HAMLET
STUDIO
1
ÍNDICE
PUNTO
Nº NOMBRE ESCENA ELENCO
ESCÉNICO
0 Apertura Mike Gadea Escenario
1 Requiem / Coronación Todos menos Hamlet Escenario
2 Advertencia de Polonio a Laertes y Ofelia Fernando, Sebastián, Victoria Escenario
3 Advertencias a Ofelia Fernando y Victoria Escenario
4 Hamlet y Horacio esperan al fantasma Mike y Rolo Escenario
Escalera
5 Fantasma 1º aparición + aguanta corazón Rolo, Walter
Roxlo
6 PUENTE 1 Mike Escenario
Llegada de Guillermo y Ricardo
7 Sebastián, Alicia, Yama, Giuliano Escenario
(escena pasaportes)
Polonio + su hijo está loco + Hamlet
8 Sebastián, Alicia, Fernando, Rolo Escenario
usted vende pescado
9 PUENTE 2 Mike
10 Guillermo y Ricardo: entrada mesa Rolo, Yama y Giuliano Escenario
Escalera
11 2º aparición del fantasma Rolo, Walter
Roxlo
12 Ser o no ser Rolo Escenario
Rolo, Victoria, Sebastián,
13 Hamlet y Ofelia: a un convento Escenario
Fernando
Monólogo de Hamlet a los cómicos + Rolo, Camila, Massimo, Marcos,
14 Escenario
Horacio Mike, Fernando, Yama y Giuliano
Toda la
15 Representación Todos
sala
16 PUENTE 3 Mike
17 Escena de la flauta /cuchillo Rolo, Giuliano y Yama Escenario
18 Claudio rezando en la capilla Sebastián y Sebastián C, Escenario
19 El gabinete de la reina Alicia, Rolo y Fernando Escenario
Sebastián, Alicia, Rolo,Sebas C,
20 Entierro de Ofelia Escenario
Mike, Yama, Victoria
21 PUENTE 4 Mike
2
Rolo, Mike, Sebastián, Alicia,
personaje actor / actriz
Hamlet Rolo Tomé
Claudio Sebastián Silvera
Ofelia Victoria González Natero
Polonio Fernando Amaral
Gertrudis Alicia Alfonso
Laertes Sebastián Calderón
22 Duelo Escenario
Asistente Mike Gadea
Cómico 1 Camila Cayota
Cómico 2 Massimo Tenuta
Cómico 3 Marcos Acuña
Ricardo Yamandú Guillén
Guillermo Giuliano Rabino
Fantasma Walter Rey
Sebas C. Caballeros, damas y
acompañamiento.
ELENCO HAMLET STUDIO
3
Hamlet Studio versión final 11 de mayo de 2022
0- Apertura
Presentador: Buenas noches a todos y bienvenidos a teatro El Galpón.
Suponemos que ustedes tienen la intención de ver la más famosa de todas
las obras teatrales de todos los tiempos: “Hamlet, príncipe de Dinamarca”
escrita por William Shakespeare.
Bueno, pero esto no es lo que van a ver hoy ya que si nuestro elenco
representara a Hamlet tal cual fue escrita estaríamos (nosotros actuando y
ustedes viendo) algo así como 4 horas y media.
Lo que verán hoy será el rodaje para plataformas de streaming de las
escenas más importantes de Hamlet.
En el mundo entero se ha representado esta pieza publicada en 1602 y que
este año cumple 420 años miles de veces y en distintas versiones, idiomas,
visiones estéticas, parlamentos y hasta se han incluido análisis desde los
campos filosóficos, históricos y psicológicos.
¿Por qué Hamlet es la obra más famosa de todos los tiempos?
¿por qué es tan importante?
¿por qué es material de estudio de investigadores, teatros, liceos,
universidades y diversas disciplinas de las ciencias?
¿por qué es tan famosa?
Bien, bien. Esa respuesta es la que ustedes van a dar al final de la
representación.
El argumento de Hamlet no es simple pero intentaremos resumirlo de esta
manera: (van saliendo los actores a medida que los va nombrando
Hamlet es el joven príncipe de Dinamarca el cual se siente perturbado ya
que su padre acaba de morir hace dos meses y su madre se casa con el
hermano de su padre, Claudio, quien ahora es el rey. Una noche el
fantasma de su padre se le aparece y le dice que su tío lo asesinó para
usurpar el trono y le ordena a su hijo vengar su muerte.
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Esta aparición lo hace emprender una lucha sobre si mismo con su propia
cordura para concretar la venganza de la muerte de su padre y al final de
esta tragedia ha causado la muerte de Polonio, Laertes, Rosenkrantz y
Guildenstern, indirectamente de su amor, Ofelia, de su madre Gertrudis,
su tío Claudio y finalmente de si mismo.
¿Por qué tantas muertes? Bien, Shakespeare lo que hace es escribir una
tragedia de venganza para hablar en contra de la venganza, en una época
donde el vale todo, ojo por ojo y diente por diente eran moneda corriente.
Pero dejémonos de palabras y que comience el teatro.
Entra el asistente:
- Escena de la coronación, toma I, corre sonido, acción (sonido de
claqueta).
1 - Requiem / Coronación: duración 10 minutos
CLAUDIO, GERTRUDIS, HAMLET, POLONIO, LAERTES, Salón de Palacio.
CLAUDIO.- Siendo consciente que la muerte de mi querido hermano está
todavía muy reciente en nuestra memoria y tratando de ser lo más
razonable posible, es que decidí, manteniendo un prudente sentimiento
por su pérdida, acordarnos de nosotros. Por eso he recibido por esposa, a
quien era hasta ahora mi cuñada y hoy reina conmigo. En todos estos
sucesos, se unen la felicidad a las lágrimas y las fiestas a la pompa fúnebre.
Y no desestimo el buen criterio con el que siempre me aconsejaron. Por
todo ello, gracias.
Ahora falta decirles, que el joven Fortimbrás, estimándome poco, y
presumiendo que la reciente muerte de mi querido hermano habrá
producido en el reino trastorno y desunión, no ha cesado de
importunarme con mensajes, pidiéndome le restituya aquellas tierras que
perdió su padre y adquirió mi valeroso hermano, con todas las
formalidades de la ley. Por eso pienso escribirle al rey de Noruega, tío del
joven Fortimbrás, que doliente y postrado en el lecho apenas tiene noticia
de los proyectos de su sobrino, para que le impida llevarlos adelante.
Tengo ya informes exactos de la gente que se levanta contra mí, su calidad,
su número y fuerzas. Nosotros, por nuestra parte, no nos quedaremos de
brazos cruzados.
CLAUDIO.- Laertes, ¿qué solicitás? Me hablaste de una pretensión, ¿Cuál
es?
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LAERTES.- Señor, solicito su permiso para volver a Francia. Vine
voluntariamente a Dinamarca a manifestarle mi leal afecto, con motivo de
su coronación; pero ya cumplido este deber, quisiera confesarle que mis
obligaciones me llaman de nuevo a aquel país, y espero esta licencia.
CLAUDIO.- ¿Ya obtuviste la de tu padre? ¿Qué dice Polonio?
POLONIO.- Le ruego, señor, que se la conceda.
CLAUDIO.- Concedido. Hamlet, ¡mi sobrino, mi pariente!
HAMLET.- Más pariente de lo que quisiera.
GERTRUDIS.- Hamlet, olvidáte de esos sentimientos oscuros y deja que tus
ojos vean como amigo al rey de Dinamarca. No sigas siempre buscando en
el polvo a tu noble padre. Es algo normal que todo lo que vive, muere,
pasa de la naturaleza a la eternidad.
HAMLET.- Claro madre, es algo complatamente nomal.
GERTRUDIS.- ¿Entonces si es así porque en tus ojos parece que fuese algo
inusual?
HAMLET. - ¿Parece? No señora: es. Yo no sé parecer. No es el color negro
de este traje, ni los sollozos, ni las lágrimas, ni las diferentes formas en que
se expresa el sentimiento de dolor, lo que puede manifestar mi verdadero
estado de ánimo. Estos signos aparentan, es verdad; pero son acciones
que cualquiera puede fingir... Aquí, aquí dentro, tengo lo que es más que
apariencia, lo restante no es otra cosa más que atuendos y adornos del
dolor, señora.
CLAUDIO.- Entiendo que quieras rendir a tu padre ese fúnebre tributo. Es
una hermosa acción que enaltece tus sentimientos, Hamlet; pero, piensa
que tu padre también perdió a un padre y aquel perdió el suyo. El que
sobrevive, debe vivir por un tiempo limitado su tristeza; porque continuar
con este interminable desconsuelo, es una conducta obstinada e impía.
Ese afecto permanente no es algo natural en el hombre y lo que muestra
es rebeldía, un corazón débil, un alma sin resignación y poca inteligencia.
Te pido, por favor, que moderes, esa tristeza inútil; considerá que aquí
tenés a un padre, que sos el príncipe heredero de nuestro reino y que vas
a recibir de mí un amor tan grande y tan noble como el del padre más
querido. Respecto a tu intención de volver a tus estudios en Witemberg
no hay nada más contrario a nuestros deseos y te rogamos que desistas de
esa idea y te quedes aquí para la alegría de nuestros ojos, como el más
querido de nuestra corte , mi sobrino y nuestro hijo.
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GERTRUDIS.- Hamlet, no hagas que las súplicas de tu madre sean en vano.
Te ruego que no vayas a Witemberg; quedáte con nosotros.
HAMLET.- Voy a dar lo mejor de mí para obedecerte, madre.
CLAUDIO.- Por esta respuesta, quiero que seas el otro yo en el imperio
danés.
GERTRUDIS - Y ahora una canción para el Rey Claudio.
HAMLET. - ¡Ay! ¡Si esta masa sólida de carne pudiera derretirse,
deshacerse y disolverse en rocío! ¡O si el suicidio no fuese contra las leyes
del Cielo! ¡Estoy tan cansado ya de todo, que los placeres de este mundo
me parecen insípidos, vanos! No quiero más nada de él. Es un jardín sin
cuidar, en el que sólo abunda fruta podrida. ¡Que esto haya pasado a solo
dos meses de su muerte! Ni siquiera dos meses. Aquel excelente Rey, que
fue comparado con este, como con un Sátiro. Y ella, que se mostraba tan
amorosa con mi padre… Y en nada más que un mes... No puedo ni
pensarlo. ¡Fragilidad! ¡Tenés nombre de mujer! Antes de que se le
gastaran los zapatos que usaste acompañando el cuerpo de mi padre,
bañada en lágrimas... Sí, ella, ella misma. Una fiera, bruta y sin razón,
hubiera sentido un dolor más duradero. Casada con mi tío, con el hermano
de mi padre. En un mes... enrojecidos aún los ojos por el llanto, se casó.
¡Precipitación perversa! ¡Salir corriendo a ocupar un lecho incestuoso!
Esto no es bueno, esto no es bueno y no puede terminar bien.
2 – Advertencia de Polonio a Laertes y a Ofelia
POLONIO, LAERTES, OFELIA
POLONIO.- ¿Todavía estás acá? Te están esperando. Pero antes, escuchame
y tratá de recordar lo que te voy a decir: No digas todo lo que pensás, ni
lleves a cabo algo que no esté bien premeditado. Tratá de ser amable, pero
no vulgar en el trato. Los amigos que elijas y que hayas puesto a prueba,
aferralos a tu alma con garras de acero; pero no acaricies a cualquiera
recién salido del cascarón y todavía sin plumas. No te metas en peleas; y si
lo hacés actuá de tal manera que tu enemigo salga escapando. Prestá tu
oído a todos pero a pocos tu voz. Escuchá las objeciones de los demás;
pero se fiel a tu propia opinión. Que tu ropa sea tan costosa como te
permita tu bolsillo, pero no afectada; rica pero no extravagante; porque
también el traje habla de como es la persona. Procurá no dar ni pedir
prestado nada a nadie, porque el que presta suele perder al mismo tiempo
el dinero y el amigo. Pero por sobre todo, Laertes, tratá de ser sincero
contigo mismo, de esta manera no podrás ser falso con los demás. Adiós.
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LAERTES.- Adiós, Ofelia, y no olvides lo que te dije.
OFELIA.- En mi memoria queda guardado y la llave va a estar siempre
contigo.
LAERTES.- Adiós.
3 – Advertencias a Ofelia
POLONIO, OFELIA
POLONIO.- ¿Y qué es lo que te dijo, Ofelia?
OFELIA.- Cosas relativas al príncipe Hamlet.
POLONIO.- Bien pensado. Me dijeron que de un tiempo a esta parte te
visitó en privado varias veces, y que lo recibiste con mucha complacencia y
libertad. Si esto es así, debo advertirte que no actuaste con la delicadeza
que corresponde a una hija mía y a tu propio honor. ¿Qué es lo que hay
entre ustedes? Quiero la verdad.
OFELIA.- Últimamente me declaró su amor con mucha ternura.
POLONIO.- ¡Amor! Hablás como una muchacha sin experiencia que no
entiende lo peligroso de las circunstancias. ¡Ternura la llamás! ¿Realmente
creés en esa ternura?
OFELIA.- No sé lo que debo creer.
POLONIO.- Te lo voy a decir. Pensá que inocentemente recibiste estas
ofertas de amor como algo legítimo, pero no lo son. Tenés que aprender a
valorarte más.
OFELIA.- Él me hizo promesas, es verdad; pero siempre con una apariencia
honesta, que...
POLONIO.- Sí claro, justamente, de eso se trata, de apariencia. ¿Qué más?
OFELIA.- Me juró su amor.
POLONIO.- Yo sé muy bien, cuando la sangre hierve, el alma le presta
juramentos a la lengua; pero son relámpagos, hija mía, que dan más luz
que calor; se apagan pronto y no hay que considerarlos como fuego
verdadero. De hoy en adelante tratá de ser más parca con tu presencia;
que tu conversación tenga un precio más alto, y no accedas a charlar a la
primera insinuación que se te haga. Por lo que toca al Príncipe, tenés que
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entender que él es un joven, y que tiene más rienda suelta para andar que
la que te corresponde a ti por ser mujer. En suma, Ofelia, no creas en sus
palabras. No son verdaderas, ocultan deseos profanos, y si parecen
sagrados, es sólo para engañar. Desde hoy no quiero que pierdas un solo
momento de tus ratos de ocios en conversar con el príncipe. Es una orden,
así que cuidado con hacerlo.
OFELIA.- Así lo haré.
4 – Hamlet y Horacio esperan al fantasma
HAMLET, HORACIO
Explanada delante del Palacio. Noche oscura.
HAMLET.-Horacio, ¿qué hora es?, Horacio, ¿qué hora es?. Perdón, ¿esta
escena no era con Horacio?
Asistente: - Horacio... ¿dónde está Horacio? (le dicen que Horacio no
viene). Bueno, yo hago de Horacio. Bien, preparados, aparición de la
sombra (claqueta). Acción
HAMLET: ¿Qué hora es, Horacio?
HORACIO.- Ya está cerca la hora en que el muerto suele pasearse. Pero,
¿qué son esos ruidos?
HAMLET.- El Rey se divierte, pasando la noche desvelado en un banquete,
y cada copa que toma la festeja como un triunfo.
HORACIO.- ¿Eso es costumbre acá?
HAMLET.- Sí, pero aunque nací en este país, es una costumbe que me
parecería más decente quitarla que dejarla. Es un exceso que nos
embrutece y nos da mala fama en otros países. Nos llaman borrachos;
manchan nuestro nombre con esta costumbre vergonzosa.
HORACIO.- Hamlet, ya viene. Te hace señas de que le sigas, como si
deseara comunicarte algo a solas.
HAMLET.- Si no quiere hablar, lo voy a seguir.
HORACIO.- No, no lo hagas.
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HAMLET.- ¿Y por qué no? ¿Por qué tendría que sentir miedo, si mi vida no
vale nada? Otra vez me llama... Voy a seguirlo.
HORACIO.- No vayas.
HAMLET.- ¡Dejáme!.
HORACIO.- Por favor. No vayas.
HAMLET.- ¡Soltáme!
5 - Fanstama primera aparición + monólogo aguanta: 5 minutos
HAMLET, LA SOMBRA DEL REY HAMLET
LA SOMBRA.- Hamlet, escuchá con atención lo que tengo que decirte: se
ha corrido el rumor de que estando durmiendo en mi jardín, apareció una
serpiente y me mordió. Todos en Dinamarca fueron groseramente
engañados con esta fabulosa invención; Debés saber, que la serpiente que
mordió a tu padre, hoy lleva su corona.
HAMLET.- ¿Qué? ¿mi tío?
LA SOMBRA.- Sí, aquel incestuoso, aquel monstruo adúltero, valiéndose de
su talento diabólico, valiéndose de sus traidores favores, supo hacer que la
reina se entregara a su deshonesto apetito; mi esposa, que yo creía tan
llena de virtud. ¡Cómo pudo caer tan bajo! Yo, que la amé de una forma
tan pura .. Yo, siempre tan fiel a los solemnes juramentos que le hice en
nuestra boda; yo fui despreciado y se rindió a aquel miserable, de virtudes
tanto más inferiores a las mías. Pero debo ser breve, pronto va a
amanecer. Una tarde mientras dormía en mi jardín, como siempre lo hacía,
tu tío se acercó con una ampolla de veneno y derramó en mi oído su
ponzoña, que penetró súbitamente por todo el cuerpo, cuajando la sangre
más pura. La piel hinchada comenzó a despegarse a trozos como una
especie de lepra de ásperas y ásperas costras. Y así fue, que durmiendo,
perdí a manos de mi hermano mismo, mi corona, mi esposa y mi vida.
¡Terrible maldad!... Si escuchás la voz de la naturaleza, no sufras, ya que el
lecho real de Dinamarca es ahora el de la lujuria y del incesto. Pero, hagas
lo que hagas, no manches con delito el alma, lanzando ofensas a tu madre.
Dejá que el Cielo se encargue de que aquellas espinas que tiene clavadas
en su pecho, la hieran y atormenten. No te olvides de mí. ¡Venganza,
Hamlet, venganza!
HAMLET.- ¡Aguanta corazón mío, aguanta, y ustedes mis nervios
sosténganme fuertes... ¡Que no me olvide de tí! Sí, alma infeliz, mientras
haya memoria en este agitado mundo. ¡Que no me olvide de tí! Sí, me voy
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a acordar, y voy a borrar de mi mente todos los recuerdos frívolos, todo lo
superfluo del pasado. Solo tu mandato vivirá grabado en lo más íntimo de
mi mente. Sí, te lo juro... ¡Mujer, la más delincuente! Y tú, asesino
miserable. Es bueno saber que un hombre puede halagar y sonreír y ser un
despiadado al mismo tiempo; por lo menos, estoy seguro de que en
Dinamarca hay un hombre así, y ese es mi tío...
6 - Puente 1
Asistente: Bien. Resulta que justamente en las escenas que ya grabamos,
Ofelia conversa con su hermano Laertes, quien despidiéndose por un viaje
advierte a Ofelia sobre las supuestas intenciones de Hamlet y sus deseos
carnales para con ella. Acto seguido se encuentra con su padre Polonio y le
complementa sobre lo que su hermano le advierte, que el príncipe Hamlet
está enamorado de ella y que ese amor es recíproco. Polonio, leal al rey
Claudio desconfía de las intenciones de Hamlet, al igual que Laertes y
obliga a Ofelia a rehusar de ese amor y abandonar la idea, devolviéndole
sus cartas y regalos. Más tarde en un segundo encuentro con Polonio,
Ofelia le cuenta que el príncipe Hamlet se le aparece perturbado en sus
aposentos, tomándole la mano y mirando hacia la nada. Para Polonio esta
reacción del príncipe merece la inmediata comunicación al rey Claudio ya
que este amor puede acarrear más dolores ocultándolo que disgustos
descubriéndolo.
7 - Llegada de Guillermo y Ricardo (escena pasaportes): duración
2,20minutos
CLAUDIO, GERTRUDIS, RICARDO, GUILLERMO, acompañamiento.
Salón de palacio.
CLAUDIO.- Bienvenidos , queridos Guillermo y Ricardo. Además de lo
mucho que me alegra verlos, la necesidad que tengo de hablar con
ustedes me impulsó a llamarlos precipitadamente. Habrán oído algo ya de
la transformación de Hamlet. Así puedo llamarla, ya que ni en su interior,
ni en su exterior se parece en nada al que era antes. No puedo imaginar
que el motivo que lo haya llevado a perder así la razón no sea otra cosa
más que la muerte de su padre. Como son amigos desde la infancia y
existe entre ustedes mucha intimidad, quisiera pedirles que se queden en
mi corte algunos días. Tal vez el trato con ustedes pueda restablecer su
alegría, y aprovechando las ocasiones que se presenten, vean cual es la
aflicción que lo consume y lograr así su alivio.
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GERTRUDIS.- Él ha hablado mucho de ustedes, y estoy segura de que no
existen dos hombres en el mundo por quienes sienta más cariño. Si les
fuera posible pasar algún tiempo con nosotros, para ayudar y alentar
nuestra esperanza, su atención será retribuida como corresponde al
agradecimiento de un rey.
RICARDO.- Ustedes poseen absoluta autoridad sobre nosotros; sus ruegos
son órdenes, claro está.
GUILLERMO.- Vamos a obedecer en todo, muy felices de poder servirlos.
CLAUDIO.- Muchas gracias, Guillermo. Gracias, Ricardo.
GERTRUDIS.- Les quedo muy agradecida. Les pido que vean cuanto antes a
mi hijo. Lleve a estos señores a donde se encuentra Hamlet.
8 - Polonio: su hijo está loco + Hamlet usted vende pescado: duración
4,24 minutos
CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO.
CLAUDIO.-¿Qué es aquella otra carta?
POLONIO.- Es de Hamlet.
GERTRUDIS.- ¿Que sucede con Hamlet?
POLONIO.- Voy a ser breve, señora. Su hijo está loco. Ofelia me entregó
esta carta:
“Al ídolo celestial de mi alma: a la tan suprema agraciada Ofelia.
Duda que ardan los astros,
duda que se mueva el sol
duda que lo falso es cierto,
mas no dudes de mi amor.
No tengo buena mano para hacer estos versos
ni tampoco sé expresar con arte mi dolor
Pero creéme, te amo en extremo
Tuyo siempre, mi adorada niña,
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mientras esta máquina exista.
Hamlet”
Mi hija, obediente como siempre, me dio esta carta, y me contó también
las peticiones del príncipe, con todos los detalles de hora, lugar y forma.
CLAUDIO.- Pero ¿cómo ella fue capaz de aceptar su amor?
POLONIO.- ¿No me conocen? Por supuesto que le prohibí mantener
cualquier relación y después, le mandé que se encerrase en su cuarto sin
admitir recados, ni recibir presentes. El príncipe, al verse desdeñado, cayó
en la melancolía, después en la inapetencia, en el insomnio, en la
debilidad, en el aturdimiento y por fin en la locura.
CLAUDIO.- ¿Creés, Gertrudis, que esto es posible?
GERTRUDIS.- Me parece bastante probable.
POLONIO.- ¿Alguna vez les dije algo que luego resultara lo contrario?
CLAUDIO.- No, por lo menos no lo recuerdo.
POLONIO.- Les aseguro que descubriré la verdad donde quiera que se
oculte; aunque esté enterrada en el centro de la tierra.
CLAUDIO.- ¿Y cómo podríamos hacer nuevas indagaciones?
POLONIO.- Voy a organizar un encuentro casual entre mi hija y él. Nosotros
nos ocultaremos para observar qué hace estando con ella. Si él no la ama y
no es esta la causa de haber perdido el juicio, me pueden despedir del
servicio.
GERTRUDIS.- Ahí viene.
POLONIO.- Retírense, que le quiero hablar.
POLONIO, HAMLET
POLONIO.- ¿Cómo estás, Hamlet?
HAMLET.- Bien, gracias.
POLONIO.- ¿Me conocés, verdad?
HAMLET.- Perfectamente. Usted vende pescado.
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POLONIO.- No, claro que no.
HAMLET.- Qué lastima, si fuera así, sería una persona honrada.
POLONIO.- ¿Honrada?
HAMLET.- Sí. Ser honrado es algo muy extraño en el mundo de hoy; es
como ser uno elegido entre diez mil.
POLONIO.- Eso es verdad.
HAMLET.- Porque si el sol engendra gusanos en un perro muerto, aunque
es un dios, alumbra bondadosamente con sus rayos a un cadáver
corrupto... ¿Usted tiene una hija, no?
POLONIO.- Así es.
HAMLET.- No la deje pasear al sol. La concepción es una bendición; pero
no del modo en que su hija podrá concebir. Mucho cuidado con esto,
amigo.
POLONIO.- ¿Qué querés decir? ¿Qué es eso que estás leyendo?
HAMLET.- Palabras, palabras, solo palabras.
POLONIO.- ¿Y de qué se trata?
HAMLET.- De calumnias, un montón de calumnias.
POLONIO.- (Observa el libro). ¿Querés ir adonde no haya aire, verdad?
HAMLET.- ¿Adónde? ¿A mi tumba? No puede tomar de mí una cosa que
yo quiera darle con más ganas; excepto mi vida, eso sí, excepto mi vida.
POLONIO.- Adiós, Hamlet.
POLONIO.- (Señala a Ricardo y Guillermo donde está Hamlet)
9 - Puente 2:
Asistente: corten! Bien, vamos entonces a comenzar en este próximo
bloque con las escenas de Guillermo y Ricardo (que en el original son
Rosenkrantz y Guildenstern) antiguos amigos de estudio de Hamlet
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quienes fueron traídos al castillo de Elsinor por su tío Claudio, actual
esposo de su madre, con un propósito oculto que es saber qué es lo que
trama Hamlet a través de ese proceso de locura con la excusa de animarlo
reencontrándolo con sus amigos. Tanto Guillermo como Ricardo fueron
puestos en conocimiento sobre el real motivo de su venida por el rey y la
reina como ya vimos. Luego de eso vamos a ver la escena de la segunda
aparición del fantasma del rey Hamlet, quien aparece nuevamente para
instar a Hamlet a tomar venganza.
De este encuentro es donde se produce a posteriori el famoso monólogo
“Ser o no ser, esa es la cuestión”, en el que Hamlet pone en duda su
accionar en llevar a cabo o no la venganza.
A continuación vamos con la escena de Ofelia que es donde Hamlet tiene
la posibilidad de lastimar a alguien con su duda, sintiéndose traicionado
por entender que ella es un instrumento de espionaje de Polonio, su
padre, enviado por el rey. Y finalmente en este bloque dos escenas
fundamentales de la obra en la que Shakespeare introduce el teatro
dentro del teatro: las recomendaciones a los cómicos y la famosa
representación donde Hamlet idea una estrategia para confirmar si
efectivamente su tío, el hermano de su padre, es el asesino.
Ahora sí, vamos a grabar: corre video, corre cámara… acción!
10 - Guillermo y Ricardo entrada mesa: duración 4,08 minutos
HAMLET, RICARDO, GUILLERMO
RICARDO.- Buenos días, Hamlet
GUILLERMO.- Buenos días.
RICARDO.- Hola.
HAMLET.- ¡Mis buenos amigos! ¡Guillermo, Ricardo! ¿Cómo están? ¿Qué
cuentan de bueno?
RICARDO.- Nada, disfrutando de la vida mundana, como cualquier
terrestre.
GUILLERMO.- Nos creemos felices en no ser demasiado felices.
HAMLET.- ¿Y qué cuentan de nuevo?
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RICARDO.- Nada, sino que los hombres se van volviendo honrados.
HAMLET.- Señal que el día del juicio está llegando. Permítanme que les
pregunte más específicamente. ¿Por qué delitos la mala suerte los trajo a
vivir aquí, en esta prisión?
GUILLERMO.- ¿Esta prisión?
HAMLET.- Sí, Dinamarca es una cárcel.
RICARDO.- Al igual que el resto del mundo.
HAMLET.- Y muy grande: con muchos guardias y calabozos. Y Dinamarca es
una de las peores.
RICARDO.- Nosotros no pensamos lo mismo.
HAMLET.- No lo será para ustedes, porque no hay nada bueno ni malo si
uno no lo piensa realmente. Para mí es una verdadera cárcel. Pero,
díganme, por nuestra vieja amistad, ¿qué hacen acá?
RICARDO.- Vinimos solo a verte.
HAMLET.- Y ¿quién los hizo venir? ¿Vinieron por iniciativa propia? Sean
francos conmigo, por favor.
GUILLERMO.- ¿Qué querés que te digamos?
HAMLET.- Todo lo relacionado con esto. A ustedes los envían, sin duda; y
en sus ojos veo una especie de confesión, que a pesar de que pretenden
ocultarlo, no me pueden mentir. Yo sé que el rey, y también la reina, los
mandaron aquí.
RICARDO.- Pero, ¿por qué habrían de haberlo hecho?
HAMLET.- Eso es lo que me gustaría que me dijeran. Les pido, por los años
de amistad, por nuestros días de juventud, por los ideales compartidos,
que me digan sencillamente la verdad. ¿Los mandaron venir, o no?
GUILLERMO.- Es cierto, nos mandaron a venir.
HAMLET.- Y yo les voy a decir el motivo. Me voy a anticipar a su confesión;
así no tienen que romper con la fidelidad que le deben al rey y a la reina.
Yo perdí hace un tiempo, sin saber porqué, toda mi alegría. La tierra, esa
máquina divina, me parece un valle estéril. Los cielos, ese hermoso
firmamento, ese techo majestuoso sembrado de luces, no me parece más
que una desagradable y pestilente multitud de vapores. ¡Qué obra
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maestra que es el hombre! ¡Qué noble por su razón!¡ Qué infinitas sus
facultades! Lo más hermoso de la tierra, el más perfecto de todos los
animales. Y sin embargo ¿saben qué? no me deleita el hombre... y menos
la mujer, pero por sus sonrisas me dan a entender que a ustedes sí.
RICARDO.- No, no es eso.
HAMLET.- ¿Entonces, por qué te reís cuando digo que ya no me deleita el
hombre?
RICARDO.- Me reía pensando, ya que los hombre no te deleitan ¿qué
recibimiento le vas a dar a los cómicos que encontramos en el camino, y
están ahí deseando actuar?
HAMLET.- ¿Qué cómicos?
RICARDO.- Aquellos que tanto te gustan. La compañía trágica de nuestra
ciudad y que andan vagando de pueblo en pueblo.
HAMLET.- Y ¿por qué andan vagando así?
RICARDO.- Esa es la manera que tienen de ganarse la vida con su arte.
HAMLET.- Artistas de la vida.
RICARDO.- Así es.
GUILLERMO.- Ya están ahí los cómicos.
HAMLET.- Por último, quisiera decirles que mi tío padre, y mi madre tía, se
equivocan mucho.
GUILLERMO.- ¿En qué?
HAMLET.- Yo no estoy loco sino cuando sopla del nordeste; pero cuando
corre el viento sur, sé muy bien distinguir un huevo de una castaña.
11 - Segunda aparición del fantasma: duración 2 minutos
HAMLET.- Ya estoy solo. ¡Qué miserable! ¡Qué insensible soy! Es admirable
que esta actriz, en una ficción, pueda manejar tan a su antojo el
sentimiento de su personaje, lágrimas de sus ojos, la voz débil, todas sus
acciones ajustadas a lo que quiere expresar. Y todo esto por nadie: por un
personaje que ni siquiera existe, que es ficción. ¿Qué haría entonces si
tuviera los tristes motivos de dolor que tengo yo? Inundaría el teatro con
su llanto, su voz conmovería a cualquiera que la oyese. Pero yo, miserable,
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sin vigor y estúpido, adormecido de sueño, permanezco inmóvil y miro con
tal indiferencia mis agravios!
SOMBRA: ¿Nada merece un Rey con quien se cometió el más atroz de los
delitos para arrebatarle el cetro y la vida?
HAMLET: ¿Soy cobarde?
SOMBRA: Mientras, este homicida, este seductor pérfido, vive sin
remordimientos de su culpa.
HAMLET: Pero ¿por qué soy tan necio y me quedo mudo?
Yo escuché que en una representación, hombres con culpas, fueron
heridos en el alma con tal violencia por la ilusión del teatro, que
confesaron sus delitos en público. Yo voy a hacer que estos actores
representen delante de mi tío algún pasaje que tenga semejanza con el
asesinato de mi padre. Lo voy a herir en lo más vivo del corazón. Y ahí lo
voy a observar, sus miradas, sus reacciones. Lo voy a analizar hasta la
médula y voy a ver si de verdad se perturba. Ya sé lo que tengo que hacer.
Voy a juntar pruebas más sólidas, y esta representación va a ser el lazo que
se enrede en la conciencia del actual rey.
12 - Ser o no ser: duración 2,11 minutos
HAMLET.- Ser o no ser, esa es la cuestión: ¿Qué es más noble para el
espíritu? soportar las flechas y golpes del destino, o armarse contra un
mar de adversidades y haciéndoles frente, acabar con ellas. Morir, dormir,
nada más. ¿Y si durmiendo terminaran las angustias y los mil ataques
naturales herencia de la carne? sería un resultado sumamente deseable.
Morir, dormir. Dormir, tal vez soñar. Ese es el problema; aquello que
podríamos soñar en nuestro sueño eterno, ya libres del agobio terrenal, es
una consideración que frena el impulso y da larga vida a la desgracia.
¿Quién soportaría los azotes e injurias de este mundo, las arbitrariedades
del tirano, las afrentas del soberbio, las penas del amor menospreciado, la
lentitud de la ley, la arrogancia del poder, todos los insultos que sufre la
paciencia, pudiendo conseguir la paz con un simple puñal? ¿Quién lleva
esas cargas, gimiendo y sudando bajo el peso de esta vida, si no fuera
porque el temor al más allá, a aquella tierra inexplorada de cuyas fronteras
ningún viajero vuelve, detiene los sentidos y nos hace soportar los males
que tenemos, antes que huir hacia otros que ignoramos? La conciencia
nos vuelve cobardes.
Pero... ¡la hermosa Ofelia!
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13 - Hamlet y Ofelia: a un convento!: duración: 2 minutos
OFELIA.- Hamlet ¿Cómo has estado estos últimos días?
HAMLET.- Muy bien, gracias….Ofelia.
OFELIA.- Tengo conmigo algunos obsequios tuyos, que quisiera devolverte
HAMLET.- ¿Obsequios? Yo nunca te di nada.
OFELIA.- Sabés que digo la verdad. Y junto a los regalos pronunciaste
palabras tan dulces que hicieron de éstos algo más preciado aún. Pero
ahora, perdido su perfume, ya no los quiero. Si el que los regala ya no
siente afecto, para mí no valen nada. Te los devuelvo.
HAMLET.- ¿Ofelia, sos honesta?
OFELIA.- Perdón…
HAMLET.- ¿Si sos hermosa?
OFELIA.- ¿Qué querés decir?
HAMLET.- Que si sos honesta y hermosa, no debés permitir que tu
honestidad negocie con tu belleza.
OFELIA.- ¿Con quién puede negociar mejor la belleza si no es con la
honestidad?
HAMLET.- Sin duda. El poder de la hermosura convertirá a la honestidad en
una puta, antes que la honestidad logre transformar la hermosura a su
semejanza. En otro tiempo esto era una paradoja; pero ahora es cosa
probada... Yo te quería, Ofelia.
OFELIA.- Así me lo hiciste creer.
HAMLET.- No me tendrías que haber creído. Porque la verdad, nunca te
quise.
OFELIA.- Entonces viví engañada.
HAMLET.- ¿Por qué no te vas a un convento, Ofelia?, ¿para qué querés
tener hijos que puedan convertirse en malas personas? Yo me considero
medianamente bueno; y sin embargo podría acusarme a mí mismo de
tantos malos actos, que sería mejor que mi madre no me hubiese parido.
19
Soy soberbio, vengativo, ambicioso; con más pensamientos malos en mi
cabeza que ideas sobre como ejecutarlos. ¿Qué sentido tiene que exista
gente miserable como yo arrastrándose entre el cielo y la tierra? Todos
somos malas personas: no creas en ninguno de nosotros; te tenés que ir a
un convento, Ofelia…… ¿Donde está tu padre?
OFELIA.- En casa.
HAMLET.- Entonces, Que cierre bien todas las puertas; si quiere hacer
locuras, que las haga dentro de su casa. Adiós .
HAMLET.- Si te casás, aunque seas un hielo en la castidad y tan pura como
la nieve, no vas a poder librarte de la calumnia. Pero, bueno, si aún así,
tenés la necesidad de casarte, hacelo con un imbécil, porque los hombres
inteligentes saben muy bien qué clase de monstruos hacen ustedes de
ellos.... Al convento, y rápido. Adiós .
OFELIA.- ¡Por favor!
HAMLET.- Muchas veces escuché hablar de los maquillajes de las mujeres.
La naturaleza les da una cara y ustedes se hacen otra distinta. Con esos
saltitos, ese pasito corto, ese hablar aniñado, fingen ser inocentes y
convierten sus defectos en algo gracioso. Pero, no hablemos más, porque
me volví loco... Sólo digo que de hoy en adelante no habrá más
casamientos; los que ya están casados (excepto uno) van a quedarse así;
los otros se quedarán solteros... Dale, por favor, te tenés que ir a un
convento.
OFELIA sola
¡Qué gran inteligencia destruida! El estadista, el sabio, la lengua del
letrado, la espada del guerrero, la esperanza de este país, espejo de la
cultura y modelo de conducta, objeto de estudio, ahora destrozado. Y yo,
la mujer más infeliz, que gozó la miel de sus dulces promesas, ahora veo a
esa noble y sublime mente destemplada como campanas que suenan
distorsionadas, a ese rostro de maravillosa juventud, perdido en el delirio.
¡Pobre de mí! Haber visto lo que vi y ver ahora lo que veo.
CLAUDIO, POLONIO, OFELIA
CLAUDIO.- Sus afecciones no van por ese camino. En su discurso, aunque
sea todo muy caótico y desordenado, no hay nada que parezca locura.
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Tiene una idea oculta, e intuyo que cuando logre llevarla a cabo va a ser
algo muy peligroso. Para evitarlo, resolví que salga ya mismo para
Inglaterra. Tal vez el mar y un país diferente, puedan alejar esa idea que lo
obsesiona. ¿Qué te parece?
POLONIO.- Que es lo mejor. Pero creo que el origen de su tormento
proviene de un amor mal correspondido. Ofelia, no es necesario que nos
cuentes lo que sucedió porque lo escuchamos todo.
14 - Monólogo de Hamlet a los cómicos más Horacio: duración 4 minutos
HAMLET, CÓMICOS
Salón del Palacio.
HAMLET.- Van a decir este pasaje como ustedes quieran, cantando,
bailando, pero tengan en cuenta estos consejos: háganlo con soltura, no
con la voz impostada como hacen muchos de nuestros actores. No
muevan las manos, cortando el aire así para reforzar lo que dicen. No
griten innecesariamente. Me saca de quicio ver a un hombre que por falta
de moderación estropea las emociones que quiere expresar y desgarra los
oídos de los espectadores. Los mandaría a azotar. Eviten eso, por favor..
CÓMICO 1o .- Sí, claro.
HAMLET.- No sean tampoco demasiado fríos. La acción debe corresponder
a la palabra, y la palabra a la acción. Intenten ser auténticos, confíen en
que, si ustedes se lo creen, el público también lo hará. Háganlo simple,
ustedes son el espejo de la humanidad. No exageren, yo he visto a algunos
actores, a los que incluso aplaudían con entusiasmo, que de tanto
hincharse y vociferar no parecían de la raza humana, más bien unos
engendros.
CÓMICO l - Yo creo que en nuestra Compañía se ha corregido bastante ese
defecto.
HAMLET.- Corríjanlo del todo. Y cuiden también de no agregar nada a lo
que está escrito; porque algunos para impresionar a los espectadores mas
necios empiezan a lucirse ellos. Esto es intolerable y pone en evidencia la
más estúpida de las ambiciones de quienes lo practican. El verdadero
interés tiene que estar en la obra en lo que se cuenta. Prepárense.
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HAMLET, POLONIO, RICARDO, GUILLERMO
HAMLET.- Y bien, Polonio, ¿podrías avisarle al rey para que venga a ver el
espectáculo?
HAMLET.- Sos la persona más íntegra que conocí en mi vida.
HORACIO: Mi señor
HAMLET: ¡Horacio, no es adulación, por qué te habría de adular yo? ¿Qué
ventajas puedo obtener yo de vos que no tenés más que para vestirte y
comer? Dejá eso para los que se arrastran buscando obtener algo a
cambio.
Desde que mi alma supo distinguir entre los hombres te eligió a vos.
Porque siempre fuiste un hombre que soporta el sufrimiento sin sufrir y
acepta por igual los reveses y los favores de la fortuna. Dame un hombre
que no sea esclavo de sus pasiones y yo lo voy a poner en el centro de mi
corazón. En el corazón de mi corazón.
Quisiera pedirte lo siguiente: van a representar un drama delante del Rey,
una de sus escenas contiene circunstancias muy parecidas a las de la
muerte de mi padre. Te encargo que cuando suceda esto, observes a mi tío
con mucha atención. Si al ver la escena, su delito no se descubre por sí
mismo, sin duda, el que hemos visto es un espíritu infernal, y mis ideas son
tan sólo producto de la imaginación. Examinalo cuidadosamente, yo
también lo voy a hacer y después hablamos.
HORACIO.- Está bien.
HAMLET.- Ya vienen a la función, vuelvo a hacerme el loco.
15 - REPRESENTACION - 3/ 11
CLAUDIO, GERTRUDIS y HAMLET, HORACIO, POLONIO, OFELIA, RICARDO,
GUILLERMO, y acompañamiento.
CLAUDIO.- ¿Cómo estás, mi querido Hamlet?
HAMLET.- Muy bien, señor, me alimento del aire como el camaleón,
engordo con la esperanza. No creo que tú puedas engordar así a tus
capones.
CLAUDIO.- No comprendo tu respuesta, Hamlet.
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HAMLET.- Yo tampoco. (A Polonio) ¿Es verdad que una vez actuaste en la
Universidad? Eso me dijiste ¿no?
POLONIO.- Sí, así es, y tenía reputación de buen actor.
HAMLET.- ¿Y qué hiciste?
POLONIO.- El papel de Julio César. Yo era asesinado en el Capitolio. Me
mataba Bruto.
HAMLET.- Muy bruto fue el que cometió en el Capitolio un delito tan
capital. ¿Están listos los cómicos?
RICARDO.- Sí, solo esperan sus órdenes.
GERTRUDIS.- Vení acá, querido Hamlet, sentáte al lado mío por favor.
HAMLET.- No, madre, acá hay un imán más atractivo.
POLONIO.- ¡Ah! ¡Ah! ¿Notaron eso?
HAMLET.- ¿Puedo puedo mi cabeza en tu falda, Ofelia?
OFELIA.- No Hamlet, por favor.
HAMLET.- Solo dije apoyar mi cabeza en tu falda.
OFELIA.- Bueno..…está bien…
HAMLET.- ¿Pensaste que pretendía hacer algo indecente?
OFELIA.- No, Hamlet, no pensé nada.
HAMLET.- Qué bello pensamiento entre las piernas de una doncella...
OFELIA.- ¿Qué decís?
HAMLET.- Nada.
OFELIA.- Parece que estás contento hoy.
HAMLET.- ¿Quién, yo?
OFELIA.- Sí.
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HAMLET.- Lo hago sólo para divertirte. ¿Qué debe hacer un hombre sino
vivir alegremente? Y si no, mirá a mi madre que contenta está y mi padre
se murió ayer.
OFELIA.- ¡Eh! ¿Ayer? No, dos horas no, dos meses.
HAMLET.- ¿Dos meses, tanto tiempo? ¡Oh! Entonces, que sea el diablo el
que se vista de luto, porque yo quiero estar elegante. Dos meses ya que
murió y ¿todavía se acuerdan de él? Entonces hay esperanza: la memoria
de un gran hombre puede sobrevivir a su muerte medio año.
Entran los cómicos. Todos ríen.
CÓMICO 1
No venimos a hacerlos reír. Aquellos que vienen a ver un espectáculo
alegre se van a ver defraudados. Imaginen que la histotia que van a ver
podrían haber sucedido en la vida real. Y si entonces conservan la alegría,
les puedo decir que un hombre puede llorar el día de su propia boda.
OFELIA.- ¿Esto es el prólogo?
HAMLET.- Parece que sí.
OFELIA.- ¡Qué corto!
HAMLET.- Corto como nuestro amor…..¿no?
CÓMICOS y dichos.
Comienza la pantomima con el asesinato del rey y la coronación del nuevo
rey y su casamiento.
ACTOR REY- El carro de Apolo ya dio treinta vueltas
al mar de Neptuno y a la región esférica de la Tierra, desde que Himeneo y
Amor nos unieron y nuestras almas en vínculo santo fundieron.
ACTOR REINA
Haya tantos giros de luna y de sol
antes que se pierda nuestro inmenso amor.
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Mas, ¡pobre de mí! Te veo tan doliente
y aunque esté inquieta,
señor, tú no debes sentir impaciencia,
pues ansia y amor de mujer cambian juntos:
Ya te he demostrado cuán grande es mi amor,
y de esa misma medida es ahora mi temor.
ACTOR REY
Muy pronto, mi amor, voy de dejarte,
pues mis facultades ya empiezan a debilitarse.
Y no faltará alguien lo bastante tierno para ser tu esposo
y quererte con igual….
ACTOR REINA
¡No sigas, no sigas!
Tal amor sería una traición a mi alma.
Si tomo otro esposo, él será mi infierno,
pues nadie se casa con el segundo que no haya matado al primero.
A mi esposo muerto mataría otra vez, si en el lecho a otro yo fuese a ceder.
ACTOR REY
No dudo que sientas lo que ahora me dices, más muchas afirmaciones no
suelen cumplirse; nuestros propósitos son los esclavos de nuestra
memoria: fuertes cuando nacen, más su fuerza es corta y pierden validez.
Como el fruto verde, se aferran al árbol; cuando están maduros, caen sin
tocarlos. Todos nos olvidamos, y por conveniencia, de pagarnos a nosotros
mismos nuestras propias deudas. Si nos proponemos algo con pasión,
veremos que esto muere pasado el ardor;
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Dices que no piensas casarte con otro; pero morirá tu idea tras morir tu
esposo.
ACTOR REINA
¡Que aquí y más allá me acose la angustia
si vuelvo a casarme cuando yo sea viuda!
HAMLET
¿Y si ella no cumple su promesa?
ACTOR REY
Solemne promesa. Y ahora déjame:
el sueño me vence y deseo distraer
el tiempo durmiendo.
Se duerme.
ACTOR REINA
Que tu mente descanse,
y que la desgracia jamás nos separe.
Sale.
HAMLET.- Y bien, madre, ¿qué te parece la pieza hasta ahora?
GERTRUDIS.- Creo que la mujer promete demasiado.
CLAUDIO.- ¿De que pieza se trata?
HAMLET.- Es una obra antigua, trata sobre un asesinato pero que no nos
importa a nosotros que tenemos el alma inocente. Es una obra de ficción.
Los personajes y hechos son completamente ficticios. Cualquier parecido
con la realidad es pura coincidencia. pantomima continua con el asesinato
del rey, la coronación y el casamiento con la antigua reina.
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OFELIA.- El rey se levanta.
HAMLET.- ¿Qué? ¿Hay algo que lo asuste, tal vez?
GERTRUDIS.-¿Claudio?
POLONIO.- Todos atrás. Luz.
CLAUDIO.- Luces. Vámonos de aquí.
TODOS.- Luces, luces.
16 - Puente 3
Corten! Muy bien este es el gran momento de tensión de la obra: el rey
que acaba de perder sus estribos cancelando la representación de los
cómicos frente al propio Hamlet, la corte y sus súbditos por verse reflejado
en la trama, abandona el recinto con sus remordimientos disparados y por
ende opta por entrar a la capilla a rezar. Simultáneamente la reina quien se
retira a sus aposentos es aconsejada por Polonio para que reprenda a
Hamlet con severidad y es allí donde Hamlet por error dará muerte a
Polonio tras una larga discusión con su madre. Una de las escenas más
analizadas desde el punto de vista psicológico en la historia. Por si fuera
poca la tragedia, Ofelia se suicida ahogándose quedando Hamlet expuesto
como el culpable de esa decisión. Laertes, hermano de Ofelia e hijo de
Polonio, quien vuelve desde Francia para vengar la muerte de su padre es
sorprendido con esta triste noticia. Laertes, su deseo de venganza y el rey
Claudio se unen en una trampa mortal en la que provocan que Hamlet
termine aceptando batirse a duelo para salvar el honor. Y es allí donde el
rey Claudio tiene la oportunidad de deshacerse de Hamlet, oportunidad
que por una de esas maravillosas cosas del teatro termina volviéndose en
contra de cada uno de los personajes que eligieron la venganza.
Asistente: prontos para filmar!
17 – Escena de la flauta / cuchillo
GUILLERMO.- ¿Me permitís que te diga una palabra?
HAMLET.- Y toda una historia también.
GUILLERMO.- El rey…
HAMLET.- ¿Qué hay con el rey?
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GUILLERMO.- Se fue a su cuarto muy indispuesto.
HAMLET.- ¿Por el vino?
GUILLERMO.- No, por la cólera.
HAMLET.- Pero, ¿no sería mejor ir y contárselo al médico? ¿No ven que si
yo me meto intentando purgar ese humor, puede ser que aumente su
cólera?
GUILLERMO.- ¿Podrías hablar con más sentido común y centrarte en la
cuestión?
HAMLET.- De acuerdo. Seguí.
GUILLERMO.- Tu madre, afligida, me mandó a buscarte.
RICARDO.- Quiere hablar contigo en su habitación.
HAMLET.- Afligida, qué mal hijo soy. ¿Tienen algún otro tema que quieran
tratar conmigo además de esta admiración maternal?
RICARDO.- Me acuerdo de que en otro tiempo me estimabas mucho.
HAMLET.- Y ahora también. Te lo juro por esta cerveza (o por estas manos
de ladrón).
RICARDO.- ¿Cuál es el motivo de tu perturbación? ¿Porqué no querés
contarnos lo que te pasa? Somos tus amigos.
HAMLET.- Siento que no puedo progresar.
RICARDO.- ¿Cómo? Pero, si contás con el voto del rey para sucederle en el
trono de Dinamarca.
HAMLET.- Lo tengo ¿Por qué tengo la sensación de que me quieren hacer
caer en alguna trampa, me cercan por todos lados.
GUILLERMO - Señor
HAMLET ¿Querés tocar esta flauta?
GUILLERMO.- No sé tocar.
HAMLET.- Vamos.
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GUILLERMO.- En serio que no sé.
HAMLET.- Es fácil, como mentir.
GUILLERMO.- Pero, no tengo idea.
HAMLET.- Mirá, ponés el pulgar acá y los demás dedos sobre estos
agujeros, soplá con la boca y vas a ver qué lindo sonido sale. ¿Ves? .
GUILLERMO.- Pero, soy incapaz de hacer sonar una melodía.
HAMLET.- Entonces, qué opinión tan baja tenés de mí. Me querés tocar a
mí, creés reconocer mis registros, pretendés arrancar mis secretos más
íntimos, hacer vibrar todas mis notas desde la más baja hasta la más alta y
sin embargo mirá esta pequeña flauta, capaz de excelentes voces y
armonías, que no podés hacer sonar. ¿Y pensás que vas a sacar de mí más
sonido que de esta flauta?
18 - Claudio rezando en la capilla: duración 3 minutos
HAMLET - Esta es la hora de la noche, de los maleficios. La hora en que las
tumbas bostezan, y el infierno exhala al mundo su peste, y lo contagia.
Ahora yo podría beber sangre caliente, y cometer atrocidades que, al
verlas, el día se estremecería. (Tiempo) Pero basta, mi madre me espera...
¡Corazón no te corrompas! Dejame ser cruel, pero no inhumano. El puñal
que la va a herir está en mis palabras, no en mis manos.
CLAUDIO solo
CLAUDIO.- ¡Rezar, no puedo ¡Mi culpa es atroz! Su hedor sube al cielo,
llevando la maldición más terrible, la muerte de un hermano. Olvidáte,
señor, olvidáte del horrible homicidio que cometí... Va a ser imposible,
mientras vivan en mí los elementos que me llevaron a la maldad: mi
ambición, mi corona, mi esposa, las ansias de poder,… ¿Podrá merecerse
el perdón cuando la ofensa existe? En este mundo corrupto suele suceder
que el delincuente, derramando oro, aleja la justicia, y corrompe con
dinero la integridad de las leyes; pero no en el cielo. Allá no hay engaños,
allá comparecen las acciones humanas como son. ¿Qué debo hacer?...
Probemos lo que puede el arrepentimiento. Pero, ¿qué podrá con quien
no puede arrepentirse? ¡Fatal encrucijada! ¡Conciencia ennegrecida con
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sombras de muerte! Cuanto más se esfuerza en ser libre, más oprimida se
queda, ¡Que el cielo me asista! Prueben en mí su poder. Todo, todo puede
enmendarse .
CLAUDIO, HAMLET
HAMLET.-
Esta es la ocasión. Ahora está rezando, ahora lo mato... Pero si lo hago así,
va a ir al cielo, ¿y esta es mi venganza? ¿Darle la muerte precisamente en
el momento que pretende purificar su alma? No, pensemos; un infame
mata a mi padre, y yo, su único hijo, ¿le aseguro la gloria? ¿No es esto en
vez de castigo premio y recompensa? No. Esperemos una mejor ocasión.
Cuando esté ocupado en el juego, o duerma borracho, o se abandone a los
placeres incestuosos del lecho, ahí si, lo destruyo con todas mis fuerzas. Mi
madre me espera. Esta medicina solo te alarga el sufrimiento
19 - El gabinete de la reina: duración 9 minutos GERTRUDIS, HAMLET,
POLONIO
HAMLET.- ¿Entonces madre, qué pasa?
GERTRUDIS.- Hamlet, ofendiste mucho a tu padre.
HAMLET.- Madre ofendiste mucho a mi padre.
GERTRUDIS.- Veni, veni; respondés con lengua muy suelta.
HAMLET.- Voy, voy, preguntás con lengua muy perversa.
GERTRUDIS.- ¿Qué es esto, Hamlet?
HAMLET.- ¿Qué pasa madre?
GERTRUDIS.- ¿Te olvidas quién soy?
HAMLET.- No, no me olvido. Sos la Reina, casada con el hermano de tu
primer esposo y... ojalá no fuera así... sos mi madre.
GERTRUDIS.- Bien. Yo te pondré delante de quien te haga hablar.
HAMLET.- Vení, sentate, no te muevas.. No te vas a ir, hasta que ponga
delante tuyo un espejo en el que veas hasta el fondo de tu ser.
GERTRUDIS.- ¿Qué intentás hacer ? ¿Queres matarme?... Socorro.
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POLONIO.- Socorro pide…
HAMLET.- ¿Qué es esto?... ¿Una rata? Muerto... Apuesto a que está
muerto.
GERTRUDIS.- ¿Qué hiciste?
HAMLET.- No sé... ¿Es el Rey?
GERTRUDIS.- ¡Qué horror!
HAMLET.- Un horror. Casi tan horroroso como matar a un Rey y casarse
después con su hermano.
GERTRUDIS.- ¿Matar a un Rey?
HAMLET.- Sí, eso dije. Ah tú, idiota, miserable, adiós. Te tomé por una
persona de mayor consideración, aceptá tu suerte; este es el riesgo de la
curiosidad. Dejá de retorcerte las manos, sentate. Yo te voy a retorcer el
corazón, si es que no lo tenés de acero.
GERTRUDIS.- ¿Qué hice yo, Hamlet, para que me insultes de esta manera?
HAMLET.- Una acción que da nombre de hipocresía a la virtud. Una acción
que destruye la confianza, y convierte a la moral en un montón de
palabras frívolas.
GERTRUDIS.- ¿Y qué acción es esa?
HAMLET.- Mira este retrato y ahora este. La imagen misma de dos
hermanos. Mirá cuánta nobleza en ese rostro, donde cada uno de los
Dioses imprimió su carácter para que el mundo pudiera admirar tantas
perfecciones en un solo hombre. Este era tu esposo. Mira ahora este otro.
Este es tu esposo ahora, espiga podrida que corrompe las virtudes de su
hermano. ¿Tenés ojos? ¿Como pudiste abandonar las delicias de aquella
colina por el lodo de este pantano? ¡De verdad! ¿Tenés ojos…? No me
digas que fue amor porque a tu edad los hervores de la sangre ya están
tibios. ¿Qué fuerza infernal te pudo cegar así? Los ojos sin el tacto, el tacto
sin la vista, los oídos, o solo el olfato; una pequeña parte de cualquier
sentido, hubiera bastado para impedir una estupidez tan grande... ¿No te
da vergüenza?
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GERTRUDIS.- ¡Hamlet! No hables más... Me haces mirar el fondo de mi
alma, lleno de manchas negras que no pueden borrarse.
HAMLET - Claro que no podrán borrarse, pues vivir en el pestilente sudor
del lecho incestuoso, envilecida por la corrupción, prodigando caricias de
amor sobre la sucia pocilga….
GERTRUDIS - ¡Por favor, Hamlet, no sigas! Tus palabras hieren mis oídos
como dagas.
HAMLET.- Un asesino... Un miserable... Que no vale ni milésima parte de tu
primer esposo. Un payaso de rey, un ratero del reino que robó la corona y
se la guardó en el bolsillo.
GERTRUDIS.- Por favor...
GERTRUDIS, HAMLET, LA SOMBRA DEL REY HAMLET
HAMLET.- ¿Qué querés?
GERTRUDIS.- Está fuera de sí.
HAMLET.- ¿Venís a culparme por demorar tanto en ejecutar la venganza?
Háblame.
LA SOMBRA.- No lo olvides. Vengo a darte ánimo, porque tu ardor está casi
extinguido. ¿Pero, ves? Mirá cómo llenaste de asombro a tu madre. Decile
algo Hamlet.
HAMLET.- ¿Qué pensás?
GERTRUDIS.- ¿Por qué dirigís la vista donde no hay nada? ¿A quién estás
mirando?
HAMLET.- Ahí, ahí, a él. ¿Lo ves, que pálida luz despide? Su dolor
conmovería hasta las piedras.
GERTRUDIS.- ¿A quién le hablás?
HAMLET.- ¿No ves nada ahí?
GERTRUDIS.- Nada.
HAMLET.- ¿Ni oís nada tampoco?
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GERTRUDIS.- Sólo lo que hablamos nosotros.
HAMLET.- Mira ahí... ¿Lo ves?... Se va... Mi padre..., con el mismo traje que
usaba en vida. Ahí…!
GERTRUDIS.- Esto no es más que una invención de tu cerebro, producto
del desorden que padece tu mente.
HAMLET.- ¿Desorden? Mi pulso, como el tuyo, late regularmente, lo que es
signo de buena salud. Nada de lo que dije es locura. Poneme a prueba.
Repetiría todo con tanta exactitud que la locura huiría desbocada. Te pido
que no pretendas confundir, creyendo que es mi locura, y no tu delito.
Confesá tu culpa y sé capaz de llorar lo que pasó.
GERTRUDIS.- Hamlet, me partís el corazón en dos.
HAMLET.- ¿Sí? Entonces tirá la mitad más podrida y viví más pura con la
que te queda. Buenas noches… y no vuelvas a la cama con mi tío. Podés
aparentar cierta virtud aunque no la tengas. Abstenete esta noche, eso va
a ser que te resulte mucho más fácil la próxima vez y todavía más la
siguiente, porque la costumbre puede cambiar el sello de la naturaleza.
Cuando de verdad quieras ser bendecida yo también voy a pedir tu
bendición. Me arrepiento de la desgracia de este hombre, pero el destino
lo quiso así. Buenas noches otra vez. Ah, Una palabra más buena señora.
GERTRUDIS.- ¿Qué?
HAMLET.- Nada de lo que te dije por supuesto. Dejá que el Rey, hinchado
de vino, te lleve otra vez al lecho, te acaricie todo el cuerpo con sus manos
sucias, te pellizque las mejillas y te llame ratoncito mío. Y después de un
par de besos inmundos y de sobarte la garganta con sus dedos malditos,
decile que mi locura no es verdadera. Porque ¿cómo es posible que una
Reina tan hermosa, modesta, prudente, pueda ocultar secretos de tanta
importancia a ese murciélago a ese sapo tan inmundo?
GERTRUDIS.- Si las palabras están hechas de aliento, y si el aliento es vida
yo no tengo ni vida ni aliento para contar a nadie nada de lo que me
dijiste.
HAMLET.- Parto para Inglaterra ¿lo sabías?
GERTRUDIS.- Lo había olvidado. Sí, está resuelto.
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HAMLET.- Se que hay cierta carta sellada, y que mis dos compañeros de
estudio, de quienes me fio como de víboras venenosas, tienen órdenes y
están encargados de llevar el mensaje que me conduzca al precipicio. Pero
va a ser muy divertido adelantarme a la jugada y verlos estallar en
pedazos. (Mirando a Polonio) Voy a arrastrar sus tripas hasta la habitación
de al lado. Que tengas buenas noches madre. Bien callado está este
consejero, que fue en vida tan hablador. Vamos amigo, concluyamos de
una vez. Buenas noches madre.
Cómo me acusan todos los hechos, como aguijonean mi venganza. ¿Qué
es el hombre, si el principal interés en su vida es comer y dormir? Un bruto
y nada más. Seguro que quien nos creó y nos otorgó una inteligencia y una
razón tan vastas, no nos dió esas facultades para que se enmohecieran por
falta de uso. Yo no sé entonces para qué existo, si siempre digo: esto es lo
que tengo que hacer y no lo hago. Tengo los motivos, la voluntad, la fuerza
y los medios para ejecutar lo que me proponga. Tengo también un ejemplo
de valentía y voluntad como lo es este ejército, conducido por un príncipe
joven, que se expone a los peligros más terribles, y todo por un objetivo de
muy poco valor. El ser grande no consiste en obrar sólo cuando se tiene un
gran motivo; sino en saber encontrar una razón por la que luchar, aunque
sea pequeña. ¿Qué hago yo cuando mi padre fue asesinado y el honor de
mi madre manchado con tanta alevosía? Duermo, solamente duermo.
Mientras que para mi vergüenza contemplo la destrucción inminente de
este ejército de miles de soldados que por un capricho van a sus tumbas
como si fueran a sus lechos, combatiendo por una tierra que ni siquiera es
suficiente para sepultar tantos cadáveres. ¡Basta! De hoy en más, que mis
pensamientos sean solo de sangre, o que no sean nada.
20 - Entierro de Ofelia: duración 3,40 minutos
CLAUDIO, GERTRUDIS, HAMLET, LAERTES, HORACIO. Acompañamiento de
deudos.
Se va escena del cura
GERTRUDIS.- Adiós Ofelia... Yo deseaba que fueses la esposa de mi Hamlet.
Esperaba cubrir de flores tu lecho nupcial... pero no tu tumba.
HAMLET. - ¡Qué! ¡Ofelia!
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LAERTES.- ¡Que todas las maldiciones caigan sobre la maldita cabeza de
aquel, que de la forma más inhumana te hirió el corazón, hasta el punto
de hacerte perder tu privilegiada inteligencia y lucidez, llevándote a la
muerte! Quiero estrecharte entre mis brazos y quedarme acá contigo para
siempre. Que nos entierren juntos, mi amada hermana, fundiendo este
cuerpo vivo y este muerto, haciendo de este llano un monte más alto que
el Olimpo.
HAMLET. - (Gritándole a Laertes) ¿Quién es el que expresa su dolor y se
hace el afligido con tanto grito y aspaviento? (acercándose a la tumba)
LAERTES.- Ojalá te mueras, Hamlet (lo agarra del cuello)
HAMLET. - Rezás muy mal ¿lo sabías?… / Mala forma de rezar. (mientras
pelean) Sacá tus manos de encima, no soy violento, pero puedo ser
peligroso si me provocás.
CLAUDIO.- Sepárenlos.
GERTRUDIS.- ¡Hamlet! ¡Hamlet!
Los separan.
HORACIO.- Tranquilos.
HAMLET. - Por esto, pienso luchar con él hasta que mis ojos dejen de
parpadear.
GERTRUDIS.- ¿Qué decís, hijo... ?
HAMLET. - Yo amaba a Ofelia. Ni cuatro mil hermanos, si los tuviese,
podrían juntos, con todo su amor, exceder al mío... (A Laertes) ¿Que estás
dispuesto a hacer por ella?
CLAUDIO.- Laertes, mirá que está loco.
Laertes se le va encima a Hamlet
GERTRUDIS.- Por Dios, Laertes, dejálo.
HAMLET. - Por Dios ¿Qué querés? ¿Llorar, luchar, ayunar, desgarrarte? ¿O
tomar vinagre y comerte un cocodrilo? Yo también. ¿Viniste a provocarme,
tirándote a la tumba de Ofelia? Querés que te entierren vivo con ella
¿verdad? Yo también.
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GERTRUDIS.- (A Laertes) Todo esto es producto de su locura, pero esa
violencia no podrá durarle mucho tiempo.
HAMLET. - ¿Por qué me tratan así, señores? Yo siempre los quise… Pero
parece que eso no importa. El gato podrá maullar, pero el perro va a ser el
vencedor.
Hamlet se va.
CLAUDIO.- Horacio, no lo abandones.
Horacio sale.
Laertes, tené paciencia, acordáte de lo que hablamos anoche. Yo voy a
preparar los últimos detalles. Gertrudis, aseguráte de que vigilen a tu hijo.
Espero que pronto podamos gozar de un poco de tranquilidad; por ahora,
todavía nos toca sufrir.
21 - Puente 4:
Asistente: - Corten!...
Agustín: - Pero no me queda claro que es lo que paso con Hamlet después
que mató a Polonio en el gabinete de la reina.
Asistente: - En el momento que le dice a su madre que parte para
Inglaterra , se refiere a la orden que da el rey Claudio para la partida de
Hamlet por motivo del asesinato de polonio.
Es en ese viaje que vigilado y escoltado por Guillermo y Ricardo, hamlet
descubre que la carta que guardan , escrita por el rey , especifica la orden
de dar muerte a Hamlet apenas pise esas tierras .
Hamlet cambia la carta por otra similar, pero cambiando su nombre por el
de Guillermo y el de Ricardo.
Hamlet vuelve a Dinamarca y se encuentra con su amigo Horacio donde le
cuento lo que paso en su viaje y sus deseos de tomar justicia por mano
propia. Es en ese encuentro que recibe la noticia de que el rey hace una
apuesta de que si se bate a duelo por honor contra Laertes , el que
perderá será Hamlet. Esa es la excusa perfecta para que Hamlet , en su
deseo de vengar la muerte de su padre , pueda llegar a concretarse.
22 - Duelo: duración 7 minutos
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HAMLET, HORACIO, CLAUDIO, GERTRUDIS, LAERTES, ENRIQUE, Caballeros,
Damas y acompañamiento
CLAUDIO.- Bueno, Hamlet, acercáte y recibí esta mano que te presento.
HAMLET. - Laertes, si estás ofendido conmigo, te pido perdón. Todos los
aquí presentes saben lo mal que me siento por esta especie de demencia
que padezco. Lo que haya hecho, que haya podido insultar o herir tu
corazón, te aseguro que fue producto de mi locura ¿Puede Hamlet haber
ofendido a Laertes? No, Hamlet no ha sido, porque estaba fuera de sí, y si
en algún momento ofendió a Laertes, no fue Hamlet el agresor, Hamlet lo
desaprueba. ¿Quién pudo ser? Su demencia. Por lo dicho, espero que la
generosidad de tu corazón sepa absolver mis errores y sepas disculpar, si la
flecha que lancé sobre esta casa pudo herir a mi propio hermano.
LAERTES.- Lo acepto en cuanto a mis sentimientos. En cuanto a mi honor,
me reservo el derecho de esperar el resultado de una investigación de los
hechos. Mientras tanto, bienvenido sea tu afecto.
HAMLET. - Te lo agradezco, y en cuanto a la pelea que está por comenzar,
lucharé contigo como si fueses mi hermano... Vamos. Los floretes.
Enrique lleva los floretes. Eligen.
CLAUDIO.- Que traigan a la mesa las copas de vino.
HAMLET. - Vamos.
LAERTES.- Vamos señor.
HAMLET. - Una.
LAERTES.- No.
HAMLET. - Juez.
ENRIQUE.- Una estocada, no hay duda.
LAERTES.- Bien, sigamos.
CLAUDIO.- Esperen... Traigan la bebida. Hamlet, esta perla es para vos.
Brindo con ella a tu salud. Denle la copa.
HAMLET. - Esperen un poco. Vamos. Otra estocada. ¿Qué decís?
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LAERTES.- Sí, me ha tocado, lo confieso.
CLAUDIO.- Nuestro hijo va a vencer.
GERTRUDIS.- Está pesado y se fatiga demasiado. Hamlet, tomá mi pañuelo.
Secáte la frente. La reina brinda por tu suerte, querido Hamlet. (La reina
toma una copa)
HAMLET. - Muchas gracias, señora.
CLAUDIO.- (A la reina) No, no tomes.
GERTRUDIS.- Perdoname, pero voy a tomar.
CLAUDIO.- (Lo dice para sí) ¡La copa envenenada!….Demasiado tarde.
La reina le ofrece le ofrece la copa a Hamlet
HAMLET. - No, ahora no voy a beber.
GERTRUDIS.- Dejáme que te seque un poco la cara.
HAMLET. - Vamos a la tercera ronda, Laertes... Pero, hay que esforzarse
más. Parece que te burlás de mí.
LAERTES.- ¿Te parece? Vamos, entonces.
ENRIQUE.- Nada, ni uno ni otro.
LAERTES.- Ahora... Ésta...
Laertes hiere a Hamlet y éste golpeándolo, le quita la espada y lo hiere a él
CLAUDIO.- Parece que se enardecen demasiado. Sepárenlos.
HAMLET. - No, no, vamos otra vez.
ENRIQUE.- Miren ¿qué le está pasando a la Reina?
Todos van hacia ellos y los separan
HORACIO.- ¡Los dos heridos! ¿Qué es esto?
ENRIQUE.- ¿Cómo ha sido, Laertes?
LAERTES.- Esto es haber caído en el lazo que preparé, justamente muero,
víctima de mi propia traición.
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HAMLET. - ¿Qué tiene la Reina?
CLAUDIO.- Se desmayó al verte herido.
GERTRUDIS.- No, no... ¡La bebida!... ¡Querido Hamlet! ¡La bebida! ¡Me
envenenaron!
HAMLET. - ¡Traición! ¡Qué se descubra la traición!
LAERTES.- No, el traidor está aquí. Hamlet, fuiste asesinado... no hay
medicina que pueda salvarte,... El arma traidora está en tu mano, con
punta y envenenada. La criminal intriga se volvió contra mí. Yo, caído para
siempre, y tu madre, envenenada. No puedo más. ¡El rey, el rey es el
culpable!
HAMLET. - ¡La punta está envenenada, también! Hiere al rey.
TODOS.- Traición, traición.
CLAUDIO.- Estoy herido... Defiéndanme.
HAMLET. - ¡Asesino! (Abriéndole la boca y haciéndole tragar el vino) Tomá
este veneno ¿Está la perla aquí? Sí, tomá, vas a acompañar a mi madre.
LAERTES.- ¡Justo castigo!... Él mismo preparó el veneno... Perdonémonos,
Hamlet, olvidémonos de todo.
HAMLET. - Voy a seguirte. Me muero, Horacio... Adiós, madre. Si yo tuviera
tiempo… Podría contarles... pero, ya no es posible. Horacio, me muero.
Tu que vas a vivir, explicá mi conducta y justificame ante los ojos del que
ignore. Contale al mundo por qué hice lo que hice. /Explicá lo que hice y
por qué.
HORACIO.- ¿Vivir? No lo creas. Aquí hay algo de veneno.
HAMLET. - ¡No! ¡Horacio! Por favor, si realmente me querés, te ruego que
vivas para contar mi historia.
HAMLET. - Mi voz moribunda le da su apoyo. / Tiene a su favor mi voz
moribunda. Decíle esto y contale los detalles de los hechos… Los grandes,
y los pequeños. ¡Lo demás es silencio!
FIN
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