Economía del Producto Audiovisual
Economía del Producto Audiovisual
RESUMEN: Este artículo estudia desde ABSTRACT: In From the video econo-
la economía de la televisión, algunos mics perspective, this article explo-
cambios en la configuración de los res the main changes in the confi-
productos televisivos como bienes guration of audiovisual products as
C y S • 2009
públicos y generalmente asociados a public goods and generally free for
la gratuidad para el ciudadano. Para users. For this purpose, the main
ello se repasarán las principales con- consequences of the introduction
secuencias de la introducción del pa- of direct viewer payment for televi- 7
go directo en televisión y se avanza- sion will be explored, as well as the
Vol. XXII • Nº 1
rá en la economía de la difusión de distribution of content on the Inter-
contenidos audiovisuales en la red y net and through mobile devices.
en los soportes móviles. De esta ma- Thus, the main economic founda-
nera, con una aproximación gradual tions of the distribution of audiovi-
a los sucesivos avances tecnológicos, sual products will be established.
se establecerán los fundamentos eco- Personalization in consumption (ti-
nómicos de la difusión de contenidos me and place) and the possibilities
audiovisuales. La personalización en of showing one’s preferences, sug-
los modos de consumo (tiempo y lu- gest audiovisual products more li-
gar) y las posibilidades de mostrar
kely to satisfy individual needs, in a
las preferencias sugieren contenidos
more efficient industry.
audiovisuales con más posibilidades
de satisfacer las necesidades de los
usuarios individuales en una indus-
tria más eficiente. Key words: Audiovisual product, me-
dia market, digital media.
Palabras clave: producto audiovisual,
mercado de la comunicación, medios
digitales.
MÓNICA HERRERO SUBÍAS
1. Introducción
guen sufriendo grandes cambios. Por tanto, todos estos fenómenos permiten
hablar de nuevos modelos de negocio y de financiación en un mercado com-
petitivo, que hasta entonces era, en casi toda Europa, monopolístico y fi-
8
nanciado por dinero público y la publicidad comercial.
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C y S • 2009
ciente debido a los fallos de mercado.
9
2. El producto audiovisual como bien público
Vol. XXII • Nº 1
2.1. Consideraciones previas
1
Cfr. COLLINS, Richard, GARNHAM, Nicholas y LOCKSLEY, Gareth, The Economics of
Television. The UK Case, Sage, London, 1988, p. 6.
MÓNICA HERRERO SUBÍAS
2
Cfr. BLUMLER, Jay G., Television and the Public Interest. Vulnerable Values in West European
Broadcasting, Sage, London, 1992, p. 3.
3
NIETO, Alfonso e IGLESIAS, Francisco, Empresa Informativa, Ariel, Barcelona, 2000, p.
132.
4
Cfr. DUNNETT, Peter, The World Television Industry. An Economic Analysis, Routledge, Lon-
don, 1990, p. 1; OWEN, Bruce M. y WILDMAN, Steven S., Video Economics, Harvard Uni-
versity Press, Cambridge, MA, 1992, pp. 23-24 y PICARD, Robert, Media Economics, Sage,
London, 1989, p. 18.
5
Cfr. HOSKINS, Colin, McFADYEN, Stuart y FINN, Adam, Global Television and Film. An
Introduction to the Economics of the Business, Oxford University Press, New York, NY, 1997, p.
31.
LA ECONOMÍA DEL PRODUCTO AUDIOVISUAL EN EL MERCADO DE LA COMUNICACIÓN
C y S • 2009
sea visto por un número indefinido de personas. La ausencia de un soporte fí-
11
Vol. XXII • Nº 1
6
Mankiw hace una distinción más amplia, y divide los bienes en cuatro categorías: los bienes
privados, que son tanto excluibles como rivales en el consumo; los públicos que no son ni ex-
cluibles ni rivales; los recursos comunes, que son rivales pero no excluibles; y el monopolio
natural de un bien, por el que este bien es excluible pero no rival. Sin embargo, en un senti-
do más general, se habla de bienes públicos o privados. Cfr. MANKIW, N. Gregory, Principios
de economía, McGraw Hill, Madrid, 1998, pp. 210-211.
7
Un ejemplo de la industria musical puede contribuir a comprender la naturaleza de bien
público de los productos informativos: “La mayoría de los medios tienen algunos elementos de
bienes públicos. Cuando se compra música en un CD, el contenido del CD es un bien públi-
co, pero el vehículo físico por el que se entrega el contenido es un bien privado. La composi-
ción musical en sí misma es un recurso compartido, y no importa cuántos la consuman, porque
su valor no disminuye […]. La televisión interactiva posee características de bien público en
su contenido (incluso cuando los que no pagan se excluyen de ese contenido) pero pierde esas
características en el momento de transmitir, porque las transmisiones son bienes privados”.
Cfr. OWEN, Bruce M., The Internet Challenge of Television, Harvard University Press, Cam-
bridge, MA, 1999, p. 64.
8
Cfr. GAMBARO, Marco y SILVA, Francesco, Economia della televisione, Il Mulino, Bolonia,
1992, pp. 19-20.
9
Como señala Richeri, “la programación televisiva es, en cambio, una mercancía que no es
pagada directamente por quien la usa, el telespectador, y tiene las características de los bien-
es que los economistas llaman ‘públicos’ o ‘colectivos’”. RICHERI, Giuseppe, La transición de
la televisión, Bosch Comunicación, Barcelona, 1994, p. 76.
MÓNICA HERRERO SUBÍAS
sico tangible permite que una vez que el original es producido, sea reprodu-
cido un número indefinido de veces, sin que esto aumente o disminuya el
coste de producción. Los costes de producción de la industria de la televisión
son altos, sin embargo, el coste marginal o coste extra que supone llegar a un
nuevo telespectador es muy bajo, y en algunos casos, cercano a cero10.
10
Para una explicación completa sobre el coste marginal, vid COLLINS, Richard, GARN-
HAM, Nicholas y LOCKSLEY, Gareth, op. cit., p. 8.
11
Cfr. FRITH, Simon, “The black box: the value of television and the future of television re-
search”, Screen, nº 41, vol. 1, 2000, p. 47.
12
Cfr. GAMBARO, Marco y SILVA, Francesco, op. cit., pp. 19-20.
13
Para una explicación más detallada del excedente del consumidor o consumer surplus vid.
DUNNETT, Peter, op. cit., p. 19; NOAM, Eli, Television in Europe, Oxford University Press,
Oxford, UK, 1991, pp. 30-31 y MANKIW, N. Gregory, op. cit., p. 140. Desde el punto de vista
jurídico, vid. COLLINS, Hugh, The law of Contract, Butterworths, London, 1993, p. 373.
LA ECONOMÍA DEL PRODUCTO AUDIOVISUAL EN EL MERCADO DE LA COMUNICACIÓN
C y S • 2009
visto por todos aquellos que quieran pagar por él sin que esto suponga un gas-
to extra de producción.
Pero fuera del área de suscriptores, la introducción del pago directo alte- 13
Vol. XXII • Nº 1
ra el coste marginal. Si se prescinde de los gastos de marketing, en la televi-
sión pública y comercial, alcanzar un nuevo telespectador supone un coste
nulo para el canal. Como afirmaba Pratten en 1970, “el coste marginal de
proveer un mismo programa a otras áreas es cero”16. No sucede así con la te-
levisión de pago. Cada nuevo suscriptor origina un coste extra en forma de
descodificadores, antenas o infraestructuras de cable, dependiendo del siste-
ma de distribución. Aunque el precio de la suscripción pretenda cubrir estos
gastos a largo plazo, la elevada inversión inicial corre a cargo del canal. El in-
cremento en los costes no afecta al proceso de producción, sino al de trans-
misión o difusión. Dentro del área de hogares suscriptores, el hecho de que
uno reciba un programa no reduce la cantidad disponible para los otros. Se
trata por tanto de una provisión privada de un bien que mantiene las carac-
terísticas de público.
14
Cfr. GODARD, François, Television Programming and Sport Rights in Europe. Pay-TV Rights
for Film, TV and Sports, FT Media & Telecoms, London, 1997, p. 2.
15
Cfr. NOAM, Eli, op. cit., p. 8.
16
PRATTEN, Clifford Frederick, The Economics of Television, PEP, London, 1970, p. 16.
MÓNICA HERRERO SUBÍAS
17
Para una explicación detallada de los monopolios naturales vid. MANKIW, N. Gregory, op.
cit., p. 288 y ss.
18
En 2007 el número de altas netas del servicio de televisión de pago en España, excluidos los
servicios de televisión por móvil, se situó en 235.167 nuevos abonados, aumentando su base
de clientes en un 6,3% con respecto a 2006. No obstante, este crecimiento fue mucho menor
que el registrado en 2006, año en que los abonados crecieron a un ritmo del 11%, con una ci-
fra total que superó las 360.000 nuevas altas. Por tipo de plataforma, los abonados a la televi-
sión por satélite apenas aumentaron a lo largo del año y, con un crecimiento del 1%, se regis-
tró un saldo neto de 21.093 nuevos abonados a esta tecnología. La que experimentó un em-
puje más fuerte en 2007 fue la televisión IP, que con un saldo neto de 172.543 nuevas altas,
creció a un ritmo interanual del 43,5%. Por su parte, la televisión por cable con 41.531 nue-
vas altas obtuvo un crecimiento del 3,2% en el número de abonados. Cfr. COMISIÓN DEL
MERCADO DE LAS TELECOMUNICACIONES, Informe Anual, Madrid, 2007, p. 129.
19
Cfr. HA, Louisa y GANAHL, Richard, “Webcasting Business Models of Clicks-and-Bricks
and Pure Play Media: A comparative Study of Leading Webcasters in South Korea and the
United States”, The International Journal on Media Management, vol. 6, nos 1&2, 2004, pp 75-88.
LA ECONOMÍA DEL PRODUCTO AUDIOVISUAL EN EL MERCADO DE LA COMUNICACIÓN
C y S • 2009
sobre todo aquellos referidos a la industria de la televisión, mientras que eran
abundantes los estudios sobre el impacto de internet en las audiencias, o la
relación general entre internet y la televisión23.
15
La dificultad para establecer modelos de negocio en la red radica en los
Vol. XXII • Nº 1
inconvenientes para privar del acceso a los contenidos en un medio consi-
derado como gratuito con unos productos que reúnen todas las característi-
cas de bienes públicos atribuidas a los productos televisivos. Los modelos de
financiación de los webcasters van desde la publicidad, la suscripción, el pa-
go por consumo o el comercio electrónico. Como ocurrió con el origen de la
televisión de pago, una de las principales cuestiones es si los usuarios estarán
dispuestos a pagar por el contenido de los webcasters, ya que hay que tener
cuenta la cantidad de información y entretenimiento disponible en la red y
en las cadenas de televisión. Los webcasters especializados en contenidos ni-
20
Cfr. COMISIÓN DEL MERCADO DE LAS TELECOMUNICACIONES, op. cit.
21
TELEFÓNICA, La sociedad de la información en España 2007, 2008, [Link] telefoni-
[Link]/sociedaddelainformacion/html/informes Telefónica, consultado el 27-08-08.
22
Cfr. HA, Louisa y GANAHL, Richard, Webcasting Worldwide. Business Models of an Emerg-
ing Global Medium, Lawrence Erlbaum, Mahwah, NJ, 2007.
23
Cfr. CHAN-OLMSTED, Sylvia, “Internet Business Model for Broadcasters: How television
stations perceive and integrate the Internet?”, Journal of Broadcasting and Electronic Media, di-
ciembre 2003, pp. 597-617.
MÓNICA HERRERO SUBÍAS
24
INTERWORLDSTATS, [Link] consultado el 27-
08-08.
25
Cfr. BATES, Benjamin J. y ALBRIGHT, Kendra S, “Issues in Network/Disribution Eco-
nomics”, en ALBARRAN, Alan B., CHAN-OLMSTED, Sylvia M. y WIRTH, Michael O.
(ed.), Handbook of Media Management and Economics, Lawrence Erlbaum Associates, Mah-
wah, NJ, 2006, pp. 417-443.
LA ECONOMÍA DEL PRODUCTO AUDIOVISUAL EN EL MERCADO DE LA COMUNICACIÓN
C y S • 2009
audiovisuales, ha experimentado un largo recorrido. No corresponde aquí
analizar todas las posibilidades de este soporte, aunque será preciso describir
parte de su evolución. 17
Vol. XXII • Nº 1
El concepto de celular es tan antiguo como los laboratorios Bell, aunque
la comercialización no tuvo lugar hasta los años ochenta. Cuando a los ser-
vicios de voz se añadió la mensajería, los usuarios empezaron a experimentar
las nuevas posibilidades del soporte. A partir de 2001 se produce la transición
hacia el móvil multimedia, también llamado UMTS (Universal Mobile Tele-
communications System27), que permite la recepción y el envío de contenidos
multimedia.
La descarga de contenidos audiovisuales en el móvil (mobile video) debe
distinguirse de la televisión móvil (mobile TV), en la que el teléfono funcio-
na como soporte y transmisor de la señal televisiva de las cadenas existentes.
Por el momento, el desarrollo de la televisión en directo a través del móvil
es incipiente, pero el visionado y descarga de contenidos audiovisuales es ma-
yor y va unido a la conexión a internet. En cualquier caso, los receptores más
26
DATAMONITOR, Mobile Phones in Europe. Industry Profile, Datamonitor, London, 2008,
p. 10.
27
Cfr. STEINBOCK, Dan, The Mobile revolution: the making of mobile services worldwide, Ko-
gan Page, London, 2005, p. 4.
MÓNICA HERRERO SUBÍAS
28
En España, Abertis realizó un estudio piloto sobre el desarrollo de la televisión digital te-
rrestre en movilidad desde septiembre de 2005 hasta febrero de 2007, con el objetivo de pro-
bar la tecnología, el modelo de contenido en función de la demanda y el uso y el modelo de
negocio. Los resultados apuntaban a un consumo medio diario de 16 minutos. La tecnología
utilizada era la DVB-H. Cfr. ESPEJO, Joan Manuel , “Impacto de la TDT en la Comunica-
ción”, ponencia presentada en el III Encuentro de Medios de Comunicación y Publicidad, IESE
Business School, Barcelona, 4 de julio de 2007.
29
KELLY, John, “Design Strategies for Future”, en GROEBEL, Jo, NOAM, Eli M. y FELD-
MANN, Valerie (eds.), Mobile Media. Content and services for Wireless Communications,
Lawrence Erlbaum Associates, Mahwah, NJ, 2005, p. 74.
30
NIETO, Alfonso, “Ciudadano y Mercado de la Comunicación”, Comunicación y Sociedad,
vol. XXI, nº. 2, 2008, pp. 7-33.
31
NIELSEN MOBILE, Critical Mass. The Worlwide State of the Mobile Web, Nielsen Mobile,
julio 2008, p. 3.
LA ECONOMÍA DEL PRODUCTO AUDIOVISUAL EN EL MERCADO DE LA COMUNICACIÓN
C y S • 2009
frute a otros, o dicho de otro modo, el usuario, dentro de una oferta dada, de-
cide los contenidos de modo personal para su consumo individual. Por su
puesto, las características de bien público permanecen en cuanto que el pro-
19
ducto no se agota en el consumo y no impide que otros usuarios, de modo
Vol. XXII • Nº 1
personal, consuman el mismo contenido. En cualquier caso, la personaliza-
ción del consumo conlleva consecuencias interesantes para la industria, co-
mo se estudiará en el apartado 3.3.
32
Cfr. STEINBOCK, Dan, op. cit., p. 111.
33
Amena comenzó a emitir “Supervillanos” el 2 de noviembre de 2005. La producción para
teléfonos móviles de 3G, contaba con 40 episodios de 3 minutos de duración. Cada capítulo
costaba 60 céntimos de euro, pero a los clientes de AMENA que compraran un teléfono
UMTS, les regalaban los capítulos durante un mes. La apuesta de AMENA contaba con una
de las productoras más importantes de televisión en España. Cfr. [Link]
articulo/empresas/Amena/estrena/hoy/primera/teleserie/bolsillo/espanola/cdssec/20051102cds
cdiemp_29/Tes/, consultado el 27-08-08.
MÓNICA HERRERO SUBÍAS
34
Para un estudio económico sobre la eficiencia en la provisión de bienes públicos, vid. OAK-
LAND, William H., “Public Goods, Perfect Competition and Underproduction”, Journal of
Political Economy, nº 82, vol. 5, 1974, pp. 927-939.
35
Conviene recordar algunos conceptos económicos básicos que ayuden a comprender esta re-
alidad. En un sentido más técnico, eficiencia económica es la propiedad de una asignación de
los recursos según la cual ésta maximiza el excedente total que reciben todos los miembros de
la sociedad. Por excedente total de un mercado se entiende el valor total para los comprado-
res de los bienes, expresado por su disposición a pagar, menos los costes que tiene para los ven-
dedores la producción de dichos bienes. El excedente total exige referirse al excedente del
consumidor, que ya ha sido explicado, y al excedente del productor. Cfr. MANKIW, N. Gre-
gory, op. cit., pp. 139-141.
36
Ibíd. p. 144.
37
Ibíd. p. 192
38
Cfr. DOYLE, Gillian, Understanding Media Economics, Sage, London, 2003, p. 66.
39
Como señala Mankiw, “a medida que aumenta el número de vendedores de un oligopolio,
un mercado oligopolístico se parece cada vez más a un mercado competitivo. El precio se apro-
xima al coste marginal y la cantidad producida se aproxima al nivel socialmente eficiente”.
Cfr. MANKIW, N. Gregory, op. cit., p. 319.
LA ECONOMÍA DEL PRODUCTO AUDIOVISUAL EN EL MERCADO DE LA COMUNICACIÓN
C y S • 2009
es meritorios dificultan que algunos contenidos cumplan los requisitos de au-
diencia necesarios para considerarse rentables y sin embargo deban ser emi-
tidos en razón de las funciones del medio televisivo de informar, educar y en- 21
Vol. XXII • Nº 1
tretener. En este contexto, la intervención estatal a través de los canales pú-
blicos se ha dibujado como la única respuesta válida para acercar la industria
a la eficiencia económica.
Estos son los planteamientos tradicionales. Sin embargo, con la oferta pri-
vada de los productos televisivos gracias al pago directo, los fundamentos
económicos de la televisión, basados en el concepto de bien público, se vie-
ron alterados. La industria televisiva empezó a considerarse susceptible de al-
canzar la óptima eficiencia económica, como cualquier otra industria. Así lo
plantea Hoynes: “¿Debemos entender la televisión como una industria co-
mercial o como un bien público?”42. En una línea similar, Laguna de Paz se-
ñala: “Desde un punto de vista económico, la televisión de pago es la más efi-
40
Cfr. GAMBARO, Marco y SILVA, Francesco, op. cit., p. 77.
41
Cfr. DAVIES, Gavyn, The Future Funding of the BBC, Department for Culture, Media and
Sport, London, 1999, p. 202.
42
HOYNES, William, Public Television for Sale. Media, the Market, and the Public Sphere, West-
view Press, San Francisco, CA, 1994, p. 37.
MÓNICA HERRERO SUBÍAS
ciente: con ella se excluye su carácter de bien público, al crearse una directa
relación entre el oferente y el consumidor”43.
Si se retoma la definición inicial, la eficiencia se relaciona con el bienes-
tar. Con el progresivo desarrollo tecnológico de la industria de la comunica-
ción, el bienestar se ha ido asociando a la flexibilidad en el consumo. La in-
dustria televisiva ha estado vinculada desde el comienzo a las constricciones
temporales impuestas por la parrilla, de modo que el producto televisivo se
entendía como el resultado del contenido y la forma adoptada en la parrilla
de programación44. Como se verá en los siguientes apartados, la flexibilidad
en el consumo ha constituido una ventaja competitiva aportada progresiva-
mente por las diferentes ofertas audiovisuales, bien desde la discriminación
de precios o desde la variedad de soportes, lo que ha contribuido a la efi-
ciencia económica de la industria.
sión obtener sus ingresos. En esta línea, Brown definía el modelo de pago co-
mo “aquel que cubre todos los servicios de televisión por los que los teles-
pectadores realizan un pago directo, ya sea en forma de suscripción, de pago
directo por visión (pay-per-view) o una mezcla de ambos”45.
Esta definición exige diferenciar los sistemas televisivos de pago directo:
el canal de pago; el PPV (pay-per-view o pago por visión); el NVOD (Near
Video On Demand o vídeo casi bajo demanda); y el VOD (Video On Demand
o vídeo bajo demanda). El canal de pago requiere de la audiencia una tasa
43
LAGUNA DE PAZ, José Carlos, Régimen jurídico de la TV privada, Marcial Pons, Madrid,
1994, p. 312.
44
Cfr. HERRERO, Mónica, Mercado de la televisión de pago en España: Canal Plus (1990-2000),
Ulzama, Pamplona, 2007, p. 9.
45
BROWN, David, Revenue Trends and Projections in European Pay-Television, FT Media &
Telecoms, London, 1998, p. 10. Esta amplia definición viene a superar las dificultades que los
distintos sistemas de distribución planteaban a la hora de aportar una definición unitaria. En
1982, Eastman y Klein habían realizado ya un intento para vencer estas limitaciones. Cfr.
EASTMAN, Susan T. y KLEIN, Robert A., Strategies in Broadcast and Cable Promotion,
Wadsworth Publishing Company, Boston, 1982, p. 217.
LA ECONOMÍA DEL PRODUCTO AUDIOVISUAL EN EL MERCADO DE LA COMUNICACIÓN
C y S • 2009
xibilizar los límites temporales impuestos por la parrilla, con la oferta de ca-
nales multiplexados en los que se repetían los programas emitidos en el ca-
23
nal principal48. Después, incorporaron la posibilidad del pago por visión (pay
Vol. XXII • Nº 1
per view) para el pase de películas y eventos deportivos. El siguiente paso, co-
nocido como televisión a la carta o video on demand, amplía las posibilidades
del usuario para acceder a los contenidos en el momento que desee.
46
Para una completa definición de estos sistemas vid. BALDWIN, Thomas F., McVOY, Ste-
vens y STEINFIELD, Charles, Convergence: Integrating Media, Information and Communication,
Sage, Newbury Park, CA, 1996, pp. 92-93; ÁLVAREZ MONZONCILLO, José María, Imáge-
nes de Pago, Fragua, Madrid, 1997, p. 127; PARSONS, Patrick R. y FRIEDEN, Robert M., The
Cable and Satellite Television Industries, Viacom Company, Boston, MA, 1998, pp. 161-163; y
PROFITA, Gianni, L’industria audiovisiva italiana ed europea. Alle soghie della rivoluzione digita-
le, Franco Angeli, Milano, 2001, pp. 106-107.
47
Efectivamente, los sistemas de pago por consumo representan una modalidad distinta de
televisión de pago, como bien explican Blumenthal y Goodenough: “El pago por visión es una
forma diferente de televisión de pago. El concepto es simple: programas especiales y películas
de reciente estreno se emiten en uno o más canales en exclusiva para el pago por visión. Para
ver el programa, el telespectador tiene que pagar una cantidad añadida. El pago por visión es
un negocio de transacción, una compra que depende del impulso y requiere una sofisticada in-
fraestructura de marketing”. BLUMENTHAL, Howard y GOODENOUGH, Oliver, The Busi-
ness of Television, Billboard Books, New York, NY, 1998, p. 88.
48
Cfr. HERRERO, Mónica, op. cit., p. 111.
MÓNICA HERRERO SUBÍAS
49
Cfr. CARLSON, Matt, “Tapping into TiVo: Digital video recorders and the transition from
schedules to surveillance in television”, New Media & Society, vol. 8, nº 2, 2006, pp. 97-115.
LA ECONOMÍA DEL PRODUCTO AUDIOVISUAL EN EL MERCADO DE LA COMUNICACIÓN
xibiliza el disfrute de los programas. Sin embargo, el modo de mostrar las pre-
ferencias queda reducido a la adhesión a una oferta establecida por la plata-
forma, y con la baja en el caso de que no se esté satisfecho con la oferta. Pe-
ro con los datos suministrados por el digital video recorder, la empresa puede
adaptar su oferta a las preferencias de los usuarios, y contribuir en cierta ma-
nera a la eficiencia de la industria.
C y S • 2009
En la industria audiovisual, sobre todo en la cinematográfica, se hizo po-
sible la venta directa o alquiler de películas con el desarrollo del vídeo do-
méstico, explotando la estrategia de exhibición en distintas ventanas. El des- 25
arrollo del DVD ha permitido que las series de éxito se pongan a la venta di-
Vol. XXII • Nº 1
rectamente a las audiencias una vez emitidas, gracias al abaratamiento de los
costes y a la reducción considerable del espacio que ocupan. Como señala
Kompare, con esta práctica se pasa del tradicional flujo de emisión televisi-
va a una actividad más cercana a la publicación de contenidos con la consi-
guiente “comodificación” del producto audiovisual y el acceso directo del
consumidor sin el papel mediador de la programación televisiva, y por tanto
con un consumo más libre y flexible51. Sin embargo, debido a la propiedad de
los derechos, llevar a cabo estas prácticas sólo es posible dentro de los grupos
multimedia que practican la integración horizontal y vertical.
El desarrollo de otros canales de distribución como internet y de soportes
como el teléfono móvil permite hablar no sólo de ventanas en las que se ex-
hibe el mismo producto secuencialmente, sino de posibilidades de extender
o repetir el consumo. En el caso de programas de éxito, internet concede a
50
Cfr. DOYLE, Gillian, op. cit., pp. 84-87.
51
Cfr. KOMPARE, Derek, “Publishing Flow: DVD Box Sets and the Reconception of Televi-
sion”, Television & New Media, 11, vol. 7, 2006, p. 347.
MÓNICA HERRERO SUBÍAS
52
Para un estudio completo sobre estas cuestiones, vid. MEDINA, Mercedes (coord.), Series
de televisión. El caso de Médico de familia, Cuéntame cómo pasó y Los Serrano, Ediciones Inter-
nacionales Universitarias, Madrid, 2008 y MEDINA, Mercedes, “Explotación económica de
las series familiares de televisión”, Comunicación y Sociedad, vol. XX, nº 1, 2007, pp. 51-78.
53
Cfr. SIAPERA, Eugenia, “From couch potatoes to cybernauts? The expanding notion of the
audience on TV channels’ websites”, New Media Society, 6, April 2004, pp. 155-172.
54
Cfr. The Guardian, [Link] publicado el 3-8-2007.
55
Cfr. STUMP, Matt, “Clout and Doubt A New Host of Delivery Options Changes the Dy-
namics of Programming”, Multichannel News, February, 6, 2006.
LA ECONOMÍA DEL PRODUCTO AUDIOVISUAL EN EL MERCADO DE LA COMUNICACIÓN
4. Conclusiones
C y S • 2009
ceso (por la altísima penetración y la gratuidad dominante) y reduce las ba-
rreras para que los contenidos puedan disfrutarse desde cualquier lugar geo-
gráfico. El teléfono u otros soportes móviles suponen una forma de privatizar 27
Vol. XXII • Nº 1
que pasa por personalizar la selección de contenidos y por el consumo indi-
vidual.
La eficiencia de la industria, entendida como mayores posibilidades de
mostrar las preferencias y más flexibilidad en el consumo, aumenta con la
venta secundaria de los productos de éxito de las parrillas televisivas, y por
supuesto, con internet y el teléfono móvil. Se ha pasado de una industria en
la que la oferta programaba los contenidos en un tiempo fijado previamente
para un consumo doméstico, a una industria en la que el ciudadano ha ad-
quirido cada vez más posibilidades de consumir los contenidos que quiera de
modo individual. A esto se unen las posibilidades de mostrar las preferencias,
que superan con creces los datos del panel de audímetros que condiciona las
decisiones de contenidos y de inversión publicitaria de las cadenas generalis-
tas.
Esta evolución pone de manifiesto que los contenidos audiovisuales se
alejan de ser concebidos sólo como contenidos de masas, como ocurrió en su
56
Cfr. The Guardian, [Link] publicado el 12-2-2004.
MÓNICA HERRERO SUBÍAS
28
Vol. XXII • Nº 1
LA ECONOMÍA DEL PRODUCTO AUDIOVISUAL EN EL MERCADO DE LA COMUNICACIÓN
Bibliografía citada
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