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Curso PR: Rayos X en Diagnóstico Dental

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Curso de PR para DIRIGIR instalaciones de Rayos X con fines de diagnóstico médico (IRD). DENTAL.

TEXTOS

Curso de PR para DIRIGIR instalaciones


de Rayos X con fines de diagnóstico médico
(IRD)

ESPECIALIDAD: DENTAL

TEXTOS

© CSN- 2009
TEMA 1:

ESTRUCTURA ATOMICA

© CSN- 2009
TEMA 1: ESTRUCTURA DE LA MATERIA

1.- INTRODUCCIÓN

2.- ESTRUCTURA ATÓMICA

2.1 La corteza electrónica


2.2 El núcleo
2.3 Nomenclatura Nuclear
2.4 Excitación e ionización

3.- UNIDADES DE MASA Y ENERGÍA EN FÍSICA ATÓMICA

4.- RADIACIÓN ELECTROMAGNÉTICA

4.1 Naturaleza de la radiación electromagnética


4.2 El fotón

© CSN- 2009
1. INTRODUCCIÓN

A lo largo de los siglos se han identificado una serie de sustancias, que hoy llamamos elementos
químicos, elementos simples o sencillamente elementos, que aparecen en la composición de las
demás sustancias llamadas compuestos o combinaciones químicas, pero que no pueden
considerarse constituidas por otras sustancias más sencillas que mantengan sus propiedades. Así,
el agua es un compuesto químico que está constituido por Hidrógeno y Oxígeno, que son
elementos simples.

El estudio de las propiedades de los elementos químicos y de las leyes que regulan las reacciones
entre ellos y dan lugar a la formación de los compuestos químicos condujo a las conclusiones
siguientes:

 Toda la materia está constituida por individualidades, llamadas átomos, que


conservan su identidad en las reacciones químicas.
 Los átomos de cada elemento son iguales entre sí, pero distintos de los de otros
elementos, de los que difieren, al menos en el peso.
 Las sustancias compuestas o compuestos químicos se forman por la combinación
de los átomos de sus constituyentes, según proporciones sencillas y definidas
formando moléculas.

En la actualidad se conocen algo más de un centenar de elementos distintos. La mayor parte de


ellos se encuentran en la Naturaleza y solamente unos pocos han sido obtenidos artificialmente.
Esto quiere decir que existen más de un centenar de especies de átomos. Cada elemento químico
o especie atómica se designa con un nombre y un símbolo químico: Hidrógeno (H), Helio (He),
Carbono (C), Oxígeno (O), Azufre (S), Potasio (K)...

Los diferentes tipos de átomos se combinan para formar estructuras más complejas que reciben el
nombre de moléculas. Una molécula es el menor constituyente de una sustancia que conserva las
propiedades químicas de la misma. Las moléculas de los elementos simples o elementos
químicos están constituidas por átomos de la misma especie. Las moléculas de las sustancias
compuestas están constituidas por átomos de especies diferentes.

Todas las moléculas de una misma sustancia compuesta o combinación química son iguales entre
sí. Así, todas las moléculas de agua H2O están constituidas por dos átomos de Hidrógeno y un
átomo de Oxígeno unidos de una misma forma. Sus propiedades físicas y químicas suelen ser
muy diferentes de las de los elementos que la componen; por ejemplo las propiedades del agua
son muy distintas de las del Hidrógeno y del Oxígeno.

IRD-DR-DT-T1 © CSN- 2009


1
2. ESTRUCTURA ATOMICA

El átomo se compone esencialmente de un núcleo, de unos 10 -14m de radio, que contiene


prácticamente toda la masa del átomo y se encuentra formado por protones y neutrones, es
decir, cargado positivamente, y la corteza, formada por un cierto número de electrones, cuya
carga total es igual y de signo contrario a la del núcleo, por lo que la materia se presenta como
eléctricamente neutra

2.1 La Corteza Electrónica

Los electrones constituyentes de la corteza atómica poseen una energía definida dependiendo del
estado en el que se encuentran. La manera concreta de describir la asociación de los electrones al
núcleo es complicada, pero una forma de representar los diferentes estados es mediante órbitas
circulares que los electrones describirían alrededor del núcleo a modo de sistema solar.

Los estados de menor energía corresponden con aquellos en los que la distancia promedio de los
electrones al núcleo es menor y en este esquema vendrían representados por las órbitas más
cercanas al núcleo.

Los estados se agrupan en capas que se designan con las letras K, L, M, N, O, P y Q, en orden de
menor a mayor distancia promedio al núcleo.

A cada estado le corresponde un nivel energético que aumenta a medida que nos separamos del
núcleo y por tanto, una energía de ligadura determinada para los electrones situados en ella.

La energía de ligadura del electrón o energía de enlace se define como la energía mínima que
hay que suministrar a un electrón para separarlo de la capa correspondiente. Esta energía depende
de la capa en que se encuentre el electrón y del elemento químico de que se trate. Los electrones
que se encuentran en las capas más cercanas al núcleo tienen una energía de ligadura mayor que
aquellos que se encuentran en las capas más alejadas. Estas energías tienen valores característicos
para cada elemento.

Los electrones de cualquier átomo ocupan normalmente las capas más cercanas al núcleo, a las
que corresponden los niveles más bajos de energía. En esta situación el átomo se encuentra en su
estado fundamental o de mínima energía, que es la situación más estable.

2.2 El Núcleo

Según se ha podido determinar experimentalmente, el centro del átomo se encuentra ocupado por
un núcleo cargado positivamente, cuyo radio es del orden de 10 -14m, en el que se encuentra
concentrada prácticamente la totalidad de la masa atómica.

IRD-DR-DT-T1 © CSN- 2009


2
Teniendo en cuenta que el radio atómico es del orden de 10 -10m, se llega a la curiosa conclusión
de que el átomo se encuentra casi vacío. Conocida la masa nuclear y su radio, se puede calcular la
densidad de la materia nuclear, que resulta ser 1014g/cm3, valor enorme, inconcebible en
macrofísica.

El núcleo está compuesto por dos tipos de partículas llamadas conjuntamente nucleones: los
protones, idénticos al núcleo de un átomo de hidrógeno y con una unidad elemental de carga
positiva, y los neutrones, de masa ligeramente superior a la de los protones, pero eléctricamente
neutros.

El número de protones de un átomo se denomina número atómico, Z, y es característico del


elemento en cuestión. Como ya se ha indicado, los átomos, normalmente, se encuentran en estado
eléctrico neutro, es decir, con el mismo número de electrones en la periferia que de protones en el
núcleo. Todos los átomos que tengan el mismo número atómico, Z, tienen las mismas
propiedades químicas. Los números atómicos de los elementos existentes en la naturaleza
comprenden todos los números enteros desde Z = 1 para el hidrógeno, hasta Z = 92 para el
uranio. A éstos hay que añadir los elementos artificiales generados por el hombre, como son el
plutonio, el americio, el californio, etc. La clasificación ordenada de todos los elementos, en
orden creciente de Z, constituye la "tabla periódica" (Figura 1).

Figura 1: Tabla periódica de los elementos.

IRD-DR-DT-T1 © CSN- 2009


3
2.3 Nomenclatura Nuclear

Un núcleo queda caracterizado, por el llamado número atómico Z, que es igual al número de
protones, y el número másico A, igual al número de nucleones. El número atómico determina las
propiedades químicas del átomo correspondiente.

A los diferentes núcleos atómicos que existen en la Naturaleza o que pueden producirse
artificialmente se les llama, en general, nucleidos y se les designa mediante el símbolo:

A
Z X
siendo X el símbolo del elemento químico correspondiente, A el número másico y Z el número
atómico que usualmente no se incluye al venir implícitamente definido por el símbolo químico.
Todos los átomos que poseen el mismo número de protones en su núcleo tienen el mismo número
atómico y pertenecen al mismo elemento.

Los nucleidos que poseen el mismo número de protones (igual número atómico Z), de modo que
corresponden a un mismo elemento químico, pero distinto número de neutrones (distinto número
másico A) reciben el nombre de isótopos del elemento en cuestión. Los isótopos de un mismo
elemento poseen las mismas propiedades químicas. Por ejemplo para el caso del carbono serán
isótopos los nucleidos:

10 15
C , 116C , 126C , 136C , 146C ,
6 6 C

Los nucleidos que poseen el mismo número másico, pero distinto número de protones (distinto Z)
reciben el nombre de isóbaros; y los nucleidos que tienen igual número de neutrones pero
distinto número de protones y distinto número másico, reciben el nombre de isótonos.

e
e e e
e

2p 6p
1p 2n 6n K L
K K e
e
e e

Hidrógeno Z = 1 Helio Z = 2 Carbono Z = 6


A=1 A =4 A = 12
Figura 2: Representación esquemática de algunos elementos

IRD-DR-DT-T1 © CSN- 2009


4
2.4 Excitación e Ionización

En el estado fundamental de un átomo, los electrones ocupan los niveles de energía más bajos,
esto es, las capas más internas. Cuando el átomo recibe un aporte de energía, puede pasar a un
estado excitado, en el que uno o varios de los electrones habrán pasado a ocupar niveles
energéticos superiores. Cuando la energía suministrada es suficiente, es posible separar de él uno
o varios electrones. Cuando a un átomo se le ha privado de un electrón se dice que está ionizado.
La energía necesaria para arrancar un electrón atómico se denomina energía o potencial de
ionización y es característica de cada átomo.

Mediante la aportación de la energía necesaria, los átomos pueden excitarse, esto es, desplazar los
electrones a órbitas más externas, sin llegar a formar iones. Se dice entonces que el átomo se
encuentra excitado.

En general los átomos excitados tienden a desexcitarse inmediatamente y por sí mismos, ya que
los estados de menor energía de cualquier sistema son los más estables. Por consiguiente, los
electrones que hayan sido desplazados de sus niveles normales vuelven a ellos espontáneamente,
liberando su exceso de energía en forma de radiación electromagnética.

3. UNIDADES DE MASA Y ENERGIA EN FISICA ATOMICA

La expresión de las masas atómicas en forma absoluta (gramos o kilogramos) plantea el


inconveniente de que su valor es muy pequeño, por lo que se vio la conveniencia de utilizar otras
unidades más adecuadas.

Se define la unidad de masa atómica (uma) como la doceava parte de la masa de un átomo de 12C,
que es el más abundante en la naturaleza y cuya masa atómica es exactamente 12.

Las relaciones de equivalencia entre la unidad másica y el kilogramo, se expresan en las formas
siguientes:

1 uma = 1,6606 x 10 -27 Kg

1 kg = 1/1,606 x 10 -27 uma = 6,22 x 10 26 uma

Medidas en unidades de masa atómica, las masas del protón mp y del neutrón mn, aislados, son
ambas muy próximas a la unidad:

mp = 1,0073 uma
mn = 1,0086 uma

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5
A su vez, la masa del electrón en reposo resulta ser:

me = 5,49 x 10 -4 uma

Por el mismo motivo, para la medida de energías en física atómica se emplea una unidad
especial: el electronvoltio (eV).

Se define el electronvoltio como la energía igual a la energía cinética que posee un electrón,
inicialmente en reposo, al atravesar en el vacío una diferencia de potencial de un voltio. Es una
unidad muy pequeña, siendo su valor expresado en julios:

1 eV = 1,6 x 10 -19 Julios

Es muy frecuente el uso de los múltiplos del electronvoltio, en particular el kiloelectronvoltio


(keV), el Megaelectronvoltio (MeV) y el Gigaelectronvoltio (GeV) siendo:

1 keV = 10 3 eV
1 MeV = 10 6 eV
1 GeV = 10 9 eV

La equivalencia entre masa y energía viene dada por la expresión:

E = m c2

Donde m es la masa de la partícula y c la velocidad de la luz en el vacío, aproximadamente c = 3


x 10 8 m/s.

4. RADIACIÓN ELECTROMAGNÉTICA

4.1 Naturaleza de la radiación electromagnética

La radiación electromagnética es una modalidad de propagación de energía sin el soporte de un


medio material. La radiación electromagnética puede considerarse como una doble onda, formada
por dos campos, eléctrico (E) y magnético (B), que se encuentran en fase y cuyos planos de
propagación son perpendiculares. (Figura 3).

IRD-DR-DT-T1 © CSN- 2009


6
λ

O
Z

Figura 3. Ondas electromagnéticas

La velocidad de propagación en el vacío de tales ondas, c, es una constante fundamental, cuyo


valor es aproximadamente:

c = 3 x 10 8 m/s

Las ondas electromagnéticas, como ocurre en general con cualquier onda, están caracterizadas
por su frecuencia υ, y su longitud de onda λ. La frecuencia representa el número de
oscilaciones que efectúa el campo electromagnético en cada segundo y se expresa en hertzios
(Hz). La longitud de onda representa la distancia más corta que separa a dos puntos de la onda
que se encuentran en la misma fase o estado de oscilación, se mide en unidades de longitud.

Entre la frecuencia, la longitud de onda y la velocidad de propagación en el vacío existe la


relación:

c=νλ

Cuando una onda electromagnética se propaga en un medio material, se dice que el medio
considerado es transparente para esa onda. Un medio puede ser transparente u opaco para
distintas longitudes de onda: así una hoja de cartón es opaca a la luz visible y en cambio bastante
transparente para la radiación X.

El conjunto de todas las radiaciones electromagnéticas conocidas se pueden ordenar de mayor a


menor frecuencia (de menor a mayor longitud de onda). Esta ordenación constituye lo que se

IRD-DR-DT-T1 © CSN- 2009


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conoce con el nombre de espectro de radiación electromagnética. Dicho espectro es de una
amplitud extraordinaria, como viene indicado en la Figura 4, y se extiende desde las ondas
radioeléctricas hasta los rayos gamma, de mayor frecuencia.

Además de las ondas luminosas visibles y de las ondas de radio, son también ondas
electromagnéticas, los rayos infrarrojos, los ultravioleta, los rayos X y los rayos gamma. Como
puede observarse las longitudes de onda, así como las frecuencias, son muy distintas para las
diferentes clases de radiaciones electromagnéticas.

Longitud
Frecuencia Energía Nombre de la de I
Hz eV radiación onda m. O
8 - 14
10 10 10 N
Rayos I
6
10 10 10 - 12 Z
A
N
10 10
4 Rayos X 10 - 10 1 Anstron, A T
E
2 S
10 10 10 - 8
Ultravioleta
N
10 1 10 - 6 1 Micrón, µ O
Visible
-2
10 Infrarrojo 10 - 4 I
10 O
-4 UH N

Telefonía10
10 F 10 - 2 1 Centím etro, cm I
Z
móvil -6 A
10 0
Onda corta 1 Metro,
10 10 m N
TV FM T
-8
10 10 2 1 kilóm etro,
E
10 Onda media km
S
- 10 4
10 10
10 Onda larga

Figura 4. Espectro de la radiación electromagnética

4.2 El Fotón

El carácter ondulatorio de la radiación electromagnética explicó una serie de fenómenos físicos,


pero la descripción puramente ondulatoria, resultaba insuficiente para explicar otros fenómenos
tales como la interacción de la radiación con la materia, o la absorción y emisión de energía por
parte de los átomos.

Tales fenómenos fueron correctamente interpretados a principios del siglo XX (Planck, Einstein),
Cuando las ondas electromagnéticas interaccionan con la materia, intercambian su energía en
pequeñísimos paquetes, llamados fotones o cuántos de radiación.

El fotón puede considerarse como un "corpúsculo" de energía sin soporte material, esta energía
es múltiplo de la frecuencia de la onda electromagnética asociada y viene dada por:

E = h·v = h·c/λ

IRD-DR-DT-T1 © CSN- 2009


8
donde h es otra constante física fundamental, llamada constante de Planck cuyo valor es:

h = 6,63 x 10 -34 J·s = 4,14 x 10 -15 eV·s

Así pues, una radiación electromagnética de frecuencia υ no puede adquirir ni ceder energía más
que en cantidades discretas de valor hυ. Ello permite interpretar la radiación electromagnética
desde el punto de vista corpuscular.

En la Figura 5 se representan algunas de las órbitas posibles para el electrón del átomo de
Hidrógeno, simbolizando el valor de su correspondiente nivel energético. El estado fundamental
viene representado por un electrón ocupando la órbita más cercana al núcleo. Las flechas indican
los posibles saltos del electrón entre los distintos estados. Cada salto corresponderá a la emisión
de un fotón de energía igual a la diferencia de energías entre los dos niveles. Algunos de estos
fotones corresponden a rayos infrarrojos, otros a luz visible y otros a rayos ultravioleta.

Serie de
Lyman
(ultrav ioleta)

Serie de Balmer
n=1
n=2
Serie de Paschen
(infrarroj o)
n=3

n=4 Serie de
Brackett
n=5 Serie de
Pfund

-8
0 2 4 6 8x 10 cm

Figura 5. Niveles y posibles transiciones energéticas en la corteza de un átomo de Hidrógeno.

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TEMA 2:
INTERACCION DE DE LA RADIACIÓN CON LA MATERIA

© CSN 2009
1. INTERACCIÓN DE PARTÍCULAS CON LA MATERIA

1. 1.- Interacción de las partículas cargadas. Tipos de colisiones


1. 2.- Poder de frenado y alcance
1. 3.- Interacción de electrones en un material de número atómico alto

2. INTERACCIÓN DE FOTONES CON LA MATERIA

2. 1.- Introducción
2. 2.- Atenuación de fotones
2. 3.- Procesos de interacción
2. 4.- Formación de la imagen radiológica
2. 5.- Número atómico efectivo

© CSN 2009
1. INTERACCIÓN DE PARTICULAS CON LA MATERIA

1.1. Interacción de las partículas cargadas. Tipos de colisiones

Cuando las partículas interaccionan con la materia producen una serie de efectos que son función
del tipo de partícula, de su energía y del medio con el que interacciona (en lo referente a
componentes, densidad, estado físico, etc.). Cuando se habla de la influencia del tipo de partícula
se considera fundamentalmente su carga eléctrica y su masa. Producen interacciones muy
distintas las partículas cargadas y las no cargadas. Dentro de las primeras las partículas
consideradas "pesadas" (protones, partículas alfa, fragmentos de fisión, etc.) pierden su energía
de forma diferente que las consideradas "ligeras" (electrones y positrones).

Las partículas cargadas pierden su energía al interaccionar con la materia fundamentalmente por
colisiones coulombianas, esto es, colisiones debidas a la interacción de las cargas de las partículas
incidentes con las cargas de los electrones y protones de los átomos. Fundamentalmente, estas
colisiones se producen a través de tres tipos de interacciones:

a) Colisión elástica: la partícula choca con los átomos del medio, desviándose de su trayectoria y
cediendo una cierta cantidad de energía en forma de energía cinética. No se produce alteración
atómica ni nuclear en el medio.

e-

e-

Colisión elástica

b) Colisión inelástica: la partícula interacciona con los electrones atómicos transfiriendo a estas
pequeñas cantidades de energía.

La energía transferida puede provocar que el electrón atómico escape de la atracción del núcleo
produciendo la ionización del átomo, o que el electrón atómico pase a un estado menos ligado
produciéndose en este caso la excitación del átomo.

IRD-DR-DT-T02 © CSN 2009


3/19
e- e-
e- e-

Excitación
Ionización

Cuando la interacción inelástica se produce en medios moleculares puede llegar a ocasionar


fenómenos de disociación o radiólisis (ruptura de enlaces). El proceso de disociación genera
radicales libres que poseen una gran reactividad química. Un ejemplo típico es la disociación del
agua:

c) Colisión radiativa: la partícula cargada se "frena" o se "desvía" en su interacción con los


átomos del medio y como resultado emite ondas electromagnéticas (esta "radiación" se conoce
como radiación de frenado). Este proceso, a nivel elemental, se produce con mayor probabilidad
en las proximidades del núcleo atómico como consecuencia de pequeñas "desviaciones" de la
partícula incidente, ocasionadas por las cargas eléctricas del núcleo.
e-

e-

Colisión
radiativa

Este es el fundamento físico de la producción de rayos X; se aceleran electrones que se frenan


bruscamente en un material de número atómico alto (ánodo).

Este proceso es un caso particular del fenómeno general de Física Básica sobre generación o
producción de ondas electromagnéticas. Cualquier emisor de ondas electromagnéticas (por
ejemplo una antena de una emisora de radio) supone un movimiento no uniforme, o sea con
aceleración, de cargas eléctricas.

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La intensidad (I) de la onda electromagnética emitida (cantidad de fotones) resulta ser
proporcional al cuadrado de la carga de la partícula (z), al cuadrado de la carga del núcleo con el
que interacciona (Z) e inversamente proporcional al cuadrado de la masa de la partícula incidente
(m).

2 2
Z ·z
I = cte 2
m

Esto implica que a menor masa de la partícula incidente, mayor será la intensidad de la radiación
de frenado. Por ello, la radiación de frenado para partículas pesadas es despreciable, siendo
mucho más intensa para partículas ligeras, como los electrones. (Obsérvese que una partícula alfa
es aprox. 8.000 veces más pesada que un electrón). Asimismo, de la fórmula se deduce que a
mayor número atómico del material en el que interaccionan las partículas cargadas, la intensidad
de la radiación de frenado será mayor.

Un equipo de rayos X se fundamenta en este proceso. Por ello, si lo que queremos es obtener
radiación de frenado significativa en el espectro de los rayos X debemos hacer impactar un haz de
electrones a una energía cinética adecuada contra un material de número atómico alto, por
ejemplo, el Wolframio (Z= 74).

La energía de la radiación de frenado dependerá de los “mucho” o “poco” que se frenen las
partículas cargadas en el medio. Así, si tenemos un electrón de 100 keV que sufre una colisión
radiativa, la energía del fotón de radiación de frenado podrá ser de unos pocos eV si el electrón se
frena poco, pudiendo tomar valores en un espectro continuo determinado por cuánto se frena la
partícula hasta un máximo de 100 keV, caso en que el electrón se frena del todo.

Para obtener un haz de radiación con fotones de unos cientos de keV, correspondientes al espectro
de los rayos X, debemos, por tanto, dar una energía a los electrones incidentes de unos cientos de
keV. Esto se consigue sometiendo a los electrones a una tensión de polarización de unos cientos
de kV (recuerde la definición de eV).

1.2. Poder de frenado y alcance

El poder de frenado S(E) se define en un medio para una partícula determinada a una
determinada energía como:

dE dE
S(E) = -
dx
dx

IRD-DR-DT-T02 © CSN 2009


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siendo dE la pérdida de energía que experimenta la partícula de energía E al recorrer una
distancia dx en el medio. El poder de frenado representa, por tanto, la pérdida de energía
por la partícula en la unidad de recorrido.

Las unidades del poder de frenado son [E]/[L], por ejemplo MeV/cm. Sin embargo, para poder
tabular el poder de frenado en función de la energía y tipo de partícula en un determinado medio
(Z), se utiliza un artificio que evita la dependencia con la densidad (pues de otra manera
necesitaríamos tabular para cada densidad de un mismo Z). Este artificio supone hablar del poder
de frenado másico, es decir, de la pérdida de energía por unidad de espesor másico (espesor
másico = espesor geométrico x densidad del medio, que se suele expresar en g/cm2). Así, es
habitual encontrar el poder de frenado másico expresado en (MeV cm2/g).
Las partículas ligeras (electrones, etc) experimentan colisiones elásticas, inelásticas y radiativas,
en un grado de importancia no despreciable y que depende, entre otros factores, de la energía.

Debido a la pequeña masa de estas partículas, las colisiones elásticas provocan importantes
desviaciones en su trayectoria, resultando ésta, por tanto, irregular y en zigzag.

Desde un punto de vista energético, estas partículas pierden su energía provocando excitaciones e
ionizaciones en los átomos del medio (colisiones inelásticas, C.I.) y emitiendo fotones (colisiones
radiativas, C.R.). Por tanto, la pérdida total de energía por unidad de recorrido se expresa como:

 dE   dE   dE 
  ≈  + 
 dx total  dx C.I.  dx C.R.

En el caso de partículas pesadas, tal y como hemos visto, la pérdida de energía por colisiones
radiativas es despreciable.

La Tabla I presenta algunos valores de los poderes de frenado en agua para electrones de distintas
energías. En dicha tabla se diferencia entre poder de frenado de "colisión" (colisiones
inelásticas), de "radiación" (colisiones radiativas) y poder de frenado total, siendo este la suma
de los dos valores anteriores.

Para electrones con energía inferior a 1 MeV, la pérdida de energía por ionización disminuye a
medida que aumenta la energía de la partícula. La pérdida de energía por radiación es tanto más
importante cuanto mayor es la energía de la partícula y mayor es el número atómico del medio
con el que interacciona.

Existe una expresión, tanto más válida cuanto mayor es la energía del electrón, que relaciona las
pérdidas debidas a las colisiones radiativas con las correspondientes pérdidas debidas a los
procesos de ionización (CI).

pérdida de energía por radiación Z (del medio) A E (en MeV)


=
pérdida de energía por ionización 800

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El alcance de una partícula en un medio se define como el recorrido total de la partícula en el
material, supuesto el recorrido rectilíneo. El alcance es, por tanto, la penetración máxima de una
partícula de una energía determinada en un medio. En general, es inversamente proporcional al
poder de frenado.

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TABLA 1
ELECTRONES EN AGUA
PODER DE FRENADO
(MeV·cm2/g)
ENERGÍA ALCANCE RENDIMIENTO
(MeV) (g/cm2) DE RADIACIÓN
COLISIÓN RADIACIÓN TOTAL

0.010 2.320·101 5.069·10-3 23.21 2.436·10-4 1.245·10-4

0.015 1.690·101 1.691·10-3 16.91 4.998·10-4 1.686·10-4

0.020 1.350·101 4.904·10-3 13.51 8.331·10-4 2.087·10-4

0.025 1.136·101 4.858·10-3 11.37 1.238·10-3 2.460·10-4

0.030 9.879 4.825·10-3 9.884 1.712·10-3 2.814·10-4

0.035 8.789 4.792·10-3 8.794 2.249·10-3 3.150·10-4

0.040 7.961 4.788·10-3 7.956 2.848·10-3 3.473·10-4

0.045 7.287 4.796·10-3 7.292 3.505·10-3 3.787·10-4

0.050 6.747 4.812·10-3 6.751 4.218·10-3 4.093·10-4

0.055 6.298 4.835·10-3 6.303 4.986·10-3 4.394·10-4

0.060 5.919 4.863·10-3 5.924 5.804·10-3 4.689·10-4

0.065 5.596 4.896·10-3 5.600 6.673·10-3 4.981·10-4

0.070 5.315 4.932·10-3 5.320 7.589·10-3 5.268·10-4

0.075 5.070 4.970·10-3 5.076 8.552·10-3 5.552·10-4

0.080 4.854 5.011·10-3 4.859 9.559·10-3 5.834·10-4

0.085 4.662 5.044·10-3 4.667 1.061·10-2 6.111·10-4

0.090 4.491 5.089·10-3 4.496 1.170·10-2 6.386·10-4

0.095 4.336 5.136·10-3 4.341 1.288·10-2 6.660·10-4

0.100 4.197 5.184·10-3 4.202 1.400·10-2 6.931·10-4

0.150 3.299 5.716·10-3 3.304 2.760·10-2 9.565·10-4

0.200 2.844 6.286·10-3 2.850 4.400·10-2 1.210·10-3

0.250 2.573 6.909·10-3 2.580 6.250·10-2 1.456·10-3

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1.3 Interacción de electrones en un medio de alto número atómico

Cuando los electrones se aceleran mediante una diferencia de potencial V adquieren una energía
cinética eV, siendo e la carga del electrón. Por ejemplo, potenciales de aceleración de 100 kV
suministran a los electrones una energía cinética de 100 keV. Estos electrones al interaccionar con
los átomos del ánodo producirán, fundamentalmente, excitaciones e ionizaciones de los mismos,
mediante las colisiones inelásticas. En cada una de ellas el electrón transfiere parte de su energía
al medio y modifica su dirección de movimiento (Figura 1).

a b Rayos X c d
característicos
E E
Superficie
del blanco
En ms
Br

er s
e
gí tra
a h
de lu
P
ng

K
L
M
Rayo N
delta
Electrón K
arrancado
E= h
Electrón
en reposo

Figura 1. Interacción de electrones con la materia

En la mayoría de los casos la energía transferida en cada interacción es pequeña, de tal forma que,
por ejemplo, un electrón de 100 keV puede experimentar hasta 1000 colisiones de este tipo antes
de ser totalmente frenado. Su energía acaba siendo depositada a lo largo de la trayectoria, dando
lugar a un aumento de la temperatura del ánodo.

En algunas de las ionizaciones, el electrón incidente golpea un electrón de una de las capas más
profundas del átomo, arrancándolo de su posición y dejando una vacante en la capa. Esta vacante
será ocupada en un plazo muy corto de tiempo (centésimas de microsegundo) por otro electrón de
una capa superior emitiéndose, como consecuencia de esta transición, un fotón de radiación
característica.

Si el electrón no tiene energía suficiente para arrancar el electrón de la capa K no se emitirá


radiación característica K. Sí podrá producirse radiación característica L, de menor energía.

En ocasiones, el electrón incidente se aproxima tanto al núcleo de los átomos del ánodo que

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interacciona electrostáticamente con el mismo. Como consecuencia de la fuerza eléctrica
ejercida, el electrón es desviado de su trayectoria experimentando una aceleración negativa. Como
partícula cargada que es, al ser frenada emite radiación electromagnética. Si la frecuencia de
radiación emitida es ν, la energía del fotón que se emite es hν y la energía del electrón se reducirá
en una cantidad equivalente. En resumen, la repentina deceleración del electrón, da lugar a la
emisión de radiación electromagnética conocida con el nombre de radiación de frenado o, por el
término generalmente aceptado, de Bremsstrahlung (del alemán Bremsung = frenado y Strahlung
= radiación), de la que ya hemos hablado.

Sucede a veces que el electrón con una energía incidente Eo puede ser frenado totalmente en una
sola colisión radiativa y, por tanto, toda su energía Eo será emitida en forma de un único fotón. El
número de colisiones de este tipo es poco frecuente y da lugar a la parte más energética del
espectro. En consecuencia, cuando bombardeamos el ánodo con electrones de 100 keV podemos
esperar la producción de unos pocos fotones de energía 100 keV pero ninguno de energía superior
a ésta.

Para un electrón de baja energía, las colisiones inelásticas son mucho más frecuentes que las
radiativas, de forma que electrones de 100 keV pierden aproximadamente un 99% de su energía
por el primer mecanismo, lo que producirá un calentamiento del ánodo. Solo el 1%,
aproximadamente, será convertido en fotones de rayos X.

Los procesos comentados son muy complejos y pueden ocurrir en cualquier punto de la
trayectoria del electrón dentro del ánodo y, por tanto, a cualquier profundidad siempre que ésta
sea menor que el alcance del electrón. La radiación emitida debe emerger del ánodo para poder
ser usada y la probabilidad de que esto suceda dependerá de la frecuencia de los fotones y del
camino que tenga que recorrer.

2. INTERACCIÓN DE FOTONES CON LA MATERIA

2.1 Introducción

Los fotones tienen un alto poder de penetración al no tener carga ni masa. La interacción de
fotones con la materia tiene interés desde dos puntos de vista: uno macroscópico, referido a la
forma de atenuar un haz con objeto de reducir el número de fotones o cantidad de energía que
llega a una persona, dispositivo o instalación (blindajes o filtros) y otro microscópico, con objeto
de conocer los procesos elementales de interacción de los fotones con los átomos del material
irradiado, así como sus distintas probabilidades en función del número atómico y de la energía (de
interés en técnicas de obtención de imágenes, radiobiología, etc.).

2.2. Atenuación de fotones

Cuando un haz de rayos X o gamma penetra en un medio material, se observa una desaparición
progresiva de los fotones que lo constituyen. Esta disminución del número de fotones incidentes

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denominada atenuación, se debe a la interacción de un cierto número de ellos con los átomos
que componen el medio.

En la interacción de un fotón con un átomo, parte de la energía del fotón se transfiere a un


electrón que sale proyectado con una cierta energía cinética. El electrón consume esta energía
produciendo ionizaciones de los átomos del medio. Así, parte de la energía del fotón incidente es
absorbida por el medio. Esta forma de transferencia de energía es la responsable de los efectos
biológicos que se producen en la irradiación con rayos X o gamma.

Otra parte de la energía de los fotones que interaccionan reaparece en forma de fotones cuya
energía es igual o inferior y cuya dirección es distinta: son los fotones dispersados.

La atenuación de un haz de fotones considerada como la disminución progresiva del número


de fotones que transporta el haz se debe tanto a los procesos de absorción como a los de
dispersión.

Figura 2. Absorción y dispersión de fotones

Ley de atenuación

Si un haz monoenergético de fotones, de No fotones/cm2s, incide perpendicularmente sobre un


material de espesor x1 se producirá una atenuación o disminución del número de fotones del haz
que depende del tipo de material, de su espesor y de la energía de los fotones incidentes.

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Figura 3. Atenuación de un haz de fotones.

Si consideramos un espesor elemental dx situado a profundidad x y suponemos que le llegan un


número N de fotones/cm2s, el número dN de fotones que desaparecen del haz en el elemento dx
es:
dN = - µ N dx (1)

donde µ es una constante de proporcionalidad que depende de la energía de los fotones y del tipo
de material absorbente (de su numero atómico y densidad). Se denomina coeficiente de
atenuación lineal, y tiene dimensiones de L-1.

dN
Si despejamos el coeficiente µ de la ecuación (1): µ = -
N dx
vemos que µ representa la fracción de fotones que interaccionan por unidad de espesor del
material absorbente y, por tanto, la probabilidad de interacción por unidad de recorrido. De la
expresión anterior se deduce que la disminución relativa en el número de fotones en cada espesor
dx es siempre la misma.

Si integramos la expresión (1), considerando µ constante obtenemos:

N = No e- µx (2)

es decir que, un haz de fotones monoenergéticos se atenúa de forma exponencial al atravesar un


absorbente. Esta expresión sólo es totalmente valida cuando se trata de:

- fotones monoenergéticos (al integrar hemos supuesto µ constante y µ es función


de la energía de los fotones).
- haz muy colimado, superficie transversal del haz muy pequeña.
- espesor de absorbente muy delgado.

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Figura 4. Curvas de atenuación de haces de fotones de distintas energías

El coeficiente de atenuación lineal µ se suele expresar en cm-1 y en este caso el espesor x, en el


exponente de la expresión (2), se pondrá en cm. Puede ser útil en ocasiones, al igual que ocurría
con el poder de frenado, utilizar un artificio que evite la dependencia con la densidad del medio.
De esta manera, se utiliza como espesor el valor de la masa por unidad de superficie denominado
"espesor másico xm", expresado en g/cm2:

espesor másico = xm = x(cm) · ρ (g/cm3)

y, en este caso, el coeficiente de atenuación a utilizar será el coeficiente de atenuación másico


µm = µ/ρ que se medirá en cm2/g y que, dado un fotón de una energía determinada, será el mismo
para cada medio independientemente de la densidad.

Para haces monoenergéticos, se llama semiespesor o espesor de semirreducción (d1/2) al espesor


de material necesario para reducir la intensidad del haz a la mitad de su valor inicial. Su valor
calculado a partir de la expresión (2) es:

Ln 2 0,693
d 1/2 = =
µ µ

De igual forma el espesor decimorreductor (d1/10) es aquel que reduce la intensidad del haz a su
décima parte y su valor es:

Ln 10
d 1/10 =
µ
Para haces de espectro continuo se define la "capa hemirreductora" (CHR) como el espesor de
material que hay que interponer para reducir la exposición del haz a la mitad.
2.3. Procesos de interacción

Los fotones interaccionan con la materia fundamentalmente por tres tipos de procesos: la
interacción fotoeléctrica (IF), la interacción Compton (IC) y la creación de pares (CP).

a) Interacción fotoeléctrica

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El fotón interacciona con el átomo invirtiendo toda su energía en arrancar un electrón que suele
ser de los más ligados, y comunicarle energía cinética (Figura 5).

e
ib r
L nl (h ·ν ) - Ee
c tr ó
K Ele

Núcleo
Fotón γ
(h · ν )

hv = Energía ligadura + Energía cinética


del electrón del electrón

Figura 5. Efecto fotoeléctrico


Si el fotón tiene energía suficiente para "arrancar" electrones de la capa K, el 80% de sus
interacciones se producen con electrones de esta capa.

El coeficiente de atenuación lineal fotoeléctrico µ(IF) o la probabilidad de que se produzca un


efecto fotoeléctrico:

- disminuye rápidamente cuando aumenta la energía de los fotones


(aproximadamente como 1/E 3).
- aumenta de forma importante cuando aumenta el número atómico del blanco
(proporcionalmente a Z n) (n > 3). Para radiodiagnóstico, el efecto fotoeléctrico
aumenta proporcionalmente con Z3.
- es proporcional a la densidad del medio.

La interacción fotoeléctrica es la interacción dominante a bajas energías, por debajo de 100 keV,
con tejidos biológicos.

Cuando un fotón interacciona por efecto fotoeléctrico con tejidos biológicos prácticamente toda
su energía se deposita en el medio.

b) Interacción Compton

Se trata de una interacción que se produce mayoritariamente entre el fotón y los electrones
atómicos poco ligados (los de las capas más externas).

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En la interacción Compton se produce un fotón dispersado, de menor energía que el incidente y
un electrón con energía cinética prácticamente igual a la diferencia de energía entre ambos
fotones (Figura 6).

L
K
re
n lib
ó
ctr
Núcleo Ele

Fotón γ

ϕ
Fotón γ

Figura 6. Efecto Compton

La cantidad de energía que se transfiere al electrón atómico varía con la energía del fotón
incidente, siendo más importante a medida que aumenta la energía de éste. A bajas energías, el
electrón se expulsa con muy poca energía, llevando el fotón dispersado casi toda la energía del
incidente.

El coeficiente de atenuación lineal Compton µ(IC) o la probabilidad de que se produzca una


interacción Compton:

- disminuye al aumentar la energía de los fotones (aproximadamente como 1/E).


- varía poco con el número atómico del material (Z).
- es proporcional a la densidad atómica del medio, (ρ).

La interacción Compton es la interacción dominante a energías intermedias, entre 100 y 1.000


keV en tejidos biológicos.

c) Interacción de creación de pares electrón-positrón

La interacción por creación de pares consiste en la materialización del fotón en un electrón y un


positrón y sucede para energías superiores a 1,02 MeV, por lo que escapa del contenido de este
curso.

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re
Núcleo n lib
c tr ó
Ele

Fotón γ Pos
i

γ
tr ó
n

tó n
(Energía > 1,022 MeV) 0,511 MeV

Fo
ón γ
F ot
0,511 MeV

Figura 7.- Creación de pares.

Coeficiente de atenuación total

El coeficiente de atenuación total µ de un medio, para fotones de energía dada, es la suma de los
coeficientes de atenuación fotoeléctrica, Compton y de creación de pares. En nuestro caso este
último es nulo.
µ = µ ( IF ) + µ ( IC ) + µ (CP )
En la Figura 8 se representan los coeficientes de atenuación del agua para cada proceso en
función de la energía de los fotones.

Figura 8. Variación con la energía, de los coeficientes de atenuación másicos del agua

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2. 4. Formación de la imagen radiológica

En el intervalo de energía de los fotones utilizados en radiodiagnóstico, de 20 a 120 keV, los


procesos de interacción con materiales biológicos son los ya descritos de interacción fotoeléctrica
e interacción Compton. La primera de ellas representa la absorción total de la energía del fotón,
mientras que en la interacción Compton aparece un fotón dispersado de energía menor o igual que
la del fotón incidente por lo que sólo se produce un depósito parcial de la energía del mismo.

La imagen radiológica se forma con el haz de fotones transmitido por el paciente que alcanza el
sistema de registro de la imagen. Esos fotones pueden ser bien, los fotones primarios que han
pasado a través del paciente sin interaccionar o bien, los fotones dispersados originados en los
procesos de interacción Compton en el paciente. Los fotones primarios son los que transportan la
información más útil, ya que su intensidad en cada parte del haz transmitido depende de las
diferencias de absorción de los fotones incidentes producidas en los tejidos atravesados. Así, la
imagen radiológica puede considerarse una “sombra” del objeto producida por los rayos X.

Desde el punto de vista de la formación de la imagen radiológica, el efecto fotoeléctrico produce


imágenes de excelente calidad por dos razones: en primer lugar porque no origina radiación
dispersa y en segundo lugar porque aumenta el contraste natural entre los distintos tejidos. El
contraste en la imagen se debe a que algunos tejidos absorben mayor número de fotones que otros
y, por tanto, aumenta cuando las diferencias de absorción en los tejidos adyacentes es grande.
Debido a que las diferencias de absorción por efecto fotoeléctrico dependen de la tercera potencia
del número atómico, pequeñas diferencias en la composición química de dos tejidos (diferencias
en el Zef) originan importantes diferencias de absorción. Por otra parte, la probabilidad de que un
fotón sea absorbido por efecto fotoeléctrico disminuye de forma muy importante cuando aumenta
la energía de los fotones y en consecuencia el contraste disminuye al aumentar la tensión aplicada
al tubo (la tensión regula la energía máxima de los fotones). Para obtener suficiente contraste por
ejemplo, entre la grasa y el músculo o un parénquima glandular, es necesario usar tensiones bajas,
de 25 a 30 kV en mamografía.

Desde el punto de vista de la dosis impartida al paciente el efecto fotoeléctrico no es deseable


puesto que toda la energía del fotón incidente es absorbida (se cede al paciente).

Los fotones dispersados son originados mayoritariamente en la interacción Compton y su


intensidad aumenta al hacerlo la energía media del haz y el volumen atravesado. La probabilidad
de que se produzca una dispersión Compton es poco dependiente del número atómico,
proporcional a la densidad y varía mucho más lentamente con la energía. La dispersión Compton
proporciona, por tanto, menos contraste entre tejidos con distinto número atómico promedio que
el efecto fotoeléctrico, excepto a altas energías para las que el fotoeléctrico es más improbable.
Además, los fotones dispersados en este proceso pueden ser emitidos en cualquier dirección,
dando lugar a un velo uniforme sobre la imagen que deteriora su contraste. Para evitar este
deterioro, se recurre a la utilización de rejillas antidifusoras que pueden eliminar hasta un 90% de
la radiación dispersa. La energía depositada en el paciente, cuando los fotones interaccionan por
efecto Compton, es una pequeña fracción de la energía del fotón incidente y por tanto al aumentar

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el número de interacciones Compton disminuye la dosis impartida.

En ocasiones, para conseguir que en una misma película aparezcan imágenes correctas de dos
regiones con opacidad radiológica muy distinta, hay que reducir el contraste de la imagen. Esto
puede conseguirse utilizando tensiones elevadas o películas cuya densidad óptica varíe más
lentamente en función de la exposición. Según el tipo de examen es preferible detectar en la
imagen un gran número de detalles (gran latitud) con poco contraste, o un número menor de
detalles con un contraste mayor.

En resumen, las interacciones por efecto fotoeléctrico son deseables desde el punto de vista de la
calidad de la imagen porque proporcionan un alto contraste sin producción de radiación dispersa,
pero desafortunadamente la dosis impartida al paciente es más alta que cuando se produce la
interacción Compton. En consecuencia, la elección del kV adecuado para la obtención de una
imagen radiológica ha de ser un compromiso entre los requerimientos de baja dosis y alto
contraste.

En la Figura 9 se ha representado la variación con la energía de los coeficientes de atenuación


másico para hueso y tejido blando. La diferencia entre ambos coeficientes es muy grande a bajas
energías y disminuye a medida que aumenta ésta, disminuyendo, en consecuencia, el contraste
entre ambos tejidos.

Independientemente de la formación de la imagen hay que tener presente que los fotones
dispersados dan lugar a un cierto valor de radiación dispersa en la sala, que es necesario evaluar
de cara a la protección radiológica del profesional que opera los equipos. Una adecuada
colimación del haz y una compresión del medio irradiado reduce la intensidad de la radiación
dispersa y es un buen procedimiento, tanto para aumentar la calidad de la imagen como para la
protección radiológica del profesional.

100
Coef. de atenuación másico

Yodo
10
Plomo

Hueso
1
Músculo

Grasa

0,1
0 50 100 150
Energía de los rayos X (keV)

Figura 9. Variación con la energía del coeficiente de atenuación másico para varios
materiales

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2.5. Número atómico efectivo

Hasta ahora, hemos hablado siempre del número atómico del material, que es propio de cada
elemento químico, pero en la práctica, los materiales con los que interaccionan los fotones están
formados por varios elementos químicos. Para obviar esta dificultad se utiliza un "número
atómico efectivo" que permite tratar globalmente el material a efectos comparativos con otros
materiales puros. El número atómico efectivo de un material compuesto es el número atómico que
tendría un material puro que se comportase, en cuanto a la interacción de fotones de la misma
forma que lo hace el compuesto. En la Tabla 2 se especifican los números atómicos efectivos
junto con otras propiedades físicas para materiales de interés en radiodiagnóstico.

TABLA 2

DATOS DE MATERIALES DE INTERÉS EN RADIODIAGNÓSTICO

Material Densidad (Kg/m3) Z efectivo electrones/gramo x 1023


Carbón 2250 6 5,97
Oxígeno 1,429 8 3,01
Aluminio 2699 13 2,90
Cobre 8960 29 2,75
Plomo 11360 82 2,38
Aire 1,293 7,78 3,01
Agua 1000 7,51 3,34
Músculo 1040 7,64 3,31
Grasa 916 6,46 3,34
Hueso 1650 12,31 3,19
Iodo 4930 53 2,51
Bario 3510 56 2,45

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TEMA 3

CARACTERÍSTICAS FÍSICAS DE LOS EQUIPOS DE


RADIODIAGNÓSTICO

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ÍNDICE

1. CARACTERÍSTICAS FÍSICAS DE LOS EQUIPOS DE RAYOS X

1.1. El tubo de rayos X


1.2. El generador
1.3. Focos
1.4. El ánodo
1.5. Curvas de carga

2. DISPOSITIVOS ASOCIADOS AL TUBO DE RAYOS X

2.1. Filtración
2.2. Colimación
2.3. Exposímetro automático

3. CARACTERÍSTICAS DE LOS SISTEMAS DE IMAGEN

3.1. Película fotográfica


3.2. Sistemas digitales

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1. CARACTERÍSTICAS FÍSICAS DE LOS EQUIPOS DE RAYOS X

1.1. El tubo de rayos X

En el tema anterior se vieron los modos de interacción de partículas cargadas, en particular


electrones, con la materia. Se describieron la colisión inelástica y la colisión radiativa,
mecanismos mediante los cuales un haz de electrones con suficiente energía es capaz de
producir radiación X. Por tanto, para la producción de rayos X es necesario disponer de un
haz de electrones con una elevada energía cinética que pueda impactar contra un blanco de tal
modo que el haz de electrones pierda su energía dando lugar a radiación electromagnética en
la gama de la radiación X.

Los fotones que se van a generar mediante este mecanismo pueden ser debidos a:
- el frenado de los electrones (radiación de frenado producida por colisión radiativa del
los electrones acelerados con los átomos del blanco)
- la emisión de radiación característica por parte del blanco (rayos X característicos
producidos una vez que los huecos que quedan vacantes en las capas electrónicas del
blanco tras la colisión inelástica de los electrones acelerados son rellenados por
electrones de capas más externas).

Para que ocurran estos fenómenos es necesario disponer, en el interior de un tubo de vacío, de
un haz de electrones y acelerarlo a energías altas. Para ello, se dispondrá de un filamento
(emisor de electrones) y de un blanco (un metal de elevado número atómico) contra el que
impactarán los electrones, y se establecerá una diferencia de potencial suficientemente alta
para dotar a los electrones de alta energía cinética (figura 1).

- +

Intensidad
de Blanco
filamento

Figura 1: Filamento y blanco. Nube de electrones acelerados

La corriente eléctrica que circula por el filamento hace que éste se ponga incandescente
apareciendo en torno al filamento, por efecto termoiónico, una nube de electrones, de modo
similar a lo que ocurre en una bombilla. Al establecer una diferencia de potencial entre el
filamento y el blanco, cátodo y ánodo respectivamente, los electrones que se encuentran en la
nube electrónica son atraídos hacia el polo positivo (blanco) y adquieren en el trayecto una
energía cinética (Ec) cuyo valor máximo es:

Ec = e · V

siendo e la carga del electrón (1,6·10-19 C) y V la diferencia de potencial eléctrica establecida.

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En los equipos de radiografía dental intraoral la diferencia de potencial V suele estar en torno
a los 70 kV, en cuyo caso la energía que pueden adquirir los electrones es de 70 keV y por
tanto los fotones de radiación X producidos podrán tener una energía máxima de 70 keV. Para
radiografía dental intraoral el valor de la diferencia de potencial aplicada es fijo, mientras que
en radiografía dental panorámica (ortopantomografía) suele variarse entre 60 y 90 kV.

La intensidad de corriente de tubo va a determinar la cantidad de electrones por unidad de


tiempo que pueden impactar con el blanco, de modo que determinará también la intensidad de
la radiación producida. Los equipos de radiografía dental intraoral suelen utilizar una
corriente de tubo fija, de pocos mA, mientras que la mayor o menor cantidad de radiación
suele controlarse a través del tiempo de exposición.

Los elementos anteriores, filamento y blanco, se encuentran en el interior de una ampolla de


vidrio en cuyo interior se ha hecho el vacío (figura 2). De este modo los electrones no
perderán energía en su recorrido por interacción con las moléculas de aire o gas que en otro
caso pudiera existir en el interior del tubo.

- +

Radiación X
Figura 2: Tubo de rayos X

Al impactar contra el ánodo, la mayor parte de la energía que llevan los electrones no se
convierte en radiación X sino en calor, lo que da lugar al aumento de temperatura del ánodo.
Por ello, el ánodo deberá reunir entre otras propiedades la de tener un punto de fusión alto, ser
un buen conductor del calor de modo que éste se disipe rápidamente y tener una baja tensión
de vapor. El wolframio es un material que reúne estas características además de aumentar el
rendimiento del tubo, es decir, la proporción de radiación X frente a la producción de calor,
debido a su elevado número atómico (Z=74).

1.2. El generador

En la generación de rayos X interesa que los electrones se muevan en el interior del tubo hacia
el blanco, y no en sentido contrario, es decir que el blanco tenga siempre polaridad positiva, y
que la diferencia de potencial aplicada entre cátodo y ánodo se mantenga constante.

Los tubos de rayos X se alimentan con corriente de la red que es una corriente alterna de 50
Hz de frecuencia y 220 voltios de amplitud. Necesitamos por tanto rectificar la señal para
obtener una tensión constante y amplificarla para que tome, en los equipos dentales, un valor
del orden de los 70 kV.

En la actualidad existen generadores de alta frecuencia para los cuales la tensión cátodo-
ánodo es prácticamente constante.

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La figura 3 representa el esquema de un equipo de rayos X incluyendo las etapas de
amplificación y rectificación.

Consola de mandos

Amplificación

A
Rectificación

Alimentación
GENERADOR del filamento

Figura 3: Esquema de un equipo de rayos X

1.3. Focos

La zona del ánodo en la que impactan los electrones constituye el foco de rayos X. Con objeto
de focalizar los electrones hacia un área pequeña del ánodo (figura 4b), el filamento emisor
de electrones (figura 4a)se encuentra en el interior de una copa de enfoque (elemento
metálico cuyo potencial eléctrico es igual al del filamento).

a) b)
Figura 4: Elementos de un tubo de rayos X. a) Filamento. b) Ánodo

El tamaño del foco va a influir en la definición de la imagen (figura 5). La imagen se obtiene
como proyección geométrica del objeto sobre un soporte (película, intensificador, …).

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Foco extenso
Foco puntual

objeto

sombra
(imagen)

sombra
(imagen) penumbra

Figura 5: Tamaño del foco y definición de la imagen

Un foco puntual produciría una imagen nítida, bien definida, mientras que con la utilización
de un foco extenso los límites del objeto estarán peor definidos existiendo una zona de
penumbra en su contorno. Los equipos de radiografía dental suelen tener un foco fino del
orden de décimas de mm, llegando algunos a disponer de un foco de 0,4 mm, lo que produce
imágenes de muy alta calidad, caracterizadas por una zona mínima de penumbra alrededor de
la estructura morfológica y un alto nivel de definición.

1.4. El ánodo

La pérdida de la energía cinética de los electrones que impactan contra el ánodo se traduce
fundamentalmente en calor. Sólo algo menos del 1% de la energía puesta en juego se
transforma en radiación X. Como consecuencia de esto se produce el calentamiento del
ánodo.

El material que constituye el ánodo debe poseer una serie de características que, por una parte,
aumenten el rendimiento del tubo (mayor producción de rayos X), y por otra, eviten la
aparición de daños en el blanco como consecuencia del calor. Para lo primero, se utilizan
como material del blanco, elementos con número atómico alto. Para evitar los daños en el
blanco por efecto del calor, el material utilizado deberá tener:
Alto punto de fusión
Baja tensión de vapor (para evitar que el blanco se vaporice)
Gran conductividad térmica (de modo que se disipe rápidamente el calor generado)

El elemento más utilizado como blanco por sus características es el wolframio: Z = 74; punto
de fusión > 3000 ºC

La distribución espacial de la radiación X emitida no es perfectamente uniforme, siendo


mayor la intensidad de la radiación en el lado del haz de rayos X más cercano al cátodo que la
del lado más cercano al ánodo (figura 6a). Como se muestra con más detalle en la figura 6b,
no todos los rayos X emitidos desde una cierta profundidad en el blanco deben atravesar el
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mismo espesor de material, por lo que ya en el propio blanco se produce una atenuación del
haz producido. Así, antes de emerger, los fotones más próximos al ánodo han tenido que
atravesar un espesor mayor del blanco (talón) que los fotones más próximos al cátodo. Debido
a esta diferente absorción, la intensidad de los rayos X que atraviesan el «talón» del blanco es
menor que la de los que lo hacen en la «puntera». Ése es el denominado efecto talón o efecto
anódico. En general, cuanto mayor es el punto focal de un tubo de rayos X, mayor es el efecto
anódico.

b)

electrones
Cátodo Ánodo

Talón del ánodo


Rayo central
Rayos X

120 110 105 100 90 80 75


% de la intensidad del rayo central
a)

Figura 6: Efecto anódico. a) Distribución de intensidad; b) Ampliación

1.5 Curvas de carga

Dado que la producción de rayos X lleva asociada la producción simultánea de calor, y esto
puede provocar un deterioro del tubo de rayos X, es necesario escoger adecuadamente los
valores de kV, mA y tiempo de exposición de forma que se limite el depósito de energía en el
ánodo. Una menor carga para el tubo conduce a un incremento en la duración del mismo. Las
curvas de carga nos indican los límites establecido en estos parámetros para no sobrecargar el
tubo.

Las curvas de carga (figura 7) son una representación semilogarítmica de la intensidad (mA)
frente al tiempo de exposición (s), para cada kilovoltaje.

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mA 70 kVp
1400 80 kVp
1200 90 kVp
100 kVp
1000 5
110 kVp 60 0 k
kV V p
800 125 kVp p
600 150 kVp
400
200
0
0,001 0,01 0,1 1 10
Tiempo máximo exposición (segundos)

Figura 7: Curvas de carga de un tubo de rayos X

La cantidad de calor que un tubo puede soportar sin llegar a dañarse excesivamente viene en
parte determinada por el generador (forma de onda y tipo de rectificación), el área de
wolframio bombardeada por los electrones (tamaño de la mancha focal, masa y diámetro del
ánodo, ángulo del mismo y en equipos con ánodo giratorio velocidad de rotación,) y duración
de la exposición.

2. DISPOSITIVOS ASOCIADOS AL TUBO DE RAYOS X

2.1. Filtración

El haz de la radiación emitida por un tubo de rayos X contiene fotones de diferentes energías.
El valor de energía máxima viene caracterizado por la diferencia de potencial aplicada entre el
cátodo y el ánodo, y el valor de la energía mínima viene determinado por las características de
la ventana del tubo. Los fotones menos energéticos que aparecen en el haz emergente del tubo
serán aquellos que tienen energía suficiente para atravesar dicha ventana; los fotones de
menor energía son filtrados por las paredes del tubo, o eliminados del haz de radiación
emergente. Se dice que el tubo tiene una filtración inherente, y se expresa en mm equivalentes
de aluminio.

El valor de la filtración requerida depende de la diferencia de potencial aplicada entre cátodo


y ánodo. El valor de filtración total para tubos que operan a tensiones iguales o superiores a
70kV ha de ser mayor o igual a 2,5 mm de Al, y en caso de tensiones inferiores a 70 kV la
filtración total ha de ser mayor o igual a 1,5 mm de Al. Para conseguir esta filtración, el tubo
de rayos X dispone de unos filtros adicionales que se suman a la filtración inherente.

2.2. Colimación

En las exploraciones radiográficas conviene delimitar la extensión del haz de radiación, es


decir, el área de irradiación. Esto puede realizarse utilizando colimadores de apertura variable

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o conos (figura 8). Los primeros permiten ajustar de forma manual o automática el área de
irradiación al tamaño de la película utilizada. Los segundos son muy utilizados en odontología
y suelen tener una apertura fija.

Figura 8: Colimadores

Los conos más utilizados en radiografía intraoral son colimadores circulares con una longitud
de 20 cm, aunque en algunos equipos es posible disponer de colimadores de 30 cm de
longitud. También se utilizan, y son más recomendables, los colimadores rectangulares con
las mismas longitudes. El área de irradiación en el extremo del colimador, cuando se utilizan
los colimadores circulares, corresponde a un circulo con un diámetro del orden de 60 mm, y
cuando se utilizan los rectangulares del orden de 35x45 mm2.

Tubo de rayos X
Haz colimado
de radiación
Giro
del tubo Película y
colimador

Movimiento
del soporte
de imagen
Figura 9: Doble colimación en ortopantomografía

En los equipos extraorales, el sistema de colimación es variable en función del tipo de


exploración a realizar: cefalometrías u ortopantomografías. Tiene especial interés considerar
el caso de las ortopantomografías, para las que se utiliza un sistema doble de colimación. Un
primer colimador, situado delante del tubo selecciona un haz estrecho de radiación, y un
segundo colimador situado delante de la película permite que en cada instante se exponga
únicamente una zona de la película que no había sido expuesta anteriormente (figura 9). De
esta forma, mediante el movimiento simultáneo del tubo y la película alrededor de la cabeza

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del paciente se obtiene la proyección de un plano elíptico sobre una película plana,
correspondiendo cada punto de la imagen en la película a la proyección de una zona diferente
de la mandíbula.

2.3. Exposímetro automático

La obtención de una imagen radiológica ha de realizarse de forma tal que sobre la película (o
sistema de imagen utilizado) se obtenga una densidad de oscurecimiento adecuada para poder
evaluar diagnósticamente la imagen. Para ello, en modo manual se pueden elegir los
parámetros del haz que permiten obtener esta imagen: kV, mA y ms (o kV y mAs). El sistema
de exposimetría automática permite controlar los mAs para que la densidad óptica sea la
adecuada, es decir cortará el disparo cuando se ha alcanzado la dosis de radiación necesaria.

Los equipos intraorales que operan a un valor fijo de mA no disponen de este tipo de
sistemas, pero sí que se pueden encontrar en algunos ortopantomógrafos.

3. CARACTERÍSTICAS DE LOS SISTEMAS DE IMAGEN

El haz de radiación que emerge de un tubo de rayos X tiene una distribución espacial casi
homogénea. Al interaccionar este haz con un material absorbente, la distribución del haz
después de atravesarlo pierde su uniformidad en función de las estructuras atravesadas (figura
10). El objetivo de los sistemas de imagen es poder visualizar esa distinta distribución
espacial de la intensidad del haz. Para ello, se utilizan diversos soportes cuyo fundamento se
basa en aprovechar los efectos de la radiación X sobre determinados materiales: efecto
fotográfico sobre películas, efecto de fluorescencia en pantallas con tubo intensificador de
imagen.

Haz uniforme

Mayor intensidad del haz


Menor intensidad del haz
Figura 10: Interacción del haz de radiación con un absorbente

3.1. Película fotográfica

La película fotográfica consiste en una emulsión formada por una mezcla uniforme de
gelatina y cristales de halogenuro de plata. Tras la exposición a la radiación X los iones Ag+

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se transforman en plata atómica, en mayor proporción cuanto mayor sea la intensidad de la
radiación. Tras el revelado adecuado de la película se eliminan los halogenuros de plata
restantes, que no se han transformado en plata metálica, apareciendo la plata depositada con
diferentes tonos de gris en función de la intensidad que incidió en la película. La película
fotográfica se encuentra en el interior de un chasis herméticamente cerrado que impide el que
la película se vele por acción de la luz ambiental (figura 11).

película

protector

Figura 11: Película dental

3.2. Sistemas digitales

En la actualidad se están utilizando sistemas digitales que permiten capturar la imagen y


visualizarla directamente en la pantalla de un ordenador (figura 12).

a) b)
Figura 12: Sistemas digitales. a) Sensores digitales para radiografía intraoral1 b) Casete
para radiografía digital panorámica2

Algunos sistemas digitales utilizan un fósforo, elemento que tiene la propiedad de almacenar
información cuando se somete a un haz de radiación X y de emitir en forma de luz la
información almacenada cuando se somete posteriormente a excitación mediante luz láser. En
estos casos se utilizan chasis conteniendo el fósforo (de forma similar a las películas
convencionales) y después de exponerlo a la radiación X “se revela” en una procesadora
digital que realiza la lectura de la imagen almacenada. La luz emitida por cada punto del
fósforo se enfoca mediante un sistema de lentes hacia un tubo fotomultiplicador, que capta la
luz, la amplifica y la transforma en una señal eléctrica que se envía a un ordenador para su
presentación en el monitor y almacenamiento de los datos.

1
[Link]
2

[Link]
q-path=2177

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Otros sistemas utilizan una tecnología de captura directa de imágenes digitales convirtiendo la
radiación X directamente en señales electrónicas. Constan de sensores electrónicos basados en
tecnología CCD (Charge Couple Device) que son sensibles a la radiación X. Los sensores se
colocan de forma similar a la película común, ya sea en radiografía intraoral o panorámica. El
sensor electrónico se conecta mediante un cable al ordenador y proporciona una imagen
radiológica que de forma inmediata se visualiza en el monitor. Puesto que no se utiliza luz en
la conversión, el perfil y la resolución de la señal son altamente precisos, obteniéndose una
excelente calidad de imagen. Por otra parte, la alta sensibilidad del sensor permite reducir
considerablemente las dosis impartidas a pacientes: del orden de un 60% en radiografía
panorámica y hasta un 90% en radiografías intraorales.

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TEMA 4

EL HAZ DE RADIACIÓN. ESPECTRO DE RX

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INDICE

1.- CLASES DE HACES DE RADIACIÓN

2.- DEFINICIÓN Y PARTES DE UN ESPECTRO DE RAYOS X

2.1. Parte discreta del espectro de rayos X


2.2. Parte continua del espectro de rayos X

3.- FACTORES QUE MODIFICAN EL ESPECTRO DE RAYOS X


3.1. La corriente del tubo
3.2. Tiempo de exposición
3.3. El potencial del tubo
3.4. La filtración del haz
3.5. Material del blanco
3.6. Forma de rectificación de onda de la tensión

4.- INTENSIDAD DEL HAZ DE RAYOS X

4.1. Miliamperios por segundo


4.2. Kilovoltios
4.3. Filtración

5.- CALIDAD DE RAYOS X

5.1. Tensión
5.2. Filtración

6.- INFLUENCIA DEL ESPECTRO SOBRE LA CALIDAD DE LA IMAGEN

7.- INFLUENCIA DEL ESPECTRO SOBRE LA DOSIS AL PACIENTE

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1.- CLASES DE HACES DE RADIACIÓN

Cuando se producen los rayos X, estos son emitidos isotrópicamente, es decir, con la misma
intensidad en todas direcciones. Pero solamente se utilizan los emitidos a través de la llamada
ventana del tubo de rayos X. En la figura 1 se muestra un diagrama ilustrativo.

Figura 1: Esquema de un tubo de rayos X. El


blindaje de la carcasa protectora tiene el
objetivo de reducir la intensidad de la
radiación de fuga.

Los rayos X emitidos a través de la ventana constituyen el haz útil o radiación primaria o
haz directo. Otro pequeño porcentaje de los rayos X producidos en el ánodo se escapan a
través del blindaje de la carcasa protectora del tubo de rayos X y reciben el nombre de
radiación de fuga. Por tanto, se entiende por radiación de fuga la radiación emitida a través
de la carcasa y en cualquier otra dirección que no sea la del haz útil. Esta radiación de fuga no
contribuye a la información diagnóstica y produce una exposición innecesaria del paciente y
operador.

La radiación dispersa se produce cuando el haz primario choca con un objeto, de forma que
parte de los fotones se dispersan. Durante la radiografía y la fluoroscopia el paciente es el
principal productor de radiación dispersa, tal y como se ilustra en la figura 2.

Cada uno de estos tres tipos de haces tiene diferente intensidad. Como norma general, se
puede considerar que la intensidad de la radiación dispersa a 1 m del paciente es el 0,1% de
la intensidad del haz primario que recibe el mismo. Si el blindaje de la carcasa del tubo de
rayos X está bien diseñada, la radiación de fuga nunca sobrepasará el límite máximo
permitido de 1 mGy/hora a 1 m. Normalmente las medidas de radiación de fuga suelen ser
mucho menores que este límite. Por orden de
intensidad, de mayor a menor, se pueden ordenar
de la siguiente manera: haz primario, haz
disperso y radiación de fuga. El primero está
localizado y colimado; los otros dos ocupan toda
la sala de exploración.

Figura 2: Clasificación de los haces de


radiación: haz primario, radiación de fuga y
radiación dispersa.

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2.- DEFINICIÓN Y PARTES DE UN ESPECTRO DE RAYOS X

Se conoce como espectro de emisión de rayos X al número relativo de fotones de rayos X


emitidos en función de la energía de dichos fotones. Suele representarse gráficamente como
se muestra en la figura 3.

Figura 3: Forma general de un espectro de rayos X

En verdad, no es posible coger individualmente cada uno de los fotones de un haz de rayos X
y medir su energía, para así ir contando el número relativo de éstos en función de la misma.
No obstante, existen distintos instrumentos de detección y medida de radiaciones que
permiten medir con bastante precisión estos espectros de emisión de rayos X.

2.1. Parte discreta del espectro de rayos X

En el tubo de rayos X, cuando un electrón proyectil, procedente del cátodo, interacciona con
un átomo del ánodo ionizándolo, esto es, arrancándole un electrón (A) de las capas atómicas
más internas, se produce una transición de otro electrón (B) orbital desde una capa más
externa hasta el hueco en esa capa interna. Esta transición va acompañada por la emisión de
un fotón de rayos X que tiene una energía precisamente igual a la diferencia de las energías de
ligadura de los correspondientes electrones orbitales (Energía ligadura A – Energía ligadura B ).
Dado que la energía de ligadura de los electrones en cada capa es distinta y característica para
cada elemento, los rayos X característicos
producidos en diversos elementos también lo
serán. Así, este tipo de radiación X recibe el
nombre de característica por ser precisamente
característica del elemento del blanco.

Figura 4: Los rayos X característicos de


producen tras la ionización de un electrón. El
electrón proyectil transfiere su energía a un
electrón de una capa interna (1), de forma que
dicho electrón abandona la capa atómica y es
dispersado (2). A continuación un electrón de
la capa externa ocupa el hueco producido, y
se emite un fotón de rayos X (3).

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La energía de un rayo X característico del Wolframio puede adoptar sólo algún valor de entre
un total de 15, pero no ningún otro. Estos 15 valores son las diferencias entre las energías de
ligadura de las capas externas y las energías de ligadura de las capas internas del Wolframio.

2.2. Parte continua del espectro de rayos X

Los fotones de rayos X producidos por radiación de frenado de los electrones procedentes del
cátodo (también llamada bremsstrahlung), en el blanco del ánodo, tienen una energía que
puede variar entre cero y la energía de dichos electrones. La energía de los electrones que
impactan en el ánodo procedentes del cátodo, expresada en keV, es numéricamente igual al
valor del kilovoltaje, kV, con el que se efectúa la exposición. Por ejemplo, en un tubo de
rayos X que opere a 70 kV, los electrones procedentes del cátodo impactarán en el ánodo con
una energía de 70 keV. Ese ánodo emitirá fotones de frenado con energías que van de 0 a 70
keV. En la figura 5 aparece un ejemplo típico de un espectro de emisión de rayos X continuo
de frenado o espectro continuo de emisión.

Figura 5: El espectro de emisión de


rayos X de los fotones de frenado se
extiende desde cero hasta la máxima
energía de los electrones del proyectil;
la mayoría de los rayos X tienen
aproximadamente la tercera parte de la
energía máxima.

A diferencia del espectro discreto, las energías de los fotones del espectro continuo tienen
energías que pueden oscilar desde cero hasta el valor máximo. Además, la forma general del
espectro de rayos X continuo es muy parecida para todos los aparatos de rayos X. Como se
observa en la figura 5, la mayoría de los fotones de rayos X se emiten con una energía en
torno a 1/3 de la energía máxima (keV). También se ve cómo el número de fotones de rayos
X disminuye a energías muy bajas y llega casi a cero por debajo de 5-10 keV.

3.- FACTORES QUE MODIFICAN EL ESPECTRO DE RAYOS X

3.1. La corriente del tubo

Si se cambia en la consola el valor de mA de 50 a 100 mA, manteniendo constantes otras


condiciones, fluirán dos veces más electrones desde el cátodo hacia el ánodo. Esta
modificación producirá dos veces más fotones de rayos X para todo el rango de energías
presentes en el espectro. En otras palabras, el espectro de emisión de fotones cambiará de
intensidad, pero no de forma, como se muestra en la figura 6. Cada punto de la curva de 100
mA es exactamente dos veces más alto que el punto correspondiente en la curva de 50 mA.

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Figura 6: Un cambio en la
corriente del tubo de rayos X da
lugar a un cambio proporcional en la
intensidad del espectro de emisión de
rayos X a todas las energías.

3.2. Tiempo de exposición

Es un factor que se selecciona junto al miliamperaje y al kilovoltaje, previamente a la


adquisición. Su efecto sobre el espectro es exactamente el mismo que el del miliamperaje, es
decir, el número de fotones de cualquier energía presentes en el haz es directamente
proporcional al tiempo de exposición. Por tal motivo, cuando se adquieren imágenes, se suele
fundir en un sólo parámetro la corriente del tubo (mA) y el tiempo de exposición (segundos).
Este parámetro se denomina corriente instantánea y es el producto del mA por el tiempo. Su
unidad habitual es el mAs.

3.3. El potencial del tubo

El cambio de la tensión afecta a la amplitud y a la posición del espectro de emisión de rayos


X. Cuando aumenta la tensión, el área bajo la curva aumenta aproximadamente con el
cuadrado del factor por el que se elevó el kV. También cuando se aumenta la tensión, la
distribución relativa de los fotones de rayos X emitidos se desvía hacia la derecha, hacia
energías más altas de los rayos X. La energía máxima de la emisión, en keV, es siempre
numéricamente igual a la tensión en kV.

Figura 7: Obsérvese, por ejemplo,


que se emiten más fotones a todas
las energías durante la operación a
140 kV que durante la operación a
100 kV. El aumento, sin embargo,
es relativamente mayor para los
fotones de rayos X de alta energía
que para los fotones de baja
energía.

En la figura 7 se muestra el efecto del aumento de la tensión, mientras se mantienen


constantes los demás factores. El espectro inferior representa la operación de un equipo de
rayos X a 80 kV y el superior representa la operación a 140 kV; también se representan los

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espectros intermedios de 100 kV y 120 kV. Se observa como el área bajo las curvas aumenta
considerablemente, mientras que la posición relativa de las curvas se ha desviado hacia el lado
de energía más alta. Al igual que sucede con un cambio de la corriente (mA) o de la corriente
instantánea (mAs), una variación de la tensión no desplaza la posición del espectro de emisión
discreto (radiación característica), cambiando únicamente su intensidad.

3.4. La filtración del haz

La filtración de los haces de rayos X utilizados con fines diagnósticos tiene dos componentes:
filtración inherente y filtración añadida.

Se denomina filtración inherente a la cápsula de vidrio del tubo de rayos X que filtra el haz
útil que sale a través de la ventana. La inspección de un tubo de rayos X revelará que la
ventana es de cristal fino; se utiliza un cristal fino para que la filtración inherente sea pequeña.
La filtración inherente de un tubo normal de rayos X equivale a 0,5 milímetros de aluminio
(de aquí en adelante mm Al), aunque con el tiempo tiende a aumentar conforme se deposita en
las paredes de cristal una parte del volframio vaporizado procedente del filamento y del
blanco.

Se denomina filtración añadida a las finas láminas de aluminio colocadas entre el


alojamiento protector del tubo y el colimador, que suelen tener 1 o 2 mm de espesor. Además
si el colimador es de tipo convencional, con abertura variable y luz focalizadora, aporta una
filtración añadida equivalente a 1 mm Al; esta filtración se debe a la superficie plateada del
espejo de colimador.

Se llama filtración total a la suma de la filtración inherente y la filtración añadida. Las tres
filtraciones se expresan mediante su equivalencia en milímetros de Aluminio.

El principal efecto de cualquier tipo de filtración es la atenuación de los fotones de rayos X de


cualquier energía, pero en mayor proporción los de energías bajas. Esto provoca un
desplazamiento del espectro de emisión de rayos X hacia la banda de alta energía, como se
muestra en la figura 8.

Figura 8: Gráfica
esquemática donde se
muestran los cambios en el
espectro de una haz de
rayos-X de 100 kV con varios
filtros. La adición de
filtración a un tubo de rayos
X da lugar a una
disminución de la intensidad
de rayos X, pero aumentando
la energía efectiva

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Este desplazamiento tiene como consecuencia un haz de mayor energía promedio y por tanto
de mayor penetración, con una reducción asociada de la intensidad del haz. La filtración
añadida no afecta a la energía del espectro discreto ni a la energía máxima de la emisión de
rayos X.

3.5. Material del blanco

Los espectros de los haces de rayos X generados con blancos de distintos materiales se
diferencian más en su parte discreta que en su parte continua. Cuando aumenta el número
atómico del material del blanco, el espectro discreto se desplaza hacia la derecha, debido a la
radiación característica de energía más alta. Éste fenómeno es el resultado directo de la mayor
energía de ligadura de los electrones de los elementos con número atómico más alto. En la
figura 9 se representa un ejemplo de estos cambios.

Oro; Z=79
Figura 9: : Espectros de emisión de un tubo de
rayos X, con blanco de Molibdeno (Mo),
Tungsteno; Z=74 Wolframio o Tungsteno (W) y Oro (Au). El
número atómico del Mo es Z=42, es del W es
Z=74 y el del Au es Z=79”.
.
Molibdeno; Z=42

El volframio (Z = 74), también llamado


tungsteno, es el componente fundamental
de la mayoría de los actuales blancos de
rayos X, aunque algunos tubos especiales empleen oro (Z = 79).

3.6. Forma de rectificación de onda de la tensión

En la siguiente figura 10 se compara el espectro de emisión de una unidad rectificada


monofásica en onda completa con el de un generador trifásico de doce pulsos y con el de un
generador de alta frecuencia, todos ellos trabajando a 110 kVp y con la misma corriente
instantánea. El espectro de emisión de rayos X como consecuencia de trabajar con un
generador de alta frecuencia es mucho más eficaz que el obtenido con el equipo monofásico o
con el trifásico.
Figura 10: Espectro
Trifásica
ilustrativo de
Monofásica
rectificación
Alta frecuencia monofásica, trifásica y
de alta frecuencia
para un tubo de rayos-
X operando a 110 kVp.
Obsérvese cómo crece
el área bajo la curva a
la vez que el máximo
de la misma se
desplaza hacia
energías mayores

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4.- INTENSIDAD DEL HAZ DE RAYOS X

La intensidad del haz de RX se define como el número de fotones de rayos X en el haz útil
multiplicado por la energía de cada fotón. En el espectro de rayos X esa intensidad de rayos X
es proporcional al área bajo la curva del espectro. Existen diversos factores que afectan a la
intensidad del haz de RX, que el operador puede variar en cada exposición:

4.1. Miliamperios por segundo (mAs)

La cantidad de rayos X es directamente proporcional a la corriente medida en mAs. Cuando


se dobla la corriente, se duplica el número de electrones que alcanzan el blanco del tubo, y se
emiten por tanto dos veces más rayos X.
I1 mAs1
=
I 2 mAs2

4.2. Kilovoltios (kVp)

El cambio en la cantidad de rayos X es proporcional al cuadrado de la tensión, es decir, si se


dobla la tensión, la cantidad de rayos X se multiplica por cuatro:

2
I1  kVp1 
= 
I 2  kVp2 
Esta relación no tiene aplicación clínica porque, a medida que aumenta la tensión, no sólo
aumenta la intensidad del haz, sino que también lo hace la penetración de los rayos X, de
manera que son más los rayos que atraviesan al paciente y llegan a la película. Es decir, si se
dobla la tensión, la cantidad de rayos X que llega al paciente se multiplica por cuatro. Pero la
cantidad de fotones que llega al receptor de imagen (una vez atravesado al paciente) aumenta
en un factor bastante mayor que cuatro (pero indeterminado).

4.3. Filtración

Como ya hemos visto, los equipos de rayos X tienen filtros metálicos, por lo general de
Aluminio (Al), de 1 a 3 mm de espesor colocados en el haz útil. La finalidad de estos filtros
consiste sobre todo en reducir el número de rayos X de baja energía que llegan al paciente, y
por tanto reducir la dosis que recibe. Los rayos X de baja energía no contribuyen a la calidad
diagnóstica, ya que son absorbidos por el tejido superficial y no alcanzan la película.

En la actualidad existe la posibilidad de seleccionar ánodos y filtros de diferentes materiales,


aunque esta posibilidad no está disponible en equipos de radiodiagnóstico dental.

5.- CALIDAD DE RAYOS X

La capacidad de penetración de un haz de rayos X se denomina calidad de rayos X. Los haces


de rayos X de alta energía son capaces de penetrar mucho más que los de baja energía. Un haz
de rayos X de gran penetración se denomina haz de alta calidad o duro; los de baja
penetración se conocen como haces de baja calidad o blandos.

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La calidad de un haz de rayos X se caracteriza numéricamente mediante el valor de su capa
hemirreductora, HVL (del término inglés Half Value Layer). La HVL de un haz de rayos X
es el grosor del material absorbente necesario para reducir la exposición producida por el haz
a la mitad de su valor original. Por tanto, la HVL es una característica del haz de rayos X.
Cuanto mayor sea la capa hemirreductora de un haz de rayos X, más duro será ese haz y
viceversa. El Protocolo Español de Control de Calidad en Radiodiagnóstico (PECCR)
establece un valor mínimo de 2,5 mm Al para equipos que funcionen con tensiones pico
superiores a 70 kVp.

Existen diversos factores que afectan a la calidad del haz de rayos X:

5.1. Tensión (kVp)

Al aumentar la tensión, también lo hace la penetración del haz y por tanto la capa
hemirreductora. Un aumento de la tensión desplaza el espectro de emisión del haz de rayos X
hacia la banda de alta energía, lo que incrementa la energía efectiva del haz. En la tabla 1 se
muestran los cambios que se miden en la HVL conforme la la tensión varía entre 75 y 150
kVp para un equipo de rayos X típico.

Tensión (kVp) HVL (mm Al)


75 2,8
100 3,7
125 4,6
150 5,4

Tabla 1: Relación entre tensión de pico y HVL

5.2. Filtración

El principal objetivo de la filtración de un haz de rayos X consiste en eliminar de forma


selectiva los rayos de baja energía sin posibilidades de alcanzar la película. En la figura 11 se
muestra el espectro de emisión de un haz sin filtrar y el del mismo haz con filtración normal
Se observa cómo la filtración, aumenta la calidad del haz, pero disminuye la cantidad. Es
decir, la filtración da lugar a un haz de mayor energía efectiva y por tanto de mayor
penetración y calidad pero de menor intensidad. Con lo cual, se puede concluir que la
filtración, añadida o inherente, produce un aumento de la capa hemirreductora.

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Figura 11: El objetivo de la filtración es eliminar los rayos X de más baja energía del haz de
radiación. Recuérdese que los rayos X de baja energía no contribuyen a la calidad
diagnóstica, ya que son absorbidos por el tejido superficial y no alcanzan la película.

Para filtrar los rayos X sirve casi cualquier material. Se ha elegido el aluminio por su eficacia
para eliminar los rayos X de baja energía por efecto fotoeléctrico y porque es barato y se le
puede dar la forma necesaria con facilidad.

6.- INFLUENCIA DEL ESPECTRO SOBRE LA CALIDAD DE LA IMAGEN

Se requiere una adecuada exposición del paciente a los rayos X para obtener una imagen que
permita emitir un diagnóstico.

La calidad de la imagen puede caracterizarse a través de diversos factores como por ejemplo
el contraste, la densidad óptica (en imágenes sobre placa) o el brillo (en imágenes de TV), el
detalle de la imagen y la distorsión. De todos estos factores, los que se ven principalmente
afectados por el espectro de rayos X generado por el equipo son la densidad óptica o brillo y
el contraste. A continuación veremos cómo la cantidad de radiación (intensidad) está
relacionada con la densidad óptica o brillo de la imagen, mientras que la calidad está ligada
tanto a los anteriores como al contraste de la imagen radiológica.

En imágenes obtenidas en soporte radiográfico convencional (placa), la densidad óptica se


define como el grado de ennegrecimiento de la película. El control primario de la densidad
óptica depende de la corriente instantánea (mAs). Al aumentar ésta, aumenta la cantidad de
radiación y por tanto el número de rayos X que llegan a la película, lo que produce mayor
densidad óptica. En la figura 12 se muestran dos radiografías que ilustran el efecto de los
mAs sobre la densidad óptica de la imagen. En el caso de equipos dentales la variación de
mAs de realiza únicamente mediante la variación del tiempo.

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Figura 12: Radiografías osteoarticulares. La imagen (A) ha sido realizada con muy pocos
mAs, obteniéndose una radiografía subexpuesta. En el otro extremo, la imagen (B) ha sido
efectuada con demasiados mAs y dando como resultado una radiografía sobreexpuesta.

Cuando se emplea la tensión de pico para ajustar la densidad óptica o el brillo, cambian otros
factores cualitativos, por lo cual resulta mucho más difícil optimizar la densidad óptica o
brillo variando la tensión de pico.

El contraste se define como la diferencia de densidad óptica entre estructuras anatómicas


adyacentes. Si las estructuras densas se ven muy blancas y las estructuras menos densas se
ven muy negras, estamos ante una imagen muy contrastada. Si esa diferencia de tonos se
reduce y obtenemos una imagen sin blancos y negros, en la que las estructuras densas
aparecen como gris claro y las estructuras menos densas se muestran en tono gris algo más
oscuro, la imagen es una imagen poco contrastada. El contraste es el resultado de las
diferencias de atenuación del haz de rayos X cuando atraviesa los tejidos corporales. Es
importante el papel de la capacidad de penetración del haz, ya que la penetración relativa en
los distintos tejidos determina el contraste de la imagen.

La capacidad de penetración del haz de rayos X primario se controla mediante la tensión de


pico, con lo cual, la tensión de pico constituye el principal factor para controlar el
contraste, aunque esto sea posible en los equipos intraorales.

7.- INFLUENCIA DEL ESPECTRO SOBRE LA DOSIS AL PACIENTE

Como se ha explicado en el apartado anterior, la tensión de pico controla el contraste de la


imagen, de forma que cuanto mayor sea dicha tensión de pico menor será el contraste. Sin
embargo, desde el punto de vista de la protección radiológica del paciente, una tensión de
pico elevada supone una reducción importante de la dosis que recibe el paciente.
Estrictamente hablando, un aumento del kVp supone un ligero aumento de la dosis al paciente
puesto que, la energía promedio de los fotones en el haz es mayor y por lo tanto, éstos
depositarán más energía en los tejidos del paciente. No obstante, tal y como se veía en la
figura 13, para mantener el nivel de exposición (densidad óptica) aceptable en el receptor de
imagen, si se aumenta el kVp se debe reducir el mAs de manera considerable. La dosis al
paciente disminuirá proporcionalmente con los mAs. Al final, esta disminución es
considerablemente más importante que el incremento generado por el aumento del kVp.

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Por otra parte, es necesario que el equipo disponga de una filtración suficiente, para que de
este modo el haz de rayos X no sea demasiado blando, esto es, se hayan eliminado la mayor
parte de fotones de rayos X de bajas energías. Estos fotones, como se ha comentado
anteriormente, no tienen apenas probabilidad de llegar al receptor de imagen y, por tanto, de
contribuir al diagnóstico; sin embargo, sí que van a contribuir a aumentar la dosis al paciente.

Finalmente, sabemos que el miliamperaje-segundo (mAs) controla el ennegrecimiento de la


placa, de forma que cuanto mayor sean los mAs mayor será la densidad óptica. Hay que tener
en cuenta que los mAs no deben ser demasiado elevados, ya que éstos determinan la cantidad
de radiación generada y ésta es proporcional a la dosis recibida por el paciente. En el caso de
equipos dentales intraorales la única modificación posible es la relativa a los mAs mediante la
variación del tiempo de exposición

En los sistemas digitales actuales el nivel de ennegrecimiento y el contraste de la imagen


puede modificarse digitalmente en un amplio rango. El rango de dosis para conseguir una
imagen aceptable es mucho mayor que con los sistemas con película tradicionales.
Literalmente se pueden conseguir imágenes aceptables con mucha menor dosis y con mucha
mayor dosis que con los sistemas convencionales, lo que exige sistemas de control de dosis en
los equipos.

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TEMA 5

MAGNITUDES Y UNIDADES RADIOLÓGICAS

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MAGNITUDES Y UNIDADES RADIOLÓGICAS

1.- INTRODUCCIÓN

2.- GENERALIDADES SOBRE MAGNITUDES RADIOLÓGICAS

3.- DOSIMETRÍA
3.1 Exposición
3.2 Kerma
3.3 Dosis absorbida
3.4 Transferencia lineal de energía

4.- RADIOPROTECCIÓN
4.1 Equivalente de dosis en un punto, H
4.2 Magnitudes limitadoras
4.2.1 Dosis equivalente en un órgano, HT
4.2.2 Dosis efectiva, E
4.3 Magnitudes operacionales
4.3.1 Equivalente de dosis ambiental
4.3.2 Equivalente de dosis personal

5.- RELACIÓN ENTRE EXPOSICIÓN Y DOSIS ABSORBIDA EN UN MATERIAL

6.- DOSIMETRÍA DE LOS PACIENTES


6.1 Dosis Integral (Energía impartida)
6.2 Dosis a la entrada del paciente
6.3 Dosis en órganos

7.- REFERENCIAS

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1. INTRODUCCIÓN

La necesidad de establecer normas de protección contra los efectos biológicos perjudiciales de las
radiaciones ionizantes, se hizo patente a los pocos meses del descubrimiento de los rayos X por
Roentgen en 1895, y al comienzo del trabajo con elementos radiactivos en 1896. Como
consecuencia del trabajo con radiaciones ionizantes, algunos operadores en este campo
comenzaron a manifestar efectos nocivos. El análisis de síntomas patológicos de un conjunto de
radiólogos, permitió establecer en 1922 que la incidencia de cáncer en este grupo de trabajo, era
significativamente más alta respecto a otros médicos, circunstancia que demostró la peligrosidad
de las radiaciones ionizantes y la necesidad de establecer normas específicas de radioprotección.

Para caracterizar de forma cuantitativa y precisa las radiaciones ionizantes y sus posibles efectos
es necesario disponer de un conjunto de magnitudes con sus correspondientes unidades. En vista
de lo anterior, no es sorprendente que haya un gran número de magnitudes para dosimetría de
radiaciones y protección radiológica, en comparación con otros campos de la física. Esto es
consecuencia por una parte de la naturaleza compleja de los fenómenos considerados y por otra
del intento de definir magnitudes que midan no solamente propiedades físicas (tales como carga,
energía o número de partículas) sino que tengan en cuenta los posibles efectos biológicos y el
riesgo potencial debido a las radiaciones ionizantes.

Desde la creación de la Comisión Internacional de Unidades y Medidas de la Radiación (ICRU)


en 1925, esta comisión se ocupa de la definición formal de las magnitudes y unidades
radiológicas así como de desarrollar recomendaciones internacionalmente aceptables acerca del
uso de dichas magnitudes y los métodos adecuados de medida. Por otra parte, la Comisión
Internacional de Protección Radiológica (ICRP), fundada en 1928 por la Sociedad Internacional
de Radiología (ISR) y modificada con su nombre actual en 1950, se ocupa de establecer
recomendaciones similares en relación con la protección radiológica.

La definición formal y una descripción completa de las magnitudes fundamentales utilizadas en


dosimetría de radiaciones y en protección radiológica puede encontrarse en los informes ICRU 60
(ICRU, 1998) e ICRU 51 (ICRU, 1993), así como en el Anexo A de la publicación ICRP 60
(ICRP, 1991). La definición utilizada en la legislación española (tomada o traducida de los
documentos anteriores) se encuentra en el Anexo I del Real Decreto 783/2001, de 6 de julio, por
el que se aprueba el Reglamento sobre protección sanitaria contra radiaciones ionizantes. Tras la
reciente publicación de las nuevas recomendaciones de ICRP, ICRP 103 (2007) se espera la
aparición de un nuevo Real Decreto con ligeras modificaciones sobre el anterior de 2001.

La legislación europea establece que desde el 1 de Enero de 1986 las mediciones de radiaciones
ionizantes se expresen en unidades del Sistema Internacional (SI). El hecho de que se citen en
este documento las unidades antiguas obedece únicamente a la existencia de instrumentación de
medida con escalas o mostradores expresados en ese tipo de unidades

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2. GENERALIDADES SOBRE MAGNITUDES RADIOLÓGICAS

Todas las magnitudes en el campo de la Radiología se pueden clasificar en cinco categorías:

a) Radiometría, que trata con magnitudes asociadas a un campo de


radiación. Tales son, cantidad (fluencia de partículas) y calidad
(distribución espectral) de un haz de radiación.

b) Coeficientes de interacción (atenuación, absorción, etc.). Trata con


magnitudes asociadas a la interacción de la radiación con la materia.
Permiten relacionar las magnitudes radiométricas con las magnitudes
dosimétricas. Por ejemplo los factores de conversión de fluencia a dosis.

c) Dosimetría, Trata con magnitudes relacionadas con la medida de la


energía absorbida y de su distribución. Las magnitudes dosimétricas son
generalmente producto de magnitudes de las dos categorías anteriores. Se
conciben como una medida fisica que se correlaciona con los efectos
reales o potenciales de la radiación. Dosis absorbida.

d) Radiactividad, Trata de las magnitudes asociadas con el campo de


radiación producido por las sustancias radiactivas.

e) Radioprotección, donde las magnitudes están relacionadas con el efecto


biológico de las magnitudes dosimétricas, y que atienden tanto al tipo de
radiación como a la naturaleza del medio irradiado. En este caso
distinguiremos entre magnitudes de protección y operacionales.

Entre las magnitudes radiológicas unas son específicas o definidas para partículas cargadas o
directamente ionizantes y otras para partículas no cargadas o indirectamente ionizantes. De todas
las magnitudes, consideramos sólo las más importantes.

3. DOSIMETRÍA

3.1. Exposición

Se define esta magnitud, como el cociente X = dQ/dm, donde dQ es el valor absoluto de la carga
total de todos los iones de un mismo signo producidos en aire, cuando todos los electrones
liberados por los fotones absorbidos en la masa dm sean detenidos completamente en el aire,

dQ
X =
dm
La definición de la exposición implica una serie de restricciones y consideraciones:

a) Es una magnitud definida exclusivamente para un haz o campo de fotones

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(radiación X o gamma) en un medio específico, el aire.
b) El efecto medido, es la ionización del aire, cuando la magnitud de
importancia radiobiológica es la energía absorbida. Es una magnitud de
paso hacia la dosis absorbida.

c) Con las técnicas actualmente en uso, es difícil medir la exposición para


energías inferiores a unos pocos keV, y por encima de unos pocos MeV.

La unidad en el SI de la exposición es el culombio por kilogramo, C/kg


La unidad antigua y hoy obsoleta es el roentgen, (R).
La equivalencia entre ambas unidades es la siguiente:

1 C/Kg = 3876 R
1 R = 2.58 x 10 -4 C/kg

La dificultad que representa el empleo de la unidad SI de exposición por la difícil relación con el
R, junto con la circunstancia de que la exposición esté definida solamente para fotones, hacen
que cada vez sea menos interesante esta magnitud. Para niveles de terapia, el interés se desplaza
hacia el kerma en aire, y en niveles de protección, hacia la dosis equivalente.

La exposición es una magnitud que disminuye con el cuadrado de la distancia a la fuente emisora,
cuando ésta emite fotones de forma homogénea en todas las direcciones.

La tasa de exposición se define como dX/dt donde dX es el incremento de exposición durante el


intervalo de tiempo dt. La unidad en el SI es el C/kg · s y la unidad antigua el R/s. De acuerdo
con los niveles de radiación se utilizan otras unidades de tiempo como la hora (h) y el minuto
(min).

3.2. Kerma

El nombre de esta magnitud radiológica, deriva de las iniciales de la definición breve inglesa
(Kinetic Energy Released per unit MAss), y se define como el cociente dEtr/dm, donde dEtr es
igual a la suma de todas las energías cinéticas iniciales de todas las partículas ionizantes
cargadas, liberadas por partículas ionizantes no cargadas, en un material de masa dm,
dE
K = tr
dm
La unidad en el SI de kerma es el julio/kilogramo y su nombre especial es gray (Gy).
1 Gy = 1 J/1 kg

La unidad antigua de kerma es el rad, cuya relación con la unidad SI es:

1 rad = 10 -2 J/kg = 1 cGy

El kerma es una magnitud característica de un campo de partículas no cargadas (neutrones y


fotones). Una ventaja del kerma, que añadir a su propiedad de ser válido tanto para los neutrones
como para los fotones, es que sus valores numéricos expresados en gray se parecen mucho a los

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valores numéricos correspondientes a la dosis absorbida en aire, en agua o en tejido biológico
blando, en condiciones de equilibrio (véase más adelante, el concepto de equilibrio). Estas dos
características es lo que hace más atrayente su uso frente al de exposición.

Se define la tasa de kerma K& , como el cociente dK/dt, donde dK es la variación de kerma en el
intervalo de tiempo dt.

La unidad especial en el SI es el Gy/s y la unidad antigua de tasa de kerma es el rad/s. La relación


entre ambas unidades se expresa en la forma siguiente:

1 rad/s = 10 -2 J/kg. s = 1 cGy/s

3.3. Dosis absorbida

La dosis absorbida, D, en un material dado se define (ICRU, 1998b) como el cociente dε dm


donde dε es la energía media impartida por la radiación a un material de masa dm

D=
dm

Es decir, ε representa la energía neta que "se queda" en el volumen de materia considerado.

Las unidades especiales en el SI y antiguas de la dosis absorbida, y de las correspondientes tasas


de esta magnitud, son las mismas que las establecidas por el kerma, pues ambas magnitudes
tienen las mismas dimensiones.

La dosis absorbida, que es la magnitud dosimétrica de más interés, resulta válida para cualquier
tipo de radiación, y requiere especificar el material en el que se cede la energía.

A fin de concretar más la naturaleza de las magnitudes definidas, se va a examinar seguidamente


la relación existente entre el kerma y la dosis absorbida. Si se considera una pequeña cantidad de
materia aislada, dm, sobre la que incide radiación gamma, la suma de energía cinética de todas
las partículas cargadas liberadas, componen el kerma, pero tan sólo una fracción de ésta energía
quedará absorbida en la masa de referencia, la dosis absorbida. En estas condiciones el kerma
será siempre mayor que la dosis.

En cambio, si la muestra de masa elegida está rodeada de una gran cantidad de masa de idéntica
naturaleza, la energía que escapa del elemento de masa dm, puede venir compensada por otras
partículas procedentes de la materia circunvecina, que penetran en dm. Si se produce esta
circunstancia conocida como equilibrio electrónico y es despreciable la producción de radiación
de frenado, el kerma y la dosis absorbida son iguales. Cuando no hay equilibrio, resulta muy
difícil relacionarlas.
·
Como en casos anteriores se define la tasa de dosis absorbida D como el cociente dD/dt donde
dD es el incremento de dosis absorbida durante el intervalo de tiempo dt,

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dD
D& =
dt
y se expresa en Gy/s, Gy/min ó Gy/h, según el nivel de radiación.

La medida de la exposición, kerma y dosis absorbida requiere condiciones de equilibrio


electrónico.

3.4. Transferencia lineal de energía

Se define la transferencia lineal de energía, L∆, de un material para partículas cargadas, como el
cociente de dE por dl, donde dE es la energía disipada por una partícula cargada al atravesar la
longitud dl a causa de aquellas colisiones con electrones en las que la pérdida de energía es
menor que ∆

dE
L∆ =
dl

La unidad es el J/m. E se puede expresar en eV y entonces L∆ se puede dar en eV/m, o cualquier


submúltiplo o múltiplo convenientes, como keV/µm. Si se consideran todas las colisiones en la
pérdida de energía, L∆ = L.

4. RADIOPROTECCIÓN

4.1 Equivalente de dosis 1 en un punto, H

El concepto de dosis equivalente en un punto se introdujo por primera vez en 1962 para tener en
cuenta la distinta eficacia biológica relativa de los diferentes tipos de radiación ionizante en los
niveles bajos de exposición.

En su versión más reciente, el equivalente de dosis, H, en un punto de un órgano o tejido se


define (ICRP, 1991; ICRU, 1993) como el producto:

H = Q⋅D

donde D es la dosis absorbida y Q es el factor de calidad en ese punto.


La unidad en el SI es J Kg-1 y su nombre especial es sievert (Sv). La tasa de equivalente de dosis
es el cociente dH entre dt.
El factor de calidad se introduce para cuantificar la mayor o menor eficacia biológica de las
partículas cargadas generadas en el proceso de absorción de energía. De acuerdo con los estudios
realizados, ICRP recomienda una relación entre el factor de calidad Q y la transferencia lineal de

1 Magnitud recientemente corregida y que traduce correctamente la expresión inglesa “dose equivalent”. Hasta
hace poco tiempo se traducía incorrectamente como dosis equivalente. Esta magnitud es diferente
conceptualmente de la definida en el apartado 7.2, dosis equivalente, HT.

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energía (o poder de frenado lineal), L∞ = L, para un material como el agua (ICRP, 1991). En la
figura 1 se muestra una representación gráfica.

Figura 1. Factor de calidad, Q (ICRP 60, 1991)

4.2. Magnitudes limitadoras

Las magnitudes limitadoras son las que se utilizan para establecer límites máximos con objeto de
proteger a los seres humanos de los posibles efectos nocivos de las radiaciones ionizantes. Estas
magnitudes son valores medios, promediados sobre una masa extensa, como puede ser un órgano
o un tejido humano. Las dos magnitudes actualmente en uso fueron introducidas por ICRP en
1991 (ICRP, 1991).

4.2.1. Dosis equivalente en un órgano, HT

Los estudios biológicos han mostrado que la probabilidad de efectos estocásticos sobre la
salud, debidos a radiaciones ionizantes, depende no solo de la dosis absorbida (energía
depositada por unidad de masa) sino también del tipo y energía de la radiación considerada.
Ello es consecuencia de los diferentes procesos mediante los cuales se deposita la energía a
nivel microscópico, que varían dependiendo del tipo de radiación (fotones, electrones,
neutrones, partículas pesadas, etc.). Para tener en cuenta dicho efecto, ICRP introdujo los
denominados "factores ponderales de radiación" o "factores de peso de radiación" en la
definición de una nueva magnitud.

La dosis equivalente en un órgano o tejido T debida a la radiación R, HT,R, se define (ICRP,


1991; ICRU, 1993) como:

H T , R = wR DT , R

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donde DT,R es la dosis absorbida media para la radiación R en el órgano o tejido T y wR es
el factor de ponderación para la radiación R. En el caso de que existan radiaciones y
energías con distintos valores de wR, la dosis equivalente en el órgano o tejido T, HT, es la
suma:

H T = ∑ wR DT , R
R

Puesto que los factores de ponderación son números, la unidad para la dosis equivalente en
un órgano o tejido es la misma que para la dosis absorbida, es decir: julio/kg. Sin embargo,
se utiliza el nombre especial de sievert (Sv) para distinguir claramente cuando se está
hablando de esta magnitud y cuando de dosis absorbida o de kerma (magnitudes
dosimétricas que no tienen en cuenta posibles efectos biológicos).

Los factores de ponderación para los distintos tipos de radiaciones ionizantes han cambiado
respecto de los anteriores de ICRP 60 (1991) y son los que se muestran en la tabla 1.

Tipo de radiación wR
Fotones 1

Electrones y muones 1

Protones y piones cargados 2

Partículas alfa, fragmentos de fisión, núcleos pesados 20

Una curva continua


Neutrones en función de la En
(Fig.2)

Tabla 1. Factores de ponderación de radiación (ICRP 103, 2007)

4.2.2. Dosis efectiva, E

La probabilidad de aparición de efectos estocásticos depende no solo del tipo de radiación


sino también del órgano considerado. Es decir, no todos los órganos y tejidos del cuerpo
humano son igualmente radiosensibles. Por tanto, se consideró apropiado definir una
magnitud más, a partir de la dosis equivalente, que tuviese en cuenta la combinación de
diferentes dosis en diferentes órganos como consecuencia de una irradiación del cuerpo
entero.

La dosis efectiva, E, se define (ICRP, 1991; ICRU, 1993) como:

E = ∑ wT H T = ∑ wT wR DT , R
T T ,R

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donde HT es la dosis equivalente en el órgano o tejido T y wT es el factor de ponderación
para dicho órgano, con la condición:
∑ wT = 1
T

Los factores de ponderación para los distintos órganos del cuerpo humano actualizados
según las últimas recomendaciones de ICRP 103 se muestran en la tabla 2, y representan la
proporción del riesgo que se debe al órgano T, dentro del riesgo total cuando el cuerpo se
irradia uniformemente.

Tejido / órgano wT ΣwT


Gónadas 0,08 0,08
Médula ósea, colon, 0,12 0,72
pulmón, estómago, mama
y resto del organismo
Vejiga, esófago, hígado y 0,04 0,16
tiroides
Superficie ósea, cerebro, 0,01 0,04
glándulas salivales, piel

Tabla 2: Factores ponderales de tejido (ICRP 103, 2007)

4.3. Magnitudes operacionales.

Las magnitudes limitadoras descritas anteriormente no pueden medirse puesto que para ello
habría que situar los detectores en el interior de los órganos del cuerpo humano. Por esta razón,
ICRU ha definido un grupo de magnitudes capaces de proporcionar en la práctica una
aproximación razonable (o una sobreestimación) de las magnitudes limitadoras. Estas magnitudes
medibles se definen a partir de la dosis equivalente en un punto del cuerpo humano o de un
maniquí y su relación con las magnitudes limitadoras puede calcularse para condiciones de
irradiación determinadas (ICRP, 1996; ICRU 1998a).

Las magnitudes operacionales recomendadas fueron introducidas por ICRU en 1985 para
diferentes aplicaciones de dosimetría personal y ambiental. Una descripción detallada de las
mismas puede encontrarse en el informe ICRU 51 (ICRU, 1993)
Para la vigilancia de área se han introducido dos magnitudes que enlazan la irradiación externa
con la dosis efectiva y con la dosis en la piel y el cristalino. Son el equivalente de dosis
ambiental, H*(d) y el equivalente de dosis direccional, H'(d,Ω).
Para la vigilancia individual se recomienda el uso del equivalente de dosis personal, Hp(d).

4.3.1 Equivalente de dosis ambiental

El equivalente de dosis ambiental, H*(d), en un punto de un campo de radiación, es el

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equivalente de dosis que se produciría por el correspondiente campo alineado en el esfera ICRU2
a una profundidad d sobre el radio opuesto a la dirección del campo alineado.

Unidad en el SI es el J kg-1 y su nombre especial es el sievert (Sv).


Para radiación fuertemente penetrante, se recomienda una profundidad de 10mm, lo cual se
expresa como H*(10), mientras que para la débilmente penetrante se emplean 0,07mm para la
piel y 3mm para el cristalino.
La medida de H*(10) requiere generalmente que el campo de radiación sea uniforme sobre las
dimensiones del instrumento y que tenga una respuesta isótropa.

4.3.2 Equivalente de dosis personal

El equivalente de dosis personal, Hp(d), es el equivalente de dosis en tejido blando, por debajo de
un punto especificado del cuerpo y a una profundidad apropiada, d.
Unidad en el SI es el J kg-1 y su nombre especial es el sievert (Sv).
También en este caso, para radiación fuertemente penetrante, se recomienda una profundidad de
10mm, y para la débilmente penetrante se emplean 0,07mm para la piel y 3mm para el cristalino.
Hp(d) se puede medir con un detector que se lleva en la superficie del cuerpo cubierto con un
espesor apropiado de material equivalente a tejido. Hay que tener en cuenta que esta magnitud se
define sobre el cuerpo humano y no sobre la esfera ICRU, como en los equivalentes de dosis
ambiental y direccional.

5. RELACIÓN ENTRE EXPOSICIÓN Y DOSIS ABSORBIDA EN UN MATERIAL

De la exposición en un punto en el seno de aire, X, se puede obtener por cálculo la dosis


absorbida en ese mismo punto espacial, D, en una pequeña porción de material, m, siempre que
el material m que rodea a ese punto sea de espesor suficiente de modo que reinen condiciones de
equilibrio y que el campo de radiación no se altere significativamente por la presencia del
material. En radioprotección, se designa mediante el símbolo f la relación entre ambas
magnitudes:

D=f ·X
En la Tabla 3 se dan tabuladas y para las unidades del SI y unidades antiguas valores de f para
diferentes energías y materiales de interés biológico como el agua, hueso y músculo.

3
2IRD_DR_DT_TX_T05
La esfera ICRU (ICRU, 1980) es una esfera equivalente a tejido de 30cm de diámetro, de densidad
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1g/cm2009
y
de una composición en masa de 76,2% de O, 11,1% de 11/14
C, 10,1% de H y 2,6% de N.
TABLA 3
Factor f que relaciona DOSIS ABSORBIDA con EXPOSICIÓN
para FOTONES de energías desde 10 keV a 2 MeV en condiciones
de equilibrio

Energía de Dosis absorbida/exposición


fotones Agua Hueso Músculo
(keV) Gy kg/C rad/R Gy kg/C rad/R Gy kg/C rad/R
10 35,4 0,914 135 3,48 35,8 0,925
15 35,0 0,903 150 3,86 35,8 0,924
20 34,7 0,895 158 4,09 35,8 0,922
30 34,4 0,888 165 4,26 35,7 0,922
40 34,5 0,891 157 4,04 35,9 0,925
50 35,0 0,903 137 3,53 36,1 0,932
60 35,6 0,920 113 2,91 36,5 0,941
80 36,7 0,946 75,4 1,94 36,9 0,953
100 37,2 0,960 56,2 1,45 37,2 0,960
150 37,6 0,971 41,3 1,065 37,4 0,964
200 37,7 0,973 38,1 0,982 37,4 0,965
300 37,8 0,974 36,6 0,944 37,4 0,966
400 37,8 0,974 36,3 0,936 37,4 0,966
500 37,8 0,975 36,2 0,933 37,4 0,966
600 37,8 0,975 36,1 0,932 37,4 0,966
800 37,8 0,975 36,1 0,931 37,4 0,966
1000 37,8 0,975 36,1 0,931 37,4 0,966
1500 37,8 0,975 36,0 0,930 37,4 0,966
2000 37,8 0,974 36,1 0,931 37,4 0,965

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6. DOSIMETRÍA DE LOS PACIENTES

6.1. Dosis integral (Energía Impartida)

Dado que la dosis absorbida se define como la energía depositada en un elemento de masa, la
energía total impartida por la radiación al interaccionar con el material, se podrá calcular como la
suma de los productos de las dosis en cada elemento de masa por los valores de esos elementos
de masa.

Si la dosis es constante en todo el material, la dosis integrada es el producto de la dosis por la


masa irradiada.

La dosis integral, o energía impartida, se mide en julios (J).

6.2 Dosis a la entrada del paciente

Si se pretende estimar la dosis de entrada en el paciente (en la superficie), se debe conocer


adicionalmente la contribución de la radiación retrodispersada en un punto cercano de la
superficie de la piel. Para ello se debe utilizar el factor de retrodispersión, que tiene en cuenta el
"exceso" de dosis que aparece como consecuencia de los fotones retrodispersados en el tejido.

Este factor varía con la energía de los fotones y con el tamaño de área irradiada y puede valer
entre 1,0 y 1,8 aproximadamente. En la tabla 4 pueden verse los factores de retrodispersión para
distintas filtraciones y kilovoltios pico, en maniquíes antropomórficos.

Para el caso de las energías utilizadas, habitualmente en radiodiagnóstico, existen tablas de


valores donde se señalan los factores de retrodispersión en función del kVp, tamaño del campo y
filtración del tubo de rayos X. Se puede medir con dosímetros termoluminiscentes o con cámaras
de ionización apropiadas.

El valor de la dosis a la entrada no siempre es muy indicativo del riesgo al que se expondrá el
paciente. Un haz muy poco filtrado puede dar alta dosis a la entrada y poca dosis en profundidad.

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CHR kVp FILTRC. ABDOMEN PECHO LATERAL
(mm Al) (mm Al) (26x35) (30x38) (11x14)

1,5 50 2,0 1,25 1,18 1,20

2,0 60 2,5 1,31 1,23 1,23

2,5 80 2,0 1,37 1,27 1,25

3,0 80 3,0 1,41 1,30 1,27

4,0 110 2,5 1,45 1,34 1,29

5,0 110 4,0 1,48 1,37 1,30

Tabla 4. Factores de retrodispersión calculados a partir de técnicas de Montecarlo en maniquíes


antropomórficos.

6.3 Dosis en órganos

Es el parámetro más importante que se debe evaluar, ya que permite estimar con precisión
el riesgo que tendrá el paciente como consecuencia de la irradiación.

En radiodiagnóstico, las diferentes edades de los pacientes y las altas dosis que se pueden
alcanzar en algunos órganos, hace que éste parámetro sea el utilizado por la mayoría de los países
de la CE para la estimación del riesgo.

Estas dosis sólo se pueden medir directamente en órganos superficiales como mama,
tiroides o testículos. Para la medida directa de dosis en órganos profundos, tales como útero o
pulmón, hay que recurrir al uso de maniquíes que simulan el cuerpo humano y sobre los que se
hace una reproducción de la exploración radiológica con idéntico protocolo al que se utilizará
para pacientes.

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TEMA 6

DETECCIÓN Y DOSIMETRÍA DE LA RADIACIÓN

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ÍNDICE:

1.- FUNDAMENTOS FÍSICOS DE LA DETECCIÓN


2.- DETECTORES DE IONIZACIÓN GASEOSA
2.1. Cámara de ionización
2.2. Contador proporcional
2.3. Contador Geiger
3.- DETECTORES DE CENTELLEO
4.-DEFINICIÓN DE DOSIMETRÍA. DOSIMETRÍA AMBIENTAL Y PERSONAL
4.1. Dosímetros personales.
 Dosímetros termoluminiscentes
 Dosímetros de película
 Dosímetros electrónicos de lectura directa
4.2. Interpretación de un Informe Dosimétrico
5.- MONITORES PORTÁTILES DE RADIACIÓN UTILIZADOS EN
RADIODIAGNÓSTICO
6.- MEDIDA DE LA DOSIS EN HAZ DIRECTO

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1.-FUNDAMENTOS FÍSICOS DE LA DETECCIÓN

El organismo humano no puede percibir directamente muchos agentes físicos del mundo que le
rodea; entre ellos figuran las radiaciones ionizantes.

Gran parte del desarrollo científico y técnico de la humanidad responde al deseo del hombre de
remediar sus propias insuficiencias. Así, el ojo humano constituye un órgano maravilloso, pero no
es capaz de ver todo lo que puede ser visto. Por ello fue inventado y perfeccionado el telescopio,
que aumenta la distancia de visión millones de veces y también el microscopio óptico y el
microscopio electrónico, que permiten ver objetos muchísimo más pequeños que los que puede
distinguir el ojo desnudo.

Análogamente, el hombre ha ideado procedimientos y aparatos para detectar, medir y analizar las
radiaciones ionizantes a fin de prevenir sus posibles efectos perjudiciales, y poder, en cambio,
sacar ventaja de sus múltiples aplicaciones. Para ello se las distintas formas de interacción de la
radiación con la materia. Los principales efectos que produce la radiación al atravesar la materia
son:

a) Producción de carga (ej. : ionización de los gases)

b) Excitación de luminiscencia en algunos sólidos.

c) Disociación de la materia.

Como ya se ha dicho, cuando la radiación ionizante atraviesa un gas, provoca la ionización de una
parte de sus átomos y, por consiguiente, la liberación de iones positivos y electrones negativos.
Con ello, el gas, que primitivamente se comportaba como un aislante eléctrico, pasa a ser
parcialmente conductor. Midiendo la corriente eléctrica que por él circula, en determinadas
condiciones, puede deducirse la intensidad de la radiación que lo atraviesa.

De una manera parecida, la radiación provoca, al atravesar ciertos sólidos transparentes, la


excitación de una fracción de los átomos de la sustancia atravesada, los cuales se desexcitan
inmediatamente emitiendo fotones luminosos. La medida de la luz emitida permite medir y
analizar la radiación ionizante que provocó la excitación.

Los efectos producidos por la cesión de energía de la radiación, pueden dar lugar a disociación,
proceso en el que se rompen enlaces químicos produciendo alteraciones en la constitución de la
materia. Un ejemplo de este fenómeno es el ennegrecimiento de placas fotográficas.

Las radiaciones ionizantes pueden atravesar la envoltura que protege de la luz ordinaria a una
película fotográfica y ennegrecerla. Midiendo después la intensidad de dicho ennegrecimiento se
puede deducir la dosis de radiación que ha alcanzado a la película fotográfica.

El efecto final de la interacción de la radiación en muchos tipos de detectores, es la aparición de


carga eléctrica en el volumen activo del dispositivo. Esta suposición es cierta solamente en
detectores de ionización (cámaras de ionización, contadores proporcionales, contadores Geiger) o
detectores de semiconductor. Sin embargo es igualmente útil en otros detectores en los que la
producción de la carga eléctrica es indirecta, como en los detectores de centelleo.

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Al establecer un campo eléctrico suficientemente intenso al dispositivo, los iones positivos
creados son captados por el electrodo negativo (cátodo) y los negativos por el electrodo positivo
(ánodo), midiéndose una corriente cuya intensidad estará relacionada con la intensidad de la
radiación ionizante que la ha producido.

En general, cualquiera de los tres procesos citados puede constituir el fundamento de un detector,
dispositivo genérico que puede adoptar varias configuraciones específicas que permiten alcanzar
una variada información, que puede ser por ejemplo, la mera información de llegada de radiación
ionizante, el tipo de partícula, su energía, etc. En general, se suele distinguir entre detectores,
meros contadores de partículas o fotones que alcanzan el dispositivo, o espectrómetros, donde
además de la información de presencia que da el detector, se mide la energía de la radiación
incidente.

Se debe tener en cuenta que los equipos detectores de la radiación ionizante pueden variar su
respuesta en función del tipo y energía de la radiación, la tasa de emisión, la geometría y las
condiciones ambientales en las que se realiza la medida.

2.- DETECTORES DE IONIZACIÓN GASEOSA

Los detectores de ionización tienen un recinto lleno de un gas a presión conveniente en el que se
disponen dos electrodos a los que se les aplica una tensión de polarización, creando por tanto un
campo eléctrico en el interior del volumen del detector Figura 1.

Figura 1. Detectores de ionización gaseosa.

En las circunstancias descritas, dado que los gases son aislantes, en condiciones normales no
circula corriente eléctrica entre ambos electrodos. Pero si la radiación ionizante alcanza el espacio
entre los electrodos, el campo eléctrico existente dará lugar a que las cargas eléctricas generadas
por la interacción de la radiación, se muevan hacia los electrodos de signo contrario. De esta
forma se origina en el circuito de detección un breve paso de corriente, o impulso de corriente,
que puede ser medido y revela la llegada de la radiación al detector.

Al variar la tensión de polarización aplicada a los electrodos, varía la amplitud del impulso
obtenido según se ve en la gráfica de la Figura 2, estableciéndose tres tipos de detectores de
ionización gaseosa: cámara de ionización, contador proporcional y contador Geiger, que se
corresponden con las zonas 2, 3 y 5de la gráfica.

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Zona de
Zona de cámara de Zona Zona
proporcionalidad Descarga
ionización proporcional limitada Geiger contínua

Amplitud del impulso


1 2 3 4 5

Partículas alfa

Partículas beta

Vp Vg Tensión
Figura 2. Variación de la amplitud de impulso con la tensión aplicada a un detector de
ionización gaseosa.

Cuando la tensión aplicada es baja, la radiación ionizante forma pares de iones que son
recolectados en los electrodos, pero el campo eléctrico es insuficiente para prevenir la
recombinación de algunos de los iones formados. Al aumentar la tensión, el campo eléctrico
creado es suficiente para que todos los iones formados alcancen los electrodos y sean
recolectados, de forma que se crea una zona plateau (zona 2) en la que la amplitud del impulso no
aumenta aunque se incremente la tensión. En esta zona, el detector trabaja en régimen de cámara
de ionización y la tensión suele estar en torno a 200-250 V.

Si continúa aumentando el potencial eléctrico, los electrones adquieren energía suficiente para
producir ionizaciones secundarias en el gas de llenado del detector de forma que el impulso
observado (zona 3) es mayor que en la cámara de ionización. En la zona en la que el campo
eléctrico es tal que el tamaño del impulso es proporcional a la ionización inicial, se dice que el
sistema trabaja en la zona proporcional. La tensión de trabajo en estas condiciones suele estar
alrededor de 500 V.

La zona 4 se caracteriza, al igual que la 3, porque el tamaño del impulso sigue aumentando con la
tensión de polarización. Sin embargo, los numerosos iones positivos generados en las
ionizaciones producen una carga espacial que causa una disminución local del campo eléctrico,
con lo que el impulso deja de ser proporcional al número de iones iniciales creados por la
radiación incidente; de aquí el nombre de proporcionalidad limitada con el que se conoce a esta
zona.

Cuando se sigue aumentando la tensión, cerca de los 1000V, se produce el fenómeno de


avalancha y la descarga ocasionada por la radiación ionizante se extiende a todo el volumen del
contador. Este régimen de trabajo se denomina zona Geiger, (zona 5), y todos los impulsos
originados poseen la misma amplitud independientemente de la energía y naturaleza de la
radiación incidente.

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Finalmente, la entrada en la zona 6 supone que el detector alcanza la zona de descarga continua,
en la que el dispositivo puede dañarse irreversiblemente si se mantiene en operación un cierto
tiempo.

2.1. Cámara de ionización

En la cámara de ionización, la tensión de polarización aplicada produce un campo eléctrico


suficiente para que sea posible la colección de toda la carga generada por la radiación incidente.

Las cámaras de ionización se clasifican, atendiendo a la forma de los electrodos, en planas o


cilíndricas, según estén dotadas de electrodos plano-paralelos, o cilíndricos. Las últimas están
formadas por un electrodo en forma de cilindro hueco, siendo el otro electrodo un alambre o varilla
central (figura 3). La pared exterior de la cámara no debe ser muy gruesa a fin de que pueda ser
atravesada por la radiación que se quiere detectar.

- +
V
Figura 3.- Esquema de una cámara de ionización cilíndrica

Por su forma de operar, se dividen también en cámaras de corriente y cámaras de impulsos. Las
cámaras de corriente detectan el efecto promedio que producen las radiaciones en su conjunto al
interaccionar con el gas que sirve de detector. Este efecto origina una corriente eléctrica que se
relacionará con la magnitud dosimétrica apropiada.

Por otra parte, como la corriente generada en la cámara es muy pequeña, para que pueda ser medida
por un instrumento ordinario se amplifica previamente mediante un circuito electrónico que
constituye un amplificador lineal.

Las cámaras de corriente resultan muy adecuadas para medidas dosimétricas en las que no interesa
conocer la energía de cada una de las radiaciones sino el efecto global que éstas producen. Es el
modo de operación más común de las cámaras de ionización

En las cámaras de impulsos se mide cada suceso producido por la radiación individualmente. La
altura de los impulsos proporciona además información sobre la energía de la radiación incidente.

Respecto al campo de utilización de las cámaras de ionización, debe decirse que se usan
preferentemente para la detección de fotones (radiación X y gamma) y partículas beta.

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2.2. Contador Proporcional

El esquema de un detector proporcional es análogo al de una cámara de ionización (Figura 3),


siendo la tensión aplicada entre los electrodos, la diferencia fundamental entre ambos detectores.

Como ya se ha visto, al aumentar la tensión de una cámara de ionización, se presenta un


fenómeno de multiplicación de carga al unirse a la ionización primaria la secundaria, originada
por los electrones que, acelerados hacia el ánodo, ganan energía suficiente para ionizar, por
impacto, moléculas de gas neutras.

No todas las geometrías de electrodos son igualmente favorables. Por ejemplo, en un contador
con electrodos plano-paralelos, la intensidad de campo eléctrico necesaria para llegar a la zona de
multiplicación requiere una tensión de polarización muy alta, lo que eleva los riesgos de manejo y
precisa de aislantes de alta calidad.

Por esta razón, tanto en contadores proporcionales como en contadores Geiger, se emplea por lo
general una geometría coaxial, de cátodo cilíndrico y ánodo en forma de un hilo metálico muy
fino. De esta forma, el campo eléctrico en las proximidades del hilo es ya suficientemente intenso
para alcanzar las zonas Geiger o proporcional, aplicando una tensión de polarización del orden del
kV.

El contador proporcional trabaja satisfactoriamente como espectrómetro, siempre que la partícula


ionizante disipe la totalidad de su energía en el volumen sensible del detector. En la práctica, el
contador proporcional encuentra un gran número de aplicaciones como, por ejemplo, medidas de
actividades muy bajas en muestras ambientales o como detectores de partículas alfa, beta y
neutrones.

La condición necesaria para que un evento ionizante pueda ser detectado, es que la partícula o
fotón correspondiente llegue hasta el volumen sensible del detector. Para ello, los contadores de
partículas suelen estar provistos de ventanas suficientemente finas, a través de las cuales se
detecta la radiación emitida por fuentes externas. En los casos de emisores alfa y beta de baja
energía la absorción en la ventana reduce drásticamente el rendimiento de detección, por lo que la
medida de estos tipos de radiación requiere de diseños especiales como sucede con los contadores
proporcionales de flujo continuo de gas, en los que la muestra se introduce dentro del propio
detector.

2.3. Contador Geiger

En la práctica se suelen utilizar frecuentemente los contadores Geiger. Son meros contadores de las
partículas ionizantes que alcanzan el volumen sensible del detector. Los impulsos medidos alcanzan
todos la misma amplitud, independientemente de la ionización primaria producida por la radiación,
por lo que no dan información sobre la naturaleza de la radiación incidente o de la energía de ésta.

La amplitud del impulso es suficiente para activar directamente sistemas electrónicos de registro, sin
necesidad de amplificación previa. Esta circunstancia, que abarata considerablemente la cadena
electrónica, constituye la cualidad más apreciada en este tipo de detector.

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Los equipos detectores de radiación basados en tubos Geiger resultan así mucho más sensibles que
los basados en cámaras de ionización y más adecuados, por tanto, para medir niveles de radiación
muy bajos.

El rendimiento de detección, definido como el número de partículas detectadas por cada 100
partículas incidentes, se aproxima al 100% para partículas alfa y beta que alcancen el volumen
sensible de la cámara. En cambio para fotones sólo se logran rendimientos del orden del 1%.

3. DETECTORES DE CENTELLEO

La interacción de la radiación ionizante en medios materiales, tiene como consecuencia una


absorción parcial o total de su energía por el medio. Dicha energía cedida origina principalmente
procesos de excitación e ionización, siendo también degradada a calor en la mayor parte de
substancias. Sin embargo, ciertos compuestos cristalinos (materiales luminiscentes) tienen la
propiedad de que una parte de la energía absorbida la reemiten en forma de luz visible o
ultravioleta. Esta propiedad permite una nueva variante en los sistemas de detección, los llamados
detectores de centelleo, formados por una sustancia luminiscente y un dispositivo fotoeléctrico
llamado fotomultiplicador que convierte los destellos luminosos en impulsos eléctricos y mide la
luz emitida por la sustancia luminiscente. Este detector es capaz de funcionar como
espectrómetro, con las ventajas adicionales de un alto rendimiento de detección y un tiempo de
resolución corto.

Actualmente se utilizan numerosos materiales como detectores de centelleo. Básicamente los


podemos dividir en materiales orgánicos y cristales orgánicos. Los centelleadores orgánicos son,
por ejemplo, el antraceno, los líquidos de centelleo o los centelleadors plásticos. En particular, los
líquidos de centelleo permiten, en ciertos casos, disolver la muestra a medir en el líquido de
centelleo, de forma que la eficiencia es muy elevada, pudiéndose utilizar para la medida de
emisores beta de baja energía, como el tritio 3H o el carbono 14C.

Entre las substancias inorgánicas fluorescentes más empleadas en detectores de centelleo, figuran
el sulfuro de cinc activado con plata, SZn(Ag), y el ioduro sódico activado con talio, NaI(Tl). El
primero de los cristales citados se utiliza para la detección de partículas pesadas cargadas (alfa,
protones, productos de fisión, etc.) y se usa en forma de microcristales prensados. En el caso de
las partículas alfa, el espesor másico del cristal es de unos 5 mg/cm2, equivalente
aproximadamente al alcance de las partículas alfa emitidas por radionucleidos naturales. Debido a
su pequeño espesor, este detector es muy poco sensible a partículas beta o radiación gamma,
propiedad muy útil cuando se desea contar partículas alfa en un fondo intenso de partículas beta o
fotones gamma.

Para la detección de la radiación gamma, el NaI(Tl) constituye el cristal inorgánico más utilizado,
dada su gran transparencia en la banda de emisión luminiscente, su alta razón de conversión de
energía a fotones y que un 80 % de su masa está constituida por iodo, lo que proporciona un
excelente rendimiento de detección, del orden de un 60 % para radiación gamma de unos 0,5
MeV. Estos cristales son muy higroscópicos (absorbentes de humedad) y el efecto de hidrólisis
sobre el ioduro de talio, propicia la formación de compuestos que dan al cristal coloración
amarillo-verdosa y absorben fuertemente la luz de fluorescencia. Para evitarlo, se manejan
siempre encapsulados, con una ventana de vidrio transparente que deja salir la luz generada.

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El dispositivo que convierte la luz generada por el cristal luminiscente en un impulso de tensión
medible recibe el nombre de fotomultiplicador. Este dispositivo está integrado por una ampolla
cilíndrica de vidrio en la que se ha hecho un vacío elevado Figura 4. En una de sus bases, en la
cara interna, se encuentra depositado el fotocátodo (generalmente una aleación de antimonio,
cesio y potasio) en forma de capa tan fina que resulta semitransparente y una serie de electrodos,
llamados dinodos, en disposición geométrica conveniente, y polarizados respecto al fotocátodo
con tensiones crecientes de unos 100 V.

Al incidir luz sobre el fotocátodo, se emiten fotoelectrones que son dirigidos hacia el primer
dinodo donde cada uno de ellos produce por ionización secundaria un número variable de
electrones. Este proceso de multiplicación se repite en cada dinodo, formándose una avalancha de
electrones con un factor de multiplicación del orden de 105 - 107 electrones por cada fotoelectrón
inicialmente emitido.

Figura 4. Esquema de un tubo fotomultiplicador.

4.- DEFINICIÓN DE DOSIMETRÍA. DOSIMETRÍA AMBIENTAL Y PERSONAL

La Dosimetría de las radiaciones ionizantes es la rama de la ciencia que se ocupa de la medida de


la dosis absorbida por un material o tejido como consecuencia de su exposición a las radiaciones
ionizantes presentes en un campo de radiación. La dosis absorbida se define como la energía
absorbida por unidad de masa y depende de la naturaleza y características del campo de radiación,
del material o tejido irradiado y de los complejos procesos de interacción materia-radiación.

El objetivo de la dosimetría de radiaciones ionizantes es prevenir o limitar la aparición de efectos


nocivos producidos por la radiación. Según el método empleado para conseguir ese objetivo,
podemos distinguir:

 Dosimetría ambiental

Determinación de la dosis equivalente ambiental, H*(10), en las zonas accesibles para


el público. Se realiza para las medidas de dosis de radiación dentro de los planes de
vigilancia radiológica ambiental establecidos alrededor de centrales nucleares o de
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instalaciones de alto impacto.

 Dosimetría de área

Determinación de la dosis equivalente ambiental, H*(10), en las zonas vigiladas y


controladas, es decir, en zonas de trabajo ocupadas por trabajadores expuestos. Se
emplea para la clasificación y control de las zonas radiológicas y para la vigilancia
dosimétrica de trabajadores de categoría B.

 Dosimetría personal

La dosimetría personal comprende dos modalidades complementarias pero claramente


diferenciadas: la dosimetría de la radiación externa y la dosimetría de la radiación
interna.

La Dosimetría Personal Externa contempla aquellas situaciones en las que la irradiación


se produce por fuentes externas al organismo humano y se realiza, de forma práctica,
mediante el uso de dosímetros personales capaces de evaluar la dosis equivalente
personal, Hp(d). Aunque sólo es obligatoria para trabajadores de categoría A, en la
práctica también se emplea frecuentemente en la determinación de las dosis recibidas
por los trabajadores de categoría B

La Dosimetría Personal Interna proporciona soluciones tecnológicas para situaciones


que exigen la evaluación de la Dosis Efectiva recibida por personas que han
incorporado material radiactivo al organismo vía inhalación, ingestión, inyección, a
través de heridas o de la piel. La medida de la actividad incorporada se realiza mediante
métodos directos (contador de radiactividad corporal) o indirecta (bioleminación en
excretas). La evaluación de la dosis efectiva a partir de la actividad incorporada en un
método complejo que requiere el uso de modelos biocinéticos y coeficientes de dosis
recomendados por ICRP.

En este tema se estudiarán las técnicas relativas a la dosimetría externa: ambiental, de área y
personal.

Para la vigilancia radiológica continua de los trabajadores expuestos a las radiaciones ionizantes
suelen realizarse dos tipos de controles:

a) Vigilancia radiológica del ambiente de trabajo que comprenderá:

• La medición de las tasas de dosis externas, especificando la naturaleza y calidad


de las radiaciones de que se trate.
• La medición de las concentraciones de actividad en el aire y la contaminación
superficial, especificando la naturaleza de las sustancias radiactivas contaminantes
y sus estados físico y químico.

b) Medida periódica de las dosis acumuladas por cada individuo durante su trabajo.

El primer tipo de medidas es el objetivo de la dosimetría ambiental o de área, dependiendo si el


objetivo a proteger es el público o los trabajadores expuestos. Para ello se utilizan monitores de
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radiación que registran las dosis o las tasas de dosis en puntos claves de la instalación radiactiva.
También es necesario para cumplir el requisito de vigilancia radiológica del ambiente de trabajo
utilizar monitores de contaminación que evalúen la actividad o concentración de actividad.

El segundo tipo de medidas es el objetivo de la dosimetría personal. La dosimetría personal


externa se realiza de forma práctica mediante el uso de dosímetros personales. Un dosímetro es un
dispositivo que exhibe unas propiedades físicas diferentes a las normales cuando es sometido a la
exposición a radiaciones ionizantes. Esta variación en sus propiedades es detectable y
cuantificable y sirve para la medida de la dosis de radiación, una vez que el dosímetro es
calibrado adecuadamente. Los dosímetros personales deben ser de tamaño reducido para poder ser
portados con comodidad durante el trabajo, pero en realidad incluyen una considerable
complejidad de diseño ya que deben ser capaces de estimar con garantía, a través de la medida en
un solo punto, una magnitud que representa los efectos de la radiación en los múltiples tejidos y
órganos del cuerpo humano.

4.1. Dosímetros personales

Los dosímetros personales pueden dividirse en dosímetros activos y pasivos según necesiten o no
de una fuente de alimentación para su funcionamiento. Esta característica condiciona sus
propiedades dosimétricas y su empleo en operación.

Los dosímetros pasivos integran la dosis durante su exposición sin necesidad de estar conectados
a los instrumentos de medida y su evaluación se realiza en laboratorios especializados al finalizar
el período de exposición. Ejemplos de dosímetros pasivos son: las películas fotográficas, los
dosímetros termoluminiscentes, las emulsiones nucleares o dosímetros de trazas, los dosímetros
fotoluminiscentes, las emulsiones sobrecalentadas o dosímetros de burbuja, los de
almacenamiento directo de iones (DIS). Los más comúnmente empleados en Dosimetría Personal
son los basados en detectores termoluminiscentes y en películas fotográficas.

Los dosímetros activos necesitan de una fuente de alimentación para su funcionamiento.


Presentan una respuesta inmediata y continua durante su operación y proporcionan, en tiempo
real, información sobre la dosis acumulada, la tasa de dosis y las condiciones de exposición.
Además, presentan la posibilidad de emitir alarmas que permiten una aplicación más eficiente de
los criterios ALARA. Habitualmente están basados en detectores de ionización gaseosa y en
detectores de semiconductor. Se utilizan habitualmente como dosímetros operacionales

 Dosímetros termoluminiscentes (TLDs)

Básicamente, la termoluminiscencia es la emisión de luz cuando un material que ha sido expuesto


a radiación ionizante es calentado. Los materiales termoluminiscentes son sólidos aislantes o
semiconductores en los que la radiación ionizante induce la creación de pares electrón-hueco que
permanecen atrapados en defectos de la red cristalina hasta que el material expuesto es calentado
posteriormente.

El mecanismo de la termoluminiscencia puede ser explicado mediante el diagrama de bandas de


energía de los materiales cristalinos que se presenta en la Figura 5. La presencia de defectos o
impurezas (denominados dopantes o activadores) en la red cristalina introduce niveles discretos
de energía dentro de la zona prohibida constituyendo lo que se conoce como estructura de trampas
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del material.

BANDA DE CONDUCCIÓN

Radiación Ionizante Luz

Calor

BANDA DE VALENCIA

Figura 5: Esquema del mecanismo de la termoluminiscencia

La representación gráfica de la luz emitida por el dosímetro termoluminiscente (TLD) en función


de la temperatura de calentamiento del material se denomina curva de luz (Figura 6).

2500

2000
Intensidad TL (u.a.)

1500

1000

500

0
100 150 200 250 300 350
Temperatura (ºC)

Figura 6: Curva de luz de un materal TL (LiF:Mg,Ti) sometido a tratamientos térmicos

El empleo de la luminiscencia en dosimetría requiere que la luz emitida por el material


termoluminiscente (TL) durante el proceso de lectura sea recogida por un tubo fotomultiplicador.
El conjunto del sistema de calentamiento del material, el tubo fotomultiplicador y la electrónica
asociada conforma el lector de dosímetros TL. El lector debe estar conectado a un sistema
informático en el que se capture y almacene la información de la lectura dosimétrica.

Los materiales TL más utilizados en dosimetría personal son LiF:Mg,Ti (TLD-100), LiF:Mg,Cu,P
(GR-200), Li2B4O7:Cu y CaSO4:Tm.

Los dosímetros TL empleados en dosimetría personal (Figura 7) combinan varios detectores de


uno o varios materiales TL, de propiedades dosimétricas complementarias, alojados bajo filtros de
materiales de espesor y composición adecuados. Ello permite la aplicación de algoritmos de
cálculo de dosis, basados en la relación entre la lectura individual de cada detector, de forma que
se aporte información adicional sobre el campo de radiación para una más correcta evaluación de
la dosis equivalente personal. El conjunto se introduce en un chasis que constituye una protección
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frente a distintos agentes que pudieran alterar las propiedades dosimétricas de los detectores
(polvo, humedad, luz, etc.).

Figura 7: Ejemplos de dosímetros termoluminscentes

Ventajas:

 Reutilizables.
 Linealidad en un amplio margen de energía (ej. LiF:Mg,Ti:100 µSv- 5 Sv)
 Permiten la evaluación de dosis en campos mixtos mediante la combinación de distintos
materiales y el empleo de filtros adecuados
 Equivalente a tejido. Fácil manejo. Barato.
 Bajo nivel intrínseco de pérdida de información.
 Bajo peso y tamaño reducido: óptimos para dosimetría de extremidades
 No necesitan baterías
 Proceso de lectura fácil de informatizar

Desventajas:

 La información almacenada se destruye en el proceso de lectura, aunque la curva de luz


emitida puede conservarse de forma permanente.
 Desvanecimiento o “fading” de la señal por estimulación óptica o térmica
 Estructura compleja de la curva de luz

 Dosímetros de película

El dosímetro de película consta de una película fotográfica colocada en el interior de una carcasa
protectora que contiene los filtros apropiados para el tipo de radiación a detectar (Figura 8).

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Figura 8: Dosímetro personal de película: aspecto externo y filtros en el interior del
portadosímetro

Las películas fotográficas que se emplean en dosimetría de radiaciones consisten en una emulsión
compuesta por cristales microscópicos de AgBr suspendidos en un medio gelatinoso. Una fina
capa de esta emulsión se deposita sobre una delgada base de material plástico que actúa de
soporte. El conjunto se envuelve en un sobre opaco para protegerlo de la luz ya que tanto la
radiación ionizante como la luz visible o el calor pueden producir una “imagen latente” al incidir
sobre los granos de la emulsión. En el proceso de revelado de la película, los iones de plata se
reducen a plata metálica en la imagen latente produciendo un ennegrecimiento permanente de la
placa. Mediante los procesos de fijado y lavado se eliminan las partículas de AgBr que no han
sido afectadas por la radiación. Posteriormente, se mide con un densitómetro la densidad óptica o
ennegrecimiento de las distintas zonas de la película revelada y es dicha magnitud la que se
relaciona con la dosis de radiación mediante el proceso de calibrado. La densidad óptica depende
del tipo de película y del proceso de revelado así como del tipo y energía de la radiación
incidente.

Las emulsiones fotográficas se utilizan principalmente en la determinación de la dosis personal


debida a radiación gamma, beta y neutrónica en el rango térmico.

La dosimetría fotográfica es una técnica laboriosa y compleja en la que las operaciones de


extracción de la película del sobre protector, revelado, fijado, lavado deben realizarse en
condiciones de iluminación adecuadas. Ello supone la necesidad de dotar al laboratorio
dosimétrico con una cámara oscura e implementar las necesarias medidas de seguridad para evitar
el velado indeseado de las películas.

La emulsión fotográfica presenta problemas de saturación para dosis superiores a los 50 mSv por
lo que no se alcanzan las exigencias en aplicaciones de dosimetría personal. Con objeto de
extender el rango de respuesta hasta dosis en torno a los 10 Sv, la película fotográfica suele
combinar dos tipos de emulsión, una lenta y otra rápida, lo cual exige revelar cada emulsión en las
condiciones apropiadas y complica aún más el proceso.

La dosimetría de película es un proceso difícil de automatizar que, excepto en muy escasos


servicios, continúa efectuándose casi manualmente. Si se añade que el umbral de detección es del
orden de 0.20 mSv (superior al nivel de registro establecido en España), se comprende la
tendencia actual a sustituir la dosimetría de película por otras técnicas que presenten mejores
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características operativas, como son las basadas en la luminiscencia o en los detectores de
semiconductor.

Sin embargo, hay países en los que sigue siendo el único sistema de dosimetría personal oficial
debido al hecho de que, una vez revelada, la película fotográfica constituye un registro
permanente y además aporta información valiosa acerca del tipo y energía de la radiación.

Ventajas:

 Permiten una evaluación selectiva en campos mixtos.


 La película revelada aporta información sobre el tipo y energía de la radiación
 Constituyen un registro permanente
 Permiten reevaluar la dosis
 Bajo peso
 No necesitan baterías

Desventajas:

 No son reutilizables
 El proceso de revelado y la evaluación de dosis son complejos y difíciles de automatizar
 El límite inferior de detección es demasiado elevado
 Presentan problemas de saturación a dosis altas
 El proceso de revelado debe hacerse en condiciones de práctica oscuridad
 El material fotográfico es inestable frente numerosos factores ambientales: luz, calor,
humedad, etc.

 Dosímetros electrónicos de lectura directa

Los dosímetros electrónicos que se emplean en dosimetría personal están basados en dos tipos de
detectores: tubos Geiger-Müller y diodos de Si.

En los primeros, se mide la ionización producida en el volumen activo del contador por lo que en
estos dispositivos el tamaño viene determinado por el volumen de gas necesario para detectar la
radiación.

Los detectores de semiconductor utilizan los pares electrón-hueco generados por la radiación en la
zona activa del detector. Debido a que el detector está polarizado, se crea un campo eléctrico que
conduce las cargas creadas hacia un circuito externo, que consta de un electrómetro y que permite
medir la carga colectada. Por lo tanto, un semiconductor opera como si se tratase de una cámara
de ionización en la que el gas ha sido sustituido por un sólido, incrementándose de esta forma la
sensibilidad del detector.

La aplicación de los detectores de semiconductor a la dosimetría personal (Figura 9) sólo ha sido


posible tras el desarrollo de microprocesadores y la miniaturización de circuitos, lo que ha
permitido el diseño de instrumentos de pequeño tamaño y poco peso. Actualmente, los dosímetros
incorporan más de un detector en su diseño, ampliando de esta forma tanto la capacidad del
instrumento para medir la dosis equivalente personal como el tipo de radiaciones detectables:
fotones, radiación beta y, en los últimos desarrollos, incluso radiación neutrónica.
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Figura 9: Ejemplo de dosímetros personales electrónicos

Al estar basados en detectores activos, los dosímetros electrónicos proporcionan una medida
instantánea tanto de la tasa de dosis como de la dosis integrada; por este motivo, también se
denominan como dosímetros de lectura directa ya que permiten al usuario tener una estimación
inmediata de la dosis recibida.

Además, los dosímetros electrónicos incorporan la posibilidad de emitir alarmas, tanto luminosas
como sonoras, que pueden ser programadas en función de los valores deseados de dosis o tasa de
dosis permitiendo así la obtención de información muy conveniente para la aplicación de los
criterios ALARA.

Otras de las ventajas son su sencilla conexión con ordenadores personales y la incorporación de
dispositivos de memoria no volátil que permiten almacenar, y posteriormente transmitir al sistema
informático, los datos relativos al historial de registros dosimétricos del dosímetro, a la
calibración, a la identificación del usuario y otras informaciones relevantes.

Aunque su uso está muy extendido, sobre todo en el ámbito de las instalaciones nucleares, su
aplicación más frecuente es la de dosímetro operacional o de alarma y tan solo en algunos países
como Eslovenia, Alemania o el Reino Unido, son considerados como dosímetros personales
oficiales.

Algunas de las razones que se aluden en contra del uso de dosímetros electrónicos como
dosímetros oficiales son los fallos mecánicos, la duración de las baterías y su precio elevado.

Ventajas:

 Estimación de dosis y tasa de dosis en tiempo real


 Emisión y programación de alarmas sonoras y acústicas
 Fácil conexión a medios informáticos
 Incorporación de memorias no volátiles

Desventajas:

 Necesidad de baterías
 Precio elevado
 Peso elevado
 Necesidad de calibración individual

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4.2. Interpretación de un Informe Dosimétrico

El actual “Reglamento sobre Protección Sanitaria contra Radiaciones Ionizantes” (RD 783/2001,
de 6 de Julio) establece las bases legales para el ejercicio de la dosimetría personal en España. En
él se definen las magnitudes adecuadas para estimar la dosis por exposición externa, se señalan
los límites anuales de dosis tanto para trabajadores expuestos como para personas en formación,
estudiantes y público en general y se establece la sistemática aplicable a la vigilancia individual.

El Reglamento sobre Protección Sanitaria contra Radiaciones Ionizantes, en adelante RPSCRI,


especifíca que la magnitud operacional para la radiación externa recomendada en la vigilancia
individual es la dosis equivalente personal Hp(d). Para la radiación fuertemente penetrante se
recomienda una profundidad d = 10 mm, mientras que para las radiaciones débilmente
penetrantes se recomienda una profundidad d = 0.07 mm para la piel y d = 3 mm para el cristalino
de los ojos (Anexo II).

En el RPSCRI se estipula que las dosis recibidas por los trabajadores expuestos deberán
determinarse con una periodicidad no superior a un mes para la dosimetría externa y que la
dosimetría individual será efectuada por los Servicios de Dosimetría Personal expresamente
autorizados por el Consejo de Seguridad Nuclear (en adelante, CSN) (Artículo 27).

En relación con el historial dosimétrico el RPSCRI indica la obligatoriedad de registrar todas las
dosis recibidas durante la vida laboral de los trabajadores expuestos en un historial dosimétrico
individual que estará, en todo momento, a disposición del propio trabajador (Artículo 34). En el
historial dosimétrico correspondiente a trabajadores de la categoría A, se registrarán las dosis
mensuales, las dosis acumuladas cada año oficial y las dosis acumuladas durante cada período de
5 años oficiales consecutivos. En el caso de trabajadores de la categoría B, se registrarán las dosis
anuales determinadas o estimadas (Artículo 35).

En la Figura 10 se muestra un modelo de Informe de Dosimetría Externa. La mayoría de los datos


son autoexplicativos pero, con objeto de proporcionar los conceptos básicos para una correcta
interpretación del informe, a continuación se explicarán en detalle los términos más relevantes
contenidos en él:

• Magnitudes operacionales:

Hp(10) o dosis profunda (DP) expresados en mSv y correspondientes a la evaluación de dosis


mediante el dosímetro corporal
Hp(0.07) o dosis superficial (DS) expresados en mSv y correspondientes a la evaluación de dosis
en piel mediante el dosímetro corporal
Hp(0.07) en extremidades (manos, normalmente) o dosis localizada (DL) expresados en mSv y
correspondientes a la evaluación de dosis mediante el dosímetro localizado (anillo o muñeca).

• Dosis de fondo:

Según el RPSCRI, en el cómputo de las dosis de los trabajadores expuestos no debe incluirse la
dosis debida al fondo radiactivo natural. Por lo tanto, según recomendación del CSN, la
sustracción del fondo ambiental se efectúa a partir de la lectura de un número de dosímetros no
inferior a 10 situados en el Servicio de Dosimetría Personal en lugares no influenciados por

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fuentes de radiación.

• Nivel de registro:

Se denomina nivel de registro al mínimo valor de la dosis que se informa como distinto de cero.
En España, el nivel de registro está establecido por el CSN en 0.1 mSv/mes. Por lo tanto, dosis
mensuales inferiores a 0.1 mSv, una vez restada la dosis de fondo, aparecerán como 0.00 en el
Informe de Dosimetría Externa.

• Dosis recibidas en el último período de medida:

Los valores de dosis reflejados en el Informe de Dosimetría Externa se obtienen tras sustraer la
dosis de fondo normalizada al periodo de uso y serán distintos de 0.00 cuando superen el nivel de
registro.

• Dosis acumuladas en años oficiales:

En este apartado aparecen las dosis profunda, superficial y localizada acumuladas durante el año
oficial y la dosis profunda acumulada en un período de cinco años consecutivos.

• Superación del límite de dosis:

En el Informe de Dosimetría Externa aparecen señalados con un asterisco para su rápida


identificación aquellos registros que supongan una superación de alguno de los límites de dosis
establecidos en el RPSCRI.

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SDP Externa
INFORME DE DOSIMETRÍA EXTERNA
dd/mm/aaaa
CIEMAT/SDPE/SDPE_LEC_003/nn/aaaa

EMPRESA: DENOMINACIÓN
DIRECCIÓN
POBLACIÓN
CODIGO POSTAL – PROVINCIA
RESPONSABLE TÉCNICO: Nombre y apellidos

Fecha de lectura: dd/mm/aaaa DP=Hp(10) DS=Hp(0,07) DL=Hp(0,07) en manos


Dosis de fondo (mSv/mes): n,nn

DOSIS RECIBIDAS ULTIMO PERIODO DE MEDIDA DOSIS ACUMULADAS


CINCO
PERIODO MEDIDA AÑO OFICIAL ÚLTIMOS
Apellidos y DP DS DL NOTAS AÑOS
M.D. TLD (1) (2)
Nombre (mSv) (mSv) (mSv)
DESDE HASTA DP DS DL DP
(mSv) (mSv) (mSv) (mSv)
nnnn Apellidos y Nombre nnnn C.R. R.L. dd/mm/aa dd/mm/aa n,nn n,nn n,nn n,nn n,nn
nnnn Apellidos y Nombre nnnn C.R. R.L. dd/mm/aa dd/mm/aa n,nn n,nn
nnnn Apellidos y Nombre nnnn C.R. R.L. dd/mm/aa dd/mm/aa n,nn @ n,nn desde (dd/mm/aaaa)

ULTIMO PERIODO DE MEDIDA


RESUMEN DE DOSIMETRÍA EXTERNA
DP DS DL
Número de personas controladas n n n
Número de dosímetros perdidos n n n
Número de extensiones de uso n n n
Dosis Colectiva, DC ([Link]) n n n
Dosis media, Dm (mSv) n n n
Dosis máxima, DM (mSv) n n n

Los valores de dosis de este informe se han obtenido tras sustraer la Dosis de Fondo normalizada al período de uso

@ DOSÍMETRO DE ABDOMEN (1) CATEGORÍA COMO PROFESIONALMENTE EXPUESTO (A/B)


+ SOBREPASA 20 mSv EN EL AÑO OFICIAL (2) RELACIÓN LABORAL CON LA EMPRESA:
* SOBREPASA LÍMITE APLICABLE P PERSONAL PROPIO
- DATO NO DISPONIBLE A PERSONAL AJENO
F PERSONAL EN FORMACIÓN
C PERSONAL AJENO CON S.M. CIEMAT

Figura 10: Ejemplo de la información dosimétrica suministrada por un SDPE

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5.- MONITORES PORTÁTILES DE RADIACIÓN UTILIZADOS EN
RADIODIAGNÓSTICO.

El tipo de radiación predominante en un servicio de radiodiagnóstico es el proveniente de equipos


de rayos X en un amplio rango energético que va desde los rayos X más blandos, provenientes por
ejemplo de los mamógrafos, hasta espectros más duros obtenidos con tensiones de hasta 150 kV.
Los monitores portátiles de radiación más utilizados en estos servicios son los basados en
ionización de gases que se han estudiado previamente: cámara de ionización, contador
proporcional y contador Geiger y, principalmente, este último.

Cuando la radiación ionizante atraviesa un gas provoca la ionización de una parte de sus átomos y
por consiguiente la liberación de iones positivos y electrones. Con ello, el gas que previamente se
comportaba como un aislante eléctrico, pasa a ser parcialmente conductor. Midiendo la corriente
eléctrica que por él circula puede deducirse, en determinadas condiciones, la intensidad de la
radiación que lo atraviesa.

La vigilancia radiológica de áreas de trabajo en las zonas en las que exista riesgo de exposición a
radiaciones ionizantes, se realiza mediante monitores de radiación que miden la exposición, la
dosis absorbida o las respectivas tasas en zonas determinadas. Estos instrumentos suelen llevar
como órgano detector una cámara de ionización o un contador Geiger (Figura 11) y suelen ir
provistos de ventanas de pared delgada, oculta por pantallas absorbentes desplazables, con objeto
de medir, bien el efecto conjunto de radiación beta y gamma (ventana abierta) o sólo la
componente gamma (ventana cerrada). Tienen la posibilidad de modificar el rango de medida
adecuándolo al campo de radiación de interés.

Para comprobar el correcto funcionamiento de estos instrumentos cada equipo viene provisto de
una fuente de verificación beta o gamma, que debe producir una irradiación determinada al situar
la muestra en un punto previsto del detector. Así mismo, en todos los monitores existe un sistema
de comprobación del estado de las baterías, en la cual la aguja del instrumento debe situarse en
una zona identificada con un trazo o sector sombreado, en la carátula del instrumento de medida.

Los monitores portátiles provistos de cámara de ionización suelen tener un volumen sensible del
orden de 0,5 litros y como gas de llenado usan aire a presión atmosférica. El rango de medida
suele ser de 1 a 1.000 mR/h (0,01-10 mSv/h).

Los sistemas provistos de contador Geiger son bastante más sensibles que los de cámara de
ionización, y suelen tener el detector en el extremo de una sonda conectada al detector por un
cable de hasta varios metros de longitud, o con un sistema de extensión telescópica facilitando así
las medidas en zonas de alta actividad o en espacios restringidos.

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Figura 11. Detector portátil de radiación de área

El contador Geiger, que ofrece la importante ventaja de alcanzar rendimientos de detección


próximos al 100% para partículas beta y alfa, tiene en cambio una eficiencia de alrededor del 1%
para radiación gamma.

6.- MEDIDA DE LA DOSIS EN HAZ DIRECTO

En el campo de la radiología diagnóstica se realizan medidas de dosis en haz directo para estimar
la dosis recibidas por los pacientes. Estas medidas se realizan fundamentalmente por dos motivos.
Primeramente, para establecer y comprobar los procedimientos de buenas prácticas que permiten
la optimización de la protección del paciente. En segundo lugar, para determinar los riesgos de
forma que las técnicas diagnósticas puedan ser adecuadamente justificadas y los casos de
sobrexposición accidental, investigados.

Los rayos X ionizan el aire a su paso, principalmente debido a los efectos fotoeléctrico y
Compton, de forma que las magnitudes físicas kerma en aire y dosis absorbida en aire, pueden
medirse en cualquier punto del haz de radiación.

Para la medida de dosis en el haz directo se utilizan fundamentalmente cámaras de ionización de


diseño apropiado y dosímetros termoluminiscentes. Las medidas realizadas en aire se suelen hacer
con cámaras de ionización mientras que las realizadas en la superficie del paciente se efectúan
con dosímetros TL ya que producen menos artefactos en la imagen y, además, tienen en cuenta
la radiación retrodispersada por el propio paciente.

Las magnitudes producto dosis-área (PDA) y dosis piel a la entrada (DPE) son directamente
medibles y proporcionan una forma adecuada de monitorizar la dosis que reciben los pacientes.

• La magnitud PDA se define como la integral de la dosis absorbida en aire sobre un área,
A, perpendicular al haz de rayos X. Esta magnitud, que excluye la retrodispersión del
paciente, tiene la ventaja de ser invariante con la distancia al foco del tubo, por lo que
puede ser medida en cualquier punto del haz situado entre el diafragma del tubo de rayos

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X y el paciente. A partir del PDA y utilizando los factores de conversión adecuados, se
puede obtener la dosis a paciente en distintos estudios radiodiagnósticos. La medida del
PDA se realiza utilizando una cámara de ionización de placas cuadradas plano-paralelas
que se sitúa en el diafragma del tubo perpendicularmente al eje del haz. La cámara suele
ser transparente a la luz visible de forma que deje pasar el haz de luz que se utiliza para
fijar el tamaño de campo. El electrómetro y la pantalla de la cámara se conectan a la
cámara mediante un cable largo para poder situarlos en un lugar de más fácil acceso.

• La magnitud DPE es la dosis absorbida en aire medida sobre el eje del haz de rayos X en
el punto donde el haz penetra en el paciente (o en el maniquí). Incluye la contribución de
la radiación retrodispersada por el paciente (o maniquí). La medida de la DPE se realizan
con dosímetros termoluminiscentes que se colocan directamente sobre el paciente (o
maniquí) ya que, por su reducido tamaño y poco peso, no perturban la movilidad del
paciente y prácticamante no perturban la imagen.

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TEMA 7: ASPECTOS GENERALES DE LA INTERACCIÓN DE LA
RADIACIÓN CON EL MEDIO BIOLÓGICO

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ÍNDICE

1. INTRODUCCIÓN

2. INTERACCIÓN DE LA RADIACIÓN CON LA CÉLULA Y SUS


COMPONENTES: RESPUESTA A NIVEL MOLECULAR Y CELULAR.
2.1. Factores físicos que influyen la respuesta celular frente a radiación
2.2. Factores biológicos que influyen la respuesta celular frente a radiación
2.3. Factores químicos que influyen la respuesta celular frente a radiación

3. CLASIFICACIÓN DE LOS EFECTOS BIOLÓGICOS RADIOINDUCIDOS


3.1. Efectos deterministas
3.2. Efectos estocásticos:
3.2.1. Efectos estocásticos somáticos
3.2.2. Efectos estocásticos hereditarios
3.2.3. Magnitudes utilizadas para cuantificar los efectos estocásticos

4. RIESGO DE EFECTOS ESTOCÁSTICOS TRAS EXPOSICIÓN A


RADIACIÓN IONIZANTE. LÍMITES DE DOSIS.

5. EFECTOS BIOLÓGICOS NO CONVENCIONALES DE LA RADIACIÓN


IONIZANTE.
5.1. Respuesta adaptativa.
5.2. Efectos de la radiación no dirigidos al ADN.

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1. INTRODUCCIÓN.

Desde su descubrimiento, la radiación ionizante se utiliza en diversas aplicaciones


beneficiosas para el hombre, pero también puede producir efectos dañinos tanto en la salud de
las personas como en el medio ambiente. Para poder proteger al hombre de los posibles
efectos nocivos de la radiación ionizante es imprescindible conocer, tan en detalle como sea
posible, los efectos producidos por ésta, sus características y los factores físicos, químicos y
biológicos que influyen en dichos efectos. Ese es precisamente el objetivo de este tema,
describir el estado actual del conocimiento sobre los efectos biológicos que puede producir la
radiación ionizante, con especial énfasis en aquellos efectos que se producen tras exposición a
dosis bajas y los factores de riesgo que llevan asociados. Al final del tema se describe como a
partir de la estimación del riesgo derivado de la exposición a radiación se establecen los
límites de dosis para individuos, uno de los tres principios del actual sistema de protección
radiológica.

2. INTERACCIÓN DE LA RADIACIÓN CON LA CÉLULA Y SUS


COMPONENTES: RESPUESTA A NIVEL MOLECULAR Y CELULAR.

Como es bien sabido, la unidad básica del organismo vivo es la célula. Los efectos biológicos
de las radiaciones ionizantes derivan del daño que éstas producen en la estructura química de
las células, fundamentalmente en la molécula de ADN (ácido desoxirribonucleico). En el
ADN se encuentra toda la información necesaria para controlar funciones celulares como el
crecimiento, la proliferación y la diferenciación. Además, esta información se transmite a las
células de la descendencia.

Las trayectorias de radiación pueden depositar energía directamente en el ADN (efecto


directo) o pueden ionizar otras moléculas de la célula, especialmente las moléculas de agua,
para formar radicales libres que pueden dañar al ADN (efecto indirecto). Dentro de la célula
los efectos indirectos ocurren en distancias muy cortas, del orden de pocos nanómetros, ya
que la distancia de difusión de los radicales está limitada por su reactividad. Aunque es difícil
determinar de forma precisa la contribución de los efectos directos y los indirectos en el daño
del ADN causado por radiación, evidencias obtenidas introduciendo en las células captadores
de radicales libres sugieren que cerca del 35% es exclusivamente directo y el 65% tiene un
componente indirecto, para radiaciones de baja transferencia lineal de energía (tipo rayos-X o
rayos-gamma).

Las lesiones que la radiación puede inducir en el ADN son muy diversas y entre ellas se
pueden mencionar las roturas de una o de las dos cadenas (roturas sencillas o dobles),
recombinaciones, sustituciones de bases, deleciones, etc. En la Tabla 1 se muestran los
principales productos del daño en el ADN que pueden medirse tras exposición a radiación de
tipo rayos-X o rayos-gamma. En algunos casos, estos cambios en la estructura del ADN se
traducen en aberraciones cromosómicas, lesiones que pueden ser utilizadas como parámetros
para la medida de la dosis absorbida (dosimetría biológica).

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Frecuencia
Tipo de daño (número de defectos por células
por Gy)

Roturas de cadena sencilla 1.000


Daño en bases 500
Roturas de doble cadena 40
Entrecruzamientos ADN-proteína 150

Tabla I. Frecuencia estimada de daño en el ADN en células de mamíferos,


causado por exposición a radiación de tipo rayos-X o rayos-gamma.

Antes de comentar los efectos que la radiación puede tener a nivel celular es importante
explicar el concepto de radiosensibilidad. Poco después del descubrimiento de los rayos X,
se observó que éstos parecían tener una eficacia selectiva para destruir células cancerosas sin
afectar a los tejidos normales. De aquí nació el concepto de radiosensibilidad, basado en
características inherentes a la célula y no a la radiación. Poco tiempo después se demostró la
existencia de una relación entre la radiosensibilidad de una célula y su nivel de
diferenciación, entendiendo como célula diferenciada aquella que está especializada funcional
o morfológicamente, y como célula no diferenciada aquella que tiene pocas características
morfológicas y funcionales especializadas. La misión fundamental de este tipo de células
indiferenciadas es la división, para proporcionar células que mantengan el tamaño de su
propia población y para reemplazar las células diferenciadas que se van perdiendo.

Las células, como consecuencia de la exposición a radiación, pueden sufrir un daño severo
que les conducirá a la muerte o bien pueden sufrir daños menos severos, subletales, que si
bien no provocan la muerte de la célula sí alteran su composición genética (ADN). La
respuesta de las células frente a la exposición a radiación está influida por un gran número de
factores físicos, químicos y biológicos. Entre los factores físicos se incluyen la dosis, la tasa
de dosis y la calidad de la radiación (transferencia lineal de energía). Los factores químicos
son sustancias que bien aumentan o disminuyen la radiosensibilidad celular. Dentro de los
múltiples factores biológicos que intervienen en la respuesta celular a la radiación cabe
destacar la fase del ciclo celular en el que se encuentre la célula en el momento de la
irradiación (si está activamente proliferando o está en reposo) o la eficacia de los mecanismos
de reparación para reparar las lesiones en la molécula de ADN.

2.1. Factores físicos que influyen la respuesta celular frente a radiación.

- Calidad de la radiación. Una determinada dosis de radiación va a producir un daño


biológico diferente dependiendo de la transferencia lineal de energía (LET) de la radiación
incidente. Así, a medida que aumenta el valor de la LET de la radiación, se producen
lesiones cada vez más complejas en la estructura del ADN y por tanto más difíciles de ser
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reparadas. Es por ello, por lo que para radiaciones de alta LET, una misma dosis de
radiación produce mayor muerte reproductiva en la población de células irradiadas que la
misma dosis de radiación de baja LET (Figura 1).

- Tasa de dosis. Para radiación de baja LET¸ las tasas de dosis altas son más eficaces que las
tasas de dosis bajas en cuanto a la producción de lesiones. Esto es debido a que las tasas de
dosis bajas permiten que se produzca la reparación de las lesiones, evitando la
acumulación del daño necesario para que tenga lugar la muerte de la célula (Figura 1).
Fracción de supervivencia

1 1
Tasa de dosis baja
(10 rads/min)
Alta LET Baja LET
(neutrones) (rayos-X)
0,1
0,1

Tasa de dosis alta


(100 rads/min)

0,01 0,01
Dosis Dosis
Figura 1. Influencia de la dosis y tasa de dosis en la respuesta celular (supervivencia)
frente a la radiación.

2.2. Factores biológicos que influyen la respuesta celular frente a radiación.

- Ciclo celular. Las células muestran distinta sensibilidad dependiendo de la etapa del ciclo
de división celular en la que se encuentren en el momento de la irradiación. En general, se
ha observado que las fases más radiosensibles son G1 y M (mitosis). Por el contrario la
fase S (síntesis del ADN) se comporta como una fase más radiorresistente

- Mecanismos de reparación. Uno de los factores biológicos más interesantes a considerar


para comprender la respuesta de una célula a las radiaciones es su capacidad de reparar el
daño producido en la molécula de ADN. Cuando se produce un daño potencialmente letal,
únicamente si la célula es capaz de repararlo podrá sobrevivir. Dicha reparación es
especialmente eficaz cuando las células se encuentran en estado de reposo proliferativo.
Así, si a una célula irradiada se la estimula proliferativamente, resulta poco probable que
pueda reparar el daño potencialmente letal inducido. Aunque se repare la mayor parte del
daño producido por radiación ionizante, lo que tiene consecuencias para la célula y su
descendencia es el daño remanente no reparado o mal reparado, siendo el resultado en
estos casos una célula viable pero modificada genéticamente o la muerte celular

2.3. Factores químicos que influyen la respuesta celular frente a radiación.

Entre los factores químicos hay que diferenciar entre:

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- Radiosensibilizadores. Factores que aumentan la sensibilidad de las células a la radiación.
Existen dos tipos principales de productos químicos que sensibilizan las células frente a la
radiación. Entre estos productos, uno de los más eficaces es el oxígeno molecular.

- Radioprotectores.- Al contrario de los productos descritos anteriormente, otras sustancias


actúan secuestrando radicales libres, con lo que reducen la acción indirecta de la radiación.

3. CLASIFICACIÓN DE LOS EFECTOS BIOLÓGICOS RADIOINDUCIDOS.

Atendiendo a la naturaleza del daño producido por la radiación en las células, los efectos
biológicos se clasifican en estocásticos y deterministas (Tabla II) .

Tabla II. Principales características de los efectos estocásticos y deterministas.

Si Efectos estocásticos Efectos deterministas


Mecanismo Lesión subletal Lesión letal
(una o pocas células) (muchas células)
Naturaleza Somática o hereditaria Somática
Gravedad Independiente de dosis Dependiente de dosis
Dosis umbral No Sí
Relación Dosis-Efecto Lineal-cuadrática; Lineal Lineal
Aparición Tardía Inmediata o tardía

como consecuencia de la irradiación, se produce la muerte de un número de células


suficientemente elevado de un órgano o tejido, habrá una pérdida de función del órgano,
efecto que se conoce como determinista (Figura 2). La gravedad de los efectos deterministas
es proporcional a la dosis de radiación recibida, siempre y cuando ésta sea mayor que la dosis
umbral, dosis que establece el límite entre la aparición o no del efecto. Estos efectos ocurren
tras exposición a dosis relativamente altas, poniéndose de manifiesto a medio-corto plazo.

Como consecuencia de la exposición a radiación la célula puede no morir, sino verse


modificada (mutada), hablándose en estos casos de efectos estocásticos (Figura 2). Estos
efectos ocurren tras exposición a dosis moderadas y bajas de radiación y se ponen de
manifiesto a medio-largo plazo. La gravedad de los efectos estocásticos no es proporcional a
la dosis recibida, pero sí la probabilidad de que tenga lugar el efecto. Aunque siguen
existiendo discrepancias al respecto, para la estimación de riesgos de efectos estocásticos se
considera que no existe dosis umbral para su aparición.

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Radiación
ionizante Radicales
libres
Acción indirecta

Acción directa

Daño al ADN

Daño letal Daño subletal

Mecanismos de reparación

Muerte celular Daño letal Célula Célula


transformada normal

Efecto determinista Efecto estocástico


Figura 2. Esquema de las consecuencias de la interacción de la radiación ionizante con los
componentes celulares.

3.1. Efectos deterministas.

Puesto que para que tenga lugar un efecto determinista tiene que producirse la muerte de un
número sustancial de células, existe una dosis umbral de radiación por debajo de la cual el
número de células afectadas es insignificante para que se ponga de manifiesto efecto alguno.
El número de células afectadas se relaciona con la dosis, por lo que en este tipo de efectos la
gravedad resulta proporcional a la dosis recibida. Por tanto, esta propiedad y la existencia de
una dosis umbral son las características más notables de los efectos deterministas.

Los efectos deterministas ocurren tras exposición a dosis relativamente altas de radiación, y
su aparición suele ser inmediata o tras un corto periodo desde la irradiación. Para describir los
efectos deterministas se utiliza la magnitud dosimétrica dosis absorbida (D), que es la energía
absorbida por unidad de masa. Su unidad es el julio por kilogramo que recibe el nombre
especial de Gray (Gy).

Teniendo en cuenta que el mecanismo por el que se producen los efectos deterministas es la
muerte celular, es importante definir lo que se entiende como muerte celular ya que este
término no tiene el mismo significado para distintos tipos celulares. Así, para células
diferenciadas, que no proliferan, la muerte significa la pérdida de la función para la que se
han especializado, por ejemplo la pérdida de capacidad para transportar oxígeno en el caso de

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los glóbulos rojos de la sangre; sin embargo, para células que se dividen, la muerte celular
implica que han perdido la capacidad de llevar a cabo la división. Así, tras la exposición a
radiación una célula indiferenciada puede estar físicamente presente, aparentemente intacta,
pero haber perdido su capacidad para llevar a cabo divisiones sucesivas. Esta definición de
letalidad se utiliza generalmente en radiobiología y tiene particular interés en radioterapia de
tumores, porque para su curación es necesaria la muerte de las células, en el sentido que éstas
pierdan su capacidad de división, impidiéndose así el crecimiento del tumor.

Para apreciar las diferencias que existen entre este tipo de muerte y la que se refiere a la
pérdida de una determinada función, diremos de una manera generalizada, que para destruir la
funcionalidad celular en sistemas no proliferativos se necesitan dosis de radiación del orden
de 100 veces superiores a las que son necesarias para producir la inhibición proliferativa de
las células que se dividen. Una excepción importante a esta regla tiene lugar en determinadas
poblaciones de linfocitos y oocitos.

Pero la sensibilidad de los distintos tejidos del organismo no sólo depende de la sensibilidad
inherente de las células que lo componen, sino que también varía en función de la cinética de
la población, considerando al conjunto de células. Así, existen diversos tejidos que aún
conteniendo todos ellos células en división, difieren mucho en el tiempo que tardan en
expresar la lesión radioinducida. La evolución de la respuesta frente a la radiación depende
fundamentalmente de la velocidad con que las células de un tejido se reemplazan y de su
dinámica de producción, diferenciación, envejecimiento y pérdida celular.

La mayoría de los tejidos radiosensibles están formados por poblaciones de proliferación


rápida, que contienen células cepa capaces de proliferar indefinidamente. A partir de esta
población de células cepa se forma un compartimiento de amplificación y tránsito, que tiene
por objeto aumentar la producción de células, que finalmente maduran dando lugar a células
post-mitóticas diferenciadas (Figura 3). Una agresión, como la producida por radiaciones
ionizantes, puede producir la muerte de las células cepa, paralizándose con ello la formación
de células maduras, radiorresistentes en su mayoría. El periodo de latencia con que se
manifiesta el efecto en las células funcionales, depende esencialmente de la tasa normal de
desaparición de estas células; es decir, de la cinética de renovación celular. Ejemplos de
tejidos con organización jerárquica, son la epidermis, la mucosa intestinal y el sistema
hematopoyético, todos ellos de elevada radiosensibilidad.

Este esquema no es universal y algunos tejidos tienen la capacidad de responder a la muerte


celular con una proliferación masiva de todas sus células, que previamente estaban en estado
quiescente (Figura 3). Ejemplos de este tipo de organización flexible son el parénquima de
riñón e hígado.

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Organización jerárquica

Células en Células
Células proliferación funcionales
cepa y maduración maduras

RADIOSENSIBILIDAD
DIFERENCIACIÓN

Organización flexible

Células diferenciadas
con potencial proliferativo

PROLIFERACIÓN DIFERENCIACIÓN

Figura 3. Tipos de organización que pueden tener los tejidos del organismo.

En la tabla III se muestra un resumen de los principales efectos deterministas producidos en


diferentes órganos y tejidos del organismo tras exposición aguda a radiación de baja LET. Se
indican así mismo las principales causas de los efectos, las dosis umbral y las dosis que dan
lugar a efectos deterministas severos.

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Tabla III Resumen de las los principales efectos deterministas a nivel de tejido u órgano (radiación de baja LET y exposición aguda)

Umbral
Periodo de latencia Dosis que producen
Tejido Efecto aproximado Causa
aproximado efectos severos
(Gy)
Infecciones 2 semanas Leucopenia
Sistema hematopoyético 0,5 2,0
Hemorragias Plaquetopenia
Sistema Inmune Inmunosupresión Algunas horas 0,1 1,0 Linfopenia
Infección sistémica
Lesión del epitelio
Sistema gastrointestinal Deshidratación 1 semana 2,0 5,0
intestinal
Desnutrición
Piel Escamación 3 semanas 3,0 10,0 Daño en la capa basal
Testículo Esterilidad 2 meses 0,2 3,0 Aspermia celular
Muerte interfásica del
Ovario Esterilidad < 1 mes 0,5 3,0
oocito

Fallos en la barrera
Pulmón Neumonía 3 meses 8,0 10,0
alveolar

Cristalino Cataratas > 1 año 0,2 5,0 Fallos en la maduración

Deficiencias
Tiroides < 1 año 5,0 10,0 Hipotiroidismo
metabólicas

Encefalopatías y Muy variable según Demielinización y daño


Sistema nervioso central 15,0 30,0
mielopatías dosis vascular

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Una vez descritos los principales efectos deterministas que pueden tener lugar a nivel de
tejidos u órganos, vamos a conocer qué efectos se producen a nivel del organismos completo.
Cuando se consideran los efectos deterministas a nivel de individuo, hay que diferenciar entre
adultos y organismos en desarrollo, ya que la respuesta va a ser diferente entre ellos.

La respuesta de un organismo adulto a una exposición aguda (en un tiempo corto, del orden de
minutos o inferior), que provenga de una fuente externa y que afecte a todo el organismo,
produce un conjunto de signos, síntomas y un cuadro clínico variable que se conoce con el
nombre de síndrome de irradiación.

Efectos en el individuo:

Los efectos que se observan en un individuo adulto después de una irradiación global aguda se
pueden diferenciar en tres etapas:
- Prodrómica: Comprende los signos y síntomas que aparecen en las primeras 48 horas
tras la irradiación y es consecuencia de la reacción del sistema nervioso autónomo. Se
caracteriza por nauseas, vómitos, diarreas, cefaleas, vértigo, alteraciones de los
órganos de los sentidos, taquicardia, irritabilidad, insomnio, etc. Puede durar desde
algunos minutos, hasta varios días.
- Latente: Este periodo se caracteriza por la ausencia de síntomas y varía desde minutos
hasta semanas, dependiendo de la dosis recibida.
- De enfermedad manifiesta: Se caracteriza porque aparecen los síntomas concretos de
los órganos y tejidos más afectados por la radiación.

En función del órgano que contribuye mayoritariamente a la muerte del individuo, se


diferencian tres síndromes post-irradiación:

- Síndrome de la médula ósea. Se produce tras exposición aguda a dosis de entre 3 y 5


Gy. La fase prodrómica aparece a las pocas horas con vómitos, nauseas y diarreas. La
fase latente puede durar entre algunos días y 3 semanas, según la dosis. En la 3ª
semana se inicia la enfermedad manifiesta, con leucopenia y trombopenia muy
marcadas. La inmunidad está deprimida, apareciendo infecciones graves. Habrá
hemorragias, por trastornos en la coagulación sanguínea, que acentuarán más la
anemia debida a la lesión medular. A partir de la 5ª semana se inicia la recuperación
con dosis menores de 3 Gy; dosis más altas pueden provocar la muerte en 30-60 días.

- Síndrome gastrointestinal. Se presenta a dosis entre 5 y 15 Gy. La DL100 para el


hombre se sitúa entre los 6-10 Gy. La fase prodrómica se produce a las pocas horas de
la exposición y se caracteriza por nauseas, vómitos y diarreas muy intensas. La fase
latente dura desde el 2º al 5º día después de la irradiación. En la enfermedad
manifiesta vuelven a aparecer nauseas, vómitos y diarreas con fiebre. La muerte se
puede producir en 10-20 días tras la irradiación. Los síntomas se deben a la lesión del
tracto gastrointestinal, y en parte a la lesión de la médula ósea. El intestino delgado
pierde su mucosa; existe un cuadro de malabsorción, con pérdida de líquidos,
proteínas y electrolitos por vía digestiva, aparece deshidratación y hemorragias
intestinales. Se favorece además la infección generalizada producida por los gérmenes

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habituales del intestino, sobre todo si existe leucopenia por afectación de la médula
ósea y depresión inmunitaria.

- Síndrome del sistema nervioso central. Se produce a dosis superiores a 15 Gy. La fase
prodrómica aparece rápidamente y su duración es a veces de minutos. Hay nauseas,
vómitos y síntomas psíquicos (confusión, irritabilidad, etc.) y neurológicos
(disminución de consciencia, quemazón en la piel, etc.). La fase latente dura escasas
horas. A las 4-6 horas de la irradiación aparece la fase final con síntomas
neurológicos, convulsiones, ataxia, grados progresivos de coma, etc., sobreviniendo la
muerte a los 1-5 días después de la irradiación. La causa es un cuadro de hipertensión
endocraneal muy fuerte, con edema cerebral, hemorragias y meningitis aséptica por
afectación vascular principalmente.

Efectos en el feto:

Como se ha comentado anteriormente, la respuesta tras la exposición a radiación de un


organismo en desarrollo no es la misma que en el individuo adulto. Los tipos de efectos que
puede producir la radiación en embriones y/o fetos son:

- Muerte del organismo en desarrollo.


- Anomalías congénitas que se manifiestan en el nacimiento y que son producidas por
efecto de la exposición a radiación en útero.
- Anomalías congénitas que no se manifiestan en el momento del nacimiento sino a
edades más avanzadas.

La mortalidad e inducción de anomalías producidas por la exposición a radiación del


individuo en desarrollo dependen entre otros factores del momento de la gestación en el que
tenga lugar la irradiación (Figura 4).

Preimplantación Organogénesis Feto


Porcentaje
100 Anomalías congénitas

Muerte prenatal
80

Muerte neonatal
60

40

20

0
10 41
Semanas post-concepción
Figura 4. Incidencia de anomalías y muerte prenatal o neonatal en función de la etapa de
gestación en la que tiene lugar la irradiación del feto (una dosis de 2 Gy).

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Cuando se produce la fertilización del óvulo comienza, antes de que el cigoto se implante en
la mucosa del útero (etapa de preimplantación) puede producirse una elevada mortalidad, si
bien, la irradiación en ese momento del desarrollo no origina una alta incidencia de anomalías
congénitas. Una vez que haya tenido lugar la implantación y se inicie la diferenciación celular
característica de la fase de la organogénesis, la probabilidad que se produzca la muerte del
embrión pasa a ser muy baja, pero sí pueden producirse anomalías estructurales y
deformidades. La irradiación de fetos a 3-8 semanas de gestación puede producir anomalías
graves en muchos órganos, especialmente en el sistema nervioso central y esqueleto.
Entre las semanas 8 y 15 de gestación es menos frecuente la aparición de anomalías aparentes
y muerte prenatal, pudiendose producir retraso mental y disminución en el cociente de
inteligencia (QI). La exposición entre las semanas 15 y 26 también puede provocar
disminución en el cociente de inteligencia, aunque ya menos severa.
La radiorresistencia del feto aumenta durante la última fase del desarrollo al incrementarse el
número de células diferenciadas y disminuir la actividad mitótica. Como consecuencia, la
irradiación del feto a partir de la semana 26 conlleva mucho menor riesgo (Tabla IV)..

Tabla IV. Efectos de la radiación recibida durante el periodo de gestación


Periodo de gestación Riesgo más importante Dosis
Inicio del embarazo
Aborto espontáneo 1,0 Gy
Semana 2
Malformaciones en el feto 0,5 Gy
Semana 8
Retraso mental 0,4 Gy
Semana 15

Semana 26
Poco riesgo
Final del embarazo

3.2. Efectos estocásticos.

Si como consecuencia de la irradiación la célula no muere sino que sufre una modificación en
la molécula de ADN, podrán producirse los denominados efectos estocásticos. Estos efectos
tienen lugar tras exposiciones a dosis o tasas de dosis bajas de radiación y la probabilidad de
que ocurran, pero no su gravedad, aumenta al aumentar la dosis de radiación recibida. La
gravedad de estos efectos depende de factores como el tipo de célula afectado y el mecanismo
de acción del agente agresor que interviene.

Existe cierta controversia sobre la existencia o no de dosis umbral para los efectos
estocásticos. Las organizaciones nacionales e internacionales responsables de dictar las
recomendaciones de protección radiológica aceptan que no existe una dosis umbral para el

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caso de efectos estocásticos, ya que opinan que no se puede descartar, con la información de
la que se dispone en la actualidad, que incluso a dosis muy bajas de radiación exista una
probabilidad, aunque sea muy pequeña, de que la célula sea modificada.

Los efectos estocásticos pueden ser hereditarios y somáticos. Si la célula que ha sido
modificada tras la irradiación es una célula somática, el efecto se pondrá de manifiesto en el
individuo que ha sido expuesto a la radiación, hablándose en este caso de efectos estocásticos
somáticos. Si por el contrario la célula que se ha visto modificada tras la irradiación es una
célula germinal, el efecto biológico no se pondrá de manifiesto en el individuo expuesto sino
en su descendencia, hablándose en este caso de efectos estocásticos hereditarios.

Antes de describir los principales efectos estocásticos producidos por la radiación, es


importante definir que se entiende por dosis y tasas de dosis bajas, ya que este concepto se
utilizará con frecuencia en este apartado. En protección radiológica se consideran dosis bajas
aquellas que son inferiores a 0,2 Gy y tasas de dosis bajas cuando su valor es inferior a 0,1
mGy min-1.

En el contexto de la radiobiología, una dosis o tasa de dosis baja se refiere a situaciones en las
que resulta muy improbable que ocurra más de un evento de absorción de energía de la
radiación en las partes críticas de una célula, antes de que puedan actuar en ella los
mecanismos de reparación.

3.2.1. Efectos estocásticos somáticos: Desarrollo de cáncer.

El potencial carcinogénico de la radiación ionizante fue reconocido poco tiempo después de


que Roentgen descubriera los rayos-X en 1895. En 1902, se describió el primer cáncer
inducido por radiación, el cual se caracterizó por un área ulcerada en la piel. En pocos años, se
observaron un elevado número de tumores de piel, y la primera leucemia se describió en 1911
en cinco trabajadores expuestos a radiación. Marie Curie y su hija se piensa que murieron por
complicaciones de una leucemia inducida por la radiación.

Hoy día se sabe que el efecto estocástico somático de mayor relevancia tras exposición a dosis
bajas de radiación es el desarrollo de cáncer. La transición desde una célula normal a una
célula maligna es un proceso complejo que implica diversos cambios cuya naturaleza exacta
dependerá del tipo de célula, del mecanismo de acción del carcinógeno implicado y del tipo de
cáncer que se origine. En medicina se emplea la palabra cáncer para referirse genéricamente a
un conjunto de enfermedades con más de cien formas clínicas diferenciables, de
comportamiento biológico y manifestaciones clínicas muy distintas, y que abarcan a su vez
más de un millar de variedades histopatológicas.

A pesar de la diversidad, se han desarrollado diversos modelos generales para describir el


proceso carcinogénico, siendo el más aceptado actualmente el modelo multietapa. Dicho
modelo predice que un cáncer aparece como consecuencia de una serie de sucesos que pueden
ser totalmente independientes, pero que con frecuencia están ligados, pudiendo incluso estar
mediados por el mismo agente. El modelo multietapa considera que el desarrollo de cáncer
tiene lugar en cuatro etapas: iniciación, conversión, promoción y progresión (Figura 5).

- Iniciación. Esta etapa implica la inducción de cambios estables o mutaciones,


esencialmente irreversibles, en uno o más genes importantes para el control del

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crecimiento y diferenciación celular, de tal modo que dichos genes ven modificada su
función en una dirección que favorece el crecimiento celular (proliferación) o bien que
dificulta o impide la diferenciación de las células. No existe umbral para que tenga lugar
la etapa de iniciación, la cual puede ocurrir en respuesta a una exposición única al
agente iniciador, volviéndose permanente tras un único ciclo mitótico, después del cual
es irreversible. Una vez se ha producido el evento iniciador éste se transmite a las
células hijas durante las siguientes divisiones celulares. En la actualidad se acepta que el
cáncer tiene un origen clonal, es decir, que se inicia a partir de una única célula cepa de
los tejidos, que sufre un daño en su ADN.

La iniciación también puede ocurrir en ausencia de mutación. Los mecanismos


epigenéticos que intervendrían en este caso aún no han sido caracterizados, pero podrían
ser similares a los responsables de los cambios hereditarios estables que aparecen
durante la diferenciación celular, proceso por el que las células se especializan para
desarrollar funciones específicas. En general, este proceso no implica daño genético y
probablemente está mediado por una combinación de patrones alterados de metilación
del ADN y cambios en los factores de transcripción, que darán lugar a patrones alterados
de expresión génica.

- Conversión. En esta etapa las células pre-neoplásicas se comprometen más en el


desarrollo maligno, mediante la acumulación de mutaciones génicas adicionales.
Existen cada vez más evidencias que sugieren que la heterogeneidad celular,
característica del desarrollo maligno, puede en muchos casos ser consecuencia de la
adquisición temprana de mutaciones en genes específicos que desestabilizan el genoma.
Ejemplos de eventos de desestabilización del genoma son las mutaciones inducidas en
el gen TP53.

La inducción de una alta frecuencia de mutaciones en una etapa temprana del desarrollo
tumoral, puede ayudar a que se produzca una gran heterogeneidad celular dentro de una
población de células pre-malignas. Dichas células tendrán la capacidad de evadir los
controles celulares que actúan restringiendo la proliferación de células aberrantes, las
cuales tienden a ser seleccionadas durante la tumorogénesis.

Los mecanismos de conversión todavía no están claros, aunque se sabe que esta etapa
puede ocurrir después de una exposición única aguda a un agente conversor y es,
generalmente, reversible durante un largo período de tiempo. Muchos agentes
conversores aumentan el estrés oxidativo y parece haber una correlación entre su
eficacia para convertir y la inducción de aberraciones cromosómicas.

- Promoción. La promoción es un proceso que requiere exposición prolongada o repetida


al agente promotor y normalmente es reversible si el daño es eliminado. Existe una
dosis umbral del agente por debajo de la cual no tiene lugar la promoción tumoral. En
esta etapa, en presencia de agentes promotores, se desencadena una respuesta
hiperproliferativa en células iniciadas y convertidas y en su progenie, formándose una
población clonal de células que expresan un fenotipo alterado.

Los agentes promotores van a producir efectos detectables, bien sobre la proliferación
celular en sí misma, o sobre procesos que son necesarios para el crecimiento y división
celular. A pesar de que existen muchas vías por las que los promotores tumorales

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pueden afectar la proliferación celular, las mejor caracterizadas son aquéllas en las que
el promotor interfiere con los sistemas fisiológicos de control celular.

- Progresión. La progresión es una etapa poco conocida del proceso carcinogénico. Se


sabe que es una etapa compleja y multifacética en la que el clon de células
preneoplásicas acumula cambios celulares que afectan a la tasa de crecimiento, a la
respuesta a factores de proliferación y diferenciación y a la capacidad de invasividad y
de metástasis. Tales cambios fenotípicos se postula que son el resultado de mutaciones
genéticas adicionales, si bien la naturaleza de estas alteraciones no está tan caracterizada
como la de aquéllas que afectan las etapas tempranas de la carcinogénesis. Existen
algunos datos sobre mutaciones en genes que codifican proteínas de la membrana
celular, viéndose alteradas de esta forma las interacciones de estas células con su
entorno.

Figura 5. Esquema del proceso carcinogénico según el modelo multietapa.

El desarrollo de cáncer es un proceso complejo en el que pueden intervenir multitud de


factores celulares y ambientales. Aunque en la actualidad los mecanismos implicados en cada
una de las etapas del proceso carcinogénico no se conocen en su totalidad, se presupone que,
si bien la radiación podría actuar en cualquiera de estas etapas, es en la iniciación donde su
papel carcinogénico es más relevante.

3.2.2. Efectos estocásticos hereditarios.

Además de inducir cambios neoplásicos en tejidos somáticos, la radiación ionizante puede


producir efectos transmisibles (hereditarios) en poblaciones irradiadas, a través de la
inducción de mutaciones en el ADN de las células germinales masculinas o femeninas. Estas

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mutaciones, aunque no tienen consecuencias directas en el individuo expuesto, pueden
expresarse en generaciones posteriores como desórdenes genéticos de muy diverso tipo y
severidad.

Hasta el momento no se ha demostrado la inducción por radiación de enfermedades genéticas


(hereditarias) en poblaciones humanas expuestas a radiación ionizante. Sin embrago, la
radiación ionizante es un mutágeno universal y estudios experimentales realizados en plantas
y animales demuestran claramente que la radiación puede inducir efectos genéticos; por tanto
parece poco probable que los humanos sean una excepción.

La estimación del riesgo de efectos hereditarios en humanos como consecuencia de la


exposición a radiación se basa en el marco general de las enfermedades genéticas que ocurren
de forma natural y en su clasificación en:

- Mendelianas. Debidas a la mutación en un único gen. Dependiendo de la localización


del gen mutado (en autosomas o en el cromosoma X) y de sus efectos en el fenotipo,
las enfermedades Mendelianas se clasifican en autosómicas dominantes, autosómicas
recesivas, ligadas a X dominantes o recesivas.

- Cromosómicas. Debidas a alteraciones en los cromosomas.

- Multifactoriales, debidas a complejas interacciones entre diversos factores genéticos y


ambientales. Incluyen las anomalías congénitas comunes que están presentes en el
momento del nacimiento y enfermedades crónicas en adultos.

En la actualidad existen evidencias sólidas de que aquellas deleciones grandes del genoma que
afecten a múltiples locus constituyen la clase predominante de mutaciones inducidas por
radiación. Se considera que solamente una parte de estos eventos de pérdida multigénica será
compatible con el desarrollo embrionario/fetal y el nacimiento de un ser vivo. Por tanto, es de
esperar, que el principal efecto genético adverso en humanos es probable que consista en
anomalías multisistema durante el desarrollo , en lugar de enfermedades de genes únicos.

El objetivo de las estimaciones del riesgo genético, es predecir los efectos de una pequeña
dosis de radiación (que causa un aumento en la frecuencia de mutaciones) sobre la incidencia
de enfermedades en la población.

Uno de los métodos que ha sido utilizado para la estimación del riesgo se calcula mediante la
siguiente expresión:

Riesgo por unidad de dosis = P x 1/DD x MC x PRCF

donde P es la frecuencia de base de la enfermedad que se esté considerando, 1/DD es el riesgo


relativo de mutación por unidad de dosis, MC es el componente de mutación específico de la
enfermedad para la generación de interés y PRCF es el factor de corrección de la
recuperabilidad potencial.

La dosis dobladora (DD) se define como la dosis de radiación necesaria para producir tantas
mutaciones como las que ocurren espontáneamente en una generación; Se calcula mediante el
cociente de la frecuencia espontánea media y la frecuencia inducida media de mutaciones.

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Hasta 1993, el cálculo de la DD se basaba enteramente en datos de ratón sobre frecuencias de
mutación espontáneas e inducidas. En las últimas estimaciones realizadas por UNSCEAR en
2001, utilizan las frecuencias de mutación espontánea en genes humanos y la frecuencia de
mutaciones inducidas en genes de ratón (UNSCEAR, 2001).

Para poder extrapolar los datos de efectos hereditarios obtenidos en ratón y otras especies a
humanos, es necesario hacer las siguientes presunciones:

- La cantidad de daño genético inducido por un tipo concreto de radiación bajo una serie
de condiciones determinadas es la misma en células germinales humanas y en las de
las especies estudiadas utilizadas como modelo.

- Los diferentes factores biológicos y físicos afectan a la magnitud del daño de forma
similar y en un grado similar en las especies experimentales, a partir de las cuales se
realiza la extrapolación, y en humanos.

- A dosis bajas y bajas tasas de dosis de radiación de baja LET hay una relación lineal
entre la dosis y la frecuencia de efectos genéticos.

Considerando la frecuencia media de mutación espontánea en humanos (2,95 ± 0,64 10-6 por
gen por generación) y la frecuencia media de inducción de mutaciones en ratón (0,36 ± 0,10
10-5 por locus por Gy), la dosis dobladora resultante es de 0,82 ± 0,29 Gy. Utilizándose para
las estimaciones de riesgo el valor de 1 Gy.

3.2.3. Magnitudes utilizadas para cuantificar los efectos estocásticos.

La magnitud dosimétrica fundamental utilizada en protección radiológica es la dosis


absorbida (D), que es la energía absorbida por unidad de masa, siendo su unidad el julio por
kilogramo, que recibe el nombre especial de Gray (Gy).

Se ha observado que la probabilidad de que se produzcan efectos estocásticos depende no sólo


de la dosis absorbida sino también del tipo y energía de la radiación que ha dado lugar a dicha
dosis. Esto se tiene en cuenta ponderando la dosis absorbida por un factor relacionado con la
calidad de la radiación.

Lo que realmente interesa en protección radiológica es la dosis absorbida media en todo el


tejido u órgano, ponderada con respecto a la calidad de la radiación. Como ya se ha visto, el
factor de ponderación utilizado para este fin se conoce con el nombre de factor de
ponderación de la radiación (wR) y se selecciona en función del tipo y energía de la radiación
incidente sobre el cuerpo o, para fuentes internas, en función del tipo y energía de la radiación
emitida por la fuente. La dosis ponderada se conoce como dosis equivalente (HT), cuya
unidad es el julio por kilogramo y recibe el nombre de Sievert (Sv).

El valor del factor de ponderación de la radiación para un determinado tipo y energía de la


radiación ha sido escogido por la ICRP de forma que sea representativo de los valores de
eficacia biológica relativa de dicha radiación para inducir efectos estocásticos a dosis bajas.
La eficacia biológica relativa (RBE) de una radiación, frente a la de otra, es la relación inversa
entre las dosis absorbidas que dan lugar a la aparición del mismo efecto biológico.

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La relación entre la probabilidad de aparición de efectos estocásticos y la dosis equivalente
también depende del órgano o tejido irradiado. Resulta por tanto apropiado definir otra
magnitud, derivada de la dosis equivalente, para expresar la combinación de diferentes dosis
equivalentes en distintos tejidos de forma tal que se pueda correlacionar razonablemente con
el efecto estocástico total. El factor utilizado para ponderar la dosis equivalente en un tejido u
órgano se denomina factor de ponderación del tejido, wT, y representa la contribución relativa
de ese órgano o tejido al detrimento total debido a los efectos estocásticos resultantes de la
irradiación uniforme de todo el cuerpo. La dosis equivalente ponderada se denomina dosis
efectiva (E) y su unidad es el julio por kilogramo y recibe el nombre de Sievert (Sv).

Los valores de los factores de ponderación de la radiación y del tejido dependen de nuestro
conocimiento actual de la radiobiología, y podrían cambiar en el futuro.

En el caso de los efectos deterministas, los factores de ponderación de la radiación y del tejido
son generalmente inferiores a los estimados para los efectos estocásticos, por lo que su
aplicación conduciría a una sobreestimación del efecto determinista a ocurrir. Por ello como
ya se ha comentado anteriormente, la magnitud empleada en el caso de efectos deterministas
es la dosis absorbida y no la dosis efectiva.

4. RIESGO DE EFECTOS ESTOCÁSTICOS TRAS EXPOSICIÓN A RADIACIÓN


IONIZANTE. LÍMITES DE DOSIS.

Para poder proteger a las personas de los efectos perjudiciales derivados de la exposición a
radiación ionizante, es imprescindible conocer, hasta donde la información disponible lo
permita, todos los riesgos que supondrían para la salud dichas exposiciones. Todas las
actividades humanas acarrean riesgos aunque algunos de ellos puedan considerarse muy bajos.
En otras ocasiones, se aceptan actividades aún sabiendo que implican un riesgo elevado. Lo
que sí parece una actitud general es que estamos dispuestos a aceptar un riesgo a cambio de
disfrutar de los beneficios de una sociedad moderna, siempre que los riesgos no sean
innecesarios o fácilmente evitables. Sin embargo, es difícil establecer qué niveles de riesgo
estaría dispuesta a aceptar la sociedad.

Para poder desarrollar un sistema de protección radiológica es necesario un conocimiento


cuantitativo de cómo la probabilidad de los efectos estocásticos y la gravedad de los efectos
deterministas varían con la dosis. La información más adecuada es la que se obtiene
directamente de estudios epidemiológicos sobre los efectos de la radiación en el hombre.
Asimismo, se puede obtener información de interés sobre los mecanismos de daño y sobre las
curvas dosis-respuesta, de estudios experimentales realizados con sistemas in vitro
(microorganismos, cultivos celulares) e in vivo (animales de laboratorio). Sin embargo,
desafortunadamente, la parte de la información experimental que puede aplicarse directamente
a la protección radiológica es muy escasa o incluso nula, y en cualquier caso requiere una
interpretación muy cuidadosa. Fundamentalmente, la información obtenida en estudios
experimentales sirve de apoyo a los datos obtenidos en estudios epidemiológicos.

En lo que respecta al riesgo de desarrollar cáncer tras exposición a radiación ionizante, se


dispone de información directa procedente de estudios epidemiológicos realizados en diversas

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poblaciones entre las que se incluyen los supervivientes de las bombas atómicas de Hiroshima
y Nagasaki (H&N) y personas expuestas a radiación externa o a radionucleidos por motivos
médicos u ocupacionales. Existen igualmente estudios epidemiológicos en poblaciones
expuestas a dosis bajas de radiación. Sin embargo, con frecuencia estos estudios no permiten
obtener resultados concluyentes debido a los factores de confusión que intervienen en dichos
estudios.

Las estimaciones actuales del riesgo de cáncer asociado con exposición externa a radiación
ionizante se realizan en base a los datos obtenidos en el estudio de los supervivientes de las
bombas atómicas de H&N, al considerarse la muestra más completa. Dicha muestra está
compuesta por un número elevado de personas, de ambos sexos y de todas las edades y que
fueron expuestas a un rango de dosis muy amplio, distribuidas de manera bastante uniforme
en el organismo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que todas las dosis recibidas por el
grupo de estudio japonés se produjeron a muy altas tasas de dosis.

El estudio de los supervivientes de Hiroshima y Nagasaki ha mostrado un aumento


significativo en el número de tumores sólidos en personas expuestas a 200-500 mSv de
radiación. La forma de la curva dosis respuesta para los tumores sólidos considerados en su
conjunto, se ajusta a una función lineal para dosis de hasta 3 Sv. En el caso de las leucemias,
los datos se ajustan mejor a una función lineal-cuadrática.

Las estimaciones de riesgo de cáncer realizadas a partir de los datos obtenidos en poblaciones
expuestas a radiación por motivos médicos u ocupacionales, han rendido valores de riesgo que
concuerdan con los obtenidos a partir de los datos de la población de H&N. Una mención
especial merece el estudio publicado por Cardis y colaboradores en julio de 2005 en el British
Medical Journal. Es el mayor estudio epidemiológico realizado hasta el momento sobre
riesgos en trabajadores profesionalmente expuestos a dosis muy bajas de radiación. El
objetivo del estudio era realizar estimaciones directas del riesgo de cáncer tras exposiciones
crónicas a dosis bajas de radiación ionizante y con ello fortalecer las bases científicas de los
estándares de protección radiológica. Se trataba de un estudio retrospectivo de mortalidad por
cáncer en cohortes de trabajadores de la industria nuclear de 15 países (407.391 trabajadores
monitorizados para radiación externa). Los resultados del estudio mostraron para cánceres
distintos a leucemia un exceso de riesgo relativo (ERR) de 0,97 por Sv (IC95%: 0.14-1,97).
Para leucemias, excluyendo leucemia linfocítica crónica, el ERR era de 1,93 por Sv (<0-
8.47). 1-2% de las muertes de cáncer en esta cohorte de trabajadores puede ser atribuido a
radiación. Los autores concluían que las estimaciones de riesgo realizadas en este estudio son
mayores, aunque estadísticamente compatibles, que las estimaciones de riesgo usadas para los
actuales estándares de protección radiológica.

Existe además mucha información sobre cáncer radioinducido en animales de laboratorio. Sin
embargo, es importante tener en cuenta que debido a las diferencias de radiosensibilidad
existentes entre los animales de experimentación y los humanos, los resultados obtenidos para
animales no pueden usarse directamente para obtener estimaciones cuantitativas del riesgo de
cáncer en las poblaciones humanas. A pesar de ello, los resultados de los estudios
experimentales son de gran utilidad para conocer la forma de la curva dosis respuesta, o como
distintos factores biológicos y físicos influyen en el proceso de carcinogénesis radioinducida.
También son útiles para estudiar como la edad en el momento de la irradiación, la calidad de
la radiación o el fraccionamiento pueden influir en el desarrollo del tumor. Los animales de
laboratorio tienen la ventaja de que son una población homogénea con variabilidad biológica

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mínima, pudiéndose eliminar la influencia de factores de confusión. Aunque los estudios con
animales de experimentación normalmente utilizan un menor número de individuos que en el
caso de estudios epidemiológicos, tienen la ventaja de que se realizan bajo condiciones
controladas, con buenas estimaciones de la dosis de radiación y con una tasa de cáncer
espontáneo conocida.

La ICRP asume que la relación dosis efecto es lineal para dosis bajas y que no existe dosis
umbral para la parición de efectos estocásticos.

Otra dificultad importante en la interpretación de los datos epidemiológicos es la estimación


del número de efectos estocásticos todavía por aparecer en la población japonesa. Para el caso
de las leucemias esta dificultad no existe porque la tasa de aparición de nuevos casos en esta
población se ha reducido hasta alcanzar, o situarse próxima, a la tasa esperada en la población
control. Para el total de los otros cánceres, la tasa sigue estando incrementada y, en el estudio
japonés, todavía crece en gran parte debido al aumento de mortalidad en los individuos
expuestos cuando eran niños. Por tanto, para poder determinar el riesgo durante toda la vida
de una población expuesta, es necesario proyectar la frecuencia de inducción del exceso de
cánceres detectados en el período de observación, a lo largo de toda la vida de la población,
para lo que se utilizan modelos matemáticos conocidos como modelos de proyección del
riesgo. Adicionalmente, ha sido necesario transferir los datos obtenidos en la población
japonesa de la posguerra a otras poblaciones del mundo, aplicando modelos de transferencia
del riesgo.

Todo lo comentado anteriormente pone de manifiesto que en la estimación del riesgo de


cáncer derivado de la exposición a radiación se introducen un gran número de incertidumbres
al no existir suficientes datos epidemiológicos. Por este motivo, y también porque la ICRP
estima el riesgo para poblaciones representativas con patrones de exposición definidos,
utiliza el término detrimento o coeficiente nominal de probabilidad de efectos
estocásticos, que es la forma cuantitativa de expresar la combinación de probabilidad de que
ocurra un efecto contra la salud y la gravedad de tal efecto. (Tabla V). El concepto fue
introducido por la ICRP en sus recomendaciones de 1977 como medida del perjuicio total que
experimentaría con el tiempo un grupo expuesto y su descendencia como consecuencia de la
exposición de dicho grupo a una fuente de radiación.

En relación con los cánceres inducidos por exposición prenatal, éstos van a depender del
momento de la gestación en el que se produzca la exposición. Así, durante el periodo
comprendido entre las tres semanas de la concepción hasta finales de la gestación, es probable
que la exposición a la radiación pueda provocar efectos estocásticos que den como resultado
un aumento en la probabilidad de cáncer en el nacido vivo. Los datos disponibles no son
consistentes y existe un alto grado de incertidumbre. No obstante la ICRP supone que el
riesgo será, como mucho, unas pocas veces superior al de la población en general.

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Tabla V. Comparación de los valores de 1990 (Publicación ICRP60) y de los de 2007 de los
coeficientes nominales de riesgo para efectos estocásticos, expresados en % por Sv.

Ploblación Cánceres Efectos hereditarios Total


Expuesta
2007 1990 2007 1990 2007 1990
Global 5,5 6,0 0,2 1,3 5,7 ≈ 6,0 7,3

Adulta 4,1 4,8 0,1 0,8 4,2 ≈ 4,0 5,6

Una vez se conocen los riesgos derivados de la exposición a radiación (Tabla V), se pueden
establecer los límites de dosis, uno de los tres principios en los que se basa el sistema de
protección radiológica.

Para el establecimiento de los límites de dosis, el procedimiento que se sigue es el de


seleccionar unas determinadas dosis efectivas, calculándose el detrimento que éstas
producirían (considerándose todos los atributos que contribuyen al detrimento), para
posteriormente evaluar si los niveles de detrimento obtenidos son "aceptables" o
"inaceptables" según la filosofía de protección radiológica.

Los límites de dosis NO son una línea divisoria entre lo seguro y lo peligroso, NI la forma
más efectiva de mantener las exposiciones a niveles bajos. Los límites de dosis persiguen
establecer, para un conjunto de prácticas definido, un nivel de dosis por encima del cual las
consecuencias para el individuo serían ampliamente consideradas como “inaceptables”. Los
límites de dosis para público en general y para trabajadores se muestran en la tabla VI.

Tabla VI. Límites de dosis recomendados por la ICRP en 1990.

Aplicación Límite de dosis1


Ocupacional Público
Dosis efectiva 20 mSv/año 1 mSv en un año3
promediada a lo largo de
períodos definidos de 5
años2
Dosis equivalente anual en:
Cristalino 150 mSv 15 mSv
la piel4 500 mSv 50 mSv
las manos y pies 500 mSv ___
1
Los límites se aplican a la suma de las dosis pertinentes procedentes de la exposición externa durante el
período especificado y de la dosis comprometida en 50 años (hasta los 70 años para los niños) por
incorporaciones durante ese mismo período; 2Con el requisito adicional que la dosis efectiva no debería
superar 50 mSv en un año cualquiera; 3Bajo condiciones excepcionales se podría permitir una dosis
efectiva más alta en un único año, siempre que la media de 5 años no supere 1 mSv/año; 4 La limitación de
la dosis efectiva asegura una protección contra efectos estocásticos. Hay límite adicional para las
exposiciones locales para evitar los efectos deterministas.

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5. EFECTOS BIOLÓGICOS NO CONVENCIONALES DE LA RADIACIÓN
IONIZANTE.

En la última década, se han descrito diversos procesos biológicos que ocurren tras
exposiciones a dosis bajas de radiación ionizante y que por lo tanto podrían tener una gran
relevancia en el ámbito de la protección radiológica. Entre estos procesos cabe destacar, la
respuesta adaptativa y los efectos de la radiación no dirigidos al ADN.

5.1. Respuesta adaptativa.

Existen en la actualidad diversas evidencias experimentales que apoyan la existencia de una


respuesta adaptativa de la célula tras su exposición a radiación. Dicha respuesta se produce
como consecuencia de la activación de los mecanismos de reparación celulares tras la
exposición a una dosis muy baja de radiación (dosis condicionante). Como resultado de ello,
se producen menos lesiones en el ADN. Con este proceso se reduciría tanto la incidencia
natural de cáncer como la probabilidad de que una dosis de radiación adicional (generalmente
llamada dosis provocadora) causara un desarrollo carcinogénico (Figura 6). Este proceso ha
sido demostrado en distintos tipos celulares tanto de origen humano como de ratón (linfocitos,
fibroblastos, médula ósea y esperma). Los mecanismos de respuesta adaptativa parecen ser
similares a los que se activan después de una exposición a otros agentes genotóxicos,
incluyendo cantidades trazadoras de radicales oxidantes. Por lo tanto, la respuesta adaptativa a
la radiación podría ser el resultado de un mecanismo general de respuesta celular frente al
daño. Sin embargo, es necesario obtener evidencias más concluyentes sobre el papel de la
respuesta adaptativa en los procesos carcinogénicos. La confirmación de este proceso sería de
especial relevancia en protección radiológica, ya que implicaría que las estimaciones del
riesgo de efectos estocásticos debidos a dosis de radiación bajas han sido sobrevaloradas, al
no haber tenido en cuenta el proceso de respuesta adaptativa (Wolff 1998).

Figura 6: Esquema de respuesta adaptativa frente a radiación ionizante

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5.2. Efectos de la radiación no dirigidos al ADN.

Como se ha podido comprobar a lo largo de este tema, desde el punto de vista radiobiológico
se asume ampliamente que los eventos genéticos inducidos por radiación en células de
mamíferos ocurren como resultado directo de daño en el ADN que no es reparado de forma
correcta por los mecanismos celulares de reparación. Sin embargo, cada vez hay más
evidencias de que la exposición de poblaciones celulares a radiación ionizante también puede
producir efectos no-dirigidos, es decir, pueden aparecer consecuencias genéticas importantes
en células cuyo núcleo no ha sufrido irradiación directa. Son tres, principalmente, las líneas de
investigación sobre efectos no dirigidos.

Inestabilidad genética inducida por radiación.

En 1980, unos experimentos diseñados para examinar en detalle la cinética de transformación


en células de ratón 10T1/2 como consecuencia de la exposición a radiación, dieron un
resultado algo sorprendente. Parecía que para que tuviera lugar la transformación celular eran
necesarios dos eventos distintos. El primero era un evento frecuente, que ocurría en una gran
parte de la población celular irradiada (20-30%), y aumentaba la probabilidad de que tuviera
lugar el segundo evento. El segundo es un evento muy poco frecuente (frecuencia aproximada
de 10-6) e implica la transformación de una o más células de la progenie de la célula
inicialmente irradiada después de muchos ciclos de división celular. El segundo evento
ocurría con una frecuencia constante por célula por generación durante el crecimiento de la
población irradiada hasta alcanzar la confluencia, y tiene las características de un evento
mutagénico. Basándose en estos resultados, se postuló la hipótesis de que la radiación inducía
un tipo de inestabilidad genética transmisible en una gran fracción de células de la población;
esta inestabilidad tenía el efecto de aumentar la frecuencia con la que aparecían
transformantes de forma espontánea en la progenie. Se presentaron evidencias de que este
fenotipo inestable persistía al menos durante 12 y quizás hasta 25 rondas de división celular
después de la exposición a radiación. Resultados de estudios realizados en sistemas
experimentales estaban de acuerdo con esta hipótesis.

La hipótesis en la actualidad ha sido confirmada en diversos sistemas experimentales para


distintos efectos biológicos incluyendo mutagénesis, aberraciones cromosómicas y retraso en
la muerte celular.

Por tanto está bien establecido que la radiación por si misma puede inducir un tipo de
inestabilidad transmisible en células que conlleva una aumentada probabilidad de que en las
células supervivientes tengan lugar múltiples eventos genéticos, tras muchas generaciones de
replicación. Sin embargo, el mecanismo preciso asociado con este fenómeno aún está por
elucidar. Esto incluye como es iniciado y como se mantiene.

A pesar de que sigue sin conocerse la importancia de la inducción de inestabilidad en los


eventos iniciales de la carcinogénesis radioinducida in vivo, el fenómeno está ahora bien
documentado en una amplia variedad de sistemas in vitro, y ciertamente cambiará la manera
en la que pensamos sobre los eventos tempranos en la iniciación de la carcinogénesis. Es
tentador especular, por ejemplo, que dicha inestabilidad podría aumentar la probabilidad de
que ocurrieran múltiples eventos genéticos en un único linaje celular que fuera necesario para
desarrollar cáncer. Es interesante el hecho de que el concepto de inestabilidad inducida como
un paso inicial en la carcinogénesis es consistente con hallazgos que van apareciendo en

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estudios epidemiológicos en poblaciones humanas, que sugieren que algunos tipos de cáncer
inducidos por radiación pueden seguir un modelo de riesgo relativo; es decir, una dosis
determinada de radiación aumenta la tasa a la que se desarrolla el cáncer normalmente a todos
los tiempos post-irradiación, en lugar de inducir una cohorte específica de nuevos tumores.

Inducción de mutaciones por irradiación del citoplasma.

Durante mucho tiempo se ha considerado que el núcleo es el blanco de los efectos biológicos
relevantes inducidos por radiación, y que las alteraciones genéticas resultantes se producen
como consecuencia del daño inducido por la radiación en el ADN. Efectivamente, un número
de estudios realizados inicialmente en diversos sistemas biológicos indicaron que la
irradiación nuclear era crítica para sus efectos citotóxicos. El desarrollo de irradiadores
precisos con microhaces ha permitido ahora el estudio de los efectos de la irradiación
localizada en partes específicas de la célula.

Utilizando irradiadores con microhaces se ha observado que la irradiación citoplasmática con


flujos bajos de partículas alfa puede inducir una frecuencia significativa de mutaciones en
células de mamíferos. Según se esperaba en base a trabajos anteriores, la irradiación del
citoplasma tenía un efecto relativamente pequeño en la supervivencia celular. Sin embargo, el
paso de una única partícula alfa aproximadamente duplicaba la frecuencia de mutación
espontánea, mientras que se observaba un aumento de 2-3 veces en la frecuencia de mutación
cuando una célula era atravesada hasta con 4 partículas. No se observó aumento en la
frecuencia de mutación con mayores flujos de partículas.

A pesar de que son necesarios más estudios para poder sacar conclusiones, los resultados
mencionados anteriormente son muy provocadores en cuanto a que sugieren que la irradiación
directa del núcleo no es necesaria para que se produzcan efectos genéticos importantes.

Efectos circunstantes (“bystander”) en poblaciones irradiadas.

Los efectos circunstantes ("bystander") en poblaciones celulares irradiadas implican que las
alteraciones genéticas pueden ocurrir en células que no reciben una exposición directa a
radiación. Más bien las señales de daño son transmitidas a estas células desde células vecinas
de la población que han sufrido irradiación. Efectivamente cada vez existen más evidencias
que apoyan la hipótesis de que pueden ocurrir efectos biológicos importantes en células que
no reciben exposición directa a radiación. Si este fenómeno ocurriera in vivo, podría ser de
considerable importancia en lo que respecta a efectos carcinogénicos de dosis muy bajas de
radiación de alta LET, tales como las partículas alfa del radón.

El modelo experimental utilizado para estudiar efectos circunstantes generalmente ha


implicado la exposición de cultivos celulares a flujos muy bajos de radiación alfa, de tal
manera que sólo una fracción muy pequeña de la población celular fuera atravesada por una
partícula. En el informe inicial de este fenómeno, se observó un aumento en la frecuencia de
intercambio de cromátidas hermanas (SCE) en el 30-50% de las células expuestas a flujos con
los que sólo un 0,1-1% de las células eran atravesadas por una partícula alfa. Estos resultados
indicaban que el blanco para el daño genético producido por partículas alfa es mucho mayor
que el núcleo o incluso que la propia célula.

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Posteriormente, se han descrito efectos circunstantes para parámetros como inducción de
mutaciones génicas, micronúcleos, apoptosis o alteración en los patrones de expresión de
determinados genes.

Los efectos no convencionales descritos en este apartado han sido observados tanto en
sistemas experimentales in vitro, como en animales de laboratorio in vivo. Sin embargo, la
información disponible en la actualidad no es suficiente como para concluir sobre la
implicación que podrían tener en el sistema de protección radiológica.

A pesar de ello, no cabe duda de que en los datos existentes muestran que el blanco crítico de
la célula para que la radiación produzca efectos biológicos es mayor que en núcleo. Además,
estos efectos han puesto en duda uno de los principales paradigmas de la radiobiología, el cual
presupone que:
- Los efectos biológicos sólo ocurren en aquellas células cuyos núcleos han sido
atravesados por una trayectoria de ionización, algo que las observaciones de efectos
circunstantes y los experimentos de irradiación del citoplasma han mostrado que no es
del todo cierto; y que
- El daño en el ADN si no es letal para la célula, se transmite de forma directa a toda la
descendencia de ésta, principio que ha sido puesto en duda al describirse el fenómeno
de inestabilidad genómica.

Será necesario sin embargo contar con más resultados, no sólo en animales de
experimentación sino también en humanos, para poder conocer las verdaderas implicaciones
de estos fenómenos en el ámbito de la radiobiología y la protección radiológica.

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TEMA 8

LEGISLACIÓN ESPAÑOLA APLICABLE A INSTALACIONES


DE RADIODIAGNOSTICO.

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1. INTRODUCCIÓN .........................................................................3
2. NORMATIVA ESPAÑOLA: LEYES BÁSICAS. .................................4
2.1. Ley 25/1964 sobre Energía Nuclear .....................................................4

2.2. Ley 15/1980 de Creación del Consejo de Seguridad Nuclear


modificada por la Ley 33/2007......................................................6
3. NORMATIVA ESPAÑOLA BÁSICA: LOS REGLAMENTOS................8
3.1. Real Decreto 1085/2009 por el que se aprueba el Reglamento sobre
Instalación y Utilización de Aparatos de Rayos X con fines de Diagnóstico
Médico ...................................................................................................8
3.2. Real Decreto 1976/1999 por el que se establecen los Criterios de Calidad
en Radiodiagnóstico............................................................................... 13
3.3 Real Decreto 1836/1999 por el que se aprueba el Reglamento sobre
Instalaciones Nucleares y Radiactivas modificado por el Real Decreto 35/2008
.......................................................................................................... 16
3.4. Real Decreto 783/2001 por el que se aprueba el Reglamento sobre
Protección Sanitaria contra Radiaciones.................................................... 17
3.5 Real Decreto 815/2001 por el que se aprueba el Reglamento sobre
justificación del uso de radiaciones ionizantes para la protección radiológica de
las personas con ocasión de exposiciones médicas. .................................... 17
4.- OTRAS NORMAS DE INTERÉS.................................................. 20
5.- LEGISLACIÓN EUROPEA APLICABLE ...................................... 21

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1. INTRODUCCIÓN

Toda actividad en la que se manipulen agentes nocivos para la salud y seguridad de las personas
y de sus propiedades, está estrictamente regulada por las autoridades de los distintos países, que
deben vigilar y controlar los riesgos de estas actividades y garantizar que la exposición que se
derive de la actividad contemplada sea la mínima posible y no presente riesgos ni para los
trabajadores ni la población.

En todos los países del mundo, existe un marco legal que se suele representar mediante una
pirámide (Figura 1). En la cúspide se sitúan las Leyes; el escalón siguiente está ocupado por los
Reales Decretos y Reglamentos que desarrollan aspectos concretos de las Leyes, y finalmente las
Órdenes Ministeriales e Instrucciones del CSN componen el marco nacional. En la base, y con
carácter recomendatorio, se incluyen las Guías de Seguridad del CSN, otras normas técnicas y de
seguridad, y algunas recomendaciones específicas elaboradas por organismos técnicos con
competencia en estos temas.

LEGISLACIÓN EN MATERIA DE SN Y PR

LEYES PARLAMENTO

REGLAMENTOS GOBIERNO
DECRETOS

ÓRDENES MINISTERIOS
MINISTERIALES

CSN
GUÍAS DE SEGURIDAD
EVALUACIÓN E IMPOSICIÓN
DE CONDICIONES

NORMAS ORGANISMOS
NACIONALES E
INTERNACIONALES
RECOMENDACIONES

PÍRÁMIDE LEGISLATIVA

FORMACIÓN EN PROTECCIÓN RADIOLÓGICA


Figura 1: Pirámide legislativa

La pirámide normativa española incluye dos Leyes Básicas (Ley 25/1964 de Energía Nuclear y
Ley 15/1980 de Creación del CSN, modificada por la Ley 33/2007, y otras de cierto interés en
algunos aspectos ya que modifican a las anteriores en parte: Ley 14/1999 de tasas del CSN y Ley
54/1997 del Sector Electrico). Los aspectos concretos se desarrollan en Reales Decretos, tales
como:

- Real Decreto 1836/1999 por el que se aprueba el Reglamento sobre Instalaciones


Nucleares y Radiactivas, modificado por el RD 35/2008
- Real Decreto 783/2001 por el que se aprueba el Reglamento sobre Protección Sanitaria
contra las Radiaciones Ionizantes,
- Real Decreto 1085/2009 por el que se aprueba el Reglamento sobre instalación y

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utilización de aparatos de rayos X con fines de diagnóstico médico,
- Real Decreto 1976/1999 por el que se establecen los criterios de calidad de
radiodiagnóstico,
- Real Decreto 1132/1990 por el que se establecen medidas fundamentales de protección
radiológica de las personas sometidas a exámenes y tratamientos médicos,
- Real Decreto 413/1997sobre protección de trabajadores externos con riesgos de
exposición a radiaciones ionizantes por intervención en zona controlada,
- Real Decreto 815/2001 sobre justificación del uso de las radiaciones ionizantes para la
protección radiológica de las personas con ocasión de exposiciones médicas.

Entre las Órdenes Ministeriales cabe destacar la Orden por la que se suprimen las exploraciones
radiológicas en los exámenes de salud de carácter preventivo.

Entre las Instrucciones del CSN podemos destacar la IS-17 sobre homologación de cursos o
programas de formación para el personal que dirija el funcionamiento u opere los equipos en las
instalaciones de rayos X con fines de diagnóstico médico y acreditación del personal de dichas
instalaciones.

Entre las Normas Técnicas, destacan las Guías de Seguridad publicadas por el Consejo de
Seguridad Nuclear (CSN) y la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR),
que emite las normas UNE.

Entre las Guías de Seguridad del CSN destacan, en el ámbito de los rayos X de diagnóstico:

- GS-5.9: Documentación para solicitar la autorización e inscripción de empresas de venta


y asistencia técnica de equipos de rayos X.
- GS-5.11: Aspectos técnicos de seguridad y protección radiológica de instalaciones
médicas de rayos X para diagnóstico.

Esta lección resume los aspectos más interesantes de cada una de las Leyes y Reglamentos de que
consta la pirámide legislativa española. Finalmente, resume la Legislación Comunitaria Europea
aplicable.

2. NORMATIVA ESPAÑOLA: LEYES BÁSICAS.

Las Leyes son las normas de mayor rango entre las normas nacionales. Están aprobadas por el
Parlamento y solo pueden ser derogadas o modificadas por otra Ley. La primera Ley aprobada
sobre temas nucleares y radiactivos es del año 1964 y, si bien se encuentra derogada en parte,
todavía hoy sigue vigente en algunos de los aspectos tratados.

2.1. Ley 25/1964 sobre Energía Nuclear1

1
Modificada parcialmente por las leyes 25/1968, 21/1990, 54/1997, 14/1999, 62/2003, y por ley orgánica 10/1995

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Regula el uso pacífico de la energía nuclear y los usos de las radiaciones ionizantes en los
distintos campos de aplicación. Establece los principios de seguridad y protección frente al
peligro de las radiaciones ionizantes. Esta ley ha sido parcialmente modificada en diversas
ocasiones1, la última a través de la Ley 33/2007 de modificación de la Ley 25/1964.

Objetivo de la Ley:

• Fomentar el desarrollo de las aplicaciones pacíficas de la energía nuclear y las


radiaciones ionizantes en España y regular su puesta en práctica dentro del territorio
nacional.

• Proteger a las personas y sus bienes de los peligros de la energía nuclear y de los
efectos nocivos de las radiaciones ionizantes.

• Regular la aplicación en el territorio nacional de los compromisos internacionales


suscritos por España.

La ejecución de esta Ley corresponde al Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, a través de


la Dirección General de Política Energética y Minas, así como al CSN.

♦ Resumen de las disposiciones más importantes contenidas en la Ley 25/1964:


El Ministerio de Industria, Turismo y Comercio es responsable del trámite de las autorizaciones
administrativas exigidas a las instalaciones nucleares y radiactivas. Este apartado se desarrolla en el
Reglamento sobre Instalaciones Nucleares y Radiactivas (RINR), y en el Reglamento sobre
instalación y utilización de equipos de rayos X con fines de diagnóstico médico.
Las medidas de seguridad y protección contra las radiaciones ionizantes se desarrollan en el
Reglamento sobre Protección Sanitaria contra las Radiaciones Ionizantes.
El titular de toda actividad que pueda originar daños estará obligado a establecer una póliza de
seguros.
La infracción de los preceptos legales y reglamentarios se sancionará gubernamentalmente
mediante la imposición de sanciones administrativas. Las sanciones por las infracciones previstas
pueden ser: anulación de licencias, permisos o concesiones, o la suspensión temporal.
Se contemplan los delitos y penas derivados del mal uso de las radiaciones ionizantes. Además, se
considera infracción administrativa el incumplimiento de los preceptos legales y reglamentarios.

Infracciones y sanciones

De entre las modificaciones que hace la Ley 33/2007 de modificación de la Ley 25/1964 podemos
destacar la relativa a las infracciones y sanciones en materia nuclear y radiológica.
Las infracciones se clasifican en leves, graves o muy graves. Se entenderá que existe peligro grave
para la seguridad o salud de las personas cuando se degrade el funcionamiento seguro de la

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actividad. Cuando no se vean afectados los usos presentes o futuros de las cosas o del medio
ambiente, el daño será de escasa trascendencia.
Las infracciones muy graves podrían dar lugar además a la revocación o suspensión de las
autorizaciones, concesiones o licencias.
El CSN propondrá la iniciación del correspondiente expediente sancionador. En infracciones leves,
el CSN apercibirá al titular y requerirá medidas correctoras. Si éste no fuera atendido el CSN podrá
imponer multas.
En el ámbito de la administración del estado, la competencia para la iniciación de los expedientes
sancionadores corresponderá a la DG de Política Energética y Minas.
Las infracciones muy graves prescriben a los 5 años, las graves a los 3 y las leves al año.

2.2. Ley 15/1980 de Creación del Consejo de Seguridad Nuclear modificada por la Ley
33/2007

Esta Ley tiene como objetivo la creación del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) como único
organismo competente en materia de seguridad nuclear y protección radiológica, independiente
de la Administración General del Estado. La Ley modifica algunos de los artículos de la Ley
25/1964. El CSN está constituido por un Presidente y cuatro Consejeros (asistidos por un
Secretario General) del que dependerá un cuerpo técnico de funcionarios.

El CSN se regirá por un Estatuto propio, pudiendo encomendar algunas de sus funciones en las
Comunidades Autónomas. El Consejo deberá informar anualmente al Congreso y al Senado.

La Ley 15/1980 ha sido modificada por la Ley 33/2007 de reforma de la Ley de Creación del
CSN, la cual ha introducido importantes novedades, siendo la más destacable la incidencia en los
aspectos relativos al derecho de información y participación de los ciudadanos en las actividades
del CSN junto con el deber de éste de proporcionar dicha información y fomentar la
transparencia, y también la nueva regulación que hace de las infracciones y sanciones en materia
nuclear.

♦ Misiones del CSN:

 Proponer al Gobierno las reglamentaciones en materia de seguridad nuclear y


protección radiológica (PR).

 Emitir informes al Ministerio preceptivos y previos a la concesión de los diversos


tipos de autorizaciones. Sus decisiones técnicas tendrán carácter vinculante cuando sean
denegatorias. Los informes serán preceptivos en todos los casos y sus decisiones
técnicas tendrán carácter vinculante cuando sean denegatorias o establezcan
condiciones.

 Realizar la inspección y control de las instalaciones nucleares, radiactivas y de rayos


X durante las distintas fases de proyecto, construcción, puesta en marcha, transporte,
etc. desde su funcionamiento hasta su clausura con capacidad para suspender el

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funcionamiento de la misma por motivos de seguridad. Actualmente, el CSN ha
encomendado la inspección de las instalaciones radiactivas a seis Comunidades
Autónomas. Además, en Cataluña, Baleares y País Vasco la encomienda incluye las
inspecciones previas a la concesión de las autorizaciones.

 Verificar la implantación práctica del principio ALARA por el que las dosis
recibidas por los trabajadores profesionalmente expuestos a radiaciones ionizantes
deben mantenerse tan bajas como razonablemente sea posible y siempre por debajo de
los límites de dosis establecidos.

 Inspeccionar los transportes de sustancias nucleares y radiactivas.

 Proponer la imposición de las sanciones cuando sea necesario incluyendo la anulación


de licencias y autorizaciones.

 Controlar las medidas de protección de los trabajadores expuestos a radiaciones, del


público y del medio ambiente

 Colaborar con las autoridades en relación con los programas de protección de las
personas sometidas a procedimientos de diagnóstico y tratamiento médico.

 Autorizar los Servicios o Unidades Técnicas de Protección Radiológica, los Servicios


de Dosimetría personal y empresas de servicios en el ámbito de la PR.

 Crear un registro de empresas externas relacionadas con trabajos en las instalaciones.

 Conceder y renovar las licencias necesarias para el personal de operación de las


instalaciones radiactivas y las acreditaciones para operar y dirigir las instalaciones de
radiodiagnóstico. Concede los títulos requeridos a los Jefes de los Servicios de
Protección Radiológica.

 Homologar programas de formación para el personal de las instalaciones radiactivas


y establecer los planes de investigación.

 Vigilar los niveles de radiación tanto en el interior como en el exterior de las


instalaciones.

 Vigilar la calidad radiológica del medio ambiente en todo el territorio nacional en


cumplimiento de las obligaciones internacionales de España en esta materia,
colaborando con las autoridades competentes.

 Informar a la opinión pública directamente o a través de sus órganos representativos.


Establece el derecho a la información y participación del ciudadano en su
funcionamiento.

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 Asesorar a los tribunales y órganos de la Administración Públicas en materia de
Seguridad Nuclear y Protección Radiológica.

La Ley prevé unas tasas de servicios realizados, de aplicación en todo el territorio nacional, en
compensación por la realización de las funciones asignadas al Consejo, estas tasas se recogen en la
Ley 14/1999 de tasas y precios público por servicios prestados por el CSN.
El CSN actualiza anualmente la cuantía de las tasas de servicios mediante una resolución que se
encuentra disponible en su página Web.
La Ley de Tasas también faculta al CSN para apercibir a los titulares que hayan cometido
infracciones sancionables, incluyendo la capacidad de imponer multas. El CSN deberá informar a
los órganos competentes para incoar expedientes.

3. NORMATIVA ESPAÑOLA BÁSICA: LOS REGLAMENTOS

3.1. Real Decreto 1085/2009 por el que se aprueba el Reglamento sobre Instalación y
Utilización de Aparatos de Rayos X con fines de Diagnóstico Médico

La Ley sobre Energía Nuclear exceptúa del régimen de autorizaciones para las instalaciones
nucleares y radiactivas a los equipos de rayos X con fines médicos, y establece que estos deben
regularse mediante un reglamento específico. Además, las instalaciones que utilizan este tipo de
aparatos, por su condición de radiactivas, estarán sujetas al Reglamento de Protección Sanitaria
contra Radiaciones Ionizantes. Por otra parte, la ley 14/1986 de Sanidad obliga a establecer los
requisitos técnicos mínimos para la aprobación y homologación de estas instalaciones. Por todo
ello, se hacía necesaria una regulación específica para este tipo de instalaciones.

Así, se aprobó el Real Decreto 1891/1991 con el objetivo regular la instalación y utilización de
equipos de rayos X con fines de diagnóstico médico, estableciendo los procedimientos necesarios
para el control por parte de la Administración del correcto funcionamiento de estos equipos.

Desde su publicación en 1991 ha tenido lugar una intensa producción de normativa relacionada,
tanto nacional como internacional, hecho que, sumado a la evolución del sector y a la experiencia
adquirida en la aplicación de sus disposiciones, aconsejaba la completa revisión del texto. Por ello
se ha publicado el Real Decreto 1085/2009 por el que se aprueba el Reglamento sobre
instalación y utilización de aparatos de rayos X con fines de diagnóstico médico, que sustituye
al reglamento de 1991.

Se aplica a todas las instalaciones de rayos X dedicadas al diagnóstico médico de seres humanos o
animales. Otras instalaciones radiactivas con fines médicos se regirán por el Reglamento de
Instalaciones Nucleares y Radiactivas.

3.1.1. Definición de equipos e instalaciones de rayos X.

A los efectos del citado Real Decreto se establecen las siguientes definiciones:

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Equipo de Rayos X: equipos eléctricos con un generador de tensión y uno o varios tubos de
rayos X. Son fijos si se utilizan con carácter estacionario, y móviles si pueden desplazarse a los
lugares en que se requiera su empleo.

Instalación de Rayos X de diagnóstico médico: es el equipo o equipos de Rayos X y los locales o


lugares donde se utilizan.

Titular de una instalación de Rayos X con fines de diagnóstico médico: es la persona, física o
jurídica, que explota la instalación.

3.1.2. Autoridades y competencias.

Las autoridades competentes en la aplicación de este Reglamento son el Ministerio de Industria,


Turismo y Comercio, las Comunidades Autónomas y el Consejo de Seguridad Nuclear, sin
perjuicio de las funciones que correspondan a la Autoridad Sanitaria.

Las Comunidades Autónomas llevarán a cabo:


- La inscripción de las instalaciones de rayos X en su registro correspondiente y el
mantenimiento de éste,
- Y la autorización, previo informe del CSN, y el registro de las empresas de venta y
asistencia técnica de equipos de rayos X
El Ministerio de Industria, Turismo y Comercio llevará los registros centrales tanto de las
instalaciones como de las empresas de venta y asistencia técnica.
El CSN es competente para acreditar los conocimientos adecuados para dirigir y operar las
instalaciones de rayos X de diagnóstico médico.

El titular de las instalaciones de rayos X será responsable de su funcionamiento en condiciones de


seguridad.

Solo podrán comercializarse y ponerse en servicio aquellos equipos de rayos X de diagnóstico


médico que cumplan lo dispuesto en el Real Decreto sobre Productos Sanitarios.
Los equipos de rayos X de diagnóstico veterinario deberán estar sometidos al sistema de calidad
industrial.

3.1.3. Requerimientos para empresas de venta y asistencia.

Todas las actividades relacionadas con la venta y asistencia técnica de los equipos e instalaciones de
Rayos X con fines médicos deben ser realizadas por entidades autorizadas al efecto.

Trámite para la concesión de autorización:

• Se presentará la correspondiente solicitud ante el órgano competente de la


Comunidad Autónoma que corresponda.
• En la solicitud se hará constar las actividades para las que se solicita la autorización, e

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irá acompañada de la documentación necesaria para acreditar la capacidad técnica
para dichas actividades, y también de la siguiente documentación:
 Identificación de la empresa o entidad.
 Memoria de actividades que va a desarrollar (venta y/o asistencia) y su
experiencia en el área.
 Organización de personal, adjuntando su titulación, cualificación y
experiencia profesional, y normas de funcionamiento de la empresa.
 Relación de instalaciones y equipos con los que cuenta la empresa para
realizar sus actividades.
 Procedimientos para garantizar la protección radiológica de los trabajadores
expuestos (TE).
• El órgano competente de la Comunidad Autónoma, previo informe vinculante del
CSN, dictará la resolución que proceda.
• La modificación de las actividades desarrolladas por la empresa de venta o asistencia
técnica o el cambio de su titularidad requerirá autorización por el mismo trámite.

Una vez superado el trámite correspondiente, la entidad será inscrita en el "Registro de Empresas de
venta y asistencia técnica de equipos de Rayos X de diagnóstico médico".

La autorización como empresa de venta o asistencia técnica obliga al titular de la misma a:


- Cumplir las condiciones contenidas en la autorización, lo especificado en la documentación
presentada con la solicitud y lo establecido en el Reglamento de Protección Sanitaria contra
Radiaciones Ionizantes.
- Registrar todas las operaciones de venta, asistencia técnica, retorno y destino de los equipos
retirados.
- Entregar los equipos de rayos X junto con el certificado de pruebas de aceptación según el
Real Decreto por el que se establecen los criterios de calidad en radiodiagnóstico.
- Verificar los equipos tras cualquier intervención o reparación y emitir el correspondiente
certificado.

3.1.4. Procedimiento de declaración y registro de instalaciones de rayos X con fines médicos.

Deberá declararse ante el órgano competente de la Comunidad Autónoma correspondiente la


puesta en funcionamiento o modificación de todas las instalaciones de Rayos X de diagnóstico.

El procedimiento se explica con más detalle en el Tema 13.

Las declaraciones conformes se inscribirán en el "Registro de instalaciones de Rayos X de


diagnóstico médico" del organismo competente de la Comunidad Autónoma y del Ministerio de
Industria, Turismo y Comercio.
La Comunidad Autónoma remitirá al CSN copia de las declaraciones, ceses y cambios de
titularidad.

De acuerdo al Reglamento de Instalaciones nucleares y radiactivas las Instalaciones de RX con fines


de diagnóstico médico son instalaciones de tercera categoría, pero además el RD 1085/2009 en lo

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que es de aplicación, establece una clasificación de estas instalaciones en tres tipos:

Tipo 1. Instalaciones con equipos de TC, radiología intervencionista, mamografía, equipos


quirúrgicos y móviles.
Tipo 2. Instalaciones con equipos de diagnóstico general, veterinario y dental no intraoral
Tipo 3. Instalaciones con equipos de diagnóstico dental intraoral o podológico y de densitometría
ósea.

3.1.5. Operación de las instalaciones de rayos X de diagnóstico médico.

El titular de la instalación de rayos X de diagnóstico médico está obligado a:


- Cumplir lo indicado en la declaración que presentó para la inscripción de la instalación.
- Definir e implantar un Programa de Protección Radiológica.
- Conservar copia de la documentación presentada en la declaración y los certificados de las
pruebas de aceptación inicial del equipo y los de verificación tras cualquier intervención o
reparación del equipo.
- Vigilar los niveles de radiación en los puestos de trabajo y áreas colindantes accesibles al
público, con periodicidad anual, cuando se modifiquen las condiciones de trabajo o se
detecte alguna irregularidad, a través de un Servicio o Unidad Técnica de Protección
Radiológica, la cual emitirá un certificado con los resultados.
- Obtener un certificado de conformidad, expedido por un Servicio o Unidad Técnica de
Protección Radiológica, que garantice que se mantienen las características materiales
recogidas en la inscripción y que se da cumplimiento al Programa de Protección
Radiológica.
- Enviar un informe al CSN con periodicidad anual o bienal, según la instalación, que incluya
los certificados, resumen de la dosimetría del personal expuesto y los resultados de las
verificaciones de los niveles de radiación.

Los equipos fuera de servicio solo podrán ser retirados por una empresa autorizada para la venta y
asistencia técnica, ya sea para su almacenamiento o destrucción.

3.1.6. Programa de Protección Radiológica

En el artículo 19 se establece que en todas las instalaciones de radiodiagnóstico será obligatorio


implantar un Programa de Protección Radiológica donde se recojan los aspectos recogidos en el
Reglamento de Protección Sanitaria contra Radiaciones Ionizantes aplicables a este tipo de
instalaciones. Su objetivo es garantizar que las dosis que reciban los trabajadores y el público sean
tan bajas como sea razonablemente posible y siempre inferiores a los límites establecidos en la
reglamentación.
El Programa de Protección Radiológica deberá contemplar como mínimo:

 Medidas de prevención:

- Evaluación previa de las condiciones radiológicas de trabajo.


- Clasificación y señalización de zonas según los riesgos presentes en cada una de ellas.

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- Clasificación radiológica de trabajadores expuestos.
- Establecimiento de medios necesarios para garantizar que el acceso a zona controlada,
cuando los equipos de rayos X estén funcionando, está restringida a los trabajadores
expuestos y que hayan recibido la formación necesaria.
- Establecimiento de normas y procedimientos de trabajo.
- Formación, inicial y periódica, de los trabajadores expuestos.

 Medidas de control:

- Control de calidad del equipamiento según el Real Decreto por el que se establecen los
criterios de calidad en radiodiagnóstico.
- Control del tiempo de funcionamiento de los equipos.
- Control mediante la distancia a la fuente.
- Utilización de blindajes fijos o móviles.
- Utilización de equipos de protección individual (delantales plomados, gafas de vidrio
plomado, etc.)

 Medidas de vigilancia:

- Vigilancia radiológica de las zonas de trabajo y áreas colindantes accesibles al público,


realizada por un Servicio o Unidad Técnica de Protección Radiológica, como mínimo una
vez al año.
- Vigilancia dosimétrica de los trabajadores expuestos, realizada por un Servicio de
Dosimetría Personal expresamente autorizado por el CSN, con periodicidad mensual.
- Vigilancia de la salud de los trabajadores expuesto, según indica el Reglamento de
Protección Sanitaria contra Radiaciones Ionizantes.

 Medidas administrativas:

- Registro y archivo de los resultados de la vigilancia dosimétrica de los trabajadores,


vigilancia radiológica de la instalación, de las actividades de formación inicial y periódica
de los trabajadores.
- Establecimiento de un protocolo de actuación ante una eventual superación de los límites de
dosis reglamentarios.
- Establecimiento, si procede, de un protocolo para la estimación de dosis mediante
dosimetría de área.

3.1.6. Requisitos del personal.

Toda instalación de Rayos X con fines de diagnóstico médico, deberá ser dirigida por médicos,
odontólogos o veterinarios que posean los conocimientos adecuados sobre el diseño y uso de los
equipos, riesgo radiológico asociado y medidas de seguridad y protección radiológica. Cuando la
operación del equipo de rayos X no fuera a realizarse directamente por el titulado sino por personal
bajo su supervisión, este deberá estar capacitado al efecto.

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Los titulados que dirijan el funcionamiento de la instalación y los operadores de los equipos que
actúen bajo su supervisión deberán acreditar ante el CSN sus conocimientos, adiestramiento y
experiencia en materia de protección radiológica, presentando cuanta documentación justificativa se
estime oportuna. El CSN, tras examinar la documentación presentada, extenderá la correspondiente
acreditación. También se podrá obtener la acreditación superando los cursos establecidos para tal
fin por el CSN.

3.2. Real Decreto 1976/1999 por el que se establecen los Criterios de Calidad en
Radiodiagnóstico

En este Real Decreto se establecen los criterios de calidad para asegurar la optimización en la
obtención de imágenes y la protección radiológica del paciente en las unidades asistenciales de
radiodiagnóstico, manteniendo las dosis recibidas por los trabajadores expuestos y el público
sean tan bajos como razonablemente pueda alcanzarse.

La unidad asistencial de radiodiagnóstico comprende: la instalación o conjunto de instalaciones


de rayos X con fines de diagnóstico médico y radiología intervensionista y los recursos humanos
adscritos a las mismas.

Se dispone la obligatoriedad de implantar en todas las unidades asistenciales de radiodiagnóstico


desde su funcionamiento un Programa de Garantía de Calidad elaborado de acuerdo con los
protocolos nacionales o internacionales actualizados. Dicho programa de garantía de calidad
constará por escrito y estará a disposición de la autoridad sanitaria competente y del CSN.

El titular de la unidad asistencial tiene la obligación de implantar dicho programa y nombrar al


responsable para su confección, desarrollo y ejecución, remitiendo una copia a la autoridad
sanitaria competente. Además, anualmente deberá dejar constancia documental archivando los
informes de las reparaciones, modificaciones y resultados de los controles demostrativos de la
corrección, garantizando la reparación o suspensión temporal de los equipos que incumplan los
criterios establecidos. Asimismo, deberá informar a la autoridad sanitaria competente de
cualquier incidente o accidente que supere el umbral de dosis de los efectos deterministas en
pacientes.

El titular podrá encomendar la realización de estas obligaciones a una o más personas. El


responsable del Programa de Garantía de Calidad dispondrá de protocolos escritos que se
actualizarán periódicamente.

Las unidades asistenciales de radiodiagnóstico, cuando proceda, dispondrán del asesoramiento de


especialistas en radiofísica hospitalaria, propios o concertados, que participarán en la confección
del Programa de Garantía de Calidad y aconsejará sobre temas relacionados con la protección
radiológica.

A estos efectos, la autoridad sanitaria competente decidirá las unidades que deben disponer de
especialistas en radiofísica hospitalaria y, en su caso, de número de dichos especialistas con que

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deben contar, así como si deben ser propios o concertados. Además, establecerá aquellas
unidades que por su complejidad requieren disponer de un adecuado programa de mantenimiento
por parte del proveedor, de la propia unidad o de una empresa de venta y asistencia técnica de
acuerdo al RD 1085/2009.

El Programa de Garantía de Calidad incluirá, como mínimo:

1) Aspectos de la justificación de las exploraciones radiológicas. En este sentido, se


establecerán los criterios de necesidad y elección de la técnica, minimización de la dosis y
la responsabilidad del médico especialista, odontólogo o podólogo en el ámbito de su
competencia, quienes elaborarán el informe radiológico.

2) Medidas de control de calidad del equipamiento radiológico, sistemas auxiliares


y equipos de medida, que garantizarán la producción de imágenes de la mejor calidad
posible para el diagnóstico con dosis al paciente tan bajas como sea posible, respetando
los aspectos generales de la protección radiológica. Para ello se establecerá un programa
de control de calidad de equipos que se ajustará a protocolos establecidos refrendados por
sociedades científicas nacionales o por instituciones internacionales de reconocida
solvencia.

El equipamiento radiológico se someterá a unos requisitos de aceptación con una prueba


previa a la compra cuyos resultados se harán constar en un informe elaborado por el
suministrador y aceptado por el representante comprador. El médico especialista
participará en las especificaciones técnicas de la compra del equipo. Además, el
responsable del programa de garantía de calidad deberá realizar unas pruebas de
aceptación para referenciar el estado inicial del equipo que constarán también en un
informe.

Si al verificar las dosis impartidas y la calidad de imagen se detectan anomalías, se


realizarán los ensayos necesarios para averiguar sus causas, pudiendo suspenderse
provisionalmente el funcionamiento del equipo si esto afecta a la seguridad radiológica.
Se deberá, además, dejar constancia escrita, mediante certificación e informe, de la
restitución del funcionamiento de un equipo cuando éste se repare, verificando dicha
reparación.

Todos estos informes deberán ser archivados por el titular de la unidad asistencial durante
el periodo de vida útil del equipo.

Los equipos de medidas de dosis deberán estar calibrados por laboratorios de metrología
convenientemente acreditados, con la periodicidad recomendada por el fabricante y
deberá constar en los protocolos del programa de garantía de calidad que, a su vez,
definirá una periodicidad de verificación de los equipos.

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3) Procedimiento para la evaluación mínima anual de los indicadores de dosis en
pacientes. Los valores medios se compararán con los referenciados en el Anexo I de este
Real Decreto.

La verificación de las dosis impartidas a los pacientes, se llevará a cabo por especialistas
en radiofísica hospitalaria y se harán constar en un informe que el titular deberá archivar
durante un periodo de 30 años. En el caso de mujeres gestantes será preceptivo la
estimación de dosis al útero. El médico especialista, odontólogo o podólogo en el ámbito
de sus competencias, se responsabilizará de que la exposición de los pacientes sea la
mínima compatible con el fin que se persigue, y de que se dispongan de los medios
necesarios para evitar la repetición de la exposición.

4) Tasas de rechazo o repetición de imágenes.

5) Descripción de los recursos humanos y materiales necesarios para realizar los


procedimientos.

6) Responsabilidad y obligaciones de las personas que trabajen en la unidad o con


equipos adscritos a la misma.

7) Programa de formación para la utilización del equipo de rayos X y protección


radiológica, formación continuada y formación específica para el caso de nuevas
técnicas, en la cual el suministrador de quipos deberá involucrarse.

8) Verificación de los niveles de radiación con periodicidad mínima anual de los


puestos de trabajo y lugares accesibles al público. En el Anexo II de este Real Decreto se
detallan estas verificaciones.

9) Procedimientos para el registro de incidentes o accidentes, resultados de las


investigaciones realizadas y medidas correctoras aplicadas.

Este reglamento establece, a su vez, requisitos sobre la información al paciente. Será el médico
especialista quien deberá informar a un paciente antes de someterse a exploraciones de altas
dosis, de los riesgos asociados y le presentará un protocolo de consentimiento que deberá ser
firmado por el propio paciente, o su representante legal.

En el caso de mujeres con capacidad de procrear, el médico prescriptor y el médico especialista


deberán preguntarles si están embarazadas o creen que pueden estarlo. Además, el titular
adoptará las medidas necesarias de información, tales como carteles u otras dirigidas a las
mujeres para que comuniquen si están embarazadas.

Por otra parte, la autoridad sanitaria competente establecerá las medidas para evitar la
multiplicación innecesaria de instalaciones radiológicas médicas siguiendo los criterios de
ordenación de recursos autorizados por la Dirección General de la Salud Pública.

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Por este Real Decreto, queda prohibido el uso clínico de los equipos de fluoroscopia sin
intensificador de imagen. Además, El uso clínico de equipos de fluoroscopia con intensificador
de imagen, sin dispositivos de control de tasa de dosis, se limitará a circunstancias debidamente
justificadas.

Por último, la autoridad sanitaria competente vigilará el cumplimiento de lo establecido mediante


un sistema de auditoria. El incumplimiento de los preceptos establecidos constituirá infracción
administrativa en materia de sanidad y será objeto de sanción.

3.3 Real Decreto 1836/1999 por el que se aprueba el Reglamento sobre Instalaciones
Nucleares y Radiactivas modificado por el Real Decreto 35/2008

El Reglamento sobre Instalaciones Nucleares y Radiactivas, aprobado por Real Decreto


1836/1999, y modificado por el Real Decreto 35/2008, tiene por objeto la regulación del régimen
de autorizaciones administrativas de las instalaciones nucleares y radiactivas y actividades
relacionadas con las radiaciones ionizantes, documentación de las mismas, las acreditaciones del
personal, las obligaciones de los titulares de esas instalaciones, las actividades de inspección y
control, y cuanto se refiere a la fabricación de equipos para fines radiactivos.

La aplicación de este Real Decreto corresponde al Ministerio de Industria, Turismo y Comercio y


al CSN, sin perjuicio de las competencias de otros departamentos y de las Comunidades
Autónomas.

El Reglamento distingue entre instalaciones nucleares y radiactivas:

• Instalaciones Radiactivas: Definición


Se entiende por instalaciones radiactivas:
 Las instalaciones de cualquier clase que contengan una fuente de radiación ionizante,
 Los aparatos productores de radiaciones ionizantes que funcionen con una diferencia de
potencial superior a 5 kV.
 Las instalaciones donde se produzcan, manipulen o almacenen materiales radiactivos. Se
exceptúa el almacenamiento incidental durante su transporte.

• Además, las instalaciones radiactivas se clasifican en tres categorías:


a) 1ª categoría:
- Instalaciones radiactivas del ciclo de combustible nuclear: las fábricas de producción de
uranio, torio y sus compuestos, las fábricas de producción de elementos combustibles de
uranio natural.
- Las instalaciones industriales de irradiación.

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- Instalaciones complejas con inventarios muy elevados de sustancias radiactivas o que
produzcan haces de radiación de muy elevada fluencia de energía.
b) 2ª categoría:
- Instalaciones con radionucleidos cuya actividad sea igual o superior a mil veces los valores
de exención para radionucleidos según se establece en la Instrucción IR-05 del CSN que
define estos valores para cada radionucleido.
- Instalaciones con aparatos de rayos X con una tensión pico superior a 200kV.
- Los aceleradores de partículas.
- Las instalaciones donde se almacenen fuentes de neutrones.
c) 3ª categoría:
- Instalaciones con radionucleidos cuya actividad sea superior a los valores de exención e
inferior a mil veces estos.
- Instalaciones con aparatos de rayos X con una tensión pico inferior a 200kV.

3.4. Real Decreto 783/2001 por el que se aprueba el Reglamento sobre Protección Sanitaria
contra Radiaciones.

Tiene por objeto establecer las normas básicas de protección para el personal de las instalaciones
nucleares y radiactivas y el público en general, para prevenir los riesgos de aparición de efectos
biológicos nocivos que pudieran producirse como consecuencia de las prácticas y actividades que
impliquen un riesgo de exposición a las radiaciones ionizantes. Este Real Decreto transpone a la
legislación nacional la Directiva 96/29/Euratom.

El reglamento establece las normas básicas y principios fundamentales de PR, las normas de
vigilancia y control de las actividades con radiaciones ionizantes, y la clasificación de los lugares
de trabajo, clasificación de las personas en diferentes grupos, fijando medidas de vigilancia y
protección en función de los riesgos. Asimismo, establece los límites de dosis autorizados para
los trabajadores expuestos, público y personas en formación.

Dada su importancia e interés para los profesionales con riesgo de exposición a las radiaciones
ionizantes, este reglamento se ha desarrollado en el tema 11.

3.5 Real Decreto 815/2001 por el que se aprueba el Reglamento sobre justificación del uso
de radiaciones ionizantes para la protección radiológica de las personas con ocasión de
exposiciones médicas.

Este Reglamento, aprobado por el RD 815/2001 (BOE 14/07/2001), tiene como objeto establecer
los principios de justificación del uso de las radiaciones ionizantes para la protección de las
personas frente a exposiciones médicas, incluidas las exposiciones como parte de procedimientos
médico-legales y la participación voluntaria en programas de investigación médica, biomédica de
diagnóstico o terapia, así como la exposición de personas que colaboran voluntariamente,

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habiendo sido previamente informadas, en la ayuda y bienestar de personas sometidas a
exposiciones médicas.

3.5.1 Justificación de las exposiciones médicas

Toda exposición médica deberá proporcionar un beneficio neto suficiente, teniendo en cuenta los
beneficiosdiagnósticos o terapéupticos que producen, incluidos los beneficios para la salud de las
personas y la sociedad, frente al detrimento individual que pueda causar la exposición. Se
valorarán otras técnicas alternativas disponibles y la información diagnóstica anterior. La
decisión final quedará a criterio del especialista correspondiente, habiéndose involucrado
previamente en el proceso de justificación el médico prescriptor, el especialista, el odontólogo y
el podólogo, en el ámbito de su competencia. Las exposiciones que no puedan justificarse
quedarán prohibidas.

Todos los nuevos tipos de prácticas que impliquen exposiciones médicas, se deberán justificar,
antes de su adopción rutinaria, debiendo ser revisadas cuando se obtengan pruebas sobre su
eficacia o consecuencias y constando en el programa de garantía de calidad de la unidad
asistencial que quedará a disposición de la autoridad sanitaria correspondiente.

Si un tipo de práctica no está justificada genéricamente, se podrá justificar de manera individual


en circunstancias especiales y constará en la historia clínica del paciente. Se prestará especial
atención en el caso de mujeres con capacidad de procrear o embarazadas, teniendo en cuenta la
exposición de la futura madre y fundamentalmente del feto.

3.5.2 Responsabilidades

En las unidades asistenciales de radiodiagnóstico, el médico especialista, odontólogo o podólogo,


en el ámbito de sus competencias, serán los responsables de valorar la correcta indicación del
procedimiento radiológico, definiendo las posibles alternativas en su caso, las exploraciones
previas para evitar repeticiones innecesarias y la correcta realización del procedimiento y de
emitir el informe radiológico final.

En el informe final deberán constar los hallazgos patológicos, el diagnóstico diferencial y el final
del estudio, señalándose, si procede, los posibles procedimientos complementarios,
efectuándolos, cuando sea posible, de inmediato.

3.5.3 Exposiciones por razones médico-jurídicas

Las exposiciones de personas como parte de procedimientos realizados con fines jurídicos o de
seguros sin indicación médica deberán estar siempre justificadas manteniendo las dosis
resultantes tan bajas como razonablemente puede alcanzarse. La justificación y los
procedimientos constarán por escrito en el programa de garantía de calidad y estarán a
disposición de la autoridad sanitaria correspondiente.

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Las instalaciones radiológicas destinadas a este fin estarán sujetas al Real Decreto 1085/2009 por
el que se aprueba el reglamento sobre instalación y utilización de equipos de rayos X con fines de
diagnóstico médico, así como al RD 1976/1999, por el que se establecen los criterios de calidad
en radiodiagnóstico.

3.5.4 Protección de las personas que ayuden voluntariamente a pacientes sometidos a


exposiciones médicas

Las exposiciones de las personas que ayuden a pacientes sometidos a exposiciones médicas
deberán tener suficiente beneficio neto, teniendo en cuenta el detrimento que la exposición pueda
causar. Además, el responsable del programa de garantía de calidad de la unidad asistencial de
radiodiagnóstico, radiología intervencionista y medicina nuclear, establecerá en dicho programa
restricciones de dosis para las exposiciones de estas personas. Asimismo, dispondrá de una guía
adecuada en las que constará información básica sobre los efectos de las radiaciones ionizantes
que deberá proporcionar a estas personas y estará a disposición de la autoridad sanitaria
competente.

Cuando sea necesario la inmovilización de pacientes, ésta se realizarán mediante sujeciones


mecánicas. Si esto no fuera posible, la inmovilización será realizada por una o más personas que
ayuden voluntariamente. Estas personas deberán recibir instrucciones precisas para reducir al
mínimo su exposición, procurando no quedar expuestas al haz directo de radiación y utilizando
guantes, cuando proceda, y delantales plomados disponibles en la unidad en número suficiente
para su uso simultáneo. En ningún caso se encontrarán entre ellos menores de 18 años ni mujeres
gestantes. Si no dispone de personal voluntario, la inmovilización la llevará a cabo el personal
profesionalmente expuesto por turnos rotativos.

3.5.5. Formación en protección radiológica

Los programas de formación médica especializada de oncología, radioterapia, radiodiagnóstico y


medicina nuclear, y en los de aquellas especialidades médicas en las que se pueda aplicar las
radiaciones ionizantes con fines diagnósticos o terapéuticos, incluirán un curso de protección
radiológica con objetivos específicos para el desempeño de las prácticas con radiaciones
ionizantes. Asimismo, una relación de objetivos similares adaptados al nivel de responsabilidad
correspondiente se incluirá en los programas de formación de técnicos superiores en imagen para
el diagnóstico y técnicos superiores en radioterapia.

A este efecto, el Ministerio de Educación, previo informe del Ministerio de Sanidad y Política
Social, y a propuesta del Consejo Nacional de Especialidades Médicas, tomará las medidas
oportunas.

Además, todo personal implicado en las unidades de radiodiagnóstico, radioterapia y medicina


nuclear y en aquellas otras que puedan estar relacionadas con el uso de radiaciones ionizantes,
deberán participar en actividades de formación continuada, siéndoles proporcionada una
formación adicional previa al uso clínico cuando se instale un nuevo equipo.

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Los programas de formación continuada deberán ser acreditados por la autoridad sanitaria
correspondiente, implicando a los suministradores de equipos en el caso de instalación de una
nueva técnica o equipo.

3.5.6 Auditoria, vigilancia, infracciones y sanciones

Para la certificación de los correspondientes programas de garantía de calidad se deberán tener en


cuenta los objetivos previstos en este Real Decreto.

La autoridad sanitaria competente vigilará el cumplimiento de lo establecido en este Real


Decreto, proponiendo las medidas correctoras oportunas, cuando proceda. El incumplimiento de
lo establecido constituirá infracción administrativa en materia de sanidad.

4.- OTRAS NORMAS DE INTERÉS

Además de las Leyes y Reales Decretos citados, existen otras reglamentaciones que tienen relación
directa con las instalaciones radiactivas de uso médico.

 Orden de 18 de Octubre de 1989 por la que se suprimen las exploraciones radiológicas


sistemáticas en los exámenes de salud de carácter preventivo.

La introducción de los conceptos de justificación, optimización y limitación de dosis


(ICRP-26), incluidos en el Reglamento de Protección Sanitaria contra Radiaciones Ionizantes,
aconsejan suprimir las exploraciones radiológicas sistemáticas en los exámenes de salud de carácter
preventivo.

La orden establece que las exploraciones radiológicas serán admisibles sólo cuando estén
médica o epidemiológicamente justificadas y no existan medios de diagnóstico que impliquen
menor riesgo para la salud.

 Real Decreto 1132/1990 de 14 de septiembre por el que se establecen medidas


fundamentales de protección radiológica para las personas sometidas a exámenes y
tratamientos médicos.

Este Real Decreto recoge las medidas fundamentales relativas a la protección de los
pacientes y mejora de la calidad y eficacia del acto radiológico médico con objeto de evitar
exposiciones inadecuadas o excesivas, sin impedir el buen uso de las radiaciones ionizantes en la
detección precoz o tratamiento de enfermedades.

El Real Decreto establece que toda exposición a radiaciones ionizantes en un acto médico
deberá realizarse al nivel de dosis más bajo posible y deben cumplirse los siguientes requisitos:

 El acto debe estar médicamente justificado y realizarse bajo la responsabilidad de


médicos u odontólogos.

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 Los responsables del uso de las radiaciones ionizantes deben poseer los conocimientos
adecuados de protección radiológica adquiridos durante su formación universitaria o
mediante estudios complementarios.

 Todo el personal técnico que colabore en el uso de las radiaciones ionizantes deberá
poseer los conocimientos adecuados sobre las técnicas aplicables y normas de protección
radiológica establecidas.

 Todas las instalaciones radiactivas de uso médico serán objeto de vigilancia estricta por
parte de la autoridad sanitaria.

 Cuando el número de equipos o técnicas empleadas lo aconsejen, se dispondrá de un


experto cualificado en radiofísica hospitalaria.

 El Ministerio de Sanidad y Consumo realizará un Censo Nacional de todas las


instalaciones radiactivas de uso médico existentes en el territorio nacional.

 Las modificaciones, cese de actividades o clausura de las instalaciones que varíen los
datos del censo, deberán comunicarse a la Dirección General de Salud Pública
correspondiente.

Lo dispuesto en este Real Decreto no excluye el cumplimiento de los Reglamentos anteriores.

Este R.D. se amplía con el R.D. 815/2001 sobre justificación del uso de las radiaciones ionizantes
para la protección de las personas con ocasión de exposiciones médicas que incorpora al
ordenamiento jurídico español la Directiva 97/43/EURATOM.

5.- LEGISLACIÓN EUROPEA APLICABLE

 La Comunidad Europea de Energía Atómica (EURATOM):

La Unión Europea, a través de sus tratados constitutivos, establece que cada Estado miembro ha
de adoptar las disposiciones legales, reglamentarias y administrativas necesarias para garantizar el
cumplimiento de las normas básicas establecidas por la Comunidad y ha de tomar las medidas
necesarias en lo que se refiere a enseñanza y educación profesional.

El Tratado EURATOM se firmó en Roma en 1957, como tratado constitutivo de la Comunidad


Europea de la Energía Atómica. En base al mismo se establece la normativa sobre protección
radiológica que es exigida a los Estados Miembros de la UE.

La adhesión de España a las Comunidades Europeas implica el reconocimiento del carácter


vinculante del derecho Comunitario y de los procedimientos existentes para asegurar la
uniformidad.

Cabe destacar, como característica importante del EURATOM, su facultad reglamentaria, lo que

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constituye un fuero de normativa legal y técnica cuyo nivel de cumplimiento y alcance es el
siguiente:
- Los Reglamentos tienen un alcance general. Son obligatorios en todos sus elementos y
directamente aplicables en cada Estado.
- Las Directivas obligan al Estado miembro en cuanto al resultado que deba conseguirse,
dejando a las autoridades nacionales a la elección de la forma y los medios para
alcanzarlo.
- Las Decisiones son obligatorias en todos sus elementos para todos sus destinatarios.
- Las Recomendaciones y los dictámenes no son de obligado cumplimiento.

 Normas más importantes en temas de PR.

 Directiva 96/29/EURATOM por la que se establecen las normas básicas de


protección sanitaria de los trabajadores y de la población contra los peligros que
resultan de las radiaciones ionizantes.

Esta Directiva contiene las definiciones de los conceptos, unidades y términos utilizados en
Protección Radiológica, el régimen de declaración y autorización de las actividades, la limitación
de dosis, los límites derivados, las exposiciones accidentales, etc., que están recogidos en nuestra
reglamentación, a través del Real Decreto 783/2001 por el que se aprueba el Reglamento de
Protección Sanitaria contra Radiaciones Ionizantes y el Real Decreto 1836/1999 por el que se
aprueba el Reglamento sobre Instalaciones Nucleares y Radiactivas.

 Directiva 97/43/EURATOM relativa a la protección de la salud frente a los riesgos


derivados de las radiaciones ionizantes en exposiciones médicas.

En ella se adaptan las recomendaciones básicas de protección radiológica en el ámbito de las


exposiciones médicas.

El contenido de la Directiva 97/43/EURATOM está recogido en el Real Decreto 1132/1990 por


el que se establecen medidas fundamentales de protección radiológica para las personas sometidas a
exámenes y tratamientos médicos, y el Real Decreto 815/2001 sobre justificación del uso de
radiaciones ionizantes para la protección de las personas con ocasión de exposiciones médicas,
de nuestra legislación.

A continuación aparecen las figuras y anexos que se citan en el texto, que se adjuntan como
complemento para consulta en el estudio de este tema de Legislación.

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TEMA 9:

CRITERIOS GENERALES Y MEDIDAS BÁSICAS DE PROTECCIÓN


RADIOLÓGICA

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ÍNDICE

1. CONCEPTO Y OBJETIVO DE LA PROTECCIÓN RADIOLÓGICA

2. BASES BIOLÓGICAS
2.1. Efectos biológicos. Clasificación y características

3. EL SISTEMA DE PROTECCIÓN RADIOLÓGICA


3.1. Prácticas e intervenciones
3.2. Tipos de exposición
3.3. Principios fundamentales del Sistema de Protección Radiológica

4. LOS PRINCIPIOS BÁSICOS EN LAS RECOMENDACIONES 2007 DE LA


ICRP (ICRP_103)

5. MEDIDAS BÁSICAS DE PROTECCIÓN RADIOLÓGICA

6. PRINCIPALES ORGANISMOS RELACIONADOS CON LA P.R.

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1.- CONCEPTO Y OBJETIVO DE LA PROTECCIÓN RADIOLÓGICA

El hombre ha estado siempre expuesto a fuentes naturales de radiaciones ionizantes: rayos


cósmicos, materiales radiactivos que se hayan en la corteza terrestre, en el aire o incorporados
a los alimentos, e incluso sustancias radiactivas que se encuentran en el interior del organismo
humano (40K, 14C). A la radiación producida por estas causas se la denomina radiación de
fondo o natural y forma parte del medio ambiente1.

Además de la radiación natural, el hombre está expuesto a fuentes de radiaciones artificiales.


La utilización de fuentes de radiaciones ionizantes, aparatos de rayos X, sustancias radiactivas
naturales o radionucleidos producidos artificialmente, en actividades de la medicina, la
industria, la agricultura o la investigación, ha reportado muchos beneficios a la humanidad,
pero también la hacen estar sometida a ciertos riesgos que no quedan limitados a un pequeño
grupo de personas, sino a numerosos trabajadores y a la población en su conjunto.

Fuente: Nuclear Power Generation 1999

Dosis
Natural equivalente
Artificial
6,9
Por año en Garapari (Brasil) efectiva T.A.C área torácica
(mSv)
10 10

cósmica
0,38 Límite de dosis/año para el
por persona/año público (excepto tratamiento
de la tierra
0,46 1,1* médico)
1,0 1,0
alimentos Media mundial Radiografía con inten-
0,24
Gifu Kanagawa 0,6 sificador de imagen
0,4 (inspección de estó-
mago)
Radiografía convencional tipo
Diferenc ia de radiación natural en Japón (anual) 0,1 tórax (1 insp.)
0,19 0,05

Vuelo de ida y vuelta entre Tokio y N. York


(aumenta con la altitud) proximidad de una C.N. de agua
0,01 ligera (por año). (Los valores
actuales son incluso inferiores a estos).

* radiación recibida a través de la inhalac ión del radón en aire, etc. 1,3 mSv/año (media mundial)

Figura 1: Radiación en la vida diaria

1
El Comité Científico de la Naciones Unidas para el estudio de los Efectos de las Radiaciones Atómicas
(UNSCEAR) estima regularmente las dosis debidas a las fuentes naturales, y da un valor mundial medio
de la dosis para un habitante adulto. Este valor medio, debido a la radiación de fondo se ha estimado en
2,4 mSv.

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La necesidad de protegerse contra los efectos perjudiciales de las radiaciones ionizantes se
hace patente desde que, a finales del siglo XIX, comienzan a observarse efectos perjudiciales
en los primeros usuarios de los rayos X (enrojecimiento de la piel, caída del cabello...cáncer),
comenzando el desarrollo de la Protección Radiológica. Así en el año 1928 se creó en un
Congreso Internacional de Radiología el “Comité Internacional de Protección para los rayos
X y el Radio”. En 1950 este Comité fue reestructurado con el nombre actual de Comisión
Internacional de Protección Radiológica (ICRP, en sus siglas en ingles). Proporcionar un
nivel adecuado de protección sobre estos individuos, trabajadores o personas del público, y
del medio ambiente, de forma que no se vean expuestos a riesgos que la sociedad considere
inaceptables es el objetivo principal de la Protección Radiológica.

“La protección de los individuos, sus descendientes y la humanidad en su conjunto contra


los riesgos que se derivan de las actividades humanas que por las características de los
materiales y equipos que utilizan, pueden implicar la exposición a radiaciones ionizantes”.

La ICPR (Comisión Internacional de Protección Radiológica), ha sido y continúa siendo el


Organismo encargado de establecer la filosofía de la protección radiológica, proporcionando
las RECOMENDACIONES generales y fundamentales para utilizar de forma segura las
radiaciones ionizantes en las múltiples aplicaciones que éstas tienen. En España, los aspectos
relacionados con la protección radiológica de los trabajadores expuestos y de la población
recaen en el Consejo de Seguridad Nuclear.

2.- BASES BIOLÓGICAS

Como ya se ha mencionado, poco después del descubrimiento de los rayos X, aparecieron las
primeras evidencias clínicas, sobre todo debidas a los efectos en la piel, que indicaban que las
radiaciones ionizantes eran perjudiciales para los tejidos humanos. Además, posteriormente se
observó que la exposición del tejido germinal (órganos reproductores) en animales y plantas
se traducía en efectos sobre los descendientes.

La magnitud de los efectos provocados por el ataque a tejidos y órganos, depende de una serie
de variables físicas (dosis recibida, tipo de exposición, calidad de la radiación), y de una serie
de variables biológicas (características del tejido y de su capacidad para compensar y reparar
los daños causados). La capacidad de reparar los daños está en función de la edad, el estado
de salud, el sexo y la predisposición genética del individuo. Todas estas variables condicionan
la respuesta entre los individuos de una población expuesta.

2.1.- Efectos biológicos. Clasificación y características

Hay distintas posibilidades para clasificar los efectos de las radiaciones, aquí vamos a
referirnos a aquellas que más frecuentemente se utilizan en Protección Radiológica, que hacen
referencia a la transmisión generacional de los efectos y a su relación con la dosis.

En función de que puedan transmitirse a la descendencia:

- Efectos Hereditarios: se transmiten a la descendencia


- Efectos Somáticos: afectan sólo al individuo irradiado

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En función de su relación con la dosis:

- Efectos Estocásticos: se caracterizan por una relación dosis-efecto de naturaleza


probabilística. Incluso a dosis muy bajas es posible que se deposite energía suficiente en una
célula para provocar su transformación o muerte. No hay evidencias científicas de que exista
o pueda existir una dosis umbral por debajo de la cual no se produzcan efectos sobre la salud.

- Efectos Deterministas: La relación dosis-efecto es de naturaleza determinista. A dosis


más elevadas, puede producirse un grado importante de muerte celular suficiente para que se
detecten cambios en el tejido. Para que se produzca cualquier daño no estocástico definido,
tienen que haber perecido un determinado número de células para que el nivel de detección
sea alcanzado. Ello constituye un umbral cuya magnitud dependerá del nivel de daño elegido
y por debajo. En el caso de los efectos deterministas, la severidad del efecto observado es
función de la dosis recibida.

Dosis bajas Dosis altas


E. ESTOCÁSTICOS E. DETERMINISTAS
EFECTOS Caída del cabello, lesiones en la
SOBRE EL
- Anomalías hereditarias piel, esterilidad, anemia........ muerte
ORGANISMO - CarcinogénesisCausa: Mutaciones Causa: muerte celular
DEPENDENCIA La frecuencia del efecto depende de Frecuencia y gravedad del efecto
CON LA DOSIS la dosis, no su gravedad dependen de la dosis
No hay evidencias para poder
El umbral depende del nivel de
UMBRAL establecerlo, pueden producirse
daño escogido
incluso a dosis muy bajas
Efectos tardíos:
DEPENDENCIA - Tiempo variable de latencia
TEMPORAL Efectos Inmediatos
para cánceres (10-40 años)
- Sobre futuras generaciones
Sólo se puede establecer sobre
grandes grupos de población Los efectos se observan
RELACIÓN irradiada, como un incremento en la individualmente
DOSIS-EFECTO probabilidad de que ocurra un
efecto por encima de su incidencia
natural.

Figura 2.- Efectos biológicos. Relación dosis-efecto

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3.- EL SISTEMA DE PROTECCIÓN RADIOLÓGICA

En 1976 la ICRP incorpora a sus recomendaciones el “Sistema de Limitación de Dosis”, el


cual se basa en tres principios fundamentales: Justificación, Optimización y, Limitación de
dosis individuales (ICRP nº 26). Estos principios se mantienen en las siguientes
recomendaciones (ICRP nº 60, 1990), en las que se establece el actual “Sistema de protección
radiológica” que sustituye al anterior sistema de limitación de dosis, aunque mantiene los
criterios y filosofía general de aplicación.

El marco básico de la Protección Radiológica necesariamente tiene que incluir valoraciones


tanto de tipo social como científicas, porque la finalidad principal de la Protección
Radiológica es proporcionar un nivel apropiado de protección para el hombre, sin limitar
indebidamente las prácticas beneficiosas que dan lugar a la exposición de la radiación.
Además, se debe suponer que incluso dosis pequeñas de radiación pueden producir algún
efecto perjudicial. Dado que existen umbrales para los efectos deterministas, es posible
evitar dichos efectos restringiendo las dosis recibidas por las personas. No es posible, sin
embargo, evitar del todo los efectos estocásticos porque no existe evidencia científica de un
umbral para ellos.

Como consecuencia del estado actual de conocimientos de los efectos biológicos de la


radiación, la ICRP considera que el doble objetivo de la protección radiológica es evitar la
aparición de efectos biológicos deterministas y limitar al máximo la probabilidad de
aparición de los estocásticos.

3.1.- Prácticas e intervenciones

El sistema de Protección radiológica se basa en la distinción entre “prácticas” e


“intervenciones” y en la aplicación de diferentes formas y grados de control a cada uno de los
tipos de exposición (ocupacional, médica y del público).

La ICPR considera “práctica” a todas las actividades humanas que incrementan la exposición
o la probabilidad de exposición de los individuos a las radiaciones ionizantes. Este incremento
puede originarse porque:
- se introduzcan nuevas fuentes de radiación, o
- se originen nuevas vías de exposición, o
- se produzca un incremento importante del número de individuos afectados.

En función de esta definición se considerarán prácticas:

a) La producción de fuentes y el uso de radiaciones o de sustancias radiactivas con fines


médicos, industriales, veterinarios, de enseñanza o de investigación
b) Todas las actividades relacionadas con la producción de energía nucleoeléctrica,
incluidas las correspondientes al ciclo del combustible y la gestión de los residuos
radiactivos.
c) Las actividades que supongan una exposición incrementada a la radiactividad natural
(minería del uranio, tripulación de aviones a reacción, vuelos espaciales...)
d) Determinadas actividades que las autoridades reguladoras especifican como tales
(minería subterránea tradicional por inhalación de Radón)

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Necesariamente, cada actividad considerada como práctica se vincula al menos una fuente de
radiación. Estas fuentes pueden ser:

a) Sustancias radiactivas y los dispositivos que las contengan:


Productos de consumo público (pararrayos, detectores de humos)
Fuentes encapsuladas
Fuentes no encapsuladas (como los preparados utilizados en medicina nuclear)
Generadores de radiación, incluidos los equipos móviles de radiografía.

b) Instalaciones:
Instalaciones de irradiación
Minas y plantas de tratamiento de minerales radiactivos
Instalaciones nucleares
Instalaciones dedicadas a la gestión de residuos radiactivos

c) Fuentes especificadas como tales por la autoridad reguladora (generalmente


relacionadas con la radiactividad natural)

Se considera “intervención” a las actividades humanas destinadas a reducir la exposición o la


probabilidad de incurrir en exposiciones, actuando sobre las diversas causas que pudieran
ocasionarlas. Estas actividades pueden dirigirse a:

- eliminar o reducir de la actividad las fuentes de radiación,


- modificar las vías que incrementen la exposición
- reducir o eliminar el número de individuos expuestos.

Las acciones que se aplican en las intervenciones se conocen como acciones de remedio y de
protección.

La intervención se divide en: emergencia radiológica, situación que requiere medidas urgentes
con el fin de proteger a las personas, y exposición perdurable, resultante de los efectos
residuales de una emergencia radiológica o del ejercicio de una práctica del pasado

Las exposiciones que pueden requerir una intervención se dividen en:

- Exposición de emergencia: exposición voluntaria de personas que realizan una


acción urgente necesaria para prestar ayuda a personas en peligro, prevenir la
exposición de un gran número de personas o para salvar una instalación o bienes
valiosos.
- Exposición perdurable: exposición resultante de los efectos residuales de una
emergencia radiológica o del ejercicio de una práctica o actividad laboral del
pasado.

3.2.- Tipos de exposición

Las exposiciones que se derivan de las diversas prácticas se pueden clasificar en

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- Exposición ocupacional: la que se produce durante el desarrollo del trabajo debida
a la exposición a fuentes de radiación artificiales o naturales incrementadas por
acción humana.

- Exposición médica: la que es consecuencia de las exposiciones recibidas por los


individuos como parte de los procedimientos de diagnóstico o de tratamiento
médico.

- Exposición del público: comprende todas las exposiciones no incluidas en las


ocupacionales ni en las médicas, y que son consecuencia de las actividades que
dan lugar a las dos anteriores así como las derivadas de fuentes naturales
incrementadas por la actividad humana.

Por otra parte, la Comisión ha establecido una clara diferencia entre las denominadas
“exposiciones normales”, aquellas que sí existe certeza de que se produzcan a causa de las
actividades que se desarrollan en una práctica o intervención y las “exposiciones potenciales”,
que sólo se producirán en caso de fallo o accidente de los sistemas de seguridad y protección.
Una exposición potencial puede llegar a convertirse en una exposición real y requerir por
tanto una intervención.

Las medidas de protección necesarias para restringir la exposición de los individuos, tanto
respecto al control de las prácticas como al de las intervenciones, podrán aplicarse tanto a la
fuente, como al medio ambiente (vías de exposición), o a los individuos.

Las medidas de control sobre la fuente son menos perturbadoras, mientras que las medidas
aplicables al medio ambiente o a los individuos introducen más dificultades en la operatividad
de las instalaciones, y podrían dar lugar a inconvenientes sociales que no siempre son
previsibles. En general y donde sea posible, se recomienda aplicar sobre la fuente las medidas
de protección y control de la exposición.

Para el control de la exposición ocupacional se utilizan medidas de protección aplicadas a los


tres componentes del conjunto. Para la fuente y de acuerdo con sus características se realiza
su confinamiento y blindaje adecuado; al medio ambiente se aplican sistemas de ventilación y
acondicionamiento de aire, así como blindajes adicionales; para los individuos se utilizan
vestimentas y equipos protectores y se establecen procedimientos de actuación en su trabajo.

Para el control de la exposición médica se aplican también medidas de protección en los tres
componentes, principalmente como parte de la actividad de diagnóstico o el tratamiento.

El control de la exposición al público se realiza mediante la aplicación de medidas sobre la


fuente y sólo en el caso de que puedan no ser efectivas se aplicarán al medio ambiente o a los
individuos. La vigilancia de la población se realiza estableciendo las medidas y controles
necesarios para que las prácticas se lleven a cabo de acuerdo con el sistema de protección,
evaluando las dosis que recibirían los habitantes del entorno de las instalaciones realizadas
mediante estimaciones que reflejen la evolución de los posibles contaminantes y los hábitos
de la población.

3.3.- Principios básicos del Sistema de Protección Radiológica

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Los principales objetivos del Sistema de Protección Radiológica relacionados con los efectos
biológicos son:

- Evitar la aparición de efectos deterministas


- Limitar la probabilidad de incidencia de efectos estocásticos

Siguiendo las recomendaciones de la ICRP en su publicación nº 60, el Sistema de P.R. para


las prácticas en curso y las previstas se basa en los siguientes criterios o principios básicos de
carácter general:

Justificación
Optimización
Limitación de dosis y de riesgo.

JUSTIFICACIÓN de una práctica: “NO se deberá adoptar ninguna práctica con


radiaciones ionizantes, que no produzca un beneficio neto positivo para los individuos
expuestos o para la sociedad”.

La justificación de una nueva práctica o modificación de una antigua debe basarse en un


análisis coste-beneficio, con el fin de comprobar que el conjunto de perjuicios resultantes es
compensado por los beneficios derivados de la misma.

El conjunto de perjuicios que constituye el detrimento total, comprende todos los costes y
aspectos negativos de la actividad propuesta que, por ejemplo, para el caso de producción de
energía eléctrica, incluiría:

- Gastos de inversión y de explotación,


- Costes de la protección radiológica,
- Detrimento para la salud consecuente a la exposición a la radiación de las personas
expuestas y del público,
- Detrimento del medio ambiente,
- Detrimento no radiológico y coste de la protección contra riesgos no radiológicos,
- Otros riesgos.

El beneficio total incluye, entre otros, los siguientes:

- Valor del producto originado,


- Aumento del empleo,
- Menor dependencia en materia energética,
- Ventajas socioeconómicas.

El proceso de justificación puede representarse esquemáticamente por la expresión:

B = V – (P+ X+ Y)
donde:

B, es el beneficio neto resultante de la actividad


V, el valor bruto de la actividad, que incluye el valor del producto resultante, el de los
beneficios sociales tangibles y no tangibles y los beneficios de cualquier otra índole,

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P, representa los costes de producción, incluidos los costes para la sociedad de los
detrimentos no radiológicos y los costes de protección contra los riesgos no
radiológicos,
X, es el coste de la protección radiológica,
Y, es el coste para al sociedad del detrimento radiológico, que es proporcional a la dosis
efectiva colectiva, SE.

Solamente se considerará justificable una actividad si el beneficio neto es positivo y de


suficiente magnitud para compensar las incertidumbres. Un valor negativo del mismo
significará que la actividad no está justificada.

El concepto de Detrimento Radiológico, Y, (también llamado detrimento a la salud) se utiliza


para estimar el riesgo de reducción de la duración o calidad de vida en un segmento de la
población tras haberse visto expuesta a radiaciones ionizantes. Se expresa mediante la
combinación de la probabilidad de que se produzca un efecto para la salud y la gravedad del
efecto.

El coste para al sociedad del detrimento radiológico, que es proporcional a la dosis efectiva
colectiva, SE, se calcula multiplicando ésta por un factor (α), que es el valor monetario de la
unidad de dosis efectiva colectiva, se expresa en unidades monetarias por Sv⋅persona y
representa el coste que una sociedad está dispuesta a pagar por aceptar un determinado
incremento en el índice de riesgo a que está expuesto por otras causas.

Y = α . SE

El valor monetario de la unidad de dosis colectiva (α), debe ser fijado por las autoridades y
puede variar en los diferentes países y las distintas circunstancias El OIEA ha recomendado
un valor mínimo de 3.000 dólares por Sievert-persona, en las aplicaciones que cualquier país
realice respecto a una determinada actividad nuclear o radiactiva que pueda originar
exposición a las radiaciones en personas de otros países limítrofes o no. En determinados
países desarrollados se han adoptado valores superiores a 20.000 dólares por Sievert-persona.

OPTIMIZACIÓN de la protección: Teniendo en cuenta que cualquier dosis implica un


riesgo, el objetivo de la optimización de las prácticas será “mantener todas las exposiciones
tan bajas como sea razonablemente posible” teniendo en cuenta las condiciones socio-
económicas aplicables.

El principio de optimización también se conoce como criterio ALARA (acrónimo de la


expresión inglesa "as low as reasonably achievable”, cuya traducción al castellano es “tan
bajo como razonablemente sea posible”).

Una vez que una práctica ha sido justificada y adoptada, es necesario considerar cómo utilizar
mejor los recursos disponibles para reducir el riesgo de las radiaciones para los individuos y
la población. El objetivo principal debería ser asegurar que tanto la magnitud de las dosis
individuales, el número de personas expuestas y la probabilidad de recibir exposiciones,
cuando no haya certeza de ser recibida, se mantengan tan bajas como razonablemente sea
alcanzable, teniendo en cuenta factores económicos y sociales. Habrá que considerar las
interacciones que pudiera haber entre estas magnitudes. Si el siguiente paso en la reducción

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del detrimento se puede conseguir sólo mediante un despliegue de recursos evidentemente
desproporcionado respecto a la reducción a conseguir, dicho paso no será de interés para la
sociedad, siempre que se haya asegurado la protección adecuada de los individuos. En este
caso, la protección se podrá considerar optimizada y las exposiciones serán tan bajas como
razonablemente sea alcanzable, teniendo en cuenta factores económicos y sociales. Este
principio también se debería de aplicar a la hora de revisar prácticas ya existentes.

La determinación del nivel más bajo de exposición que puede alcanzarse razonablemente
puede realizarse por distintas técnicas como son el análisis diferencial de coste-beneficio o la
técnica de análisis multiatributo. En líneas generales puede decirse que la Protección
Radiológica podrá estar optimizada cuando la suma del coste de la protección (X) y del
detrimento radiológico para la salud (Y), sea mínima.

COSTO DE LA PROTECCIÓN RADIOLÓGICA


COSTE
+ COSTO DEL DETRIMENTO DE LA SALUD
CAUSADO POR LAS RADIACIONES X + Y

COSTO DEL
DETRIMENTO
DE LA SALUD Y =α S

COSTO DE LA PROTECCIÓN X

S* DOSIS COLECTIVA (S)

Figura 3: Representación gráfica del coste en función de la dosis colectiva

Excepto en el caso de las exposiciones médicas con fines de diagnóstico o tratamiento, el


beneficio y el detrimento derivados de la utilización de radiaciones ionizantes no suele recaer
sobre las mismas personas, es decir, que la población no va a estar uniformemente expuesta y
el proceso de optimización puede introducir una sustancial falta de equidad entre los
individuos. Esta desigualdad puede ser limitada incorporando en el proceso de optimización
“restricciones de dosis” relacionadas con las fuentes a las que pueda estar expuesto un
individuo.

La restricción de dosis se debe aplicar a la dosis media que recibiría el “grupo crítico”
correspondiente a la fuente para la cual se está optimizando la protección, entendiendo por
“grupo crítico” a aquel que recibiría de forma homogénea la dosis más alta por exposición a
dicha fuente.

La optimización debe realizarse para cada una de las fuentes que pueden incidir en la
exposición a los individuos, por ello, y ante la posibilidad de que las mismas personas puedan
estar expuestas a varias fuentes de radiación, la aplicación del proceso de optimización debe

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realizarse para que no solamente no se sobrepasen los límites de dosis, si no para que no se
sobrepasen los denominados niveles de “restricción de dosis".

En el caso de que se trate de exposiciones potenciales, que son las que se producirán con una
cierta probabilidad, se establecen “restricciones del riesgo”

La optimización de la protección radiológica debe efectuarse tanto en el diseño como en la


ejecución de toda operación justificable que pueda contribuir de manera significativa a la
irradiación de los profesionales y del público. Debe tenerse siempre en cuenta que, en muchos
casos, pueden conseguirse reducciones significativas de las dosis estableciendo y aplicando
procedimientos operacionales satisfactorios, que no suponen un incremento del costo.

LIMITACIÓN de dosis individual y de riesgo: La exposición de individuos que se


produzca como resultado de una determinada práctica debe estar sujeta a una limitación en las
dosis; o si se trata de exposiciones potenciales, a algún mecanismo de control de riesgo.

Es importante tener en cuenta que los límites de dosis no deben ser considerados como la
línea divisoria entre la seguridad y el peligro y que han de ser realmente considerados como la
exposición a un riesgo aceptable.

La ICRP considera un riesgo INACEPTABLE el que corresponde a una dosis que no sería
admisible en circunstancias normales, un riesgo TOLERABLE el que corresponde a una dosis
que puede aceptarse si se ha optimizado el grado de protección y un riesgo ACEPTABLE
correspondería a una dosis que ya no hay que reducir.

REGIÓN DE RIESGO INACEPTABLE

LÍMITE DE DOSIS

REGIÓN ALARA
NIVEL POR DEBAJO DEL CUAL LA POSTERIOR
REDUCCION DE LA DOSIS NO VALE LA PENA POR
EL COSTO Y ESFUERZO QUE SUPONE EN VISTA DE
LAS MEJORAS ADICIONALES QUE INTRODUCE.

Figura 4: Niveles de dosis inaceptables y aceptables

Los límites de dosis se establecen con relación a dos objetivos:

1º.- Evitar que se produzcan efectos deterministas, impidiendo que las personas reciban dosis
superiores a las umbrales, por medio del establecimiento de dosis equivalentes
suficientemente bajas.

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2º.-Controlar la aparición de efectos estocásticos, manteniendo las irradiaciones justificables
tan pequeñas como sea razonablemente posible, estableciendo límites de dosis efectiva
adecuados.

La ICPR 60 (1990), establece las siguientes recomendaciones con respecto a los límites de
dosis para los trabajadores y para el público

Aplicación Ocupacional Público


20 mSv/a promediada a lo
largo de 5 años 1 mSv en un año
Dosis efectiva
(España: 100 mSv/5 años) oficial *
y un máximo de 50 mSv/a
Dosis equivalente anual en
- Cristalino 150 mSv 15 mSv
- Piel 500 mSv** 50 mSv**
- Pies y manos 500 mSv

*En circunstancias especiales, el Consejo de Seguridad Nuclear podrá autorizar un valor más
elevado en un único año oficial, siempre que el promedio durante cinco años oficiales
consecutivos no sobrepase 1 mSv por año oficial.

** El límite se aplicará a la dosis promediada sobre cualquier superficie de 1 cm2, con


independencia de la zona expuesta.

Y que como los límites de dosis han de ser entendidos como la exposición a un riesgo
aceptable, se aplican a la suma de todas las dosis debidas a la exposición externa durante los
periodos de tiempo especificados y a las dosis comprometidas por incorporación durante estos
mismos periodos.

Los límites de dosis aplican sobre las exposiciones normales, ya sean ocupacionales o al
público en general. No aplican en el caso de exposiciones accidentales porque si se produce
un accidente y es necesario intervenir se establecen niveles de intervención. Tampoco aplican
a las exposiciones médicas porque generalmente el beneficio de un diagnóstico precoz o de un
tratamiento en un cáncer justifican que se puedan sobrepasar los límites. Y tampoco aplican a
las exposiciones debidas a la radiación natural a no ser que ésta se vea incrementada por
actividades humanas (minería, vuelos a gran altura).

Principios Generales del Sistema de Protección Radiológica para Intervenciones.


Antes de iniciar un programa de intervención, debería demostrarse que la intervención
propuesta está justificada, es decir, que producirá más beneficios que perjuicios, y que la
forma, alcance y duración de la intervención se han seleccionado de tal manera que la
protección estará optimizada. Además, se definen unos niveles de acción para intervención
por encima de los cuales se debe actuar.

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Los principios generales que se aplicaran a toda intervención en caso de emergencia
radiológica o en caso de exposición perdurable son los siguientes principios:

a) Solo se emprenderá una intervención cuando la reducción del detrimento de la salud


debido a la radiación sea suficiente para justificar los efectos nocivos y los costes de la
intervención, incluidos los costes sociales.

b) La forma, magnitud y duración de la intervención deberán optimizarse de manera que


sea máximo el beneficio correspondiente a la reducción del detrimento de la salud, una
vez deducido el perjuicio asociado a la intervención.

c) Los límites de dosis descritos para el caso de las prácticas, no aplicarán en caso de
intervención; no obstante, en los casos de exposición perdurable, los límites de dosis
establecidos para el caso de las prácticas serán de aplicación a los trabajadores que
realicen las intervenciones.

El Consejo de Seguridad Nuclear establecerá niveles de intervención para determinar en que


situaciones es adecuada la intervención y asegurará el cumplimiento de los principios de PR.

4. LOS PRINCIPIOS BÁSICOS EN LAS NUEVAS RECOMENDACIONES DE LA


ICRP_103
En marzo de 2007 la ICRP, basándose en los nuevos conocimientos, la experiencia adquirida
y la sensibilidad de la sociedad hacia la protección del medio ambiente, aprueba unas nuevas
recomendaciones básicas, que quedaron recogidas en la publicación ICRP-103, publicada a
finales de dicho año.

Las nuevas recomendaciones vienen a consolidar el sistema de protección implantado en la


ICRP-60 y, de hecho, una parte importante de las nuevas recomendaciones está dedicada a
clarificar conceptos que ya habían sido recogidos en las anteriores recomendaciones.

En la ICRP-103 se reformulan los principios básicos y se introducen cambios en relación con


la implantación práctica de la optimización. Los principios básicos se expresan de la siguiente
manera:

• Justificación: Cualquier decisión que altere o modifique una situación que implique la
exposición a radiaciones ionizantes debe conducir a mayores beneficios que
perjuicios.

• Optimización: La probabilidad de incurrir en exposición a radiaciones, el número de


personas expuestas y la magnitud de las dosis individuales por ellas recibidas se
mantendrán tan bajas como razonablemente alcanzable, teniendo en cuenta factores
económicos y sociales.

• Limitación: La dosis total recibida por un individuo en situaciones planificadas


(distintas de la exposición médica de pacientes) no deberán exceder los límites
recomendados por la Comisión.

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Se refuerza el principio de optimización, que ahora aplica de manera similar a todas las
situaciones que pasan a llamarse planificadas, existentes y de emergencias, en lugar de
prácticas e intervenciones.

En la ICRP- 60 se definían unos valores de dosis para las prácticas por debajo de las cuales
hay que OPTIMIZAR y unos niveles de acción para intervención por encima de los cuales se
debe actuar. En la ICRP- 103 se aplica el primer modelo a todas las situaciones. Por tanto, las
restricciones de dosis juegan un papel mucho más relevante. Representan el elemento básico y
fundamental del sistema de protección, constituyendo una parte esencial del principio de
optimización. Se proporcionan, además, orientaciones sobre las bandas de valores entre los
que se deben situar las restricciones de dosis, para las distintas situaciones de exposición.

Hay que resaltar que estas recomendaciones aprobadas en el año 2007 y que como ya se ha
comentado está recogidas en el ICRP 103, no están aún implementadas ni en la normativa
internacional ni en la nacional. Este proceso es un proceso largo que lleva normalmente cerca
de una década en terminarse Por tanto, las recomendaciones que han dado lugar a la
normativa nacional en estos momentos vigente y que se explica en esta clase, corresponden a
las emitidas por la ICRP en el año 1990 y recogidas en el ICRP 60.

5.- MEDIDAS BÁSICAS DE PROTECCIÓN RADIOLÓGICA

Es claro que se ha de procurar que las dosis recibidas, tanto por los trabajadores en el
desempeño de su trabajo como por la población en general, deben ser lo más bajas posible.
Para ello es necesario saber que la disminución de la dosis recibida durante la permanencia en
las proximidades de una fuente radiactiva va a depender de tres factores:

- El tiempo de permanencia: la dosis acumulada viene dada por:

Dosis = Tasa de Dosis * Tiempo

Por tanto la dosis es directamente proporcional al tiempo de exposición, si éste se reduce a la


mitad, la dosis se reducirá también a la mitad. El tiempo que un trabajador permanece en
contacto con las radiaciones ionizantes viene determinado por la tarea a realizar y por su
entrenamiento para la misma.

- La distancia: Debe ser la máxima posible respecto de la fuente emisora de radiación. Hay
que recordar que la dosis disminuye con la distancia de acuerdo con la ley del inverso del
cuadrado de la distancia.

- Los blindajes: Cuando la combinación de tiempo y distancia no reduce la dosis a niveles


adecuados, será necesario interponer una barrera de material absorbente, adecuado al tipo de
radiación, entre la fuente y la persona.

Para minimizar los riesgos de las radiaciones hay que controlar y limitar el acceso y
permanencia en las zonas donde se encuentran las fuentes. Para que el control sea adecuado es
necesario clasificar convenientemente las zonas atendiendo a los niveles de radiación o
posibilidad de contaminación de las personas que accedan a estas.

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6.- PRINCIPALES ORGANISMOS RELACIONADOS CON LA P.R.

La organización más veterana relacionada con la Protección Radiológica es la Comisión


Internacional de Protección Radiológica (ICRP), anteriormente mencionada. Está
compuesta por una Comisión Principal de la que dependen cinco Comités dedicados a:

• Efectos de las radiaciones.


• Dosis de radiación
• Protección Radiológica en medicina.
• Aplicación de las recomendaciones que ella formula.
• Protección del Medio Ambiente.

Desde 1950, es el Organismo encargado de establecer la filosofía de la protección radiológica,


proporcionando las recomendaciones generales y fundamentales para utilizar de forma segura
las radiaciones ionizantes en las múltiples aplicaciones que éstas tienen. Para cumplir este
objetivo se basa, tanto en datos aportados por otras organizaciones (UNSCEAR
principalmente), como en el juicio de los expertos que componen sus comités. Dichos
expertos son designados por sus méritos científicos y no representan a sus países.

El Comité Científico de las Naciones Unidas para el estudio de los Efectos de la


Radiación Atómica (UNSCEAR), fue creado en 1955 con la misión de estimar e informar
sobre los niveles y efectos de la exposición a la radiación ionizante en la población humana y
en el medio ambiente. Gobiernos y organizaciones en todo el mundo se apoyan en estas
evaluaciones como base científica para establecer criterios y normas de seguridad.
UNSCEAR está encargado de reunir, revisar y organizar toda la información aportada por los
países miembros de Naciones Unidas, interpretando la información referente a los niveles de
radiación ionizante y a los radionucleidos procedentes tanto de fuentes naturales como
artificiales.

La Agencia para la Energía Nuclear de la Organización de Cooperación y Desarrollo


Económicos (AEN-OCDE), tiene como misión ayudar a los países miembros a mantener y
profundizar en las bases científicas, tecnológicas y jurídicas indispensables para una
utilización segura, respetuosa con el medio ambiente y económica, de la energía nuclear con
fines pacíficos. Es un foro que promueve el intercambio de información, experiencia y
cooperación internacional en relación con este tema. La forman 28 países de Europa,
Norteamérica y Asia y tiene su sede en París

El Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA), dependiente también de


Naciones Unidas, incorpora las recomendaciones de la ICRP en las “Normas Básicas de
Seguridad para la protección frente a las radiaciones ionizantes y la seguridad de las fuentes
de radiación”, denominadas en general Normas Internacionales, ya que también se han
generado en colaboración con la Agencia de la Energía Nuclear de la OCDE (AEN-OCDE),
la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Internacional del trabajo (OIT),
la Oficina Panamericana de la Salud (OPS), y la Organización de Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO).

Así mismo la Unión Europea (UE), por el tratado EURATOM, establece las Normas
Básicas Europeas (Directiva 96/29 EURATOM). Esta directiva es de obligado cumplimiento
para los Estados Miembros de la UE, los cuales posteriormente, realizan la transposición de la
misma a sus respectivas legislaciones. En el caso de España esta Directiva se recoge en el
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Reglamento sobre Protección Sanitaria contra Radiaciones Ionizantes (Real Decreto
783/2001, de 6 de Julio).

En España el único Organismo competente en materia de seguridad nuclear y protección


radiológica es el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), ente de Derecho Público
independiente de la Administración Central del Estado. El CSN, que fue creado en 1980, se
rige por un estatuto propio, pudiendo encomendar algunas de sus funciones a las
Comunidades Autónomas. Es un Ente de Derecho Público independiente de la
Administración Central del Estado. Emite informes preceptivos y vinculantes para la emisión
de autorizaciones.

Por parte de la Administración Central del Estado, el Ministerio de Industria Turismo y


Comercio a través de la Dirección General de Política Energética y Minas, es responsable de:

Otorgar autorizaciones de las Instalaciones radiactivas y


Elaborar el Registro de las Instalaciones de Rayos X con fines de diagnóstico médico.

Además, también tienen competencias relacionadas con el tema el Ministerio de Sanidad y


Consumo, el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino y el Ministerio de
Trabajo e Inmigración. Este apartado se desarrolla en detalle en los temas de normativa en
protección radiológica.

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TEMA 10:

PROTECCIÓN RADIOLÓGICA OPERACIONAL

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ÍNDICE:

1.- INTRODUCCIÓN: PRÁCTICAS E INTERVENCIONES

2.- CONCEPTOS BÁSICOS DE PROTECCIÓN RADIOLÓGICA (PR)

3.- PROTECCIÓN RADIOLÓGICA OPERACIONAL DE LOS TRABAJADORES


EXPUESTOS (TE)

4.- PREVENCIÓN DE LA EXPOSICIÓN:


4.1. - Clasificación y señalización de zonas
4.2. - Clasificación de trabajadores expuestos.
4.3. - Información y formación
4.4. - Condiciones básicas de PR para la correcta operación de las Instalaciones
Radiactivas
4.5. - Servicios y unidades de protección radiológica

5. -EVALUACIÓN DE LA EXPOSICIÓN
5.1. - Vigilancia del ambiente de trabajo
5.2. - Vigilancia individual de la exposición.
5.3. - Registro y notificación

6. -VIGILANCIA SANITARIA DE LOS TRABAJADORES EXPUESTOS

7.- NORMAS DE PROTECCIÓN PARA PERSONAS EN FORMACIÓN Y


ESTUDIANTES

8.- MEDIDAS DE PROTECCIÓN PARA LOS MIEMBROS DEL PÚBLICO EN


CIRCUNSTANCIAS NORMALES

9.- INSPECCIÓN Y SANCIONES

10.- CRITERIOS GENERALES DE REDUCCIÓN DE DOSIS. BLINDAJES

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1. INTRODUCCIÓN: PRÁCTICAS E INTERVENCIONES

La protección radiológica surge de la necesidad de proteger a los individuos, sus descendientes y


el medio ambiente de los efectos nocivos de las radiaciones ionizantes. Las normas relativas a la
protección de los trabajadores y de los miembros del público que resulten de la ejecución de
actividades que incluyan exposiciones a las radiaciones ionizantes se desarrollan en el
Reglamento de Protección Sanitaria contra las Radiaciones Ionizantes (RPSRI) aprobado por el
Real Decreto, 783/2001. Este reglamento es de aplicación en todas las prácticas que impliquen un
riesgo derivado del uso de las radiaciones ionizantes. Asimismo, será de aplicación en las
intervenciones en caso de emergencia o exposición perdurable.

Prácticas que incluyen el uso o explotación de las propiedades de la radiación ionizante

Las prácticas que implican un riesgo derivado de las radiaciones ionizantes que proceden de una
fuente artificial o bien de una fuente natural de radiación procesada por sus propiedades, son:

a) La producción, tratamiento, manipulación, utilización, posesión, almacenamiento,


transporte, movimiento y eliminación de sustancias radiactivas y la explotación de minerales
radiactivos.

b) La operación de todo equipo eléctrico que contengan componentes que funcionen a una
diferencia de potencial superior a 5 kV.

c) La comercialización de fuentes radiactivas y la asistencia técnica de equipos que incorporen


fuentes o sean productores de radiación.

Las autoridades podrán considerar como práctica con riesgo de exposición a radiación ionizante
cualquier otra actividad, previo informe del CSN, cuando lo consideren oportuno.

Actividades laborales que impliquen fuentes naturales de radiación ionizante

Las actividades laborales en las que exista riesgo de exposición debido a fuentes de radiación
naturales deberán disponer de estudios a fin de determinar si existe un incremento significativo
de la exposición de los trabajadores o los miembros del público. Estos estudios se remitirán al
CSN, quien identificará las actividades que deben estar sujetas a control, estableciendo las
acciones correctoras y medidas de protección.

Entre las actividades sometidas a dicha revisión se encuentran:

• Actividades en establecimientos termales, cuevas, minas, lugares subterráneos o donde


los trabajadores o, en su caso, los miembros del público puedan estar expuestos a la
inhalación de los descendientes del radón o torón o a la radiación gamma o a cualquier
exposición.

• Actividades que implique almacenamiento o manipulación de materiales o residuos no


considerados radiactivos que contengan radionucleidos naturales que puedan provocar un
incremento significativo de la exposición a los trabajadores o miembros del público.

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• Actividades que impliquen exposición a la radiación cósmica durante operaciones de
aeronaves.

Las compañías aéreas tendrán que considerar programas de protección radiológica cuando las
exposiciones a la radiación cósmica del personal de tripulación pueda resultar en una dosis
superior a 1 mSv por año oficial.

Sin embargo, la exposición a radón en viviendas o a los niveles naturales de radiación, es decir,
la exposición debida a los radionucleidos contenidos en el cuerpo humano, los rayos cósmicos o
los radionucleidos presentes en la corteza terrestre no alterada no están sometidos a las normas de
protección radiológica operacional desarrolladas en este capítulo y que se recogen en el
reglamento.

Fond o Natural
2.4 Radón
1.2 P rueb as
nucleares
0.01

P rofesional
0.002
D iag nósticos
P rod ucción d e M éd icos
E nerg ía 1
N ucleoeléctrica
0.0002

Figura 1.- Dosis individual media en la población mundial debida a distintas fuentes
(3.5 mSv/año)

Intervenciones

En el caso de las intervenciones, se tendrá en cuenta que cualquier intervención deberá estar
justificada y optimizada. El CSN establecerá los niveles de exposición de emergencia pudiendo
ser superiores a los límites establecidos en el Reglamento para salvar vidas humanas y solamente
a cargo de personal voluntario debidamente informado de los riesgos de su intervención. Este
personal deberá, además, someterse a control dosimétrico y vigilancia especial sanitaria.

En caso de intervención en exposición perdurable, serán de aplicación los límites establecidos


en el Reglamento a los trabajadores que realicen las intervenciones.

2. CONCEPTOS BÁSICOS DE PROTECCIÓN RADIOLÓGICA

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Los principios generales de protección radiológica que establece el RPSRI son:

• Toda práctica deberá estar justificada

• Las dosis individuales, el número de personas expuestas y la probabilidad de que se


produzcan exposiciones potenciales, deberán mantenerse en el valor más bajo que sea
razonablemente posible, teniendo en cuenta factores económicos y sociales..

• La suma de las dosis recibidas por una persona, procedentes de todas las prácticas, no
sobrepasarán los límites de dosis establecidos. Esta limitación no aplica a exposiciones
por diagnóstico o tratamiento médico, exposición deliberada y voluntaria de personas
para ayudar o aliviar a pacientes en diagnóstico o tratamiento médico y la exposición de
voluntarios que participen en programas de investigación médica y biomédica.

• La aplicación de estos principios en el ámbito de una instalación será responsabilidad del


titular de la instalación.

Partiendo de los citados principios, el reglamento clasifica a las personas en distintos grupos y
establece las medidas de protección adecuadas para cada grupo.
La clasificación de las personas en función de los riesgos a las radiaciones ionizantes:

- Trabajador expuesto (TE).


- Personas en formación y estudiantes.
- Miembros del público.
- Población en su conjunto.

Se considera trabajador expuesto, a aquellas personas sometidas a una exposición a causa de su


trabajo derivada de las prácticas a las que se refiere el reglamento que pudieran entrañar dosis
anuales superiores a alguno de los límites de dosis fijados para los miembros del público.

Las personas en formación o estudiantes son aquellas personas que, no siendo trabajadores
expuestos, reciben formación o instrucción en el seno o fuera de la empresa para ejercer un oficio
o profesión, relacionada indirecta o directamente con actividades que pudieran implicar
exposición a las radiaciones ionizantes.

Se considera como “miembro del público” a cualquier individuo de la población considerado


aisladamente, con exclusión explícita de los trabajadores expuestos y estudiantes durante sus
horas de trabajo habitual y las personas sometidas a exposición por tratamientos médicos y
exposiciones voluntarias para ayudar a pacientes o participar en programas de investigación
médica o biomédica.

Población en su conjunto es la colectividad formada por los trabajadores expuestos, los


estudiantes, las personas en formación y los miembros del público.

El reglamento establece los límites de dosis autorizados para cada grupo, tal como se muestran en
la Tabla 1.

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DOSIS EFECTIVA DOSIS EQUIVALENTE

Cristalino: 150 mSv/ año oficial


100 mSv promediados en 5 años
TRABAJADORES - Piel: 500 mSv/ año oficial **
oficiales (20 mSv/ño)
EXPUESTOS (máximo 50 mSv/año oficial) - Manos, antebrazos, pies y tobillos:
500 mSv/ año oficial

- Cristalino: 15 mSv/ año oficial


PÚBLICO 1 mSv/año oficial * - Piel: 50 mSv/ año oficial

Mayores de 18 años: Límites de los TE

Entre 16 y 18 años: 6 mSv/año oficial;


ESTUDIANTES Cristalino: 50 mSv/año**; piel, manos, etc.: 150 mSv/año

Otros: Límite de los Miembros del público

*En circunstancias especiales, el Consejo de Seguridad Nuclear podrá autorizar un valor más elevado en un
único año oficial, siempre que el promedio durante cinco años oficiales consecutivos no sobrepase 1 mSv
por año oficial.
** Este límite se aplicará a la dosis promediada sobre cualquier superficie de 1 cm2, con independencia de
la zona expuesta.

TRABAJADORES EXPUESTOS

1 mSv/durante el embarazo
EMBARAZADAS (protección del feto como Miembro del Público)

MUJERES EN PERÍODO DE No se le asignarán puestos de trabajo con un riesgo significativo de


LACTANCIA contaminación radiactiva.

EXPOSICIONES Autorizada sólo si las exposiciones están limitadas en el tiempo, se


ESPECIALMENTE circunscriben a determinadas zonas de trabajo y no superan los límites
AUTORIZADAS establecidos por el CSN en cada caso:

Sólo podrán participar:


· TE categoría A
· Nunca mujeres embarazadas o lactantes
· Nunca estudiantes

Tabla 1: Límites establecidos en el RPSRI

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3. PROTECCIÓN RADIOLÓGICA OPERACIONAL DE LOS TRABAJADORES
EXPUESTOS

La protección de los trabajadores expuestos en la ejecución de las prácticas, se basa en las


siguientes medidas:

• Evaluación previa de las condiciones laborales para determinar la naturaleza y


magnitud del riesgo radiológico y asegurar la aplicación del principio de
optimización.

• Clasificación de los lugares de trabajo en diferentes zonas teniendo en cuenta: la


evaluación de las dosis anuales previstas, el riesgo de dispersión de la contaminación
y la probabilidad de magnitud de exposiciones potenciales.

• Clasificación de los trabajadores expuestos en diferentes categorías según sus


condiciones de trabajo.

• Aplicación de las normas y medidas de vigilancia y control en las diferentes zonas y a


las distintas categorías de trabajadores expuestos, incluida en su caso, la vigilancia
individual.

• Vigilancia sanitaria.

En régimen normal de trabajo, las dosis recibidas serán lo más bajas posible y en todo caso
inferiores a los límites.

Una de las medidas importantes en la prevención de los riesgos radiológicos es la formación


previa de los trabajadores expuestos.

4. - PREVENCIÓN DE LA EXPOSICIÓN

A efectos de protección radiológica, se identificarán y delimitarán todos los lugares de trabajo en


los que exista la posibilidad de recibir dosis efectivas superiores a 1 mSv por año oficial o una
dosis equivalente superior a 1/10 de los límites de dosis para el cristalino, la piel y las
extremidades establecidos en el RPSRI, y se establecerán las medidas de protección radiológica
aplicables. Dichas medidas deberán adaptarse a la naturaleza de las instalaciones y de las fuentes,
así como a la magnitud y naturaleza de los riesgos. El alcance de los medios de prevención y
vigilancia, así como su naturaleza y calidad, deberán estar establecidos en función de los riesgos
vinculados a los trabajos que impliquen una exposición a las radiaciones ionizantes.

Se define una zona radiológica con riesgo de irradiación externa, cuando en esta zona es
posible recibir una irradiación del organismo por una fuente emisora de radiaciones ionizantes
externa al mismo. Se define una zona radiológica con riesgo de contaminación radiactiva,
cuando en esta zona se considera que existe la probabilidad de que exista una sustancia radiactiva
indeseable, esta sustancia puede estar depositada en un medio material (contaminación
superficial), en el aire (contaminación ambiental) o en las personas (contaminación personal).

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La protección contra el riesgo de contaminación consistirá en el aislamiento y confinamiento de
las fuentes no encapsuladas (barreras de ingeniería, sistemas de ventilación, celdas de aislamiento
como las cajas estancas con accesos provistos de guantes, vitrinas especiales con métodos de
extracción de aire, etc.).Cuando no es posible confinar dichas fuentes hay que protegerse del
contacto con ellas. Para trabajar en zonas contaminadas, en función de las características de la
contaminación se emplean medios de protección personal: usos de equipos de protección,
protección respiratoria y vestuario especial.

FUENTES DE RADIACIÓN RIESGO MEDIOS DE PROTECCIÓN

APARATOS
GENERADORES
DE RADIACIÓN IRRADIACIÓN
O
EXTERNA
TIEMPO: " El menor posible"

FUENTES DISTANCIA : "Lo más lejos posible "


ENCAPSULADAS BLINDAJE: " Interponer un material protector"
" El organismo está expuesto a
fuentes de radiación exteriores a él"

FUENTES NO CONTAMINACIÓN VESTIMENTA ADECUADA


ENCAPSULADAS MÁSCARAS, GUANTES
SISTEMAS DE MANIPULACIÓN
BLINDAJES
Externa: Depositada en las manos , cabello , etc... ENTRENAMIETO DE TÉCNICAS
PAUTAS DE COMPORTAMIENTO
Interna : Depositada en el interior del organismo a
través de la boca , nariz , una herida , etc...

Figura 2: Riesgos de las fuentes de radiación y los medios básicos de protección


radiológica.

4.1 Clasificación y señalización de zonas

Los lugares de trabajo se clasificarán, en función del riesgo de exposición a las radiaciones
ionizantes en distintas zonas. La clasificación de los lugares de trabajo deberá estar siempre
actualizada, delimitada y debidamente señalizada de acuerdo con el riesgo existente. El acceso
estará limitado a personas autorizadas al efecto.

La clasificación de los lugares de trabajo se realiza en función del riesgo de exposición y teniendo
en cuenta la probabilidad y magnitud de las exposiciones potenciales, en las siguientes zonas:
Figura.3

ZONA VIGILADA: es aquella en la que, no siendo controlada, existe la posibilidad


de recibir dosis efectivas superiores a 1mSv por año oficial o una dosis equivalente
superior a 1/10 de los límites de dosis equivalentes para el cristalino, la piel y las
extremidades, según se establece en los límites de dosis fijados en el RPSRI.

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ZONA CONTROLADA: es aquella en la que existe la posibilidad de recibir una dosis
efectiva superior a 6 mSv/año oficial o una dosis equivalente superior a 3/10 de
alguno de los límites para el cristalino, la piel y las extremidades fijados en el RPSRI
para los trabajadores, o aquella en la que es necesario seguir procedimientos de trabajo
con objeto de restringir la exposición, evitar la dispersión de contaminación o prevenir o
limitar la probabilidad y magnitud de accidentes radiológicos o sus consecuencias.

Además, las zonas controladas se podrán subdividir en las siguientes:

• Zona controlada de permanencia limitada: Es aquella en la que existe el riesgo de


recibir una dosis superior a los límites de dosis fijados para los trabajadores.
• Zona controlada de permanencia reglamentada: Es aquella en la que existe el
riesgo de recibir en cortos periodos de tiempo, dosis superiores a los límites de dosis
fijados para los trabajadores y que requiere prescripciones especiales desde el punto
de vista de la optimización.
• Zona controlada de acceso prohibido: Es aquella en la que existe el riesgo de
recibir, en una exposición única, dosis superiores a los límites de dosis fijados para
los trabajadores.

Como indicador de los niveles operativos para la clasificación de zonas se establece los:
NIVELES DE CLASIFICACIÓN DE ZONAS que se muestran en la Tabla 2.
TASA DE CONTAMINACIÓN CONTAMINACIÓN
ZONAS TRÉBOL DOSIS SUPERFICIAL (**) AMBIENTAL
µSv/h)
(µ Despr.(Bq/cm2) (% LDCA)
LIBRE < 0,5 (*) No existe No existe

ZONA VIGILADA Gris azulado <3 < 0,4 (β-γ) No existe


< 0,04 (α)
ZONA CONTROLADA Verde < 10 < 4 (β-γ) < 10
< 0,4 (α)
ZONA CONTROLADA DE Amarillo < 1000 < 40 (β-γ) < 100
PERMANENCIA LIMITADA < 4 (α)
ZONA CONTROLADA DE Naranja < 105 < 400 (β-γ) < 1000
PERMANENCIA (100 mSv/h) < 40 (α)
REGLAMENTADA
ZONA Rojo ≥ 105 ≥ 400 (β-γ) ≥ 1000
CONTROLADA DE ACCESO (100 mSv/h) ≥ 40 (α)
PROHIBIDO

(*)En casos excepcionales se pueden permitir zonas con tasas de dosis superiores a este valor siempre que sean inferiores a 2,5
µSv/h, en las que restringir el acceso sea poco operativo, si bien estas zonas estarán sometidas a un control radiológico
administrativo. (**) Promediados en 300 cm2.

Tabla 2.: Niveles de clasificación de zonas

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Señalización de zonas:

Las zonas controladas y vigiladas estarán delimitadas adecuadamente y señalizadas de


forma que quede de manifiesto el riesgo de exposición existente en las mismas.

El riesgo de exposición a radiaciones ionizantes vendrá señalado utilizando su símbolo


internacional: un trébol enmarcado por una orla rectangular del mismo color del símbolo
y de la misma anchura que el diámetro de la circunferencia interior de dicho símbolo (ver
figura 3).

• Zona vigilada: En las zonas vigiladas el trébol será de color gris azulado sobre
fondo blanco.
• Zona controlada: En las zonas controladas dicho trébol será de color verde
sobre fondo blanco.
• Zona controlada de permanencia limitada: En las zonas de permanencia
limitada dicho trébol será de color amarillo sobre fondo blanco.
• Zona controlada de permanencia reglamentada: En las zonas de permanencia
reglamentada dicho trébol será de color naranja sobre fondo blanco.
• Zona controlada de acceso prohibido: En las zonas de acceso prohibido, dicho
trébol será de color rojo sobre fondo blanco.

Si existe únicamente riesgo de irradiación externa se utilizará el trébol anterior bordeado


de puntas radiales. Si existe riesgo de contaminación y el riesgo de irradiación externa
fuera despreciable, se utilizará el trébol citado en campo punteado. Cuando exista
conjuntamente riesgo de contaminación y de irradiación se empleará el trébol bordeado
de puntas radiales en campo punteado. Para todo tipo de zonas, las anteriores
señalizaciones se completarán en la parte superior con una leyenda indicativa del tipo de
zona y en la parte inferior con el tipo de riesgo. Estas señales se situarán de forma bien
visible en la entrada y en lugares significativos de dichas zonas.

Cuando se deban señalizar con carácter temporal los límites de una zona se emplearán
vallas, barras metálicas articuladas o soportes por los que se hagan pasar cuerdas,
cadenas, cintas, etc., que tendrán el color correspondiente a la zona de que se trate.

En los lugares entre zonas contiguas de diversas características, podrán señalizarse en el


suelo los límites correspondientes mediante líneas claramente visibles con los colores
correspondientes a las zonas de que se trate. Dicha señalización se podrá completar con
una iluminación del color correspondiente a la zona de que se trate.

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ZONA ZONA ZONA

RIESGO DE RIESGO DE IRRADIACIÓN


RIESGO DE IRRADIACIÓN
CONTAMINACIÓN Y CONTAMINACIÓN

ZONA VIGILADA: GRIS AZULADO

ZONA ZONA ZONA

RIESGO DE RIESGO DE IRRADIACIÓN


RIESGO DE IRRADIACIÓN
CONTAMINACIÓN Y CONTAMINACIÓN

ZONA CONTROLADA: VERDE


ZONA DE ZONA DE
ZONA DE PERMANENCIA PERMANENCIA
PERMANENCIA

RIESGO DE RIESGO DE IRRADIACIÓN


RIESGO DE IRRADIACIÓN
CONTAMINACIÓN Y CONTAMINACIÓN

ZONA DE PERMANENCIA LIMITADA: AMARILLO


ZONA DE ZONA DE
ZONA DE PERMANENCIA PERMANENCIA
PERMANENCIA

RIESGO DE RIESGO DE IRRADIACIÓN


RIESGO DE IRRADIACIÓN
CONTAMINACIÓN Y CONTAMINACIÓN

ZONA DE PERMANENCIA REGLAMENTADA: NARANJA

ZONA DE ACCESO ZONA DE ACCESO ZONA DE ACCESO


PROHIBIDO PROHIBIDO PROHIBIDO

RIESGO DE RIESGO DE IRRADIACIÓN


RIESGO DE IRRADIACIÓN
CONTAMINACIÓN Y CONTAMINACIÓN

ZONA DE ACCESO PROHIBIDO: ROJO

Figura 3: Señalización de zonas

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Requisitos de las zonas
Teniendo en cuenta la naturaleza y la importancia de los riesgos radiológicos, en las zonas
controladas y vigiladas se deberá realizar una vigilancia radiológica del ambiente de trabajo con
arreglo a lo dispuesto a los principios de protección de los trabajadores. Estas zonas:

• Estarán delimitadas adecuadamente y señalizadas de forma que quede de manifiesto el


riesgo de exposición.

• El acceso estará limitado a las personas autorizadas al efecto y que hayan recibido las
instrucciones adecuadas al riesgo existente en el interior de dichas zonas. En las zonas
controladas, estas instrucciones serán acordes con los procedimientos de trabajo
establecidos por escrito por el titular de la práctica.

En las zonas controladas en las que exista:

• Riesgo de exposición externa será obligatorio el uso de dosímetros individuales.

• Riesgo de contaminación será obligatorio la utilización de equipos personales de


protección adecuados al riesgo existente. A la salida de estas zonas existirán detectores
adecuados para comprobar la posible contaminación de personas y equipos y, en su caso
adoptar las medidas oportunas.

En las zonas vigiladas debe efectuarse al menos, mediante dosimetría de área, una estimación de
las dosis que puedan recibirse.

4.2. - Clasificación de trabajadores expuestos.

Por razones de vigilancia y control, los trabajadores expuestos se clasifican en dos categorías,
categoría A y categoría B.

Categoría A: pertenecen a esa categoría aquellas personas que, por las condiciones en las que se
realiza su trabajo, pueden recibir una dosis efectiva superior a 6 mSv/año oficial o una dosis
equivalente superior a 3/10 de alguno de los límites de dosis equivalente fijados en el RPSRI
para el cristalino, la piel o extremidades.

Categoría B: pertenecen a esta categoría aquellas personas que, por las condiciones en las que se
realiza su trabajo, es muy improbable que reciban una dosis efectiva superior a 6 mSv/año
oficial o una dosis equivalente superior a 3/10 de alguno de los límites de dosis fijados en el
RPSRI para el cristalino, la piel o extremidades.

No podrán asignarse a menores de 18 años tareas que pudieran convertirlo en un trabajador


expuesto.

4.3. - Información y formación

La formación previa de los trabajadores expuestos constituye una medida importante de

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prevención de la exposición. Este programa de formación será parte de la documentación
laboral de los trabajadores.

Antes de iniciar su actividad, los trabajadores tanto directa, como indirectamente


vinculados con la instalación, deberán ser informados e instruidos, a un nivel adecuado a
su responsabilidad y al riesgo de exposición en su puesto de trabajo, sobre:

• Los riesgos radiológicos asociados y la importancia que reviste el cumplimiento


de los requisitos técnicos, médicos y administrativos.

• Las normas y procedimientos de protección radiológica y precauciones que se


deben adoptar, por lo que respecta a la práctica general y a cada tipo de destino o
puesto de trabajo.

• En el caso de mujeres, la necesidad de efectuar rápidamente la declaración de


embarazo y notificación de lactancia, habida cuenta de los riesgos de exposición
para el feto, así como el riesgo de contaminación del lactante en caso de
contaminación radiactiva corporal.

4.4. – Condiciones básicas de PR para la correcta operación de las Instalaciones


Radiactivas

Para la óptima operación de las Instalaciones Radiactivas, teniendo en cuenta la necesaria


optimización de los criterios de protección radiológica, se considerarán los siguientes aspectos:

• Organización de la instalación

Todas las instalaciones radiactivas deben tener un Reglamento de Funcionamiento en el que


conste de forma clara la estructura organizativa del mismo, con las responsabilidades y funciones
asignadas a cada uno de los integrantes, los métodos de trabajo y reglas de manipulación que
garanticen la operación segura de la instalación. Un diagrama básico puede estar constituido por
un Titular, un Servicio de Protección Radiológica, y uno o varios Supervisores y Operadores.

• Diseño de la instalación

En la Memoria descriptiva de la instalación se incluirán las especificaciones básicas respecto al


diseño, que faciliten la optimización de los criterios de protección radiológica establecidos para
una correcta y segura manipulación del material radiactivo. Se deben considerar los siguientes
aspectos:
o Ubicación de la instalación dentro del edificio. El lugar de ubicación de la
instalación debe ser un lugar poco frecuentado, con fácil acceso, y que permita un
adecuado traslado del material radiactivo.

o Distribución de zonas y accesos. La distribución de zonas se debe realizar de


manera que se minimice la exposición de las personas, así como la dispersión de
una posible contaminación. En este sentido es imprescindible que el control de
acceso a las zonas que lo requieran sea efectivo.

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o Selección de materiales y acabado de superficies. Es necesario establecer como
uno de los criterios de selección la facilidad de descontaminación, tanto de los
materiales utilizados como del acabado de las superficies.

o Sistemas generales de ventilación y climatización. Asegurarán la dilución y


eliminación de cualquier posible contaminación de una forma rápida y segura.

o Sistema general de evacuación de líquidos. La existencia y las características de


este sistema dependerán de los radionucleidos y las actividades empleadas.

o Instalaciones eléctricas. Se dispondrá de una adecuada iluminación en las zonas


de trabajo, y se cumplirá la normativa vigente para instalaciones eléctricas.

o Señalización. Todas las zonas de la instalación estarán señalizadas de acuerdo al


riesgo radiológico que presenten.

o Sistemas de protección contra incendios. La adecuación de estos sistemas es


especialmente importante en las instalaciones donde se trabaja con fuentes no
encapsuladas.

o Sistemas de medidas de contaminación y radiación. Todas las instalaciones


dispondrán de equipos adecuados, para el control de la contaminación y de los
niveles de radiación, debidamente calibrados.

o Recintos de manipulación especial. Con características específicas según el tipo


de radionucleidos a utilizar, así como los riesgos que presenta. En este sentido,
tanto en hospitales como en centros de investigación es muy importante que el
riesgo biológico esté debidamente controlado.

o Vestuarios. Imprescindibles en aquellas instalaciones donde se manipulan fuentes


no encapsuladas.

4.5.- Servicios y unidades de protección radiológica: El CSN, considerando el riesgo


radiológico, podrá exigir a los titulares que se doten de un Servicio de Protección Radiológica
(SPR) o que contraten una Unidad Técnica de Protección Radiológica, (UTPR) para el
asesoramiento y las funciones que en ellos recaen según lo dispuesto en el reglamento. La
instrucción IS-08 del CSN, establece los criterios aplicados por el Consejo de Seguridad Nuclear
para exigir a los titulares de las instalaciones nucleares y radiactivas, el asesoramiento específico
en protección radiológica. Los SPR y UTPR deberán estar expresamente autorizados por el CSN
y estarán constituidos por un Jefe que estará en posesión de un diploma expedido por el CSN, y
por técnicos expertos en PR. La Instrucción IS-03 establece las cualificaciones para obtener el
reconocimiento de experto en protección contra las radiaciones ionizantes, tanto del jefe de PR
como de los técnicos a su cargo.

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5. - EVALUACIÓN DE LA EXPOSICIÓN:

La evaluación de las condiciones de trabajo servirá para minimizar el riesgo radiológico. Esta
evaluación tiene una doble vertiente, la vigilancia del ambiente de trabajo y la vigilancia
individual de la exposición.

5.1. - Vigilancia del ambiente de trabajo:

La vigilancia radiológica del ambiente del trabajo comprenderá:

a) La medición de las tasas de dosis externas, especificando la naturaleza y calidad


de las radiaciones.

b) La mediación de concentraciones de actividad en el aire y la contaminación


superficial especificando la naturaleza de las sustancias radiactivas
contaminantes y sus estados físicos y químicos.

Los documentos correspondientes al registro, evaluación y resultado de dicha vigilancia deberán


ser archivados por el titular de la práctica, quien los tendrá a disposición de la autoridad
competente. Cuando sea adecuado estas medidas se utilizaran para estimar las dosis individuales

5.2. - Vigilancia individual de la exposición.

Las dosis recibidas por los trabajadores expuestos deberán determinarse con objeto de comprobar
que el trabajo se está realizando en condiciones adecuadas. Cuando las condiciones de trabajo
sean normales, se determinarán con una periodicidad no superior a un mes para la dosimetría
externa y con la periodicidad que, en cada caso, se establezca para la dosimetría interna si
procede. En exposiciones de emergencia se realizará una vigilancia individual o evaluación de las
dosis individuales en función de las circunstancias.

Para la determinación de las dosis totales, no se tendrá en cuenta las dosis debidas al fondo
radiactivo natural ni las debidas a examen y tratamientos médicos.

Para los trabajadores expuestos de categoría A es obligatorio:

• En caso de riesgo de exposición externa, la utilización de dosímetros individuales, que midan


la dosis externa, representativa de la dosis para la totalidad del organismo durante toda la
jornada laboral.

• En el caso de riesgo de exposición parcial o no homogénea del organismo, la utilización de


dosímetros adecuados en las partes potencialmente más afectadas.

• En caso de riesgo de contaminación interna, la realización de las medidas o análisis


pertinentes para evaluar las dosis correspondientes.

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Para los trabajadores expuestos de categoría B:

• Las dosis individuales recibidas por los trabajadores expuestos pertenecientes a la


categoría B, se podrán estimar a partir de los resultados de la vigilancia realizada en el
ambiente de trabajo, siempre y cuando éstos permitan demostrar que dichos trabajadores
están clasificados correctamente en la categoría B.

La dosimetría individual será efectuada por los Servicios de Dosimetría Personal expresamente
autorizados por el Consejo de Seguridad Nuclear.

5.3. - Registro y notificación:

Todas las dosis recibidas por el trabajador expuesto durante la vida laboral es obligatorio
registrarlas en un historial dosimétrico individual que estará, en todo momento, a disposición
del propio trabajador.

En el caso de que éste cambie de instalación o cese en su empleo, el titular de la instalación


deberá proporcionarle una copia certificada de dicho historial. Asimismo, el trabajador deberá
entregar una copia certificada de su historial dosimétrico al titular de su nuevo destino.

En el historial dosimétrico correspondiente a trabajadores de la categoría A, se registrarán como


mínimo las dosis mensuales y las dosis acumuladas durante cada año oficial y durante cada
periodo de 5 años oficiales consecutivos. En el caso de trabajadores de la categoría B, se
registrarán las dosis anuales determinadas o estimadas.
Las dosis recibidas por exposiciones de accidente o emergencia figurarán en el historial
dosimétrico registradas por separado de las recibidas durante el trabajo en condiciones normales.
De la misma forma figurarán las debidas a operaciones especialmente autorizadas.

Los trabajadores expuestos que lo sean en más de una instalación tienen la obligación de dar
cuenta expresa de tal circunstancia a los encargados de la protección radiológica de cada uno de
los centros en los que trabajen, al objeto de que en todos ellos conste, actualizado y completo, su
historial dosimétrico individual. A tal fin, el trabajador deberá comunicar en cada instalación los
resultados dosimétricos que se le proporcionen en las demás.

Tanto el historial dosimétrico de los trabajadores expuestos como los documentos


correspondientes a la evaluación de las dosis y a las medidas de los equipos de vigilancia e
informes sobre circunstancias y medidas adoptadas en exposiciones accidentales o de emergencia
deberán ser archivados por el titular de la actividad donde presten o hayan prestado servicios
dichas personas, quien deberá tenerlos a disposición de la Autoridad competente, pero no podrá
ponerlos en conocimiento de otras personas sin el consentimiento expreso del propio trabajador.

El titular de la instalación archivará el historial dosimétrico hasta que el trabajador haya


alcanzado la edad de 75 años y nunca por un periodo inferior a treinta años, contados a
partir de la fecha del cese del trabajador en su condición de trabajador expuesto. En el caso de
cese definitivo de las actividades el titular está obligado a remitir dicha información al C.S.N.

El historial dosimétrico de todo trabajador expuesto de categoría A deberá figurar además, en el

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historial médico.

6. - VIGILANCIA SANITARIA DE LOS TRABAJADORES EXPUESTOS.

La vigilancia sanitaria de los trabajadores expuestos se basará en los Principios Generales de


Medicina del Trabajo y la ley 31/1995 sobre Prevención de Riesgos Laborales.

Toda persona que vaya a ser clasificada como trabajador expuesto de categoría A deberá ser
sometida a un examen de salud previo que permita comprobar que no se halla incursa en
ninguna de las incompatibilidades que legalmente estén determinadas (es decir, que no padece
defecto físico o psíquico que le incapacite para el trabajo con radiaciones ionizantes) y decidir su
aptitud para el trabajo al que se le destina.

Los aspectos que, como mínimos, debe contemplar el examen médico de aptitud para los
trabajadores de nuevo ingreso se detallan en la Guía del C.S.N. 7.4.

Los trabajadores expuestos de categoría A están sometidos además, a exámenes de salud


periódicos para comprobar su estado sanitario general y especialmente para determinar el estado
de los órganos expuestos y de sus funciones. Estos reconocimientos se realizarán cada 12 meses y
más frecuentemente si fuera necesario por el estado de salud del trabajador, por las condiciones
de trabajo o por los incidentes que puedan ocurrir. Desde el punto de vista médico los
trabajadores expuestos se clasificarán en aptos, aptos en determinadas condiciones y no aptos.

Los reconocimientos médicos previos, periódicos y adicionales han de realizarse por el Servicio
de Prevención que desarrolle la función de vigilancia y control de la salud de los trabajadores.

Registro y notificación:

Cada trabajador expuesto de categoría A le será abierto un historial médico que incluirá los
resultados de los exámenes de salud y el historial dosimétrico. El historial médico se archivará
hasta que el trabajador haya o hubiera alcanzado la edad de 75 años y nunca por un
periodo inferior a treinta años, contados a partir de la fecha del cese del trabajador en su
condición de trabajador expuesto, y estará a disposición de la autoridad competente y del propio
trabajador.

En caso de superación o sospecha de superación fundada de alguno de los límites establecidos se


deberá realizar una vigilancia médica especial. Las condiciones posteriores de exposición se
someterán a lo establecido por el Servicio de Prevención que desarrolle la función de vigilancia y
control de la salud de los trabajadores.

7. NORMAS DE PROTECCIÓN PARA PERSONAS EN FORMACIÓN Y


ESTUDIANTES

Las condiciones de exposición y la protección operacional de las personas en formación y de los


estudiantes mayores de 18 años serán equivalentes a las de los trabajadores expuestos de

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categoría A o B. Para las personas en formación y de los estudiantes menores de 18 y mayores de
16 años serán equivalentes a las de los trabajadores expuestos de categoría B.

8. MEDIDAS DE PROTECCIÓN PARA LOS MIEMBROS DEL PÚBLICO EN


CIRCUNSTANCIAS NORMALES.

La protección de los miembros del público y de la población en su conjunto se realizará mediante


una serie de medidas y controles para que las prácticas se lleven a cabo de acuerdo con los
principios fundamentales de la protección radiológica de la población. La contribución de las
prácticas a la exposición de la población deberá mantenerse, por tanto, en el valor más bajo que
sea razonablemente posible, teniendo en cuenta factores económicos y sociales. Asimismo, se
evitarán o reducirán al mínimo razonable la evacuación al medio ambiente de efluentes
radiactivos, debiendo mantenerse por debajo de los límites establecidos en el Reglamento.

El titular de la práctica deberá realizar los estudios oportunos que confirmen que el riesgo de
exposición de la población no es significativo. Será responsable de la evaluación, consecución,
mantenimiento, puesta en marcha de equipos y servicios, comprobación de los mismos y registro
de las mediciones y estimación de dosis que pudieran ser recibidas en régimen de funcionamiento
normal y en caso de accidente, y estará adecuada al riesgo que impliquen las actividades.

La protección del público frente a la radiación ionizante originada por las actividades humanas,
se basa en la evaluación de las dosis que puedan recibir los habitantes del entorno de las
instalaciones y en la estimación de la dosis que potencialmente recibirían los individuos de los
diferentes grupos de población debida a los efluentes. Las instalaciones que generan residuos
disponen de sistemas de almacenamiento, tratamiento y evacuación de efluentes que permiten
minimizar su impacto ambiental. En España el CSN se encarga del sistema de vigilancia
ambiental y del aseguramiento de la calidad radiológica del medio ambiente en todo el territorio
nacional.

9. INSPECCIÓN Y SANCIONES

Todas las prácticas o actividades regidas por este reglamento, los servicios médicos, los
dosimétricos y las unidades técnicas o servicios de protección están sometidos al régimen de
inspección realizado por el CSN.

Los inspectores serán los encargados de verificar el cumplimiento de las disposiciones legales de
protección radiológica. En caso de incumplimiento podrán requerir la suspensión de las
actividades de la instalación.

El titular de la práctica facilitará el acceso a la instalación, la documentación para prueba y toda


la documentación o información que le sea requerida por el inspector.

La inobservancia de lo dispuesto en el Reglamento será constitutiva de las infracciones previstas


en lo dispuesto en la Ley 25/1964 de 29 de abril, sobre Energía Nuclear, modificado por la ley
33/07 de 7 de noviembre, de reforma de la Ley 15/1980, de 22 de abril, de creación del Consejo
de Seguridad Nuclear.

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Las infracciones de los preceptos de este Reglamento se clasifican en leves, graves y muy
graves. A efectos de graduación de sanciones, se tendrá en cuenta:

Para instalaciones de 2º y 3º categoría dichas cuantías se reducirán a la mitad.

10. CRITERIOS GENERALES DE REDUCCIÓN DE DOSIS. BLINDAJES

Como ya se ha comentado anteriormente, la disminución de la dosis recibida durante la


permanencia en las proximidades de una fuente va a depender de tres factores:

- El tiempo de permanencia: la dosis es directamente proporcional al tiempo de exposición


- La distancia: la dosis disminuye con la distancia de acuerdo con la ley del inverso del cuadrado
de la distancia.

- Los blindajes: Cuando la combinación de tiempo y distancia no reduce la dosis a niveles


adecuados, será necesario interponer una barrera de material absorbente, adecuado al tipo de
radiación, entre la fuente y la persona.

Para calcular el blindaje necesario para proteger una zona determinada, hay que considerar
inicialmente el tipo de radiación que se dirige hacia ella. En el caso del radiodiagnóstico, se
pueden establecer para la radiación tres orígenes distintos:

 Radiación primaria: Es la radiación directamente emitida por la fuente de radiación y


que constituye el haz útil. En este caso, la barrera interpuesta se denomina "barrera
primaria".

 Radiación secundaria: Es la radiación emitida por un material como resultado de su


interacción con la radiación primaria. Puede ser radiación dispersada por el paciente o los
objetos interpuestos en el haz primario, o bien radiación de fuga emergente a través de la
carcasa o sistema de protección que contiene la fuente. En este caso, la barrera interpuesta
se conoce como barrera secundaria.

En el caso del radiodiagnóstico, interesa atenuar haces de fotones de energía menor que 150 keV,
por lo que los materiales más adecuados para el blindaje son los de Z alto, con objeto de
aumentar la probabilidad de interacción por efecto fotoeléctrico.

En el cálculo de barreras se deben tener en cuenta los siguientes factores:

• factor de uso o dirección, U: se define como la fracción del tiempo que el haz de
radiación se dirige en la dirección de la pared, suelo o techo que se está calculando.

Para el cálculo de barreras en instalaciones de radiodiagnóstico se toman los siguientes valores de


U : en barreras primarias U = 1 en suelo y U = 1/4 en paredes; en barreras secundarias U= 1.

• factor de ocupación, T, tiene en cuenta el grado de ocupación de las áreas o lugares


a proteger.
En áreas ocupadas por trabajadores expuestos se toma T = 1.

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En áreas ocupadas por miembros del público se toman los valores 1, 1/4 o 1/16, según
sean zonas de ocupación total, parcial u ocasional, respectivamente.

• carga de trabajo, W, o grado de utilización semanal del equipo. A cada tensión le


corresponderá una carga de trabajo diferente. Se expresa en mA·min/semana.

En el cálculo de blindajes, interesa utilizar la dosis equivalente que produce un haz a 1 m de


distancia, por cada mA x min de carga, y que se conoce como rendimiento del tubo (G).

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TEMA 11

ASPECTOS PARTICULARES DE LA PROTECCIÓN RADIOLÓGICA


EN DISTINITAS UNIDADES DE RADIODIAGNÓSTICO DENTAL

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1.- CONSIDERACIONES GENERALES

2.- CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS DE LAS INSTALACIONES DE


RADIODIAGNÓSTICO: TÉCNICAS RADIOGRÁFICAS Y EQUIPAMIENTO
PARA LA RADIOLOGÍA DENTAL

3.- DISEÑO DE INSTALACIONES

4.- DESARROLLO DE LA PROTECCIÓN RADIOLÓGICA OPERACIONAL:


ORGANIZACIÓN Y CONTROL

5.- MANTENIMIENTO PREVENTIVO Y CORRECTIVO

6.- PROCEDIMIENTOS PARA LA REDUCCIÓN DE DOSIS A PACIENTES

7.- CONSIDERACIONES DE PROTECCIÓN RADIOLÓGICA EN


INSTALACIONES QUE UTILIZAN TÉCNICAS PARTICULARES.
RADIOLOGÍA DIGITAL

8.- CONSIDERACIONES PARTICULARES RESPECTO A LA PROTECCIÓN


DEL PACIENTE

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1. CONSIDERACIONES GENERALES

Cualquier examen médico en el que intervengan radiaciones ionizantes siempre ha de estar


justificado para cada paciente, de manera que los beneficios que reportan al mismo estén por
encima del detrimento potencial. Además ha de evaluarse la posibilidad de realizar
exploraciones alternativas que no impliquen el uso de radiaciones ionizantes. No se deben
hacer radiografías a menos que previamente se lleve a cabo un examen de la historia y clínica
del paciente, asumiendo como una práctica inaceptable la radiografía de rutina.1

Las dosis individuales en radiografía básica dental son, en general, bajas, siendo equivalentes
a aquellas asociadas a unos pocos días de radiación de fondo. Debido a estas bajas dosis los
riesgos en radiografía dental son muy pequeños, aunque hay que tener presente que siempre
son mayores en grupos de edad más jóvenes, menores de 30 años, debido a su mayor
esperanza de vida. A pesar de que las dosis individuales son bajas, las dosis colectivas pueden
ser significativas debido al número de radiografías que suelen realizarse.

Para alcanzar el objetivo primordial de que la dosis y, por tanto, el detrimento, sea el mínimo
razonablemente posible, se estudia y se aplica la Protección Radiológica (PR). Además no
hay que olvidar que las medidas adoptadas por la PR se destinan no sólo a optimizar la dosis a
pacientes, sino al personal de la instalación y miembros del público. Esta protección ha de
estar presente en tres fases. En primer lugar, el diseño y la fabricación del equipo debe
cumplir con la normativa vigente de manera que la exposición de las personas, ya sean
pacientes o trabajadores, sea la mínima posible. En segundo lugar, durante el proyecto de la
instalación deben considerarse las posibles consecuencias en términos de dosis al personal
trabajador y miembros del público. Habrá de tenerse en cuenta la colocación de los equipos, la
distribución de las salas, así como la posibilidad de introducción de blindajes. Antes de la
puesta en funcionamiento debe verificarse que, tanto en lo que se refiere al diseño del equipo
como al de la instalación, se cumplen los límites de dosis establecidos. Por último la
protección radiológica ha de estar presente durante el funcionamiento de los equipos,
utilizando éstos según la información proporcionada por los fabricantes en los manuales,
verificando periódicamente el estado del mismo, y empleando en todo momento la técnica
más adecuada para cada tipo de exploración, con lo que el personal debe someterse a un
entrenamiento continuo para llevar a cabo esos métodos de trabajo optimizados.

2. CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS DE LAS INSTALACIONES DE


RADIODIAGNÓSTICO: TÉCNICAS RADIOGRÁFICAS Y EQUIPAMIENTO
PARA LA RADIOLOGÍA DENTAL

Antes de analizar las medidas adoptadas en materia de protección radiológica vamos a


estudiar brevemente los distintos tipos de equipos utilizados en radiología dental en función
de la posición de la película y del tipo de exploración a realizar sobre el paciente:

a) Radiografía con película intraoral:

Engloba todas las radiografías aisladas de las piezas dentales. El equipo de rayos X utilizado
en estos casos se diseña para que sea lo más sencillo posible de manera que las características

1
En la referencia “Radiation Protection Issue 136; European guidelines on radiation protection in dental
radiology. The safe use of radiographs in dental practice” de la European Commission se recogen los criterios de
justificación de una amplia gama de condiciones clínicas encontradas habitualmente en la práctica dental
general.

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o mandos modificables por el operador sean mínimos, con el fin de reducir el número de
controles. Así, el kilovoltaje y el miliamperaje suelen ser fijos, pudiendo variar sólo el tiempo
de exposición. El kilovoltaje oscila entre 50 y 70 kV, y el miliamperaje lo suele hacer entre 7
y 10 mA. El tiempo de exposición se fijará en función de la pieza dental que queramos
radiografiar, así como de la complexión del paciente. Por ejemplo, el tiempo de exposición
requerido en un estudio a un niño será menor que el necesario en un adulto, debido
básicamente a la diferencia de espesores que tiene que atravesar el haz.

Los aparatos de rayos X dentales constan de cuatro partes (figuras 1 y 2):

 Base: puede estar sujeta a la pared (fija) o al propio equipo dental (móvil).

 Cuerpo: contiene las partes eléctricas: autotransformador, estabilizador de corriente,


regulador de voltaje, cronómetro de tiempo, voltímetro-amperímetro y selectores de
kilovoltaje y amperaje, si existieran.

 Brazo articular: permite los movimientos de la cabeza en todos los planos del espacio.

 Cabeza: es el continente blindado para el tubo de rayos X, que consiste en una cubierta
sellada de vidrio dentro de la cual se coloca el filamento, o cátodo, y el ánodo, que en este
tipo de aparatos suele ser fijo. Además consta de un transformador de alta tensión, que
transforma la corriente comercial de tipo variable a 50-70 kV, un transformador de baja
tensión, que transforma la corriente comercial a 8-10 voltios necesarios en el filamento, un
filtro de aluminio, un colimador metálico y un cono localizador.

Figura 1 Figura 2

Se trata de radiografías con película pequeña, del orden de centímetros, habitualmente 4cm x
5cm, que se introduce en la boca, dentro de una envoltura opaca a la luz. Se puede hacer con
el paciente sentado en la misma sala del dentista.

b) Radiografía extraoral:

Cuando es necesaria una exploración radiológica que incluya regiones anatómicas más
amplias nos valemos de los métodos extraorales. Son radiografías que exigen más penetración
y requieren aparatos que operen con kilovoltaje variable, generalmente hasta 100 kV y con un

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miliamperaje por debajo de 20 mA. En estos procedimientos la película se coloca fuera de la
cavidad bucal.

- Cefalometría:

Dentro de las radiografías extraorales, se puede incluir la radiografía de cráneo o


cefalométrica con la que es posible medir la relación entre las distintas estructuras craneales y
dentobucofaciales y, por tanto, útil para el diagnóstico y plan de tratamiento en ortodoncia.
Este tipo de radiografía es también conocida como telerradiografía ya que la distancia foco-
placa no debe ser menor de 1.50 m (figura 3). Precisa de craneostato y de una técnica
depurada y de similitud para que pueda reproducirse en posteriores controles.

Figura 3

En la radiografía extraoral se utilizan películas con chasis acompañadas de pantallas de


refuerzo. El tamaño varía en función de la exploración desde 13 cm x 18 cm hasta 18 cm x 24
cm, aproximadamente.

- Panorámica:

Otra de las técnicas extraorales que podemos identificar y clasificar son un nuevo grupo
debido a las características tan concretas del equipo utilizado: la radiografía panorámica.
Cuando es necesario obtener una imagen panorámica de toda la mandíbula, se realiza una
tomografía en el que las estructuras se distorsionan deliberadamente para obtener una sección
del paciente bien definida y visible en la radiografía. Permite el examen de toda la región
dentoalveolar y estructuras adyacentes en una sola película.

Podemos distinguir entre estudios estáticos (o de ampliación panorámica), en donde el tubo se


coloca en el interior de la boca, estando el paciente y la película extrabucal fijos (figura 4), y
estudios dinámicos o pantomografías, que por ser más comunes van a centrar nuestra
atención. Estos últimos aplican los principios de tomografía, en los que o bien se mueven a la
vez paciente y película en sentidos opuestos permaneciendo el tubo fijo, o bien giran tubo y
película alrededor de la cabeza del paciente (figura 5). El eje de giro cambia de una posición a
otra, ya que la mandíbula no es redonda, de manera que la zona cuya imagen se pretende
siempre queda perpendicular al haz. Se obtiene una imagen radiográfica con más grado de
detalle y una ampliación alrededor de 19%, siendo constante y uniforme para ambos
maxilares.

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Figura 4 Figura 5

El miliamperaje y el tiempo suelen ser fijos, mientras que el kilovoltaje es variable,


debiéndose ajustar por el operador. Utiliza fuentes superiores de radiación, en comparación
con la intraoral, una distancia objeto-placa más grande y angulaciones del haz
aproximadamente perpendiculares a la forma de la mandíbula.

La pantomografía se realiza con un chasis flexible y curvado, con la correspondiente pantalla


de refuerzo. En la figura 6 se puede apreciar el diseño de un equipo empleado para este tipo
de estudios.

Figura 6

3. DISEÑO DE INSTALACIONES

Las salas de radiodiagnóstico deben tener un diseño adecuado de forma que se minimicen las
dosis impartidas al personal y a los miembros del público. Para ello, habrá que tener en cuenta
los siguientes parámetros:

- Carga de trabajo del equipo de rayos X


- Dimensiones de la sala

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- Ubicación del equipo y del paciente en la sala
- Dirección del haz útil de radiación
- Calidad de la radiación (penetración)
- Tipo de radiación: directa, residual, dispersa o de fuga
- Clasificación de zonas colindantes
- Ocupación de las áreas colindantes
- Características constructivas de los muros existentes
- Clasificación de las personas a proteger: trabajadores expuestos o miembros del
público

Además de lo anterior, habrá que tener en cuenta también la presencia simultánea en la sala de
más de una fuente de radiación.

Los equipos de radiografía dental intraoral y extraoral presentan características diferentes, que
se traducirán en necesidades diferentes en el diseño, por lo que los consideraremos por
separado.

En el caso de los equipos de radiografía dental intraoral, la carga de trabajo suele ser de pocos
mA·min/semana2 y la tensión de disparo está comprendida en el rango de 60 a 70 kV. Esto
redundará en que los requerimientos de seguridad en una sala de este tipo sean menos
exhaustivos que en una de radiodiagnóstico general.

En cuanto a los equipos extraorales (panorámicos y cefalométricos), la posibilidad de utilizar


valores mayores de kV hace que aumente el porcentaje de radiación dispersa. Consideraremos
el caso de los equipos panorámicos en los que además de usar mayor kV y mA, los tiempos
de disparo son mayores que en la radiografía intraoral (varios segundos). Los tiempos de
disparo en las radiografías panorámicas son también mayores que en las cefalometrías. La
carga de trabajo en los equipos panorámicos puede llegar a ser de 1000 mA·min/sem3.

En cualquiera de los casos hay que tener en cuenta por un lado la radiación directa y la de
fuga, y por otro la radiación dispersada en el paciente.

a) Equipos de radiografía dental intraoral

Por las características de estos equipos y su carga de trabajo, hay que considerar la existencia
de una zona controlada en las proximidades del mismo que, con un diseño adecuado de la
sala, no se extenderá fuera de ella, en cuyo caso no será necesario añadir blindaje de plomo a
las barreras estructurales de la sala.

Las dosis más altas se registran dentro del haz primario, mientras que la radiación dispersa
representa sólo un pequeño porcentaje de la misma. Puede así definirse el área alrededor del
equipo y del paciente dentro de la cual existe la posibilidad de recibir dosis efectivas
superiores a 6 mSv por año oficial (figura 7) En esta zona no deberá situarse ninguna persona,
a excepción del paciente, durante las exploraciones. Si la sala es lo suficientemente grande

2
Para el caso de un equipo en el que la intensidad de corriente sea 8 mA, y suponiendo que se realizan 10
exploraciones cada día de la semana, siendo en cualquier caso el tiempo de disparo inferior a 0,2 segundos, la
carga de trabajo (W) resulta ser:
W = 8 mA · 0,2 s/disp · 10 disp/día · 5 días/semana · 1 min/60 s < 1,4 mA·min/semana
3
Para un equipo que realice 40 exploraciones diarias, durante 5 días a la semana, utilizando 16 mA y 18
segundos por exploración, la carga de trabajo resultante sería 960 mA·min/semana.

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como para que esta zona se enmarque en el interior de la misma no será necesario utilizar
ningún tipo de blindaje estructural. La ubicación del equipo y del sillón del paciente será tal
que permita delimitar la zona controlada dentro de la propia sala. En caso contrario será
necesario recubrir las barreras implicadas (paredes, puertas, ..) con plomo cuyo espesor
dependerá de la ocupación de las zonas colindantes, de la clasificación de las personas
implicadas y de las características de las barreras existentes. Se evitará además, que el haz se
dirija hacia puertas y/o ventanas, siempre que las dependencias situadas tras ellas puedan
tener algún tipo de ocupación.

Figura 7

b) Equipos de radiografía dental extraoral

En el caso de la ortopantomografía hay que considerar que la dirección del disparo no es fija
ya que el equipo está rotando. No obstante, el haz está colimado dirigiéndose hacia la parte
central del soporte de imagen, de forma que éste constituye la barrera primaria. La radiación
dispersada en torno al paciente es mayor que en el caso de la radiografía intraoral, por lo que
estas instalaciones desde el punto de vista de protección radiológica requieren que las barreras
(paredes, puertas y ventana de observación) estén convenientemente blindadas para proteger
de forma adecuada a las personas (trabajadores y público) que se encuentren en las
dependencias contiguas.

Los equipos de ortopantomografía suelen disponer de un dispositivo que les permite realizar
cefalometrías cambiando la disposición del tubo. En el diseño de la sala hay que tener en
cuenta que la distancia del paciente a las barreras cambia en función del uso que se dé en cada
caso al equipo.

El RD 1085/2009 por el que se aprueba el Reglamento sobre instalación y utilización de


aparatos de rayos X con fines de diagnóstico médico, establece una tipología diferente para
este tipo de instalaciones. Así, mientras que las instalaciones con equipos de radiografía
dental intraoral se clasifican como tipo 3, las de radiografía dental no intraoral se clasifican
como tipo 2, y ambas tienen requerimientos diferentes en cuanto a certificaciones y
comunicaciones al CSN.

4. DESARROLLO DE LA PROTECCIÓN RADIOLÓGICA OPERACIONAL:


ORGANIZACIÓN Y CONTROL

La puesta en marcha de una instalación dental que trabaje con rayos X, debe ser tema de
preparación y cuidado rigurosos, de manera que se cumpla la normativa vigente en materia de
protección radiológica. Así:

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1) Antes de su puesta en funcionamiento las instalaciones de rayos X de diagnóstico médico
deberán ser declaradas por sus titulares ante el órgano competente de la Comunidad
Autónoma en que esté ubicada la instalación. Se declararán también las modificaciones que se
realicen en la instalación tales como cambio de equipos, incorporación de equipos,
generadores o tubos adicionales, cambio de ubicación de la instalación y la modificación en la
disposición general de ésta.

Conforme al artículo 18 del RD 1085/2009 por el que se aprueba el Reglamento sobre


instalación y utilización de aparatos de rayos X con fines de diagnóstico médico, las
instalaciones de radiología dental se clasifican en los siguientes tipos:

- Tipo 2: Instalaciones en las que existan equipos de diagnostico dental no intraoral


- Tipo 3. Instalaciones en las que sólo existan equipos de diagnóstico dental intraoral

2) Los equipos de rayos X de diagnóstico médico deberán disponer de certificado de


conformidad como producto sanitario y ostentar el marcado CE que garantiza su adecuación a
los requisitos esenciales que les resultan de aplicación. En todo momento, se dispondrá de
estos certificados en la instalación.

3) El funcionamiento de una instalación de rayos X de diagnóstico dental deberá ser dirigido


por odontólogos, que posean tanto los conocimientos adecuados sobre el diseño y uso de los
equipos, sobre el riesgo radiológico asociado y los medios de seguridad y protección
radiológica que deban adoptarse, como adiestramiento y experiencia en estos ámbitos.

Cuando la operación de los equipos de rayos X no fuera a realizarse directamente por el


titulado que dirija el funcionamiento de la instalación, sino por personal bajo su supervisión,
éste deberá igualmente estar capacitado al efecto.

Los titulados que dirijan el funcionamiento de las instalaciones de rayos X con fines de
diagnóstico médico y los operadores de los equipos que actúen bajo su supervisión deberán
acreditar ante el Consejo de Seguridad Nuclear sus conocimientos, adiestramiento y
experiencia en materia de protección radiológica, presentando al efecto cuanta documentación
justificativa estimen oportuna.

4) En todas las instalaciones de rayos X de diagnóstico médico será obligatorio implantar un


Programa de Protección Radiológica, en el que se desarrollarán los aspectos operacionales
aplicables a las Instalaciones de Radiodiagnóstico Médico previstos en el Reglamento sobre
protección sanitaria contra radiaciones ionizantes. Este Programa tendrá como objetivo
garantizar que las dosis que pudieran recibir los trabajadores y el público se mantienen en
niveles tan bajos como razonablemente sea posible alcanzar y que, en todo caso, quedan por
debajo de los límites de dosis establecidos en la legislación, considerando específicamente las
situaciones de las mujeres embarazadas, las personas en formación y los estudiantes. El
Programa de Protección Radiológica constará por escrito, se mantendrá actualizado, deberá
elaborarse antes de la puesta en funcionamiento de la instalación y permanecerá en todo
momento sujeto a control e inspección por el Consejo de Seguridad Nuclear.

El Programa de Protección Radiológica contendrá normas y procedimientos de trabajo


adecuados a la clasificación radiológica de las distintas zonas de trabajo y a la de los

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trabajadores que en ellas desarrollan su actividad laboral. Estas Normas, deberán estar escritas
y ser conocidas y cumplidas por todo el personal de la instalación.

5) El odontólogo, titular de la instalación de rayos X dental, será responsable de su


funcionamiento en condiciones de seguridad. En el ámbito de sus competencias, se
responsabilizarán de que la exposición de los pacientes sea la mínima compatible con el fin
que se persigue, y de que se pongan los medios necesarios para evitar la repetición de la
exposición, por falta de calidad diagnóstica o por otras causas.

6) El titular de la instalación de radiodiagnóstico que no dispongan de un Servicio de


Protección Radiológica propio, podrá, de conformidad con el artículo 23 del Reglamento
sobre protección sanitaria contra radiaciones ionizantes, contratar una Unidad Técnica de
Protección Radiológica, para que le proporcione asesoramiento específico en protección
radiológica y encomendarle la ejecución de las obligaciones que en él recaen y que vienen
indicadas en el artículo 18 del RD 1085/2009, entre otras la vigilancia de los niveles de
radiación en los puestos de trabajo y en las áreas colindantes accesibles al público, así como
la verificación del funcionamiento adecuado de los equipos y la certificación del
funcionamiento adecuado de la instalación.

7) Se deberá conservar una copia de toda la documentación relativa a la instalación


incluyendo la documentación presentada en la declaración, los certificados de las pruebas de
aceptación inicial de los equipos, los resultados de los controles de calidad que se realicen
periódicamente, las hojas de trabajo y los certificados de verificación tras cualquier
intervención o reparación en los equipos. Se archivarán y registrarán los resultados obtenidos
en la vigilancia dosimétrica de los trabajadores expuestos y en la vigilancia radiológica de la
instalación, así como las actividades de formación inicial y periódica de los trabajadores
expuestos realizadas.

Los registros y la documentación relativos a los equipos deberán conservarse mientras estos
permanezcan en la instalación, los relativos a la instalación hasta la baja de ésta.

8) De conformidad con lo previsto en el Reglamento sobre Protección Sanitaria contra


Radiaciones Ionizantes, el personal profesionalmente expuesto en una instalación de
radiodiagnóstico dental es clasificado como de categoría B, y, por tanto, el control
dosimétrico del trabajador es suficiente realizarlo con dosimetría de área. El empleo de
dosímetros personales es también adecuado aunque no imprescindible.

9) En las salas donde estén ubicados los equipos de rayos X se deberán tomar las medidas
oportunas para que se disponga de un acceso controlado, de modo que no permanecerá dentro
ninguna persona externa mientras se efectúen las radiografías. Asimismo, dichos equipos,
deberán permanecer en condiciones de seguridad, cuando estén fuera de funcionamiento, de
modo que no puedan ser puestos en marcha ni manipulados por personal ajeno a la
instalación.

10) Se deberá disponer de las prendas plomadas adecuadas para proteger tanto al paciente
como al personal profesionalmente expuesto.

11) La retirada de los equipos de rayos X defectuosos se llevará a cabo por parte de las
empresas o entidades autorizadas por el Ministerio de Industria y Energía o bien por la
Consejería de la Comunidad Autónoma pertinente. Para dar de baja un equipo de rayos X

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dental es necesario el certificado, por parte de estas empresas, de la inutilización del equipo
para la emisión de rayos X.

12) En la utilización de los equipos de radiografía dental se deben tener en cuenta las
siguientes normas de protección:

- No se dirigirá el haz directo hacia ninguna otra persona que no sea el paciente, ni hacia
puertas, ventanas, ni áreas no protegidas. Es conveniente disponer el sillón de manera
que el haz directo se dirija a zonas desocupadas, como escaleras, pasillos, etc.

- En instalaciones de diagnóstico dental intraoral las exposiciones radiográficas se


efectuarán situándose el operador a una distancia mínima de dos metros del tubo
emisor de rayos X. Cuando se realicen desde dentro de la sala, el pulsador para
efectuar las exposiciones dispondrá de un cable extensible de al menos dos metros de
longitud y el operador se protegerá mediante un delantal plomado o cualquier otro
dispositivo similar. En el caso excepcional de que con tal procedimiento se
comprometiera la finalidad perseguida por la exploración, el operador utilizará
elementos de protección adicionales, específicos para la situación existente.

- Deberá haber en la instalación un número suficiente de prendas de protección para el


personal y los pacientes (mandiles y collarines plomados).

- La sujeción de las placas radiográficas la efectuará el mismo paciente, o bien se


realizará por medios mecánicos. En el caso de personas discapacitadas o anestesiadas
donde no exista un método de sujeción que no implique la intervención de otra
persona, se debe utilizar algún dispositivo, un fórceps o unas pinzas por ejemplo, de
tal manera que los dedos queden fuera del haz primario. También puede darse la
circunstancia de que se haga necesaria la inmovilización del paciente mediante la
utilización de sujeciones mecánicas apropiadas.

- Si la inmovilización del paciente no puede realizarse por medios mecánicos, la


persona o personas que intervengan serán, en principio, voluntarias. Si no existen
voluntarios o su número es insuficiente, se encargará de la inmovilización, el personal
de la instalación en turnos rotatorios. En ningún caso se encontrarán entre ellos
mujeres gestantes ni menores de 18 años. El número de personas será siempre el
menor posible, procurarán en todo momento no quedar expuestos al haz directo y
deberán ir debidamente protegidas.

- La película se ha de colocar siempre que sea posible paralela al eje del objeto, es decir,
del diente, en el caso de radiografía intraoral. A su vez, el haz directo tiene que
situarse perpendicular a la superficie de la película (figura 8).

Figura 8

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- La apertura del haz se limitará con localizadores apropiados, al mínimo compatible
con la exploración a efectuar.

- Se han de cuidar de manera especial las normas de protección cuando se efectúen


exámenes radiológicos a niños o mujeres gestantes.

- Es importante asegurarse de que el acceso a la sala, o más bien al área controlada, está
prohibido durante la irradiación. Esto se puede conseguir mediante la vigilancia por
parte del operador, junto con el uso de señales y luces de advertencia. En general,
todas las puertas deben de llevar señales que indiquen la utilización de un equipo
emisor de rayos X, aunque tales señales pueden tener poco valor si la sala se utiliza
para otras actividades además de la de trabajar con rayos X. En el caso de que el área
controlada no se extienda hasta la entrada de la sala, el acceso a la misma puede ser
controlado por el operador y no es necesario el uso de luces de advertencia.

5. MANTENIMIENTO PREVENTIVO Y CORRECTIVO

El mal funcionamiento de un equipo no repercute necesariamente en una pérdida de calidad


de imagen, mientras que sí puede traducirse en un incremento de la dosis impartida a los
pacientes. Con objeto de que las dosis impartidas a los pacientes sean lo más bajas posibles y
la calidad de las imágenes sea la adecuada, los equipos de rayos X se deberán someter
periódicamente a las pruebas pertinentes para verificar su funcionamiento, y se evaluará
también la dosis impartida a los pacientes y la calidad de la imagen obtenida.

Por otra parte el Real Decreto 1976/1999, de 23 de diciembre, por el que se establecen los
criterios de calidad en radiodiagnóstico, recoge, en su artículo 15, la obligación por parte de
las unidades de Radiodiagnóstico de disponer de un adecuado programa de mantenimiento
preventivo y correctivo:

1. La autoridad sanitaria competente establecerá aquellas unidades asistenciales de


radiodiagnóstico que por su complejidad requieran disponer de un adecuado programa de
mantenimiento, tanto preventivo como correctivo, por parte del proveedor, de la propia
unidad asistencial de radiodiagnóstico o de una empresa de asistencia técnica autorizada.

2. Cualquier reparación o intervención en los equipos que pueda repercutir en la calidad de la


imagen o en la dosis al paciente, deberá ser seguida de una verificación. La entidad que
realice la reparación o intervención, dejará constancia escrita, mediante certificado, de la
restitución del funcionamiento del equipo a las condiciones previas a la avería y de la
verificación de su correcto funcionamiento. Dicha verificación constará en un informe.

Para la verificación se tomarán como base de comparación los resultados de las pruebas de
aceptación del equipamiento que servirán de niveles de referencia, o el estado de referencia
anterior a la avería, tanto de la calidad de las imágenes como de los indicadores de dosis.

6. PROCEDIMIENTOS PARA LA REDUCCIÓN DE DOSIS A PACIENTES

1) Generación de rayos X y kilovoltaje:


Para las técnicas intraorales se considera un kilovoltaje alrededor de 60-70 kV como una
elección razonable en términos del compromiso entre dosis recibida y eficacia diagnóstica.

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Cuanto más bajo sea el valor de kV, mayor será la dosis piel impartida a los pacientes. Por
ello, se fija en 60 kV el valor mínimo de tensión a utilizar.
Para ortopantomografías y cefalometrías, radiografías que exigen más penetración, podemos
encontrar equipos con valores de hasta 100 kV. Los equipos utilizados para realizar
radiografías panorámicas ofrecen un amplio rango de kilovoltajes, en función de la región
bucal a explorar.
En cualquiera de los dos casos, los equipos de potencial constante producen un espectro de
radiación con menor cantidad de rayos X de baja energía, y por tanto, producen una
disminución en la dosis piel impartida a los pacientes.

2) Filtración
Consiste en la supresión de fotones menos energéticos del haz. Se realiza mediante discos de
aluminio interpuestos en la trayectoria del haz, que van a eliminar la componente de baja
energía del espectro que no contribuye a la formación de la imagen. Asimismo, la filtración
adecuada contribuye a reducir la dosis en piel al paciente. El espesor será de 1.5 mm para
voltajes por debajo de 70 kV. Para equipos con kilovoltajes por encima de este valor la
filtración necesaria será la habitual en los equipos de radiografía convencional, esto es, 2.5
mm de Al.

3) Tamaño de foco
A pesar de no haber referencias europeas al respecto, un criterio adecuado es que el tamaño de
foco no debe ser mayor de 1.0 mm.4

4) Colimación y distancia foco-superficie:


Se debe ajustar el tamaño de campo al mínimo compatible para obtener la imagen del objeto
de interés, limitando así la dosis al paciente. La distancia foco-paciente también es importante
a la hora de limitar la dosis. Cuando la distancia es muy pequeña, la divergencia del haz hace
que el volumen irradiado sea mayor. Si disminuye el volumen irradiado, ajustando la
colimación y la distancia, la radiación absorbida por el paciente es menor y, además, se
generará menor cantidad de radiación dispersa.

4.1) Intraoral: se emplea un colimador de plomo de 2 mm de espesor, o colimador


primario (figura 9), colocado en la ventana de salida de los rayos X con una abertura central
circular que no debe exceder los 6 cm de diámetro. Acoplado a este colimador se encuentra el
cono localizador que tiene forma de cilindro o prisma rectangular abiertos (figura 10). Estos
tipos de localizadores (open-ended) poseen además un colimador secundario para eliminar la
penumbra en la radiografía.

Figura 9

Ya en desuso se encuentran los conos cortos cerrados (short pointed) que presentaban como
ventaja el hecho de que, debido a su forma cónica, proporcionaban una indicación visual a la
hora de colocar el haz, pero tenían como inconveniente una producción de radiación dispersa

4
Valores dados por New American Dental Association (Specification No. 26 for dental X-ray equipment).

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significativa. Se ha demostrado que el uso de un localizador corto cerrado equivale a un
riesgo de 5.6 veces superior con respecto al localizador largo (Guía Europea de Protección
Radiológica en radiología dental).

Figura 10

Por otro lado, la colimación rectangular se ha demostrado que puede reducir la dosis hasta un
60% con respecto a la colimación circular, debido a que el volumen de tejido irradiado es
menor, como se puede apreciar en la figura 11. En términos de dosis efectiva la reducción
supone un factor entre 3.5 y 5 (Guía Europea de Protección Radiológica en radiología dental).

Figura 11

La distancia foco-película debe ser como mínimo de 20 cm para tensiones mayores de 60 kV.
Si la tensión es menor de 60 kV esta distancia no debe ser menor de 10 cm.

4.2) Cefalométrica: generalmente produce imágenes de la cabeza entera y parte de la


médula espinal. Sin embargo, el área de interés para los ortodoncistas llega justo a nivel de la
base del cráneo y, por tanto, deberán colimarse lo más exactamente posible al área requerida.
Además, en este tipo de pruebas deberá utilizarse un atenuador para compensar la
disminución de espesor de cráneo desde las órbitas de los ojos al extremo de la nariz. Este
filtro conformador, que suele tener forma de cuña, se suele colocar entre la cara y el chasis,
aunque es mucho más recomendable a efectos de dosis a cristalino que se sitúe en el
colimador. Los fabricantes deberían incorporar este dispositivo al diseño de sus equipos.

4.3) Panorámica: el haz debería ser ajustado por el colimador secundario, o rendija
receptora, al área requerida. Estos equipos han de someterse a un buen control de calidad para
que el haz coincida con la rendija y no se expongan zonas innecesarias del paciente.

5) El aparato de rayos X dispondrá de una señal luminosa o acústica al emitir radiación, y de


un reloj electrónico de precisión. El tiempo de exposición no debe ser mayor de 5 segundos
(salvo para ortopantomografías). Además el disparo ha de hacerse con pulsador y no con

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interruptor, y debe tener rearme obligado, evitando así la repetición involuntaria de
radiografías.

6) Receptor de imagen:

6.1) Intraoral: sólo las películas más rápidas disponibles, grupos E o superiores según
la clasificación de la ISO, deben usarse, ya que reducen considerablemente la dosis al
paciente. Debido a su gran sensibilidad debe de vigilarse su fecha de caducidad. El uso de
películas de proceso instantáneas, que tienen menores velocidades y limitaciones en la calidad
de imagen, debe restringirse únicamente a situaciones específicas donde ésta última no sea un
requerimiento esencial.

6.2) Extraoral (incluyendo panorámicas): se recomienda utilizar las películas más


rápidas disponibles que la combinación cartulina-película permita, y con las que se obtengan
buenos resultados diagnósticos. La velocidad del sistema debería de ser de al menos 400.

6.3) Receptores digitales: están siendo introducidos como alternativas a la radiografía


convencional, presentando una calidad de imagen semejante a ésta. Además, no requiere
proceso químico de revelado ya que la imagen se presenta inmediatamente en el monitor. En
principio la utilización de la radiografía digital puede suponer un ahorro de dosis al paciente,
principalmente en la técnica intraoral. Sin embargo, el difícil posicionamiento de los
detectores puede llevar a la repetición de radiografías, con el consiguiente aumento de dosis al
paciente.

7) Protectores:

7.1) Gonadales: existen estudios en los que se evidencia la poca efectividad del uso de
este tipo de protectores en radiología dental y, por tanto, no hay justificación para el uso
rutinario de este tipo de protección.

7.2) Pacientes embarazadas: Se sabe que el riesgo radiológico en exploraciones de


radiodiagnóstico dental es muy bajo; aún así siempre es necesaria una optimización en cuanto
a la reducción de dosis al paciente. La colocación de un delantal plomado en el abdomen de la
paciente, más que para la protección del feto sirve para dar confianza a la paciente y evitar
estados de ansiedad en las futuras madres.

7.3) Tiroides: en el caso de radiografías intraorales puede ser recomendable, el uso de


protector de tiroides, para la población por debajo de 30 años, aunque es probable que la
colimación sea suficiente. Tanto en radiografías panorámicas como cefalométricas es
apropiado su uso cuando el tiroides esté en línea o muy cerca del haz primario, y no sea
posible evitarlo. Utilizando este tipo de protectores se puede disminuir la dosis en tiroides en
un 50-80%, si bien su colocación, para que no interfiera en la imagen, es difícil en el caso de
niños.

8) Técnica:
Una buena técnica radiográfica implica una optimización de la dosis y evita repeticiones. Ésta
se debe acompañar de una técnica adecuada de procesado de la imagen. En caso de uso de
receptores cartulina-película, no hay que obviar el hecho de que el proceso de revelado
requiere controles periódicos exhaustivos. Además, nunca se debe tratar de acortar el tiempo
de procesado a costa de aumentar la exposición.

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7. CONSIDERACIONES DE PROTECCIÓN RADIOLÓGICA EN
INSTALACIONES QUE UTILIZAN TÉCNICAS PARTICULARES.
RADIOLOGÍA DIGITAL

En la actualidad se utilizan sistemas digitales para la obtención de imágenes, tanto en


radiografía dental intraoral como en ortopantomografía y cefalometría. Estos sistemas pueden
emplear materiales fosforescentes que emiten luz cuando son excitados después de haber sido
expuestos a la radiación X. También pueden utilizar una tecnología de captura directa de
imágenes digitales (CCD) convirtiendo la radiación X directamente en señales electrónicas.
La descripción de estos sistemas se ha hecho en el tema 3.

La utilización de los sistemas digitales de imagen presenta ventajas, en comparación con los
sistemas que utilizan películas analógicas, en cuanto a la reducción de dosis a los pacientes.
Además estos sistemas ofrecen la ventaja de presentar la imagen de forma inmediata en el
ordenador sin necesidad de realizar un revelado químico. Adicionalmente, la imagen obtenida
en el ordenador puede manipularse para ajustar su densidad y contraste evitando así la
repetición innecesaria de la exposición.

Sin embargo, en radiología dental intraoral, cuando se utiliza CCD no es infrecuente que este
se coloque de forma inadecuada lo que conlleva a la necesidad de repetir la exposición con el
incremento asociado de dosis al paciente. Incluso, debido al pequeño tamaño de los sensores,
se requiere realizar más de una radiografía para cubrir la misma área anatómica que se
obtendría con una película convencional.

Por otro lado, la posibilidad de manipular las imágenes para ajustar la densidad y el contraste
puede enmascarar un funcionamiento defectuoso del equipo, pudiendo ser en este caso mayor
las dosis impartidas a los pacientes, por lo que se debe vigilar el funcionamiento del equipo
mediante los controles de calidad adecuados.

8. CONSIDERACIONES PARTICULARES RESPECTO A LA PROTECCIÓN DEL


PACIENTE

La exposición a la radiación X de mujeres embarazadas puede conllevar un cierto riesgo para


el feto. Este riesgo depende fundamentalmente de la zona irradiada, de la dosis en la
superficie de entrada del paciente y de la calidad del haz (determinada por su kV y su capa
hemirreductora). Un factor importante para determinar la dosis al feto es conocer si éste se
encuentra expuesto a radiación directa o sólo a radiación dispersa.

El RD 815/2001 sobre justificación del uso de las radiaciones ionizantes para la protección
radiológica de las personas con ocasión de exposiciones médicas, en su artículo 5 establece lo
siguiente: “En el caso de exposición a radiaciones ionizantes de una mujer en edad de
procrear, y si no se puede excluir el embarazo, y especialmente si están implicadas la región
abdominal y la pélvica, se prestará especial atención a la justificación, valorando
especialmente el tipo de examen, la urgencia del mismo, y la optimización de la técnica,
teniendo en cuenta la exposición de la futura madre y fundamentalmente la del feto”.

En el caso de las radiografías dentales, en la mayor parte de las exploraciones el haz no se


dirige hacia la región pélvica siendo el riesgo para el feto tan bajo que no se hace necesario
evitar la radiografía en mujeres embarazadas; no obstante, siempre que se decida irradiar a

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una paciente embarazada la exploración debe estar justificada. En general, la radiación al feto
será por radiación dispersa y la utilización de mandiles plomados no supone una disminución
de la dosis al feto ya que los mandiles plomados no protegen contra la radiación dispersa que
se genere en el interior de la paciente. En caso de que el feto pueda encontrarse en la dirección
del haz debe asegurarse que la dosis al feto sea lo más baja posible y sólo se realizará la
exposición igualmente si esta está justificada.

Con respecto a la protección de pacientes en edad infantil, hay que tener en cuenta que el
riesgo debido a la radiación en niños es mayor que en los adultos. Por otro lado, es frecuente
la irradiación en edad infantil para la prevención y diagnóstico de caries, y también la
irradiación en el caso de tratamientos de ortodoncia. La radiografía dental no debe ser algo
rutinario en cada visita, sino basado en indicaciones concretas. Siempre que sea posible se
debe utilizar películas rápidas o sistemas de imagen digitales que contribuyen a disminuir
considerablemente la dosis al niño, así como optimizar las técnicas de exploración,
escogiendo los kV, mA, tiempos de exposición, filtración, colimación, …, adecuados

El RD 815/2001 citado anteriormente, indica que el odontólogo deberá involucrarse en el


proceso de justificación de la exploraciones a realizar, obtener información diagnóstica
anterior o informes médicos relevantes, siempre que sea posible, y tendrá en cuenta estos
datos para evitar exposiciones innecesarias; el odontólogo se debe responsabilizar de valorar
la correcta indicación del procedimiento radiológico y definir alternativas al mismo, sin riesgo
radiológico o con menor riesgo radiológico. Aunque esta indicación se hace con carácter
general, se debe de considerar de forma especial tanto en el caso de mujeres embarazadas
como en el de pacientes en edad infantil.

Por otro lado, en radiografía dental el órgano con mayor riesgo es el tiroides, siendo el riesgo
para otros tejidos relativamente pequeño siempre que se utilice una colimación adecuada. Para
disminuir la dosis al tiroides se deberá proteger éste adecuadamente mediante un collarín
plomado siempre que sea posible.

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TEMA 12

GARANTÍA Y CONTROL DE CALIDAD EN INSTALACIONES DE


RADIODIAGNÓSTICO DENTAL

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ÍNDICE

1. ASPECTOS GENERALES DE LA GARANTÍA DE CALIDAD EN RADIODIAGNÓSTICO.


..........................................................................................................................................................3
1.1. Calidad. .................................................................................................................................3
1.2. Garantía y Control de Calidad..............................................................................................3
1.2.1. Diseño de la calidad .......................................................................................................4
1.2.2. Control de la calidad ......................................................................................................4
1.2.3. Mejora de la calidad .......................................................................................................4
2. IMPLANTACIÓN DEL PROGRAMA DE GARANTÍA DE CALIDAD EN
RADIODIAGNÓSTICO..................................................................................................................4
3. ORGANIZACIÓN Y DESARROLLO DEL PROGRAMA DE GARANTÍA DE CALIDAD..5
3.1. Medios humanos y responsabilidades. Formación...............................................................5
3.2. Procedimientos para las exploraciones. ................................................................................6
3.3. Recursos materiales...............................................................................................................7
3.3.1. Adquisición de equipamiento.........................................................................................7
3.3.2. Intervenciones ................................................................................................................7
3.4. Indicadores globales de la calidad en Radiodiagnóstico......................................................8
3.4.1. Indicadores de dosis a pacientes....................................................................................8
3.4.2. Indicadores de calidad de imagen ..................................................................................9
3.4.3. Tasa de rechazo de imágenes. ......................................................................................10
3.5. Control de calidad de los aspectos clínicos.........................................................................10
3.6. Control de calidad del equipamiento..................................................................................11
3.6.1. Sistemas de visualización.............................................................................................12
3.6.2. Cuartos oscuros y almacenes de películas....................................................................13
3.6.3. Cartulinas y chasis........................................................................................................13
3.6.4. Procesado. ....................................................................................................................14
3.6.5. Adquisición de imagen mediante radiología digital.....................................................14
3.6.6. Equipo de RX. ..............................................................................................................14
3.7. Documentació[Link]. .................................................................................................17
3.8. Auditoría. Revisiones del programa de Garantía de Calidad. .............................................17

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1. ASPECTOS GENERALES DE LA GARANTÍA DE CALIDAD EN
RADIODIAGNÓSTICO.

1.1. Calidad.
La Norma ISO 8402:1994 de la Organización Internacional para la Estandarización
define “Calidad” como:
“El conjunto de características de una entidad que le confieren capacidad para
satisfacer las necesidades expresadas o implícitas del cliente”.
En el ámbito de la salud, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define, a su vez,
“calidad” de la siguiente forma:
“La Calidad en la Atención a la Salud consiste en el desempeño adecuado (de acuerdo
a estándares) de intervenciones confirmadas como seguras, que son económicamente
accesibles a la población en cuestión, y capaces de producir un impacto positivo en la
mortalidad, morbilidad, discapacidad y desnutrición”.
Hablaremos de producción de “Calidad” en una instalación de Radiodiagnóstico
dental, cuando se estén obteniendo imágenes diagnósticas con calidad suficientemente alta
para proporcionar información diagnóstica adecuada, con el coste más bajo posible y mínima
exposición posible del paciente a la radiación.

1.2. Garantía y Control de Calidad.


En la línea del concepto de Calidad establecido en el apartado anterior, la Norma ISO
6215:1980 define “Garantía de Calidad” como:
“Todas aquellas acciones planificadas y sistemáticas necesarias para ofrecer la
confianza adecuada en que una estructura, sistema o componente funcionará
satisfactoriamente”.
O, aplicado al Radiodiagnóstico médico, y de acuerdo con la OMS,
“Un esfuerzo organizado por parte del personal operativo de un equipo, para asegurar
que las imágenes obtenidas son de calidad suficiente como para proporcionar en todo
momento información diagnóstica adecuada, al menor coste posible y con la mínima
exposición posible del paciente a la radiación”.
En resumen, y limitándonos al entorno del Radiodiagnóstico médico, para implantar un
sistema de calidad se precisa:
• El esfuerzo conjunto y organizado de todo el personal implicado en la cadena de
obtención y lectura de las imágenes. Para la consecución de los objetivos marcados en
el programa de garantía de calidad es preciso que todo el personal implicado en el
mismo, lo conozca, lo asuma y lo cumpla en la parte que les corresponda,
independientemente del nivel de responsabilidad que deba ser asumido por algunos de
los miembros del equipo.
• Establecer los medios que garanticen la calidad diagnóstica de las imágenes, la
optimización de costes y la minimización de dosis.
• Plantear las estrategias que aseguren que calidad de imagen, costes y dosis cumplen lo
indicado en el punto anterior de forma continuada en el tiempo.

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• Incluir aspectos de evaluación del propio sistema de calidad, de forma que conduzcan
a una mejora del proceso diagnóstico continuada y progresiva.
Las tres etapas a cubrir para asegurar que nuestra labor diagnóstica se lleva a cabo con
calidad serán:

1.2.1. Diseño de la calidad


Planear y desarrollar el proceso. Esto es, elaborar un programa de Garantía de Calidad.

1.2.2. Control de la calidad


Es una parte básica del programa de Garantía de Calidad, pues servirá para garantizar
que las actividades del programa ocurran tal y como fueron planeadas. De acuerdo a la OMS,
“incluye monitorización, evaluación y mantenimiento en niveles óptimos de todas aquellas
características de funcionamiento que puedan ser definidas, medidas y controladas”.
Frente al sentido de continuidad y globalidad del concepto de “Garantía de Calidad”,
“Control de Calidad” hace referencia a la supervisión y monitoreo realizado de forma
continuada, en base a la programación y frecuencia que se haya establecido, con el objeto de
confirmar que se está procediendo de acuerdo al programa, y que los miembros del equipo
están siguiendo sus directrices. Para el establecimiento del “Control de Calidad” será pues
preciso definir unos indicadores de calidad medibles (en nuestro caso relacionados
fundamentalmente con la calidad de imagen y la dosis a pacientes), recoger y analizar datos
de forma periódica y/o puntual, y actuar de acuerdo a los mismos según lo que se establezca
en el programa de Garantía de Calidad.

1.2.3. Mejora de la calidad


Como resultado de la información recogida a partir del control de calidad, de la
resolución continua de problemas encontrados, y del sistema de autoevaluación incluido en el
Programa de Garantía de Calidad, la calidad del proceso diagnóstico se debe ir incrementando
con el paso del tiempo.

2. IMPLANTACIÓN DEL PROGRAMA DE GARANTÍA DE CALIDAD


EN RADIODIAGNÓSTICO.
De acuerdo con el Real Decreto 1976/1999, por el que se establecen los criterios de
calidad en Radiodiagnóstico, será obligatorio implantar un programa de Garantía de Calidad
en todas las unidades asistenciales de Radiodiagnóstico, que asegure “la optimización en la
obtención de las imágenes y la protección radiológica del paciente y que las dosis recibidas
por los trabajadores expuestos y el público en general, tiendan a valores tan bajos como pueda
razonablemente conseguirse”.
Podríamos añadir para completar el objetivo del programa, que la calidad de imagen
con mínimas dosis, tendría que intentar alcanzarse con los menores costes posibles
(incluyendo los correspondientes al riesgo radiológico y los propios de la puesta en marcha
del programa de garantía de calidad).

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La obligatoriedad de implantar el Programa de Garantía de Calidad se recuerda así mismo
en el Real Decreto 1085/2009, de 3 de julio, por el que se aprueba el Reglamento sobre
instalación y utilización de aparatos de rayos X con fines de diagnóstico médico. En este Real
Decreto se establece la obligatoriedad de implantar un Programa de Protección Radiológica en
cada instalación de RX con fines de diagnóstico médico, y se indica que de forma opcional se
podrá redactar un único documento que incluya ambos programas.

3. ORGANIZACIÓN Y DESARROLLO DEL PROGRAMA DE


GARANTÍA DE CALIDAD.
En el Art. 2 del RD 1976/1999, se establecen los mínimos que deberán estar incluidos
en el programa. Estos son los siguientes:
• Descripción de medios humanos y materiales disponibles para la realización de la
actividad diagnóstica, con indicación del nivel de responsabilidad y autoridad de cada
miembro del equipo.
• Programas de formación para la utilización del equipamiento utilizado en la cadena de
imagen y en Protección Radiológica. Inclusión en los mismos de aspectos que
aseguren el entrenamiento continuado y el conocimiento de nuevas técnicas.
• Programa de control de calidad de los aspectos clínicos.
• Programa de control de calidad de todo el equipamiento utilizado en la cadena de
imagen, y del propio equipamiento empleado para la realización de medidas.
• Procedimientos para la evaluación de la dosis a pacientes y calidad de imagen clínica.
Descripción de indicadores utilizados.
• Controles de tasa de rechazo de imágenes.
• Medidas de verificación de niveles de radiación en puestos de trabajo y lugares
accesibles al público.
• Procedimientos para el registro de incidentes o accidentes, así como de la
investigación subsiguiente y las medidas correctoras que se apliquen.

Y aún cuando sólo se nombra el establecimiento de un sistema de auditoria externa


(por parte de la autoridad sanitaria competente) será preciso incluir criterios de evaluación
interna, introducción de mejoras y sistemática de revisiones del propio programa de garantía
de calidad.
En los apartados que siguen procedemos a estudiar en profundidad algunos de los
aspectos listados más arriba, haciendo especial hincapié en el control de calidad del
equipamiento.

3.1. Medios humanos y responsabilidades. Formación.


De acuerdo al Art. 3 del Real Decreto 1976/1999, el titular de la unidad asistencial de
diagnóstico será la persona física o jurídica que tenga responsabilidad legal sobre la misma.

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Definido el titular, sobre él recaerá toda la responsabilidad en lo que respecta al
establecimiento del programa de garantía de calidad de la instalación. Esto es, en particular la
obligación de implantar el programa de garantía de calidad, y garantizar que la actividad
diagnóstica (y todo lo relacionado: recursos humanos y materiales, controles, registros,...) se
desarrolla dentro del marco establecido en el programa
El mismo artículo recoge la posibilidad de que el titular delegue sus obligaciones
(nunca la responsabilidad) en una o varias personas (Comisión de Garantía de Calidad), en
cuyo caso deberá constar por escrito en el mismo programa quiénes la forman y asumiendo
qué obligaciones.
En lo que se refiere a los recursos humanos de la unidad asistencial de
Radiodiagnóstico (en nuestro caso, instalación de Radiodiagnóstico dental), se debe incluir en
el programa la descripción de los mismos (cualificación, tipo de trabajo, responsabilidad y
formación), sobre los que de forma general el RD 1976/1999 indica “que se adecuarán a lo
previsto en este Real Decreto”.
A la luz del resto del texto del RD 1976/1999, la “adecuación” a que se refiere el
párrafo anterior está relacionada directamente con la cualificación y los aspectos formativos.
De esta forma, todo el personal implicado en la utilización del equipamiento emisor de rayos
X debe:
• Estar cualificado en las técnicas de aplicación y uso del equipamiento y las normas de
protección radiológica (cualificación profesional y disponibilidad de Acreditaciones –
Director u Operador - de Instalaciones de Radiodiagnóstico, respectivamente),
• Estar formado en protección radiológica a nivel consecuente con su nivel de
responsabilidad,
• Estar formado en lo que respecta a la utilización de nuevos equipos o implantación de
nuevas técnicas, previo al uso clínico,
• Recibir formación continuada que garantice la actualización de sus conocimientos.
Adicionalmente, y de forma específica, se exige el asesoramiento de especialistas en
Radiofísica Hospitalaria. Estos especialistas serán los encargados de la verificación de dosis
impartidas a los pacientes.

3.2. Procedimientos para las exploraciones.


Parte básica del programa de garantía de calidad, y exigida en el Real Decreto
1976/1999, es la inclusión en el mismo de “protocolos escritos de cada tipo de práctica
radiológica estándar para cada equipo elaborados de forma que pueda optimizarse la dosis
absorbida por los pacientes, de acuerdo con la obtención de la información diagnóstica
requerida”.
Además los protocolos deben estar sujetos a actualización periódica y revisión necesaria tras
cualquier modificación de equipamiento o técnicas que pudieran afectarlos.

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3.3. Recursos materiales.
En el programa de garantía de calidad debe incluirse una relación detallada y
actualizada de los recursos materiales con los que se contará para llevar a cabo la actividad
diagnóstica.

También es importante dejar constancia de la ubicación y disponibilidad de toda la


documentación relacionada con los mismos (manuales, contratos de mantenimiento, libros de
incidencias, certificados, informes,...).

3.3.1. Adquisición de equipamiento


El Real Decreto 1976/1999 establece:
• Que en la elaboración de las especificaciones técnicas a cumplir por el equipamiento
participen tanto el odontólogo, como el especialista en Radiofísica Hospitalaria (cada
uno en el ámbito de su competencia). Entre las especificaciones se incluirá la
descripción de parámetros a medir en las pruebas de aceptación.
• Que todo equipo de RX sea sometido a prueba previa a su uso clínico que determine
su aceptación. La prueba debe realizarla el suministrador en presencia del comprador,
e incluir las medidas que previamente se incluyeron en las especificaciones de compra.
• Los resultados de las pruebas (que deben cumplir los requisitos incluidos en las
especificaciones y los niveles previstos en documentos oficiales aplicables) deben
quedar recogidos en un informe elaborado por el suministrador y aceptado por el
comprador.

Ya aceptado el equipamiento, y a nivel interno, se debe establecer el estado de


referencia inicial del equipo, generando el correspondiente informe. Esto es, realizar las
pruebas que se indiquen en el programa de garantía de calidad que sirvan para, en el futuro,
concluir acerca de la estabilidad del equipo, comparando estos resultados originales con los de
los controles a realizar periódicamente.

El informe correspondiente a las pruebas de referencia debe archivarse durante el


periodo de vida útil del equipo.

3.3.2. Intervenciones
Al igual que en caso de la adquisición de materiales (y en general con ocasión que
cualquier relación comercial con empresas externas que nos presten un servicio), para
asegurar nuestra calidad será preciso que las empresas que a lo largo del tiempo reparen o
intervengan en nuestro equipamiento, lo haga garantizando la calidad de la actuación.
Qué se exigirá previamente y tras la reparación a estas empresas debe quedar
claramente descrito en el programa de garantía de calidad. En todo caso, y como mínimo, se
deberá cumplir lo incluido en el Art. 15 del Real Decreto 1976/1999.

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Básicamente en este artículo se recoge la obligación de que, supuesto que la
intervención afectó a la calidad de imagen o a la dosis al paciente:
• Debe realizarse una verificación del funcionamiento del equipo tras la reparación, y
generarse el correspondiente informe.
• La empresa que reparó debe emitir un certificado de la restitución del funcionamiento
del equipo al estado de referencia anterior a la avería.
La documentación generada en cada intervención debe archivarse durante el periodo
de vida útil del equipo.

3.4. Indicadores globales de la calidad en Radiodiagnóstico.


Lógicamente los indicadores de calidad que establezcamos deberán dar información
acerca de la calidad de las imágenes que estemos produciendo, y de las dosis que estemos
impartiendo a los pacientes, dado el objetivo del programa de garantía de calidad.
Además un control del número de exploraciones que debamos repetir por no
considerarlas aceptables para el diagnóstico, puede ser un buen estimador a nivel general de la
calidad de nuestra producción y de su mejora en el tiempo. Este indicador se recoge en el RD
1976/1999 y en los Protocolos Nacionales bajo la denominación “tasa de rechazo de
imágenes”.
Veamos cómo definir y evaluar estos indicadores de calidad.

3.4.1. Indicadores de dosis a pacientes.


La magnitud relacionada con dosis a paciente, indicada para el caso de exploraciones
simples (sin radioscopia y con número reducido de proyecciones por paciente) es la dosis
superficie a la entrada del paciente (DSE).
La DSE es la dosis medida en un punto de la piel del paciente incluido en el campo de
radiación, teniendo en cuenta la radiación debida a retrodispersión producida en el propio
paciente.
La verificación de dosis a pacientes debe ser llevada a cabo anualmente por un
especialista en Radiofísica Hospitalaria, y los resultados y conclusión constar en un informe a
archivar por parte del titular por un periodo mínimo de treinta años (Art. 16 RD1976/1999).
Para el caso de radiología dental intraoral y siguiendo el Real Decreto 1976/1999, la
verificación se llevaría a cabo según la siguiente secuencia:
• Elegir la exploración más frecuente en la instalación considerada.
• Realizar diez estimaciones de dosis a la entrada del paciente para otros tantos casos
considerados como estándar de la exploración seleccionada, detallando los aspectos
técnicos de la exploración (pieza explorada, tensión, mAs, distancia foco/película,
tamaño del campo, tipo de receptor de imagen).
• Obtener el valor medio de las diez estimaciones; éste será el que comparemos con el
valor de referencia recogido en el Anexo I del RD 1976/1999, o en documentos
nacionales o internacionales (“Protocolo Español de Control de Calidad en

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Radiodiagnóstico” (PECCRX), “Criterios de Calidad de las Imágenes en
Radiodiagnóstico” (UE)), y que deberá ser inferior al mismo.
De acuerdo al Anexo I del RD 1976/1999, si el valor medio obtenido es superior al de
referencia, nos encontraremos ante una anomalía susceptible de aplicación de medidas
correctoras.
En tal caso, y siguiendo el Art. 14 del mismo RD, la persona en quien recaiga la
responsabilidad de la unidad de Radiodiagnóstico “decidirá qué tipo de exploraciones se
pueden seguir realizando o, si es necesario, suspenderá el funcionamiento del equipo hasta su
reparación”.

Los valores de referencia a utilizar en el caso de radiología dental son (RD 1976/1999):
• Radiología dental intraoral: 7 mGy (radiografías periapicales).
• Radiografía para cefalometría (Telerradiografía): 3 mGy (considerando el valor de
referencia de la exploración convencional lateral de cráneo).
• Ortopantomografía: No se han definido oficialmente hasta el presente ni la magnitud
más adecuada a utilizar como indicador de dosis, ni los correspondientes valores de
referencia. Un sumario de criterios utilizados en varios paises europeos, junto con
estadísticas de valores encontrados, se puede ver en el apartado 5.4.3. del documento
Radiation Protection 136 (UE. 2003) disponible en
[Link] En un
trabajo publicado en 2001 en The British Journal of Radiology (L González, E Vañó,
R Fernández. Reference doses in dental radiodiagnostic facilities. 2001. The British
Journal of Radiology, 74 (2001). 153-156) se propone un valor de referencia de 0,7
mGy para la dosis entrada en paciente en la región occipital.

Para los casos aún sin definir oficialmente, como el de la ortopantomografía, el Anexo
I del RD 1976/1999 establece que, referido a los valores de referencia de dosis a pacientes,
“...hasta que se publiquen y sean aceptados como válidos por los organismos o sociedades
competentes, se tomarán como indicadores los valores promedio iniciales medidos en cada
sala, y se compararán con los que se obtengan en controles posteriores, no debiendo superar el
valor inicial”.

3.4.2. Indicadores de calidad de imagen

Para la evaluación de la calidad de las imágenes obtenidas, el Real Decreto 1976/1999


considera dos posibilidades:
• Estudiar, sobre imágenes reales de pacientes, el cumplimiento de criterios bien
propuestos por sociedades científicas o grupos de expertos, bien por el propio
odontólogo responsable de la instalación.
• Utilizar objetos de prueba que permitan evaluar parámetros físicos que caractericen la
calidad de la imagen (resolución espacial, umbral de sensibilidad a bajo contraste,...).

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En cualquier caso en el programa de garantía de calidad debe constar por escrito el
procedimiento por el que se ha optado, describiendo con detalle, en el primer caso los
criterios utilizados, y en el segundo los objetos de prueba y parámetros físicos usados para la
evaluación.

Si se opta por la primera de las opciones se puede hacer uso de los criterios incluidos
por la Unión Europea en su documento Radiation Protection 136 (UE. 2003), en concreto en
las tablas 5.3., 5.4., 5.5. y 5.6., correspondientes respectivamente a los criterios para la
exploraciones radiográficas de “aleta de mordida”, intraoral periapical, ortopantomografía y
cefalometría.

Obtenidos los resultados de la evaluación, se considerarán anomalías susceptibles de


aplicación de medidas correctoras, el incumplimiento significativo de los criterios de imagen
que se hayan establecido.

La evaluación de la calidad de imagen clínica debe ser llevada a cabo anualmente, y


los resultados y conclusión constar en un informe a archivar por parte del titular por un
periodo mínimo de treinta años (Art. 16 RD1976/1999).

3.4.3. Tasa de rechazo de imágenes.

El número de exploraciones realizadas en las que la imagen obtenida fue considerada


no diagnóstica es un buen indicador global de la calidad en nuestra producción. De igual
forma, una reducción de esta tasa con el paso del tiempo hablará en favor del programa de
Garantía de Calidad y de su adecuada ejecución.

No existe a priori un valor de tasa de rechazo por encima del cuál podamos hablar de
situación “inaceptable”. A modo de información, y recogido en el documento Radiation
Protection 136 (UE. 2003, en Gran Bretaña, se consideraría inaceptable en radiología dental
una tasa de rechazo de exploraciones superior al 10%, y el objetivo en cada ocasión que se
planteara el análisis de rechazo, sería reducir la tasa en un 50% sobre la de la etapa anterior.

3.5. Control de calidad de los aspectos clínicos.


Para la consecución del objetivo principal (calidad de imagen, mínimas dosis,
mínimos costes) del programa de Garantía de Calidad, éste debe incidir en cada una de las
fases del proceso diagnóstico:

• Solicitud de las exploraciones por parte del facultativo u odontólogo prescriptor.


• Realización de las exploraciones.

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• Lectura de la información obtenida. Emisión de informe por parte del odontólogo.
• Transmisión de la información al solicitante.
De acuerdo con esta idea, el RD 1976/1999 establece en su Art. 13, que la parte del
programa de garantía de calidad dedicada a los aspectos clínicos deberá incluir, respecto a
cada prueba diagnóstica con rayos X, criterios referentes a:

• Justificación de la prueba.
Importante recordar que en el año 2001 se publicó el Real Decreto 815/2001 “sobre
justificación del uso de las radiaciones ionizantes para la protección radiológica de las
personas con ocasión de exploraciones médicas”, en el que se establece de forma
explícita la obligatoriedad de justificación de cada exploración médica en que se
utilicen rayos X, así como de qué forma debe garantizarse esa justificación .
Textualmente, en el Art. 2 del RD 815/2001 se recoge:

“Los criterios de justificación de las exposiciones médicas deberán constar en los


correspondientes programas de garantía de calidad de las Unidades asistenciales de
Radiodiagnóstico, Radiología intervencionista, Radioterapia y Medicina Nuclear, y
estarán a disposición de la autoridad sanitaria competente.”

A nivel práctico, y con el fin de confeccionar los criterios de justificación para su


inclusión en el programa de garantía de calidad de RX en odontología, se puede
encontrar extensa documentación en el capítulo 3 del documento Radiation Protection
136 (UE.2003).

• Responsabilidad y supervisión del odontólogo en el ámbito de su competencia en la


realización de la prueba con rayos X.
• Elección de la técnica radiológica adecuada siguiendo protocolos establecidos y
normas de tipo técnico para minimizar la dosis de radiación. Para la confección de
estas normas, puede ser de interés consultar el capítulo 4 de Radiation Protection 136
(UE.2003) dedicado precisamente a los factores del equipamiento que afectan a la
reducción de las dosis a los pacientes.
• Elaboración de informes por parte del odontólogo que diagnostique, y transmisión del
mismo al odontólogo o facultativo solicitante.

3.6. Control de calidad del equipamiento.

Del programa de Garantía de Calidad deberá necesariamente formar parte un


programa de control de calidad del equipamiento, en el que se incluyan protocolos de medidas
del “equipamiento radiológico, de los receptores de imagen, del sistema de registro de datos,
de los sistemas de procesado, de los sistemas de visualización de imagen (negatoscopios,
monitores y otros), de los equipos de medida” (Art. 2. RD 1976/1999).

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Este programa de control de calidad del equipamiento debe contener como mínimo las
pruebas que se consideren esenciales en el Protocolo Español de Control de Calidad en
Radiodiagnóstico (PECCRX).

El responsable que se designe en el programa de Garantía de Calidad deberá emitir un


informe escrito sobre el estado del equipamiento, de los resultados obtenidos y de las medidas
correctoras que corresponda llevar a cabo.

En el conjunto de la cadena de imagen, deberían ser controlados primero aquellos


sistemas más sencillos que no estén influenciados por el resto de sistemas a controlar. De esta
forma se deberían llevar a cabo los protocolos en orden inverso al proceso de formación de la
imagen radiológica. Esto es, comenzar controlando los sistemas de visualización, para pasar a
continuación al procesado de película (incluyendo películas, chasis y cuartos oscuros) y
acabar con las medidas del equipo de rayos X.

Repasamos a continuación, siguiendo este esquema, los parámetros que, de acuerdo al


PECCRX deberían ser controlados en las instalaciones de Radiodiagnóstico dental,
describiendo sus tolerancias y la trascendencia que el ajuste de cada uno de ellos puede tener
en la calidad de imagen o en la dosis al paciente.

3.6.1. Sistemas de visualización


* Convencionales (negatoscopios)

Una vez obtenida la imagen radiográfica, si está en soporte convencional (película),


debemos proceder a su observación en condiciones ideales de iluminación. Un incorrecto
estado de los negatoscopios o un balance desajustado con respecto a la iluminación ambiental
puede influir negativamente en el diagnóstico.

Los parámetros a controlar, inicial y anualmente, son:

i) Iluminación ambiental

Debe ser menor de 50 lux a 1m. del negatoscopio, con éste apagado.

ii) Brillo
El brillo medido en el centro del negatoscopio debe ser mayor de 1700 candelas/m2
(cd/m2).iii)Uniformidad del brillo

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La homogeneidad para un punto del negatoscopio se define como el cociente entre la
iluminación en ese punto, y la iluminación en el centro del negatoscopio. De acuerdo
con esta definición, la homogeneidad para cuatro puntos de la periferia del
negatoscopio, representativos de la totalidad del mismo, debe ser mayor que 0,7.

* Monitores
Cuando se disponga de imágenes digitales, la calidad y el ajuste del monitor utilizado
para la visualización son trascendentales.

Se precisa una resolución mínima de 1024 x 768 pixels, con un tamaño no inferior a
17 pulgadas para monitor convencional (15 pulgadas para pantalla plana). La resolución en
grises debería estar al menos en 16 bit, con el fin de poder representar adecuadamente
pequeños contrastes.

Los parámetros a controlar, inicial y anualmente, son:

Representación de la curva característica del monitor (similar a medir el valor de la


gamma del monitor, que es la que establece la relación entre el brillo y el valor del gris en la
escala de grises), iluminación ambiental, ajuste de contraste y brillo, niveles extremos de
brillo, máximo brillo, resolución espacial a alto y bajo contraste, tamaño de la imagen, grado
de distorsión, reproducibilidad temporal del brillo, uniformidad espacial de brillo y el índice
de velo luminoso.

Buena parte de estos parámetros son controlados mediante objetos de test como el
SMPTE.

3.6.2. Cuartos oscuros y almacenes de películas.

Unas condiciones inadecuadas de almacenamiento de las películas radiográficas, o del


cuarto oscuro en que se manipulen previo a su procesado, pueden dar lugar a aumento no
admisible del velo o aparición de artefactos, que a la postre, influyen negativamente en la
lectura de las imágenes diagnósticas.

3.6.3. Cartulinas y chasis.

En radiología dental “extraoral” se utilizan las películas radiográficas en el interior de


chasis que a su vez incluyen una pantalla intensificadora.

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Chasis en mal estado pueden dar lugar a entradas de luz, o mal contacto entre cartulina
y película, por ello en nuestro control de calidad deberemos incluir una prueba de
hermiticidad de chasis (simplemente observando su comportamiento tras ser cargados con
películas y expuestos a luz intensa) y otra de contacto cartulina-película (obteniendo la
imagen de una fina malla de cobre, y observando si existen zonas en que se difumine el
enrejado).

En cuanto a las pantallas, los artefactos debidos a mal mantenimiento de las mismas
no son raros. Para evitarlos debería incluirse en el programa de Garantía de Calidad una rutina
de limpieza de las pantallas haciendo uso de los productos de limpieza adecuados.

3.6.4. Procesado.

El proceso de revelado de las películas radiográficas es posiblemente el que,


considerando la importancia que tiene en la obtención de la imagen y la facilidad con que
pueden verse modificadas las condiciones de revelado (temperatura, tiempo, contaminaciones
de químicos, mezcla inadecuada,...), influye negativamente con mayor frecuencia en la
calidad de imagen. En radiología dental intraoral se utilizan sistemas que llevan incorporado
los líquidos de revelado.

3.6.5. Adquisición de imagen mediante radiología digital

Con la aparición de la adquisición digital de imagen (bien mediante sistemas de


radiología computerizada –CR-, bien mediante radiología directa –DR-), elementos como el
procesado clásico, la película radiográfica o los cuartos oscuros desaparecen de la cadena de
la imagen, y con ellos las pruebas de control de calidad necesarias para constatar su correcto
estado.

En su lugar se deben realizar pruebas específicas para verificar que el proceso de


obtención de imagen en los digitalizadores de imagen (CR) o en los detectores (“flat panel”)
en radiología directa, cumple las tolerancias que se establezcan, para así garantizar que se
dispone de imágenes diagnósticas a niveles de dosis aceptables.

3.6.6. Equipo de RX.

* Calidad del haz


i) Tensión (KV)
Tanto en el caso de intraoral como panorámico, las pruebas a realizar al equipo de RX
con periodicidad anual con respecto a la tensión serán la comprobación de su exactitud
y de su reproducibilidad. Esto es, analizar la coincidencia entre el valor de tensión
seleccionado (uno o varios según estemos en intraoral o en panorámica) y el valor real

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medido, y comprobar que la tensión medida en varios disparos sucesivos en idénticas
condiciones permanece aproximadamente invariable. Para ambas pruebas el
PECCRX] establece un valor de tolerancia del 10%.

ii) Filtración. Capa hemirreductora.


Las normas europeas establecen tolerancias en filtración total expresadas como
espesor mínimo equivalente de aluminio. Sin embargo, la filtración total no es medible
directamente, por lo que usualmente mediremos con periodicidad anual otra magnitud,
la capa hemirreductora (CHR) a un KV definido. La filtración la conoceremos a partir
de la capa hemirreductora (CHR) utilizando tablas que los relacionan en función del
tipo de generador (rectificación) y la tensión a que fue medida la CHR.

El cumplimiento de las tolerancias en lo que se refiere a filtración – capa


hemirreductora es básico a nivel de minimización de dosis a los pacientes, porque
garantiza que la radiación X de baja energía incluida en el espectro de emisión, que en
cualquier caso sería absorbida por el paciente y no contribuiría a formar la imagen, es
filtrada y no alcanza al paciente.

* Parámetros geométricos
Reducir el tamaño del haz de rayos X al mínimo tamaño necesario para incluir en la
imagen los tejidos de interés es otra forma de reducir la dosis al paciente. Además limitando
la superficie irradiada, estaremos limitando el volumen irradiado del paciente.

Un papel similar lo juega la distancia entre el foco emisor de rayos X y la piel del
paciente. Debido a la divergencia del haz, incrementando esa distancia, reduciremos la
divergencia en el interior del paciente, y por tanto el volumen irradiado.

Ambos serán los parámetros geométricos a controlar anualmente.

EN EL CASO DE RADIOLOGÍA INTRAORAL,

i) Mínima distancia foco-piel


Se exige un valor mínimo de 20 cm. para tensiones pico superiores a 60 kV, y de 10
cm. para tensiones pico iguales o inferiores a 60 kV.
Habitualmente la distancia viene garantizada por el uso del cono localizador, y la
longitud de éste.

ii) Tamaño de campo en el extremo del cono localizador


El diámetro del haz en tal posición será igual o menor de 6 cm.

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EN EL CASO DE ORTOPANTOMOGRAFÍA,

El odontólogo habitualmente no puede reducir el área irradiada. Sin embargo existen


nuevos equipos que permiten seleccionar automática o manualmente límites del haz. En este
caso la altura del haz debería limitarse de forma que quede expuesto sólo el área de interés. La
anchura del haz debería igual o inferior a 5 mm.

No se establecen parámetros de control en el PECCRX para los aspectos geométricos


de la ortopantomografía.

EN EL CASO DE TELERRADIOGRAFÍA,

La telerradiografía usualmente obtiene imágenes de la cabeza entera y parte de la


espina dorsal. Sin embargo el área de interés habitualmente no se extiende más allá del nivel
del a base del cráneo. Aunque una colimación del haz teniendo en cuenta esta limitación
podría reducir significativamente la dosis al paciente, lo cierto es que los fabricantes aún no
han incluido esta forma de colimación como estándar.

Como en el caso anterior, no se establecen parámetros de control en el PECCRX para


los aspectos geométricos de la telerradiografía.
* Tiempo de exposición.
En aquellos equipos de radiología en que sea posible seleccionar el tiempo de
exposición, se deberá controlar anualmente la exactitud y reproducibilidad de los tiempos de
exposición, definidas de forma similar a como se hizo en el caso de la tensión.
La exactitud deberá ser mejor del 20%, y la reproducibilidad igual o inferior al 10%

Cuando no se pueda seleccionar tiempo de exposición, se puede controlar la


reproducibilidad seleccionando una pieza dental (la más frecuente), anotando los tiempos
medidos en varios disparos sucesivos, y analizando la dispersión de esas medidas.

* Rendimiento
Se define como la dosis en aire sin retrodispersión medida a 1 m. del foco dividida por
los mAs nominales a la tensión que se considere. Por tanto, se expresará habitualmente en
microGy /mAs.

El control del rendimiento en conjunto con los de tiempo de exposición y calidad de


haz, nos permite tener un indicador del ajuste de la corriente, y si ésta fuera correcta, del
estado del tubo (con el envejecimiento del tubo, para iguales condiciones de disparo, se va
reduciendo la dosis a la salida del tubo, y por tanto el rendimiento).

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Controlaremos anualmente:

i) El valor del rendimiento


De modo orientativo deber estar entre 30 y 80 microGy/mAs para equipos con
tensiones pico comprendidas entre 50 y 70 kV.
En el caso de los ortopantomógrafos, este parámetro se medirá con el equipo en
posición estática.

ii) Reproducibilidad
Definida de forma similar a como se hizo con la tensión o el tiempo de exposición, la
tolerancia se establece en un 10% (esto es, la desviación entre varias medidas
sucesivas del valor del rendimiento estará por debajo del 10%).

iii) Variación del rendimiento con el tiempo de exposición


Lógicamente sólo aplicable cuando sea posible seleccionar el tiempo de exposición.
Se exige un coeficiente de linealidad inferior a 0,1.

3.7. Documentació[Link].

Deberá quedar constancia por escrito de todo el desarrollo del programa: desde el
registro de las intervenciones o los controles de calidad o el resultado del análisis de la tasa de
rechazo de películas hasta las medidas correctoras que se adopten y el estado final del
equipamiento.

En lo que respecta al archivo de documentación, el Real Decreto 1976/1999


únicamente hace referencia por un lado a los informes emitidos como resultado de la
verificación de las dosis impartidas a los pacientes, los niveles ambientales de radiación y las
dosis recibidas por personas incluidas en programas de investigación para los que exige
archivo durante un mínimo de treinta años, y por otro a los informes y certificados
correspondientes al estado de referencia inicial, controles de calidad periódicos y emitidos tras
reparación del equipamiento de la instalación, que deben ser archivados durante el periodo de
vida útil de cada equipo.

3.8. Auditoría. Revisiones del programa de Garantía de Calidad.

El RD 1976/1999 exige a la autoridad sanitaria competente el establecimiento de un


sistema de auditoría del programa de Garantía de Calidad de la instalación.

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Pero, independientemente de esta auditoría externa, cualquier programa de Garantía de
Calidad debe llevar incluido un apartado en que se describa cuándo y de qué forma se llevarán
a cabo auditorias internas que analicen si el programa realmente se está adecuando a los
objetivos previstos y si la implantación se está llevando a cabo de forma efectiva.

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TEMA 13

REQUISITOS TÉCNICO-ADMINISTRATIVOS

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ÍNDICE

1. Introducción
2. Procedimiento de declaración y registro de los equipos e instalaciones de rayos x de
diagnóstico médico.
2.1. Clasificación de las instalaciones de RX
2.2. obligaciones del titular
2.3. Programa de protección radiológica
2.3.1. Medidas de prevención y control
2.3.2. Medidas de vigilancia
2.3.3. Medidas administrativas
2.4. Certificados de Conformidad de las instalaciones de RX
3. Especificaciones técnicas de funcionamiento
3.1. Requisitos de personal
3.2. Normas de actuación
3.3. Archivos e informes
3.4. Verificaciones periódicas y especiales
3.5. Dispositivos y prendas de protección

© CSN- 2010
1. INTRODUCCIÓN

Las instalaciones de rayos X con fines de diagnóstico médico, como ya se ha visto en


capítulos anteriores, utilizan los RX para procedimientos diagnósticos y terapéuticos,
siempre bajo los principios de protección radiológica tanto en las exposiciones
ocupacionales y del público como en las exposiciones médicas en el caso del
diagnóstico en humanos, a que dan lugar este tipo de procedimientos.

Por este motivo es importante conocer los requisitos técnicos administrativos que están
regulados por la legislación vigente, así como las medidas de seguridad y control para
estas instalaciones, entendiendo por Instalación de rayos X de diagnóstico médico el
equipo o los equipos de rayos X y los locales o vehículos donde se utilizan. Estos
requisitos, a los que nos referiremos en este tema, se establecen en el RD 1085/2009 de
3 de julio, por el que se aprueba el Reglamento sobre Instalación y Utilización de
Aparatos de Rayos X con Fines de Diagnóstico Médico, el RD 1976/1999 sobre
criterios de calidad en radiodiagnóstico, y la guía de seguridad 5.11 del CSN,
actualmente en revisión, y son aplicables a las fases de diseño, construcción, pruebas de
aceptación y funcionamiento de las instalaciones de rayos X de diagnóstico médico
convencional y en radiología veterinaria.

2. PROCEDIMIENTO DE DECLARACIÓN Y REGISTRO DE LOS EQUIPOS E


INSTALACIONES DE RAYOS X DE DIAGNÓSTICO MÉDICO

Antes de su puesta en funcionamiento las instalaciones de rayos X de diagnóstico


médico deberán ser declaradas por sus titulares ante el órgano competente de la
Comunidad Autónoma en que esté ubicada la instalación de acuerdo al RD 1085/2009
que regula:
• Utilización de equipos e instalaciones de RX médico, incluyendo el uso médico
legal, y veterinario.
• Regímenes de autorización previa a las actividades de venta y asistencia técnica
• Acreditación del personal de las instalaciones
• Servicios y certificaciones de los Servicios de PR y UTPR

El trámite de declaración debe incluir:

• Declaración del titular sobre las previsiones de uso de la instalación y de sus


condiciones de funcionamiento. Donde se recogen todos los datos de la instalación
así como las actividades a las que está destinada. Además incluye la descripción del
proyecto, el equipamiento radiológico y los planos de las salas o vehículos que lo
componen.

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• Certificación de la empresa de venta y asistencia técnica suministradora de los
equipos garantizando que éstos cumplen los requisitos dispuestos en el RD sobre
productos sanitarios, donde se establece que solo podrán comercializarse y ponerse
en servicio equipos de rayos X que dispongan del certificado de conformidad como
producto sanitario, ostentando en marcado CE que garantiza su adecuación a la
aplicación que va destinada.

Figura 1. Modelos de declaración del titular sobre las previsiones de uso de la


instalación y de sus condiciones de funcionamiento

• Certificación expedida por un Servicio o Unidad Técnica de Protección


Radiológica que asegure que los blindajes y distribución de las salas que
constituyen la instalación son adecuados para los equipos que albergan, atendiendo
a la carga de trabajo estimada de los mismos y a las zonas colindantes con dichas
salas.

Si el órgano competente de la Comunidad Autónoma considerara que la documentación


presentada es incompleta, errónea o inexacta, lo notificará, en el plazo de un mes, al
titular que haya presentado la declaración, a fin de que en 15 días subsane las
deficiencias advertidas. Transcurrido este período sin que el titular haya procedido a la
subsanación, se le notificará que no se ha verificado la declaración y no procede la
inscripción de la instalación en el registro a que se refiere el artículo 15. Se remitirá
copia de dicha notificación al Consejo de Seguridad Nuclear.

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Figura 2. Modelo de certificación de conformidad expedida por un SPR o UTPR

Transcurrido el plazo de un mes, sin que se inste la subsanación, la declaración se


entenderá inscrita en el registro de la Comunidad Autónoma.
Cuando se haya procedido a la inscripción de la instalación de rayos X de diagnóstico
médico el órgano competente de la Comunidad Autónoma lo notificará por escrito, en el
plazo de un mes, al titular que presentó la declaración.

Declaración de modificación y baja de instalaciones.


El cambio de los equipos o la incorporación de equipos, generadores o tubos
adicionales, el cambio de ubicación de la instalación y la modificación en la disposición
general de ésta, respecto de la declaración en vigor, exigirá un trámite de declaración y
registro, referido a los aspectos alterados, análogo al establecido en el apartado anterior.
No es necesario declarar el cambio de tubo de un equipo ya declarado.

Cambio de titularidad y notificación de cese.


El cambio en la titularidad así como el cese de actividades se notificarán al órgano
competente en un plazo de 30 días. Para que la notificación de este último pueda dar
lugar a la baja en el registro deberá acompañarse de documentación que acredite el
destino dado a los equipos.

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Registro e inscripción.

Las declaraciones se inscribirán en el «Registro de instalaciones de rayos X de


diagnóstico médico» adscrito al órgano competente de la Comunidad Autónoma en que
se ubique la instalación.
Todas las declaraciones serán objeto de inscripción en el «Registro central de
instalaciones de rayos X de diagnóstico médico» adscrito al Ministerio de Industria,
Turismo y Comercio. Esta inscripción se realizará a partir de las comunicaciones que las
Comunidades Autónomas realicen.
El órgano competente de la Comunidad Autónoma remitirá al Consejo de Seguridad
Nuclear, con una periodicidad mensual, copia de las declaraciones inscritas en el mes
precedente, así como de las notificaciones registradas de cese de actividad y cambio de
titularidad, en dicho periodo.
La actualización de los registros de la misma instalación se realizará sin modificar el
número registral de la instalación.

2.1. Clasificación de las instalaciones de RX


De acuerdo al Reglamento de Instalaciones nucleares y radiactivas las Instalaciones de
RX con fines de diagnóstico médico son instalaciones de tercera categoría, pero además
el RD 1085/2009 en lo que es de aplicación, establece una clasificación de estas
instalaciones en tres tipos:

Tipo 1. Instalaciones con equipos de TC, radiología intervencionista, mamografía,


equipos quirúrgicos y móviles.
Tipo 2. Instalaciones con equipos de diagnóstico general, veterinario y dental no
intraoral
Tipo 3. Instalaciones con equipos de diagnóstico dental intraoral o podológico y de
densitometría ósea.

2.2. Obligaciones del titular


El Titular de una instalación de rayos X con fines de diagnóstico médico, es la persona
física o jurídica que explota la instalación. Entre sus obligaciones está:

 Mantener lo especificado en la declaración.


 Definir e implantar un programa de protección radiológica.
 Conservar:
- copia de la declaración
- certificados de las pruebas de aceptación inicial
- hojas de trabajo
- certificados de verificación tras cualquier intervención ó reparación de los
equipos

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 Realizar como mínimo anualmente, y siempre que se modifiquen las
condiciones habituales de trabajo o se detecte alguna irregularidad que afecte a
la protección radiológica, la vigilancia de niveles de radiación. El servicio de
protección radiológica/utpr emitirá un certificado de dichas medidas.
 Obtener un certificado de conformidad de la instalación expedido por el spr/utpr
que certifique:
o que se mantienen las características materiales recogidas en la
inscripción vigente de la instalación.
o que se da cumplimiento al programa de protección radiológica de la
instalación, indicando las desviaciones apreciadas.
La periodicidad de dicho certificado será anual para las instalaciones de tipo 1, bienal
para el tipo 2, y quinquenal para el tipo 3.

 Remitir al CSN, para las instalaciones del tipo 1 y 2, con periodicidad anual y
bienal respectivamente, un informe al CSN que incluya:
– Certificado de conformidad del SPR/UTPR
– Certificados de verificaciones tras las intervenciones o reparaciones de
los equipos
– Resumen de la dosimetría del personal expuesto
– Resultados de las verificaciones anuales de los niveles de radiación de
los puestos de trabajo y áreas colindantes.
Para las instalaciones de tipo 3 se mantendrán estos registros a disposición del
CSN durante al menos 10 años

2.3. Programa de protección radiológica

El Titular deberá implantar antes de la puesta en funcionamiento de la instalación un


programa de Protección Radiológica, que puede ser un único documento junto con el
programa de garantía de calidad del RD 1976/1999 que incluya:

2.3.1. Medidas de prevención:

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 Evaluación previa de las condiciones de trabajo
 Clasificación de zonas
 Delimitación y señalización de zonas
 Establecimiento de medios físicos y /o administrativos para el acceso a zona
controlada
 Clasificación radiológica
 Normas y procedimientos de trabajo
 Formación e instrucción inicial y periódica a los trabajadores

2.3.2. Medidas de control


 Control del equipamiento (RD 1976/1999)
 Control de tiempo de funcionamiento
 Control mediante la distancia a la fuente
o Inmovilización de pacientes
o Distancia de 2m en dentales y portátiles
 Utilización de blindajes fijos y móviles
 Utilización de equipos de protección personal

2.3.3. Medidas de vigilancia


 Vigilancia radiológica de las zonas de trabajo y áreas colindantes
 Vigilancia dosimétrica
o Dosimetría personal
o Dosimetría de área
 Dosis cristalino y extremidades para intervencionistas
 Vigilancia de la salud

2.3.4. Medidas administrativas


 Registro y archivo de:
– Vigilancia dosimétrica
– Vigilancia radiológica
– Actividades de formación inicial y periódica
 Establecimiento de un protocolo de actuación ante la eventual superación de los
LAD

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 Establecimiento si procede, de un protocolo de actuación específico para la
determinación de las dosis mediante dosimetría de área.

3. ESPECIFICACIONES TÉCNICAS DE FUNCIONAMIENTO.

3.1. Requisitos de personal


El funcionamiento de una instalación de rayos x de diagnóstico médico deberá ser
dirigido por médicos, odontólogos o veterinarios, que posean tanto los conocimientos
adecuados sobre el diseño y uso de los equipos, sobre el riesgo radiológico asociado y
los medios de seguridad y protección radiológica que deban adoptarse, como
adiestramiento y experiencia en estos ámbitos.

Cuando la operación de los equipos de rayos X no fuera a realizarse directamente por el


titulado que dirija el funcionamiento de la instalación, sino por personal bajo su
supervisión, éste deberá igualmente estar capacitado al efecto.
La persona acreditada para dirigir la instalación llevará a cabo la supervisión del
cumplimiento del Programa de Protección Radiológica.
Tanto el personal que dirija el funcionamiento de la instalación como el que opere los
equipos existentes en ella deberá seguir en sus actuaciones los procedimientos de
trabajo incluidos en las medidas de prevención del programa de protección radiológica
A fin de garantizar lo dispuesto en el artículo anterior:
Los titulados que dirijan el funcionamiento de las instalaciones de rayos X con fines de
diagnóstico médico y los operadores de los equipos que actúen bajo su supervisión
deberán acreditar ante el Consejo de Seguridad Nuclear sus conocimientos,
adiestramiento y experiencia en materia de protección radiológica, presentando al efecto
cuanta documentación justificativa estimen oportuna.
El Consejo de Seguridad Nuclear examinará la documentación presentada y podrá
realizar cuantas comprobaciones estime pertinentes, extendiendo las correspondientes
acreditaciones cuando a su juicio hubiera quedado suficientemente demostrada la
capacidad del interesado.
Quedarán acreditados a efectos de lo dispuesto en el párrafo anterior quienes hayan
superado los cursos establecidos a tal fin por el Consejo de Seguridad Nuclear.
A estos mismos efectos, el Consejo de Seguridad Nuclear podrá homologar programas
académicos y cursos de formación y perfeccionamiento específicos que comprendan los
conocimientos impartidos en los cursos a que se refiere el párrafo anterior.
Las acreditaciones concedidas por el Consejo de Seguridad Nuclear lo serán a los
únicos efectos de reconocer la formación en protección radiológica, sin perjuicio de las
titulaciones y requisitos que sean exigibles, en cada caso, en el orden profesional y por
razón de las técnicas aplicadas.
En la instrucción IS-17 del CSN, sobre la homologación de cursos o programas de
formación para el personal que dirija el funcionamiento u opere los equipos en las
instalaciones de rayos X con fines de diagnóstico médico y acreditación del personal de

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dichas instalaciones, se establecen las normas a que habrán de sujetarse la
homologación de cursos o programas que habiliten para la dirección y operación de las
instalaciones de rayos X con fines de diagnóstico médico.
El personal que opera o dirige las instalaciones de radiodiagnóstico estará clasificado
como trabajadores expuestos y estará sometido a la vigilancia adecuada de acuerdo con
los criterios recogidos en el Reglamento de Protección Sanitaria contra Radiaciones
Ionizantes y mencionados en los temas precedentes.

3.2. Normas de actuación


Todos los equipos de RX dispondrán de unas normas de actuación, que deberán ser
conocidas por todos los profesionales que dirijan u operen en dichos equipos. A modo
de ejemplo se incluyen unas normas de actuación en equipos móviles:

Normas de actuación en equipos portátiles


1.- El haz de RX no debe irradiar a ninguna persona, salvo al paciente al cual se le
realiza la exploración.
2.- El operador de RX, deberá alejarse lo más posible del haz de radiación, como
mínimo 2 m, utilizando siempre delantales plomados.
3.- Durante la exploración se evitará la presencia en las proximidades del equipo, de
personas ajenas a la misma y se mantendrán a la mayor distancia posible del haz de
radiación.
4.- En caso de que por las características de la sala, no se pueda evitar la presencia de
otros pacientes, éstos se mantendrán a la mayor distancia posible del haz de radiación.
5.- El área irradiada al paciente ha de ser la menor posible compatible con el tipo de
exploración, utilizando el haz luminoso para centrar el campo. Se aplicarán protectores
al paciente siempre que sea oportuno.
6.- Cuando sea necesaria la inmovilización del paciente, ésta se realizará con los
medios mecánicos apropiados. Si esto no fuera posible, se realizarán por una o varias
personas voluntarias. En ningún caso serán mujeres embarazadas o menores de 18
años.
7.- Las personas que intervengan en el supuesto anterior, deberán guardas las
siguientes precauciones:
a) Estarán siempre en el menor número posible, y procurarán en todo momento
no quedar expuestas al haz directo de radiación.
b) Deberán ir provistas al menos de delantales plomados.
c) Comunicarán al Servicio de Protección Radiológica:
- Nombre de las personas que han intervenido
- Equipo
- Fecha
- Tipo de exploración
- Número de exposiciones

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8.- Los equipos de RX cuando estén fuera de funcionamiento, permanecerán en
condiciones de seguridad, de modo que no puedan ser puestos en marcha o
manipulados por personal ajeno a la instalación.

3.3. Archivos e Informes.


El titular de la autorización está obligado a archivar todos los documentos y registros
que se exijan en las disposiciones aplicables y en los permisos concedidos durante los
períodos de tiempo que, en cada caso, se establezcan.
En el Real Decreto de calidad en radiodiagnóstico (1976/1999) se establece que el
titular del centro sanitario donde esté ubicada la unidad asistencial de radiodiagnóstico,
deberá archivar durante un período de treinta años los siguientes informes:
 Dosis impartidas y niveles de radiación.
 Investigación clínica.
La evaluación de las dosis recibidas por las personas en los programas de
investigación constará en un informe escrito.
 Informes de equipos de RX
Asimismo, se archivarán durante el período de vida útil de cada equipo los
informes:
1. Estado de referencia inicial del equipamiento
2. Programa de control de calidad del equipamiento
3. Intervención y reparación de los equipos.
Estos informes estarán a disposición de la autoridad sanitaria competente y del Consejo
de Seguridad Nuclear. En caso de clausura de la instalación, el titular del mismo
remitirá a las autoridades sanitarias y al Consejo de Seguridad Nuclear, los informes
que le correspondan según sus funciones y competencias.
Así mismo el RD 1085/2009 establece el registro y archivo de los controles, medidas,
etc... especificados en el programa de protección radiológica.

3.4. Verificaciones periódicas y especiales


Los equipos de rayos X que se pongan en funcionamiento serán sometidos a una prueba
previa a su uso clínico que determinará su aceptación. Una vez que el equipamiento
haya sido aceptado por parte del responsable del programa de garantía de calidad, o
persona en quién delegue, se establecerá el estado de referencia inicial de acuerdo con
las pruebas de aceptación.
Las unidades asistenciales de radiodiagnóstico serán sometidas a un control de calidad
del equipamiento, para garantizar la producción de imágenes de la mejor calidad posible
para el diagnóstico, y que las dosis recibidas por los pacientes sean tan bajas como
pueda razonablemente conseguirse, respetando además los aspectos generales de
protección radiológica. Para ello se realizará un control de calidad de los equipos de

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forma periódica, y siempre que se verifique una perdida de calidad de imagen o una
superación de los valores de dosis de referencia de la instalación.
Los programas de control de calidad del equipamiento utilizado en unidades
asistenciales de radiodiagnóstico, se ajustarán a protocolos establecidos para tal fin,
aceptados y refrendados por sociedades científicas nacionales competentes o por
instituciones internacionales de reconocida solvencia, y contendrán como mínimo las
pruebas consideradas como esenciales en el Protocolo Español de Control de Calidad en
Radiodiagnóstico.
El control de calidad del equipamiento será coordinado por el responsable designado en
el programa de garantía de calidad, quién emitirá un informe escrito sobre el estado de
dicho equipamiento y de los resultados obtenidos junto con las medidas correctoras. El
médico especialista, el odontólogo o el podólogo en el ámbito de sus competencias,
serán los responsables de evaluar si la imagen obtenida es apta o no para el diagnóstico.
La verificación de los niveles de radiación en los puestos de trabajo y en aquellos
lugares accesibles al público se hará con periodicidad anual.
3.5. Dispositivos y prendas de protección
Para garantizar la optimización de las dosis recibidas por los trabajadores expuestos, y
por los familiares o voluntarios que colaboran en el confort del paciente, además de
utilizar la distancia y el tiempo como parámetros de optimización se utilizaran
dispositivos y prendas de protección tales como delantales plomados, y, adicionalmente
en el caso de profesionales que realicen procedimientos intervencionistas, gafas y
guantes plomados.

La utilización de guantes plomados


va a ser muy dependiente del tipo
de procedimiento. En algunos
casos la utilización de esta prenda
de protección ocasiona una perdida
de sensibilidad en las manos del
profesional, originando un
incremento en el tiempo de
exposición a RX, y por tanto un aumento de la dosis recibida por
el paciente y por el profesional.

El Jefe de protección radiológica de la instalación dará las


indicaciones de la utilización de estas prendas de protección así como el espesor de las
mismas para los diferentes trabajadores expuestos.
En radiodiagnóstico los familiares o voluntarios colaboran durante la inmovilización del
paciente, cuando no ha sido posible por otros medios. Esta situación es muy habitual en
radiodiagnóstico pediátrico, y se les debe de informar de la forma más óptima de
realizar esta tarea en cuanto a su posicionamiento, así como de la necesidad de utilizar
delantal plomado. Nunca participaran en esta tarea menores de 18 años ni mujeres
embarazadas.

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La utilización de material de protección en pacientes esta restringido a que sea
compatible con el procedimiento. Es muy habitual la utilización de protectores
gonadales, y de tiroides, consiguiéndose disminuciones muy importantes en la dosis en
estos órganos. En el caso de TC se utilizan protectores de Bi para cristalino y mama,
que no producen artefactos en la imagen, aunque estén dentro del haz directo.
Es necesario hacer una mención especial a la utilización de este material en
procedimientos en los que se utiliza control automático de intensidad ó de exposición,
ya que, si interfieren con estos dispositivos durante la exposición, se puede producir un
incremento en los parámetros de la técnica radiográfica, y por tanto un incremento no
justificado en la dosis tanto para el profesional como para el paciente.

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Common questions

Con tecnología de IA

Regulatory requirements for ensuring quality and safety in radiodiagnostic using X-rays include implementing a thorough Radiological Protection Program and a Quality Assurance Program. The protection program mandates the classification and signaling of risk zones, regular monitoring of radiation levels, and training for personnel involved in radiodiagnosis to minimize dose exposure to as low as reasonably achievable levels . The Quality Assurance Program focuses on optimizing image quality while minimizing radiation dose. This involves regular equipment maintenance, calibration, and quality checks to ensure compliance with standards. Another requirement is obtaining certification and maintaining documentation for all procedures, ensuring traceability and accountability in practice . These programs are often outlined in legal documents such as Royal Decrees, ensuring their obligatory nature in medical radiodiagnostic facilities .

The character of the X-ray spectra, divided into discrete and continuous components, is crucial for diagnostic imaging because each part serves different purposes. The discrete spectrum, which results from characteristic X-rays, provides sharp and well-defined peaks corresponding to the specific energy differences of electron shells in the target material. These characteristic X-rays are useful for distinguishing materials and enhancing contrast in imaging because they emphasize specific energy lines . Meanwhile, the continuous spectrum arises from bremsstrahlung radiation and covers a range of energies from zero to the maximum kinetic energy of the bombarding electrons. This broad energy distribution is essential for penetrating tissues and generating comprehensive images in procedures like fluoroscopy and radiography . The combination ensures both high image quality and effective differentiation of tissue types by varying the hardness or penetrative power of the X-rays used .

The concept of dose threshold is closely associated with deterministic effects but not with stochastic effects of ionizing radiation. Deterministic effects require a threshold dose because these effects, such as tissue damage or organ failure, arise from the death of a significant number of cells, which only occurs above a specific dose threshold. The severity of these effects increases with dose once the threshold is surpassed . In contrast, stochastic effects such as cancer induction or genetic mutations do not have a dose threshold. These effects can occur with any dose level, and their probability, rather than severity, increases with dose. Hence, they are considered probabilistic in nature and do not manifest immediate severity changes with increasing dose .

High LET radiation, such as that from alpha particles or neutrons, deposits energy over shorter distances, causing dense ionization tracks that result in more substantial damage to biological tissues. This leads to higher probabilities of direct DNA damage, overwhelming cellular repair mechanisms, and higher incidences of cell death or permanent mutations . In contrast, low LET radiation, like X-rays or gamma rays, disperses energy over a more extensive area, producing relatively sparse ionization trails. While low LET radiation can still cause DNA damage, the resulting lesions are often more dispersed and less lethal, allowing for potentially more effective repair by cellular mechanisms . The biological impact of high LET radiation is thus typically more significant per unit dose due to the severe and localized energy deposition, making it more effective in targeting tumors in radiotherapy but also posing higher risks for damage to normal tissues when compared to low LET radiation .

Tube current (measured in milliamperes, mA) and voltage (measured in kilovolts, kV) are critical factors in controlling the spectrum and intensity of produced X-rays. An increase in tube current results in a proportional increase in the number of hetherogeneous radial electrons emitted from the cathode, thereby doubling the number of X-rays generated across all energies in the spectrum . Higher tube voltage, on the other hand, increases both the maximum energy and the total amount of X-rays produced, significantly influencing the intensity (power per unit area) and penetrative capability of the beam. This occurs because the emitted X-ray photons have greater energy up to the maximum kinetic energy of the electrons, making them suitable for penetrating denser tissues . Changes in the tube voltage alter both the intensity and position of the emission spectrum's peak, enhancing the efficacy of X-ray imaging in various diagnostic applications .

Quantifying the effects of stochastic radiation exposure presents challenges due to the probabilistic nature of these effects, which can manifest without a clear dose threshold and vary widely among individuals. These effects include cancer and genetic mutations, which do not immediately correlate severity with dose but rather increase probability with increased exposure . The methodologies employed to address these challenges include epidemiological studies, which observe populations exposed to radiation and establish statistical correlations between dose and effect. Additionally, experimental studies on cellular or animal models can provide insights into mechanistic damages and dose-response relationships . These studies require careful interpretation due to possible differences in scaling biological results across species and the variability of responses among individuals . Data from both experimental and epidemiological sources are combined to develop risk models that help inform safe exposure limits and protective measures .

Radiosensitizers and radioprotectors significantly influence cellular responses to radiation. Radiosensitizers, such as molecular oxygen, increase cellular sensitivity to radiation by slowing down the repair of DNA damage and enhancing the effects of radiation. They promote the formation of free radicals which, in turn, increase the likelihood of DNA damage . On the other hand, radioprotectors work by neutralizing free radicals before they can damage DNA, thereby reducing the indirect action of radiation. These substances help to protect normal tissues from radiation-induced damage, effectively decreasing the biological impact of radiation without lessening its therapeutic effects .

The principal role of a Radiological Protection Program in medical installations using X-rays is to ensure that the doses received by both workers and the public remain as low as reasonably practicable and are always below the established regulatory limits. This involves implementing preventative measures, such as assessing the radiological risk of work conditions, classifying and signaling risk zones, maintaining equipment properly, and ensuring proper training for personnel. Additionally, it focuses on continual monitoring and evaluation of radiation exposure levels and establishes protocols for emergency response and regular inspections to comply with safety standards .

The intensity of X-ray beams is affected by various factors including the current of the tube (mAs) and the voltage (kVp). The intensity is directly proportional to the product of the number of photons in the useful beam and the energy of each photon. For example, doubling the tube current (mAs) results in twice as many electrons reaching the target, thereby doubling the number of emitted X-rays for the entire energy range of the spectrum . Furthermore, the intensity of X-rays is related to the area under the emission curve of the spectrum. When the voltage (kVp) is increased, the quantity of X-rays is proportional to the square of the voltage, leading to greater penetration power of X-rays. These changes in voltage and current shift the position and the peak of the emission spectrum .

The atomic number of the target material affects both the discrete and continuous parts of the X-ray spectrum. In the case of characteristic radiation (discrete spectrum), a higher atomic number results in a shift towards higher energy because the binding energy of the electrons is greater. This means that elements with higher atomic numbers, like tungsten (Z=74) compared to molybdenum (Z=42), produce characteristic X-rays at higher energies . For the continuous spectrum (bremsstrahlung), although the general shape remains similar across different materials, the shifting energy peak is more prominent in materials with a higher atomic number due to the same increase in binding energy of the electrons .

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