Artrodesis de tobillo: recuperación y riesgos
Artrodesis de tobillo: recuperación y riesgos
1 MSc. en Fisioterapia Deportiva, Escuela de Terapia Física, Universidad Santa Paula, San José, Costa Rica.
RESUMEN
La artrodesis abierta de tobillo es el abordaje quirúrgico más adecuado para pacientes
que padecen osteoartritis sintomática de tobillo o han sufrido trauma tibiotalar que
cursa con dolor, impactando negativamente la calidad de vida y que no logran una
adecuada recuperación mediante tratamientos conservadores.
La bibliografía sobre esta técnica es escasa, por lo que sería de gran importancia
disponer de información actualizada sobre posibles complicaciones poscirugía que
podrían experimentar pacientes intervenidos mediante artrodesis abierta de tobillo, así
como su potencial recuperación. En este contexto, el objetivo del presente estudio es
explorar aspectos relevantes en torno a la realización de este abordaje, la recuperación
de los pacientes y las posibles complicaciones poscirugía.
Se revisaron artículos publicados en los últimos 10 años tanto en español como en inglés,
utilizando las palabras claves artrodesis abierta tobillo, recuperación de pacientes,
complicaciones poscirugía y las equivalentes en inglés open ankle arthrodesis, patient
Cómo citar: recovery, post surgery complications, empleando las bases de datos SciELO, EBSCO,
Rojas Mejía, J. Artrodesis BINASS y los buscadores Google académico y PubMed.
abierta de tobillo:
recuperación de
pacientes y posibles La búsqueda se enfocó en artrodesis abierta de tobillo, su recuperación poscirugía y
complicaciones las posibles complicaciones, excluyendo artículos con más de 10 años de publicación,
poscirugía. artículos relacionados a artrodesis del medio pie o antepié, así como aquellos estudios
Revista Ciencia Y
Salud Integrando sobre artrodesis de bordaje artroscópico.
Conocimientos, 8(2).
[Link] La información recopilada proporcionará una base sólida para ofrecer un tratamiento
cienciaysalud.v8i2.775
informado y actualizado, contribuyendo a mejorar la calidad de la atención y a
brindar un respaldo firme para la toma de decisiones clínicas relacionadas con este
procedimiento.
Articles published in the last 10 years in both Spanish and English were reviewed, using
the keywords open ankle arthrodesis, patient recovery, post-surgery complications
and the Spanish equivalents artrodesis abierta tobillo, recuperación de pacientes,
complicaciones poscirugía, using the databases SciELO, EBSCO, BINASS and the
search engines Google academic and PubMed.
The search focused on open ankle arthrodesis, postoperative recovery and possible
complications, excluding articles published more than 10 years ago, articles related to
midfoot or forefoot arthrodesis, as well as studies on arthroscopic ankle arthrodesis.
The information gathered will provide a solid basis for providing informed and up-
to-date treatment, helping to improve the quality of care and provide strong support
for clinical decision making related to this procedure.
INTRODUCCIÓN
La artrodesis abierta de tobillo es un abordaje quirúrgico “a cielo abierto”, en donde el médico hace una
incisión en la piel a nivel talocrural y remueve el tejido cartilaginoso dañado, luego, fusiona los huesos de forma
permanente con la ayuda de fijadores externos, placas y tornillos entre otros1. Dicha intervención constituye
un buen tratamiento cuando la osteoartritis sintomática de tobillo no logra una adecuada recuperación
mediante tratamientos conservadores2–4. El principal objetivo de la técnica es lograr la recuperación de los
pacientes, alcanzar una posición funcional, alinear ejes alterados, conseguir un tobillo estable y controlar el
dolor, reduciendo así futuras complicaciones poscirugía, en aras de una mejor calidad de vida1.
La artrodesis abierta de tobillo, desde hace mucho tiempo, es la opción quirúrgica clásica para el tratamiento
de la osteoartritis terminal tibiotalar5. Esta enfermedad es una de las diez más incapacitantes en países
desarrollados, en el 2019 cerca de 528 millones de personas alrededor del mundo tenían osteoartritis; alrededor
de 73% de quienes padecen osteoartritis superan los 55 años de edad y 60% son mujeres6. Es un problema
de salud creciente que afecta aproximadamente a 27 millones de personas en los Estados Unidos y genera
una carga de costos anual de $185 billones, en ella la discapacidad funcional es el síntoma principal, la cual
puede alterar drásticamente la autonomía e independencia del paciente7. A nivel del tobillo la osteoartritis es
una afección asociada a morbilidad y disfunción, con menor prevalencia que en rodilla o cadera8, pero con
equivalente discapacidad5, rara vez su causa es primaria o idiopática9,10. Se ha clasificado topográficamente
como atípica11 y su presencia se debe principalmente a causas secundarias como enfermedades o secuelas
postraumáticas5,8,12, como fracturas óseas o lesiones ligamentosas en un margen de 65% al 80%. de los
casos8,10,13,14. Con menor frecuencia, se debe a enfermedades reumáticas, etiologías neurológicas, artropatías
inflamatorias y osteonecrosis del pilón tibial o del talo5. Se estima que 1% al 9% de la población adulta mundial
padece de osteoartritis de tobillo avanzada sintomática8,13, con una prevalencia de 30 casos por cada 100.000
habitantes15. La osteoartritis avanzada de tobillo causa discapacidad física y mental, comparable como mínimo
La investigación actual sugiere que, siempre que se sigan las instrucciones postoperatorias, 90% de los pacientes
sometidos a una cirugía de artrodesis de tobillo experimentarán una mejora significativa en la calidad de
vida, con reducción del dolor y mejor movilidad18. La artrodesis abierta de tobillo es el abordaje más elegido,
por los buenos resultados en la recuperación de los pacientes y los logros predecibles en el largo plazo5. Sin
embargo, la bibliografía sobre la artrodesis abierta de tobillo es escasa y dispersa, por lo que sería de gran
importancia para la comunidad fisioterapéutica disponer de información actualizada, resumida y basada en
evidencia científica acerca de las posibles complicaciones poscirugía que podrían experimentar pacientes
que fueron intervenidos mediante artrodesis abierta de tobillo, así como su potencial recuperación. En este
contexto, el objetivo del presente estudio de revisión es explorar y determinar aspectos relevantes en torno
a la realización de la artrodesis abierta de tobillo, las posibles complicaciones poscirugía y la recuperación
de los pacientes.
MATERIALES Y MÉTODOS
Se revisaron artículos publicados en revistas científicas en los últimos 10 años tanto en español como en
inglés, utilizando las palabras claves artrodesis abierta tobillo, recuperación de pacientes, complicaciones
poscirugía y las equivalentes en inglés open ankle arthrodesis, patient recovery, post-surgery complications,
Los criterios de inclusión utilizados para los artículos fueron los que presentaban enfoque en el género
masculino o femenino, estudios con poblaciones a cualquier edad y con abordaje quirúrgico a nivel de tobillo.
La búsqueda se enfocó en estudios acerca de artrodesis abierta de tobillo, su recuperación poscirugía y las
posibles complicaciones. Se excluyeron artículos relacionados con artrodesis del medio pie o antepié, así
como aquellos estudios sobre artrodesis de abordaje únicamente artroscópico.
Las bases de datos utilizadas en el presente trabajo fueron SciELO, EBSCO, BINASS, y los buscadores Google
académico y PubMed.
Las epífisis distales de los huesos de la tibia y el peroné se unen firmemente por los ligamentos tibio-fibular
anterior, tibio-fibular posterior y membrana interósea en su porción más distal22. El astrágalo (talo) es un
hueso irregular y el cartílago cubre más del 60% de su superficie, no posee inserción muscular; cranealmente,
la cúpula del astrágalo es convexa en su eje anteroposterior y ligeramente cóncava en el eje medio-lateral,
caudalmente, el astrágalo se articula con el calcáneo para formar la articulación subastragalina 23. La cápsula
Es una articulación con extremada congruencia a pesar de su fina capa cartilaginosa, con un grosor medio de
tan solo 1,6 mm, en comparación con 7 mm de la rodilla. Además, el tobillo soporta unas 5-7 veces la masa
corporal en la fase de choque de talón del ciclo de la marcha, comparado con 3-4 veces de la rodilla y 2-3
veces de la cadera8. La superficie articular del tobillo se asemeja a la de la rodilla y la cadera, pero durante la
carga solo un tercio de esa superficie sirve de contacto, lo que supone unos 350 mm2 en comparación con
los 1120 mm2 de la rodilla25 y 1100 mm2 de la cadera8. Lo anterior convierte al tobillo en la articulación cuya
matriz cartilaginosa soporta la mayor cantidad de estrés biomecánico por unidad de área14.
En las fases de la marcha, el tobillo desempeña funciones de mitigación del impacto, estabilización del retropié
y propiciación del mecanismo de balancín o “rocking”, siendo responsable de la mayoría del movimiento de
flexo-extensión del pie desde el plano sagital12. De esta forma el pie y sus articulaciones facilitan la transmisión
progresiva de las cargas hacia el antepié con el mínimo gasto energético. Es durante el segundo “rocker” del
ciclo de la marcha que el tobillo permite esa transferencia eficaz de cargas; si existiera limitación de movilidad
por osteoartritis o artrodesis se anulará por completo el segundo “rocker”, alterando el sistema biomecánico.
Sin embargo, si la posición del tobillo es de 90° en el plano sagital, entonces el retropié y el antepié pueden
compensar la pérdida del segundo “rocker”25. Los rangos de movimiento del tobillo son variables y se
encuentran discrepancias reportadas en estas mediciones debido a variedad métodos utilizados como son
las medidas clínicas goniométricas o las mediciones radiológicas; se han informado rangos de movimiento
normal de 13° a 33° en la flexión dorsal y de 23° a 56° en la flexión plantar19,23.
Las características morfológicas de estas superficies articulares determinan la movilidad del tobillo y su riesgo
de inestabilidad, lo que condiciona la articulación a sufrir cualquier estrés biomecánico como resultado de
una dispareja distribución del peso y un aumento excesivo de la movilidad articular, que puede resultar en
variaciones artrogénicas en la articulación22.
Generalidades
Es un método empleado desde finales del siglo XIX3,4; el primer cirujano en realizar una artrodesis abierta
de tobillo fue Eduard Albert4,16,26, quien acuñó el término para una cirugía que tenía como meta anquilosar
la articulación del tobillo despojándola de su cartílago, una técnica descrita a detalle con resultados en el
año 1882.
La artrodesis de tobillo permanece hoy en día como la técnica de primera elección en la osteoartritis sintomática
talocrural, brindando resultados funcionales predecibles a largo plazo, que mejoran las condiciones previas a
la cirugía5,27, fundamentalmente en pacientes que presentan gran demanda funcional, siendo un procedimiento
que clásicamente se ha realizado mediante técnicas de cirugía abierta12. Es considerado el tratamiento
estandarizado para artropatías degenerativas del tobillo y, es elegida por la mayoría de los cirujanos4, quienes
la mencionan como el procedimiento “gold” standard para fases avanzadas que no mejoran con técnicas de
preservación articular2,10,13,28–30.
La artrodesis abierta de tobillo consiste en un enfoque con menos dificultad para corregir importantes
desalineaciones y facilita la colocación de placas, tornillos e injertos óseos18.
El bloqueo definitivo de la articulación del tobillo es un recurso necesario cuando el dolor, la deformidad
y la discapacidad física se hacen intratables por métodos conservadores, sin embargo, es un abordaje con
alcance limitado y que puede resultar poco satisfactorio para el cirujano y el paciente. Lo anterior debido a
La artrodesis abierta de tobillo tiene como objetivo, a partir de la abolición de la movilidad en el plano sagital
tibioperoneoastragalino, disminuir el dolor, corregir deformidades y lograr estabilidad articular, obteniendo
un pie plantígrado4,12,26,28 y una posición que preserva la autonomía funcional del paciente2. Para ello se
recomienda que la posición del tobillo sea correcta, a 5º de valgo del retropié, rotación externa de unos 5º
a 10º y en ángulo recto16,28,29.
Otros autores recomiendan la rotación externa similar al lado contralateral y ubicando al astrágalo en una
posición posterior dentro de la mortaja tibioperonea31. Además, es necesario extremar la cautela para no
invadir la articulación subastragalina y conseguir así que la falta de movilidad sea compensada parcialmente
por articulaciones vecinas 4,12. Al conseguirse la posición correcta, la eficiencia de la marcha disminuye en un
10% y el consumo energético se eleva un 3%8.
La técnica en la artrodesis abierta de tobillo precisa de rigurosidad, reavivamiento de las superficies articulares
que condicionará el éxito de la fusión y una congruencia exacta que garantice la adecuada consolidación. El
cirujano debe procurar estabilidad y conservación de los ejes en los planos coronal y sagital; de esta forma,
se garantizan mejores resultados en cuanto a dolor y satisfacción del paciente32.
• Extracción del cartílago hialino buscando llegar a una superficie esponjosa correspondiente al hueso
subcondral.
• Corregir las deformidades, logrando obtener superficies amplias y bien vascularizadas de hueso esponjoso.
• Coaptar y estabilizar las áreas articulares preparadas permitiendo reparar aquellas desviaciones en valgo,
varo o torsionales 4,12.
Figura 1. Artrodesis abierta de tobillo mostrando incisión con separación de tejido blando anexo, vasos y
nervios; se eliminaron bordes óseos y preparó la superficie del sitio de fusión.
Fuente: Imagen extraída de archivos Centro Terapia Física Dr. Rojas (2023).
Vía medial transmaleolar Permite una exposición articular que facilita el acceso a la parte
posterior tibial, proporcionando menor sufrimiento a los tejidos
blandos y con presencia de menor índice de complicaciones.
Vía doble o combinada Permite acceder a la articulación del tobillo desde medial y lateral,
con el riesgo de necrosis del puente cutáneo entre dos incisiones
muy cercanas entre sí; permite abordar deformidades importantes
o defectos óseos, así como el rescate de prótesis fallidas.
Vía posterior o transaquílea Muy útil en casos de compromiso de otras vías de abordaje como,
por ejemplo, la presencia de problemas cutáneos.
El empleo de una u otra vía de abordaje dependerá en alguna medida de la pericia y preferencia del cirujano,
de las características presentes en los tejidos y de la técnica de osteosíntesis elegida2,32. Además, el tipo de
abordaje será condicionado por el tipo de lesión, presencia previa de material de fijación o bien incisiones
anteriores28. A continuación se mencionan los distintos sistemas de fijación más utilizados en la actualidad.
Tanto los sistemas de fijación externos como los internos han demostrado éxitos en el logro de conseguir la
artrodesis de tobillo, la unión ósea adecuada y la minimización de procesos infecciosos33.
Esta técnica de fijación es poco utilizada hoy en día ya que es una técnica compleja y con más complicaciones,
por lo que se reserva para casos graves muy seleccionados; la literatura respalda su uso además en casos
complejos que involucran gran torsión tibial12.
Mediante la fijación externa se consigue una combinación de compresión axial dinámica y gran capacidad
de resistir fuerzas distorsivas y cizallamiento, lo que permite realizar apoyo de peso temprano con excelente
estabilidad mecánica, además, este sistema posibilita corregir errores de posición postoperatorios33.
Figura 2. Artrodesis abierta de tobillo mediante fijación externa. A) Tipo Ilizarov. B) Tipo Monoplanar.
Figura 3. Vista anteroposterior talocrural, mostrando osteotomía de peroné y colocación del injerto óseo en
el sitio de la fusión de tobillo, mediante el uso de tornillos.
Figura 4. Radiografía lateral, mostrando utilización de placas y tornillos como sistema de fijación talocrural
aislada mediante artrodesis abierta de tobillo.
Fuente: Imagen extraída de Vier y Irwin (2022) 34, con autorización de autor.
El uso de clavo intramedular corresponde en casos de fracaso en la técnica clásica, deterioro óseo postraumático,
necrosis de astrágalo, pérdida de sustancia ósea, osteopenia intensa. Debe evitarse como primera elección
en un tobillo con características “clásicas”32, también se menciona su uso en casos de rescate de artroplastias
fracasadas, neuroartropatía de Charcot, pie zambo y defectos posteriores a resección tumoral12,17.
Figura 5. Radiografía postoperatoria, artrodesis abierta de tobillo mediante pin bloqueado intramedular
BIOMED, debido a fractura del pilón tibial derecho.
Indicaciones y contraindicaciones
La artropatía degenerativa de tobillo puede evolucionar de forma variable, presentando casos graves bien
tolerados por el paciente y otros en escala moderada que resultan en importantes disfunciones. Muchos
pacientes pueden desempeñarse con independencia sin tratamientos o quizás solo con medidas conservadoras
como el uso de calzado u ortesis correctivas, viscosuplementación articular con ácido hialurónico o el uso
de plasma rico en plaquetas29. Otros estudios mencionan, la pérdida de peso, el uso de analgésicos y la
rehabilitación física (laser, ultrasonido, termoterapia) como terapia adyuvante8,13. Ejercicios de fortalecimiento,
de movilidad articular y programas de reeducación de la marcha también se incluyen como alternativas
para posponer la cirugía8. Sin embargo, cuando las intervenciones médicas y funcionales fallan y el dolor
limita la calidad de vida autónoma es cuando se plantea la opción de la artrodesis abierta de tobillo como
solución4,10. Algunos autores aconsejan no plantear la artrodesis abierta de tobillo antes de que aparezca
un dolor importante a la movilización pasiva en descarga y exista una merma considerable en la capacidad
funcional del paciente17,29. Así mismo, otros investigadores han indicado realizar la artrodesis en casos de al
menos tres meses de abordaje conservador sin resultados favorables18.
La realización de una artrodesis abierta de tobillo requiere una amplia evaluación preoperatoria; deben
considerarse aspectos relacionados con la historia clínica, como el tabaquismo, la diabetes, cicatrices de
tratamientos previos, injertos, fístulas y estado de la piel, así mismo, debe valorarse el sistema vascular y
realizar una exploración neurológica. De manera concomitante es menester estimar los ejes mecánicos con
imágenes radiológicas y abarcar en el estudio las articulaciones vecinas4,12. De esta forma la artrodesis abierta
de tobillo deberá individualizarse según las características anatómicas y personales de cada paciente29.
Las principales indicaciones y contraindicaciones para la artrodesis abierta de tobillo son similares a las de la
mayoría de los abordajes quirúrgicos (Tabla 2). Aquellos pacientes con múltiples comorbilidades inestables
deben evitar operarse hasta que alcancen una condición que permita realizar el procedimiento.
Osteoartritis primaria o esencial avanzada e incapacitante Fisis abierta /presencia de cartílago articular de crecimiento
Grave dolor articular que limita la marcha e impacta negativamente Insuficiencia renal/hepática
la calidad de vida
Si se indica de forma incorrecta la realización de artrodesis abierta de tobillo, producirá dolor y ampliará
las sensaciones álgicas a otras articulaciones3. Por otra parte, Yasui et al.18 señala en su investigación
literaria que la artrodesis abierta de tobillo prescrita de forma correcta es superior a la artroplastia de
tobillo, la cual presenta mayor tasa de complicaciones y cirugías de revisión.
Debe evitarse presiones anómalas en la articulación subastragalina o sobre el antepié; el varo repercute
en la articulación subastragalina y el antepié produciendo dolor crónico y metatarsalgia debido al
hiperapoyo en el quinto radio. Si la fijación articular del tobillo se da en varo, se producirá bloqueo
de la subastragalina, además, habrá formación de callosidades en el antepié lateral, por lo cual esta
posición es inaceptable17,18.
Por otro lado, un valgo acentuado producirá el mismo efecto en el primer radio y lesionaría la articulación
subastragalina y el tendón del músculo tibial posterior17,32. Si en el plano frontal queda un defecto muy
marcado poscirugía traerá como consecuencia asimetría de la longitud de las extremidades inferiores
Desde el plano sagital, la artrodesis debe fijarse en posición neutra (90º), para conseguir un pie que se adapte
mejor a la marcha con pies descalzos y calzado con “drop” cero. La fijación en dorsiflexión produce ulceración
y algias, además, aparecerá de forma compensatoria un genu flexo en el patrón de la marcha; por otra parte,
la plantiflexión excesiva provocará hiperapoyo en metatarsos con dolor, hiperextensión de rodilla y un patrón
de marcha a saltos31; sobre 10º de fijación en equino habrá sobrecarga de las articulaciones subyacentes y
conseguir caminar descalzo será dificultoso por aparición de genu recurvatum17,18,32.
Palau Sanz et al.31 clasificaron las complicaciones poscirugía de artrodesis de tobillo en tres grupos (Tabla 3),
según el tiempo transcurrido desde el momento del abordaje hasta la presentación de los síntomas.
Atrofia muscular por desuso Dolor provocado por el propio material de osteosíntesis
Fuente. Elaboración propia con datos obtenidos de Palau Sanz et al. (2014)31.
La consolidación del cayo óseo en ocasiones es difícil de conseguir y la presencia de inflamacion, dolor
en el sitio de la artrodesis y complicaciones para hacer descarga de peso debe conducir a exámenes que
confirmen la formación de puentes en el lugar de la artrodesis; de lo contrario, será necesario evaluar por
pseudoartrosis 35.
La incidencia actual de pseudoartrosis post artrodesis de tobillo es variada, ocurriendo hasta el 12% de las
artrodesis abiertas de tobillo26,30,36, aunque otros autores brindan un margen amplio de 1% al 17%27 que dependerá
de aspectos como el diagnóstico, la técnica empleada y la elección de los pacientes. Se debe considerar si
el trauma que produjo la necesidad de la artrodesis abierta de tobillo, involucró una fractura abierta, ya que
se ha demostrado que las fracturas expuestas tienen predilección por la no unión26. También, se menciona
en la literatura incidencia alta de no unión, al emplear fijación con tornillos en hueso osteoporótico18.
Mendicino et al.26 argumentan que ciertas enfermedades sistémicas afectan la curación ósea, pacientes
diabéticos con hemoglobina glicosilada mayores a 7% tienen mayores posibilidades de contraer infecciones
en los huesos, con un riesgo hasta 3 veces mayor. En el mismo estudio se asocia al índice de masa corporal
superior a 30, así como al uso de inmunosupresores como factores reconocidos que afectan de manera
negativa la curación de tejido blando y hueso. En su investigación literaria presentaron la progresión de la
osteoartritis en la articulación subtalar (35%) y en la articulación talonavicular (18%), atribuible a incrementos
de presión y movimientos en el plano sagital en el antepié y movimientos en el plano trasverso en el retropié.
Se conoce que la vitamina D influye directamente en la formación de puentes óseos y que niveles por debajo
de 30 ng/ml perjudican la fusión de los huesos en el proceso de curación o poscirugía26.
Tabaquismo B
Alcoholismo I
Diabetes B
Osteoporosis I
Edad I
Obesidad I
Infección local I
Vascularización/osteonecrosis I
Estabilidad de la fijación I
Espaciados óseos I
Rabinovich33 clasificó dos grupos de factores de riesgo para las artrodesis abiertas de tobillo complejas,
organizándolos en factores sistémicos (edad avanzada, obesidad, aterosclerosis, inmunosupresión, malos
hábitos, enfermedades metabólicas y de tejido conectivo, cáncer, insuficiencia orgánica) y factores locales
(perdida ósea, compromiso de tejido blando in situ, presencia de osteomielitis, deformidad que involucra al
retropié, neuroartropatías). Resalta en su artículo que no solo existen las demandas técnicas quirúrgicas, sino
también perfiles concomitantes de cada paciente que coexisten con la patología talocrural.
La degeneración progresiva acompañada de dolor ocurre más en la articulación subastragalina (10% al 37%)27,
requiriendo prescripción de ortesis o fijación, aunque no en todos los casos ocurre lo mismo. Con frecuencia
las articulaciones vecinas no presentan síntomas y, por ende, no requieren otros tratamientos35.
Ling et al., mediante una revisión sistemática, demostraron que no hay suficiente evidencia que apoye la idea
de que la artrodesis de tobillo conduce a osteoartritis degenerativa en las articulaciones adyacentes y que
podría deberse también a la existencia previa de daño cartilaginosos en dichas articulaciones37.
Slullitel et al.10 condujeron una investigación con 42 pacientes sometidos a artrodesis de tobillo aislada con
un lapso de seguimiento de 68 meses y observaron que el 20% de los sujetos evolucionaron a osteoartrosis
subastragalina, mientras que el 5% desarrolló osteoartrosis del mediopíe. En este mismo estudio se reportaron,
además, 4 pseudoartrosis asépticas y 1 pseudoartrosis séptica como complicaciones poscirugía.
Por su parte, Kerkhoff et al.27 en un estudio de seguimiento de 8 años con 185 tobillos artrodesados, hallaron la
presencia de dolor subastragalino (7%); neuropatía periférica (4.3%), retraso en la sanación de la herida (2.7%),
infección superficial (2.7%), retraso en la unión (2.1%), distrofia simpática refleja (0.5%) y no unión (0.5%).
Otros estudios han reportado hallazgos de complicaciones por mala alineación sintomática, alteraciones de
la sensibilidad y fractura por fatiga13.
Patologías como las infecciones, el atrapamiento de nervios, la trombosis venosa profunda o embolia pulmonar
pueden ocurrir después de la artrodesis abierta de tobillo, debido a la importante cantidad de tejido que es
diseccionado durante la cirugía18. Su aparición puede estar ligada a factores individuales, que incluyen hábitos
sociales y lesiones previas en el sitio de la artrodesis. Además, si ocurre acortamiento de la extremidad,
debe ser menor a 1 cm, ya que de lo contrario se influye negativamente en la cadena cinemática de la rodilla,
cadera y espalda baja. Se debe mencionar también que, en ocasiones, el “hardware” puede desencadenar
dolor, obligando a su extracción26.
Recuperación de pacientes
Primero que todo, ha de saberse que la mayoría de los pacientes sometidos a artrodesis abierta de tobillo
obtienen resultados clínicos exitosos8,18, aunque algunos investigadores sostienen que la intervención tiene
un alcance limitado y que termina con poca satisfacción tanto para el paciente como para el ortopedista3.
El protocolo postoperatorio varía dependiendo de la calidad de hueso, la cantidad de injerto óseo, el abordaje
regional elegido y las preferencias del cirujano intervencionista38.
Los controles radiológicos deben realizarse a las 4 a 6 semanas, 3 meses, 6 meses y 12 meses para confirmar
buena posición de la artrodesis de tobillo y adecuada unión ósea18. Cuando la bota sea retirada, es permitido
usar calzado e iniciar la terapia física para las articulaciones móviles del pie30,32. Debe seguirse una progresión de
las cargas de apoyo hasta que finalmente se consiga la carga total de peso en la extremidad13, recomendándose
un aumento gradual del 10% cada bisemana en el apoyo de peso, sin embargo, tan pronto se evidencie la
unión completa es permitido el apoyo total18.
En casos complejos, Carsí et al. 17 han pautado que la utilización del yeso puede prolongarse por 8 a 12
semanas, hasta que se evidencie radiológicamente la consolidación sin apoyo de peso y, posteriormente,
emplear ortesis durante 16 semanas para la carga. El tiempo promedio para completar la fusión del tobillo
puede llevar unas 26 semanas; seguido por un proceso de adaptación a problemas residuales (edema,
transición a calzado, progresión de actividades) que pueden durar hasta un año26.
Investigaciones científicas a mediano y largo plazo en donde se emplearon técnicas modernas y se trataron
afecciones concurrentes, muestran éxito en el procedimiento con tasas de consolidación entre 83% y 99% en
artrodesis abiertas de tobillo (rango 64%-100%) 18,27,31,35. Carcuro et al.8 publicaron en su investigación tasas
de fusión entre 75% al 100% en tan solo 12 semanas del posoperatorio, con alivio de los síntomas y gran
satisfacción en el 90% de los pacientes.
Mediante la “Escala de Puntuación del Tobillo”, que informa de resultados autoinformados, validados y
específicos sobre los dominios del dolor y la disfunción39, Abuhantash et al.5 en su estudio de cohorte
longitudinal que incluyó 128 pacientes sometidos a artrodesis abierta de tobillo, determinaron una mejora
significativa en las puntuaciones preoperatorias comparadas con las puntuaciones postoperatorias en los
años de seguimiento (Tabla 4).
Tabla 4. Valores de la escala de puntuación del tobillo en distintitos momentos postcirugía. Los valores se
presentan como media y desviación estándar. Puntuaciones más bajas significan mejores resultados.
Es conveniente acotar que existe la recomendación del uso del calzado basculante o suela en balancín (Figura
6), para paliar la restricción de movimiento y mejorar la fluidez de la marcha que se presenta de manera
claudicante, haciendo dificultoso el desplazamiento en terrenos con irregularidades4.
La suela basculante desde el talón hasta la punta del zapato, facilita la progresión de la marcha en quienes
se han sometido a artrodesis de tobillo; aunque para algunos sujetos puede resultar inestable lateralmente40.
Así mismo, Jones et al.41 recalcan que debido a la artrodesis de tobillo aproximadamente se pierden 10º de
dorsiflexión y 6º de plantiflexión y que además el gasto energético durante la marcha se incremente en hasta
un 10%. Sin embargo, en su estudio de casos y controles encontraron que el uso de calzado modificado a suela
“Roker” o suela mecedora, produce una mejora clínicamente significativa en el movimiento total durante la
fase de apoyo de hasta 4.8º (rango 3.4º a 7.9º), comparado con caminar descalzo, aunque no mostró efecto
destacable sobre la velocidad de la marcha o la cadencia.
CONCLUSIÓN
El estudio actual ofrece una revisión exhaustiva acerca de la artrodesis abierta de tobillo, abordando tanto
las indicaciones como las contraindicaciones para llevar a cabo este procedimiento. Además, se detallan las
posibles complicaciones postoperatorias que podrían surgir en los pacientes intervenidos. Los resultados de
seguimiento presentados, basados en casos de artrodesis abierta de tobillo, sirven como ejemplos ilustrativos
que permiten comprender la evolución durante el proceso de recuperación.
Declaración de financiamiento
La publicación no presentó ningún medio de financiamiento.
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