Capítulo 1.
Un estudio eficazmente diseñado para recibir el
sol matutino.
Recorría sus dedos a través de las teclas imaginando las notas
intercaladas entre sí. Su mente las reconstruía en una idea tan
lejana, brumosa y carente de consistencia que podría ser un
recuerdo muy vago de algún momento de su niñez o una memoria
implantada inorgánica en su vida.
El recuerdo en sí consistía en rayos de sol atravesando las
hojas de un sauce llorón, mientras que sus flexibles ramas se
deslizaban por la superficie del agua. Aún con los ojos cerrados
y su mente plenamente enfocada en la construcción del recuerdo,
la disposición de las teclas del piano respondía de manera
orgánica al contacto con su mano. Pensaba al mismo tiempo en
Debussy mientras dejaba que los acordes cayesen uno por uno
construyendo un caleidoscopio de impresiones etéreas. Mientras
la canción cobraba vida. El individuo que recorre el teclado
digital levanta el rostro y mira su porción de la ciudad desde
su estudio seleccionado entre todas las piezas del departamento
para buscar el mejor ángulo en el que incide la luz. Tras las
ventanas suceden diferentes orquestaciones matutinas, los ciclos
y procesos de una parte de la ciudad que se despierta, con las
primeras horas de luz.
Esta sección de la ciudad era, aunque no en el sentido exacto
de la palabra, un gueto, donde judíos se habían establecido
después de años de innumerables persecuciones. El gueto o más
bien la pequeña urbanidad haven, daba hacia los astilleros de
la ciudad. Los buques, botes y yates que ondulan cíclicamente y
el sol apareciendo sobre sus velas era un elemento simbólico que
dotaba de la particularidad y de su ambiente tradicional a esa
parte especifica de la ciudad.
Para Thoren, se había convertido en un ritual el registrar las
primeras notas que no abandonaban su mente del todo después de
despertar. Las notas almacenadas por un programa de inteligencia
artificial, llamado mealdelbrot, trabajaban en una base de datos
donde se diseñaban estructuras fractales que dictan a un
algoritmo un conjunto de secuencias musicales y tonos a partir
de las notas introducidas por el artista.
Jamás se había acostumbrado a trabajar aislado del sonido, tal
vez tratase de un capricho impuesto o una metodología de trabajo.
Pero el pianista había desarrollado una escucha consciente de
los elementos sonoros y justificaba su proceso al explicar cómo
los ruidos matutinos constituían un elemento que se reflejaba
en su trabajo. Le gustaba pensar que las plantas sobre el
alféizar se nutrían de la música que se creaba en ese espacio
íntimo. Sobre la pared fotografías de una diversidad de espacios
realmente inspiradores: La calle de una ciudad llena de
movimiento una imagen con un barrido debido a la baja exposición,
le permitía recordarse como un habitante de un cosmos muy diverso
y en constante movimiento, en otro extremo la fotografía
enmarcada de una lluvia sobre un estanque traía consigo una
sensación de quietud. Los estantes donde descansaban los libros
que a menudo usaba como referencia, no solo para la creación
musical si no como material de estudio para sus clases. Sobre
el escritorio se encontraba un ordenador conectado a un sistema
de sonido cuidadosamente colocado para evitar el eco. El teclado
que se acercaba más a un piano digital es una inequívoca
declaración de intenciones pues el diseño hablaba de un
individuo para quien la estética denota. El piano Nostal era una
verdadera maravilla, Ubicado en el centro de la habitación
contaba con todas las prestaciones de un piano acústico, pero
también con un software que le permite procesar notas en un
ordenador.
Miraba de manera rigurosa a intervalos hacia la pantalla del
ordenador, levantando su cara entre la rubia melena que caía
sobre sus hombros, al tiempo en que corregía la postura de manera
minuciosa de sus gafas redondas sobre el tabique de su nariz.
La Luz que se esparcía con anterioridad sobre la bahía ya había
inundado el estudio de un suave matiz diurno. Thoren corregía
parámetros de entrada de información en la interfaz del programa
y recorría la distancia entre el ordenador y el teclado para
continuar con su propia creación, la suya, inherentemente se
encontraba gestando imágenes visuales y tratando de convertirlas
en notas sobre el teclado.
Lidiaba ahora con un problema de Índole distinto, la creación
de este proyecto que había emprendido requería la evocación de
una atmósfera fría, un paisaje invernal. La inteligencia
artificial que ayudaba a Thoren y a sus socios creativos, incluso
trabajaba con formaciones fractales que remitían a la estructura
de los cristales. Sin embargo, pese a esta regulación impuesta
por el carácter de la obra en la que trabajan, su mente continúa
cayendo a ese recuerdo cálido mientras las hojas se deslizaban
sobre la corriente del arroyo, haciendo espirales sobre el
espejo del agua quieta. Le resulta inverosímil pensar en el
frío, su cuerpo no responde a la autorización de su mente. Aunque
fuera tras las cortinas blancas irradiadas de la luz diurna. Una
ligera llovizna de aguanieve caía en intervalos desordenados,
estas gotas anunciaban ominosas el final del otoño.
Esta es ya la segunda llamada que recibe, no suele desactivar
su teléfono cuando trabaja, sin embargo, el estado del proyecto
y el acto de ensoñación producido por la creación en sí,
motivaron a que, por esta vez, Thoren bloqueara su teléfono.
Nuevamente dirige el foco de su atención a el teclado.
Trata de memorizar la granja de sus abuelos cubierta de nieve,
el gélido rumor constante que se oculta en el viento. La abrasión
que se produce por el contacto entre la piel y el frío. Los
parajes cubiertos de un cumulo blanco, donde la vida parece
ponerse en reposo. Pero le resultaba imposible.
La dificultad para consolidar el recuerdo era, como hemos dicho,
su incapacidad momentánea para transferir estos recuerdos al
plano de la composición musical. Sin embargo, había una
emanación en su mente. Tal vez se tratará de un recuerdo que se
había despertado aleatoriamente al tratar de consultar su
galería de memorias. O tal vez fuese alguna idea dispersa.
Adherida al tejido cerebral y desvinculada de su relación
primaria. Esta incertidumbre que residía en la participación
activa en la imagen mental partía del hecho de que Thoren, no
podía relacionar ese evento con su propia línea cronológica.
No era la primera eventualidad de este tipo que sufría. Durante
las anteriores semanas fue víctima de sueños diurnos, similares
a esta última manifestación. Sin embargo, thoren mismo había
intentado desactivar de manera efectiva y expedita esas imágenes
diseñadas de ese brumoso material creativo que es la memoria.
Con la intención de apagar ese delirio extenuante, da un sorbo
al café negro que ocupa como recipiente la taza ubicada sobre
el escritorio a un costado del ordenador. Anhela conseguir con
ese sorbo apenas tibio de café, el enfoque propio que nace de
la cafeína.
Durante un intervalo de tiempo considerable, en el cual su
atención se cierne sobre el piano, consultó brevemente su móvil
para verificar que su cronómetro personal coincidiera con la
hora real estipulada por el resto de sus congéneres. En el panel
de notificaciones mira ahora tres llamadas perdidas de un número
que no le resulta familiar.
Piensa que esa obscura obsesión por no registrar los contactos
en su agenda amparándose únicamente en distinguir patrones en
los últimos dígitos del número, probablemente sea un absurdo
disparate. Michelle se lo solía decir a menudo. El respondía con
cierto grado de aprensión, que tareas tan simples como esta,
exigían un uso constante de su capacidad de sinapsis neuronal y
mantenían su mente fresca.
Dicha consulta horaria en realidad tratase, de una exigencia un
tanto abstracta para detener su labor. La hora se acerca y debe
asearse y anticipar el trayecto hasta su trabajo. El real, el
que le brinda su sustento.
De tal manera que se desempereza en su asiento y se levanta,
llevando su taza con él.
Siente la vibración propia de una llamada telefónica nuevamente,
observa la pantalla de soslayo. Cabe agregar que el narrador de
esta obscura y en momentos diáfana historia, detesta utilizar
la palabra soslayo, sin embargo y para fines prácticos no
encuentra dentro su limitada galería de palabras recurrentes,
hablando del narrador claro está, un adjetivo más cercano a lo
que desea describir.
Existe un motivo contundente por el cual Thoren ubicado ahora
tres plantas debajo, en este panóptico narrativo especificado;
no desea atender llamadas de números desconocidos. Dicha razón
estriba en que este personaje de melena y barba rubia está siendo
víctima de una extorsión cuidadosamente diseñada para
mortificarlo, la historia detrás del chantaje del cual es objeto
se especificará más adelante.
De nuevo, antes de salir de casa con rumbo al trabajo, recibe
una llamada del mismo número.
Ya dentro de su coche decide que, si las llamadas son tan
constantes, el motivo debe ser apremiante y finalmente contesta.
Buenos días, profesor, disculpa por molestarte a esta hora, pero
algo grave ha ocurrido, la voz suena por las bocinas del móvil.
Buenos días Ashar, lo siento no reconocía tu número.
Si, estoy llamando desde la línea de la casa. Disculpándose de
nuevo. - Estoy un poco aturdido.
Thoren se retira las gafas e inicia el encendido del coupé. -
Bien entonces que es lo que te tiene tan intranquilo Ashar?.
-Se trata del mealdelbrot profesor, ahora mismo algo está
sucediendo con la interfaz, pero algo diferente sucedió en la
mañana. Si lo digo por teléfono en primer lugar no me creerás,
en segundo ni yo mismo lo entiendo.
Thoren dirige la vista hacia el portón del garaje que se levanta
de manera automática al encender el auto.
- Tranquilo Ashar, los masters están protegidos?
-No se trata de eso profesor. -en la lengua de Ashar aún quedan
vestigios del idioma extranjero. - Algo extraño está sucediendo
con el programa, no se trata del ordenador, ya lo verifiqué y
todo el hardware se encuentra en óptimas condiciones, se trata
del programa. Establece una breve pausa para que la modificación
tonal sea completamente discernible.
Thoren debes venir, es preciso.
Capítulo 2: La sobrecogedora casa ubicada a unos metros de la
mezquita.
Ashar Saleem se hallaba postrado sobre el sajadah rojo que usaba
su abuelo, mirando de reojo hacia el suroeste, de manera
simultánea escucha la recitación de un sura, e intenta recordar
la estructura para cerciorarse de la cifra de este. Habiéndose
retrasado un poco, no había escuchado los primeros compases del
ritual de purificación matutino.
Su tío continuaba recitando las frases que componían el sura aún
indiscernible. Imperturbable el, entonaba las frases que
componían la oración.
A sus 45 años Yusuf Saleem se distinguía por ser un musulmán
devoto, así, como un individuo apreciado por su comunidad
religiosa. Asiduo participante de los ritos y la organización
de la mezquita.
Incluso en estos días, Ashar pensaba que el esmero inherente a
la beatificación personal por parte de su tío, en realidad
ocultaba la incapacidad para asimilar la cultura centroeuropea.
Yusuf utilizaba aún de manera casi absoluta su primera lengua,
para cualquier ocasión. Vestía de forma tradicional la mayor
parte del tiempo, Ashar incluso diría que lucía y actuaba como
un musulmán promedio.
Erradicar estas concepciones, le permitía a Ashar desdibujar su
vínculo con occidente y declarar una identidad menos radical y
más fluida hacia la postura europea. Sin embargo, pensaba a
menudo en que está incorporación progresiva de costumbres y
hábitos, terminarían deteriorando su propia cultura. Es por esta
razón que esta ceremonia tenía un papel fundamental para Ashar,
era su vínculo más poderoso con el mismo.
Postrado, aún en cuclillas, distingue una oración del sura. El
sura 91. la solemnidad de la lectura generaba una atmósfera de
remarcable tranquilidad. Incapaz aún de adoptar la vigilia de
manera absoluta, su cuerpo y su mente han adoptado un despertar
gradual de sus funciones, por lo que, en ocasiones se despierta
de micro sueños que lo invaden copiosamente.
El protocolo religioso concluye con las reflexiones diarias y
la gratitud ceremoniosa propia del evento. Ashar ayuda a
levantar a su madre, postrada de igual manera sobre su sajadah.
los tres miembros de la familia adoptan su rutina habitual.
Yusuf rellena una pipa con tabaco, abre la ventana que da hacia
la imponente mezquita cuya cúpula y minaretes de hormigón
establece una declaración del sincretismo anteriormente
expuesto. Abre el Corán para continuar con su lectura.
La madre vuelve a la cama.
Ashar ingresa en su estudio, abre su ordenador portátil sobre
el escritorio, vincula las interfaces y enciende su ordenador
principal. Trabaja en la integración de los masters de sus
compañeros.
Conecta el controlador MIDI modificado por el mismo con las
especificaciones para el trabajo que realiza.
Se coloca sobre los oídos los audífonos audio-technica y
comienza la audición de una sección de cuerdas particularmente
agreste. Amir el compañero responsable de esta pieza, está
interesado por lo que Ashar denomina un minimalismo
estridentista. Amir diseña movimientos de corta duración, pero
siendo virtualmente ruidosos, validado de su habilidad para
modificar el sonido de el violonchelo y el contrabajo mediante
pedales.
Esta sección está siendo incorporada en una pieza que decidieron
llamar de manera provisional Schneesturm movement 2.
Ashar introduce la colaboración de Amir en un software de
fabricación propia.
En este punto, el narrador considera que, sin entrar en detalles
técnicos, es necesario hablar un poco del funcionamiento del
programa diseñado por Ashar.
Mealdelbrot en palabras simples es una red neuronal. El programa
recibe la entrada de datos, secuencias musicales. Asocia
mediante patrones de reconocimiento los segmentos y los integra
en un banco de datos, donde son mezclados con otras secciones
mediante concordancia tonal o se selecciona y el programa
sugiere una secuencia propia.
El proyecto en el cual trabajan permitirá a Ashar evaluar el
funcionamiento del software y liberarlo. Con el álbum como
bandera enarbolarte, el lanzamiento de la plataforma podría
transformarse en un suceso relevante.
Al ser un Alpha aún, el programa presenta con cierta frecuencia
eventualidades, que van desde crasheos, loadings que se vuelven
eternos hasta cierres repentinos.
Mientras Ashar se encuentra revisando los enlaces entre las
secciones de entrada y las sugerencias del programa nota algo
que lo distrae del sonido resultante de la ecuación digital.
gran parte del trabajo actual de Ashar, ahora mismo consiste en
el convertir el sonido que entra en el programa en variables
discretas. Por lo cual su interacción con mealdelbrot se enfoca
en la visualización del código fuente. Ashar se percata en una
variable que se modifica automáticamente. Lo que resulta curioso
de esta primera eventualidad radica en el lugar en el que Ashar
mira la modificación sugerida por el programa. Pero, al trabajar
en su output, el programa ha emprendido otra tarea: modificar
la pista hecha por Amir. La razón del espasmo en Ashar se
encuentra en que mealdelbrot no fue programado con esa
finalidad.
Este sujeto embriagado en partes iguales del sopor que
caracteriza las mañanas, así como del desconcierto propio de un
evento inaudito.
El lector desprevenido podría abstraerse de la relevancia
inesperada en este evento y subestimar el desconcierto de Ashar.
Sin embargo, imagina, ¡lector!, la impresión que causa que tu
propia creación trabaje en algo para lo que nunca fue programado.
Ashar cambia rápidamente a la interfaz gráfica de mealdelbrot y
mira las frecuencias modificarse visualmente. Ondas y valles que
terraforman su amplitud. Regresa, enajenado del presente, al
bloc con el código fuente para ubicar algún posible error de
programación en alguna corchea o cualquier otro símbolo. La
anomalía en el funcionamiento no parece tener explicación
después de un vistazo rápido.
La navaja de ockam que el hombre decide utilizar de manera
inmediata, es que el programa está utilizando su red neuronal
para modificar su funcionamiento de manera automática, por lo
cual decide planificar un escaneo profundo del código de
construcción para eliminar dicho comportamiento.
Recuerda que el manual del código de programación en el cual
trabajó el esqueleto de mealdelbrot se encuentra en su cuarto.
Pues durante la noche consultó los alcances de la inteligencia
artificial que radica en el cerebro del software. El paquete de
datos que utilizó para integrar la inteligencia artificial no
es obra suya. La licencia le pertenece a un proveedor recurrente:
Axis.
Decide no comunicar a los demás habitantes de la vivienda el
enrarecimiento que lo embarga. Sale del estudio con dirección a
su habitación.
El silencio que invade el salón principal es apaciguador. Tenues
motas de polvo provenientes de la alfombra danzan abrigadas de
los rayos de sol que vienen de la ventana.
Yusuf continúa su lectura parsimoniosa al fondo del salón, Ashar
avanza sin perturbar la naturaleza meditativa de la ceremonia.
Su madre pasa a su lado, estableciendo un recorrido extrañamente
familiar al que utilizó para irse a la cama la primera ocasión
al finalizar los primeros rezos del día. Ashar se mueve sin
percatarse de ello.
Abre la puerta de la habitación continua, se cerciora que su
recorrido haya sido lo suficientemente sigiloso, sin romper la
solemnidad de la escena.
El ingreso a su habitación es igual de taciturno. Toma el libro
que descansa sobre el buró de lado izquierdo de la cama. Mira
sobre el pequeño escritorio de su habitación un Red Bull de no
terminó durante la noche y se debate entre dar un sorbo o no
hacerlo. Lo desconcertante que ha resultado hasta el momento el
funcionamiento de su software lo invita cortes a hacerlo. Tal
vez este sorbo le permita a su mente enfocarse.
Abandona la lata, aun a rebosar de líquido sobre la superficie
en la que la encontró primero.
Abre la puerta del cuarto con la atención parcial en el instante
en que vive, así como en el libro que lleva en sus manos.
Levanta su cara de manera apática hacía el salón principal.
Yusuf comenzó nuevamente su oración al fondo del salón. Es
extraño porque prolonga regularmente más el tiempo entre sus
plegarias y hace una hora terminó la primera de sus cinco
oraciones diarias.
Ashar se detiene meditabundo en el alféizar de la puerta
contemplando la escena del salón. Hay algo en la atmósfera del
evento. Un enrarecimiento progresivo de la realidad. La luz no
coincide con el momento en que entró a la habitación. El salón
está inundado del celeste propio de los primeros minutos del
amanecer. Camina hacia la ventana para cerciorarse de que es lo
que ocasiona el alba repentina.
Detrás de la sala y del mobiliario del centro de la habitación,
Ashar distingue postrado sobre el sajadah rojo de su abuelo en
dirección sureste a Ashar Saleem.
Capítulo 3: Sobre un sedán Volvo recorriendo la A95.
La autopista a esta hora del día, habitualmente se hallaba apenas
poblada, autos intermitentes rebasan el sedán gris en el que
viaja Thoren Andersen, el trayecto resulta reconfortante.
Utiliza esos prolongados minutos para escuchar los multitracks
que actualizó la versión de mealdelbrot que ejecuta su propio
ordenador. Intercala estas evaluaciones meticulosas de lo que
el mismo denomina exámenes de la memoria creativa del software,
con intervalos en los que recurre a la inspiración gestada por
otros intérpretes.
La selección de esta mañana incluye un diverso recorrido de su
playlist Bernstein en un principio, después una sección de
drone.
El astringente sabor del recuerdo aferrado en su memoria casi
ha desaparecido siendo remplazado por la tibia presencia de la
cafeína en su boca. Sin embargo, había dejado pequeñas
cicatrices apenas perceptibles en su memoria.
Piensa en la llamada de Ashar, piensa en Idunn, pero por encima
de todo piensa en Ilse. ¿Qué obscuros motivos la llevaron a
lastimarlo así?, a desestabilizar su esfera de cómo
conscientemente lo estaba haciendo.
Este ejercicio de auto misericordia excluía, por supuesto, las
evidentes faltas que el mismo cometió.
La salida de la autopista se acercaba a un ritmo constante pero
inescrutable.
Las casas adosadas dan pie a la fachada de edificios y
departamentos ubicadas en la periferia de la ciudad. Sale de la
A95 por au bergesruh y asciende por la colina. La arquitectura
rígida y lineal de esta sección satélite de la ciudad cede paso
a la quietud pulcra de Rosental. Un barrio ubicado sobre la
colina que dominaba imponente.
Este suburbio destinado a la elite, repleto de complejos
residenciales y locales que componen una imagen estructurada,
conecta directamente con varias de las vías de acceso más
importantes hacia el centro de la ciudad.
El sedán emprende un descenso gradualmente suavizado por la
pendiente. Desde esta singular perspectiva, la ciudad se
convertía en estructura. Esta sensación relativamente cercana,
aunque no paralela al vértigo, era lo que Thoren disfrutaba del
recorrido.
La substracción no meditada del foco de su atención producida
por el trayecto desencadena una secuencia de errores de
criterio. El sopor producido por el divagar constante de su
mente, provoca que conteste una llamada que hasta ese instante
había preferido ignorar.
porque motivo no me marcaste en tiempo y forma?, respondiste que
habías comprendido todos los detalles de lo que estoy
pidiéndote. -la voz femenina que suena en las bocinas del auto
suena amenazante, existe, sin embargo, una remarcable fijeza.
Thoren se lleva la palma de su mano hacia la cara, de manera
exasperada. - Ilse no continuaré con esto. Es una situación que
me exasperó muy rápidamente. Asumiré las consecuencias de lo que
hice. No voy a ceder ante el chantaje.
¿Eres consciente de lo comprometedor de las circunstancias para
tu carrera, profesor Andersen?
La falsa sensación de estoicidad se vio comprometida por esa
pregunta.
-Si soy consciente de eso.
de verdad que no te entiendo Thoren, no entiendo como semejantes
condiciones, puedes seguir siendo tan hijo de puta egoísta. -
Existe dentro de la imperturbabilidad de la voz femenina, un
apenas perceptible, exabrupto emocional.
Lo que estás haciendo es indignante. Insistí muchísimas veces
en la censura a la que teníamos que someternos. Yo soy el que
no te entiende. ¿Por qué?
Ya te lo dije, tengo que salir y garantizar mi estadía lejos de
aquí.
Ingresa por una vía que conduce a Mudinah el barrio musulmán de
la ciudad. - Puedo resolverlo Ilse, te pido que me otorgues un
plazo de tiempo.
las circunstancias cambiaron profesor.
Ilse yo…-Existe nerviosismo acrecentándose en su estómago.
-…Thoren, estoy embarazada.
Capítulo 4: el monasterio para la rehabilitación San Alfonso
Médico ubicado en una ladera de los Alpes.
Hoy iniciaba el quinto mes en confinamiento. Y, por lo tanto,
finalmente concluía su estadía en la abadía que habitaba.
El tiempo, una constante imprecisa, si le es permitido al
narrador aventurarse; el tiempo aquí, había resultado
estimulante y daba la impresión ahora, en perspectiva, que había
pasado deprisa.
Ellise Winters se encomendaba a Dios, diariamente, oraba por
ella misma, por perdonarse y aprender a vivir con dolor en el
alma.
Su rutina diaria desde su ingreso en el monasterio era estricta
y evadía eventualidades y modificaciones en la medida de lo
posible.
Primero al despertarse con el movimiento fuera de su habitación
de piedra, oraba al despertarse. Salía a tomar el desayuno en
el comedor principal con el resto de los pacientes y en ocasiones
algunos monjes. Posteriormente volvía a su habitación, salía al
jardín donde no existía una delimitación precisa entre las
instalaciones del monasterio y el resto del paisaje de la
montaña. Salía a los jardines con su violín y trataba de componer
piezas acústicas obtenidas de la retroalimentación del programa
y de sus compañeros de orquesta. Registraba su creación en
partituras en un cuaderno tránsito sobre un atril. Para
posteriormente ingresarlas en un programa diseñado por su
compañero de orquesta: Ashar Saleem.
Una laptop limitada en funciones le permitía hacer video chats
diarios con el resto de los integrantes y ejecutar una versión
de mealdelbrot, desde donde se está masterizando el álbum en el
cual trabajan e integrar su trabajo composicional a tiempo que
el resto de sus compañeros.
Esta laptop, su violín, su atril y su cuaderno tránsito eran
algunas de los objetos no esenciales que componían su propiedad
en confinamiento.
Después toma un almuerzo ligero con el resto de sus compañeros
y se integra en las reuniones/oraciones comunitarias del medio
día. Uno de los mecanismos de introspección utilizados por los
monjes consiste en el ayuno sugerido para el despertar
espiritual.
La descripción del resto de las acciones ejecutadas diariamente
por ellise Winters mientras habita el monasterio, no implica
necesariamente el conocimiento del lector, basta con decir que
el resto de sus actividades diarias incluían dos comidas más,
aseo de las instalaciones, la conexión al programa para armar
sus secuencias en mealdelbrot y una reunión vespertina más con
el resto de la población de la abadía.
El motivo por el cual no es necesario establecer una cronología
estructurada del resto de sus actividades, consiste, en que, el
día de hoy y al cumplir cinco meses en recuperación abandona el
claustro a la una de la tarde. Lo cual le permitirá trabajar
junto con sus compañeros de proyecto en los masters del disco.
El día de hoy le resulta inconvenientemente difícil concentrarse
en su creación mientras, yace en el jardín del monasterio con
su violín, bajo la ladera de una montaña parcialmente nublada,
al fondo, dos kilómetros abajo, en el valle, descansa el pueblo.
El motivo de su falta de animo a la hora de ejecutar su
composición, se encuentra en una ironía un tanto absurda. Piensa
en que su pareja podría ayudarla a desanudar este vacío creativo.
Siendo que, Kai Everhart, Su anterior pareja es el verdadero
motivo por el cual le cuesta desprenderse de esa falta de
concentración. Estableciendo de esa manera un círculo vicioso
cuya raíz es el sobre pensar las circunstancias.
A Ellise le resulta complicado hacer las paces con el recuerdo
de Kai, pues de manera moderada, se culpa por la muerte prematura
de su compañero.
Kai ya no está aquí y hay que saber vivir con ello. - Se dice
así misma. El día de hoy por primera vez en mucho tiempo Ellise
tiene la certeza de que sabrá cómo vivir con la pérdida allá
fuera, opción que hasta el momento de su ingreso en
rehabilitación no podía concebir.
Ellise y Kai se conocieron gracias a Thoren Andersen. Elise
recién había adquirido la docencia de composición de cuerdas en
la Akademie, cuando Thoren la invitó a formar parte de un
proyecto musical de cuatro miembros.
Thoren mismo había sido su profesor de orquestación y
composición en la Akademie.
Un día de mayo hace cinco años. Thoren le presentó a los demás
miembros del proyecto que habían optado por llamar “teseract”.
El grupo se componía por Thoren encargado de las claves y la
orquestación, de Ashar Saleem el joven profesor musulmán de
tecnología sonora e ingeniería musical, Saleem se encargaba del
aspecto digital del proyecto, así como de la producción musical.
Entre ellos se encontraba un alumno de Thoren, un virtuoso músico
dedicado de la sección de cuerda baja. Sus rasgos faciales eran
prueba fehaciente de su pulcritud y talento.
Ambos iniciaron una relación un año después. Durante la
grabación de su primer proyecto discográfico: Reveries.
La tibia recepción de la escena por el disco afectó a los
miembros de la banda.
Ellise continuó con su trabajo como profesora en la Akademie,
mientras que Kai se integró a una orquesta sinfónica de la
ciudad. Ambos se refugiaron en la casa de la abuela de Kai
cercana al centro de la ciudad y por lo tanto a la Akademie y
de la orchestersaal.
Para Ellise resulta complicado recordar el momento preciso en
el cual ambos comenzaron a consumir regularmente. Esa época
resulta disfrazada con recuerdos falaces y la bruma típica de
los adictos.
Ambos nutrieron mutuamente la adición propia y la de su cómplice.
Continuaron con teseract un tanto desanimados y continuaron
dropándose. Ello condujo a la prematura muerte de Kai Everhart.
Tan sólo tres años después.
Ellise huyó despavorida del hogar que habían creado. El fantasma
de Kai deambulaba libremente por la casa.
Había ocasiones en que, lo veía sentado sobre el parquet del
estudio, en ocasiones buscando un libro en la biblioteca.
Una sola ocasión lo vio recostado a lado de ella, con el brazo
extendido sobre el horrible edredón de snoopy, mismo que
pertenecía a la infancia de su pareja. Y por tal motivo Ellise
había decidido conservarlo. Después de esta repentina visita se
deshizo del edredón, lloró amargamente mientras lo hacía.
Tras tres meses sin poderse resignar a la muerte de su cónyuge.
Con la intención de lidiar su perdida y eliminar de manera
efectiva el consumo de drogas, había decidido internarse.
Mientras los teseract destrozados por la muerte de su compañero
intentaban construir un nuevo álbum. Un treno invernal dedicado
a la memoria de Kai.
Ante la incapacidad de gestionar la idea de la pérdida de su
pareja, Ellise había combatido prodigiosamente, aunque perdido
efectivamente, cada uno de los asaltos contra la ausencia.
El día de le resultaba imposible concentrarse había decidido que
las anotaciones sobre el pentagrama en su cuaderno tránsito eran
suficiente.
Un profundo estado alterado la afecta de manera súbita, la
sensación repentina de letargo la invade. Consulta su reloj de
pulsera y mira que aún hacen falta casi dos horas para el
almuerzo. La decisión subsecuente ante tan súbita necesidad
imperiosa. Es regresar a su habitación y tomar una siesta hasta
antes de la congregación.
Levanta su instalación y sus pertenencias para dirigirse a su
habitación, la sensación es apremiante.
Ellise se mueve ahora por un entorno poco preciso y difuminado.
Recorre el claustro, un instante de dislocación de la realidad.
E ingresa en el monasterio, abre la puerta de su habitación y
se recuesta sobre la cama rígida. Se siente sometida por una
fiebre relativa. Se echa las cobijas encima y cae en un sueño
profundo.
Sueña montañas, colinas y al fondo cerca del centro de la ciudad
de su sueño. La señorial casa de la abuela de Kai.
Su reanimación es abrupta. Se levanta con un presagio turbio en
la mente. Mira su reloj de pulsera nuevamente. Aún falta media
hora para que los pacientes se reúnan en el refectorio del
templo. Se quita el grueso edredón con pesadez y se percata que
el edredón es diferente. Snoopy, el personaje dibujado por
charles Schulz ocupa el centro del edredón, voltea extrañada
hacia la izquierda. Hay alguien acostado con ella en la cama.
A su lado, pegado a la pared y con el brazo desnudo y extendido
sobre el edredón, de espaldas a ella. Duerme plácidamente Kai
Everhart.
Capítulo 5: Departamento 311 de la residencia para estudiantes
ubicado en el 311 Hauptweg.
El número exterior era 311, el número interior del departamento
que habitaba Eliyah Levi, también era 311. Esta doble
integración era en sí misma, una de las coincidencias que
constituían la percepción integral del mundo.
Aunque no podía decirse que era un joven raquítico, sus 195
centímetros de altura lo hacían parecer más delgado de lo que
era.
Como tantos otros jóvenes de su edad, Eliyah concebía la falsa
noción de que la madurez llega con la edad. Para el joven hebreo,
ambos conceptos son mutuamente incluyentes. Por eso, la
concepción de su propia madurez se difumina, dispersa entre una
niebla de consideraciones incorrectas.
A sus veinte años, lo amenaza el ferviente deseo de otorgar su
talento y su capacidad creativa al mundo. Ignorando de nueva
cuenta, que la creación artística es una función social para la
superestructura.
Idealismo, efectivamente.
Despertó, sin sobresaltos ni espasmos. Coge sus gafas del
estante. Pasa el paño sobre ellos.
Abre su perfil de crapper desde el móvil. Las noticias de su
país de origen son desalentadoras. Una lágrima solitaria se
desliza sobre su mejilla y cae desde su barbilla.
La patria de Eliyah es un sector convulso, involucrado
constantemente en conflictos por la geopolítica de un
territorio.
Se incorpora de la cama.
La silueta de los hombros desnudos de Mikaela Kuznetsov se
intensifica por su delgadez. A Eliyah le produce ternura el
panorama de su pareja dormitando.
Se viste el pijama y una playera gris opaca de la Akademie.
Nunca ha sido una persona que se caracteriza por iniciar su
rutina diaria con el alba. A Eliyah le gusta tomarse las cosas
con calma.
Dándose una ducha recuerda un episodio de su niñez: la
administración política y militar de la nación de origen de
Eliyah mantienen en un bloqueo sistemático a una población
dentro de una ciudad amurallada.
Como parte de un esfuerzo por vincular a escolares de ambas
culturas, la primaria a la que acudía Eliyah visitó diversas
escuelas dentro del Borde Sur, la sección amurallada de su
ciudad. Estas acciones se realizaron mientras se firmaba un
acuerdo de paz entre ambas facciones.
Tan convencional como cualquier otro, resultaba el día en que
desarrolló gravemente de una fiebre y no pudo asistir a clase.
Ambos: él y su madre decidieron que lo mejor sería no presentarse
a clase ese día.
El pequeño Eliyah permanecería solo hasta el mediodía, cuando
la asistente de la limpieza llegara. Lo cual le satisfacía
profundamente. El quedarse sólo implicaba poder conectar el muyō
nexus, la consola para juegos de video, al amplio proyector de
la estancia. Algo que generalmente no le era permitido.
Al tiempo que enciende el proyector y alista un perezoso desayuno
compuesto por un muffin y un vaso con leche. Se aparecen una
serie de notificaciones en una esquina de la pantalla. Su padre
tiene el índex de un conglomerado de medios de información: la
ANC. Las noticias le resultan alarmantes.
Una escuela cercana al muro fue alcanzada por un misil. Un error
de cálculo por parte del oficial de lanzamiento, al confundir
el orden de las cifras en las coordenadas del verdadero objetivo.
El suceso, posteriormente se revelaría en la muerte de 12 niños
que no tenían ninguna relación con una facción extremista. Y
aclarando el narrador, que está consideración es un acto
improvisado pero elemental, ninguno de los niños que fallecieron
compartían el separatismo de alguna de sus familias.
“Daños colaterales”.
Las imágenes de la devastación ocasionada por el misil, es de
carácter indiscernible. Tomas improvisadas por la falsa
inteligencia artificial de un dron permiten al incauto
espectador del reportaje, emanciparse de aflijente momento.
Eliyah escudriña la pantalla con detenimiento, al distinguir una
vía concurrida vagamente familiar.
Las imágenes, aunque descontextualizadas, reavivan el
sentimiento por la paz de una vez por todas. En este punto el
narrador considera fundamental, establecer un apostrofe. Pues
la guerra vista desde la otredad es siempre un fragmento inconexo
y lejano, sobre lo cual se edifica una versión atroz de la
historia.
Sin embargo, para este niño la guerra se ha convertido en un
factor de indeterminación de su realidad, es por esto es por lo
que su enfoque inmediato se sitúa en las horrorosas imágenes.
El flujo del agua tibia de la regadera, le abriga de la
intemperie de los primeros días de noviembre. Mira por la ventana
empañada pequeñas gotas que caen afuera. Una aguanieve ligera.
Prevengo a la audiencia, recordándoles que el Eliyah relativo a
las circunstancias es el joven músico habitante del doble 311
en Hauptweg, y no el Eliyah ubicado en la arista más lejana de
la narración, que mira la pantalla en un recuerdo.
Rodeado de vapor, recuerda la situación trágica y la conmoción
subsecuente. Recuerda como las imágenes de la tragedia no
contenían un flujo conexo entre sí, y por lo tanto, dificultaban
su interpretación.
El hábil niño de 8 años localiza un rastro dentro de la
información presentada. Las imágenes comienzan a reproducir una
realidad material inaudita y con ello a cobrar sentido: la
fachada destruida y que se incendia a través del televisor,
resulta ser la entrada por la que tantas veces Eliyah ingresó
al instituto.
Capítulo 6: sobre la contingencia en el sistema de cohesión.
La geometría de la narración es hasta ahora una línea subsecuente
unida por eventos que se entrelazan de manera indirecta. Para
efectos prácticos, es preciso determinar ciertas directrices
para entender los movimientos que darán lugar progresivamente.
La principal de estas categorías se encuentra en el
funcionamiento del mealdelBrot: ¿qué es y cómo funciona? Estas
consideraciones son fundamentales para entender la dislocación
en la existencia que está siendo planteada.
Thoren Andersen recorre la vía basarstrabe al ingresar a Al-
viertel, una porción de la ciudad ocupada en su mayoría por
musulmanes.
Thoren debes venir, es preciso. - las palabras de Ashar Saleem
resonaban generando ecos en su corteza cerebral. —los sistemas
de cohesión están comprometidos.
Ambos sabían de antemano las implicaciones del programa, aunque
bien es cierto, que ambos desconocían las potenciales
consecuencias totales de utilizar una red neuronal de esa
capacidad y alimentada por el lenguaje de programación brindado
por los editores de Axis.
Thoren conocía fragmentos del funcionamiento del programa. El
mismo había diseñado un lenguaje de instrucciones que permitían
a MealdelBrot interpretar las notas musicales de manera análoga
y no como archivos digitales.
Esta correlación de datos se encontraba haciendo una maraña de
ideas sobre el grado de corrupción del software.
Cuáles son las posibles causas del desconcierto de Ashar ?.
Existe la probabilidad que el programa haga modificaciones en
la estructura de los masters, los archivos concluidos de cada
una de las distintas piezas. Durante las primeras pruebas del
software, Thoren había sido testigo de que al ingresar los
audios. El programa abría la red neuronal del archivo, convertía
la acústica y el paquete de datos ingresado y finalizaba
señalando las notas que se modificarían por el programa. A
continuación, convertía el audio en una función matemática sobre
un plano cartesiano, durante esta fase analizaba también el
recorrido de cada uno de los tracks que componían la pieza y
finalmente sugería una ruta sonora que debía modificarse o
sugerir un track propio.
Durante estas primeras pruebas al llegar al tercer paso, la
interfaz del programa alimentada por procesamiento cuántico
brindado por el lenguaje de programación de los profetas de
axis, el programa no se detenía una evaluación de los multitracks
importados a la interfaz del programa. Sino que establecía un
proceso de análisis profundo de los archivos del ordenador en
una fracción inauditamente corta.
Durante ese primer testeo del programa, Ashar aludió este
comportamiento, justificando que el esqueleto del programa no
contaba con cortafuegos que le indicaran exclusivamente al
mealdelbrot, someter tan sólo al audio importado de forma
directa al viewport.
Sin embargo, está aventurada hipótesis no respondía del todo a
la necesidad intrínseca de traerlo para revisar las anomalías
en la programación. Y no respondía del todo, porque Ashar sabía
que Thoren guardaba un disco duro con las piezas ya masterizadas.
Otra de las posibilidades que concebía el músico mientras espera
paciente la luz del semáforo, era que un ataque digital hubiese
extraído los archivos por medio de hackeó. The ghost había estado
haciéndose presente en muchísimos servidores alrededor del
mundo, últimamente. Comprometiendo archivos a nivel global. Esta
suposición se amparaba en que, leyó hace unos días, en Crapper
que el colectivo de ciberterrorismo había publicado que
ingresarían en los servidores de la empresa más grande del mundo:
Axis y los invitaban a reforzar sus medidas de seguridad. Pues
el ataque sería frontal.
Este hurto figurativo, sin embargo, tenía ya, una sencilla vía
de escape: si los masters eran liberados, se emitiría un
disclaimer por parte de la banda, anunciando que el proyecto aún
estaba en producción. Ese era el escenario planificado por
Thoren al enterarse que el colectivo ciberterrorista estaba
substrayendo información.
No obstante, Ashar había expuesto su preocupación con la
claridad y eficacia de un telegrama: - los sistemas de cohesión
han sido comprometidos.
Los sistemas de cohesión eran los enlaces que existían entre el
audio que se introducía al programa y el lenguaje de programación
de MealdelBrot. Recuerde lector que el programa tiene que
trasmitir la información de los procesadores, información
digital, a un formato acústico y de esta manera trabajar la
música como sonido y no como datos.
Existía, sin embargo, otra posibilidad. En el transcurso de los
meses anteriores, cuando los teseract se encontraban trabajando
en la construcción tonal del álbum, Ashar experimentó un colapso
mental. Un episodio de despersonalización. La naturaleza y las
repercusiones de este episodio serán abordadas en otro momento.
Thoren sabía que Ashar recurrió ayuda profesional. También sabía
que su compañero solicitó un cese temporal de actividades en la
Akademie. Pero también conocía un dato particular de Ashar, este
dato era que, Ashar había dejado de tomar su medicación.
La prescripción según Ashar, era innecesaria, su ataque de
ansiedad había generado un momentum más controversial de lo que
en realidad era, atendiendo obviamente, era el mismo Ashar el
que analizaba sus propias circunstancias.
Aunque en verdad, y este detalle también Thoren lo conocía
pretéritamente, era que Ashar al subestimar la trama que se
gesta en su psique, había dejado de tomar los ansiolíticos y los
antidepresivos porque inhibían su capacidad creativa, era una
de las amenazas de la medicación. Algo que estando en las
vísperas de las circunstancias con el lanzamiento del álbum en
ciernes, Ashar no podía permitirse.
Thoren comprueba que las puertas del automóvil estén cerradas
en el aparcamiento subterráneo del edificio donde vive Ashar.
Sube las escaleras de acceso, al mismo tiempo su memoria recrea
el momento en que Ilse le reveló que estaba embarazada. En efecto
y como ella lo refirió, esto cambiaba drásticamente, las
circunstancias. Después de todo Ilse aún es su alumna.
Entra al lobby del edificio, la amplia sala donde se reunían los
varones al mediodía daba a las escaleras para los pisos
superiores. Tendrá que subir dos plantas más. Thoren comúnmente
al visitar este edificio solía pensar en lo práctico que
resultaría un elevador.
Ashar abre la puerta de recibidor a Thoren quien sonríe bajos
sus gafas redondas, examinando a Ashar.
– tienes que ver esto.
El rostro moreno de Ashar, así como los rizos negros no destacan
precisamente ante la luz interior filtrada y difusa de la
estancia. Ashar saluda a Yusuf con la cabeza y este responde el
saludo y continúa rellenando su pipa.
Ashar conduce a Thoren a su estudio ubicado hacia la derecha de
la estancia principal.
– Se trata de los sistemas de cohesión, todo el tiempo se trató
de eso profesor.
– Que pasó con ellos Ashar?, pregunta contrariado.
Ashar abre la puerta hacia el estudio. Thoren tiene la percepción
que esta habitación que hace las veces de un pequeño estudio de
edición de audio siempre ha tenido un aire improvisado. Los
controladores, monitores y las interfaces de audio tapizaban la
mesa de trabajo. En una de las esquinas tenía un piano acústico.
Paneles absorbentes ocasionales sobre las paredes. Bajo la pared
en un estante una colección de vinilos y los speaker pertinentes.
Las ventanas que daban al bullicio de la calle no convencían al
rigor de Thoren, sin embargo, era el panorama desde este tercer
piso, lo que hacía que valiera la pena el sacrificio. Una visión
perpetua de la ciudad, con la mezquita en segundo plano.
Ashar se sienta sobre su silla ejecutiva y ofrece asiento a
Thoren.
– Esta mañana mientras revisaba los másteres y graduaba el
balance de audio, algo pasó… – existe una notable excitación en
la voz de Ashar.–… recuerdas los crasheos del programa y los
bugs del código mientras añadíamos los primeros imputs?.
– Tu mismo dijiste que se trataba de un error, lo calificaste
como mala calibración del software.
Ashar abre su ordenador, Thoren lo mira, aprensivo y abstraído.
–Recuerdo lo que te dije profesor. Pero considera por un segundo
que tal vez, me haya equivocado. Realmente, creo que tal vez no
me equivoqué.
Ashar levanta el manual de usuario del haiaa y se lo muestra a
Thoren.
Haiaa era el lenguaje de programación escrito por los profetas,
los CEOS de Axis, una compleja red neuronal conectada al
ordenador cuántico más poderoso que existe. Los programadores
que adquieren la licencia ejecutan sus redes neuronales
directamente del servidor que proporciona Axis.
– Ese código de programación profesor, creo que cometimos un
error.
Thoren sigue sin entender las crípticas ambigüedades que
comentaba Ashar.
– De que error se trata?, Ashar.
Capítulo 17: Sobre el artículo de Ashcroft T. Entrevista con
el decano del Akademie, Maximillian Schneider. Sobre las
implicaciones del uso de inteligencia artificial para la
creación de música clásica. Obtenida de la revista digital del
Akademie monthly en su edición de enero.
S.M. –Antes de comenzar, me gustaría enfatizar en que mi relación
con Thoren Andersen, es más bien, reducida. Incluso me atrevería
a decir, un tanto incomoda.
A.T. –¿Sin embargo, podría decirse que conoce al profesor
Andersen?
S.M. –En efecto, fue mi alumno y llevamos 18 años siendo colegas
docentes del instituto.
A.T. – Descuide decano, su relación con el profesor Anderson,
me gustaría tocarla sólo de modo circunstancial. La comunidad
ahora se encuentra confundida, respecto a los sucesos previos
al lanzamiento de teseract, el álbum homónimo de la banda del
profesor.
Es bien sabido que dos de los profesores de la institución,
utilizaron un software de inteligencia artificial, dando origen
a los incidentes en los servidores de la Akademie.
S.M. –Un profesor, quiero recordar a la comunidad, que el
profesor Saleem se encontraba en un cese temporal, debido a
fatiga mental.
A.T. –Que sabía el comité directivo de la institución respecto
a la creación de este disco?
S.M. –Muy poco, a decir verdad, sabíamos que varios miembros de
la comunidad en la Akademie. Se encontraban diseñando ese
proyecto musical llamado Teseract y debido a la nota que publicó
Andersen en esta misma revista. Sabíamos que los miembros
estaban trabajando con inteligencia artificial.
A.T. – Aún concuerda con su opinión sobre el álbum teseract
emitida en la reseña que usted mismo realizo en el número de
diciembre sobre la calidad del disco?
S.M. –Concuerdo inobjetablemente.
A.T. – A pesar de su escrupulosa determinación de juzgar al
disco como y citó textualmente: “un ejercicio pleno, aunque
carente de un alma profunda y transtocadora. Un álbum más al
servicio de sus pretensiones que de una construcción precisa de
elementos”. El álbum ha obtenido una buena acogida del sector
académico en otras instituciones.
S.M. –Respeto el trabajo de mis colegas, pero debo recriminarles
que tal vez se dejaron seducir por las sirenas, que emanan de
lo digital y el sonido procesado.
A.T. –Ha sido, usted pragmático respecto al uso de herramientas
digitales en la composición musical.
S.M. – En efecto, lo he sido.
A.T. –Podría indagar respecto a esto?
S.M. – Se trata de la irrepetible noción humana, inherente al
acto de creación. Ninguna máquina podría replicar eso.
A.T. – La comunidad de la Akademie se ha manifestado en contra
de esta especie de purismo romancista.
S.M. –En más de una ocasión he tenido que llevar esta discusión.
Las herramientas digitales son estrictamente indispensables en
los procesos de producción musical actualmente. El acto de
creación requiere a su vez, del carácter interpersonal del
intérprete. Se nutre de eso.
Cont. – El disco de la banda teseract, es un ejemplo de esto.
Existen ondulaciones, movimientos musicales armados con la
precisión de un bisturí. Estructuralmente, esto me permite ver
algo de lo que es Thoren Andersen? No, me permite ver la
construcción algorítmica de un software.
A.T. –Incido de nuevo, porque el álbum recibió críticas
favorables. The royale lo definió como: “un intento osado y
necesario, Donde la precisión matemática cede a la emoción
humana y viceversa”.
S.M. –No estoy de acuerdo con el autor de la crítica, se trata
de
de Adegoke cierto?, ¿el que emitió esa opinión?
Cont.… No deseó caer en controversias, pero recordemos que Neil
Adegoke, fue alumno de Andersen y por lo tanto, no han
considerado?, ¿qué tal vez su juicio estuviese tamizado por la
fraternidad que sólo existe entre un profesor y su alumno?
A.T. –Existe decano, una controversia más, respecto a este
último punto. Se trata de su vínculo con el profesor Andersen.
El Akademie monthly’s recibió bastantes respuestas frente a la
crítica restrictiva que el álbum teseract recibió de su parte.
Varios músicos y profesores se manifestaron en contra de su
recelo hacía cualquier creación hecha por el profesor Andersen.
Y lo culparon de lo que podría sintetizarse como un burdo intento
de dogmatización mediante su posición como decano del Akademie,
así, como, mediante la revista, de la cual, cabe aclararlo, fue
director editorial mucho tiempo.
Considerando claro está la posición hegemónica del instituto
internacional y, por tanto, la revista digital en homogeneizar
la formulación de una narrativa estética para la música clásica.
S.M. – Thomas, olvidaste, aparentemente que garantizaste que
sólo tocarías mi relación con Thoren Andersen de manera parcial,
sin embargo, considero importante, pronunciarme al respecto.
Cont. –Hay una escena nutrida por algunos compositores, donde
se me acusa de detener el impulso creativo de Andersen y crear
una especie de vacío para eclipsar el talento de este hombre.
Muchos de los músicos que comparten esta idea. No hay que dejar
de lado, fueron alumnos de Andersen. Destacados músicos incluso,
como lo son Laszlo Dumitru o el mismo Neil Adegoke.
Yo me atrevería a pensar que la idea de un complot en contra de
Andersen se gestó en la cabeza del propio profesor y fue
aprendida por los alumnos.
A.T. – Que fue lo que sucedió la noche del primero de diciembre
en los servidores del instituto?
S.M. – Atacaron los servidores.
A.T. – Quien los atacó?
S.M. – The ghost, creo. Los ingenieros reportaron que el programa
diseñado por Ashar enlazó a todos los servidores desde donde
alguna vez hizo conexión remota el ordenador del profesor
Saleem. Al estar enlazado al código fuente de ese enorme súper
ordenador de Axis/colisionador de hadrones. Los terroristas
rastrearon las huellas de esa inteligencia artificial, hasta los
servidores del Akademie. Consiguieron ingresar hasta las bases
de datos almacenados.
A.T. – Esto añadirá una mancha más para el profesor Andersen y
los demás miembros de la banda.
S. M. –La naturaleza de las sanciones establecidas a los que
ovacionaron deliberadamente la falla ya fue impuesto y
permanecerá momentáneamente censurado.
Sin embargo, eso no significa que tenga algo personal, en contra
de la banda que montó Andersen.
A.T. –Usted lo está infiriendo.
S.M. –Es imprescindible comentar, que Akademie, no tomó medidas
punitivas contra los miembros de la banda, porque tenga algo
contra el profesor Andersen.
A.T –Establézcanos una capitulación de las acciones en contra
de Andersen. Al principio no permitió su ingreso como el director
de la filarmónica de la Orchestarsaal, lo que lo habría
significado la distinción más joven jamás realizada.
Posteriormente usted negó la titulación del profesor, aunque los
demás miembros del jurado coincidieron en que el proyecto de
titulación fue más que remarcable.
Usted mismo se acreditó la reseña del primer álbum de la banda
teseract, donde según sus palabras. “ reveries es un intento de
consolidar una idea detenida en un momentum. Talento y esfuerzo
de composición desperdiciados.
Y recurro a esto para especificar que uno de los puntos que
causó la escisión entre usted y el profesor fue el boicot contra
las ideas de composición digital del profesor.
S.M. – El problema con el profesor no se remonta a un conflicto
de perspectivas sobre la música clásica, Thomas.
La raíz de nuestra confrontación, si es que puede dársele ese
nombre, estiba en la falta de constancia con el profesor, cuando
aún era alumno.
El profesor Andersen tenía el asombroso impulso de innovar la
música clásica, pero falta de consistencia para lograrlo.
Nunca fue un buen alumno, al menos no en mi clase.
Tal vez las medidas que tomé, en su momento con todos mis alumnos
fueron estrictas.
Capítulo 8: reportaje obtenido de un hilo de Clapper, publicado
por el usuario Ball/Zack en la red social el 28 de octubre.
Inició hilo… el destino de todos los seres es agonizar igual que
sus predecesores…
Esta frase de Genievive Leon me parece un precedente adecuado
para hablar sobre Axis y la monopolización del mercado.
Cont…
Cont…El conglomerado internacional Axis ha realizado, durante
el proyecto de reformación, acciones de carácter monopolízante
y tengo la argumentación adecuada para demostrarlo.
Cont…
Cont… El comité de seguridad nacional y el senado ya han emitido
un total de 5 juicios en contra de las presuntas faltas del
tecno imperio controlado por los tecnócratas. Me parece
irrisible tener que recurrir al término que acuñaron para ellos:
los profetas.
Cont…
Cont…La primera de ellas fue por comprometer los datos de
millones de usuarios.
Pues claro que iban a vender nuestros datos, dumbasses, ¿cómo
piensan que generan ganancias estas oligarquías fantasmas?
Cont…
Cont… Bueno, el resultado de ese juicio, ya todos lo conocemos.
Axis pago unos millones de dólares y quedó condonada.
Las repercusiones de esa firma son lo verdaderamente
interesante.
Cont…
Cont… para empezar durante esta época, se comenzaron a llevar a
cabo las negociaciones del gobierno de Estados Unidos para
consolidar el imperio panóptico decretado por el alto estatuto
de vigilancia.
Cont…
Cont…Así es compañeros, nuestra seguridad digital se canjeó con
la intención de que las agencias de seguridad pudieran consultar
y utilizar dichos datos.
Cont…
Cont…Evidentemente, esto ocasionó importantes cuestionamientos
a nivel internacional, Axis recurrió a las cláusulas de inicio
de sesión por parte de los usuarios.
Eso nuevamente les salvó el pellejo.
Cont…
Cont…Igual sobornaron autoridades, con información o con
transferencias en algún paraíso fiscal del caribe, y pum…
nuevamente nuestra información digital tuvo un precio.
Cont…
Cont…Nuevamente como ya todos sabemos, el año pasado Axis
vinculó la información de su algoritmo al ordenador y sistema
de procesos llamado haiia, un modelo neuronal de capacidades
cuyos resultados se acercan prodigiosamente al cero.
Cont…
Cont…Y con ello distribuyó una aplicación para crear software,
que se vincula a este ordenador. Licencias para utilizar el
haiia en edición de código.
Cont…
Cont…Todo parecía muy idílico hasta que se descubrieron las
irregularidades. Desde denuncias por espionaje corporativo hasta
daño al hardware que ejecuta el programa.
Cont…
Cont…Cientos de denuncias salieron a la luz. Los tecnócratas
argumentaron, que gran parte de los fallos se deben a lo
inoperantes que resultan los sistemas de redes y al hardware en
general.
Cont…
Cont…Hoy en día, creo, que ninguna agencia de seguridad se ha
manifestado en contra del mal funcionamiento causado por el
software alrededor del mundo.
Cont…
Cont… A todo esto, sumémosle los ataques ejecutados por el
colectivo the ghost y la completa vulneración de sus sistemas
en la sede de Brasilia.
Cont…
Cont… ¿Esto compromete de alguna manera a Axis?
Lo dudo bastante. Las administraciones nacionales se muestran
neutrales ante el acaparamiento de poder por parte de la
compañía.
Cont…
Cont…La competencia es nula, pues acapararon el mercado y lo
capitalizaron de manera rapaz. Ahora con una base de usuarios
prácticamente infinita, el feed back que recibe esa bestia que
es Haiia resulta potencialmente peligroso.
Cont…
Cont…Hay rumores, y aquí hago énfasis en que estoy especulando
al respecto. Existen ciertos rumores, de filtraciones internas
de paquetes de metadatos, algunos atribuyen estos huecos de
seguridad a el fantasma.
Cont…
Cont…Pero existen ciertas versiones que involucran al
funcionamiento del haiaa como responsable de esas fugas.
Aparentemente los tecnócratas desconocen las implicaciones de
la nueva tecnología que diseñaron.
Cont…
Cont…Se dice que el proyecto se encuentra en una fase preliminar
y se está experimentando con la potencia del ordenador. Esto,
por supuesto, ha generado errores en los sistemas internos de
Axis pues la vinculación entre los sistemas no ha resultado
efectiva hasta el día de hoy.
Cont…
Cont …A esto agreguemos, un sinfín de reportes, para nada
oficiales, de cosas realmente extrañas están sucediendo en el
seno de la empresa.
Cont…
Cont…El mutismo que emana desde dentro de Axis es casi absoluto.
Parece ser que el poder de haiia abrumó las expectativas de los
tecnócratas.
Cont…
Cont…En caso de ser una versión preliminar, Axis debió alertar
a sus usuarios sobre el uso de los metadatos del sistema. En
lugar de repartir paquetes de desarrollador.
Cont.
Cont…Ustedes mismos diseñen un plano imaginario de la capacidad
de haiia. Imaginen un ordenador cuántico inspirado en las
conexiones neuronales del cerebro humano.
Cont…Alimentado por la biblioteca de Indra. La colección de
datos más monumental alguna vez diseñada, recopilando
información de manera perpetua y procesándola al mismo tiempo.
Cont…Y con capacidad predictiva y refuerzo profundo. Podría
tratarse de una conciencia absoluta con acceso a todo el
conocimiento humano.
El pináculo de la evolución digital.
Cont…
Cont…Esto involucra desafíos ontológicos y políticos sobre el
uso responsable de esta tecnología, y conocemos de antemano, la
moralidad de Axis.
Cont…En este preciso momento las administraciones deberían de
estar regulando, más que nunca el comportamiento del monopolio.
Si se ponen a pensar realmente no deseamos vivir en una distopía
orwelliana.
Fin del hilo.
Capítulo 9: sobre la tercera directriz.
Las circunstancias han cambiado, Thoren pensaba, intempestivo,
en esta sentencia.
La prolongación del viaje resultaba además de imprevista,
agotadora. Ashar Saleem ocupando el asiento de copiloto soltando
una verborrea sobre la programación de MealdelBrot y las
sobrenaturales aplicaciones que el programa exhibía en la
práctica.
Hacía apenas una hora que Ashar lo había notificado sobre las
modificaciones que estaba ejecutando el programa.
–De que error se trata, Ashar?
–Son los sistemas de cohesión, han roto los códigos de ejecución
y ahora su funcionamiento se encuentra determinado por la propia
lógica del programa.
Thoren descansa un brazo sobre su cintura y se dirige hacia la
ventana. La abre permitiendo que una multitud de voces y sonidos
diurnos ingresen en el salón.
–El programa se convirtió en un loop perpetuo.
–No sólo se trata de eso. Míralo tú mismo.
Thoren dirige su vista al ordenador de escritorio sobre la
apolillada mesa de trabajo.
–Porque tienes dos ejecutables de MealdelBrot abiertos. ¿Al
mismo tiempo?
Ashar sentado sobre la silla ergonómica de un modo informalmente
incómodo y tomando un puñado de nueces de la India de un bol en
el centro de la mesa.
–Esa es la cuestión profesor, en la mañana mientras hacía
depuración, el programa ejecutó un Split View, desde una
interfaz modificaba los parámetros que le fueron asignados,
mientras que la otra pantalla alteraba el input directamente.
Thoren niega, desconcertado. –Imposible, la RAM de tu ordenador
hubiese explotado.
Con la vista detenida en un espacio aparentemente liminal en la
pared. –Estás descartando una posibilidad, profesor.
–haiia?.
–Con el acceso remoto a el ordenador, este proceso puede
alimentarse permanentemente.
Thoren descarga su mochila del hombro y saca su ordenador
portátil y lo activa inmediatamente.
Ashar dirige su vista al movimiento ejecutado por el imponente
hombre de casí dos metros.
–Es inútil, nuestras versiones de MealdelBrot están enlazadas.
Diseñe esa comunicación para que el programa nos mostrara los
mismos datos de salida.
Thoren comprueba que efectivamente al abrir Mealdelbrot desde
su ordenador, existe un Split View con dos ejecutables
trabajando.
– La ocasión anterior, pudiste cesar el loading del programa.
– Tenemos un problema con eso. Después de ese fallo, hice
modificaciones profundas en la capa interna del Mealdelbrot. Le
di un lenguaje de procesos adicional.
A Thoren lo invade el presunto flashback de la mañana de manera
intrusiva y ajena al contexto. Se saca las gafas y presiona el
dorso nasal, para contrarrestar el malestar que le ocasiona el
puente de los lentes.
– MealdelBrot está ejecutando este paquete de instrucciones,
en este preciso momento? –Ashar asiente melancólico.
Thoren observa cautivado el rigor aritmético del programa. –Las
ondas musicales son interpretadas como esferas individuales que
tienden a la armonía. –Thoren recuerda ese epitafio dictado por
Ashar cuando le explicaba el funcionamiento del programa.
– utilizaste programación hermética para configurar el código
de estas instrucciones? –Ashar vuelve a asentir.
La programación hermética era un apartado del paquete de
instrucciones de código para desarrollar software en Haiia.
Consistía entre otras cosas, en bloquear el ingreso neuronal del
ordenador en el cual se trabaja. Con el objetivo de ejecutar un
acceso al haiaa.
–Cualquier ingreso está bloqueado. –Ashar conduce su silla,
hasta abordar su ordenador.
La asombrosa velocidad con la que Thoren, adquirió conciencia
de las complejidades que emanaban de esto último, fue inmediato.
– Que opciones tenemos?
– Tenemos que inhibir el programa. Eliminarlo de tajo. Solo así
se detendrá ese crecimiento.
– Todos los datos del programa quedarían corruptos
– todavía tenemos una opción, los metadatos de tu disco duro.
– eso no resuelve el problema de la corrupción del código de
programación.
–existe una versión más del código de MealdelBrot, además de la
tuya y la mía. Inalterada, que no se ha contaminado aún con
haiia.
Ashar, quien ya se ha incorporado después de un silencio
premeditado por ambos y ahora mira al exterior. La ligera
llovizna de la mañana había cesado y traído con su conclusión,
un arcoíris difuso entre las emisiones citadinas.
– tenemos que localizar a Elise antes de que enlace su versión
del software a la red.
Capítulo 10: Sobre las bestias.
– No me gusta el verbo be hold, mamá.
Anna Reiter estaba acostumbrada a este tipo de observaciones,
Idunn después de todo, era una niña increíblemente precoz y le
fue otorgado una habilidad natural para expresarse libremente.
Anna de manera aprensiva vuelve el rostro hacia su hija.
– Por qué no amor?
– Me recuerda la palabra bahemuth e inmediatamente pienso en
vacas.
Anna sonríe a su hija, quien no se percata del gesto de su madre.
El color seleccionado para decorar el comedor en el que desayunan
las dos, exhibe un sentido del ornato poco preciso. El color sin
llegar a ser estrafalario parece una opción poco meditada.
Anna lee el diario desde su tableta, mientras Idunn corrige sus
operaciones geométricas, borra constantemente, al tiempo que
consulta sus resultados en su calculadora. El desayuno consistía
en un plato de avena con leche y un té. Idunn prefería el de
menta y mamá gustaba del té rojo.
– Recuerda que tu padre pasará por ti, llegarás a casa, después
de la escuela y Thoren te verá afuera.
Una de las pocas cosas que Idunn, sabía ocultar, era la emoción
por ver a su padre. Thoren había aplazado varias visitas de
Idunn durante las últimas semanas. La justificación era las
agotadoras jornadas que el músico le dedicaba a su álbum.
Idunn sabía que Thoren había iniciado otra relación sentimental.
Los inesperados detalles sutiles, que Thoren ignoraba, su hija
conocía. Libros fuera del estante, los cuales, habitualmente su
padre no tocaba. Incluyendo, claro está, la ocasión que encontró
su propia edición del principito en la mesa de centro. La
disposición de los estantes en la cocina y el contenido de estos.
Las tazas sobre el escurridor, evidentemente para ella, la ropa
de mujer y las toallas en el alféizar eran una declaración
inequívoca.
– te veré en la ceremonia?
Anna sujeta firmemente la mano de su hija. Mano que antes se
destinaba a figurar claves en la calculadora.
– Aún no lo sé. No sé cuál sea el estado de la relación con tu
padre en este momento.
A diez años de su ruptura, aún existían estos resquicios
ocasionales de incertidumbre.
El día de hoy sería la primera función de prueba del disco de
su padre. Un adelanto, antes de que iniciara la mezcla.
– Hablaré con Frank, y te prometo hacer lo que pueda.
No me quiero quedar sola entre toda esa gente de la universidad.
– haré lo que pueda amor.
– correcto, amor.
Anna salía al trabajo media hora antes de las ocho.
Desde el espectro de la puerta, mira a su madre salir.
– recuerda, sales de la escuela y llegas inmediatamente después.
Tus maletas están ya, en tu cuarto, también tu chelo. Creo que
empaqué todo.
– tranquila mamá. Aún recuerdo cómo hacer una maleta.
– te llamaré antes de la presentación para saber dónde estarás.
Te amo
– y yo a ti.
Las despedidas siempre eran un poco duras. Idunn se quedaba sola
en casa durante media hora y reflexionaba durante ese periodo
de tiempo, el amor que sentía hacía su propio hogar y lo mucho
que extrañaría a su madre.
Había una razón por la cual Idunn Las despedidas antes de que
su padre pasará por ella, siempre eran un poco duras. Idunn se
quedaba sola en casa durante media hora y reflexionaba durante
ese periodo de tiempo, el amor que sentía hacía su propio hogar
y lo mucho que extrañaría a su madre.
La miró deshacerse de la humedad almacenada en el cabello y
despedirse por última vez antes de abordar el auto de una
aplicación de movilidad.
Existe una razón consistente por la cual, Idunn no desea quedarse
sola el día de hoy. Idunn leyó un apartado en manual de la
zoología fantástica, sobre una colosal bestia: el bahamuth.
Idunn se decía así misma, con la intención de envalentonarse,
que se trataba tan sólo de una vaca antediluviana.
El día de ayer la imagen de este monstruo, se quedó impregnada
en su cerebro. Durante la noche lo escuchó masticar en el cuarto
contiguo al suyo. Sabía que sólo podría tratarse de la bestia
bíblica. Porque, ¿qué otras mandíbulas producirían un ruido tan
descomunal?
Idunn trató de mantenerse relajada. Se dijo así misma lo que se
repitió durante la noche. Que el sonido pertenecía a su
imaginación. Que ese sonido era un recuerdo producido en una
dimensión retorcida adyacente a la suya propia.
Pero este dictamen no trae consigo una sensación
tranquilizadora.
Se viste con el impermeable amarillo y transparente. Para evitar
el aire cargado con la humedad esporádica del exterior.
La hora se aproxima. Se cerciora de que todos los seguros estén
colocados correctamente, apaga cualquier indicio de energía
eléctrica en su hogar y sale a la calle.
Las baldosas de arstaldt están cubiertas de repentinos indicios
de precipitación. La intensidad de la lluvia está cediendo.
Ingresa a la estación del metro, suele encontrarse con más
personas durante el descenso al subsuelo de la ciudad. El día
de hoy la concurrencia resulta escasa. Desciende procurando
pisar todos los escalones. Sabe que a mamá le fastidia que salte
los escalones precipitadamente. Se detiene un momento debido a
la vibración en su mochila.
– estaré ahí.
Su padre suele ser parco a la hora de responder en el chat.
Guarda su móvil de nuevo en su mochila, demasiado grande,
demasiado cómoda. Y continúa el descenso sujetándose de la
barandilla.
Atraviesa la zona comercial de la estación. El aire jovial
matutino de los expendedores y dependientes de los locales es
por lo regular un alivio para la sensación de adormilamiento que
acompaña las primeras horas de la rutina diaria. El día de hoy,
sin embargo, hay una atmósfera un tanto más solemne que las
mañanas anteriores. Utiliza su pase de estudiante para atravesar
el andén. Idunn no recuerda alguna otra vez que haya esperado
el metro completamente sola. El andén en este momento se
encuentra prácticamente deshabitado. Lo cual es virtualmente
extraño, porque a esta hora, estudiantes y trabajadores suelen
moverse diariamente.
Idunn inhala para aplacar su creciente nerviosismo. Mira sobre
ella, los horarios que se despliegan en hologramas. Dos minutos
para el arribo.
Desciende el volumen del sonido que se desprende de sus
auriculares, en la pantalla del reproductor. El aislarse del
reconocimiento sonoro de su entorno, no es, dadas las
condiciones una sugerencia.
Un individuo cubierto con un impermeable verde opaco ingresa por
el pasillo que conecta a los torniquetes de acceso. Mira
abstraído la pantalla de su móvil y lleva un paraguas cerrado
en su mano izquierda. Idunn se siente ahora, más protegida de
esa soledad asfixiante.
Un sonido distinguible sobre el túnel que está a su izquierda
acompañada de un haz de luz progresivo. El tren se acerca.
Un sonido también distinguible en el lado derecho, al final del
túnel opuesto, en la más absoluta obscuridad. Emerge de las
profundidades de la oposición a la luz. Idunn reacciona al frío
estremecimiento que la invade.
Al fondo del túnel se puede escuchar el sonido titánico y placido
de una bestia masticando.
Capítulo 11: sobre la primera extrañeza.
Thoren era hace 22 años, una persona bastante más alta que el
promedio en este país, en su nación hiperbórea, resultaba más
habitual que ciertos individuos alcanzaran la altura de Thoren
Andersen, incluso, era, ciertamente común encontrarse a varios
de estos especímenes rubios rebasar esa altura.
Lleva seis años viviendo en este país centroeuropeo y en todo
ese prolongado periodo en la vida del recién graduado joven de
24 años, notablemente alto, de gafas de montura delgada, cabello
rubio que oscila apenas por encima de su hombro y delgada barba
ocre. En todos estos años Thoren nunca ha recibido tan buenas
noticias, como el maquina, que sucederán hoy.
Hace cinco años su profesor Maximillian Schneider había cedido
la batuta del director de la orquesta de la orchestersaal, la
distinción más sublime que existe para un director orquestal.
Sin contar los premios, claro está.
Hoy a cinco años de aquella controversial evasión, Thoren se
haría cargo del puesto. Su trabajo de titulación resultó ser,
un brillante ejercicio práctico, inmediatamente llamó la
atención de la academia de la orchestersaal. El organismo
encargado de incorporar el talento sobresaliente dentro de los
márgenes de la orquesta del orchestersaal. Su verdadera labor,
sin embargo, se ocultaba bajo un velo de mutismo, y era
consolidar la perspectiva general de la música clásica en esta
era de desalentada distopía. Es decir que está selecta falsa
aristocracia, eran quienes decidían lo que realmente merecía la
pena ser escuchado y lo que debía desecharse. Formaban parte del
consejo del Akademie, la institución musical más prestigiosa que
existe. Ahí fue donde los miembros del organismo, nombre que
habían decidido adoptar, conectaron con el trabajo de Thoren
Andersen.
El desarrollo de una tecnología que permitía almacenar datos
musicales captados de la interpretación, no como datos
digitales, sino como vibraciones y ondulaciones en un espectro
tridimensional e Hisoplético. Había sido el objeto de su
proyecto final. Así, diseñó un movimiento orquestal a partir del
uso de esta aplicación para edición de sonido. El proyecto
recibía el nombre de Das Tal.
Thoren Andersen era un verdadero multitask en el orden de la
música clásica. También se destacó en la orquestación y creación
musical, dirigió el ensamble del Akademie durante sus tres
últimos años en la Akademie y con otros compañeros conformó un
manifiesto por la incorporación de secciones electrónicas en la
composición de música clásica.
Hacía dos meses Odysseus Huber, el anterior director de la
orquesta había dimitido y decidido a ocupar su silla en el
organismo. Una semana después, Andersen recibió la notificación
del comité para encargarse de la orquesta. Eso inmediatamente
lo convertiría en el director más joven en obtener esa
distinción. La notificación además mencionaba que el organismo
estaba debatiéndose una cuestión que resultaba vital para el
músico, la incorporación de un canon crítico abiertamente
susceptible a la incorporación de moduladores y controladores
electrónicos, así como secuencias diseñadas vía ordenador en la
música clásica, noción que casa perfectamente con el perfil de
Thoren, el mismo pertenece a un movimiento junto con varios de
sus compañeros que desean la emancipación que rigen la
interpretación de las ceñidas normas que atan la música clásica
al plano netamente ortodoxo. Thoren se trata no sólo de la opción
más viable, sino también de la opción perfecta.
El día de hoy recibió la segunda notificación para encontrarse
con un miembro del organismo, en la cámara privada del
orchestralsaal, donde se le notificaría la resolución del
consejo.
Existe un estupor latente deformando el espectro del alba en los
lindes de la ciudad vieja. Que es ahí, donde se ubica el
orchestralsaal. El Pantone parecía difuminarse gradualmente en
el océano. Ingresa por la entrada principal de vastos pilares
blancos. Pasa el control biométrico y desciende por las
escalinatas art Nouveau. Hay un individuo al fondo del pasillo
oscilando entre el intrincado laberinto que resultan estas
puertas. Viste un tweet que desciende por sus caderas, la altura
resulta sorprendente. Es tal vez unos centímetros más alto que
el, pero la postura que adquiere es definitivamente más amplia.
Algo en ese individuo le resulta extrañamente familiar.
No puede evitar seguir con la mirada el recorrido del hombre
cuando se cruzan en el pasillo. Se detiene y piensa en abordarlo
para indagar sobre la extraña familiaridad que emana la escena,
decide que realmente no es un asunto tan relevante y decide
pasar por alto ese fenómeno. Tiene asuntos apremiantes, sin
ignorar el concepto de deja vu. Ingresa a la sala privada. Los
músicos ocupan sus asientos. Sobre las gradas del público,
sucedáneas personas ocupan lugares de manera desordenada.
Al centro de la estación de la orquesta se encuentra Maximillian
Schneider, destacado miembro del organismo, junto con Thaddeus
Miller el concertino de la filarmónica del orchestralsaal. Un
aspecto que adquirirá relevancia será, que Schneider aplazó dos
veces el examen de titulación de Thoren.
Entre el bullicio, Schneider indica a Thoren que se alejen de
los demás individuos que ocupan la sala.
–Andersen, buenas noches.
–profesor, buenas noches.
-El consejo me ha pedido que le comunique nuestra resolución.
A Thoren no le producía ninguna gracia que fuese precisamente
Maximilian Schneider quien le comunicara la decisión, siendo el
profesor que más detestaba.
Caminaron de nuevo rumbo al pasillo. Se dieron un tibio apretón
de manos y se encaminaron hacia el pasillo.
Schneider cierra la puerta de la sala privada. El parloteo se
queda atrás, tenuemente eclipsado por las gruesas puertas de
madera.
–Andersen, contrario a mi purista manera de entender la música,
los miembros del consejo te miran con buenos ojos.
– Sé que manejamos perspectivas diferentes en el pasado
profesor.
Hay un notable intento en Thoren de neutralizar el tono de la
confrontación de identidades.
–Es un logro muy destacable, para una persona de tu edad.
–Lo es, profesor.
– Cual será tu primer movimiento, en cuanto obtengas la
distinción.
– Incorporaré más músicos. También una sección de instrumentos
digitales.
–Las cosas se quedarán momentáneamente como hasta ahora Thoren.
El consejo ha revocado tu ingreso como director de orquesta. Me
pidieron que te comunicara que, ante el remplazo, te ofrecen el
puesto de concertino de la filarmónica.
–Después de todo, lo logró, ¿no es así profesor?
No me queda claro a qué te refieres.
–Yo creo, que, si lo sabe, Eso significa, al ofrecerme el puesto
de concertino. La persona que ocupará el puesto será…
…–Thaddeus Miller.
–Eso imagine.
–La idea de descartarte no se centra en mis propias motivaciones.
El consejo ha decidido que la estructura actual nos resulta
provechosa.
–Le diré lo que creo Schneider, usted ha utilizado su poder en
el consejo, para modificar la decisión final con la clara
intención de obstaculizarme.
–Me resulta indignante, que pienses en mí, de esa manera.
– Y, sin embargo, sucedió.
Thoren con las manos en la barandilla de seguridad, observa a
través de las ahora un tanto opacas ventanas, imponente, el
estacionamiento del orchestralsaal.
– Usted, siente envidia de mi Schneider.
Capítulo 12: Delirium tremens.