Remón García, Lucía
TEMA 5. LA ORDENACIÓN DE LA ECONOMÍA DEL
MATRIMONIO
I. LA ECONOMÍA CONYUGAL
1. Régimen económico del matrimonio
El régimen económico del matrimonio es el conjunto de normas que regulan la economía conyugal
y que vienen a dar respuesta a tres cuestiones:
- La titularidad de los bienes conyugales, es decir, que con estas normas lo que vamos a saber es
identificar qué bienes son de un cónyuge, los del otro y qué bienes son comunes.
- La gestión de los bienes conyugales, es decir, quién tiene legitimación para disponer o administrar
los bienes que conforman esa economía conyugal. Estas normas son distintas si se tiene un
régimen de comunidad o de separación.
- La responsabilidad por deudas de los bienes conyugales, es decir, que bienes responden por las
deudas que contraen los cónyuges.
2. Clases de régimen económico
Con carácter general se pueden agrupar en tres categorías los diferentes tipos de regímenes
económicos.
- Regímenes de comunidad: se caracterizan porque existe una masa de bienes común a los
cónyuges y con ésta se hace frente a los gastos ordinarios de la familia. Esta masa común que,
como regla general, se va formando con las ganancias de los cónyuges desde el momento del
matrimonio, cuando se disuelva el régimen económico se dividirá por mitad entre ambos
cónyuges.
- Regímenes de separación de bienes: cada cónyuge conserva la propiedad de sus bienes, es decir,
no hay una masa común de bienes. De tal manera, cada cónyuge conserva los bienes que tenía
antes de casarse, conserva cada uno sus propios ingresos y la liquidación a penas reviste ninguna
complejidad. Esto no excluye que haya determinadas deudas que sí sean comunes a ambos
cónyuges y por tanto respecto de esas deudas deberán responder los dos de forma proporcional.
Únicamente tienen que responder de lo que son los gastos familiares.
- Regímenes de participación: Son un sistema intermedio entre los de comunidad y los de
separación, son muy poco frecuentes. En España tanto en el Código Civil como en los forales, no se
hace hincapié a penas.
Consiste en que mientras dura este régimen económico material funciona como si los cónyuges
estuvieran en separación de bienes, es decir, durante la vida matrimonial cada uno tiene su
patrimonio y cada uno gestiona sus propias deudas. La particularidad reside que cuando se
disuelve el régimen económico, cada uno de los cónyuges tiene derecho a participar en un
determinado porcentaje de las ganancias del otro.
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3. Determinación del régimen económico: ley aplicable (art. 16.3 en relación con art. 9
CC)
El régimen económico matrimonial no es una materia atribuida a la competencia exclusiva del
estado, es decir, el artículo 149.1.8 CE excluye el efecto económico del matrimonio de la
competencia exclusiva del Estado en materia matrimonial. Por tanto, las CCAA que tienen derecho
civil propio, es decir, derecho foral; tienen competencia para legislar en materia de régimen
económico matrimonial. Y efectivamente todas las CCAA con derecho foral, tienen sus propias
normas del régimen económico del matrimonio.
Por tanto, es importante conocer cómo se determina la ley aplicable a un matrimonio para
determinar el régimen económico matrimonial, sobre todo si se casan dos personas de distinta
vecindad civil, por ejemplo, si se casa una aragonesa con un catalán hay que saber qué régimen
económico se aplica a ese matrimonio. Para saber los criterios para resolver esta materia, hay que
acudir al artículo 16.3 del Código Civil que remite al artículo 9 del mismo texto legal:
El régimen económico matrimonial de un matrimonio se regulará por la ley
personal común de los cónyuges al tiempo de contraer matrimonio, de tal manera
que la ley personal es aquella aplicable según la vecindad civil de los contrayentes.
En el caso de que los cónyuges tengan distinta ley personal, distinta vecindad civil,
se aplicarán las siguientes reglas:
- El régimen económico se regirá por la ley personal de cualquiera de ellos de mutuo
acuerdo. No se suele llevar a efecto porque la mayoría de los matrimonios desconoce esta
opción.
- Si no manifiestan su acuerdo por la ley de uno o de otro, el régimen económico se regirá
por la ley de residencia habitual de ambos inmediatamente después de celebrado el
matrimonio. Por ejemplo, un navarro y una aragonesa se casan, pero se van a vivir a
Andalucía, por lo que se aplicará el derecho común.
- En el caso de que los cónyuges no puedan establecer una residencia común (a distancia), la
ley que se aplicará al régimen económico será la del lugar de celebración del matrimonio.
En defecto de todos estos criterios regirá el Código Civil; el artículo 16.3 Cc establece ‘’salvo que la
ley personal de uno u otro de los cónyuges contemplase como régimen económico el de
separación de bienes’’, por que en este caso se aplicará ese régimen de separación.
II. RÉGIMEN ECONÓMICO PRIMARIO (ARTS. 1318-1324 CC.)
Conjunto de reglas que se aplican a todo régimen económico con carácter imperativo. El Código
Civil regula tres regímenes económicos a los cuales se les van a aplicar las normas imperativas del
régimen económico primario.
La doctrina le denomina régimen económico primario, sin embargo, el Código Civil lo define como
disposiciones generales, que son las disposiciones con las que se inicia el Título III del libro IV.
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El contenido de ese régimen económico primario es el siguiente:
- Cargas familiares (artículo 1318 Cc): Los bienes de los cónyuges están sujetos al
levantamiento de las cargas familiares. El artículo 1319 define las cargas familiares como
los gastos ordinarios de la familia en situaciones de normal convivencia (educación, gastos
médicos, farmacéuticos, ropa, alimentos, seguros médicos, gastos dedicados al ocio, etc.)
Este concepto, por tanto, es más amplio que el concepto de alimentos puesto que éstos
son las necesidades de subsistencia.
Estos gastos también se denominan potestad doméstica, y cabe destacar según el artículo
1319 Cc, cualquiera de los cónyuges unilateralmente (sin pedir el consentimiento del otro)
puede realizar estos gastos y el acreedor de éstos podrá cobrarse con el patrimonio
común. Se ha endeudado solo uno de los cónyuges, pero como son gastos de la unidad
doméstica se dirigirá ante el patrimonio común. Si no hubiera patrimonio común y el
cónyuge que se endeudó fuera insolvente puesto que no tiene bienes propios,
responderán de esa deuda los bienes privativos del otro cónyuge.
- Gastos por litigar: El artículo 1318.3 Cc determina que cuando uno de los cónyuges
interpone una demanda fundada, de buena fe y en provecho de la familia, y este cónyuge
carece de recursos propios, los gastos derivados de dicha demanda se abonarán con el
patrimonio común. Si éste no existiera o fuera insuficiente, estos gastos los asumirá el otro
cónyuge si su posición económica impidió al que litiga obtener el beneficio de justicia
gratuita (si la posición del cónyuge es favorable, no me darán el beneficio de la justicia
gratuita).
- Vivienda habitual: El artículo 1320 Cc establece que para disponer de la vivienda habitual
y de los muebles de uso diarios es necesario el consentimiento de ambos cónyuges o
autorización judicial; esta regla se dicta con independencia de quien sea el propietario de
la vivienda. La vivienda establecida como familiar, por tanto, no se puede vender o
hipotecar sin el consentimiento de ambos cónyuges o sin autorización judicial.
El articulo 1322 Cc dice que los actos sobre la vivienda familiar de disposición realizados
sin consentimiento de uno de los cónyuges podrán ser anulados.
-Confesión acerca del carácter privativo de los bienes conyugales: Cuando el matrimonio
ha durado mucho tiempo, hay veces en el que es complicado diferenciar y comprobar de
quién es cada bien. Es estos casos de duda, el artículo 1324 Cc donde se regula la
confesión acerca del carácter privativo de los bienes conyugales, establece que para probar
que un cónyuge es titular de determinados bienes bastará la confesión del otro. Esto solo
tiene efectos entre cónyuges, no ante terceros.
III. LAS CAPITULACIONES MATRIMONIALES
1. Concepto y partes (arts. 1325, 1330 y 1331Cc.)
Son un instrumento mediante el cual los futuros cónyuges o los cónyuges establecen el régimen
económico que habrá de regir en lo sucesivo sus relaciones patrimoniales. Basta tener capacidad
para celebrar matrimonio, no se requiere ninguna capacidad específica, y pueden intervenir tal y
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como dice en los artículos 1330 y 1331 Cc, otras personas a las que se les concedan derechos por
parte de los cónyuges.
Lo habitual es que las capitulaciones las otorguen los cónyuges que tienen plena capacidad para
casarse porque no solamente son mayores de edad, sino que están en plenas condiciones. Sin
embargo, aunque sea de forma excepcional, también pueden intervenir otras personas, por
ejemplo, porque sean beneficiarios de una donación u otorgamiento por parte de los cónyuges.
2. Contenido y forma (arts. 1327 y 1328 Cc.)
Los cónyuges, o los contrayentes pueden estipular desde el comienzo qué régimen regulará su
economía, pueden también modificar aspectos concretos del régimen y cabe igualmente, que los
cónyuges los sustituyan íntegramente por otro.
Los cónyuges sujetos al derecho común suelen otorgar capitulaciones para evitar un régimen de
gananciales, ya que es el automático.
En artículo 1325 Cc también se establece que podrán contener cualesquiera otras disposiciones
relacionadas con el matrimonio, es decir, se podría incluir alguna previsión respecto de los hijos
para el caso de separación o divorcio. También se puede pactar que los hijos que pueda haber de
ese matrimonio se educarán en la de uno o en la del otro, para evitar que cuando venga esa
circunstancia haya un conflicto.
El artículo 1328 Cc dice que esta libertad de pacto tiene una serie de límites: será nula cualquiera
estipulación que sea contraria a la ley, a la costumbre o a la libertad de los cónyuges.
El artículo 1327 Cc hace referencia a la forma porque dice que las capitulaciones han de constar
necesariamente en escritura pública, es decir, este requisito de forma es esencial; de manera que
su ausencia determinará la nulidad de pleno derecho de las capitulaciones.
3. Validez y eficacia (arts. 1332-1335 Cc.)
Validez: El artículo 1335 Cc dice que respecto de las capitulaciones rigen las reglas de los contratos;
por tanto, hay que aplicar las reglas respecto de invalidez de los contratos, de manera que las
capitulaciones serán nulas o anulables en los mismos casos en que lo son los contratos.
Esas reglas se resumen en lo siguiente:
-Nulas de pleno derecho al faltar en ellas un requisito esencial (capacidad, consentimiento y forma)
-Anulabilidad producida por los vicios del consentimiento (error, coacción)
En cuanto a la eficacia, es un concepto distinto al de validez puesto que unas capitulaciones válidas
pueden ser ineficaces. La ineficacia se da en dos casos:
- Pueden ser ineficaces porque se otorguen nuevos capítulos (dejan eficacia las anteriores o
los puntos anteriores modificados si solo se modifican parcialmente)
- Cuando las capitulaciones son otorgadas antes del matrimonio y éste no llega a celebrarse
en el plazo de un año desde que se otorgaron, según el artículo 1334 Cc.
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4. Publicidad del régimen económico del matrimonio
La publicidad del régimen económico de un matrimonio tiene importancia porque permite a los
acreedores conocer la titularidad y responsabilidad de los bienes de los cónyuges.
El art. 1317 CC establece que la modificación del régimen económico matrimonial realizada
durante el matrimonio no perjudicará en ningún caso los derechos ya adquiridos por aquellos.
Por su parte, el art. 1333 CC dispone que en toda inscripción de matrimonio en el Registro Civil se
hará mención, en su caso, de las capitulaciones matrimoniales que se hubieren otorgado, así como
de los pactos, resoluciones judiciales y demás hechos que modifiquen el régimen económico del
matrimonio.
En relación con lo anterior, el art. 77 de la vigente Ley de Registro Civil de 1957 determina que se
hará constar en el Registro Civil, al margen de la inscripción del matrimonio y mediante una
indicación, la existencia de pactos, resoluciones judiciales y demás hechos que modifiquen el
régimen económico de la sociedad conyugal. Y añade el mismo precepto que en ningún caso
resultarán perjudicados los terceros de buena fe antes de la fecha de la mencionada indicación.
IV. LA SOCIEDAD DE GANANCIALES
1. Estructura y naturaleza (arts. 1344, 1345 y 1358 Cc)
La estructura de la sociedad de gananciales tiene reflejo en el artículo 1344 Cc que dice que
mediante este régimen se hacen comunes para los cónyuges las ganancias o beneficios obtenidos
indistintamente por cualquiera de ellos; que se repartirán por mitad al disolverse la sociedad
ganancial. Es decir, desde el momento en el que dos personas se casan y se someten a este
régimen, todo lo que ganan (con independencia de la cuantía de lo que gane cada uno) se hace
común, formando el patrimonio común. Ese patrimonio común se repartirá por la mitad cuando se
disuelva o liquide la sociedad matrimonial.
En la sociedad de gananciales conviven tres patrimonios, el común y los respectivos matrimonios
privativos de cada uno de los cónyuges
2. Bienes privativos (art. 1346, 1359-1360 Cc.)
Tienen este carácter los que eran de titularidad de cada uno de los cónyuges antes del matrimonio.
Sin embargo, el Cc no reconoce este carácter solo a estos bienes, también se la reconoce a los
bienes recogidos en el artículo 1346 y ss.
- Los que son nuestros antes de casarnos son bienes privativos nuestros, por lo que no hace
falta pedir permiso al cónyuge.
- Los que se adquieran después a título gratuito; si nosotros durante el matrimonio
heredamos a nuestros padres o de un familiar, esos bienes son privativos, por lo que serán
de nuestra exclusiva titularidad.
- Las adquisiciones a costa o en sustitución de bienes privativos; es el principio llamado
subrogación real, es decir, si hemos heredado una casa y ahora compramos otra porque la
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hemos vendido, ese bien sigue siendo privativo porque se adquiere a costa de uno
privativo.
- Los adquiridos por derecho de retracto de uno de los cónyuges; cuando el retracto es
titularidad de uno de los cónyuges. Por ejemplo, tenemos una finca heredada que es
privativa y si se vende la finca colindante yo como colindante tengo preferencia para
adquirir esa finca; ese retracto es mío porque lo ejerzo como colindante de un bien que es
privativo. Lo que adquiramos, por tanto, a través de ese retracto, también será privativo.
- Derechos patrimoniales inherentes a la persona; por ejemplo, es el derecho a obtener una
pensión del tipo que sea, el cual es personalísimo puesto que solo lo puede reclamar el
titular. Si esa pensión la tiene como titular uno de los cónyuges, no puede más que
ejercitarla y tramitarla el titular.
- El resarcimiento por daños inferidos a la persona de uno de los cónyuges o a sus bienes
privativos. Por ejemplo, el derecho a la indemnización tras un atropello.
- Las ropas y objetos de uso personal que no sean de extraordinario valor
- Los instrumentos necesarios para el ejercicio de la profesión u oficio, salvo parte
integrante de un establecimiento común. Por ejemplo, si tiene una consulta médica que
tenía antes de casarse, es un bien privativo, y los instrumentos que se vayan comprando
posteriormente para utilizarlos en ésta, también serán privativos.
- Accesiones y mejoras en bienes privativos. (artículo 1359 y 1360 Cc)
3. Bienes gananciales (art. 1347, 1353, 1355 y 1359-1361 Cc.)
Son los que constituyen el patrimonio común y sobre este patrimonio, cada uno de los cónyuges
tiene derecho al 50% y es muy importante que respecto de esto; esa cuota del 50% es
indisponible, no se puede enajenar, es decir, si soy copropietario de un piso con mi hermano, si no
quiero estar en esta situación mi cuota la puedo vender a mi hermano y si no la quiere, la puedo
vender a un tercero. Sin embargo, en este caso el 50% no lo puedo transmitir hasta que no se
disuelve el régimen matrimonial.
Además, es una cuota ideal, es decir, tengo el 50% del patrimonio común, lo que no significa que
tenga el 50% de cada uno de los bienes que integran el patrimonio. El 50% se materializará en
bienes concretos únicamente cuando se liquide la sociedad, es decir, cuando lleguemos a la
liquidación es cuando habrá que distribuir los bienes.
Serán bienes gananciales según el artículo 1346 Cc:
- Los obtenidos por el trabajo de cualquiera de los cónyuges
- Frutos y rentas o intereses de los bienes privativos o gananciales (el piso que se hereda es
un bien privativo y constará así en el registro, sin embargo, si se alquila, la renta de alquiler
va al patrimonio común
- Las adquisiciones onerosas al contado a costa del caudal común
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- Adquiridos por derecho de retracto ganancial
- Empresas fundadas durante el matrimonio
- Bienes donados o dejados en testamento a ambos cónyuges, artículo 1353 Cc
- Los bienes que por voluntad de los cónyuges tengan a esta condición, artículo 1355 Cc.
- Las accesiones y mejoras producidas en bienes gananciales, artículo 1359 y 1360 Cc.
El artículo 1361 Cc cierra esta relación de bienes con una presunción de ganancialidad, en el
sentido de que todas las adquisiciones a título oneroso que se hagan durante el matrimonio se
presumen hechas con caudal común.
4. Las adquisiciones a plazos (arts. 1356 a 1358 Cc.)
En las adquisiciones a plazos hay una regla general y una excepción; la regla general se contiene en
el artículo 1356 Cc y dice que los bienes adquiridos a plazos durante la sociedad de gananciales,
tendrán naturaleza ganancial si el primer desembolso tiene ese carácter, es decir, la regla principal
para determinar la naturaleza es el primer plazo. De esta forma, si lo aplicamos al contrario y el
primer desembolso en su primer plazo tuviera carácter privativo (por ejemplo, el supuesto del
artículo 1357.1 Cc de una adquisición a plazos que se empieza a pagar por uno de los cónyuges
antes del matrimonio), ese bien tendrá naturaleza privativa aunque el resto del precio se pague
con cargo al patrimonio común.
Así pues, cuando el primer plazo se paga con dinero privativo y el resto o algunos se pagan con
dinero común, procederá el reembolso por parte del propietario de ese bien de la cantidad que se
pagó con cargo al patrimonio común.
Por tanto, la regla general es que hay que fijarse en el primero de los plazos.
Por ejemplo con el ejemplo anterior, se pagan 5 plazos de 100 euros cada uno, los dos primeros los
paga el cónyuge A siendo soltero y los otros tres con el dinero ganancial, por lo que se deberá
reembolsar 300 euros, es decir, los tres plazos.
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La excepción es la que se aplica a la vivienda familiar, sobre la que se refiere el artículo 1357.2 Cc,
para determinar su naturaleza se remite al artículo 1354 Cc. De estos artículos se deduce que en
estos casos de vivienda familiar, si el primer caso se paga con dinero privativo y posteriormente
hay plazos que se pagan con dinero ganancial, sobre la vivienda familiar se constituirá una
copropiedad entre el cónyuge que empezó pagando con dinero privativo y la sociedad de
gananciales en proporción a lo que cada uno haya pagado.
Por tanto, cuando el primer plazo se paga por un cónyuge con dinero privativo, la vivienda familiar
tendrá este carácter si ese cónyuge demuestra que siguió pagando esos plazos con su dinero
privativo. Si no lo puede probar, se aplicará la presunción de ganancialidad, entendiéndose que
esos bienes plazos se han pagado con dinero común. Por lo que esta vivienda familiar será una
copropiedad.
5. Reembolsos (art. 1358 CC)
Una vez que con arreglo a lo visto anteriormente hemos determinado que un bien tiene naturaleza
ganancial o privativa, puede suceder que los gastos para su adquisición se hayan abonado con
cargo a un patrimonio que no es el del titular; es decir, puede suceder que un bien ganancial se
haya adquirido con bienes privativos y puede suceder a la inversa, que un bien privativo se haya
adquirido con bien ganancial. Por ejemplo, heredo una finca de alguien de mi familia y ahora que
estoy casada, en esa finca sin urbanizar decido construir una casa. Como estoy casada se paga con
dinero ganancial, pero va a tener naturaleza privativa puesto que la finca es privativa.
En estos supuestos donde hay un bien privativo pero que el precio de adquisición total o en parte
ha sido a costa de otro patrimonio, procederá el reembolso que es lo que establece el artículo
1358 Cc. Se manifiesta también en el último párrafo del artículo 1346 Cc, en el 1347.4 y en el 1342.
6. Gestión de la sociedad de gananciales (arts. 1375 a 1391 Cc.)
El artículo 1375 Cc establece que como regla general en la sociedad de gananciales es necesaria la
actuación conjunta de los cónyuges, lo que se conoce como cogestión, de manera que para actos
de administración y de disposición de los bienes conyugales es necesaria la actuación y
consentimiento de ambos; ahora bien, esto en muchas ocasiones dificultaría la gestión puesto que
si para todas operaciones hay que contar con el consentimiento del cónyuge, se retrasarían
muchas actuaciones que requieren urgencia. Por ello, el Código Civil excepciona esta regla de la
cogestión y permite ciertos actos que pueden ser realizados por uno de los cónyuges sin contar con
el otro. Se permite por tanto que un cónyuge actúe unilateralmente en los siguientes casos:
- Para atender las necesidades ordinarias de la familia, como cubrir alimentos, pagar los
estudios, etc. (Art. 1319 Cc)
- Para actos de disposición mortis causa, es decir, cada cónyuge unilateralmente puede
otorgar testamento y puede disponer de los bienes conyugales en testamento. Como
excepción, si una vez que la sociedad de gananciales se liquide y se divida, esos bienes que
han sido adjudicados en testamento no le son adjudicados al cónyuge testador porque en
la partición van al otro, en este caso se sustituirá ese bien por su valor. (Art. 1380 Cc)
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- Actos de administración y disposición de los frutos de sus bienes privativos, según el
artículo 1381 Cc.
- Realizar unilateralmente actos de administración y disposición de dinero y de títulos
valores que estén a su nombre, es decir, disponer de las cuentas bancarias y de los
productos financieros bancarios. No significa que deban estar exclusivamente a su nombre,
pueden estar a nombre también del otro cónyuge.
- Cobrar derechos de crédito que están a su nombre (Art. 1385 Cc)
- Defender los bienes y derechos comunes (Art. 1385 Cc) Por ejemplo, otorgar escritura
pública para que conste que ambos cónyuges hemos adquirido un bien en el Registro de la
propiedad.
- Gastos urgentes (Art. 1386 Cc)
Por tanto, los cónyuges en la sociedad de gananciales pueden actuar con libertad en casi todo tipo
de acciones.
7. Deudas y responsabilidad
7.1. Deuda y responsabilidad
Tres ideas sobre deuda y responsabilidad:
- En primer lugar, la sociedad de gananciales carece de personalidad jurídica, es decir, son
los cónyuges los que contraen las deudas conjunta o unilateralmente.
- El Código Civil por un lado, enumera las deudas de las que responde directamente el
patrimonio común frente a terceros, es decir, tanto si una deuda la contraen ambos
cónyuges o uno de ellos unilateralmente, en los casos donde el Código dice que responde
el patrimonio común, los acreedores pueden embargar directamente bienes del
patrimonio común para cobrar su crédito
- El Código Civil por otro lado, enumera las deudas de las que responde definitivamente el
patrimonio común en las relaciones entre los cónyuges, es decir, esto se plantea cuando
se liquida la sociedad para saber qué es lo que definitivamente tiene que pagar el
patrimonio común y qué es lo que tiene que pagar cada uno de ellos.
Responsabilidad directa del patrimonio común frente a terceros:
- Deudas que contraen ambos cónyuges o por uno con consentimiento del otro (Art. 1376 Cc)
- Deudas contraídas por uno solo de los cónyuges en las situaciones siguientes:
a) En el ejercicio de la potestad doméstica (Art. 1365.1)
b) Satisfacción de necesidades de los hijos, comunes o no, en la separación de hecho
(Art.1368)
c) Gestión de bienes gananciales (art. 1365.1)
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d) Ejercicio ordinario de la profesión (Art.1365.2)
e) Obligaciones extracontractuales derivadas de la actuación en beneficio de la sociedad de
gananciales, por ejemplo, una multa en el desempeño de la profesión.
Responsabilidad definitiva del patrimonio común en las relaciones entre cónyuges:
Fuera de estas deudas, cada cónyuge asumirá las suyas:
- Cantidades donadas o prometidas por ambos cónyuges a terceros (art 1363)
-Deudas contraídas por uno de los cónyuges en las situaciones siguientes:
a) Ejercicio de la potestad doméstica si los gastos se refieren a miembros de la familia que
convivan con los cónyuges (1362.1). Por ejemplo, si pago a una residencia de mayores a mi
padre para que lo asistan, en principio es gasto familiar y podría imputarse al patrimonio
común. Pero si hacemos cuentas al liquidar la sociedad de gananciales, como el padre no
vivía con ellos, no entra dentro del patrimonio común y habrá que reembolsarlo.
b) Satisfacción de necesidades de los hijos en la separación de hecho, comunes o no, si
convivían con los cónyuges (Art. 1368 )
c) Adquisición de bienes comunes (Art. 1362.2)
d) Administración ordinaria de bienes privativos (art. 1362.3)
e) Ejercicio de profesión (Art.1362.4)
f) Obligaciones extracontractuales como consecuencia de la actuación en beneficio de la
sociedad de gananciales, salvo dolo o culpa grave (Art. 1366)
7.2. Deudas gananciales (arts. 1365, 1367 y 1368 Cc) (Responsabilidad directa del patrimonio
común frente a terceros)
7.3. Responsabilidad definitiva del patrimonio común (art. 1362 y 1363 Cc)
7.4. Deudas privativas: patrimonios responsables (arts. 1372-1374 Cc.)
Las deudas procedentes de juegos lícitos cuando son contraídas por uno de los cónyuges son
privativas, es decir, el patrimonio común no tiene por qué pagarlas. Si algunas deudas del juego se
hubieran pagado con cargo al patrimonio común, no darán lugar al reembolso si su importe se
debiera considerar moderado con arreglo a las circunstancias de la familia.
Son también privativas las deudas fiscales por razón de sucesiones y donaciones. Una herencia
lleva un impuesto de sociedades en todas las CCAA, el cual puede ser muy elevado, por lo que
razonablemente, si lo que heredo va a ser privativo mío el impuesto de sucesiones también será
una deuda privativa mía.
¿Qué patrimonio es responsable de estas deudas? El artículo 1373 Cc regula este aspecto y dice
que cada cónyuge responde de sus deudas privativas con su patrimonio propio/privativo, ahora
bien, si ese patrimonio privativo fuese insuficiente, el acreedor de ese cónyuge podrá pedir el
embargo de su parte en el patrimonio común. No obstante, los cónyuges hasta la disolución de la
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sociedad tienen una cuota ideal del 50% en cada bien privativo, por lo que no es posible dividir las
partes de cada bien.
En los casos en que el acreedor ataca el patrimonio común, el embargo será inmediatamente
notificado al cónyuge no deudor y éste último, podrá exigir que el embargo se realice sobre
concretos bienes del patrimonio común que le corresponden al cónyuge deudor y esto, supone la
disolución de la sociedad de gananciales, la liquidación y la división. Esta facultad que se otorga al
cónyuge no deudor, no se suele utilizar mucho en la práctica, pero los juristas lo recomiendan para
salvaguardar la economía familiar.
Esta situación se da por ejemplo cuando un cónyuge tiene pendiente una deuda pendiente antes
de casarse y el banco es acreedor, si éste no encuentra bienes suficientes de ese cónyuge deudor
que no tiene patrimonio visible, podrá embargar bienes del patrimonio común.
Según el artículo 1374 C, tras la disolución a que se refiere lo anterior se aplicará el régimen de
separación de bienes, salvo que, en el plazo de tres meses, el cónyuge del deudor opte en
documento público por el comienzo de una nueva sociedad de gananciales.
8. Disolución y liquidación de la sociedad de gananciales
8.1. Causas de disolución (arts. 1392-1394 Cc.)
Estas causas se pueden clasificar en dos grupos:
- Causas de disolución automáticas: Son las que enumera el artículo 1392 Cc y son las siguientes:
Declaración de nulidad, separación legal o divorcio del matrimonio. La separación de
hecho no produce la disolución de la sociedad de gananciales.
Por muerte o declaración de fallecimiento de uno de los cónyuges.
Cuando los cónyuges otorgan capitulaciones matrimoniales para sustituir la sociedad de
gananciales por otro régimen económico.
- A petición de uno de los cónyuges: Son las mencionadas en el artículo 1393 Cc y son las
siguientes:
Cuando el otro cónyuge hubiera sido declarado incapacitado, pródigo, ausente,
concursado (insolvente) o cuando se le hubiera condenado por abandono de familia.
Cuando el otro cónyuge viniera realizando por sí solo actos de disposición o de gestión del
patrimonio común que entrañen fraude, daño o peligro para los derechos del otro, en
definitiva, cuando pusiera en riesgo el patrimonio común.
Cuando llevasen separados de hecho más de un año.
Cuando el otro cónyuge hubiera incumplido grave y reiteradamente el deber de informar
sobre la marcha y rendimiento de sus actividades económicas. La negativa a proporcionar
información se refiere, por ejemplo, a aspectos muy importantes de la actividad
económica.
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Cuando por deudas privativas del otro cónyuge los acreedores embargan bienes del
patrimonio común.
Todas estas causas requieren pronunciamiento judicial y la eficacia/efectos de la disolución de la
sociedad de gananciales se producirán desde que se dicte la sentencia, según el artículo 1394 Cc.
En el Derecho aragonés hay una diferencia, puesto que éste dice que los efectos de la disolución se
producirán desde que se interponga la demanda de disolución y no desde que se dicte la
sentencia.
8.2. Liquidación y división (arts. 1396-1408 Cc)
Una vez disuelta la sociedad de gananciales hay que liquidarla (pagar deudas) para a continuación,
dividir lo que quede de patrimonio común entre los cónyuges o entre el cónyuge y los herederos
del otro, cuando la causa de disolución sea el fallecimiento. La liquidación y la división se pueden
hacer a través de cauces diversos:
- Si hay acuerdo entre los cónyuges, constante el matrimonio (el matrimonio continúa), o
aprovechando las capitulaciones matrimoniales. Es decir, si inicialmente comenzaron en
sociedad de gananciales, pueden cambiarse a través de las capitulaciones matrimoniales a
la separación de bienes.
- Puede suceder que la disolución no sea de mutuo acuerdo, sino en el marco de nulidad,
separación legal o divorcio; en estos casos a su vez caben dos posibilidades:
Si se trata de un procedimiento consensual, necesariamente hay que presentar el convenio
regulador y en éste si los cónyuges están de acuerdo pueden añadir también la liquidación
y división de la sociedad de gananciales.
Si no hay acuerdo, le corresponderá al juez en la sentencia de nulidad, separación o
divorcio declarar la disolución de la sociedad de gananciales y la liquidación y división en
estos casos tendrá que tramitarse en un proceso judicial distinto regulado conforme a los
artículos 806 y ss LEC.
Si la sociedad de gananciales se liquida normalmente según lo previsto en los artículos 1396 a 1405
Cc, hay que realizar:
El inventario según el artículo 1396 Cc, necesariamente comprende un activo y un pasivo; el activo
(1397 Cc) son todos los bienes que hay en el matrimonio (bienes muebles, coches, créditos
pendientes de cobrar, etc) y en el pasivo (1398 Cc) estarán las deudas de la sociedad de
gananciales.
Una vez hecho el inventario con el activo y el pasivo, hay que determinar el haber líquido, que
significa saldar las deudas pendientes, tanto las favorables como las desfavorables; en esta
determinación del haber líquido (a la hora de satisfacer las deudas) se sigue el siguiente orden:
- Se paga en primer lugar las deudas de alimentos
- Deudas que tiene el patrimonio común frente alimentos
- En último lugar se procederá a los reintegros y reembolsos entre patrimonios conyugales.
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Remón García, Lucía
Por último, está la partición, una vez se ha liquidado el patrimonio común donde hay un
remanente, se dividirá por mitad entre uno de los cónyuges y los herederos del otro o entre
marido y mujer.
V. RÉGIMEN DE SEPARACIÓN DE BIENES (ARTS. 1435 A 1444 CC.)
El artículo 1435 Cc determina que existirá entre los cónyuges la separación de bienes:
- Al optar por capitulaciones matrimoniales, puesto que el Cc si los cónyuges no pactan
ningún régimen económico se les aplica la sociedad de gananciales.
- Cuando los cónyuges otorgan capitulaciones y se limitan a excluir la sociedad de
gananciales (guardan silencio sobre el régimen aplicable)
- Cuando se extingue la sociedad de gananciales, pero continúa el matrimonio (casos del
artículo 1393 Cc)
Se caracteriza este régimen porque el cónyuge obtiene para sí sus ingresos y es él el que los
administra y gasta libremente, aunque evidentemente para las cargas familiares tienen la
obligación de contribuir proporcionalmente en la forma que establezcan (normalmente se crea una
cuenta conjunta). Finalmente, cuando se extinga este régimen económico si hay bienes muebles
que no se puede acreditar de quien son, se presume que son copropiedad de ambos según el
artículo 1441 Cc.
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