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Guía sobre la Sociedad Anónima y su Directorio

Modulo 3 - Sociedades Civiles y comerciales
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Módulo 4: La sociedad anónima

IN TR ODUCCIÓN AL MÓDULO

Introducción

UN IDAD 10: SOCIEDAD AN ÓN IMA

Introducción a la unidad

10.1 Rasgos esenciales

10.2 Directorio - Parte I

10.3 Directorio - Parte II

10.4 Directorio - Parte III

10.5 Directorio - Parte IV

10.6 Directorio - Parte V

10.7 Directorio - Comité Ejecutivo


10.8 Directorio - Gerentes

10.9 Directorio - Prohibición de contratar

10.10 Interés contrario y actividades en competencia

UN IDAD 11: SOCIEDAD AN ÓN IMA - PAR TE II

Introducción a la unidad

11.1 Responsabilidad de los directores

11.2 Acciones de responsabilidad

11.3 Asambleas de accionistas

11.4 Asambleas de accionistas - Parte II

11.5 Convocatoria a asambleas

11.6 Asambleas - Parte III

11.7 El Consejo de vigilancia

11.8 La sindicatura o fiscalización privada

11.9 La sindicatura o fiscalización privada - Parte II

11.10 La sindicatura o fiscalización privada - Parte III

11.11 Fiscalización estatal

UN IDAD 12: SOCIEDAD AN ÓN IMA - PAR TE III


Introducción a la unidad

12.1 Las acciones

12.2 Las acciones - Parte II

12.3 Las acciones - Parte III

12.4 Las acciones - Parte IV

12.5 Las acciones - Parte V

CIER R E DEL MÓDULO

Descarga del contenido


1 31

Introducción

En este módulo conoceremos la naturaleza de las sociedades anónimas y los elementos que la
componen.
Identificaremos sus rasgos esenciales. Además, estudiaremos la reducción del capital social, su
noción y supuestos.
Finalmente, identificaremos el concepto de acción y sus dimensiones.

Objetivos del módulo


Comprender los elementos de toda sociedad anónima.

Contenidos del módulo

Unidad 10. Sociedad anónima


10.1 Rasgos esenciales.
10.2 Directorio - Parte I.

10.3 Directorio - Parte II.


10.4 Directorio - Parte III.
10.5 Directorio - Parte IV.
10.6 Directorio - Parte V.

10.7 Directorio - Comité Ejecutivo.


10.8 Directorio - Gerentes.
10.9 Prohibición de contratar.
10.10 Interés contrario y actividades en competencia.

Unidad 11. Sociedad anónima - Parte II


11.1 Responsabilidad de los directores.
11.2 Acciones de responsabilidad.
11.3 Asambleas de accionistas.

11.4 Asambleas de accionistas - Parte II.


11.5 Convocatoria a asambleas.
11.6 Asambleas - Parte III.
11.7 El Consejo de vigilancia.
11.8 La sindicatura o fiscalización privada.

11.9 La sindicatura o fiscalización privada - Parte II.


11.10 La sindicatura o fiscalización privada - Parte III.
11.11 Fiscalización estatal.
Unidad 12. Sociedad anónima - Parte III
12.1 Las acciones.
12.2 Las acciones - Parte II.

12.3 Las acciones - Parte III.


12.4 Las acciones - Parte IIV.
12.5 Las acciones - Parte V.
2 31

Introducción a la unidad

Objetivos de la unidad

Identificar la naturaleza de la sociedad anónima.

Contenidos de la unidad

Rasgos esenciales.
1

Directorio - Parte I.
2

3 Directorio - Parte II.

4 Directorio - Parte III.

Directorio - Parte IV.


5

Directorio - Parte V.
6

7 Directorio - Comité Ejecutivo.

8 Directorio - Gerentes.
Prohibición de contratar.
9

10 Interés contrario y actividades en competencia.

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3 31

10.1 Rasgos esenciales

Rasgos esenciales
Las sociedades anónimas requieren como mínimo dos accionistas, pueden ser personas
humanas, sociedades locales o extranjeras. Esquematizamos el tema de la siguiente manera:

Cuadro I. Los contratos en las sociedades anónimas. Elaboración propia.


Capital social, aumento, disminución. La acción, tipos, transmisibilidad. Derecho de preferencia.

Cuadro II. Capital social. Elaboración propia.

Suscribir quiere decir firmar y comprometerse a aportar el


capital social en la proporción que corresponda. Integrar
quiere decir que se hace efectivo lo así prometido,
ingresando el dinero correspondiente como capital social.

Sobre estos temas venimos estudiando en los módulos anteriores,


por lo que no remitimos a ello, en especial a los materiales de
estudio sobre las SAU Y LAS S.A.S.
Al estudiar este tema, recuerden que la Resolución General IGJ
7/2015 y sus modificaciones establece reglas para la constitución
de estas sociedades y establece requisitos necesarios que se
deben cumplir a tal fin.
4 31

10.2 Directorio - Parte I

Característica y funciones
A diferencia de lo que ocurre con los tipos societarios, donde el ordenamiento establece un
régimen supletorio de organización, en las sociedades anónimas el estatuto debe reglamentar la
constitución y el funcionamiento del directorio. El directorio tiene a su cargo la administración de

la sociedad, con competencia en todos aquellos asuntos no atribuidos o reservados a la


asamblea de accionistas.
A diferencia de lo que ocurre con los otros tipos, la ley no ha conferido a los integrantes del
directorio, individualmente considerados, las funciones de administración y representación.

La administración incumbe exclusivamente al directorio.

La representación le corresponde al presidente de ese órgano, en forma


exclusiva, aunque permitiendo su reemplazo, en caso de ausencia o
impedimento.
El directorio es, por su propia definición, un órgano colegiado. Las decisiones deben ser tomadas
por mayoría de sus integrantes, reunidos según las formalidades establecidas en la ley o en el estatuto.

Aunque, en rigor, solo lo es cuando está constituido al menos por dos personas.
El hecho de que no exista colegio ante la ausencia de pluralidad de integrantes, no descarta que el director

único deba respetar las normas de funcionamiento del directorio. No se encuentra eximido de labrar acta de
lo que resuelva, en tanto esa obligación no se funda en la pluralidad de integrantes, sino en la necesidad de
dar publicidad a los actos de gestión y brindar la posibilidad de impugnarlos por los accionistas.

Naturaleza jurídica de la función de los directores


Según la teoría organicista, los directores no son mandatarios, sino funcionarios de la
sociedad. Comportan una parte funcional de la estructura que conforma la persona jurídica.
Actúan y se expresan en cumplimiento del objeto social, debiendo considerarse que la propia
sociedad quien se expresa y actúa.
Esa situación no descarta la aplicación de las normas del
mandato, en cuanto resulte compatible con la figura.

La teoría organicista también descarta cualquier relación laboral que pretende establecerse entre la

sociedad y los directores. No existe subordinación del directorio hacia la asamblea, por lo que éste no está
obligado a obedecer ciegamente las instrucciones del órgano de gobierno. La fuente del poder del directorio

emerge de la ley. El director, por ejemplo, puede impugnar la validez de las decisiones asamblearias que
considere contrarias a la ley, estatuto o reglamento (artículo 251).
Además, los cargos del directorio son revocables libremente, en cualquier momento, sin invocación de

causa y, por consiguiente, sin derecho a indemnización. Esa circunstancia torna la situación del director
incompatible con el régimen de estabilidad y de vocación de permanencia, propia del derecho laboral.

Designación de los directores


El instrumento de constitución de la sociedad debe contener la elección de los administradores.

Una vez constituida la sociedad, la designación de ellos se


realizará, en principio, por Asamblea General ordinaria
(artículo 234, inciso 2º).

Asimismo, la designación de los directores suele hacerse por categorías de acciones o por

voto acumulativo, con el fin de que los miembros de la minoría puedan tener un

representante en el órgano de administración.


También ella puede dejarse en manos del Consejo de vigilancia (artículo 281 inciso "d"), para lo cual es

menester que existan previsiones estatutarias expresa: la sola existencia de un consejo de vigilancia no
autoriza por sí misma deferir en él esa elección, ni exclusión las facultades que al respecto se conceden a la

asamblea ordinaria.

Condiciones

Duración en el cargo
El periodo máximo de duración del cargo de director es de tres ejercicios. El mínimo, de uno. El
estatuto puede fijar el término de duración dentro de sus límites. En caso de silencio, se
considerará que dura el cargo por tres ejercicios (artículo 257). El director puede ser reelegido en
su cargo.

La limitación en el tiempo de duración obedece a la necesidad de evitar


la perpetuación en el cargo de un determinado grupo de directores. La
designación de ellos por un período que exceda del ejercicio no descarta
el deber de rendir cuentas que deben llevar adelante en forma anual.

Si los directores han sido elegidos por el Consejo de vigilancia, estos pueden permanecer

en el cargo hasta cinco años, aunque la asamblea de accionistas puede removerlos, según lo
establecido en el artículo 256 (art. 281, inc. “d”).

Vencido el término de duración, los directores deben ser remplazados. Más, para evitar situaciones de
acefalía, el artículo 257, párrafo 2º establece que deben permanecer en el cargo hasta ser remplazados.
Esto no implica sostener que los directores conserven su puesto en forma indefinida. Ante la omisión del

directorio de convocar a asamblea, los accionistas pueden recurrir al procedimiento del artículo 236, sin
perjuicio de la responsabilidad de los administradores y síndicos por el incumplimiento de sus funciones.
El artículo 281 inciso "d" autoriza al Consejo de vigilancia, cláusula estatutaria expresa mediante, a
designar directores. No está clara la razón por la que, en esos casos, el plazo de duración se
extiende más allá del límite de tres años y no se aplica el límite a las remuneraciones

contemplado en el artículo 261.


Revocabilidad
El artículo 256, párrafo 1º establece que es competencia exclusiva de la asamblea resolver la
revocación o remoción de los directores. Esa facultad puede ser también ejercida cuando los
directores hubiesen sido designados por el Consejo de vigilancia.

La libre revocabilidad de los directores es una característica propia


de la sociedad anónima. Bajo ningún concepto, el estatuto puede
limitar esa facultad a la asamblea de accionistas, a diferencia de lo
que ocurre con otros tipos son sectarios.

En las sociedades de responsabilidad limitada, sin ir más lejos, se pueden pactar restricciones a

la libre la revocabilidad de los gerentes, cuando la designación de ellos haya sido condición
expresa de la constitución de la sociedad (artículo 157 última parte).
Se trata, con esta medida, de evitar controversias en el seno de la asamblea y de impedir la
posibilidad de que el director removido pueda, mediante una demanda de impugnación de la
decisión asamblearia, sea integrado judicialmente al directorio. Así, se ha procurado dejar
siempre las manos libres a la asamblea para modificar la composición del directorio cuantas
veces lo crea necesario.

Los accionistas pueden, de todas formas, demandar judicialmente la


remoción de todos o algunos directores, para lo cual deberán explicar su
pretensión en la existencia de justa causa de remoción.
Garantía que deben prestar
Al prever un régimen de garantías que deben prestar los directores para acceder al cargo, se
procura proteger no sólo la sociedad, sino también a los accionistas y terceros por los daños
que, en el desarrollo de la gestión, ellos puedan provocarles.

Contando con esos bienes o dinero, la sociedad El artículo 294, inciso 4º establece el deber de la
podrá afectarlos a reparar los perjuicios sufridos. sindicatura de controlar la constitución y

No pueden recibirse en garantía, cabe recordar, las subsistencia de la garantía de los directores,
acciones mismas de la sociedad (artículo 122). recabando las medidas necesarias para corregir
cualquier eventualidad.

Domicilio de los directores


El artículo 256, reformado por la ley 22.903, establece ciertas previsiones sobre el domicilio de los
directores:

La mayoría absoluta de los directores debe tener su domicilio real en la


República. Frente a la función que cumple el directorio, consistente en la
gestión de los asuntos sociales, esa exigencia es plenamente justificada.

Los miembros del directorio deben constituir domicilio especial en la


República, donde serán válidamente dirigidas las notificaciones que se les
cursen con motivo del ejercicio de ese cargo. Ese domicilio especial
queda sujeto a lo dispuesto en el CCyC y que estudiamos en el módulo I.

Vacancia del directorio


El artículo 258 establece dos posibles soluciones frente a el problema de la vacancia del
directorio:

La elección de directores suplentes por determinación estatutaria. Los


que así fueran elegidos accederán al órgano de administración según el
orden en que fueron electos, no solo por vacancia definitiva, sino por
ausencia temporal, hubo enfermedad de cualquiera de los directores
titulares. Si alguno de los directores ha sido elegido por el sistema de voto
acumulativo o categoría de acciones, a través de esos métodos también
podrá procederse a la lesión de directores suplentes.
La norma prevé la obligatoriedad de prever estatutariamente la elección de
los directores suplentes, en las sociedades que prescinden de
sindicatura. En esos casos, las vacancias hacen el directorio podrían
tornar inoperable la sociedad, ante la ausencia de órgano de fiscalización
que pueda temporalmente cubrir la vacante.

La designación del reemplazante por la sindicatura, hasta la próxima


asamblea, si el estatuto no establece otra forma de nombramiento. Esta
facultad de la sindicatura sólo puede ser ejercida en caso de no existir
directores suplentes o de haber éstos accedido al cargo en su totalidad.
Puede ocurrir el síndico no encuentre sujeto que pueda aceptar el cargo
propuesto, lo que frecuentemente su sede en sociedades están en
conflicto. En este caso, se ha considerado que el síndico está legitimado
para requerir la intervención judicial del ente, a los efectos de que el
funcionario designado pueda poner fin a anomalías, aceptando
provisionalmente las medidas necesarias para la administración de la
sociedad.
Asimismo, no puede asimilarse la facultad concedida a la sindicatura
(artículo 258), con la conferida al Consejo de vigilancia en virtud de lo
establecido en el artículo 281, inciso "d". La primera es siempre
provisional, admitida como un remedio temporal hasta que una asamblea
de accionistas proceda a la designación de nuevos directores.

Renuncia de directores
La presentación de la renuncia de un director no implica su inmediata desvinculación. El
directorio debe expedirse al respecto en la primera reunión que se celebre pues de presentada la
renuncia.

En caso de que el directorio rechaza su dimisión, deberá


esperar al pronunciamiento de la asamblea ordinaria de
accionistas.

La reforma introducida por la ley 22.903 al artículo 259 obliga al directorio a pronunciarse en forma

inmediata, es decir, "en la primera reunión que se celebre después de presentada". Esa previsión está
íntimamente relacionada con la del artículo 267, que obliga al directorio a reunirse, "por lo menos", una vez

cada tres meses.


Según el artículo 259, la renuncia puede ser rechazada si se dan los supuestos de excepción

ella prevé: cuando afecta el funcionamiento regular del directorio y cuando es dolosa o

intempestiva. Se trata de supuesto que no son alternativos, sino complementarios: no basta que la
renuncia afecte solo el funcionamiento regular del directorio para rechazarla, sino que es menester que, al

mismo tiempo, no se ha dolosa o intempestiva.

La renuncia afecta al normal funcionamiento del órgano de


administración cuando lo deja sin quórum o cuando no existen directores
suplentes que puedan asumir el cargo titular, ni el síndico pueda cubrir la
vacancia. Si pudiese encontrarse una solución que evite la imposibilidad
de funcionamiento del órgano, la renuncia del director no puede ser
rechazada.

En cuanto al carácter "doloso" de la renuncia, él se vislumbra cuando


tiene la intención de provocar daño.

La "intempestividad" alude a la de prever ese acontecimiento por parte


del directorio. Este supuesto será cuando hay imposibilidad fáctica de
restablecer el funcionamiento del órgano de administración.

El directorio debe dejar constancia, en el acta respectiva, de


las causas por las cuales la renuncia del director es
rechazada. Es el sostén será prueba suficiente a favor del
dimitente, a los efectos de poder reclamar los daños y
perjuicios que el rechazo infundado pudiere ocasionarle.

El artículo 259 no establece sanción ante el incumplimiento del directorio del deber de expedirse sobre la

renuncia presentada. Esa omisión debe ser interpretada como una manifestación de voluntad, en el sentido
de aceptar la renuncia, en tanto frente a ella el directorio tiene el deber de expedirse, de conformidad con lo
establecido en el artículo 919 del código civil.

Rechazada la renuncia, el director renunciante tiene el deber de continuar en funciones hasta tanto la
próxima asamblea se pronuncie. Incumbe al directorio convocar de inmediato a la Asamblea General

ordinaria, a los fines de la designación del nuevo reemplazante, más no para ratificar la decisión del
directorio. La intervención del órgano de gobierno está orientada a subsanar el funcionamiento del directorio,
en tanto el rechazo de la dimisión solo puede fundarse en la paralización de ese órgano como consecuencia

de la renuncia presentada. En ese contexto, no podría perpetuarse la permanencia del director en su cargo
contra su expresa voluntad.

La omisión del directorio de convocar a la asamblea de accionistas


habilita al director renunciante a exigir a ese órgano el cumplimiento de
esa obligación, o convocarla directamente, en caso de omisión (artículo
267).
5 31

10.3 Directorio - Parte II

Funcionamiento del directorio

El directorio debe reunirse, por lo menos, una vez cada tres meses y
cuando lo requiera cualquiera de los directores (artículo 267). La ley
22.903 ha modificado el artículo 267, que preveía reuniones mensuales.
Ello no quita la posibilidad de que el estatuto establezca un mayor número
de reuniones.
Cualquier director tiene la facultad de exigir la convocatoria a esas
reuniones. Esto quiere decir que, presentada por uno o varios directores
una inquietud en ese sentido, que debe necesariamente indicar los temas
a tratar, es obligación del presidente del directorio convocar a la misma
dentro del quinto día de recibido el pedido. En su defecto, la ley autoriza su
convocatoria por cualquiera de los directores, sin perjuicio de la

responsabilidad de aquel por incumplimiento de sus funciones.

La convocatoria a reunión de directorio debe efectuarse, en principio, por


el presidente de ese órgano, salvo que estatutariamente se hubiere
previsto la oportunidad de cada reunión, supuesto esté autorizado por el
artículo 260.

El síndico debe ser convocado a todas las reuniones del directorio. A


ellas deberá asistir con voz pero sin voto (artículo 294, inciso 3º). Igual
obligación le cabe a los miembros del Consejo de vigilancia.
El quórum, según el artículo 260, "no podrá ser inferior a la mayoría
absoluta de sus integrantes". Ésa previsión también fue introducida por la
ley 22.903. Con anterioridad se establecía que quórum lo conformaban la
mitad más uno de los integrantes, situación que generará inconvenientes
cuando la composición del órgano era el número impar.

Las decisiones deben ser tomadas por mayoría, entendiendo por tal la
mayoría absoluta de los presentes, sin perjuicio de la posibilidad de que el
estatuto establezca un régimen más riguroso. El estatuto también puede
prever que el presidente del directorio de desempate, facultad esta que
tiene que estar expresamente consagrada allí.

Las reuniones del directorio no requieren orden del día, salvo cuando ella
haya sido solicitada por uno de los directores (artículo 267, último
apartado). La naturaleza de la actuación del directorio, vinculada con la
marcha de la sociedad en todos sus aspectos, es incompatible con la
existencia de un orden del día determinado, que complicaría contra la
celeridad con que debe caracterizarse la toma de decisiones en el órgano.
Resulta, pues, inaplicable la norma del artículo 246 que establece la
nulidad de las asambleas que consideren puntos ajenos al orden del día.

Los directores no pueden hacerse representar en las reuniones de


directorio, ni votar por correspondencia. Pero, en caso de ausencia,
podrán autorizar a otro director para hacerlo es un nombre, si existiese
quórum (artículo 266).

No pueden participar de la reunión de directorio aquellos directores que


tuvieren un interés contrario al de la sociedad (artículo 272).

Debe labrarse acta de cada reunión, en un libro llevado al efecto, de


conformidad con lo establecido en el artículo 73 de la ley. Esa obligación
rige también cuando el directorio es unipersonal, pues constituye un modo
eficaz para la reconstrucción de las actividades de la sociedad.
El acta de la reunión del directorio debe confeccionarse mientras se
celebra la reunión. En ella, deben resumirse las manifestaciones hechas
en la deliberación, las formas de las votaciones y sus resultados, con
expresión completa de las decisiones adoptadas. Los accionistas pueden
obtener, a su costa, copia del acta de cada reunión. El acta de las
reuniones de directorio debe ser suscrita al finalizar la reunión, tal como lo
establece el artículo 73, párrafo 2º de la ley.

Remuneración

Objetivos del sistema remuneratorio


Las disposiciones del artículo 261 son aplicables a la del todos los administradores de las
distintas sociedades comerciales. Los fundamentos de la norma valen, pues, para todos los tipos
societarios.

Su objetivo concreto consiste en proteger el derecho al


dividendo del accionista y evitar así que las ganancias del
ejercicio pasen, exclusivamente, a manos de los directores.
Con ello se evita la existencia de directores ricos y
accionistas pobres, lo que implica una subversión de
valores.

La norma procura balancear el derecho a que los El dispositivo de la norma premia a los directores
administradores reciban una justa remuneración con la con un porcentaje de las ganancias del ejercicio,

posibilidad de percepción de dividendos por parte de que será mayor en la medida en que ellas se
los accionistas, que constituye para ellos un derecho distribuyan entre los accionistas, en dinero
esencial. efectivo.
Determinación de la remuneración de los directores
El artículo 261 establece dos procedimientos para la determinación de los honorarios de los
directores:

Por vía estatutaria. Consiste en la fijación, por estatuto, de un monto


determinado o un sistema de porcentajes sobre las ganancias del
ejercicio, discriminando las funciones cumplidas por cada uno.

A falta de cláusula estatutaria, la ley delega en la asamblea de accionistas


o en el consejo de vigilancia su fijación, en los términos de los artículos
234 inciso 2º y 281 inciso "d". Para que el segundo supuesto sería de
aplicación, es menester la existencia de cláusula estatutaria expresa.

El artículo 261 descarta la gratuidad del cargo de director.


La renuncia a la remuneración de evitar asentada ora al
aceptar el cargo, ora al tratar por asamblea ordinaria la
cuestión sobre su remuneración.

Si el estatuto estableciera la gratuidad o la asamblea, así lo resolvieron al designar los


administradores, estos son libres de aceptar o no en esas condiciones. Más esa facultad de la

asamblea sólo puede ser ejercida al designar a los administradores, pero no al finalizar el ejercicio
en el que el administrador dio su actuación o al cesar su desempeño.

Límites a la remuneración de los directores


El artículo 261 establece un límite máximo en materia de remuneración. La norma se refiere a "los
miembros del directorio y consejo de vigilancia", y contempla, como conceptos incluidos, a
"sueldos y otras remuneraciones por el desempeño de funciones técnico-administrativas de
carácter permanente". La remuneración a favor de esos beneficiarios no puede exceder del 25%
de las ganancias de ejercicio.

Ese límite rige tanto en los supuestos de determinación estatutaria de la remuneración de los directores (que
no puede estar en contradicción con lo establecido en el artículo 261), como cuando ella es establecida por

asamblea ordinaria. No rige, empero, cuando la remuneración explicada por el Consejo de vigilancia,

supuesto es que esa reserva para cuando sea ese órgano quien deba designar a los administradores
(artículo 281, inciso "d"), supuesto de que en que la remuneración será fija, libre de los avatares del negocio.

El artículo 261 incluye, al fijar el límite que consagra, a los sueldos y otras remuneraciones
percibidas por los directores por el desempeño de funciones técnico-administrativas de carácter
permanente. La norma en cuestión tiene un indudable contenido ético. Vincula la remuneración
de los administradores con el resultado del ejercicio económico de la sociedad. Las

remuneraciones en exceso del tope legal, aun cuando hayan sido abonadas durante el ejercicio
en concepto de sueldos, nada cambia la situación. La norma busca evitar la excesiva merma en
los dividendos. Además, la referencia a "sueldos y otras remuneraciones" descarta toda
posibilidad de dar preeminencia a los principios generales del derecho laboral sobre esta

específica reglamentación de las retribuciones de los directores.

La circunstancia de que los directores sean al mismo tiempo


empleados, no obsta a la aplicación específica de la previsión del
artículo 261. No puede invocarse el interés del director empleado por
sobre el interés social.

Utilidad computable a los fines del artículo 261


La utilidad computable para establecer el porcentual máximo es la final del ejercicio, neta de
impuestos, reserva legal y demás reservas obligatorias afectadas al cuadro de resultados. En lo

que hace a la aplicación del artículo, no se tiene en cuenta la reducción de la distribución de los
dividendos resultantes de deducir las retribuciones del directorio y del Consejo de vigilancia.

El tope del 25% de las ganancias de ejercicio habrá de limitarse al 5% cuando no se distribuyan dividendos.

Se incrementará proporcionalmente, cuando la distribución sea parcial, hasta alcanzar el límite, cuando se

reparta la totalidad de las ganancias realizadas líquidas.


La capitalización de utilidades y entrega de acciones disminuyen la remuneración de los administradores. La

finalidad para la que se establece el límite es la de incentivar la distribución en efectivo de los dividendos. Si

se habilitase el reparto máximo en el caso del dividendo en acciones, la finalidad protectoria de la norma
quedaría totalmente desvirtuada. Los dividendos son necesariamente en efectivo. El llamado "dividendo en

acciones" no es técnicamente tal.


Superación del límite remuneratorio
El artículo 261 admite la posibilidad de superar los topes revistas en la norma, en tanto se
congreguen las siguientes circunstancias:

Que las ganancias del ejercicio sean inexistentes o muy reducidas.

Que haya existido desempeño por los directores de comisiones


especiales o funciones técnico-administrativas.

Que la cuestión integre un punto especial del orden del día.

Que ello sea aprobado por la asamblea de accionistas.

Que las remuneraciones se destinan expresamente a los directores que


integren comisiones especiales o realicen funciones técnico-
administrativas.
La decisión asamblearia que resuelva la superación de ese límite
debe ir acompañada por los fundamentos del caso.

Se exige, pues, la “inexistencia de ganancias" lo que es plausible en un


quebranto o pérdida de ejercicio. También puede darse cuando las
ganancias son reducidas, lo que representa una escasa utilidad ejercicio,
sobre la base del análisis de los tres últimos años. La ley no define el
límite de las ganancias razonables y de las reducidas. Se ha entendido
que son reducidas cuando no alcanzan para pagar los factores de
rentabilidad como una fracción de la misma, es decir, cuando no basta
para la contratación de directores con la inversión de solo su 25%.

Se requiere, asimismo, que los directores desempeñen "funciones


técnico-administrativas".

La ley no requiere, para superar los límites remuneratorios,


que esas funciones hayan sido desempeñadas en forma
permanente. Basta verlas ejercido en forma temporaria
para habilitar la excepción al tope.
La ley no define qué debe entenderse por funciones técnico-administrativas. Son aquellas que normalmente

son realizadas por personal especializado de la empresa, jefes, gerentes o ejecutivos. En caso de ser

desempeñadas por miembros del directorio, comportan una locación de servicios y justificar el pago de una

retribución por la labor realizada.


En cuanto al ejercicio de "comisiones especiales" ello implica la realización de estudios para la proyección

y/o realización de determinadas operaciones, sean de expansión empresaria u organización interna de la

empresa.

El carácter gerente, por su propia definición, comprende el desempeño de funciones técnico-


administrativas. Requiere, para su designación, la actuación del directorio y su instrumentación
mediante la correspondiente acta de ese órgano (artículo 270). Iguales requisitos son necesarios
para integrar a determinados directores a las comisiones especiales a las que refiere el artículo
261.
Impugnación de la decisión asamblearia que resuelve la
remuneración de los directores
La decisión asamblearia que aprueba la retribución en exceso de los directores puede ser
impugnada en los términos de los artículos 251 a 254 de la ley. La acción, como se sabe, debe ser
ejercida en el plazo de tres meses de la clausura de la asamblea respectiva.
La admisión de la demanda de nulidad obliga al directorio a exigir el reintegro a la sociedad de las
sumas percibidas en exceso, respondiendo todos esos en forma solidaria e ilimitada, juntamente
con el síndico, por la diferencia entre lo que hubiera correspondido y lo efectivamente dado en ese
concepto.

Distribución de los honorarios


Nada impide que el estatuto o la resolución asamblearia establezcan sumas diferentes a
distribuir entre los distintos directores, atendiendo a la diferente actuación que le cupo a cada

uno de ellos. Aunque si la asamblea aprobó los honorarios en forma global para el directorio, no
corresponde que este órgano los distribuya en forma desigual. Si nada se dijo al respecto, hay que
entender que el reparto debe ser igualitario.

Mora en la retribución de los directores


La asamblea debe legislar no solo la remuneración, sino también el plazo para hacerla efectiva.
Su silencio al respecto autoriza a presumir que se trata de una obligación pura y simple, exigible
por ende a partir de la clausura del acto. En este aspecto, la constitución en mora requeriría de

interpelación.
6 31

10.4 Directorio - Parte III

Elección por categoría


Constituye este un mecanismo para permitir el ingreso en el órgano de administración de las
sociedades por acciones a representantes de grupos minoritarios de accionistas. Así, los grupos
minoritarios pueden elegir administradoras en una fracción directamente proporcional a la

cantidad de acciones del grupo.

La ley dispone que esta posibilidad puede pactarla los


socios en el estatuto con carácter facultativo, pudiendo
también incluirla posteriormente, a través de la
modificación del contrato.
La previsión estatutaria que crea diferentes categorías o grupos de acción no implica la posibilidad de

proceder a la elección por categorías de administradores, síndicos o consejeros de vigilancia. Las

categorías pueden estar integradas por tenedores de acciones que reconozcan hasta cinco votos por acción
o aquellos a quienes se reconozca el derecho de percibir utilidades en forma preferente del resto de los

accionistas (artículos 216 y 217). Pueden designar, además, directores, síndicos y consejeros en la medida

que el estatuto lo autorice.

La ley no exige proporcionalidad entre el capital que representa cada clase de acciones y el número de
directores a elegir por cada una de ellas.

Las acciones sin derecho a voto representan una categoría de acciones. Se sostiene que ellos
cuentan con derecho a elegir no menos de un director.

Problemas de funcionamiento en la designación de directores por


clase de acciones
El artículo 262 expone que el propio estatuto es el que deberá reglamentar la elección de
administradores por esa vía.

Esa reglamentación no está referida al Puede ocurrir que los titulares de una o varias
funcionamiento de la asamblea especial, en categorías de acciones no puedan designar a sus
tanto, según el artículo 250, rigen para ella las directores, ya sea por no contar la asamblea especial
disposiciones de la asamblea ordinaria. La con quórum suficiente o por existir un permanente en
reglamentación, en cambio, debe estar referida a parte al adoptarse esa decisión. Aquí la jurisprudencia

la organización y distribución de los cargos por ha autorizado la designación de los integrantes del
cada grupo, atribuyendo a una determinada directorio por Asamblea General ordinaria, con los
categoría la facultad de designar Presidente o requisitos de quórum y mayorías para ella previstos.
vicepresidente.

Se discute si la designación de administradores por una clase puede o no hacerse por


independiente dentro de la asamblea ordinaria, o requiere la convocatoria y funcionamiento de
una asamblea especial. El supuesto en cuestión no necesariamente queda inscrito en la esfera
del artículo 250. No es necesario establecer un régimen de asamblea especial para la elección de

directores por clase o categoría. Bien puede celebrarse por votación independiente dentro de la
asamblea general. Nada obstar, empero, a la posibilidad de que el estatuto exige a la convocatoria
de asamblea especial, proceso que, si bien es inconveniente, no resulta descartable por la
privacidad que esas asambleas otorgan.

La elección de directores por categoría de acciones excluye la utilización


del voto acumulativo en la designación de ellos por cada clase (artículo
263 en último párrafo).

Elección por acumulación de votos

Sistema de voto acumulativo


El sistema de elección de directores por acumulación de votos puede emplearse también para la
designación de los integrantes del órgano de fiscalización.

Se entiende así a dar cabida en esos órganos a El sistema consiste en multiplicar el número de votos
representantes de grupos minoritarios de de los socios que se plieguen a este procedimiento
accionistas. La ventaja que ofrece este sistema, por el número de vacantes a llenar, que no puede
a diferencia del previsto en el artículo 262, es que exceder 1/3 del directorio o un número inferior. 2/3 de
no requiere cláusula estatutaria, hará habilitar su las vacantes se cubren mediante el sistema " ordinario

aplicación. o plural".

Ejemplo
Una sociedad anónima tiene un capital social de pesos de 10.000, dividido en 10.000 acciones de

un peso por acción, con derecho a un voto cada una de ellas. El capital se encuentra en manos de
los accionistas: a) el accionista A detenta 7000 acciones, con derecho a 7000 votos, y b) el
accionista B es titular de 1000 acciones con derecho a 3000 votos. El directorio se compone de
tres integrantes. El accionista de, en ese caso, jamás podría designar a un integrante del

directorio por el sistema ordinario.


Empleando el sistema del artículo 263, el resultado sería el siguiente:

Vacante 1: 7000 votos del accionista A, ninguno del accionista B.


1

2 Vacante 2: 7000 votos del accionista A, ninguno del accionista B.

3 Vacante 3: 7000 votos del accionista A, 9000 del accionista B.

Solo puede accederse a este sistema cuando el directorio tenga, por lo menos, tres miembros. Esa

circunstancia, empero, no autoriza a descartar la existencia de un directorio unipersonal o de los integrantes,


como lo admite expresamente el artículo 255. Quienes adquieren la calidad de accionistas en un estatuto
que prevé la posibilidad de un directorio única persona al o de los integrantes han conocido de antemano que

no podían hacer uso del procedimiento del voto acumulativo.


Distinta es la situación cuando, existiendo un accionista que ejerce el derecho de voto acumulativo, se

pretenda, a los fines de evitar la incorporación de un representante de este en el directorio, disminuir el

número de directores, reduciendo la integración de ese órgano en uno o dos integrantes. Decisiones

asamblearias de estas características han sido declaradas nulas por la jurisprudencia, por comportar un
abuso de las mayorías.

Cuando mayor sea el número de las vacantes, mayor será la posibilidad del grupo o grupos
minoritarios de acceder al directorio, pues será menor la cantidad de votos que se requieran para
ello.

Ejemplo 2
Una sociedad anónima cuenta con un capital de pesos 10.000, integrado por 10.000 acciones con
derecho un voto cada una, en la que existen dos accionistas: el accionista A que es titular de 8000
acciones, y el accionista B, de 2000 acciones.
Si las vacantes fuesen solo tres, el accionista B no podría ingresar un representante por vía del
voto acumulativo. La multiplicación de sus votos (2000) por la cantidad de vacantes a cubrir (3)
arrojaría la suma de 6000 votos, menor esta a los 8000 que detenta el accionista A.

Si las vacantes fuesen 6, el accionista podría llenar una vacante:

1 Vacante 1: 8000 votos del accionista A, ninguno del B.

2 Vacante 2: 8000 votos del accionista A, ninguno del B

Vacante 3: 8000 votos del accionista A, ninguno del B


3

Vacante 4: 8000 votos del accionista A, ninguno del B


4

5 Vacante 5: 8000 votos del accionista A, ninguno del B.

6 Vacante 6: 8000 votos del accionista A, 12000 votos ninguno del B.

El voto acumulativo constituye un derecho esencial del


accionista, de carácter de orden público, que dista el
avasallamiento de los intereses de los grupos minoritarios
por las mayorías.

Mecánica del procedimiento

Mediante el ejercicio del voto acumulativo, sólo Se sostuvo que, mediante este sistema, cada minoría
puede elegirse hasta el tercio de las vacantes a estaba habilitada para elegir un tercio de las vacantes
llenar en el directorio. Los 2/3 restantes se mencionadas. Ese criterio fue declarado
cubren mediante el sistema de mayorías, también inconstitucional por un importante precedente judicial,
llamado "ordinario o plural". El tercio restante en tanto posibilitaba que una minoría desdoblada o
permite la competencia por las vacantes que lo varias minorías pudieran elegir mayor número de
conformen entre los grupos minoritarios y la directores que aquéllos designados por el sistema
mayoría, utilizando esta última existen a ordinario o plural, violando así la filosofía del artículo
"ordinario". 263.

El procedimiento a seguir es el siguiente:

1 El o los accionistas que ese embotar acumulativamente deberán


modificarlo a la sociedad con anticipación no menor a tres días hábiles a
la asamblea en la que se ejerza ese derecho. Se deberá indicar en esa
notificación las acciones con las cuales se ejercerá el derecho de votar
acumulativamente. Esa comunicación debe realizarse a través de una
forma fehaciente y recepticia, con el fin de acreditar que ella ha llegado al
conocimiento del destinatario.

2 Cumplida la notificación, aun cuando un solo accionista la hubiere


cursado, todos los asistentes a la asamblea quedan habilitados para votar
por el sistema de voto acumulativo.

Iniciada la asamblea, antes de proceder a la elección de los directores,


3
deberá informarse a los accionistas que lo soliciten sobre las
notificaciones recibidas. El presidente de la asamblea informará a los
asistentes que todos ellos se encuentran facultados para votar
acumulativamente, hayan o no cursado notificación.

4 Antes de la votación, se informará, pública y circunstanciadamente, el


número de votos que corresponda a cada accionista. Los que decidan
votar acumulativamente, tendrán número de votos igual al que resulte de
multiplicar los que normalmente le hubiesen correspondido, por el número
de directores a elegir. Pueden distribuirlos entre los candidatos que
integran el tercio de las vacantes, o acumularlos en un solo candidato,
dentro de ese tercio (artículo 263, incisos 3º y 4º).

5 Los accionistas que voten por el sistema ordinario o plural y lo que voten
acumulativamente competirán en la elección del tercio de las vacantes a
llenar. A los 2/3 restantes, se les aplicará el sistema ordinario o plural de
votación. Esto quiere decir que los accionistas que no voten
acumulativamente, lo harán por la totalidad de las vacantes a cubrir. Acaba
uno de los candidatos otorgará la totalidad de los votos que les
corresponde (artículo 263 inciso 5º).
Los accionistas que opten por el sistema acumulativo emitirán sus votos,
exclusivamente, para cubrir, total o parcialmente, el tercio de las vacantes
a llenar. Los que votan por el sistema ordinario, lo hacen emitiendo su voto
para cubrir la totalidad de las vacantes. Así surge del inciso 5º del artículo
263, al decir, "los accionistas que voten por el sistema ordinario o plural y
lo que voten acumulativamente competirán en la elección del tercio de las
vacantes a llenar".
Ningún accionista puede votar dividiendo sus votos, en parte
acumulativamente y en parte en forma ordinaria. Empero, todos los
accionistas pueden variar el procedimiento o sistema de votación antes
de la emisión de su voto, inclusive los que notificaron su voluntad de votar
acumulativamente y cumplieron con los recaudos correspondientes
(artículo 263, incisos 6º y 7º).

6 "El resultado de la votación será computado por persona. Sólo se


considerarán electos los candidatos votados por el sistema ordinario o
plural si reúnen la mayoría absoluta de los votos presentes; y los
candidatos botados acumulativamente, que obtenga mayor número de
votos, superando a los obtenidos por el sistema ordinario, hasta completar
la tercera parte de las vacantes" (artículo 263 inciso 8º).
El artículo 263 no da solución para el supuesto en que no pudiera reunirse
mayoría absoluta en los candidatos botados por el sistema ordinario o
plural. Esta situación hace fracasar, incluso, la elección de los candidatos
botados por el sistema de acumulación de votos. De lo contrario, esta
situación vendría a implicar una renovación parcial del directorio, vedada
esta por el tercer párrafo del artículo 263.
Ante esta situación y frente a la posibilidad de paralizar el funcionamiento
del órgano de administración, corresponde recurrir al sistema ordinario
previsto en el artículo 243 para la designación de todos los integrantes del
directorio.

Discusión acerca de si pueden sumarse o no los votos provenientes


de ambos sistemas en favor de un mismo candidato
Esta posibilidad se presenta como una habitual maniobra ideada en perjuicio de las verdaderas
minorías, que se instrumenta a través del desdoblamiento de la mayoría. Mediante la transmisión
de parte de los votos de esta a un tercero, que termine conformando una minoría inferior a la
verdadera, esta última podría resultar superada por el simple recurso de que este tercero y la
mayoría voten a un mismo candidato.

Ejemplo
Supongamos que una sociedad tiene un capital de 10.000 $, dividido en 10.000 acciones, en que
cada una otorga un voto. El accionista A cuenta con 7000 votos, mientras que el B posee 3000.

Hay tres vacantes a cubrir.

Si se aplica correctamente sistema, el resultado sería el siguiente:

Vacante 1 Vacante 2 Vacante 3


Accionista A 7000 votos 7000 votos 7000 votos

Accionista B -- -- 9000 votos

Podría ocurrir que, con anterioridad al acto asambleario, el accionista A venda ficticiamente la
cantidad de 1900 acciones a favor del accionista C. Este último podría decidir votar
acumulativamente, contando para ello con 5700 votos, resultantes de multiplicar las 1900

acciones por el total de cargos a cubrir (tres).


El resultado de la elección sería el siguiente:

Vacante 1 Vacante 2 Vacante 3


Accionista A 5100 votos 5100 votos 5100 votos
Accionista B -- -- 9000 votos

Accionista C -- -- 5700 votos

En ese caso, de sumarse en un mismo candidato los votos de los accionistas A y C, la verdadera
minoría, representada por vez, quedaría superada y desplazada del órgano de administración.

El art. 263 no prohíbe esa sumatoria. De ese silencio Esta solución tiene fundamento normativo en lo
no se deriva la validez del procedimiento. Se establecido en el inciso 9º del artículo 263. Esta
considera que quien, haciendo uso del sistema del norma, al referirse al caso de empate, dispone que,
voto como látigo, termina votando por el mismo al producirse este entre candidatos botados por un

candidato propuesto por el sistema ordinario, no mismo sistema, solo participarán de la nueva
puede ser considerado “minoría”. Ese beneficio debe votación los accionistas que hubieren optado por
ser reservado para las verdaderas minorías, para ese sistema, descartando toda posibilidad de
aquellos que voten en un sentido diverso al de la sumatoria de votos de distinta procedencia.
mayoría.

La minoría, al ejercer el voto acumulativo y pretender con ello una representación en el


directorio, apunta a la posibilidad de controlar desde adentro en la administración de la sociedad
y a participar en la toma de decisiones. Admitir la sumatoria de votos oriundos de distintos

sistemas no haría otra cosa que favorecer la división central de la mayoría y alentar maniobras en
perjuicio de las verdaderas minorías, desvirtuando así la finalidad del sistema.

Situación en caso de empate


Pueden presentarse distintas situaciones de empate, contempladas por el artículo 263, inciso 9º.
1

Empate entre dos o más candidatos votados por un mismo


sistema

En este caso, se procederá a una nueva votación en la que participarán solamente los accionistas
que optaron por ese sistema.

Este mecanismo de desempate está reservado para el caso de igualdad entre candidatos
elegidos por el sistema ordinario o plural. No para el caso de empate por voto acumulativo, donde
existe una solución específica.

En los hechos, es imposible prácticamente el empate entre candidatos elegidos por el sistema
ordinario. De conformidad con el inciso 8º del artículo 263, solo se considerarán electos los
candidatos botados por el sistema ordinario o plural y reúnen la mayoría absoluta de los votos
presentes. Ello descarta la posibilidad de que exista empate entre los que votaron bajo ese mismo
régimen.
2

Empate entre candidatos elegidos por el sistema de voto


acumulativo

En este caso, se procederá a una nueva votación, en la que no participarán los accionistas que,
dentro del sistema, es decir, el acumulativo, ya obtuvieron la elección de sus candidatos.
3

Empate entre directores votados por los distintos sistemas

Este caso no ha merecido respuesta concreta del legislador en el inciso 9º del artículo 263.
Empero, la situación no ofrece dificultades, en la medida que el inciso 8º de ese artículo prevé que
los votos acumulativos deben superar a los obtenidos por el sistema ordinario. En consecuencia,
como con el empate no se obtiene esa superación, triunfan en ese caso los candidatos elegidos
por el sistema común.

Cuando se produce un empate entre los candidatos elegidos por el sistema de voto acumulativo,
y no pudiera desempatarse a través del procedimiento previsto por el artículo 263 inciso 9º,
corresponde utilizar directamente el sistema ordinario previsto en el artículo 243, es decir, el de la
mayoría absoluta de todos los votos presentes. En ese caso, no habría "minoría suficiente" con
derecho al ingreso del directorio. Así, además, se evitan las implicancias de la paralización de los
órganos societarios, al par que se resguarda el principio de conservación de la sociedad, en los
términos del artículo ciento de la ley 19.550.

Voto acumulativo y elección de directores suplentes


La correcta interpretación del artículo 263 impone aplicar el mismo sistema en la elección de los
directores suplentes, cuando la minoría hubiera obtenido la designación de directores titulares a
través del voto acumulativo.
El artículo 258 solo exige la designación obligatoria de
directores suplentes para el caso en que la sociedad hubiere
prescindido de sindicatura.

Se entiende que, si se empleó el sistema del voto acumulativo para


la designación de los directores titulares, el mismo régimen debe
observarse para los suplentes.

Esa cuestión fue considerada en el caso “Ribatto Crespo R. c/Fiplasto S.A.” por la Sala D de la
Cámara Nacional en lo Comercial (ED, t. 123, pág. 181).

El criterio mayoritario sostuvo que es discrecional La minoría entendió que la discrecionalidad de la

de la asamblea de accionistas determinar el asamblea para la determinación del número de


número de directores suplentes. Según el directores suplentes no era absoluta, pues debía
estatuto de la sociedad demandada, la asamblea armonizarse con especial naturaleza del derecho que
estaba autorizada a designar suplentes en confiere el art. 263. Cabe recordar que esa
número igual o menor al de titulares. La jurisprudencia reiterada de ese tribunal que "notificada
composición del elenco de estos últimos debía la sociedad del ejercicio del sistema de voto al un
constar de un mínimo de tres y de un máximo de activo por un accionista, toda reducción o aumento del
ocho. La mayoría consideró válido el acuerdo número de integrantes del directorio que perjudique la

asambleario que fijó en dos números de expectativa numérica de la minoría, debe considerarse
directores suplentes, como era costumbre en la contraria a la letra y al espíritu de la institución".
sociedad.
De este modo, si se hizo uso del sistema previsto en el artículo 263 para la elección de directores titulares, la
fijación de un número de directores suplentes que impida el ejercicio del voto acumulativo debe

considerarse una manifestación de abuso de mayorías. En esos casos, no parece razonable que pueda

prescindirse de la aplicación del sistema para la designación de los suplentes. De lo contrario, en caso de

vacancia, los directores de la minoría vendrían a dejar sus espacios a los elegidos por el sistema ordinario.
De este modo, para la elección de los directores suplentes hay que adoptar la misma tónica que para los

titulares, incluso en cuanto al número de ellos. En caso de ausencia o vacancia de los directores titulares

elegidos por el voto acumulativo, sus cargos serán ocupados por los suplentes designados de igual forma.

Protección del sistema de elección por voto acumulativo


El artículo 263, en su versión original, contemplaba entre previsiones en protección del sistema,

estableciendo:
Que el estatuto no podía derogar ese derecho, ni reglamentarlo de manera
que dificulte su ejercicio

Que el directorio no podía renovarse en forma parcial o escalonada, si de


esa manera se impedía el ejercicio del voto acumulativo

Que la remoción de los directores elegidos según ese régimen solo


procede cuando se incluya a la totalidad de los directores, salvo los
supuestos de los artículos 264 y 276.

La ley 22.903 derogó, incomprensiblemente, esa declaración de principios. De eso no se deriva la


validez de la remoción sin causa del director elegido por el sistema de voto acumulativo, en la

medida en que ello no implica otra cosa que un antecedente para la renovación escalonada o
parcial del directorio, cuya prohibición mantiene el artículo 263.

En la causa "Cerámica Milano S.A.” (ED, t. 58, p. 373), la Sala A de la Cámara Nacional en lo Comercial dijo

que: "si bien la ley 19.550 no contiene disposiciones que obliguen a integrar el directorio de una sociedad con
un número de los que permita aplicar perfectamente el sistema de voto acumulativo…, habiendo sido

notificada la sociedad del ejercicio del sistema del voto acumulativo por un accionista, toda reducción o

aumento del número de integrantes del directorio que perjudique la expectativa normal de representación

numérica de la letra y el espíritu de la institución, al legítimo interés social de la comunidad expresada en la

norma y a la debida lealtad entre todos los componentes de la entidad".

El menester poder conciliar el artículo 263, que consagra el derecho de acceder al directorio a través del voto

acumulativo, y los 55, que faculta a la asamblea de accionistas a determinar el número de directores, entre
el máximo y el mínimo permitido en el estatuto. De este modo, la doctrina del caso "Cerámica Milano" es

aplicable cuando, con carácter previo a la decisión social de reducir el número de integrantes del directorio,

uno de los accionistas ha notificado su voluntad de utilizar el sistema.


7 31

10.5 Directorio - Parte IV

Prohibiciones e incompatibilidades para ser director.

Prohibiciones e incompatibilidades

No pueden integrar el directorio de las sociedades anónimas, quienes no


pueden ejercer el comercio, por aplicación de los artículos 22 a 24 del
respectivo código. Entre ellos, los clérigos, magistrados civiles y jueces,
interdictos y fallidos que no hayan obtenido la rehabilitación.
Estas reglas no son solo aplicables al directorio de una sociedad anónima,
sino a todos los administradores de cualquier tipo societario. También son
extensivas, en la sociedad anónima, a los gerentes, sean estos
especiales o generales, cuya designación está prevista en el artículo 270.

El inciso dos del artículo 264 refiere a la situación de los fallidos. Extiende
a 10 años después de la rehabilitación de interdicción para aquellos cuya
quiebra haya sido declarada culpable o fraudulentas, y hasta cinco años
para quienes ella hubiese sido declarado casual. Hace lo propio con los
directores o administradores de la sociedad fallida cuya conducta se
calificare como culpable o fraudulentas, extendiendo la inhabilitación
hasta los 10 años posteriores a la rehabilitación.
Parecen excesivos los plazos contemplados por la normativa. El pasillo,
cuya conducta o era calificada como fraudulenta, debe esperar 20 años
para ingresar al directorio o gerencia de una sociedad anónima, o quise
cuando su conducta hubiere sido declarada culpable. Además, no se
entienden las razones por las cuales se prohíbe al pasillo o administrador
de sociedad fallida, cuya conducta hubiere sido calificada como casual,
integrar el directorio de nueva sociedad hasta cinco años después de su
rehabilitación. El carácter casual con que fue declarado su quiebra predica
la ausencia de mala fe y que la quiebra es consecuencia del devenir del
riesgo empresario.

El inciso tercero contempla a los condenados con asesoría de


inhabilitación de ejercer cargos públicos y a los condenados por hurto,
robo, defraudación, como hecho, emisión de cheques sin fondo y delitos
contra la fe pública, y a los condenados por delitos cometidos en la
constitución, funcionamiento y liquidación de sociedades, en todos los
casos, hasta después de 10 años de cumplida la condena.

El inciso cuarto está referido a los funcionarios de la administración


pública cuyo desempeño se relaciona con el objeto de la sociedad,
quienes no podrán ser directores hasta dos años del cese de sus
funciones.

Efectos de la violación del artículo 264


La ley no hace trascender la infracción de lo dispuesto por el artículo 264 a terceros ajenos a la
sociedad. Los actos celebrados por quienes se encuentran incursos en las previsiones e
incompatibilidades que la norma requiere son válidos y vinculante para la sociedad. El artículo 265
consagra una importante sección a la regla general de las normas del CCyC.

Remoción de directores

Remoción
El artículo 257 ha establecido la posibilidad de La remoción por justa causa puede ser pedida
remover a los directores de la sociedad anónima sin judicialmente no solo por la sociedad sino,
necesidad de invocar causa. Se otorga a la individualmente, por cualquier accionista, con

asamblea discrecionalmente la posibilidad de independencia de la decisión de la mayoría (artículo


modificar la composición del directorio cuantas 114). Esto no ocurre cuando la remoción será sin
veces lo crea necesario. expresión de causa.

Además, cuando un director es removido sin causa, nada impide que sea elegido nuevamente para el cargo.

Esto no ocurre cuando la remoción y con causa, aunque la ley no ha establecido plazos ni períodos durante

los cuales durará esa virtual inhabilitación para ejercer el cargo, lo que obligará a promover las acciones

penales correspondientes, cuando fueren pertinentes.

El director removido con invocación de causa puede discutir judicialmente la existencia o veracidad de los
fundamentos esgrimidos para intentar su alejamiento.

Se discute que ocurre si la decisión judicial declara nulo el acuerdo asambleario que ha removido
a un director con invocación de causa, por no resultar justos o razonables los motivos invocados.
Para algunos, esa decisión no puede permitir el reingreso del director afectado la organización,
sin perjuicio del eventual resarcimiento contra la sociedad que le asista al removido. La decisión
social no comprende la remoción en sí sino las causas invocadas para ello.

Para otros, la decisión tiene fuerza suficiente como para


restituirlo en el cargo por el período que le falta hasta la
terminación de su mandato. Se trata de prevenir así el
abuso de las mayorías.

Acción judicial de remoción de los directores


La acción individual de remoción de los directores puede ser incrementada no solo por los
accionistas disconformes con la decisión judicial de rechazar el alejamiento del administrador,
sino también por los directores de la sociedad. El artículo 265 les confiere a estos últimos la

legitimación para instar esa pretensión.

Es recaudo de admisibilidad de la acción individual de


remoción de los administradores del cuestionamiento
previo, dentro del ámbito societario, de la supuesta mala
administración de los imputados.

Ese requisito se infiere de los artículos 114,274 y 276. Se debe, pues, agotar los recursos
societarios, acreditando que se ha reclamado infructuosamente la celebración de la asamblea
para que considere esos hechos.

El requisito del agotamiento de los recursos societarios merece ciertas aclaraciones:


Al director que reclaman la remoción con causa de otros integrantes, le
basta con acreditar el fracaso de la reunión de directorio, seguro
dispuesto en el artículo 267, 1er párrafo

Al síndico, le basta comprobar que ha convocado a asamblea ordinaria


para la remoción de los directores (artículo 265).

Si la asamblea ha rechazado la remoción del director imputado, el


presupuesto básico para la promoción de la acción de remoción es la
impugnación del acuerdo asambleario. De lo contrario, esa resolución ha
de considerarse firme y obligatoria para todos los accionistas (artículo
233).

Son legitimados pasivos de la acción tanto la sociedad como sujeto cuya inconducta se alegra.
La sociedad, en tanto la demanda, tiene por objeto la modificación de uno de sus órganos.

La procedencia de la acción de remoción del director no está


condicionada a la prueba de la existencia de daños concretos. No
es necesario que se haya generado daño al patrimonio social, sino
que será suficiente que los directores hayan dejado cumplir con las
obligaciones a su cargo, referidas a los deberes de obrar con
lealtad y diligencia de un buen hombre de negocios (artículo 59).

La acción de remoción constituye una acción de Frente a la decisión asamblearia de remover a los

naturaleza social. La demanda es en beneficio de directores imputados una vez promovida la versión,
la sociedad y no del accionista, director o síndico, termina tornando abstracta la cuestión. Importa, pues,
a título personal. Además, esa versión no tiene mecanismo de crecimiento anticipado del proceso.
contenido patrimonial directamente ponderable, Esto no altera la responsabilidad de los directores

por lo que debe ser considerada como huérfana imputados, contra quien pueden reclamarse los
de monto concreto. resarcimientos correspondientes

Suspensión preventiva de los directores de la sociedad


Se discute sobre si el propio órgano de administración puede decidir la suspensión preventiva de
uno o más directores, a fin de evitar la producción de daños y perjuicios a la propia sociedad. La
ley no brinda solución al respecto.

Es evidente que, en ciertos casos, la permanencia del director Nissen considera procedente, no

en el órgano hasta la reunión asamblearia puede llegar a obstante el silencio de la ley, que el
resultar perjudicial para la sociedad. Esas circunstancias bien directorio suspenda preventivamente
pueden darse cuando los directores realicen actividades en sus al director infractor, siempre y
competencia con la sociedad o utilicen fondos de esta en cuando esa medida disciplinaria esté

provecho propio, obstaculiza el normal funcionamiento o fundada y acompañada de la


incurran en cualquiera de las previsiones e incompatibilidades convocatoria a asamblea de accionistas
que contempla el artículo 264. para resolver en definitiva la remoción.
El director suspendido cuenta con la
posibilidad de impugnar ese acuerdo del

directorio y promover, contra la sociedad,


las acciones resarcitorias que
correspondan.

Acción de remoción una vez decretada la quiebra de la sociedad


La acción de remoción de los directores no pierde virtualidad ante la declaración de quiebra de la
sociedad. Numerosos son los actos que se encuentra facultada para realizar la fallida. En ellos
posee una indudable importancia la composición de los órganos de administración y
representación (verbigracia, pago, advenimiento, observaciones al informe del síndico, otras
presentaciones, etc.).

La quiebra no produce la desaparición de los órganos


sociales. Subsisten ciertas facultades de ellos que no se
transfieren a la sindicatura concursal. Subsiste una
legitimación residual del fallido, ya que la disolución de la
sociedad por quiebra o por cualquier otra causal no
produce la extinción de la persona jurídica, la que continúa
hasta la conclusión de la liquidación.

Acción de remoción para separar al presidente del directorio de su


cargo. Situación de los directores que revisten el cargo de gerentes
En este caso, hay que distinguir según:

La distribución de los cargos entre los integrantes del directorio haya sido
conferida por el estatuto a la asamblea de accionistas

La distribución hubiere sido estatutariamente delegada en el directorio, en


la primera reunión que se celebre luego de la designación, por asamblea,
de los integrantes del órgano de administración.

Los cargos que revisten los integrantes del directorio solo pueden
ser revocados por determinación del órgano que ha tenido
atribución o facultades para establecerlos.

En orden al o gerentes, la designación y revocación del cargo a esos conferidos es de exclusiva

competencia del órgano de administración de la sociedad (artículo 270). La remoción del director
por decisión de la asamblea o sentencia judicial no implica su automática sensación como
gerente, pues para ello es necesaria la decisión del mismo órgano que lo designó o que la
demanda de remoción incluya la separación del mismo del cargo gerencial. Eso se debe a que la
gerencia no necesariamente debe estar integrada de directores.

Remoción del director incurso en las prohibiciones e


incompatibilidades previstas en el artículo 264
El artículo 265 de la ley está referido a la remoción de los directores incursos en prohibiciones e
incompatibilidades previstas en el artículo 264. Empero, ese procedimiento debe aplicarse a todo
supuesto de remoción con causa de un director.

Es el directorio, como órgano, o en su defecto el Denegada la remoción por la asamblea, cualquier

síndico, por propia iniciativa o por pedido de cualquier accionista, director o síndico pueden requerirla
accionista, quienes deben convocar asamblea judicialmente. Esta posibilidad se abre no solo con
ordinaria para la remoción del director o gerente la resolución negativa, sino también cuando el
incluido en el art 264, que deberá celebrarse dentro de directorio o síndico no procedan a la convocatoria

los 40 días de solicitada. respectiva.

No es necesario que los accionistas que han solicitado


infructuosamente la convocatoria asamblea pidan su convocatoria
judicial o administrativa.
Asimismo, es requisito ineludible de admisibilidad de la acción de
remoción la impugnación de la asamblea que ha rechazado la
propuesta. De lo contrario, habría un consentimiento tácito de lo
resuelto en ella.
8 31

10.6 Directorio - Parte V

Carácter personal e indelegable del cargo.

Artículo 266: "El cargo de director es personal e indelegable. Los


directores no podrán votar por correspondencia, pero en caso de
ausencia podrán autorizar a otro director a hacerlo en su nombre, si
existiera quórum. Su responsabilidad será la de los directores
presentes".

Aspectos generales
Se trata así de evitar que quien haya sido designado administrador por los accionistas, teniendo
en cuenta sus condiciones personales, delegue en un tercero la totalidad de las funciones que le
competen. Más, según la exposición de motivos de la ley, no puede pretenderse que, tratándose
de una sociedad anónima de gran envergadura, el representante de la sociedad deba intervenir en

todos los actos de la misma realice, lo que podría resultar hasta inconveniente para el buen
desarrollo de los negocios sociales. Ello explica que el directorio pueda otorgar poderes generales
o especiales a sus integrantes o terceros, lo que resulta frecuente para gestiones bancarias o
administrativas, o para intervenir en juicios.
El artículo 270 autoriza el directorio a delegar en los
gerentes generales o especiales, funciones ejecutivas de la
administración de la sociedad. Eso no impide que el
presidente del directorio ejerza las funciones delegadas,
porque esa delegación no importa renuncia a sus propias
atribuciones, ni disminuyen su responsabilidad.

La persona jurídica como directora


Ha sido discutida esta cuestión en doctrina y jurisprudencia. Un sector ha negado la posibilidad
de que este cargo sea desempeñado por una persona jurídica. El fundamento de ese rechazo se
basa en el artículo 266, que veda a los directores la posibilidad de delegar sus funciones. También
se ha dicho que, para el cargo de administrador, se tienen en cuenta las condiciones individuales
del designado (capacidad, idoneidad, honorabilidad, etc.). Esos argumentos no son convincentes.
Cuando el artículo 30 de la ley admite que sociedades por acciones formen parte de sociedades por

acciones, se presume que la sociedad participante puede tener vocación a la administración, pues

constituye un derecho inherente a su calidad de socio. Si el legislador hubiese tenido el designio de prohibir

a las personas jurídicas la posibilidad de integrar el directorio, lo hubiera establecido en forma expresa.

Tampoco es óbice a esa posibilidad la previsión del artículo 266 acerca del carácter personal e indelegable

del cargo de director. Esa previsión tiende a evitar la actuación del director a través del mandatario, situación

que no se configura cuando la administración es ejercida por la misma sociedad a través de su órgano de
representación. El carácter personal del cargo apunta a reafirmar la responsabilidad individual y exclusiva por

los actos realizados en cumplimiento de su gestión, más no la realización con sus propias manos de las

tareas que implica la función a cumplir.

También se observa el absurdo que representaría que una sociedad, con objeto financiero, que
puede participar en otras sociedades limitación alguna, no pueda ser administradora de una
sociedad en la que tenga una abrumadora mayoría y velar por la seguridad del capital invertido.

Autorización para la emisión del voto


El artículo 266 prohíbe a los directores votar por correspondencia. Pretendía alentar que la
emisión del voto sería la consecuencia de la deliberación previa de la cuestión objeto de

consideración. Más, en caso de ausencia, admite que el director faltante pueda autorizar a otro
director a hacerlo en su nombre, si existiera quórum.
La solución que brinda la norma obedece a la necesidad de solucionar el problema de la
designación de directores domiciliados en el extranjero por parte de las sociedades controlantes

extranjeras.

La autorización comprende solo la emisión del voto y no


puede ser computada para la existencia del quórum
requerido por el artículo 260.
Si bien la norma no establece las formalidades a las que debe quedar sujeta a esa autorización,
se entiende que esa debe ser extendida por escrito y firmada por el poderdante. La
responsabilidad del director que se haga representar será la misma que la de los presentes.

Representación de la sociedad

Artículo 268. Representación de la sociedad. La representación de la


sociedad corresponde al presidente del directorio. El estatuto puede
autorizar la actuación de uno o más directores. En ambos supuestos se
aplicará el artículo 58.

Generalidades
La representación de la sociedad consiste en la imputación a ella de los actos celebrados por

quien tiene a su cargo esa función. Ella reviste carácter orgánico si se atiende a que el presidente
no es mandatario del ente, sino que es la misma sociedad la que actúa, a través de su
representante.
Del artículo 58 de la ley se desprenden dos situaciones, derivadas de la organización societaria,

que son inoponibles a terceros:

1 La infracción de la organización plural de la representación, cuando se


trate de obligaciones contraídas mediante títulos valores, contratos entre
ausentes, de adhesión o concluidos mediante formularios.

2 La infracción interna contractual de las facultades legales de los


administradores o representantes respecto de terceros.
La inoponibilidad derivada de la infracción al régimen de organización plural cesa cuando se
acredita que el tercero ha tenido conocimiento efectivo de que el acto se ha celebrado en
infracción a esa organización. Más, en otro orden, aun cuando el tercero tuviera conocimiento

efectivo de que las facultades legales de los representantes estuvieran sometidas a


restricciones internas, ese conocimiento no sería óbice alguno para que la sociedad igualmente
resultará obligada, en tanto no existe dispensa alguna empresa en este específico supuesto. En
ese contexto, la existencia de una cláusula estatutaria que supedite la celebración de

determinados actos a la aprobación del órgano social determinado, es inoponible a terceros.

Delegación de funciones representativas en otros directores


Las facultades representativas del presidente del directorio pueden extenderse, por vía

estatutaria, a otros integrantes del directorio. Esa proyección está sujeta a ciertos límites:

La delegación no puede resolverla el presidente, ni el directorio, en forma


general o especial. Es preciso una cláusula estatutaria que la autorice.

Por esa delegación, el presidente no pierde la facultad de representar a la


sociedad. Esto quiere decir que esas facultades representativas pueden
extenderse, por vía estatutaria, a otro u otros integrantes, pero nunca el
presidente puede ser desplazado de esa función, ni es admisible que se
las restrinjan.

Límites a la actuación del presidente como representante. Teoría de


la apariencia
El artículo 268 de la ley remite a lo establecido en el 58. Así, si del estatuto surgen limitaciones a
la actuación del presidente del directorio, los terceros no pueden alegar desconocimiento de

ellas para pretender obligar a la sociedad en actos en que se hubiere infringido la organización
plural.
En ciertos casos, empero, el tercero de buena fe no debe
soportar las consecuencias de actos celebrados con
deficiencias en lo que respecta al régimen de
representación plural.

A título ejemplificativo, el artículo 58 refiere a los casos de los contratos entre ausentes,
concluidos mediante formularios, de adhesión y obligaciones asumidas mediante títulos
circulatorios. Más la solución prevista para esos casos debe hacerse extensiva a todos aquellos
en que la conducta del supuesto representante de la sociedad ha sido idónea para crear una
apariencia en la atribución de facultades, representación que ha invocado el director firmante, en
infracción ese régimen.
En ciertos casos, también se ha computado como factor impediente de la invocación de ese

mecanismo a la falta de actuación de los órganos para impedir que el firmante de los documentos
un pliegue a una actuación idónea para crear una apariencia y generar certidumbre acerca de la
actuación de la sociedad.

Las restricciones internas emanadas del estatuto, de una decisión asamblearias o del propio directorio, en

las que se autorice la celebración de determinado acto, estableciendo límites al régimen de representación

social que no se correspondan con las previstas en los artículos 58 y 268, son inoponible es a terceros, sin

perjuicio de las responsabilidades internas que se gesten como consecuencia de ese incumplimiento.
La exorbitancia del objeto social como límite a la actuación del
representante legal.
No resulta sencillo determinar cuando un acto resulta "notoriamente extraño al objeto social.

Hay quienes sostienen que la sociedad no queda obligada cuando


el acto exorbitante alcanza los límites de lo burdo o grosero e
implica objetivamente la mala fe, el tercero y una complicidad de
este con el representante de la sociedad.
Esta situación se presenta habitualmente cuando la De este modo, en principio, los únicos actos por
sociedad otorga avales en favor de uno o varios socios o los cuales el ente responde son aquellos que
directores, para asegurar el cumplimiento de una contribuyan, en forma directa o indirecta, a la

obligación personal de ellos. También cuando garantiza producción o intercambio de bienes o servicios
el saldo del precio de la compraventa de acciones a los cuales se dedique la sociedad, lo que
efectuado por uno de sus socios. En obligaciones como descarta todo acto de liberalidad, contrario el
las mencionadas, la sociedad no obtiene ninguna mismo al fin societario que subyace en la
contraprestación ni beneficio alguno. definición del artículo. 1°.

De este modo, la sociedad queda obligada por la representación de su presidente en los


siguientes casos:

Acto incluido en el objeto social.

Acto accesorio de otro comprendido en el objeto social.

Acto que tenga por finalidad preparar la ejecución de un acto del objeto.

Acto que tiende a facilitar la realización de otro incluido en el objeto o el


cumplimiento del objeto en sí.

Acto extraño al objeto, sin ajenidad notoria.

Otorgamiento de poderes a terceros


Según el artículo 165 de la ley, el cargo de director es personal e indelegable. Empero, no hay

impedimento para el otorgamiento de mandatos para realizar ciertas y determinadas


actividades, siempre que ellos no supongan una delegación permanente y amplia de la
representación de la sociedad.
La delegación específica de facultades de representación ha sido admitida en la jurisprudencia, pero no

como resorte exclusivo del Presidente, sino del directorio. El apoderamiento por la sociedad en favor de
terceros constituye un acto que debe ser decidido por el directorio, en tanto el presidente carece de

facultades para fijar el contenido de la voluntad de la sociedad en actos como el que se comenta, en tanto el

otorgamiento de mandatos implica, por su importancia, una conducta que trasciende la gestión ordinaria y

habitual del giro negocial.

De todas formas, la facultad del directorio de resolver el otorgamiento de poderes no desplaza la actuación

del presidente en el ámbito de las tareas delegadas. Él puede intervenir directamente en el ámbito del

negocio encomendado al mandatario, de conformidad a las normas del CCyC respecto al mandato.

Necesidad o no de contar con el acta de la reunión del directorio


para legitimar la actuación del presidente
Se discute si es o no necesaria la registración del acta de directorio a los efectos de legitimar la

actuación del representante legal de la sociedad, en particular, en el otorgamiento de actos


notariales, a los efectos de que el escribano realice un control de legalidad, en términos de contar
con una expresión de la voluntad social antes de concretar operación el representante. Esos
casos se pueden presentar en escrituras por ventas o por poderes, entre otros casos.

La jurisprudencia ha considerado “aconsejable” que conste


en un instrumento notarial la decisión del directorio de
otorgar el acto cuestión, para aventar toda vacilación o
equivoco en orden a que, como acto de administración,
corresponde a aquel órgano la decisión sobre, por ejemplo,
el apoderamiento.

Más, en puridad, ese requisito no es necesario como regla general, pues condiciona con el

régimen de representación prevista en el artículo 58 de la ley. La eventual extralimitación del


presidente en el ejercicio de sus funciones puede generarle a él responsabilidades frente al ente,
pero no afecta la contratación, habida cuenta de la irrelevancia de los procesos internos a
terceros ajenos al funcionamiento de la sociedad.

Solo en casos muy excepcionales la ley, en forma expresa, exige justificar la resolución del
directorio para determinados actos, tal como sucede según la previsión del artículo 271, referido
a la contratación del director con la sociedad por actos distintos de la actividad en que opere, o en
el artículo 369 inciso 4, referido a la celebración de contratos de agrupación de colaboración, o en
el artículo 378 inciso 4, en materia de uniones transitorias de empresas, o en el artículo 6 de la ley
24.522, para poder efectuar la presentación en concurso de la sociedad.

La actuación del vicepresidente de la Sociedad como representante


de ella.
La actuación del vicepresidente de la Sociedad, cuando medie cláusula estatutaria que lo
autorice a representarla, resulta siempre obligatoria para la sociedad y vinculante para terceros.

Se han presentado maniobras dilatorias por las que la propia sociedad alegaba la inexistencia de
la previa reunión de directorio para habilitar la actuación del vicepresidente de la Sociedad, con el
propósito de desconocer las obligaciones asumidas, o de terceros, con idéntico fin, cuando son
demandados por la sociedad sobre la base de un contrato suscrito por el vicepresidente.

La jurisprudencia actual ha priorizado los intereses de terceros y la


certeza de las transacciones comerciales, aún frente a deficiencias
internas de funcionamiento de un órgano de la sociedad.

De este modo, si el vicepresidente de la Sociedad ha representado la sociedad, en reemplazo del


presidente, sin mediar las causales de ausencia o enfermedad de este, es cuestión que solo
interesa la sociedad y generadora de responsabilidades internas, que deben enderezarse a través
de las acciones previstas por el artículo 274 de la ley.

Omisión de mencionar el tipo de las obligaciones contraídas por el


representante legal de la sociedad.
Puede ocurrir que el presidente un representante legal omita la mención de la sigla que

individualiza el tipo social ("S.A.").

El artículo 164 de la ley brinda solución al problema: establece que la


omisión de esa mención hará responsable ilimitada y solidariamente a
los representantes de la sociedad, juntamente con ésta, por los actos
que celebren en esas condiciones. La jurisprudencia ha ratificado este
criterio.
9 31

10.7 Directorio - Comité Ejecutivo

Comité ejecutivo
El propósito de la incorporación de este órgano no es otro que el de facilitar y descongestionar la
administración. Se le encomienda a él la gestión de los negocios ordinarios, lo que ofrece singular
ventaja en empresas de gran envergadura.

Artículo 269. Directorio. Comité ejecutivo. El estatuto puede organizar un


comité ejecutivo integrado por directores que tengan a su cargo
únicamente la gestión de los negocios ordinarios. El directorio vigilará la
actuación de ese comité ejecutivo y ejercerá las demás atribuciones
legales estatutarias que le correspondan.

Esto organización no modifica las obligaciones y


responsabilidades de los directores.

Deben considerarse inscriptas en esa gestión las operaciones ordinarias con terceros, las
relacionadas con la administración interna, ya sea el gobierno del personal, contabilidad de la
empresa, situación impositiva, relaciones con entidades bancarias y administrativas, entre otras.
No existe delegación de funciones por parte del directorio, en tanto solo
sus integrantes pueden formar parte del Comité ejecutivo, con
prescindencia de la fiscalización que corresponda del órgano de
administración.

No implica una delegación en la representación, en tanto el Comité carece


de actuación externa.

El estatuto debe organizar la designación de los integrantes del Comité


ejecutivo funcionamiento.

Por tratarse de un órgano plural, debe actuar en forma colegiada, lo que


impone la determinación contractual del quórum y mayorías necesarias,
aplicándose supletoriamente la previsión del artículo 260.

Es contrario a su esencia y competencia la fijación del orden del día.

El directorio, amén de controlar la actuación del Comité ejecutivo, debe ejercer las demás
atribuciones legales y estatutaria que le corresponden. Ese órgano puede también tomar para sí
la realización de los actos que estatutariamente han sido concedidos al Comité ejecutivo, cuando

por sus proyecciones y consecuencias resulte conveniente la deliberación y decisión de la


totalidad de los integrantes del órgano.
La designación y remoción de los integrantes del Comité ejecutivo puede estar a cargo de la
asamblea de accionistas o del directorio, a distribuirse los cargos, una vez designados sus
miembros. Resulta más conveniente que esta decisión diferida del directorio, en tanto, si se la
defiere en la asamblea, puede originar graves consecuencias por las demoras que su
convocatoria ocasiona, lo que puede generar consecuencias perjudiciales para el directorio
mismo y la sociedad. En definitiva, los directores son los principales interesados en la remoción

de los integrantes del Comité ejecutivo.


La duración en el cargo depende de la permanencia como
directores, ese menester la detentación de esa calidad para
poder integrar el Comité.

De allí que la revocación o remoción en el cargo de director produzca el cese automático como
integrante de ese otro órgano, al igual que cuando se configura alguna causal de prohibición o
inhabilidad de las previstas en el artículo 264.

Finalmente, los miembros del Comité ejecutivo no pueden


ser considerados como trabajadores subordinados, en
tanto integran un órgano de la sociedad, un centro de
atribución de funciones o poderes.
10 31

10.8 Directorio - Gerentes

Gerentes

Artículo 270. Gerentes. El directorio puede designar gerentes generales


o especiales, sean directores o no, revocable es libremente, en quienes
puede delegar las funciones ejecutivas de la administración. Responden
ante la sociedad y los terceros por el desempeño de su cargo en la
misma extensión y forma que los directores. Su designación no excluye
la responsabilidad de los directores.

La gerencia
A diferencia del Comité ejecutivo, la gerencia no requiere designación por directores ni se le

encomienda la gestión de los negocios ordinarios. En rigor, no es siquiera un órgano de la


sociedad, sino que se trata de un cargo unipersonal, carácter que no se modifica aun cuando
existan varios directores con funciones distribuidas. Mantienen con la sociedad una relación
contractual encuadrable en la locación de servicios, está amparada por la legislación laboral y

previsional.

Las facultades de los gerentes son siempre de administración y no de


disposición.
Ejercen unciones ejecutivas de la administración, sin desplazar al
representante legal de la sociedad, por más que el poder especial confié
cierta representación.

Los gerentes son designados y removidos por el directorio.

La responsabilidad que contraigan no requiere de decisión previa de la


asamblea de accionistas.

Los gerentes especiales están facultados a ejercer ciertos actos de


administración.

Los generales, al contrario, llevan adelante una actividad especializada de


gestión técnico-administrativa, que desarrollan bajo la dirección del
órgano de administración.

El artículo 264 incluye los gerentes dentro de las previsiones, actividades


establecidas para los directores. Le resultan también aplicables las
previsiones establecidas en los artículos 271 a 273. Además, los
gerentes no pueden ser representantes asamblearias de los
accionistas, por expresa prohibición del artículo 239 de la ley.
El artículo 261 no incluye los gerentes dentro del régimen de retribución que él establece.
Más la referencia que él contiene acerca de los directores que cumplen "funciones técnico-administrativas"
alude sin lugar a dudas a la figura del gerente societario. Así, las remuneraciones de los directores gerentes,

sumadas a la de los restantes directores, se encuentran limitadas por los topes establecidos por esa norma.

El artículo 251 no los incluye tampoco dentro de los sujetos legitimados activamente para

impugnar acuerdos asamblearios. De ello no se infiere que carezcan de esa actitud. En tanto el artículo
270 les otorga, por expresa delegación del directorio, funciones ejecutivas de la administración, haciendo los

responsables ante la misma sociedad por el desempeño de sus cargos en la misma extensión y forma que a

los directores, los gerentes tienen los mismos derechos, cargas y obligaciones que ellos, en tanto la función

gerencial implica una actuación delegada dentro del órgano de administración social.

En tanto, la impugnación del acto asambleario es obligación y no facultad de los directores, en

tanto esa actuación es la única que los exime de la responsabilidad de previstas en el artículo
254, igual carga recae sobre los gerentes.
El desplazamiento del directorio como consecuencia de la designación
de un interventor judicial (artículo 113 de la ley) implica necesariamente
el desplazamiento de los directores gerentes. Ellos no pueden
permanecer en esa función que por propia definición legal es delegada.

Situación no es distinta respecto de los gerentes no directores. El artículo 113 se refiere a los
administradores, entre los que se encuentran los gerentes, quienes, o la propia definición que
brinda el artículo 270, ejercen unciones ejecutivas de la administración.

Responsabilidad de los gerentes.


En esta materia, rige las siguientes reglas:

Responden ante la sociedad y los terceros por el desempeño del cargo


que ejercen, en la misma extensión y forma que los directores, aunque
descartando la solidaridad con los restantes gerentes designados.

La actuación que desempeñen queda sujeta a las pautas de los artículos


59 y 274 de la ley. Deben comportarse con la lealtad y diligencia de un
buen hombre de negocios. Responden por el mal ejercicio de sus
funciones, por violación a la ley, estatuto o reglamento, o por cualquier otro
daño producido a la sociedad, accionistas y terceros, por dolo, abuso de
facultades o culpa grave.

Respecto de la sociedad, la responsabilidad de lo gerentes se extingue por


aprobación de la gestión, renuncia expresa o transacción, resuelta por el
órgano de gobierno de la sociedad, con las limitaciones que el artículo 275
establece.

Les resultan aplicables los artículos 173 y concordantes de la ley 24.522.


Tratándose de gerentes no directores, la acción responsabilidad contra
ellos no requiere de decisión previa de la asamblea, en tanto el artículo
276 de la ley se limita a los directores, lo que concordante con el artículo
234 inciso 3°.
11 31

10.9 Directorio - Prohibición de contratar

Prohibición de contratar.

Artículo 271. Prohibición de contratar con la sociedad. El director puede


celebrar con la sociedad los contratos que sean de la actividad en que
esta opere y siempre que se concierte en las condiciones del mercado.
Los contratos que no reúnan los requisitos del párrafo anterior sólo
podrán celebrarse previa aprobación del directorio o conformidad de la
sindicatura, si no existiese quórum. De estas operaciones deberá darse
cuenta a la asamblea.
Si la asamblea desaprobare los contratos celebrados, los directores, o la
sindicatura, en su caso, serán responsables solidariamente por los
daños y perjuicios irrogados a la sociedad.
Los contratos celebrados en violación de lo dispuesto en el párrafo
segundo y que no fueren ratificados por la asamblea son nulos, sin
perjuicio de la responsabilidad prevista en el párrafo tercero.

Antecedentes
Según el texto derogado del artículo 271, la validez del contrato celebrado entre el director y la
sociedad requería de la concurrencia de los siguientes requisitos:

Corresponder a la actividad normal del ente.


Celebrarse en las mismas condiciones que la sociedad hubiera contratado
con terceros.

Correspondía hacer saber dicha contratación al directorio y al síndico.

Abstenerse de participar en la deliberación que autorizaré esa


contratación.

No reunidos esos requisitos, esos contratos no podían ser


celebrados sin la previa decisión de la asamblea extraordinaria. De
lo contrario, eran fulminados de nulidad absoluta.

La razón de este artículo consiste en colocar al director de la sociedad en igualdad con los demás
socios y terceros mediante un procedimiento regular y sano de conformidad expresa la cifra de
los demás socios. Más la sanción de nulidad son otra resultaba un tanto excesiva, pues si los

socios permitían o consentían esa contratación, resultaba desmesurada la declaración de nulidad


de oficio y la imposibilidad de sanear el vicio con posterioridad al acto.

Reforma de la ley 22.903


El viejo artículo 271 pecaba de extrema rigurosidad. La reforma del año 1983 vino a flexibilizar el
régimen de contratación entre directores y la sociedad.

Por un lado, se permite la realización de actos que de Lo que hay que evitar es el indebido
ordinario tienden a beneficiar a la sociedad, como aprovechamiento del cargo por parte de los

sucede habitualmente cuando los directores prestan directores. El procedimiento implementado por la
dinero a la entidad que administren, con modalidades ley 22.903 apunta a proteger el interés social, sin
más ventajosas en cuanto a plazos, intereses o llegar al extremo de la nulidad absoluta con que el
garantías de los que la sociedad pueda conseguir en régimen anterior sancionaba las contrataciones

plaza. ajenas a las autorizadas.

Reformas:

Abandona la ambigua noción de "actos de la actividad normal de la


sociedad", sustituyéndola por la de "actos de la actividad en que ella
opere", entendiéndose como actividad el conjunto de medios jurídicos y
económicos de que la sociedad se vale para el cumplimiento de su objeto.

Se exige además que esa operación se perfeccione "en las condiciones


de mercado", mejorando la fórmula empleada por el viejo texto, que
establecía "que la operación sea celebrada en las mismas condiciones
que la sociedad hubiere contratado con terceros" y mediante la cual se
admite el otorgamiento de plazos corrientemente acordados,
unificaciones, descuentos a clientes, etcétera.

Presentes esos requisitos, el acto no requiere autorización previa


ni convalidación de ningún órgano societario, más si la operación
no reúne los requisitos del párrafo anterior (es decir, la operación
es ajena a la actividad en que la sociedad opere o no se celebra en
las condiciones de mercado), deberá concertarse previa
autorización del directorio o conformidad de la sindicatura, si el
primero no lograra reunirse por falta de quórum.
El director contratante debe abstenerse de intervenir y votar en las reuniones de directorio que
consideren esa operación. Esa exigencia deviene de lo establecido en el artículo 272.
Convocada la reunión de directorio, de conformidad con lo establecido en el artículo 267, este

órgano deberá decidir con las mayorías establecidas en el artículo 260. De no obtener decisión
válida por falta de quórum, corresponde que la sindicatura decida, obligación que también sobre
ella ha de recaer cuando todos los directores sean quienes pretendan contratar con la firma.

En caso de no existir sindicatura organizada en la sociedad, quien deberá decidir al respecto será la

asamblea ordinaria, por aplicación de lo dispuesto en el artículo 234, inciso 1°.

El órgano de administración debe dar cuenta de esas operaciones a la asamblea ordinaria que consideren

los resultados económicos del ejercicio en el cual los actos fueron celebrados, de conformidad también a lo

establecido en el artículo 65, inciso 1° apartado "j" de la ley.

Si la asamblea de accionistas desaprobara los contratos celebrados o si, aun aprobándolos, una decisión

judicial invalidará luego desacuerdo, responderán solidaria e ilimitadamente los directores y la sindicatura
por daños y perjuicios ocasionados a la sociedad, sin perjuicio de la responsabilidad de los accionistas que

hubieren aprobado el contrato, cuando este fuera invalidado judicialmente (artículo 254).

La responsabilidad de la sindicatura El último párrafo del art. 271 establece la nulidad de los contratos
no solo podrá hacerse efectiva celebrados por el director con la sociedad, cuando no se ajustan a
cuando esta hubiera aprobado esos los requisitos previstos en la primera parte de la norma, sin
contratos, sino también en el conformidad del directorio o sindicatura, ni ratificación de la
supuesto en que la decisión asamblea de accionistas. Ha suprimido, la referencia a la nulidad
aprobatoria la hubiera tomado el absoluta, lo que ratifica la inexistencia de orden público
directorio, en virtud de lo establecido comprometido en la violación de lo dispuesto en el presente

en el artículo 297. artículo.


La asamblea solo puede desaprobar
estos contratos "existiendo daños y
perjuicios efectivamente

ocasionados a la sociedad", daños


que necesitarán acreditación.

Esta nulidad, empero, una en la manifiesta inhabilidad del agente contratante, quien carece de
capacidad de derecho para celebrar el acto cuando infringe lo dispuesto en el artículo 271.

También se basa en razones éticas de carácter general y de moralidad. El hecho de que operen el
ámbito de la actividad de una sociedad comercial no descarta la existencia de orden público
comprometido. Además, la ratificación de la asamblea de accionistas del acto celebrado en
infracción a la norma no implica una confirmación del acto, sino un elemento integrador del
negocio celebrado, en tanto esa ratificación asamblearia tiene el mismo valor que una
autorización previa.
12 31

10.10 Interés contrario y actividades en competencia

Interés contrario

Artículo 272. Interés contrario. Cuando el director tuviere un interés


contrario al de la sociedad, deberá hacerlo saber al directorio y a los
síndicos y abstenerse de intervenir en la deliberación, so pena de incurrir
en la responsabilidad del artículo 59.

Director con interés contrario al de la sociedad


Cualquier director que tuviere un interés contrario al de la sociedad tiene obligación de hacer
saber al directorio y la sindicatura de ello y abstenerse de intervenir en la deliberación del acto

que suscita el conflicto.


Esta disposición está relacionada con el artículo 241, que prohíbe votar a los accionistas y directores en las

decisiones asamblearias vinculadas a la aprobación de actos de gestión, responsabilidad o remoción sin

causa. También se vincula con el artículo 271, que somete la contratación del director con la sociedad que

administra a ciertos y determinados requisitos de validez. Ambas disposiciones constituyen claros


ejemplos, el principio general consagrado en el artículo 272.

Esta última disposición procura evitar la influencia del administrador sobre los restantes integrantes del

órgano, en vistas a la posibilidad de que procure favorecer sus intereses particulares.

El artículo 272 limita su operatividad al seno de las reuniones de directorio. Más el conflicto de

intereses puede encontrarse en la actuación del representante legal en innumerables actos de


gestión que, por lo general, no requieren deliberación del órgano de administración. No obstante,
la aplicación de extensiva de esta norma, conjugada con la previsión del artículo 59, permite hacer
extensivas sus conclusiones a estos otros supuestos.
El interés contrario puede ser directo o indirecto. El directo
cuando afecta personalmente al director, e indirecto,
cuando incide sobre terceros poblados con aquel. Una
interpretación finalista del anormal permite aplicar el
precepto a ambos supuestos.

Infracción al deber de lealtad previsto en el artículo 272


La interpretación que restringe los alcances de la infracción a la prohibición contenida en el
artículo 272 al resarcimiento de los daños y perjuicios por parte de los directores responsables, no
se condice con la finalidad que se tuvo en cuenta al redactar la norma. Frente a una prohibición
legal, la infracción a ella determina la nulidad del acto. La previsión del artículo 18 del Código Civil
avala esa conclusión. Además, el artículo 1043 de ese mismo ordenamiento establece la nulidad

de los actos otorgados por personas a quienes, por este Código, se prohíbe el ejercicio del acto.
De así que la participación y o emisión del voto por parte del director con interés contrario resultan
fulminantes de nulidad.

La nulidad del voto del director infractor, empero, no conduce necesariamente a la nulidad de la decisión del
directorio adoptada en infracción de lo establecido en el artículo 272. Ello solo ha de ocurrir si, sin la

participación o voto del director con interés contrario, no se hubiera podido reunir el quórum o mayoría

prevista en la ley. Esa infracción, por ende, es susceptible de trascender al funcionamiento de la sociedad,

en tanto ella puede implicar la invalidez de las decisiones del órgano de administración.
La contratación de los directores con la sociedad La norma del artículo 272 es mucho más amplia y
implica, interés contrario, más esa situación comprende innumerables supuestos. En estos
encuentra un mecanismo específico, regulado por el casos, el director con interés contrario al de la

art. 271. En esos casos, el director contratante puede sociedad debe siempre abstenerse de participar en
participar en la reunión del directorio que delibere la deliberación del directorio, salvo en los casos
sobre esas negociaciones, lo que descarta para el previstos o del artículo 271, que contienen al
caso la aplicación del art. 272. respecto una regulación específica.

Carácter de la nulidad de la decisión del directorio adoptada en


infracción del artículo 272
Corresponde determinar el carácter absoluto o relativo de la nulidad de la decisión del directorio

aprobada con el voto dado por el director con interés contrario al de la sociedad.
Cuando una prohibición se funda en razones de seguridad, moralidad o interés general, la nulidad del acto

jurídico es absoluta. En este caso, se trata de la nulidad de la emisión del voto por parte de quien se

encontraba afectado por una incapacidad de derecho, por tener un interés contrario al de la sociedad que

administra.

El artículo 272 consagra efectivamente una incapacidad de derecho, en tanto el afectado carece de la
actitud para ser titular del derecho a participar y votar en la reunión de directorio.

Las incapacidades de derecho no están instituidas en favor del incapaz, sino contra del, para prevenir

incorrecciones o actos socialmente indeseables que él pudiera tal vez pretender. Obedece, por lo común, a

razones de orden moral políticas de carácter general. De este modo, la nulidad que fulminar la celebración
del acto por el incapaz no puede quedar enterrada por la falta de perjuicios o, eventualmente, por los

eventuales beneficios que esa operación pueda aparejar a la sociedad.

La nulidad absoluta del voto del director con interés contrario proyectará idéntica sanción a la
decisión del directorio, cuando esta hubiera sido adoptada con el voto del incapaz, o si este
contribuyó para la reunión del quórum previsto en el artículo 260.

Actuación de los restantes directores y síndicos en caso de violación


del artículo 272.
El órgano de fiscalización, por expresa directiva del artículo 294 inciso 9°, debe actuar según lo
dispuesto en el artículo 251 del ordenamiento societario por ende, debe impugnar la respectiva
decisión del directorio en los casos que la violación a la norma prevista del artículo 272 haya
contribuido a la adopción de un acuerdo de ese órgano.

Debe también convocar a asamblea a los efectos de


considerar la conducta del director infractor, pues, de lo
contrario, podrá ser objeto de remoción con causa y de las
acciones de responsabilidad correspondientes, por
aplicación de lo dispuesto en los artículos 296 y 297.

En cuanto a los directores carentes de interés contrario, hay que distinguir entre aquellos que
conocían el conflicto y los que lo ignoraban:

A los primeros, se les extiende la responsabilidad prevista para los


directores infractores, en tanto incurren en un incumplimiento de normas
legales, consistente en la custodia del respeto a la ley, el estatuto, el
reglamento y, primordialmente, el interés social, que da encarnadura al
deber de lealtad y diligencia con que ellos deben actuar (artículo 59).

Los que lo ignoraban últimos carecen de responsabilidad.

Actividades en competencia

Artículo 273. Actividades en competencia. El director no puede


participar, por cuenta propia o de terceros, en actividades en
competencia con la sociedad, salvo autorización expresa de la
asamblea, so pena de incurrir en la responsabilidad del artículo 59.

En las sociedades anónimas no está vedado a los accionistas, al menos como regla general, la

realización de actos competencia con la sociedad, sin mengua de la obligación de indemnizar a


ella, en caso de que esa actividad le ocasionaré perjuicios (artículo 54).

La prohibición que en tal sentido consagra el artículo 273


para los directores es consecuencia del deber de lealtad
inherente a la función que desempeñan.

La prohibición abarca no solo actuaciones habituales de competencia, sino también las esporádicas. Los

integrantes del directorio deben mantener una conducta leal, honesta y prudente durante todo su
desempeño.

Esa prohibición no solo refiere a la actividad desarrollada en nombre o por cuenta propia, sino también a la

desplegada por cuenta de terceros, sea como administradores de otra sociedad que desarrolla tareas
análogas, como mandatarios, comisionistas o gestores de negocios.

La infracción a esta previsión hace al administrador de la viola susceptible de ser removido por justa causa y

pasible de responsabilidad por daños y perjuicios ocasionados a la sociedad. Esa responsabilidad no puede

ser extinguida por la aprobación de su gestión, renuncia o transacción resuelta por la asamblea de
accionistas, en tanto implican una violación expresa a la norma legal (artículo 275).

La asamblea que puede prestar conformidad con el ejercicio de esa actividad es la extraordinaria
(artículo 235, párrafo 1°). La conformidad debe ser expresa, resultando insuficiente el mero
consentimiento tácito que derivaría del conocimiento de la cuestión sin protesta o actuación para
impedirlo. Además, debe ser previa al comienzo de la actividad, pues con ese alcance debe ser
interpretada la expresión “autorizar” que emplea el artículo 273.
La violación a ese deber se sanciona del siguiente modo:

Remoción del director infractor.


1

Responsabilidad patrimonial por los daños y perjuicios causados


2
(negocios perdidos, clientela desviada, etc.).
13 31

Introducción a la unidad

Objetivos de la unidad

Identificar la naturaleza de la sociedad anónima.

Contenidos de la unidad

Responsabilidad de los directores.


1

Acciones de responsabilidad.
2

3 Asambleas de accionistas.

4 Asambleas de accionistas - Parte II.

Convocatoria a asambleas.
5

Asambleas - Parte III.


6

7 El Consejo de vigilancia.

8 La sindicatura o fiscalización privada.


La sindicatura o fiscalización privada - Parte II.
9

10 La sindicatura o fiscalización privada - Parte III.

11 Fiscalización estatal.

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14 31

11.1 Responsabilidad de los directores

Mal desempeño del cargo

Artículo 274. Mal desempeño del cargo. Los directores responden


ilimitada solidariamente hacia la sociedad, los accionistas y terceros,
por el mal desempeño de su cargo, según el criterio del artículo 59, así
como por la violación de la ley, el estatuto o el reglamento y por cualquier
otro daño producido por dolo, abuso de facultades o culpa grave.

Sin perjuicio de lo dispuesto en el párrafo anterior, la imputación de


responsabilidad se hará atendiendo a la actuación individual cuando se
hubieren asignado funciones en forma personal de acuerdo con lo
establecido en el estatuto, el reglamento o decisión asamblearia. La
decisión de la asamblea y la designación de las personas que han de
desempeñar las funciones deben ser inscriptas en el Registro Público
de Comercio como requisito para la aplicación de lo dispuesto en este
párrafo.

Exención de responsabilidad. Queda exento de responsabilidad el


director que participó en la deliberación o resolución o que la conoció, si
deja constancia escrita de su protesta o diere noticias al síndico antes
de que su responsabilidad se denuncie el directorio, a la asamblea, a la
autoridad competente, o se ejerza la acción judicial.
Generalidades
El sistema implementado se adecua al carácter colegiado del órgano, que impone a todos sus
integrantes una actividad permanente, continua y coordinada en la gestión social.

Precisamente, por el carácter colegiado del directorio, el


legislador ha impuesto a todos sus integrantes una
responsabilidad solidaria e ilimitada, tanto hacia la
sociedad, como respecto de los accionistas terceros.

La causal de mal desempeño del cargo no se Este régimen revela que la responsabilidad de la
configura solo cuando existe participación activa persona jurídica no excluye la que les incumbe a los
de cada director en los hechos generadores de individuos que obran los hechos que resultan

responsabilidad (como sucede en cualquier imputables a ellas. Ello se deriva del carácter
administración plural no colegiada, según el artículo instrumental que tienen estos sujetos, donde,
157), sino también por una conducta omisiva o detrás de la persona colectiva, están personas
negligente, sin la cual el daño pudo haberse evitado. físicas cuyas conductas son asumidas por la

primera.
El legislador ha conferido a los accionistas, a título personal, y a los terceros la posibilidad de accionar

contra los directores de la sociedad, por los daños que ellos hubieran sufrido a título personal (artículo 279).
De lo contrario, podría darse el resultado no querido de encontrarse los perjudicados frente a un sujeto
insolvente incapaz de hacerse cargo de las consecuencias derivadas de su propia actuación, cuando ella ha

sido consecuencia de la actitud o comportamiento de quienes determinan la voluntad del ente.


El elemento psicológico que la persona física aporta al órgano del ente colectivo constituye el fundamento

de su responsabilidad personal por las consecuencias, daños, así que, en definitiva, produce el
comportamiento social.
Si la sociedad debe responder con su patrimonio por las
consecuencias daños a las de su propia actuación, sus
administradores deben recomponer el patrimonio social
afectado.

Para ello es que se ha conferido a los accionistas, a título singular, la posibilidad de demandar, a
través de la denominada "acción social de responsabilidad" el correspondiente resarcimiento. La
finalidad de la ley ha sido mantener indemne el patrimonio de la sociedad por las consecuencias
de la mala actuación de sus administradores.
De todas formas, la responsabilidad de los directores tiene dos límites:

Las consecuencias perjudiciales de los actos deben provenir del mal


desempeño de su cargo, según el criterio del artículo 59, así como
también de la violación de la ley, estatuto o reglamento, y de cualquier otro
daño producido por dolo, abuso de facultades o culpa grave.

El segundo límite para responsabilidad lo constituye la producción de


efectivos daños a la sociedad. Debe haberse configurado un perjuicio
concreto al patrimonio de la sociedad derivado del incumplimiento de los
deberes del administrador, que, al mismo tiempo, guarde adecuada
relación de causalidad con la inconducta.

Causas generadoras de responsabilidad - Mal desempeño del cargo


Esta hipótesis queda configurada en los siguientes supuestos:

Actuación desleal o no dirigente de los administradores.

Violación de la ley, estatuto o reglamento.


Dolo, abuso de facultades o culpa grave de los directores.

Muchas de las hipótesis recién descritas se superponen. No encuentra suficiente explicación la referencia

que se hace sobre la "culpa grave", cuando el ordenamiento civil ha abandonado la antiquísima clasificación
de la culpa, unificando su concepto en la previsión del artículo 512, que la define como la omisión de

aquellas diligencias que exige la naturaleza de la obligación y que corresponden a las circunstancias de
personas, tiempo y lugar. Bastaba la simple referencia al concepto de culpa.

Ejemplos de la infracción del deber de actuar con lealtad los configuran los supuestos de los artículos 241 y
271 a 273.

La responsabilidad del director nace de la sola La falta de injerencia o participación del director en
circunstancia de integrar el órgano de actividades sociales demuestra una verdadera
administración. Cualesquiera fueren las funciones negligencia en el desempeño de la actividad

que ha desempeñado efectivamente, su conducta encomendada. Ello acarrea un desconocimiento de


debe ser calificada en función de la actividad la marcha de los negocios sociales y la simultánea
realizada por el órgano, aun cuando el sujeto no delegación de facultades en otras personas. Si ese
haya actuado directamente en los hechos que desinterés es el que ha posibilitado el accionar
motivan el encuadramiento. Es función de fraudulento en perjuicio de los intereses de la

cualquier integrante del órgano de administración sociedad, el director no puede eximirse de


controlar la totalidad de la gestión empresaria, responsabilidad, en tanto le incumbe el control de la
respondiendo por su incumplimiento totalidad de la gestión empresaria.

La función del director no sólo comprende la de intervenir activamente en la gestión social, sino
también controlar y vigilar, directa y celosamente, el desarrollo de la empresa, poniendo en
funciones los mecanismos necesarios para evitar la consumación del daño a la sociedad, cuando
ha sido ajeno a los hechos generadores de él.

En este ámbito, es de insoslayable aplicación el artículo 902 del Código


Civil, según el cual, cuanto mayor sea el deber de obrar con prudencia y
pleno conocimiento de las cosas, mayor será la obligación que resulte
de las consecuencias posibles de los hechos.
El factor de atribución de la responsabilidad se asienta en la noción de culpa. Consiste en la
omisión de las diligencias previstas por la ley que, de haberse realizado, podrían haber evitado el perjuicio a

la sociedad.
Por abuso de facultades deben entenderse los actos realizados por los directores que han excedido la

competencia del órgano de administración o violado el régimen de representación estatutariamente


establecido. Ello sucedería en caso de reemplazarse enfáticamente la actividad propia del objeto social por

cualquier otra diferente, sin decisión previa de la asamblea. Incurriría en abuso de facultades el director que
consiente, en forma expresa o tácita, la infracción al régimen de representación plural.

La votación por dolo o por culpa grave pueden implicar


cambios en los alcances o las consecuencias daños a las
por las que los responsables están llamados a resarcir.
Causas generadoras de responsabilidad - Producción de daños a la
sociedad
Son presupuestos necesarios para la aplicación del régimen de responsabilidad previsto por la ley
la existencia de daños en:

El patrimonio de la sociedad, en la acción social de responsabilidad.

El patrimonio personal de accionistas o terceros, en la acción individual de


responsabilidad.

Éste rasgo es el que permite diferenciar nítidamente la acción de


responsabilidad de la de remoción de los directores. En esta última,
que también se basa en el mal desempeño del cargo por parte del
administrador, no se requiere de la existencia de daños en el
patrimonio social.

La acción social de responsabilidad tiene por finalidad primordial recomponer el patrimonio de la

sociedad, mientras que la acción de remoción persigue la separación del cargo del mal
administrador, quien puede incumplir sus obligaciones sin afectar el caudal administrado. Ambas
acciones no están vinculadas inescindiblemente y solo pueden ser acumuladas cuando, de la
infracción, se deriven daños al patrimonio social.

Límites a la responsabilidad de los directores


La ley establece supuestos implican la liberación de los directores del régimen de
responsabilidad previsto por el artículo 274:

Cuando se hayan asignado funciones de administración en forma


personal a alguno o todos los directores, por vía estatutaria, reglamentaria
o decisión de la asamblea (artículo 274 segundo párrafo).

Cuando el director que participó en la deliberación o resolución del


directorio, o que él la hubiera conocido, dejó constancia escrita de su
protesta y dio noticia al síndico antes de que su responsabilidad se
denunciara al directorio, síndico o a la asamblea, o a la autoridad
competente, o se ejerciera la acción judicial (artículo 274 última parte).

Cuando la gestión de los directores es aprobada por la asamblea de


accionistas, por renuncia expresa o transacción resuelta también por el
órgano de gobierno de la sociedad, salvo que la responsabilidad derive de
la violación de la ley, estatuto o reglamento, y por lo menos no media
oposición del 5% del capital social (artículo 275).

El primer supuesto fue incorporado por la ley 22.903. Requiere de la asignación de ciertas áreas
de competencia a cada administrador, ya sea por vía estatutaria, reglamentaria o como
consecuencia de su acuerdo asambleario. Basta con inscribir esta asignación de funciones en el
Registro Público de Comercio para desvirtuar el principio general establecido en el artículo 274.

No parece acertado que una sociedad anónima cerrada o de las


llamadas de familia, integrada por escasísimo número de socios, pueda
limitar la responsabilidad ilimitada y solidaria de los directores mediante
el simple recurso de asignarle a ellos área específica de actuación en la
administración de la sociedad y de registrar el acto documental
antecedente. Esa solución desvirtúa las características del directorio de
la sociedad anónima, de cuyo carácter colegiado deriva la
responsabilidad solidaria e ilimitada.
La inscripción de la asignación de funciones en el Registro Público de Comercio es una
cuestión que interesa cuando la responsabilidad de los directores es exigida por los

terceros, en los términos del artículo 279. Si se trata de una acción social de responsabilidad, es
evidente que esa registrase un poco regla, pues debe presumirse que los integrantes de la sociedad
conocen las decisiones asamblearias que asignan funciones específicas a los directores. Los artículos 12 y
233 ratifican esa conclusión.

La disposición incorporada por reforma ha sido y estaría y peligrosa, como lo son también todas aquellas
que tiendan a restringir la responsabilidad de quienes administran un patrimonio ajeno.

El artículo 274 contempla también el supuesto del director que participó en la deliberación o

resolución del directorio, o que la conoció, que deja constancia escrita de su protesta y que
diera noticia de síndico, antes de que su responsabilidad se denuncie al directorio, síndico, a la
asamblea, a la autoridad competente o se ejerza la acción judicial.
Esa disposición es manifiestamente insuficiente. Con ella, se limita la posibilidad de extensión de
responsabilidad de los integrantes del directorio, cuando los hechos generadores de
responsabilidad se derivan exclusivamente de una decisión del directorio, cuando lo habitual
consiste en que la actuación ilegítima del directorio, en especial cuando es dolosa, no deja
rastros documentales en los libros sociales.

La protesta que es exigida al director a los efectos de eximición de responsabilidad debe ser formulada en

cada oportunidad en que exista, por parte del directorio, una actuación que pudiere generarle perjuicios a la
sociedad. La protesta del director en el seno del órgano de administración no debe limitarse a una mera
disconformidad con lo resuelto por el directorio, sino que debe ser concreta y precisa, permitiendo de esta

manera que los integrantes del órgano de administración examinen la razonabilidad de las objeciones
planteadas.

El director debe dejar constancia escrita de su protesta y dar noticia oportuna al síndico, trasladando al
órgano de control toda la actividad necesaria para evitar la consumación de esos actos. Él, en virtud del

artículo 294, debe realizar las investigaciones necesarias y actuar en consecuencia.


Si el hecho generador de responsabilidad proviene de En la noticia, mientras síndico de la protesta del
un acuerdo ilegítimo de la asamblea de accionistas, director sobre la actuación del órgano de
el procedimiento establecido por el art. 294 última administración, no es necesaria cuando este se

parte no resulta suficiente, pues debe promover la encuentra presente al adoptarse el acuerdo
acción impugna Torio de ese acuerdo, según lo impugnado, bastando en ese caso la sola
establecido en el art. 251. constancia del acto de su disconformidad.

La ausencia del director en la reunión del órgano de administración en que se resuelva la


actuación generadora de responsabilidad no es causal suficiente de eximición de
responsabilidad, salvo cuando que esa decisión haya sido adoptada en forma clandestina,
omitiendo deliberadamente la participación del director en cuestión.
Recibida la protesta por el síndico, él debe actuar de inmediato, evaluando los hechos
denunciados y convocando a asamblea ordinaria de accionistas, en los términos del artículo 236
inciso 1°, a los efectos de que los accionistas tomen conocimiento de los hechos denunciados
(artículo 294 inciso 11). Ellos deberán resolver, eventualmente, sobre la remoción y
responsabilidad de los directores. La omisión de esas diligencias por el síndico lo hace cómplice

de la actuación dolosa del directorio irresponsable por las consecuencias del mismo, en los
términos del artículo 297 de la ley.
Si la sociedad ha prescindido de sindicatura, según lo autoriza el artículo 284, la responsabilidad
del director se exime cuando ha dejado protesta en el acta del directorio y solicitado en ese
mismo acto convocado a asamblea de accionistas, a los fines de que ellos tomen conocimiento

de la resolución eventual generadora de daños. No puede exigírsele la convocatoria judicial a


asambleas, pues el artículo 236 no lo legitima para ello. +1 futura reforma legislativa debiera
contemplar esa posibilidad.

Comienzo y fin de la responsabilidad


Las inscripciones previstas en el artículo 60 no influyen sobre la responsabilidad de los directores,
pues la recitación del cese de los administradores en el registro público de comercio constituye
solamente una prueba de su desvinculación, pero no la única.
Naturaleza de la responsabilidad
Predomina la tesis que distingue la responsabilidad contractual de los directores frente a la
sociedad y los socios, y extracontractual frente a terceros ajenos a la sociedad y a los
accionistas, cuando estos últimos ejercen la acción individual prevista en el artículo 279.

Algunos supuestos de responsabilidad admitidos por la


jurisprudencia.
Se ha admitido la responsabilidad de los directores en los siguientes casos:

Cuando hubo total abandono de sus funciones y desaparición del activo


de la sociedad. Se dijo que los directores tienen la responsabilidad
primaria de conservar el patrimonio social y de tratar de incrementar los e
informar y dar formales cuentas de su gestión y administración.

Por la venta del inmueble de la sociedad a un precio inferior al real.

Cuando la sociedad se sobren su actividad y liquidó "de hecho" su activa y


pasivo, dejando pendientes ciertas deudas.

Cuando una sentencia judicial declara el exceso de las remuneraciones


percibidas por los integrantes del directorio.

Al haber tomado la sociedad un préstamo con intereses excesivos.

La disposición de bienes sociales para favorecer a un tercero, máxime


cuando ese beneficio no produce contrapartida económica alguna.

Extinción de la responsabilidad.
Artículo 275. Extinción de la responsabilidad. La responsabilidad de los
directores y gerentes respecto de la sociedad, se extingue por
aprobación de su gestión o por renuncia expresa o transacción, resuelta
por la asamblea, si esa responsabilidad no es por violación de la ley, del
estatuto o reglamento y sino media oposición del 5% del capital social,
por lo menos. La eximición es ineficaz en caso de liquidación coactiva o
concursal.

El artículo 175 prevé, como causal de extinción dar la responsabilidad, la aprobación de la


gestión, renuncia expresa o transacción, resuelta por asamblea de accionistas.

La aprobación de la gestión debe ser expresa, resuelta por


la asamblea ordinaria. La aprobación de los estados
contables no implica liberación de responsabilidad (artículo
72).

La misma expresión se requiere del órgano de gobierno en el supuesto de acordar los

accionistas la renuncia a la acción de responsabilidad, la que no puede inferirse de la falta


de resolución asamblearia luego de haber deliberado el órgano de gobierno sobre la responsabilidad de
los administradores.

Al tratarse de obligaciones solidarias, hay que recordar que la renuncia hecha con cualquiera de los
directores extingue la obligación. Más la renuncia a la solidaridad de en provecho solo de uno de ellos no

afecta a la obligación respecto de los restantes, la que continuará solidarias, con deducción de la cuota
correspondiente al deudor dispensado de la solidaridad.

La transacción también debe ser aprobada por la asamblea de accionistas (artículo 234, inciso
3°). Hay que tener en cuenta que la transacción hecha con uno de los directores aprovecha a los restantes.
Si la transacción versa sobre derechos litigiosos, ella no podrá hacerse valer, sino presentando al juez de la
causa, firmada por todos los interesados, la convención como requisito de validez.

En cualquiera de los casos del art. 275, la asamblea no La extinción de la responsabilidad, aun
puede extinguir la responsabilidad de los administradores o mediando resolución del órgano de
gerentes cuando ha mediado violación de la ley, estatuto o gobierno adoptada sin oposición de
reglamento, o mediara la oposición del 5% del capital social accionista, es ineficaz en caso de
como mínimo. liquidación concursal o coactiva.
15 31

11.2 Acciones de responsabilidad

Acciones de responsabilidad

Artículo 276. Acción social de responsabilidad. Condiciones. Efectos.


Ejercicio. La acción social de responsabilidad contra los directores
corresponde a la sociedad, previa resolución de la asamblea de
accionistas. Puede ser adoptada, aunque no conste en el orden del día,
si es consecuencia directa de la resolución de asunto incluido en este.
La resolución producirá la remoción del director o directores afectados y
obligará a su remplazo. Esta acción también podrá ser ejercida por los
accionistas que hubieran efectuado la oposición prevista en el artículo
275.

Artículo 277. Acción de responsabilidad: facultades del accionista. Si la


acción prevista en el primer párrafo del artículo 276 no fuera iniciada
dentro del plazo de 3 meses, contado desde la fecha del acuerdo,
cualquiera accionista puede promoverla, sin perjuicio de la
responsabilidad que resulte del incumplimiento de la medida ordenada.

Los artículos 276 a 279 contemplan las acciones de responsabilidad clasificandolas de la


siguiente manera:

Acciones sociales (artículos 276 a 278).


Acciones individuales (artículo 279).

Acción social de responsabilidad


Tienden a recomponer el patrimonio social, afectado en su integridad por la actuación dolosa o
culpable de los directores. Tiende a beneficiar a la sociedad de modo directo y no a los
accionistas que la pueden haber promovido. El monto que de ella se obtenga está destinado al
patrimonio de la sociedad y tiene por objeto reparar el daño causado a ella.
Las acciones sociales pueden ser promovidas:

Por la sociedad afectada.

Por los accionistas de la sociedad, acción esta que se conoce


doctrinariamente bajo el nombre de "acción social uti singuli". Pueden
promoverla de haber mediado la oposición prevista en el artículo 275 o la
omisión regulada en el artículo 277.

Por los terceros, es decir, por los acreedores sociales que solo pueden ser
legitimados para entablar este tipo de acción, que no es la individual
prevista por el artículo 279, únicamente en el caso de quiebra de la
sociedad, la que será ejercida por la sindicatura o individualmente por los
acreedores, en caso de que ese funcionario no la articule (artículo 278).

Según el artículo 276, la social de responsabilidad contra directores corresponde previa

resolución de la asamblea de accionistas, que puede ser adoptada, aunque no conste en el orden
del día, si es consecuencia de un asunto incluido en este. La resolución producirá la remoción de
los directores afectados y obligará a reemplazarlos.

Esta acción puede ser promovida incluso cuando la sociedad se


encuentra en liquidación. Ello por cuanto busca obtener el resarcimiento
ocasionado a la sociedad por los daños que ella ha padecido como
consecuencia de la mala gestión administradora.

Esa decisión puede ser adoptada por la asamblea ordinaria. Más la circunstancia de que la
responsabilidad de los directores han surgido de una decisión de la extraordinaria no impide que
tal pronunciamiento se adopte en esa asamblea. Cuando la ley dice que esas decisiones pueden
ser adoptadas aunque no constan en el orden del día, si son consecuencia directa de la
resolución de un asunto incluido en este, es evidente que la responsabilidad del director puede
ser resuelta en cualquier clase de asamblea.
En ese contexto, pueden presentarse en varios supuestos:

Que la asamblea exima de responsabilidad a los administradores.

Que, pese a existir decisión asamblearia que ha resuelto la promoción de


las acciones de responsabilidad contra directores, los representantes
sean morosos en articularla.

Asamblea que exime de responsabilidad a los administradores.

A los efectos de la validez de la decisión, hay que Los accionistas disconformes, al promover la
reparar en la naturaleza u origen de los hechos acción, no deben necesariamente impugnar el
generadores de responsabilidad. Si ella deriva de la acuerdo asambleario, en los términos del art. 251.
violación de la ley, estatuto o reglamento, y si mi Es inadmisible exigir a los accionistas que, frente a
oposición del 5% del capital social, por lo menos, esa la decisión asamblearia que ha rechazado la

aprobación carece de toda eficacia y virtualidad. El promoción de acciones de responsabilidad, deban


acuerdo no obliga a los socios disconformes, promover la acción de impugnación de ese
quienes pueden promover la acción social de acuerdo, como requisito para poder articular una
acción social de responsabilidad "uti singuli".
responsabilidad, según lo establecido en el artículo
277.

Los art 275 a 277 prescriben que la resolución asamblearia que Por el contrario, si quien ha votado
aprobara la gestión de los administradores no es vinculante para los en contra de la resolución
accionistas que hubieren votado desfavorablemente, siempre que asamblearia liberatoria de
representen el 5% del capital social y la responsabilidad de los responsabilidad no reúne el 5% del
directores surge de la violación de la ley, estatuto o reglamento, capital social, el sí deberá
quienes pueden iniciar "uti-singuli" las acciones sociales de promover la acción de
responsabilidad. Frente a la oposición del 5% del capital social, la impugnación, desacuerdo (artículo
decisión aprobatoria de la gestión de los administradores no los 251) y, acumuladamente, la acción
libera sin más de responsabilidad. social "uti singuli" de
responsabilidad.
Al no reunirse el porcentaje
accionario previsto por el artículo
275, la decisión asamblearia que

aprobó la gestión de los directores


es válida y obligatoria para sus
órganos sociales (artículo 233).

La misma situación se configura día en el caso de reunir los disidentes el 5% del capital social
previsto en el artículo 275, cuando la responsabilidad endilgada no deriva de la violación de la ley,
estatuto o reglamento. Hay que tener en cuenta que la palabra "ley" debe ser entendida en el
sentido más amplio posible. En esos casos, también deberá promoverse la acción de
impugnación de la asamblea como requisito para articular la de responsabilidad.

Actitud morosa de los representantes frente a la decisión


asamblearia que aprueba la promoción de la acción de
responsabilidad contra directores
En ese caso, según el artículo 277, la habilidad puede ser iniciada por cualquier accionista, sin
exigirse porcentaje mínimo alguno. La falta de promoción de la acción es causal suficiente para
la remoción de los representantes y, eventualmente, para incurrir en responsabilidad.

La legitimación otorgada para promover "uti singuli" la La pérdida del carácter de accionista del actor
acción recién queda deferida al de computados desde durante la tramitación del juicio de
la decisión asamblearia que la haya autorizado. El responsabilidad no afecta su continuidad. El
transcurso de ese plazo no provoca oxidar alguna para adquirente de las acciones puede proseguir la

que la Sociedad articule la acción prevista en el artículo acción. Mitiga, la acción tiende a beneficiar al
276, en tanto puede iniciarla hasta el vencimiento del patrimonio de la sociedad, por lo que el
término de prescripción. comprador tiene interés en que la misma
conclusión.

Además, la transferencia de los títulos representativos de la


participación social implica la sesión de los derechos de continuar
con la acción iniciada.

Legitimación pasiva en las acciones de responsabilidad.


El ejercicio de la acción de responsabilidad, cuando es promovida por la sociedad, debe ser
dirigida contra el director responsable por los perjuicios ocasionados a ella. Es acción está
precedida de una asamblea anterior de accionistas, implicó la automática remoción del cargo del

director demandado. Esta misma conclusión rige cuando la acción es promovida por un
accionista frente a la demora del directorio en iniciarla.
Cuando la acción social es promovida por los accionistas que efectuaron la oposición prevista
en el artículo 275, o cuando, sin reunir el porcentaje legal, acumulan a esa la acción de
impugnación de la asamblea si hubiere aprobado la gestión de los directores demandados, la
acción de responsabilidad debe ser dirigida contra la sociedad y los directores, si éstas
conservan aún el cargo. En caso de no permanecer en el cargo, la acción de responsabilidad
debe ser dirigida contra ellos exclusivamente.

Acción de responsabilidad en la quiebra.

Artículo 278. Acción de responsabilidad. Quiebra. En caso de quiebra


de la sociedad, la acción de responsabilidad puede ser ejercida por el
representante del concurso, y en su defecto se ejercerá por los
acreedores individualmente.

La acción de responsabilidad contra directores, en caso de


quiebra de la sociedad, puede ser ejercida por el
representante del concurso o, en su defecto, por los
acreedores individuales.

Si antes de la declaración de quiebra si hubiesen iniciado acciones de responsabilidad contra los


directores, ellas continúan ante jugado del concurso y el síndico puede optar por hacerse parte
coadyuvante en esos procesos, en el estado en que se encuentre, o bien mantenerse fuera de

ellos y deducir las acciones que corresponden al concurso por separado.

La liberación de responsabilidad de los directores por parte


de la asamblea de accionistas es ineficaz en caso de
quiebra, en todos los casos (artículo 275).

La liberación de responsabilidad de los directores por parte de la asamblea de accionistas

es ineficaz en caso de quiebra, en todos los casos (artículo 275).


En caso de inacción de la sindicatura, y sin perjuicio de su responsabilidad, cualquier acreedor

interesado puede deducir a su costa la acción de responsabilidad prevista en el


ordenamiento concursal, después de transcurridos 30 días desde que seas intimado

judicialmente al funcionario concursal para que le inicie. De prosperar la acción, el acreedor que
ha promovido la acción de responsabilidad tiene derecho al resarcimiento de sus gastos ya una preferencia
especial sobre los bienes recuperados, que debe determinar el juez entre la tercera y la 10ª parte del

producto de estos, con límite en el monto de su crédito.

La acción prevista en el ordenamiento concursal consiste una apropiación por el concurso de la llamada
acción social de responsabilidad. En ese sentido, el artículo 275, última parte de la ley 19,550 establece la

ineficacia de la liberación de responsabilidad de los directores resuelta por vía asamblea aria en caso de
liquidación concursal, lo que acusa su carácter de acción social de responsabilidad. Una acción individual de
responsabilidad es totalmente ajena a una resolución social de esa naturaleza.
Se discute sobre la necesidad o no de decisión asamblearia que resuelva la promoción de esa acción, como

le exige el artículo 276. Se niega la existencia de ese requisito, pues la decisión negativa de la asamblea no
podría inhibir promoverla al síndico concursal. Otros entienden que la legitimación del síndico no puede

conducir a soslayar la exigencia legal prevista en el artículo 276, por la ley no distingue un caso del otro.

Dada la excepcionalidad de la acción de responsabilidad prevista en el artículo 278 y la ineficacia


de cualquier extinción de responsabilidad resuelta asambleariamente para el caso de liquidación
concursal, según la directiva del artículo 275 última parte, nos exige decisión previa del órgano de
gobierno de la sociedad para autorizar a la sindicatura concursal a promoverla.

Acción individual de responsabilidad


Artículo 279. Acción debido al de responsabilidad. Los accionistas y los
terceros conservan siempre sus acciones individuales contra los
directores.

La expresión "conservan siempre" tiene por propósito no identificar las acciones sociales con
las individuales de responsabilidad. La primera benefician directamente a la sociedad, sin que
ellas subordinen la procedencia de las segundas, que pueden ser promovidas conjunta o

indistintamente.

Esta acción está referida a los daños que el accionista un


tercero recibe personal o directamente en su patrimonio
como consecuencia de la actuación de los directores de la
sociedad.

Estas acciones difieren no sólo en orden al destinatario de los perjuicios ocasionados por los
administradores, sino también en otros aspectos que conviene puntualizar:

Para la acción social de responsabilidad necesaria la decisión


1
asamblearia previa que apruebe la promoción de ella hola desestime.
Mientras esa asamblea es absolutamente necesaria, inconducente para
la procedencia de la acción individual de responsabilidad. El tercero, un
accionista afectado a título personal por la culpable actuación de los
administradores, a nadie debe consultar para obtener el resarcimiento de
los perjuicios que sólo han afectado su patrimonio.

2 La sentencia que hace lugar a la acción social de responsabilidad produce


la inmediata y automática remoción de los directores condenados que aún
conservará encargo a esa fecha. Por el contrario, la procedencia de la
acción individual de responsabilidad contra un director en nada afecta el
funcionamiento de la sociedad.

El reclamo judicial en la acción individual se limita el interés personal del


3
accionista tercero, no a los daños infligidos a la sociedad.

4 En cuanto a la prescripción, se aplica a la acción individual de


responsabilidad el plazo de dos años.
16 31

11.3 Asambleas de accionistas

Asambleas de accionistas

Artículo 233. Competencia. Las asambleas tienen competencia


exclusiva para tratar asuntos incluidos en los artículos 234 y 235.

Lugar de reunión. Deben reunirse en la sede o en el lugar que


corresponda a la jurisdicción del domicilio social.

Obligatoriedad de sus decisiones. Cumplimiento. Sus resoluciones


conformes con la ley y el estatuto, son obligatorias para todos los
accionistas, salvo lo dispuesto en el artículo 245, y deben ser cumplidas
por el directorio.

Concepto característico de las asambleas de accionistas.


Son características propias de la asamblea:

Es un órgano social. Los accionistas que participan de ella intervienen a


título de integrantes del órgano, atribuyéndoles las consecuencias del
acto a ese sujeto. Deben cumplirse requisitos formales ineludibles:
convocatoria, deliberación y votación.
Es un órgano no permanente. No funciona ininterrumpidamente durante
toda la existencia de la sociedad, a diferencia de lo que ocurre con el
directorio. Sus decisiones son consecuencia de una previa convocación
efectuada por quienes la ley legítima para hacerlo, seguida de una
deliberación y votación.

Sus facultades son indelegables. La competencia que les reservada no


puede ser suplida por decisiones de otros órganos.

La asamblea no es soberana. Sus decisiones pueden ser impugnadas por


los accionistas y resistidas por el directorio, en cuanto a su ejecución,
cuando ellas sean contrarias a la ley, al estatuto o reglamento. Sus
acuerdos no son solo válidos si han sido adoptados dentro de los límites
propios de las facultades legales y estatutarias.

Sin embargo, la asamblea tiene autoridad superior a los demás órganos sociales, en tanto

los demás órganos, así como los accionistas, deben quedar subordinados a sus acuerdos.
Esa sumisión, empero, no es incondicional. Cuando la decisión es ilegítima o contraria a los intereses de la
sociedad, o adoptada en beneficio exclusivo de un grupo de accionistas en detrimento de los otros, cabe

concluir que ese acuerdo no resulta obligatorio, por lo que el artículo 251 permite su impugnación judicial.

En ese sentido, se ha señalado que el poder de la asamblea está circunscripto a los límites que

marcan las leyes, los estatutos y el orden público. Fuera de él, la ahora asamblea no puede
resolver nada que sea válido y, si lo hace, los directores, gerentes y síndicos deben desacatar lo resuelto y
los accionistas deducir acción ante el juez para declarar la nulidad de la legítima deliberación.

El poder de decisión de la asamblea no supone que se encuentre facultada para invadir esferas
propias reservadas a otros órganos de la sociedad. Su competencia está específicamente
determinada por la ley. La competencia de la asamblea está limitada por las funciones propias de
los administradores encargados de representar la sociedad en todos los asuntos pertenecientes
al giro o tráfico de ella. Su actividad es puramente interna, pues carece de facultades de
representación hacia el exterior, sin perjuicio de las eventuales responsabilidades de los
administradores por exceso de sus facultades.

Principios que gobiernan el funcionamiento de la asamblea

Competencia de la asamblea de accionistas

La competencia de la asamblea de accionistas está limitada por las específicas funciones de los
administradores encargados de representar la sociedad en todos los asuntos pertenecientes al
giro o tráfico de la empresa. También está limitada por la necesidad de ajustar sus acuerdos a la
ley y los estatutos, bajo pena de nulidad. Adela, las decisiones deben inspirarse exclusivamente el
interés propio de la sociedad y no en el de la mayoría de ti participan en esa decisión. Las
decisiones de estar inspiradas en el respeto de las bases esenciales, la sociedad.
El artículo 249 prohíbe a la asamblea de accionistas adoptar decisiones que afectan los derechos
de una clase de acciones ya existente, salvo consentimiento o ratificación prestada por los
titulares de estas acciones. La asamblea puede modificar las cláusulas esenciales del estatuto,

con la mayoría rigurosas del artículo 244, último párrafo, derecho implica desamparar al
accionista disconforme, que goza del derecho de retirarse de la sociedad en los términos del
artículo 245.

Adopción de los acuerdos asamblearios por el


sistema de mayorías

Las mayorías previstas en el ordenamiento legal se encuentran prescritas en los artículos 243
para las asambleas ordinarias y 244 para las extraordinarias.

No se exige unanimidad, salvo para tres casos:

1. Para las asambleas unánimes (artículo 237, último párrafo).

2. Para adoptar aquellas decisiones, puso tratamiento no estaba incluido en el orden del día,
en los términos del artículo 246;

3. Para los casos de resolverse la reconducción del contrato social con plazo de duración
vencido, ya inscrita registralmente la designación del liquidador (artículo 95, última parte).

La voluntad que emana de la asamblea no es solo la de la mayoría de los accionistas, sino la que
resulta de la actividad interna de ese órgano. La voluntad social no surge de la simple mayoría,
sino de una previa y válida de liberación social.

Para la formación de la voluntad social, el legislador prevé una serie de supuestos en los que
consagra incapacidades de derecho en cabeza de determinados accionistas para la adopción de
ciertos acuerdos, que tutela primordial del interés social. Esas incapacidades son las previstas en
los artículos 241 y 248. Conforme a ellos, los directores, síndicos, miembros del consejo de
vigilancia y gerentes generales no pueden votar en las decisiones vinculadas con la aprobación
de sus actos de gestión, ni en las resoluciones atinentes a su responsabilidad o remoción con
causa. Asimismo, también se establece que el accionista o su representante que en una
operación determinada tenga, por cuenta propia o ajena, un interés contrario al de la sociedad,
debe abstenerse de emitir su voto. La transgresión a esa prohibición legal determina la nulidad del

voto, pero no supone necesariamente la invalidez del acuerdo, que solo se producirá cuando Sin
ellos, la decisión no pudo ser adoptada.

Decisiones inspiradas en el interés social

El principio mayoritario es el criterio rector en materia de adopción de acuerdos sociales. Sin


embargo, la preponderancia del régimen mayoritario no es ilimitada, sino que supone, como
requisito imprescindible, que la decisión sobre la cual recayó tal mayoría se encuentra inspirada
en el interés social.

Existe un límite más genérico al poder de la asamblea del establecido por la ley, el estatuto o el
respeto de los derechos individuales de los accionistas. Ese límite está encarnado por la

exigencia de que el poder de la asamblea sea ejercitado en interés social, pues, de lo contrario, el
acuerdo adoptado los sería en exceso o desviación de poder.

El accionista, al ingresar a la sociedad, ha renunciado, en provecho de los intereses del ente que
integra, a sus prerrogativas y expectativas individuales en orden a la gestión de los bienes que
aporta.

El interés social puede ser definido como el fin perseguido por la sociedad a través de su objeto
social, al que debe subordinarse el interés de cada uno de los socios o accionistas, que puede
ser o no coincidente con aquel. Los accionistas, para formar y expresar la voluntad del órgano,
deben dirigir las propias voluntades individuales hacia la finalidad fundamental para la cual la
sociedad ha sido constituida. Es decir, así una provechosa gestión del patrimonio social entre
común de los socios, pero considerados precisamente como socios, es decir, como personas
vinculadas para una ventajosa gestión social y no como personas libres de sacar de esta una
ventaja personal.
La vara para medir interés social no está puesta exclusivamente en función del mejor provecho
que pueda obtener la sociedad en el desarrollo de su actividad específica, pues además de ello el
concepto de interés social supone necesariamente el pleno respeto del sistema societario y la

total observancia de la ley y de las cláusulas estatutarias que constituyen elementos que lo
integran.

Surge así la doctrina del abuso un exceso de poder de las mayorías, que busca poner remedio a
las situaciones que se presentan cuando las resoluciones adoptadas en el seno de la asamblea
atienden sólo al beneficio un interés particular de quienes contribuyeron a formar la voluntad
social, o cuando esos acuerdos han tenido por objeto exclusivo romper el equilibrio existente
entre los accionistas.

Esto no implica tampoco que cualquier acuerdo de la mayoría puede ser impugnado bajo el
pretexto de que perjudica el interés de la sociedad. Ello implicaría tanto como otorgar al juez un
examen de mérito sobre cada uno de los acuerdos sociales, inmiscuyéndose permanentemente
en la gestión de la sociedad, trasladando el gobierno de ella a las autoridades judiciales.

Deben conciliarse dos principios fundamentales: el principio mayoritario como criterio rector en

materia de adopción de los acuerdos sociales y el derecho de todos y cada uno de los
accionistas de reivindicar para así la defensa del interés social frente a acuerdos asamblearios y
secreciones, en beneficio de uno o varios accionistas, los intereses de la sociedad, pero
requiriendo no solo que la decisión resulte perjudicial para ellos, Sino que además debe resultar
necesario que ese perjuicio se robe para proporcionar una ventaja A ciertos accionistas, que son,

por regla general, los inspiradores de ese acuerdo.

Los artículos 241, 248 de la ley, al prohibir a los directores y accionistas participar, con su voto, en
acuerdos en los que resulte que tienen un interés contrario, intentan eliminar de esa decisión
cualquier injerencia que resulte incompatible con el verdadero interés de la sociedad.

El artículo 70 establece los requisitos necesarios para la constitución, por asamblea, de


reservas facultativas. Ellas deben responder a un criterio de "prudente administración",
sometiéndolas a pautas de razonabilidad. Con ello se busca amalgamar el interés del accionista,
quiere reducidos sus dividendos con esa decisión, con el interés social, que necesita, por
diversos motivos, de la formación de esas reservas. Cuando ellas superen un determinado monto,
su constitución necesita de las mayorías especiales previstas en el último párrafo, el artículo 244.

Cumplimiento de los requisitos formales


previstos en la ley

Las asambleas son actos jurídicos formales. Es necesario cumplir con todas las etapas

formativas de la voluntad social. El hecho de que la sociedad se componga De un número muy


reducido de accionistas o socios, que diariamente se encuentren en contacto y acuerden por una
nimiedad las medidas necesarias para la marcha de la sociedad, no autoriza prescindir del
cumplimiento de las formalidades establecidas por la ley en sus artículos 234 y siguientes.

Todas las etapas que confluyen a la regularidad del acto asambleario deben ser, pues, cumplidas
en forma estricta, pues son informativas del acto y conducen a la resolución final. Por esa razón,
cuando acontece en cualquiera de las etapas formativas o constitutivas una violación de la ley,
estatuto o reglamento, puede afirmarse que la resolución final, aunque en sí misma fuese

inobjetable, sufrirá inevitablemente las consecuencias y los efectos de esa anomalía que la
precedió. Todas esas etapas constituyen y configuran una verdadera unidad funcional, sin
relevancia jurídica, separadamente considerada.

Aun cuando la decisión de la asamblea seas adoptado con la mayoría requerida legalmente, ese
acuerdo solo será válido si se han cumplido, además, los requisitos de convocatoria y
publicidad. La insatisfacción de esos requisitos no conduce a tener por inexistente a la asamblea,
más, eventualmente, por nulo ese acto jurídico.

Lugar de reunión
Las asambleas deben reunirse en la sede en el lugar que corresponda a la jurisdicción de su
domicilio social. Lo contrario, se dificultaría el derecho de asistencia y de voto de los accionistas,
qué legislador ha buscado proteger.

Revela la importancia del lugar de reunión la revisión del artículo 244, que
concede participación a los titulares de acciones sin derecho a voto en
el supuesto de resolverse la transferencia del domicilio de la sociedad al
exterior también reconoce derecho de receso a los accionistas
disconformes o ausentes en el acuerdo social, según lo establecido en
el artículo 245.

Esa previsión del artículo 233 solo puede dejarse de lado en


las asambleas unánimes, pues la presencia de la totalidad
de Los accionistas irrelevante esa protección.

Obligatoriedad de las decisiones de la asamblea


Las resoluciones asamblearias son obligatorias para todos los accionistas y deben ser cumplidas
por el directorio, excepto:

Cuando son contrarias a la ley, estatuto o reglamento, en cuyo caso los


accionistas tienen derecho a impugnarlas y el directorio, sindicatura o
consejo de vigilancia, la obligación de hacerlo, según lo establecido en el
artículo 251.

Cuando se trate de decisiones incluidas en el último párrafo del artículo


244, último párrafo, en la que los accionistas disconformes, en forma
facultativa, pueden ejercer el derecho de receso regulado en el artículo
245.
17 31

11.4 Asambleas de accionistas - Parte II

Asamblea ordinaria

Artículo 234. Asamblea ordinaria. Corresponde a la asamblea ordinaria


considerar y resolver los siguientes asuntos:

1. Balance general, estado de resultados, distribución de ganancias,


memoria e informe del síndico y toda otra medida relativa a la
gestión de la sociedad que le compete a resolver conforme a la ley
y el estatuto o que sometan a su decisión el directorio, el consejo
de vigilancia por los síndicos.

2. Designación y remoción de directores y síndicos y miembros del


consejo de vigilancia y fijación de su retribución.

3. Responsabilidad de los directores y síndicos y miembros del


consejo de vigilancia.

4. Aumentos del capital conforme al artículo 188.

Para considerar los puntos 1 y 2 será convocada dentro de los 4 meses


del cierre del ejercicio (texto según ley 22,686).

Competencia de las asambleas ordinarias


Balance general, estado de resultados, distribución de ganancias,
memoria, el informe del síndico y toda otra medida relativa a la
gestión de la sociedad que le compete resolver conforme a la ley y
el estatuto, que sometan a su decisión el directorio, consejo de
vigilancia o los síndicos.
El artículo en cuestión incluye, pese a la misión legal, el informe de auditoría anual al que alude el
artículo 283 de la ley.

La locución "considerar y resolver" descarta definiciones.


Los accionistas deben aprobar, rechazar o rectificar los
estados contables.
El artículo 67 ha dispuesto que las copias de los estados contables deben quedar a disposición

de los accionistas en la sede social, con no menos de 15 días de anticipación, con lo que se
procura discutir y decidir sobre aquellos temas con la mayor información posible.

La aprobación de los estados contables no implica liberación de responsabilidad de los


administradores y síndicos (artículo 73).

Con la aprobación del balance, Estado de resultados y la siguiente documentación,


corresponde a la asamblea considerar el destino de las utilidades de los ejercicios, que
pueden ser distribuidas entre los accionistas, reservadas para fines específicos o capitalizadas (artículos
70, 68, 189 y 224).

En cuanto a la distribución de utilidades, si del balance y estado de resultados surgen

beneficios, los directores deberán formular esa propuesta, para su aprobación o rechazo. De
los artículos 66 y 68, surge una íntima conexión entre la formulación y aprobación del balance y la propuesta
de distribución de dividendos. Los dividendos no pueden ser aprobados ni distribuidos a los socios, sino por
ganancias realizadas y líquidas resultantes de un balance confeccionado de acuerdo con la ley y el estatuto,
y aprobado por el órgano social competente.

La evaluación de la conducta los administradores es consecuencia de la naturaleza de los

estados contables. Tienes oportunidad, cuando los accionistas tomen conocimiento de la gestión
desarrollada y emite juicios sobre ellas, Pueden llegar a removerlos incluso cuando la cuestión no esté
incluida dentro de los puntos del orden del día (artículo 276). El artículo 234 prescribe que la asamblea

tendiente a la designación de directores y miembros del órgano de fiscalización debe ser convocada en el
mismo término que el establecido para la aprobación de los estados contables.

La asamblea que considera los estados contables puede modificar esos documentos, bien

como consecuencia del debate que se promueve en el curso de la reunión, o por las
observaciones formuladas sobre ellos por la sindicatura o el consejo de vigilancia. El
directorio, en esos supuestos, deberá rectificar los mismos, por expresa imperatividad del último párrafo del
artículo 233, que obliga al órgano de administración a cumplir con las resoluciones asamblearias.
Para considerar los puntos incluidos en el inciso 1 Del artículo 234, el directorio debe convocar la
asamblea ordinaria dentro de los cuatro meses del cierre del ejercicio. Su demora no afectar la
validez del acuerdo asambleario que los aprobaren, rectifique o rechace, sino que incide sobre la

responsabilidad de los administradores, al constituir su incumplimiento causal suficiente de


remoción por justa causa. Los accionistas pueden intimar al directorio para que convoque a la
asamblea o solicitar la misma se realice por vía judicial, según lo establecido en el artículo 236 de
la ley.

Es frecuente que la asamblea convocada fuera del La disposición se refiere también a "toda otra
plazo previsto por el art. 234 incluya un punto del medida relativa a la gestión social". Se alude con
orden el día que consigne: "las razones de la ello a la posibilidad que tiene la asamblea a
convocatoria fuera de término". Al tratar esta cuestión, otorgar la autorización o ratificación de

administradores y síndicos intentarán justificar la determinados actos del directorio, cuya realización
morosa actuación que han tenido. Esta cuestión puede no coincidir con el objeto social, cuya
queda gobernada por el art. 275 y la responsabilidad importancia económica haga aconsejable una
por esa demora puede ser eximida por los decisión de los accionistas. La existencia de un
accionistas, siempre y cuando no medie una acuerdo asambleario ratificando la gestión del
oposición del 5% del capital social. No aprobada le directorio no descarta la responsabilidad de los
eximición de responsabilidad, pueden ser promovidas directores o miembros del órgano de fiscalización
contra los directores y síndicos las acciones (artículo 274), pero si compromete la
previstas por los art. 276 a 279, en la medida que el responsabilidad de los accionistas que votaron
incumplimiento hubiera acarreado daños y perjuicios favorablemente, en los términos del artículo 254
a la sociedad. párrafo primero.

Designación y remoción de los directores, síndicos y miembros del


consejo de vigilancia y fijación de su retribución.
La designación y remoción de los administradores y miembros de los órganos de fiscalización es
competencia de la asamblea ordinaria. Esta norma sufre dos excepciones:
Cuando existen diversas clases o categorías de acciones, el estatuto
1
puede prever que cada una de ellas hija uno o más directores, síndicos o
consejeros, a cuyo efecto reglamentará la elección (artículos 262 y 280).
En ese fin, los accionistas integrantes de cada clase podrán reunirse en
asamblea especial y decidir el supuesto en los términos del artículo 243.

2 De existir consejo de vigilancia, la elección de los integrantes efectúa,


como principio general, a través de los sistemas previstos en los
artículos 262 y 263 (elección por categoría de acciones o por voto
acumulativo). En su defecto, se recurrirá a la decisión mayoritaria de
accionistas en asamblea ordinaria. La remoción se llevará a cabo a través
de los sistemas citados, salvo que alguno de los miembros incurra en
causal de inhabilidad o incompatibilidad, o debe decidirse su
responsabilidad, supuestos que su remoción será resuelta por la
asamblea ordinaria.

El procedimiento del artículo 263 permite el acceso al directorio de


representantes de la minoría, pero sólo hasta cubrir el tercio de las
vacantes a llenar.

La remoción de los directores, síndicos y consejero Solución de quienes integran los órganos de

de vigilancia por la asamblea ordinaria no requiere administración y control es competencia también


justa causa. No implica que el accionista de la asamblea ordinaria. Ella no solo debe fijar el
individualmente carezca de derecho para solicitar la Quantum, sino también el plazo para el pago y las
remoción de los directores o síndicos, existiendo proporciones en caso de ser aquellos
justa causa, luego de agotar los recaudos previstos pluripersonales. La disposición del artículo 261 no
en la ley. A diferencia del supuesto de remoción rige para la sindicatura, pues, a diferencia del
asambleario, el director conserva el cargo hasta la consejo de vigilancia, carece aquella de injerencia
sentencia judicial que lo remueva, sin perjuicio de su en la gestión empresaria, limitándose al control de
separación precautoria. legalidad del órgano de administración.
Responsabilidad de los directores, síndicos y miembros del consejo
de vigilancia.
Este tema es competencia de las asambleas ordinarias, aun cuando pueda ser decidida también
por los accionistas en asamblea extraordinaria, toda vez que la responsabilidad aquellos puede
ser decidida así cuando sea válidamente consecuencia directa de la resolución de asuntos
incluidos en cuestiones de su competencia. El artículo 275, consagrando una excepción al
artículo 246, primer párrafo, establece que no afecta la validez de una resolución de esta
naturaleza la circunstancia de no constar en el orden del día respectivo. Carece de sentido
prolongar la permanencia de un director, síndico o consejero de vigilancia cuando los accionistas
han constatado su falta de idoneidad

La eximición de responsabilidad decidida por la asamblea


novia a los accionistas disconformes, quienes pueden
ejercer la acción individual de responsabilidad, siempre y
cuando hubieran efectuado la oposición prevista en el
artículo 275 de la ley.

Aumento de capital conforme al artículo 188.


Para las sociedades que no realicen oferta pública de sus acciones, el incremento del capital
social hasta el quíntuplo constituye una reforma estatutaria.
El legislador, consciente de que el aumento de capital en su remedio frecuente para paliar los efectos del

deterioro del signo monetario, ha pretendido con su inclusión en el artículo 234 facilitar la

adopción de tales resoluciones y evitar el quórum exigido para las asambleas

extraordinarias, cuya ausencia podría afectar las expectativas de la sociedad de obtener


capital necesario para su desarrollo. Ello en la medida en que esa decisión haya sido autorizada
estatutariamente y de que el aumento de capital no exceda el quíntuplo de su monto.

Para las sociedades que realizan oferta pública de sus acciones, la decisión de aumentar el

capital social es siempre competencia de la asamblea ordinaria, según la reforma introducida


por la ley 22,686 al artículo 188.

Asamblea extraordinaria

Artículo 235. Asamblea extraordinaria. Corresponden a la asamblea


extraordinaria todos los asuntos que no sean de competencia de la
asamblea ordinaria, la modificación del estatuto y en especial:
1. Aumento de capital, salvo en el supuesto del artículo 188. Solo
podrá delegar en el directorio la época de la emisión, forma y
condiciones de pago.

2. Reducción y reintegro del capital.

3. Rescate, rembolso y amortización de acciones.

4. Fusión, transformación, y solución de la sociedad; nombramiento,


remoción y retribución de los liquidadores; escisión; consideración
de las cuentas y de los demás asuntos relacionados con la gestión
de estos en la liquidación social, que deban ser objeto de
resolución aprobatoria de carácter definitivo.

5. Emisión de debentures y su conversión en acciones.

6. Emisión de bonos.

Competencia de las asambleas extraordinarias

Aquellos asuntos que no sean competencia de las asambleas


ordinarias
Como regla general, la competencia de la asamblea extraordinaria deberá definirse por exclusión
de la atribuida a la ordinaria en el marco del artículo 234.
Sin embargo, ese entendimiento choca con lo dispuesto en el inciso primero del citado artículo, en
cuanto se dispone como competencia de la asamblea ordinaria "toda otra medida relativa a la
gestión de la sociedad", creando así una zona gris que dependerá de las circunstancias del caso y
de la importancia económica del asunto a considerar.

Las modificaciones del estatuto


Esta disposición reconoce como excepción el aumento de capital en los términos del artículo 188
de la ley. Entran en el espectro de su definición la transformación, prórroga, disolución anticipada,
transferencia del domicilio al extranjero, cambio de objeto social, aumento y reducción de capital,
fusión, escisión, cualquiera sea la naturaleza del acto, cambio de fecha del cierre del ejercicio.

Otros supuestos especialmente contemplados en el artículo 235


Entre ellos, corresponde señalar el reintegro del capital, rescate, rembolso y amortización de
acciones; nombramiento, remoción y retribución de los liquidadores; consideración de sus
cuentas y los demás asuntos relacionados con la gestión de estos en la liquidación de la

sociedad, que deba ser objeto de resolución aprobatoria de carácter definitivo; limitación y
suspensión del derecho de preferencia en la suscripción de nuevas acciones, emisión de
debentures y su conversión en acciones y emisión de bonos.
18 31

11.5 Convocatoria a asambleas

Convocatoria a asambleas

Artículo 236. Convocatoria: oportunidad, plazo. Las asambleas


ordinarias y extraordinarias serán convocadas por el directorio o el
síndico en los casos previstos por la ley, o cuando cualquiera de ellos lo
juzgue necesario o cuando sean requeridas por accionistas que
representen por lo menos el 5% del capital social, si los estatutos no
fijarán una representación menor.

En este último supuesto, la petición indicará los temas a tratar, y el


directorio o el síndico convocará la asamblea para que se celebre en el
plazo máximo de 40 días de recibida la solicitud.

Si el directorio o el síndico omiten hacerlo, la convocatoria podrá hacerse


por la autoridad de contralor o judicialmente.

Convocatoria. Legitimación para realizarla


La ley 19,550 facultas para convocar a asamblea al directorio y al síndico, en los casos
previstos en la ley, cuando cualquiera de ellos lo juzgue necesario o cuando sean requeridos por
los accionistas que representen por lo menos el 5% del capital social, si los estatutos no fijarán
una representación menor.
En este aspecto, debe conservarse las siguientes apreciaciones:
La disposición se aplica tanto a las asambleas ordinarias como a las
extraordinarias.

El artículo 294 inciso, séptima de la ley, al enumerar los derechos y


obligaciones de la sindicatura, reglamenta en cierta manera el artículo
236, En cuanto establece que es obligación de ese órgano efectuar la
convocatoria de asamblea ordinaria "sólo cuando omitiera hacerlo el
director", Lo que implica la previa intimación a ese órgano para que realice
la convocatoria requerida.

El artículo 236 ha omitido hacer referencia a Concejo de vigilancia. El


artículo 280 y uno, inciso "b" Faculta a ese órgano a efectuar la
convocatoria cuando lo estime conveniente o cuando lo requiera el
accionista en los términos del artículo 136 de la ley. Esta atribución resulta
más amplia que la concedida a la sindicatura, quien solo puede convocar
a asamblea extraordinaria en cualquier tiempo.

Existiendo sindicatura plural o comisión fiscalizadora, el síndico disidente


deberá convocar a asamblea en forma unilateral, hoy la mayoría del
órgano no exime a aquel del cumplimiento del impuesto por el artículo 294
inciso 7º de la ley. En cuanto a los consejeros disidentes, el artículo 282
establece que estos podrán convocar a asamblea para que tomen
conocimiento y decidan acerca de la cuestión que motiva su disidencia,
siempre y cuando su número sea no menor del tercio de la totalidad de los
integrantes del Consejo de vigilancia.

Los accionistas que representen por lo menos el 5% del capital social, si


los estatutos no fijaran una representación menor, pueden instar la
convocatoria asamblea indicando los temas a tratar. Recibida la solicitud
en tal sentido, el directorio web consejo de vigilancia deberá convocar a
asamblea para que se celebre en un plazo máximo de 40 días,
obligacionista que también le corresponde a la sindicatura, si el directorio
hizo caso omiso de su primera inclinación al respecto.

Convocatoria judicial a asamblea


El artículo 136 de la ley establece el siguiente mecanismo para la celebración del asamblea a
pedido de un accionista o grupo de ellos:

La convocatoria debe ser requerida por accionistas que representen por lo


1
menos el 5% del capital social, si los estatutos lo fijaran una
representación menor.
Para las sociedades cerradas o de familia, no parece aconsejable limitar
el ejercicio de derechos de Nogales a la tenencia de determinado
porcentaje de acciones. Tal limitación resulta incompatible con el carácter
de socio, Si me sisar para que, en muchos casos, el accionista de bienes
tal como consecuencia de transmisiones hereditarias, que atomizan El
porcentaje accionario del socio fallecido entre sus herederos, así siempre
disconformes ingresar la sociedad de cuyo acto constitutivo no han
participado.
Menor porcentaje, por ejemplo, exige el artículo 294 inciso 11 para
formular denuncias a la sindicatura en cuanto requiere solo el 2% del
capital social, debiendo luego la sindicatura convocar asamblea para la
consideración cuestiones respectivas. Si la sindicatura decidiera no
convocar a asamblea, estos accionistas denunciantes verían frustrados
sus derechos, salvo la acción judicial de remoción contra el funcionario
sindical.

2 El accionista que solicitare la convocatoria deberá indicar los temas a


tratar
¿Puede el directorio o el síndico cuestionar el temario propuesto por el
accionista?
Pareciera que no, al tratarse de un derecho conferido por el legislador, aquí
en reviste la calidad accionista, frente al cual el directorio o sindicatura no
pueden convertirse en juez de esa petición. Frente a un pedido de
convocatoria asamblea por parte del accionista, el directorio o síndico
deben lisa y llanamente convocar y solo será en el seno de la asamblea
donde se debata la cuestión propuesta.

Recibido el pedido de convocatoria, el directorio y el síndico deben


3
convocar de inmediato, por la asamblea debe ser revisada y no convocada
dentro de los 40 días de recibida la petición. Los márgenes que establece
el artículo 237, en los que se exige cinco días de publicaciones con
anticipación a la fecha de asamblea, ilustran sobre la perentoriedad de la
obligación de llevar adelante tal convocatoria.
La omisión de realizarla es suficiente causal de remoción del funcionario
que ha sido requerido para llevarla a cabo (artículo 59).

Se discute cuál es el procedimiento que debe imprimir el jueves ante la


4
demanda del accionista que solicita la convocatoria judicial, la asamblea.
El artículo 15 de la ley dispone que "cuando en la ley se dispone autorizar
la promoción de una acción judicial, ésta se sustanciará por el
procedimiento sumario, salvo que sindiqué otro".
No parece ser esta la solución aplicable al supuesto del artículo 236, en
tanto esta previsión no refiere a una acción judicial, sino al ejercicio
licenciando de un derecho por un accionista. El pedido de convocatoria
asamblea judicial no es un proceder contencioso, sino voluntario. Se
asemeja al procedimiento establecido en el artículo 781 del código
procesal, en el cual el juez ordena la exhibición de libros sin sustanciación,
con la sola exhibición del contrato.

Para la procedencia de la convocatoria judicial a asamblea, basta con


5
acreditar ese carácter y la posición homicida del directorio y de la
sindicatura en cumplir con el pedido formulado por el accionista en forma
extrajudicial. Acreditados esos extremos, el juez debe convocar a
asamblea.
No cabe abrir un proceso contradictorio para dirimir los motivos que el
directorio o el síndico tuvo para no convocar o para debatir sobre los
motivos del accionista convocante. Ello es abiertamente contradictorio
con la finalidad que tuvo el legislador para consagrar tal derecho.

6 El juez podrá modificar los puntos del orden del día, a los efectos de no
perjudicar anticipada hoy necesariamente a la sociedad cuál los
miembros de los órganos de administración y fiscalización.

El juez podrá modificar los puntos del orden del día, a los efectos de no
7
perjudicar anticipada hoy necesariamente a la sociedad cuál los
miembros de los órganos de administración y fiscalización.

La resolución del juez que ordena la convocatoria asamblea no es


8
apelable. Esa inapelabilidad encuentra sustento en la disposición del
artículo 781 del código procesal, consagra expresamente para el caso del
pedido de exhibición de libros por un socio.

Formalidades de la convocatoria

Artículo 237. Convocatoria. Forma. Las asambleas serán convocadas


por publicaciones durante cinco días, con 10 de anticipación, por lo
menos y no más de 30, en el diario de publicaciones legales. Además,
para sociedades a que refiere el artículo 299, en uno de los diarios de
mayor si colación General de la República. Deberá mencionarse el
carácter de la asamblea, fecha, hora y lugar de reunión, orden del día, y
los recaudos especiales exigidos por el estatuto para la concurrencia de
los accionistas.

Asamblea en segunda convocatoria. La asamblea en segunda


convocatoria por haber fracasado la primera deberá celebrarse dentro de
los 30 días siguientes, y las publicaciones se efectuarán por 3 días con
8 de anticipación como mínimo. El estatuto puede autorizar ambas
convocatorias simultáneamente, excepto para las sociedades que
hacen oferta pública distracciones, en la que esta facultad queda
limitada a la asamblea ordinaria.

En el supuesto de convocatorias simultáneas, si la asamblea fue citada


para celebrarse el mismo día deberá hacerlo con un intervalo no inferior
a una hora de la fijada para la primera.

Asamblea unánime. La asamblea podrá celebrarse sin publicación de la


convocatoria, cuando se reúnan los accionistas que representen la
totalidad del capital social y las decisiones se adopten por unanimidad
de las acciones con derecho a voto (según texto ley 22,686).

¿Puede modificarse el régimen de convocatoria asamblea?


Se discute si el requisito de publicación edictal puede ser reemplazada por una notificación
fehaciente a cada uno de los accionistas, como lo prevé el artículo 159, última parte para las
sociedades de responsabilidad limitada.
Las críticas al sistema son justas. Existen una enorme cantidad de sociedades anónimas
cerradas o de familia, integradas por un número muy reducido de accionistas.
Es excesivamente onerosa la convocatoria por medio de edictos. Además, el sistema legal previsto por la ley
demora la celebración de la asamblea, en virtud de los plazos establecidos en el párrafo primero del artículo
237, que deben ser computados desde la última publicación de los edictos. En los hechos, las fechas de las
asambleas dependen del boletín oficial y no de la voluntad del órgano convocante.

Para las sociedades cerradas o de familia, no se justifica mantener el sistema de publicidad de la


convocatoria actualmente vigente, Siempre y cuando sus titulares lo sean de acciones nominativas por

escriturales, en tanto solo así pueden ser identificados por la sociedad a los efectos de remitirles una
comunicación fehaciente al respecto (Artículos 213 y 215). No sucede lo mismo cuando las acciones son al
portador y sus propietarios desconocidos por la sociedad.

La redacción actual de la ley 19,550 impide reemplazar la notificación edictal por la notificación
personal y fehaciente, pues la intención del legislador, para las sociedades por acciones, ha sido
unificar en un solo procedimiento la publicidad de la convocatoria, descartando otros. Debiera,
pues sustituirse, en una futura reforma legislativa, para los titulares de acciones nominativas y
escriturales, a publicidad y digital por notificación personal u otro medio fehaciente en el domicilio
registrado para cada uno de los accionistas, debiendo la notificación tener igual contenido que la
publicación.

Asamblea unánime
El artículo 237 caracteriza las asambleas unánimes como aquellas celebradas sin publicación de
la convocatoria, pero cuya validez está sujeta no solo a la presencia en ellas de la totalidad de
los accionistas, sino que sus decisiones deben adoptarse por unanimidad de las acciones con
derecho a voto.
1

Presencia de todos los accionistas que representen el total del


capital social

Deben concurrir todos los accionistas tengan o no derecho de voto. Estos últimos deben ser
necesariamente convocados y participar de la deliberación correspondiente.

Se sostiene que esta disposición de ninguna manera releva al órgano competente o autoridad
legitimada de efectuar la convocatoria. Ello se desprende de la propia redacción del artículo 237
cuando establece que " La asamblea podrá celebrarse sin publicación de la convocatoria".

El requisito parece excesivo. La mayoría de la doctrina admite la ausencia de convocatoria o


notificación previa de la asamblea, un anime, pues resulta evidente que la presencia de todos los
accionistas torna irrelevante esa formalidad, argumento que descarta asimismo la necesidad de
decisión del directorio convocado a asamblea. Asimismo, el artículo 246 de la ley lo exige el orden
del día cuando estuviera presente la totalidad del capital y la decisión se adopte por unanimidad
de las acciones con derecho a voto.
2

Necesidad de convocatoria y asistencia de directores y


síndicos

En las asambleas unánimes, es imprescindible la presencia de los directores y de la


sindicatura. No hay que perder de vista que la decisión debe ser putada porque ellos (artículo
233), máxime tratándose de cuestiones en las cuales se juzgue su responsabilidad o remoción, o
cuando ese decida la gestión de la sociedad. Esa solución encuentra respaldo en el artículo 240
de la ley, que impone la presencia de los directores, síndicos y gerentes en la asamblea de
accionistas, y en el artículo 251, que legitima a los directores científicos para impugnar las
decisiones asamblea es, lo que no constituye solo una mera facultad, sino una obligación
imperativamente impuesta por el legislador.

No convocados los integrantes de los órganos de administración y fiscalización a las


asambleas unánimes, cabe solicitar judicialmente la nulidad, en virtud de los artículos 251 a
254.

Requisitos previos a la celebración de las asambleas.

Artículo 238. Depósito de las acciones. Para asistir a las asambleas, los
accionistas debe depositar en la sociedad sustracciones un certificado
de depósito o constancia de las cuentas de acciones escriturales,
librado al efecto por banco, caja de valores y otra institución autorizada,
para su registro en el libro de asistencia de las asambleas, con no
menos de tres días hábiles de anticipación al de la fecha fijada. La
sociedad les entregarán los comprobantes necesarios de recibo, que
servirán para la admisión a la asamblea.

Comunicación de asistencia. Los titulares de acciones nominativas o


escriturales cuyo registro seas llevado por la propia sociedad, queda
exceptuados de la obligación de depositar sus acciones por presentar
certificados o constancias, pero deben usar comunicación para que se
los inscriba en el libro de asistencia dentro del mismo término.

Libro de asistencia. Los accionistas o sus representantes que


concurran a la asamblea firmarán el libro de asistencia en el que se
dejará constancia que sus domicilios, documentos de identidad y
número de votos que les correspondan.

Certificados. No se podrá disponer de las acciones hasta después de


realizada la asamblea con excepto en el caso de cancelación del
depósito. Quien sin ser accionista invoque los derechos que concede el
certificado o constancia que le atribuye tal calidad, responderá por los
daños y perjuicios que se irroguen a la sociedad emisora; socios y
terceros; la indemnización en ningún caso será inferior al valor real de
las acciones que haya invocado, al momento de la convocatoria de la
asamblea. El banco o la institución autorizada responderá por la
existencia de las acciones ante la sociedad emisora, socios o terceros,
en la medida de los perjuicios efectivamente irrogados. Cuando los
certificados de depósito o las constancias de las cuentas de acciones
escriturales no especifiquen su numeración y la de los títulos, en su
caso, la autoridad de contralor podrá, a petición fundada de cualquier
accionista, requerir del depositario o institución encargada de llevar el
registro la comprobación de la existencia de las acciones (texto según
ley 22,903).

Depósito de acciones y comunicación de asistencia asamblea


El artículo 238 prevé como requisito necesario el depósito de las respectivas acciones por parte
de los accionistas titulares, o un certificado de depósito expedido por una institución bancaria, en
la cual consten todos los datos necesarios para la individualización de aquellas. El propósito de la

ley consiste en acreditar el carácter de socio, el depositante, de modo de poder identificar a los
titulares de las acciones. El depósito de ellas en la sociedad, para su registro en el libro de
asistencia asambleas, es el instrumento más idóneo. En las acciones nominativas o escriturales
en la que el registro es llevado por la sociedad, subtitulares no se encuentran sometidos es

obligación, pues la identificación surge del libro de registro de acciones o de acciones


escriturales, según lo dispuesto los artículos 208, 203 inciso tercero y 215.

El certificado bancario debe ser expedido "al efecto", es decir, para


concurrir a una determinada asamblea. Los certificados deben ser
despedidos de conformidad con el texto legal por los bancos o
instituciones autorizadas.

A C C I O N E S A L PO RTA D O R A C C I O N E S N O M I N AT I V A S A C C I O N E S E S C RI T U RA LE S

Sus titulares deben depositar en la sociedad sus acciones o certificado de depósito, librado al efecto por
un banco, caja de valores u otra institución autorizada para su registro en el libro de asistencia, con no
menos de tres días de anticipación hábiles a la fecha fijada. Sociedad les entregará los comprobantes
necesarios de recibo, que servirán para la admisión en la asamblea (artículo 228).

A C C I O N E S A L PO RTA D O R A C C I O N E S N O M I N AT I V A S A C C I O N E S E S C RI T U RA LE S

La sociedad emisora es la que se encuentra autorizada para llevar a cabo el registro de ellas. Por ende, sus
titulares se encuentran exceptuados del requisito del depósito previo, impuesto exclusivamente a los
tenedores de acciones al portador. Se les exige, empero, obligación de cursar comunicaciones para que se
los inscriba en el libro de asistencia asamblea dentro del término previsto en el artículo 228, párrafo primero.
Esto es, tres días hábiles de anticipación al acto asambleario.
A C C I O N E S A L PO RTA D O R A C C I O N E S N O M I N AT I V A S A C C I O N E S E S C RI T U RA LE S

Las acciones escriturales ha sido incorporadas a nuestra legislación por la ley 22,903. No se encuentran
representadas por título alguno. Se justifican mediante constancias abiertas en el registro correspondiente.

Los titulares de acciones escriturales deben depositar en la sociedad de constancia de las cuentas de
acciones, librada por la institución bancaria o por la caja de valores. Ellos, conjuntamente con la sociedad
emisora, son quienes se encuentran autorizados a llevar el registro de esas acciones.

El depósito debe hacerse con no menos de tres días hábiles de anticipación al acto asambleario. La
sociedad entregará a subtitulares los comprobantes necesarios de recibo, que servirán para su admisión en
la asamblea. La obligación de depositar rige exclusivamente cuando el registro de las acciones escriturales
he llevado por la caja de valores o institución bancaria autorizada, más si es la propia sociedad quien llevase
registro, los titulares de esas acciones no están obligados a llevar a cabo ese requisito, sin perjuicio del
deber de cursar comunicación para que se los inscriba en el libro de asistencia en el mismo término.

Cuando los certificados de depósito por las constancias de las cuentas de acciones escriturales no
especifique su numeración y la de los títulos, en su caso, la autoridad de contralor podrá, a petición fundada
de cualquiera accionista, requerir del depositario o institución encargada de llevar el registro la
comprobación de la existencia de las acciones".

No se podrá disponer de las acciones hasta En el supuesto de pérdida o sustracción de las


después de realizada la asamblea, excepto en caso acciones, se dispone que, quien sin ser accionista
de cancelación del depósito. La prohibición aludida invoque los derechos que confiere un certificado o
refiere a la material disponibilidad, en cuanto el constancia que le atribuye tal calidad, responderá
titular de ellas no podrá disponer de estas acciones por los daños y perjuicios que se roben a la
hasta la finalización de la asamblea, pero nadie sociedad emisora, socios y terceros. La
impide que el negocio jurídico base de esa indemnización en ningún caso será inferior al valor
transferencia pueda quedar concretado durante ese real de las acciones que has invocado al momento
período, resultando válida en consecuencia su de la convocatoria de la asamblea. Asimismo, el
venta, donación, prenda, etcétera. Tratándose de banco o institución autorizada responderán por la
acciones escriturales, solo podrán alterarse las existencia de las acciones ante la sociedad
cuentas de los titulares una vez finalizado el acto emisora, socio o terceros, en la medida en que

asambleario de qué se trata. existan perjuicios efectivamente irrogados.

Forma de comportar los plazos previstos en el artículo 238


La ley fija para el depósito de las acciones al portador o la comunicación referida, las acciones
nominativas, a los efectos de su registro en el libro de asistencia a las asambleas, un plazo de no
menos de tres días hábiles de anticipación a la fecha fijada para la celebración de la asamblea.
El artículo 54 de la resolución 6/80 establecía que el plazo de tres días hábiles que fija el artículo
238, primer párrafo de la ley 19,550, se computará retroactivamente a partir de la hora cero del
día fijado para la asamblea, excluyéndose los días domingos y feriados nacionales".
De este modo:

No se computa el día de celebración de la asamblea.

Los días sábados son considerados hábiles para efectuar la notificación o


depósito, así como para el trámite de inscripción en el libro de asistencia.

El libro de asistencia asambleas


La ley 19,550 no prevé disposiciones específicas en cuanto las formalidades que deben tener
este libro, a diferencia de lo que establece para otro libro social (artículos 73 y 213).
Este libro tiene una singular importancia para la legalidad del acto asambleario, pues cumple una
doble finalidad:

1 Reconstituir prueba de la presencia, la asamblea y acciones en número


suficiente para que pueda reunirse y deliberar.
Permitir, en cuanto socio, tener conocimiento de quienes son los otros
2
socios concurrentes, sus representantes, el monto de las tenencias
declaradas, los derechos que acuerdan esas acciones y la identidad de
cada uno de los socios.

El accionista tiene derecho no solo requerir la exhibición del


libro, sino también, en ejercicio de su derecho de
información, requerir copia de sus constancias.

El derecho que le reconoce el artículo 249 de requerir, a su costa, copia del acta de asamblea no
sería completo, sino que se le permitiera contar con copia de las constancias del libro de
asistencia correspondiente a ese mismo acto asambleario. Él, al fin de cuentas, constituye

prueba documental de la celebración del acto en forma legal.

El libro en cuestión debe cumplir con los requisitos de forma


y fondo previstos en la legislación y normas
reglamentarias.

Este libro debe ser completado con los datos de los accionistas que hayan cumplido con los
requisitos del primer párrafo del artículo 238, con la anticipación prevista por esa norma. La

responsabilidad de su llegado compete al directorio o bien presidente de la asamblea contra


cuando ella hubiera sido convocada judicialmente. La costumbre se ha impuesto la firma del síndico social
como garante de la legalidad del acto societario, pero la omisión de ese requisito no afecta la validez de las

constancias del libro de asistencia.

El libro debe ser suscrito por los accionistas o sus representantes el mismo día de la
asamblea, como requisito de admisión a la casa diario, pues la ley 19.550, por identificar al mandatario con
la misma anticipación que requiere para la comunicación de la asistencia a las asambleas o el depósito de

las acciones al portador.

Asistencia a las asambleas

Artículo 239. Actuación por mandatario. Los accionistas pueden


hacerse representar en las asambleas. No pueden ser mandatarios los
directores, los síndicos, los integrantes del Consejo de vigilancia, los
gerentes y demás empleados de la sociedad.

Es suficiente el otorgamiento del mandato en instrumento privado,


confirma, certificada en forma judicial, notarial o bancaria, salvo
disposición en contrario del estatuto.
Asistencia a las asambleas
Pueden intervenir en las asambleas:

La totalidad de los accionistas, siempre y cuando no se hallen en mora en


la integración de los aportes (artículo 122).

Los titulares de las acciones preferidas sin derecho a voto (artículo 217).

Los directores.

Gerentes.

Síndicos y miembros del consejo de vigilancia (artículos 240, 241, 294


inciso tercero y 281 inciso g).

El fiduciario (artículo 345, inciso segundo).

Los funcionarios de la inspección General de justicia).

El accionista puede hacerse representar por apoderado,


socio o tercero. Es suficiente el otorgamiento del mandato,
instrumento privado, con la firma certificada en forma
judicial, nota de aval bancaria, salvo disposición en
contrario del estatuto, exigiendo instrumento público.

Resultaría válido un apoderamiento sin certificación notarial de firmas si el accionista suscribe la

autorización en presencia de los asistentes a las asambleas. El objetivo de esta previsión Es


contar con un instrumento del que surja en forma fehaciente indudable la voluntad del apoderado
de ser representado en el acto asambleario.

No pueden ser apoderados los directores, síndicos, hoy integrantes


del consejo de vigilancia, pues se trata de impedir que la
dependencia de los mandatarios trabe el ejercicio cabal de sus
funciones, que por esta vía se burlen las prohibiciones del voto que
prescriben artículo 241.

El poder general de administración habilita al notario para concurrir a la asamblea, aun cuando no contenga
cláusulas en ese sentido.
Un mismo apoderado puede representar a dos o más accionistas en la misma asamblea, resultado visible
que emita su voto en sentido inverso, según la representación que ejerza. Si representa a alguno de los

funcionarios inhabilitados por el artículo 241, deberás abstenerse la votación de los asuntos mencionados
en esa norma legal.

El Mandato no puede otorgarse por la sociedad, pues equivalen otorgarlo a sus directores. No resulta
tampoco admisible la actuación de un gestor, siendo inválida en consecuencia la ratificación posterior por

parte del accionista.


En todos los supuestos de representación, el mandatario cosa a su favor del derecho de información en los
mismos términos con que cuenta con el su representado. Este derecho no puede ser retaceado, aun cuando

se hubiera otorgado un mandato imperativo, es decir, una indicación precisa el instrumento del mandato del
sentido en que tiene que emitir su voto.

Los poderes deben ser conservados por la sociedad, como también así los instrumentos
acompañados para acreditar la representación necesaria (tutores, curadores, padre en ejercicio
de la patria potestad, etcétera). También en los casos de representación legal (síndico de la

fallida), todos los cuales puede ser controlado por los accionistas a los efectos de verificar su
legalidad.

Concurrencia de inspectores de justicia a las asambleas


Los accionistas, directores, síndicos o consejero de vigilancia puede solicitar la concurrencia de
un inspector a las asambleas. Ese pedido debe efectuarse hasta cinco días hábiles antes de la
asamblea, en el que deberá expresarse la causa del interés público en que se funda el pedido.
19 31

11.6 Asambleas - Parte III

Intervención de los directores, síndicos y gerente

Artículo 240. Intervención de los directores, síndicos y gerentes.


Directores, los síndicos y los gerentes generales tienen derecho y
obligación de asistir con voz a las asambleas. Sólo tendrá voto en la
medida que les corresponda como accionistas, con las limitaciones
establecidas en esta sección.
Es nula cualquier cláusula en contrario.

Artículo 241. Inhabilitación para votar. Los directores, síndicos,


miembros del consejo de vigilancia y gerentes generales, no pueden
votar en las decisiones vinculadas con la aprobación de sus actos de
gestión. Tampoco lo pueden hacer en las resoluciones atinentes a su
responsabilidad o remoción con causa (texto según ley 22,903).

Intervención de los directores, síndicos, consejeros de vigilancia y


gerentes en las asambleas
Los artículos 241 y 248 establecen ciertas inhabilitaciones para votar en las asambleas, que
pesan sobre las siguientes personas:
Sobre los directores, síndicos y miembros del consejo de vigilancia y
gerentes generales, que no pueden emitir su voto cuando los acuerdos
versen sobre la aprobación de sus actos de gestión y sobre las
resoluciones atinentes a su responsabilidad o remoción con causa
(artículo 241).

Sobre los accionistas que tuvieran un interés contrario al de la sociedad


en una determinada operación o actuación social que deba ser resuelta
por el órgano de gobierno (artículo 248).

Las inhabilitaciones establecidas por el artículo 241 no constituyen más que meros

ejemplos de la prohibición contenida en el artículo 248, que debe ser considerada como principio
general y que tiende a custodiar el interés social y a procurar que todos los accionistas emitan su voto en
beneficio de la sociedad y no en su propio interés. La actuación en interés de la sociedad constituye una

condición esencial para la emisión del voto por el accionista, que podría ser invalidado cuando el mismo
haya sido emitido persiguiendo un fin propio o extrasocietario.

Las previsiones establecidas en el artículo 241, que le vedan a los administradores y síndicos el derecho de
emitir su voto cuando se considera la gestión de ellos, tiende a evitar que esos funcionarios puedan
convertirse en jueces de su propia conducta y actuación. Son razones fundadas en la ética de la buena fe,

además de la custodia del interés social, la que sustentan esa prohibición.

Consecuencias de la violación de lo dispuesto en el artículo 241


Se discute sobre la validez de los actos asambleario en los cuales el accionista, afectado por las
prohibiciones establecidas en el artículo 241, emitió su voto y contribuyó a formar la mayoría.

Las prohibiciones del artículo 241 tienen fundamento ético.

No puede un director o gerente convertirse en juez de Además, no hay que perder de vista que las
su propia conducta. La nulidad de los actos que prohibiciones establecidas en el artículo 241
implica la infracción aludida debe encuadrar dentro de implican, en puridad, supuestos de incapacidades
las absolutas, las que han sido establecidas, como es de derecho, que acarrean la nulidad absoluta para
sabido, para proteger el orden social, las buenas quien las infringe. Las incapacidades de derecho
costumbres y, de un modo más general, el orden responden, por lo común, a razones morales y
público. éticas.

La nulidad del voto del incapaz debe prosperar aun cuando


no se haya demostrado la existencia de perjuicios para la
sociedad.

Presidencia de las asambleas


Artículo 242. Presidencia de las asambleas. Las asambleas serán
precedidas por el presidente del directorio o su reemplazante, salvo
disposición contraria en el estatuto; y en su defecto, por la persona que
designe la asamblea.

Asamblea convocada judicialmente o por la autoridad de contralor.


Cuando la asamblea fue convocada por el juez o la autoridad de
contralor, será presidida por el funcionario que estos designen.

El artículo 242 establece que las asambleas serán presididas por el presidente del directorio o su
reemplazante, en caso de ausencia o licencia de aquél. Este principio sufre dos excepciones:

Disposición en contrario del estatuto en el cual se designe una persona


determinada para ejercer esas funciones: debe interpretarse que la
designación debe recaer aún en quienes no revistan la calidad de
accionistas, supuesto este infrecuente en la medida en que se advierta
que carece de voz y voto en adopción de los acuerdos.

Designación del presidente de la asamblea de accionistas: Este supuesto


esta reservado para cuando el presidente del directorio, su reemplazante
buena persona designada en el estatuto no pudieran ejercer esa función
por la naturaleza de las decisiones adoptadas (análisis de su gestión y su
eventual responsabilidad) o por tener interés contrario al de la sociedad
(artículo 272). La importancia de la regla general establecida por el artículo
242 radica en que la asamblea no podrá oponerse a que sea presidida por
el presidente del directorio, si los estatutos no han dispuesto otra cosa al
respecto.
Son funciones del presidente:

Proceder a la apertura del acto, anunciando la cantidad de entrevistas


1
presentes, acciones representadas por los mismos y votos conferidos.

2 Dar lectura al orden del día y formular aclaraciones que los asistentes a la
asamblea requieran.

Poner a consideración los puntos del orden del día.


3

4 Dirigir las deliberaciones, adoptando las medidas conducentes para la


normalidad del acto.

Controlar el resultado de las votaciones.


5

Suscribir el acta, previa comprobación de su veracidad junto con los


6
accionistas designados a tal fin.

7 En caso de no haberse obtenido el quórum para sesionar, debe levantar o


suspender el acto.

Las funciones del presidente de la asamblea dan comienzo


con anterioridad ese acto, desde que comprenden el control
de la legalidad del mismo, la verificación del depósito previo
de las acciones y la comprobación del quórum establecido
legalmente.
Si la asamblea hubiera sido convocada judicialmente o por la autoridad
de contralor, deberá ser presidida por el funcionario que estos designen.

Quórum y mayorías necesarias para la validez de las


asambleas

Artículo 243. Asamblea ordinaria. Quórum. La constitución de la


asamblea ordinaria en primera convocatoria requiere la presencia de
accionistas que representen la mayoría de las acciones con derecho a
voto.

Segunda convocatoria. En la segunda convocatoria la asamblea se


considerará constituida, cualquiera sea el número de esas acciones
presentes.

Mayoría. Las resoluciones en ambos casos serán tomadas por mayoría


absoluta de los votos presentes que puedan emitirse en la respectiva
decisión, salvo cuando el estatuto exija mayor número.

Artículo 244. Asamblea extraordinaria. Quórum. La asamblea


extraordinaria se reúne en primera convocatoria con la presencia de
accionistas que representen el 60% de las acciones con derecho a voto
si el estatuto no exige quórum mayor.

Segunda convocatoria. En la segunda convocatoria se requiere la


concurrencia de accionistas que representen el 30% de las acciones
con derecho a voto, salvo que el estatuto fije quórum mayor o menor.

Mayoría. Las resoluciones en ambos casos serán tomadas por mayoría


absoluta de los votos presentes que puedan emitirse en la respectiva
decisión, salvo cuando el estatuto exija mayor número.

Supuestos especiales. Cuando se tratare de la transformación, prórroga


o reconducción, excepto en las sociedades que hacen oferta pública o
cotización de sus acciones; la disolución anticipada de la sociedad; de
la transferencia del domicilio al extranjero; del cambio fundamental del
objeto y de la reintegración total o parcial del capital, tanto en el primera
cuanto en segunda convocatoria, las resoluciones se adoptarán por el
voto favorable de la mayoría de acciones con derecho a voto, sin
aplicarse la pluralidad de voto. Esta disposición se aplicará para decidir
la fusión y la escisión, salvo respecto de la sociedad incorporante que
se regirá por las normas del aumento de capital (texto según ley 22,903,
rectificado por la ley 22,985).

Régimen de quórum
El artículo 243 diferencia entre primera y segunda convocatoria. Esta última ha sido contemplada
por el legislador para facilitar la celebración de los acuerdos asamblea varios, en los supuestos
en que estas fracasen por la inasistencia de [Link] ha pretendido así que el órgano de
gobierno pueda deliberar y decidir con la presencia de un número relevante de accionistas y, al
mismo tiempo, procurar evitar que la sociedad quede trabada por la ausencia de aquellos, lo cual
podría conducir a su disolución (artículo 94 inciso 4º), Por imposibilidad de cumplir su objeto
social.

En ambos casos, la ley no tomado en consideración el número de accionistas, sino que


exige que estos sean titulares de acciones con derecho a voto, descartando así a los tenedores
de acciones preferidas patrimonialmente sin derecho a voto, salvo en los supuestos en que lo recuperen
(artículos 217 incisos 2 y 3 Y 244 último párrafo).

Para el quórum se tienen en cuenta también las acciones pertenecientes a los directores,

síndicos y consejeros de vigilancia, porque tienen en principio derecho a voto, aun cuando
deben abstenerse de hacerlo en determinados supuestos, Y las de los accionistas con interés
contrario, que deben retirarse en el supuesto de presentarse la situación prevista en el artículo 248. En el

caso de los accionistas titulares de acciones con derecho a voto plural, la presencia de ellos se computa
individualmente, bolearé clara cuando refiere al cómputo del quórum, teniendo en consideración los

accionistas con derecho a voto.


En el caso de la asamblea extraordinaria, por la relevancia de las
cuestiones que ella debe considerar, el quórum exigido para ambas
convocatorias es superior, exigiéndose para la primera la presencia
de accionistas que representen el 60% de las acciones con derecho
a voto, salvo mayor número exigido por el estatuto. Para la
segunda convocatoria, se requiere la concurrencia de accionistas
que representen el 30% de las acciones, aunque se admiten
disposiciones estatutarias fijando quórum mayor o menor.
Eso no significa que pueda exigirse unanimidad, porque la regulación debe inspirarse en los fines
perseguidos por la ley, evitando trabar el desenvolvimiento de la empresa.

Régimen de mayorías

Asambleas ordinarias: las resoluciones adoptadas por los accionistas en


ambas convocatorias deben ser tomadas por mayoría absoluta de los
presentes en la respectiva decisión, salvo cuando el estatuto exija un
número mayor.

Asambleas extraordinarias: la ley hace una distinción, según los asuntos


que deben considerarse se encuentren o no comprendidos en el último
párrafo del artículo 244 de la ley.
De no encontrarse comprendidos en ella, las resoluciones en primera y
segunda convocatorias serán tomadas por la mayoría absoluta de votos
presentes que pueden emitirse en la respectiva decisión, salvo mayor
número exigido por el estatuto. Si la decisión se encontrase incluida
dentro de los puntos enunciados por el artículo 244, los acuerdos se
adoptarán con el voto favorable de la mayoría de las acciones con
derecho a voto, sin aplicarse la pluralidad de votos. Rige en estos casos
un sistema calificado de mayorías, por la trascendencia de las
resoluciones comprendidas en la norma. En estos casos, no se hace
distinción entre accionistas presentes o ausentes, como es el principio
general en las restantes asambleas.

Con criterio intermedio, el artículo 288 de la ley establece la aplicación


del principio general previsto por los artículos 243 y 244 primer párrafo
para la elección y remoción de síndicos (mayoría absoluta de los votos
presentes), pero cada acción da derecho a un solo voto, sin aplicarse la
pluralidad de votos.
¿Puede exigirse la unanimidad para la adopción de acuerdos
sociales?
La doctrina descarta la posibilidad de que el estatuto de la sociedad establezca la unanimidad
para la adopción de decisiones sociales, por contradecir el principio mayoritario erigido en regla
general para la adopción de decisiones.
La ley, empero, consagra varias excepciones a ese principio:

Las que se encuentran en el artículo 95 4 párrafo, cuando prevé la


posibilidad de reconducir el contrato social con posterioridad a la registra
acción del nombramiento del liquidador, exigiendo la unanimidad sin
distinción de tipos.

Artículo 237, que lo establece como requisito imprescindible para las


asambleas "unánimes", dado que la decisión debe adoptarse "Por la
unanimidad de las acciones con derecho a voto".

Artículo 250, si bien lo menciona la unanimidad, virtualmente la consagra,


cuando exige el consentimiento de una determinada clase de acciones,
cuando la asamblea general adopta resoluciones que afecten los
derechos de esa clase.

El principio básico que rige las resoluciones de la asamblea


de accionistas es el llamado "principio mayoritario", según el
cual se presume que la voluntad de la mayoría es la que
mejor resguarda el interés general de la sociedad,
atribuyéndole el carácter de voluntad social.
La ley concede a la mayoría el poder de gobierno de la sociedad. No sería admisible que una
minoría pudiese paralizar toda la vida de la sociedad. La unanimidad es incompatible con la
realización práctica, ya que consagra el veto.

La unanimidad es ajena al sistema de expresión de la


voluntad en la sociedad anónima. Aún más: la subvierte y la
perturba.

La inclusión en un estatuto social del requisito de la decisión un anime no puede ser aceptable en
principio. Sólo es cuando se establece para un asunto concreto y cuando de su aplicación no
resultara dificultado un derecho individual intangible o un principio estructural de la sociedad
anónima.

¿Como debe computarse el voto del accionista abstenido?


Los artículos 243 y 244 de la ley se refieren a "los votos que pueden emitirse en la respectiva
decisión", debiendo descartarse, para el cómputo de las mayorías, el voto de aquellos
accionistas que se encuentran abstenidos obligatoriamente de emitir su voto, por expresa
disposición legal (artículos 241 y 248). No hay razón alguna para modificar ese criterio cuando la
abstención es consecuencia del acto de voluntad.
20 31

11.7 El Consejo de vigilancia

El Consejo de vigilancia

Artículo 280. Reglamentación. El estatuto podrá organizar un consejo de


vigilancia, integrado por 3 a 15 accionistas designados por la asamblea
conforme a los artículos 262 o 263, reelegibles libremente irrevocables.
Cuando el estatuto prevea el consejo de vigilancia, los artículos 262 y
263 no se aplicarán en la elección de directores si estos deben ser
elegidos por aquel.

Normas aplicables. Se aplicarán los artículos 234 inciso 2, 241, 257, 258
párrafos primero, 259, 260, 261, 264, 265,, de Vigil ansia, 266, 267, 272,
273, 274, 275, 276, 277, 278, 279, 286 y 305. También se aplicará el
artículo 60. Cuando en estas disposiciones se hace referencia al director
o directorio, se entenderá consejero o consejo de vigilancia (texto según
ley 22.903).

Importancia del Consejo de vigilancia


El ordenamiento regula un órgano exclusivamente integrado por accionistas, cuya misión no es
otra que el control de legalidad de los actos del directorio y la evaluación de la oportunidad
comercial y la eficacia de ellos, en función del interés de la sociedad.
El artículo 280 establece que su organización es facultativa,
al decir "el estatuto podrá organizar un consejo de
vigilancia".

Si el estatuto establece un control a través de sindicatura, ella deberá ser integrada por
profesionales idóneos, aunque el control que podrá realizar deberá enmarcarse en el de legalidad
de los actos del directorio, es decir, su adecuación a la ley, estatuto o reglamento. A través del
Consejo de vigilancia, en cambio, los accionistas integren ese órgano, se reserva la posibilidad
de realizar un examen de la gestión empresaria, incluso en lo que respecta al mérito y
oportunidad de los actos correspondientes.

El Consejo de vigilancia no reemplaza necesariamente la


sindicatura. Más la superposición de funciones de uno y
otro órgano tornan inconveniente la simultánea
organización de ambos.

El control desplegado por ese órgano carece de carácter profesional. De allí la necesidad de

contratar anualmente una auditoría externa, en reemplazo de la sindicatura, cuyo informe sobre
los estados contables deberá someterse a la asamblea de accionistas (artículo 283).
Debe tenerse presente que la ley 22.903 ha reformado el artículo 284, estableciendo la
posibilidad de que la sociedad carezca de sindicatura. En ese caso, el control será realizado por
los mismos accionistas, en virtud de lo establecido en el artículo 55. De este modo, es facultativa
la creación de un órgano de control, salvo en las sociedades comprendidas en el artículo 299, en
que resulta obligatorio.

Designación de los integrantes del Consejo de vigilancia.


El Consejo de vigilancia es un órgano que debe contar con un mínimo de tres y un máximo de 15
miembros. De ello se desprende que la sociedad que lo adopte debe tener como mínimo tres
accionistas.

El carácter de accionista es requisito indispensable para


desempeñar el cargo de consejero. La pérdida de ese
carácter obliga a este a presentar su renuncia o autoriza a
su remoción.

Designación de los consejeros puede hacerse por mayoría absoluta a través de asamblea
ordinaria, en las que todos los accionistas podrán votar acumulativamente. Asimismo, también
podrá designarse por categoría de acciones cuando estatutariamente se hubiera conferido al
órgano de gobierno esa facultad.
Cuando el estatuto prevea la existencia de un consejo de vigilancia, los artículos 262 y 263
no se aplicarán para la elección de directores, si estos deben ser elegidos por el Consejo.
De este modo, los sistemas selectivos en la designación de directores, que constituyen excepciones al
principio general en materia de elección por mayoría en la asamblea general ordinaria, son adoptados en el

caso de designación de los consejeros como regla básica. Los referidos sistemas de protección de
minorías son de aplicación excluyente, pues lo que tiende la ley esa que estas, a través de las disposiciones

de los artículos citados, puedan elegir algún miembro del Consejo de vigilancia, por cuanto el estatuto, al
poder delegar en este órgano la designación de los directores, otorga injerencia al consejero elegido por la

minoría para la designación de aquellos.

Los consejeros, en cuanto accionistas, consta de derecho de voto en la elección de los mismos.
El artículo 241 solo los inhabilita para aprobar los estados contables, así como los demás actos
relacionados con su gestión y las resoluciones referentes a su responsabilidad y remoción.
Es inaplicable al Consejo de vigilancia el artículo 284, referido, de que la sindicatura, que
establece: "cada acción dará derecho a un solo voto para la elección y la remoción de los
síndicos".

Incompatibilidades e inhabilidades
Por aplicación de los artículos 264, 286 y 280, rigen para los consejeros las mismas
incompatibilidades e inhabilidades y la leía establecido para los directores y síndicos.

Se discute la persona jurídica pueden ser miembros o no del Consejo de


vigilancia. La respuesta es afirmativa, pues para ostentar ese cargo se
debe ser accionista y precisamente las personas jurídicas pueden serlo.

Registración de la designación y cesación de los consejeros de


vigilancia.
El artículo 280 remite al 60. Así, se impone la inscripción en el registro público de los miembros

del Consejo de vigilancia.


Las funciones de sus integrantes no se agotan en el mero examen de legalidad de la actuación
del directorio, sino que les corresponde el análisis de mérito y oportunidad de la gestión
comercial de la sociedad, en labor que la doctrina ha calificado como integradora de la
administración del ente societario. De todas formas, la extensión a este órgano de esa norma
resulte entendible, pues sus integrantes en ningún caso ejercen la representación de la sociedad.

Funcionamiento del Consejo de vigilancia


Se trata de un órgano colegiado, que delibera y decide por mayoría. Puede facultativamente
organizar diversas comisiones para el mejor cumplimiento de sus funciones.
La ley obliga a la necesaria reglamentación estatutaria de
su organización y funcionamiento.

Sin perjuicio de ello, fija pautas mínimas de funcionamiento y dispone la aplicación de los
artículos 260 y 267:

El consejo deberá reunirse obligatoriamente en forma trimestral o cuando


lo requiera cualquiera de sus integrantes, en cuyo caso la convocatoria se
hará por el presidente o por cualquiera de los consejeros.

Las sesiones del Consejo de vigilancia deberán constar en un libro de

actas (artículo 73).

Resulta necesaria también la designación de un presidente en la primera


reunión del Consejo de vigilancia, lo que se desprende del artículo 267, de
aplicación a este instituto.

El presidente representa al consejo en el directorio y ante la asamblea de


accionistas.

El cargo del consejero es personal e indelegable. La elección reposa,


precisamente, en sus cualidades personales. No podrán votar, pues, por
correspondencia, pero en caso de ausencia, podrán autorizar a otro
consejero a hacerlo en su nombre, si existiere quórum suficiente. La
responsabilidad del ausente que brinde esa autorización será la misma
que la de los consejeros presentes.

El quórum necesario para poder desarrollar la sesión, por aplicación del


artículo 267, es de la mitad más uno de sus integrantes.

Los consejeros disidentes, en número no menor a un tercio, podrán


convocar a asamblea de accionistas, para que estos tomen conocimiento
y decidan acerca de las cuestiones que motivan su disidencia.
Cuando la decisión del Consejo de vigilancia es contraria a la ley, estatuto
o reglamento. Aquella, por expresa disposición legal (artículo 275), no
puede ser convalidada ni ratificada por una asamblea de accionistas. Los
consejeros disidentes deben, en ese supuesto, actual de conformidad con
lo dispuesto por el artículo 290, cumpliendo con las disposiciones del
artículo 294 como único modo para eximirse de las responsabilidades
correspondientes (artículo 297).

Remoción y renuncia de los integrantes del Consejo de vigilancia


El artículo 280 establece como regla general la libre revocabilidad de los consejeros, sin ser
necesaria la invocación de justa causa.

En caso de haberse designado consejeros de vigilancia por el sistema de


elección por categoría de acciones, la remoción se hará por la asamblea
de accionistas de la clase que corresponda.

Si se empleó el sistema de acumulación de votos en la elección, la


remoción solo procederá cuando incluye la totalidad de los integrantes del
Consejo de vigilancia, con excepción, para ambos casos, de lo dispuesto
en los artículos 264 y 267, que autorizan a la Asamblea General de
accionistas a removerlos en el supuesto de existir una causal de
incompatibilidad o inhabilidad, o haberse decidido su responsabilidad.

Denegada la remoción, cualquier accionista, director o


consejero pueden requerirla judicialmente.

En orden a la renuncia de los integrantes del Consejo de vigilancia, esta deberá ser presentada al
Consejo, órgano que podrá aceptarla si no afecta su funcionamiento regular. De lo contrario, el
renunciante deberá continuar en funciones hasta tanto la próxima asamblea se pronuncie.

Remuneración
Rige al respecto el artículo 261. Si el estatuto no fijare la remuneración, corresponderá que lo haga
la asamblea de accionistas.

Derechos y obligaciones del Consejo de vigilancia.

Artículo 281. Organización. El estatuto reglamentará la organización y


funcionamiento del Consejo de vigilancia.

Atribuciones y deberes. Son funciones del Consejo de vigilancia:

1. Fiscalizar la gestión del directorio. Puede examinar la contabilidad


social, los bienes sociales, realizará arqueo de caja, sea
directamente o por perito que designe; recabar informes sobre
contratos celebrados o en trámite de celebración, aún cuando no
excedan de las atribuciones del directorio. Por lo menos
trimestralmente, el directorio presentará al Consejo informe escrito
acerca de la gestión social.

2. Convocar a la asamblea cuando estime conveniente o lo requieran


accionistas conforme al artículo 236.

3. Sin perjuicio de la aplicación del artículo 58, el estatuto puede


prever que determinadas clases de actos o contratos no podrán
celebrarse sin su aprobación. Denegada esta, el directorio podrá
someterlo a decisión de la asamblea.

4. La elección de los integrantes del directorio cuando lo establezca


el estatuto, sin perjuicio de su revocabilidad por la asamblea. En
este caso, la remuneración será fija y la duración en el cargo podrá
extenderse a cinco años.

5. Presentar a la asamblea sus observaciones sobre la memoria del


directorio y los estados contables sometidos a consideración de la
misma.

6. Designar una o más comisiones para investigar o examinar


cuestiones o denuncias de accionistas o para vigilar la ejecución
de sus decisiones.

7. Las demás funciones y facultades atribuidas en esta ley a los


síndicos.

Las facultades del Consejo de vigilancia tienen un alcance mayor que las atribuidas a la
sindicatura. No sólo cuentan con todas las potestades de este órgano (artículo 281 inciso "g"),

sino que también le corresponde la fiscalización de la gestión comercial del directorio e, incluso,
previsión estatutaria mediante, funciones de co-administración, reservándose el derecho de
aprobar determinados actos o contratos o atribuyéndose la potestad de elegir los integrantes del
órgano de administración, en cuyo caso la remuneración será fija y la duración podrá extenderse
hasta cinco ejercicios (artículo 281 incisos "c" y "d").

En cumplimiento de las atribuciones de fiscalización del directorio, deberá


examinar la contabilidad social, los bienes de la sociedad, realizará
arqueo de caja, sea directamente o por perito que designe, recabar
informes sobre contratos celebrados o en trámite de celebración, aún
cuando no excedan de las atribuciones del directorio. Trimestralmente,
por lo menos, el órgano de administración presentará al Consejo informe
escrito sobre la gestión de la sociedad (artículo 281, inciso "a").

El Consejo puede convocar a toda clase de asambleas (artículo 281,


inciso "b"), cuando lo estime conveniente, o cuando lo requieran
accionistas en los términos del artículo 236 de la ley. Esta atribución
también es más amplia que la concedida a la sindicatura por el artículo
294 inciso 7º, pues este órgano, si bien tiene facultad de convocar a
asamblea extraordinaria en cualquier momento, solo puede llamar a la
ordinaria o asambleas especiales cuando omitiera hacerlo el directorio.
Asimismo, el legislador ha mitigado la virtualidad del veto del Consejo de
vigilancia, en tanto no deja éste automáticamente sin efecto esa
contratación. El órgano de administración puede someterlo a la decisión
de la asamblea de accionistas a fin de que éstos resuelvan lo que
corresponda.

El estatuto puede autorizar al Consejo de vigilancia la elección de


directores, sin perjuicio de la revocabilidad por la asamblea, según el
artículo 281, párrafo 1º. En ese caso, la remuneración de los directores
será fija y la duración en el cargo podrá extenderse por el término de cinco
años (artículo 281 inciso "d").

Asimismo, el Consejo debe presentar a la asamblea de accionistas sus


observaciones sobre la memoria del directorio y los estados contables
sometidos a su consideración. Este informe no es similar al previsto en el
artículo 294 inciso 5º para la sindicatura, sino que ofrece otro punto de
vista, en atención al control de mérito que el legislador le ha otorgado, en
particular, en orden a la proyección de las operaciones sociales de la
situación comercial presente y futura de la empresa. La coexistencia de la
sindicatura (artículo 283) no exime al Consejo de vigilancia del
cumplimiento de esa obligación.

También deberá designar a una o más comisiones para investigar por


examinar cuestiones o denuncias de accionistas, o para vigilar la
ejecución de sus decisiones (artículo 281 inciso "f").
La designación de comisiones no descarta la investigación directa por el
Consejo, cuando estime conveniente.
Además, a diferencia con lo que acontece con la sindicatura (artículo 294
inciso 11), la ley exige para estos supuestos que los accionistas sean
titulares de un determinado porcentaje del capital social.

Asimismo, la mayor amplitud de las funciones del Consejo se exhibe por la


potestad que tiene de designar comisiones para vigilar la ejecución de sus
decisiones (artículo 281 inciso "g").
Este último inciso otorga también al Consejo las demás facultades y atribuciones atribuidas a los
síndicos, entre otras: el examen de la documentación y contabilidad de la sociedad (artículo 294
inciso 1º); la asistencia, con voz, pero sin voto, a las reuniones del directorio, Comité ejecutivo y

asambleas, a las que debe ser necesariamente citado; el control de la garantía de los directores
(artículo 294 inciso 4º); la inclusión en el orden del día de la asamblea de los puntos que
considere procedentes; suministrar a los accionistas que representa el no menos del 2% del
capital social información sobre materias de su competencia (artículo 294 inciso 6º); vigilar que

los órganos sociales del debido cumplimiento a la ley, estatuto, reglamento y decisiones
asamblearias (artículo 294 inciso 9º); fiscalizar la liquidación de la sociedad (artículo 294 inciso
10); impugnar las decisiones a asamblearias violatorias de las disposiciones legales o
estatutarias (artículos 251 y 253). Deberá tenerse presente que los derechos de información e

investigación de los miembros del Consejo de vigilancia incluyen los ejercicios económicos
anteriores a su presentación.

Artículo 282. Consejeros disidentes. Obligaciones. Los consejeros


disidentes en número no menor a un tercio podrán convocar la asamblea
de accionistas para que esta tome conocimiento y decida acerca de la
cuestión que motiva su disidencia.

Sindicatura y Consejo de vigilancia. Auditoría anual

Artículo 283. Sindicatura: prescindencia. Cuando el estatuto organice el


Consejo de vigilancia, podrá prescindir de la sindicatura prevista en los
artículos 284 y siguientes. En tal caso, la sindicatura será reemplazada
por un auditor anual, contratado por el Consejo de vigilancia, y su informe
sobre los estados contables de someter a la asamblea, sin perjuicio de
las medidas que pueda adoptar el Consejo.
Del artículo 283 se desprende:

Que no resulta incompatible la coexistencia de un consejo de vigilancia y


de una sindicatura.

Que de funcionar un consejo de vigilancia, la sindicatura puede ser


reemplazada por una auditoría anual contratada por ese consejo, para
preservar la imparcialidad del contralor.

Que el informe presentado por la auditoría, referido a los estados


contables, debe ser sometido a la asamblea para su aprobación, sin
perjuicio de las medidas que pueda adoptar el Consejo de vigilancia, a
tenor de lo dispuesto en el artículo 281 incisos "a" y "b".
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11.8 La sindicatura o fiscalización privada

La sindicatura o fiscalización privada

Artículo 284. Está a cargo de uno o más síndicos designados por la


asamblea de accionistas. Se elegirá igual número de síndicos suplentes.

Cuando la sociedad estuviere comprendida en el artículo 299 - excepto


en los casos previstos en los incisos 2 y 7 y cuando se trate de Pymes
que encuadren en el régimen especial Pyme reglamentado por la
Comisión Nacional de Valores- la sindicatura debe ser colegiada en
número impar.

Cada acción dará en todos los casos derechos a un solo voto para la
elección y remoción de los síndicos, sin perjuicio de la aplicación del
artículo 288. Es nula cualquier cláusula en contrario.

Prescindencia

Las sociedades que no estén comprendidas en ninguno de los


supuestos a que se refiere el artículo 299 y aquellas que hagan oferta
pública de obligaciones negociables garantizadas, conforme el Régimen
establecido por la Comisión Nacional de Valores, podrán prescindir de la
sindicatura cuando así esté previsto en el estatuto. En tal caso, los
socios poseen el derecho de contralor que confiere el artículo 55.
Cuando por aumento de capital resultare excedido el monto indicado, la
asamblea que así lo resolviere debe designar síndico, sin que sea
necesaria reforma de estatuto.
Requisitos

ARTÍCULO 285. — Para ser síndico se requiere:

1) Ser abogado o contador público, con título habilitante, o sociedad con


responsabilidad solidaria, constituida exclusivamente por estos
profesionales;

2) Tener domicilio real en el país.

Concepto e importancia
La institución de la sindicatura procura garantizar a los accionistas un efectivo control de la
administración de la sociedad. Es el propósito se busca realizar mediante un órgano que debe
cumplir sus funciones con independencia de criterio e imparcialidad en sus decisiones.
Se busca la idoneidad en el cumplimiento de las funciones mediante el requisito de detentar títulos de
abogado o contador, o de tratarse de una sociedad constituida exclusivamente por estos profesionales

(artículo 285).
Asimismo, se busca también facilitar el acceso de la minoría al órgano de fiscalización, mediante el empleo

del voto acumulativo (artículo 289) o por la elección por clase de acciones (artículo 288). Asimismo, en la
elección y remoción de síndicos, no resulta aplicable el voto plural con que puedan contar ciertos

accionistas, dado que en estos supuestos todas las acciones gozan de un solo voto.
El artículo 284, reformado por la ley 22,903, prevé que los accionistas pueden prescindir de la sindicatura,
salvo en los supuestos comprendidos en el artículo 299. En ese caso, el control será ejercido directamente

por los socios, según lo establecido en el artículo 55.

Para poder prescindir de la sindicatura, deben observarse dos requisitos:

Que la sociedad nos encuentre comprendida en ninguno de los supuestos


del artículo 299. De superarse el capital previsto en su inciso 2º, la
asamblea que así lo resuelva deberá designar obligatoriamente un síndico,
sin que sea necesaria la reforma de estatutos.

Que la dispensa de la sindicatura se prevea estatutariamente, lo que


significa que la incorporación del órgano de fiscalización comporta la regla
general en materia de fiscalización privada.

La prescindencia de sindicatura obliga a prever estatutariamente la elección de directores


suplentes para subsanar la eventual vacancia del directorio (artículo 258). Así también el artículo
203, que legisla sobre la reducción de capital social, establece (según la reforma introducida a él
por la ley 22,903), que ella debe ser resuelta por asamblea extraordinaria, con informe fundado del
síndico, en su caso, lo que muestra la intención del legislador de prescindir de este requisito, en
caso de inexistencia de la sindicatura.
Asimismo, si bien el artículo 212 nada dice al respecto, es evidente que si la sociedad no cuenta con
sindicatura, los títulos representativos de las acciones deberán contar solo con la firma de un director.

El artículo 274 prevé que el director que no concuerde con una determinada decisión del órgano de
administración, por considerarla lesiva del interés social o violatoria de la ley, estatuto o reglamento, debe

asentar su protesta en la respectiva acta y denunciar esta situación ante la sindicatura, para que el órgano
de control tomen las medidas del caso para evitar daños a la sociedad. Más cuando la sociedad prescinde

sindicatura, el director no agota su actividad con la mera protesta en el acta de la reunión del directorio, a los
fines de exhibirse de su responsabilidad. Corresponde exigirle también la misma actividad que compete a la
sindicatura: la convocatoria a asamblea de accionistas en esa misma reunión de directorio o la inmediata

convocatoria a reunión de directorio con iguales efectos (artículo 267).

Alcance del control de la sindicatura. ¿Control de mérito o control de


legalidad?
A diferencia de lo que acontece con el Consejo de vigilancia, la sindicatura se limita
exclusivamente al control de legalidad. Fiscaliza el cumplimiento por el directorio de las
respectivas decisiones asamblearias, del estatuto y de disposiciones legales.

Elección de los síndicos


En el acto constitutivo, los síndicos son designados por los accionistas en el procedimiento de
constitución simultánea (artículo 156) o en la asamblea constitutiva en el supuesto de
constitución de la sociedad por el procedimiento sucesivo (artículo 179 inciso 4º).
Con posterioridad, el procedimiento ordinario para la designación de los miembros de la
sindicatura será por mayoría absoluta de los votos presentes en asamblea ordinaria (artículo
234 inciso 2º), salvo el mayor número que exija el estatuto, sin que se compute la pluralidad de
votos. También podrá acudirse para la elección de síndicos al sistema del voto acumulativo,
previsto en el artículo 263.

El estatuto podrá autorizar que la designación se realice La pérdida del privilegio del voto para la
por clase de acciones, medio por el cual deberán designación de los miembros de la sindicatura
designarse tanto los correspondientes titulares como procura independizar la gestión del síndico de la
igual número de suplentes. El estatuto deberá de los administradores, facilitando el ingreso de
reglamentar la correspondiente elección (artículo 288). las minorías en el órgano de fiscalización.

Asimismo, sin perjuicio del silencio de la ley, debe concluirse que los tenedores de acciones sin
derecho a voto lo recuperan a los efectos previstos por el artículo 284. Una solución contraria no

implicaría otra cosa que aceptar que determinados socios carezcan de derecho a la inspección y
control de quienes administran la sociedad, negándoles la posibilidad de hacerlo en forma
indirecta, mediante la elección de los miembros del órgano de fiscalización.

Sindicatura plural. Obligatoriedad en determinados supuestos


La importancia económica de las sociedades comprendidas en el artículo 299 torna
imprescindible la organización de una fiscalización plural, sea por la complejidad o naturaleza del
objeto desarrollado (artículo 299 incisos 4° y 5°), o por estar destinadas a agrupar a un gran
número de accionistas (artículo 299 inciso 1°).

Deben exceptuarse del régimen de fiscalización privada establecido en la ley de sociedades a las

sociedades anónimas con participación estatal mayoritaria (artículos 308 a 314). Ellas se encuentran
sujetas al régimen de sindicatura General de empresas creado por la ley 20.801.

La ley establece que la sindicatura plural debe actuar en forma colegiada. Al mismo tiempo,

establece derechos y deberes al síndico disidente en el artículo 294, del que se desprende que la posición
de la mayoría en el seno de la Comisión fiscalizadora lo impone la conducta a seguir por el órgano de control.

La estación colegiada se refiere a su quórum y funcionamiento, más no a la obligatoriedad de las


decisiones que en él se adopten. El artículo 190 impone la reglamentación por el estatuto de la
forma de constitución, quórum y funcionamiento del órgano. Las decisiones de la Comisión
fiscalizadora deben constar en libro de actas llevado al efecto (artículo 73).

Requisitos para desempeñar la sindicatura


Con el fin de resguardar la aptitud e idoneidad de los miembros del órgano de control, la ley exige
que sus integrantes deberán contar con título habilitante de abogado o contador público, o ser
ejercida por sociedad civil con responsabilidad solidaria, constituida exclusivamente por esos

profesionales.

Inhabilidades e incompatibilidades para el ejercicio de la


sindicatura

Artículo 286. Inhabilidades e incompatibilidades. No pueden ser


síndicos:

1. Quienes se hallen inhabilitados para ser directores, conforme el


artículo 264.

2. Los directores, gerentes y empleados de la misma sociedad o de


otra controlada o controlante;

3. Los cónyuges, los parientes por consanguinidad en línea recta, los


colaterales hasta el cuarto grado, inclusive y los afines dentro del
segundo grado de los directores y gerentes generales.

Con las incompatibilidades consagradas en el artículo 286, se busca fundamentalmente asegurar


la independencia de criterio, al vedarse conformación esté integrada por quienes desempeñen el
órgano de administración, empleados, tanto de la sociedad, como de las sociedades controlantes
o controladas.

Resulta indiferente que el síndico sea o no accionista de la sociedad.

Si bien los integrantes del Comité ejecutivo no están incluidos por la ley, su
comprensión deriva de que está integrado por directores, que a su vez
tienen vedado su acceso al órgano de fiscalización.

La inclusión de los empleados se debe a que estos se consideran


subordinados del director, lo que atenta contra la independencia con que
deben contar los síndicos.

La infracción del artículo 286 da lugar a la remoción del


síndico, según lo establecido en el artículo 265 de la ley.

A los síndicos les son aplicables las mismas inhabilidades e


incompatibilidades previstas para los directores. De allí que la sanción,
cuando esas infringen, sea la misma que la consagrada para ese
órgano, regulada en el citado artículo 265. El directorio o cualquier otro
síndico (en caso de sindicatura plural), por propia iniciativa o apellido de
cualquier accionista, y ante la falta de renuncia del síndico inhabilitado o
que desempeña funciones incompatibles con su cometido, deben
convocar a asamblea ordinaria para decidir la remoción de este.
Denegada esa remoción, cualquier accionista, director o síndico (en
caso de sindicatura plural) pueden requerirla judicialmente.
Incompatibilidad en el ejercicio de la del contador certificante y el
desempeño la sindicatura.
Se discute acerca de si una persona física puede desempeñar al mismo tiempo la sindicatura
societaria y la calidad del contador certificante o auditor de los balances de esa misma sociedad.

La ley de sociedades exige necesariamente que los estados contables cuenten con un

dictamen de la sindicatura. En ningún momento requiere, empero, que contengan "dictamen de


auditoría" o "certificación" de esos estados contables por contador independiente. Esos recaudos son, sin
embargo, impuesto por normas técnicas emanadas de organismos profesionales en ciencias económicas.

El informe del síndico societario no constituye una mera formalidad. El debe basarse en

verificaciones y cristalizaciones periódicas requeridas por los incisos 1° y 2° del artículo 294. La
elaboración de ese informe requiere del síndico la misma labor, en cuanto a su extensión, alcance de
idoneidad, que la requerida por las normas técnicas a los contadores certificantes. Asimismo, el artículo 283,

a legislar sobre el Consejo de vigilancia, admite la presidencia de la sindicatura en las sociedades en que se
halla regulado el funcionamiento de aquel órgano, mas obliga al Consejo a reemplazar esa ausencia por una
auditoría anual, con lo cual, cuanto menos, ambos informes son equiparables legalmente.
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11.9 La sindicatura o fiscalización privada - Parte II

Plazo de actuación

Artículo 287. Plazo. El estatuto precisará el término por el cual son


elegidos para el cargo, que no puede exceder de tres ejercicios; no
obstante, permanecerán en el mismo hasta ser reemplazados. Podrán
ser reelegidos.

Revocabilidad. Su designación e irrevocable solamente por la asamblea


de accionistas, que podrá disponerla sin causa siempre que no medie
oposición del 5% del capital social.

Es nula cualquier cláusula contraria a las disposiciones de este artículo.

El artículo 287 exige que el estatuto establezca el término de duración de la función sindical, que
no debe exceder de los tres ejercicios, aun cuando puedan ser reelegidos indefinidamente.

En caso de que el vencimiento del plazo de duración ocurra


antes de la reunión de la asamblea, el síndico
permanecerán en el cargo "hasta ser reemplazado",
adoptando así idéntica tónica de la prevista para los
directores en el artículo 257 segundo párrafo.

Remoción o revocación de los síndicos


El artículo 287 establece que la designación e irrevocable solamente por la asamblea, que podrá
disponerla sin causa, siempre que no me dio posesión del 5% del capital social. Se intenta así
plasmar una solución que fortalezca la actuación de la sindicatura, imponiendo, a quien pretenda,
la remoción de sus integrantes, en vocación de justas causas que justifiquen esa pretensión.

Así, solo podrá considerarse válida la decisión asamblearia que


remueva al síndico sin expresión de causa, cuando la adopción de
esa medida fue unánime o resistida por accionistas que no reúnan
el 5% del capital social, solución que encuentra analogía con lo
dispuesto en el artículo 275.

Elección de los síndicos por clase o por voto acumulativo

Artículo 288. Elección por clases. Si existiera diversa clase de acciones,


el estatuto puede autorizar y cada una de ellas responda la lesión de uno
o más síndicos titulares e igual número de suplentes y reglamentará la
elección.

La elección se decidirá por la asamblea de accionistas de la clase,


excepto los casos del artículo 286 y 296.
Artículo 289. Elección por voto acumulativo. Los accionistas pueden
ejercer el derecho reconocido por el artículo 263, en las condiciones
fijadas por este.

Los artículos 288 y 289 aceptan la elección de los síndicos a través de los procedimientos de
elección por clase y por acumulación de votos, en los términos de los artículos 262 y 263 de la ley.

En el primer caso, es requisito esencial la existencia de cláusula


estatutaria previendo el procedimiento de elección por clase de acciones.
De lo contrario, se requerirá la correspondiente reforma del estatuto, con
el quórum y mayorías previstas para las asambleas extraordinarias, pero
fuera de los supuestos del artículo 244, último párrafo. La remoción de los
síndicos lo por ese sistema deberá ser en forma idéntica al modo en que
fueron designados, excepto cuando se presente alguna de las causales
de inhabilidad o incompatibilidad, o la asamblea ordinaria de que la de la
responsabilidad de alguno de los síndicos elegidos por el sistema del
artículo 288, en tanto esa declaración importa su automática remoción
(artículo 296).

La elección de los síndicos por clase de acciones supone la actuación de


la sindicatura plural o "Comisión fiscalizadora", en los términos del artículo
290.

El empleo de la designación de los síndicos por clase de acciones


descarta la utilización del sistema del voto acumulativo.

En el caso de emplearse este último sistema, la designación sería


realizada en los términos del artículo 263, hasta completar el tercio de las
vacantes a llenar. En ese caso, la remoción de los síndicos así elegidos
solo procederá cuando se incluya la totalidad de los integrantes de la
sindicatura, salvo los supuestos previstos en los artículos 286 y 296 de la
ley.
La elección de los miembros de la sindicatura por voto acumulativo no
descarta la aplicación de ese procedimiento para los directores, o
viceversa.

Artículo 290. Sindicatura colegiada. Cuando la sindicatura puede plural,


actuará como cuerpo colegiado, y se denominará "Comisión
Fiscalizadora". El estatuto reglamentará su constitución y
funcionamiento. Llevará un libro de actas, el síndico disidente tendrá los
derechos, atribuciones y deberes del artículo 294.

Régimen de vacancia. Síndicos suplentes. Incorporación

Artículo 291. Vacancia. Reemplazo. En caso de vacancia, temporal o


definitiva, o de sobrevenir una causal de inhabilitación para el cargo, el
síndico será reemplazado por el suplente que corresponda.
De no ser posible la actuación del suplente, el directorio convocará de
inmediato a una asamblea general, o de la clase, en su caso, a fin de
hacer las designaciones hasta completar el período.
Producir una causal de impedimento durante el desempeño del cargo, el
síndico debe cesar de inmediato en sus funciones e informar al
directorio dentro del término de 10 días.

La designación del o de los síndicos suplentes responde a la necesidad cubrir en forma


automática la vacante dejada por el titular, sea por remoción, renuncia, asesinato, incapacidad,
entre otras causas.
La ley procura evitar situaciones de vacancia en el órgano de fiscalización. Prevé incluso

que el síndico suplente debe remplazar al titular aún en caso de vacante temporal. En este
caso, la sociedad debe notificarle esa circunstancia al síndico suplente para que asuma el cargo mientras

dura la ausencia del titular.


El artículo 258 legisla la vacancia en el órgano de administración. Prevé soluciones que son aplicables al de

fiscalización. Los suplentes deben ser incorporados de acuerdo al orden de nombramiento

establecido por la asamblea que los designara. Deben dejarse a salvo los supuestos de
designación por clase, en los cuales el síndico titular así electo será reemplazado por el suplente de la

misma clase. De provenir la elección del voto acumulativo, el reemplazo deberá hacerse por un suplente

cuya elección provenga del mismo origen.

De no ser posible la actuación del síndico suplente, el


directorio debe convocar de inmediato una Asamblea
General ordinaria o de la clase que corresponda, a fin de
realizar la designación hasta completar el período.

El artículo 191 prevé, que de configurarse causal de impedimento para desempeñar el cargo de
síndico, el investido en ese carácter debe cesar de inmediato en sus funciones e informar al
directorio dentro de los 10 días a fin de la adopción de las medidas correspondientes. La

permanencia en el cargo, sin mengua de la responsabilidad que le corresponda, autoriza su


inmediata remoción, aun cuando hubiere sido designado por los sistemas de elección por clase o
acumulación de votos.

Remuneración de los síndicos

Artículo 292. Remuneración. La función del síndico es remunerada. Si la


remuneración no estuviera determinada por el estatuto, lo será por la
asamblea.

El artículo 292 descarta la gratuidad del cargo del síndico. El artículo 224 inciso 2° contempla la
competencia de la asamblea ordinaria de determinar su remuneración.

La norma en cuestión admite la posibilidad de que la remuneración sea establecida por mi

estatutaria, ya sea a través de la determinación del monto fijo o un porcentaje de ganancias


(artículo 71). Este supuesto es verdaderamente infrecuente.

El síndico es un locador de servicios respecto de la sociedad. Su función no puede ser gratuita aun

cuando el ejercicio en que el síndico desempeñó sus tareas hubiese arrojado pérdidas, en
tanto la previsión del artículo 261 no le resulta aplicable, en tanto ninguna injerencia tiene respecto de la

gestión comercial de la sociedad.

Carácter personal e indelegable del cargo

Artículo 293. Indelegabilidad. El cargo de síndico es personal e


indelegable.

Carácter personal e indelegable del cargo.


La indelegabilidad apunta a impedir la actuación de un síndico a través de un mandatario. El
carácter personal tiende a reafirmar la responsabilidad individual del síndico por los actos
realizados en el cumplimiento de la gestión encomendada por las disposiciones legales y

estatutarias.

Funciones de la sindicatura

Artículo 294. Atribuciones y deberes. Son atribuciones y deberes del


síndico, sin perjuicio de los demás que esta ley determina y los que le
confiera el estatuto:

1. fiscalizar la administración de la sociedad, a cuyo efecto


examinará los libros y documentación siempre que lo juzgue
conveniente y, por lo menos, una vez cada tres meses.

2. verificar en igual forma y periodicidad las disponibilidades títulos


valores, así como las obligaciones y su cumplimiento; igualmente
puede solicitar la confección de balances de comprobación;

3. asistir con voz, pero sin voto, a las reuniones del directorio, del
Comité ejecutivo y de la asamblea, a todas las cuales debe ser
citado;

4. controlar la constitución y subsistencia de la garantía de los


directores y recabar las medidas necesarias para corregir
cualquier irregularidad;

5. presentar a la asamblea ordinaria un informe escrito y fundado


sobre la situación económica y financiera de la sociedad,
dictaminando sobre la memoria, inventario, balance y estado de
resultados;

6. suministrar a los accionistas que representen no menos del 2% del


capital, en cualquier momento que esto lo requieran, información
sobre las materias que son de su competencia;
7. convocar a asamblea extraordinaria, cuando lo juzgue necesario, y
a asamblea ordinaria o asambleas especiales, cuando ni quiere
hacerlo el directorio;

8. a ser incluido en el orden del día de la asamblea los puntos que


considere procedentes;

9. vigilar que los órganos sociales del debido cumplimiento a la ley,


estatuto, reglamento y decisiones asamblearias;

10. vigilar la liquidación de la sociedad;

11. investigar las denuncias que le formulen por escrito accionistas


que representen no menos del 2% del capital, mencionarlas en el
informe verbal a la asamblea y expresar acerca de ellas las
consideraciones y proposiciones que correspondan. Convocará de
inmediato a asamblea para que resuelva al respecto, cuando la
situación investigada no reciba del directorio el tratamiento que
conceptúe adecuado y juzgue necesario para actuar con urgencia.

Fiscalización de la administración
El inciso 1° prevé la obligación genérica de fiscalizar la administración de la sociedad, a través del
control de legalidad:

En cumplimiento de esa función puede examinar libremente los libros y


documentos de la sociedad, siempre que lo juzgue conveniente. El
directorio no puede poner reparo alguno al respecto.

Debe obtener información exacta sobre las operaciones realizadas, activo


y pasivo, regularidad con que se sirvan los libros de comercio y el sistema
de contabilidad.

Debe extremar el control de la observancia, por parte de los directores, de


las exigencias previstas en el código de comercio acerca de cómo deben
ser llevados los libros.
La omisión en el cumplimiento de esta obligación, sin perjuicio de la
remoción, lo torna solidaria, ilimitadamente responsable por los daños
ocasionados (artículo 296).

Verificación de disponibilidades, títulos valores y obligaciones.


Balances de comprobación.
Esta obligación está vinculada con la prevista en el punto anterior. En virtud de ella puede realizar
aquellos de caja, revisar la cartera de deudores, evaluando la ejecutabilidad de los créditos, lo que

será de suma importancia a los efectos previstos en el inciso 5° de este artículo.

La verificación del cumplimiento de las El control de las disponibilidades y obligaciones le


obligaciones a cargo de la sociedad concierne al permitirá a la sindicatura analizar la diligencia e
control del cumplimiento del término de ellas, idoneidad de los administradores, informando de ello
evitando así, de ser posible, el pago de intereses y a los accionistas en oportunidad de celebrarse la
otros recargos que incidan en el correspondiente asamblea ordinaria prevista en el artículo 234, inciso
balance. 1°.

Se descarta así el control de mérito, en tanto la verificación se refiere al cumplimiento de las

obligaciones contraídas por la sociedad y no a los negocios que le dieran origen, sobre los cuales
la sindicatura no tiene injerencia alguna.

Asistencia a reuniones de directorio, Comité ejecutivo y asambleas,


con voz y sin voto
La observancia de este deber apunta a garantizar a los accionistas el cumplimiento de las
disposiciones legales, estatutarias y reglamentarias, no sólo en lo que respecta al

funcionamiento orgánico, sino también al eventual sentido lesivo de la decisión para con los
intereses de la sociedad.
La ley impone la necesaria notificación a los síndicos de las
reuniones de directorio y de las asambleas.
La falta de citación a la sindicatura por el directorio es
causal de impugnación del acto asambleario, pero la
ausencia del funcionario existiendo valida notificación no
afecta su validez, sino que incide en su eventual
responsabilidad.

No hay que olvidar además que el artículo 251 legitima activamente al síndico para impugnar la
validez de una decisión asamblearia violatoria de la ley, estatuto o reglamento.

Control de constitución y subsistencia de la garantía de los


directores
Esta función es de sumo interés para los accionistas, pues implica el control de la garantía
tendiente a responder por los daños que los directores infligen a la sociedad, por conductas
encuadrar es en los supuestos del artículo 274. Así, responderán los síndicos en el supuesto de
que las garantías no estén debidamente integradas.

Presentación del informe económico financiero


Este informe debe ser presentado en la asamblea El cumplimiento de este deber es facilitado a
ordinaria. Se encuentra previsto por el artículo 394 través del examen trimestral de la contabilidad y
inciso 5° de la ley. Brinda a los accionistas una opinión de las disponibilidades títulos valores, según lo
desinteresada e imparcial sobre la gestión empresaria. establecido en los incisos 1° y 2° del artículo 294.

Debe necesariamente incluir consideraciones sobre la memoria, dictaminando sobre todos los puntos que

deben ser contemplados en ella. Debe referir a las perspectivas futuras de la sociedad, al eventual pago de

dividendos a los accionistas en otra forma que en efectivo y a las razones que el directorio ha esgrimido a
los fines de la constitución de reservas libres.

El informe de la sindicatura no puede ser reemplazado por el dictamen del contador

certificado de o auditor de los balances, ni puede el síndico revestir esas funciones,


suscribiendo los estados contables en ese doble carácter.
Suministro de información directa a accionistas con más del 2% del
capital social
Hasta la sanción de la ley 22.903, el ordenamiento societario no establecía la posibilidad del
accionista de obtener información directa de los administradores sobre la marcha de los
negocios sociales o el control sobre los libros de la sociedad anónima. El legislador partía de la

base de que la sociedad anónima en un instrumento reservado para la concentración de


capitales, que necesariamente debía traducirse en la existencia de un gran número de socios.
Más la realidad terminó destruyendo esa premisa.

La ley 22.903, autorizó expresamente la Más en las sociedades que optan por contar con

prescindencia de la sindicatura como órgano de una sindicatura, se mantiene vigente el régimen


control, con excepción de las sociedades incluidas original previsto en el inciso 6° del artículo 294, que
en el art. 299, lo que permite, frente a la ausencia de exige a los accionistas que requieren noticias a la
ese funcionario, que los accionistas ejerzan el sindicatura sobre determinadas actuaciones,
derecho de información a través del procedimiento contaron como mínimo con el 2% del capital social.
previsto en el art. 55.

Empero, el derecho a la información regulado por el artículo 294, inciso, 6° no rige en el seno de la asamblea,
pues en ella los directores son los que deben suministrar los informes, sin aplicarse en ese ámbito el límite

accionario previsto por esa norma.

No es muy claro el legislador cuando indica el suministro de información del síndico debe limitarse "a las

materias que son de su competencia". Más es evidente que ese derecho puede ser utilizado para conocer
todos y cada uno de los actos del directorio, en tanto que, de lo contrario, carecerían de utilidad.

La ley no establece un plazo concreto para que la sindicatura de respuesta a los requerimientos

informativos. Ese plazo dependerá de la naturaleza, complejidad y cantidad de actos requeridos.


La ley tampoco aclara que procedimiento deben seguir los accionistas en el supuesto de que la
sindicatura no cumpla con su obligación de informar. Es evidente que esa omisión puede

repercutir en la eventual responsabilidad del funcionario, en los términos del artículo 298, más ello
no soluciona, en forma inmediata, el impedimento al acceso a los datos que pueden ser
imprescindible para los accionistas.

Posibilidad de convocar a asambleas


Esta facultad tiene por fin hacer saber a los accionistas, en forma directa, cualquier aspecto de la
gestión social que pueda resultar de interés de ellos y, al mismo tiempo, someter esos asuntos a
decisión del órgano de gobierno.
El deber de ejercer el control de legalidad sobre un atraso societaria que pesa sobre la sindicatura solo
puede ser cumplido eficazmente en la medida en que este órgano pueda contar con los caminos más

directos para evitar que la conducta ilegítima de los restantes órganos pueda ocasionar perjuicios concretos

a la sociedad. La posibilidad de convocar a accionistas para adoptar decisiones correspondientes debe ser

una vía no sujeta a ningún requisito previo.


Además, la ley ha previsto determinados supuestos en los cuales la sindicatura debe prescindir de la

intimación al directorio para la convocatoria a asamblea ordinaria, como sucede con los casos previstos por

los artículos 265 y 294 inciso 10.

Hacer incluir en el orden del día los puntos que considere


procedentes
Esta facultad se encuentra íntimamente relacionada con la prevista en el punto anterior. Ya no se
trata de convocar a asamblea de accionistas, sino de complementar la convocatoria realizada
por el directorio, cuando este hubiere omitido incluir un punto del orden del día que la sindicatura
estime como imprescindible.

Si el directorio hiciere caso omiso al pedido de la sindicatura


en tal sentido, esta última podrá convocar a una asamblea
"ad hoc" para su tratamiento.

Vigilar el cumplimiento de la ley, estatuto, reglamento y decisiones


asamblearias.
La regla establecida en este punto constituye el principio general que caracteriza la actuación del

síndico, siendo los restantes unto comprendidos en el artículo 294 meros instrumentos para
cumplir esa regla.

El cumplimiento de esta obligación no se agota con el solo control extrínseco de los actos

societarios, sino que constituye el mejor sistema para evitar la concreción de daños a la

sociedad y frustrar actuaciones de los integrantes de los órganos sociales inspirados en


fines extra societarios o contrarios al interés social.

El deber de fiscalización del órgano de control societario no se limita a conocer y hacer saber

eventualmente a los órganos sociales la infracción a la normativa vigente. Se olvida el síndico


actuar en forma concreta, impugnando judicialmente las decisiones de los órganos colegiados o requiriendo

la opinión de los accionistas, convocándolos a asambleas generales o en especial, según el caso. A ello se
refiere el artículo 297 cuando responsabiliza, en forma solidaria e ilimitada, a los síndicos y directores por los

hechos u omisiones de los cuando el daño a la sociedad nos hubiera producido si hubiesen esos actuado de

conformidad con las obligaciones a su cargo.


Fiscalización de la liquidación de la sociedad
Esta facultad implica trasladar la actuación de la sindicatura a la etapa líquida teoría de la

sociedad, que constituye el período más delicado de la vida del ente. En esa etapa pondrá fin a las
relaciones jurídicas existentes con terceros y se distribuirán los bienes sociales remanentes
entre los accionistas de la sociedad.
La ley ha otorgado facultades extraordinarias al síndico en este período, tal como ocurre con la

previsión del artículo 102, que autoriza a exigir la remoción judicial de liquidador mediando justa
causa, o a requerir del liquidador o de los liquidadores los informes previstos en el artículo 104
sobre la marcha de la liquidación, a los efectos de ejercer sobre ellos el control de legalidad y
actuar en defensa de la sociedad, en caso contrario.

Investigación de denuncias
Es cuestionable subordinar la formulación de denuncias sobre la actuación del directorio a la
tenencia de un determinado capital accionario (2%). Existe además una contradicción. Por un
lado, la norma solo los autoriza a formular denuncias a la sindicatura cuando sean titulares del 2%

del capital social. Por el otro, no los autoriza a la convocatoria judicial a asamblea cuando no
alcancen el 5% del capital social (artículo 236).
Las siguientes reglas gobiernan el régimen de las denuncias:

Ellas deben ser formuladas por escrito por los accionistas, con clara
descripción de los hechos en que se las funda.

El síndico no debe rechazar preliminarmente las denuncias de los


accionistas, sino que debe proceder de inmediato a investigarlas, dando
noticia de ellas al directorio.

Él anoticiamiento que la sindicatura efectúe al directorio de las denuncias


no lo libera de realizar, por su cuenta, todas las investigaciones del caso,
revisando la documentación social y recabando de los directores las
informaciones necesarias.

El directorio deberá proceder a investigar los hechos que constituyen el


fundamento de la denuncia y expedirse sobre la misma, con la debida
celeridad.

De no recibir por el directorio el tratamiento adecuado, el síndico deberá


convocar, en forma inmediata, cuando las circunstancias del caso le
impongan actuar con urgencia, a una asamblea general ordinaria de
accionistas en los términos del artículo 234 inciso 1° de la ley, en las que
deberá informar verbalmente sobre las denuncias recibidas y esperar,
acerca de ellas, las consideraciones y proposiciones que correspondan.

Otras atribuciones de la sindicatura


Legitimación de la sindicatura para solicitar intervención judicial
El artículo 113 de la ley no autoriza a la sindicatura a solicitar la intervención judicial. Empero, en el
marco del control de legalidad sobre los órganos y las actuaciones societarias que le incumbe a
ese funcionario, cabe reconocerle legitimación a instar ese pedido.

Legitimación de la sindicatura para exigir la fiscalización de la


autoridad de contralor.
Esta facultad está consagrada en los artículos 301 y 305.

Artículo 301 faculta a solicitar a la autoridad administrativa de control el


ejercicio de los poderes de vigilancia, con respecto a los hechos que
denuncia el síndico en su presentación. El ejercicio de esta facultad
requiere de la existencia de motivos graves que justifiquen la
intervención estatal, la que poseen sus manos las facultades
encomendadas por los artículos 302 y 303, en el supuesto de resultar el
ejercicio de ellas necesario.

Artículo 305, el síndico debe solicitar la intervención estatal permanente,


cuando tomaré conocimiento de la inclusión de la sociedad en alguno de
los supuestos contemplados en los incisos del artículo 299 de la ley. Se
trata de una obligación impuesta tanto a la sindicatura como al
directorio, sin que la actuación de la primera supedite a la ira actividad
del segundo. El artículo 305 sanción a ambos órganos, en forma
solidaria e ilimitada, por el incumplimiento de esta obligación legal.
23 31

11.10 La sindicatura o fiscalización privada - Parte III

Extensión de funciones a ejercicios anteriores

Artículo 295. Extensión de sus funciones a ejercicios anteriores. Los


derechos de información e investigación administrativa del síndico
incluyen los ejercicios económicos anteriores a su elección.

La norma en cuestión impone a los síndicos el deber de brindar información e investigar


administrativamente sobre hechos ocurridos en ejercicios anteriores, aun cuando, en ese
periodo, ese órgano hubiere estado desempeñado por otros síndicos.
Esta facultad no traslado al nuevo síndico la El nuevo síndico debe también tomar bajo su
responsabilidad que pudiera corresponderle a quien responsabilidad otras obligaciones que hayan
se desempeñó en los ejercicios anteriores, sino que cumplido quien lo ha preferido en el puesto, como,

establece, en definitiva, que la designación de un por ejemplo, el informe anual a los accionistas,
nuevo síndico no implica un corte sobre sus deberes como parte integrante de los estados contables
de información e investigación y que ellos no se (artículo 294, inciso 5°). Este informe debe ser
circunscriben a los hechos ocurridos exclusivamente presentado por quien ejerce la sindicatura

durante el tiempo en que se desempeñe. efectivamente y no por quien hubiere abandonado


el cargo.

Responsabilidad de los síndicos.

Artículo 296. Responsabilidad. Los síndicos son ilimitada y


solidariamente responsables por el incumplimiento de las obligaciones
que les imponen la ley, el estatuto y reglamento. Su responsabilidad se
hará efectiva por decisión de la asamblea. La decisión de la asamblea
que declare la responsabilidad, importa la remoción del síndico.

Artículo 297. Solidaridad. También son responsables solidariamente


con los directores por los hechos u omisiones de estos, cuando el daño
no se hubiera producido si hubieran actuado de conformidad con lo
establecido en la ley, estatuto, reglamento o decisiones asamblearias
(texto según ley 22,903).

La ley consagra un severísimo régimen de responsabilidad para el síndico societario. No


resultan aplicables, en este caso, las previsiones de los artículos 274 a 279, destinadas a los

directores de las sociales anónimas, sino un régimen específico, previsto por las normas
prescritas.
No solo son ilimitada y solidariamente responsables entre ellos, incluso en el caso de la
fiscalización plural o colegiada, sino también con los directores, por los hechos comisionados de
estos, cuando el daño no se hubiera producido, si hubieran actuado de conformidad con lo
establecido por la ley, estatuto, reglamento o las decisiones asamblearias.

De este modo, rige para la sindicatura un doble régimen de responsabilidad:

1 Responsabilidad solidaria e ilimitada entre los mismos integrantes del


órgano de fiscalización, por el incumplimiento que a ellos les impone la ley,
el estatuto o reglamentos.

Responsabilidad solidaria con los directores por los hechos u omisiones


2
de éstos, cuando el daño nos hubiera producido hubieran actuado de
conformidad con la ley, el estatuto, el reglamento o las decisiones
asamblearias.

Responsabilidad de los síndicos por el incumplimiento de las


funciones que la ley, el estatuto o reglamento les ha impuesto
exclusivamente a ellos.

Se trata de responsabilidad propia, derivada de la acción u


omisión, inscripta en las obligaciones impuestas a la
sindicatura, cuando se generan perjuicios a la sociedad.

Esa responsabilidad podrá hacerse efectiva a través de la acción social de responsabilidad


prevista por los artículos 276 a 278 de la ley. Si el comportamiento negligente o doloso de la
sindicatura ha ocasionado daños a los accionistas en sus patrimonios particulares o en el de
terceros, la responsabilidad de ellos podrá ser reclamada por la acción individual prevista en el
artículo 279.
Asimismo, al igual que lo prescripto en el artículo 276 para
los directores, la decisión de la asamblea que declare en la
responsabilidad del síndico importa su remoción y la
imposibilidad de acceder al cargo con posterioridad.

Las obligaciones de la sindicatura, en general, se encuentran previstas en el artículo 294. Más


existen otras normas específicas que refieren a la responsabilidad de los integrantes del órgano
de fiscalización:

El artículo 199, párrafo 2°, que lo responsabiliza por las consecuencias


resultantes de la nulidad de la oferta pública en caso de aumento del
capital social.

La referida a la distribución de dividendos anticipados en las sociedades


anónimas denominadas “cerradas” o cuando ellos han sido repartidos en
violación a lo dispuesto por el artículo 224.

La responsabilidad por las consecuencias de la declaración de nulidad de


una decisión asamblearia del artículo 254.

La relativa a la emisión debentures por inexactitudes contenidas en el


prospecto del artículo 340.

Responsabilidad solidaria de los síndicos por los hechos u


omisiones de los directores
Parece una contradicción asimilar la responsabilidad de los síndicos (hay quienes se encomienda
el control de legalidad de la actuación de los restantes órganos sociales) con la del directorio. Esa
contradicción es, empero, inexistente.

El control que la ley impone a los integrantes de la sindicatura no


solo les obliga a dejar sentada su protesta, cuando el acto
generador de responsabilidad deriva de un acuerdo del directorio o
de una asamblea de accionistas, sino que también le es impuesta,
no como facultad sino como expresa obligación, la adopción de
medidas, internas o judiciales, tendientes a evitar los perjuicios
que tales actos pudieran ocasionar a la sociedad.

Además de las obligaciones de información, vigilancia e investigación, la sindicatura debe


intentar enervar las consecuencias daños a las que pudieran resultar para la sociedad por la
actuación de otros órganos sociales, en especial el órgano de administración.
La responsabilidad de los síndicos impuesta por el artículo 297 solo será operativa cuando se
congreguen los siguientes requisitos:

Cuando la actuación de los directores infrinja el parámetro de conducta


previsto por el artículo 59 y se encuadre en las hipótesis señaladas en el
artículo 274. No cualquier actividad de los directores es susceptible de
generar responsabilidades al síndico, sino cuando ella está reñida con la
ley, estatuto, reglamento o decisiones asamblearias, implique un mal
desempeño de su cargo o cuando los daños producidos a la sociedad
haya sido ocasionado por dolo, abuso de facultades o culpa grave de los
administradores.
Se trate de actos que el síndico pudo vigilar, en ejercicio de sus
facultades, para lo cual deberán ponderarse las características de la
actuación de los directores, generadoras de daños y perjuicios a la
sociedad. Deben poder apreciarse, así, los actos que el síndico haya
realizado o aquellos que debió realizar según las funciones a su cargo.

Responsabilidad concursal de los síndicos societarios.


Las acciones resarcitorias contra los síndicos pueden promoverse en virtud de lo establecido en
los artículos 173 y 175 de la ley 24.522. Ha sido unánime y constante la jurisprudencia

condenatoria de la actuación del síndico societario, en materia de defectos o irregularidades de


la contabilidad.

El criterio general establecido por los artículos 296 y 297 no autoriza modificación alguna dentro de la órbita
del derecho concursal. Si el síndico ha tomado conocimiento de la disminución ilegítima del activo, o de la

falta de cumplimiento de las obligaciones impositivas o previsionales, fue general, cuando tomado

conocimiento de una actuación ilegítima de los restantes órganos de la sociedad, debe el funcionario
concursal actuar positivamente para evitar la generación de mayores perjuicios al ente que fiscaliza.

El síndico societario no es un simple asesor del directorio, ni un examinador formal de la legalidad de los

actos de este órgano, sino y fundamentalmente, un funcionario a quien la ley ha impuesto la obligación de
actuar diligentemente para evitar la producción de daños a la sociedad.

Se insiste: la responsabilidad del síndico es exigible cuando, de


haber actuado de la manera exigida por el ordenamiento positivo,
hubiera podido evitar los daños a la sociedad producidos por la
actuación de otros órganos. Si el síndico se ha mantenido
impasible frente a actos operaciones de los restantes órganos
sociales, que han actuado causando perjuicios a la sociedad

Aplicación de otras normas.

Artículo 298. Aplicación de otras normas. Se aplica a los síndicos lo


dispuesto en los artículos 271 a 279.

Remisiones al régimen general de la responsabilidad de los


directores de las sociedades anónimas.
El artículo 298 remite finalmente a las normas de los artículos 271 a 279, se refieren a la actuación
de los directores en determinados contratos o supuestos (artículos 271 a 273) y al régimen de
responsabilidad de ellos, reglamentado del artículo 274 al 279.
Más allá de lo previsto en esas normas, deben consignarse empero ciertas pautas:
No es posible limitar la responsabilidad de los síndicos, sindicatura plural
mediante, en base a lo dispuesto en el párrafo 2° del artículo 274, pues la
asignación de funciones allí establecida es aplicable exclusivamente a los
directores.

El síndico no queda eximido de responsabilidad con la mera


disconformidad que deje asentada en la resolución del directorio que
pueda considerar como generadora de perjuicios, en tanto debe echar
mano a todos los recursos que la ley le otorga para evitar la consumación
de ese daño, entre los que tienes alcance la convocatoria asamblea, la
promoción de acciones judiciales y un actor y en el acuerdo del directorio,
la promoción de acciones de remoción, etcétera.

Asimismo, cuando la sindicatura fuere plural, la disconformidad del


síndico disidente con lo resuelto por el órgano de fiscalización no lo libera
de su responsabilidad. Las decisiones emanadas de ese órgano no lo
obligan, en tanto el síndico disidente considere que resultan contrarias a la
ley, estatuto o reglamento o implican el incumplimiento de las funciones
que le fueron otorgadas por el artículo 294, o se considere que la decisión
mayoritaria del órgano de control puede generar perjuicios a la sociedad o
no resulta suficiente para evitar daños a ella, cuando el hecho generador
provenga de la actuación del directorio o de su representante legal. El
artículo 290 es categórico ese sentido: escribe el síndico disidente, tendrá
los derechos, atribuciones y deberes del artículo 294.

Si bien el artículo 274 establece a la culpa grave como factor de atribución


en la responsabilidad de los administradores, él no es aplicable a los
integrantes del órgano de fiscalización, en tanto, en virtud de la
profesionalidad que revisten sus integrantes, no es razonable exigirle
gravedad en el desempeño culposo. Rige, en este aspecto, el artículo 902,
que prevé: "Cuando mayor sea el deber de obrar con prudencia y pleno
conocimiento de las cosas, mayor será la obligación que resulte de las
consecuencias posibles de los hechos."

Prohibiciones a la sindicatura.
Se hacen también extensivas a la sindicatura las disposiciones de los artículos 271 a 273. Según
ellas, los síndicos no pueden contratar con la sociedad sino en las condiciones previstas en el
artículo 271, participar en reuniones del directorio con interés contrario y realizar actividades en
competencia con la sociedad que fiscaliza, pues de lo contrario infringían el deber de lealtad y
diligencia que debe caracterizar la actuación de este órgano.
24 31

11.11 Fiscalización estatal

Fiscalización estatal permanente.

Artículo 299. Fiscalización estatal permanente. Las sociedades


anónimas, además del control de constitución, quedan sujetas a la
fiscalización de la autoridad de contralor de su domicilio, durante su
funcionamiento, disolución y liquidación, en cualquiera de los siguientes
casos:

1. Hagan oferta pública de sus acciones o debentures.

2. Tengan capital social superior a pesos argentinos quinientos ($a


500), monto este que podrá ser actualizado por el Poder Ejecutivo,
cada vez que lo estime necesario; (Nota Infoleg: por art. 1° de la
Resolución N° 529/2018 del Ministerio de Justicia y Derechos
Humanos, B.O. 13/07/2018, se fija en PESOS CINCUENTA
MILLONES ($ 50.000.000.-) el monto a que se refiere este inciso)-

3. Sean de economía mixta o se encuentren comprendidas en la


sección VI.

4. Realicen operaciones de capitalización, ahorro o en cualquier


forma requieren dinero o valores al público con la promesa de
prestaciones o beneficios futuros.

5. Exploten concesiones o servicios públicos.

6. Se trate de sociedad controlada de o controlada por otra sujeta a


fiscalización, conforme uno de los incisos anteriores.
7. Se trate de Sociedades Anónimas Unipersonales. (Inciso
incorporado por punto 2.26 del Anexo II de la Ley N° 26.994 B.O.
08/10/2014 Suplemento. Vigencia: 1° de agosto de 2015, texto
según art. 1° de la Ley N° 27.077 B.O. 19/12/2014)

Sociedades incluidas en la fiscalización estatal permanente.


Esta sesión acoge la distinción entre sociedades anónimas abiertas y cerradas, centrando el
criterio de distinción en la inclusión de las primeras en el artículo 299.

El común denominador en Sociedades anónimas abiertas es que tiene


fiscalización estatal permanente, durante su funcionamiento, disolución y
liquidación.

Las sociedades cerradas están sometidas al control estatal,


exclusivamente lo referido a la legalidad del acto constitutivo, sus
modificaciones y variaciones de capital, a los efectos de lo dispuesto en
el artículo 53 y 67.

Sociedades que hagan oferta pública de sus acciones o debentures.


Este supuesto apunta a proteger al ahorrista. El estado tiene un alto interés en resguardada la
seriedad de la afluencia del ahorro público a esta clase de empresas que, por su dimensión,
permite la consecución de objetos económicos que hacen profundamente el desarrollo del país.

Por este mismo fundamento, la ley 20.190 ha sometido a


las sociedades gerentes de fondos comunes de inversión al
control permanente del estado, imponiéndolas dentro de las
disposiciones del artículo 299.

Sociedades anónimas cuyo capital supere los $ 2.100.000


Se pondera para su inclusión en este régimen el poder económico que se supone que tienen
estas sociedades, que excede el interés individual de los titulares del capital. El estado no puede
ser indiferente a las repercusiones que tienen cese del funcionamiento de estos entes, que
representan importantes fuentes de trabajo, cuya interrupción produce graves fenómenos
sociales.

Sociedades de economía mixta y sociedades anónimas con


participación estatal mayoritaria.

La inclusión, en este caso, se debe a la En estos casos, la administración y fiscalización


trascendencia de la actuación de estas interna de esas sociedades está precisamente en
sociedades, que corresponde con empresas de manos del estado, sujetas incluso al control de la
gran envergadura, que requieren de la afluencia de Sindicatura General de Empresas Públicas,
fuertes capitales, lo que impone una vigilancia organismo creado por la ley 21.801. La superposición
permanente del estado, en aras de que cumplan de controles parece excesiva, resultando aconsejable
con las normas que gobiernan su funcionamiento. la supresión de este supuesto del artículo 299.

Otras sociedades sujetas a la fiscalización estatal permanente.


Sociedades de capitalización y ahorro o que requieren dinero o valores al
público, con promesa de prestaciones o beneficios futuros.

Sociedades que explotan concesiones o servicios públicos.

Sociedad controlante o controlada por otra sociedad incluida en el artículo


299.

Sociedades Anónimas Unipersonales.

Alcance del control administrativo en las sociedades comprendidas


en el artículo 299.
La fiscalización estatal permanente comprende todas las etapas de la vida de la sociedad no solo
se verifica la legalidad del acto constitutivo, sus modificaciones y variaciones del capital, sino
también la legitimidad de sus actos, encontrándose facultada para requerir información y toda
documentación que estime necesaria, realizando investigaciones e inspecciones, a cuyo efecto
podrá minar libros y documentos de la sociedad, pedir informes a sus autoridades o terceros,

recibir y sustanciar denuncias de los interesados que se promuevan en ejercicio de sus funciones
de fiscalización, formular denuncias ante las autoridades judiciales, administrativas y policiales,
cuando los hechos en que se conociera pudieren dar lugar al ejercicio de la acción pública.

Puede solicitar el ejercicio de la correspondiente sanción a


los agentes fiscales, en los casos de violación,
incumplimiento de las disposiciones en que está interesado
el orden público (artículo 6°, ley 22.315).

El artículo 48 de las normas de la inspección de justicia exige a las sociedades comprendidas en

el artículo 299 la comunicación de la celebración de las asambleas con no menos de 15 días


hábiles de anticipación.
El artículo 303 faculta a la autoridad de control para requerir al juez competente la suspensión de
las resoluciones de sus órganos, la intervención de su administración, incluso, su disolución y
liquidación, en determinados supuestos. La ley 22.315 autoriza a la Inspección General de

Justicia a requerir el auxilio de la fuerza pública, el allanamiento de domicilios y la clausura de


locales, como así también el secuestro de libros y documentación (artículo 6°).

Fiscalización estatal limitada

Artículo 300. Fiscalización estatal limitada. La fiscalización por la


autoridad de contralor de las sociedades anónimas no incluidas en el
artículo 299, significará al contrato constitutivo, sus reformas y
variaciones del capital, a los efectos de los artículos 53 y 167.

Artículo 301. Fiscalización estatal limitada: extensión. La autoridad de


contralor podrá ejercer funciones de vigilancia en las sociedades
anónimas no incluidas en el artículo 299, en cualquiera de los siguientes
casos:

1. Cuando la soliciten accionistas que representen el 10% del capital


suscripto o lo requiera cualquier síndico. En este caso se limitará a
los hechos que funden la presentación.

2. Cuando lo considere necesario, según resolución fundada, en


recuadro del interés público.

Artículo 302. Sanciones. La autoridad de contralor, en caso de violación


de la ley, del estatuto o del reglamento, puede aplicar sanciones de:

1. Apercibimiento;

2. Apercibimiento con publicación;

3. Multas a la sociedad, sus directores y síndicos. Estas últimas no


podrán ser superiores a PESOS CIEN MIL ($ 100.000.-) en conjunto
y por infracción y se graduarán según la gravedad de la infracción y
el capital de la sociedad. Cuando se apliquen a directores y
síndicos, la sociedad no podrá hacerse cargo de ellas. (Monto
máximo de la multa sustituido por art. 1º de la Resolución N.º
177/2015 del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, B.O.
13/02/2015)
Se faculta al Poder Ejecutivo, para qué, por intermedio del
Ministerio de Justicia, actualiza semestralmente los montos de las
multas, sobre la base de la variación registrada en el índice de
precios al por mayor, nivel general, elaborado por el Instituto
Nacional de Estadísticas y Censos.

Fiscalización estatal en las sociedades no comprendidas en el


artículo 299.
En las sociedades no incluidas del artículo 299, el control de la autoridad pública se limita al

contrato constitutivo, reforma, variaciones de capital. Este control se limita al de legalidad de sus
actos (artículo 167), aprobando la valoración de los aportes en especie, según las pautas del
artículo 53.
Esta regla sufre dos excepciones que autorizan el control permanente de la autoridad:

Cuando lo soliciten los accionistas que representen el 10% del capital


social o lo requiera cualquier síndico. En caso, el control se limitará a los
hechos que funden esa presentación.

Cuando lo considere necesario, según resolución fundada, en resguardo


del interés público.

En los hechos está comprometido el interés público, la


fusión de vigilancia puede ser ejercida aún sin petición de
parte. La fiscalización será entonces amplia y permanente.
Por el contrario, si el interés público no se encuentra en juego, la intervención de la autoridad de
control solo procederá a pedido de accionistas que representan como mínimo el 10% del capital
social suscrito, o de cualquier síndico, aun el disidente, cuando la comisión fiscalizadora no
adopte medida alguna al respecto (artículo 290).
La ley no ha definido lo que considera interés público. Se trata de hechos que ocasionan
consecuencias que trascienden el mero interés particular, justificándose la intervención de la
autoridad de control en protección de la comunidad, de terceros o del comercio en general.
Sobre esa base, la jurisprudencia ha convalidado de intervención de aquella cuando las
irregularidades contables de la sociedad sean de tal naturaleza, impliquen el incumplimiento de
disposiciones elementales contenidas el Código de Comercio.

Régimen de sanciones. Responsabilidad de directores y síndicos.


En ejercicio de las facultades previstas por los artículos 299 y 301, la autoridad de contralor, en
caso de violación de la ley, estatuto reglamento, puede aplicar las siguientes sanciones:

Apercibimiento.

Apercibimiento con publicación.

Multas a la sociedad, subdirectores y síndicos, las cuales no excederá la


suma de pesos 100.000 en conjunto y por infracción y capital de la
sociedad. Cuando se apliquen a directores y síndicos, la sociedad no
podrá hacerse cargo de ellas.

Facultad de la autoridad de contralor para solicitar


determinadas medidas.
Artículo 303. Facultad de la autoridad de contralor para solicitar
determinadas medidas. La autoridad de contralor está facultada para
solicitar al juez del domicilio de la sociedad competente en materia
comercial:

1. La suspensión de las resoluciones de sus órganos si las mismas


fueren contrarias a la ley, el estatuto o el reglamento.

2. La intervención de su administración en los casos del inciso


anterior, cuando ella haga oferta pública de sus acciones o de
venturas, o realiza operaciones de capitalización, ahorro buen
cualquier forma requiera dinero o valores al público con promesa
de prestaciones o beneficios futuros y en el supuesto del artículo
301 inciso 2.
La intervención tendrá por objeto remediar las causas que la
motivaron, y si fuere ello posible, disolución y liquidación.

3. La disolución y liquidación en los casos a que se refieren los


incisos 3, 4, 5, 8 y 9 del artículo 94 y la liquidación en el caso del
inciso 2 de dicho artículo.

Alcance de las medidas


Las medidas que establece este artículo comprenden tanto a las sociedades incluidas en el
artículo 299 como a las que no lo están, cuando se configuran los supuestos previstos en el
artículo 301.

En todos esos casos, la autoridad de control puede solicitar


al juez competente en materia comercial del domicilio de la
sociedad la suspensión de las resoluciones de sus órganos,
en intervención de su administración, incluso, en
determinados casos, la disolución y liquidación de la
sociedad.

Suspensión de las resoluciones de sus órganos.


Al referirse a la suspensión de esos acuerdos, la ley no lo hacen el sentido de la medida cautelar
prevista en el artículo 252 en la ley, que, por lo demás, se encuentra comprendida dentro de sus
facultades, sin someterse al requisito de contracautela. En rigor, lo hace con los alcances
indicados en el artículo 251 de la ley, que legitima a la autoridad de control a impugnar de nulidad
las decisiones asamblearias contrarias a la ley, estatuto o reglamento.

El artículo 303 va incluso más allá del artículo 251. La


autoridad de control puede incluso solicitar la nulidad de las
decisiones del directorio, toda vez que el inciso 1° no
discrimina entre un órgano u otro.

Esa atribución no debe ser confundida con aquella prevista por el artículo 6° inciso "f" de la ley
21.315, que autoriza a la Inspección General de Justicia a declarar irregulares e ineficaces, a los
efectos administrativos, los actos sometidos a su fiscalización, cuando sean contrarios a la ley,
estatuto o reglamento. La declaración de irregularidad solo significa que la autoridad de control no
tendrá por válida la asamblea en su totalidad, o la resolución asamblearia impugnada, negando su
inscripción en el Registro Público de Comercio, con la consecuencia prevista en el artículo 12 de
la ley.

La declaración de irregularidades al efecto administrativo


no puede llevar como consecuencia la declaración de
nulidad, pues eso se encuentra fuera de la órbita de la
autoridad de control y reservada exclusivamente a una
sentencia definitiva dictada en sede judicial.

Pedido de intervención judicial.


Esta medida está reservada solo como complemento de la demanda de impugnación de las
resoluciones de los órganos de la sociedad, cuando esas sean contrarias a la ley, estatuto o
reglamento, pero solo los casos en que la misma haga oferta pública de sus acciones o
debentures, realice operaciones de capitalización, ahorro, o en cualquier forma requiera dinero o
valores al público con promesa de prestaciones o beneficios futuros, o tratándose de

sociedades no comprendidas en el artículo 299 cuando lo considere necesario, según resolución


fundada, en resguardo del interés público comprometido.

La autoridad de control deberá fundar, en su resolución


correspondiente, las causales que motivan la presentación
judicial. Su intervención tendrá por objeto remediar las
causas que la motivaron y, si ello no fuera posible, la
disolución y liquidación.

La intervención judicial prevista en el artículo 303 inciso 2° supone el desplazamiento de los


administradores. No puede concebirse, pues, que el magistrado limiten la intervención a la

designación de un veedor o coadministrador, dado que ello no se compadece con la finalidad del
artículo 303, que no exige como requisito ineludible la promoción de la acción de remoción, sino el
propósito de remediar las causas que la motivaron y, de no ser eso posible, la disolución y
liquidación de la sociedad.
Las facultades de la Inspección General de Justicia no han sido
concebidas para resguardar el interés de la sociedad, sino el
interés general, por lo que, en ese caso, no corresponde extremar
las exigencias que son propias de las medidas cautelares.

Disolución y liquidación
La disolución y liquidación de la sociedad puede ser requerida por la autoridad de control cuando:

Se hubiere verificado el cumplimiento de la Comisión a la que se subordinó


su existencia.

La consecución del objeto social para el cual se conformó o la


imposibilidad sobreviviente de lograrlo.

La pérdida del capital social.

La reducción a uno del número de socios.

Cuando la sociedad haya sido sancionada con el retiro de la oferta pública


o de la cotización de sus acciones.

En el caso de haberse producido la disolución de la sociedad por


expiración del término por el cual se constituyó, la autoridad de control
podrá demandar judicialmente la liquidación de la ella.

Superposición de controles
Artículo 304. Fiscalización especial. La fiscalización prevista en esta ley
es sin perjuicio de la que establezcan las leyes especiales.

El sistema implementado por la ley 19.550 se complementa con otras disposiciones legales que

establecen funciones de vigilancia sobre determinadas sociedades, atendiendo a las actividades


que se realizan. De esta manera, la Superintendencia de Seguros de la Nación fiscaliza las
sociedades que realicen operaciones de seguros (ley 20.091), el Banco Central, a las que
intermedian entre la oferta y demanda de recursos financieros (ley 21.526), la Comisión Nacional
de Valores, a las sociedades que cotizan sus títulos en la bolsa.

Para evitar superposición de controles, las leyes unificaron,


en la Inspección General de Justicia, el control de los actos
constitutivos y modificatorios de las sociedades por
acciones.

Responsabilidad de directores y síndicos.

Artículo 305. Responsabilidad de directores y síndico por ocultación.


Los directores y síndicos serán ilimitada y solidariamente responsables
en el caso de que tuvieran conocimiento de alguna de las circunstancias
previstas en el artículo 299 y no la comunicaré a la autoridad de
contralor.

En el caso en que hubiesen eludido o intentado eludir la fiscalización de


la autoridad de contralor, los responsables serán pasibles de las
sanciones que determina el inciso 3° del artículo 302.

Se sanciona a los directores y síndicos que tuvieron Debe entenderse que la responsabilidad prevista
conocimiento de alguna de las circunstancias en este artículo está relacionada con las multas
previstas en el art. 299 y no la comunicaron a la previstas por el artículo 302 inciso 3°, que deberán
autoridad de contralor. Ello acontecerá cuando la aplicarse a los directores y síndicos cuando
sociedad no sometida a la fiscalización estatal hubieren eludido o intentado eludir la fiscalización
permanente decide emitir debentures y alcance el de la autoridad de control, teniendo presente que

capital social previsto en el art. 299, o cuando quede la sociedad no podrá hacerse cargo de esa deuda,
incluida en la Sección VI del Capítulo II con bajo pena de nulidad (artículo 302 último párrafo).
posterioridad a su constitución.

Recurso contra la resolución de la Inspección General de


Justicia.

Artículo 306. Recursos. Las resoluciones de la autoridad de contralor


son aplicables ante el tribunal de apelaciones competente en materia
comercial.

Artículo 307. Plazo de apelación. La apelación se interpondrá ante la


autoridad de contralor, dentro de los cinco días de notificada la
resolución. Se sustanciará de acuerdo con el artículo 169.

La apelación contra las sanciones de apercibimiento con publicación y


multas será concedida con efecto suspensivo.
Las resoluciones que se dicten por intermedio de la autoridad de control son apelable, es ante el
tribunal competente en materia comercial. En el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, lo es la
Cámara Nacional de Apelaciones en Lo Comercial.

La apelación debe interponerse ante la autoridad citada


dentro de los 15 días de notificada la resolución (artículo 17,
ley 22.316) y se interpondrá fundada por la parte
interesada, elevándose las actuaciones en los cinco días
posteriores.

Es controvertida la pertinencia del traslado de esa fundamentación a la Inspección General de


Justicia. Sea dicho que, por tratarse estrictamente un proceso administrativo de carácter
abreviado instancia única, resulta lógico que la autoridad de contralor cuente con la posibilidad de
defender ante el órgano jurisdiccional la legitimidad de sus decisiones, en aras de la satisfacción
del interés público comprometido.
Hay decisiones que han objetado la pertinencia de ese traslado. Han dicho que con él, la autoridad
de control se transformaría, por la sola virtualidad del recurso, el juez y en parte, a fin de sostener
su propia decisión.
La ley 22.315, orgánica de la Inspección General de Justicia, ha puesto fin este problema. En el
artículo 17, párrafo 2°, admite esa posibilidad, al disponer que, elevadas por la Cámara de
Apelaciones las actuaciones en apelación, esta deberá dar traslado por cinco días a la Inspección
General de Justicia del recurso interpuesto.
25 31

Introducción a la unidad

Objetivos de la unidad

Identificar la naturaleza de la sociedad anónima.

Contenidos de la unidad

Las acciones.
1

Las acciones - Parte II.


2

3 Las acciones - Parte III.

4 Las acciones - Parte IV.

Las acciones - Parte V.


5

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26 31

12.1 Las acciones

Nociones generales

Concepto y naturaleza jurídica


Puede ser definida desde dos puntos de vista:

Como cuota parte del capital social.

Como título valor.

El carácter de socio se adquiere desde el momento de suscripción del capital social. Dentro del
abanico de los títulos de crédito, la acción representa un título de los llamados “de participación”,
en tanto no incorpora un crédito, sino un abanico variado y complejo de derechos, facultades u
obligaciones. Según el artículo 163:

Son no formales.

Son incompletos.

Son causales.
Se emiten en serie.

Representan capital social.

Valor de las acciones


Serán siempre de igual valor, expresado en moneda argentina (art. 207).

Este valor debe constar en el contrato constitutivo, en los


títulos accionarios y en los certificados provisorios (arts.
166, 208 y 211, LGS).

Emisión de los títulos y adquisición de la calidad de accionista

La emisión de los títulos no es requisitos tipificante ni imprescindible para


ejercer los derechos sociales incorporados a las acciones.

La exhibición del título no es requisito imprescindible para el ejercicio de


los derechos que derivan de la calidad de socio, pudiendo esa condición
acreditarse mediante otros medios de prueba.

Se es socio antes de la emisión de las acciones, desde el momento de la


suscripción se adquiere esa calidad.

Forma de los títulos


Formas de emisión

Las acciones no nominativas cuando mencionan el nombre de su titular. Para el ejercicio de


los derechos se exige identidad entre los datos personales del poseedor y los que figuran en
el registro de accionistas (art. 213).
Las acciones nominativas pueden:

Endosables: la legitimación como accionista quedará acreditada mediante


la una cadena regular e ininterrumpida de endosos que lo invista como
último endosatario y, para el ejercicio de los derechos, el último
endosatario deberá solicitar su registro en el libro (art. 215 “in fine”).

No endosables: exige, para su transmisión, de un convenio de cesión


entre transmitente y adquirente y que cualquiera de ellos, luego, solicite a
la sociedad la inscripción de la transferencia en el registro de accionistas
(art. 213, inc. 3).

Las acciones al portador son aquéllas en las que no consta el nombre de su titular. La
simple posesión confiere a quien la detenta la investidura de accionistas, pudiendo, por
consiguiente, ejercer los derechos que dimanan de esa calidad.

Nominatividad obligatoria de las acciones.

La nominatividad implica la necesidad de identificar También evita la constitución de sociedades con


a los titulares de los valores mobiliarios. Con ella se accionistas insolventes y la actuación de los
evita la presencia de accionistas golondrinas en verdaderos controlante de la sociedad, quienes se
asambleas e impide la posibilidad de fraudes valían de la sociedad anónima para ocultar su
cometidos en perjuicio de la sociedad y de los fortuna, transfiriendo las acciones cuando les
herederos forzosos. resultaba conveniente.

Certificados provisorios
En resguardo de la integración efectiva del capital social y a fin de que pueda establecerse la
consiguiente responsabilidad frente a terceros, la ley prohíbe la emisión de acciones que no han
sido totalmente integradas.

Los certificados provisorios, con las formalidades que la ley exige, son títulos valores. Ellos
deben ser emitidos necesariamente como nominativos mientras las acciones estén integradas.

Cumplida la integración, sus titulares pueden exigir la entrega de los títulos definitivos. La
sociedad deberá inscribir la conversión de los mismos en el libro de registro de acciones (artículo 213, inciso

5º).

Derecho a exigir la entrega de los certificados provisorios y


acciones.
El derecho a exigir la entrega de los certificados provisorios o directamente acciones, en el caso
de que la integración hubiese sido total, está contemplada en el artículo 208.

Certificados globales
El artículo 208 también prevé la emisión, por las sociedades autorizadas a la oferta pública de
sus acciones, de certificados globales de sus acciones integradas, con los requisitos de los
artículos 211 y 212, con el fin de su inscripción en los registros de depósito colectivo.

La finalidad que tiene este dispositivo es evitar la circulación de las acciones, que muchas de las
veces son de un valor nominal muy bajo y obliga a la emisión de infinidad de títulos en cada
oportunidad en que el capital es aumentado.
Para que puedan extenderse los certificados globales, deben cumplirse los siguientes requisitos:

Solo pueden ser emitidos por sociedades autorizadas a hacer oferta


pública de sus acciones.

Las acciones deben estar integradas en forma total, lo que explica la


negocia habilidad de los certificados (artículo 208).

Deben cumplir con los recaudos previstos en los artículos 211 y 212, es
decir, deben contar con las siguientes menciones: denominación de la
sociedad, domicilio, fecha y lugar de constitución, número, valor nominal y
clase de acciones que representa y derecho que comporta. Esos
certificados se ordenarán en numeración correlativa y serán suscritos en
forma autógrafa por lo menos por un director y un síndico.
La edición del certificado debe ser para su inscripción en el registro de
depósito colectivo. La norma se refiere sin dudas a la caja de valores,
creada por el artículo 30 y siguientes de la ley 20.643. Ese ente se
encuentra autorizado para recibir depósitos colectivos de títulos públicos y
privados. La caja de valores deberá proceder a abrir una cuenta a nombre
de cada depositante, huecas que se subdividirán a su vez en tantas
cuentas y subcuentas como comitentes denuncie el depositante.

Los certificados globales deben ser considerados


definitivos, negociables y divisibles. Estos requisitos
permitirán a la caja de valores operan separadamente con
las acciones incluidas en el certificado.

Acciones escriturales
Se trata de acciones no representadas en títulos. Ello le quita a la acción el carácter de título
circulatorio, a no estar representada en instrumentos que revistan esas características. Resulta
inaplicable, para este instituto, las previsiones sobre títulos valores que rigen, en materia de
acciones, como normas supletorias (artículo 226).

Las acciones escriturales deberán inscribirse en cuentas llevadas a


nombre de sus titulares por la sociedad emisora en el registro de
acciones escriturales, bancos comerciales o de inversión o caja de
valores autorizados.
Las cuentas de las acciones escriturales pueden ser llevadas por:

La sociedad emisora

Es este el supuesto menos oneroso y que permite a la sociedad un mayor control del estado de las
cuentas. En virtud de la responsabilidad que al respecto prevé el artículo 208. Se aplican al libro de registro
de acciones escriturales los mismos requisitos previstos en el artículo 213 para el libro de registro de
acciones.

Bancos comerciales o de inversión

Estas instituciones deben encontrarse expresamente autorizada para llevar ese registro. Hay que
entender que estas instituciones, al estar autorizadas como tales, tienen la facultad de llevar ese registro,
sin que deba requerirse una autorización respectiva.

Caja de Valores

El funcionamiento de esta institución está regulado por los artículos 30 a 60 de la ley 20.643. Cuando el
registro de acciones escriturales es llevado por la propia sociedad emisora, los titulares de ellas se
encuentran eximidos de la obligación de depositar las constancias respectivas en la sociedad, como
requisito para la concurrencia a las asambleas. En ese caso, deben cursar comunicación para que se los
inscriba en el libro de asistencia, con no menos de tres días hábiles de anticipación a la fecha de
celebración de la asamblea (artículo 238, párrafo 1º).

Si el registro es llevado por bancos comerciales o de inversión o por cajas de valores, los titulares de las
acciones escriturales deben depositar, en ese plazo, las constancias de las cuentas correspondientes, que
obligatoriamente deben liberar esas instituciones ante el requerimiento de los socios (artículo 208 último
párrafo).
Según el agregado introducido por la ley 22.903, la sociedad es siempre responsable ante los accionistas
por los errores o irregularidades de las cuentas, sin perjuicio de la responsabilidad del banco o de la caja
de valores ante la sociedad. La sociedad asume así una responsabilidad por los actos de la institución
elegida, ya que debe vigilar el cumplimiento de las obligaciones por parte del banco o de la caja respectiva.
Una vez satisfechos los perjuicios, tiene vía libre para demandar a quienes llevaran los registros.

Indivisibilidad y condominio de acciones

Indivisibilidad de la acción
Para ser socio hay que ser propietario al menos de una acción. La titularidad de una acción no da
lugar a tantos socios como propietarios del título existan.

El principio de indivisibilidad se sostiene en la preservación de la facilidad de circulación


que debe caracterizar a las acciones, como también en el interés de la sociedad, pues de lo
contrario habría frecuentes subdivisiones de la propiedad, sobre todo por las transmisiones por causa de

muerte, que complicaría extraordinariamente el cobro de dividendos y el cómputo de votos.


Copropiedad de las acciones
Según el artículo 209, para el supuesto de copropiedad de las acciones se aplican las reglas del
condominio del CCyC. Los copropietarios deben designar a un representante por mayoría
absoluta a los efectos de poder ejercer los derechos que correspondan a la calidad de socio.

En materia de condominio, vale recordar, la mayoría no es numérica, sino


que se encuentra en proporción a los valores de la parte de los
condóminos en la cosa común (artículo 2704).

Si un condominio ejercieren la administración, será reputado como


mandatario de los otros, aplicándosele las reglas del mandato y no las
disposiciones del socio administrador.

Los dividendos de la sociedad, cuando no exista estipulación en contrario


o disposición de última voluntad en tal sentido, serán divididos por los
condóminos en proporción a su participación. En caso de duda sobre el
valor de la parte de cada uno de los condóminos, se presume que poseen
partes iguales.

El representante de los condóminos es quien debe ejercitar los derechos


de socio. La finalidad del artículo 209 no es tanto la de regular el contenido
de la situación de copropiedad de las acciones, sino la de establecer
normas para determinar en principio la legitimidad de a quien le
corresponde el ejercicio de aquellos derechos, a los efectos de simplificar
la relación entre la sociedad y los copropietarios.
Es en ese contexto en que la sociedad puede exigir la unificación de la
representación para ejercer los derechos y cumplir las obligaciones
sociales.

En cuanto a los saldos pendientes de integración, el ordenamiento no


prevé un régimen de solidaridad de los copropietarios frente a la
sociedad. Nuestro sistema descarta precisamente esa solidaridad.
Asimismo, la responsabilidad prevista en el artículo 210, referida al
excedente que no ha completado la integración de los aportes, no es
aplicable a la situación contemplada en el artículo 209, dado que la
solidaridad no puede aplicarse por analogía.

Responsabilidad de los cedentes


El artículo 210 contempla el supuesto de cesión de acciones, cuando el gerente no hubiere
completado la integración de ellas. Consagra una solución que contempla no solo los intereses
de la sociedad, sino también los del gerente que ha transmitido su participación.

La sociedad acreedora puede iniciar la ejecución, a los efectos de percibir la porción pendiente
de integración, contra el cedente o el cesionario en forma conjunta o indistinta. La subsistencia
de la obligación de cedente encuentra fundamento en el artículo 1195, según el cual los contratos
no pueden perjudicar a terceros.

Una vez que el cedente hubiera afrontado total o


parcialmente la porción pendiente de integración, él será
considerado como propietario de las acciones cedidas en
proporción a lo que hubiere pagado.

Formalidad de las acciones y de los certificados


provisorios.

Menciones que deben contener


La necesidad de cumplir con los requisitos formales se inscribe en la calidad de títulos valores de
la que participan los instrumentos representativos de esa participación. De allí que se aplique
respecto de esos los principios de necesidad y literalidad característicos de estos documentos.
Los requisitos esenciales que deben reunir son:

La denominación de la sociedad, su domicilio, fecha y lugar de


constitución, duración y datos registrales.

El capital social.

El número, valor nominal y clase de acciones que representa el título, y los


derechos que él confiere.

En los certificados promisorios, la anotación de las integraciones que se


han efectuado.

Los títulos y las acciones que se representan se ordenarán en forma


correlativa (artículo 212, párrafo 1º).

Los títulos serán suscritos con firma autógrafa de no menos de un director


y un síndico. La autoridad de control, en cada caso, podrá autorizar su
reemplazo por una impresión que garantice la autenticidad de los títulos.
Omisión de las formalidades establecidas por el artículo 211
La ley no establece cuál es la sanción que corresponde aplicar a los títulos a los que les falte
alguno de los requisitos previstos en los artículos 211 y 212.

Solo son susceptibles de ocasionar la nulidad del título la


Comisión de denominación de la sociedad, el capital social,
el número, el valor nominal y clase de acciones que
representa el título y derecho que comporta, y la firma de
este.

Por consiguiente, los titulares de los documentos a los que le falte alguno de los requisitos no
podrán invocar derecho alguno contra la sociedad. Serán de documentos probatorios del
derecho, pero que no contienen el derecho mismo.

Los cupones
Los cupones, generalmente adheridos a la acción, constituyen el documento legitimante para el
cobro de dividendos. Estos pueden ser al portador, aun cuando las acciones sean nominativas.
Esta disposición se aplica también a los rectificados provisorios.
Los cupones representan los dividendos anexados al título, que se preparan para percibir los mismos,
transformándose los cupones cortados en títulos al portador, transmisibles por tradición manual. Los

cupones son en sí mismos títulos de crédito, siempre y cuando ellos contengan la

identificación de la sociedad emisora, las características de la acción a la cual están


adheridos, el número de acciones que integran la lámina de la que fueron separados, a fin

de establecer el monto del crédito que representan, y el número de cupones.


Pierden la calidad de títulos valores cuando el sistema es reemplazado por un cuadriculado al dorso del

título, que es sellado o marcado por la sociedad en oportunidad de abonarse cada dividendo.
27 31

12.2 Las acciones - Parte II

Libro de registro de acciones

Generalidades
El artículo 213 obliga a llevar un libro de registro de acciones, con las formalidades de los libros
de comercio.
En ese libro se asentarán:

Las clases de acciones, derechos y obligaciones que comportan.

El estado de su emisión, indicando el nombre del sujeto. La emisión de los


certificados provisorios debe ser también registrada (artículo 208).

Si las acciones son al portador, sus números. Si son nominativas, sus


sucesivas transferencias, con individualización de los adquirentes. Las
transmisiones de las acciones nominativas deben notificarse a la
sociedad por escrito o inscribirse en el registro de acciones. En el caso de
las transmisiones por causa de muerte, la registración de ellas requiere de
la declaratoria de herederos o aprobación judicial de testamento. En el
caso de ejecución forzada, la declaración del enajenante es reemplazada
por la comunicación judicial.

Los derechos reales que graben las acciones nominativas. La ley se


refiere al usufructo y prenda de acciones, contempladas en los artículos
218 y 219.

La conversión de los títulos, indicando los datos que correspondan a los


nuevos. Esta disposición es aplicable a los certificados provisorios, en
tanto, sus titulares, una vez integrado el aporte comprometido, huelen
exigir los títulos definitivos (artículo 208).

Cualquier otra mención que derive de la situación jurídica de las acciones


y sus modificaciones. Dentro de esta generalidad, los embargos también
deben ser anotados en el libro de registro de acciones.

Efectos de las inscripciones en el libro de acciones


Las inscripciones en este registro constituyen un requisito esencial para tornar oponibles esos
actos a la sociedad y a terceros. El adquirente de las acciones no podrá ejercer derechos en
calidad, es socio de no haberse anotado en ese libro esa transmisión.
En ese contexto, debe diferenciarse las acciones nominativas endosables de las no endosables:

Acciones nominativas endosables: el endosatario que justifique su


legitimación con una serie ininterrumpida de endosos ha de ser el único
sujeto legitimado para solicitar el registro de la transmisión a su favor.

No endosables: se deberá justificar con el respectivo convenio de cesión.

Transmisibilidad de las acciones

Principio general y límites que pueden establecerse por vía


estatutaria.
Tratándose de acciones nominativas, sus titulares, En el caso de que se subordine la transferencia de
pueden imponer restricciones a su transmisibilidad, las acciones a la conformidad de determinados
a condición de que no importen la prohibición de su sujetos, ya sea los restantes accionistas, o los

transferencia. El fundamento para aceptar esas órganos de gobierno o administración de la


reflexiones se basa en las características propias de sociedad, la decisión de ellos no debe resultar
las llamadas sociedades “cerradas” o también de las arbitraria, basada en la sola voluntad de ellos, pues
“sociedades anónimas de familia” e, incluso, de las en ese caso el ejercicio en esos términos se

integradas por profesionales. realice quedaría inscrito en un abuso del derecho.

Dos son las cláusulas clásicas con que se suele restringir la libre circulación de las acciones:

La conformidad de los órganos de gobierno hubo administración de la


sociedad.

La posibilidad de que los restantes accionistas con la misma sociedad


puedan ejercer el derecho de preferencia en la adquisición de las
acciones, a prorrata de sus respectivas tendencias, derecho este que
suele ser complementado, de ordinario, con el derecho de acrecer, para el
caso de que alguno de los accionistas no decidiera ejercer su opción.

En estos casos, el estatuto debe prever el procedimiento a seguir indicando, entre otros
aspectos, la forma de determinación del precio, que debe ser justo y equilibrado. El artículo 214,
a diferencia del artículo 153 referido a las cuotas de esa red, es por demás insuficiente. No
contiene reglamentación alguna de los procedimientos necesarios a los fines de la operatividad
de las cláusulas restrictivas de la libre transmisibilidad, aunque se considera que las
disposiciones contempladas en el artículo 153 son aplicables a la lógicamente a este supuesto.
Las cláusulas limitativas de la circulación de las acciones
no son oponibles a terceros, si estas no constan en el título
(artículo 214, última parte).

Se trata de evitar así que ellas tengan suficiente publicidad en el documento que se adquiere, de
modo que el tercero no pueda ser sorprendido en su buena fe, tomando noticia de ellas residen
con posterioridad a la adquisición.

Limitación a la transferencia y protección de los accionistas


Las cláusulas limitativas de la circulación de las acciones nominativas escriturales pueden ser
incluidas en el acto fundacional o con posterioridad, a través de una reforma estatutaria,

resuelta por asamblea extraordinaria. En este último caso, los accionistas disconformes con esa
modificación pueden ejercer el derecho de receso, en los términos del artículo 245. Esa potestad
deriva de fundamentos similares a aquellos que inspiraron al legislador a incluir esa prerrogativa
para el caso de que el órgano de gobierno de la sociedad resuelva el retiro del ente del régimen de

la oferta pública de sus acciones o cotización de ellas.

El accionista que resuelva vender sus acciones tiene derecho a exigir


que los órganos de la sociedad fundamenten la decisión por la que
decide no prestar la conformidad para la transmisión. En caso contrario,
ese acuerdo del órgano de gobierno o del de administración, en su caso,
puede ser atacado de nulidad, como ya estudiamos.
Sea admitido la posibilidad de que el accionista impugne la nulidad de la resolución asamblearia
por la que se niega sin fundamentos la venta de sus acciones. Igual sanción podría merecer la
decisión que no brinde fundamentos satisfactorios.

Limitación a la transferencia de acciones nominativas y las


transmisiones "mortis causa"
La posibilidad de limitar estatutariamente la libre transmisibilidad de las acciones comprende
tanto a los actos entre vivos como a las transferencias por causa de muerte.

Para que las limitaciones jueguen en las transmisiones por


causa de muerte, es necesario que así se lo declare
expresamente en el estatuto. Debe existir una disposición
clara y expresa en ese sentido.

Si los estatutos no lo indican expresamente, se entenderá que las


limitaciones solo afectan las transmisiones entre vivos.

Transmisión de acciones nominativas o escriturales

Generalidades
Las acciones al portador se transmiten por la mera atraviesa el de los títulos. La sociedad solo
identifica a sus propietarios en cada oportunidad que ellos ejerzan los derechos de socio.
Con las acciones nominativas endosables, el Las acciones nominativas no endosables o
accionista se legitima como tal fin, justifica su escriturales exigen que la transmisión o la
derecho por una serie ininterrumpida de endosos y constitución de derechos reales deban notificarse

además se encuentra registrado como tal en el libro por escrito a la sociedad emisora o a la entidad que
de acciones de la sociedad (artículo 213, inciso 3º). lleve el registro. Debe asentarse en el registro una
Esa investidura es la que le otorga el derecho a cuenta pertinente, a los efectos de que surtan
solicitar la registración de la transferencia. efectos contra la sociedad y respecto de terceros.

La solicitud de inscripción de la transferencia debe ser efectuado en forma fehaciente,


acompañándose en su caso el contrato de compraventa, a menos que ambas partes suscriban el
pedido de registración. La falta o demora en la registración compromete la responsabilidad de los
directores y síndicos de la sociedad emisora, en los términos de los artículos 276 a 279.

Contrato de compra-venta de acciones


La ley de sociedades no legisla sobre el contrato de compra-venta de acciones, con la única
excepción de la prohibición que ha establecido sobre la sociedad para adquirir sus propias

acciones (artículos 220 y 221).


Para algunos, la garantía que el transmitente otorga al adquirente quedará circunscrita a la

legitimidad de los derechos del socio y no a la consistencia o valor del patrimonio de la


sociedad. Se sostiene que el transmitente solo transfiere los derechos de socio y no una cuota parte del
patrimonio de la sociedad.

Esa solución es discutida. La compraventa incluye también la participación en el capital de la sociedad, en la

medida que ellas representan un fragmento de ese rubro (artículo 163). Por consiguiente, nada autoriza a
descartar la aplicación de las normas referidas a la existencia de vicios internos, hubo cultos de la cosa

vendida (artículo 473, código de comercio). Esas normas podrían ser de utilidad ante la aparición de pasivos

ocultos.

Asentimiento conyugal en el contrato de compra-venta de acciones.


Se discute si es menester la observancia del asentimiento conyugal previsto en el art. 470 del
CCyC cuando la transmisión versa sobre acciones nominativas o escriturales.

Hay quienes defienden la solución negativa. Dicen sus partidarios que la conformidad del cónyuge
que del vendedor se refiere exclusivamente a los bienes cuya transferencia debe ser asentada en registros

públicos y no privados, como lo es el libro de registro de acciones, y que esa exigencia no se compadece

con la regulación legal de los títulos de crédito.

Es cierto que la sociedad emisora, que quien registra la transferencia en el libro de registro de acciones,
carece de la misma entidad registral que los funcionarios a cargo de los registros públicos. Empero, no debe

perderse de vista que el propósito del artículo es la protección de los bienes gananciales, con relación a los

actos de disposición o los gravámenes que ellos puedan tener por objeto. Las acciones nominativas y las
escriturales son bienes muebles cuyo registro han impuesto las leyes en forma obligatoria.

Se debe tener en cuenta, además, que la circulación de la riqueza se efectúa, en gran medida,
bajo la forma de venta de paquetes accionarios. Prescindir en ese caso de la conformidad
implicaría burlar los fines que el legislador tuvo en mira al incorporar el requisito del asentimiento
que contempla el citado artículo. Es decir, que por el inciso b del art. 470 se despeja las dudas al
disponer que es necesario el asentimiento conyugal para enajenar o gravar las acciones
nominativas no endosables y las cartulares, salvo las de oferta pública y lo dispuesto en el art.
1824 del mismo Código. Por su parte, en su inciso c, incluye en la necesidad de asentimiento
todas las participaciones en sociedades no exceptuadas expresamente por la ley.
28 31

12.3 Las acciones - Parte III

Acciones ordinarias y acciones privilegiadas

Acciones ordinarias: sólo confieren un voto a cada una de ellas.

Acciones privilegiadas: también denominadas acciones de voto plural o


múltiple, se caracterizan por conferir a sus titulares hasta cinco votos por
acción. El privilegio que caracteriza a estas acciones es puramente
político (en contraste de las acciones preferidas, que otorgan ventajas
patrimoniales, concretables, según lo que el contrato pueda haber
establecido al respecto, en el pago de dividendos, en el reembolso de
capital o en la cuota líquidatoria).

El privilegio en el voto es incompatible con el privilegio


patrimonial, de modo que no pueden crearse títulos que
confieran, al mismo tiempo, ambos beneficios.

Las acciones privilegiadas o de voto múltiple apuntan a conferir a un determinado grupo de


accionistas (habitualmente, los fundadores) una posición de control y predominio en el gobierno
de la sociedad, aun en el supuesto de que la participación no sea cual sea dejado de ser

mayoritaria. Las acciones preferidas tienen en miras el propósito de obtener capitales de


terceros, razón por la cual es común en sus condiciones de misión encontrar cláusulas de
rescate de ellas por la sociedad y la carencia de voto por sus titulares.

El artículo 216 establece que no pueden emitirse acciones


con voto privilegiado después de que la sociedad haya sido
autorizada a hacer oferta pública de sus acciones.

La ley establece ciertas limitaciones a la emisión de acciones privilegiadas que relativizan su


importancia:

1 No pueden ser emitidas cuando la sociedad se encuentre a autorizada


para hacer oferta pública de sus acciones, impedimento que se justifica
en la protección del inversor bursátil.

El quórum para la celebración de las asambleas se computa por el capital


2
y no por los votos (artículos 243 y 244).

3 El privilegio en el voto no rige en determinadas decisiones asamblearias,


que se caracterizan por su trascendencia, tales como los supuestos
enumerados en los artículos 70, 244 último apartado y 284. Es decir:
constitución de reservas libres que superen determinado monto,
transformación, Noruega, disolución anticipada, transferencia del
domicilio al exterior, cambio fundamental en el objeto, reintegro parcial y
total de capital social, fusión (con excepción de los óseos pertenecientes
al ente incorporante), designación y remoción de síndicos, etcétera. En
todos estos casos, cada acción otorga un solo voto, sin aplicarse la
pluralidad.
Acciones preferidas

Generalidades
Su creación responde a la necesidad de atraer capitales, ofreciendo a los suscriptores ciertas y
determinadas ventajas patrimoniales que pueden consistir, por lo general, en:

Derecho al cobro preferente de utilidades hasta determinado porcentaje;


el pago de un dividendo fijo, si existen utilidades, acompañándose en su
emisión con cláusulas de amortización o rescate.

Privilegio de recibir como dividendo un interés fijo, quedando para las


acciones ordinarias como dividendo lo que resta después de satisfechas
las acciones preferidas.

Pago de dividendos en igual tiempo que las ordinarias, pero en mayor


proporción.

Los titulares de esas acciones son accionistas. Solo tienen derecho a


percibir sus dividendos privilegiados en la medida en que la sociedad
obtenga ganancias y se respeten estrictamente los requisitos que, para
la distribución de dividendos, prescriben los artículos 68 y 224.

La validez de las preferencias patrimoniales está subordinada a que, tras ellas, no se escondan
pactos leoninos de los previstos en los incisos 1º a 3º del artículo 13, cuya nulidad puede ser
incluso declarada de oficio, en virtud de lo establecido en el CCyC al respecto.
Las acciones preferidas pueden carecer de voto, si así se ha
estipulado en las condiciones de emisión. De lo contrario,
cada una de ellas tendrá derecho a un voto, pero no más,
en tanto la preferencia patrimonial resulta incompatible con
el privilegio en el voto.

Las acciones preferidas que carezcan del derecho de voto, lo otorgan a los respectivos
accionistas en ciertos casos:

En aquellas materias comprendidas en los artículos 70, 244 último


apartado y 284 de la ley, por la naturaleza y repercusión de esos actos
asamblearios, que aconseja la participación de todos los accionistas sin
aplicarse, incluso, el régimen de pluralidad de votos.

Cuando la sociedad se encuentra en mora en la satisfacción de los


beneficios que constituyen su preferencia.

Cuando, si cotizan en bolsa, se suspendieron retirada dicha cotización, por


cualquier causa, mientras subsiste esa situación.

Acciones preferidas y el ejercicio de los derechos de socio.


Dada la discutible convicción de considerar a los titulares de acciones preferidas como meros
inversores, la ley suprime o relativiza para estos socios ciertos derechos esenciales que
consagran su ordenamiento.
Así, por ejemplo, el artículo 124 otorga el derecho de preferencia a los titulares de acciones ordinarias, sean

de voto simple o plural. Al mismo tiempo, solo concede ese derecho a los titulares de acciones referidas,
cuando este haya sido expresamente concedido por el estatuto o por la asamblea de accionistas que

resuelva su emisión. No obstante esa limitación, hay que reconocer que la ley 22.903 ha dado un paso

adelante en la protección de los titulares de acciones preferidas, en tanto el régimen originario del artículo
194 les denegaba la posibilidad de ejercer derecho de preferencia. Empero, el legislador de 1982 se ha

quedado a mitad de camino, pues, si se considera que el titular de acciones preferidas es un verdadero

accionista, no habría impedimentos serios para no reconocerle idénticos derechos de los que se dispensan

a los titulares de acciones ordinarias. Esa solución implica afectar los derechos de esa clase de acciones,
violándose el fundamento mismo de la preferencia, que no es otro que el de asegurar a los accionistas el
mantenimiento de su grado de participación en el capital, afectándose sus intereses económicos.

Existe también la posibilidad de que el estatuto prevea el


rescate de las acciones preferidas, transcurridos
determinados ejercicios.

El rescate supone limitar el estado de socio por un determinado tiempo, pero de manera alguna
implica privarlo de los derechos que el estado les confiere a sus titulares, aún temporalmente.

El accionista preferido puede ejercer sin limitaciones el


derecho de receso, aun cuando el estatuto les se reserve el
derecho de voto.

La circunstancia de que no puedan participar con su voto en las decisiones asamblearias no

autoriza a sostener que las modificaciones sustanciales del estatuto previstas por el artículo 245
no los afecten.
La jurisprudencia ha admitido reiteradamente el derecho de los accionistas preferidos a concurrir
en la distribución de las acciones de revalúo. El revalúo contable refleja el mayor valor patrimonial

de las acciones en circulación, por lo que no hay dudas de que las acciones preferidas tienen el
mismo derecho que las ordinarias a participar de las emisiones de acciones que se originan en la
capitalización de esos saldos de revalúo contable.

Acciones de participación
Las acciones de participación están incorporadas por nuestra legislación en la resolución 208 de
la Comisión Nacional de Valores. La normativa, en su artículo 14, prevé la posibilidad de que las
sociedades que hacen oferta pública autorizada por ese ente emitan títulos valores

representativos de una participación en el capital social, pero carentes de derecho de voto,


denominados "acciones de participación".
Esos títulos poseen las siguientes características:

Carecen de derecho a voto, salvo que le sea retirada a la sociedad emisora


la autorización para cotizar sus títulos.

Pueden ser rescatadas por la sociedad emisora de acuerdo con los


términos de las condiciones de emisión, si lo fueren rescatables, deberán
ser convertidas en acciones ordinarias en un máximo de 20 años.

Otorgan una preferencia patrimonial consistente en una antelación por el


reintegro de su valor patrimonial en el caso de liquidación, y gozan de igual
participación en el reparto de los dividendos.

Se establece un límite del total de las acciones de participación hasta un


máximo del 30% del capital emitido.

Usufructo de acciones

Generalidades
Según el artículo 2129 del código civil y comercial, el usufructo es el derecho real de usar y gozar
y disponer jurídicamente de un bien ajenob sin alterar su sustancia. En consonancia con esa
norma, el artículo 218 de la ley autoriza la constitución del derecho real de usufructo sobre
acciones, estableciendo que la calidad de socio corresponde al nuevo propietario y reservando
al usufructuario el derecho a obtener las ganancias logradas durante la vigencia del derecho
real.

De este modo, el titular propietario de la acción goza de todos los


derechos inherentes a la calidad de socios, tanto políticos como
patrimoniales, con la excepción de los dividendos, que quedan en
cabeza del usufructuario.

Artículo 218 prevé textualmente: "El ejercicio de los demás derechos


derivados de la calidad de socio, inclusive la participación en los
resultados de la liquidación, corresponde al nuevo propietario, salvo
pacto en contrario y el usufructo legal".

Es inadmisible que, por un pacto, el socio pueda ceder En definitiva: el nuevo propietario es titular de

al usufructuario la totalidad de los derechos políticos, todas las facultades inherentes a la condición de
que, en general y particularmente referido al voto, el socio, reteniendo para sí los derechos de voto, de
legislador ha declarado intransferibles. La convención receso, de opción preferente, información,
en contrario a la que alude el art. 218, está referida impugnación, participación en la liquidación social

exclusivamente a la cesión a favor del usufructuario y percepción de las ganancias pasadas a reservar
de los resultados de la liquidación, lo cual resulta durante el usufructo, siendo estos los últimos
congruente con la naturaleza de los derechos que derechos visibles al usufructuario mediante
pueden ser cedidos a este. convención expresa en ese sentido.
Perfeccionamiento del usufructo
El nuevo propietario debe entregar al usufructuario los títulos accionarios, pero este último debe
facilitar el ejercicio de los derechos del propietario mediante el depósito de las acciones, voto
procedimiento que garantice sus derechos (artículo 219).

El usufructo es válido entre las partes desde la firma del contrato y


entrega de los correspondientes títulos al usufructuario. Más, tratándose
de acciones nominativas, solo es oponible frente a la sociedad a partir
de la inscripción del gravamen en el libro de registro de acciones
(artículos 213 y 215).

Límites a los derechos del usufructuario


Los derechos del usufructuario quedan, en principio, limitadas a la percepción de dividendos.

Cuando se capitalicen utilidades, la entrega de las acciones liberadas que de ese procedimiento resulte

(artículo 189) debe ser hecha siempre al nuevo propietario. El derecho del usufructuario a percibir ganancias

obtenidas durante el usufructo no inclusive las ganancias pasadas a reserva o capitalizadas, pero
comprende las acciones entregadas por capitalización. Las acciones que se emiten como consecuencia de

la capitalización de cuenta del balance pertenecen al nuevo propietario, pero los dividendos

correspondientes a las mismas son percibidos por el usufructuario.


Los derechos del usufructuario solo podrían extenderse a la cuota líquidatoria en dos casos:

Cuando se hubieran estipulado las partes al constituir el usufructo.

En el supuesto del usufructo legal, es decir, en el establecido por la ley, en


los bienes de los hijos menores en favor de los padres.

Usufructos sucesivos
A esta situación se refiere el artículo 218 en su tercer párrafo. Así se prevé la constitución, por el
nuevo propietario, de varios usufructos sobre las mismas acciones. En ese caso, el dividendo se
distribuirá prorrata de la duración de los derechos de cada uno de los usufructuarios. Ello se
explica en la naturaleza misma de los dividendos que, al ser un fruto civil, se adquieren día por día
y no al tiempo en que se distribuyen.

Usufructo de acciones no integradas


El artículo 192 de la ley dispone la automática suspensión de los derechos inherentes a las
acciones en mora en integración. Esa situación es ajena al usufructuario. La obligación de
integrar tiene como sujeto pasivo al nuevo propietario. La ley, empero, permite que el saldo de

integración y el dividendo pasivo pueda ser afrontado por el usufructuario, a los fines de gozar
de los beneficios del usufructo, pudiendo posteriormente repetir los gastos efectuados por el
titular de las acciones.

Prenda y embargo de acciones

Prenda de acciones
El supuesto de prenda al que alude el artículo 219 constituye un caso de prenda con

desplazamiento o prenda común, legislada en el CCyC. Suponen la entrega de una cosa al


acreedor en garantía de una deuda.

La prenda se perfecciona con la entrega de los títulos. El


propietario o deudor conserva los derechos políticos y
patrimoniales inherentes a la calidad de socio. A tal efecto,
el acreedor calendario está obligado a facilitar la
presentación de las acciones, cuando este requisito sea
necesario para el ejercicio de los derechos de socio.
Tratándose de acciones al portador, la tradición de la cosa dada en
prenda se verifica con la simple entrega del título, sin necesidad de
notificación alguna a la sociedad.

Tratándose de acciones nominativas, la constitución de prenda, para ser


oponible a la sociedad y a terceros, debe ser inscripta en el registro de
acciones.

Embargo de acciones
El embargo de acciones está admitido en virtud del principio general que deriva del artículo 57,
párrafo 2º.

Tratándose de acciones nominativas, el embargo debe ser inscrito en el


libro de registro de acciones (artículo 213, inciso 6º).

Si las acciones son al portador, la medida precautoria solo puedes


llevarse a cabo en el mismo acto en que el deudor se encuentre ejerciendo
cualquiera de los derechos de socio, para lo cual debe valerse de la
entrega material de los títulos.

La trama de embargo no menoscaba los derechos del deudor, quien puede continuar con el
ejercicio de los derechos de socio, aplicándose lo dispuesto en el artículo 219. La medida
precautoria, empero, impide la enajenación de las acciones, pero no interfiere en los demás

derechos del accionista.


29 31

12.4 Las acciones - Parte IV

Adquisición de sus acciones por la sociedad.

Generalidades
La ley 19.550 ha seguido un criterio restrictivo para admitir la adquisición por la sociedad de sus
propias acciones.

Se considera que ese tipo de operaciones puede afectar


gravemente los intereses de los acreedores, de los socios y
de la misma sociedad.

Asimismo, cuando la adquisición de las propias acciones por la sociedad emisora se realiza con
bienes de su capital social, ello puede suponer una reducción virtual del mismo, sin las garantías
que el ordenamiento generalmente prevé para este supuesto. De admitirse que la sociedad se

asocia de sí misma, los administradores tendrían un poder enorme, en tanto vendrían a ejercer
la representación de la sociedad para la adopción de acuerdos sociales.
No obstante, en casos concretos, ese procedimiento puede brindar beneficios al interés social,
tales como:
Evitar daños a la sociedad, impidiéndole caer bajo la dominación de un
grupo competidor.

Simplificar operaciones tales como la reducción de capital.

Permitir el uso de las acciones como instrumento de política social de la


empresa, ofreciéndolas a los trabajadores.

Este procedimiento comporta un remedio excepcional y temporal,


en tanto consiga peligros de desvirtuar el concepto mismo de
sociedad y su carácter contractual.

En ciertos casos, este procedimiento puede convertirse en un sustituto de la reducción de capital,


a fin de evitar el cumplimiento de los requisitos de los artículos 203 y 204. Ello solo será posible
cuando la compra de esas acciones se realice mediante ganancias realizadas y líquidas, por
reservas libres, pues en esos casos no se disminuye el capital social y por ende no se afectan

las garantías de los terceros.


También se admiten este procedimiento, según el artículo 220, con el fin de:

Evitar un daño grave a la sociedad.

Para integrar las acciones del haber de un establecimiento que adquiera


una sociedad que incorpora.

Daño grave solo se admite la operación si:


La compra se lleva a cabo con ganancias realizadas y líquidas o mediante
reservas libres, suspendiendo el ejercicio de los derechos inherentes a
esas acciones durante todo el tiempo en que las mismas estuvieran en su
cartera, tiempo este que no puede exceder, en principio, el plazo de un año
computado desde la adquisición.

La afición debe ser efectuada, con ganancias realizadas y líquidas o


reservas libres. Esta adquisición nunca supone reducción de capital, pues
el artículo 121 obliga al directorio a la enajenación de las acciones, dentro
del plazo de un año, salvo prórroga de la asamblea.

Las acciones adquiridas deben estar totalmente integradas. De lo


contrario, la sociedad haría remisión del saldo de integración, con lo que
afectaría al capital social.

La existencia del daño grave debe ser concreto y no meramente


hipotético.

La adquisición de las acciones, en ese caso, es decidida por el directorio,


justificando el daño grave en la próxima asamblea, que deberá aprobar o
desaprobar lo actuado por el órgano de administración en ese sentido. Ello
no obsta a que el directorio convoque previamente asamblea de
accionistas, requiriéndole a autorización para la compra de las acciones.

La existencia de peligro grave no significa que cualquier accionista se


encuentre obligado a enajenar las acciones cuando el directorio decida
adquirirlas. El artículo 220 no implica expropiación. Se refiere a otros
supuestos, casi todos referidos a sociedades cuyas acciones cotizan en
la Bolsa, autorizando al directorio a efectuar esa compra por el valor de
cotización, para evitar la caída del precio de los títulos, mediante la
realización de actos que puedan beneficiar a la sociedad.

El ejemplo más frecuente de adquisición de acciones por la sociedad para evitar un daño grave
se configura cuando el accionista ejerce el derecho de receso y el directorio, para evitar la
reducción de capital, adquiere las acciones de aquel con utilidades realizadas y líquidas, al
precio del último balance aprobado. El peligro grave lo configura la reducción del capital social
que, por ser voluntario, obliga a publicar edictos en los términos del artículo 83, inciso 2° de la ley.
En ese contexto, se podría generar inconvenientes de mediar oposiciones de los acreedores.

En el supuesto del inciso 3° del artículo 220, el legislador contempla dos supuestos:

La adquisición de un fondo de comercio en cuyo activo se encuentren


acciones de la sociedad adquirente.

El caso de las sociedades que absorbe a otro ente, propietario de


acciones del primero, a través del procedimiento de fusión por absorción.
En estos casos, al igual que los anteriores, el directorio deberá enajenar
las acciones en el término previsto en el artículo 221, aplicándose el
derecho de preferencia de acrecer previstos en el artículo 194.

Desde la decisión de las acciones y hasta que la No hay obstáculo para que la sociedad adquirente
enajenación de ellas se concrete, ellas quedan de sus propias acciones, en los términos del

suspendidas. Carecen de virtualidad, incluso, para el artículo 220, incisos 2° y 3° distribuya las acciones
cómputo de la determinación del quórum y la mayoría adquiridas en proporción a las respectivas
en las asambleas. tenencias de los accionistas.

Prórroga del plazo para enajenar


Según el artículo 221, la asamblea puede autorizar establecer una prórroga para que el órgano
de administración cumpla con el deber de enajenar las acciones. No establece, empero, el límite
temporal de esa prórroga. Ella debe ser otorgada con criterio restrictivo, pues de prolongarse
indefinidamente la propiedad de las acciones en manos del ente emisor, podría disimularse una
reducción de capital que, por ser voluntaria, impone el cumplimiento de los requisitos
establecidos en el artículo 204.
Suspensión de los derechos de las acciones.
La suspensión que contempla la norma de los derechos de las acciones está referida a los
derechos políticos y no a los patrimoniales.

En cuanto los dividendos, no hay impedimento a que los


correspondientes a las acciones en poder de la sociedad se acrediten a
reservas, a los efectos de acrecentar su patrimonio.

Violación de lo dispuesto en los artículos 220 y 221.


Sobre este tema deben distinguirse dos supuestos:

La adquisición por la sociedad de sus propias acciones, en violación de lo


dispuesto en el artículo 220, implica la nulidad absoluta del acto, cuando
mediante esa operación se afecta la inteligibilidad del capital social y los
derechos de terceros acreedores de la sociedad. La nulidad puede ser
declarada a instancias de quienes tengan interés en que esta se
disponga, con las limitaciones del CCyC ya vistas.

Si el directorio prolonga la transferencia de las acciones más hacia el


plazo previsto por el artículo 221, ello configura causal suficiente de
remoción y de responsabilidad de los integrantes del órgano de
administración y fiscalización, en los términos de los artículos 274 a 279 y
296. Más no afectará la validez de la adquisición original.

Prohibición a la sociedad de recibir sus acciones en


garantía.
Esta disposición se relaciona estrechamente con lo dispuesto en los artículos 220 y 221 y procura
evitar que la sociedad se convierta en socia de sí misma.

Según el artículo 222, la sociedad no puede recibir sus


acciones en garantía.

Esta norma encuentra aplicación práctica de Esta disposición, empero, no es aplicable cuando

numerosos supuestos: préstamos entre la sociedad el accionista ofrece sus propias acciones en
sus accionistas (art. 248) y sus directores (art. 271), caución al solicitar la intervención judicial o la
pero fundamentalmente en el art. 256 segundo suspensión provisoria de un acuerdo
párrafo, cuando se obliga a los directores a prestar la asambleario, en tanto la eventual realización de la

garantía por el desempeño de sus funciones, la que contra cautela se traducirá en la venta judicial de
no puede consistir en acciones de que sean titulares. las acciones a terceros, sin peligro para la
sociedad.

Amortización de acciones
El estatuto puede autorizar la amortización total o parcial de acciones integradas, con ganancias
realizadas y líquidas, con los siguientes recaudos:

Resolución prevista de la asamblea que fije el justo precio y asegure la


igualdad de los accionistas.

Cuando se realice por sorteo, se practicará ante la autoridad de contralor o


escribano de registro, se publicará su resultado y se inscribirá en los
registros.
Si las acciones son amortizadas, hacen parte, se asentará en los títulos o
en las cuentas de acciones escriturales. Si la amortización es total, se
anularán, reemplazándose por bonos de goce o y extensión es en cuenta
con el mismo objeto.

Concepto
Se trata de un supuesto de adquisición de acciones por la propia sociedad, aplicable en aquellos
casos en que sociedades anónimas sean concesionarios de servicio público usuario activo debe
revertir al estado concedente sin reembolso alguno, o cuando aquellas realicen explotaciones de
naturaleza extractiva (minas, canteras, yacimientos, etc.) cuya fuente de producción se agota
progresivamente.

La amortización de acciones debe considerarse supuesto


excepcional.

Solo puede realizarse:

Cuando expresamente lo prevé el estatuto.

Exclusivamente con ganancias realizadas y líquidas.

Sobre acciones totalmente integradas, pues de lo contrario la sociedad


estaría haciendo remisión de saldo de integración, que es uno de los
mecanismos para la reducción de capital.
La amortización de acciones no desvincula necesariamente de la
sociedad a los titulares de los títulos, sino que la obliga a otorgar a estos
bonos de goce, que confieren el derecho de participar en las ganancias y
en el producto de la liquidación (artículo 228).

Procedimiento de amortización de acciones.


La ley establece los pasos que deben cumplirse para realizar este procedimiento:
Debe mediar una resolución de la asamblea extraordinaria de accionistas
1
(artículo 235, inciso 3°), que fije el justo precio de las acciones y asegure
la igualdad de los accionistas. Justo precio debe entenderse por el valor
real. El accionista titular de las acciones amortizadas sí tiene derecho a
solicitar la liquidación conforme al patrimonio social, impugnando la
decisión asamblearia que se expida en sentido contrario.

2 La amortización debe realizarse con ganancias realizadas y líquidas,


motivo por el cual la operación es ajena a toda modificación al contrato
social.

3 La amortización puede hacerse por varios procedimientos, más en todos


ellos debe asegurarse la igualdad de los accionistas. El estatuto puede
fijar un sistema de amortización parcial y progresivo, o diferir en un sorteo
la forma de adquisición de las acciones que deben ser amortizados. Para
ese caso, el artículo 123 prevé que el sorteo se realizará ante la autoridad
de control o escribano de registro, publicándose su resultado en el boletín
oficial en los términos del artículo 14 de la ley, él inscribiéndose en los
registros correspondientes.

4 La amortización puede ser total o parcial. Si es parcial, deberá sentarse en


los títulos correspondientes o en las cuentas de las acciones escriturales.
Si es total, esas acciones se anularán y se reemplazarán por bonos de
goce o inscripciones en cuenta con el mismo efecto.
30 31

12.5 Las acciones - Parte V

Dividendos

Artículo 224. Distribución de dividendo. Pago de interés. La distribución


de dividendo o el pago de interés a los accionistas son lícitos si resultan
de ganancias realizadas y líquidas correspondientes a un balance del
ejercicio regularmente confeccionado y aprobado.

Dividendos anticipados. Está prohibido distribuir intereses o dividendos


anticipados o provisionales o resultantes de balances especiales,
excepto en las sociedades comprendidas en el artículo 299.

En todos estos casos, los directores, los miembros del Consejo de


vigilancia y síndicos son responsables y limitada y solidariamente por
tales distribuciones.

Artículo 225. Repetición dividendos. No son repetibles los dividendos


percibidos de buena fe.

Distribución de dividendos
La distribución de dividendos es decidida por la asamblea ordinaria, en los términos del artículo
234 inciso 1° de la ley. El directorio debe proponer en la memoria la forma de distribución de las
ganancias, y las causas que motivan la distribución de utilidades en otra forma que en efectivo.

El artículo 224 ratifica lo establecido en el artículo 68, en


cuanto prohíbe la distribución de dividendos ficticios, es
decir, que no corresponden a ganancias obtenidas por la
sociedad durante todo el ejercicio económico.

Una vez aprobada la distribución de utilidades, el accionista tiene derecho a reclamar los
dividendos como si fuera un crédito de terceros contra la sociedad, con sus accesorios
correspondientes. Si el pago se realiza en cuotas, debe reconocerse un interés a los accionistas,
para evitar así un enriquecimiento injustificado de la sociedad a costa de ellos, en tanto las

utilidades son consecuencias de ganancias obtenidas.

Al hablar de interés, el artículo 224 hace referencia a un dividendo fijo


convenido para cierta clase de acciones, pues lo contrario implicaría
violar lo dispuesto en los artículos 13, inciso 1° y 2°.

Dividendos anticipados o provisionales


El artículo 224, segundo párrafo, prohíbe distribuir intereses o dividendos anticipados o

resultantes de balances especiales, excepto en las sociedades comprendidas en el artículo 299.


Ello
confirma que la distribución de utilidades solo es lícita si
resulta de ganancias realizadas y líquidas resultantes de un
balance del ejercicio regularmente confeccionado y
aprobado.

La fiscalización permanente a la que están sujetas las sociedades comprendidas en el artículo


299 justifica que, para ellas, se admita la distribución de dividendos anticipados o provisionales, o
resultantes de balances especiales. En todos los casos, los directores, miembros del Consejo de

vigilancia, síndicos son responsables, en forma solidaria e ilimitada, por tales pagos y
retribuciones.
El artículo 224 imponen las siguientes aclaraciones:

Los términos provisionales y anticipados son empleados indistintamente


por el legislador. Ellos son aquellos que se distribuyen a los accionistas
con cargo a beneficios obtenidos por la sociedad durante un lapso que no
completa el ejercicio, y cuya consolidación queda condicionada a que
aquel deseable con utilidades líquidas y realizadas que permita su pago.

En las sociedades comprendidas en el artículo 299, la distribución de


dividendos promisorios no supone, como requisito previo, la confesión de
un balance oficial, sino que aquí se puede ser decidida por el directorio,
con el control del Consejo de vigilancia de la sindicatura. Es por esa razón
que, en el último párrafo del artículo 224, el legislador responsabiliza a
estos en forma ilimitada y solidaria por esos pagos y distribuciones.

La asamblea no puede revocar el dividendo promisorio distribuido por la


sociedad en el curso del ejercicio, si el balance anual exterioriza la
existencia de un beneficio suficiente para considerar la distribución como
válida. Al no cumplirse la condición resolutoria (inexistencia de
ganancias), el derecho subordinado a esa tira irrevocablemente adquirido.
Repetición de dividendos
El artículo 225 encuentra fundamento en que no puede adjudicarse responsabilidad alguna a los
accionistas ajenos al órgano de administración, que han percibido dividendos de buena fe, es
decir, ignorando los vicios que afectan los estados contables de los cuales aquellos resultan.

El accionista de buena fe adquiere irrevocablemente el


dividendo mal distribuido. Son responsables, en forma
solidaria e ilimitada, a tenor de lo establecido en el último
párrafo del artículo 224, los directores, consejeros de
vigilancia y síndicos.

Se discute si pueden o no abonarse dividendos en especie. Esta posibilidad parecería autorizada


en el artículo 66 inciso 4, que prescribe como obligatoria la inclusión en la memoria de los estados

contables del ejercicio de "las causas, detalladamente expuestas, por la que se propone el pago
de dividendos o la distribución de ganancias en otra forma que en efectivo". Sin embargo, la
norma está exclusivamente referida a la posibilidad de abonar dividendos en acciones.

La posibilidad de abonar dividendos en especie encuentra,


obstáculo lo dispuesto por los artículos 68 y 224 de la ley, en tanto
subordinan el pago de dividendos a la existencia de ganancias
realizadas y líquidas, resultantes de un balance confeccionado de
acuerdo con la ley y aprobado por el órgano social competente.
El concepto de utilidad realizada lleva implícito el principio de
irrevocabilidad, pues si la utilidad estuviera sujeta a condición, o fuera
revocable por decisión de terceros o por hechos ajenos a la sociedad,

dejaría de ser una "Utilidad realizada".

Ganancia líquida es aquella que la sociedad en que la sociedad ha


materializado su entrada en su caja de utilidad resultante del balance o
que, sin haber entrado, es lo suficientemente realizable a corto plazo y
suficientemente segura por la solvencia del crédito, como para no
significar una aventura comercial.

Los beneficios distribuirles, a tenor de lo dispuesto en los artículos 68 y


224, son aquellos ciertos, provenientes de operaciones consumadas,
percibidas o de percepción próxima y que pueden jugarse equivalente a
dinero efectivo en caja.

Todo ello descarta la posibilidad de distribuir dividendos


mediante entrega de bienes de la sociedad.

Aplicación de las normas sobre títulos valores

Artículo 226. Títulos valores: principios. Las normas sobre títulos


valores se aplican en cuanto no son modificadas por esta ley.
El artículo 226 ratifica el carácter de título valor de la acción. Los principios de literalidad,
necesidad y autonomía no se presentan en este supuesto con toda amplitud, como sucede con
los títulos de crédito.

En lo que respecta al principio de literalidad, los datos y las constancias del título debe
completarse con lo que resulten del estatuto. Más estos últimos no pueden alterar los derechos
que manejen del documento. Además, en cuanto a las acciones que no estén totalmente
integradas, hay que recordar que, según el artículo 208 de la ley, hasta que la integración no sea

total, no existe acción, sino certificado provisorio.

La disposición del artículo 226 tiene aplicación práctica, en casos de


robo, pérdida o inutilización de acciones nominativas y certificado
provisorios, mediante el procedimiento de cancelación previsto en el
decreto ley 5965/63 y las normas del CCyC al respecto.

Los bonos

Diversas clases

Artículo 227. Caracteres. Reglamentación. Las sociedades anónimas


pueden emitir bonos de goce y de participación. Se reglamentarán en el
estatuto de acuerdo a las normas de este título, bajo sanción de nulidad.

La Exposición de Motivos de la ley define a los bonos como títulos diversos de las acciones,

representativos del derecho de participar exclusivamente en las utilidades sociales, que se


autorizan a emitir en determinados supuestos.
Distintas clases de bonos:

Bonos de goce. Se otorgan a los titulares de acciones totalmente


amortizadas (artículo 223) y dan derecho a la participación en las
ganancias y en el producto de la liquidación, después de reembolsado el
valor nominal de las acciones no amortizadas.

Bonos de participación. Pueden emitirse por prestaciones que no


consistan aportes de capital. A diferencia de los bonos que goce, solo da
derecho a participar en las ganancias del ejercicio (artículo 229). Dentro
de esta categoría se incluyen los bonos de participación para el personal
para el personal, legislado en el artículo 230 de la ley.

Bonos convertibles en acciones. Están legislados por la ley 19,060. Son


títulos que solo pueden ser emitidos por las sociedades autorizadas a
hacer oferta pública y que no requieren autorización del estatuto.

El artículo 232 establece que la modificación de las condiciones de emisión de los bonos
previstos por la ley 19,550 requiere la conformidad de los tenedores de la mayoría absoluta de
los bonos de la clase respectiva, expresada en asamblea convocada por la sociedad al efecto.
La convocatoria debe ajustarse a las disposiciones del artículo 237 dela ley. Esa conformidad no
se requerirá para la modificación referente al número de bonos, cuando se trate de los previstos
en los artículos 228 y 230.

Bonos de goce

Artículo 228. Bonos de goce. Los bonos de goce se emitirán a favor de


los titulares de acciones totalmente amortizadas. Da derecho a
participar en las ganancias y, en caso de disolución, en el producido de
la liquidación, después de reembolsado el valor nominal de las acciones
no amortizadas. Además, gozarán de los derechos que el estatuto le
reconozca expresamente.

El titular de acciones amortizadas en los términos del artículo 223 no debe quedar desligado de la
sociedad de manera definitiva, pues la amortización es un hecho ajeno a su voluntad. Por esa
razón, que subtitulares tienen derecho a concurrir al reparto de los beneficios sociales y el

producido de la liquidación, luego de reembolsado el valor de las acciones no amortizadas, sin


perjuicio de que el estatuto le confiera el ejercicio de los derechos políticos.

Bonos de participación

Artículo 229. Bonos de participación. Los bonos de participación pueden


remitirse por prestaciones que no sean aportes de capital. Solo da
derecho a participar en la ganancia de ejercicio.

Los bonos de participación, llamados también acciones de Industria, solo pueden emitirse por
prestaciones que no sean aporte de capital. A diferencia de los bonos de goce, los de
participación otorgan el derecho de participar exclusivamente de las ganancias del ejercicio,
siendo nulo el otorgamiento de otro derecho por vía estatutaria (artículo 227).

La modificación de las condiciones de emisión, y aun la de aquellas referidas al número de bonos,


requiere la conformidad de los bonistas, en los términos del primer párrafo del artículo 232.

Bonos de participación del personal


Artículo 230. Bonos de participación para el personal. Los bonos de
participación también pueden ser adjudicados al personal de la
sociedad. Las ganancias que les corresponda se computarán como
gastos. Son intransferibles y caducan con la extinción de la relación
laboral, cualquiera sea la causa.

El artículo 230 tiende a fomentar la participación de los obreros y empleados en las utilidades de
la empresa.

Mediante estos bonos, sus titulares solo tienen derecho a


participar en las utilidades del ejercicio, con exclusión de
todo otro derecho, según surge en el artículo 229.

A diferencia de lo dispuesto en el artículo 229, como la emisión de bonos de participación para el


personal no excluye la relación de dependencia, estos deben ser considerados intransferibles y
caducan con la extensión de la relación laboral, cualquiera fuera la causa.

La ley 19,550 les niega expresamente cualquier atribución


política, incluso la concurrencia a la liquidación final. La
participación se reduce a la mera habilitación a las
ganancias.
El artículo 230 establece que las ganancias que le correspondan a sus titulares se computarán
como gastos. Ello equivale a decir que las ganancias atribuidas como dividendo correspondiente
a los bonos esta naturaleza serán deducibles como gastos para determinar la ganancia

imponible, pues el pago forma parte de la remuneración del dependiente.

Momento del pago

Artículo 231. La participación se abonará contemporáneamente con el


dividendo.

Los bonistas de cualquier clase pueden impugnar judicialmente el balance por inexacto o no
confeccionado de acuerdo con la ley, aun cuando este fuera aprobado por la asamblea de
accionistas, en cuanto vulneren sus derechos a participar en las ganancias. Pueden cuestionar
incluso la constitución de reservas y capitalización de utilidades, cuando aquellas lo

correspondan a las pautas previstas en el artículo 70. Cierta jurisprudencia considera incluso que
se encuentra prohibida la constitución de reservas una vez emitidos los bonos.
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