SECRETARÍA DE EDUCACIÓN DE CHIAPAS
UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA NACIONAL UNIDAD 071
LEPEPMI’90
ESTRATEGIAS PARA EL DESARROLLO PRULICULTURAL DE LA
LENGUA ORAL Y ESCRITA II.
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EL PROCESO EDUCATIVO Y LA ESCRITURA COMO PRÁCTICA SOCIAL
México, como otros países multilingües, ha promovido la elaboración de alfabetos y
la creación de libros de texto y otros materiales en las lenguas indígenas. Cabe
señalar que esto no es un problema exclusivo de enseñanza en las lenguas
indígenas, sino un problema didáctico en general.
Es atreves de la inserción de la lengua escrita en la interacción y el mostrar que su
uso tiene un significado social: para constatar la terminación de un programa de
estudios, para dar aviso de un evento importante o para comunicarse a distancia,
que los hablantes la reconocen como practica social y como parte de su vida
comunicativa y comunitaria.
El uso de la escritura tiene otro efecto importante: su presencia en la vida social
crea situaciones comunicativas donde se interactúa alrededor de ella, una
consecuencia de lo anterior es que requiere que se dialoga acerca de la escritura,
que se hagan propuestas acerca de los textos, que se entienden los propósitos de
ellos. En la vida diaria usamos la lengua con diversos propósitos o funciones: con
ella pedimos, ordenamos, amenazamos, explicamos, indagamos, informamos,
jugamos, etc. y sabemos bien qué expresiones emplear para cada función. De la
variedad de funciones que cumple la lengua, hay algunas que son especialmente
importantes en la escuela porque nos ayudan a un mejor aprendizaje
Si bien el aprendizaje de la lectura y la escritura se facilitan con textos escritos en
la lengua materna, la simple presencia de estos no es suficiente: la educación
bilingüe y los esfuerzos de alfabetización no puede restringirse a las prácticas
escolares, también importa lo que sucede en la lengua escrita fuera del aula.
Es útil, entonces, considerar que hay una lengua para aprender, cuyas funciones
pueden estar orientadas a comunicarse con los demás o servir para reflexionar
sobre determinadas experiencias u organizar el pensamiento. La escuela debe
tener como objetivo ayudar a los niños a desarrollar esta lengua para aprender. En
el caso de que la lengua materna sea una lengua indígena, este objetivo cobra
mayor importancia, por ser una función no considerada tradicionalmente en la
educación formal.
No debemos olvidar que el manejo oral de una lengua incluye habilidades de
recepción y de producción y la escuela debe buscar el desarrollo de las dos. Saber
escuchar es importante para un mejor desempeño en las clases y en la vida
cotidiana. Escuchar, comprender y recordar son capacidades que podemos mejorar
en base a ejercicios que crecen en dificultad según el grado escolar. Entre las
habilidades productivas hay varias que merecen atención especial en la escuela,
como saber explicar, indagar, precisar, informar, exponer hechos en secuencia.
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Todas ellas se emplean en el desarrollo de las distintas materias escolares y, sin
duda, a lo largo de nuestras vidas en diferentes circunstancias.
EL USO DE LA LENGUA MATERNA EN LA EDUCACION BILINGÜE
Por lo general el uso instrumental de una lengua materna indígena se acepta porque
garantiza que los alumnos comprendan los contenidos de enseñanza que les
presenta el maestro en la escuela. Sin embargo, esta aceptación no siempre se
acompaña con la conciencia de lo que significa la enseñanza y en una lengua
vernácula en los diversos cursos o materiales escolares. Como recordaremos, la L1
es una lengua indígena, sin tradición escrita; lengua dominada y discriminada a nivel
nacional, hablado por una población más o menos numerosa y marginada desde
siglos. La L2 es la lengua dominante o lengua oficial. Los objetivos de un programa
de educación bilingüe referidos a la L1 persiguen el desarrollo de las habilidades
lingüísticas receptivas y productivas, en forma oral y escrita, para lo cual debemos
de ejercitar a los niños a escuchar, hablar, leer y escribir su lengua materna. La
educación bilingüe propicia el desarrollo de la lengua indígena de parte de los
maestros, ya que estos le darán un uso nuevo: enseñar en ella.
Cuando hablamos de "ambiente bilingüe", éste puede referirse únicamente al hogar
(el niño escucha hablar dos lenguas sólo en su casa) o a la comunidad (en el hogar
se habla una lengua, pero en la comunidad el niño escucha dos) o a los dos
contextos (hogar y comunidad). Si sólo la comunidad es bilingüe y se trata de una
comunidad más bien aislada, sin mayor contacto con otros grupos que hablan la
otra u otras lenguas, de seguro que el bilingüismo de la comunidad será incipiente.
Por tanto, no hay muchas probabilidades de que los niños desarrollen habilidades
orales en dos lenguas, sino que será una, la originaria del grupo, su lengua de mayor
dominio y preferencia. La situación arriba descrita es la que se presenta, por lo
general, en comunidades de habla indígena de áreas rurales de Chiapas.
Esto representa un reto especial cuando se trata de enseñar en una lengua indígena
que es ágrafa, es decir, sin tradición escrita, muchas veces incluso carente de un
alfabeto único. Pese a ello, esta dificultad debe enfrentarse y planear cómo
vencerla, pues es una manera de garantizar el mantenimiento y desarrollo de las
lenguas vernáculas, que siempre están en competencia desventajosa con la lengua
oficial.
La planificación del uso de dos lenguas en un programa educativo toma diversas
formas o recurre a estrategias diversas. Estas estrategias se definen por la
distribución del tiempo dedicado a cada lengua, así como por la determinación de
las actividades o cursos del currículo que se desarrollan en tal o cual lengua, o en
las dos.
En lo que respecta a lengua, la educación bilingüe tiene por objetivo final el que los
sujetos logren un buen manejo de su idioma materno y agreguen a él, un dominio -
de ser posible- similar, de su segunda lengua. El ideal es que los alumnos adquieran
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las cuatro habilidades lingüísticas -escuchar, hablar, leer y escribir- en las dos
lenguas. Además de estas habilidades, es también objetivo de la educación bilingüe
propiciar la reflexión gramatical sobre la L1 y la L2. Como es de suponer, estos
ideales pueden variar según los programas y el alcanzarlos depende de una serie
de factores que a veces escapan al control de la escuela.
Para poder usar efectivamente la L1 como lengua instrumental, debe notarse una
auténtica preocupación por evitar en lo posible el uso de palabras castellanas, lo
cual obligará al maestro a practicar cómo expresarse en la lengua indígena sobre
temas para los que antes sólo empleó el castellano. La recuperación de términos
antiguos caídos en desuso y la generación de nuevas palabras para utilizarlas en la
enseñanza de los contenidos curriculares básicos es una tarea inmediata del
docente, tarea que puede cumplir con la ayuda de los padres de los alumnos y otros
miembros de la comunidad, en especial, los mayores y ancianos, pues
probablemente ellos tengan un vocabulario más rico en la L1 que las jóvenes
generaciones.
El esfuerzo es doblemente grande, de parte del maestro y de parte del alumno. Esto
es lo que se practica en las escuelas con niños de habla indígena y obviamente
produce una demora en la adquisición del castellano como L2 y deficiencias en el
aprendizaje de los contenidos curriculares básicos enseñados en esa lengua. Otra
confusión producto de la falta de un método para enseñar castellano como L2, es
que se obliga a los alumnos leer (comprender) y escribir en una lengua que no
hablan. De aquí que sus capacidades de lectura y escritura queden muchas veces
en la etapa mecánica, o que tarden mucho en lograr leer comprensivamente y
expresarse libremente por escrito en la L2.
HABILIDADES LINGUISTICAS
Ser hablante de una lengua cualquiera significa poseer la habilidad de recibir y de
producir mensajes. Si se trata de una lengua con cierta tradición escrita, entonces
podemos exigir que estas habilidades se manejen a nivel oral y escrito.
Comprensión auditiva
La comprensión auditiva es entender lo que se oye. Escuchar y es la primera
habilidad lingüística que adquirimos en nuestra lengua materna. Es lo que se conoce
como una habilidad receptiva, o una habilidad pasiva, ya que requiere que usemos
nuestros oídos y nuestros cerebros para comprender el lenguaje a medida que se
nos habla. Es la primera de dos habilidades de lenguaje natural, que son requeridas
por todas las lenguas naturales habladas.
Expresión oral
La expresión oral es expresarse correctamente. Es lo que se conoce como una
habilidad productiva, o una habilidad activa, ya que requiere que usemos nuestro
tracto vocal y nuestro cerebro para producir correctamente el lenguaje a través del
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sonido. Es la segunda de dos habilidades de lenguaje natural. Emitir sonidos
articulados o palabras.
Comprensión lectora
La comprensión lectora es comprender lo que uno lee. La lectura es la tercera
habilidad lingüística que podemos adquirir en nuestra lengua materna. Al igual que
con la escucha, es una habilidad receptiva o pasiva, ya que requiere que usemos
nuestros ojos y nuestro cerebro para comprender el equivalente escrito del lenguaje
hablado. Es una de las dos habilidades del lenguaje artificial, ya que no todas las
lenguas naturales habladas tienen un sistema de escritura.
Expresión escrita
La expresión escrita es saber escribir correctamente. La escritura es la cuarta
habilidad lingüística que podemos adquirir en nuestra lengua materna. Al igual que
con el habla, es una habilidad productiva o activa, ya que requiere que usemos
nuestras manos y nuestro cerebro para producir los símbolos escritos que
representan nuestro lenguaje hablado. Junto con la lectura, es una de las dos
habilidades del lenguaje artificial, ya que no todas las lenguas naturales habladas
tienen un sistema de escritura.
Las habilidades receptivas son escuchar y leer. Lo esencial en ellas es la
comprensión del mensaje, sea éste oral o escrito. Si no se entiende lo que se
escucha o lee, no hay una verdadera recepción del mensaje; por lo tanto, no hay
comunicación.
Las habilidades productivas son hablar y escribir. El manejo de ellas exige
originalidad, en el sentido de ser capaz de producir mensajes orales o escritos que
sean propios, no simples repeticiones o reproducciones de mensajes creados por
otros. La repetición o reproducción de un mensaje puede hacerse mecánicamente,
incluso sin necesidad de comprender lo que supuestamente se "habla" o "escribe".
CRITERIOS DE EVALUACION EN EL AULA
En todo momento que se planifique una evaluación, se deberá diferenciar las
pruebas para la lengua materna y para castellano como segunda lengua. En los
primeros grados, en especial, puede haber una notable diferencia entre cuánto de
Li y cuánto de L2 manejan los alumnos.
Comprensión oral
Evaluar la comprensión oral implica saber cuánto entienden los niños de lo que
escuchan en L1 y L2. De esto, el maestro se va formando una idea en su trabajo
diario, pero necesitará medir esa comprensión con algún instrumento, alguna
prueba. Para elaborarla, deberá seleccionar qué es lo que cree que los niños
deberían entender de lo que escuchen. Los niños deben ser capaces de entender
indicaciones, instrucciones para realizar alguna tarea, así como relatos y la
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exposición de un tema, relacionado tal vez con las otras materias escolares. La
simplicidad o complejidad del lenguaje que emplee para dar las indicaciones o
exponer el tema dependerá de la lengua (1 o 2) y el tiempo de escolaridad de los
niños.
Producción oral
La evaluación de la capacidad de hablar exige que el maestro aprenda a escuchar
a sus alumnos, ayudado por un esquema que oriente lo que debe evaluar. La mejor
manera de escuchar y evaluar el habla de los alumnos es crear situaciones en las
que se provoque diálogo entre ellos, con la mínima intervención del maestro, o en
las que se les pide que relaten o expongan. En este sentido, las dramatizaciones y
juegos de roles son muy útiles, pero recuerde que los niños deben estar algo
familiarizados con la técnica antes de emplearla para evaluarlos.
Comprensión de lectura
Al elaborar pruebas de comprensión de lectura, tenga muy presente el objetivo de
evaluación, de manera que, en lo posible, el alumno no requiera de otras habilidades
lingüísticas para demostrar que entiende lo que lee. Si se pide al niño que responda
oralmente o por escrito- a preguntas de comprensión, estaremos exigiéndole no
sólo que comprenda sino también que produzca lengua. En otras palabras,
tendríamos que evaluar conjuntamente las habilidades receptivas y productivas
(leer y hablar, leer y escribir).
Expresión escrita
En este punto nos referimos brevemente a la evaluación de la expresión o
producción escrita; no a la de la escritura mecánica o de reproducción en los
dictados o textos copiados, usuales en la etapa inicial de adquisición de la habilidad
de escribir. En la expresión escrita debemos evaluar el logro de varios objetivos que,
en última instancia, contribuyen a alcanzar la meta de la comunicación por escrito.
Análisis gramatical
La evaluación de la gramática- de acuerdo con los objetivos de su enseñanza- se
hará en base al reconocimiento de los elementos que componen la lengua y cómo
funcionan. No tienen cabida en estas evaluaciones la memorización de definiciones.
De más está decir que las pruebas de gramática, al igual que las otras pruebas de
lengua, materna o segunda lengua, deben prepararse según el contenido y la forma
de lo que se haya ejercitado en clase. Recordemos que la enseñanza de la
gramática se inicia en el Segundo o Tercer Grado, cuando los niños ya leen y
escriben. Estas habilidades se usan para aprender a conocer la gramática de la
lengua.
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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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desarrollo pluricultural de la lengua oral y escrita II. Antología 7mo Semestre.
LEPEPMI’90. MEXICO. UPN: 75-160
Kalman L. Judith (1994)”La alfabetización cuando no hay escritura: el uso de la
lengua escrita como practica social” En: Estrategias para el desarrollo pluricultural
de la lengua oral y escrita II. Antología 7mo Semestre. LEPEPMI’90. MEXICO. UPN:
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Ruiz López A. (2009). “La lengua indígena en el aula. Un reto en el proceso
enseñanza aprendizaje en las escuelas de educación indígena” En: Estrategias
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LEPEPMI’90. MEXICO. UPN: 211-216
Norbert. Francis. (1991). “Educación bilingüe: la tradición oral en la adquisición de
la lectoescritura” En: estrategias para el desarrollo pluricultural de la lengua oral y
escrita I. antología 6to semestre. LEPEPMI’90. México. UPN: 143-169
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Subsecretaria de Educación Básica y Normal. México. Pp.19-24
Zuñiga. M. (1989) “El uso de la lengua materna en la educación bilingüe” En:
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7mo Semestre. LEPEPMI’90. MEXICO. UPN: 162-188
Revista de Lenguas Modernas 42, 2013.