Los incas formaron el imperio más grande y poderoso de América del Sur desde el siglo XIII hasta la llegada
de los
colonizadores españoles en el siglo XVI. Dominaron diversas regiones geográficas y construyeron ciudades, con
edificios hechos de piedra, caminos y puentes que conectaban todo el imperio.
Algunas características de los incas son:
Habitaron la región andina entre los siglos XII y XVI y organizaron un imperio liderado por un monarca sagrado
llamado Sapa Inca.
Tenían una sociedad estructurada en torno a la vida comunal, a través de los ayllus (grupos de personas que
reconocían un origen ancestral común).
Diferenciaban a las personas según su estatus social y establecían privilegios de rango en relación a su origen y a
su ocupación.
Desarrollaron una economía destacada por las técnicas de cultivo, y la administración estatal de las tierras
agrícolas y el trabajo.
Implementaron un estilo arquitectónico propio en aquellos pueblos que dominaron a través de las conquistas
militares.
Veneraban a los dioses Viracocha (creador del mundo) e Inti (patrono del imperio incaico), entre otras
divinidades.
Desarrollaron un sistema de notación de quipus, basado en un sistema de cuerdas anudadas.
Los incas habitaron los actuales territorios de Perú y Bolivia, y llegaron a expandir su imperio hasta el sur de
Colombia, el oeste de Ecuador, el norte de Chile y el norte de Argentina. Estos territorios incluían zonas
montañosas, sierras y selvas y áreas costeras.
La historia de los incas se divide en las siguientes etapas:
Curacazgo incaico (1197-1438 d. C.). Los arqueólogos sostienen que, en su origen, los incas partieron del lago
Titicaca (actual Bolivia) y se instalaron en el valle de Cuzco (actual Perú) en el siglo XII d. C., donde lucharon con
otros pueblos por el control de las tierras fértiles. Las leyendas incas cuentan que, alrededor de 1250 d. C.,
Manco Cápac fundó la capital de los incas, llamada Cuzco, y civilizó a los pueblos de la región con la ayuda de su
mujer, Mama Ocllo. Los historiadores han logrado rastrear la existencia de Manco Cápac y lo identificaron como
el hijo del rey Apu Tambo de Taipicala-Tiahuanaco, un reino en la zona del lago Titicaca.
Imperio incaico (1438-1533 d.C.). A partir del reinado de Pachacuti (1438-1471 d.C.), se estableció el dominio
inca de la región. En etapas sucesivas, los incas fueron conquistando a los pueblos vecinos y conformaron el
imperio más grande de la América precolombina. Hacia 1530, los españoles llegaron a la región liderados por
Francisco Pizarro y conquistaron el imperio inca en 1533.
Estado neoincaico (1537-1572 d. C.). En 1537, Manco Inca Yupanqui fundó el reino de Vilcabamba en el centro
del actual Perú, como heredero del imperio y la cultura inca. En 1572, luego de capturar y ejecutar a Túpac
Amaru I (el último gobernante), los españoles acabaron con la autoridad política de la resistencia inca.
La base de la organización social incaica era el ayllu: un grupo de personas que se consideraban descendientes de
los mismos antepasados. Cada ayllu guardaba en algún lugar sagrado las momias de sus ancestros y les rendía
culto. Entre varios ayllus formaban una comunidad que era gobernada por un curaca.
Por otro lado, los incas tenían una sociedad estratificada que estaba conformada por los siguientes grupos:
Panaca. La nobleza real integraba un grupo privilegiado que controlaba el Estado y la religión. Desde pequeños
se educaba a los nobles para ser gobernantes, guerreros o sacerdotes del imperio, bajo la guía de maestros
sabios llamados amautas. Los panaca podían tener muchas esposas y vestir ropas especiales que estaban
prohibidas para el resto de los incas. Además, como símbolos de distinción, llevaban grandes aros de oro que les
estiraban los lóbulos de las orejas.
Curacas. El segundo estrato estaba integrado por los curacas, que eran los jefes de los ayllus. Se los consideraba
nobles de menor categoría que la nobleza real. Como líderes, debían recaudar el tributo y reclutar mano de obra
para los trabajos del Estado.
Hatun runa. En tercer lugar, los artesanos y campesinos eran quienes realizaban todas las tareas de producción,
tanto de alimentos como de manufacturas. Debían contribuir a la construcción de obras públicas y prestar
servicio militar.
Yanaconas. Este grupo estaba integrado por personas separadas de su comunidad de origen, que perdían todo
vínculo con sus familias y trabajaban dando servicios al Estado.
Los incas daban muchísima importancia a la arquitectura. En la época de la expansión imperial, los ejércitos
llevaban arquitectos e imponían una arquitectura oficial a los pueblos vencidos. El estilo incaico se caracterizó
por la solidez y sobriedad: los edificios eran de piedras rectangulares o poligonales, perfectamente cortadas,
pulidas y ensambladas.
La ciudad de Cuzco, capital del imperio, tenía un diseño planificado: calles rectas, estrechas y largas, ordenadas a
partir de dos plazas principales. Las calles tenían veredas y acequias, por las que corría el agua para asegurar la
limpieza de la ciudad. Para las viviendas utilizaban ladrillos de adobe y los techos eran de paja.
A medida que expandieron su imperio, los incas construyeron una red de caminos y puentes. Había dos caminos
principales que atravesaban el territorio incaico: uno iba por la costa del Pacífico y otro, por las sierras andinas.
Además, había diversos caminos que cruzaban de manera transversal estas rutas principales.
En cuanto al arte, el estilo inca se podía apreciar en murales, mantos o diseños geométricos que adornaban
la cerámica. Las plumas de las aves se utilizaban para acompañar abanicos, camisas y otras prendas de vestir. Su
manejo de los metales como cobre, bronce, platino y hierro fue difundido a todas las poblaciones conquistadas
por los incas. Además, se ha encontrado evidencia de la creación de instrumentos musicales de viento y de
percusión.