Se identifican puntos de entrada que deben ser abordados de forma conjunta para permitir el
escalamiento:
POLITICAS Y FINANZAS PUBLICAS:
Diseñar políticas y opciones de financiamiento que generen condiciones propicias para
reorientar las economías agrícolas hacia la agricultura regenerativa. Incluye la transformación
de los subsidios perversos, el aprovechamiento de flujos financieros públicos nuevos y
preexistentes, y el apalancamiento de mercados para los beneficios colaterales de la
agricultura regenerativa (carbono, biodiversidad) para cumplir los compromisos nacionales.
FINANCIACION PRIVADA:
Impulsar el flujo de financiación privada aumentando la visibilidad de la agricultura regenerativa,
reduciendo su nivel riesgo como alternativa de inversión y permitiendo el diseño de
instrumentos financieros innovadores y a la medida que apoyen su escalamiento.
MODELOS DE NEGOCIO:
Identificar y mejorar modelos de negocio de agricultura regenerativa promisorios y basados en
evidencia, facilitar su difusión entre productores, empresas y gobiernos, y empoderar a los
grupos marginados para que obtengan los beneficios de unos medios de vida más
diversificados.
DESARROLLO E INTERCAMBIO DE CONOCIMIENTOS:
Sistematizar los conocimientos sobre la agricultura regenerativa documentando las prácticas
específicas para cada contexto, monitoreando y evaluando los resultados y generando análisis
transdisciplinarios. Difundir estos conocimientos entre las diversas partes interesadas para
crear rutas para la transformación sistémica, reforzar sus capacidades y generar conciencia a
múltiples niveles. Monitorear el impacto de la agricultura regenerativa para hacer seguimiento a
los avances y garantizar que el sector agropecuario contribuya a las Contribuciones
Nacionalmente Determinadas, las Estrategias Nacionales y Planes de Acción sobre
Biodiversidad (ENBPA), los Planes Nacionales de Adaptación (PNA), los Objetivos de
Desarrollo Sostenible (ODS), y otros compromisos.
Mediante la puesta en práctica de los principios de la agricultura regenerativa, el monitoreo de
resultados y el abordaje de los puntos críticos de entrada, la estrategia agricultura regenerativa
busca interrumpir los ciclos de insostenibilidad en los sistemas agroalimentarios de América
Latina y obtener el triple beneficio en favor de la naturaleza, la agricultura y las comunidades.
La naturaleza se beneficia al reducir la huella de la agricultura en favor de conservación y
restauración de ecosistemas funcionales y biodiversos. La agricultura se beneficia al aumentar
la productividad en el largo plazo, reducir la dependencia de insumos externos y generar una
mayor resistencia a las perturbaciones climáticas y del mercado. Y las comunidades se
benefician de la producción de alimentos más sanos, ingresos más estables, las condiciones de
trabajo dignas y el flujo estable de servicios ecosistémicos vitales.