Consumo de energía y emisiones en transporte México
Consumo de energía y emisiones en transporte México
TESIS
QUE PARA OPTAR POR EL GRADO DE:
Doctor en Ingeniería
PRESENTA:
TUTOR PRINCIPAL
Claudia Sheinbaum Pardo, Instituto de Ingeniería, UNAM
COMITÉ TUTOR
Blanca Elena Jiménez Cisneros, Instituto de Ingeniería, UNAM
Claudia Sheinbaum Pardo, Instituto de Ingeniería, UNAM
Víctor Rodríguez Padilla, Facultad de Ingeniería, UNAM
Juan Pablo Antún Callaba, Instituto de Ingeniería, UNAM
David Morillón Gálvez, Instituto de Ingeniería, UNAM
JURADO ASIGNADO:
TUTOR DE TESIS:
Tabla 1. Relación entre las concentraciones de CO2 y el cambio global de temperatura. ............... 22
Tabla 2. Estrategias de reducción de emisiones. ........................................................................... 39
Tabla 3. Progreso del rendimiento de combustible contra los objetivos de 2DS ............................. 41
Tabla 4. Comparación de tres opciones para transporte masivo de pasajeros. .............................. 49
Tabla 5. Resumen de políticas de eficiencia para vehículos ligeros. ............................................... 52
Tabla 6. Otras políticas vigentes en 2011 ..................................................................................... 55
Tabla 7. Rendimiento de combustible equivalente según la NOM-163, vehículos de pasajeros...... 57
Tabla 8. Rendimiento de combustible equivalente según la NOM-163, camionetas ligeras. .......... 57
Tabla 9. Resumen de políticas de eficiencia para vehículos pesados.............................................. 58
Tabla 10. Resumen de políticas para el cambio modal y para la reducción de la actividad ............ 63
Tabla 11. Cambios modales del transporte de pasajeros bajo las políticas vigentes y próximas a
adoptarse. ................................................................................................................................... 64
Tabla 12. Potencial de cambios modales en el transporte de pasajeros. ....................................... 65
Tabla 13. Participación del sector Transportes en el Valor Agregado Bruto Nacional. ................... 71
Tabla 14. Mercancías importadas por modo de transporte (LAB).................................................. 73
Tabla 15. Mercancías exportadas por modo de transporte (LAB) .................................................. 73
Tabla 16. Evolución de la inversión pública y privada en el sector transporte, según modo ........... 75
Tabla 17. Consumo de combustibles en México por sector............................................................ 77
Tabla 18. Emisiones equivalentes de CO2 asociadas al consumo de energía nacional por sector.... 79
Tabla 19. Información del autotransporte disponible en el país. ................................................... 84
Tabla 20. Factores por defecto para emisiones móviles de CO2 ..................................................... 87
Tabla 21. Flota vehicular en México según tipo. ........................................................................... 99
Tabla 22. Estructura de la flota de vehículos ilegales según tipo ................................................. 101
Tabla 23. Estructura de la flota vehicular de México en 2012 por antigüedad y procedencia legal.
.................................................................................................................................................. 101
Tabla 24. Estructura de la flota vehicular de México en 2012 por antigüedad y segmento. ......... 102
Tabla 25. Tasa de motorización para México. ............................................................................. 102
Tabla 26. Tasa de motorización para algunos países y regiones.................................................. 103
Tabla 27. Distancia media anual recorrida en el autotransporte por modo ................................. 107
Tabla 28. Consumo de combustibles (en petajoules) para el autotransporte en México. ............. 108
Tabla 29. Consumo de energía en el autotrasnporte, según combustible y modo. ....................... 111
Tabla 30. Participación de las diferentes categorías del autotransporte en las emisiones de CO2. 112
Tabla 31. Estimación de la intensidad modal para los modos de transporte de pasajeros en 2010.
.................................................................................................................................................. 113
Tabla 32. Estimación de la intensidad modal para los modos de transporte de carga en 2010. ... 114
Tabla 33. Estimación de las elasticidades para la demanda de gasolina (1990-2010).................. 115
Tabla 34. Tasas medias anuales de crecimiento de las ventas y de la población vehicular. .......... 117
Tabla 35. Evolución de la población vehicular en México para 2010-2050. .................................. 119
Tabla 36. Estructura de la población vehicular en México para 2010 y 2050. .............................. 119
Tabla 37. Estructura por edad de los automóviles privados......................................................... 120
Tabla 38. Evolución del consumo de combustibles (en PJ) del autotransporte en México. ........... 121
Tabla 39. Estructura del consumo de combustibles del autotransporte en México en 2010, 2030 y
2050. ......................................................................................................................................... 123
Tabla 40. Variación en el consumo total de combustibles. .......................................................... 123
Tabla 41. Contribución de los modos de autotransporte a las emisiones de CO2.......................... 124
Tabla 42. Intensidades modales (g/pas-km) del autotransporte en 2010 y 2050 para el escenario
base. .......................................................................................................................................... 125
Tabla 43. Resultado del análisis de sensibilidad .......................................................................... 126
Tabla 44. Estimaciones sobre de la penetración de vehículos eléctricos en Europa, Estados Unidos, y
Japón en 2030 ............................................................................................................................ 133
Tabla 45. Consumo energético en el ciclo combinado para algunos modelos de vehículos eléctricos.
.................................................................................................................................................. 134
Tabla 46. Parámetros de consumo usados en el escenario de mitigación por vehículos eléctricos.
.................................................................................................................................................. 135
Tabla 47. Cambio modal en el metrobus sobre Insurgentes en 2011 como porcentaje de sus
usuarios. .................................................................................................................................... 138
Tabla 48. Parámetros considerados en el escenario de mitigación por BRT. ................................ 138
Tabla 49. Veh-km que debe absorber el BRT y autobuses necesarios. ......................................... 139
Tabla 50. Etanol requerido en el escenario de mitigación. .......................................................... 141
Tabla 51. Producción de alcohol en México para consumo humano (salud y bebidas). ................ 143
Tabla 52. Producción mundial de etanol para combustible (Cifras en millones de litros). ............ 144
Tabla 53. Consumo de agua en la producción de etanol y gasolina en m3/GJ .............................. 144
Tabla 54. Requerimientos de agua azul en millones de m3 bajo el escenario base y el de mitigación
sólo por etanol. .......................................................................................................................... 145
Tabla 55. Requerimientos de agua azul en millones de m3 para el escenario base y el de mitigación
conjunta .................................................................................................................................... 145
Tabla 56. Biodiésel requerido en el escenario de mitigación........................................................ 147
Tabla 57. Principales productores de biodiésel en 2011 (en millones de litros anuales). .............. 148
Tabla 58. Emisiones promedio de CO2 debidas a cambio de uso de suelo, expresadas como kg
CO2/GJ de biocombustible y como porcentaje de las emisiones de carbón del combustible
remplazado. ............................................................................................................................... 150
Tabla 59. Promedio mundial de la huella de agua para 10 cultivos para etanol y 3 para biodiésel, en
(m3/GJ)...................................................................................................................................... 151
Tabla 60. Requerimientos de agua azul en millones de m3 para el escenario base y el de mitigación
.................................................................................................................................................. 152
Tabla 61. Emisiones de CO2 evitadas para la aplicación simultánea de los esquemas de mitigación.
.................................................................................................................................................. 154
Tabla 62. Reducción de la intensidad modal en el transporte de pasajeros debido a las mejoras en
los rendimientos de combustible y de consumo eléctrico. ........................................................... 156
Tabla 63. TMCA de ventas de vehículos ligeros. .......................................................................... 157
Tabla 64. Emisiones de CO2 evitadas con los esquemas de mitigación (se incluye 30% de reducción
en las TMCA de los vehículos ligeros).......................................................................................... 159
Tabla 65. Requerimientos para los escenarios de mitigación con TMCA de los vehículos ligeros
reducida..................................................................................................................................... 160
Tabla 66. Potencial de recursos bioenergéticos evaluados en 2004. ............................................ 161
Figura 39. Propuesta de desagregación por modos y sub-modos del autotransporte. ................... 85
Figura 40. Evolución de la flota de vehículos a gasolina según segmento. ................................... 100
Figura 41. Evolución de la flota de vehículos a gasolina según procedencia legal. ....................... 101
Figura 42. Evolución del rendimiento de combustible de los automóviles en circulación según
segmento. .................................................................................................................................. 104
Figura 43. Estimación de la evolución del rendimiento de combustible en los vehículos a diésel. 105
Figura 44. Evolución del rendimiento de combustible de los vehículos en Estados Unidos. .......... 106
Figura 45. Evolución del rendimiento de combustible en el mundo bajo las normas vigentes en
2004. ......................................................................................................................................... 106
Figura 46. Actividad del transporte interurbano en México......................................................... 107
Figura 47. Evolución del consumo de gasolina por modo de transporte. ..................................... 109
Figura 48. Evolución del consumo de gasolina de los automóviles privados por segmento. ......... 109
Figura 49. Evolución del consumo de diésel por modo. ............................................................... 110
Figura 50. Desagregación de gasto en transporte en los hogares mexicanos en 2012 por decíl. .. 113
Figura 51. Evolución de las ventas de los segmentos automotrices y de camiones ligeros. .......... 116
Figura 52. Determinanates de la expansión de la flota para algunos países para (1980-2020). .. 117
Figura 53. Evolución de la flota de vehículos a gasolina. ............................................................. 120
Figura 54. Evolución del consumo de gasolina de los automóviles privados. ............................... 122
Figura 55. Evolución del consumo de diésel por modo. ............................................................... 122
Figura 56. Evolución de las emisiones de CO2 asociadas al autotransporte en México por modo. 124
Figura 57. Rendimiento de combustible de los vehículos subcompactos en circulación para cuatro
escenarios. ................................................................................................................................. 128
Figura 58. Rendimiento de combustible de las camionetas en circulación para cuatro escenarios.
.................................................................................................................................................. 128
Figura 59. Rendimiento de combustible de los camiones ligeros en circulación para cuatro
escenarios. ................................................................................................................................. 129
Figura 60. Rendimiento de combustible de los camiones pesados en circulación para tres
escenarios. ................................................................................................................................. 131
Figura 61. Rendimiento de combustible de subcompactos y camionetas en circulación bajo el
escenario de aumento de eficiencia. ........................................................................................... 132
Figura 62. Penetración de los vehiculos eléctricos impulsados por baterias bajo dicho esquema de
mitigación. ................................................................................................................................. 134
Figura 63. Evolución del factor de emisión (F. E.) del sistema eléctrico mexicano. ....................... 136
Figura 64. Evolución del rendimiento y del factor de emisión para vehículos eléctricos en relación
con la flota de convencionales más híbridos . ............................................................................. 136
Figura 65. Cambio modal de los usuarios del Metrobús sobre Insurgentes en 2006 como porcentaje
de los nuevos usuarios. .............................................................................................................. 137
Figura 66. Penetración del consumo de biocombustibles (etanol y biodiésel). ............................. 140
Figura 67. Consumo de gasolina bajo el escenario base y bajo escenarios de mitigación............. 140
Figura 68. Emisiones de GEI en la producción y distribución de etanol y gasolina en México. ...... 142
Figura 69. Consumo de diésel bajo el escenario base y bajo escenarios de mitigación. ................ 147
Figura 70. Producción mundial de biodiésel por región. .............................................................. 149
Figura 71. Consumo de energía bajo la línea base y para cada escenario de mitigación aplicado
sucesivamente. .......................................................................................................................... 153
Figura 72. Emisiones de CO2 bajo la línea base y con la aplicación de los escenarios de mitigación.
.................................................................................................................................................. 155
Figura 73. Estructura por edad según procedencia legal de los vehículos en 2012. ...................... 157
Figura 74. Flota de vehículos ligeros para el escenario base y el de mitigación............................ 158
Abreviaturas utilizadas.
1. Introducción.
Esta tesis presenta un panorama del consumo de energía y de las emisiones de dióxido de
carbono (CO2) atribuibles al autotransporte en México. A través de cálculos sustentados en
información sobre la actividad del autotransporte de carga y de pasajeros en el país, se
estiman las cifras históricas relativas al consumo de combustibles y a las emisiones de CO2
para 1990-2010 así como las proyectadas para la línea tendencial o escenario base que va
de 2010 a 2050. La metodología está sustentada en las recomendaciones del Panel
Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, 2006) y un modelo propio para transporte
con un enfoque primordialmente de abajo hacia arriba, aunque reforzado con el enfoque de
arriba hacia abajo que permiten las cifras del Balance Nacional de Energía (BNE). Si bien
existe software que puede realizar proyecciones sobre el consume energético, incluyendo
sus relaciones con otros sectores de la economía, existe algunas desventajas, a saber, se
tiene poco control sobre el proceso computacional actual, permiten pocas modificaciones y
la información de entrada puede no coincidir con la información disponible, requiriéndose
un considerable procesamiento previo de información antes de que el paquete pueda ser
usado.
Se presentan, además del escenario base, escenarios de mitigación del consumo: el aumento
en la eficiencia vehicular de los vehículos nuevos, la restricción al alto crecimiento de las
camionetas de pasajeros, el impulso al uso del vehículo eléctrico, el cambio modal hacia
sistemas de transporte masivo de tipo Bus Rapid Transit (BRT), el uso de biocombustibles,
tales como el etanol y el biodiésel y la reducción de la tasa de crecimiento de los camiones
ligeros.
La importancia del primer factor, el físico, representada mediante las características de los
vehículos, puede apreciarse al saber que con cada año el peso promedio de los vehículos
vendidos en varios países ha tenido un marcado incremento. Esto es importante debido a
que un vehículo de mayor peso requerirá, en términos prácticos, de mayor potencia y mayor
energía para moverse que uno de menores dimensiones y peso. Una excepción a esta regla
sería el caso en que los adelantos tecnológicos lleven a los motores de los vehículos a un
nivel mayor de eficiencia. De hecho esto es lo que ha ocurrido, los vehículos se han vuelto
más eficientes energéticamente, sin embargo, esa eficiencia ha ido a parar a incrementos en
tamaño y confort, absorbiéndose los posibles beneficios ambientales, por lo cual los nuevos
vehículos no ofrecen mayores distancias recorridas por litro de combustible (menor
intensidad de combustible o mayor rendimiento), sino mayor masa transportada, aunque
este incremento sólo se trate de la carrocería y el equipamiento del vehículo.
Por otro lado, la intensidad de combustible varía entre los países no sólo debido a
diferencias de peso y potencia de los vehículos, sino también a las condiciones de tráfico y
hábitos de manejo, así como a las condiciones ambientales, temperatura y altitud. Todos
estos elementos crean una diferencia de entre 10 y 30 por ciento entre la intensidad de
combustible de la flota en circulación y la intensidad de combustible obtenida en los ciclos
de prueba. Además de lo anterior, suelen darse algunas otras particularidades, como la
tendencia a que los vehículos nuevos recorran más distancia que los de mayor antigüedad
por lo que la economía de combustible (que es la intensidad de combustible ponderada de
acuerdo a las ventas de cada tipo de vehículo) es un indicador clave, aunque solamente
marginal, pues es necesario conocer, entre otras cosas, el peso de los automóviles nuevos
en el total de la flota. También podrá ocurrir que, aunque la intensidad de energía de los
vehículos nuevos decaiga con respecto a los vehículos más antiguos, los factores de
ocupación también disminuyan incluso en mayor proporción, resultando un incremento
neto en la intensidad modal, sobretodo en el caso del transporte de pasajeros en automóvil.
Por su parte, el factor de carga (el número promedio de personas que viajan en un vehículo)
variará de acuerdo al propósito del viaje y generalmente tendrá los valores más bajos para
los viajes de trabajo. El factor de carga promedio ha decaído muchos países como resultado
del incremento del número de vehículos, de más viajes de trabajo y de viviendas cada vez
más pequeñas. Los viajes locales (entre 13 y 15 km en Europa y Estados Unidos) son los
que predominan como motivo de uso de los automóviles, sin importar el tamaño del país o
la densidad de población (IEA, 1998). Por lo tanto la frecuencia de viajes, y no su longitud,
es lo que parece determinar el uso total de los automóviles y consecuentemente el uso de
energía en transporte de personas. La proliferación de asentamientos de baja densidad
favorecerá por tanto el uso del automóvil sobre otros modos. Por el contrario, los
asentamientos más compactos no reducirán la distancia recorrida en los viajes, tanto como
su frecuencia, pues al encontrar su destino más cercano (por ejemplo, su trabajo) el
ciudadano encontrará atractivo probar otros modos de transporte (transporte público,
bicicleta o caminar) ahorrando en gasolina y en estacionamiento, modificándose con ello la
estructura modal del transporte de pasajeros (la proporción con que se utiliza cada modo).
Los impuestos son otro factor que afecta tanto a la magnitud de posesión de vehículos
como a sus características. En Europa, en los países con mayores impuestos los vehículos
suelen ser de menor tamaño. Por otro lado, cuando es posible reducir impuestos debido a
amortizaciones, se ha visto que se incentiva a la gente a comprar vehículos más pesados.
Si bien en el transporte de carga los indicadores son análogos a los del transporte de
pasajeros, la importancia de cada factor es distinta. Aquí, la mezcla modal tiene un impacto
estratégico en el uso de la energía para transporte de bienes, debido a que el transporte
mediante camiones tiene una intensidad 10 veces mayor que en barco o en ferrocarril. Pero,
dado que los camiones ofrecen gran flexibilidad, cada vez tienen un mayor uso en el
transporte de mercancías, especialmente cuando se prefiere la estrategia Just in Time.
Sumado a ello, el cambio hacia vehículos más pequeños en las flota de camiones ha tendido
a incrementar la intensidad modal.
Los resultados muestran que bajo el escenario tendencial, el consumo energético del
autotransporte en México pasó de 1,147PJ en 1990 a 2,069 PJ en 2010 y de seguir las
tendencias, llegará a 9,748 PJ en 2050. Las emisiones de CO2 asociadas al autotransporte
aumentarán casi cuatro veces en 40 años, pasando de 146 millones de toneladas (o Tera
gramos) en 2010 a 683millones de toneladas de CO2 en 2050. La causa principal de este
crecimiento será la gran cantidad de vehículos que habrá en el país, pues los altos niveles
de ventas no se verán compensados con un aumento de las mismas proporciones en el
rendimiento de combustible de los vehículos ni con una disminución de las distancias
recorridas.
Bajo esta perspectiva y ante los problemas del abasto energético y del cambio climático se
proponen algunos esquemas de mitigación, los cuales son evaluados en cuanto a su
capacidad de reducción del consumo de energía y de las emisiones de CO2. En relación con
los niveles de 2010, el potencial de reducción conjunta para 2050 de los escenarios de
mitigaciones de 77% en comparación con el escenario base. La mayor parte del beneficio
(44%) puede provenir de un aumento del rendimiento de combustible en los vehículos a
gasolina, seguido por la reducción de la tasa de crecimiento de camiones ligeros (13%), el
aumento de rendimiento en vehículos a diésel (8%), y el uso del vehículo eléctrico (5%).
Esquemas de mitigación como el BRT darán mayores beneficios en la medida en que se
logre efectuar el cambio modal desde los automóviles particulares hacia los autobuses. Lo
que es de destacar, es que se muestra que un solo esquema de mitigación resulta ya
insuficiente y que, cuanto más tiempo se demore en la instrumentación de acciones de
mitigación, los niveles de emisión que se alcancen serán más intensos, encontrando con ello
mayores dificultades para su estabilización.
Los climatólogos han observado que las concentraciones de Dióxido de Carbono (CO2) en
la atmósfera se incrementaron significativamente durante el siglo pasado, en comparación
con los niveles estables pre-industriales de 280 partes por millón en volumen (ppm). En
2012 se registraron 394 ppm de CO2, 40% más altas que las correspondientes de mediados
del siglo XIX, con un aumento promedio para los últimos diez años de 2 ppm/año. Los
De acuerdo con el último reporte del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (Fifth
Assessment Report from the Intergovernmental Panel on Climate Change. Working Group
I), el calentamiento del sistema climático es claro, como se evidencia a partir de los
incrementos en las temperaturas medias mundiales del aire y del océano, el derretimiento
generalizado del hielo y de la nieve, y la elevación del nivel medio del mar en el mundo. A
escala continental, regional y de la cuenca oceánica, se han observado también numerosos
cambios climáticos de largo plazo, entre los cuales se encuentran los cambios en la
temperatura y del hielo ártico, en la cantidad de precipitación, en la salinidad de los
océanos, en las pautas de los vientos, así como mayor presencia de condiciones climáticas
extremas como sequías, fuertes lluvias, olas de calor y ciclones tropicales. Muchos de los
impactos del incremento en las concentraciones de GEI pueden demorar en ser apreciables
debido a la estabilidad inherente de los sistemas climáticos, ecológicos y socio-económicos,
pero aún después de una eventual estabilización de las concentraciones de CO2, el
calentamiento antropogénico podría continuar por siglos dadas las escalas de tiempo y las
retroalimentaciones asociados a los procesos climáticos. Aún más, algunos cambios del
sistema climático pudieran ser irreversibles durante el horizonte temporal de la vida
humana.
1
La Partes del Anexo I según la Convención Marco sobre el Cambio Climático (UNFCCC) son: Australia,
Austria, Bielorrusia, Bélgica, Bulgaria, Canadá, Croacia, República Checa, Dinamarca, Estonia, Comunidad
Económica Europea, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Hungría, Islandia, Irlanda, Italia, Japón, Letonia,
Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Malta, Mónaco, Holanda, Nueva Zelanda, Noruega, Polonia, Portugal,
Rumania, Rusia, República Eslovaca, Eslovenia, España, Suecia, Suiza, Turquía, Ucrania, Reino Unido y
Estados Unidos. La Partes del Anexo II consisten en los miembros de la OCDE miembros del Anexo I que no
son economías en transición. A estas Partes se les requiere que provean de recursos financieros que habiliten
a las naciones en desarrollo para emprender acciones de reducciones de emisiones y para ayudarlas a
adaptarse a los efectos adversos del cambio climático. Adicionalmente, deben promover la transferencia de
las tecnologías ambientalmente amigables a las economías en transición y a los países en desarrollo
(UNFCCC, 2014)
2
Los escenarios de emisiones IEEE están agrupados en cuatro familias (A1, A2, B1 y B2) que exploran vías
de desarrollo alternativas incorporando toda una serie de fuerzas causantes demográficas, económicas y
tecnológicas, junto con las emisiones de GEI resultantes. La decisión sobre cuál de los diversos escenarios
descritos parece más probable se deja abierta, puesto que el IPCC no asume el riesgo de asignar
probabilidades a cada uno de ellos.
19 Juan Carlos Solís Ávila
De entre la gran diversidad de actividades humanas que generan GEI, el uso de la energía
es la principal fuente de emisiones (83% de las emisiones de los países del Anexo I en
2011, sin considerar el uso de suelo, cambios en el uso de suelo ni silvicultura). Porciones
menores de GEI, principalmente CH4 y N2O, corresponden a la agricultura (8%) y a los
procesos industriales no relacionados con la energía (6%). (IEA, 2013). Dentro del sector
energético, el CO2 proveniente de la quema de combustibles es la principal fuente de GEI
(93%), representando de esta manera cerca de tres cuartas partes de las emisiones
antropogénicas de GEI de los países del Anexo I.
35000
Millones de ton CO2
30000
25000
20000
Gas natural
15000 Petróleo
10000 Carbón
5000
Dado el gran tiempo de vida del CO2 en la atmósfera, estabilizar las concentraciones de los
GEI a cualquier nivel requerirá de importantes reducciones de las emisiones globales de
CO2 con respecto de los niveles actuales. Cuanto más bajo sea el nivel de estabilización
deseado, más pronto deberá comenzar la reducción de las emisiones de CO2, o la intensidad
de ésta (Tabla 1). En este sentido, la Conferencia de las Partes (COP) ha reconocido que las
Partes deberían tomar acciones urgentes para cumplir con el objetivo de restringir el
aumento de la temperatura promedio mundial a sólo 2°C por arriba de los niveles
preindustriales. Sin embargo, las proyecciones de la IEA, aún para su escenario de nuevas
políticas, indican que las emisiones globales de CO2 ocasionadas por el uso de energía
seguirán creciendo, si bien a un paso menor, alcanzando 37.2 GtCO2 en 2035, lo cual, si
bien representa una mejora sobre el escenario de las políticas actuales, lleva a un
incremento en la temperatura de 3.6°C, bastante más alto que la meta de 2°C acordada por
las Partes de la Convención Marco de Cambio Climático de Naciones Unidas (UNFCCC)
(IEA, 2013).
3
A pesar del crecimiento de la energía de origen distinto al fósil, esta proporción prácticamente no ha
cambiado en los últimos 40 años.
22 Juan Carlos Solís Ávila
9000
8000
7000
China*
Millones de ton CO2
6000
Estados Unidos
5000
India
4000
Rusia
3000
Japón
2000 Alemania
1000 Corea del Sur
0
En particular, México ha representado desde 1990 alrededor del 1.4% de las emisiones
mundiales del CO2 proveniente de la quema de combustibles4. El aumento mostrado ha sido
de 56.3% entre 1990 y 2011 y es parte de los países que no tienen compromisos de
reducción de emisiones dentro del protocolo de Kioto. Sin embargo, en el nuevo marco de
un acuerdo post-Kioto de la Convención Marco de Cambio Climático de Naciones Unidas,
4
Cálculos propios con datos de (IEA, 2013)
23 Juan Carlos Solís Ávila
existen presiones para que países como China e India y en América Latina, México y
Brasil, adquieran algún tipo de compromiso de reducción de emisiones de GEI.
Mundiales
En 2011, la electricidad y generación de calor y el transporte fueron los dos sectores que
produjeron cerca de dos tercios de de las emisiones globales5 de CO2 (Figura 6), el primero
representó el 42%, mientras que el segundo 22% (IEA 2013). El sector que ocupa el tercer
sitio es el industrial, representando el 21%. De acuerdo con la Agencia Internacional de
Energía (IEA 2011), en el año 2010, las emisiones mundiales de gases de efecto
invernadero atribuibles al sector transporte son las de mayor crecimiento entre todos los
5
Aquí se hace referencia a las emisiones relacionadas con el uso de la energía. De las emisiones
antropogénicas totales de GEI, las del transporte representaron en 2004 el 13% y se ubicaron en el cuarto
lugar en importancia, después de la generación eléctrica (26%), industria (19%), silvicultura (17%) y solo
medio punto porcentual debajo de la agricultura. Sin embargo, el transporte mostró el segundo mayor
crecimiento en las emisiones mundiales de GEI entre 1970 y 2004 (120% de incremento en emisiones
directas), después del sector de suministro energético (incremento de 145%) y por arriba de la industria (65%)
y de los cambios de usos del suelo y silvicultura (40%) (IPCC, 2007b).
24 Juan Carlos Solís Ávila
Residencial
6% Otros*
9%
Electricidad y
calor
Transporte 42%
22%
Industria
21%
El sector del transporte permanece dependiente del petróleo - 93% de la energía usada en el
sector proviene de ese combustible (IEA, 2012) - debido a su alta densidad de energía y al
hecho de que su costo sigue siendo muy competitivo cuando se le compara con la mayoría
de los combustibles alternativos. Por ello es poco probable que la demanda de transporte se
reduzca en un futuro previsible.
El rápido crecimiento en las emisiones del transporte han sido conducidas principalmente
por el autotransporte (Road sector) y en especial por los vehículos ligeros (Figura 7), los
cuales se han incrementado en 52% desde 1990 y representaron en 2011 tres cuartas partes
de las emisiones del transporte (IEA, 2012). A pesar de los esfuerzos por limitar las
emisiones del transporte, las emisiones de algunos de los transportes con mayor intensidad
modal (vehículos ligeros, camiones y aviación) siguen creciendo con las mayores tasas.
A nivel regional, la energía para el transporte crece a mayor velocidad en las regiones NO-
OCDE que en las OCDE, pero aún en Norte América y Europa se usa más energía que en
cualquier otra región. Con base en los índices per cápita, la historia es la misma, Norte
América y Australia tienen el mayor uso de petróleo per cápita para el transporte (1200-
1500 toe/ 1000 cápita). India y China, por el contrario, aún están en el rango de 50-150
toe/1000 cápita (IEA, 2012). En relación con los viajes de pasajeros per cápita, Estados
Unidos es también quien presenta el mayor nivel (más de 25,000 km por persona por año).
Hasta hace poco los bajos precios del combustible habían contribuido al uso de vehículos
de mayores dimensiones, mientras que en Europa los altos precios de los combustibles
impulsaron la mejora de los rendimientos de combustible en los vehículos. Como resultado,
existe una variación de más del 50% en el consumo promedio de combustibles en
automóviles nuevos entre los miembros de la OECD (IEA, 2012).
6
Los puntos de saturación varían entre países: en Japón se alcanzó la cifra de 9,000 km por vehículo por año,
punto mucho menor al de Europa (14,000 km/año), que a su vez es inferior al de estados Unidos (19,000 km/
año)
27 Juan Carlos Solís Ávila
Figura 12. Estructura modal del transporte de carga hacia el interior de algunos países (comercio doméstico).
Fuente: (IEA, 2013c)
7
El ferrocarril es aún el modo dominante de transporte de bienes en cuanto al peso de las mercancías (53% de
las ton-km por tierra en 2011) (IEA, 2012)
29 Juan Carlos Solís Ávila
El consumo energético mundial (incluido el del transporte), así como de sus emisiones de
GEI depende de las políticas efectivamente implementadas para regularlo. La Agencia
Internacional de Energía (AIE) ha desarrollado varios escenarios que ilustran el futuro del
consumo energético y de las emisiones de CO2 dependiendo de un conjunto específico de
políticas aplicadas. En el World Energy Outlook (IEA, 2013c) se diseñan tres escenarios8:
El Escenario de Nuevas Políticas (escenario base) analiza la evolución de los mercados de
energía basado en la continuidad de las medidas existentes así como en la implementación
de políticas que han sido anunciadas por los gobiernos pero que aún no se ponen en
práctica. El Escenario de Políticas Actuales toma en cuenta sólo las políticas aplicadas
desde mediados de 2013. El Escenario 450 ppm muestra aquello que es necesario para
establecer los sistemas energéticos en camino de tener 50% de posibilidades de mantener a
largo plazo un incremento en la temperatura promedio global de 2°C. Este escenario lleva a
un pico en las concentraciones de GEI en la atmósfera alrededor de la mitad del presente
siglo en un nivel mayor a los 450 ppm, pero en un nivel no muy alto como para
imposibilitar que el objetivo de 2°C sea inalcanzable. Estos escenarios son compatibles con
los descritos en (IEA, 2012): el 6DS, que induce un incremento global de temperatura a
largo plazo de 6 °C y que puede equipararse al escenario de Políticas Actuales; el 4DS, que
establece un cambio de 4°C como media mundial; y el 2DS, equiparable al escenario 450
ppm y que establece en 80% la probabilidad de tener un incremento global de temperatura
de 2°C.
8
Estos escenarios consideran un crecimiento del PIB mundial de 3.6% por año hasta 2035 (teniendo a Asia en
desarrollo, como la mitad del incremento en la actividad económica) y los factores demográficos continuarán
guiando los cambios en la matriz energética. La población mundial cambiará de 7 a 8.7 miles de millones en
2035, impulsado por el cambio en África e India, dado que la población china cambia poco y en 2025 India se
convierte en el país más poblado del mundo. La mayoría de los países de la OECD (a excepción de Estados
Unidos) muestran pocos cambios en este sentido. Los precios de energía alcanzan, en las proyecciones, 128
dólares por barril en 2035 y 113 dólares en 2020. Se considera que las tecnologías energéticas más limpias
consiguen reducciones en costo pero dependen aún del apoyo de políticas dedicadas y subsidios (IEA, 2013c)
31 Juan Carlos Solís Ávila
Uno de los principales resultados de los escenarios base consiste en que la brecha existente
entre las emisiones globales de GEI y la trayectoria de un cambio climático de 2°C
continúa creciendo. Para 2035, las emisiones globales de CO2 relacionadas con la energía
se incrementarán a 43 Giga toneladas (Gt) en el escenario de Políticas Actuales, a 37.2Gt
en el de Nuevas Políticas y se reducirá a 21.6Gt en el escenario 450 ppm (la mitad que en el
de Políticas Actuales) (Figura 13). Sin embargo, bajo el escenario de Nuevas Políticas, el
ahorro acumulado de 30% en las emisiones es aún consistente con el objetivo de un
aumento global de temperatura de 2°C. Para dicho escenario deberá impulsarse otras
fuentes energéticas para el transporte, tales como los biocombustibles.
Figura 13. Evolución del consumo energético y de las emisiones de CO2 para los escenarios de la AIE.
Fuente: (IEA, 2013c)
Figura 14. Ahorros de energía para el escenario de Nuevas Políticas de la AIE por área
Fuente: (IEA, 2013c)
32 Juan Carlos Solís Ávila
Figura 15. Ahorros de energía para el escenario de Nuevas Políticas de la AIE por sector
Fuente: (IEA, 2013c)
Según la AIE, la eficiencia energética de los usos finales es el ámbito que en general ofrece
las mayores posibilidades de reducción del consumo de energía (Figura 14) y en cuanto al
ahorro de energía por sector, el autotransporte ofrece casi un tercio del potencial,
principalmente en el petróleo (Figura 15). Las tendencias están fuertemente marcadas por el
consumo de combustibles, especialmente por el del petróleo, del cual, el consumo para
transporte es el 62.3% (IEA, 2013b). En este sentido será necesario reducir la combustión
de petróleo (sea que se considere el escenario de Nuevas Políticas o el de 450 ppm) lo cual
implica reducir su uso en el transporte, haciendo la transición hacia los biocombustibles o
hacia formas de energía con menor emisiones de carbono como el gas natural
(relativamente abundante y flexible como combustible) o hacia los vehículos eléctricos, y
en general, el éxito de la mitigación de GEI dependerá en general de desacoplar el uso de
la energía de la actividad económica, mediante la reducción global de la intensidad
energética (Figura 16).
Figura 16. Consumo total de energía e intensidad energética consistentes con un aumento global de
temperatura de 2°C.
Fuente: (IEA, 2012)
Figura 17. Emisiones de CO2 por sector para distintos escenarios de la AIE
Fuente: (IEA, 2013c)
34 Juan Carlos Solís Ávila
Figura 18. Ahorros de combustible por eficiencia energética en el autotransporte en el escenario de Nuevas
Políticas de la AIE
Fuente: (IEA, 2013c)
Figura 19. Cambio en la intensidad energética por sector y región para 2005-2012
Fuente: (IEA, 2013c)
Para los sub-sectores del transporte, los mayores ahorros que se pueden obtener con las
políticas actuales y las que están en puerta, se encuentran en el autotransporte de carga
(Figura 20), pero también hay importantes potenciales en los vehículos ligeros para
pasajeros (PLDV) y en los búnkeres internacionales. La demanda de petróleo para los
PLDV está determinada no sólo por la subyacente demanda de movilidad personal
(implicando el número de vehículos y la distancia promedio recorrida) sino también por la
tecnología vehicular y su eficiencia, así como la selección del combustible. Se proyecta que
la flota mundial de PLDV se expanda desde 900 millones de unidades en 2012 hasta 1,700
millones en 2035; gran parte del crecimiento provendrá de países que no son miembros de
la OECD (Figura 21), tendencia que también es reflejada en la evolución del consumo de
petróleo. El estancamiento de las ventas en los países pertenecientes a la OECD refleja la
saturación del mercado, el reforzamiento de las normas de eficiencia vehicular y la
sustitución de combustibles. Dada la creciente participación de los biocombustibles, el gas
natural, y la electricidad como energéticos para los vehículos, se proyecta que en 2035 bajo
las políticas actuales y las anunciadas, los vehículos PLDV consumirán en promedio 30%
menos energía que los actuales. Sin embargo, dichas mejoras serán ampliamente superadas
por el rápido crecimiento de las flotas vehiculares de diversas regiones.
Figura 21. Crecimiento de la flota de vehículos ligeros de pasajeros por región en el escenario de políticas
actuales y anunciadas (Nuevas Políticas).
Fuente: (IEA, 2013c)
la OECD, pero se tienen relativamente pocas oportunidades para llevar la carga fuera de las
carreteras (vía ferrocarril o aguas interiores). La demanda de combustibles fósiles pasa de
14 mil barriles por día en 2012 a 19 mil barriles por día en 2035 en el escenario de Nuevas
Políticas. La falta de políticas bien diseñadas para la reducción del consumo de
combustibles en muchos países es todavía una de las principales barreras que impiden
amortiguar el crecimiento en la demanda de combustibles en el sector.
9
Evitar- Cambiar- Mejorar (Transformar). Avoid-Shift-Improve (Transform)
38 Juan Carlos Solís Ávila
Tabla 2. Puede apreciarse que un esquema de mitigación puede pertenecer a varias de estas
Visto de otra manera, para limitar las emisiones del transporte, deberán implementarse
medidas en tres frentes: alentar o exigir una mejora en la eficiencia vehicular, inducir un
cambio hacia combustibles o portadores de energía con menor contenido de carbono, o
bien, fomentar un cambio modal de los automóviles hacia los medios públicos. Para evitar
un efecto de rebote en la demanda de energía para el transporte, estas acciones deberán
acompañarse de políticas de tarifas por emisión o sobre los combustibles. Estas medidas
ayudarán tanto a reducir los impactos ambientales del transporte, como a reforzar la
seguridad energética y a maximizar el potencial económico de cada país.
Las normas de eficiencia vehicular (o rendimiento de combustible) han mostrado ser una
herramienta importante para influir tanto en los aspectos técnicos de la eficiencia vehicular
como en las preferencias de los consumidores. En el orden de limitar el calentamiento
global sólo a 2°C, las normas existentes deben endurecerse y ser extendidas más allá de
2020 y los países que no cuentan con este tipo de instrumentos deberán considerar en
implementarlos. Aunque globalmente el cambio en la eficiencia de los vehículos ha sido
positivo, es necesario aumentar la velocidad con que lo hace para lograr acotar el
calentamiento global a sólo 2°C. Se requerirá de una aumento en el rendimiento de
combustible en los vehículos ligeros de 50% para 2030 (IEA, 2012) y mantener para ello
una tasa media de crecimiento anual (TMCA) de 2.7% (Tabla 3). Si el rendimiento de
combustible cambia con tales proporciones, el consumo de combustible en 2020 será 25%
menor que en 2005, y en 2050 será 50% menor con respecto a la misma base; las emisiones
de CO2 descenderían 0.2 Gt en 2020 y 1.5 Gt, para las mismas fechas, excluyendo los
ahorros por vehículos eléctricos. Mejorar los demás modos (camiones, barcos, aviones,
etc.) en cantidades alcanzables (30% - 50% dependiendo del modo) produciría ahorros
totales de CO2 en el transporte de 0.5Gt en 2020 y de 3 Gt en 2050. La demanda de
petróleo para el transporte puede entonces limitarse a 3 millones de barriles al día (MMbd)
en 2020 y a 20 MMbd en 2050.
10
Progresos sustanciales pueden ser alcanzados con la tecnología existente en los motores, la transmisión, los
trenes motrices, sistemas híbridos, materiales ligeros, aerodinámica, resistencia al rodamiento.
11
Los consumidores (y los fabricantes) de vehículos no están dispuestos a invertir en la tecnología para la
eficiencia de los vehículos a menos que esperen cortos periodos para la recuperación de su inversión (1- 2
años) a través del ahorro de combustible.
42 Juan Carlos Solís Ávila
Por otro lado, existe una clara falta de regulación en cuanto a la eficiencia vehicular para un
segmento que sigue creciendo rápidamente en número y en los niveles de emisión de CO2:
los camiones pesados para el transporte de mercancías; esto es particularmente más notorio
en las economías que no pertenecen a la OECD. Algunos países de la OECD están
trabajando en normas de eficiencia para vehículos comerciales y algunos las han
implementado, aunque falta mucho por hacer.
Para lograr mantener el incremento de temperatura mundial en 2°C (según el 2DS) los
vehículos eléctricos (EV), los híbridos enchufables (PHEV) y los impulsados únicamente
por baterías (BEV), deberán alcanzar en 2020 unas ventas anuales de 7 millones de
vehículos y una flota de 20 millones, pero aún cuando se logren estas cifras, los vehículos
eléctricos representarían sólo 2% de la flota mundial de vehículos en 2020. Como con
cualquier tecnología emergente, la proyección de expansión del mercado de EV es
extremadamente difícil. Una gran mejora en el desempeño de las baterías y en sus costos
llevaría a una alza en la demanda de EV, pero sin dichos desarrollos, los EV permanecerán
como nicho de mercado. Aún con las políticas anunciadas como próximas (Nuevas
Políticas) las ventas mundiales de EVs alcanzarían únicamente 500 mil unidades en 2020 (y
4 millones en 2035), nivel mucho menor a los 7 millones aún para 2020. A este paso, los
ahorros conseguidos serían de alrededor de 35kb/d en 2020 y cerca de 235kb/d en 2035
(menores a los correspondientes a los biocombustibles o al gas natural) (IEA, 2013c).
Muchos gobiernos han adoptado grandes metas para la implementación del vehículo
eléctrico durante el periodo 2015-2020 (Figura 24), lo cual está en concordancia con los
objetivos de 2DS. Para lograr esta meta, las ventas deberán duplicarse cada año entre 2012
y 2020, los costos deben seguir bajando, la infraestructura deberá seguir desarrollándose y
la elección de los consumidores y su confianza requerirán de un impulso mayor.
Los principales elementos que alentarían la adopción de los EV por parte de los
consumidores son:
Cabe añadir aquí que el Hidrógeno puede jugar un papel importante en los sistemas de
transporte bajos en carbono, principalmente mediante la tecnología de vehículos eléctricos
con celdas de combustible (FCEV), sin embargo su implementación presenta aún mayores
barreras: completa falta de infraestructura, altos costos de las celdas de combustibles,
preocupaciones sobre el almacenaje del hidrógeno a bordo del vehículo.
Biocombustibles
En contraste con los EV, los biocombustibles han sido producidos en Brasil y Estados
Unidos desde hace varias décadas. El sector ha crecido rápidamente en los diez últimos
años gracias al impulso de las políticas aplicadas en más de cincuenta países la producción
global creció de 16 mil millones de litros de gasolina equivalente (Lge) en 2000 a más de
100 mil millones en 2011. Globalmente los biocombustibles representaron cerca del 3% de
los combustibles para transporte, con una considerable proporción en Brasil (21%) (IEA,
2012). En el escenario Nuevas Políticas del World Energy Outlook 2013 se proyecta que la
participación de los biocombustibles en el autotransporte se expanda de 3% a 8% entre
2012 y 2035 (IEA, 2013c). Dicha realización depende de un continuado apoyo
gubernamental a través de políticas de mezcla de combustibles y de subsidios.
Sin embargo, no todos los biocombustible en el mercado actual pueden reducir las GEI en
el nivel requerido para mantener el cambio climático en 2°C. Todavía se requiere mejorar
la productividad de los biocombustibles avanzados y desarrollarlos comercialmente; para el
escenario 2D el uso de biocombustibles se incrementa a 240 miles de millones de Lge en
2020, los cuales, si se producen sustentablemente, darían lugar a reducción de 0.1GtCO2 en
el transporte. La meta para 2020 es producir 22 miles de millones de Lge de
biocombustibles avanzados con una importante reducción en sus costos. Actualmente la
producción de este tipo de biocombustibles (etanol lignocelulósico, biomasa a líquido) es
El apoyo a los biocombustibles avanzados (de bajas emisiones de GEI) debe continuar al
menos hasta 2020 para asegurar su escalamiento y la reducción necesaria de costos para
alcanzar la plena comercialización. Las políticas de apoyo deberán promover los
biocombustibles más eficientes (en términos de reducción efectiva de GEI) soportados por
marcos políticos que aseguren que la seguridad alimentaria y la biodiversidad no se
comprometan y que los impactos sociales sean positivos. Esto incluye una administración
sustentable del uso de la tierra y esquemas de certificación, así como medidas de soporte
que promuevan bajo impacto del uso de la materia prima (residuos) y de los recursos
hídricos.
12
El uso de biocombustibles ha sido objeto de importantes análisis y debates debido a sus impactos directos
sobre otros usos agrícolas para la tierra, la incertidumbre en relación con los ahorros de GEI, dudas sobre la
factibilidad de alcanzar ciertos objetivos en el nivel de suministro, aceptabilidad de los consumidores y
retrasos en alcanzar la factibilidad comercial.
47 Juan Carlos Solís Ávila
Más allá de los biocombustibles y la electricidad (en PHEV y BEV), una alternativa de
medio-largo horizonte al petróleo como fuente de combustibles para el transporte, es el gas
natural (comprimido o líquido). Su alto valor calórico y bajo contenido de CO2 lo hacen
factible como combustible para el transporte, pero dada su baja densidad requiere
compresión o licuefacción. Los vehículos a gas natural (GNV) tienen generalmente
menores emisiones de GEI, de óxidos de nitrógeno (NOx) y de partículas suspendidas (PM)
que los motores a gasolina y a diésel, pero para usar el gas natural se requiere de cambios
fundamentales en la tecnología de los vehículos y/o en la infraestructura de recarga de
combustible.
En términos de volumen, el autotransporte es el sector más atractivo para el uso del gas
natural. Actualmente sólo el 2% de la energía total en el autotransporte corresponde a este
combustible y su uso está concentrado en pocos países: Irán, Pakistán, Argentina, Brasil e
India con el 68% de la flota13 a gas natural (NGV). El número de los vehículos a gas natural
creció en la década pasada, especialmente los vehículos para transporte público, sin
embrago, dicha tecnología aún permanece como nicho de mercado con menos del 1% de la
demanda de combustibles para transporte (o también menos del 1% de la demanda de gas
natural).
Actualmente los vehículos a gas natural son casi competitivos con los trenes motrices
convencionales, pero en el largo plazo necesitan ser mayormente des carbonizados para
constituir una opción trascendente para enfrentar el cambio climático. El biogás, el gas
biosintético y la conversión gas a líquido son opciones factibles para el sector transporte
altamente dependiente del petróleo, sin embargo saltar directamente del uso del petróleo en
los vehículos de pasajeros al uso vehículos con celdas de combustible o baterías tiene la
ventaja de evitar la creación de la infraestructura de transición hacia el gas. En el escenario
2DS el uso del gas natural en el transporte debería ser del 5% de la demanda global de gas
natural; en el 4DS, su uso se puede mantener en 1% hasta 2050.
13
Los países con ventas de GNV mayores al 10% son: Bangladesh 61%, Armenia 30%, Pakistán 30%,
Bolivia 26%, Argentina 24%, Colombia 24%, Irán 14% y Malasia 11% (IEA, 2012)
48 Juan Carlos Solís Ávila
Los autobuses de tránsito rápido (BRT) son sistemas que mejoran el transporte de las
ciudades como un todo, usando menos energía y ayudando a combatir el incremento en la
congestión y las emisiones contaminantes locales en tanto que el número de automóviles
sigue creciendo en las áreas urbanas. Los sistemas BRT involucran la operación de
autobuses de alta capacidad de ocupación en corredores con carriles aislados del resto del
tráfico y sistemas de abordaje y prepago similares a los sistemas metro. Los BRT ayudan a
mejorar la movilidad en las ciudades para un amplio rango de sectores de la población,
sobre todo para aquellos que no poseen un automóvil -más de 80% de la población
mundial- (IEA, 2012). En comparación con los autobuses tradicionales los BRT tienen
mejores velocidades promedio de circulación que se traducen un menor consumo de
combustible: en promedio los autobuses circulan a 16 km/h versus los 21 km/h en
promedio de los BRT.
Los sistemas BRT han ganado popularidad en el mundo desde mediados de 1990’s,
después del éxito del sistema de Bogotá, y tuvieron un apreciable incremento durante la
década 2000-2010 (Figura 25). Las proyecciones de la AIE indican que si los BRT son
ampliamente implementados, pueden contribuir a mitigar las emisiones de CO2 con 0.5Gt
del gas en ahorros acumulados entre 2010-2050. Los sistemas BRT son significativamente
más baratos que otros sistemas de transporte masivos, sin embargo, tienen un potencial de
mitigación de GEI más reducido (Tabla 4), a no ser que los vehículos sean electrificados
usando trolebuses o se adopte ampliamente una fuente de energía baja en carbono, como
los biocombustibles.
Al lado del BRT existen otros mecanismos (trenes ligeros y ciclo vías, por ejemplo) para
promover el cambio modal de los automóviles al transporte público. Estas innovaciones,
junto con el uso de las telecomunicaciones en el transporte y una más integrada planeación
del uso de los espacios deben de ser tomados en cuenta. A final de cuentas, la innovación
del BRT es más un modelo de cómo una ciudad puede establecer un nuevo mecanismo de
transporte masivo mediante el aprovechamiento de inversiones ya hechas en las calles,
integrando una visón de largo plazo para el desarrollo urbano que combina e integra el uso
de suelos con la planeación del transporte.
Las normas obligatorias de eficiencia vehicular para vehículos de pasajeros están en más
del 70% del mercado de los vehículos ligeros, pues dichas normas tienen resultados
provados en conseguir mejoras en la eficiencia. Para asegurar futuras reducciones en
consumo de combustibles y en emisiones de GEI, dado el incremento de las flotas
vehiculares, las normas deben volverse cada día más exigentes y a medida que ello sucede,
las nuevas tecnologías se dispersan hacia otras regiones. Sin embargo, las mejora en la
eficiencia suelen subvaluarse por los consumidores, induciendo a los fabricantes a no
ofrecer opciones más eficientes, o bien, a usar dichas tecnologías para compensar los
incrementos en el tamaño y potencia de los vehículos. Por ello, políticas adicionales como
los altos impuestos a los combustibles, las cuotas por consumo de combustible y los
programas de desecho de vehículos pueden alentar la compra de vehículos más eficientes,
disminuir el tamaño promedio de los vehículos y acelerar la renovación de la flota
vehicular. Estas políticas pueden promoter el cambio hacia tecnologías y modos más
eficientes, una reducción de la actividad vehicular, la conducción más eficiente de los
vehículos y mantenimiento mejorado a los vehículos. Algunas estrategias de administración
de la demanda de transporte pueden estimular el uso más eficiente a través de mejoras en el
flujo de tráfico y reducción del congestionamiento urbano.
La Tabla 5 describe las políticas para los vehículos ligeros (automóviles, camionetas,
camiones ligeros y motocicletas). Las políticas vigentes o adoptadas (Adopted) incluyen
todas las regulaciones existentes vinculantes decretadas en publicaciones oficiales y
adoptadas desde 2000 y se asumen que no se dan cambios autónomos en la eficiencia
vehicular a excepción de la penetración de los vehículos eléctricos o los combustibles
bajos en carbono. Las políticas próximas a adoptarse (Pipeline) incluyen las regulaciones
propuestas o formalmente anunciadas por las agencias gubernamentales con autoridad
regulatoria relevante y que describen con suficiente especificidad sus objetivos y horizonte
temporal como para calcular sus beneficios potenciales. Como potenciales se incluyen un
51 Juan Carlos Solís Ávila
Región Política
Norma CAFE para VL de AM 2000-2011
Estados Adoptada Norma para VL de AM 2012-2016: 35.5 mpg o 250 gCO2 e/milla para 2016
Unidos Norma para VL de AM 2017-2025: 49.1 mpg o 163 gCO2 e/milla para 2025
Próxima Ninguna
Acuerdo voluntario, AM 2008 y posteriores: 140 gCO2/km
Adoptada Norma para VP de AM 2015: 130 gCO2 /km
Unión
Normas para VLC de AM 2017: 175 gCO2 /km
Europea
Meta para VP de AM 2020: 95 gCO2 /km
Próxima
Normas para VLC de AM 2020: 147 gCO2 /km
Norma para VL de AM 2005: Normas por vehículo fase I
Norma para VL de AM 2008: Normas por vehículo fase II
Adoptada
China Norma para VL de AM 2015: 6.9 l/km fase III
Norma para VLC de AM 2006: 9.42 l/100 km, para AM 2009: 8.46 l/100 km, fase III
Próxima Norma para VL de AM 2020: 5 l/100 km fase IV
Adoptada Ninguna
India
Próxima Propuesta de norma para VL de AM 2020: 20 km/l
Norma para VL de AM 2010: 15.1 km/l
Adoptada Norma para VL de AM 2015: 16.8 km/l; minibuses: 8.9km/l; VLC: 16.8 km /l
Japón
Norma para VP de AM 2020: 20.3 km/l
Próxima Ninguna
Incentivos fiscales en 2017 para VL, 17.4 km/l
Adoptada
Brasil Programa de etiquetado de VL
Próxima Incentivos fiscales en 2017 para VL, 18.8 km/l
Como resultado de las políticas vigentes y de las próximas por adoptarse los factores de
emisión para el dióxido de carbono oscilarían en 2020 entre los 95 gramos de CO 2 por
kilómetro en la Comunidad Europea y los 153 grCO2/km en Australia (en relación con el
NEDC- Nuevo Ciclo Europeo de Conducción). Dado que las normas de Estados Unidos
parten de una base ineficiente para los vehículos y debido al tamaño de su flota, se esperan
que las mayores reducciones en emisiones de CO 2 para 2011-2025 sean logradas en dicho
país (Figura 26), con la eficiencia vehicular prácticamente duplicada con base en 201014.
Figura 26. Comparación de los factores de emisión de CO2 para algunos países en 2000-2025
Fuente: Elaboración propia con datos de (ICCT, 2012)
La exigencia de los incentivos fiscales que fomentan la eficiencia de toda la flota varía
ampliamente y operan de distintos modos: con impuestos basados directamente en el CO2 o
14
Los avances tecnológicos junto con los esfuerzos de de largo plazo por mejorar la eficiencia vehicular,
pueden soportar la duplicación de la eficiencia en una manera costo-efectiva entre 2010 y 2030, haciéndola
plausible (ICCT, 2012)
54 Juan Carlos Solís Ávila
Figura 27. Impactos de las políticas en las emisiones globales de los vehículos ligeros
Fuente: (ICCT, 2012)
Según la proyección del International Council on Clean Transportation (ICCT) (Figura 27),
las emisiones de CO2 y el consumo de petróleo prácticamente se duplicarán entre 2010 y
2030, con los mayores crecimientos en los mercados más grandes (China, India, Brasil). En
esencia, las mejoras en eficiencia sólo compensarán el crecimiento esperado en las flotas y
en su actividad. La estrategia de reducción de frecuencia de viajes ayudaría a reducir las
emisiones de los vehículos ligeros hasta los niveles de 2000. Dichas estrategias incluyen el
cambio modal hacia el transporte público y una mejor planeación del uso de suelos.
La NOM-163 de México
15
La sombra es una medida del área entre las llantas del vehículo expresada en metros cuadrados.
16
Los créditos son las diferencias positivas que resultan de la aplicación de los criterios de la norma entre los
promedios meta y promedios ponderados observados, determinados en gCO2/km
56 Juan Carlos Solís Ávila
Las normas para los vehículos pesados tienen relativamente poco tiempo de aplicación, por
lo que tienen un enorme potencial para su aplicación en los próximos años. La Tabla 9
resume las políticas para HDV que han sido adoptadas, así como el potencial de mejoras
dentro del horizonte temporal especificado. Muy pocos países han adoptado o están por
adoptar políticas para los HDV: La norma china es prácticamente la única que ha entrado
en fase de implementación, pero dado que apunta hacia los modelos de vehículos menos
17
Los vehículos de servicio pesado (HDV) van desde las pick-up de servicio pesado (Clase 2b) hasta los
grandes tractocamiones (Clase 8) y todo lo que se encuentre en medio como los autobuses y camiones
unitarios.
57 Juan Carlos Solís Ávila
eficientes, sus efectos son limitados. La norma de Japón para los HDV del 2015 está
prácticamente cumplida como resultado de los incentivos fiscales disponibles en el país. La
norma adoptada en Estados Unidos, así como sus armonizaciones en México y Canadá es la
norma más completa del mundo para el segmento de las HDV, sin embargo, sus objetivos
están muy por debajo del verdadero potencial para el plazo considerado.
Región Política
Norma para VH de AM 2014-2018: mejoras en eficiencia de combustible y de
emisiones de GEI con TMCA de 1.3%- 4.2% dependiendo del peso
Adoptada California: Regulación para tractocamiones nuevos de AM 2011+ y para las llantas.
Estados
Mejoras en la eficiencia de 3-10% para todos los camiones que entren al estado.
Unidos
Norma para VL de AM 2017-2025: 49.1 mpg o 163 gCO2 e/milla para 2025
Próxima Ninguna
Adoptada Norma industrial
China Norma para VH de AM 2015: reducción del consumo de combustible en 10% en
Próxima
2015 y 25% en 2020 con respecto de 2010
Próxima Ninguna
Adoptada Ninguna
Canadá Norma para VH de AM 2014-2018: niveles de emisión de GEI para vehículos y
Próxima
máquinas, armonizada con la de Estados Unidos
Adoptada Ninguna
México Norma para VH de AM 2014-2018 armonizada con la de Estados Unidos,
Próxima
cumplimiento obligatorio para 2016.
Principales AM 2020-2030 (empezando al término del periodo regulado): mejoras de 3.5% anual
Potencial
regiones para todas las clases de camiones.
Otras regiones Potencial AM 2025-2030: mejoras de 3.5% anual para todas las clases de camiones.
A diferencia de las políticas en los LDV, las políticas que se proyectan se implementarán
para los HDV, no serán suficientes para compensar la duplicación de las emisiones de HDV
que ocurrirían entre 2010 y 2030 en ausencia de tales políticas. Como resultado de la
demora en el lanzamiento de las políticas, los beneficios totales de la mejora de eficiencia
en los HDV no se verán sino hasta después de 2030. Los programas como los de california
podrían ayudar a adelantar tales beneficios mientras los beneficios de las flotas de muy
bajas emisiones se incorporan. El potencial de eficiencia vehicular, en combinación con el
cambio modal y la reducción de actividad, podrían compensar el crecimiento de la
actividad vehicular y estabilizar las emisiones de los HDV en los niveles de 2015.
59 Juan Carlos Solís Ávila
Estados Unidos, varios países de Europa, China, Japón y Corea del Sur han adoptado
objetivos no vinculantes para las ventas de PHEV y BEV, pero dada la incertidumbre de la
efectividad de las metas no vinculantes, estas no pueden considerarse como adoptadas o
próximas a adoptarse. Por otro lado, los incentivos fiscales que se han establecido en
muchos países para los vehículos eléctricos son considerados dentro de las estrategias de
los fabricantes por cumplir con los niveles nacionales de eficiencia y las normas de GEI,
por lo que sus logros deben ser considerados dentro del rubro de eficiencia vehicular. Como
resultado, únicamente la regulación de vehículos de cero emisiones (ZEV) adoptada por
California puede considerarse como una política para los vehículos eléctricos. Dicha
regulación establece un objetivo de 15% en ventas de vehículos ZEV para 2025.
Dentro del potencial de esta tecnología para el resto de las regiones, es posible que para
2030 la cuota de mercado para vehículos ligeros ZEV alcance 8-9% en Estados Unidos,
Japón Canadá, Europa, China, Corea del Sur y Australia, y 1-2% para las demás regiones.
La tecnología PHEV alcanzaría 1-5% del mercado (ICCT, 2012). Para 2050, existe una
mayor incertidumbre sobre la evolución del mercado de vehículos eléctricos, de manera
que sólo puede apuntarse, a la luz de los estudios publicados, que es plausible que la cuota
del mercado para los vehículos eléctricos se encuentre entre el 20 y el 60%.
Las políticas de corto plazo para la reducción del carbón en los combustibles se han topado
con la dificultad de realizar con precisión el análisis del ciclo de vida de los
biocombustibles (en algunos casos, sobre todo en ausencia de controles estrictos sobre el
uso de suelo, el empleo de biocombustibles parece incrementar las emisiones netas de
CO2). Aún no existe concenso sobre las emisiones indirectas de la producción de
biocombustibles, particularmente las derivadas de los cambios del uso de suelo, y existen
incertidumbres acerca de asuntos como el rebote fósil18 y otros impactos indirectos19, pues
18
Rebote fósil: La adición de un litro de biocombustibles al mercado puede desplazar sólo una fracción de
litro de combustible fósil.
60 Juan Carlos Solís Ávila
Muchas regiones han implementado subsidios y normas sobre los biocombustibles (Figura
28) que tienen por objeto una amplia variedad de propósitos: mitigación del cambio
climático, seguridad energética nacional, promoción de la agricultura local. Sin embargo,
dadas las preocupaciones sobre seguridad alimentaria y el retrazo de la comercialización de
las biocombustibles avanzados, es dificil valorar el desarrollo futuro de los mercados, por
lo que la implementación de los biocombustibles, así como los ahorros en emisiones de
CO2 derivados de de tres políticas son actualmente inciertos:
1) En Europa se discuten las enmiendas a las Directivas sobre las Energías Renovables
y la Calidad del Combustible sobre aspectos de cambios de uso de suelo y con
objeto de reducir la competencia entre alimentos y biocombustibles. Estas
enmiendas pueden mejorar el desempeño ambiental de las políticas pero
simultáneamente reducir el tamaño total del mercado.
2) En Estado Unidos, la EPA ha reducido repetidamente la directiva sobre el uso de
biocombustibles celulósicos bajo la norma de combustibles renovables debido a su
limitada disponibilidad. Se esperaba que este combustible brindara la mayor porción
19
Los cambios en la agricultura pueden afectar las fuentes de emisión tales como la ganadería, el uso de
fertilizantes y los arrozales, mientras que cambios en el uso de los desechos y residuos pueden fomentar el
incremento en el uso de otros combustibles
61 Juan Carlos Solís Ávila
Brasil ha tenido por mandato legal, mezclas de etanol en gasolina del 18 al 25%. Dado su
apoyo histórico al etanol y la intención del gobierno de controlar su producción, puede
esperarse que la cuota de etanol en los combustibles para PLDV (gasolina) aumente de 50%
en 2010 hasta 65% en 2020 (ICCT, 2012).
Las mejoras en los vehículos y en los combustibles no serán suficientes para revertir el
aumento en las emisiones, por lo que, para alcanzar las metas ambientales serán requeridos
cambios modales en el transporte de personas y de bienes, así como frenar la expansión de
la actividad de los vehículos. Existen varias posibles intervenciones para redirigir el
crecimiento de la actividad de los vehículos hacia el transporte público, hacia el no
motorizado y hacia el ferrocarril además de reducir la actividad vehicular total. Algunas
medidas fiscales y políticas intentan alejar a los conductores de los vehículos privados,
mientras que otras opciones de movilidad intentan atraerlos desde allí. Dentro de las
primeras se incluyen el cobro por uso de caminos, esquemas de cargos por congestión, el
Tabla 10. Resumen de políticas para el cambio modal y para la reducción de la actividad
Reducción de
Cambio modal*
Actividad
País / región Uso de
Otros Tren de Ferrocarril Mejoras
BRT TNM suelo
Autobuses Pasajeros de carga logísticas
urbano
Estados Unidos •• •• • •• • • •
Comunidad Europea •• •• • •• • • •
China •• •• • •• • • •
India •• •• • •• • • •
Japón •• •• • • • • •
Brasil •• •• • •• • • •
Canadá •• •• • • • • •
Corea del Sur •• • • •• • • •
México •• • • •• • • •
Australia •• • • •• • • •
• Próximas • Potenciales
TNM: Transporte no motorizado
* Las políticas de cambio modal Adoptadas se incluyen en Próximas.
Fuente: (ICCT, 2012)
20
En estos análisis se considera, entre otras cosas, la capacidad añadida (pasajeros/día) y longitud promedio
de viaje.
63 Juan Carlos Solís Ávila
Tabla 11. Cambios modales del transporte de pasajeros bajo las políticas vigentes y próximas a adoptarse.
En varias regiones alrededor del mundo se alientan otros cambios modales, por ejemplo, en
la Ciudad de México, Nueva York, Berlín, Hangzhou, se realizan esfuerzos para
incrementar la infraestructura para el peatón y el ciclista (programas de préstamo de
bicicletas, calzadas peatonales y recuperación de vías para el uso de peatones y ciclistas).
Dada la carencia de información, la medida conservadora para el potencial de cambio
modal hacia medios no motorizados se establece en 1% de la actividad de los vehículos
ligeros de pasajeros en 2015, aumentando al 4% del escenario base en 2030 (ICCT, 2012).
Por otro lado, el potencial del cambio modal del transporte de carga hacia el ferrocarril se
asume que México, dada su pequeña infraestructura en vías férreas, puede desarrollar (al
igual que Europa, India y Brasil) un potencial del 40% de incremento en la actividad del
ferrocarril para 2030 con respecto de 2015. Otras regiones (Estados Unidos, China, Japón,
Canadá, Corea del Sur, Australia) debido a su gran infraestructura férrea podrían lograr
incrementos en la actividad del ferrocarril del 20% en 2030 con respecto de 2015. (ICCT,
2012).
Para reducir la actividad de los vehículos privados, puede recurrirse a las regulaciones del
uso de suelo con objeto de compactar las ciudades y que sus zonas puedan ser emparejadas
con políticas de manejo de la demanda de los viajes (por ejemplo, con restricción de
estacionamiento o tarifas por congestionamiento) para reducir la actividad vehicular. Como
muestra, en cuatro ciudades de China (Shangai, Beijing, Guiyang y Guangzhou) se ha
limitado el número de registro de vehículos privados para reducir la actividad en dichas
áreas. Junto con una combinación de planeación del uso del suelo, políticas de manejo de la
demanda de viajes, medidas fiscales y políticas de estacionamiento, podría reducirse la
actividad vehicular urbana de pasajeros en 2% para 2020 y en 5% para 2030. Por su parte,
los incentivos fiscales y cuotas en las autopistas pueden mejorar la logística y disminuir la
actividad del transporte de carga. Suiza, Alemania y Austria son ejemplos de tales políticas,
En contexto, existe una gran diversidad de análisis sobre el consumo de energía en el sector
transporte y las emisiones asociadas de GEI para diversos países: (Han Hao et. al, 2014)
analiza para cada una de las provincias chinas la estructura del parque vehicular por modos,
su consumo energético y sus emisiones de CO2, para concluir que la estructura de
transporte y la tasa de motorización determinan ampliamente las emisiones de GEI
asociadas al transporte urbano de pasajeros; (Ling-Yun He et. al., 2013) examina cinco
escenarios con incorporación de vehículos eléctricos e híbridos como posibles políticas
destinadas a reducir el consumo energético y las emisiones de GEI del autotransporte en
China; (Nuwong Chollacoop et. al., 2013) explora la posibilidad de usar el etanol como
sustituto para el diésel (cuyo consumo dobla al de la gasolina) en Tailandia; (Piyush Tiwari
et. al., 2013) examina la causas del cambio en el consumo energético en el sector del
transporte en la India, las cuales son comparadas contra las causas de los cambios en países
seleccionados, encontrándose al volumen del transporte como causa primera tanto en el
transporte de pasajeros como en el de mercancías; (Hannah E. Daly et. al., 2013) modela el
crecimiento de la flota vehicular irlandesa para simular el impacto de varias políticas en la
demanda de energía de la línea tendencial para 2030. Las estrategias modeladas incluyen la
incorporación de vehículos eléctricos, vehículos a gas natural, mejoras en el rendimiento de
combustible en los vehículos, requerimientos nacionales sobre mezclas de biocombustibles,
así como cambios modales y reducción en la demanda de viajes; (Phillip Y. Lipscy et. al,
2013) examina la eficiencia energética del transporte en Japón desde 1970 y lo compara
con Estados Unidos y otros países desarrollados para mostrar que Japón destaca debido a
los bajos niveles de actividad y a la estructura modal más que debido a la intensidad de
energía modal; (Schipper et al., 2011) analiza las emisiones de GEI del transporte en
Estados Unidos de 1960 a 2008 a través de los impactos en la población, crecimiento
económico, el cambio modal, la eficiencia y el contenido de carbono; en (Schipper, 2011)
se examinan los cambios en el consumo de energía del sector transporte debido a la
En estudios con mayor análisis para el transporte de carga se encuentra que (Heikki
Liimatainen et. al., 2013b) analiza las relaciones entre la actividad económica, la demanda
de transporte de carga, la eficiencia energética y las emisiones de dióxido de carbono para
diferentes subsectores económicos de Finlandia; (Wen Liu et. al., 2013) evalúa tres
estrategias para la reducción del consumo energético del sector transporte en China: Vías
férreas de alta velocidad, tránsito ferroviario para pasajeros y vehículos eléctricos; (Rachael
Nealer et. al., 2012) analiza el consume energético y las emisiones por modo de transporte
para la cadena de suministro de diversos sectores industriales de Estados Unidos,
proponiendo cuatro escenarios de mitigación en relación con el cambio modal hacia el
ferrocarril; (Eom et. al., 2012) analiza las tendencias de las emisiones del autotransporte de
carga para 11 países miembros de la IEA con datos de 2007-2010 y hace una comparación
entre países.
y otros siete indicadores que determinan las emisiones de CO2 en el transporte de carga
Finlandés en un análisis de seis escenarios; (Robert C. Pietzcker et. al., 2013) compara las
proyecciones de demanda de energía y de emisiones para China, Estados Unidos y para el
mundo bajo cinco modelos de largo plazo; (Slobodan Mitric, 2013) hace un recuento de los
préstamos para el desarrollo del transporte urbano que ha otorgado el banco mundial entre
1999 y 2009. En dicha relatoría se incluyen las características generales del Préstamo para
el Marco de Políticas de Desarrollo de Crecimiento Verde para el desarrollo de PROTRAM
(Programa Nacional de Transporte Masivo) de México; (Musso et. al., 2013) revisa
brevemente el problema de la externalización de los costos del transporte con un enfoque
en el cambio climático; (Boqiang Lin et. al., 2013) busca las relaciones de largo plazo que
afectan el consumo de combustible en el sector transporte de China, para determinar la
importancia de variables como PIB, condiciones de los caminos, productividad laboral y
precios del petróleo, así como los potenciales ahorros de combustibles en el sector; (Darío
Hidalgo et. al.,2013) hace una revisión de las condiciones de movilidad para pasajeros en
importantes ciudades latinoamericanas así como de ejemplos de las mejores prácticas
implementadas en la región bajo el marco Avoid-Shift-Improve; (Mark Jennings et. al.
2013) compara las tendencias de motorización, uso de automóviles y actividad vehicular en
Irlanda contra las tendencias históricas mundiales para arrojar luz sobre los orígenes de la
duplicación de la flota vehicular en dicho país entre 1990 y 2008; (Jillian Anable et. al.,
2012) modela escenarios para la mitigación del consumo energético en el trasporte de
Reino Unido y contrasta escenarios técnico-económicos contra cambios sociales sobre el
estilo de vida.
En relación con México (Carlos Chávez-Baeza et. al., 2014) presenta dos escenarios para la
mitigación de contaminantes criterio y de GEI asociados al transporte de pasajeros en la
Zona Metropolitana de la Ciudad de México; (Sheinbaum et. al., 2011) analiza la tendencia
del rendimiento de combustible para vehículos particulares; (García et. al., 2011) analiza la
factibilidad ambiental y económica del etanol de caña como sustituto de la gasolina para el
transporte en México en 2010-2030, al tiempo que (Lozada et al., 2010) discuten el
potencial de uso de biodiésel para el transporte en México. Destaca también el trabajo de
(Páez, 2010) que analiza el sector transporte Mexicano frente a la transición energética y en
(Cravioto et. al., 2013) se realiza una estimación monetaria de las externalidades del
68 Juan Carlos Solís Ávila
3. El autotransporte en México.
Para medir el nivel de actividad económica del transporte, puede observarse la contribución
del sector al PIB nacional. El transporte se encuentra incluido dentro de la división
denominada Transportes, Correos y Almacenamiento, que comprende "unidades
económicas dedicadas principalmente al transporte (de personas y de carga), a proporcionar
servicios especializados relacionados directamente con el transporte, y al almacenamiento
de bienes. En virtud de que las actividades de las oficinas postales y de las mensajerías
consisten en transportar bienes, fueron incluidas en este sector" (INEGI, 2007). El Valor
Agregado Bruto del grupo (VAB) de transportes (sin considerar las actividades de correos y
almacenamientos) genera alrededor del 6% del VAB nacional (Tabla 13), ocupando la sexta
posición de veinte, según la generación de valor de las distintas divisiones en la economía.
La actividad del transporte ha tenido un crecimiento anual promedio de 2.66%, muy
parecido al 2.75% de crecimiento general de la economía 21.
El transporte está fuertemente vinculado con los demás sectores de la economía a nivel
general: un aumento del PIB se producirá por un incremento de la fuerza de trabajo, de la
productividad, o una combinación de ambas. En el primer caso, se requerirá transportar una
mayor cantidad de hombres, en el segundo, una mayor cantidad de mercancías. Así, será
21
A precios de 2008 para el periodo 2003-2012. Cálculos propios con datos del Banco de Información
Económica del INEGI (BIE-INEGI).
Tabla 13. Participación del sector Transportes en el Valor Agregado Bruto Nacional.
Cifras en miles de millones de pesos corrientes.
Valor
VAB Participación del
Año Agregado
Transportes sector
Bruto
2004 8,300 494 6.0%
2005 9,029 541 6.0%
2006 10,120 603 6.0%
2007 10,962 646 5.9%
2008 11,941 677 5.7%
2009 11,568 668 5.8%
2010 12,723 772 6.1%
2011 14,003 832 5.9%
2012 15,078 918 6.1%
La producción económica del transporte no está distribuida de manera homogénea entre sus
subsectores (Figura 29), el autotransporte de carga y el autotransporte de pasajeros generan
cerca del 84% del VAB del sector transportes22 (48% del autotransporte de carga y 36% del
transporte de pasajeros). En un nivel de desagregación mayor ( Figura 30), dentro del
autotransporte de pasajeros, destaca el transporte colectivo foráneo de pasajeros, el servicio
22
La contribución es de 89% si se incluyen las actividades terrestres de los subsectores Turístico y Servicios
Relacionados con el Transporte.
de taxis y el transporte colectivo urbano y suburbano, como las ramas con mayores
participaciones: 41%, 35% y 24%, respectivamente en 2011.
100%
70%
Por ductos
60%
Por agua
50%
Ferrocarril
40%
Aéreo
30%
Terrestre de pasajeros, excepto
20% por ferrocarril
Autotransporte de carga
10%
0%
2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011
100%
90% Otro transporte terrestre de
pasajeros
80%
Alquiler de autobuses con chofer
70%
60% Transporte escolar y de personal
50%
40% Transporte colectivo urbano y
suburbano de pasajeros de ruta fija
30%
Servicio de taxis y limusinas
20%
10% Transporte colectivo foráneo de
pasajeros de ruta fija
0%
Figura 31. Estructura porcentual del consumo de los hogares y las IPSFL según finalidad, 2012.
Fuente: (INEGI, 2013).
23
Según (Fimevic, 2000) en el año 2000 la participación del automóvil particular en el total de viajes de la
Ciudad de México fue de 16%. Según los resultados del Diagnóstico sobre la Movilidad del Distrito Federal,
actualmente el 30% de los traslados se realiza en automóvil particular (Reportaje del 30 de octubre de 2013
recuperado de [Link]
Tabla 16. Evolución de la inversión pública y privada en el sector transporte, según modo
Millones de pesos de 2011.
Marítimo-
2.7% 246 336 233 1,333 630 325
portuario
Dentro del ámbito urbano, según (ITDP, 2012) la movilidad urbana es un aspecto
prioritario para las ciudades, destinándose en 2011 casi el 23% de los recursos de un total
de 51,219 millones de pesos de 12 fondos o programas federales analizados. Este
documento muestra que en promedio el 76.2% del total de los recursos fue destinado a
inversiones para ampliación y mantenimiento de vialidades. En contraparte, en las nueve
zonas metropolitanas estudiadas en 2011 24, se destinó menos del 20% de los recursos de
movilidad a inversiones para el transporte público, el mejoramiento del espacio público, la
infraestructura ciclista y la seguridad peatonal. Debe destacarse, como lo hace dicho
documento, que las inversiones en infraestructura ciclista y para mejorar la seguridad
24
Las ciudades analizadas albergan una población total de 34.8 millones (31% de la población total de
México y 40% del total de la población urbana según el censo de población 2010).
Figura 33. Estructura porcentual de fondos federales para movilidad según destino, 2011.
El monto total ejercido es de 11,763 millones de pesos corrientes.
Fuente: (ITDP, 2012).
Al analizar el consumo por grandes modos de transporte, se encuentra que durante 1990-
2011 la demanda de combustibles26 para transporte terrestre por carretera o vialidades
(autotransporte) creció 83%, el de la aviación 57%, el marítimo 41% y el ferroviario de 8%.
Para 2011, el 92% del consumo de combustibles para transportes lo utilizó el autotransporte
(Figura 34), seguido por la aviación (5%), el transporte marítimo (1.6%) y el ferroviario 27
(1.4%). Dado que la mayoría de los vehículos usan gasolina, el consumo de combustibles
25
Tomando en cuenta el consumo de combustibles para la generación de electricidad y considerando todo el
consumo de energía para aviación.
26
Dadas las características de los modos de transporte (la mayoría, exceptuando el eléctrico, utilizan
combustibles) el consumo energético coincide con el de combustibles.
27
Aquí se incluye 0.17% de transporte eléctrico, aunque no haga uso propiamente de combustibles.
ha estado dominado por ésta (Figura 35), en 2011 el 66% de los combustibles consumidos
fue gasolina, dejando al diésel con el 27% y al queroseno con 5%.
Figura 34. Evolución del consumo energético del sector transporte por modo.
Fuente: Elaboración propia con datos de SIE-SENER
Figura 35. Evolución del consumo energético del sector transporte según combustible.
Fuente: Elaboración propia con datos de SIE-SENER
carbono, seguido por la generación eléctrica (28%), el sector industrial (13%), el consumo
propio del sector energético (12%), el sector residencial (5%), el agropecuario (2%) y
comercial (1%) (Figura 36). Obsérvese que, en comparación con el escenario mundial, la
proporción de emisiones de CO2 del autotransporte en México, relativas a la producción y
uso de la energía, es muy alta (39% vs. 22%), alcanzándose ya los niveles promedio
esperados para 2035 en el mundo. Debido al gran reto que representa la reducción de
emisiones en el sector transporte, y dada las particularidades de esta actividad, esta gran
proporción exacerba la problemática ambiental.
Tabla 18. Emisiones equivalentes de CO2 asociadas al consumo de energía nacional por sector
(TgCO2 equivalente)
Además de los impactos ambientales, el consumo tan acelerado de los combustibles para
transporte, en particular, gasolina y diésel, acompañado de la carencia de inversión en
refinación nacional, ha dado lugar a un gran incremento de las importaciones de los
combustibles para transporte, mientras que la producción se ha mantenido prácticamente
constante (Figura 37). Si en 1990 se importó el 7% de la gasolina que se consumió en el país
y no se importó diésel, en 2011 la proporción de gasolina importada fue del 52% de la
demandada y la de diésel fue de 34% de su demanda28 (Figura 38).
28
Cálculos propios con base en (SIE-SENER)
3000
2500
2000 Transporte
Generación eléctrica
1500 Industrial
PJ
Consumo propio
1000 Residencial
Comercial
Agropecuario
500
0
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
Figura 36. Evolución de las emisiones de CO2 asociadas a la producción y consumo de energía en México.
Fuente: Elaboración propia con datos de SENER.
1200
Peta Joules
1000
producción gasolina
800
Importación gasolina
600
Producción diesel
400
Importación diesel
200
0
1990
1992
1994
1996
1998
2000
2002
2004
2006
2008
2010
50%
40% % importación /
demanda gasolina
30%
% importación /
20% demanda diesel
10%
0%
1990
1992
1994
1996
1998
2000
2002
2004
2006
2008
2010
Figura 38. Importaciones de gasolina y diésel en México como proporción de sus demandas (1990-2011).
Fuente: Elaboración propia con datos de SIE-SENER.
km recorrido Z
Vehículo-km T
Ton-km / pas-km T
Rendimiento vehicular A, S S S
Estadística agregada: La información se encuentra sin desglosar para transporte
urbano e interurbano.
Z: La información se encuentra en documentos de los gobiernos locales pero sólo
para las zonas metropolitanas de México, Guadalajara y Monterrey.
T: La información se encuentra en documentos de SCT.
I: La información se encuentra en documentos de INEGI.
M: La información se encuentra en (Melgar, 2011).
A: La información se encuentra en el inventario de emisiones de la ZMVM sólo
para algunos años.
S: La información se encuentra en (Sheinbaum et. al., 2011) sólo para automóviles.
Los espacios en blanco indican que no se dispone de información.
=∑ (1)
29
En específico, las categorías de vehículos usadas para los segmentos de automóviles y camiones ligeros son
las utilizadas por la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz. Para los vehículos de servicio
interurbano se toman las categorías utilizadas por la SCT.
Motocicletas Subcompacto
Compacto
Motocicleta Lujo
y Automóvil Auto particular
Deportivo
Taxis Camioneta (Usos Múltiples)
Pasajeros
Autotransporte
público federal Autobús interurbano
de pasajeros
La información del número de vehículos (Vijkt) proviene de (SCT, 2000), (SCT, 2008),
(SCT, 2010), (INEGI (2012a) y (Melgar, 2011). Se considera que todas las motocicletas y
automóviles utilizan gasolina, lo cual es una muy buena aproximación dado que del total de
los automóviles y camionetas que se han vendido en México de 1990 a 2010, el 99.8% son
a gasolina (INEGI, 2012b). Se considera además que todos los autobuses interurbanos
utilizan diésel. Para el transporte de carga, se supone que el camión ligero utiliza en su gran
mayoría gasolina y el camión pesado y los tractocamiones utilizan diésel. Para el gas
a) Para automóvil particular y el taxi se considera constante para todos los años e igual al
promedio de las distancia recorridas en las tres zonas metropolitanas más importantes del
país reportadas en (Sheinbaum et al., 2010). Estas tres zonas representan el 45% de las
ventas totales de vehículos del país y 32% de la flota vehicular (INEGI, 2012a e INEGI,
2012b), para las motocicletas se toma el dato de la Zona Metropolitana del Valle de México
(ZMVM) (SMA, 2008) por ser el único disponible.
b) Para el autotransporte público federal se utilizan los datos reportados por las fuentes de
la SCT referentes al total de toneladas-km y pasajero-km transportados y se ajustan con los
datos de (Gutiérrez et. al., 2011a) y (Gutiérrez et. al., 2011b) de distancia media recorrida y
de factor de ocupación promedio.
c) Para el transporte de carga urbano (ligero y pesado) se utilizan los datos de ZMVM,
aunque se ajustan en algunos años con el consumo de energía.
Los poderes caloríficos (Pcijkt) del diésel, la gasolina y el GLP se proponen como los
promedios de los valores reportados por el BNE para 1990-2010 (SE, 1997; SE, 2012).
4.2. Metodología para el cálculo del consumo de energía y de las emisiones de GEI.
Las emisiones de CO2 se calculan usando la metodología y los factores de emisión del
Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC, 2006) de acuerdo con la
ecuación (2).
=∑ (2)
Combustible TonCO2/TJ
GLP 63.1
Gasolinas 69.3
Diésel 74.1
Gas natural 56.1
30
Siguiendo los niveles más detallados de la metodología IPCC, a medida para los que se cuenta con
información local más específica, los factores de emisión de CO2 pueden ser ajustados para tomar en cuenta el
carbón no oxidado o el carbón emitido de manera distinta del gas CO2.
Se aplica una función estándar de elasticidad constante para estimar las elasticidades del
ingreso, precio y flota vehicular para el periodo 1990-2010. Este análisis agregado es útil
para determinar el peso relativo de dichas variables en la demanda de energía para el
autotransporte en México. Se asume que
ln = + ln + ln + ln + ln
[Link]álisis de sensibilidad
Escenario base
=∑ ( ) (1 + )+ ( ) (1 + ) (3)
donde Vit es la cantidad de vehículos del tipo i en el año t, VENi(t-1) son las ventas de
vehículos nuevos del tipo i en el año anterior a t, Git es la TMCA de las ventas de los
vehículos tipo i en el año t, Td es la tasa de desecho vehicular y es dependiente de la
antigüedad m del vehículo y de su tipo i.
El nivel de ventas para el primer año de la proyección (2011) proviene de (INEGI, 2012b).
Las TMCA de ventas para cada tipo de vehículo son estimadas a partir de los datos
reportados por INEGI y las mantenemos constantes hasta el 2050. El factor de desecho sólo
se calculó para los distintos segmentos de automóviles particulares mediante el análisis
hecho a la estadística de (Melgar). Para los demás tipos de vehículos no se pudo estimar
dicho parámetro, por lo que la ecuación (3) no se les aplicó. En este caso, para la
estimación de la flota de tales tipos de vehículos se utilizaron las tendencias históricas de
crecimiento, prescindiendo por tanto del factor de desecho y de la tasa de crecimiento de
ventas.
Escenarios de mitigación.
En una primera expansión de la ecuación (2), tenemos que la energía del sector del
autotransporte se calcula para un año en particular como:
= + + + +
+ + + (4)
31
Se asume aquí que los vehículos nuevos son lo suficientemente más eficientes como para motivar una
renovación de los vehículos.
32
Los factores de ocupación del BRT son casi de 100 veces el del automóvil de uso particular (160 vs. 1.7)
mucho menor a la del vehículo de combustión interna. Con ello, se obteniene una
reducción neta en el consumo energético y sus emisiones asociadas.
33
Al menos hasta 2004, México e Islandia, eran los únicos países de la OCDE que no contaban con normas
en este sentido (Feng et. al., 2004)
De manera similar al anterior, este escenario propone el aumento de eficiencia del consumo
de combustible en dos etapas. En la primera etapa (2014-2016) el rendimiento de
34
O bien, 4.8% para 2011-2025 según (ICCT, 2012)
93 Juan Carlos Solís Ávila
combustible de los vehículos nuevos sigue a lo propuesto en (ICCT, 2011) con incrementos
anuales de entre 2% y 3%. En la segunda etapa (2017-2050) el aumento de rendimiento se
diseña de la misma manera que para el de los vehículos a gasolina, es decir, se alcanza en
2050 una eficiencia del doble que en 2016. Aquí, dada la actual estructura modal del
transporte de carga, en la que el autotransporte realiza el 78% del tráfico doméstico y la
mitad del internacional, podría ser irrelevante cualquier efecto de rebote, sobre todo cuando
aún con los incrementos supuestos del rendimiento de combustible, la intensidad modal del
autotransporte de carga queda muy por arriba de la de otros medios, como el ferroviario y
el marítimo.
Dado el gran aumento de ventas en los últimos años de las camionetas de pasajeros
(segmento de Usos Múltiples) se diseña este escenario para analizar los efectos de una
disminución progresiva las ventas del segmento, hasta alcanzar en 2050 los mismos niveles
que en 2013. Con esta suposición, el máximo nivel de ventas del segmento se tiene para
2031 y las camionetas que no se venden, en comparación con el escenario base, son
compensadas por vehículos subcompactos. Como ejemplo del instrumento requerido para
este escenario, puede mencionarse la adopción de gravámenes proporcionales a la
intensidad de combustible (o bien, sobre el rendimiento de combustible) usado en cada
vehículo.
35
Las emisiones TTW son las atribuibles al uso del combustible una vez que este se encuentra en el tanque
del vehículo. Las emisiones Well to Tank (WTT) están relacionadas con la producción y el traslado del
combustible a las estaciones de servicio, así como las derivadas del cambio de uso del suelo.
36
Fuente: Cálculos propios con información de (Van Vilet, 2011)
a) Usar el etanol para la producción de etil tert-butil éter (ETBE)37, aditivo oxigenante
que aumenta el índice de octanos y reduce la emisión de monóxido de carbono y la
emisión de hidrocarburos sin quemar. El ETBE se mezcla con la gasolina en
proporción de hasta 15% en volumen y está compuesto de 48% en volumen de
etanol y 52% de isobutileno.
b) Usar etanol anhidro mezclado directamente con gasolina, actuando como
oxigenante. De esta forma puede ser usado en proporciones del 5 al 26% en
volumen.
c) Usar el etanol anhidro como combustible en motores con motores modificados para
ello, denominados flex-fuel. De esta manera el etanol puede ser mezclado con
gasolina en proporciones superiores al 26% en volumen.
En este escenario se considera que la gasolina vendida en el país a partir de 2013 contiene
una porción de etanol para usarse principalmente en los motores convencionales. Debido a
la escaza producción actual de etanol en el país y a que el desarrollo de esta industria no
puede darse en pocos años, se considera una penetración del biocombustible muy lenta en
los primeros años posteriores a 2013. Se consideran las fases de emergencia, maduración y
saturación de la tecnología, de manera análoga a la propuesta en (Islas et. al., 2007)
asumiendo que la penetración del etanol se da como una sigmoide hasta alcanzar en 2050 el
30% de mezcla en la gasolina vendida en el país. Con esta velocidad de penetración, la
proporción de etanol en gasolina en 2035 sería del 9.5%, lo cual no queda muy lejos del 8%
prevista por (IEA, 2012) anotada en la sección de antecedentes. En la evaluación de este
37
El ETBE es un sustituto del Metil tert-butil éter (MTBE) por ser este último un potencial cancerígeno
humano
En este escenario se asume que el diésel vendido en el país contiene a partir de 2013 una
porción de biodiésel. La penetración del biocombustible aumenta también según una
sigmoide como se sugiere en (islas et al, 2007) pero ajustándola nuevamente a nuestros
periodos. Así, en 2050, se llega a una concentración del 20% de biodiésel en la mezcla; en
este caso, al 2035 la introducción es del 7%. Se consideran también sólo emisiones WTT y
que el desempeño de los motores no cambia significativamente.
efecto colateral de la ampliación de los sistemas BRT, podría darse una reducción
importante en las TMCA de la venta de vehículos. El principal objetivo de este escenario
será determinar la reducción en las TMCA necesaria para lograr una estabilización de las
emisiones de CO2.
6
Camiones ligeros gasolina
5
Automóvil compacto
4 Automóvil subcompacto
Millones
Camioneta
3
Automóvil de lujo
2
Motocicletas
1 Automóvil deportivo
Taxis
0
1990
1992
1994
1996
1998
2000
2002
2004
2006
2008
2010
Figura 40. Evolución de la flota de vehículos a gasolina según segmento.
En el año 2012 los vehículos regularizados alcanzaron el 21% del total de la flota,
aumentando cada año su participación, en tanto que los vehículos ilegales han representado
en promedio el 23% de la flota durante 1999-2012 (Figura 41). La mayor parte de los
vehículos ilegales son camiones ligeros (48%), seguidos por los compactos (25%),
subcompactos (8%), los deportivos (6%), las camionetas (6%) y los vehículos de lujo (4%)
(Tabla 22). Uno de los problemas que surgen con los vehículos ilegales y los regularizados
radica en que tienen edades mayores a los nacionales (poco menos que el doble de edad que
los vehículos legales, Tabla 23) y por ello menor rendimiento de combustible. Con ello,
buena parte de la flota en circulación es bastante antigua: aproximadamente un 30% de los
automóviles tiene una edad mayor a 15 años (Tabla 24) y para el caso de los camiones
ligeros, la proporción es de cerca del 40% (estos dos segmentos conformaron en 2010 el
90% de los vehículos en circulación). La estructura descrita conduce a que la edad
promedio de toda la flota sea de 12.1 años, siendo el segmento más moderno el de los
subcompactos, con una edad de 9.5 años, y el más antiguo el de los subcompactos, con una
edad promedio de 15.7, aunque los camiones ligeros no se quedan atrás: su edad promedio
es de 14.1 años. Con esta antigüedad, el bajo rendimiento característico de los camiones
ligeros, se ve aún en mayor medida disminuido por su mayor obsolescencia.
Tabla 23. Estructura de la flota vehicular de México en 2012 por antigüedad y procedencia legal.
Edad
Procedencia Proporción
promedio
Legales 9.3 59 %
Regularizados 16.0 21 %
Ilegales 16.1 20 %
Tabla 24. Estructura de la flota vehicular de México en 2012 por antigüedad y segmento.
Mayor de 20 16 a 20 11 a 15 6 a 10 1a5
Segmento
años años años años años
Por otro lado, el rápido crecimiento de los automóviles ha llevado al índice de motorización
a elevarse también de manera abrupta con una TMCA de 4.7% ( Tabla 25). A nivel global,
México aún no se encuentra entre los primeros lugares, ocupando la posición 50 a nivel
mundial (Tabla 26), sin embargo, la comparación adecuada debe ser con los países y
regiones con ingresos y desarrollos semejantes. En este sentido, el índice de motorización
de México se encuentra 29 lugares por arriba del promedio de las naciones con el mismo
nivel de ingresos (medio-alto), y es 42% más alto que el promedio para Latinoamérica y El
Caribe. De seguir este camino, nuestro país enfrentará el problema de tener un excesivo
número de vehículos antes de llegar a un nivel de desarrollo mayor que le permita
enfrentarlo con menos adversidades que el resto de las naciones.
Fuente: Elaboración propia con datos de CONAPO (2013) para las cifras de habitantes.
Los valores para México no coinciden con los de la Tabla anterior debido a las diferencias de las fuentes38
Fuente: Elaboración propia con datos de (WB, 2013).
38
Presumiblemente, la estadística del Banco Mundial utiliza el registro de Vehículos Registrados en
Circulación del INEGI, mientras que en los cálculos propios (Tabla 13) se usa principalmente la base de
datos de (Melgar, 2011). En esta tesis, se hace uso de esta última fuente, puesto que la del INEGI parece
sobrevalorar la población real de vehículos en circulación.
Rendimiento de combustible
13
km/l
12 Subcompacto
11 Compacto
Promedio
10
Deportivo
9
Lujo
8
Camioneta
7
6
1990
1992
1994
1996
1998
2000
2002
2004
2006
2008
2010
Figura 42. Evolución del rendimiento de combustible de los automóviles en circulación según segmento.
Fuente: Elaboración propia a partir de datos de (Sheinbaum et. al., 2011) y Melgar
39
La escasez de información sólo permitió determinar estas tasas de crecimiento con datos anteriores a 1997.
km/l
3.30
2.50
1990
1992
1994
1996
1998
2000
2002
2004
2006
2008
2010
Figura 43. Estimación de la evolución del rendimiento de combustible en los vehículos a diésel.
Fuente: Elaboración propia con datos de (EPA, 2002) y (Davis, 2011)
automóviles.
Figura 44. Evolución del rendimiento de combustible de los vehículos en Estados Unidos.
CAFE MPG: millas por galón bajo la norma CAFE
Fuente: (Feng, 2004)
Figura 45. Evolución del rendimiento de combustible en el mundo bajo las normas vigentes en 2004.
MPG: millas por galón.
Fuente: (Feng, 2004)
600
Millares
500
400
300
pas-km
200 ton-km
100
0
1993
1995
2000
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
Fuente: Elaboración propia a partir de (Sheinbaum et. al., 2010), (SCT, 2010), (Gutiérrez et. al., 2011a),
(Gutiérrez et. al., 2011) y (SMA, 2008).
TMCA TMCA
Combustible 1990 2010
(1990-2000) (2000-2010)
Gasolina 837.9 1491.4 1.8% 4.1%
Diésel 293.9 537.1 2.4% 3.7%
GLP 15.2 40.9 11.5% -1.0%
Total 1147.0 2069.4 2.1% 3.9%
800
Peta Joules
700
600
0
1990
1992
1994
1996
1998
2000
2002
2004
2006
2008
2010
Figura 47. Evolución del consumo de gasolina por modo de transporte.
250
Peta Joules
200
150 Compacto
Camioneta
Subcompacto
100
Lujo
Deportivo
50
0
1990
1992
1994
1996
1998
2000
2002
2004
2006
2008
2010
Figura 48. Evolución del consumo de gasolina de los automóviles privados por segmento.
Para el caso del diésel (Figura 49), la categoría de mayor consumo es el autotransporte de
pasajeros (autobús interurbano), seguido por el autotransporte interurbano de carga
(camiones y tractocamiones). La categoría Otros, que presumiblemente son autobuses a
diésel urbanos, suburbanos y rurales, tiene una reducción significativa de 1990 a 2002, año
en que comienza a aumentar hasta el 2008, lo cual concuerda con los programas que
comenzaron a operar en diversas ciudades del país para la sustitución de vehículos de
pasajeros a gasolina (como los microbuses) por autobuses que utilizan diésel.
300
250
0
1990
1992
1994
1996
1998
2000
2002
2004
2006
2008
2010
Subtotal GLP 15 45 41
La categoría Otrosfue la única que disminuyó sus emisiones en términos absolutos pasando
de 33 a 14 TgCO2 en el mismo periodo, situación que más que representar un aumentoen el
rendimiento de combustible o una reducción de la intensidad modal, indica un abando del
transporte público de pasajeros a favor de medios con mayor intensidad modal, como es el
automóvil. De hecho, el automóvil es el modos de traslado de personas más ineficiente si
de uso de energía y efectos ambientales se trata (
Tabla 31), con 133 gramos de CO2 emitidos por pasajero-km, de manera que si una persona
viaja 15 km diarios en automóvil cinco días a la semana, al año estará generando ella sola
media tonelada del gas en promedio. El taxi y la motocicleta no distan mucho de estas altas
intensidades modales. Por el contrario, la intensidad modal de los autobuses de pasajeros,
referida a las emisiones de CO2, es en promedio de 27 gramos del gas por cada pasajero-
kilómetro, siendo posible llegar a emitir 15g del gas por pas-km en promedio, para sistemas
BRT. En este caso, si la persona del ejemplo cambia su modo de transporte a BRT, emitiría
al año 88% menos que el caso anterior, es decir, sólo 60kg del gas. Por lo tanto, los medios
masivos de transporte de personas (autobuses en general) presentan grandes beneficios
energéticos y ambientales, pues cuanto más, consumen el 29% de lo que gastan los
automóviles en energía, pero puede llegarse a consumir y a emitir sólo el 11% de lo
correspondiente a los viajes en automóvil.
Tabla 30. Participación de las diferentes categorías del autotransporte en las emisiones de CO2.
40 000
Millones de pesos
35 000
Mantenimiento y
combustibles
30 000
25 000 Adquisición de
vehículos
20 000
10 000
Transporte público
5 000
0
I II III IV V VI VII VIII IX X
Decíl
Figura 50. Desagregación de gasto en transporte en los hogares mexicanos en 2012 por decíl.
Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI-BIE
A todo esto, ¿por qué la inversión en transporte y movilidad de las ciudades parece
privilegiar al automóvil particular en menoscabo de un transporte público eficiente y
seguro? El tema es compleo y aquí no es lugar para desarrollarlo, pero puede apuntarse que
aunque la construcción de nuevas vialidades y su conservación pueden constituir acciones
que no fomentan por sí solas el uso del automóvil, la proporción de los recursos destinadas
a aquellas las convierten en objeto de tales cuestionamientos, porque si bien las vialidades
son utilizadas tanto por automóviles como por el transporte público 40, la gran proporción de
viajes en automóviles particulares41las convierten en la práctica, su privilegio.
Tabla 32. Estimación de la intensidad modal para los modos de transporte de carga en 2010.
Factor de
Veh-km Ton-km Energía/ton- CO2/ton-
Modo ocupación PJ
(millones) (millones) km (kJ) km (g)
(ton)
Camión ligero 1.3* 141,786 184,321 595 3,229 224
40
No puede decirse que las bicicletas puedan hacer un uso compartido de las vialidades, pues su diseño y la
educación vial de los conductores pone en riesgo constante a los ciclistas.
41
Aproximadamente el 80% de red vial en las zonas urbanas del país es utilizada para viajes en automóvil
particular (ITDP, 2012). En cualquier caso, las inversiones en vialidades y su conservación pueden ser
ponderadas de acuerdo a la proporción de viajes de cada modo.
Fuente: Elaboración propia con datos de (PEMEX 2001; 2012) y CONAPO (2013)
6. Resultados: 2010-2050.
Venta de vehículos.
Las ventas de vehículos en cada año y la tasa de desecho vehicular son los principales
parámetros que definen el cambio en la población de vehículos, aunque también la entrada
de vehículos ilegales y regularizados la puede afectar considerablemente. La Figura 51
muestra los niveles de ventas para los segmentos automotrices. Los vehículos
subcompactos y los compactos siguen teniendo la mayoría del mercado de los automóviles
con 36% y 33% en 2010, respectivamente, sin embargo, la venta de camionetas ha crecido
en mayor medida que los demás segmentos pues en 1990 tenía una cuota de 10% del
mercado, pero en 2010 esta fue de 23%, desplazando a los subcompactos que en 1990 tenía
el 51% de las ventas de automóviles. Se entiende que la desventaja de la situación radica en
el menor rendimiento de combustible que tienen las camionetas frente a los subcompactos.
1,400
Miles de vehículos
1,200
1,000 Deportivos
800 Lujo
Figura 51. Evolución de las ventas de los segmentos automotrices y de camiones ligeros.
Fuente: Elaboración propia con datos de (INEGI, 2012; INEGI, 2005; INEGI, 1992).
A su vez, los factores que determinan las altas ventas de vehículos pueden ser múltiples,
aunque generalmente se encuentra que la expansión de las flotas vehiculares son más
dependientes del aumento de los ingresos (que hace crecen la propiedad de vehículos) y en
menor medida del aumento de población en cada nación (Figura 52). Sin embargo, llega a
observarse que al interior de México, en las entidades federativas, el crecimiento de la flota
de vehículos puede llegar a ser más dependiente del aumento de urbanización que de otros
factores. (Moctezuma, 2012)
Figura 52. Determinanates de la expansión de la flota para algunos países para (1980-2020).
Cifras en millones de automóviles.
Fuente: BBVA Research (2012)
Entre 2010 y 2050 la población de vehículos en México crecerá con una TMCA de 4.5%,
pasando de 25.6 millones a 87.6millones en 2040 y a 151.7 millones en 2050. Con ello, el
índice de motorización cambia de 145 en 2010, a 350 en 2040 y a 601 en 2050. Por su
parte, la cantidad total de vehículos por cada 1000 habitantes (que podemos llamar índice
de posesión de vehículos) pasará de 224 en 2010 a 603 en 2040 y a 1005 en 2050. Es en el
año 2047 cuando el límite de 852 vehículos por cada millar de habitantes propuesto en
(Dargay et. al, 2007) es sobrepasado. De ser correcto que tal límite existe, algunos años
antes, las TMCA de ventas de vehículos y de crecimiento de cada segmento se reducirían y
posiblemente las tasas de desecho de los vehículos se elevarían, acercándose así a un
equilibrio en el que los ingresos de vehículos son casi iguales (o ligeramente mayores) a las
salidas. Sin embargo, dado que otros modelos sugieren límites distintos, como el de 110
millones o el de 150 millones de automóviles privados (Moctezuma, 2012), y siendo que
los cálculos arrojan que para 2050 habrá 89 millones de automóviles privados en
circulación, se mantienen en el modelo las TMCA señaladas.
Al interior del conjunto de vehículos a gasolina, los compactos y subcompactos, que han
tenido hasta ahora la mayor participación dentro de los automóviles, serán superados
alrededor de 2040 por la camioneta debido a su mayor TMCA (Figura 53). Esto es
trascendente, como ya se ha dicho, para el consumo de combustibles y para las emisiones
de CO2 porque, en general, las camionetas tienen rendimientos de combustible menores.
Fuente: Elaboración propia con base en datos de (Melgar, 2011), INEGI y SCT.
Debido a las altas tasas de ventas de los automóviles, la flota tendrá cada vez una edad
promedio menor a la actual (Tabla 37), situación que debería aprovecharse en el diseño de
las políticas de reducción de consumo de combustibles y de mitigación de emisiones de
CO2, estableciendo por ejemplo, normas estrictas y de largo plazo que aumenten
sustancialmente el rendimiento de combustible de los vehículos.
40
35
Camiones
30 ligeros
Camioneta
25
Subcompacto
Millones de vehículos
20 Compacto
15 Motocicletas
Lujo
10
Taxis
5
Deportivo
0
2011
2013
2015
2017
2019
2021
2023
2025
2027
2029
2031
2033
2035
2037
2039
2041
2043
2045
2047
2049
Figura 53. Evolución de la flota de vehículos a gasolina.
Fuente: Elaboración propia con base en datos de (Melgar, 2011), INEGI y SCT.
Para el cálculo del escenario base se consideró que el rendimiento vehicular crece según la
tendencia histórica, con lo cual permanece casi constante. Si bien es cierto que existe una
nueva norma para regular el rendimiento de combustible de los automóviles y camiones
ligeros nuevos, siendo posible un aumento importante de este parámetro, los resultados aún
no se aprecian, además, su horizonte de aplicación es de tan sólo tres años. Por otro lado, la
estrategia de vincular el rendimiento de combustible al tamaño o peso del vehículo puede
Tabla 38. Evolución del consumo de combustibles (en PJ) del autotransporte en México.
Combustible 2010 2020 2030 2040 2050
Gasolina 1,491 2,168 3,121 4,876 7,899
Diésel 537 711 937 1,254 1,683
GLP 41 51 63 78 95
Total 2,069 2,930 4,121 6,208 9,677
Dentro del consumo de gasolinas, la mayor proporción seguirá siendo de los camiones
ligeros y del automóvil particular, juntos mantendrán el 84% del consumo prácticamente
todo el tiempo (aunque con respecto del consumo total de combustibles pasarán del 60% al
68%). La categoría Otros, importante por representar al transporte urbano de pasajeros en
vehículos como microbuses, reducirá su presencia del 6% al 2% entre 2010 y 2050,
situación que no sería tan grave si no fuera porque también disminuirá la participación del
autotransporte urbano de pasajeros con vehículos a diésel. Las motocicletas por su parte,
aumentarán su peso en el consumo, pues si en 2010 constituyeron el 3% de la demanda de
gasolina, en 2050 representarán el 11%.
Dentro del sector de los automóviles privados (Figura 54), el mayor consumo de gasolina
del segmento lo realizaran las camionetas con el 44% del consumo de 2050, seguido por el
subcompacto (25%) y el compacto (24%). Aquí se aprecia todavía mejor el efecto del
rendimiento de combustible, pues si hasta 2040 es cuando el número de vehículos
subcompactos será igualado por el de camionetas, en ese año, el consumo de las camionetas
será 50% mayor al de los subcompactos.
En cuanto al consumo de diésel, el segmento con mayor consumo será el del autobús
interurbano, seguido por el transporte de carga interurbano (Figura 55). El consumo de los
minibuses y autobuses de pasajeros para el servicio urbano (incluidos en Otros) tendrán
muy bajo crecimiento, por lo que la proporción en el consumo total se verá reducida al ser
desplazados por el automóvil privado como medio de transporte.
1,600
1,400
1,200
Camioneta
Peta Joules
1,000
800 Compacto
600 Subcompacto
400 Lujo
200 Deportivo
0
2010
2013
2016
2019
2022
2025
2028
2031
2034
2037
2040
2043
2046
2049
1,000
900
Autobús
800 interurbano
700
Camión y
Peta Joules
600 tractocamión
interurbanos
500
Camión pesados
400 urbanos
300
200 Otros
100
0
1990
1993
1996
1999
2002
2005
2008
2011
2014
2017
2020
2023
2026
2029
2032
2035
2038
2041
2044
2047
2050
Entre 2010 y 2050, las emisiones del sector del autotransporte crecerán 370%, pasando de
146 a 678 TgCO2. En este año, el consumo de gasolina será el responsable del 81% de las
emisiones, el 18% corresponderá a la quema de diésel y el restante 1% al GLP. Lo que se
ha dicho sobre el consumo desagregado de energía es aplicable aquí, es decir, los
automóviles y los camiones ligeros serán los principales causantes de las emisiones, siendo
las motocicletas el segmento de mayor crecimiento (16 veces las emisiones de 2010) y las
camionetas el que más aumenta dentro de los vehículos particulares de pasajeros. En el
caso del diésel, de manera análoga al consumo energético, el autobús interurbano será el
principal contribuyente a las emisiones de CO2 (Tabla 41).
700 Otros
Tg de CO2
400 Taxi
Automóvil
200
Camión ligero
100
Motocicletas
0
2010
2012
2014
2016
2018
2020
2022
2024
2026
2028
2030
2032
2034
2036
2038
2040
2042
2044
2046
2048
2050
Figura 56. Evolución de las emisiones de CO2 asociadas al autotransporte en México por modo.
Lo grave de la situación radica nuevamente en que los sectores que más aumentarán su
consumo energético, y las emisiones de GEI asociadas, son los que mayores intensidades
modales muestran. Si bien éstas últimas disminuyen debido al bajo pero continuo aumento
124 Juan Carlos Solís Ávila
Tabla 42. Intensidades modales (g/pas-km) del autotransporte en 2010 y 2050 para el escenario base.
Análisis de sensibilidad
En este escenario se establece que para 2050 deberá lograrse duplicar el rendimiento
vehicular de 2016. Este objetivo no es excesivo, pues en general queda por debajo de los
objetivos de la propuesta de regulación para el estado de california (EPA-DOE, 2011) hasta
2025; posteriormente, será necesaria la incorporación de vehículos de muy bajas emisiones,
tales como los vehículos híbridos, para lograr la meta.
Como se apuntó en la introducción, según (IEA, 2012) para lograr mantener el incremento
de temperatura global en 2°C, el rendimiento de los vehículos ligeros para pasajeros debe
aumentar a razón de 2.7% anualmente hasta 2020. Para el escenario diseñado en esta tesis,
la TMCA para 2016-2050 es de 2.2% y se mantiene así debido a que puede resultar
complicado lograr grandes mejoras en el rendimiento después de los primeros años
(después de 2025). De cualquier forma, con dicha TMCA, el rendimiento promedio para los
vehículos de pasajeros en circulación en México en 2030 tendría un incremento del 43%
con respecto de 2010, no muy lejano del requerimiento del 50% de (IEA, 2012). En 2025 el
rendimiento de los vehículos rondará entre 16.5 km/l para las camionetas y los 22 km/l para
los subcompactos, cercanos a los 21 km/l esperados para Estados Unidos según (ICCT
2012). El promedio de la flota de vehículos de pasajeros en circulación en México apenas
estará en 11.4 km/l (para 2013 fue de 9.3 km/l), aunque para 2050 estará en 19.9 km/l,
mientras que en dicho año, la flota de camiones ligeros tendrá un rendimiento de 17 km/l.
35
km/l
30
25 Propuesta propia
Norma
californiana
20 NOM-163
Línea tendencial
15
10
2010
2013
2016
2019
2022
2025
2028
2031
2034
2037
2040
2043
2046
2049
Figura 57. Rendimiento de combustible de los vehículos subcompactos en circulación para cuatro escenarios.
25
23
km/l
21
19
17
Propuesta propia
15
13 Norma californiana
11 NOM-163
9 Línea tendencial
7
5
2010
2013
2016
2019
2022
2025
2028
2031
2034
2037
2040
2043
2046
2049
Figura 58. Rendimiento de combustible de las camionetas en circulación para cuatro escenarios.
Es notorio que la propuesta californiana es bastante más exigente que la NOM-163, la cual
establece sólo 4 años de regulación (2013-2016) y sólo permitirá elevar el rendimiento
general de la flota de vehículos subcompactos durante algunos años, quedando con el
tiempo el rendimiento de combustible muy cercano a la línea tendencial. Por su parte, la
18
km/l
16
14
Propuesta propia
12
Norma californiana
10 NOM-163
Línea tendencial
8
6
2010
2013
2016
2019
2022
2025
2028
2031
2034
2037
2040
2043
2046
2049
Figura 59. Rendimiento de combustible de los camiones ligeros en circulación para cuatro escenarios.
alcanzado por la flota de camiones pesados en circulación, así como la línea tendencial.
Dado que la propuesta estadounidense sólo exige para 2017 un incremento porcentual en el
rendimiento de los vehículos con respecto al de 2014, prontamente los beneficios sobre el
total de la flota se ven estancados si no hay incrementos ulteriores en los vehículos nuevos.
Es notorio que incluso con el aumento tendencial del rendimiento de combustibles, el
escenario base cumpliría sin dificultad dicha propuesta42. En la propuesta de esta tesis, la
TMCA para 2013-2050 del rendimiento de los camiones a diésel resulta de 2.1%, por
debajo del potencial 3.5% anual (ICCT, 2012), sin embargo, de la misma manera que se
justificó para los vehículos ligeros, mantener tales tasas de mejora puede ser complicado
para largos periodos; por otro lado, aún no entra en vigor en México regulación alguna al
respecto, solamente está en operación el programa Transporte Limpio de la SCT-
SEMARNAT. Como resultado de la mejora del 2.1% anual en el rendimiento de esta flota,
en 2030 la eficiencia de la flota de camiones a diésel aumentaría 32% con respecto de 2010
y para 2050 el cambio sería de 118% con respecto a la misma base. Nuevamente ha de
insistirse en que se requerirá de la introducción de camiones híbridos para alcanzar los
últimos niveles de rendimiento de esta propuesta de mitigación.
Con la propuesta de esta tesis, en 2050 el ahorro en diésel sería de 745 PJ con respecto a la
línea base. Cabe señalar que la propuesta de norma estadounidense se cumpliría por la
tendencia histórica estimada para esta tesis. En relación con las emisiones de CO2 evitadas,
en el escenario propio de esta tesis los ahorros alcanzan los 55 millones de toneladas del
gas.
42
Sin embargo, esta comparación debe tomarse con reservas, pues debido a la escasez de información reciente,
la línea tendencial fue construida con datos de la década de los 90´s.
km/l
8
6 Propuesta propia
5 ICCT
Línea tendencial
4
3
2010
2013
2016
2019
2022
2025
2028
2031
2034
2037
2040
2043
2046
2049
Figura 60. Rendimiento de combustible de los camiones pesados en circulación para tres escenarios.
Con este esquema de mitigación se lograría en 2050 una reducción del consumo energético
de 111 PJ, equivalente a poco menos de 3,400 millones de litros de gasolina en ese año,
ahorro nada despreciable dada la urgencia de reducción de emisiones, las cuales alcanzarían
en este escenario, 7.7 millones de toneladas de CO2 en 2050.
35
km/l
30
25
20
15
Subcompacto
Camioneta
10
0
2010
2013
2016
2019
2022
2025
2028
2031
2034
2037
2040
2043
2046
2049
Figura 61. Rendimiento de combustible de subcompactos y camionetas en circulación bajo el escenario de
aumento de eficiencia.
En el escenario propuesto en esta tesis se propuso para el año de 2050 una penetración en
ventas del 20%, originando una penetración efectiva del 11.7% con respecto a la flota total
de vehículos ligeros. En 2030, la proporción de ventas sería cercana al 1.45%, cifra
compatible con los pronósticos del 1-2% de (ICCT, 2012). En la Figura 62 se presenta la
penetración de ventas de vehículos BEV y su proporción resultante en la flota de vehículos
ligeros. El esquema de penetración es una sigmoide que representa las fases de irrupción,
maduración y saturación de un mercado. Como puede apreciarse, la respuesta en la flota
vehicular no es inmediata, debido al bajo factor de desecho de la flota, la presencia de
132 Juan Carlos Solís Ávila
Tabla 44. Estimaciones sobre de la penetración de vehículos eléctricos en Europa, Estados Unidos, y Japón
en 2030
Estimación Región Instituto
9% de ventas son PHEVs OCDE AIE
21% PHEV y 7% BPEV en un escenario 450 ppm OCDE AIE
30% de la distancia en automóvil en vehículos eléctricos,
UE ECN
principalmente PHEVs (5–38%)
6% de participación en el mercado de los vehículos eléctricos
en un escenario BAU y 12% en un escenario de reducción de UE Comisión Europea
carbono
3% de participación en el mercado de los vehículos eléctricos
UE Comisión Europea
en un escenario BAU
Los vehículos eléctricos comprenden el 24% de la flota de
USA Berkeley
vehículos ligeros
2% de los vehículos ligeros son PHEV USA AIE
20% de la distancia en automóvil se recorre en vehículos
USA EPRI
eléctricos en 2030 y 50% de la venta de carros es un PHEV
Laboratorio U.S.
Alrededor de 27% de la flota total consistirá en PHEVs USA National Renewable
Energy
Laboratorios Argonne
40% de los vehículos ligeros serán PHEVs en 2030 USA
National
PHEVs constituirán entre el 10% y el 30% de la flota vehicular Japón MIT
80% de la flota de automóviles consistirá de PHEVs Japón Universidad de Tokio
UE: Unión Europea
USA: Estados Unidos
En la Tabla 45 se muestra el consumo energético por cada 100 millas (intensidad energética)
para algunos modelos de vehículos eléctricos disponibles comercialmente. Se toma el
consumo reportado para el ciclo combinado (ciudad y carretera) para definir las
intensidades energéticas usadas en este escenario de mitigación. Debido a los avances en
autonomía, no es posible asegurar que los vehículos eléctricos se usarán únicamente dentro
de las ciudades, por lo que no es posible tomar el mayor rendimiento del ciclo citadino. El
hecho de incluir los camiones ligeros y las motocicletas en este esquema reduce
ligeramente la eficiencia energética promedio, que sigue siendo, por mucho, mejor a la de
la flota de vehículos convencionales (Tabla 46). Con datos provenientes de (Van Vilet,
2011) se calcula que las eficiencias de este tipo de vehículos mejorarán a razón de 1%
anual.
25%
20%
penetración en las
15%
ventas
10%
proporción en la
flota de vehículos
5%
ligeros
0%
2013
2015
2017
2019
2021
2023
2025
2027
2029
2031
2033
2035
2037
2039
2041
2043
2045
2047
2049
Figura 62. Penetración de los vehiculos eléctricos impulsados por baterias bajo dicho esquema de mitigación.
Tabla 45. Consumo energético en el ciclo combinado para algunos modelos de vehículos eléctricos.
Intensidad
Vehículo energética TTW
(kWh/100mi)
2013 Mitsubishi i-MiEV 30
2013 Toyota RAV4 EV 44
2013 Tesla Model S 38
2013 Ford Focus 32
2013 Smart fortwo Electric Drive Coupe 32
2013 Fiat 500e 29
2013 Honda FIT EV 29
2012 Azure Dynamics Transit Connect Electric Van 54
kWh/100mi Wh/km
Equivalente
Segmento
en km/l
(TTW) (TTW)
Motocicletas 14 88 103
Subcompacto 30 186 49
Compacto 32 199 46
Deportivo 38 236 38
Lujo 38 236 38
Camioneta 44 273 33
Taxis 30 186 49
Camión ligero 54 336 27
Promedio ponderado automóviles 34 214 43
Promedio ponderado vehículos ligeros 35 221 41
Aún cuando los vehículos eléctricos no generan emisiones de CO2 durante su tránsito, el
uso de esta tecnología no está totalmente exento de emisiones de GEI, las baterías necesitan
ser recargadas a través de la red eléctrica, de allí que las emisiones asociadas al uso de
vehículos totalmente eléctricos estén en relación con las tecnologías usadas en la
generación eléctrica. En México la participación de energías renovables en la generación
eléctrica es aún baja, aunque se espera que sea cada vez mayor, y de seguirse la tendencia
marcada por el POISE 2011-2025, en 2050 el factor de emisión de la red eléctrica será muy
cercano al proveniente de la quema de gasolina en los vehículos de combustión interna
(Figura 63).
con la misma cantidad de energía, la mitad de la distancia que los vehículos eléctricos y
prácticamente emitirían la misma cantidad de CO2 . De esta manera, el efecto neto sobre las
emisiones de CO2 prácticamente permanecerá constante de 2013 a 2050 bajo nuestros
escenarios de mitigación, es decir, la flota de vehículos eléctricos emitirá la mitad de
emisiones por unidad de energía que el conjunto de vehículos convencionales e híbridos.
210
tonCO2 / TJ
50
2005
2008
2011
2014
2017
2020
2023
2026
2029
2032
2035
2038
2041
2044
2047
2050
Figura 63. Evolución del factor de emisión (F. E.) del sistema eléctrico mexicano.
Fuente: (Sheinbaum, 2013) para 2005-2025 y cálculos propios para 2026-2050.
4.5
4.0
3.5 Rendimiento eléctricos /
3.0 combustión interna + híbridos
2.5
2.0 Factor de emisión electricos /
combustión interna + híbridos
1.5
1.0 Efecto sobre emisiones (eléctricos
0.5 /combustión interna + híbridos)
0.0
2013
2016
2019
2022
2025
2028
2031
2034
2037
2040
2043
2046
2049
Figura 64. Evolución del rendimiento y del factor de emisión para vehículos eléctricos en relación con la
flota de convencionales más híbridos .
Según (Power Mex, 2006), los resultados del cambio modal debido al BRT en 2006 son los
mostrados en la Figura 65. De los usuarios que abandonaron su automóvil, 54% lo dejaron
estacionado, de manera que puede considerarse el cambio modal efectivo como un 5.2%43
para el automóvil privado. En 2011 la proporción de usuarios del Metrobús que dejaron su
automóvil estacionado fue de 16.2% (Metrobús, 2012) (Tabla 47) y si bien no se conoce la
reducción efectiva de vehículos-km, (ICCT, 2012) la calcula en 9.5% para 2030
considerando las políticas actuales y en 19% para la misma fecha en caso de mantener el
paso mostrado últimamente por las inversiones en sistemas BRT
Motocicleta 0.39
Caminando 0.62
Taxi 5.87
Metro 7.30
Automóvil 9.58
Colectivo 76.51
Figura 65. Cambio modal de los usuarios del Metrobús sobre Insurgentes en 2006 como porcentaje de los
nuevos usuarios.
Fuente: (Power Mex, 2006).
43
(54%)*(9.58%)
137 Juan Carlos Solís Ávila
Tabla 47. Cambio modal en el metrobus sobre Insurgentes en 2011 como porcentaje de sus usuarios.
Concepto Porcentaje
Parámetro Valor
Se considera que en 2050, la proporción de usuarios que abandonan su auto a favor del
BRT aumentará a 50% (lo cual da como resultado una reducción efectiva del 25% de la
actividad en los automóviles y camionetas particulares). Con dicha selección, en 2030 la
reducción efectiva sería de 11.8% de los kilómetros recorridos por los vehículos
particulares, sólo 2.5 % por encima de las estimaciones de (ICCT, 2012) con políticas
actuales, pero 7% por debajo del potencial calculado por la misma fuente. No se asume
todo el potencial debido principalmente a que no todos los viajes en automóvil son
efectuados en centros urbanos densamente poblados: una porción importante de viajes
corresponden a usuarios de automóvil que radican fuera de ciudades y otra porción son
realizados por citadinos que realizan viajes foráneos. Asimismo, se considera que un 20%
138 Juan Carlos Solís Ávila
Debido a la necesidad de desarrollar la industria del etanol en México para satisfacer las
necesidades energéticas además de las de consumo humano, se propuso la velocidad de
penetración mostrada en la Figura 66.
35%
30%
porcentaje
25%
sustituido de
gasolina
20%
convencional
15%
porcentaje
10% sustituido de
diesel
5% convencional
0%
2013
2016
2019
2022
2025
2028
2031
2034
2037
2040
2043
2046
2049
Figura 66. Penetración del consumo de biocombustibles (etanol y biodiésel).
250
Miles de millones
200
Gasolina en
escenario base
150
Gasolina con
100 mitigación (no
incluye etanol)
50 Gasolina sustituida
por etanol
0
2013
2016
2019
2022
2025
2028
2031
2034
2037
2040
2043
2046
2049
Figura 67. Consumo de gasolina bajo el escenario base y bajo escenarios de mitigación.
2013 37
2015 63
2020 228
2025 752
2030 2,314
2035 6,176
2040 12,530
2045 18,370
2050 21,704
Por otro lado, es importante hacer notar que el uso de biocombustibles, cuando estos se
obtienen de del procesamiento de cultivos, no son neutros en cuanto a las emisiones de
141 Juan Carlos Solís Ávila
44
Si bien este factor de emisiones es superior al brasileño (30kgCO2 / GJ de biocombustible como se apunto
en la sección de antecedentes) es aún competitivo en cuanto a mitigación de GEI. Por otro lado, este factor
puede mejorar en la medida de que los biocombustibles avanzados vayan incorporándose al mercado.
142 Juan Carlos Solís Ávila
Para tales niveles de ahorro de energía, se requerirán en 2050 de una producción de etanol
de cerca de 21 mil millones de litros sólo para uso como combustible (Tabla 50). En
contexto, México tenía en 2005 la infraestructura para producir 66 millones de litros de
etanol (principalmente para su uso como bebida y en cuidados de la salud) (Islas et. al.,
2007) con la cual se produjeron 50 millones de litros en la zafra de 2005/2006 (Tabla 51),
aunque para la de 2011/2012 se obtuvieron sólo 15 millones de litros. Según (Index
Mundi), México produjo, tanto en 2010 como en 2011, trescientos barriles diarios de etanol
para combustible, lo cual equivale a 17.4 millones de litros por año. Aún cuando dichas
cifras sean correctas, lo cierto es que México requerirá de un enorme esfuerzo para alcanzar
la producción de etanol requerida para desarrollar este escenario de mitigación. Para 2050,
el país debería ser capaz de alcanzar el nivel actual de producción de Brasil o prácticamente
la mitad del estadounidense. En otros términos, México deberá aumentar su producción de
etanol para combustible en alrededor de mil veces con respecto a la actual (con una TMCA
de aproximadamente 21%).
Tabla 51. Producción de alcohol en México para consumo humano (salud y bebidas).
Producción de alcohol
Zafra
(millones de litros)
2011/12 15.3
2010/11 19.3
2009/10 11.8
2008/09 14.5
2007/08 19.4
2006/07 38.9
2005/06 50.1
2004/05 59.3
2003/04 34.6
Tabla 52. Producción mundial de etanol para combustible (Cifras en millones de litros).
País / Región 2007 2008 2009 2010 2011 2012
[Link]. 24,685 35,238 41,405 50,338 52,799 50,346
Brasil 19,000 24,500 24,900 26,201 21,097 21,111
Europa 2,159 2,777 3,937 4,575 4,420 4,463
China 1,840 1,900 2,052 2,050 2,100 2,101
Canadá 800 900 1,102 1,350 1,750 1,700
Asia (excepto China) 500 590 1,995 925 1,268 1,503
Sudamérica (excepto Brasil) 284 300 314 758 752 844
México & Centroamérica n.d. n.d. n.d. 1,379 148 72
Australia 100 100 216 250 330 269
África n.d. n.d. n.d. 165 145 159
Otros 310 485 935 250 n.d. n.d.
Mundial 49,676 66,789 76,855 88,241 84,627 82,567
n.d.: No disponible
Fuente: Elaboración propia con datos de (AFDC)
45
Agua verde (Green water) hace referencia al agua de lluvia evapo-transpirada durante el crecimiento de los
cultivos. Agua azul (Blue water) alude al agua (subterránea y de superficie) usada para la irrigación y los
procesos industriales y de refinación.
Tabla 54. Requerimientos de agua azul en millones de m3 bajo el escenario base y el de mitigación sólo por
etanol.
Tabla 55. Requerimientos de agua azul en millones de m3 para el escenario base y el de mitigación conjunta
46
Además, es posible que el cálculo del agua necesaria para la producción de gasolina no esté considerando el
agua necesaria para la extracción de crudo.
47
En (García et. al., 2012) se consideran únicamente destiladoras autónomas (las cuales no requieren
irrigación para los cultivos)
azul se reduce con respecto a la mitigación sólo por etanol para quedar en 2050 en los
mismos niveles que en el escenario base (Tabla 55). En caso de considerarse también el agua
verde, el escenario de mitigación conjunta requiere de 28 veces más agua en 2030 y de 105
veces más agua en 2050 en comparación con el escenario base. Es importante considerar el
consumo de agua verde si ésta puede ser destinada a otros cultivos o para servicios
ambientales.
Al igual que en el caso del etanol, la velocidad de introducción del biodiésel asumida para
México se trata también de una sigmoide (Figura 66) que brinda tiempo para crear las
condiciones para la producción nacional del biodiésel.
Debido a las altas tasas de crecimiento de los vehículos a diésel, las cuales superan al
crecimiento esperado en su rendimiento, el consumo de diésel logra mitigarse en parte con
dicho escenario pero sin alcanzar a estabilizarse (Figura 69). Por ello, en comparación con el
consumo de etanol, el del biodiésel muestra una tendencia mayormente a la alza (Tabla 56).
Para comenzar a operar dicho escenario, el primer año se requieren de 7 millones de litros
anuales de biodiésel, cantidad muy semejante a los 6 millones que se produjeron en 2007.
Sin embargo, desde 2007 y hasta 2011 no hubo ningún incremento en la producción
nacional del biocombustible (Tabla 57), a diferencia de países como Colombia, Indonesia,
Argentina, Tailandia o Brasil que exhiben TMCA en su producción de biodiésel muy altas.
El incremento promedio requerido de la producción anual de biodiésel para abastecer a este
esquema de mitigación está en el orden de 19% anual, meta alcanzable al comparar dicho
nivel con los logros realizados por otras naciones. Para abastecer el biodiésel necesario en
2040 para este escenario, México deberá alcanzar una capacidad de generación semejante a
la actual producción argentina, y para 2050, deberá duplicarla. Con el fin de abastecer la
creciente demanda de combustibles para el autotransporte sin desatender la problemática
ambiental, México deberá impulsar la producción de biodiésel (y su consumo en el
autotransporte) a un ritmo exponenciales semejante al mostrado a nivel mundial (Figura 70),
todo ello sin comprometer el abasto alimentario.
Miles de millones
45
40
Diesel en escenario
35 base
30
25 Diesel con
aumento de
20
eficiencia
15
Diesel sustituido
10
por biodiesel
5
0
2013
2016
2019
2022
2025
2028
2031
2034
2037
2040
2043
2046
2049
Figura 69. Consumo de diésel bajo el escenario base y bajo escenarios de mitigación.
Millones de
Año litros de
biodiésel
2013 7
2015 12
2020 45
2025 152
2030 464
2035 1,222
2040 2,526
2045 3,937
2050 5,057
Tabla 57. Principales productores de biodiésel en 2011 (en millones de litros anuales).
15000 África
Eurasia
No se cuenta con de estudios específicos que determinen las emisiones asociadas a los
cambios uso de suelo para cultivos destinados a la producción de biodiésel en México, pero
se tiene en consideración que los factores pueden ser equivalentes o mayores a los
considerados para el etanol proveniente de la caña de azúcar (Tabla 58). A menos que la
producción de biodiésel no implique ningún cambio en el uso de suelo, debería
considerarse las emisiones asociadas al cambio de suelo por la asignación de tierra para los
cultivos. Se considera, de manera muy conservadora, la misma proporción que la obtenida
para el caso del etanol (44.5% para una amortización de las emisiones a 20 años y 24% para
una amortización a 37 años), quedando aún muy debajo del 66% mostrado en la Tabla 58
como promedio para el cultivo de la palma. De esta manera se asume que se emiten al
menos 17.8 kgCO2 por cada GJ de biodiésel producido.
48
Tal como se apuntó en la metodología, se consideró que el rendimiento de consumo de combustible (o su
inverso, la intensidad de combustible) no cambia. Si bien el poder calorífico del biodiésel es menor que el
diésel, la adición del primero al segundo mejora su índice de cetano, generando así un mejor aprovechamiento
de la combustión en el motor.
asocian 3.8 millones de toneladas de CO2 en 2050, dejando el beneficio neto de este
esquema de mitigación en 12.1 millones de toneladas de CO2 que evitan ser arrojadas a la
atmósfera en 2050.
Tabla 58. Emisiones promedio de CO2 debidas a cambio de uso de suelo, expresadas como kg CO2/GJ de
biocombustible y como porcentaje de las emisiones de carbón del combustible remplazado.
Biocombustible kgCO2/GJ %
1a. gen. etanol 29 34
Etanol de azúcar de remolacha 42 50
Etanol de trigo 35 42
Etanol de maíz 55 65
Etanol de azúcar de caña 38 45
2a. gen. etanol, residuos 0 0
2a. gen. etanol, cultivos ? ?
1a. gen. biodiésel 47 56
Biodiésel de canola 36 43
Biodiésel de soya 54 64
Biodiésel de girasol 64 76
Biodiésel de aceite de palma 55 66
Biodiésel de aceite usado 0 0
HFO Palm 57 68
HFO: Heavy Fuel Oil
Fuente: (Croezen, 2010)
Con respecto del agua necesaria para los cultivos destinados al biodiésel, tampoco existen
datos específicos para México, sin embargo, analizando los promedios mundiales (Tabla
59) se cree que es muy probable que la producción de biodiésel requiera de una mayor
Tabla 60. Requerimientos de agua azul en millones de m3 para el escenario base y el de mitigación
(Biodiésel + aumento de rendimiento en vehículos a diésel).
Según los resultados obtenidos, ninguno de los escenarios modelados es suficiente, por sí
sólo, para estabilizar el consumo y las emisiones de CO2. Con sólo uno de ellos (el de
aumento de rendimiento de gasolina en vehículos) se lograría evitar consumir, cuanto más,
el 47% de la energía del transporte del escenario base, y al aplicar un esquema de
mitigación a cada combustible (uno para gasolina y uno para diesel) se alcanzaría una
reducción de 54%. Sin embargo, en caso de aplicar varios escenarios de mitigación
simultáneamente, las emisiones de GEI evitadas no alcanzan las mismas proporciones que
al aplicarlos de manera aislada. Por ejemplo, al tener un aumento considerable en la
eficiencia vehicular, se reducirá el ahorro que se obtendrá de un cambio modal a sistemas
BRT, pues los kilómetros de automóviles privados que pueden ahorrarse, se recorren ahora
con mayor eficiencia y por lo tanto equivalen a menos litros de gasolina. Por otro lado,
puede esperarse en este escenario que se reduzca el consumo de los automóviles urbanos de
pasajeros, pero no el de los vehículos de carga. Por otro lado, al reducir el crecimiento de
los camiones ligeros se reduce también los ahorros disponibles por aumento de eficiencia.
Es por estas interdependencias entre los escenarios, entre otras más, que al aplicar
sucesivamente un escenario tras otro, los beneficios son cada vez más difíciles de lograr
(Figura 71).
Los resultados obtenidos para cada uno de los escenarios de mitigación en aplicación
simultánea se concentran en la Tabla 61. El aumento en el rendimiento de los vehículos a
gasolina es el esquema que mayores emisiones evita en 2050, debido principalmente al gran
nivel de ventas esperado. Los restantes esquemas de mitigación del consumo de gasolina
(sustitución de una porción de gasolina por etanol, darle mayor impulso a los sistemas
BRT, uso de vehículos eléctricos y frenar el crecimiento de camionetas de pasajeros para
favorecer los autos subcompactos) así como la incorporación de biodiésel, tendrán
potenciales de mitigación mucho más limitados que en su aplicación independiente por las
razones ya comentadas. Esto no implica que sea preferible la aplicación de pocos esquemas
de mitigación, todo lo contrario: para lograr alguna estabilización de las emisiones de GEI
se requerirá de un número considerable de medidas de mitigación y será necesario
implementar incluso las medidas que muestran los menores ahorros de emisiones.
Tabla 61. Emisiones de CO2 evitadas para la aplicación simultánea de los esquemas de mitigación.
millones millones
Escenario millones tonCO2 PJ
tonCO2 tonCO2
Mayor eficiencia vehicular gasolina 10.0 58.7 315.3 3,782 46.1% 46.7%
Mayor eficiencia vehicular diesel 1.1 12.9 55.2 750 8.1% 7.6%
El resultado final de todos los esquemas es la reducción del 71% del consumo energético y
del 68.5% de las emisiones de CO2 con respecto al escenario base. Bajo este conjunto de
esquemas de mitigación, el consumo de energía del sector autotransporte alcanza su
máximo en 2031 con 2,915 PJ, sin embargo, dadas las altas TMCA de la mayoría de los
segmentos automotrices, los esquemas de mitigación no soportan la presión del crecimiento
de las flotas vehiculares y para los años posteriores a 2045 el consumo energético mostraría
una nueva tendencia a incrementarse, perdiéndose la estabilización brevemente alcanzada.
Esta estabilización, únicamente momentánea, puede apreciarse mejor en la Figura 72 pues,
en cuanto a las emisiones de CO2, si bien son ampliamente mitigadas, no dejan de
aumentar, llegando en 2050 a la emisión de 215 TgCO2. Aún así, en el transcurso de 2013-
2050, gracias a los esquemas de mitigación, se evitaría 43% de emisiones de CO2 con
respecto al escenario base.
49
No se incluyeron por falta de información sobre su rendimiento.
Tabla 62. Reducción de la intensidad modal en el transporte de pasajeros debido a las mejoras en los
rendimientos de combustible y de consumo eléctrico.
Motocicleta 1 385 27
BRT 160 98 7
Factor de ocupación del BRT: 160 pasajeros.
Actividad del transporte urbano: 136,875 km al año
Como se ha mostrado, aún con todos los escenarios de mitigación simulados hasta aquí, no
se lograría reducir los niveles de consumo energético ni de las emisiones de CO2 asociadas
por debajo de los tenidos en 2013. Por otro lado, la presión que se ejerce sobre los demás
escenarios de mitigación es amplia y existe la posibilidad de no alcanzar los niveles
requeridos en la producción sustentable de biocombustibles o en la incorporación de
vehículos eléctricos. Para superar estos problemas parece necesario tomar medidas
adicionales, como la de contener el crecimiento de los segmentos de vehículos con mayor
expansión.
Frenar el crecimiento de los vehículos ligeros no implica necesariamente reducir las ventas
actuales, lo cual, aunque deseable, puede resultar sumamente complicado. Más factible es
mantener estables las ventas en los niveles actuales, o acaso permitir que se eleven pero con
TMCA menores a las actuales, y ejercer un mayor control sobre los vehículos regularizados
y sobre los ilegales que entran al país, los cuales, como ya se ha dicho, tienen rendimientos
de combustibles menores a la de los vehículos legales. Por ejemplo, aunque los vehículos
nacionales (legales) tienen una edad de 9.3 años (Tabla 23 y Figura 73), debido a que 41% de
los vehículos son regularizados o ilegales, la edad de la flota se eleva a un promedio de
12.1 años, mostrándose la posibilidad de que esta obsolescencia se eleve aún más, pues es
clara la tendencia de que cada año una mayor cantidad de vehículos regularizados e ilegales
14%
12%
10%
8% Legales
6% Regularizados
Ilegales
4%
2%
0%
40 36 32 28 24 20 16 12 8 4 0
Figura 73. Estructura por edad según procedencia legal de los vehículos en 2012.
En las abcisas se representa la antigüedad.
Nota: La TMCA de los camiones ligeros se refiere al crecimiento de la flota vehicular, no a ventas.
Para lograr reducciones continuadas en las emisiones de CO2, a la vez que se disminuye la
presión sobre los demás esquemas de mitigación, deberá reducirse las TMCA de los
vehículos ligeros en al menos un 30% (Tabla 63). Así, la flota de vehículos ligeros se
reduciría notablemente respecto del escenario base (Figura 74) de manera que en 2050 la
flota del sector para el escenario de mitigación solamente representaría el 61% de la flota
del escenario base. Para dicha reducción, el ahorro en gasolina en camiones ligeros sería de
1,316 PJ del combustible y el ahorro en vehículos ligeros de pasajeros de 1,243 PJ, para
constituir un ahorro conjunto de 2,558 PJ, los cuales representan 1.1 veces el consumo total
de energía del autotransporte en 2012. A este ahorro le corresponden 177 millones de
toneladas de CO2 que no se emitirían a la atmósfera.
140
Millones
120
100 Vehículos
ligeros. Base
80
60
Vehículos
40 ligeros.
Reducción del
20
crecimiento
0
2010
2013
2016
2019
2022
2025
2028
2031
2034
2037
2040
2043
2046
2049
Figura 74. Flota de vehículos ligeros para el escenario base y el de mitigación.
Figura 75. Emisiones de CO2 bajo la línea base y con la aplicación de los escenarios de mitigación.
3,869 TgCO2 para 2013 - 2050 (menor al caso en que no se reducen las TMCA de los
vehículos ligeros) las emisiones alcanzan un máximo de 188 TgCO2 en 2024 y descienden
a 153 TgCO2 en 2050, mientras que sin restringir la expansión de los vehículos se llega a
215 TgCO2 con una tendencia a incrementarse.
Tabla 64. Emisiones de CO2 evitadas con los esquemas de mitigación (se incluye 30% de reducción en las
TMCA de los vehículos ligeros)
millones millones
Escenario millones tonCO2 PJ
tonCO2 tonCO2
Mayor eficiencia vehicular gasolina 9.2 48.8 213.4 2,798 31.2% 31.6%
Menor crecimiento vehículos ligeros 8.3 31.9 177.3 2,087 25.9% 26.2%
Mayor eficiencia vehicular diésel 1.1 12.9 55.2 750 8.1% 7.6%
Tabla 65. Requerimientos para los escenarios de mitigación con TMCA de los vehículos ligeros reducida.
Millones de Autobuses
Año
litros de etanol BRT
2013 37 167
2020 215 1,607
2030 1,928 5,028
2040 8,860 12,587
2050 11,588 28,715
En caso de lograrse una penetración del 85% en el uso del etanol proveniente de residuos
con emisiones nulas de carbono, las emisiones logran estabilizarse en 2050 a los niveles de
1998 con 93 millones de toneladas de CO2 emitidas al año (Figura 76). Por supuesto que
para esta condición requerirá de una mayor introducción de motores flex-fuel y una
infraestructura para producir 31 mil millones de litros de etanol en 2050 (algo más de la
mitad de la producción actual de E.U.) en vez de los 11 mil millones del escenario de
mitigación con TMCA reducida, y que en términos energético equivale a 1,132 PJ en 2050.
Es claro que esta implementación también debería ser gradual para permitir la introducción
de las tecnologías que hagan factible procesar el 75% de los residuos agrícolas y
municipales para la producción de etanol a un costo razonable.
Potencial de energía
Fuente de Bioenergía
(PJ/año)
Combustibles madereros
Bosques naturales 997-1716
Plantaciones forestales 450-1246
Residuos de aserraderos y extracción forestal 71
Combustibles agrícolas
Residuos de cosechas 863
Residuos agro-industriales 202
Residuos de ganado 148
Residuos de cosechas energéticas 269
Residuos municipales 35
Total 3035-4550
Figura 76. Emisiones de CO2 bajo la línea base y con la aplicación de escenarios de mitigación con E85.
Figura 77. Emisiones de CO2 bajo la línea base, con los escenarios de mitigación y bajo una reducción del
70% en la TMCA de los vehículos ligeros (se exceptúan motocicletas).
Para lograr reducir aún más las emisiones puede pensarse en recurrir aún a la introducción
del biodiésel. Para lograr en 2050 la estabilización de emisiones a niveles de 1990, deberá
introducirse además de E85, otro esquema adicional, tal como el uso de biodiésel en niveles
de B50. Sin embargo, para ello se requiere de una producción de 11,600 millones de litros
del combustible anuales en 2050, lo cual parece complicado al tratarse de la mitad de la
producción mundial actual.
Como se aprecia, aún con el uso de biocombustibles avanzados, las reducciones ulteriores
serán muy complicadas. Por ello se insiste en la necesidad de frenar la expansión vehicular,
reforzando sistemas de transporte masivo como el BRT mediante la asignación de recursos
suficientes para la creación de la infraestructura de transporte público que supla la demanda
por el cambio modal. En este sentido, si con una reducción del 30% en las TMCA de los
vehículos ligeros se logra reducir los niveles de emisiones a los niveles de 2012, reducir en
70% la tasa de expansión de los vehículos ligeros y aplicar además los esquemas de
mitigación explorados, llevará a alcanzar los niveles de emisión de 2003 (Figura 77).
Figura 78. Emisiones de CO2 bajo la línea base y con escenarios de mitigación aplicados 10 años después.
Figura 79. Emisiones de CO2 bajo la línea base y con escenarios de mitigación aplicados 20 años después.
Dominado por los automóviles y por los camiones ligeros, la flota vehicular en México
crece a un ritmo de 6.3% anual, arrastrando consigo al consumo energético a niveles
insostenibles en cuanto a la importación de gasolinas, por un lado, y en cuanto a la cantidad
de emisiones asociadas de CO2, por otro. El problema se vio agravado por el aumento casi
nulo de los rendimientos vehiculares, que no han alcanzado a contrarrestar las elevadas
tasas de crecimiento anual de vehículos, así como por la carencia de programas de
transporte público que reduzcan la actividad vehicular.
Será necesario modelar aún otros esquemas de mitigación no considerados en este trabajo,
tales como la gestión del tráfico o la optimización de logística para los vehículos de carga,
pues resulta en extremo importante aprovechar la capacidad ya instalada para incrementar
el valor del transporte de carga y reducir sus externalidades negativas, sobre todo cuando el
camión ligero será uno de los dos modos que mayor contribuirá a las emisiones de CO2, sin
que esquemas como el BRT puedan mitigar su crecimiento.
Podrán surgir nuevas ideas para la mitigación del consumo energético y de las emisiones
contaminantes asociadas, pero se muestra imprescindible empezar de inmediato con
políticas integradas que incentiven la migración a tecnologías más limpias, tales como
vehículos más eficientes, el uso sustenable de biocombustibles o los vehículos eléctricos,
pero que sobre todo disuadan del uso del vehiculo particular y fomenten el uso del
transporte de manera más racional, favoreciendo el uso de transporte público y sin
olvidarnos de la labor de contención al crecimiento horizontal de las zonas urbanas.
Finalmente, sigue siendo necesario que se dediquen recursos para desarrollar encuestas y
sistemas de información que permitan conocer con mayor precisión la cantidad de
vehículos, su actividad y su rendimiento para los diversos modos del autotransporte en
México; la ZMVM no es el país entero y basar las estimaciones en los datos de esta región
puede hacer perder la exactitud en las estimaciones. En este sentido se requiere de censos y
encuestas que sean representativos de la realidad nacional, no tanto para hacer los estudios
energéticos y ambientales más sencillos como para hacerlos más precisos.
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