DIMINUTO y el monstruo subterr�neo - Liliana
Cinetto
CAP�TULO 1
EN EL QUE CUENTO ALGUNAS COSAS RARAS QUE EMPEZARON A PASAR
CON LAPRIMAVERA
El primero de darse cuenta de que en mi barrio pasaba algo raro fue mi perro
Diminuto, aunque nadie le hizo caso por el asunto de la primavera. Ni siquiera yo
le hice caso. Y eso que soy el que mas lo conoce de la familia. Primero, porque,
como toda la vida quise tener perro y nunca me dejaron, me convert� en experto
jugando con los perros de mis vecinos y leyendo la Enciclopedia Canina de diez
tomos que me regal� mi madrina para consolarme. Segundo, porque, desde que encontr�
a Diminuto en la calle y me lo llev� a casa escondido en un bolsillo, no me separ�
de �l nada m�s que para ir al colegio. Bueno, casi casi me separo para siempre de
Diminuto cuando m� familia lo descubri� y el perro empez� a armar unos l�os
tremendos como hacerle pis en la blusa nueva de mi hermana, morderle el dedo a mi
maestra y un par de cositas m�s que ahora no voy a contar porque, claro, son parte
de otra historia. Tercero, porque Diminuto ser� perro, y perro chiquito adem�s
(mide tres cent�metros de largo por dos de alto, duerme en una cucha de caja de
f�sforos y usa una correa de piol�n), pero es inteligente. Y especial. Tan especial
que, en realidad, fue �l qui�n logr� que mi familia, al final, se encari�ara con �l
y aceptara tener un perro. Y eso que yo les hab�a insistido e insistido durante
a�os (porque soy especialista en insistir) y jam�s hab�a podido convencerlos. Pero
sobre todo soy el que m�s conoce a Diminuto, porque es mi amigo y, aunque sea un
perro, entiendo perfectamente todo lo que le pasa. Sin embargo, esa vez no lo
entend�. Seguramente, por el asunto de la primavera. Y es que era la primera vez
que llegaba la primavera desde que Diminuto viv�a con nosotros. Y Diminuto estaba
nervioso. Muy nervioso. Como loco estaba. Es cierto que antes hab�a hecho
travesuras, como masticarle las sandalias a mi hermana o arrastrarla silla a la que
lo hab�amos atado y dejar la casa patas para arriba. Pero eso fue al principio,
cu�ndo era chiquito (chiquito de edad, no de tama�o) y no sab�a que no tiene que
masticar las sandalias de mi hermana porque pueden intoxicarlo o envenenarlo con el
olor. Pero despu�s, desde que devolvi� un poco m�s grande (grande de edad, no de
tama�o) Diminuto se porta como un perro educado y obediente. Adem�s, nos defendi�
varias veces de ladrones e incluso de fantasmas, aunque eso tampoco voy a contarlo
ahora, porque claro, son otras historias. Lo que s� voy a contar ahora es lo que
pas� cuando lleg� la primavera y Diminuto tuvo como un ataque de locura perruna.