Tanto tiempo disfrutamos de este amor, nuestras almas se acercaron tanto así, que yo guardo tu
sabor, pero tu llevas también sabor a mi. Si negarás mi presencia en tu vivir, bastaría abrazarte y
conversar, tanta vida yo te di, que por fuerza tienes ya, sabor a mi.
Corren mi contra manecillas del reloj, ya que puede que se acabe. Ocuparé estas líneas para decirte
que un día sin ti es un día que no se acaba nunca, una ciudad sin jardines, una tierra sin cielo.
Hay algo que tienes que entender:
No es que no pueda vivir sin ti, o que sin tu amor vaya a morir, sino que sin ti, la vida no me sabe
igual.
Las risas no son tan fuertes, la música no es tan placentera.
No, no es que no pueda vivir sin ti, porque, en definitiva, soy capaz de hacerlo, pero no quiero.
No hay ni un pedacito de mí que no sea completamente tuyo, una vez te di, desde el fondo de mi
corazón, todo lo que poseo y todo lo que soy. Lo mantendrás hasta que deje este extraño mundo
que está empezando a cansarme. Mi esperanza es que algún día veas lo mucho que te
amé, porque voy a ser capaz de darte todo lo que soy hasta mi último suspiro.
Estoy cansada de que no me quieras como antes ¿Y como le digo a mi corazón,? Si el no entiende la
razón, el pregunta por ti y yo ya no sé qué decir, ya no sé qué sentir, porque en mi solo habita la
fuerza de amarte, la esperanza y el sueño de una vida contigo.
Eres el único que puede romperme en pedazos y reconstruirme cuando lo desee. Como si el dolor
sirviese para que cada pieza no se pierda esperando a que tu amor las coloque de nuevo en su
lugar.
He estado recordando los momentos que te di, cuantos tú me diste y porque ahora estoy aquí,
sentada en el suelo pensando en que te quiero, que te quise tanto y que tu amor me es necesario.
Mientras nos quisimos nos entendimos sin la necesidad de palabras.
Pero el amor no es eterno.
Llegó el momento en que yo debí encontrar las palabras que la hubiesen retenido, pero no pude.
Cuando dijiste adiós, morí un poco más por dentro, pero si tú me amas ¿por que me estás dejando?
Toma mi cuerpo, todo lo que quiero y todo lo que necesito es algo como tú, porque si pudiera
tenerte moriría feliz, estoy segura
Por que si, yo quería ser esa mujer, la madre de tus hijos y juntos caminar hacia al altar directo
hacia la muerte.
He estado buscando una manera de seguir adelante pero siempre quiero volver a la noche que nos
conocimos, porque el tiempo y el espacio no alteran mi amor, si estas aquí o lejos de mi alcance,
mi amor seguirá latiendo por ti con la misma ternura de siempre. Pero siempre me encuentro
esperándote, te estoy esperando, estoy esperando la calma de la noche, estoy esperando nuestro
tiempo, la luz oblicua, esta pausa entre el día y la noche. La paz vendrá, seguramente. Pero no
puedo imaginar otra paz que la de nuestros dos cuerpos unidos, de nuestra mirada entregada el
uno al otro. No tengo otra patria que tú.
Hay días que no sonrío, hay días en los que olvido que se fue a la mierda todo lo que podíamos ser,
so hay días que te odio pero pero mas días me odio porque admito que yo nunca te voy a dejar de
querer, ni recordar nuestros pequeños días. Perderte por siempre será mi temor, y aunque me
desees lo peor yo te deseo lo mejor y aunque te tengas que ir de aquí te quedas con mi corazón, así
que cuídalo bien por si se acaba el mundo y no te vuelvo a ver, me quede con ganas de vernos
crecer.
En cada instante juntos descubrí un milagro, como si la vida misma me hubiera bendecido, no soy
de fe, ni de cielos prometidos, pero si de ti.
Mi táctica es quedarme en tu recuerdo, no se como ni con qué pretexto pero quedarte en ti, mi
estrategia es que un día cualquiera no se como ni con qué pretexto por fin me necesites, por fin te
quedes, por fin me ames.
Quédate conmigo, no quiero que te vayas y debo decir que confío plenamente en la casualidad de
haberte conocido. Que nunca intentaré olvidarte y que si así lo hiciera, no lo conseguiría. Anhelo
que exista otra vida en donde no pueda perderte. Gaste mis piernas corriendo detrás de ti para que
no te fueras.
¿Te acuerdas cuando prometiste que siempre ibas a cuidarme?
Amor, desde la sombra, desde el dolor. Amor, te estoy llamando
desde el pozo asfixiante del recuerdo sin nada que me sirva
ni te espere.
Te estoy llamando amor, como al destino como al sueño a la paz
Te estoy llamando con la voz con el cuerpo con la vida
con todo lo que tengo y que no tengo con desesperación
con sed, con llanto, como si fueras aire y yo me ahogara como si fueras luz y me muriera.
Desde una noche ciega desde olvido, desde horas cerradas a la paz en lo solo sin lágrimas ni amor.
Cada momento contigo fue eterno, fue risa, fue amor, fueron besos lentos y una pasión
desesperada. Y aunque el tiempo ha pasado no he podido borrar lo que siento. Te veo cada día en
el mismo lugar, en ese rincón donde solíamos hablar y me tortura la distancia que ya no puedo
cruzar, querer correr a tus brazos y saber que ya no es posible llegar. Quisiera olvidar el sonido de
tu voz pero lo escucho a diario, como un eco que no se calla. Te veo en los pasillos y en mis sueños
al dormir, a donde siempre apareces aunque ya no estés aquí. Y el tacto de tu piel, ese nunca se irá,
esta marcado en mi ser, de un eco en mi cuerpo, un rastro inmemorable, un tatuaje, imposible de
deshacer.
A veces deseo que el tiempo pase más rápido, que borre el rastro de los que un día sentí, pero aquí
estas, cada día, cada mirada recordándome que nunca voy a poder olvidarte así.
Así que dime ¿qué sentido tiene todo esto si la respuesta no eres tú? Es tan sencillo amarte, tan
inevitable perderme en ti, que ahora mismo no se donde estoy si no es a tu lado. Dime, ¿acaso
existe un universo donde mi alma no se disuelva en el aire, danzando al ritmo de la tuya?
¿dónde estará el lugar en el que seguimos juntos?
me envuelve tu voz
-solo que no es tu voz - es un recuerdo gris de esos que se quedan en los lugares que dejamos
¿dónde estará el camino que me llevará a tus brazos?
cuando sigo aquí aún siento tu abrazo pero avanza la noche y me pinta de gris el cielo congelado
siempre tan puntual
-muy pronto, o muy tarde — en el momento justo no fuiste el indicado
pero supimos coincidir y mi gris corazón, mecido por el viento, anhela reencontrarnos.
Yo te elegiría a ti; en cien vidas, en cien mundos, en cualquier versión de la realidad, te
encontraría y te volvería a elegir.
Porque te quiero y, si supieras hasta qué punto, nada podría entristecerte ni por un segundo en
toda tu vida.
Toda una vida me estaría contigo, no me importa en qué forma, ni dónde ni cómo, pero junto a ti,
toda una vida te estaría mimando, te estaría cuidando como cuido de mi vida, que la vivo por ti.
Pero te dejo ir, te dejo que me rompas porque siempre supe hacer arte de las cosas rotas, mi dolor
a costa de tu felicidad, me parece un precio justo.
Perdóname por amarte así, por quererte así, por no saber dejarte ir y por aún con tus limites
querer estar a tu lado.
Perdóname por las veces que he intentado alejarme de ti y no he encontrado las fuerzas, por las
veces que te arrastré hacía mi y puse en tus manos mi corazón sin pensar cuanto pesa.
Perdóname por ser débil, por extrañarte aún en tu presencia, por no poder amar a nadie, a nada,
como a ti.
Perdóname si me he ilusionado con tu amor, si he pintado con caricias un mundo imaginario en el
que nos queremos.
Perdóname por seguir en medio de ti, por no avanzar, por luchar por ti aún con todas las batallas
perdidas, perdóname por tratar de encajar en tu corazón, por querer solo tus besos, y por sentir
tan fría la vida sin ti.
Perdóname por añorar tu amor, tu piel y tus besos, por guardar un asiento para ti en el banco
cuando todo lo que siempre haz querido es irte corriendo.
Perdóname por codiciarte, por codiciar un segundo más contigo y que este; en un golpe de suerte
se vuelva una vida.
Perdóname por no saber dejar de amarte, y porque nunca aprenderé a hacerlo.
¿adónde habré de ir sin la luz que reflejaban tus pupilas?
si el último farol se ha apagado si el último brillo no he guardado si tus pasos dejaron de ser guía y
tu sombra no camina a mi lado
un miedo que nace y crece en mi soledad temida por despreciar la compañía que la oscuridad me
ha regalado
en estas calles infinitas, desiertas, tristes, yo aquí me encojo deprimida sin saber adónde ir sin tus
manos, al final no es culpa tuya que yo te necesite como la flor, la tierra, al final no es culpa tuya
que me falte el aliento cuando no te vea, al final no es culpa tuya: la razón no se inmuta para quien
no espera
la razón nunca gana si la pasión acumulada se escabulle en tus hebras
me aferro a una esperanza de ser necesitada... que se deshace en mis yemas.
Te hago todas las noches un sitio a mi lado. Es el sitio de la felicidad. del olvido, de la carne tibia y
tersa.
Volverás a ocuparlo ¿verdad?
Siempre tendré la esperanza de que algún día nos volvamos a encontrar y tengamos otra
oportunidad.
tengo la sensación de que, aunque todo haya terminado, en realidad, no lo ha hecho. Que estamos
entre paréntesis, en puntos suspensivos, pero no es un punto final… pero entonces si tú no sientes
eso como lo siento yo, con la misma fuerza inevitable, la misma precisión y la misma claridad,
entonces me morire de soledad. Entonces sí nuestro destino es estar juntos entonces no importa
que hoy me despida de ti porque el destino se encargará de ponernos frente a frente en el
momento indicado. En el TIEMPO PERFECTO… en el que yo siempre con el amor intacto.
Quizás ya paso el tiempo de los dos, y aunque sea mejor decir adiós, por favor no digas adiós, no
digas adiós, que se me parte el cora en dos.
Solo espero que en este mundo de estaciones, en el final de mi camino, sin retorno, tú seas mi
destino.
Eres un hombre increíble, no hay espacio si quiera para dudar de tus virtudes y tu poder de
comerte al mundo de una mordida, te admiro muchísimo y deseo verte ganas todas tus batallas,
ojalá poderte llenar los bolsillos de guerras ganadas, de sueños e ilusiones renovadas.
Te quiero con un amor que es una rebelión contra la absurdidad de la vida, un amor que encuentra
significado en medio del caos, te quiero con un amor que es nuestra protesta ante el vacío. Te
amaría incluso si después de morir
no hay otra vida y solo quedase de mí el polvo aún hecha una particula
mi amor por ti seguiría existiendo, pero diles que si muero, que si muero que me entierren en tus
ojos. Quiero ser tu princesita intangiblemente.
Te prometo amarte atemporalmente, sin «para siempres» ni «mientras nos dure», porque por fin
comprendí que, en realidad, no hay medida de tiempo que me alcance...
Pero por si todavía te quedan dudas: Eres y seguirás siendo lo que en mis sueños le pedía a la vida.
Y en mi mundo, seguiremos siendo “tu y yo”…
tan eternos e indisociables
Con el amor de todas las galaxias, te ama Sam.