0% encontró este documento útil (0 votos)
5 vistas288 páginas

Revista de Turismo y Patrimonio Cultural

Cargado por

sofiahuerta.enah
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
5 vistas288 páginas

Revista de Turismo y Patrimonio Cultural

Cargado por

sofiahuerta.enah
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

VOLUMEN 15 | NÚMERO 1 | ENERO 2017 | ISSN: 1695-7121

Revista de Turismo
y Patrimonio Cultural

[Link]
[Link]

COMITÉ EDITORIAL Javier Hernández Ramírez (Univ. de Sevilla), España


Rogelio Martínez (Univ. Guadalajara), México
Director: Agustín Santana Talavera Carlos Fernandes (Inst. Politécnico do Viana do Castelo), Portugal
Instituto Univ. de Ciencias Políticas y Sociales Jordi Gascón (Inst. Altos Estudios Nacionales), Ecuador
Universidad de La Laguna (España) Elena Mª Pérez González (Univ. Europea de Canarias), España
E­‑mail: asantana@[Link] Ana Priscila Sosa Ferreira (Univ. del Caribe), México
Aurora Arjones Fernández (Univ. de Málaga), España
Adjunto a dirección: Eduardo C. Cordeiro Gonçalves Alejandro Alvarado Herrera (Univ. Quintana Roo), México
ISMAI (Portugal) Diego Medina Muñoz (Univ. Las Palmas de Gran Canaria), España
E­‑mail: egoncalves@[Link]

Adjunto a dirección: Eduardo Parra López


CONSEJO CIENTÍFICO ASESOR
Alessandro Simonicca (Univ. “La Sapienza” di Roma), Italia
Instituto Univ. Ciencias Políticas y Sociales
Álvaro López Gallero (Univ. de la República), Uruguay
Universidad de La Laguna (España)
Anya Diekmann (Univ. Libre de Bruxelles), Bélgica
E­‑mail: eparra@[Link]
Artur Cristovao (UTAD), Portugal
Aurora Pedro Bueno (UV), España
Secretaría: Gonçalo Marques
Juan Gabriel Brida (Univ. de Bolzano), Italia
ISMAI (Portugal)
Cebaldo de León Smith (UTAD), Portugal
E­‑mail: gmaiamarques@[Link]
Christou Evangelos (Aegen Univ.), Grecia
Dallen J. Timothy (Brigham Young Univ.), USA
EDITORES TEMÁTICOS Daniel Hiernaux (UAM), México
Luisa Andreu Simó (Univ. de Valencia), España Davis Gruber Sansolo (Univ.), Brasil
Juan Aguirre (Univ. Latina-Heredia), Costa Rica Dimitrios Buhalis (Univ. of Bournemouth.), Reino Unido
Mª Esther Chávez Álvarez (Univ. de La Laguna), España Eduardo Fayos Sola (Ulysses Foundation. UV.), España
Margarita Barretto (Univ. Federal de Santa Catarina), Brasil Elisabeth Kastenholz (Univ. de Aveiro.), Portugal
Enrique Bigne (Univ. de Valencia), España Elizabette Tamanini (Uniplac/SC), Brasil
Pablo Díaz Rodríguez (Univ. Complutense de Madrid), España Gemma McGrath (Univ. of the Arts London.), Reino Unido
Heredina Fernández Betancort (Univ. de Las Palmas de Gran Canaria), España Jafar Jafari (Univ. of Wisconsin at Stout, ‘Menomonie), USA
Esther Fernández de Paz (Univ. de Sevilla), España Juan Agudo Torrico (US), España
José Antonio Fraiz (Univ. de Vigo), España Juan Ramón Oreja Rodríguez (ULL), España
Nuria Gali (Univ. de Girona), España Julia Fraga (CINVESTAV), México
Antonio Guevara Plaza (Univ. de Málaga), España
Julia Sanmartín Sáez (UV), España
Margaret Hart Robinson (Univ. de Las Palmas de Gran Canaria), España
Julio Grande (Sepinum), España
Raúl Hernández Martín (Univ. de La Laguna), España
Marcelino Sanchez (UCLM), España
Carmelo León González (Univ. de Las Palmas de Gran Canaria), España
María D. Álvarez (Bogazici University.), Turquía
Sergio Moreno Gil (Univ. de Las Palmas de Gran Canaria), España
Marianna Sigalas (Aegen Univ), Grecia
Maribel Osorio García (Univ. Autónoma del Estado de México), México
Michael Riley ([Link] Surrey.), Reino Unido
José J. Pascual Fernández (Univ. de La Laguna), España
Xerardo Pereiro Pérez (Univ. Trás-os-Montes e Alto Douro), Portugal Noemí Rabassa (URV España), España
Roque Pinto (Univ. Estadual de Santa Cruz), Brasil Raoul Bianchi (Univ. of East London), Reino Unido
Llorens Prats (Univ. de Barcelona), España Regina Schlüter (CIET), Argentina
Emilio Romero Macías (Univ. de Huelva), España Ratana Chuenpagdee (Memorial University of Newfoundland), Canada
José María Valcuende del Río (Univ. Pablo de Olavide), España René Baretje­‑Keller (CIRET), Francia
Fernando Vera Rebollo (Univ. de Alicante), España Ricardo Díaz Armas (ULL), España
José Antonio Donaire Benito (Univ. de Girona), España Richard W. Butler (Univ. of Strathclyde), Escocia
Desiderio Gutiérrez Taño (Univ. de La Laguna), España Rosana Guevara Ramos (UAM), México
Gustavo Marín Guardado (CIESAS), México Svein Jentoft (University of Tromsø), Norway
Moisés Simancas Cruz (Univ. La Laguna), España Thomas George Baum (Univ. of Strathclyde), Escocia
Carlos Alberto Steil (Univ. Federal do Rio Grande do Sul), Brasil Vicente Monfort Mir (UJI), España
Raffaele Scuderi (Univ. de Bolzano), Italia
Laurentina Vareiro (Inst. Politc. do Cavado e do Ave), Portugal
José Cadima Ribeiro (Univ. Of Minho), Portugal Edición digital: Varadero Informática

© PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. D.L. TF­‑2059/2002 ISSN 1695­‑7121


Revista trimestral gratuita de distribución en web
[Link] E­‑mail: info@[Link]

© PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. ISSN 1695-7121


PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural
PASOS. Journal of Tourism and Cultural Heritage
(An external peer review and open acess journal)

Bases de datos / Databases:


La revista se encontra indexada en In­‑Recs y MIAR, e incluída, entre otras, en las bases de datos: Redalyc
(repositório completo y descarga directa. Impacto 2005­‑2009 0,170); DOAJ (repositório completo y descarga
directa); Latindex; CAB Abstracts; E­ ‑Revistas; Dialnet; COPAC; SUDOC; ISOC; DICE; CIRET; Altis
Intute: social sciences; EBSCO Publishing. Para su inclusión ha sido necesario cumplir con los requisitos
de evaluación de cada uno de ellas. Incluida en WEB OF SCIENCE (WOS). Incluida en Emerging Sources
Citation Index (ESCI), Thomson Reuther.

Edita / Publisher:
Instituto Universitário de Ciencias Politicas y Sociales
Universidade de La Laguna (Tenerife, España)

Centro de Estudos de Desenvolvimento Turístico


Instituto Universitário da Maia – ISMAI (Maia, Portugal)

Periodicidad / Publication:
Trimestral / Four times annualy

Imprimir / Print:
Clássica

Número de ejemplares / Copies: 100

ISSN 1695­‑7121

D. L. TF 2059­‑2002

Enero 2017. Volumen 15 – Número 1


January 2017. Volume 15 – Number 1

Correo electrónico / E­‑mail:


info@[Link]

Postal Address:
P.O. Box 33
38360 El Sauzal (Tenerife)
España
PASOS. REVISTA DE TURISMO Y PATRIMONIO CULTURAL
GUÍA DE ESTILO PARA AUTORES
Revista indexada en: DOAJ; Latindex; ISOC; Redalyc; DICE; E­‑Revistas; CAB­‑Abstract;
Incluida en Web of Science (WOS)

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural es una traducción a inglés), Introducción, los apartados que se estimen
publicación en web que se especializa en el análisis académico oportunos, Conclusión, Agradecimientos (si fuera pertinente) y
y empresarial de los distintos procesos que se desarrollan Bibliografía.
en el sistema turístico, con especial interés a los usos de la Cuadros, Gráficos e Imágenes: Los artículos pueden
cultura, la naturaleza y el territorio, la gente, los pueblos y sus incluir cualquier grafismo que se estime necesario. Deberán
espacios, el patrimonio integral. Desde una perspectiva inter estar referidos en el textos y/o situados convenientemente y
y transdisciplinar solicita y alienta escritos venidos desde las acompañados por un pie que los identifique. Pueden utilizarse
ciencias y la práctica administrativo­‑empresarial. Su objetivo colores, pero ha de tenerse en consideración la posibilidad de
es cumplir con el papel de foro de exposición y discusión de una publicación en soporte papel en blanco y negro.
metodologías y teorías, además de la divulgación de estudios y Abreviaturas y acrónimos: Deberán ser bien deletreados y
experiencias. Pretende contribuir a otros esfuerzos encaminados claramente definidos en su primer uso en el texto.
a entender el turismo y progresar en las diversas formas de Citas y Bibliografía: En el texto las referencias bibliográficas
prevención de efectos no deseados, pero también perfeccionar la harán referencia al autor y el año de publicación de la obra
manera en que el turismo sirva de complemento a la mejora y citada. Por ejemplo: (Smith, 2001) o (Nash, 1990; Smith, 2001).
desarrollo de la calidad de vida de los residentes en las áreas Cuando se considere necesaria una cita más precisa se indicará
de destino. el número de página (Smith, 2001: 34). La lista bibliográfica al
final del texto seguirá el orden alfabético de autores, siguiendo
PERIODICIDAD (números de carácter ordinario): ENERO; el formato:
ABRIL; JUNIO; OCTUBRE Smith, Valene L. y Brent, Maryann
Para simplificar el proceso de revisión y publicación se pide a 2001 “Introduction to Hosts and guests revisited: Tourism issues
los colaboradores que se ajusten estrictamente a las normas of the 21st century”. En Smith, Valene L. y Brent, Maryann
editoriales que a continuación se indican. (Eds.), Hosts and guests revisited: Tourism issues of the 21st
Entrega de originales: Los trabajos deberán ser incorporados century (pp. 1­ ‑14). New York: Cognizant Communication.
a la plataforma de gestión de la revista, previo registro del Smith, Valene L.
autor principal, en [Link]/ojs 1998 “War and tourism. An American Ethnography”. Annals of
Metadatos: Deben incorporarse todos los metadatos solicitados Tourism Research, 25(1): 202­‑227.
en el registro del trabajo incorporado, incluyendo los datos Urry, J.
referentes a los autores y en el apartado Resumen el realizado 1990 The tourist gaze. Leisure and travel in contemporary
en el idioma original y, seguido, en inglés. societies. London: Sage.

Para otro tipo de publicaciones se hará constar siempre autor,


TEXTO A INCORPORAR
año, título y lugar de celebración o publicación y un estándar
Formato de archivo: El archivo a incorporar deberá estar en para documentos electrónicos, indicando dirección y fecha de
formato MSWord (*.doc; *.docx) o OpenOffice Writer (*.odt) acceso.
Idioma: Los trabajos serán publicados en el idioma en el que Originalidad: Se requiere el compromiso de los autores tanto
sean entregados (español, portugués, inglés o francés). de la originalidad de su trabajo como de no remitir su texto
Márgenes: Tres centímetros en todos los lados de la página. simultáneamente a otros medios para su publicación.
Tipografía: Se utilizará en el texto la letra Times New Roman Derechos de autor y Responsabilidad: Es importante leer
o Arial, tamaño 10, o similar. En las notas se utilizará el mismo la sección “Declaración Ética” en el sitio web de la revista.
tipo de letra a tamaño 9. No utilizar diversidad de fuentes ni de Los autores serán los únicos responsables de las afirmaciones
tamaños. Si se desea destacar alguna palabra o párrafo dentro y declaraciones realizadas en su texto. El equipo editorial
del texto utilizar la misma fuente en cursiva. de PASOS se reserva el derecho de utilizar en ediciones
Notas: Siempre serán situadas al final, utilizando el mismo compilatorias sucesivas los artículos editados. Los textos
tipo de letra que en el texto (Times New Roman o Arial) a son publciados bajo licencia Creative Commons, por lo que
tamaño 9 podrán ser reproducidos como archivo pdf sin alteraciones,
Título: El trabajo debe ir encabezado por su título en íntegramente y citando la fuente PASOS Revista de Turismo y
minúsculas y negrita. Bajo él se insertará el título en inglés. Patrimonio Cultural ([Link]). La integración en
Es aconsejable que el título no supere en ningún caso los 100 publicaciones que impliquen la alteración del archivo original
caracteres (incluyendo espacios). requerirán de permiso expreso del autor o autores y del Comité
Resumen: Se debe insertar un resumen del artículo (120 – Editorial de PASOS.
150 palabras) en el idioma en que está escrito y su traducción Una vez comunicada la ACEPTACIÓN del texto para su
al inglés. Para los artículos escritos en inglés se aportará su publicación, los autores deben cumplimentar el formulario
traducción al español. disponible en la sección “Declaración de derechos” y remitirlo
Palabras clave: Se indicarán 5 – 7 palabras clave sobre el al correo electrónico de la revista.
tema principal y su correspondiente traducción a inglés. Proceso de revisión: Es importante leer la sección “Proceso
Texto: El texto debe ser escrito a 1,5 de espaciado y con una de revisión” en el sitio web de la revista. Todos los trabajos
extensión de 5.000 a 9.000 palabras para artículos y de 3.000 serán sometidos a evaluación por pares anónimos externos a la
a 5.000 tanto para opiniones y ensayos como para notas de revista. Se notificará a los autores el resultado de la revisión
investigación, incluyendo Título (y su traducción a inglés), realizada mediante correo electrónico con una ficha resumen
Resumen (y su traducción a inglés), Palabras clave (y su del arbitrio.

© PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. D.L. TF­‑2059/2002 ISSN 1695­‑7121


Revista trimestral gratuita de distribución en web
[Link] E­‑mail: info@[Link]

© PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. ISSN 1695-7121


PASOS. REVISTA DE TURISMO Y PATRIMONIO CULTURAL
GUÍA DE ESTILO PARA AUTORES
Revista indexada en: DOAJ; Latindex; ISOC; Redalyc; DICE; E­‑Revistas; CAB­‑Abstract;
Incluida na Web of Science (WOS)

PASOS. Revista de Turismo e Património Cultural é Quadros, gráficos e imagens: Os artigos podem incluir
uma publicação web especializada na análise académica e qualquer grafismo que se ache necessário. Deverão estar
empresarial dos destintos processos que se desenvolvem no referenciados com o número correspondente no texto e
sistema turístico, com especial incidência nos usos da cul‑ acompanhados por um título que os identifique. Podem
tura, da natureza e do território, nas gentes, nos povos e nos utilizar­‑se cores; porém, a considerar­ ‑se a possibilidade de
seus espaços, no património integral. A partir de uma pers­ ‑ uma publicação em suporte de papel serão usadas apenas a
pectiva inter e transdisciplinar solicita e encoraja escritos preto e branco.
provenientes desde as ciências sociais à prática administra‑ Abreviaturas e acrónimos: Deverão ser bem definidos na
tiva empresarial. Tem como escopo cumprir o papel de foro primeira vez que forem usados no texto.
de exposição e discussão de metodologias e teorias, além da Citações e bibliografia: No texto as referencias
divulgação de estudos e experiências. Pretende ainda contribuir bibliográficas terão que reportar o autor e o ano da publicação
para a compreensão do turismo e o progresso das diversas da obra citada. Por exemplo: (Smith, 2001) ou (Nash, 1990;
formas de prevenção de impactes não desejados, mas Smith, 2001). Quando se considere necessário uma referencia
também contribuir para que o turismo sirva de complemento mais precisa deve incluir­ ‑se o número da página (Smith,
à melhoria e desenvolvimento da qualidade de vida dos residentes 2001: 34). O aparato bibliográfico do final do texto surge
nas áreas de destino. consoante a ordem alfabetizada dos autores, respeitando o
Periodicidade de números ordinários: Janeiro; Abril; Junho; seguinte formato:
Outubro Smith, Valene L. y Brent, Maryann
Para simplificar o processo e revisão de publicação pede­ ‑se 2001 “Introduction to Host and guest revisited: Tourism
aos colaboradores que se ajustem estritamente ás normas issues of the 21st century”. En Smith, Valene L. y Brent,
editoriais que a seguir se indicam. Maryann (Eds.), Host and guest revisited: Tourism
Metadados: Devem ser indicados todos os metadados issues of the 21st century (pp.­ ‑14). New York: Cognizant
solicitados no registo do trabalho incorporado, incluindo os Communication.
dados referentes aos autores e, em separado, o resumo no Smith, Valene L.
idioma original seguido de uma versão em inglês. 1998 “War and tourism. An American Ethnography”. Annals
of Tourism Research, 25(1): 2002­‑227.
TEXTO A INCORPORAR Urry, J.
1990 The tourist gaze. Leisure and travel in contemporary
Formato do arquivo: O arquivo a incorporar deverá estar em
societies. London: Sage.
formato MSWord (*.doc; *.docx) ou OpenOffice Writer (*.odt)
Para outro tipo de publicação terá que ser sempre referenciado
Idioma: Os trabalhos serão publicados no idioma em que
o autor, ano, título e lugar do evento ou publicação e um
sejam entregues (espanhol, português, inglês ou francês).
standard para documentos electrónicos, indicando endereço
Margens: Três centímetros em todos os lados da página.
e data de acesso.
Grafia: Deverá utilizar no texto a letra Times New Roman ou
Originalidade: Requere­ ‑se o compromisso. tanto da
Arial, tamanho 10, ou similar. Nas notas utiliza­‑se o mesmo tipo
originalidade do trabalho, como o de o texto não ter sido
de letra em tamanho 9. Não utilizar diversidade de fontes nem
remetido simultaneamente para outros suportes para
de tamanhos. Se desejar destacar alguma palavra ou parágrafo
publicação.
dentro do texto deve utilizar a mesma fonte em cursiva.
Direitos e Responsabilidade: É importante ler a secção
Notas: Serão sempre colocadas no final, utilizando o mesmo
“Declaração Ética” no sítio da web da revista. Os autores
tipo de letra do texto (Time New Roman ou Arial) tamanho 9.
serão os únicos responsáveis pelas afirmações e declarações
Título: O trabalho deve ser encabeçado pelo seu título em
proferidas no seu texto. À equipa editorial da PASOS reserva­‑
minúsculas e bold.
­‑se o direito de utilizar em edições compilatórias sucessivas os
Não devem incluir­ ‑se no documento dados do autor. Por
artigos editados. Os textos são publicado ao abrigo da licença
baixo deve ser inscrito o título em inglês. É aconselhável que
Creative Commons, pelo que poderão ser reproduzidos como
o título não ultrapasse os 100 caracteres (incluindo espaços)
arquivo pdf sem alterações, integralmente e citando a fonte
Resumo: Deve constar um resumo do artigo (120 a 150
PASOS Revista de Turismo e Património Cultural (www.
palavras) no idioma em que está escrito e a sua tradução em
[Link]). A integração em publicações que implique
inglês. Para os artigos escritos em inglês deve incluir­‑se a sua
a alteração do arquivo original requererão a autorização
tradução em espanhol.
expressa do autor e da Comissão Editorial PASOS.
Palavras­‑chave: Incluem­ ‑se 5­‑7 palavras­‑chave sobre o
Uma vez comunicada a ACEITAÇÃO do texto para
tema principal e a sua correspondente tradução para inglês.
publicação, os autores devem completar o formulário
Texto: Este deve apresentar o espaçamento de 1,5 ter uma
disponível na secção “Declaração de direitos” e remetê­ ‑lo
extensão de cerca de 5 000 a 9 000 palavras paraartigos e
pelo correio electrónico da revista.
3 000 a 5 000, tanto para opiniões e ensaios como para notas
Processo de revisão: É importante ler a secção “Processo
de investigação, incluindo título (e a sua correspondente
de revisão” no sítio web da revista. Todos os trabalhos serão
tradução para inglês), Palavras­‑chave (e a sua correspondente
submetidos e avaliados por pares anónimos externos à
tradução para inglês), Introdução, as notas que se entendam
revista. Os autores serão notificados dos resultados da revisão
oportunas, Conclusão, Agradecimentos (se se justificarem) e
realizada mediante uma ficha­‑ resumo da arbitragem.
Bibliografia.

© PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. D.L. TF­‑2059/2002 ISSN 1695­‑7121


Revista trimestral gratuita de distribución en web
[Link] E­‑mail: info@[Link]
Vol. 15 N.o 1. Págs. 7-8. 2017

[Link]

Índice

Juan Herrera Vegara Externalidades, intereses difusos, paisaje, etnología 9

Murcia García, Cecilia Turismo sostenible: una conceptualización de su 21


Ramírez Casallas, John Fredy viabilidad para el municipio de Ibagué, desde un
Valderrama Riveros Oscar Camilo estado del arte pertinente
Morales Valderrama, Andrés

Elaine Gomes Borges da Silva A hospitalidade como vantagem do ‘coco vip’ do 35


Valdecir para atrair os visitantes do Museu de
Arte Contemporânea de Niterói/RJ: venda de
coco ou venda de serviço?

Federico Soler Vayá La promoción del turismo rural a través del trail 49
Enrique San Martín González running: el caso de Carrícola en la comarca de
La Vall d’Albaida (España)

Raoni de Oliveira Inácio Proposta de validação de um modelo para 71


Milton Luiz Wittmann mensuração do desenvolvimento regional
Luciana Flores Battistella sustentável em uma região turística
Thiago Reis Xavier

Nancy Rocío Rueda Esteban ¿Es la gestión turística importante para el 87


patrimonio religioso de la ciudad de Bogotá?

Soledad Natalia Schwarz Geoturismo en el paisaje estepario de Tierra del 105


Fuego (Argentina): repensando su atractividad

Javier Fernandez Ortea Gestion privada del patrimonio cultural: los 121
casos del Monasterio de Monsalud y la ciudad
romana de Ercavica

Luciano Schaefer Pereira A paisagem cultural da Capitania da Parahyba, 139


Brasil, na ótica da iconografia do período colonial

Alberto Moreno Melgarejo Relaciones entre Turismo y Arqueología: el 163


Ignacio Sariego López Turismo Arqueológico, una tipología turística propia

Alfonso Valenzuela Aguilera Patrimonio, turismo y mercado inmobiliario en 181


Tepoztlán, México

Leandro Baptista Ecoturismo de base comunitária no Parque 195


Jasmine Cardozo Moreira Nacional dos Campos Gerais – PR: a ótica das
comunidades de entorno

Tomas Francisco Espino­‑Rodríguez Configuraciones en el sector hotelero basadas en 211


Antonia Mª Gil­‑Padilla las prioridades competitivas y su relación con el
tamaño, categoría y el resultado organizativo

Danilo Serafim da Silva Comentários de Viagem na Internet: Fatores que 229


Luiz Mendes­‑Filho influenciam a intenção de escolha de um destino
Cynthia Corrêa de viagem

© PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. D.L. TF­‑2059/2002 ISSN 1695­‑7121


Revista trimestral gratuita de distribución en web
[Link] E­‑mail: info@[Link]

© PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. ISSN 1695­‑7121


Vol. 15 N.o 1. Enero 2017

[Link]

Jakson Renner Rodrigues Soares A metodologia da análise sociológica do 245


Christiane Kleinübing Godoi discurso em estudos turísticos: o processo de
transformação da imagem turística e sua relação
com a lealdade

Gislaine Cristina de Oliveira A sociedade do espetáculo e o ato de fotografar 261


Miriane Sigiliano Frossard nas viagens

Opiniones y ensayos
Pablo Martinez Riquelme El principio de responsabilidad en el contexto 273
del cambio climático global, como marco ético
deliberativo para el turismo
Vol. 15 N.o 1. Págs. 9-20. 2017

[Link]

Juan Herrera Vegara

Externalidades, intereses difusos, paisaje, etnología1


Juan Herrera Vegara*
Universidad de Granada (España)

Resumen: La ineficiencia del mercado en la gestión del paisaje derivada de la presencia de externalidades,
la magnitud de los costes de transacción y negociación en el seno de colectivos de afectados amplios y difusos
y la consideración del ambiente como bien público que fomenta actitudes parasitarias y/o escépticas conlleva,
por un lado, la habilitación de la defensa de los intereses difusos a través del instituto de la legitimación
procesal y reclama, por otro, la intervención estatal en la identificación del nivel óptimo de actividad
conservacionista, aconsejando, en aras de la específica protección del patrimonio inmobiliario etnológico y la
armonía ambiental de sus enclaves, proceder al reforzamiento de las medidas legales y a la extensión y mejor
delimitación del ámbito tutelado.
Palabras Clave: Paisaje; Etnología; Externalidades; Bien público; Intereses difusos; Legitimación procesal.

Externalities, diffuse interests, landscape, ethnology


Abstract: Market inefficiency in the management of the landscape due to the presence of externalities, the
magnitude of transaction costs and negotiation within groups of affected broad and vague and consideration
of the environment as a public good that fosters parasitic attitudes and / or skeptical entails, on the one
hand, enabling the defense of diffuse interests through legal standing institute and claims, secondly, state
intervention in the identification of the optimum level of conservation activities, counseling, for the sake of
specific ethnological heritage property protection and environmental harmony of their enclaves, proceed to
the strengthening of legal measures and expansion and better definition of the protected area.
Keywords: Landscape; Ethnology; Externalities; Public good; Diffuse interests; Legal standing.

1. Introducción

Lo etnológico existe: como concepto y como realidad. El examen de sus rasgos definitorios permitirá
constatarlo y apreciar la especificad de este patrimonio y de los valores que como tal encierra. De la
presencia de los mismos deduciremos la necesidad de reforzar y extender su protección. Comprobaremos
que ésta pasa por salvaguardar su pureza, lo que implica el rechazo de las fusiones al uso. Todo ello nos
llevará a proponer soluciones drásticas, cuya adopción exigiría cambios normativos que superasen la
cortedad de miras y escasa ambición de la regulación actual. A buen seguro, muchos tildarán nuestras
propuestas de maximalistas. Si tales acusaciones proviniesen –valga la digresión­‑ de quienes, a falta de
realizar examen de conciencia por su complicidad con la burbuja inmobiliaria y su ilusoria prosperidad,
no vieron entonces inconveniente en despilfarrar los ingresos públicos en aparatosos dispendios, pero
sí, una vez planteada su necesidad, en instaurar cualquier tipo de ayuda, configurada como derecho
y última red de seguridad –renta mínima, renta básica…­‑, susceptible de aliviar la situación de las
familias cuyas circunstancias no les permiten aguardar a que el mero crecimiento del PIB, por mucho
que se acelere, elimine la pobreza mediante la absorción del elevado paro existente, nos limitaríamos
a responder que nuestras prioridades no son las suyas. Añadiríamos, acaso, a nuestra réplica, dada la
absoluta confianza que sus destinatarios parecen depositar en el incremento de la producción contabilizada
como solución única multiuso, que la pobreza no puede resolverse aumentando indefinidamente el pastel
e ignorando los límites al crecimiento –como ordinariamente se entiende­‑ en un mundo con recursos
*
Profesor del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Granada. Doctor en Derecho; E­‑mail: jherreve@[Link]

© PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. ISSN 1695-7121


10 Externalidades, intereses difusos, paisaje, etnología

finitos y la insufrible degradación ambiental y paisajística provocada por la insensata aplicación de un


modelo que sospechamos se pretende resucitar, por lo que, en algún momento, habrá que abordar su
redistribución a gran escala, compatibilizándola aun con el decrecimiento –no confundir con crisis­‑, si
no queremos rebasar la capacidad autoregenerativa del planeta o limitarnos a subsistir en un mundo
que, a base de sacrificar todo al PIB y dada la magnitud de las renuncias asumidas para conseguirlo,
deje de merecer vivirse.
Destacaríamos, no obstante, en términos generales, que, a la postre, casi todo se reduce a una
cuestión de prioridades presupuestarias condicionadas por una determinada jerarquía de valores, o de
apreciaciones relativas a la urgencia en la satisfacción de objetivos diversos, jerarquía que, además,
puede reproducirse, y replantearse, dando lugar a la consiguiente reasignación de recursos, en el
interior del extenso ámbito del patrimonio cultural. Conviene, pues, dejar clara nuestra postura: El
etnológico no es para nosotros un patrimonio menor, como erradamente suele concebirse, sino que
merece, cuando menos, la misma consideración que las restantes parcelas culturales, con las que,
por otra parte, no debe ser confrontado sobre la base de la mayor o menor concurrencia de valores
artísticos o estéticos, pues, con independencia de que sus manifestaciones puedan albergar asimismo
estos ingredientes, reúne, según se ha dicho, como categoría, sus propios y específicos valores que le
imprimen, justamente, la marca etnológica y lo hacen irreductible a esas otras esferas patrimoniales.
Aunque los examinemos luego en detalle, añadamos ahora que el disfrute de lo etnológico provoca,
singularidad que comparte con otro patrimonio, el natural, al que se vincula estrechamente, emociones
peculiares que, si no privativas de ambos, sí tienden en su presencia a adquirir asiduidad y ganar
intensidad. Es el sentimiento de empatía que inspira cuanto está vivo y nos impulsa, v. gr., a abrazar
un paisaje rural. Esta y otras consideraciones nos inducen a situar la faceta cultural examinada en
una posición de privilegio, pues, aparte de sus propios y exclusivos valores que la eximen de competir
con las demás en el terreno de la estética, acostumbra a incorporar valores estéticos que acumulan
razones adicionales para su conservación, surgiendo, además, buena parte de su particular encanto
de la conciencia misma de pertenecer lo observado a la categoría de lo etnológico y armonizar con los
elementos del entorno que comparten dicha taxonomía, o sea, de responder el conjunto a un sistema
de referencias marcado por esa cualidad.
Preocupado por su dimensión etnológica, tras la oportuna argumentación y toma de postura y sin
perjuicio de la eventual consideración de las figuras patrimoniales de conjunto, este trabajo acabará
centrándose en las piezas del paisaje: edificios y construcciones, muestras de la arquitectura popular.
Situará, pues, mayormente sus propuestas a nivel micro, en la convicción de que no puede defenderse
el todo sin defender las partes que lo integran y que, por más que España ratifique los principales
convenios internacionales con enfoque macro sobre la materia, destacadamente el Convenio Europeo del
Paisaje del Consejo de Europa de 2000 (CEP), esas piezas seguirán destruyéndose mientras la normativa
interna no imponga al aplicador del Derecho criterios precisos e inequívocos que las protejan. Siendo
esta labor más propia de la legislación patrimonial que de la de ordenación territorial, urbanística o
de paisaje, nos centraremos en aquélla.

2. Externalidades, intereses difusos, legitimación procesal

La tendencia a concebir la propiedad como un derecho absoluto y potencialmente ilimitado conecta


con la atribución al mercado, conforme al dogma liberal, de la aptitud para asignar eficientemente los
recursos, lo que, a su vez, resulta coherente con la configuración legal de una legitimación estrictamente
individual en el plano de la tutela procesal de los derechos. La congruencia es clara, pues tanto la creencia
en la infalibilidad del mercado como la plasmación normativa de una legitimación de tan corto alcance
surgen de la presunción de que no hay más intereses dignos de consideración que los estrictamente
individuales, construidos según el esquema tradicional de los derechos subjetivos típicos ‑­ acogiéndose,
a lo sumo, los derechos reaccionales o intereses legítimos de carácter individual2­‑, cuyo prototipo es el
de los que subyacen a las decisiones adoptadas por quienes participan en las transacciones de mercado
disponiendo libremente de su propiedad.
Superados los postulados ideológicos del abstencionismo estatal, desde los que se rechazaba toda
injerencia del Estado en la propiedad privada, la posterior evolución de este derecho dio lugar a la
aceptación de su función social, produciéndose luego la ruptura de su unidad como consecuencia de
la fragmentación en una pluralidad de regímenes jurídicos diversos, en un intento de adaptarse a las
exigencias planteadas por el interés general en presencia de las diferentes categorías de bienes. El tránsito

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Juan Herrera Vegara 11

desde la frontal oposición a coartar su desenvolvimiento hasta la justificación de una multiplicidad de


restricciones en las facultades de su titular, llegando a integrarse, incluso, dichas restricciones en el
ámbito de cada particular estatuto como algo inherente a la estructura del propio derecho3, implicaba,
pues, admitir que el mercado podía cometer fallos, y el libre juego de la iniciativa privada asignar
ineficientemente los recursos en lugar de dirigirlos a sus usos más valiosos.
Como fuente de ineficiencia destacan las externalidades, consistentes en perjuicios o beneficios
derivados de las transacciones de mercado que no soportan o disfrutan, ni, por tanto, consideran,
quienes realizan éstas, sino sujetos que no toman en ellas parte activa. Al decidir aquéllos y disponer
libremente el destino de su propiedad basándose en sus intereses e ignorando los de terceros, los
recursos se orientan de forma inadecuada, con merma del bienestar social. El mercado conduce a un
resultado ineficiente que –junto a su eventual inequidad­‑ justifica la intervención del Estado mediante
la atribución legal a la Administración de unas potestades cuyo ejercicio limita las facultades decisorias
de los propietarios a fin de proteger intereses que les son ajenos. Aceptada la entidad de esos intereses
y su posible divergencia de los meramente individuales que dimanan de la propiedad y se hacen valer a
través del mercado, acabará otorgándoseles tutela procesal: la norma habilita la defensa de los intereses
difusos mediante la consagración de la legitimación colectiva y la acción popular. Así lo hace la actual
Ley de la Jurisdicción Contencioso­‑Administrativa en su artículo 19.1,b) y h)4, pese a albergar también
vestigios de la angosta visión individualista de la justicia ya comentada, que parece resistirse a la
extinción y que hallamos, por ejemplo, enquistada en la tacañería con que el artículo 29.1 concibe la
legitimación para recurrir la inactividad material de la Administración, de la que sólo permite reclamar
el cumplimiento de obligaciones consistentes en realizar prestaciones concretas en favor de una o varias
personas determinadas. No contempla el precepto la defensa de los intereses difusos frente a dicha
inactividad, circunstancia que no debiera impedir su articulación al margen del cauce procedimental en
él diseñado, pues de lo contrario se imposibilitaría en tales supuestos el control judicial de la legalidad
de la actuación administrativa exigido por la Constitución (art. 106.1), única forma de garantizar el
sometimiento pleno de la Administración a la ley y al Derecho (art. 103.1).
Pese a este y otros atavismos, los intereses difusos gozan, pues, de protección legal, lo que obedece a
una lógica muy simple: Si, como sostiene con perspicacia Parada (2014: 579­‑580) al referirse a esa aptitud
que determinadas personas ostentan para ser parte en un proceso concreto, denominada legitimación
y derivada genéricamente de la particular vinculación de aquéllas con la pretensión controvertida,
su fundamento apunta, expresado “en román paladino”, al interrogante de “<<en qué le afecta>> o
<<qué le importa>> o <<qué le va en ello>>” –afortunada elocución que aventaja en transparencia a
las acostumbradas definiciones formales desentrañando la esencia de la institución­‑, carecía de sentido
seguir privando de tutela a unos intereses cuya afección al bienestar de cada sujeto había venido infra‑
valorándose con el absurdo razonamiento de que, al compartirse por una muchedumbre, resultaba de
entrada inviable identificar a un individuo o grupo que acaparase una cuota porcentualmente destacada
del perjuicio total infligido al colectivo con su lesión.
Externalidad negativa o coste externo arquetípico derivado de los procesos productivos y/o consuntivos
implícitos en las transacciones de mercado es la degradación ambiental, constituyendo una de sus
ramificaciones la transformación paisajística de las zonas rurales, manifestación palmaria de agresión
incesante al bienestar y los intereses difusos de la comunidad. La postura desarrollista se limita a negar
la entidad del daño y a computar como mejora cualquier incremento de un PIB cuya fabricación exige
la mutación de unos recursos cuya aportación al bienestar disminuye a menudo con su metamorfosis,
en el transcurso de un aberrante proceso de pérdida de valor. La depreciación se encubre adjudicando
equivocadamente al producto un exceso de valoración sobre la atribuida a los recursos en origen. La
utilidad de la producción material se estima superior al coste de oportunidad o renuncia asumida al
dedicar a aquélla esos recursos en lugar de orientarlos a su mejor uso alternativo, consistente en este
caso en dejarlos intactos. Se yerra, como siempre, al ignorar la ineptitud del mercado para valorar usos
que reportan satisfacción sin producir mercaderías, como los que se hacen del territorio sin someterlo a
nuevas modificaciones. Al no ser factible cobrar un precio por la venta del output de ese proceso productivo
incorpóreo, o, cuando menos, una retribución pecuniaria acorde con la satisfacción proporcionada al
conjunto de la sociedad por la viabilidad del disfrute paisajístico derivada de la ausencia de ulteriores
transformaciones del suelo, el mercado asigna éste al uso que maximiza su rentabilidad monetaria:
la urbanización, o, en su caso, la intervención adicional irrespetuosa con la condición etnológica de
los inmuebles. Los recursos no se dirigen allí donde se genera más valor, sino más valor de mercado.
¿Cómo cobrar, en efecto, a cuantos disfrutan la integridad del ámbito rural? La magnitud –pese a
Internet­‑ de los costes de transacción derivados de la búsqueda y gestión de la información y la iden‑

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


12 Externalidades, intereses difusos, paisaje, etnología

tificación, comunicación, coordinación y negociación entre múltiples interesados, costes agravados por
la indefinición de un colectivo cuyos miembros, diseminados por el planeta, suelen no circunscribir su
interés al entorno inmediato, complicaría extraordinariamente, en cada supuesto, la organización y el
consenso a la hora de fijar la compensación global a satisfacer y su posterior distribución (traduciendo
utilidad a valor de mercado). Añádase el incentivo individual a eludir el pago, pues el paisaje es un
bien público cuyos beneficios se dispersan entre un colectivo ingente y su existencia beneficiaría,
incluso, a quienes no pagasen por su conservación (el conocido problema del gorrón), y se comprenderá
el fracaso del mercado (la iniciativa individual) en su provisión y la necesaria intervención del Estado
financiándola mediante contribuciones obligatorias (impuestos). Creemos, además, que esa renuencia
al pago proviene, no sólo de la inclinación a parasitar, sino también del escepticismo o desconfianza en
la respuesta de los demás, o, al menos, de la duda fundada sobre su disposición a contribuir, o a hacerlo
según la porción de utilidad recibida. Si yo colaboro pero el resto no lo hace, mi aportación será inútil,
y además la perderé. Adviértase que no se trata ahora de la tradicional actitud del gorrón (que espera
disfrutar un bien público gracias al dinero de los otros), sino del escéptico (que desconfía, por contra, de
que éstos paguen en cuantía suficiente para su provisión). Una y otra pueden descansar en la sospecha
–¿fruto del esfuerzo por tranquilizar la conciencia?­‑ de que, finalmente, la contribución propia (o su
ausencia), al ser una entre muchas, no será determinante del resultado. Y tienen idéntica consecuencia:
Tratándose de una postura generalizada, la aportación global será insuficiente para orientar el recurso
(el entorno rural) al uso más satisfactorio (su intangibilidad). Pero el planteamiento es distinto: Al
contrario que el gorrón, si el escéptico creyera que los demás fuesen a responder, él lo haría.
En presencia, pues, de beneficios o costes de oportunidad externos, impracticable la negociación e
inalcanzable el acuerdo adecuados entre los miembros de un colectivo numeroso, difuso (indeterminable)
y proclive, además, al parasitismo o la desconfianza (lo que conduce a una cuantía global de aportaciones
voluntarias insuficiente, absolutamente disconforme con el bienestar social reportado por la intangibilidad
paisajística, debido, bien a la pretensión individual de disfrute gratuito de lo financiado con dinero
ajeno, bien al escepticismo); constatada, en suma, la ineficiencia del mercado en la provisión de bienes
ambientales, al no asignar sus transacciones los recursos a sus usos más valiosos (por carecer éstos
de mercado), el Estado debe intervenir5 identificando el nivel óptimo de actividad conservacionista,
producción que, aun resultando de un proceso peculiar que excluye la transformación física de los
recursos, debe someterse al criterio ordinario de eficiencia, que exige producir cuantas unidades otorguen
a la sociedad un beneficio superior a su coste de oportunidad y abstenerse de producir aquéllas en que
suceda lo contrario. ¿Qué regla debe al efecto seguir el Estado?
Al tratarse de un proceso cuyo producto es la conservación de la arquitectura popular y la armonía
del paisaje rural, y considerando el ensañamiento aplicado a su destrucción y lo exiguo del material
subsistente, opinamos que el tramo de actividad correcto (producción óptima), lo que actualmente debe,
al menos, preservarse (ya que también debiera reponerse mucha armonía ambiental destruida), es todo
cuanto queda de nuestro patrimonio inmobiliario etnológico, pues la satisfacción que ello ha de rendir a
las actuales y futuras generaciones, crecientemente sensibles a los bienes ambientales, excede claramente
su coste de oportunidad (la satisfacción que reportaría el territorio afectado en usos que degradasen
más esa armonía). Disentimos así, por lo que afecta a su vertiente inmueble, de la cautela que las
vigentes leyes de patrimonio revelan al identificar lo etnológico digno de protección, que circunscriben
a lo relevante (sirva de muestra el art. 46 LPHE: “…expresión relevante…”), dando a entender que no
todo lo es ni debe protegerse. En la parte final (antes de la conclusión), formularemos una propuesta
sobre cómo la Ley ­‑pues no conviene dejar esto al casuismo de las declaraciones individualizadas de una
Administración demostradamente insensible e incentivada fiscalmente a la piqueta­‑ podría definir con
mayor precisión lo que, a efectos conservacionistas, se entiende por patrimonio inmobiliario etnológico.

3. Paisaje

La descripción del contexto en el que se verifica la degradación del paisaje quedaría incompleta sin
aludir a la voluntad, manifestada por una parte de los profesionales llamados a intervenir destacadamente
en su configuración, de monopolizar el proceso de toma de decisiones, deslegitimando la participación
en él de la comunidad so pretexto de su carencia de formación específica. Suele acudir en apoyo de esa
pretensión la pasividad ciudadana, derivada unas veces de la insensibilidad y falta de conciencia sobre los
valores y significados del paisaje como entidad, otras, de la frecuente sensación de impotencia de quienes,
abrumados por la magnitud de las fuerzas que operan en contra de sus aspiraciones conservacionistas

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Juan Herrera Vegara 13

y la consiguiente percepción de desequilibrio entre el coste de oportunidad personal que, en tiempo


y dedicación, supondría arrostrarlas y las escasas posibilidades de éxito brindadas por la ley, habida
cuenta el deficiente respaldo otorgado en el terreno sustantivo por más cauces de reacción e iniciativa
que abra en el procesal/procedimental, optan a menudo por la resignación. De poco sirve, en efecto,
universalizar la facultad para solicitar la incoación de expediente de declaración de BIC (Bien de Interés
Cultural) o habilitar la acción popular para exigir el cumplimiento de la ley6 si los criterios sentados por
ésta no amparan claramente el objeto que se desea proteger. De ahí las propuestas que efectuaremos
en el tramo final del trabajo. Toca ahora esforzarse en desautorizar el referido intento de apropiación,
por parte de los aludidos profesionales, de las experiencias vitales de la comunidad ligadas al paisaje;
reclamar la participación social en su conformación; reivindicar, en suma, su democratización, lo que
nos llevará a profundizar en su concepto e implicaciones. Y es que, no tratándose de juzgar aspectos
técnicos, ni siquiera predominantemente estéticos, pues lo etnológico (que describiremos en el siguiente
apartado), y, por ende, el paisaje concebido como elemento encuadrable en el sistema de referencias
identitarias que lo constituye, trascienden –insistimos­‑ con mucho esa dimensión, sino tan sólo de
apreciar la eventual inadecuación con dicho sistema de una determinada alteración paisajística, en
absoluto cabe reclamar una formación especializada, dada la asimilación espontánea de las claves del
mismo por la generalidad de los miembros del colectivo.
Expresado en otros términos, si el valor de lo etnológico como tal es ajeno a consideraciones artísticas
o estéticas, aun cuando sus manifestaciones puedan albergar adicionalmente estas cualidades e, incluso,
provocar en el observador esa impresión por efecto de la adecuación percibida entre los distintos elementos
derivada de su común adscripción etnológica, lo esencial en él no será la armonía física producto de la
acomodación formal de combinaciones cromáticas, lineales, volumétricas, espaciales…, sino una armonía
ambiental o de concepto –llamémosla así­‑, totalmente objetiva al venir propiciada por la inmediata
evocación de unas formas de vida asociadas a etapas históricas en que predominaba lo rural, por lo
que el eventual respeto a la armonía física preexistente no compensará ni justificará la degradación
que el emplazamiento de un edificio moderno o vanguardista en un entorno definido por la presencia
de arquitectura popular produce siempre en la armonía ambiental, no teniendo aquélla capacidad para
suplir ésta, al moverse en un plano diverso, ni, por ende, evitará depauperar la experiencia del sujeto,
con la consiguiente pérdida de bienestar motivada por la destrucción del potencial evocador del conjunto.
Bastará, pues, con la aptitud para apreciar una tal desarmonía, aptitud que no requiere especiales
conocimientos ni información sobre movimientos o escuelas, sino tan sólo la capacidad, poseída por
cualquier lego, para identificar grosso modo el contraste tradición/vanguardia, para pronunciarse con
total autoridad cuando aquélla se produzca. No podrá, así, el profesional solicitar carta blanca alegando
su formación especializada en aquellos supuestos en que sus intereses (creativos) entren en conflicto
con los de la comunidad (a conservar el soporte material de sus vivencias y su identidad colectiva).
Late aquí el concepto de paisaje como elemento identitario, como entidad que, trascendiendo el espacio
físico, apela al modo en que éste es percibido por el individuo a partir de la recepción de las claves
culturales que contiene. El sistema de referencias anclado en el territorio y asociado a la cultura de la
comunidad será captado global, potenciándose cada parte por su conexión con el resto en una visión de
conjunto, y desagregadamente, confirmándose su coherencia tras una operación de disgregación analítica.
El reconocimiento de las claves identitarias incorporadas al sustrato físico en que se asienta el colectivo
humano reforzará lazos entre sus miembros, actuando el paisaje como catalizador del sentimiento de
integración y tejiendo una red de conexiones interpersonales inspiradas por la reciprocidad (“yo me
reencuentro con <<mi>> paisaje, me reencuentro con vosotros en <<nuestro>> paisaje”). Si en tales
supuestos el observador pertenece a la comunidad cuyas señas revela el paisaje, en otros se acercará
a culturas ajenas, coexistiendo los derechos a conservar el paisaje propio y a que los demás conserven
el suyo en aras de la diversidad cultural. Frecuentemente, será incluso la percepción del visitante la
que descubra el paisaje, modificando la mirada utilitaria del residente y haciéndole tomar conciencia
de su valor (Capel, 2014: 74, 82, 83­‑84). La imagen captada del paisaje dependerá, en cualquier caso,
de las ideas previas del observador, su sensibilidad y cultura personal y la de su comunidad de origen
(Capel, 2014: 81­‑84; Sánchez: 231­‑232). La percepción nunca se produce en el vacío.
Ahora bien, si el paisaje refleja una cultura, será, hasta cierto punto, susceptible de encarnar sus
valores, algunos de los cuales merecerán también protección; otros, no. Nuestra reivindicación de
la etnología asociada al –y manifestada a través del­‑ paisaje es necesariamente selectiva. Excluye
la sumisión de la mujer; el regreso a concepciones serviles de las relaciones sociales; las fiestas que
implican sufrimiento animal, que nunca respetaremos por tradicionales (o artísticas) que sean (hacerlo
llevaría al contrasentido de negar ese respeto a sus víctimas); la imposición de un credo religioso o la

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


14 Externalidades, intereses difusos, paisaje, etnología

sustitución por sus principios de los imperativos derivados de la racionalidad ética. Convendría aclarar
que la defensa de la vertiente etnológica de las manifestaciones religiosas no presupone compartir el
credo que las generó (o el hecho religioso en sí); que el anhelo, incluso, de espiritualidad en abstracto
(no por fuerza particularmente vinculada al ceremonial concernido) y, eventualmente, el ansia de
inmortalidad del que, creyente o no, se sabe perecedero, potencialmente asociados al disfrute de esas
celebraciones, no condiciona la ética individual (independiente de la existencia divina). Huelga, pues, toda
maniobra de prestidigitación semántica que pretenda vincular la defensa, restringida, de la etnología
a posiciones conservadoras (o, en su caso, aplicar a las formas artísticas adjetivos propios del ámbito
sociopolítico). Que la preservación en bloque del sistema de valores resulte inadmisible no refuta, empero,
la conveniente salvaguardia de los que, teniendo cariz positivo, se ven tan amenazados como el propio
paisaje por otros de signo opuesto promovidos por el vigente sistema socioeconómico. Así, frente a las
actitudes marcadamente competitivas e individualistas y la desintegración de los lazos comunitarios,
parece deseable el reforzamiento de éstos y el fomento de la cooperación y la solidaridad mediante la
recuperación de una convivencia más estrecha a nivel local, esforzándose en paralelo por detener y
revertir la dinámica homogeneizadora de supresión de rasgos y variedades locales implícita en una
determinada forma de entender la globalización. Pero no se valora lo que no se aprecia. Proteger exige
sensibilizar al conjunto de la sociedad7, sin circunscribir la educación a etapas o colectivos concretos,
aunque atendiendo especialmente al sector docente como vehículo transmisor, a fin de contrarrestar
la influencia, o, en expresión de Latouche (2007, 2008), abordar la descolonización, del imaginario
económico dominante.
Los factores percepción y participación social/democratización ya contemplados sirven al CEP –cfr.
arts. 1.a) y 5.c)­‑ para construir su noción de paisaje (Agudo, 2007: 108, 110; Mata, 2014: 181­‑182 ­‑con
cita de Prieur y Dorousseau­‑; Sánchez, 2013: 385­‑415), una concepción sumamente amplia, integradora
y ambiciosa que aboga, asimismo, por extender su tutela a la totalidad del territorio (factor territoria‑
lización), insertándola en cualesquiera políticas públicas susceptibles de afectarle, con el consiguiente
abandono de la reduccionista visión convencional que circunscribe la defensa a “lo más relevante”
(Agudo, 2007; Mata, 2014; Capel, 2014: 84­‑86). Añádase el factor evolutivo, la idea de paisaje como
entidad dinámica resultado de un proceso histórico que las formas cambiantes de relación humana con
el medio (interacción hombre/naturaleza) mantienen en continua evolución (Agudo, 2007: 108, 110, 111,
125­‑126; Mata, 2014: 182­‑185; Capel, 2014: 76, 80­‑81; Sánchez, 2013: 386­‑396), y quedará trazado el
perfil básico de la definición del CEP. Dilucidar hasta qué punto cabe la mutación en aquellos paisajes
que reflejan claves etnológico­‑identitarias sin que su carácter se resienta resulta arduo. Al identificar
los objetivos en materia de paisaje, el CEP distingue tres áreas: protección, gestión y ordenación. Si
la primera apunta a la conservación de los aspectos más significativos por su valor patrimonial y la
tercera a la mejora, restauración y creación de paisajes, son las acciones encuadrables en la segunda
las que pretenden encauzar armónicamente las transformaciones del paisaje para evitar la pérdida de
valores (arts. 1 y 3; Agudo, 2007: 110­‑111; Mata, 2014: 184­‑185; Sánchez, 2013: 394).

4. Etnología

La legislación sectorial de patrimonio (estatal y autonómica) define lo etnológico/etnográfico a partir


de lo consuetudinario (la costumbre), lo tradicional (conjunto de pautas de carácter colectivo transmitidas
de generación en generación, predominantemente de forma oral), lo arraigado y lo local (lo específico
de una comunidad)8. Sobre estos elementos descansa comúnmente el concepto de cultura popular, que
conecta, por un lado, con lo espontáneo, concebido como caudal de conocimientos, pericias y reglas de
conducta adquiridos y asimilados mediante la convivencia en una comunidad o cuyo ejercicio y provecho
se han generalizado en ella, frente a esa otra formación que, desvinculada de la experiencia cotidiana
del colectivo, se recibe en el marco de la enseñanza oficial o reglada, y, por otro, con la noción de lo
inmemorial, lo ancestral y lo primitivo, término carente, en este contexto, de matices peyorativos, dada
la depuración a que sometimos su contenido para hacerlo reivindicable. Lo primitivo enlaza, a su vez,
con dos esferas que se interpenetran: la naturaleza y lo trascendente9.
Pese a implicar su transformación, la economía agraria se hallaba íntimamente ligada a la naturaleza
y condicionada por sus ciclos. La sociedad rural extrajo de ella su cultura. Y de la creencia en lo trascen‑
dente. La magia y la religión interpretaban los fenómenos que la ciencia no podía explicar. Al margen de
convicciones personales, nos interesa el componente cultural de la religión, su dimensión etnológica y
la protección que, desde esta perspectiva, merecen sus manifestaciones (cfr. supra). Además, la religión

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Juan Herrera Vegara 15

–o la magia­‑ impregnaba de misticismo la naturaleza. La secuencia inicial de Medea, de Pasolini, lo


expresa prodigiosamente. Lo rural, esto es, cuanto proviene del campo y el pueblo, o, en general, de
las formas de vida vinculadas al sector primario –no olvidemos el mar y la riqueza de sus tradiciones­‑,
constituye el núcleo de esa cultura: lo etnológico stricto sensu o en estado puro. Y la arquitectura
popular, su manifestación más emblemática en el terreno de lo inmueble. Pero no es menos cierto que,
en aquellas épocas en que predominaba lo rural, ese núcleo irradiaba su influencia al exterior y se
extendía a la ciudad, calando y fertilizando lo urbano. Toda la arquitectura levantada durante ese largo
predominio –castillos, catedrales, palacios…­‑ contenía reminiscencias etnológicas. Este fenómeno se
daba igualmente en las restantes manifestaciones artísticas y humanas, y así, más allá de las danzas y
la música popular medieval y renacentista, el poder evocador de lo etnológico nutrió, en mayor o menor
medida, nuestras obras para vihuela (esas preciosas Diferencias sobre <<Guárdame las vacas>>…) y
nuestra polifonía. Y no solo por la frecuente presencia del tema religioso, sino porque el aire fresco del
campo penetraba la vida en todos sus intersticios. Que este mundo comenzara a desmoronarse con el
advenimiento de la Revolución Industrial y la consiguiente transformación de la naturaleza a una escala
más amplia no significa, empero, que a partir de ese momento debamos certificar su defunción. Dada
la graduación del proceso a través del cual la sociedad agraria vino experimentando el repliegue de
sus dominios, aún percibimos lo etnológico en fechas muy posteriores. Nuestros contemporáneos lo ven
reflejado incluso en las antiguas máquinas (que, en origen, podrían suponer su antítesis), por el hecho
de ser coetáneas a la presencia de lo rural en dosis todavía muy superiores a las actuales. El encanto
de los trenes de vapor procede en gran medida de esta circunstancia, representándonos a menudo sus
vagones cargados con productos del campo. No extraña, pues, que la legislación sectorial autonómica,
amén de la estrecha y lógica conexión entre el patrimonio natural y el etnológico10, siente un cierto
parentesco entre éste y el propio patrimonio industrial11, hasta el punto de quedar en algunos casos
formalmente subsumido el último en el penúltimo, si bien es cierto que, en otros, lo “preindustrial”
parece coadyuvar a la definición de lo etnológico12, aunque también lo “protoindustrial”13.
En España, lo agrario estuvo bien presente, cuando menos, hasta el desarrollismo de los años
sesenta del pasado siglo, por lo que la cultura rural, el núcleo de lo etnológico, continuó hasta entonces
emanando su influjo, penetrando en las ciudades y alcanzando esa realidad a la que cabría denominar
“lo etnológico por impregnación”, algo así como una segunda capa de cultura popular superpuesta al
núcleo, de cuyo contacto se alimenta. A ella pertenecería la arquitectura urbana de la primera mitad
del Siglo XX, que merece, por tanto, ser protegida, y no tachada de mero pastiche del clasicismo. Más
que artísticos, hay en juego valores ambientales (ahora, por impregnación, al evocar un período en que
lo rural mantuvo su predominio). Ahí reside esa vaga percepción de “lo antiguo”, vinculada tanto a los
edificios como al mobiliario urbano, del ciudadano de a pie que ningún experto debe ningunear. Yerran,
pues, quienes, alegando que cada época aportó su propia arquitectura, concluyen que la actual debiera
poder asimismo diseminar la suya por doquier, sin percatarse de que ésta es una etapa radicalmente
distinta a cuantas la precedieron al carecer, dada la muy marginal posición que en ella ocupa lo rural,
de la capacidad de generar tradiciones stricto sensu, cultura popular. En determinados entornos, no
cabe sino reproducir sin complejos las pautas etnológicas del pasado (construir con moldes pretéritos).
Tampoco es razonable oponerse a lo dicho argumentando que, al ser gradual, y no abrupto, el proceso
por el que una sociedad va perdiendo su condición etnológica por merma paulatina de lo rural, resulta
difícil trazar la línea divisoria, fijar el momento a partir del cual la arquitectura propia de las nuevas
etapas carecería de la impronta popular que le permitiese combinarse con arquitecturas pasadas sin
drástica ruptura de la armonía ambiental o poder evocador del conjunto. Que no pueda trazarse a priori
esa línea no significa que la categoría no exista, como no cabe deducir la inexistencia del dolor de la
mera dificultad para concretar la intensidad que deba reunir una sensación para merecer ese nombre.
Siempre hay grados. Y la imposibilidad de separar en abstracto no impide, llegado el momento, situar
con seguridad la mayoría de los supuestos a uno u otro lado de la divisoria: un cortijo es pura etnología,
un edificio vanguardista carece de esa cualidad, una mutilación produce dolor, unas cosquillas no. La
categoría de lo etnológico se perfila con nitidez por la concurrencia de las características antedichas.
Siquiera cabría cerrar el círculo añadiendo que es esa precariedad tecnológica que liga estrechamente
a la naturaleza las comunidades rurales la que limita, en mayor o menor medida, su interconexión
y contribuye al mantenimiento de rasgos específicamente locales (sea cual fuere la extensión dada
a lo local y la consiguiente entidad de la comunidad de rasgos –relacionada inversamente con dicha
extensión­‑). Ignoramos si, con el tiempo, comenzará a detectarse la presencia de lo etnológico donde
hoy no se aprecia. Aun así, no podemos apoyarnos en esa eventualidad (aunque fuese certeza) para
relativizar el concepto mismo y permitir, por ende, la inserción de construcciones modernas en entornos

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


16 Externalidades, intereses difusos, paisaje, etnología

tradicionales a sabiendas del impacto que ello produce en la percepción de nuestros contemporáneos.
Sencillamente, no tenemos derecho a hipotecar su bienestar, ni a posponer indefinidamente el de quienes
vayan naciendo, sobre la base de una futura (e incierta) aceptación (provocada quizás por la ampliación
forzada en sus tragaderas) de aquello que hoy se rechaza. Como veremos, la ley podría fijar esa linde
a efectos operativos utilizando un criterio temporal.

5. Propuestas

Para frenar la devastación que sufre esta riqueza, debido a su escaso reconocimiento por un todavía
amplio sector de población (pese a la creciente estimación otorgada por otros), contemplamos dos líneas
de actuación urgentes: por un lado, el reforzamiento de las medidas de protección aplicables; por otro,
la extensión y precisión del ámbito de tutela, lo que facilitaría su identificación, favoreciendo tanto la
seguridad jurídica como la eficacia tuitiva. De entrada, consideramos inexcusable dejar de condicionar
la salvaguarda del patrimonio etnológico inmueble a la inserción formal de los bienes mediante decla‑
raciones individualizadas en la esfera protegida, pues la Administración ha demostrado reiteradamente
su desprecio hacia esta arquitectura. Se perfilan dos alternativas: la formulación legal de una definición
abierta que vincule directamente a poderes públicos y ciudadanos, construida necesariamente sobre
conceptos jurídicos indeterminados portadores de inseguridad jurídica, o el establecimiento de un
criterio de delimitación preciso, cuyo concurso pueda verificarse sin esfuerzo en cada supuesto, y, a la
vez, suficientemente amplio como para asegurar la protección de todo elemento valioso. Garantizar
normativamente la armonía ambiental de los conjuntos quizás exija cierta imprecisión. Más factible
resulta aplicar un criterio estricto, que luego especificaremos, al inmueble individual.
El reforzamiento de las medidas legales apuntaría en varias direcciones. Sin perjuicio de eventuales
referencias a la normativa autonómica, tomaremos como base la estatal, cuya regulación suministra,
teóricamente, un mínimo régimen protector a respetar por aquélla (García Rubio, 2007: 39).
Se ha destacado el acierto de la LPHE en el diseño de un modelo de convivencia coherente entre
los ordenamientos cultural y urbanístico, al lograr la articulación, hasta entonces inexistente, entre
el ejercicio por los municipios de sus competencias urbanísticas y el de la Administración, en principio
autonómica, que ostenta las patrimoniales14. Esta compenetración se plasma en el art. 20, dedicado
a unas figuras, cuales son los Sitios y Conjuntos Históricos, que para nuestro estudio (las Zonas
Arqueológicas devienen tangenciales) revisten interés por su aptitud para la protección de la armonía
paisajística (rural y urbana), trascendiendo la del edificio singular. La concurrencia sobre un mismo
objeto (una parcela de territorio) de intervenciones procedentes de Administraciones cuya competencia
cubre distintas esferas responde a un esquema ya bien conocido: Declarado BIC un Conjunto o Sitio
Histórico, el municipio –o municipios­‑ en que se encuentra queda obligado a redactar un Plan Especial
de Protección –o análogo­‑ del área afectada por la declaración, Plan cuya aprobación requiere informe
favorable de la Administración patrimonial (que se entenderá emitido pasados tres meses desde la
presentación de aquél). Como los análisis del precepto abundan, abordemos lo que interesa, comenzando
por el juego de licencias previsto:
Hasta la aprobación definitiva del Plan, el otorgamiento de licencias, o la ejecución de las otorga‑
das antes de incoarse el expediente de declaración, precisa resolución favorable de la Administración
competente en materia de patrimonio. La Administración autonómica se coloca así en la posición que
de entrada correspondería al municipio. Desde su aprobación definitiva, el Ayuntamiento recupera la
competencia para el otorgamiento de las licencias, siempre que las obras autorizadas desarrollen el
planeamiento aprobado (y no afecten a Monumentos, Jardines Históricos o su entorno). No obstante,
debe dar cuenta a la Administración patrimonial de las licencias concedidas en el plazo máximo de diez
días desde su otorgamiento, y, si alguna contrariase el Plan, las obras realizadas a su amparo serían
ilegales, facultándose a dicha Administración para ordenar su “reconstrucción o demolición” (que se
deshaga lo hecho o se rehaga lo deshecho) con cargo al organismo que la otorgó (el Ayuntamiento), y ello
sin perjuicio de lo dispuesto en la legislación urbanística sobre responsabilidades por infracciones. Pues
bien, nuestra propuesta es convertir esa facultad en deber. Se trataría, no de permitir, sino de obligar a la
Administración patrimonial a ordenar el restablecimiento de la situación fáctica alterada por la ejecución
de las obras ilegales. Idéntica solución defendemos para el supuesto del art. 23, que, tras prohibir el
otorgamiento de licencias para la realización de obras que, conforme a la LPHE, requieran autorización
administrativa hasta que la misma se conceda, declara la ilegalidad de aquéllas cuya realización incumpla
esta exigencia, atribuyendo nuevamente a la Administración (al Ayuntamiento o a la del patrimonio) la

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Juan Herrera Vegara 17

facultad de ordenar la reconstrucción o la demolición –según proceda­‑ “con cargo al responsable de la


infracción en los términos previstos por la legislación urbanística” (cabe suponer que el responsable sea
el propio Ayuntamiento, que habría otorgado indebidamente la licencia sin aguardar la autorización de
la Administración cultural). Opinamos que se evitarían numerosas corruptelas –más aún, generalizando
la regla en el ámbito urbanístico­‑ si a priori se supiese que toda construcción realizada al amparo de una
licencia ilegal, u, obviamente, sin licencia o contra licencia, deberá demolerse (o lo demolido ilegalmente,
reconstruirse). Acabaríamos con la política de los hechos consumados que tanto daña el urbanismo y los
patrimonios natural y cultural, pues autoridades y particulares sabrían a qué atenerse si el desenlace
impuesto por la norma, caso de actuar sin la debida cobertura, fuera la destrucción de lo realizado, sin
posibilidad de entrar a dilucidar su eventual compatibilidad con la ordenación vigente. Frente a quienes
estiman que dicha solución conlleva despilfarro, al provocar la supresión de lo que materialmente pudiera
no vulnerar el ordenamiento urbanístico, consideramos que la certeza del resultado evitaría esas conductas,
al privar al potencial infractor de toda esperanza en regularizaciones forzadas a posteriori, que el aplicador
del Derecho (Juez o Administración) no podría respaldar.
Volviendo al ámbito del art. 20, constatamos, en la normativa autonómica, la existencia de esquemas
similares, eventualmente aplicables, no solo –por lo que aquí interesa­‑ a conjuntos y sitios históricos,
sino también a figuras creadas ex novo por el legislador territorial, como los sitios/lugares de interés
etnológico/etnográfico15. Algunas de estas leyes, por cierto, acogen la solución propuesta, transformando
en deber de la Administración, al pronunciarse imperativamente, lo que otras articulan como facultad:
ordenar la reconstrucción o demolición de las obras que son ilegales por ampararse en licencias contrarias
al plan16.
En cuanto al contenido de éste y los criterios de intervención en los conjuntos, extremos regulados
en los arts. 20 y 21 LPHE y, asimismo y de manera profusa, en la legislación autonómica, amén de lo
dispuesto –mantenimiento de las características generales del ambiente, la silueta paisajística, la tipología
edificatoria tradicional…­‑, convendría prohibir expresamente las construcciones de corte moderno en
aquéllos cuya declaración responde al propósito de conservar el ambiente arquitectónico tradicional.
Además de crear nuevas figuras, algunas especialmente adecuadas para la preservación del in‑
mobiliario etnológico (sitios, lugares y zonas de interés etnográfico/etnológico; vías históricas; zonas
patrimoniales; paisajes, vías y parques culturales; espacios y conjuntos etnológicos; núcleos históricos
tradicionales; espacios etnológicos de interés local…), la legislación autonómica añade categorías de
protección susceptibles de aplicación a lo inmueble, evitando la remisión forzosa al ordenamiento
urbanístico, y consecuente sumisión al albedrío de una Administración tan probadamente insensible
y expuesta a presiones como la local, de la tutela de cuanto no se declara BIC. Si la regulación más
estricta corresponde a esta categoría, quizás el grueso de lo etnológico reclame otra cuyo régimen resulte
algo menos gravoso para su propietario (o titular de derechos reales). El derecho fundamental al honor,
la intimidad personal y familiar y la propia imagen, y la inviolabilidad del domicilio, justificarían la
exención del deber de permitir y facilitar la investigación y visita pública de unos inmuebles destinados
comúnmente a vivienda, según preven algunas leyes autonómicas. Empero, la expedición de un título
oficial acreditativo de su condición etnológica podría utilizarse como reclamo turístico, incentivando
la voluntaria aceptación de visitas rentabilizables. No sólo se vive de monumentos. Tanta o más
satisfacción puede reportar un paseo por la huerta contigua a la casa de labor, con parada en establos
y corrales habitados por gallinas felices. La sensibilización resulta aquí crucial. Si son varias las casas
rurales con sus correspondientes anejos, la diversidad dentro del género potenciará su disfrute. Lejos de
engendrar rivalidad, la vecindad entre inmuebles similares pero no idénticos aumentará su atractivo,
suministrando externalidades positivas a propietarios y visitantes y facilitando fórmulas asociativas
de explotación (v. gr., cooperativismo). Pero la conservación de esta riqueza beneficia a toda la sociedad,
que deberá contribuir. Corresponde al Estado mostrarse generoso con sus custodios, aliviando las
cargas de los propietarios mediante un nutrido arsenal de medidas de fomento: subvenciones, beneficios
fiscales, ayudas a la rehabilitación… Una reasignación de dotaciones presupuestarias hacia esta parcela
irreemplazable de nuestra cultura redundará en un incremento del bienestar social, pues la transitoria
renuncia al fruto de cualesquiera otras, por lesiva que fuera, quedaría cubierta por el flujo incesante de la
creatividad humana, pero una pérdida etnológica es insustituible e irrecuperable, dada la imposibilidad
consustancial a un mundo postindustrial para generar nueva etnología. Mas, cualquiera que sea la
categoría que mayoritariamente se reserve al inmueble etnológico, no creemos conveniente sustituir, a
efectos de intervenciones, la previa autorización de la Administración sectorial, base de nuestro sistema
protector, por la mera comunicación a la misma, como hace la LPC andaluza (art. 33), que requiere la
primera para los BIC y sólo la segunda para los bienes de catalogación general.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


18 Externalidades, intereses difusos, paisaje, etnología

Desvelemos finalmente el criterio cuya adopción permitiría simultanear la adecuada ampliación


del ámbito tutelado y su mejor delimitación. Quienes no detecten el problema, encontrarán la solución
radical, pero, si queremos conservar la arquitectura popular y también esa otra realidad etnológica “por
impregnación” colindante con el núcleo, debemos basarnos en el dato de la antigüedad, nada extraño
a la legislación del patrimonio. Mencionamos arriba la arquitectura de la primera mitad del Siglo XX.
Proponemos, pues, que lo construido hasta 1950 (toda fecha es arbitraria, pero precisamos fijar una)
sea adscrito, por ministerio de la ley y sin necesidad de ulterior calificación administrativa, a alguna
categoría protectora. Aun siendo su valor heterogéneo (un cortijo, una construcción medieval... merecen
más estima que una casa de los años 30), el de cualquiera de estos elementos basta para reivindicarlo.
Hablamos –recuérdese­‑, no de valores artísticos (siempre acumulables), sino etnológicos. Pocos edificios
anteriores a 1951 habrá en España desprovistos de esa cualidad, considerando el sabor local “por
impregnación”. El riesgo de generalizar su presunción es, pues, muy inferior al de seguir confiando
contra todo pronóstico en el juicio y voluntad de la Administración para brindar protección a cuanto la
merece. O la Ley procede a insertar en bloque esos inmuebles en una categoría que conlleve la aplicación
de un régimen protector de suficiente entidad, aunque alguno se cuele inmerecidamente, o se asume
de antemano la destrucción adicional de una riqueza ingente. La utilidad de la primera opción supera
con creces su coste de oportunidad.

6. Conclusión

Nuestro viraje hacia un enfoque micro, complemento indispensable de la perspectiva macro adoptada
por determinados instrumentos internacionales, obedece, según dijimos, a la consideración de que no
es posible defender el todo sin defender las partes, lo que reclama la consagración legal de criterios
precisos. También, a la dolorosa constatación de que no basta con ratificar esos documentos para
detener los estragos. Regresando a lo macro, pero ampliando drásticamente la perspectiva, convendría,
desde un profundo cambio de valores, fijarse metas todavía más ambiciosas. Concebida la conservación
del paisaje, la naturaleza y la etnología como un tipo de producción inmaterial incompatible con la
transformación física del territorio y predominantemente al margen del PIB (cfr. supra), podría llegar
a exigir el decrecimiento de éste (con redistribución)17, decrecimiento que consideramos un bien público
(o compendio de ellos). Aun percibidas, en efecto, sus ventajas, pocos se mostrarán dispuestos a pagar
por ellas afrontando el sacrificio de recortar sustancialmente su consumo de producción material,
no tanto, quizás, por la aspiración egoísta a parasitar los beneficios obtenidos con el sacrificio ajeno
cuanto por el escepticismo albergado sobre la disposición de los demás a contribuir a esos beneficios
reduciendo su propio consumo. Pero si cada individuo piensa que su sacrificio servirá de poco si el resto
no lo secunda, no cabrá seriamente hablar de libertad para elegir entre crecimiento y decrecimiento
ni afirmar que los actuales niveles de consumo material son fruto de decisiones soberanas reflejo de
nuestras preferencias individuales. Deberá, entonces, ser el Estado, o la comunidad internacional,
quien tome la iniciativa reguladora, máxime considerando la magnitud de los costes de transacción
implicados en una sumamente improbable negociación privada a nivel planetario, lo que no impide,
por supuesto, la labor educativa del asociacionismo18.

Bibliografía

Agudo González, J.
2007. “Paisaje, Gestión del Territorio y Patrimonio Histórico”. Patrimonio Cultural y Derecho, 11: 107­‑145.
Alegre Ávila, J. M.
1994a. Evolución y régimen jurídico del Patrimonio Histórico. La configuración dogmática de la
propiedad histórica en la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español (Tomo I).
Madrid: Ministerio de Cultura.
Alegre Ávila, J. M.
1994b. Evolución y régimen jurídico del Patrimonio Histórico. La configuración dogmática de la
propiedad histórica en la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español (Tomo II).
Madrid: Ministerio de Cultura.
Alonso Ibáñez, R.
1992. El Patrimonio Histórico. Destino público y valor cultural. Madrid: Civitas.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Juan Herrera Vegara 19

Álvarez Álvarez, J. L.
1989. Estudios sobre el Patrimonio Histórico Español y la Ley de 25 de Junio de 1985. Madrid: Civitas.
Barrero Rodríguez, C.
1990. La ordenación jurídica del Patrimonio Histórico. Madrid: Civitas.
Barrero Rodríguez, C.
2006. La Ordenación Urbanística de los Conjuntos Históricos (1ª ed.). Madrid: Iustel.
Barrero Rodríguez, C.
2012. “La ciudad histórica ante un nuevo modelo urbanístico”. Patrimonio Cultural y Derecho, 16: 137­‑161.
Benítez de Lugo y Guillén, F.
1995. El patrimonio cultural español (Aspectos jurídicos, administrativos y fiscales. Incentivos en la
Ley de Fundaciones) (2ª ed.). Granada: Comares.
Capel, H.
2014. El patrimonio: la construcción del pasado y del futuro. Barcelona: Ediciones del Serbal.
Common, M. y Stagl, S.
2008. Introducción a la Economía Ecológica. Barcelona: Reverté.
Fernández, T­‑R.
2014. Manual de Derecho Urbanístico (23ª ed.). Cizur Menor (Navarra): Aranzadi.
Field, B. C. y Field, M. K.
2003. Economía ambiental (3ª ed.). Madrid: McGraw­‑Hill.
García de Enterría, E. y Fernández, T­‑R.
2013. Curso de Derecho Administrativo. II (13ª ed.). Cizur Menor (Navarra): Aranzadi.
García­‑Escudero, P. y Pendas García, B.
1986. El nuevo régimen jurídico del Patrimonio Histórico Español. Madrid: Ministerio de Cultura.
García Rubio, F.
2007. “La intervención administrativa sobre los centros históricos”. En García Rubio, F. (Coord.), Régimen
jurídico de los centros históricos (pp. 23­‑87). Madrid: Dykinson.
García Valecillo, Z.
2009. “¿Cómo acercar los bienes patrimoniales a los ciudadanos? Educación Patrimonial, un campo
emergente en la gestión del patrimonio cultural”. Pasos. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural,
7(2): 271­‑280.
Hamilton, C.
2006. El fetiche del crecimiento (1ª ed.). Pamplona: Laetoli.
Latouche, S.
2007. Sobrevivir al desarrollo. De la descolonización del imaginario económico a la construcción de una
sociedad alternativa. Barcelona: Icaria.
Latouche, S.
2008. La apuesta por el decrecimiento. ¿Cómo salir del imaginario dominante?. Barcelona: Icaria.
Mata Olmo, R.
2014. “El Convenio Europeo del Paisaje del Consejo de Europa. Notas sobre su aplicación en España”.
Patrimonio Cultural y Derecho, 18: 175­‑206.
Mingote Calderón, J. L.
2004. “A propósito de la terminología que define al <<patrimonio etnológico>> en la legislación española”.
Patrimonio Cultural y Derecho, 8: 75­‑115.
Parada, R.
2014. Derecho Administrativo, II (21ª ed.). Madrid: OPEN.
Parejo Alfonso, L.
1998. “Urbanismo y Patrimonio Histórico”. Patrimonio Cultural y Derecho, 2: 55­‑79.
Pérez de Armiñán y de la Serna, A.
1997. “Una década de aplicación de la Ley del Patrimonio Histórico Español”. Patrimonio Cultural y
Derecho, 1: 33­‑51.
Sánchez Sáez, A. J.
2013. La protección de la estética en el Derecho urbanístico a través del principio de adaptación al
ambiente. Valencia: Tirant Lo Blanch.
Taibo, C.
2009. En defensa del decrecimiento. Sobre capitalismo, crisis y barbarie. Madrid: Los Libros de la Catarata.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


20 Externalidades, intereses difusos, paisaje, etnología

Notas
1
Salvo consideraciones generalizables, nos centramos en España.
2
Estudiados por García de Enterría y Fernández (2013: 36­‑54).
3
Quienes analizan el régimen jurídico del patrimonio cultural con cierta pretensión de exhaustividad suelen dedicar parte
de su trabajo a exponer la evolución del derecho de propiedad para encuadrar en ella el peculiar estatuto jurídico de los
bienes que integran aquél o, cuando menos, caracterizar dicho estatuto en el marco de esa evolución o de la concepción
vigente del citado derecho (cfr. Alegre, 1994a: 561­‑595; Alonso, 1992: 225­‑240; Álvarez, 1989: 25­‑27, 65­‑69, 622­‑627;
Barrero, 1990: 319­‑368, 725­‑726; Barrero, 2006: 290; Benítez, 1995: 45­‑49; García­‑Escudero y Pendas, 1986: 11­‑19).
4
En nuestro campo, cfr. Ley estatal de Patrimonio Histórico Español de 1985 (LPHE), art. 8.2.
5
Cfr. formulaciones genéricas de la problemática ambiental articuladas sobre las tradicionales nociones de externalidad,
coste de transacción, parásito (free­‑rider) y bien público en Field y Field (2003: 220­‑226) y Common y Stagl (2008: 325­‑330).
6
Arts. 10 y 8.2 LPHE (ciñéndonos a la legislación estatal).
7
García Valecillo (2009) aborda la educación como herramienta de gestión participativa del patrimonio.
8
Arts. 46 y 47 LPHE, y –designando, por problemas de espacio, las leyes sectoriales autonómicas con la fórmula LPC (Ley
de Patrimonio Cultural), aunque no todas la adopten literalmente, seguida del correspondiente gentilicio­‑ 26.6, 61.1 y 63,
2º párrafo LPC andaluza 14/2007, de 26 de Noviembre; 51 y 53.1 LPC vasca 7/1990, de 3 de Julio; 64 y 65 LPC gallega
8/1995, de 30 de Octubre; 69, 71, 72, 73, 74.1 y 75.2 LPC asturiana 1/2001, de 6 de Marzo; 49.5.c), 96, 97 y 98 (núms.
5 a 9) LPC cántabra 11/1998, de 13 de Octubre; 12.4.E), 63 y 64 (núms. 2, 4 y 5) LPC riojana 7/2004, de 18 de Octubre;
26.1.A).d) y D) (en relación con 1.3, 45 y 55) LPC valenciana 4 /1998, de 11 de Junio; 12.2.B).f), 72 y 75 LPC aragonesa
3/1999, de 10 de Marzo; 18.1.g), 73 y 74.3 (en conexión con 2, 2º párrafo y 18.3) LPC canaria 4/1999, de 15 de Marzo; 15.e),
65 y 2.2 y 18.3 (en relación con 69) LPC navarra 14/2005, de 22 de Noviembre; 6.1.g), 57, 59 y 60 (en relación con 6.3) LPC
extremeña 2/1999, de 29 de Marzo; 6.5, 65, 66 y 67 (en relación con 5, 2º párrafo) LPC balear 12/1998, de 21 de Diciembre;
3.1.f) LPC madrileña 3/2013, de 18 de junio; 8.3.f), 62.1 y 1.2, último inciso (en relación con 63.3) LPC castellanoleonesa
12/2002, de 11 de Julio, y 3.4.g), 65 y 1.3 (en relación con 65 y 66.2) LPC murciana 4/2007, de 16 de Marzo.
9
Confróntese esta descripción con Mingote (2004).
10
Arts. 7.2.e) LPC catalana 9/1993, de 30 de Septiembre; 8.4.f) LPC gallega; 11.b), 69.2.a) y d), 70 y 71.a) LPC asturiana;
Exposición de Motivos y arts. 49.5.c) y d), 97.2 y 98.2 LPC cántabra; 12.4.E) y 63.2.A) LPC riojana; 39.3.b.2) LPC valenciana;
12.2.B).f) LPC aragonesa; 15.e) LPC navarra; 6.1.g) LPC extremeña; 6.5 LPC balear, y 3.4.g) LPC murciana.
11
Arts. 66 LPC gallega; 69.2.d) LPC asturiana; 98.4 LPC cántabra; 26.1.D), 50.3 y disposición adicional 5ª LPC valenciana;
73 y 74, 2º párrafo LPC aragonesa; Exposición de Motivos y Capítulo II del Título V (arts. 65 a 70) LPC navarra; 6.1.g),
58 y Exposición de Motivos LPC extremeña; 3.1.f) LPC madrileña, y 62.2 LPC castellanoleonesa.
12
Arts. 69.2.d) LPC asturiana; 98.3 LPC cántabra; 68.1, 2º párrafo LPC navarra.
13
Cfr. el precepto asturiano.
14
Así, Alegre (1994b: 129­‑130), Fernández (2014: 178), García­‑Escudero y Pendas (1986: 162­‑164, 230), García Rubio (2007:
39), Parejo (1998: 56­‑57, 67, 71­‑72) y Pérez de Armiñán (1997: 38, 41­‑43). Matizadamente, Barrero (1990: 604­‑607, 609­‑610,
727­‑729; 2006: 84­‑86; 2012: 141­‑142 y 146).
15
LPC murciana (arts. 44 y 46 –relaciónese con 40­‑), vasca (arts. 28 y 33), catalana (art. 33 y 34), gallega (arts. 45, 47, 48
y 52), asturiana (arts. 50, 55 y 56), cántabra (arts. 52, 56, 62, 64, 65 y 66.2), riojana (arts. 51, 53 y 54), valenciana (arts.
34 y ss.), aragonesa (arts. 41, 42, 45, 46 y 47), canaria (arts. 30, 32 y 33), extremeña (arts. 40, 42 y 43), balear (arts. 36 y
37), madrileña (art. 26), castellanomanchega 4/2013, de 16 de mayo (arts. 26 y 39­‑42) y castellanoleonesa (arts. 37, 43 y
44).
16
Arts. 46.4 LPC murciana, 47.3 LPC gallega y 44.3 LPC castellanoleonesa.
17
En palabras de Monbiot (citado en Taibo, 2009: 138), los costes marginales del crecimiento habrían sobrepasado sus
beneficios marginales. Análogamente, Hamilton (2006: 76).
18
Latouche (2008: 94­‑97) observa que una “llamada (…) a la frugalidad” quedará probablemente “en un voto piadoso”, pues
su eficacia exigiría generalizar esta conducta a nivel social, arriesgándose las “iniciativas individuales” a ser insuficientes
“para salvar el planeta”, y tilda de “opción heroica” “la ruptura con el ambiente consumista dominante”, abordable, empero,
“de manera colectiva”.

Recibido: 30/11/2015
Reenviado: 14/03/2016
Aceptado: 03/04/2016
Sometido a evaluación por pares anónimos

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Vol. 15 N.o 1. Págs. 21-34. 2017

[Link]

M. García, Cecilia; R. Casallas, John Fredy; V. Riveros Oscar Camilo; M. Valderrama, Andrés

Turismo sostenible: una conceptualización


de su viabilidad para el municipio de Ibagué,
desde un estado del arte pertinente
Murcia García, Cecilia* Ramírez Casallas, John Fredy**
Valderrama Riveros Oscar Camilo*** Morales Valderrama, Andrés****
Universidad Cooperativa de Colombia, sede Ibagué (Colombia)

Resumen: El turismo sostenible es un concepto que empieza a generar interés desde la perspectiva de
crecimiento y desarrollo económico, manteniendo el equilibrio entre producción, recursos y naturaleza.
Para la ciudad de Ibagué, el turismo hace parte fundamental de la meta para el desarrollo económico a
2025 y como aporte a la construcción de conocimiento sobre el tema en la región se establece un estado
del arte. El cual permita visibilizar los elementos estratégicos conceptuales conducentes a ampliar el
marco de acción para evaluar y medir la sostenibilidad del turismo desde sus dimensiones económicas, de
protección medioambiental y de equidad social planteado desde las realidades sociales del municipio de
Ibagué. Asimismo la generación de una cultura del turismo como factor de emprendimiento regional y de
innovación social.
Palabras Clave: Desarrollo sostenible; Dimensiones; Turismo; Indicadores; Competitividad.

Sustainable tourism: a conceptualization of the viability in the city of Ibagué based in a relevant
state of the art.
Abstract: The sustainable tourism is a concept that begins to generate interest from the perspective of
economic growth and development, by keeping the balance between production and natural resources. In
the city of Ibagué, the tourism is a fundamental part of the economic development goal for the year 2025.
As a contribution to the construction of knowledge about the subject in the region a state of the art is
set. That permit to visualize the strategic conceptual elements allowing to extend the action framework.
Which can evaluate and measure the sustainability of tourism for its economic, environmental protection
and social equity raised from the social realities of the strategic town of Ibagué. Also the generation of a
culture in tourism as a factor of regional entrepreneurship and social innovation.
Keywords: Sustainable development; Dimensions; Tourism; Indicators; Competitiveness.

1. Introducción

La nueva economía se soporta en la competitividad, las organizaciones se anclan a las cadenas de


valor global que permanentemente se retroalimentan de la innovación y el emprendimiento, factores
claves de la competitividad y que las obliga a reinventarse permanentemente en función de éstos
para sostenerse en los mercados nacionales e internacionales y así, sortear parte de la incertidumbre
que trae consigo la globalización. Actualmente un estado, una región, un municipio debe contar con

*
Magister en Administración de Empresas con especialidad en gestión integrada de la calidad, seguridad y medio ambiente;
E ‑mail: [Link]@[Link]
**
Doctorado en didáctica de las ciencias experimentales y sociales; E ‑mail: [Link]@[Link]
***
Magister en Ingeniería Electrónica y de Computadores; E ‑mail: [Link]@[Link]
****
Coordinador de Unidad Administrativa, docente programa Ingeniería Civil. Magister en Desarrollo Educativo y Social;
E ‑mail: [Link]@[Link]

© PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. ISSN 1695-7121


22 Turismo sostenible: una conceptualización de su viabilidad para el municipio de Ibagué

estrategias de inclusión. El nuevo modelo les exige marchar e interactuar dinámicamente en todos los
sectores económicos para adquirir riqueza, satisfacer las necesidades de los clientes y ser responsable
con la calidad de vida de sus comunidades a través de la responsabilidad social y el valor compartido.
Dentro de toda esa dinámica, el turismo en la última década se ha destacado dentro del sector
terciario, se robustece gracias a la conectividad que ha traído consigo el desarrollo tecnológico que le
permite al mundo mostrar diferentes ventanas culturales y lugares exóticos que deslumbran a sus
visitantes y son sitios de interés para el desarrollo de negocios, investigaciones, deporte, ocio, entre
otros, dando lugar a la movilidad de un número importante de personas y turistas, convirtiéndose
esta dinámica en un negocio rentable y que con niveles de innovación en el marco de las dimensiones:
económica, de protección ambiental y equidad social, se pueden desarrollar emprendimientos de tipo
social e individual competitivos, proyectando el sector en cualquier región y que para el caso se focaliza
en la ciudad de Ibagué­‑Tolima (Colombia)
En consecuencia se requiere contar con diagnósticos para poder determinar un modelo de turismo
sostenible de la ciudad y contar con los indicadores que permitan medir la gestión turística sostenible,
situación que obliga a realizar una revisión documental del estado de los indicadores turísticos para
pensar en una propuesta de indicadores para la ciudad de Ibagué atendiendo las realidades locales y
en términos de sostenibilidad.
Para abordar el estado del arte del turismo sostenible , es importante una revisión de documentos
que soportan el desarrollo en los países suramericanos, las dimensiones del desarrollo sostenible para
el turismo, partiendo del documento Nuestro Futuro Común, a fin de contar con un argumento sólido
para entrar a abordar propiamente el turismo sostenible en la ciudad de Ibagué.

2. Características y localización de la zona de estudio

El Municipio de Ibagué , se encuentra ubicado dentro de las coordenadas geográficas 4º 15´ y 4º 40´
Latitud Norte del paralelo de Ecuador, los 74º 00´ y 75º30´ Longitud Oeste del meridiano de Greenwich, en
la parte central de la región andina de Colombia (Laderas del Parque Nacional Natural de Los Nevados),
con una extensión de 140.588,71 Ha y una población de 520. 974 habitantes (…)cuenta con un variado
número de pisos térmicos que influyen directamente en la temperatura de la zona, van desde el casquete
glacial en la cima del volcán Nevado del Tolima, hasta las planicies calientes del Valle del Magdalena,
estando su cabecera municipal ubicada a 1.285 m.s.n.m.(…) predomina el clima frío semihúmedo, cubriendo
un área de 25,30% equivalentes a 35.567,26 hectáreas del total. Los cultivos más predominantes son:
maíz, hortalizas, habichuela, arveja y pastos dedicados a la ganadería lechera (Normando, Holstein y
Criollo), (…) Ibagué hace parte del Parque Nacional Natural Los Nevados, donde nacen las principales
fuentes hídricas (Coello y Combeima), que abastecen no solamente a la población urbana, sino también
a los distritos de riego, que dependen de estas aguas para diversas actividades del sector productivo. La
zona urbana cuenta con 13 comunas y la zona rural con 17 corregimientos. (Agenda Ambiental, 2010)
Ibagué cuenta con ventajas naturales con alto valor paisajístico, presenta una biodiversidad de flora
y fauna que se debe entrar a proteger al mismo tiempo que crece la ciudad, también cuenta con ventajas
comparativas que la posicionan favorablemente en el mercado de ciudades que deben ser transformadas en
factores de competitividad turística acorde con la visión y el modelo de ciudad, el cual se sustenta en cuatro
elementos: “ ciudad como centro regional, el respeto y apropiación del potencial ambiental y paisajístico de
la ciudad, el fortalecimiento de la calidad de vida para toda la población del municipio y la promoción de la
productividad y competitividad territorial de Ibagué.” (Plan de Ordenamiento Territorial POT, 2014; 19).
Por otro lado Ibagué presenta un patrimonio cultural material que peligrosamente puede desaparecer
si no es intervenido, en estos momentos es rescatable, respecto al patrimonio cultural inmaterial, la
misma comunidad es atractiva por ser creativa y cálida, presenta una importante riqueza por sus
conocimientos y prácticas sobre el universo y la naturaleza, saberes culinarios, artesanías, danzas,
expresiones musicales y sonoras que por esta razón se denomina a Ibagué como la “Ciudad Musical “
declarada en 1886 (Agenda Ambiental, 2010: 45)
Ibagué tiene su propio calendario de festividades y eventos, de ferias y exposiciones, entre ellas,
agrícola, artesanal, científicas, artísticas, comercial, mercado, entre otras que puede atender dada la
estructura hotelera y el equipamiento con el que cuenta actualmente. Sin embargo con todo ello no
se puede considerar un sector turístico debidamente organizado el cual pueda ser medido para ser
proyectado a falta de estudios, indicadores construidos desde la base de la comunidad que den fe de las
realidades sociales, económicas y ambientales del municipio.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


M. García, Cecilia; R. Casallas, John Fredy; V. Riveros Oscar Camilo; M. Valderrama, Andrés 23

Gráfico 1: Localización del municipio de Ibagué

El turismo en Colombia se mide de acuerdo a la información presentada por la Asociación Hotelera


y Turística de Colombia (COTELCO), el Departamento Administrativo de Estadística DANE, Cámaras
de Comercio, entre otros, pero es una información en bloque con comercio, restaurantes y hoteles como
se muestra en el gráfico, no lográndose establecer el real aporte del sector turístico al Producto Interno
Bruto (PIB) del país.

Gráfica 2: Aporte de sectores económicos al Producto Interno Bruto

Fuente: Informe de Gestión 2014 sector comercio, industria y turismo.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


24 Turismo sostenible: una conceptualización de su viabilidad para el municipio de Ibagué

Para el presente ejercicio y acciones posteriores se toma como referente la Visión establecida para
el municipio de Ibagué:

Ibagué en el 2028 será un municipio caracterizado por la alta calidad de vida de todos sus habitantes, que
se traduce en el acceso universal de sus ciudadanos al goce y disfrute de la ciudad, al respeto, defensa y
realización de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales generados en la
ciudad y su entorno rural, siendo la plataforma económica para el desarrollo del Tolima y primera ciudad
de relevo en el centro del país, con una fuerte integración con las tendencias globales de la economía, en
armonía con las características y calidad ambiental del territorio municipal. . (POT, 2014: 17)

Visión que proporciona un marco de acciones y de diseño de indicadores de tipo político, económico,
ambiental y social para el turismo sostenible.

3. Avances en la implementación de política de medición de la sostenibilidad y el turismo


sostenible en algunos países
Antes de abordar el tema central de los indicadores para el turismo sostenible, se precisa realizar
una retrospectiva del desarrollo sostenible, el cual se aborda de forma justificada en el documento
Nuestro Futuro Común, presentado a las Naciones Unidas por Gro Harlem Bundltand de Noruega,
presidente de la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo, en el año de 1987. Dentro de su
contenido se observa una amplia reflexión crítica sobre el modelo de desarrollo económico de los países
industrializados y el impacto sobre el medio ambiente, modelo que siguen los países en desarrollo, donde
las decisiones sobre el mismo, tendrán un efecto profundo en las capacidades de todos los pueblos para
sostener el progreso humano de las generaciones venideras. El mencionado informe registra proyecciones
de las Naciones Unidas con respecto a la población, que en el Siglo XXI se estabilizará entre 8 y los 14
mil millones. Un 90% del aumento ocurrirá en los países pobres y el 90% está creciendo en ciudades
atestadas. Dentro de esos países pobres están los países latinos enmarcados en la interdependencia
como Colombia.
Es así que el informe (Bundltand, 1987: 59) expresa sobre el desarrollo duradero:” Está en manos
de la humanidad hacer que el desarrolla sea sostenible, duradero, a sea, asegurar que satisfaga las
necesidades del presentes sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer
las propias”. Implica la búsqueda de soluciones multilaterales para lograr un sistema económico
reestructurado de cooperación. Es de anotar que entre países desarrollados y en vía de desarrollo
permea una forma de construcción social en donde se desagrega la historia, transforma la diferencia
en jerarquía e interviene en la reproducción de relaciones desiguales de poder (Agudo, 2001), formas
que generan tensión e incertidumbre., “tensión que expresa los procesos de cambio y reacomodo de las
relaciones de poder en el contexto del orden mundial actual” (Ibídem: 9)
Por otro lado, la mayoría de los países en vías de desarrollo soportan enormes cargas económicas
derivado de prácticas externas mal asimiladas o implementación de sistemas de explotación no controlada
de recursos y sistemas de producción impuestos por entidades con intereses externos que terminan
siendo invasivos y nocivos; estas cargas, que generan costos además territoriales (ambientales y sociales)
como la contaminación del aire y del agua, el agotamiento de fuentes hídricas y la proliferación de
efectos de uso de productos químicos tóxicos, residuos peligrosos, la erosión, la desertificación, nuevos
productos químicos y nuevas formas de desechos relacionados con las políticas y prácticas de diferentes
actividades económicas.
Aquí toma importancia lo establecido por (Butler, 1999) cuando establece que es necesario
distinguir entre los conceptos de turismo sustentable y desarrollo del turismo con principios de
desarrollo sustentable, pues el equilibrio entre generación de procesos de emprendimiento, empleo,
utilidades, crecimiento de indicadores de calidad de vida, superación de línea de pobreza (entre
otros) y armonía con los recursos, protección de la biodiversidad, conservación de fuentes y áreas
especiales se logra en la medida en que se construyan discursos éticos y coherentes, consecuentes
con las políticas e instrumentos para hacer empresa y el respeto al medio ambiente, la vida y las
futuras generaciones.
Teniendo en cuenta el referente histórico de desarrollo sostenible, en especial se señala la conferencia
de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo –Agenda 21, realizada en Río de Janeiro
(Brasil, 1992) que declara:

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


M. García, Cecilia; R. Casallas, John Fredy; V. Riveros Oscar Camilo; M. Valderrama, Andrés 25

El Programa 21 aborda los problemas acuciantes de hoy y también trata de preparar al mundo para los
desafíos del próximo siglo. Refleja un consenso mundial y un compromiso político al nivel más alto sobre
el desarrollo y la cooperación en la esfera del medio ambiente. Su ejecución con éxito incumbe, ante todo y
sobre todo, a los gobiernos(…) la comunidad científica y tecnológica y los encargados de formular políticas
quienes deberían aumentar su interacción para aplicar estrategias de desarrollo sostenible basadas en los
mejores conocimientos disponibles…y simultáneamente preparar medios para que se pudieran comunicar
a los órganos encargados de adoptar decisiones los resultados de las investigaciones y las preocupaciones
derivadas de las conclusiones, con objeto de relacionar de la mejor manera posible los conocimientos
científicos y tecnológicos y la formulación de políticas y programas estratégicos. (Agenda 21,1997)

Como coparticipes de esa comunidad mundial se concibe la responsabilidad de ser parte de los autores
que planean escenarios futuros con la comunidad y es la comunidad la que tiene la información de las
realidades del territorio.
el avance de la Agenda 21, la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (Río
de Janeiro, junio 1992) creó la Comisión de Desarrollo Sostenible (CDS), con el mandato de monitorear
el progreso hacia el desarrollo sostenible.(CEPAL,2001:.16)
Es así, que retomando el documento Burtland y la Agenda 21 se masifica el concepto de desarrollo
sostenible y la tarea de identificar indicadores para dar cuenta del avance en las dimensiones social,
productiva y ambiental de igual forma para apoyar la investigación científica y tecnológica en cues‑
tiones de protección de recursos naturales, comunidades y rendimientos económicos enmarcados en el
desarrollo sostenible, se hizo necesario desarrollar criterios e indicadores que permitieran dar cuenta
de los impactos y el cumplimiento de estándares de calidad presentes en la gestión de desarrollo, la
responsabilidad y a eficiencia en el uso de los recursos naturales y sobre la mitigación de los impactos
tanto ambientales como sociales para considerar la sostenibilidad.
En sus comienzos la construcción de los indicadores no fue tarea fácil, se presenta un tanto de‑
sarticulada, con protagonismo de las Oficinas Nacionales de Estadísticas, o de Ministerios de Medio
Ambiente, observándose la necesidad de articular las competencias complementarias de ambas y de
otras instituciones para construir sistemas nacionales oficiales.(CEPAL,2009). Ha sido difícil organizar
y compartir la información por la ausencia de bases estadísticas y sobre todo lo relacionado al ambiente,
pues esto depende de la voluntad política de los gobiernos y de la cooperación existente así como la
adopción de las tecnologías de la información y la comunicación que vertiginosamente se masifica. En
los noventa, los países desarrollados y latinoamericanos trabajaron por el diseño de indicadores de
sostenibilidad La Cumbre de la Tierra, el Programa de IDS de la CDS, y otros impulsos en la agenda
ambiental de los gobiernos, han generado desarrollos vigorosos en los últimos años.(CEPAL, 2001) en
Latinoamérica, Colombia, es uno de los países que lidera el desarrollo de indicadores después de México
y Chile. Ibíd., éstos convertidos en herramientas para que el estado emita respuestas oportunas y que
sean vinculantes de tal manera que permitan la integración de las dimensiones y los componentes de
un sistema.
Abundando en lo anterior y con base en el documento de la Quiroga Martínez, (CEPAL , 2001), se
diseñaron indicadores de primera generación en los años 80, los de segunda generación abarcan las
dimensiones de desarrollo sostenible e institucional los cuales no demuestran su carácter vinculante o
sinérgico y de tercera generación trabajados por los países desarrollados así como propuestas conceptuales
y de cobertura por parte de investigadores y agencias de Holanda, Alemania y Reino Unido, también
se observan índices de sostenibilidad como la Huella Ecológica y el Índice de Sostenibilidad Ambiental.
En consonancia sobre el tema de huella ecológica, (Hunter, 2002) establece la posibilidad de refle‑
xionar acerca de la necesidad de realizar el cálculo de la huella ecológica turística pero siempre que sea
asociada a los productos turísticos, tomados de manera individual, incluyendo todo el ciclo de vida de
estos productos, de esta manera, no solo se podría garantizar un aprovechamiento de oportunidades de
desarrollo de oferta turística, sino que se predeciría el nivel de afectación y se podría modelar la forma
en que se mitigarían los posibles impactos, se generarían elementos para toma de decisiones sobre
política pública, inversión y recuperación y/o compensación a la zona y/o población afectada.
De vuelta al informe de la CEPAL, se contempla desde este organismo un amplio estado del arte
de los indicadores de sostenibilidad ambiental. Centrándose en Colombia, se ha trabajado en varias
direcciones, la primera fase : Sistema de Indicadores de Planificación y Seguimiento Ambiental (SIPSA),
con la generación de un Marco Conceptual para el diseño y construcción del sistema de indicadores
ambientales, un conjunto de 256 indicadores organizados según área temática, variables y categoría del
Marco PER/IRG, y 177 hojas metodológicas elaboradas; segunda fase: Sistema Unificado de Indicadores

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


26 Turismo sostenible: una conceptualización de su viabilidad para el municipio de Ibagué

para el Seguimiento a la Planificación y Gestión Ambiental (SUIGA), se contó con un nuevo marco
ordenador, de tema y subtema, un conjunto mínimo de 24 indicadores ambientales, y un plan de acción
para avanzar hacia las etapas de concertación; tercera fase: Sistema de indicadores de Ambiental (SISA)
se definió el marco ordenador, formato matriz, que se basó en los esquemas y jerarquías propuestas por
la CDS y Canadá. (CEPAL, 2007).
Centrándonos propiamente en el turismo CEPAL (2006), publica los indicadores económicos del
turismo, donde:

El trabajo que se da a conocer en estas páginas forma parte de un amplio proyecto coordinado conjunta‑
mente por la Organización Mundial del Turismo (OMT) y la Comisión Económica para América Latina
y el Caribe (CEPAL), orientado a fortalecer los sistemas estadísticos sobre el turismo en los países de la
región y a estimular la elaboración de las cuentas satélites correspondientes, instrumentos indispensables
para la descripción y el análisis del turismo y la formulación de políticas de desarrollo económico y social
sustentables en esa actividad.(CEPAL, 2006: 5)

En Europa, Antonio Tajani, vicepresidente de la Comisión Europea, responsable de Industria y


Emprendimiento, en el año 2013, presenta como iniciativa esencial el desarrollo de un Sistema Europeo
de Indicadores Turísticos para una Gestión sostenible a nivel de destino como herramienta útil y de
uso sencillo que permitirá medir y controlar sus procesos de gestión, de la sostenibilidad, compartir
y cotejar sus progresos resultados futuros y someterlos a una evaluación comparativa. El Sistema se
articula en torno a indicadores básicos y opcionales.

Tabla 1: Sistema Europeo de Indicadores Turísticos

Indicadores Indicadores
Seccion Criterios
Basicos Opcionales

Gestión del destino Política Pública de Turismo Sostenible 1 2


Gestión sostenible del turismo en las
1 1
empresas turísticas
Satisfacción del cliente 1 2
Información y comunicación 1 1
Valor Económico Cadena de Valor del sector turístico 1 2
Impacto social y cultural Impacto comunitario/social 1 3
Igualdad de género 1 2
Igualdad/Accesibilidad 2 2
Protección y valoración del patrimonio
1 2
cultural y la identidad y los activos locales
Reducción del impacto del transporte 2 2
Cambio climático 1 2
Gestión de los residuos solidos 2 1
Tratamiento de las aguas residuales 1 1
Impacto medio ambiental Gestión del agua 1 3
Consumo de energía 1 2
Protección del paisaje y la biodiversidad 1 2
Gestión de la luz y el ruido 1 1
Calidad de las aguas de baño 1 1
Fuente: Autoría propia, adaptado del Sistema Europeo de Indicadores Turísticos (2013)

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


M. García, Cecilia; R. Casallas, John Fredy; V. Riveros Oscar Camilo; M. Valderrama, Andrés 27

Estos se pueden utilizar con carácter voluntario, junto o integrado en sistemas ya existentes de
seguimiento de los destinos. Se trata de un sistema flexible: se puede ampliar o reducir para satisfacer
las necesidades del destino, cumplir las expectativas de las partes interesadas locales y dar respuesta a
las cuestiones de sostenibilidad específicas de cada destino. (Sistema Europeo de Indicadores Turísticos
2013: 17)
Sistema que observa indicadores de política pública, económicos, de protección ambiental y de equidad
social, sistema que puede ser validado en cualquier contexto para ser adaptado.
Actualmente en México se cuenta con el portal SEDETUR, de la Secretaría de Turismo, es una
dependencia del Poder Ejecutivo del Estado Libre y Soberano de Quintana Roo que tiene como objetivo
primordial el establecer, conducir y supervisar los criterios y políticas en materia de promoción y
desarrollo turístico en el estado, así como fungir como enlace entre las dependencias y entidades del
Gobierno Federal relacionadas con el sector turístico.
Por otro lado, el grupo de competitividad y desarrollo regional del Ministerio de Industria, Comercio y
Turismo (2004), establece un sistema de indicadores de competitividad para el sector turístico, estrategia
planteada dentro del marco el Plan Sectorial de Turismo2003­‑2006 “Turismo para un nuevo país”, con
una distribución de indicadores como se presenta a continuación:

Tabla 2: Distribución de las variables por plataforma

Variable
Plataforma Total
Cuantitativas Cualitativas

Economía Turística 6 2 8

Productividad turística 6 3 9
Desempeño y calidad en la
prestación de los servicios 5 2 7
turísticos
Gestión turística 6 3 9

Soporte turístico 13 0 13

Facilitación turística 6 0 6

Atractivos turísticos 4 1 5

Desarrollo sostenible 6 1 7

TOTAL 52 12 64
Fuente: sistema de indicadores de competitividad para el sector turístico de Colombia (2004)

En la fecha el concepto de desarrollo sostenible se encontraba revolucionado lo que implicaba


observar la gestión en todo el conjunto bajo las dimensiones de desarrollo sostenible y no abordado de
manera aislada como se observa en la tabla 2. Con respecto a la parte social, el componente humano
y sus competencias para el turismo toma importancia en el siguiente plan sectorial que demanda de
personal calificado para los puestos de gerencia y gestión así como la importancia de capacitación de
la sociedad civil en su conjunto, “es importante que la estrategia de educación para el turismo, aporte
a la generación de una cultura turística, donde se cuente con una población sensibilizada –comunidad
receptora, empresarios, gremios, autoridades­‑ en la importancia del sector turismo para su región.
(Plan Indicativo de Formación en turismo, 2009:12)
En el año 2007 la Secretaria de Productividad y Competitividad de la gobernación de Antioquia y
de la Secretaría de Cultura Ciudadana del Municipio de Medellín, crea el sistema de Indicadores del
Sector Turístico de Antioquia y Medellín “SITUR”, herramienta que mide sectores como: transporte en

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


28 Turismo sostenible: una conceptualización de su viabilidad para el municipio de Ibagué

general; comportamiento hotelero; registro migratorio; eventos, congresos y convenciones esparcimiento


y cultura entre otros.

El Sistema de Indicadores Turísticos SITUR tiene como finalidad unificar y clasificar la información del
sector de turismo, y adicionalmente apoyar la toma de decisiones, soportar las estrategias de promoción
de la Ciudad­‑Región y consolidar una cultura de información, por medio de conclusiones eficaces que
respondan al interrogante de importancia de las estrategias que se aplicaran. SITUR

En el año 2008, nuevamente el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, grupo de Calidad y Desarrollo
Sostenible Grupo de Planificación y Desarrollo Sostenible, presenta el Sistema de Indicadores de Competitividad
para el Turismo Colombiano, en donde la metodología para abordar la competitividad que se han empleado en
el país han venido evolucionando a través de tres grandes propuestas: el enfoque de determinantes (Porter,
1990), el enfoque de estructura o sistémico y el enfoque con énfasis en lo regional (Mincyt, 2008: 8)
Se observa un importante avance en la propuesta de indicadores de mayor cobertura en el tema de
la sostenibilidad.
El sistema de indicadores de competitividad para el turismo, es una estrategia trazada dentro del
marco del Plan Sectorial de Turismo 2003­‑2006 “turismo para un nuevo país”, para lograr una mayor
concreción de procesos regionales.” (Mincyt, 2008, p.25)

Tabla 3: Plataforma con variables

Plataforma Variables Indicadores


Inversión, recursos para el turismo, salario,
Plataforma de sustentabilidad
empleo, generación de riqueza, productividad y 26
económica
rentabilidad.
Uso del suelo, planificación, empresarismo,
Gestión Turística promoción, Servicio, Capacitación, calidad, oferta 17
organizada, alianzas
Prestadores, conectividad, investigación,
Plataforma de soporte turístico 20
información, seguridad turística, atractivos
Plataforma de sustentabilidad Seguridad residentes, interculturalidad,
5
sociocultural conservación, uso del patrimonio, impacto turismo
Espacios singulares, capacidad de carga,
Plataforma de Sustentabilidad
tratamiento residuos, endemismo, extinción, 8
Ambiental
consumo agua, protección
Fuente: Elaboración propia, adaptado del Sistema de Indicadores de Competitividad para el Turismo
Colombiano (2008)

El Plan Sectorial de Turismo 2008­‑2010 para Colombia, propone: consolidar los procesos regionales de
turismo para disponer de una oferta de productos altamente competitivos para los mercados nacionales
e internacionales. Lo anterior permitirá afianzar la industria turística como motor de desarrollo de las
regiones, y fuente generadora de empleo y de divisas (Plan Sectorial para Turismo 2011­‑2014)
Es de anotar que se afianza la inclusión del turismo en los planes de ordenamiento territorial,
expedición e implementación de las Normas Técnicas sectoriales para prestadores de servicios turísticos,
según necesidades del sector, certificación en calidad turística de prestadores de servicios, situación no
desarrollada en las empresas turísticas de la ciudad de Ibagué. En cuanto a indicadores se observa un
avance en su consolidación bajo las dimensiones del desarrollo sostenible.
Continuando con la gestión del gobierno colombiano, en los que respecta a turismo dentro de un marco de
desarrollo sostenible e indicadores, se presenta esquema de los fundamentos y objetivos del Plan Sectorial
de turismo 2014­‑2018 que indica el camino de implementación de la política pública para las regiones.

Dentro de sus objetivos estrategicos “competitividad para el desarrollo turistico regional territorial,
implementado parcialmente mediante la información y estadísticas para el turismo, con ello pretende
robustecer el Centro de Investigación Turística de Colombia CITUR.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


M. García, Cecilia; R. Casallas, John Fredy; V. Riveros Oscar Camilo; M. Valderrama, Andrés 29

Gráfico 3: Mapa conceptual del Plan Sectorial de Turismo 2014­‑2018

Tabla 4: Objetivos y Estrategias del Plan sectorial para el turismo

OBJETIVO GENERAL: Mejorar la competitividad de los servicios y destinos turísticos de


Colombia con el fin de hacer del turismo una estrategia de desarrollo sostenible para el país,
que contribuya a la generación de empleo, a la prosperidad de las regiones y a dinamizar el
círculo virtuoso del ascenso social
Objetivos especificos Estrategias de incidencia en indicadores
Plan de acción de integración regional de los planes de
desarrollo turístico
Implementación de indicadores de medición concisos y
Fortalecer la institucionalidad y la gestión pública coherentes con la realidad regional.
del turismo a nivel nacional y regional. Diseño de un módulo de consulta interactivo para la
gestión turística
Creación de un ente consultivo público­‑privado para el
turismo
Mejorar la calidad de los servicios y destinos turísticos
ofrecidos a los turistas nacionales y extranjeros.
Fortalecer las habilidades y competencias del talento
humano en función de las necesidades de la demanda
turística y la generación de empleo.
Mejorar la gestión en infraestructura de soporte y Apoyo para la implementación de páginas Web y
conectividad para el turismo desarrollo de TIC’s para las empresas del sector
Impulsar la inversión en el sector turístico, buscando
la generación de valor agregado nacional
Programa de inteligencia de mercados turísticos.
Fortalecimiento de las redes temáticas de aves, buceo y
ballenas, que permita la actualización
Fortalecer el desarrollo de productos turísticos
e intercambio de información para la implementación de
especializados
acciones para el desarrollo del turismo de naturaleza.
Formulación de estrategias para el impulso del
etnoturismo
Enfocar las iniciativas de promoción turística por
segmentos especializados del turismo
Programa de recolección de información estadística en
las regiones. CITUR
Desarrollar iniciativas transversales para promover
Asistencia técnica a las iniciativas de turismo
el desarrollo sostenible del turismo
comunitario.
Creación de un programa de accesibilidad turística
Fuente: Elaboración propia adaptado del Plan Sectorial de Turismo 2011­‑2014

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


30 Turismo sostenible: una conceptualización de su viabilidad para el municipio de Ibagué

Para mejorar la competitividad del turismos en el país como estrategia de desarrollo sostenible,
presenta como la Implementación de indicadores de medición concisos y coherentes con la realidad
regional, permitiendo a los diferentes actores políticos, educativos y comunidades ser gestores de su propio
desarrollo y con la amplia visión del municipio de Ibagué se abre el espacio para proponer y desarrollar
iniciativas que conduzcan al desarrollo del potencial turístico en un marco de desarrollo sostenible.
Actualmente el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo cuenta con el portal del Centro de
Información Turística CITUR

El centro de información turística de Colombia CITUR es un sistema integral para el manejo de las
estadísticas de turismo de Colombia, que facilita el seguimiento del comportamiento del turismo y genera
datos para la formulación, evaluación, seguimiento y coordinación de políticas dirigidas al desarrollo del
sector, haciendo uso de las tecnologías de la informació[Link]

4. Estado del Arte


En cuanto a investigaciones sobre desarrollo de indicadores de sostenibilidad, (Quiroga Martínez,
2009) presenta la Guía Metodológica para desarrollar indicadores ambientales y de desarrollo sostenible
en países de América Latina y del Caribe, cuyas versiones preliminares fueron utilizadas para cursos
y talleres llevados a cabo por la CEPAL, presentado como alternativa a los pocos recursos disponibles
para realizar funciones criticas de regulación, licenciamiento y gestión ambiental.
La dinámica en la construcción de indicadores para medir el desarrollo sostenible ha sido relevante sin
embargo no se cuenta con las dimensiones y variables que precisen medir la realidad que trae consigo el
desarrollo en sus dimensiones requeridas. (Arocena, 2009: 15) “Prácticamente todas las organizaciones
que diseñan sus mediciones de desarrollo sustentable dependen fuertemente de fuentes secundarias
(…). La calidad y características de estos datos, sin embargo, tiene una alta variación.” Por otro lado el
autor expresa la primacía entre una dimensión sobre las otras que se tiene en el momento de trabajar
sobre indicadores y considera la inclusión de un marco de democracia política.
En España, (Sotelo, Tolón y Lastra, 2011: 611) publican el artículo Indicadores por y para el desarrollo
sostenible, un estudio de caso. Se basan principalmente (…) en la evolución del consenso de intereses
e ideas que subyace en dicha concepción del mundo y en los respectivos conceptos para llegar a trazar
una tipología de los indicadores del desarrollo sostenible desde su puesta en la agenda mundial por
parte de la Comisión Brundtland.
Los indicadores de desarrollo sostenible marcan la ruta de los indicadores de turismo sostenible.
En España, (Coll­‑Serrano Blasco Blasco & Carrasco Arroyo, 2013: .55) (…) describe el procedimiento
general seguido en la construcción de un sistema de indicadores para la monitorización y evaluación de
la Estrategia de Cultura y Desarrollo de la cooperación española. Tomando como marco de referencia
la Gestión Sostenible del Patrimonio Cultural.
Pardo (Abad, 2014) en su artículo indicador de sostenibilidad turística aplicados al patrimonio
industrial y minero: evaluación de resultados en algunos casos de estudio, pretende resaltar la relación
que tiene la modalidad de turismo de patrimonio industrial y minero con el desarrollo sostenible, en
vista de que es un proceso que compromete altamente el paisaje y la biodiversidad.
Ibagué es la ciudad capital del departamento del Tolima, territorio que presenta un importante
potencial para desarrollar la industria minera:

Hay 618 títulos mineros inscritos vigentes para el departamento del Tolima, con un área de 411.750 Has
distribuidos por material como: barita, carbón, esmeralda, fosfatos, hierro, industriales, material de
construcción, oro y metales preciosos (…)El sector minero presenta limitantes debido al desconocimiento de
las características del subsuelo; malas prácticas de explotación, generalmente minería de hecho, con efectos
nocivos para el patrimonio ambiental; poco respaldo a los inversionistas del sector; y mínimos ingresos por
el pago de regalías a los municipios y el departamento.(Plan de Gestión Regional del Tolima 2013­‑2013: 47)

Ibagué su capital absorbe parte de ese importante potencial minero que progresivamente entra en
la era de la minería, ésta puede ser vista de dos maneras: como amenaza o como oportunidad para
desarrollar el turismo minero, de ahí la importancia de detectar indicadores que permitan medir los
impactos de esta actividad económica.
(Fawaz­‑Yissi y Vallejos­‑Cartes 2011: 45) presenta una propuesta de un “sistema de indicadores de
sostenibilidad de los espacios rurales, con especial énfasis en la dimensión social”, como respuesta a
las profundas inquietudes que traen las transformaciones de los territorios rurales producto de los
procesos de globalización y modernización.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


M. García, Cecilia; R. Casallas, John Fredy; V. Riveros Oscar Camilo; M. Valderrama, Andrés 31

En Cuba (Pérez y Nel Lo, 2013) mediante la Propuesta de indicadores para evaluar la sostenibilidad
de la actividad turística en el Valle de Viñales (Cuba), presentan , una propuesta de metodología de
análisis de la sostenibilidad turística y, por otro, los resultados obtenidos de su aplicación así como las
recomendaciones derivadas de los mismos.
Es de anotar que este estudio les permitió observar la ausencia de datos sistematizados y de fuentes
fiables y considerar el estudio como:

(…) un punto de partida para, en fases posteriores, ir ampliando y definiendo el sistema de indicadores en
función de las particularidades del destino e incorporando otras dimensiones como la calidad, la comunidad,
la gestión, etc. que ayuden a valorar y a medir de forma más precisa e integral el desarrollo de la actividad
turística. (Pérez & Nel Lo, 2013)

(Leiva Mas, Rodríguez Rico y Martínez Nodal, 2012) proponen en su artículo Indicadores de
sostenibilidad ambiental en universidades: una herramienta para la identificación y evaluación de
soluciones tecnológicas, proponen procedimiento de diseño y evaluación de sistemas de indicadores de
sostenibilidad a escala local con fundamento científico.
(Saladié, 2011) En atención a la generación de residuos domésticos por parte de la población que se incrementa
cada día más en Cataluña, se presenta un estudio del indicador con dos variables: generación y recogida de
basura. El manejo de las basuras es un problema sentido en el municipio de Ibagué, se debe entrar a construir
una solución al mal manejo de desechos sólidos y a su aprovechamiento por parte de las empresas turísticas.
Establecer los mecanismos de medición con la comunidad, se estará avanzando en esa solución.
En Chile (Hernández Aja, 2009) hace una descripción de los indicadores de sostenibilidad de las Agendas
21 de los municipios españoles, realizando una reflexión sobre la concepción de la ciudad como satisfactor,
proponiendo un sistema de indicadores que superen la visión parcelaria de los indicadores urbanos.
Se encuentra a (Blancas et al, 2011) quienes desarrollan una propuesta para un sistema de indicadores
que permitan analizar la sustentabilidad de la actividad turística rural en países con un sector turístico
consolidado. Esta revisión permite tener un parangón de alto estándar (por el hecho de ser en un lugar
con características que describe que le sector tiene un nivel de desarrollo alto) para determinar cuáles
deben ser esos mínimos derroteros sobre los cuales trabajar para lograr construir las bases de una
verdadera cultura turística que contemple elementos de sostenibilidad.
En Colombia, (Velázquez Barrero y Marulanda Fraume, 2003) realizaron el I Informe de Estado del
Arte sobre Indicadores de Desarrollo Sostenible, donde establecieron las bases conceptuales y aportes
metodológicos, actividades de sistematización y evaluación sobre indicadores de desarrollo sostenible.
Se comenzó a sentar las bases de los indicadores turísticos.
(Gutierrez­‑Fernandez, Cloquell Ballester y Cloquell Ballester, 2012), presentan propuesta de modelo
de un Sistema de Indicadores de Sostenibilidad:

(…) para áreas naturales con uso turístico, validado mediante consulta a terceros. se pretende tener una
visión global de la eficiencia, la eficacia y la efectividad de las áreas naturales protegidas, y que sirva
para realizar comparaciones que lleven a mejorar la toma de decisiones que se realiza sobre la gestión de
estas áreas.

Es indudable que este aporte proporciona información importante para acciones a desarrollar en
el municipio en razón a las ventajas naturales territoriales existentes, en vista de la heterogeneidad
geográfica y las importantes reservas naturales.
(Hall, 2009) aporta un elemento de sentido que complementa lo propuesto por Gutiérrez­‑Fernández
et al cuando manifiesta que el desarrollo del turismo debe pasar primero por un proceso de decons‑
trucción de sus intereses sobre los cuales funda su iniciativa de sustentabilidad; es así como prevé
que la posibilidad de tener la explotación turística de las zonas naturales pasa por contemplar que
esta actividad no puede ser solo concebida desde una visión de desarrollo economicista, que se refleje
en indicadores fríos y desposeídos del análisis de la afectación al medio ambiente; en este sentido, la
necesidad de una región o gobierno, por demostrar crecimiento económico a través de datos como el
PIB no puede pesar más que el análisis verdadero sobre la conveniencia o no de escenificar procesos
y proyectos de carácter turístico que riñan con la protección de los ambientes constitutivos de aporte
ambiental y con la equidad social.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


32 Turismo sostenible: una conceptualización de su viabilidad para el municipio de Ibagué

5. Campos de indagación que se han definido y reconocido como directamente relacionados


con el tema
Se parte de las premisas enunciadas por Morales et al (2013) acerca de entender y reconocer primero la
existencia de Dimensiones de Desarrollo como la arista que permite identificar al turismo como un agente
generador de desarrollo, pero a su vez como un potencial agresor al equilibrio ecológico si no se intervienen
adecuadamente desde los diferentes tópicos (marco jurídico y política pública, sistemas de inversión y
mercado, agenciamiento de empleo y emprendimiento, entre otros) para garantizar la continuidad en la
preservación de ecosistemas, la productividad de las apuestas productivas y la preservación del futuro.
Entonces, al precisar que se inicia con las dimensiones de desarrollo como los campos base sobre los
cuales se indagará, se pueden empezar a vincular objetos de estudio que se dejen permear en el sentido
de permitir ser vistos y analizados desde cualquiera de las dimensiones establecidas. El turismo por lo
tanto, se reconoce como objeto de investigación en tanto que permite que se conjugue sus potencialidades,
sus realidades y sus contextos con los descriptores de cada una de las dimensiones de desarrollo, para caer
luego en la aplicación específica que busca determinar un sistema de indicadores que aporten información
para toma de decisiones con respecto al desarrollo de actividades de tipo turístico en la ciudad de Ibagué.
Se precisa contar con criterios de la política pública en torno al turismo y buscar un punto de
encuentro de éstas con las realidades locales, las cuales se entrarán a indagar escuchando la voz de las
comunidades quienes mediante la Investigación Acción Participativa (IAP), encuestas y focus group
ayudarán a precisar problemas, oportunidades y necesidades en torno al turismo sostenible, que indica
la ruta para la formulación de indicadores de turismo sostenible de carácter etnográfico, de participación
ciudadana y propiamente de turismo considerándose a la comunidad como el principal actor del proceso
en términos de confianza que conduzca hacia el futuro a una gobernabilidad en turismo sostenible. Lo
que indica también entrar a validar con la comunidad parte de los indicadores propuestos por el sector
público, situación que propiciará juicios y diseño de estrategias conjuntas en términos de confianza.
En consecuencia el propósito es contribuir para que la ciudad de Ibagué tenga herramientas para
medir la gestión en torno al turismo, construidas con una amplia participación de la comunidad, la
universidad y la política del estado, que esta gestión integrada, contribuya a facilitar la consolidación
del sector, al disponer de información real e inmediata que facilite la toma de decisiones con las diná‑
micas complejas que presenta la globalización. Para lograrlo, se propone en términos metodológicos,
establecer a través de diseño experimental la elaboración de una plataforma de indicadores a partir del
análisis cruzado y comparativo de las propuestas de indicadores del Sistema Europeo de Indicadores
Turísticos (2013), el del Sistema de Indicadores de Competitividad para el Turismo Colombiano (2008)
y los descriptores de cada una de las dimensiones de desarrollo establecidas por Morales et al (2013)
mediante la Investigación Acción Participativa con la comunidad de Ibagué. El proceso se inicia con el
inventario de recursos turísticos territoriales, mediante un estudio exploratorio y descriptivo con base
cartográfica y siguiendo la clasificación de la Metodología OEA_CICATUR; Identificar la disponibilidad
de recursos tecnológicos del sector turístico y para culminar con el trabajo con comunidad para la
identificación de indicadores de carácter etnográficos y de participación ciudadana a través de IAP.

6. Conclusiones
Las carencias en información para la toma de decisiones sobre el desarrollo del turismo como renglón
estratégico de crecimiento en la región del Tolima, y en especial en el municipio de Ibagué, aunado a
los bajos indicadores de productividad en esta área de estudio como: número de empresas dedicadas a
dicha actividad, cantidad y nivel de empleo generado, valores de tributación e inserción en el PIB local,
desarrollo de proyectos de gran calado, crecimiento de industria complementaria y de abastecimiento
de cadena, entre otros, hacen imperioso diseñar herramientas que den cuenta de la gestión del sector
y faciliten la proyección del mismo teniendo en cuenta el potencial natural y cultural de la región.
El abordaje de la información, realizado sobre los indicadores de sostenibilidad y turísticos de las
organizaciones públicas, demuestra la atención que se ha prestado al sector, mas no son acciones suficientes
que legitimen una óptima gestión en torno al turismo en la ciudad de Ibagué. Si se entiende entonces
que la falta de información, así como la poca formalidad de la información disponible, la dificultad para
acceder a la misma incluso desde dependencias de carácter público, aunado a las pobres evidencias
verificables con la observación simple, no permiten la elaboración de diagnósticos pertinentes para la
toma de decisiones que permitan proyectar el sector turístico.
Es fácilmente detectable la problemática sectorial, lo que permite la construcción de objetos de estudio
que se deben abordar desde los diagnósticos, la construcción de sistemas de información para reconocer
esta área de producción como importante aportante a la economía y la apropiación del conocimiento a
través de la aplicación de herramientas en comunidades dispuestas a generar opciones de crecimiento.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


M. García, Cecilia; R. Casallas, John Fredy; V. Riveros Oscar Camilo; M. Valderrama, Andrés 33

Bibliografía
Agenda 21
1992. “Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo”. Fecha de acceso
8 de marzo 2015. Recuperado de [Link]
agenda21/[Link]
Agudo, X
2001. “Tiempo, Espacio y Poder: Las Claves Metadiscursivas del Desarrollo Sustentable”. Tópicos en
Educación Ambiental 3 (8), 7­‑27. Fecha de acceso 8 de marzo 2015. Recuperado de [Link]
[Link]/Topicos/T%208/Paginas%2007%20­‑%[Link]
Arocena, F
2009. “El desarrollo sustentable: ¿oxímoron o solución”. Prepared for delivery at the 2009 Congress of the
Latin American Studies Association, Rio de Janeiro, Brazil June 11­‑14. Fecha de acceso 15 octubre
2015. Recuperado de [Link]
Blancas, F. J., Lozano­‑Oyola, M., González, M., Guerrero, F. M., & Caballero, R.
2011. “ How to use sustainability indicators for tourism planning: The case of rural tourism in Andalucía
(spain)”. Science of the Total Environment, 412­‑413, 28­‑45. doi:10.1016/[Link].2011.09.066
Brundtland, G.H
1987. “Nuestro Futuro Común”. Naciones Unidas Asamblea General. Cuadragésimo segundo período
de sesiones Terna 83 e) del programa provisional. Fecha de acceso 2 de febrero 2015. Recuperado de
[Link]
‑Mundial­‑sobre­‑Medio­‑Ambiente­‑y­‑Desarrollo
Butler, R. W.
1999. “Sustainable tourism: A state­‑of­‑the­‑art review. [Le tourisme durable: Un état de la question]
“Tourism Geographies, 1(1), 7­‑25. doi:10.1080/14616689908721291
CEPAL
2006. “Indicadores Económicos del Turismo”. Cuadernos Estadísticos. Fecha de acceso 20 septiembre 2015.
Recuperado de [Link]
Coll Carrasco, V, Blasco Balsco, O, Carrasco Arroyo S. y Villa Lafosa, L.
2013. “Un Sistema de Indicadores para el seguimiento y evaluación de la gestión sostenible del Patrimonio
Cultural”. TransInformação, Campinas, 25(1):55­‑63. Fecha de acceso 25 de mayo 2015. Recuperado
de [Link]
Colombia. Alcaldía de Ibagué
2014. “ Plan de Ordenamiento Territorial “. Decreto 1000:0823
Colombia. Cortolima
2013. “ Plan de Gestión Ambiental Regional del Tolima 2013­‑2023” . Fecha de acceso 18 de octubre de
2015, recuperado en [Link]
PGAR_2013_2023_TOLIMA_01_12_12.pdf
Colombia. Ministerio de Industria, comercio y Turismo
2004. Sistema de Indicadores de Competitividad para el Sector Turístico Colombiano. Bogotá
Colombia. Ministerio de Industria, comercio y Turismo
2008. Sistema de Indicadores de Competitividad para el Turismo Colombiano. Bogotá
Colombia. Ministerio de Industria, Comercio y Turismo
2009. Plan Indicativo de Formación para el Turismo, Bogotá
Colombia. Ministerio de Comercio, Industria y Turismo
2014. Plan Sectorial Turismo Sostenible 2014­‑2018. Bogotá.
Colombia. Ministerio de Comercio, Industria y Turismo
2011. Plan Sectorial de Turismo 2011 – 2014. Bogotá
Fawaz­‑Yissi, J &Vallejos­‑Cartes, R
2011. “Calidad de vida, ocupación, participación y roles de género: un sistema de indicadores sociales de
sostenibilidad rural “Chile. Cuad. Desarro. Rural, Bogotá (Colombia) 8 (67) 45­‑68. Fecha de acceso
14 septiembre [Link] de [Link]
Gutierrez­‑Fernandez, F., Cloquell Ballester, V.A. y Cloquell Ballester, V.
2012. “Propuesta de un sistema de Indicadores de Sostenibilidad para Áreas Naturales con Uso Turístico,
Validado Mediante Consulta a Terceros” .Anuario Turismo y Sociedad, vol. xiii, pp. 55­‑83. Fecha de
acceso 10 de septiembre 2015. Recuperado de [Link]
article/view/3391/3514
Hall, C. M.
2009. “Degrowing tourism: Décroissance, sustainable consumption and steady­‑state tourism. Anatolia”,
20(1), 46­‑61. Retrieved from [Link]
Hernández Aja, A.
2009. “calidad de vida y medio ambiente urbano. Indicadores locales de sostenibilidad y calidad de vida
urbana”. Revista INVI, vol. 24, núm. 65, mayo, 2009, pp. 79­‑111. Fecha de acceso 10 de septiembre
2015 Recuperado de [Link]

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


34 Turismo sostenible: una conceptualización de su viabilidad para el municipio de Ibagué

Sedetur
(s.f). Fecha de acceso 11 octubre 2015. Recuperado en [Link]
indicadores­‑turisticos (11 de octubre de 2015)
Leiva Más, J, Rodríguez Rico.I.L. Y Martínez Nodal, P.
2012. “Indicadores de sostenibilidad ambiental en universidades: una herramienta para la identificación
y evaluación de soluciones tecnológicas”. Afinidad, LXIX, 558, Fecha de acceso 11 octubre 2015.
Recuperado de [Link]
Morales, A., Murcia, C., Ramírez, J., & Morales, F.
2014. “Dimensiones de Desarrollo Sostenible para el proceso de Emprendimiento del Tolima ­‑ Propuesta
desde la Investigación Formativa”. En J. Reyes­‑Cruz, M. López Galindo, & E. Villegas­‑Guevara
(Edits.), El holismo en las Ciencias Económico Administrativas: Causas, efectos y tendencias (págs.
161­‑183). Hidalgo, México: Cofradía de coyotes S.C.
Naciones Unidas
1987. “Informe de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y El Desarrollo. “Nuestro Futuro
Común”. Asamblea General. Fecha de visita 2 de febrero 2015. Recuperado de [Link]
doc/105305734/ONU­‑Informe­‑Brundtland­‑Ago­‑1987­‑Informe­‑de­‑la­‑Comision­‑Mundial­‑sobre­‑Medio­
‑Ambiente­‑y­‑Desarrollo
Pardo Abad, C.J
2014. “Indicadores de sostenibilidad turística aplicados al patrimonio industrial y minero: evaluación
de resultados en algunos casos de estudio”. Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º
65, pp.11­‑36. Fecha de acceso 20 de mayo 2015. Recuperado de [Link]
articulos/65/01_pardo_65.pdf
Pérez, Y. & Nel­‑lo, M
2013. “Propuesta de indicadores para evaluar la sostenibilidad de la actividad turística en el Valle de
Viñales (Cuba)”. Anales de Geografía de la Universidad Geografía del turismo, ocio y cambio global
33(1pp.193­‑[Link] de acceso 20 septiembre 2015. Recuperado de [Link]
rch?q=result+4+Document+Propuesta+de+indicadores+para+evaluar+la+sostenibilidad+de+la+a
ctividad+tur%C3%ADstica.+El+caso+del+Valle+de+Vi%C3%B1ales+(Cuba)&oq=result+4+Docum
ent+Propuesta+de+indicadores+para+eva. luar+la+sostenibilidad+de+la+actividad+tur%C3%AD
stica.+El+caso+del+Valle+de+Vi%C3%B1ales+(Cuba)&aqs=chrome..69i57.4310j0j4&sourceid=chr
ome&es_sm=93&ie=UTF­‑8
Quiroga Martínez, R.
2001. “Indicadores de Sostenibilidad Ambiental y de desarrollo sostenible: estado del arte y perspectivas”.
CEPAL. Santiago de Chile.
Quiroga Martínez, R.
2009. “Guía Metodológica para desarrollar indicadores ambientales y de desarrollo sostenible en países
de América Latina y el Caribe”. CEPAL, Santiago de Chile
Saladié, O.
2011. “Los residuos domésticos y asimilables en cataluña: la generación y la recogida selectiva como
indicadores de la sostenibilidad del desarrollo territorial”. Boletín de la Asociación de Geógrafos
Españoles N.º 56 ‑­ 2011, págs. 321­‑347. Fecha de acceso 12 marzo 2015. Recuperado de [Link]
age­‑[Link]/articulos/56/14%20AGE%[Link]
Sistema Europeo de Indicadores Turísticos
(s.f). “Herramienta del Sistema Europeo de Indicadores Turísticos para Destinos Sostenibles”. Fecha de
acceso 30 noviembre 2014. Recuperado de [Link]
‑tourism/indicators/index_en.htm
Sotelo,J.A, Tolon, A & Lastra, X.
2011. “Indicadores por y para el desarrollo sostenible, un estudio de caso”. Estudios Geográficos, Vol.
LXXII, 271, pp. 611­‑654. Fecha de acceso 20 de mayo 2015. Recuperado de [Link]
[Link]/[Link]/estudiosgeograficos/article/view/356/355
Velázquez Barrero, L.E & Marulande Fraume, M.C.
2003. “Estado del Arte sobre Indicadores de Desarrollo Sostenible”. Banco Interamericano de Desarrollo.
Universidad Nacional de Manizales, Manizales (Colombia).
Centro de información turística de Colombia (s.f)[Link]
Sistema de Indicadores Turísticos Medellín­‑Antioquia (s.f) [Link]

Notas
1
Fundada por Don Andrés López de Galarza el 14 de octubre de 1550, fundó la Villa de San Bonifacio de Ibagué del Valle
de las Lanzas.

Recibido: 20/10/2015
Reenviado: 26/02/2016
Aceptado: 07/03/2016
Sometido a evaluación por pares anónimos

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Vol. 15 N.o 1. Págs. 35-48. 2017

[Link]

Elaine Gomes Borges da Silva

A hospitalidade como vantagem do ‘coco vip’ do Valdecir


para atrair os visitantes do Museu de Arte Contemporânea
de Niterói/Rj: venda de coco ou venda de serviço?
Elaine Gomes Borges da Silva*
Universidade de Brasília (Brasil)

Resumo: O artigo visa contribuir para a utilização dos princípios da hospitalidade em qualquer que seja
o negócio que envolve o sujeito turista. E seu objetivo geral foi analisar a hospitalidade como vantagem
competitiva no atendimento do vendedor Valdecir de Oliveira. Após observar as ações adotadas nos três pontos
de venda de coco nas imediações do MAC, os objetivos específicos elencados foram: identificar e sistematizar as
ações adotadas no ponto de venda daquele empreendedor para atrair os turistas e os ‘em recreação’; verificar
os meios utilizados por ele em vantagem aos demais e suas ações inerentes a hospitalidade; e, identificar
se a venda de produto do empreendedor passou a venda de modo de serviço. Os resultados mostram que o
empreendedor tem a hospitalidade enquanto característica sociocultural, espontânea, e no âmbito do negócio
agregou valor ao seu ponto transformando venda de produto em venda de serviço.
Palavras-chave: Hospitalidade; Vantagem competitiva; Empreendedorismo; Inovação, Revolução; Turista;
Satisfação do cliente.

The hospitality as an advantage of the ‘Coco Vip’ of Valdecir to attract visitors of the Contemporary
Art Museum from Niterói / RJ: coconut sale or sales service
Abstract: This article aims to contribute to the use of the principles of hospitality in whatever business that
involves tourists. Its general objective was to analyze hospitality as a competitive advantage in the point of the
seller Valdecir de Oliveira. After observing the actions taken in the three points of coconut selling near MAC to
choose which was special in working, the specific objectives were: to identify and systematize the actions taken
at the point of sale that the entrepreneur uses to attract tourists and ‘in play’; to verify the means used by him
as an advantage to others and his inherent hospitality actions; and identify if the selling product passed to
a service mode of sale. The results show that the entrepreneur has hospitality as sociocultural, spontaneous
characteristic, and in the business it added value to its point turning product sales service sales.
Keywords: Hospitality; Competitive advantage; Entrepreneurship; Innovation Revolution; Tourist; Customer
satisfaction

1. Introdução

A hospitalidade seja ela uma capacidade espontânea ou comercial pode trazer conforto ao cliente, fazer
com que ele se sinta à vontade e usufrua de serviços de qualidade. Uma das vertentes do interesse moderno
pelo estudo da hospitalidade vem do fenômeno das migrações turísticas – as populações que viajam por
prazer­‑ que se intensifica desde meados do sec. XIX e que com o desenvolvimento dos transportes são
atualmente tratadas como a indústria do século XXI (Camargo, 2004).
O tema hospitalidade pode ser observado nos mais distintos empreendimentos, mas ao considerar a relação
de atendimento ao turista, a hospitalidade parece ainda mais elementar para um bom negócio ou uma boa
relação em que este cliente sinta vontade de retornar à localidade e que carregue consigo uma boa impressão
daquela comunidade. Como a hospitalidade se apresenta como diferencial no atendimento ao cliente?
*
Mestre em Turismo e Especialista em Gestão de Negócios Turísticos pela Universidade de Brasília ­‑ UnB. Bacharel em turismo
pela Universidade Plínio Leite – Unipli; E­‑mail: elaineborgesturismo@[Link]

© PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. ISSN 1695-7121


36 A hospitalidade como vantagem do ‘coco vip’ do Valdecir

Presentes com seus pontos de venda nas imediações do Museu de Arte Contemporânea (MAC) estão
vendedores que com a chegada destes turistas têm a oportunidade de melhorar suas vendas. A obra
arquitetônica Museu de Arte Contemporânea atrai turistas de diversas regiões do país e também turistas
internacionais. Além daquele patrimônio, a própria paisagem já é um motivador para que pessoas realizem
caminhadas no local. Seja qual for o ramo e o montante do empreendimento, para alguns vendedores há
mais clareza da necessidade de agregar valores.
O MAC naquela região agregou turistas locais, urbanos, nacionais e internacionais à carta de clientes
dos vendedores de coco. O museu coloca a cidade como um destino turístico nacional e internacional e, de
acordo com pesquisa realizada pela NELTUR ‑­ Empresa Niteroiense de Esporte Lazer e Turismo, 93% dos
turistas afirmam que indicariam para familiares e amigos a visita ao MAC.
O objetivo principal do artigo é contribuir para a utilização dos princípios da hospitalidade em qualquer
que seja o negócio que envolve o sujeito turista. O intuito é de utilizar este conceito como um meio diferencial
no atendimento ao cliente. Recorda­‑se aqui o conceito proposto pelo economista Krippendorf (2001), o pioneiro
na sustentabilidade aplicada ao turismo, que aponta caminhos para um turismo responsável e consciente.
O autor defende que o proveito e a boa convivência entre visitantes e visitados depende da valorização e
de profundo respeito das diferenças ­‑ uma cidade turística de comunhão entre forasteiros e citadinos longe
da pasteurização dos lugares. E para possibilitar as análises, os conceitos de hospitalidade, vantagem
competitiva e empreendedorismo se fazem relevantes no corpo do artigo, além de outros conceitos que são
apresentados para que a pesquisa atinja uma abordagem mais explicativa.
Para responder ao problema da pesquisa, elencou­‑se o objetivo geral – analisar a hospitalidade como
vantagem competitiva no atendimento do vendedor Valdecir de Oliveira. A primeira etapa da pesquisa deu­‑se
na observação dos três vendedores de água de coco nas proximidades do Museu da Arte Contemporânea,
atrativo turístico de Niterói/RJ, onde elencou o vendedor que usava diferenciais para a atração do público
turista ou não. Destacar o vendedor que sobressaia possibilitou chegar aos demais objetivos específicos de:
identificar e sistematizar as ações adotadas no ponto de venda daquele empreendedor para atrair os turistas e
os ‘em recreação’; verificar os meios utilizados pelo vendedor em vantagem aos demais e suas ações inerentes
de hospitalidade; e identificar se a venda de produto do empreendedor passou a venda de modo de serviço.
O artigo está estruturado com introdução, e revisão da literatura, que no seu arcabouço subdivide­‑se
em dois blocos, o primeiro, intitulado Vantagem Competitiva, Diferencial e “Reconhecimento”
do Empreendimento: Inovação e Revolução, traz conceitos de autores que se dedicam ao estudo
da administração, do marketing e do mercado. O segundo tópico de revisão da literatura traz referência
a hospitalidade enquanto Capacidade Espontânea ou Comercial, de um indivíduo ou de um
grupo. Nele, mesclam­‑se autores que tratam a hospitalidade no campo do turismo enquanto indústria e
autores que inferem a hospitalidade de um cunho sociológico, antropológico e psicológico. Após a metodologia,
verifica­‑se o estudo de caso, o Coco Vip do empreendedor Valdecir de Oliveira com seus resultados e análises.
No fechamento do artigo, as considerações trazem sugestões para a otimização das oportunidades geradas
pela hospitalidade espontânea do vendedor.

2. Vantagem Competitiva, Diferencial e “Reconhecimento” do Empreendimento: Inovação e


Revolução
Vantagem competitiva é um conjunto de características que permitem um empreendimento diferenciar­‑se
pela melhor entrega de valor aos seus clientes, em comparação a seus concorrentes e sob o ponto de vista
dos fregueses. A vantagem competitiva é algo que torna uma empresa ou pessoa diferente para melhor na
perspectiva do cliente, por isto também vem sendo denominado de diferencial competitivo.
A vantagem identifica propriedades específicas e combinações individuais de produtos e mercados em
suas respectivas áreas de negócio, oportunizando à empresa destacável posição competitiva. É necessário
observar as forças competitivas como o posicionamento da empresa, a influência sobre o equilíbrio de forças,
a exploração da mudança e a estratégia de diversificação (Vitorino Filho et al., 2013).
Para Porter (1985 e 1986) ela surge do valor que uma empresa é capaz de criar para seus consumidores
excedendo o custo para a criação desse valor e envolve uma ou várias características (é necessário que tenha
valor para os clientes; não pode ter outras vantagens competitivas substitutas disponíveis prontamente
aos concorrentes; precisa ser sustentável), atributos estes que permitem a uma empresa ser diferente por
entregar mais valor sob o ponto de vista dos clientes. Assim diferenciando­‑se dos concorrentes e obtendo
vantagens no mercado.
Para um dado segmento de mercado, a vantagem competitiva é a razão pela qual os seus clientes escolhem
a oferta da empresa, produtos ou serviços, e não a dos seus concorrentes disponíveis no mesmo mercado de

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Elaine Gomes Borges da Silva 37

atuação, exatamente porque sua oferta é vista como única ou melhor do que a oferta da concorrência. Ela tem
o mesmo conceito do “Reconhecimento” apresentado nos 5Rs. Ela é sempre relativa a possibilidades ou posição
dentro do seu mercado ou segmento de atuação: atendimento; conhecimento; criatividade; inovação. E se os
concorrentes também oferecem em mesmas condições, algo que seria uma vantagem passa a ser obrigação.
Para ser considerada vantagem a prática deve realçar a sua oferta sobre as demais. A vantagem competitiva
pode apresentar­‑se em ser diferente ou através da exclusividade, devendo ter as seguintes características:
•• Precisa ter valor para os clientes – a diferença ou unicidade precisa ser de interesse dos clientes,
agregar valores que eles desejam, a fim de que não sejam em vão;
•• Não pode ter outras vantagens competitivas substitutas disponíveis prontamente nos concorrentes
­‑ os competidores não podem copiar a vantagem competitiva, mas podem substituí­‑la neutralizando
o impacto dessa vantagem;
•• É preciso ter os recursos e a capacidade ­‑ para fornecer o diferencial para os clientes de forma constante
e consistente para evitar a vida curta da vantagem competitiva. Fará com que a empresa invista e
perca os recursos na tentativa de desenvolver essa vantagem competitiva;
•• Precisa ser sustentada ao longo do tempo ‑­ se ela puder facilmente ser copiada pela concorrência, ela
não durará e a empresa não obterá vantagens no seu mercado de atuação;
•• Para trabalhar com o “Reconhecimento”, diferencial ou vantagem competitiva, são necessárias ações
que devem ser praticadas continuamente;
•• Vigiar a concorrência ­‑ detectar antecipadamente possíveis diferenciações, cópias ou substituições que
estejam sendo preparadas pelo seu segmento;
•• Fazer a diferença – inovar e revolucionar: atuar na inovação, na melhoria contínua do seu diferencial,
mantém a distância ou amplia esta distância em relação aos concorrentes do ramo; buscar revolucionar,
ter algo que só você oferece e providenciar uma nova revolução a cada momento (revolução em um
sentido moderno);
•• Explorar seu “Reconhecimento” ­‑ anunciar, divulgar, publicar o diferencial do seu negócio para atingir
o público alvo. Buscar que o potencial cliente experimente, “compre” seu diferencial;
•• Cumprir o anunciado – o cliente precisa encontrar exatamente o serviço/produto com a vantagem
anunciada para que não haja decepção.

Através da mudança, inovação, surgimento de novos concorrentes, fenômenos de rendimento crescente


e os resultados financeiros discrepantes da média do mercado obtêm­‑se lucros por meio da descoberta de
oportunidades e da mobilização pioneira de recursos sob a perspectiva de rentabilidade (Vasconcellos e
Cyrino, 2000).
Conforme Pombo (2013), o indivíduo pode se tornar um empreendedor. E é o contato com família, escola,
amigos, trabalho, sociedade que favorece o desenvolvimento de alguns talentos e características de perso‑
nalidade e bloqueia ou enfraquece outros. E isso acontece muitas vezes ao acaso e ao longo da existência do
sujeito pelas diversas circunstâncias enfrentadas. Ser social: o empreendedor é fruto da relação constante
entre os talentos, características individuais e o meio em que vive.
Empreendedores procuram inovar, gerando novos arranjos econômicos e, consequentemente, causando
o desequilíbrio do mercado. Tendo em vista que os concorrentes procuram imitar e suplantar os inovadores
introduzindo outras ações inovadoras, o desequilíbrio do mercado passa a ser um estado permanente (Vascon‑
cellos e Cyrino, 2000). Sem vantagem competitiva, seja o segmento do porte que for, quando muito, sobrevive.
Para o empreendedor ser bem sucedido é necessário (Pati, 1995): motivação pelo desejo de realizar; saber
onde quer chegar; confiança em si mesmo; saber agir em conjunto; tenacidade, firmeza e resistência ao enfrentar
dificuldades; otimismo, sem perda do contato com a realidade; flexibilidade sempre que preciso; administração
das necessidades e frustrações; coragem; saber postergar a satisfação de suas necessidades; automotivação
mesmo em situações difíceis; aceitar e aprender com seus erros e com os erros dos outros; manter a autoestima,
mesmo em situações de fracasso; facilidade e habilidade para as relações interpessoais; criatividade na solução
de problemas; uso da própria intuição e a de outras pessoas para corrigir a sua atuação, descobrir lacunas a
serem preenchidas no mercado, avaliação da tendência e a variação dos negócios, e capacidade para escolher
pessoas, sejam elas sócios, fornecedores ou empregados; procurar sempre qualidade; acreditar no trabalho
com participação e contribuição social; prazer em realizar o trabalho e observar o seu próprio crescimento; não
buscar exclusivamente posição ou reconhecimento social; independência, segurança e confiança na execução
de sua atividade profissional; desejo de poder, consciente ou inconscientemente; correr riscos viáveis, possíveis.
Ele ainda deverá ter: capacidade de análise; liberdade para agir e para definir suas metas e os caminhos
para atingi­‑las; disposição para recomeçar; delegar; dirigir sua agressividade para a conquista de metas, a
solução de problemas e o enfrentamento de dificuldades; desenvolver os recursos, bem como conseguir as

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


38 A hospitalidade como vantagem do ‘coco vip’ do Valdecir

informações necessárias; administrar o tempo; exercer liderança, motivar e orientar outras pessoas com
relação ao trabalho (Pati, 1995).
Mckenna (1999) aponta que o Brasil é um país repleto de pessoas criativas, trabalhadoras e de espírito
empreendedor e que o sucesso de um empreendimento pode servir de modelo para outros.

3. A Hospitalidade Capacidade Espontânea ou Comercial praticada por um indivíduo ou grupo


A hospitalidade se concretiza no encontro daquele que recebe, o anfitrião, com aquele que é recebido, o
hóspede, num determinado espaço que pode ser o doméstico, o comercial ou o espaço da cidade que é o espaço
público (Ferraz, 2013). Inexistindo uma forma e conceito único e universal, leva­‑se em conta sua variação
conforme o tempo e o lugar (Cruz, 2002).
Outrora, o termo hospitalidade designava a hospedagem gratuita que era oferecida aos viajantes, porém,
devido a novos fenômenos desta época, como o capitalismo, a industrialização, o desenvolvimento técnico e
científico entre outros, a definição foi alterada. De acolhimento espontâneo e gratuito, ela vem se tornando
um meio de ganhar divisas além dos limites de hotéis, restaurantes, lojas ou demais estabelecimentos.
Trata­‑se de uma relação de troca de valores entre o visitado e visitante. Refere­‑se à qualidade de um
indivíduo ou local ser hospitaleiro, ao ato de hospedar, considerando sempre o ponto de vista do hóspede.
A hospitalidade consiste em receber o outro, na aproximação de culturas, costumes e pessoas diferentes
(Walker, 2002; Chon e Sparrowe, 2014)
Conforme Dalpiaz et al. (2015), o fenômeno da natureza da hospitalidade humana pode apresentar­‑se
de modo: sociocultural ­‑ praticado por um indivíduo ou grupo de indivíduos, que tem na sua essência o
ato de acolher um visitante; pode ser voluntária ou involuntária; profissional – comercial, é preparada,
treinada, planejada e remunerada; este tipo de hospitalidade envolve uma série de serviços, como hotéis,
restaurantes, lojas de souvenires, locadoras de veículos, serviços de lazer e entretenimento; político ‑­ ações
tanto da iniciativa privada como da iniciativa pública efetuadas no interesse de promover um ambiente
hospitaleiro em determinada região; espacial ‑­ abordada sobre o ponto de vista urbano e rural, e também
pode ser analisada em função do vínculo das pessoas residentes e visitantes com o espaço em questão.
Agrados ou traços que acrescentam conforto material, conveniência e suavidade às relações sociais ajudam
a definir o comportamento conhecido como hospitalidade (Chon e Sparrowe, 2014). Franco (2001) afirma que
um componente importantíssimo da hospitalidade é o serviço de alimentação, já que atende e/ou satisfaz o
consumidor como fonte de prazer e entretenimento. Cruz (2002) define a hospitalidade como um fenômeno
muito mais amplo, que engloba conforto, receptividade, sociabilidade, alimentação, lazer, entre outros.
Há a hospitalidade na ótica francesa, que interessa pela hospitalidade doméstica e pública alicerçada no
dar­‑receber­‑retribuir de Mauss, e a hospitalidade americana, uma versão comercial, baseada no contrato
e na troca estabelecidos por agências de viagens, operadoras, transportadoras e por hotéis e restaurantes.
Nos EUA, o termo hospitalidade hoje remete exclusivamente para instituições, empresas e pessoas envol‑
vidas na emissão e recepção dessas migrações turísticas. “Pessoas que viajam necessitam de acolhimento,
envolvimento e a hospitalidade torna­‑se um tema caro à economia moderna, na proporção direta do que as
pessoas consomem e gastam nessas migrações lúdicas” (Camargo, 2004, p.40).
Conforme Chon e Sparrowe (2014), ela constitui a estrutura e a rede de serviços que prima pelo atendimento
da demanda turística, de lazer e de eventos. Tendo como premissa que a primeira imagem passada pode ser
marcante ou definitiva, o conceito de hospitalidade compreende a capacidade de bem receber, comunicar
com clareza, atuar de forma polida, demonstrar respeito pelo outro, estar pronto para servir da melhor
forma possível. Relaciona­‑se com a capacidade de receber visitantes ou clientes de forma agradável, gerando
conforto, permitindo que o indivíduo se sinta à vontade e usufrua de serviços de qualidade.
O momento do serviço é o período em que o cliente interage diretamente com a prestação daquele serviço
e essa interação se dá não apenas no âmbito do capital humano do empreendimento, mas também com o
espaço – instalações físicas e outros elementos visíveis. A presença ou falta do serviço afeta a percepção do
cliente. E em serviços de hospitalidade, o cliente avalia a qualidade de um serviço comparando o que foi
oferecido com o que esperava receber. Alguns fatores resultantes das interações humanas, os cinco principais
elementos pelos quais os serviços são julgados, são a tangibilidade, a credibilidade, a responsabilidade,
a empatia e a garantia. A base para um “bom serviço” vem de um processo interativo em que as pessoas
respondem com sensibilidade às expectativas do cliente e para tal o prestador do serviço deve estar atento
às suas atitudes (Chon e Sparrowe, 2014):
  Diante de uma falha na execução do serviço ‑­ quando os serviços não existem, falham; um produto/
serviço normalmente à disposição está em falta, é inexplicavelmente lento ou quando ocorrem outras
falhas na parte principal do sistema de execução, a atitude do funcionário/atendente (solucionar,

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Elaine Gomes Borges da Silva 39

compensar, explicar ou solicitar auxílio) é crucial na percepção do cliente, podendo transformar uma
experiência negativa em uma lembrança positiva. E se o funcionário/atendente não souber lidar com
o problema, poderá aumentá­‑lo ou criar um outro.
Face às necessidades e pedidos dos clientes – quando ele deseja alterar o sistema de execução do
 
serviço para satisfazer necessidades específicas, a atitude do funcionário/atendente sempre significa
mais que o simples fato de conseguir ou não satisfazer essas necessidades. Necessidades especiais
incluem situações de emergência, dificuldades médicas ou de idioma, preferências e erros dos clientes
e desembaraço diante do comportamento destrutivo de outros clientes. Se o funcionário se interessa
pela solicitação, tenta atendê­‑la ou explica porque não é possível. O cliente costuma se contentar.
Desse modo, na satisfação do cliente, deve­‑se mostrar força de vontade e interesse em “quebrar
regras”, ou seja, alterar o sistema face a uma necessidade.
Voluntárias e espontâneas – a quantidade de atenção dispensada aos clientes os deixará mimados
 
(dedicar mais tempo, fornecer informações adicionais ou demonstrar interesse pelo conforto) ou
frustrados. O cliente tem uma série de momentos de serviços com o mesmo prestador e torna­‑se cliente
fiel ou jura nunca mais voltar ao estabelecimento. Comportamentos bem fora do comum também
pertencem a esse grupo, assim como comportamentos dentro das normas culturais, desempenho
exemplar sob situações adversas e avaliações Gestalt ‑­ nestas, o momento do serviço é avaliado
holisticamente: “tudo correu bem”.

E importante estar atento se o cliente se mostra satisfeito e jamais tem atitude defensiva ou impaciente.
Primeiramente, se deve ouvir a expectativa, crítica ou reclamação. E só depois da explanação ou desabafo
do consumidor pode­‑se lamentar o ocorrido e propor soluções.
Na Figura 1 observa­‑se o processo motivacional na satisfação do cliente pelo serviço ‑­ satisfação,
compensação ou frustração de uma necessidade:
Para compreender o processo motivacional, entenda­‑se que motivação significa o incentivo que impulsiona
as pessoas para uma determinada ação, conquista, realização de objetivos ou agir de uma determinada forma.
É impulso provocado por estímulos ou características que podem ser extrínsecos ou intrínsecos ao indivíduo,
varia de pessoa para pessoa e muda de acordo com o tempo. O processo motivacional surge do aparecimento
de uma necessidade que rompe o equilíbrio do organismo e provoca um estado de tensão e desconforto. Se o
comportamento é eficaz, a pessoa encontra a satisfação da necessidade, reencontra seu estado de equilíbrio.
Se a necessidade é frustrada, a tensão do organismo procura saída de um modo indireto, seja agressividade,
descontentamento, apatia (sintomas psicológicos) ou por sintomas fisiológicos, como o nervosismo e outros.
A compensação pode ser outro rumo da necessidade, transferindo o objeto da necessidade para outro a fim de
reduzir a intensidade da necessidade daquela que por algum motivo não pode ser satisfeita (Knapik, 2008).

Fig. 1: Fases do Processo

Fonte: Knapik (2008)

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


40 A hospitalidade como vantagem do ‘coco vip’ do Valdecir

4. Metodologia
O recorte espacial para a pesquisa foi delimitado pelo portão do MAC e sua calçada para pedestres,
onde encontrou­‑se 3 pontos de venda de água de coco e água mineral. O museu, inaugurado em 2 de
setembro de 1996, está localizado no Mirante da Boa Viagem na zona Sul da Cidade de Niterói/RJ, com
vista panorâmica para a Baía de Guanabara. Daquele espaço se avista a Baía de Guanabara, as cidades
de Niterói e do Rio de Janeiro. Naquela localidade encontra­‑se também um Centro de Atendimento ao
Turista (CAT), mais à esquerda do portão de entrada.
Identifica­‑se temporalmente o início da pesquisa no mês de novembro de 2015 (período que o museu
foi fechado para reformas) e se estendeu até o mês de fevereiro de 2016, época das idas a campo para
fotografar, observar e realizar as entrevistas. Dedicada ao público geral e turistas, a área interna do
MAC tem espaço para exposições itinerantes, acervo permanente e a loja de souvenires. No subsolo
do museu funciona o serviço de A&B ‑­ o Bistrô Mac. Na parte externa há um pátio, onde também são
realizadas atividades culturais e recreativas.
O público alvo dos pontos de venda na área da calçada são os em “viagem e turismo” e os “em
recreação fora de casa”, como denomina Tribe (2003). No caso dos turistas que vão ao Mac, são eles
os nacionais, internacionais, os locais ­‑ turistas urbanos ­‑ para visitar o museu e a contemplação da
paisagem e moradores que frequentam o calçadão da orla para caminhadas e exercícios naquele espaço
público da urbe.
O estudo utilizou a revisão bibliográfica, entrevista e observação, instrumentos imprescindíveis
nesta pesquisa qualitativa. Observou­‑se mais categoricamente o caso do vendedor Valdecir de Oliveira
por este apresentar traços que o diferenciam dos demais vendedores presentes naquela localidade,
sobressaindo dos seus concorrentes.

5. O Estudo de Caso do Vendedor Valdecir de Oliveira: as Ações do Coco Vip em Sobreposição


à Concorrência

Dos três vendedores de coco que atendem nas imediações do museu, destaca­‑se o comerciante Valdecir
Oliveira, de 54 anos. Este trabalha com a venda de água­‑de­‑coco e de água mineral desde o ano de
1996. Seu ponto de venda antecede a construção do MAC na localidade. Porém, com a inauguração do
museu, ele teve seu atendimento expandido para além dos “em recreação fora de casa” (Tribe, 2003),
que são os moradores em caminhada e a realizar exercícios, isto é, passou a ter um público de turistas
de diversas localidades, nacionais e internacionais, que visitam o museu.
Em checklist sistematizado pela pesquisadora baseado em conceitos presentes na revisão deste
artigo ­‑ vantagem, empreendedorismo, revolução, resolução de problemas, atendimento ao clientes,
concorrência e fornecedores ‑­ resultantes das observações sobre os procedimentos do vendedor no seu
ponto de venda para identificar a hospitalidade presente como vantagem competitiva no atendimento
ao público turista ou não nas proximidades do Museu de Arte Contemporânea de Niterói, encontrou­‑se:

Quadro 1: Checklist de tópicos para nortear a observação no ponto de venda

Não foi
Valores do empreendedor na satisfação dos clientes Afirmativa Negativa
encontrado
Suas ações têm valor para os clientes X
Outras vantagens competitivas substitutas disponíveis
X
prontamente nos concorrentes
Recursos e capacidade para fornecer o diferencial de forma
X
constante e consistente
A vantagem é sustentada ao longo do tempo X
Vigilância da concorrência X
Fazer a diferença (revolucionar) X
Exploração do seu “Reconhecimento” X

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Elaine Gomes Borges da Silva 41

Não foi
Valores do empreendedor na satisfação dos clientes Afirmativa Negativa
encontrado
Cumprimento do anunciado X
Motivação pelo desejo de realizar X
Saber onde quer chegar X
Confiança em si mesmo X
Saber agir em conjunto e crença no trabalho com participação e
X
contribuição social
Tenacidade, firmeza e resistência ao enfrentar dificuldades X
Otimismo, sem perda do contato com a realidade X
Flexibilidade sempre que preciso X
Administração das necessidades e frustrações X
Saber postergar a satisfação de suas necessidades X
Automotivação mesmo em situações difíceis X
Aceitar e aprender com seus erros e com os erros alheios X
Manter a autoestima, mesmo em situações de fracasso X
Criatividade na solução de problemas X
Uso da própria intuição e da de outras pessoas para corrigir a
X
sua atuação
Descobrir lacunas a serem preenchidas no mercado X
Avaliação da tendência e da variação dos negócios para escolher
X
sócios, fornecedores ou empregados
Procurar sempre qualidade X
Prazer em realizar o trabalho e observar seu crescimento X
Não buscar exclusivamente posição ou reconhecimento sociais X
Independência, segurança e confiança na execução de sua
X
atividade profissional
Desejo de poder, consciente ou inconscientemente X
Correr riscos viáveis, possíveis X
Capacidade de análise X
Liberdade para agir e definir metas e caminhos X
Disposição para recomeçar X
Delegar X
Dirigir sua agressividade para a conquista de metas, a solução
X
de problemas e o enfrentamento de dificuldades
Desenvolver os recursos e conseguir as informações necessárias X
Administrar o tempo X
Exercer liderança, motivar e orientar outras pessoas com relação
X
ao trabalho
Elaborado pela pesquisadora com base em Pati, 1995; Vasconcelllos e Cyrino, 2000; Chon e Sparrowe, 2014.

Em seu discurso, o vendedor afirmou que deve sua sobrevivência ao museu. O MAC, seguindo a
tendência de edificações sustentáveis na atualidade, está passando por uma reestruturação. O MAC,
obra do arquiteto Oscar Niemeyer, deverá ser tombado pelo IPHAN ‑­ Instituto do Patrimônio Histórico

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


42 A hospitalidade como vantagem do ‘coco vip’ do Valdecir

e Artístico Nacional. A obra recebeu o título de uma das sete maravilhas arquitetônicas do mundo
contemporâneo e integra o conjunto de obras intitulado Caminho Niemeyer. É importante produto
turístico da cidade e quiçá pode se falar de primeiro produto daquele destino com conotação ao turismo,
visto que integra roteiros de oferta turística da cidade do Rio de Janeiro.
Na restauração do ambiente físico, passou por um conjunto de reformas: a renovação do sistema
de ar condicionado; a troca do piso do salão principal; a acessibilidade do subsolo, onde está localizado
um bistrô; a impermeabilização do teto; a troca do guarda corpo; a restauração da rampa de acesso; a
substituição das grades e portões de ferro por vidro e troca da antiga iluminação por uma decorativa
com lâmpadas Led. O projeto também inclui a sustentabilidade na sua dimensão social. Houve a revisão
da sua missão e função para redesenho das relações de afeto do museu com a cidade, deverá considerar
as interações sociais e ambientais ao redor. Dentre as ações do empreendedor destacam­‑se:
a) Produtos vendidos – água mineral e água de coco.
b) Armazenagem dos produtos ‑­ era feita em caixa de isopor e houve a aquisição de carrinho apropriado.
c) Precificação – a unidade do coco ‑­ 5 reais, e outro tanto pela água de coco engarrafada; a água
mineral (a garrafa 500 ml) ­‑ 3 reais. Há similaridade no preço trabalhado pelos pontos de venda
da concorrência.
d) Aumento nas vendas ‑­ passou de 8/cocos dia para em média 86/dia. Atualmente, vende 150
cocos, chegando ao marco de 600 umidades nos finais de semana, quando aumenta o número de
visitantes ao museu.
e) Aumento e mudança da clientela – anteriormente restringia­‑se aos moradores do bairro em
caminhada pela orla para contemplação e prática de esportes. Depois da inauguração do museu,
acrescenta­‑se à categoria de moradores a de turistas locais, nacionais e estrangeiros;
f) Administração do tempo (Permanência, assiduidade e pontualidade) – há 23 anos, atende no local,
diariamente das 7 às 17 horas. A rotina de trabalho só é descumprida pelo fenômeno da chuva,
visto que o público em geral restringe­‑se em caminhar e há as dificuldades pelo ponto de venda
funcionar em local aberto. Com o advento do “horário de verão”, o tempo de trabalho estende­‑se
nesse período: o vendedor permanece no local até ao pôr­‑do­‑sol.
g) Avaliação da tendência ‑­ na entrevista, o vendedor mencionou que ao ver a movimentação para a
obra do museu no local onde já tinha seu ponto de venda de água de coco, percebeu que deveria
se “adaptar aos visitantes que chegariam e cativá­‑los para que eles retornassem aos países de
origem dizendo que foram muito bem recebidos”.
h) Prazer em realizar o trabalho e observar seu crescimento – o vendedor ressaltou que o lugar faz
parte de sua história, recebeu gorjetas em moedas estrangeiras e fez muitos amigos ‑­ este último
item é o que ele considera ser o mais importante desse processo. Sobre as comodidades oferecidas
aos clientes, ele as chama de regalias e diz ser uma forma de conquistá­‑los (Dias, 2007).
i) Respeito das regras do negócio (legislação vigente) ‑­ tanto o empreendedor quanto a concorrência
estão limitados à venda desses dois produtos em concordância com a concessão de licença da
Prefeitura Municipal de Niterói e devem seguir o Novo Código de Posturas do Município de
Niterói (LEI Nº 2624, de 29/12/2008), padronizadores para o ordenamento urbano bem como o
uso do espaço da calçada da cidade;
j) Promoção da dimensão ecológica da sustentabilidade ‑­ cestos destinados à coleta seletiva do lixo.
k) Melhoria contínua: substituição de um cartaz improvisado feito de papelão pela colocação de banner
de saudação aos turistas com imagens de bandeiras de 42 países e acima a inscrição Welcome to
Niterói. O banner foi idealizado pelo vendedor em 2013 por oportunidade da realização da JMJ
­‑ Jornada Mundial da Juventude na cidade do Rio de Janeiro, que reuniu cerca de 3,5 milhões
de turistas de várias nacionalidades em uma semana (CNBB, 2013).
l) Uso de outras pessoas para corrigir sua atuação (Colaboração externa) ­‑ por meio de doações,
recebeu de clientes material didático, aulas de inglês, montante para aquisição de novo carrinho
e lixeiras para separação seletiva de resíduos. Sensibilizados com o modo pelo qual são tratados,
os clientes moradores daquela região também colaboram seja por feedback ou orientações para
implementar no negócio do vendedor.
m) Uso da própria intuição (Incentivos) ‑­ a colocação de um cartaz em agradecimento no local por
ter recebido colaboração externa para aquisição de carrinho: “Tudo o que fazemos para ajudar
ao próximo, pela própria lei da natureza, nos é devolvido em dobro”.
n) Desenvolver os recursos e conseguir as informações necessárias (Proatividade) ­‑ mantém­‑se
informado e atualizado sobre os atrativos da localidade, o museu e a ilha de Boa Viagem, que

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Elaine Gomes Borges da Silva 43

também passa por reformas para ser aberta à visitação pública, noticia os clientes sobre a data
de reinauguração, horários e dias de visitação e mudanças previstas com a reforma dos espaços.
o) Exercer liderança, motivar e orientar outras pessoas com relação ao trabalho ­‑ reuniu a concorrência
para a coleta de 7 mil assinaturas em prol da permanência dos vendedores ambulantes no local;
e, diante de exigência da prefeitura do município para que os vendedores de coco adquirissem
carrocinha padronizada e com pouco tempo para captação da quantia para a aquisição, fez um
cartaz para explicar a situação ao público das novas condições para trabalhar no local.
p) Saber agir em conjunto e crença no trabalho com participação e contribuição social (relacionamento)
­‑ busca a relação amistosa, fala em coletividade. O vendedor acredita que a colaboração mútua
entre ele e os outros vendedores poderá gerar prosperidade de venda para todos. Reverencia os
concorrentes como colegas de trabalho.
q) Vigilância da concorrência – embora este diga não vigiar a concorrência, observou­‑se que ele sabe
das diferenciações que aplicou em seu ponto de venda e que a concorrência buscou replicar. Em
seu discurso, o vendedor considera que se suas ações são replicadas por concorrentes é devido a
se tratarem de boas ideias e o fato lhe serve de motivação criativa para inovar.
r) Variação dos negócios para escolher sócios, fornecedores ou empregados (Fornecedores) – firma
parcerias com seus fornecedores para possibilitar seus brindes e similaridade com o preço da
concorrência, não onerando com os gastos decorrentes de suas inovações.
s) Reconhecimento ‑­ os clientes em caminhada passam por outros pontos de venda, porém preferem
comprar a água de coco do Valdecir. A denominação COCO VIP surgiu a partir da clientela em
resposta à hospitalidade empregada em cada atendimento. Reconhecido por sua hospitalidade,
deu entrevista para uma dezena de periódicos, revistas e guias da cidade.

Algumas matérias do acervo do Valdecir estão em O GLOBO (2013), Caderno de Domingo, 11 de


agosto de 2013, ano II – n. 1.986, O FLUMINENSE (2010), Cidades – Quarta feira, 20/10/2010, e
O GLOBO (2007), Caderno Niterói – Um ambulante bilíngue, exemplar de Domingo, 15 de setembro
de 2007. O empreendedor também foi reconhecido por moção da Prefeitura da cidade de Niterói/RJ.

Fig. 2: Reconhecimento da hospitalidade no atendimento

Fonte: acervo do vendedor em 12 de jan. 2016

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


44 A hospitalidade como vantagem do ‘coco vip’ do Valdecir

t) Flexibilidade sempre que preciso (Estratégia do negócio) ­‑ Reflexões a partir da observação do


momento do serviço para uma melhoria contínua no atendimento. Considera o que pode ser
reestruturado e busca novidades para surpreender os clientes.
u) Criatividade na solução de problemas (de higiene e manuseio) ­‑ para evitar que os clientes
manchem suas mãos no manuseio do coco (“turistas em visita ao museu costumam estar bem
arrumados, têm a preocupação em manter­‑se limpos”), procedeu à colocação de um frasco de
álcool gel e galão de água com torneira, que contém a frase em inglês “wash your hands here”, a
entrega de um guardanapo e o coco revestido em papel toalha.

Fig. 2: Galão de água para lavar as mãos

Fonte: Imagem captada pela pesquisadora em 12 de nov.2015

v) Compensação (satisfação do cliente) ­‑ através das percepções (visão e audição), observa como
o cliente correspondeu pela expressão facial ou verbal que esboçou. Em caso de insatisfação,
tenta de imediato suprir ou compensar a necessidade do cliente. Para a satisfação dos turistas
e moradores, o vendedor toma as atitudes voluntárias e espontâneas diante de uma falha na
execução do serviço, sem pontuar empecilhos para atender as necessidades daqueles.
w) Suprir necessidades (Acessibilidade/inclusão) – para facilitar para crianças, idosos e pessoas
deficientes, são oferecidos canudos dobráveis.
x) Conforto e comodidade – cadeiras e bancos para descanso do público em geral; e, oferta da água
de coco em garrafinhas plásticas para facilitar o transporte.
y) Fazer a diferença (revolucionar):
•• Oferta de brindes: são dispostas frutas (banana) em cima do balcão para serem ofertadas
sempre que o vendedor observa tratar­‑se de um potencial cliente (vestido com roupas para
prática de esportes e caminhadas). Os clientes já fidelizados sabem que se trata de um “mimo”
e se servem sem mais precisar ser avisados do que se referencia;
•• Boas­‑vindas aos turistas: banner escrito em inglês com as bandeiras de diversos países serve
de chamariz para os turistas;

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Elaine Gomes Borges da Silva 45

Fig. 3: Banner de Saudação aos Turistas

Fonte: Imagem captada pela pesquisadora em 12 de nov. 2015

•• Capacitação ‑­ aprendizado de outro idioma: por ocasião da notícia que o Rio de Janeiro sediaria
os XV Jogos Pan americanos em 2007, o primeiro megaevento esportivo captado pelo Brasil,
o vendedor vislumbrou a necessidade de comunicar­‑se com os turistas que provavelmente
atravessariam a baía de Guanabara para conhecer o MAC neste período com mais ferramentas
de atração de público.

z) Tratamento ao cliente externo (Comunicação) – trata­‑os com empatia, coloca­‑se no ponto de vista
dos clientes para analisar e julgar seus sentimentos e necessidades. É igualitário para entender
às necessidades de moradores e turistas, exceto pela necessidade de expressar­‑se em inglês com
os turistas estrangeiros. A clientela de moradores é reverenciada como amiga e, cumprimentado
por todos, os saúda.

Sobre vantagem competitiva o vendedor respondeu nunca ter ouvido o termo. Quanto ao significado
de diferencial para ele é ter algo especial que ninguém mais tem para seus clientes. E reconhecimento
para aquele vendedor é ter a preferência do cliente, saber que ele deixou de comprar em outros pontos
e caminhou até seu ponto de venda “para beber água de coco”.
Quando questionada a Hospitalidade que emprega em seu ponto de venda, como aprendeu que
deveria oferecer este modo de serviço na venda de seu produto, ele citou que primeiramente, ainda muito
jovem, com sua família, e em seguida por sua passagem em uma escola com sistema de internato. Sem
meios para arcar com o custeio das mensalidades na instituição de ensino, contribuía para garantir sua
permanência colaborando na arrumação, atendimento ao telefone e venda de livros. Deste modo, ele
aprendeu a lidar com o público e atentou como as pessoas correspondiam ao seu trabalho “satisfeitas
ao ver seu sorriso, sua educação”. Sobre o significado de hospitalidade, ele responde que é “tratar o
cliente com carinho, comodidade e regalias”.
Verificou­‑se que o vendedor apresenta Hospitalidade de modo Sociocultural. Características desta
tipologia, recorda­‑se aqui que esta é praticada por um indivíduo ou grupo, e tem na sua essência o ato
de acolher um visitante. Em seu discurso, imprime a vontade de agradar, de oferecer o seu melhor. Ele
agrega valores do interesse e desejos dos clientes. Ele mencionou que, independente do produto que
esteja a vender, se vê como alguém que investe diariamente em seu empreendimento. Encontra­‑se no
vendedor a hospitalidade espontânea, característica do indivíduo, que surgiu ao que ele indica ao perceber
a receptividade do público, que este retribui com outras vantagens que fazem o cliente sentir­‑se único.
O vendedor faz da venda de produto uma venda de serviço, um modo de atendimento diferenciado.
E os valores agregados na hospitalidade para o momento do serviço não alteram o custo final para o
cliente. O vendedor fala da necessidade de melhoria contínua – capacitação, reciclagem e inovações.
Enquanto entrevistado, o vendedor mencionava seus planos a fim de aprimorar ainda mais seu serviço
para o aumento da quantidade de turistas que espera haverá com a reinauguração do MAC, a abertura
para visitação da Ilha da Boa Viagem e os participantes dos Jogos Olímpicos de 2016, na cidade do Rio de
Janeiro/RJ. Ele mostrou que seus esforços independem do tipo de negócio em que se apresenta. Embora

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


46 A hospitalidade como vantagem do ‘coco vip’ do Valdecir

de pequeno porte e parcos recursos face a tantos outros tipos de negócios que trabalham para o sujeito
turista, o ponto de venda de água mineral e água de coco que aparentemente estaria fadado a simples
sobrevivência daquele cidadão passa a ser um modelo de atendimento hospitaleiro. O seu ponto forte
para a obtenção da vantagem frente a concorrência é: o esmero em atender internalizado em sua conduta.
Acolhe sem distinção todos os transeuntes que passam próximo do seu ponto como um cliente em potencial.
Neste tipo de atendimento de relações de comércio é preciso considerar que os consumidores esperam
ser correspondidos com respeito e agilidade nas suas problematizações. Antes de burlar as regras do
negócio, é importante avaliar que, para o cliente, problemas aparentemente pequenos podem parecer o
fim do mundo. E se este cliente é um turista, ou seja, alguém fora de sua provável zona de conforto que
é seu local de origem, uma problematização pode estar muito mais ampliada. Antes de abrir concessões
no processo pré­‑definido, é relevante coerência para agir com clareza (respeito das regras do negócio)
para a tomada de uma decisão; todos os seus clientes devem ser muito bem tratados. Contudo, clientes
fiéis esperam receber regalias que clientes ocasionais não teriam. Melhores clientes esperam como
reciprocidade à sua fidelidade um tratamento diferenciado (o valor do cliente): algumas vezes, a resolução
não deixará o cliente feliz, mas ele precisa sentir, pelo menos, que aquele que o atende considera o
problema com seriedade e está realmente tentando ajudá­‑lo (empatia verdadeira).

6. Considerações finais
Na satisfação do cliente, o empreendedor deve avaliar criteriosamente suas atitudes para impressionar
a clientela. Sobretudo, precisa saber como lidar com os tipos de situação pois o cliente, seja acidental‑
mente ou por má­‑fé, pode estar equivocado. Naquele atendimento hospitaleiro, observaram­‑se ações
únicas, diferenciadas e inovadoras que solucionam as limitações de infraestrutura e as impostas pela
normatização de conduta estipulada em lei municipal. Ademais, é necessário compreender que, mais
que satisfazer os clientes em toda e qualquer circunstância, é preciso respeitar seus próprios processos,
custos operacionais e a lei vigente. Mas, a fim de evitar o fracasso nas vendas, cabe avaliar o momento
em que são válidos os desdobramentos no sistema operacional para atender os caprichos da clientela ou
compensá­‑los com outros meios. Para tal, deve­‑se estar atento à lucratividade, buscar novas parcerias,
manutenção das inovações de sucesso no seu ponto e a contínua busca por revolucionar no seu ramo.
Destaca­‑se que ele tem motivação para tomar iniciativas e impressionar seus clientes naquele universo
de vendedores. Em seu ramo, os quesitos Inovação e Revolução estão presentes nas reflexões para o
planejamento e organização, na melhoria contínua do seu diferencial, na ampliação da distância em
relação aos concorrentes; na busca por algo que só ele oferece, na criatividade que emprega ao ofertar
fruta, coleta seletiva de resíduos, banner de boas vindas, álcool gel, água e guardanapos para higiene,
canudos dobráveis, ao aprender outro idioma, ao mesclar acolhimento e hospitalidade comercial.
Providencia uma nova revolução no que poderia ser simplesmente a venda de água de coco, o que o fez
tornar­‑se um paradigma de hospitalidade no empreendimento.
Concorrência ­‑ as vantagens sustentadas ao longo do tempo não são facilmente copiadas e observou­
‑se que os vendedores concorrentes conseguem copiar algumas das inovações que ele insere, mas não
conseguem mantê­‑las nem as neutralizam visto que o vendedor consegue negociar preços, captar
parcerias e atrair simpatizantes ao seu negócio.
Comunicação e relacionamento ­‑ busca por relação amistosa, coletividade, e colaboração mútua
entre ele e os outros vendedores para gerar prosperidade de venda para todos; a pesquisadora ressalta
que esta relação é relevante para funcionários de um mesmo empreendimento, porém se tratando de
concorrentes deverá haver restrições. Salvo casos em que haja acordo ‑­ redes de cooperação. As relações
podem ser trabalhadas com clientes externos e internos. Os externos, identificamos claramente: são
aqueles que compram nossos produtos e serviços. Já os internos, que podem ser subdivididos em diretos
e indiretos, na maioria das vezes parecem ocultos para nós; são os colaboradores e funcionários. Quanto
a clientela, estabelece relação de empatia.
O reconhecimento é item que o vendedor empreendedor deveria atentar e explorar. Ele não divulga
nem apresenta as reportagens e já foi entrevistado ou citado por sua hospitalidade em dezenas de
periódicos, revistas e guias. Como qualquer outra venda de produtos ou serviços, os pontos fortes do seu
COCO VIP devem ser divulgados, usando um conceito mais específico e consistente. Ele deve atentar
no Marketing, pois ele contribui com seu ‘coco vip’ para o marketing do lugar.
Venda de produto ou venda de serviço (modo de serviço) – o vendedor se destaca perante os concorrentes,
considere­‑se o modo que atende, os valores que agrega, a empatia e cordialidade, a solução de problemas,
ele verificou que a venda de produto é transformada em venda de serviço pelo modo que o serviço é feito.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Elaine Gomes Borges da Silva 47

Ao verificar as ações adotadas nas barracas de venda do Coco Vip para atrair a atenção do público
turista e os ‘em recreação fora de casa, identificou­‑se que existe diferencial competitivo na relação de venda
do Valdecir para os demais vendedores. Ele destaca­‑se pela sua hospitalidade que enquanto qualidade
do sujeito contribui para a hospitalidade comercial do seu ponto de venda, ou seja, no atendimento
ao cliente ele acolhe, é anfitrião; e identificaram­‑se os meios utilizados que o vendedor empregou, que
atraem e fidelizam a clientela.
Lembramos que este artigo trata de pesquisa qualitativa. Em pesquisas quantitativas, compreende­
‑se que seria necessário que os apontamentos envolvessem em números significativos questionários
distribuídos à clientela atendida pelos vendedores daquela imediação do MAC.
Seria importante que o Valdecir exaltasse a hospitalidade que imprime em seu negócio através de uma
publicidade (anunciar, divulgar, publicar). O marketing direcionado à sua prática hospitaleira propiciará
que ele detecte antecipadamente possíveis diferenciações, cópias ou substituições que estejam sendo
preparadas pelo seu segmento, providencie uma nova revolução e explore melhor seu “Reconhecimento”
­‑ para atingir o público alvo. Buscar que o potencial cliente experimente, “compre” seu diferencial e à
posteriori cumprir o anunciado, canalizando sua criatividade, poder de liderança em aumento do lucro,
contratação de colaboradores e outros arranjos mais produtivos, a fim de que ele possa expandir­‑se no
segmento, ampliar seu raio de ação e inspirar mais vendedores/prestadores de serviços a trabalhar de
modo acolhedor, contribuindo ainda mais para o marketing do lugar e a sociedade através do turismo.
O marketing atualmente sugere a customização, uma capacidade de lidar com o cliente de modo
singular, visto que o cliente se comporta em determinado momento como parte de um grupo encaixado
em situações psicográficas e sociais, e em outras ocasiões liberta­‑se: o cliente faz padrões mas também
viola padrões. E marketing significa desenvolver relações com seus clientes. O tratamento dado aos
seus clientes se reflete nas interações deles com vários negócios. Empreendimentos bem sucedidos são
os que percebem que o marketing é intangível; o cliente tem que experimentar para apreciar (Mckenna,
1999). E essa customização se adequaria em conformidade com a hospitalidade sociocultural do vendedor/
empreendedor Valdecir de Oliveira.
O empreendedor pode incrementar suas vendas divulgando a hospitalidade empregada no seu ponto
como vantagem competitiva, além da propaganda de boca oriunda da sua clientela, embora este tipo
de comunicação conquiste o empenho, o apoio e a compreensão. Provavelmente, ela é mais acreditada
e lembrada simplesmente em razão de, ao ouvir as mensagens diretamente de pessoas pelas quais se
tem respeito e ou confiança, torna­‑se mais seguro optar ou decidir. O negócio poderá revolucionar com
uma comunicação mais efetiva, o marketing que evoluiu afastando o ludibriar ou enganar o consumidor
para satisfazê­‑lo. Integrá­‑lo sistematicamente e mais adiante passou a ser a ênfase na substância e no
desempenho real. Foi ainda na década de 1990 que o marketing se inseriu como a expressão do caráter
da empresa cujo objetivo real é ganhar o mercado. E quando se ganha o mercado são feitas coisas
diferentes, de formas diferentes; desenvolvem­‑se produtos para atender especificamente este mercado.
A partir dessa análise percebe­‑se que para incrementar ainda mais o negócio “coco vip” seria inte‑
ressante para o senhor Valdecir explorar essa característica espontânea de acolher, traço que poderia
ser ainda mais aproveitado no empreendimento da venda de coco como investimento. Um outro ponto
a ser analisado futuramente e que demanda mais aprofundamento é a resposta dos clientes do “coco
vip”, que, como foi possível observar, demonstram certo apreço e preferência pelo vendedor e verificar
como e em que grau há retorno financeiro ao empreendedor.

Bibliografia

Dias, Bruno
2007. “Um ambulante bilíngue”. Caderno de Domingo. Niterói. 16 de setembro de 2007.
Camargo, Luiz Octávio de Lima
2004. Hospitalidade São Paulo: Aleph.
CNBB – Conferência Nacional dos Bispos do Brasil
2013. “Balanço final da JMJ Rio2013: público recorde de 3,7 milhões de pessoas em Copacabana” Disponível
em <[Link]
‑da­‑jmj­‑rio2013­‑publico­‑recorde­‑de­‑37­‑milhoes­‑de­‑pessoas­‑em­‑copacabana&catid=251&Itemid=126>.
Acessado em 07.02.2016.
Chon, Kye­‑Sung. Sparrowe, Raymond T
2014. Hospitalidade: conceitos e aplicações. Rio de Janeiro: Senac.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


48 A hospitalidade como vantagem do ‘coco vip’ do Valdecir

Cruz, R. C. Ázida, da
2002. “Hospitalidade turística e fenômeno urbano no Brasil: Considerações Gerais”. In: Dias, C. M de
Moraes (org.). Hospitalidade: Reflexões e perspectivas. São Paulo: Manole.
Dalpiaz, Roni Carlos Costa; Dagostini, Aline; GiacominiI, Deisi Moraes; Giustina, Maria da Glória de
Souza Della
2015. “A Hospitalidade no Turismo: o bem receber”. Disponível em <[Link]
page_file/hospitalidade­‑e­‑bem­‑[Link]>. Acessado em 05.11.2015.
Ferraz, Valéria de Souza
2013. Hospitalidade urbana em grandes cidades. São Paulo em foco. Tese de Doutorado. FAU USP. São
Paulo. Disponível em: <[Link]
pt­‑[Link]> acessado em 03.11.2015
Filho, Vitorino et al
2013. Vantagem competitiva: uma releitura teórica de Porter. In: Convibra Administração (Estratégia
Empresarial). Disponível em <[Link] acessado
em 24.03.2016
Franco, Ariovaldo
2001. De caçador a gourmet: uma história da gastronomia. São Paulo: SENAC.
Knapik, Janete
2008. Gestão de Pessoas e Talentos. Curitiba: IBPex.
Krippendorf, Jost
2009. Sociologia do Turismo: para uma nova compreensão do lazer e das viagens. São Paulo: Aleph.
Mckenna, Regis
1993. Relationship Marketing: successful strategies for the age af the customer. Wallingford (UK). Basic
Books.
Mckenna, Regis
1999. Marketing de Relacionamento. Rio de Janeiro: Campus.
Pati, Vera
1995. “O Empreendedor: descoberta e desenvolvimento do potencial empresarial”. In (Org.) PEREIRA,
Heitor José. Criando o seu próprio negócio: como desenvolver o potencial empreendedor. Brasília: Sebrae.
Pombo, Adriane Alvarenga da Rocha
2013. “O que é ser empreendedor”. 27.06.2013. Sebrae. Disponível em <[Link]
bte/[Link]/subarea2?OpenForm&AutoFramed&jmm=EMPREENDEDORISMO*EMPREENDED
OR>. Acessado em 15.11.2015
Porter, Michael E.
1985. Competitive Advantage. New York: Free Press.
Porter, Michael E.
1986. Estratégia Competitiva – Técnicas para análise de indústrias e da concorrência. 18ª Edição. São
Paulo ­‑ SP: Campus.
Salgado, Lia
2010. “Pequeno Negócio, mas com qualidade”. JB Carreiras. Jornal do Brasil: Domingo, 24 de Janeiro
de 2010.
Tribe, John
2003. Economia do Lazer e do Turismo. São Paulo: Manole.
Vasconcelos, Flávio C; Cyrino, Álvaro B.
2000. “Vantagem Competitiva: os modelos teóricos atuais e a convergência entre estratégia e teoria
organizacional”. RAE ­‑ Revista de Administração de Empresas. Out./Dez. 2000, São Paulo. V.40. n.
4. P.20­‑37.
Walker, John R.
2002. Introdução à hospitalidade. Barueri: Manole.

Recibido: 21/02/2015
Reenviado: 21/04/2016
Aceptado: 22/04/2016
Sometido a evaluación por pares anónimos

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Vol. 15 N.o 1. Págs. 49-69. 2017

[Link]

Federico Soler Vayá, Enrique San Martín González

La promoción del turismo rural a través


del trail running: el caso de Carrícola en la
comarca de La Vall d’Albaida (España)
Federico Soler Vayá* Enrique San Martín González**
UNED (España)

Resumen: El running se ha convertido en poco tiempo en un deporte de masas en España, generando todo
un negocio a su alrededor y un impacto económico importante en aquellas localidades que albergan este tipo
de eventos.
En el presente trabajo se analizará el caso particular del running de montaña o más conocido cómo trail
running como elemento dinamizador del turismo rural y del desarrollo económico local. Para ello, se estudiará
el impacto económico, medioambiental y sociocultural que tiene la organización de un medio maratón sobre
una población rural de tan solo 100 habitantes cómo Carrícola, situada en el sur de la provincia de Valencia
(España). A partir de los resultados de este estudio del caso, se valorará cómo un evento con una financiación
pública mínima, permite generar un impacto positivo sobre la promoción del turismo rural en municipios con
dificultades para su desarrollo.
Palabras Clave: Running; Evento Deportivo; Población rural; Trail; Turismo.

The rural tourism promotion throughout the trail running: the case of Carrícola in the Valley of
Albaida (Spain)
Abstract: Running has quickly become a mass sport in Spain, creating new business opportunities and
significant economic impacts on those places that host running events.
In this paper the particular case of trail running will be analyzed as a catalyst for rural tourism and economic
development. To do this, the article will study the economic, environmental and socio­ ‑cultural impact
generated by a half­‑marathon in a mountain village with only 100 inhabitants like Carrícola, a small town
located in the south of the Valencia’s region (Spain). With the figures of this case study, it will be possible
to appreciate how an event with minimum public funding could cause an important impact regarding rural
tourism promotion in villages and small towns with development dificulties.
Keywords: Running; Sport Event; Rural village; Trail; Tourism.

1. Introducción: el running un deporte en auge

Salir a correr por el parque, por la calle o por la montaña, para practicar un poco de deporte y
mantenerse en forma, ha pasado de ser un pasatiempo a convertirse en todo un fenómeno de masas.
A esta práctica deportiva se le denomina comúnmente running, término inglés que sustituyó al de
jogging (trote) utilizado originariamente.
El jogging se define, según el Cambridge Dictionary, como el ejercicio físico que consiste en correr
una distancia larga a un ritmo moderado y constante, solo o en grupo, sin afán competitivo. Nació
como actividad deportiva en los años 60 en EEUU de la mano de William Bowerman, entrenador de
atletismo y cofundador de la multinacional Nike, quien con la publicación del libro “Jogging: A physical

*
Investigador UNED (España); E­‑mail: fedesoler24@[Link]
**
Professor de Economia Aplicada ‑­ UNED (España); E­‑mail: esanmartin@[Link]

© PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. ISSN 1695-7121


50 La promoción del turismo rural a través del trail running

fitness for all ages” (1967), del que vendió más de un millón de ejemplares, ayudó a difundir su práctica.
A dicha publicación, le siguieron otras similares entre las que destaca “The Complete Book of Running”
(Fixx, 1977) que ensalzaba los beneficios que tenía para la salud la práctica regular del jogging. Fue
precisamente a partir de dicha publicación cuando este término se sustituyó progresivamente por el de
running, a la vez que se multiplicaban las carreras populares que abrían la posibilidad de participar a
un gran número de personas no profesionales.
En Europa, el running florece en la década de los 70 y principios de los 80 con la celebración de las
primeras ediciones de maratones como Barcelona o Londres (Scheerder, Breedveld, y Borgers, 2015:
241). A partir de entonces, esta actividad deportiva ha ido ganando importancia en muchos países.
En España su auge como práctica deportiva masiva no se inició hasta mediados de la década del 2000
(Llopis­‑Goig y Vilanova, 2015: 226), generándose una importante actividad económica a su alrededor,
desde la compra de zapatillas y material deportivo para su uso diario, hasta la adquisición de los
dorsales para participar en las pruebas1.
La organización de estos eventos deportivos en pueblos y ciudades, que requieren de la contratación
de empresas de cronometraje, seguros o marketing deportivo, traen consigo infinidad de oportunidades
de negocio para el sector hostelero, el comercio o las agencias de viajes que venden paquetes turísticos
que incluyen desde la estancia en un hotel hasta el dorsal para participar en dichas pruebas (Hinch y
Higham, 2004: 88; Kotze, 2006: 285).
Así pues, en un contexto de crisis económica como el actual, encontrar un sector que crezca al
ritmo al que lo hace todo lo relacionado con el running no es una tarea fácil. Durante 2013, había en
España unos 2,5 millones de corredores que practicaban este deporte, contando desde los que salen a
correr una vez por semana hasta la élite que compite a nivel internacional (Revista Runners, 2014).
Paralelamente, en el mismo año, en España se vendieron unos 2,2 millones de pares de zapatillas
para correr (Sportpanel, 2014), eso sin considerar datos de grandes superficies como El Corte Inglés o
Decathlon, que representan hasta el 16% del mercado2.
Por tanto, si se tiene en cuenta además que en 2009 se vendieron unos 1,1 millones de zapatillas
para correr, y en 1997 solamente unas 430.000, no es de extrañar que una de las empresas líderes en
la fabricación de este producto, como la japonesa Asics, haya aumentado sus ventas un 30% durante
2013 y hasta un 40% en la gama alta de estas zapatillas.
De la misma manera, otro indicador del crecimiento del running es el número de eventos organizados.
En 2013 se organizaron más de 3.000 carreras populares en toda España, sin incluir duatlones y
triatlones3, incrementándose más de un 50% en tan solo cinco años.
Con todos estos los datos, obviamente el número de personas participantes en estos eventos ha
tenido que crecer considerablemente. Como ejemplo, se pueden utilizar dos pruebas de referencia en el
calendario del running en España como son el maratón de Valencia y el Desafío Lurbel en Rio Mundo
(Albacete), una de asfalto y la otra de montaña, pero ambas con larga trayectoria y renombre entre
los runners. La primera ha pasado de tener unos 3.500 participantes en 2005 a más de 13.350 en 2014
(21.362 si se incluye la carrera de 10 kilómetros paralela al maratón), y la segunda logró agotar las más
de 1.200 inscripciones en tan solo una hora teniéndose que abrir una lista de espera4.
La cuestión es que la oferta de carreras se ha diversificado en muy poco tiempo y, con ello, el
público objetivo al que se puede llegar5. Los hay que prefieren correr distancias cortas de entre 5 y
15 kilómetros, otros prefieren recorridos más largos de entre 21 kilómetros (media maratón) y 42
(maratón) y, por último, están también los ultra­‑fondistas que llegan a realizar más de 63 kilómetros
de una tirada (maratón y media). Pero además de la distancia, el terreno sobre el que practicar este
deporte también resulta importante. Se puede elegir pues entre correr dentro de los pueblos y ciudades
o disfrutar de los encantos que ofrece la naturaleza practicando el conocido como trail de montaña
entre los entendidos del tema6.
Obviamente la preparación para cada tipo de distancia y para uno u otro pavimento es distinta, así
como lo es el material que se requiere para practicarla. Sin embargo, lo que presentan en común todas
las disciplinas es que pueden tener un impacto significativo sobre las localidades que albergan estos
eventos (Sharpley, 2000: 275; Gratton, Dobson y Shibli, 2005: 233).
Con todo ello, el running se ha convertido en un importante nicho de mercado para las empresas
relacionadas con el mundo del deporte y del turismo (o lo que es lo mismo el turismo deportivo).
En el presente trabajo se estudiará una de las modalidades que más auge está teniendo en los últimos
años como es el popularmente conocido trail running. El objetivo será analizar el impacto que puede
llegar a tener la organización de un evento de estas características en una localidad rural (Visser y
Rogerson, 2004).

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Federico Soler Vayá, Enrique San Martín González 51

En primer lugar, se definirá qué se entiende por evento deportivo desde un marco teórico y se
clasificará este tipo de eventos según sus características. Así mismo, se analizará el concepto de turismo
de eventos deportivos y se estudiará como se puede medir el impacto que puede tener la organización
de este tipo de acontecimientos sobre la localidad organizadora.
Para ello, el artículo se centrará en la llamada MIMAMUCA (el acrónimo del valenciano “Mitja
Marató de Muntanya de Carrícola”), un medio maratón de montaña organizado en la localidad de
Carrícola, ubicada en el interior sur de la provincia de Valencia. Se estudiará brevemente el entorno
rural, su economía y sectores económicos más importantes, así como los elementos necesarios para la
organización de dicha prueba.
A continuación, se analizará el impacto que genera la MIMAMUCA a partir del análisis coste­‑beneficio
junto con una serie de indicadores socioculturales y medioambientales.
Por último, con los resultados obtenidos, se sacarán las conclusiones pertinentes y se realizarán
una serie de recomendaciones sobre la conveniencia o no de organizar, en próximos años, un maratón
de montaña paralelo a la MIMAMUCA, para impulsar y dinamizar el turismo rural en la localidad
y la calidad de vida de sus habitantes. Este mismo objetivo planteaban Walo, Bull y Breen (1996) en
su análisis del impacto económico que pueden tener los eventos deportivos a pequeña escala sobre los
municipios que los albergan.

2. Los eventos deportivos y su impacto sobre el turismo: marco teórico para su valoración.

El estudio del impacto de los grandes eventos sobre el turismo tiene sus inicios en la década de los 80
(Kotze, 2006: 284). Desde entonces, son muchas las definiciones que se han dado del turismo de eventos
deportivos o turismo deportivo (Gibson, 1998a). Para Delpy (2003: 22) el turismo de eventos deportivos
incluye “aquellas actividades o competiciones deportivas capaces de atraer un número considerable
de visitantes con el objeto de participar o asistir como espectadores”. Por su parte, Weed y Bull (2004:
37) lo definen como “un fenómeno social, económico y cultural que emerge de la interacción entre
una actividad, un lugar y un grupo de gente”. Del mismo modo, Gibson (1998a: 49), a partir de otras
definiciones, afirma que el turismo deportivo es “aquel viaje de ocio en el que un individuo permanece
temporalmente fuera de su comunidad de residencia para participar en actividades deportivas, ver
estas actividades o incluso venerar atracciones asociadas a estas actividades deportivas”.
Así pues, se entiende por turismo deportivo aquél en el que las personas participan en actividades
relacionadas con el deporte durante sus vacaciones o tiempo de ocio. No obstante, los turistas deportivos
no son únicamente los que participan en un evento deportivo, sino que se pueden clasificar en tres
categorías (Nogawa, Yamguchi y Hagi, 1996; Herstein y Jaffe, 2008):
a) Participantes del evento: aquellas personas que viajan para participar en un evento deportivo
previamente organizado.
b) Espectadores del evento: son los asistentes al evento deportivo, bien para acompañar a los
participantes o bien para disfrutar del espectáculo.
c) Amantes del deporte: son los que viajan con el fin de participar en deportes “auto­‑organizados”.

Además, se pueden diferenciar hasta 5 tipos de turismo deportivo, en función de cuál sea su finalidad
(Kurtzman y Zauhar, 1997; Latiesa y Paniza, 2006):
––Centros vacacionales: complejos turísticos cuya principal atracción es la actividad deportiva (por
ejemplo los complejos hoteleros de la provincia de Alicante o Murcia para equipos de fútbol del
norte de Europa).
––Cruceros: ofrecen actividades deportivas como objetivo principal del viaje (como los que se organizan
para conocer a estrellas del deporte en EEUU).
––Atracciones: parques naturales, montañas (para senderistas, alpinistas,...) o museos.
––Tours o rutas: viajes relacionados con el deporte en el que se realizan visitas a instalaciones
deportivas (por ejemplo la visita a estadios de fútbol o baloncesto).
––Eventos: donde los turistas son espectadores de acontecimientos deportivos (como pueden ser los
grandes premios de motociclismo o Fórmula 1).
––Otra clasificación, basada en el tipo de actividades objeto del viaje, es la que ofrece De Knop (1990):
––Vacaciones deportivas puras: como por ejemplo un viaje para esquiar o hacer senderismo.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


52 La promoción del turismo rural a través del trail running

––Vacaciones para utilizar o visitar instalaciones deportivas (aunque no sean el motivo principal del
viaje): visitas a estadios, asistencia a partidos o eventos deportivos,...
––Vacaciones deportivas privadas: donde los turistas participan en actividades deportivas no
organizadas ni competitivas.
––Así mismo, Gibson (1998b), a partir de las anteriores clasificaciones establece una propia, donde
distingue entre:
––Turismo deportivo activo: los turistas participan directamente en un evento deportivo.
––Turismo deportivo de eventos: los turistas son meros espectadores del evento.
––Turismo deportivo nostálgico: los turistas rinden tributo y homenaje a un club, un deportista,...

Dentro de esta última clasificación, el running se encuadraría en el primer subgrupo dado que
ofrece la posibilidad de disfrutar de diferentes paisajes naturales y espacios urbanos de forma activa
y directa, al mismo tiempo que permite visitar, en los días previos y posteriores al evento, diferentes
lugares del entorno para realizar otro tipo de actividades. También podríamos encuadrar en esta misma
categoría los eventos ciclistas, tanto de carretera como de montaña, ya que el ciclismo es otro deporte
que está generando un turismo deportivo participativo activo con un crecimiento notable en España en
los últimos años. Las conexiones entre ambos deportes son más que evidentes y su práctica y difusión
pueden ayudar a cambiar los hábitos de vida, reduciendo el uso de medios de transporte que dependen
de fuentes de energía no renovables, aunque una profundización mayor de su impacto sería materia
de estudio de otro trabajo.
La principal diferencia con respecto a otros deportes es que la participación en dichas pruebas no
requiere la pertenencia a ninguna federación deportiva ni estar preparado a nivel competitivo para
hacerlo. Cualquiera puede, con una pequeña preparación, participar del evento, siendo esto lo que lo
convierte en un deporte asequible y atractivo para un elevado número de personas.
Como prueba de ello, y siguiendo con el ejemplo utilizado anteriormente, los datos sobre el maratón de
Valencia de 2014 indican la importancia de este tipo de eventos. Entre los cerca de 21.300 participantes,
había atletas de más de 40 países. El impacto económico estimado sobre la ciudad fue de 10,7 millones
de euros y por cada euro gastado en la organización de la maratón, se generaron 6,2 euros de gasto
“turístico” que realizaron los participantes y sus acompañantes. Además el gasto medio diario se estimó
en unos 90,8 euros para los visitantes nacionales y de 84,1 para los extranjeros7.
Con todas estas cifras encima de la mesa, la industria del running en España genera ya más de 300
millones de euros al año (NPD Group, 2014), creando miles de puesto de trabajo directos e indirectos8.
Por tanto, la crisis no solo no ha perjudicado al running, sino que lo ha ayudado a crecer y a popula‑
rizarse entre la gente. Muchos no pueden permitirse en la coyuntura actual pagar 30 o 40 euros al mes
en un gimnasio para practicar deporte con regularidad, por lo que deciden comprarse unas zapatillas
por unos 50 o 60 euros y salir a correr por el parque, la calle o la montaña, solos o con amigos. Si a esto
se le añade que no importa la edad que se tenga, que cada cual puede marcarse un objetivo o un ritmo
y realizar cuantos kilómetros se deseen, se obtienen los resultados que se han descrito anteriormente.
Hay que tener en cuenta, sin embargo, que la participación en algunos maratones de renombre como
Nueva York, Londres o Berlín, se ha convertido en una actividad exclusiva por su elevado precio de
inscripción (superior a los 250 euros en algunos casos) frente a eventos inclusivos como el que aquí se
analiza, asequibles económicamente para cualquier corredor (Collins y Kay, 2003).
Con estos datos, la cuestión que se plantea es cual puede ser el impacto que puede tener una prueba
de este tipo sobre la localidad que lo organiza. Para ello, es necesario utilizar un método de valoración
adecuado que permita realizar un análisis preciso.
Un buen marco teórico sobre cómo valorar un acontecimiento deportivo se puede encontrar en Gibson,
Kaplanidou y Kang (2012) y García, Sancho y Gutiérrez (2013), donde se describe una metodología de
análisis para evaluar el impacto de estos eventos sobre el entorno del destino o sede donde se desarrolla
en tres campos: económico, sociocultural y medioambiental. Es importante señalar, que este triple
análisis deriva del concepto de turismo deportivo sostenible definido por la Organización Mundial del
Turismo y el Comité Olímpico Internacional en febrero de 2010. En este sentido, el desarrollo sostenible
a través del turismo debe ser evaluado a partir de estos tres pilares determinantes de la sostenibilidad
de los eventos deportivos (Gibson, Kaplanidou y Kang, 2012: 161).
Otros ejemplos significativos de la evaluación del impacto económico y social de la celebración de
este tipo de eventos deportivos se pueden consultar en Kotze (2006), Ramírez, Ordaz y Rueda (2007),
Shipway y Jones (2008), y en Sánchez y Barajas (2014).

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Federico Soler Vayá, Enrique San Martín González 53

Es precisamente en este último, donde aparecen detallados los métodos utilizados más frecuentemente
en los estudios de impacto económico de eventos deportivos. Se destacan principalmente seis: las cuentas
satélites, las tablas input­‑output, el método de valoración contingente, el modelo de equilibrio general
computable, el análisis coste­‑beneficio (en adelante ACB) y el análisis sectorial­‑regional.
De entre todos estos métodos de valoración, la adecuación de uno u otro dependerá del tipo de datos
de los que se disponga, del tipo de evento deportivo a valorar o de los objetivos que se pretenda alcanzar.
En este sentido, existe una clasificación del conjunto de eventos deportivos según sus características,
donde se diferencian hasta cuatro tipos (Gratton, Dobson y Shibli, 2000):
––Eventos tipo A: aquellos eventos que tienen presencia de espectadores internacionales y generan
un importante impacto económico y publicitario.
––Eventos tipo B: aquellos eventos o competiciones nacionales que tienen una gran cantidad de
espectadores y un impacto económico importante que se desarrollan anualmente.
––Eventos tipo C: aquellos eventos con presencia de espectadores internacionales pero que tienen
una importancia económica limitada.
––Eventos tipo D: aquellos eventos o competiciones nacionales que se celebran anualmente pero
generan una actividad económica limitada.
––Atendiendo a esta clasificación, en ella sólo tienen cabida los grandes eventos deportivos, que en
el caso del running podría ser la celebración del maratón de una gran ciudad como Valencia, que
por su impacto económico y presencia de espectadores se encuadraría dentro del tipo C.
––No obstante, tal y como lo recogen los profesores Barajas, Salgado y Sánchez (2006) y Gibson,
Kaplanidou, y Kang (2012), esta clasificación se puede ampliar con un quinto tipo de evento,
definido por Wilson (2006):
––Eventos tipo E: incluye los eventos deportivos con menor número de competidores y espectadores,
con una actividad económica muy limitada y que no genera especial interés en los medios de
comunicación.

En este sentido, según señala Highman (1999: 87), son precisamente este tipo de eventos deportivos a
pequeña escala, evento tipo E, los que, a diferencia de los grandes eventos, generan un mayor desarrollo
turístico y económico sostenible dado que no requieren de grandes inversiones en infraestructuras, ni
de financiación pública elevada y se adecuan a la capacidad de carga de la comunidad organizadora.
Así pues, la celebración de la MIMAMUCA se incluiría dentro de este último tipo de eventos, de
modo que para llevar a cabo la valoración de su impacto en términos económicos, el mejor instrumento
de los descritos anteriormente es el ACB (Barajas, Salgado y Sánchez, 2012). Según estos autores “el
ACB puede ser muy útil para evaluar impactos socioeconómicos derivados de la celebración de eventos,
convirtiéndose en una importante herramienta para la toma de decisiones por parte de los responsables
de la organización de los mismos si se lleva a cabo ex­‑ante (con la utilización de estimaciones), o bien
evaluar su éxito o fracaso si se hace ex­‑post (a partir de los datos reales registrados). La metodología
del ACB posibilita la construcción de medidas tales como: (...), ratios de beneficios sobre costes que
permiten elegir aquéllas alternativas que proporcionan las mayores ventajas sociales”.
Paralelamente, otros autores afirman que el impacto económico de los pequeños eventos deportivos,
como la MIMAMUCA, se produce principalmente sobre los hoteles y restaurante de la localidad (Walo,
Bull y Breen, 1996; Horne, 2000; Veltri, Miller y Harris, 2009), por lo que el ACB es un buen instrumento
para valorarlo (Mules y Faulkner, 1996).
De hecho, otros casos de estudio similares al aquí analizado por su temática, han utilizado esta
metodología. Entre ellos destaca, por ejemplo, el caso del campeonato de España de natación de
Pontevedra de 2011 (Méndez, Barajas y Sánchez, 2012) o el trabajo sobre el Campeonato ITF femenino
de tenis de Sevilla de 2006 (Ramírez, Ordaz y Rueda, 2007), donde se combina el ACB con el uso de
las tablas input­‑output.
Para llevar a cabo este método, se estimará el impacto económico mediante el cálculo de la ratio de
beneficios sobre costes. No obstante, para valorar el impacto completo de la organización del evento,
de acuerdo con la definición de turismo deportivo sostenible señalada anteriormente, se tienen que
valorar los efectos socioculturales y medioambientales sobre la población (Liu, 2003: 467). Para ello, se
utilizarán una serie de indicadores que permitan apreciar los efectos positivos y negativos que puede
tener la prueba sobre diversos aspectos de la localidad, su entorno y su población.
La valoración de estos indicadores se llevará a cabo a partir de los resultados obtenidos de las res‑
puestas a dos encuestas: una a los habitantes de la localidad y otra a los participantes en la prueba, así

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


54 La promoción del turismo rural a través del trail running

como de la valoración del impacto medioambiental de la prueba que hacen los agentes de la Conselleria
de Medio Ambiente encargados de la vigilancia y preservación del entorno9. Con los resultados de la
primera se determinará si la celebración del evento supone alguna mejora para los residentes, mientras
que con los de la segunda se analizará el grado de satisfacción y la imagen turística percibida por los
participantes. Por último, la entrevista a los agentes medioambientales permitirá evaluar el impacto
ambiental y/o contaminación que genera la carrera.
Para la realización de la primera encuesta fue necesario desplazarse al municipio y elegir a la
población aleatoriamente dentro del universo de la muestra (en el anexo adjunto se muestra el tipo
de preguntas que se realizaron). Por su parte, la segunda consta de diversas cuestiones para valorar
tanto el impacto económico como la repercusión social de la MIMAMUCA. Esta última se realizó a
través del Facebook oficial de la prueba mediante un enlace a un documento de “Google Drive”10. Las
características técnicas de las encuestas fueron las siguientes:

Tabla 1: Ficha técnica del estudio

Características Encuesta 1 (residentes) Encuesta 2 (participantes)


Habitantes de Carrícola entre Participantes en la prueba
Universo y ámbito geográfico
15 y 75 años N=85 N=450
Unidad muestral Persona Persona
Método de recogida de la Encuesta personal vía
Encuesta personal directa
información Facebook oficial de la prueba
Procedimiento de muestreo Muestreo aleatorio simple Muestreo aleatorio simple
Tamaño de la muestra n=42 n=69
Nivel de confianza 85,00% Z=1,44 p=q=50% 85,00% Z=1,44 p=q=50%
Error muestral 8,00% 8,00%
Fecha del trabajo de campo Junio de 2014 Junio de 2014

3. El entorno, el turismo rural y la MIMAMUCA en Carrícola.

Carrícola es un pequeño municipio de 99 habitantes, según la revisión del padrón municipal del
INE de 201411 (el tercero más pequeño de la provincia de Valencia), ubicado en las faldas de la sierra
del Benicadell, en el interior sur de la provincia de Valencia. A lo largo de los últimos años, el pueblo
se ha mantenido aislado del boom inmobiliario y de la construcción, lo que ha permitido mantener
su idiosincrasia de pueblo rural de montaña, apostando para ello por la biodiversidad, el desarrollo
sostenible como modo de vida y preservando el entorno en el que se encuentra “el Paisaje protegido
l’Ombria del Benicadell” (Vall d’Albaida).
Dicho espacio protegido (cara norte de la sierra que lleva el mismo nombre), hace de frontera natural
entre las provincias de Valencia (comarca de “La Vall d’Albaida”) y Alicante (comarca de “El Comptat”)
y fue declarado paisaje protegido el 31 de enero de 2006 (Decreto 18/2006 del Consell de la Generalitat).
Entre su vegetación destacan los pinos y matorral típico de los montes mediterráneos y se caracteriza
por la existencia de numerosas fuentes y manantiales, por lo que ya en las épocas romana y árabe se
realizaron construcciones para la captación y canalización de aguas para el riego de huertas y abaste‑
cimiento de poblaciones. Así mismo, en la Edad Media, se construyeron torres y castillos en zonas de
difícil acceso, dada su posición estratégica.
De más reciente construcción (entre los siglos XVI a XIX) son las grandes neveras que se excavaron
en diversos enclaves de la sierra para la conservación y posterior venta de la nieve y que tienen un
gran valor etnológico (se conservan hasta seis)12.
Por otro lado, la economía de esta localidad se basa principalmente en la agricultura, y dentro de ésta
la casi totalidad de los cultivos son de secano como almendros, algarrobos y olivos. No obstante, en la
comarca de la “Vall d’Albaida”, este pequeño pueblo ha sido pionero en la introducción de la agricultura
ecológica como iniciativa de desarrollo sostenible y mejora del nivel de renta de los trabajadores agrícolas.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Federico Soler Vayá, Enrique San Martín González 55

Un ejemplo claro de esto lo demuestra la cifra de parados del municipio. Según los datos del Ministerio
de Empleo y Seguridad Social disponibles durante la realización de este trabajo, en mayo de 2014 había
en Carrícola 8 personas desempleadas (1 procedente de la agricultura y 7 del sector servicios), lo que
con una población activa de 66 personas, sitúan su tasa de desempleo en el 12%, cerca de 14 puntos por
debajo de la media española y 16 de la media de la Comunidad Valenciana en dicha fecha.
Además, con respecto a la demografía, cabe señalar que el número de habitantes ha pasado de 73
en el año 2000 hasta los 99 (2014), es decir, un aumento del 36% de la población en los últimos 13 años,
todo lo contrario que la mayoría de los pueblos de interior que han ido perdiendo población con el paso
de los años por la emigración en las zonas rurales.
Para conseguir estos resultados y llevar a cabo la dinamización del municipio, el Ayuntamiento de
Carrícola ha puesto en marcha diferentes actividades de promoción económica y turística, entre las
que destacan:
––Mercado ecológico: todos los domingos se celebra un mercado con productos procedentes de la
agricultura ecológica y productos artesanales elaborados por los habitantes de la localidad. Con
esta iniciativa se pretende dar salida a los productos directamente sin necesidad de pasar por
intermediarios que encarecen el precio final del consumidor y restan margen comercial al agricultor.
––Biodivers Carrícola: ruta escultórica por los espacios medioambientales más importantes del
municipio y su entorno. En ella se exhiben un total de 71 obras realizadas por 58 artistas de
diferentes procedencias (otras localidades de la comarca, comarcas limítrofes o cercanas como
L’Alcoià, La Costera o La Ribera Baixa, así como de diferentes puntos de España como Madrid,
Valencia o Cataluña).
––Rehabilitación del Castillo árabe: con una subvención de la Diputación de Valencia, se llevó a cabo
la rehabilitación y acondicionamiento del monumento más emblemático del municipio conocido como
“El Castellet” (el castillo) de origen árabe (siglo XII), como medida de promoción y complemento
de la oferta turística del municipio.
––Mercado de Pascua: durante las vacaciones de Pascua se organiza un mercado con productos
artesanos elaborados por habitantes de la localidad, productos típicos, talleres y actuaciones para
los niños como cuentacuentos, juegos,...
––Acondicionamiento de las antiguas escuelas como albergue rural: el Ayuntamiento rehabilitó las
antiguas escuelas locales para transformarlas en un albergue rural completamente equipado con baños,
duchas, chimenea, barbacoa,... Este emplazamiento se alquila para grupos que desean pasar unos
días en el municipio con un presupuesto asequible o simplemente para celebrar eventos ocasionales.
––Escuela de verano para niños: durante los meses de verano se organizan hasta tres escuelas de
verano con diferentes temáticas. Una summer school para que los niños que acudan aprendan
inglés, una escuela de educación emocional con la naturaleza y una escuela artística.
––Participación en el curso de especialización en “Sostenibilidad, ética ecológica y educación ambiental”
organizado por la Universidad Politécnica de Valencia: el Ayuntamiento acoge a los alumnos de este
programa de postgrado para que conozcan de primera mano las experiencias puestas en marcha
en el pueblo en el campo de la agricultura ecológica y el desarrollo sostenible.
––La MIMAMUCA: entre todas las actividades puestas en marcha, la que congrega más gente en
un espacio de tiempo más corto es, sin duda, esta. Bajo el lema “Esport, muntanya i art” (Deporte,
montaña y arte), esta prueba se ha venido celebrando el primer fin de semana de abril con la
intención de dar a conocer el nombre de la localidad entre los participantes.

Todas estas actuaciones llevadas a cabo por el Consistorio, siguen las orientaciones que la UE establece
dentro de su política de desarrollo del mundo rural y que tratan de combatir los problemas a los que se
enfrentan estos municipios. En este sentido, las actuaciones tienen que abarcar distintos ámbitos como:
la dinamización de la población rural, la cohesión social y territorial, la preservación del patrimonio
cultural, el establecimiento de criterios de sostenibilidad en la agricultura o la promoción y preservación
del medio ambiente a través del turismo rural (Moscoso y Moyano, 2006a).
Por lo que respecta a la oferta turística, el municipio dispone de una piscina de reciente construcción, un
hostal rural con capacidad para 15 personas con un restaurante que ofrece comida típica de la zona, un bar
en la plaza del pueblo y hasta ocho casas rurales disponibles para alquilar en las inmediaciones (en un radio
de 10km aunque no en el propio municipio). Dicha oferta de alojamientos comprende un rango de precios
entre 10 y 39 euros por persona y noche, con una capacidad entre 1 y 28 personas por casa, instalaciones
como piscina propia, barbacoa y actividades complementarias como paseo a caballo, senderismo,...

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


56 La promoción del turismo rural a través del trail running

Este privilegiado enclave hace de la zona un lugar especialmente atractivo para la práctica del trail
running a través de las numerosas sendas y pistas forestales que se entrelazan por toda la montaña.
Por ello, el club de atletismo de la localidad “Corregatell” y el Ayuntamiento llevan organizando la ya
mencionada MIMAMUCA desde el año 2012 con gran éxito.
Aún así, dado que el núcleo urbano de la localidad solo consta de tres calles y no dispone de grandes
infraestructuras como aparcamientos públicos o instalaciones deportivas, la organización ha limitado,
en estas primeras ediciones, el número de participantes. En 2012 se dieron cita 350 corredores, en 2013
el límite se amplió a 450 y se cubrieron todas las plazas, y finalmente este último año han participado
otros 457 corredores, con la particularidad que las inscripciones se agotaron en menos de 12 horas. Para
poder ampliar el número de participantes en futuras ediciones de la prueba, se pretende acondicionar
diversas zonas de aparcamiento en los alrededores.
Para la organización del evento ha sido necesaria la colaboración de numerosos voluntarios, desde
las personas del pueblo, hasta clubes de senderismo y atletismo que participaban en los puntos de
avituallamiento, pasando por los músicos que amenizaban el evento o los colaboradores que se encargaron
de repartir los dorsales y los obsequios a los participantes. Además, una prueba de estas características
suele requerir apoyo financiero de las instituciones públicas y del patrocinio de empresas privadas para
acometer los gastos necesarios para su correcto funcionamiento y desarrollo.

4. El impacto de la “MIMAMUCA” a través del Análisis Coste­‑Beneficio

Tal y como se ha indicado en el marco teórico, el método utilizado para valorar el impacto econó‑
mico de la MIMAMUCA será el ACB, complementado con una serie de indicadores socioculturales y
medioambientales, cuyos resultados han sido obtenidos mediante la realización de las dos encuestas
anteriormente mencionadas.

4.1. Impacto económico


Para llevar a cabo el ACB, es necesario disponer de los costes totales y los beneficios que ha reportado el
evento, por lo que los datos para este estudio se han obtenido de la propia organización, del Ayuntamiento
de la localidad y de otras fuentes estadísticas oficiales (INE, Instituto de Estudios Turísticos, Instituto
Valenciano de Estadística y Banco de España).
Por lo que respecta a los costes, se deben incluir aquellos que la organización realiza fuera de la
localidad; es decir, aquellos fondos conseguidos por la organización que se han trasladado a otros
lugares (Méndez, Sánchez y Barajas, 2012). Esta metodología se deduce de la siguiente lógica: los gastos
incurridos por parte de la organización en la propia localidad tienen un efecto multiplicador sobre ésta
sin suponer un coste económico, por lo que no son tenidos en cuenta. Únicamente se consideran aquellos
gastos realizados fuera del municipio y que por tanto, suponen una pérdida de recursos.
En este caso, los costes totales en los que incurrió la organización ascendieron a 8.743,64 euros, que,
eliminando los que revierten directamente en el municipio, totalizan 8.125,64 euros.
No obstante, a pesar de ser ésta la metodología más utilizada en otros trabajos, para tener constancia
de cuál es la rentabilidad total de la prueba, independientemente del destino de los costes, se elaborará
paralelamente un ACB global, incluyendo los costes totales para estimar la rentabilidad general, y
un ACB local (en consonancia con la metodología utilizada en trabajos similares), que proporciona
información únicamente de la rentabilidad para el municipio.
Por otra parte, con respecto a los beneficios se deben incluir las siguientes partidas:
––Ingresos directos obtenidos con la organización del evento como inscripciones, patrocinios,
subvenciones,...
––Beneficios por turismo: porcentaje de beneficio obtenido por los sectores de hostelería y comercio
del municipio, asociado al gasto de los participantes y sus acompañantes (de fuera del municipio)
con motivo de la prueba. En este caso el resultado será el mismo para ambos ACB dado que los
residentes en el municipio no pueden ser considerados como turistas.

Otros trabajos (Ramírez, Ordaz y Rueda, 2007) incluyen, además de las anteriores partidas, lo que
se conoce como ingresos indirectos o inducidos; es decir, aquellos que revierten en los residentes de la
localidad como consecuencia del incremento de la actividad por el efecto multiplicador. No obstante,
en el cálculo del ACB de la MIMAMUCA no se considerarán dichos ingresos. El motivo es la intención

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Federico Soler Vayá, Enrique San Martín González 57

de hacer una valoración prudente del impacto económico real de la prueba, derivado de la aportación
directa de recursos al municipio, tal y como se explica en la Guide Cost­‑benefit Analysis of Investment
Projects (Comisión Europea, 2014).
Así pues, con respecto a los ingresos directos, ascendieron a 8.862 euros, de los cuales 7.312 provinieron
de las inscripciones, 550 euros fueron aportaciones de empresas patrocinadoras y la diferencia con los
costes de organización fue compensada mediante una subvención de la Diputación de Valencia canalizada
a través del Ayuntamiento de la localidad (1.000 euros aproximadamente). Este dato demuestra que la
prueba tiene un grado de autofinanciación cercano al 84% y que, por tanto, la necesidad de financiación
por parte de la Administración Pública es mínima.
Por otro lado, en relación a los ingresos derivados del turismo, éstos se han estimado a partir de los
resultados de la encuesta realizada a los participantes y de datos obtenidos del INE y del IET. En este
sentido, se preguntó a los participantes si habían estado en el municipio antes de la MIMAMUCA, a
lo que el 47% respondió afirmativamente. De este 47%, el 76% afirmó haber hecho algún tipo de gasto
en el municipio. Además, se preguntó también si durante el día de la prueba los participantes o sus
acompañantes realizaron algún gasto, a lo que el 47% respondieron que sí.
Sabiendo que en ambos casos, el tipo de gasto fue en el 94% de las respuestas en bar/restaurante,
se ha hecho una estimación de dicho gasto en base a los datos disponibles en el Instituto de Estudios
Turísticos (IET). Así pues, dado que cerca del 98% de los participantes eran de la C. Valenciana, a partir
del último dato disponible de gasto medio diario de los turistas residentes en la C. Valenciana (26 euros)13
y, teniendo en cuenta que el porcentaje del consumo turístico en restauración es aproximadamente del
27%14 se aplica la siguiente fórmula y se obtienen los resultados recogidos en la tabla:

Gasto restauración previo = gm*r*p*na*ng*gr


Gasto restauración durante la prueba = gm*r*p*gp*gr

donde, gm representa el gasto medio diario de los turistas de la C. Valenciana, r el % de gasto que
representa la restauración del consumo turístico, p el número de participantes en la prueba, na el %
de participantes que respondieron afirmativamente a si habían estado previamente en Carrícola, ng
el % de participantes que habían estado previamente en Carrícola y habían hecho algún tipo de gasto,
gp el % de participantes que afirmaron haber realizado algún gasto el día de la prueba y gr el % de
encuestados que respondieron que el gasto realizado fue en bar/restaurante.

Gasto restauración previo a la prueba = 1077,19

Gasto restauración durante la prueba = 1417,36

Una vez obtenidos estos datos, se aplica un coeficiente multiplicador para obtener los gastos rea‑
lizados por los acompañantes el día de la prueba (dado que en la visita previa únicamente participan
los inscritos en la MIMAMUCA). En este caso, tratando de nuevo de ser prudentes con la valoración
económica, dicho coeficiente será de 1,5 (es decir, un acompañante por cada dos participantes), a pesar
que en informes de impacto económico como el del maratón de Valencia se afirma que el coeficiente es
de 2 por cada participante nacional15.
Así pues, el resultado obtenido (1.417,36 euros) se multiplica por 1,5 obteniendo en total unos ingresos
de 2.126,04 euros en restauración (bar/restaurante) el día de la celebración de la MIMAMUCA.
A partir de estos dos datos, es necesario obtener el margen de beneficio que obtienen los propietarios
hosteleros, dado que si se consideran estos ingresos como beneficio, se estaría sobre­‑estimando los
resultados. Aunque esta forma de proceder en el cálculo del ACB no está en consonancia con otros
trabajos de tipología similar (Ramírez, Ordaz y Rueda, 2007), en los que se contabilizan estos
ingresos directamente como beneficios para la localidad organizadora, manuales de referencia
en el cálculo del ACB turístico (Ginés de Rus, 2008), dejan claro que a los ingresos es necesario
descontarle los gastos derivados de cualquier actividad económica, para obtener el margen de
beneficios real. En este sentido, dicho margen se ha obtenido de la Central de Balances del Banco
de España16 y, en concreto, se ha utilizado el margen de explotación de las empresas de comercio y
hostelería para el segundo trimestre del año 2014 (fecha de celebración de la prueba), que se situó

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


58 La promoción del turismo rural a través del trail running

en el 17%. Por tanto, al total de los ingresos obtenidos (1.077,19+2.126,04) se le aplica el margen
anterior, obteniendo que los beneficios derivados del gasto en restauración de los participantes y
sus acompañantes ascendieron a 544,55 euros.
Paralelamente, se preguntó a los participantes si habían pernoctado en la localidad o alrededores,
a lo que el 4% de los encuestados respondieron que sí. A partir de este dato, se toma el Indicador de
Rentabilidad del Sector Hotelero conocido como ADR17 (Average Daily Rate) o Tarifa Media Diaria
obtenido del INE para la Comunidad Valenciana y el mes de abril (en el que se celebró la prueba), para
calcular los ingresos derivados de las pernoctaciones en la localidad.
Dicho indicador asciende a 55,20 euros/día18 y teniendo en cuenta que los participantes estuvieron
de media dos días, se obtienen unos ingresos de 2.018,11 euros, a los que se aplica de nuevo el margen
de explotación anterior (17%), con lo que se obtienen unos beneficios de 343,08 euros.
Sumando los tres cálculos realizados, los ingresos derivados del turismo con motivo de la prueba
ascienden a un total de 5.221,34 euros. A partir de este resultado, y aplicando el margen de explotación
definido, se obtienen unos beneficios derivados del turismo de 887,63 euros.
No obstante, hay que tener en cuenta que el 79% de los encuestados respondieron que tienen previsto
visitar el pueblo después del evento, con lo cual los ingresos potenciales por turismo pueden aumentar
sensiblemente. Además, un 6% de los participantes hizo un gasto en productos artesanos elaborados en el
municipio, pero dada la dificultad para cuantificar esta partida estos ingresos no se han tenido en consideración.
Para completar el análisis de los beneficios, como se ha dicho anteriormente, algunos trabajos calculan
el impacto indirecto o inducido que genera el evento analizado. En este caso dicho impacto se puede
obtener mediante la utilización de las tablas input­‑output elaboradas por el Instituto Valenciano de
Estadística (IVE) para el año 2008 (último disponible). Para ello, se utiliza el “multiplicador hacia atrás”
del epígrafe 80 (correspondiente al de actividades recreativas, culturales y deportivas) de la matriz
inversa de Leontief (también obtenida del IVE). Así, a partir de los costes totales de la organización, se
generó un impacto indirecto de 13.300,04 euros. No obstante, para tener una valoración más realista del
impacto efectivo, esta partida no se incluirá en el cálculo del ACB ya que puede dar lugar a diferentes
interpretaciones de la rentabilidad final al tratarse de una estimación indirecta de los beneficios.
Con todos los datos anteriores, se obtienen los dos ACB mencionados y que se presentan en las
siguientes tablas a modo de resumen:

Tabla 2: Análisis Coste­‑Beneficio

ACB
ACB GENERAL
LOCAL
Costes totales (C)19 8125,64 8743,64
Trofeos 793 911
Mochila del corredor 3515 3815
Avituallamiento 543,34 743,34
Gastos de organización 3274,3 3274,3
Beneficios totales (B) 9749,63 9749,63
Inscripciones (457x16 euros) 7312 7312
Subvenciones 1000 1000
Patrocinios 550 550
Beneficios por turismo 887,63 887,63
Impacto económico neto (B ­‑ C) 1623,99 1005,99
Ratio B/C 1,19 1,12
Fuente: elaboración propia, INE, IET y BdE.

Utilizando la metodología habitual (ACB Local), la MIMAMUCA presenta un ratio beneficios/costes


de 1,19 lo que indica que cada euro invertido en la prueba reporta un rentabilidad de casi el 20% sobre
la localidad (si se incluyeran los ingresos indirectos ésta aumentaría hasta casi el 284% lo que no es
consistente con la realidad).

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Federico Soler Vayá, Enrique San Martín González 59

Por otro lado, teniendo en cuenta los costes totales de la organización (ACB GENERAL), la rentabilidad
asciende al 12%, lo cual indica que la prueba sigue siendo positiva económicamente para el municipio.
Por ello, desde este punto de vista económico, la MIMAMUCA arroja unos resultados satisfactorios
para el municipio y sus habitantes. De hecho, las respuestas obtenidas de la encuesta realizada a los
residentes así lo confirman. El 11% de los encuestados dice haber recibido algún ingreso extra con la
realización de la prueba y un 100% considera positivo el gasto realizado por parte del Ayuntamiento.
Así mismo, el 68% de los participantes valoran con una nota de 9 o 10 sobre 10 la organización y el
entorno de la prueba y ninguno de los participantes le otorga una puntuación inferior a 5.

4.2. Impacto sociocultural y medioambiental


Una vez valorado el impacto económico, es necesario complementar este análisis con la estimación de los
efectos socioculturales y medioambientales. Dichos efectos deben incluir aquellos aspectos no económicos
que pueden influir directa o indirectamente en la calidad de vida de los habitantes y su entorno.
En este sentido, el deporte despliega su potencial como factor de desarrollo en tres ejes estratégicos
como: la movilización social y cultural de la población, la diversificación y modernización de las actividades
económicas y la equidad territorial (Moscoso y Moyano, 2006b). Gran parte de los estudios realizados al
respecto profundizan en los aspectos socioculturales del deporte como el aumento de la calidad de vida
(Walo, Bull y Breen, 1996), el incremento de sentimiento de orgullo y pertenencia a una comunidad
(Horne, 2000; Veltri, Miller y Harris, 2009; Ziakas, 2010), el grado de participación de los habitantes
como voluntarios en el evento (Daniels y Norman, 2003; Wilson, 2006; Ziakas, 2010) o incluso el grado
de satisfacción de los propios participantes (Bigné, Sánchez y Sánchez, 2001).
Dentro de estos tres ejes, el efecto sociocultural de la prueba sobre la localidad y sus habitantes,
está relacionado con el grado de movilización social y cultural (eje I) y con la equidad territorial (eje
III), mientras que el nivel de diversificación y modernización de las actividades económicas (eje II) se
relacionan directamente con el impacto económico del evento ya tratado.
Respecto al impacto ambiental, autores como Gibson, Kaplanidou y Kang (2012: 162) afirman que la
evaluación de este aspecto se puede medir, para los grandes eventos deportivos, a través de su huella
ecológica (carbon footprint). No obstante, Collins, Jones y Munday (2009) concluyen que “actualmente es
difícil encontrar una medida de dicho impacto aunque es evidente que los pequeños eventos deportivos,
como el que aquí se analiza, tienen un efecto mucho menor”.
En el presente trabajo, se analizará dicha huella ecológica a partir de los siguientes indicadores: grado
de generación de residuos, aglomeración de personas y alteración del ritmo de vida de los habitantes,
riesgos medio ambientales y nivel de erosión del paraje por el que transcurre la prueba.
Para realizar dicho análisis, los resultados se han extraído, principalmente, de las respuestas
obtenidas en las dos encuestas realizadas a los participantes y los habitantes de la localidad, así como
de la valoración del impacto medioambiental de la prueba que hacen los agentes de la Conselleria de
Medio ambiente encargados de la vigilancia y preservación del entorno. Esto permitirá saber la opinión
y el grado de satisfacción, tanto de los habitantes como de los participantes y los agentes forestales,
sus implicaciones sobre el turismo y el entorno y la conveniencia de la celebración de la MIMAMUCA.

––Impacto sociocultural
En primer lugar, por lo que respecta a la movilización social y cultural (eje I), el 100% de los habitantes
encuestados cree que la MIMAMUCA es positiva para potenciar la imagen de Carrícola como destino
de turismo rural y, en este sentido, el 94% ha constatado que han aumentado las visitas al pueblo con
motivo de celebración de la prueba.
Del mismo modo, el 89% de los habitantes encuestados opina que la MIMAMUCA puede ayudar a
dar a conocer los productos artesanales y agrícolas de la localidad. De hecho, el 6% de los participantes
afirma haber adquirido algún producto artesanal del municipio durante el día de la prueba y el 4%
piensa volver para comprar productos artesanales o agrícolas después de la MIMAMUCA.
Sin embargo, el elemento diferenciador y más importante en cuanto a la promoción cultural viene
recogido en el propio lema de la carrera: “Deporte, montaña y arte”. Una de las singularidades de
la prueba es que parte del recorrido discurre por la anteriormente citada ruta escultórica Biodivers
Carrícola. Desde el kilómetro 1 hasta aproximadamente el kilómetro 7 los participantes recorren los
senderos y caminos donde se exhiben diferentes obras escultóricas de artistas locales, comarcales e
incluso nacionales, hasta alcanzar el castillo árabe del [Link], que es el elemento más representativo de

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


60 La promoción del turismo rural a través del trail running

la localidad. Dicha ruta, junto con el castillo, son dos de los atractivos turísticos más importantes del
municipio, por lo que el hecho de que la prueba discurra en paralelo a esta exposición al aire libre es
un punto de inflexión para su promoción turística así como un medio de generar sentimiento de orgullo
y pertenencia al pueblo y la comarca.
Por tanto, teniendo en cuenta los resultados de las encuestas y la singularidad del trazado de la
prueba, se puede afirmar que la MIMAMUCA contribuye a lograr los objetivos que se engloban en el
eje I (Moscoso y Moyano, 2006b): afluencia de personas foráneas al municipio (deportistas y turistas
deportivos), reducción del ambiente de soledad (al menos en el fin de semana de la prueba y los fines de
semana anteriores), mejora de las relaciones sociales entre los habitantes (organizadores de la prueba,
participantes, voluntarios,...) y promoción del patrimonio natural y cultural (recorrido a través de la
ruta Biodivers y del Castillo árabe).
Por otro lado, respecto al eje III referente a la equidad territorial, cabe señalar, en primer lugar, la
preocupación por la utilización de recursos autóctonos, es decir, que los flujos o recursos económicos
generados en la prueba se empleen o usen en el propio municipio, generando efectos económicos
inducidos que maximicen las ganancias locales paliando la falta de actividad económica propia de una
zona rural como esta. La generación de actividad económica en zonas deprimidas desde el punto de
vista económico contribuye claramente a la equidad territorial. Un ejemplo de este empleo máximo
de recursos autóctonos es el hecho de que los trofeos entregados a los ganadores de la prueba en las
distintas categorías sean elaborados por un escultor y pintor de la localidad.
Por su parte, dado el interés de la organización por crear un ambiente de fiesta en el recorrido, en
los puntos kilométricos más alejados del Paisaje protegido (para evitar la contaminación acústica del
entorno), se ameniza a los participantes con música en vivo de grupos de música tradicional valenciana
de “dolçaina i tabalet”.
De la misma forma, en aras de promocionar la agricultura ecológica y los productos artesanales,
entre los obsequios que se entregan a los participantes al finalizar la prueba, en la conocida como
mochila o bolsa del corredor, se encuentran frutas ecológicas de temporada (cultivadas en el municipio)
y un bálsamo reparador que ayuda a combatir los dolores musculares (elaborado también por personas
locales a partir de plantas autóctonas).
Así mismo, al finalizar la prueba, para que los participantes puedan rehidratarse y recuperar fuerzas,
la organización habilita diferentes puntos de comidas y bebidas típicas (“coca” de tomate, de cebolla,
de morcilla, zumo de naranja ecológico,...), elaboradas por los habitantes, que reciben a cambio una
compensación económica de la organización.
Con todo ello, el 90% de los habitantes encuestados afirma que participó de forma directa o indirecta en
la organización de la prueba, lo que unido a los músicos que amenizan la carrera o grupos de senderistas
de pueblos vecinos que dan apoyo a la organización durante todo el recorrido, se puede afirmar que
la MIMAMUCA fomenta la cooperación territorial y potencia un mayor sentimiento de pertenencia
a la comarca (Skinner y Zakus, 2008; Collins y Kay, 2003)20, contribuyendo de esta forma a lograr los
objetivos del eje III (equidad territorial).
En este sentido, además el 79% de los participantes encuestados asegura que volverá a Carrícola
para visitar el pueblo y su entorno, hacer turismo deportivo o turismo gastronómico, consiguiendo así
una mayor dinamización del turismo rural.
Paralelamente, otro hecho ilustrativo de los efectos sociales es que el 78% de los habitantes de
Carrícola asegura haber aumentado su interés por el deporte en general y el running en particular.
La organización de la prueba ha servido de herramienta para incrementar la actividad física de los
habitantes (Moore y Werch, 2005; Henderson, 2009) hecho que se demuestra con la puesta en marcha
de una escuela de atletismo en el municipio con 14 personas inscritas en tan solo 2 meses, de edades
comprendidas entre los 15 y los 56 años, lo representa cerca del 14% de los habitantes.

––Impacto medioambiental
Por lo que se refiere a los efectos sobre el medioambiente y el entorno (huella ecológica), se focalizará
el análisis sobre cuatro indicadores: grado de generación de residuos, aglomeración de personas y
alteración del ritmo de vida de los habitantes, riesgos ambientales y nivel de erosión del paraje. En este
sentido, todos los resultados expuestos han sido corroborados por el agente medio ambiental encargado
de la preservación del entorno del Paisaje Protegido de “L’Ombria del Benicadell”.
Respecto al primer indicador referente a la generación de residuos, el principal problema puede
aparecer en los diferentes puntos de avituallamiento repartidos por el trazado de la carrera donde se

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Federico Soler Vayá, Enrique San Martín González 61

abastece de agua y alimentos a los participantes. En el caso de la MIMAMUCA (y cada vez más en otras
pruebas similares) se obliga a los corredores a que lleven sus propios recipientes reutilizables para
evitar que queden restos de envases que puedan ensuciar el espacio natural. Además de esto, en los
mismos puntos de avituallamiento se habilitan bidones con bolsas de basura para que se pueda tirar
cualquier tipo de recipiente (principalmente de suplementos alimenticios o glucosa).
Junto a ello, los propios organizadores, una vez finalizada la prueba, realizan una vuelta de reco‑
nocimiento por todo el trazado para comprobar que efectivamente se ha cumplido con las normas de
preservación del entorno21.
Por otro lado, en referencia a la aglomeración de personas y la alteración del ritmo normal de vida
de los habitantes, la mejor forma de conocer el nivel de molestias que puede ocasionar la concentración
de un elevado número de personas, en un pueblo tan pequeño y durante un corto espacio de tiempo, es
preguntando a los habitantes directamente. En este sentido, sólo el 3% de los encuestados afirma que la
prueba tuvo un impacto negativo sobre el entorno natural de la localidad y ningún habitante encuestado
dijo sufrir algún inconveniente como ruidos, aglomeración de gente, contaminación,...
Aunque la población se multiplica por cuatro, el hecho de que los corredores solo se concentren en la
salida para empezar la prueba y lleguen a la meta escalonadamente (según su nivel de preparación), y que
la mayor parte del pueblo participa directa o indirectamente de la organización, hace que las molestias se
minimicen para los habitantes. Además, también se limita el público que puede presenciar la prueba dentro
del Paisaje protegido para evitar precisamente que la aglomeración de personas pueda dañar el entorno.
Por último, con respecto a los riesgos ambientales y el nivel de erosión del paraje natural, se debe
atender aquí exclusivamente a la información proporcionada por el agente entrevistado, dado que tiene

Figura 1: Recorrido oficial de la prueba y entorno por el que transcurre

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


62 La promoción del turismo rural a través del trail running

potestad para modificar el trazado e incluso suspender la prueba en caso de detectar riesgos potenciales
(por ejemplo nivel 3 de preemergencia por riesgo de incendios).
Con respecto a las medidas de prevención de posibles riesgos ambientales, se obliga a la organización
a disponer de un camión cisterna de agua y de una brigada de prevención de incendios y se prohíbe
la colocación de propaganda gráfica y la utilización de pintura para señalizar el trazado de la prueba.
Por su parte, en referencia a la erosión del paraje, la celebración de la MIMAMUCA no tiene ningún
impacto negativo sobre la flora y la fauna. De hecho, resulta positiva para la recuperación de sendas
forestales que se encontraban en estado de degradación por el paso del tiempo y su escasa utilización.
Así, aprovechando la celebración de este tipo de eventos, el Plan de Actuación para la Mejora del Empleo
Rural (PAMER) del Servicio Valenciano de Empleo (SERVEF) destinado a la contratación de personas
desempleadas para la realización de actuaciones medioambientales de mantenimiento y recuperación
del entorno, se ha dirigido a este tipo de tareas.
Además, tal y como se puede observar en las imágenes adjuntas (figura 1)22, la mayor parte del
trazado discurre por pistas forestales que evitan el contacto directo con la flora y la fauna de la zona y
el resto del trazado transcurre por senderos aptos para la práctica del trail running.
Con todo ello, teniendo en cuenta tanto los efectos sociculturales como medioambientales, la valoración
global que otorgan los residentes de Carrícola a la MIMAMUCA es de un 9,19 sobre 10. Por su parte,
el informe realizado por el agente medioambiental señala que la MIMAMUCA no es una actividad que
ponga en riesgo el entorno por el que discurre y prueba de ello es su valoración positiva año tras año
permitiendo la celebración de nuevas ediciones.

6. Conclusiones

Carrícola es un municipio del interior de la provincia de Valencia de menos de 100 habitantes, lo que
impone serias dificultades a su desarrollo económico. Sin embargo, como se ha explicado aquí, ha organizado
una actividad deportiva que ha generado un doble dividendo, incrementando la actividad económica y los
beneficios turísticos de los negocios locales, a la vez que se promocionaba y se daba a conocer como destino de
turismo rural. Además de obtener una rentabilidad notable, independientemente de la metodología usada para
medirla, la MIMAMUCA ha sido una actividad prácticamente autosuficiente que ha necesitado de un apoyo
financiero público muy limitado, requisito imprescindible en este tipo de poblaciones. En consecuencia, este
caso que aquí se expone es un claro ejemplo del tipo de actividades que, con imaginación, compromiso y una
buena organización y gestión, se pueden realizar en el mundo rural para promover el desarrollo económico y
turístico. La contribución de actividades de este tipo a la diversificación del turismo y a la dinamización de
regiones de interior con baja densidad poblacional, objetivos no siempre logrados con muchos más recursos,
aconseja prestarles mucha más atención de la que han recibido hasta el momento.
Así pues, se pueden sacar una serie de conclusiones que ayuden a determinar su evaluación como factor
de atracción de turismo. A partir de estas conclusiones, se establecerán una serie de recomendaciones sobre
la viabilidad de llevar a cabo un proyecto más ambicioso como la MAMUCA (Maratón), de forma simultánea
a la MIMAMUCA para incrementar el impacto económico sobre la localidad, sin perjudicar el entorno.

––­Publicidad como destino de turismo rural


Se puede afirmar que la celebración del evento aumenta el reconocimiento y la promoción de la
localidad entre los corredores. En este sentido, aunque el 98% de los participantes encuestados son de
la Comunidad Valenciana, el 34% de ellos aseguraba no conocer Carrícola antes de la prueba. Por ello,
con la entrega de los productos típicos y el recorrido por los atractivos de la localidad se da publicidad al
entorno natural donde se ubica, a la agricultura ecológica que se cultiva y vende y a la ruta escultórica
que recorre los senderos y calles del municipio. De hecho, el 94% de los habitantes ha constatado un
aumento de los visitantes tras la celebración de la prueba.

––­Valoración económica positiva pero limitada


Por lo que respecta al aspecto económico, el impacto es limitado dada la escasa capacidad del pueblo
para albergar un gran número de participantes. No obstante, la rentabilidad obtenida teniendo en
cuenta la inversión pública realizada es más que notable (19% y 12% según el ACB local y general
respectivamente). Los beneficios económicos de la prueba se redistribuyen de forma diversificada entre

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Federico Soler Vayá, Enrique San Martín González 63

un número elevado de habitantes y sectores económicos (propietarios del hostal/restaurante, del bar,
productores de agricultura ecológica, artesanos, escultores,...) lo que implica un impacto global para la
localidad que favorece el elevado grado de aceptación de la carrera entre los habitantes de la localidad.
El acondicionamiento de nuevas zonas de aparcamiento en los alrededores permitirá aumentar el
número de corredores y con ello incrementar el impacto económico, tanto en términos de inscripciones
como en gasto directo. Para ello, la organización tiene previsto habilitar el entorno (tal como se indica
en la figura 2) de manera que la concentración de vehículos no esté cerca del núcleo urbano. Con ello
se pretende aumentar la capacidad de carga física del municipio durante la celebración de la prueba,
teniendo en cuenta que la organización y el Ayuntamiento han estimado (en base al número de voluntarios
y de servicios del municipio) que el número máximo de corredores que pueden participar es de 800 entre
las dos pruebas (unos 450 en la media maratón y unos 350 en el maratón).

Figura 2: Zonas de aparcamiento para la celebración de la MAMUCA/MIMAMUCA

––Movilización social

La celebración de la prueba ha aumentado el interés por la práctica del deporte entre los habitantes del
pueblo, y se ha conseguido crear una escuela de atletismo en tan solo dos meses; es decir, la MIMAMUCA ha
ayudado a mejorar las relaciones personales y el clima social, generando con ello hábitos de vida más
saludables entre los residentes en el municipio. Al mismo tiempo, la participación directa o indirecta en la
organización supone un elemento de satisfacción y orgullo personal, al sentirse parte del éxito de la prueba.

––Impacto medioambiental mínimo


Por último, el impacto negativo sobre el medioambiente es mínimo, por lo que aunque la prueba
discurre por un paisaje protegido, no existe riesgo de transformación del entorno natural ni se altera

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


64 La promoción del turismo rural a través del trail running

uno de los reclamos turísticos más importantes como es el enclave rural que caracteriza al municipio.
Este hecho viene demostrado tanto por la percepción de los propios habitantes de Carrícola, como por la
evaluación realizada por los técnicos de la Conselleria de Medio Ambiente encargados de la preservación
y mantenimiento del entorno, y que se refleja en el informe elaborado tras la celebración de la prueba.

6. Recomendaciones sobre un futuro maratón (MAMUCA)

Con todos estos datos, se demuestra que la MIMAMUCA tiene un impacto positivo para el municipio,
pero ¿qué ocurriría si se complementa esta prueba con una de más envergadura como un maratón
(MAMUCA)? ¿Cambiarían los resultados en términos económicos, medioambientales y socioculturales?
En primer lugar, atendiendo a los resultados obtenidos de las encuestas, se podría llevar a cabo
una reordenación de los costes de organización de una futura MAMUCA. En este sentido, dado que
ante la pregunta de “qué es lo que más valoran los participantes de una prueba como la MIMAMUCA”
el 81% respondió “la organización durante y después de la prueba” y ninguno dio como respuesta la
mochila entregada a los corredores (cuando ésta representa el 40% del total de los costes), sería una
buena medida destinar parte de este gasto a mejorar aspectos organizativos o simplemente reducir el
coste total de la prueba.
En segundo lugar, por lo que se refiere a los resultados económicos, el aumento de los costes necesarios
para su organización aumentaría menos que proporcionalmente. Este hecho viene dado porque el precio
de inscripción medio que estarían dispuestos a pagar los participantes es de 26,20 euros según las
encuestas (es decir, un 64% más que los 16 euros actuales), y según las estimaciones de la organización,
el coste pasaría aproximadamente de los 8.750 euros actuales hasta los 12.000 aproximadamente (37%
más). Con ello, ya no sería necesaria la aportación por parte del ayuntamiento y la prueba reportaría
mayores beneficios directos, alcanzando un grado de autofinanciación del cien por cien.
Por otra parte, el impacto en términos de turismo sería sensiblemente mayor al de la MIMAMUCA.
Para estimarlo, se preguntó a los participantes cuantos habían pernoctado en Carrícola o alrededores
durante la MIMAMUCA a lo que respondieron afirmativamente el 4%. Sin embargo, ante la misma
pregunta, con la MAMUCA este porcentaje aumenta hasta el 7%. Ello viene determinado por el hecho
que el horario de salida de la actual prueba eran las 9:00h y en una prueba con el doble de kilómetros
ésta debe iniciarse al menos dos horas antes, lo que hace necesario que los participantes procedentes
de más lejos necesiten pernoctar en Carrícola o alrededores.
En este sentido, para comprobar que efectivamente los participantes en la MIMAMUCA estarían
dispuestos a tomar la salida en una hipotética MAMUCA, se hizo esta pregunta en la encuesta, a lo
que el 73% respondió afirmativamente.
Además, dado que la entrega de dorsales para participar en la prueba se realizaría el día de antes,
se preguntó a los participantes como valorarían la organización de un mercado con productos típicos
durante este día y si lo visitarían. A la primera pregunta el 66% de los encuestados le dio la máxima
valoración y respecto a la segunda el 76% de ellos respondió que estaría dispuesto a visitarlo. Esto
permitiría aumentar la promoción de otras actividades locales (Daniels y Norman, 2003; Gibson, Will‑
ming y Holdnak, 2003) como la agricultura ecológica y los productos artesanos entre los participantes
y sus acompañantes. Además, dado que el perfil del participante en este tipo de eventos es el de una
persona preocupada por su salud y amante de la naturaleza, y la gran mayoría proceden de la misma
comarca o comarcas limítrofes, podrían aumentar sensiblemente las visitas al municipio para adquirir
este tipo de productos.
Así pues, con estos resultados en términos económicos y de promoción turística, a priori, parece que
la organización de la MAMUCA podría incrementar el impacto en ambos casos sobre Carrícola.
Por su parte, respecto al impacto medioambiental y sociocultural, los habitantes aseguran no tener
inconveniente en formar parte de la organización de un hipotético maratón, y la percepción sobre el
grado de contaminación y molestias ocasionadas por este evento, según los técnicos de protección
medioambiental y los habitantes, es muy similar a los resultados obtenidos con la MIMAMUCA. De
hecho, la mitad de la distancia del recorrido de la MAMUCA transcurriría por el mismo trazado que la
MIMAMUCA y el resto por otras pistas forestales y sendas transitadas habitualmente por senderistas
que visitan el entorno.
En resumen, aunque llevar a cabo este evento de más envergadura supondría un nuevo esfuerzo
para la organización, sería recomendable tener en cuenta estos resultados. A partir de ellos, se puede

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Federico Soler Vayá, Enrique San Martín González 65

analizar detenidamente la conveniencia de dar un paso hacia adelante y llevar a cabo una prueba de
más nivel y mayor impacto en términos de promoción turística para la localidad.
De hecho, la puesta en marcha de este tipo de eventos a pequeña escala, pero con gran implicación
entre los miembros de una comunidad con dificultades para el desarrollo económico y social, ha culminado
con la creación de un modelo teórico llamado Deporte Para el Desarrollo (Sport For Development).
Dicho modelo aboga por la transformación de los eventos deportivos tradicionales para conectarlos con
comunidades locales permitiendo la creación de programas y políticas deportivas que tengan un impacto
social sostenible a largo plazo (Lyras y Wealty, 2011; Schulenkorf, 2012).
En este sentido, el trail running es un deporte en auge y el enclave de Carrícola y su idiosincrasia
de pueblo rural le otorgan una ventaja comparativa respecto a otros pueblos que organizan pruebas
similares. No obstante, los resultados aquí detallados demuestran que cualquier municipio, con pocos
recursos, pero con mucho esfuerzo, puede llevar a cabo un desarrollo turístico, medioambiental y
cultural sostenible, demostrando que crecimiento económico y preservación del entorno natural no son
conceptos contrapuestos.

Bibliografía

Arrojo, P., Bernal, E. y Fernández, J.


1998. El análisis coste­‑beneficio y su vigencia relativa en la valoración de grandes proyectos hidráulicos,
Departamento de Análisis Económico. Universidad de Zaragoza.
Barajas, A. y Sánchez, P.
2011. “Aplicación del análisis coste­‑beneficio al Campeonato de España de Natación Máster 2011”, I Gijón
Workshop de Economía del Deporte. El Impacto Económico en el Deporte, Gijón, Universidad de Oviedo.
Bigné, E. J.. Sánchez, I. M. y Sánchez, J.
2001. “Tourism image, evaluation variables and after purchase behavior: Inter­‑relationship,” Tourism
Mnagement, 22: 607­‑616.
Bowerman, W. J. y Harris, W.
1967. Jogging: A physical Fitness Program for All Ages, Ace Books.
Cambridge University Press
2016. “Cambridge English Dictionary & Thesaurus” consultado en [Link]
diccionario/ingles/
Cobb, S. y Olderbing, D.J.
2007. “The Importance of Import Subsitution in Marathon Economic Impact Analysis”, International
Journal of Sport Finance 2(2): 108­‑118.
Cohen, E.
1974. “Who is a tourist? A conceptual clasification,” Sociologist Review, 22: 527­‑555.
Collins, M. F. y Kay, T.
2003. Sport and social exclusion. Londres: Routledge.
Collins, A., Jones C. y Munday, M.
2009. “Assessing the environmental impacts of mega sporting events: Two options?” Tourism Mnagement,
30: 828­‑837.
Comisión Europea
2014. “Guide to Cost­‑Analysis of Investment Projects”, Economic appraisal tool for Cohesion Policy
2014­‑2020.
Daniels, M. y Norman, W.
2003. “Estimating the economic impacts of seven regular sport tourism events,” Journal of Sport
Tourism, 8: 214­‑222.
Delpy­‑Neirotti, L.
2003. “Introduction to Sport and Adventure Tourism” en Hudson, S. (ed) Sport and Adventure Tourism.
The Haworth Hospitality Press, New York.
De Knop, P.
1990. “Sport for all and active tourism,” World Leisure and Recreation, 32: 30­‑36.
De Rus, G.
2008. Análisis Coste­‑Beneficio. Barcelona: Ariel.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


66 La promoción del turismo rural a través del trail running

Edwards, M.
2015. “The role of sport in community capacity building: An examination of sport for development
research and practice,” Sport Management Review, 18: 6­‑19.
Fernández, M.T.
2014. “El impacto turístico de los eventos deportivos: un estudio del caso”, Cuadernos de turismo 33: 59­‑76.
Fixx, J. M.
1977. The Complet Book of Running, Random House Inc.
Forward Analytics, Inc.
2012. Audience Research & Economic Impact Study of the 2012 Rite Aid Cleveland Marathon. Pittsburgh.
Foster, G., Greyser, S. y Walsh, B.
2006. The Business of sport: A perspective from Harvard. Thomson South Western. USA
García, G., Sancho, A. y Gutiérrez, C.
2013. Modelo de valoración de un acontecimiento deportivo, Papers de turisme 53: 69­‑80.
Getz, D.
2008. “Event tourism: definition, evolution and research”, Tourism Management 29(3): 8­‑13.
Gibson, H. y Yiannakis, A.
1992. “Some correlates of the Sport Lover (tourist): A life course perspective.” Presented at the North
Amercian Society for the Sociology of Sport Concerence”, Toledo, Ohio.
Gibson, H.
1998(a). “Sport Tourism: A Critical Analysis of Research,” Sport Management Review, 1: 45­‑76.
Gibson, H.
1998(b). “Active sport tourism: Who participates?” Leisure Studies, 17(2): 155­‑170.
Gibson, H., Willming, C. y Holdnak, A.
2003. “Small­‑scale event sport tourism: College sport as a tourist attraction,” Tourism Management,
24: 181­‑190.
Gibson, H., Kaplanidou, K. y Kang, S. J.
2012. “Small­‑scale event sport tourism: A case study in sustainable tourism,” Sport Management
Review, 15: 160­‑170.
Ginés de Rus, M.
2008. Análisis Coste­‑Beneficio, Evaluación económica de políticas y proyectos de inversión. Ariel
Economía (3a edición).
Gratton, C., Dobson, N. y Shibli, S.
2000. “The economic importance of major sports events: a case­‑study of six events”, Managing Leisure
5(1): 17­‑28.
Gratton, C., Coleman, R. y Shibli, S.
2005. “The economics of sport tourism at major sport events,” Sport Tourism Destinations: 233­‑247.
Henderson, K. A.
2009. “A paradox of sport management and physical activity interventions,” Sport Management Review,
12(2): 57­‑65.
Hersteinn, R. y Jaffe, E.D.
2008. “Sport hospitality as a business strategy”, Journal of Business Strategy, 29: 36­‑43.
Highman, J.
1999. “Commentary – sport as an avenue of tourism development: an analysis of the positive and
negative impacts of sport tourism.” Current Issues in Tourism, 2(1): 82­‑90.
Hinch, T. y Higham, J.
2004. Sport Tourism Development. Clevedon, Chanel View Publications.
Horne, W.
2000. “Municipal economic development via hallmark events,” Journal of Tourism Studies, 11(1): 30­‑36.
Instituto Valenciano de Estadística
2008. Marco Input­‑Output y Contabilidad Regional de la Comunidad Valenciana.
Késenne, S.
2005. “Do We Need an Economic Impact Study or a Cost­‑Benefit Analysis of a Sports Event?”, European
Sport Management Quartely 5(2): 133­‑142.
Késenne, S., Taks, M., Chalip, L., Green, B.C. y Maryn, S.
2011. “Economic Impact Analysis versus Cost Benefit Analysis: The case of a Medium­‑Sized Sport
Event”, International Journal of Sport Finance 6: 187­‑203.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Federico Soler Vayá, Enrique San Martín González 67

Kotze, N.
2006. “Cape Town and the Two Oceans Marathon: The Impact of Sport Tourism,” Urban Forum 17(3):
282­‑293.
Kutzman, J. y Zauhar, J.
1997. “A wave in time­‑The sports tourism phenomena,” Journal of Sports Tourism, 4: 5­‑19.
Latiesa, M. y Paniza, J.L.
2006. “Turistas deportivos. Una perspectiva de análisis”, Revista Internacional de Sociología, Vol.
LXIV, 44: 133­‑149.
Liu, Z.
2003. “Sustainable tourism development: A critique,” Journal of Sustainable Tourism, 11: 459­‑475.
Llopis­‑Goig, R. y Vilanova, A.
2015. “Spain: A sociological Analysis of the Evolution and Characteristics of Running” en Scheerder, J.
y Breedveld, K. (ed) Running across Europe Palgrave Mcmillan 11: 225­‑238.
Lyras, A. y Welty, P.
2011. “Integrating sport­‑for­‑development theory and praxis,” Sport Management Review, 14: 311­‑326.
Maudos, J.
2015. Impacto económico del 34 Maratón Valencia Trinidad Alfonso 2014. Instituto Valenciano Inves‑
tigaciones Económicas.
Méndez, B., Sánchez, P. y Barajas, A.
2012. Impacto de eventos deportivos: el caso del Campeonato de España de natación Pontevedra 2011,
International Journal of Sports Law & Management 18: 72­‑91.
Ministerio de Economía
1999. Plan Integral de Calidad del Turismo Español 2000­‑2006, Secretaría de Comercio, Turismo y en
la PYME.
Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Deporte
2014. Anuario de Estadísticas deportivas, Subdirección General de Estadísticas y Estudios, Secretaría
General Técnica.
Moore, M. J. y Werch, C. E. C.
2005. “Sport and physical activity participation and substance use among adolescents,” Journal
Adolescent Health, 36(6): 486­‑493.
Moyano, E. y Moscoso, D.
2006(a). Deporte y Desarrollo Rural. Instituto Andaluz del Deporte. 1ª Edición.
Moyano, E. y Moscoso, D.
2006(b). El deporte como sector emergente para el desarrollo rural. Instituto de Estudios Sociales
Avanzados de Andalucía (IESA). Consejo Superior de Investigaciones Científicas 1: 17­‑31.
Mules, T. y Faulkner, B.
1996. “An economic perspective on special events,” Tourism Economics, 2(2): 107­‑117.
Nogawa, H., Yamguchi, Y. y Hagi, Y.
1996. “An empirical research study on Japanese sport tourism in Sport­‑for­‑All Events: Case studies of
a single­‑night event a multiple night event,” Journal of Travel Research, 35: 46­‑54.
NPD Group
2014. Panel de detallistas y de consumidores, The NPD Group Inc.
Ramírez, J.M., Ordaz, J.A. y Rueda, J.M.
2007. Evaluación del impacto económico y social de la celebración de grandes eventos deportivos a nivel
local: el caso del Campeonato de Tenis femenino de la ITF en Sevilla en 2006, Revista de Métodos
Cuantitativos para la Economía y la Empresa 3: 20 ­‑39.
Revuelta, R.
2006. Turismo y eventos deportivos: los Juegos Olímpicos de Invierno, Oppidum 2: 399­‑428.
Sancho, A.
2001. Apuntes de Metodología de la investigación en turismo. Madrid, Organización Mundial del Turismo.
Scheerder, J., Breedveld, K. y Borgers, J.
2015. “Running across Europe: The rise and size of one of the Largest Sport Market.” Palgrave Mcmillan,
12: 241­‑264.
Schulenkorf, N.
2012. “Sustainable community development through sport and events: A conceptual framework for
Sport­‑For­‑Development projects,” Sport Management Review, 15: 1­‑12.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


68 La promoción del turismo rural a través del trail running

Sharpley, R.
2000. “The influence of the accommodation sector on tourism development: lessons from Cyprus,”
Hospitality Management, 19: 275­‑293.
Shipway, R. y Jones, I.
2008. “The Great Suburban Everest: An ‘Insiders’ Perspective on Experiencies at the 2007 Flora London
Marathon.” Journal of Sport & Tourism 13(1): 61­‑77.
Skinner, J. y D. Zakus
2008. “Development through Sport: Building Social Capital in Disadvantaged Communities,” Sport
Mnagement Review, 11: 253­‑275.
Skinner, L., Zakus, D. y Edwards, A.
2005. “Football communities: Research report”. Federación de fútbol de Australia. Sidney.
Sugden, J.
2007. “Running Havana: Observations on the Political Economy of Sport Tourism in Cuba,” Leisure
Studies 26(2): 235­‑251.
Organización Mundial del Turismo (OMT)
2010. Congreso Internacional de Turismo, Deporte y Grandes Eventos. Johannesburgo, Sudáfrica.
Veltri, F., Miller, J. y Harris, A.
2009. “Club sport national torunament: Economic impact of a small event on a mid­‑size community,”
Recreational Sport Journal, 33: 119­‑128.
Visser, G. y Rogerson, C. M.
2004. “Researching the South African tourism and development nexus,” GeoJournal, 60: 201­‑215.
Walo, M., Bull, A. y Breen, H.
1996. “Achieving economic benefits at local events: A case of a local sports event,” Festival Management
and Event Tourism, 4: 95­‑106.
Weed, M.
2006. “Sports Tourism Research 2000­‑2004: A Systematic Review of Knowledge and a Meta­‑Evaluation
of Methods,” Journal of Sport & Tourism 11(1).
Weed, M.
2009. “Progress in Sports Tourism Research? A Meta­‑review and Exploration of Futures,” Tourism
Managenemt 30(5): 615­‑628.
Weed, M. y Bull, C.
2004. Sports tourism: Participants, policy & providers, Oxford: Elsevier.
Wilson, R.
2006. “The economic impact of local sport events: significant, limited or otherwise? A case of four swiming
events,” Managing Leisure 11(1): 57­‑70.
Zauhar, J.
2004. “Historical perspectives of sport tourism,” Journal of Sport Tourism, 9(1): 5­‑101.
Ziakas, V.
2010. “Understanding an event portfolio: The uncovering of interrelationships, synergies and leveraging
opportunities.” Journal of Policy Research in Tourism, Leisure and Events, 2: 144­‑164.

Notas
1
La evolución de este deporte a lo largo de los últimos años en todo el mundo no ha sido constante ni lineal, sino que se ha
producido en “olas”: la primera en la década de los 80 y la segunda a partir de 2000 (Llopis­‑Goig, R. y Vilanova, 2015).
2
Los fuentes citadas en este párrafo y el siguiente se han obtenido de: El Mundo, 19/01/2014: “Running, una fiebre millonaria”,
[Link] consultado en línea el 20/05/2014.
3
Para conocer el calendario y el número de carreras populares existentes en España se puede consultar el siguiente enlace:
[Link]
4
Los datos de inscripciones se han obtenido de las webs de la organización de cada una de las pruebas. Para el caso de
Valencia: [Link] Para Rio Mundo: [Link]
es/evento/152.
5
Según el Anuario de estadísticas deportivas del 2014 del Ministerio Educación, Ciencia y Deporte el running se ha
convertido en el cuarto deporte más practicado en España.
6
Un ejemplo que demuestra el auge que está teniendo este deporte en España es el número de búsquedas en Google de la
palabra running durante los últimos años (Ver enlace: [Link]
7
Datos obtenidos del informe elaborado por el profesor Joaquín Maudos (Impacto económico del 34 maratón Valencia
Trinidad Alfonso 2014). Cabe señalar, no obstante, que el impacto económico incluye los ingresos indirectos, los cuales
pueden sobrevalorar el impacto real, como se analizará posteriormente en este trabajo.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Federico Soler Vayá, Enrique San Martín González 69

8
Ver [Link]
9
Se entrevistó al agente responsable de la preservación del medio ambiente y forestal de “La Vall d’Albaida” encargado
de elaborar un informe final sobre el impacto real de la prueba y las posibles medidas correctoras que tiene que llevar a
cabo la organización en años posteriores.
10
Ver el siguiente enlace: [Link]
viewform?usp=send_form
11
Población a 1 de enero de 2014 (fecha publicación 22 de diciembre de 2014).
12
Para más información se puede consultar el siguiente enlace: [Link]
‑del­‑benicadell
13
Ver [Link]
14
Ver [Link] Este dato se ha
obtenido dividiendo el consumo en restauración entre el consumo turístico total. Hay que señalar que el porcentaje es
similar al obtenido, por ejemplo, en el cálculo del impacto económico de la 34 edición del maratón de Valencia (33%).
15
Ver Informe elaborado por el profesor Joaquín Maudos (Impacto económico del 34 maratón Valencia Trinidad Alfonso 2014).
16
Ver [Link]
17
Ver [Link]
18
Para una habitación doble con baño, sin IVA ni otros servicios.
19
Para el caso del ACB local se refiere únicamente a los costes realizados fuera del municipio.
20
El paisaje protegido de “l’Ombria del Benicadell” por el que transcurre la prueba pertenece a los términos municipales de
Carrícola, Palomar, Atzeneta d’Albaida, Otos, Beniatjar y Bélgida, por lo que los voluntarios proceden de estas localidades
e incluso de otras de alrededor.
21
En el reglamento de inscripción se informa a todos los participantes que deben cumplir las normas de preservación del
entorno y llevar consigo un envase reutilizable para abastecerse de agua. Además, el día de antes de la carrera se realiza
una reunión informativa donde se explican, entre otras cosas, dichas normas. Esta medida fue incluida como mejora en
el informe elaborado por el agente medio ambiental en la edición anterior.
22
Trazado oficial de la prueba obtenido de: [Link]

Anexo

Encuesta 1

Valoración MIMAMUCA 2014 habitantes de Carrícola Edad:


1.­‑¿Cree que la MIMAMUCA es positiva para potenciar la imagen de Carrícola como destino de turismo rural?
SI/NO → De 1 a 10:
2.­‑¿Ha constatado usted que han aumentado las visitas al pueblo tras la celebración de la prueba?
SI/NO →De 1 a 10:
3.­‑¿Supuso algún ingreso extra para usted la celebración de la prueba?
SI/NO
4.­‑¿Ha aumentado su interés por el deporte en general y el running en particular después de la prueba?
SI/NO
5.­‑¿Participó usted directa o indirectamente en la organización del evento?
SI/NO
6.­‑¿Supuso algún inconveniente para usted la celebración de la MIMAMUCA? (Ruido, aglomeración de gente,
contaminación,...)
SI/NO → De 1 a 10:
7.­‑¿Cree que la celebración de la prueba puede tener un impacto negativo sobre el entorno natural del municipio?
SI/NO → De 1 a 10:
8.­‑¿Cree que la MIMAMUCA puede ayudar a dar a conocer los productos artesanales y agrícolas elaborados en Carrícola?
SI/NO → De 1 a 10:
9.­‑¿Considera que la inversión realizada por el Ayuntamiento en la celebración de la prueba es buena para el pueblo?
SI/NO → De 1 a 10:
10.­‑¿Que valoración de 1 a 10 le daría a la prueba teniendo en cuenta los efectos sobre el municipio?
De 1 a 10:
11.­‑¿Cree que la organización de una Maratón paralela a la MIMAMUCA afectaría al entorno de la localidad?
SI/NO → De 1 a 10:

Recibido: 20/07/2015
Reenviado: 06/03/2016
Aceptado: 11/03/2016
Sometido a evaluación por pares anónimos

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Vol. 15 N.o 1. Págs. 71-85. 2017

[Link]

Raoni Inácio, Milton Wittmann, Luciana Battistella, Thiago Xavier

Proposta de validação de um modelo para


mensuração do desenvolvimento regional
sustentável em uma região turística
Raoni de Oliveira Inácio* Milton Luiz Wittmann**
UNISC –
­ Universidade de Santa Cruz do Sul (Brasil)

Luciana Flores Battistella*** Thiago Reis Xavier****


UFSM –
­ Universidade Federal de Santa Maria(Brasil)

Resumo: Atualmente, uma região turística se assegura em premissas que atendem ao novo contexto global,
tais como: a questão econômica, que por sua vez exige uma articulação em prol dos interesses corporativos,
os fatores sociais e ambientais que de forma especializada e contigua permitem atender os anseios do
desenvolvimento regional contemporâneo. O objetivo deste estudo fundamenta­ ‑se sob a validação do
modelo proposto por Chow e Chen (2011) para análise de percepção em relação ao desenvolvimento regional
sustentável em uma região turística. Para tanto, realizou­‑se uma pesquisa quantitativa do tipo survey com
465 pessoas dos municípios de Gramado, Canela e Nova Petrópolis/ Rio Grande do Sul/ Brasil. Para validação,
primeiramente, realizou­‑se o cálculo do alfa de Cronbach, seguido de uma análise fatorial exploratória.
A posteriori utilizou­‑se do coeficiente de correlação de Pearson e modelagem de equações estruturais. Como
resultado obteve­‑se que o modelo é adequado para a mensuração do desenvolvimento regional sustentável.
Palavras­‑chave: Modelo; Desenvolvimento Regional; Desenvolvimento Regional Sustentável.

Proposal for validation of a measurement model for the sustainable regional development in a
tourist region
Abstract: Currently, a tourist area aims the new global context, such as: the economic issue, which requires
an articulation in favor of corporate interests, the social and environmental factors, that in a special shape
allow to meet the aspirations of the contemporary regional development. The aim of this study is based
on the validation of the model proposed by Chow and Chen (2011) to the perception analysis in relation
to the sustainable regional development in touristic region. For this purpose, it was performed a survey
quantitative research with 465 people of the municipalities Gramado, Canela and Nova Petrópolis in Rio
Grande do Sul, Brazil. To its validation, primarily, it was performed the calculus of Cronbach´s alpha,
followed by an exploratory factor analysis. Afterwards it was used the Pearson correlation coefficient and
structural equations modeling. As a result it was found that the model is suitable to measure the sustainable
regional development sustainable.
Keywords: Model; Regional Development; Sustainable Regional Development.

1. Introdução

A partir de novos paradigmas o conceito e estratégias de desenvolvimento se alteraram ao longo dos


anos. Atualmente, não é diferente, o desenvolvimento foi acrescido por um novo elemento, a preocupação
*
E­‑mail: raoni06@[Link]
**
E­‑mail: wittmann@[Link]
***
E­‑mail: lutti@[Link]
****
E­‑mail: [Link]@[Link]

© PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. ISSN 1695-7121


72 Proposta de validação de um modelo para mensuração do desenvolvimento regional

multifacetada com a sustentabilidade econômica, social, cultural acrescida agora com a sustentabilidade
ambiental (Arbix, Zilbovicius e Abramovay, 2001; Alcamo, et al., 2003).
A vinculação do elemento ambiental ao processo do desenvolvimento regional permite a compreensão
mais ampla do que quando comparada apenas à natureza produtiva de uma localidade (Barbieri,
2000) passando através dessa premissa denominar­‑se desenvolvimento regional sustentável ‑­ DRS
(Sachs, 2004).
De acordo com o pensamento de alguns autores (Desai, 2011; Diamond, 2005) e da Alcamo, et al.
(2003), afirma­‑se que a construção do desenvolvimento regional sustentável reflete discussões de ordem
econômica, social e ambiental. Portanto, tais discussões envolvem “novos paradigmas de desenvolvimento,
baseados na combinação entre eficiência no uso dos fatores, competitividade, equidade social e impactos
ambientais reduzidos, ou seja, desenvolvimento sustentável” (Amaral Filho, 1996, p.63).
Segundo Blancas et al. (2011) existem poucos estudos que contemplem de maneira quantitativa
aspectos envolvendo o turismo e o desenvolvimento sustentável. Encontrando­‑se com esta perspectiva
que envolve os novos paradigmas do DRS e a atividade turística, pode­‑se realizar por meio da adap‑
tação de modelos como o de Chow e Chen (2011), estudos que mensurem o impacto das dimensões
ambiental, social e econômica, em municípios, como os da Região das Hortênsias do estado do Rio
Grande do Sul­‑RS.
Ao considerar a discussão a respeito das dimensões que tangenciam o desenvolvimento regional
sustentável, pondera­‑se com especial ênfase o Estado, as organizações e a sociedade. Para tanto, diante
dos aspectos que podem ser elementos influenciadores no que diz respeito ao desenvolvimento regional
sustentável, como cultura, política e objetivos organizacionais quanto a sustentabilidade, objetiva­‑se
com o presente artigo validar o modelo proposto por Chow e Chen (2011) para análise de percepção em
relação desenvolvimento regional sustentável.
Como forma de atender o objetivo proposto, realizou­‑se uma pesquisa quantitativa do tipo survey com
465 pessoas dos municípios de Gramado, Canela e Nova Petrópolis. Para validação, primeiramente,
realizou­‑se o cálculo do alfa de Cronbach para verificação da confiabilidade dos construtos teóricos,
seguido de uma análise fatorial exploratória com o objetivo purificar o modelo. Após, utilizou­‑se o
coeficiente de correlação de Pearson para tentar estabelecer relações entre as dimensões do constructo
e realizou­‑se a modelagem de equações estruturais para analisar a força das correlações existentes
no modelo.

2. Desenvolvimento sustentável e desenvolvimento regional

A vinculação do elemento ambiental ao processo do desenvolvimento regional permite uma


compreensão mais ampla do que quando comparada apenas à natureza produtiva de uma localidade
(Barbieri, 2000) passando através desta premissa denominar­‑se desenvolvimento regional sustentável
(Sachs, 2004).
Sob esse entendimento, para haver uma compressão adequada do termo em questão, faz­‑se relevante
compreender os conceitos, tanto de desenvolvimento sustentável, quanto de desenvolvimento regional,
respectivamente. Além da observação do panorama das publicações internacionais envolvendo ambas
as temáticas ao longo dos anos de 2003 a [Link]­‑se, no entanto, que o levantamento ocorreu em
março de 2015 (impossibilitando que o ano fosse considerado em sua totalidade).
Com relação ao primeiro tema, o desenvolvimento sustentável pode ser compreendido como aquele
“capaz de suprir as necessidades da geração atual, sem comprometer a capacidade de atender as
necessidades das futuras gerações” (CMMAD, 1991, p.9). Partilhando desta visão, Sachs (2001) ressalta
que o crescimento econômico, seja repensado de forma adequada de modo a minimizar os impactos
ambientais negativos e seja colocado a serviço de objetivos socialmente desejáveis, passando a ser uma
condição necessária para o desenvolvimento à favor da sustentabilidade.
Aprofundando sobre a discussão, Hart e Milstein (2003) chamam atenção para o fortalecimento de
uma conscientização acerca das questões relacionadas com o desenvolvimento sustentável. Da mesma
forma que Dyllick e Hockerts (2002), salientam que a questão do crescimento econômico combinada com
a igualdade social e a sustentabilidade vêm sendo cada vez mais discutidas na atualidade.
Essas pressuposições vão de encontro ao que se observa em relação à evolução temporal das publicações
envolvendo a temática do desenvolvimento sustentável no período entre 2004 e 2015, observada a partir
da análise de 7.281 artigos publicados na base da ISI Web of Science (Figura 1).

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Raoni Inácio, Milton Wittmann, Luciana Battistella, Thiago Xavier 73

Figura 1: Total de publicações sobre desenvolvimento sustentável.

Fonte: Desenvolvido pelos autores a partir da Web of Science ISI Database.

Figura 2: Total de publicações sobre desenvolvimento regional.

Fonte: Desenvolvido pelos autores a partir da Web of Science ISI Database.

Conforme mostra a Figura 1, nota­‑se um acentuado crescimento no número de publicações sobre


desenvolvimento sustentável desde o ano de 2005 até o ano de 2009. Sendo que, entre 2010 e 2013,
esse crescimento tenha se mostrado menos acentuado, ainda apresenta elevados índices. E, embora em
2014 as publicações que envolvem o tema em destaque demonstrem uma diminuição nas publicações,
os valores ainda são expressivos, o que, demonstra relevância desse tema em estudos recentes.
Por outro lado, paralelamente às discussões acerca do desenvolvimento sustentável, os estudos,
envolvendo o desenvolvimento regional, vêm ganhando relevância desde os anos 1990. Consequência
de uma estratégia que visa reforçar programas de descentralização econômica regional, a partir da
valorização das potencialidades locais (Tapia, 2005).

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


74 Proposta de validação de um modelo para mensuração do desenvolvimento regional

Partindo dessa visão, Boisier (1996, p.33) define o desenvolvimento regional como um processo
de “mudança social sustentada que tem como finalidade última o progresso permanente da região,
da comunidade regional como um todo e de cada indivíduo residente nela”. Sob esse entendimento,
passa­‑se a compreender o desenvolvimento não apenas atrelado ao crescimento econômico, mas
também a fatores sociais, culturais, ambientais e políticos, acompanhado da melhoria na qualidade
de vida (Oliveira, 2002).
No que diz respeito à evolução temporal das publicações sobre desenvolvimento regional, a partir da
análise de 2.836 artigos publicados na base da ISI Web of Science, tem­‑se que as mesmas apresentam
uma evolução ao longo do período compreendido entre 2004 e 2014 (Figura 2). O que ressalta a relevância
dessa temática em estudos recentes.
Partindo dos dados apresentados pelas Figuras 1 e 2, percebe­‑se uma expressividade dos estudos,
tanto sobre desenvolvimento sustentável como desenvolvimento regional, no período entre 2004 e 2014.
O que mostra uma crescente preocupação internacional com os dois temas destacados, além de evidenciar
a relevância de estudos que busquem trabalhar ambas as temáticas em conjunto.
Sob essa observação, a partir das considerações de CMMAD (1991), Sachs (2001), Dyllick e Hockerts
(2002) e Hart e Milstein (2003) sobre desenvolvimento sustentável, e de Boisier (1996), Oliveira (2002)
e Tapia (2005) a respeito do desenvolvimento regional, pode­‑se fazer uma aproximação entre ambos os
assuntos, apresentando uma convergência da percepção em torno do desenvolvimento.

3. Modelo Proposto

A proposta do modelo deste estudo fundamenta­‑se nas relações entre desenvolvimento regional
sustentável com os fatores econômicos (ECO), sociais (SOC) e ambientais (AMB) em cidades turísticas.
A relação entre estes constructos em epígrafe se fundamenta na adaptação do modelo de Chow e Chen
(2011), o qual mensura a sustentabilidade nas organizações.
Os autores Chow e Chen (2011), por meio de referencias da literatura de Richards e Gladwin (1999)
e na busca por medidas e questões relevantes a respeito de desenvolvimento sustentável nas organiza‑
ções, identificaram critérios de seleção para a formulação de um estudo sobre DSC ­‑ Desenvolvimento
Sustentável nas Corporações.
O primeiro critério de relevância destacado pelos entrevistados foram os itens selecionados para a
tomada de decisões referentes ao futuro do desenvolvimento sustentável. O segundo critério refere­‑se,
confiança dos dados levantados além da eficiência na utilização dos recursos disponíveis. Por fim tem­‑se
como terceiro critério de análise, a adequação dos impactos referentes ao ambiente e o planejamento
em longo prazo em uma localidade.
Os autores Chow e Chen (2011) coletaram a opinião de 25 representantes de empresas sobre as
práticas de desenvolvimento sustentável. Por conseguinte, a identificação das práticas que concernem
ao DSC para as organizações, estas foram agrupadas em 22 parâmetros, dos quais 15 foram validados
e que envolvem três variáveis dependentes do desenvolvimento sustentável, tais como: SOC (Social
­‑ que refere­‑se às práticas sociais que contribuem para o desenvolvimento sustentável das organiza‑
ções), ECO (Econômico ­‑ refere­‑se às práticas econômicas que contribuem para o desenvolvimento
sustentável das organizações), e AMB (Ambiental ­‑ refere­‑se às praticas ambientais que contribuem
para o desenvolvimento sustentável das organizações).
Após a primeira etapa, Chow e Chen (2011) notaram que os resultados dos estimadores para SOC,
ECO e AMB corroboram com o modelo de Bansal (2005), Chan (2005), e Sharma e Vredenburg (1998)
sobre medidas genéricas e validação do DSC. Tal estudo proporcionou uma replicação em outros
ambientes que compõem o desenvolvimento sustentável.
Na adaptação do modelo de Chow e Chen (2011) as variáveis ECO, SOC e AMB são tratadas como
independentes, enquanto que a variável DRS concentra a dependência. Estas configurações de variáveis
são desenvolvidas por meio de fundamentações que reafirmam a importância das mesmas no processo
do DRS.
Diante da exposição da construção do modelo e das argumentações expostas pelos autores Chow e
Chen (2011) é que o presente estudo propôs o modelo de pesquisa sob o aspecto do desenvolvimento
regional sustentável na região das Hortênsias/RS/Brasil. Ressalta­‑se que com a finalidade de adequação
e validade do estudo em um outro ambiente, foram utilizados a adaptação dos 22 parâmetros de Chow
e Chen (2011) fundamentado em teorias oriundas do posicionamento de autores (Tabela 1).

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Raoni Inácio, Milton Wittmann, Luciana Battistella, Thiago Xavier 75

Tabela 1: Autores que defendem a influência das variáveis SOC, ECO e AMB no DRS.

Constructo Var. Autores Estimadores


Mauerhofer (2008, 2012), Ebbesson (2010); Boström SOC1, SOC2, SOC3,
SOC
(2012), Psarikidou e Szerszynski (2012) SOC4, SOC5, SOC6
Dahl (2012), Scrieciu e Stringer (2008); Kronenberg ECO1, ECO2,
ECO e Bergier (2012); Kulczycka (2009), Anam (2010); ECO3, ECO4,
Kronenberg e Mieszkowicz, (2011) ECO5, ECO6
DRS
AMB1, AMB2,
Hak, Kovanda and Weinzettel (2012); Zhu (2012); AMB3, AMB4,
AMB Du e Erfu (2012); Hak, Kovanda e Weinzettel (2012); AMB5, AMB6,
Wilkinson et al. (2001); Mohring (2005). AMB7, AMB8,
AMB9, AMB10
Fonte: Desenvolvido pelos autores.

4. Método do Estudo

Com o intuito de desenvolver o estudo proposto, realizou­‑se uma pesquisa quantitativa, na qual,
quantificou­‑se uma amostra de 465 questionários válidos (não aceitou­‑se questionário com casos faltantes).
A coleta de dados ocorreu em Junho de 2012 em cidades pertencentes à Região das Hortênsias/RS/Brasil
(Gramado, Canela e Nova Petrópolis).
Especificamente a Região das Hortênsias compreende espacialmente uma microrregião pertencente
a serra gaucha que é formada por cerca de cinco municípios Gramado, Canela, Nova Petrópolis, São
Francisco de Paula e Picada Café. Desses, destacam­‑se para o turismo os três primeiros (TOMAZZONI,
2007), que podem ser demonstrados na figura 3:

Figura 5: Mapa da Região das Hortênsias

Fonte: Visão – Agência de Desenvolvimento da Região das Hortênsias

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


76 Proposta de validação de um modelo para mensuração do desenvolvimento regional

A coleta de dados da pesquisa, a respeito do DRS, concentrou­‑se entre os representantes do Estado,


organizações e sociedade civil, que segundo Morais e Etges (2009), são os atores que compõem o
desenvolvimento regional sustentável.
Devido ao fato da literatura demonstrar a importância dos atores participantes do desenvolvimento
regional sustentável (Estado, organizações e sociedade), a amostra limitou­‑se a representantes destas
três esferas. Ajuizados esses três grupos escolheu­‑se coletar dados junto a: (1) professores, que segundo
Durkheim (1975) concentram a legítima percepção das discussões que envolvem a Sociedade; (2) fun‑
cionários públicos, cargos comissionados, secretários e subsecretários público, por considerar, conforme
Silva (2004), que o Poder Público é formado por um conjunto de pessoas que através de órgãos tem
autonomia para realizarem trabalhos do Estado e; (3) gerentes e/ou empresários do setor privado das
cidades de Gramado, Canela e Nova Petrópolis, seguindo as orientações de Robbins (1978) e Maximiano
(1992), que consideram esses atores representantes das organizações privadas..
O instrumento de coleta de dados foi constituído de quatro variáveis (escalares e ordinais) para
mensurar o perfil da amostra e 22 questões do modelo fundamentadas pela literatura. As indagações do
modelo subdividiram­‑se em 6 parâmetros que visam mensurar a variável social (SOC), 6 a econômica
(ECO) e 10 a ambiental (AMB) (Tabela 2). Estas variáveis em epígrafe foram mensuradas por meio
de uma escala Likert de cinco pontos, sendo que: 1­‑discordo fortemente; 2­‑discordo; 3­‑indiferente;
4­‑concordo e 5­‑concordo fortemente.

Tabela 2: Modelo inicial

Var. Descrição
SOC1 Melhora no índice de emprego e investimento em saúde e segurança da comunidade
SOC2 Reconhece e financia iniciativas da comunidade
SOC3 Reconhecimento dos direitos e reivindicações da comunidade local
SOC4 Preocupação com o aspecto visual da comunidade (praças, empresas, monumentos)
SOC5 Comunicação dos impactos ambientais à comunidade
SOC6 Reconhecimento, por meio do dialogo, de interesses da comunidade para investimentos
ECO7 Obtenção de ganhos financeiros por meio da reciclagem
ECO8 Preocupação com as contas (não endividamento) das empresas e do município
ECO9 Redução de custos por meio da gestão de resíduos
Relação de parcerias entre Estado e município em prol da proteção dos interesses da
ECO10
comunidade
ECO11 Adoção de novas tecnologias (promoção da inovação) para melhor gerencia dos recursos
ECO12 Atração de investimentos e/ou turistas preocupando­‑se com as questões ambientais
AMB13 Redução do consumo de energia
AMB 14 Redução da quantidade de resíduos
AMB 15 Preservação da fauna e flora
AMB 16 Redução do impacto ambiental em ações públicas e privadas
Redução dos impactos sobre o meio ambiente por meio de parcerias (contratação de
AMB 17
serviço de lixo, reciclagem, tratamento de resíduos)
AMB 18 Redução do nível de acidente ambiental e promoção do tratamento de água e esgoto
AMB 19 Redução de compra de produtos não renováveis
AMB 20 Redução do uso de combustíveis tradicionais
AMB 21 Contribui para a sensibilização das questões ambientais voluntariamente
AMB 22 Promoção de discussões públicas e engajamento das pessoas em ações ambientais
Fonte: Desenvolvido pelos autores.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Raoni Inácio, Milton Wittmann, Luciana Battistella, Thiago Xavier 77

Por conseguinte, com a intenção de responder o objetivo propostos (validar o modelo), optou­‑se por
decompor os procedimentos estatísticos em três etapas. A primeira, na qual foi utilizada Análise Fatorial
Exploratória (AFE), consistiu na construção do modelo inicial. Esta etapa tornou­‑se necessária para a
verificação do enquadramento das variáveis em cada um dos constructos teóricos, para a purificação
do instrumento de pesquisa, pois permitiu a exclusão de algumas variáveis, e para a avaliação da
confiabilidade das escalas.
A segunda etapa, visando a confirmação do modelo proposto, utilizou a Análise Fatorial Confirmatória.
Nesta etapa procedeu­‑se os testes de índices de ajuste do modelo proposto, melhoras do modelo (com
a exclusão de variáveis e inclusão de correlação), testes validade divergente, validade convergente e
unidimensionalidade do modelo.

5. Resultados

A coleta dos dados permitiu mensurar a opinião de 465 respondentes, sendo que, 32,25% (n=150)
dos questionários foram coletados na cidade de Gramado, 33,11% (n=154) foram coletados na cidade
de Canela e 34,62% (n=161) foram adquiridos na cidade de Nova Petrópolis do estado do Rio Grande
do Sul/Brasil.
No que se refere ao perfil da amostra, identificou­‑se que 343 (73,76%) dos respondentes pertencem ao
gênero feminino, enquanto que 122 indivíduos (26,23%) são do gênero masculino. O perfil da amostra,
que foi constituído neste estudo para mensurar também a faixa etária dos respondentes, indicou como
resultado que o intervalo de: 18 a 24 anos tem 9,03% (n=42) da amostra; 25 a 34 anos tem 38,70% (n=180)
da amostra; 35 a 44 anos tem 30,32% (n=141) da amostra; 45 a 59 tem 19,56% (n=91) da amostra e,
por fim, os indivíduos acima de 60 anos agrupam 2,36% (n=11) da amostra.
A quarta variável escalar do perfil amostral refere­‑se a faixa de renda dos respondentes descritas
em unidades monetárias brasileiras. Pode­‑se afirmar que dos dados válidos: 1,1% dos respondentes tem
renda familiar até R$622,00 (n=5); 22,3% tem renda familiar de R$ 622,01 a R$ 1.866,00 (n=104); 31,0%
tem renda familiar de R$ 1.866,01 a R$ 3.110,00 (n=140); 21,5% tem renda familiar de R$ 3.110,01 a
R$ 4.354,00 (n=97); 8,9% tem renda familiar de R$ 4.354,01 a R$ 5.598,00 (n=40) e 6,9% tem renda
familiar de R$ 5.598,00 a R$6.842,00 (n=34).
Posteriormente à caracterização da amostra, parte­‑se para os procedimentos de validação do modelo
proposto. Nesse sentido, utilizou inicialmente o método AFE (Análise Fatorial Exploratória), por meio
da rotação varimax, em cada constructo do modelo. O primeiro constructo analisado foram os Fatores
Sociais. O constructo, formado originalmente por seis variáveis, possuía valores satisfatórios para o
KMO de 0,870, bem como o teste de Bartllet que foi significativo a 0,000. No que se refere à variância
verificou­‑se que a mesma demonstrou um índice próximo a 60% (56,96%).
Para o enquadramento das variáveis do modelo por meio do conjunto de dados coletados priorizou­‑se
pela análise dos componentes principais (Tabachinick e Fidell, 2007). Duas variáveis, SOC4 [Preocu‑
pação com o aspecto visual da comunidade, (praças, empresas, monumentos)] e SOC5 (Comunicação
dos impactos ambientais à comunidade), apresentaram comunalidades abaixo de 0,5, se configurando,
portanto, como baixa relação dessas variáveis com as demais.
Neste sentido, sugere­‑se, pelos argumentos dos autores anteriormente citados, a exclusão destas
variáveis destacadas anteriormente. Esta recomendação justifica­‑se pelo fato de que os testes estatísticos
demonstraram uma importância não significante destes estimadores para a adaptação do modelo de
Chow e Chen (2011) na mensuração do DRS.
Por meio da exclusão das variáveis discutidas anteriormente, percebe­‑se, que os parâmetros de
mensuração da variável independente SOC demonstraram alterações estatísticas, conforme pode ser
visualizado na Tabela 3.
Apesar da análise dos dados revelar uma baixa na média do KMO, o mesmo ficou acima de 0.80. Field
(2009) complementa relatando que o valor do KMO, adquirido com os dados deste estudo, se enquadra
na categorização de “bom” para adequação do método de análise fatorial para este estudo.
Observa­‑se que o critério de extração das variáveis priorizou as comunalidades devido ao método
sugerido. Ressalta­‑se que o critério de extração poderia ponderar também pelas cargas, uma vez que
as duas variáveis retiradas (SOC4 e SOC5) apresentaram menor indicador estatístico.
Na nova configuração dos estimadores SOC’s verificou­‑se também que as comunalidades elevaram­‑se,
bem como cargas fatoriais. Outra estimativa importante foi que o alfa (coeficiente de fidedignidade)
resultou em 0,841 e elevou a confiabilidade de mensuração da escala com apenas quarto variáveis.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


78 Proposta de validação de um modelo para mensuração do desenvolvimento regional

Tabela 3: Resultado estatístico da AFE das variáveis independentes


do constructo ECO após exclusão das variáveis SOC4 e SOC5.

Alpha (α) KMO Variância Explicada Bartlett


0,841 0,815 67,832 680,371
Carga
Variáveis Comunalidade
Fatorial
SOC1 – Melhora no índice de emprego e investimento em saúde e
0,851 0,640
segurança da comunidade
SOC2 – Reconhece e financia iniciativas da comunidade 0,843 0,725
SOC3 – Reconhecimento dos direitos e reivindicações da comunidade local 0,800 0,710
SOC6 – Reconhecimento, por meio do dialogo, de interesses da
0,799 0,639
comunidade para investimentos
Fonte: Elaborado pelos autores.

Quanto ao teste de esfericidade de Bartlett pode­‑se inferir que apesar de decair seu indicador, o mesmo
ficou dentro do aceitável. Por outro lado, a variância explicada foi um importante índice que obteve elevação
com a retirada das variáveis SOC4 e SOC5. Ou seja, na nova configuração as quatro variáveis restantes
(SOC1, SOC2, SOC3 e SOC6) explicam 67,832% do constructo SOC. Com estas análises afirma­‑se que a
retirada de duas variáveis foi positiva, pois melhorou os índices do modelo que mensura o DRS.

Tabela 4: Resultado estatístico da AFE das variáveis independentes do


constructo ECO após exclusão das variáveis ECO7 e ECO94.

Alpha (α) KMO Variância Explicada Bartlett


0,781 0,750 60,617 484,955
Carga
Variáveis Comunalidade
Fatorial
ECO8 ­‑ Preocupação com as contas (não endividamento) das empresas
0,745 0,555
e do município
ECO10 ­‑ Relação de parcerias entre Estado e município em prol da
0,801 0,642
proteção dos interesses da comunidade
ECO11 ­‑ Adoção de novas tecnologias (promoção da inovação) para
0,825 0,680
melhor gerencia dos recursos
ECO12 ­‑ Atração de investimentos e/ou turistas preocupando­‑se com as
0,740 0,547
questões ambientais
Fonte: Elaborado pelos autores.

O segundo constructo teórico a ser analisado é o Fator Econômico, composto por seis variáveis. Os
resultados iniciais da Análise Fatorial Exploratória identificou que alguns índices como o KMO, que
apresentou indicador de 0,791 e o teste de Bartlett, que destacou o indicador de 710,500, estão dentro de
níveis aceitáveis pela literatura (Hair et al., 2006). Entretanto, pondera­‑se que a variância apresentou
valor de 50,104, o que, representa pouco acima do valor mínimo aceitável de mensuração (0,50).
Em presença do mesmo critério de análise dos componentes principais (Tabachinick e Fidell, 2007)
para aumentar a confiabilidade do constructo, defende­‑se que duas variáveis, ECO1 (obtenção de
ganhos financeiros por meio da reciclagem) e ECO3 (redução de custos por meio da gestão de resíduos),
demonstraram menor comunalidade. Logo, indica­‑se pela retirada das mesmas do modelo.
Advoga­‑se, por meio dos dados estatísticos, que a exclusão das variáveis ECO1 e ECO3 influenciou
de maneira positiva no equilíbrio dos índices. Apesar da redução do indicador KMO e da esfericidade
de Bartletts obterem uma redução, houve uma elevação das comunalidades e das carga fatoriais.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Raoni Inácio, Milton Wittmann, Luciana Battistella, Thiago Xavier 79

Com a nova configuração alocada na Tabela 4 advoga­‑se que a variância teve uma elevação em seu
indicador. Este fato demonstra que com a permanência das variáveis ECO2, ECO4, ECO5 e ECO6 e
retirada dos estimadores ECO1 e ECO3 há uma probabilidade de 60,617% de explicação do constructo ECO.
Acrescenta­‑se que com a obtenção de 0,781 do Alfa de Cronbach elevou a confiabilidade do constructo
Fatores Econômicos e, com fundamentação neste equilíbrio do constructo, não houve sugestão de retirada
de outras variáveis escalares.
As últimas variáveis que serão analisadas e verificadas, quanto a sua adequabilidade ao método
de Análise Fatorial, são as dez referentes ao constructo Fatores Ambientais. As relações podem ser
diagnosticadas através da Tabela 5.
Diferentemente dos outros dois constructos o AMB demonstrou um equilíbrio estatístico nas suas
variáveis independentes. O Alfa de Cronbach, por sua vez, assinalou o indicador 0,919 de confiabilidade
dos dados e a sugestão para não retirada de alguma variável.

Tabela 5: Resultado estatístico da AFE das variáveis independentes do constructo AMB.

Alpha (α) KMO Variância Explicada Bartlett


0,919 0,916 58,123 2320,930
Carga
Variáveis Comunalidade
Fatorial
AMB13 ‑­ Redução do consumo de energia 0,743 0,553
AMB14 ‑­ Redução da quantidade de resíduos 0,812 0,659
AMB15 ‑­ Preservação da fauna e flora 0,770 0,592
AMB16 ‑­ Redução do impacto ambiental em ações publicas e privadas 0,808 0,652
AMB17 ‑­ Redução dos impactos sobre o meio ambiente por meio de
parcerias (contratação de serviço de lixo, reciclagem, tratamento de 0,745 0,555
resíduos)
AMB18 ‑­ Redução do nível de acidente ambiental e promoção do
0,728 0,530
tratamento de água e esgoto
AMB19 ‑­ Redução de compra de produtos não renováveis 0,794 0,631
AMB20 ‑­ Redução do uso de combustíveis tradicionais 0,716 0,512
AMB21 ‑­ Contribui para a sensibilização das questões ambientais
0,717 0,514
voluntariamente
AMB22 ‑­ Promoção de discussões públicas e engajamento das pessoas
0,784 0,614
em ações ambientais
Fonte: Elaborado pelos autores.

As comunalidades juntamente com as cargas fatoriais também se apresentaram com indicadores


elevados, com destaque para a AMB2. No que se refere ao modelo, afirma­‑se que estas variáveis escalares
têm 58,123% (variância explicada) de probabilidade para mensurar o constructo Fatores Ambientais.
Os resultados obtidos com a AFE permitem afirmar que, a partir da adaptação do modelo de Chow e
Chen (2011), foi estruturado um modelo teórico para mensuração do Desenvolvimento Regional Susten‑
tável, fundamentado em três constructos: Fatores Sociais, Fatores Econômicos e Fatores Ambientais.
Este modelo inicial apresentou validade de constructo, por meio de cargas fatoriais acima de 0,60 e
confiabilidade aceitável, com Alpha de Cronbach superior a 0,60.
Na segunda etapa de validação do modelo, foral utilizados os procedimentos da Análise Fatorial
Confirmatória e, para tanto o Modelo Inicial foi testado por meio dos índices de adequação do modelo
global, unidimensionalidade, validade convergente e validade divergente.
Como análises iniciais, foi realizado o teste KS para verificação de normalidade nas variáveis,
identificando que apenas duas variáveis não possuíam normalidade, constatou­‑se a ausência de outlier
e foram retirados da base de dados os casos de missing (dados faltantes).

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


80 Proposta de validação de um modelo para mensuração do desenvolvimento regional

Optou­‑se por ajuste do modelo utilizando como foco os índices baselianos (Baseline Comparisons). E,
para estimação dos parâmetros ajuizou­‑se pelo método de máxima verossimilhança. O resultado inicial
demonstrou que pelo critério de exclusão das cargas padronizadas inferiores a 0,50 nenhuma variável
foi excluída. No entanto, para melhoria do modelo, foram implementadas correlações indicadas pelos
outputs do software Amos com suas respectivas justificativas teóricas (Figura 3).
Verificada a não necessidade de exclusão de nenhuma variável prosseguiu­‑se com a inclusão de
correlações entre a AMB13 (O município incentiva a redução do consumo de energia) e AMB14 (O mu‑
nicípio incentiva a redução da quantidade de resíduos), com o valor de 0,394 sugeridas pelo software
Amos. Acredita­‑se que o aumento do consumo e produção de energia juntamente com os impactos
negativos observados a partir dos resíduos sólidos favorecem a interligação desses fatores diante do
desenvolvimento sustentável [UNSTAT (United Nations Statistic Division), 2007].
A segunda correlação sugerida foi entre a AMB19 (O município reduz a compra de produtos não
renováveis e materiais poluentes) e AMB20 (O município reduz o uso de combustíveis tradicionais,
substituindo por algumas fontes de energia menos poluentes) com o valor de 0,357. A relação dessas
variáveis pode ser fundamentada diante das exigências sociais realizadas para a minimização do
usufruto de recursos não renováveis (combustíveis tradicionais) e materiais poluentes (Ribeiro, Ferreira
e Araújo, 2011).
A última correlação inclusa foi entre a AMB21 [O município realiza ações ambientais de maneira
voluntária (por exemplo, ações que não são exigidas por regulamentação)] e AMB22 (O município
promove discussões públicas e incentiva o engajamento das pessoas em ações ambientais) com o valor de
0,447. Essas duas variáveis também podem ter sua correlação explicitada por meio do aspecto social do
desenvolvimento sustentável. Segundo Polèse e Stren (2000), atualmente, o processo de desenvolvimento
sustentável deve ponderar os anseios da sociedade. Ou seja, o município deve envolver as pessoas nos
compromissos e objetivos do desenvolvimento sustentável. Cabe ressaltar que as correlações entre as
variáveis significam que os respondentes interpretam de maneira semelhante às questões.

Figura 3: modelo

Fonte: Desenvolvido pelos autores.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Raoni Inácio, Milton Wittmann, Luciana Battistella, Thiago Xavier 81

No que se refere ao ajuste, o modelo estrutural final demonstrou índices satisfatórios. De acordo com
Hair et al. (2005) o RMR e RMSEA devem ser menores que 0,10 e os demais índices superiores a 0,90.
Neste sentido, tem­‑se: RMR com valor de 0,057; RMSEA com valor de 0,062; estatística qui­‑quadrado
(χ²) com o valor 361,919; qui­‑quadrado/graus de liberdade (χ²/gl) com valor de 1,29; GFI com valor de
0,917; EMFI com valor de 0,922; NFI com valor de 0,922; RFI com valor de 0,907; IFI com valor de
0,948; TLI com valor de 0,938 e CFI com valor de 0,948. Portanto, os índices demonstraram o bom
ajuste do modelo global.

Tabela 6: Resultado do Modelo Global após a Análise Fatorial Confirmatória.

Carga
Relação Carga Error t­‑valor Sig.
Padronizada
SOC6 ß soc 1,000 0,739
SOC3 ß soc 0,985 0,768 0,063 15,640 ***
SOC2 ß soc 1,015 0,773 0,064 15,745 ***
SOC1 ß soc 0,881 0,710 0,061 14,350 ***
ECO12 ß eco 1,000 0,654
ECO11 ß eco 1,075 0,734 0,079 13,684 ***
ECO10 ß eco 0,962 0,704 0,075 12,906 ***
ECO8 ß eco 0,948 0,643 0,079 11,979 ***
ENV22 ß env 1,000 0,706
ENV21 ß env 0,909 0,634
ENV20 ß env 0,844 0,600 0,069 12,306 ***
ENV19 ß env 0,889 0,707 0,061 14,495 ***
ENV18 ß env 0,970 0,664 0,072 13,502 ***
ENV17 ß env 0,972 0,743 0,065 14,898 ***
ENV16 ß env 0,988 0,792 0,062 15,812 ***
ENV15 ß env 1,114 0,762 0,074 15,120 ***
ENV14 ß env 1,077 0,746 0,072 14,989 ***
ENV13 ß env 1,011 0,673 0,074 13,600 ***
Fonte: Desenvolvido pelos autores.

A próxima etapa de validação do modelo envolveu o teste de a unidimensionalidade e a validade


convergente. Pode­‑se verificar, pela Tabela 6, que os maiores erros encontrados indicaram valor de
0,079 (ECO8ßECO; ECO11ßECO). Ou seja, comprovou­‑se a unidimensionalidade do presente modelo
por meio dos índices inferiores a 2,58 (p<0,05) dos resíduos padronizados.
A validade convergente, que é analisada por meio das cargas fatoriais padronizadas, é outro estudo
que pôde ser comprovado na Tabela 6. Para tanto, a um nível de confiança de 0,01 e t­‑valor igual ou
superior a 2,33, o modelo apresentado neste trabalho indicou o valor de 11,979 (ECO8 ß ECO) como
menor t­‑valor.
Por fim, o último teste de validação do modelo consistiu na análise de validade discriminante, que
ocorre por meio do cálculo de correlações entre os constructos do modelo.
De acordo com Hair, Anderson, Tatham e Black (2005) os índices de correlação devem ser inferiores a
0,90 para confirmação de validade discriminante. Como pode­‑se observar na Tabela 7, a correlação entre
fator social e econômico atingiu esse valor máximo aceitável e as demais correlações foram significativas
e inferiores a 0,90, atestando­‑se a validade discriminante do modelo proposto.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


82 Proposta de validação de um modelo para mensuração do desenvolvimento regional

Tabela 7: Resultados das correlações dos constructos do modelo.

Fator Social Fator Econômico Fator Ambiental


Fator Social 1
Fator Econômico 0,91* 1
Fator Ambiental 0,64* 0,82* 1
** Correlação significativa em nível 0.01.
Fonte: Elaborado pelos autores.

As correlações entre os constructos do modelo (Tabela 7) demonstraram que o fator econômico teve
maior correlação com o fator social (0,91). E, o fator ambiental apresentou maior correlação com o fator
econômico (0,82). Destaca­‑se que as correlações que variam entre 0,7 e 0,9 são consideradas fortes pela
literatura (Hair et al., 2005).
A menor correlação encontrada foi entre os fatores ambiental e social, com valor de 0,64. Este índice
assegura uma correlação moderada (Hair et al., 2005).
Com processo de validação do modelo que mensura as variáveis social, econômica e ambiental do
processo de desenvolvimento regional sustentável, o modelo foi ajustado estatisticamente, conforme
pôde ser visualizado na figura 3. Observa­‑se que o DRS pode ser mensurado por três constructos: a)
Social (quatro variáveis); b) Econômico (quatro variáveis) e c) Ambiental (dez variáveis). Portanto, o
modelo global possibilitou o agrupamento de 18 variáveis, que são mensuradas por meio de uma Likert
de cinco pontos (1 discordo totalmente e 5 concordo totalmente).

6. Considerações finais

O presente artigo teve como objetivo traduzir e validar, para o Brasil, o modelo de desenvolvimento
regional sustentável fundamentado na teoria proposta por Chow e Chen (2011). Para tanto, uma série
de procedimentos foram adotados ao longo do estudo buscando o ajuste do modelo. Primeiramente, foi
realizada uma análise do perfil dos respondentes da pesquisa, para, então, iniciar a análise do modelo
em questão, proposto.
A validação do instrumento foi realizada através do alfa de Cronbach e com tal análise foi possível
reduzir o modelo inicial de 22 para 18 variáveis, mantendo as três dimensões originais (ECO, SOC
e AMB). Observa­‑se que com tal ajuste o modelo apresentou em cada dimensão alfas variando de
0,781 (ECO), 0,841 (SOC) e 0,919 (AMB). Todos os índices superiores ao limite de 0,6 recomendado
na literatura.
Posterior à validação do instrumento pelo alfa de Cronbach, procedeu­‑se a purificação do modelo pela
análise fatorial exploratória. Neste sentido, utilizou­‑se a rotação VARIMAX e exclusão de variáveis com
comunalidades inferiores a 0,50. Também foi mensurado se seria adequado a analise fatorial através
dos testes de Barlett e KMO. Finalizando a fatorial exploratória com a análise das variâncias obtidas.
Como resultado obteve­‑se um modelo de 18 variáveis dividias igualmente por três dimensões.
Procedeu­‑se a Análise Fatorial Confirmatória, inicialmente os índices estavam abaixo do recomen‑
dado e haviam melhorias sugeridas nos outputs do software. O modelo final apresentou os seguintes
resultados: estatística qui­‑quadrado (χ²) com o valor de 361,919; qui­‑quadrado/graus de liberdade (χ²/gl)
com valor de 1,29; RMSEA com valor de 0,062; RMR com valor de 0,057; GFI com valor de 0,917; NFI
com valor de 0,922; RFI, com 0,907; IFI com valor de 0,948; TLI com valor de 0,938 e CFI com valor de
0,948. O ajuste do modelo é considerado satisfatório com índices próximos ao recomendado. Sendo um
modelo unidimensional e com validade convergente comprovada.
Cabe ressaltar que para o setor de turismo tal estudo proporciona entender como se caracteriza
o processo de DRS dessa região. Assim, políticas públicas e análises sociais que relevem aspectos
econômicos, sociais e ambientais proporcionalmente ao mensurado no modelo podem contribuir para
um melhor processo de desenvolvimento da região.
Outra característica é que o modelo proposto foi oriundo da percepção social, bem como dos agentes
que fomentam o DRS. Dessa forma, também possibilita uma ampliação de opiniões dos membros da
sociedade.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Raoni Inácio, Milton Wittmann, Luciana Battistella, Thiago Xavier 83

Para Gramado, Canela e Nova Petrópolis tal estudo torna­‑se profundamente importante devido a
representatividade que o turismo tem para essa região e, a representatividade que essas cidades tem
para o Brasil. O que, demonstra ainda mais a necessidade de um DRS.
Em síntese, após a realização das análises, conclui­‑se que o modelo é considerado adequado. Como
estudo futuro, sugere­‑se a utilização do modelo já purificado em amostra nacional mais abrangente,
para confirmação dos resultados obtidos, e posterior comparação com resultados obtidos em diferentes
localidades.

Bibliografia

Amaral Filho, J.
2009. “Desenvolvimento regional endógeno em um ambiente federalista”. Planejamento e políticas
públicas, 14:35­‑74.
Arbix, G. y Zilbovicius, M.
2001. “Por uma estratégia de civilização”. En. Arbix, G.; Zilbovicius, M. y Abramovay, R. (Eds), Razões
e ficções do desenvolvimento (pp. 55­‑69). São Paulo: Editora UNESP/EDUSP.
Bansal, P.
2005. “Evolving sustainably: a longitudinal study of corporate sustainable development”. Strategic
Management Journal, 26(3): 197–218.
Barbieri, J.C.
2000. “Desenvolvimento sustentável regional e municipal: conceitos, problemas e pontos de partida”.
Administração On Line, 1(4).
Blancas, F.J. M.; Lozano­‑Oyola, M.; González, M.; Guerrero F.M. y Caballero, R..
2011. “How to use sustainability indicators for tourism planning: the case of rural tourism in Andalusia
(Spain)”. Science Total Environment, 412­‑413(1): 28­‑45.
Boisier, S.
1996. “Em busca do esquivo desenvolvimento regional: entre a caixa­‑preta e o projeto político”. Plane‑
jamento e Políticas Públicas, (13):112­‑147.
Boström, M.
2012. “A missing pillar? Challenges in theorizing and practicing social sustainability: introduction to
the special issue”. Sustainability: Science, Practice & Policy, 8(1):3­‑14.
Britto, C. M.
2011. “Sustainable community development: a brief introduction to the multi­‑modal systems method”.
Systemic Practice and Action Research, 24(6):509­‑ 521.
Brougham, J. E. y Butler, R. W.
1981. “A segmentation analysis of residents’ attitudes to the social impact of tourism”. Annals of Tourism
Research, 8(4): 569–590.
Chan, R. Y. K.
2005. “Does the natural­‑resource­‑based view of the firm apply in an emerging economy? a survey of
foreign invested enterprises in China”. Journal of Management Studies, 3(42): 625–672.
Chow, W.S. y Chen, Y.
2011. “Corporate sustainable development: testing a new scale Based on the mainland chinese context”.
Journal of Business Ethics, 105(4): 519­‑533.
Comissão Mundial Sobre Meio Ambiente E Desenvolvimento – CMMAD.
1991. Nosso futuro comum. Rio de Janeiro: Fundação Getúlio Vargas ­‑ FGV.
Dahl, A. L.
2012. “Achievements and gaps in indicators for sustainability”. Ecological Indicators, 17: 14­‑19.
De Oliveira, G. B.
2002. “Uma discussão sobre o conceito de desenvolvimento”. 5(2):37­‑48
Desai, N.
“Johannesburg and beyond making sustainable development a global reality”. En. United Nations.
Global challenge global opportunity: trends in sustainable development (1­‑21 pp.). Disponível em:
<[Link] Acesso em : 20 de nov. 2014.
Diamond, J.
2005. Colapso: como as sociedades escolhem o fracasso ou o sucesso. Record: Rio de Janeiro.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


84 Proposta de validação de um modelo para mensuração do desenvolvimento regional

Du, Z & Erfu, D


2012. “Environmental ethics and regional sustainable development”. Journal Geographic Sciences,
22(1): 86­‑92.
Dyllick, T., & Hockerts, K.
2002. “ Beyond the business case for corporate sustainability”. Business strategy and the environment,
11(2): 130­‑141.
Ebbesson, J.
2010. “The rule of law in governance of complex socio ecological changes”. Global Environmental
Change, 20(3): 414–422.
Gomez, G. M. y Helmsing, A. H. J.
2008. “Selective spatial closure and local economic development: what do we learn from the Argentine
local currency systems?”. World development, 36(11): 2489­‑2511.
Hair Junior, J. F., Anderson, R. E., Tatham, R. L. y Black, W. C.
2005. “Análise multivariada de dados”. Upper Saddle River, NJ: Pearson Prentice Hall.
Hak, T., Kovanda, J., & Weinzettel, J.
2012. “A method to assess the relevance of sustainability indicators: Application to the indicator set of
the Czech Republic’s Sustainable Development Strategy”. Ecological Indicators, 17: 46­‑57.
Hart, S. L., & Milstein, M. B.
2003. “Creating sustainable value”. The Academy of Management Executive, 17(2): 56­‑67.
Klos, Z.
1999. “LCA in poland background and state­‑of­‑art”. The International Journal of Life Cycle Assessment,
4(5): 249­‑250.
Kronenberg, J. y Bergier, T.
2012. “Sustainable development in a transition economy: business case studies from Poland. Journal
of Cleaner Production, 26: 18­‑27.
Kronenberg, J. y Mieszkowicz, J.
2011. “Planting Trees for Publicity—How Much Are They Worth?”. Sustainability, 3(7): 1022­‑1034.
Kulczycka, J.
2009. “Life cycle thinking in Polish official documents and research”. The International Journal of Life
Cycle Assessment, 14(5): 375­‑378.
Mauerhofer, V.
2008. “Conservation of wildlife in the European Union with a focus on Austria”. En. Panjwani R (Ed),
Wildlife Law: A Global Perspective(pp. 1­‑55). Chicago: American Bar Association Publishing.
Mauerhofer, V.
2012. “A Legislation­‑Check’based on ‘3­‑D Sustainability’–Addressing global precautionary land
governance”. Land Use Policy, 29(3): 652­‑660.
Nie, N. H., Bent, D. H. y Hull, C. H.
1975. SPSS: Statistical package for the social sciences. New York: McGraw­‑Hill.
Mohring J.
2005. “Clusters: Defi nition and Methodology, Business Clusters,Promoting Enterprise in Central and
Eastern Europe”. OECD LEED Programme,Paris
Alcamo, J., Ash, N. J., Butler, C. D., Calicott, J. B., Capistrano, D., Carpenter, S. R., Hassan, R.
2003. Ecossistemas e o Bem­‑estar Humano: Estrutura para uma Avaliação. Washington: World Resources
Institute.
Polèse, M., y Stren, R. E.
2000. “The social sustainability of cities: Diversity and the management of change”. University of
Toronto Press.
Psarikidou, K., & Szerszynski, B.
2012. “Growing the social: alternative agrofood networks and social sustainability in the urban ethical
foodscape”. Sustainability: Science, Practice, & Policy, 8(1): 30­‑39.
Ribeiro, F, Ferreira, P. y Araújo, M.
2011. “The inclusion of social aspects in power planning”. Renewable and Sustainable Energy Reviews,
15(9):4361­‑4369.
Sachs, I.
2004. Desenvolvimento: includente, sustentável, sustentado. Rio de Janeiro: Garamonda.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Raoni Inácio, Milton Wittmann, Luciana Battistella, Thiago Xavier 85

Sachs, I.
2001. “Repensando o crescimento econômico e o progresso social: o âmbito da política”. In. Abramovay,
R. et al. (Org.). Razões e ficções do desenvolvimento. São Paulo: Editora Unesp; Edusp.
Scrieciu, S. Ş. y Stringer, L. C.
2008. “The transformation of post-communist societies in Central and Eastern Europe and the Former
Soviet Union: an economic and ecological sustainability perspective”. European Environment, 18(3):
168­‑185.
Sharma, S. y Ruud, A.
2003. “On the path to sustainability: integrating social dimensions into the research and practice of
environmental management”. Business Strategy and the Environment, 12(4): 205­‑214.
Tabachnick, B. G. y Fidell, L. S.
2007. “Experimental designs using ANOVA”. Thomson Learning Academic Resource Center: London.
Tapia, J. R. B.
2005. “Desenvolvimento local, concertação social e governança: a experiência dos pactos territoriais na
Itália”. São Paulo em Perspectiva, 19(1): 132­‑139.
Tomazzoni, E. L.
2007. “Turismo e desenvolvimento regional: modelo APL TUR aplicado à região das Hortênsias (Rio
Grande do Sul­‑Brasil)”. Tese de Doutorado Universidade de São Paulo, 2007.
Thomson Scientific.
“ISI Web of Science”. Disponível em: [Link] Acesso em: 02/04/2015.
Wilkinson, A, Hill, M and Gollan, P.
2001. “The sustainability debate”. International Journal of Operations & Production Management,
21(12): 1492­‑1500.
Zhu, J.
2012. “Development of sustainable urban forms for high­‑density low­‑income asian countries: the case
of Vietnam ­‑ the institutional hindrance of the commons and anticommons”. Cities, 29(2): 77­‑87.
Visão
“Agência de desenvolvimento da região das Hortênsias”. Disponível em < [Link]
Acesso em: 15 de maio de 2012.
Durkheim, É.
1975. Educação e sociologia” 10ª ed. Trad. de Lourenço Filho. São Paulo: Melhoramentos.
Silva, De P.
2004. “Vocabulário Jurídico”. Atualizadores: Nagib Slaibi Filho e Gláucia Carvalho. Rio de Janeiro:
Forense.
Robbins, S. P.
1978. O processo administrativo integrando teoria e prática. São Paulo: Atlas

Recibido: 24/04/2015
Reenviado: 20/03/2016
Aceptado: 17/04/2016
Sometido a evaluación por pares anónimos

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


¿El turismo es cosa de pobres?
Patrimonio cultural, pueblos indígenas
y nuevas formas de turismo en
América Latina

Raúl H. Asenssio
Beatriiz Pérez Gallán
(Eds.)

Revista de Turismo y Patrimonio Cultural

Colección PASOS edita, nº8 Serie TURISMO, nº4


Vol. 15 N.o 1. Págs. 87-103. 2017

[Link]

Nancy Rocío Rueda Esteban

¿Es la gestión turística importante para el


patrimonio religioso de la ciudad de Bogotá?
Nancy Rocío Rueda Esteban*
Universidad Externado de Colombia (Colombia)

Resumen: Un gran reto para el desarrollo del turismo religioso es la gestión turística del patrimonio religioso,
para lograr un equilibrio entre ser un lugar de culto y un atractivo turístico, dos funciones que en un comienzo
parecen contrarias, pero que pueden funcionar de la mano, alcanzando una actividad organizada y eficiente.
En Colombia, la mayor parte del patrimonio religioso sigue siendo utilizado como lugares de culto así que
conservan sus valores y tradiciones espirituales; en la capital del país, Bogotá, la gran mayoría de los templos,
iglesias, catedrales y santuarios que pertenecen al patrimonio cultural pertenecen a la Iglesia Católica.
Muchos de estos templos por su importancia espiritual, historia, belleza, riqueza artística y arquitectónica son
considerados atractivos turísticos.
Palabras Clave: Gestión; Turismo; Patrimonio religioso; Atractivo.

Is the touristic management important for the religious heritage in Bogotá?


Abstract: A great challenge for the development of religious tourism is the management of the religious
heritage sites achieving a balance between being a worship site and being a touristic attraction, two functions
that could seam contrary, but that could run simultaneously reaching to an organized and effective activity.
In Colombia, a great part of the religious patrimony is still being used as places of worship, so they keep
their values and spiritual traditions; in the capital of the country, Bogotá, the majority of temples, churches,
cathedrals and sanctuaries that belong to the cultural heritage, belong to the Catholic Church. A great part
of these temples are considered touristic attractions for the spiritual importance and for the history, beauty,
artistic and architectural richness.
Keywords: Management; Tourism; Religious heritage; Attractions.

1. Introducción

El movimiento de personas por motivos religiosos se ha dado desde hace cientos de años (Millán,
Morales, Pérez, 2010), el ser humano busca estar más cerca de los dioses, sus profetas o sus milagros.
El turista que viaja con motivación religiosa es el más fiel de los turistas, visita en repetidas ocasiones
el destino en un período de tiempo menor (Robles, 2001 citado en Millán, Morales, Pérez, 2010).
La diferencia entre turismo religioso y peregrinación ha sido ampliamente debatida, así como la carac‑
terización de santuarios y el proceso de cómo se han convertido a través del tiempo, en destinos turísticos.
Pero es poco lo que se ha escrito sobre la importancia real del patrimonio religioso y de la necesidad de una
eficaz gestión turística para su sostenibilidad a largo plazo. Es importante tener en cuenta que durante
mucho tiempo lo único que se evidenciaba era la mercantilización de la cultura gracias a la llegada de
turistas, pero hoy en día, se pretende lograr un equilibrio entre religión y turismo (Ivars, 2014).
El creciente desarrollo del turismo religioso y la constante utilización y saturación del patrimonio
cultural religioso trae numerosos desafíos al enfrentar este rápido crecimiento. Según Talef Rifai,
*
Docente Investigadora – Facultad de Administración de Empresas Turísticas y Hoteleras ‑­ Universidad Externado de
ColombiaAdministradora de Empresas Turísticas y Hoteleras ‑­ Universidad Externado de Colombia (Bogotá, Colombia)Maestría
en Planificación y Gestión del Turismo ­‑ Universidad Externado de Colombia (Bogotá, Colombia)Master Professionnelles
Tourismes et Patrimoines ­‑ Université de Lyon 2 (Lyon, France); E­‑mail: [Link]@[Link]

© PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. ISSN 1695-7121


88 ¿Es la gestión turística importante para el patrimonio religioso de la ciudad de Bogotá?

Secretario General de la Organización Mundial del Turismo (OMT), hay 4 grandes retos: la preserva‑
ción de los sitios religiosos, el respeto por las tradiciones locales, el desarrollo de una economía local
sostenible y asegurar una experiencia positiva y enriquecedora para el visitante (OMT, 2015). Como
respuesta a estos retos, surge la necesidad de una efectiva gestión del patrimonio religioso, debido
a que los bienes del patrimonio cultural al entrar al mundo del turismo reciben un gran número de
personas anualmente y se debe propender porque estos viajeros logren cumplir con sus expectativas
y objetivos de viaje y, al mismo tiempo, proteger el patrimonio, su integridad, su mantenimiento y
sostenibilidad. El turismo religioso y la peregrinación “son un fenómeno social que requiere la ade‑
cuación del patrimonio, tanto su preservación, como la dotación de infraestructura para dar servicios
a esta actividad turística” (Millán, Morales, Pérez, 2013). Esta gestión beneficiaría el desarrollo tanto
de las actividades espirituales como de las actividades turísticas trabajando sobre los principios del
desarrollo sostenible: preservando la cultura, los valores sociales y ambientales, asegurando, al mismo
tiempo, la viabilidad económica (Ivars, 2014).
Este artículo tiene como objetivo principal analizar la gestión turística en el patrimonio religioso
donde se desarrolla el turismo religioso y el turismo de peregrinación en Bogotá, Colombia; para lo cual,
se debe estudiar su importancia histórica y religiosa e indagar sobre los elementos de gestión utilizados
como atractivos turísticos y como lugares de culto.
Bogotá, ciudad capital de la República de Colombia se encuentra a 2.640 msnm (Instituto Distrital de
Turismo, 2010) donde la gran mayoría de los templos, iglesias y santuarios que pertenecen al patrimonio
cultural dependen de la Iglesia Católica, quién ha estado en este territorio desde la época de la Colonia.
Muchos de estos templos son considerados atractivos turísticos por dos razones: la importancia espiritual
que se ha ido construyendo en el tiempo y que hoy en día son el centro de innumerables expresiones
religiosas; y por la belleza, riqueza artística y cultural, que con sus múltiples construcciones, destrucciones
y remodelaciones representan una parte muy importante de la historia de la ciudad. En Colombia, la
mayor parte del patrimonio religioso sigue siendo utilizado como lugares de culto, así que conservan
sus valores y tradiciones espirituales.

2. Metodología

Este artículo es el resultado, en primera instancia, de un análisis teórico y conceptual del turismo
religioso y de peregrinación, así como de la gestión del patrimonio religioso como atractivo turístico,
utilizando fuentes secundarias para entender y poder aplicar las características en la investigación de
las iglesias y realizar una comparación de la realidad con la práctica.
En segunda instancia, se realizó una comparación entre el inventario de patrimonio cultural de la
ciudad de Bogotá, según el Decreto 678 de 1994 – quien regula el Centro Histórico de la ciudad – y el
Decreto 606 de 2001 – quién normaliza el resto de la ciudad de Bogotá – y el inventario de atractivos
turísticos de la ciudad realizado en el año 2010. La metodología utilizada para el inventario es la
realizada por el Viceministerio de Turismo del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MinCIT) de
Colombia, quien propone un sistema de clasificación de los atractivos de la siguiente manera: patrimonio
material, patrimonio inmaterial, sitios naturales, grupos de especial interés, festividades y eventos; la
calificación se da dependiendo de su calidad (70 puntos) y de su significado (30 puntos).
La arquitectura religiosa se encuentra dentro del patrimonio material y se califica por los siguientes
indicadores: calidad: estado de conservación1, constitución del bien2 y representatividad3; significado:
local, regional, nacional o internacional (MinCIT, 2010). En el inventario de patrimonio cultural hay
49 iglesias (entre templos y santuarios) que pertenecen al patrimonio cultural material de la ciudad;
el 100% de estas iglesias pertenecen al inventario de atractivos turísticos. Teniendo en cuenta esta
información, se decidió realizar el estudio de las iglesias o santuarios que tienen un significado a nivel
regional, nacional e internacional (de acuerdo con el inventario de atractivos turísticos), ya que este es
su reconocimiento como atractivos turísticos.
Existen 3 iglesias con significado Internacional – Iglesia de San Francisco, Santuario de Monserrate
y Santuario del Divino Niño del 20 de Julio –, 5 tienen significado Nacional – Museo Iglesia de Santa
Clara, Iglesia de San Ignacio, Iglesia de Nuestra Señora de Lourdes, Catedral Primada y Capilla del
Sagrario – y 2 significado Regional ­– Iglesia de San Alfonso María de Ligorio y Santuario de Nuestra
Señora de Guadalupe – (IDT, 2010), éstas son las diez iglesias estudiadas y en las que se analizó la
gestión en el patrimonio religioso como atractivo turístico.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Nancy Rocío Rueda Esteban 89

Posteriormente, se realizó una investigación de la historia de cada una de estas iglesias, para tener
claridad sobre su importancia para la comunidad, así como su valor arquitectónico y artístico. Con
estos aspectos definidos y claros, se procedió a realizar una investigación observatoria sobre cada uno
de los templos para analizar su operación y desarrollo y se procedió a realizar entrevistas personales
y telefónicas con los párrocos/rectores de 8 de los 10 lugares y obtener su opinión sobre el papel del
turismo en las iglesias y la compatibilidad que existe entre éste y las actividades religiosas cotidianas.
En la observación que se llevó a cabo, se analizó la accesibilidad del lugar, el desarrollo de las
liturgias, la infraestructura de cada templo y las adaptaciones que se realizan cuando se tienen misas
o actividades que convocan grandes números de personas, incluso que superan la capacidad de los
templos; el manejo de los visitantes y los servicios prestados a los mismos. Las posibles adaptaciones
para la museización o interpretación de las riquezas culturales en los templos.
En las entrevistas realizadas se incluyeron preguntas sobre la importancia de los templos para
la comunidad, la percepción de la compatibilidad entre la religión y el turismo en los templos de
estudio; si cuentan o no un plan de gestión turística; también, se requirió sobre las fuentes de ingresos
y si estas permiten el mantenimiento, conservación  y restauración del patrimonio. Asimismo, se
preguntó sobre la capacidad de carga de los templos, si se ha calculado y si se respeta esta medida.
Las adecuaciones realizadas para recibir a los turistas también fueron tenidas en cuenta en las
entrevistas y la existencia, descripción y limitantes en las reglamentaciones que los visitantes deben
seguir para poder ingresar al templo. Incluso, los cambios que se hayan realizado para la museización,
accesibilidad o interpretación del monumento se consideraron por ser de gran importancia para la
visita del patrimonio cultural.
La cantidad de información presentada de cada iglesia depende de la información obtenida en la
entrevista personal y en la observación realizada, por lo que no es igual en todas ellas. Finalmente, se
realiza un análisis sobre la gestión turística en los mismos 10 atractivos.

3. Turismo religioso y patrimonio religioso

El turismo religioso y el turismo de peregrinaciones – aunque implican dos clases de vivencias


diferentes, pueden ser consideradas una sola tipología de turismo ­‑ son desde un punto de vista religioso
“un turismo con connotaciones espirituales que permitirían paliar la fugacidad y la falta de sentido
aparente de la vida cotidiana” (Gil, 2006). Pero desde un punto de vista cultural, se puede decir que
consiste en entender y disfrutar las características y elementos diferenciales materiales, inmateriales,
intelectuales y de creencias que caracterizan a la sociedad de un destino (SECTUR, 2006, citado en
Fernández, 2010); y si se analiza desde un punto de vista económico, el turismo religioso es aquel que
comercializa la religión y la devoción de las personas, pero sin depreciar su sentido (Santana, 2003,
citado en Fernández, 2010).
Tanto el turismo religioso como el turismo de peregrinación se desarrollan dentro del patrimonio
religioso: de hecho varios lugares religiosos son sitios con valor nacional (Rinschede, 1992); éste
patrimonio religioso pertenece al patrimonio cultural, el cual comprende monumentos, conjuntos de
construcciones y lugares con un valor universal excepcional (Unesco, 2005), además de las tradiciones,
creencias y expresiones tradicionales de una comunidad (Unesco, s.f.). En si, un patrimonio religioso o
patrimonio cultural eclesiástico: “son los bienes dotados de interés cultural que se encuentran a manos
de la confesión religiosa” (Tejón, 2008).
El patrimonio religioso está compuesto por templos, santuarios, ciudades santas o con significado
devoto, conjuntos arquitectónicos religiosos, imágenes religiosas, frescos, pinturas, esculturas, ornamentos,
creencias religiosas, celebraciones especiales y devociones que como argumenta Máximo Buch, son lo
suficientemente atractivos por si solos y pueden darle al visitante la posibilidad de revivir hechos histó‑
ricos (Buch, 2014). Raquel Tejón define el patrimonio cultural de interés religioso como “aquellos bienes
que presentan un interés cultural para la totalidad de la sociedad y, además, un interés religioso para
determinados ciudadanos” (Tejón, 2008). El patrimonio religioso tiene un doble significado e importancia
en la sociedad: religiosa y cultural. La importancia cultural, porque son representantes de la historia
de una comunidad con su arquitectura y religiosa por ser centros espirituales y de recogimiento de gran
acogida tanto para la comunidad local como para los visitantes. Al desarrollar el turismo religioso en
un destino se quiere realzar las potencialidades de este patrimonio con su valor histórico y artístico,
creando un desarrollo sostenible en el territorio (Moreno & Toledo, 2005).

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


90 ¿Es la gestión turística importante para el patrimonio religioso de la ciudad de Bogotá?

El patrimonio religioso es visitado por personas de una comunidad, turistas religiosos y peregrinos
nacionales e internacionales. La función turística de los inmuebles religiosos con significados culturales
deben ser gestionados eficientemente para cumplir con sus funciones espirituales y estar abiertos al
público para visita y admiración, por lo que se necesita una adecuación del patrimonio para uso cultural
y turístico; las personas que realizan este tipo de turismo buscan lo auténtico y lo identitario (Saldivar,
2012,). Este proceso de patrimonialización que se lleva a cabo, específicamente para fines turísticos
integra actividades de protección y restauración, puesta en valor y promoción para motivar un gran
número de turistas (Gil, 2006).
Se deduce, entonces, que el patrimonio religioso enfrenta los mismo retos que cualquier otro tipo
de turismo y debe promover un turismo responsable y respetuoso hacia las creencias de la población
local (Denu, 2014) quienes han mantenido vivo este patrimonio durante tanto tiempo, asegurando así
su vida futura. Esto implica también, lograr un desarrollo local derivado de los beneficios del turismo
religioso y un desarrollo tanto económico, como social y cultural, aprovechando que el turismo religioso
no es tan estacional como el turismo de sol y playa, sino que asegura un flujo continuo de visitas en el
año (Petreas, 2014).

3.1. Gestión del patrimonio religioso como atractivos turísticos


El patrimonio religioso no se puede manejar o gestionar de la misma forma que un monumento
patrimonial como cualquier otro, no solamente por las funciones que debe cumplir – espirituales y de
recogimiento – sino también por quienes administran estos lugares: las comunidades religiosas. Se debe
encontrar un equilibrio entre ser un lugar de culto y un atractivo turístico, dos funciones que en un
comienzo pueden parecer contrarias, pero que de hecho pueden funcionar de la mano si se desarrolla
una gestión turística del patrimonio religioso.
La complejidad de estos lugares reside, también, en la diversidad de visitantes que recibe: peregrinos
en busca de una experiencia religiosa y turistas que buscan satisfacer una curiosidad (Nolan & Nolan,
1992). También, se puede encontrar personas religiosas que viajan y deciden visitar lugares sagrados
como parte de su viaje (Nolan & Nolan, 1992). Las motivaciones no son iguales para todos los visitantes:
turistas, peregrinos y feligreses, todos tienen motivaciones o expectativas diferentes en sus visitas, unos
vienen de lejos para visitar estos lugares, para otros son sus parroquias o el centro de eventos especiales
en sus vidas (Nolan & Nolan, 1992). De todas maneras, el turismo religioso es un instrumento muy
poderoso para crear conciencia y responsabilidad para proteger este patrimonio y crear tolerancia y
entendimiento entre las comunidades locales y los turistas (Rifai, 2015).
Según Mary Lee Nolan y Sidney Nolan, existen tres clases de atractivos para el turismo religioso:
los primeros son los santuarios de peregrinación, los segundos son atractivos turísticos religiosos y los
terceros los festivales con asociación religiosa (Nolan & Nolan, 1992). Este artículo estudiará el atractivo
del turismo religioso que tiene un gran significado e impacto para el turismo de la ciudad de Bogotá,
Colombia, específicamente aquellos que son considerados como patrimonio cultural de la comunidad y
que poseen el significado más alto de reconocimiento.
La gestión turística de estos lugares debe incluir procesos de valorización, conservación y renta‑
bilización del bien para poder asegurar su sostenibilidad a largo plazo. Se deben tener en cuenta las
condiciones de musealización de las obras dentro de las iglesias, templos, santuarios o catedrales
y el condicionamiento del mismo para recibir la diversidad de visitantes que llegan a estos lugares
con motivaciones diferentes y en muchos casos contrarias. Estos condicionamientos, deben incluir la
explicación del contexto y antecedentes de las obras – tanto arquitectónicas como de bellas artes – para
poder asegurar su correcta comprensión e interpretación.
La preservación de estos lugares sagrados no significa únicamente mantener los inmuebles en buenas
condiciones para su utilización, sino también la preservación y respeto del significado del lugar, de las
tradiciones y del “espíritu del lugar” (Sidorenko, 2015). Todas estas características deben ser respetadas
por los visitantes que llegan a los templos, santuarios, catedrales, capillas e iglesias de un destino
turístico específico ya que estas también hacen parte del valor único de las mismas.
Uno de los puntos importantes a tener en cuenta en la gestión del patrimonio, es la capacidad de
carga de los templos religiosos, teniendo en cuenta que se habla de monumentos patrimoniales, son
edificaciones históricas que datan de los años 1600 a 1900, para asegurar su longevidad, su belleza
y su funcionalidad como lugares de culto. Entendiendo capacidad de carga como “la capacidad que
tiene un atractivo turístico para la recepción de visitantes por día” (Moreno & Toledo, 2005). Los
administradores de éstos lugares deben saber cuántos visitantes – turistas, peregrinos y feligreses

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Nancy Rocío Rueda Esteban 91

– soportan los inmuebles para evitar su deterioro a través del tiempo. Hallar la capacidad de carga
de un lugar es trabajar en pro de la preservación de las iglesias, lo que no quiere decir que no se
necesiten actividades de conservación y restauración para mantener los sitios históricos, para
devolverles la imagen que una vez tuvieron y/o para fortalecer los cimientos de sus estructuras y
asegurar su vida útil.
El patrimonio religioso se debe rentabilizar, usualmente esta palabra entra en conflicto con los
principios del clero, al no buscar enriquecerse con las actividades que realizan, inclusive con la
actividad turística; pero esto no quiere decir que no deban asegurar el sostenimiento, la conservación
y el mantenimiento de los templos dada su fragilidad, utilidad y su deterioro diario. Esto quiere decir
que se deben incentivar mecanismos de protección del patrimonio más sostenibles (Sidorenko, 2015)
Se debe encontrar estrategias económicas para garantizar estas actividades: hay iglesias y catedrales
en el mundo que cobran la entrada para los turistas, hay otras que solo recaudan la entrada a las torres
o las catacumbas; también se puede disponer de urnas para donaciones voluntarias, lo que en algunos
casos resulta eficiente. En pocas palabras, el turismo puede ser una herramienta para lograr un beneficio
económico que se reinvertiría en la conservación del patrimonio y de esta manera lograr su sostenibilidad
para generaciones futuras, teniendo en cuenta que muchas veces las comunidades religiosas no cuentan
con la capacidad económica para cumplir con estas funciones (Moreno & Toledo, 2005).
En este punto es importante resaltar que se debe realizar un equipamiento para poder recibir a un número
considerable de visitantes de cualquier parte de mundo: entradas, taquillas, urnas, audio guías, señalización,
fichas informativas, entre otras. Si se realiza un cambio para el desarrollo del turismo religioso o cultural
en los templos de culto, también se deben realizar adecuaciones para crear buenas condiciones museísticas,
esto teniendo en cuenta que en la mayoría de las iglesias se encuentran elementos artísticos como pinturas,
esculturas, murales y vitrales que las necesitan para ser admiradas, estudiadas y comprendidas, por lo tanto
se debe reforzar en visitantes y turistas el entendimiento y respeto por las tradiciones, valores y creencias
espirituales de los lugares visitados (Sidorenko, 2015). Esto no solo para su exhibición sino también para
asegurar su interpretación, la satisfacción del visitante y la conservación de los mismos.
“Para las comunidades religiosas (…) la importancia cultural de sus bienes es secundaria respecto a
su función primordial, que es la de acoger el “culto religioso” (Moreno & Toledo, 2005). Pero es importante
demostrarles a estas comunidades que el uso turístico y el uso religioso de este patrimonio pueden ser
compatibles si se crean las adecuaciones necesarias para no afectar la “función principal” de los templos,
ya que la mayoría están vivos y en constante cambio, siendo la salvaguarda de los valores esenciales
para las generaciones futuras el punto central de la gestión en estos lugares (Sidorenko, 2015).
En este artículo se presenta un estudio de los templos patrimoniales con mayor interés turístico en
la ciudad de Bogotá, analizar la compatibilidad entre religión y turismo y las diferentes estrategias
puestas en marcha para el aprovechamiento de estos lugares.

4. Patrimonio religioso como atractivos turísticos en Bogotá

En Bogotá, los templos e iglesias que pertenecen al patrimonio religioso pertenecen en su mayoría a
la religión católica, gracias a la historia que tiene éste país. 1492, es la fecha de la conquista de América
por parte de los españoles, 1538, fue la fundación de Santa Fé de Bogotá (Groot, 1951), pero fue hasta
1550 cuándo comenzaron a llegar las primeras Órdenes Religiosas a Santafé de Bogotá: los Dominicos
y los Franciscanos, quienes fueron los que iniciaron y desarrollaron el trabajo de evangelización con
los indígenas del Nuevo Reino de Granada; en 1575 vinieron los Agustinianos, y los Jesuitas llegaron
hasta el siglo XVII, también se resalta el trabajo de los sacerdotes Diocesanos quienes estuvieron al
servicio de los españoles, en las Parroquias o Catedrales (Mantilla, 2002). Pasados los años, la religión
tuvo un papel primordial en la vida de la sociedad colonial marcando los ritmos de la vida cotidiana,
de las ocasiones especiales y de las festividades; siendo las iglesias y los templos puntos de referencia
en la ciudad, representando estos momentos de la historia.
Por esto, las primeras iglesias, capillas y templos construidos en Colombia pertenecen a la religión
católica, algunos de estos templos todavía se erigen hoy en la ciudad conservando su belleza y son
característicos del arte de la época: arquitectura, escultura y pintura que mezcla el arte traído de
Europa, con el arte de la época de la Colonia.
Turísticamente, éstas iglesias son un gran atractivo para las personas que visitan la ciudad:
para los creyentes, por la importancia religiosa y espiritual de los templos, santuarios e iglesias;
y para los no creyentes por su riqueza arquitectónica y artística que atraen a muchas personas

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


92 ¿Es la gestión turística importante para el patrimonio religioso de la ciudad de Bogotá?

motivadas por la historia y la cultura de Bogotá. En la Asociación de Santuarios del Secretariado


del Episcopado Colombiano se consideran de modo especial los planes de pastoral que se desarrollan
en los Santuarios y algunos aspectos relacionados con la cultura religiosa; pero la parte del impacto
social y los aspectos propiamente turísticos son muy reducidos y en algunos casos se establecen
acuerdos con las administraciones locales o con algunos voluntarios (P.A. Roballo, comunicación
personal, junio 23 de 2015).
El Instituto Distrital de Turismo de la ciudad de Bogotá es el ente gubernamental local encargado
del turismo y en este momento se encuentra realizando los productos turísticos de la ciudad, el turismo
religioso se está incluyendo dentro del producto turístico cultural, teniendo en cuenta su importancia
en la ciudad y sus atractivos (J. Ramos, comunicación personal, junio de 2015). El IDT tiene una serie
de rutas turísticas preestablecidas, aunque ninguna de ellas se centra en el turismo religioso; existe
una ruta que se realiza en fechas especiales como Semana Santa que incluyen, en su mayoría, iglesias
y templos del centro de la capital.
La mayoría de estas iglesias, templos, santuarios, catedrales han tenido numerosas reconstruc‑
ciones y restauraciones por varias razones: necesidad de aumentar el tamaño del templo, cambio
del estilo arquitectónico de moda, fenómenos naturales como sismos y terremotos ocurridos en la
ciudad, cambios en la configuración y evolución de la ciudad, entre muchas otras razones; lo que ha
hecho que la riqueza de estos templos no se centre únicamente en un solo estilo artístico, sino en el
conjunto de características sumadas a través de los años, convirtiéndolos en parte de la identidad
de la sociedad bogotana.
El Santuario de Monserrate resguarda la ciudad de Bogotá desde lo alto del cerro de Mon‑
serrate a 3.152 metros sobre nivel del mar (IDT, 2015), es un lugar rodeado de historias, leyendas
y mitos; su inicio se remonta a las creencias del pueblo indígena muisca, antiguos pobladores del
territorio, para quienes algunos lugares de la montaña eran lugares sagrados de culto (M.S. Pulido,
comunicación personal, 11 de junio de 2015); desde el período de la Colonia, ha sido lugar de
peregrinación y devoción (Arquidiócesis de Bogotá, 2015). En el siglo XVII, en 1620 fue construida
la primera Ermita del cerro por Fray Bruno Valenzuela (M.S. Pulido, comunicación personal, 11
de junio de 2015), en 1650 (Cuéllar, 2013) la ermita se llamó Nuestra Señora de la Cruz de Mon‑
serrate, a quién el cerro le debe su nombre (Arquidiócesis de Bogotá, 2015). En 1656 se encargó la
fabricación de numerosas imágenes, entre ellas el Cristo clavado en la cruz al santafereño Pedro
Lugo y Albarracín. La devoción a la Virgen de Montserrat fue la principal devoción en el cerro de
Monserrate hasta que su imagen desapareció en 1711, para volver en el año 2006. Después de los
terremotos de 1743 y 1785 se le concedieron dones protectores al “Cristo Caído” como se llamó al
Cristo clavado en la Cruz, lo que comenzó a motivar la llegada de peregrinos; con el tiempo, la
pequeña iglesia demostró ser insuficiente para recibir al gran número de personas que llegaban
todos los domingos. En 1915 se comenzó la construcción para la ampliación de la iglesia, se decidió
realizar una iglesia nueva en honor al Señor Caído en 1917, la construcción se logró gracias a la
ayuda de los devotos quienes ofrecían materiales como limosna y aprovechaban la penitencia para
subir materiales de construcción a pie hasta la cima del cerro para la construcción de un templo/
santuario en estilo neogótico terminado en 1925, desafortunadamente este estilo no tuvo acogida por
parte de la sociedad y en 1949 comenzaron las obras para cambiar la iglesia a un estilo neocolonial
(Cuéllar, 2013).
En el año de 1956 obtuvo el nombre de Basílica Menor Iglesia de Monserrate (Arquidiócesis de Bogotá,
2015). La tecnología para subir al Cerro de Monserrate llegó en 1924 con el Funicular y fue completada
en 1956 con el teleférico (M.S. Pulido, comunicación personal, junio 11 de 2015).
Los visitantes que llegan a Monserrate son de tres grupos básicamente: los deportistas que suben al
cerro a pie, los turistas y los peregrinos. Los peregrinos, quienes representan un grupo muy importante,
suben por motivo de fe; el Viernes Santo suben 75.000 personas y cada domingo de 30.000 a 35.000
personas. Los turistas también son un grupo muy importante, suben dos millones de turistas al año,
se calcula que por una persona que sube en teleférico, 10 suben a pie por el camino de la crucifixión
acompañado por imágenes en los pasos del vía crucis (M.S. Pulido, comunicación personal, junio 11
de 2015).
El cerro tiene numerosos servicios para los visitantes que suben a Monserrate: parqueaderos y en
la cima de la montaña se encuentran restaurantes, baños, mercado informal artesanal (M.S. Pulido,
comunicación personal, junio 11 de 2015); cuenta con plan de evacuación, equipo de emergencias y contra
incendios, cámaras de seguridad, alarmas y seguridad (IDT, 2010). Igualmente realiza promoción con

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Nancy Rocío Rueda Esteban 93

su página de internet propia y con material promocional como un atractivo turístico en donde se le da
importancia tanto a su relevancia religiosa como a la turística.
Todo el dinero que ingresa al Santuario por la subida en el teleférico y el funicular, por los restaurantes
y al Santuario como tal, son utilizados para el mantenimiento del cerro, la conservación del lugar y
de los servicios prestados a los visitantes. Además, también se invierten en obras sociales que tiene el
Santuario (M.S. Pulido, comunicación personal, junio 11 de 2015).
A pesar de tener un gran número de visitantes anuales, Monserrate, no tiene un plan de gestión de
visitantes, sin embargo un Plan Maestro está en proceso de realización para poder lograr un equilibrio
entre el Santuario, el atractivo turístico y el área protegida (M.S. Pulido, comunicación personal, junio
11 de 2015) al encontrarse en la reserva de los cerros orientales siendo una zona importante para la
recarga de acuíferos (Ambiente Bogotá, s.f.).
En colaboración con FONTUR (Fondo Nacional de Turismo) hay en el cerro un Punto de Información
Turística que funciona de lunes a sábado, todo el día, para que los turistas tengan un guía que explique
la importancia histórica y les ayude a interpretar este lugar a través de recorridos y además tenga
respuesta a sus preguntas (M.S. Pulido, comunicación personal, junio 11 de 2015).
El Santuario del Divino Niño del 20 de Julio fue declarada parroquia en 1932, con el tiempo ha
tenido numerosos cambios en su mayoría para aumentar el espacio del templo. Los domingos recibe
30.000 personas (aproximadamente) que llegan a las 20 misas celebradas (P.C. Aponte, comunicación
personal, 10 de junio de 2015). Fue construida por la devoción al divino niño Jesús que comenzó en
1934, cuando el Padre Juan de Rizzo decidió encargar una imagen del Niño Jesús para propagar su
devoción (IDT, 2015).
Este templo no es muy antiguo, ni tampoco tiene una historia muy extensa, pero es de gran
importancia para los devotos del Niño Jesús, las personas lo visitan para conocer la imagen del Divino
Niño Jesús, realizar sus oraciones, pedir favores por sus necesidades y asistir a las misas celebradas.
Los servicios con los que cuenta la iglesia son restaurante, baños públicos, parqueadero para los
visitantes al templo, ascensor para asegurar el acceso de las personas discapacitadas y diversos
espacios para que los visitantes puedan quedarse el tiempo que consideren apropiado en la iglesia,
los jardines o plazoletas (P.C. Aponte, comunicación personal, junio 10 de 2015) también cuenta con
tienda de suvenires (IDT, 2010).
Para los peregrinos que deseen conocer la historia de la iglesia hay una persona que se encarga de
ellos y abre una sala especial con la historia en video de la Iglesia desde sus inicios y se encarga de la
apertura del museo para la persona que desee conocerlo, también cuenta con una línea del tiempo de
la historia de la parroquia. Para recibir a las grandes masas de visitantes en las misas se cuenta con
sonido exterior a la Iglesia, pantallas gigantes exteriores para que todas las personas puedan ver la
misa y plazoletas con carpas para las personas que no alcancen a entrar en la iglesia. Sin embargo,
no hay reglamentaciones especiales para recibir a los turistas, tampoco un código de conducta en el
templo, se parte de la idea que los visitantes saben la manera de comportarse en la Iglesia del 20 de
Julio (P.C. Aponte, comunicación personal, junio 10 de 2015).
La iglesia cuenta con rutas de evacuación reglamentarias, 9 puertas de entrada/salida (3 frontales
y 6 laterales). Todos los domingos para la protección de visitantes que asisten a las misas se tiene el
apoyo de la Policía Nacional, Defensa Civil, vigilancia y una Póliza de eventos masivos (P.C. Aponte,
comunicación personal, junio 10 de 2015).
La administración del Templo es centralizada, con las donaciones que llegan se distribuyen para
los 28 programas sociales y el mantenimiento de la iglesia (P.C. Aponte, comunicación personal, 10
de junio de 2015). No se cuenta con un plan de comunicación ni un plan de gestión de visitantes,
pero la iglesia tiene una comunicación a nivel nacional e internacional muy eficiente a través de
televisión, una emisora virtual, su página web y Facebook (L. Jaya, comunicación personal, junio
10 de 2015).
La construcción de la Iglesia de San Francisco comenzó en el año de 1557 con mano de obra indígena,
fue consagrada en 1566 aun sin estar terminada; en 1586 se comienza la construcción de una nueva iglesia
porque las dos naves de la iglesia anterior eran insuficientes para el creciente número de religiosos y
feligreses, construcción que terminó hacia 1611. En 1623 se encomendó la construcción del retablo mayor
al arquitecto, escultor y ensamblador asturiano­‑bogotano Ignacio García de Ascucha y la decoración
en 1625 al español Lorenzo Hernández de la Cámara. Los últimos cambios significativos realizados
fueron en el siglo XVIII, principalmente después de los terremotos de 1743 y 1785, reconstrucción que
terminó en 1794, año en el que fue consagrada (Blanco, 2013); fue declarada Monumento Nacional en

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


94 ¿Es la gestión turística importante para el patrimonio religioso de la ciudad de Bogotá?

1975 (Templo de San Francisco, 2011) y los últimos trabajos de restauración se llevaron a cabo entre
1980 y 1990 (Blanco, 2013).
Esta iglesia es muy visitada por su historia, riqueza artística y su privilegiada ubicación, no cuenta
con ningún servicio para los visitantes, tiene puertas para personas en condición de discapacidad
y como elementos de seguridad, un equipo contra incendios, un equipo de emergencias y vigilancia
(IDT, 2010).
La Iglesia de Santa Clara funciona como Museo desde 1983, pertenecía a las Hermanas Pobres de
Santa Clara, se encontraba al lado del claustro de su mismo nombre. Su construcción comenzó en 1619
con un estilo barroco­‑mudéjar y en 1646 fue consagrada con un gran patrimonio artístico. En 1863 las
Hermanas Clarisas fueron expulsadas y el Estado separó la Iglesia del Convento, siendo este demolido.
En 1874 la Congregación del Sagrado Corazón de Jesús se hace cargo de la reparación y mantenimiento
de la Iglesia hasta que en 1968 se desacraliza y es vendida al Ministerio de Cultura de Colombia y en
1983 abre sus puertas como Museo, como hoy en día se encuentra (Pedreros, 2013).
El Museo Santa Clara no es solo un patrimonio religioso, sino también un patrimonio histórico y
museológico. Las visitas que recibe son de dos tipos: por reserva o visita esporádica, las visitas por
reservas son especialmente para grupos de estudiantes universitarios y las visitas esporádicas son los
visitantes interesados en la arquitectura, riqueza artística e historia del lugar. Años atrás se recibían
muchos visitantes en la Semana Santa por el significado religioso del museo, pero este interés se ha
perdido con el tiempo (V. Arce, comunicación personal, junio 9 de 2015).
Este Museo recibe 40.000 personas al año y tiene una capacidad de 120­‑200 personas al mismo
tiempo (V. Arce, comunicación personal, junio 9 de 2015); posee un plan de conservación y un plan
museológico. Se cobra tiquete de entrada y tiene una tienda de souvenirs, pero no es suficiente para el
autosostenimiento del lugar, por esta razón el Ministerio de Cultura es el encargado del mantenimiento
del mismo, de la nómina de personal y del desarrollo de los proyectos de restauración, conservación y
mejoramiento de la planta física del lugar como la tienda y la taquilla (V. Arce, comunicación personal,
junio 9 de 2015). El Museo también alquila los espacios para eventos especiales, siempre y cuando se
rija por las normas museológicas y de conservación de estricto cumplimiento (Museo Santa Clara, 2014),
esto como se estipula en la Ley 397 de 1997 “El Estado, a través del Ministerio de Cultura, estimulará
y asesorará la creación de planes, programas y proyectos de carácter comercial, afines con los objetivos
de los museos, que puedan constituirse en fuentes de recursos autónomos para su funcionamiento”
(Museo Santa Clara, 2014).
Aunque no tiene un plan de gestión turística, se enfoca en el desarrollo cultural de la comunidad, el
Museo está completamente equipado para recibir a los visitantes, cuenta con taquilla, señalización y
guianza (IDT, 2010), además, cuenta con pantallas interactivas en español, inglés, francés y portugués
para la mejor comprensión de la colección; también cuenta con salas de exhibición temporales y biblioteca
y para asegurar el bienestar de los visitantes tiene un plan de evacuación, equipo de emergencias,
equipo contra incendios y vigilancia (IDT, 2010).
La Catedral Primada de Bogotá fue la primera iglesia de la ciudad, situada en la Plaza de
Bolívar, construida en 1539 con techo de paja, la cual fue reemplazada en 1552 (Delgadillo, 2013),
esta segunda edificación desaparece hacia 1569 (Bogotá turismo, 2015). En 1572 se comenzó la
construcción de la tercera iglesia que debía ser propicia para ser la nueva sede arzobispal que se
acababa de trasladar de Santa Marta a Santa Fe (hoy Bogotá), esta construcción nunca pudo ser
terminada por completo, al ser dañada estructuralmente por fenómenos naturales, terremotos
y sismos. En 1807 se comenzaron los trabajos para la nueva Catedral, consagrada en el año de
1823, aun sin estar terminada. Después de varias reformas y embellecimientos fue declarada como
Bien de Interés Cultural de la Nación por el Decreto 1584 de 1975; en 1902 fue titulada Catedral
Primada de Colombia por el Papa León XIII y en 1907 recibió el título de Basílica. De 1993 ­‑ 1998
se realizaron los trabajos de restauración que le dieron la imagen actual a la Catedral, siendo su
fachada uno de los primeros ejemplos de la arquitectura neoclásica de la ciudad (Delgadillo, 2013).
En sus suelos descansan personajes y héroes nacionales: “el fundador (de la ciudad) Gonzalo Jiménez
de Quesada, el precursor de la independencia Antonio Nariño y el pintor (colombiano) Gregorio
Vásquez de Arce y Ceballos” (Bogotá turismo, 2015).
El tesoro de la Catedral cuenta con valiosas piezas como “la Custodia llamada La Preciosa (…)
custodias, relicarios, cálices, incensarios, cruces, atriles, coronas y báculos, además de la vinajera y
el cáliz de plomo utilizados, según la tradición, en la primera misa de Santa Fe” (Delgadillo, 2013),
esta Custodia cuenta con “3.223 piedras preciosas, entre esmeraldas y zafiros” (El Tiempo, 2010).
Desafortunadamente, el tesoro no se encuentra abierto al público.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Nancy Rocío Rueda Esteban 95

Los servicios que presta la Catedral a los visitantes se limitan a una tienda de souvenirs, tiene un plan
de evacuación, equipo de emergencia, contra incendios y vigilancia (IDT, 2010). Para la comunicación
cuenta con página de internet propia, aunque no realiza una comunicación eficiente para ser visitada
por turistas nacionales e internacionales.
La Capilla del Sagrario fue construida como parte de la Catedral Primada de Bogotá para exponer
el Santísimo Sacramento, la primera piedra fue puesta 1660 y la fachada fue terminada en 1689
(Delgadillo, 2013), restaurada en 1827, con arquitectura barroca neogranadina excepcional (Bogotá
turismo, 2015). Su mayor riqueza reside en las obras pictóricas, en su mayoría de Gregorio Vásquez
Arce y Ceballos. En 1950 comenzó la reconstrucción masiva de la Capilla debido a su deterioro, obra
que duró dieciocho años y que le dio la imagen actual a la Capilla. En 1975 fue nombrada Bien de
Interés Cultural Nacional (Delgadillo, 2013). No tiene ningún servicio especial para los visitante, pero
tiene plan de evacuación, equipo de emergencias, contra incendios, cámaras de seguridad, alarmas y
seguridad (IDT, 2010).
La Iglesia de Nuestra Señora de Lourdes fue construida en 1875, su estilo gótico marcó el inicio
de una nueva arquitectura religiosa en Colombia (IDT, 2015), reemplazó una pequeña capilla que
había sido construida en el mismo lugar (Alcaldía Mayor de Bogotá, 2015). Su última restauración
duró tres años y fue terminada en 2014 (Caracol, 2014). Con la restauración se comenzaron varias
adecuaciones para mejorar la visita del templo, como la visita a la torre de la iglesia, visitar el órgano
tubular, adecuación de un museo, sin embargo ninguna de estas opciones están abiertas al público.
Se realizó un reforzamiento de la estructura y se adaptaron 5 salidas para asegurar la seguridad de
los turistas (P.A. López, comunicación persona, junio 11 de 2015). Tiene un plan de evacuación, plan
de contingencia, equipo contra incendios, vigilancia (IDT, 2010) y propende por la accesibilidad de las
personas discapacitadas (P.A. López, comunicación personal, junio 11 de 2015).
A esta iglesia llegan aproximadamente 8500 feligreses todos los domingos (P.A. López, comunicación
personal, junio 11 de 2015), pero no se tiene un conteo de cuantos visitantes llegan a diario, ni las
motivaciones que los traen específicamente. Los medios de comunicación que tiene la Iglesia son su
página de internet y el voz a voz (P.A. López, comunicación personal, junio 11 de 2015).
La Iglesia de San Ignacio o Iglesia de la Compañía de Jesús comenzó su construcción en 1610,
seis años después de la llegada de esta Compañía al Nuevo Reino de Granada (hoy Colombia) (Blanco,
2013); esta iglesia fue parte de un gran proyecto llamado la Manzana Jesuítica, es un eje orientado a
humanizar a la sociedad y a su alrededor se crea una red de conocimiento y educación (P.G. Izquierdo,
comunicación personal, junio 25 de 2015). La iglesia fue culminada con la construcción de la capilla
mayor, el crucero y la cúpula de media naranja (Blanco, 2013), durante los siglos siguientes se realizaron
numerosos cambios y fortalecimiento de la estructura que fue vulnerada por los terremotos de 1743 y
1785 (Blanco, 2013).
En 1767 la Compañía de Jesús fue expulsada por Carlos III y la Iglesia pasó a llamarse Iglesia
de San Carlos (Blanco, 2013). A comienzos del siglo XIX funcionó como Catedral cuando la nueva
Catedral Primada, ubicada en la Plaza de Bolívar, estaba en construcción y después como parroquia
(P.G. Izquierdo, comunicación personal, junio 25 de 2015). Fue devuelta a la Compañía de Jesús en
1891 cuando recuperó el nombre de Iglesia de San Ignacio (Blanco, 2013).
La Iglesia de San Ignacio tiene numerosas riquezas artísticas y arquitectónicas, comenzando con
su bóveda hecha en base de madera cubierta de estuco y yeso, decorada en semejanza al cielo, su
cúpula de estilo colonial y el altar mayor realizados por el hermano Diego Loessing. Los retablos,
de estilo barroco y las obras pictóricas creadas por diversos autores entre ellos Gregorio Vásquez,
Gaspar de Figueroa, Baltasar de Figueroa, García de Campo, Acero Santacruz, el hermano Domingo
de Vasconcelos, entre otros; también se puede resaltar las estatuas talladas. (P.G. Izquierdo,
comunicación personal, junio 25 de 2015). Toda esta producción artística tiene unos significados
teológicos y religiosos muy relevantes, por ejemplo la gran Custodia “La Lechuga”, llamada así por
“por el verde intenso de sus 1.486 esmeraldas, todas ellas excelsas gotas de aceite y alas de mariposa”
(Quinn, 1996), hacía parte de esta producción, la Compañía de Jesús decidió darla al Banco de la
República para que fuera expuesta y admirada por el público en general, dado que únicamente era
expuesta por la Iglesia el día del Sagrado Corazón de Jesús (P.G. Izquierdo, comunicación personal,
junio 25 de 2015), hoy se encuentra exhibida en el Museo de Arte del Banco de la República (Banco
de la República, s.f.).
En el año 2003 se comenzaron labores de restauración (Blanco, 2013), pero desafortunadamente, estas
obras no han podido ser terminadas, por lo tanto no podrá abrir al público hasta que estos trabajos no
culminen (Fundación Colegio Mayor de San Bartolomé, s.f.). La restauración de la Iglesia tiene un costo

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


96 ¿Es la gestión turística importante para el patrimonio religioso de la ciudad de Bogotá?

de 15.000 millones de pesos, los cuales han sido fruto de donaciones en su mayoría; este templo puede
albergar a 600 personas aproximadamente al mismo tiempo (P.G. Izquierdo, comunicación personal,
junio 11 de 2015).
Dentro de esta restauración no se pensó convertir la Iglesia en un museo, de hecho, lo que se quiere
cuando la iglesia sea abierta al público de nuevo, es que sea un elemento vivo, no una realidad muerta,
en el que la comunidad participe de las actividades religiosas y de las actividades culturales como
conciertos y obras de teatro. Se quiere que la Iglesia tenga un impacto en el entorno donde se encuentra
y la sociedad que la rodea. Se pretende tener una activa oferta de culto, de cultura y trabajar en 15
programas sociales paulatinamente, para poder proyectarse y servir a la comunidad (P.G. Izquierdo,
comunicación personal, junio 11 de 2015).
La Iglesia de San Alfonso María de Ligorio, es un puente entre el pasado y el presente. Ésta iglesia
fue construida en 1954, gran parte su interior perteneció a la Iglesia de Santa Inés, la cual fue demolida
en 1956. La Iglesia de Santa Inés fue consagrada en el año 1669, y terminada en 1676 con una gran
variedad de muestras artísticas, fue la iglesia del convento de clausura de las Hermanas Inesitas (P.A.
Roballo, comunicación personal, junio 23 de 2015). La Comunidad Redentorista compró la Iglesia de
Santa Inés en el siglo XX, después de que en 1863 las comunidades religiosas fueron expulsadas y las
Hermanas de Santa Inés, no fueron una excepción (Pedreros, 2013).
Los Padres Redentoristas se establecieron en la Iglesia de Santa Inés en 1930 (Rojas, 2010) y man‑
tuvieron la iglesia hasta 1955, momento en el cual el Estado compró los terrenos para la construcción
de vías de comunicación para la ciudad y fue demolida. Por esta razón, los elementos artísticos y parte
del mobiliario fueron trasladados a la Iglesia de San Alfonso María de Ligorio (Pedreros, 2013). Su
gran importancia comenzó en el año de 1987 (Rojas, 2010) cuando se trajo a Bogotá la primera réplica
del Señor de los Milagros de Buga, esto cambia la razón de ser de esta Iglesia y se convierte en un
centro de devoción en esta parte del país, siendo los días 14 de cada mes el día mas importante para los
feligreses, recibiendo aproximadamente 30.000 personas en comparación a las 5.000 que recibe cada
domingo (P.J. Díaz, comunicación personal, junio 11 de 2015).
Este giro en el destino de la Iglesia implicó grandes adecuaciones para recibir a la gran cantidad de
visitantes, ya que en el momento de la construcción no se pensó como un lugar de masas. Las adecuaciones
que se han hecho han sido pocas pero han mejorado la calidad y la seguridad de las visitas: se han
abierto puertas para ingresar y salir del templo, se colocó señalización y servicios de baños. Aparte de
esto, se realizaron algunas ajustes para que todas las personas que llegan en las eucaristías puedan ver
y escuchar como son pantallas exteriores y equipos de sonido que transmiten la eucaristía (P.J. Díaz,
comunicación personal, junio 11 de 2015).
Aunque la Iglesia es un punto turístico de la ciudad, no se tiene un plan de gestión turística, tampoco
actividades para la interpretación y entendimiento de su historia y riqueza artística; se preocupan por
los visitantes y en las misas proyectan las reglamentaciones básicas para la visita al templo (P.J. Díaz,
comunicación personal, junio 11 de 2015), además es una de las pocas iglesias que mantiene sus puertas
abiertas al público todo el día (Rojas, 2010). Los medios de comunicación que se utilizan son televisión,
radio, página de internet y la hoja de la eucaristía; estos medios son para actividades de culto, no para
promocionar la iglesia como un atractivo turístico, pero de igual manera tienen un impacto positivo en
la población (P.J. Díaz, comunicación personal, junio 11 de 2015).
En el año 2014 se realizaron las actividades de mantenimiento y conservación de pinturas e
imágenes del templo, para asegurar su perdurabilidad y buen estado; además, las obras están ase‑
guradas y se encuentran en vigilancia con cámaras de seguridad (P.J. Díaz, comunicación personal,
junio 11 de 2015). Tiene un plan de evacuación, equipo de emergencias y contra incendios y cuenta
con vigilancia (IDT, 2010).
El Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe resguarda la ciudad desde lo alto del cerro de
Guadalupe a 3.300 msnm. En 1538 año de la llegada de los españoles a Bogotá se colocó una cruz en
lo alto del cerro y en 1656 se construyó la primera Ermita en honor a la Virgen para que protegiera
la ciudad; desgraciadamente el terremoto de 1743 destruyó por completo la ermita dejando intacta
únicamente la imagen de la virgen; a pesar de los constantes intentos por levantar la ermita una vez
más, fue imposible por los constantes sismos ocurridos en la ciudad. En 1858 se decidió reconstruir
la iglesia junto a una gran cruz en la cima del cerro para alejar a los malos espíritus, iglesia en
honor a la Virgen de Guadalupe de México, logrando terminarla trece años después con la ayuda de
los devotos. En 1917 la iglesia volvió a quedar en ruinas a causa de los movimientos telúricos y el
cerro quedó abandonado. Treinta años más tarde se construye la Ermita que hoy se encuentra en
el cerro de Guadalupe para ser terminada en 1945. Un año después, en 1946, se decide colocar en

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Nancy Rocío Rueda Esteban 97

la fachada de la ermita una imagen de la Virgen de la Inmaculada Concepción de quince metros de


altura (Cuéllar, 2013)
Este Santuario es un centro de gran Devoción Mariana, por la Virgen de Guadalupe, la gran
afluencia al cerro, los primeros domingos del mes llegan unas 1000 personas y los otros domingos 800
aproximadamente, 50% son peregrinos que suben por primera vez y solo un 5% son turistas que suben
sin ningún interés religioso. (P.A. Ballester, comunicación personal, junio 16 de 2015). Para los visitantes
cuenta con baños, cafetería, restaurante, parqueadero, plan de evacuación, equipo de seguridad, equipo
contra incendios y vigilancia (IDT, 2010).
El Santuario de Guadalupe se encuentra en el Cerro de Guadalupe, que por pertenecer a los cerros
orientales es un área protegida (Ambiente Bogotá, s.f.), esto hace que se tenga señalización para el
cuidado y protección de la reserva. En el Santuario se realizó una señalización para la seguridad del
peregrino (P.A. Ballester, comunicación personal, junio 16 de 2015).

5. Análisis de resultados

Al realizar el análisis de la información recopilada, se desarrolló un análisis comparativo (tabla 1 y


2) donde se refleja, en resumen, la baja importancia que se le da a la gestión turística y a los servicios o
adecuaciones que se deben tener en cuenta para los turistas y visitantes. La planeación de visitantes se
limita a realizar adecuaciones para que las misas sean accesibles a los feligreses que deseen asistir. Esto
para los casos de la Iglesia de San Alfonso María de Ligorio, quien debe poner pantallas de televisión
y sonido los días 14 de cada mes por la gran afluencia de personas que asisten en devoción al Señor de
los Milagros; y para el Santuario del Divino Niño Jesús del 20 de Julio quien ha agrandado el espacio
para recibir a las personas los días domingo y poner pantallas y sonido para que todos los asistentes
puedan ser parte de la celebración religiosa por la devoción al Niño Jesús.
El Santuario de Monserrate tiene un manejo de gestión mas desarrollado en comparación con las otras
iglesias estudiadas, no solo por el número de visitantes que recibe semanalmente – por devoción al Señor Caído
de Monserrate, por deporte, turismo, peregrinación o asistencia a eucaristía – sino porque es un emblema de
la ciudad y es uno de los atractivos más importantes de Bogotá. Las adecuaciones que se han realizado para
recibir a los visitantes en le cerro van desde la accesibilidad por teleférico, funicular, a pie, instalaciones de
baños, mercado artesanal, restaurantes, manejo de basuras, agua y uno de los más importantes para este
estudio, un punto de información turístico en convenio con FONTUR, facilitando la interpretación del lugar.
Únicamente 3 de las 10 iglesias conocen, de una manera muy general, el tipo y las características de
los visitantes que reciben. Son 5 las iglesias que tienen una idea del número de visitantes que llegan los
días más importantes (domingos, días 14, semana santa, festividades religiosas) en un periodo de un
año: Santuario de Monserrate, Iglesia de Santa Clara, Iglesia de Nuestra Señora de Lourdes, Iglesia
de San Alfonso María de Ligorio, Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe. Los servicios básicos
como baños son prestados por 4 iglesias únicamente (Santuario de Monserrate, Santuario del Divino
Niño Jesús del 20 de Julio, Iglesia de San Alfonso María de Ligorio, Santuario de Nuestra Señora de
Guadalupe). Todas tienen planes de seguridad de emergencias o contra Incendios, excepto la Iglesia
de San Ignacio, que no esta abierta al público en este momento.
Cinco de los templos utilizan medios de comunicación: Santuario de Monserrate, Santuario del Divino
Niño del 20 de Julio, Catedral Primada de Bogotá, Iglesia de Nuestra Señora de Lourdes, Iglesia de
San Alfonso María de Ligorio, entre los que se encuentran páginas de internet propias, emisoras de
radio y programas de televisión (dedicadas a los programas pastorales), y únicamente el Santuario de
Monserrate se promociona como atractivo turístico.
Solamente, dos templos tienen planes de gestión: Santuario de Monserrate y la Iglesia Santa Clara,
quienes no manejan planes turísticos sino planes de conservación, plan maestro o planes museológicos.
Teniendo en cuenta que el Museo Iglesia Santa Clara es un museo que no realiza actividades religiosas
y que el Santuario de Monserrate todavía mantiene su función religiosa, recibe grandes números de
turistas y visitantes en el año, además se encuentra en un área natural protegida.
El Museo Iglesia Santa Clara es el único que se enfoca en el desarrollo de la cultura y propende
por la comprensión de las obras e historia del lugar. Los otros templos se dedican exclusivamente a
su actividad religiosa, con muy pocas facilidades para que los visitantes entiendan la importancia
de estos lugares y su patrimonio. Aunque, el Santuario de Monserrate y el Santuario del Divino
Niño Jesús del 20 de Julio, prestan servicios básicos para quienes este motivados a conocer aspectos
históricos del lugar.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


98 ¿Es la gestión turística importante para el patrimonio religioso de la ciudad de Bogotá?

Santuario del Catedral


Santuario de Iglesia de San Museo Iglesia
Divino Niño del Primada de
Monserrate Francisco de Santa Clara
20 de Julio Bogotá
Reserva: grupos
de estudiantes
universitarios
Deportistas Visita esporádica:
Caracterización
Turistas ­‑­‑ ­‑­‑ interesados en ­‑­‑
de visitantes
Peregrinos la arquitectura,
riqueza artística
e historia del
lugar.
Viernes Santo:
75.000 personas
Número de 30.000 personas 40.000 personas
Domingos: ­‑­‑ ­‑­‑
visitantes cada domingo al año
30.000­‑ 35.000
personas.
Restaurante Entrada
Baños públicos Tienda de
Parqueadero souvenirs
Ascensor para Alquiler los
Parqueaderos asegurar el espacios
abajo acceso de para eventos
de la montaña las personas especiales
Restaurantes discapacitadas Taquilla
‑­ Puertas para
Baños Persona que Señalización
personas en Tienda de
Servicios Mercado enseña la Guianza
condición de souvenirs
artesanal historia Pantallas
discapacidad
Punto de Sala especial con interactivas
Información la historia de la en español,
Turística de Iglesia en video inglés, francés y
FONTUR y con una línea portugués.
del tiempo Salas de
Museo exhibición
Tienda de temporales
souvenirs Biblioteca
Adecuaciones Sonido por fuera
para recibir de la Iglesia
Funicular/
grandes Pantallas ­‑­‑ ­‑­‑ ­‑­‑
Telesférico
números de Plazoletas con
personas carpas
Plan de Rutas de
evacuación evacuación
Plan de Plan de
Equipo de Todos los
‑­ Equipo contra evacuación evacuación
emergencias domingos tiene
incendios Equipo de Equipo de
Equipo contra el apoyo de la
Seguridad ­‑ Equipo de emergencias emergencias
incendios Policía Nacional,
emergencias y Equipo contra Equipo contra
Cámaras de la Defensa Civil,
vigilancia incendios incendios
seguridad la vigilancia
Vigilancia Vigilancia
Alarmas Póliza de eventos
Seguridad masivos
Página de
internet propia Televisión
Material Emisora virtual Página de Página de Página de
Comunicación
promocional Página web internet internet internet
como un atractivo Facebook
turístico
Plan de
Plan de gestión Plan Maestro en conservación
­‑­‑ ­‑­‑ ­‑­‑
turística proceso Plan
museológico.
Elaboración propia

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Nancy Rocío Rueda Esteban 99

Iglesia de Santuario
Iglesia de San
Capilla del Nuestra Iglesia de San de Nuestra
Alfonso María
Sagrario Señora de Ignacio Señora de
de Ligorio
Lourdes Guadalupe
50% son
peregrinos
que suben por
Caracterización primera vez
­‑­‑ ­‑­‑ ­‑­‑ ­‑­‑
de visitantes 5% son turistas
que suben sin
ningún interés
religioso.
8500 feligreses Los primeros
todos los 14 de cada domingos del
domingos mes recibiendo mes: 1000
Número de No se tiene aprox. 30.000 personas
­‑­‑ ­‑­‑
visitantes un conteo personas Los otros
de cuantos Domingos 5.000 domingos
visitantes llegan personas del mes: 800
a diario personas.
Futuros
Puertas de Baños
Visita a la torre
acceso Cafetería
de la iglesia
Servicios ­‑­‑ ­‑­‑ Señalización Restaurante
Visita el órgano
Baños para los Parqueadero
tubular
visitantes Señalización
Museo
Adecuaciones
Pantallas
para recibir
­‑­‑ ­‑­‑ ­‑­‑ Equipos de ­‑­‑
grandes números
sonido
de personas
Plan de
evacuación
Plan de
Equipo de 5 salidas
evacuación Plan de
emergencias Plan de
Equipo de evacuación
Equipo contra evacuación
emergencias Equipo de
incendios Plan de
Seguridad ­‑­‑ Equipo contra seguridad
Cámaras de contingencia
incendios Equipo contra
seguridad Equipo contra
Vigilancia incendios
Alarmas incendios
Cámaras de Vigilancia
Seguridad para Vigilancia
Seguridad
proteger a los
visitantes
Televisión
Página de
Radio
Comunicación ­‑­‑ internet ­‑­‑ ­‑­‑
Página de
Voz a voz
internet
Plan de gestión
­‑­‑ ­‑­‑ ­‑­‑ ­‑­‑ ­‑­‑
turística
Elaboración propia

6. Conclusiones

La gestión del patrimonio religioso no puede ser determinada y ejecutada como la de cualquier
patrimonio cultural o a la de cualquier atractivo turístico. Estos lugares tienen una función principal: la
de ser un lugar de culto; el turismo tiene un papel secundario, pero no por esta razón debe desarrollarse
de una manera espontánea, al contrario, se debe gestionar para lograr una armonía entre estas dos
actividades que en un comienzo pueden parecer contrarias, pero son complementarias.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


100 ¿Es la gestión turística importante para el patrimonio religioso de la ciudad de Bogotá?

Para lograrlo, se debe conocer el visitante que llega a los templos, iglesias, catedrales, santuarios,
y saber sus motivaciones y expectativas, sean religiosas, artísticas, culturales o por curiosidad. Estas
expectativas son de naturaleza muy variable teniendo en cuenta la riqueza histórica que tienen estos
lugares, además, conservan objetos muy antiguos que no solamente son la fuente de la devoción de la
comunidad, sino que también representan el desarrollo artístico en una determinada época de la historia.
Por el impacto que crea el constante movimiento de personas y el paso del tiempo sobre estos lugares
patrimoniales y los objetos que albergan, es importante incluir procesos de conservación, restauración
y preservación del patrimonio mueble e inmueble para asegurar sus subsistencia a largo plazo. Aunque
el patrimonio material no es lo único que se debe conservar, el valor y el significado que ha tenido es
también prioritario para la valorización integral de las iglesias. Además, se debe cultivar el respeto por
los valores, las tradiciones y las costumbres de la sociedad receptora, siendo la religión parte importante
de la cultura de una sociedad.
En Bogotá hay 49 templos nombrados patrimonio cultural, todos y cada uno de ellos con una historia
que se remonta en los años y albergan un gran valor para la sociedad local y nacional; pero no todos son
catalogados como atractivos turísticos. Existe un gran potencial para el desarrollo del turismo religioso
en la ciudad, pero falta planificación y acompañamiento por parte de las entidades públicas de turismo
para lograr una cooperación y crear un producto turístico religioso consolidado.
En las iglesias, templos y santuarios estudiados la compatibilidad entre religión y turismo se ha
dado espontáneamente, únicamente tres de los casos analizados realizan procesos de planeación para
recibir grandes números de visitantes: Santuario de Monserrate, Santuario del Divino Niño Jesús del
20 de Julio y la Iglesia de San Alfonso María de Ligorio; pero ninguna de las iglesias tiene un plan de
gestión turística, ni un plan definido de servicios para los visitantes, únicamente el Museo Santa Clara
tiene un plan museológico y de conservación y Monserrate quién tiene en proceso un plan maestro.
La gestión turística de las iglesias debe incluir una interpretación de los valores, objetos y de los significados
que tiene el templo; también debe contar con una museización, entendiéndola no como un congelamiento de
la realidad, sino como la mejora en la presentación de la riqueza artística y cultural contenida en los templos
para ser contemplada y entendida. Otro elemento primordial es la conservación y restauración para asegurar
la perdurabilidad a través del tiempo; sin olvidar la adecuación de diferentes servicios como la guianza,
la interpretación, la señalización, los códigos de conducta y la división de espacios para que cada visitante
pueda cumplir sus expectativas sin importar su motivación, cultivando un respeto cultural entre todos.
Ahora bien, la gestión del patrimonio religioso es algo que debe ser realizado por el clero que ejerce
sus actividades en estos lugares, quienes mantienen estos lugares con vida, material y espiritualmente.
Sin embargo, las entidades gubernamentales son los responsables de la organización, divulgación y
promoción de un producto o atractivo turístico religioso con los que cuenta la ciudad; por esta razón
deben crear alianzas con las comunidades religiosas para idear estrategias conjuntas con el objetivo de
dinamizar el turismo religioso de la ciudad sin interferir con las actividades religiosas de los templos.
Igualmente, hoy en día el clero debe permitir que estos sitios patrimoniales sean conocidos y visitados
por turistas sea cual sea sus intereses o motivaciones, siempre y cuando se respeten las creencias,
principios y valores inherentes a estos lugares de culto.
Los prestadores de servicios turísticos pueden ayudar a la difusión de estas riquezas de la ciudad de
Bogotá e invitar a los turistas a visitar estos lugares patrimoniales que también enseñan una parte muy
importante de la historia de la ciudad. A través de comunicación directa o indirecta, lo importante es que
los turistas reconozcan la existencia de estos lugares y los visiten de acuerdo a sus intereses y expectativas.

Bibliografía

Alcandía Mayor de Bogotá


2015. « Turismo religioso en Bogotá, iglesias y santuarios ». Bogotá, Colombia. Disponible en: http://
[Link]/article/turismo­‑religioso­‑en­‑bogotá­‑iglesias­‑y­‑santuarios.
Arquidiócesis de Bogotá
2015. «Basílica Santuario de Monserrate». Bogotá, Colombia. Disponible en: [Link]
org/[Link]/el­‑santuario/historia
Banco de la República
s.f.. «Custodia de la Iglesia de San Ignacio de Bogotá (La Lechuga)». Bogotá, Colombia. Disponible en:
[Link]
‑de­‑san­‑ignacio­‑de­‑bogotá­‑la­‑lechuga.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Nancy Rocío Rueda Esteban 101

Blanco, R.
2013 «Las Comunidades Masculinas y sus conventos». En Ortiz, E. (Dir.), Santa Fe, Iglesias coloniales,
conventos y ermitas; Arquidiócesis de Bogotá 450 años (p. 48 – p. 93). Colombia: Consuelo Mendoza Ediciones.
Buch, M.
2015. « Cultural and religious tourism ­‑ revitalizing the economy ». In City Council of Elche and World
Tourism Organization, I International Congress Religious heritage and tourism: types, trends and
challenges (p. 161 – p. 162). Elche, Spain: City Council of Elche.
Caracol
2014. «La Iglesia de Lourdes reabre sus puertas en Bogotá». Bogotá, Colombia. Disponible en: http://
[Link]/noticias/bogota/la­‑iglesia­‑de­‑lourdes­‑reabre­‑sus­‑puertas­‑en­‑bogota/20140325/
nota/[Link].
City Council of Elche and World Tourism Organization
2015. «I International Congress Religious heritage and tourism: types, trends and challenges – Elche»,
Spain, 26–28 November 2014, City Council of Elche.
Cuellar, M.
2013. «Celebraciones y apariciones: las ermitas». En Ortiz, E. (Dir.), Santa Fe, Iglesias coloniales, conventos
y ermitas; Arquidiócesis de Bogotá 450 años (p. 120 – p. 157). Colombia: Consuelo Mendoza Ediciones.
Decreto 678. Quien regula en Centro Histórico de la ciudad. Santa fe de Bogotá, Colombia, 21 de
octubre de 1994.
Decreto 606. Quién normaliza el resto de la ciudad de Bogotá. Santa fe de Bogotá, Colombia, 26 de
julio de 2001.
Delgadillo, H.
2013. «La Santa Fe de Bogotá Parroquial». En Ortiz, E. (Dir.), Santa Fe, Iglesias coloniales, conventos
y ermitas; Arquidiócesis de Bogotá 450 años (p. 16 – p. 47). Colombia: Consuelo Mendoza Ediciones.
Denu, P.
2015. «Religious heritage, the challenge of a responsible promotion». In City Council of Elche and World
Tourism Organization, I International Congress Religious heritage and tourism: types, trends and
challenges (p. 205 – p. 206). Elche, Spain: City Council of Elche.
El Tiempo
2010. Joyas de la Catedral. Recuperado de: [Link]
Fernández, A.
2010. «El Santo Niño de Atocha: patrimonio y turismo religioso». Pasos, Revista de Turismo y Patrimonio
Cultural, Volumen 8 (número 2), [p. 375 – p. 387].
Fundación Colegio Mayor de San Bartolomé
s.f.. « Iglesia de San Ignacio en las manos de Dios ». Disponible en: [Link]
news/144/58/Iglesia­‑de­‑San­‑Ignacio­‑en­‑las­‑manos­‑de­‑[Link]
Gil, C.
2006 «Turismo religioso y el valor sagrado de los lugares: simbología identitaria y patrimonialización
del Monasterio de Santo Toribio de Liébana (Cantabria). Cuadernos de Turismo (número 18), [p.
77 – p. 102].
Groot, J.
1951. «Historia y cuadros de costumbres». Bogotá, Colombia. Disponible en: [Link]
org/blaavirtual/historia/hiscua/[Link].
Instituto Distrital de Turismo (IDT)
2010. Inventario de Atractivos turísticos de la ciudad de Bogotá.
IDT
2015. «Santuario de Monserrate». Bogotá, Colombia: Bogotá Turismo. Disponible en: [Link]
[Link]/santuario­‑de­‑monserrate
IDT
2015. «Santuario del Divino Niño Jesús del 20 de Julio». Bogotá, Colombia: Bogotá Turismo. Disponible
en: [Link]
IDT
2015. «Iglesia de San Francisco». Bogotá, Colombia: Bogotá Turismo. Disponible en: [Link]
[Link]/iglesia­‑de­‑san­‑francisco
IDT
2015. «Museo Iglesia Santa Clara». Bogotá, Colombia: Bogotá Turismo. Disponible en: [Link]
[Link]/museo­‑iglesia­‑santa­‑clara

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


102 ¿Es la gestión turística importante para el patrimonio religioso de la ciudad de Bogotá?

IDT
2015. «Iglesia de Nuestra Señora de Lourdes». Bogotá, Colombia: Bogotá Turismo. Disponible en: http://
[Link]/iglesia­‑de­‑nuestra­‑senora­‑de­‑lourdes
IDT
2015. «Iglesia de San Ignacio». Bogotá, Colombia: Bogotá Turismo. Disponible en: [Link]
[Link]/iglesia­‑de­‑san­‑ignacio
IDT
2015. «Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe». Bogotá, Colombia: Bogotá Turismo. Disponible en:
[Link]
IDT
2015. «Catedral Primada». Bogotá, Colombia: Bogotá Turismo. Disponible en: [Link]
[Link]/catedral­‑primada
IDT
2015. « Capilla del Sagrario ». Bogotá, Colombia: Bogotá Turismo. Disponible en: [Link]
[Link]/capilla­‑del­‑sagrario
IDT
2010. «Datos de Bogotá». Bogotá, Colombia: Bogotá Turismo. Disponible en: [Link]
[Link]/datos­‑de­‑bogota.
Ivars, J.
2015. «Religious heritage and tourism: towards a sustainable balance?» In City Council of Elche and
World Tourism Organization, I International Congress Religious heritage and tourism: types, trends
and challenges (p. 77 – p. 78). Elche, Spain: City Council of Elche.
Mantilla, L.
2002. «La iglesia católica en Colombia: entre la tensión y el conflicto». Credencial Historia (Edición
153). Disponible en: [Link]
[Link]
Martínez, R.
2009. «Un acercamiento al turismo religioso en Los Altos de Jalisco». Orbis. Revista Científica Ciencias
Humanas, volumen 5 (número 13) [p. 47 – p. 66].
Millan, M., Morales E., & Pérez, L.
2010. «Turismo religioso: estudio del Camino de Santiago». Gestión Turística (número 13), [p. 09 – p. 37].
Millan, M., Morales E., & Pérez, L.
2013. «El turismo religioso en la comunidad gallega: estudio del Camino de Santiago». En Ferrari, G.,
Montero, J., Mondéjar, J., Vargas, M. (Coord.), Investigaciones, métodos y análisis del turismo (p.
221 – p. 232). España: Septem Ediciones.
Ministerio de Comercio Industria y Turismo
2010. Metodología para la Elaboración de Inventarios Turísticos.
Moreno, J. & Toledo, B.
2005. Gestión del patrimonio religioso como recurso turístico, caso Tunja (Boyacá). Bogotá, Colombia.
Universidad Externado de Colombia.
Museo Santa Clara
2014. «Alquiler de espacios». Bogotá, Colombia: Museo Colonial. Disponible en: [Link]
[Link]/alquiler­‑de­‑espacios/Paginas/[Link]
Nolan, M. & Nolan, S.
1992. «Religious sites as tourism attractions in Europe». Annals of tourism research volumen 19), [p.
68 – p. 78].
OMT
2014. «El turismo puede proteger y promover el patrimonio religioso». Elche, Madrid. Disponible
en: [Link]
‑patrimonio­‑religioso.
Pedreros, J.
2013. «Iglesias de Clausura Femenina». En Ortiz, E. (Dir.), Santa Fe, Iglesias coloniales, conventos y
ermitas; Arquidiócesis de Bogotá 450 años (p. 94 – p. 119). Colombia: Consuelo Mendoza Ediciones.
Petreas, C.
2015. «Desarrollo turístico de los destinos religiosos y de peregrinación. El caso de meteora.». In City
Council of Elche and World Tourism Organization, I International Congress Religious heritage and
tourism: types, trends and challenges (p. 76 – p. 80). Elche, Spain: City Council of Elche.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Nancy Rocío Rueda Esteban 103

Quinn, T.
1996. La rara Historia de la Lechuga. El Tiempo. Recuperado de: [Link]
documento/MAM­‑357237
Reinsched, G.
1992. «Forms of religious tourism». Annals of tourism research (volumen 19), [p. 51 – p. 67].
Rifai, T.
2015. «Tourism: promoting our common heritage and fostering mutual understanding». In City Council
of Elche and World Tourism Organization, I International Congress Religious heritage and tourism:
types, trends and challenges (p. 158 – p. 160). Elche, Spain: City Council of Elche.
Rojas, L.
2010. La provincia Redentorista de Bogotá. Cincuenta años de abundante Rendnción (1960­‑2010).
Colombia: Editorial Kimpress Ltda.
Saldivar, J.
2012. «El desarrollo del turismo religioso translocal: el caso de la santería afrocubana en Lima, Perú».
Revista Reflexiones, volumen 91 (número 1), [p. 139 – p. 155].
Secretaría Distrital de Ambiente
s.f.. «Cerros orientales». Bogotá, Colombia. Disponible en: [Link]
Siderenko, A.
2015. «Iniciativa de la UNESCO sobre el patrimonio de interés religioso». In City Council of Elche and
World Tourism Organization, I International Congress Religious heritage and tourism: types, trends
and challenges (p. 25 – p. 33). Elche, Spain: City Council of Elche.
Siderenko, A.
2015. «UNESCO initiative on heritage of religious interest». In City Council of Elche and World Tourism
Organization, I International Congress Religious heritage and tourism: types, trends and challenges
(p.165 – p. 173). Elche, Spain: City Council of Elche.
Sociedad Salesiana
s.f.. «Santuario del Divino Niño Jesús del 20 de Julio». Bogotá, Colombia. Disponible en: [Link]
[Link]/[Link]
Tejón, R.
2008. Confesiones religiosas y patrimonio cultural. España: Ministerio de Justicia, Gobierno de España
Templo de San Francisco (2011): « Templo de San Francisco ». Bogotá, Colombia. Disponible en: http://
[Link]/web/[Link]?option=com_content&view=article&id=96&Itemid=172
Unesco
s.f.. «¿Qué es el patrimonio cultural inmaterial?» Disponible en: [Link]
src/01851­‑[Link].
Unesco (2005): Directrices Prácticas para la aplicación de la Convención del Patrimonio Mundial.
Comité Intergubernamental de protección del Patrimonio Mundial cultural y natural. [Link]
[Link]/archive/opguide05­‑[Link].

Notas
1
“Si conserva su homogeneidad estética y su integridad física desde su situación original o a partir de las posibles acciones
del hombre (restauración) para mejorar la calidad del recurso.” (Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, 2010, p. 18).
2
“Se refiere a los materiales y las técnicas de elaboración del bien” (Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, 2010, p. 18).
3
“Importancia del bien como un elemento que dio partida a un hecho histórico, social o cultural” (Ministerio de Comercio,
Industria y Turismo, 2010, p. 19).

Recibido: 20/02/2016
Reenviado: 15/05/2016
Aceptado: 16/05/2016
Sometido a evaluación por pares anónimos

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Vol. 15 N.o 1. Págs. 105-119. 2017

[Link]

Soledad Natalia Schwarz

Geoturismo en el paisaje estepario de Tierra del


Fuego (Argentina): repensando su atractividad
Soledad Natalia Schwarz*
UNTDF ‑­ CADIC/CONICET (Argentina)

Resumen: Mediante el abordaje de nuevas perspectivas sobre la valorización turística, este trabajo pretende
repensar la atractividad del paisaje estepario del norte de la provincia de Tierra del Fuego (Argentina). Para
ello se analizan recursos de la geodiversidad ubicados dentro de un área protegida existente, proponiendo así
un escenario de prácticas geoturísticas dirigidas a satisfacer necesidades y motivaciones específicas, de manera
que eventualmente se propicie una oportunidad especializada de desarrollo.
Palabras Clave: Paisaje estepario; Tierra del Fuego; Atractividad; Geoturismo; Desarrollo.

Geotourism in the steppe landscape of Tierra del Fuego (Argentina): rethinking its attractiveness
Abstract: By addressing new perspectives on tourism development, this paper aims to rethink the
attractiveness of the steppe landscape of Northern Tierra del Fuego. In this sense, geodiversity resources
located in an existing protected area are analysed, proposing it as a setting for geotourism practices that can
satisfy specific needs and motivations, so that in the future a specialized opportunity of development can be
fostered.
Keywords: Steppe landscape; Tierra del Fuego; Attractiveness; Geotourism; Development.

1. Introducción

La Isla Grande de Tierra del Fuego (fig. 1), ubicada en el extremo austral de Sudamérica entre
52º27’14” ­‑ 55º04’36” lat. S y 65º05’31” ­‑ 71º46’05” lon. W. es compartida entre Argentina y Chile. En
el sector argentino de Tierra del Fuego (en adelante TDF) se identifican cinco unidades del paisaje
(Coronato 2007); una de ellas corresponde a las planicies esteparias, la cual se desarrolla a lo largo de
500.000 has en el sector norte (Bianciotto 2006), incluyendo a la ciudad de Río Grande.
En esta área de estudio, el presente trabajo1 tiene como objetivos: 1­‑ presentar el geoturismo como una
nueva modalidad turística; y 2­‑ describir la estepa fueguina y algunos de sus recursos de la geodiversidad.
En base a los resultados alcanzados, luego se reflexionará sobre la posibilidad de transformación
de una zona, en principio no consolidada como destino turístico (Vereda et al. 2002; Instituto Fueguino
de Turismo 2009, 2015), en un escenario favorable para las prácticas geoturísticas que activen una
nueva atractividad. El geoturismo está dirigido a satisfacer necesidades y motivaciones específicas en
entornos geológicos y geomorfológicos, de manera que se podría, mediante una correcta intervención,
propiciar una oportunidad especializada de desarrollo en la zona norte de TDF, aprovechando la actual
fragmentación turística y la creciente valorización de múltiples destinos turísticos (Bertoncello 2006).
Cabe mencionar que hasta el momento se han hecho algunos estudios turísticos sobre la zona de análisis,
como el de Jensen y Bouteiller (2001), quienes realizaron una evaluación del potencial turístico de los
establecimientos rurales; también se ha considerado el patrimonio arqueológico de las estancias como
recurso turístico (Jensen, Bouteiller y Zeinsteger 2001); por otro lado, Daverio et al. (2001) plantearon un
análisis de la estepa y el mar fueguinos en sus dimensiones culturales, teniendo en cuenta el imaginario,
la ciencia y el arte; Vereda et al. (2002) presentaron una aproximación turística para la revalorización

*
Lic. en Turismo; Asistente Principal Geografía Física – UNTDF; Becaria CONICET­‑UNTDF; E­‑mail: sschwarz@[Link]

© PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. ISSN 1695-7121


106 Geoturismo en el paisaje estepario de Tierra del Fuego (Argentina)

de los recursos culturales y los paisajes naturales de Tierra del Fuego; Bianciotto (2006) a través de su
libro Los ambientes naturales de la estepa fueguina describe las especies vegetales presentes en esta
eco­‑región y propone unos itinerarios para interpretar los distintos tipos de vegetación de la estepa.

Figura 1. Tierra del Fuego y sus unidades de paisaje.

Como puede observarse no se han hecho aproximaciones sobre el uso y potencial turístico del paisaje
físico de la zona, a pesar de tratarse de un espacio con recursos de la geodiversidad de gran interés
(Schwarz et al. 2013; 2014).
A pesar de la hiperespecialidad e hiperespecificación turísticas (testigos de una gran fragmentación),
por lo cual todo territorio es un potencial destino turístico que cuenta con atractivos suficientes para
satisfacer demandas puntuales y diversificadas, de manera que coexisten y compiten infinidad de lugares
valorizados como destinos turísticos (Bertoncello 2006), la zona norte de TDF es un espacio aún no
consolidado como un destino capaz de generar flujos turísticos de cierta envergadura (Vereda et al. 2002).
En el año 2015, se registraron en la ciudad de Río Grande apenas 52.910 visitantes (Instituto Fueguino
de Turismo 2015). El área de estudio presenta un desarrollo incipiente en turismo rural y de pesca.
Ambas modalidades se llevan a cabo en un reducido número de estancias y captan mayoritariamente
turismo internacional.
Es por ello que, y en este mismo sentido, se propone repensar la atractividad del paisaje estepario a
partir de nuevas miradas sobre el paisaje y los destinos según el mapa turístico de Argentina (Bertoncello
2006), las nuevas motivaciones de los visitantes (Cohen 2005) y los procesos de activación patrimonial
(Almirón et al. 2006; Troncoso 2013), partiendo de la idea de que aunque no es fácil reformular y ampliar

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Soledad Natalia Schwarz 107

el imaginario paisajístico de una sociedad (Nogué 2007), sobre todo porque el turismo reproduce y refuerza
las representaciones dominantes de la realidad (Britton 1991), una correcta estrategia de intervención
a través de propuestas geoturísticas podría favorecer la activación de una nueva atractividad de la
estepa fueguina que ponga el acento en sus recursos de la geodiversidad.
Este trabajo se organiza en cuatro partes: la primera revisa los conceptos de geoturismo, paisaje y
geodiversidad; la segunda describe la estepa fueguina y algunos de sus georrecursos, relacionándolos
con las ideas de la primera parte; la tercera reflexiona sobre la posibilidad de transformación del paisaje
estepario en recurso geoturístico; y la cuarta comprende una serie de conclusiones para repensar la
atractividad de este destino.

2. El geoturismo: una nueva modalidad turística en Argentina

Las conceptualizaciones sobre geoturismo como modalidad turística han sido revisadas por diversos
autores (Carcavilla et al. 2007; 2011 y Millán Escriche 2011). Al no haber una definición formal de la
palabra, existen grandes controversias y confusiones sobre su significado (Ollier 2012). Sin embargo, se
reconoce que Hose (1995) fue el primero en definirlo: se trata de una modalidad turística basada en la
provisión de facilidades y servicios de interpretación que permite a los turistas incorporar conocimiento
para el entendimiento de la geología y geomorfología de un sitio (incluyendo su contribución al desarrollo
de las Ciencias de la Tierra) más allá de la mera apreciación estética. Hose (2012) refiere a las 3 “g” del
geoturismo: geoconservación, geohistoria y geointerpretación.
Ruchkys (2007, en Carcavilla et al. 2011:84) entiende al geoturismo como “el segmento de la actividad
turística que tiene al patrimonio geológico como principal atractivo y busca la protección por medio
de la conservación de sus recursos y de la sensibilización del turista, utilizando la interpretación para
volver este patrimonio accesible al público lego y promover la divulgación y desarrollo de las ciencias
de la Tierra”.
Sadry (2009, en Carcavilla et al. 2011:84) plantea que el geoturismo “es un tipo de turismo basado en
el conocimiento, conservación e interpretación de los atributos abióticos de la naturaleza”. Esta idea es
compartida por Carcavilla et al. (2011:83) quienes agregan que el geoturismo “debe revelar y descubrir
a los visitantes las características particulares de la Tierra”.
Dowling y Newsome (2010) plantean que el geoturismo es un nicho dentro del turismo de naturaleza
que pone el foco en experimentar las características geológicas del planeta de modo que se promueva
un entendimiento ambiental y cultural, valoración y conservación; también lo enmarcan dentro del
paradigma de la sostenibilidad haciendo hincapié en la importancia de que este tipo de desarrollo sea
localmente y económicamente beneficioso, al mismo tiempo que se protege el patrimonio geológico.
Como se observa en estas definiciones, se puede afirmar que las palabras clave del geoturismo son:
patrimonio geológico, conservación, interpretación y aprendizaje.
Los recursos naturales para el geoturismo incluyen: geoformas, afloramientos rocosos, rocas,
sedimentos, suelos y cristales; es decir, componentes físicos del paisaje o recursos de la geodiversidad.
¿Qué significan estos conceptos?
Por un lado, Bessé (2010) define al paisaje como una realidad territorial observable desde cierta altura
(lo cual implica la activación de un determinado sentido y de una determinada práctica del espacio,
caracterizados por la visibilidad, la distancia y la exterioridad), que es construido ideológicamente en
base a unos modos de ver y representar al mundo circundante. Asimismo, Mata Olmo (2008) plantea que
el paisaje resulta de la articulación de lo físico, lo biológico y lo cultural, tratándose de una diversidad
que hasta ahora ha sido eclipsada por la biológica. En este sentido, este trabajo se centra en la parte
física del paisaje; éste además puede definirse, siguiendo a Nogué (2007, 2010), como: 1­‑ la construcción
social anclada en un substrato físico, 2­‑ la realidad física y la representación cultural que se hace de
ella y 3­‑ el tangible geográfico y su interpretación intangible. En cualquier caso, el componente físico
es insoslayable y es en el que se centra, por el tipo de abordaje realizado, el presente trabajo.
Por otro lado, el término geodiversidad nació como análogo al de biodiversidad, pero su reconocimiento
está muy lejos del que posee este último, el cual cuenta con una definición formal ampliamente aceptada
y con directivas internacionales que velan por su preservación, y que “políticamente es más asumida
hasta ahora e integrada en el todo paisajístico” (Mata Olmo 2008:155).
Nieto (2001, en Carcavilla et al. 2007:133) entiende a la geodiversidad como “el número y variedad de
estructuras (sedimentarias, tectónicas, geomorfológicas, hidrogeológicas y petrológicas) y de materiales
geológicos (minerales, rocas, fósiles y suelos), que constituyen el sustrato de una región, sobre las que se

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


108 Geoturismo en el paisaje estepario de Tierra del Fuego (Argentina)

asienta la actividad orgánica, incluida la antrópica”. Se trata de una propiedad intrínseca del territorio
y un importante atributo que describe el interés geológico de una determinada región.
De acuerdo con Dowling y Newsome (2010), probablemente los geoturistas integren un nicho de
mercado muy pequeño, aquellos que viajan específicamente para visitar atractivos geológicos. De hecho,
Carcavilla et al. (2011) señalan que el turismo geológico se ejerce en la mayoría de los casos de manera
inconsciente o involuntaria. Se entiende que esto ocurre por un lado, por las dimensiones temporales,
excesivamente grandes, y por las dimensiones espaciales, excesivamente pequeñas, que caracterizan
al patrimonio geológico (Águeda Villar y Palacio Suárez­‑Valgrande 2004).
Sin embargo, existe un número más grande de viajeros que disfruta visitar áreas naturales e incluye
al paisaje y las geoformas dentro de los atractivos principales.
El geoturista dedicado visita geositios con el propósito de alcanzar educación personal o mejora
intelectual así como el disfrute, mientras que el geoturista casual visita geositios en busca de placer y
alguna limitada estimulación intelectual.
En el caso de la estepa fueguina, ambas categorías de geoturistas podrían encontrar en el paisaje
unos recursos de la geodiversidad de alto valor didáctico.
Para lograr la apreciación y el aprendizaje, el geoturismo recurre a las visitas independientes a
estos recursos geológicos, el uso de geocircuitos y miradores, visitas guiadas, centros de visitantes y
materiales para la interpretación como la cartelería.
En este punto, y siguiendo distintas acepciones, se puede decir que una gran diferencia entre el
geoturismo y otras modalidades turísticas es justamente su función didáctica: enseñar, instruir y exponer
con claridad sobre los recursos de la geodiversidad (Millán Escriche 2011).
Por último, Carcavilla et al. (2011:82) señaló que “el geoturismo empieza a ser considerado como una
gran oportunidad para el desarrollo de zonas eminentemente rurales”.
La zona norte de TDF podría transformarse en un gran escenario para estas prácticas, sobre todo
porque “la estepa fueguina es sin lugar a dudas un paisaje especial… [que] desde hace más de una
centuria, inquieta a científicos y visitantes de todas las latitudes” (Bianciotto 2006:14) y porque si
el geoturismo pone en valor el ambiente abiótico de un paisaje natural, entonces “esta mirada abre
enormes expectativas sobre los ambientes extra­‑andinos y otras áreas poco pobladas de la Patagonia
más apartadas del fenómeno turístico, así como enriquecería la diversidad de atractivos de los ambientes
montañosos y costeros que actualmente generan la mayor demanda” (Martínez Fernández 2013:64).

3. La estepa fueguina: un potencial escenario geoturístico

Las planicies esteparias corresponden a una de las cinco unidades del paisaje fueguino descriptas
por Coronato (2007; 2014). Se trata de un paisaje de mesetas y serranías bajas de hasta 400 m s.n.m.,
formadas por rocas sedimentarias marinas de edad Terciaria con contenido fosilífero de fondo marino,
litoral y terrestre, así como por depósitos glaciarios y glacifluviales correspondientes a distintas glaciaciones
ocurridas a lo largo del Pleistoceno. Durante el Último Máximo Glacial, hace unos 25.000 años antes del
presente, gran parte de la zona estuvo cubierta por grandes masas de hielo, provenientes de la Cordillera
Darwin (Chile), que ocupaban el actual Estrecho de Magallanes y las bahías Inútil y San Sebastián.
En estas planicies no hay geoformas de erosión glaciaria, pero sí de origen depositacional como grandes
arcos morénicos y bloques erráticos. Asimismo, se desarrollan bahías, lagunas salobres, marismas,
playas de grava, cubetas de deflación, dunas de arena y arcilla, entre otros.
Todos estos elementos del paisaje físico forman parte de la geodiversidad fueguina, algunos de ellos
con mayor valor científico, otros escénico, pero definitivamente con alto potencial didáctico. Sin embargo,
“el paisaje estepario, aún hoy casi un ilustre desconocido” (Bianciotto 2006:86) hace que estos recursos
carezcan de visibilidad y reconocimiento por parte de la población local y también visitante2.
Por otro lado, el clima, templado­‑frío con influencia oceánica, presenta precipitaciones de hasta 300mm
anuales, con vientos constantes del O­‑NO, lo que provoca desecación en verano y enfriamiento en invierno.
La región es recorrida de O a E por ríos y arroyos meandrosos. Sus cuencas conforman una red
hidrográfica que se caracteriza por ser poco densa, con pendientes suaves y escurrimiento de escaso
caudal, con vertiente hacia el Atlántico.
A esta variada configuración responde el bioma de estepa (imagen 1): ecosistema de vegetación
herbácea y arbustiva, con suelos desnudos, clima frío y seco (Cabrera 1976). La estepa fueguina es
de pastizales con una preponderancia de coironales y arbustos, así como matas, pastos cortos y vegas
(Bianciotto 2006).

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Soledad Natalia Schwarz 109

Imagen 1: Paisaje estepario en el norte de TDF.

A nivel regional, existen incipientes iniciativas geoturísticas en zonas áridas y poco pobladas como
la estepa fueguina, particularmente en Patagonia Norte (visitas con guías especializados en recursos
paleontológicos principalmente). Sin embargo, “muchos geositios en Patagonia aún esperan reconocimiento
y una adecuada planificación para hacer posible su puesta en valor” (Martínez Fernández 2013:68).
En el área de estudio, la zona norte de TDF, existe una única área protegida provincial que además
fue declarada Sitio RAMSAR: la Reserva Costa Atlántica de Tierra del Fuego. A modo de ejemplo, este
trabajo se centra en esta franja costera de 220 km de largo y 28.600 hectáreas que fue creada en 1992
con el objetivo de conservar aves playeras migratorias y sus hábitats. Resulta de interés también la
presencia de zonas intermareales fangosas y arenosas, los humedales costeros, marismas y restingas
(Loeyemeker et al. 2005). Asimismo, el área protegida cuenta con un valor histórico vinculado, por un
lado, al desarrollo y la ocupación de la cultura selk´nam (aborígenes cazadores nómades que ocuparon
TDF durante 11000 años aproximadamente) y por el otro, a la colonización europea (fiebre del oro y
estancias).
Como ya fue expresado, la creación del área protegida puso en valor especialmente la avifauna aun
cuando ésta y los sectores aledaños cuentan con otros elementos del paisaje, físicos, de gran relevancia y
con elevado potencial geodidáctico, susceptibles de integrar un circuito geoturístico, sobre todo si se tiene
en cuenta que en forma paralela a la reserva, transcurre la Ruta Nacional Nº 3, la cual en su mayoría
está pavimentada; existen diversos accesos a la costa a través de rutas secundarias, algunas públicas y
otras no, los cuales pertenecen a caminos internos en campos privados. Asimismo, y considerando que
“la Isla de Tierra del Fuego posee todavía una cantidad enorme de recursos que deben ponerse en valor
y en mercado” y que “el entorno (de la zona norte de TDF) permite generar productos que deben estar
orientados no a un turismo convencional, sino más bien a un tipo de turismo de intereses especiales,
destinado a nichos específicos, motivados por actividades puntuales” (Instituto Fueguino de Turismo
2009:30), el geoturismo se presenta como una oportunidad estratégica.
En este sentido, y a través de una ficha de relevamiento creada ad hoc, a continuación se describen3
cuatro recursos de la geodiversidad (fig. 2) identificados mediante salidas de campo y lectura de material
cartográfico e imágenes satelitales: península El Páramo (tabla 1), campo de bloques erráticos de Punta
Sinaí y acantilados en cuerpo morénico lateral (tabla 2), plataforma de abrasión (tabla 3), y playas
fósiles del Pleistoceno (tabla 4). Todas las fotos que se incluyen fueron tomadas por la autora, excepto
cuando se indica lo contrario.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


110 Geoturismo en el paisaje estepario de Tierra del Fuego (Argentina)

Figura 2: Recursos de la geodiversidad en Reserva Costa Atlántica.

Tabla 1: Península El Páramo

Recurso de la Geodiversidad 1:
Península El Páramo

Coordenadas 53º0’ S ­‑ 68º15’ O

145 km desde la ciudad de


Río Grande: 135 km por ruta
3 (90 km de pavimento y 45
Acceso
km de ripio) y luego 10 km
por ruta interna dentro de un
campo privado (ripio).

Se trata de una espiga de gravas de 20km de largo que cierra parcialmente a la Bahía
San Sebastián por el este. Es de tipo transgresiva, ya que prograda longitudinalmente
hacia el sur y lateralmente hacia el oeste. Su principal fuente de aporte habrían sido
Descripción
los depósitos glaciales del Pleistoceno y su desarrollo involucraría dos etapas que
abarcan los últimos 5270 años. Durante tormentas o con olas de alta energía se produce
sobrelavado en el sector central de la espiga, donde ésta adquiere su mínimo desarrollo.
Posibilidad de enseñar acerca del accionar del oleaje como un agente capaz de crear
Potencial espigas formadas por materiales gruesos (grava gruesa y bloques) abandonados por
geodidáctico antiguos glaciares de la región y a su vez, capaz de erosionar sus propios depósitos
durante las tormentas (canibalismo).
Fuentes
Schwarz et al. 2013; Bujalesky e Isla 2006; Bujalesky 2007. Foto: Kenning (s/f).

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Soledad Natalia Schwarz 111

Tabla 2: Campo de bloques erráticos en Punta Sinaí y


Acantilados en cuerpo morénico lateral

Recurso de la Geodiversidad 2:
Campo de bloques erráticos en Punta
Sinaí y Acantilados en cuerpo morénico
lateral

Coordenadas 53º24’ S – 68º04’ O

68 km al norte de la ciudad
de Río Grande: 60 km por
Acceso ruta 3 (pavimento) y luego 8
km por ruta interna dentro
de un campo privado (ripio)

El glaciar que fluyó por la depresión Bahía Inútil – Bahía San Sebastián durante la
Glaciación Río Cullen (de edad Pleistoceno Medio) formó un cuerpo morénico lateral
en el sector. La posición frontal del mismo está sumergida en el Océano Atlántico,
26 km mar adentro y a 70 m de profundidad. La acción eólica ha depositado arenas
rellenando las depresiones entre las colinas morénicas; el oleaje marino produce
el retroceso de los acantilados y el descubrimiento de los sedimentos glaciales y
glacifluviales que componen la morena.
Descripción En las morenas anteriormente descriptas, la presencia de bloques erráticos es
continúa
notable: se trata de fragmentos rocosos de litología alóctona, originados probablemente
por una gran caída de bloques sobre la superficie del glaciar. Éstos
han estado expuestos durante medio millón de años a meteorización y erosión
por abrasión eólica y marina. En total hay aproximadamente unos 100 bloques
distribuidos en 20km2 pero sólo algunos de ellos se encuentran sobre la playa dentro
de la Reserva.
Posibilidad de enseñar el poder erosivo y de transporte de glaciares que ya han
desaparecido debido a la ocurrencia de grandes cambios climáticos de orden natural
y a escala planetaria durante el Pleistoceno; enseñar las formas del relieve por
Potencial
depositación glacial y sus características; enseñar el poder erosivo de las olas del
geodidáctico
mar, producto de la existencia de viento, y el consecuente retroceso de los acantilados;
enseñar la composición mineral y génesis de uno de los tres tipos de roca (las ígneas)
–poco frecuentes en la provincia.
Fuentes
Schwarz et al. 2013; Coronato et al. 1999; Coronato et al. 2004; Schwarz et al. 2014.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


112 Geoturismo en el paisaje estepario de Tierra del Fuego (Argentina)

Tabla 3: Plataforma de abrasión en Cabo Auricosta

Recurso de la Geodiversidad 3:
Plataforma de abrasión en Cabo Auricosta

Coordenadas 54º01’ S – 67º20’ O

49 km al sur de la ciudad de Río


Acceso Grande: 48 km por ruta 3 (pavimento)
y 1 km por camino secundario (ripio)

Tanto en Cabo Auricosta como en Ensenada La Colonia (53º53’ S – 67º32’ O), se


descubre durante la bajamar una plataforma de abrasión marina, en contraste
Descripción con las playas de arena y grava. Se trata de dos amplias plataformas formadas
en areniscas limoarcillosas marinas de ambientes profundos con abundantes
concreciones, a partir de la erosión marina sobre los acantilados.
Posibilidad de enseñar el poder erosivo de las olas del mar, producto de la
Potencial
existencia de viento, y el consecuente retroceso de los acantilados; enseñar la
geodidáctico
composición mineral y génesis de uno de los tres tipos de roca (las sedimentarias).
Fuentes
Schwarz et al. 2013; Bujalesky 2007;

Tabla 4: Playas fósiles del Pleistoceno

Recurso de la Geodiversidad 4:
Playas fósiles del Pleistoceno

Entre 53º50’ S – 67º34’ O y


Coordenadas
54º05’ S – 67º13’ O

Diversos accesos directos


Acceso al sur de la ciudad de Río
Grande, a la vera de la ruta 3.
Entre el Cabo Peñas y el Cabo Ewan se reconocen 4 niveles de playas fósiles del
Pleistoceno que se encuentran a 6, 12, 38 y 53 m s.b.t (metros sobre berma de
tormenta). El material que compone estas paleoplayas fue provisto por depósitos
Descripción glacifluviales correspondientes a glaciaciones del Pleistoceno medio y luego fueron
retrabajadas y recicladas varias veces durante los episodios interglaciales. La
preservación de estos niveles de playas elevadas indica un ascenso tectónico
relativamente uniforme para la región durante el Pleistoceno.
Posibilidad de enseñar las variaciones del nivel del mar por movimientos eustáticos
Potencial y glacioisostáticos (hundimientos y posteriores ascensos de la corteza por liberación
geodidáctico del peso que ejercieron las grandes masas de hielo durante el Pleistoceno); enseñar a
través de los fósiles, la variabilidad de la fauna de invertebrados marinos costeros.
Fuentes
Schwarz et al. 2013; Bujalesky e Isla 2006.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Soledad Natalia Schwarz 113

Estos recursos de la geodiversidad son tan sólo algunos ejemplos de un posible amplio abanico de
recursos con alto potencial geodidáctico, susceptibles de conformar un circuito geoturístico en la zona
norte de TDF. Con una correcta intervención, podrían dejar de ser sólo “geoformas y curiosidades del
paisaje que muchas veces el visitante detecta pero no puede apreciar en su total dimensión” (Martínez
Fernández 2013:68) para transformarse en verdaderos atractivos que permitan comprender, a través
de la historia natural de la región, la evolución y dinámica de procesos naturales más globales.
Conocer con qué recursos de la geodiversidad se cuenta es el primer paso para pensar en una propuesta
geoturística. Indiscutiblemente éstos tienen valor científico y potencial didáctico; sin embargo, poseer
un gran repertorio de ellos no garantiza su atractividad, dado que ésta es socialmente construida
recurriendo a intereses específicos, hábitos, modas, costumbres (Almirón et al. 2006).
Aunque “el valor estético y escénico de determinados elementos del patrimonio geológico puede
convertirlos en recursos turísticos” (Carcavilla et al. 2011:81), esto no es suficiente para hablar de
geoturismo. No sólo los atractivos no son atributos per se de los lugares sino que además muchas veces
es necesario acondicionar un lugar en función de su real o potencial consumo turístico conforme a las
demandas de los visitantes, adecuando y generando bienes y servicios, normativas, equipamiento,
entre otros (Troncoso 2013).
Si bien este trabajo no tiene como objetivo analizar la aptitud turística de la estepa fueguina, cabe
hacer mención sobre algunas cuestiones vinculadas a la potencialidad de la zona, las cuales se recogen
del Plan Estratégico de Turismo Sustentable de la Provincia de Tierra del Fuego (Instituto Fueguino de
Turismo 2009) y del Anuario Estadístico de Turismo Provincial (Instituto Fueguino de Turismo 2015):
a) la zona norte de TDF representa cabalmente la imagen que los turistas de mercados lejanos
tienen en su imaginario: cielos diáfanos, horizontes distantes, la unión de la meseta patagónica
con el Océano Atlántico, un clima extremo caracterizado por el frío y el viento, en definitiva el
carácter agreste de un paisaje escasamente poblado que le da también su belleza peculiar al
lugar; este paisaje coincide con el del imaginario colectivo sobre la región de la Patagonia, y esto
es un alto valor a destacar;
b) la localidad de acceso al paisaje estepario es la ciudad de Río Grande; la misma cuenta con una
buena infraestructura de servicios públicos e incipientes servicios turísticos; entre ellos ocho
establecimientos de alojamiento que reúnen 295 plazas, diez agencias de viajes y un aeropuerto
internacional.;
c) Río Grande posee en su entorno recursos naturales de alto valor paisajístico y simbólico lo que
se traduce en un sitio con mucho potencial para el desarrollo de productos turísticos destinados
a nichos puntuales. Asimismo, su ubicación es estratégica para el turismo terrestre;
d) en la localidad se registraron un total de 52.910 visitantes en el año 2015;
e) Río Grande puede jugar un rol importante en el mercado turístico sin quitar protagonismo a
otros sitios, complementándose con el resto de la isla y generando productos distintos a los
demás. Para ello hay que sumarle valor, estructurando oferta, tanto de servicios turísticos como
de actividades para el turista.

Una forma de sumar valor a la región es aumentando la visibilidad de sus recursos de la geodiversidad
a través de una transformación territorial.
A través de la 3 “g”, Hose (2012) plantea estrategias para el desarrollo del geoturismo y la puesta
en valor de sus georrecursos: 1­‑ geoconservación (emergente Ciencia de la Tierra que promueve el
reconocimiento de la importancia de los geositios para el desarrollo sustentable), 2­‑ geohisoria (narrativa
sistemática de descubrimientos, eventos, personajes e instituciones geológicos y geomorfológicos), y
3­‑ geointerpretación (arte o ciencia de determinar y comunicar el significado de geositios, eventos y
localidades).
En este sentido, se plantea que las visitas independientes y también guiadas, los itinerarios temáticos,
los miradores y los materiales para la interpretación (cartelería, folletería, libros, etc.) sirven para
revelar el significado de los rasgos de la geodiversidad presentes en un territorio concreto.
Orientar estas estrategias para definir y ejecutar un geocircuito implica modificar la materialidad
del espacio, lo que conllevaría a un proceso de turistificación (Knafou 1996) de la estepa fueguina, como
resultado de su puesta en valor.
Asimismo, implementar un circuito geoturístico implica diseñar e implementar cartelería interpretativa;
ésta funciona como un “marcador” de los georrecursos, lo que de alguna forma se constituye en un signo.
Este conjunto de signos coadyuva a la construcción de la mirada del observador ya que precisamente

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


114 Geoturismo en el paisaje estepario de Tierra del Fuego (Argentina)

ésta se construye a partir de aquellos (Urry 1996); es lo que Britton (1991) denomina markers. Los
markers permiten visibilizar los recursos, haciendo que los mismos adquieran significancia. Para ello
se deben articular mecanismos institucionales que sacralicen estos recursos y les otorguen significados
(significados que son subjetivos y que responden a ciertos grupos/individuos).
A modo de ejemplo, se propone incluir en la zona descripta cartelería interpretativa (imagen 2)
que dé cuenta de los procesos naturales aprovechando el potencial geodidáctico de cada recurso de la
geodiversidad presentado, recurriendo a vocabulario ameno, con mapas, esquemas y fotografías.

Imagen 2: Ejemplo de cartelería interpretativa instalada en el sector sur de TDF.

Asimismo, se podrían diseñar carteles indicativos que pongan de manifiesto la singularidad e


importancia del paisaje observado. Referencias como Usted está parado sobre una morena glaciaria
formada hace más de un millón de años o Aquel bloque fue empujado por un gran glaciar a lo largo de
más de 200 km o Cuidado! Este acantilado retrocede día a día por acción del oleaje marino.
En este sentido, tal como lo plantea Britton (1991), el Estado tiene un rol importante en la gene‑
ración del paisaje estepario como destino especializado con un nuevo significado. A través del Plan
Estratégico de Turismo Sustentable de la Provincia de TDF, el gobierno local ha manifestado interés en
implementar estrategias de desarrollo por cuanto reconoce que “gran parte de la zona norte constituye
un destino potencial, receptor de flujos turísticos, con un abanico de productos turísticos factibles de
ser desarrollados”. Por otro lado, la existencia de una universidad nacional en la provincia con carreras
de grado en Turismo y en Geología, augura posibilidades de intervención concretas en este sentido.

4. Repensando la atractividad del paisaje estepario: reflexiones sobre su posible transformación

La naturaleza y el ambiente están ligados con ciertas valoraciones de naturalezas deseables y/o
apropiadas; a lo largo del tiempo estas concepciones han ido cambiando como resultado de transfor‑
maciones en la sociedad, la cual produce, reproduce y transforma diferentes naturalezas y diferentes

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Soledad Natalia Schwarz 115

valores a través de diversas prácticas sociales (Macnaghten y Urry 1998). No siempre se han valorado
los mismos recursos de la naturaleza ni ésta ha evocado las mismas representaciones, las cuales se
construyen geográfica, histórica y socialmente, de manera que contextos históricos específicos han
marcado la relación entre naturaleza y sociedad.
Lo mismo ocurre con el paisaje: no sólo se trata de un concepto polisémico sino que además no todos
los paisajes gozan de la misma valoración y visibilidad. Nogué (2007) plantea que sólo se ven aquellos
que se desean ver; cuando no se entiende un paisaje, se lo mira pero no se lo ve; esto ocurre porque
socialmente las personas están estructuradas para ver ciertos paisajes, aquellos que no cuestionan los
arquetipos paisajísticos predominantes.
Se parte de la idea de que existe una concepción negativa sobre el paisaje estepario y que ésta podría
haber sido alimentada, entre otros, por relatos de viajeros y valoración de paisajes arquetípicos. No
es objetivo de este trabajo profundizar sobre las representaciones que evocan estos paisajes, sólo se
dirá que el imaginario colectivo sobré qué paisajes son bellos y cuáles no (la montaña como lo sublime,
pintoresco y bello), no ha favorecido la percepción sobre esta zona de planicies esteparias. Y estos mismos
paisajes son los que se ponen al servicio de la práctica turística que consume vistas panorámicas en
tanto atractivos constitutivos del producto turístico (Zusman 2009).
Sin embargo, aunque “los paisajes de referencia que se desprenden del arquetipo paisajístico
mayoritario siguen hoy marcando la pauta, es cierto que algunas acertadas decisiones tomadas en el
ámbito de las políticas territoriales y ambientales y también de la estrategias turísticas han dado su
fruto y han permitido incorporar al club de los paisajes de referencia estereotipados algunos paisajes
inexistentes hace solamente treinta años” (Nogué 2007:380).
En este marco, y asumiendo que el turismo se constituye en una estrategia para el desarrollo local
(Bertoncello 2006), se considera que el geoturismo puede ser una alternativa sustentable para incorporar
un novedoso paisaje a las prácticas turísticas especializadas actuales, permitiendo comprender y
aprehender (motivaciones propias de la sociedad de conocimiento actual) los fenómenos y procesos que
modelaron el relieve actual. De esta manera, el geoturismo se presenta como una oportunidad para
satisfacer las necesidades del visitante y para posicionar la zona norte de Tierra del Fuego como un
destino turístico especializado.
Dado que no hay una sólo mirada del turista sino muchas, y que varían según la sociedad, el grupo
social y el periodo histórico (Urry 1996), así como la montaña pasó de la penumbra a la gloria (Nicolson
1959), la estepa también puede transformarse en un posible escenario de nuevas prácticas turísticas;
sobre todo si se tiene en cuenta que la estepa fueguina, como parte de Patagonia –sin duda una región de
gran auge turístico­‑, evoca imágenes asociadas, por un lado, a manifestaciones de naturaleza intocada,
de gran belleza y excepcionalidad, y por el otro, a tranquilidad y lejanía (Almirón, en Bertoncello 2008).
Mastrocola (2011:1) plantea que “los paisajes de la Patagonia que presentan características áridas y
semiáridas, son cada vez más valorados como escenarios para el desarrollo del turismo y la recreación.
Estas áreas naturales son denominadas comúnmente desiertos, como sinónimo de paisajes desolados
y vacíos, pero en realidad este calificativo es totalmente erróneo. Por el contrario, estas extensas áreas
poseen características únicas y presentan gran diversidad de vida como así también rasgos geológicos”.
Aunque los recursos que resaltan del elenco de atractivos patagónicos responden a ideales de belleza
en función del proyecto de construir una identidad nacional sobre la base de bellezas naturales, y por ende
los bosques y las montañas son/fueron los paisajes privilegiados (Scarzanella 2002), en la actualidad,
toda la naturaleza prístina tiene valor intrínseco. De hecho, cualquier paisaje, en este contexto, es
susceptible de convertirse en atractivo turístico. Esto podría ser así ya que en el mundo contemporáneo,
híbrido y posmoderno, se admite la existencia de múltiples versiones, se niega la unicidad y se rompen
los grandes relatos –razón, ciencia, progreso­‑ dando cuenta de la actual fragmentación de la percepción
de la realidad (Cohen 2005) y posibilitando la valoración de paisajes no arquetípicos.
Los apelativos naturaleza­‑soledad­‑lejanía vertebran la valorización turística de Patagonia (Almirón
et al. 2007) y en este caso, la estepa como medio rural, antes era pensada como un espacio de producción,
aislado y tradicionalista; ahora podría comenzar a pensarse como un espacio de consumo (Posada, 1999)
donde puedan satisfacerse demandas específicas.
Britton (1991) plantea que el turismo como rasgo de la cultura de consumo y vida moderna, genera
que en la sociedad capitalista el ocio se consuma y organice en base a distintos grupos de interés con
búsquedas particulares. De hecho, Cohen (2005) propone pensar en una clase de turista, el turista en
las márgenes, el cual se caracteriza por el turismo extremo, la excitación y la emoción por los lugares
alejados, siendo individuos sofisticados y persistentes que gastan grandes sumas de dinero en regiones
periféricas y regiones inhóspitas. Este nuevo turista se enmarca dentro del “turismo postfordista” ya que

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


116 Geoturismo en el paisaje estepario de Tierra del Fuego (Argentina)

protagoniza nuevas modalidades turísticas alternativas, orientadas a demandas puntuales y específicas


(Marchena s/f en Bertoncello 2002). El geoturista puede considerarse un turista en las márgenes, con
motivaciones muy particulares.
Debido a la alta fragmentación social y al consumo diferenciado, se pueden generar desarrollos
turísticos heterogéneos y exacerbados. Éstos implican pensar en una nueva configuración del mapa
turístico de Argentina, donde todo territorio tiene potencial turístico y donde existen infinidad de lugares
valorizados que coexisten y compiten con los tradicionales (Bertoncello 2006).
De esta manera, a través de la valorización de la naturaleza, la preservación y/o la patrimonializa‑
ción, pueden generarse mecanismos para la atractividad haciendo que todo territorio se diferencie de
los otros, redefiniéndose constantemente en función de la creación y destrucción de esa atractividad
(Bertoncello 2006).
Si se logra hacer coincidir una nueva atractividad de la estepa fueguina con los valores y demandas
de las sociedades de origen, entonces podría darse una valorización turística que, junto con la inter‑
vención de agentes económicos y políticos, pueda influir en la construcción de una nueva atractividad
(Bertoncello 2002).

5. Conclusiones

El paisaje estepario de la zona norte de TDF cuenta con recursos de la geodiversidad de alto valor
didáctico que podrían integrarse mediante un circuito geoturístico en la oferta local activando una nueva
atractividad. Reflexionar sobre esta posibilidad no tendría sentido si no fuera para pensar en una estrategia
de desarrollo, donde el geoturismo se presenta como una alternativa para propiciar sostenibilidad en sus
tres ejes: económica, por el desarrollo de bienes y servicios que implica; ambiental, por la protección de los
recursos de la geodiversidad que promueve y el bajo impacto de las actividades que impulsa; y social, por la
construcción de una nueva mirada sobre el paisaje y por el entendimiento que propicia sobre nuestro planeta,
divulgando las Ciencias de la Tierra, y fomentando el encuentro entre comunidades de origen y anfitriona.
Como fuera expresado al inicio del trabajo, existe una oportunidad única de propiciar nuevas miradas
sobre el paisaje estepario.
Como lo han planteado diversos autores –entre ellos Britton (1991) y Bertoncello (2006)­‑, el turismo
sin duda es un fenómeno que atraviesa múltiples dimensiones y que puede utilizarse como una estrategia
para enfrentar la situación económica y social, transformando la materialidad de un lugar. Diseñar un
circuito geoturístico sin duda implicaría modelar el espacio y eventualmente podría traducirse en una
reestructuración de la economía local.
Además de identificar los recursos de la geodiversidad presentes, diseñar un circuito geoturístico
mediante cartelería interpretativa y markers así como implantar miradores, contar con equipamiento
turístico para facilitar la estadía de los visitantes y propulsar mecanismos para la activación de estos
recursos, es primero necesario construir socialmente una nueva mirada sobre la estepa fueguina, aunque
tal vez esta nueva mirada pueda ser el resultado de una estetización y turistificación correctamente
planificada e implementada.
El geoturismo podría en el caso de la zona norte de Tierra del Fuego convertirse en un elemento
central para la competencia territorial (Britton 1991) al diferenciar el lugar y posicionarlo frente a
otros. Podría inclusive transformarse en el primer destino geoturístico de la región y complementarse
con otros atractivos geológicos y geomorfológicos de Patagonia.
Bianciotto (2006:14) se pregunta sobre la zona norte de TDF: “cómo es y por qué inquieta una
monotonía que no es tal y que resulta tan diversa como para maravillarse de sus particularidades”; él
mismo se responde: “ante la contemplación de estas llanuras surge, en primera instancia, la monotonía
del paisaje… hay una generalidad casi monótona, monocromática, pero con singularidades, que confieren
al paisaje una complejidad creciente a medida que observamos con detalle” (Bianciotto 2006:13).
Se ha intentado a través de este trabajo contribuir al descubrimiento de estas particularidades,
creyendo que los geoturistas pueden ser observadores detallistas en el paisaje estepario.

7. Agradecimientos

A Andrea Coronato y Rodolfo Bertoncello por la lectura del manuscrito, todas sus sugerencias y
apreciaciones.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Soledad Natalia Schwarz 117

Bibliografía

Águeda Villar, José A. y Palacio Suárez­‑Valgrande, Jaime


2004. “El Patrimonio Geológico: ese gran desconocido”. En Nuche del Rivero, Rafael (editor). Patrimonio
geológico de Galicia. Ed. ENRESA. Madrid, España: 18­‑31.
Almirón, Analía
2008. “Turismo, naturaleza y sociedad en la Patagonia Argentina”. En Bertoncello, Rodolfo (comp.).
Turismo y geografía. Lugares y patrimonio natural­‑cultural de la Argentina. Ed. Ciccus. Buenos
Aires, Argentina: 63­‑90.
Almirón, Analía; Bertoncello, Rodolfo; Troncoso, Claudia
2006. “Turismo, patrimonio y territorio. Una discusión de sus relaciones a partir de casos de Argentina”.
Estudios y Perspectivas en Turismo, vol. 15 Nº2, Buenos Aires: 101­‑124.
Almirón, Analía; Bertoncello, Rodolfo; Kuper, Diego
2007. “En los confines del mundo. Turismo en Patagonia”. UGI. 21 pp.
Bertoncello, Rodolfo
2002. “Turismo y territorio. Otras prácticas, otras miradas”. Aportes y transferencias, 6(2), Universidad
Nacional de Mar del Plata, Buenos Aires: 29­‑50.
2006. “Turismo, territorio y sociedad. El “mapa turístico” de la Argentina”. En Geraiges de Lemos,
Amalia; Arroyo, Mónica; Silveira, María Laura (org.), America Latina: cidade, campo e turismo,
CLACSO­‑USP, Buenos Aires: 317­‑336.
Bessé, Jean­‑Marc
2010. “El espacio del paisaje”. III Jornadas del Doctorado en Geografía, Universidad Nacional de La
Plata, Argentina. Desafíos teóricos y compromiso social en la Argentina de hoy. Recuperado en Agosto
de 2013 de [Link]
Bianciotto, Oscar
2006. Los Ambientes Naturales de la Estepa Fueguina. Una interpretación de nuestro semi­‑desierto.
Ed. Dunken, Buenos Aires, 120pp.
Britton, Sthephen
1991. “Tourism, capital, and place: towards a critical geography of Tourism”. Environment and Planning
D: Society and Space, 9, London: 451–478.
Bujalesky, Gustavo
2007. “Coastal geomorphology and evolution of Tierra del Fuego (Southern Argentina)”. Geológica Acta
5 (4), España: 337–362.
Bujalesky, Gustavo e Isla, Federico
2006. “Depósitos cuaternarios de la Costa Atlántica fueguina, entre los Cabos Peñas y Ewan”. Revista
de la Asociación Geológica Argentina 61 (1): 81­‑ 92.
Cabrera, Ángel
1976. Regiones fitogeográficas argentinas. Enciclopedia Argentina de Agricultura y Jardinería, Tomo
II Fs. 1. Ed. ACME. Buenos Aires, 85 pp.
Carcavilla, Luis; López Martínez, Jernónimo; Durán Valsero, Juan José
2007. “Patrimonio Geológico y Geodiversidad: investigación, conservación, gestión y relación con los
espacios naturales protegidos”. Cuadernos del Museo Geominero N°7, Instituto Gelógico y Minero
de España, 360pp.
Carcavilla, Luis; Belmonte, Anchel, Durán Valsero, Juan José; Hilario, Asier
2011. “Geoturismo: concepto y perspectivas en España”. Enseñanza de las Ciencias de la Tierra de la
AEPECT, (19.1), España: 81­‑94.
Cohen, Erik
2005. “Principales tendencias en el turismo contemporáneo”. Política y Sociedad, 42(1), España: 11­‑24.
Coronato, Andrea
2007. “El paisaje de Tierra del Fuego”. En Godoy Manríquez, Juan Carlos (dir.). Patagonia Total, Antártida
e Islas Malvinas. ALFA CENTRO LITERARIO. BarcelBaires Ediciones. Buenos Aires: 601­‑617.
2014. “Territorios fueguinos: fisonomía, origen, evolución”. En Oría, Jimena y Tivoli, Angélica (ed.).
Cazadores de mar y tierra. Estudios recientes en arqueología fueguina. Ed. Cultural Tierra del
Fuego: 43­‑63.
Coronato, Andrea; Martinez, Oscar; Rabassa, Jorge
2004. “Glaciations in Argentine Patagonia, southern South America”. En Ehlers, Jürgen and Gibbard,
Philip (ed.). Quaternary Glaciations, Extent and Chronology, Part III. Elsevier: 49­‑67.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


118 Geoturismo en el paisaje estepario de Tierra del Fuego (Argentina)

Coronato, Andrea; Roig, Claudio; Rabassa, Jorge; Meglioli, Andrés


1999. “Erratic boulder field of Pre­‑Illinoian age at Punta Sinaí, Tierra del Fuego, Southernmost South
America”. XV INQUA Congress, Abstract, Durban, South Africa: 47­‑48.
Daverio, María Elena; Salemme, Mónica; Vereda, Marisol; Lazzaroni, Alicia
2001. “La estepa y el mar: un paisaje cultural en Tierra del Fuego. La sensibilización a través del
imaginario, la ciencia y el arte”. IV Jornadas Nacionales de Investigación y Extensión de Estudios
en Turismo. Universidad Nacional de Misiones.
Dowling, Ross y Newsome, David
2010. Global Geotourism Perspectives. Goodfellow Publishers Ltd, Oxford, Reino Unido. 250pp.
Hose, Thomas
1995. “Selling the story of Britain´s Stone”. Environmental interpretation, 10 (2): 16­‑17.
2012. “3 g´s for geotourism”. Geoheritage, vol. 4, 1, pp. 7­‑24.
Instituto Fueguino de Turismo. Gobierno de la Provincia de Tierra Del Fuego, Antártida e Islas del
Atlántico Sur.
2009. “Itinerario 2020. Plan Estratégico de Turismo Sustentable de la Provincia de Tierra del Fuego”.
Recuperado en Marzo de 2016 de [Link]
2015. “Anuario Estadístico de Turismo Provincial. Año 2014­‑2015. Provincia de Tierra del Fuego,
Antártida e Islas del Atlántico Sur”. Recuperado en Marzo de 2016 de [Link]
institucional/40
Jensen, Marie y Bouteiller, María Silvia
2001. “Evaluación del potencial turístico de los establecimientos rurales de Tierra del Fuego”. IV Jornadas
Nacionales de Investigación y Extensión de Estudios en Turismo. Universidad Nacional de Misiones.
Jensen, Marie; Bouteiller, María Silvia; Zeinsteger, Elsa
2001. “El patrimonio arqueológico de las estancias de Tierra del Fuego como recurso turístico”. Estudios
y Perspectivas en Turismo, Volumen 10, Números 1 y 2. CPC Ediciones. Buenos Aires, Argentina.
Kenning, Willy
s/f. “Punta Páramo. Tierra del Fuego. Patagonia Argentina”. Recuperado en Marzo de 2016 de http://
[Link]/IMAGES/Pictures/Photographers/Willy_Kenning/slides/[Link]
Knafou, Rémy
1996. “Turismo e território. Para uma abordagem científica do turismo”. En Balastreri Rodrigues,
Adyr (org.), Turismo e Geografía. Reflexões teóricas e enfoques regionais. Hucitec, San Pablo: 62­‑74.
Loekemeyer, Nora; Hlopec, Ricardo; Bianciotto, Oscar; Valdéz, Gustavo; Ortiz; Graciela
2005. “El sistema de áreas naturales protegidas de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas
del Atlántico Sur”. Ministerio de la Producción. Gobierno de la Provincia de Tierra del Fuego,
Argentina. 24 pp.
Macnaghten, Phil y Urry, John
1998. Contested natures. Theory, Culture and Society. SAGE publications, Londres, 307 pp.
Martínez Fernández, María de la Paloma
2013. “Invitación al Geoturismo. Reflexiones sobre geodiversidad y potencial geoturismo en la Patagonia
Argentina”. Boletín Geográfico, Año XXXIV, Nº 35, Depto. de Geografía, Universidad Nacional del
Comahue, Neuquén. 61­‑78.
Mastrocola, Yusara
2011. “El geoturismo y la conservación del patrimonio natural en un paisaje árido”. V Simposio Inter‑
nacional y XI Jornadas Nacionales de Investigación acción en turismo CONDET y VI Encuentro
Nacional de Estudiantes de Turismo ENET, Mar del Plata. 19pp.
Mata Olmo, Rafael
2008. “El paisaje, patrimonio y recurso para el desarrollo territorial sostenible. Conocimiento y acción
pública”. ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura, CLXXXIV 729: 155­‑179.
Millán Escriche, Mercedes
2011. “La función didáctica del geoturismo. Propuestas para la región de Murcia”. Revista de Investi‑
gaciones Turísticas Gran Tour, Universidad de Murcia, nº 4, año 2011, España: 62­‑93.
Nicolson, Marjorie
1959. Mountain Gloom and Mountain Glory. The development of the aesthetics of the infinite. Cornell
University Press y Weyerhaeuser Environmental Classic.
Nogué, Joan
2007. “Territorios sin discurso, paisajes sin imaginario. Retos y dilemas”. ERÍA, Revista Cuatrimestral
de Geografía, Universidad de Oviedo, España, vol. 73­‑74: 373­‑382.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Soledad Natalia Schwarz 119

2010. “Paisaje y Comunicación. El resurgir de las geografías emocionales”. En Luna, Toni y Valverde,
Isabel (dir.). Teoría y paisaje: reflexiones desde miradas interdisciplinarias. Observatorio del Paisaje
de Cataluña y Universidad Pompeu Fabra, Barcelona. España: 25­‑41.
Ollier, Cliff
2012. “Problems of geotourism and geodiversity”. Quaestiones Geographicae 31 (3), Bogucki Wydawnictwo
Naukowe, Poland: 57­‑61.
Posada, Marcelo
1999. “El espacio rural entre la producción y el consumo: algunas referencias para el caso argentino”.
Revista EURE, XXV (75), Pontifica Universidad Católica de Chile: 63­‑76.
Scarzanella, Eugenia
2002. “Las bellezas naturales y la nación: los Parques Nacionales en Argentina en la primera mitad del
siglo XX”. Revista Europea de Estudios Latinoamericanos y del Caribe, 73: 5­‑21.
Schwarz, Soledad; Coronato, Andrea; Acevedo, Rogelio
2013. “Los geoparques y las áreas naturales protegidas fueguinas: Tierra del Fuego como escenario
para la geoconservación”. Actas del I Simposio Argentino de Patrimonio Geológico, Geoparques y
Geoturismo, y III Encuentro Latinoamericano de Geoparques, San Martín de los Andes, Neuquén: 57­‑58.
Schwarz, Soledad; Coronato, Andrea; Rabassa, Jorge
2014. “El campo de bloques erráticos de Punta Sinaí, Tierra del Fuego: un potencial sitio de interés
geológico”. Actas del XIX Congreso Geológico Argentino, Córdoba: 578­‑579.
Servicio Geológico y Minero de Argentina
2008. Sitios de Interés Geológico de la República Argentina. Los geólogos nos cuentan. Ed. SCIGA.
Anales 46. Buenos Aires, Argentina. 907 pp.
Troncoso, Claudia.
2013. “La estetización de la Quebrada de Humahuaca (Jujuy, Argentina): turismo, patrimonio y
adecuaciones del lugar para el consumo turístico”. ERÍA, Revista Cuatrimestral de Geografía, 91,
Universidad de Oviedo, España: 167­‑181.
Urry, John
1996. La mirada del turista. Serie Turismo y Sociedad, 2, Universidad de San Martín de Porres, Lima,
204 pp.
Vereda, Marisol; Salemme, Mónica; Daverio, María Elena; Alazard, Stella
2002. “Recursos culturales y paisajes naturales: una aproximación turística para la revalorización del
patrimonio”. En Schlüter, Regina y Norrild, Juana. Turismo y patrimonio en el siglo XXI. CIET.
Buenos Aires, Argentina: 93­‑114.
Zusman, Perla
2009. “El paisaje: la razón y la emoción al servicio de la práctica turística”. En Bertoncello, Rodolfo
(comp.) 2009. Turismo y geografía. Lugares y patrimonio natural­‑cultural de la Argentina. Ed. Ciccus.
Bs. As, Argentina. 272 pp.

Notas
1
Este artículo presenta resultados parciales de un proyecto de investigación en curso de la tesis doctoral de la autora.
2
Esta afirmación preliminar surge de un trabajo de campo mediante encuestas tanto a la población residente de TDF como
a sus visitantes, en el marco de la tesis de doctorado de la autora.
3
La descripción que se hace a continuación forma parte de una presentación oral realizada en el “I Simposio Argentino de
Patrimonio Geológico, Geoparques y Geoturismo” que tuvo lugar en San Martín de los Andes en 2013.

Recibido: 25/06/2015
Reenviado: 05/04/2016
Aceptado: 12/04/2016
Sometido a evaluación por pares anónimos

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Margarita Barretto (coord.)

Turismo, reflexividad y
procesos de hibridación
cultural en América del
Sur austral

Colección PASOS edita, nº 4


[Link]
Vol. 15 N.o 1. Págs. 121-137. 2017

[Link]

Javier Fernandez Ortea

Gestion privada del patrimonio cultural: los casos del


monasterio de Monsalud y la ciudad romana de Ercavica
Javier Fernandez Ortea*
Arqueólogo y Antropólogo; Oficina de Turismo de Trillo (Guadalajara, España)

Resumen: Las exponenciales necesidades de un perfil de público que consume recursos culturales hoy día se
ven limitadas por una Administración sobrepasada en sus recursos y funciones. La oportunidad que abre la
introducción del sector privado en la gestión del patrimonio histórico supone un nuevo referente que revierte
en la creación de riqueza, empleo, servicios, y la garantía de la conservación del legado heredado. En esta
línea, se presentan los casos del monasterio de Monsalud (Córcoles, Guadalajara) y la ciudad romana de
Ercávica (Cañaveruelas, Cuenca), experiencia pionera de espacios auto sostenibles sin soporte de dotación
económica pública.
Palabras Clave: Gestión privada del patrimonio; Arqueología sostenible; Alcarria; Explotación de espacios
históricos; Colaboración público­‑privada.

Private management of the cultural heritage: the cases of the monastery of monsalud and the roman
city of ercavica
Abstract: Exponential needs a public profile cultural resources consumed today are limited by an
Administration exceeded its resources and functions. The opportunity that opens the introduction of the
private sector in the management of heritage is a new standard that reverses in creating wealth, jobs,
services and ensuring the preservation of the legacy inherited. In this line of cases monastery Monsalud
(Córcoles) and the Roman city of Ercávica pioneering experience of self sustainable spaces unsupported
public financial contribution are presented.
Keywords: Private heritage management; Sustainable archeology; Alcarria; Historical sites exploitation;
Public private partnership.

1. Antecedentes. La Red de Parques Arqueológicos

Con la intención de hacer efectiva la política de externalización de servicios públicos, en septiembre


del año 2012 se cerró la Red de parques arqueológicos de Castilla­‑La Mancha. El propósito de la Dirección
General de Patrimonio era la de cambiar el modelo imperante por una colaboración público­‑privada,
que impulsase el acceso del mundo de la empresa, permitiendo una mayor profesionalización y aumento
de visitantes1 para su reapertura a principios de 2013. Siguiendo la Ley 4/2001, de 10 de mayo, de
Parques Arqueológicos de Castilla­‑La Mancha, éstos son espacios naturales con la presencia de uno o
varios bienes de interés cultural declarados, con categoría de Zona Arqueológica. Poseen además unas
condiciones medioambientales adecuadas para la contemplación, disfrute y comprensión (Título I,
Art.2). El siguiente artículo alude a que dicha ley se inspira en la protección, investigación, difusión y
disfrute del patrimonio arqueológico en su entorno natural, así como su desarrollo sostenible. Por último,
quisiéramos apuntar lo que añade el artículo 12 del título IV “Los Parques Arqueológicos contarán
con órganos de gestión propios, cuya composición y funcionamiento se determinarán en los respectivos

*
Arqueólogo profesional, director actualmente de la gestión del monasterio de Monsalud (Córcoles, Guadalajara), la ciudad
romana de Ercávica (Cañaveruelas, Cuenca) y la oficina de turismo de Trillo (Guadalajara; E­‑mail: javierfernandezortea@
[Link]

© PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. ISSN 1695-7121


122 Gestion privada del patrimonio cultural

Decretos de declaración”. En el caso de Castilla­‑la Mancha, la Red de Parques arqueológicos cuenta


con cinco ejemplos, uno por provincia: Segóbriga (Cuenca); la villa romana de Carranque (Toledo); el
óppidum ibero­‑medieval de Alarcos (Ciudad Real), la ciudad visigoda de Recópolis (Guadalajara) y el
asentamiento del Tolmo de Minateda (Albacete).
En línea con la nueva estrategia apuntada, se siguieron diferentes criterios en función de la entidad
o interés dentro de esta Red, destacando claramente dos posturas en función del elemento afectado;
por una parte una política de convenios entre administraciones, y por otra, la salida a concurso público
para su gestión privada. Los parques de Carranque, Recópolis y Segóbriga, con un mayor número de
visitantes, mantuvieron una administración pública, bajo la gestión municipal en los dos primeros casos,
y a través de la Diputación de Cuenca en el tercero. Éste último por mediación de la empresa pública
Tragsa, destacando su plan de dinamización enfocada a escolares2 y la introducción de audioguías,
entre otras propuestas de divulgación. Tanto en Carranque como en Recópolis se ha apostado por la
realización de talleres para colegios y campamentos de verano. Del mismo modo, la recreación histórica
es una opción común, con visitas teatralizadas y exhibiciones, no en balde, esta tendencia suele atraer
a un gran público que, motivado por diferentes intereses, no se marcha indiferente tras la experiencia
(Del Barco, 2010:247).
En este modelo, la dirección científica encargada de las excavaciones arqueológicas, convive y colabora
con una dirección gestora descentralizada en aras de dinamizar turísticamente los yacimientos. La
anterior vertiente, compuesta de dicha dirección más un Consorcio asesor3 no comprendía tanto este
sentido de explotación y divulgación, enfocándose en mayor medida en la investigación.
La pervivencia en el tiempo y la extensión de las superficies excavadas motiva el interés por parte de
un nuevo consumidor cultural, con altas expectativas, demandando una experiencia turística integral
para la que se requiere la participación de numerosos servicios, actividades y profesionales de todo el
entramado local. Esta circunstancia no podía darse en el paradigma exclusivamente investigador anterior.
Respecto a los dos parques arqueológicos restantes, Alarcos y el Tolmo de Minateda, su gestión se
ofertó en licitación pública en Enero de 2013 (BOCM 5/2013, Expte 135/12. Y BOCM 1/2013, Expte
134/12). La propuesta vinculaba durante cuatro años, prorrogables, a una iniciativa de gestión privada a
dichos parques. Sin embargo, la ausencia de ofertas en sendos procesos hizo que quedaran desiertas. Las
posibles razones pudieron ser la solicitud de un canon anual elevado, la obligatoriedad de la contratación
de un servicio de vigilancia permanente y la asunción de todos los gastos de mantenimiento, junto a una
lectura restrictiva de la autonomía de las empresas en su política de precios, subarriendos, publicidad
y cartelería. El desenlace de estos dos enclaves ha sido dispar. El régimen de visitantes en Alarcos fue
asumido por el consistorio de Ciudad Real, incluyéndose, en palabras de su alcaldesa, Rosa Romero, a la
oferta turística y cultural de la ciudad como destino del turismo low cost de otoño4. Respecto al Tolmo de
Minateda, tras la adjudicación del servicio de vigilancia en 2013, fue cerrado a continuación, sin tener
visos de tener una reapertura próxima. En conclusión, la pretendida privatización o mediatización de
empresas particulares no fructiferó en esta Red.

2. Licitación en yacimientos arqueológicos

En un estadio menor de proyección y tutelaje, que no de protección jurídica, se inscriben los yacimientos
arqueológicos dispersos por las diversas provincias. Su gestión, siempre que hayan sido previamente
acondicionados, suele ser asignada al consistorio de la localidad y de forma habitual, si se dispone del
mismo, a través de un museo local. De este modo, el aula que acoge el centro de interpretación del yaci‑
miento se convierte en centro dinamizador de la zona, tanto en la organización de actividades puntuales
como centro de difusión de los valores artísticos, históricos y turísticos de la comunidad, procurando la
guía y difusión de otros puntos de interés de la comarca (Illaregui, 2004:7). Un ejemplo notable de la
Comunidad Autónoma que nos ocupa, es el de la Motilla del Azuer, en Daimiel. Elegido mejor rincón de
la guía Repsol en 2014 y adalid de la oferta cultural y turística del municipio, galardonado con el sello
SICTED (Sistema Integral de Calidad Turística en Destino). Éste es un proyecto modelo de gestión de
un yacimiento, potenciado como producto turístico de calidad, entendida ésta como la percepción del
consumidor de que sus exigencias han sido cubiertas (Castro, 2005:145). Su esquema de organización
nace de la Concejalía de Turismo, apoyándose en el Museo Comarcal, el arqueólogo responsable de las
visitas y un número variable de guías colaboradores.
La Junta de Comunidades de Castilla la­‑Mancha en Octubre de 2014 reabrió el proceso de externali‑
zación con la licitación pública de dos paquetes dobles de yacimientos arqueológicos; la ciudad romana de

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Javier Fernandez Ortea 123

Ercávica (Cañaveruelas) junto al monasterio de Monsalud (Córcoles) el primero, la Cueva de los Casares
(Riba de Saelices) y castro del Ceremeño (Herrería) el segundo. La oferta de servicios correspondió a la
explotación del régimen de visitas y actividades anexas, en régimen de libre concurrencia, durante dos
años prorrogables otros dos (Expte EC 1808TO13GSP063, EC 1808TO13GSP062, respectivamente). La
empresa adjudicataria, vía canon de usufructo, se responsabilizaría del mantenimiento de las instala‑
ciones, suministros y limpieza para el correcto servicio. La administración se reservaba las actividades
de inspección pertinentes así como la conservación e investigación por medio de la dirección científica
previa. La Asociación de Amigos del Museo de Molina, institución dependiente del museo homónimo,
se adjudicó la gestión del binomio Casares­‑Ceremeño con unas condiciones ligeramente diferentes a la
proposición inicial. De este modo, sendos yacimientos no tienen un horario fijo de apertura, sino que
se abren a petición previa mediante reserva telefónica debido a lo restringido del acceso a la cueva por
cuestiones de conservación. Es destacable el papel divulgador y propagandístico de ésta institución en
la comarca de Molina, logrando la declaración de la categoría de Geoparque al entorno del Alto Tajo y
ostentando su funcionamiento. La asociación se convierte en gerente de un cluster histórico­‑natural que
hace más atractivo el polo comarcal molinés por la complementariedad de servicios turísticos, estrategia
acertada ya que en la mayoría de mercados actuales es difícil satisfacer a todos los consumidores con
un solo producto o servicio (Molina et alii, 2007; 37). La intensa labor de la asociación es respaldada
por fondos públicos de la Diputación provincial de Guadalajara5.
Respecto a la dupla Ercávica­‑Monsalud, fue adjudicada a un equipo de arqueólogos autónomos con
amplia experiencia en intervenciones de urgencia y con formación académica de postgrado en el campo
de la gestión cultural. Éste último detalle supone una novedad, representando un sector joven que se
incorpora a la profesión con una aprendizaje previo en la reciente disciplina de la gestión cultural. Además
debe reseñarse que se trata del único ejemplo de gestión puramente privada de toda la Comunidad
Autónoma, sin apoyo de ayudas públicas, revirtiendo los ingresos en el propio modelo.
La ciudad romana de Ercávica es una fundación tardo republicana, que ocupa 20 hectáreas en el
castro de Santaver (Cañaveruelas), con un recinto perimetral amurallado. La etapa de plenitud de la
ciudad coincide con la etapa alto imperial, manteniendo incluso cierta pujanza durante el siglo III d.C.
(Rubio, 2010;1037). Las excavaciones en la ciudad comenzaron en 1972 (Osuna, 1976), continuando la
dirección científica del complejo Rebeca Rubio desde 1996 hasta la actualidad. A nivel turístico destaca
su recinto amurallado, sus domus aterrazadas, la llamada “casa del médico”, el foro y las termas. Todas
estas instalaciones son visitables en la actualidad. Del mismo modo, pueden apreciarse restos de gran
entidad en el período visigótico, caso de la Fuente del Pocillo (posible baptisterio que reutiliza una
fuente romana), una necrópolis excavada en la roca con una cueva eremítica o el monasterio Servitano.
Por último, desde la acrópolis de Ercávica son visibles los restos de La Isabela, balneario y Real Sitio
edificado bajo mandato de Fernando VII.
El monasterio de Monsalud6, parada inexcusable del Viaje a la Alcarria de Cela, es uno de los primeros
cenobios de la Orden cisterciense en nuestro país. Su origen se remonta al [Link], en pleno período de la
Reconquista en el entorno de la ciudad de Cuenca, a cuya diócesis pertenecía. Al calor de la devoción a
la Virgen de Monsalud, cuya tradición oral se retrotrae a tiempos visigodos, prosperó con la propiedad
de los señoríos de Córcoles y Alocén, además de numerosas heredades en la región. Durante el [Link]
tuvo un nuevo impulso tras años de declive, remodelando el claustro y añadiendo dependencias nuevas
bajo la Observancia de Castilla. En 1835 fue objeto de la desamortización que dio fin a la clausura en
sus muros. Hoy en día conserva importantes vestigios del esplendor medieval, especialmente en su
iglesia, claustro y sala capitular.
La situación previa a nuestra llegada en ambos conjuntos era pareja; cierre y abandono. Ercavica
tenía sus instalaciones abandonadas y en mal estado, abundando la presencia de hoyos de furtivos en
su interior. Pese a la pervivencia de la dirección científica, los trabajos de intervención arqueológica
cesaron a consecuencia del fin de las partidas, por lo que la sensación de abandono se adueñó de un
recinto de libre acceso. Las tareas de desbroce y acondicionamiento, por ende, también llevaban años
sin realizarse. Previo a éste panorama, la portería de Ercavica disponía de un guarda que registraba
el acceso al monumento y velaba por su seguridad. No se llevaban a cabo visitas guiadas ni actividades
complementarias. La presencia de un nuevo proyecto de gestión ha venido acompañado de un nuevo
impulso de inversión en instalaciones por parte de la administración. A partir del Plan de Mejoras de
Infraestructuras Turísticas de Cuenca (PLAMIT), de fondos europeos, se ha reconstruido parcialmente
la domus 4 de Ercavica, esbozando un peristilo de época augústea. Esta visión significa un aporte
inestimable a la comprensión del pasado, añadiendo un ingrediente sensorial a la visita, “When done
well and thoughtfully, reconstruction can also enrich the visitor experience by providing a multisensory

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


124 Gestion privada del patrimonio cultural

encounter that allows them to more fully understand and identify with the people who inhabited the
site.” (Kennedy y Sawyer, 2005:23). En la misma línea se destinó una pequeña partida para adecuar
y señalizar la Fuente del Pocillo para su acceso al público mediante la plataforma de desarrollo rural
CEDER. Por último, la ejecución del Plan Especial de Caminos Vecinales y Enlaces Municipales
2014­‑2015 ­‑convenio Junta/Diputación­‑ ha permitido el asfaltado del trayecto entre Cañaveruelas y
Ercávica, anteriormente un vial rural con graves desperfectos. Esta última intervención, además de
suponer un enorme impulso en las comunicaciones, también es una importante contribución a la imagen
del yacimiento, aspecto que significa la piedra angular del marketing, aumentando la confianza del
consumidor previa a su fidelización (Correia y Miranda; 2006:52).
El monasterio de Monsalud por su parte, fue intervenido en 2009 con el 1% Cultural para el Proyecto
de Consolidación Parcial de su Estructura con un presupuesto de 625.812,43 €. – BOE nº 142­‑2008.
Pág. 10114­‑ acordado entre el Ministerio de Fomento y la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla
La­‑Mancha. La importancia de ésta consolidación fue reconocida con la salida del monasterio de la lista
roja del patrimonio de la asociación Hispania Nostra. El proyecto de habilitación del arquitecto Eduardo
Barceló de Torres se acompañó de paneles informativos. En el año 2011 fue reabierto contratando por
unos meses a dos conserjes y en 2012 se cerraron sus puertas de forma indefinida. Desde éste momento
el edificio acumuló suciedad, escombros y restos de animales que anidaron en su interior.
Por tanto, el anterior paradigma de trabajadores de baja cualificación, sin responsabilidad en tareas
de diversificación del espacio, es sustituido por profesionales de la arqueología como guías turísticos
y gestores de nuevos servicios y productos. Al ser un equipo que trabaja a pie de campo en el lugar, se
conocen las necesidades e intereses de los clientes, adaptando la oferta a los perfiles observados. De
este modo, la gestión privada es necesaria ya que permite un acercamiento a las necesidades reales
del consumidor final (Castels, 2009:7). Por otra parte, el panorama de partida de la nueva propuesta
comenzó con un escenario a ser reacondicionado para su visita pública a tenor del tiempo que habían
permanecido sin actividad de mantenimiento.

3. Gestión público­‑privada del patrimonio

La colaboración público­‑privada es una tendencia en auge en todos los ámbitos debido a que las
necesidades ilimitadas de los ciudadanos deben ser satisfechas con unos recursos escasos. El apoyo y
mayor intervencionismo del ámbito particular permite alcanzar mayores cotas de actuación en cualquier
esfera que de otro modo no sería posible. Por ello, el Estado pasa de ser un prestador de servicios a
regular dicha actividad privada (Garcia, 2005:90). En esta nueva relación, respecto a su partenaire, la
administración se concentra esencialmente en definir los objetivos que han de alcanzarse en materia
de interés público, calidad de los servicios propuestos y política de precios, al tiempo que garantiza el
control del cumplimiento de dichos objetivos (Moreno, 2012: 87). Dicha reciprocidad queda recogida en
la Ley 30/2007 de 30 de octubre, de Contratos del Sector Público, que enmarca el área de actuación en
nuestro país de forma reciente.
La nueva fórmula de servicio no queda exenta de un análisis objetivo de sus ventajas e inconvenientes.
En el primer grupo podemos hablar que incorpora nuevos mercados, traslada al sector privado los
riesgos, aporta seguridad presupuestaria, fuerza al sector público a centrarse en resultados, aprueba
la inyección de capital privado y garantiza la calidad en el servicio. Respecto a las desventajas cabe
aludir la imprescindible profesionalidad y experiencia por parte del sector privado, en ocasiones no
fácilmente evaluable, haciendo larga y costosa dicha cooperación para la administración en caso de
desavenencias (Berrendero, 2011:69).
La gestión privada del patrimonio es una necesidad avalada por todas las instituciones y profe‑
sionales del sector. En el marco internacional, la Carta para la gestión del patrimonio arqueológico
(1990), emanada por el ICOMOS, ya exige en su introducción la cooperación de las administraciones,
investigadores, empresas privadas y el gran público, para la protección del patrimonio. Del mismo modo
se manifiesta el Plan PAHIS (2004­‑2012), del Patrimonio histórico de Castilla y León; abogando por
establecer instrumentos de gestión que garanticen la conservación y mantenimiento del patrimonio
a partir de la colaboración entre las administraciones públicas e instituciones privadas (4.4 Plan de
Difusión). En el ámbito local, son también los técnicos públicos de los servicios de Patrimonio quienes
abogan por la introducción de capital y profesionales del ámbito privado en la gestión, optando por
una fórmula de tutelaje por parte de las administraciones con intervención de empresas, profesionales
privados, grupos de acción local y asociaciones culturales (Sagardoy, 2014:5).

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Javier Fernandez Ortea 125

En conclusión, existen mecanismos plenamente funcionales en el sector privado que pueden impulsar
una gestión responsable y colaboradora con las instituciones competentes en la gestión del patrimonio
cultural en general, y del patrimonio arqueológico en particular (López et alii, 2013:77).
La gestión del patrimonio histórico tiene una importante particularidad respecto a cualquier otro
servicio, la carga simbólica, siendo parte de la identidad local de la comunidad en que se inserta. Al
abrigo de este sentimiento han nacido movimientos proteccionistas de ciudadanos que se movilizan
para salvaguardar su conservación7. Dicha corriente defiende un punto de vista sacralizador en la
que los vestigios materiales del pasado revelan la continuidad y particularidad de la comunidad local,
siendo elementos únicos (Hernández, 2005:14). El excesivo celo purista puede suponer la paradoja,
en algunos casos, de conseguir el efecto contrario, con el rechazo de iniciativas que pueden favorecer
la supervivencia de los monumentos. Valga como ejemplo la polémica suscitada por una empresa
multinacional de hostelería que profanó con su presencia el interior de la ciudad de Pompeya. Dicho
establecimiento, además de aportar cuantiosos ingresos al yacimiento y una publicidad en 43 países
en que está disponible, cubre una demanda no cumplida de alimentación, hidratación y aseo de una
media de 2,5 millones de visitantes al año (Moreno y Sariego, 2014:177).
La tendencia actual en la gestión de yacimientos arqueológicos deriva hacia el mantenimiento de la
titularidad pública del bien así como las tareas de investigación y conservación aparejadas, cediendo
el servicio de visitas guiadas y demás actividades de difusión a empresas privadas. Éstas son, por
norma casi unánime, pequeñas agrupaciones de arqueólogos reubicados hacia el turismo, apoyados
por subvenciones públicas. Esta circunstancia conlleva una nueva sensibilidad de los trabajadores, con
un poderoso compromiso implícito y un conjunto común de actitudes dirigidas a proteger y conservar
además de una percepción compartida del valor intrínseco y cultural del patrimonio (Zamora, 2002:3).
Esta disposición hace que exista una mayor profesionalización en la museografía y didáctica de los
yacimientos arqueológicos, traducida en un aumento de público y servicios.
Este paradigma que se impone, régimen de explotación mixto, tiene ejemplos notables en nuestro país.
Uno de los pioneros, podría ser el caso de la Ciutadella Ibérica de Calafell, en funcionamiento a través de
la empresa Rock S.L desde 1998 a cargo de los arqueólogos que habían trabajado en la reconstrucción de
la misma (Checa, 2008:121). Su labor de dinamización y recreación les ha hecho formar parte de la Red
Europea EXARC, ocupada en la arqueología experimental. La misma gestión mixta de concesiones se instaló
en los Parques Arqueológicos en la Isla de la Palma: con la creación de consorcios (empresas privadas con
participación pública) en Murcia, y con yacimientos y recursos interpretativos en Castilla y León (Moreré
y Jiménez, 2007:129). Este tipo de fórmula es la más habitual, pero existen otras reseñables, caso de la
fundación Ciudades Medias del Centro de Andalucía, que promocionan y explotan turísticamente Alcalá
la Real (Jaén), Antequera (Málaga), Écija (Sevilla), Estepa (Sevilla), Loja (Granada) y Lucena (Córdoba)
bajo la marca “tu historia” (Merinero y Lara, 2011).
Por último, podemos citar el ejemplo de la empresa EMTE Service, concesionaria de la explotación
turística del Alcázar de los Reyes Cristianos de Córdoba a cuya labor se debe la ampliación de los horarios
de visitas, la mejora en el espectáculo de luces y la introducción de una aplicación informática para
móviles. La política de externalización de estos servicios ha sido una apuesta decidida del consistorio
cordobés, no en vano además del Alcázar, se ha licitado el edificio de Caballerizas Reales. El pago de
un canon anual por éste usufructo es la fórmula empleada en estos edificios históricos de probada
afluencia de público. En este sentido, debemos apuntar unos rasgos generales que definen una mayor
rentabilidad de un edificio histórico emblemático respecto a un yacimiento arqueológico. En primer lugar,
debemos señalar la diferencia entre un espacio cubierto, utilizable todo el año en diversas actividades,
a diferencia de un área abierta. Por otra parte, los edificios históricos se encuentran habitualmente en
centros urbanos, los yacimientos suelen, por el contrario, ubicarse en áreas rurales. Ésta última premisa
hace que mientras que la visita a un edifico sea parte complementaria de la estancia en un destino, la
contemplación de un yacimiento deba hacerse como motivación per se. Como colofón, la estancia en un
inmueble exige menor grado de especialización o abstracción en el turista que un enclave arqueológico,
en ocasiones, poco legible o musealizado. A ésta norma general escapan lugares con una proyección
única de visitantes como son Pompeya y Herculano, Atapuerca, Numancia, Segóbriga...
Son escasísimas las muestras de yacimientos arqueológicos autosuficientes, sin percibir soporte
financiero o personal de las administraciones públicas. Paradigmático es el patrón de la cueva de
Rouffignac (Francia), propiedad privada durante cuatro generaciones y arquetipo de rentabilidad
unida a la sostenibilidad. La dirección gestora ha sido capaz de aunar la apuesta por la eficiencia con la
conservación del espacio, introduciendo un tren de raíles para evitar la excesiva exposición de agentes
patógenos e iluminación innecesaria (Plassard, 2007). En España, uno de los proyectos pioneros de puesta

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


126 Gestion privada del patrimonio cultural

en valor del patrimonio auto sostenible es Paleorama, gestora del parque Arqueopinto y las actividades
de dinamización de Atapuerca. Los responsables de su equipo apuntan la necesidad de un período de
maduración, calidad del servicio, pasión y, en sus palabras, no puede haber una gestión de la cultura
sin una cultura de empresa (Luque y Maqueda, 2014: 632). Con estas bases han conseguido generar
un proyecto multifocal; gerencia de un espacio educativo, tienda de reproducciones arqueológicas, blog
de noticias científicas y creación de aplicaciones tecnológicas.
La radiografía actual de la situación de los yacimientos arqueológicos es diametralmente dispar
en función de múltiples variables; apoyo institucional, cercanía a vías de comunicación, estado de
conservación, políticas de fomento… En la geografía de nuestro país se diseminan cientos de aulas
arqueológicas cerradas por falta de presupuesto cuando contamos con miles de profesionales del sector de
la arqueología desempleados que bien podrían aunar su sentido científico a un proyecto de revalorización
turística a coste cero para la administración y creando tejido empresarial. Más importante aún, tal y
como reconocen multitud de investigadores y de organismos internacionales, el uso de las estructuras
previene el deterioro de las mismas8. En suma, el proceso de sinergias con el territorio beneficiaría
a toda la comarca como impulso de crecimiento de áreas deprimidas. Una realidad que apunta un
incipiente escenario esperanzador es la creación de múltiples plataformas de información y servicios
de arqueoturismo; arqueotrip, arqueotur, Pausanias viajes arqueológicos, Ibertur, Arkeotravel…

4. Nuevo modelo de gestión en Monsalud y Ercávica

La concesión de la explotación del régimen de visitas y actividades asociadas en el monasterio de


Monsalud y la ciudad romana de Ercavica supuso una oportunidad no exenta de desafíos. Principalmente
tres; un período limitado, duplicidad de administraciones y la implantación de un nuevo paradigma
autosuficiente. Respecto a lo limitado en el tiempo de la adjudicación (dos años más otros dos prorrogables),
suponía una fuerte barrera a la planificación a largo plazo y la inversión en infraestructuras. Por ello, la
planificación debía ser a efectos inmediatos y a medio término, lo que significa una rémora para la creación
de una identidad y política de valor en el espacio. En relación a la comunicación con la administración,
debemos apuntar la multiplicación de instituciones competentes, desde los ámbitos autonómicos, Junta
de Castilla La­‑Mancha, Consejería General de Educación, Cultura y Deportes… provinciales, servicios
periféricos de Educación, Cultura y deportes de Cuenca y Guadalajara, las Diputaciones respectivas y a
nivel local, los ayuntamientos de Cañaveruelas y Sacedón. Esta circunstancia comprometía la agilidad
en los trámites burocráticos para las diversas iniciativas y licencias, pero también una ocasión de buscar
apoyo en diversas esferas. Por último, la implantación de una entrada de pago tuvo que ir aparejada a
una sensibilización de la población local, acostumbrada a un acceso gratuito.
La implantación de Ercávica y Monsalud en los circuitos turísticos requería una planificación previa
para conseguir un producto de consumo de calidad, así como su acomodo interdependiente con el entorno.
La creación de un documento programático es una tónica común en el mundo empresarial, Plan de
Negocio, con el de la cultura, Plan Museológico. Esta herramienta, reciente en el mundo de los museos,
da cuenta de la necesidad de la eficiencia en todos los ámbitos, optimizando los recursos disponibles.
A continuación, mostramos el esquema con sus directrices principales de nuestro Plan de Gestión.
La presentación del proyecto define qué somos, hacia donde vamos y que resultados esperamos
alcanzar. La visión o misión, en nuestro caso, es conseguir la difusión y rentabilidad de sendos enclaves
arqueológicos mediante una rica y variada oferta lúdico­‑cultural. Los objetivos específicos son los
elementos que concretan la visión del Plan; auto sostenibilidad, evitar la estacionalidad, asentar una
plantilla estable y comprometida, diversificar ingresos, firmar convenios de colaboración y posicionarnos
en varias esferas de influencia en el eje de las capitales (Madrid, Guadalajara y Cuenca), los embalses
de Buendía­‑Entrepeñas y los pueblos de alrededor. A medio plazo esperamos como resultado aumentar
el número de visitantes del monasterio y el municipio romano además de sumar a los agentes locales
como fórmula de crecimiento económico
La pertinencia del proyecto es un aspecto que debe situarnos en el espacio a la hora de abordar
un proyecto, de modo que permita evaluar su impacto previamente. En este caso, la región tiene una
gran tradición de turismo rural desde época de los Habsburgo y la posterior edificación de los Reales
Baños de la Isabela, no en balde se convirtió en un lugar de asueto para el monarca donde resultaría
fácil llevar una vida distendida alejada del aparato cortesano y en lugar de ocio para cualquiera
que acudiese (Aguado, 2002:241). El turismo terapéutico dejaría paso al modelo de sol y playa con la
construcción de los embalses de Entrepeñas y Buendía a mediados de los años 50, convirtiéndose en

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Javier Fernandez Ortea 127

un foco de atracción en el llamado Mar de Castilla9. Al calor de éste polo ribereño a tan sólo una hora
y veinte minutos de Madrid se desarrolló en la región un importante crecimiento urbano representado
en megaurbanizaciones ocupadas en períodos estivales. En esta línea, es relevante el dato de que por
provincias, Guadalajara ocupa el segundo lugar a nivel nacional en el ránking de vivienda secundaria
(Cebrián y García, 2009: 87). A partir de finales de los años setenta se produce el trasvase Tajo­‑Segura
y eso merma la capacidad de los embalses de la región, con el consiguiente deterioro de visitantes. El
empeoramiento en el excursionismo de naturaleza, con presencia de empresas de actividades deportivas,
requería la complementariedad de un turismo cultural que representa nuestra propuesta.

Fig 1. Esquema del documento para elaborar el Plan de Gestión.

Esquema plan de gestión

• Visión
• Objetivos específicos
Presentación del proyecto
• Importancia de la acción
• Resultados estimados
• Análisis del entorno
Pertinencia del proyecto • Definición del público objetivo
• Valor añadido del proyecto
• Origen del proyecto
• Objetivos de la acción
Descripción y justificación del proyecto • Actores principales
• Actividades previstas
• Justificación
• Planificación del Proyecto
Modelo de gestión • Plan de Marketing
• Presupuestos
• Estructura organizativa
Modelo de organización • Factores infraestructurales
• Código de Conducta
• Impacto de la acción
Sostenibilidad de la acción • Riesgos
• Sostenibilidad

La definición del público objetivo es una tarea compleja ya que la existencia del turista cultural, de
un nivel educativo alto y poder adquisitivo medio/alto no siempre se cumple. Debemos atender que la
gama de entidades que utilizan el viaje colectivo es amplísima (tercera edad, asociaciones de amigos del
patrimonio, entidades vecinales, etc..) así como las motivaciones de viaje son heterogéneas (De la Calle y
García, 2008: 81). Muchos acuden como parte de su experiencia vacacional o por confort y prestigio
(González, 1997­‑98). Nuestro target no es de masas, sino de nichos diferenciados, encontrándonos con
escuelas, familias con hijos, parejas, senderistas, amantes de la arqueología, retiros espirituales, público
de eventos y finalmente la población local, que se situará como beneficiaria indirecta. Se puede afirmar
que es un público nacional, con escasísimos visitantes foráneos.
El valor añadido de éste proyecto es la introducción de un servicio profesional, implicado en la
reutilización de enclaves históricos para la satisfacción de múltiples actos y eventos, canalizando una
necesidad no satisfecha en el entorno. Por primera vez se dispone de un plan de difusión que actúe de
atracción de visitantes paralelo al mantenimiento de las instalaciones.
Descripción y justificación del proyecto; su origen es la citada oferta pública, teniendo como objetivo
global la sostenibilidad del modelo sin aportación oficial alguna. Los actores principales implicados
son el equipo de arqueólogos gestores, con un número variable de colaboradores, las diversas figuras
administrativas fisalizadoras –especialmente el Servicio de Museos de la JCCM­‑, los proveedores locales
y la coexistencia con la dirección científica de Ercávica. Dentro de las actividades previstas deben
distinguirse cuatro grandes bloques; visitas guiadas (diurnas, nocturnas, teatralizadas, conjuntas),

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


128 Gestion privada del patrimonio cultural

talleres (artesanales, infantiles, científicos y terapéuticos), eventos culturales (conciertos, jornadas,


festivales, espectáculos, catas de vino…) y sociales (bodas, retiros espirituales o celebraciones).
El proyecto de gestión se justifica como vía de conservar el patrimonio arqueológico a partir de su
disfrute y difusión. Catalizador de las necesidades turísticas e identidad local. El servicio de profesionales
facilita la legibilidad de la herencia cultural. A. Mansilla en su estudio La divulgación del Patrimonio
Arqueológico en Castilla y León (2004), llamaba la atención sobre la dificultad del público para entender
los restos atestiguados. Del mismo modo operan otros autores como Morére (2007:115­‑119) o García y
Calle (2007:609­‑626). Las estadísticas arrojan índices muy altos de incomprensión en relación a la
forma de presentar el patrimonio, lo que justifica la labor de los técnicos del sector en Monsalud y
Ercávica. Nuestro modelo de puesta en valor pretende llegar a un espectro que no podía alcanzar la
administración, a partir de la publicidad intensiva y la organización de eventos. Se busca una mayor
implicación y participación de la sociedad civil. Atraer a personas menos interesadas en la arqueología
con ofertas alternativas.
Para diseñar el modelo de gestión nos hemos basado en dos herramientas fundamentales del mundo
empresarial, el Balance Score Card –Cuadro de Mando Integral­‑ y el análisis DAFO. El BSC es la
herramienta para medir la eficacia del trabajo, la puesta en práctica de una estrategia y su comunicación
(Estrada, 2007:134), siguiendo la tónica de que aquello que no puede medirse no puede controlarse.
Por ello, los indicadores cuantificables permiten señalar el grado de cumplimiento de una misión o de
una acción encomendada, o el logro de un objetivo (Castaño et alii, 2006:153). Adjuntamos esquema del
Balance Score Card –Fig 1­‑. El otro instrumento, DAFO, análisis de debilidades, amenazas, fortalezas
y oportunidades, permite conocer los puntos fuertes para potenciarlos así como disimular las carencias
–fig. 2­‑. Las fases sucesivas de la planificación han diseñado cuatro estadios para los cuatro años de
gestión; estructural (adecuación de las instalaciones), institucional (recabar apoyos), comercial (plan
de difusión) y maduración (asentamiento de la dinámica).
El plan de Marketing se cimentó en la necesidad de crear un producto atendiendo a cuatro grandes
ramas; política de producto, precio, distribución y comunicación (Villarejo­‑Ramos, 1997: 48). La imagen
corporativa fue el primer eslabón, diseñando dos logos que simbolizaran una ceca de Ercávica y el
rosetón del monasterio de Monsalud, con una tipografía romana y medieval respectivamente, así como
colores vinculados –fig3­‑. La cartelería se inscribe en fondos marmóreos y apergaminados con símbolos
de época. Dentro de la configuración del producto construimos tres discursos en función del público
objetivo; la difusión del patrimonio, la participación ciudadana y el regreso a los orígenes. Esta línea de
posicionamiento reconoce la creación de diversos productos en función del perfil del público ya sea con
un carácter más científico (visitas guiadas), lúdico (espectáculos) o social (bodas). A ello debe sumarse
la creación de merchandising propio y la venta de productos denominación de origen, especialmente
miel y aceite alcarreño.
La política de precios de la entrada viene condicionada por el pliego de prescripciones técnicas del
concurso, dejando escaso margen de maniobra. No es el caso de talleres, eventos y actividades adicionales.
En este campo, se establece la máxima del reparto de beneficios al 50% entre el espacio y los artistas,
estimulando la implicación de los promotores en la asistencia de público. La cuota de mercado previa
nos habla de un censo de visitas de 4000 personas a Ercavica y 1250 al monasterio de Monsalud, datos
extraídos de la información oficial de la JCCM.
La distribución del producto se fija vía web, con un portal de información y reservas, y en la región
a estudio, a partir de sus oficinas de turismo, hostales y restaurantes que disponen de documentación
para los visitantes. Del mismo modo, se articula un circuito entre Ercavica­‑Monsalud, desplazando
excursionistas de un punto a otro con el incentivo de un precio reducido para la visita conjunta.
La comunicación se articula en tres módulos. El primero programa operativo, dirigiéndose a los
beneficiarios directos, indirectos y el personal en contacto –PEC­‑. Institucional, dialogando con adminis‑
traciones, museos y entidades. La última es la estratégica, construyendo el intercambio con proveedores,
medios de comunicación y actores clave del territorio. Los tres medios buscarán la fidelización del cliente
en base a los criterios de calidad, satisfacción, valor e imagen (Campón, 2014:67­‑76).
A diferencia del tradicional postulado de medir en presupuestos, donde la planificación está funda‑
mentada en el gasto en lugar de la inversión y el rendimiento (Castels, 2009: 4), la estrategia es antes
de comprar estimar los futuros dividendos. Este hecho nos diferencia de la gestión pública, pudiendo
asumir riesgos en función de una rentabilidad económica, no únicamente social. La cuantía total del
gasto anual ascendió a 18.000 euros, una cifra importante por la necesaria adquisición de material y
herramientas de acondicionamiento.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Javier Fernandez Ortea 129

El sistema de organización pivota en torno a un equipo gestor, expertos en patrimonio, a los


que apoya eventualmente un guía turístico arqueólogo, alumnos de prácticas y personal externo
(informáticos, diseñadores, albañiles…). La otra cara del cometido lo conforma la administración,
fiscalizadora del buen servicio y la dirección científica, ocupada en el progreso del conocimiento.
A medio plazo se consiguió la participación de agentes del entorno local, especialmente del ámbito
de la hostelería y el turismo.
Los factores infraestructurales en ambos recintos son completamente distintos. La situación en
Monsalud admite 6000 metros cuadrados con instalaciones de aseo, electricidad y un amplio centro de
interpretación. Tenemos 4 grandes áreas, centro de recepción, claustro, iglesia y bodega que acogen
las exposiciones, eventos, reuniones, tienda, talleres, etc…­‑ Fig.4­‑. Ercávica tan sólo disponía de un
aula arqueológica, empleada como repositorio arqueológico, teniendo el resto de sus 20 hectáreas a la
intemperie salvo la reciente habilitación de la domus 4 por parte del PLAMIT. Dicha instalación una
vez acondicionada se utiliza como taquilla y futura sede de un pequeño museo dedicado a la medicina
romana. No dispone de electricidad ni aseos, lo que dificulta ciertas iniciativas. Además se encuentra
fuera de las principales vías de comunicación. El código de conducta de nuestra propuesta es sencillo,
cualquier iniciativa debe ser compatible con el respeto al patrimonio, atendiendo a la función proteccionista
inherente a la naturaleza de la arqueología.
En el apartado de sostenibilidad de la acción debemos mencionar el impacto de nuestra iniciativa con
un contenido educativo evidente, patrimonial, turístico, económico, identitario, lúdico­‑cultural (nuevo
centro) y de referencia de gestión privada. Ni que decir tiene que el impacto de la afluencia de público
debe ser equilibrado para no exceder la capacidad de carga turística y el flujo de visitantes, aunque
ésta situación es más propia de grandes conjuntos monumentales como Copán (García, 2012), Pompeya
(Moreno y Sariego, 2014) o Machu Pichu.
Los riesgos a los que nos enfrentamos son la dependencia estacional, el fin del rigor científico en
favor de la mercantilización, la excesiva burocratización de las comunicaciones con la administración
y la escasa duración de la concesión.
Por último, si se pretende actuar como motor de crecimiento de una región, debemos ser conscientes
de que entre los principales obstáculos y frenos al desarrollo local de la zona se halla la escasa densidad
de población, un nivel educativo bajo y escaso dinamismo propio de un área tradicional (Aparicio,
2002:18). En el sector estratégico del turismo la política debería haberse centrado no solamente en
los alojamientos, sino también en la promoción (para asegurar la afluencia de turistas), en los otros
servicios (para que la estancia sea satisfactoria) y en los atractivos especiales de la zona (Aparicio,
2004:76). Nuestra iniciativa viene a complementar el esfuerzo previo en infraestructuras con servicios
culturales de calidad.

5. Creación de un producto

La confección del producto, la marca Monsalud y Ercávica, se enmarca necesariamente en una


estrategia proactiva, es decir, la empresa inicia la innovación y se beneficia de la mayor rentabilidad
derivada de ser la primera, aunque lógicamente con un riesgo mayor (MONTAÑA, 1991:12). El estudio
de la región, el potencial público objetivo y la cuota de mercado precedió a la campaña de marketing y
posicionamiento. En este sentido, la estrategia es crear la imagen de un destino privilegiado de natu‑
raleza y patrimonio, un paraíso cultural. Dos enclaves históricos con un paisaje incorrupto. Se inserta
el monumento en el territorio, participando de sus productos de denominación de origen, estimulando
una connotación de calidad en el destino a partir de la gastronomía (miel, vino, aceite). De igual modo,
se entrelazan rutas cercanas con las caras de Buendía, Recópolis o Pastrana, a partir de relaciones con
sus oficinas de turismo y personal responsable.
La segunda línea de posicionamiento de mercado es el eje lúdico­‑participativo. Tanto Monsalud como
Ercávica se convierten en lugares a la disposición de los visitantes, dejando de ser recintos de mera
exposición primaria a través de actividades vivenciales; recreaciones históricas, reuniones científicas,
talleres artesanales… además supone un mediador de las necesidades de artistas locales y foráneos
para demostrar sus habilidades.
En definitiva, interpretar el patrimonio no es simplemente informar, sino revelar significados, provocar
emociones, estimular la curiosidad (MANZATO, 2007:103). Esta es la razón por la que no tenemos que
temer hacer uso de bienes o servicios adicionales que profesen valor en el visitante.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


130 Gestion privada del patrimonio cultural

Fig 2: Análisis Dafo

Debilidades Amenazas
Proyectos orientados a un público minoritario
Escaso presupuesto. Precariedad, falta de medios.
Limitaciones por trabajar con un BIC. Oferta lúdica alternativa de la zona
Entorno rural. Menor poder adquisitivo de las familias
Lejanía a vías de comunicación Ercavica Poco eco en los medios
Escasa participación de público.
Fortalezas Oportunidades
Asociación a recursos naturales. Mercado creciente en España.
Interés educativo en público infantil Factor pedagógico, experiencial.
Cooperación con el entorno Mayor implicación social.
Excursionismo todo el año Inclusión en focos de interés; embalses, Pastrana,
Referente regional Cifuentes, Huete…

Fig 3: Balance Score Card

Fig 4: Logos de Ercavica y Monsalud.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Javier Fernandez Ortea 131

Fig. 5: Áreas de actividad en el monasterio de Monsalud.

6. Resultados de la gestión
En este primer período de gestión, apenas año y medio, podemos evaluar el impacto del nuevo modelo en
el ámbito económico, social, identitario, patrimonial y turístico. Son elementos que permiten medir a nivel
cualitativo y cuantitativo el nuevo modelo de gerencia a efectos de conocer sus fortalezas y debilidades. En
primer lugar, nos referiremos a la infraestructura disponible, encontrando un panorama desolador aunque
con potencial a nuestra llegada. Lo primero que se hizo fue recuperar espacios y acondicionarlos a la visita
pública tras un período largo fuera de circulación con un ingente trabajo de mantenimiento. Fueron reparadas
múltiples instalaciones, pavimentos, puertas, paredes, jardines, creación de áreas de descanso, adecuación
del centro de recepción de visitantes… teniendo como colofón la prescriptiva licencia de actividades con la
asunción de un plan de habilitación que contemplaba la eliminación de barreras arquitectónicas, extintores,
barreras de seguridad o señalización de emergencia. A continuación se realizó una importante inversión con
la iluminación del monasterio de Monsalud, eje sobre el que poder ejercer una actividad nocturna.
En deferencia a la esfera económica, podemos apuntar que nos encontramos en un período de
transición, en vías de alcanzar la rentabilidad, habiendo sido ya alcanzada la sostenibilidad. El dato
final nos revela unos ingresos anuales cercanos a los 20.000 euros, con una fuerte inversión inicial en
el año I. El primer aspecto a tener en cuenta es la taquilla de público en sendos espacios patrimoniales,
esencia inicial del contrato. La entrada libre, es decir, de forma autónoma, tiene un coste de 3 euros
mientras que de forma guiada son 5 euros. La entrada combinada (Monsalud+Ercávica) libre son 5
euros mientras que la combinada guiada son 8 euros.

Fig. 6 Cifras de visitantes en el año 2014.

Monasterio de monsalud Ercávica


Monsalud
+ M+E
Libre Guiada M+E guiada Libre Guiada M+E Libre
Ercavica Guiada
Libre
1202 430 447 123 569 119 58 56
TOTAL 2316 TOTAL 1372

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


132 Gestion privada del patrimonio cultural

Como podrá observase a tenor de las cifras, los números de visitantes en 2014 en Monsalud (2316)
son sensiblemente superiores a Ercávica (1372), siendo además un foco de retroalimentación a la ciudad
romana muy superior al efecto inverso por parte de ésta. Para poder valorar si ha habido una progresión
turística, los números facilitados por la Junta de Castilla La­‑Mancha son erróneos, por lo que no pueden
establecerse como base comparativa por varios motivos; gratuidad, horarios semanales, hiperinflación
de las entradas para asegurar su empleo por parte de los conserjes… Los números oficiales aportados
hablaban de 1300 visitantes en el monasterio y 4000 en Ercávica, cifra ésta última, especialmente alejada
de la realidad. El comportamiento del público que pretendemos atraer está intrínsecamente unido a la
estacionalidad, siendo particularmente intensa su actividad en fines de semana y puentes, no tanto en
vacaciones de largo recorrido (Véase calendario anexo). Esto es debido a su origen ­‑Madrid 46,7 %, Cuenca
20,5 %, Guadalajara 18,7 %, Otros 14 %­‑ optando por otro turismo más lejano, posiblemente de playa, en
períodos vacacionales prolongados.

Fig 7: Calendario intensidad de visitantes 2014. Rojo: Escasa. Verde: abundante.

2014

enero 2014 febrero 2014 marzo 2014


do lu ma mi ju vi sa do lu ma mi ju vi sa do lu ma mi ju vi sa
1 2 3 4 1 1
5 6 7 8 9 10 11 2 3 4 5 6 7 8 2 3 4 5 6 7 8
12 13 14 15 16 17 18 9 10 11 12 13 14 15 9 10 11 12 13 14 15
19 20 21 22 23 24 25 16 17 18 19 20 21 22 16 17 18 19 20 21 22
26 27 28 29 30 31 23 24 25 26 27 28 23 24 25 26 27 28 29
30 31

abril 2014 mayo 2014 junio 2014


do lu ma mi ju vi sa do lu ma mi ju vi sa do lu ma mi ju vi sa
1 2 3 4 5 1 2 3 1 2 3 4 5 6 7
6 7 8 9 10 11 12 4 5 6 7 8 9 10 8 9 10 11 12 13 14
13 14 15 16 17 18 19 11 12 13 14 15 16 17 15 16 17 18 19 20 21
20 21 22 23 24 25 26 18 19 20 21 22 23 24 22 23 24 25 26 27 28
27 28 29 30 25 26 27 28 29 30 31 29 30

julio 2014 agosto 2014 septiembre 2014


do lu ma mi ju vi sa do lu ma mi ju vi sa do lu ma mi ju vi sa
1 2 3 4 5 1 2 1 2 3 4 5 6
6 7 8 9 10 11 12 3 4 5 6 7 8 9 7 8 9 10 11 12 13
13 14 15 16 17 18 19 10 11 12 13 14 15 16 14 15 16 17 18 19 20
20 21 22 23 24 25 26 17 18 19 20 21 22 23 21 22 23 24 25 26 27
27 28 29 30 31 24 25 26 27 28 29 30 28 29 30
31

octubre 2014 noviembre 2014 diciembre 2014


do lu ma mi ju vi sa do lu ma mi ju vi sa do lu ma mi ju vi sa
1 2 3 4 1 1 2 3 4 5 6
5 6 7 8 9 10 11 2 3 4 5 6 7 8 7 8 9 10 11 12 13
12 13 14 15 16 17 18 9 10 11 12 13 14 15 14 15 16 17 18 19 20
19 20 21 22 23 24 25 16 17 18 19 20 21 22 21 22 23 24 25 26 27
26 27 28 29 30 31 23 24 25 26 27 28 29 28 29 30 31
30

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Javier Fernandez Ortea 133

En definitiva, pese a que reintroducir el patrimonio olvidado en los circuitos turísticos es una cuestión
paulatina, las referencias de 2015 nos permiten afirmar que existe un progreso en la taquilla merced
de una mayor promoción –cercano al 15%­‑ respecto al período anterior.
Laboralmente la concesión ha permitido dos empleos fijos de larga duración a dos arqueólogos y un
número variable de colaboradores, contratados en épocas de máxima afluencia, eventos adicionales o
talleres infantiles. Del mismo modo, el proyecto ha repercutido de forma directa en la zona, actuando de
proveedores de servicios de hostelería, contratación de profesionales liberales, catering o adquisición de
productos artesanales. Esto último supone un gran valor en la tienda de recuerdos de Monsalud y Ercávica,
apostando por los productos denominación de origen de la Alcarria; miel, aceite, lavanda. Además se hizo un
convenio con el Taller Medieval de Sigüenza, especialista en artesanía románica y la editorial de temática
provincial AACHE. De este modo se complementa la visita con el consumo de productos de la tierra. La
venta de productos locales y recuerdos supuso en 2014 el 16,44% de los ingresos totales, cifra que está
aumentando al hacer más grande la tienda en 2015, razón que motiva al consumidor en mayor medida.

Fig 8: Ventas según sectores


1200

1000

800
TIENDA MEDIEVAL
MIEL
600
LIBROS
VINOS
400
ACEITE

200

0
Nº VENTAS GASTO INGRESO BENEFICIO

En el aspecto social, podemos aludir al interés despertado por las actividades eventuales y espectáculos
que han sido celebrados, congregando la nada desdeñable cifra de 2225 personas, un 37,6% adicional
a las cifras de público anterior, lo que da cuenta de su importancia en el cómputo global. Supone una
ventana cultural en un ámbito rural sin acceso al teatro, conciertos o demás espectáculos de índole
pedagógica o lúdica. En este sentido, la creación de un gran escenario de las artes supone el acceso
a la cultura de núcleos de población pequeños, un derecho fundamental vetado por las condiciones
socio­‑económicas del entorno. No cesa aquí el beneficio, transformándose monasterio y yacimiento
en un catalizador de las necesidades artísticas de numerosos talentos de la provincia huérfanos de
un marco para su habilidad. La convocatoria de artistas por parte de la entidad gestora privilegia el
sentido local, con especialistas del entorno, visibilizando su condición a la par de minimizar costes. La
participación ciudadana, de este modo, se convierte en un eje importante de la nueva situación creada.
Podemos citar en éste capítulo la celebración de conciertos, congresos, festivales de arte, espectáculos
de magia, jornadas romanas, visitas teatralizadas, sesiones fotográficas…
La cuestión identitaria, más difícil de cuantificar a nivel matemático, sí puede sentirse en el papel de
la revalorización de un patrimonio en declive o incluso olvidado, orgullo de sus vecinos. Los moradores
de Córcoles y Cañaveruelas, depositarios de un legado histórico tan importante, han visto como los
vestigios del esplendor pasado han sido abandonados a su suerte, sin mayor pretensión ni proyecto de
futuro. La desidia ante sus monumentos es contra su persona a nivel simbólico. El mantenimiento,
difusión y dinamización de estos conjuntos históricos son a la vez el aliento de sus municipios. Por ello,
la celebración de la “romanidad” orihunda en unas jornadas anuales o la reconstrucción de una talla de
la virgen perdida, supone el énfasis en el sujeto como parte de una comunidad. Estos últimos elementos
fomentan la asimilación del proyecto como algo propio, máxime cuando se recuperan tradiciones locales
como devolver la romería extinta hace ochenta años.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


134 Gestion privada del patrimonio cultural

Fig 9 y 10. Imágenes de un concierto en Monsalud­‑ fotografía de


Aitor Nova­‑ y la I primera jornada romana de Ercávica.

A nivel patrimonial es evidente el interés que engloba el mantenimiento y el uso correcto de las insta‑
laciones como medio de garantizar su supervivencia. Previo a todo el engranaje de apertura fue ingente
la labor de adecuación de las instalaciones, tanto a nivel de infraestructura, electricidad o jardinería.
Producto del antedicho esfuerzo, entre las mejoras citables, se dotó al monasterio de iluminación nocturna,
una inversión importante que permitió el uso del recinto con nocturnidad. Del mismo modo, se habilitó la
portería de Ercávica como centro de recepción de visitantes, acogiendo a su vez un recinto expositivo. Por
último, el hecho de que conviva un equipo de forma privada implica su interés en obtener patrocinadores,
sponsors y subvenciones que beneficien a dichos enclaves, mejorando difusión e instalaciones.
Posiblemente sea la difusión, o ausencia de ella, la mayor diferencia que pueda apuntarse respecto
al modelo anterior. Por primera vez estos dos valores patrimoniales tienen un plan de difusión que de
visibilidad a su existencia. La política de comunicación del ente gestor tenía claro la necesidad de estar
presente en todos los medios de comunicación, acudiendo en múltiples ocasiones a la TV (RTVE, Castilla la
Mancha TV, Guadalajara TV), radio (Ser historia, Cope, Radio Castilla La Mancha) y prensa (Suplemento
de El Pais, sección Guía del Ocio, Nueva Alcarria, La tribuna de Cuenca, Diario Critico de Castilla la

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Javier Fernandez Ortea 135

Mancha, diario Voces de Cuenca…). La existencia de un portal web, canal Youtube y una asidua labor
en redes sociales fueron otra de las novedades. En reconocimiento a ésta labor, el proyecto de gestión fue
seleccionado en el III encuentro de Iniciativas emprendedoras de la Universidad Rey Juan Carlos I y en
la IV Conferencia del Marketing de las Artes 2014, organizado por Asimétrica en la fundación Lázaro
Galdiano. Como corolario, los directores de gestión, Javier Fernández y Daniel Cordero, fueron condecorados
en Julio de 2015 como caballeros de la orden portuguesa de la flecha de San Sebastián por su Alteza Dom
Filipe de Bragança i Bourbon de Mendoça como reconocimiento a su labor de recuperación del patrimonio.
Por último, en el terreno turístico, destaca la inserción de dos espacios históricos en los circuitos
de senderistas, familias y touroperadores. A la oferta de Buendía­‑Entrepeñas, Sacedón y Pastrana, se
unen dos conjuntos singulares con un servicio de visitas guiadas previamente no disponible. Del mismo
modo, la presencia de un equipo que precisa de maximizar beneficios implica una actitud activa hacia
el turismo, buscando la presencia de visitantes, no una actitud pasiva, meramente acogedora. Ello
conlleva una política de atracción basada en múltiples servicios, ofertas y una comunicación intensa
con los canales de preferencia de los clientes.

7. Conclusión

La gestión privada del patrimonio histórico puede significar una segunda oportunidad para espacios
desatendidos por el desbordante número de bienes culturales que debe proteger la administración. Esto
no implica que las instituciones públicas se desvinculen del mismo, todo lo contrario, deben velar por el
compatible uso de las mismas con su conservación y seleccionar equipos de gestión profesional para el cometido.
Evaluando el nuevo paradigma de gestión, podemos atender a sus ventajas y desventajas respecto
a la administración y el usuario. En el primer capítulo podemos mencionar la profesionalización del
servicio, adaptándose a la demanda, mayor flexibilidad y participación del usuario. A tenor de las
desventajas, puede decirse que se atenderá a criterios de rentabilidad, pudiendo repercutir en un alza
de precios y en menor autonomía de apertura.

Bibliografía

Aguado, A.
2002. “La Isabela, un nuevo Real Sitio para los monarcas del siglo XIX”. Espacio, tiempo y forma. Serie
VII, Historia del arte, Nº15: 229­‑254.
Aparicio, A.E.
2002. “Desarrollo local y turismo rural: la Alcarria Conquense”. Ería: Revista cuatrimestral de geografía,
Nº 57:18­‑24.
Aparicio, A.E.
2004. “El turismo rural: una de las alternativas al desarrollo rural en la Serranía de Cuenca” Cuadernos
de turismo Nº13:73­‑89.
Berrendero, J.L.
2011. “Colaboración público­‑privada”. eXtoikos. Nº. 2: 69­‑72.
Castaño B, J.C, Arias, L y Lanzas, A.M.
2006. “Un cuadro de mando integral para la gestión del conocimiento”. Scientia et Technica, Vol. 2, Nº.
31: 153­‑158.
Castels, R.
2009. ¿Es viable la gestión privada de la cultura?. Boletín de Gestión Cultural, Nº18, La gestión cultural
desde el ámbito empresarial privado. Pág 2­‑11.
Castro, J.F; (2005): “La Calidad como herramienta de gestión del Turismo Cultural”. Pasos: Revista de
turismo y patrimonio cultural, ISSN­‑e 1695­‑7121, Vol. 3, Nº. 1: 143­‑148.
Campón, A.M.
2014. La lealtad hacia los destinos de turismo rural: un estudio causal de sus determinantes bajo el
enfoque transaccional y relacional de marketing. Tesis doctoral dirigida por J.M. Hernández, Helena
Maria Baptista Alves. Universidad de Extremadura. Págs 67­‑76.
Correia, S.M y Miranda F.J.
2006. “Calidad, satisfacción y fidelidad en el turismo rural: un análisis hispano­‑portugués” Papers de
turismo, Nº. 40: 50­‑65.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


136 Gestion privada del patrimonio cultural

Checa, J.M.
2008. La gestión del patrimonio cultural reinventado: Los casos del parque ecoarqueológico de Xcaret
y la ciudadela ibérica de Calafell. Ketzalcalli Nº 1: 113­‑127.
Del Barco Díaz, M; (2010): “La recreación histórica como medio para la divulgación de la historia”. La
Divulgación de la Historia y otros estudios sobre Extremadura / coord. por Félix Iñesta Mena. Pág
243­‑254.
De La Calle, M y García, M.
2008. “ Turismo cultural en viaje de grupo organizado: Medina Azahara / Madinat Al­‑Zahra como
referente”. Cuadernos de turismo, Nº22:79­‑99.
Estrada, J.L; (2007): Mejora de la competitividad de un puerto por medio de un nuevo modelo de gestión
de la estrategia aplicando el cuadro de mando integral. Tesis doctoral dirigida por Alberto Camarero
Orive. Universidad Politécnica de Madrid. Pág 134.
García, P.M.
2005. “Los contratos de colaboración público­‑privada”. Revista Española de la función consultiva, nº
3: 89­‑114.
García, M.
2012. “Capacidad de carga turística y gestión de la visita pública en la zona arqueológica de Copán,
Honduras”. XV Encuentro de latinoamericanistas españoles. Actas del Congreso Internacional “América
Latina: La autonomía de una región”, organizado por el Consejo Español de Estudios Iberoamericanos
(CEEIB) y la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid
(UCM), celebrado en Madrid el 29 y 30 de noviembre de 2012. Págs 911­‑921.
García, M y Calle, M.
2007. “Uso lectura turística de los grandes conjuntos arqueológicos. Reflexiones a partir del estudio de
público de Medinat­‑al­‑zahara Córdoba)” 2 ). Pasos, nº4, Vol 8. Págs 609­‑626.
González, M.
1997­‑1998. “El vestigio como atracción del turismo, la interpretación como atracción del vestigio”. Anales
de prehistoria y arqueología, Nº 13­‑14: 289­‑299.
Hernández, J.
2005. “De resto arqueológico a patrimonio cultural. El movimiento patrimonialista y la activación de
testimonios del pasado”. Boletín Gestión Cultural, Nº 11: Participación Ciudadana. Págs 1­‑19.
Illaregui, E.
2004. “Aula arqueológica de Herrera de Pisuerga (Palencia)”. En Puesta en valor del patrimonio ar‑
queológico en Castilla y León / coord. por Jesús del Val Recio, Consuelo Escribano Velasco. Págs 2­‑18.
Kennedy, W y Sawyer, A.
2005. “Making the Past Visible at Sunwatch Indian Village: A Late Prehistoric Native American Site
in Dayton, Ohio” SAA archaeological record, Mayo de 2005. Vol 5, Nº3: 23­‑25.
López, J.E, Verdasco, C y Sañudo, P.
2013. El papel de la iniciativa privada en la gestión del patrimonio arqueológico. En El yacimiento
arqueológico del Sequer de Sant Bernat / coord. Por Jose Enrique López, Carlos Verdasco y Pablo
Sañudo. Red Eléctrica de España S.A.U. Pág 75­‑90.
Luque, M y Maqueda, R.
2014. “15 años en Atapuerca y Arqueopinto. Claves para el desarrollo de programas sostenibles eficaces”
Tejuelo. Revista de Didáctica de la Lengua y la Literatura. Junta de Extremadura. Consejería de
Educación, Ciencia y Tecnología. Monográfico, nº 9: 631­‑645.
Mansilla, A.M.
2004. La divulgación del patrimonio arqueológico en Castilla y León: un análisis de los discursos. Tesis
doctoral dirigida por Gonzalo Ruiz Zapatero. Universidad Complutense de Madrid. Págs. 1­‑568.
Manzato, F.
2007. “Turismo arqueológico: diagnóstico e análise do produto arqueoturístico”
Pasos: Revista de turismo y patrimonio cultural, Vol. 5, Nº. 1: 99­‑109.
Merinero, R y Lara, F.
2011. “Las Ciudades Medias del Interior de Andalucía. Caracterización y retos para el desarrollo turístico
en un nuevo entorno.” XVI Congreso Aecit, Políticas activas en turismo. Mijas, 9 ­‑ 11 noviembre 2011.
Molina, A, Martin­‑Consuegra, D, Esteban, A y Díaz, E.
2007. “Segmentación de la demanda turística: un análisis aplicado a un destino de turismo cultural”.
Revista de análisis turístico, Nº. 4:37­‑48.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Javier Fernandez Ortea 137

Montaña, J.
1991. “Diseño de nuevos productos”. Temes de disseny, Nº. 5 (Ejemplar dedicado a: Cultura e historia del
diseño. Análisis del lenguaje visual. Diseño y mercado. Tecnología y tratamiento de la información): 12.
Moreno, A Y Sariego, I.
2014. “Gestión Turística en Pompeya y Herculano”. Pasos, Revista de Turismo y Patrimonio Cultural.
Vol 12, nº1: 173­‑186.
Moreno, E.
2012. “Formas jurídicas de colaboración público­‑privada en el derecho español: orígenes europeos y
evolución de la regulación de los diferentes modelos de colaboración.” Oñati Socio­‑Legal Series, v.
2, Nº. 4: 83­‑102.
Morére, N y Jimenez, J.
2007. “Análisis del turismo arqueológico en España. Un estado de la cuestión”. Estudios Turísticos,
Nº 171. 115­‑139.
Osuna, M.
1976. Arqueología conquense. Ercávica I. Aportación al estudio de la Romanización de la Meseta.
Patronato arqueológico provincial Excma. Diputación Provincial y Exmo Ayto de Cuenca. Págs 1­‑229.
Plassard, Jean
2007. “La gruta de Rouffignac, ejemplo de gestión privada de un patrimonio arqueológico”. IV Congreso
de Rehabilitación Sostenible del Patrimonio Cultural. Arqueología y Mecenazgo. Salas. Págs 187­‑197.
Rubio, R.
2010. “La muralla de Ercávica”. Dialéctica histórica y compromiso social / coord. por César Fornis,
Julián Gállego, Pedro Manuel López Barja de Quiroga. Vol. 2: 1029­‑1044.
Sagardoy, T.
2014. “Arqueología y crisis desde una administración de cultura autonómica”. Arqueoweb: Revista sobre
Arqueología en Internet. Vol. 15, Nº 1: 310­‑314.
Villarejo­‑Ramos, A.F.
1997. “La orientación hacia el mercado en el marco del desarrollo local: El plan de Marketing territorial”.
Anales de estudios económicos y empresariales, Nº 12: 45­‑54.
Zamora, F.
2002. “La gestión del patrimonio cultural en España: presente y futuro”. Conferencia pronunciada
el 9 de noviembre de 2002 en el Congreso sobre Patrimonio organizado en el seno de la exposición
AR&PA en Valladolid. Boletín GC, Nº 4:1­‑19.

Notas
1
[Link]
(17/06/2015)
2
[Link]
(17/06/2015)
3
Para conocer la composición y funciones del Consorcio véase Ortiz Del Cueto, J.R y Caballero Klink, A (2007) “Los
Parques Arqueológicos de Castilla La­‑Mancha: Nuevo modelo de gestión del patrimonio arqueológico”. IV Congreso de
Rehabilitación Sostenible del Patrimonio Cultural. Arqueología y Mecenazgo. Salas. Pág 66.
4
[Link]
‑low­‑cost­‑de­‑otono/ (17/06/2015)
5
[Link] (17/06/2015).
6
Véase para una visión general a Pérez Arribas, A (1998) El Monasterio de Monsalud. AACHE Colección Tierra de
Guadalajara, nº 17. Y especialmente a Díaz Ibáñez, J (1995) “Santa María de Monsalud: reconstrucción histórica de un
cenobio cisterciense, siglos XII­‑XVI”. Cistercium: Revista cisterciense, Nº 201. págs. 357­‑469.
7
Véase como ejemplo; Gómez Ferri, J (2004) Del patrimonio a la identidad: La sociedad civil como activadora patrimonial
en la ciudad de Valencia. Gazeta de Antropología, Nº20.
8
Véase La carta del Restauro de 1972, la Carta de Atenas de 1931 o la Declaración del Patrimonio Arquitectónico de
Ámsterdam de 1975.
9
Para mayor información puede consultarse el Plan de Fomento de Uso Público y Adecuación Medioambiental del Entorno
de los Embalses de Entrepeñas y Buendía (Guadalajara y Cuenca), 2007.

Recibido: 16/09/2015
Reenviado: 18/05/2016
Aceptado: 06/06/2016
Sometido a evaluación por pares anónimos

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Vol. 15 N.o 1. Págs. 139-162. 2017

[Link]

Luciano Schaefer Pereira

A paisagem cultural da Capitania da Parahyba,


Brasil, na ótica da iconografia do período colonial
Luciano Schaefer Pereira*
Universidade de Coimbra (Portugal)

Resumo: A paisagem natural de João Pessoa mistura praias paradisíacas, falésias, recifes, entre outros
elementos naturais, sendo conhecido destino turístico balneário. Adicionado a isto, possui um Centro
Histórico com edificações que datam dos primórdios da colonização, refletindo um período histórico
concernente à ocupação dos portugueses. Assim, a natureza privilegiada, associada ao patrimônio cultural
importante, resulta na apropriação deste ambiente costeiro, com a consequente evolução urbana que data do
século XVI. O objetivo deste trabalho é apresentar a percepção que viajantes que estiveram na Capitania da
Parahyba possuíam acerca do ambiente físico que foi primordial para a consolidação e expansão urbana da
capital, resultando em sua paisagem cultural. Para isto, recorreu­‑se a uma farta documentação iconográfica
elaborada durante no período, com o papel de instigar as comunidades atuais a uma redescoberta de sua
identidade e raízes que estão vinculadas aos elementos físicos do espaço.
Palavras Chave: Paisagem cultural­; Capitania da Parahyba­; Período colonial­; Iconografia­; Geodiversidade.

The cultural landscape of the Parahyba Captaincy, Brazil, from the look of the colonial period
iconography
Abstract: The natural landscape of João Pessoa mixes beautiful beaches, cliffs, reefs, and other natural elements,
being a famous touristic destiny. Added to this, it has a historic center with oldest buildings in the country,
reflecting a historical period concerning the occupation and conquest of the portuguese people. Thus, the privileged
nature, associated with important cultural heritage, results in the appropriation of this coastal environment, with
the consequent urban development dating from the XVI century. The objective of this paper is to present the
perception that travelers who have been in the Captaincy of Parahyba had about the physical environment which
was essential for the consolidation of capital and urban expansion resulting in its cultural landscape. For this, it
was resorted to a rich iconographic documentation produced during the period, with the role of instigating the
current communities to a rediscovery of their identity and roots that are linked to physical elements of space.
Keywords: Cultural landscape­; Captaincy of Parahyba­; Colonial period; Iconography; Geodiversity.

1. Introdução

A Paisagem Cultural consiste na importância do meio natural, na forma das grandes paisagens
naturais, como as planícies fluviais, as montanhas, os desertos, as cavernas, o solo e clima favorável,
enquanto elementos da geodiversidade, para o estabelecimento do ser humano em um determinado terreno.
Considerando a paisagem como um componente cultural do território em que se misturam elementos
naturais e antrópicos, a percepção de seu valor cultural pode ser identificada através de expressões
artísticas específicas, como música, pintura, poesia, entre outros (Panizza; Piacente, 2008: 5).
Para a UNESCO, tais paisagens representam “o trabalho combinado do homem e da natureza”,
segundo seu Art. 1º. Coelho (1992) conceituou, de maneira genérica, Patrimônio a partir desta mesma
ótica integrada entre os bens, materiais e imateriais, produzidos pela sociedade e o papel da natureza
como matéria prima para o homem ou pela sua beleza estética.

*
E­‑mail: lschaefer2@[Link]

© PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. ISSN 1695-7121


140 A paisagem cultural da Capitania da Parahyba, Brasil, na ótica da iconografia do período colonial

Desta maneira, será atribuído um novo significado à paisagem, perpassando pelo estético­‑ artístico
ao funcional­‑ econômico. É intencional, nesta fase, apresentar uma análise retrospectiva e comparativa
da paisagem natural e da paisagem cultural, entrelaçando os supracitados elementos da geodiversidade
às práticas culturais que forjaram a cidade e a identidade do povo que sobre ela se assentou. Mesmo
que o legado deixado por estes cronistas não tenha como objeto principal os referidos elementos da
geodiversidade, é indubitável que eles influenciaram seus temas e atmosferas.
A relação da Geografia aos estudos da paisagem datam do final do século XVIII, apresentando dois
pontos de vista: uma visão naturalista, onde o ser humano situava­‑se à margem da descrição dos elementos
físicos da paisagem e suas relações, tendo nos trabalhos pioneiros de Humboldt e Saussure sua base teórico­‑
metodológica e; uma visão humanista, embasada nas pesquisas de La Blache, que enfatiza o elemento
cultural da paisagem (Reynard, 2009: 24­‑ 25), de onde descenderá o conceito de ‘Patrimônio Cultural’.
Na paisagem encontramos as diversas modificações temporais que podem representar um lugar de
pertencimento e de simbologia, tanto no tocante a algo estático como algo significativo em sentido de
representação do ser no espaço. As categorias de espaço e tempo “são vistas como elementos singulares
fundadores da identidade”, onde o tempo faz parte de uma relação do passado com o presente, com as
modificações existentes (GOMES, 2010: 62). O processo de transformação espacial apresenta resultados
de forma diferenciada, pois cada momento é único.
Assim, é na paisagem que encontramos marcas deixadas ao longo do tempo, sendo essas marcas
símbolos do vivido e construído pela sociedade. Na paisagem urbana, a arquitetura monumental e as
paisagens históricas são exemplos de significados simbólicos, sendo esses patrimónios essenciais para
a valorização do espaço, principalmente no que se refere a valorização por meio do turismo.
Portanto, considerando que o patrimônio construído possui um viés antrópico, é salutar que se faça
uma correlação entre o patrimônio cultural e os elementos da geodiversidade. O próprio significado da
palavra Paraíba (Para’iwa, de origem indígena tupi­‑guarani, onde pa’ra, “rio” e iba, “ruim, impraticável”,
segundo Lima, 2011) denota a importância dos recursos hídricos para as tribos indígenas residentes
na região. Ademais, a escolha dos assentamentos urbanos primitivos levavam em consideração,
principalmente, as geoformas do local, pensando­‑se em um sistema de defesa, edificações, agricultura,
denotando que o relevo condiciona a instalação do aparato.
No caso da Capitania da Parahyba, desde os primórdios de sua fundação, inúmeros viajantes, cronistas,
cosmógrafos, entre outros, de várias nacionalidades legaram ao mundo uma herança inestimável de
informações, na forma de iconografias, como pinturas e mapas, que retratam o cotidiano dos moradores, a
arquitetura das edificações e a paisagem natural circundante, em um momento histórico especifico da referida
capitania, e que será objeto de análise neste artigo, enfatizando os elementos da geodiversidade que tiveram
um papel fundamental no assentamento humano e expansão urbana da atual cidade de João Pessoa, em
especial a geomorfologia, os recursos hídricos, o solo e a geologia, analisadas na ótica da Paisagem Cultural.
Afinal, se a paisagem natural e suas geofeições tem servido de inspiração para a literatura e as artes
desde os primórdios do período colonial, nos tempos atuais ela tem sido ferramenta, basicamente, de
estudos científicos, o que tem restringido a possibilidade de atingir um público maior que não seja do
meio acadêmico. Assim, busca­‑se, também, através desta análise de correlação do meio físico ao meio
cultural, redescobrir­‑se um sentido de geoconsciência através do apelo estético que esta paisagem instiga
e de sua importância para a sociedade primitiva.

2. Metodologia
Para chegarmos aos resultados propostos para esta pesquisa a partir de uma problemática levantada,
obedecemos a uma série de critérios rigorosos de metodologia científica, visando o entendimento da
realidade, seus problemas, especificidades, cujas conclusões propostas atuam, da mesma maneira, como
sugestões. Esse estudo abordará aspectos de cunho quantitativo (Minayo, 2000, p. 22), classificada como
uma pesquisa exploratória, cuja natureza de exploração permite classificá­‑la como um estudo de caso (Gil,
1991), através de um minuciosa pesquisa de produção bibliográfica acerca do valor cultural, econômico
e funcional da geodiversidade, quando relacionada com a fixação e evolução urbana do município, sendo
necessário recorrer a publicações de cronistas, viajantes e historiadores do período colonial, especialmente
nos séculos XVI a XIX, na forma de diários de viagens, livros e a documentos históricos (provisões, alvarás
e cartas régias) presentes em vários arquivos e bibliotecas do Brasil e Portugal. Para isto, em João Pessoa,
foram feitas visitas ao Arquivo Eclesiástico da Diocese da Paraíba, Fundação Espaço Cultural/ Arquivo
Público do Estado da Paraíba, Arquivo da Santa Casa da Misericórdia da Paraíba, Biblioteca do Instituto
Paraibano de Educação, Biblioteca Central da Universidade Federal da Paraíba, Centro Cultural de

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Luciano Schaefer Pereira 141

São Francisco, Comissão Permanente de Desenvolvimento do Centro Histórico de João Pessoa, Instituto
do Patrimônio Histórico e Artístico da Paraíba, Instituto do Patrimônio Histórico e Artístico Nacional,
Instituto Histórico e Geográfico da Paraíba, Núcleo de Informação e Documentação Histórica Regional
da Universidade Federal da Paraíba e Oficina Escola de Revitalização do Patrimônio Cultural de João
Pessoa. Em Recife, foram feitas pesquisas no Instituto Arqueológico, Histórico e Geográfico de Pernambuco
e na Fundação do Patrimônio Histórico e Artístico de Pernambuco. Em Portugal, visitou­‑se o Arquivo
Histórico Ultramarino (Lisboa), a Biblioteca Central da Universidade de Coimbra, Biblioteca Nacional
de Lisboa e Instituto Arquivos Nacionais/Torre do Tombo (Lisboa). Boa parte do rico acervo da documen‑
tação histórica do Arquivo Nacional/ Torre do Tombo de Lisboa foi disponibilizado pela Universidade de
Brasília (UNB), no site ‘[Link]’, pertencente ao Projeto Resgate, do Centro de Memória Digital.
Convém salientar que a maioria da documentação histórica pesquisada nestes arquivos possui um caráter
eminentemente administrativo, contendo pouquíssimas informações pertinentes à linha de investigação.
Assim, foi necessária uma avaliação criteriosa desta documentação para que o modo de ‘olhar’ sobre a
geodiversidade a partir dos viajantes que visitaram Nossa Senhora das Neves, atual João Pessoa, possa
preencher esta lacuna e se torne concernente ao objetivo pretendido.

3. Aliando a Paisagem Cultural à história na Capitania da Parahyba

Originária da antiga Capitania de Itamaracá, nordeste brasileiro, a consolidação da Capitania da


Parahyba coincide com o projeto de edificação da cidade de Nossa Senhora das Neves, primeiro nome da
atual João Pessoa, capital do Estado da Paraíba, no ano de 1585, a partir da necessidade de ocupação
territorial na margem direita do baixo curso do Rio Para’iba, já a partir da década de 1530 e também a
partir de inúmeras incursões realizadas pela administração colonial contra os potiguaras assentados na
região que hoje corresponde à fronteira da Paraíba com o Rio Grande do Norte. A região ocupada desde
1534 foi palco de grande resistência indígena e incursões francesas. A morte inesperada dos dois primeiros
donatários, somada às dificuldades de dominar nativos e invasores, tornaram difíceis a sua ocupação efetiva,
o que só acontece quando João Tavares realiza um acordo com os Tabajaras, que aceitam o assentamento
dos portugueses e se aliam a eles para combater outras tribos e os próprios franceses. Reafirma­‑se, aqui,
que a localização geográfica da cidade foi de extrema importância (Pereira; Amaral, 2014).
Outrossim, a cidade tornar­‑se­‑á capital de uma capitania real, ou seja, subordinada diretamente
ao Rei de Portugal e resultante de uma nova distribuição do território. Esta medida estava ligada à
necessidade de preservar a posse da colônia, uma vez que seu litoral estava ameaçado. Decisão semelhante
foi tomada em relação à Capitania de São Vicente que integrava as terras onde hoje se localiza o Rio
de Janeiro, também ameaçada pela resistência indígena e incursões francesas.
A experiência de ocupação e exploração da cana­‑de­‑açúcar na Capitania de Pernambuco possibilitou
a transferência dos métodos de produção, mas também da ocupação dos espaços, notadamente a partir
de assentamentos que usavam como matéria prima a madeira (paliçadas e casas) e as construções a
partir o pau a pique, barro e madeira entrançada. A primeira consideração que deve­‑se traçar é a posição
geográfica da cidade. Dois aspectos devem ser levados em consideração neste ponto, em se tratando de
um período histórico marcado pela colonização portuguesa: 1) a preocupação estratégica com a defesa
do território; 2) A edificação da cidade se dá no período da União Ibérica, momento em que a cultura e
a forma de administração espanhola influenciam as práticas portuguesas.
Estes dois fatores associados nos permitem compreender a escolha do lugar em que a cidade foi
edificada e a forma de seu traçado urbano. Fatores como a ameaça da invasão francesa e a necessidade
de resguardar­‑se dos aglomeramentos indígenas resistentes ao contato, marcaram o seu posicionamento.
As cidades coloniais portuguesas reproduziam os moldes das edificações realizadas em Portugal desde
o século XIII, o que significa dizer que tinham um traçado bipartido em cidade baixa e cidade alta, cuja
divisão espelhava as atividades político­‑econômicas do período: a cidade baixa destinada às atividades
comerciais e a cidade alta, destinada ao centro administrativo. O posicionamento geográfico, assim, foi
resultado de um planejamento. Localizada na planície existente entre o Oceano Atlântico e o Rio Paraíba,
situada às margens do rio Sanhauá, onde se dava o embarque dos produtos que deveriam integrar
o mercado ultramarino, o que compreende a cidade baixa; o centro administrativo foi construído na
elevação mais próxima do rio, de onde se tem plena vista (e, portanto, controle) dos arredores da cidade.
No alto da colina, recheada de frondosas árvores de Mata Atlântica, 18 Km adentro da foz do Rio
Paraíba, iniciou­‑se a urbanização de Nossa Senhora das Neves, cuja rua precursora foi a ladeira de São
Francisco, que ligava o forte, no Varadouro, à primeira igreja construída, a Matriz da Nossa Senhora das

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


142 A paisagem cultural da Capitania da Parahyba, Brasil, na ótica da iconografia do período colonial

Neves, na verdade uma capela. Transversal à ladeira, em frente à capela, casas de pedra e cal davam
início à segunda rua, de nome Rua Nova, atual General Osório, todas elas tendo vista para o terraço
fluvial do Rio Paraíba. Neste solo fértil, engenhos de cana­‑de­‑açúcar se espalharam, dinamizando a
economia desta pequena cidade, que ao final do século XVI contava com não mais do que 1000 habitantes.

4. A iconografia e o reconhecimento da Paisagem Cultural de João Pessoa


Uma das primeiras representações iconográficas da nascente cidade, no século XVII, foi retratado
na planta intitulada ‘Capitania da Paraiba a 6 graos a sul da Equinothial 1609’, da autoria de Diogo de
Campos Moreno, representado na figura 1, que acompanha o documento denominado “Relação das praças
fortes e coisas de importância que Sua Majestade tem na costa do Brasil”. A então cidade de Filipeia,
homenagem ao rei Filipe, da Espanha, num contexto de União Ibérica, é assim descrita pelo autor:

“Nessa povoação, a que chamam cidade, há três mosteiros, com seus frades, a saber, um de São Francisco,
que bastava, mui bem acabado e capaz de muitos religiosos, um do Carmo, que se vai fazendo, e um de São
Bento que se fabrica e uma Casa da Misericórdia mui bem lavrada e a Sé mais pobre que todas, porque
não é particular (Ministério do Reino, Colecção de plantas, mapas e outros documentos iconográficos, doc.
68, Torre do Tombo, Referência PT/TT/MR/1/68).”

Com relação à iconografia, em (a), temos uma visão geral do curso inferior do Rio Paraíba e, em
primeiro plano, à direita, o Forte de Cabedelo, resguardando a foz do rio e, à esquerda, circulado, a
cidade de Filipeia N. S. das Neves, detalhada na figura (b). A legenda original da figura 1 (a) está
representada na figura 2, com sua transcrição.

Figura 1: a) Desenho ‘Capitania da Paraiba em 6 graos a sul da Equinothial 1609’,


mostrando a foz do Rio Paraíba, à direita, cercada de uma paliçada e, à esquerda, a
mancha urbana da Filipeia N. S. das Neves (letra ‘f’). b) Detalhe da cidade e seu porto,
sendo a­‑ Convento de São Francisco, b­‑ Mosteiro de N. S. do Carmo, c­‑ Mosteiro de São
Bento, d­‑ Porto do Varadouro, com o armazém e e­‑ ladeira de São Francisco, que liga
a cidade alta à cidade baixa (Porto de Varadouro). A flecha representa a Rua Nova.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Luciano Schaefer Pereira 143

Fonte: Relação das praças fortes e coisas de importância que Sua Majestade tem na costa do Brasil, 1609
(extraído e modificado de Ministério do Reino, Colecção de plantas, mapas e outros documentos iconográficos,
doc. 68, Torre do Tombo, referência PT­‑TT­‑MR­‑1­‑68_m0016).

Figura 2­: Legenda original do mapa ‘Capitania da Paraiba a 6 graos


a sul da Equinothial 1609’, de autoria de Diogo de Campos Moreno,
à esquerda, e a transcrição de seus elementos, à direita.

Fonte: Ministério do Reino, Colecção de plantas, mapas e outros documentos iconográficos, doc. 68, Torre do
Tombo, referência PT­‑TT­‑MR­‑1­‑68_m0014.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


144 A paisagem cultural da Capitania da Parahyba, Brasil, na ótica da iconografia do período colonial

É interessante ressaltar, pela legenda, a referência, no ponto F, de dois elementos da geodiversidade:


a topografia, associada à geomorfologia, e a presença de uma fonte de água doce que brota da rocha.
Nesta época, o sítio urbano já estava claramente configurado em uma cidade alta e uma cidade baixa,
reproduzindo os moldes das edificações realizadas em Portugal desde o século XIII, cuja divisão
espelhava as atividades político­‑econômicas do período. Esta compartimentação estava relacionada
com a topografia, sendo a cidade baixa, conhecida como Varadouro, a área da planície fluvial do Rio
Sanhauá (ponto ‘d’ no mapa), afluente da margem direita do Rio Paraíba; a cidade alta incrustada nos
baixos planaltos, ou tabuleiros, principal feição geomorfológica local. Mas também refletia uma clara
segregação socioeconômica, que se perpetuou ao longo dos tempos, onde na porção inferior da cidade,
no núcleo primitivo, formou­‑se o porto, o forte, o armazém e, posteriormente, as atividades comerciais,
onde se dava o embarque dos produtos que deveriam integrar o mercado ultramarino. Na cidade alta se
edificam os prédios religiosos (pontos ‘a’ ao ‘c’), as primeiras residências, onde se traçaram as primeiras
ruas e, mais adiante, os prédios administrativos (Vianna et al., 2005: 16224­‑ 16230; Teixeira e Valla,
1999: 215­‑ 220), tendo na Rua Nova imóveis de homens de administração pública e proprietários rurais
de alto poder aquisitivo, a exemplo de Duarte Gomes da Silveira1.
Esta funcionalidade urbana, resultado, portanto, de um planejamento estatal, permanecerá intacta
durante cerca de 400 anos. Apenas com a migração da população em direção ao litoral, em meados do
século XX, esta estruturação irá sofrer modificações; afinal, a cidade é um resultado acumulativo de
todas as transformações, estas construídas e reconstruídas, através do trabalho social no percorrer
dos tempos (Spósito, 2000: 38), sendo o centro do poder religioso, político e econômico, onde as decisões
seriam tomadas e influenciariam a vida de todos que morassem em sua zona de influência. A escolha
deste sítio tem relação direta com a presença de fontes de água doce que brotavam em vários pontos do
baixo planalto. Diogo de Campos, sobre isto, escreveu que havia uma fonte de água doce com qualidades
medicinais, pois curava o ‘mal das pedras’2 (Livro, 1968, fl. 72).
A primeira consideração que devemos traçar visualizando esta representação iconográfica, portanto,
é a posição geográfica da cidade. Dois aspectos devem ser levados em consideração neste ponto, em se
tratando de um período histórico marcado pela colonização portuguesa: 1) a preocupação estratégica com a
defesa do território, com a delimitação da posição dos fortes, quer ainda existentes ou não; 2) a edificação
da cidade se dá no período da União Ibérica, momento em que a cultura e a forma de administração
espanhola influenciam as práticas portuguesas. Estes dois fatores associados nos permitem compreender
a escolha do lugar em que a cidade foi edificada e a forma de seu traçado urbano. Fatores como a ameaça
da invasão francesa e a necessidade de resguardar­‑se dos aglomeramentos indígenas resistentes ao
contato, marcaram o seu posicionamento (Pereira e Amaral, 2014: 245­‑ 246). “O sítio natural, assim,
articula­‑se intimamente com a evolução urbana e com o processo de produção e apropriação do espaço
da cidade, constituindo tanto um dos elementos [geo]morfológicos básicos da cidade quanto participante
da sua estruturação, influindo na segregação e podendo destacar percursos” (Silveira, 2004: 86).
A gravura ‘Paraiba ou Rio São Domingos’, datado de 1626, está representada na figura 3. Esta
gravura é uma das várias que ilustram o “Livro que dá Razão do Estado do Brasil”, sendo Diogo de
Campos Moreno o responsável pelo levantamento cartográfico feito em 1612, e João Teixeira Albernaz I
(o Velho), pela produção cartográfica. Em (a), podemos ter uma visão completa do sítio em que a cidade
foi edificada, marcada com um círculo, assim como o curso inferior do Rio Paraíba, os engenhos, suas
ilhas, barra e o forte de Cabedelo. Pela legenda, representada na figura 4, os pontos ‘a’ e ‘b’­‑ barras
formadas por um gigantesco banco de areia depositado no local são elementos costeiros descritos que
servem para facilitar ou dificultar a passagem dos navios, conhecimento pertinente e relevante, face
à política mercantil da época.
A figura 3 (b) detalha, mesmo com uma feição gráfica ingênua, a cidade de Filipeia, destacando
alguns elementos de sua paisagem.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Luciano Schaefer Pereira 145

Figura 3­: a) Cópia fotográfica do mapa intitulado ‘Paraiba ou Rio São Domingos’,
com uma visão ampla da cidade de Filipeia de Nossa Senhora das Neves, circulada,
e do curso inferior do Rio Paraíba. b) Detalhe da área circulada, sendo G ‑­ Cidade
de Filipeia de N. S. das Neves, L ‑­ Mosteiro de N. S. do Carmo, M ­‑ Convento de
São Francisco, O ­‑ Santa casa da Misericórdia e P­‑ Mosteiro de São Bento.

Fonte: Livro (1968, fl. 75).

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


146 A paisagem cultural da Capitania da Parahyba, Brasil, na ótica da iconografia do período colonial

Pelas características da área escolhidas para serem inseridas na legenda, transcrito na figura 4, podemos
concluir que era interesse do autor a representação dos fortes e edificações da nascente cidade. São eles:

Figura 4­: Legenda original, à esquerda, do Mapa ‘Rio Paraíba ou São Domingos’, de
autoria de João Teixeira Albernaz I e a transcrição, à direita, de seus elementos.

Fonte: Livro (1968, fl. 75).

A partir de uma visão da figura 3 (b), no alto da colina, frondosas árvores de Mata Atlântica foram
mapeadas nos arredores da cidade, e no seu entorno os engenhos. A ladeira de São Francisco, primeiro
caminho ligando a cidade baixa à cidade alta, sutilmente foi representada na porção inferior direita do
mapa, um declive de cor mais escura, assim como o ancoradouro e o armazém, no Rio Sanhauá. O grau
de detalhamento da representação mostra um traçado mais complexo das ruas, apesar de irregular, e
com alguns erros de mapeamento. Menezes (1985) sugere que a suposta ausência de um levantamento
planimétrico mais eficiente da cidade teria colaborado para isto. O Convento de São Francisco (ponto
M), por exemplo, teria como eixo de ligação à Santa Casa (ponto O) a Rua Nova, o que não é fato. E a
Rua Direita, nesta iconografia, não foi representada.
Araújo (2012: 173­‑ 174) alerta para a importância desta planta no entendimento à geometria das
formas que consolidaram o sítio urbano de Filipeia, em especial à configuração das redondezas do
ancoradouro. O autor identifica dois pontais ou promontórios, no extremo direito da figura 3 (b), em
cima e em baixo, que representariam os terraços estruturais modeladores das vertentes que correm
para o oeste e são responsáveis, por exemplo, pelos afloramentos de águas subterrâneas nestas encostas.
O último importante registro iconográfico português da costa brasileira data de 1640, de autoria e com
desenhos de João Teixeira Albernaz. Representa um códice em papel contendo 31 cartas, sendo a primeira
a orla costeira brasileira, e as restantes pontos detalhados da costa, incluindo a Parahyba (figura 5). No
âmbito das comemorações dos 500 anos da viagem de Pedro Álvares Cabral e do início da pré­‑colonização, o
Instituto dos Arquivos Nacionais da Torre do Tombo, Lisboa (IAN/ TT) divulgou a fonte histórica (Teixeira,
2000: 4­‑ 5), disponibilizando a que o autor teve acesso da versão fac­‑similada e a cores.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Luciano Schaefer Pereira 147

Figura 5­: a) Ilustração de João Teixeira Albernaz para a obra “Descrição de todo
o maritimo da terra de Santa Cruz chamado vulgarmente, o Brazil”, mostrando a
costa nordestina, do sul da cidade de Olinda, na Capitania de Pernambuco, a foz do
Rio Paraíba. B) Detalhe das redondezas de Filipeia Nossa Senhora das Neves.

Fonte: Teixeira (2000, p. 68).

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


148 A paisagem cultural da Capitania da Parahyba, Brasil, na ótica da iconografia do período colonial

Diferentemente da obra de Diogo de Campos Moreno, também cartografada por Albernaz, o


autor dá pouca ênfase à cidade de Filipeia, representada à montante da barra do Rio Paraíba.
A presença de uma edificação no litoral denota a ocupação daquela região nesta época, represen‑
tação que não se repetirá na iconografia do restante do século XVII. O apanhado dos elementos da
costa comprova o interesse do autor em reconhecer o litoral, visando uma efetiva ocupação deste.
Os pontos edificados eram minuciosamente descritos no texto, mas pobremente representados
nas cartas. Cabos, ilhas, barras, rios, restingas, entre outros elementos, foram mapeados com
precisão, e a ocupação humana e fortalezas eram representadas de maneira simplória através de
algumas poucas edificações. Curiosamente, o Rio Jaguaribe tem sua porção inicial representada
na forma de um corpo d’água circular, algo que está padronizado nas várias representações desta
área feitas pelos holandeses, como veremos posteriormente, mas que nunca foram denominadas.
Detalhes da costa acerca da calagem também aparecem, denotando a importância da possibilidade
de atracagem e ocupação, assim como a superfície colinosa à medida que se afasta da linha de
costa para o interior.
Durante a ocupação holandesa à Capitania da Paraíba (1634­‑ 1654), um rico acervo iconográfico e
cartográfico foi legado às gerações futuras. Inúmeras plantas e gravuras da cidade, agora renomeada
Frederica, que retratam a sua ocupação, servem hoje para conhecermos este importante período
da história da Capitania Real da Parahyba. É interessante analisarmos estas imagens sob uma
perspectiva do momento histórico, pois seus elementos constitutivos, sejam pertencentes ao espaço
geográfico (traçado das ruas, distribuição dos lotes de terras, estrutura física das edificações,
praças, presença humana, entre outros), sejam da paisagem natural (mananciais de água doce,
arborização viária, arborização periférica, linha de costa, relevo, entre outros) nos ajudam a
compreender melhor a relação entre eles. Considerando que é pertinente entendermos a evolução
urbana de João Pessoa, levando­‑se em consideração o patrimônio edificado e o geopatrimônio, que
encontra­‑se embutido no primeiro, a leitura da paisagem, retratada na iconografia, acaba por ser
apropriada como recurso metodológico, na medida em que as imagens, planos, pinturas, plantas
e outras representatividades desvelam a realidade capturada.
Em 1634, a cidade de Frederica foi representada por Claes Jansz Visscher, cujo detalhe pode
ser visto na figura 6 (a), representando parte do desenho denominado “Afeelding der Stadt em
Fortressen Van Parayba”, ou simplesmente “Parayba”.
Num plano mais amplo, visualizado na figura 6 (a), esta estampa mostra os eventos decorrentes
da chegada dos holandeses na região, trajetos e os elementos fortificados erguidos pelos portugueses
para dificultar este avanço. A legenda da ilustração, na figura 7, ressalta estes elementos, como
o local de desembarque das tropas, na praia, alguns quilômetros ao sul da barra do rio Paraíba; o
avanço pelo Rio Paraíba e a tomada da fortaleza de São Bento, denominação dada para o fortim na
ilha da Restinga; as várias trincheiras, ou ‘aproches’­‑ fosso, encontrados no caminho, nas redondezas
dos fortes, assim como os fortes, a exemplo de Cabedelo e Santo Antônio. Nas proximidades do forte
de Santa Catarina, os holandeses ergueram uma verdadeira muralha fortificada, com baterias e
quartéis, a exemplo do assinalado como o do “Governador Sigmundus von Schoppen”, assim como
colocaram barcos vigiando o curso inferior do rio. Este mesmo governador teve sua embarcação
encalhada em um baixio no Rio Paraíba, no canal sul da Ilha da Restinga. Esta característica
morfológica do rio novamente será retratado em outras gravuras, a exemplo da obra ‘Frederica
Civitas’, datada entre 1637­‑ 1645, de autoria de Jan Van Brosterhuisen e ‘Frederice Stadt’, de
Johannes Vingboons (1640), que serão descritas posteriormente.
Pormenorizando a visão que o autor tem da cidade de Frederica, podemos notar na figura 6 (b)
a regularidade do traçado das ruas, em xadrez, e algumas edificações mais proeminentes, além
da delimitação de lotes de terras nos arredores da zona urbana. Em (b), podemos ver o detalhe
do traçado urbano de Frederica, com sua bem marcada disposição de lotes e quadras, sendo
enumerados alguns novos elementos da cidade, daqueles traduzidos na legenda original, entre
eles a ladeira de São Francisco, principal elo de ligação entre a cidade baixa e a cidade alta, com
uma fortificação no Varadouro. O Largo da Câmara, com o pelourinho, pode ser identificado, assim
como as igrejas das principais ordens religiosas. A Igreja Matriz, com a posição frontal invertida,
mostra­‑se superestimada, pois segundo relatos de Herckmans (1982), estava arruinada e em obras.
O Convento de São Francisco, sede dos representantes da Companhia das Índias Ocidentais e seus
soldados, aparece fortificado. A legenda original, em alemão, com sua tradução aparece na figura 7.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Luciano Schaefer Pereira 149

Figura 6­: a) Obra ‘Parayba’, de Claes Visscher (1634), com o Forte do Varadouro às
margens do Rio Sanhauá; b) detalhe da cidade de Frederica, com a enumeração
de alguns elementos. Os números originais, que estão circulados, assim como
os da figura 7 (a), foram traduzidos na próxima figura. Os demais: Nº 1 ‑­ Igreja
Matriz; 2 ­‑ Largo da Câmara (Rathaus) e o Pelourinho; 3 ­‑ Ladeira de São Francisco
e; 4­‑ Santa Casa da Misericórdia. A linha tracejada representa a Rua Nova e a
contínua, a Rua Direita. Nota­‑se a presença de uma terceira rua, não referenciada
na bibliografia, paralela à Rua Direita. A cidade, a sul, termina de forma abrupta. .

Fonte: Arquivo Histórico Ultramarino, documento AHU_CARTi_014,D.1642

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


150 A paisagem cultural da Capitania da Parahyba, Brasil, na ótica da iconografia do período colonial

Figura 7: Legenda original, à esquerda, do Mapa ‘Afeelding der Stadt em Fortressen Van
Parayba’, de autoria de Claes Visscher e a transcrição, à direita, de seus elementos.

Fonte: Arquivo Histórico Ultramarino, documento AHU_CARTi_014, D.1642.

Bem menos elaborado é o desenho “Afbeeldinghe van Paraiba ende Forten” (figura 8), de autoria
desconhecida, mas copiado por Vingboons e datado de 1634, que retrata Frederica com apenas duas
ruas, no sentido norte­‑ sul e algumas poucas quadras, sem o detalhamento das edificações. O Largo
da Câmara, retratada na figura anterior, não aparece, enquanto, no ancoradouro, foram demarcados
dois armazéns. A escala permite, também, a visualização da paisagem entre a cidade e o mar, com o rio
Jaguaribe, sem continuidade, a leste da cidade, na forma de dois pequenos lagos (‘koleks’), talvez por
falta de visão do cartógrafo do todo, uma vez que a floresta tropical tomava conta de toda a paisagem
(ARAÚJO, 2012: 176). O contexto militar permanece, com a imagem de soldados e navios de guerra, num
primeiro plano e um forte na porção inferior direita da imagem. É pertinente ressaltar que a maioria
dos caminhos que partem da cidade, principalmente em direção à costa, acaba por passar por rios e
lagoas, denotando a importância da água para o consumo da população residente. E, do lado direito do
muro do Convento de São Francisco, o autor delimita uma encosta relativamente íngreme, denotando
a posição colinosa em que foi edificada a cidade alta, com vários morros arredondados em direção à
praia­‑ os tabuleiros, em relação à planície flúvio­‑marinha do Rio Paraíba, a noroeste e ao próprio litoral,
aqui representado por uma extensa rede de dunas.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Luciano Schaefer Pereira 151

Figura 8­: A cidade de Frederica representada após a invasão holandesa, em


1634. O pouco detalhamento permite enumerar em seis o número de quadras
da cidade, cuja inúmeras estradas se enraízam periferia afora, em direção
aos mananciais de água doce, incluído a Fonte de Tambiá, aqui denominado
‘fonteyn’, por trás do muro dos franciscanos. Visualizamos o Convento franciscano
fortificado e, em direção à costa, duas grandes lagoas, provavelmente indicando
o Rio Jaguaribe, aqui sem continuidade. Na confluência de algumas estradas,
a leste da cidade, está delimitada a lagoa, atual Parque Solon de Lucena.

Fonte: Reis Filho (2000).

Dois importantes documentos sobre o Brasil, à luz do olhar holandês, são a obra “História dos feitos
recentemente praticados durante oito anos no Brasil e noutras partes sob o governo do ilustríssimo João
Maurício, Conde de Nassau etc., ora governador de Wesel, tenente­‑general de cavalaria das províncias­
‑unidas sob o Príncipe de Orange”, de Gaspar Barleus e “Memorável Viagem Marítima e Terrestre ao
Brasil”, de Johannes Neuhoff. Trata­‑se de um minucioso relato da paisagem natural, dos moradores
e seus costumes e relações sociais, assim como dados acerca dos engenhos e produção, intercalado a
gravuras de praticamente toda a costa brasileira. A descrição dos hábitos dos moradores da capitania
e monumentos urbanos de Frederica aparecem nestes relatos.
A figura 9 (a), denominada Frederica Civitas, datada entre 1637­‑ 1645, de autoria de Jan Van
Brosterhuisen, incluída como uma estampa na versão latina da obra de Barleus mostra, em um plano
aéreo, todo o curso inferior do Rio Paraíba e a cidade de Frederica, à esquerda, na porção superior do
retângulo. Pode­‑se visualizar o forte de Santo Antônio e o de Cabedelo, na desembocadura do rio, a ilha
da Restinga, assim como os recifes que tangenciam a costa e os bancos de areia nas proximidades da
foz, que formam as barras norte e sul, descritas anteriormente em outras obras.
Na figura 9 (b), a densa vegetação de mata atlântica que se espalhava por toda litoral está reduzido
a manchas ao longo do traçado dos caminhos, denotando um desinteresse de representação por parte
do cartógrafo. O sítio urbano aparece bem representado, com seus lotes, quadras, ruas e edificações,
assim como os recursos hídricos nos arredores da cidade, atingidos por uma infinidade de caminhos.
Destes mananciais, merecem destaque os quatro destacados no mapa (pontos ‘1’, ‘2’, ‘3’, e ‘4’).

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


152 A paisagem cultural da Capitania da Parahyba, Brasil, na ótica da iconografia do período colonial

Figura 9­: a) Cópia fotográfica da imagem denominada Frederica Civitas, de Jan Von
Brosterhuisen (1637­‑1645). b) Detalhe da área do mapa a, que se estende da cidade à
praia, passando pelas fontes de água doce. Elementos: a ­‑ Santa Casa;
b­‑ Igreja de São Gonçalo; c ­‑ Convento de Santo Antônio; d­‑ Porto do Varadouro, com
o armazém e paço; e­‑ Igreja do Carmo; f­‑ Mosteiro de São Bento; g ‑­ Igreja Matriz;
h ­‑ Ladeira de São Francisco; i­‑ Rua Nova; j­‑ Rua Direita; 1­‑ Lagoa dos Irerês,
atual Parque Solon de Lucena; 2­‑ Fonte Tambiá; 3­‑ Pequenos lagos que formam
o Rio Jaguaribe; 4­‑ Fonte de Santo Antônio, no Convento de Santo Antônio.

Fonte: Barleus (1940), Estampa 26

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Luciano Schaefer Pereira 153

Em 1640, na obra intitulada ‘Frederice Stadt’, Johannes Vingboons cartografou parte da linha de
costa da Paraíba até a barra do rio, e a cidade na porção central da planta, com um grau de detalhamento
semelhante ao que Jan Van Brosterhuisen havia feito em sua obra ‘Frederica Civitas’3. Na figura 10 (a),
podemos notar as três fortificações na foz do rio (no círculo), Frederica (no quadrado), além de alguns
elementos da hidrografia como, em 1, a lagoa (dolina), atual Parque Solon de Lucena e, em 2, o rio
Jaguaribe representado sem continuidade, na forma de uma lagoa. O banco de areia, no canal direito
da ilha da Restinga, retratado por Claes Jansz Visscher, em 1634, novamente aparece.
Na figura 10 (b), detalhando os arredores da cidade, podemos visualizar a regularidade do traçado
urbano, identificando apenas a Rua Nova e Rua Direita, que se prolonga através de um caminho, cujo
término é a Igreja de São Gonçalo, no limite sul da cidade. A presença de água doce em profusão, na forma
de regatos, fontes e lagoas, foi fundamental para a posição do sítio urbano no local em que foi edificado.
No interior do convento de São Francisco foi identificado um manancial de água doce, que abastecia
os frades seráficos e parte da população4, enquanto caminhos ligam Frederica à dolina, identificado
com o número 7 no mapa. Podemos identificar também que as quatro ordens religiosas (carmelitas,
jesuítas, beneditinos e franciscanos) posicionaram seus prédios, no sítio urbano, formando uma cruz.
Isto demonstrava seu poder como instituição no meio urbano. Como toda representação iconográfica
da época, a cidade baixa aparece subestimada. Muito pouco sendo representada, exceto uma grande
construção no Porto, provavelmente representando o armazém.

Figura 10­: a) Vista aérea dos arredores da cidade de Frederica até a barra do rio
Paraíba e parte da costa paraibana. Nº 1­‑ lagoa (atual Parque Solon de Lucena),
2 ­‑ Rio Jaguaribe; círculo: sistema defensivo em triângulo (Forte Margarida, de
Santo Antônio e da Restinga); quadrado: cidade de Frederica. b) Detalhe dos
arredores de Frederica (quadrado), enumerando alguns pontos referenciais
da paisagem. Nº 1 ­‑ Porto de Varadouro e o armazém; 2­‑ Igreja de São Gonçalo;
3­‑ Travessa do Carmo; 4­‑ Convento carmelita; 5­‑ Santa Casa; 6 ­‑ Convento de
São Francisco e 7­‑ Lagoa; a flecha indica um caminho, continuidade da Rua
Direita, que levava à casa dos jesuítas e, provavelmente, à aldeia de Piragibe.
Este mesmo caminho havia sido traçado, de maneira irregular, na figura 8.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


154 A paisagem cultural da Capitania da Parahyba, Brasil, na ótica da iconografia do período colonial

Fonte: modificados de Reis Filho (2000).

Repare­‑se que, tanto na figura 8 quanto na 9 (b), o caminho de número 2 na figura 10 (a), que vai
à praia, se bifurca ao passar por um dos ‘pequenos lagos’, que poderiam representar o Rio Jaguaribe.
Araújo (2012: 177) sugere que, comparando a figura 9 (b) com imagens de satélite atuais, a ponta
arenosa em destaque poderia ser o local onde atualmente estaria construído o Hotel Tambaú, entre as
praias de Manaíra e Tambaú.
Sobre a geomorfologia da cidade alta, interpretada no mapa 10 (b), o autor sugere a presença

de uma depressão que entalha a superfície e forma, a montante, um grande anfiteatro da cabeceira de
drenagem, limitado a leste pelo divisor de águas que sustenta a Rua Direita. A existência dessa depressão
foi, possivelmente, na época da implantação da cidade, obstáculo para o prolongamento da Rua Nova mais
para o sul. Observa­‑se no mapa que a partir do cruzamento da Rua Nova com a ladeira que vem do Porto
do Capim, no sentido da Santa Casa da Misericórdia, a primeira tende a desaparecer, transformando­‑se
em caminho, possivelmente uma via de acesso a essa depressão.

Esta depressão pode ser visualizada à direita da flecha 2, no mapa 10 (b).


Os passeios pelo estuário do Rio Paraíba ou pelo Rio Sanhauá fascinaram e inspiraram artistas a
pintarem belíssimas obras que retrataram o cotidiano local e a relação dos moradores com o meio que
os circunda. No primeiro caso, conforme a figura 10, a desembocadura do rio Paraíba foi retratado
em Barleus (fig. 11a), de autoria de Frans Post, denominada Ostium Fluminis Paraybae, de 1647) e
Neuhoff (fig. 11b), de autoria de Peter Van der Aa, denominada Embouchure de la Riviere Parayba,).
Em ambas, podemos ver, em segundo plano, o forte de Margarida, nova denominação do Forte de
Cabedelo durante o domínio holandês; em primeiro plano, uma bananeira, planta tropical que os
holandeses desconheciam até então. O desenho retrata também os hábitos diários dos moradores da
barra do rio, como o transporte manual de mercadorias, o trabalho escravo nos engenhos, vestimentas,
o aporte de barcos, a pescaria, entre outros, mostrando o papel fundamental da natureza sobre o
cotidiano destes moradores.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Luciano Schaefer Pereira 155

Figura 11. Gravuras retratando o cotidiano dos moradores na barra do Rio


Paraíba retratado no livro de Gaspar Barleus (a) e Johannes Nieuhoff (b).
Em ambos, visualizamos, em segundo plano, o forte de Cabedelo.

Fonte: a) Barleus (1940); b) Nieuhof (1942).

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


156 A paisagem cultural da Capitania da Parahyba, Brasil, na ótica da iconografia do período colonial

No segundo caso, em outra gravura semelhante, representada pela figura 12, intitulada “Parayba”, agora
na altura do Rio Sanhauá, de autoria de Frans Post (1647), pintor da comitiva de Nassau, e que ilustra o
livro de Barleus como uma estampa na versão latina, pode­‑se identificar o Convento franciscano no morro,
à esquerda, o armazém e fortaleza, no porto, e uma edificação de grande porte, no centro, que poderia ser
identificada como a Santa Casa, todos circundados por uma densa área verde, que marca a paisagem. O brasão
da Paraíba, na parte superior esquerda da gravura, foi idealizado por Nassau, sendo representado por seis
pães de açúcar, de forma piramidal, dispostos em três fileiras formando um triângulo. Esta representação
confirma a importância do açúcar paraibano para a economia colonial onde, mesmo que Pernambuco
possuísse 120 engenhos contra 18 da Paraíba, o paraibano era de melhor qualidade (ALMEIDA, 1978: 218).

Figura 11. a) Vista da Frederica, em segundo plano, no alto do morro, a partir


do Rio Sanhauá; b) Detalhe da cidade alta e baixa, onde A­‑ Rio Paraíba; B­‑
Cidade de Frederica; C­‑ Convento de São Francisco; D­‑ Armazém; E­‑ Forte, e
entre o Convento de São Francisco e o forte, a ladeira de São Francisco.

Fonte: a) Reis Filho (2000); b) Barleus (1940, estampa 27).

No apagar das luzes do século XVII, em 1698, o português João Noronha Freire, convertido carmelita,
tornou­‑se João José de Santa Teresa, e editou na Itália uma obra referente à guerra entre Portugal e
Espanha, denominada Istoria delle gverre del regno del Brasile accadvte tra la corona di Portogallo,
e la Repvblica di Olanda. Convidando vários desenhistas para ilustrá­‑la, cuja obra de Post tornou­‑se

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Luciano Schaefer Pereira 157

referência (MICELI, 2011), a costa brasileira (figura 13a) e nordestina (figura 13b) foram representadas,
destacando­‑se vários rios e seus afluentes, assim como os engenhos localizados ao longo dos principais rios.

Figura 13: a) Mapa da costa brasileira, cartografada para o livro de João José
de Santa Teresa. b) Gravura intitulada Província di Paraíba, com sua costa,
rios, afluentes e barras, além de engenhos ao longo dos principais rios.

Fonte: a) Santa Teresa (1698: 2­‑3); b) Santa TeresA (1698: 116­‑ 117).

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


158 A paisagem cultural da Capitania da Parahyba, Brasil, na ótica da iconografia do período colonial

Belíssimo perfis foram traçados de várias cidades brasileiras, incluindo a cidade da Parahiba, como
era denominada na época (figura 14). Comparada ao perfil de Post, a cidade mostra­‑se mais povoada e
as edificações mais detalhadas, inclusive com a possibilidade, pela primeira vez, de se poder visualizar,
com um certo nível de detalhamento, o Forte do Varadouro. Até então, sua representação era limitada a
imagens aéreas, bastante superficiais, e neste trabalho vê­‑se uma construção amuralhada, com um edifício
interno, vizinha ao chamado ‘arsenal’. Nota­‑se que um caminho liga o forte à cidade alta. Nas representações
anteriores, este caminho era a Ladeira do São Francisco, se estendendo até o Convento de São Francisco.
Nesta ilustração, o convento está situado mais a sul, e nenhum caminho o liga ao forte, o que demonstra
uma falta de cuidado na representações dos caminhos e ruas pertencentes à cidade da Parahiba.

Figura 14: a) Gravura da cidade da Parahiba vista a partir do Rio Parahiba; b) Detalhe
da gravura anterior, onde A ‑­ Rio Paraíba, B ‑ cidade da Parahiba, C ‑ Convento
dos Franciscanos, D­‑ Fortaleza de pedra situada na costa do rio, E­‑ Arsenal.

Fonte: Santa Teresa (1698: 78­‑79).

Após a ocupação holandesa, no final do século XVII, muito poucos documentos relatam sobre o crescimento
demográfico da cidade da Paraíba ou sua expansão urbana. Um dos poucos documentos imagéticos refere­‑se
a uma planta de parte da cidade da Parahiba, confeccionada pelo capitão­‑piloto Manoel Francisco Grangeiro,
em 1692 (figura 15), que pode ser encontrada no Livro do Tombo do Mosteiro de São Bento. Este mapa
mostra, em um primeiro plano, a igreja Matriz e o Mosteiro de São Bento. A malha viária mostrava mais
uma rua além das três já cartografadas até então: ‘Estrada que vai das cacimbas até a porta da Igreja do

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Luciano Schaefer Pereira 159

Rosário dos Pretos’, posterior Ladeira dos Rosários. Se as denominações ‘rua do Varadouro para as cacimbas
e portinho’ e ‘rua do carro para a cidade”, precursor da Rua da Areia, aparecem pela primeira vez em um
registro iconográfico, sua representação já havia sido feita pelos holandeses (figura 10 b, por exemplo).
A obra de Grangeiro foi a primeira representação mais detalhada que se tem notícia da região
do Varadouro. Ali, foi delimitada a alfândega, o armazém e o porto. E, entre a cidade alta e baixa, à
direita da ladeira de São Francisco, a capela de S. Frei Pedro Gonçalves. A cidade era circundada por
manguezais, na parte baixa, e algumas árvores nas ladeiras, mostrando um vazio demográfico entre
as duas porções da cidade. A citação da presença de cacimbas mostra a importância, já referida, destes
regatos para abastecer a crescente população da cidade da Parahiba. Muitas destes caminhos levavam
dos principais pontos urbanos às bicas ou fontes. Podemos citar como representações, nesta planta,
‘Águas vertente do Varadouro’, ‘Estrada que vai das cacimbas até a porta da Igreja Rosário dos Pretos’ e
‘Varadouro para as cacimbas e o portinho’. Nos primeiros séculos de povoamento, a população da cidade
baixa tomava banho, aos domingos, nestas cacimbas (Rodriguez, 1962: 110).

Figura 15­: Cópia fotográfica do mapa de Manoel Francisco Grangeiro (1692). As


numerações correspondem a anotações presentes no mapa: 1 ‑ Porto do Varadouro;
2­‑ Capela de S. Frei Pedro Gonçalves e Alto do Varadouro; 3 ­‑ Ladeira de São
Francisco ou ‘Rua do Varadouro para a cidade’; 4­‑ Porto do Varadouro, no Rio
Sanhauá; 5­‑ Alfândega; 6 ­‑ Armazém ou Passo; 7 ‑­ Caminho do Carro para a Cidade;
8 ­‑ Igreja Matriz e 9­‑ Mosteiro de São Bento; 10­‑ Estrada que vai das cacimbas
até a porta da Igreja do Rosário dos Pretos; 11­‑ Varadouro e caminho para as
cacimbas e o portinho; 12­‑ Cerca ou muro do Convento de Santo Antônio.

Fonte: Livro do Tombo do Mosteyro de Sam Bento da Parahyba (1948)

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


160 A paisagem cultural da Capitania da Parahyba, Brasil, na ótica da iconografia do período colonial

5. Conclusões
O patrimônio natural envolve uma panóplia de ambientes, desde montanhosos a desérticos, das
planícies às serras, entre outros. O leque torna­‑se mais complexo quando se inclui a paisagem que a
envolve aos elementos culturais que a moldam, perfazendo a chamada ‘Paisagem Cultural’.
Além do papel das geoformas, resultante do modelamento das rochas e de elementos nela embutidos,
como fósseis e minerais, assim como o solo proveniente de sua fragmentação e os recursos hídricos, em
reconstruir e explicar a evolução da crosta terrestre, local de interação das diversas esferas orgânicas em
um sistema aberto com troca de energia e massa, há um eixo de ligação inerente ao processo de evolução
de uma civilização, seja antiga ou moderna, que o entrelaça ao meio abiótico, conferindo à paisagem
cultural, um grau de importância particular. A geodiversidade, também, apoia o desenvolvimento
econômico e a qualidade de vida, podendo ser inserido em atividades de recreação e turismo, na forma
de seu geopatrimônio, propiciando esta conexão entre geologia, paisagem e as atividades de lazer.
O patrimônio natural da Capitania da Parahyba, entrelaçado ao patrimônio cultural que utilizou os
aspectos físicos para sua consolidação, resultou em bens de inegável importância histórica, científica,
pedagógica, turística, ecológica, entre outros valores, o que lhe imprime um caráter patrimonial. Assim,
a natureza, associada ao patrimônio cultural, resulta na apropriação deste ambiente costeiro, urbano
ou não, em práticas de lazer, de turismo, educacionais, desportivas, entre outras.
Todos estes exemplos servem para mostrar a um público mais amplo a conexão existente entre a
dimensão cultural e os diversos elementos da geodiversidade através de diferentes formas de experiência
pessoal em um determinado tempo histórico, transformando uma paisagem natural em uma paisagem
cultural, refletindo no patrimônio cultural construído. Este valor patrimonial se justifica à medida que
esta paisagem, de estética diversificada, impregnada de eventos históricos, assegura a identidade e
significado das populações locais.
A influência criativa dos elementos da geodiversidade expressas através da literatura, poesia e artes
demonstra o forte nível de engajamento cultural com a paisagem e a profunda conexão entre as pessoas
e o mundo natural, servindo como um elo para que a comunidade atual conheça suas raízes culturais e
contribuindo para uma diferente apreciação da paisagem que a circunda (Gordon, 2012, p. 74).
Assim, nesta pesquisa, o pensamento acerca da Paisagem Cultural esteve voltada à expansão de
João Pessoa, enquanto meio urbano, desde seus primórdios e durante o período colonial, quando farta
documentação iconográfica foi elaborada e, parte dela, apresentou relatos que incluíra o meio físico
e sua importância na consolidação do referido sítio. O objetivo primordial foi fazer uma avaliação
integrada entre os diversos elementos da geodiversidade e o município de João Pessoa e arredores,
através da análise de documentação produzida durante o período colonial, documentação esta na forma
iconografias, visto que esta relação ainda apresenta­‑se praticamente sem pesquisas e divulgação, num
diálogo interdisciplinar entre geodiversidade e cultura. Esta visão holística permitiu abrir um leque de
novas discussões interdisciplinares ao possibilitarem experiências culturais distintas das tradicionais,
ao redescobrirem suas raízes culturais, um sentido de lugar e reverência ao mundo natural, através do
reconhecimento e celebração da criatividade referente ao patrimônio abiótico.

6. Agradecimentos
Este trabalho é resultado de uma bolsa de estudos de Doutoramento Pleno em Geografia, na
Universidade de Coimbra, financiada pela CAPES/ CSF (projeto nº 11988/13­‑4).

Bibliografia
Almeida, Horácio
1978. História da Paraíba. João Pessoa: Editora Universitária da UFPB, v. 1.
Araújo, Magno Erasto
2012. Água e rocha na definição do sítio de Nossa Senhora das Neves, atual cidade de João Pessoa
­‑ Paraíba. Tese (Doutorado em Arquitetura), Universidade Federal da Bahia, Salvador.
Barleus, Gaspar
1940. História dos feitos recentes praticados durante oito anos no Brasil e noutras partes sob o governo do
ilustríssimo João Maurício Conde de Nassau. Rio de Janeiro: Imprensa Nacional. Disponível: http://
www2. [Link] /bdsf/ bitstream/ handle/id/1109 /O%20 Brasil%20 [Link]? sequence=1,
pertencente ao Senado brasileiro. Acesso em: 20 jun 2014.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Luciano Schaefer Pereira 161

Coelho, Olinio
1992. Do Patrimônio Cultural. Editora Rio de Janeiro.
Gil, Antonio Carlos
1991. Como elaborar projetos de pesquisa. São Paulo: Atlas.
Gomes, Paulo César
2010. A condição urbana: ensaios de geopolítica da cidade. 3 ed., Rio de Janeiro: Bertrand.
Gordon, John
2012. “Rediscovering a Sense of Wonder. Geoheritage, Geotourism and Cultural Landscape Experiences”.
Geoheritage, 4: 65­‑ 77.
Herckmans, Elias
1982. Descrição geral da capitania da Paraíba. João Pessoa: A União Editora.
Lima, Joana
2011. “Os topônimos dos estados nordestinos brasileiros”. Cong. Nac. Linguística e Filologia, 15, 2011,
Rio de Janeiro. Anais... Rio de Janeiro: CiFEFil.
Livro do Tombo do Mosteyro de Sam Bento da Parahyba
1948. Recife: Imprensa Oficial, Livro 2: 4­‑ 7.
Livro que Dá Razão do Estado do Brasil (c. 1616).
1968. Ed. Comemorativa do V centenário de nascimento de Pedro Álvares Cabral. Rio de Janeiro:
Instituto Nacional do Livro – MEC.
Menezes, José
1985. Algumas notas a respeito da evolução urbana de João Pessoa. Recife: Pool.
Miceli, Paulo
2011. “A Arte que sobrou da Guerra”. Simpósio Brasileiro de Cartografia Histórica, 1, Anais... Paraty.
Extraído de [Link] /simposio/MICELI_PAULO.pdf. Acesso em 07
janeiro 2015.
Minayo, Maria Cecília (Org.)
2000. Pesquisa social: teoria, método e criatividade. 2. ed. Rio de Janeiro: Vozes.
Moura Filha, Maria Berthilde
2004. De Filipéia à Paraíba: uma cidade na estratégia de colonização do Brasil­‑ séculos XVI­‑ XVIII.
Tese (Doutoramento em História da Arte), Universidade do Porto, Porto.
Nieuhof, Johaness
1942. Memorável viagem marítima e terrestre ao Brasil. São Paulo: Livraria Martins.
Panizza, Mario e Piacente, Sílvia
2003. Geomorfologia Culturale. Pitagora Editrice, Bologna.
Panizza, Mario e Piacente, Sílvia
2008. “Geomorphosites and geotourism”. Rev. Geogr. Acadêmica, 2 (1): 5­‑9.
Pereira, Luciano e Amaral, Josali do.
2014. Geoturismo urbano: análise da tipologia geológica e cultural da capitania da Parahyba. Cadernos
de Estudo e Pesquisa em Turismo, 3 (3): 239­‑ 264.
Reis Filho, Nestor
2000. Imagens de vilas e cidades do Brasil Colonial: recursos para a renovação do ensino de História e
Geografia do Brasil. Revista Brasileira de Estudos Pedagógicos, 81 (198): 370­‑ 380.
Reynard, Emmanuel
2009. Geomorphosites and landscape. In: E. REYNARD; CORATZA, P; REGOLINI­‑BISSIG, G. (Eds).
Geomorphosites. Verlag Dr. Friedrich Pfeil, München, p. 21­‑ 34.
Rodriguez, Wellington
1962. Roteiro Sentimental de uma Cidade. Editora Brasiliense.
Santa Teresa, Padre João
1698. Istoría délie Guerre Del Regno Del Brasile accadute tra la Corona di Portogallo e la Republica di
Olanda. Roma: Stamperia degl’Eredi Del Corbelletti.
Silveira, José Augusto
2004. Percursos e Processo de Evolução Urbana: O Caso da Avenida Epitácio Pessoa na Cidade de João
Pessoa­‑PB. Tese (Doutorado em Desenvolvimento Urbano), Universidade Federal de Pernambuco,
Recife.
Spósito, Maria Encarnação
2000. Capitalismo e Urbanização. São Paulo: Editora Contexto.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


162 A paisagem cultural da Capitania da Parahyba, Brasil, na ótica da iconografia do período colonial

Teixeira, João
2000. Descrição de todo o maritimo da terra de Santa Cruz chamado vulgarmente, o Brazil. Feito
por João Teixeira cosmographo de Sua Magestade. Anno de 1640. Edição fac­‑similada de Lisboa:
I.A.N./T.T.­‑ ANA.
Teixeira, Manuel e Valla, Magarida
1999. O Urbanismo Português: séculos XIII­‑ XVIII, Portugal­‑ Brasil. Lisboa: Livros Horizonte.
Vianna, Ana Carolina;, Sales, Andrea; Maia, Doralice; Andrade, Rita de Cássia
2005. A Cidade Alta e a Cidade Baixa: duas unidades de uma mesma cidade, João Pessoa­‑ PB. Encontro
de Geógrafos da América Latina, 10, 2005, São Paulo. Anais... São Paulo; AGB, p. 16224­‑ 16235.

Documentos históricos

Arquivo Histórico Ultramarino, referência AHU_CARTi_014,D.1642.


Ministério do Reino, Colecção de plantas, mapas e outros documentos iconográficos, doc. 68, Torre
do Tombo, referência PT­‑TT­‑MR­‑1­‑68_m0016.
Ministério do Reino, Colecção de plantas, mapas e outros documentos iconográficos, doc. 68, Torre
do Tombo, referência PT­‑TT­‑MR­‑1­‑68_m0014.
Ministério do Reino, Colecção de plantas, mapas e outros documentos iconográficos, doc. 68, Torre
do Tombo, referência PT­‑TT­‑MR­‑1­‑68_m0020.

Notas
1
Na tese de Moura Filha (cf. MOURA FILHA, 2005: 194), sugere­‑se, utilizando como fonte escrituras de lote doadas ou
vendidas ao Mosteiro de São Bento que, em 1612, na Rua Nova, as principais edificações existentes eram a Igreja Matriz,
Casa da Câmara (na esquina), cadeia, açougue velho, Mosteiro de São Bento (em construção) e algumas residências, como
as de Gaspar Gonçalves, Pedro de Lião, João de Heredia e Pedro Álvares.
2
Também em Ministério do Reino, Colecção de plantas, mapas e outros documentos iconográficos, doc. 68, Torre do Tombo,
referência PT­‑TT­‑MR­‑1­‑68_m0020.
3
Muito dos modelos iconográficos apresentavam semelhanças entre si, o que nos leva a questionar se não foram copiados
uns dos outros, visto que muitos destes cosmógrafos sequer haviam estado na Paraíba.
4
Em registros iconográficos do final do século XVII, nos arredores deste convento será construído uma muralha, restringindo
a passagem da população para esta fonte.

Recibido: 18/01/2016
Reenviado: 04/03/2016
Aceptado: 11/05/2016
Sometido a evaluación por pares anónimos

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Vol. 15 N.o 1. Págs. 163-180. 2017

[Link]

Alberto Moreno Melgarejo, Ignacio Sariego López

Relaciones entre Turismo y Arqueología: el Turismo


Arqueológico, una tipología turística propia
Alberto Moreno Melgarejo*
Universidad Europea de Madrid (España)

Ignacio Sariego López**


Escuela Universitaria de Turismo Altamira, Santander (España)

Resumen: La arqueología es una ciencia que tiene como objetivo el conocimiento de la historia y la prehistoria
para ponerla al servicio de la sociedad. Por esta razón, sus relaciones con la industria turística son esenciales
ya que contribuye a alcanzar sus objetivos a través de la generación de ingresos que auspicien la preservación;
investigación; conservación y difusión del patrimonio arqueológico. El presente artículo presenta las relaciones
que contribuyen a la definición de una tipología turística basada en el patrimonio arqueológico teniendo en
cuenta sus particularidades. Además, se explican las relaciones entre ambas disciplinas a partir de la revisión
del concepto de turismo arqueológico y de su papel como herramienta de desarrollo económico.
Palabras clave: Arqueoturismo; Turismo arqueológico; Arqueología; Patrimonio arqueológico; Recursos
turísticos arqueológicos.

Relationship between Tourism and Archaeology: Archaeological tourism, an independent tourism


typology
Abstract: Archaeology is a science aiming to generate knowledge related to history and prehistory in order
to serve society. For this reason, it has a key relationship to tourism industry contributing to achieve its
objectives through income generation in order to fund preservation, investigation and dissemination of
archaeological heritage. This article presents the relationships between both disciplines defining a specific
type of tourism based on archaeological heritage visits. Furthermore, relations between both disciplines are
explained from the archaeological tourism concept approach and its role as a tool for economic development.
Keywords: Archaeotourism; Archaeological tourism; Archaeology; Archaeological heritage; Archaeological
tourism attractions.

1. Introducción

El interés del mercado turístico por la prehistoria y la arqueología estimula el auge de este tipo de
recursos que pueden ser disfrutados por los visitantes a partir de una oferta turística educativa y de
entretenimiento. Es un hecho que, actualmente, en aquellos lugares donde se han descubierto estructuras
y artefactos de antiguas culturas se han convertido en destinos atractivos para todo tipo de visitantes.
En torno a este principio básico se ha desarrollado una tipología turística propia, con necesidades, retos
y problemáticas particulares respecto al resto del patrimonio cultural, dada la específica naturaleza
de los recursos arqueológicos.

*
Dostor Europeo en Turismo por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid; Director del Departamento de empresa de
la Universidad Europea de Madrid; E­‑mail: [Link]@[Link]
**
Licenciado en Ciencias Biológicas y Ambientales (2000), Doctor cum laude en Geografía y Ordenación del Territorio por
la Universidad de Navarra (2005) y Master en Dirección de Empresas (MBA) por la Universidad de Cantabria (2015);
Profesor de la Escuela Universitaria de Turismo Altamira (Santander); E­‑mail: isariego@[Link]

© PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. ISSN 1695-7121


164 Relaciones entre Turismo y Arqueología: el Turismo Arqueológico, una tipología turística propia

En el siguiente artículo se presentan los conceptos que nos permiten comprender el alcance del turismo
arqueológico. Partiendo del concepto básico de arqueología, se vislumbran también las características
específicas del patrimonio arqueológico y las necesidades que conllevan su transformación en recurso
turístico. La articulación de una oferta turística arqueológica en un destino es un largo proceso con
muchas derivaciones que también se abordan. No obstante, resulta necesario partir de los conceptos
básicos para entender de forma integral, todos los elementos que conforman esta particular tipología
de oferta turística.

2. Arquelogía: una ciencia con particularidades como reclamo turístico

El término arqueología a menudo se utiliza como descripción general del pasado remoto, particular‑
mente la prehistoria y las civilizaciones clásicas, hayan sido o no investigadas a través de excavaciones o
trabajos de campo arqueológico. Sin embargo, la arqueología no es equivalente a un periodo del pasado,
sino que es una ciencia utilizada para comprender comportamientos humanos a través del estudio de
los restos materiales de sociedades antiguas hasta la actualidad. Se trata de un concepto básico que, sin
embargo, da lugar a muchas confusiones y malinterpretaciones por parte del público en general. Debe
entenderse como algo inherente a los objetivos comunicacionales de todos los procesos de divulgación
científica, asociado a la presentación del patrimonio arqueológico ya que es la base esencial para el
entendimiento de la ciencia arqueológica.
Para el periodo temporal que comprende la prehistoria es evidente que la arqueología es la única
metodología de investigación puesto que no existe otro tipo de fuentes de conocimiento. Para la época
histórica, el método sería complementario a otras fuentes tales como los documentos escritos, testimonios
personales, fotografías y cualquier hallazgo disponible.
No obstante, lo cierto es que la arqueología resulta esencial para el conocimiento de la prehistoria
puesto que no existe otro método de conocer la evidencia de lo que sucedió. Tomando como referencia
los humanos anatómicamente modernos, significa que la arqueología aporta la única evidencia de los
últimos 200.000 años, periodo en el que la historia tan solo puede contribuir con, alrededor de 5.000
años. Retrocediendo hasta el nacimiento de los primeros homínidos, ancestros de la especie moderna,
la arqueología contribuye con 3.000.000 de años de evidencia (Swain, 2007: 8), o incluso más.
El estudio de la cultura material nos lleva a hacer observaciones sobre el pasado; sin embargo, la
arqueología es algo más que eso. Siempre ha intentado descifrar y comprender lo ocurrido en el pasado
y cómo la sociedad humana evolucionó en diferentes lugares y en distintos horizontes temporales. Y,
por esta razón, a través de toda la historia de la arqueología ha existido un conflicto central que es
particularmente importante para su objetivo de educar y entretener. La arqueología ha construido su
reputación sobre hechos científicamente verificables que ayudan a generar historias sobre el pasado que
nunca podrán ser comprobadas. En este sentido, Gathercole y Lowenthal (1990: 3) sostienen que “no
puede existir ninguna conclusión arqueológica, verdad absoluta o interpretaciones objetivas globales”.
Año tras año, sus métodos se transforman y pasan a ser más complejos y detallados, revelando detalles
fascinantes sobre el pasado. Pero desgraciadamente, muchas de las grandes preguntas nunca podrán
encontrar respuestas definitivas sino hipótesis más o menos contrastables.
La arqueología, como disciplina científica, está situada en el límite entre las ciencias sociales y
las ciencias naturales. Tradicionalmente, siempre ha estado más relación con las ciencias sociales al
compartir un objetivo común. “La arqueología es, en parte, el descubrimiento de los tesoros del pasado,
el trabajo meticuloso del analista científico y el ejercicio de la imaginación creativa. Pero es también
la tarea esmerada de investigación que nos permite entender que significaron los restos de la cultura
material en la historia de la humanidad” (Renfrew y Bahn, 1993: 9).
Este tipo de reflexiones que afectan a la ciencia arqueológica son muy relevantes para la puesta en
valor de sitios y museos arqueológicos con el fin de decidir los objetivos comunicativos que abordar en el
momento de transmitir el mensaje a los visitantes. Cuanta menos certeza se tiene del pasado, resulta
más difícil valorar esa información, por lo que se requieren soluciones muy imaginativas y creativas
sobre la forma de interpretarlo y explicarlo. Una de las cosas que hace de los lugares arqueológicos algo
tan desafiante es que los arqueólogos tienen que afrontar las limitaciones de su evidencia.
La arqueología además es una disciplina que se solapa con otras muchas de manera compleja y, a
menudo, este hecho afecta de forma negativa a la hora de mostrar al público sus restos en museos o
yacimientos categorizando los elementos a través del lenguaje. Por ejemplo, la arqueología clásica a
menudo irrumpe en el ámbito de las artes decorativas o las bellas artes y también en el de la historia

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Alberto Moreno Melgarejo, Ignacio Sariego López 165

antigua. Estas confusiones incluso van más allá con el uso de términos diferentes en distintas partes del
mundo. En Norteamérica, antropología y arqueología son más o menos lo mismo, por lo que los arqueólogos
invaden el campo de los etnógrafos y viceversa, no sintiendo necesidad por diferenciar ambas disciplinas.
En resumen, se puede concluir que la arqueología tiene la habilidad de conseguir tres objetivos:
1) Revelar cosas sobre el pasado, y probablemente sobre el presente que no se conocían previamente.
2) Ayudar a comprender el funcionamiento y evolución del mundo
3) Producir un cambio de opinión pública sobre el entorno que nos rodea, a través de su metodología.
4) Lamentablemente, sigue siendo un error común de los arqueólogos y los responsables de museos y
sitios arqueológicos, confundir el primero con el segundo e ignorar el poder conjunto con el tercero.

3. El recurso turístico arqueológico

Es un error demasiado frecuente de los responsables de los destinos turísticos el equiparar automá‑
ticamente los recursos arqueológicos con los recursos turísticos de un destino. Si bien es cierto que los
recursos arqueológicos son la materia prima necesaria para llegar a contar con recursos o atractivos
turísticos de naturaleza arqueológica, en la mayoría de las ocasiones el atractivo de los recursos arqueo‑
lógicos no es lo suficientemente llamativo para configurar un recurso turístico. El interés científico, el
grado de conservación y preservación, su localización y la capacidad de generar una gestión específica
que articule una oferta de servicios en torno al recurso son determinantes para considerar un recurso
arqueológico como recurso turístico. Por tanto, existe una gran diferencia entre recurso arqueológico y
recurso turístico arqueológico y no pueden nunca considerarse como términos sinónimos.
Un yacimiento arqueológico no puede convertirse en recurso turístico si no ha sido objeto de una
intervención que garantice su conservación y de un acondicionamiento que permita la comprensión
por parte del visitante. Pero además de los yacimientos, hay otro tipo de recursos que pueden articular
una oferta de turismo arqueológico. A continuación, se incluye un listado de los recursos que se pueden
considerar recursos turísticos arqueológicos:
•• Los yacimientos y conjuntos arqueológicos que cuenten con una gestión turística específica que
garantice su preservación, conservación, puesta en valor y ofrezcan unos servicios básicos a los
usuarios.
•• Los museos y centros de interpretación que tengan una temática relacionada con la arqueología.
•• Las aulas arqueológicas asociadas a yacimientos, museos o centros de interpretación.
•• Las rutas arqueológicas estructuradas bajo un eje temático relacionado con la arqueología
•• Los eventos y festivales relacionados con la arqueología ya sean realizados en espacios monumentales
o en espacios anexos.
•• Participación activa en trabajos de investigación (como por ejemplo, campos de trabajo de estudiantes
y/o aficionados, campañas de excavación de verano, etc.)

No cabe duda que los yacimientos arqueológicos son el recurso más importante a la hora de estructurar
servicios y productos turísticos relacionados con la arqueología. Dentro de los propios yacimientos y
conjuntos arqueológicos encontramos una gran diferencia de propuestas. Las posibilidades de acondicionar
un yacimiento arqueológico dependen de cada yacimiento y, por tanto, podrían existir tantas tipologías
de yacimientos acondicionados como número total de yacimientos abiertos al público. Sin embargo,
Pérez­‑Juez (2001:337­‑485) realiza una detallada propuesta de agrupación dentro de grandes conjuntos
de acondicionamiento con el fin de hacer más útil y manejable un tipo de catalogación. Las categorías que
propone esta autora para agrupar los yacimientos arqueológicos abiertos al público son los siguientes:
•• Yacimientos intervenidos y abiertos a la visita
•• Yacimientos intervenidos y acondicionados
•• Parques arqueológicos
•• Yacimientos reconstruidos
•• Parques de historia recreada
•• Campos de batalla

Otra propuesta de categorización es la realizada por Ruiz Zapatero (1998), quien sostiene que en las
ofertas de presentación de sitios arqueológicos y parques de arqueología se podría trazar una escala de

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


166 Relaciones entre Turismo y Arqueología: el Turismo Arqueológico, una tipología turística propia

graduación: por ejemplo, de lo más auténtico y científico a lo más artificial y postizo; de lo más aburrido
a lo más entretenido; o, finalmente, de lo más difícil de visualizar a lo más fácil de ver:
•• Sitio arqueológico presentado con mínima conservación e información.
•• Parque arqueológico o de sitio.
•• Sitio arqueológico reconstruido casi integralmente y debidamente presentado
•• Parque de arqueología con estructuras reconstruidas inspiradas directamente en el caso de un
yacimiento y con paisaje de época restituido (Tipo Archeon)
•• Parque de arqueología convencional, con estructuras ideales y paisaje actual (Tipo Archéodrome).

Debe respetarse lo que Ruiz Zapatero (1998: 23) denomina mínimo innegociable, o lo que es lo
mismo, el rigor y la veracidad de los datos arqueológicos evitando el efecto “decorado cinematográfico”;
tras los decorados de cine no hay nada, pero detrás de las restituciones arqueológicas está toda la
historia del sitio. Y eso no puede quedar oculto al visitante. Por esta razón es esencial la participación
de arqueólogos e historiadores en la creación de estos recursos turísticos, porque sólo partiendo de una
información histórica bien documentada se puede recrear científicamente el pasado. Es ahora más que
nunca cuando los arqueólogos deben de incorporar elementos de interpretación y preservación para el
público tomando en cuenta consideraciones regionales y locales del patrimonio como elementos claves
de su trabajo (Walker y Carr, 2013: 19).
Por lo tanto, se puede concluir que la definición de un recurso turístico de naturaleza arqueológica
pasa por contar con un acondicionamiento básico que garantice la seguridad del recurso y de los
visitantes, en el que se oferte al menos un servicio básico asociado, preferiblemente, no gratuito, y se
encuentre gestionado por un organismo específico con competencias sobre su gestión integral incluidos
los aspectos turísticos.
Los recursos arqueológicos más comunes son los yacimientos arqueológicos puestos en valor siguiendo
las pautas generadas por el conocimiento científico generado a partir de su excavación y que ofrecen algún
tipo de visita turística in situ. Cuando un sitio arqueológico de estas características se revaloriza en el
ámbito turístico, pudiendo recibir visitantes y, respetando los requisitos anteriormente mencionados,
puede considerarse un recurso turístico. “(U)n yacimiento visitable deja de ser un enclave de interés
exclusivamente científico para pasar a la esfera de lo público, de lo docente, de lo didáctico, y por ello
de lo musealizado, de lo museable y del Museo (Morère y Jiménez, 2007: 137).
Resulta evidente que la gestión de este tipo de sitios supera el ámbito de la arqueología, de la
investigación científica y de la conservación del patrimonio. Este tipo de recursos requieren una gestión
turística específica coordinada con el resto del destino en el que se integra. Las relaciones entre turismo
y arqueología se hacen más que evidentes y deben de ser tenidas en consideración en su justa medida.
El siguiente epígrafe se encuentra específicamente dedicado a reflexionar sobre dichas relaciones.

4. Las relaciones entre turismo y arqueología

Desde los comienzos de la ciencia arqueológica, allá por el siglo XVIII, la relación existente entre
arqueología y turismo ha sido ciertamente distante debido a la mentalidad de los arqueólogos y de las
connotaciones eminentemente destructivas del desarrollo turístico espontáneo. Para muchos arqueólogos
la industria turística representa otro grupo más que podría apropiarse y manipular su trabajo; y la
industria turística a menudo considera a los arqueólogos como un elemento propenso a interferir y
complicar los planes de promoción turística de los destinos (Walker y Carr, 2013: 20).
Algunos arqueólogos siguen instaurados en un sistema de valores jerárquico que consideran la
investigación, la excavación, los nuevos descubrimientos y la publicación el culmen de sus objetivos.
Cualquier cosa diferente a estos pasa automáticamente a ser secundario. La principal preocupación de
los arqueólogos ha sido la preservación más que la interpretación al público del legado arqueológico.
“Para aquellos comprometidos con la preservación como principal prioridad, el turismo patrimonial es
una amenaza“ (Herbert, 1995:xi).
Además, la preocupación entre los profesionales de la arqueología se ha extendido ampliamente
sobre la creciente comercialización del patrimonio arqueológico (Robb, 1998: 580). Sin embargo, es
necesario un cambio de mentalidad sobre lo que los profesionales de la arqueología pueden aportar al
patrimonio arqueológico en términos de divulgación a la sociedad a través del contacto directo de los
visitantes con los restos arqueológicos.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Alberto Moreno Melgarejo, Ignacio Sariego López 167

Fagan (1995), en un capítulo bajo el nombre del “arqueólogo arrogante” se preguntaba ¿por qué en la
actualidad el ámbito académico sigue produciendo cientos de doctores en arqueología en campos muy
especializados que ya están saturados cuando hay mucho trabajo urgente que hacer en la amenaza
global a nuestro pasado? Probablemente sea porque es más atractivo contratar a un especialista en
urbanismo inca que en el impacto del turismo en el patrimonio arqueológico. Este autor también sostiene
que, en general, los arqueólogos no prestan demasiada atención a la conservación de un yacimiento en
la etapa posterior a la excavación y, no se planifica la actuación teniendo en cuenta los parámetros de
conservación y puesta en valor una vez excavado y extraída la información más científica.
No se presta atención desde el mundo académico a temas tan importantes como combatir el expolio y
gestionar los impactos del turismo en los yacimientos. Se trata de algo que no se aborda desde el mundo
académico y se trata como algo marginal, aunque sean temas esenciales para la ciencia arqueológica.
Esta crítica resulta muy interesante como punto inicial de reflexión para comprender las relaciones
entre arqueología y turismo. No obstante, a finales del siglo XX se ha comenzado a producir un acerca‑
miento y una colaboración cada vez más necesaria entre turismo y arqueología fruto de las necesidades
generadas por la afluencia masiva de visitantes a determinados recursos arqueológicos y el desarrollo
del turismo arqueológico.
La demanda productos turísticos arqueológicos está creciendo constantemente desde hace varias
décadas a nivel internacional. El turismo arqueológico se ha extendido desde los años setenta en muchas
ocasiones a áreas antes raramente visitadas y es parte de los cambios económicos y sociales que éste
está provocando, sobre todo en los casos en los que los yacimientos se integran en la lista de Patrimonio
Mundial (Díaz Andreu, 2014: 25). Según Su y Lin (2014: 57), el hecho de que un país posea nuevo sitio
declarado Patrimonio Mundial incrementaría la llegada de turistas internacionales anuales en una
media de 382.637, lo que nos da una idea de la importancia de contar con recursos turísticos con dicha
categorización para la industria turística de cualquier país.
A continuación se presentan varios ejemplos de sitios arqueológicos declarados Patrimonio Mundial
y que se han erigido como evidentes dinamizadores turísticos de las economías en sus países durante
las últimas décadas teniendo en cuenta el aumento en el número de visitantes y los ingresos generados
por los mismos.
En primer lugar el caso de Cancún, que no inició su desarrollo cómo destino turístico hasta el año
1974 promovido por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur). Ya en el año 2011 registró
13 millones de turistas de los cuales 1,4 se acercaron a visitar Chichén Itzá lo que representa un
crecimiento del 53% en referencia a los visitantes del 2006 (Alonso Schwarz, 2012). En el caso de
Perú, el crecimiento de turistas que visitan Machu Picchu también ha crecido exponencialmente desde
los 77.295 visitantes en el año 1991 a los 1.282.515 en el año 2015. En este mismo año la llegada de
visitantes internacionales al sitio se situó en los 911.053 mientras que la llegada total de turistas
internacionales al país alcanzó los 3,16 millones (Observatorio Turístico del Perú). Por tanto, más
del 28% de los turistas internacionales que visitan Perú se desplazan hasta la región de Cuzco para
visitar su recurso arqueológico estrella. En una situación similar se encuentra el caso de Camboya.
Desde la finalización del conflicto armado y la declaración de Patrimonio de la Humanidad del sitio
arqueológico de Angkor en 1992, el desarrollo turístico ha sido clave para la economía del país y ha
experimentado un crecimiento también sorprendente. Camboya pasó de recibir poco más de 100.000
turistas internacionales en 1993 a recibir más de 2 millones en el año 2008 y el número de visitantes
internacionales del parque arqueológico superó por primera vez el millón de habitantes en el año 2007
(Moreno­‑Melgarejo, 2013: 112) consolidándose como el principal atractivo turístico del país. En Petra,
a pesar de las relevantes fluctuaciones que presenta su número de visitantes en los últimos años, la
realidad es que el aumento del número de visitantes también es espectacular pasando de los 93.000 en
el año 1985 a los 596,602 en el año 2014 (Petra National Trust).
En destinos turísticos maduros, como es el caso de Reino Unido, Italia o Grecia, dicha tendencia de
crecimiento también es significativa. En el caso del principal recurso arqueológico en el Reino Unido,
Stonehenge ha pasado de recibir 817.924 visitantes en el año 2004 a los 1.366.758 en el año 2015
(Association of Leading Visitor Attractions) lo que representa un aumento del 67,1% en los últimos 11
años. Sin duda la reciente apertura del nuevo centro de visitantes en diciembre del 2013, que mejora
la nueva experiencia turística diseñada para su visita, garantiza que las expectativas de crecimiento
para los próximos años continúen siendo halagüeñas. En el caso de Italia, el número de visitantes de la
antigua ciudad de Pompeya ha crecido de forma constante en los últimos años pasando de los 860.000
en 1981 a los casi 3 millones en 2015 (Moreno y Sariego, 2014: 175­‑176; Soprintendenza Archeologica
Napoli e Pompei), mientras que su vecina Herculano superó los 400.000 visitantes anuales en el año 2015

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


168 Relaciones entre Turismo y Arqueología: el Turismo Arqueológico, una tipología turística propia

con un aumento superior al 73% respecto a los visitantes que recibía en el año 2000 (Soprintendenza
Archeologica Napoli e Pompei).
Otro ejemplo a nivel nacional lo encontramos en Grecia donde se puede constatar el crecimiento
significativo que, desde el año 2000 al año 2013, ha experimentado el número de visitantes a los
principales sitios arqueológicos en el país pasando de 6.416.439 del año 2000, a los 8.167.889 en el año
2013. Esta subida en el número de visitantes representa un aumento del 27,3% (SETEa). Sin embargo,
este aumento es todavía más relevante tomando en consideración los ingresos producido por estos
visitantes que en el mismo periodo de tiempo ha crecido en un 57,8% (SETEb).
En la tabla se representa la recopilación de series históricas del número de visitantes a 13 recursos
turísticos arqueológicos de 9 países diferentes. Exceptuando Mesa Verde (EEUU), en el resto de recursos
se ha producido un aumento más o menos significativo en el número de visitantes. Las diferencias
entre unos y otros responden principalmente al ciclo de vida de los destinos en los que se enmarcan
(Butler, 1980). En los recursos turísticos arqueológicos localizados en destinos jóvenes es mucho más
significativo presentando un promedio de aumento anual en la llegada de visitantes del 20,6% en el
Valle de los Reyes, del 17,8% en Angkor, del 17,2% en Petra o del 11,4% en Machu Picchu. Los destinos
maduros en los que se enmarcan recursos turísticos arqueológicos más consagrados han registrado
aumentos medios anuales más moderados como el 5% en Stonehenge, el 3,9% en Herculano, el 3,1%
del Acrópolis o el 2,4% en Pompeya.

Fuente: Soprintendenza Archeologica Napoli e Pompei; Ministerio de Educación, Cultura y Deporte; Beresford,
2014; National Park Service; The Getty Conservation Institute; Association of Leading Visitor Attractions;
Apsara Authority; Observatorio Turístico del Perú; Petra National Trust.

Sin duda esto es una buena noticia para los arqueólogos ya que la ciencia arqueológica tiene como
obligación per se no sólo la investigación, el estudio, la conservación y el establecimiento de hipótesis
científicas, sino también la difusión a la sociedad de sus resultados, siendo ahí donde el turismo puede
jugar un papel fundamental como herramienta educativa para todos los visitantes. En algunos códigos
de ética profesional de los arqueólogos figura, expresamente, como principio obligatorio la educación
pública y la divulgación; y para ello resulta crucial mejorar la conservación, protección y la interpretación
del registro arqueológico (Lynott, 1997: 593). Según Davis (1997: 85), entre las razones fundamentales
para conservar y presentar sitios arqueológicos cabe destacar las siguientes:
1) Porque los arqueólogos son socialmente responsables no sólo de preservar el pasado sino también
de hacerlo accesible –física e intelectualmente­‑ al público.
2) Porque a través de la conservación del pasado visible la sociedad puede considerar valioso el
patrimonio arqueológico.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Alberto Moreno Melgarejo, Ignacio Sariego López 169

3) Porque a través de las presentaciones de sitios y paisajes los arqueólogos pueden aprender del
público, ya que la gente puede realizar una evaluación crítica de las interpretaciones que se le ofrecen.

Durante los últimos tiempos se ha debatido insistentemente sobre la necesidad de dinamizar el sector
del patrimonio cultural y de superar los viejos modelos de gestión de tipo dirigista que mantenían en
manos de las administraciones públicas todo el peso de la gestión, mientras se dejaba al margen a la
sociedad en su conjunto. En este sentido, la nueva estrategia no debe apoyarse en una elite intelectual
como se ha venido haciendo tradicionalmente, sino en dar protagonismo a los turistas y a los consumi‑
dores. De acuerdo con esta visión, la sociedad civil se involucraría gradualmente en la conservación de
los recursos, desde el conocimiento que proporciona el acceso al patrimonio.
Sin embargo, Ballart plantea una serie de problemas que conllevarían el “acceso masivo y democrático
de la gente al patrimonio histórico” (1997: 242) como el riesgo de levantar intereses en los poderes políticos,
económicos y en los medios de comunicación además de las obvias consecuencias en la preservación.
Este autor plantea la “devaluación” cultural del patrimonio debido a su acceso a la sociedad. Pero está
afirmación es extremadamente injusta. El patrimonio no pertenece a una elite que se encargue de su
conservación y de su estudio, por el contrario, su propiedad es pública y pertenece a la sociedad.
La respuesta a los conservacionistas partidarios de mantener el patrimonio alejado del circuito turístico
y más centrado en la pura investigación arqueológica es múltiple. El turismo es un hecho consumado que
se desarrolla de forma espontánea e impredecible. La falta de gestión específica puede dañar el patrimonio
de forma descontrolada. Por otra parte, el objetivo de la ciencia es, además de investigar, divulgar los
resultados a la sociedad siendo la visita turística, una fórmula ideal de sensibilizar y educar. Por eso,
es necesario canalizar los objetivos de gestión con el fin de garantizar la investigación, conservación,
divulgación y la rentabilidad económica para el territorio garante del patrimonio arqueológico.
El mismo autor considera que “se pasaría de un control por parte del orden tradicional de especia‑
listas que desde el siglo XVIII han controlado y administrado los bienes del patrimonio ‑­museólogos,
historiadores del arte y arqueólogos­‑ a una nueva estructura técnica formada por administradores de
oficio, gerentes y managers” (Ballart, 1997: 243).
Hoy en día nos encontramos ante un momento en el que la sociedad es capaz de formar a una gran
cantidad de personas en los campos, de la museología, de la gestión cultural, de la historia y de la
arqueología, pero no es capaz de “integrar” a estos profesionales en el mundo laboral. Es tiempo para la
reacción y, el turismo cultural en general, y el arqueológico en particular, pueden ser el motor económico
que ofrezca salida profesional a este grupo social. De este modo, sería posible ampliar las salidas labo‑
rales de estos profesionales completando su formación para que se conviertan en los administradores,
gerentes y mánagers de los nuevos servicios y productos turísticos generados en torno al patrimonio
arqueológico, respetando, profundamente, su condición de autenticidad y su grado de conservación.
El patrimonio arqueológico y el turismo han convivido de una manera natural sin ningún esfuerzo
de cooperación entre ambos campos. Pinter (2005: 11) sostiene que a pesar de que la arqueología es
actualmente un componente significativo del turismo mundial, la comunidad arqueológica no está integrada
en la industria turística con una estrategia coordinada. La potenciación de una gestión coordinada es,
sin duda, lo más interesante para alcanzar los mejores resultados globales. Para ello, se requiere la
formación de grupos de trabajo interdisciplinares que sean capaces de desarrollar verdaderos servicios
y productos turísticos con creatividad, innovación, planificación y capacidad de gestión.
Las características intrínsecas del patrimonio arqueológico presentan unos atractivos para todos los
actores implicados en su gestión y disfrute (González, 2000: 9).
•• Los gobiernos. Los políticos persiguen, sobre todo, su utilidad socioeconómica y su capacidad como
aglutinador e identificador social. Los bienes culturales pueden ser dinamizadores, creadores
de empleo, soporte de identidades tanto locales, regionales, nacionales como supranacionales,
redistribuidores de la riqueza y co­‑agentes de la calidad de vida en el marco de desarrollo sostenible.
•• Los profesionales de la arqueología. Partiendo de la premisa de que, el patrimonio arqueológico
está compuesto de bienes culturales que ilustran el pasado más remoto de la humanidad y de que
son condición básica para la existencia de estos profesionales, se hace necesario su correcta gestión
y conservación. A través del legado arqueológico podemos apreciar la figura de estos profesionales,
capaces de crear el conocimiento científico y ponerlo al servicio de la sociedad, objetivo primordial
de su existencia. Los profesionales de la arqueología deben considerar el turismo como un medio
excepcional de difundir los resultados de las investigaciones científicas a la sociedad y deben
colaborar, en la medida de lo posible, en la transmisión de la información al gran público.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


170 Relaciones entre Turismo y Arqueología: el Turismo Arqueológico, una tipología turística propia

•• La sociedad. La aproximación de la sociedad al patrimonio podría diferenciarse entre un interés


ocioso, en busca de turismo alternativo, educativo y activo, o por negocio, generado a partir de la
actividad económica del sector servicios.

Es necesario un diálogo entre patrimonio y turismo que permita superar las contradicciones surgidas
por la falta de tradición en la cooperación y regulación.
En este contexto se puede aplicar el concepto de desarrollo sostenible al turismo arqueológico de
forma específica. Hablar de sostenibilidad debe significar desarrollo sostenible y armónico, en el que se
consigan cubrir los objetivos públicos y privados, obteniendo a la vez y de forma compensada el beneficio
económico del sector privado implicado, la conservación y recuperación del patrimonio y el beneficio
social de la población que habita en el destino turístico (Bosch et al., 1998). El objetivo fundamental es
alcanzar un desarrollo turístico que garantice la conservación de los yacimientos a lo largo del tiempo.
Es una premisa básica transmitir el patrimonio arqueológico a las futuras generaciones para que sigan
disfrutando de él, al mismo tiempo que el turismo se beneficie en el presente generando beneficios que
se reinviertan en el propio patrimonio.
De esta forma se debe hablar de la economía sostenible del patrimonio arqueológico. Los ingresos
deben permitir una continua mejora de la experiencia turística y financiar, o al menos completar la
financiación, de las tareas fundamentales de conservación, investigación y documentación.
Si se tienen en cuenta los diferentes agentes sociales que intervienen resulta evidente la confluencia de
múltiples intereses. Por un lado, las administraciones públicas que deben de garantizar la conservación,
la investigación y el acceso a los bienes; por otro, el sector privado, interesado en la creación de una
oferta con servicios y productos turísticos de calidad que motive este tipo de visitas; finalmente, los
consumidores, que recurren a la cultura como evasión, identificación grupal, con el objetivo de aprender e
incluso como realización personal. Este es uno de los retos más importantes del turismo cultural actual,
inscrito en el marco de una sociedad cada vez más culta, libre y democrática (del Río, 1999: 12­‑14).
El turismo también puede ponerse al servicio de la arqueología a la hora de sensibilizar al público.
La sensibilización es la mejor arma para potenciar la conservación y la participación local en el empleo
derivado de los mismos. Sin embargo, una política inadecuada de gestión cultural, potenciando el
turismo masivo y sin poner los medios necesarios para garantizar la conservación de los vestigios
arqueológicos, implica no sólo la destrucción del patrimonio, sino también un riesgo de manipulación
de la información y, por tanto, del rigor histórico. La sensibilización y el compromiso local favorecen
el desarrollo económico y la creación de empleo, potencia la protección de los sitios y es una de las
mejores armas para combatir el furtivismo y el comercio ilegal de piezas arqueológicas. Existe una
responsabilidad inherente a trabajar por un equilibrio entre el yacimiento y el visitante, con el fin de
preservar la herencia cultural y legarla a generaciones futuras (Pérez­‑Juez, 1999).
La clave está en la planificación de servicios y productos turísticos culturales que sean capaces de
transmitir el mensaje científico, encerrado en los vestigios arqueológicos, a la sociedad, a partir de
servicios y productos turísticos a la altura de las expectativas de los turistas. Es necesario desarrollar
fórmulas que garanticen la satisfacción de la experiencia turística del visitante potenciando la función
educativa intrínseca en el proceso de consumo de los productos turístico­‑culturales. En la medida en
que el turismo consiga alcanzar estos objetivos con diferentes tipos de audiencia, conseguiremos un
mayor auge del patrimonio arqueológico en la sociedad y una rentabilidad territorial y patrimonial
necesarias para garantizar la sostenibilidad del desarrollo turístico.
Según Manzato y Rejowski (2007: 76), el público interesado e informado no destruye su propio
patrimonio. Los mismos autores también destacan que “la arqueología es altamente educativa, inte‑
lectualmente agradable y posee un gran potencial como fuente de recursos turísticos” (Ibíd.). De esta
manera se justifica la utilización de los restos arqueológicos como atractivos turísticos dando lugar al
desarrollo del turismo arqueológico; la comprensión del pasado es significativamente valorable en la
medida en que ayuda a entender el presente y el futuro, y contribuye a preservar las culturas pasadas.
Además, otra razón que debe impulsar la presentación del patrimonio arqueológico es la propia comuni‑
cación de la ciencia arqueológica en su expresión más amplia: “la falta de comprensión de la ciencia es un
hecho tan peligroso para las personas como para la misma ciencia. La ciencia sólo prospera cuando tiene una
base social que la apoya y la entiende. El desconocimiento de las ciencias genera océanos de intolerancia y
de fanatismo que acaban ahogando al propio conocimiento científico y al investigador” (Santacana y Serrat,
2004: 2). Por lo tanto, es necesario que el esfuerzo social invertido en la investigación arqueológica revierta
en la sociedad para retroalimentar y justificar el modelo existente, sin correr el riesgo de la propia extinción.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Alberto Moreno Melgarejo, Ignacio Sariego López 171

Por último, pero no menos importante, la relación del turismo con la arqueología es positiva en términos
de sensibilización de la sociedad. Se ha estimado que el comercio ilegal de antigüedades es aproxima‑
damente de 4.500 millones de dólares por año tan sólo en los Estados Unidos, situándose el cuarto en
el ranking de actividades ilícitas después de las drogas, armas y el blanqueo de dinero (ver Gunn 2002:
64). Los arqueólogos no paran de enfatizar que es más importante el contexto en el que se encuentran
los artefactos y sus relaciones con el resto que el propio artefacto en sí. La documentación que se puede
extraer en el contexto de la excavación sobre las fechas y posibles interpretaciones, es más importante
que la recogida de objetos de forma aleatoria. Los detectores de metales, ilegales en muchos países al
menos de forma teórica, son uno de los peores enemigos de la arqueología ya que contribuyen al expolio
y al destrozo del contexto estratigráfico de los yacimientos todavía no excavados. Desafortunadamente,
la sociedad no es consciente o no otorga a este problema la importancia que tiene realmente. Incuso la
legislación, generalmente, es bastante más laxa que en otro tipo de delitos. Resulta necesario integrar esta
problemática en las políticas de gestión de los sitios arqueológicos visitables, centros de interpretación y
museos para sensibilizar a la sociedad de que las prácticas de los cazadores de tesoros y buscadores de
antigüedades enterradas en el subsuelo son ilegales, destructivas y atacan directamente el patrimonio
perteneciente a la sociedad. Es una forma más de aprovechar los efectos positivos de la sensibilización de
la sociedad, tras con el contacto de ésta con los recursos arqueológicos. El turismo arqueológico contribuye
y ha conseguido reducir el expolio y las excavaciones clandestinas en todos aquellos yacimientos que han
sido acondicionados, además de haber logrado la participación local para su defensa (Pérez­‑Juez, 1999: 497).
Teniendo en cuenta el creciente interés del turismo patrimonial en los sitios arqueológicos y la
necesidad de la arqueología para crear nuevas fuentes de financiación, cada vez más el turismo y la
arqueología se necesitan mutuamente (McGrath, 2003: 8; Slick, 2002) y están obligadas a coordinarse
y a comprender las necesidades inherentes de ambas disciplinas.

5. Definición y conceptualización de turismo arqueológico

La especificidad del turismo arqueológico respecto al turismo cultural


Las ruinas y los sitios arqueológicos son una expresión material del pasado, o mejor dicho, de
parte de los comportamientos y acciones sociales de comunidades pretéritas. Los restos arqueológicos
constituyen, por tanto, un pasado material fragmentado, que se denomina comúnmente patrimonio
arqueológico. Éste resulta, de alguna manera, un patrimonio de segunda clase si lo comparamos
con el patrimonio histórico porque se presenta como un patrimonio “roto”, fragmentado frente a uno
“entero” y, comprensible en sí mismo (Ruiz Zapatero, 1998: 7). Por ello, la competencia con el resto del
patrimonio es difícil ya que, en general, parte de una situación desfavorecida, poco demandada y una
oferta limitada. Sin embargo, el patrimonio arqueológico, además de contribuir a la diversificación de la
oferta cultural, presenta unas características intrínsecas que le diferencian del resto del patrimonio y
elevan su competitividad siendo capaz de articular una tipología turística propia, una vez estructurada
la oferta de servicios y productos asociados.
A pesar de que su grado de conservación presenta, generalmente, un estado de mayor deterioro
que otro tipo de patrimonio por razones fundamentalmente cronológicas, el patrimonio arqueológico
se presenta rodeado de una aureola de interés especial. Detrás de la arqueología subyace una intensa
emoción que activa la curiosidad intelectual de la sociedad. Las personas buscan información que
pueda ayudar a entender aspectos de la vida actual a través del acercamiento a sus raíces. Se buscan
respuestas a las grandes preguntas de la humanidad: ¿quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿quiénes eran mis
antepasados? (Morère, 1998: 714). El poder de atracción de la arqueología se ve potenciado por el intenso
valor simbólico que existe detrás de ella y, la fascinación de lo lejano, de lo antiguo y de lo desconocido.
Además, la relación entre los restos conservados y la capacidad de interpretación de la ciencia
arqueológica es asombrosa. Hay que transmitir al público los medios técnicos y la metodología utilizados
para el establecimiento de las hipótesis científicas, de las conclusiones y de las interpretaciones finales.
Métodos de prospección, de datación, principios de estratigrafía, etc., deberían estar presentes en la
interpretación para acercar la arqueología a la sociedad de la manera más completa posible.
Otra ventaja es su estrecha relación con el medio natural que representa el escenario donde se
desarrollaron las civilizaciones pasadas. Por tanto, se produce una simbiosis entre naturaleza y
cultura que aporta un valor añadido a la oferta propuesta al visitante. En la mayoría de los casos, los
recursos turísticos arqueológicos están situados en un entorno rural en plena naturaleza por lo que la
experiencia se complementa con la que aporta el turismo rural y el ecoturismo. La sinergia alcanzada

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


172 Relaciones entre Turismo y Arqueología: el Turismo Arqueológico, una tipología turística propia

entre las diferentes experiencias de los visitantes tiene unos resultados especialmente satisfactorios.
“Un yacimiento arqueológico reúne a la vez la manifestación histórica y el medio en el que se produjo tal
manifestación. En realidad, esta característica no puede extenderse a todos los yacimientos arqueológicos,
pues aquellos que se encuentran en áreas urbanas difícilmente gozarán de tal cualidad. Sin embargo,
también es cierto, que es más escasa la apertura al público de las zonas arqueológicas urbanas, pues
muchas veces se hace muy difícil la musealización y acondicionamiento de las mismas” (Pérez­‑Juez,
2001: 132).
Dentro del amplio espectro de recursos potenciales o activos del medio rural figuran los vestigios
de la historia del hombre, de su pasado, las huellas de momentos anteriores. Por ello, la arqueología,
ciencia que se dedica a estudiar el pasado del hombre se convierte así en un pilar muy atractivo para
el desarrollo local (Morère, 1999).

La definición del concepto de turismo arqueológico


Fagan (2006: 258) recoge el comentario de William Camden quién hace más de 5 siglos denominó el
viaje arqueológico como “una curiosidad retrógrada”. Nada ha cambiado sobre esta curiosidad única que
hace del turismo de ocio arqueológico, una experiencia profundamente satisfactoria. Experimentar el
pasado, más allá de sólo visitarlo, puede considerarse uno de los placeres más grandes para los viajeros
exigentes y con criterio.
El turismo arqueológico no es un fenómeno reciente, se trata de un tipo de turismo que ya existía en
la sociedad pre­‑moderna (Melotti, 2007: 3). Como ya ha sido mencionado, es una certeza que el turismo
arqueológico está en la pura esencia del turismo, ya que los primeros viajes del Grand Tour tenían como
principal objetivo conocer las ruinas de Italia y Grecia legados por las culturas clásicas.
El arqueoturismo o turismo arqueológico es una tipología turística bajo la que se presentan
servicios y productos turísticos en la que los recursos arqueológicos son los atractivos principales.
Se puede hablar de turismo arqueológico cuando la principal motivación del viaje sea la visita de los
recursos turísticos arqueológicos del destino o al menos forme parte importante del itinerario. Es
absolutamente necesario que se utilice un recurso de naturaleza arqueológica y que se produzca la
intervención de un intermediario, persona, documento o material estructurando un servicio mínimo.
La actitud del turista o excursionista debe mostrar el deseo de cultivarse, es decir, de entender y
conocer el significado del patrimonio arqueológico que va a visitar. El turismo arqueológico posee
como objetivos principales promover el interés público en la arqueología y la conservación del
patrimonio arqueológico.
Se puede considerar una modalidad turística propia especializada dentro del turismo cultural cuando
la visita a los recursos turísticos arqueológicos es el principal motivador del viaje. El viaje que satisface
el deseo de conocer y comprender el pasado de un determinado destino a través de la arqueología, desde
sitios prehistóricos a lugares relacionados con la arqueología industrial. Está idea es defendida por
varios autores como Tresserras (2007) que considera que el turismo arqueológico es un subsegmento
mercado o nicho especializado del turismo cultural en el que los visitantes suelen estar motivados por el
deseo de conocer y comprender la historia de un determinado destino a través de la arqueología, desde
la prehistoria hasta nuestros días. “El arqueoturismo o turismo arqueológico es una modalidad bajo la
que se presentan actividades, productos y servicios culturales y turísticos en los que la arqueología es el
ingrediente principal y el objeto de la motivación para realizar el viaje, bien sea de proximidad, media
o larga distancia” (Tresserras, 2004: 2).
Manzato (2007: 100), también se sitúa en esta línea de definición del turismo arqueológico consi‑
derándolo como el proceso de descubrimiento, de desplazamiento o de permanencia de visitantes a los
denominados sitios arqueológicos, en lo que se encuentran los vestigios de antiguas sociedades, ya sean
históricas o prehistóricas, o con posibilidad de visita terrestre o acuática.
No obstante, es necesario puntualizar que la experiencia turística no se circunscribe únicamente a
la visita de los mencionados recursos de naturaleza arqueológica, sino que responde a una experiencia
integral en el destino. Por tanto, además de una gestión apropiada de los recursos, debe existir una
gestión apropiada del propio destino.
En consecuencia, el turismo arqueológico debe de ser entendido y aproximado desde una perspectiva
más amplia que la simple visita o sucesión de visitas a recursos turísticos arqueológicos. Esto forma
parte de la experiencia turística que se ve completada por el consumo del resto de servicios básicos
que requiere un visitante cuando realiza un viaje turístico (servicios de información, alojamientos,
restauración, oferta de otras actividades lúdicas o educativas, etc.).

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Alberto Moreno Melgarejo, Ignacio Sariego López 173

Leone et al. (2000: 444) definen el turismo arqueológico como un segmento del mercado turístico
siendo la arqueología la motivación principal del viaje. Sin embargo, estos autores defienden que el
único turismo arqueológico verdadero es el de la minoría de expertos y profesionales que acuden a la
visita de los recursos verdaderamente motivados, mientras que la mayoría de los visitantes no deben ser
considerados como tal ya que su principal motivación del viaje es otra. Sucede algo muy similar cuando
nos referimos al turismo cultural ya que, rara vez, el viaje se restringe a una sola actividad –por ejemplo,
la visita de recursos culturales suele ir acompañada de actividades gastronómicas, artesanía, etc.–,
sino que engloba otras muchas actividades y motivaciones –descanso, esparcimiento, visita de amigos
y familiares, etc.–. Por lo tanto, partiendo desde la perspectiva de la demanda para definir el concepto,
el dilema surge al considerar el motivo del viaje como elemento definidor del turismo arqueológico. Si
se considera que la visita de los recursos turísticos arqueológicos debe de ser la motivación principal del
viaje para ser considerado como tal o, por el contrario, puede aparecer como secundaria. Es decir, si se
considera turismo arqueológico en sentido estricto (Leone et al., 2000) o en sentido amplio (Pérez­‑Juez,
2001) atendiendo a la naturaleza de la motivación principal del viaje.
Sin duda, existen grandes diferencias entre ambas tipologías de visitantes a la hora de aproximarse a
ellos. Por tanto, la solución viene dada por las técnicas de segmentación de turistas ya que dependiendo
de sus características tendrán diferentes necesidades que deben ser consideradas en los procesos de
planificación, estructuración de la oferta turística y comercialización.
Durante el desarrollo de este artículo se ha considerado el concepto de turismo arqueológico en sentido
amplio, entendiéndolo como el desplazamiento para conocer y entrar en contacto con una realidad
diferente de la conocida, en la que prevalecen los valores históricos, artísticos o monumentales, todos
ellos aglutinados por ser considerados como patrimonio arqueológico (Pérez­‑Juez, 2001: 137), aunque
no sea la motivación principal del viaje de los visitantes. No obstante, para que se considere un viaje
dentro de la categoría del turismo arqueológico tiene que tener como objetivo principal el conocimiento
del patrimonio arqueológico, o al menos, la visita de este tipo de recursos debe de constituir un hito
en el recorrido. Si la motivación principal del viaje es otra, pero incluye la visita a recursos turísticos
arqueológicos, entonces hablaremos de turistas arqueológicos ocasionales teniendo en cuenta que la
cuota que representa en el total del mercado es la más amplia con gran diferencia.
Una vez establecidos los parámetros básicos que definen las particularidades del turismo arqueológico
como modalidad turística, a continuación se profundiza en la definición de turismo arqueológico con
el fin de aclarar el concepto. En general, se puede considerar turismo arqueológico al conjunto de
desplazamientos turísticos que cumplan los siguientes requisitos:
•• Qué la motivación principal del viaje sea la visita de los recursos turísticos arqueológicos
del destino. Este sería un segmento de mercado muy específico, muy reducido y con necesidades
particulares. No obstante, la mayor parte de los visitantes serán turistas que aprovechen a visitar
los recursos turísticos arqueológicos aunque no haya sido el detonante principal del viaje. En
realidad, es importante para la gestión, conocer las necesidades de todos los visitantes para aportar
soluciones que satisfagan a todos sin centrarse en el turista arqueológico sino en el conjunto de la
sociedad que quiere visitar el recurso turístico arqueológico, con independencia de sus motivaciones.
Otra cosa será promocionar y comercializar la oferta turística. La pregunta retórica que surge
es la siguiente: ¿Y no será preferible centrar los esfuerzos en el turista especializado, motivado,
con interés en pasar más tiempo en nuestro destino, con mayor poder adquisitivo, respeto y
sensibilidad hacia el patrimonio arqueológico que hacia el público en general? la respuesta es obvia,
aunque lamentablemente no siempre se toma en consideración. No se trata de impedir la llegada
del público en general, sino de favorecer la visita de los segmentos de la demanda más idóneos
a las necesidades del destino. En muchas ocasiones, el objetivo no es atraer un gran número de
personas, sino una cantidad de personas compatibles con el espacio interno del sitio y coherente
con la fragilidad de los atractivos. Es más, el objetivo es atraer un volumen de personas rentable
económicamente para el territorio que pasen más tiempo en él y, por tanto, gasten más dinero.
•• Que el turista o excursionista posea el deseo de cultivarse, es decir, de entender y conocer
el significado del patrimonio arqueológico que va a visitar. El solo hecho de realizar la
visita indica un interés básico. El visitante de Tulum (Quintana Roo, México) o Baelo Claudia
(Cádiz, España) podría quedarse en la playa disfrutando de una estampa natural paradisiaca,
pero decide dedicarle un tiempo a la visita de estos yacimientos arqueológicos, lo que denota un
mínimo interés. El reto es que aprenda y disfrute con la visita en la medida de sus expectativas,
necesidades e interés.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


174 Relaciones entre Turismo y Arqueología: el Turismo Arqueológico, una tipología turística propia

•• Que se utilice un recurso turístico arqueológico. Cuando se habla de turismo arqueológico


es necesario considerar la existencia de este tipo de recursos en los destinos.
•• Que se produzca la intervención de un intermediario, persona, documento o material.
En otras palabras, que se produzca un servicio básico hacia el turista para que este pueda conocer
más detalles e información de la experiencia turística arqueológica que va a experimentar. No es
estrictamente necesario que exista algún tipo de transacción económica en contraprestación a los
servicios prestados, aunque sí recomendable, con el fin de convertir en económicamente sostenible
cualquier iniciativa cultural sin depender exclusivamente del erario público.

Según el Instituto Arqueológico de América (AIA, 2010), las fuerzas motivadoras detrás del turismo
arqueológico son una pasión por el pasado y el interés en aprender sobre las culturas antiguas o
históricas que habitaron la zona que se visita. Los arqueoturistas también se sienten atraídos por lo
exótico, con frecuencia de difícil acceso, la naturaleza de los lugares arqueológicos en los que muchos
sitios se encuentran, y a menudo el deseo y la necesidad de encontrar experiencias únicas.
Recuero et al. (2011) sostienen que, hasta la fecha, los sitios arqueológicos han sido arrinconados por las
políticas de conservación. Aunque los sitios arqueológicos se crearon hace miles de años, en la actualidad
adquieren importancia desde un punto de vista comercial. En el diseño de su instalación pública, con
frecuencia ha habido una falta de orientación al cliente a pesar de que la orientación al visitante en la
última década ha resultado ser de gran relevancia para la gestión de estos recursos patrimoniales. Según
estos autores entre los principales factores de motivación para la visita de los sitios arqueológicos destacan
como factores de empuje las experiencias memorables, el significado de la identidad, el romanticismo y
la autenticidad, y como factores de arrastre la presentación al público, las características singulares de
naturaleza arqueológica, las exposiciones temporales y la proximidad con otros productos turísticos. Con
este planteamiento muestran cómo la identificación de los factores de motivación influye en la concepción de
una futura “cadena de valor global sostenible” para los sitios arqueológicos. Este trabajo sostiene que si los
factores de motivación son considerados para el proceso de mercantilización se permitirá la sostenibilidad
de los sitios arqueológicos y por lo tanto una mayor satisfacción de los visitantes.
Sin duda el turismo arqueológico desempeña una función relevante para la sociedad y, por tanto,
merece un estudio particular por parte de los académicos y una atención especial de los sectores
públicos. Según Kulemeyer (2003) los vestigios arqueológicos deben de ser protegidos no porque son un
patrimonio que una vez destruido es irrecuperable sino también porque representan una oportunidad
para el progreso de la sociedad actual.
Cuando no hay comunicación entre el visitante y el recurso, el resultado es una experiencia turística
desastrosa que da lugar a expresiones tales como: No hay nada que ver, no vale la pena, son cuatro
piedras sueltas, no entiendo que es esto, ¿Por qué tenemos que tolerar que se invierta dinero público
en esto? (Bertonatti, 2005: 3; Manzato, 2007: 103).
Estas expresiones pueden compartirse con otras personas creándose una corriente negativa en
torno al patrimonio arqueológico. No todos los vestigios son adecuados para ser enseñados al público
en general, sino que requieren de una gestión específica. Si dicha gestión no existe, es mejor no abrir
el acceso al público ni promocionar ese determinado componente del patrimonio arqueológico de un
determinado destino.
La puesta en valor y la interpretación son otro requisito esencial para la utilización del recurso
arqueológico como recurso turístico.
El turismo arqueológico es un fenómeno en continua expansión en todas sus múltiples formas de
expresión. El turismo arqueológico toma la semblanza de una tipología turística compleja; puede ser
un turismo asociado a la ciudad, como por ejemplo el caso de Roma, o puede estar asociado al medio
natural, como el caso de la ceja de selva tropical de Machu Picchu; puede ser al aire libre, en la visita de
sitios arqueológicos, o a puerta cerrada como es el caso de la visita de museos y centros de interpretación
arqueológicos; o finalmente, podría ser terrestre e incluso subacuático con la necesidad de equipamiento
específico que se adecue al medio.
Desde esta perspectiva el turismo arqueológico se muestra integrado e integrable en todas las
expresiones principales del turismo contemporáneo, desempeñando una función relevante para la
sociedad que, por lo tanto, merece un estudio particular por parte del mundo académico y, una atención
especial de los sectores públicos (Manzato, 2007: 100).
Un concepto intrínsecamente asociado al turismo arqueológico es el de “destino turístico arqueológico”.
Cuando el turismo arqueológico se desarrolle en un destino en el que su principal argumento de venta

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Alberto Moreno Melgarejo, Ignacio Sariego López 175

comercial esté relacionado con la existencia de recursos arqueológicos valorados turísticamente, capaces
de atraer la llegada de visitantes, entonces podremos hablar de un destino turístico arqueológico. En
torno a ellos se estructurarán productos turísticos arqueológicos que articularán la oferta turística del
destino.

El incremento del papel de la arqueología en el desarrollo económico


Partiendo de la premisa que los sitios arqueológicos y sus actividades asociadas se transforman
en recursos turísticos, formando parte de un destino turístico por derecho propio siempre y cuando
exista una gestión específica, resulta necesario comprender mejor las implicaciones económicas de
esta creciente industria.
Desde un punto de vista práctico, el turismo está influyendo notablemente en la arqueología, y en
algunos casos los arqueólogos pasan a ser actores esenciales en el desarrollo turístico, por asociación
con los sitios en los que trabajan. De este modo, el papel desempeñado por los arqueólogos se amplía y,
además de dirigir las investigaciones y gestionar los recursos patrimoniales, deben asumir la gestión
turística de los mismos (como por ejemplo: el cálculo de la capacidad de carga, la gestión económica de
los yacimientos, relaciones con el medioambiente y con la población local, planificación y desarrollo de los
proyectos, y el marketing de los recursos patrimoniales). Por lo tanto, su trabajo va más allá de la ciencia
arqueológica, lo que exige formación en otros ámbitos o la generación de equipos multidisciplinares,
tan comunes en los equipos de investigación relacionados con esta ciencia.
Los profesionales de la ciencia arqueológica asumen una responsabilidad con los habitantes de la
región en la que trabajan, con el objetivo de generar un aumento de la riqueza a través del turismo y
de la puesta en valor de los recursos arqueológicos que contribuyen al mantenimiento y conservación de
la identidad local. Los arqueólogos deben ser conscientes de los efectos positivos y negativos inherentes
a los procesos de desarrollo turístico y asumir aproximaciones sostenibles basadas en la comunidad
local para desarrollar el turismo.
Por otro lado, de forma tradicional, los arqueólogos veían las fuentes de financiación exclusivamente
desde el punto de vista de la conservación y la investigación. Sin embargo, es necesario explorar la
gestión económica del patrimonio arqueológico en relación con su revalorización turística.
Al final de esta reflexión queda patente la necesidad de que los arqueólogos sean capaces de demostrar
en términos específicos las consecuencias económicas y el nivel de desarrollo de sus actividades en el
territorio, más que asumir que las comunidades locales se benefician de sus actividades simplemente
porque sí.
La arqueología también contribuye a la revitalización de la identidad cultural de la población local a
través del conocimiento. El trabajo del arqueólogo produce un efecto positivo en la población local, que
se refuerza con el desarrollo turístico cuando hay gente que acude al destino, interesada en disfrutar
los elementos que definen la propia identidad cultural del territorio. En este sentido, existen muchos
factores intangibles relacionados. La arqueología puede contribuir al conocimiento, la comprensión y la
valoración del pasado de la población local de un determinado territorio, incrementando el respeto por el
patrimonio y, su colaboración e interacción para su conservación. Sin embargo, no es una consecuencia
exclusiva de la acción arqueológica, sino que se comparte con otros profesionales responsables de la
gestión del patrimonio. En la medida que el patrimonio va asumiendo papeles cada vez más importantes
en la reactivación de la población local y su desarrollo, y los profesionales del sector juegan un papel
esencial en este sentido, no es descabellado aseverar que mucho de lo que pasa a considerarse identidad
local depende de los profesionales que trabajen a este nivel (Shackel y Chambers 2004: 204).

6. Conclusiones

El estudio científico realizado por los profesionales de la arqueología dota de un valor superior al
patrimonio arqueológico que, en ocasiones, puede llegar a transformarse en un atractivo turístico como
mecanismo de difusión y disfrute para la sociedad. La arqueología que se desarrolle en las próximas
décadas no podrá reducirse a la investigación escrita. La gestión, conservación y presentación de los
vestigios arqueológicos crecerá en importancia y, sus tareas tendrán igualmente el estatus de investigación
(Ruiz Zapatero, 1998). Por lo tanto, los arqueólogos son también responsables de la transmisión­‑difusión
a la sociedad como parte de sus funciones esenciales. El gran reto al que se enfrentan estos profesionales
es hacer que la sociedad redescubra, disfrute, conozca y sea consciente de la importancia vital de la
conservación del patrimonio arqueológico.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


176 Relaciones entre Turismo y Arqueología: el Turismo Arqueológico, una tipología turística propia

Las personas que visitan los sitios arqueológicos son al mismo tiempo, arqueólogos ­‑en tanto en cuanto
descubren los vestigios del pasado a través de las revelaciones de la ciencia arqueológica­‑, y turistas
­‑en la medida que, independientemente de su grado de motivación, han realizado un desplazamiento
ex profeso para conocer de primera mano el sitio arqueológico y su significado­‑. El hecho de viajar y
observar son actos de comprensión cultural que atribuyen significados y valores a los sitios y, por lo
tanto, otorgan relevancia a los elementos patrimoniales. De alguna manera, el pasado remoto es como
un “país extranjero” habitado por una sociedad diferente a la nuestra que, el turista puede llegar a
conocer a través de la visita de los vestigios arqueológicos.
Por esta razón, los objetivos fundamentales de la arqueología (la investigación científica, la información,
la difusión y la conservación) desembocan siempre en otro gran campo, el del turismo. A través de la
visita in situ, la sociedad puede llegar a conocer el legado histórico del pasado de una manera más
generalizada. El turismo contribuye a que la cultura sea socialmente reconocida, por lo que debe ser
transformado y utilizado como un instrumento de conservación del patrimonio.
El turismo arqueológico es una forma de desarrollo económico, y los arqueólogos hacen bien en
considerar la industria turística como un potencial socio para aumentar la conciencia del público en
lo que respecta a la arqueología. La gestión de los sitios arqueológicos presenta muchísimos desafíos,
pero los más grandes son los referidos a evitar el deterioro de los recursos patrimoniales a partir de
un desarrollo turístico equivocado. Los cambios rápidos pueden conducir a consecuencias dramáticas,
tanto sociales como medioambientales, que podrían desembocar en el desgaste del atractivo turístico,
amenazando la calidad de vida y el bienestar de los habitantes locales.
El desarrollo sostenible del turismo necesita presentarse a los turistas y a las comunidades locales
de forma que garantice y potencie oportunidades para el futuro. Este debe ser el principal objetivo en la
gestión de los recursos, de modo que las necesidades económicas, científicas y sociales sean satisfechas,
mientras se mantengan los procesos de integridad cultural y los esenciales de conservación.
Actualmente, el turismo cultural en general y el arqueológico en particular, forman un nicho de
mercado con una demanda en fase de expansión, con un nivel de gasto notablemente superior al
viaje puramente vacacional, contribuyendo a proyectar positivamente la imagen del territorio a nivel
nacional e internacional. El turista de finales del siglo XX y principios del siglo XXI ha cambiado sus
hábitos, no se encuentra casualmente con un monumento o un yacimiento arqueológico sino que, en la
mayoría de los casos, llega al mismo a propósito. Eso sí, si paga para visitar un recurso arqueológico
exige infraestructura y servicios de calidad asociados.
Es cierto que todavía falta cierta reflexión (en origen, objetivos, procedimiento y resultado de las
actuaciones) que permita armonizar entre profesionales determinadas bases de acción para ordenar
y programar el presente y futuro del sector. Se refleja la falta de una política activa que haga posible
la interacción necesaria entre turismo, por un lado, y patrimonio arqueológico, por otro. Frente a la
tradicional concepción de monumento o documento que, sobre todo, debe de ser estudiado y preservado,
actualmente se produce un cambio de actitud que lo concibe como un objeto de uso, de disfrute social.
Se va transformando en un eficaz recurso dinamizador de la cultura y la economía.
A continuación, se presentan algunas recomendaciones a tener en cuenta a la hora de desarrollar los
productos en torno al patrimonio arqueológico. Para que el turismo arqueológico redunde en beneficio
de la conservación y de la sociedad, es imperativo que los proyectos sean viables y de calidad, reflejen
la demanda del mercado, y se creen y promuevan activamente. Es necesario:
•• Potenciar las oportunidades de obtener más beneficios de los visitantes con el objetivo de apoyar
la conservación y a las comunidades locales sin caer en la sobre­‑explotación, estimulando una
tasa de gastos más elevada por persona.
•• Reconocer el papel fundamental que desempeñan las empresas privadas y fortalecer sus vínculos
con las comunidades locales.
•• Los estudios de mercado no deben realizarse únicamente en los mercados emisores, sino que
resulta importante profundizar y hacer un seguimiento permanente sobre los tipos de público
que ya están respondiendo a los servicios existentes.

Dentro del turismo con motivación arqueológica existe una oferta muy heterogénea. Como ya hemos
citado a lo largo del presente trabajo, en ciertos lugares del mundo, estos particulares atractivos
turísticos han desarrollado un verdadero turismo de “masas” recibiendo cientos de miles de visitantes
al año que generan unas necesidades muy particulares de gestión. Sin embargo, también existe una
oferta innumerable de pequeños yacimientos que carecen de la “monumentalidad” necesaria para

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Alberto Moreno Melgarejo, Ignacio Sariego López 177

ser grandes generadores de visitas culturales por sí mismos. Los recursos turísticos arqueológicos,
en muchos casos, no pueden actuar como principal reclamo turístico, pero sí pueden complementar
la oferta cultural y de ocio, regional, local y estatal, actuando en sinergia con otras motivaciones
principales de visita tales como el ecoturismo u otras diferentes actividades culturales o recreativas.
La utilización de mecanismos apropiados de interpretación y difusión del patrimonio arqueológico
también juegan un papel fundamental para mejorar la experiencia del visitante, lo que en definitiva,
garantizará una mayor demanda de servicios y productos turísticos generados en torno al patrimonio
arqueológico y una fidelización por parte del turista. Por tanto, es necesario actuar en el ámbito de la
realidad, es decir, en el ámbito de los servicios y productos: lo que se oferta y cómo se oferta. Es ahí
donde los profesionales del ámbito turístico tienen que colaborar con los arqueólogos para desarrollar
servicios y productos turísticos que garanticen el desarrollo sostenible del turismo, del territorio y
de los sitios arqueológicos.
El turismo arqueológico se está transformando en un elemento económico de gran importancia para
países en vías de desarrollo e industrializados, ya que los sitios arqueológicos se encuentran localizados
normalmente en espacios relacionados con el ámbito rural, de gran atractivo natural y rodeados de una
aureola de romanticismo. Normalmente, los atractivos arqueológicos ofrecen también otras posibilidades
turísticas relacionadas con el turismo de naturaleza. Por ejemplo, los parques arqueológicos pueden
servir como hábitat de numerosas especies de aves, proporcionando excelentes posibilidades para la
ornitología. Además, los entusiastas del senderismo pueden también encontrar posibilidades para el
descubrimiento de los paisajes que rodean el sitio arqueológico. La complementariedad, por tanto, con
otras actividades turísticas refuerza su importancia.
La demanda de turismo arqueológico está en pleno crecimiento siguiendo las mismas tendencias
que la demanda del turismo cultural. Es responsabilidad de los gestores de los recursos turísticos
arqueológicos y de los destinos, trabajar de forma adecuada para crear una oferta turística innovadora,
educativa y atractiva con el fin de seguir aumentando el interés de la sociedad por conocer el patrimonio
arqueológico. Existe una gran diferencia entre un yacimiento visitable y un yacimiento que completa su
oferta con un centro de recepción de visitantes donde se pueden presentar aspectos relacionados con la
vida cotidiana, las profesiones más comunes, las preocupaciones de la gente que lo habitaba, su dieta,
su salud, etc. La utilización de nuevas tecnologías como las reconstrucciones virtuales o la utilización
de técnicas museográficas y de interpretación del patrimonio aumenta el grado de satisfacción del
visitante y por lo tanto el interés hacia el turismo arqueológico. Es un reto para los responsables de
este tipo de patrimonio, desarrollar una tipología turística que contribuya a educar y sensibilizar a la
sociedad ante la importancia del patrimonio arqueológico. En la medida que la oferta sea competitiva,
el incremento de la demanda específica de este tipo de recursos y destinos, continuará paulatinamente
en todos los lugares del planeta.

Bibliografía

Alonso Schwarz, G.
2012. “El turismo internacional y el “efecto maravilla”. Revista Novedades Económicas, 660. Consultado
el 20 de Marzo de 2016. En: [Link]
Internacional%20y%20el%20efecto%[Link]
Apsara Authority
“Tourism Statistics”. Consultado el 7 de Marzo de 2016. En: [Link]
il&menu1=860&ctype=document&id=860&ref_id=13&lg=en
Archaeological Institute of America (AIA)
2010. “A Guide to Best Practices for Archaeological Tourism”. Consultado 20 de Febrero de 2013. En:
[Link]
Association of Leading Visitor Attractions
“Visits made in 2015 to visitor attractions in membership with ALVA”. Consultado 20 de Abril de 2016.
En: [Link]
Ballart, J.
1997. El patrimonio histórico y arqueológico: valor y uso. Barcelona, Ariel.
Beresford, J.
2014. “Mind the Gap: Prediction and Performance in Respect to Visitor Numbers at the New Acropolis”
Museum, Museum & Society, 12 (3), 171­‑190.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


178 Relaciones entre Turismo y Arqueología: el Turismo Arqueológico, una tipología turística propia

Bertonatti, C.
2005. “Interpretación y turismo: ¿nos interesa dejar un mensaje al turista?” Boletín de Interpretación,
nº12, 2­‑4. Consultado el 22 de Diciembre de 2014. En: [Link]
boletin/[Link]/boletin/article/viewFile/213/213
Bosch, R.; Pujol, Ll.; Serra, J. y Vallespinos, F.
1998. Turismo y Medioambiente. Madrid, Ramón Areces.
Butler, R.
1980. “The Concept of a Tourism Area, Cycle of Evolution” The Canadian Geographer, nº 1, 5­‑12.
Consejo de Europa
1969. Convenio Europeo para la Protección del Patrimonio Arqueológico. Londres, 6 de Mayo de 1969.
Davis K.L.
1997. “Sites Without Sights: Interpreting Closed Excavations”. En Jameson J.H. Jr. (1997): Presenting
Archaeology to the Public. Digging for truths. Walnutt Creek, Altamira Press, 84­‑98.
Díaz­‑Andreu, M.
2014. “Turismo y Arqueología. Una mirada histórica a una relación silenciada” Anales de Antropología,
48­‑II, 9­‑39.
Fagan, B.
1995. “The Arrogant Archaeologist”. En Fagan, B. (1995): Snapshots of the past, Oxford, Altamira
Press, 238­‑243.
Fagan, B.
2006. From Stonehenge to Samarkand: An Anthology of Archaeological Travel Writing. Oxford, Oxford
University Press.
Gathercole,P. y Lowenthal, D. (eds.)
1990. The politics of the past. Londres, Unwin.
González, M.
2000. “Memoria, historia y patrimonio: hacia una concepción social del patrimonio” Trabajos de
Prehistoria, vol. 57, nº 2, 9­‑20.
Gunn, C.A.
2002. Tourism planning: basics, concepts and case. London, Routledge.
Herbert, D.T.
1995. Heritage, tourism and society. London, Mansell.
Kulemeyer, J.
2003. Propuesta para el desarrollo del turismo arqueológico en Argentina. Consultado el 12 de Diciembre
de 2009. En: [Link]
Leone, M.S.; Valentini, M. y Mazzà, R.
2000. “Il turismo archeologico”. En ENIT (2000): Nono rapporto sul turismo italiano. Firenze, Mercury.
Lynott, M.J.
1997. “Ethical principles and archaeological practice: development of an ethics policy” American
Antiquity, vol. 62, nº 4, 589­‑599.
Manzato, F.
2007. “Turismo arqueológico: diagnóstico e análise do producto arqueoturístico” Pasos ­‑Revista de
Turismo y Patrimonio Cultural­‑, vol.5, nº 1, 99­‑109.
McGrath, G.
2003. Myth, Magic, Meaning & Memory: Mentor Tour Guides as Central to Developing Integrated Heritage
Tourism at Archaeological Sites in Cusco, Peru. Consultado el 20 de Octubre de 2015. [Link].
es/cedit2003/pdfs/[Link]
Melotti, M.
2007. Mediterraneo tra miti e turismo: Per una sociologia del turismo archeologico, Milan, CUEM.
Ministerio de Educación, Cultura y Deporte
2016. Cifras de visitantes de los Museos Estatales. Consultado el 7 de Abril de 2016. En: [Link]
[Link]/visitantemuseo/[Link]?layout=visitantemuseo&cache=init&language=es
Moreno Melgarejo, A.
2012. “La planificación y gestión turística de Cuzco y Machu Picchu: Una aproximación desde el destino
arqueológico considerando la relación con sus principales recursos” TURyDes Revista de Investigación
en turismo y desarrollo local, vol. 5, nº12. [Link]

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Alberto Moreno Melgarejo, Ignacio Sariego López 179

Moreno Melgarejo, A.
2013. “La planificación y gestión turística de Siem Riep / Angkor (Camboya): Una aproximación desde
el destino arqueológico considerando su relación con el parque arqueológico”, PASOS, Vol. 11 N.º
1, págs. 107­‑119. En: [Link]
‑de­‑siem­‑riep­‑angkor­‑camboya­‑una­‑aproximacion­‑desde­‑el­‑destino­‑arqueologico­‑considerando­‑su­
‑relacion­‑con­‑el­‑parque­‑arqueologico
Moreno Melgarejo, A. & Sariego López, I.
2014. “Gestión Turística en Pompeya y Herculano, PASOS, Vol. 12 N.º 1, págs. 173­‑186. En: [Link]
[Link]/articulos/672­‑gestion­‑turistica­‑en­‑pompeya­‑y­‑herculano
Morère, N.
1998. “Turismo Cultural”. En Bayón, F. (ed.): 50 años del Turismo Español. Madrid, Centro de Estudios
Ramón Areces, 701­‑720.
Morére, N. y Jiménez, J.
2007. “Análisis del turismo arqueológico en España: un estado de la cuestión” Estudios Turísticos, nº
171, 115­‑139.
National Park Service.
Mesa Verde Visitation Statistics. Consultado el 7 de Abril de 2016. En: [Link]
management/[Link]
Observatorio Turístico del Perú.
Llegada de visitantes al Santuario Histórico de Machu Picchu. Consultado el 17 de Abril de 2016. En:
[Link]
Petra National Trust.
Annual Visitors to Petra. From 1985­‑2014. Consultado el 12 de Abril de 2016. [Link]
org/ui/Photos/Files/0a18ad54­‑3379­‑4b93­‑82f9­‑[Link]
Pérez­‑Juez, A.
1999. “Patrimonio cultural y arqueología”. Seminario sobre ‘Turismo y gestión del patrimonio cultural’
celebrado del 9 al 13 de agosto de 1999. Santander, Universidad Internacional Menéndez Pelayo.
Pérez­‑Juez, A.
2001. La Proyección social del patrimonio arqueológico: el yacimiento como recurso turístico, Madrid,
Tesis Doctoral, la autora.
Pinter, T.L.
2005. “ Heritage Tourism and Archaeology: Critical issues”, The SAA Archaeological Record, vol. 5, nº
3, 9­‑12.
Recuero, N.; Blasco, M.F. & García de Madariaga, J.
2011. “Identifying motivations of archaeological sites visitors”, Cuadernos de Estudios Empresariales,
vol. 21, 97­‑113
Renfrew, C. y Bahn, P. (1993): Arqueología. Teorías, Métodos y Práctica. Madrid, Akal.
del Río, I.
1999. “Gestión del Patrimonio Cultural en España”. Seminario sobre ‘Turismo y gestión del patrimonio
cultural’ celebrado del 9 al 13 de agosto de 1999. Santander, Universidad Internacional Menéndez
Pelayo.
Robb, J.G.
1998. “Tourism and Legends: Archaeology of Heritage”, Annals of Tourism Research, vol. 25, nº 3, 579­‑596.
Ruiz Zapatero, G.
1998. “Fragmentos del pasado: la presentación de sitios arqueológicos y la función social de la arqueología”.
En II Seminari Arqueologia i Ensenyament. Treballs d’Arqueologia, nº 5, Barcelona, 7­‑34.
Santacana, J. y Serrat, N.
2004. “Modelos museísticos y de presentación del patrimonio arqueológico”. IV Jornada sobre Gestión
del Patrimonio Sostenible: ‘Los parques arqueológicos. Nuevas propuestas y retos de futuro’.
SETEa (Association of Greek Tourism Enterprises)
Admissions to museums and archaeological sites 2000­‑2013. Consultado el 12 de Abril de 2016. En:
[Link]
Receipts/catID79/GR/140730_Receipts%20from%20museums%20&%20archaeological%20sites%20
by%20year%202000­‑[Link]

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


180 Relaciones entre Turismo y Arqueología: el Turismo Arqueológico, una tipología turística propia

SETEb (Association of Greek Tourism Enterprises).


Receipts to museums and archaeological sites 2000­‑2013. Consultado el 12 de Abril de 2016. En:
[Link]
Admissions/catID76/EN/140729_Admissions%20from%20museums%20&%20archaeological%20
sites%20by%20year%202000­‑[Link]
Shackel, P. y Chambers, E. (eds.)
2004. Places in Mind: Public Archaeology as Applied Anthropology. New York, Routledge.
Slick, K.
2002. “Archaeology and the Tourism Train”. En Little, B. (ed.) (2002): Public Benefits of Archaeology,
Little (ed.), Gainesville: University Press of Florida, 219­‑227
Su, Y.­‑W., & Lin, H.­‑L.
2014. “Analysis of international tourist arrivals worldwide: The role of world heritage sites”. Tourism
Management, 40, 5, 46­‑58.
Soprintendenza Archeologica Napoli e Pompei. Dati Visitatori. Consultado el 9 de Abril de 2016. En:
[Link]
Swain, H.
2007. An Introduction to Museum Archaeology. Cambridge, Cambridge University Press.
The Getty Conservation Institute
Visitor Management and Interpretation. Consultado el 17 de Marzo de 2016. En: [Link]
conservation/publications_resources/pdf_publications/pdf/qv_vol1_part4.pdf
Tresserras, J.
2007. “Turismo arqueológico”. En AECIT (2007): La actividad turística española en 2007, Castellón,
Centro de Estudios Ramón Areces.
Walker, C. J., & Carr, N.
2013. Tourism and Archaeology: Sustainable Meeting Grounds. Left Coast Press, Inc.

Recibido: 02/02/2016
Reenviado: 09/05/2016
Aceptado: 31/05/2016
Sometido a evaluación por pares anónimos

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Vol. 15 N.o 1. Págs. 181-193. 2017

[Link]

Alfonso Valenzuela Aguilera

Patrimonio, turismo y mercado


inmobiliario en Tepoztlán, México.
Alfonso Valenzuela Aguilera*
Universidad Autónoma del Estado de Morelos (México)

Resumen: El patrimonio funciona como instrumento de revalorización del suelo urbano y está abriendo el
camino para que el capital privado se apodere de los mercados inmobiliarios locales. En México es emblemático
de estos procesos el programa federal denominado “Pueblos Mágicos”, que en el fondo busca capitalizar la
cultura y las tradiciones al “poner en valor” los atractivos turísticos de dichos lugares. Si bien dicho programa
se originó con la intención de activar la economía de las comunidades localizadas en sitios con valor patrimonial
mediante instrumentos de planeación urbana, ambiental y turística, con el paso del tiempo el programa se fue
centrando en la dimensión económica, respondiendo a indicadores y parámetros de desempeño empresarial
dejando de lado la identidad comunitaria y el bienestar de la población.
Palabras clave: Identidad; Control social; Patrimonio; Valorización; Resistencia civil.

Heritage, tourism and real estate market in Tepoztlán, Mexico


Abstract: Heritage serves as an instrument to enhance urban land value enabling private capital to
take over local real estate markets. In Mexico it is emblematical of these processes the federal program
known as “Magical Towns”, which seeks to capitalize on culture and traditions in order to “add value” to
such attractions and places. While the program was created to enhance the economy of local communities
located in heritage places by means of urban, environmental and touristic planning instruments, as years
went by, the program started to center its scope to economic indicators and parameters of entrepreneurial
performance while neglecting the community identity and the people’s well­‑being.
Keywords: Identity; Social control; Heritage; Equity valuation; Civil resistance.

1. La puesta en valor del patrimonio

Etimológicamente la palabra patrimonio nos remite a la propiedad o herencia transmitida por el padre
pero también comparte su raíz con la acepción griega ligada a la patria, es decir, al lugar de origen de
los ancestros, a nuestro origen y nuestra historia. En cambio para la connotada historiadora Françoise
Choay (2005:47) la definición de patrimonio es incierta y requeriría la elaboración de un “inventario
borgiano” para capturar la infinidad de significados ligados a las distintas dimensiones disciplinares
(lingüísticas, plásticas, arquitectónicas, etc.) y además comenta: “Esta palabra tan antigua, ligada al
origen de las estructuras familiares, económicas y jurídicas de una sociedad estable, enraizada en el
espacio y en el tiempo, se ha convertido hoy en día en un concepto nómada que sigue una trayectoria
distinta y rutilante” (Choay, 1999:9). El patrimonio deja entonces de ser una característica concreta
para definir la identidad y los valores que sustentan la memoria para transitar por lo intangible, las
tradiciones y creencias que le dan substancia al contenido de los objetos de la memoria.
La caracterización del patrimonio se está convirtiendo en un valor agregado para el mercado
inmobiliario local, abriendo la posibilidad de revalorizar los inmuebles de acuerdo con las acciones
públicas de mejora del entorno. La idea de “poner en valor” el patrimonio implica, en sentido económico,
apreciar o incrementar la utilidad de un objeto patrimonial: “Poner en valor un bien histórico equivale

*
Posgrado de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, México. E­‑mail: aval@[Link]

© PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. ISSN 1695-7121


182 Patrimonio, turismo y mercado inmobiliario en Tepoztlán, México

a habilitarlo de las condiciones objetivas y ambientales que, sin desvirtuar su naturaleza, resalten sus
características y permitan su óptimo aprovechamiento” (ICOMOS, 1967:3). Sin embargo, no existe un
consenso con respecto a la definición del concepto de “valor”, ya que mientras que para unos se relaciona
con instrumentos para restaurar y proteger el objeto patrimonial, para otros se traduce en la creación
de un andamiaje institucional que permita revalorizar el mercado inmobiliario y promover los negocios
turísticos de un sector de la población ligado a los grandes capitales.
El impulso del turismo patrimonial o cultural comporta efectos tangibles en el uso y el valor del
suelo, privilegiando en primera instancia el perímetro del centro histórico y convirtiéndolo así en el
objeto predilecto de las intervenciones públicas (pavimentación, cableado subterráneo, pintura, espacios
públicos, etc.). La expresión Mise en valeur ha sido también traducida como valorar o valorizar, acep‑
ciones que destacan el valor intrínseco de algo (por ejemplo, “hay que valorar la salud”). Sin embargo,
poner en valor algo también puede significar el poner en relieve la importancia particular de un objeto
determinado (por ejemplo, “la salud”). En lo que respecta al ámbito del patrimonio material, la “puesta
en valor” de un objeto arquitectónico o urbano lleva implícita la revalorización no solo cultural sino
también económica, y esto como el resultado directo de una intervención de mejoramiento del entorno.
Por consiguiente, si bien se genera un poderoso impacto cultural y simbólico al privilegiar un elemento
particular de la historia (por ejemplo, la arquitectura monástica o las estructuras mesoamericanas), esto
necesariamente impacta en el valor del mercado inmobiliario mediante las operaciones de salvaguarda
patrimonial por parte del sector público.
Las intervenciones gubernamentales buscan antes que nada, potencializar el valor de consumo del
patrimonio material e inmaterial, es decir, que los atractivos identificados como auténticos, tradicionales,
originales o característicos de una localidad se valoran en función de su capitalización como atractivos
turísticos, y las intervenciones públicas quedan vinculadas con la rentabilidad económica antes que con
el aprovechamiento del patrimonio en beneficio de la población residente. En cambio, el valor de uso
que la población le otorga al entorno natural y construido es el elemento primigenio para la generación
de vínculos identitarios y de pertenencia territorial.
Siguiendo con las distintas acepciones sobre las teorías del valor, surge una variante que es el valor
de consumo y que se define como la posible utilidad de un producto o servicio considerado en términos
de satisfacción potencial. Mientras que los valores humanos son de naturaleza abstracta y parecen no
tener un impacto directo en el comportamiento de la persona, son las actitudes las que pueden contex‑
tualizar y constituir mejores indicadores de comportamiento (Homer y Kahle, 1988; McCarty y Strum,
1994). En éste contexto, y contrario de los indicadores de satisfacción que son un fenómeno posterior
a la adquisición de un bien o servicio, el valor de consumo es una percepción a priori de la satisfacción
esperada, y es en ése sentido que las políticas de promoción turística buscan elevar el valor de lo que se
percibe como un producto que promete un beneficio seguro. Es así como el valor de consumo se impone
ante el valor de cambio o de uso, a través de la promoción mediática, mercadológica y publicitaria que
aprovechan la unicidad, autenticidad y singularidad del lugar.
El Programa Pueblos Mágicos (PPM) es una iniciativa del gobierno federal para revitalizar el turismo
en localidades con atractivos patrimoniales y culturales que no formaban hasta entonces parte de los
circuitos turísticos tradicionales. El programa se crea en 2001 con el fin de establecer un modelo de
rentabilidad centrado en el establecimiento de una “marca” que permitiera la expansión de los servicios
turísticos a lo largo y ancho del territorio nacional. Sin embargo, una de las paradojas que enfrenta dicho
instrumento de promoción turística es que el distintivo busca establecer un nicho dentro del mercado
lo cual conlleva la necesidad de estandarizar una serie de servicios que, en última instancia, terminan
por homogeneizan la experiencia del visitante al tiempo que se trata de mantener un imaginario de
autenticidad, de unicidad y de tradiciones1.
Es así que las localidades participantes en el PPM se convierten en entidades quiméricas dentro
de una dimensión del imaginario turístico y no como lugares reales en donde la gente tiene prácticas
cotidianas que no requieren ser puestas en escena. Para comprender las contradicciones intrínsecas
a la aplicación de políticas de fomento al turismo es necesario identificar las distintas racionalidades
que están al origen de las iniciativas. Si el objetivo es el de reactivar el sector turístico aumentando el
flujo de turistas y generando una mayor derrama económica, las acciones estarán dirigidas a proveer
al visitante de servicios, actividades y atractivos que lo mantengan entretenido al menos unos cuantos
días. En cambio, la racionalidad de los habitantes camina en otro sentido, resolviendo sus necesidades
y tratando de encontrar un cierto significado dentro de su vida cotidiana. Una tercera racionalidad está
representada por aquellos residentes que obtienen beneficios directos a partir de la inversión federal en
el municipio, en donde a pesar de verse afectados por las externalidades de la actividad turística, sus

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Alfonso Valenzuela Aguilera 183

negocios o servicios dependen de la cantidad de visitantes que llegan los fines de semana e incluso están
dispuestos a sacrificar su participación en fiestas, ceremonias y rituales por su actividad económica.
El valor de consumo frecuentemente se asocia con la economía de la experiencia, en donde ‑­ continuando
con la desmaterialización del fenómeno turístico­‑ se proponen fuentes inagotables de experiencias a
los consumidores (saunas, baños rituales conocidos como temazcales, meditaciones, masajes, etc.),
sustentadas en el contacto personal con los prestadores de servicios con el fin de establecer lazos
que vayan más allá del consumo de experiencias y servicios que son percibidos como auténticos. Sin
embargo, estos nuevos mecanismos y actividades económicas no alcanzan una suficiente legitimación
social como para incorporarse a la vida cotidiana de la población, toda vez que el turismo, planteado
en estos términos, está centrado en la reproducción de los imaginarios de lo exótico, en la búsqueda de
lo pintoresco y mediante la escenificación de un pasado desmaterializado y distante.
Los programas gubernamentales concebidos para poner en valor el patrimonio cultural de los
pueblos podrían derivar en la transferencia de propiedad de dicho patrimonio al turista y al residente
ocasional de la localidad. En éste sentido, la revalorización ocurre por fuera del tejido comunitario
local y el patrimonio pasa a ser salvaguardado, adecuado y transformado por una entidad de carácter
federal que dicta el tipo de desarrollo que conviene a las localidades que se inscriben en el programa.
Surgen contradicciones insalvables toda vez que el programa referido busca por una parte, diversificar
e innovar la oferta de productos turísticos, mientras que por la otra intenta que la comunidad mantenga
“los atributos de singularidad, carácter y autenticidad a través de la puesta en valor de sus atractivos”
(SECTUR, 1994). De modo que el reto de conciliar el aburguesamiento de la oferta turística dirigida a
segmentos “especializados” de la población con una estrategia que potencialice el desarrollo comunitario
permanece como una asignatura pendiente.
Dado que la estrategia de desarrollo turístico se basa en el consumo, el Programa Pueblos Mágicos
altera la configuración social y económica de los habitantes en detrimento de los valores y prácticas
cotidianas de la población residente. En última instancia, el programa en Tepoztlán ha beneficiado
a comerciantes, artesanos y prestadores de servicios ‑­que en buena parte provienen de otras partes
de la república­‑ sin llegar a incidir de manera sustancial en el mejoramiento de la calidad de vida de
los residentes. Otro fenómeno central dentro de la problemática ha sido el impacto de los distintivos
oficiales en el mercado inmobiliario, encareciendo el suelo y las propiedades en las partes céntricas de
la ciudad. De este modo, el reconocimiento como lugar con valor patrimonial le confiere a la propiedad
un valor agregado y, aún cuando dicho distintivo no genera automáticamente una revaloración del
mercado inmobiliario, el nombramiento refuerza una tendencia a la alza en los precios de los inmuebles,
afectando con ello el costo de la vida para los pobladores.
Aún cuando históricamente la industria turística ha estado acaparada por el sector empresarial, es
importante abundar sobre el contexto en el que surge el Programa Pueblos Mágicos al inicio del presente
siglo, y en donde después de más de siete décadas tiene lugar por primera vez la alternancia partidista.
El entonces presidente Vicente Fox Quesada representaba justamente al sector empresarial, la clase
media provinciana del Bajío, identificada en buena parte con el legado criollo y mestizo de la colonia
española. En el segundo año de su gobierno se estructura el programa federal Pueblos Mágicos que
centra su atención en la puesta en valor de los pueblos coloniales y que, mediante la inversión directa
en trabajos de mejoramiento urbano, beneficiaría de manera directa tanto a los grupos de poder político
y económico quienes son los que generalmente controlan los servicios turísticos así como las cadenas
hoteleras y de servicios con mayor presencia en el territorio nacional.
En distintos estudios se argumenta que es frecuente que los programas para el desarrollo turístico
en zonas con valor patrimonial profundicen la inequidad y desigualdad social al impulsar a los grupos
de poder establecidos previamente en las comunidades, despojándolas incluso de sus recursos naturales
y culturales para el uso del turismo (Castellanos y Machuca, 2008; Daltabuit, 2000).

2. El marco de la identidad y los distintivos oficiales

Los núcleos históricos en algún periodo constituyeron la totalidad de la ciudad (Carrión, 2000:33),
constituyéndose como referentes económicos, culturales, sociales y políticos de una región mayor.
Al expandirse la ciudad, estos núcleos se convirtieron en sub­‑centros o centralidades especializadas
acordes con su actividad económica predominante o con su valor en el mercado inmobiliario, y los usos
habitacionales originales se transformaron en comerciales, turísticos, mixtos o de servicios. A partir de
la adopción de las políticas neoliberales de desregularización de los mercados que inician en los años

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


184 Patrimonio, turismo y mercado inmobiliario en Tepoztlán, México

ochenta, se fortalece el circuito internacional de gran turismo concentrado en destinos turísticos de


playa, arqueológicos y de ciudades coloniales, dejando fuera los pueblos indígenas­‑coloniales que no
podían competir con el turismo de masas pero que no obstante, contaban con una serie de atractivos
capitalizables. Es entonces cuando surge la idea de crear circuitos turísticos de segundo nivel que, por
una parte, estuvieran ligados a un centro urbano importante y por la otra, pudieran integrarse como
una red de corredores turísticos bajo el distintivo de un programa federal que supervisara su desarrollo,
ya sea mediante el financiamiento periódico o bien mediante la suspensión del distintivo en caso de que
no cumplieran con el compromiso de poner en valor el patrimonio.
El Programa Pueblos Mágicos (PPM) asume que las identidades en los pueblos están claramente
definidas y que son constantes en el tiempo, y en sus reglas de operación sobreentiende que los habitantes
mantendrán sus tradiciones a pesar de los embates de la comercialización y el turismo de masas. El
razonamiento se sustenta en el supuesto de que los habitantes defenderán la autenticidad que le
confiere un valor agregado a la localidad mediante la preservación de los valores culturales originales,
si bien estos no se definen en ninguna parte de los documentos de creación de dicho programa. Esto
presenta una limitación de carácter estructural en la estrategia y es que el programa pierde de vista
los mecanismos mediante los cuales se construyen las identidades y que incluyen la interacción con
mecanismos de pertenencia, lo cual es instrumental para definir, desligar y delimitar la propia identidad.
El patrimonio, como concepto socialmente construido, incorpora redes de relaciones e interacciones
sociales múltiples y complejas. La definición misma de los atributos que requiere un edificio para
ser considerado con valor patrimonial pasa por distintas organizaciones e instituciones que integran
especialistas que finalmente evalúan la pertinencia de incluir el inmueble en un catálogo de bienes con
reconocimiento oficial. El concepto de patrimonio material apela en primera instancia a la identidad, el
arraigo y la apropiación social de un inmueble o tradición, que es considerado valioso y/o representativo
de un valor, estilo, tipo o periodo de interés cultural.
Dada la complejidad estructural de las sociedades actuales, los sitios de interés patrimonial están
asociados a un conjunto de elementos económicos, sociales, culturales e incluso políticos que los
determinan y configuran de distintas maneras. Si bien los sitios históricos tienen un significado social
por sí mismos, dicha historicidad puede o no tener relevancia para la población originaria, para los
residentes de la periferia o para las clases marginadas económica y/o culturalmente. De éste modo, los
dispositivos que anteriormente cohesionaban a las comunidades en la actualidad afectan la composición
del tejido social, presentando un desajuste ligado a la polarización del ingreso, a la expoliación y a la
pauperización de la población (Harvey, 2004: 67).
En este sentido comenta Pradilla (2012:31). en su análisis de las dinámicas sociales en los centros
históricos:

“En medio de la desindustrialización y la terciarización de las metrópolis, las propuestas más aceptadas
hoy para la preservación de los centros históricos, son las de la valorización del patrimonio, entendidas
como la transformación de los centros históricos en territorios rentables para la acumulación del capital,
mediante su conversión en objetos del turismo ‘cultural’ internacional, nacional o local. A su favor cuentan
con el argumento real del alto costo de la conservación del patrimonio, solo viable si es rentable”.

En este sentido, los distintivos oficiales que originalmente buscan promover el desarrollo de las
comunidades, en muchas ocasiones terminan transfiriendo la inversión pública a grupos de poder
económico y político local o regional, resultando como los grandes beneficiarios el sector turístico
establecido, los empresarios y los líderes locales, mientras que el grueso de la población apenas recibe los
excedentes que se desprenden de los grandes negocios turísticos e inmobiliarios. Pradilla refiere además
que la comercialización del patrimonio se traduce en la modificación de los inmuebles para adecuarlos
a las nuevas funciones del turismo, aunado a la “museificación” y monumentalización de los centros
históricos, al fachadismo y la sustitución de la población residente por la itinerante (Pradilla, 2012:31).
Es por ello que el Programa Pueblos Mágicos no puede analizarse sin considerar el papel que el
mercado viene jugando en cuanto a la reconfiguración de las relaciones entre el Estado y la sociedad.
En éste sentido, la intervención gubernamental deja de ser asistencialista y supuestamente se vuelve
promotora, detonadora y articuladora del desarrollo. Esto no tendría que ser necesariamente un problema
siempre y cuando el sector público privilegie el interés público en lugar de los intereses de la iniciativa
privada, además de que los vínculos con la clase política de la localidad no se traduzcan en conflictos de
interés evidentes. En éste sentido es paradigmático el caso de Tepoztlán, municipio que se encuentra
a ochenta kilómetros al sur de la Ciudad de México y cuenta con una población de un poco más de

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Alfonso Valenzuela Aguilera 185

cuarenta mil habitantes. La cabecera municipal alcanza los 15 mil pobladores y está localizada en las
faldas del cerro del Tepozteco, cuyas formaciones volcánicas le confieren un gran atractivo paisajístico
que atrae el turismo desde tiempos inmemoriales.

Mapa 1: División municipal de Morelos (Tepoztlán es el 020).


Fuente: Gobierno del estado de Morelos, 2011.

La población residente se compone de una diversidad de orígenes, y es a partir de la fragmen‑


tación identitaria que cabría preguntarse si puede ser vista en términos de multiculturalidad o de
exclusión. Tenemos por una parte a los llamados “Tepoztizos” o avecindados, quienes pueden ser
residentes nacionales o extranjeros, muchos de ellos ligados a círculos políticos e intelectuales de
la capital del país y quienes tienen generalmente una afinidad con la cultura local y las tradiciones
que se conservan a pesar de todo. Por otra parte tenemos a los visitantes de fin de semana que
llegan en buena medida de la Ciudad de México, Puebla, Estado de México y alrededores, quienes
además de recorrer el pueblo, subir a la pirámide del Tepozteco, compran artesanías y consumen
alimentos y bebidas tradicionales. Asimismo, encontramos a la población local que, aún cuando no
se beneficia de los visitantes ofertando algún servicio (estacionamiento, artesanías, servicios, etc.),
ve transformarse junto con las prácticas culturales como los medios de subsistencia, una nueva
versión de su identidad.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


186 Patrimonio, turismo y mercado inmobiliario en Tepoztlán, México

El caso de Tepoztlán nos remite a una larga historia de disputas sociales a partir de la pugna de
intereses que han generado proyectos de infraestructura o mobiliarios como han sido el Club de Golf
en 1995 y la ampliación de la autopista desde 2012, los cuales llevan implícitos modelos de desarrollo
civilizatorios en donde la población originaria queda excluida desde un inicio2. Sin embargo, es inte‑
resante observar que el Programa Pueblos Mágicos no ha sido rechazado frontalmente como lo fueron
la autopista y el Club de Golf, quizás porque de algún modo el mejoramiento de infraestructuras e
imagen urbana han sido de beneficio para la comunidad en general. Si bien el objetivo inicial del PPM
fue que su instrumentación estuviera dirigida a la transformación social, en la práctica su estructura
privilegió la participación de la gente con un cierto nivel socioeconómico o que ya tenía un negocio en
el centro del poblado, alejándose la intervención institucional cada vez más de las necesidades reales
de la población en general y de la cultura local en particular.
El PPM se enfrenta hoy en día a la paradoja de homogeneizar la oferta de servicios turísticos al
tiempo que busca diferenciar los atractivos, incluso de manera artificial. La estrategia mercadológica
de construcción de una “marca” se ha demostrado efectiva en el medio empresarial, sin embargo, al
trasladarse al patrimonio se interpone la relación tiempo­‑espacio, de modo que los actores tienen que
poner en valor los atractivos del lugar constantemente para que éste sea reconocido por su singularidad.
El despliegue de dichos atributos se convierte entonces en una práctica constante de generación de
imaginarios que dan autenticidad al lugar mientras que los empresarios locales, nacionales e incluso
globales apuestan por establecer al destino como un punto de interés relevante dentro de los circuitos
turísticos establecidos.
En éste contexto y situando un caso concreto, en Tepoztlán las fiestas barriales que originalmente
representan tanto al patrono parroquial como a los pobladores del barrio correspondiente, ahora
se enfrentan a la consigna oficial de “poner en valor” estos rituales por medio de su inclusión como
patrimonio inmaterial al tiempo que se busca mantener vivas dichas tradiciones3. Existe entonces la
paradoja de valorizar las expresiones culturales para ser capitalizados por el sector turístico al tiempo
que se mantiene la esencia y significado para la comunidad. De éste modo, complejos mecanismos
rituales que anteriormente se convertían en fronteras culturales, ahora se despliegan como componentes
identitarios tanto como instrumentos al servicio del poder.
En la concepción del Programa Pueblos Mágicos se buscaba detonar el desarrollo local así como
privilegiar a las empresas comunitarias y ejidales, si embargo, esta intención quedó solo en el papel ya
que no se crearon los mecanismos e instrumentos necesarios para que asociaciones y órganos establecidos
pudieran beneficiarse de los recursos del programa. Dado que la inversión estaba mayormente dirigida
a la construcción de obra pública, infraestructura y mejoramiento urbano, los beneficiarios directos
terminaron siendo los propietarios de los inmuebles en el primer cuadro de la ciudad (empresarios,
hoteleros y comerciantes) ubicados estratégicamente a lo largo de las vías principales que, aunque
representan un porcentaje residual del territorio comprendido por el pueblo, son las áreas en donde
se concentra el valor inmobiliario más elevado. Ahora bien, aún cuando el Programa Pueblos Mágicos
estuviera beneficiando de manera consistente a un sector de la economía y de la población local, también
es cierto que la población Tepozteca originaria (de composición rural e indígena) no están desligados de
las dinámicas socioeconómicas generadas por el turismo y de hecho, existen puntos de contacto entre
las instituciones, la política y la sociedad que reconfiguran –para bien o para mal­‑ a la comunidad.
Moviéndose en una delicada línea que divide la inclusión de la exclusión, el habitante originario
participa en el nuevo compuesto identitario que amalgama tradición e innovación, tecnología y saberes
ancestrales, prácticas “democratizantes” con los usos y costumbres. Esta amalgama cultural se manifiesta
en distintos momentos cercana a un proyecto político ­‑al menos ya se ha demostrado en la práctica­‑ lo cual
podría hacer que la diferencia o diversidad cultural adquiriera un sentido más allá de la dominación de
clase y se convirtiera en un instrumento de desarrollo propio, inclusivo y territorial. Así, la articulación
de la diferencia podría proteger las tradiciones y el patrimonio a través de la construcción de una serie
de relaciones estratégicas entre los actores, indisociable del contexto político, económico, social y cultural
por el que ha venido atravesando el país de manera vertiginosa en los últimos diez años.
Es en los últimos años que la industria turística se ha potencializado por medio de las nuevas
tecnologías, haciendo más eficiente el funcionamiento de la experiencia turística mediante la mejora de
los procesos de reservaciones, conexiones, precios, etc. No obstante, al abrirse estas nuevas posibilidades
de conexión se amplia paralelamente la brecha informática que excluye o restringe las posibilidades de
acceso para los no iniciados y que en el caso de los beneficiarios del PPM podría representar un porcentaje
considerable de la población local. El reducido acceso a satisfactores fundamentales como educación,
empleo y salud para la mayoría de los habitantes de los pueblos inscritos dentro del programa es un

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Alfonso Valenzuela Aguilera 187

tema central dentro de la era de la información, la conectividad y la tecnología globalizada, de modo que
su integración solo puede ser de manera programada, esto si no queremos dejar a la población referida
cada vez más “desconectada y desigual” (García­‑Canclini, 2004).

Imagen 1: Foto Aérea de Tepoztlán, Instituto Nacional


de Estadística y Geografía (INEGI), 2011.

3. El impacto del turismo en el mercado inmobiliario.

En un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que por cierto, es el mayor financiador
de obra pública en América Latina, se analizan los esfuerzos de conservación en la región y concluyen los
autores que existen tres elementos para asegurar el éxito de las intervenciones (financieras): involucrar
a todos los actores sociales, destinar los inmuebles patrimoniales para usos rentables con probada
demanda social, y preservar tanto los monumentos como el entorno (Rojas, 2002).
Partiendo de que la puesta en valor del patrimonio material está condicionado al entorno construido
a manera de escenario, y que éste último precisa de la inversión privada para poder financiar los
elevados costos de restauración de los inmuebles históricos, el BID señala las limitaciones del mercado
inmobiliario para asignar los recursos necesarios, ya que su funcionamiento está ligado a la valorización
del capital pero sin fines altruistas. Plantea por ejemplo, el caso de una zona patrimonial en donde se
espera que inicie un proceso de revalorización del mercado pero en donde al inversionista le conviene
no dar el primer paso, sino esperar a que se valorice su propiedad mediante las inversiones hechas
por otros, asegurando así el valor comercial de su inversión. Si bien el mercado inmobiliario en zonas
patrimoniales está sujeto a la relación entre la oferta y la demanda ­‑buscando por tanto maximizar los
beneficios­‑ conviene referir la distinción entre el dominio y la posesión que hace Goodall (1972: 92) y
de donde derivan el dominio sin disfrute y la ocupación sin propiedad.
El hecho que las áreas patrimoniales centrales hayan sido lugares en donde el alquiler ha predo‑
minado en distintos periodos históricos y que la localización central generalmente eleva los beneficios
y la satisfacción de los usuarios, los perímetros con valor patrimonial adquieren una preponderancia
económica sobre el resto del territorio. Ahora bien, el precio del inmueble dependerá del valor máximo
que el comprador esté dispuesto a pagar, ya sea en calidad de inversionista que espera su valorización
futura, o bien de ocupante de la propiedad quien obtiene las ventajas sobre el valor de uso. Sin embargo,
los inmuebles de carácter patrimonial requieren de mantenimiento y mejoras que se deprecian con el
tiempo mientras que el valor del suelo mantiene su valor de mercado o bien, se incrementa. En el caso

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


188 Patrimonio, turismo y mercado inmobiliario en Tepoztlán, México

de México los bienes con valor patrimonial han estado regulados por legislaciones federales a cargo ya
sea del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) o del Instituto Nacional de Bellas Artes
(INBA), mientras que más allá de las fronteras el país ha suscrito la mayoría de decretos, documentos,
declaraciones y acuerdos internacionales como la Carta de Atenas (1931), la Carta de Venecia (1964),
la cual protegía monumentos y sitios pero que no preveía el tratamiento del mercado inmobiliario, el
desarrollo urbano o el turismo cultural. Unos años más tarde, las Normas de Quito (1967) reconocerían
la importancia del turismo y su incidencia en la valoración económica de los monumentos. Las normas
establecen que “los bienes del patrimonio cultural representan un valor económico y son susceptibles de
erigirse en instrumentos del progreso.” (ICOMOS, 1967:1). Dicho documento alude a la formulación de
un “Plan sistemático de revaloración de los bienes patrimoniales en función del desarrollo económico­
‑social”, el cual introduce el patrimonio dentro de un contexto nacional amplio si bien no son claros
los mecanismos y criterios mediante los cuales se pretende alcanzar tal desarrollo. A pesar de ello, las
normas enuncian consideraciones importantes con respecto a los lugares que contando con “monumentos
nacionales” propiamente dichos, requieren de la protección del Estado para ser capaces de conservar
elementos que escaparían a una definición estrecha del patrimonio y en donde precisamente, podría
quedar enmarcado el programa federal de Pueblos Mágicos. El énfasis en el patrimonio construido es
central en el programa dado que uno de los requisitos de ingreso es contar con una Declaratoria de
Monumentos Históricos emitida por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), de modo
que es una dependencia del Estado quien emite la declaración y el registro oficial del sitio en cuestión,
otorgándole las prerrogativas del régimen de excepción correspondiente.
Dentro de la legislación en el campo patrimonial destaca el hecho que el ser sujeto de una clasificación
implica la adquisición de una serie de restricciones y obligaciones para los propietarios de los inmuebles
en virtud de si bien se encuentran bajo el régimen de propiedad privada, también mantienen una
dimensión pública dado su valor histórico, estético y cultural. Esta distinción lleva aparejados una serie
de problemas de orden económico, toda vez que los trabajos de mantenimiento requieren de un grado de
especialización variable que necesariamente aumenta su costo y que muchas veces no se recupera por
un inversionista que quiere obtener dividendos. Por ejemplo, las áreas patrimoniales que han perdido
actividades económicas o reducido la intensidad del uso habitacional, frecuentemente caen en una espiral
de degradación generalizada. La llamada declinación urbana de las áreas centrales provoca que los
estratos más desfavorecidos ocupen los inmuebles en procesos de decadencia y obsolescencia funcional.
Si consideramos al patrimonio construido como el principal ahorro interno del país, podemos superar la
lógica de valor de un inmueble ligado al flujo de efectivo que éste genera (Anchour y Castañeda, 1992:1).
En este sentido, los negocios inmobiliarios son analizados desde el punto de vista del inversionista
individual y no en función de su impacto colectivo. Dicha lógica demanda una cuidadosa planeación
financiera e inhibe cualquier intento de ordenamiento territorial que limite los mecanismos de trans‑
ferencia (o expoliación) y si acaso ayude a resolver las externalidades estructurales del mercado. Los
inmuebles históricos generalmente se localizan fuera de la lógica del mercado, es decir, no son rentables
en términos financieros en comparación con otros bienes que compiten por los costos de oportunidad
de otros productos. Sin embargo, los mercados inmobiliarios tienen la particularidad de ser uno de los
principales activos de los hogares promedios y en general de las economías del mundo. Ahora bien,
las Normas de Quito intentaban superar una contradicción importante que consiste en revalorizar
el patrimonio, no solo en sentido cultural sino también económico, “pasándolo del dominio exclusivo
de minorías eruditas al conocimiento y disfrute de las mayorías populares”. Ergo, si un inmueble es
intervenido y con ello aumenta su valor en el mercado inmobiliario, el beneficios social solo podría
derivarse del establecimiento de un uso público, como podría ser un servicio, un equipamiento o una
iniciativa abierta y sin fines de lucro.
Las implicaciones que los programas federales tienen en el mercado inmobiliario ­‑como es el caso del
PPM­‑ tiene una trascendencia no sólo regional sino nacional, toda vez que los procesos transforman de
manera efectiva tanto la forma de las ciudades como su estructura interna. Las intervenciones en el
territorio están estrechamente relacionadas con los mecanismos que rigen la especulación inmobiliaria,
en general a cargo de las administraciones locales (p.e. los Planes de desarrollo Urbano o la gestión del
catastro) quienes tendrían en sus manos poderosos instrumentos de control del mercado inmobiliario.
De éste modo, los procesos de crecimiento, densificación o expansión de los Pueblos Mágicos pueden
generar en poco tiempo impactos indeseables en la provisión de servicios, el sistema de movilidad, el
tratamiento de residuos, la dotación de agua o los equipamientos para la población residente. En el
caso de Tepoztlán, los cambios en el uso del suelo de habitacional a comercial han incrementado el
valor del suelo generando un proceso de sustitución de residentes en el primer cuadro de la localidad.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Alfonso Valenzuela Aguilera 189

Asimismo, el agua es considerado un recurso escaso y los nuevos residentes aumentan la demanda
necesariamente, como comenta Rosas (1997: 20): “Tepoztlán sufre la falta de agua en los largos meses
de estiaje, en los que el nivel de los pozos se abate, bombean lodo y la distribución doméstica se reduce
drásticamente […] la construcción de casas de fin de semana, con su abundancia de albercas y jardines
de riego, ha contribuido también a la carencia”. Por tanto, podemos concluir que los procesos turísticos
que desencadenan un mayor aforo de visitantes, el establecimiento de nuevos negocios y el crecimiento
demográfico en localidades pequeñas como Tepoztlán resienten de manera particular el escalamiento
de la demanda de infraestructuras y servicios.

4. La acción instrumental del Estado en la puesta en escena del patrimonio

El Programa Pueblos Mágicos surge en un momento de transición política al ser electo el primer
gobierno federal alterno después de siete décadas con un partido único. En ese contexto se lanza el
Programa Nacional de Turismo 2001­‑2006 el cual tenía como objetivo central capitalizar o poner en
valor atractivos más sutiles que el patrimonio arquitectónico monumental como los rituales, fiestas
y tradiciones ubicados en la dimensión de lo intangible, como una manera de impulsar un circuito
turístico cultural que no estaba contemplado en los programas tradicionales del gobierno federal y
dirigidos al turismo de masas4.
En México el Estado ha jugado siempre un papel central en el impulso del turismo, ya sea como
fuente de financiamiento para la creación de circuitos turísticos o bien promoviendo ciertos periodos de
la historia. En éste sentido, el PPM tuvo como eje rector la integración de las comunidades participantes
en la provisión y desarrollo de servicios al turista de modo que se beneficiaran de la inversión pública.
Sin embargo, el programa no tenía previsto de manera explícita la participación de las comunidades
receptoras para la definición de objetivos y estrategias a seguir. En cambio, el gobierno federal dió por
hecho que los productos turísticos de aventura, deportes extremos o pesca deportiva serían recibidos por
las comunidades sin mayores objeciones al ver las bondades económicas que atraerían, modernizando
los negocios turísticos locales para así revalorizar el sitio al potencializar los atractivos del lugar y en
última instancia, impulsar la recuperación del mercado turístico de la región.
A nivel discursivo el PPM se definía como un “programa de desarrollo turístico integral” (SECTUR,
2001), de modo que el primer eje del programa partía de una orientación social para optimizar el
aprovechamiento de los recursos y “hacer del turismo una actividad de contribución real para elevar
los niveles de bienestar, mantener y acrecentar el empleo y hacer redituable la inversión”. De este
modo, buscaba la activación del mercado local, generando un mayor gasto por parte del turismo que
seguramente ­‑se argumentaba­‑ beneficiaría a la “comunidad receptora” (SECTUR, 2001).
Para cumplir con éste último objetivo, el Programa Pueblos Mágicos basaba su estrategia en la
participación comunitaria, de modo que “su inclusión y permanencia, sus avances y logros serán el
resultado del nivel de trabajo que la propia comunidad realice” (SECTUR, 2001). A este respecto, la
participación estaría centrada en la conformación de comités locales, los cuales agruparían a repre‑
sentantes de los sectores hoteleros, restauranteros y de la administración municipal pero quedándose
cortos en la representatividad de los intereses de la comunidad local. Como segundo eje, el PPM quedaba
firmemente anclado en la estructura legal conformada por los instrumentos de planeación existentes
(planes de desarrollo urbano, planes de ordenamiento territorial, planes de desarrollo turístico, etc.),
de modo que el destino del pueblo mágico quedaba ceñido a los ordenamientos urbanos y ambientales
vigentes. De hecho, el programa buscaba desde un inicio fortalecer la estructura institucional, toda vez
que requería para la inclusión de la localidad en el programa que diera muestras de inversión directa
por parte de las instancias municipales o estatales. Además, la localidad tendría que reunir una serie
de “atractivos turísticos diferenciados” entre los que destacan el patrimonio cultural inmaterial, la
producción artesanal, la gastronomía, así como contar con una imagen urbana armónica y en buen
estado de conservación, de modo tal que se hiciera merecedora de una declaratoria como zona de
monumentos históricos.
Retomando la discusión sobre la pertinencia de la puesta en valor del patrimonio, la primera versión
del programa establecía que la solicitud debía incluir “un ensayo sobre los atributos mágicos que
justifiquen su candidatura [basando] su argumentación en el rescate y la preservación de su patrimonio
cultural tangible e intangible” (SECTUR, 2001). Aquí es conveniente detenerse a analizar el discurso
sobre la necesidad de “rescatar” el patrimonio amenazado creando –literalmente­‑ una narrativa que
incorporara los atributos materiales que le otorgarían el distintivo de “Pueblo Mágico”. Otro aspecto

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


190 Patrimonio, turismo y mercado inmobiliario en Tepoztlán, México

relevante es que en su origen el PPM se proponía detectar el “impacto del turismo en la localidad y en
el área de influencia” a través de evidencias de inversión privada y social en proyectos turísticos que
incluyeran empresas comunales y ejidales.
Una década más tarde, dos estudios comparativos de la Secretaría de Turismo concluían que no
existían evidencias de que se hubieran generado empleos que beneficiaran a la población local, encon‑
trándose Tepoztlán entre los últimos lugares con respecto a su vocación turística y generación de empleo
(SECTUR, 2008 y 2012). Ahora bien, el PPM tendría un seguimiento puntual cada trimestre por lo que
respecta a las obras, mientras que el éxito de la implementación del programa sería medido a través
de indicadores de impacto “sobre el crecimiento de la actividad económica de la localidad, de nuevos
negocios y del número de visitantes”, además de que subrayar el necesario impulso de asociaciones de
ejidatarios y comuneros (SECTUR, 2006).
De éste modo, el gobierno no solo imponía un modelo no solo para concebir el turismo, sino para
vislumbrar el futuro de la nación. El paradigma de desarrollo turístico materializado en el Programa
Pueblos Mágicos debía seguir el modelo empresarial de “excelencia y calidad de los servicios” para
así asegurar altos niveles de competitividad turística, constituyéndose como “la opción real para salir
del letargo socioeconómico”. El turismo como panacea del desarrollo sustentable dejaría intactas la
autenticidad, la cultura y “singularidades”, sin que por ello peligrara el potencial de convertirse en
una “marca turística reconocida” o un “símbolo distintivo”, considerados esenciales para la promoción
y mercadeo de los atractivos turísticos de los pueblos. Es a finales de 2014 cuando se publican en el
Diario Oficial (26/09/14) las nuevas reglas de operación del Programa Pueblos Mágicos en donde, entre
otras cosas, se incluye la profesionalización de los sectores turísticos a través de las “certificaciones”, se
introducen elementos de mercadotecnia y reingeniería de procesos así como una alianza entre los tres
niveles de gobierno, la sociedad local y los actores económicos, empresas y organizaciones que deberían
trascender las administraciones gubernamentales (SECTUR, 2014).
Bajo dicha aproximación de corte empresarial, las nuevas disposiciones buscaban concretar alianzas
público­‑privadas (que en México se han caracterizado por los manejos turbios), así como con los distintos
niveles de gobierno, que prevalezcan por encima de los gobiernos en turno. En éste contexto, los comités
locales del programa se convierten en fiscalizadores de los indicadores de desempeño, certificación
y capacitación constante que aseguren el flujo promedio de cuatro millones de visitantes anuales
(SECTUR, 2014). De éste modo, el enfoque sigue siendo predominantemente económico, aún cuando
existen evidentes transformaciones en la estructura social de los pueblos, su cultura y tradiciones a
partir del arribo masivo de los visitantes.
En la evaluación de desempeño de los destinos turísticos de SECTUR (2012: 402), Tepoztlán es
reconocido por la diversidad de sus atractivos naturales y culturales que incluyen el cerro del Tepozteco
con su zona arqueológica, el paisaje, etc. Sin embargo, el análisis detecta una escasez de productos
turísticos, actividades recreativas y control sobre el comercio informal. Se enfatiza la necesidad de
“fomentar la ampliación de la oferta de servicios de hospedaje de calidad turística, así como evaluar
el desempeño turístico a través de indicadores cuantitativos. Algo revelador es la observación acerca
de que el Comité Pueblo Mágico estaba integrado por una “asociación civil sin representación de los
prestadores de servicios turísticos, ni empresarios, con nula coordinación con el gobierno municipal
y estatal por programas políticos (sic) y sin conocimiento sobre el desarrollo turístico de Tepoztlán”.
Si regresamos a los objetivos iniciales del programa, en donde se buscaba que la población civil se
apropiara del mismo, la crítica no sería tan contundente como éste reclamo por no integrar al sector
empresarial (es decir, turístico), quien se pensaría conoce a fondo la estrategia turística que conviene
a la localidad. Otro elemento que se incorpora al análisis es la seguridad, a la que se le atribuye
directamente la responsabilidad de la imagen negativa que mantiene el estado de Morelos como un
lugar inseguro.
El relanzamiento que la administración del presidente Enrique Peña Nieto (2012­‑2018) hace de
manera tardía, establece que el PPM es una “estrategia para el desarrollo turístico” que, entre otras
cosas, permitirá “fomentar y hacer rentable la inversión” o bien “establecer un adecuado seguimiento
de las acciones y control mediante indicadores que permitan su evaluación con certeza en su impacto
económico”. Por si resultara de alguna manera ambiguo el énfasis discursivo, añade el texto que el
programa estimula y fomenta la inversión público­‑privada “potenciando el desarrollo social y económico
en beneficio de la comunidad receptora” (Diario Oficial de la Federación, 2014). Siguiendo con esta lógica,
las normas refieren el Plan Nacional de Desarrollo 2013­‑2018 que propone fomentar un mayor flujo
de inversiones y financiamiento en el sector turístico con el fin de “detonar el crecimiento del mercado

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Alfonso Valenzuela Aguilera 191

interno a través del desarrollo de nuevos productos turísticos para consolidarlos como el principal
mercado nacional”.
El Programa Pueblos Mágicos se convierte así en su nueva edición, como uno de los diez proyectos
estratégicos del sector turismo a financiarse mediante el Programa Nacional de Infraestructura
2014­‑2018 y que comprende la restauración de áreas emblemáticas, la sustitución de pavimentos con
materiales originales, la señalética turística, el cableado subterráneo y el rescate de áreas verdes,
intervenciones dirigidas a poner en valor el patrimonio construido5. Dado que se parte de la existencia
de una declaratoria de monumentos históricos, es evidente que las áreas sujetas al mejoramiento de la
imagen urbana tienen un carácter patrimonial pero que no incluye la mayor parte de la arquitectura
doméstica o vernácula, la cual no figura en los catálogos de bienes patrimoniales del INBA o del
INAH. Es por tanto difícil entender la manera en que una estrategia que busca hacer rentables las
inversiones de capital y asegurar el impacto económico de las acciones, pueda estar ligada al bienestar
social, la sustentabilidad y “la preservación de la identidad de cada pueblo”.

5. Conclusiones: la apropiación del espacio y las jerarquías de poder

La apropiación diferenciada tanto del espacio como de los recursos naturales por parte de los
colectivos que conforman el tejido social de Tepoztlán evidencia finalmente las distintas jerarquías de
poder expresadas en el espacio (Bourdieu, 1975), pero también demuestra que dichas configuraciones
son mutables, escalables y, hasta cierto punto, imprevisibles. El poder se expresa mediante su ejercicio
por parte de los grupos dominantes, y no obstante, existen espacios intersticiales importantes en donde
se crean alianzas o coaliciones entre los distintos grupos que pueden llegar a cambiar el curso de los
acontecimientos (Castro, 2013:66). En Tepoztlán una coalición de pobladores, intelectuales, artistas,
académicos, ambientalistas y residentes evitó que se instalara un complejo residencial­‑corporativo
alrededor de Club de Golf en los años noventa gracias al continuo reposicionamiento de fuerzas entre
la comunidad y los grupos de poder político­‑económico, dando lugar a mecanismos de resistencia social
(Jones, 2006:3).
Si bien los edificios antiguos pueden ser poco valorizados por el mercado en función de su rentabi‑
lidad comparada con otros tipos de inmuebles, también es cierto que en su conjunto, las políticas de
revitalización, restauración, o refuncionalización pueden generar altas tasas de rendimiento a partir
de la reactivación económica de los centros históricos, especialmente si en las iniciativas participan los
grandes capitales de las cadenas hoteleras y de servicios turísticos internacionales. De éste modo, los
mecanismos de especulación inmobiliaria enmarcados dentro del régimen jurídico del suelo, el valor
agregado por la colectividad seguirá siendo apropiado por grupos privilegiados de particulares. Aunado
a esto, históricamente la inversión de capital en México ha privilegiado el mercado inmobiliario por
encima de la inversión en el sector productivo ‑­ con los consecuentes efectos en la innovación de dicho
sector­‑ de modo tal que no existe la cultura de desarrollar productos con valor agregado y sí de especular
con el mercado inmobiliario.
Finalmente, sería interesante ‑­y de hecho necesario­‑ conocer el perfil de los beneficiarios de las
obras realizadas por el Programa Pueblos Mágicos, dado que hasta la fecha el impacto económico se
ha limitado a empresarios, propietarios de negocios turísticos pre­‑existentes, así como de los líderes
sociales y políticos que encuentran en estas iniciativas una manera de canalizar los recursos federales
para fines privados.

Referencias Bibliográficas

Anchour, Dominique y Gonzalo Castañeda


1992. Inversión en bienes inmuebles. Análisis y valuación de bienes raíces en el contexto mexicano.
México: Limusa Noriega Editores.
Bourdieu, Pierre
1975. “L’invention de la vie d’artiste”, Actes de la Recherche en Sciences Sociales Vol. 1 (2): 67­‑93.
Castellanos, Alicia y Jesús Antonio Machuca (comps.)
2008. Turismo, identidades y exclusión. México: Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Iztapalapa­
‑Casa Juan Pablos.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


192 Patrimonio, turismo y mercado inmobiliario en Tepoztlán, México

Castro Domingo, Pablo


2013. “Mercado de suelo y resistencia política” en Cuicuilco núm 58, septiembre­‑diciembre.
Carrión, Fernando
2000. Lugares o flujos centrales: Los centros históricos urbanos. Serie Medio Ambiente y Desarrollo, No
29. CEPAL, Santiago de Chile.
Choay, Françoise
1999. L’Allégorie du Patrimoine. Paris: Le Seuil. Trad. (2007). Alegoría del patrimonio. Barcelona:
Gustavo Gili.
Choay, Françoise
2005. “Patrimoine: quel enjeu de société? L’evolution du concept de patrimoine”, en Património e
Mundializaçao. Evora: Licorne.
Daltabuit, Magalí
2000. “El patrimonio cultural y el turismo: el caso del mundo maya”, en Francisco Amescua (comp.), El
patrimonio cultural a la venta. México: Ediciones Taller Abierto.
Diario Oficial de la Federación
2014. (Viernes 26, Septiembre) Primera Sección. “Acuerdo por el que se establecen los lineamientos
generales para la incorporación y permanencia del Programa Pueblos Mágicos”.
García Canclini, Néstor
2004. Diferentes, Desiguales y Desconectados. Mapas de la. Interculturalidad. Barcelona: Gedisa.
Goodall, Brian
1972. The economics of urban areas. Oxford: Pergamon.
Jones, Steve
2006. Antonio Gramsci. Routledge Critical Thinkers. Routledge: London and New York.
Harvey, David
2004. “The ‘new’ imperialism: accumulation by dispossession”. Socialist Register 40: 63­‑87
Homer, Pamela y Lynn R. Kahle
1998. “A Structural Equation Test of the Value–Attitude Behavior Hierarchy”. Journal of Personality
and Social Psychology 54 (4): 638–646.
Icomos
1967 Normas de Quito. Informe Final de la reunión sobre. Conservación y Utilización de Monumentos
y Lugares de Interés Histórico y Artístico. Icomos: Quito.
McCarty, John A. y L. J. Shrum
1994 “The Recycling of Solid Wastes: Personal and Cultural Values and Attitudes about Recycling as
Antecedents of Recycling Behavior”. Journal of Business Research, 30 (May), 53­‑62.
Pradilla, Emilio
2012 Los centros históricos en las metrópolis de hoy”, en González, Carmen I. y Daniel Hiernaux
(comps.). Espacio­‑temporalidad y prácticas sociales en los centros históricos mexicanos. Colección
Academia, Serie Nodos. Querétaro: Universidad Autónoma de Querétaro.
Rojas, Eduardo
2002 La preservación del patrimonio histórico urbano en América Latina y el Caribe: Una tarea de todos
los actores sociales. Inter­‑American Development Bank.
Rosas, María
1997 Tepoztlán: crónica de desacatos y resistencia. Ciudad de México: Editorial Era.
SECTUR
1994 “Reglas de operación de Pueblos Mágicos”. México: SECTUR.
SECTUR
2001 Programa Nacional de Turismo 2001­‑2006. México: SECTUR.
SECTUR
2002 Programa Nacional de Turismo 2001­‑2006 [accesado 01/10/2014]
[Link]
SECTUR
2006 Programa Pueblos Mágicos. [accesado 01/10/2014] [Link]
CDs2008/CDProgramasyreglas/pdf/[Link]
SECTUR
2009 Pueblos Mágicos, Reglas de Operación. México: Secretaría de Turismo.
2012 Pueblos Mágicos, Reglas de Operación. México: Secretaría de Turismo.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Alfonso Valenzuela Aguilera 193

SECTUR
2014 Guía de incorporación y permanencia de Pueblos Mágicos, México: SECTUR).
Valenzuela­‑Aguilera, A. et al.
2014 Imaginarios del paisaje y el turismo. Entre tradición y distintivos oficiales. Ciudad de México:
Juan Pablos Editores/UAEM.
2013 “Territorios Rebeldes: la puesta en valor del patrimonio cultural en Tepoztlán, México”, en PASOS,
Revista de Turismo y Patrimonio Cultural, Vol 11(4): 649­‑660.

Notas
1
En los últimos quince años se han incorporado 111 pueblos al programa Pueblos Mágicos y solo entre 2006 y 2012 este
programa federal acumuló una bolsa equivalente a 200 millones de dólares repartidos entre los participantes del programa
mientras que de acuerdo con el secretario de turismo el programa genera una derrama económica anual de seis mil
millones de pesos ([Link]
2
Durante el conflicto del Club de Golf resurgió la ceremonia conocida como El Reto del Tepozteco como elemento identitario
pero también como referente cultural y simbólico de la resistencia del pueblo.
3
Aquí juega un papel fundamental la acción de la UNESCO en la valorización del patrimonio cultural inmaterial. Ver
[Link]
4
Como los programas federales denominados Tesoros Coloniales, Ruta de los Dioses, Mundo Maya, Centro de Playa, En
el Corazón de México, Mar de Cortés­‑Barrancas del Cobre y Fronteras (SECTUR, 2002).
5
Se anunció en 2014 que se invertirían $500 millones de pesos para el programa Pueblos Mágicos y destinos prioritarios.
Ver [Link]

Recibido: 08/02/2016
Reenviado: 13/05/2016
Aceptado: 16/05/2016
Sometido a evaluación por pares anónimos

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Contacto: Instituto Universitário da Maia – ISMAI
Av. Carlos Oliveira Campos
4475‐690 Maia PORTUGAL
[Link] E‐mail: E‐Mail: pos‐graduacoes@[Link]

Mais informações:

[Link]
Vol. 15 N.o 1. Págs. 195-210. 2017

[Link]

Leandro Baptista, Jasmine Cardozo Moreira

Ecoturismo de base comunitária no Parque Nacional dos


Campos Gerais – PR: a ótica das comunidades de entorno
Leandro Baptista*
Universidade Estadual do Centro Oeste;

Jasmine Cardozo Moreira**


Universidade Estadual de Ponta Grossa

Resumo: Este artigo possui como objeto de estudo a Unidade de Conservação Parque Nacional dos Campos Gerais
(PNCG), localizado no centro­‑leste do Estado do Paraná – Brasil e tem como objetivo geral realizar uma análise da
percepção dos moradores de quatro comunidades localizadas no entorno deste Parque, sobre esta UC e sua relação
com o Turismo. A metodologia adotada através de uma pesquisa qualitativa, com levantamento bibliográfico, visitas
in loco e aplicação de questionários com questões abertas e fechadas para os moradores. Buscou­‑se identificar com
este estudo o interesse que a atividade turística desperta no entorno deste Parque Nacional, no sentido de analisar
o potencial de oferta como fator de desenvolvimento e sustentabilidade local. Como resultado, observou­‑se que a
maior parte dos entrevistados mostra­‑se favorável ao PNCG e à participação ativa na atividade turística.
Palavras­‑Chave: Parque Nacional dos Campos Gerais; Unidade de Conservação; Comunidade Local; Turismo;
Campos Gerais.

Community-based ecotourism at Campos Gerais National Park-PR: The surrounding communities


Abstract: This article focuses on the National Park of Campos Gerais Conservation Unit – Unidade de Conservação
Parque Nacional Campos Gerais (PNCG), located in the centre-east region of the State of Paraná – Brazil, and
aims to analyse the perception of the residents of four communities located around this park, about this this
Conservation Unit and its relation with tourism. The adopted methodology was based on a qualitative research,
with a bibliographic survey, in loco visits and the usage of questionnaires with open and closed questions to the
residents. This study tried to identify the interest that the tourist activity raises around this National Park, aiming
to analyse the supply potential as a factor of local development and sustainability. As a result, it was observed that
most of the interviewed residents is favorable to the PNGC and to the active participation in the tourist activity.
Keywords: National Park of Campos Gerais; Conservation Unit; Local Community; Tourism; Campos Gerais.

1. Introdução
Pode­‑se afirmar que na atualidade, cada vez mais as áreas naturais possuem uma maior complexidade
de gestão, sobretudo por serem locais que estão além da conservação do meio ambiente, mas que também
exercem influência nos âmbitos culturais e sociais.
Esta percepção volta­‑se também para um olhar mais recente sobre o papel das áreas naturais
protegidas exercem em todo o globo, já que diversos são os estudiosos que concordam que um dos atores
que mais são impactados pela prática do Turismo desordenado, são os moradores das comunidades
locais (Stigliano, 2009; Brandon, 2001; BOO, 2001).
Neste sentido, o Ecoturismo de Base Comunitária (WWF, 2003) pode ser utilizado como embasamento
teórico, visando compreender a oferta local deste segmento em relação às áreas naturais protegidas,
as Unidades de Conservação.
*
E­‑mail: [Link]@[Link]
**
E­‑mail: jasminecardozo@[Link]

© PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. ISSN 1695-7121


196 Ecoturismo de base comunitária no Parque Nacional dos Campos Gerais

Diante deste panorama, este artigo possui como objeto de análise o entorno do Parque Nacional dos
Campos Gerais (PNCG), com foco específico nas comunidades que estão nos limites estipulados em sua
zona de amortecimento, denominadas: Alagados, Biscaia, Cerradinho e Passo do Pupo, todas localizadas
no Distrito de Itaiacoca, pertencente ao município de Ponta Grossa – PR.
O motivo de analisar esta Unidade de Conservação, criada em 2006, sendo a mais recente dentro
da categoria Parque Nacional no Estado do Paraná remete­‑se ao fato de muitos estudos direcionados
ao PNCG visem compreender suas fragilidades ambientais, sobretudo com enfoques práticos e teóricos
para as Geociências, representando assim, uma lacuna na área do planejamento turístico.
Portanto, percebe­‑se que para um correto desenvolvimento sustentável e equânime dos benefícios
gerados com a criação de Unidades de Conservação, seus efeitos também devem ser repassados de forma
direta ou indireta para as comunidades locais, também co­‑responsáveis pela existência de tais áreas,
ao não descaracterizarem­‑nas antes de sua proteção legal. Assim, objetivou­‑se neste artigo identificar
possíveis oportunidades de inserção da população no PNCG por meio da atividade turística.
Assim, para o levantamento das oportunidades disponíveis neste local, utilizou­‑se uma abordagem
metodológica qualitativa da realidade, pois com esta, procura­‑se prevalecer à pluralidade de opiniões
e sentimentos em relação ao tema investigado (Triviños, 1987). Desta forma, através de entrevistas
semi­‑estruturadas que foram aplicadas em 63 residências, buscou­‑se compreender as formas de atuação
na atividade turística que despertam interesse nestes moradores.
Como resultado, verificou­‑se que o PNCG possui um considerável potencial para o desenvolvimento do
Ecoturismo de Base Comunitária, sendo capaz de agregar renda, ocupação, valorização sócio­‑ambiental
e cultural para as comunidades investigadas.

2. A proteção da natureza através das Unidades de Conservação


As Unidades de Conservação (UC) fazem parte de uma importante estratégia de proteção da
natureza, visando principalmente, garantir a sobrevivência da biodiversidade e da geodiversidade que
serão herdados pelas futuras gerações. Esta preocupação tem relação direta com o atual estágio de
desenvolvimento global, uma vez que o ritmo de mudanças provocadas pela ação antrópica no ambiente
natural é dada em grande escala e muitas vezes são impossíveis de serem revertidas.
A despeito disto, os trabalhos da Comissão Mundial sobre o Meio Ambiente e Desenvolvimento
(CMMAD), orientam para a necessidade de alcançar um equilíbrio no uso e comprometimento dos
recursos naturais da Terra, ao observar que:

A humanidade é capaz de tornar o desenvolvimento sustentável – de garantir que ele atenda as necessidades
do presente sem comprometer a capacidade de as gerações futuras atenderem também as suas. O conceito de
desenvolvimento sustentável tem, é claro, limites – não limites absolutos, mas limitações impostas pelo estágio
atual da tecnologia e da organização social, no tocante aos recursos ambientais, e pela capacidade da biosfera de
absorver os efeitos da atividade humana (Comissão Mundial Sobre o Meio Ambiente e Desenvolvimento, 1991, p. 9).

Percebe­‑se, portanto, que os benefícios gerados pelos avanços tecnológicos e o estabelecimento de


um novo paradigma social, debatidos há aproximadamente três décadas ainda encontram­‑se presentes
na atualidade, tendo o conceito de desenvolvimento sustentável uma íntima relação com os aspectos
defendidos através da criação de UCs, que objetivam possibilitar a recuperação de áreas naturais e a
manutenção de recursos ambientais.
De acordo com a União Internacional para a Conservação da Natureza (UICN, 2012), as áreas com
proteção são espaços geográficos definidos, reconhecidos e geridos, através de meios legais com fins de
conservação do ambiente. A UICN (2012) destaca também que algumas categorias de proteção, como
os Parques Nacionais são essenciais para a subsistência das pessoas, especialmente na escala local.
Além disso, estima­‑se que o conjunto de unidades protegidas em todo o globo seja responsável pelo
armazenamento de aproximadamente 15% do total de carbono gerado na Terra, contribuindo assim,
para o alcance das metas dispostas nos Objetivos de Desenvolvimento do Milênio – ODM (UICN, 2012).
No âmbito federal, o Artigo 225 da Constituição Federal de 1988, assegura que “todos têm direito ao
meio ambiente ecologicamente equilibrado, (...) impondo­‑se ao Poder Público e à coletividade o dever de
defendê­‑lo e preservá­‑lo”. Respeitando este direito, houve a promulgação da Lei nº 9.985/2000, a qual
estabeleceu o Sistema Nacional de Unidades de Conservação (SNUC), Sistema este responsável pelo
gerenciamento das UCs brasileiras (Brasil, 2000).

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Leandro Baptista, Jasmine Cardozo Moreira 197

O SNUC é regido de forma centralizada, deliberativa e consultiva pelo Ministério do Meio Ambiente
(MMA), Conselho Nacional do Meio Ambiente (CONAMA), e pelo Instituto Brasileiro e dos Recursos
Naturais Renováveis (IBAMA), tendo também órgãos executores em níveis estaduais e municipais.
Esta percepção sobre a natureza é relevante, uma vez que o Brasil apresenta grande parte do seu
território coberto por vegetação nativa, distribuídas em seis diferentes biomas, sendo: a Mata Atlântica,
a Amazônia, o Cerrado, a Caatinga, o Pampa e o Pantanal, onde é possível encontrar aproximadamente
20% das espécies do total de seres vivos do globo (Mazza et al, 2007).
Assim, o SNUC é constituído por Unidades de Conservação de todas as esferas políticas, que podem
ter criadas no âmbito federal, estadual ou municipal (Brasil, 2000). Para tanto, procurando promover
a efetiva proteção de biomas, o Sistema distingue os níveis de restrição nas unidades por meio de dois
grupos de proteção, sendo respectivamente:
•• Unidades de Proteção Integral, cujo objetivo tange a proteção da natureza e seu uso restrito
às atividades indiretas dos seus recursos naturais, ou seja, a utilização que não envolve consumo,
coleta, dano ou destruição dos recursos, onde se enquadra a atividade turística, e tem como
categorias de UCs: Estação Ecológica, Reserva Biológica, Parque Nacional, Monumento Natural
e Refúgio da Vida Silvestre;
•• Unidades de Uso Sustentável1, onde é possível a utilização parcial dos recursos naturais,
de maneira sustentável, como se exemplifica através das Reservas Extrativistas e a exploração
extensiva por comunidades tradicionais, com fins comerciais ou não (Brasil, 2000).

Estes dois grupos são responsáveis por nortear o manejo das áreas protegidas, visando garantir a
proteção da biodiversidade de acordo com diferentes níveis de restrição do uso, tendo nas Unidades de
Proteção Integral o objetivo de preservar a natureza, tendo sua utilização unicamente de forma indireta,
enquanto as Unidades de Uso Sustentável “permitem a interferência humana, de forma equilibrada
entre o desenvolvimento econômico e a preservação ambiental” (Manarim, 2008, p. 72).
Desta forma, percebe­‑se que o papel das UCs está desempenhando deve contribuir significativamente
para a conservação ambiental, envolvendo a promoção e o cuidado também no que tange aos aspectos:
cultural, social e econômico, os quais estão submetidas.

3. Parque Nacional dos Campos Gerais – PR


O Parque Nacional dos Campos Gerais (Figura 1) está situado na região centro­‑leste do Estado do
Paraná, na borda da Escarpa Devoniana, em áreas do Primeiro e Segundo Planalto Paranaense e é
composto por 21.286 hectares e está divido em dois polígonos com diferentes tamanhos, tendo no setor
norte 18.135 ha e o sul com 3.151 ha, com limites para a Zona de Amortecimento estipulado em 500 m
através de seu Decreto de criação (Brasil, 2006).

Figura 1: Disposição dos polígonos do Parque Nacional dos Campos Gerais

Fonte: ICMBio, 2012.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


198 Ecoturismo de base comunitária no Parque Nacional dos Campos Gerais

Os objetivos que devem ser alcançados ao proteger estas áreas referem­‑se em “preservar os ambientes
naturais (...) com destaque para os remanescentes de Floresta Ombrófila Mista e de Campos Sulinos,
realizar pesquisas científicas e desenvolver atividades de educação ambiental e turismo ecológico”
(Brasil, 2006).
Para Oliveira (2012), a região dos Campos Gerais despertou interesse de conservação por abrigar
expressivos e extensos fragmentos de floresta com araucária em estado avançado de regeneração próximas
à Imbituva, as formações hidromórficas (várzeas) ao longo do rio Tibagi e alguns de seus afluentes,
além do mosaico de Floresta Ombrófila Mista, Campos Sulinos e formações rupestres situados entre
os municípios de Carambeí, Castro e Ponta Grossa.
O interesse em preservar estes remanescentes foi destacado pelo Ministério do Meio Ambiente
(MMA) por meio da publicação dos resultados da Avaliação e Ações Prioritárias para a Conservação
da Biodiversidade da Mata Atlântica e Campos Sulinos em 2000. A atenção para estes ecossistemas é
ressaltada pelo documento, onde:

Os esforços para a conservação da Mata Atlântica e Campos Sulinos enfrentam grandes desafios. Os dois
biomas apresentam altos índices de biodiversidade e endemismo, mas encontram­‑se em situação crítica
de alteração de seus ecossistemas naturais; seus domínios abrigam 70% da população, além das maiores
cidades e os maiores pólos industriais do Brasil. O resultado dessa concentração pode ser evidenciado, por
exemplo, pelo fato de a Mata Atlântica estar reduzida à 8% de sua cobertura original e figurar entre os 25
hotspots mundiais, as regiões mais ricas e ameaçadas do planeta. Da mesma forma, os Campos Sulinos,
que se estendem desde o sul de São Paulo até o sul do Rio Grande do Sul, estão sob forte pressão antrópica
(MMA, 2000, p. 2).

Em relação aos Campos Sulinos, os diagnósticos também não são animadores. Além da destruição
deste ecossistema provocado principalmente por ações antrópicas, como queimadas e a transformação
destas áreas em culturas anuais, os estudos sobre estes têm origem muito recente e poucos dados são
conhecidos (MMA, 2000; MMA 2009).
Destacando a riqueza presente nestes dois tipos de vegetação, o MMA divulgou indicadores que
demonstram que o bioma abriga cerca de 7% das espécies conhecidas no mundo, com muitas destas,
ameaçadas de extinção, conforme se observa na Tabela 1.

Tabela 1: Diversidade, Endemismo e Espécies Ameaçadas


da Mata Atlântica (MA) e Campos Sulinos (CS)

Grupo Total de Espécies Espécies


Taxonômico Espécies Endêmicas Ameaçadas

MA CS MA CS MA CS

Plantas Vasculares 20.000 8.000

Mamíferos 250 102 55 5 35 13

Aves 1.023 476 188 2 104 10

Répteis 197 60 3

Anfíbios 340 90 1

Peixes 350 50 133 12 12 2


Fonte: MMA (2000).

Além dos aspectos voltados à biodiversidade presente no PNCG, este ainda possui grande relevância
em relação à geodiversidade (Figura 2), conforme corrobora Oliveira (2012, p. 93) quando o autor afirma
“que a composição geológica foi a condicionante fundamental para a criação do Parque Nacional dos
Campos Gerais no local e formato com que foi concebido”.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Leandro Baptista, Jasmine Cardozo Moreira 199

Figura 2: Exemplo da geodiversidade através do recurso


turístico Buraco do Padre – PNCG

Fonte: Prefeitura Municipal de Ponta Grossa, 2012.

A razão para tal afirmação consiste pelo Parque estar localizado sobre um segmento do Escarpamento
Furnas, local que também é referência para distinguir os limites entre o primeiro e segundo planaltos
paranaenses e também sobre o Grupo Itaiacoca, constituído por um pacote metassedimentar de baixo
grau com predomínio de rochas dolomíticas, cuja história metamórfica complexa envolveu metamorfismo
regional em fácies xisto verde, metamorfismo associado a zonas de cisalhamento regionais, metamorfismo
de contato com o Complexo Granítico Cunhaporanga e com os diques de diabásio do Arco de Ponta
Grossa (Saunite et al., 2011).
Em relação ao Arco de Ponta Grossa, o mesmo pode ser denominado como um soerguimento da crosta
terrestre na borda leste da Bacia do Paraná, ativo principalmente no Mesozóico, que além de promover
o levantamento da crosta, o arqueamento das rochas originou feixes subparalelos de fraturas profundas,
que deram passagem a magma basáltico, que consolidado formou enxames de diques, constituídos de
diabásio (Melo; Assunção, 2013).
Corroborando com Melo et al (2007), Oliveira (2012) cita como principais estruturas geológicas dos
Campos Gerais as Estruturas Rúpteis, que destacam­‑se por representar o desenvolvimento de furnas,
depressões e lagoas devido à erosão subterrânea, bem como os movimentos verticais dominantes
associadas à ruptura do Gondwana e magmatismo da Formação da Serra Geral; o Arco de Ponta
Grossa, por influenciar a aceleração da dissecação e exposição do embasamento, mudança esta que
alterou a morfologia do relevo e; os Sedimentos Holocênicos (Quaternário), encontrados nas margens
dos principais corpos hídricos (planícies aluvionares) ocorrentes no PNCG.
Assim, pode­‑se afirmar que as características geológicas presentes na área do PNCG são responsáveis
pela maior parte de sua atratividade turística, formados pelas fraturas da Bacia Sedimentar do Paraná
e posterior erosão que permitiu o afloramento das rochas e arenitos (Melo; Lopes; Boska, 2009). Estes
atrativos são destacados na Tabela 2

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


200 Ecoturismo de base comunitária no Parque Nacional dos Campos Gerais

Tabela 2: Atrativos turísticos naturais do PNCG

Atrativo Polígono Uso Público Principais atividades


Buraco do Padre – Furna Sul Sim Contemplação, Trilhas e Hikking
Buraco do Padre – Setor
Sul Sim Rappel, Trilhas e Escalada
Macarrão
Cânyon do Rio São Jorge –
Norte Sim Balneário e Lazer
Local da Ponte
Cânyon do Rio São Jorge – Contemplação, Trilhas, Rappel e
Norte Sim
Área da Cachoeira Hikking
Balneário, Trilhas, Lazer,
Cachoeira da Mariquinha Sul Sim Cachoeirismo, Water Trekking, Hikking
e Birdwatching
Capão da Onça Norte Sim Balneário e Lazer
Dolinas Gêmeas Sul Sim Contemplação, Trilhas e Hikking
Furna Grande Sul Sim Contemplação, Trilhas e Hikking

4. Ecoturismo de Base Comunitária – O foco sobre o entorno do PNCG


De uma maneira geral, o Ecoturismo de base comunitária refere­‑se ao segmento do Turismo no
qual a comunidade local organiza­‑se e passa a oferecer produtos e/ou serviços aos visitantes, tendo
como principais impactos a valorização local, a geração de benefícios econômicos e a oportunidade de
estreitamento de laços afetivos entre os moradores, que atuam em conjunto para que todos os membros
da comunidade possam ganhar com a atividade.
De acordo com World Wild Found for Nature – WWF (2003), o levantamento potencial do Ecoturismo
representa uma fundamental etapa no processo de planejamento do local, podendo abranger uma
comunidade, região, entorno ou área protegida. Diante disto, busca­‑se neste tópico, compreender as
formas de interação comunitária com a atividade turística, seus impactos e modelos de gestão.
Desta forma, entende­‑se que o Turismo não irá transformar uma localidade visando apenas para seu uso,
mas irá sim, valorizar seu potencial de acordo com as experiências que a comunidade local julgar relevante
e apta à comercialização, podendo alocar demais recursos que contribuirão para manter esses centros
em atividade cotidiana, o que acaba enriquecendo ainda mais a experiência do visitante (Vinuesa, 2004).
Assim, o envolvimento da comunidade local, ou de representantes definidos pelos próprios moradores
do núcleo receptor deve ser estimulado e suas decisões necessitam serem respeitadas e vinculadas no
planejamento turístico da destinação. Através desta condição, os objetivos do Ecoturismo começam a
ser alcançados, já que os visitantes esperam sair de suas casas para apreciarem espaços alheios à sua
vida cotidiana, com traços culturais próprios e dinâmicas de relações sociais singulares que ampliem
o universo da viagem (Meirelles Filho, 2005).
Além disso, a comunidade local precisa estar consciente e de acordo com as mudanças que irão
acontecer no seu cotidiano, desta forma haverá uma diminuição ou como é desejável, uma anulação
da repulsa pelo fluxo contínuo de pessoas entre suas moradias, que trazem novos hábitos, geram mais
resíduos, provocam uma sensação de superioridade por estarem “sempre” em férias, etc.
Assim, corrobora­‑se com a visão do World Wide Fund for Nature – WWF, sobre a comunidade local,
quando explica que:

Pessoas da comunidade que têm conhecimentos sobre as áreas naturais podem contribuir no desenvolvimento
e na operação do produto ecoturístico. Podem ainda ser capacitados para atuar como guias ou assistentes
de pesquisas de campo, pois ninguém conhece melhor sua área do que o próprio morador. Portanto, além
de ser fonte de informações, a comunidade local pode contribuir na busca de informações. Deve ser ainda
uma das maiores beneficiadas pelas pesquisas. Para isso deve ser consultada e informada sobre a proposta
da pesquisa e ter acesso aos respectivos resultados (WWF, 2003, p. 417).

A participação da comunidade pode ser estimulada de diferentes formas, atuando diretamente com
o visitante ou não. O monitoramento de trilhas, de atrativos e impactos ambientais são exemplos de

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Leandro Baptista, Jasmine Cardozo Moreira 201

atividades fundamentais para o funcionamento de uma Unidade de Conservação e que demandam


pessoas para realizá­‑los.
De forma direta, visando tanto proteger os aspectos ambientais da destinação, quanto às necessidades
econômicas da comunidade, percebe­‑se que a atividade turística aliada à educação ambiental e à inter‑
pretação do patrimônio, pode ser trabalhada em Parques Nacionais, favorecendo assim, sua manutenção,
valorização e conservação, de forma planejada e em conjunto com as diretrizes sustentáveis, resultando
assim na menor absorção de seus aspectos negativos e na maximização de seus impactos positivos.
Assim, concorda­‑se com Melo (2007) ao esclarecer que a gestão se configura como um grande desafio
contemporâneo, o que inclui não apenas as instituições governamentais, mas também, as populações
locais. Por isso, optou­‑se por diagnosticar o papel dos agentes locais nesta pesquisa, um espaço ainda
vago nas investigações sobre o Parque Nacional dos Campos Gerais.

5. Material e métodos

Para responder os objetivos propostos, esta pesquisa foi fundamentada em uma análise qualitativa
da realidade (Bauer; Gaskell, 2002), valendo­‑se de observação em campo. Para tanto, esteve estruturada
em cinco etapas, tendo inicio através de uma análise documental.
A segunda etapa consistiu na elaboração das entrevistas para a coleta de dados em campo. Seguindo
orientação de Dencker (1998), a pesquisa foi elaborada com as características de investigação exploratória
– com perguntas abertas e fechadas em questionário semi­‑estruturado abordando o Parque Nacional
dos Campos Gerais – PR e atividade de Turismo. De acordo com Triviños (1987, p. 145­‑6), a “entrevista
semi­‑estruturada é um dos principais meios que tem o investigador para realizar a Coleta de Dados”.
Devido à complexidade do tema, a opção por esta técnica foi considerada como de maior confiabilidade
para a compreensão do fenômeno investigado pela visão dos pesquisadores.
A elaboração das entrevistas apoiou­‑se em quatro momentos distintos, respeitando os conceitos da
metodologia da pesquisa participante (Demo, 1985). O primeiro momento teve inicio com a investigação
teórica de quais comunidades estão alocadas no raio de até 500 metros a partir do limite do PNCG,
representando assim seu entorno, para definição da região a ser estudada e à organização do processo
de pesquisa. Assim, os sujeitos selecionados para a entrevista foram os residentes fixos ou temporários
das comunidades Alagados, Biscaia, Cerradinho e Passo do Pupo, considerando apenas um membro de
cada família para responder as perguntas.
O terceiro momento esteve voltado à documentação legal da pesquisa através dos pedidos de aprovação
institucional da investigação junto à Comissão de Ética em Pesquisa envolvendo Seres Humanos – COEP
da Universidade Estadual de Ponta Grossa e ao Ministério do Meio Ambiente / ICMBio, responsável
pela gestão de Unidades de Conservação do país, que inclui o PNCG.
A quarta etapa caracterizou­‑se pela aplicação das entrevistas nas comunidades, realizada nos meses
de agosto de 2012 até julho de 2013. Foram desenvolvidas as entrevistas abordando o PNCG, buscando
identificar o entendimento local sobre a motivação de criação do Parque e os atrativos presentes neste
e; a atividade turística onde o objetivo concentrou­‑se em descobrir o interesse pessoal em atuar no
Turismo, e em caso afirmativo, de qual forma gostaria de atuar.
A última etapa ocorreu com a tabulação dos dados obtidos através do software Microsoft Office®,
através do módulo Excel 2007® com posteriores formatações de gráficos para melhor visualização e
interpretação dos dados. Por fim, os indicadores foram interpretados e analisados para a elaboração
dos resultados desta pesquisa.
Para a análise dos dados, foi utilizada uma composição entre a análise documental, à pesquisa
bibliográfica, à observação e aos resultados obtidos nas saídas de campo. Neste momento, à visão do
autor em relação ao que poderia ser aproveitado pela atividade e não foi citado pelos entrevistados,
foi submetida à metodologia SWOT2 visando o cruzamento entre o potencial de desenvolvimento e as
oportunidades desejáveis para o Turismo, sobretudo para compreender as descobertas visualizadas a
partir dos pontos fortes de cada comunidade.
Cabe ressaltar a importância e relevância em realizar um diálogo entre o levantamento teórico com
os resultados obtidos coletados através das entrevistas, pois desta forma busca­‑se de modo mais factível
e imparcial sua compreensão.
Concorda­‑se ainda com Demo (1985, p. 121), onde se entende que “a finalidade última da pesquisa é
a transformação estrutural fundamental e a melhoria de vida dos envolvidos”, tendo como beneficiárias

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


202 Ecoturismo de base comunitária no Parque Nacional dos Campos Gerais

as populações atingidas por esta. Assim, esta abordagem permite ainda que a fundamentação de novas
hipóteses e sugestões possam ser geradas e também colocadas em prática.

6. Resultados e Discussão

Para a apresentação dos resultados, ressalta­‑se que a única forma de identificação dos entrevistados
nos questionários aplicados foi a de gênero, visando utilizar este dado para fins estatísticos. No total, 63
pessoas foram entrevistadas, divididos entre 42 mulheres e 21 homens, sendo que, de todas as tentativas
de entrevistas realizadas, apenas uma mulher optou por não responder às perguntas.
Para a sistematização dos resultados encontrados, optou­‑se por agrupá­‑los em categorias, conforme
segue:
––Porque o Parque Nacional dos Campos Gerais foi criado? – Nesta questão, objetivou­‑se
compreender a percepção local sobre os motivos que levaram à criação do PNCG.
––Quais são os principais atrativos do Parque? – Buscou­‑se identificar o reconhecimento dos
entrevistados sobre os locais de interesse turístico no interior desta Unidade de Conservação.
Optamos por utilizar o termo “Atrativo” durante as entrevistas por acreditar que o uso do conceito
de “Recurso” turístico poderia gerar dúvidas ou incompreensão pelos moradores.
––O que precisa ser melhorado ou implantado para atrair mais visitantes? – Neste momento,
desejou­‑se compreender o olhar dos sujeitos sobre as deficiências locais para o atendimento de
turistas. As respostas desta questão representam necessidades fundamentais, já que os moradores
das comunidades convivem diariamente com estes problemas.
––Existe interesse em trabalhar com atividades voltadas ao turismo? – Esta pergunta
visou identificar a vontade dos moradores em atuar na atividade turística. Para os sujeitos que
responderam afirmativamente esta questão, também foi questionado de que forma desejariam
participar do segmento.

7. Motivos para a criação do Parque Nacional dos Campos Gerais

Nos resultados levantados, quarenta e seis respostas apontam como o principal motivo da criação do
Parque a necessidade de conservar o meio ambiente, enquanto outras vinte e três pessoas desconhecem
o propósito do PNCG. Este valor merece destaque por demonstrar que uma parcela significativa das
comunidades não está participando ou recebendo informações sobre esta UC.
As demais respostas indicam relação com a proteção ambiental e ao uso público, sendo respectivamente:
dez para animais; cinco para lazer; quatro para as águas, duas para conscientização ambiental e uma
para a qualidade do ar. O vinculo com outra possibilidade além das questões ambientais foi sugerido em
cinco respostas, que também apontam o lazer como indutor de criação do Parque Nacional dos Campos
Gerais, conforme se visualiza no Gráfico 1.

Gráfico 1: Opinião local sobre a criação do PNCG

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Leandro Baptista, Jasmine Cardozo Moreira 203

8. Recursos Turísticos Presentes no PNCG


Percebeu­‑se com estas respostas o reconhecimento local pelos atrativos turísticos localizados em menor
distância de cada comunidade, principalmente, o que corrobora com o desconhecimento de informações
básicas sobre o PNCG. Cabendo ainda, a associação de diversos outros locais, como a Caverna Olhos
D’água e os Arenitos do Parque Estadual de Vila Velha, fora dos limites do Parque, como integrantes deste.
Os atrativos: Cachoeira da Mariquinha, Buraco do Padre e Furnas / Dolinas Gêmeas foram as opções
mais lembradas pelos entrevistados com 39, 34 e 19 respostas, respectivamente (Gráfico 2). As demais
opiniões remeteram­‑se sete vezes ao Capão da Onça e ao São Jorge, seis à Pedra Grande, localizada na
região do Cerradinho, cinco respostas para a Alagados, Caverna Olhos D’água e às águas. A paisagem,
vegetação, animais e àqueles que não souberam responder, foram contabilizados quatro registros.

Gráfico 2: Atrativos do PNCG

9. Necessidades e Deficiências na Infraestrutura do Parque


Nesta questão, o grupo da segunda resposta mais citada, com dez indicações chama a atenção. Os
entrevistados disseram que é preciso a instalação de um posto de saúde, mesmo ao ser reiterado que a
instalação seria para melhor atender ao turista. Analisamos esta questão sob o ponto de vista de Maslow
(1970), onde a hierarquia das necessidades humanas exige a satisfação de níveis básicos para que então
novas demandas sejam geradas. Desta forma, a hipótese de rejeição pela instalação de infraestrutura
turística nestes locais, deve ser considerada.
Para as respostas vinculadas à atividade turística, as vias de acesso (estradas) somaram o maior índice
de insatisfação, com trinta e uma ocorrências. Outras dez respostas indicaram a sinalização precária e
para àqueles não souberam opinar, nove registros foram coletados. A necessidade de maior divulgação
e segurança obtiveram seis citações, enquanto a questão do transporte público foi lembrada cinco vezes.
Os meios de hospedagem e a infraestrutura específica contaram com 4 respostas cada (Gráfico 3).

Gráfico 3: Necessidades para a infraestrutura

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


204 Ecoturismo de base comunitária no Parque Nacional dos Campos Gerais

Apesar das respostas anômalas ao tema pesquisado, percebe­‑se um moderado nível de conhecimento
sobre as necessidades turísticas que devem fazer parte do Parque em curto e médio prazo.

10. Desejo em participar da atividade turística

As respostas para esta questão foram de 44 entrevistados com interesse e 21 pessoas que negaram
a oportunidade. Estes números fornecem um importante indicador para a composição do Plano de
Manejo desta Unidade de Conservação, pois, ainda que os resultados desta pesquisa demonstrem dados
preliminares, representam o início do preenchimento de uma lacuna nos estudos relacionados ao PNCG.
Neste sentido, questionados sobre quais atividades gostariam de participar, a maior parte das pessoas
não souberam se posicionar, enquanto as opções de atuar no comércio ou trabalhar como guias foram
apontadas sete e seis vezes cada, respectivamente. Outras opções indicam o interesse em construir
ou trabalhar no ramo hoteleiro em três respostas além de duas citações tanto para a instalação de
cooperativas locais quanto para restaurantes (Gráfico 4).

Gráfico 4: Atividades relacionadas ao Turismo

Sabendo que o Ecoturismo está vinculado majoritariamente no contato direto entre visitantes e a
natureza, a localização e o entorno do PNCG favorecem a multiplicação dos seus efeitos para que a
comunidade residente também seja beneficiada pela atividade, podendo ser estruturada através do
segmento Ecoturismo de base comunitária.

11. Propostas e reflexões

Com base nos resultados obtidos através das entrevistas, são sugeridas propostas para o desenvol‑
vimento de estratégias de consolidação do Ecoturismo de base comunitária na região de entorno do
Parque Nacional dos Campos Gerais.
As reflexões que são descritas neste trabalho valem­‑se dos resultados levantados com as entrevistas
em campo, e posteriormente, também são destacadas as análises dos autores sobre as oportunidades
em potencial que existem nestes locais e que não foram lembrados pelos entrevistados.

12. Análise dos resultados a partir das entrevistas

•• O PNCG e a questão ambiental

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Leandro Baptista, Jasmine Cardozo Moreira 205

Ao abordar os motivos que levaram à criação do PNCG os moradores reconheceram a necessidade


de instituir esta UC visando à preservação do meio ambiente, com respostas que envolveram a mata,
o ar, ao desmatamento, a proteção à água e à conservação. Além disso, em uma entrevista foi colhida a
resposta específica para a proteção das Araucárias, indicando que informações a respeito da diminuição
e perda desta espécie de alguma forma têm sido debatido nas comunidades.
Para o grupo de pessoas que desconhecem o motivo de criação do PNCG, algumas situações vivenciadas
nas entrevistas auxiliam na compreensão. Em diversos casos, os entrevistados desconheciam os limites
da UC e sentiam­‑se com medo de terem de deixar suas moradias em função da proteção legal estipulada
em 2006. Em outros momentos, pessoas que tinham parentes ou amigos trabalhando em áreas de
que servem de plantio no interior do PNCG, foram assumidamente contrários a este, alegando que a
produção alimentícia é mais importante do que manter o estado natural do espaço.
Esta percepção indica pouco conhecimento em relação à função de UCs e também o desinteresse
pessoal destes entrevistados em participar de atividades de lazer em áreas de proteção ambiental,
já que o olhar destes estaria condicionado a compreender a paisagem existente como algo incapaz de
atrair o interesse de visitação.

•• Interesse com atividades que envolvem o Parque Nacional dos Campos Gerais

Os indicadores desta pergunta podem sugerir uma interpretação diferente da realidade experimentada
em campo. Ao considerar as respostas contrárias à atuação em segmentos do turismo, percebeu­‑se que
este grupo também não demonstrou interesse em participar de alguma forma na UC. Nesta amostra, o
fator localização também pode ter influenciado nestas escolhas, uma vez que a comunidade do Alagados
foi a qual apresentou maior resistência em relação ao PNCG.
Dentre as tentativas de entrevistas nesta comunidade, poucas casas contavam com pessoas em seu
interior. Esta percepção corrobora com a hipótese de que a maior parte destas moradias serve de uso
não contínuo, servindo como um local para períodos de férias e finais de semana. Além destes fatores,
o medo de precisarem deixar este espaço, uma vez que muitas casas foram construídas visando a
utilização das águas da represa do Alagados como uma “extensão” destas é uma hipótese considerável,
que tende­‑se a se materializar pelo fato desta represa ser responsável pelo abastecimento de água
potável de municípios da região.
Sobre as respostas favoráveis, o predomínio se deu na dúvida em relação à forma de atuação no Parque.
A população mais jovem, que indicou a oportunidade de atuarem como guias de visitação representam
um ponto positivo para o PNCG. Ao sentirem­‑se acolhidos e que fazem parte da UC, diminui­‑se o êxodo
para os centros urbanos e é estimulado o fortalecimento da identidade coletiva das comunidades.
Da mesma forma, os indicativos de interesse em estruturar uma cooperativa de atividades permite
que os adultos percebam o Parque como um aliado econômico para suas famílias, quando foram sugeridos
a incorporação de parte dos alimentos e produtos desenvolvidos na região para atender aos visitantes.
Por fim, destacam­‑se as respostas que envolvem diretamente o trade turístico, com a construção
de hotel e restaurantes. É evidente que na atualidade um visitante que tenha o desejo de permanecer
por mais de um dia para conhecer o PNCG terá que hospedar­‑se nos municípios circundantes a este,
sendo Ponta Grossa o mais próximo. A possibilidade de desfrutar do acolhimento de famílias através da
hospedagem domiciliar, receber café da manhã sem um preparo padronizado da hotelaria convencional,
permitem ao visitante ampliar sua experiência de viagem.
No caso de restaurantes, o sabor da comida caseira, com receitas que só podem ser encontradas
naquele local se transforma também em um produto turístico singular, agregando valor, renda, cultura
e favorecendo a sustentabilidade da destinação.

•• Oferta de infra­‑estrutura turística

Entende­‑se que a carência de oferta de infra­‑estrutura nos locais pesquisados favorecem a exploração
comercial deste mercado, contudo, um estudo mais aprofundado sobre a viabilidade econômica se faz
necessário, uma vez que a incorporação de estruturas físicas visando beneficiar­‑se apenas do fluxo de
visitantes deve considerar a manutenção destes espaços em períodos de baixa sazonalidade.
Uma opção viável para atender esta demanda poderia ser firmada através da ampliação e melhora
qualitativa de locais que já atuam no ramo de alimentos e bebidas. Sabe­‑se que na região do Biscaia

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


206 Ecoturismo de base comunitária no Parque Nacional dos Campos Gerais

existe a produção de folhosas através da hidroponia, que pode ser aproveitadas em lanches ou pratos,
caracterizando aquela refeição com um “selo” local, agregando valor ao estabelecimento, gerando novos
postos de emprego e ampliando os efeitos positivos da atividade.
Por sua vez, a organização de moradores em cooperativas pode ser benéfica para satisfazer
aspirações e necessidades econômicas, sociais e culturais, por meio de um empreendimento de pro‑
priedade coletiva gerido de forma democrática. Entre seus benefícios, como tornar o segmento mais
competitivo, aumentar o poder de negociação, favorecer a aquisição de conhecimento e de investimento
em tecnologia, destacam­‑se.
Percebe­‑se, portanto, que os Arranjos Produtivos Locais (APL)3 oferecem um grande potencial de
incorporação para estas comunidades, haja visto seus resultados em escala global e linhas de crédito
disponíveis por bancos estatais brasileiros. Um APL, de Produtores Rurais, voltado à produção extensiva
da pecuária e agricultura, sem prejuízos para a área de entorno da UC pode ser considerado. Como já
existe mão­‑de­‑obra atuando nestas atividades, a oportunidade seria aproveitada para especializar os
moradores, fortalecer a identidade local de jovens com as comunidades e como consequência, favorecer
o Turismo.
Sobre a experiência de hospedagem domiciliar, sabe­‑se que este equipamento é também utilizado
no Parque Nacional do Superagui, por exemplo. Para Lynch (2004) esta modalidade é uma forma de
hospitalidade comercial em casa particular, ou seja, mesmo local de residência do proprietário. O autor
distingue três tipos de hospedagem domiciliar, que inclui a hospedagem dentro de casa de particulares;
a hospedagem comercializada, onde o dono reside na unidade, mas o espaço público para o visitante é
separado da família e; a acomodação onde o dono não vive no local.
A opção por este tipo de acomodação pode estar aquém do fator competitivo de preço, visto que
visitantes podem optar por estes serviços ao identificarem uma forma alternativa de hospedagem,
variando assim, da arrumação, decoração e impessoalidade dos meios tradicionais da hotelaria
comercial.
Por fim, pensar na comercialização de produtos de forma holística, considerando o deslocamento
de visitantes de maneira não homogênea, já que as áreas de uso público restringem as distâncias
percorridas no interior do PNCG, se traduz em um planejamento cuidadoso e responsável. Ainda que
o serviço de alimentação seja essencial para suprir as necessidades nutricionais da humanidade, o
diagnóstico atual do comércio local aponta uma carência de outros produtos para atender a demanda
dos visitantes. No momento, não são raras vezes em que os bares e armazéns da região não dispõem
de variedades de itens prontos para o consumo, como sanduíches, ou de guloseimas como salgadinhos,
biscoitos, balas ou chocolate.
Entende­‑se que o comerciante não irá aumentar seu pedido diário de pães ou ampliar seu estoque
com demais alimentos sem que haja uma maior movimentação em seu local de trabalho, estando
este crescimento vinculado ao gradual aumento da demanda. Contudo, as opções de comércio podem
ser diversificadas, como será visto na etapa de reflexões do autor sobre os resultados da pesquisa,
adiante.

•• Oferta de serviços turísticos

Conforme visto, a maior parte das respostas recebidas por aqueles que demonstram interesse em
atuar em áreas especificas da atividade turística, apenas um item foi indicado no que tange à produção
de serviços, citado como guia de visitação, por seis entrevistados.
A formação de guias está vinculada a um curso técnico e que visa capacitar profissionalmente pessoas
para orientar e conduzir visitantes individuais ou em grupos que estão em viagens, passeios ou visitas.
Assim, um programa específico para o entorno do PNCG, é viável e pode servir como estímulo para a
formação e educação sócio­‑ambiental dos moradores do entorno.
Neste sentido, se faz necessário o desenvolvimento e trabalhos de educação ambiental em conjunto
com o apoio do poder público, através do ICMBio, órgão gestor do PNCG, iniciativa privada e a Univer‑
sidade Estadual de Ponta Grossa, que por meio de seus departamentos de graduação e pós­‑graduação
podem oferecer subsídios para a elaboração de cursos, palestras, treinamentos, eventos e oficinas de
capacitação visando ensinar noções de geologia para o turismo, botânica, meio ambiente, história local,
entre outros aspectos relevantes desta UC.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Leandro Baptista, Jasmine Cardozo Moreira 207

Após a capacitação teórica e prática sobre noções básicas de condução, estas pessoas se tornariam
condutores locais de visitantes, cuidando da segurança dos mesmos, prestando informações e esclare‑
cimentos, contribuindo para a redução de resíduos no interior do PNCG, entre outros.
Certamente os efeitos multiplicadores de programas como este trarão novos benefícios com o
investimento através do repasse de informações para familiares. Em caso de interesse, os cursos podem
também incluir demais integrantes das comunidades para que se consiga estabelecer a Educação
Ambiental para adultos e principalmente para crianças, que aprenderão desde cedo a necessidade de
se adotar práticas sustentáveis ambientais no dia­‑a­‑dia.

•• Deficiências

As hipóteses preliminares de identificação dos entrevistados foram confirmadas no que tange


aos aspectos físicos, como a manutenção das vias de acesso, a sinalização, o transporte público e a
segurança. Contudo, as respostas que as comunidades forneceram demonstram que a preocupação em
relação à saúde e o acesso à telecomunicação também se fazem presentes no cotidiano das famílias.
Sabendo que a problemática que envolve a tríplice dos serviços públicos que mais são citados como
de qualidade precária (saúde, educação e segurança) trata­‑se de um fenômeno de ordem nacional e
não cabe à resolução destes quesitos através de UCs. Entretanto, políticas que tratem de ações que
amenizem estes problemas como a disponibilidade de ambulância que faça o transporte de doentes para
centros urbanos próximos devem ser formuladas.
Em relação à visitação, as estradas, a sinalização, a segurança e o transporte público são os itens
que mais chamam a atenção, pois representam necessidades básicas para que a atividade turística
possa desenvolver­‑se. Demais elementos, como a construção de ciclovias, saneamento básico e a
administração dos resíduos sólidos são itens que não foram citados, podendo ser interpretados no item
infraestrutura, porém, quando questionava­‑se o que poderia envolver este conceito, os entrevistados
não sabiam se posicionar. Este resultado pode demonstrar que as entrevistas são instrumentos
complementares de análise, tendo em vista a probabilidade de carências no nível de instrução dos
entrevistados.
Percebe­‑se que para o desenvolvimento turístico da potencialidade existente na área do PNCG
dependerá do investimento público na região. Dificilmente a iniciativa privada irá construir equipamentos
hoteleiros, serviços de alimentação, agências receptivas sem que aja em contrapartida do poder público
em um maior cuidado com solidificação desta UC.

13. Outras oportunidades identificadas

Além das propostas trabalhadas no tópico anterior, percebeu­‑se também através das saídas a campo,
demais oportunidades para ampliar os benefícios do PNCG para as comunidades de entorno, mas não
identificadas pelos moradores. Neste caso, optou­‑se por registrar estas impressões através da metodologia
de análise SWOT, detalhada previamente, onde destacam­‑se quatro estratégias, discutidas a seguir.

•• Produtos artesanais

A venda de souvenirs contribui para aumentar a experiência do visitante com a viagem, remetendo­‑o
a memórias que vão além de fotografias. O artesanato local deve ser estimulado por representar um
objeto que só pode ser encontrado no PNCG, possuindo características que o distingue de produtos
globais. Além desta função simbólica, também gera renda e ocupação dos artesãos. Assim, verifica­‑se
que o artesanato pode ser aproveitado no comércio local como bares, lanchonetes, restaurantes ou
pousadas.
De acordo com Cascudo (1971, apud Horodyski, 2006), artesanato é todo objeto utilitário, não
importando o material utilizado para sua produção. Neste sentido, madeira, papel reciclado, sementes
de araucária ou cascas do pinhão podem servir como matéria prima para a execução dos trabalhos,
como porta retratos, por exemplo. Camisetas e bonés com estampas relacionadas ao PNCG, seus
atrativos ambientais, geológicos, culturais e sua biodiversidade representam alternativas viáveis.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


208 Ecoturismo de base comunitária no Parque Nacional dos Campos Gerais

Em relação a produtos alimentícios verificou­‑se que na comunidade do Cerradinho, o grupo da Terceira


Idade, elabora doces em conserva, sem a adição de conservantes artificiais e os frutos utilizados para este
fim, são em grande maioria, cultivados no próprio vilarejo. Agregar valor a este trabalho, vinculando­‑o
ao cotidiano dos moradores de entorno do PNCG constitui mais uma oportunidade, como um produto
alimentar artesanal, com mão­‑de­‑obra predominantemente familiar.

•• Participação de moradores em serviços do Parque Nacional dos Campos Gerais

A necessidade de contratação de colaboradores para atuar como monitores, atendentes, brigadistas, fiscais
dos recursos naturais, formação de equipes de resgate em caso de acidentes, entre outros, terá que ser suprida e
também pode absorver em certo grau a participação de moradores das comunidades de entorno nestes serviços.
Em relação a uma UC como o PNCG, o trabalho de monitoria são fundamentais para a avaliação
do turismo sustentável. Os resultados imediatos com estas ações podem ser resumidos na redução
de importação de mão­‑de­‑obra de cidades próximas, o estimulo ao crescimento de empreendimentos
pertencentes aos moradores do entorno e a diversificação de atividades econômicas locais.
Para tanto, os gestores do Parque devem expor as limitações e as oportunidades existentes, incluindo
os aspectos relacionados aos processos de terceirização previstos. Este encontro do poder público com
as comunidades pode servir para incentivar e criar oportunidade para o diálogo, para que os moradores
visualizem oportunidades de negócios e possam firmar ações cooperadas para atuar nestas deficiências.

•• Agricultura familiar

O cultivo de alimentos por proprietários rurais da região pode ser utilizado por equipamentos que
ofereçam alimentos aos visitantes, como bares, lanchonetes ou restaurantes. A compra deste produto
cultivado no entorno do Parque, favorece a economia solidária, fenômeno recente que vem ganhando
destaque na atualidade e que agrega valor ao produto final.
Além do consumo direto destes alimentos, roteiros que incluam a visitação ao local de produção,
permitindo que o visitante possa degustar os produtos colhidos por eles mesmos, vivenciar e aprender
sobre o modo de cultivo são desdobramentos que formam o diferencial da viagem. Além disto, agrega­‑se
valor pelo consumo imediato da produção, mesmo em pequena escala, no sentido de beneficiar de produtos
in natura, transformando­‑os para que possam ser oferecidos ao visitante, sob a forma de conservas,
produtos lácteos, refeições entre outros.
A atividade pode ainda receber certificações pela Secretaria da Agricultura Familiar, chamado Selo
da Agricultura Familiar. Esta certificação agrega valor ao produto, uma vez que para recebê­‑lo, os
produtores ou as cooperativas promovem a sustentabilidade, responsabilidade social, ambiental e da
cultura local por valorizarem a produção regional.
Entende­‑se, portanto, que a prestação de serviços relacionados à hospitalidade ao visitante fazem
com que foco na produção primária de alimentos seja compartilhada com às práticas comuns à vida
no campo, onde a criação de animais, o cultivo da terra, as manifestações culturais, a culinária e a
paisagem, passam a compor um novo produto turístico.

•• Cadeias produtivas

A articulação entre a competitividade local oferece um melhor retorno de investimentos e a valorização


dos produtos de base comunitária. Cadeias articuladas que envolvam os meios de hospedagem, os serviços
de alimentação (restaurantes, bares e lanchonetes), comércio de artesanato e de produtos típicos e os
prestadores de serviços (guias), tendem a caracterizar a destinação, construindo uma identidade para si.
Esta infra­‑estrutura que dá forma a atividade turística ao prestar serviços e oferecer produtos visando
garantir conforto aos visitantes e gera riquezas por meio da comercialização destes, multiplicando
seus benefícios para provedores de insumos e matéria prima. Além destes, a necessidade de recursos
humanos capacitados e o uso de tecnologias representam também impactos positivos com a adoção de
uma estratégia competitiva através das cadeias produtivas.
Por fim, resume­‑se no Quadro 1, as propostas identificadas através das entrevistas em campo e pela
análise do autor através deste estudo.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Leandro Baptista, Jasmine Cardozo Moreira 209

Quadro 1: Resumo das propostas levantadas em campo

Propostas obtidas através das entrevistas Propostas a partir da análise SWOT


Comércio – Produtos alimentícios Produtos Artesanais – Souvenirs com materiais que
industrializados e manipulados remetam ao PNCG
Agricultura Familiar – Fornecimento de produtos e
Guia – Interpretação e Educação Ambiental
segmento potencial de desenvolvimento: Turismo Rural
Serviços – Brigadistas; Monitores da qualidade
Hospedagem – Caráter domiciliar de trilhas, recursos naturais; Equipe de Resgate;
Beneficiamento de resíduos recicláveis; Atendentes, etc.
Cadeias Produtivas – Articulação entre prestadores
de serviços com a participação de demais atores,
Cooperativa de Turismo ­‑ Multisegmentar como Grupo de Terceira idade que produz doces
em conserva; Produção de bombons; Incorporação
do cultivo de folhosas (hidroponia) em demais
estabelecimentos; Estruturação de um “Selo Local”
Restaurante – Culinária local para fortalecer a identidade da região.
Fonte: Os autores, 2013.

14. Considerações finais


Verificou­‑se através dos resultados obtidos com a pesquisa que o Parque Nacional dos Campos
Gerais – PR possui um considerável potencial de agregar renda, ocupação, valorização sócio­‑ambiental
e cultural para as comunidades presentes em seu entorno.
Contudo, devido às dimensões desta UC e a delimitação gerada pelo recorte espacial aplicado
neste estudo, pressupõe­‑se que diversas outras oportunidades, não somente no segmento do Turismo,
Educação e Interpretação Ambiental devam fazer parte de Parque. Da mesma maneira, os benefícios
devem também ser absorvidos por demais comunidades não abrangidas no atual cenário, bem como
às populações urbanas de Ponta Grossa, Castro e Carambeí, já que a infra­‑estrutura básica destes
municípios oferecem condições de uso e atratividade para os visitantes.
Neste sentido, espera­‑se que este trabalho possa contribuir para a gestão do PNCG e que novas
propostas possam nascer, visando sobretudo, garantir a divisão equânime dos benefícios gerados a
partir da criação desta Unidade de Conservação.

Bibliografia
Bauer, M. W; Gaskell, G. (Orgs.).
2005. Pesquisa qualitativa com texto, imagem e som: um manual prático. Petrópolis: Vozes, 2002. 516 p.
Boo, E.
2002. O planejamento turístico para áreas protegidas. In: Lindberg, K.; Hawkins, D. E. Ecoturismo: um
guia para planejamento e gestão. 3. ed. São Paulo: Editora Senac São Paulo, 2001. cap. 1. p. 31­‑58.
Brandon, K.
2001. Etapas básicas para incentivar a participação local. In: Lindberg, K.; Hawkins, D. E. Ecoturismo: um
guia para planejamento e gestão. 3. ed. São Paulo: Editora Senac São Paulo, 2001. cap. 6. p. 225­‑255.
BRASIL. Decreto s/nº, de 23 de março de 2006. Cria o Parque Nacional dos Campos Gerais, no Estado
do Paraná, e dá outras providências. Diário Oficial da União, Brasília, 24 mar. 2006. Disponível
em: <[Link] Acesso em:
10 set. 2012.
BRASIL. Governo Federal.
Lei nº 9.985/2000. Brasília, 18 de julho de 2000. Disponível em: <[Link]
leis/[Link]>. Acesso em: 08 abr. 2012.
Comissão Mundial sobre Meio Ambiente e Desenvolvimento.
1991. Nosso Futuro Comum. 2ª Edição. Rio de Janeiro, Editora da Fundação Getúlio Vargas, 1991. 430 p.
Demo,
1985. P. Elementos metodológicos da pesquisa participante. In: Brandao, C. R. (Org.). Repensando a
pesquisa participante. 2. ed. São Paulo: Editora Brasiliense, 1985. p. 104­‑130.
Horodyski, G. S. O artesanato dos Campos Gerais do Paraná. 2006, 130 f. Dissertação (Mestrado em
Turismo e Hotelaria). Programa de Pós­‑Graduação em Turismo e Hotelaria, Universidade do Vale
do Itajaí, Balneário Camboriú, 2006.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


210 Ecoturismo de base comunitária no Parque Nacional dos Campos Gerais

Lynch, P; Macwhannel D.
2004. Hospitalidade doméstica e comercial. In: Lashley, C; Morrison, A. (orgs.). Em busca da hospitalidade:
perspectivas para um mundo globalizado. São Paulo: Manole, 2004. 440 p.
Manarim, S. K.
2008. Desapropriação para a criação de unidades de conservação: um estudo de caso da implantação
do Parque Nacional dos Campos Gerais. 2008, 147 f. Dissertação (Mestrado em Ciências Sociais
Aplicadas). Programa de Pós­‑Graduação em Ciências Sociais Aplicadas, Universidade Estadual de
Ponta Grossa, Ponta Grossa, 2008.
Mazza, C. A. S. et al.
2007. Roteiro Metodológico para a conservação e uso sustentável da biodiversidade. Dados eletrônicos.
Colombo: Embrapa Florestas, 2007. CD­‑ROM. Disponível em: <[Link]
br/bitstream/doc/313849/1/[Link]>. Acesso em: 07 mar. 2013.
Meirelles Filho, J.
2005. O equilíbrio entre a atividade econômica e a sustentabilidade socioambiental. In: Neiman, Z.;
Mendonça, R. Ecoturismo no Brasil. Barueri, SP: Manole, 2005. cap. 3. p. 41­‑60.
Melo, G. M.
2007. A leitura de gestão dos parques nacionais sob a ótica das populações locais: o Parque Nacional
Montanhas do Tumucumaque e Cabo Orange. 2007. 115 f. Dissertação (Mestrado em Psicossociologia
de Comunidades e Ecologia Social). Programa de Pós­‑Graduação em Psicossociologia de Comunidades
e Ecologia Social, Universidade Federal do Rio de Janeiro, Rio de Janeiro, 2007.
Melo, M. S. et al.
2007. O patrimônio natural dos Campos Gerais e o desenvolvimento sustentável. In: Melo, M. S.; Moro,
R. S.; Guimarães, G. B. Patrimônio natural dos Campos Gerais do Paraná. Ponta Grossa: Editora
UEPG, 2007. Cap. 23, p.221­‑227.
Melo, M. S; Assunção, H, K.
2007. Arco de Ponta Grossa. In: Dicionário Histórico e Geográfico dos Campos Gerais. Departamento
de História da Universidade Estadual de Ponta Grossa. Disponível em: <[Link]
verbetes/a­‑m/[Link]>. Acesso em 03 jul. 2013.
Melo, M. S; Lopes, M. C; Boska, M. A. 2005. Furna do Buraco do Padre, Formação Furnas, PR – Feições
de erosão subterrânea em arenitos devonianos da Bacia do Paraná. In: WINGE, M et al. (Edit.). Sítios
Geológicos e Paleontológicos do Brasil. Disponível em: <[Link]
pdf>. Acesso em: 03 jun. 2013.
MMA. Ministério do Meio Ambiente.
2000. Avaliação e ações prioritárias para a conservação da biodiversidade da Mata Atlântica e Campos
Sulinos. Conservation International do Brasil, Fundação SOS Mata Atlântica, Fundação Biodiversitas,
Instituto de Pesquisas Ecológicas, Secretaria do Meio Ambiente de São Paulo, Instituto Estadual de
Florestas, MG. Brasília, MMA/SBF. 40 p.
MMA. Ministério do Meio Ambiente.
2009. Campos Sulinos – conservação e uso sustentável da biodiversidade. Valério De Patta Pillar... [et
al.]. Brasília, MMA. 403 p.
Oliveira, E. A.
2012. O Parque Nacional dos Campos Gerais: processo de criação, caracterização ambiental e proposta de
priorização de áreas para regularização fundiária. 2012, 279 f. Tese (Doutorado em Engenharia Florestal).
Programa de Pós­‑Graduação em Ciências Florestal, Universidade Federal do Paraná, Curitiba, 2012.
Saunite, D. M. et al.
2011. Metadolomitos Talcificados do Grupo Itaiacoca, Paraná: Regime de Fluidos e Implicações Genéticas.
Revista de Geologia USP. v. 11, n. 1, p. 171­‑187, abr. 2011.
Stigliano, B. V.
2009. Participação comunitária e sustentabilidade socioambiental do turismo na vila ferroviária de Parana‑
piacaba, S.P. 2009, 203 f. Tese (Doutorado) – Programa de Pós­‑Graduação em Ciência Ambiental, USP.
WWF Brasil.
2003. Manual de Ecoturismo de Base Comunitária: ferramentas para um planejamento responsável.
Brasília: WWF Brasil, 2003. 470 p.

Notas
1
Também fazem parte deste grupo as UCs: Área de Proteção Ambiental; Área de Relevante Interesse Ecológico; Floresta
Nacional; Reserva de Fauna; Reserva de Desenvolvimento Sustentável e Reserva Particular do Patrimônio Natural.
2
Sigla referente ao original em inglês: Strongness, Weakness, Opportunities e Threats – SWOT.
3
APL’s são glomerações de empresas, localizadas em um mesmo território, que apresentam especialização produtiva e
mantêm vínculos de articulação, interação, cooperação e aprendizagem entre si e com outros atores locais, tais como:
governo, associações empresariais, instituições de crédito, ensino e pesquisa.

Recibido: 01/11/2014
Reenviado: 06/03/2016
Aceptado: 11/05/2016
Sometido a evaluación por pares anónimos

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Vol. 15 N.o 1. Págs. 211-228. 2017

[Link]

Tomas Francisco Espino­‑Rodríguez, Antonia Mª Gil­‑Padilla

Configuraciones en el sector hotelero basadas en


las prioridades competitivas y su relación con el
tamaño, categoría y el resultado organizativo
Tomas Francisco Espino­‑Rodríguez* Antonia Mª Gil­‑Padilla**
Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (España)

Resumen: En el sector turístico y en concreto en el sector hotelero, no hay trabajos que definan una
taxonomía de las estrategias de operaciones basadas en el énfasis de las prioridades competitivas (coste,
calidad, servicio, flexibilidad y medio ambiente). Por ello este trabajo trata de definir una taxonomía
de las diferentes estrategias de operaciones en el sector hotelero. Una vez identificadas las diferentes
configuraciones, se establece si existen diferencias significativas entre los grupos de hoteles con respecto
al resultado organizativo, considerado desde su doble vertiente: financiera y no financiera. Por otra parte,
se analiza si la categoría hotelera puede determinar el tipo de configuración hotelera. Se ha analizado una
muestra representativa de hoteles (65 hoteles) de Gran Canaria por ser unos de los principales destinos para
los turistas europeos. Los resultados indican que existen tres grupos diferenciados de hoteles en función de
las prioridades competitivas. Un primer grupo que enfatiza las prioridades competitivas relacionadas con el
coste y la flexibilidad, un segundo grupo que enfatiza todas las prioridades competitivas y un tercer grupo
que enfatiza los objetivos de operaciones relacionados con la calidad y el servicio. Asimismo, se demuestra
que el resultado organizativo es diferente para algunos grupos de hoteles definidos por las prioridades
competitivas. Finalmente, se comprueba que las variables contextuales tienen relación con los grupos de
hoteles. Así la categoría y el tamaño tienen relación con las prioridades competitivas enfatizadas.
Palabras Clave: Taxonomía; Prioridades competitivas; Hotel; Categoría; Tamaño; Resultado organizativo.

Configurations in the hotel sector based on competitive priorities and their relationship with size,
category and organizational performance
Abstract: In the tourism sector, and particularly in the hotel sector, no studies have defined a taxonomy
of operations strategies based on emphasizing competitive priorities (cost, quality, service, flexibility and
environment). Therefore, this paper tries to describe a taxonomy of different operations strategies in
the hotel sector. After identifying the configurations, the study establishes whether there are significant
differences between the hotel groups in their organizational performance, considered from two perspectives:
financial and non­‑financial. Moreover, we analyze whether the hotel category and size can determine the
type of hotel configuration. A representative sample of hotels (65 hotels) in Gran Canaria for being one of
the major tourist destinations for European tourists is analyzed. The results indicate that there are three
distinct groups of hotels based on competitive priorities. One group emphasizes competitive priorities related
to cost and flexibility, a second group emphasizes all the competitive priorities, and a third group emphasizes
goals related to quality and service operations. Results also show that the organizational performance is
different for some hotel groups defined by competitive priorities. Finally, the findings show that contextual
variables are related to groups of hotel, and that category and size are related to the competitive priorities
emphasized.
Keywords: Taxonomy; Competitive priorities; Hotel; Category; Size; Organizational performance.

*
Profesor Titular de Universidad ­‑ Departamento de Economía y Dirección de Empresas; E­‑mail: [Link]@
[Link]
**
E­‑mail: [Link]@[Link]

© PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. ISSN 1695-7121


212 Configuraciones en el sector hotelero

1. Introducción

En las últimas décadas ha sido posible constatar una evolución de la investigación en el área de la
estrategia de operaciones (Boyer y McDermott, 1999). Sin embargo, en el sector turístico y en especial
en el sector hotelero, esta área ha quedado relegada a un segundo plano. En este sentido, Jones y
Lockwood (1998) indican que el avance de la dirección de operaciones en el sector hotelero debe estar
más presente en la disciplina de la dirección de la producción y de las operaciones. Skinner (1969) fue
el primer autor en usar el concepto de la dirección de operaciones indicando que el área de operaciones
debe ser clave como el resto de las áreas departamentales para conseguir los objetivos del negocio. Sin
embargo, en el sector hotelero aún no ha sido estudiada la estrategia de operaciones de forma global.
La estrategia de operaciones no sólo se limita a estudiar los procesos para la prestación del servicio
hotelero sino también se le puede atribuir un carácter estratégico para generar ventajas competitivas
sostenibles (Urgal­‑González y García­‑Vazquez, 2007). Las prioridades competitivas constituyen un
conjunto de capacidades del área de operaciones, relacionadas con la fabricación y prestación del
servicio, que definen la forma de competir que tienen las empresas para hacer frente a los mercados
que quieren servir. Todo ello permitirá obtener una mayor ventaja competitiva, conseguida a través de
mejores resultados organizativos. Por tanto, el resultado organizativo y las prioridades competitivas
constituyen los elementos básicos de la estrategia de operaciones. Existen pocos estudios en el sector
servicios que analizan el contenido de la estrategia de operaciones. En este sentido, se hace necesario
el conocimiento en el sector servicios y en especial en el sector hotelero de las configuraciones genéricas
a nivel de prioridades competitivas.
No ha habido un fuerte interés en la literatura sobre servicios en establecer configuraciones en el
área de operaciones como si lo ha habido en el sector industrial. Aunque en la literatura sobre hoteles
la relación entre orientación estratégica bajo diferentes perspectivas y performance ha sido analizada
(Garrigos­‑Simón et. al., 2005; Claver­‑Cortes, et al., 2006; Avci et al., 2011). La tipología de Miles y Snow
(1978) es usada para obtener grupos estratégicos en hoteles por los estudios de Garrigós et al., 2005 y
Avci et al., 2011. Las estrategias descritas por Zammuto (1988) son usadas por Monfort (2002) en hoteles
y Claver Cortes et al., (2006) usan para clasificar a los hoteles variables relacionadas con los recursos
y el alcance de la estrategia. Sin embargo, no existen estudios que analicen diferentes configuraciones
estratégicas bajo la perspectiva de las prioridades competitivas y analicen la relación de estas configu‑
raciones con el resultado organizativo. Por otra parte, es interesante conocer si existe relación entre las
configuraciones estratégicas y la categoría hotelera. Esto permitirá conocer si el sistema de categorías
establecido es útil y guarda algún tipo de relación con la dirección de operaciones. El conocimiento de las
diferentes tipologías de estrategias de operaciones puede ayudar a construir un marco de análisis para
el estudio del contenido de la estrategia de operaciones en empresas hoteleras. Anderson et al., (1989)
señala que es posible estudiar dos cuestiones referentes a las prioridades competitivas. Por un lado, en
qué medida una compañía debería ajustar sus capacidades de operaciones en orden para conseguir los
objetivos de la estrategia de operaciones y la segunda cuestión, en qué medida los objetivos de operaciones
están limitados por los recursos y capacidades que poseen la función de operaciones. Este trabajo se
enmarca dentro de estas dos cuestiones. Además, el trabajo trata de proveer un instrumento válido
para definir taxonomías de estrategias definidas por las prioridades competitivas así como su relación
con el resultado organizativo. El conocimiento de las diferentes estrategias de operaciones diseñadas
a partir de las prioridades competitivas puede ayudar a desarrollar tipologías en el sector hotelero no
desarrolladas en la actualidad y a entender cómo pueden influir las prioridades competitivas en el
resultado organizativo. Por otra parte, la relación de los grupos de hoteles definidos por las prioridades
competitivas con la categoría hotelera y el tamaño del hotel pueden ser de interés. Ello permitirá por un
lado analizar si las prioridades competitivas constituyen un marco teórico válido que ayude a explicar
las diferentes categorías hoteleras y por el otro averiguar si el tamaño es una variable clave a la hora
de explicar el por qué el hotel decide enfatizar algún tipo de prioridad competitiva en relación a otra.
Bajo todas estas consideraciones anteriores y de forma resumida este trabajo pretende analizar los
siguientes aspectos:
––Identificar una taxonomía de estrategias de operaciones a partir de las prioridades competitivas
o capacidades de operaciones.
––Analizar si los grupos definidos por las prioridades competitivas tienen diferente resultado
organizativo.
––Estudiar la relación entre la categoría hotelera, tamaño del hotel y los grupos de hoteles definidos
por las prioridades competitivas

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Tomas Francisco Espino­‑Rodríguez, Antonia Mª Gil­‑Padilla 213

2. Revisión de la literatura
Las presiones ejercidas por el cambio cultural de los clientes, una competencia más intensa y, en definitiva,
un entorno cada vez más cambiante ha incrementado el interés sobre las prioridades competitivas entre
los hoteleros. El principal cambio ha ocurrido en lo últimos años que se ha pasado de un enfoque de costes
a otros enfoques basados en la calidad o flexibilidad (Phusavat y kanchana, 2007). El término prioridades
competitivas es usado para describir la elección de las acciones o tareas por parte de los directores de opera‑
ciones o capacidades competitivas claves (Ward et al., 1995). Este término surge por la necesidad de priorizar
las tareas de operaciones por lo que las dimensiones competitivas del área de operaciones son conocidas
con el nombre de prioridades competitivas (De Burgos y Céspedes, 2001). Las prioridades competitivas
son elementos esenciales de la estrategia de operaciones y determinan las capacidades de producción. Por
capacidades de producción se entiende como la capacidad del sistema de producción para competir sobre
dimensiones básicas como la calidad, el coste, flexibilidad y cumplimiento en las entregas (Safizadeh et al.,
2000). Las prioridades competitivas están formadas por la reducción del coste o la eficiencia, el aumento
de la flexibilidad, la mejora de la calidad, el cumplimiento en las entregas (Adam y Swamidasss, 1989;
Anderson et al., 1989; Ferdows y De Meyer, 1990; Boyer y McDecmott, 1999, Kathuria, 2000). Otros autores
han afirmado que el servicio al cliente (Garvin, 1993; Vickery et al., 1993; Millar y Roth, 1994; Frohlich y
Dixon, 2001) y actualmente, la protección al medio ambiente son aspectos que también pueden representar
una importante prioridad competitiva (Gupta, 1995; De Burgos y Céspedes, 2001).

Tabla 1: Aspectos a considerar en cada una de las prioridades competitivas

Prioridades
Aspectos a considerar
competitivas
Los costes de las operaciones y de la prestación del servicio determinan la
Reducción del competitividad del hotel. Supone los esfuerzos realizados por los hoteles por reducir
Coste costes en la realización de sus procesos. Diversas actuaciones pueden ser llevadas a cabo
para reducir los costes de un hotel.
Se entiende por flexibilidad la habilidad para responder a las condiciones cambiantes.
Los autores que analizan la flexibilidad en la función de operaciones han analizado dos
dimensiones: la flexibilidad en el volumen y la flexibilidad en la variedad. La flexibilidad
Aumento de la
en el volumen hace referencia a la rapidez con la que se puede incrementar la capacidad
flexibilidad
en un momento dado o la flexibilidad en el producto se refiere a la capacidad de modificar
los servicios que se están fabricando (Upton, 1994) así como la personalización referida a
la diversidad y amplitud de servicios
Hay muchos aspectos que representan la calidad. La calidad puede ser definida en términos
de ausencia de defectos (estos son conocidos principalmente en el sector servicios por las
Mejora de la reclamaciones de los clientes) y un alto nivel de performance (Wheelwright, 1984). En el
calidad sector servicios un nivel de reclamaciones puede ser visto como mejora de la calidad si bien
es necesario incluir otras medidas. Además un trato personalizado y diferenciado a cada
cliente puede reflejar un alto índice de calidad.
Es una dimensión o capacidad que incluye diferentes cuestiones y está íntimamente
relacionada con la calidad, si bien dada su importancia debe tener una dimensión separada
en el sector servicios y en especial en el sector hotelero. Son prestaciones añadidas del
servicio y contacto después con el cliente (fidelización) así como la rapidez con la que se lleva
Servicio al cliente a cabo los distintos servicios. En este sentido se incluye en esta dimensión el cumplimiento
en las entregas. El cumplimiento en las entrega es una cuestión basada en el tiempo y
se refiere a la velocidad con la que el servicio es entregado (Ward et al., 1998). El servicio
hace referencia a dimensiones de calidad relacionada con la capacidad de respuesta y con
fiabilidad además de la fidelización de clientes tan importante en los destinos turísticos.
Representa la minimización de la actividad de la empresa sobre diversos elementos del
medioambiente así como la contribución de la misma al respeto por el medioambiente
(reducción de residuos, reducción en el consumo de agua, electricidad y emisiones de C02).
Impacto
Las empresas de servicios y en especial las hoteleras, son las destructoras silenciosas del
medioambiental
medio ambiente. Las innovaciones en procesos que son realizadas para proteger el medio­
‑ambiente pueden permitir mejorar la imagen, la calidad y los costes de la compañía. Este
objetivo puede influir en la ventaja competitiva (De Burgos y Céspedes, 2001).
Fuente: Los autores

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


214 Configuraciones en el sector hotelero

Otro término que se puede usar indistintamente es el de “capacidades de operaciones” que está formado
por las actividades o tareas que una organización realiza mejor que sus competidores (Hayes y Pisano,
1996) o “competencia de operaciones” referido al grado en el cual la actuación del área de operaciones
apoya los objetivos de la empresa (Vickery et al., 1993). La introducción del medio ambiente es lógica
desde el punto de vista de que es en el área de operaciones donde se desarrollan la actividades del servicio.
Dichas prioridades competitivas pueden ser enfatizadas simultáneamente (Ferdows y De Meyer,
1990; Roth y Miller, 1992) y ninguna está a expensas de otra. Partiendo de las distintas prioridades
competitivas analizadas por los autores en la literatura en el sector servicios distinguimos las siguientes:
reducción del coste, flexibilidad, servicio al cliente, mejora de la calidad y respeto por el medio ambiente.
En la tabla 1 se expone las definiciones de las prioridades competitivas adoptadas en el trabajo.
En el sector servicios, la prioridad específica de cumplimientos en las entregas puede ser obviada al
estar integrado plenamente en la prioridad competitiva relacionada con la mejora del servicio. Además
el servicio post­‑venta que ayuda a la fidelización del cliente está relacionado en la mejora del servicio al
cliente. El segundo elemento que conforma el contenido de la estrategia de operaciones lo constituye el
modelo de planes y políticas de producción que realizan las compañías. Dentro de las políticas o prácticas
que conforman la estrategia de operaciones distinguimos las decisiones estructurales y las decisiones
infraestructurales (Hayes y Wheelwright, 1984: Hayes et al., 1988, Hill, 2000). En este trabajo se propone
que las decisiones de producción estructurales e infraestructurales se combinan y dan lugar a diferentes
estrategias de operaciones que permiten influir en el desarrollo de las prioridades competitivas. Las
decisiones estructurales son aquellas que requieren inversiones importantes y tienen un impacto a largo
plazo, hacen referencia a decisiones de capacidad, localización, tecnología e integración vertical/relaciones
con los proveedores. Son decisiones que tienen un gran efecto sobre los activos físicos y no pueden ser
modificadas a corto plazo una vez llevadas a cabo. Las decisiones infraestructurales tienen un impacto
a corto plazo y sirven de apoyo a los procesos de producción. Se incluyen la estructura organizativa, la
gestión del personal, sistemas de planificación y control de inventarios y la gestión de la calidad (Krajwesky
y Ritzman, 2000). La realidad en los mercados es que las organizaciones no aplican una sola dimensión
estructural o infraestructural sino una combinación de ellas, por lo que es necesario identificar las
estrategias combinadas a partir de tales decisiones.

Modelo de investigación
El modelo de investigación incluye las prioridades competitivas aceptadas en la literatura sobre
dirección de operaciones (Ver figura 1). El modelo planteado sugiere que el énfasis relativo de varios
hoteles sobre las prioridades competitivas es probable que esté asociado a variables contextuales tales
como el tamaño y la categoría. Por otra parte, se espera que los hoteles que enfaticen de una forma
más intensa un determinado grupo de prioridades competitivas tengan mejor resultado organizativo
­‑resultado financiero y no resultado no financiero­‑. Las relaciones teóricas planteadas en el modelo
son explicadas en los apartados siguientes donde se exponen las hipótesis planteadas en el trabajo.

Figure 1: Un modelo de variables contextuales y resultado


organizativo con las prioridades competitivas

Énfasis en las
Variables contextuales Resultado organizativo
Prioridades competitivas

Categoría C Resultado financiero


S F
Tamaño Q Resultado no financiero
M

C= Coste; Q= Calidad; S= Servicio; F= Flexibilidad; M= Medio ambiente


Fuente: Los autores

Fuente: Los autores


PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121
Tomas Francisco Espino­‑Rodríguez, Antonia Mª Gil­‑Padilla 215

Configuraciones genéricas de operaciones


Las configuraciones son definidas como un conjunto multidimensional de características distintas
bajo una visión conceptual que comúnmente ocurren juntas (Meyer et al., 1993). Las configuraciones
son divididas normalmente en taxonomías y tipologías (Miller y Friesen, 1984; Meyer et al., 1993).
Ambos tipos ofrecen una perspectiva multidimensional de las organizaciones, aunque son distintas con
respecto a su propósito, características e implicaciones teóricas. Mientras las tipologías describen tipos
ideales de configuraciones, las taxonomías presentan un sistema de clasificación de configuraciones
mutuamente excluyentes y exhaustivos grupos a partir de una muestra de datos (Bozart y McDermott,
1999). Este trabajo tratará de identificar las taxonomías de configuraciones genéricas a partir de una
muestra de hoteles tomando como variables las prioridades competitivas o capacidades de operaciones.

Tabla 2: Configuraciones genéricas de la estrategia de


operaciones a partir de las prioridades competitivas

Autores Taxonomías (Estrategias propuestas)


Bajo coste
Stobaugh y Telesio (1983) Centrada en la tecnología
Intensiva en marketing
Orientada al Marketing
De Meyer (1992) Orientadas a un alto performance
Innovadoras
Conservadora
Miller y Roth (1994) Comercial
Innovadoras
Flexibles centradas en bajo coste
Avella (1999) Centrada en la calidad a bajo coste
Centrada en las entregas
Principiantes (Starters)
Eficientes conformistas (Efficient Conformers) Conformitas rápidos
Kathuria (2000)
(Speedy conformers)
Hacen de todo (Do all)
Conservadores
Diseñadores (Designers)
Servicios de masa (bajo precio y flexibilidad)
Frohlich y Dixon (2001)
Especialistas
Servidores
Ociosos
Díaz Garrido y Martin Peña Enfocada a la excelencia
(2007) Enfocada a la calidad y a las entregas
Fuente: Los autores

En la tabla 2 se encuentran los distintos trabajos que obtienen taxonomías a partir de las prioridades
competitivas de la estrategia de operaciones. Aunque todos los estudios que analizan las configuraciones
genéricas utilizan diferentes dimensiones y terminologías son bastante similares entre sí (Cagliano et
al., 2005). Según Cagliano et al. (2005) las clasificaciones basadas sobre las prioridades competitivas
convergen a una clasificación que comprende cuatro tipos de configuraciones estratégicas denominadas:
estrategia basada en el mercado, estrategia basada en el producto, estrategia basada en las capacidades
y estrategia basada en los precios. Por otro lado, Díaz­‑Garrido y Martin­‑Peña (2007) consideran que
las configuraciones estratégicas de los distintos autores se pueden resumir en estrategias de bajo
coste, estrategias centradas en calidad y estrategias centradas en la flexibilidad (Ver tabla 3). Por su
parte Claver­‑Cortes et al., (2006) clasifican a los hoteles bajo la perspectiva de la dirección estratégica
considerando diferentes variables relacionadas con los recursos tangibles, intangibles y el alcance de
la estrategia. Estos autores establecen diferentes grupos de hoteles en función de las variables que han
elegido. Por tanto nuestra primera hipótesis de investigación queda expuesta de la forma siguiente:

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


216 Configuraciones en el sector hotelero

Hipótesis 1. Existe una taxonomía de las diferentes estrategias seguidas en el sector hotelero
basadas en una combinación de prioridades competitivas.

Relaciones entre performance y prioridades competitivas


La literatura sobre la estrategia de operaciones ha propuesto una unión entre estrategia de opera‑
ciones y resultado organizativo (Kim y Arnold, 1992; Williams et al. 1995; Prajogo y Sohal, 2006). La
eficacia de la estrategia de operaciones de la empresa puede ser medida por la valoración del grado de
unión o consistencia entre las prioridades competitivas y el resultado organizativo performance (Boyer
y McDermott, 1999). El énfasis en las prioridades competitivas de operaciones marcadas por una
reducción del coste, una mejora de la calidad o servicio o incluso una mayor flexibilidad será la clave
para proveer la fortaleza del área de operaciones para la ventaja competitiva y por lo tanto influir en el
resultado organizativo. Voss (1995) sugiere que la función de operaciones puede contribuir a la mejora
de los resultados, en la medida que las empresas desarrollen fortalezas o ventajas en varias prioridades
competitivas de operaciones que satisfacen las necesidades de los clientes y permiten prestar los servicios
de una forma más eficiente. Las mejores estrategias de los hoteles son definidas como aquellas que
combinen las prácticas y políticas de tal forma que tengan una mayor influencia en las prioridades
competitivas. Según Barnes (2002) la estrategia de operaciones está formada como un complejo proceso
implicando una combinación de deliberadas y emergentes acciones y decisiones que podrán influir en
la ventaja competitiva. Por otra parte, Kathuria (2000) las unidades de negocio que tengan un alto
énfasis sobre un conjunto de prioridades presentarán un mejor resultado organizativo. Una empresa
que desarrolle una estrategia que permita conseguir flexibilidad con un mix de productos mientras
sea capaz de mantener bajos costes y una alta calidad, será capaz de responder más rápidamente a los
cambios que exige el mercado y por lo tanto conseguir un alto resultado (Amoako­‑Gyampah y Acquaah,
2008). Estas relaciones definidas en la literatura nos permiten proponer la siguiente hipótesis:

Hipótesis 2. Existe una relación entre las prioridades competitivas enfatizadas por los hoteles y
el resultado organizativo

Tabla 3: Configuraciones productivas resumen

Estrategia basada en el mercado: las organizaciones buscan diferenciarse


ofreciendo productos de una calidad superior, una alta flexibilidad y variedad
de producto
Estrategia basada en el producto: las organizaciones buscan competir a través
de la innovación del producto y mejora, los cuales consiguen ofrecer al mercado
un alto producto de calidad y variedad a un precio de venta razonable
Cagliano, Acur y Boer Estrategia basada en capacidades. Estas organizaciones buscan mejorar sus
(2005) capacidades (tecnologías, conocimientos y competencias), las cuales permiten
ofrecer un producto de alta calidad, incluyendo servicio después de la venta,
flexibilidad y precios razonables
Estrategia basada en los precio: Estas compañías operan en mercados
maduros, donde los factores de éxito están relacionados con un buen ratio
calidad­‑precio junto a la capacidad de adaptarse a los requerimientos
específicos del cliente
Las estrategias que buscan reducir los costes. Los objetivos de producción se centran
en lograr la máxima eficiencia, además de un cumplimiento en las entregas
Estrategias centradas en productos de máximas calidad, que además
intentan adaptarse con rapidez a las necesidades de los consumidores, un alto
Díaz Garrido y Martín
cumplimiento en las entregas con numerosos servicios postventa.
Peña (2007)
Estrategias centradas en la flexibilidad, que tratan de implantar nuevas
tecnologías y procesos de producción novedosos, con el fin de introducir
rápidamente nuevos diseños y productos, consiguiendo flexibilidad en tales
diseños y adaptación de las necesidades de los clientes.
Fuente: Los autores

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Tomas Francisco Espino­‑Rodríguez, Antonia Mª Gil­‑Padilla 217

Por otra parte, es interesante averiguar si hay relación con la categoría hotelera y las prioridades
competitivas. En relación a la categoría hotelera es de esperar que los hoteles de tres estrellas y cinco
estrellas podrían no estar en el mismo grupo estratégico (Claver­‑Cortes et al., 2006). Pero si analizamos
las prioridades competitivas, los hoteles con una alta calidad de servicio, y que enfaticen diferentes
prioridades competitivas podrían ser los que están relacionados con categorías de hoteles superiores;
en cambio, los hoteles con categorías inferiores que ofertan menores servicios, podrían enfatizar
algunas de las prioridades competitivas como por ejemplo la reducción del coste. A este respecto,
diferentes estudios señalan que cuando más alta es la categoría del hotel mayor serán sus resultados
en diferentes dimensiones del resultado (Brown y Dev, 1999; Pine y Phillips, 2005). Claver­‑Cortes et
al. (2007) demuestran que a mayor tamaño mayor desempeño por lo que el tamaño pueden influir de
alguna medida en el énfasis en las diferentes prioridades competitivas a seguir. En relación al tamaño
parece razonable la idea de que los hoteles más grandes sigan un conjunto de prioridades diferentes
que los hoteles más pequeños. Los hoteles más pequeños podrían estar más centrados en un conjunto
estrecho de prioridades competitivas en relación a los más grandes que disponen de más recursos tanto
tangibles como intangibles y por lo tanto tienen más capacidad para centrarse en todas las prioridades
competitivas. Por tanto, la hipótesis siguiente es planteada:

Hipótesis 3. Existe una relación dependiente entre la categoría hotelera y el tamaño del hotel y
los grupos de hoteles definidos las prioridades competitivas (reducción del coste, flexibilidad, calidad,
mejora en el servicio, reducción del impacto medioambiental).

3. Metodología

Población y muestra
El lugar elegido para la realización de la investigación fue las Islas Canarias que pertenecen a España,
uno de los más importantes destinos de invierno de Europa, siendo su principal fuente de ingresos el
turismo. Dentro de las Islas Canarias, el lugar elegido para el trabajo el Sur de la isla de Gran Canaria.
No hay duda de la importancia turística de canarias. El archipiélago canario recibió casi 13 millones de
turistas y Gran Canaria, lugar donde se hizo el trabajo de campo, recibió cerca de 3.580.317 de turistas
al año, de los cuales extranjeros eran 3.131.638 y nacionales casi medio millón (Frontur, 2014).
Después de determinar donde se realizaba la investigación, el siguiente paso fue identificar el número
de hoteles de 1 a 5 estrellas que existían en la zona turística elegida. Después de consultar varias bases
de datos (Instituto Canario de Estadística, la federación y turismo y otras bases de datos similares),
fue reunida una lista de 75 hoteles en Gran Canaria, con el nombre, dirección y teléfono de cada uno de
los establecimientos identificados de Gran Canaria. Posteriormente, contactamos telefónicamente con
cada uno de los directores de los 75 hoteles para realizar el cuestionario. De los 75 hoteles identificados
en Gran Canaria, accedieron 65 mediante cita concertada a realizar la encuesta lo que supone una
representatividad del 86.6%. En la muestra seleccionada se incluyen hoteles de todas las categorías (de
1 a 5 estrellas). Dicha muestra supone un 5% de error con un nivel de confianza del 95%. La mayoría
de los hoteles encuestados tenían tres estrellas (25 hoteles) y cuatro estrellas (29 hoteles). El resto de
hoteles estaban repartidos en cinco estrellas (6 hoteles), dos estrellas (4 hoteles) y una estrella (1 hotel).

Medida de variables
La validez de contenido es la valoración de las correspondientes variables que son incluidas en la
escala y su definición teórica (Hair et al., 1998). Las escalas usadas tienen validez de contenido ya que
están basadas en la revisión de la literatura académica y empírica sobre prioridades competitivas y
resultado organizativo. Por su parte, para la validez de los constructos se realizaron diferentes análisis
factoriales para cada uno de las escalas con el objetivo de asegurar la unidimensionalidad de las mismas,
seguida de la fiabilidad de cada una de las escalas con los alpha de Cronbach.
Prioridades competitivas. Cada una de las prioridades competitivas es multidimensional y cada
una de las dimensiones puede ser usada estratégicamente para apoyar la ventaja competitiva (Swink
y Hegarty, 1998). Basándonos en los trabajos de la literatura sobre dirección de operaciones, una lista
sobre prioridades competitivas adaptada al sector servicios fue desarrollada con la intención de analizar
las distintas configuraciones que se desarrollan en el sector hotelero (Miller y Roth, 1994; Kim y Arnold,
1996; Ward et al., 1996; Kathuria, 2000; Kathuria et al., 2010).

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


218 Configuraciones en el sector hotelero

Tabla 4: Análisis factorial de la escala que mide las prioridades competitivas

Carga
Factores Varianza extraida Alpha
factorial
Prioridades competitivas
Reducción del coste 55% 0.602
Mejora de la productividad del empleado 0.863

El hotel trata de enfatizar la eficiencia 0.785


Bajo coste en el desarrollo de las operaciones 0.553
Flexibilidad 52% 0.63
Rápida introducción de nuevos servicios en el hotel 0.872
Rápidos cambios en los actuales diseño de los servicios 0.738
Amplitud en la línea de servicios ofrecida por el hotel 0.666
Flexibilidad para aumentar la capacidad antes los
0.492
incrementos en la demanda
Calidad 65% 0.800
Atención personalizada de los empleados 0.722
Bajo nivel de reclamaciones 0.798
Proporcionar un alto nivel de actuación en el servicio 0.824
Nivel de calidad ofrecida al cliente 0.880
Mejora en el servicio 66% 0.801
Rapidez en la prestación del servicio 0.876
Reducción de colas de espera en los departamentos front­
0.827
‑office del hotel
La prestación del servicio con exactitud y sin errores 0.815
Contacto con el cliente después de la venta del servicio
0.715
(fidelización)
Reducción del impacto medioambiental
Empleo de técnicas, procedimientos y tecnología para
n.p. n.p.
proteger el medioambiente
Fuente: Los autores

Para cada uno de los ítems de la tabla 5 se preguntó a los encuestados en que medida se cumplía los
diferentes objetivos operacionales del hotel sabiendo que el 1 significa un bajo grado de cumplimiento y
el 7 un alto grado de cumplimiento. La fiabilidad de cada una de las escalas ha sido aceptable (Alpha de
Cronbach se encuentre entre 0.60 y 0.80). Para estudios de carácter exploratorio y escalas nuevas valores
entre 0.60 y 0.70 son aceptables (Hair et al., 1998). Por tanto, estos valores se encuentran dentro de los
valores recomendados (Nummay, 1978). Por su parte, la varianza explicada es superior al 50% en todos los
casos (Véase Tabla 4). Las medidas muestran validez discriminante (verificada a través de los factores) y
validez convergente (verificada por los alpha de Cronbach). Para el impacto medioambiental un solo ítem fue
añadido, lo que puede suponer una limitación a la hora de medir esta prioridad competitiva. Sin embargo,
este ítem nos puede dar una forma orientativa el énfasis dado por el hotel a la protección del medioambiente.
Resultado organizativo. El estudio intenta testar la hipótesis de una relación positiva entre la
estrategia de operaciones y el resultado organizativo. Para medir el resultado financiero utilizamos
medidas empleadas en el trabajo de Hill (2000), como el rendimiento sobre activos, margen de beneficios,
etc. En muchos de los estudios de estrategia de operaciones como los realizados por Swamidass y Newell
(1987) o Kathuria (2000) se señala la dificultad de obtener medidas objetivas financieras para medir el

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Tomas Francisco Espino­‑Rodríguez, Antonia Mª Gil­‑Padilla 219

resultado, por lo que recomiendan utilizar otro tipo de medidas relevantes como las relacionadas con
la satisfacción de los agentes que intervienen en el proceso productivo. Bajo este mismo razonamiento,
utilizamos para medir el resultado del hotel de forma subjetiva, asumiendo los posibles sesgos en el
mismo. En este sentido, se pidió a cada uno de los directivos que evaluara no sólo el resultado financiero
sino también el no financiero, ya que ambos forman parte de la eficiencia organizativa (Venkatraman
y Ramanujam, 1986). Algunas escalas que han sido validadas en el sector hotelero se han tenido en
cuenta para construir la escala que mide el resultado organizativo (Phillips, 1996; Sin et al., 2005;
Espino­‑Rodríguez et al., 2008; Tavitiyaman et al., 2011).

Tabla 5: Análisis factorial de la escala que mide el resultado organizativo

Resultado no
Variables Resultado financiero
financiero
Rendimientos sobre activos 0.902
Margen de beneficios 0.898
Ratio de ocupación 0.867
Rentabilidad del hotel 0.815
Ingresos extras por habitación 0.735
Nivel de satisfacción con turoperadores 0.825
Nivel de satisfacción en las relaciones con los
0.814
suministradores
Nivel de satisfacción con clientes finales 0.710
Nivel de satisfacción de empleados 0.668
Autovalor 3.6 2.41
Porcentaje de varianza explicada 40.27 26.85
KMO= 0.789 c2=282.41, (p=0,0000) alpha total=0.833
Fuente: Los autores

Las cuestiones relacionadas con el resultado organizativo estaban basadas en una escala numérica tipo
Likert de 1 a 7 puntos, donde se preguntaba en qué medida se alcanzaban las expectativas referentes a
nueve indicadores relevantes del hotel. Se realizó un análisis factorial donde se obtuvieron dos factores
con autovalores mayores que la unidad (Véase Tabla 5). La fiabilidad de la escala conjunta de nueve ítems
es de 0.833. El primer factor constituye el resultado financiero y el segundo el resultado no financiero.
Las fiabilidades de ambos factores son 0.902 y 0.757 respectivamente, siendo estos valores aceptables.

4. Análisis y resultados
Objetivo 1. Identificar una taxonomía de estrategias de operaciones a partir de las prioridades
competitivas

Para identificar las configuraciones genéricas de estrategias de operaciones se llevó a cabo un análisis
cluster, esto es grupos homogéneos de hoteles definidos por las prioridades competitivas (coste, calidad,
flexibilidad, servicio al cliente y respeto por el medio ambiente). La mayoría de los estudios en la literatura
realizados sobre configuraciones basadas en las prioridades competitivas usan entre dos y tres grupos
(Diaz Garrido y Martin Peña, 2007; Kim y Lee, 1993; Avella, 1999), con la intención de que queden
representadas todas las prioridades competitivas. En este sentido, comprobamos que tres grupos era una
solución adecuada ya que reflejan tres formas de enfatizar las prioridades competitivas de forma diferente.
Después de realizar el análisis cluster y con la intención de validarlo, un ANOVA fue realizado para
comprobar si existían diferencias entre los diferentes grupos en relación a las prioridades competitivas.
La tabla 6 muestra las medias de cada prioridad competitiva en cada uno de los clústeres, el número
de hoteles de cada grupo, el número del grupo sobre la cual cada grupo es diferente del resto en cada
prioridad competitiva a un nivel de probabilidad de 0.05 o menos, y el ranking dentro de cada grupo
para cada una de las prioridades competitivas. Los estadísticos F indican que hay una evidencia de que

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


220 Configuraciones en el sector hotelero

existen diferencias significativas entre los grupos definidos por las prioridades competitivas a un nivel de
probabilidad de 0.0001. Esto valida el análisis cluster realizado formado por los tres grupos de hoteles.
Los tres clústeres fueron nombrados: hoteles eficientes y flexibles (cluster 1), hoteles excelentes
(cluster 2) y hoteles enfocados a la calidad y servicio (cluster 3). La interpretación de los grupos está
basada en la relativa importancia de las prioridades competitivas dentro de cada cluster. A continuación
describimos los tres grupos de hoteles.

Cluster 1. “Hoteles Eficientes y Flexibles”


Este cluster está formado por 11 hoteles que tienen un énfasis significativamente más alto sobre el
coste y la flexibilidad comparado con el cluster 3. Calidad, mejora del servicio y medio ambiante tienen una
puntuación estadísticamente significativa más baja que el cluster 2 y 3. Este cluster es nombrado “eficientes
y flexibles” por su alto énfasis en el coste y en la flexibilidad estando estas prioridades competitivas en el
ranking 1 y 2 respectivamente. Este grupo es el más pequeño y representa el 17% de los casos encuestados.

Cluster 2. “Hoteles excelentes”


Este cluster de 29 hoteles representa el 44% de los hoteles de la muestra. Este grupo enfatiza de
forma simultánea todas las prioridades competitivas y tiene un alto énfasis en todas superando el 5.7
de media. El énfasis en el coste y en la calidad es significativamente más alta que en el grupo 3. Las
otras prioridades competitivas como la calidad, el servicio y el medio ambiente son significativamente
más altas que en los otros dos grupos. Por tanto, este grupo queda claramente distinguido del resto.
Además el análisis dentro de los grupos revela que existen diferencias significativas entre la calidad y
el servicio con el coste y la flexibilidad. Dado un alto énfasis en todas las prioridades competitivas en
comparación con los otros grupos le hemos denominado “ hoteles excelentes”.

Cluster 3. “Hoteles enfocados a la calidad y el servicio”


Este cluster tiene un énfasis en la calidad y en el servicio significativamente más alta que en el grupo
1 y más baja que los hoteles del grupo 2. Este grupo tiene una alta puntuación en calidad y servicio
y dentro del grupo la calidad y el servicio son prioridades que se enfatizan con más intensidad que el
resto de las prioridades. Este cluster de 25 hoteles tiene un mayor énfasis en la calidad y en el servicio
comparado con el coste y la flexibilidad. Representa el 38,4% de los casos.
Los resultados anteriores sugieren que existen diferentes grupos de hoteles y que apoyan diferentes
prioridades competitivas, lo que avala la existencia de una taxonomía. Esto sugiere el apoyo de la hipótesis 1.

Tabla 6: Clasificación de hoteles en función de las prioridades competitivas

Cluster 3
Cluster 1
Cluster 2 “Enfocados a
“Eficientes y F
“Excelentes” la calidad y
flexibles” (p)
n=29 servicio”
n=11
n=25
Coste
F=16.20
Media 5.55 (3) 5.92 (3) 4.88 (1, 2)
p=0.000
Ranking 1 3 4
Flexibilidad
F=19.22
Media 5.14 (3) 5.70 (3) 4.28 (1,2)
p=0.000
Ranking 2 4 5
Calidad
F=26.63
Media 4.50 (2,3) 6.11 (1,3) 5.43 (1,2)
p=0.000
Ranking 3 2 1
Servicio
F=53.24
Media 4.02 (2,3) 6.22(1,3) 5.22 (1,2)
p=0.000
Ranking 4 1 2
Medio ambiente
F=34,57
Media 2.82 (2,3) 5.62 (1,3) 5.00 (1,2)
p=0.000
Ranking 5 5 3
Fuente: Los autores

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Tomas Francisco Espino­‑Rodríguez, Antonia Mª Gil­‑Padilla 221

Nota: El número entre paréntesis muestra que el número del grupo es significativamente diferente
a un nivel de significación del 0.05, basado en el contraste de la t de diferencias de medias. El ranking
indica el orden de esa prioridad competitiva dentro del grupo.

Objetivo 2. Analizar si los grupos definidos por las prioridades competitivas tienen diferente resultado
organizativo.

Con el fin de contrastar si existían diferencias en el resultado organizativo entre los grupos de hoteles
se realizó un análisis ANOVA. La tabla 7 refleja la existencia de diferencias significativas globales respecto
al resultado no financiero. En cambio, globalmente los grupos presentan similar resultado financiero.
Aunque para analizar las diferencias entre pares de grupos se ha realizado un contraste de la t de student
de diferencia de medias. Los resultados muestran que existen diferencias significativas entre los hoteles
“eficientes” y los hoteles “excelentes” en relación al resultado financiero. Los hoteles “eficientes” muestran un
mayor resultado financiero que los “hoteles excelentes”. En cuanto al no resultado financiero también existen
diferencias significativas entre los hoteles “excelentes” y “eficientes”. Los hoteles excelentes muestran un
mejor resultado no financiero que los hoteles eficientes. En el resto de grupos de hoteles no había diferencias
significativas. Estos resultados indican que la hipótesis 2 puede ser apoyada sólo parcialmente.

Table 7: Relación entre grupos de hoteles y resultado organizativo

Resultado Grupos de
Media F t (p)
organizativo hoteles
Hoteles Hoteles Eficiente­‑ Hoteles Excelentes
Eficientes 1.928( 0.068)
Hoteles
Excelentes 4.51
Resultado Hoteles 3.90 1.619 Eficientes­‑ Calidad y servicio
financiero Calidad y 3.95 p(0.20) 1.493(0.128)
Servicio

Excelentes­‑Calidad y Servicio
­‑0.359 (0.72)
Hoteles 4.59 3.801 Hoteles Eficiente­‑ Hoteles Excelentes
Eficientes 5.25 p(0.028) ­‑2.392( 0.022)
Hoteles 4.88
Excelentes
Resultado no Hoteles Eficientes­‑ Calidad y servicio
financiero Calidad y 1.493(0.128)
servicio

Excelentes­‑Calidad y Servicio
­‑1.116 (0.272)
Fuente: Los autores

Objetivo 3. Estudiar la relación entre la categoría hotelera y los grupos de hoteles definidos por las
prioridades competitivas.

Finalmente nos planteamos analizar si existe relación entre la categoría y los tipos de hoteles definidos
por las prioridades competitivas. Para ello realizamos una prueba Chi­‑cuadrado que permite contrastar
si dos variables son independientes. Antes de realizar la prueba agrupamos los hoteles en dos grupos,
por un lado los hoteles de 1 a 3 estrellas y por el otro los hoteles de 4 y 5 estrellas. Esta agrupación fue
realizada porque de algunas categorías no había muchos hoteles. La hipótesis nula indica que las variables
número de estrellas y grupos de hoteles definidos por las prioridades competitivas son independientes
(Véase Tabla 8). Por lo tanto a un nivel de 1% se rechaza la hipótesis nula e indica que las variables
están relacionadas. Por tanto la categoría está relacionada con el grupo al que pertenece el hotel.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


222 Configuraciones en el sector hotelero

Tabla 8: Prueba de Chi­‑cuadrado para analizar la relación


entre la categoría y los grupos de hoteles

Hoteles con
Hoteles Hoteles alta
Total
Eficientes Excelentes Calidad y
Servicio
Hoteles de 1 a 3 estrellas 6 7 16 29
Hoteles 4 y 5 estrellas 5 22 9 36
Total 11 29 25 65
Chi­‑cuadrado de
Pearson= 9.162,
p=0.01
Contraste de independencia
Razón de
verosimilitud=
9.470, p=0.09
Fuente: Los autores

En relación con el tamaño, Vallen y Vallen (2009) consideran que el tamaño del hotel está en función del
número de habitaciones, si bien la superficie, y el índice de ventas ser indiferentes con el tamaño del hotel
aunque puede estar relacionados. La variable más común usada en la literatura para medir el tamaño es
el número de habitaciones (Camisón, 2000; Claver­‑Cortes et al., 2007). Vallen y Vallen (2009) clasifican
los hoteles en tres niveles: hoteles pequeños que tienen menos de 100 habitaciones, hoteles medianos que
tienen entre 100 y 250 habitaciones y hoteles grandes con más de 250 habitaciones. Dado que sólo 6 hoteles
de la muestra tenían menos de 100 habitaciones, decidimos usar dos categorías en nuestro análisis. Por
un lado hoteles más grandes con un número de habitaciones superiores a 250 y hoteles más pequeños con
un número de habitaciones menores a 250. Por su parte la mediana estaba en 246 hoteles, por lo que este
criterio nos deja prácticamente el 50% de los hoteles repartidos en las dos categorías. Al igual que con la
categoría se realizó una prueba Chi­‑cuadrado que permite contrastar si el tamaño es independiente de
los grupos definidos por la prioridades competitivas. La hipótesis nula indica que las variables tamaño
y grupos de hoteles definidos por las prioridades competitivas son independientes (Véase Tabla 9). Por
lo tanto a un nivel de 5% se rechaza la hipótesis nula e indica que las variables están relacionadas. Por
tanto, el tamaño está relacionado con el grupo al que pertenece el hotel.

Tabla 9: Prueba de Chi­‑cuadrado para analizar la relación


entre el tamaño y los grupos de hoteles

Hoteles con
Hoteles Hoteles alta
Total
Eficientes Excelentes Calidad y
Servicio
Hoteles de menor
3 15 18 36
tamaño
Hoteles de mayor
8 14 7 29
tamaño
Total 11 29 25 65
Chi­‑cuadrado de Pearson= 6.468, p=0.039
Contraste de independencia
Razón de verosimilitud= 6.647, p=0.036
Fuente: Los autores

De forma concreta los hoteles de menor tamaño están enfocados en la calidad y en el servicio, son
hoteles de menor tamaño y los hoteles eficientes que enfatizan el coste son hoteles de mayor tamaño.
En cambio los hoteles excelentes pueden ser tanto de menor como de mayor tamaño

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Tomas Francisco Espino­‑Rodríguez, Antonia Mª Gil­‑Padilla 223

5. Conclusiones

El trabajo desarrolla una taxonomía basada en las prioridades competitivas. El análisis revela
que los diferentes grupos de hoteles enfatizan un conjunto de prioridades competitivas que reflejan
estrategias que están relacionadas con los distintos mercados o clientes que prestan sus servicios. Los
resultados demuestran la existencia de tres grupos con cierto grado de heterogeneidad lo que indica
que los hoteles son agrupados porque son comparables y existen diferencias entre ellos. Otros trabajos
también demostraron la existencia de diferentes grupos estratégicos entre hoteles de un mismo destino,
si bien las variables de clasificación no eran las mismas (Claver­‑Cortes et al., 2006; Avci et al., 2011).
En este trabajo se han identificado tres grupos de hoteles: Aquellos que están enfocados hacia el coste
y la flexibilidad, los que están enfocados a la excelencia y los que están enfocados a hacia la calidad y
servicio. Con respecto al primer grupo, “hoteles enfocados hacia el coste y la flexibilidad”, siguen una
estrategia similar a la propuesta por Frolich y Dixon (2001) o Avella et al. (1999) coincidiendo con uno
de los grupos de empresas definidos por estos autores. Este tipo de hoteles están interesados en un bajo
precio y alta flexibilidad. Ellos enfocan su estrategia de operaciones alrededor de un conjunto estrecho
de capacidades competitivas (bajo precio o flexibilidad) para excluir otras dimensiones o darles menos
importancia. Este cluster sigue una estrategia mixta de las operaciones basadas en el coste con una
amplia gama de productos para satisfacer al cliente.
El segundo grupo denominado “hoteles excelentes” enfatizan todas las prioridades competitivas y
tienen unas puntuaciones altas en todas ellas. Este grupo coincide con uno de los grupos definidos por
kathuria (2000) y Ward et al. (1996). También coincide con la estrategia definidas por De Meyer (1992)
denominada estrategias orientadas a un alto performance y las estrategias definidas en empresas
industriales nombradas por Díaz­‑Garrido y Martín­‑Peña (2007) como estrategias enfocadas a la
excelencia. Estos resultados son consistentes con lo de Nakane (1986) y Ferdows y De Meyer (1990),
quienes creen que todas las prioridades competitivas podrían ser enfatizadas simultáneamente. Estos
hoteles desarrollan un modelo de capacidades acumuladas que les permiten ser competitivos en múltiples
dimensiones simultáneamente (Flynn y Flynn, 2004). Por tanto, se da por superado el enfoque inicial
centrado en otorgar importancia a una única prioridad competitiva dejando de lado al resto (Skinner,
1969; Hayes y Wheelwright, 1984; Porter, 1985; Hill, 2000). Además se da la circunstancia de que este
grupo de hoteles es el más numeroso de la muestra investigada.
El tercer grupo de hoteles sigue una estrategia basada en las prioridades competitivas similar a
otros trabajos. Esta estrategia está relacionada con hoteles que están enfocados hacia la calidad y el
servicio. Otros autores emplean diferentes nombres para denominar esta estrategia. Así por ejemplo
es denominada también como estrategia pura de diferenciación (Kim y Lee, 1993), calidad (Zhao et al.,
2006) u orientado al marketing (De Meyer, 1992). Estas estrategias tienen en común como finalidad
ofrecer un alto nivel de calidad con una entrega del servicio rápido. Desde un punto de vista de las
estrategias genéricas de Porter (1985) este grupo sigue una estrategia competitiva de diferenciación,
donde se les da menos importancia a los aspectos relacionados con el coste. Como indica Ashwini et
al. (2013) los resultados demuestran que no siempre se enfatizan todas las prioridades competitivas,
pudiendo existir un dominio de unas sobre otras.
El trabajo destaca por ser unos de los pioneros en analizar las prioridades competitivas en hoteles,
tratadas hasta ahora sólo en el área industrial y servicios. Desde un punto de vista académico nos
ha permitido identificar grupos estratégicos de hoteles con similares prioridades competitivas. Estas
taxonomías permiten realizar descripciones útiles para la discusión, la investigación y la pedagogía.
El trabajo nos muestra como los hoteles compiten sobre la base de sus prioridades competitivas, que
pueden influir en la ventaja competitiva.
Los resultados indican que los hoteles que enfatizan todas las prioridades competitivas tienen un
mejor resultado no financiero que los otros grupos de hoteles. Estos resultados podrían indicar como
señalan Prajogo y McDermott (2008) que las empresas de servicios que tienen un alto resultado tienen
un mejor ajuste entre prioridades competitivas y decisiones de operaciones que las empresas que
tienen un bajo resultado. Este énfasis simultáneo en diferentes prioridades competitivas permitirá una
mayor creación de valor. Los mejores resultados de estos hoteles que enfatizan todas las prioridades
competitivas derivan en una mejor relación con clientes, suministradores y empleados, por lo que tienen
mejores resultados no financieros. Otros estudios aplicados a hoteles que analizan la relación entre
grupos estratégicos aunque bajo otra perspectiva y el resultado demuestran también la existencia de
diferencias significativas, especialmente el resultado que está relacionado con la satisfacción de los
agentes implicados (Garrigós­‑Simon et al., 2005). Por su parte, Avci et al. (2011) también demuestran

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


224 Configuraciones en el sector hotelero

que existen diferencias del resultado no financiero entre grupos estratégicos de hoteles basados en la
perspectiva de Miles y Snow (1978). En general, los resultados de este estudio son consistentes con
los obtenidos por Cleveland (1989), Vickery et al., (1997), Kathuria (2000) y Narasimhan et al. (2005).
Narasimhan et al. (2005) demuestran que diferentes tipos de clústeres tienen diferentes resultados
organizativos y aplican diferentes prácticas del área de operaciones.
En relación al resultado financiero los hallazgos son menos claros, ya que los grupos de hoteles no
muestran diferencias significativas globales. Sin embargo, existen diferencias significativas entre dos grupos
de hoteles, concretamente entre el grupo de hoteles excelentes y el grupo de hoteles que enfatizan el coste y
la flexibilidad. Los resultados financieros están afectados por la reducción de los márgenes concedidos por
los intermediarios. Además las bajadas de precios que se vienen produciendo en el sector desde el 2008 hasta
la actualidad han provocado que entre los distintos tipos de hoteles considerados de una forma global no
existan diferencias significativas en cuanto al resultado financiero. En cambio, sólo presentan diferencias
significativas los hoteles eficientes y flexibles y los hoteles excelentes, presentando los primeros un mejor
resultado financiero que los segundos, es decir, los que enfatizan todas las prioridades competitivas. Los
hoteles eficientes están más preocupados por el coste y siguen una estrategia de liderazgos en costes que
se ven compensadas en un mejor resultado financiero. En cambio, los hoteles excelentes tienen que usar
más recursos para centrarse en todas las prioridades competitivas y pueden ver mermado su resultado
financiero en comparación con otros hoteles que no siguen todas las prioridades competitivas.
Con respecto a la relación de la categoría y los grupos de hoteles definidos por las prioridades compe‑
titivas se comprueba que ambas variables son dependientes, es decir, que la categoría está relacionada
significativamente con los grupos estratégicos de hoteles. También se demuestra que no por pertenecer
a una categoría de tres estrellas no se enfatizan otras prioridades distintas al coste como calidad y
servicio, pues algunos hoteles de tres estrellas enfatizan también la calidad o el servicio. Sin embargo,
los hoteles de cuatro y cinco estrellas enfatizan más la calidad y el servicio y en menor medida el coste.
Aunque un número no muy elevado que pertenece a estas categorías enfatizan sólo el coste. Esto avala
que cuanto más categoría más calidad y más servicio. Por lo que el sistema de categorías es válido y
las prioridades competitivas no lo contradicen.
En relación con el tamaño, el trabajo demuestra que existe una relación entre el tamaño y las
prioridades enfatizadas, lo que indica que el tipo de prioridades enfatizadas por los hoteles dependen
del tamaño del hotel en cierto grado. Así, los hoteles pequeños enfatizan un conjunto de prioridades
relacionadas con la calidad y el servicio; mientras que los hoteles grandes enfatizan un conjunto de
prioridades relacionadas con la reducción del coste y la flexibilidad, debido probablemente a la necesidad
de aprovechar las economías de escala como consecuencia de su tamaño. Los hoteles más pequeños
pueden dar un servicio de mayor calidad y más personalizado. En cambio, los hoteles que se centran
en todas las prioridades competitivas pueden ser tanto grandes como pequeños.
Finalmente, el desarrollo de esta línea de investigación y su aplicación en el sector turístico puede
derivar en futuros estudios de investigación. Los grupos definidos en este trabajo están marcados
por el procedimiento seguido para obtenerlos y las variables empleadas, por lo que otras variables
deberían ser tenidas en consideración en trabajos futuros. Así por ejemplo, la perspectiva del cliente
no ha sido considerada en este trabajo, lo que supone una limitación del estudio. Otros trabajos debe‑
rían relacionar diferentes configuraciones genéricas basadas en las prioridades competitivas con las
estrategias competitivas o con la estrategia corporativa. Por otra parte, los resultados aquí obtenidos
sólo son generalizables para el destino estudiado, por lo que sería necesario replicar este estudio en
otros destinos y comparar las diferentes taxonomías obtenidas en este trabajo. Asimismo, el empleo de
medidas subjetivas para el resultado supone una limitación del trabajo, por lo que sería recomendable
en estudios futuros medidas objetivas del resultado. Todo esto podría ser llevado a cabo con estudios
de corte más cualitativo que permitan profundizar en los resultados aquí obtenidos.

Bibliografía

Adam, E.E. y Swamidass, P.


1989. “Assessing operations management from a strategic perspective”. Journal of Management, 15(2):
181­‑203.
Amoako­‑Gyampah, K. y Acquaah, M.
2008 “Manufacturing strategy, competitive strategy and firm performance: An empirical study in a
developing economy environment”. International Journal of Production Economics, 111(2): 575­‑592.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Tomas Francisco Espino­‑Rodríguez, Antonia Mª Gil­‑Padilla 225

Anderson, J.C., Cleveland, G. y Schroeder, R.G.


1989. “Operations Strategy: a literature Review”. Journal of Operations Management, 8: 133­‑158.
Avci, U., Madanoglu, M. y Okumus, F.
2011. “Strategic orientation and performance of tourism firms: Evidence from a developing country”.
Tourism Management, 32 (1): 147­‑157.
Avella, L.
1999. “Focal points in manufacturing strategic planning in Spain: comparison with American and
other European manufacturers”. International Journal of Operations & Production Management,
19(12): 1292­‑1317.
Avella, L., Fernández, E., y Vázquez, C.J.
1999. “The large Spanish industrial company: strategies of the most competitive factories”. Omega,
27(5): 497­‑514.
Barnes, D.
2002. “The complexities of the manufacturing strategy formation process in practice”. International
Journal of Operations & Production Management, 22(10): 1090­‑1111.
Boyer, K.K. y Mcdermoth, Ch.
1999. “Strategic Consensus in Operations Strategy”. Journal of Operations Management, 17: 289­‑305.
Bozarth, C. y Mcdermott, C.
1998. “Configurations in manufacturing strategy: a review and directions for future research”. Journal
of Operations Management, 16: 427­‑439.
Brown, J. R. y Dev, C. S.
1999. “Looking beyond RevPAR: productivity consequences of hotel strategies”. The Cornell Hotel and
Restaurant Administration Quarterly, 40(2): 23­‑33.
Cagliano, R., Acur, N. y Boer H.
2005. “Patterns of Change in manufacturing strategy configurations”. International Journal of Operations
& Production Management 25(7):701­‑718.
Camisón, C.
2000. “Strategic attitudes and information technologies in the hospitality business: an empirical
analysis”. International Journal of Hospitality Management, 19(2):125­‑143.
Claver­‑Cortes, E., Molina­‑Azorín, J., y Pereira­‑Moliner, J.
2006. “Strategic groups in the hospitality industry: intergroup and intragroup performance differences
in Alicante, Spain”. Tourism Management, 27(6): 1101­‑1116.
Claver Cortés, E., Pereira Moliner, J., y Molina Azorín, J.
2007. Impacto del tamaño, el tipo de gestión y la categoría sobre el desempeño de los hoteles españoles.
Cuadernos de Turismo, 19: 27­‑45.
Cleveland, G., Schroeder, R.G. y Anderson, J.C.
1989. “A Theory of Production Competence”. Decision Sciences, 20(4): 655­‑668.
De Burgos Jiménez, J. Y Céspedes Lorente, J.
2001. “Environmental performance as operations objective”. International Journal of Operations &
Production Management, 21(12): 1553­‑1572.
De Meyer, A.
1992. “An empirical investigation of manufacturing strategies in European industry”. In Manufacturing
Strategy, Process and Content, edited by C.A. Voss, 221­‑238. Chapman and Hall: London.
Díaz Garrido, E. y Martín Peña, Mª L.
2007. “Un Análisis de las configuraciones genéricas de la estrategia de producción de empresas industriales
españolas”. Cuadernos de Economía y Dirección de Empresa, 32, 149­‑176.
Espino­‑Rodríguez, T.F., Lai, P.C. y Baum, T.
2008. “Asset specificity in make or buy decisions for service operations: an empirical application in
the Scottish hotel sector”. International Journal of Service Industry Management, 19(1):111­‑133.
Ferdows, K. y De Meyer, A.
1990. “Lasting improvements in manufacturing performance: in search of a new theory”. Journal of
Operations Management, 9(2): 90­‑100.
Flynn, B.B. y Flynn, E.J.
2004. “An exploratory study of the nature of cumulative capabilities”. Journal of Operations Management,
22(5): 439­‑457.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


226 Configuraciones en el sector hotelero

Frohlich, M.T. y Dixon, J. R.


2001. “A taxonomy of manufacturing strategy revisited”. Journal of Operations Management, 19(5):
541­‑558.
Frontur
2014. [Link]
Garrigós­‑Simón, F.J., Marqués, D.P. y Narangajavana, Y.
2005. “Competitive strategies and performance in Spanish hospitality firms”. International Journal of
Contemporary Hospitality Management, 17(1): 22­‑38.
Garvin. D.A.
1993. “Manufacturing strategic Planning”. California Management review, 35(4): 85­‑106.
Gupta, M.C.
1995. “Environmental management and its impact on the operations function”. International Journal
of Operations & Production Management, 15(8): 34­‑51.
Hair, J.F., Anderson, R.E., Tatham, R.L. and Black, W.C.
1998. Multivariate Data Analysis, Prentice­‑Hall, Upper Saddle River, NJ.
Hayes, R.H. Y Pisano, G. P.
1996. “Manufacturing strategy at the intersection of two paradigm shifts”. Production and Operations
Management, 5(1): 25­‑41.
Hayes, R.H. y Wheelwright, S.C.
1984. “Restoring our Competitive Edge: Competing Through”. Manufacturing, Wiley, New York, NY
Hayes, R.H., Wheelwright, S.C. y Clark, K.B.
1988. Dynamic manufacturing. The Free Press: New York.
Hill, T.J.
2000. Manufacturing strategy: Text and Cases. Second ed. Palgrave, Basingske.
Instituto de Estudios Turísticos en España
2013. Resultados de la actividad turística en España.
Jones, P. y Lockwood, A.
1998. “Operations management research in the hospitality industry”. International Journal of Hospitality
Management, 17(2): 183­‑202.
Kathuria, R.
2000. “Competitive priorities and Managerial Performance: A Taxonomy of Small Manufacturers”.
Journal of Operations Management, 18(6): 627­‑641.
Kathuria, R., Porth, S.J., Kathuria, N.N. y Kohli, T.K.
2010. “Competitive priorities and strategic consensus in emerging economies: evidence from India”.
International Journal of Operations & Production Management, 30(8): 879­‑896.
Kim, J. S. y Arnold, P.
1993. “Manufacturing competence and business performance: a framework and empirical analysis”.
International Journal of Operations & Production Management, 13 (10): 4­‑25.
Kim, J.S. y Arnold, P.
1996. “Operationalizing manufacturing strategy. An exploratory study of constructs and linkage”.
International Journal of Operations & Production Management, 16(12): 45­‑73.
Kim, Y. y Lee, J.
1993. “Manufacturing strategy and production systems: an integrated framework”. Journal of Operations
Management, 11(1): 3­‑15.
Krawjewsky, L.J. y Ritzman, L.P.
2000. Operations Management. Strategy and Analysis. Adisson Wesley: New York.
Meyer, A., Tsui, A. y Hinnings, C.
1993. “Configuration approaches to organizational analysis”. Academy Management Journal, 36(6):
1175­‑1195.
Miles, R.E. y Snow, C.C.
1978. Organizational Strategy, structure and process. New York. MacGraw­‑Hill.
Miller, D. y Friesen, P.
1984. Organizations: a Quantum View. Prentice­‑Hall. Englewood Cliffts, NT.
Miller, J.G. y Roth, A.V.
1994. “A taxonomy of Manufacturing Strategies”. Management Science, 40(3): 285­‑304.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Tomas Francisco Espino­‑Rodríguez, Antonia Mª Gil­‑Padilla 227

Monfort, V.M.
2002. “Estrategia competitiva y desempeño en la industria hotelera costera: evidencias empíricas en
Benidorm y Peñíscola”. Cuadernos de turismo, (10): 7­‑22.
Nakane, J.
1986. Manufacturing futures survey in Japan: a comparative survey 1983­‑1986. System Science Institute,
Waseda University, Tokyo.
Nand, A.A., Singh, P.J. y Power, D.
2013. Testing an integrated model of operations capabilities: An empirical study of Australian airlines.
International Journal of Operations & Production Management, 33 (7): 887­‑911.
Narasimhan, R., Swink, M. y Kim, S.W.
2005. “An exploratory study of manufacturing practice and performance interrelationships: implications
for capability progression”. International Journal of Operations & Production Management, 25(10):
1013­‑1033.
Nunnally, J.
1978. Psychometric theory. McGraw Hill. New York
Patronato de Turismo de Gran Canaria
2013. Situación Sector turístico.
Phillips, P. A.
1996. “Strategic planning and business performance in the quoted UK hotel sector: results of an
exploratory study”. International Journal of Hospitality Management, 15 (4), 347­‑362.
Phusavat, K. y Kanchana R.
2007. “Competitive priorities of manufacturing firms in Thailand”. Industrial Management & Data
Systems 107(7): 979­‑996.
Pine, R. y Phillips, P.
2005. “Performance comparisons of hotels in China”. International Journal of Hospitality Management,
24(1): 57­‑73.
Porter, M.E.
1985. Competitive advantage: creating and sustaining superior performance. New York: Free Press.
Prajogo, D. I. y Sohal, A. S.
2006. “The relationship between organization strategy, total quality management (TQM), and organization
performance––the mediating role of TQM”. European Journal of Operational Research, 168(1): 35­‑50.
Prajogo, D.I. y Mcdermott, C.M.
2008. “The relationships between operations strategies and operations activities in service context”.
International Journal of Service Industry Management, 19(4): 506­‑520.
Roth, A.V. y Miller, J.G.
1992. “Success Factors in Manufacturing”. Business Horizons, 35(4): 73­‑81.
Safizadeh, M., Ritzman, L.P. y Mallick, D.
2000. “Alternative paradigms in manufacturing strategy”. Production and Operations Management,
9(2): 111­‑127.
Sin, Y.M., Tse, C.B., Heung, V.C. y Yim, F.H.
2005. “An analysis of the relationship between market orientation and business performance in the
hotel industry”. International Journal of Hospitality Management, 24(4): 555­‑577.
Skinner, W.
1969. “Manufacturing: the missing link in corporate strategy”. Harvard Business Review, 47(3): 136­‑145.
Stobaugh, R. y Telesio, P.
1983. “Match Manufacturing policies and product strategy”. Harvard Business Review, 61(2): 113­‑120.
Swamidasss, P.M. y Newell, W.T.
1987. “Manufacturing strategy, environmental uncertainty and performance: a path analytic model”.
Management Science, 33(4): 509­‑524.
Swink, M. y Hegarty, W.H.
1998. “Core manufacturing capabilities and their links to product differentiation”. International Journal
of Operations & Production Management, 18(4): 374­‑396.
Tavitiyaman, P., Qu, H. y Zhang, H.Q.
2011. “The impact of industry force factors on resource competitive strategies and hotel performance”.
International Journal of Hospitality Management, 30: 648­‑657.
Upton, D.
1994. “The management of manufacturing flexibility”. California management review, 36(2): 72­‑89.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


228 Configuraciones en el sector hotelero

Urgal­‑González, B. y García­‑Vázquez, J.M.


2007. «The strategic influence of structural manufacturing decisions». International Journal of Operations
& Production Management, 27(6): 605­‑626.
Vallen, G. K., y Vallen, J. J.
2009. Check­‑in check­‑out: Managing hotel operations. Upper Saddle River, NJ: Prentice Hall.
Venkatraman, N. y Ramanujam, V.
1986. “Measurement of business performance in strategy research: A comparison of approaches”.
Academy of Management Review, 11(4): 801­‑804.
Vickery, S.K., Droge, C. y Markland, R.
1993. “Production competence and Business Strategy: Do they Affect Business performance”. Decision
Science, 24(2): 435­‑455.
Vickery, S.K., Dröge, C. y Markland, R.E.
1997. “Dimensions of manufacturing strength in the furniture industry”. Journal of Operations
Management, 15(4): 317­‑330.
Voss, C.A.
1995. “Alternative paradigms for manufacturing strategy”. International Journal of Operations &
Production Management, 15(4): 5­‑16.
Ward P., Bickford, D. y Leong, K.
1996. “Configurations of manufacturing strategy, business strategy, environment and structure”. Journal
of Management, 22(4): 597­‑626.
Ward, P., Duray, R., Leong, G.K. y Sum, C.C.
1995. “Business Environment, Operations Strategy and Perfomance, an empirical study”. Journal of
Operations Management, 13(2): 95.115.
Ward, P., Mccreery, J. K., Ritzman, L.P. y Sharma, D.
1998. “Competitive priorities in Operations Management”. Decision Sciences, 29(4): 1035­‑1046.
Wheelwright, S.C.
1984. “Manufacturing strategy: defining the missing link”. Strategic Management Journal, 5(1): 77­‑91.
Williams, F. P., D’souza, D. E., Rosenfeldt, M. E. y Kassaee, M.
1995. “Manufacturing strategy, business strategy and firm performance in a mature industry”. Journal
of Operations Management, 13(1): 19­‑33.
Zammuto, R.F.
1988. “Organizational adaptation: some implications of organizational ecology for strategic choice”.
Journal of Management Studies, 25(2): 105­‑120.
Zhao, X., Sum, C.C., Qi, Y., Zhang, H. y Lee, T.S.
2006. “A taxonomy of manufacturing strategies in China”. Journal of Operations Management, 24(5):
621­‑636.

Recibido: 03/08/2015
Reenviado: 16/05/2016
Aceptado: 17/06/2016
Sometido a evaluación por pares anónimos

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Vol. 15 N.o 1. Págs. 229-244. 2017

[Link]

Danilo Serafim da Silva, Luiz Mendes­‑Filho, Cynthia Corrêa

Comentários de Viagem na Internet: Fatores que influenciam


a intenção de escolha de um destino de viagem
Danilo Serafim da Silva* Luiz Mendes­‑Filho**
Universidade Federal do Rio Grande do Norte (Brasil)

Cynthia Corrêa***
Universidade de São Paulo (Brasil)

Resumo: O Conteúdo Gerado pelo Usuário (CGU) tem adquirido significativa importância como fator
decisório no processo de compra de produtos e serviços turísticos via Internet, bem como na escolha por
destinos turísticos. Para este trabalho foi utilizada a Teoria do Comportamento Planejado (TCP) para analisar
o uso de Comentários de Viagem na Internet (CVI), como fator influenciador na intenção de escolha de um
destino de viagem. Trata­‑se de uma pesquisa quantitativa e descritiva­‑exploratória, com um levantamento de
dados do tipo survey com 120 pessoas, cujos resultados foram analisados através da Modelagem de Equações
Estruturais com a técnica Partial Least Squares. Verificou­‑se que a utilização de CVI pode influenciar a
intenção de escolha de um destino turístico para as pessoas que planejam viagens online.
Palavras-chave: Turismo; Internet; Conteúdo gerado pelo usuário; Comentários de viagem na internet.

Online Travel Reviews: Factors that influence the intention process of choosing a travel destination
Abstract: User­‑Generated Content (UGC) has been acquired significant importance as a decisive factor
in the process of purchasing tourism services and products via Internet, as well as the choice of tourist
destinations. For this research, it was used the Theory of Planned Behavior (TPB) to analyze the use of
Online Travel Reviews (OTR) as a factor influencing the intention of choosing a travel destination. It is a
quantitative and exploratory­‑descriptive research with a survey type data collection with 120 people, whose
results were analyzed by Structural Equation Modeling with the Partial Least Squares technique. It was
found that the use of OTR can influence the intention of choosing a tourist destination for people who plan
trips online.
Keywords: Tourism; Internet; User­‑Generated content; Online travel reviews.

1. Introdução

Por meio da rede Internet, as informações estão apenas a um clique de distância, proporcionando o
acesso em tempo real. No setor turístico, a disponibilização de informações online é de suma importância
pelo fato do produto ser intangível, ou seja, um produto que não pode ser provado antes do consumo.
Devido à característica da intangibilidade, para a efetivação da venda do produto ou serviço, a Internet
apresenta­‑se como mídia essencial para a distribuição de informações turísticas.
Além de oferecer o acesso a informações de forma direta e rápida, a Internet, segundo Galhanone,
Marques, Toledo e Mazzon (2010), tem ajudado a dar tangibilidade às imagens dos serviços turísticos,
aperfeiçoando a comunicação e a interação na indústria do turismo. Conforme Ye, Law, Gu e Chen
*
Bacharel em Turismo; E­‑mail: serafimdanilo@[Link]
**
Doutor em Administração pela Auckland University of Technology (Nova Zelândia). Professor do Programa de Pós­‑Graduação
em Turismo da Universidade Federal do Rio Grande do Norte (UFRN); E­‑mail: [Link]@[Link]
***
Doutora em Comunicação Social pela Pontifícia Universidade Católica do Rio Grande do Sul (PUCRS). Professora do
Programa de Pós­‑Graduação em Turismo da Universidade de São Paulo (USP); E­‑mail: [Link]@[Link]

© PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. ISSN 1695-7121


230 Comentários de Viagem na Internet

(2011), há uma mudança na forma de se realizar pesquisar, as pessoas passaram a utilizar recursos
da Web 2.0 como o Conteúdo Gerado pelo Usuário (CGU) para obter, reunir, compartilhar e consumir
informações sobre as localidades antes da viagem. Os comentários publicados online ou CGU são
compostos por informações e opiniões sobre determinado produto e/ou serviço, com capacidade de
influenciar a tomada de decisão em processos de compra (Xiang, Wang, O’Leary e Fesenmaier, 2014;
Ayeh, Au e Law, 2013a).
No turismo, os comentários de viagens divulgados pelos próprios viajantes, como uma forma de CGU, estão
sendo utilizados para o planejamento de roteiros turísticos (Mendes Filho, Tan e Mills, 2012). A Internet figura,
então, como uma aliada do setor do turismo, tanto que a quantidade de pessoas que planeja viagens online
cresce a cada dia e, ao invés de procurarem por agências de viagens, preferem realizar as próprias buscas
por destinos e empresas via rede. De acordo com o relatório do ITB World Travel Trend Report 2012/2013
(IPK International, 2012), os Comentários de Viagem na Internet (CVI) estão auxiliando cada vez mais
os viajantes potenciais a planejarem suas viagens. Desta forma, é importante os gestores monitorar esses
comentários e avaliações obtidas, e a partir daí, utilizar técnicas de comunicação e marketing para melhor
atender as necessidades dos consumidores no turismo (Souza, Valdivino, Mendes Filho, 2016)
Nesse contexto, apresenta­‑se um estudo quantitativo e descritivo­‑exploratório que analisa como os
CVI influenciam a intenção de escolha de um destino de viagem, aplicando a Teoria do Comportamento
Planejado (TCP) (Ajzen, 1991).

2. Uso da Internet no Turismo

A área do turismo há décadas é impactada pelo avanço das tecnologias de informação e comunicação,
que começou com a utilização dos sistemas globais de distribuição (global distribution systems ­‑ GDS),
e ultimamente passou a se beneficiar com o comércio eletrônico. Nessa perspectiva, diversos autores
associam o crescimento da atividade turística ao desenvolvimento das tecnologias de informação
e comunicação, e principalmente da rede Internet, sendo usual o emprego da expressão eTourism
e, recentemente, do termo mTourism, para retratar o chamado mobile Tourism, uma vez que as
tecnologias para dispositivos móveis estão emergindo como plataformas de distribuição expressivas
para o mTourism (Corrêa, 2014).
No setor de viagens e turismo, diferentes recursos tecnológicos são amplamente empregados para
promover destinos e empreendimentos ao redor do mundo, quando a prática de negócios busca inovar e
se adaptar ao comportamento e às demandas dos clientes por novas experiências (Maan, 2013). Por outro
lado, decifrar como os viajantes se adaptaram a essas mudanças é vital para que a expansão tecnológica
não somente apoie o acesso para o uso da informação, mas seja impulsionado por necessidades e desejos
do viajante (Ayeh, Au e Law, 2013b). Além disso, segundo os autores, na última década, testemunhou­‑se
um incremento na aplicação de mídia social no âmbito da hospitalidade e turismo, que em grande parte
se relaciona à emergência da Web 2.0, com a proliferação de numerosos websites focados no CGU, como
redes sociais, comunidades de viagens online e sites de recomendação.
Xiang, Wang, O’Leary e Fesenmaier (2014) também concordam que canais de mídias sociais
dedicados a viagens influenciam significativamente a busca por informação e a atitude de com‑
partilhar e, consequentemente, interferem no modo como os viajantes percebem e interagem com
produtos de viagem e destinos turísticos. Com base nas alterações de postura dos consumidores,
desde o início do século 21, pesquisadores procuram compreender o comportamento do cliente em
relação à tecnologia da informação em viagens e turismo. Como a tecnologia continua a avançar,
uma questão essencial é examinar como os viajantes mudaram a forma de usar a Internet, bem
como o próprio comportamento.
Por exemplo, as mídias sociais têm a função de reunir diversas pessoas para estabelecer interação.
Desse modo, segundo Leung, Law, van Hoof e Buhalis (2013), elas favorecem a troca e o compartilha‑
mento de informações e conteúdos que, por sua vez, são formados por opiniões e relatos de usuários que
experimentaram algum serviço e/ou produto, consistindo no chamado “boca a boca” de forma eletrônica.
A evolução da interface gráfica da internet, a World Wide Web, por meio da Web 2.0, anunciada como
interativa e participativa gerou o empoderamento dos usuários, permitindo o fluxo de informação sobre
viagens e turismo nos dois sentidos – emissão e recepção de maneira simultânea (Mendes Filho, 2014). Em
relação às oportunidades oferecidas pelas tecnologias emergentes da Web, observa­‑se que o comportamento
padrão de busca por informação dos viajantes está sendo modificado drasticamente (Ayeh, Au e Law, 2013b).

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Danilo Serafim da Silva, Luiz Mendes­‑Filho, Cynthia Corrêa 231

3. Comentários de Viagem na Internet (CVI)


Na atualidade, o CGU figura como uma expressiva fonte de informação para os viajantes, tanto que
em resposta muitas empresas do setor turístico têm integrado sites de avaliação e recomendação a suas
estratégias de negócios online, como o TripAdvisor, o maior site de CGU vinculado ao assunto viagem em
nível mundial (Ayeh, Au e Law, 2013b). Pelo fato do CGU se destacar como uma das áreas que mais cresce
na Internet, nota­‑se que mais pessoas estão compartilhando fotos e vídeos em plataformas como Flickr e
YouTube (Parra­‑López et al., 2011). Essas ferramentas permitem que qualquer pessoa, de qualquer lugar e a
qualquer hora, possa pesquisar, acessar, organizar e contribuir com algum conteúdo de maneira colaborativa.
Para Bronner e Hoog (2011), o CGU pode ser considerado uma comunicação boca a boca eletrônica, que
envolve comentários de consumidores sobre produtos e serviços. Para Mendes Filho, Corrêa e Mangueira (2015),
os Comentários de Viagens na Internet (CVI) representam uma ramificação do CGU, que são comentários
postados na Internet por usuários que tenham experimentado algum serviço ou produto característico do
setor turístico. Neste artigo, estuda­‑se uma das formas do CGU, que é especificamente os CVI.
Torna­‑se importante ressaltar que o CVI sobre empresas e destinos, ao se referir ao turismo, divulgados
em mídia social pode angariar novos clientes entre centenas de pessoas conectados à rede do usuário se
os comentários são positivos. No caso de avaliações negativas, elas podem resultar em cancelamentos de
compras quando o turista desiste do plano de viajar (Bowen, 2015). Em outras palavras, a reputação de
uma empresa ou destino turístico pode ser seriamente prejudicada por meio de reclamações de clientes
postadas online. Como apontado por Baka (2016), há uma relação direta entre reputação organizacional
e desempenho financeiro, portanto, quanto mais uma empresa é respeitada mais rentável ela é.
Ademais, a Internet e as mídias sociais seguem alterando a forma como informações sobre viagens e
experiências são disseminadas (Munar e Jacobsen, 2014). As plataformas de mídia social têm permitido
que o turista digitalize e compartilhe conhecimento fundamentado em emoções e vivências. Ao pesquisar
o CVI, os consumidores obtêm informações sobre localidades antes da tomada de decisão. Além disso, os
viajantes são capazes de analisar e até contestar textos, imagens e vídeos postados por outros usuários,
expressando as próprias opiniões sobre serviços e/ou produtos.
Com o rápido desenvolvimento das tecnologias de informação e comunicação em associação ao
incremento da Internet, houve a propagação das mídias sociais no turismo, que conforme Mendes Filho
e Carvalho (2014) são as principais responsáveis pela difusão do CVI.
Diante do potencial de influência do CVI enquanto fator decisório no processo de compra de produtos e
serviços, começaram a ser promovidas diversas pesquisas. Em nível internacional, Xiang, Wang, O’Leary
e Fesenmaier (2014) apresentaram os resultados de um estudo com o objetivo de captar os principais
aspectos do uso da Internet para fins de planejamento de viagens entre os viajantes americanos de 2007
a 2012. Enquanto Ayeh, Au e Law (2013a) investigaram as percepções sobre a credibilidade online dos
viajantes e como tais percepções poderiam influenciar as atitudes e intenções em utilizar o CVI para
se planejar viagens. Por sua vez, Wilson, Murphy e Cambra­‑Fierro (2012) pesquisaram a motivação de
consumidores da Espanha, Suíça e Reino Unido ao compartilharem informações de viagens recentes.

4. Teoria do Comportamento Planejado (TCP)


A Teoria do Comportamento Planejado (TCP) fundamenta­‑se na hipótese de que os indivíduos tomam
decisões de forma racional e utilizam sistematicamente informações que estão disponíveis, levando em conta
as implicações de suas ações antes de decidirem se realizam ou não determinado comportamento (Ajzen, 2002).
A TCP possui quatro variáveis (Ajzen, 1991), conforme a seguir:
––Atitude é uma avaliação positiva ou negativa que um indivíduo tem ao realizar um determinado
comportamento de seu interesse;
––Norma subjetiva é a percepção que uma pessoa tem da pressão social sofrida para se realizar um
determinado comportamento;
––Controle percebido é o senso de confiança ou habilidade de se realizar um determinado compor‑
tamento de seu interesse;
––Intenção Comportamental é a disposição que um indivíduo tem para realizar um determinado
comportamento.

A Teoria do Comportamento Planejado (TCP) é um modelo dominante das relações atitude­


‑comportamento, permitindo uma previsão acurada das intenções comportamentais, através de um

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


232 Comentários de Viagem na Internet

conjunto de variáveis antecedentes: atitude, norma subjetiva, e controle percebido do comportamento


(Armitage & Christian, 2003).
Três hipóteses baseadas no TCP (ver Figura 1) são propostas para serem testadas nesse estudo
utilizando a Modelagem de Equações Estruturais. Por exemplo, Ayeh, Au e Law (2013b) verificaram que
atitude teve um impacto positivo na intenção de utilizar o CVI no planejamento de viagem. Portanto,
a hipótese 1 proposta é: Atitude do viajante em usar CVI influencia positivamente a sua intenção de
utilizá­‑lo ao escolher um destino de viagem. No mesmo estudo, Jalilvand e Samiei (2012) constataram
que as normas subjetivas influenciaram a intenção do viajante de conhecer um destino internacional.
Sendo assim, a hipótese 2 é: normas subjetivas sobre o viajante usar CVI influenciam positivamente a
sua intenção de utilizá­‑lo ao escolher um destino de viagem. Em outra pesquisa, Sparks e Pan (2009)
constataram que o controle percebido estava relacionado com a intenção dos Chineses em visitar a
Austrália, como um destino internacional. Por fim, a hipótese 3 é que Controle percebido do viajante
sobre o uso de CVI influencia positivamente a sua intenção de utilizá­‑lo ao escolher um destino de viagem.

Figura 1: Modelo de Pesquisa.

Fonte: Autor, 2015

5. Metodologia
Conforme Gil (1994), um estudo pode ser caracterizado quanto aos objetivos, forma de abordagem
e procedimentos técnicos. Nesse sentido, o presente trabalho é definido como uma pesquisa do tipo
descritivo­‑exploratório, com realização de pesquisa em campo, a fim de explorar informações relacionadas
ao tema com o objetivo de identificar o uso do CVI na intenção de escolha de um destino de viagem.
Segundo Cervo, Bervian e Silva (2007: 63):
Os estudos exploratórios têm por objetivo familiarizar­‑se com o fenômeno ou obter uma nova percepção
dele e descobrir novas ideias. Realiza descrições precisas da situação e quer descobrir relações existentes
entre seus elementos componentes. Requer planejamento flexível para possibilitar a consideração
dos mais diversos aspectos e de um problema ou de uma situação. Recomendada quando há pouco
conhecimento sobre o trabalho estudado.
A pesquisa, quanto aos seus objetivos, também é considerada descritiva, devido às características
condizentes a certa população ou fenômeno (Kahlmeyer­‑Mertens, 2007). Desta forma, este trabalho
buscou identificar o uso do CVI com o intuito de entender como esses comentários podem influenciar
no processo de escolha de um destino de viagem.
O trabalho tem abordagem quantitativa, a qual se caracteriza pelo emprego de instrumentos estatísticos,
tanto na coleta quanto no tratamento dos dados. Conforme Richardson (1999: 70), a abordagem quantitativa
se caracteriza “pelo emprego de quantificação tanto nas modalidades de coleta de informações, quanto
no tratamento delas por meio de técnicas estatísticas, desde as mais simples como percentual, média,
desvio­‑padrão, às mais complexas, como coeficiente de correlação, análise de regressão etc.”. Deste modo,
a utilização de métodos estatísticos possibilita uma margem de segurança quanto às inferências feitas.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Danilo Serafim da Silva, Luiz Mendes­‑Filho, Cynthia Corrêa 233

O plano de estudo foi dividido inicialmente em duas etapas: a primeira abrangeu a coleta de material
para o embasamento teórico em fontes primárias, e a segunda etapa foi dedicada à elaboração do
questionário com perguntas fechadas para os entrevistados, visando conhecer o perfil dos entrevistados,
analisar o uso do CVI na escolha de um destino, bem como avaliar os impactos causados aos viajantes
pela Teoria do Comportamento Planejado (TCP). A TCP possui quatro variáveis (Ajzen, 1991): atitude,
normas subjetivas, controle percebido, e intenção comportamental.
O instrumento de coleta de dados continha questões fechadas a fim de obter, de maneira sistemática
e ordenada, informações sobre as variáveis que intervêm em uma investigação, em relação a uma
população ou amostra determinada (Dencker, 1998).
Tendo como objetivo validar o questionário, foi realizado um teste piloto para obter o feedback dos
respondentes sobre o nível de entendimento das perguntas, e adequar as questões com as variáveis a
serem testadas. Através de testes pilotos pode­‑se examinar o instrumento elaborado, além de apontar as
dificuldades e dúvidas que poderiam surgir no encaminhamento da coleta final (Dencker, 1998). Foram
aplicados 14 questionários com alunos de uma universidade, na cidade de Natal/RN. Após a realização
do teste piloto, foram feitas correções em questões no formulário, antes de fazer a coleta de dados final.
Foram aplicados questionários em universidades, escolas, ruas e ônibus, no período de 01 ao dia 30
do mês de outubro de 2013 na cidade de Natal, Rio Grande do Norte, Brasil. Os dados foram coletados
por meio de um questionário estruturado e fechado (Malhotra, 2006). O instrumento era composto por
23 questões fechadas, sendo 12 para levantamento do perfil dos entrevistados e questões relacionadas ao
uso de Comentários de Viagem na Internet (CVI), e as outras 11 questões foram aplicadas para analisar
as variáveis da TCP (três questões da variável intenção, três questões da variável normas subjetivas,
duas questões da variável controle percebido e três questões da variável intenções comportamentais).
As variáveis da TCP já foram previamente validadas por outros estudos. Esta pesquisa procurou
utilizar como base um dos principais estudos na área de TCP, que é o artigo de Taylor e Todd (1995).
Ver na Tabela 1 abaixo, as perguntas e variáveis/indicadores correspondentes utilizadas no questionário
desta pesquisa.

Tabela 1: Perguntas relacionadas com as variáveis e indicadores da pesquisa

Variável Indicador Pergunta


É uma boa ideia usar CVI quando eu faço minha escolha por um
AT1
destino.
Atitudes AT2 É sensato usar CVI quando eu faço minha escolha por um destino.
Eu gosto da ideia de usar o CVI quando eu faço minha escolha por
AT3
um destino.
A maioria das pessoas que são importantes para mim pensa que eu
NS1
deveria usar CVI quando eu faço minha escolha por um destino.
Normas As pessoas que influenciam minhas decisões pensam que eu
NS2
Subjetivas deveria usar CVI quando eu faço minha escolha por um destino.
As pessoas cujas opiniões eu valorizo pensam que eu deveria usar
NS3
CVI quando eu faço minha escolha por um destino.
Eu seria capaz de usar CVI quando eu faço minha escolha de um
CP1
Controle destino.
Percebido Usar CVI está totalmente sob meu controle quando eu faço minha
CP2
escolha de um destino.
Eu pretendo usar CVI da próxima vez eu fizer minha escolha por
IC1
um destino.
Intenção Eu pretendo usar CVI sempre que eu precisar fazer minha escolha
IC2
Comportamental por um destino.
Eu planejo usar CVI sempre que eu fizer minha escolha por um
IC3
destino.
Fonte: Autor, 2015

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


234 Comentários de Viagem na Internet

Utilizou­‑se a escala do tipo Likert (Malhotra, 2006) para analisar as variáveis da TCP, cuja concordância
do respondente varia de acordo com sete pontos: ponto 1 representou discordo totalmente, ponto 2 representou
discordo, ponto 3 representou discordo em parte, ponto 4 foi o ponto médio considerado como neutro, ponto 5
representou o concordo em parte, ponto 6 representou o concordo, e ponto 7 representou o concordo totalmente.
Foi realizado um levantamento survey, que resultou em 135 questionários respondidos. Porém, 15
questionários foram descartados, pois esses respondentes não utilizam CVI na escolha de destinos de viagem.
Assim, o modelo de pesquisa com base na TCP foi analisado através de uma amostragem de 120 respondentes.
A análise dos resultados foi realizada utilizando­‑se a Modelagem de Equações Estruturais (Structural
Equation Modeling ‑­ SEM) com a técnica Partial Least Squares (PLS). A escolha pelo software PLS foi
devido ao tamanho da amostra, constituída por apenas 120 respondentes. Esse tamanho de amostragem
seria inviável com a utilização de outras técnicas de modelagem, tais como AMOS e LISREL. De acordo
com Chin (1998), pode­‑se utilizar o PLS para análise de amostras com tamanho aceitável de 10 casos por
indicador daquela variável latente que tenha o maior número de indicadores. Neste trabalho, a maior
variável latente possui três indicadores de 30. Para esta pesquisa, foram validados 120 questionários,
portanto, um número suficiente para análise com o PLS.
É importante destacar que o PLS já foi utilizado para Modelagem de Equações Estruturais em pesquisas
publicadas no turismo, como em periódicos de renome internacional, tais como Tourism Management
(Ayeh, Au e Law, 2013b), Journal of Travel Research (Ayeh, Au e Law, 2013a), dentre outros.

Tabela 2: Perfil dos entrevistados.

Gênero Resultado Porcentagem %


Masculino 39 33%
Feminino 81 67%
Faixa Etária Resultado Porcentagem %
De 18 a 25 anos 63 53%
De 26 a 34 anos 23 19%
De 35 a 49 anos 29 24%
De 50 a 64 anos 5 4%
Mais de 64 anos 0 0%
Escolaridade Resultado Porcentagem %
Ensino Fundamental Incompleto 0 0%
Ensino Fundamental Completo 0 0%
Ensino Médio Incompleto 0 0%
Ensino Médio Completo 7 6%
Ensino Superior Incompleto 61 51%
Ensino Superior Completo 23 19%
Pós­‑Graduação 29 24%
Experiência com Internet Resultado Porcentagem %
01 ano ou menos 0 0%
De 02 a 04 anos 3 2%
De 05 a 07 anos 8 7%
De 08 a 10 anos 42 35%
Mais de 10 anos 67 56%
Fonte: Autor, 2015

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Danilo Serafim da Silva, Luiz Mendes­‑Filho, Cynthia Corrêa 235

O software PLS­‑Graph versão 3.0 foi utilizado para verificar as variáveis da TCP. As significâncias
estatísticas dos coeficientes do modelo foram testadas utilizando­‑se a técnica bootstrapping, a qual está
no PLS­‑Graph, com 300 amostras geradas a partir da amostra original (120 respondentes).
Para a realização da coleta de dados, utilizou­‑se como panorama o processo de escolha de um local
turístico através de CVI e as suas influências na intenção de escolha de um destino de viagem. Com
isso, o universo avaliado nesta pesquisa engloba pessoas que já utilizaram os CVIs ao fazer uma escolha
por um destino de viagem.

6. Análise dos Resultados

6.1. Perfil dos entrevistados


Para análise dos dados, foram considerados os 120 respondentes que já utilizaram CVI ao escolher
um destino para sua viagem. De acordo com a Tabela 2, foi identificado o perfil dos entrevistados
usuários de CVI, dos quais 33% são do gênero masculino e 67% do gênero feminino. Com relação à
faixa etária, 53% dos entrevistos têm de 18 a 25 anos, 19% têm de 26 a 34 anos, e 24% de 35 a 49 anos,
4% têm de 50 a 64 anos, indicando a predominância de jovens entre 18 e 34 anos (72%). Em relação à
escolaridade, 6% dos entrevistados possui ensino médio completo, 51% têm ensino superior incompleto,
19% têm ensino superior completo, e 24% cursou pós­‑graduação. Com esses dados, verificou­‑se que os
entrevistados têm boa qualificação educacional.
Com relação à experiência com internet, 2% têm de 02 a 04 anos, 7% de 05 a 07 anos, 35% têm de 08
a 10 anos, e 56% com mais de 10 anos. A partir dos dados, averiguou­‑se que 91% dos entrevistados têm
mais de 08 anos de experiência com a internet, sendo assim, pessoas familiarizadas com a utilização
da rede.

6.2. Uso de Comentários de Viagem na Internet (CVI)


A Tabela 3 indica que 88% dos entrevistados foram influenciados pelos CVI na escolha de um destino
turístico, comprovando a influência do CVI no planejamento de viagens.

Tabela 3: Influência de CVI na escolha de um destino de viagem.

Resposta Resultado Porcentagem %


Sim 105 88%
Não 15 12%
Fonte: Autor, 2015

No que diz respeito à escolha de um destino de viagem, a Tabela 4 aponta que 45% dos entrevistos
escolheriam o destino turístico, independentemente de haver lido um CVI, contra 55% dos entrevistados
que não escolheriam um destino turístico se não existisse CVI para consultar.

Tabela 4: Escolha de um destino de viagem que não possui CVI.

Resposta Resultado Porcentagem %


Sim 54 45%
Não 66 55%
Fonte: Autor, 2015

Em relação à quantidade de vezes que os entrevistados costumam usar CVI ao escolher um destino
de viagem (conforme a Tabela 5), 88% dos entrevistados utilizam de 01 a 05 vezes o CVI ao fazer a
escolha de um destino turístico, e 7% usam de 6 a 10 vezes. Logo, a maior parte dos usuários, utiliza
CVI de 01 a 05 vezes no momento de escolha de um destino de viagem.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


236 Comentários de Viagem na Internet

Tabela 5: Quantidade de vezes que usa CVI ao fazer a escolha de um destino de viagem.

Frequência Resultado Porcentagem %


De 01 a 05 vezes 106 88%
De 06 a 10 vezes 8 7%
De 11 a 15 vezes 1 1%
De 16 a 20 vezes 1 1%
De 21 a 25 vezes 0 0%
Mais de 25 vezes 0 0%
Nunca 4 3%
Fonte: Autor, 2015

A Tabela 6 faz referência à frequência do uso de CVI ao fazer a escolha de um destino turístico.
Nota­‑se que 35% raramente usam CVI, 51% ocasionalmente os usam, 7% usam apenas às vezes, 4%
usam frequentemente, e 2% utilizam todas as vezes que planejam uma viagem.

Tabela 6: Frequência do uso de CVI ao fazer a escolha de um destino de viagem.

Frequência Resultado Porcentagem %


Raramente 42 35%
Ocasionalmente 62 51%
Às vezes 8 7%
Frequentemente 5 4%
Muito Frequentemente 1 1%
Todas as vezes que eu planejo uma viagem 2 2%
Nunca 0 0%
Fonte: Autor, 2015

Na Tabela 7 observa­‑se que 91% dos entrevistados utilizam o [Link] para visualizar CVI,
81% utilizam o [Link], 57% usam o [Link], 80% utilizam o [Link]
para visualizar os comentários, 35% utilizam o [Link], 77% usam o [Link], e 7%
acessam o [Link], dentre os websites que se destacam para se visualizar CVI.

Tabela 7: Websites utilizados para visualizar CVI ao fazer


a escolha de um destino de viagem.

Websites (Marque tantos quantos se apliquem) Resultado Porcentagem %


[Link] 112 91%
[Link] 97 81%
[Link] 68 57%
[Link] 96 80%
[Link] 42 35%
[Link] 92 77%
[Link] 8 7%
[Link]/[Link] 0 0%
[Link] 0 0%
Outros 1 1%
Fonte: Autor, 2015

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Danilo Serafim da Silva, Luiz Mendes­‑Filho, Cynthia Corrêa 237

Em relação à quantidade de vezes que os entrevistados costumam postar CVI após uma viagem, verifica­‑se
na Tabela 8 que 55% dos entrevistados nunca postam comentários após a viagem, 18% raramente, 20%
ocasionalmente, e 4% somente às vezes. Percebe­‑se que a maioria dos respondentes não postam algum
comentário na internet depois de uma viagem, apesar de usarem CVI para escolher os destinos.

Tabela 8: Quantidade de vezes que o entrevistado escreveu/postou CVI após uma viagem.

Frequência Resultado Porcentagem %


Nunca 70 58%
Raramente 21 18%
Ocasionalmente 24 20%
Às Vezes 5 4%
Frequentemente 0 0%
Muito frequentemente 0 0%
Todas as vezes que eu planejo uma viagem 0 0%
Fonte: Autor, 2015

6.3. Modelagem de Equações Estruturais

6.3.1 Avaliação do Modelo de Mensuração


O modelo utilizado para testar a pesquisa foi o PLS­‑Graph versão 3.0 (Chin, 2001), que foi empregado
para avaliar o modelo de mensuração e o modelo estrutural dos dados da pesquisa aplicada em campo.
No modelo de mensuração, os carregamentos fatoriais e estatística t foram verificados. Na estatística
t, cada indicador das quatro variáveis utilizadas no modelo de pesquisa (Atitude, Normas subjetivas,
Controle Percebido e Intenção Comportamental) também foi examinado, bem como a validade convergente
e a confiabilidade das variáveis.
Na Tabela 9, todas as variáveis e seus respectivos indicadores apresentam um carregamento que excede
0,7, variando de 0,74 (mínimo) até 0,98 (máximo). Segundo Chin (1998), os carregamentos fatoriais devem
ser maiores que 0,7 para que haja bons resultados sobre os dados, e estatisticamente significantes no nível
5%. Conforme a Tabela 9, os indicadores de cada variável são significantes no nível 5%, como mostrado
pela estatística t. Os valores referentes à estatística t variam de 2,28 (mínimo) até 30,04 (máximo).

Tabela 9: Carregamento fatoriais e Estatística t.

Variável Indicador Carregamento Estatística t


AT1 0,84 11,85
Atitudes AT2 0,87 10,71
AT3 0,85 10,58
NS1 0,90 19,55
Normas
NS2 0,88 17,38
Subjetivas
NS3 0,88 14,42

Controle CP1 0,74 2,28


Percebido CP2 0,80 2,95
IC1 0,93 19,63
Intenção
IC2 0,98 28,15
Comportamental
IC3 0,96 30,04
Fonte: Autor, 2015

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


238 Comentários de Viagem na Internet

Observa­‑se na Tabela 10 que todas as variáveis estão com variância média extraída (Average Variance
Extracted ‑­ AVE) acima de 0,60, demonstrando um bom resultado, o qual é recomendado por Chin (1998),
e suas cargas fatoriais também são significantes (p < 0,05). Portanto, assume­‑se validade convergente
para as variáveis. Quanto à confiabilidade, verifica­‑se que todas as margens de confiabilidades compostas
das variáveis são superiores ao valor de 0,70, ou seja, as variáreis obtiveram um bom resultado, estando
no limite aceito e confiável (Chin, 1998).

Tabela 10: Validade Convergente e Confiabilidade

Variáveis Variância Média Extraída Confiabilidade Composta


Atitudes 0,73 0,89
Normas Subjetivas 0,80 0,92
Controle Percebido 0,60 0,75
Intenção Comportamental 0,92 0,97
Fonte: Autor, 2015

6.3.2 Avaliação do Modelo Estrutural

Figura 2: Modelo Estrutural

Fonte: Autor, 2015

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Danilo Serafim da Silva, Luiz Mendes­‑Filho, Cynthia Corrêa 239

Para a avaliação do modelo estrutural e de hipóteses no PLS, utilizam­‑se os valores de R2 (Variâncias)


e dos caminhos significantes. A Figura 2 ilustra os resultados da validação do modelo estrutural e as
três hipóteses testadas a partir do PLS. Os caminhos entre cada variável, as cargas fatoriais de cada
indicador (as cargas foram significantes em p<0,001, p<0,005 e p<0,05), como também o valor de R2 são
disponibilizados na Figura 2. No que se refere às hipóteses, o resultado do modelo estrutural mostra
que duas das três hipóteses foram confirmadas (H1 e H2), e apenas a (H3) foi rejeitada. Para validar
o modelo estrutural e as hipóteses, os caminhos entre cada variável precisam ser estatisticamente
significantes. As três variáveis independentes são atitudes, normas subjetivas e controle percebido, e
a variável dependente é a intenção comportamental.
O modelo estrutural (Figura 2) apontou uma quantidade significativa na variância da intenção de
uso do CVI ao se escolher um destino de viagem (R2= 66,3%). De acordo com Cohen et al. (2003), 26% de
variância já é considerado alto nas ciências do comportamento. As variáveis atitudes e normas subjetivas
explicam aproximadamente 66,3% da variância da intenção comportamental.
A variável atitude teve um caminho estatisticamente significante para intenção comportamental
(path = 0,43, t = 4,5, p < 0,001). Desta maneira, a hipótese 1 foi confirmada, a qual afirma que a atitude
do viajante em usar CVI influencia positivamente a sua intenção de utilizá­‑lo ao escolher um destino
de viagem. Sendo assim, é possível concordar com Ayeh, Au e Law (2013b), ao assegurarem que atitude
tem impacto positivo em intenção comportamental.
A variável normas subjetivas teve um caminho estatisticamente significante para a intenção com‑
portamental (path = 0,47, t = 5,2, p < 0,001). Desta forma, a hipótese 2 também foi confirmada, a qual
afirma que as normas subjetivas para o viajante usar CVI influencia positivamente a sua intenção de
utilizá­‑lo ao escolher um destino de viagem. Os autores Hsu e Huang (2012) verificaram que as normas
subjetivas estão relacionadas à intenção do viajante em conhecer um destino internacional.
Por outro lado, o caminho entre controle percebido e intenção comportamental não foi significante
(path = 0,06, t = 0,8), o que rejeitou a hipótese 3 (controle percebido do viajante sobre o uso de CVI
influencia positivamente a sua intenção de utilizá­‑lo quando escolhe um destino de viagem). Na pesquisa
realizada por Mendes Filho e Carvalho (2014) ocorreu resultado semelhante, onde o controle percebido
não foi significante em relação à intenção comportamental.

7. Considerações Finais

A presente pesquisa constatou que os entrevistados que utilizam CVI ao fazer a escolha de um destino
de viagem são pessoas predominantemente na faixa etária entre 18 e 34 anos, usuários da internet há
mais de 8 anos e com ensino superior incompleto. Levando­‑se em consideração a amostragem de 100%
que revelou ter usado CVI na escolha de um destino de viagem, avaliou­‑se que as pessoas usam estes
comentários de 01 a 05 vezes ao escolher um destino, e com relação à frequência, 24% usam o CVI
ocasionalmente ao planejar uma viagem. O estudo apontou que 47% dos entrevistados usam CVI por
menos de meia hora quando escolhem um destino turístico, sendo que 91% dos entrevistados preferem
visualizar essas informações por meio do [Link], 81% via [Link], e 80% pelo blogger.
com. Por outro lado, os dados mostraram que a maioria dos respondentes não postam algum comentário
na internet depois de uma viagem.
Com base nas duas hipóteses confirmadas, é possível assegurar que o CVI tem significativa importância
no planejamento de viagens, ao influenciar na intenção de escolha de um destino de viagem pelos viajantes.
E cada vez mais as pessoas antes de escolherem e/ou planejarem uma viagem recorrem, primeiramente,
à internet em busca de informações sobre o destino. Nesse sentido, este estudo contribui para enfatizar
que o CVI representa um fator influenciador na intenção de escolha de destinos.
Para os destinos de viagem, os resultados da pesquisa indicam que os turistas utilizam com frequência
os CVI e, consequentemente, são influenciados por estes comentários no momento de escolher um local
para a próxima viagem. Diante de tal fato, organizações de marketing de destino e empresas de turismo
local devem investir mais em ferramentas de comunicação online, considerando que as mídias sociais
se transformaram em um canal fundamental no processo de comercialização do turismo pela internet.
Do ponto de vista acadêmico, a contribuição deste trabalho se deve à utilização da TCP para ana‑
lisar o uso de CVI como fator influenciador na intenção de escolha de um local turístico, por meio de
conceitos e métodos estatísticos adequados ao estudo. Pode­‑se observar que os fatores atitude e normas
subjetivas influenciam a intenção do viajante na tomada de decisão do viajante com relação à escolha
de um destino de viagem.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


240 Comentários de Viagem na Internet

Durante a realização da pesquisa teórica, verificou­‑se que há poucas publicações em português sobre
as influências do CVI na área do turismo, assim, este trabalho pode estimular o desenvolvimento de
novos estudos com abordagem mais qualitativa, de modo a verificar de forma mais precisa a influência
do CVI. Afinal, os consumidores da atualidade estão cada vez mais sendo influenciados por sites de
viagens relacionados a vendas, comentários e compartilhamento de informações entre turistas (Litvin,
Goldsmith e Pan, 2008). Gretzel e Yoo (2008) comentam que as informações e os comentários gerados
pelos turistas via rede estão assumindo grande importância no momento de o turista decidir sobre uma
viagem. Portanto, o uso de CVI está sendo mais valorizado, sobretudo, ao influenciar no processo de
intenção de escolha de um destino de viagem.

Bibliografia

Ajzen, I.
1991. “The theory of planned behavior”. Organizational Behavior and Human Decision Processes, 50,
179­‑211.
Ajzen, I.
2002. “Residual Effects of Past on Later Behavior: Habitual and Reasoned Action Perspectives”.
Personality and Social Psychology Review, 6 (2), 107­‑122.
Arriga, M.; Levina, N.
2008. “Social dynamics in online cultural fields”. In Proceeding of the 29th International Conference on
Information Systems (ICIS’08), Paris, France.
Armitage, C. J. & Christian, J.
2003. “From attitudes to behavior: Basic and applied research on the Theory of Planned Behavior”
Current Psychology 22(3): 187­‑195.
Arsal, L.; Backamn, S.; Baldwin, E.
2008. “Influence of an online travel community on travel decisions”. In P. O´Connor, W. Höpken, & U.
Gretzel (Eds.). Information and Communication Technologies in Tourism. (pp. 82­‑93). New York:
Springer.
Ayeh, J. K.; Au, N.; Law, R.
2013a. ”Do We Believe in TripAdvisor? Examining Credibility Perceptions and Online Travelers’ Attitude
toward Using User­‑Generated Content”. Journal of Travel Research, 52 (4): 437­‑452.
Ayeh, J. K.; Au, N.; Law, R.
2013b. “Predicting the intention to use consumer­‑generated media for travel planning”. Tourism
Management, 35(1): 132­‑143.
Baka, V.
2016. “The becoming of user­‑generated reviews: Looking at the past to understand the future of managing
reputation in the travel sector”. Tourism Management, 53: 148­‑162.
Bowen, J.
2015. “Trends affecting social media: implications for practitioners and researchers”. Worldwide
Hospitality and Tourism Themes, 7 (3): 221­‑228.
Bronner, F.; de Hoog, R.
2011. “Vacationers and eWOM: Who Posts, and Why, Where, and What?” Journal of Travel Research.
50 (1): 15­‑26.
Cervo, A. L.; Bervian, P. A.; Silva, R.
2007. Metodologia Científica. 6. ed. São Paulo: Pearson Prentice Hall.
Chin, W. W.
1998. “Issues and opinions on structural equation modeling”. MIS Quarterly, 22 (1): 7­‑16.
Cohen J.; Cohen, P.; West S. G.; Aiken L. S.
2003. Applied multiple regression/correlation analysis for the behavioral sciences. 3. ed. New Jersey:
Lawrence Erlbaum Associates.
Corrêa, C.
2014. “Mobile Marketing of the Brazilian Tourist Board: Case study of Brazil Mobile application”.
e­‑Review of Tourism Research (5): 1­‑6.
Dencker, A. de F. M.
1998. Pesquisa em turismo: planejamento, métodos e técnicas. São Paulo: Futura.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Danilo Serafim da Silva, Luiz Mendes­‑Filho, Cynthia Corrêa 241

Galhanone, F. R.; Marques, J. A.; Toledo, G. L.,; Mazzon, J. A.


2010. “Turismo de lujo e internet: Oportunidades para las Agencias de Viajes”. Estudios y Perspectivas
en Turismo, 19 (6): 888­‑908.
Gil, A. C.
1994. Métodos e técnicas de pesquisa social. 4. ed. São Paulo: Atlas.
Gretzel, U.; Yoo, K. H.
2008. “Use and impact of online travel reviews”. In P. O’Connor, W. Höpken e U. Gretzel (Eds.), Infor‑
mation and Communication Technologies in Tourism 2008 (pp. 35­‑46). New York: Springer Wien.
Hsu, C. H. C.; Huang, S.
2012. “An extension of the theory of planned behavior model for tourists’. Journal of Hospitality e
Tourism Research, 36(3), 390­‑417.
IPK International.
2012. ITB WORLD TRAVEL TRENDS REPORT 2012/2013. Berlim, Germany: Messe. Disponível em:
<[Link] Acesso
em: 14 ago. 2016.
Kahlmeyer­‑Mertens, R. S.; Fumanga, M.; Toffano, C. B.; Siqueira, F.
2007. Como elaborar projetos de pesquisa. Rio de Janeiro: Editora FGV.
Jalilvand, M. R.; Samiei, N.
2012. “The impact of electronic word of mouth on a tourism destination choice: Testing the theory of
planned behavior (TPB).” Internet Research 22 (5):591­‑612.
Litvin, S. W.; Goldsmith, R. E.; Pan, B.
2008. “Electronic word­‑of­‑mouth in hospitality and tourism management”. Tourism Management, 29
(3): 458­‑468.
Leung, D.; Law, R.; Van Hoof, H. V.; Buhalis, D.
2013. “Social Media in Tourism and Hospitality: A
Literature Review”. Journal of Travel & Tourism Marketing, 30 (1­‑2): 3­‑22.
Malhotra, N.
2006. Pesquisa de marketing: uma orientação aplicada. Trad. 50 Laura Bocco. 4 ed. Porto Alegre: Bookman.
Maan, J.
2013. “Social Business Transformation through Gamification”. International Journal of Managing
Information Technology, 5 (3): 9­‑16.
Mendes Filho, L.
2014. “Empowerment in the context of User­‑Generated Content in the Travel Industry: A research
model proposal”. El Periplo Sustentable, 27 (2): 4­‑20.
Mendes Filho, L.; Carvalho, M. S. D. de.
2014. “Factores que influyen en el uso del contenido generado por el usuario en internet. Un estudio
preliminar con viajeros brasileños”. Estudios y Perspectivas en Turismo, 23: 607­‑625.
Mendes Filho, L.; Corrêa, C.; Mangueira, M.
2015. “Online Travel Reviews on Mobile Applications when making travel plans: Uses and Gratifications
perspectives”. e­‑Review of Tourism, 6: 1­‑5.
Mendes Filho, L.; Tan, F.; Mills, A.
2012. “User­‑generated content and travel planning: An application of the theory of planned behavior”.
Revista Brasileira de Pesquisa em Turismo, 6 (3): 20­‑29.
Munar, A. M.; Jacobsen, J. K. S.
2014. “Motivations for sharing experiencies through social media”. Tourism Management, 43: 46­‑54.
Parra­‑López, E.; Bulchand­‑Gidumal, J.; Gutiérrez­‑Tano, D.; Díaz­‑Armas, R.
2011. “Intentions to use social media in organizing and taking vacation trips”. Computers in Human
Behavior, 27 (2): 640­‑654.
Richardson, R. J.
1999. Pesquisa social: métodos e técnicas. 3. Ed. São Paulo: Atlas.
Souza, J.; Valdivino, M. F.; Mendes Filho, L.
2016. “Mídias sociais e turismo: uma análise do evento Natal Music utilizando a técnica de monitoramento
online”, Revista Turydes: Turismo y Desarrollo, 9 (20): 1­‑15.
Sparks, B.; Pan, G. W.
2009. “Chinese Outbound tourists: Understanding their attitudes, constraints and use of information
sources”. Tourism Management, 30 (4): 483­‑494.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


242 Comentários de Viagem na Internet

Taylor, S.; Todd, P. A.


1995. “Decomposition and crossover effects in the theory of planned behavior: A study of consumer
adoption intentions”. International Journal of Research in Marketing, 12: 137­‑155.
Wilson, A.; Murphy, H.; Cambra­‑Fierro, J.
2012. “Hospitality and Travel: The Nature and Implications of User­‑Generated Content”. Cornell
Hospitality Quarterly, 53 (3): 220­‑228.
Ye, Q., Law; R., Gu, B.; Chen, W.
2011. “The influence of user­‑generated content on traveler behavior: An empirical investigation on the
effects of e­‑word­‑of­‑mouth to hotel online bookings”. Computers in Human Behavior, 27 (2): 634­‑639.

APÊNDICE ­‑ INSTRUMENTO DE COLETA DE DADOS

Definição de Comentário de Viagem na Internet (CVI)


Um Comentário de Destino de Viagem na Internet (CVI) refere­‑se a um comentário por escrito /
postado na internet por alguém que tenha experimentado um determinado destino de viagem, produto
ou serviço. Exemplos de análise de Comentário de Viagem na Internet (CVI) são: Melhoresdestinos.
[Link]; [Link]; [Link]; [Link].

Instruções: Para cada questão, assinale a sua resposta.

1. Gênero
Masculino Feminino

2. Faixa etária

18­‑25 26­‑34 35­‑49 50­‑64 65 anos ou acima

3. Grau de escolaridade

Ensino fundamental Incompleto Ensino fundamental Completo Ensino médio Incompleto

Ensino médio completo Ensino Superior Incompleto Ensino Superior completo

Especialização Pós­‑Graduação Mestrado Doutorado

4. Experiência com Internet

1 ano ou menos 2­‑4 anos 5­‑7 anos 8­‑10 anos 11 anos ou mais

5. Você já visualizou / usou Comentário de Viagem na Internet (CVI) na escolha de um destino?

Sim Não

Se você disse “NÃO” à pergunta 5, não é necessário responder às perguntas abaixo. Caso
contrário, por favor, continue.

6. Os Comentários de Viagem na Internet (CVI) influenciaram na sua escolha de um destino?

Sim Não

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Danilo Serafim da Silva, Luiz Mendes­‑Filho, Cynthia Corrêa 243

7. Você escolheria um destino turístico que não possui Comentário de Viagem na Internet (CVI)?

Sim Não

8. Quantas vezes você faz uso de Comentário de Viagem na Internet (CVI) ao fazer a escolha de
um destino?

Nunca 1­‑5 vezes 6­‑10 vezes 11­‑15 vezes 16­‑20 vezes 21­‑25 vezes Mais
de 25 vezes

9. Com que frequência você faz uso de Comentário de Viagem na Internet (CVI) ao fazer a
escolha de um destino?

Nunca Raramente Ocasionalmente Às vezes Frequentemente

Muito frequentemente Todas as vezes que eu planejo uma viagem

10. Em média, quanto tempo você faz uso de Comentário de Viagem na Internet (CVI) ao fazer
sua escolha de um destino?

Nunca Quase nunca Menos de meia hora De ½ hora a 1 hora De 1 a 2 horas

De 2 a 3 horas Mais de 3 horas

11. Quais websites você visualizou os Comentário de Viagem na Internet (CVI) ao fazer sua
escolha de um destino?
(Marque tantos quantos se apliquem)

[Link] [Link] [Link] [Link]

[Link] [Link] [Link] o [Link] Multishow.


globo/[Link]

Outros (nome) ________________________________________________________________

12. Quantas vezes você costuma postar / escrever Comentários de Viagem na Internet (CVI) após
sua viagem?

Nunca Raramente Ocasionalmente Às vezes Frequentemente Muito frequen‑

temente Todas as vezes que eu planejo uma viagem

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


244 Comentários de Viagem na Internet

As questões a seguir referem­‑se à Comentário de Viagem na Internet (CVI)


em geral, que você leu ao fazer sua escolha por um destino de viagem.

Concordo em
Discordo em
Totalmente

Totalmente
Concordo

Concordo
Discordo

Discordo

Neutro
Instrução: Faça um círculo em sua resposta de 1

Parte

Parte
a 7, onde 1 indica “discordo totalmente”, e 7 indica
“concordo totalmente”.

13. Eu seria capaz de usar CVI quando eu faço minha


1 2 3 4 5 6 7
escolha de um destino.
14. Usar CVI está totalmente sob meu controle quando
1 2 3 4 5 6 7
eu faço minha escolha de um destino.
15. A maioria das pessoas que são importantes para
mim pensa que eu deveria usar CVI quando eu faço 1 2 3 4 5 6 7
minha escolha por um destino.
16. As pessoas que influenciam minhas decisões
pensam que eu deveria usar CVI quando eu faço minha 1 2 3 4 5 6 7
escolha por um destino.
17. As pessoas cujas opiniões eu valorizo pensam que
eu deveria usar CVI quando eu faço minha escolha por 1 2 3 4 5 6 7
um destino.
18. É uma boa ideia usar CVI quando eu faço minha
1 2 3 4 5 6 7
escolha por um destino.
19. É sensato usar CVI quando eu faço minha escolha
1 2 3 4 5 6 7
por um destino.
20. Eu gosto da ideia de usar o CVI quando eu faço
1 2 3 4 5 6 7
minha escolha por um destino.
21. Eu pretendo usar CVI da próxima vez eu fizer
1 2 3 4 5 6 7
minha escolha por um destino.
22. Eu pretendo usar CVI sempre que eu precisar fazer
1 2 3 4 5 6 7
minha escolha por um destino.
23. Eu planejo usar CVI sempre que eu fizer minha
1 2 3 4 5 6 7
escolha por um destino.

Recibido: 12/03/2015
Reenviado: 08/09/2016
Aceptado: 09/09/2016
Sometido a evaluación por pares anónimos

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Vol. 15 N.o 1. Págs. 245-260. 2017

[Link]

Jakson Renner Rodrigues Soares, Christiane Kleinübing Godoi

A metodologia da análise sociológica do discurso em


estudos turísticos: o processo de transformação da
imagem turística e sua relação com a lealdade.
Jakson Renner Rodrigues Soares*
Universidade da Coruña (España)

Christiane Kleinübing Godoi**


Univali (Brasil)

Resumo: Até o momento, a Metodologia da Análise Sociológica do Discurso (ASD) – vinculada à Tradição
Espanhola de Pesquisa Social Qualitativa – não havia sido utilizada na compreensão de fenômenos turísticos.
Este artigo metodológico, acompanhado de caso exemplificador, tem como objetivo apresentar, de forma
sistemática, uma aplicação da ASD em um estudo no campo do turismo. Consiste nas seguintes etapas:
a) inicialmente, fundamenta­‑se e discute­‑se, a base teórico­‑metodológica e procedimental da ASD; b) em
seguida, explicita­‑se o desenho metodológico e a narrativa dos resultados do estudo de caso exemplificador.
Especificamente, o estudo apresentado tem como tema­‑problema o processo de transformação da imagem
turística e sua relação com a lealdade do turista. Trabalhou­‑se com entrevistas em profundidade a fim de
compreender a experiência vivida por turistas acadêmicos brasileiros em Galícia. Os procedimentos iniciais
da ASD, bem como os procedimentos interpretativos e analíticos e complementares – acompanhados de
representações gráficas – revelaram os seguintes resultados principais: a duração da estadia e os aspectos
ligados às relações interpessoais vivenciadas vinculam­‑se à satisfação do turista com a experiência; por sua
vez, a satisfação do turista com a experiência vivida é traspassada pela imagem construída capaz de gerar
a lealdade a um destino.
Palavras-chave: Análise do discurso; Pesquisa qualitativa; Imagem turística; Hospitalidade; Residentes.

The methodology of Sociological Discourse Analysis in Touristic Studies: the process of


transformation of the tourism image and its relationship with loyalty
Abstract: The Sociological Discourse Analysis (SDA) method ­‑ linked to Spanish tRadition in Social Qualitative
Research – until now had not been used in the understanding of tourist phenomena. This is a methodological
article which aims to present systematically an example of ASD application in the field of tourism study. It
includes the following steps: a) firstly, It presents and discusses the theoretical­‑methodological basis of the
ASD procedure; b) then it explains in detail the methodology design and the narrative of the results of case
study used as example. Specifically, this study is focused on understanding the process of tourism image
transformation and its relationship with the tourist loyalty. It have been considered in­‑depth interviews in
order to understand the experience of Brazilian scholars tourists in Galicia. The initial procedures of SDA,
as well as the interpretative, analytical and supplementary procedures – with graphical representations –
highlighted the following results: the duration of the stay and aspects as experienced interpersonal relations
are linked to the tourist experience satisfaction; as well as, the tourist satisfaction with the lived experience
affects the constructed image, that is able to generate tourist loyalty to a destination.
Keywords: Discourse Analysis; Qualitative research; Touristic image; Hospitality; Residents.

*
E­‑mail: [Link]@[Link]
**
E­‑mail: chriskg@[Link]

© PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. ISSN 1695-7121


246 A metodologia da análise sociológica do discurso em estudos turísticos

1. Introdução

A pesquisa no turismo, como em outras ciências, vem sendo desenvolvida tanto com métodos
qualitativos como quantitativos. Porém, quando se tem como objetivo compreender um fenômeno
histórico e complexo, a forma de investigação mais apropriada passa a ser aquela realizada com práticas
metodológicas capazes de compreender o problema. Desta forma, recolher discursos, quer sejam através
de discussões em grupos, observações ou entrevistas, faz­‑se de suma importância para a investigação.
Da mesma forma, durante o processo simultâneo e artesanal de coleta e análise, urge a necessidade de
lançar mão de métodos qualitativos rigorosos de análise, de maneira a alcançar resultados confiáveis,
sem cair no erro da “pseudoanálise” (Antaki et al, 2003) e, ao mesmo tempo, contribuir para a relevância
metodológica dos estudos qualitativos no campo do turismo.
A utilização da Análise Sociológica do Discurso (ASD) como prática metodológica em estudos turísticos
é a principal pretensão que este ensaio metodológico intenciona demonstrar, por meio de um caso
exemplar. Propõem­‑se detalhar o uso sistematizado do método, no interior de um estudo de caso, com
a finalidade última de contribuir para a realização de futuros estudos nesta área do conhecimento. Nas
investigações sociais, historicamente, o discurso consolidou­‑se como objeto privilegiado de estudo por
meio de dezenas de tendências e abordagens. Porém, no campo das sociologias aplicadas, verificamos
ainda fragilidades, banalizações e dificuldades por parte dos pesquisadores em utilizar um modelo
concreto de análise. Desta forma, apresentar a Análise Sociológica do Discurso (ASD) – vinculada à
Tradição Espanhola de Pesquisa Social Qualitativa (Ibáñez, 2003; Serrano, 2008; Conde, 2010; Ortí,
2010) – aplicada em um estudo turístico imbui essa pesquisa de interesse acadêmico, especificamente
teórico­‑metodológico, aos praticantes de pesquisa na área. O artigo está estruturado em quatro
momentos. Depois desse primeiro, no segundo capítulo trata­‑se de apresentar a ASD e a sua dinâmica.
Na terceira parte do artigo, apresenta­‑se o caso exemplar (exemplificador de uma prática), enfatizando
os discursos relacionados com as noções centrais de imagem do destino e a lealdade do turista. Nesse
momento, detalha­‑se, no interior do caso, o método da ASD e seu “passo a passo”, chegando ao tema
da hospitalidade, como um dos resultados encontrados no discurso dos informantes. A quarta e última
seção do trabalho consta das considerações finais, limitações e recomendações da pesquisa.
Os discursos aqui apresentados no caso exemplificador referem­‑se a um estudo mais amplo (Soares,
2015), no qual os discursos foram coletados por meio de entrevistas em profundidade realizadas com
turistas acadêmicos na Galícia. Foram efetuadas um total de quatro entrevistas com diferentes sujeitos
que vivenciaram a experiência turística nos últimos anos. Uma característica destacável desse processo
foi que a entrevista se desenvolveu a partir de uma única pergunta relacionada com a possibilidade
de descrever a experiência vivida anteriormente no destino. E, a partir dessa pergunta, os sujeitos
configuraram seu discurso e ofereceram as suas percepções sobre o tema estudado. As entrevistas tiveram
uma duração média de uma hora, aproximadamente 300 minutos de conversas, foram gravadas em
áudio e, após a sua realização, foram transcritas para proverem aos investigadores o material textual
necessário para as suas análises. A partir de então, iniciou­‑se o processo de Análise Sociológica dos
Discursos (ASD) que se detalhará a continuação.
Cabe alertar que, este artigo foi elaborado com a finalidade de auxiliar pesquisadores interessados e
estudantes iniciantes na prática da análise do discurso em turismo, porém em nenhum momento, tem
como objetivo servir de guia prescritivo e formalista sobre o método da ASD, o que seria contraditório
com a essência flexível, artesanal e criativa das abordagens qualitativas.

2. Fundamentação teórico­‑metodológica: a análise sociológica do discurso

Quando se trata de analisar o material levantado em pesquisas qualitativas, segundo Andrade


Suárez (2010), está­‑se tratando do uso de técnicas, melhor dizendo, práticas não estruturadas. Diversos
estudos sobre turismo vêm sendo realizados sob a égide metodológica de diferentes abordagens de
Análise do Discurso, tais como abordagem francesa e anglo­‑saxã de análise do discurso. Eles foram
trabalhados desde distintas escolas e com diferentes finalidades. Encontram­‑se trabalhos acerca das
percepções dos residentes (Marrero Rodríguez, 2006; Mantecón, 2011a); também sobre as posições
assumidas por agentes sociais em relação ao turismo residencial (Mantecón, 2008, 2011b); sobre
a imagem em textos promocionais tuísticos (Durán Muñoz, 2014); ou, sobre discursos de imagens
estáticas, como são as fotografias, publicadas em revistas de turismo (Mello e Gândara, 2015). No
entanto, não temos conhecimento de estudo anterior que tenha sido desenvolvido no campo do turismo

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Jakson Renner Rodrigues Soares, Christiane Kleinübing Godoi 247

vinculado à Tradiçao Espanhola de Pesquisa Social Qualitativa (Alonso, 1998; Ibáñez, 1986; Ortí,
2001; Conde, 2009; Ruiz Ruiz, 2009).
A Análise Sociológica do Discurso (ASD) é uma metodologia de análise crítica dos discursos (Valle; Baer,
2005). Trata­‑se de um método de análise­‑interpretação de discursos (Conde, 2010; Ortí, 2010; Serrano,
2008; Ibáñez, 2003) proveniente da tradição espanhola, mais especificamente da Escuela Cualitativista
Crítica de Madrid, tal como explicam Coelho e Godoi (2011). Apesar de muito pouco explorada nos estudos
do turismo (Soares, 2015; Gabriel, 2016), essa técnica de análise vem sendo aplicada em diversos tipos
de investigações sociológicas com o objetivo de entender o comportamento de consumo, em pesquisas
políticas ou da área da saúde (Valles; Baer, 2005). Nas últimas três décadas, destacamos também a
utilização da ASD em pesquisas sobre a cultura do álcool (Peinado; Pereña; Portero, 1993), em estudos
sobre o comportamento de consumo de drogas (Conde, 1999), ou de tabaco (Portero; Pereña; Peinado;
1993), e em pesquisas sobre a cultura urbana Conde (2007). No âmbito da saúde, destacam­‑se os estudos
realizados por Conde (2001) sobre as percepções da saúde estudantil e o estudo de (2010) que analisou
as percepções sobre a saúde feminina. Ainda na área de saúde, Calderón et al. (2009) trabalharam as
concepções da saúde pública com este método. Mais recentemente, algumas pesquisas giraram em torno
dos discursos envolvendo políticas públicas, como os de Joya (2010) ou Palop (2008) e sobre o estilo de
vida dos imigrantes na Espanha (Colectivo IOÉ, 2010). Gordo e Serrano (2008) e Serrano e Zurdo (2012)
realizaram trabalhos com ASD utilizando materiais visuais como fontes de informação dos discursos. No
Brasil, os estudos utilizando a ASD como método de análise tiveram como objeto de pesquisa temáticas
dos estudos organizacionais. Já no âmbito dos estudos turísticos, foi a partir da revisão da literatura
que observamos que só muito recentemente esta técnica começou a ser utilizada, mais concretamente
em pesquisas que buscavam o entendimento do processo de formação da imagem do destino. Tanto em
estudos sobre a imagem projetada (Gabriel, 2016) como a imagem percebida (Soares, 2015).
Com relação à metodologia de análise, segundo Alonso (1998) e Coelho e Godoi (2011), na ASD ocorrem
simultaneamente três níveis distintos de análises: o informacional­‑quantitativo, o estrutural­‑textual e
o social­‑hermenêutico – nível este com o qual a ASD estaria mais relacionada. Segundo Alonso (2002), o
ponto principal dessa análise é a interpretação do contexto em que ocorre o discurso, onde esse contexto
está relacionado com os hábitos, costumes, crenças dentre outros aspectos que auxiliam a compreensão
do discurso. Além disso, Conde (2014) evidencia a existência da relação entre a estrutura social e a ordem
simbólica dos discursos sociais dos indivíduos. Essa pode ser considerada uma das principais vantagens
que encontramos ao analisar os discursos com essa técnica, ou seja, o indivíduo social fornecedor do
discurso permanece presente em todas as fases da análise.
Ademais, no entender de Ortí (2014), o que se busca é o significado das ações dos sujeitos, deixando
o texto e entrando no contexto vivido por ele. Para Coelho e Godoi (2011), a diferença do último nível
com os anteriores é a recuperação do sujeito, visto que no primeiro nível (informacional­‑quantitativo)
o indivíduo é dissolvido na objetividade dos sinais, e já no segundo (estrutural­‑textual), o indivíduo
desaparece dando lugar a uma interpretação objetivada. Portanto, segundo Alonso (1998) e Godoi (2010)
o que diferencia a ASD da análise do conteúdo e da análise estrutural é justamente essa recuperação
do sujeito no texto.
Para uma melhor visualização dos procedimentos da ASD, a Na etapa de Procedimentos de interpre-
tação deve­‑se tratar de apresentar as conjecturas pré­‑analíticas e os estilos discursivos do discurso. Na
terceira etapa, a dos Procedimentos de análise, constam os três os passos que se deve seguir: análises das
posições discursivas; análises das configurações narrativas e análises dos espaços semânticos. Seguindo
a recomendação de Conde (2010), com relação à criatividade na utilização da ASD, podemos afirmar que
nem todos esses passos são necessários a todos os estudos, tampouco consiste uma sequência didática.,
que segue, representa graficamente a utilização do método praticado por Conde (2010), principal autor
da segunda geração da Escuela Cualitativista de Madrid. Foi ele o primeiro em transformar uma forma
de pensamento (primeira geração) em um método, poderíamos dizer, por meio da sistematização das
etapas. Como se identifica na figura, os procedimentos para a ASD constam de três grandes etapas:
Trabalhos práticos iniciais, Procedimentos de Interpretação e finalmente Procedimentos de Análise (Godoi;
Coelho; Serrano, 2014; Conde, 2010). Conde (2010) elabora também procedimentos complementares a
ASD, configurados com forte influência da teoria psicanalítica. As etapas desses últimos procedimentos
complementares, incluem conceitos psicanalíticos, com os que se identificam associações, condensações
e deslocamentos nos discursos analisados. Mesmo que a proposta de Conde (2010) detalhe como se
desenvolve o processo, isto não significa que ele parta de uma receita padronizada de praticar a ASD.
Pelo contrário, deve­‑se estar alerta a que o uso desses procedimentos esteja atrelado à criatividade e à
singularidade de cada pesquisa (Godoi; Coelho; Serrano, 2014; Conde, 2010).

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


248 A metodologia da análise sociológica do discurso em estudos turísticos

Na primeira etapa, a da realização dos Trabalhos práticos iniciais, menciona­‑se, sinteticamente, os


seguintes passos a serem dados: preparação da análise dos textos; preparação do trabalho de leitura;
separação entre a fragmentação e a abordagem integral do texto; e, finalmente, as anotações gerais de textos.

Figura 1: Procedimentos da Análise Sociológica do Discurso (ASD)

• Preparação da análise dos textos


• Preparação do trabalho de leitura
Trabalhos práticos iniciais • Separação entre a fragmentação e a abordagem
integral do texto
• Anotações gerais nos textos

Procedimentos de • Conjecturas pré-analíticas


interpretação • Estilos discursivos

• Análise das posições discursivas


Procedimentos de Análise • Análise das configurações narrativas
• Análise dos espaços semânticos

Fonte: Adaptação de Conde (2010).

Na etapa de Procedimentos de interpretação deve­‑se tratar de apresentar as conjecturas pré­‑analíticas


e os estilos discursivos do discurso. Na terceira etapa, a dos Procedimentos de análise, constam os três
os passos que se deve seguir: análises das posições discursivas; análises das configurações narrativas e
análises dos espaços semânticos. Seguindo a recomendação de Conde (2010), com relação à criatividade
na utilização da ASD, podemos afirmar que nem todos esses passos são necessários a todos os estudos,
tampouco consiste uma sequência didática.

3. Desenho metodológico do estudo realizado e narrativa dos resultados

Considerando que este artigo tem como objetivo exemplificar o uso da ASD, a partir de agora se
detalhará como se realiza a ASD em uma pesquisa turística qualitativa.

3.1. A coleta dos dados qualitativos


A ASD pode ser aplicada a pesquisas baseadas em material resultante tanto de discussões de grupos
como de entrevistas (Conde, 2010; Coelho, 2012; Godoi; Coelho; Serrano, 2014), cabendo utilizar o material
discursivo recolhido para analisá­‑lo de acordo com a finalidade do estudo. Destarte, devido ao seu nível
de detalhe, a ASD busca uma análise contextual dos argumentos (Coelho; Godoi, 2011). Recentemente,
houve uma aproximação dessa metodologia às pesquisas turísticas. Concretamente aplicou­‑se a ASD
ao estudo da imagem do destino turístico por pesquisadores da sociologia do turismo na Universidade

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Jakson Renner Rodrigues Soares, Christiane Kleinübing Godoi 249

da Coruña. Um primeiro estudo realizado derivou neste artigo e se relaciona com a imagem percebida
do destino de turismo acadêmico. Por outro lado, Gabriel (2016) avançou no delineamento da ASD
aplicando o método não somente ao material derivado de discussões, mas também ao discurso derivado
de material textual com imagens estáticas como são os folhetos turísticos.
Este artigo trata apenas da exemplificação de parte do estudo de Soares (2015), demonstrando
prática baseada na utilização da entrevista como ação comunicativa de pesquisa (Godoi; Mattos, 2006)
e ferramenta para a coleta de material qualitativo necessário para compreender esse fenômeno.

3.2. Fases da Análise Sociológica do Discurso

3.2.1. Trabalhos práticos iniciais


Nesta primeira fase da ASD, a preparação da análise dos textos da pesquisa consta das transcrições
das entrevistas/discussões grupais e da realização das primeiras anotações no texto (intuições, sensações,
ideias, conclusões), além de identificar as temáticas significativas e elaborar o perfil dos entrevistados.
Com a preparação do trabalho de leitura, realizou­‑se tanto a leitura dos textos na íntegra, como
também se tratou de organizar as transcrições de uma forma provisória mais inteligível (Conde, 2010),
recolocando os temas tratados durante a entrevista mais próximos no texto. A partir daí, voltou­‑se a ler
o material resultante desde a perspectiva do sujeito. Com relação à separação entre a fragmentação e a
abordagem integral do texto, foi necessário realizar, tanto uma aproximação das informações recolhidas
nas entrevistas à análise temática da pesquisa, como relacionar os indivíduos com os seus respectivos
posicionamentos discursivos.
Finalmente, as anotações gerais realizadas no caderno de campo serviram para iluminar o contexto
das entrevistas, e para ajudar a responder os questionamentos da mesma, para questionar o papel do
entrevistador e do roteiro e, principalmente, para produzir as primeiras intuições e insights que deram
origem, posteriormente, às primeiras conjecturas pré­‑analíticas. Como mencionam Godoi, Coelho e
Serrano (2014), nessa etapa já surgem insights, associações e hipóteses.
Os dados coletados nesta análise foram recolhidos com entrevistas abertas/em profundidade
que giravam em torno da imagem dos destinos turísticos para o segmento de turismo acadêmico.
Seguindo as orientações de Seidman (1997), estabeleceu­‑se um tema central para tratar com os
sujeitos. Realizaram­‑se um total de quatro entrevistas que foram gravadas (com o consentimento dos
indivíduos) e, posteriormente, transcritas. Cada uma delas começou da mesma maneira, com a seguinte
pergunta: –Digamos que você tivesse a oportunidade de repetir a sua experiência de turismo acadêmico
na Galícia, como você se sentiria?
De acordo com Fernández Nogales (1999), o entrevistador não segue pautas específicas para o
desenvolvimento da entrevista em profundidade, no entanto, deve controlar que o entrevistado não
se desvie das áreas objeto do estudo. Devido à intencionalidade da diversidade/heterogeneidade dos
relatos, decidiu­‑se entrevistar 2 homens e 2 mulheres, e que em cada par estivesse representado os dois
extremos das possibilidades de estudo no turismo acadêmico: graduação e doutorado.
Em ASD, o pesquisador deve ter a criatividade de representar graficamente o perfil dos participantes.
Ele deve considerar as particularidades mais destacáveis capazes de caracterizá­‑los. A figura 2 exemplifica
uma representação gráfica do perfil dos participantes.

Figura 2: Perfil dos entrevistados ­‑ duração da estância versus tipo de curso

Tipo de curso

Doutorado E01­‑Mulher
E02­‑Homem
E03­‑Mulher
Graduação E04­‑Homem
Menos de 1 ano Mais de 1 ano Duração
Fonte: Elaboração própria.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


250 A metodologia da análise sociológica do discurso em estudos turísticos

Com uma pergunta aberta como a que se utilizou, o que se buscou foi que os sujeitos abrissem ao
máximo a sua experiência cotidiana no destino, buscando que sempre relatassem as motivações que lhes
fariam repetir a experiência, e as emoções que esta lhes pudesse despertar. Essa experiência cotidiana
foi muitas vezes esquecida pelos estudos sociológicos, mas ela é a fonte dos significados sociais, o que
na verdade, é a questão central da pesquisa.

3.2.2. Procedimentos de interpretação


Realizados os trabalhos iniciais, partiu­‑se para a segunda fase: os Procedimentos de interpretação
dos textos decorrentes das entrevistas. Com relação às conjecturas pré­‑analíticas, tratou­‑se de levantar
as primeiras intuições, ou hipóteses prévias, que procuraram expressar e formalizar um entendimento
mais geral do texto lido (Conde, 2010), para buscar um possível sentido e compreensão do estudado
(Coelho, 2012).
Em outras disciplinas são as intuições as que levam o investigador a construir um modelo que
queira dar conta “do observado”. Desta maneira, Conde (2010, p. 126) explica que o investigador
ou investigadora “deve educar o seu olhar e o seu julgamento de forma que possa fazer estas
conjecturas com segurança e com confiabilidade, com fidelidade aos textos e com capacidade de
agregar novos conhecimentos a partir da pesquisa”. Finalmente, Gutiérrez Cillán e Rodríguez
Escudero (1999) afirmam que elas devem ser pensadas desde doses de espírito crítico, imaginação,
inventiva e criatividade.
O investigador neste tipo de investigação é quem se atreve a conjecturar e tecer um fio investi-
gativo a partir do discurso gerado e do objeto do estudo. Isto não quer dizer que, entre os elementos
apresentados nessas conjecturas, deva haver coerência desde um primeiro momento, pois caberá ao
investigador traçar uma lógica de sentidos nos textos (Coelho, 2012). Sabe­‑se que este artigo utiliza
como exemplo a pesquisa turística que teve como objetivo compreender como a imagem construída
através da experiência vivida se relaciona com a lealdade do indivíduo a um destino turístico.
Destarte, na proposta dessas conjecturas pré­‑analíticas, recorda­‑se que a experiência vivida no
destino desempenha um papel destacável na formação da sua imagem (construída), além de poder
relacioná­‑la com a lealdade.
Com isso, depois de realizados os trabalhos práticos iniciais, apresentam­‑se agora como se realizou
o desenho das conjecturas nesta pesquisa. Na ASD trabalha­‑se com representações gráficas de caráter
topológico (na intermediação entre a pesquisa quali e quantitativa) para identificar os deslocamentos dos
discursos, representar as posições discursivas desempenhadas pelos sujeitos investigados, as conjecturas
da pesquisa e demais características que se vejam enriquecedoras da mesma.
A primeira representação a que nos referimos será a das conjecturas pré­‑analíticas que guiam o
trabalho, nesse caso, nos discursos dos informantes podem­‑se encontrar aspectos que foram intrinse-
camente relacionados pelos sujeitos durante as entrevistas: as relações interpessoais e a duração da
estadia acadêmica. Quanto mais estes se aprofundavam nas suas experiências vividas, mais latente se
apresentava a ligação entre as relações traçadas com os residentes no destino e a duração da estadia.
Ambas estreitamente unidas com a lealdade ao destino.
Isso permitiu conjecturar que a duração da estadia condiciona o comportamento do turista
estudante. Além disso, no processo de formação da imagem construída, o sujeito pode partir desde
um desconhecimento total do destino (imagem inicial nula), até uma reinvenção da imagem que
se tinha antes da visita. Portanto, entendemos que esta se construiu a partir dos resultados das
interações, tanto com atributos turísticos/acadêmicos (análise cognitiva), como com aspectos
relacionais (análise afetiva).
As representações gráficas na ASD precisam conter relações qualitativas entre os conceitos aos
quais se trabalham nas análises. Na Figura 3 encontra­‑se a representação da conjectura que guiou os
trabalhos de análise e interpretação. Nela se sustenta que a imagem se constrói desde a perspectiva
da duração da experiência e da intensidade das relações com os residentes no destino. Concretamente,
supôs­‑se que a concreção da imagem para o turista dependerá da intensidade das suas interações no
destino em todas as suas vertentes: acadêmicas, turísticas e pessoais.
Da mesma maneira, entendemos que essa conjectura está presente no discurso dos participantes,
desde o momento em que estes apresentam uma transformação da imagem do destino, partindo de um
desconhecimento, pleno ou não, do lugar onde iriam realizar a sua estadia, até configurar uma imagem
mais realista com base nas experiências vividas durante a estadia turística.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Jakson Renner Rodrigues Soares, Christiane Kleinübing Godoi 251

Figura 3: Conjectura – processo de formação da imagem construída

Interação
alta

Processo de formação da
Imagem Construída
Experiência
no destino

Interação
Duração da estadia
baixa

Fonte: Elaboração própria.

Na Figura 3 identifica‑se, na parte inferior do gráfico, um baixo nível de interação do indivíduo


(turista) com os atributos que conformam a experiência turística. Quando começa a realização da
sua experiência, o indivíduo busca conhecer os atrativos do lugar que visita, realizar atividades
relacionadas com a motivação central nessa estadia (neste caso, acadêmica), conhecer gente e
satisfazer necessidades hedonistas de estar bem, o que resulta em mudanças atitudinais em relação
ao lugar onde realizou o seu intercâmbio.
Outro exemplo desta representação gráfica mostra-se na Figura 4 do processo de transformação da
imagem. Encontra-se uma linha horizontal que representa o espaço temporal da experiência turística,
que parte da preparação da viagem (à esquerda), quando o indivíduo tem uma imagem formada a partir
de indutores que lhe ajudam a imaginar o que pode esperar da futura experiência. No outro extremo,
identifica-se o momento posterior à viagem, quando o indivíduo já tem uma imagem construída do
destino, permeada por todos os momentos vividos no lugar, negativos e positivos, relacionados com os
produtos, serviços e relações traçadas durante a sua estadia.
No discurso resultante das entrevistas, podemos conjecturar que o sujeito/turista não avalia o destino
desde uma perspectiva objetivista. Isto é, quantificando a experiência e, a partir daí, concluindo qual
é o verdadeiro resultado desta, ou como ele irá se relacionar com o destino a partir de então. A análise
da experiência turística é muito mais complexa que essas relações causais. Ela vem sendo conformada
por inúmeras relações que as explicações meramente quantitativistas não poderiam explicar. Desta
maneira, o indivíduo passa por diferentes momentos durante a sua visita a um determinado lugar,
desde um desconhecimento da realidade social, até uma integração ou rejeição (mais ao final do ciclo
que representa a experiência). No entanto, sempre chegando ao conhecimento das idiossincrasias do
povo, relacionando experiência vivida com a construção da imagem.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


252 A metodologia da análise sociológica do discurso em estudos turísticos

Figura 4: Deslocamento do discurso desde o conhecimento do destino

Imagem Inicial Imagem Construída

Discurso no Processo de Formação da


Imagem Construída

Desconhecimento da Aprendizagem no Entendendor do


realidade do Destino Destino Destino

Fonte: Elaboração própria.

O que encontramos no discurso é que a construção da imagem também está permeada por essas
relações de conhecimento/desconhecimento do lugar, pois o que nos contam os sujeitos é que compreender
como se vive (as idiossincrasias do povo) acaba por incidir nas suas relações, dado que, a partir desse
momento, os preconceitos, que podem gerar mal­‑entendidos, desaparecem e a rotina será a responsável
pela satisfação com a viagem.
A realização das entrevistas nos permitiu conjecturar sobre a presença de um componente comporta-
mental manifestado no discurso dos indivíduos, que condiciona as relações interpessoais entre turista
e nativo, aspecto relacionado com a hospitalidade (Grinover, 2002), além de intuir que a duração da
estadia (Echtner; Ritchie, 1991) também pode ter inferências na lealdade ao destino.
Já em relação aos estilos discursivos, (Conde, 2010; Godoi; Coelho; Serrano, 2014; Coelho, 2012)
citam que estes aparecem a partir das conjecturas, quando se realizam as análises mais expressivas e
singulares, prestando devida atenção aos giros expressivos, estilos narrativos e aos tipos de aproximação/
construção do discurso surgido na entrevista. Portanto, o investigador deve identificar no discurso os
estilos das falas, como ele se constrói na comunicação do informante. Além disso, devem mostrar­‑se
partes do texto com as falas dos indivíduos. Apresentamos aqui um exemplo dessa identificação dos
estilos discursivos. Nele, percebemos que, nos discursos dos sujeitos, a experiência está permeada pelas
vivências conjuntas entre turista e residente.
Segundo E01 (mulher adulta – com muita experiência de vida), a vivência resultaria mais prazerosa
se no destino ela não se relacionasse tanto com compatriotas. Nas suas palavras, “eu voltaria realmente
mais recatada, mais no sentido de ser mais, sei lá, mais fechada, não ser tão aberta”. Já com relação
aos residentes, “eu também achava que o galego era muito fechado, eu tinha essa impressão, porque
falavam né. Galego é muito fechado. Galego não se abre, é desconfiado... mas eu não vi isso, realmente
eu não vi”. As referências do destino para essa entrevistada foram apresentadas pelos seus alunos
em Lleida, cidade catalã onde E01 viveu antes de ir realizar sua estadia turística.
Quando indagados sobre as mudanças ocorridas com relação à imagem do destino (desde o momento
que decidiram viajar até hoje), o discurso encaminha­‑se a uma construção de um significado mais realista
da imagem. Neste exemplo, identificamos a partir do discurso de E02 (homem adulto – pragmático) que
desconhecer o destino é uma constante dos turistas estudantes. A imagem que têm do lugar antes da
viagem não é uma questão primordial para a sua eleição. Mas encontramos, nas suas palavras, que esse
desconhecimento gera frustrações, quando a falta de expectativas está condicionada pela experiência
passada do sujeito.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Jakson Renner Rodrigues Soares, Christiane Kleinübing Godoi 253

E02 diz que “sabia muito pouco com relação à dinâmica da cidade. Eu sabia que era uma cidade
que tinha uma vida estudantil muito grande e que se assemelhava a Salamanca, mas, além disso, eu
não conseguia discernir muito bem assim, os detalhes”. Esses detalhes que trata o sujeito relacionam­
‑se com os atributos do destino que esperava encontrar, dado que “numa cidade pequena você acaba
ficando restrito e não tem muitas opções, como as que uma cidade grande pode oferecer”. Tratadas até
aqui as duas primeiras etapas, partimos agora para os procedimentos de análise.

3.2.3. Procedimentos de Análise


Na perspectiva de Conde (2010), a última grande etapa, dos Procedimentos de análise, deve ser
utilizada para buscar responder as perguntas: quem fala?, desde que posição se fala ou se produz o
discurso?, o que está em jogo quando se fala?, o que se quer dizer com o que se diz?, de que se fala?, e,
finalmente, como se organiza a fala?
Nesta etapa busca­‑se trabalhar os textos de uma maneira mais próxima e minuciosa, para
desentranhar as suas tramas e dimensões textuais, com a finalidade de poder permitir construir os
discursos (teóricos) expressados nos textos (empíricos). A análise das posições discursivas serve para
identificar nas entrevistas os discursos dos indivíduos, e estas (posições discursivas) valerão de guia
para a seguinte análise. Além disso, ela oferece à pesquisa uma espécie de guia geral para internar­‑se
na análise e na construção dos discursos (Conde, 2010). Com essa análise se buscam responder as
duas primeiras perguntas: quem fala?, e desde que posição se fala ou se produz o discurso?
Relacionando o fato de residir no exterior por um tempo determinado com as formas em que os
indivíduos se relacionam com os outros, E02 (homem adulto – pragmático) apresentou uma posição
discursiva mais fechada, entendendo que as relações com o residente não foram as melhores. Também
se identificou que E02 não intentou manter uma melhor aproximação com o residente, e se dedicou
principalmente a entrar a fundo na pesquisa que foi desempenhar no destino. Em concreto, no discurso,
encontramos que, desde essa posição, privilegiavam­‑se mais os aspectos acadêmicos do destino que
compartir a vida social com outros indivíduos.
Para outro exemplo de como desenhar as posições discursivas, podemos oferecer a apresentada
na entrevista E01 (mulher adulta – com experiência de vida) que manteve postura mais aberta com
relação aos residentes. E01 desde o primeiro momento da experiência teve a oportunidade de compartir
vivências com os residentes (dividiu apartamento), entendendo as idiossincrasias destes e melhorando
as suas relações. A Figura 5 que segue é um exemplo que se pode acercar para a representação gráfica
das posições discursivas encontradas nos textos resultantes da transcrição das entrevistas. Nos
discursos da construção da imagem, as relações traçadas pelos turistas estudantes com os residentes
dependem dos posicionamentos que cada um assume com relação ao discurso.
Já a análise das configurações narrativas (Conde, 2010) consiste em observar, a partir da leitura
literal, quais são as dimensões implícitas, o conjunto de forças e de tensões que se devem considerar
para construir uma determinada ordem narrativa no discurso. Nessa etapa, trata­‑se de responder as
perguntas: o que é o que está em jogo quando se fala?, e, o que se quer dizer com o que se diz?
Neste sentido, a partir dos discursos dos entrevistados, e de acordo com a aparição espontânea
da temática das relações interpessoais nos relatos das experiências de vida no destino, isso nos
permitiu enlaçar os temas que conformariam a base da ASD, relacionados com a imagem construída
e a lealdade. Por exemplo, quando tratamos da dimensão das relações interpessoais, tal qual já
se apresentou anteriormente, estas foram vivenciadas de distintas maneiras. Encontramos quem
entendeu, desde o primeiro momento, que era ela E03 (como sujeito externo) a peça de fora e, por
tanto, quem deveria buscar entrar no ciclo de amizades dos residentes. Pelo contrário, também
encontramos quem se sentiu vítima da falta de atenção proferida por quem deveria se interessar
por ele, E02 (segundo o sujeito que viveu a experiência), dado que o turista é quem necessita de
atenção, não o residente.
O discurso dos sujeitos entrevistados mostrou que a experiência está marcada pelas relações inter-
pessoais, que condicionam a satisfação com a experiência à possibilidade de relacionar­‑se positivamente
com os residentes. Seguindo a indicação de Conde (2010), deve­‑se desenvolver uma representação gráfica
das configurações narrativas, nesse exemplo, conforme a Figura 6. Como se vê, essa representação
encontrada nos discursos dos entrevistados configura uma experiência que vai desde o desconhecimento
das idiossincrasias da sociedade local (e dos seus residentes) até uma convivência com maiores relações
interpessoais.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


254 A metodologia da análise sociológica do discurso em estudos turísticos

Figura 5: Posições discursivas – entrevistados

Dimensão 1 Postura mais aberta

E03

Pró-atividade relacional

E01, E04

Facilidade de relação

E02

Dimensão 2 Postura mais fechada

Fonte: Elaboração própria.

Figura 6: Configurações narrativas das entrevistas

Imagem Construída

Menos curiosidade
Experiência mais cotidiana
Consolidação das relações
Maturidade no aprendizado

Encantamento Deslocamento de posicionamentos – Duração Integração

Descobertas
Imediatez
Desconhecida
Sociedade fechada
Idealização

Imagem Inicial

Fonte: Elaboração própria.

No caso do exemplo da imagem, existe um deslocamento do discurso que passa da dimensão da


imagem inicial para a imagem construída durante a estadia. Isso se deve ao fato de que aparece uma
aprendizagem decorrente das experiências vividas pelo sujeito, influenciada pelo cotidiano das tarefas
e pela própria condição humana de buscar estar cômodo, e pertencer ao meio. Entendemos que a expe-
riência vai desde uma fase de encantamento com o destino até uma fase de integração, passando pela
do negativismo (onde surgem as dúvidas, os questionamentos aos futuros resultados da experiência).
Assim, ao encontrar­‑se o sujeito inserido em um ambiente­‑sociedade distinta da sua, percebeu­‑se que,

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Jakson Renner Rodrigues Soares, Christiane Kleinübing Godoi 255

de uma maneira ou de outra, é ele quem estará obrigado a reestruturar o seu posicionamento em relação
à outra cultura. Desta maneira, tanto a duração da estadia como a relação com os residentes formaram
parte constante dos discursos dos sujeitos, o que se perpetuou por todas as entrevistas.
Enlaçando o encontrado com o discurso da lealdade, vista esta principalmente desde a intenção de
recomendar ou repetir a experiência, pôde­‑se identificar, nas palavras dos entrevistados, que a duração
da estadia está intrinsecamente ligada às vivências conjuntas com os residentes. Desta forma, o turista
considera que essa relação traz benefícios para a experiência vivida, dando às vezes mais importância
ao fato de poder compartilhar momentos com os residentes, que à própria aprendizagem resultante da
interface acadêmica.
Finalmente, realizada a análise dos espaços semânticos, buscaram­‑se responder, segundo Conde
(2010) as perguntas: de que se fala?, e, como se organiza a fala?. No estudo de Mastella (2015: 84),
interpretando Conde (2010) os espaços “semânticos são associações ou agrupamentos nos quais os grupos
estabelecem significações compartilhadas em relação ao objeto de investigação”.
Nesta etapa, da identificação dos espaços semânticos, tornou­‑se possível apresentar as associações
e relações dos significados presentes nos discursos dos informantes. Essas associações devem estar
diretamente ligadas aos objetivos da pesquisa, nesse caso, turística. Desta forma, na construção da
imagem do destino a partir da experiência vivida, podemos identificar no discurso dos entrevistados, o
espaço semântico relacionado à mudança da imagem do destino. A tabela que segue representa como
essa temática surgiu nas entrevistas.

Quadro 1: Espaço semântico associado à imagem construída no destino

Atrator
Entrevista Análises
semântico

Associada ao controle que a mulher está


sujeita no seu entorno social mais próximo.
No entanto, quando ela está realizando
uma estadia distante dos olhos dos seus
E01, E03 Liberdade controladores (família ou sociedade
machista), ela pode viver mais livre e decidir
aprender e formar a sua opinião própria sem
condicionar­‑se ao que os outros vão falar das
suas decisões.

A imagem vai mudando durante todo o


período da experiência, no entanto, o discurso
indica que a partir de um determinado
Imagem E01, E02,
Rotina momento (quando o indivíduo percebe que
construída E03, E04.
está a viver em outro lugar) a experiência
já deixa de ser novidade e ele passa a fazer
parte do ambiente onde está inserido.

Por um lado, as expectativas fazem parte do


discurso positivamente ou negativamente.
Apesar de nas entrevistas encontrarmos
que elas foram apresentadas de forma como
se os indivíduos não as criassem antes
E01, E02, da viagem, o discurso demonstra que são
Expectativas
E03, E04. criadas, e algumas vezes defraudadas.
Nesse caso, elas foram atratores semânticos
desde o momento em que para apresentarem
suas considerações sobre o destino, estes
sujeitos discorriam antes sobre a imagem
prévia do destino.

Fonte: Elaboração própria.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


256 A metodologia da análise sociológica do discurso em estudos turísticos

Com esse último quadro, elaboramos como se apresentam os espaços semânticos propostos na ASD,
Figura 7. Da mesma forma que nas etapas anteriores, o método requer representações gráficas para
melhor visualização e compreensão das relações no discurso. Neste caso, o mapa dos espaços semânticos
relacionados com a imagem construída é o que segue.

Figura 7: Espaços semânticos relacionados com a imagem construída.

Fonte: Elaboração própria.

4. Considerações finais

Este estudo foi concebido de maneira a exemplificar, elucidar e abrir possibilidades para o uso da
Análise Sociológica do Discurso, emergida no interior da Escola Qualitativista Crítica de Madrid (também
conhecida como Escola de Ibáñez), em investigações qualitativas em turismo. O texto foi elaborado com
a finalidade de servir como “guia” para auxiliar os investigadores do campo do turismo que se iniciem
no uso desse método de pesquisa. Cabe destacar que, mesmo utilizando este “roteiro” na realização das
suas análises, o pesquisador deve contar com a sua capacidade criativa na condução do seu processo de
pesquisa. Este artigo propõe um suporte teórico descritivo ao uso da ASD no campo do turismo, dado
que no momento de sair a campo, o pesquisador necessita dessa base para conduzir a pesquisa. Em
síntese, cabe ao pesquisador equilibrar­‑se ao caminhar entre a prescrição e o amadorismo artesanal.
Método é o caminho do pensamento e cada estudo precisa conter, em si, contribuição metodológica.
Na decisão da ASD como metodologia de pesquisa, é necessário considerar que o resultado do
trabalho está sempre relacionado com as conjecturas emergentes do campo social estudado, ou seja,
cabe lembrar que toda investigação qualitativa tem como característica intrínseca ser indutora de
teoria. Ademais, vale também esclarecer que o rigor e a validade da pesquisa qualitativa são avaliados
pela correspondência entre o modelo teórico gerado e a produção do resultado surgido do material
estudado, por sua vez resultante de entrevistas ou de discussões de grupos, observações, dentre
outras técnicas, bem como pela capacidade de transferibilidade de um estudo a outro, pela ética da
pesquisa e a capacidade do leitor em compreender as interpretações. Finalmente, com esse estudo
espera­‑se demonstrar esclarecimento de possibilidades de colocação em prática das etapas definidas
no processo da ASD. Sendo assim, a ASD utilizada como enfoque metodológico para analisar as falas
dos sujeitos, desempenha um papel importante para construir e compreender o discurso e colocar em
evidência o que se buscou investigar.
Com relação ao objeto do estudo exemplar contido neste artigo, cabe destacar que a lealdade
é um conceito que, mesmo quantificado através da intenção de recomendação ou revisita, estará

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Jakson Renner Rodrigues Soares, Christiane Kleinübing Godoi 257

sendo questionado sempre, e em todo momento, em que o indivíduo seja indagado a esse respeito.
Da mesma maneira, identificamos que na experiência vivida destes turistas, tanto a duração
da estadia como os aspectos ligados às relações interpessoais traçadas por eles vão influenciar
na satisfação com a experiência. Uma importante contribuição desta pesquisa gira em torno da
experiência vivida pelo sujeito durante a estância turística. Encontramos que ela se encontra
perpetrada pela imagem construída, que a sua vez é capaz de gerar lealdade a um lugar. Isto é,
se em um determinado momento a imagem do destino turístico pode influenciar na escolha de um
lugar, ou de outro, por parte do potencial turista, essa imagem necessariamente não será quem de
influenciar na sua lealdade para com o destino. O dito anteriormente deve­‑se a que, após a visita,
os fatores de atração (que fazem parte do processo de formação da imagem prévia à visita) são
avaliados desde uma perspectiva da experiência vivida, permeada por todos os momentos que o
turista esteve exposto ao destino.
Consideramos que as limitações deste artigo residem no fato de ilustrar o uso da técnica
somente com material resultante da prática de entrevistas como fonte única de coleta do material
empírico, descaracterizando aqui o estudo como método do caso propriamente dito, que exigiria
uso triangular de diferentes fontes. Ainda neste sentido, podemos destacar como uma limitação do
estudo a quantidade de entrevistas realizadas apenas quatro – o que não permitiu a consecução da
saturação amostral, também chamada de saturação teórica, formada pelo esgotamento por meio
da repetição e início de redundância dos resultados. Entretanto, a decisão de construção deste
artigo – vinculado a um estudo maior e mais complexo (Soares, 2015) – originou­‑se do intuito de
utilizar parte significativa do material coletado com a finalidade principal de demonstração de
aplicação metodológica.
Considera­‑se recomendar a realização de novos artigos com moldes da utilização da ASD em análise
de transcrições de grupos de discussões na área turística. Como principais sugestões de continuidade de
pesquisa sugerem­‑se: aplicações deste modelo em diferentes temáticas do turismo; uso da ASD não com
entrevistas, mas com grupos de discussão (modalidade europeia do grupo focal, que também emergiu
na Espanha juntamente com a ASD). Pretendeu­‑se com este estudo iniciar o espaço da delimitação da
Análise Sociológica do Discurso na área do Turismo.

Bibliografia

Alonso, Luis E.
1998. La mirada cualitativa en sociología. Madrid: Fundamentos.
Alonso, Luis E.
2002. “Los mercados lingüísticos o el muy particular análisis sociológico de los discursos de Pierre
Bourdieu”. Revista de Estudios de Sociolingüística, 3(1):111­‑132.
Andrade Suárez, María José
2010. “Modelo para la identificación de la imagen del turismo rural: tecnica estructurada y no estruc-
turada”. Revista de Análisis Turístico, España, 9: 74­‑93.
Calderón, Carlos et al.
2009. “La Investigación Cualitativa en la Evaluación del Impacto en la Salud: La experiencia de un plan
de reforma en un barrio de Bilbao”. Revista Facultad Nacional Salud Pública (online), 27(1): 45­‑49.
Coelho, Ana L.
2012. Construção do discurso da sustentabilidade: uma prática de Análise Sociológica do Discurso
no campo organizacional. Tese (Doutorado em administração e turismo). Universidade do Vale do
Itajaí, Biguaçu.
Coelho, Ana L. e Godoi, Christiane K.
2011. “Análise sociológica do discurso: elementos metodológico­‑epistêmicos e possibilidades de utilização
no campo organizacional”. Em Colóquio de Epistemologia e Sociologia da Ciência da Administração,
1, Florianópolis. Anais… Florianópolis.
Colectivo IOÉ.
2010. Discursos de la población migrante en torno a su instalación en España: exploración cualitativa.
Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas.
Conde, Fernando C.
1999. Los hijos de la desregulación: jóvenes, usos y abusos en los consumos de drogas. Madrid: CREFAT,

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


258 A metodologia da análise sociológica do discurso em estudos turísticos

Conde, Fernando C.
2001. Paseando por los dibujos sobre la salud: una experiencia de trabajo de los escolares madrileños.
Madrid: Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid.
Conde, Fernando C.
2007. Metropolización, territorio y vivienda en Andalucía: culturas e identidades urbanas. Sevilla:
Consejería de Obras Públicas y Transportes.
Conde, Fernando C.
2009. “Análisis sociológico del sistema de discursos”. Cuadernos Metodológicos 43. Madrid: Centro de
Investigaciones Sociológicas (CIS).
Conde, Fernando C.
2010. Análisis sociológico del sistema de discursos. Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas.
Conde, Fernando C.
2014. “Los órdenes sintáctico, semántico y pragmático en el diseño y en el análisis de las investigaciones
cualitativas con grupos de discusión”. ARXIUS, Arxius de Ciències Socials, 31: 69­‑84.
Criado, Enrique M.
2010. “Las tallas grandes perjudican seriamente la salud. La frágil legitimidad de las prácticas de
adelgazamiento entre las madres de clases populares”. Revista Internacional de Sociología, 68(2):
349­‑373.
Echtner, Charlotte e Ritchie, Brent.
1991. “The meaning and measurement of destination image”. The Journal of Tourism Studies, 2(2): 2­‑12.
Durán Muñoz, Isabel
2014. “Aspectos pragmático­‑lingüísticos del discurso del turismo de aventura: estudio de caso”. Revista
Normas, 4: 49­‑69.
Fernández Nogales, Ángel
1999. “La pesquisa qualitativa”. Em Sarabia Sánchez, F. J. (Coord), Metodología para la pesquisa en
marketing y direcção de empresas. Madrid: Pirámide.
Gabriel, Larissa P. M. C.
2016. “la imagen proyectada de dos destinos patrimoniales italianos. El caso de Florencia y Venecia”.
Tese (Doutorado em Direção e Planejamento do Turismo). Universidade da Coruña, A Coruña.
Godoi, Christiane K.
2010. “Perspectivas de análise do discurso nos estudos organizacionais”. Em Godoi, Christiane K.;
Bandeira­‑De­‑Mello, Rodrigo e Silva, Anielson B. Pesquisa qualitativa em estudos organizacionais:
paradigmas, estratégias e técnicas (pp. 375­‑401). São Paulo, 2ª. ed: Saraiva.
Godoi, Christiane K.; Coelho, Ana L. e Serrano, Araceli
2014. “Elementos Epistemológicos e Metodológicos da Análise Sociológica do Discurso: abrindo possi-
bilidades para os Estudos Organizacionais”. Revista O&S, 70: 509­‑535.
Godoi, Christiane K. e Mattos, Pedro. L.
2006. “Entrevista qualitativa: instrumento de pesquisa e evento dialógico”. Em Godoi, Christiane K.;
Bandeira­‑de­‑Melo, Rodrigo e Silva, Anielson B. (Coord), Pesquisa qualitativa em estudos organiza-
cionais: paradigmas, estratégias e métodos. São Paulo: Saraiva.
Gordo López, Angel J.
2008. “Análisis del discurso: los jóvenes y las tecnologías sociales”. Em Gordo López, Angel J.
e Serrano, Araceli (coord), Estrategias y prácticas cualitativas de investigación social. Madrid: Pearson
Prentice Hall.
Grinover, Lucio
2002. “Hospitalidade: um tema a ser reestudado e pesquisado”. Em Dias, Célia. M. M. (Org), Hospitalidade:
Reflexões e Perspectivas. Barueri: Manole.
Ibáñez, Jesús
1986. Del algoritmo al sujeto: perspectivas de la investigación social. Madrid: Siglo Veintiuno.
Ibáñez, Jesús
2003. Más allá de la sociología. El grupo de discusión: teoría y crítica. 5. ed. Madrid: Siglo Veintiuno.
Joly, Allain
1996. “Alteridade: ser executivo no exterior”. Em Chanlat, J. F. et al. (Org), O indivíduo na organização:
dimensões esquecidas. São Paulo: Atlas.
Joya, Carlos A. C.
2010. Opinión pública y marcos cognitivos. La sociología en sus escenarios, 23: 1­‑19.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Jakson Renner Rodrigues Soares, Christiane Kleinübing Godoi 259

Mantecón, Alejandro
2011ª. “La legitimación social como clave explicativa del proceso turístico­‑residencial”. Revista Española
de Sociología, 16: 73­‑90. Mantecón, Alejandro
2011b. “El proceso del turismo residencial. Análisis sociopolítico de los discursos públicos desde una
perspectiva cualitativa”. Empiria. Revista de Metodología de Ciencias Sociales, 21: 17­‑38.
Mantecón, Alejandro
2008. “Procesos de urbanización turística. Aproximación cualitativa al contexto ideológico”. Papers.
Revista de Sociología, 89: 127­‑144.
Marrero Rodríguez, J. Rosa
2006. “El discurso de rechazo al turismo em Canarias: una aproximación cualitativa”. PASOS. Revista
de Turismo y Patrimonio Cultural. 4(3): 327­‑341.
Mastella, Adriano
2015. “O discurso feminino sobre consumo de beleza: uma análise à luz da concepção de sociedade de
consumo pós­‑moderna”. Tese (Doutorado em administração). Universidade do Vale do Itajaí, Biguaçu.
Melo, Cynthia Menezes e Gândara, José Manoel Gonçalves
2015. “Los discursos fotográficos de los viajeros. Curitiba­‑Brasil en Tripadvisor”. Estudios y perspectivas
en turismo, 24(3): 627­‑645.
Ortí, Alfonso
2001. “En el margen del centro: la formación de la perspectiva sociológica crítica de la generalización
de 1956”. Revista Española de de Sociología, 1: 119­‑161.
Ortí, Alfonso
2010. “La apertura y el enfoque cualitativo o estructural: la entrevista abierta semidirectiva y la
discusión de grupo”. Em García, Ferrando M.; Ibáñez, Jesús e Alvira, Francisco (Org.), El análisis
del realidad social: métodos y técnicas de investigación. Madrid: Alianza.
Ortí, Alfonso
2014. “Encuestación cualitativa y praxis socioinstitucional”. Arxius, 31.
Palop, Francisco.
2008. Un diario con lupa: discurso ecológico en la prensa. Comunicación y pluralismo, 5:9­‑34.
Peinado, Anselmo, Pereña, Francisco e Portero, Paloma
1993. La cultura del alcohol entre los jóvenes de la Comunidad de Madrid. Madrid: Instituto de Salud
Pública.
Portero, Paloma, Pereña, Francisco e Peinado, Anselmo
1993. El discurso de las personas exfumadoras en torno al consumo de tabaco. Documento Técnico de
Salud Pública, 4.
Rodríguez Escudero, Ana I. e Gutiérrez Cillán, Jesús
1999. “Ciencia y método científico”. Em Sarabia Sánchez, F. J. (Coord), Metodología para la pesquisa
en marketing y direcção de empresas. Madrid: Pirámide.
Ruiz Ruiz, J.
2009. “Análisis sociológico del discurso: métodos y lógicas”. Forum Qualitative Sozialforschung/Forum.
Qualitative Social Research, 10(2).
Serrano, Araceli
2008. “El análisis de materiales visuales en la investigación social: el caso de la publicidad”. Em Gordo,
A.; Serrano, A. (Ed.), Estrategias y prácticas cualitativas de investigación social (pp. 245­‑264). Madrid:
Pearson Prentice Hall.
Serrano, Araceli e Zurdo, Angel.
2012. “Investigación social con materiales visuales”. Em Arroyo, Millán e Sábada, Igor (coord). Metodología
de la investigación social: técnicas innovadoras y sus aplicaciones (pp. 217­‑250). Madrid: Síntesis.
Seidman, Irving
1997. Interviewing as qualitive research: a guide for researchers in education and thensocial sciences.
2 ed. New York: Teachers College Press.
Soares, Jakson R. S.
2015. “Relación entre imaxe turística construída e lealdade. Análise dos estudantes internacionais en
Galicia”. Tese (Doutorado em Dirección e Planificación do Turismo). Universidade da Coruña, A Coruña.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


260 A metodologia da análise sociológica do discurso em estudos turísticos

Valles, Miguel S.
2014. Entrevistas qualitativas. Cuadernos Metodológicos. 2. ed. Madrid: Centro de Investigaciones
Sociológicas.
Valles, Miguel S. e Baer, Alejandro
2005. “Investigación social cualitativa en España: presente, pasado y futuro. Un retrato”. Forum
Qualitative Sozialforschung/Forum. Qualitative Social Research, 6(3).

Recibido: 02/09/2015
Reenviado: 18/04/2016
Aceptado: 31/08/2016
Sometido a evaluación por pares anónimos

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Vol. 15 N.o 1. Págs. 261-272. 2017

[Link]

Gislaine Cristina de Oliveira, Miriane Sigiliano Frossard

A sociedade do espetáculo e o ato de fotografar nas viagens


Gislaine Cristina de Oliveira* Miriane Sigiliano Frossard**
Universidade Federal de Juiz de Fora (Brasil)

Resumo: Temas como turismo, fotografia, imagem, consumo, sociedade do espetáculo e experiência
turística permeiam as discussões desse trabalho, a fim de investigar as relações entre o ato de fotografar
e a experiência de viagem dos turistas contemporâneos. Para isso, busca­‑se analisar o turismo enquanto
bem de consumo na sociedade do espetáculo, refletindo e considerando o ato de fotografar incorporado a
este tipo de atividade. Tais discussões permitem, enfim, identificar qual a importância, o significado e o que
representa o registro fotográfico para um grupo de turistas fotógrafos brasileiros, enquanto objeto construído
a partir da experiência de viagem. Conclui­‑se que os indivíduos utilizam a fotografia de viagem como a
representação da viagem perfeita – e essa só se torna perfeita através dos cliques nos lugares certos e ao ser
compartilhada, exibida, curtida e comentada nas redes sociais – e sua importância está no fato de possibilitar
a transformação do imaterial em material. Esta pesquisa é de cunho qualitativo, com objetivo exploratório e
utiliza da pesquisa bibliográfica e entrevistas em profundidade como instrumentos de investigação.
Palavras-chave: Fotografia; Turismo; Consumo; Espetáculo; Redes sociais virtuais.

The society of the spectacle and the act of photographing on trips


Abstract: Themes such as tourism, photography, image, consumption, society of spectacle and tourism
experience permeate discussions of this work in order to examine the relation between the act of photographing
and the travel experience of tourists. For this, we try to analyze tourism as a commodity in the society of
spectacle, reflecting and analyzing the act of photographing incorporated into this type of society. Such
discussions allow to identify the importance, the significance, and what represents the photographic record
for photographer tourists, as object built from the travel experience. We conclude that individuals use travel
photography as representation of the perfect trip, which only becomes perfect through clicks at the right
places, to be shared, displayed, be liked and commented on social networks. Moreover, its importance lies
in the fact that enables the transformation of immaterial into material. This research takes a qualitative
approach with exploratory purpose and uses literature and field research as methodological tools.
Keywords: Photography; Tourism; Consumption; Spectacle; Virtual social networks.

1. Introdução

Na atualidade nos encontramos regularmente conectados uns aos outros, compartilhando nosso
cotidiano, informações acerca do nosso mundo, sobre o que somos ou o que queremos ser. Isso se dá
graças à popularização dos meios de comunicação de massa, das câmeras fotográficas digitais, dos
celulares com câmeras e aplicativos e, ainda, pelo surgimento de redes sociais na internet. Assim sendo,
comunicar­‑se ficou muito mais fácil.
A popularização dos dispositivos que permitem fotografar possibilita que as pessoas fotografem mais.
Não é mais necessário ao usuário se preocupar se o filme (expresso na quantidade de poses) irá acabar,
porque atualmente as câmeras digitais e os smartphones permitem aos indivíduos olharem suas fotos,
escolherem e apagarem as mesmas em apenas um “clique”, dando espaço para novas fotografias. Com os

*
Bacharel em Ciências Humanas e em Turismo pela Universidade Federal de Juiz de Fora; E­‑mail: ogislaine6@[Link]
**
Doutora em Ciência da Religião e Professora Adjunta no Departamento de Turismo da Universidade Federal de Juiz de
Fora - MG. E-Mail: [Link]@[Link]

© PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. ISSN 1695-7121


262 A sociedade do espetáculo e o ato de fotografar nas viagens

smartphones, “a fotografia tornou­‑se mais popular e móvel, mas, além disso, transformou­‑se em um objeto
corriqueiro, quase tão obrigatório quanto carteiras, chaves e identidade” (Brunet, 2007: 3). Desta forma,
o ato de fotografar, que outrora era ritualizado, reservado apenas às ocasiões especiais, converteu­‑se em
algo “lúdico e de socialização” (Brunet, 2007: 1), consolidando­‑se como parte do cotidiano, transformando
a experiência fotográfica em exercício de captura desenfreada do dia a dia e de tudo o que nos cerca.
No turismo, a fotografia representa a “prova” de que uma pessoa esteve em um determinado lugar e
vivenciou aquele momento. A fotografia possibilita aos turistas congelarem os instantes, transformá­‑los
em algo palpável, não apenas para guardarem como recordação para si mesmas, mas, também, como
um objeto que permite a sua exibição aos demais (Belk & Yeh, 2011; Stylianow­‑Lambert, 2012; Lyu,
2016). Apesar de durante toda a história da fotografia as pessoas registrarem lugares, objetos e pessoas,
atualmente tal ato se torna mais evidente na medida em que o indivíduo passa a documentar o seu
cotidiano e opta por compartilhar tais registros nas redes sociais. Muitas vezes, antes da viagem em
si começar, o álbum de viagem já ganha vida com o registro da compra da passagem, da arrumação da
mala, da chegada e da partida do aeroporto. E durante a viagem, não basta fotografar as paisagens
ou atrativos; é necessário que o turista seja fotografado naquele lugar, atestando a sua experiência.
Estes turistas acabam se transformando em colecionadores de “fotos­‑troféus” (Sontag, 2004), nas quais
importa exibir­‑se para uma platéia composta não mais apenas pelos parentes e amigos íntimos, mas
por uma infinidade de pessoas, dos diversos círculos sociais presentes nas mídias sociais. (Lo et al,
2011; Kim & Tussyadiah, 2013).
Sendo assim, este artigo tem como intuito analisar as relações existentes entre o ato de fotografar e
a experiência de viagem dos turistas­‑fotógrafos inseridos na “sociedade do espetáculo” (Debord, 1997).
Procurou­‑se, com isso, identificar qual a importância, o significado e as representações do registro
fotográfico para os turistas­‑fotógrafos, enquanto objeto construído a partir da experiência de viagem
no contexto da “sociedade do espetáculo”.
Este artigo encontra­‑se organizado em três sessões, além da introdução e das considerações finais. Na
sessão intitulada “A sociedade do espetáculo e o turismo”, foram feitas reflexões teóricas com o intuito
de analisar as relações entre o turismo e a sociedade do espetáculo. Na sessão seguinte, intitulada
“A produção e o consumo de fotografias na sociedade do espetáculo”, analisou­‑se como a “sociedade do
espetáculo” influencia na construção e no consumo de imagens, principalmente as que são vinculadas
ao turismo, procurando compreender de que modo essas imagens são utilizadas como cenários para as
fotografias tiradas em viagens pelos turistas­‑fotógrafos para se transformarem em troféus a serem exibidos
na Internet. A última sessão, “As representações sobre o ato de fotografar na experiência turística da
sociedade do espetáculo”, se refere à análise dos resultados obtidos através das entrevistas realizadas
com turistas­‑fotógrafos brasileiros. Nesta sessão foram analisados como e se o ato de fotografar e a
experiência de viagem estavam intimamente imbricados, a partir do ponto de vista dos entrevistados, e
se há uma relação entre o ato de fotografar durante a experiência de viagem e o contexto do espetáculo
vinculado, especialmente, às postagens nas redes sociais.

2. A sociedade do espetáculo, o consumo e o turismo

Guy Debord (1997) afirma que vivemos numa sociedade do espetáculo, na qual se presencia a
supervalorização do “eu” e a espetacularização da vida e das relações entre os indivíduos. Tal assertiva
instiga a reflexão a respeito do comportamento da atual sociedade perante as redes sociais virtuais pois,
percebe­‑se, no presente, que os indivíduos utilizam essas redes como um diário, a fim de compartilhar
com o outro, aspectos da vida privada. Sendo assim, transformam todo e qualquer momento em um
conjunto de espetáculos.
Na concepção de Debord, “toda a vida das sociedades nas quais reinam as modernas condições de
produção se apresenta como uma imensa acumulação de espetáculos” (Debord, 1997: 13). Para o autor, o
capitalismo seria responsável pelo espetáculo presente nas sociedades, sendo utilizado como um meio de
dominação. Assim, defende a existência de uma dominação da economia sobre a vida social, que tem seu
início no momento que a sociedade deixa de “ser” para poder “ter”, isso é, na fase em que os indivíduos
buscam, por meio do consumo, ocupar um lugar significativo no contexto social. E seu avanço acontece
quando o “possuir” já não é suficiente, pois o “parecer” passa a ter um espaço mais proeminente dentro
da sociedade e é utilizado pelos indivíduos como meio de dominação, simulando aquilo que não são.
Nesse momento, “tudo o que era vivido diretamente tornou­‑se representação” (Debord, 1997: 15), pois
a sociedade abdica da realidade por considerá­‑la dura, passando a conviver com um mundo mediado

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Gislaine Cristina de Oliveira, Miriane Sigiliano Frossard 263

pelas simulações e pelo consumo de elementos produzidos pelo espetáculo. Logo, na contemporaneidade,
as relações interpessoais passaram a ser vividas no mundo das aparências e, em parte, baseadas no
consumo simbólico de imagens.
Debord (1997: 14) salienta que o espetáculo “não é um conjunto de imagens, mas uma relação social
entre pessoas, mediadas por imagens”, em que o indivíduo tem o poder de escolher qual imagem quer
passar de si mesmo aos outros, bem como de que maneira isso se realizará. Logo, pode­‑se dizer que o
ditado popular “nem tudo é o que parece ser” é adequado para a presente sociedade, onde se perde a
realidade e tudo se transforma em aparência.
Desta maneira, presencia­‑se na contemporaneidade a adulteração da realidade por parte dos indivíduos,
com o objetivo de obterem um grau elevado de visibilidade perante os demais. Estes indivíduos constroem
imagens de si mesmos que precisam ser cultivadas e alimentadas diariamente e o fazem através das
redes sociais virtuais, pois acreditam que “o que é bom é o que aparece” (Debord, 1997: 16­‑17).
Zygmunt Bauman (2009), analisando a sociedade contemporânea, assevera que, anteriormente, o
que era privado, relativo à intimidade e à vida interior passou, atualmente, a ser exposto, por medo de,
pela invisibilidade, ser rejeitado ou colocado de lado. Para ele, vivemos em uma sociedade confessional,
isso é, “uma sociedade notória por eliminar a fronteira que antes separava o privado e o público, por
transformar o ato de expor publicamente o privado numa virtude e num dever público” (Bauman, 2009:
09­‑10). Com isso, “na era da informação, a invisibilidade é equivalente à morte” (Bauman, 2009: 21).
Em consequência, os indivíduos passam a se comportar como produtos que precisam alimentar uma
boa imagem para se manterem vivos no mercado e o espetáculo passa, então, a ocupar um espaço de
destaque no cotidiano dos indivíduos, estando este relacionado ao consumo. Por este motivo, Bauman
(2009) afirma que estes são levados ao consumo de produtos, hábitos, valores e aparências, passando
a se portarem como objetos de consumo.
Este processo de transformação dos indivíduos em mercadorias, chamado pelo autor de comodificação,
acontece quando as pessoas adotam a qualidade de mercadorias, isso é, de objetos a serem cobiçados,
almejados, mercantilizados e consumidos, excedendo a específica categoria de consumidores. Por este
motivo, Bauman (2009: 13) defende que “as pessoas fazem o máximo possível e usam os melhores
recursos que têm à disposição para aumentar o valor de mercado dos produtos que estão vendendo. E os
produtos que são encorajados a colocar no mercado, promover e vender são elas mesmas”. Assim são,
de um lado, promotores das mercadorias e, de outro, as próprias mercadorias que promovem.
Nesse sentido, pode­‑se observar que as viagens turísticas, muitas vezes, são utilizadas pelos indivíduos
como um recurso para agregar valor ao self. Nesse caso, o processo de comodificação aconteceria, também,
quando os turistas divulgam suas fotografias de viagens nas redes sociais, a fim de agregarem valor a
eles mesmos enquanto mercadorias. Sendo assim, passam a utilizar das fotografias como instrumento
de construção de autoimagem, isso por que, por meio das fotografias de viagens publicadas online, os
turistas estão cientes das impressões que podem causar a outras pessoas (Belk & Yeh, 2011) e, desse
modo, o que compartilham online é uma forma de gerir a impressão de si conjugando razões fotográficas
e não fotográficas. (Lo & McKercher, 2015).
Dessa forma, a câmera fotográfica seria uma ferramenta que encoraja e até mesmo requer performances
ativas relativas à auto identidade e, em razão disso, turistas gastam considerável tempo registrando
poses que se relacionam às imagens de si mesmos, de seus sonhos e de suas realizações – poses que
indicam como querem ser vistos, com quem e o que estão orgulhosos de terem visto (Stylianow­‑Lambert,
2012). O ato de fotografar em viagens poderia, por isso, ser um ato destinado à autocriação, em que a
performance de tais fotografias, com suas poses e encenações, significa que os turistas pretendem algo
mais do que simplesmente uma documentação da experiência, mas uma coleta de ilustrações e títulos
que servem para uma auto­‑narrativa em que são os heróis ou heroínas de um conto (Belk & Yeh, 2011).
Portanto, este consumo envolve o descobrimento e a afirmação do “eu” particular e a viagem se configura
como um bem de consumo impregnado de valor simbólico que comunica diferenças de estilo de vida,
demarcando relações sociais (Douglas & Isherwood, 2009). Isso é, os bens, como as viagens, são vistos
como comunicadores de valores sociais e categorias culturais e possuem a capacidade de tornar visíveis
e estáveis determinadas categorias culturais. As escolhas de consumo, como “para onde viajar”, “com
quem viajar” e “o que mostrar desta viagem”, refletem julgamentos morais e valorativos culturalmente
dados (Bourdieu, 2003; Harrison, 2004) e têm, ainda, a capacidade de carregar significados sociais
relevantes, demonstrando algo sobre o indivíduo: seu grupo social, sua família, sua rede de relações de
forma geral (Douglas & Isherwood, 2009). Por isso, “viajamos não apenas porque nos interessa conhecer
determinado destino, mas igualmente para nos posicionarmos face à lógica de atribuição de status da
classe ou do grupo social a que pertencemos” (Freire­‑Medeiros, Menezes & Nunes, 2009: 123).

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


264 A sociedade do espetáculo e o ato de fotografar nas viagens

O turismo, enquanto um bem na sociedade de consumo e do espetáculo, se conecta com a busca por
visibilidade do indivíduo. Nesse sentido, Urry (2001) defende que o turismo sempre envolveu o espetáculo,
pois muitos turistas viajam para verem e serem vistos; isso é, para ele, o ato de viajar confere às pessoas
status e, assim, “não viajar é como não possuir um carro ou uma bela casa” (Urry, 2001: 19). Logo, os
turistas montam roteiros dos lugares ou atrativos, os quais não podem deixar de visitar, uma vez que
tais lhes garantem uma visibilidade maior perante os outros – lugares estes estabelecidos, previamente,
pela mídia e pelo mundo culturalmente constituído ao qual o turista pertence – como essenciais à
visitação. Por isso Urry (2001: 30) afirma ser “difícil conceber a natureza do turismo contemporâneo
sem ver como tais atividades são literalmente construídas em nossa imaginação pela propaganda e pela
mídia, bem como pela competição consciente entre diferentes grupos sociais”. Assim, estes elementos
são corresponsáveis pela construção das necessidades e dos desejos dos indivíduos ao massificarem as
exibições de objetos ideais, os quais são replicados e reforçados pelos turistas (Albers & James, 1988;
Canton & Santos, 2008; Scarles, 2009; Stylianow­‑Lambert, 2012).
Enfim, as viagens são fenômeno social e objeto de consumo que envolvem a busca incessante dos
indivíduos por signos e símbolos que lhes foram transmitidos pela mídia e pela sociedade, e estão pautadas
na percepção visual e na experiência (Urry, 2011). Logo, em uma sociedade onde a espetacularização se
faz presente, as viagens se tornaram bens indispensáveis para os indivíduos inseridos nesta sociedade
e são cada vez mais utilizadas como instrumento de distinção social, de pertencimento e de construção,
promoção e divulgação do sel”.

3. A produção e o consumo de fotografias na sociedade do espetáculo

O ato de fotografar se tornou popular, cotidiano e indispensável para o indivíduo contemporâneo


(Cavalcanti, 2011), tendo a fotografia se tornado “um passatempo quase tão difundido quanto o sexo e a
dança, transformando­‑se em um rito social” (Sontag, 2004: 18). A produção e o consumo de imagens se
constituem na característica de uma sociedade moderna, pois as imagens detêm o poder de determinar
quais são as reais necessidades dos indivíduos, sendo cobiçadas “a ponto de se tornarem indispensáveis
para a saúde da economia, para a estabilidade do corpo social e para a busca da felicidade” (Sontag,
2004: 170).
Enquanto produto cultural, a fotografia constitui­‑se um importante instrumento de registro histórico,
de preservação da memória e de prova factual. Ela detém a competência de imortalizar um momento,
transformando­‑o em algo tangível. Tais imagens são definidas como “superfícies que pretendem
representar algo” (Flusser, 2002: 6) e são caracterizadas como “mediações entre o homem e o mundo”
(Flusser, 2002: 7). Por isso, constitui­‑se numa ferramenta ampla de comunicação, em que a intenção do
fotógrafo seria “eternizar seus conceitos em forma de imagens acessíveis a outros, a fim de eternizar­‑se
nos outros” (Flusser, 2002: 24).
Ao querer eternizar conceitos em forma de imagens, de certo modo, o indivíduo colabora com a
manutenção do espetáculo na sociedade. Isso porque, para Debord (1997), os indivíduos possuem a
necessidade de se tornarem visíveis aos seus pares e, portanto, buscam produzir imagens de si e do
mundo. Assim, selecionam cuidadosamente as imagens que querem distribuir de si, a fim de fixar tais
conceitos no pensamento daqueles que as observam, contribuindo para a produção desenfreada de
imagens e, consequentemente, com a sociedade do espetáculo (Debord, 1997). Por isso, Flusser (2002)
destaca que a partir da fotografia os indivíduos representam quem são e a qual mundo pertencem.
Bourdieu (2003) considera que a fotografia é de fato uma construção cultural e, por conseguinte, a
identidade dos turistas é capturada naquilo que mais fotografam e como, para eles, uma paisagem ou
enquadramento deveriam aparentar.
Nesse sentido, a fotografia surge como um elemento que possibilita aos indivíduos transformarem­
‑se em espetáculos, e, portanto, “a fotografia tornou­‑se um dos principais expedientes para dar uma
aparência de participação” (Sontag, 2004: 21). Ela é utilizada como prova (quase) incontestável de que
o indivíduo realmente vivenciou aquele momento, sendo “um meio de transcrever a realidade[...] [Em
que o] fotógrafo parece fornecer a prova de que algo aconteceu de fato, de que alguém estava realmente
presente ou de que a montanha se encontrava realmente à distância. Pensa­‑se que a câmera não mente.”
(Urry, 2001: 186).
Contudo, nem sempre o que está de fato representado na fotografia corresponde à realidade ali
presenciada e vivenciada pelo indivíduo, pois esta é “resultado de uma significante prática ativa, na qual
aqueles que fotografam selecionam, estruturam e moldam aquilo que vai ser registrado” (Urry, 2001:

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Gislaine Cristina de Oliveira, Miriane Sigiliano Frossard 265

186). Isto é, muitas vezes, as fotografias são manipuladas a fim de representar a vida que o indivíduo
deseja para si; ou, nas palavras de Urry (2001: 186), “existe, em particular, uma tentativa de construir
imagens idealizadas, que embelezam o objeto que está sendo fotografado” – sejam estas uma paisagem
ou o próprio indivíduo.
Essa manipulação pode ser anterior ao ato de fotografar, ao escolher o melhor cenário, o melhor
ângulo, a melhor luz e os melhores personagens, assim como posterior, com o avanço e popularização de
programas de computador ou aplicativos que permitem a edição das imagens, “ajeitando” o que pode ter
saído errado, ou, em alguns casos, criando o que de fato não aconteceu. Logo, é possível perceber que a
fotografia “não é um espelho neutro, mas um instrumento de transposição, de análise, de interpretação
e até de transformação do real” (Dubois, 2003: 26).
Dubois (2003) salienta que a fotografia grava e representa o olhar do fotografo sobre algo, e, sendo
um ato icônico, “a fotografia já não pode ser concebida fora de suas circunstâncias, do seu processo
de constituição, do ato que a realiza – o ato fotográfico” (Dubois, 2003: 29). O ato fotográfico, segundo
Flusser (2002: 18), se compara ao movimento de caça, onde “[...] aparelho e fotógrafo se confundem,
para formar uma unidade funcional inseparável”. Desta forma, o ato de fotografar não se constitui de
um ato livre, espontâneo. Ao contrário, ele é previamente determinado, pensado, calculado, na medida
em que o fotógrafo procura capturar situações, a fim de “codificar em forma de imagens, os conceitos
que tem em mente” (Flusser, 2002: 23). Isso é, “o ato de fotografar é mais que uma observação passiva.
Tirar uma foto é, portanto, ter um interesse pelas coisas como elas são, pela permanência do status
quo, é estar em cumplicidade com o que quer que torne um tema interessante e digno de se fotografar”
(Sontag, 2004: 23).
A fotografia possui “múltiplas faces e realidades” (Kossoy, 2002: 25) que dependem não apenas de
quem as produz, mas também de quem faz a leitura em busca dos conceitos ali representados. Um
indivíduo, ao olhar uma fotografia de família ou de uma viagem, em um primeiro momento, reconhece
a imagem que ali está registrada e representada e, em um segundo instante, percebe os sentimentos
e as emoções que estão associados a ela. Por isso, a fotografia é tanto uma representação, quanto um
documento visual (Kossoy, 2002). É “a representação de uma imagem no espaço e no tempo” (Kossoy,
2002: 36), pois a fotografia “é o produto de um fotografo no espaço­‑tempo” (Kossoy, 2001: 25), assim como,
refere­‑se “ao conteúdo da imagem fotográfica, que é suscetível à identificação e interpretação” (Kossoy,
2002: 37). Portanto, as fotografias são, por natureza, polissêmicas e, assim, podem ser interpretadas
diferentemente dependendo de quem, onde, quando e como são observadas (Stylianow­‑Lambert, 2012).
Por isso, Flusser assegura que as fotografias “são tão simbólicas quanto todas as imagens e devem ser
decifradas por quem deseja captar­‑lhes o significado” (2002: 14). Contudo, “o significado mais profundo
da imagem em uma fotografia não se encontra explícito. O significado é imaterial, jamais foi ou virá a
ser um assunto visível e passível de ser registrado fotograficamente” (Kossoy, 2001: 80).
Com a popularização dos equipamentos fotográficos e o surgimento das redes sociais como o Facebook,
Flickr e, principalmente, o Instagram, as fotografias passaram a alcançar um maior número de pessoas,
fazendo com que o universo das imagens se ampliasse. A fotografia passou, então, a ocupar um lugar de
destaque no contexto social e virtual, pois encontra­‑se presente em muitos lugares e em muitas mídias
(Menezes, 2014). O que antes era restrito a um pequeno círculo social, com o aparecimento dessas mídias
sociais, os álbuns e as narrativas pessoais se tornaram públicas, expandindo potencialmente a audiência
para uma nova e geograficamente distribuída rede de estranhos (Lo et al, 2011). Isso porque, com o
advento destas, o instante fotográfico passou a ser compartilhado com milhares de pessoas segundos após
sua efetivação. Menezes (2014) compara a publicação de uma fotografia em uma rede social com aqueles
“15 minutos de fama”. Enquanto antigamente a fotografia era utilizada como memória, atualmente,
além de fazer referência à memória, a fotografia cumpre o papel de socialização e de valorização do
status social (Stylianow­‑Lambert, 2012).
Enfim, as imagens estão presentes em quase todos os aspectos da vida dos indivíduos na atualidade,
e no turismo não poderia ser diferente. Neste, “à medida que todos se transformam em fotógrafos,
todos também se transformam em semióticos amadores” (Urry, 2001: 186). Isso é, com a câmera ou
o smartphone nas mãos, os turistas partem em busca de um conjunto de signos construídos em sua
imaginação por uma série de atividades não­‑turísticas como um sinal da coisa em si. E, em geral, “as
pessoas se deixam ficar presas a esse olhar, que então é visualmente objetificado ou capturado através
de fotos, cartões postais, filmes, modelos, etc. Eles possibilitam ao olhar ser reproduzido e recapturado
incessantemente” (Urry, 2001: 18).
Para alguns pesquisadores (Albers & James, 1988; Urry, 2001; Caton & Santos, 2008), este é um tipo
de “círculo hermenêutico” existente no turismo. De um lado, “as imagens fotográficas organizam nossas

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


266 A sociedade do espetáculo e o ato de fotografar nas viagens

expectativas ou nossos devaneios sobre os lugares que poderíamos contemplar” (Urry, 2001: 187). Por
outro lado, “quando viajamos, registramos imagens daquilo que contemplamos” e, por isso, “a obtenção de
imagens fotográficas organiza em parte nossas experiências enquanto turistas” (Urry, 2001, p.187). Isso
é, a fotografia tanto documenta quanto molda a experiência de viagem, por transformar uma experiência
intangível em algo tangível, habilitando os turistas a se tornarem donos de suas próprias experiências,
ao dirigi­‑las, estruturarem­‑nas e mediarem­‑nas (Lo et al, 2011). De certa forma, “a fotografia dá forma
à viagem”, porquanto “as pessoas sentem que não podem deixar de ver determinadas cenas, pois, caso
contrário, as oportunidades de fotografá­‑las serão perdidas” (Urry, 2001: 187).
Logo, “boa parte do turismo torna­‑se uma busca do fotogênico”, sendo a viagem “uma estratégia para
a acumulação de fotografias” (Urry, 2001: 187). E, no tocante à sociedade do espetáculo, “ser fotógrafo
no século XX [e também no século XXI] – e isso, dentro de amplos limites, faz parte da viagem e do
turismo – significa ser visto e fotografado” (Urry, 2001: 185). As fotografias acabam representando
os troféus/souvenires dos turistas, que posteriormente são exibidos na internet (Sontag, 2004; Urry,
2001; Cavalcanti, 2011). E, assim, “no final, os viajantes demonstram que estiveram realmente em
determinado lugar, exibindo sua versão das imagens que haviam visto originalmente, antes da viagem”
(Urry, 2001: 187).

4. As relações entre o ato de fotografar e a experiência de viagem dos turistas.

A assertiva de Sontag (2012: 24), que afirma que “hoje em dia tudo existe para terminar em fotogra‑
fia”, instiga­‑nos a pensar sobre como a fotografia, presentemente, transformou­‑se em um rito social.
Cotidianamente nos deparamos, através de redes sociais, com fotografias de viagens de amigos, parentes
e desconhecidos. Logo, vamos ao encontro de uma sociedade que sente a necessidade não apenas de
registrar seus momentos para a memória mas, também, de compartilhar com os outros o que realizam.
Diante desse cenário, esta pesquisa, de cunho qualitativo e objetivo exploratório, procura identificar,
compreender e refletir a respeito das relações entre o ato de fotografar e a experiência turística do
indivíduo pertencente à sociedade do espetáculo. Para tal, realizou­‑se, em novembro de 2014, oito
entrevistas em profundidade, utilizando questionário semi­‑estruturado contendo 18 perguntas, cujo
objetivo era guiar a conversa entre o entrevistador e o entrevistado, contudo, não se limitando a elas.
Por amostragem intencional foram selecionados entrevistados que faziam parte do círculo social de
uma das autoras, tendo como critério o elevado número de postagens de fotografias de viagem no
Facebook no ano de 2014. Os entrevistados eram, em sua maioria, mulheres, estudantes, com idades
que variavam entre 23 e 38 anos, residentes na região sudeste do Brasil. Estes foram identificados por
nomes fictícios para que fossem preservadas a privacidade e a identidade de cada um. Como escopo da
entrevista, buscou­‑se trazer à tona as interpretações dos próprios turistas­‑fotógrafos a respeito do ato
de fotografar dentro de suas experiências turísticas e como estes identificavam a si e aos outros dentro
do contexto do espetáculo.
De início, foi identificado, entre os entrevistados, que o ato de fotografar é algo presente nas viagens
por eles empreendidas; e que esta é uma atividade que não apenas ocorre, mas que faz parte do roteiro
de viagem. Além de ser uma afirmação dos entrevistados, isso pode ser comprovado, também, pelo
número de fotos obtidas na última viagem que cada um havia realizado. Enquanto alguns ficaram na
faixa de cem fotos – em um dos casos em uma viagem de apenas três dias –, os que mais fotografaram
ultrapassaram a marca de mil fotos, demonstrando que este é um hábito intenso e recorrente em suas
viagens.
Quando questionados sobre em que momento da viagem eles costumavam fotografar, foi possível
identificar duas categorias distintas de respostas. Um grupo, formado por três entrevistados, fotografava
durante toda a viagem – como é o caso de Marta que afirmou fotografar “desde a saída de casa, despedida
dos familiares, o percurso, momentos engraçados e os lugares visitados”. Já os demais, preferiam fotografar
quando estavam diante de paisagens diferentes ou de atrativos interessantes – como o caso de João que
prefere fotografar “nos momentos em que as sensações e emoções vividas são mais fortes, no momento
em que elas me tocam. Por exemplo, quando visito um atrativo conhecido mundialmente e o avisto pela
primeira vez. Nesse momento de fascínio é quando geralmente fotografo”. Assim, enquanto para alguns,
todo e qualquer momento em uma viagem é especial e digno de ser registrado, para outros, somente
algumas paisagens ou atrativos são merecedores de serem fotografados. Entre os entrevistados, o que
torna uma paisagem ou atrativo virtuoso diante do turista­‑fotógrafo é o fato destes serem mundialmente
conhecidos ou por terem provocado algum tipo de emoção/sensação/interesse no viajante.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Gislaine Cristina de Oliveira, Miriane Sigiliano Frossard 267

Buscando entender como as imagens podem ser “superfícies que pretendem representar algo”
(Flusser, 2002: 6), foi perguntado aos entrevistados o que representava, para eles, o ato de fotografar
numa viagem. Nas respostas apresentadas foi possível identificar que este ato de fotografar representa
a materialização da experiência e da emoção, o registro dessas experiências, destinos e momentos de
felicidade, a eternização dos momentos e da felicidade vividos, o reviver da experiência e uma lembrança
ou recordação. Nesse sentido, é possível inferir que o ato de fotografar envolve transformar um momento
ou uma experiência em imagem, ação esta capaz de imortalizar, guardar, registrar, lembrar e relembrar
os momentos e as experiências vivenciadas, transformando o que é imaterial em material. Assim, a
assertiva de Flusser (2002) de que o ato fotográfico não se constitui uma ação livre, espontânea, mas
em uma ação previamente calculada e pensada pode ser também comprovada aqui, visto que, ao tirar
uma foto, os indivíduos sabem exatamente o que eles querem que a fotografia represente, que nesse caso
são as emoções e as experiências vividas e sentidas na viagem, de modo a transformá­‑las em memória.
Recordação, lembrança, relíquia e reviver foram as palavras que buscaram resumir as fotografias de
viagem na perspectiva dos entrevistados. Assim sendo, novamente, estas foram relacionadas à noção de
memória, todavia também sendo identificadas como um item valioso, que deve ser preservado pelo valor
simbólico ali representado. Nesse sentido, cabe ressaltar que a fotografia está inserida tanto no campo
material (a fotografia como objeto ou relíquia), como no campo simbólico, em que está impregnada de
valores, emoções, sentidos e significados, e que, por isso, tem a capacidade de trazer à tona a memória
sobre determinado lugar ou acontecimento. Isso pode ser notado quando se observa uma fotografia
qualquer de um local e quando se observa este mesmo local em uma fotografia em que se foi fotógrafo
ou fotografado. Enquanto a observação da primeira remete apenas à estética, na segunda estão também
presentes os sentimentos vivenciados no lugar, as lembranças e as recordações.
Perguntados sobre se determinavam previamente os lugares que não poderiam deixar de fotografar
em suas viagens, quatro entrevistados afirmaram que sim, que já saem de casa com o roteiro dos lugares
que não podem deixar de fotografar. Apenas Marta alegou que nem sempre decide previamente o local
que irá fotografar, pois, em sua perspectiva, “as viagens são inesperadas”. Contudo, ao analisar a
resposta dela, esta não se diferencia muito das justificativas apresentadas pelos demais entrevistados
que responderam afirmativamente, pois assevera que “quando decidimos ir a um determinado local,
exemplo Paris, é um fato que iremos tirar uma foto fingindo pegar a Torre Eiffel com os dedos, mas no
decorrer da viagem nos surpreendemos, conhecemos novos lugares, tiramos novas fotos, novas poses”.
Comparando a fala de Isabel, que seleciona os cenários “porque normalmente são locais ou monumentos
que possuem certa fama, por representar o lugar, ser o cartão postal daquela localidade” e a fala de
Pedro, que afirma que já tem em mente o que visitar e fotografar quando escolhe um destino e que “os
lugares escolhidos deverão ser conhecidos, belos ou tradicionais”, não sendo possível “visitar Paris e
não ter foto na Torre Eiffel ou Museu do Louvre ou ir ao Rio de Janeiro e não ter uma foto na Orla de
Copacabana e no Cristo Redentor” com a fala de Marta, verifica­‑se que esta não se afasta muito do que
afirmaram os que disseram planejar suas fotos, visto que dificilmente alguém parte para fotografar
apenas e tão somente o que estava no “script”.
É possível verificar que é recorrente, entre os entrevistados, que os atrativos que são “cartões postais”
dos destinos se transformem em cenários para as fotografias de viagem e que, para estes, é quase uma
obrigação de viagem visitar e fotografar atrativos ou lugares icônicos. Urry (2001) argumenta que
esses lugares são escolhidos por envolver experiências diferentes do habitual e ainda por habitarem o
imaginário coletivo. Nesse sentido, a escolha acontece devido à influência que os meios de comunicação
de massa – mas não apenas eles – exercem na construção do olhar do turista. Logo, para Urry os
objetos potenciais do olhar do turista, e provavelmente dignos de serem fotografados, são edificados na
mente destes antes mesmo de viajarem, de modo que ao fazerem isso, estão “à procura de significados,
conceitos ou de signos preestabelecidos” (Urry, 2001: 29). Assim, ao visitar os cenários clichês do destino,
o turista deseja identificar, reconhecer e vivenciar aquilo que havia experimentado previamente em
sua imaginação. E caso isso não aconteça, a viagem soa como se não tivesse acontecido ou tivesse sido
incompleta.
Perguntados se acreditavam que o ato de fotografar estava intimamente ligado à experiência turística,
metade deles disseram que não, que a experiência turística não está conectada ao ato de fotografar. Para
eles, seriam duas coisas distintas e que não se influenciariam mutuamente, isso é, o ato de fotografar
seria, na verdade, uma consequência, um resultado da experiência que eles viveram e não uma obrigação,
algo que deve ser feito para que a experiência de viagem fosse completa. É o que se pode observar a
partir da resposta de Pedro, que diz que “independente da fotografia ou não, a minha experiência será
única naquele destino, naquele momento, naquele dia e naquele determinado lugar” e da resposta da

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


268 A sociedade do espetáculo e o ato de fotografar nas viagens

Maria que afirma que “o ato de fotografar só registra de forma superficial a minha experiência enquanto
turista no destino. Mas a experiência vivenciada, só quem esteve presente consegue se recordar e sentir
da forma como foi no momento em que foi experimentada”.
Os demais entrevistados, que acreditam que o ato de fotografar está intimamente relacionado à
experiência turística, afirmaram que se o turista tem uma experiência ruim no destino, este não se
sente motivado a fotografar, pois não desejaria lembrar de momentos negativos, assim como, se tem
uma experiência positiva, estes momentos deverão ser lembrados por meio da fotografia. A fala da
entrevistada Marta confirma isso, quando diz que “[...] gostamos de registrar os momentos divertidos,
as experiências boas e se a viagem não for uma boa experiência, não sentimos motivação em fotografar”.
Assim, a experiência que se está vivenciando relaciona­‑se diretamente com a vontade ou não de fotografar.
Com o intuito de provocar os entrevistados para que refletissem não apenas teoricamente sobre a
relação entre a fotografia e a viagem, foi perguntado sobre quais seriam as reações deles caso percebessem,
em seu roteiro pelo destino, que a câmera havia ficado no hotel e que o celular estava sem bateria.
Surpreendentemente, dois dos entrevistados já haviam vivenciado situação semelhante, e, diante da
circunstância, não deram prosseguimento à viagem sem que o problema fosse sanado. Mais interessante
ainda foi que, após ficar sem as fotografias já registradas por causa do furto de sua câmera, Pedro
retornou aos mesmos atrativos para que pudesse recuperar as memórias por meio do registro de novas
fotografias. Isabel, percebendo que sua câmera havia estragado, decidiu comprar uma nova rapidamente
para não perder as oportunidades. Em geral, entre os entrevistados, os sentimentos diante da situação
revelavam desapontamento, chateação, desespero e tristeza. Apenas um deles disse que seguiria com o
passeio normalmente, sem se preocupar em fotografar; os demais, procurariam uma solução de imediato
que resultaria na compra de uma nova câmera, celular ou carregador, no retorno ao hotel, ou ainda, no
pedido aos amigos, familiares e mesmo desconhecidos que fotografassem seus momentos.
Logo, é possível perceber que apesar de alguns, na resposta anterior, afirmarem não acreditar que
o ato de fotografar estivesse intimamente conectado à experiência turística, aqui, fica evidente que a
fotografia é algo extremamente importante na experiência do turista, pois todos, ao se depararem com
uma situação em que não poderiam fotografar, expressaram sentimentos negativos, de infelicidade e
descontentamento, o que pressupõe uma experiência ruim ou negativa. Além disso, a maioria estaria
disposta a alterar a organização da viagem para voltarem ao hotel para buscar o equipamento, ou
ainda, para retornarem ao local no dia seguinte apenas para fotografar, demonstrando que a experiência
turística não estaria completa sem o registro fotográfico.
Seguindo nessa perspectiva, ao serem arguidos sobre qual seria a consequência na experiência de
viagem se, por alguma razão, não pudessem fotografar, Marta e Betânia afirmaram que a experiência
delas não estaria completa, comprovando mais uma vez que o ato de fotografar e a experiência turística
estão, de certo modo, intimamente conectados. Já para os demais, o fato de não poderem fotografar só
acarretaria em problemas no pós­‑viagem, que igualmente faz parte da viagem como um todo, pois como
afirma João “todas as imagens e emoções vistas e vividas naquele lugar pertenceriam apenas a mim,
sendo impossível compartilhá­‑las com outras pessoas”.
Além de possibilitar a análise entre a fotografia e a experiência turística, as respostas à pergunta
anterior permitem refletir sobre a teoria de Sontag (2004) que salienta que os turistas procuram formas
de atestarem suas experiências e que, para isso, transformam­‑se em colecionadores de fotos­‑troféus.
As fotografias seriam como troféus que merecem ser partilhados com amigos, parentes e até mesmo
desconhecidos e que, o fato de não poderem fotografar durante a viagem resultaria em certa frustração
no estágio final da viagem, ao retornarem para casa e não poderem comprovar a experiência aos amigos
e nem se exibirem nas redes sociais.
Nesse sentido, ao serem indagados sobre como era a relação deles com a fotografia de viagens antes
e depois das redes sociais, os entrevistados revelaram que as principais alterações se relacionam ao fato
de que tiram mais fotos; revelam menos fotos; compartilham as fotos com os outros mais rapidamente;
mais pessoas tem acesso às fotografias tiradas e o exibir na internet ficou mais fácil. É o que pode ser
observado na resposta de João, que afirma que, “antes das redes sociais, quando se tirava uma fotografia
tínhamos que esperar dias até termos as fotografias impressas e [para] que se pudesse compartilhá­‑las
com alguém” e que, “atualmente com todas as redes sociais, quando tiramos alguma fotografia, temos a
necessidade de compartilhá­‑las com as pessoas o mais rápido possível”. Na mesma direção segue a fala
de Isabel, que afirma que “antes das redes sociais talvez a viagem era apenas um comentário feito com
parentes e amigos de uma maneira mais contida”, mas que “hoje o efeito pós­‑viagem é muito maior, [pois]
todos observam as fotos, comentam com outras pessoas e assim vai. Conhecidos e até desconhecidos,
alastrando a notícia e dando às fotos uma importância como nunca tiveram”.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Gislaine Cristina de Oliveira, Miriane Sigiliano Frossard 269

Nas respostas obtidas, as palavras compartilhar e exibir estiveram presentes em todas elas. Isso
permite relacionar as inferências de Debord (1997) às respostas, demonstrando a importância dada
ao espetáculo e em como as viagens, propagadas nas redes sociais pelas fotografias, funcionam como
forma de construção do self e do status social do indivíduo. Assim, ao compartilharem suas fotografias
de viagem de forma instantânea a um sem número de pessoas, estão, de certa forma, alimentando o
espetáculo presente na sociedade atual, lembrando que esta é, na concepção de Debord (1997), a sociedade
das aparências, onde o espetáculo é palco das relações sociais e as imagens passam a ocupar um lugar
significativo no contexto social. Portanto, através das postagens das fotografias de viagem – mas não
apenas delas –, presencia­‑se a espetacularização da vida nas redes sociais, corroborando a lógica de que
quanto mais fotos interessantes postar, mais curtidas e comentários angariar, consequentemente, um
“objeto” mais atrativo e destacado no mercado será (Bauman, 2009). Ao exibirem­‑se por meio das redes
sociais, com fantásticas fotografias de viagens, não apenas contribuem para a construção de si como
um objeto de consumo, mas também agregam valor – dependendo do tipo de viagem – diferenciando o
seu status dos demais.
Seguindo pela via do espetáculo, todos afirmaram que selecionam as fotos que comporiam seus
álbuns nas redes sociais e que essa escolha dependia da representatividade da experiência contida na
foto ou por possuírem lugares ou atrativos relevantes. Normalmente são os atrativos ícones dos destinos
os utilizados pelos turistas como cenários para as fotografias que vão para as redes sociais. Contudo,
estes fazem questão de destacar que tal fotografia, na verdade, se refere à visão deles sobre o lugar/
atrativo, isto é, as fotos se pautam na visão dos turistas sobre o que vivenciaram, não sendo uma foto
padrão, mas que retratam o monumento/ lugar/ atrativo sob o olhar deles. É nesse sentido, quando
Kossoy (2001) afirma que o fotógrafo atua como um filtro cultural, registrando o que lhe é importante
e o que querem que os demais vejam, que é plausível considerar as respostas dadas, pois “a fotografia
testemunha a visão do fotografo sobre determinado objeto, paisagem, evento” (Kossoy, 2001: 65). Logo,
seja a foto de uma rua qualquer do destino ou de um atrativo mundialmente famoso, as fotografias
de viagens, que compõe os álbuns nas redes sociais, não retratam uma foto padrão, isso porque, uma
fotografia só pode ser produzida uma única vez, como salienta Dubois (2003).
Seguindo ainda pela via do espetáculo, a manipulação das fotografias pode revelar interessantes
contornos no que se refere à espetacularização da viagem. Ao serem arguidos sobre se faziam uso de
aplicativos para a manipulação das imagens antes da postagem nas redes sociais, mais da metade
dos entrevistados afirmaram que usavam, principalmente, filtros com a intenção de dar contraste,
clarear etc. Obviamente que não em todas as fotografias, mas naquelas que eles achavam precisar de
retoques. Os que responderam não fazer uso, disseram gostar das fotos ao “seu natural” e que qualquer
coisa “que não represente o real não é válido e perde total autenticidade” (Isabel). O uso de recursos
para “melhorar” a imagem pode ter um conjunto de objetivos como excluir um local feio, pessoas que
apareceram indevidamente na foto, melhorar a aparência da pele, trabalhar com contrastes de sombras
e luzes ou até mesmo fazer montagens. Nas respostas dos entrevistados, observa­‑se que estes realizam
manipulações “leves” nas fotografias, contudo, não podem, efetivamente, serem consideradas “espelho
do real”, pois visam não apenas retratar o momento, mas apresenta­‑lo com mais cor, mais beleza e até
mais intensidade do que de fato se deu ou do que foi possível com a câmera registrar.
Prosseguindo no aprofundamento a respeito da sociedade do espetáculo e sua relação com as
fotografias de viagens, os entrevistados foram perguntados se acreditavam que, com a popularização da
fotografia e o fácil acesso às redes sociais, as relações passaram a ser baseadas em aparências. Apenas
um deles afirmou que não. Os demais asseveraram que as relações passaram, sim, a ser baseadas em
aparências, principalmente no que tange ao turismo, porque muitas pessoas utilizam a viagem como
meio de obter mais “seguidores nas redes sociais” (Maria) ou para “venderem sua aparência” (Pedro), às
vezes deixando em segundo plano o “curtir a experiência unicamente para fazer bons cliques” (Pedro).
A partir das respostas e retomando a discussão sobre a comodificação dos indivíduos é possível verificar
que os entrevistados enxergam que as fotografias de viagem podem ser um recurso de autovalorização e
autopromoção para mantê­‑los vivos no mercado, especialmente através das postagens nas redes sociais.
Por este motivo, as fotos­‑troféus serviriam para agregar valor à “mercadoria”, visto que para alguns
dos entrevistados, o ato de viajar é visto como sinônimo de riqueza e status.
Contudo, cabe ressaltar que muitas vezes as fotografias de viagem nas redes sociais não condizem com
a experiência vivida ou com o local visitado, pois como defende Sontag (2004: 104) “as fotos turísticas
criam ‘fantasias’ sobre a coisa fotografada”. Isso porque, como dito pela entrevistada Marta, a “fotografia
tem o poder de iludir, o filtro e os aplicativos atuais fazem a foto parecer bem mais encantadora do que
é e, ao mesmo tempo, esconde e camufla as partes que a gente não quer que esteja em foco”.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


270 A sociedade do espetáculo e o ato de fotografar nas viagens

Ao serem arguidos sobre o espetáculo na sociedade atual, é interessante perceber que os entrevis‑
tados conseguem identificar diversas dessas características nos outros, nunca neles. Quando dizem
“as pessoas fazem isso”, elas não se assumem enquanto pertencentes a essa categoria, mesmo que
compartilhem frequentemente e em grandes quantidades as fotografias de viagens, motivo pelo qual
foram selecionados para a pesquisa. Assim, quando questionados sobre suas postagens, nenhum deles,
em momento algum, afirmou que faz isso para se exibir. Justificam as postagens com palavras como
compartilhar ou mostrar os momentos vividos no destino e na viagem. Dizem compartilhar as fotos porque
querem que os outros vejam, sob seu olhar, os atrativos que habitam o imaginário coletivo. Contudo,
possivelmente, como participantes desta sociedade do espetáculo, também buscam o reconhecimento, o
status e, consequentemente, seu “valor de mercado”. Pode­‑se ajuizar, então, que talvez haja um receio
por parte dos entrevistados de afirmarem que ostentam suas fotografias de viagem online, pois não
seria “politicamente correto” querer exibir­‑se como tal.
Por fim, foi perguntado aos entrevistados se eles haviam refletido sobre a presença constante das
fotografias em suas viagens e se não o haviam feito, que o fizesse naquele momento. Seis dos entrevis‑
tados responderam que já refletiram e a resposta de Marta ilustra o conjunto de pensamentos do que
já haviam refletido. Para ela, “a fotografia não é a parte fundamental da viagem, [pois] já estive em
alguns lugares que não fotografei. Mas, colocando em uma escala de 0 a 10, a fotografia em minhas
viagens está na escala 8. Porque, posso ficar sem elas, mas não gostaria”. Ela disse gostar de fotografar
e poder postar as fotos nas redes sociais, não costumando revela­‑las, pois disse enjoar rapidamente das
fotos, sendo estas responsáveis por um sentimento de melancolia que prefere evitar. Por fim, ela afirma
que “guardamos algumas lembranças, mas logo queremos mais e assim queremos novas viagens, novos
lugares e, por consequência, novas fotos. Amo fotografia, mas a verdade é que, talvez, os momentos mais
importantes e marcantes estão apenas nas nossas lembranças, pois, não tivemos tempo de fotografar”.
Já Betânia, que afirmou nunca haver refletido sobre, disse que fotografa mais por gostar do ato do que
porque está viajando, desvinculando o desejo de fotografar à viagem.
Enfim, de maneira geral, além de ser algo que alimenta o espetáculo na sociedade contemporânea,
atribuindo status e valores de classe, a fotografia de viagem está associada diretamente à preservação
da experiência, à recordação da viagem e ao objeto que lhe permite recordar os momentos e a experiência
vivida. Logo, o ato de fotografar nas viagens acontece devido à intenção do fotografo de eternizar e
imortalizar a viagem e a experiência vivida, de modo que, daqui a alguns anos quando olharem as
fotografias, ou contarem para os filhos e netos, a experiência possa ser revivida repetidas vezes, pois a
fotografia oferece a promessa de imortalidade à viagem.

5. Considerações Finais

Ao longo da investigação foi possível observar um conjunto de elementos presentes na relação


turismo, fotografia e espetáculo que cabem serem retomados aqui. Antes de tudo, foi possível notar
que a fotografia é hoje um rito social presente em quase todos os momentos da vida cotidiana. Sendo
utilizada, primeiramente, como um registro histórico, documento visual e/ou objeto de memória, ela é,
atualmente, parte integrante da construção do self e da comodificação dos indivíduos, pois “recheia” as
redes sociais com um conjunto de espetáculos.
Do mesmo modo, foi possível observar que a fotografia na viagem atua como evidência de que a viagem
aconteceu, bem como é responsável por “imortalizar” as emoções sentidas e as experiências vividas ali.
Todavia, funciona ainda como um troféu, destacando estes turistas dos demais e transferindo a esses
indivíduos significados atribuídos aos destinos de viagem, tais como elegância, poder, status, aventura,
romantismo, jovialidade etc. Isso é, se de um lado, as fotografias servem como um “baú” de recordações
capaz de rememorar e despertar emoções, de outro, apresentam­‑se como um fator de distinção social
e de agregação de valor, especialmente numa sociedade que se baseia na aparência, nas imagens e no
espetáculo.
Enquanto no passado as fotografias ficavam restritas ao círculo social mais próximo, atualmente elas
ganharam o universo virtual das redes sociais. Isso fez com que o espetáculo fosse elevado à quintes‑
sência e as fotografias de viagem servissem como um alimentador desse. Coadunando com a premissa
que na sociedade de consumo o principal e mais importante bem a ser vendido é o próprio indivíduo, a
construção de seu self – de forma a se tornar um bem interessante, inserido, desejado e invejado – se
dá sobretudo através da imagem que é exibida. As fotografias de viagens contribuem diretamente nesse

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Gislaine Cristina de Oliveira, Miriane Sigiliano Frossard 271

sentido, chamando a atenção para o turista­‑fotógrafo e atribuindo a este os significados e simbolismos


presentes no consumo de um destino turístico, aumentando seu valor de mercado.
Contudo, foi interessante notar que, apesar de reconhecerem o espetáculo como palco das relações
sociais, especialmente quanto a postagem de fotos de viagens nas redes sociais, a percepção que estes
turistas­‑fotógrafos têm de si difere do que têm dos outros. Os outros buscam se exibir nas redes sociais,
enquanto eles próprios só procuram mostrar o que viram e sentiram na viagem. Os exibicionistas – que
procuram usar as fotografias como ferramenta de autopromoção e autovalorização – são sempre os
outros, nunca eles próprios. Notou­‑se que não conseguem identificar que pertencem e também participam
intensamente dessa mesma sociedade e, consequentemente, não fazem qualquer reflexão crítica a respeito.
Observou­‑se também que com a popularização das tecnologias associada à imagem e à socialização, a
fotografia passou a ser vista por muitos como indispensável em uma viagem, sendo ela uma importante
parte responsável por uma experiência turística completa, relevante e marcante. Na ausência do ato de
fotografar, sentimentos negativos são associados à viagem e, por isso, o turista lança mão de diversos
artifícios para não perder o “clique” daquele momento único.
Outro elemento observado foi que, comumente, a fotografia não ocorre livremente, mas depende da
escolha de cenários para o registro da viagem. Em geral, o principal cenário escolhido e que não pode
faltar na memória fotográfica das viagens são os atrativos mundialmente famosos. Não visitar estes
atrativos e não os fotografar é, de certo modo, como se a viagem não tivesse sido realizada ou tivesse
sido incompleta. Isso demostra, ainda, o quanto os meios de comunicação de massa e a mídia em geral
têm a capacidade de influenciar nas escolhas relativas à experiência turística e, consequentemente,
nas fotografias de viagem.
Tendo em vista que esse estudo se propôs a identificar e compreender as relações presentes no ato de
fotografar nas viagens e a experiência turística na sociedade do espetáculo, conclui­‑se que os indivíduos
utilizam a fotografia de viagem como a representação da viagem perfeita, e essa só se torna perfeita
através dos cliques nos lugares certos e ao ser compartilhada, exibida, curtida e comentada nas redes
sociais. De forma geral, para os entrevistados, o significado do ato de fotografar gira em torno das noções
referentes a imortalizar, guardar, registrar, lembrar e relembrar os momentos e as experiências vividas
na viagem e, sua importância, está no fato de que possibilita transformar o imaterial em material,
além de ser um elemento que o permite exibir­‑se perante os demais, agregando valor a eles mesmos.
Apesar de ser capaz de lançar luzes e servir para um futuro aprofundamento dos estudos sobre a
relação entre a experiência turística, o ato fotográfico e a sociedade do espetáculo, ressalta­‑se que este
estudo apresenta um conjunto de limitações, tanto por suas escolhas metodológicas quanto pelo universo
abrangido. Sendo uma pesquisa exploratória, optou­‑se por analisar e entrevistar um grupo de pessoas
que notadamente se apresenta com um alto índice de postagens de fotografias nas redes sociais. Contudo,
seria interessante investigar o público em geral que usa as redes sociais, analisando­‑os e comparando­‑os
com os discursos desses entrevistados, avaliando usuários de redes sociais baseadas em imagens, como o
Instagram, e, também, aqueles que não costumam usar as redes sociais para postar fotografias de viagens.

Bibliografia

Albers, C.P., James, R.W.


1988. Travel photography: A methodological approach. Annals of Tourism Research, 15(1):134–158.
Bauman, Z.
2009 Vidas para consumo: a transformação das pessoas em mercadorias. Rio de Janeiro: Jorge Zahar.
Belk, R., Yeh, H.
2011. “Tourist photographs: Signs of self.” International Journal of Culture, Tourism and Hospitality
Research, 5(4), 345–353.
Bourdieu, P.
2003. Photography: A middle­‑brow art. Oxfordshire: Polity Press.
Brunet, C.
2007. “Fotografia por celular: questionando novas práticas e dinâmicas de comunicação”. Anais do XXX
Congresso Brasileiro de Ciências da Comunicação. Santos: Intercom. Disponível em: [Link]
[Link]/papers/nacionais/2007/resumos/r1567­‑[Link]. Acesso em 14 jun 2014.
Caton, K., & Santos, C.A.
2008. Closing the hermeneutic circle? Photographic encounters with the other. Annals of Tourism
Research, 35(1), 7–26.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


272 A sociedade do espetáculo e o ato de fotografar nas viagens

Cavalcanti, A.
2011. “Fotografia: viajar, ver e ser visso na Internet”. Revista Espaço Acadêmico.10 (117): 131­‑140.
Debord, G.
1997. A Sociedade do Espetáculo. Rio de Janeiro: Contraponto.
Douglas, M., Isherwood, B.
2009. O mundo dos bens: para uma antropologia do consumo. Rio de Janeiro: Editora UFRJ.
Dubois, P.
2003. O ato fotográfico e outros ensaios. Campinas: Ed. Papirus.
Featherstone, M.
2007 Cultura de Consumo e Pós­‑Modernismo. São Paulo: Studio Nobel.
Freire, B., Menezes, P., Nunes, F.
2009. “Consumindo a favela turística”. In: Barbosa, L., Portilho, F., Veloso, L. (Org.). Consumo: Cosmologias
e Sociabilidades (pp.117­‑134). Rio de Janeiro: Mauad.
Flusser, V.
2002. Filosofia da Caixa Preta: Ensaios para uma futura filosofia da fotografia. Rio de Janeiro: Relume
Dumará.
Harrison, B.
2004. “Snap happy: Towards a sociology of ‘‘everyday’’ photography”. Studies of Qualitative Methodology,
7, 23–39.
Kim, J., Tussyadiah, I.P.
2013. “Social networking and social support in tourism experience: the moderating role of online self­
‑presentation strategies.” Journal of Travel and Tourism Marketing, 30(1e2): 78­‑92.
Kossoy, B.
2001. História e Fotografia. São Paulo: Ateliê Editorial, 2001.
2002. Realidades e ficções na trama fotográfica. Cotia, SP: Ateliê Editorial.
Lyu, S.O.
2016. “Travel selfies on social media as objectified self­‑presentation”. Tourism Management 54 185­‑195.
Lo et al.
2011. “Tourism and online photography.” Tourism Management, 32: 725­‑731.
Lo, I.S., McKercher, B.
2015. “Ideal image in process: Online tourist photography and impression management.”. Annals of
Tourism Research, 52: 104–116.
Menezes, R.
2014. “Do álbum de família às redes sociais: mudanças na forma de produção e consumo de fotografias
pessoais”. Anais do XXX Congresso Brasileiro de Ciências da Comunicação. João Pessoa: Intercom.
Disponível em: [Link] Acesso
em: 02 out 2014.
Scarles, C.
2009. Becoming tourist: Renegotiating the visual in the tourist experience. Environment and Planning
D: Society and Space, 27(3): 465–488.
Silva, P.
2008. “Ser viajante: do consumo do tempo aos modos de consumo da experiência”. Niterói. Dissertação
(Mestrado). Programa de Pós­‑graduação em Comunicação, Universidade Federal Fluminense, Niterói.
Sontag, S.
2004. Sobre fotografia. São Paulo: Companhia das Letras.
2012. Ensaios sobre a Fotografia. Lisboa: Quetzal Editores.
Stylianou­‑Lambert, T.
2012. “Tourists with cameras: Reproducing or Producing?”. Annals of Tourism Research, 39(4): 1817–1838.
Urry, J.
2001. O Olhar do Turista. São Paulo: Studio Nobel.

Recibido: 24/09/2015
Reenviado: 04/11/2016
Aceptado: 06/11/2016
Sometido a evaluación por pares anónimos

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Vol. 15 N.o 1. Págs. 273-284. 2017

[Link]

Pablo Martinez Riquelme

Opiniones y ensayos

El principio de responsabilidad en el contexto


del cambio climático global, como marco
ético deliberativo para el turismo
Pablo Martinez Riquelme*
Universidad de La Frontera (Chile)

Resumo: El presente trabajo se enfocará en la controversia ética que sugiere el deseo de conocer lugares o
paisajes “turísticos” altamente frágiles por el cambio climático, denominada “la última oportunidad del turismo”,
desde la perspectiva del principio filosófico de la responsabilidad planteado por Hans Jonas (1984) y Karl­‑Otto
Apel (1985). Se busca aportar al debate y construcción del principio de responsabilidad aplicado a la práctica
turística de estos destinos, como un aporte conceptual desde la Geografía a una discusión ética del turismo.
Palabras Clave: Turismo; Principio de responsabilidad; Cambio climático; Última oportunidad del turismo;
Ética.

The principle of responsability in the context of global climate change, as deliberative ethical
framework for tourism.
Abstract: This paper will focus on the ethical controversy that suggests the desire to know highly fragile tour‑
ist destinations by climate change, called “the last chance of tourism”, from the perspective of the philosophical
principle of responsibility by Hans Jonas (1984) and Karl­‑Otto Apel (1985). It seeks to contribute to the debate
and construction principle of responsibility applied to the practice of these tourist destinations, as a conceptual
contribution from Geography to an ethical discussion of tourism.
Keywords: Tourism; Principle of responsibility; Climate change; Last chance of tourism; Ethics.

1. Introducción

El cambio climático global está afectando a diversos ambientes y paisajes naturales del planeta.
Dichos cambios estarían impactando de manera significativa las tendencias de los turistas por visitar
aquellos destinos turísticos que se han visto más impactados por dicho cambio climático y que dada su
magnitud, tenderían a desaparecer en un mediano plazo. Esta tendencia de viajes se conoce como “la
última oportunidad del turismo” (Dawson et al, 2011).
Al respecto, Dawson et al (2011:250) dan cuenta de la paradoja ética de esta nueva forma de viajar,
ya que los turistas, al desplazarse por largas distancias, son también responsables del aumento de las
emisiones de gases de efecto invernadero y de otros factores que potencialmente podrían alterar aún
más los mismos lugares que se desean visitar y conocer.
Ciertamente, el turismo se basa en la construcción ­‑previa­‑ de una experiencia con el destino o
lugar turístico y en ella juegan las expectativas del turista, su imaginario y también la representación
espacial que ofrece dicho destino.
*
Académico del Departamento de Ciencias Sociales e integrante del Centro de Investigaciones Territoriales. Universidad de
La Frontera, Temuco­‑ChileDoctorando en Geografía, Pontificia Universidad Católica de Chile Becado Conicyt Doctorado
Nacional; E­‑mail: [Link]@[Link]

© PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. ISSN 1695-7121


274 El principio de responsabilidad en el contexto del cambio climático global

En efecto, la experiencia turística está mediatizada por factores asociados a las expectativas de los
turistas, entre ellos, el deseo de disfrutar de lugares distintos a aquellos donde se desempeñan en la
vida cotidiana (Hiernaux, 2010), dicha expectativa se relaciona a una vivencia o pretensión por conocer
y disfrutar de lugares con altos grados de “naturalidad”, “autenticidad” y “diferencia”. El logro de esa
expectativa se materializa a través del hecho turístico, que implica necesariamente el desplazamiento
en el espacio­‑tiempo.
Al respecto, cabe preguntarse por los conflictos éticos de la actividad turística, más cuando el discurso
predominante en la actividad, se asocia a la sustentabilidad ambiental y social que ella conlleva. Sin
embargo, el turismo, al implicar –no solamente­‑ el desplazamiento físico, genera también un impacto
directo (positivo y negativo) en los territorios de acogida (Gibson, 2010).
En consecuencia, se busca en esta comunicación, responder a la pregunta ¿Está comprometido el
principio de la responsabilidad en los turistas de los destinos con alta fragilidad ambiental producto
del cambio climático global?. Si es así, ¿cómo se podría materializar en el turismo?.
El presente artículo se enfocará en la controversia ética que sugiere el deseo de conocer lugares o
paisajes “turísticos” altamente frágiles por el cambio climático, desde la perspectiva del principio filosófico
de la responsabilidad planteado por Hans Jonas (1995) y Karl­‑Otto Apel (1985). En este sentido, se
busca construir el principio de responsabilidad aplicada a la práctica turística de los destinos con alta
fragilidad ambiental en contextos de cambio climático global, denominados la “última oportunidad del
turismo”. Para el logro de estos objetivos, en primer lugar se hizo una revisión bibliográfica respecto
a los planteamientos filosóficos de Jonas y Apel asociados al principio de responsabilidad. En segundo
lugar, se examinaron los informes sobre cambio climático del Grupo Intergubernamental de Expertos
sobre el Cambio Climático (IPCC en su sigla en inglés) del año 2007 y 2014. En tercer lugar, se revisó
ofertas turísticas del denominado “turismo de última oportunidad” disponibles en internet.
El trabajo se estructura en tres puntos, el primero trata sobre el principio de responsabilidad desde
la óptica de los autores antes mencionados. En segundo lugar, se aborda el cambio climático global
y “la última oportunidad del turismo. El tercer punto propone el principio de responsabilidad en el
turismo, desde una perspectiva multiescalar, llamando la atención para mirar el fenómeno turístico
en dimensiones locales, regionales y global.

2. El principio de la responsabilidad.

El impacto de la acción humana en el clima global que trataremos en el siguiente punto, junto a las
nuevas tendencias turísticas de movilidad hacia destinos altamente frágiles por dicho cambio climático,
genera, lo que se podría denominar como una controversia ética que debe ser discutida desde distintos
ámbitos.
Sin embargo, de acuerdo a lo planteado por Hindle y Font (2014) existe una escasa vinculación
entre la conciencia respecto al cambio climático y el comportamiento del turista, ya sea por falta de
conocimiento o por las motivaciones de los turistas, como el deseo de visitar destinos que son amenazados
por el cambio climático. En esa línea, Holden (2003) propone que a partir de la década los noventa se
empiezan a observar una creciente preocupación por el papel de la ética en el turismo, donde el aporte
de la Geografía puede ser relevante, en la medida que proponga principios de responsabilidad basados
en una argumentación filosófica, no necesariamente geográfica, pero como marco ético de deliberación,
fundantes de la acción práctica aplicable al turismo.
Establecer una discusión ética del turismo, en base a principios de responsabilidad es una cuestión
compleja, ya sea por la incipiente discusión al respecto o por su fusión a un debate ético ambiental
mayor. En efecto, como plantea Villarroel (2007), a mediados del siglo veinte surge la ética ambiental,
señala que “comenzó paulatinamente a gestarse un proceso de crítica al impacto ejercido por la acción
humana sobre el entorno y un replanteamiento del modo en que los hombres contemporáneos entendían
su relación con la naturaleza, mediada por la técnica” (Villarroel, 2007: 56). El mayor impulsor de
este proceso fue Aldo Leopold, quien propuso el concepto de “ética de la tierra”, donde indicaba que
“Todas las éticas que han evolucionado hasta este momento descansan sobre una sola premisa: que
el individuo es un miembro de una comunidad cuyas partes son interdependientes (…). La ética de la
tierra simplemente amplía los límites de la comunidad para incluir suelos, aguas, plantas y animales,
o colectivamente: la tierra” (Leopold, 2007: 30). Estos planteamientos llaman la atención respecto a la
necesidad de una ética ambiental para el turismo, en el contexto de una industria que depende de la
utilización del medio ambiente natural (Holden, 2003: 95)

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Pablo Martinez Riquelm 275

En efecto, tal como plantea Dorando J. Michelini (2003), a partir de la crisis económica, ecológica
y política contemporánea, así como el desarrollo científico­‑tecnológico y las diferencias ideológicas,
culturales y religiosas “…ponen nuevamente en discusión ‑­ de diversas formas y en diversos niveles­‑ la
problemática de la responsabilidad. A nivel global, fenómenos como la destrucción del medio ambiente,
la manipulación genética, la deuda externa y la capacidad de destrucción de las armas modernas han
sido objeto de reflexión de diversos planteos ético­‑filosóficos, entre los que se destacan, por ejemplo,
la ética de la responsabilidad orientada al futuro, de Hans Jonas, y la ética de la corresponsabilidad
solidaria, de Karl­‑Otto Apel” (Michelini, 2003).
Por tanto, el pensamiento de Hans Jonas, se presenta como nuevo fundamento de la responsabilidad
del Hombre, en tanto éste ejecuta acciones tecnológicas sobre la naturaleza, cuyo alcance temporal es
impredecible (Gómez­‑Heras, 2004. Cortina, 1996).
De esta manera, el concepto de responsabilidad presenta afinidades con el de obligación y compromiso,
sin embargo, atribuye a una persona deberes, decisiones u omisiones, así como consecuencias de las
mismas, lo que implica autonomía y soberanía sobre los propios actos (Gómez­‑Heras, 2004).
En este sentido, el sujeto moral en el pensamiento de Jonas, resuelve y toma decisiones por iniciativa
propia, consciente y libre. Por ello, el principio de responsabilidad se debe orientar a la preservación de
la vida humana en medio de una sociedad tecnológica que la amenaza (Gómez­‑Heras, 2004).
En efecto, Jonas busca, al decir Dorando J. Michelini (2003), “replantear de forma radical la proble‑
mática de la responsabilidad humana frente a las consecuencias del desarrollo científico tecnológico y
del ilimitado poder que han alcanzado los seres humanos sobre el mundo natural y social” (Michelini,
2003). Esto es relevante, toda vez que la formulación de principios de responsabilidad para una ética
del turismo, debe partir de la noción que el mismo “acto turístico” involucra: un conjunto movilidades,
tanto materiales como inmateriales, que no se condicionan a un lapso de tiempo único. Es decir, no
se suscribe sólo al momento mismo del “acto turístico”, sino que deben visualizar su campo de acción
en un periodo de tiempo más allá del presente y que cierta manera condiciona la existencia de las
generaciones futuras (Gómez­‑Heras, 2004). Así “el aquí y el ahora”, debe transitar a una ampliación
de la responsabilidad escalarmente en tiempo­‑espacio.
Por lo tanto, en la ética de la responsabilidad, según Gómez­‑Heras, complementa el concepto kantiano
de la razón práctica pura, ya que a la hora de tomar decisiones, junto con tener en cuenta los principios
racionales, también se debe atender a las consecuencias previsibles de las acciones (Gómez­‑Heras,
2004:80). Siguiendo esta idea, Lecaros Urzúa indica que el razonamiento filosófico de Hans Jonas
se orienta al “cuidado por el ser vulnerable, que comprende a las generaciones futuras y a la entera
biósfera” (Lecaros Urzúa, 2013:180).
En efecto, Hans Jonas señala que la ética “está para ordenar las acciones y regular el poder. Tanto
más tiene que existir cuanto mayores sean los poderes de la acción que ella ha de regular; y el principio
regulador tiene que ser proporcionado tanto a la magnitud como al carácter de lo que ha regular”
(Jonas, 1995:59). Aquí podríamos encontrar el sentido profundo a la construcción de un principio de
responsabilidad para el turismo, no tanto sea una “ética” reguladora en sí misma, sino un conjunto de
principios que se fundan en ella, como dimensiones reguladoras o autorreguladoras de la acción. Lo
anterior no excluye que se admitan grados, o niveles, dependiendo de los contextos o circunstancias
personales (Gómez­‑Heras, 2004:80).
A modo de síntesis, la Tabla N°1 presenta los factores y dimensiones de la ética de la responsabilidad
en el pensamiento de Hans Jonas.

Tabla N° 1: Factores y dimensiones de la Ética de la responsabilidad de H. Jonas.

Factores de la responsabilidad: Dimensiones ética responsable


a) No existe neutralismo o nihilismo axio‑
a) Adecuado conocimiento o conciencia de la cosa
lógico
b) Diagnóstico de una amenaza tecnológica inminente.
b) Rechaza el dualismo y propone una racio‑
c) Plena libertad en toma de decisiones
nalidad metafísica en lo público y privado
d) Formulación de una nueva ética y el problema del
c) Propone una racionalidad de corte me‑
paso a la política
tafísica
Fuente: Elaboración propia, en base a Gómez­‑Heras, 2004 y Arcas, 2007.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


276 El principio de responsabilidad en el contexto del cambio climático global

Por su parte, K.O. Apel comparte el diagnóstico de Jonas respecto a los peligros globales del avance
tecnológico y de la necesidad de elaborar una ética de la responsabilidad orientada al futuro “capaz de
superar las concepciones histórico­‑abstractivas de las éticas principistas, como la kantiana” (Michelini,
2003).
En este sentido, Apel marca algunas diferencias con Jonas, las que se traducen fundamentalmente
en una insuficiencia de la responsabilidad en sí misma, si no va acompañada de una dimensión
política. En efecto, Begoña Román señala que el principio de responsabilidad propuesto por Jonas,
según Apel apunta a “...a una ética de la emergencia que daba prioridad a la promoción de la mera
supervivencia de la humanidad. Por su parte, Apel proponía una ética de la responsabilidad solidaria
que presentaba también, como la de Jonas, una clara dimensión política pero que se limitaba a
hacerse cargo de los pactos entre la racionalidad comunicativa y la estratégica” (Román, 2003:199).
De esta forma, y siguiendo a Maliandi (2009), Apel propone una ética de la responsabilidad que
responde a dos grandes desafíos, por una parte, las consecuencias del avance tecnológico, y por otra,
como respuesta a la imposibilidad de plantear racionalmente la ética. En efecto, “La ética apeliana fue
plasmada como un intento de respuesta a los dos grandes ‘desafíos’ que la ciencia plantea a la razón
práctica: el ‘externo’ (representado por las consecuencias tecnológicas de la ciencia, como la crisis
ecológica o el armamentismo nuclear), que determina la urgencia de fundamentar una ‘macroética’ de
la ‘responsabilidad solidaria’, y el ‘interno’ (expresamente formulado en el paradigma de la racionalidad
científica), que niega, desde una perspectiva cientificista, la posibilidad de fundamentar racionalmente
la ética, argumentando que sólo la ciencia puede fundamentarse y que la ética no es una ciencia”
(Maliandi, 2009: 22­‑23).
Se puede interpretar entonces, que Apel le otorga un sentido político, en su más amplia acepción del
término al principio de responsabilidad, asignado una carga simbólica y a la vez práctica a la acción
humana, tanto individual como colectiva. Lo que se traduce en que “Esa responsabilidad obliga a cada
ciudadano a adquirir información política y a formular o apoyar iniciativas en favor de la instituciona‑
lización de los discursos prácticos. (…) una participación acorde con la propia competencia particular.
Se trata de una disponibilidad a la formación de consenso y a la colaboración en la distribución de las
tareas pertinentes” (Maliandi, 2009:26).
En consecuencia, la política y la ética como marco deliberativo de la acción a través del principio
de responsabilidad, se necesitan la una a la otra, “Sin ética no hay política legítima, pero sin
política no hay efectividad para las cuestiones de ética de emergencia. La ética reclama adhesión
voluntaria siempre pero en la emergencia se requiere estrategia y poder” (Román, 2003:205).
Esta relación simbiótica es un signo del aporte apeliano al debate de este principio y constituye el
contexto discursivo de la ética del turismo. Por una parte, la noción de individuo, sus acciones y
principios éticos, y por otra la política que opera a distintas escalas y se territorializa de diversas
formas y con distintas estrategias. En este sentido, como una forma de distribuir escalarmente
la responsabilidad “Apel necesita una “parte B” de la ética, para postular una complementación
ético­‑responsable del principio formal de la ética del discurso como principio de una ética de la
responsabilidad” (Maliandi, 2008:190).

3. El cambio climático global y “la última oportunidad del turismo”.

El calentamiento del sistema climático es inequívoco y resulta indiscutible sus diversas expresiones
y su origen antrópico (Figura N°1). Así lo indica el IPCC, en sus informes del 2007 y 2014, señalando
que las evidencias observables en “los aumentos del promedio mundial de la temperatura del aire y
del océano, el deshielo generalizado de nieves y hielos, y el aumento del promedio mundial del nivel
del mar” (IPCC, 2007:2), serían manifestaciones del efecto del cambio climático global sobre el medio
ambiente natural y humano (IPCC, 2014:4).
El turismo como fenómeno global no está exento de los impactos del cambio climático. Tal como
lo indica Pang et al (2013), junto con verse afectado, es también responsable por la emisión gases de
efecto invernadero (ver Tabla N°2). En efecto, “El turismo es una espada de doble filo, siendo a la vez
una víctima y un contribuyente importante de las emisiones de gases de efecto invernadero. Se estima
que el turismo contribuyó a alrededor del 5% del total las emisiones de CO2 a nivel mundial y hasta el
14% de todos emisiones cuando se consideran otros GEI” (Pang, et al. 2013:13).

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Pablo Martinez Riquelm 277

Figura N° 1. Cambios en la temperatura, en el nivel del mar


y en la cubierta de nieve del Hemisferio Norte.

Fuente: IPCC, 2007:3

Tabla N° 2: Estimación de emisiones por turismo global.

Sub­‑sector Mt­‑CO2 Share (%)


Air transport 515 40
Motor vehicles (cars) 420 32
Other transport 45 3
Accommodatión 274 21
Other activities 48 4
Total tourism 1,302 100
Share of tourism’s contribution to total global CO2
4,9
emissions (%)
Fuente: UNWTO­‑UNEP­‑WMO (2008). Citado por Pang, et al. 2013:13.

No obstante, parece poco significativo el aporte del turismo a la emisión de gases de efecto invernadero,
sin embargo, al ubicarlo y relacionarlo en un contexto mayor, da cuenta de su magnitud, tal como se
observa en la Figura N°2, comparándolo con los líderes de emisión GEI.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


278 El principio de responsabilidad en el contexto del cambio climático global

Figura N° 2: Emisión de Gases de efecto invernadero.

Fuente: UNWTO­‑UNEP­‑WMO (2008). Citado por Pang, et al. 2013:14.

El artículo de Pang, et al (2013) recoge una amplia visión respecto del impacto en el turismo del
cambio climático, una de sus conclusiones destaca que “Un número creciente de estudios sugieren que
el impacto de los cambios dependen en gran medida en la flexibilidad demostrada por las instituciones
y los turistas que reaccionan al cambio climático” (Pang, et al. 2013:12). En este sentido, el impacto
será variable “dependiendo de la ubicación de la destino, y su capacidad de frente a los cambios. Habrá
ganadores y perdedores” (Pang, et al. 2013:5).
Es en este contexto, que nos encontramos ante un fenómeno nuevo e interesante para explorar de
manera aplicada un marco ético de deliberación para el turismo desde la perspectiva del principio de
responsabilidad.
Se conoce como la “última oportunidad del turismo”, aquel destino turístico donde los turistas
buscan explícitamente paisajes terrestres o marinos y patrimonio naturales y/o sociales tendientes a
desaparecer (Dawson et al, 2011). Dicho concepto ha sido analizado profundamente en el trabajo de
Dawson y Lemelin et al. (2009), estudio aplicado al Ártico, a través del examen de los costos de carbono
en el hábitat de los osos polares de Canadá, quienes identificaron que la mayoría de las personas que
viajaban a Churchill, Canadá con el propósito de visitar y ver los osos polares, “estaban motivados
la vulnerabilidad de dicha especie e indicaron que los querían ver antes desaparezcan para siempre”
(Dawson et al, 2011:478).
En efecto, ante la pérdida potencial futura de paisajes turísticos de características únicas debido al
cambio climático (como ejemplo ver Figura N°2), Lemelin et al (2013) reconoce como la motivación para
que “los operadores [turísticos] tengan la oportunidad de comercializar sus productos como el turismo
de última oportunidad” (Lemelin, et al 2010:478).

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Pablo Martinez Riquelm 279

Figura N° 3: Destinos promocionados como “última oportunidad del turismo”.

Venice Under the Sea The Andes: Graveyard of Biodiversity

Retreating Glacier National Park Alaska and The Arctic Circle

Fuente: Extraído de World Science Festival (2014), sitio web: [Link]


last_chance_tourism_nine_places_to_see_before_climate_change_takes_them_awa/

En el caso específico de la investigación de Dawson y Lemelin et al. (2009) citado anteriormente,


éstos entrevistaron a 18 turistas que visitaron Churchill, Canadá, y mientras visitaban y observaban a
los osos polares, les consultaron respecto a sus motivaciones por estar allí. De esas respuestas destacan
cinco intervenciones que se comunican en la Tabla N°3.

Tabla 3: Respuestas de turistas en relación al impacto del


cambio climático y su experiencia de visita.

Tourist 2 ‘I wanted to see the bears with my daughter because my grandchildren and their children
may not ever know polar bears except in a zoo’
Tourist 5 ‘I’ll tell ya, I’m a single mom and I am unemployed but I still took money out of my precious
savings to come up here to see the bears before they are all gone’
Tourist 12 ‘I was here seven years ago but I wanted to come up again to show my wife the polar bears
before they are gone’
Tourist 17 ‘I thought I better come see the bears because the next time I am in this country they
will be all gone’
Fuente: Citado por (Lemelin, et al 2010:484 y extraído íntegramente. Lo destacado en negrita es del autor
de este documento.

De acuerdo a lo planteado por los entrevistados señalados en la Tabla N°3, destaca claramente la
noción de que en un futuro no lejano tiendan a desaparecer estos ambientes naturales y dejen de ser

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


280 El principio de responsabilidad en el contexto del cambio climático global

lugares de interés turístico, ante ello, optan por visitarlos en el presente como una forma de satisfacer
una experiencia turística.

4. El principio de responsabilidad en el turismo.

De acuerdo a planteado en los puntos anteriores, destaca la importancia de hacer una reflexión respecto
de las controversias éticas presentes en la práctica turística. En este sentido, las aportaciones de Jonas
y Apel ayudan a construir un marco ético para esta práctica. Así como se señaló precedentemente, el
turismo se ha visto afectado por el cambio climático, pero también es un agente que impacta en dicho
proceso. Por lo tanto, reconocer principios que orienten la acción de los diversos actores de la práctica
turística es una tarea de suyo relevante.
Junto con reconocer el aporte de estos autores respecto del principio de responsabilidad en su noción
universal “…cabe añadir el concepto de la responsabilidad social de las organizaciones, tanto empresariales
o políticas como cívicas, en un intento por superar conceptos un tanto estrechos de responsabilidad”
(Román, 2003:200). En este sentido, es fundamental “anclar” la ética de la responsabilidad en agentes o
actores involucrados en la actividad turística. Al respecto, existe un interesante debate asociado a la ética
de las empresas turísticas (Fallas, 2005. Ledesma, 2009. Alles, y Marqués, 2011. Peña y Serra, 2012).
De acuerdo a Hall y Brown (2008) las empresas turísticas representan una amplia diversidad. Esta
diversidad se expresa en una “amplia gama de formas actividades, vínculos y ethos corporativo, que
va desde lo más rígido a lo altamente flexible” (Hall y Brown, 2008: 214).
En este contexto, Ledesma (2009) señala que la ética de las empresas turísticas se enmarca en las
denominadas éticas de la responsabilidad empresarial, que apuntan a establecer buenas prácticas
organizacionales que hagan imposible separar los problemas económicos­‑empresariales de los valores
morales de la organización. En efecto, plantea que “se hace necesario establecer políticas, estrategias,
procesos y hasta una cultura empresarial propia (…) lo cual hace que al momento de preguntarse cuál
debería ser el modo de actuar de la empresa ante tal situación, se deba reflexionar sobre los valores
morales de la organización para poder elegir entre las diferentes políticas, estrategias y acciones aquellas
que son más acordes –económica y éticamente­‑ con el concepto o la misión de la empresa tanto en su
corto, medio como largo plazo” (Ledesma, 2009:131).
Siguiendo con esta idea, Alles y Marqués (2011: 50) señalan que la incorporación de los principios
éticos en la responsabilidad social de las empresas turísticas se manifiestan en tres dimensiones: la
primera asociada a la durabilidad de las políticas y cómo estas se integran en la estrategia empresarial;
la segunda vinculada al sistema de gestión que incorpora dichos principios y la tercera asociada a la
comunicación de estas políticas. Por su parte, Cortina (1994) apunta a que la ética empresarial se
relaciona con la “conciencia de los fines que se persiguen y habituarse a elegir y obrar en relación a
ellos” (Cortina, 1994: 20)
Sin embargo, la responsabilidad ética en los turistas y en las políticas públicas del turismo no ha
tenido la misma preocupación y reflexión teórica (Holden, 2003. Hall y Brown, 2008. Hindle y Font,
2014). Al respecto, Jonas reconoce la limitación de su filosofía en este aspecto, hace una remisión a los
gobernantes y a los regímenes políticos manifestando el riesgo de prestar atención excesivamente a
los intereses a corto plazo olvidando los intereses a largo plazo y la necesidad de buscar un sistema de
toma de decisiones lo suficientemente rápido y eficaz cuando sea urgente adoptar alguna decisión cuya
demora podría causar daños irreparables” (Arcos, 2003:184)
De acuerdo a esto, se propone configurar el principio de responsabilidad en el turismo en una noción
multiescalar. Aquí el pensamiento geográfico puede hacer una importante contribución, en la medida
que llame la atención a mirar el fenómeno turístico en dimensiones locales, regionales y globales,
interactuando constantemente en el espacio geográfico y en el tiempo histórico.
De acuerdo a lo anterior, el principio de responsabilidad en el turismo, a diferencia de la responsa‑
bilidad ética empresarial, que se centra en los fines que persigue, sus estrategias para alcanzarlos y
los medios de comunicarlos; se caracteriza por su doble dimensión ­‑retrospectiva y prospectiva­‑ la que
le otorga su condición de multiescalar en dimensiones temporales y espaciales. Esto se expresa en tres
escalas geográficas: global, regional (nacional) y local. En la escala global se encuentran los procesos
asociados a las nuevas formas de acumulación flexible, los centros globales y las nuevas formas de
concentración de los flujos y destinos turísticos. En la escala regional (nacional), identificamos a las
políticas económicas y de ordenamiento territorial, existentes al interior de los países, los cuales están
ligados estrechamente a la emergencia de nichos y experiencias turísticas, que concentran población,

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Pablo Martinez Riquelm 281

servicios turísticos e inversiones en infraestructuras y equipamiento. En la escala local, se aprecia la


forma en que los destinos medianos y pequeños, anclan territorialmente los flujos globales de turistas
y espacializan la experiencia turística. Por lo tanto la naturaleza del objeto de la responsabilidad se
orienta a los paisajes naturales y culturales, sus agentes, sus costumbres y prácticas de vida. Aunque
ello es incorporado por la Organización Mundial de Turismo (OMT) en el Código ético mundial para el
turismo (OMT, 1999), sin embargo, concordamos con las críticas que le realizan Hindle y Font (2014): “Se
podría argumentar que este código refleja las libertades personales y los derechos humanos individuales,
en lugar de las necesidades y valores colectivistas” (Hindle y Font, 2014: 11. Traducción propia).

Tabla N° 4: El principio de responsabilidad retrospectiva y prospectiva.

Responsabilidad Responsabilidad Responsabilidad en


Características
retrospectiva (ex–ante) prospectiva (ex­‑post) turismo
Responsabilidad por Responsabilidad ante
Responsabilidad por los
Naturaleza hechos futuros, sin los paisajes naturales y
actos u omisiones pasadas
del objeto de determinación precisa, culturales, sus agentes,
y sus resultados, sobre un
responsabilidad evitando un estado de sus costumbres y
hecho claramente definido
cosas dañino en el mundo prácticas de vida
Deberes simples, relativos
Deberes de cuidado,
a hacer o no hacer
complejos y amplios, Deberes con la
Deberes de algo en una ocasión
con una esfera de subjetividad y valores de
responsabilidad particular, y en caso de
discrecionalidad para el la acción turística
incumplimiento, deber de
agente
reparar daños
Acciones proactivas por la
Figura de Acciones positivas u Acciones por omisión, lo
preservación y promoción
referencia de la omisiones, intervenciones que se deja de hacer por
de los derechos de las
responsabilidad que causan un daño y que el cuidado del objeto de
personas y del ambiente
(acciones) debe ser reparado responsabilidad
natural
Disvalor por el daño de El valor del objeto de
Fundamento la acción u omisión y responsabilidad de La responsabilidad inter
axiológico compensación de daño cuidado, el bien propio e intrageneracional
como valor de éste
El individuo, los agentes
Quién es El agente individual en La colectividad, la
turísticos en una
responsable sentido moral y/o legal sociedad entera
dimensión multiescalar
Fuente: Adaptación de Lecaros Urzúa, 2013:184.

Por ello, el principio de responsabilidad aquí expuesto aboga por la noción intra e inter generacional
como fundamento axiológico. Esto es, la satisfacción del deseo de experienciar el hecho turístico debe
apoyarse en una racionalidad de la responsabilidad, tanto como agente individual, como sociedad colectiva,
lo que sugiere un replanteamiento del turismo como un fenómeno individual, basado en la satisfacción de
deseos personales, hacia un fenómeno social y espacial, donde la práctica turística supone la valorización
de la diferenciación de lugares articulados entre sí de formas específicas con implicancias materiales y
subjetivas (Bertoncello 2002: 9), lo que conlleva acciones proactivas por la preservación y promoción de
los derechos de las personas y del ambiente natural de los espacios turístico, junto con ofrecer mejores
experiencias de ocio para los turistas y buenas oportunidades de negocio para las empresas de turismo
(Spenceley, et. Al., 2002). Lo último se acerca conceptualmente al turismo responsable, en el contexto
de la responsabilidad de las empresas turísticas. En cambio, el principio de responsabilidad se puede
aplicar en una doble dimensión. Una retrospectiva y otra prospectiva (Tabla N°4), “retrospectiva por
las consecuencias o efectos de nuestras acciones pasadas (responsabilidad de); prospectiva, esto es, una
responsabilidad por el cuidado y protección de seres vulnerables (generaciones futuras y otros seres
vivos), que pueden verse afectados por las consecuencias a largo plazo de nuestras acciones y el poder
colectivo característico de las sociedades técnico­‑industriales” (Lecaros Urzúa. 2013:184­‑185).

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


282 El principio de responsabilidad en el contexto del cambio climático global

[Link] finales.

El turismo, como práctica social y espacial tiene un fuerte componente simbólico, al ser la experiencia
turística uno de sus motores esenciales. Por ello, es una cuestión fundamental debatir respecto de sus
alcances éticos. Se ha explorado en este trabajo algunas de las vinculaciones entre el turismo, el cambio
climático y la controversia ética consecuente entre el deseo de experienciar el hecho turístico en el marco
ético del principio de responsabilidad.
Este principio brinda posibilidades analíticas y abre espacios a preguntas que requieren mayor
profundad, pero que intentaremos esbozar algunas respuestas. Por ejemplo, el turista ¿ante quién se es
responsable?, para Jonas se es responsable ante toda la humanidad, pero ¿no se diluirá la responsabilidad
en una escala tan amplia?. Para Apel, la responsabilidad tiene una connotación política y racional, en
este sentido ¿es posible identificar niveles de mayor o menor responsabilidad?.
En primer lugar, se postula que el cambio climático efectivamente demanda una discusión ética
en el turismo, en tanto pone en controversia los deseos de materializar las experiencias turísticas con
las consecuencias multiescalares de dicha acción. En segundo lugar, el principio de responsabilidad
propuesto se funda en dimensiones reguladoras y autorreguladoras de la acción; esto es, que junto
con ser responsable ante la humanidad como señala Jonas, o su connotación político­‑racional, al
decir de Apel, se es responsable de las acciones turísticas en escalas temporales (retrospectiva y
prospectivamente) y escalas espaciales (local, regional global), lo que cimientan nuevas oportunidades
de dialogo entre las éticas aplicadas, el turismo y la geografía, permitiendo incorporar el componente
ético y espacial en la experiencia turística como por ejemplo las cuestiones étnicas, de género, la
pobreza, las relaciones de poder, las formas de promoción de los espacios turísticos y los conflictos
sociales a partir de la resistencia de agentes sociales a incorporarse a circuitos o flujos de turistas
(Gibson, 2010).
Definir socialmente principios de responsabilidad en el turismo, no se busca impedir, ni “tratar de
culpabilizar” a la actividad turística, sino incorporar la dimensión aplicada de la ética a una actividad
que se ha transformado, a partir de la segunda guerra mundial, hasta la actualidad en una de las
más dinámicas de la sociedad contemporánea y que seguramente lo seguirá siendo en el futuro,
representando uno de los vehículos de bienestar para sociedades en distintas partes del planeta. Sin
embargo, tampoco se puede estar impávido respecto a los impactos ambientales y culturales de la
misma. En consecuencia, se requiere posicionar en discurso público del turismo, tanto a nivel de las
políticas gubernamentales, como de estudios científicos, la vinculación entre conducta del turística,
sus decisiones por satisfacer deseos –legítimos– de materializar las nuevas y crecientes modalidades
de experiencias turísticas, como las llamadas “turismo de última oportunidad”, en un marco ético
de deliberación, que se partan en las éticas ambientales y las ideas fundadoras de Leopold, como
los postulados de Jonas y Apel, que amplían los principios de responsabilidad escalarmente en el
tiempo y en el espacio.

Bibliografia

Alles, M. y Marqués, R.
2011. La responsabilidad social empresarial en el sector hotelero: revisión de la literatura científica.
Cuadernos de turismo, (28): 47­‑57.
Apel, K.­‑O.
1985. La transformación de la filosofía, 2 T. Taurus, Madrid.
Arcas, P.
2007. Hans Jonas y el Principio de responsabilidad. Del optimismo científico­‑técnico a la prudencia responsa‑
ble. Universidad de Granada, Facultad de Filosofía y Letras, Departamento de Filosofía. Trabajo de grado
(Doctor en Filosofía) Disponible en internet [Link]
Bertoncello, R.
2002. “Turismo y territorio. Otras prácticas, otras miradas”. Aportes y Transferencias, 6 (2). 29­‑50.
Cortina, A.
1994. Ética de la empresa. Claves para una nueva cultura empresarial. Trotta. Madrid.
Cortina, A.
1996. El estatuto de la ética aplicada. Hermenéutica crítica de las actividades humanas. Isegoría,
(13):119­‑127.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Pablo Martinez Riquelm 283

Dawson, J., Johnston, M. J., Stewart, E. J., Lemieux, C. J., Lemelin, R. H., Maher, P. T. and Grimwood,
B. S. R.
2011. Ethical considerations of last chance tourism. Journal of Ecotourism, 10 (3): 250–265
Dawson, J., Lemelin, H., & Stewart, E.J.
2009. Last chance tourism: Risks and opportunities of an emerging market. Conference Proceedings
for the Travel and Tourism Research Association’s (TTRA) Canada 2009 conferenc, Guelph, Ontario.
Fallas, H.
2005. Ética aplicada a las empresas turísticas. San José de Costa Rica: INA. Costa Rica. Núcleo Turismo.
Disponible en [Link]
Gibson, Ch.
2010. Geographies of tourism: (un) ethical encounters. Progress in Human Geography, 34, (4): 521­‑527.
Gómez­‑Heras, J.
2004. El incremento de responsabilidad en la ética medioambiental. Recerca: revista de pensament i
anàlisi, (4): 79­‑93.
Goodwin, H., y Font, X.
2014. Progress in Responsible Tourism Vol. 3. Oxford, UK: Goodfello Publishers Limited. Disponible
en. [Link]
Hall, D. y Brown, F.
2008. The Tourism Industry’s Welfare Responsibilities: An Adequate Response?. Tourism Recreation
Research, 33(2), 213­‑218
Hiernaux, D.
2010. Geografía del turismo en México: Entro lo dicho y lo no dicho. En Hiernaux, D. (Dir.) Construyendo
la Geografía Humana. Anthropos. México.
IPCC.
2014. Cambio climático. Impacto, adaptaciones y vulnerabilidad. Disponible en Internet: [Link]
[Link]/pdf/assessment­‑report/ar5/wg2/ar5_wgII_spm_es.pdf
IPCC.
2007. Cambio Climático. Informe de Síntesis. Disponible en Internet: [Link]
‑report/ar4/syr/ar4_syr_sp.pdf
Jonas, H. (1995). El principio de responsabilidad. Ensayo de una ética para la civilización tecnológica.
Herder, Barcelona.
Lecaros Urzúa, J.
2013. La ética medio ambiental: principios y valores para una ciudadanía responsable en la sociedad
global. Acta bioethica, 19(2): 177­‑188.
Ledesma, A.
2009. Una aproximación teórica a la relación de la empresa turística con la ética y la responsabilidad
social. ROTUR: Revista de Ocio y Turismo, (2): 125­‑137.
Lemelin, H., Dawson, J., Stewart, E. J., Maher, P., & Lueck, M.
2010. Last­‑chance tourism: The boom, doom, and gloom of visiting vanishing destinations. Current
Issues in Tourism, 13(5): 477­‑493.
Leopold, A.
2007. La ética de la tierra. Revista Ambiente y Desarrollo, Santiago, Chile. 23 (1), 29­‑40.
Maliandi, R.
2008. Convergencia de principios sincrónicos: Una controversia con Karl­‑Otto Apel. Tópicos, Santa Fe.
(16): 189­‑210.
Maliandi, R.
2009. La tarea de fundamentar la ética en Karl­‑Otto Apel y en la ética convergente. Acta bioethica,
15(1): 21­‑34.
Michelin, J.
2003. La ética del discurso como ética de la responsabilidad. Revista Literatura y lingüística, (14): 213­‑224
Organización Mundial del Turismo (OMT)
1999. Código Ético Mundial para el Turismo. A/RES/56/212. Santiago de Chile.
Pang, S., McKercher, B., & Prideaux, B.
2013. Climate change and tourism: An overview. Asia Pacific Journal of Tourism Research, 18(1­‑2): 4­‑20.
Peña, D. y Serra, A.
2012. Responsabilidad social empresarial en el sector turístico: Estudio de caso en empresa de alojamiento
de la ciudad de Santa Marta, Colombia. Estudios y perspectivas en turismo, 21(6): 1456 – 1480.

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


284 El principio de responsabilidad en el contexto del cambio climático global

Román, B.
2003. “Ética Ecológica y Responsabilidad Mundial del Por Qué al Cómo”, Ars Brevis, 9: 199­‑217.
Spenceley, A., Relly, P., Keyser, H., Warmeant, P., McKenzie, M., Mataboge, A.
2002. Responsible tourism manual for South Africa. Department of Environmental Affairs and Tourism.
Disponible en: [Link]
Villarroel, R.
2007. Ética y medioambiente: ensayo de hermenéutica referida al entorno. Revista de filosofía, Uni‑
versidad de Chile. 63, 55–72.
World Science Festival
2014. [Link]
mate_change_takes_them_awa/ Extraído del sitio web el 20 de junio de 2015.

Recibido: 07/10/2015
Reenviado: 28/03/2016
Aceptado: 29/03/2016
Sometido a evaluación por pares anónimos

PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural. 15 N° 1. Enero 2017 ISSN 1695-7121


Página Web:
[Link]

Correo electrónico:
info@[Link]

Correo postal
P.O. Box 33
38360 El Sauzal (Tenerife) España
VOLUMEN 15 | NÚMERO 1 | ENERO 2017 | ISSN: 1695-7121

Revista de Turismo
y Patrimonio Cultural

[Link]

También podría gustarte