Matriz de evaluación del factor externo (MEFE). Según Fred R.
(2013), la matriz de evaluación del
factor externo, permite resumir y evaluar la información externa. El objetivo de este análisis
externo es formar una lista de oportunidades que la empresa puede aprovechar y de las amenazas
que se deben sortear, esta lista debe limitarse a aquellos factores clave que son viables de ser
manejados y para los cuales se pueden generar estrategias. Este instrumento permite
comprender, anticiparse y conocer el entorno en el que se desarrolla nuestro negocio o actividad.
Además, permite la detección de vías de acción orientadas a aumentar las probabilidades de tener
éxito. La finalidad de detectar las oportunidades y amenazas es el de sacar provecho de las
ventajas y disminuir el riesgo que conllevan las amenazas. En otras palabras, al conocer el
ambiente en donde está la empresa se incrementa el grado de probabilidad de alcanzar los
objetivos y lograr un negocio exitoso. La elaboración de una Matriz EFE según Fred R. (2013)
consta de cinco pasos descritos a continuación:
Paso 1: Realizar una lista de los factores determinantes en el proceso del análisis externo. Debe
incluirse primero las oportunidades y luego las amenazas que afectan a la empresa y su industria.
Es importante ser lo más específico posible. Para ello se debe usar porcentajes, razones y cifras
comparativas en la medida de lo posible.
Paso 2: Una vez realizada la lista, se debe asignar un peso relativo a cada factor, de 0.0 (no es
importante) a 1.0 (muy importante). El peso indica la importancia relativa que tiene ese factor
para alcanzar el éxito en la industria de la empresa. Es relevante tener en cuenta que, las
oportunidades suelen tener pesos más altos que las amenazas, pero éstas, a su vez, pueden tener
pesos altos si son especialmente graves o amenazadoras. Los pesos adecuados se pueden
determinar comparando a los competidores que tienen éxito con los que no lo tienen o analizando
el factor en grupo y llegando a un consenso. La suma de todos los pesos asignados a los factores
debe sumar 1.0.
Paso 3: Asigne una calificación de 1 a 4 a cada uno de los factores determinantes para el éxito con
el objeto de indicar si las estrategias presentes de la empresa están respondiendo con eficacia al
factor. Las ponderaciones son:
4 = una respuesta superior – El valor más alto.
3 = una respuesta superior a la media.
2 = una respuesta media.
1 = una respuesta mala. – El valor más bajo.
Dato importante: a diferencia del paso anterior, esta calificación se basa en la eficacia de las
estrategias de la empresa.
En el paso 2, el peso se basa en la industria.
Paso 4: Se debe definir la calificación ponderada, al multiplicar el valor asignado a cada factor por
su calificación correspondiente. Es decir, multiplicar el valor asignado en el paso 2 con el valor
correspondiente en el paso 3. De esta manera, se obtiene la calificación ponderada.
Paso 5: Para determinar el valor ponderado, se debe sumar todas las calificaciones ponderadas. El
total de ese valor está entre el 1.0 (como el valor más bajo) y 4.0 (el valor más alto), el valor
promedio del valor ponderado es de 2.5. Es importante determinar que si el promedio ponderado
resulta 4.0, esto indica que la organización está respondiendo de manera excelente a las
oportunidades y amenazas existentes en su industria. En otras palabras, las estrategias de la
empresa están aprovechando con eficacia las oportunidades existentes y minimizando los posibles
efectos negativos de las amenazas externas. Si se ve el caso contrario, que el promedio ponderado
sea de 1.0 indica que las estrategias de la empresa no están capitalizando las oportunidades, ni
evitando las amenazas externas.
Esta empresa está en un nivel medio, es decir que puede diseñar estrategias para aprovechar
mejor las oportunidades y mitigar los riesgos de las amenazas.