Distinguidos presentes,
Reciban un cordial saludo. La lectura es, sin duda, una ventana invaluable hacia el
conocimiento y la reflexión, y se vuelve aún más enriquecedora cuando nos sumerge en
nuestra propia cultura, en la historia de nuestros antepasados, en las vidas de aquellos
valientes que desafiaron un gobierno corrupto. Es por ello que hoy, mis palabras están
profundamente inspiradas en este libro, en esta poderosa narrativa escrita por Joaquín
Gallegos Lara.
Quien fue un escritor, periodista y activista ecuatoriano nacido en la ciudad de
Guayaquil en 1909 y fallecido en 1947, sin duda una figura emblemática de nuestra
literatura y que a pesar de que enfrentaba una discapacidad física que lo acompañó a lo
largo de toda su vida, logro destacarse por su continua actividad política y sus obras
literarias como lo es su novela Las cruces sobre el Agua, la cual dejó una marca
indeleble que inmortaliza su compromiso con la lucha obrera y la justicia social.
Para proporcionarles un mayor contexto, hoy les presento la historia de Alfredo
Baldeón, un joven de Guayaquil que creció en la pobreza de un humilde barrio.
Abandonado por su madre, encontró consuelo en su leal amigo Alfonso.
A pesar de las adversidades, el indomable espíritu de Alfredo lo llevó a enlistarse en el
ejército a una edad temprana. En Esmeraldas, enfrentó duras batallas y regresó a
Guayaquil con la esperanza de un futuro mejor, trabajando en un taller y una panadería.
El 15 de noviembre de 1922., la esperanza de cambio se enfrentó a una dura realidad.
Los sindicatos de Guayaquil se fueron a huelga, exigiendo mejores condiciones de vida.
Alfredo, ahora líder de los panaderos, se unió a la protesta contra la inflación, el
aumento del dólar y los bajos salarios.
Sin embargo, la respuesta del gobierno fue brutal. El ejército disparó contra la multitud
de obreros, mujeres y niños, y Alfredo murió en este trágico enfrentamiento, que se
estima cobró entre 300 y 1000 vidas. Sin duda este evento cambió para siempre la
historia del movimiento obrero en Ecuador.
Por otro lado, Alfonso, que apoyaba las demandas de los obreros, no se unió a la
protesta debido a las súplicas de su familia. Sin embargo, al enterarse de la desaparición
de su amigo Alfredo, sale a buscarlo de inmediato. Luego de un largo viaje con su
madre, regresa a Guayaquil, que ha cambiado con el crecimiento de edificios y
suburbios. Al ver las cruces sobre el río Guayas, un estibador le explica que se colocan
cada 15 de noviembre para recordar a los muertos arrojados al río durante la represión
contra los obreros.
La gente pobre no es pobre porque quiere sino por la falta de oportunidades
Es por ello que es considerado una de las mayores matanzas de trabajadores del mundo
y el primer baño de sangre de la clase obrera ecuatoriana, esto lo provocó una ola de
protestas y huelgas que demandaron mejores condiciones laborales. Las manifestaciones
culminaron en la masacre obrera del 15 de noviembre de 1922.
"Las Cruces sobre el Agua” es un título que, aunque pueda parecer misterioso, rinde
un profundo homenaje a los obreros asesinados y arrojados al río Guayas. Las cruces
colocadas sobre el agua no solo conmemoran a estas víctimas, sino que también actúan
como un poderoso símbolo de recuerdo y respeto hacia aquellos que sufrieron en esta
tragedia. Esta historia, cargada de lucha y sacrificio, nos recuerda la incansable
búsqueda de justicia y honra la memoria de quienes dieron su vida en la lucha por un
mundo más justo.
porque estaba en contra de sus derechos laborales, fue violentamente reprimida
por el gobierno y las fuerzas militares, resultando en la muerte de cientos de
manifestantes. Una de sus primeras víctimas fue “Alfredo Baldeón”, el cual
quedaría inmortalizado en el relato del autor “Joaquín Gallegos Lara”, esto
ocasiona que exista mucha confusión entre el libro y la realidad. Se estima que
murieron entre 300 y 1000 personas. Este trágico acontecimiento marcó un antes
y un después en la historia del movimiento obrero ecuatoriano, generarían miedo
y pánico en la población, a la vez que incertidumbre por su futuro. ¿Los
ecuatorianos tenemos derecho a pelear por nuestros derechos? Esta realidad
plasmada en el libro es una demostración que vivimos en un mundo donde la
meritocracia no existe, realmente no importa tu capacidad como persona, sino el
cómo tu dinero, estatus, contactos, reputación y palancas dispongas en tu favor,
en nuestra clase el Licenciado Adrían Cuasquer nos hizo una interesante
analogía, en donde nos propuso la existencia de 2 violadores, uno con una
riqueza impresionante, mientras otro no tenía ni donde caer muerto, el primer
violador viola a una niña de familia pobre, sin embargo gracias a su inmenso
poder económico es capaz de comprar a toda su familia, les soluciona la vida
entregándoles mucho dinero, logrando que su crimen atroz sea completamente
impune, nadie intentará hacerle nada, ni les importará la niña, porque el ya
compró todo, sin embargo, el otro sujeto es alguien sin dinero, tras hacer su acto,
toda la familia de la menos iría en su contra, este hombre caería preso y a nadie le
importaría, esto es lo que nos trata de hacer ver el libro, el abuso de poder contra
los que no tienen las mismas capacidades, nos demuestra que todos estamos bajo
un sistema, a pesar de que probablemente todos tengamos el mismo potencial,
nos vemos afectados por nuestro alrededor, lo que ocasiona la desigualdad entre
todos, lo cual conlleva a la discriminación, desigualdad, guerras, etc. Es por esto
estimados compañeros y licenciado de Lenguaje y Literatura, que debemos
luchar contra el racismo, la injusticia y la desigualdad, esto no es solo un acto de
valentía, sino una obligación ética y moral que todos deberíamos tener como
compatriotas y ecuatorianos que somos. Impulsémonos