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El Rescate de Milo: Una Historia de Amor y Valor

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El

Rescate
d
Milo
En un lugar muy lejano, en aquel entonces el inmenso calor se expandió por la
provincia de Talara departamento de Piura.
Este lugar emitía demasiado calor, las personas solo se colocaban ropas frescas y
cómodas. De todas las casas que estaban allí, una de ellas vivía una pequeña familia
conformada por el padre “Rodrigo”, la madre “Carla”, el hijo “Mario” y su perrito
“Milo”. Todo estaba tranquilo, Mario paseaba a Milo todas las mañanas antes de irse a
su colegio y le dejaba un plato de comida junto con agua, su padre luego de esto lo
llevaba a la escuela, luego su mamá se quedaba a realizar las tareas del hogar.
Un día el niño no pudo pasear a Milo por falta de tiempo y si lo hacía llegaba tarde a la
escuela por lo que su perrito angustiado por la demora de su paseo, salió de la casa en
busca de Mario, pero este ya no estaba, Carla la madre, asustada al no ver al perro en
su cama salió a buscarlo, pero a simple vista no vio nada. El perrito triste, solo y
asustado caminaba por esta ciudad en medio de todo el calor que hacía, él decía en su
mente: - Mario no me sacó a pasear, de seguro ya se aburrió de mí, ya no me quiere,
solo le interesa sus tareas cuando yo le doy fuerzas y compañía cuando él se queda
solo – pensaba en silencio mientras caminaba por la gigantesca zona. Luego llegó Mario
del colegio y al no ver en casa a su mamá ni a Milo dijo: - Oh, creo que mi mamá llevó a
Milo a jugar, ojalá sea así porque en la mañana no me alcanzó el tiempo- mencionó con
voz de tranquilidad. Después de unas horas llegó la mamá (Carla) sin el perro y
llorando por lo ocurrido, vio a su hijo en la sala y de inmediato le contó todo lo que
pasó. Luego de una larga y triste conversación madre e hijo elaboraron carteles
buscando a su perrito Milo con la esperanza que alguna persona lo encuentre y lo
devuelva, pero no fue así, llegó la noche, Rodrigo el papá llegó del trabajo, cansado
después de varias horas de escritura y charlas entre sus compañeros, se enteró de lo
sucedido, se unió a la búsqueda, al día siguiente de nuevo salieron a buscar a Milo,
aunque al no ver nada en el camino procedieron a pegar los carteles en todos los
postes de la avenida. Por otra parte, una vecina al
ver el cartel de búsqueda, solo pasó y no le importó, ella había encontrado al perrito,
pero no tenía la voluntad de entregarlo.
El perrito confundido por el lugar en donde estaba, llegó a la casa de la vecina,
temblando, llorando y con los ojos rojos del miedo. El esposo molesto le dijo a su
esposa: - ¿Por qué traes a este perro pulgoso, mugriento y feo? – exclamó con mucha
cólera. Mientras Milo decía en vos baja: - Yo no soy un perro mugriento ni pulgoso y
mucho menos feo como para que se exprese de esa manera hacia mí, yo tengo un
nombre por el que me colocó mi familia –mencionó triste.
Mientras más pasaba el señor toleraba menos al perro, pues este como era cachorro
siempre solía morder cualquier objeto que se encuentre, lo que esto lo enfadaba mucho
más al señor. Un día cuando la señora salió del mercado por unas compras requeridas
en casa, el esposo tomó al perro, lo metió en una caja y lo llevó a un parque, era de
noche, hacía mucho frío, estaba lloviendo y a la vez a punto de ocurrir un rayo en
donde probablemente afecte a Milo. Conforme avanzaban las
horas, el cielo iba oscureciendo, eso significa que Milo pasará la noche solo y de frío en
el parque. La luz del sol poco a poco estaba
apareciendo, la señora salió de casa a comprar pan como lo suele hacer todos los días,
ella pasaba por el parque y al ver que había una pequeña caja de cartón, se acercó a
ella, vio al perrito el cual ella llevó a casa y dijo asombrada: - ¡Dios mío, quien pudo
dejar al pequeño perrito aquí y además si ayer hubo una fuerte lluvia con rayos! . Estoy
segura que fue mi esposo, pero con que valor y mal corazón que tiene, solo fingía
querer al perrito cuando en realidad no era así – dijo muy decepcionada con el acto de
su marido. Ella llegó a
casa, le dijo a su esposo: - ¿Cómo puedes dejar a este indefenso animal en medio del
frío y más aún cuando no hay un lugar donde pueda abrigarse o pasar la noche? – le
reclamó con mucha lástima y enojo. El esposo solo optó por decir: -Ese perro me ha
traído muchos problemas, solo se dedica a destruir mis cosas y no tengo dinero para
volver a comprarlas – dijo de manera fastidiada.
– Pero tú bien sabes que él es cachorro, está en la edad de morder y jugar con
cualquier cosa que se encuentre, además, yo pensaba que tú eras bueno cuando solo
eres una persona que no tiene pena ni buenos valores como para actuar de esa
manera – dijo la esposa indignada con el perrito (Milo) en sus brazos.
El marido no se lo imaginaba, pero la señora tenía una hija la cual ella al cumplir la
mayoría de edad viajó a España para así poder terminar sus estudios allí.
Después de aproximadamente 4 años ella regresa y le dice a su madre: - Mamá,
regresé de España ya con mis estudios acabados, soy defensora de animales, trabajo
en un establecimiento en donde defiendo diferentes animales maltratados, regresé a
verte porque ahora estoy de vacaciones, me quedaré en Perú 2 meses, luego tendré
que regresar para así poder recaudar un dinero y llevarte conmigo, tenemos que
mejorar nuestro destino – le dijo con alegría y bondad a su madre.
- Que bueno hija, me alegro, pero a la vez me pongo triste sabiendo que solo te
quedarás unos meses conmigo, pero todo sea para que tengas un mejor futuro,
espero que yo pueda ir contigo. – dijo la señora.
Luego, la hija cuando se enteró que había un perrito en casa por el que sufría
maltratos por parte de su padre adoptivo optó por colocar una denuncia por maltrato
animal y llamar a sus compañeros para que juntos salven al perro (Milo) de toda
humillación y maltrato causado por este. La mascota fue llevada a un hospital para
revisarlo si tiene lesiones en el cuerpo y de ser el caso curarlo para su pronta
recuperación, al no hallar golpes graves causados por el esposo de su mamá,
continuaron llevando al padrastro a un centro de rehabilitación porque al examinar el
estado de salud, ese día el marido estaba bebiendo alcohol de manera excesiva. Al
término de su tratamiento, lo dirigían a una cárcel durante 1 año por el hecho
causado hacia el perro. Mientras tanto el animal se preguntaba todo el
día: - ¿Por qué tengo que pasar por todo esto? Si se sabe que todo ser vivo tiene
derecho de tener una vida digna y armoniosa - decía confundido.
Entonces los integrantes de una comisaría iniciaron con la búsqueda de la familia de
la mascota puesto a que este tenía la dirección de su casa en el collar colocado en su
cuello. La rescatista y los
integrantes de la comisaría al ubicar el hogar donde el perrito vivía al inicio y poder
entregar a la mascota, le entregó un documento al papá de Mario (Rodrigo) donde
este decía que se le devuelve al perro Milo con la condición de no maltratarlo o
hacerlo que sufra agresiones como lo tenía con la otra familia.
Finalmente; Milo la mascota, regresó a casa con su verdadera familia, el papá de
Mario dijo triste: - Hasta ahora no logro entender como un animal tranquilo, que no
causa problema alguno a los humanos le puede hacer esto – habló con voz apenada.
El esposo de la señora al cumplir el año y el tiempo de la cárcel, reflexionó sobre las
malas ocasiones causadas, entendió que cualquier animal debe ser cuidado, atendido
y amado puesto a que ellos nos brindan compañía; son animales capaces de dar su
vida con el propósito de que el ser humano esté feliz.
Por último, Milo al ingresar a la casa de la familia quedó sorprendido porque no veía
en mucho tiempo a Mario, su mejor amigo con el que jugaba y almorzaba junto a él.
Mario le dijo a Milo: - Querido Milo, no sabes cuanto te he extrañado, cuando mi mamá
me contó que no estabas en tu cama me desesperé demasiado porque tú para mí
significas mucho, te quiero demasiado – dijo alegremente.
Milo sabe que Mario no lo va a escuchar, ya que sabe que los animales no hablan,
pero de igual manera dijo en su mente: - Mario, yo al principio pensé que ya no me
querías, por eso no me sacaste a pasear, te entiendo – dijo la mascota.
La familia de Mario se comprometió a cuidar a Milo considerándolo un integrante más
de la familia. ellos vivieron felices junto a Milo, le compraron juguetes y todo material
necesario para que la macota se sienta cómodo y querido en el hogar donde vive. La
mamá luego de un tiempo adoptó a un gatito que le colocaron como nombre
“Peluso”, el gatito al ver a Milo se acurrucó con el perrito, lo miró fijamente a los ojos
y le lamió su cara en señal de alegría al ver que tendría una compañía y un hogar
donde vivir. La madre le aconsejó a su familia
diciéndole: - nunca olvidarán esta frase en su vida: - “Hasta que no hayan amado a un
animal, una parte de tu alma permanecerá dormida” - mencionó.
Para concluir, todos tenemos que ayudar y tomar conciencia, si observamos sufrir o
maltratar a un animal solo por alguna travesura que suelen hacer ellos, deben de
avisar a las autoridades para que se encarguen de la situación; si nosotros callamos
estaríamos apoyando y aceptando el acto. No debemos enorgullecernos sino
avergonzarnos. Ellos también son seres vivos, merecen tener una vida tranquila y
digna en donde reine la paz.

Nota: Si queremos criar un animal en casa, debemos adoptarlo y nunca comprar a las
personas dedicadas al tráfico ilegal de animales, recuerda que ellos son mascotas y
un juguete, tratémoslos con respeto y cariño que ellos también tienen sentimientos y
solo les falta hablar.

Seudónimo: Blanca
Autora: Fiorella Baltazar
Vives
Grado y sección: 2° “B”

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