Historia y Significado del Bodegón
Historia y Significado del Bodegón
bodegón. (Del aum. de bodega). m. Sitio o tienda donde se guisan y dan de comer viandas
ordinarias. || 2. taberna. || 3. Composición pictórica que presenta en primer plano alimentos o
flores, junto con útiles diversos. || echar alguien el ~ por la ventana. fr. coloq. echar la casa por
la ventana. || 2. coloq. Enfadarse o encolerizarse con demasía. || ¿en qué ~ hemos comido
juntos? expr. coloq. U. para reprender al que se toma demasiada familiaridad con quien no
debería usarla.
Naturaleza muerta
Naturaleza muerta o Bodegón, representación pictórica de objetos inanimados, como frutas, flores,
caza, utensilios, libros o instrumentos musicales, generalmente agrupados sobre una superficie
plana. El tema de la naturaleza muerta, sencillo y sin pretensiones, no suele tener importancia por
sí mismo; representa más bien un medio para que el pintor practique la composición y la
representación de detalles y texturas.
Elementos propios de los bodegones son visibles en el arte romano de la antigüedad, en mosaicos
y pinturas murales probablemente basados en modelos griegos, y en algunos casos se dejan
entrever en el arte gótico. Con un talante bien distinto, se representan de forma sensible los
aspectos del mundo natural en el arte chino y japonés. Sin embargo, el bodegón como forma de
arte bien determinada, es fundamentalmente un fenómeno occidental posterior al renacimiento.
Existe una pintura sobre tabla (1504, Alte Pinakothek, Munich), del pintor veneciano Jacopo de
Barbari, que representa una perdiz muerta y un par de guanteletes, que suele ser considerada
como el primer bodegón verdadero. El desarrollo posterior del género tuvo lugar fundamentalmente
en los Países Bajos donde artistas como Jan Brueghel, Pieter Claesz, Willem Kalf y Frans Snyders
pintaron cuadros de floreros y mesas con frutas y caza, representados con exuberantes texturas y
gran riqueza de detalles. En España, destacó de manera muy especial la austera sobriedad de los
bodegones de Juan Sánchez Cotán, en los que una serie de piezas, generalmente de fruta, se
distribuyen en composiciones geométricas sobre un anaquel con una sencillez casi mística.
En otros países, la naturaleza muerta estaba considerada como la forma menos importante del
arte, hasta que, en el siglo XVIII, el pintor francés Jean-Baptiste Simeon Chardin demostró sus
posibilidades expresivas con sus obras de sosegada armonía. La importancia del bodegón creció a
lo largo del siglo siguiente hasta alcanzar el lugar que se merece con la obra del pintor francés Paul
Cézanne, cuyos numerosos cuadros de manzanas y naranjas constituyen obras maestras de
composición formal. El bodegón se convirtió en una de las formas artísticas más sobresalientes de
principios del siglo XX al ser utilizado por artistas como los españoles Pablo Picasso y Juan Gris y
los franceses Henri Matisse y Georges Braque, entre otros, como un medio para sus experimentos
de cubismo, fauvismo y expresionismo.
El bodegón
Durante el barroco, los artistas españoles se centraron principalmente en cuatro grandes géneros.
En primer lugar se encuentra, sin lugar a dudas, la pintura de tema religioso, destinada a
representar historias sagradas y dogmas de fe; en segundo lugar están el género profano, el
retrato y el bodegón. Este último, también llamado naturaleza muerta, alcanzó en España un alto
grado de desarrollo.
Fragmento de Pintura barroca en España 1600-1750.
Capítulo III.
Aparte del retrato —del que hablaremos a continuación— sólo la naturaleza muerta tuvo en España amplio
desarrollo y constituyó capítulo importante dentro del panorama de toda la pintura europea seiscientista,
aunque su incorporación a la historia «oficial» de la misma sea bastante reciente.
Sin duda la naturaleza muerta española —el bodegón, como suele llamarse con denominación ya universal, a
cualquier pintura de objetos inanimados, flores, frutas, objetos, animales muertos acompañados a veces por
algún personaje humano— tiene personalidad bien singular y responde a una concepción en cierto modo
distinta de lo italiano, flamenco, holandés o francés contemporáneo. Una sensibilidad humilde y grave,
profunda e impregnada de un sentimiento casi religioso, que ordena los objetos con valor de trascendencia,
es lo que hay de nuevo y personal en los primeros artistas españoles de este género, que parece, en
ocasiones, tener un carácter casi religioso que a nosotros, menos familiarizados con el lenguaje de los
místicos y con las inmediatas metáforas cotidianas de los escritores ascéticos como Fray Luis de Granada,
Teresa de Jesús o Juan de Ávila, se nos escapan tantas veces. No es seguramente casual que algunas
series de bodegones españoles procedan de clausuras conventuales, que hoy todavía se encuentren en
sacristías catedralicias y que su más genial creador, Juan Sánchez Cotán, fuese fraile cartujo.
Pero no debe olvidarse tampoco que, a través de los textos contemporáneos, nada se nos dice de ese posible
valor trascendente o simbólico de un género del que se elogia tan sólo el virtuosismo en el representar lo
inanimado y cuyos cultivadores sólo se recogen y mencionan si, además, han destacado en alguna otra cosa.
Así, de Van der Hamen, maestro singular en el género, elogia Palomino las obras religiosas y se refiere de
pasada a sus «bodegoncillos», al igual que hace con Sánchez Cotán, de quien alude a su habilidad «en pintar
frutas». De Burgos Matilla, o de Francisco Palacios, discípulos amigos de Velázquez, nada refiere de su
producción como bodegonistas, única, o poco menos, que hoy conocemos, mientras que elogia sus retratos,
para nosotros desconocidos.
Que se consideraba ocupación menor y casi poco digna, lo muestra también el hecho de que algunos pintores
de Bodegón, que hoy conocemos y estimamos gracias a las obras firmadas que vamos descubriendo, no
merecieron que Palomino los incluyese en su Parnaso. Ni Antonio Ponce, ni Francisco Barrera, ni Felipe
Ramírez ni Pedro de Camprobin, se asoman a sus páginas, y Andrés Deleito lo hace en una mención
ocasional, a propósito de los bodegones de Cerezo, pintor bien conocido por su producción religiosa. Todos
ellos son hoy, sin embargo, estimados como significativos representantes de un género que sin duda tuvo
muy poca consideración en su tiempo.
Francisco Pacheco era consciente de ese valor menor de la pintura de objetos inanimados y alza en su
defensa una tímida voz, apoyada en la excelsa maestría de los de Velázquez, su yerno: «¿Pues qué? ¿Los
bodegones no se deben estimar? Claro está que sí, si son pintados como mi yerno los pinta, alzándose en
esta parte sin dejar lugar a otro».
En la actualidad se tiende, por el contrario, a magnificar este género de pintura, viendo en él, incluso,
complejas significaciones simbólicas que, como digo, no parecen autorizar los textos contemporáneos.
Pero sí hay un sector explícito de este género que, con evidencia, reclama esa lectura: las «Vanitas», en las
cuales se muestra, con el lenguaje de los teólogos y con los tópicos del ascetismo de los predicadores, la
vanidad de las glorias del mundo y la caducidad de la belleza, la riqueza y el poder, sujetos todos al
inexorable dominio del tiempo y de la muerte. Pereda, Deleito y algunas obras de Valdés Leal son ejemplos
soberbios de este género, que cuenta también en las clausuras conventuales con representantes más
modestos artísticamente, pero igualmente expresivos en su contenido. Bajo la idea —obsesiva en algunos
teólogos y comentaristas— de la fugacidad de la vida y la brevedad de sus goces, no es difícil ver en ciertos
bodegones de frutas que muestran picaduras o imperfecciones, o en floreros con flores a punto de
deshojarse, alegorías de la inanidad del mundo y de la constante amenaza de la muerte.
Fuente: Pérez Sánchez, Alfonso E. Pintura barroca en España 1600-1750. Madrid: Ediciones Cátedra, 1992.
Cubismo
Cubismo, movimiento artístico que se manifestó sobre todo en pintura, cuyo objetivo principal era el
de alejarse de la representación naturalista y conseguir plasmar de modo simultáneo sobre la
superficie del cuadro un objeto visto desde múltiples ángulos. Desarrollado principalmente por
Georges Braque y Pablo Picasso hacia 1907, alcanzó su apogeo alrededor de 1914 y continuó
evolucionando durante la década de 1920. Al rechazar la representación realista seguida desde el
renacimiento, el cubismo significó un cambio crucial en la historia del arte, convirtiéndose en el
precursor de la abstracción y de la subjetividad artística. Fue una revolución contra el
sentimentalismo y el realismo de la pintura tradicional, contra la importancia que se daba al efecto
de la luz y el color y contra la ausencia de formas, características del impresionismo. Los cubistas
rechazan la perspectiva y el movimiento y le dan primacía a la línea y la forma. Se inspiró
fundamentalmente en el arte de las tribus de África y Oceanía.
Los cubistas seguían la sentencia del postimpresionista francés Paul Cézanne, que afirmaba que
“todas las formas de la naturaleza parten de la esfera, el cono y el cilindro” y está influido por el
afán constructivo y geometrizante de George Seurat. La expresión más frecuente dentro del
cubismo presenta un enfoque analítico y abstracto del tema; el artista determina y pinta las formas
geométricas básicas que componen el objeto, sobre todo el cubo o el cono, o los planos básicos
que revelan las formas geométricas subyacentes. Otra fase de la pintura cubista (el cubismo
sintético) presenta un objeto desde diferentes ángulos, imposibles de ver simultáneamente en
realidad, unificados en una estructura compositiva. En ninguno de los dos cubismos, analítico o
sintético, se pretende reproducir en detalle el aspecto real de los objetos. Entre los retratos y
naturalezas muertas cubistas destacan los instrumentos y los arlequines ya que eran fáciles de
diseccionar de forma geométrica. Para evitar todo efecto naturalista y emocional, el cubismo utilizó
durante su primer periodo, o periodo analítico, una paleta muy restringida de grises, marrones,
verdes y amarillos, o recurrió a obras pintadas en diferentes tonalidades de un mismo color.
Después de 1914, durante el periodo sintético, muchos cubistas introdujeron colores más brillantes
en sus obras.
Además de Pablo Picasso y Georges Braque, otros pintores cubistas importantes fueron: Albert
Gleizes, Robert Delaunay, Fernand Léger, Francis Picabia, Marcel Duchamp, Roger de La
Fresnaye y Juan Gris. Entre los escultores cubistas más importantes, que aplicaron a la escultura
los mismos principios artísticos que los pintores, se cuentan Pablo Picasso, Raymond Duchamp-
Villon, Jacques Lipchitz y Alexander Archipenko. Y entre los incontables artistas influidos por las
ideas y técnicas cubistas se encuentran Maurice de Vlaminck, Stuart Davis y Lyonel Feininger.
Purismo
Purismo, movimiento artístico surgido en Francia alrededor de 1918 que rechaza la abstracción
más extrema del cubismo y preconiza una vuelta a la claridad y a la precisión. Los creadores y
principales exponentes del movimiento son Amédée Ozenfant y Charles Édouard Jeanneret (más
conocido como el arquitecto Le Corbusier).
El purismo presenta una fuerte influencia del cubismo, aunque sus imágenes se encuentran mucho
más cerca de los objetos que la pintura cubista. Los puristas estaban particularmente interesados
en las cualidades estéticas de las máquinas, que consideraban la culminación de un proceso
evolutivo en el que los utensilios hechos por el hombre se ajustaban cada vez mejor a sus
funciones. A pesar del interés teórico de los puristas por las máquinas, las naturalezas muertas que
pintaban solían representar temas más convencionales y tecnologías menos sofisticadas, como es
el caso de Composición con guitarra y farol (1920, Kunstmuseum, Basilea) de Le Corbusier. La
composición del cuadro, rigurosa y tendente a la abstracción, que solía estructurarse siguiendo las
proporciones de la sección áurea, intentaba reflejar las formas primarias esenciales de los
artefactos representados, a los que los artistas llamaban ‘objetos tipo’. En la bidimensionalidad y
estructura geométrica de las imágenes se evidencia la influencia de pinturas de la última etapa
cubista realizadas por artistas como Juan Gris. Además de apreciarse una tendencia a los ritmos y
correspondencias visuales característicos de algunas pinturas cubistas en obras como Acuerdos
(c. 1922, Academia de Bellas Artes de Honolulú) de Ozenfant.
Aparte de pintar un gran número de cuadros, los puristas fueron propagadores incansables de su
nueva estética. Entre 1915 y 1917 Ozenfant publicó la revista L’Élan, a la que siguió L’Ésprit
Nouveau (1920-1925), de mayor importancia y que también contenía contribuciones de otros
artistas y pintores destacados, desde André Breton a Gino Severini. Además de editar esta revista,
Ozenfant y Le Corbusier colaboraron en la elaboración de dos importantes obras: Après le
Cubisme (1918), primera exposición coherente de las ideas puristas, y La Peinture Moderne
(1925).
A pesar de que las ideas puristas significaron un gran aporte para el debate artístico de la época,
fue en la arquitectura donde ejercerían una influencia más duradera. Donde mejor se expresa su
preocupación por las formas primarias, la estética de la máquina y el funcionalismo, es en los
edificios de Le Corbusier de finales de la década de 1920 como, por ejemplo, en las viviendas de
subvención estatal de Pessac, cerca de Burdeos. A través de dichas obras los principios del
purismo habrían de seguir ejerciendo una influencia crucial en la evolución de la arquitectura,
incluso mucho tiempo después de que la pintura purista hubiera desaparecido como movimiento
artístico.
Autores interesantes
Flamencos
Jan Brueghel de Velours (1568-1625), pintor flamenco, era el hijo menor y de mayor talento de
Pieter Brueghel, el Viejo. Nació en Bruselas (Bélgica) y pasó la mayor parte de su vida en
Amberes. Durante su primera etapa se dedicó a pintar flores y naturalezas muertas, y por la
brillante destreza de su estilo se le llamó 'Brueghel de terciopelo'. Siguió el ejemplo de los pintores
y viajó a Italia en 1590, en Roma trabajó para el cardenal Borromeo. En 1595 se trasladó con su
mecenas (ya para entonces Arzobispo) a Milán. Al año siguiente regresó a Amberes, donde trabajó
para los archiduques Alberto e Isabel Clara Eugenia, en Bruselas. Jan Brueghel cobró fama por
sus paisajes minuciosos y de gran belleza, animados con escenas bíblicas o mitológicas, muy
diferentes a los de su padre. También pintó escenas de paisajes y fondos con animales y flores
para varios retratistas, sobre todo para el pintor flamenco Petrus Paulus Rubens, y realizó figuras
para los paisajes de Joost de Mompet. La batalla de Arbela (1610, Louvre, París), las cinco tablas
sobre los sentidos del Museo del Prado (Madrid) y Cuenco con joyas (1618, Museos Reales de
Bellas Artes, Bruselas) están consideradas como tres de sus mejores obras. En el Museo del
Pardo se conserva una amplia muestra de su obra.
Frans Snyders
Frans Snyders (1579-1657), pintor flamenco nacido en Amberes. Uno de sus profesores fue Pieter
Brueghel, el Joven. Después de crearse una reputación como pintor de bodegones de flores y
frutas, Snyders se convirtió en un maestro de la pintura de animales y realizó excepcionales lienzos
con escenas de cacerías y animales luchando. Algunos de sus mejores ejemplos son La caza del
oso (Museo Kaiser Friedrich, Berlín), La caza del zorro (Museo Kunsthistorische de Viena) y La
caza del ciervo (Mauritshuis, La Haya). Snyders trabajó como ayudante en el taller de Petrus
Paulus Rubens, en la serie de obras pintadas para el pabellón de caza de la torre de la Parada,
encargadas por el rey Felipe IV de España y hoy conservadas en parte en el Museo del Prado (La
caza del jabalí, c. 1636-1640), y en el de Jacob Jordaens, pintando animales en grandes lienzos.
Una de las creaciones de Snyders para Rubens es el águila de su obra Prometeo (1611-1612,
Museo de Arte de Filadelfia).
Jan Fyt
Albert Jacob Cuyp (1620-1691), pintor holandés nacido en Dordrecht, probable hijo y discípulo del
retratista Jacob Gerritsz Cuyp. Aunque Cuyp (o Cuijp) pintó naturalezas muertas, retratos e
interiores, su obra más característica es la relacionada con escenas bucólicas y paisajes. Sus
pinturas destacan por la calidez cromática, la armonía en la fusión de luces y sombras y una
serenidad que parece dejar los temas suspendidos en una época y un tiempo indefinidos. Entre
sus obras más notables se incluyen Jinetes con el niño y el pastor (National Gallery, Londres),
Gaitero con vacas (Museo del Louvre, París) y varios paisajes.
Jean-Baptiste Simeon Chardin (1699-1779), uno de los pintores franceses más importantes del
siglo XVIII, cuya pintura de género y naturalezas muertas reflejan la vida de la burguesía parisina.
Chardin nació en París el 2 de noviembre de 1699. Su padre era ebanista. Fue un artista
autodidacta que recibió gran influencia de maestros flamencos del siglo XVII como Gabriël Metsu y
Pieter de Hooch. Al igual que ellos, se dedicó a pintar temas sencillos y escenas de la vida
cotidiana; creó una obra que contrastaba con los temas heroicos y las alegres escenas del rococó
que constituyeron la corriente artística principal durante la mitad del siglo XVIII.
En 1728 Chardin fue admitido en la Real Academia de Pintura después de presentar dos de sus
primeros bodegones, La raya y El buffet (ambos de 1728, Museo del Louvre, París). En la década
de 1730 comenzó a pintar escenas de la vida cotidiana de la burguesía parisina, como Dama
cerrando una carta (1733, antiguos Museos Estatales, Berlín), La sirvienta (1738, Museo Hunterian,
Glasgow) y La bendición (1740, Museo del Louvre). Estas obras, que se caracterizan por la
delicadeza del colorido y la luz tenue, son un canto a la belleza de lo corriente y proyectan un aura
de humanidad, intimidad y honestidad hogareñas. El dominio de la técnica le permitió a Chardin
dotar a sus pinturas de una asombrosa textura realista. Lograba crear formas con juegos de luz,
mediante pinceladas superpuestas cargadas de materias y destellos finos y luminosos. Los críticos
le denominaron el gran mago y no hubo ningún otro pintor del siglo XVIII que le igualara.
Antonio de Pereda
Antonio de Pereda (1611-1678), pintor español que trabajó sobre todo en Madrid. Realizó obras
religiosas y bodegones, entre los que destacan los cuadros de vanitas, naturalezas muertas de
carácter simbólico alusivo a lo efímero de los placeres y glorias terrenales.
Nacido en Valladolid en 1611, se trasladó muy joven a Madrid, donde se formó con el pintor Pedro
de las Cuevas. Protegido por el marqués de la Torre, consiguió encargos importantes en la corte,
donde participó con algunos de los más relevantes pintores de su tiempo, como Velázquez y
Zurbarán, en la decoración del salón de Reinos del palacio del Buen Retiro (El socorro de Génova
por el segundo marqués de Santa Cruz, 1634, Museo del Prado).
Juan Sánchez Cotán (1560-1627), pintor español creador de la tipología del bodegón en España.
Nacido en Orgaz (Toledo), fue un pintor de escaso mérito en los temas religiosos, que sin embargo
tenía unas extraordinarias dotes como bodegonista. Se formó en el rico ambiente cultural toledano
de finales del siglo XVI, donde eran especialmente apreciadas las novedades, como las
naturalezas muertas compradas en Flandes por los coleccionistas. Parece ser que fue discípulo del
pintor toledano Blas de Prado (c. 1545-1599) y al parecer se dedicó a pintar bodegones antes de
ingresar en la Cartuja en 1603, realizando el noviciado en El Paular para trasladarse en 1612
definitivamente a la Cartuja de Granada, donde vivió hasta su muerte.
Son muy pocas las naturalezas muertas que se conocen de su mano, pero él fue quien definió las
cualidades y características del bodegón español, que se mantuvieron sin grandes variaciones a lo
largo de gran parte del siglo XVII. Son obras en las que representa muy pocos elementos, —frutas,
hortalizas y aves—, que aparecen colgados o alineados sobre el alféizar de una ventana, tratados
con preciso dibujo y denso modelado, mientras una intensa luminosidad los destaca sobre un
oscuro fondo, acentuando así su realismo y plasticidad. Según la mayoría de los especialistas,
Sánchez Cotán pinta estos objetos con un sentido religioso, buscando en ellos, no su apariencia
concreta, sino la acción creadora de Dios, idea también recogida en la literatura de la época.
Existen bodegones de su mano en el Museo del Prado, Madrid, en el Museo de Bellas Artes de
Granada y en el Museo de San Diego (Estados Unidos).
Luis Meléndez
Su carrera fotográfica duró diez años y abarcó muchos proyectos diferentes. En 1855 fue enviado
como observador a la guerra de Crimea y las imágenes que tomó del sitio de Sebastopol son
consideradas como las primeras fotografías importantes de guerra. Durante la época de la reina
Victoria fue fotógrafo de la corte británica, cuya vida familiar registró, y entre 1854 y 1860 fue el
fotógrafo del Museo Británico. También inmortalizó a través de sus imágenes lugares de
importancia arquitectónica y paisajes de Inglaterra, Escocia y Gales.
En 1860 realizó una serie de naturalezas muertas que fueron expuestas en 1861 y que serían su
último trabajo. En 1862 abandonó la fotografía y vendió sus negativos y su equipo.
Paul Cézanne
1 INTRODUCCIÓN
Paul Cézanne (1839-1906), pintor francés, considerado el padre del arte moderno. Intentó
conseguir una síntesis ideal de la representación naturalista, la expresión personal y el orden
pictórico abstracto.
Entre todos los artistas de su tiempo, Cézanne tal vez sea el que ha ejercido una influencia más
profunda en el arte del siglo XX (Henri Matisse admiraba su manejo del color y Pablo Picasso se
basó en su forma de componer los planos para crear el estilo cubista). Sin embargo, mientras vivió,
Cézanne fue un pintor ignorado que trabajó en medio de un gran aislamiento. Desconfiaba de los
críticos, tenía pocos amigos y, hasta 1895, expuso sólo de forma ocasional. Estaba distanciado
incluso de su familia, que tachaba su comportamiento de extraño y no apreciaba el carácter
revolucionario de su arte.
2 PRIMERA ÉPOCA
Muchas de las primeras obras de Cézanne estaban pintadas con pigmentos espesos y en tonos
oscuros que recordaban al expresionismo romántico y melancólico de generaciones anteriores. Sin
embargo, al igual que Zola en su empeño por desarrollar una narrativa realista, también Cézanne
manifestó un interés progresivo por la representación de la vida contemporánea, quería pintar el
mundo tal y como se presentaba ante sus ojos, sin preocuparse de idealizaciones temáticas o
afectación en el estilo. La influencia más significativa en los comienzos de su madurez artística fue
la de Camille Pissarro, pintor mayor que él aunque poco reconocido, que vivía con su numerosa
familia en una zona rural a las afueras de París. Pissarro no sólo proporcionó al inseguro Cézanne
el apoyo moral que necesitaba sino que le enseñó a plasmar los efectos de la luz natural mediante
una nueva técnica ideada por los impresionistas. Junto con Claude Monet, Auguste Renoir y unos
pocos pintores más, Pissarro había desarrollado un estilo para trabajar al aire libre (en plein air) de
forma rápida y a escala reducida, que consistía en utilizar pequeños toques de colores puros, sin
recurrir a bocetos preliminares ni a dibujos. Pretendían atrapar de ese modo los efectos lumínicos
fugaces así como su interpretación visual, también efímera, de la naturaleza. Bajo la tutela de
Pissarro, en el corto periodo comprendido entre 1872 y 1873, Cézanne pasó de los tonos oscuros a
los colores brillantes y comenzó a concentrarse en escenas de la vida rural.
4 RETORNO A AIX
Aunque parecía poseer menos dominio técnico que los otros impresionistas, Cézanne fue aceptado
dentro del grupo y expuso con ellos en 1874 y 1877. En general los impresionistas contaban con
un éxito comercial limitado, y las obras de Cézanne tuvieron la acogida más desfavorable por parte
de la crítica. Se distanció de muchos de sus contactos parisinos a finales de la década de 1870 y
durante toda la década de 1880 pasó gran parte del tiempo en su Aix-en-Provence natal. A partir
de 1882 dejó de trabajar en estrecha relación con Pissarro. En 1886 creyó ver referencias a sus
fracasos, apenas disimuladas, en una novela de Zola y rompió sus relaciones con él, a pesar de
que había sido su apoyo durante mucho tiempo. Ese mismo año heredó la fortuna de su padre y
por fin, a la edad de 47 años, consiguió la independencia económica, aunque permaneció aislado
de la sociedad.
5 UTILIZACIÓN DEL COLOR
Cézanne consideraba que nunca llegaba a alcanzar plenamente su objetivo, por lo que dejó la
mayor parte de sus obras sin acabar y destruyó muchas otras. Se lamentaba de su fracaso a la
hora de representar la figura humana y, efectivamente, las grandes obras con figuras humanas de
sus últimos años, como Bañistas (c. 1899-c. 1906, Museo de Arte, Filadelfia), revelan unas
distorsiones curiosas que parecen dictadas por el rigor del sistema de modulación cromática que él
mismo impuso sobre sus propias representaciones. Sin embargo, la generación posterior de
pintores llegó a aceptar prácticamente todas las rarezas de Cézanne. Dicha generación creía que
ya se habían superado los objetivos naturalistas del impresionismo y que era necesario un estilo
nuevo y original, sin reparar en la dificultad, para poder devolver al arte moderno sinceridad y
compromiso.
Durante muchos años la obra de Cézanne sólo fue conocida por sus antiguos colegas
impresionistas y por unos cuantos artistas jóvenes radicales de la línea del postimpresionismo,
entre los que se incluían Vincent van Gogh y Paul Gauguin. Sin embargo, en 1895 Ambroise
Vollard, ambicioso marchante parisino, organizó una exposición de sus obras y las promocionó con
gran éxito durante los años siguientes. Hacia 1904, Cézanne alcanzó la consagración en uno de
los grandes salones oficiales de pintura y cuando murió (en su ciudad natal, el 22 de octubre de
1906) había logrado un prestigio considerable. Muchos pintores jóvenes viajaron hasta Aix-en-
Provence para verle trabajar y pedirle consejo durante los últimos años de su vida. Sin embargo,
tanto su estilo como sus teorías continúan siendo misteriosas y crípticas; para unos era un pintor
primitivo ingenuo y para otros un complicado maestro en los procedimientos técnicos. Aunque
todos están de acuerdo en que la intensidad de sus colores, unida al aparente rigor de la estructura
compositiva, indican que, a pesar de la frecuente desesperación del propio artista, había
sintetizado los elementos básicos de representación y expresividad de la pintura de un modo muy
personal.
Henri Matisse
Henri Matisse (1869-1954), pintor francés líder del fauvismo. Está considerado como una de las
grandes personalidades en la configuración del arte del siglo XX, maestro a la hora de expresar
sentimientos a través del uso del color y la forma.
La verdadera liberación artística de Matisse, en términos del uso del color como configurador de
formas y planos espaciales, se produjo bajo la influencia de Paul Gauguin, Paul Cézanne y Vincent
van Gogh, cuya obra estudió con detenimiento desde 1899 aproximadamente. Más tarde, entre
1903 y 1904, Matisse se enfrentó a la pintura puntillista de Henri Edmond Cross y Paul Signac.
Ambos estaban experimentando con la yuxtaposición de pequeñas pinceladas (a menudo puntos)
de pigmento puro para crear fuertes vibraciones visuales de color intenso sobre la superficie del
cuadro. Matisse adoptó esta técnica pero la modificó aplicando pinceladas más amplias. Hacia
1905 había producido unas imágenes cuya audacia cromática rompía con todo lo anterior. Entre
estas obras destaca Raya verde (Madame Matisse; 1905, Museo Estatal de Arte, Copenhague), un
retrato con notas expresionistas de su mujer. El título deriva de la amplia pincelada de verde
brillante que define la frente y la nariz de su esposa. Ese mismo año Matisse expuso junto a
pintores de la misma tendencia como André Derain y Maurice de Vlaminck. Como consecuencia de
esta exposición, el grupo es bautizado como les fauves (literalmente 'las bestias salvajes') por su
uso estridente del color, distorsión de las formas y su sentido expresionista en la captación de
emociones.
A medida que fue considerado como el cabecilla del radicalismo artístico, Matisse se ganó la
aprobación de la crítica influyente y de los coleccionistas, como la de la escritora estadounidense
Gertrude Stein y su familia. Entre los encargos más importantes que recibió se encuentra el del
coleccionista ruso que le pidió unos paneles murales ilustrando temas de danza y música: La
Música y La Danza (acabados ambos en 1911; hoy en el Ermitage, San Petersburgo). Sus figuras
de bailarines, y, en general, todas sus figuras humanas, responden, en primer lugar, a la
expresividad de la forma, y sólo secundariamente a los detalles anatómicos. Este principio se
extiende a otros campos como el de las esculturas en bronce, dibujos y obras en diversos medios
gráficos.
Matisse, junto al contenido intelectual, siempre destacó la importancia del instinto y la intuición en
su producción artística. Afirmaba que un artista no tiene un completo dominio sobre formas y
colores, sino que son las propias formas, líneas y colores los que deben dictar al artista sensible el
modo en que deben ser combinadas. A menudo aludía al gozo que experimentaba al abandonarse
al juego de las fuerzas del color y el diseño, y explicaba las formas rítmicas pero distorsionadas de
muchas de sus figuras en términos de la revelación de una armonía pictórica total.
Desde 1920 hasta su muerte, Matisse pasó mucho tiempo en el sur de Francia, sobre todo en Niza,
pintando escenas locales de colorido fluido y brillante. Cuando contaba con una edad avanzada se
le encargó la decoración de la capilla de Santa María del Rosario en Vence (cerca de Cannes), que
terminó entre 1947 y 1951. Durante sus últimos años, debido a la dificultad a la hora de manejar el
pincel y a su estado a menudo de postración, se entregó al découpage (técnica de papeles
gouacheados y recortados), creando obras de un brillante colorido.
Cubistas y Posteriores
1 INTRODUCCIÓN
Pablo Ruiz Picasso (1881-1973), pintor y escultor español, considerado uno de los artistas más
importantes del siglo XX. Artista polifacético, fue único y genial en todas sus facetas: inventor de
formas, innovador de técnicas y estilos, artista gráfico y escultor, siendo uno de los creadores más
prolíficos de toda la historia, con más de 20.000 trabajos en su haber.
2 PERIODO DE FORMACIÓN
Picasso nació en Málaga el 25 de octubre de 1881, hijo de María Picasso López y del profesor de
arte José Ruiz Blasco. Hasta 1898 siempre utilizó los apellidos paterno y materno para firmar sus
obras, pero alrededor de 1901 abandonó el primero para utilizar desde entonces sólo el apellido de
la madre. El genio de Picasso se pone ya de manifiesto desde fechas muy tempranas: a la edad de
10 años hizo sus primeras pinturas y a los 15 aprobó con brillantez los exámenes de ingreso en la
Escuela de Bellas Artes de Barcelona, con su gran lienzo Ciencia y caridad (1897, Museo Picasso,
Barcelona), que representa, dentro aún de la corriente academicista, a un médico, una monja y un
niño junto a la cama de una mujer enferma; ganó una medalla de oro.
3 PERIODO AZUL
Entre 1900 y 1902 Picasso hizo tres viajes a París, estableciéndose finalmente allí en 1904. El
ambiente bohemio de las calles parisinas le fascinó desde un primer momento, mostrando en sus
cuadros de la gente en los salones de baile y en los cafés la asimilación del postimpresionismo de
Paul Gauguin y del simbolismo de los pintores nabis. Los temas de la obra de Edgar Degas y Henri
Marie Raymond de Toulouse-Lautrec, así como el estilo de este último, ejercieron una gran
influencia sobre Picasso. El cuadro Habitación azul (1901, Colección Phillips, Washington) refleja el
trabajo de ambos pintores y, a la vez, muestra su evolución hacia el periodo azul, así llamado por
el predominio de los tonos azules en las obras que realizó durante estos años. En ellas reflejará la
miseria humana, con trabajadores extenuados, mendigos, alcohólicos y prostitutas, representados
con cuerpos y formas ligeramente alargadas, recordando el estilo de El Greco.
4 PERIODO ROSA
5 PROTOCUBISMO
En el verano de 1906, durante una estancia de Picasso en Gosol, Andorra, su obra entrará en una
nueva fase marcada por la influencia del arte griego, ibérico y africano. El célebre retrato de
Gertrude Stein (1905-1906, Museo Metropolitano de Arte, Nueva York) revela un tratamiento del
rostro en forma de áscara. La obra clave de este periodo es Las señoritas de Avignon (1907,
Museo de Arte Moderno, Nueva York), tan radical en su estilo —la superficie del cuadro semeja un
cristal fracturado— que no fue entendido, incluso, por los críticos y pintores vanguardistas de aquel
momento. Frente a la pintura tradicional, Picasso rompe en esta obra con la profundidad espacial y
la forma de representación ideal del desnudo femenino, reestructurándolo por medio de líneas y
planos cortantes y angulosos.
Inspirados por el tratamiento volumétrico de las formas pictóricas de Paul Cézanne, Picasso y
Georges Braque pintaron en 1908 una serie de paisajes dentro de un estilo que un crítico describió
después como si hubieran sido hechos a base de “pequeños cubos”, imponiéndose así el término
cubismo. Entre 1908 y 1911 trabajaron en estrecha colaboración dentro de esta línea de
descomposición y análisis de las formas, desarrollando juntos la primera fase del cubismo,
conocida como cubismo analítico. La paleta monocromática prevaleció en estas representaciones
de motivos totalmente fragmentados, mostrados de modo simultáneo desde varios lados. Los
temas favoritos de Picasso fueron los instrumentos musicales, las naturalezas muertas y sus
amigos, entre los que destaca el retrato de uno de sus marchantes, Daniel Henry Kahnweiler
(1910, Instituto de Arte de Chicago). En 1912 realiza su primer collage, Naturaleza muerta con silla
de paja (Museo Picasso, París), combinando pasta de papel y un trozo de hule sobre un lienzo
pintado sólo en algunas zonas, que representa un vaso, un periódico, una pipa, una ostra y un
limón. Esta técnica señala la transición hacia el cubismo sintético. Esta segunda fase del cubismo
es más decorativa, y el color desempeña un papel más destacado, aunque nunca de manera
exclusiva. Dos obras de 1915 demuestran la simultaneidad de estilos que utilizó: Arlequín (Museo
de Arte Moderno) es un cuadro cubista sintético, mientras que un dibujo de su marchante, Vollard
(Museo Metropolitano de Arte), está realizado dentro de lo que se conoce como estilo ingrista, así
denominado porque emula las formas artísticas del pintor francés Jean August Dominique Ingres.
De 1923 es su Arlequín con espejo (Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid). Obra de su llamado
periodo clásico (1921-1925), anunciado, en parte, en los dibujos ingristas y consecuencia de su
estancia en Italia en 1917.
7 ESCULTURA CUBISTA
El busto de bronce de Fernande Olivier (también llamado Cabeza de mujer, 1909, Museo de Arte
Moderno) muestra la consumada habilidad técnica de Picasso en el tratamiento de las formas
tridimensionales. También realizó conjuntos —como Mandolina y clarinete (1914, Museo Picasso,
París)— formados por fragmentos de madera, metal, papel y otros materiales, explorando con ello
las hipótesis espaciales planteadas por la pintura cubista. Su Vaso de ajenjo (1914, Museo de Arte
Moderno) es una escultura en bronce coloreada que representa un vaso de ajenjo sobre el que
aparece colocada una cucharilla de plata y la reproducción exacta de un terrón de azúcar; tal vez
se trate del ejemplo más interesante de escultura policromada cubista realizado por Picasso,
anticipando con ella tanto sus posteriores creaciones de objetos encontrados del tipo Mandril y
joven (1951, Museo de Arte Moderno), como los objetos Pop art de la década de 1960.
8 REALISMO Y SURREALISMO
Durante la I Guerra Mundial, Picasso viajó a Roma para realizar los decorados de los ballets rusos
de Sergei Diáguilev. Conoció allí a la bailarina Olga Koklova, con la que se casó poco después.
Dentro de un estilo realista, figurativo, en torno a 1917 Picasso la retrató en varias ocasiones, al
igual que a su único hijo legítimo, Pablo (por ejemplo, en Pablo vestido de Arlequín, 1924, Museo
Picasso, París) y a sus numerosos amigos. A comienzos de la década de 1920 pintó una serie de
cuadros con figuras robustas, pesadas, escultóricas, dentro del que se ha denominado estilo
ingresco, como por ejemplo Tres mujeres en la fuente (1921, Museo de Arte Moderno) y obras
inspiradas en la mitología, como Las flautas de pan (1923, Museo Picasso, París). Al mismo tiempo
creó también extraños cuadros de bañistas inflados e informes, con cabezas muy pequeñas y
grandes cuerpos, así como retratos de mujeres en actitudes violentas, convulsas, indicando a
menudo con ellas sus propias tensiones vitales. Aunque siempre declaró que no era surrealista, en
muchos de sus cuadros se pueden apreciar cualidades y características propias de este
movimiento artístico, como en Mujer durmiendo en un sillón (1927, Colección Privada, Bruselas) y
Bañista sentada (1930, Museo de Arte Moderno).
9 PINTURAS: 1930-1935
Varios cuadros cubistas de comienzos de la década de 1930, en los que predomina la armonía de
líneas, el trazo curvilíneo y un cierto erotismo subyacente, reflejan el placer y la pasión de Picasso
por su nuevo amor, Marie Thérèse Walter, con la que tuvo a su hija Maya en 1935. Marie Thérèse,
retratada muy a menudo en actitudes de reposo, fue también la modelo del famoso cuadro
Muchacha ante el espejo (1932, Museo de Arte Moderno). En 1935 Picasso llevó a cabo la serie de
grabados Minotauromaquia, un bellísimo trabajo en el que mezcla los temas del minotauro y las
corridas de toros; en esta obra, tanto la figura del toro como la del caballo destripado anuncian las
imágenes del Guernica, el gran mural considerado por la mayoría como una de las obras artísticas
individuales más importante del siglo XX.
10 GUERNICA
El 26 de abril de 1937, durante la Guerra Civil española, la aviación alemana, por orden de
Francisco Franco, bombardeó el pueblo vasco de Guernica. Pocas semanas después Picasso
comenzó a pintar el enorme mural conocido como Guernica. En menos de dos meses terminó la
obra, exhibiéndola en el pabellón español de la Exposición Internacional de París de 1937. El
cuadro no retrata el acontecimiento en sí; más bien quiso expresar con él la violencia y crueldad
del acontecimiento mediante la utilización de imágenes como el toro, el caballo moribundo, el
guerrero caído, la madre con su hijo muerto o una mujer atrapada en un edificio en llamas. Pese a
la complejidad de estos y otros símbolos, y a la imposibilidad de dar a la obra una interpretación
definitiva, el Guernica logró un aplastante impacto como retrato-denuncia de los horrores de la
guerra. El cuadro permaneció en el Museo de Arte Moderno de Nueva York desde 1939 hasta
1981, año en el que regresó a España; aquí se emplazó en el Casón del Buen Retiro, junto al
Museo del Prado, en Madrid, hasta que en 1992 se trasladó de nuevo, esta vez de manera
definitiva, a su actual emplazamiento en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, también en
Madrid.
Muchos de los últimos cuadros de Picasso están basados en las obras de los grandes maestros
del pasado como Diego Velázquez, Gustave Courbet, Eugène Delacroix y Édouard Manet. Además
de en la pintura de cuadros, Picasso trabajó también en cientos de litografías que realizó en la
imprenta de Fernande Mourlot. Se interesó también por la cerámica, y así, en 1947, en Vallauris,
realizó cerca de 2.000 piezas. Durante este tiempo Picasso hizo también importantes esculturas: El
hombre del carnero (1944, Museo de Arte de Filadelfia), un bronce a tamaño natural, y La cabra
(1950, Museo de Arte Moderno), también en bronce, obra de enorme fuerza. En 1964 llevó a cabo
la maqueta de Cabeza de mujer, una monumental escultura levantada en 1966 en acero soldado
en el Civic Center de Chicago. En 1968, y a lo largo de siete meses, creó las notables series de
347 grabados con los que retornó a sus primitivos temas: el circo, las corridas de toros, el teatro y
las escenas eróticas.
Pancho Cossío
Pancho Cossío (1894-1970), pintor español de origen cubano que desarrolló una plástica cercana
al expresionismo.
Francisco Gutiérrez Cossío nació en San Diego de Baños (Cuba) y al poco tiempo se trasladó con
su familia a Cantabria (España). En 1914 viajó a Madrid, donde asistió a las clases de Cecilio Pla, y
en 1921 celebró su primera exposición individual relevante en el Ateneo de Santander, con obras
de inspiración ultraísta, como Camouflage. Dos años más tarde partió hacia París, ciudad en la que
residiría hasta comienzos de la década de 1930. En la capital francesa su obra adquirió un estilo
que el propio artista calificaría de “neorromántico”, influido por el cubismo de Picasso y por Braque.
De esta época son los bodegones Cartas sobre un velador (1929) y Bodegón del cenicero (1930).
En 1931 regresó a Santander (España). Durante los años anteriores al inicio de la Guerra Civil
española abandonó toda actividad artística y se dedicó a la política como miembro primero de las
JONS y luego de Falange Española. Al final de la contienda comenzó una nueva etapa artística en
Madrid, la más prolífica de su carrera, durante la cual pintó bodegones y marinas casi abstractas,
de gran lirismo y delicadeza. Murió en 1970 en la ciudad de Alicante.
Juan Gris
Juan Gris (1887-1927), pintor español que desarrolló su actividad principalmente en París,
considerado como uno de los maestros del cubismo.
Su verdadero nombre era José Victoriano González Pérez. Nació en Madrid el 23 de marzo de
1887, y estudió en la Escuela de Artes y Oficios de su ciudad natal. Trabajó para diversas
publicaciones como Blanco y Negro y Madrid Cómico. En 1906 se trasladó a París (Francia), donde
conoció a Pablo Picasso y a Georges Braque. Los primeros años se ganó la vida dibujando para
las revistas L’Assiette du Beurre y Charavari. Sus primeras obras cubistas datan de 1912, año en el
que expuso en el Salón de los Independientes de Barcelona su Homenaje a Picasso y firmó un
contrato en exclusiva con el marchante Daniel-Henry Kahnweiler, que expiró en 1914. Al año
siguiente pasó el verano con Picasso en Céret, Francia, periodo en el que empezó a desarrollar la
técnica del papier collé (formas recortadas en papel y pegadas al lienzo).
Durante la I Guerra Mundial (1914-1918) trabajó en París, donde realizó su primera exposición
individual en 1919. Entre 1922 y 1924 hizo escenografías para dos ballets de Sergei Diáguilev, Les
tentations de la Bergère (Las tentaciones de la pastora) y La colombe (La paloma), al tiempo que
continuaba pintando. Después de 1925 utilizó sobre todo el gouache y la acuarela y realizó algunas
ilustraciones para libros. Durante la década de 1920 empeoró seriamente su salud y murió, con
apenas cuarenta años, en Boulogne-Sur-Seine el 11 de mayo de 1927.
Un ejemplo típico de su técnica de papier collé es Vasos y periódico (1914, Museo de Arte del
Smith College, Northampton, Massachusetts, Estados Unidos). Parte de sus pinturas cubistas son
naturalezas muertas, entre las que se incluyen Guitarra y botella (1917, Museo de Arte de
Filadelfia, Estados Unidos), El tablero
de ajedrez (1917, Museo de Arte
Moderno, Nueva York, Estados
Unidos) y Botella y frutero (1919,
Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid,
España). También trató otros temas,
como muestra en El fumador (1913,
Museo Thyssen-Bornemisza). Sus
teorías pictóricas se encuentran
recogidas en numerosos artículos y
conferencias.
Georges Braque
Georges Braque (1882-1963), pintor francés, que junto con Pablo Picasso contribuyó al origen y
desarrollo del cubismo, del cual es una de las figuras más importantes.
Braque nació el 13 de mayo de 1882 en Argenteuil-sur-Seine, cerca de París. Pasó sus primeros
años, entre su ciudad natal y El Havre, en la costa de Normandía. Estudió en la Escuela de Bellas
Artes de la capital francesa y hacia 1905 empezó a pintar al modo de los fauvistas, utilizando
colores puros y brillantes en composiciones de estructura muy libre.
Sin embargo, ya en 1908, su atención se había desplazado a las obras de Paul Cézanne. El interés
de éste por las formas extrañamente distorsionadas y sus perspectivas poco convencionales
llevaron a Braque a pintar de un modo que más tarde se conocería como cubista. Entre 1908 y
1913 llevó a cabo un exhaustivo estudio sobre los efectos de la luz y de la perspectiva y los medios
con los que cuentan los pintores para representar estos efectos. Braque cuestionó la mayoría de
las convenciones artísticas en uso. Por ejemplo, en sus cuadros de escenas de pueblos, reducía la
estructura arquitectónica a una forma geométrica que se aproxima a un cubo (o, más exactamente,
a un prisma rectangular) pero recurría al sombreado para reducir el volumen, con lo que lograba
dar a los objetos una apariencia plana y tridimensional al mismo tiempo. De esa forma centraba la
atención en la naturaleza de la percepción y de la representación artística.
Picasso, con quien Braque empezó a trabajar en estrecha colaboración a partir de 1909, utilizaba
un enfoque pictórico similar. Desde 1910 a 1912 ambos artistas realizaron obras estructuradas en
complejas formas geométricas y pintadas con colores neutros, que hoy son conocidas como
cubismo analítico. Un ejemplo de este estilo puede encontrarse en Violín y jarra (1910,
Kunstmuseum, Basilea). Los dos artistas comenzaron a experimentar con el collage, técnica de
construcción de una imagen a partir de materiales tan cotidianos como hojas de periódicos,
etiquetas y trozos de tela. La fértil colaboración entre Braque y Picasso continuó hasta 1914, año
en el que Braque se alistó en el ejército francés. Fue herido de gravedad durante la I Guerra
Mundial y en 1917 reanudó su carrera artística en solitario.
Tras la guerra, Braque desarrolló un estilo más personal, que se caracteriza por los colores
brillantes y la textura de las superficies y, después de su traslado a Normandía, por la reaparición
de la figura humana. En esa época pintó muchas naturalezas muertas y escenas de playa.
Continuó trabajando y produjo un considerable número de pinturas, obra gráfica y esculturas,
imbuidas de una cualidad contemplativa, que gozan de un enorme reconocimiento. Murió el 31 de
agosto de 1963 en París.
Georges Braque - Guitarra y Copa
© 2002 Artists Rights Society (ARS), New York / ADAGP, Paris. Scala/Art Resource, NY
Guitarra y copa
En Guitarra y copa (1921, óleo s/lienzo, 43 × 73 cm, Museo Nacional de Arte Moderno, Centro
Georges Pompidou, París) se aprecian las características del cubismo sintético de Georges
Braque: formas planas y fragmentadas, predominio de la composición y del color e incorporación
del collage.
Giorgio de Chirico
Giorgio de Chirico (1888-1978), pintor italiano de origen griego, que creó la escuela de pintura
metafísica. Nació en Volo, Grecia, y era hijo de un ingeniero italiano. Estudió arte en Atenas y en
Munich, donde recibió una gran influencia de las obras alegóricas del pintor suizo del siglo XIX
Arnold Böcklin. En Turín, Florencia y París, donde se instaló en 1911, pintó paisajes urbanos
desérticos, como Plaza de Roma (1913, colección particular, Milán) y Misterio y melancolía de una
calle (1914, colección particular, Connecticut). Estas primeras obras metafísicas evocan un mundo
onírico misterioso y amenazador a través de acentuados contrastes de luces y sombras y de una
perspectiva exagerada. Mientras hacía el servicio militar en Ferrara en 1915, de Chirico conoció al
pintor futurista Carlo Carrà; juntos fundaron la revista Pittura Metafisica en 1920. Entre 1915 y 1925
de Chirico pintó extraños maniquíes sin rostros y naturalezas muertas en las que yuxtaponía
objetos que no tenían ningún tipo de relación entre sí, técnica que luego adoptarían los surrealistas
(Las musas inquietantes, 1917, colección particular, Milán). Entre 1924 y 1930 proporcionó un gran
impulso al movimiento surrealista e influyó en artistas del movimiento de la talla de Yves Tanguy y
Salvador Dalí. A mediados de la década de 1930 regresó a Italia, abandonó ese estilo y adoptó uno
más académico que lo convirtió en un retratista de éxito.
Giorgio de Chirico - La incertidumbre del
Poeta
Chaïm Soutine
Chaïm Soutine (1894-1943), pintor expresionista francés, nacido en Smilovichi cerca de Minsk,
Bielorrusia. En 1913 emigró a París, donde pronto desarrolló una visión y técnica artística muy
personales. La mayor parte de su trabajo, realizado entre 1920 y 1929, se caracteriza por mostrar
figuras en posiciones forzadas. Sacrificó una cuidada composición y un dibujo perfecto en favor de
una intensidad febril, empleando pigmentos densos, con colores vivos y a menudo
deliberadamente desagradables. Entre sus obras se incluyen retratos de panaderos, mozos y niños
cantores como, por ejemplo, el cuadro El pastelero (1922, Museo del Louvre, París); naturalezas
muertas compuestas por de trozos de carne en diferentes estados de putrefacción (Vaca abierta en
canal, c. 1925, Galería de Arte Albright-Knox, Nueva York) y paisajes atormentados con ráfagas de
nubes y árboles inclinados (Calle siniestra, c. 1921, Kunstmuseum en Lucerna). A menudo,
destruyó o volvió a pintar sobre composiciones de su primera etapa artística y después de 1930
realizó muy pocas obras.
Giorgio Morandi
Giorgio Morandi (1890-1964), pintor y grabador italiano cuya temática se centra en el paisaje y las
naturalezas muertas. Nació en Bolonia, en cuya Academia de Bellas Artes estudió desde 1907 a
1913, y se dedicó después a la enseñanza del dibujo en una escuela primaria. Durante 1915 sirvió
en el ejército, en plena I Guerra Mundial, pero tuvo que abandonar a causa de su delicado estado
de salud y regresar a Bolonia, donde continuó la docencia. En 1930 ingresó en la Academia de
Bellas Artes como catedrático de grabado al aguafuerte y en 1943 se estableció definitivamente en
Grizzana, donde había pasado la mayoría de los veranos desde 1927, lugar donde murió.
Gran parte de las primeras obras de Morandi son paisajes, pero más tarde se especializó en
naturalezas muertas que a menudo incluyen botellas y vasos. Su estilo se basa en la búsqueda de
una simplificación formal, donde los temas son reducidos a lo esencial, sometidos a una
abstracción, que, sin embargo, no elimina su identificación formal. En Bolonia trabajó en solitario, al
margen de cualquier grupo o movimiento, aunque algunos de sus primeros cuadros estuvieron
influidos por los pintores metafísicos Giorgio de Chirico y Carlo Carrà y por el purismo del grupo
Valori Plastici, con el que expuso en Berlín en 1921. Su primera exposición individual la realizó en
la galería del Fiore de Florencia en 1945. Recibió un premio en la Bienal de Venecia de 1948, en la
que se le dedicó la primera de una serie de retrospectivas que continuaron en Bolonia (1966), París
(1971), Roma y Moscú (1973).
Manabu Mabe
Manabu Mabe (1924- ), pintor japonés naturalizado brasileño, reconocido internacionalmente como
uno de los mayores representantes de la pintura abstracta. Su proyección como pintor ha
sobrepasado las fronteras nacionales, manteniendo su estilo de tonos vibrantes y formas cósmicas
que recuerdan su país de origen.
Nació en la ciudad japonesa de Kumamoto. Llegó a São Paulo en 1934 con su familia, para
trabajar en la plantación cafetera de la ciudad de Lins. Todavía como trabajador, montó su primer
estudio de pintor. En 1945 comenzó a pintar paisajes y naturalezas muertas dentro de un estilo
figurativo. A mediados de 1950, se unió al movimiento abstracto. En 1959, recibió el Premio
Nacional al mejor pintor en la V Bienal de São Paulo. Presentó su primera exposición individual en
Río de Janeiro, en el Museo de Arte Moderno. En los últimos tiempos su pintura ha oscilado entre
lo radicalmente abstracto e imágenes sugerentes, como fantasmas de figuras reales que surgen de
las manchas, y anatomías simplificadas.
También ha diseñado tapicerías, en las que mantiene el mismo estilo de sus pinturas. Fue
premiado en 1959 en la I Bienal de París, al año siguiente en la XXX Bienal de Venecia, en 1962
en la I Bienal de Arte de Córdoba, entre otros grandes premios. Ha expuesto en Nueva York,
Londres, Kioto y París, y en numerosos museos y galerías internacionales. Sus obras se
encuentran en los museos de arte contemporáneo de São Paulo, Río de Janeiro, Boston y Dallas,
entre otros. En el Museo Nacional de Bellas Artes de Río de Janeiro, se encuentra una de sus
pinturas más expresivas, Natureza-Morta, un óleo sobre tela.
Olvido Alaska (1963- ), cantante nacida en ciudad de México y afincada en España. Su verdadero
nombre es Olvido Gara Jova.
Sus primeros pasos en el mundo del rock los da en el seno de KK de Luxe, banda de orientación
punk formada en 1978 que desaparece en 1979. Ese mismo año con Nacho Canut, Carlos García
Berlanga y Manolo Campoamor forma una nueva banda, Los Pegamoides. También acompaña a
Radio Futura y al dúo formado por Pedro Almodóvar y Fabio McNamara (Almodóvar & McNamara).
En 1980, al incorporarse al grupo Ana Curra y Eduardo Benavente, se consolida Alaska y Los
Pegamoides, que se disolverá en el otoño de 1982 para dar lugar a Parálisis Permanente
(Benavente, Canut y Ana Curra) y a Dinarama (García Berlanga, Canut, Ángel Altolaguirre y
Alaska), grupo que alcanzará una gran popularidad a partir de 1984 al editarse Deseo carnal,
superventas que consagra su personalidad como “reina de la movida madrileña” y la lleva, tras su
intervención en el film de Almodóvar Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, a participar en
diversos programas televisivos.