Módulo 1
LEN GUAJE
Introducción
1. LEN GUAJE
1.1 Piaget: La evolución del Lenguaje
1.2 Piaget: El desarrollo del lenguaje entre los dos a siete años
CIER R E DEL MÓDULO
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Introducción
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EaD Kennedy
00:58
El presente módulo aborda las teorías sobre la adquisición y desarrollo del lenguaje planteadas por los
autores Piaget, Bruner y Vygotsky. La intención es articular los enfoques con el despliegue del Proceso
Psicológico, destacando características importantes como factores biológicos, su interrelación con el
entorno familiar y social.
Teniendo en cuenta los aspectos afectivos, además de la genética, es importante considerar el
crecimiento, desarrollo y la maduración, siempre enlazada a la relación que el niño establece con los
otros, y, por tanto, la constitución de ese vínculo permite comprender la relevancia de la función social y
la comunicación, como así también, el rol preponderante que ejerce la cultura en el desenvolvimiento de
los procesos básicos, en este caso, el lenguaje.
Objetivos del módulo
Recordar los distintos aportes y teorías que se plantean en el estudio de los procesos psicológicos
básicos.
Analizar adecuadamente la terminología específica planteada por los autores articulándola con los
procesos básicos en situaciones concretas.
1.1 Piaget: La evolución del
Lenguaje.
UNIDAD 1
Lenguaje 1.2 Piaget: El desarrollo del
lenguaje entre los dos a siete
años.
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1.1 Piaget: La evolución del Lenguaje
En esta unidad abordaremos, desde Piaget, Bruner y Vygotsky, el proceso psicológico “Lenguaje”. La
intención de abrazar la construcción del mismo desde diferentes enfoques está fundamentada en
comprender, básicamente, que toda estructuración se lleva a cabo realizando intercambios con otros en un
contexto socio-cultural. Por tanto, es importante considerar, las formas o modos que se presentan en su
adquisición, sus efectos, no solo en la conducta del individuo que lo despliega, sino también el momento en el
cual se genera y, las circunstancias en las cuales se produce.
Esperamos, a través de la lectura, los cuadros y videos, puedan aproximar hacia los conceptos planteados
por los autores en relación a la forma, estilo, tiempo aproximado de adquisición y desarrollo del lenguaje.
Posteriormente, las actividades favorecerán en la delimitación de enfoques y los foros permitirán graficar la
teoría.
¿Por qué se da comienzo con este proceso básico?
Los seres humanos despliegan el lenguaje y el pensamiento, entre otros, y esta capacidad es la que
caracteriza a las personas, permitiendo la comunicación, como así también, formar parte de la cultura. Si
bien el lenguaje es un sistema convencional de signos normado, las palabras van conformando
significaciones en la medida en que son sentidas por cada individuo y en relación con los otros. Asimismo, el
lenguaje permite expresar ideas, sentimientos, emociones, deseos, etc. Las palabras son importantes
porque a través de ellas se puede describir, analizar y dar sentido a las diferentes experiencias.
Iniciamos con “Lenguaje” desde la concepción de Piaget, con las investigaciones realizadas por el creador de
las obras “Seis estudios de Psicología” (1991) y “Psicología del niño” (2002).
El autor realiza una descripción en relación a la evolución del lenguaje, comentando sobre la aparición de los
primeros indicios que dan cuenta de aspectos biológicos y espontáneos.
El lenguaje surge, en el niño, alrededor de otras funciones de pensamiento semiótico (Piaget, 2002, p. 88).
Comienza a desplegarse luego del balbuceo natural (entre los seis y diez, once meses), pasando por un
período donde distingue fonemas por imitación (desde los once a doce meses), le continúa un estadio
comúnmente llamado “palabras- frases” (Stern) hacia el final de período sensorio motor (Piaget, 2002, p.
89).
Durante los primeros dos años, los cambios son rápidos y frecuentes, aparecen sonidos que luego mutan a
palabras las cuales persiguen intenciones.
Manifiesta Piaget (2002) sobre el desarrollo del lenguaje: “Desde el final del segundo año, se señalan frases
de dos palabras, luego pequeñas frases completas sin conjugaciones ni declinaciones y después una
adquisición progresiva de estructuras gramaticales” (p. 89).
El lenguaje permite a las personas comunicarse y entablar vínculos afectivos y sociales.
Por otra parte, el lenguaje mediante el relato y las evocaciones de todo género favorece el establecimiento
de relaciones a diferencia del período senso-motor (Piaget, 2002, p. 91).
Destaca Piaget (2002) en relación al lenguaje y el pensamiento:
(…) el lenguaje desempeña un papel particularmente importante, ya que contrariamente a los otros
instrumentos semióticos (imágenes, etc.) que son construidos por el individuo a medida de las
necesidades, el lenguaje está ya elaborado socialmente por completo y contiene de antemano, para uso
de los individuos que lo aprenden antes de contribuir a enriquecerlo, un conjunto de instrumentos
cognoscitivos (relaciones, clasificaciones, etc.) al servicio del pensamiento.
(p. 91)
Las palabras poseen un significado que facilita organizar el mundo, establecer prioridades, clasificar las
emociones, como así también categorizar las ideas.
Vinculando el lenguaje y la lógica, el aprendizaje de la lengua implica conocer la lógica respecto a las reglas
sociales y la lingüística en general (Piaget, 2002, p. 92).
Expone Piaget (2002) acerca de la relación entre lenguaje y pensamiento:
En suma: hay una correlación sorprendente entre el lenguaje empleado y el modo de razonamiento. (…)
la seriación se mejora algo, porque entonces el aprendizaje lingüístico influye a la vez en el propio acto
de comparación, es decir, sobre el concepto mismo.
(p. 94)
El lenguaje también manifiesta el mundo interior, las ideas se ponen en palabras una vez que han sido
comprendidas, es decir, cuando cada aspecto de la realidad encuentra un nombre que la simbolice. De igual
manera, esa representación puede evidenciarse de alternadas maneras.
La función semiótica se expresa mediante una variedad amplia como el juego simbólico, la imitación
diferida, el dibujo, las imágenes mentales, recuerdos, imágenes o lenguaje, permitiendo evocar situaciones u
objetos ausentes, lo cual ayuda al pensamiento. Todos estos se organizan y desarrollan conjuntamente con
la estructuración de la inteligencia (Piaget, 2002, p. 95).
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1.2 Piaget: El desarrollo del lenguaje entre los dos a
siete años
En este punto, el autor, destaca el despliegue del lenguaje, su relación con el pensamiento, además de la
posibilidad de interacción social.
Las primeras palabras comienzan especialmente en la primera infancia, aproximadamente entre los dos y
los siete años; siempre están enlazadas a aspectos intelectuales y afectivos (Piaget, 1991, p. 28).
Por medio del relato, el niño puede repasar acciones acaecidas y, a través de la representación verbal,
puede proyectar acciones hacia el futuro (Piaget, 1991, p. 28).
Con las primeras palabras, el infante comienza a realizar pequeños intercambios con otros y a contar
algunas de sus actividades, en la medida en que va descubriendo y comprendiendo que esas acciones u
objetos tienen un nombre específico.
Piaget (1991) destaca que la aparición de la palabra va a beneficiar el despliegue mental, la interiorización
de la palabra, es decir, el pensamiento y, a su vez, se inicia la socialización mediante una posible interacción
con otros (p. 28).
El surgimiento del lenguaje permite al niño interactuar en el mundo social y también en el mundo de las
representaciones. Asimismo, favorece la comunicación (Piaget, 1991, pp. 29 - 30).
Volviendo a los orígenes, el balbuceo espontáneo, se va transformando en sonidos con sentido, siempre
vinculados a algún juego o actividad, para mutar luego en algún vocablo que pueda responder a sus
demandas.
Respecto a la imitación de sonidos, tempranamente surgen los mismos, cuando están vinculados a acciones,
continuándose en el lenguaje (palabras, frases básicas, luego se van distinguiendo verbos y sustantivos que
derivarán en frases) (Piaget, 1991, p. 30).
Expresa Piaget (1991) sobre el lenguaje: “Con la palabra, es la vida interior como tal la que es puesta en
común y, debemos añadir, lo que se construye conscientemente en la medida misma en que empieza a
poder comunicarse”. (p. 30)
Con la adquisición del lenguaje, se observa, en niños entre dos y siete años, fundamentalmente en las
relaciones sociales, diferentes categorías de hechos: “Hechos de subordinación y cierta presión anímica por
parte de los padres. Mediante la adquisición el lenguaje, el niño revela que este posee cierto beneficio. Los
adultos expresan sus deseos, y también suelen dar órdenes a los niños” (Piaget, 1991, pp. 30 – 31).
Poco a poco, van incorporando palabras, las cuales van articulando con las actividades que realizan,
asimismo, las van interiorizando. En la necesidad de intercambio con sus progenitores, en la exigencia a
acatar consignas, por ejemplo, se encontraría la primera categoría de hechos. De igual manera, el
requerimiento de interacción con otras personas, se hallaría la segunda categoría de hechos, además de
evidenciar el progreso respecto a poder expresar lo realizado. Hasta los siete años, hablan sobre acciones
concretas y entre ellos se comunican de manera rudimentaria.
Cuando los niños, en compañía de otros, realizan una actividad hablan para sí mismos como si interactuaran
con los demás, es decir, en una especie de “monólogo colectivo” (Piaget, 1991, p. 32).
El descubrimiento de las palabras, poder enunciarlas, les permite añadirlas a sus ejercicios y hablar para sí
mismos. En este aspecto, se observaría la tercera categoría. Esa acción la transfieren a sus juegos, incluso
en compañía de otros.
Ese soliloquio se equipararía con el lenguaje interior en el joven y también en el adulto, aunque el niño lo
exprese en voz alta al acompañar sus divertimentos (Piaget, 1991, pp. 32 – 33).
Es interesante pensar como el lenguaje va configurándose y acompañando las distintas acciones, mediante
las posibles expresiones, balbuceo, vocablos, pequeñas recitaciones, las cuales resuenan a los otros y tienen
una gran relevancia para quien las pronuncia y, de igual manera, pocas veces, tiene intención de
comunicación y si la tiene, la misma es para transmitir o responder y poco para interactuar.
Bruner: La adquisición del lenguaje
A continuación, se aborda la teoría trazada por Bruner (1986) teniendo en cuenta “El habla del niño”.
El autor resalta, a través de su escrito, el establecimiento de un vínculo estrecho con su cuidadora, como así
también, la interrelación con el entorno.
En la adquisición del lenguaje, se establecen diferentes formas: en la primera, el niño aprende
características concernientes a la gramática para expresarse oralmente. La comprensión de la misma se
vuelve un requisito para utilizar las palabras dentro del contexto (Bruner, 1986, pp. 19-20).
El lenguaje ya está estructurado previamente de manera convencional, de igual manera, las palabras
poseen significados, es decir, tienen una representación en el contexto en el cual se despliegan.
La segunda forma respecto al lenguaje es la aptitud para referenciar o narrar, como así también, para darle
una significación (Bruner, 1986, p. 20).
El niño revela que los objetos tienen una manera de denominarlos, lo mismo las acciones, se manifiestan con
palabras y él puede enunciarlas.
Cuando el niño aprende a hablar, lo hace por necesidad, para comunicarse, así como las palabras tienen una
significación para los otros, también la tiene dentro del entorno donde se desenvuelve, por tanto, esta sería
la tercera categoría, siendo lo importante del lenguaje su coyuntura con la cultura.
Refiere Bruner (1986) sobre la adquisición del Lenguaje:
Estas tres facetas para del lenguaje que el niño debe dominar para llegar a ser un “hablante nativo” – la
sintaxis, la semántica y la pragmática del lenguaje —, obviamente no son, y lógicamente no pueden ser
aprendidas independientemente una de la otra. (…) Y si uno observa los procesos de la vida cotidiana, los
tres aspectos del lenguaje parecen ser aprendidos en forma interdependiente. (p. 21)
El aprendizaje del lenguaje y su transmisión se van realizando de manera natural, la conformación de un
vínculo estrecho entre el infante y su madre favorece la correspondencia de un entorno compartido y la
relación.
Explica Bruner (1986) respecto a la conformación del lenguaje:
Las transacciones que se dan dentro de esa estructura construyen la entrada o «input» a partir de la
cual el niño conoce la gramática, la forma de referir y de significar, y la forma de realizar sus intenciones
comunicativamente.
(p. 21)
¿Cómo se produce esa transmisión de las palabras? ¿Qué importancia tiene el aspecto biológico y cuál es la
relevancia del entorno?
El aprendizaje del lenguaje se lleva a cabo porque el niño cuenta con una disposición para apropiarse de él,
es decir, un Mecanismo de Adquisición del Lenguaje (LAD) denominado por Chomsky. No obstante, este
mecanismo no puede ponerse en marcha, en el niño, sin la asistencia que le otorga el adulto, quien
establece, junto al pequeño, la dimensión transaccional (Bruner, 1986, pp. 21 – 22).
La capacidad para desarrollar y comprender el lenguaje está establecida genética y biológicamente, sin
embargo, es imperiosa la presencia de un otro, que cuide y brinde la seguridad necesaria para que la
relación entre ambos se produzca y el aprendizaje tenga lugar.
Menciona Bruner (1986) acerca de la dimensión transaccional:
Esta dimensión, que al comienzo controla el adulto, proporciona un Sistema de Apoyo de la Adquisición
del Lenguaje (LASS), sistema que enmarca o estructura la entrada del lenguaje e interacción en el
mecanismo de adquisición del niño, de modo que implique «hacer funcionar el sistema». En una palabra,
la interacción entre LAD y LASS es lo que hace posible que el niño entre en la comunidad lingüística y, al
mismo tiempo, en la cultura a la cual el lenguaje le permite acceder.
(Bruner, 1986, p. 22)
El factor humano, biológico, también permite el despliegue de la función cognitiva, y este desenvolvimiento
requiere la conformación de un vínculo íntimo, que acompañe y que favorezca la interacción con el entorno.
Ese intercambio con los otros y el medio, lo motiva a aprender el lenguaje a fin de entender el entorno
donde se desarrolla y, asimismo, comunicarse con los otros.
El niño, desde el principio, va extendiendo y ajustando, con la intención de obtener cierta correspondencia
satisfactoria, sus mecanismos a las diferentes actividades y esta acción también la realiza con vocablos,
muecas y modifica su semblante al escuchar y ver a las personas.
En relación a su comportamiento adaptativo, Bruner (1986) destaca: “(…) su conducta está guiada por la
disponibilidad de medios activos para el logro de fines y por la búsqueda” (p. 26).
Ente la madre y el niño se van afianzando la relación, generándose una correlación mutua entre ambos.
Expresa Bruner (1986) respecto a la reciprocidad:
La existencia de una reciprocidad de este tipo, apoyada por la cada vez mayor capacidad de la madre de
diferenciar las «razones» para llorar del niño, así como la capacidad del niño de anticipar estos acuerdos,
crea muy pronto una forma de atención mutua, una armonía de la «intersubjetividad»(…)
(p. 28)
Desde el inicio, el aspecto biológico permite el despliegue, no obstante, ese desarrollo se logra con un otro
que sostiene en un vínculo cercano y acompaña, cada paso, a la acción. Este proceso, lentamente, va
optimizándose generando ciertas prácticas habituales, las cuales ayudarán a modificar las mismas en
relación a lo esperado por el contexto.
En referencia a la “sistematicidad” destaca Bruner (1986):
(…) no es en absoluto sorprendente que el niño entre al mundo del lenguaje y de la cultura con una
preparación para encontrar, o inventar, formas sistemáticas de relación con los requerimientos sociales
y las formas lingüísticas. El niño reacciona «naturalmente» con hipótesis características sobre lo que se
necesita, y entra en el lenguaje con una buena disposición para el orden.
(p. 29)
En ese vínculo cercano entre la madre y el niño, se constituyen acuerdos que facilitan la interrelación con el
entorno por medio de significaciones que les permite anticipar algunas conductas para obtener ciertas
gratificaciones.
La naturaleza de las facultades originales cognitivas tiene la particularidad de cierta sistematicidad
abstracta, entonces, en el primer año de vida, los niños poseerían determinadas reglas respecto al tiempo,
espacio y causalidad (Bruner, 1986, p. 30).
Esos acuerdos entre el niño y su madre, los cuales poco a poco van conformando esquemas, van
beneficiando el conocimiento de lugares comunes donde se llevan a cabo las diferentes actividades, y este
aspecto colabora, en ciertos momentos, para adelantarse a ellas.
Sobre la aptitud del niño y su desarrollo explica Bruner (1986):
Estas distinciones abstractas se toman con impresionante velocidad en la adquisición del lenguaje, y
tienen analogías en la forma que posee el niño de ordenar su mundo de experiencia. El lenguaje servirá
para especificar, amplificar y expandir algunas distinciones que el niño ya tiene respecto del mundo. Pero
estas distinciones ya están presentes, aún sin el lenguaje.
(p. 31)
El lenguaje otorga al niño la posibilidad de entender y expresar acciones en un ambiente con determinadas
reglas y normas establecidas previamente, las cuales va comprendiendo en esta interacción. No obstante,
esa puesta en escena del niño se ve auspiciada, desde el comienzo, por la capacidad biológica destinada a
desarrollarse y modificar patrones para adaptarse al contexto.
El aprendizaje del lenguaje se ve favorecido por las facultades originales: la disponibilidad de medios, la
transaccionalidad, sistematicidad y abstracción, las cuales otorgan componentes primordiales ayudando al
niño a tal fin (Bruner, 1986, pp. 31 – 32).
Es importante destacar el aspecto biológico como comienzo para el crecimiento, desarrollo y la maduración,
aunque, la misma se vuelve posible en compañía de los otros. La generación de un vínculo estrecho se torna
fundamental y el lenguaje se convierte en una necesidad que permite el ingreso a la cultura y la posibilidad
de interactuar en ella.
Adquisición del lenguaje
La imagen presentada grafica la relevancia del lenguaje en la comunicación, la interacción con otros, como
así también, la articulación singular en el proceso de comprensión y desarrollo.
Imagen 1. Adquisición del lenguaje. Recuperado de: [Link]
lenguaje/
Vygotsky: El desarrollo del Lenguaje
Seguidamente, se delinean los supuestos descriptos por Vygotsky (1995), en su texto “Pensamiento y
Lenguaje”. En su teoría, el autor, realiza una fuerte crítica a Piaget. Además de plantear sus diferencias,
despliega su investigación destacando el aspecto social.
El lenguaje verbal u oral es el que facilita el intercambio. Asimismo, antes de convertirse en lenguaje
interiorizado, pasaría por un período egocéntrico, siendo éste un tiempo de transición (Vygotsky, 1995).
Los niños realizan operaciones mentales mediante la utilización del lenguaje egocéntrico, las cuales se
observan también, sin sonido, a modo de lenguaje interiorizado, en el escolar (Vygotsky, 1995, p. 20).
El lenguaje egocéntrico tiene la misma función que el lenguaje interiorizado, según Piaget, y ambos se
extinguen paulatinamente dando paso al lenguaje socializado (Vygotsky, 1995).
Vygotsky (1995) realiza una analogía sobre el niño y el adulto:
El habla interiorizada del adulto representa su “pensamiento para sí” más que la adaptación social, tiene la
misma función que el lenguaje egocéntrico en el niño. Y también las mismas características estructurales:
fuera del contexto sería incomprensible porque omite “nombrar” lo que es obvio para “el que habla”. Estas
similitudes nos conducen a suponer que cuando desaparece el habla egocéntrica no es que se atrofia
simplemente, sino que “permanece oculta”, es decir, se convierte en lenguaje interiorizado. (p. 20)
Las palabras que el niño pronuncia en voz alta y luego, esconde o bien, considera silenciosamente, mutan al
lenguaje interior y de esta forma cedería el lenguaje egocéntrico.
Sobre el despliegue del lenguaje y el pensamiento detalla Vygotsky (1995):
En la concepción de Piaget, las dos funciones recorren una trayectoria común, desde el lenguaje autista
hasta el socializado y de la fantasía subjetiva a la lógica de las relaciones. En el curso de este cambio, la
influencia de los adultos es deformada por los procesos psíquicos del niño, aunque finalmente resulta
vencedora. El desarrollo del lenguaje es para Piaget una historia de la socialización gradual de estados
mentales, profundamente íntimos, personales y autísticos. Aun el lenguaje socializado se presenta como
siguiendo y no precediendo al lenguaje egocéntrico. (p. 20)
El lenguaje tiene una función social, comunicativa y se realiza mediante las palabras que el niño pronuncia,
presentándose al inicio globalmente y cumpliendo varios roles para ir segregándose más tarde (Vygotsky,
1995).
El aspecto social se torna un requisito y las palabras se vuelven necesarias para interactuar. Cuando el niño
dialoga consigo mismo del mismo modo que antes hablaba con otros, está articulando con el pensamiento
(Vygotsky, 1995).
Las actividades que el niño va llevando a cabo se enlazan al lenguaje egocéntrico en el mundo real,
asimismo, los objetos con los cuales interactúa facilitan el proceso intelectivo.
En relación al pensamiento autista, Vygotsky (1985) declara:
(…) Nos inclinamos a pensar (y nuestras experiencias lo confirman) que el niño piensa sincréticamente
sobre materias en las cuales no tiene conocimiento o experiencia, pero no recurre al sincretismo en
relación a cosas familiares o que se encuentran dentro de los alcances de la comprobación práctica – y el
número de estos objetos depende del método de educación.
(p. 23)
Los niños interactúan con los objetos a través del juego, si conversan más o menos con otros será en
relación a la situación que los atraviesa.
Los diálogos de los niños pueden ser más sociales o más egocéntricos en relación a su edad y también al
contexto donde se desenvuelve. Asimismo, si solamente juega, ese entretenimiento se ve acompañada por
monólogos (Vygotsky, 1995, p. 24).
En relación al desarrollo del lenguaje y sus orígenes, la intención de comunicación corresponde a las
personas conjuntamente con la construcción de sentidos y significados.
Respecto al despliegue filogenético del lenguaje, los gritos, el balbuceo, las primeras palabras conforman los
orígenes pre intelectuales del lenguaje, siendo preferentemente expresiones emocionales. Durante el
primer año, el lenguaje evidencia una función social sin vinculación con el desarrollo del pensamiento
(Vygotsky, 1995, p. 36).
Antes del surgimiento del lenguaje, las acciones tienen intenciones, los sonidos inarticulados, son también
maneras de vinculación social.
En el transcurso de la primera semana se observan algunas reacciones a la voz humana, volviéndose social
a partir de los dos meses. Alrededor de los dos años, el desarrollo segregado del lenguaje y el pensamiento,
se reúnen y articulan (Vygotsky, 1995, p. 37).
El deseo o motivo que lleva al niño a adueñarse del lenguaje ocurre cuando se da cuenta de que los objetos
poseen denominación.
Detalla Vygotsky (1995) sobre la coyuntura entre lenguaje y pensamiento:
(…) el niño siente la necesidad de palabras, y trata activamente a través de sus preguntas de aprender
los signos vinculados a los objetos. Parece haber descubierto la función simbólica de las palabras. El
habla, que en su primer estadio era afectiva – conativa, entra ahora en la fase intelectual. Las líneas del
lenguaje y el pensamiento se han encontrado.
(p. 37)
Ontogenéticamente, pensamiento y lenguaje, tienen orígenes distintos, aunque más adelante, van a
encontrarse y enlazarse.
El pensamiento y el lenguaje, se desenvuelven, en sus inicios, de manera segregada, habiendo una fase pre
intelectual en el despliegue del lenguaje, como así también un período prelingüístico en el desarrollo del
pensamiento. (Vygotsky, 1995, p. 38).
Entonces, pensamiento y lenguaje se expanden de manera separada.
Hasta determinado momento el recorrido de ambos es independiente uno del otro, tornándose luego oral el
pensamiento y lógico el lenguaje (Vygotsky, 1995, p. 38).
Para concluir, el autor despliega su supuesto, enfatizando la función social como así también, destacando el
lenguaje egocéntrico como intermedio entre el social y el interiorizado. De igual manera, es importante
considerar la articulación entre pensamiento y lenguaje y si bien, comienzan su despliegue de manera
separada, logran unirse cuando el niño descubre que la relevancia de las palabras.
Ambos autores, Vygotsky y Piaget, abordan el tema del
lenguaje. Elija la opción que represente la relación de
ambos, respeto a este tema.
Para Vigotsky, el pensamiento junto con el lenguaje, durante
el primer año de vida, cumplen una función social que no
tiene correlación con el desarrollo biológico. En cambio, para
Piaget, pensamiento, genes y lenguaje tienen una trayectoria
arrítmica.
Para Vigotsky, el pensamiento durante el primer año de vida,
cumple una función social que es asimétrica con el desarrollo
motriz. En cambio, para Piaget, pensamiento y motricidad
tienen una trayectoria común.
Para Vigotsky, el juego simbólico durante el primer año de
vida, sirve como muestra del lenguaje y a la vez pensamiento.
Así mismo, para Piaget, pensamiento, lenguaje y juego
simbólico tienen una trayectoria común.
Para Vigotsky, el lenguaje, durante el primer año de vida,
cumple una función social que no tiene correlación con el
desarrollo del pensamiento. En cambio, para Piaget,
pensamiento y lenguaje tienen una trayectoria común.
Para Piaget, el lenguaje, durante el primer año de vida, cumple
una función social que no tiene correlación con el desarrollo
del pensamiento. En cambio, para Vigotsky, pensamiento y
lenguaje tienen una trayectoria común.
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Bibliografía de referencia
Bruner, J. (1986). Capítulos I, II, III. En El habla del niño. Buenos Aires: Paidós.
Vygotsky, L. (1995). Capítulo II: La teoría de Piaget sobre lenguaje y pensamiento del niño. En
Pensamiento y Lenguaje. Barcelona: Paidós Ibérica.
Piaget, J. (1991). Primera parte: Punto I: El desarrollo mental del niño; Punto II: La primera
infancia de los dos a los siete años. En Seis estudios de Psicología. Barcelona: Labor SA
Piaget, J.; Inhelder, B. (1920). Capítulo III: Punto VI. En Psicología del niño. 14° Ed. Madrid: Morata.
Bibliografía obligatoria
Bruner, J. (1986). Capítulos I, II, III. En El habla del niño. Buenos Aires: Paidós.
Vygotsky, L. (1995). Capítulo II: La teoría de Piaget sobre lenguaje y pensamiento del niño. En
Pensamiento y Lenguaje. Barcelona: Paidós Ibérica.
Piaget, J. (1991). Primera parte: Punto I: El desarrollo mental del niño; Punto II: La primera
infancia de los dos a los siete años. En Seis estudios de Psicología. Barcelona: Trabajo SA.
Piaget, J.; Inhelder, B. (1920). Capítulo III Punto VI. En Psicología del niño. 14° Ed. Madrid: Morata.
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