RCP Básica en la Comunidad: Guía Práctica
RCP Básica en la Comunidad: Guía Práctica
REANIMACIÓNCARDIOPULMONAR EN LA
COMUNIDAD
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Responsable de la elaboración:
Guillermo de Hoyos
APS I
Universidad Nacional Del Comahue
Facultad de Ciencias Médicas
Atención Primaria de la Salud I
OBJETIVOS:
2) Aplicar correctamente las maniobras correspondientes a la RCP en un/a paciente adult@, niñ@ y
lactante, practicadas sobre maniquíes o víctimas simuladas.
CONTENIDOS:
1) Introducción.
2) Paro cardiorespiratorio.
3) Cadena de Supervivencia
4) Importancia de la RCP básica en la comunidad.
5) RCP en el adulto.
6) RCP en niños/as y lactantes.
7) RCP en situaciones especiales.
8) Cuando no comenzar RCP.
9) Tabla Resumen.
10) Bibliografía.
METODOLOGIA:
Marzo de 2016
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1. INTRODUCCIÓN.
Todos los días, en todo momento y en cualquier lugar, los corazones de la gente dejan de latir. Como es bien
sabido, la muerte es la única certeza de la vida. Sin embargo, algunos de estos corazones dejan de latir
prematuramente: todavía estarían en condiciones de continuar haciendo su trabajo si no se hubieran dado las
condiciones que condujeron a un paro. A estos corazones, el inicio de las maniobras adecuadas de resucitación
puede devolverlos a la actividad espontánea, antes de que se produzca daño permanente en el cerebro. Pero ello
sólo ocurrirá si y sólo si las maniobras se realizan en forma inmediata y correcta y hay una continuidad en la cadena
de supervivencia.
Dicho de otra manera, la posibilidad de restituir la actividad cardíaca y respiratoria a una persona que ha
sufrido un PCR (paro cardiorespiratorio) está en relación directa a la rapidez con que se inicien las maniobras
adecuadas de resucitación y la continuidad de las acciones posteriores.
2. PARO CARDIORESPIRATORIO.
En el mundo occidental, incluido nuestro país, la enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte
en la población general. Puede ocurrir a cualquier edad pero predomina en la población adulta a partir de los 45
años de edad. La mayoría de estas muertes se deben a enfermedad coronaria a partir de edades medias de la vida.
Ya sabemos que la promoción de la salud a nivel colectivo e individual es la mejor estrategia para disminuir los
factores de riesgo coronario.
Un ejemplo de política pública saludable que ya ha demostrado tener impacto favorable es la sanción de la
Ley de Ambientes Libres de Humo de Tabaco. Ejemplos de intervenciones en consultorio son las recomendaciones
para la práctica de la actividad física y/o dieta saludable, o la toma periódica de la tensión arterial y el control del
peso adecuado.
Los factores de riesgo coronario aumentan en forma importante la probabilidad que sobrevenga un ataque
cardíaco. Pero otras enfermedades cardíacas, pulmonares, renales, metabólicas, congénitas, etc., también lo hacen.
Y un paro puede sobrevenir a una persona libre de estas enfermedades cuando acontece un trauma, por ejemplo:
electrocución, asfixia, intoxicación, etc. La mayor parte de los PCR en niños, niñas, adolescentes y jóvenes son de
origen traumático.
Una persona que no respira y cuyo corazón no late se halla en muerte clínica. Este estadio puede ser
reversible si se toman las medidas adecuadas en forma inmediata. Cuando la respiración y el corazón se detienen,
las células del cerebro son las primeras que se ven afectadas por la falta de oxígeno y en poco tiempo comienzan a
morir. Clásicamente se considera que ese tiempo es de 4 a 6 minutos. Transcurrido ese lapso, el paciente se halla en
muerte biológica, que no es reversible. La REANIMACIÓN CARDIOPULMONAR (RCP) iniciada precozmente durante el
periodo de muerte clínica y seguida por las medidas de SOSTEN VITAL AVANZADO provista por el Equipo de
Emergencias, puede lograr devolver al paciente al status neurológico previo al paro.
La meta final de toda resucitación es lograr que el cerebro mantenga su integridad para que el paciente
continúe siendo una persona, capaz de vivir saludablemente, sentir y pensar.
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3. CADENA DE SUPERVIVENCIA.
Una vez producido el PCR, la supervivencia de esa persona depende básicamente de:
Se llama SOSTEN VITAL BASICO al conjunto de medidas que intentan proveer a un individuo en paro
cardiorespiratorio:
La anterior secuencia ABC fue sostenida universalmente durante los últimos 50 años. En el año 2010, la
American Heart Association (AHA) produce una revolucionaria y controversial modificación de la secuencia a C A
B. Los europeos, en cambio, continuaron con la tradicional ABC.
En el año 2015, la AHA vuelve a sostener la secuencia CAB, pero enfatiza la importancia de la frecuencia y
calidad de las compresiones torácicas para lo que recomienda que las personas no entrenadas no realicen las
ventilaciones y sólo se afanen en realizar correctamente las compresiones torácicas.
Estas medidas constituyen lo que se conoce clásicamente como REANIMACION CARDIOPULMONAR (RCP) y
se aplican con los mismos principios en la sala de Emergencias o una sala de Internación de un Hospital, en la calle,
en el domicilio del paciente, en un centro comercial. La única diferencia es la utilización de equipos e instrumentos
en un medio intrahospitalario o por personal dedicado a la atención prehospitalaria de urgencia.
Se llama DESFIBRILACIÓN PRECOZ a la descarga eléctrica producida por un dispositivo portátil que puede
ser semi-automático o manual. La desfibrilación es el único tratamiento efectivo de un paro cardíaco súbito causado
por Fibrilación Ventricular (ritmo anárquico) o Taquicardia Ventricular sin pulso (ritmo muy rápido sin contracciones
ventriculares efectivas). La Desfibrilación Precoz es determinante en la recuperación de la víctima. Las posibilidades
de conseguir una desfibrilación exitosa se reducen un 10% por cada minuto que se retrase la misma. Esta
desfibrilación puede aplicarse de manera eficaz con un Dispositivo Externo Automático o DEA cuando aún no ha
llegado el equipo avanzado. El DEA es un dispositivo portátil mediante el cual se pasa una corriente eléctrica entre
los parches que se ubican en el pecho del paciente. Aunque aún no están suficientemente difundidos en nuestro
país, suelen estar presentes en los lugares donde se encuentra un gran número de personas con aeropuertos,
estaciones de trenes u ómnibus, estadios, centros de compras, etc.
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Se llama SOSTEN VITAL AVANZADO al conjunto de medidas que intentan restituir al individuo una
circulación espontánea. Es provista por personal técnico y/o médico que cuenta con el entrenamiento y
equipamiento adecuado. Incluye:
Debe entenderse que el SOPORTE VITAL AVANZADO que debe proveer un equipo de Emergencias no es nada
más que la continuación del esfuerzo resucitador iniciado por el personal entrenado más cercano al paciente en
forma inmediata. Cuanto más tiempo se demore el inicio de las maniobras, menos posibilidades habrá de lograr el
objetivo final de toda resucitación: reintegrar las funciones cerebrales de un ser humano al nivel previo al paro.
Como un trauma o un ataque cardíaco pueden ocurrir en cualquier lugar, se desprende que no basta con que
sólo el personal de Salud esté altamente entrenado en las medidas que constituyen de RCP sino que es
imprescindible que haya quien sea capaz de iniciar dichas medidas cerca del paciente y continuarlas hasta la llegada
de un equipo de Emergencias. De modo que cuanto más difundida este la capacitación en RCP entre los miembros
de una comunidad, más probabilidades habrá que una persona que haya sufrido un PCR reciba atención inmediata y
se recupere.
Ver: [Link]
La secuencia que se presenta a continuación siguen los lineamientos de las Guías de la American Heart
Association (AHA) de 2015 para reanimación cardiopulmonar (RCP) y atención cardiovascular de emergencia (ACE).
La cadena de supervivencia propuesta por esta entidad para los paros cardíacos extrahospitalarios, es a partir del
2015, diferente a la cadena propuesta para los paros intrahospitalarios, dado que son ámbitos muy diferentes. La
primera es la única que vamos a desarrollar aquí y consta de los 5 eslabones de la Figura I.
Tomado de: AHA: Guías de la American Heart Association para RCP y ACE, 2015
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Recuerde que es indispensable alertar al Sistema de Emergencias lo antes posible. GRITE pidiendo ayuda o
envíe a alguien a telefonear por una ambulancia y solicite un DEA. Si usted está solo y nadie puede oírlo, utilice su
celular. En algunos sistemas de emergencia el operador entrenado puede ayudarlo a reconocer los signos del paro
cardiorespiratorio y guiarlo en los pasos a seguir. LLAME PRIMERO!
El paciente debe ser colocada en posición supina (boca arriba) sobre una superficie dura. Si la víctima se
encuentra boca abajo, habrá que hacerlo rodar en bloque. Si se sospecha que haya habido trauma, la columna
debe mantenerse alineada, esto es cabeza, cuello y tronco deben moverse como una unidad. Para hacer esto,
colóquese de rodillas a un costado de la persona, ponga una mano por detrás de su cabeza y cuello y con la otra
haga rodar lentamente a la víctima hacia usted. Si los rescatadores son dos, uno debe sostener cabeza y cuello
alineados desde la cabecera del paciente mientras el otro lo hace rodar.
La cabeza no debe ser traccionada ni hiperextendida.
Si el paciente se halla sobre una cama, una tabla u otra superficie firme debe colocarse bajo el tórax.
Un rescatador solitario debe ubicarse de rodillas al nivel de los hombros del paciente, lo que le permitirá
alcanzar la boca y el pecho sin desplazarse. Si hubiera dos rescatadores, estos se ubicarán en lo posible a lados
opuestos para trabajar y poder intercambiar roles con rapidez y mayor comodidad. Una vez ubicados paciente y
rescatador/es comienza la secuencia del sostén vital básico.
Si el individuo parece no estar respirando o no lo hace bien (boquea, jadea) establezca si tiene pulso
palpando la arteria carótida del lado del rescatador. Para ello deslice dos dedos desde la laringe hacia el músculo
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esternocleidomastoideo, y búsquela en el surco entre ambos. No utilice el pulgar, no apoye su mano sobre la
tráquea. Tómese de 5 a 10 segundos para evaluar el pulso. Si no detecta ningún pulso, usted acaba de confirmar el
PCR y debe inmediatamente comenzar con las compresiones torácicas.
Este paso sólo está recomendado para el personal de salud o rescatadores con entrenamiento. No debe
ser enseñado ni recomendado a integrantes de la comunidad para evitar demoras. En ese caso se pasa del paso 4
al 6.
Lo que sigue a continuación son las recomendaciones para efectuar RCP por un solo rescatador.
a) El paciente ya debe encontrarse sobre una superficie firme: el suelo, una tabla, una puerta.
b) Exponga rápidamente el tórax de la víctima. No pierda tiempo desabotonando camisas, desgarre o retire la
ropa por arriba.
c) Asegúrese de encontrarse al nivel de los hombros del paciente. La distancia entre sus rodillas, si está en el
suelo, debe corresponder aproximadamente al ancho de sus propios hombros.
d) Localice el centro del pecho y coloque el talón de una mano sobre la línea media del esternón. Coloque la
otra mano sobre ésta. Entrelace los dedos y manténgalos apartados de la pared torácica.
e) Ubique sus hombros directamente sobre el esternón del paciente. Mantenga los brazos rectos, con los
codos extendidos y aplique firmemente una presión hacia abajo que permita deprimir el esternón unos 5
cm, pero cuidando de no que no sea excesiva (más de 6 cm). Evite movimientos repentinos o violentos.
Utilice el peso de la parte superior de su cuerpo al inclinarse sobre la víctima. Si es necesario agregue la
fuerza de sus hombros, no la de sus brazos pues puede fracturar el esternón.
f) Después de cada compresión, afloje totalmente la presión de modo que el esternón pueda retornar a su
lugar normal, pero no retire las manos del pecho del paciente para no perder la posición.
g) Las compresiones deben ser suaves, firmes, regulares e ininterrumpidas. Asegúrese de ejercer la presión
desde arriba, verticalmente.
h) El tiempo de compresión debe ser igual al de relajación, es decir cada fase ocupa el 50% del ciclo de
bombeo. La compresión realizada según esta técnica será efectiva sólo para proveer de un cuarto a un
tercio del volumen sistólico eyectado normalmente, por lo que cualquier maniobra que proporcione menos
que eso será inefectiva.
i) El ritmo de compresiones debe ser de 100 a 120 por minuto. Se recomienda que cuente a medida que
realiza las compresiones. Las primeras 30 compresiones deben tomar unos 18 segundos o menos.
j) Tenga cuidado de no hiperventilar. Si usted respira al mismo ritmo del conteo, lo cual puede ser una
tendencia natural, seguirá un patrón rápido y profundo. Aprenda a respirar a un ritmo distinto.
k) Después de una serie 30 compresiones, proceda a abrir la vía aérea y dé dos ventilaciones siguiendo la
técnica boca a boca paso por paso. (Este paso no se recomienda para rescatadores no entrenados que
deben seguir con las compresiones torácicas sin interrumpir la secuencia).
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En la persona inconsciente que está de espaldas, la lengua cae hacia atrás y puede obstruir la vía aérea
superior, llevando a apnea, paro respiratorio, luego paro cardíaco y muerte. El simple acto de abrir la vía aérea
puede hacer recuperar respiración espontánea a una víctima que no respiraba. La maniobra recomendada para la
apertura de la vía aérea, cuando no se sospecha un trauma, es la siguiente:
Coloque una mano sobre la frente del paciente y presione firme pero gentilmente hacia atrás, mientras con los
dedos de la otra mano eleva el mentón hacia arriba. Esto causa que la base de la lengua se eleve y desobstruya la vía
aérea.
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El aire atmosférico que respiramos contiene un 21% de oxígeno (Presión parcial de oxígeno = 21%). El aire
que espiramos contiene un 16% de oxígeno (Presión parcial = 16%). Por tal motivo, una persona que no respira
puede ser oxigenada a través del aire exhalado por el rescatador, mediante el método boca a boca. No se necesita
ningún equipamiento para realizarlo, y a menos que usted se halle en un Hospital o forme parte de un Equipo de
Emergencia, no tendrá a mano ninguna máscara de bolsillo. Por lo tanto no pierda tiempo buscándola y proceda
como sigue:
a) Ocluya las fosas nasales del paciente con la mano que mantenía sobre la frente.
b) Abra bien su boca, inspire profundamente y cubra completamente la boca de la víctima, sellándola
para que el aire no escape.
c) De dos ventilaciones iniciales. Cada una de ellas debe durar 1 segundo. Permita que el aire sea
exhalado totalmente por el cuerpo de la víctima después de cada ventilación, mientras usted inspira otra vez. De
este modo se minimiza la posibilidad de que el aire insufle el estómago produciendo distensión gástrica, y sus dos
temibles consecuencias: el vómito y la consiguiente aspiración del mismo hacia la vía aérea.
d) Durante cada ventilación, trate de comprobar con su visión periférica si el tórax se expande.
e) Si no logra expandir los pulmones de la víctima, abra la boca y remueva posibles cuerpos extraños,
revalúe la apertura de la vía aérea e inténtelo nuevamente. La causa más común de fracaso en ventilar es la posición
incorrecta de la cabeza y/o del maxilar inferior. Si este segundo intento falla, asuma que existe obstrucción en la vía
aérea y prosiga de acuerdo a las recomendaciones (ver Anexo).
De acuerdo a los lineamientos 2015 de la AHA los reanimadores legos sin entrenamiento deberían realizar la RCP
únicamente con compresiones con o sin ayuda de un operador telefónico y sólo aplicar las ventilaciones si pueden
hacerlo. La nueva recomendación se basa en que resulta más fácil realizar RCP sólo con compresiones y que los
resultados son similares a la combinación con las ventilaciones (en tiempos acotados previo a la llegada del equipo
avanzado). La reducción de las interrupciones es clave para lograr las 100 a 120 compresiones por minuto en el
personal no entrenado. Sin embargo, para los reanimadores legos con entrenamiento se sigue recomendando la
secuencia 30 compresiones 2 ventilaciones para el paciente adulto.
Repita un total de 5 ciclos de 30 compresiones y 2 ventilaciones durante dos minutos, luego palpe el pulso
carotideo para evaluar si la circulación espontánea ha retornado, en no más de 5 segundos. Si no hay pulso
reanude la RCP.
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Los cambios establecidos en el 2010 y 2015 tienden a simplificar el entrenamiento de un reanimador lego, y para
resaltar la necesidad de aplicar pronto compresiones torácicas de buena calidad a la víctima de un paro cardíaco
súbito. La propuesta consiste en todo reanimador lego con entrenamiento debe al menos aplicar compresiones
torácicas a la víctima de un paro cardíaco. Si además puede realizar ventilación de rescate, debe aplicar
compresiones y ventilaciones con una relación de 30 compresiones por cada 2 ventilaciones. El reanimador deberá
seguir aplicando la RCP hasta que llegue un DEA y pueda utilizarse, o hasta que el personal del SEM (Sistema de
Emergencias Médicas) se haga cargo de la víctima.
Ver: [Link]
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Tomado de: AHA: Guías de la American Heart Association para RCP y ACE, 2010
En el caso de los adultos con un paro cardíaco extrahospitalario que sólo reciban sostén vital básico, la AHA propone
considerar la interrupción del mismo si se cumplen todos los siguientes criterios de la “regla para finalizar la
reanimación con SVB/BLS”, a saber:
El paro no es presenciado por un profesional del SEM ni por un primer respondedor.
No se restablece la circulación espontánea después de 3 ciclos completos de RCP y análisis del DEA .
No se han administrado descargas del DEA.
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COMPLICACIONES DE LA RCP.
Aún la RCP correctamente realizada puede causar algunas complicaciones, como fractura de costilla u
esternón, separación condrocostal, especialmente en adultos mayores y menos frecuentes: neumotórax, hemotórax,
laceraciones hepáticas, contusiones pulmonares.
El PCR en niños/as es mucho menos frecuente que en adultos. Una gran proporción de ellos se producen en
forma secundaria a un trauma como electrocución, semiahogamiento, intoxicación, etc. Fisiopatológicamente,
mientras en el adulto la mayoría de las reanimaciones se deben a problemas cardíacos que desembocan en paro
cardíaco súbito (muerte súbita), en el niño, en cambio, el PCR suele ser el evento final de un distress o falla
respiratoria que va llevando a la falla cardiopulmonar. Los niños sufren mayormente emergencias respiratorias (en
contraposición a las emergencias cardíacas de los adultos), y en ellos, el paro respiratorio es mucho más frecuente
que el cardíaco.
Nunca está de más reiterarlo, aunque resulte obvio: El niño no es un adulto pequeño, y por tanto no debe
ser tratado como tal. Existen múltiples y muy importantes diferencias anatómicas y fisiológicas (entre otras) que
deben considerarse. A continuación se describen sólo aquellas que interesan a los efectos de comprender mejor las
diferencias entre las maniobras recomendadas para el adulto y el niño:
El consumo de oxígeno de un niño es proporcionalmente mayor, por lo que el comienzo de una apnea desarrolla
hipoxemia mucho más rápidamente.
El calibre de la vía aérea es mucho menor, y escasa cantidad de moco, edema o material puede obstruirla parcial
o totalmente.
La lengua es relativamente grande y su caída hacia atrás provoca obstrucción total.
Las vías aéreas inferiores son pequeñas y fácilmente colapsables. Un flujo de aire turbulento aumenta la
resistencia aún más.
Existe una desproporción entre el tamaño de la cabeza y la parte media de la cara, de modo que, en posición
supina, el occipucio del niño tiende a flexionar pasivamente la columna cervical y a protruir la región faríngea
posterior.
El esqueleto está incompletamente calcificado. El tórax es muy elástico y no sostiene adecuadamente a los
pulmones. En lactantes y niños pequeños, la respiración normal depende casi totalmente del diafragma.
La frecuencia cardíaca es más elevada. La mayor demanda de oxígeno determina su aumento como casi única
respuesta, ya que el volumen sistólico eyectado es pequeño y no puede incrementarse. La aparición de
bradicardia en un niño es un signo ominoso que precede al paro.
El volumen de sangre circulante (80ml/kg) es proporcionalmente mayor en el niño que en el adulto (70ml/kg),
pero su cantidad total es obviamente menor y la pérdida de cantidades relativamente pequeñas de sangre
pueden fácilmente llevar al shock y al PCR.
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La relación entre el área de superficie y el volumen corporales es mayor cuanto más pequeño sea el niño, por
tanto la pérdida de calor es más rápida e importante.
Las muchas otras diferencias entre un niño y un adulto no se consideran aquí, pero conviene tener presente
en todo momento que existen. Por otra parte, las diferencias mencionadas anteriormente son aún más importantes
cuanto más pequeño sea el niño, de tal modo que los recién nacidos tienen características únicas que los distingue
de los lactantes y éstos a su vez aún no adquieren todos los aspectos del niño mayor.
A los efectos prácticos, se describen por separado la técnica recomendada en lactantes (bebes desde 1 mes
hasta un año) y niños de 1 año de edad hasta 8 – 10 o la aparición de caracteres puberales. Obviamente, el límite
de edad es aproximado y se refiere al tamaño que presenta la víctima a rescatar. En los niños mayores las
recomendaciones son idénticas a las aplicables en el adulto.
La Cadena de Supervivencia propuesta para niños, niñas y lactantes presenta diferencias con relación a la del
adulto como se visualiza en la Figura 3.
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2) Llamar pidiendo ayuda. Si está sólo y no tiene celular iniciar RCP, completar un ciclo de 2 minutos y luego
pedir ayuda.
3) Ubicar al niño sobre una superficie dura.
4) Ubicarse junto a él.
5) C Evaluar circulación (sólo para personal de salud): Puede ser el pulso carotideo o femoral.
6) C Iniciar compresiones torácicas. Se colocan las dos manos o sólo una en el centro del pecho a la altura de la
línea imaginaria que pasa por los pezones según el tamaño del niño y de las manos del rescatador. Para que
las compresiones torácicas sean eficaces, los reanimadores deben comprimir al menos un tercio del
diámetro anteroposterior del tórax, unos 5 cm, (nunca más de 6 cm) en la mayoría de los niños. El ritmo es
de 100 a 120 por minuto. Después de una serie 30 compresiones, procede a abrirá la vía aérea.
7) A Abrir la vía aérea con elevación del mentón. Tenga en cuenta que cuanto menor es el niño, mayor es la
desproporción entre el tamaño de la cabeza y el tercio medio facial. Por lo tanto, no hiperextienda la
cabeza. La vía aérea se protege mejor cuando la columna está en posición neutra y la parte media de la
cara queda en situación ligeramente antero-superior: posición de olfateo.
8) B De dos ventilaciones iniciales. Cada una de ellas debe durar 1 segundo. Permita que el aire sea exhalado
totalmente por el cuerpo de la víctima después de cada ventilación, mientras usted inspira otra vez. Durante
cada ventilación, trate de comprobar con su visión periférica si el tórax se expande.
9) Repita el ciclo C A B. Repita un total de 5 ciclos de 30 compresiones y 2 ventilaciones durante dos minutos,
luego palpe el pulso carotideo para evaluar si la circulación espontánea ha retornado, en no más de 5
segundos. Si no hay pulso reanude la RCP.
Durante el primer año de vida puede producirse una muerte repentina, inesperada en bebes aparentemente
sanos. Este cuadro se conoce con el nombre de Síndrome de Muerte Súbita del lactante y es una de las principales
causas de muerte en lactantes. A pesar de que existen varias hipótesis, las causas no son conocidas y aún algunos de
los factores de riesgo hallados son discutibles y mal comprendidos. La mayor parte de estas muertes ocurre entre los
2 y 4 meses de edad. En general los padres encuentran al bebé en PCR cuando van a despertarlo. La RCP sólo tendrá
posibilidad de ser exitosa si es comenzada inmediatamente y no ha pasado demasiado tiempo desde que se produjo
el PCR.
Existen otras recomendaciones de menor fuerza como evitar sobreabrigarlo, ubicarlo sobre colchón firme, evitando
que se desplace hacia abajo, no poner ropa ni objetos en su cuna y que duerma en la misma pieza que los padres
también pueden ser tenidas en cuenta. El colecho y el uso del chupete son cuestiones aún controversiales.
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La sistemática de RCP en los lactantes es misma que en los niños/as, a diferencia de la reanimación de los recién
nacidos que conserva el clásico ABC. Las siguientes son las consideraciones específicas en las maniobras para el
lactante:
1) Comprobar que el bebé no responde. En un bebe se pueden dar algunos golpecitos con los dedos en las plantas
de los pies para estimularlo.
2) Llamar pidiendo ayuda. Si está sólo y no tiene celular iniciar RCP, completar un ciclo de 2 minutos y luego pedir
ayuda.
3) Ubicar al bebe sobre una superficie dura. El bebé puede ser ubicado sobre cualquier superficie dura, incluso
sobre los muslos del rescatador sentado.
4) Ubicarse correctamente para hacer la reanimación.
5) C Evaluar circulación (sólo para personal de salud) En este caso se evalúa el pulso braquial.
6) C Iniciar compresiones torácicas. Coloque uno o dos dedos sus dedos anular y medio (según el tamaño del bebé
y/o de su mano) sobre el esternón un dedo por debajo de la línea mamilar. Para que las compresiones torácicas
sean eficaces, los reanimadores deben comprimir al menos un tercio del diámetro anteroposterior del tórax,
unos 4 cm, en la mayoría de los lactantes. El ritmo es de 100 a 120 por minuto. Después de una serie 30
compresiones, proceda a abrirá la vía aérea.
7) A Abrir la vía aérea con elevación del mentón. Mantenga posición de olfateo.
8) B De dos ventilaciones iniciales. La técnica es Respiración Boca a Boca-Nariz. En este caso, cubra con su boca la
boca y nariz del bebe e insufle suavemente en 1 segundo hasta comprobar con su visión periférica que el tórax
se expande.
9) Repita el ciclo C A B. Repita un total de 5 ciclos de 30 compresiones y 2 ventilaciones durante dos minutos, luego
palpe el pulso braquial para evaluar si la circulación espontánea ha retornado, en no más de 5 segundos. Si no
hay pulso reanude la RCP. Considere la posibilidad de transportar al bebé hacia un lugar donde pueda recibir
ayuda mientras continúa con las maniobras de RCP.
Existen determinados escenarios especiales relacionados con la práctica de RCP sobre un paciente en PCR
que merecen una aproximación algo distinta a la desarrollada hasta ahora. En su última actualización, la AHA hace
recomendaciones específicas de tratamiento para 15 situaciones, entre ellas: asma, anafilaxia, embarazo, ingestión
de sustancias tóxicas, traumatismo, hipotermia, ahogamiento y descargas eléctricas. El paro cardíaco en estas
circunstancias puede exigir un tratamiento especial o procedimientos adicionales a los que se practican durante el
sostén vital básico. Los mismos no se incluyen aquí. Sin embargo dada la relativa frecuencia de aquellas situaciones
relacionadas con el trauma (ingestión de sustancias tóxicas, traumatismo, hipotermia, ahogamiento y descargas
eléctricas) y la importancia de seguir algunos lineamientos básicos en estos casos, se exponen a continuación las
siguientes consideraciones:
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La prevención adquiere aquí una fundamental importancia, mayor aún que la mencionada para la enfermedad
coronaria.
La seguridad del rescatador es su prioridad absoluta. Usted no puede convertirse en víctima por querer ayudar
a una persona que no responde. Si el escenario es inseguro (y el de estas situaciones habitualmente lo es), no
intente hacer un rescate si no está entrenado para ello. Esto es válido para cualquier situación de reanimación.
La seguridad del paciente es la segunda prioridad: Por idénticas razones que el punto anterior, el paciente debe
ser desplazado a un área segura antes de intentar su reanimación. Considere clima, agua, fuego, localización
como amenazas potenciales.
Todas estas situaciones son en realidad distintas variantes de trauma. Siempre que exista trauma, o incluso ante
la sola sospecha de trauma asociado a un PCR, debe considerarse posible lesión espinal. Por lo tanto es
mandatario mantener la columna en posición neutral. La cabeza no debe ser traccionada, extendida, ni
hiperextendida al realizar las maniobras para abrir la vía aérea. La maniobra de elevación del mentón se realizan
con inmovilización manual de la cabeza para mantener ésta y el cuello alineados. La maniobra recomendada
para estos casos es la de levantamiento mandibular que requiere de al menos 2 rescatadores pues uno deberá
ubicarse en la cabecera del paciente y apoyando los codos sobre la superficie donde descansa la víctima, coloca
ambas manos a los lados de la cabeza y empuja desde los ángulos de la mandíbula el maxilar inferior hacia arriba
y adelante, subluxándolo. Con el pulgar puede contribuir a mantener abierta la boca sosteniendo el labio
inferior.
La actualización 2015 contiene recomendaciones específicas para la administración por parte de rescatadores
legos entrenados de un fármaco (naloxona) en caso de PCR por sobredosis de opiáceos. Si bien no existen
pruebas de que sea útil en caso del paro cardíaco, sí podría serlo en caso de paro o depresión respiratoria grave
por sobredosis.
Ante un paciente que se encuentra en paro cardiorespiratorio, no hay razón para no comenzar RCP, excepto
que haya signos inequívocos de muerte irreversible como:
Livideces establecidas.
Rigor mortis.
Decapitación.
Lesiones catastróficas de cabeza y/o tórax.
Finalmente se debe considerar que, a veces, la muerte es la culminación natural de un proceso mórbido o
simplemente el final de toda una vida. “Para algunas personas, el último latido de sus corazones debería ser el último
latido de sus corazones”.
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10. BIBLIOGRAFÍA.
1. AMERICAN HEART ASSOCIATION, (2000) Textbook of Advanced Cardiac Life Support )ACLS)
2. AMERICAN HEART ASSOCIATION, (2010) Aspectos destacados de las guías de la American Heart Association de
2010 para RCP y ACE, disponible en [Link]
3. AMERICAN HEART ASSOCIATION, (2015) Aspectos destacados de las guías de la American Heart Association de
2015 para RCP y ACE, disponible en
[Link]
4. AMERICAN HEART ASSOCIATION (2010): Part 1: Executive Summary 2010 American Heart Association Guidelines
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G. de Hoyos 2016