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Valoración de Pruebas en Casación 426-2019

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VIERNES, 5 DE JULIO DEL 2024

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¿DIFERENCIA ENTRE VALORACIÓN INDIVIDUAL Y


CONJUNTA DE LA PRUEBA? [CASACIÓN N.° 426-
2019 SELVA CENTRAL]

 by Alerta Informativa

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SUMILLA:

La valoración individual de la prueba significa que el juez otorga al medio de


prueba un peso probatorio parcial. En principio, cada medio de prueba tiene un
valor independiente; regularmente, su fuerza probatoria puede cubrir algún o
algunos aspectos del objeto del proceso. Ciertamente, el medio de prueba,
desde su valoración individual, debe hacerse íntegramente, es decir, no puede
ser fragmentado2. Por otro lado, la valoración conjunta de la prueba consiste
en que el juez tomará en cuenta todos los medios de prueba, con su fuerza
acreditativa independiente, pero igualmente con sus interrelaciones. Tanto en
la valoración individual como en la integral debe explicar el razonamiento
utilizado para explicitar el significado probatorio. No se satisface esta exigencia
con la mera enunciación o glosa incipiente o diminuta de los medios de prueba.

CASACIÓN N.° 426-2019 SELVA CENTRAL

SENTENCIA DE CASACIÓN

Lima, veintiocho de febrero de dos mil veintidós

FUNDAMENTOS DE DERECHO

I. Motivación de resoluciones judiciales Octavo. La debida motivación de las


resoluciones judiciales es la garantía que tiene el justiciable frente a la posible
arbitrariedad judicial. El debido proceso implica que las decisiones judiciales
estén justificadas externa e internamente; esto es, que lo que se decida como
consecuencia del proceso esté sustentado en razones coherentes, objetivas y
suficientes, explicitadas en la resolución. Esta garantía se encuentra
expresamente reconocida en el inciso 5 del artículo 139 de la Constitución
Política del Perú, según el cual es principio de la función jurisdiccional “La
motivación escrita de las resoluciones judiciales, en todas las instancias,
excepto los decretos de mero trámite, con mención expresa de la ley aplicable
y de los fundamentos de hecho en que se sustentan”. Queda claro, entonces,
que la motivación de las resoluciones judiciales: a) se aplica a todos los casos
en que se deciden cuestiones de fondo, b) es un mandato dirigido a todos los
jueces de las diversas instancias, c) implica la obligatoriedad de fundamentar
jurídica (fundamentos de derecho) y fácticamente (fundamentos de hecho) la
decisión y d) la motivación de decisiones judiciales de fondo debe hacerse por
escrito.

Noveno. La garantía de la motivación de las resoluciones judiciales ha sido


materia de pronunciamiento en reiterada jurisprudencia, expedida tanto por
esta Suprema Corte como por el Tribunal Constitucional. Así, en el Acuerdo
Plenario número 06-2011/CJ-116, los jueces supremos integrantes de las Salas
Penales de la Corte Suprema de Justicia de la República, en el fundamento
jurídico undécimo, expresaron lo siguiente:

La motivación de las resoluciones es una exigencia constitucional específica


reconocida por el artículo 139.5 de la Ley Fundamental […]. La motivación, por
cierto, puede ser escueta, concisa e incluso —en determinados ámbitos— por
remisión. La suficiencia de la misma —analizada desde el caso concreto, no
apriorísticamente— requerirá que el razonamiento que contenga, constituya
lógica y jurídicamente, suficiente explicación, que permita conocer, aun de
manera implícita, los criterios fácticos y jurídicos esenciales fundamentadores
de la decisión [sic]. En esta misma línea, en la Sentencia de Casación número
482- 2016/Cusco, la Suprema Corte precisó que la falta de motivación está
referida:
1. A la ausencia absoluta de análisis, probatorio y jurídico penal, en la
resolución judicial, esto es, a la carencia formal de un elemento estructural de
la resolución (motivación inexistente).

2. A la motivación incompleta o insuficiente, que comprende la falta de examen


respecto: a) De aspectos centrales o trascendentales del objeto del debate,
puntos relevantes objeto de acusación y defensa, esto es, pretensiones en
sentido propio y no meras alegaciones que apoyen una pretensión. b) De
pruebas esenciales o decisivas para su definición y entidad, sin las cuales
pierde sentido la actividad probatoria, y las postulaciones y alegaciones de las
partes procesales. c) De la calificación de los hechos en el tipo legal —tipicidad
— y de las demás categorías del delito relevantes, de la intervención delictiva,
de las circunstancias eximentes o modificativas de la responsabilidad en caso
de haber concurrido. d) De la medición de la pena y fijación de la reparación
civil cuando correspondiera.

3. A la motivación aparente, que es aquella que incorpora razonamientos


impertinentes sobre los puntos materia de imputación o de descargo (objeto del
debate), o que introduce razonamientos vagos, genéricos o imprecisos, al
punto que no explique la causa de su convicción.

4. A aquellas sentencias que dan lugar a una imposibilidad de subsanación por


inexistencia de la premisa mayor. Esto es así: a) Cuando el detalle de los
hechos y sus circunstancias, gramaticalmente, resulte incomprensible. b)
Cuando por la omisión de datos o circunstancias importantes, esto es,
extremos fundamentales del relato fáctico —según el objeto del debate— no es
posible conocer la verdad de lo acontecido, qué fue lo que sucedió. c) Cuando
el detalle de los hechos se describa en términos dubitativos o ambiguos.

Por tanto, la verificación de alguno de estos supuestos en el razonamiento y en


la justificación interna y/o externa del pronunciamiento judicial que se evalúa
vicia su contenido y demanda una respuesta inmediata por parte del aplicador
de justicia, incluso en aquellos casos en que las partes no lo advierten y omiten
postularlo como generadora de agravio, en el marco de la facultad normada en
el artículo 150, literal d, del Código Procesal Penal.
II. Sana crítica y valoración de testimonio de menores de edad

Undécimo. Este Supremo Tribunal ha señalado al respecto que, conforme al


numeral 1 del artículo 158 del Código Procesal Penal, en la valoración de la
prueba, el juez deberá observar las reglas de la lógica, la ciencia y las máximas
de la experiencia, y expondrá los resultados obtenidos y los criterios
adoptados. De manera reiterativa, en el artículo 393.2 se señala que: “La
valoración probatoria respetará las reglas de la sana crítica, especialmente
conforme a los principios de la lógica, las máximas de la experiencia y los
conocimientos científicos”. En ese sentido, mediante la sana crítica racional, el
juez debe determinar la credibilidad y el grado de eficacia probatoria de los
medios de prueba, en particular las declaraciones testimoniales. Al tratarse del
testimonio de menores de edad, han de estimarse con especial cuidado sus
circunstancias y condiciones especiales. Por ello, es relevante el uso de la
cámara Gesell —o, en su defecto, la declaración de la víctima con las garantías
de ley—, como escenario calificado en la toma de la declaración. Para el
debido relevamiento y valoración de la información aportada por el declarante
se debe considerar su edad y grado de desarrollo psicosocial, la proximidad
con el evento narrado, el entorno social y familiar en el que se desenvuelve, la
posible presión o condicionamiento que rodea el testimonio, la existencia de
una secuela traumática o de estrés, su capacidad de memoria o narrativa y, en
general, su personalidad —ver considerando 14 de la Casación número 1952-
2018 Arequipa—.

[Link]ón individual e integral de los medios de prueba

Duodécimo. Igualmente, esta Sala Suprema señaló al respecto que, de


acuerdo con el artículo 393, numeral 2, del Código Procesal Penal: “El Juez
Penal para la apreciación de las pruebas procederá primero a examinarlas
individualmente y luego conjuntamente con las demás”. De esta manera, se
establece un criterio metodológico de validación, interpretación y valoración de
la información incorporada mediante la actuación probatoria. Primero, el juez
debe examinar individualmente los medios de prueba. Luego, debe proceder a
evaluarlos integralmente. La valoración individual de la prueba significa que el
juez otorga al medio de prueba un peso probatorio parcial. En principio, cada
medio de prueba tiene un valor independiente; regularmente, su fuerza
probatoria puede cubrir algún o algunos aspectos del objeto del proceso.
Ciertamente, el medio de prueba, desde su valoración individual, debe hacerse
íntegramente, es decir, no puede ser fragmentado2. Por otro lado, la valoración
conjunta de la prueba consiste en que el juez tomará en cuenta todos los
medios de prueba, con su fuerza acreditativa independiente, pero igualmente
con sus interrelaciones. Tanto en la valoración individual como en la integral
debe explicar el razonamiento utilizado para explicitar el significado probatorio.
No se satisface esta exigencia con la mera enunciación o glosa incipiente o
diminuta de los medios de prueba —Casación número 1952-2018 Arequipa,
considerando decimoquinto—.

En esa línea, en la valoración conjunta de los medios de prueba, en estricto, se


ha de realizar un examen global o integral; es decir, la confrontación entre
todos los resultados probatorios, para determinar su correlación, coherencia y
convergencia respecto al objeto del proceso. Se trata de un criterio
metodológico racional y progresivo de evaluación de todos los medios de
prueba, considerados como un todo, para establecer los hechos objeto de la
imputación, tal como fueron postulados y fijados.

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