevista con Francisco Arias Berrocal, Tambor de Alajuela, 27 de agosto de 2008; Entrevista con Carlos
Antonio Alfaro Blanco, Puente de Piedra de Grecia, 27 de agosto de 2008.
90
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Ello devino en un continuum en el que los espacios cafetaleros se diferenciaban entre sí por
aspectos como densidad de las plantaciones, uso de la sombra, aplicación de agroquímicos
y prácticas culturales. En algunos sectores se produjo una especialización cafetalera en
detrimento de otros cultivos; ejemplo prístino de ello fue la “Zona de los Santos”. En otros
la demanda del mercado y los buenos precios favorecieron la extensión de la actividad a
áreas que no había alcanzado hasta ese momento.
Mientras en el plano técnico los nuevos conocimientos circulaban por medios muy diversos
que iban desde publicaciones hasta visitas de profesionales pasando por reuniones entre
agentes impulsores del cambio tecnológico y productores, en el ámbito vial se concretaba
una obra que viabilizó el ligamen efectivo de distintas regiones periféricas a la esfera
cafetalera. La Carretera Interamericana devino en un canal por el que importantes
contingentes vallecentralinos fluirían hacia varios sectores. Hall apunta que “los procesos
de colonización agrícola habían empezado en regiones tales como San Carlos, Sarapiquí,
Guanacaste y el valle de El General antes de la década de 1930, pero fue sólo a partir de
esa época que la construcción de carreteras y de modernos beneficios permitió el
establecimiento comercial de la industria cafetalera.”160
159
M. Samper Kutschbach. “Trayectoria y viabilidad de las caficulturas centroamericanas”. En: B. Bertrand
y B. Rapidel (eds.). Desafíos de la caficultura en Centroamérica. (San José, IICA- PROMECAFE- CIRAD-
IRD- CCCR Francia, 1999), p. 34.
160
Hall, op, cit., p. 71.
161
C. Granados Ch. y J. J. Matarrita M. “Proyecto: Estructuración de plan piloto para el desarrollo del cantón
de Buenos Aires. Modo de Producción y uso del suelo”. (Departamento de Geografía, UCR, 1981), p. 103.
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La presencia italiana fungió como acicate para la actividad cafetalera en Coto Brus. La
colonia de San Vito de Java, “ejemplo típico de la colonización agraria con inmigrantes
dirigida”, se proyectó como empresa de desmonte y roturación de tierras en las que hasta
ese momento dominaba la selva.165 El surgimiento de esa epopeya estuvo
inextricablemente ligado a la Societá Italiana di Colonizzacione Agricola (SICA), una
compañía por acciones que buscaba no solamente el asentamiento de inmigrantes italianos
en tierras tropicales sino también el beneficio lucrativo derivado de actividades
comerciales, principalmente las relacionadas con el café.
162
Ibid., p. 104; E. Montenegro Hidalgo. “Diagnóstico socioeconómico, productivo y ambiental de los
productores de mora en División, Jardín, Altos de Jaular y Buena Vista de Pérez Zeledón”. (Proyecto Final
de Graduación de Licenciatura en Economía, UCR, 2002), p. 59.
163
P. Sfez. “La evolución de un frente de colonización agrícola y el desarrollo de una caficultura altamente
productiva”. Revista de Historia. No. 32. (Heredia, EUNA- EUCR, julio- diciembre de 1995), pp. 196- 197.
164
A. Y. Zúñiga Arias. “Desarrollo de sistemas de producción agrícola en un área de frontera agrícola
durante la primera mitad del siglo XX: Pérez Zeledón, Costa Rica: 1900- 1955”. Revista de Historia. No. 42.
(Heredia, EUNA- EUCR, julio- diciembre de 2000), p. 214.
165
H. G. Weizmann. Emigrantes a la conquista de la selva. Estudio de una colonización en Costa Rica. San
Vito de Java. 2ª. ed. (Ginebra, Comité Intergubernamental para las Migraciones, 1986), p. 9.
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Vito Sansonetti, fundador y director de la SICA, tuvo siempre muy claros los objetivos de
la compañía. El asentamiento de los europeos no generaba en principio ningún lucro y de
allí se derivaba la necesidad de que los pioneros se dedicaran a la caficultura. Esta
actividad aseguraría beneficios económicos para la sociedad. Con esas premisas- y la
ayuda económica y fiduciaria de diversas instancias italianas y estadounidenses- la SICA
inició sus operaciones en 1951. La sociedad proyectaba que cada parcela de veinte
hectáreas se constituyera de la siguiente manera: cuatro hectáreas para café, caña de azúcar
o cacao, una para hortalizas, ocho para pastos y siete para cereales. No obstante, el plan no
se ejecutó en la práctica y el café adquirió la cima señera en lo que se refería a la economía
de la colonia.
En 1953 ya había en San Vito 50 hectáreas sembradas de café y la primera cosecha se dio
en 1957. No obstante, una serie de factores se constituyeron en óbices para la actividad
cafetalera en este período. Por un lado, se produjo un descenso en los precios del grano
antes de que la mayoría de las plantaciones alcanzara la plena producción, con lo cual
varios colonos sufrieron pérdidas considerables. Asimismo, los períodos definidos para la
redención de los créditos contraídos eran demasiado breves y su cumplimiento coincidió
con esa coyuntura desfavorable, por lo que muchos pioneros decidieron abandonar sus
fundos y asentarse en las ciudades del centro del país o regresar a su terruño. Finalmente,
el proyecto original de la Carretera Interamericana fue modificado; el trazado de la misma
no pasó por Sabalito sino que se desvío hacia el oeste, alcanzando las plantaciones
bananeras de la United Fruit Company. La SICA se vio obligada a construir un camino
secundario que comunicara San Vito con la aldea de Agua Buena. Sólo así se tendría
acceso a la vía que durante la estación seca permitía llegar a Villa Neilly, el punto de la
Interamericana más cercano a la colonia.166
166
Hall, op. cit., p. 136.
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Los desvelos de los colonos italianos tendrían su fruto en los decenios siguientes. Desde
mediados de la década de 1960 el cultivo cafetalero se perfiló como elemento de progreso
junto al crecimiento demográfico y al desarrollo político- administrativo. “Cualquier
visitante relativamente informado habría juzgado ya que el programa de colonización
constituía un éxito dada la situación de las familias costarricenses e italianas reasentadas
en San Vito o en sus alrededores, y a la vista de las zonas plantadas con cafetos y otros
cultivos, así como en términos de nivel de urbanización.”167 Para 1964 la colonia estaba
consolidada y se habían desmontado 1 629 hectáreas, de las cuales la mitad estaba
sembrada con café. Hacia 1970 Hall señalaba que “ninguna región de Costa Rica se ha
transformado jamás tan rápidamente, convirtiendo una selva tropical en una zona
cafetalera.”168 El crecimiento en las plantaciones de café y los beneficios pecuniarios
derivados del grano influyeron en el desarrollo de la agroindustria, la generación de nichos
laborales y el establecimiento de pequeñas y medianas empresas de carácter privado.
Como la fruta de San Carlos maduraba antes que la de otras zonas productoras, salía
primero al mercado y eso le aseguraba un precio relativamente alto respecto al promedio
nacional. En el período1966- 1973 la producción sancarleña anual fue de alrededor de 45
000 fanegas; la mayoría provenía de unidades familiares y el 90 por cien fue puesto en el
mercado exterior, especialmente en Alemania.170 En ese mismo período 40 productores
fundaron COOPESARAPIQUI en San Miguel, localidad cercana los distritos cafetaleros de
San Carlos; los caficultores tuvieron entonces la posibilidad de entregar la fruta en el
beneficio de la cooperativa y acceder al mismo tiempo a créditos, insumos y asesoría
técnica suministrados por la entidad.
En San Carlos la zona cafetalera se fue extendiendo sobre una franja de bosque tropical
muy húmedo circundada por zonas de bosque tropical húmedo. Las localidades de mayor
producción (Venecia, Aguas Zarcas) presentaban una precipitación entre 4 000 y 4 500
167
Weizmann, op. cit., p. 27.
168
Hall, op, cit., pp. 136- 137.
169
Hall, op. cit., p. 128.
170
M. Salazar Jerez. “Análisis económico de la actividad cafetalera en San Carlos, Alajuela, Costa Rica”.
(Tesis de Ingeniería Agronómica, UCR, 1974), p. 12.
94
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Cuando en 1980 se otorgó a los cantones de Nandayure, Hojancha, Nicoya y Santa Cruz el
título de zona cafetalera, se incentivó al mismo tiempo la inyección de crédito mediante el
sistema bancario nacional y la asistencia técnica a los productores con el propósito de
lograr un incremento en la superficie cultivada de 500 hectáreas. Aunado al aumento del
área cafetalera se introdujeron novedades en el campo genético y tecnológico que
devinieron en la elevación de la productividad. Mayores réditos en la caficultura
promovieron la consolidación de la actividad en la Península de Nicoya. En ese proceso
contribuyó también el nacimiento de asociaciones cooperativas como
COOPECERROAZUL (Nandayure), COOPECENIZOSA (Santa Cruz) y
COOPEPILANGOSTA (Hojancha).
171
Ibid., p. 44.
172
Rojas Córdoba, op. cit., pp. 30- 32. Entrevista con Juan Rafael Mora Montoya, Aguas Zarcas de San
Carlos, 02 de mayo de 2008.
95
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autoridades pararan mientes en la estructura productiva que aquellas debían tener y en las
facilidades técnicas y crediticias que tanto desde el Estado como desde la iniciativa privada
debían implementarse. El objetivo era evitar que las familias reubicadas (alrededor de 600)
optaran por trasladarse al Valle Central o a centros urbanos como Liberia.173
Una de las estrategias para reforzar los vínculos entre los pobladores y los lugares a los que
se trasladaron las comunidades luego del plebiscito respectivo fue el impulso a las
actividades agropecuarias. Junto a la ganadería se estimuló el cultivo de legumbres y de
macadamia pero las condiciones climáticas fueron adversas a ambos emprendimientos. El
café se constituyó entonces en la esperanza de instituciones como el Instituto Costarricense
de Electricidad (ICE), bancos estatales, beneficios privados y el MAG pues “en su calidad
de cultivo perenne y de incorporador de mano de obra familiar, de actividad conocida
tradicionalmente por los campesinos “meseteños” (antepasados directos de quienes
migraron y colonizaron Tilarán) y de avances tecnológicos en cuanto a su cultivo y
procesamiento”174, presentaba suficientes ventajas como para proyectar su extensión
exitosa en la cuenca del río Arenal.
Si bien las tasaciones de las tierras tendieron a la baja pues las propiedades en general
oscilaban entre los 60 000 y 80 000 colones, los propietarios carecían del dinero necesario
para emprender actividades productivas que evitaran el abandono de las fincas y
auspiciaran el desarrollo de Nuevo Arenal, Nueva Tronadora, Pueblo Nuevo, etc. Cuando
el ICE y otras instituciones estatales como el Instituto de Tierras y Colonización (ITCO)
buscaron una salida a la situación acariciaron la posibilidad de incentivar diversas
actividades entre las que se encontraban los cítricos, la ganadería de leche, el aguacate y el
café. Esta última obtuvo la mayor parte de las simpatías puesto que “era lo que más
amarraba las familias, como familia, hombre, mujer e hijos a la parcela…porque
involucraba la mano de obra, la asistencia, la recolecta…evitando la emigración.”175
Diversas instancias públicas se unieron a la causa del café en Tilarán. Entre ellas
sobresalieron OFICAFE, el Banco Central de Costa Rica (BCCR) y el mismísimo poder
ejecutivo. Mientras el BCCR proveyó facilidades crediticias para los productores, la
Asamblea legislativa decretó el financiamiento estatal de 500 hectáreas de café en la cuenca
del Arenal. Esas medidas fueron complementadas cuando OFICAFE sancionó el ingreso
del área al concierto de las zonas cafetaleras. Así las cosas, entre 1978 y 1980 y al calor de
un convenio entre el ICE y el MAG el café experimentó una extensión considerable en las
poblaciones reubicadas.
En la historia del café tilaranense no todo fue color de rosa. En primer lugar, una cantidad
importante de pobladores no estaba identificada con la planta. Los antiguos vecinos de
Tronadora se inclinaban preferentemente hacia el “grano de oro” y en su caso los
ingenieros agrónomos del proyecto tuvieron que señalar la necesidad de cultivar tubérculos
y otros productos destinados al autoabastecimiento. En Arenal, por el contrario, la
173
B. Hilje Quirós y M. Torres Hernández. “El café en Tilarán: 1900- 1994”. (Inédito, Escuela de Historia
de la UNA, 1997), p. 34. Información suministrada amablemente por Margarita Torres Hernández.
174
Loc. cit.
175
Entrevista con Omar Álvarez, Tilarán, 12 de agosto de 1994. Citada en: Hilje et al., op. cit., p. 18.
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tradición había sido ganadera y pronto se vio que los pobladores no contaban con la
experiencia necesaria para desarrollar la caficultura; por ello hubo que elaborar planes que
rentabilizaran la ganadería a pequeña escala. Por otro lado, la implementación de
tecnologías cafetaleras tal y como se practicaban en el Valle Central no siempre dio buen
resultado. El aumento en la densidad de siembra sin tomar en cuenta el exceso de humedad
dio pie al desarrollo de enfermedades fungosas. Finalmente, no fueron pocos los casos en
que algunos beneficiadores se hacían con la cosecha de los productores, les pagaban un
adelanto y desaparecían sin dejar rastro y sin finiquitar las liquidaciones respectivas.176
Vista de manera global, la caficultura costarricense tuvo como estrella polar desde
mediados del siglo XX y hasta el decenio de 1980 el aumento de la productividad a través
de dos vías: el uso de insumos químicos y la renovación de antiguas plantaciones con
variedades genéticamente mejoradas. La base de la producción siguió siendo la pequeña
propiedad ya que si bien los minifundios cafetaleros experimentaron una disminución esta
fue menor que la que se produjo en otras actividades agrícolas. Los fundos de tamaño
medio (entre una y veinte manzanas) experimentaron un aumento de la productividad
mayor que el que se dio en las propiedades de otras dimensiones. Hasta finales de la
década de 1970 tres cuartas partes de la producción correspondía a las explotaciones
pequeñas y medianas y sólo una cuarta parte a fincas de gran tamaño. “En general la
estructura del complejo cafetalero se mantiene, con su importante sector de pequeña
propiedad en su base, que no muestra signos visibles de deterioro en las fincas mayores de
una manzana.”177
Entre 1962 y fines de la década de 1980 la colocación del café costarricense en el mercado
internacional fue dependiente del sistema de cuotas implantado por la Organización
Internacional del Café (OIC). Dicho mecanismo buscaba reducir las fluctuaciones de los
precios de la fruta y evitar que se repitiera una crisis de sobreproducción como la de 1957.
El “Plan Nacional Cafetalero” lanzado por el Ministerio de Agricultura en 1969 buscaba
responder al nuevo clima internacional, procurando una mayor productividad por unidad
sembrada que asegurara, al mismo tiempo, el mantenimiento de la calidad del café
176
Hilje Quirós y. Torres Hernández, op. cit., p. 19.
177
M. E. Fernández Arias. “Evolución de la estructura de la tenencia de la tierra en Costa Rica. Café, caña
de azúcar y ganadería, 1950- 1978”. (Tesis de Licenciatura en Sociología, UCR, 1981), p. 56.
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Instituto del Café de Costa Rica
179
J. W. Beer. “Café bajo sombra en América Central: ¿Hace falta más investigación sobre este sistema
agroforestal exitoso?”. Editorial. Agroforestería en las Américas. Vol. 4, No. 12. (Turrialba, CATIE, enero-
marzo de 1997), p. 4.
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urbana- derivado del crecimiento vegetativo y sobre todo de la emigración campo- ciudad-
contribuyó a que en la Depresión Tectónica Central se desarrollara una serie de
asentamientos urbanos que en conjunto son conocidos como Gran Área Metropolitana
(GAM). Esta se constituyó en competidora de las zonas agrícolas en un doble sentido. En
primer lugar, la GAM se convirtió en el principal mercado de trabajo al que diariamente se
trasladaba una parte cada vez más significativa de la población empleada en la industria o
en el sector servicios. Este fenómeno acentuó los problemas de provisión de mano de obra
característicos de la caficultura costarricense, por lo que los productores se han visto
obligados a recurrir en no pocas ocasiones a migrantes provenientes de zonas rurales del
país o de Nicaragua.
Por otra parte, el desarrollo urbano implicó la expansión física de las zonas urbanas sobre
los terrenos agrícolas. Desde 1963 diversos cantones de la GAM vieron desaparecer una
buena parte de sus cafetales. Las cabeceras de esos cantones experimentaron la sustitución
de la actividad agrícola por procesos económicos urbanos: creación de residenciales,
fortalecimiento de los sectores secundario y terciario, adopción de características propias de
“ciudades dormitorio”.180 En el área central el aumento constante del valor de las tierras se
convirtió en un aliciente para la venta de los cafetales y su posterior conversión en
urbanizaciones. De esa manera, una región con condiciones ecológicas excepcionales para
la producción del café fue testigo de cómo en pocas décadas los cafetos pasaban de ser la
norma general a convertirse en la excepción, en supervivencias de un pasado de plantas
verdes y rojas cerezas que quedaba sepultado de manera definitiva bajo capas de concreto.
En 1989, cuando la superficie cultivada de café en Costa Rica rondaba las 130 000
manzanas, se produjo un hecho que marcó el desarrollo de la actividad cafetalera en los
lustros siguientes. Luego de casi tres decenios de regulación del mercado a través de
convenios internacionales entre países productores y consumidores, el 03 de julio de ese
año se suspendieron las cláusulas del convenio firmado en 1983, producto del deterioro de
las relaciones entre los miembros de la OIC ante factores como la sobreproducción
mundial, las demandas de libre mercado y el incremento de productividad de trabajo en los
países que habían tecnificado su caficultura. El efecto de la eliminación del sistema de
cuotas no se hizo esperar: “El precio indicativo compuesto de la OIC, cuyo promedio fue
180
Campos Ramírez, op. cit., p. 370.
181
Organización Internacional del Café. Monografía cafetera. Costa Rica. (Londres, OIC, 1997), p. 5.
100
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de 126.69 centavos de dólar de USA por libra en enero de 1989 bajó a $62.75 en enero de
1990 y a $58.14 en enero de 1993”182 La ruptura de 1989 no tuvo carácter pasajero sino
que devino en un deterioro de la rentabilidad de la caficultura que a su vez generó
modificaciones en la cadena de producción y comercialización del cafeto.
La caída de los precios fue como “un balde de agua fría” para muchos productores que
habían establecido plantaciones entre 1986 y 1987- coyuntura de cotizaciones elevadas- y
cuyos nuevos cafetales apenas comenzaban a producir. No pocos caficultores optaron por
vadear la crisis reduciendo los costos de producción y para ello mermaron en el uso de
insumos y particularmente de fertilizantes. Esto provocó una caída de la producción.
Como se exportaba menos café y a precios más bajos, este rubro pasó de representar el 3.14
por cien del PIB en 1988- 1991 a sólo el 1.10 por cien en 1992.183 En algunos casos se optó
por la venta de los fundos menos productivos y ciertos grupos beneficiadores concentraron
su actividad en las áreas que les reportaban más rendimientos y abandonaron otras. En el
ámbito del beneficiado se produjo otra modificación con el incremento de la participación
de empresas transnacionales; estas se convirtieron en accionistas importantes de no pocas
empresas que otrora fueran de carácter nacional, local e incluso familiar.
A pesar de los efectos adversos, la suspensión del Convenio Internacional del Café no
implicó para Costa Rica una reducción significativa del área cultivada. La localización
geográfica de la zona cafetalera era obstáculo para una reconversión productiva profunda y
los campesinos tenían un bagaje cafetalero al cual no querían renunciar; muchos asumieron
una actitud valiente y siguieron cultivando la planta en espera de tiempos mejores. El
sector gubernamental ejerció además un papel encomiable en el impulso a la actividad,
particularmente a través de la Oficina del Café que a partir del 26 de junio de 1985 por Ley
No. 6988 se transformó en el Instituto del Café de Costa Rica (ICAFE). El ICAFE,
siguiendo la línea de acción de sus antecesores, propició el mejoramiento cuantitativo y
cualitativo de la actividad, bajo la premisa de una relación justa y equilibrada entre los
distintos sectores involucrados en la cadena de producción y comercialización del cafeto.185
182
E. Rojas Rojas. “Efectos de la actual crisis cafetalera en la economía de Costa Rica”. Ciclo de
Conferencias sobre temas de comercio exterior 1991- 2000. (San José, COMEX, 2000), pp. 217- 218.
183
Ibid., p. 219.
184
M. Samper Kutschbach y P. Sfez. La cadena de producción y comercialización del café: Perspectiva
histórica y comparada. (San José, IPGH, 2001), p. 69.
185
L y D, Año 1985, Semestre II, Tomo I, p. 5.
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A finales del decenio de 1990 el café se extendía sobre 153 000 manzanas y la producción
por unidad cultivada se había triplicado a partir de 1950. Más del 90 por cien de los
productores tenía propiedades menores a las cinco hectáreas y en conjunto representaban el
44 por cien del área total. El predominio de las variedades de porte bajo era ostensible y
caturra y catuaí en conjunto correspondían al 80 por cien del área total. Los principales
mercados seguían siendo los tradicionales- Estados Unidos, Alemania, Reino Unido- pero a
ellos se unían otros nuevos: Países Bajos, Italia, Finlandia. En el mercado interno la venta
se liberalizó desde 1992 y ello supuso una mejora sustancial del producto destinado a un
público con un paladar cada vez más exigente. La excelente acogida que tuvo el cafeto
costarricense tanto a nivel externo como interno permitió que este siguiera siendo el
principal cultivo del país en términos socioeconómicos al ser el nicho laboral de miles de
pequeños productores, cosa que no sucedió con el banano cuya producción siguió
concentrada en pocas manos.186
Desde 1993, cuando las negociaciones para firmar un nuevo acuerdo internacional sobre la
comercialización del café acabaron sin éxito, los caficultores costarricenses han enfatizado
la necesidad de que se valorice adecuadamente la calidad del grano proveniente de la
pródiga tierra tica. Aprovechando la fama forjada a lo largo de décadas, los productores
han intentado hacer frente a los intríngulis de su actividad con una agresiva política en pro
del justo reconocimiento de la excelencia del producto proveniente de la “Suiza
Centroamericana”. Costa Rica tiene la mayor participación centroamericana en lo que
respecta a cafés especiales con casi la mitad de la producción de tipo strictly hard bean y
una parte significativa de good hard bean y eso ha infundido confianza en los productores
para seguir dirigiendo su grano a los mercados tradicionales sin dejar por eso de buscar
nuevos nichos en los que esas particularidades se tasen más alto.
Las cooperativas de caficultores han mantenido una línea común de acción en la que se
distinguen varios aspectos. En primer lugar, la mejora cualitativa y cuantitativa de las
plantaciones mediante el incremento del área cultivada y la introducción de prácticas para
evitar la degradación de los suelos tales como el uso de coberturas vegetales. En segundo
lugar, la provisión de suministros agrícolas, artículos para la construcción y víveres a
precios razonables en almacenes y supermercados que son propiedad de las cooperativas.
Por otra parte, la concesión de créditos a los asociados para la siembra, renovación y
mantenimiento de los cafetales. Asimismo, el acceso a la asesoría técnica idónea, aspecto
que se ha trabajado conjuntamente con el ICAFE y el MAG. Por último, el
186
Organización Internacional del Café, op. cit., p. 6.
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las sanciones que establece la Ley de Derechos de Autor y Leyes conexas.
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El impulso gubernamental ha tenido distintos frentes. Entre ellos sobresalen los destinados
a la adopción de innovaciones productivas como la readecuación del “paquete tecnológico”
para que fuera más barato e igualmente efectivo y la asociación del cafeto con otros
cultivos como los cítricos o el tomate.187 Desde mediados del decenio de 1980 se ha
incentivado otra alternativa basada en plantaciones menos dependientes de los fertilizantes
y plaguicidas. El café orgánico ha surgido como “un cultivo que emplea tecnología de
abono, control de malezas y control de plagas, sin utilizar algún fertilizante, herbicida,
fungicida, insecticida o nematicida de origen químico.”188 Los productores que se han
embarcado en esa empresa han combinado los elementos del manejo tradicional de la
sombra con el control manual de las malezas y la fertilización y control de plagas con
compuestos de elaboración casera a base de recursos humanos y naturales disponibles. Si
bien los rendimientos han sido menores que en los sistemas tecnificados, el ahorro en
insumos, la diversificación agrícola (distintos cultivos en una misma finca) y el “valor
agregado” del café orgánico han compensado los denuedos de quienes han apostado por
una caficultura amigable con la naturaleza.
En los últimos años distintas asociaciones de productores han visto en el turismo una
entrada de divisas prometedora. COOPEPILANGOSTA fue pionera en ese campo en
Guanacaste, con el establecimiento de un tour a través de las plantaciones y plantas
beneficiadoras en el que se explicaba a los participantes las características del producto y la
manera de procesarlo. En 1994 COOPESANTAELENA con el apoyo de la Friends
Community Union Nature (FCUN) compró el fundo “La Bella” en la provincia
puntarenense, donde la producción agrícola por parte de 24 familias se ha complementado
con senderos y lugares de hospedaje para los turistas. En Monteverde el “Don Juan Coffee
Tour” ha sido otro ejemplo de las posibilidades turísticas del café.
En enero del año en curso COOCAFE puso a funcionar un tour en lo que fueran las
instalaciones de COOPETILA, declarada en quiebra en julio de 2005. Con el proyecto el
consorcio pretendía mejorar los ingresos de sus afiliados que para esa fecha alcanzaban un
número cercano a los 5 000. La finca, con una extensión de tres hectáreas, cuenta con las
instalaciones en las que COOCAFE produce el “Café Forestal” y el tour a través de las
plantaciones y el beneficio se verá complementado con la “Plaza Internacional del Café”
187
“Algunas veces oportunidades hay- ya sea que lo haga yo o si no se le da a alguien- cuando (el cafetal) se
corta, cuando se poda completo, se le siembra chile o tomate o pepino...” Entrevista con Carlos Antonio
Alfaro Blanco, Puente de Piedra de Grecia, 27 de agosto de 2008.
188
J. K. Boyce et al. Borrador del Informe Final sobre “Sustentabilidad de la producción cafetalera
costarricense y conveniencia del café orgánico como alternativa”. (Heredia, Maestría en Política Económica
de la UNA- Asociación Alternativas de Desarrollo, 1993), p. 57.
103
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“El café tiene en Costa Rica una mística especial, indefinible y arraigada. La mayor parte
de la población todavía lo considera su grano de oro. El hecho de que ninguna región
cafetalera importante de Costa Rica, con la única excepción del área metropolitana, jamás
haya cambiado en forma significativa el uso de la tierra para excluir el cultivo de café, ha
contribuido a la formación de esa mentalidad durante un período de más de un siglo. Para
casi todos los costarricenses los cafetales tienen rasgos folklórico- románticos de un paisaje
tan inmutable, como el de los cerros y valles del país.”190
189
M. Barquero S. “Cooperativas de café abrirán complejo turístico en Tilarán”.
[Link] Visitado el 02 de julio de 2008; C.
León. “Café costarricense alimenta dinamismo turístico”. [Link]
hoteleria-y-marinas/[Link]. Visitado el 02 de julio de 2008.
190
Hall, op. cit., p. 175.
104
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La inserción del café en Costa Rica se produjo en una coyuntura histórica de colonización
agrícola y apropiación privada de la tierra. La inexistencia de un producto agropecuario
que supusiera una competencia digna hizo que desde las primeras décadas del siglo XIX el
café se convirtiera en el principal ligamen comercial entre Costa Rica y el resto del mundo.
El afianzamiento del grano condujo al país a cifrar su esperanza económica en las rojas
cerezas, otorgando desde entonces un papel periférico y subsidiario a otras opciones
productivas. En ese sentido, puede afirmarse que las condiciones naturales, ligadas a la
situación social y económica de los pobladores, facilitaron el ascenso del café al puesto de
pivote de la economía costarricense durante un larguísimo período de su historia.
191
Organización Internacional del Café, op. cit., p. 22.
192
Peters Solórzano y Samper Kutschbach, op, cit., p. 121.
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productos químicos.193 El vínculo forjado a lo largo del tiempo entre factores naturales y
antrópicos en Costa Rica incide de forma determinante sobre la calidad del café producido
en el país e ilustra con claridad meridiana la necesidad- y casi perentoriedad- de establecer
una Indicación Geográfica que dé fe de ese ligamen histórico.
193
Entrevista con Gregorio Rivera Martínez, Rincón de Salas de Grecia, 27 de agosto de 2008; Entrevista con
Bolívar Sibaja López, Tambor de Alajuela, 27 de agosto de 2008.
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Parte. San José, octubre de 1933.
Entrevistas
Entrevista con Juan Rafael Mora Montoya, Aguas Zarcas de San Carlos, 02 de mayo de
2008.
Entrevista con Carlos Román Vega, Quebrada Grande de Tilarán, 07 de mayo de 2008.
Entrevista con Carlos Abarca Herrera, San Carlos de Tarrazú, 13 de agosto de 2008.
Entrevista con Enrique Navarro Padilla, San Carlos de Tarrazú, 13 de agosto de 2008.
Entrevista con Carlos Antonio Alfaro Blanco, Puente de Piedra de Grecia, 27 de agosto de
2008.
Entrevista con Gregorio Rivera Martínez, Rincón de Salas de Grecia, 27 de agosto de 2008.
Documentos electrónicos
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Otras fuentes
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Formulario de catación 6.00 - Bueno 7.00 - Muy Bueno 8.00 - Excelente 9.00 - Extraordinario
Nombre 6.25 7.25 8.25 9.25
6.50 7.50 8.50 9.50
Fecha: 6.75 7.75 8.75 9.75
6 7 8 9 10 6 7 8 9 10 6 7 8 9 10 6 7 8 9 10 6 7 8 9 10
seco Atributos: espuma Total: Intensidad Intensidad Total: Total: Defectos (sustraer)
Sabor residual alto alto Balance dulzor
Ligero=2 # tazas Intensidad
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DESCRIPTORES:
Observaciones: ……………………… Observaciones: ……………………… Observaciones: ……………………… Observaciones: ……………………… Observaciones: ………………………
Sobre aromas ……………………… Sobre aromas ……………………… Sobre aromas ……………………… Sobre aromas ……………………… Sobre aromas ………………………
y/o sabores que ……………………… y/o sabores que ……………………… y/o sabores que ……………………… y/o sabores que ……………………… y/o sabores que ………………………
apuntar ……………………… apuntar ……………………… apuntar ……………………… apuntar ……………………… apuntar ………………………
DESCRIPTORES:
Observaciones: ……………………… Observaciones: ……………………… Observaciones: ……………………… Observaciones: ……………………… Observaciones: ………………………
Sobre aromas ……………………… Sobre aromas ……………………… Sobre aromas ……………………… Sobre aromas ……………………… Sobre aromas ………………………
y/o sabores que ……………………… y/o sabores que ……………………… y/o sabores que ……………………… y/o sabores que ……………………… y/o sabores que ………………………
apuntar ……………………… apuntar ……………………… apuntar ……………………… apuntar ……………………… apuntar ………………………
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APÉNDICES
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B
Bitácora de control: Libro en el que se anota y registra, las actividades relativas a la
entrega de los dispositivos de identificación por parte del ICAFE a la firma beneficiadora.
Buenas prácticas de manejo: se refiere a las prácticas generales para reducir el riesgo
microbiano en los alimentos. El término puede incluir tanto las Buenas Prácticas Agrícolas
(BPAs) que se emplean en el cultivo, recolección selección, empaque y almacenamiento,
como las Buenas Prácticas de Manufactura (BPMs), en el contexto de los procesos de
selección, empaque almacenamiento y transporte.
Bebida: Infusión preparada mediante la extracción de las sustancias solubles y la
suspensión de una porción de las sustancias insolubles del café tostado y molido, utilizando
agua recién hervida.
C
Café Oro: El endospermo seco del fruto del cafeto que corresponde al llamado " café verde
" en el mercado y comercios internacionales.
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Café verde: El fruto completo del cafeto que no ha alcanzado la madurez fisiológica.
Café Cereza o Café Maduro: El fruto completo del cafeto, que habiendo terminado su
desarrollo tiene abundante mucílago y pulpa de color rojo o amarillo en algunas variedades.
Café manchado: El que se ha manchado de negro debido al proceso de beneficiado.
Café normal: un café bien parejo de buen tamaño.
Café sin lavar: café que ha sido procesado por el método de vía seco.
Café lavado: término comercial que describe los cafés arábicos finos, obtenidos por el
proceso de beneficiado húmedo resultando un café de carácter suave.
Café Arabiga: Coffea arabica o cafeto arábica es el que se cultiva desde más antiguamente
y representa el 75% de la producción mundial de café. Produce un café fino y aromático, y
necesita un clima más fresco. El cultivo del arabica es más delicado, menos productivo y
está reservado a tierras altas de montaña, entre 700 y 2.000 msnm. Originario de Etiopía,
hoy en día se produce en países como: Brasil, Camerún, Colombia, Costa Rica, Cuba,
Ecuador, Guatemala, Haití, Jamaica, Java, Kenia, México, Perú, Puerto Rico, República
Dominicana, El Salvador, Tanzania y Venezuela.
Café despulpado: fruto del café al cual se le ha removido la pulpa, obteniendo como
producto dos granos despulpados con mucílago y miel.
Café de flotes: está compuesto por todo aquel material de menor peso debido a condiciones
fisiológicas, fitosanitarias, climáticas y de corte. Generalmente contiene dos tipos de café
maduro, que son café maduro seco en la planta (debido a las anteriores condiciones) y café
maduro con un grano bueno y un grano malo.
Café maduro: constituye una fruta formada por un material carnoso (pulpa o epicarpio) y
dos granos de café, dispuestos cara a cara por mucílago y cado grano está envuelto por un
endocarpio o pergamino.
Café Pergamino lavado: es el café producto del despulpado, fermentación y lavado del
mismo, el cual posee un porcentaje de humedad del 55%.
Café Pergamino: El endospermo del fruto del cafeto, cubierto por el endocarpio
desprovisto de mucílago. lavado y seco.
Café Tostado:
Café Vano: está constituido por todo aquel fruto de café, ya sea seco o maduro que posee
un pergamino sin llenar, debido a problemas fisiológicos o fitosanitarios, por lo regular no
se desarrolla el endospermo.
Cáscara o pericarpio: envoltura externa del fruto del café.
Cutícula: membrana delgada de color blanquecino que se encuentra adherida a la semilla o
grano de café. También conocida como película plateada. Epispermo (sinónimo de
espermodermo).
Calidad: importancia o cualidad de una cosa.
Cónico: con forma de cono.
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Cuota de consumo nacional: Cantidad mínima de café que el beneficiador está obligado a
destinar para vender al consumo nacional de acuerdo con las disposiciones de la Junta
Directiva.
D
Densidad: relación entre masa y volumen en un cuerpo.
Deshija: quitar los chupones de las plantas.
Defectos: esto incluye pedazos quebrados, granos, pergaminos, negros y cualquier materia
extraña que no sea café. Todas son contadas como imperfecciones durante el análisis con
varios valores negativos.
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E
Estructura de control: se refiere al Consejo Regulador.
Evaluación sensorial: conocidos también como catación o prueba en taza. Consiste en una
evaluación degustativa de una infusión de café a fin de detectar y calificar la calidad y
atributos de una muestra de café verde en los parámetros de aroma (bouquet), acidez,
cuerpo, sabor y resabio. Parámetros que se analizan solamente con los sentidos del catador.
Extractos de café: es el producto concentrado obtenido por extracción de los granos de
café tostado, utilizando solamente agua como medio de extracción, con exclusión de
cualquier procedimiento de hidrólisis por adición de ácido o base. Además de las
sustancias insolubles tecnológicamente inevitables y de los aceites insolubles y aromáticos
del café.
F
Factor: Elemento que interviene en el proceso de producción de un bien o que contribuye a
añadir valor al producto o mercancía.
Fotosíntesis: proceso metabólico específico de ciertas células de los organismos autótrofos,
por el que se biosintetizan sustancias orgánicas a partir de sustancias inorgánicas, utilizando
la energía luminosa.
Fertilización: unión de los gametos masculino y femenino para dar lugar a un cigoto
diploide.
Fitosanitaria: perteneciente o relativo a la prevención y curación de las enfermedades de
las plantas.
Fino: término general que es usado para referirse a la calidad de los mejores cafés suaves,
que con sus características intrínsecas pueden aparecer como cafés de calidad.
Fermentación: consiste en la degradación por medios naturales del mucílago adherido al
pergamino, que se lleva a cabo en pilas de fermentación.
Fragancia: Al moler los granos de café, la fibra se calienta y se fragmenta, liberándose
bióxido de carbono que arrastra en su fase gaseosa otros componentes orgánicos del café,
principalmente ésteres, que constituyen la esencia de la fragancia del café. Normalmente, la
fragancia huele dulce, recordando algún tipo de flor, además presenta algo de pungencia,
similar en carácter a una especie dulce.
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G
Genealogía: serie de progenitores y ascendientes de cada individuo.
Geoformología: ciencia derivada de la geología y de la geografía, que estudia el relieve
terrestre y su evolución.
Guardiolas: máquina cilíndricas que utiliza aire caliente para secar café, el nombre se
deriva de su inventor, cuyo apellido es Guardiola. El término adecuado es llamarla,
“Secadora Cilíndrica Tipo Guardiola”.
Grano Negro: debido principalmente a cafés sobre madurados, que se han caído de la
planta.
Grano quebrado: grano que se ha quebrado en el proceso de trilla y su clasificación.
Grano limpio: bien clasificado libre de defectos.
Grano dañado por insecto: grano de café dañado interna o externamente por el ataque de
insectos.
Grano enmohecido: grano de café mostrando crecimiento de hongos o mohos con un
ataque visible de ello.
Grano fermentado o grano agrio: se produce por sobre fermentación en el beneficio o por
almacenar el café con exceso de humedad. Son aquellos cuya fermentación inducida o
natural se prolonga hasta el ataque de otro tipo de enzimas o microorganismos que dañan al
grano, alterando sus características típicas de sabor y aroma. El grano tiene olor similar al
vinagre, de tipo marrón rojizo internamente y produce un sabor agrio cuando se tuesta y se
obtiene su extracto.
Grano Inmaduro: grano de café verde o parcialmente verde que muchas veces presenta
una superficie arrugada.
Grano mordido o dañado (por la despulpadora): Grano de café que ha sido dañado
durante el despulpado del café. Se caracteriza por tener un corte o ruptura evidente, de tal
forma que se puede ver que el grano no está completo.
H
Hipocolito cilíndrico: debajo de los cotiledones. Talluelo de la planta en proceso de
germinación, está comprendido entre los cotiledones y las raíces. Es el futuro tallo de la
planta.
Humedad: cantidad de vapor acuoso contenida en una sustancia.
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Lavado: consiste en lavar con agua limpia el grano de café después de la fermentación o
desmucilaginado para eliminar cualquier residuo de mucílago.
Lote: cantidad de café de las mismas características y calidad destinada a exportarse en una
sola operación al mismo precio a través de una sola aduana y dirigida al mismo comprador,
país y puerto de destino. O bajo los mismos parámetros descritos pero para consumo
nacional.
Morfología: ciencia que tiene por objeto el estudio y la descripción de los caracteres
somáticos de las especies vegetales y animales. Ciencia que estudia las formas externas del
relieve terrestre.
Moler: quebrantar un cuerpo, reduciéndolo a menudícimas partes o a polvo.
Mucílago o Mesocarpio: sustancia viscosa y pegajosa que se encuentra adherida al
endocarpio.
O
Ortotrópicas: ramas que crecen verticalmente.
R
Raíz: órgano vegetal propio de las plantas superiores, que sirve para fijar el organismo en
el suelo y absorber de éste el agua y las sales minerales necesarias para el metabolismo
vegetal.
Recirculación del agua: operación de manejo de aguas de despulpado y lavado en un
circuito cerrado, con alta carga contaminante.
Salado: caracterizado por soluciones de cloro, bromo, yodo, nitratos y sulfatos. Percibidas
primordialmente por la función papilar ubicada en los bordes laterales de la lengua.
Suelos ultisoles: desarrollados por posiciones geomorfológicas viejas, que han estado
sometidas a un intenso proceso de meteorización.
Suelos inceptisoles: desarrollados a partir de materiales aluviales de origen volcánico, pero
con muy poca influencia.
Secado: consiste en reducir el contenido de humedad del café pergamino hasta un nivel de
10% a 12%, ésta variación depende del clima, lugar y de las condiciones de
almacenamiento que se tengan. El secado puede realizarse al sol, conocido como secado en
patios, utilizando máquinas donde circula aire caliente o una combinación de ambos.
Secadora: máquina que se utiliza para secar el café mediante la incorporación de una
corriente de aire caliente.
Separador de agua-cafe: estructura perforada que sirve para la separación del agua en café
despulpado, lavado o pulpa húmeda. Puede ser de plástico, malla, lámina galvanizada, entre
otros.
Sólidos sedimentales: indica la cantidad de sólidos en suspensión que se encuentran en el
flujo de las aguas residuales, expresada en kilos/ m³ o, partes por millón.
Sólidos suspendidos: son los sólidos no disueltos y que pueden ser removidos por
filtración. Se mide en mg/l.
Yemas: renuevo que en forma de botón escamoso nace en el tallo de los vegetales.
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Zarandas: término general usado para la clasificación del grano por su tamaño.
Raíces o Sistema Radical: las raíces que contiene el cafeto son; pivotante, axiales o de
sostén, laterales y raicillas. La pivotante puede considerarse como la raíz central, su
longitud máxima en una planta adulta es de 50 a 60 cm; las raíces axiales o de sostén y las
laterales se originan a partir de pivotantes, de las laterales generalmente se desarrollan las
raicillas que, en un alto porcentaje (80-90%), se encuentran en los primeros 30 cm del
suelo, con un radio de 2 a 2,5 m a partir de la base del tronco. Las raicillas son muy
importantes porque le permiten a la planta la absorción del agua y nutrientes a partir del
suelo.
Tallo: es leñoso, erecto y de longitud variable, de acuerdo con el clima y tipo de suelo, en
las variedades comerciales varía de 2 a 5 m de altura. En una planta adulta, la parte inferior
es cilíndrica, mientras que la parte superior es cuadrada y verde, con esquinas redondeas y
salidas. Presenta la particularidad del presentar tres tipos de yemas que originan diferentes
partes de la planta: tallo, bandolas y hojas.
Ramas o Bandolas: conocidas también como ramas laterales o ramas primarias. Estos son
opuestas y alternas, y dan origen a las ramas secundarias, a su vez pueden generar ramas
terciarias o palmilla. Las ramas laterales tienen un punto apical de crecimiento que va
formando nuevas hojas y entrenudos; el número de estos puede variar de un año a otro y,
consecuentemente, las axilas que forman dan origen al número de flores y por ende a los
frutos.
Flores: en las axilas de las hojas se presentan las yemas florales de 1 a 3 ejes, los que se
dividen en 2 a 6 ramificaciones cortas de 2 a 4 mm, coronando cada una en una flor la cual
está formada por: el cáliz, corona, estambre y pistilos. El cáliz es poco desarrollado y se
encuentra asentado en la base de la flor. La corona es un tubo largo, de forma cilíndrica en
la base que termina en cinco pétalos y mide de 6 a 12 mm; cuando el botón floral no se ha
abierto es de color verde; conforme se va abriendo toma el color blanco. Los estambres son
cinco y se encuentran insertos en el tubo de la corola, alternando con los pétalos, los cuales
son filamentos finos y sostienen antenas largas, las cuales se abren longitudinalmente
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cuando están maduras para liberar el polen. Las flores poseen un ovario súpero con dos
óvulos formando así el gineceo.
La floración del café permanece pocos días, es inducida por suficiente humedad, ya sea
proveniente de las lluvias o del riego. El número de floraciones varía según el patrón de
precipitación de una región determinada. Cuando se abre la flor, las antenas ya han
liberado gran cantidad de polen; por esta razón, la autofecundación se da en un alto
porcentaje. Una vez que el polen alcanza los óvulos, la fertilización se completa durante
cuatro a seis días.
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