4.3. PATRIMONIO EJIDAL.
DEFINICION Y PATRIMONIO.
El ejido puede definirse como una sociedad de interés social, con personalidad
jurídica y patrimonio propio Integrado por el conjunto de tierras, aguas y
bosques y en general, por todos los recursos naturales que lo constituyen. Su
finalidad es el mejoramiento de la vida campesina mediante el uso y la
explotación licita, integral y respetuosa del medio ambiente y de las tierras de su
propiedad que hubieren sido entregadas por dotación o se hayan adquirido
mediante cualquier otro tributo.
4.3.1. TIERRAS PARA EL ASENTAMIENTO HUMANO.
Son las destinadas al asentamiento humano e integran el área necesaria para el
desarrollo de la vivienda comunitaria del ejido; se compone de los terrenos en
que se ubique la zona de urbanización y su fundo legal (art. 63 de la LA), de lo
que se obtiene el área de reserva de tierras para el crecimiento poblacional, así
como la correspondiente a la constitución de solares urbanos. Por su parte, el
art. 87 de la Ley Agraria indica que, si los terrenos de un ejido se encuentran
ubicados en el área de crecimiento de un centro de población, los núcleos de
población ejidal podrán beneficiarse de la urbanización de sus tierras. En todo
caso, la incorporación de las tierras ejidales al desarrollo urbano deberá
sujetarse a las leyes, reglamentos y planes vigentes en materia de
asentamientos humanos, y queda prohibida, conforme al art. 88 de la propia ley
la urbanización de las tierras ejidales que se ubiquen en áreas naturales
protegidas, incluyendo las zonas de preservación ecológica de los centros de
población, cuando se contraponga a lo previsto en la declaratoria respectiva.
4.3.2. TIERRAS DE USO COMÚN.
Las tierras ejidales de uso común están conformadas por aquellas tierras
destinadas al sustento económico de la vida en comunidad del ejido, es decir
son las tierras dirigidas al uso, trabajo o explotación colectiva de los propios
ejidatarios. La asamblea de cada ejido, conforme el art. 56 de la Ley Agraria,
podrá determinar e destino de las tierras que no estén formalmente parceladas,
efectuar el parcelamiento de éstas, reconocer el parcelamiento económico o de
hecho regularizar la tenencia de los posesionarios o de quienes carezcan de los
certificados correspondientes Lo anterior se realizara a partir del plano general
del ejido que haya colaborado la autoridad agraria o el que elabore el Registro
Agrario Nacional delimitando las tierras de uso común Los derechos sobre las
tierras de uso común se presumirán concedidos en partes iguales, a partir de la
certificación que realice el Registro Agrario Nacional del plano interno del ejido, y
con base en éste, expedirá los certificados parcelarios o los certificados de
derechos comunes ambos según sea el caso por medio del comisariado por el
representante que se designe, conforme a las instrucciones de la asamblea. Los
certificados deberán inscribirse en el Registro Agrario Nacional.
La asignación de derechos sobre las tierras que efectúe la asamblea se apegará
al orden de preferencia siguiente
1. Posesionarios reconocidos por la asamblea
2. Ejidatarios y avecindados sobresalientes por su dedicación y trabajo
3. Hijos de ejidatarios y otros avecindados que hayan trabajado las tierras por
dos añas o más.
4. Otros individuos a juicio de la asamblea.
Si lo decide la asamblea, la asignación de tierras podrá realizarse a cambio de
una contraprestación en beneficio del núcleo ejidal (art. 57 de la Ley Agraria), y
la asignación podrán impugnarla los interesados ante el Tribunal Agrario en un
término de 90 días naturales (art, 61 de la Ley Agraria).
Cuando la asignación se hubiera hecho a un grupo de ejidatarios, se presumirá
que gozan de dichos derechos por partes iguales (pro indiviso), y serán ejercidos
conforme convengan o por lo que disponga el reglamento interno.
Las tierras ejidales de uso común son inalienables, imprescriptibles e
inembargables, es decir, no se puede transmitir el dominio sobre estas tierras ni
se puede prescribir o embargar (art. 74 de la Ley Agraria).
De conformidad con el art. 45 de la Ley Agraria, existe una salvedad cuando las
tierras de uso común sean objeto de cualquier contrato de asociación o de
aprovechamiento que implique su uso, por lo que cabe la posibilidad de dar las
tierras en arrendamiento, aparcería, asociación en participación o cualquier otro
contrato cuya finalidad sea únicamente el uso de las mismas. Los contratos que
impliquen el uso de tierras ejidales por terceros tendrán una duración acorde con
el proyecto productivo correspondiente, no mayor a 30 años, prorrogables.
Así también, las tierras de uso común podrán darse en garantía a favor de
instituciones de crédito en cuanto al uso y disfrute, lo que significa que al
solicitarse el crédito, se permite que dichas tierras se usen como garantía y que,
en caso de incumplimiento, la institución crediticia pueda hacerla electiva por el
plazo pactado, a cuyo vencimiento volverán las tierras al núcleo de población
ejidal; lo anterior, en atención a que la garantía se constituye sobre el usufructo
o la explotación de las tierras y no sobre la propiedad, pero únicamente podrá
utilizarse la garantía en caso de que la institución de crédito recurra al Tribunal
Agrario y este órgano jurisdiccional resuelva hacerla efectiva, Para la validez de
la garantía, deberá constituirse ante fedatario público (es decir ante notario o
cualquier persona investida de fe pública) la cual tendrá que inscribirse en el
Registro Agrario Nacional para que pueda originar efectos contra terceros (art.
46 de la Ley Agraria).
Una excepción más que establece la Ley Agraria en cuanto a las reglas de
inalienabilidad es la contenida en su art. 75, que dispone que en casos de
manifiesta utilidad para el núcleo de población ejidal, éste podrá transmitir el
dominio de tierras de uso común a sociedades mercantiles o civiles en este caso,
el ejido podrá transmitir la propiedad de las tierras de uso común a una sociedad
que constituya con otras personas, ya sea como sociedad mercantil o civil, En tal
caso, el ejido aporta sus tierras y los inversionistas, el capital y la infraestructura
necesarios para la constitución de dichas sociedades se requiere que la
asamblea resuelva dar las tierras en pago de las acciones, mediante un proyecta
de desarrollo y el otorgamiento de una escritura social que habrá de someterse a
la opinión de la Procuraduría Agraria, que deberá emitirla en un término no
mayor de 30 días hábiles.
Asimismo, la asamblea deberá determinar si las acciones o partes sociales
corresponderán al núcleo de población ejidal o a los ejidatarios en lo individual.
El valor de las suscripciones por la aportación de sus tierras deberá ser igual o
mayor al precio de referencia que establezca la Comisión de Avalúos de Bienes
Nacionales o cualquier institución de crédito; ello logrará que las tierras que
otorgue el ejido a la sociedad, en cuanto a su representación nominal sobre las
acciones, tengan el precio justo.
De esta manera, las tierras de uso común sólo podrán ser objeto de contratos
que impliquen su uso o disfrute por terceros, previo acuerdo de asamblea, y sólo
se permitirá la traslación de dominio para la formación de empresas, lo que de
ningún modo implica que se podrá transmitir el dominio sobre dichas tierras en
cualquier otra vía que no sean las anteriores.
Por su parte, el art 42 del Reglamento de la Ley Agraria en Materia de
Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de Solares, en lo que se refiere a
la asignación en áreas de uso común, dispone que los derechos sobre dichas
tierras se presumirán concedidos en partes iguales a favor de todos los
ejidatarios, salvo que la asamblea determine asignar derechos en proporciones
distintas a quienes hayan efectuado aportaciones materiales de trabajo o
financieras.
En el reglamento interno del ejido se establecerán las reglas para el
aprovechamiento de las tierras de uso común, Sin perjuicio de lo anterior, se
hará constar por escrito la forma en que serán explotadas esas tierras, así como
las características y modalidades de las contraprestaciones que en su caso se
exijan (art. 46 del mismo reglamento).
4.3.3. TIERRAS PARCELADAS.
En las tierras parceladas (porción pequeña de terreno de ordinario sobrante de
otra mayor que se ha dotado por el gobierno en favor de un núcleo),
corresponde al ejidatario el aprovechamiento, uso y usufructo de la unidad con
la que fue dotado (art. 76 de la LA).
A partir del plano general del ejido. Del cual ya mencionamos, la asamblea, de
conformidad con el art, 56 de la Ley Agraria, podrá determinar el destino de las
tierras que estén formalmente parceladas, pero también podrían efectuar el
parcelamiento de éstas, reconocer el parcelamiento económico o de hecho, o
regularizar la tenencia de los posesionarios o de quienes carezcan de los
certificados correspondientes.
La asignación de parcelas por la asamblea, de acuerdo con el art. 58 de la Ley
Agraria, se efectuará siempre con base en la superficie identificada en et plano
general del ejido y, cuando haya sujetos con derechos iguales conforme al orden
de prelación establecido en el artículo mencionado, la hará por sorteo. A la
asamblea en que se lleve a cabo el sorteo deberán asistir un fedatario y un
representante de la Procuraduría Agraria.
La asignación de parcelas en bosques o selvas tropicales, según el art. 59 de la
Ley Agraria, será nula de pleno derecho.
Asimismo, cabe señalar que la asignación de tierras por la asamblea podrá ser
impugnada ante el Tribunal Agrario, directamente o a través de la Procuraduría
Agraria, por los individuos que se sientan perjudicados por la asignación y
que constituyan 20% o más del total de los ejidatarios del núcleo respectivo, o
de oficio cuando a juicio del procurador se presuma que la asignación se realizó
con vicios o defectos graves, o que pueda perturbar seriamente el orden público.
En este caso el Tribunal dictará las medidas necesarias para lograr la conciliación
de intereses. Los perjudicados en sus derechos en virtud de la asignación de
tierras podrán acudir también ante el Tribunal Agrario para deducir
individualmente su reclamación, sin que ello pueda implicar la invalidación de la
asignación de las demás tierras. La asignación de tierras que no se haya
impugnado en un término de 90 días naturales posteriores a la resolución
correspondiente de la asamblea será firme y definitiva, conforme al art. 61 de la
Ley Agraria.
A partir de la asignación de parcelas, corresponderán a los ejidatarios
beneficiados los derechos sobre uso y usufructo de las mismas, en los términos
de la Ley Agraria.
Cuando la asignación se haya hecho a un grupo de ejidatarios, se presumirá
salvo prueba en contrario, que gozan de dichos derechos en partes iguales, y
serán ejercidos conforme a lo convenido entre ellos o, en su defecto, a lo que
disponga el reglamento interno o la resolución de la asamblea y,
supletoriamente respecto a la acreditación de los derechos de los ejidatarios
sobre sus parcelas, se acreditarán con sus correspondientes certificados de
derechos agrarios o certificados parcelarios (los cuales ostentarán los datos
básicos de identificación de la parcela y serán expedidos de conformidad con lo
dispuesto por el art. 56 de la Ley Agraria) o, en su caso, con la resolución
correspondiente del Tribunal Agrario, que hará las veces de certificado para los
efectos de esta ley (art. 78 de la L. A).
En su capítulo segundo, el Reglamento de la Ley Agraria en Materia de
Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de Solares se refiere al
parcelamiento a regularización y la asignación de derechos parcelarios. En su
art. 29 establece;
La asamblea al destinar tierras al parcelamiento podrá:
Reconocer el parcelamiento económica o, de hecho, o
Parcelar las tierras en las que no exista ningún tipo de parcelamiento.
Cuando la asamblea reconozca el parcelamiento económico o, de hecho,
procederá a regularizar la tenencia de los ejidatarios, Asimismo, podrá reconocer
a los posesionarios y regularizar su tenencia (art. 30 del Reglamento); si
resultaran tierras vacantes, podrá asignar los derechos ejidales a individuos o
grupos de individuos.
En lo que se refiere a los posesionarios, el art. 36 del Reglamento establece que
la asamblea podrá regularizar la tenencia sobre sus tierras, debiendo delimitar
las parcelas de que se trate y solicitar al Registro la expedición de los
certificados correspondientes, una que se haya observado, en lo conducente, el
procedimiento establecido en el art. 31 de dicho Reglamento (procedimiento de
asignación de parcelas).
Sobre el caso de la asignación de parcelas a personas distintas del ejidatario,
entenderá que solamente se confieren los derechos de uso y disfrute sobre la
parcela de que se trate, a menos que la asamblea decida otorgar derechos
adicionales respecto de otras tierras o bienes del ejido (art, 37 del Reglamento)
Los posesionarios que hayan sido aceptados expresamente por la asamblea
como ejidatarios del núcleo de población ejidal tendrán, además, el derecho de
voz y voto en las asambleas que atiendan asuntos relacionados con sus tierras.
Tal derecho lo ejercerán a partir de que fueron aceptados como tales, lo que
deberá asentarse en el acta respectiva, ya que de lo contrario quedarán
únicamente como posesionarios En ese caso, en de la correspondiente se harán
constar los derechos concedidos conforme al art. 31 del propio Reglamento,
como lo señala el art. 38:
Cuando un grupo de posesionarios, preceptúa el artículo 39 del referido
reglamento se encuentre explotando una parcela y la asamblea resuelva
reconocerles sus derechos de posesión, se entenderá que tienen derechos de
uso y disfrute en partes iguales sobre la misma, debiéndose observar en lo
conducente que si se hubiere asignado a un grupo de personas una parcela. se
presumirá, salvo prueba en contrario que gozan de derechos de uso y disfrute en
partes iguales.
Estos derechos serán ejercidos conforme a lo convenido entre ellos o, en su
defecto, a lo que disponga el reglamento interno o la resolución de la asamblea y
supletoriamente, de acuerdo con las reglas de copropiedad que dispone el
Código Civil Federal (art_ 35 del Reglamento).
Por último, el art 10 de dicho Reglamento estatuye que si la asamblea, al
regularizar la tenencia de posesionarios, no establece expresamente en el acta
respectiva los derechos que le corresponden, se entenderá que solamente se
otorgan derechos de uso y disfrute sobre la parcela en los términos del art. 34 de
ese Reglamento tal y como quedó señalado con anterioridad.