SafeWork es un concepto que se refiere a un lugar de trabajo seguro y sin riesgos,
y que se logra con una cultura de seguridad que incluye valores, actitudes, reglas,
y prácticas de gestión.
La historia de la seguridad e higiene industrial se remonta a la Revolución
Industrial, cuando el rápido desarrollo de maquinarias y procesos productivos
expuso a los trabajadores a situaciones de riesgo.
Algunos hitos en la historia de la seguridad industrial son:
En 1839, Prusia creó reglamentos para el empleo de trabajadores jóvenes.
En 1845, Prusia aconsejó nombrar a médicos como inspectores de fábricas.
En 1918, la Universidad de Harvard fue la primera institución en otorgar el título de
licenciado en Seguridad e Higiene en el Trabajo.
En 1918, la Escuela Americana propuso un enfoque analítico y preventivo de los
accidentes.
En 1921, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) creó su Servicio y
Prevención de Accidentes.
En 1960, la seguridad industrial se convirtió en una ciencia y una profesión.
Siguiendo la ruta de implementación que la metodología “SAFEWORK” propone,
se asegura la aplicación y la transferencia de conocimientos para una gestión
preventiva de la seguridad y salud en el trabajo (SST) a todo el personal del
ingenio. El diagnostico de los peligros y riesgos y la implementación de las
medidas de seguridad y salud para mejorar las condiciones de trabajo, son los dos
componentes medulares que permiten obtener los resultados esperados, unidos al
compromiso y a una actuación segura de las personas capacitadas.
La gestión preventiva a través de los perfiles y mapas de riesgo de la metodología
SAFEWORK han mostrado que es una herramienta eficaz para dar respuesta a la
norma (NOM- 030) y a las auditorias independientes. Muestra como la Comisión
Mixta de Seguridad y Salud en el ingenio juega un papel importante al poner en
práctica sus funciones. La aplicación de las mejoras resulta en la salud y el
bienestar de los trabajadores y en una inversión rentable para la industria, una
ventaja competitiva que contribuye a los objetivos globales para el Desarrollo
Sostenible
un trabajo seguro garantiza la salud, física, mental y el bienestar de los
trabajadores; que implica el respeto a gozar de un medio ambiente de trabajo
seguro y saludable a todos los niveles, derechos, responsabilidades y deberes
definidos para asegurar la participación activa empleadores, trabajadores y
gobiernos. Integrar un enfoque preventivo de SST en el sistema de gestión de la
empresa propicia una cultura preventiva y garantiza precisamente el Trabajo
Seguro, que además de promover el bienestar de los trabajadores, reduce costos
asociados a accidentes y enfermedades del trabajo; y desde luego, contribuye a la
productividad. El trabajo seguro es parte esencial del trabajo decente. Con la
participación de sus mandantes (empleadores, trabajadores y gobierno) la OIT
cuenta una amplia gama de recursos para mejorar las condiciones de trabajo
seguro, como son los instrumentos jurídicos Convenciones y Recomendaciones,
estudios técnicos, documentación de buenas practicas y metodologías, todas
“herramientas” para apoyar a que los lugares de trabajo sean lugares de trabajo
seguro
Cuando hablamos de seguridad de los trabajadores, la memoria nos lleva a la
revolución industrial, que ocurrió a inicios de la edad contemporánea, entre el siglo
XVIII y XIX, por lo que consideramos que la historia de la seguridad
industrial es un tema reciente.
En realidad, la historia de la seguridad industrial se remonta a la antigüedad, al
sistema de trabajo que imperaba por medio de la esclavitud. En medio de este
ambiente, no se consideraba importante la salud del esclavo, por lo que se
desconocían prácticas seguras.
Personas importantes como Hipócrates, Aristóteles, Plinio y Galeno, hicieron
estudios respecto a enfermedades de los mineros y enfermedades respiratorias.
No obstante, fue hacia finales de la Edad Media que se dio inicio al estudio de las
enfermedades causadas por el trabajo.
La seguridad industrial es el área que se ocupa de manera organizada de
la prevención de accidentes laborales en las plantas industriales o sitios de
trabajo.
Al ser este su principal objetivo, la seguridad industrial permanece vigilando y
controlando las condiciones de trabajo en cada lugar de la planta. Lo hace con el
fin de resolver situaciones de riesgo que puedan generar accidentes.
En caso de suceder algún siniestro, hace la correspondiente investigación y
genera acciones de corrección y mejora para que no vuelva a ocurrir.
También investiga los incidentes detectados. Es decir, analiza situaciones
anómalas que no generan lesionados pero que pueden convertirse en accidentes
de trabajo, si no se toman acciones correctivas.
Primera fase: seguridad industrial en la Edad Media
La edad media abarca desde el siglo V, con la caída del imperio romano de
Occidente, hasta mediados del siglo XV, con el descubrimiento de América.
También marcan su final la caída del imperio Bizantino y la invención de la
imprenta.
El trabajo entonces era netamente manual y físico, ayudado en algunas
oportunidades por tracción animal. Por esta razón, la mortalidad y las
enfermedades laborales solían confundirse con las patologías generales.
En el siglo X, se dictaron en Francia las primeras leyes de protección de los
trabajadores. Posteriormente, en el siglo XV se fue más allá y se expidieron las
ordenanzas de Francia, en las cuales se especificaba este tema.
En el siglo XV, Ulrich Ellenbaf escribió un libro en Alemania acerca de las
enfermedades causadas por el trabajo y algunas medidas de prevención. Sin
saberlo, vino a convertirse en el primer texto de seguridad industrial.
La Revolución Industrial o primera Revolución Industrial ocurrió entre mediados
del siglo XVIII y mediados del siglo XIX. Sucedió casi a la par del inicio de la época
contemporánea. Este periodo marca el punto de inflexión en los cambios de la
humanidad.
Se dieron inventos y descubrimientos significativos: la máquina de vapor, el uso
del carbón, el desarrollo de los ferrocarriles, la industria textil y la energía eléctrica.
Todos ellos y otros cambiaron radicalmente el estilo de vida y de trabajo.
Nacieron las fábricas o factorías con gran número de obreros, el trabajo en serie y
la industrialización. En esta época hubo grandes dificultades porque los
trabajadores estaban sometidos a largas jornadas y en muchos casos a maltratos.
La seguridad industrial se estancó. Desde que algunos médicos y estudiosos
como Kircher y Ramazzini hicieron sus aportes en escritos enfocados en la
salud ocupacional, no hay más noticias de legislación o revisión de los métodos
de trabajo.
Walter Pope en 1665 había publicado Transacciones Filosóficas donde hablaba de
las enfermedades por mercurio usado en la minería. La Revolución Industrial
continuó su carrera, sin incluir los efectos del trabajo en las personas.
A causa del hacinamiento, las precarias condiciones de salubridad y las prácticas
inseguras se perdieron las vidas de muchas personas, incluyendo niños y mujeres.
Por otra parte, se dispararon los problemas sociales y también las protestas.
Los gobiernos empezaron a instaurar controles. Carlos III en España instituyó en
1778 la protección para accidentes laborales. El parlamento inglés fijó en 1802 la
jornada laboral y las condiciones de higiene y seguridad en las fábricas.
Posteriormente, se reguló el trabajo para las mujeres y los niños. En América
repercutieron tanto el avance de la Revolución Industrial como las protestas que
se dieron en Europa. Con la revuelta de Chicago, se estableció la jornada de 8
horas laborales.
Tercera fase: seguridad industrial en la segunda revolución industrial
Esta comprende desde mediados del siglo XIX hasta el inicio de la Primera Guerra
Mundial, en 1914. Para entonces, ya se usaban combustibles como el petróleo, el
gas y la electricidad, los cuales se convirtieron en los ejes económicos de los
países.
Se desarrollaron nuevos sistemas de transportes y comunicaciones. Aparecieron
los automóviles, los aviones, el teléfono y la radio. La economía se hizo
internacional.
En este escenario el trabajo se vio afectado, así como el consumo y la
organización del trabajo en las ciudades. El campo quedó todavía más relegado.
Entre tanto, se iniciaron las inspecciones sanitarias en las industrias. En 1875 se
fundó en Múnich el Primer Instituto de Higiene Laboral.
Entre 1874 y 1890 se desarrolló la legislación que protege a los trabajadores
contra riesgos laborales, auspiciados por Inglaterra y Francia. De allí que en 1911
se tuvo la primera indemnización a un trabajador.
Vale mencionar que el siglo XX estuvo marcado en su primera mitad por dos
guerras mundiales que afectaron: las economías, poblaciones e ideologías en todo
el planeta.
Cuarta fase: del siglo XX a nuestros días
La seguridad industrial continuó avanzando a pesar de las circunstancias. La
universidad de Harvard fue la primera en entregar en 1918 el título de Licenciado
en Seguridad e Higiene en el Trabajo. Otro hito importante sucedió en 1918,
cuando inició la Organización Internacional del Trabajo, la OIT.
Desde entonces, diferentes organizaciones se han establecido para crear
protocolos de seguridad laboral. Tanto Estados Unidos como la Unión Europea
han trabajado para que esta área sea parte importante en las organizaciones.
Se crearon normas como OHSAS o ISO 18000 e ISO 45000. Estas presentan la
salud laboral como un sistema de gestión que puede ser establecido, controlado y
medido para garantizar resultados. Ello demuestra el avance en este aspecto.
En países como Colombia y España, Normas como la ISO 18.001 han pasado a
ser leyes de la nación. De esta forma se obliga a las empresas a
diseñar, implementar y auditar sus sistemas de gestión de seguridad en el
trabajo. El objetivo es reducir las cifras de accidentalidad y enfermedades
laborales.
La Industria 4.0
El impulso de la revolución digital nos llevó a un proceso donde los componentes
tecnológicos convergen con las necesidades de seguridad industrial, conduciendo
a una nueva etapa. Hablamos entonces de la seguridad industrial 4.0.
Tengamos como contexto que en el Foro Económico Mundial de 2016 se abordó
el impacto de la Cuarta Revolución Industrial. Se trataron los temas de robótica,
genética, nanotecnología, inteligencia artificial y biotecnología, entre otros.
Seguramente que el ritmo de los adelantos en todas estas áreas genera impactos
a los cuales hay que darles respuestas. Es un asunto de integrar las nuevas
tecnologías y aprovechar sus bondades para incrementar la seguridad industrial.
Y es que la riqueza de herramientas, sistemas, programas, aplicaciones,
plataformas y soluciones tecnológicas llevan el proceso a otro estadio. Se suma al
talento y las prácticas laborales el apoyo de la más potente tecnología disponible.
El estado actual nos lleva entonces a los sistemas de gestión inteligente. En este
sentido, la empresa es el escenario donde estas soluciones tecnológicas se
integran a los protocolos para optimizar la seguridad industrial.
Desde la aparición del chip en los años 60 hasta hoy, se ha dado
una convergencia tecnológica a un ritmo cada vez más vertiginoso. Estos
avances están al servicio de los gerentes de planta, por ejemplo, para aumentar la
prevención.
De allí que la transformación digital sea una necesidad para poder seguir el paso
de los avances en materia de prevención y seguridad. Hoy es inconcebible una
gestión de riesgos eficiente sin el apoyo de sensores y sistemas de apoyo digital.