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Pipo

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Embarace a mi cuñada
en un concierto, rica
cogida
Embarace a mi cuñada en un
concierto, rica cogida

Embarace a mi
cuñada en un
concierto, rica
cogida
Embarace a mi cuñada en un
concierto, rica cogida

Me llamo Francisco, pero todos me


llaman Paco. Nací en el seno de una
familia numerosa, donde el benjamín
es el que les habla. Había nacido
cuando mis padres ya no pensaban
tener más hijos, por lo que fue un
nacimiento no deseado. Sin embargo,
mis padres siempre me han tratado
con el niño de la familia.

Mi cuerpo es el de muchacho más


bien delgado, pero atlético, con una
altura de 1.88 cm, y de pelo castaño.
En aquellos momentos estudiaba
Arquitectura en Valencia donde
residía con mis padres. Yo estaba en
segundo de carrera por lo que aún
tenía los recién cumplidos 19 años.

Pese a mi edad, la realidad es que


siempre me había destacado por ser
un chico bastante tímido, que se
había dedicado solo a estudio y que
no me conocían novia, ni tan siquiera
que saliera con amigas. Tal es así, que
algunos hermanos y hermanas
dudaban sobre mi sexualidad,
pensando que quizás pudiera ser gay.

No obstante, ello era solo una


apariencia, ya que en mi intimidad
mi efervescencia sexual la descargaba
con sesiones masturbatorias en
internet, de los que nadie sabía nada.

Entre el grupo de hermanos, con el


que tengo más contacto es con mi
hermano René, de 40 años de edad, y
el que más visitaba la casa de mis
padres. El resto apenas los visitaba y
existía un cierto distanciamiento. No
obstante, si es cierto que René en
muchas ocasiones la tomaba
conmigo, especialmente en las
reuniones familiares, especialmente
sobre mis estudios y mi poco
contacto con la sociedad. No
obstante, su esposa, Sofía, una mujer
de 34 años, muy bella, con un cuerpo
bastante escultural, donde
destacaban aquellos pechos bastante
pronunciados, y especialmente su “su
precioso trasero”, perfectamente
diseñado. Pese a que llevan casados
más de siete años, aún no tenían
descendencia.

Mi hermano René es el típico


empresario joven, bastante bien
vestido y preocupado siempre de su
imagen ante la sociedad y bastante
respetuoso. Pese a que, no eran tan
mayor, resultaba sorprendente el
carácter sumamente conservador del
mismo, y, en eso, coincidía con la
forma de ser de mis padres. Yo por el
contrario era el benjamín de la
familia, de mente muy liberal y que
chocaba frontalmente con la forma
de ser de mis padres y especialmente
de mi hermano. Por ello en varias
ocasiones , especialmente en las
reuniones familiares, mis
encontronazos con el mismo era
evidentes, ya que él siempre
intentaba recriminarme mi
comportamiento, y cuya actitud era
apoyada por mis padres.

Pese a esos enfrenamientos, la


realidad es que, siempre había una
relación buena con mi hermano, y
especialmente con mi cuñada Sofía, la
cual le restaba importancia a mi
liberalismo y me decía que eran otras
épocas y en silencio, ya por detrás me
decía que no les hiciera mucho caso.

Yo, por supuesto, apenas seguía


ninguno de los consejos de mi
hermano. Sin embargo, en mis
estudios era muy brillante y no tenían
nada que decir, con unas notas
impecables y que rara vez baja del
sobresaliente. Ello en parte satisfacía
a mis padres. Pero eso no era
bastante para mi hermano.

– Paco es un informal, tiene que


cambiar mucho papa. Así no podrá
ser nadie en la vida. Como va a
desempeñar esa carrera de
arquitectura que está sacando con
esa forma de ser- le decía René a mis
padres.

– Vega René, ¿no comprendes que


Luis todavía es muy joven?, le decía
mi cuñada, intentando apaciguar los
animos. Ya verás como cuando
termine la carrera, ¡madurara!.
Además, por lo que se, creo que es
bastante aplicado en los estudios.

Como les había indicado con mi


timidez tampoco había tenido
oportunidad de estar con ninguna
mujer. No obstante ello, eso no
impedía que me matara a pajas en
internet, aunque era un poco
vergonzoso a la hora de salir con
chicas. Por otro lado, mi iniciación en
el sexo se vio truncada el que un día
una de las chicas con las que salía vio
mi pene. Ella se asustó mucho por las
dimensiones del mismo y, se negó a
tener relaciones, ya que me dijo “que
le iba hacer daño”. La realidad es que
la madre naturaleza me ha provisto
de una vara que tiene una buena
longitud y algo más grueso que la
media. Sin embargo, aquello, ¡en
realidad me tenía acomplejado!.
Pensaba que las chicas se iban
asustar y eso me retraía a dar el
primer paso.

Todo cambió, cuando un buen día, mi


hermano llega a casa de mis padres y
no dice que había adquirido unas
entradas para un concierto de Bisbal
y, me preguntó si me apetecía ir con
ellos. Me dijo que él pensaba ir con
Sofía y que me pasaría a buscar. No
es que fuera un forofo de esa música,
pero no obstante, acepte.

Me arregle y le estuve esperando


bastante tiempo, ya que pensaba que
íbamos a ir temprano para conseguir
una buena ubicación en el recinto. Sin
embargo ellos aparecieron casi
cercana a la hora del comienzo del
concierto.

– ¡No crees que es un poco tarde René!


Aunque tengamos las entradas será
difícil conseguir un buen puesto. Y
eso, ¡si logramos poder entrar, que lo
dudo!- les dije un poco
recriminándoles la tardanza.

– ¡Tranquilo cuñadito, ya verás que lo


conseguimos! Me dijo Sofía.

En el auto venían otro matrimonio y


una mujer de la edad de mi hermano,
que a la postre era familia del otro
matrimonio. En total, éramos seis.
Llegamos al recinto donde se iba a
celebrar el concierto, y como
esperábamos estaba al completo.

En ese momento, mientras


estábamos en `la para entrar, me `je
en el atuendo que llevaba Sofía, mi
cuñada: una falda en forma de tablas
por encima de las rodillas, y una blusa
donde perfectamente se podía
entrever el sostén, y que resguardaba
los hermosos pechos de mi cuñada.
Me quede contemplando aquellas
piernas perfectamente modeladas,
sin apenas una vena, hasta el punto
que sentía un latigazo en mi pene. Yo
respetaba profundamente a Sofía y
jamás se me había ocurrido pensar en
ella como otra cosa que no fuera la
esposa de mi hermano. Pero, en
aquel momento la visión de aquel
cuerpazo, era imposible permanecer
impasible.

Me di cuenta, que en más de una


ocasión, mientras esperábamos en la
`la, ella me captó mirando su trasero,
y emitió una leve sonrisa picarona,
pero sin darle mayor importancia.
Logramos entrar al recinto, pero no
pudimos avanzar mucho, ya que
estaba repleto.

– Desde aquí no vamos a ver nada.


Hemos llegado bastante tarde…- se
quejaba Lucia, la mujer del otro
matrimonio, que para colmo era un
poco baja de estatura, y se perdía
entre el público.

– ¡si deberíamos haber venido antes,


desde aquí no vamos a ver nada!….-
dijo Julio, el esposo de la misma.

– Ya. Nada podemos hacer ahora…….


– Indicó Sofía, para calmar a su
marido, el cual ante las
recriminaciones se estaba poniendo
bastante nervioso.

Yo había acudido en varias ocasiones


a ese recinto y lo conocía bastante
bien. Conocía los vericuetos del
mismo y, en ese momento, recordé
algunos rincones que quedaban lejos
de la circulación del público, y que
solo los más entendidos podían
conocer. Por ello, opte por veri`car si
aún se podía acceder al lugar, y le
dije:- ¡Esperenme aquí! ¡Enseguida
regreso!

– Ya, y donde vamos a ir…- Se burlaba


Julio el esposo de Lucia.

Volví sobre mis pasos por uno de los


corredores, hasta que encontré lo
que buscaba, una pequeña puerta
semioculta por una columna.
Presione, y comprobé que por suerte
estaba abierta. Si no me equivocaba,
aquella puerta debería llevarme a un
pasadizo que desembocaba muy
cerca del escenario. El problema es
que “todo estaba bastante oscuro”.
Seguí a tientas la pared, hasta que se
hizo algo de la luz. Llegue a un lugar
donde existía una especie de mirador
de la altura casi de una persona
media, más o menos. Y a mi derecha,
continuaba la pared. Desde ahí se
podía ver el escenario. Realmente era
un espacio hueco y vacio, que no
estaba habilitado para su eso. Por ello
carecía de iluminación. Retrocedí
sobre mis pasos y volví junto al resto.

– No sé si les gustará, pero existe un


lugar desde donde se puede ver
bastante bien…- dije – pero hay que ir
con cuidado, ya que hay que
atravesar una zona algo oscura, pero
el lugar, creo que permitirá ver la
función mejor que desde aquí
¿quieren verlo?!.

– Pero ¿se ve de cerca? – preguntó


Lucia, ansiosa e interesada, ya que
por su estatura, desde donde
estábamos no veía nada.

– Se ve completamente el escenario y
bastante cerca- le conteste.

– Andá….- mi hermano, como siempre


no me creía – ¡Ya me veo que este nos
mete en un agujero prohibido y
acabamos todos entre rejas!

– Yo creo que es seguro, pero Vdes


decicen…- le aclaré.–

– Bueno, vamos, antes de que lo


ocupen….- se decidió Lucia.

Tomo a su marido y me siguió,


obligando a los otros a seguirnos.
Cuando llegamos a la puertita, mi
hermano no quería saber nada.

– ¡Pero esto es una zona en obras,


¿Dónde nos vamos a meter?! – decía,
negándose a entrar en el oscuro
pasadizo.

– Bueno…¡Haz lo que quieras! –


Terminé por exasperarme – ¡Yo lo voy
ver el espectáculo desde aquí!

– ¡Yo también! Porque no lo


intentamos- exclamó
sorpresivamente Lucia y se internó
detrás de mí en la oscuridad,
poniendo las manos en mis caderas
para guiarse mientras caminábamos.

Los demás, incluido mi hermano,


también nos siguieron.

Por `n, llegamos al pequeño mirador,


y ya con algo de luz recorrimos el
pasadizo hasta que llegamos a una
columna, deteniéndonos allí.
Quedábamos en penumbras, pero la
visual del escenario era casi perfecta.

– ¡Que os parece tenéis! –se burló


Lucia en voz baja – ¡El lugar es
perfecto! Le decía a Julio, ocupando
ella el lugar mejor. Pero la realidad es
que el pequeño mirador solo permitía
la visión de tres personas, a lo
máximo cuatro, y éramos seis.

– ¡Pero todo nos podemos ver,


pueden correrse más adelante, que
no vemos nada desde aquí!
Susurraba la hermana de Lucia. Los
otros estábamos detrás.

Me di cuenta de que detrás de la


columna había como un pase, y
comprobé que se podía pasar, y se
accedía a otro mirador, pero sólo
quedaba lugar para una persona….a
lo sumo, para dos…… Ese lugar queda
fuera de la vista de los otros, pero
tenía un inconveniente, que al
margen de ser bastante oscuro, era
sumamente estrecho para acceder.
Pasé y me volví donde estaban y les
dije:

– aquí podemos verlo al menos dos


personas. Aunque hay que pasar, y es
un poco estrecho, no apto para los
que tienen claustrofobia- les dije.

– No sé, mejor nos quedamos aquí,


estamos muy apretados, pero…- dijo
René, que vaya el que quiera, yo me
quedo aquí. Además eso parece muy
estrecho, yo no me meto por ahí, ¡yo
si tengo claustrofobia!.

– Julio lo intentó y desistió diciendo:


es bastante estrecho, no creo que
ninguno de nosotros pueda pasar por
ahí. No sé cómo ha podido pasar tu
hermano. El es bastante delgado.

La hermana de Lucia, también se


negó diciendo que ella tenía también
claustrofobia.

Pero cuando pensaba que el único


que iba a pasar era yo, observo que
mi cuñada Sofía dice- Yo creo que
paso detrás de la columna… – ante la
sorpresa de todos. Desde aquí no voy
a ver nada. Me voy con él. Si se puede
ver bien, no me lo pierdo. Contesto
ella.

Y ante la cara de sorpresa de mi


hermano, Sofía pasó por detrás de la
columna, y logró pasar, y al llegar
donde estaba yo, se apretó contra mí
para poder situarse y ver mejor

– ¿Qué te parece Sofía?

– ¡Fenómeno! – Me dijo Sofía.–

El espacio entre la columna y el `nal


del pasadizo era ín`mo. Me puse casi
de costado para permitir que Sofía se
acomodara en la oscuridad, mi brazo
derecho apoyado sobre el murete, y
ella se apretó más contra mí, con sus
dos brazos sobre rayano del muro.
Pude sentir el calor de su cuerpo y, en
ese momento “me puse algo tenso”.
Por otro lado note que su cuerpo
desprendía un calor intenso, aunque
tampoco le di mayor importancia a
dicha circunstancia. Tan poco era un
experto en mujeres.

– ¿Estás cómodo? –Sus ojos brillaron


al mirarme en la oscuridad -¿Quieres
que me corra un poco más? – y, sin
esperar respuesta, se apretó aún
más, colocándose justamente delante
de mí. Apenas podíamos
desenvolvernos, y era obvio que
íbamos a estar muy apretaditos. Por
otro lado, cuando el escenario se
iluminaba y se apagaban las luces nos
quedábamos en completa oscuridad.
Según parece vamos a tener que
estar muy apretaditos- me dijo ella
sonriendo.

-lo sé, pero no queda otro remedio.


pero ¿este lugar está mejor que
donde estábamos inicialmente ¿no
crees?.

-Ya… Pero, ya sabes cómo es tu


hermano, siempre tan respetuoso
con todo. Además, sabes que, “se
mosquearía” si me viera contigo aquí
tan apretadito ¿no crees?. Me volvió a
decir sonriendo y mirándome de
reojo hacia atrás.

-Ya. Ya lo sé…. Es un poco celisillo.

-bueno, mejor que no lo sepa. Si no ve


así seguro que monta el pollo- dijo
ella, volviendo a sonreírme. Nota el
vaho de su aliento y el calor de su voz,
dada la cercanía de nuestras caras.

Me percaté de que sobre mi mano


derecha, se había depositado uno de
los pechos de mi cuñada, y el calor
que desprendía el mismo era
delatador.

– ¿Así está mejor?- su voz era como un


susurro

– Sí…- la mía sonó ronca. Sentí un leve


roce sobre el dorso de mi mano
izquierda que colgaba al costado de
mi cuerpo. Era el borde de la falda de
Sofía. Mis latidos se aceleraron al
darme cuenta de que mi mano estaba
a escasos centímetros de su
inmejorable trasero. Esa posición me
estaba poniendo no solo muy
nervioso, sino que sin poder
remediarlo, “me estaba excitando”.

– Hace calor aquí… – se removió ella, y


aproveché para girar mi mano que
sostenía el borde del murete. Ahora
su pecho quedó en la palma de mi
mano. Me quede quieto, casi inmóvil,
esperando que no se diera cuenta del
cambio. Pasaron unos segundos que
me parecieron interminables, pero
ella no se movió.

Allí estaba yo, en la oscuridad, con mi


mano derecha en uno de los pechos
de la mujer de mi hermano y la otra a
escasos centímetros de su fabuloso
trasero. No me lo podía creer.

Los músicos iban ocupando sus


lugares sobre el escenario, que
comenzaba a iluminarse. Miralles hizo
alguna maravilla sobre los teclados y
el público estalló en una ovación.

– ¡Es un maestro! –susurró Sofía en mi


oído, sin apartar su pecho de mi
mano. Su aliento me quemaba el
cuello.

Casi temblando por la excitación, giré


mi mano izquierda, reconociendo con
mis dedos el borde de su falda. Ella
movió levemente su cadera,
cambiando el peso de su cuerpo de
una pierna a la otra, y yo aproveché
para llevar mi mano hacia delante,
hasta tocar algo….suave, sedoso….
¡me di cuenta de que se trataba de su
piel…!

– ¡Ahora se arma! – pensé para mis


adentros. Pero la realidad es que
tampoco podía moverme mucho.

Ella tenía que haber sentido el roce,


de ello no me cabía la menor duda.
Por un instante me arrepentí de mi
osadía. Iba a perder su estima por
una tontería, y además, joder ¡era mi
cuñada!. Así que me dije “qué coño
estoy haciendo, no sé que me ha
pasando”. Era evidente que mis
estrógenos me estaban jugando una
mala pasada.

– ¡Pedazo de tio bueno! – exclamó


cuando el presentador apareció bajo
las luces del escenario. Sofía volvió a
cambiar de posición, acercando más
con su movimiento, su trasero a mi
mano. ¡Yo ya sudaba…!.

– “¡Señoras y Señores!” Decía el


presentador cuando Sofía pasó su
brazo por encima del mío sobre el
murete, y de`nitivamente sin casi
pensarlo, apreté su teta izquierda,
sintiendo por primera vez la punta
del pezón a través de la `na tela de la
blusa que llevaba. Mi respiración
volvió a agitarse nuevamente.

– ¡Con ustedes, mi amigo, Bisbal”! –


tomé valor y desplacé mi mano
izquierda sobre su piel, ascendiendo.
Pude reconocer la parte inferior de su
nalga.

Sofía comenzó a gritar y a aplaudir,


separando por un instante su pecho
de mi mano derecha. Yo sólo grité,
procurando no modi`car la posición
de mi cuerpo, que tan excitado me
tenía. Mi pene se revolvía dentro de
mis ajustados vaqueros. Ella se
desplazó un poco más a la derecha,
por delante de mí, volviendo a pasar
su brazo sobre mi mano derecha, que
ya totalmente lanzado, coloqué
debajo de su pecho izquierdo. Mis
sentidos estaban totalmente
desbocados cuando comenzó a
sonar…. y mi mano izquierda,
encima, encontraba el elástico de la
tanguita sobre la nalga de Silvia.
Joder, me estaba volviendo loco ¡pero
que coño estaba haciendo!.

– ¡Lo amo! – me miró con los ojos


encendidos

– ¿Te gusta?

– ¡Claro! – Exclamé, un poco


sorprendido, concentrado como
estaba en otras sensaciones – ¿Ves
bien desde aquí…? – pregunté por
decir algo.

– ¡Ay sí, estoy bárbara! –y girándose


me besó peligrosamente cerca de la
boca – ¡Menos mal que viniste! –
envalentonado recorrí el elástico de
la tanguita hacia abajo, notando
como se iba introduciendo entre las
nalgas de mi preciosa cuñada.

Ninguna reacción…Mis dedos se


detuvieron en la parte inferior, donde
las piernas cerradas me impedían
continuar con mi exploración. Mi
mente estaba a punto de estallar, y
los acordes de “Bulería Buleria….
provocaron el suspiro de Sofía.

– Bulería……- susurré en su oído,


procurando captar su atención

– Mmmm…este tema me da vuelta….-


me miró y me volvió a besar muy
cerca de los labios – ¡Me entrego! –
sonrió ella.

Al principio no entendí el signi`cado


de su exclamación. Hasta que con un
lento movimiento, compruebo que
ella “separó las piernas” y, al mismo
tiempo, tomó mi mano derecha,
guiándola en una apretada caricia a su
cintura. Mi asombro era total.

Seguí hacia abajo con mi mano


izquierda, y como apretándola sin
querer, pero seguí mi atento
recorrido hacia abajo y de pronto me
encontré acariciando su conchita por
encima de la tanga. ¡Estaba
loco!. Había tocado la tanga de mi
cuñada, y creo que llegue a sentir
algo de humedad. Sin embargo, mi
cuñada, se gira un poco, me mira de
reojo y me dice, sin más: -¡sabes lo
que estás haciendo! me dijo casi al
oído.

Me quede paralizado. Pero ella


continuo:: ¿Te has parado a pensar
que “soy la mujer de tu hermano”?….
¡Sabes que eres un degenerado!.
¿Cómo te has atrevido a tocarme ahí
abajo? me contestó con cara de
autentico enfado.

-lo siento Sofía. Creo que…. no me he


sabido contener. Lo siento de veras.
Por favor no se lo digas a mi
hermano- le dije sumamente
nervioso. Casi me desmayo. Me
quede de piedra.

-Sabia que eras un liberal, pero, ¡no


pensé que fueras tan atrevido!.
Hasta,.. “había pensando que no te
gustaban las mujeres”. Pero, por lo
que veo, esto no es así- me dijo
mirando hacia el espectáculo.

-¿quién te ha dicho que no me gustan


las mujeres?. Le pregunte algo
molesto, reponiéndome de mi
aturdimiento anterior.

-no sé. Es lo que se hablaba por ahí.


¡Dicen que “quizás eres gay”!- me dijo
sonriendo y como picándome.

Muy enfadado le dije: ¿quien a dicho


semejante patraña?.

-vale chaval. No te enfades. Es que,


como no se te ve novia, ni estas con
otras chicas de tu edad, y siempre
estas tan solo.

Seguimos viendo el espectáculo casi


sin decirnos nada. Yo tampoco me
atreví a tocarla, aunque nuestros
cuerpos seguían en contacto, ya que
era la única forma de ver.

Al rato, de repente rompe el silencio


entre nosotros y me dice, con
preocupación:- joder, ¡me están dando
ganas de orinar!. Debí haberlo hecho
antes de entrar, pero, pensé que
realmente era pasajero y que podía
aguantar. Y, ahora ¡me estoy meando
de verdad!. Me quede parado. No me
esperaba aquello. Ella miraba para
todos sitios como buscando un lugar
donde poder hacerlo.

-¿quieres que te acompañe hasta la


zona de los wc?- le dije por decir algo.

-¡Que dices! Me miró como incrédula:


pasar por toda esta zona a oscuras. Y,
además tengo bastante reparo en
orinar en esos baños públicos con
tanta gente. Se puede coger muy fácil
una infección. Me dijo ella.

-en eso tienes razón. Pero, ¿cómo


harás?… ¿podrás aguantar todo el
espectáculo?, ¿qué piensas hacer? – le
dije nervioso y por decir algo.

Ella se mantuvo en silencio, se quedo


pensando, y luego me dice casi al
oído:- ¡Crees que te podrás echar un
poco hacia detrás!…. Quiero ver si
puedo agacharme un poco, y… quizás:
¡quizás, ..pueda hacerlo aquí
mismo!. Se gira hacia atrás con la
cabeza y me dice: espero que…. ¿no te
importará verdad?. Con la mirada
morbosa, me continua diciendo: ¿No
te importará que tu cuñada pueda
orinar aquí? ..¡Precisamente delante
de ti!…..¿verdad?. Ya sé que no es muy
prudente, pero, creo que no me
queda otra solución. Si no lo hago
pronto, te juro que ¡me voy a mear en
las bragas!. ¡Te supones!.

Me quedo embobado. Y casi


tartamudeando. Aquella situación no
me la esperaba. No estaba preparado
para una situación similar, y le dije:

-claro Sofía. Claro… que no me


importa… si tienes ganas. A `n de
cuenta es una necesidad `siológica.

-Ya…pero…. Joder… ¡Ni ….se te ocurra


decir nada de esto a tu hermano, ni a
los otros!. ¡Queda claro! O… ¡te la
ganas!– me dijo en plan advertencia.

-por supuesto. Sofía soy un caballero.

-Eso espero, o te juro que te la ganas,


te lo advierto. Ni una broma con esto
a nadie.

Yo me aparté un poco hacia atrás y


ella entonces, ante mi atónita mirada
se remangó un poco la falda y, en la
penumbra, pude comprobar cómo
procedía “a bajarse las bragas” (que
luego comprobé que era una pequeña
tanga), hasta las rodillas más o
menos. En ese momento con el
resplandor de las luces divise su
precioso trasero. Ella se agacho un
poco y, sentí al momento el sonido
de su orine. Realmente estaba
orinando, y me percaté de que me iba
a orinar parte de los zapatos, pero no
me quedaba otra, teía que aguantar.
Tampoco me atrevía a refuñar.

Cuando estaba en ese trance y casi


sin terminar de orinar,
inesperadamente, “escuchamos a
René” llamando:

-Sofía esta bien… ¿estáis bien los dos?


- casi gritaba ante el ruido de la
música.

Notaba que, era como si pretendiera


entrar a través de la estrechez de
aquel pasadizo. Entonces Rubí,
reacciono y se puso muy nerviosa. De
inmediato se incorporó, sin terminar
de orinar, y casi alongándose hacia
donde aparecía que provenía la voz
de su marido, le contesto: -Si.. René
estamos bien. ¿ y Vdes como están?

-bien… ¿te está gustando el


espectáculo?. Le preguntó él.

-mucho ..… vdes tranquilos que


nosotros estamos bien en este sitio.
Desde aquí se ve muy bien- le
contestó ella.

Veri`camos, con alivio que mi


hermanos volvió a su sitio. Ella
entonces me mira y me dice: -joder
Paco …..se detuvo y continuo: ¡Creo
que me acabo de orinar en la tanga!.
Mira que tu hermano aparecer en ese
momento. ¡No tenía otro momento
para hacerlo!. ¡Creo que tengo la braga
toda mojada… joder, ..Y ahora,…..
¡Ahora que hago!.

Se detuvo, observe atónito como se


palapa sus bragas, y me dice:- Voy a
tener “que quedarme sin bragas”. ¡No
voy a dejar la misma orinada!. ¿No
crees?- me dijo ante mi sorpresa.

Y luego, sin esperar respuesta,


compruebo que ante mi atenta
mirada, Sofía se termina de bajar la
tanga por sus piernas y se la quita.
Luego mirándome a la cara, y
llevando en su mano su tanguita (creo
que para que pudiera verla bien), la
deja a un lado, tirada en el suelo. Y
me dice sonriendo: -¿te supones que
hubiera pensado René, si me ve
orinando delante de ti en esta
posición?. – me dijo sonriendo.

-¡es verdad. Con lo celoso que es!, se


hubiera montado una gorda. No me
lo quiero ni imaginar. Le dije
sonriendo.

Sofía terminó de bajarse un poco la


falda. Yo había podido ver claramente
durante algunos destellos de la
iluminación, sus hermosas nalgas
desnudas. “Es toda una hembra” pensé
en ese momento.

-el que venga mañana y vea esa braga


en el suelo, ja ja pensara que aquí se
estuvieron liando- me dijo ella
sonriendo.

-quisiera ver la cara del que la


encuentre.- le conteste.

Ella me comentó que podíamos volver


a la posición de antes, y yo me apoyé
nuevamente detrás de ella. Sentí
nuevamente su calor corporal que me
trastornaba. Ella, al poco tiempo, se
gira hacia atrás, y me besa muy cerca
de los labios nuevamente y me dice:

-Gracias cuñadito por ser tan


comprensivo y permitirme que
pudiera orinar ante tus narices. No
sé, ¡¡quizás si te alcance los zapatos…!!
pero chico, he sentido un gran alivio.
¡De verdad no podía más!.

Luego se detiene y vuelve a


continuar: Pero, oye… ¿no te habrás
puesto bravo viendo mis nalgas
desnudas? ¿Verdad?… ¿o?… ¿si? lo
decía con cierto retin tin.

Y mientras lo decía, echaba un poco


su trasero hacia atrás pegándose al
bulto de mi pantalón. Sé que en ese
momento tuvo que sentir el
tremendo bulto que forma mi falo
bajo el pantalón. Mi erección era
mani`esta y notoria, por lo que no
podía pasar desapercibida. Y me dice:

-vaya… ¡pues… creo que va a ser


verdad!- me dijo pegando su cara a la
mía. ¡Joder cuñadito,…. te has
empalmado! ¡Vaya con el cuñadito!. Te
has empalmado de verdad con lo
ocurrido. Pero [Link]..

– lo siento Sofía. No he podido


evitarlo. De verdad- le decía
nuevamente muy nervioso, y sin
saber realmente que decir.

-pero Paco. ¡Cómo te atreves! ¡Soy tu


cuñada! Joder no tienes reparo alguno
ni con la familia. ¡Eres un degenerado!.

-de verdad que lo siento. Pensando


que se iba armar y que ella se
enfadaría de nuevo.

-¡si tu hermano se entera de esto…!..


Sabes cómo se pondrá. ¿Lo sabes
verdad?.-me lo decía y más nervioso
me ponía. No sabía si me estaba
recriminando o estaba jugando
conmigo.

-por favor no le digas nada. Por favor.


No quiero que lo sepa o me la gano.
Lo siento de veras. Le decía yo
cabizbajo.

No sé. La verdad es que…¡esto no me


lo esperaba de ti!. Detuvo la
conversación por unos instantes, y
luego continuo: Pero, dime una cosa:
¿Te has empalmado de verdad?. ¿Tan
bien me ves como para que se te hayas
puesto así?. Lo dijo mirando hacia el
bulto de mi pantalón.

– Rubí te repito que lo siento. Ya sé


que eres la mujer de mi hermano,
que no debía haber pasado, pero… te
aseguro que ¡yo te encuentro
fenomenal!. Y, sumamente atractiva.-
le dije sonrojado.

-Me alegro que te guste. Pero,


continuo ella ….te gusto tanto… como
para que te hayas empalmado al ver
mis nalgas desnudas. ¡Con la de
chicas desnudas que habrás visto!.

-joder Sofía, ¡que no soy de piedra!. Y


te repito que lo siento. Pero no digas
nada de esto a mi hermano por favor.

-nunca lo hubiera pensado del


hermano benjamín de mi esposo.
¡vaya vaya, quien lo iba a decir!.. y eso
que parecía del otro bando. Luego se
queda callada un momento y girando
la cabeza la pega casi a mi oído, y me
dice:

-Oye… ¿no se te habrá pasado por la


cabeza tener una aventura con tu
cuñada? ¿Verdad?.Me quede de piedra
otra vez. Pero que le pasaba a mi
cuñada esa tarde. Me estaba
volviendo loco.

-por favor Rubí … claro que no.


Bueno….me gustas mucho. Lo
reconozco. Pero…eres mi cuñada. Le
dije nervioso.

– así que te gusto mucho… pero… se


gira hacia donde estaba, me mira
directamente a la cara y me pregunta,
así de repente:- ¿serías capaz de
follarte a la mujer de tu hermano?.
¿Aquí ahora mismo. Donde nos
encontramos?– me dijo de pronto.

Yo me quede nuevamente sin habla.


No me esperaba lo que me estaba
diciendo. Lejos de bajar mi
empalmadura, esta creció aún más. Y,
esta tan anonadado, que no sabía
que contestarle.

-¡Eres un verdadero cabronazo!. ¡Veo


que sí!. Por el bulto que se te ha
formado, creo que estas pensando en
ello. ¡Qué cabronazo eres…!-me lo dijo
con mucho morbo, al tiempo que por
primera vez, había echado la mano
hacia atrás y, ahora si, ella misma me
palpaba el nabo por encima del
pantalón.

¡No me lo podía creer, mi cuñada me


estaba tocando el falo encima del
pantalón!. Precisamente comprobado
el bulto del mismo.

-¡si ya lo veo…. ¡Claro que serías


capaz!… ¡seguro que si!. Vaya con el
cuñadito …¡así que estas deseando
metérsela a la mujer de tu hermano!.
Ehhhh … ¡es eso lo que estas
pensando verdad!.-me dijo mientras
no dejaba de apretar mi pene sobre el
pantalón. En ese momento ambos
nos habíamos olvidado por completo
del concierto.

-queeee… no entiendo.

-¿ah sí?…. de verdad ¿qué no entiendes


cabronazo?. ¡Claro que entiendes!.
Contéstame ¿estás pensando en follarte
a la mujer de tu hermano?. Me lo dijo
en plan autoritario. Creo que le gustaba
el morbo y sabía que me tenía
dominado.

Yo en esos momentos estaba fuera de


mi, y le conteste:- Joder, pues ¡claro
que si.. … claro que si Sofía!.

-que si ¿Quéeeee?- me vuelve a decir


en plan autoritario.

-Joder Sofía… que sí, que me gustaría


follarme a la mujer de mi hermano. Me
gustaría clavarte aquí mismo. Creo
que nunca pensé decirlo, pero la
situación me había llevado hasta ese
extremo. Era una locura pero estaba
fuera de mí.

Ella al escuchar aquello, creo que la


excitó aún más. Comprobé que le
gustaba que le hablaran con palabras
soeces

-¿de verdad te atreverías a metérmela


ahora?. ¡Aquí mismo…!me comento en
plan retador… Y,… ¿crees que a tu
edad tendrás polla suVciente para
follarte a tu cuñada?. Dime ¿a cuantas
chicas te has follado antes? Me
pregunto de pronto. Aquello me dejo
otra vez desconcertado.

-a….me quede un poco cortado, y


luego continúe..a … pues…a
ninguna… nunca lo he hecho- le
confesé algo nervioso.

-¡no me lo creo!. Me dijo girando la


cabeza hacia atrás ¡Te estás vacilando
de mí!. No me irás a decir que ¡encima
aún eres virgen! Lo dijo entre
sorprendida y excitada.

-es cierto. ¡Te lo juro!. Le dije


avergonzado.

-joder no me lo puedo creer!. Con el


vástago que parece que tienes entre
tus piernas y… ¿aún no te has
estrenado?. ….y, encima quieres
estrenarte con tu cuñada ¿eh?
¡Menudo cabronazo!. ¡si que eres un
verdadero degenerado!.

Mientras hablaba, ella fue más osada


y ante mi sorpresa, logra bajar el
cierre de la bragueta del pantalón y
metiendo su mano extrajo mi pene
que se encontraba como un misil.
Veri`que que ella se estremeció al
notar el grosor y d dureza de mi falo.
Yo también note el calor de su mano
sobre mi pene.

-uhhh… esto que es ¡joder Paco!. ¡Qué


es esto…!¡que enormidad….! Vaya pene
te gastas chaval… ¿no pretenderás
meterle todo esto a tu cuñada verdad?.
¿Acaso quieres meterle todo eso a la
mujer de tu hermano?. Me volvió a
repetir de nuevo, viendo que le
gustaba el morbo, y sin dejar de
manosear mi tranca como si
estuviera veri`cando sus medidas y el
diámetro de la misma. Mi tranca
estaba sobredimensionada, y notaba
tenía una erección importante.

-te lo hare despacio, si quieres- le dije


nervioso ante la idea que se rajara, al
veri`car la enormidad de mi pene.
Joder la cabrona me había calentado
y ahora me iba a dejar a medias otra
vez. Era obvio que mi cuñada se había
asustado también al ver las
dimensiones de mi tranca.

-despacio…¡qué dices!… ¡que te has


creído cabronazo!. Se detiene de
nuevo y me dice: Pero que estás
pensando ..… ¿Acaso has creído, ni por
un momento, de que de me iba a dejar
follar por ti?. ¿De verdad te lo has
creído? Se detiene y me contesta: ¡Tu
estas chalado o que!. Dime…¿estás
bien de la cabeza?.

Me quede callado, enmudecido y sin


saber cómo reaccionar. ¡¡Mi cuñada
me estaba volviendo loco!!. Creo que
estaba jugando conmigo. Pero al rato,
al ver la cara de nerviosismo que
tenía, y mi preocupación, se relaja y
me dice:

– la realidad es que… ¡Si que estas bien


dotado Paco …! Eso no puede negarse.
Joder, no creo equivocarme si digo
que es casi el doble de la de tu
hermano. Y, en mi mano, noto las
venas que tienes, esa tremenda
dureza…. La verdad es que no parece
que seáis familia.- me dijo siempre
mirando hacia el escenario, pero con
su mano girada hacia atrás, la cual no
dejaba de masajear mi tranca una y
otra vez.

Pasaba la mano por toda mi daga de


arriba abajo como si estuviera
midiendo la misma. De pronto
detecto que, sigue palpando y, echa
mano un poco más atrás y palpa
por primera vez “mis testículos”. Y oigo
igualmente su expresión de máximo
asombro:

-joder… ¡Nen…sí que son grandes


también!. Lo decía mientras me
sobaba, y sopesaba el tamaño de mis
testículos.- ¡Chaval…¿esto que es?.
Según constato los tienes bien
cargados..¡Parece que estuvieran
repletos!

Y girándose nuevamente la cabeza


hacia atrás, mirándome `jamente a
los ojos me dice: -Pero chico: ¿cuánto
hace que no te corres?. Porque ¡creo
que los tienes llenos!.. ¡Están a
reventar chaval!.

-hace varios días- le reconocí, algo


nervioso pero tremendamente
excitado.

– Así se explica.. Pero ¿dime la verdad


Paco? …¿es cierto eso que me has
dicho antes, ¿de qué aún permaneces
virgen?-me lo dice mirándome
directamente a los ojos.-¿seguro que
no me mientes?, ¿De verdad no te
quieres quedar conmigo?.

-te lo juro Sofía. Nunca he estado con


ninguna chica. Puedes estar segura.

-Vaya, vaya que sorpresa. Es que …


¡joder los atributos que tiene el nene!.
Y, además, ¡con lo caliente que encima
que vengo hoy!. Para colmo me
encuentro con esta situación.

Se quedó un poco callada y luego me


dice:- te voy a confesar un secreto,
pero espero que esto no salga nunca
de aquí. ¿me lo prometes?….

Yo asiento y luego continúa: ¿Sabes?…


me enfadé mucho con tu hermano
esta tarde, precisamente antes de
venir. Tenía una calentura de mil
demonios, y le pedí a tu hermano que
antes de venir “quería que me follara”.
Pero,…. el muy tonto, me dijo que se
nos hacia tarde. Y, la realidad es ….¡
en estos momentos tengo una
calentura que no me puedo con ella!.
Y… encima veo eso tuyo… esa tranca
tan enorme…y, la verdad… no sé qué
pensar. Note que esta vez hablaba en
serio.

Luego, se gira hacia atrás y


continua:- de verdad Paco ¿serías
capaz de metérmela?. ¡Te atreverías a
follarme aquí mismo!, pese a la
cercanía de tu hermano….No tienes
miedo del peligro que ello supone..…
aún así ¿serías capaz? Me dice
mirándome a los ojos.

-Joder Sofía. Sabes que siempre te he


deseado- le confesé y además con
mucha locura. Siempre me has
gustado mucho, “aunque seas la
mujer de mi hermano”. Eso no puedo
evitarlo.

–ya veo por tu bulto que “te gusto


cabronazo”. Entonces, seguro que te
habrás tocado alguna paja pensando
en mi ¿verdad? ¡No me mientas!
Nunca me han gustado los
embusteros.

-reconozco que en varias ocasiones-


le reconocí bajando la cabeza.

Se detuvo un rato y luego continúa: ja


ja me lo suponía. Tus miradas no
engañaban. Pero sabes, “en el fondo
fondo me satisface”. Pero, ¡tenemos
un problema! –me dijo –

– ¿cuál? Le pregunte

– ¡Que estoy en mis días fértiles!.


Escuche de pronto de sus labios. No
me lo podía creer. Tu hermano y yo
estamos intentando tener un hijo, y,
no tomo ningún anticonceptivo, por lo
que “no estoy protegida”. Si lo
hacemos, solo puede ser con
preservativo ¿no tendrás tu uno a
mano por casualidad?

-¿condón?. Como se le ocurría


preguntarme aquello. ¿Acaso cree
que iba por ahí con un condón en la
cartera? Claro que no… ¡te he dicho
que nunca lo he hecho!, ni tampoco
pensaba en nada de esto cuando vine
al concierto- le dije apenado
pensando que otra vez todo se iba al
traste y “me iba a quedar sin
estrenarme”.

-ya. pero debes comprenderlo.


Hacerlo sin protección… ¡ulf podrías
dejarme embarazada!. ¿Te
supones?.. ¡yo, embarazada del
hermano pequeño de mi esposo! vamos
…sería la bomba.. ¡el acabose!.

-Joder Sofía no sigas. ¡Me estas


volviendo loco!- le dije de pronto un
poco airado, y en cierto sentido
bastante enfadado- creo será mejor
dejar la cosas así. Será mejor dejarlo.

-Vale chaval.. me dijo ella viendo mi


cara de desagrado. Lo siento Paco.
Vamos, joder no te enfades. Me
hubiera gustado hacerlo contigo,
pero… comprende que es muy
arriesgado. ¡Además nunca le he sido
in`el a tu hermano!. Me contesto.

-por eso. Mejor nos olvidamos, y


concentrémonos en el concierto. Y…
¡esta conversación nunca ha existido!-
le dije mirando hacia el espectáculo,
tremendamente enfadado.

Ella se volvió hacia el espectáculo


nuevamente, pero quedando su
trasero pegado al mío. Yo pese a todo
el comentario anterior, no me había
subido el cierre de la bragueta, y mi
pene, pese a que ella había dejado de
tocarme, permanecía fuera del
pantalón y con una empalmadura tal
resultaba imposible de meter dentro

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