Usos del Arte Plumario en Mesoamérica
Usos del Arte Plumario en Mesoamérica
159
[Link]
pluma
La
y sus
usos
en Mesoamérica
62 EL PENACHO DE MOCTEZUMA
María Olvido Moreno Guzmán, Melanie Ruth Korn
75 LA MANTA EMPLUMADA
de la momia de la Cueva de la Ventana. Chihuahua
Josefina Mansilla Lory, María Ritter Miravete
9 Noticias
A 500 AÑOS
13 Año 1 ácatl, “1 caña”(1519). 78 Casa Real
UN ENCUENTRO DE DOS EPISTEMES DON DIEGO DE
Patrick Johansson SAN FRANCISCO
TEHUETZQUITITZIN
En 1519, dos mundos se enfrentaron y más allá de la beligerancia, dos epistemes, María Castañeda de la Paz
dos maneras de pensar, de sentir y de ser entraron en contacto.
80 Lo que guardan los antiguos libros
ARQUEOLOGÍA PRESAGIOS DE CONQUISTA
EN ANALES Y CRÓNICAS
85 El impacto de los sismos de 2017
EUROPEAS
en las zonas arqueológicas mexicanas Manuel A. Hermann Lejarazu
Pedro Francisco Sánchez Nava
Frente a los graves daños ocasionados por los sismos de septiembre de 2017 a los 82 Anecdotario arqueológico
bienes muebles e inmuebles, históricos y arqueológicos de México, la Secretaría DE VISITANTES A VISITANTES
de Cultura y el Instituto Nacional de Antropología e Historia encabezaron una Eduardo Matos Moctezuma
eficaz cruzada.
Dosier De la pluma y sus usos en Mesoamérica
Bajo el signo del Sol El águila real o Aquila chrysaetos ocupa un lugar de privilegio en el arte plumario de
Tenochtitlan. Esta alta valoración no sólo se explica por su majestuosidad, su relativa
PLUMAS, PIELES E escasez, las enormes dificultades que implicaba su captura y la excepcional belleza de
su plumaje, sino también porque se trata de la creatura más venerada del bestiario
INSIGNIAS DE ÁGUILA
mexica.
Huitzilopochtli convertido en
águila dándole a su pueblo los
instrumentos para su nueva vida.
Códice Boturini, p. 4.
FOTO: BIBLIOTECA NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA
E HISTORIA, INAH
28 / Arqueología Mexicana Bajo el signo del Sol: plumas, pieles e insignias de águila en el mundo mexica / 29
Dosier De la pluma y sus usos en Mesoamérica
Bajo el signo del Sol El águila real o Aquila chrysaetos ocupa un lugar de privilegio en el arte plumario de
Tenochtitlan. Esta alta valoración no sólo se explica por su majestuosidad, su relativa
PLUMAS, PIELES E escasez, las enormes dificultades que implicaba su captura y la excepcional belleza de
su plumaje, sino también porque se trata de la creatura más venerada del bestiario
INSIGNIAS DE ÁGUILA
mexica.
Huitzilopochtli convertido en
águila dándole a su pueblo los
instrumentos para su nueva vida.
Códice Boturini, p. 4.
FOTO: BIBLIOTECA NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA
E HISTORIA, INAH
28 / Arqueología Mexicana Bajo el signo del Sol: plumas, pieles e insignias de águila en el mundo mexica / 29
Dosier De la pluma y sus usos en Mesoamérica
30 / Arqueología Mexicana Bajo el signo del Sol: plumas, pieles e insignias de águila en el mundo mexica / 31
Dosier De la pluma y sus usos en Mesoamérica
30 / Arqueología Mexicana Bajo el signo del Sol: plumas, pieles e insignias de águila en el mundo mexica / 31
Dosier De la pluma y sus usos en Mesoamérica
Guerrero águila tallado en el tambor teca que se localiza justo al norte del Templo Mayor. Am- esculturas de la Casa de las Águilas con los cuauhtli océ-
vertical de Malinalco. Museo de Antro- bas miden 171 cm de altura por 120 cm de ancho máxi- lotl, también pudieran figurar a sus entidades anímicas
pología e Historia del estado de México. mo. Figuran a personajes juveniles que dejan ver su rostro, convertidas en aves como consecuencia de una muerte
FOTO: MARCO ANTONIO PACHECO / RAÍCES
las manos, la parte baja de las piernas y los empeines de en la guerra. Recordemos aquí que, según la cosmovisión
los pies. Llevan un yelmo de grandes proporciones que re- mexica, el alma de quienes perecían en contienda viaja-
meda de manera esquemática la cabeza de un ave rapaz ba ochenta días hasta llegar al Tonátiuh Ilhuícac, lugar
con grandes arcadas, ojos ovalados y pico de dimensio- donde servían al Sol durante cuatro años; su misión prin-
nes exageradas. Este último se encuentra totalmente cipal era conducir al astro hasta el cenit. Otra posibilidad
abierto, mostrando una mandíbula superior robusta y es que las esculturas sean imágenes de Huitzilopochtli en
ganchuda, y una mandíbula inferior plana. El traje cubre su calidad de divinidad solar. Bajo esta lógica, sus atribu-
completamente el torso, la cadera y los muslos de los per- tos aviares y su singular posición corporal representarían
sonajes e imita sintéticamente el cuerpo de una rapaz. al astro justo en el momento de emprender el vuelo, es de-
Las alas, parcialmente desplegadas, poseen en sus extre- cir, como metáfora del amanecer.
mos proyecciones en forma de ganchos que figuran plu-
mas remeras primarias (ahauitztli). Suman un total de PLUMAS Y PIELES
diez en cada ala y tienen contornos demasiado redondea-
dos en comparación con las plumas reales de las águilas. Aunque el águila real no es una especie endémica de la
Además de las remeras, los artistas representaron las de- Cuenca de México, todo parece indicar que Tenochtitlan
más plumas de las alas, las plumas pectorales (cuauhxí- ostentó el monopolio de la confección de los uniformes
lotl) y las de las patas por medio de lengüetas planas de de los cuauhtli-océlotl. Es significativo que los trajes de
estuco con extremos redondeados. Un poco más guerrero águila no se encuentren entre los muy va-
abajo de las rodillas de los personajes, el traje ad- riados uniformes –incluidos los de guerrero ja-
quiere la forma de dos enormes patas empluma- guar– exigidos como tributo por los mexicas a
das. Éstas son anchas y espesas; tienen adelan- sus provincias. En realidad, la capital del impe-
te tres dedos de diferente tamaño y, rio sólo importaba águilas vivas y lo hacía tan-
atrás, el hallux o primer dedo aviar. to por vía comercial como tributa-
El traje se complementa con un ria, en este último caso desde las
par de sandalias recubiertas con provincias norteñas de Xilotépec
Tenían al sol por patrón, cuyo templo honraban y servían Por fortuna, aparte de estas preciadas descripciones una fina capa de estuco; cuentan y Oxitipan. Es paradójico que Xi-
con todo el cuidado y reverencia del mundo, y así los nom- textuales, contamos con imágenes inobjetables de los con taloneras y están anudadas lotépec entregara al mismo
bro “caballeros del sol”. cuauhtli océlotl. Se encuentran en varios documentos co- al tobillo con largos listones. tiempo uniformes militares,
loniales del siglo xvi. En los códices Azcatitlan, Florenti- Los trajes recién descritos pero que ninguno de ellos fue-
Como lo indica explícitamente este pasaje, los guerreros no, Tlatelolco y el Lienzo de Tlaxcala, estos militares mexi- imitan las características ana- ra en forma de ave rapaz.
águila y jaguar estaban fuertemente vinculados al Sol y a cas aparecen en escenas de un gran dinamismo, tanto tómicas de las aves de la fami- Un hecho tal podría expli-
su destino. Le rendían culto durante la fiesta de nahui bélicas como religiosas. Invariablemente, portan yelmos lia Accipitridae. De hecho, lo carse como consecuencia del
ollin. Además, participaban activamente en el sacrificio y trajes que imitan la anatomía del águila real y del jaguar, más probable es que los escultores control de la producción por par-
gladiatorio de la veintena de tlacaxipehualiztli, rito que además de que suelen estar bien armados. hayan utilizado como modelo a un te de los amantecas o plumajeros mexicas, quie-
reescenificaba la creación del Quinto Sol en Teotihuacan De manera intrigante, no son muy comunes las repre- águila real. En efecto, muchos de los rasgos pro- nes siempre habrían tenido a su disposición las
y la guerra primordial ordenada por Tonátiuh contra los sentaciones equivalentes en el arte escultórico mexica. pios de esta especie están presentes: ojos ova- plumas de las águilas que se hallaban en cauti-
400 mimixcóah. En el plano social, la corporación de los De hecho, fuera del célebre hombre-águila tallado en el les, arcadas superciliares prominentes, cuello verio en el llamado Totocalli o “Casa de las
águilas y los jaguares estaba constituida exclusivamente tambor de Malinalco y de la espectacular cabeza texco- masivo y bien diferenciado del cuerpo, pico Aves”. A decir de Sahagún (Historia general…,
por miembros de la nobleza. Así lo corrobora el propio cana de basalto exhibida en la Sala Mexica del Museo Na- poderoso con mandíbula superior ganchu-
Durán (Historia…, 1984, vol. 1, p. 105), quien dice explíci- cional de Antropología, se conocen unas cuantas imáge- da e inferior plana, gran envergadura de las
tamente: “todos los que profesaban y entraban a esta com- nes. Entre todas, las más espectaculares son las dos alas, plumaje liso, tarsos emplumados, y patas
Personaje vestido como águila, encontrado en la Casa
pañía eran gente ilustre y de valor; todos hijos de caballe- esculturas de cerámica descubiertas por el arqueólogo anisodáctilas bien armadas y espesas. de las Águilas de Tenochtitlan. Sala 4, Museo del Tem-
ros y señores, sin admitir gente de baja suerte, por más Francisco Hinojosa en los años ochenta en el interior de Vale aclarar que, si bien es cierto que algu- plo Mayor.
valiente que fuese”. la llamada Casa de las Águilas, edificio religioso neotol- nos autores no han dudado en identificar las FOTO: MARCO ANTONIO PACHECO / RAÍCES
32 / Arqueología Mexicana Bajo el signo del Sol: plumas, pieles e insignias de águila en el mundo mexica / 33
Dosier De la pluma y sus usos en Mesoamérica
Guerrero águila tallado en el tambor teca que se localiza justo al norte del Templo Mayor. Am- esculturas de la Casa de las Águilas con los cuauhtli océ-
vertical de Malinalco. Museo de Antro- bas miden 171 cm de altura por 120 cm de ancho máxi- lotl, también pudieran figurar a sus entidades anímicas
pología e Historia del estado de México. mo. Figuran a personajes juveniles que dejan ver su rostro, convertidas en aves como consecuencia de una muerte
FOTO: MARCO ANTONIO PACHECO / RAÍCES
las manos, la parte baja de las piernas y los empeines de en la guerra. Recordemos aquí que, según la cosmovisión
los pies. Llevan un yelmo de grandes proporciones que re- mexica, el alma de quienes perecían en contienda viaja-
meda de manera esquemática la cabeza de un ave rapaz ba ochenta días hasta llegar al Tonátiuh Ilhuícac, lugar
con grandes arcadas, ojos ovalados y pico de dimensio- donde servían al Sol durante cuatro años; su misión prin-
nes exageradas. Este último se encuentra totalmente cipal era conducir al astro hasta el cenit. Otra posibilidad
abierto, mostrando una mandíbula superior robusta y es que las esculturas sean imágenes de Huitzilopochtli en
ganchuda, y una mandíbula inferior plana. El traje cubre su calidad de divinidad solar. Bajo esta lógica, sus atribu-
completamente el torso, la cadera y los muslos de los per- tos aviares y su singular posición corporal representarían
sonajes e imita sintéticamente el cuerpo de una rapaz. al astro justo en el momento de emprender el vuelo, es de-
Las alas, parcialmente desplegadas, poseen en sus extre- cir, como metáfora del amanecer.
mos proyecciones en forma de ganchos que figuran plu-
mas remeras primarias (ahauitztli). Suman un total de PLUMAS Y PIELES
diez en cada ala y tienen contornos demasiado redondea-
dos en comparación con las plumas reales de las águilas. Aunque el águila real no es una especie endémica de la
Además de las remeras, los artistas representaron las de- Cuenca de México, todo parece indicar que Tenochtitlan
más plumas de las alas, las plumas pectorales (cuauhxí- ostentó el monopolio de la confección de los uniformes
lotl) y las de las patas por medio de lengüetas planas de de los cuauhtli-océlotl. Es significativo que los trajes de
estuco con extremos redondeados. Un poco más guerrero águila no se encuentren entre los muy va-
abajo de las rodillas de los personajes, el traje ad- riados uniformes –incluidos los de guerrero ja-
quiere la forma de dos enormes patas empluma- guar– exigidos como tributo por los mexicas a
das. Éstas son anchas y espesas; tienen adelan- sus provincias. En realidad, la capital del impe-
te tres dedos de diferente tamaño y, rio sólo importaba águilas vivas y lo hacía tan-
atrás, el hallux o primer dedo aviar. to por vía comercial como tributa-
El traje se complementa con un ria, en este último caso desde las
par de sandalias recubiertas con provincias norteñas de Xilotépec
Tenían al sol por patrón, cuyo templo honraban y servían Por fortuna, aparte de estas preciadas descripciones una fina capa de estuco; cuentan y Oxitipan. Es paradójico que Xi-
con todo el cuidado y reverencia del mundo, y así los nom- textuales, contamos con imágenes inobjetables de los con taloneras y están anudadas lotépec entregara al mismo
bro “caballeros del sol”. cuauhtli océlotl. Se encuentran en varios documentos co- al tobillo con largos listones. tiempo uniformes militares,
loniales del siglo xvi. En los códices Azcatitlan, Florenti- Los trajes recién descritos pero que ninguno de ellos fue-
Como lo indica explícitamente este pasaje, los guerreros no, Tlatelolco y el Lienzo de Tlaxcala, estos militares mexi- imitan las características ana- ra en forma de ave rapaz.
águila y jaguar estaban fuertemente vinculados al Sol y a cas aparecen en escenas de un gran dinamismo, tanto tómicas de las aves de la fami- Un hecho tal podría expli-
su destino. Le rendían culto durante la fiesta de nahui bélicas como religiosas. Invariablemente, portan yelmos lia Accipitridae. De hecho, lo carse como consecuencia del
ollin. Además, participaban activamente en el sacrificio y trajes que imitan la anatomía del águila real y del jaguar, más probable es que los escultores control de la producción por par-
gladiatorio de la veintena de tlacaxipehualiztli, rito que además de que suelen estar bien armados. hayan utilizado como modelo a un te de los amantecas o plumajeros mexicas, quie-
reescenificaba la creación del Quinto Sol en Teotihuacan De manera intrigante, no son muy comunes las repre- águila real. En efecto, muchos de los rasgos pro- nes siempre habrían tenido a su disposición las
y la guerra primordial ordenada por Tonátiuh contra los sentaciones equivalentes en el arte escultórico mexica. pios de esta especie están presentes: ojos ova- plumas de las águilas que se hallaban en cauti-
400 mimixcóah. En el plano social, la corporación de los De hecho, fuera del célebre hombre-águila tallado en el les, arcadas superciliares prominentes, cuello verio en el llamado Totocalli o “Casa de las
águilas y los jaguares estaba constituida exclusivamente tambor de Malinalco y de la espectacular cabeza texco- masivo y bien diferenciado del cuerpo, pico Aves”. A decir de Sahagún (Historia general…,
por miembros de la nobleza. Así lo corrobora el propio cana de basalto exhibida en la Sala Mexica del Museo Na- poderoso con mandíbula superior ganchu-
Durán (Historia…, 1984, vol. 1, p. 105), quien dice explíci- cional de Antropología, se conocen unas cuantas imáge- da e inferior plana, gran envergadura de las
tamente: “todos los que profesaban y entraban a esta com- nes. Entre todas, las más espectaculares son las dos alas, plumaje liso, tarsos emplumados, y patas
Personaje vestido como águila, encontrado en la Casa
pañía eran gente ilustre y de valor; todos hijos de caballe- esculturas de cerámica descubiertas por el arqueólogo anisodáctilas bien armadas y espesas. de las Águilas de Tenochtitlan. Sala 4, Museo del Tem-
ros y señores, sin admitir gente de baja suerte, por más Francisco Hinojosa en los años ochenta en el interior de Vale aclarar que, si bien es cierto que algu- plo Mayor.
valiente que fuese”. la llamada Casa de las Águilas, edificio religioso neotol- nos autores no han dudado en identificar las FOTO: MARCO ANTONIO PACHECO / RAÍCES
32 / Arqueología Mexicana Bajo el signo del Sol: plumas, pieles e insignias de águila en el mundo mexica / 33
Dosier De la pluma y sus usos en Mesoamérica
Águila viva tributada por la provincia de Xilotépec. Ofrenda 120 del Templo Mayor donde se
Códice Mendoza, f. 31r. observan dos esqueletos de águila real.
REPROGRAFÍA: OLIVER SANTANA / RAÍCES FOTO: LEONARDO LÓPEZ LUJÁN, CORTESÍA PROYECTO TEMPLO MAYOR, INAH
de la producción era tal que se hacía necesaria una verda- subsistir en libertad, por lo que es muy probable que los
dera legión de servidores para la manutención de esta sala: mexicas la hubieran capturado, curado y alimentado du-
rante el periodo previo a su muerte.
Había para tener cargo de estas aves trescientos hombres, También son de gran interés los abundantes ejempla-
que en ninguna otra cosa entendían. Había otros hom- res arqueológicos que evidencian una preparación taxi-
bres que solamente entendían en curar las aves que ado- dérmica. En las ofrendas U y X había dos individuos que
lecían... y en cada una de estas casas había un ave de ra- conservaban únicamente elementos esqueléticos del crá-
piña; comenzando de cernícalo hasta águila, todas neo, las alas, las patas y la cola, faltándoles todos los hue-
cuantas se hallan en España, y muchas más raleas que sos de la porción central del cuerpo. Además, recupera-
allá no se han visto... Y a todas estas aves daban todos los mos dos fragmentos proximales del cañón de las plumas
días de comer gallinas, y no otro mantenimiento (Cortés, en la Ofrenda U, así como el pigostilo y una vértebra cau-
Cartas de relación, 1994, p. 67). dal en la Ofrenda X, restos que demuestran que los ofe-
rentes sepultaron la piel completa con todo y su cubierta
Existen suficientes indicios arqueológicos para proponer de plumas. Se detectaron igualmente numerosas huellas
que varias de las águilas reales exhumadas de diez ofren- de corte en los extremos proximales de los huesos de las
das del Templo Mayor y tres de la Casa de las Águilas pu- alas y de las patas, e incisiones en el cráneo para extraer
dieran provenir del Totocalli. Por ejemplo, un esqueleto la masa encefálica. A este respecto, conviene reproducir
de la ofrenda U que fue analizado por el biólogo Óscar J. aquí un pasaje de la Segunda carta de relación de Hernán
Polaco no sólo tenía una talla inferior a la propia de su Cortés (1994, p. 63), donde el conquistador cita la oferta
edad, sino que presentaba un enorme absceso en la pata de este tipo de pieles en el mercado de Tlatelolco: “Hay
derecha, ocasionado por un traumatismo o una enferme- calle de caza, donde venden todos los linajes de aves que
dad. Este absceso difícilmente hubiera permitido al ave hay en la tierra, así como gallinas, perdices, codornices,
lavancos, dorales, zarcetas, tórtolas, palomas, pajaritos
2000, p. 762), ésta era una sala que formaba parte del com-
en cañuela, papagayos, búharos, águilas, falcones, gavila-
plejo palaciego de Motecuhzoma II. Pero no se trataba
nes y cernícalos, y de algunas aves destas de rapiña ven-
simplemente del lugar donde las águilas estaban enjaula-
den los cueros con su pluma y cabezas y pico y uñas”.
das, sino que allí laboraban los plumajeros al servicio del
De igual manera, las fuentes del siglo xvi señalan que Gobernantes sentados sobre una piel de águila.
tlatoani:
las pieles de ave eran tributadas a Tenochtitlan. Según el Códice Florentino, lib. IV, f. 71v.
DIGITALIZACIÓN: RAÍCES
Códice Mendoza, Soconusco mandaba 160 pieles de xiu-
Otra sala se llamaba totocalli, donde estaban unos ma-
htótotl. Y Alvarado Tezozómoc agrega que Ahuilizapan,
yordomos que guardaban todo género de aves, como águi-
Cuetlaxtla, Tepeaca y Zempoala entregaban pieles de tlau- Para leer más…
las y otros paxarotes, que se llaman Tlauhquéchol y za-
hquéchol, xiuhtótotl, tzinizcan y zacuan. En ocasiones, el Álvarez, Ticul, y Aurelio Ocaña, “Restos óseos de vertebrados terrestres
cuan y papagayos y alome y coxoliti. Y también en este de las ofrendas del Templo Mayor, ciudad de México”, en Óscar J. Po-
tlatoani regalaba estas pieles a sus guerreros valerosos,
lugar se juntaban todos los oficiales, como plateros y he- laco (coord.), La fauna en el Templo Mayor, inah, México, 1991,
quienes las utilizaban “para poner terror y espanto en los pp. 105-147.
rreros y oficiales de plumajes y pintores y lapidarios que
enemigos” (Crónica Mexicana, pp. 158, 162, 169-170, 242). Bonifaz Nuño, Rubén, “El Recinto de los Caballeros Águila”, Artes de
labran chalchihuites y entalladores. México, núm. 9, 1990, pp. 26-35.
Las pieles servían igualmente como ofrenda funeraria al
Garza, Mercedes de la, “El águila real, símbolo del pueblo mexica”, Cara-
cadáver del soberano o para confeccionar bellos tronos; velle, vols. 76-77, 2001, pp. 105-118.
En el Totocalli, los amantecas obtenían las plumas sin ne-
uno de ellos era el ocelopétlatl, cuappétlatl, formado por un Gilonne, Michel, La civilisation aztèque et l’aigle royal. Ethnologie et or-
cesidad de matar a los animales, tal y como lo subraya el nithologie, L’Harmattan, París, 1997.
asiento de piel de águila y un respaldo de piel de jaguar.
soldado Bernal Díaz del Castillo (Historia verdadera de la López Luján, Leonardo, La Casa de las Águilas, 2 vols., Harvard Univer-
conquista de la Nueva España, 1982, pp. 186-188): “y de to- sity/inah/fce, 2006, México.
Leonardo López Luján. Doctor en arqueología por la Université Quezada Ramírez, Osiris, Norma Valentín y Amaranta Argüelles, “Taxi-
das estas aves pelábanles las plumas en tiempos que para Totocalli, Mapa de Cortés de 1524. dermia y cautiverio de águilas en Tenochtitlan”, Arqueología Mexica-
de Paris Nanterre y director del Proyecto Templo Mayor, inah.
ello era convenible, y tornaban a pelechar...” La magnitud REPROGRAFÍA: AGUSTÍN UZÁRRAGA / RAÍCES na, núm. 104, 2010, pp. 18-23.
34 / Arqueología Mexicana Bajo el signo del Sol: plumas, pieles e insignias de águila en el mundo mexica / 35
Dosier De la pluma y sus usos en Mesoamérica
Águila viva tributada por la provincia de Xilotépec. Ofrenda 120 del Templo Mayor donde se
Códice Mendoza, f. 31r. observan dos esqueletos de águila real.
REPROGRAFÍA: OLIVER SANTANA / RAÍCES FOTO: LEONARDO LÓPEZ LUJÁN, CORTESÍA PROYECTO TEMPLO MAYOR, INAH
de la producción era tal que se hacía necesaria una verda- subsistir en libertad, por lo que es muy probable que los
dera legión de servidores para la manutención de esta sala: mexicas la hubieran capturado, curado y alimentado du-
rante el periodo previo a su muerte.
Había para tener cargo de estas aves trescientos hombres, También son de gran interés los abundantes ejempla-
que en ninguna otra cosa entendían. Había otros hom- res arqueológicos que evidencian una preparación taxi-
bres que solamente entendían en curar las aves que ado- dérmica. En las ofrendas U y X había dos individuos que
lecían... y en cada una de estas casas había un ave de ra- conservaban únicamente elementos esqueléticos del crá-
piña; comenzando de cernícalo hasta águila, todas neo, las alas, las patas y la cola, faltándoles todos los hue-
cuantas se hallan en España, y muchas más raleas que sos de la porción central del cuerpo. Además, recupera-
allá no se han visto... Y a todas estas aves daban todos los mos dos fragmentos proximales del cañón de las plumas
días de comer gallinas, y no otro mantenimiento (Cortés, en la Ofrenda U, así como el pigostilo y una vértebra cau-
Cartas de relación, 1994, p. 67). dal en la Ofrenda X, restos que demuestran que los ofe-
rentes sepultaron la piel completa con todo y su cubierta
Existen suficientes indicios arqueológicos para proponer de plumas. Se detectaron igualmente numerosas huellas
que varias de las águilas reales exhumadas de diez ofren- de corte en los extremos proximales de los huesos de las
das del Templo Mayor y tres de la Casa de las Águilas pu- alas y de las patas, e incisiones en el cráneo para extraer
dieran provenir del Totocalli. Por ejemplo, un esqueleto la masa encefálica. A este respecto, conviene reproducir
de la ofrenda U que fue analizado por el biólogo Óscar J. aquí un pasaje de la Segunda carta de relación de Hernán
Polaco no sólo tenía una talla inferior a la propia de su Cortés (1994, p. 63), donde el conquistador cita la oferta
edad, sino que presentaba un enorme absceso en la pata de este tipo de pieles en el mercado de Tlatelolco: “Hay
derecha, ocasionado por un traumatismo o una enferme- calle de caza, donde venden todos los linajes de aves que
dad. Este absceso difícilmente hubiera permitido al ave hay en la tierra, así como gallinas, perdices, codornices,
lavancos, dorales, zarcetas, tórtolas, palomas, pajaritos
2000, p. 762), ésta era una sala que formaba parte del com-
en cañuela, papagayos, búharos, águilas, falcones, gavila-
plejo palaciego de Motecuhzoma II. Pero no se trataba
nes y cernícalos, y de algunas aves destas de rapiña ven-
simplemente del lugar donde las águilas estaban enjaula-
den los cueros con su pluma y cabezas y pico y uñas”.
das, sino que allí laboraban los plumajeros al servicio del
De igual manera, las fuentes del siglo xvi señalan que Gobernantes sentados sobre una piel de águila.
tlatoani:
las pieles de ave eran tributadas a Tenochtitlan. Según el Códice Florentino, lib. IV, f. 71v.
DIGITALIZACIÓN: RAÍCES
Códice Mendoza, Soconusco mandaba 160 pieles de xiu-
Otra sala se llamaba totocalli, donde estaban unos ma-
htótotl. Y Alvarado Tezozómoc agrega que Ahuilizapan,
yordomos que guardaban todo género de aves, como águi-
Cuetlaxtla, Tepeaca y Zempoala entregaban pieles de tlau- Para leer más…
las y otros paxarotes, que se llaman Tlauhquéchol y za-
hquéchol, xiuhtótotl, tzinizcan y zacuan. En ocasiones, el Álvarez, Ticul, y Aurelio Ocaña, “Restos óseos de vertebrados terrestres
cuan y papagayos y alome y coxoliti. Y también en este de las ofrendas del Templo Mayor, ciudad de México”, en Óscar J. Po-
tlatoani regalaba estas pieles a sus guerreros valerosos,
lugar se juntaban todos los oficiales, como plateros y he- laco (coord.), La fauna en el Templo Mayor, inah, México, 1991,
quienes las utilizaban “para poner terror y espanto en los pp. 105-147.
rreros y oficiales de plumajes y pintores y lapidarios que
enemigos” (Crónica Mexicana, pp. 158, 162, 169-170, 242). Bonifaz Nuño, Rubén, “El Recinto de los Caballeros Águila”, Artes de
labran chalchihuites y entalladores. México, núm. 9, 1990, pp. 26-35.
Las pieles servían igualmente como ofrenda funeraria al
Garza, Mercedes de la, “El águila real, símbolo del pueblo mexica”, Cara-
cadáver del soberano o para confeccionar bellos tronos; velle, vols. 76-77, 2001, pp. 105-118.
En el Totocalli, los amantecas obtenían las plumas sin ne-
uno de ellos era el ocelopétlatl, cuappétlatl, formado por un Gilonne, Michel, La civilisation aztèque et l’aigle royal. Ethnologie et or-
cesidad de matar a los animales, tal y como lo subraya el nithologie, L’Harmattan, París, 1997.
asiento de piel de águila y un respaldo de piel de jaguar.
soldado Bernal Díaz del Castillo (Historia verdadera de la López Luján, Leonardo, La Casa de las Águilas, 2 vols., Harvard Univer-
conquista de la Nueva España, 1982, pp. 186-188): “y de to- sity/inah/fce, 2006, México.
Leonardo López Luján. Doctor en arqueología por la Université Quezada Ramírez, Osiris, Norma Valentín y Amaranta Argüelles, “Taxi-
das estas aves pelábanles las plumas en tiempos que para Totocalli, Mapa de Cortés de 1524. dermia y cautiverio de águilas en Tenochtitlan”, Arqueología Mexica-
de Paris Nanterre y director del Proyecto Templo Mayor, inah.
ello era convenible, y tornaban a pelechar...” La magnitud REPROGRAFÍA: AGUSTÍN UZÁRRAGA / RAÍCES na, núm. 104, 2010, pp. 18-23.
34 / Arqueología Mexicana Bajo el signo del Sol: plumas, pieles e insignias de águila en el mundo mexica / 35
López Luján, Leonardo
2019 Bajo el signo del Sol: plumas, pieles e insignias de águila en
el mundo mexica. Arqueología Mexicana 27(159):28-35.