Método de Proyectos de Kilpatrick
Con su filosofía, Kilpatrick se convierte en defensor y propulsor del
movimiento de la nueva educación, en uno de los más eminentes
representantes de la Escuela Activa y del espíritu democrático,
proponiendo una nueva forma de enseñanza, dándola a conocer en el
ensayo titulado El Método de Proyectos en el año de 1918. De ahí que el
uso de proyectos como forma de enseñanza tenga sus antecedentes
en el marco del movimiento de educación progresiva americana a
finales del siglo XIX. Otras de sus obras más representativas son:
Fundamentos del método (1925), Educación para una civilización en
camino (1926), Educación y crisis social (1932), Filosofía de la educación
(1951).
Para Kilpatrick, el proyecto es un acto completo donde se aspira a
realizar una actividad entusiasta, con un sentido o propósito
específico, que se realiza en un ambiente social. Lo define como: “un
plan de trabajo libremente elegido con el objeto de realizar algo que
nos interesa”
Los proyectos, de acuerdo con Kilpatrick, pueden ser de cuatro tipos
principalmente: Proyecto de creación, de creatividad o de producción
(su fundamento es la elaboración de un plan, como puede ser construir
un tren, hacer tarjetas, etc.). Proyecto de apreciación, recreación o de
consumo (la idea principal es disfrutar de una experiencia estética,
como puede ser escuchar una narración, oír música o apreciar una
escenificación). Proyectos de solución de problemas (obedecen al
propósito de darle una respuesta a un interrogante intelectual, como
sería buscar por qué los objetos pesados se hunden, cuál es la causa
de los cambios de tiempo, etc.) y los proyectos para la adquisición de
un aprendizaje específico o adiestramiento (lleva al educando a
adquirir determinada habilidad o conocimiento motivados por el
aprendizaje)
De acuerdo con Kilpatrick las características de un buen proyecto
didáctico son: “un plan de trabajo de preferencia manual, una
actividad motivada por medio de intervención lógica, un trabajo
manual, teniendo en cuenta la diversidad globalizadora de enseñanza,
un ambiente natural”. Ya que al respetar las necesidades e interés de
los niños, promover actividades de tipo motor, manual, intelectuales y
estéticas; se busque generar aprendizajes significativos y funcionales
.
Kilpatrick aboga por que las escuelas se basaran en la elección de los
proyectos que engendran actividades con propósito. Él argumenta que
los proyectos ayudan a crear un ambiente de aprendizaje muy
enriquecedor, y que las experiencias de los alumnos no deben estar
limitadas sólo a la vida de la escuela. Una de las tristes nociones de la
educación formal es que esta tiene que, por obligación, ocurrir dentro
de las paredes del salón de clases. Las actividades reales, como su
nombre lo indica proveen de verdaderas oportunidades para el
aprendizaje relevante de los alumnos .
Para el desarrollo de un proyecto se deben considerar las siguientes
etapas: el diagnóstico, la elección del tema, organización y diseño del
proyecto y la evaluación del mismo. Además, para su formulación, se
debe responder las preguntas qué (nombre y descripción del
proyecto), para qué (propósitos del proyecto), por qué (justificación del
proyecto), cómo (metodología, actividades del proyecto y contenidos
programáticos a abordar), con qué (recursos materiales), con quién
(participantes) y cuándo (cronograma de actividades). Todos estos
cuestionamientos se plasmarán en un formato especial, que integre y
describa cada uno de los puntos, para su ejecución
Referencias
Abbagnano, N. Y A. Visalberghi. Historia de la pedagogía. Fondo de
Cultura Económica. México 1995. 709p.
Carozzi De Rojo, Mónica. Proyectos Integrados en la EGB. Buenos Aires,
México. Paidos, 2001. 176p.
Aguilar, José Antonio. Planeación Escolar y Formulación de Proyectos.
2da. Ed. México. Trillas, 1990. 304p.