CAPÍTULO I
EL PROBLEMA
1. Planteamiento del problema
Partiendo de que toda sociedad se constituye con el objetivo de lograr
un fin común, se establecen las normas, las cuales han de regir su
funcionamiento conjuntamente con los organismos necesarios para la
realización de este fin colectivo. La Constitución de la República Bolivariana
de Venezuela (2000), constituye la norma macro para los venezolanos. En su
artículo 133 establece el deber que tiene toda persona de contribuir con los
gastos públicos mediante el pago de impuestos, tasas y contribuciones
establecidas por la ley; es decir, se crean las bases para el cumplimiento de
la obligación tributaria.
De allí, que el conjunto de obligaciones recíprocas existentes entre
Estado y ciudadanos, según Torres (1999), son la consecuencia lógica de la
aplicación del principio de convivencia en una comunidad jurídicamente
organizada; en la cual corresponde a los ciudadanos brindar su concurrencia,
expresado está en el pago de los tributos en sus distintas manifestaciones
para la satisfacción de las necesidades tanto educativas, laborales, de salud,
de vivienda, entre otras.
Así, realizando una retrospección, se tiene que en el análisis de la
historia tributaria en los distintos países, donde se encuentra que los tributos
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suponen la necesidad de conocer las reacciones por ellos provocadas en la
ciudadanía; es decir, en los contribuyentes. Indica al respecto Méndez
(2007), que la institución del tributo ha evolucionado durante siglos y a pesar
de la progresiva infraestructura y administración aparejada a su creación,
aún no se deslastra de las connotaciones negativas que los individuos se
han formado de ella en distintas épocas.
Para hacer efectiva la obligación de contribuir a cubrir el gasto público,
el Estado recurre a los tributos (impuestos, tasas y contribuciones); según el
artículo 133 de la Constitución Nacional (2000), por otra parte, se tiene el
artículo 316 de la misma Carta Magna (2000), en comento, expresando que
el sistema tributario procurará la justa distribución de las cargas públicas
según la capacidad económica del contribuyente, atendiendo al principio de
progresividad; se entiende entonces que el sistema tributario tiene el
compromiso de establecer la obligación de contribuir en atención a la
capacidad económica de los sujetos pasivos.
En otras palabras, los tributos no pueden ser calculados sobre una base
proporcional, sino que éstos deben atender el principio de progresividad,
siendo considerados como un mecanismo que debe respetarse para que el
Estado pueda cumplir con la obligación de proteger la economía nacional,
logrando de esta manera, tanto un adecuado nivel de vida para el ciudadano,
como el coadyuvar al crecimiento de la economía venezolana. Continuando,
con el análisis del artículo 316 de la Carta Magna (2000), se busca asimismo,
la protección de la economía nacional y la elevación de la calidad de vida de
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la población, sustentándose en un sistema eficiente para la recaudación de
los tributos.
Según expone Zavala (2012), hoy en día los sistemas tributarios se han
perfeccionado, logrando de esta manera consolidar un sistema integrado, en
el que las normas jurídicas regulen tanto su actividad, como su
funcionamiento; sin embargo, de la mano de este desarrollo, el cual busca la
obtención de recursos para la satisfacción del gasto público, surgiendo de
esta manera un problema perturbador: la evasión tributaria o también
denominada como evasión fiscal.
Siguiendo un breve recuento histórico, se tiene que el primer Código
Orgánico Tributario (1983), establecía normas aisladas sobre
contravenciones y faltas sancionadas con penas administrativas en las
distintas leyes especiales creadoras de tributos. Con la entrada en vigencia
de ese primer Código, se unificó el régimen represivo del ilícito tributario,
reservando a sus disposiciones tanto la tipificación, como la penalización de
las violaciones a las normas impositivas, estableciendo la aplicación
supletoria de los principios de derecho penal, para lo cual se hace referencia
a su ámbito de aplicación por vía principal a todas las infracciones tributarias
con excepción de las relativas a la materia aduanera.
Posteriormente, en las dos (2) subsiguientes reformas al Código
Orgánico Tributario, promulgadas en 1992 y 1994 (Gaceta Oficial
Extraordinaria № 4.466 de fecha 11 de septiembre de 1992 / Gaceta Oficial
Extraordinaria № 4.727 de fecha 27 de mayo de 1994), el título relativo a las
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infracciones y sanciones fue modificado parcialmente para concordar los
tipos penales a los supuestos de infracción de los tributos indirectos creados
en el proceso de reforma tributaria, para establecer penas más gravosas
para algunos tipos de infracción. Como última reforma, se encuentra la
realizada en fecha de 18 de noviembre del año 2014, la cual fue publicada en
Gaceta Oficial No. 6.152, derogando el Código Orgánico Tributario del 2001.
Con la finalidad de asegurar el cumplimiento de las obligaciones
tributarias, en Venezuela se creó, mediante Decreto Presidencial Número
310 de fecha 10 de agosto de 1994, el Servicio Nacional Integrado de
Administración Aduanera y Tributaria (SENIAT), como un ente con
autonomía financiera y funcional, sin personalidad jurídica, según lo expone
el artículo primero de dicho decreto.
Por su lado, este instituto fue creado en atención a las previsiones
respectivas del COT de 1994, el cual ha continuado su trayectoria legal
basada en las reformas de 2001 y la más reciente de fecha 2014; de allí, que
este ente público, ha venido cumpliendo con diversas finalidades, una de
ellas es la de disminuir los altos índices de evasión por parte de los
contribuyentes, afectando ésta de forma directa la recaudación tributaria en
el país; lo cual hoy en día sigue siendo un problema que combate la
administración tributaria en beneficio de la sociedad.
Sin embargo, la creación del Servicio Nacional Integrado de
Administración Aduanera y Tributaria (SENIAT), pareciera no haber sido
suficiente, para que el ciudadano común acepte plenamente la carga
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tributaria que por ley se le asigna; se percibe resistencia en los últimos años,
existiendo la problemática de evasión por parte de algunos contribuyentes;
toda vez que éste busca diversos mecanismos para privar a la Hacienda
Pública Nacional de los ingresos que por este concepto le corresponden.
Por tanto, la configuración de las evasiones tributarias o de lo que se
conoce como ilícito tributario, se convierte en la significación de la
culpabilidad como presupuesto de la responsabilidad, a lo cual Villegas
(2006, p. 17), expresa que “la esencia controversial de la infracción tributaria
es la que científicamente justifica la prevalencia del elemento objetivo sobre
el subjetivo, lo cual no puede ser cambiado sin alterar tal esencia”, es decir,
que la culpabilidad está implícita en los ilícitos tributarios.
Sobre este punto de vista, es de hacer notar que si las evasiones o
infracciones tributarias, se presentan como culposas, o sea, aquellas donde
la infracción sea punible, la sola materialidad fáctica de las conductas
contrarias a la obligación impuesta por la ley, hace que la infracción se
configure y se presuma que el autor actuó con la subjetividad mínima
requerida; es decir, con culpa por impericia o inobservancia de normas.
Interesa en tal caso investigar si la conducta fue en realidad meramente
negligente o si el cumplimiento fue deliberado, movido por determinados
propósitos.
En referencia a lo expuesto sobre la evasión fiscal, reseña Celis (2005),
que ésta es entendida como todo acto destinado a incumplir ilícitamente con
las obligaciones tributarias en perjuicio del fisco y por ende del Estado
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Venezolano. De la misma manera, destaca el autor que la evasión tributaria
se caracteriza por la presencia de diversos elementos distintivos, no sólo se
trata de evitar el pago total de la prestación tributaria, sino también de
disminuir el monto correspondiente.
Este comportamiento conduce a cometer Ilícitos tributarios, siendo
éstos definidos por Celis (2005), como las acciones u omisiones establecidas
en el Código Orgánico Tributario (2001), y que conllevan al quebrantamiento
de una norma. Estas pueden ser dolosas o culposas; la Administración
Tributaria goza de facultad para aplicar medidas sancionatorias de carácter
administrativo.
Ahora bien, es de mencionar que recientemente se suscitó que en
fecha 18 de noviembre de 2014 fue publicado en la Gaceta Oficial
Extraordinaria N° 6.152 el Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley del
Código Orgánico Tributario (COT), dictado por el Presidente de la República
a través del Decreto-Ley Nº 1.434, donde se indica en el artículo 81 que:
“constituye ilícito tributario toda acción u omisión violatoria de las normas
tributarias”.
De allí, que en el nuevo COT (2014), se permite que leyes especiales
tributarias tipifiquen nuevos ilícitos y sanciones. Así que la reforma incluye
nuevos ilícitos formales relativos al incumplimiento del deber de obtener la
respectiva autorización por parte de la Administración Tributaria para ejercer
la industria, comercio e importación de especies gravadas según el articulo
99 de este Código.
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Cabe destacar que varios de los ilícitos formales, además de ser
sancionados con multas pecuniarias, acarrean la clausura del
establecimiento. De la misma manera, se establecen distintos lapsos para la
clausura del establecimiento. En algunos casos la clausura se extenderá
hasta tanto el sujeto pasivo cumpla con los respectivos deberes formales y
en otros la clausura será aplicable hasta que el infractor le notifique a la
Administración Tributaria la regularización de la situación. En ciertos
supuestos la sanción de clausura es extensible a todos los establecimientos
o sucursales del contribuyente. También se incorpora el concepto de
clausura de un área del establecimiento para determinados supuestos.
De allí, que pareciera entonces, que los contribuyentes buscan
disminuir legal o ilícitamente el monto del tributo a pagar, originando esto de
forma directa un daño al desarrollo económico del país. En ese sentido,
dentro de los ilícitos establecidos en materia tributaria se encuentran los
ilícitos penales, donde se destaca la defraudación, la cual es sancionada con
pena privativa de libertad. Para que de esta ocurra deben darse ciertos
indicios, siendo éstos mencionados en el artículo 120 del COT (2014), como
todas aquellas conductas antijurídicas desarrolladas en el ámbito tributario o
toda omisión violatoria de normas tributarias.
Según Giorgetti citado por: Azuaje (1967), la defraudación es una
especie de estafa o fraude común, la cual la comete quien, con artificios o
medios capaces de engañar o sorprender la buena fe de otro, induciéndole
en error, procure para sí o para otro un provecho injusto con perjuicio ajeno.
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Así, la defraudación, es una forma de la evasión fiscal, pero con el añadido
del fraude o engaño como modus operandi. En efecto, el infractor es,
siempre, un evasor de impuestos. En cambio, el engaño es el elemento
distintivo y exclusivo de esta infracción.
Es por ello, que la defraudación tributaria se encuentra consagrada en
el artículo 119 del Código Orgánico Tributario (2014); según este incurre en
defraudación tributaria el que mediante simulación, ocultación, o cualquier
otra maniobra fraudulenta, produzca una disminución del tributo a pagar a la
Administración Tributaria.
Dicha disposición legal, fue marcada como una pauta en la historia
venezolana sobre la defraudación desde la promulgación del COT del 2001,
dado que esta normativa no tiene precedente alguno, por lo menos no en
cuanto al establecimiento de penas restrictivas de libertad. En tal sentido, el
delito de defraudación tributaria como ya se mencionó, aparece como un
ilícito con una sanción restrictiva de la libertad, es decir, en este caso es
parte del Derecho penal tributario.
Cabe destacar que el Estado Venezolano, a pesar de los esfuerzos
realizados en las distintas épocas por la lucha contra la evasión fiscal, logró
sentar un precedente en el juicio penal por el delito de Defraudación
Tributaria, previsto y sancionado en los artículos 116 y 117 del antiguo
Código Orgánico Tributario del 2001, el cual fue seguido por la Fiscalía
Trigésima Quinta con competencia Plena y Nacional del Ministerio Público a
través de la abogada Erika Paredes, por ante el Tribunal Segundo de Juicio
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del Circuito Judicial Penal del Estado Zulia, con sede Maracaibo, en contra
del ciudadano Jorge Luis Negrón, representado por los abogados privados
Fernando León y Pedro García, causa N° 2M-054-05.
En dicha causa se dictó sentencia bajo el Nº 013-07, de fecha diecisiete
(17) de mayo de 2007, donde se condena al acusado a cumplir la pena de
tres (03) años y nueve (09) meses de prisión, lo cual se ha traducido
tradicionalmente en la asunción de actitudes compulsivas que se concretan
en la modificación agresiva de las leyes tributarias, sin una educación en la
cultura de impuestos y tributos al Estado.
Ahora bien, en fecha 19 de septiembre del 2007, se encuentra otra raíz
sobre el análisis, donde el Tribunal Segundo en funciones de juicio del
Circuito judicial penal del Estado Zulia, a través de decisión Nº 013-07, emitió
sentencia que decidió la primera causa en materia de Defraudación
Tributaria, en donde por primera vez se condenó a un ciudadano por la
comisión de este delito, tal decisión es toda una primicia en la historia
jurisprudencial de Venezuela, dado que nunca se había realizado un juicio
por este concepto.
De cara a esta tendencia, y aun cuando jurisprudencia reciente ha
rescatado el postulado según el cual es el dolo el elemento esencial que
permitiría establecer la culpabilidad del agente, donde se ha verificado el tipo
delictivo de la defraudación; es necesario advertir que conductas frecuentes,
como omisión de ingresos, inconsistencias o incumplimientos en la emisión o
recepción de facturas, contradicciones entre las declaraciones fiscales y los
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libros del contribuyente u omisión de declaraciones de inversiones
mantenidas en jurisdicciones de baja imposición fiscal, aparejan un riesgo de
objeción fiscal, según lo previsto en el artículo 117 del Código Orgánico
Tributario (2001), el cual fue reformado recientemente.
Con apoyo en el Código Orgánico Tributario (1994 - 2014), la
jurisprudencia ha venido dando aplicación a presunciones de culpabilidad
para tipificar la defraudación, a pesar de que los supuestos de hecho que se
toman como base de las presunciones configuran otras infracciones
sancionables separadamente, y sobre todo que, de acuerdo con el COT
(2014), dichos supuestos sólo podrían ser considerados como indicios de
culpabilidad.
Sería muy peligroso para la garantía de la libertad personal que los
indicios de defraudación pudieran tener el valor de presunciones legales,
pues hoy en día, bajo la vigencia del Código Orgánico Tributario (2014), se
trata de tipificar el delito de defraudación con pena privativa de libertad, en
cuyo artículo 119 del COT (2014), se sanciona con prisión, conjuntamente
con una multa tipificada en el artículo 112, aumentando dicha multa en un
200% de lo ya estipulado.
Ahora bien, se debe indicar a lo mencionado, que todo este complicado
proceso, ha dificultado la lucha contra la evasión tributaria, la cual en la
actualidad sigue siendo un tema central en las agendas políticas de las
naciones del mundo y especialmente en los países latinoamericanos. En este
sentido, el elevado impacto en la estabilidad económica, en las estrategias
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de desarrollo y sobre la gobernabilidad en general, es producto de esta
evasión en análisis.
Así, tanto en Venezuela, como en la mayoría de las naciones de
América Latina, se sufre de la llamada falta de conciencia tributaria, la cual
está referida a la escasa voluntad de cooperación de los individuos para con
el Estado. De allí, que es necesario, profundizar en esta problemática,
dejándose de percibir al evasor como un individuo inteligente, así como
también, habilidoso; y por el contrario, el contribuyente en sí en responsable,
considerado por algunos doctrinarios como Fraga (2006), como un individuo
tanto débil, como cobarde.
En ese contexto, se tiene lo señalado por Wefee (2002), el cual
describe que una de las herramientas para lograr este cambio de conciencia
social es el análisis y estudio de los riesgos que conllevan esa acción
evasora de los sujetos, en este caso, los contribuyentes.
No obstante, esto no implica que esta actitud del contribuyente frente a
su responsabilidad no conlleve consecuencia lesivas y perjudiciales para el
mismo, ya que es el COT (2014), a través de las normas penales en el
contenidas, el encargado de sancionar, económica o personalmente a los
contribuyentes que actúen en su detrimento.
En este sentido, la legislación venezolana contempla las hipótesis
enmarcadas dentro de los tipos penales que se constituyen en ilícitos
tributarios, tal como es el caso de la defraudación tributaria, indicando
además la correspondiente sanción para la comisión de tal ilícito. En el caso
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de la defraudación esta sanción tiene especial atención, ya que corresponde
a un delito penal sancionado con penas restrictivas de la libertad de aquel
que la comete, así como las demás sanciones que podrían concurrir por
disminuir los ingresos tributarios del Estado.
Esto es, sin duda alguna, un aspecto muy influyente al momento de
intentar defraudar al fisco, pues debe estar consciente el contribuyente, que
la detección oportuna por parte de la Administración Tributaria, no solamente
conllevaría a una sanción pecuniaria; como otros de los ilícitos tributarios,
que ponga en riesgo la estabilidad económica y funcional de su organización,
sino que además enfrenta la posibilidad de responder personalmente por el
daño causado a través de una sanción privativa de libertad.
Ahora bien, se debe añadir a lo explicado hasta los momentos, que el
Código Orgánico Tributario (2001), regulaba quince (15) supuestos que
constituían, según la letra expresa de su artículo 117, presunciones sobre la
intención de defraudar; en ese sentido, para aliviar esta difícil labor el Código
Orgánico Tributario (2014), establece en su artículo 120, catorce (14)
supuestos a los cuales califica como indicios de defraudación; por lo que se
detecta que la defraudación tributaria, es calificable como uno de los delitos
tributarios más graves, requiriendo este la intención dañosa del agente, la
cual en ningún caso puede presumirse sino por el contrario, ha de ser
plenamente probada dicha actuación evasoria.
Así se consigue que se incluyeran algunos indicios de defraudación y
otros fueron modificados o eliminados. Entre los nuevos indicios de
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defraudación tributaria están el ejercicio de actividades industriales o
comerciales sin la obtención de la autorización correspondiente o la remoción
del dispositivo de seguridad de máquinas fiscales sin autorización, así como
cualquier otra modificación capaz de alterar el normal funcionamiento de la
máquina fiscal.
No obstante, aún queda camino por recorrer, pues actualmente puede
decirse que en Venezuela opera la falsa premisa consistente en la idea de
que incrementando los castigos legales se solucionarán los problemas
fiscales, dándose una mayor represión en materia tributaria, la cual es
asumida como política de Estado. No obstante el ilícito tributario, donde
específicamente, el delito de defraudación debe ser tratado con toda
prudencia, estando éste dentro de los estrictos marcos institucionales por sus
implicaciones políticas y económicas, ya que el abuso de esta figura, lejos de
incrementar la recaudación, puede generar tanto el chantaje, como la
corrupción administrativa.
Es por ello que las nuevas tendencias doctrinarias apuntan hacia la
eficacia de los mecanismos tanto de determinación, como de recaudación, al
lado de la prevención punitiva, asimismo, se encuentra la certeza del castigo
más que a su severidad como nuevas fórmulas para combatir la evasión. Se
trata de minimizar la impunidad, y es ahí donde cobra importancia la acción
aplicada a la defraudación tributaria, pues el ejercicio de ésta depende de
una serie de procedimientos de carácter administrativo que deben ser
desarrollados por la Administración Tributaria, los cuales crearán las
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condiciones necesarias o condiciones de procedibilidad para que el Estado, a
través del Ministerio Público, pueda dar inicio a la investigación.
Bajo la línea argumental que se viene analizando, se puede indicar que
la defraudación tributaria supone, en muchos casos, elaboradas maniobras,
complejos artificios, negocios simulados, inescrutables estructuras legales,
entre otras cosas. Por tanto, reconstruir el trayecto recorrido por el infractor
para sustraerse de la ley y precisar que su conducta es deliberada, resulta
sin duda una tarea de considerables dimensiones.
En ese sentido, la vigencia de la defraudación tributaria como ilícito, a
través del tiempo, ha venido por su recurrencia viene a lesionar el patrimonio
del Estado, en su derecho a percibir el tributo, el no incremento ilegitimo del
patrimonio en perjuicio del inmaterial derecho de crédito que se genera por el
nacimiento de la obligación tributaria. Así, el delito se considera materializado
en la evasión del pago de tributos, cantidades retenidas o que se hubieran
debido retener o ingresos a cuenta de retribuciones en especie, obteniendo
indebidamente devoluciones o disfrutando de beneficios fiscales.
En base a los señalamientos expuestos, se resume que el propósito
general de la presente investigación está dirigida al análisis de los indicios de
defraudación tributaria contemplados en el Código Orgánico Tributario
vigente, tomando en consideración las conductas señaladas en el artículo
120 del renombrado COT (2014), sobre los indicios de defraudación tributaria
relativos a la inscripción, la declaración, al deber de facturación así como de
los libros contables y a actividades sometidas a autorización.
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1.1. Formulación del problema
Con base en el planteamiento anterior, se tiene que una vez que ha
sido planteado el problema que orienta el propósito del presente estudio, se
formula la siguiente interrogante: ¿Cómo pueden analizarse los indicios de
defraudación tributaria en Venezuela?
2. Objetivos de la investigación
2.1. Objetivo general
Analizar los indicios de defraudación tributaria en Venezuela.
2.2. Objetivos específicos
Examinar los supuestos para que exista la defraudación tributaria según
la legislación venezolana.
Examinar los indicios de defraudación tributaria, relativos a la
inscripción ante la administración tributaria y la declaración fiscal
establecidos en el Código Orgánico Tributario (2014).
Describir los indicios de defraudación tributaria referidos a la facturación
y los libros contables previstos en el Código Orgánico Tributario (2014).
Identificar los indicios de defraudación tributaria relativos a las
actividades sometidas a autorización señaladas en el Código Orgánico
Tributario (2014).
Describir el régimen sancionatorio establecido en la normativa
venezolana en caso de defraudación tributaria.
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3. Justificación de la investigación
La presente investigación buscó analizar los indicios de defraudación
tributaria en Venezuela, por cuanto dicho delito lesiona de manera directa el
patrimonio del Estado, el derecho de éste de percibir el tributo, así como
también, el no incremento ilegítimo de su patrimonio en perjuicio del
inmaterial derecho de crédito que se genera por el nacimiento de la
obligación tributaria.
Por lo que el análisis de la reforma de fecha 18 de noviembre de 2014
fue publicado en la Gaceta Oficial Extraordinaria N° 6.152 el Decreto con
Rango, Valor y Fuerza de Ley del Código Orgánico Tributario (COT), dictado
por el Presidente de la República a través del Decreto-Ley Nº 1.434, se
denota la inclusión de algunos indicios de defraudación y otros fueron
modificados o eliminados. Por esta razón la presente investigación se
justifica desde varias perspectivas, a saber:
Desde el punto de vista teórico, fue relevante, pues representó una
necesidad dentro del medio jurídico venezolano el estudio global del delito de
defraudación tributaria, a la luz de la doctrina, legislación y jurisprudencia
elaborada en los últimos años, y más aun tomando en cuenta la última
reformada de fecha de noviembre del 2014; donde se han encontrado
divergencias, nuevos cuestionamientos doctrinales, colocando en claro la
necesidad de estudiar las reformas legislativas tendientes a minimizar los
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problemas de interpretación existentes en el área de estudio de los indicios
de defraudación tributaria en Venezuela.
Desde el punto de vista práctico, la presente investigación, sirvió de
apoyo a contribuyentes o responsables de la obligación tributaria, para
detectar actuaciones que conlleven a cometer la defraudación tributaria ante
la República, y de esta forma establecer mecanismos de control que les
permitan mejorar los procesos tributarios para así evitar que, en futuras
fiscalizaciones hechas por el Servicio Nacional Integrado de Administración
Aduanera y Tributaria (SENIAT) puedan verificarse los indicios de
defraudación establecidos en el artículo 120 del Código Orgánico Tributario
(2014).
Desde el aspecto metodológico, la presente investigación aportó un
estudio válido que puede servir de apoyo a futuros investigadores o
especialistas en el área de estudio debido a que ofrece resultados confiables
basados en técnicas e instrumentos metodológicos internacionalmente
reconocidos, los cuales ayudaron a cumplir los propósitos de la misma, y dar
sus respectivos aportes en la problemática abordada.
Finalmente, desde el punto de vista social fue relevante el análisis de
los indicios de defraudación tributaria en Venezuela, por cuanto esta
investigación creó un precedente comparativo del COT 2001, con la reciente
reforma de fecha de noviembre del 2014, siendo este análisis de gran ayuda
para la sociedad en general, y más aun a aquellos contadores públicos y
abogados que ejercen la materia fiscal en Venezuela.
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4. Delimitación de la investigación
El presente trabajo de investigación se encontró enmarcado en la línea
matricial de Derecho Tributario, específicamente, dentro de la línea potencial
relativa al Derecho Penal Tributario, refiriéndose concretamente a los indicios
de defraudación tributaria, estuvo sustentado en las siguientes normas
jurídicas: Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999),
Código Orgánico Tributario (2014), Código Penal (2005), y jurisprudencias en
materia de defraudación. Asimismo, se analizaron teorías de autores como:
Borges (2006), Crer (2011), Fraga (2006), Villegas (2002), Weffe (2002),
entre otros.
El período para la realización del estudio, estuvo comprendido entre los
meses de junio de 2012 hasta junio de 2015, realizándose en el municipio
Maracaibo del Estado Zulia; sus resultados son aplicables en todo el territorio
de la República Bolivariana de Venezuela, por tratarse de una temática
incluida en leyes nacionales.